Captura de imagen de una animación de computadora que muestra el plano de la expansión que ha tenido durante los 14 mil millones de años de su existencia. Foto Afp

Científicos del mundo lo lograron tras el análisis de galaxias y cuásares

 

Ginebra. Astrofísicos del mundo publicaron este lunes el mayor mapa en tres dimensiones del universo visible, tras el análisis de cuatro millones de galaxias y cuásares.

"Ese trabajo ofrece simplemente la historia de la expansión del universo más completa hasta la actualidad", subrayó Will Percival, de la Universidad de Waterloo y uno de los investigadores involucrados en el proyecto.

El mapa, fruto de una colaboración de más de 20 años de algunos cientos de científicos surgidos de una treintena de instituciones, fue preparado a partir de la última Exploración Digital Celeste Sloan (por el nombre de la fundación que la financió).

Gracias a los trabajos teóricos sobre el Big Bang, así como a la observación del fondo difuso cosmológico (la radiación residual de microondas dejada por esa explosión), los primeros instantes del universo son relativamente bien conocidos por los investigadores.

Los estudios realizados sobre las galaxias y las medidas de distancia dieron una buena comprensión de la expansión del universo que ha ocurrido durante los casi 14 mil millones de años de su existencia.

"Quedaban pendientes algunos datos entre el inicio del universo y el periodo actual", explicó Kyle Dawson, de la Universidad de Utah y uno de los líderes del trabajo.

"En 2012, lancé el proyecto con la idea de producir el mapa más completo del universo en tres dimensiones, utilizando por primera vez como marcadores las galaxias que todavía producen estrellas y los cuásares", sostuvo Jean-Paul Kneib, astrofísico de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL).

El mapa muestra filamentos de materia y vacíos que definen la estructura del universo desde que se hizo transparente a la luz, cuando solamente habían pasado 380 mil años desde el Big Bang.

Respecto de la parte relativa al universo ubicado a 6 mil millones de años luz, los investigadores observaron las galaxias más viejas y rojizas. Para las más lejanas, se concentraron en las más jóvenes, las azules.

Con la finalidad de ir más lejos, o sea hasta 11 mil millones de años-luz de distancia, utilizaron cuásares, los agujeros negros supermasivos ubicados en el centro de muchas galaxias y que son los objetos más luminosos por la cantidad de energía que irradian cuando la materia que los rodea cae en su interior.

"Gran inflación"

El mapa muestra que en cierto momento la expansión del universo se aceleró y después siguió su ritmo. La teoría astrofísica llama a ese periodo "la gran inflación".

Esta aceleración parece debida a la presencia de energía oscura, elemento teórico nunca detectado, que se integra a la teoría general de la relatividad de Albert Einstein, pero cuyo origen aún no es comprendido, indicó la EPFL.

Los astrofísicos han sabido durante décadas que el universo se está expandiendo, y fue el astrónomo estadunidesne Edwin Hubble quien en la primera mitad del siglo XX descubrió la constante de esa aceleración.

La cámara de luz visible de la sonda espacial Juno logró captar con detalle las nubes turbulentas y los poderosos vientos que se arremolinan en el planeta gaseoso.

La cámara de luz visible de la sonda espacial Juno logró captar con detalle las nubes turbulentas y los poderosos vientos que se arremolinan en el planeta gaseoso.

A miles de millones de kilómetros de la Tierra la sonda espacial Juno de la NASA recientemente hizo su sobrevuelo cercano número 26 a Júpiter, logrando capturar sorprendentes imágenes que muestran el caos y la maravilla del planeta más grande de nuestro sistema solar.

La sonda equipada con una potente cámara de luz visible consiguió hacer fotografías que revelan detalles de sus nubes turbulentas y los poderosos vientos que se arremolinan en el planeta gaseoso.

A partir de estas imágenes en bruto, el ingeniero de 'software' del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, Kevin Gill, y el entusiasta del espacio Michael Galanin procesaron el material para obtener una alucinante fotografía, recoge el portal Science Alert.

La instantánea muestra la intensa actividad en una zona llamada región filamentaria plegada, al norte del planeta.

Varias de estas caóticas regiones ya habían sido estudiadas por los dispositivos Voyager, Cassini y Hubble, pero la sonda Juno ha conseguido capturar las mejores imágenes hasta la fecha, lo que permite estudiarlas con mayor detalle.

La misión espacial Juno de la NASA, que orbita Júpiter desde 2016, tiene programado hacer su último acercamiento al planeta a mediados del año próximo, antes de sumergirse por completo en las nubes del gigante gaseoso recopilando la mayor cantidad de datos posible.

19 abril 2020

(Con información de RT en Español)

Didier Queloz, Astrofísico.“En 50 años podríamos confirmar que la vida en el universo está por todas partes”

El Nobel de Física dirige las operaciones científicas de un telescopio espacial que va a observar cientos de planetas extrasolares en nuestro vecindario cósmico


En 2012 la humanidad captó por primera vez luz reflejada por un planeta terrestre fuera del sistema solar. Se llamaba 55 Cancri e y estaba a unos 40 años luz. Una sonda robótica tardaría unos 180.000 años en llegar hasta allí. 55 Cancri está tan cerca de su sol que un año dura apenas 18 horas. La radiación es tan intensa que la roca está completamente fundida formando un descomunal océano de lava a 1.700 grados. Las observaciones indican que este mundo es una supertierra con varias veces la masa de nuestro planeta, pero menos que mundos gaseosos como Neptuno. Lo más interesante es que, a juzgar por la lista de 4.100 exoplanetas descubiertos hasta la fecha, estas supertierras son mucho más comunes que planetas como el nuestro. Los raros somos nosotros.

55 Cancri e va a ser uno de los primeros planetas cuyo radio va a ser medido con un detalle sin precedentes por el telescopio espacial europeo Cheops, que acaba de ponerse en órbita. Esta medición podrá aclarar por primera vez si se trata de un planeta verdaderamente rocoso o si por el contrario es gaseoso. Así lo cuenta Didier Queloz (Ginebra, 1966), astrofísico, director científico de la misión europea y ganador del Nobel de Física 2019 junto a su mentor Michel Mayor por descubrir el primer exoplaneta orbitando una estrella como el Sol, en 1995. Se trataba de un gigante gaseoso parecido a Júpiter pero con altísimas temperaturas debido a la cercanía de su estrella. Al principio también parecía una rareza casi imposible de creer, pero ahora sabemos que estos mundos son abundantísimos en las proximidades del sistema solar.

Todos estos descubrimientos, dice Queloz, son esenciales para comenzar a entender nuestro verdadero lugar dentro del universo y saber qué es necesario para que surja vida en los exoplanetas. Unas horas antes del despegue exitoso del cohete Soyuz que puso en órbita el telescopio Cheops, Queloz explica el largo camino de exploración astronómica que queda por delante antes de encontrar mundos habitados. Eso, advierte, contando con que nuestra civilización no se destruya a sí misma antes.


Pregunta. ¿Qué ha supuesto el descubrimiento de más de 4.000 planetas extrasolares en apenas un cuarto de siglo?
Respuesta. Es una revolución en nuestra visión del universo. Es la continuación de la revolución copernicana que nos hizo ver que la Tierra no es el centro del sistema solar. El descubrimiento de los exoplanetas nos ayuda ahora a saber que el nuestro es uno entre muchos otros sistemas solares. La diversidad de exoplanetas es fascinante porque nadie la esperaba. Por razones evidentes conocemos muy bien nuestro sistema solar y teníamos un modelo para explicar su origen y formación que funcionaba muy bien. Pero ahora vemos que no puede explicar muchos de los planetas que estamos descubriendo. Somos solo un sistema entre muchos y ahora debemos entenderlos todos.


P. ¿Qué tipo de preguntas va a responder Cheops?
R. Por ejemplo ahora hablamos de supertierras y minineptunos, dos tipos de exoplanetas, pero realmente no sabemos qué son, ni de qué están hechos. Cheops es la primera misión que va a abordar esta pregunta y aumentar nuestra comprensión de la verdadera naturaleza de estos mundos. Primero medirá su tamaño, lo que a su vez nos puede decir algo sobre su estructura, especialmente si también conocemos su masa, lo que nos diría si estamos ante un mundo rocoso como la Tierra.


P. ¿Cuál sería el siguiente paso?
R. Si la luz de la estrella se refleja en esos planetas, la cantidad que reflejen nos contará cómo es su superficie, si es gas o roca y si esas rocas son oscuras o claras. Esto es un gran paso adelante que nos prepara para el siguiente. Gracias a dos instrumentos que comenzarán a funcionar en los próximos años, el telescopio espacial James Webb y el Telescopio Extremadamente Grande en Chile, vamos a poder estudiar el espectro lumínico de las atmósferas de planetas cuando estos transitan delante de su estrella. Todo esto nos va a aclarar la historia de todos los sistemas solares conocidos.

P. ¿Cuándo cree que se descubrirá vida en un exoplaneta?
R. Es algo muy difícil. Antes de aclararlo debemos responder otras dos preguntas. No está claro que la vida más allá del sistema solar sea como la que conocemos. Somos el producto de una química concreta y esa química llevó a formas de vida como las que conocemos, pero es posible que haya otros tipos de química que lleve a otras formas vivas. No hablo nada de nada exótico, sino con las mismas bases, agua, carbono. Hay que ser muy cauto, no creo que aprendamos nada buscando vida como la que conocemos o incluso intentar escuchar señales de civilizaciones extraterrestres. Si realmente queremos aprender debemos empezar de cero, entender cuáles son los elementos fundamentales de la vida.

P. ¿Cómo aborda usted ese objetivo?
R. Hay que abordar los planetas como un todo, entender su naturaleza, su química, sus precipitaciones. Todo esto nos vale para elaborar una teoría del origen de la vida que podría aplicarse tanto para la Tierra como para otras estrellas y sus planetas. Estamos muy lejos aún. El estudio de exoplanetas no es un nuevo campo, es una nueva ciencia. Es astrofísica, pero también química, biología y otras disciplinas. Tenemos que empezar a formar una nueva generación de buscadores de exoplanetas que combinen conocimientos de astrofísica y química, por ejemplo. Tal vez en 50 años, en 100 años, tengamos los medios técnicos y el conocimiento para confirmar que la vida en el universo está por todas partes.


P. ¿Es escéptico ante los proyectos como SETI que buscan señales de civilizaciones extraterrestres?
R. No lo soy. Pero no creo que nos diga nada sobre el origen de la vida. Lo que nos dice es si existe la posibilidad de que las sociedades avanzadas sobrevivan a sí mismas sin destruirse. Es algo muy interesante. ¿Cuánto tiempo pasa desde que una civilización desarrolla armas nucleares hasta que empieza a usarlas sin provocar su destrucción total? Nosotros hemos pasado 50 años. ¿Podremos seguir 500 años?

P. ¿Cuándo cree que podremos alcanzar algún exoplaneta?
R. No podremos llegar a ninguno de estos planetas en los próximos 1.000 años. La tecnología para hacerlo simplemente no existe. Además, los humanos no estamos diseñados biológicamente para ese viaje. Tal vez podamos mandar una sonda robótica en algún momento, pero las distancias son tan enormes, habría que alcanzar una velocidad tan alta, que hoy por hoy no se puede romper esta barrera.

P. Además de buscar planetas similares a la Tierra, Cheops permitirá observar en detalle mundos muy distintos, como 55 Cancri e.
R. Conocemos muchos sistemas solares como el de esta estrella, que tiene cinco planetas. Los llamamos sistemas de supertierras compactos. Se llaman así porque los planetas están extremadamente cerca de su estrella y es muy frecuente encontrar varios planetas juntos. En el caso de 55 Cancri, el planeta es un poco más grande que la Tierra. Pensamos que es rocoso. Aún no estamos seguros si carece de atmósfera, pero sí hay bastantes indicios de que ya la ha perdido y el planeta está cubierto por un océano de lava. El calor de su sol ha derretido las rocas de este planeta. Es un mundo infernal, extremo, pero pensamos que este tipo de planetas es muy abundante. Más de la mitad de todas las estrellas pueden tener planetas como este y lo más interesante es que ni siquiera entendemos cómo pueden formarse estos mundos, cómo evolucionan. Por eso este será uno de los objetivos principales de Cheops.

P. Un día después de ganar el Nobel Michel Mayor dijo a este diario que no hace falta Dios para explicar el universo. ¿Usted qué opina?
R. Pienso que eso no es ciencia. La ciencia se basa en hechos y en función de ellos se forman teorías racionales que pueden ser demostradas. Dios no tiene encaje en esto, es algo que existe solo dentro de ti. Tienes que creer en él. La ciencia no necesita que creas en ella. Dios es un concepto psicológico. Personalmente no necesito un Dios para explicar el universo.

P. ¿Cuándo tendremos los primeros resultados de Cheops?
R. Si todo sale bien, en un par de meses empezaremos con el programa de observaciones. Ya tenemos un par de objetivos claros. Uno de ellos es un mundo que gira tan rápido que se está deformando, achatándose. Espero que para el verano tengamos los primeros resultados científicos.

P. ¿Cómo de cerca y cómo de lejos podrá ver este telescopio?
R. Vamos a mirar estrellas que están cerquísima, a unos 10 años luz, y podremos llegar hasta más o menos 200 años luz. Estas son nuestras regiones más próximas. Recuerda que el telescopio espacial Kepler miraba planetas que están a unos 2.000 años luz. Aquí estamos explorando nuestro vecindario más próximo.

Alicia Sintes, profesora de la Universidad de las Islas Baleares

 

"Estamos ante el inicio de una nueva herramienta de observación astronómica y solo hemos dado un primerísimo paso"

 

Poco antes del mediodía del 3 de octubre, la profesora de la Universidad de las Islas Baleares, la física Alicia Sintes, recibió un claro y escueto mensaje de su marido. "Hay premio". Se refería al Nobel de Física que acababan de conceder a Rainer Weiss, Barry C. Barish y Kip S. Thorne por la detección de las ondas gravitacionales, un trabajo al que Sintes, líder del primer grupo español que ha trabajado en la detección de estas ondas dentro de la colaboración LIGO, ha dedicado más de 20 años de su vida.

"Estaba dando clases cuando mi marido me envió el mensaje. Lo único que hice fue preguntarle a quién y cómo se había repartido y luego continué con lo que estaba haciendo". Pero poco más de media hora después el teléfono de Sintes volvía a vibrar. "Estamos rodeados de periodistas". Aún así, la profesora continuó con sus alumnos, hasta que recibió una llamada del Rectorado. "Me dijeron que interrumpiera la clase inmediatamente, que me estaban esperando para dar una rueda de prensa".

El ajetreo, la presión y el estrés son una constante en la vida de esta física teórica de 48 años desde que en 2016 se anunciara la detección, por primera vez, de las ondas gravitacionales, una señal cuya existencia había propuesto Albert Einstein en su Teoría de la Relatividad General justo un siglo antes. A aquel anuncio, que fue identificado por muchos como el descubrimiento del año y que también se llevó el Premio Princesa de Asturias, le siguieron otros tres. En total, cuatro señales de ondas gravitacionales que provenían de sistemas de agujeros negros gigantes.

Pocos meses después, en agosto de este mismo año, se disparaban nuevos rumores en torno al experimento. La colaboración había vuelto a detectar una señal, pero esta vez era algo nuevo y tras dos meses de trabajo los investigadores publicaban sus resultados el pasado lunes. Habían observado por primera vez la fusión de dos estrellas de neutrones e iniciado una nueva era en la astronomía.


La primera vez que la entrevisté, varios años antes de la detección de las ondas gravitacionales, me dijo que estas ondas cambiarían la astrofísica y parece que el tiempo le ha dado la razón

Seguramente te diría algo así como que las ondas gravitacionales iban a revolucionar los conceptos actuales del universo [risas].


Algo así, sí [risas]

Pues mira, hemos anunciado cuatro detecciones de ondas gravitacionales de agujeros negros y una de estrellas de neutrones y hoy te puedo decir que hemos revolucionado toda la astrofísica. Hemos asociado las explosiones de rayos gamma con la fusión de estrellas de neutrones, hemos visto cómo se forman en el universo los elementos pesados como el plomo, el oro o el platino, que la mitad no se sabía de donde provenía.

También hemos podido hacer una medida totalmente independiente de la expansión del universo. Hemos hecho muchas cosas y todavía quedan muchos resultados interesantes por salir. Estamos ante el inicio de una nueva herramienta de observación astronómica y solo hemos dado un primerísimo paso, ya que estos detectores ni siquiera han alcanzado la sensibilidad de diseño.


Y cuándo la alcancen ¿qué nos espera?

A corto o medio plazo quedan muchísimas cosas que revolucionar con ondas gravitacionales, como la observación de supernovas y de púlsares, ver cómo se forman los agujeros supermasivos en los centros de las galaxias, estudiar los límites de la Teoría de la Relatividad General... aún queda mucho y todo es emocionante.

 

¿Y a largo plazo?

La detección del fondo cósmico de ondas gravitacionales. Con este fondo podríamos ver los primeros instantes tras el Big Bang, cuando el universo no tenía ni un segundo de vida. Ahora mismo solo podemos ver el fondo cósmico de microondas, de cuando el universo tenía al menos 300.000 años, pero con el fondo de ondas gravitacionales podremos ver mucho más atrás. Cuando lo detectemos sabremos cómo hemos llegado hasta aquí. Sería algo impresionante, pero para eso probablemente nos queden 20 años.


¿Siempre tuvo claro que este campo sería tan importante?

Sí. Recuerdo que cuando estaba haciendo el doctorado era más teórica y trabajaba con modelos cosmológicos, pero un día en una escuela de verano vi lo de las ondas gravitacionales y pensé que iban a ser los mensajeros del futuro, que serían extremadamente importantes.


Pero entonces no había prácticamente nada

No, aún no había datos, pero había mucho trabajo que hacer y varios experimentos en los que me podía meter. Sabía que aquello iba para largo, pero que merecería la pena.


¿Y la ha merecido?

Por supuesto. Llevo 20 años en esto de las ondas gravitacionales y al fin las he visto. Muchos otros se han dejado la piel y no han llegado a verlo. Pienso en gente como Joseph Webber, que desarrolló el primer detector de ondas gravitacionales y que murió en el año 2000 o Felix Pirani, que fue el teórico que entendió cómo se podían detectar estas ondas y que murió en 2015, poco después de las primeras detecciones, pero no sé si llegó a enterarse. Y piensa en los que se han llevado el Nobel. Weiss debe tener 85 años, porque tiene la edad de mi madre, y Barish creo que tiene 81, y los dos han dedicado toda su vida a esto.


Se podría decir que ha vivido en el momento adecuado

La verdad es que la naturaleza ha sido extremadamente benévola con nosotros. Ya lo fue hace dos años cuando empezamos con las primeras detecciones, porque nadie pensaba que hubiese esos sistemas de agujeros negros de masas superiores a 20 masas solares que hemos ido detectando. Y ahora hemos detectado un sistema binario de estrellas de neutrones, que ha sido algo alucinante.


¿Cómo fue la detección de las estrellas de neutrones?

Pues todo ocurrió en agosto, así que me destrozaron las vacaciones [risas]. Pero fue algo superemocionante, porque nosotros detectamos algo con ondas gravitacionales, pero luego se vio una explosión de rayos gamma, que además es la más cercana jamás detectada y entonces te das cuenta de que tienes algo muy gordo entre las manos y se monta el gran sarao.


¿El ‘gran sarao’?

A partir de la detección comienzan a saltar las alertas dentro de la colaboración, porque este mismo evento que vimos nosotros, se pudo observar de distintas formas: en rayos gamma, en rayos X, en óptico e incluso nueve días después lo vieron en radio, así que hay todo un trabajo de coordinación para ver qué resultados hay que publicar y tener los artículos listos en menos de dos meses.


¿Dos meses no es poco tiempo para publicar resultados científicos?

Totalmente. La presión ha sido impresionante. Recuerdo que después de la primera detección en 2015, los primeros resultados tardaron seis meses en publicarse, pero ahora había más presión. Además, esta vez no se ha publicado un artículo diciendo que hemos detectado tal cosa, sino que hemos publicado nueve estudios con resultados científicos importantes.


Supongo que habrá sido agotador

Mucho. Llevo tres semanas durmiendo 4 horas diarias y la verdad es que ya no puedo más.


No debe ser fácil trabajar en una gran colaboración internacional como LIGO

Es emocionante, pero también duro, porque dentro hay mucha competencia y nosotros tenemos que competir con grupos como el del Max Planck, que tiene cerca de 30 personas dedicadas solo al estudio de binarias, mientras que ahora mismo nosotros solo somos 12. Básicamente luchamos para que no nos arrasen.


¿Es difícil hacer que el grupo crezca?

Sí, es difícil, aunque hemos tenido una respuesta muy positiva por parte del Gobierno balear, que nos dio una financiación extra que nos ha salvado, porque nos ha permitido contratar a un investigador posdoctoral más. Sin ese dinero no sé que habríamos hecho.


¿Y el Ministerio?

La última vez que pedí un proyecto al Ministerio la cosa fue bastante bien, pero en este país uno siempre tiene la duda de a cuánto se le va a quedar el siguiente proyecto, porque la inversión en I+D se ha recortado mucho y ahora mismo estamos a niveles de hace una década.


¿Crees que el Gobierno no valora lo suficiente la ciencia?

Creo que cualquier país decente debería tener un ministerio de investigación, ciencia o como se quiera llamar. Que hayan eliminado ese ministerio, duele, y que estemos bajo el de Economía, Industria y Competitividad, sin que ni siquiera aparezca la palabra ciencia en el nombre, duele.

 

Respecto a los premios, el Princesa de Asturias ha premiado a la colaboración, pero el Nobel solo es para tres personas ¿le parece correcto?

No lo veo del todo mal y todas las personas que hemos trabajado en la colaboración nos sentimos parte del premio. Ahora, sí hay algo de lo que me puedo quejar del Nobel de Física y es que en más de 100 años solo se haya premiado a dos mujeres.

 

Y la última fue hace más de medio siglo


Exacto. Hay que romper estereotipos de una vez, porque nombres hay y ha habido. A Jocelyn Bell no se le dio, a Vera Rubin no se le dio y así podríamos seguir con una infinidad de nombres de mujeres a las que nunca se reconoció. Esta claro que también ha habido hombres a los que no se les ha reconocido, porque hay mucha gente puntera que ha sido merecedora de este galardón, pero ya es hora de que se empiece a equilibrar la balanza.

 

 

Capta Hubble emisiones de vapor de agua en Europa, luna de Júpiter

La Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio de Estados Unidos (Nasa) informó este lunes que el telescopio espacial Hubble captó imágenes de lo que podrían ser emisiones de vapor de agua saliendo de la superficie de la luna helada de Júpiter, Europa, hallazgo que podría permitir a los científicos determinar con mucha más facilidad si hay vida oculta bajo la superficie del océano de esta luna.

"Durante mucho tiempo, la humanidad se ha preguntado si hay vida más allá de la Tierra. Europa podría ser ese sitio", dijo a los reporteros en una teleconferencia Paul Hertz, director de la división de astrofísica de la Nasa.

"Los resultados aumentan nuestra confianza en que pueda haber agua y otros materiales del océano oculto de Europa en la superficie de ella y de que estén disponibles para estudiarlos sin aterrizar ni excavar a través de todos esos kilómetros de hielo", explicó Hertz.

El descubrimiento, que será publicado en la edición del 29 de septiembre de la Revista de Astrofísica, atrajo gran atención luego de que la Nasa emitió la semana pasada una declaración en la que anunció una conferencia de prensa para este lunes sobre evidencia de una "sorprendente actividad" en Europa.

Más tarde, la agencia espacial estadunidense aclaró en Twitter: "¡Alerta! ¡Ningún extraterrestre!"

Europa, una de las lunas más grandes de Júpiter, es ligeramente más pequeña que la de la Tierra. Tiene un enorme océano global que contiene el doble del agua de los océanos de nuestro planeta, pero está protegida por una capa de hielo extremadamente frío y duro de espesor desconocido.

 

"Proyecciones como dedos"

 

En el nuevo estudio, el equipo encabezado por William Sparks, del Instituto de Ciencia Telescópica Espacial en Baltimore, Maryland, observó "unas proyecciones como dedos" al ver a Europa pasar frente a Júpiter.

El objetivo original de la propuesta de observación del equipo fue determinar si Europa tiene una atmósfera delgada y extendida, pero también se dio cuenta de que salía vapor de agua de la superficie de ese satélite.

En 10 ocasiones por separado en el transcurso de 15 meses, el equipo observó a Europa pasar frente a Júpiter y vio lo que podría ser la salida de emisiones en tres de estas ocasiones.

El hallazgo siguió a un descubrimiento similar en 2012 en el que un equipo encabezado por Lorenz Roth, del Instituto de Investigación Southwest, detectó evidencia de vapor de agua saliendo de la helada región polar sur de Europa, alcanzando más de 160 kilómetros hacia el espacio.

Los dos equipos usaron el telescopio espacial Hubble, pero emplearon métodos totalmente independientes para llegar a la misma conclusión, señaló la Nasa.

"Hasta ahora, las observaciones indican que las emisiones podrían ser sumamente variables, lo que significa que pueden surgir de forma esporádica y luego desaparecer", dijo.

En caso de confirmación, Europa sería la segunda luna del sistema solar en tener emisiones conocidas de vapor de agua. En 2005, la sonda estadunidense Cassini detectó emisiones de vapor de agua y polvo saliendo de la superficie de Encélado, una de las lunas de Saturno.

Los científicos podrían usar la visión infrarroja del telescopio espacial James Webb, que será lanzado en 2018, para confirmar las emisiones en Europa, explicó la agencia espacial estadunidense.

La Nasa también informó que mandará una misión a Europa para confirmar la presencia de las emisiones y estudiarlas en varios acercamientos.

"La vida como la conocemos requiere agua líquida y Europa está en la lista de la Nasa porque es uno de los sitios más probables para encontrar agua en nuestro sistema solar", señaló Adrian Lenardic, geofísico planetario de la Universidad Rice, no involucrado en el estudio, en un comentario sobre los nuevos hallazgos del Hubble.

"Si uno encuentra un lugar con agua líquida, las posibilidades de que tenga vida, aunque en este momento sean pequeñas bacterias, aumenta. Y eso es lo emocionante. Ese es el gran atractivo."

Exoplaneta rocoso, buen presagio para estudiar cuerpos que podrían tener vida

Un equipo científico reveló este miércoles la presencia de un planeta rocoso similar a la Tierra fuera de nuestro sistema solar.
Los astrofísicos dieron al nuevo mundo el nombre GJ 1132b por la estrella pequeña que orbita.


Aunque la temperatura puede alcanzar 230 grados centígrados, ese planeta tiene una atmósfera espesa tipo venusina.
GJ 1132b está apenas a 39 años luz de distancia.


Un equipo dirigido por Zachory Berta-Thompson, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), descubrió el planeta en mayo, utilizando telescopios emplazados en Chile. Reportan el hallazgo en la edición del miércoles de la revista Nature.
Nuestra galaxia se extiende a lo largo de 100 mil años luz. Esto es definitivamente una estrella muy cercana de la vecindad solar, explicó Bertha-Thompson en un comunicado del MIT


Los científicos dicen que el exoplaneta –como se denomina a los planetas fuera de nuestro sistema solar– es demasiado caluroso para soportar la vida.


Si descubrimos que este lindo planeta caliente ha logrado mantener su atmósfera durante miles de millones de años, es buen presagio para el objetivo a largo plazo de estudiar planetas más frescos que pudieran albergar vida, señaló Berta-Thompson en una declaración.


Hace demasiado calor para que sea habitable, no tiene agua líquida en la superficie, pero está mucho más fresco que los otros exoplanetas de rocas volcánicas que conocemos, explicó Berta-Thompson.


Berta-Thompson y sus colegas calculan que GJ 1132b tiene un diámetro de 14 mil 700 kilómetros, poco más que la Tierra, pero se cree que su masa es 60 por ciento mayor.


La estrella a la que circunda es una enana roja de una quinta parte del tamaño del Sol. El planeta la orbita a poco más de 2 kilómetros y por eso es tan caluroso.


Nuestro objetivo es hallar una melliza de la Tierra, comentó el astrónomo David Charbonneau, del Centro Harvard-Smithsoniano de Astrofísica, uno de los autores, pero de paso encontramos un mellizo de Venus.


Puede analizarse con telescopios


Los investigadores estiman que, por tanto, en GJ 1132b hay una atmósfera similar a la de Venus en nuestro sistema solar, que gracias a la distancia relativamente escasa puede analizarse con telescopios.


En otro artículo en Nature, Dake Deming, de la Universidad de Maryland, que no participó en el estudio, dijo que los astrónomos podrán estudiar el nuevo planeta con una fidelidad sin precedente dada su proximidad y el tamaño reducido de su estrella. Por eso lo considera posiblemente el planeta más importante hallado fuera del sistema solar.


Cada 1.6 días el exoplaneta pasa delante de su estrella madre, visto desde la Tierra, y le da un poco de sombra. Por esta pequeña oscuridad regular los astrónomos descubrieron a GJ 1132b.


Cada vez oscurece a la estrella 0.3 por ciento, lo que reveló a los investigadores también su tamaño.


Además, el planeta arroja su fuerza de gravedad sobre su estrella madre, que por eso oscila ligeramente. Gracias a la intensidad de ese movimiento se pudo calcular la masa del exoplaneta.