En la lengua también hay receptores del olfato que ayudan a detectar los sabores

Estudio abre el camino para desarrollar modificadores contra el exceso de uso de sal, azúcar y grasa

Científicos del Centro Monell, en Filadelfia, Estados Unidos, informaron que los receptores olfativos funcionales, sensores que detectan los aromas en la nariz, también se encuentran en las células del gusto humano que están en la lengua. Los hallazgos sugieren que las interacciones entre esos sentidos, los componentes principales del sabor de los alimentos, pueden comenzar en la lengua y no en el cerebro, como se pensaba.

"Nuestra investigación puede ayudar a explicar cómo las moléculas de olor modulan la percepción del gusto", señaló Mehmet Hakan Ozdener, autor principal del estudio y biólogo celular en Monell.

"Esto puede llevar al desarrollo de modificadores del gusto basados en el olor que pueden ayudar a evitar el excesivo consumo de sal, azúcar y grasa en enfermedades relacionadas con la dieta, como la obesidad y la diabetes", planteó.

Aunque muchas personas equiparan el sabor con el gusto, el primero proviene más del olor en la mayoría de los alimentos y bebidas. El gusto, que detecta moléculas dulces, saladas, agrias, amargas y sabrosas en la lengua, evolucionó como un guardián para evaluar el valor nutritivo y la potencial toxicidad de lo que comemos.

El olfato proporciona información detallada sobre la calidad del sabor de los alimentos. El cerebro combina el aporte del gusto, el olfato y otros sentidos para crear la sensación multimodal de sabor.

Hasta ahora, el gusto y el olfato se consideraban sistemas sensoriales independientes que no interactuaban hasta que su información respectiva llegaba al cerebro. A Ozdener le motivó desafiar esta creencia cuando su hijo de 12 años le preguntó si las serpientes extendían sus lenguas para oler.

Moléculas claves

En el estudio, publicado en línea en Chemical Senses, Ozdener y sus colegas utilizaron métodos desarrollados en Monell para mantener células vivas del gusto humano en cultivo. Con técnicas genéticas y bioquímicas para estudiarlas, los investigadores encontraron que las células gustativas humanas contienen muchas moléculas claves que se sabe que están presentes en los receptores olfativos.

Entonces, utilizaron un método conocido como imágenes de calcio para mostrar que las cultivadas responden a las moléculas de olor de manera similar a las células receptoras olfativas. Juntos, los hallazgos proporcionan la primera demostración de receptores olfativos funcionales en células gustativas humanas, lo que sugiere que pueden desempeñar un papel en el sistema del gusto al interactuar con las células receptoras de éste en la lengua.

Apoyando esta posibilidad, otros experimentos realizados por los científicos de Monell demostraron que una sola célula gustativa puede contener de los dos tipos de receptores. "La presencia de ellos en la misma célula brindará oportunidades interesantes para estudiar las interacciones entre el olor y los estímulos del gusto en la lengua", subrayó Ozdener.

Además de proporcionar información sobre la naturaleza y los mecanismos de las interacciones del olfato y el gusto, los resultados también pueden dar una herramienta para aumentar la comprensión de cómo el sistema olfativo detecta los aromas.

Los científicos aún no saben qué moléculas activan la gran mayoría de los 400 tipos de receptores olfativos humanos funcionales. Debido a que las células gustativas cultivadas responden a los aromas, podrían usarse como ensayos de selección para ayudar a identificar qué moléculas se unen a receptores olfativos específicos.

En el futuro, los científicos buscarán determinar si los receptores olfativos se ubican preferentemente en un tipo específico de célula gustativa; por ejemplo, las que detectan lo dulce o lo salado. Otros estudios explorarán cómo las moléculas de olor modifican las respuestas de las células gustativas y, en última instancia, la percepción del gusto humano.

Crean fábrica de vacunas contra el cáncer al inmunizar de forma directa un tumor

Analizan efectos de compuesto del chile para inhibir la metástasis; utilizan el sentido del olfato de los perros para la detección temprana

Investigadores en Mount Sinai, en Estados Unidos, desarrollaron un enfoque novedoso para la inmunoterapia del cáncer, inyectando estimulantes directamente en un tumor para enseñar al sistema inmunológico a destruirlo y otras células tumorales en el cuerpo.

La “vacunación in situ” funcionó tan bien en pacientes con linfoma en etapa avanzada que también se somete a ensayos en pacientes con cáncer de mama, cabeza y cuello, según un estudio publicado en Nature Medicine.

El tratamiento consiste en administrar estimulantes inmunitarios directamente en un sitio del tumor. El primero recluta importantes células inmunes, llamadas dendríticas, que actúan como generales del ejército inmunológico. El segundo activa esas células, que luego ordenan a las células T, soldados del sistema inmunológico, que maten a las cancerosas, evitando atacar a las sanas.

Este ejército inmune aprende a reconocer las características de las células tumorales para que puedan buscarlas y destruirlas en todo el cuerpo, convirtiendo el tumor en una fábrica de vacunas contra el cáncer.

“El enfoque de la vacuna in situ tiene amplias implicaciones para múltiples cánceres”, señala Joshua Brody, autor principal del estudio y director del Programa de Inmunoterapia de Linfoma en el Instituto de Cáncer Tisch en la Escuela de Medicina Icahn en Mount Sinai. "Este método también podría aumentar el éxito de otras inmunoterapias, como el bloqueo de puntos de control", agrega.

Después de probar la vacuna del linfoma en el laboratorio, se aplicó en 11 pacientes en un ensayo clínico. Algunos tuvieron remisión completa de entre meses a años.

En las pruebas en roedores, la vacuna aumentó drásticamente el éxito de la inmunoterapia con bloqueo de puntos de control, tipo de inmunoterapia responsable de la remisión completa del cáncer del ex presidente Jimmy Carter y el foco del Premio Nobel de Medicina 2018.

Propiedades de la capsaicina

Por otro lado, en la reunión anual de la Sociedad Estadunidense de Investigación en Patología, que tuvo lugar en la de Biología Experimental de 2019, que concluyó ayer en Orlando, Florida, se presentó un nuevo estudio que muestra que el compuesto responsable del picor de los chiles, la capsaicina, podría ayudar a disminuir la propagación del cáncer de pulmón, la principal causa de muerte por cáncer tanto en hombres como en mujeres.

La mayoría de las muertes relacionadas con el cáncer ocurren cuando hay metástasis. "El cáncer de pulmón y otros tipos de ese mal comúnmente la hacen en lugares secundarios, como el cerebro, el hígado o los huesos, lo que los hace difíciles de tratar", explicó Jamie Friedman, candidata doctoral que realizó la investigación en el laboratorio de Piyali Dasgupta, en la Escuela de Medicina Joan C Edwards de la Universidad Marshall, en Estados Unidos.

"Nuestro estudio sugiere que el compuesto natural de capsaicina podría representar una nueva terapia para combatir la metástasis en pacientes con cáncer de pulmón."

En experimentos, los autores observaron que inhibía la invasión, primer paso del proceso metastásico. También encontraron que los ratones con cáncer metastásico que consumían el compuesto mostraron áreas más pequeñas de células enfermas en el pulmón.

Experimentos adicionales revelaron que la capsaicina suprime la metástasis del cáncer de pulmón al inhibir la activación de la proteína Src, la cual desempeña un papel en la señalización que controla los procesos celulares como la proliferación, diferenciación, motilidad y adhesión.

Los científicos trabajan para identificar los análogos de la capsaicina que no sean picantes.

Alta precisión

Asimismo, en la reunión se presentó un estudio realizado con perros, los cuales tienen receptores de olores 10 mil veces más precisos que los humanos. Demostró que se puede usar el sentido del olfato canino como método para la detección temprana de cáncer con una precisión de casi 97 por ciento.

Los resultados podrían llevar a nuevos enfoques de detección de cáncer que son baratos y precisos sin ser invasivos. Heather Junqueira, autora del estudio e investigadora principal de BioScentDx, y sus colegas utilizaron una forma de entrenamiento con un contador para enseñar a cuatro beagles a distinguir entre suero sanguíneo normal y muestras de pacientes con cáncer de pulmón maligno.

Científicos logran revertir el proceso de envejecimiento de células humanas

Los expertos suministraron pequeñas cantidades de un compuesto químico a células deterioradas por la edad.

Un grupo de científicos ha encontrado una manera de revertir el envejecimiento celular por medio del suministro de ácido sulfhídrico en pequeñas dosis. Los expertos emplearon la moderna tecnología conocida como de 'código postal molecular' que permite enviar la molécula necesaria directamente a las mitocondrias, estructuras que producen energía en las células. Las conclusiones del experimento han sido publicadas en un artículo de la revista digital The Conversation.


El ácido, conocido también como sulfuro de hidrógeno, es un compuesto tóxico en grandes cantidades. El equipo lo liberó en pequeñas cantidades para tratar a las células envejecidas. Esta distribución del sulfuro aumentó los niveles de los denominados factores de empalme génico, explican los autores. El propósito era eliminar las células deterioradas y no prolongarles la vida

¿Por qué? Las células dañadas no solo dejan de funcionar debidamente, sino que ponen en riesgo el funcionamiento de las que las rodean. Su eliminación rejuvenece, demostró el grupo al detectar una aparición más tardía de cataratas en animales.


"Todavía no entendemos completamente por qué las células se vuelven senescentes a medida que envejecemos", admiten los autores, pero este proceso "daña al ADN, nos expone a la inflamación y afecta las moléculas protectoras que se sitúan en los extremos de los cromosomas: los telómeros".


El enfoque científico moderno asocia la acumulación de células senescentes en tejidos y órganos con gran parte de las enfermedades crónicas comunes que padecen los humanos, como el cáncer, la diabetes y la demencia, explica el artículo. Controlar la senescencia es un desafío para el mundo científico, ya que supone poder activar y desactivar genes en el momento correcto y en el lugar correcto por medio de reguladores.


Como nota curiosa, a principios de este mes un estudio incluyó el sulfuro de hidrógeno en la lista de los "peores olores del mundo".

 

Investigadores descubren cómo eliminar las células tumorales durmientes que causan recaídas

La actividad de la proteína TET2 ha sido determinante para identificar y aislar las células durmientes, según el líder de la investigación del Vall d'Hebron Instituto de Oncología (VHIO).

Investigadores del Vall d'Hebron Instituto de Oncología (VHIO) han descubierto cómo eliminar las células tumorales durmientes, causantes de resistencia a los tratamientos y de recaídas de pacientes aparentemente curados, en una investigación que publica este martes 'The Journal of Clinical Investigation'.
El trabajo ha sido liderado por el investigador del Grupo de Células Madre y Cáncer del VHIO Héctor G. Palmer, mientras que la primera autora es Isabel Puig, del mismo grupo, que han descubierto una nueva diana terapéutica que podría ayudar a eliminar estas células resistentes a los fármacos y responsables de las recaídas, el llamado factor epigenético TET2.

Palmer ha explicado que este descubrimiento, que abre la posibilidad de desarrollar fármacos contra las recaídas del cáncer, ha sido posible tras diez años de investigación, en la que han colaborado la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), la fundación Fero, el Instituto de Salud Carlos III, Ciberonc y Cellex.


Hasta ahora, según el investigador, la mayoría de los fármacos frenan el crecimiento de los tumores matando a las células que proliferan y no aquellas que están dormidas, entre otras cosas, porque son indetectables y permanecen en el organismo como semillas, dispersándose por el cuerpo y siendo resistentes a los tratamientos. Por motivos aún desconocidos, en un momento determinado estas células durmientes se despiertan, actúan como células madre, regeneran el tumor original y se propagan a nuevos órganos, lo que se conoce como metástasis.


"Para los pacientes es importante confiar en que los tratamientos funcionarán y que, en caso de buena respuesta, la enfermedad no volverá a aparecer, pero hasta ahora esta es una promesa que no se les puede hacer, lo que genera a los pacientes angustia, pensando que pueden recaer en el futuro", según Palmer. Para identificar y aislar las células durmientes, Palmer ha dicho que ha sido determinante la actividad del factor epigenético TET2.


"Este factor actúa como si fuera un director de orquesta que conduce con precisión la actividad del genoma para que se recoja ordenadamente y obliga a la célula a dormirse sin perder todo su futuro potencial maligno", ha detallado el oncólogo. El trabajo ha servido para demostrar que la eliminación artificial de TET2 sirve para matar a todas las células tumorales durmientes, convirtiéndose por tanto en una nueva diana terapéutica.


Según Palmer, "detectando las células podemos predecir si un paciente resistirá a los tratamientos y si recaerá". Los datos de la investigación han demostrado que las células tumorales durmientes están en diferentes tipos de cáncer como los de colon, mama, pulmón, glioblastoma, melanoma y otros.

Revelan chinos la estructura atómica del agua de mar

Es la primera vez que se visualiza, desde que el tema fue planteado, hace más de cien años



Científicos chinos revelaron la estructura atómica del ion de sodio hidratado, la composición química básica del agua de mar, según informó el rotativo China Daily este martes.


Los científicos de la Universidad de Pekín y la Academia de Ciencias de China observaron la estructura atómica de los iones hidratados en su ambiente natural mediante el nuevo microscopio atómico desarrollado por China.


La tecnología puede ser utilizada para investigar otros líquidos de base acuosa, lo que abre nuevos caminos para las ciencias moleculares y de materiales, de acuerdo con los científicos. La investigación fue publicada el 14 de mayo en la revista Nature.


Es la primera vez que los científicos son capaces de visualizar la estructura atómica de los iones hidratados desde que el asunto fue planteado, hace más de cien años.


A finales del siglo XIX los científicos comenzaron a estudiar la hidratación de iones, un proceso en que el agua diluye materiales solubles como cloruros sódicos, o la sal. A pesar de que el proceso es muy común en la naturaleza, sigue siendo un misterio cómo funciona exactamente en el nivel atómico.


El agua es el líquido más abundante en la Tierra. Su estructura química sencilla, de dos átomos de hidrógeno pegados a un átomo de oxígeno, es el componente básico de la mayoría de la vida en el planeta, indicó Wang Enge, líder de la investigación.


Sin embargo, la ciencia del agua, en especial en lo que se refiere a su estructura y a su interacción con otros compuestos químicos, es extremadamente compleja y no muy bien entendida, explicó Wang, a quien cita el periódico.


Science incluyó en 2005 la estructura del agua en un listado de los rompecabezas científicos más atractivos, pese a un siglo de investigación sobre el tema.
La razón principal de la complejidad del agua consiste en su sencillez, afirmó Jiang Ying, profesor del Centro Internacional de Materiales Cuánticos de la Universidad de Pekín, quien participó en el estudio.


Más pequeños, en comparación con los de oxígeno


Los átomos de hidrógeno son más sencillos y pequeños en comparación con el átomo de oxígeno que las propiedades raras de la mecánica cuántica comienzan a interferir con los experimentos y así los dejan menos predecibles, según Jiang.


Por tanto, para los científicos es crucial observar directamente cómo el agua interactúa con otros materiales a nivel atómico, explicó.


El grupo de investigación también descubrió que son necesarias exactamente tres moléculas de agua para permitir a un ion de sodio viajar entre 10 y 100 veces más rápido que otros hidratos de ion, un proceso que puede conducir a la fabricación de baterías de iones más eficientes, capas de protección contra la corrosión y plantas de desalación de agua, según el artículo de Nature.


El hallazgo también permite a los científicos tener un mejor entendimiento sobre cómo las células se comunican mediante el intercambio de iones a través de los canales de sus membranas, de acuerdo con Jiang.

Atribuyen a neuronas más grandes de lo normal la memoria de superancianos

Escaneos cerebrales muestran que la corteza es mucho más gruesa que la de sus contemporáneos, revela científica de la Universidad Noroeste de Chicago

Resulta extraordinario que personas octogenarias o nonagenarias conserven la misma memoria aguda que gente varias décadas más joven. Los científicos estudian los cerebros de estos "superancianos" para descubrir el secreto.

La investigación es el revés de la búsqueda decepcionante de drogas para combatir o prevenir el mal de Alzheimer. En lugar de ello, "¿por qué no averiguamos qué se necesita para optimizar nuestra memoria?", señaló la neuróloga Emily Rogalski, directora del estudio sobre los superancianos en la Universidad Noroeste de Chicago.

En la mayoría de las personas, ciertos tipos de memoria pierden gradualmente su agudeza, entre otras razones porque se reduce el tamaño de partes del cerebro, pero este proceso es mucho más lento entre los superancianos.

Adicionalmente, las autopsias de los primeros superancianos que fallecieron durante el estudio revelan que conservan una cantidad mucho mayor de un tipo especial de neurona en una región profunda del cerebro que es importante para la atención, dijo Rogalski en la reunión anual de la Asociación Estadunidense para el Avance de la Ciencia, realizada en Austin, Texas.

Estos ancianos son "algo más que una singularidad o una rareza", indicó la neuróloga Molly Wagster, del Instituto Nacional sobre el Envejecimiento, que financia el estudio. "Existe la posibilidad de aprender muchísimo y aplicar ese conocimiento al resto de la gente, incluso a los que podrían estar en camino de algún tipo de enfermedad neurodegenerativa".

¿Qué significa ser un superanciano? Tener un cerebro joven en un cuerpo mayor de 80 años. El equipo de Rogalski ha sometido a más de mil candidatos a una batería de análisis y apenas 5 por ciento aprobó. El reto principal para la memoria: escuchar 15 palabras sin relación entre sí y media hora después recordar al menos nueve. Esa es la norma para los que están en la cincuentena, pero el común de los octogenarios recuerda cinco. Algunos superancianos recuerdan todas.

"Esto no significa que uno sea más inteligente", afirmó el superanciano Bill Gurolnick, quien cumplirá 87 años en marzo y participa del estudio desde hace dos años.

Intensa actividad y vida social

Tampoco puede atribuirlo a genes protectores: su padre contrajo Alzheimer apenas pasados los 50. Cree que su memoria estelar se debe a que se mantiene ocupado. Anda en bicicleta, juega al tenis y el voley acuático. Tiene una vida social con almuerzos y reuniones periódicas de un grupo de hombres cofundado por él.

"Sin duda es un factor crucial para mantener la agudeza mental", precisó Gurolnick, que venía de jugar su partida habitual de gin rummy.

Los superancianos de Rogalski tienden a ser gente extrovertida con fuertes redes sociales, pero aparte de eso provienen de todos los sectores y es difícil encontrar en ellos un rasgo común que explique su salud mental. Algunos fueron a la universidad, otros no. Algunos tienen un coeficiente de inteligencia elevado, en otros es normal. Algunos han sufrido traumas enormes, como un superviviente del Holocausto; hay fanáticos de la salud y fumadores; abstemios y los que disfrutan de una copa antes de ir a dormir.

Pero en lo profundo de sus cerebros existen algunas pistas de por qué los superancianos resisten mejor que otros los estragos del tiempo.

Los escaneos cerebrales muestran que en el superanciano, la corteza –estructura exterior del cerebro que es crucial para la memoria y otras funciones– es mucho más gruesa que lo normal para una persona de su edad. Parece la de una persona sana entre 50 y 70 años.

No está claro si se trata de un rasgo innato, pero el equipo de Rogalski encontró otra explicación posible: la corteza del superanciano no se reduce con la misma rapidez. En un mismo lapso de 18 meses, los octogenarios normales sufrieron el doble de reducción.

Más pistas

Otra pista: la región de la atención en lo profundo del cerebro es más grande en los superancianos. Las autopsias mostraron que esa región estaba atestada de neuronas largas, delgadas e inusualmente grandes, de un tipo especial y poco conocido llamadas de Von Economo, que se cree cumplen un papel en los procesos y la conciencia social.

Los superancianos tenían entre cuatro y cinco veces más neuronas de ese tipo que el octogenario típico, aseguró Rogalski, incluso más que el común de los adultos jóvenes.

"Viven mucho tiempo y bien", sostuvo Rogalski.

Hay una “revolución en el tratamiento del cáncer”

“La de la inmunoterapia es la típica historia que le deberíamos contar a nuestros gobernantes de cómo los proyectos de ciencia básica de 25 años han culminado de manera exitosa en la clínica. Todas las soluciones generadas en los consultorios comenzaron con el estudio de moléculas en el laboratorio”, señala Gabriel Rabinovich. Sucede que el bioquímico cordobés, destacado entre sus pares por su acento pronunciado, su simpatía y sobre todo por su talento, lo experimentó en primera persona a principios de la década de los noventa: “Cuando identifiqué Galectina-1 (proteína generada por los tumores) ni siquiera tenía idea para qué servía”. En la actualidad, este investigador principal del Conicet, jefe del Laboratorio de Inmunopatología del Instituto de Biología y Medicina Experimental (Ibyme) de Buenos Aires y flamante miembro de la Academia de Ciencias de los Estados Unidos, es reconocido en el mundo por sus aportes en el desarrollo de estrategias para combatir el cáncer, aunque cuando todo comenzó su entusiasmo solo se alimentaba de curiosidad y esfuerzo.

“En el país contamos con recursos humanos impresionantes, creativos e inteligentes. Debemos cuidar a los jóvenes, tanto a los que investigan como a los que deciden jugarse e ir a un hospital a trabajar junto a los pacientes”, apunta el mentor principal del Simposio “La revolución en el tratamiento del cáncer”. El evento internacional de inmunoterapia se extendió desde las 9 hasta las 18 en un Aula Magna (de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA) abarrotada. Como el encuentro fue libre y gratuito, se desarrolló una verdadera fiesta del conocimiento de la que participaron, aproximadamente, 1300 personas. Asistieron médicos que pretendían implementar los tratamientos así como estudiantes de doctorado que buscaban enriquecerse con el conocimiento.


Desde bien temprano, se dictaron conferencias magistrales sobre los avances y los horizontes que prevé la lucha contra el cáncer a corto y a mediano plazo. Así, disminuir las brechas entre los laboratorios y los centros de salud fue la premisa central de la jornada. Entre los oradores se destacó la presencia de Antoni Ribas (Universidad de California); Robert Schreiber (Universidad de Washington); Lisa Coussens (Universidad de Ciencias y Salud de Oregon); Saar Gill (Universidad de Pensilvania); Gabriela Cinat (Instituto de Oncología Ángel Roffo); Carlos Silva (Hospital Británico de Buenos Aires) y Gustavo Jarchum (Sanatorio Allende, Córdoba).


–¿Por qué atravesamos una “revolución en el tratamiento del cáncer”?


–Las primeras investigaciones que vinculaban al sistema inmunológico y el cáncer nacieron en New Jersey (Estados Unidos). A principios del siglo XX, los aportes del médico William Coley resultaron significativos, ya que demostraba, para sorpresa de propios y extraños, que aquellas personas que poseían tumores malignos mejoraban cuando se infectaban porque despertaban las respuestas de un sistema inmune activo. Sin embargo, en los siguientes 100 años, la teoría de “inmunovigilancia” cayó en desuso porque las opciones terapéuticas empleadas no eran factibles ni los fármacos funcionaban.


Todo se modificó cuando se describió la acción de unas moléculas muy particulares. Resulta que cuando un tumor crece, los linfocitos –responsables de coordinar el sistema de defensa celular– buscan reconocerlo para poder eliminarlo. Por su parte, a su vez, los tumores libran una batalla y desarrollan estrategias para poder neutralizar al sistema inmune. Para ello, utilizan moléculas inhibitorias como PD-1, CTLA-4 –clasificadas y estudiadas en los noventa– que paralizan el sistema mientras el cáncer se ramifica y avanza. Pronto, en la comunidad científica se abrió una disyuntiva, ya que tal vez no había que estimular al sistema inmunológico sino que antes era necesario desbloquear los frenos que inhibían a los linfocitos-T. “Un ejemplo típico es aquella persona que quiere manejar un auto con el freno de mano puesto. Allí radicaba el nudo: queríamos apretar el acelerador (con vacunas, fármacos) cuando en verdad el sistema se detenía por otras causas”, explica. Y completa: “Lo que aprendimos en estos últimos 6 o 7 años es que era posible quitar el freno de mano mediante anticuerpos monoclonales que bloqueaban a las moléculas inhibitorias. No solo se comprobó en animales sino también que pacientes que, pese a contar con una sobrevida de pocos meses, comenzaban a recibir el tratamiento y a recuperarse del cáncer”.


En la actualidad, se procura aceitar los tratamientos con el objetivo de lograr mecanismos de intervención más específicos y direccionados. “Hoy en día intentamos anticipar a qué tipo de pacientes beneficiarán las terapias que suministramos. Se trata de estrategias particularizadas que pueden funcionar muy bien, por ejemplo, en cáncer de piel avanzado (melanoma), pulmón, cabeza y cuello”. También existen opciones como los denominados “receptores de antígenos quiméricos” (Chimeric Antigen Receptor). El mecanismo es así: se insertan receptores en las células de los linfocitos T con el objetivo de que reconozcan con mayor afinidad a los tumores. Una vez introducidas en el cuerpo, las defensas viajan y logran eliminar de manera más eficiente al tumor. “Este mecanismo ha tenido resultados sorprendentes en chiquitos con leucemia”, ejemplifica. No obstante, el problema se halla en la disponibilidad de este tipo de tratamientos para todos los pacientes. “Es importante conocer las limitaciones que tenemos, cuáles son las drogas disponibles y el rol indispensable del estado en democratizar la cobertura en salud”, concluye.


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Detectan mecanismo natural de supervivencia del cáncer

Usa la degradación mediada por mutaciones sin sentido, esto es un proceso que da a las células la capacidad para hallar errores de ADN, lo que las hace más fuertes, según estudio en tumores de ovario

Los tumores de cáncer manipulan un proceso celular natural para promover su supervivencia, lo que sugiere que el control de este mecanismo podría detener el progreso de la enfermedad, según concluye una nueva investigación dirigida por la Universidad de Oxford, en Reino Unido.


La degradación mediada por mutaciones sin sentido (NMD, por sus siglas en inglés) es un proceso fisiológico natural que proporciona a las células la capacidad de detectar esos errores de ADN. También permite que estas células eliminen el mensaje mutado (degradación) que proviene de estos genes defectuosos, antes de que puedan traducirse en proteínas que provoquen la formación de enfermedades.


La NMD es conocida entre la comunidad médica por el papel que tiene en el desarrollo de enfermedades genéticas, como la fibrosis quística y algunas formas hereditarias de cáncer. Pero no todas las mutaciones sin sentido pueden provocarla, por lo que hasta ahora su impacto más amplio sobre el cáncer en gran parte se desconocía.


Investigadores biomédicos e informáticos de la División de Ciencias Médicas de la Universidad de Oxford y la Universidad de Birmingham, en Reino Unido, desarrollaron un algoritmo informático para extraer secuencias de ADN del cáncer y predecir con exactitud si una NMD eliminaría genes que tuvieran mutaciones sin sentido. El trabajo inicialmente se centró en los tumores de ovario y encontró que alrededor de una quinta parte de ellos utilizan ese mecanismo para hacerse más fuertes.


Esto se debe a que NMD asegura que el mensaje de un gen llamado TP53, que normalmente protege a las células de desarrollar cáncer, se elimina casi por completo. Ese proceso asegura que un gen de ese tipo mutado no tenga actividad.


Dependencia


Sobre la base de esta investigación, el equipo predice que debido a que los cánceres se alimentan esencialmente de NMD, se convierten en dependientes de ella en algunos casos. Por tanto, si los científicos fueran capaces de inhibir o controlar el proceso, es posible que también pudieran controlar el cáncer y prevenir la progresión de la enfermedad.


Ahmed Ahmed, coautor y profesor de ginecología oncológica en el Departamento de Obstetricia y Ginecología de Nuffield y jefe del Laboratorio de Células de Cáncer de Ovario del Instituto Weatherall de Medicina Molecular de la Universidad de Oxford, señala: “Las pruebas del papel de la NMD en el cáncer de ovario eran tentadoras. Encontramos que explicó precisamente por qué casi no había expresión de TP53 en ciertos tumores.


Probamos el papel de NMD en otros tipos de cáncer y la evidencia de su función fue convincente. Esto abre la puerta a posibilidades emocionantes para tratamientos personalizados, incluyendo inmunoterapias, en el futuro, afirma.


Después del análisis, el equipo amplió el estudio a otros cánceres, para lo que estudió casi un millón de mutaciones celulares diferentes en más de 7 mil tumores del Atlas Genómico del Cáncer, que abarca 24 tipos de ese mal. El equipo pudo hacer un mapa de cómo cada uno utiliza ese proceso revelando su notable ayuda al tumor para sobrevivir.

Descubren cuatro nuevas células en la sangre humana

Cualquiera que se haya hecho un análisis de sangre sabe que la lista de sus componentes es larga y va mucho más allá de los populares glóbulos blancos y rojos. Lo que es menos conocido es que se está realizando una nueva clasificación sistemática de los componentes sanguíneos basada en la genética. Este trabajo acaba de dar su primera sorpresa con el hallazgo de nuevas clases de glóbulos blancos, ligados a los mecanismos de defensa del organismo frente a las enfermedades.


La sangre contiene muchos tipos de células, entre ellas numerosos componentes del sistema immunitario, recuerdan los autores –británicos y estadounidenses- de este importante hallazgo en la revista Science, donde publican su amplio y elaborado trabajo de investigación. Los investigadores han utilizado un nuevo método de clasificación de las células, basado en los genes que expresa cada una, para identificar dos nuevos subtipos de células dendríticas y otros dos de monocitos. Con la taxonomía revisada que presentan los investigadores, que analizaron unas 2.400 células de la sangre de donantes sanos, en total existen seis subtipos de células dendríticas y cuatro de monocitos.


Los científicos no conocen todavía el papel de estas células en la defensa del organismo pero sí señalan que al menos uno de los nuevos subtipos de células dendríticas activa de forma potente las células T, la primera fila de esta defensa...
Lo que hacen las células dendríticas es mostrar en su superficie moléculas llamadas antígenos (un término que conocen casi todos los que sufren de alergias) que son reconocidas por las células T, las cuales montan una respuesta específica del sistema inmunitario. Esta respuesta, en el caso de las alergias, suele ser desproporcionada respecto al riesgo que presenta el polen, por ejemplo, pero el mecanismo es el mismo que cuando se trata de un patógeno como virus o bacteria. Las células dendríticas no se encuentran solo en la sangre sino también en la piel y en el tejido linfático. También se ha identificado en el torrente sanguíneo una célula precursora de células dendríticas, producida en la médula ósea.
Por otra parte, los monocitos, que asimismo forman parte del sistema defensivo, son los glóbulos blancos más grandes y pueden transformarse en macrófagos para digerir los desechos celulares.


La investigación ha sido financiada por el Wellcome Trust. Una de sus investigadores, Divya Shah, explica: “El paso siguiente es conocer qué papel juega cada uno de estos tipos de células en nuestro sistema inmunitario, tanto cuando estamos sanos como durante las enfermedades”.


Hasta ahora las células se clasificaban mediante una combinación de su forma, sus propiedades físicas, su localización, sus funciones, su origen y la expresión de unos determinados marcadores en su superficie. Estudiar una a una genéticamente las células del sistema inmunitario, como se ha hecho en este trabajo con las dendríticas y los monocitos, permitirá obtener un atlas completo con importantes aplicaciones previsibles en medicina.

Desarrollan científicos primer organismo semisintético estable

Mediante la incorporación de un par de bases sintéticas en su código genético, Científicos del Instituto de Investigación Scripps (TSRI) han anunciado el desarrollo del primer organismo semisintético estable.


Este avance, según los científicos, podría tener importantes implicaciones para la medicina e incluso preparar el terreno para la creación de nuevas formas de vida.


La base del código genético de la vida se forma con tan sólo 4 letras: A, T, C y G, que corresponden a las cuatro moléculas orgánicas que representan: A por Adenina, T por Timina, C por Citosina y G por Guanina, conocidas técnicamente como nucleótidos. Estas bases se unen para formar dos pares que se han reorganizado con la investigación para crear bacterias y mariposas, pingüinos y personas.


El profesor Floyd Romesberg, del propio instituto, y sus colegas demostraron que un organismo unicelular puede mantener indefinidamente el par de bases sintéticas cuando se divide.


A pesar de que las aplicaciones para este tipo de organismo todavía están lejos en el futuro, los investigadores dicen que el trabajo podría ser utilizado para crear nuevas funciones para los sistemas unicelulares que desempeñan papeles importantes en el descubrimiento de fármacos.


(Con información de Prensa Latina)

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