¿Por qué la cría intensiva de animales puede poner en jaque la medicina moderna?

 A partir de su descubrimiento y desarrollo en el Siglo XX, los antibióticos han logrado la cura de enfermedades y han aumentado significativamente la esperanza de vida. Sin embargo, su uso masivo tanto a nivel hospitalario como en la cría de animales para consumo, así como los residuos que se trasladan al ambiente, dieron lugar a un fenómeno que está poniendo en serio riesgo la salud de la humanidad: la resistencia antimicrobiana. La organización React Latinoamérica convocó un panel de especialistas para presentar las diferentes dimensiones de un problema que puede comprometer el éxito de las terapias contra el cáncer, las cirugías con prótesis o los trasplantes de órganos.

 

Con la moderación de la periodista argentina Soledad Barrutti, la organización React Latinoamérica transmitió en vivo el panel “Cría intensiva de animales y resistencia bacteriana a los antibióticos”. Seis especialistas de Perú, Ecuador, Reino Unido y Argentina trazaron un mapa para comprender porqué, en un futuro cercano, podríamos quedarnos sin medicamentos para el tratamiento de una gran cantidad de infecciones y cuál es la relación de este grave problema de salud pública con el modelo de producción agroindustrial y la contaminación que provoca en el ambiente.  

Todo lo que es vulnerado aprende a resistir 

“La propagación de las enfermedades infecciosas transmitidas de animales a humanos, llamadas zoonosis, así como la resistencia de las bacterias hacia los antibióticos, son dos asuntos que han contribuido a generar conciencia de que estamos conectados con las otras especies ya sea de manera  visible o invisible”. Con estas palabras comenzó su exposición la pediatra especializada en infectología, Carola Cedillo.

“En la actualidad resulta imposible negar el impacto de las intervenciones y actividades humanas sobre la salud del planeta. Esto se manifiesta objetivamente en el calentamiento global, en la contaminación del suelo, del aire, del agua y también de los alimentos. Todo esto impacta directamente a la salud de los seres humanos y a otras especies, incluyendo el aumento de la resistencia de las bacterias a los antibióticos”, advirtió. 

Pero ¿qué es la resistencia antimicrobiana? Cedillo la definió como “la capacidad de las bacterias para sobrevivir a concentraciones de antibióticos que inhiben a otras de la misma especie. Es decir que los antibióticos pierden la eficacia ante estas bacterias”. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la resistencia a los antimicrobianos se produce cuando los microorganismos, sean bacterias, virus, hongos o parásitos, sufren cambios que hacen que los medicamentos utilizados para curar las infecciones dejen de ser eficaces.

“El mundo está compuesto por varios millones de especies que conviven e interactúan. Entre ellas encontramos los microorganismos y los microbios, muchos de ellos necesarios para la vida humana y los suelos”, explicó la especialista. Y agregó: “Solamente un 1% de las bacterias son patógenas, es decir que causan enfermedad”. Los antibióticos son medicamentos que han contribuido a combatir las bacterias patógenas y han aumentado la esperanza de vida. Sin embargo, en palabras de la infectóloga, “todo ser que es vulnerado aprende  a resistir y esto también ocurre con las bacterias”. 

En este sentido, “se ha generado un aumento acelerado de la prevalencia de la resistencia hacia los antibióticos en medio de un ataque que hemos dado constantemente a través del abuso de los mismos en la salud humana y de los animales”. 

“El problema que hoy tenemos es que el uso masivo de antibióticos en salud humana y en crianza de animales para el consumo, la industria agropecuaria y los residuos de la industria farmacéutica aceleran los procesos de resistencia”, continuó su explicación Cedillo. La OMS asegura que infecciones comunes como la neumonía, la tuberculosis, la septicemia, la gonorrea o las enfermedades de transmisión alimentaria, son cada vez más difíciles —y a veces imposibles— de tratar, a medida que los antibióticos van perdiendo eficacia. Y advierte que de no tomarse medidas urgentes, en un futuro las lesiones menores volverán a ser potencialmente mortales.

En la misma línea, la médica ecuatoriana alertó: “Si no hay un cambio radical en el uso de antibióticos, la resistencia antimicrobiana se convertirá en una amenaza para la humanidad”.

¿Por qué se usan antibióticos en la cría intensiva de animales?

La veterinaria Francesca Schiaffino fue la segunda panelista del encuentro virtual que tuvo lugar el pasado 23 de septiembre. En su exposición presentó la clasificación de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) sobre los usos de los antibióticos en animales.

Según este organismo, existen tres propósitos terapéuticos para el uso de antibióticos en la cría de animales: el tratamiento, que es la administración de antibióticos debido a una infección activa en un animal o grupo de animales; la metafilaxis, que es la administración de antibióticos debido a una infección activa en uno o más animales dentro de un grupo (tratamiento y prevención); y la profilaxis, que es la administración de antibióticos a animales sanos pero en riesgo (prevención). Pero existe además un propósito no terapéutico para el uso de antibióticos, y es el de la promoción del crecimiento; es decir, la administración de antibióticos en dosis sub-terapéuticas para incrementar la tasa de crecimiento o ganancia del peso de los animales.

Al respecto, Soledad Barruti había manifestado que “en la medida en que los animales son criados más intensamente, los antibióticos van siendo un insumo necesario no solo para promover el engorde sino también para mantenerlos con vida o para tratar las infecciones recurrentes”. En este sentido, subrayó que “toda vez que se trata a los animales como cosas y se los mete en granjas industriales, se vuelve necesario crear ambientes artificiales que permitan esforzar sus cuerpos para que lleguen a dar lo que el sistema desea de ellos”.

Cuando se administran antibióticos a los animales –explicó Schiaffino-  mueren las bacterias susceptibles y sobreviven las bacterias resistentes. Estas bacterias son diseminadas a través de los productos alimenticios derivados de estos animales, a través de otros alimentos contaminados a través del agua, a través de superficies contaminadas y a través de las heces que estos animales dejan en el ambiente. Las personas consumimos estas bacterias a través de la comida contaminada o del ambiente y nos enfermamos, ya sea con un cuadro leve, moderado o mortal. 

¿Cómo llegan los antimicrobianos desde la producción animal al ambiente?

El tercer panelista de la jornada fue Lucas Alonso, doctor en Ciencias Exactas e investigador del CONICET.

Alonso aportó datos de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), según los cuales, entre el 52% y el 75%  de los antibióticos que se producen y se venden a nivel mundial se destinan al uso veterinario. “Se han reportado hasta 110.000 toneladas de estos compuestos en un año. Sin embargo, no hay datos de muchos países a nivel individual. En Argentina no hay datos de las cantidades de antibióticos que se destinan a la producción animal”, destacó.

En cuanto a la clasificación de los usos de los antibióticos, Alonso remarcó también que, si bien algunos son terapéuticos, hay además usos preventivos que “tratan de contrarrestar las condiciones de hacinamiento y baja higiene que tienen estos sistemas intensivos de cría, ya sea de pollos, bovinos o cerdos”. Y subrayó que existen también usos para la promoción del crecimiento cuyo fin es acelerar los tiempos de producción y comercialización y que por lo tanto, no responden a un uso del antibiótico como una herramienta de salud. 

En cuanto a cómo llegan los antimicrobianos de la producción animal al ambiente, Alonso destacó que gran parte de lo que el animal consume no es metabolizado y se elimina al ambiente a través de las excretas. “Hay estudios que indican que en China, para 36 antibióticos, se utilizaron en 2013 unas 92.700 toneladas de antibióticos; de las cuales 46.000 fueron excretadas por animales”, apuntó. Y agregó que “las excretas pueden alcanzar, por derrame, cuerpos de agua cercanos. También se utilizan como abono para los campos agrícolas. De estas dos maneras se genera contaminación por antibióticos a nivel ambiental”.

Una investigación realizada desde el Centro de Investigación del Medioambiente de la Universidad Nacional de La Plata ha demostrado que los sitios de cría -tanto de pollos, de vacas como de cerdos- terminan contaminando los cursos de agua que se encuentran alrededor. “Los cursos de agua presentan los niveles más altos de contaminación por antibióticos porque reciben la excreta cruda que es la que tiene la mayor carga de antibióticos”, explicó Alonso, uno de los responsables de ese trabajo.  

El científico remarcó que en Argentina existen escenarios donde los ríos y cursos de agua se encuentran rodeados de feedlots y granjas de crías de pollos. Fue justamente en esas zonas donde se encontraron las mayores concentraciones de antibióticos. Es de destacar que la investigación tomó muestras de más de 100 ríos  y arroyos de la región pampeana, donde se concentra esta producción animal.

Además de estudiar los cursos de agua, se analizó el uso de excretas como fertilizante sobre los suelos agrícolas, y se encontró que a partir de esta aplicación y desde el suelo, los antibióticos pueden moverse hacia los ríos y arroyos, así como filtrarse en el suelo hasta alcanzar aguas subterráneas. De esta manera, la fertilización con enmiendas animales dispersa a nivel regional la problemática de los antibióticos, ya que las excretas se cargan en camiones y se llevan a otras zonas de la región pampeana donde haya suelo agrícola.

Este grupo de científicos de la UNLP pudo comprobar además, que los antibióticos quedan retenidos en el suelo, a un nivel superficial, y esto aporta un potencial de acumulación a los cultivos que después se den a lugar en ese suelo. 

Mutar para ser mejor

“Tenemos una exposición alimentaria que debería ser discutida de manera urgente”, reclamó Damián Marino, otro de los miembros del Centro de Investigación del Medioambiente de la Universidad Nacional de La Plata. “Hay datos que preocupan, porque los antibióticos presentes en los suelos se toman desde las raíces y se traslocan a las plantas que consumimos: lechuga, tomate, espinaca”. 

“Hoy tenemos las resistencias antimicrobianas instaladas en los ambientes y en las personas, y tenemos también presencia de plaguicidas. Tenemos grandes empresas empujando el mercado, teniendo cautivos a los productores. Y una agricultura familiar en jaque que hay que defender”, analizó el especialista en contaminación ambiental. 

Ante este escenario, Marino aseveró que “la salida es el cambio de modelo”. ¿Cómo lograrlo? “Con políticas de Estado orientadas a reducir el uso de antibióticos de a poco y a desconcentrar los sistemas de producción; con desarrollo de tecnologías e investigaciones y sobre todo, promoviendo otro sistema de cría que no sea antibiótico-dependiente”. 

En el mismo sentido, Barruti finalizó con un llamado a considerar que existe cantidad de evidencia sobre las alternativas productivas ofrecidas por la agroecología, cuyos principios fundamentales son la diversidad productiva y una alimentación basada en la soberanía alimentaria.

El encuentro fue organizado por ReAct Latinoamérica junto a ReAct Norteamérica, la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad y la Naturaleza de América Latina, el Instituto de Salud Socioambiental de la Universidad Nacional de Rosario y otras organizaciones adherentes. Se transmitió el 23 de septiembre de 2020 a través de las redes sociales de ReAct Latinoamérica.

9 octubre 2020 

Analí López Almeyda. Licenciada en Ciencias de la Comunicación (UBA) con posgrados en Comunicación de Riesgos y en Género y Salud. Trabajadora de la salud y editora de ComAmbiental.

Publicado originalmente en Comunicación Ambiental

Quienes más saben de armas biológicas en el mundo son EU y Rusia, por lo que no pasa por alto que ahora Moscú y Pekín se enfoquen al rubro militar. Foto Ap

Hasta el rusófobo Financial Times (FT; 4/09/20) y Wall Street Journal (https://on.wsj.com/2QSZNzy) no tuvieron más remedio que admitir que la vacuna rusa Sputnik V provee una inmunidad creíble, segura y eficaz –con una producción sustancial de anticuerpos para combatir al ominoso Covid-19–, como demuestra la prestigiosa revista médica británica (sic) TheLancet (https://bit.ly/2QRZ6qi).

Es real el "momento Sputnik" de la vacuna rusa (https://bit.ly/3h056b7) pese al entendible escepticismo interesadamente farmacéutico de las empresas anglosajonas del Big Pharma que quedaron sembradas en el camino.

China, que ostenta también dos vacunas pioneras, ha entablado una cooperación con Rusia para probar mutua y clínicamente sus vacunas.

También Rusia y China están experimentando otras vacunas contra el Covid-19 con sus investigadores militares (sic).

Quienes más saben de "armas biológicas" en el mundo son EU y Rusia, por lo que no pasa por alto que ahora Moscú y Pekín se enfoquen al rubro militar cuando se desconoce si EU opera en el mismo sentido.

Ahora en EU quienes han criticado acerbamente a la vacuna rusa que se brincó la fase tres, se encaminan a imitar al Sputnik V para tener lista una vacuna tres días antes de la crucial elección presidencial en EU.

Pese a todos los bemoles, la vacuna británica de AstraZeneca se encuentra compitiendo el primer lugar con las vacunas chinas (sobre todo de CanSino).

El problema se ha vuelto exquisitamente geopolítico cuando la polémica OMS hoy se encuentra bajo la férula anglosajona del GAVI y de toda la fauna farmacéutica de Bill Gates y Michael Bloomberg que controlan las investigaciones y las mentes de sus epidemiólogos (https://bit.ly/3jRK0xv).

El otrora prestigioso Food and Drug Administration (FDA; por sus siglas en inglés) y Centers forDisease Control and Prevention dejaron entrever que están dispuestos a acelerar la "vacuna electorera" y tenerla lista tres días antes de la elección presidencial, por lo que enviaron una guía a cada Estado para prepararse a la distribución de la vacuna desde el primero de noviembre, en particular, para los grupos de "alta prioridad".

El doctor Stephen Hahn, comisionado de la FDA, en una entrevista para FT (30/08/20), comentó que su aceleración para saltarse la fase tres no estaba encaminada a ayudar la relección de Trump.

Por cierto, Trump había acusado previamente a miembros de su archienemigo “Estado profundo ( Deep State)” de estar trabajando dentro del FDA para complicar los esfuerzos de pruebas clínicas de las vacunas contra el Covid-19 con el fin de "retrasar los resultados hasta después de la elección presidencial del 3 de noviembre".

De forma inmediata, al día siguiente de la filípica de Trump, el FDA otorgó un "uso de autorización emergente" para el tratamiento (sic) contra el Covid-19 que usa plasma sanguíneo de los pacientes recuperados”.

FT –junto al TheEconomist de la banca Rothschild controladora de George Soros –nunca ha ocultado su aversión a Trump y advierte que la decisión del doctor Hahn, director del FDA, de dar el visto bueno a la vacuna "probablemente sea una de las más importantes y sensibles en la historia de la salud pública de EU".

El doctor Hahn comentó que no va a afectar su decisión la "convergencia de la pandemia con la temporada (sic) política".

A propósito, el controvertido gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, del Partido Demócrata, quien ha chocado con Trump por el manejo de la pandemia, criticó la "conveniencia" de tener a la mano un "medicamento milagroso (sic) para el día de la elección", sin especificar si se trataba de la polémica "vacuna electorera" que se sacó de la manga el FDA (https://bit.ly/351TVwe).

Como era de esperarse, Trump, comentó que no estaba buscando que la vacuna contra el Covid-19 se apruebe el primero de noviembre con propósitos para su relección, sino porque deseaba "salvar a la gente" (https://bit.ly/3i1xz1p).

Una "vacuna electorera" a tres días de los sufragios beneficiará más a Trump que a Biden.

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Una mirada urgente al sistema alimentario industrial

Una investigación colectiva por abajo

 

En estos momentos en que desde múltiples espacios nos insisten en que debemos replantearlo todo y nos instan a seguir las plataformas de articulación plenas de “propuestas”, configuradas por núcleos de personajes públicos visibles, queremos presentar (ni siquiera proponer), una manera colectiva, de gran mutualidad, modesta pero no por eso descuidada o poco eficaz, con la que muchas personas, colectivos y organizaciones de varias regiones y países decidieron reunir su trabajo colectivo e individual de muchos años y configurar, con investigación de base, y mucho trabajo documental realizado por investigadoras e investigadores con gran compromiso social, una exhaustiva sistematización, un detallado perfil, del sistema agroindustrial en el Cono Sur. Se trata del Atlas del agronegocio transgénico en el Cono Sur, y ya circula en su versión electrónica e impresa.

Aquí el gran logro, lo que realmente tenemos que celebrar, es que esta sistematización haya sida tejida por abajo, desde el centro mismo de los acontecimientos que el propio texto intenta aprehender.

Dicen sus autoras y autores: “El Atlas que estamos compartiendo es el fruto de más de treinta años de análisis, investigaciones y luchas desde los territorios de miles de luchadoras y luchadores, investigadoras e investigadores, comunicadoras y comunicadores que nunca se resignaron a ver sus territorios usurpados por un modelo de agricultura que olvidó su esencia y su sentido: producir alimentos saludables para los pueblos”.

El punto nodal del documento se centra en entender los motivos y razones de la transformación de los enclaves rurales que configuraron el devastador panorama que atestiguamos ahora.

Y el punto nodal del proceso es que no es el fruto académico de un grupo de investigadores que desde una plataforma interdisciplinaria hayan decidido allegarse información: este documento es el fruto de el tejido y la vinculación que como una hermosísimo tapiz, ha ido configurando el trabajo de base y articulación de comunidades, colectivos, redes, organizaciones que van contribuyendo en lo posible a hacer inteligibles los agravios, las amenazas, los ataques, las persecuciones que han venido sufriendo en sus localidades, en sus regiones, en sus territorios, en sus quehaceres, en su posibilidad de continuar la vida y encontrar salidas dignas y propuestas en común imaginando otro futuro.

Un Atlas del agronegocio transgénico en el Cono Sur ofrece respuestas contundentes. Es el acaparamiento y la destrucción que se recrudecieron cuando la soja [soya] transgénica —y casi al mismo tiempo el maíz transgénico— se introdujeron por vez primera en Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia. Ésos son los países que el Atlas delimita geográficamente para la investigación.

“En estos países y a partir de 1996 se implantó el cultivo de la soja transgénica resistente al glifosato de manera masiva. Tal fue la contundencia de esta imposición que en 2003 Syngenta publicó un aviso publicitario de uno de sus servicios con un mapa de la región y un título emblemático: La República Unida de la Soja.” Lo que hoy está claro es que “los pueblos no se resignaron a ese sometimiento y que hoy buscan nuevos caminos para construir autonomía y soberanía”, declara en el prólogo el colectivo que armó el documento, y esa convicción es parte de las motivaciones para tejer esta sistematización.

Esta declaración es clave. Es crucial resistir a la República Unida de la Soja para que nunca se concrete su dominio. Sus ámbitos siguen y seguirán siendo un espacio en disputa conforme crece la comprensión de las condiciones impuestas por las corporaciones y gobiernos implicados, y al visibilizarse la lucha de las comunidades que habitan esos territorios a contrapelo de los designios de las corporaciones.

En su propio prólogo al Atlas, Marielle Palau, investigadora de la organización Base-IS de Paraguay, insiste en que se trata de “una lucha con un carácter propositivo, explícita o implícitamente, pues apunta a la soberanía alimentaria como propuesta no sólo de producir y consumir alimentos sanos, sino como la base de un modelo productivo y de consumo alternativo al impuesto por el capitalismo”. En esa propuesta la labor de las mujeres es centro de las acciones y los cuidados, y es valorada a plenitud.

El Atlas concluye algo que tal vez es obvio pero que hay que resaltar vez tras vez: La imposición de este modelo depredador no fue natural ni es el devenir lógico de la agricultura. Como dice Marielle, nos persuadieron del “mito del desarrollo”: “si seguíamos sus recetas en pos del progreso y rechazábamos los saberes ancestrales de nuestros pueblos originarios y campesinos, alcanzaríamos el nivel de vida —de consumo, en realidad— que ellos ostentan. El tiempo nos viene demostrando que fueron simples espejitos”.

El arrasamiento visible en los territorios, a treinta años de instaurarse, comenzó súbito y brutal, pero como modelo fue cobrando fuerza viral, apoderándose de más y más tierra, escindiendo a la gente de sus estrategias de sobrevivencia, extendiendo sus tentáculos en las comunidades y en los gobiernos locales, hasta convertirse no sólo en una fuerza devastadora y de acaparamiento, sino en un tinglado de autoridades públicas y privadas con poderes para disponer y desterrar, reprimir y asesinar.

La invasión de los agronegocios “significó la imposición masiva de un monocultivo en un extenso territorio que avanzó a una velocidad como nunca antes había ocurrido en la historia de la agricultura […], y con ésta el glifosato y otros tantos agrotóxicos con dramáticas consecuencias en la salud de las familias cercanas a las producciones, en los suelos, y una pérdida considerable de biodiversidad”, dicen en el prólogo.

Hay que resaltar una y otra vez que el acaparamiento de enormes extensiones de tierra para imponer estos monocultivos, nocivos en sí mismos, es un hito y le da una vuelta de tuerca a la historia económica y social del continente y del mundo.

En este periodo las corporaciones intentan borrar el recuerdo de los saberes y los cuidados ancestrales que las comunidades mantenían.

Tales corporaciones, y los gobiernos cómplices, intentan normalizar que la agricultura sea industrial, con sus paquetes tecnológicos de semillas de laboratorio con devastadoras implicaciones para la biodiversidad, e insumos químicos bestiales, verdaderos agrotóxicos que envenenaron y siguen envenenando la vida entera de las regiones donde ocurre toda esta normalización y este experimento de olvido.

Dice Damián Verzeñassi, epidemiólogo promotor de la llamada “epidemiología popular y de los campamentos de observación e intervención sanitaria por abajo, “éstos son territorios que han sufrido la invasión del modelo agroindustrial de transgénicos dependientes de venenos. Un modelo que se impuso sin consultas a los pueblos, a fuerza de falacias, desalojos compulsivos de comunidades, destruyendo nuestros montes nativos, entre otras prácticas, con la voracidad característica del neoliberalismo. De la mano de los OGMs, el incremento en el uso de venenos trajo aparejado el desarrollo de especies resistentes a los agrotóxicos, y la aparición de problemas de salud en las comunidades cercanas a los territorios fumigados”.

Entonces, en treinta años, el cultivo de los transgénicos pudo alterar diametralmente el destino de una vasta región. “Se incrementó el uso de agrotóxicos”, se expulsó de sus territorios a pueblos indígenas, a poblaciones campesinas y productoras, “violando sistemáticamente derechos humanos”. También se comenzó a criminalizar “el uso de semillas nativas y criollas, destruyendo suelos y economías regionales”.

El arrasamiento impulsó el afianzamiento de los negocios de la mano de lo que en el Atlas se le llama, con gran tino, “andamiaje institucional”.

Por fortuna, las sociedades campesinas, y segmentos de las sociedades urbanas que no producen alimentos, han emprendido un proceso para reconstituir su condición y sistematizar sus agravios, haciendo conciencia de lo urgente de la resistencia contra ese sistema. Este Atlas es una parte fundamental de ese largo proceso de toma de conciencia.

Así, descubrieron la letalidad y el desprecio de tales sistemas agroindustriales (anclados en el patriarcado y el colonialismo) hacia las comunidades, hacia las personas —en especial hacia las mujeres y los niños—, pero también hacia los animales, las plantas, los seres vivos, el entorno, los bienes comunes —el agua, el bosque, los suelos, el aire—, pues arrasan con todo, lo envenenan todo, sin asumir su responsabilidad en lo absoluto.

Estamos ante una renovada voluntad de las comunidades y las organizaciones por denunciar tal violencia, por establecer y mantener las luchas y a la par forjar una nueva mirada que abreve de los saberes ancestrales y los conjunte con los conocimientos de una ciencia digna y responsable que acompañe más visiones alternativas, una agricultura ecológica con raíz campesina.

Marielle Palau apunta el rasgo fundamental del documento: “el Atlas nos ayuda a superar la mirada fragmentada de la realidad”. Sólo reuniendo desde muchas puntas podemos conjuntar una mirada más abarcadora.

Hoy miramos el panorama completo gracias a que el Atlas nos reconfigura el proceso histórico, los motivos y las condiciones del acaparamiento: verdadero reordenamiento territorial que desplaza poblaciones y las somete a las precarias condiciones de vida que promueven los monocultivos industriales.

Este Atlas cubre la ausencia de un informe abarcador que sistematice la información disponible y que la vuelva “accesible a las comunidades locales y a las organizaciones que trabajan en los territorios”, pero también sirve de herramienta detallada para sistematizar la información de tantos años. Arroja luces sobre los puntos cruciales para mantener, profundizar y hacer efectivas las luchas.

Éste es el fruto de un trabajo colectivo y respetuoso entre la gente de las localidades, las comunidades, las organizaciones y las personas que desde la academia sistematizaron, aportaron evidencias y establecieron conexiones, sopesando los datos, las experiencias, los testimonios y las visiones de las condiciones de cada región. Su proceso de creación y elaboración, y la herramienta sintetizadora que lograron es algo que nos inspira para el trabajo futuro.

Por GRAIN | 20/07/2020 |

Pueden descargar desde aquí el Atlas del Agronegocio Transgénico en el Cono Sur. Monocultivos, resistencias y propuestas de los pueblos

Fuente: https://grain.org/es/article/6475-una-mirada-urgente-al-sistema-alimentario-industrial-una-investigacion-colectiva-por-abajo

Publicado enMedio Ambiente
Crispr causa graves alteraciones en embriones humanos

Investigadores de un laboratorio británico alteraron genéticamente embriones humanos con la técnica Crispr, forma de ingeniería genética usada en años recientes para experimentar en animales y plantas. El resultado fue impactante: casi la mitad de los embriones mostraron alteraciones no deseadas, con mutaciones imprevistas y efectos dañinos en el genoma, que podrían causar desde defectos de nacimiento hasta cáncer en la vida posterior.

El equipo liderado por Kathy Niakan, del Instituto Francis Crick, de Londres, estudia el rol de ciertos genes en el desarrollo humano. En este marco modificaron 18 embriones humanos –donados para investigación por personas que se han sometido a procesos de fertilización asistida– usando la técnica Crispr para eliminar un gen llamado POU5F1. El experimento comprendió 25 embriones. Siete fueron usados como control. De los 18 que fueron intervenidos, en ocho se detectaron cambios imprevistos y anormales. Estudios anteriores sobre ingeniería con Crispr ya habían mostrado que esta técnica puede provocar la eliminación y/o rearreglo de secuencias genéticas fuera de objetivo ( off target), es decir, alrededor y fuera del lugar donde se programó el experimento. Esto es un elemento clave de preocupación sobre los efectos secundarios del uso de esta técnica (https://tinyurl.com/y5r5cza4).

En el caso presentado por Niakan, el dato nuevo es que encontraron además mutaciones inesperadas dentro del objetivo ( on target), es decir, aunque la manipulación sucedió en el lugar previsto, se produjeron mutaciones no intencionales que afectan el funcionamiento del genoma y la vida posterior. Estos alarmantes resultados motivaron que los investigadores decidieran publicar su estudio en el sitio de artículos científicos BioRxiv, aunque aún no estaba arbitrado (https://tinyurl.com/y62dtx6o).

Se afirma a menudo que la técnica Crispr sería más precisa que las formas de ingeniería genética anteriores, porque actúa como "un GPS con tijeras". Se construye una sonda (Crispr) que reconoce el lugar donde se quiere intervenir en el cromosoma y se adjunta un sistema molecular asociado con capacidad de cortar ambas hebras del ADN (Cas9 u otros). Se busca así inhabilitar o silenciar la expresión de un gen, lo cual cambia las funciones del organismo. También se pueden insertar nuevas secuencias genéticas, es decir, construir un organismo transgénico.

Aunque en muchos países existe una prohibición para experimentar con ingeniería genética que cambie la línea germinal –hereditaria–de seres humanos, Reino Unido permitió, en una controvertida decisión, la experimentación con embriones humanos, a los que se impida llegar a término. Esta es la tercera vez que se publica la ingeniería de embriones humanos en el mundo. Los antecedentes legales anteriores fueron en China y Estados Unidos. También hubo un experimento ilegal en China en 2018, en que los embriones manipulados con Crispr se insertaron en una mujer que dio a luz mellizas, experimento mundialmente condenado, pero que no ha inhibido que otros investigadores expresen que deberían continuarse para crear bebés con "mejores" capacidades, es decir, "bebés de diseño". Esto abre a temas de amplísimas y aberrantes consecuencias que no se deben desvincular de la investigación legalmente permitida en algunos países, ya que ésta prepara el terreno, aunque ahora no permita usar embriones, para producir embarazos.

Interrogado sobre el nuevo estudio, el investigador Kiran Musunuru, de la Universidad de Pennsylvania, que investiga el uso de Crispr para terapias cardiacas, afirmó que esa técnica "cambia no solamente lo que se trata de editar, sino inadvertidamente mucho del ADN alrededor de ese sitio, afectando a otros genes, lo cual causa problemas". Agregó que si se compara el ADN humano con un libro, Crispr es como “arrancar una página y pegar otra … es un proceso muy crudo” y aunque "a menudo crea pequeñas mutaciones que quizá no sean preocupantes, también puede eliminar o rearreglar grandes secciones del ADN" (https://tinyurl.com/yanqwrkm).

El uso del sistema Crispr para experimentar en vacunas o animales y plantas de uso agropecuario no está regulado según los nuevos riesgos que presenta, sino que, en el mejor caso, se encuadra dentro de las normativas ya existentes, que no están diseñadas para estas nuevas biotecnologías, pese a que se sabe también que en animales y plantas acarrea anomalías y efectos no intencionales (https://tinyurl.com/y4et76c8).

Los cultivos manipulados con ingeniería genética, a la que llaman "edición genética" (trampa de la industria de agronegocios para que la gente no advierta que son transgénicos), podrían tener nuevos efectos nocivos en humanos al usarse como alimento o forraje.

Pese a estos nuevos riesgos, la industria de los agronegocios (Corteva, Bayer-Monsanto, etc) ha conseguido en varios países latinoamericanos (Argentina, Brasil, Paraguay, Honduras, Colombia y otros) debilitar las regulaciones de bioseguridad alegando que los productos de "edición genética" no serían transgénicos. Pese a que todos están modificados genéticamente y muy probablemente tienen cambios genómicos no intencionales, no pasarán por evaluación de riesgos ni etiquetado, y el público no sabrá de estos nuevos riesgos. Esto es una tendencia sumamente peligrosa que se debe impedir y/o revertir.

Por Silvia Ribeiro, iInvestigadora del Grupo ETC

Nueva gripe porcina: otra pandemia en ciernes

Un estudio publicado esta semana alerta que una nueva cepa de gripe porcina (G4 EA H1N1) ha mutado para infectar a humanos y se está expandiendo en varias provincias de China. Más de 300 trabajadores de instalaciones de cría industrial de cerdos dieron positivo a esa cepa. Los autores advierten que podría aumentar su capacidad de trasmisión para convertirse en epidemia o pandemia, tal como sucedió con la gripe porcina en México en 2009.

El 29 de junio un grupo de investigadores liderados por el científico Liu Jinhua, de la Universidad de Agricultura de China, publicó los resultados de sus estudios sobre patógenos en cerdos en ese país en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences, de Estados Unidos. (https://tinyurl.com/ycjqqv59). Se basan en 30 mil muestras tomadas entre 2011 y 2018 en cerdos de 10 provincias chinas. Identificaron 179 virus diferentes de gripe porcina. Uno les preocupó especialmente, el denominado G4. Es una combinación de tres linajes, entre ellos la cepa H1N1 que mutó de cerdos a humanos y originó la pandemia de 2009. En pruebas con hurones, que muestran síntomas de gripe similares a los de los humanos, concluyeron que esa cepa es "altamente infecciosa" y "causa síntomas graves" en animales, por lo que la consideran de alto riesgo.

En los últimos tres años del estudio tomaron también muestras de trabajadores de 15 granjas industriales y poblaciones vecinas: 10.4 por ciento de los trabajadores y 4.4 por ciento de otras personas mostraron tener anticuerpos contra G4 EA H1N1, indicador de que habían sido infectados. La incidencia entre personas de 18 a 35 años fue de 20.5 por ciento.

Aunque variantes de H1N1 han circulado por años en varios continentes, la presencia de enfermedad causada por el virus G4 en cerdos en China aumentó notablemente desde 2014. Se estima que la cepa ya está en la mayoría de las grandes instalaciones de cría de cerdos, lo cual acelera la posibilidad de nuevas mutaciones para infectar a humanos.

Ian H. Brown, jefe del Departamento de Virología de la Agencia de Salud Animal y Vegetal de Gran Bretaña, uno de los científicos que revisó el artículo, afirmó: "Puede ser que con un mayor cambio en el virus éste se vuelva más agresivo en las personas, tal como ha hecho el SARS-Cov-2", causante del Covid-19. Los científicos saben que esta cepa se replica con facilidad en las vías respiratorias humanas, y aunque aparentemente aún no causa enfermedad grave en humanos esto podría cambiar "sin previo aviso", ya que los virus G4 "tienen todas las características esenciales para convertirse en candidato a virus pandémico" (https://tinyurl.com/y7mbjxw5).

Como expliqué en artículos anteriores, el sistema agropecuario industrial tiene un rol fundamental en las pandemias, incluso la que estamos sufriendo actualmente, por las condiciones de cría industrial de ganado. Son millones de animales hacinados, genéticamente uniformes, con sistemas inmunológicos muy debilitados (https://tinyurl.com/ycfcksva).

Ahora sale a la luz el escenario de pesadilla: una nueva pandemia de gripe porcina se podría traslapar con la actual de Covid 19, porque no se ha hecho nada para cambiar el sistema de cría animal y el sistema agrícola industrial que lo sostiene, con extensos monocultivos, principalmente de transgénicos, cuya expansión es la principal causa de deforestación y destrucción de hábitats naturales. Al contrario, las empresas de agronegocios y cría animal han tenido abultadas ganancias y hasta subsidios gubernamentales en varios países en este periodo.

Al mismo tiempo, está en curso otra grave enfermedad en cerdos: la peste porcina africana (PPA), que ha diezmado la población de cerdos en China y Europa. Aunque este virus aún no ha mutado para contagiar humanos, muestra las enfermizas condiciones de la cría industrial. China es el mayor criador industrial de cerdos del mundo, y debido a la PPA ha perdido cerca de la mitad de su plantel de cerdos.

Paradójicamente, esto, aunque afectó al principio a WH Group, empresa china que es la mayor porcícola del mundo (dueña de la empresa Smithfield), la "escasez" aumentó significativamente los precios y WH terminó haciendo más ganancias, con la venta de sus cerdos y la importación de éstos desde Brasil, en un acuerdo con la principal criadora de ganado a escala global, la empresa JBS, de origen brasileño. (Grain, https://tinyurl.com/y9f98atd)

Las ganancias de estas empresas carnívoras son tan grandes, debido a que externalizan todos los costos de las enfermedades que provocan en humanos, animales y ambiente, que aún en medio de la peste y la pandemia actual siguen haciendo grandes negocios. En vista de lo que pasa con la PPA, WH Group hizo este año varios acuerdos para trasladar gran parte de la cría de cerdos a Argentina, con una inversión de 27 mil millones de dólares hasta 2028. Argentina pasaría de criar anualmente 6 millones a 100 millones de cerdos, en 5-8 años. WH eligió Argentina por sus condiciones climáticas y por la cercanía de millones de hectáreas de soya y maíz transgénico, base de la alimentación de ganado industrial (https://tinyurl.com/yaefy3mv).

En lugar de aumentarlo, urge desmantelar todo el sistema agrícola y pecuario industrial, máquina letal de producción de enfermedades para la gente, animales y ambiente.

* Investigadora del Grupo ETC

Agricultura 4.0: cuando se nos atragantan los bits

El avance de la digitalización, robótica y otras nuevas tecnologías en la cadena agroalimentaria conlleva profundas transformaciones. Nuevos actores corporativos se apropian de eslabones de la cadena, empresas que nunca habíamos relacionado con agricultura o alimentación, como Amazon, Microsoft o Huawei, disputan ahora este mercado. Son más que inversiones: se trata de cambios radicales en la estructura y control de la cadena, con impactos en muchos aspectos de la alimentación, la salud y la soberanía alimentaria.

En el nuevo informe La insostenible agricultura 4.0, de Pat Mooney y Grupo ETC, elaborado con apoyo de la Fundación Rosa Luxemburgo, analizamos esta situación y sus impactos desde sus aplicaciones en tres bloques complementarios: hardware (maquinaria agrícola, robots, drones, sistemas de inteligencia artificial y nubes de Big Data), software (datos genómicos, biología sintética, nuevas biotecnologías) y sistema financiero digital ( blockchain, criptomonedas) (http://www.etcgroup.org/node/6341)

Como explico en un artículo anterior (Internet de las vacas, https://tinyurl.com/yy3c9wn5), la idea es que por medio de sistemas instalados en la maquinaria agrícola (GPS y sensores), uso de drones y chips en animales de cría y fincas se obtengan continuamente datos de cada propiedad, que son almacenados en nubes de datos masivos (Big Data), donde sistemas de inteligencia artificial informan después a cada agricultor sobre lo que debe hacer, qué, cuándo y dónde sembrar, aplicar riego, agrotóxicos, fertilizantes, etcétera. Para superar la falta de Internet en medios rurales se prevé el uso teléfonos celulares, pero sobre todo, como plantea Microsoft, usar "espacios blancos" de frecuencias de televisión, conectadas a módems con alcance de algunos kilómetros a instalar en cada propiedad. La enorme cantidad de datos generados hace que sean solamente grandes trasnacionales que venden servicios de nubes electrónicas –como Microsoft y Amazon– las que pueden competir en el sector.

Todas las trasnacionales conocidas que dominan el sector de semillas industriales y agroquímicos (Bayer-Monsanto, Syngenta, Basf, Corteva) han hecho acuerdos con las grandes de maquinaria, como John Deere, Agco (Massey Ferguson) y CNH para acumular datos en nubes compartidas. Datos que viene de las fincas, sobre suelos, agua, biodiversidad, clima, vientos, etcétera, pero que una vez organizados se venden como "paquetes" de servicio a los agricultores y empresas.

Los datos recogidos son muchos más que los que devuelven a los agricultores, por lo que empresas como Microsoft o Bayer-Monsanto acumulan un enorme volumen sobre territorios enteros, que se convierten en mercancías estratégicas a ofrecer a empresas mineras, forestales o gobiernos.

Yara, la segunda mayor compañía de fertilizantes a escala global, lanzó un programa, que presenta como el "Google" de la agricultura, para mapear propiedades agrícolas grandes o pequeñas. Cualquier persona puede buscar un rancho o finca en los mapas globales de la plataforma, marcar el área buscada y que Yara le venda información sobre qué fertilizantes, dónde y cuánto aplicar en esa zona. En México ofrece acceso gratuito por un año. Al igual que con Google o Facebook, el capital principal son los datos aportados por los que usan el sistema, que a Yara le permite planificar su producción y hacer mercadeo directo con agricultores y/o empresas, además de vender los datos a terceros.

Estos son algunos de los eslabones de la cadena de "Agricultura 4.0", como la llama la industria, parafraseando lo que el Foro de Davos bautizó cuarta revolución industrial. Otros eslabones son el uso de datos genómicos de cultivos, plantas, insectos, microbios, para hacer nuevos cultivos con ingeniería genética, y el secuenciamiento y digitalización masiva de los elementos de la biodiversidad y su puesta en venta en línea.

El sistema continúa con transacciones de comercio nacional e internacional, por medio de plataformas de comercio electrónico y criptomonedas, llegando hasta los supermercados o los propios hogares. Paradójicamente la industria afirma que los consumidores conocerán más del origen de los productos, pero en realidad es un sistema que aleja aún más a los agricultores de los consumidores, y hasta de sus propias decisiones en el campo.

En las áreas de agricultura y pecuaria industrial de México, Brasil, Argentina, Uruguay y Costa Rica ya están usando parte de estos sistemas, principalmente maquinaria agrícola con funciones digitales, drones, acumulación de datos en nubes, etcétera. El Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), con sede en Costa Rica, ha sido instrumental en la promoción de ese tipo de agricultura, que responde a los intereses de las trasnacionales de agronegocios y más allá. Víctor Villalobos, actual secretario de Agricultura, fue director general del IICA de 2010 a 2018, y desde ahí estableció para ello convenios con Monsanto, Microsoft y John Deere, entre otros.

Para conocer y discutir los impactos de la agricultura 4.0 presentaremos este informe el martes 29 de octubre, a las 18 horas, en la Casa de las Humanidades de la UNAM. Presidente Carranza 162, Coyoacán. Más información en https://tinyurl.com/yxqpsoc2

Silvia Ribeiro, investigadora del Grupo ETC

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Las dos partes acordaron que el siguiente paso es coordinar, promover y fortalecer los trabajos en sectores como la investigación científica, la salud pública, los asuntos regulatorios y la bioagricultura, así como las inversiones de empresas chinas en el sector biofarmacéutico. Foto: Archivo CD.

Autoridades de Cuba y China firmaron este viernes en La Habana un memorando de entendimiento que fortalece y continúa la cooperación bilateral en la biotecnología para los próximos cinco años, que incluye planes para acelerar proyectos conjuntos en las áreas de investigación y producción en la biofarmacéutica y la bioagricultura, así como la promoción de centros de ciclo completo.


El memorando es uno de los ocho acuerdos firmados como resultado de la décima Reunión del Grupo de Trabajo Conjunto Cuba-China sobre Cooperación en Biotecnología, que sesionó en el hotel Habana Libre y pasó revista a logros, experiencias y dificultades del intercambio en los últimos dos años, desde la novena reunión, y definió los objetivos y los principales temas para el período 2019-2021.


Según el acta final de la reunión, “las dos partes acordaron que el estatus y el papel de la bioindustria para liderar el desarrollo económico y social se ha vuelto cada vez más prominente. El fortalecimiento de la cooperación en el campo de la biotecnología y la industria China-Cuba está en línea con las políticas y los planes de los dos países, y ha desempeñado un papel positivo en la promoción del desarrollo económico y social de ambos”.


Como parte de los planes para los próximos años, los dos países acelerarán los proyectos claves de cooperación. Los principales proyectos conjuntos, como Beijing Baitai, Changchun Heber, Changsha Sinosure, Shandong Lukang y Hubei China-Cuba Biological “han logrado avances significativos y los proyectos de cooperación relacionados se han consolidado aún más en términos de tipos de productos, niveles de tecnología, escala de cooperación y profundidad de la cooperación”, señala el documento.


Presente en esta sesión de clausura, el vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, Roberto Morales Ojeda, comentó a la prensa que esta es una “alianza mutuamente ventajosa, en la que logramos compartir las mejores experiencias y, en el caso particular de Cuba, el conocimiento que se ha generado en todos los centros de investigación”.


También estaban presentes en la clausura de la reunión el secretario general adjunto de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma de la República de China, Ren Zhiwu; el ministro del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera de Cuba, Rodrigo Malmierca Díaz; el embajador de China en la Isla, Chen Xi; el presidente de BioCubaFarma, Eduardo Martínez Díaz, y representantes de empresas e instituciones de ambos países relacionadas con el sector biofarmacéutico.


Actualmente está en proceso de aprobación la creación de una empresa mixta en la Zona Especial de Desarrollo del Mariel entre el Centro de Inmunoensayo y la empresa Changsha Sinocare Inc. para la producción de Glucómetros y Biosensores.


Al mismo tiempo, nuevas compañías biofarmacéuticas chinas con ventajas cooperativas también están negociando una cooperación bilateral, como SDIC Sinopharma, la Universidad de Tecnología de Shanghái, Zhongneng Huachen, Guangxi Fukang, Nanjing Changfeng y otras empresas.


En los últimos tiempos se firmó un acuerdo para el desarrollo conjunto del Proyecto del Mapeo Cerebral entre el Centro Nacional de Neurociencias de Cuba, la Universidad de Ciencia y Tecnología de la Electrónica de Chengdu y el Hospital de Huaxi, y la Universidad de McGill, en Canadá, que estaría ubicado en la nueva Zona de Desarrollo de Tianfu.
El objetivo es que ese centro propicie una plataforma de cooperación internacional para la investigación avanzada en el campo de la neurología, la neuroinformática y el programa de medicina de precisión.


También, BioCubaFarma y el Comité del Gobierno de la Zona de Desarrollo de Yongzhou firmaron en los últimos tiempos un memorando de entendimiento y las bases generales para crear un centro de I+D en China, con tecnología y proyectos cubanos.


Los dos países han acordado promover y respaldar la creación de Centros de I+D en Parques Científicos Tecnológicos en China a partir de la iniciativa de gobiernos locales, así como la plataforma de laboratorios conjuntos, como nuevos modelos de colaboración en el campo de la Biotecnología orientados a la innovación.


Mayra Mauri, vicepresidenta de BioCubaFarma, dijo en la clausura de este viernes que entre los objetivos para 2019-2021 están crear un grupo de trabajo conjunto para la búsqueda de financiamiento de los proyectos, el apoyo de ambos países a las empresas chinas que decidan invertir en Cuba, y ampliar la venta de los productos fabricados por las empresas mixtas en China a regiones y países favorecidos por las nuevas políticas de acceso a la Franja y la Ruta de la seda, y ampliar la venta de los productos fabricados en las empresas mixtas en Cuba a países latinoamericanos y otros territorios.


Otro objetivo para los próximos años es promover la construcción de centros de I+D conjuntos, con diseño de ciclo completo de investigación, desarrollo, prueba clínica, producción y entrada al mercado, de manera que tal cooperación sea promovida dentro de las empresas mixtas.


Además, las dos partes se han propuesto prestar atención a la intersección de la biotecnología con áreas emergentes como la medicina de precisión, la nanomedicina, la robótica médica, la bioinformática, la biofotónica, bioenergía y el Proyecto de Mapeo Cerebral Humano, a partir del intercambio de científicos y cooperación de proyectos, según lo acordado en la décima reunión.


También han acordado incluir una nueva línea de producción del anticuerpo monoclonal Nimotuzumab, registrado y producido en China por la empresa mixta Biotech Pharmaceutical para el tratamiento del cáncer nasofaríngeo, y añadir una nueva indicación para el cáncer de cabeza y cuello, con el fin de aumentar la escala de producción y la realización de ensayos clínicos, ademas de finalizar la solicitud de registro de este producto.


En la cooperación dirigida al sector agrícola, los objetivos apuntan a la producción de alimento animal con alta tecnología y de semillas y tecnologías para la producción de maíz y soya, la edición de genes de plantas, tecnologías de cultivo y producción de azúcar de caña, y resistencia a la salinidad y sequía en maíz y arroz.


Entre los acuerdos firmados están el Memorando de entendimiento para fortalecer la cooperación en el área de la biotecnología e industrias (entre el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros de Cuba y la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma de China), y las Bases generales para la cooperación entre la zona de desarrollo económica y tecnológica de Yongzhou y BioCubaFarma.


Además, el Memorando de entendimiento entre la Universidad para la Ciencia y la Tecnología de Shanghái y BioCubaFarma, y el Acuerdo para el marco de trabajo entre China-Cuba con el Centro de Investigación y Desarrollo Biotecnológico de Changchun.


También fueron suscritos el Acuerdo de licencia de patente de tecnología para el producto HeberNasvac del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología y la empresa china Guangxi Fukang, y las Propuestas de convenio de asociación y estatutos de la empresa mixta que se constituirá en la Zona Especial de Desarrollo Mariel (entre el Centro de Inmunoensayo y Changsha Sinocare Inc.).


El intercambio durante estos años ha incluido la transferencia hacia China de 10 tecnologías cubanas de avanzada y el registro sanitario de tres productos cubanos en el país asiático. Por su parte, China ha registrado y comercializa en Cuba más de 100 medicamentos y 500 equipos y dispositivos en el sector médico-farmacéutico, con perspectivas de que el flujo siga aumentando.


La undécima reunión del Grupo de Trabajo Conjunto Cuba-China sobre Cooperación en Biotecnología se celebrará en el país asiático en 2021

29 marzo 2019.

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Sábado, 10 Noviembre 2018 08:08

Exterminadores en el campo

Exterminadores en el campo

Más de 200 líderes, movimientos y organizaciones globales de agricultura y alimentación, lanzaron un llamado a Naciones Unidas demandando una moratoria a la liberación de organismos con “impulsores genéticos”, especialmente en agricultura. Firman entre otros La Vía Campesina, la Alianza por Soberanía Alimentaria en África, la red mundial de agricultura orgánica IFOAM, la Unión Internacional de Trabajadores Agrícolas, Amigos de la Tierra internacional, así como tres relatores de Naciones Unidas para la Alimentación: la actual, Hilal Elver, y los anteriores, Olivier de Schutter y Jean Ziegler. Firman además activistas e intelectuales en el tema como Vandana Shiva, Nnimmo Bassey, Raj Patel, Ana Lappé y muchas otras y otros. Es un “llamado a proteger los sistemas alimentarios de las tecnologías de extinción genéticas”, al que se se suman los más significativos movimientos mundiales y continentales en agricultura y alimentación, para decir no a la liberación de esta nueva biotecnología. (https://tinyurl.com/ya94pl7f).

El llamado se presentó el Día Mundial de la Alimentación en la FAO (Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) y es también un mensaje al Convenio de Diversidad Biológica (CBD), que se reúne este mes y tiene el tema en su agenda (Ver La Jornada del Campo133).


Los impulsores genéticos son una forma de ingeniería genética para engañar a las leyes de la herencia y que toda la progenie de una especie –sean insectos, plantas o animales– hereden forzosamente un rasgo transgénico. Están diseñados para diseminarse agresivamente en el ambiente y si el gen introducido es para producir sólo machos, en pocas generaciones podría eliminar toda una población de la especie manipulada y con el tiempo extinguir la especie entera, con impactos impredecibles en el ecosistema.


La industria biotecnológica ha desarrollado varias formas nuevas de ingeniería genética que intenta a toda costa desvincular de los transgénicos anteriores usando nombres que no las relacionen a éstos, como “edición genómica” o “mejoramiento de precisión”. Lo hacen para intentar evadir la resistencia global que existe contra los cultivos transgénicos y para evitar las regulaciones de bioseguridad y etiquetado.
El caso más extremo de estos intentos de engañar al público y reguladores es justamente el de los impulsores genéticos, ( gene drives en inglés o “genética dirigida” en el juego de nombres de la industria). Aunque la presentan como una tecnología en salud –para eliminar insectos vectores de enfermedades como la malaria– o incluso para conservación –para erradicar especies consideradas dañinas–, en realidad el uso principal que planean las industrias, incluyendo a Bayer-Monsanto y Dupont-Dow, es en agricultura, con la idea de recuperar el uso de agrotóxicos en plantas que se han hecho resistentes a ellos y expandir sus monopolios.


Los promotores de la tecnología han tratado deliberadamente que el público no la relacione con la agricultura, pero un nuevo informe del Grupo ETC revela que la mayor parte de la investigación es para aplicaciones en agricultura y alimentación, y de alto interés de las trasnacionales de transgénicos. (https://tinyurl.com/yb5zf3x7).


Entre otras líneas, investigan como extinguir las hierbas que se han vuelto resistentes al uso de agrotóxicos debido al alto uso de éste en los transgénicos. Consideran exterminar una especie de amaranto que se ha vuelto “maleza” en Estados Unidos, lo cual podría llevar a extinguir el amaranto comestible en México. También trabajan en cómo devolver la sensibilidad de hierbas al glifosato e insertar tolerancia a nuevos agrotóxicos para continuar o aumentar su uso. Existen un proyecto para manipular abejas melíferas y varios otros para “autoextinguir” insectos, hierbas, escarabajos, mariposas, gusanos, ratones y otros organismos considerados plaga por las industrias y la agricultura química, pero que tienen funciones en las cadenas alimentarias y los ecosistemas, y más que plagas, son una señal de desequilibrio de los agrosistemas.


El análisis de ETC sobre dos patentes clave sobre impulsores genéticos muestra que cada patente hace referencia a entre 500 y 600 utilizaciones en agricultura, incluyendo su relación con 186 marcas de herbicidas, 46 plaguicidas, 310 insectos considerados plagas agrícolas, además de nemátodos, ácaros, polillas y otros.


Por tanto, pese a los millones de dólares que ha gastado la Fundación Gates –que junto con el Ejército de Estados Unidos son los principales financiadores del desarrollo de organismos con impulsores genéticos (https://tinyurl.com/ybtrud4y)– para tratar de convencer a Naciones Unidas de que es una tecnología para ayudar a los pobres a combatir la malaria en África, en realidad se trata, nuevamente, de una estrategia empresarial trasnacional para aumentar su control sobre la agricultura y la alimentación, esta vez con la intención expresa de eliminar especies o volverlas transgénicas, aunque creen desastres en la biodiversidad y los ecosistemas.


La 14a. Conferencia de las Partes del CBD, que se reúne próximamente en Egipto, debe escuchar a los movimientos y personalidades del mundo agrícola y detener la liberación de esta riesgosa tecnología.

Por Silvia Ribeiro, investigadora del Grupo ETC

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EU desarrolla programa para usar insectos como "arma biológica"

Insectos podrían convertirse en "una nueva clase de arma biológica", de acuerdo con un nuevo programa militar de Estados Unidos de cuatro años y 45 millones de dólares, advirtieron expertos. En el proyecto, los insectos podrían usarse para dispersar virus genéticamente modificados en cultivos del programa Insect Allies (Insectos Aliados), según un equipo que incluye científicos especialistas y abogados, señaló la revista Science.

La Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de la Defensa (Darpa), responsable del desarrollo de tecnologías militares estadunidense, indicó que simplemente está tratando de alterar los cultivos que crecen en los campos mediante el uso de virus para transmitir cambios genéticos a las plantas.

En un artículo publicado este jueves en la revista Science (https://goo.gl/NqgFw6), el biólogo molecular Kai Kupferschmidt indicó que Washington tiene que justificar a detalle el propósito "pacífico" de Insect Allies para evitar que sea percibido como hostil por otros países.

"Suena como ciencia ficción: un programa de investigación financiado por el gobierno planea crear insectos portadores de virus que, liberados en grandes cantidades, podrían ayudar a los cultivos a combatir amenazas como plagas, sequías o contaminación. Insectos Aliados se lanzó en 2016 con poca fanfarria pero en un foro de política, cinco investigadores europeos pintan un escenario mucho más sombrío. Si tienen éxito, la técnica podría ser utilizada por actores maliciosos para ayudar a propagar enfermedades a casi cualquier especie de cultivo y devastar las cosechas. La investigación puede ser una violación de la Convención de Armas Biológicas (BWC, por su siglas en inglés)", argumenta el artículo.

Eso marcaría un cambio del procedimiento actual de modificar genéticamente las semillas para cultivos como el maíz y la soya antes de sembrarlas, pero la Darpa explicó que su objetivo es "proteger los suministros de alimentos del país de amenazas como sequía, enfermedades y bioterrorismo", usando insectos, pulgones y moscas, para infectar las plantas con virus que las protejan. "La seguridad alimentaria es seguridad nacional", argumentó Blake Bextine, responsable militar del proyecto.

“Insect Allies persigue contramedidas escalables, fácilmente desplegables y generalizables contra posibles amenazas naturales y artificiales al suministro de alimentos, con el objetivo de preservar el sistema de cultivos estadunidense. La seguridad nacional puede verse en peligro rápidamente por amenazas naturales a los cultivos, incluidos patógenos, sequías, inundaciones y heladas, pero especialmente por amenazas introducidas por actores estatales o no estatales.

"El programa busca mitigar el impacto de estas amenazas aplicando terapias dirigidas a plantas maduras con efectos que se expresan en escalas de una sola estación. Tal capacidad proporcionaría una alternativa urgente a los pesticidas, la cría selectiva, la limpieza de tala y quema, así como la cuarentena", sostiene la Darpa en (https://goo.gl/pGmmzF).

Asimismo, el Departamento de Estado defendió el programa y señaló que tiene fines pacíficos y no viola la BWC, y el Departamento de Agricultura indicó que sus científicos forman parte de los estudios que son realizados en laboratorios cerrados y no representan peligro ambiental.

En tanto, Todd Kuiken, de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, señaló que no cree que el ejército tenga intención de atacar a otro país con insectos, pero "se ve mal" que la Darpa financie el proyecto. "El simple hecho de que sea un programa militar podría generar este tipo de interrogantes", criticó el especialista. A su vez, el biólogo y coautor del artículo de Science, Guy Reeves, alertó respecto de que esta tecnología "es más viable como arma, para matar plantas, que como herramienta agrícola"

Sábado, 04 Agosto 2018 07:29

Nuevos transgénicos: cáncer y toxicidad

Nuevos transgénicos: cáncer y toxicidad

Crispr-Cas9 es un nuevo método de ingeniería genética al que se atribuye ser más preciso que los transgénicos anteriores. Varios estudios científicos recientes muestran lo contrario: dos señalaron que puede provocar cáncer y otro más mostró efectos no deseados, entre ellos la eliminación o reordenamiento accidental de largas secuencias de ADN y el silenciamiento o activación de genes que no se pretendía modificar, todo ello con potencial patógeno.

El artículo más reciente, del equipo de Allan Bradley en el Wellcome Sanger Institute de Reino Unido, fue publicado en la revista científica Nature Biotechnology el 16 de julio de 2018 (https://tinyurl.com/ycdqhara).
Crispr-Cas9 es un constructo enzimático artificial que actúa como “tijeras moleculares con GPS”: encuentra el lugar donde se quiere manipular el ADN y corta las dos hebras de la hélice, inhibiendo la expresión del gen intervenido y/o insertando nuevo material genético, creando un organismo transgénico.


El estudio de Bradley y otros, realizado con células humanas y de ratones, mostró que Crispr-Cas9 frecuentemente produce efectos adicionales no deseados, como eliminar largas secuencias de ADN (de cientos a miles de bases) o su reordenamiento, pero lejos del sitio de corte. Concluyen que estos cambios pueden generar alguna enfermedad.


Bradley expresó que este tipo de efectos secundarios han sido subestimados en estudios anteriores, aunque había indicaciones sobre ellos probablemente porque no aparecían en los análisis, ya que en general se revisan secuencias de ADN cercanas al lugar de intervención con Crispr-Cas9, pero los cambios se muestran en secuencias distantes. En cuanto a la eliminación o el reordenamiento, dado que no se busca este fenómeno, puede pasar inadvertido en el laboratorio, pero tiene efectos potenciales dañinos en seres humanos y otros organismos.


Aunque los estudios se refieren sobre todo al uso de Crispr-Cas9 en medicina, el problema se manifiesta también en la manipulación de cultivos: los mismos efectos se producen en plantas, lo que lleva a impactos imprevistos en los plantíos y también en su consumo, porque la activación o desactivación de genes y la eliminación o reacomodo de secuencias puede causar alergias y otras formas de toxicidad.


El estudio del equipo de Bradley aumentó la alarma que crearon dos artículos anteriores: uno del reconocido Instituto Karolinska de Suecia, el cual señaló que Crispr-Cas9 incrementa el riesgo de cáncer en pacientes a quienes se insertan células modificadas con este método (https://tinyurl.com/y9jpyh84). Esto se debe a que la acción de Crispr-Cas9 no es eficaz ante la reacción del gen p53, que es una especie de “botiquín de primeros auxilios” de las células, asociado a la prevención de muchas formas de cáncer. Este gen trata de reparar el corte que produce Crispr-Cas9, y si no consigue hacerlo, instruye a la célula a morir para no reproducir la anomalía. Cuando el p53 no actúa, Crispr-Cas9 es mucho más efectivo, por lo que los científicos seleccionan las células en las que no actúa este gen, pero podrían estar insertando en los organismos células que serán cancerosas, como una bomba de tiempo.


Consultado por la organización GMWatch, el doctor Michael Antoniu, del King’s College de Londres, explicó que la reacción de los organismos de reparación ante el “corte” de Crispr-Cas9 es un mecanismo natural de defensa y, por tanto, no se trata de “ajustar” las nuevas biotecnologías, ya que el mecanismo seguirá actuando. Seleccionar las células donde éste no actúa implica efectos secundarios graves, como cáncer o, en el caso de plantas, problemas serios de inocuidad alimentaria. Antoniu plantea además que otras nuevas biotecnologías, como Talen o mutagénesis de un solo nucleótido, posiblemente generen los mismos efectos y por tanto deberían hacerse estudios sobre éstas también. Cuestiona que otros métodos de mutagénesis, como la radiación, podrían estar causando toxicidad que no se ha asociado a ellas, con impactos en la inocuidad y seguridad de los alimentos (https://tinyurl.com/y8rowl3w).


Oportunamente, a días de la publicación de los estudios referidos, el tribunal de justicia de la Unión Europea dictaminó –luego de un proceso iniciado por una demanda legal de La Vía Campesina, Amigos de la Tierra y otras organizaciones de Francia– que los productos de las nuevas biotecnologías (que incluyen mutagénesis y Crispr) son organismos genéticamente modificados, es decir, transgénicos, y deben pasar por los análisis de riesgos de las leyes de bioseguridad y su consideración debe basarse en el principio de precaución. Esto fue una victoria de las organizaciones campesinas, ambientalistas y de consumidores frente a la insistencia malintencionada de la industria biotecnológica de que las nuevas biotecnologías no necesitan pasar por evaluación de bioseguridad (https://tinyurl.com/y7vgznrp).


Esta misma absurda posición de la industria es la que defiende Víctor Villalobos, anunciado secretario de agricultura de Andrés Manuel López Obrador, para quien las organizaciones campesinas piden “destitución anticipada”(https://tinyurl.com/y7jwbnsr). Los nuevos estudios desmienten contundentemente que estos nuevos transgénicos no tengan riesgos.

 

Por Silvia Ribeiro, investigadora del Grupo ETC

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