Martes, 31 Julio 2018 06:56

La Nasa, ahora dependiente del sector privado, cumplió 60 años

Escrito por Afp
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Secuencia de la explosión del transbordador Challenger, a 75 segundos de su lanzamiento, el 28 de enero de 1986; Alexei Leonov (izquierda), comandante de la tripulación de la Soyuz, y Thomas Stafford, de Apolo, el 17 de julio de 1975, durante el encuentro de las naves, y Michael Fossum, experto en misiones del Discovery, es retratado por Ronald Garan, otro especialista en viajes al espacio, quien se refleja en el casco del primero, el 3 de junio de 2008, fuera de la EEI.Secuencia de la explosión del transbordador Challenger, a 75 segundos de su lanzamiento, el 28 de enero de 1986; Alexei Leonov (izquierda), comandante de la tripulación de la Soyuz, y Thomas Stafford, de Apolo, el 17 de julio de 1975, durante el encuentro de las naves, y Michael Fossum, experto en misiones del Discovery, es retratado por Ronald Garan, otro especialista en viajes al espacio, quien se refleja en el casco del primero, el 3 de junio de 2008, fuera de la EEI.

La falta de recursos, gran problema para volver a la Luna y viajar a Marte

 Hace 60 años, motivado por la competencia con la Unión Soviética, Estados Unidos (EU) creó la Nasa (Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio), punto de partida de una aventura que los llevaría a la Luna.

En la actualidad, la agencia lucha por reinventarse en un sector en el que se mezclan cada vez más compañías espaciales internacionales e intereses comerciales.


Desde su creación, la Nasa ha desafiado los límites de la exploración del espacio, pero también ha sufrido estrepitosos fracasos, como la explosión de dos transbordadores, uno en 1986 y otro en 2003, con saldo de 14 muertos.


Su ambición de regresar al espacio profundo tendrá que enfrentar un problema de financiación, que le impediría volver a la Luna en la próxima década y a Marte para 2030.


La Nasa se ha vuelto dependiente del sector privado; tiene contratos con SpaceX y Boeing para enviar astronautas al espacio a partir de 2019, tan pronto como sus naves tripuladas estén listas.
No puede enviar astronautas por su cuenta desde 2011, cuando cerró su programa de transbordadores después de 30 años. Ahora debe pagar 80 millones de dólares por asiento a Rusia para enviar estadunidenses a la Estación Espacial Internacional (EEI) en una Soyuz.


En 1957 la Unión Soviética envió su primer satélite al espacio con Sputnik 1, mientras los intentos estadunidenses, principalmente bajo los auspicios del ejército, fracasaron estrepitosamente.


El presidente para la época, Dwight D. Eisenhower, pidió al Congreso que creara una agencia espacial civil separada. El 29 de julio de 1958 firmó la ley que instituyó la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio.


Los soviéticos ganaron otra ronda en abril de 1961, cuando Yuri Gagarin se convirtió en el primer hombre en el espacio. Un mes después, el presidente de EU, John F. Kennedy, anunció planes para enviar a un hombre a la Luna a finales de los años 60. Así surgió el programa Apolo.


En 1962 el astronauta John Glenn se convirtió en el primer estadunidense en colocarse en la órbita de la Tierra, y en 1969 Neil Armstrong entró en la historia como el primer hombre en caminar sobre la Luna.
“Apolo fue una demostración unilateral del poder de una nación”, recordó John Logsdon, del Instituto de Política Espacial de la Universidad George Washington.


“Que Kennedy decidiera usar el programa espacial como un instrumento declarado de competencia geopolítica fue lo que volvió a la Nasa en un medio de política nacional, con una asignación presupuestaria muy importante”, precisó.


En la era Apolo, no menos de 5 por ciento del presupuesto nacional fue para la Nasa. En la actualidad es de 0.5 por ciento del presupuesto federal (unos 18 mil millones de dólares al año), y ya no tiene el mismo peso en la política nacional, dijo.


Momentos de gloria


La agencia vivió otros momentos de gloria en los años 80, como el surgimiento del programa de transbordadores, y luego en 1998, con el inicio de las operaciones de la EEI.


Ahora, el presidente Donald Trump ha defendido el regreso a la Luna, mencionando una pasarela que permita un flujo continuo de naves y personas que visiten el satélite, y que será el punto de partida para un viaje a Marte.


También pidió la creación de una fuerza espacial, rama de las fuerzas armadas que se orientaría a defender los intereses de EU.


La Nasa fue considerada mucho tiempo líder en innovación espacial, pero enfrenta una seria competencia: “unos 70 países de una manera u otra están involucrados en la actividad espacial”, señaló Logsdon.


En lugar de competir, “el énfasis se ha puesto en la cooperación” como forma de reducir costos y avanzar en innovación, afirmó Teasel Muir-Harmony, curadora del Museo Nacional del Aire y el Espacio.


La máxima autoridad de la Nasa, Jim Bridenstine, reiteró hace unos días que quiere trabajar con otros países. Señaló la posibilidad de fortalecer la cooperación con China, e informó que en Israel se reunió con grupos que desarrollan un módulo de aterrizaje lunar.


Con el objetivo de una misión tripulada a la Luna en apenas cinco años, la Nasa planea dedicar unos 10 mil millones de dólares a la exploración lunar de un presupuesto de casi 20 mil millones para 2019.

Información adicional

  • Autor:AFP
  • País:Estados Unidos
  • Región:Norteamérica
  • Fuente:La Jornada
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