Jueves, 26 Marzo 2020 06:37

Los hacendados de la pandemia

Los hacendados de la pandemia

La declaración de pandemia por el Covid-19 ha puesto todo de cabeza. Pero no tanto como para que los gobiernos cuestionen las causas reales por las que surgió este virus y el hecho de que mientras supuestamente se trabaja para contenerlo, otros virus y pandemias se siguen formando.

Hay tres causas concomitantes y complementarias que han producido todos los virus infecciosos que se han extendido globalmente en las últimas décadas, como la gripe aviar, la gripe porcina, las cepas infecciosas de coronavirus y otras. La principal es la cría industrial y masiva de animales, especialmente pollos, pavos, cerdos y vacas. A ésta se le suma el contexto general de la agricultura industrial y química, en la que 75 por ciento de la tierra agrícola de todo el planeta se usa para la cría masiva de animales, principalmente para sembrar forrajes con ese destino. La tercera es el crecimiento descontrolado de la mancha urbana y las industrias que la alimentan y por ella subsisten.

Las tres juntas son causa de la deforestación y destrucción de hábitats naturales en todo el planeta, que también implica desplazar comunidades indígenas y campesinas en esas áreas. Según la FAO, a nivel mundial, la expansión de la frontera agropecuaria es responsable de 70 por ciento de la deforestación, pero en países como Brasil, la expansión de la frontera agropecuaria es culpable de 80 por ciento de la deforestación.

En México vimos como se originó la gripe porcina en 2009, a la cual le pusieron el aséptico nombre de Gripe A H1N1, para desvincularla de su puerco origen. Originó en la fábrica de cerdos llamada Granjas Carroll, en Veracruz, entonces co-propiedad de Smithfield, la mayor productora de carne a nivel global. Smithfield fue comprada en 2013 por una subsidiaria de la mega empresa china WH Group, actualmente la mayor productora de carne porcina del mundo, ocupando el primer lugar en ese rubro en China, Estados Unidos y varios países europeos.

Aunque el virus de la gripe porcina no es un coronavirus, la mecánica de cómo llega a convertirse en epidemia/pandemia es similar a las otras enfermedades zoonóticas (es decir que tienen origen animal). Enormes cantidades de animales de cría confinados, hacinados e inmunodeprimidos, alientan que el virus mute rápidamente. A esos animales se les da continuamente antibióticos y antivirales, además de estar expuestos en ambiente y alimentación a diversos pesticidas desde que nacen hasta el matadero. Tanto para que engorden más rápido como para tratar de que no se enfermen, en condiciones absolutamente insalubres para cualquier ser vivo.

Tal como explica Rob Wallace, biólogo evolutivo y filogeógrafo, del Instituto de Estudios Globales de la Universidad de Minnesota, que ha estudiado por más de 25 años el tema de las epidemias del último siglo, los centros de cría animal son el lugar perfecto para la mutación y reproducción de los virus. Los virus pueden saltar entre especies, y si bien pueden originar en especies silvestres de aves, murciélagos y otras, es la destrucción de los hábitats naturales lo que los empuja fuera de sus áreas, donde las cepas infecciosas estaban controladas dentro de su propia población. De allí, pasan a las áreas rurales y luego a las ciudades. Pero es en los inmensos centros de cría animal donde hay mayores chances de que se produzca la mutación que luego afectará a los seres humanos, por la continua interacción entre miles o millones de animales, muchas diferentes cepas de virus y el contacto con humanos que entran y salen de las instalaciones. El aumento de la interconexión de los transportes globales, tanto de personas como de mercancías -incluyendo animales- hace que los virus mutantes se desplacen rápidamente a muchos puntos del planeta.

Un aspecto complementario: como mostró Grain, el sistema alimentario agroindustrial es responsable de cerca de la mitad de los gases de efecto invernadero que producen el cambio climático, cambio que también hace que migren las especies, incluso mosquitos que también pueden trasmitir algunos virus. Especialmente la cría intensiva de animales es responsable de la mayor parte de esas emisiones. (Grain, 2017)

Claro que aunque conozcamos lo que lo produjo, no cambia que este virus existe y tiene consecuencias ahora, y es importante cuidarnos y sobre todo a los más vulnerables por diversos factores. Aún así, no está de más recordarnos que según informa la Organización Mundial de la Salud, el 72 por ciento de las muertes en el mundo son por enfermedades no trasmisibles, varias de las cuales están ligadas directamente al sistema alimentario agroindustrial, como enfermedades cardíacas, hipertensión, diabetes, obesidad, cánceres digestivos, malnutrición.

Pero el enfoque de acción en emergencia y la búsqueda de supuestas vacunas implicando que la pandemia se podría controlar por medios técnicos, oculta las causas y promueve la perpetuidad del problema, porque vendrán otras epidemias o pandemias mientras las causas sigan sin tocarse. En algunos países, las industrias agroalimentarias, principales productoras de los virus, se ven incluso beneficiadas por las epidemias, al ser consideradas por los gobiernos como “industrias básicas” para la sobrevivencia. Lo cual es una falaz mentira, ya que es la producción campesina, indígena y de pequeña escala, incluso urbana, la que alimenta a 70 por ciento de la humanidad. Son los agronegocios los que nos dan comida basura y llena de agrotóxicos, que nos enferman y debilitan ante las pandemias, al tiempo que siguen acaparando tierras campesinas y áreas naturales. (ETC, 2017)

En la emergencia, surgen otros jugosos negocios para algunos, tanto empresas como bancos. Algunas, como las farmacéuticas, las productoras de insumos para la protección sanitaria, las empresas de ventas en línea y de producción de entretenimiento, se enriquecen ridículamente con la declaración de pandemia. Otras empresas tienen pérdidas – que trasladan a las y los trabajadores y a la sociedad de muchas maneras, incluso en aumento de precios– pero serán las primeras en beneficiarse de subsidios gubernamentales, que bajo el discurso de que hay que rescatar “la economía”, la mayoría de los gobiernos no duda en favorecerlas antes que a los sistemas de salud pública devastados por neoliberalismo o a los millones de personas que sufren la pandemia no sólo por el virus, sino porque no tienen casa, o agua, o alimentos, o perdieron su empleo, o trabajan a destajo y sin ninguna seguridad social, no tienen acceso a diagnósticos, ni médicos, o están en caravanas de migrantes, o refugiados en algún campamento, hacinados en albergues o en la calle.

En este contexto, también surgen formas de solidaridad desde abajo. Junto a ellas es necesario enraízar un cuestionamiento profundo a todo el sistema alimentario agro-industrial, y una valoración profunda y solidaria de todas y todos los que desde sus milpas, huertas y comunidades nos alimentan y previenen las epidemias.

25 marzo 2020

Publicado enMedio Ambiente
La búsqueda de los orígenes del coronavirus pone en jaque a científicos de todo el planeta

Cuando el pasado 31 de diciembre se hicieron públicos los primeros casos de una extraña neumonía en Wuhan (China), la comunidad científica supo que se enfrentaba a un virus desconocido. Tras la secuenciación del genoma, los investigadores chinos dedujeron que se trataba de un nuevo coronavirus, en concreto el SARS-CoV-2, también llamado HCoV-19.

De los siete coronavirus que conocemos, el nuevo virus es, junto al SARS-CoV-1 (que causó una epidemia en 2003 en China) y MERS-CoV (que generó un brote en 2012 en Arabia saudí), uno de los más mortíferos causando problemas respiratorios graves, en especial a pacientes con patologías previas.

Hoy la enfermedad actual del COVID-19 ha alcanzado en tres meses a unas 220.000 personas en todo el mundo y ha provocado la muerte a unas 9.000 personas, sobre todo en China e Italia, lo que ha obligado a tomar medidas drásticas para frenar la pandemia.

Para los científicos es vital desentrañar el origen del virus, por eso trabajan desde el primer momento con los datos genómicos ya obtenidos. Un equipo del Scripps Research Translational Institute en La Jolla, EE UU, con el investigador Kristian G. Andersen a la cabeza, ha publicado en la revista Nature Medicine los probables escenarios por los cuales podría haber surgido y refuta las teorías conspirativas sobre su aparición.

"Nuestros análisis muestran claramente que el SARS-CoV-2 no es una construcción de laboratorio o un virus manipulado a propósito", revelan en el trabajo los autores, que han analizado las principales características del virus comparando seis genomas: tres de murciélago, el SARS humano, el del pangolín y el SARS-CoV-2.

El equipo de Andersen, director de Genómica de Enfermedades Infecciosas, comparó los datos disponibles de la secuencia del genoma para las cepas conocidas de coronavirus, y determinó "firmemente que el SARS-CoV-2 se originó a través de procesos naturales", indica Andersen, referente mundial sobre epidemiología y evolución de los virus.

Un virus imperfecto

Al analizar el genoma de un virus que no ha ni evolucionado ni cambiado mucho desde que salió de Wuhan, los científicos se centraron, entre otros rasgos del virus, en las proteínas de espícula, unas armaduras en su exterior que le permiten agarrarse y penetrar las paredes exteriores de las células humanas y animales, y que están directamente implicadas en la penetración en la célula, a través de un receptor conocido como ACE2.

Pero se fijaron en especial en dos características importantes de esta proteína de espícula: el dominio de unión al receptor (RBD, por sus siglas en inglés), un tipo de gancho que se adhiere a las células huésped; y el lugar de escisión o transposición, una especie de abridor de latas molecular que permite que el virus abra y penetre las células anfitrionas.

En su estudio, el equipo quiso determinar la probabilidad de que la estructura de esta proteína del virus encajara en ese receptor. "Entonces observaron que esta encaja bastante bien, pero no es perfecta", manifiesta a SINC Fernando González Candelas, catedrático de Genética de la Universidad de Valencia e investigador de FISABIO.

Al analizar esa "construcción" dentro del virus constataron que tenía fallos. De ser manipulado genéticamente, esas estructuras deberían tener otras características para ser mucho mejores, pero el virus no las tiene. "Su diseño no es el que haría un ingeniero con el objetivo de crear un virus que provoque una pandemia", indica González Candelas.

Un virus que hubiera sido creado en laboratorio no tendría los desajustes que se observan en SARS-CoV-2. "Partimos de la idea de que si haces una manipulación para conseguir un determinado objetivo lo que vas a intentar directamente, como todo buen ingeniero, es que tu producto sea el mejor posible", explica el experto.

Además, la hipótesis de la evolución natural del virus fue respaldada por datos sobre la estructura molecular general del SARS-CoV-2, que de ser manipulada hubiera podido construirse a partir de la de otro virus que se sabe que causa enfermedades. Pero no fue así. Según el estudio, su estructura molecular difería sustancialmente de las de los coronavirus ya conocidos y se parecía más a la de virus relacionados que se encuentran en murciélagos y pangolines.

"Ha sido el proceso azaroso de la evolución que ha permitido al virus desarrollar una estructura de la espícula y de otras características que le permite invadir células humanas. Al estar en contacto con humanos ha provocado una infección y luego posteriores infecciones que han dado lugar a la epidemia", subraya el investigador español.

¿De dónde viene el SARS-CoV-2?

"Cualquier patógeno viral para los humanos sale de la nada. En teoría, un virus antiguo de un reservorio natural se convertirá en patógeno viral para el ser humano a través de muchos huéspedes intermedios", apunta a SINC Zhigang Zhang, investigador en el Laboratorio Estatal clave para la Conservación y Utilización de Recursos Biológicos en la Universidad de Yunnan (China) y autor de un estudio publicado hoy en Current Biology.

Según Zhang, el salto directo de los anfitriones originales al humano rara vez ocurre. "Por lo tanto, encontrar el reservorio natural es de gran importancia para detener la propagación del virus", constata el experto. "De hecho, los animales, incluidos los humanos, tienen muchos virus dentro de su cuerpo y la mayoría son inofensivos para sus anfitriones", continúa.

La respuesta sobre el origen del virus es aún incierta y los científicos barajan varios escenarios. El primero de ellos es que el virus pudo evolucionar a través de la selección natural en un huésped no humano y luego saltó a estos, como ocurrió en otros brotes con las civetas para el SARS y los camellos para el MERS.

En el caso de SARS-CoV-2, como ocurre con otros coronavirus, el reservorio más probable son los murciélagos (Rhinolophus affinis), por la similitud con los virus del propio animal. Pero no existen casos documentados de transmisión directa murciélago-humano. Ahí intervendría un huésped intermedio, que posiblemente estuvo relacionado con murciélago y humanos.

"El murciélago sería el huésped primario u original, por comparación con los coronavirus de murciélago ya conocidos y que estén emparentados con ellos", recalca Fernando González Candelas de la UV. Para el científico, el nuevo virus es el que se parece más a los coronavirus de estos animales, aunque "aún no se haya aislado el virus más próximo a él". Pero también aparecen diferencias.

Para entenderlo, el experto pone el ejemplo de una escalera. "Es como querer saltar un escalón de un metro y pensar que de un salto no puedes subirlo. Necesitas dos o tres escalones intermedios, difíciles cada uno, pero posibles. Es cuestión de tiempo que se consiga pasar de la base al escalón superior", ilustra.

Escenario 1: el pangolín como salto intermedio

En esa etapa intermedia de murciélagos a humanos, el virus habría pasado por algún huésped, cuya selección natural le habría predispuesto a infectar a humanos, "simplemente porque los receptores son lo suficientemente parecidos como para que luego al saltar a humanos sea mucho más sencillo", dice González.

En este escenario, las diferentes características del virus habrían evolucionado a su estado actual antes de penetrar en humanos. Como señalan en el estudio de Nature Medecine, la epidemia actual habría surgido en cuanto los humanos se habrían infectado. El virus convertido ya en patógeno habría estado listo para propagarse entre las personas.

En el trabajo de Zhang se plantea la posibilidad de que este huésped intermedio sea el pangolín por las muestras de pulmón analizadas y en las que se detectó por primera vez la existencia de un CoV similar al SARS-CoV, coincidiendo con el inicio de la epidemia. "Conjeturamos que los pangolines malayos muertos pueden llevar un nuevo CoV estrechamente relacionado con el SARS-CoV-2", recalcan en el estudio de Current Biology publicado hoy.

Según detalla a SINC el investigador chino, el camino de la infección que ha provocado el brote sería el siguiente: en la base estaría el murciélago (con resistencia o levemente susceptible al virus), seguido de múltiples especies cruzadas, entre las cuales el pangolín podría ser una víctima y susceptible al virus, antes de llegar al humano, aún más susceptible al virus y en contacto con animales para la obtención de herramientas, alimentos, caza y otros usos, incluidos los comercios ilegales.

A pesar de los hallazgos, ante la imposibilidad de realizar más experimentos a falta de la muestra original, el equipo chino recalca que aún se debate si las especies de pangolín son buenas candidatas para el origen del SARS-CoV-2.

"Teniendo en cuenta la amplia propagación de SARS-CoV en reservorios naturales, como murciélagos, camellos y pangolines, nuestros hallazgos serían significativos para encontrar nuevos huéspedes intermedios de SARS-CoV-2 para bloquear la transmisión entre especies", concluyen.

Según González Candelas, el virus va expandiéndose en todo tipo de organismos a los que puede infectar. "El pangolín sería otro, no solamente en la escalera que llega al humano, pero en una escalera colateral cuyo final no sabemos cuál es", añade, teniendo en cuenta que "la evidencia que existe no es lo suficientemente fiable o robusta como para dar eso por aceptado".

Escenario 2: desarrollado en humanos

El otro escenario que explicaría el origen del SARS-CoV-2 es que, sin descartar los escalones intermedios, una versión no patógena del virus pudo saltar de un huésped animal a los humanos, pasando desapercibida, y evolucionar a su estado patógeno actual dentro de la población humana.

Así, para explicar por qué este virus funciona tan bien en humanos, el equipo de Kristian Andersen sugiere que el último paso sucede en nuestro organismo cuando la proteína de espícula evoluciona ya en un huésped humano. "La última fase, la que de verdad hace que este virus sea muy infectivo en humanos, habría permitido que el virus se haya adaptado a humanos en humanos primero", declara González Candelas.

"A partir de ese momento, al pasar de humano a humano, el ajuste es mucho mejor", señala el investigador español. De este modo, a las personas a las que les llega el virus todavía no muy bien adaptado a humanos no sufren demasiada enfermedad. "No tienen una sintomatología que llame la atención ni desarrollan neumonía, pero el virus en ellos se adapta", indica el experto.

Una vez adaptado, con los mecanismos de infección que conocemos, puede haber pasado a otro humano. "En ese momento se iniciaría la cadena de transmisiones que da lugar a la epidemia", dice González Candelas.

Pero para los científicos aún es difícil, si no imposible, saber cuál de los escenarios es el más probable en el caso del SARS-CoV-2. Lo que sí saben es que, si el virus llegó a los humanos en su forma de patógeno actual desde una fuente animal, la posibilidad de que se produzcan más brotes en el futuro aumentaría porque la cepa que causa la enfermedad podría seguir circulando entre los animales.

Sin embargo, según el coautor del estudio de Nature Medecine, Andrew Rambaut, de la Universidad de Edimburgo, las posibilidades de que se produzca otra epidemia disminuyen si un coronavirus no patógeno entra en la población humana y luego desarrolla propiedades similares al SARS-CoV-2.

Por Adeline Marcos - Agencia SINC

19/03/2020 - 21:37h

Confirman la segunda curación de una persona con VIH  

Se trata de Adam Castillejo, venezolano popularmente conocido como “el paciente de Londres”  

Hace casi 30 meses se sometió a un trasplante de médula y a partir de allí no manifestó ningún rastro del virus. Aunque el estudio fue publicado en la revista The Lancet HIV, un experto del Conicet solicita cautela.

Adam Castillejo, de 40 años, es venezolano pero reconocido mundialmente como “el paciente de Londres”. Se sometió a un trasplante de médula ósea en 2016 porque también afrontaba un cáncer y desde hace 29 meses, pese a suspender el tratamiento antirretroviral, no registra ningún rastro de la infección del virus en su sangre. La investigación, llevada a cabo por el profesor Ravindra Kumar Gupta de la Universidad de Cambridge (Reino Unido), fue publicada en la revista The Lancet HIV. En ella, el líder del trabajo plantea: “Nuestros hallazgos muestran que el éxito del trasplante de células madre como una cura para el VIH, reportada por primera vez hace nueve años en el paciente de Berlín, puede ser replicada”. Y completa: “solo se advierten restos fósiles de ADN viral y sin capacidad infecciosa”.

 “Aunque, efectivamente, la persona fue curada no es la solución para el VIH que todos queremos. Simplemente es una excepción a la regla, ya que en cualquier caso siempre es más riesgoso hacer un trasplante de médula ósea que tener el virus en la sangre. Desde el punto de vista de la investigación no hay nada concreto que nos permita afirmar que podemos curar a todos como le ocurrió a este”, afirma Horacio Salomón, Director del Centro Nacional de Referencia para el SIDA (Facultad de Medicina, UBA) e Investigador Superior del Conicet. Y continúa: “En la actualidad, con el tratamiento que se utiliza mundialmente –en general, tres drogas combinadas– las personas infectadas tienen una vida muy similar a la de que aquellas que no lo están. Es un logro médico muy importante. No obstante, tampoco es la solución porque deben tomar los medicamentos religiosamente, todos los días y con frecuencia suelen interrumpirse por diferentes motivos”.

El antecedente inmediato al que hace referencia Gupta había sido denominado “el paciente de Berlín” (2011) y en poco tiempo podría sumarse un tercero al que se lo conoce como “el paciente de Düsseldorf”. Usualmente, cuando se interrumpe el tratamiento, el virus aparece nuevamente durante las primeras semanas. Sin embargo, en Castillejo el rebote no se produjo porque los genes modificados que aportó el donante de la médula resisten al VIH y ello disminuyó las chances de infección del parásito. “Tanto el de Berlín como el de Londres están curados. Ahora bien, la pregunta es por qué en otros pacientes que recibieron el mismo trasplante de médula, con las mismas características, volvió a aparecer el virus”. Salomón lanza esta pregunta retórica y desarma la ecuación.

Castillejo había descubierto que tenía VIH en 2003, cuando apenas cumplía 23 años. En 2011, además, supo que había desarrollado un linfoma –tumor en el sistema linfático– al que debió enfrentar con quimioterapia y otras estrategias a las que se recurren de manera tradicional para mantener a raya a la enfermedad. Así transcurrió su adultez, entre el virus y el cáncer. De a ratos, su realidad se puso tan oscura que, según narra, pensó en quitarse la vida. En 2016, ante la falta de salidas, se sometió a una intervención quirúrgica de mucho riesgo, ya que solo entre el 40 y el 50% de las personas sobreviven al trasplante de médula. Por ello, fue empleada como último recurso y, afortunadamente, tuvo éxito.

En Argentina, la Fundación Huésped comandada por el referente Pedro Cahn, es una organización pionera en el estudio de VIH/sida. El tratamiento habitual, de cumplirse correctamente, asegura una “vida normal” para los pacientes; ya que si bien no promueve la cura es efectivo en relentecer la multiplicación del virus. Aunque Cahn ya está jubilado, desde principios de los noventas fomenta una línea de investigación para reducir el número de drogas suministradas. La premisa es clara: sostener su eficacia a partir del establecimiento de un régimen de no-inferioridad de dos drogas respecto a tres.

El estudio “Gardel” fue pionero al tratarse del primer ensayo que logró demostrar que con una menor cantidad de drogas se podían obtener resultados similares. Luego, esa línea fue continuada por “Paddle” (que comprobó la duración de los efectos benignos de los compuestos en los organismos) y “Andes”, que todavía está en curso. En los últimos exámenes se combinaron lamivudina (3TC), una droga muy económica, con darunavir/ritonavir. La respuesta obtenida tras 24 semanas de ser suministrada a los pacientes con VIH sin tratamiento previo, exhibió que la biterapia es igual de efectiva que el esquema tradicional (que también incluye tenofovir, un tercer fármaco). La utilización de menos drogas es favorable porque las personas consumen menos químicos y, con ello, se reducen los efectos adversos. La propuesta es más económica y requiere de una menor necesidad de monitoreo y control periódico por parte de los profesionales de la salud.

A nivel global, el Programa Conjunto elaborado por las Naciones Unidas (ONUSIDA) tiene como objetivo poner fin a la epidemia en 2030. No obstante, si bien se han obtenido resultados muy auspiciosos en el descenso de la cifra anual de infecciones en la población infantil causada por la transmisión de madre a hijo (de 290 mil en 2010 a 150 mil en 2015), el panorama en los adultos es más complejo. Desde 2010, la cifra de infectados se estacionó en 1,9 millones en todo el globo. En Argentina (según datos extraídos del Plan Estratégico Nacional 2013-2017, elaborado por la Dirección de Sida y ETS) viven alrededor de 120 mil personas con VIH: 4 de cada mil jóvenes y adultos tienen el virus, aunque el 30% de ellos desconoce su condición. Por eso, aunque el tratamiento antirretroviral se distribuye en forma gratuita en hospitales públicos para los pacientes que no gozan de cobertura, 1400 argentinos fallecen cada año.

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Sábado, 08 Febrero 2020 05:54

El lenguaje de las plantas

El lenguaje de las plantas

En 1973 se publicó The secret life of plants (La vida secreta de las plantas), libro que se convirtió en un éxito de ventas. En él, sus autores, Peter Tompkins y Christopher Bird, afirman que las plantas son seres sensibles que experimentan emociones y que podían percibir los pensamientos humanos a cientos de kilómetros.

Antes, en 1966, Cleve Backster, un experto de la CIA en manejar el polígrafo durante los interrogatorios, colocó las terminales del aparato en las hojas de una planta que tenía en su oficina. Según él, descubrió sorprendido que la aguja del aparato registraba gran actividad eléctrica, lo que interpretó como estrés en la planta.

Junto con sus colaboradores puso el aparato a montones de plantas, incluidas frutas y verduras, como naranjas, plátanos y cebollas. Backster sostenía que las plantas reaccionaban a los pensamientos de las personas que estaban cerca de ellas; pero no sólo eso, también a las que se encontraban a gran distancia y con quienes las plantas estaban familiarizadas.

Aunque ninguno de sus experimentos pudo ser replicado por los científicos, Backster se hizo muy famoso y en 1968 publicó un artículo en el International Journal of Parapsychology sobre la supuesta reacción de las plantas cuando un langostino fue dejado caer en agua hirviente en su presencia.

En este ambiente apareció La vida secreta de las plantas a partir de los experimentos de Backster, y aunque en los años siguientes científicos que trabajaban con plantas no pudieron reproducirlos y el Efecto Backster no fue tomado en serio, el libro ya había dejado su huella en la cultura popular estadunidense.

La gente empezó a hablarle a sus plantas y a ponerles música clásica, la cual, según Backster, preferían en lugar del rock.

A la vuelta del siglo, se publicaron numerosos artículos científicos que apoyaban la idea de que las plantas eran inteligentes y que sí sentían, pero también numerosos textos estaban en contra, y todos aportaban argumentos que apoyaban sus tesis.

“A la pregunta de si las plantas sienten, diré que la respuesta está relacionada con la definición de sentir. Podría ser tristeza, soledad, amor o alegría, y obviamente las plantas no sienten y no tienen sentimientos”, dijo Karina Boege Paré, del Laboratorio de Interacción Planta-Animal del Instituto de Ecología.

“Pero si definimos sentir como la recepción de señales ambientales y la reacción a éstas, entonces, las plantas sí perciben y emiten señales y se comunican entre ellas; de hecho, hay toda un área de estudio del comportamiento de ellas”, agregó la científica.

Cuando una planta recibe un estímulo, ya sea del ambiente físico, como luz, temperatura, humedad, o del ambiente biótico, como la mordida de un herbívoro o la presencia de un depredador, emite señales para lidiar con ese ambiente, explicó la investigadora.

Aunque algunos signos pueden ser mecánicos, la mayoría de las reacciones de las plantas están basadas en señales químicas. “Por ejemplo, la mordida de un herbívoro implica una señal física, el daño al tejido, pero también hay una parte química, a raíz del contacto con la saliva del herbívoro, que tiene compuestos particulares”, argumentó.

Al percibir dichos signos, la planta desencadena una serie de lo que los especialistas llaman respuestas inducidas, por medio de las cuales produce sus defensas químicas o utiliza otras estrategias para defenderse de sus agresores, precisó Boege Paré.

Otro tipo de respuesta es la emisión de compuestos orgánicos volátiles, que muchas veces van dirigidos a los enemigos naturales de los herbívoros, como un ave, que se alimenta del insecto y que está atacando a la planta.

Comunicación

En cuanto a la comunicación, algunos estudios han encontrado que al parecer hay nubes de compuestos volátiles esparcidos por plantas vecinas para comunicar algo que está ocurriendo.

“Hay comunicación entre las plantas, pero no significa que se estén susurrando al oído, sino que hay una emisión de sustancias volátiles, tal vez para la planta misma, para que la señal llegue a los lugares donde está ocurriendo el daño y se emita la respuesta de defensa”, comentó Boege Paré.

Otras plantas, al percibir las sustancias volátiles emitidas como signo de respuesta a la agresión, reaccionan inducidas contra un posible enemigo. “A lo anterior se le llama comunicación entre plantas, algo muy controvertido cuando lo queremos antropomorfizar –concederle cualidades humanas– o verlo desde el punto de vista de la comunicación entre los animales. Pero hay un grado de percepción, emisión y recepción de mensajes y respuestas ante los estímulos”, añadió.

“En las plantas, más que un sistema nervioso, como el de los animales, hay vías y mecanismos para el flujo de metabolitos secundarios que disparan una señal y producen un mecanismo de recepción del estímulo; los metabolitos viajan por el sistema de conducción de las plantas y desencadenan respuestas.

“Pero más allá de si sienten o no, me gusta pensar en términos de emisión y recepción de señales y de respuestas inducidas a raíz de las mismas. Si alguien quiere ver eso como el equivalente a un sistema nervioso, sería un poco exagerado porque nosotros tenemos un sistema nervioso interno; si algo me pasa en el pie, la información no va por el aire a informar a mi cabeza, y en las plantas sí ocurre eso.

“Alguien podría pensar entonces que las plantas tienen un sistema nervioso externo. Yo creo que eso ni siquiera vale la pena ponerlo en la mesa como una comparación”, manifestó Boege.

Respuestas diferentes

Es muy interesante la capacidad de reacción de las plantas a ciertos estímulos con distintos comportamientos. “Por ejemplo, la respuesta a un daño mecánico. Si a una planta la corto con unas tijeras no habrá una respuesta inducida, pero si a ese corte le agrego la saliva de un herbívoro, entonces sí”, consideró la académica.

Ahora bien, es difícil no intentar describir lo que observamos en las plantas sin usar nuestros conceptos. Por ejemplo, defensa o estrategia, son términos del lenguaje antropocéntrico: las plantas se defienden, las plantas tienen estrategias, las plantas están bajo estrés…, todo para tratar de describir lo que vemos en la naturaleza, concluyó.

 

Por Leonardo Huerta

7 febrero 2020 0

Método japonés detecta 13 tipos de cáncer por medio de prueba sanguínea

 

El diagnóstico, en menos de dos horas // Tratamiento temprano y supervivencia del paciente, parte de los beneficios, señalan

 

Tokio. Un método clínico que revela con efectividad de 99 por ciento 13 tipos de cáncer mediante una prueba sanguínea fue creado en Japón, refirió un portavoz científico local.

Según la fuente, se podrá diagnosticar en menos de dos horas los cánceres gástrico, esofágico, pulmonar, hepático, del tracto biliar, del páncreas, intestinal, de ovarios, prostático, vesical, de mamas, sarcomas y glioma.

La tecnología fue ideada por la corporación Toshiba, el Instituto del Centro Nacional de Investigación del Cáncer de Japón y la Universidad Médica de Tokio.

Precisó que analiza las micromoléculas de ácido ribonucleico (o micro-ARN) y que el objetivo es realizar otras investigaciones en 2020 para luego implementar la técnica.

El nuevo avance debe permitir, cuando esté en práctica, un tratamiento temprano y favorecer la supervivencia del paciente y su calidad de vida, acotó.

Por otro lado, en Estados Unidos expertos del Colegio de Medicina de Pensilvania identificaron una mutación genética que podría causar cáncer de tiroides hereditario.

Según el estudio, que se publicó en la revista Cancer Research, las personas que tienen un pariente de primer grado con cáncer de tiroides tienen un riesgo de dos a cinco veces mayor de desarrollar la enfermedad. Identificar esta mutación ha ayudado a los expertos a entender por qué esta forma de cáncer es más hereditaria que otras.

El cáncer de tiroides es común y está en aumento, y los problemas oncológicos hereditarios no medulares de tiroides representan entre 6 y 10 por ciento de los casos. Antes de este estudio, no había muchos datos para explicar la razón de ello, explicó Darrin Bann, autor principal del trabajo.

Los investigadores identificaron una familia de ocho pacientes de esa enfermedad a través de cuatro generaciones.

Utilizaron la secuenciación de próxima generación para examinar el genoma de todos los pacientes. Descubrieron que todos tenían una mutación en un gen llamado DUOX2, modificación rara que ocurre una vez cada 138 mil personas en la población general.

DUOX2 proporciona información para la creación de la proteína doble oxidasa 2, que produce peróxido de hidrógeno y se encuentra en niveles altos en la glándula tiroides. Después de realizar análisis bioquímicos de la proteína con la mutación, determinaron que producía más peróxido de hidrógeno, en lugar de detener la elaboración.

(Con información de Europa Press)

Italianos descubren molécula que bloquea la enfermedad de Alzheimer

Roma. Científicos italianos descubrieron una molécula que bloquea la enfermedad de Alzheimer, informó este lunes el periódico Il Messaggero.

“Descubren la molécula que rejuvenece el cerebro, favoreciendo el nacimiento de nuevas neuronas y combatiendo los defectos que acompañan las fases precoces de la enfermedad de Alzheimer”, precisó el rotativo.

El estudio fue coordinado por los científicos de la Fundación Ebri Rita Levi-Montalcini, en colaboración con el Centro Nacional de Investigaciones, la Escuela Normal Superior y el Departamento de Biología de la Universidad Roma Tre.

Al hacer experimentos con ratones, los científicos lograron neutralizar los A-beta oligómeros que se acumulan en las células madres del cerebro, causando el desarrollo de la enfermedad.

Los investigadores introdujeron el anticuerpo A13 en las células madres del cerebro de un ratón enfermo, con lo cual reactivaron el nacimiento de neuronas, rejuveneciendo el órgano.

Recupera lo perdido

El diario destaca que esta estrategia permite recuperar 80 por ciento de lo perdido por la patología en la fase inicial.

El estudio abre la posibilidad de desarrollar nuevos modos para diagnosticar y curar el Alzheimer.

Antonino Cattaneo, uno de los científicos que participaron en el estudio, aseguró que el uso terapéutico del anticuerpo A13 permitirá neutralizar los A-beta oligómeros dentro de las neuronas, donde se forman por primera vez, combatiendo así el efecto más precoz posible en la evolución de la patología.

 Cultivo de embrión de mono en el día 17, con las células marcadas para su seguimiento. Instituto Salk

El científico español Juan Carlos Izpisúa investiga en China fases del desarrollo embrionario nunca vistas en directo en el laboratorio

Científicos chinos y el español Juan Carlos Izpisúa han pulverizado un récord mundial al lograr cultivar embriones de mono en el laboratorio hasta los 20 días posteriores a la fecundación, obteniendo una visión sin precedentes del desarrollo de los primates. Los investigadores caminan ahora por las difusas fronteras de la bioética: las leyes de España y EE UU permiten investigar con embriones humanos sobrantes de las clínicas de fertilidad, pero fijan desde hace décadas una línea roja de 14 días, un tiempo insuficiente para que se forme el sistema nervioso central. Los 20 días en el embrión de mono equivalen “básicamente” a 20 días en los humanos, según Izpisúa.

El avance abre una caja negra. Hace más de tres décadas, el embriólogo británico Lewis Wolpert acuñó una frase mítica en su disciplina: “El momento más importante de tu vida no es tu nacimiento ni tu matrimonio ni tu muerte, sino la gastrulación”. El enunciado suena a broma, pero no lo es. La gastrulación, una etapa clave en el desarrollo de un embrión, ocurre entre dos y tres semanas después de la fecundación. En ese momento, la pelotita de 200 células surgida de la unión de un óvulo y un espermatozoide empieza a convertirse en una estructura compleja con tres capas: la primera dará lugar a los pulmones, el tracto gastrointestinal y el hígado; la segunda capa se transformará en el corazón, los músculos y los órganos reproductores; y la tercera se convertirá en la piel y el sistema nervioso. El equipo de Izpisúa ha podido ver la gastrulación en directo fuera del útero.

“Este método proporciona una primera mirada a la caja negra del desarrollo embrionario temprano”, festeja el investigador español, del Instituto Salk, en La Jolla (EE UU). Su equipo ha cultivado los embriones de mono en el Laboratorio de Investigación Biomédica con Primates de Kunming, una ciudad de seis millones de personas en el sur de China. En las instalaciones hay miles de monos, algunos de ellos modificados genéticamente para estudiar enfermedades como el cáncer, el párkinson y el alzhéimer.

Izpisúa, nacido en Hellín (Albacete) en 1960, celebra que “el Gobierno y los científicos chinos tienen la visión de que los estudios con primates son esenciales para la salud humana”. El investigador español asegura que sus experimentos serían “sin duda legales” en EE UU y los países europeos. “Yo trabajo con los chinos porque tienen la experiencia y las infraestructuras para desarrollar estos proyectos con primates”, afirma Izpisúa, cuyo equipo también ha generado en China embriones de mono con injertos de células humanas, según adelantó EL PAÍS en julio. Su objetivo final es cultivar órganos humanos para trasplantes.

El nuevo experimento de Izpisúa, publicado este jueves en la revista Science, perfecciona los protocolos utilizados en investigaciones previas con embriones humanos. Hasta hace muy pocos años, la comunidad científica solo podía estudiar la primera semana del desarrollo de un embrión, porque a partir de ese momento la estructura se desorganizaba fuera del útero. En 2016, el equipo de la bióloga Magdalena Zernicka-Goetz, de la Universidad de Cambridge (Reino Unido), presentó un sistema de cultivo —vitaminas y otras sustancias— que permitía acariciar el límite legal de 14 días. La línea roja, que antes era inalcanzable, ahora es accesible para cualquiera. Izpisúa la ha pulverizado en monos.

“Se sabe poco acerca de los procesos moleculares y celulares que ocurren durante el desarrollo embrionario”, explica el investigador español. La gastrulación se conoce bien en ratones y moscas, pero no en humanos, ni siquiera en monos. El equipo de Izpisúa ha utilizado macacos cangrejeros. “Nuestro método nos permite observar procesos clave del desarrollo por primera vez. Esta investigación, aunque la hayamos hecho con células de primates no humanos, puede tener implicaciones directas para la salud humana, como la generación de células, tejidos y organoides [para medicina regenerativa]”, subraya Izpisúa.

La bióloga Elisa Martí investiga con ratones, pollos y peces el desarrollo embrionario de la médula espinal y sus patologías en el Instituto de Biología Molecular de Barcelona. A su juicio, ha llegado la hora de replantearse las líneas rojas. “Hay que ir con pies de plomo con la ética, pero los científicos tenemos que hacer un esfuerzo para convencer a la sociedad de que hay que ir más allá del límite de 14 días”, opina. “La investigación en biología del desarrollo es la base de las futuras terapias celulares para recuperar lesiones en cualquier órgano, desde infartos a lesiones medulares”, advierte.

“El límite de los 14 días se impuso en su momento por una serie de cuestiones morales y religiosas”, coincide Javier López-Ríos, del Centro Andaluz de Biología del Desarrollo, en Sevilla. En su opinión, hay que abrir cuanto antes el debate sobre esta línea roja. “Unos pensarán que un individuo surge en el momento de la fecundación, pero otros dirán que un embrión de 14 días es solo un conjunto de células que no siente ni padece”, señala. Un embrión tan primitivo es más pequeño que un grano de arena.

López-Ríos estudia en ratones el desarrollo embrionario de las extremidades, pero es consciente de las limitaciones de este animal de experimentación. “En el desarrollo embrionario temprano pasan muchas cosas de las que sabemos muy poco en los humanos”, reconoce. “Recapitular el desarrollo embrionario en el laboratorio no es el auténtico proceso que ocurre en el útero, pero es un sistema fantástico que te permite seguir a las células con el microscopio, hacer modificaciones y ver qué pasa”, aplaude. Ahora que es posible, es solo cuestión de tiempo que alguien cruce esa frontera artificial de 14 días con embriones humanos.

Describen el árbol evolutivo de las plantas verdes más completo

Con datos genéticos de mil 147 especies, un equipo internacional de investigadores describe en Nature el árbol evolutivo para las plantas verdes más completo hasta la fecha.

En la actualidad, hay más de 500 mil especies de plantas en el mundo y todas evolucionaron de un antepasado común. Cómo sucedió este salto en la biodiversidad aún no está claro.

La historia y la evolución de las plantas se remontan a unos mil millones de años. Las algas fueron los primeros organismos en aprovechar la energía solar con la ayuda de cloroplastos. En otras palabras, fueron los primeros organismos vegetales en realizar la fotosíntesis.

El objetivo del nuevo estudio fue desentrañar los fundamentos genéticos para este desarrollo. "Algunas especies comenzaron a emerger y evolucionar hace varios cientos de millones de años. Sin embargo, en la actualidad tenemos las herramientas para mirar hacia atrás y ver qué sucedió en ese momento", explica el profesor de fisiólogos de plantas Marcel Quint, del Instituto de Ciencias Agrícolas y Nutricionales en Martin-Luther-Universität Halle-wittenberg (MLU).

Quint lidera un subproyecto con el bioinformático Ivo Grosse, también de MLU, como parte de la Iniciativa de los mil transcriptomos de la planta, una red global de unos 200 investigadores. El equipo recogió muestras de mil 147 especies de plantas terrestres y algas para analizar los patrones de expresión génica (transcriptoma) de todo el genoma de cada organismo.

Con esa información, los investigadores reconstruyeron el desarrollo evolutivo de las plantas y la aparición de especies individuales. Se centraron en especies de plantas que, hasta el momento, no se han estudiado a este nivel, incluidas numerosas algas, musgos y también de las que tienen flores.

Descubren mecanismo cerebral que amplifica o disminuye la sensación de dolor

La amígdala central tiene esa función, así como la de decodificar las emociones

Washington. La percepción del dolor es esencial para la supervivencia, pero la intensidad que una persona siente puede amplificarse o disminuir. Los soldados heridos en combate, por ejemplo, a menudo manifiestan no haberlo experimentado en el momento.

Un nuevo estudio publicado el martes en la revista científica estadunidense Cell Reports da cuenta del funcionamiento del circuito cerebral causante del aumento o la atenuación de las señales de dolor, y compara el mecanismo con un termostato que regula la temperatura de una habitación en una casa.

Yarimar Carrasquillo, principal autora del trabajo e investigadora del Centro Nacional para la Salud Integradora y Complementaria (NCCIH, por sus siglas en inglés), explicó que la región del cerebro en la que se produce este mecanismo es la amígdala central, estructura que cumple una función esencial en la decodificación de las emociones.

Según el estudio, la amígdala parece tener un doble papel.

Carrasquillo y sus colegas descubrieron en ratones que la actividad en las neuronas que expresan la proteína quinasa C-delta amplifican el dolor, mientras las que expresan somatostina inhiben la cadena de transmisión en los nervios utilizados para comunicar el dolor.

Sentir dolor es una advertencia esencial para que una persona sepa que necesita ayuda; por ejemplo, en casos de apendicitis o un ataque cardiaco.

La insensibilidad pone en peligro a las personas

Las personas que nacen con insensibilidad al dolor no perciben la gravedad de sus lesiones y en consecuencia están en mayor peligro de muerte.

Sin embargo, no todos los dolores resultan útiles. Según un estudio de 2012, cerca de 11 por ciento de los adultos estadunidenses sufre de dolor físico crónico.

Ese tipo de afección con frecuencia genera dependencia a poderosos analgésicos como los opiáceos, o promueve en pacientes la automedicación mediante productos inadecuados o ilegales.

"La reacción sana es: sientes dolor, te dice que algo está mal, recibes un tratamiento y la molestia se va", aseguró Yarimar Carrasquillo.

"En el caso del dolor crónico (...) el sistema está bloqueado. Si podemos identificar qué es lo que lo obstruye, podemos revertir el fenómeno."

Expertos de Japón sugieren la ingesta regular de champiñones y setas, entre otros, además de una dieta equilibrada. La imagen, en Bocoyna, Chihuahua.Foto Notimex

Son fuente de vitaminas, minerales y antioxidantes, los cuales protegen de una inflamación crónica que conduce a la enfermedad, destacan

 

Los resultados del primer estudio de cohorte (investigación observacional y analítica) a largo plazo sobre más de 36 mil hombres durante décadas sugieren una asociación entre comer champiñones, setas y otros hongos y menor riesgo de cáncer de próstata, según publican sus autores en la revista International Journal of Cancer.

El cáncer de próstata comienza cuando las células de la glándula prostática, pequeño órgano con forma de nuez que produce el líquido seminal, comienzan a crecer. Es uno de los más comunes problemas oncológicos que afectan a los hombres, con más de 1.2 millones de casos nuevos diagnosticados en el mundo en 2018, y cuyo riesgo aumenta con la edad.

Los hongos se usan ampliamente en Asia tanto por su valor nutricional como por sus propiedades medicinales. Los estudios de laboratorio en probetas y organismos vivos han demostrado que los hongos tienen el potencial de prevenir los tumores de próstata. Sin embargo, "la relación entre su consumo y la enfermedad en humanos nunca se había investigado", señaló Shu Zhang, profesor asistente de epidemiología en el Departamento de Informática y Salud Pública de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Tohoku, en Japón.

“Hasta donde sabemos, es el primer estudio de cohorte que indica el potencial preventivo de los hongos a nivel de población en esta enfermedad. Aunque nuestra investigación sugiere que su consumo regular puede reducir el riesgo de ese cáncer, también queremos enfatizar que llevar una dieta saludable y equilibrada es mucho más importante que llenar la cesta de la compra con esos productos, destacó Zhang.

Para este estudio, los investigadores analizaron a 36 mil 499 hombres entre 40 y 79 años en Miyagi y Ohsaki (Japón), desde 1990 y 1994, respectivamente, con una duración del seguimiento para el primero de 24.5 años, y de 13.25 años en el segundo. Se les pidió a que completaran un cuestionario relacionado con su estilo de vida, como el consumo de hongos y otros alimentos, actividad física, hábitos de fumar y beber, así como que proporcionaran información sobre su educación y antecedentes familiares y médicos.

El seguimiento a largo plazo de los participantes indicó que el consumo de hongos de forma regular reduce el riesgo de cáncer de próstata, y fue significativo en especial en hombres de 50 años o más y en los que tenían una dieta basada principalmente en carne y productos lácteos, con un consumo limitado de frutas y verduras.

El análisis estadístico de los datos (utilizando el modelo de riesgos proporcionales de Cox) también señaló que el consumo regular de hongos estaba relacionado con menor peligro de padecer ese mal, independientemente de la cantidad de frutas y verduras, o de carne y productos lácteos. De los participantes, 3.3 por ciento desarrollaron la enfermedad en el periodo de seguimiento. Los que consumieron hongos una o dos veces por semana tenían un riesgo 8 por ciento menor, comparado con los que los comieron menos de una vez por semana.

Según Zhang, "los hongos son una buena fuente de vitaminas, minerales y antioxidantes, especialmente L-ergotioneina", que se cree que mitiga el estrés oxidativo, desequilibrio celular resultante de una dieta pobre y elecciones de estilo de vida y exposición a toxinas ambientales que pueden conducir a una inflamación crónica que es causante de enfermedades crónicas como el cáncer.

"Los resultados de nuestro estudio sugieren que los hongos pueden tener un efecto positivo en la salud de los humanos", precisó Zhang.

“Se requieren más estudios que brinden mayor información sobre la ingesta dietética de hongos en otras poblaciones y entornos para confirmar esta relación.

"Teniendo en cuenta que el estadunidense promedio consume menos de 5 gramos de hongos por día, que es más bajo que el que comieron los participantes en este estudio (7.6 g/día), uno esperaría que incluso un pequeño aumento en el consumo de hongos ofrezca beneficios potenciales para la salud", concluyó Zhang.

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