Confirma el Hubble la teoría de la relatividad de Albert Einstein

Una asombrosa confirmación de la teoría de la relatividad de Albert Einstein ha sido aportada por el telescopio espacial Hubble, luego de que astrónomos capturaron las primeras imágenes de luz de una estrella que estalló, distorsionadas por un conglomerado de galaxias.


El científico más famoso del mundo predijo este efecto hace más de un siglo y ahora, después de 50 años de escudriñar los cielos, por fin ha sido detectado.


Las fotografías muestran la firma reveladora de cuatro puntos de luz, originados por la explosión de una sola supernova, dispuestos en forma de cruz de Einstein en torno a un lejano conglomerado de galaxias. Los cuatro puntos son resultado de una masa oculta de materia oscura dentro de la galaxia, que dobla la luz de la supernova, la cual está a muchos años luz de distancia, pero cae directamente detrás de ella cuando es avistada por el Hubble.


Cada uno de los cuatro puntos de luz toma una ruta diferente en el espacio, y sus tiempos de travesía son afectados por la cantidad de materia faltante –la invisible materia oscura que forma la mayor parte del universo– que tienen que atravesar en el trayecto, explicó Patrick Kelly, de la Universidad de California en Berkeley, quien formó parte del equipo internacional respaldado por las agencias espaciales de Estados Unidos y Europa, Nasa y AEE.


El efecto es análogo al de varios trenes que partieran de la misma estación al mismo tiempo, pero siguiendo rutas diferentes, algunas más lentas que otras, hacia el mismo destino final, explicó Steve Rodney, de la Universidad Johns Hopkins, uno de los autores del estudio, publicado en la revista Science.


La teoría general de la relatividad de Einstein predice que densas concentraciones de materia en el universo ejercerán un tirón gravitacional tan fuerte sobre la luz que pase por ella, que la luz se doblará, tal como una lente en unos anteojos.
A 9 mil 300 millones de años luz


Aunque la primera lente gravitacional se descubrió en 1979, y otras han sido confirmadas posteriormente en objetos como galaxias y cuásares, es la primera vez que se ha encontrado una por la intensa luz emitida por una explosión estelar, en este caso de una supernova, que ocurrió a 9 mil 300 millones de años luz de distancia.


Astrónomos que trabajan en las imágenes recabadas por el Hubble vieron primero cuatro puntos de luz dispuestos en cruz alrededor de un conglomerado de galaxias a 5 mil millones de años luz el 11 de noviembre del año pasado, y desde entonces analizan las imágenes con otros telescopios basados en tierra. Las cuatro imágenes de la supernova captadas por el Hubble con diferencia de unas semanas entre sí. "Realmente di una vuelta de campana cuando detecté las cuatro imágenes rodeando la galaxia... fue una completa sorpresa", comentó el doctor Kelly.


Básicamente, vimos la supernova cuatro veces y medimos los intervalos de tiempo entre su llegada en las cuatro diferentes imágenes, lo cual esperamos que nos permita aprender algo de la supernova y de la estrella de la cual estalló, así como de las lentes gravitacionales, señaló.

Traducción: Jorge Anaya

"El acceso de la mujer a la ciencia es un problema social"

A su vuelta de la Universidad de Berkeley (EEUU), tras doctorarse en Astronomía, a Silvia Torres (México DF, 1940) le ofrecieron compartir la oficina de su marido, con quien había cursado los mismos méritos académicos. Ella se negó: "Hay momentos en que dices 'me están tratando distinto y no lo voy a aceptar'. Tuve que ser muy decidida. Si me hubiera dejado, quién sabe dónde anduviera. Son detallitos pequeños, a veces no se perciben, pero la acumulación de estos detallitos tiene su peso", recuerda ahora Torres, a pocos meses de convertirse —en 2015— en presidenta de la Unión Astronómica Internacional (UAI), cargo que por primera vez ostentará una mujer latinoamericana.


"Me fui al último rincón, pero quise hacerme mi espacio y demostrar que tenía mis méritos propios por mi trabajo y mi valía", explica. Mientras prepara cómo reestructurar y adaptar a los nuevos tiempos a la UAI, una sociedad científica con más de 10.000 miembros, analiza los obstáculos que frenan el flujo de mujeres a empleos como científicas y a puestos de responsabilidad dentro de su campo. "La mujer, por supuesto, tiene las mismas capacidades, talento, intereses e inteligencia que el hombre. No veo ninguna diferencia inherente, las diferencias son sociales, por lo que la gente que nos rodea espera de nosotras. Y es algo muy difícil de eliminar o subsanar".

Torres habla de que la expectativa de los demás provoca que se vayan perdiendo las mujeres por el camino, en un goteo gradual, hacia el mercado de trabajo. "Es un fenómeno a nivel mundial, sobre todo en las ciencias más duras y las ingenierías. Es un problema social. A la familia, al esposo, a la sociedad, le cuesta aceptar el compromiso que la mujer toma con la ciencia, un compromiso que va mucho más allá del horario formal de trabajo", reflexiona la astrónoma, cuya pasión y empeño se ha concentrado en la composición química de las nebulosas —"un trabajo tranquilo y modesto"—. "Hay muchos pequeños obstáculos que dificultan a la larga alcanzar el mismo resultado que los hombres", resume.

La científica mexicana, que visitó España durante la reciente reunión de la Sociedad Española de Astronomía, también se muestra preocupada con el acceso de los jóvenes a la investigación, a los que pretende incorporar a la Unión respetando la "estabilidad" que garantizan los científicos ya consolidados. "Con la crisis, en España y otros países, se están truncando vocaciones científicas. Lo más grave es que toda la formación que han recibido los jóvenes, si se quedan sin actividad dos o tres años, se desgasta, se atrofia o se olvida y es muy costoso reconstruir la preparación de una persona: muy costoso para la persona y para el país", asegura. "Es un problema muy serio", remacha.


En México, según explica, viven un momento de respiro tras la crisis, "pero no llega a haber un compromiso claro y definitivo" con la ciencia por parte de las autoridades. "El discurso sí es que va a haber más apoyo, y esperamos que así ocurra. Necesitamos ese apoyo y la decisión de las autoridades mexicanas, porque sin ese compromiso las ciencias, y sobre todo las básicas, no salen solas". Torres quiere que ese apoyo se materialice —"es mi meta personal"— con la construcción de un nuevo y mayor telescopio en el Observatorio de San Pedro Mártir, en Baja California.

"Es un momento apasionante para los astrónomos, están pasando tantas cosas y tantos resultados en tantos campos distintos: descubrimientos de planetas parecidos a la Tierra, hallazgos sobre el universo temprano... Es increíble lo que está pasando hoy en día, ni lo imaginábamos hace 10 o 15 años", asegura Torres sobre el momento actual de la astronomía gracias a grandes inversiones y el desarrollo de importantes instrumentos y herramientas de investigación.
Torres, elegida en 2012, es la segunda mujer que accede a la presidencia de la UAI en su escaso siglo de historia, tras Catherine Cesarsky en 2006, y su nombramiento supone la segunda vez que una persona nacida en América Latina accede al puesto, tras el argentino Jorge Sahade 1985.

Sábado, 20 Septiembre 2014 08:41

Las mejores imágenes de astronomía de 2014

Las mejores imágenes de astronomía de 2014

Cada año, el Real Museo de Greenwich convoca un concurso para elegir al mejor fotógrafo de astronomía del año. Las imágenes de esta edición son tan buenas que algunas parecen completamente irreales, pero no hay Photoshop detrás. Solo el espacio, una cámara, y no pocas dosis de talento. Cubadebate comparte los premios de esta edición.

 

Ganador de la categoría: Tierra y Espacio

Aurora sobre un lago de glaciares. James Woodend, Reino Unido. Foto tomada con una Canon 5D Mk III, lentes de 33mm f/3.2 lens, ISO 1000. 10 segundos de exposición.
 

Ganador de la categoría: Nuestro Sistema Solar

Ondas en el estanque. Alexandra Hart, Reino Unido. Foto tomada con un refractor TEC140, montura EQ6, lentes Solarscope DSF 100mm f/18, y cámara PGR Grasshopper 3.

 

Ganador de la categoría: Espacio Profundo

Nebulosa Cabeza de Caballo (IC434), Bill Snyder, Reino Unido. Foto tomada con un telescopio Planewave de 17 pulgadas, montura Paramount, y cámara Apogee U16 camera con lentes f/6.8.

 

Ganador de la categoría: Joven Fotógrafo Joven

 

Nebulosa Cabeza de Caballo (IC434), Shishir y Shashank Dholakia (15 años), Estados Unidos. Foto tomada con un refractor triple Astro-Tech 111mm f/7, montura Orion Atlas EQ-G, y cámara SBIG ST-8300M, varios tiempos de exposición.

 

Ganador de la categoría: Gente y espacio

 

 Eclipse solar híbrido, Eugene Kamenew, Alemania. Foto tomada con una cámara Canon 5D Mk II, lente de 700mm f/22, ISO 400, 1/1600 segundos de exposición.

 

Premio especial Sir Patrick Moore al mejor fotógrafo novel

 

Autopistas de estrellas, Chris Murphy, Nueva Zelanda. Foto tomada con una cámara Nikon D600; lente 14–24mm f/2.8 a 17mm, ISO 3200, 20 segundos de exposición.

 

(Tomado de Gizmodo)

 

 

Publicado enFotorreportajes
Observando el alma del Sol bajo una montaña, a través de sus neutrinos

Científicos enterrados bajo una montaña lograron por primera vez observar el núcleo del Sol a través de sus emisiones de neutrinos, escurridizas partículas elementales que demostraron al pasar que nuestra estrella seguirá brillando durante por lo menos 100.000 años más.

 

"Si es cierto que los ojos son el espejo del alma, entonces con estos neutrinos no sólo estamos viendo el rostro del Sol, sino también su núcleo. Hemos logrado vislumbrar el alma del Sol", anunció Andrea Pocar, físico de la Universidad de Massachusetts en Amherst (noreste de Estados Unidos), que participó en este descubrimiento efectuado gracias al detector Borexino enterrado bajo 1.400 metros de roca en el laboratorio del Gran Sasso de Italia (centro).


La energía del Sol proviene en un 99% de la fusión de núcleos de hidrógeno en el corazón de la estrella. Esta reacción transforma dos protones (partículas de carga positiva) en un núcleo de deuterio (una forma de hidrógeno) y libera entre otras partículas un neutrino de baja energía denominado "neutrino pp" ("proton-proton"), resume el Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS) de Francia, que también participó en la experiencia.


Desprovistos de carga eléctrica y muy poco sensibles a la gravedad, los neutrinos interactúan escasamente con los átomos y atraviesan por lo tanto la materia, casi sin consecuencias.


Esas características permiten a los "neutrinos pp" producidos por el corazón del Sol atravesar en pocos segundos el plasma solar y llegar a la Tierra apenas ocho minutos más tarde, a una velocidad cercana a la de la luz. Un bombardeo masivo pero indoloro de nuestro planeta, a razón de decenas de miles de partículas por cm2 cada segundo.


Inversamente, la energía producida por esta reacción es transportada bajo la forma de fotones y demorará "uno o dos cientos de miles de años en atravesar la materia densa del sol" antes de llegar a su superficie y después a la Tierra, explica el CNRS.


Testigos directos


Los neutrinos observados por la experiencia Borexino son efectivamente "testigos directos de lo que ocurre actualmente en el corazón de la estrella mientras nos calienta su energía" bajo la forma de rayos luminosos y que fue producida hace decenas de miles de años.


"Al comparar estos dos tipos de energía emitidas por el Sol, obtenemos informaciones sobre su equilibrio termodinámico sobre un período de unos 100.000 años", destaca Andrea Pocar.


Los resultados muestran que la actividad del Sol prácticamente no ha cambiado desde entonces y "confirman que nuestra estrella seguirá funcionando de manera análoga durante por lo menos 100.000 años más", agrega el CNRS.


Esta primicia mundial pudo lograrse gracias a la experiencia Borexino, en la que participan un centenar de investigadores del mundo entero reunidos en un túnel excavado bajo los Apeninos, cuyas rocas absorben los rayos cósmicos que bombardean permanentemente la Tierra y que podrían falsear las mediciones.


Es allí donde, en una esfera inoxidable de 14 metros de diámetro, a su vez protegida por un enorme depósito de agua, el detector logra captar los escurridizos neutrinos del Sol en un entorno lo más aislado posible de las interacciones del mundo exterior.


Para lograrlo, Borexino utiliza un "centelleador orgánico" lleno de un hidrocarburo líquido resultante de "un petróleo realmente muy, muy antiguo", de varios millones de años de edad, explica Andrea Pocar.


"Lo usamos para eliminar todo el carbono 14 posible" ya que esa forma naturalmente radioactiva de carbono, que desaparece con el tiempo, "cubre las señales de neutrinos que queremos detectar".


El líquido ultrapuro contenido en el detector contiene una radioactividad diez mil millones de veces menor que un vaso de agua, señala el CNRS. Se trata de "características únicas" que permitieron observar "casi en tiempo real" los flujos de neutrinos arrojados por el Sol.


(Con información de AFP)

Detectadas las ondas del primer instante del universo

Un equipo internacional de científicos ha detectado los sutiles temblores del universo un instante después de su origen. Un telescopio estadounidense en el mismísimo polo Sur ha logrado captar esas huellas en el cielo que suponen un espaldarazo definitivo a la teoría que mejor explica los primeros momentos del cosmos, denominada inflación y propuesta hace más de tres décadas. Esa inflación fue un crecimiento enorme y muy rápido del espacio-tiempo inicial y, a partir de ese momento, el universo siguió expandiéndose pausadamente, hasta ahora, 13.800 millones de años después. Es la teoría del Big Bang, pero con un complemento fundamental al principio de todo. Como dice Alan Guth, el científico estadounidense que propuso, a principio de los ochenta, la inflación cósmica, "exploramos el bang del Big Bang".


Se trata de la "tan buscada evidencia de que el universo sufrió una rápida inflación en los primerísimos momentos de su existencia", señaló la revista Nature. "Si se confirma, esa firma de las ondas gravitacionales del Big Bang abrirá un nuevo capítulo en la astronomía, la cosmología y la física".


Los científicos del telescopio de microondas BICEP2, instalado en la base antártica Amundsen Scott, presentaron ayer en Harvard los datos concluyentes, disparando la euforia y la emoción de muchos cosmólogos en todo el mundo que, por muy convencidos que estuviesen de que la inflación tenía que ser la explicación correcta de lo que pasó casi al principio, estaban a la espera de la prueba, imprescindible en ciencia, de que la naturaleza efectivamente funciona como ellos habían conjeturado. Y la prueba son las ondas gravitacionales primordiales, producidas por las llamadas vibraciones cuánticas en el espacio-tiempo, que se propagan por el universo a la velocidad de la luz y de las que hoy queda la leve firma en la radiación de fondo que permea todo el cielo.


"Se trata de la primera evidencia directa de la inflación cósmica", anuncia el Centro Harvard-Smithsonian de Astrofísica, en EE UU. Son "las primeras imágenes de ondas gravitacionales, olas que se han descrito como los primeros temblores del Big Bang. Y confirman la profunda conexión entre la mecánica cuántica y la relatividad general".


"La detección de estas señales es uno de los objetivos más importantes de la cosmología actual. Mucha gente ha trabajado mucho hasta llegar a este punto", comentó John Kovac, líder del detector BICEP2. El propio Guth declaró a Nature: "Es una prueba nueva y totalmente independiente de que el panorama inflacionario encaja". Y Andrei Linde, el físico ruso que se fue a trabajar a EE UU y que mejoró de modo definitivo la teoría de la inflación poco después de que Guth la propusiera, comentó que el descubrimiento de estas ondas gravitacionales "es la parte de la historia que faltaba". Y añadió, emocionado, en un vídeo de la Universidad de Stanford: "Este es un momento de la comprensión de la naturaleza de tal magnitud...".


La teoría del Big Bang funciona bien y varias sólidas pruebas observacionales la respaldan, pero en realidad, arranca su historia del universo un poco después del principio, un momento a partir del cual explica con éxito la expansión de las galaxias que observó Edwin Hubble en 1929, la formación de los elementos ligeros como el hidrógeno o la radiación de fondo (de cuando el universo tenía 380.000 años) remanente en el cielo, que es el resplandor de la época en que se formaron los primeros átomos.


Pero en su formulación clásica también tiene problemas y esas pegas que soluciona son las que la inflación de Guth, primero, e inmediatamente después de otros físicos que mejoraron la idea inicial o propusieron variaciones de la misma. Las dos principales cuestiones que deja sin respuesta la teoría sin inflación son: ¿por qué el universo es tan homogéneo, tan igual se mire a donde se mire? y ¿por qué tiene la densidad justa? El problema de la homogeneidad significa que el universo es demasiado grande para que los extremos se hayan podido contagiar las propiedades: en el cosmos inicial habría variaciones de temperatura pero no habría dado tiempo a que alcanzaran un equilibrio. Como decía el cosmólogo Daniel Baumann en space.com, el hecho de que partes distantes del universo tuvieran la misma temperatura y densidad sin haber podido estar en contacto es un problema de la teoría del Big Bang sin inflación tan paradójico como que dos tazas de café, muy lejos una de otra y sin posibilidad de haber estado juntas, tengan exactamente la misma temperatura. Con la inflación, las dos tazas son producto de la misma máquina de café hecho al mismo tiempo, y ese crecimiento exponencial del universo en los primeros instantes las separa a velocidad superior a la de la luz (por la expansión del espacio tiempo, no porque nada supere ese límite de velocidad).


El problema de la densidad exacta o de por qué tiene una geometría plana (o casi) es enigmático, porque si al principio hubiera habido un poco más de materia, habría colapsado casi inmediatamente y si hubiera habido un poco menos, la expansión resultante habría impedido la formación de galaxias y estrellas..

.
La inflación soluciona ambos problemas partiendo de que la gravedad, en determinadas condiciones actúa con una fuerza repulsiva, en lugar de atractiva, y utiliza mecanismos clave de la mecánica cuántica. "Partimos de un poquito de universo primitivo, algo muy pequeño, algo que podría ser mil millones de veces más pequeño que un protón, pero que podría tener esa materia gravitatoriamente repulsiva", explicó hace unos años Guth a EL PAÍS. "Entonces empieza a expandirse exponencialmente, duplicándose de tamaño muy rápidamente, por lo menos un centenar de veces. Al final de ese proceso de inflación, todo el universo, o la región del cosmos que evolucionará hasta convertirse en el cosmos observable actual, sería mucho más grande que antes de ese crecimiento tremendo. Aún así no tendría más de un centímetro de diámetro. Y a partir de ese momento, la repulsión gravitatoria deja de actuar y continúa la expansión normal hasta ahora". Todo ello en una fracción mínima de segundo.


Y ese proceso de crecimiento acelerado genera unas vibraciones que acaban siendo en el universo ondas gravitatorias (como pinzamientos del espacio-tiempo que se estiran y encogen) cuya huella han detectado ahora los científicos con el telescopio BICEP2 en la radiación de fondo de microondas.


Como dicha radiación es una forma de luz, muestra todas sus propiedades, incluida la polarización, explica el centro Harvard- Smithsonian. "Nuestro equipo busca un tipo especial de polarización denominado B-modes que representa un patrón de giro o rizo en las orientaciones polarizadas de la antigua luz", explicó Jamie Bock, uno de los científicos del equipo.


Los expertos del prestigioso Instituto de Tecnología de California miembros del BICEP2, explican que "con la inflación, minúsculas fluctuaciones cuánticas del universo inicial se amplificaron enormemente y este proceso creó ondas de densidad que generaron pequeñas diferencias de temperatura en el cielo, puntos de mayor densidad que acabaron condensándose en galaxias y grupos de galaxias; pero la inflación también habría producido ondas gravitacionales primordiales, arrugas en el espacio-tiempo propagándose por el universo". La huella de estas ondas en la radiación de fondo de microondas es lo que han descubierto los científicos de BICEP2, y con una señal más fuerte de lo que muchos esperaban. El equipo ha estado más de tres años analizando los datos para descartar cualquier error, incluido el efecto del polvo de la Vía Láctea, que podría dejar una señal similar, pero que ha sido descartado.


¿Y cuándo fue todo eso? Si se compara la historia del universo con la vida de una persona, la teoría del Big Bang clásica, sin inflación, empieza en el momento en que el niño está en la maternidad, recién nacido. Con la inflación se remonta al estado de embrión", señalaba Guth.


 

Como el Higgs de la cosmología


A.R
Luis Álvarez Gaumé (físico teórico del CERN): "Es uno de los grandes descubrimientos de las últimas décadas, como si fuera el Higgs de la cosmología. La mayoría de las teorías inflacionarias contienen un campo escalar (como el campo del bosón de Higgs) que es necesario para generar la inflación".

Avi Loeb (físico de la Universidad de Harvard): "Estos resultados no solamente son la prueba irrefutable de la inflación cósmica sino que nos informan también del momento de esas expansión rápida del universo y de la potencia del fenómeno".


Álvaro de Rújula (físico teórico del CERN y del Instituo de Física Teórica IFT (UAM-CSIC): "Aunque esté basada en la teoría de la gravedad de Einstein y en la mecánica cuántica —cosas bien comprobadas— la inflación es una hipótesis increíblemente atrevida, un salto gigantesco. Verla adquirir guisos de ser cierta es algo fabuloso".


Juán García Bellido (catedrático de Física Teórica de la Universidad Autónoma de Madrid): "Este resultado supone ver confirmadas a la vez la teoría de inflación, la detección de ondas gravitacionales y las fluctuaciones cuánticas de los campos en el universo primitivo. Es verdaderamente emocionante y corrobora los esfuerzos que se han desarrollado durante varias décadas de cosmología teórica y observacional. Este descubrimiento y los que le siguen abren una nueva ventana que nos permitirá conocer mucho mejor los detalles de la teoría de inflación".
Jamie Bock (físico del instituto de Tecnología de California, Caltech, y colíder del telescopio Bicep2): "Las implicaciones de esta detección conmocionan. Estamos midiendo una señal que viene del principio de los tiempos".


Enrique Álvarez (catedrático de Física Teórica de la Universidad Autónoma de Madrid y del IFT): "El anuncio (acompañado de un preprint) por parte del experimento BICEP2 en el Polo Sur del descubrimiento de los llamados modos B primordiales en la radiación de fondo de microondas es de una gran importancia. Estos modos se consideran como la prueba de fuego del modelo del universo inflacionario. Hay que esperar, como siempre, a que el resultado se confirme de manera independiente por otros grupos".

Publicado enInternacional
Los agujeros negros giran y lo devoran todo a gran velocidad

Una esfera con una masa de dos millones de soles y un diámetro de más de tres millones de kilómetros (ocho veces la distancia de la Tierra a la Luna), cuya superficie gira casi a la velocidad de la luz, es lo que más se aproxima al agujero negro que han observado astrofísicos estadounidenses y europeos con dos telescopios espaciales. Lo que han conseguido confirmar por primera vez es que los agujeros negros situados en el centro de las galaxias giran a gran velocidad, lo que da pistas sobre cómo y cuándo se formaron y crecieron

 

“Es la primera vez que se ha podido medir con precisión la velocidad de rotación de un agujero negro supermasivo”, explicó ayer Guido Risaliti, de la Universidad de Harvard (EE UU) y del observatorio de Arcetri (Italia). Pero esa velocidad es prácticamente imposible darla en kilómetros por hora, reconocía Fiona Harrison, de Caltech (EE UU), porque “los agujeros negros son muy extraños”. Harrison está contenta porque han resuelto un problema de hace dos decenios, un plazo muy corto pero que indica la velocidad a la que avanza el conocimiento de estos enigmáticos fenómenos cósmicos.


 
La masa de los agujeros negros galácticos puede ser hasta miles de millones de veces superior a la del Sol. En la Vía Láctea existe uno de estos monstruos, pero los astrofísicos se han fijado esta vez en el que ocupa el centro de una galaxia espiral cercana, la NGC 1365, situada a 56 millones de años luz de la Tierra. Con el nuevo telescopio espacial Nustar de la NASA y el XMM-Newton de la ESA, han podido probar que el agujero negro rota rápidamente, aunque sin sobrepasar los límites que impone la teoría, basada en las ecuaciones de Einstein. Los resultados se publican en la revista Nature.

 

pesar de su nombre, los agujeros negros son uno de los espectáculos más luminosos del Universo, recuerda el experto estadounidense Christopher Reynolds en la misma revista. Al engullir el gas y posiblemente también las estrellas cercanas al centro galáctico, liberan cantidades enormes de energía, incluidos rayos X, que permiten detectarlos.


 
El Nustar en un telescopio lanzado en junio pasado que está diseñado especialmente para detectar los fotones de mayor energía dentro del rango de los rayos X, que a su vez son la banda más energética del espectro electromagnético, tras los rayos gamma.


 
Lo que más interesa a los astrofísicos es que la velocidad de giro de un agujero negro e (que se revela en la deformación del espacio-tiempo en la zona cercana al horizonte de sucesos, más allá del cual ni la materia ni la luz escapa) puede considerarse el remanente fósil de su proceso de formación.


 
La conclusión en este caso es que se formó muy rápidamente, tragándose enormes cantidades de gas y materia en poco tiempo, a partir de su origen muy poco después de la Gran Explosión (unos centenares de millones años de los más de 13.000 millones de antigüedad del Universo). Todavía no se sabe cómo pudo suceder esto, así que habrá que esperar a nuevos instrumentos para conocer los detalles de uno de los mayores misterios cósmicos.

 

Por Malen Ruiz de Elvira Madrid 27 FEB 2013 - 19:54 CET

Publicado enInternacional
Hay millones de planetas en zonas habitables de la Vía Láctea
Santiago de Chile, 28 de marzo. Un equipo internacional de astronómos detectó que hay decenas de miles de millones de planetas en las zonas habitables de la Vía Láctea, reveló hoy en Chile el Observatorio Europeo Austral (OEA).

“Nuevas observaciones con el telescopio Harps señalan que 40 por ciento de las estrellas enanas rojas tienen una supertierra orbitando su zona de habitabilidad”, dijo el francés Xavier Bonfils, jefe del equipo científico.

En dichas áreas siderales es posible la existencia de agua en la superficie de los planetas, detalló Bonfils.

Las investigaciones, que duraron seis años, destacaron que sólo en la Vía Lactea existen 160 mil millones de estrellas rojas enanas y que al menos hay un centenar de mundos habitables cerca del sistema solar.

Estrella anfitriona


"Ahora que sabemos que hay muchas supertierras alrededor de enanas rojas cercanas (...) esperamos que alguno de esos planetas pase frente a su estrella anfitriona, lo que abrirá la excitante posibilidad de estudiar su atmósfera y buscar signos de vida", agregó Xavier Delfosse, otro de los miembros del equipo.

Los científicos descubrieron además que la frecuencia de la presencia de supertierras, planetas con masa de una a 10 veces la del nuestro, en la zona de habitabilidad es de 41 por ciento.

En cambio, planetas más grandes, como Júpiter y Saturno, no son comunes alrededor de estrellas enanas rojas.

En Londres, astrónomos que buscan planetas rocosos con la temperatura adecuada para poder albergar vida estiman que podría haber decenas de miles de millones de ellos sólo en nuestra galaxia.

Coincidieron en que si hay alrededor de 160 mil millones de enanas rojas en la Vía Láctea, el número de mundos que potencialmente son lo suficientemente cálidos y húmedos como para permitir la vida es enorme.

Dpa y Reuters

Publicado enInternacional
Miércoles, 28 Abril 2010 06:01

El mayor ojo astronómico

El mayor telescopio óptico del mundo jamás construido tendrá un espejo de 42 metros de diámetro, será europeo, empezará a funcionar en 2018 y supondrá un salto revolucionario en la astronomía. Por ahora se llama simplemente E-ELT (Telescopio Europeo Extremadamente Grande) y es un proyecto del Observatorio Europeo Austral (ESO en sus singlas en inglés). Este organismo científico de 14 países, incluida España, acaba de decidir ubicar este gran ojo astronómico en el cerro Armazones, una montaña del seco desierto de Atacama, en el norte de Chile. La candidatura española para ponerlo en La Palma (Canarias) ha sido rechazada a la vista de los estudios técnicos de lugares posibles y de las ventajas de operar el nuevo telescopio gigante desde el cercano observatorio del cerro Paranal, ya en funcionamiento. Ahora falta que el ESO dé luz verde oficial al proyecto, de unos 1.000 millones de euros, y garantice su completa financiación.

Para comprender el salto tremendo que supone un espejo (área colectora de luz de los astros) de 42 metros de diámetro, basta recordar que los mayores telescopios actuales (hay una docena en funcionamiento) están en el rango de ocho a 10 metros. El espejo del E-ELT tendrá un área 16 veces mayor y podrá hacer mucha ciencia ahora inaccesible. La resolución de este instrumento, además, será 15 veces superior a la del Hubble.

La búsqueda y estudio de pequeños planetas en órbita de otras estrellas diferentes al Sol, la misteriosa energía oscura que acelera la expansión del universo o las galaxias que están a más de 13.000 millones de años luz de distancia son retos clave de los telescopios ópticos de la siguiente generación: el E-ELT y el TMT de EE UU (30 metros de diámetro), que estará en Hawai. Como siempre en ciencia, los descubrimientos inesperados serán especialmente interesantes.

"Tenemos una relación óptima con el equipo del TMT e intercambiamos información, como lo hicimos en el pasado, cuando estábamos haciendo el VLT y colaborábamos con los Gemini, el Subaru... en el Club de los ocho metros", ha explicado a este periódico Massimo Tarenghi, padre del VLT y delegado del ESO en Chile.

¿Serán mejores estos grandes ojos terrestres que el Hubble, o que su sucesor el James Webb (JWST)? Más bien serán complementarios, como lo son ahora los telescopios en el suelo y en órbita.

En el espacio, los telescopios evitan las turbulencias de la atmósfera por la que tiene que pasar la luz de los astros antes de llegar a la superficie terrestre, y sus imágenes tienen una tremenda resolución, con detalles muy finos. Pero a la hora de ver objetos muy lejanos cuya luz llega muy débil a la Tierra, lo que cuenta para ver bien es la mayor superficie captadora de fotones (partículas de luz), y en esto ganan los grandes espejos. No hay que olvidar que hace falta captar suficiente luz de estrellas y de galaxias para poder analizarla y conocer así su composición química y sus características. No cabe apuntarse a lo mejor de cada uno porque, por ahora, nadie sabe cómo poner en órbita un telescopio espacial de 30 o 42 metros (el espejo del JWST será de 6,5 metros).

La estrategia de los astrónomos es utilizar el Hubble (o su sucesor) para otear el universo, y profundizar en el estudio de los objetos celestes con los grandes observatorios terrestres.

El espejo del E-ELT no será de una sola pieza sino que estará formado por 1.000 segmentos hexagonales que funcionarán, a efectos ópticos, como una única superficie (igual que los dos Keck actuales y su hijo, el Gran Telescopio de Canarias). Será un espejo de 1.200 metros cuadrados, el doble que el del TMT.

"La industria española está muy bien preparada y colocada para fabricar componentes de alta tecnología del nuevo telescopio, como la cúpula, la estructura o el soporte del espejo principal, independientemente de su ubicación", explica Xavier Barcons, investigador del CSIC y delegado de España en el ESO. "Y la comunidad española está especialmente interesada en él, para trabajar en temas desde la búsqueda de exoplanetas tipo Tierra, pasando por la identificación de las estrellas que forman las galaxias cercanas o el análisis de las galaxias más tempranas en la historia del Universo", continúa. "Somos el tercer país que ha presentado más ideas científicas de alta calidad, tras Alemania y el Reino Unido".

El plan es empezar a construir el telescopio gigante el año que viene. "Si la ESO lo aprueba este año, pensamos obtener la primera luz en 2018 e iniciar la observación científica en 2019", dice Tarenghi.

Chile, lugar preferente para observar el cielo

Con seis importantes observatorios internacionales en funcionamiento, el norte de Chile es una ubicación favorita de la astronomía mundial. Cinco de los actuales 12 grandes telescopios (del rango de ocho-diez metros) operan en Chile; el resto están en EE UU (cuatro en Hawai), uno en Sudáfrica y otro en Canarias (el GTC). Los ojos terrestres en Chile están protegidos con sistemas antisísmicos, incluido el que deja suspendidos los espejos en caso de temblores.

Hace ya medio siglo que, los estadounidenses primero y los europeos muy poco después, descubrieron la extraordinaria calidad del desierto chileno para instalar observatorios astronómicos, que además ven el cielo del Hemiferio Sur.

Estados Unidos se instaló primero en Cerro Tololo y después en Las Campanas y en Cerro Pachón, donde alojó telescopios de colaboración con otros países. La Silla fue la primera elección del Observatorio Europeo Austral (ESO), que después montó en Cerro Paranal su conjunto de cuatro telescopios VLT, de 8,2 metros cada uno. En el llano andino de Chajnantor, a más de 5.000 metros de altura, se construye ahora el radiotelescopio avanzado ALMA, del ESO, EE UU, Canadá, Japón y Taiwan.

Por ALICIA RIVERA - Madrid - 28/04/2010
Publicado enInternacional
El Gran Telescopio Canarias (GTC), el más grande del mundo, con un espejo circular de 10.4 metros de diámetro y una visión equivalente a la reunión conjunta de 4 millones de pupilas humanas, fue inaugurado ayer, con lo que se oficializó su funcionamiento para la exploración del universo.

Durante el acto, que se pudo seguir en tiempo real en México, la comunidad científica consideró que el inicio de sus trabajos representan “el primer paso para develar muchos de los enigmas del cosmos”.

Se trata de una enorme estructura del tamaño de una catedral con una especie de ojo gigantesco y un peso de más de 500 toneladas, capacidad para ver astros y constelaciones a grandes distancias de años luz. Es un telescopio óptico infrarrojo ubicado en el observatorio El Roque de los Muchachos, a 2 mil metros de altitud en la isla de Las Palmas, en el archipiélago de las Canarias, España, y que costó 104 millones de euros.

El GTC es un proyecto multinacional en el que participaron, por España, la Administración General del Estado Español; por México, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica del Conacyt; la Universidad de Florida, por Estados Unidos, y los Fondos de Desarrollo Regional de la Comunidad Europea.

La inauguración de este aparato científico-tecnológico, único en el mundo por su alcance e innovación, fue encabezada por los reyes de España –país que aportó 90 por ciento de los recursos para su construcción.

Práctica ancestral

Durante el acto, el rector de la UNAM, José Narro Robles, destacó la importancia del impulso a la investigación científica, la cual “permite abrir la mente, buscar nuevos horizontes y luchar contra la ignorancia”.


Agregó que entre las razones por las que la máxima casa de estudios respaldó este proyecto es porque la astronomía forma parte de la cultura de México: “Tenemos sangre de ancestros que la cultivaban con enorme aplicación. Somos descendientes de observadores del cielo acuciosos y metódicos. La astronomía forma parte importante de nuestra historia y de una auténtica aventura humana. Pero también puedo argumentar que, junto a esa historia multicentenaria, la astronomía que hoy se practica en México es de categoría internacional. Los investigadores que la ejercen tienen un sitio en la ciencia mundial”.

Aprovechando su visita a tierras ibéricas, Narro se refirió a la reciente distinción a la UNAM con el Premio Príncipe de Asturias, al señalar que la institución es un orgullo para México.
“Su significado en la investigación está fuera de toda discusión y su papel en las humanidades es de gran relevancia.”

Acto mundial

Más de 500 prestigiosos astrónomos de todo el mundo viajaron hasta la localidad canaria para atestiguar la inauguración de una obra que aspira a revolucionar los conocimientos astronómicos y a ahondar en las teorías del origen del mundo y la composición de la galaxia.
La construcción del GTC comenzó en el año 2000, con el propósito de profundizar en la investigación astronómica a escala mundial.

Por su parte, Francisco Sánchez, director del Instituto de Astrofísica de Canarias, afirmó que a partir de ahora “nuestros expertos podrán codearse con los mejores del mundo, para hacer ciencia de primera con un telescopio propio, que es ahora el mayor y el más avanzado del mundo”.

El GTC cuenta con un espejo primario compuesto de 36 segmentos vitrocerámicos hexagonales de 1.9 metros de diagonal cada uno, que al acoplarse forman una superficie equivalente a la de un único espejo circular de 10.4 metros de diámetro, lo que le permitirá captar la luz para formar imágenes directas –que detecta el ojo humano– y espectroscópicas –mediante espectrógafos que seleccionan parte de la imagen para separarla en diferentes longitudes de onda.

El 13 de julio de 2007, el GTC captó por primera vez luz proveniente del espacio, y hace no más de tres semanas se dieron a conocer las primeras imágenes de la galaxia M51 –con la participación de la UNAM–, localizada a 23 millones de años luz de la Tierra.
Asimismo, científicos de todo el mundo han usado las instalaciones del GTC para determinar el proceso de formación de las estrellas, localizar objetos ricos en metal dentro de la constelación de la Osa Mayor, entre otras observaciones.

La UNAM y otras instituciones mexicanas participaron en la construcción de varias partes del GTC, como la cámara de verificación, que calcula la posición y la alineación de los 36 segmentos que conforman el espejo de 10.4 metros, y el espectógrafo Osiris, gracias al cual se pudo captar la galaxia M15.

Información proporcionada por la UNAM señala que Osiris es un artefacto tan potente que para captar a detalle dicha galaxia se necesitó una exposición de dos minutos, mientras para un telescopio de metro y medio de diámetro se hubieran requerido casi cuatro horas.
Además de ese espectógrafo, a partir del próximo año también se instalarán una serie de instrumentos de vanguardia que permitirán observar objetos cósmicos hasta hace poco invisibles. Como la cámara infrarroja llamada CanariCam, que hará que una sola noche de observación equivalga a 40 en un observatorio de seis metros; el aparato es construido por la Universidad de Florida y estará listo en la primavera de 2010.

También se adaptará un aparato llamado Emir, que permitirá estudiar la formación de estrellas. Se trata de un espectógrafo multiobjeto diseñado por el Instituto de Astrofísica de Canarias. Además, los científicos mexicanos, en coordinación con especialistas de España y Estados Unidos, trabajan en la construcción de la cámara infrarroja llamada Frida, que permitirá realizar observaciones espectroscópicas en tres dimensiones y arrojará un retrato del cosmos como nunca antes se había visto. Este proyecto es liderado el Instituto de Astronomía de la UNAM y lleva ese nombre en honor a la pintora mexicana Frida Kahlo.
La UNAM, como institución copatrocinadora, tendrá derecho a usar cinco por ciento del tiempo anual del GTC.

Por, Armando G. Tejeda. Corresponsal
Con información de Emir Olivares
Publicado enInternacional
Londres/ Hamburgo, 28 de mayo. Todo el cielo parecía estar desplazado: “Las estrellas no están donde parece que están”, escribió hace 90 años el diario The New York Times. “Pero nadie debe preocuparse”.

El motivo de la excitación es que el 29 de mayo de 1919 se confirmó de manera espectacular la Teoría General de la Relatividad de Albert Einstein. Dos expediciones británicas observaron, durante un eclipse solar, que la gravedad del Sol curva la luz de las estrellas que se encuentran por detrás, tal como predijo Einstein. Por este motivo aparentan estar desplazadas en el firmamento.

“Esta primera confirmación práctica de la Teoría General de la Relatividad causó olas de shock en el establishment científico”, subrayó Pedro Ferreira, de la Universidad de Oxford.

En conmemoración de este acontecimiento histórico, calificado por la Real Sociedad Astronómica (RAS, por sus siglas en inglés) de Londres como uno de los experimentos más importantes del siglo XX, esta institución envió un equipo de expedición a la pequeña isla Príncipe, en el oeste de África.
En el contexto del Año Internacional de la Astronomía, el grupo encabezado por Ferreira develará mañana viernes una placa conmemorativa en el sitio en el que se hicieron las observaciones originales.
Einstein presentó su Teoría General de la Relatividad en el año 1915. Describe cómo todo objeto con masa genera gravedad, y el campo gravitatorio causa una curvatura del espacio-tiempo. De manera similar, también la luz de estrellas lejanas debería ser desviada por el Sol.

Normalmente, las estrellas no pueden ser vistas durante el día. Pero el eclipse solar del año 1919 ofreció la oportunidad óptima para probar la predicción de la teoría de Einstein.

Desde Sudamérica hasta África

El eclipse pudo ser observado en una estrecha franja desde Sudamérica hasta África. Sir Arthur Eddington envió en una expedición equipada por la RAS dos equipos de observación a ambos lados del Atlántico, para que las condiciones meteorológicas locales no afectaran el estudio.
El propio Eddington viajó a Príncipe. En los meses anteriores había medido con la máxima precisión posible la posición de las estrellas en cuestión.

El día del eclipse, espesas nubes cubrieron el cielo sobre Príncipe, que sólo pocos minutos antes del espectáculo celeste liberaron la vista al Sol.

Las mediciones de Eddington demostraron realmente que durante el eclipse las estrellas que centellean cerca del Sol no estaban en el lugar donde se esperaba.

Esta fue la primera prueba de que el Sol curva el espacio a su alrededor.

Esta confirmación contribuyó considerablemente a la fama mundial de Einstein.

“Este efecto, calificado de lente gravitacional, se convirtió en una de nuestras herramientas más poderosas para el estudio del universo”, subrayó Richard Massey de la Universidad de Edimburgo, miembro de la expedición de Ferreira.

Las galaxias y los grupos masivos de éstas concentran con tanta fuerza la luz de los objetos que se encuentran a grandes distancias detrás de ellos, que los investigadores los utilizan como gigantescos telescopios naturales.
Publicado enInternacional