Viernes, 30 Diciembre 2016 07:27

Tres despachos sobre los virtuosos

Tres despachos sobre los virtuosos

I. Mahan Esfahani (1984), el clavecinista iraní-estadunidense, a la mitad de su recital en Colonia (28/2/16), hace una breve pausa. Es un hombre con una misión: devolver el clave a las salas de concierto y romper los prejuicios mezclando lo viejo con lo nuevo, como lo hace en Time present and time past (goo.gl/rb5wIZ), la columna vertebral del programa. Cuando acaba de sonar –con acompañamiento de Concerto Köln– el denso e intenso Concierto para clave op. 40 (1980) de H. M. Górecki y sigue el igualmente demandante Piano phase (1967) de S. Reich –compuesto para dos pianos y dos marimbas–, Esfahani explica [en inglés] la naturaleza de su arreglo. Alguien grita ¡Habla en alemán! [Sprich Deutsch!]. Luego trata de tocar, pero el público empieza a chiflar y pelear entre sí. Algunos lloran, otros salen. Al parecer para los conservadores una pieza minimalista en un instrumento barroco es inaceptable. Era un pandemónium que nunca había visto en un concierto de música clásica, escribe Esfahani ( Slippedisc, 29/2/16). ¿De qué tienen miedo?, pregunta; alaba la libertad en Alemania comparándola con la supresión de la música en Irán y –a pesar de todo– procede con la clausura: Concierto en re mayor de C. P. E. Bach. Al final, según el artista, todo era puramente musical: se alegra por la viva reacción y la solidaridad de otros melómanos; subraya que si el clave [reintroducido apenas en el siglo XX por la gran Wanda Landowska (1879-1959)] es capaz de generar esto, ¡significa que importa! Pero –según otros presentes– detrás hay también un claro trasfondo racista/cultural, un reflejo de la creciente xenofobia en Alemania (y la fresca memoria de ataques sexuales en Colonia dos meses antes perpetrados por un grupo de refugiados); al final el virtuoso también es un otro, encima un árabe.


II.- András Schiff (1953), un gran intelectual de la música, no teme cambiar su mirada. Después de haberlos criticado, se enamora de los fortepianos de la época para tocar a su Schubert y a su Beethoven; la malograda interpretación de Variaciones Goldberg de J. S. Bach (Decca, 1983) la sustituye por una mejor (ECM, 2001) [¿le gustaría la nueva –fresca y original– lectura de esta compuesta originalmente para el clave pieza por Esfahani?, goo.gl/AKnD3G ]. Pero no cambia su opinión sobre la Hungría actual. Desde hace años viene criticando a V. Orbán por su racismo, antisemitismo, discriminación de los Roma y nacionalismo reaccionario ( The Washington Post, 1/1/11). Ya son cuatro décadas que vive afuera. De todos modos la derecha allí lo declaró “persona non grata” y él mismo se declaró auto-exiliado ( Der Tagesspiegel, 14/1/12). Los orbanistas le dijeron incluso que si regresaba le cortaban las manos (¡sic!). Pero para Schiff el problema no es sólo el gobierno y sus seguidores, sino también la gente que se queda callada (BBC, 23/12/13). En un espeluznante recuento histórico fustiga la rehabilitación del almirante Horthy, el colaborador de Hitler que deportó medio millón de judíos a campos de muerte: Los húngaros tienen que enfrentar su pasado nazi, no venerarlo, escribe ( The Guardian, 11/12/13). A diferencia de sus homólogos europeos, la derecha húngara (Fidesz/Jobbik) ni siquiera esconde su antisemitismo –por lo que Schiff por su origen no es un verdadero húngaro, igual que por ejemplo la gran [post]marxista Agnes Heller, otro blanco preferido de los ataques (además por comunista)–, y en vez de mimetizarlo lo combina abiertamente con la islamofobia y el odio a los refugiados.


III.- Krystian Zimerman (1956), desde su triunfo en el Concurso Internacional Chopin de Varsovia (1975), tiene fama de volátil, cerrado, detallista. No extraña cuando en Los Ángeles (26/4/09) en el último momento cambia el programa: en vez de J. Brahms ( Sonata op. 119) es G. Bacewicz (Sonata no. 2); pero sí es una sorpresa cuando en vez de proceder con la última pieza – Variaciones sobre un tema popular polaco, de K. Szymanowski (1904)– se vuelca hacia el público diciendo que ya no va a tocar en un país (Estados Unidos) que quiere controlar al mundo entero, critica la guerra en Irak, el campo en Guantánamo e implora a los estadunidenses: dejen a mi país (Polonia) en paz [en referencia a los planes de instalar allí un escudo antimisil contra Rusia] (LA Times, 27/4/09). Se desata un escándalo. Primero en la sala (cuando una gente gritando e insultando al pianista se levanta y sale Zimerman espeta: “¡Apenas escuchan ‘el ejército’ y ya se ponen a marchar!”); luego en la prensa. Pero pronto sus críticas quedan relegadas sólo a sus conocidas excentricidades. Lo mismo en Polonia, donde nunca se cuestionó nuestra complicidad en la guerra colonial en Irak y la destrucción de Medio Oriente que acabó en un alud de refugiados. Polonia tiene una larga tradición de virtuosos políticos –desde el mismo F. Chopin hasta I. J. Paderewski o A. Rubinstein–, pero Zimerman es el primero que le dice algo incómodo al poder saliendo del guion patriótico, por lo que es una anatema compararlo con ellos. Sin haber trabajado las culpas del presente y del pasado (la tóxica historia del antisemitismo polaco), hay lo que hay: un día antes del incidente con Esfahani en Colonia, cerca de Varsovia un grupo de nacionalistas golpea a un pianista chileno, C. Ramos, cuando va a dar un recital [que luego, a pesar de las lesiones y un diente roto, no cancela]; les parece un árabe ( The Guardian, 29/2/16).


Coda. La música puede ser una herramienta de acercamiento, como demuestra otro virtuoso, Daniel Barenboim, con su West-Eastern Divan Orchestra (cofundada con el gran E. W. Said); pero la música puede ser también un barómetro social que no siempre indica buen tiempo.

Los casos mencionados vistos en su totalidad confirman que:


a) Las complicidades criminales del pasado y del presente no trabajadas abonan a complicidades y actos criminales en el futuro;
b) la sordera del centro liberal a las voces de discordia y/o concientización hace que éste se cae o acaba reafinando su discurso al son del día (la capitulación de Angela Merkel ante la reacción antirrefugiados);

c) la extrema derecha no cuestionada eficazmente no baja del tono, sino acaba marcando el ritmo (las políticas xenófobas de Orbán, por años un paria de la Unión Europea, se volvieron sus políticas oficiales).

 

MACIEK WISNIEWSKI, eriodista polaco
Twitter: @MaciekWizz

Publicado enPolítica
Miércoles, 28 Diciembre 2016 08:28

“La culpa es de la flor”

“La culpa es de la flor”

“El 30 de febrero de este año de 2016, la revista electrónica sueca especializada en temas científicos, “River´s Scientist Research Institute”, publicó un estudio que, tal vez, habrá de revolucionar las ciencias y su aplicación al entorno social.


Un grupo de científicos, encabezados por los doctores suecos Stod Sverderg, Kurt Wallander y Stellan Skarsgard, presentaron un complejo análisis multidisciplinario que llega a una conclusión que sonará escandalosa: hay una relación directa entre el aumento en la cantidad y calidad de los movimientos feministas y la disminución de la tasa de natalidad.


Combinando métodos de estadística, embriología, biología molecular, genética y análisis conductual, los científicos establecen que el aumento en la diversidad y beligerancia del feminismo, provoca una inhibición de la libido en los varones, lo que reduce la frecuencia de la actividad sexual reproductiva.


Pero no sólo. Análisis de laboratorio establecen que los espermatozoides de los varones expuestos a la actividad feminista son más débiles que los de los varones que no están expuestos. Lo que se conoce como astebizisoermia, o síndrome del “espermatozoide perezoso”, tiene más presencia en la población masculina de las sociedades donde el feminismo ocupa un lugar protagónico en las relaciones sociales. Según la prestigiada publicación citada, el doctor Everet Bacstrom, del “Rainn Wilson Institute”, con sede en Londres, Inglaterra, confrontó los resultados de la investigación con una muestra de varones europeos, de clase media, WASP, y obtuvo la misma conclusión.


Por su parte, las activistas feministas europeas, Chloë Sevigny y Sarah Linden, consultadas por la publicación, declararon que todo no era más que una sucia maniobra de lo que llamaron “el cientificismo patriarcal”.


Mientras tanto, el centro internacional de consultoría para gobiernos “Odenkirk Associated”, declaró, a través de sus voceros, James Gordon y Harvey Bullock, que recomendarían a los gobiernos de los países del primer mundo, cito textualmente, “inhibir el activismo y la beligerancia de los grupos feministas”, para así elevar la tasa de natalidad en los países desarrollados. Así mismo, declararon que recomendarán a los gobiernos de los países del Tercer mundo, principalmente en África y Latinoamérica, alentar el surgimiento y participación de grupos feministas, principalmente en zonas marginadas, de modo que se reduzca la tasa de natalidad en esos sectores, evitando así que proliferen los disturbios sociales.


Consultadas al respecto, las asesoras de la Comunidad Económica Europea, Stella Gibson y Gillian Anderson, se negaron a confirmar o desmentir que el citado estudio será la base de la nueva política internacional de Europa para con el tercer mundo.”


Bien, esto que les he leído es un ejemplo del nuevo periodismo científico. Aunque es mi autoría total, se los damos como regalo de fiestas decembrinas. Tómenlo y hagan un experimento: publíquenlo.


No recurran a la prensa escrita. Salvo el que esto escribe y un cada vez más reducido número de personas, ya nadie lee los periódicos y revistas para informarse. Vaya, ni siquiera quienes escriben en esos medios los leen, sólo consultan las referencias que de sus textos se hagan en redes sociales; y más, son las redes sociales quienes les dictan el tema que deben tratar. Hace apenas unos meses, leí a un “líder de opinión” y “analista especializado”, preguntar a sus “seguidores” el tema que debía tratar en su columna periodística: “fav, si sobre la candidata del Consejo Nacional Indigenista” (me cae que así escribió), “rt, si sobre el gran camarada y dirigente, sol de nuestra ruta y preclaro constructor del porvenir”. No necesito decirles que ganaron los rt.


No, si quieren tener “repercusión mediática” recurran, como fuente primaria de difusión, a las redes sociales.


Busquen a una estrella de las redes sociales, por ejemplo, un adolescente tuitstar con cientos de miles de seguidores, alguien preocupado siempre por darle a sus fans materiales que promuevan la tolerancia crítica, el debate racional y la reflexión profunda (cosas que, es evidente, se encuentran en abundancia en esa estimulante red social). Alguien como, por ejemplo, John M. Ackerman (253 mil seguidores). Sí, ya sé que dije que un adolescente, y el señor John Ackerman ya tiene sus kilómetros recorridos, pero estoy hablando de edad mental, así que sean comprensivos.


Luego “síganlo” y consigan que no los bloquee. Esto es muy sencillo, no necesitan escribir nada medianamente inteligible. Basta con llenar su “time line” de rt´s de todas las grandes y sólidas verdades que emanan del teclado del susodicho. Y tampoco eso es complicado, porque pueden configurar su cuenta de ustedes para que dé rt en automático.


Bien, ahora sólo necesitan convencer a ese “influencer” que ponga una breve referencia al citado estudio, y sus cientos de miles de seguidores, en automático, le darán fav y rt.


Así el estudio “científico” será un éxito y será la base de futuros análisis, coloquios, mesas redondas y entrará a la abultada biblioteca de las teorías de la conspiración.


No, no tendrán que preocuparse de que alguien se tome la molestia de analizar críticamente la nota supuestamente científica y se dé cuenta de lo siguiente:


.- Febrero no tiene 30 días.


.- “River” es una serie policial británica en la que protagonista, John River, es interpretado por el sueco Stellan John Skarsgård.
.- Stod Sverderg y Kurt Wallander, son personajes de la serie policial sueca “Wallander”.


.- Everet Bacstrom, es el nombre del protagonista de la serie policial “Bacstrom”, y Rainn Wilson es el nombre del actor.

.- Chloë Sevigny es el nombre de la actriz que protagoniza, en el papel de Catherine Jensen, la serie policial danesa “Those Who Kill”


.- Sarah Linden es el nombre de la protagonista de la serie policial estadunidense The Killing, con la actriz Mireille Enos.


.- Bob Odenkirk es el nombre del actor principal de la serie “Better Call Saul”, supuestamente la precuela de Breaking Bad.


.- James Gordon y Harvey Bullock son personajes de la serie “Gotham”.


.- La Comunidad Económica Europea no existe más, desapareció en 2009 para dar paso a Unión Europea.


.- Y Stella Gibson y Gillian Anderson, son respectivamente el personaje protagónico y la actriz que desempeña ese papel en la serie “The Fall”.


Ahí disculpen si mi pronunciación del inglés está lejos de la etiqueta de coloquios científicos internacionales, y más bien parece de “wet back” de los años 40´s, pero la solidaridad con los migrantes latinos que padecen la pesadilla Trump tiene caminos insospechados y no siempre evidentes. En todo caso, quienes lean y no escuchen estas palabras, no tendrán por qué ligar nada con el horror que ya se vive al norte del río Bravo.


Claro, hubiera bastado que cualquiera de ustedes “googleara” las principales referencias para darse cuenta de que el supuesto “estudio científico” descrito, es un completo fraude.
-*-
¿Tiene qué preocuparse la ciencia de esos fraudes que reducen el quehacer científico a una caricatura de consumo masivo?


¿Creen que sólo deben enfrentarse a la religión y al creacionismo? La religión es la religión, no pretende ser científica. En cambio, la pseudociencia sí es un problema mayor. Si creen que están en la época de la Ilustración, y son felices ridiculizando los paradigmas religiosos y ganando las encuestas de popularidad de la televisión en stream, donde se enfrentan ateos contra creyentes, no se han dado cuenta del boquete que las ciencias tienen bajo la línea de flotación.


Las pseudociencias o ciencias falsas no sólo ganan cada vez más seguidores, se están convirtiendo ya en una explicación aceptada de la realidad.
Si no me creen, tomen una terapia de cuarzo y de balance bioenergético. O inscríbanse en un diplomado de “Teoría de la Ciencia”, en la división de estudios superiores de una universidad respetable, y sorpréndanse de que deben cursar una materia que se llama “filosofía científica” (el oximorón que les persigue desde aún antes de las leyendas de Prometeo, Sísifo y Teseo).


Créanlo o no, los tiempos oscuros que se vienen, llevan ya a las ciencias, del banquillo de los acusados, al patíbulo social.


Ya volveré en otra ocasión sobre este punto más en extenso.


Pero ahora esto viene al caso, o cosa, según, porque, así como ustedes tienen que confrontar la invasión de esas ciencias falsas, nosotras, nosotros zapatistas enfrentamos eso y algunas cosas más.


-*-


En nuestra participación en la primera sesión general de ayer, les presenté algunas de las preguntas que mis compañeras y compañeros que han sido seleccionados como alumnas y alumnos suyos, prepararon.


No son mis preguntas. Si fueran mías, hubieran sido de otro estilo. Serían preguntas tipo: ¿Qué relación hay entre la sopa de calabaza y la deficiencia cognitiva?, ¿Cuáles son cualidades nutritivas de ese portento alimenticio que es el helado de nuez?, ¿las inyecciones son una forma pseudocientífica de la tortura?, etcétera.


Así que lo único que hice con las preguntas de mis compas fue agruparlas. Quité algunas preguntas porque supuse que serían respondidas en las exposiciones y por otra razón que, si da tiempo, les explicaré.


Estas 200 compañeras y compañeros, 100 mujeres y 100 hombres, fueron seleccionados para asistir, es decir, responden a colectivos. Su presencia aquí no obedece a interés o beneficio personal. Al regresar, deben responder a sus colectivos sobre lo que este encuentro fue, lo que aprendieron o no, lo que entendieron o no. O sea que están obligados a socializar el conocimiento. Esta es la razón por la que ven que estos compas escriben y escriben en sus cuadernos y se consultan entre sí, con una agitación que dudo que encuentren en su alumnado en la academia.


Con esto quiero decirles que, aunque aparentemente ustedes están confrontando a 200 encapuchados y encapuchadas, en realidad sus palabras llegarán a decenas de miles de indígenas de diferentes lenguas originarias.


Sí, da un poco de miedo. O mucho, según.


El interés por la ciencia en las comunidades zapatistas es legítimo, real. Pero es relativamente nuevo, no ha sido siempre así. Responde a una de las transformaciones que nuestra lucha ha experimentado, a nuestro proceso de construcción de nuestra autonomía, es decir, de nuestra libertad.
Esto se los explicará más en extenso el compañero Subcomandante Insurgente Moisés en la sesión de mañana. Por ahora sólo me detendré en un par de detalles:


1.- Las comunidades indígenas zapatistas, representadas aquí por estos 200 transgresores del estereotipo del indígena que reina en la derecha y la izquierda institucional, no conciben este encuentro como un evento único. Para que me entiendan: no es una aventura pasajera. Ellos, los pueblos zapatistas, esperan que este primer encuentro sea el inicio de una relación estable y duradera. Esperan seguir en contacto con ustedes, mantener un continuo intercambio. O como dicen en los pueblos: “que no sea la primera ni la última vez”.


2.- El modo de nuestro modo. Para que no se desesperen y para que entiendan por qué no hay preguntas después de cada exposición, permítanme explicarles cuál es nuestro modo como alumnas y alumnos.


Nosotras, nosotros, no nos planteamos problemas individuales. Como alumnado funcionamos también en colectivo. Cada quien hace sus apuntes, luego de la clase o la plática, se reúne el colectivo y se completan los apuntes tomando lo de todos. Así, si alguna o alguno se distrajo o entendió otra cosa, los demás le completan o le aclaran. Por ejemplo, en la ponencia de ayer, la del físico que leyó la Doctora, hay una parte donde él señala que alguien pudiera decir que no hay avances en las ciencias, comparando con países desarrollados, porque en México somos indios. Un compa zapatista estaba bastante molesto porque, según él, el físico nos estaba criticando como indígenas que somos y nos echaba la culpa del nulo avance científico en nuestro país. En la recapitulación colectiva le aclararon que no el físico decía eso, sino que el físico criticaba a los que decían eso.
Con las preguntas ocurre lo mismo. Primero se preguntan entre ellos sus dudas. Así, buena parte de ellas se aclaran porque son producto de que no escucharon, o no apuntaron bien o no entendieron lo que se decía. Otro tanto de las preguntas las responden entre sí. Y ya entonces quedan las preguntas que sí son dudas colectivas.

Yo sé que a ustedes les puede parecer un proceso engorroso y tardado, y que más de una, uno se desilusione pensando que no participamos, o que no supo captar la atención de nosotros. Se equivoca: después de que se reúnan los colectivos de cada zona, escribirán las preguntas que les surgieron y se las haremos llegar por el mismo medio por el que se les invitó a este encuentro. Al menos mientras acordamos un medio y un modo para estar comunicados.


Claro, todo esto parte del convencimiento nuestro de que este encuentro es el primero de muchos, y que todas, todos ustedes mantendrán comunicación con sus alumnas y alumnos, y, a través de ellas y ellos, con decenas de miles de zapatistas.


Entonces, tengan paciencia. Al menos la misma con la que acometen sus investigaciones y experimentos, o con la que desesperan a que les aprueben el presupuesto para sus proyectos.


Dicho lo anterior, permítanme proponerles la metodología zapatista por excelencia: responder a una pregunta con otra pregunta.


Así, tendrían que iniciar sus respuestas con una pregunta fundamental: ¿por qué están preguntando eso?


Bien, les explico. Debido al modo del zapatismo, nuestra acción en las comunidades no pretende hegemonizar ni homogeneizar. Esto es: no nos relacionamos sólo entre zapatistas, ni pretendemos que todos lo sean. Mientras nuestros tropiezos y errores son sólo nuestros, nuestros logros y avances los compartimos con quienes no son zapatistas e incluso con quienes son antizapatistas. Para entender el porqué de eso, sería necesario estudiar nuestra historia, algo que rebasa con mucho las pretensiones de este encuentro.


Por ahora baste con decir que, por ejemplo, los promotores de salud apoyan también a partidistas. Así que, si un promotor de salud está vacunando, no es extraño que se tope con partidistas que se niegan porque, argumentan, las vacunas no son naturales, porque son venenosas, porque enferman, porque meten males en el cuerpo y otras supercherías que se deben, lo que sea de cada quien, al fraude que es el sistema gubernamental de salud. En efecto, los mayores y mejores promotores de la mala salud en las comunidades partidistas, son las autoridades gubernamentales.


Por eso, frente a los dichos de los partidistas, la promotora de salud busca cómo argumentar y convencer de que sí es buena la vacuna. Por eso es lógico que una de las preguntas que les leí ayer sea: ¿Científicamente es necesario vacunarse y por qué, o hay medios y/o formas para sustituir las vacunas por otras cosas? Por ejemplo, las enfermedades de tosferina, sarampión, viruela, tétano, etc. Con esta pregunta, les están pidiendo más argumentos.


Igual es con los promotores de educación, las locutoras de radio comunitaria, las autoridades y las coordinaciones de colectivos.


Otro ejemplo: cuando en una comunidad una persona se convulsiona o se enferma y presenta síntomas extraños, los partidistas empiezan a decirse que es que alguien hizo brujería. Como las acusaciones de brujería suelen terminar en linchamientos, los zapatistas se esfuerzan en convencer a los partidistas de que no hay tal cosa, que las convulsiones tienen una explicación científica y no mágica, y que no es brujería sino epilepsia lo que provoca esos ataques. Por eso les preguntan de lo sobrenatural, las ciencias ocultas, la telepatía, etcétera. No hay estadísticas de esto, pero más de un partidista le debe al neozapatismo el no haber sido linchado por brujería, mal de ojo, y cosas parecidas.


Están también las preguntas sobre tópicos de los que han recibido visiones contradictorias. Por ejemplo, los transgénicos. Hay quien les dice que son perjudiciales y hay quien dice que no, o que no como se cree. Entonces los compas piden pruebas científicas, y no consignas, de una u otra posición.


El día de ayer, la bióloga nos platicaba de una encuesta que realizó, me parece, en redes sociales. Nos dijo que alguien le respondió que participaría cuando incluyera entre las opciones algo como “la ciencia es un mal”.


Bueno, a las comunidades zapatistas llega todo tipo de gente. La mayoría a decirnos lo que debemos o no hacer. Llega gente, por ejemplo, que nos dice que es bueno vivir en casas con piso de tierra y paredes de bajareque y barro; que es bueno andar descalzos; que todo eso nos beneficia porque nos pone en contacto directo con la madre naturaleza y recibimos así, directamente, los efluvios benéficos de la armonía universal. No se reían pensando que estoy caricaturizando, estoy transcribiendo textualmente una valoración de un exalumno de la escuelita zapatista.


“La modernidad es mala”, dicen, e incluyen en ella el calzado, el piso, las paredes y el techo de material, y la ciencia.


Claro, la ciencia no tiene mucho a su favor. De su mano llegan las minas a cielo abierto, las maquinarias para levantar hoteles y fraccionamientos, los cultivos impuestos con dádivas y programas gubernamentales de “progreso”.


Se dice que la religión llegó a las comunidades indígenas con la espada, cierto. Pero se olvida que las pseudociencias y las anticiencias llegan de la mano de la buena vibra, el naturismo como neo-religión, el esoterismo como “sabiduría ancestral”, y las microdosis como neo-medicina.


Yo comprendo que esas cosas funcionen en los establecimientos hípsters de San Cristóbal de Las Casas o de los Coyoacanes más cercanos a su corazón, y que suenen bien mientras se dan un toquecín (prexta pa la orquexta), bebiendo smartdrinks y consumiendo drogas blandas. Ok, cada quien se evade de la realidad según su presupuesto. No lo juzgamos.


Pero entiendan que el reto que nos hemos propuesto afrontar como zapatistas que somos, necesita herramientas que, lamento si desilusiono a más de una, uno, SÓLO nos pueden proporcionar las “ciencias científicas”, que es como el Subcomandante Insurgente Moisés denomina a las ciencias “que sí son ciencias”, a diferencia de las ciencias que no lo son.


-*-


También ayer se nos habló de un experimento de algo así como “ciencia y género”. Creo que era así: se ponían a un hombre y a una mujer a competir por un puesto en la academia, una y otro con idéntico curriculum vitae; quienes seleccionaban, estaban al par: igual cantidad de hombres que de mujeres; seleccionaban al hombre; les preguntaban por qué lo habían elegido a él y no a ella, y respondieron que la mujer era sumisa, conciliadora y débil.


Claro, mi composición químico biológica incluye las obras completas de José Alfredo Jiménez y Pedro Infante, así que celebré la decisión. Pero luego, con el SubMoy quedamos pensando y haciendo cuentas.


Le preguntamos a la insurgenta Erika (aquí presente) qué pensaba de eso. Ella, a su vez, me preguntó qué significaba “sumisa”, le dije que “obediente”. Luego que qué quería decir “conciliadora”, “que no pelea, que no quiere imponer, que busca el acuerdo”, le respondí. De “débil”, dijo que sí entendía. Quedó pensando un rato y nos respondió: “creo no conozco esas cosas”.


Así que, discúlpenme si vivimos en otro mundo, pero no conocemos a ninguna compañera que sea sumisa, conciliadora y débil. Tal vez porque si lo fueran, no serían zapatistas.


Sin embargo, creo que en estas tierras, ése experimento tendría tal vez el mismo resultado, pero con la razones en contra, a favor. Es decir, elegirían al hombre precisamente porque la mujer no es sumisa, ni conciliadora, ni mucho menos débil.


Y les menciono esto, por lo que a continuación explico:


La anécdota me la contó el Subcomandante Insurgente Moisés y se las narro aquí, después de confirmar los detalles con él.


Debió haber sido en un caracol, en una reunión para el curso de la Hidra que se dio a mensajeros y mensajeras, no está seguro.
El asunto es que una compañera jóvena lo topó al SubMoy y le dijo algo como “Oí compañero subcomandante, yo tengo una duda a ver si lo puedes resolver” (el cambio continuo del femenino al masculino en una misma oración no debe sorprenderles, es ya parte del “modo” en que se habla la castilla en muchas de las comunidades).


El SubMoy le respondió algo como “bueno compañera, dime y si sí sé, te respondo; y si no, pues vamos a ver cómo le hacemos”.


Se veía que la jóvena tenía días y noches con la pregunta rondándole la cabeza, así que la soltó sin titubear:


¿Por qué esa flor es de ese color, por qué tiene esa forma, por qué tiene ese olor?


Ella no se detuvo ahí. Sentía que había librado el obstáculo principal (expresar la pregunta), así que se siguió de largo:
“Y no quiero que me respondan que la madre tierra con su sabiduría así la hizo a la flor, o que el Dios, o lo que sea. Quiero saber cuál es la respuesta científica”.


El SubMoy pudo haber respondido lo que cualquier militar, de izquierda o de derecha, hubiera respondido: que se dejara la compañera de tonterías y se fuera a la posta, o al trabajo que le tocaba, o que se pusiera a estudiar los 7 principios, o que se aprendiera bien la explicación de la Hidra; o tal vez la hubiera remitido a la JBG o al MAREZ o a la comisión de educación o de salud.


Pudo haber hecho eso, pero no lo hizo. El SubMoy me explicó lo que le respondió, cierto. Pero yo me quedé pensando en la multitud de opciones que, en diferentes calendarios y geografías, hubieran inspirado otras respuestas.


Ya con todo eso pasado, a mí, alquimista inédito y anacrónico, se me ocurre que la compañera zapatista no esperaba que el SubMoy le respondiera por qué la mentada flor era la flor que era, sino que captara, como quien dice, la complejidad que en esa flor se anidaba


Tan sólo la pregunta y quien la hacía, ya daba para un seminario completo de historia del zapatismo. No, no los voy a abrumar contándoles una historia que seguro no les interesa. Ustedes ahora, como yo entonces, están más interesados en saber qué le respondió el SubMoy a la compañera.
El SubMoy me contó, con el tono pausado y didáctico que es su modo de por sí, que se dio cuenta de que, detrás de esa pregunta, había no sólo una pregunta, sino una pregunta todavía más grande.


Una pregunta que tenía qué ver con lo que, entonces y ahora, se refiere a los cambios que hay en las comunidades zapatistas.


La compañera jóvena, a diferencia de su madre y de su abuela cuando tenían la misma edad, ha ya rechazado dos propuestas matrimoniales (“acaso estoy pensando en marido”, fue la idéntica respuesta que recibieron los 2 pretendientes que, previamente, se habían vaciado medio frasco de loción y se habían peinado con un gel que les durará siglos); habla con fluidez dos lenguas, la materna y la castilla; sabe leer y escribir con una corrección que ya quisieran estudiantes de licenciatura de cierta universidad nacional; ha cursado la primaria y la secundaria autónomas; se desempeña como promotora de salud y Tercio Compa; maneja sin dificultad la computadora y hasta 3 sistemas operativos distintos (iOS, Windows y Linux), además de cámara y programas de edición de video; y navega con soltura en internet, claro, siempre que el clima atmosférico le permita al enlace satelital de la JBG superar la barrera de upload y download de 0,05 kilobites por segundo, y que el límite contratado no se haya agotado con las denuncias de las comunidades.


Con esos antecedentes, era de esperar que no quedara satisfecha con la respuesta de “la madre tierra, con su infinita sabiduría, ha hecho esa flor así como es, porque todo está en armonía con la fuerza universal que emana de la naturaleza” (aquí pueden todos cerrar los ojos, tomarse de las manos y repetir conmigo “ommm, ommmm”).


O sería lógico pensar que, cuando su madre, como respuesta a la pregunta, la hubiera mandado por agua o por leña, la jóvena fuera por las susodichas sin rezongar, pero rumiando la pregunta en el camino de 4 kilómetros a por la leña, o de 2 km a por el agua.


Claro, si les digo que la jóvena zapatista de la pregunta se llama “Azucena”, o “Camelia”, o “Dalia”, o “Jazmín”, o “Violeta”, o, claro, “Flor”, ustedes van a pensar si no son ya suficientes las obviedades absurdas como para seguir lloviendo sobre mojado, así que no, no tiene ninguno de esos nombres. Y no les diré la verdad, a saber, que la compañera se llama Rosita, su mamá se llama Rosa y su abuela se llama Rosalía. Imaginen el horror si la compañera tiene una cría hembra, seguro le va a poner de nombre “Rositía”.


Bueno, el asunto es que, cuando unos días después, el SubMoy me dijo que teníamos que pensar en cómo contactar a los científicos, yo puse la misma cara de extrañeza que pusieron ustedes cuando vieron el título de esta participación. Por supuesto que el SubMoy no se dio por aludido, así que me obligó a preguntarle: “¿y eso por qué, o a qué viene?”


El SupMoy encendió un cigarrillo y me respondió lacónico: “La culpa es de la flor”.


Yo, claro, a mi vez encendí la pipa y quedé callado, pero puse cara de “ah, ¿te cae?”. Nah, no es cierto, puse cara de “¡¿What?!”. Nah, tampoco es cierto. Pero de algo puse cara, porque no traía pasamontañas y el SubMoy se río y me explicó lo que antes les he referido.


El contexto, como quien dice, de la pregunta, y la respuesta, es lo que el SubMoy les platicará mañana.


Así que si a ustedes, científicas y científicos, cuando ya estén de regreso en sus mundos, alguien les pregunta por qué se realizó este encuentro, o a qué vinieron, o de qué se trató, o cómo les fue, pueden ustedes iniciar su larga o corta respuesta así:


“La culpa es de la flor”.


Muchas gracias.


Desde el CIDECI-Unitierra, San Cristóbal de las Casas, Chiapas, México, Latinoamérica, planeta Tierra, Sistema Solar, etc.
SupGaleano.
27 de diciembre del 2016.


Del Cuaderno de Apuntes del Gato-Perro:


Defensa Zapatista, el arte y la ciencia.


No se ha podido esclarecer bien a bien la razón. Unos dicen que fue una apuesta. Otros que el Pedrito se pasó de rosca y así le fue. Algunos señalan que sólo era una práctica. Los menos, hablan de un partido de fútbol en toda su forma, decidiéndose en los últimos segundos cuando el árbitro, el SupMoisés, decretó la pena máxima.


El caso, o cosa, según, es que la niña Defensa Zapatista está a unos metros del manchón de penal, donde un balón deshilachado espera.
En la portería, el Pedrito balancea sus brazos como el portero que fue de lo que fue la selección de fútbol de lo que fue la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas: Lev Yashin, “la araña negra”. Pedrito sonríe socarrón, pues según él, puede predecir a dónde dirigirá su disparo la niña: “Defensa Zapatista es perfectamente predecible. Como acaba de regresar de la plática de mensajeras, seguro que tirará abajo y a la izquierda”
Por su parte la niña, que apenas levanta poco más de un metro del suelo, voltea a mirar hacia uno de los costados de la cancha (en realidad es un potrero en el que irrumpen, impertinentes, vacas con becerros, además de un caballo tuerto).


En ese costado se pueden ver: un extraño ser, mitad perro y mitad gato, meneando alegre la cola; y a dos individuos que, si no fueran éstas tierras zapatistas, se podría decir que desentonaban totalmente con el paisaje. El uno, de complexión mediana, cabello canoso y corto, portando una especie de gabardina. El otro, flaco, alto y desgarbado, con un elegante gabán y un sombrero ridículo en la cabeza.


La niña va hacia el extraño grupo. El caballo choco se acerca también. Cuando están reunidos, el hombre delgado dibuja extrañas figuras sobre el suelo, mientras la niña mira con atención y asiente cada tanto con la cabeza.


La niña Defensa Zapatista regresa al área grande y toma posición. Inicia un trote hacia el balón, pero se sigue de largo, sin tocar siquiera el esférico, y se detiene a pocos centímetros del lado derecho de la portería defendida por el Pedrito, que mira receloso a la niña. Defensa Zapatista se ha detenido y, en cuclillas, empieza a escarbar un poco el suelo, de modo de tomar una flor con todo y su raíz. Con cuidado, la niña lleva la flor en sus manitas, la planta de nuevo lejos de la portería y regresa a la cancha.


El respetable está en vilo, intuyendo que está presenciando uno de esos eventos irrepetibles en la historia del mundo mundial.
El Pedrito, por su parte, está más que confiado. Si tenía alguna duda, Defensa Zapatista ha cometido un grave error: al quitar la flor de donde se encontraba, la niña ha delatado la dirección a la que irá su disparo: abajo y a la izquierda de Pedrito. Claro, se dijo Pedrito, porque las niñas cuidan las flores, entonces Defensa Zapatista no querría que el balón arrancara la flor.


Por si faltara más suspenso, la niña se ha colocado no a distancia del balón y frente a la portería, sino que se coloca justo a un lado de la pelota y dándole la espalda a un Pedrito que ya sonríe imaginando las burlas que le hará a Defensa Zapatista por el penal fallado.


Defensa Zapatista voltea el rostro hacia donde se encuentra el extraño ser llamado Gato-perro, quien empieza a dar brinquitos, girando sobre sí mismo, como un monito bailarín. La niña sonríe e inicia un movimiento que dividirá las opiniones durante las próximas décadas:
Unas participantes del CompArte dicen que inició con la primera posición de ballet, levantó y recogió su pierna derecha, y empezó a girar sobre sí misma, en el movimiento que llaman “pirouette en dehors”, con “relevés” y “passés” rotados. “Fue impecable”, añadieron.


El finado SupMarcos dijo que lo que había ejecutado Defensa Zapatista no era otra cosa que la Ushiro Mawashi Geri Ashi Mawatte, el movimiento de artes marciales que se logra poniéndose de espaldas al objetivo, dando un giro de casi 360 grados y culminando con una patada al frente con el talón del pie.


Las insurgentas reunidas en la célula “Como Mujeres que Somos”, por su parte, dijeron que la flor que recogió Defensa Zapatista era del bejuco conocido como “Chenek Caribe”, cuyas flores semejan pollitos o pajaritos y que es con lo que las niñas más pequeñas juegan en las comunidades indígenas de la Selva Lacandona. El “Chenek Caribe” suele florecer en potreros y acahuales, y es un indicador de que la tierra está lista para la siembra de maíz y frijol.


El SupGaleano que, como siempre, está de colado en estos textos, dice que estaba claro que el Pedrito se iba a confundir con lo evidente; que, en efecto, Defensa Zapatista iba a tirar el disparo abajo y la izquierda, pero que Pedrito pensó que a SU abajo y a la izquierda, y el tiro fue abajo y a la izquierda sí, pero desde la perspectiva de la niña.


El Doctor Watson dijo que lo que hizo Defensa Zapatista fue una breve emulación de la danza-meditación Sema de los Derviches de la orden Sufí, tal y como la vio en su estancia en Turquía, y en la que los danzantes giran sobre sí mismos y se desplazan, semejando el movimiento de los planetas en el cosmos.


El detective consultor Sherlock Holmes explica que ni una cosa ni la otra, que lo que hizo la niña fue aplicar la explicación científica que le dio sobre la inercia rotacional de un cuerpo y la aplicación de la fuerza centrífuga sobre el esférico. “Elemental, mi querido Watson” dijo el detective extraviado en las montañas del Sureste Mexicano, “era claro que, dado el peso y la estatura de Defensa Zapatista, había que aumentar lo más posible la fuerza con la que conectará el esférico, de modo de darle al balón la velocidad y aceleración necesarias para recorrer los 11 metros. Claro, las probabilidades de que el disparo tuviera éxito estaban en 50 y 50%. Es decir, el guardameta bien podría moverse al lado contrario, o moverse hacia el lado donde iría el balón, deteniéndolo sin dificultad.”


“¿Y la flor?”, preguntó el Doctor Watson. “Ah”, respondió Sherlock, “eso, mi querido Watson, es aportación de la niña y no se me ocurrió a mí. Es más, me sorprendió tanto como al parecer sorprendió al niño que resguardaba el marco. Con eso que hizo, aumentó las probabilidades de que el portero se moviera hacia la dirección donde se encontraba la flor. Fue algo que, es claro, no tenía qué ver con la ciencia, ni con el arte. Si me permite Doctor Watson, fue como si ella hubiera logrado sintetizar ambas cosas. Muy interesante, mi querido Watson, muy interesante.”


Después de la algarabía, los Tercio Compas entrevistaron al Pedrito. Cuestionado sobre la causa del gol recibido, el Pedrito respondió lacónico:
“La culpa es de la flor”.


Doy fe.


Guau-miau

 

27 de diciembre del 2016.

Álvaro García Linera: “Las clases altas no tragan que gobierne un indígena”

El vicepresidente boliviano explica por qué no formará dupla electoral con Evo Morales, cuya repostulación en 2019 quiere aprobar el Congreso del MAS


La principal noticia del Congreso del oficialista Movimiento al Socialismo (MAS), que comienza este jueves, es la decisión que ha tomado Álvaro García Linera, vicepresidente del país y teórico del proceso político liderado por Evo Morales, de no formar parte de la dupla con este, a quien el MAS intentará repostular una vez más en 2019 después de remontar el resultado del referendo constitucional de este año, que no autorizó esta acción.


“(Mi decisión) ayuda a que nuestro presidente tenga un mayor margen de maniobra en el ámbito de los acuerdos internos y externos para cohesionar la estructura política”, asegura García Linera en una entrevista con este periódico. Pero no significa que abandone a Evo, a quien “acompañaré en todas las batallas futuras”. García Linera quiere dejar el Estado para “ir a la primera línea” --donde afirma que le encanta estar—“allí donde se define nuestro destino”. Este lugar es “la batalla cultural, la batalla por las ideas”.

Pregunta. Usted ha dicho que “la revolución boliviana vive un reflujo”. ¿Esto explica los hechos últimos, que el MAS haya tenido su primera derrota electoral en el referendo de febrero de este año y que el Gobierno enfrente con mayor dificultad las crisis que se van produciendo?


Respuesta. Lo que estamos viviendo los últimos tres años es un repliegue de la oleada. Seguimos en el momento de hegemonía (del MAS), porque no hay un proyecto alternativo que pueda poner en duda el tipo de sociedad que está en marcha. Pese a la virulencia de los opositores, la multiplicación de las críticas, no hay un proyecto alternativo al nuestro. El repliegue ocurre en todas las revoluciones, a partir de un hecho claro: la gente no puede movilizarse perpetuamente; pasado un tiempo de heroísmo, se repliega a sus actividades cotidianas. Es un momento normal, ineludible en toda revolución. En cualquier revolución una parte de la sociedad se vuelve “clase universal”, es decir, portadora de proyectos universales, que interesan a todos. Construye unos “comunes” que atraen al resto de la sociedad y en torno a los cuales se da la movilización. Esto se traduce en políticas públicas, como (en Bolivia) la nacionalización, la redistribución de la riqueza. El momento del repliegue es inverso: la sociedad se repliega en lo corporativo, lo individual, lo local; y entonces quien se queda con el monopolio de la universal es el Estado. Complicado para un revolucionario que está pensando en la paulatina disolución del Estado. En cambio, mejor para un funcionario: es un tiempo sin mucho sobresalto estratégico, aunque no falten los sobresaltos tácticos. El Estado queda como un ente hegeliano. Por eso el deber del revolucionario es impulsar nuevamente, desde todas partes, la construcción de “universales”, una tarea que puede durar años.
P. ¿Esta lucha será otra vez contra el Estado?


R. No, porque ahora el Estado es poroso, se da cuenta de lo que está pasando y no pone exclusas a la sociedad. Los anteriores Estados creaban sus murallas. Este es un Estado que está demandando más sociedad.


P. Para ser un Estado hegeliano, se lo ve débil, dados los problemas de gestión que se están presentando (falta de agua en La Paz, problemas en las instituciones).


R. Sin ánimo de encubrir estas falencias evidentes, pienso que hay descuido, incompetencias, errores, pero en el marco de un Estado agigantado, que ha crecido mucho más que los hábitos, las habilidades y capacidades de sus funcionarios.

Pasamos de ser un Estado que administraba 600 millones de dólares con 150.000 funcionarios, a un Estado que administra 8.000 millones de dólares con 300.000 funcionarios. La burocracia se ha duplicado, pero las funciones estatales han aumentado un 1.200%. Este desencuentro explica la situación.


P. Se nota una creciente polarización entre el Gobierno de izquierda y las clases medias, que parecen más conservadoras y contestatarias.


R. Siempre ha habido un pedazo de las clases altas que se ha opuesto belicosamente e incluso de manera armada al “proceso de cambio”. El golpe de 2008 ha sido el epítome de esa insurgencia de las clases, que ha sido derrotada en términos políticos, militares y culturales. Pero esta oposición no ha desparecido, siguen ahí, y ahora toma más cuerpo en la critica. Estos sectores nunca se han tragado que un indígena esté gobernando. Antes no lo decían en tono alto, sino en la intimidad de sus cenas y reuniones. Ahora lo han hecho público. Sus escribanos visibilizan este malestar racial de quienes tenían en los blancos un capital social, de quienes hicieron de su piel, su vestimenta, sus modales, un capital. Le dimos un golpe muy duro al capital étnico. Lo devaluamos. Hubo entonces una reacción. Es normal. Lo sabíamos. Ellos nunca votaron por nosotros y nunca lo harán, la historia inscrita en su piel es más fuerte que las ideas. No me preocupan. Lo que me preocupa en este nuevo humor del tiempo histórico es la despolitización de las clases sociales, que las vuelve más permeables a otros referentes de construcción de opinión publica que ya no sean los sindicatos y las asambleas. Una población más despolitizada es también más permeable al discurso de los bloques racistas, que, entonces, comienzan a tener un mayor eco, una mayor recepción a sus prejuicios.


P. ¿Este fenómeno es parte del llamado “giro a la derecha” que se da en Latinoamérica?


R. Si nosotros entendemos el proceso de repliegue y seguimos en el Gobierno, tenemos posibilidad de remontarlo. A diferencia nuestra, en otros países no supieron detectar la reconfiguración de las ideologías sociales. Además, nos diferencia el modelo económico: si no tuviéramos uno sólido estuviéramos en otro lado. ¿Qué hace la economías? Te da una red de protección; sin eso un error político puede ser tu perdición; claro que no hay que exagerar, porque demasiados errores políticos e ideológicos pueden agotar este marco económico de protección.


A diferencia de lo que pasa en otros países, las críticas contra nuestro proceso no van a la sustancia, sino a ciertas formas de administración. La sociedad está moralmente conforme con el proceso general de transformación que está en marcha. En Brasil y Argentina, en cambio, lo que hay es una restauración neoliberal.


P. ¿Qué papel jugará el Congreso del MAS y Álvaro García Linera en la tarea de remontar este “reflujo”?


R. Álvaro García ha de seguir acompañando al presidente Evo en todas las batallas futuras, de eso no cabe la menor duda. Pero soy más útil en otra trinchera, que considero más difícil: Publicar, escribir, tener un programa de radio o tv, formar cuadros, lo que sea posible en la batalla de las ideas, clave de la continuidad y donde estamos más débiles. Para un revolucionario, es mejor estar por fuera del Gobierno.

 

Por Fernando Molina
La Paz 15 DIC 2016 - 19:26 COT

Publicado enPolítica
Sábado, 03 Diciembre 2016 06:24

Timonel de dos revoluciones

Timonel de dos revoluciones

Como las anteriores, la revolución cubana tuvo en sus iniciales momentos de euforia una fuerte vocación utópica, para aterrizar en un crudo realismo cuando se amontonaron las dificultades. Pero el espíritu rebelde renació cuando el colapso económico provocado por la caída de la Urss amenazó derrumbarla. En ambos momentos, Fidel estuvo al frente.

 

La revolución cubana fue la que mayor impronta dejó en América Latina, un continente habituado a las revoluciones. Ni la primera revolución negra triunfante en el mundo, la haitiana de 1804, ni las descabezadas revueltas indias lideradas por Túpac Amaru y Túpac Katari, antecesoras de las independencias, lograron impactar tan profundamente en la región. Ni siquiera la revolución sandinista de 1979, ni la mexicana de Villa y Zapata o la boliviana de 1952, la menos conocida pero una de las más importantes que vivió este continente.


Una cuidadosa revisión de los ejemplares de Marcha desde 1959 permite comprobar que lo sucedido en Cuba electrizó a los lectores uruguayos, que inmediatamente tomaron partido en su inmensa mayoría por la joven generación que derrotó a Fulgencio Batista, un dictador con pésima reputación. Las páginas que acunaban las cartas de los lectores fueron escenario privilegiado de la polarización generada por las intervenciones de Fidel y el Che, los dos personajes que fueron referencia ineludible en los debates de la época.

FRACASO DE LA PRIMERA REVOLUCIÓN.


Las características de los líderes de la revolución cubana son similares a las de todas las dirigencias revolucionarias del siglo XX: sus cuadros fueron varones ilustrados, pertenecientes a las clases medias altas. Es posible que en aquella época no hubiera otra opción, cuando el patriarcado gozaba aún de buena salud. En muchos sentidos, la cubana fue una revolución hija de su tiempo. Emparentada, tanto en las luces como en las sombras, con la rusa y la china, entre las más relevantes del siglo XX.


Antes incluso de optar por los modos de la Unión Soviética, tomando distancias de la revolución cultural china que se propuso “continuar la lucha de clases bajo la dictadura del proletariado”, según el propio Mao, los dirigentes cubanos apostaron por un proceso de cambios donde el sujeto era el aparato estatal. Aunque su versión era bastante más radical de la que imperó después del fracaso de la cosecha de los 10 millones de toneladas de caña en 1970, el Che no dudaba de la centralidad del Estado en el tránsito al socialismo.


En los primeros años hubo decisiones simpáticas y ejemplares, pero que estaban condenadas al fracaso. La prioridad otorgada al trabajo voluntario como motor de la economía, el rechazo a los estímulos materiales y al dinero, llevaron al Che a suprimir los alquileres y las horas extra, y a decretar la gratuidad de servicios como el teléfono. Fueron años en los que la dirección cubana debatía sobre la vigencia de la ley del valor en el socialismo con intelectuales de la talla de Paul Sweezy, Charles Bettelheim y Ernest Mandel, entre otros.


Hubo, además de errores, algunos horrores. La condena a los homosexuales (una “desviación”, según Fidel) pertenece a los segundos, aunque fue corregida en los años noventa. Hubo fusilamientos, como mínimo, apresurados y escasamente justificados, como el del comandante Arnaldo Ochoa en 1989, “héroe de la República de Cuba” por su brillante hoja de servicios. Ochoa fue fusilado junto a otros tres militares en un juicio en el que nunca reconoció los cargos de narcotráfico que le imputaba el tribunal.


La revolución cubana pretendió extenderse a todo el continente. Del 3 al 14 de enero de 1966 se reunió la Primera Conferencia de Solidaridad de los Pueblos de Asia, África y América Latina en La Habana, conocida como la Tricontinental, que albergó fuerzas revolucionarias de 82 países. Defendía la lucha armada como el principal método para derrotar al imperialismo.


En 1967 se fundó la Organización Latinoamericana de Solidaridad (Olas) en un amplio encuentro en La Habana, que albergó a casi toda la izquierda de la región. En su discurso de clausura del 10 de agosto, Fidel criticó a los partidos comunistas: “Nadie se haga ilusiones de que conquistará el poder pacíficamente en ningún país de este continente, nadie se haga ilusiones; y el que pretenda decirles a las masas semejante cosa, las estará engañando miserablemente”.


En los meses y años siguientes se produjo un viraje profundo, tanto en la isla como en la región. En octubre de ese año cayó en combate el Che en Bolivia, y se palpaban los límites de la lucha armada. El fracaso de la cosecha de los 10 millones de toneladas llevó a la dirección cubana a acercarse a las posiciones “realistas” de la Unión Soviética. En 1970 Salvador Allende ganó las elecciones y se convirtió en el primer presidente marxista en llegar al gobierno por la vía electoral. Fidel fue el primer presidente extranjero en visitar a Allende en Chile, donde recorrió el país de norte a sur durante 24 días, en 1971.


LA SEGUNDA REVOLUCIÓN.


En la revolución cubana hubo un “algo” que marcó diferencias. En la década de 1990, luego de la caída de la Unión Soviética y la apertura del llamado “período especial”, Cuba estuvo al borde de abismo. El Pib cayó un 34 por ciento entre 1989 y 1992. La vida cotidiana naufragaba en la penuria, conseguir comida era un problema mayor y el futuro lucía oscuro. Cuba perdió el 80 por ciento de sus mercados, las fábricas y autobuses dejaron de funcionar por falta de petróleo (las importaciones cayeron al 25 por ciento), hubo apagones diarios de hasta 14 horas. Un verdadero colapso económico.


El bloqueo yanqui se hizo más duro y estrechó el cerco contra la isla. Cuba no tuvo acceso a financiación y tuvo restricciones para importar comida. El racionamiento fue muy estricto, pero igualitario; se estima que los cubanos perdieron nueve quilos de peso en promedio.


Pero el régimen se mantuvo y no lo hizo en base a la represión. En otros países de América Latina, crisis menos profundas barrieron una decena larga de gobiernos en la misma década. La prensa internacional anunciaba todos los días la “inminente caída del régimen cubano”. Lo que ocurrió fue una revolución agrícola o agroecológica sin precedentes en la región. Fue una segunda revolución, en un sentido muy distinto al soviético, de hondo contenido guevarista.


El pueblo cubano comenzó a cultivar alimentos donde pudo, sobre todo en terrenos baldíos en las ciudades, apelando a la iniciativa popular más que a directrices del poder. En poco tiempo Cuba dejó de lado la revolución verde que sobreutiliza combustibles fósiles, con miles de tractores e insumos importados desde la Urss, y se volcó a una agricultura de subsistencia, orgánica, en pequeña escala.


Fue la cooperación y la ayuda mutua lo que salvó la revolución. Médicos, ingenieros, músicos, se hicieron agricultores en las ciudades. La mitad de la provisión de frutas y verduras de La Habana provino de huertas urbanas, una cifra que trepó hasta el 80 por ciento en pequeñas ciudades y pueblos. Con el tiempo, la espontaneidad se convirtió en sistema productivo apoyado desde el Estado, que hoy ocupa a 140 mil personas.


Crearon biopesticidas y biofertilizantes que hoy se están exportando. El 40 por ciento de las granjas estatales fueron divididas en parcelas que son usufructuadas por particulares que obtienen la tierra en usufructo pero no en propiedad. Las que más producen son las granjas familiares, luego las cooperativas y por último las granjas estatales que siguen el modelo soviético. Granjas más pequeñas y cooperativas más autónomas mostraron niveles de productividad mayores que las estatales.


La descentralización no sólo alcanzó a la producción de alimentos, que sigue siendo insuficiente, sino a muchas otras porciones de la vida cubana, incluyendo las universidades y la salud. La producción de azúcar nunca volvió a los niveles de los años ochenta, pero las exportaciones se diversificaron, ocupando la industria farmacéutica un lugar destacado. Cuba es el primer país latinoamericano que está dando pasos para dejar atrás el extractivismo.


Fue una decisión política del pueblo cubano, de sobrevivir, de seguir adelante, de no rendirse. Fidel y la dirección tuvieron la virtud de captar las iniciativas espontáneas de su pueblo, de apoyarlas y sistematizarlas. Siguiendo los pasos de Lenin y de Mao, quienes no inventaron ni los soviets ni las comunas sino que las popularizaron, Fidel supo estar –en los momentos difíciles– a la altura de su pueblo.

Publicado enInternacional
Comienza el mayor experimento de física cuántica del mundo para contradecir a Einstein

30.000 voluntarios de todo el mundo enviarán secuencias de números aleatorios que 12 laboratorios internacionales utilizarán para analizar cómo reaccionan las partículas.


Doce laboratorios de varios países, coordinados desde Barcelona por el Instituto de Ciencias Fotónicas (ICFO) han comenzado este miércoles un experimento inédito que tratará de descifrar los misterios de la física cuántica. Se trata de "The Big Bell Test" (El Gran Test de Bell), una prueba científica en la que, por primera vez, las decisiones humanas se convertirán en el eje principal del estudio.


Para ello, los coordinadores del proyecto han solicitado la participación de 30.000 voluntarios de todo el mundo, de cualquier edad y formación, para desempeñar una tarea muy sencilla: mediante un videojuego creado específicamente para el proyecto, los participantes tendrán que introducir secuencias de ceros y unos de la forma más aleatoria posible.


Las aportaciones de los participantes, que se enviarán en tiempo real a los laboratorios, se traducirán en el tipo de mediciones que los investigadores irán haciendo en cada momento sobre las partículas, que incluyen átomos, fotones y superconductores.


Comprobar si modificamos la realidad cuando la observamos


El objetivo del proyecto es comprobar si modificamos la realidad cuando la observamos. Así, según la física cuántica, si tenemos un par de partículas entrelazadas y hacemos una medición en una de ellas, la otra cambia al instante sin importar la distancia que las separa.


El experimento más famoso que conocemos de este tipo es el "test de Bell", que trata de sorprender a las partículas cuánticas mientras "hablan entre sí" para ponerse de acuerdo sobre qué contestar a "nuestras preguntas".


Sin embargo, Einstein, el padre de la física moderna, pensaba que este planteamiento era falso y plasmó su convicción en una teoría llamada "realismo local", que defendía que una partícula debe tener objetivamente un valor preexistente o real antes de medirlo.


Su visión se ha ido demorando en las últimas décadas y, ahora, los investigadores sostienen que hay aspectos de la realidad física que solo se pueden conocer si se formulan a la naturaleza preguntas aleatorias, impredecibles.


"Objetos que se comportan de manera diferente cuando no los miramos"


"La física esconde misterios muy profundos que solo pueden estudiarse mediante preguntas impredecibles de la naturaleza. En términos generales, la idea recae en que si la naturaleza sabe lo que le vamos a preguntar, podría engañarnos con una respuesta preparada", explica el profesor del ICFO Morgan Mitchell.


Según el profesor, "normalmente, los científicos no son tan paranoicos, pero algunas de las predicciones hechas por la física cuántica son tan extrañas - partículas diminutas que se hablan la una a la otra separadas por enormes distancias, objetos que se comportan de manera diferente cuando no los estamos mirando - que lleva a pensar que la paranoia es completamente apropiada, incluso necesaria”.


"En este contexto, los seres humanos toman decisiones independientes, las cuales son muy valiosas, y comprenden una forma única de hacer preguntas impredecibles, sin importar qué secretos la naturaleza nos podría estar escondiendo", añade.


El experimento durará 48 horas


Esta iniciativa surgió a raíz de las contribuciones hechas por el ICFO a los experimentos de Bell realizados en el 2015 y la necesidad de realizar un experimento a gran escalada controlado por seres humanos teniendo en cuenta la gran capacidad de internet para movilizar masas.


Las secuencias de ceros y unos se podrán mandar durante el día 30 desde las doce de la madrugada en la zona horaria de Australia, hasta las 23.55 de la hora de Colorado. En total, durante casi 48 horas.


Además del ICFO, el resto de laboratorios participantes se encuentran en Estados Unidos, Austria, Alemania, Suiza, Australia, Chile, Italia, China y Buenos Aires.

 

Publicado: 1 dic 2016 07:19 GMT

Martes, 29 Noviembre 2016 06:50

Lecciones de Fidel

Lecciones de Fidel

Realizar el sueño de Martí anunciando que venía “una revolución nueva” fue un decir y hacer del Manifiesto del Moncada y del proceso revolucionario cubano. Desde entonces las expresiones personales o colectivas de Fidel y sus compañeros del 26 de Julio, y, después, del nuevo Partido Comunista Cubano, lograron una identidad entre la palabra y el acto que es necesario entender, pues si no, no se entiende nada.


La realidad es más rica que la palabra, y ya enriquecida, ésta vuelve a enriquecerse con lo nuevo que deja ver el pensarla y hacerla. Así, en la expresión del párrafo anterior se trae a la memoria un sueño, el de José Martí, quien será realmente considerado como “autor intelectual de la revolución cubana”.


Es un sueño del pasado, pero es un sueño que anunció una revolución nueva en la que, con otros héroes e intelectuales cubanos, tendrían también fuerte presencia Marx y Lenin, y en que al socialismo de estado, encabezado entonces por la URSS, la República Popular China y múltiples movimientos de liberación nacional, Fidel y la Revolución Cubana añadirían objetivos y valores fundamentales –martianos-, en los que no sólo destaca la moral como reflexión ética sino como moral de lucha, como arma contra la corrupción, como meta para la cooperación, la solidaridad, y la mente. Esos sueños, renovados una y otra vez, buscaron y buscan superar, en todo lo que se puede, el “individualismo”, el “consumismo”, el “sectarismo” y la “codicia”, enemigos jurados de los oprimidos y explotados de la Tierra.


En algo no menos importante se diferenció la Revolución Cubana, y es que en su paso por el socialismo de estado, siempre se empeñó en lograr que sucediera a la insurrección y a la guerra de todo el pueblo un socialismo de estado de todo el pueblo. Ese objetivo planteó varios problemas ineludibles, entre ellos, la necesidad de combinar las organizaciones jerárquicas centralizadas y las descentralizadas, con las autónomas y horizontales, en que las comunidades del pueblo ejercieran una democracia directa y otra indirecta nombrando a candidatos que sin propaganda alguna merecieran la confianza de quienes los conocían.


Allí no quedó el empeño. Como reto para realizarlo se planteó, ante la opresión y la enajenación, la necesidad de animar los sentimientos, la voluntad y la mente de los insumisos, para que hicieran suyo el nuevo arte de luchar y gobernar. Al mismo tiempo las propias vanguardias buscaron liberarse de los conceptos dogmáticos que sujetaban al pensamiento crítico y creador.


Al desechar el “modelo de la democracia de dos o más partidos entre los que elegir”, un “modelo” que originalmente sirvió a aristocracias y burguesías, para compartir el poder, el Partido Comunista Cubano tampoco siguió los modelos de la URSS y China. A impulsos del Movimiento del 26 de Julio, que a raíz de su triunfo decidió disolverse, al Partido Comunista Cubano le fue asignado el objetivo de asegurar y defender la Revolución de todo el pueblo, con la participación y organización de sus trabajadores, campesinos, técnicos, profesionales, estudiantes y en general con la juventud rebelde.
La lógica de organizar el poder del pueblo estuvo muy vinculada con la de hacer fracasar cualquier intento de golpe de estado, invasión o asedio, lo que se probaría a lo largo de más de medio siglo, frente a las reiteradas incursiones del imperialismo y frente al criminal bloqueo que habría hecho caer a cualquier gobierno que no contara con la inmensa mayoría del pueblo organizado.


Si en la invasión de Playa Girón y a lo largo de su desarrollo Cuba contó con el apoyo de la URSS y del campo socialista, ni la estabilidad de su gobierno ni las reformas y políticas revolucionarias que logró emprender se habrían realizado si el gobierno de todo el pueblo hubiera sido suplantado por un régimen autoritario, burocrático o populista. El gobierno del pueblo cubano no sólo mostró ser una realidad militar defensiva, sino particularmente eficaz en el impulso a la producción, a los servicios –que en medio de grandes trabas y errores inocultables—logró grandes éxitos, muchos de ellos reconocidos como superiores a los de países “altamente desarrollados”.


A las garantías internas y externas de la democracia de todo el pueblo, de su coordinación y unidad necesarias, se añadió el carácter profundamente pedagógico y dialogal del discurso político, y todo un programa nacional de educación, que iba desde la alfabetización integral –literal, moral, política, militar, cultural, social, económica y empresarial- hasta la educación superior y el “impetuoso desarrollo de la investigación científica”.


Es cierto que en todos esos ámbitos, el movimiento revolucionario enfrentó problemas que no siempre pudo resolver, o resolver bien; pero en medio de los más de 50 años de criminal bloqueo y de incontables asedios por parte del poderoso vecino del Norte, de las corporaciones imperialistas y su complejo militar-empresarial, político y mediático, y tras la restauración del capitalismo en el inmenso campo socialista, Cuba fue y es el único país que mantiene su proyecto socialista de un “mundo moral”, o de “otro mundo posible” como se acostumbra decir, o de “otra organización del trabajo y la vida en el mundo” como dijo el clásico.


Entre las nuevas y viejas contradicciones, Cuba sigue hasta hoy poniendo en alto un socialismo que, con Martí presente, es respetuoso de todos los humanismos laicos y religiosos. Es más, Cuba sigue haciendo suya la lucha contra el poder de los dictadores y contra la opresión y explotación de los trabajadores, sin que por ello haya olvidado la doble lucha, que sus avanzadas propusieron desde el l959: “una rebelión contra las oligarquías y también contra los dogmas revolucionarios”.
Si en tan notables batallas hay contradicciones innegables, no por eso han dejado de oírse, y en parte de atenderse, enérgicas reconvenciones que con frecuencia han hecho Fidel y numerosos dirigentes históricos de la Revolución contra corrupciones, incumplimientos, abusos, que con la economía informal y el mercado negro, han sido y son –hoy más que nunca- el peligro estructural e ideológico más agresivo, que renueva y amplía la cultura de la tranza, del individualismo y el clientelismo, de la corrupción, la cooptación y la colusión.


No es cosa de referirse aquí a todo lo que frente a las incontables ofensivas, nos enseñan Fidel y la Revolución Cubana para la emancipación de los seres humanos y para la organización del trabajo y de la vida en la tierra. Ni es cosa aquí de profundizar en las lecciones que nos da un líder como Fidel que se negó a que se hablara de “castrismo”, y que logró frenar todo culto a la personalidad. Pero si hasta para sus enemigos a menudo resulta imposible acallar el respeto que se ven obligados a tenerle, no son de olvidar tantos y tantos actos de su vida que se inscriben en un reconocimiento necesario.


Este enunciado de algunas lecciones de Fidel que aparecen en sus discursos y no sólo en sus numerosas contribuciones a la Revolución Cubana, quiere ser más bien un ejercicio de pedagogía por el ejemplo, un llamado que preste atención a aquéllos modos de pensar, actuar, construir, luchar y expresarse, que permiten comprender por qué, tras la restauración del capitalismo en el “campo socialista”, con la firmeza de Fidel y del pueblo cubano, sólo la pequeña Isla de Cuba ha logrado mantener la verdadera lucha socialista, que incluye la democracia como gobierno de todo el pueblo, y como reorganización de la vida y el trabajo por una inmensa parte de trabajadores y ciudadanos organizados. Y en esa lucha, que va a las raíces de la condición humana, se cultiva y defiende el respeto a los distintos modos de pensar y creer de laicos y religiosos, con búsqueda permanente de la unidad en medio de la diversidad de insumisos y rebeldes y con una clara postura martiana y marxista.


Precisar –con otros muchos-- los pensamientos compartidos por Fidel y por las masas revolucionarias del pueblo cubano, es adentrarse en una historia particularmente rica de un pueblo en lucha por la emancipación. Fidel, el “Movimiento 26 de Julio” y el pueblo cubano son sucesores de vigorosas proezas rebeldes en las que destaca, la de Maceo, héroe primero de la larga lucha por la independencia y por la libertad, a la que siguió, como gran revolucionario, muerto en batalla, uno de los pensadores más profundos y precisos de la historia universal, como fue José Martí, expresión máxima del liberalismo radical, pues no sólo fue uno de los primeros en descubrir el imperialismo como una combinación del colonialismo y el capital monopólico, sino en descubrir los lazos de los movimientos independentistas de su tiempo con las luchas de los pobres y los proletarios, posición que lo hizo sumarse a los homenajes póstumos a Carlos Marx por haber sido éste, como dijo “un hombre que se puso del lado de los pobres”.


Fidel, y el Movimiento 26 de Julio vienen de esa cepa. En su pensar y luchar los acompaña incluso la inteligencia de aquellos teólogos que destacaron en la Habana de fines del siglo XVIII y principios del XIX, y que son un antecedente de la teología de la liberación... En las conversaciones de Fidel con Frei Betto y en numerosos actos en que el problema religioso se planteó, Fidel dio amplias muestras de un gran respeto al humanismo que se expresa en la religión cristiana y en otras religiones. Ese respeto es hoy más necesario que nunca, pues corresponde a una de las viejas y nuevas formas de la liberación humana, en lucha por el derecho a lo diferente, por la igualdad en la diversidad, ya sea de religiones o de posiciones laicas, o de variaciones de razas y de sexos o de afinidades sexuales, o de edades y nacionalidades. Bien lo dijo Fidel muchas veces: “No somos antiamericanos. Somos antiimperialistas”.


Orientarse en las lecciones de Fidel para entender y actuar en la emancipación humana, contribuye a desentrañar lo que sus palabras tienen de ejemplar y de actos para pensar y actuar en circunstancias similares, captando lo parecido y lo distinto, e incluso el quehacer del “hombre concreto que se es y que se descubre a sí mismo”, como dijo Armando Hart.
Con ese objetivo de comprensión y acción, cabe señalar --a manera de profundizar en el hilo del pensamiento--, lo que las lecciones de Fidel tienen de metas y valores: 1º para la organización, 2º para la estrategia y la táctica, y 3º para el juicio favorable o contrario a la emancipación en que se defienden y renuevan concretamente las verdaderas metas de la lucha.
El discurso político de Fidel ha sido –insistimos y precisamos otra gran tarea-- para que pueblo y trabajadores puedan defender y participar cada vez más, en la organización y marcha de un estado de todo el pueblo. El objetivo de organización se mantuvo y mantiene en más de medio siglo de bloqueo del imperialismo, y se inscribe en una cultura de la confrontación y de una concertación, que sin aferrarse a la lucha abierta, y sin ceder en los principios en “la lucha suave”, parece caracterizar a los procesos revolucionarios de nuestro tiempo. Tanto la práctica de la confrontación como la de la concertación implican medidas de organización de la moral, de la conciencia y de la voluntad colectivas. Suponen también un claro planteamiento de que la concertación puede darse en medio de conflictos y en medio de una lucha de clases que sigue incluso cuando parecen predominar los consensos. La experiencia de Cuba a ese respecto es inmensa, y no sólo en defensa de su propia revolución y por los variados enfrentamientos y acuerdos con Estados Unidos, sino por haber participado en la guerra de Angola contra el ejército del antiguo país colonialista y racista de África del Sur, --el más Poderoso del Continente-, y tras haber ayudado a su derrota, y haber logrado que se sentara en la mesa de negociaciones hasta llegar a un compromiso de paz. Si la historia de la guerra y de la paz en África, con un inmenso destacamento de fuerzas cubanas dirigidas por Fidel desde La Habana, es una de esas formas de la realidad que superan la imaginación, también es otra experiencia, que junto con la resistencia inconcebible a un bloqueo de más de cincuenta años confirma la capacidad de Cuba para actuar en una historia en que como la de Colombia, también combina un proceso revolucionario que alterna confrontaciones y concertaciones. Si semejante posibilidad está y estará llena de incógnitas, nada impide explorar los nuevos terrenos de la guerra y la paz en un mundo cuyo sistema de dominación y acumulación se encuentra en crisis terminal.


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Las lecciones Fidel en el juicio de las conductas seguidas son también particularmente creadoras y fecundas en la crítica de aciertos y desaciertos, y no sólo de conductas políticas o morales --con llamados de atención, dictámenes favorables o desfavorables, aprobaciones y reprobaciones, elogios y estímulos, sino, con sus reflexiones sobre las mejores formas de actuar para alcanzar las metas emancipadoras.


En cualquier caso es indispensable tener presente que las lecciones de Fidel, incluso cuando a primera vista suenen a veces como meras formas de hablar, obvias o elementales, encierran a menudo formas de incesante conducta real antes desacostumbrada, antes desentendida y desoída como guía de la acción que se vive, y que sólo aparece con la vinculación de la palabra y el acto. Con esa amalgama se hace la historia.


En aquél discurso que Fidel pronunció la noche del 8 de enero de 1959, a su llegada a la Habana, dijo entre sus primeras palabras: “...la tiranía ha sido derrocada. La alegría es inmensa...Y sin embargo queda mucho por hacer todavía. No nos engañamos creyendo que en lo adelante todo será fácil: quizás en lo adelante todo sea más difícil...” Y a esa afirmación que podía frenar el ilimitado entusiasmo reinante añadió, más como explicación que como excusa: “Decir la verdad es el primer deber de todo revolucionario...” Aclaró lo que entraña no engañar ni engañase. “¿Cómo ganó la guerra el Ejército Rebelde? Diciendo la verdad. ¿Cómo perdió la guerra la tiranía? Engañando a los soldados.” El mensaje era la primera lección del arte revolucionario de gobernar para ganar. No engañar al pueblo ni dejar que el pueblo se engañe con los triunfos. Y tras narrar, como ejemplo, en qué forma, decir la verdad, había servido para el triunfo del ejército rebelde, concluyó: “Y por eso yo quiero empezar –o mejor dicho, seguir—con el mismo sistema, el de decirle al pueblo siempre la verdad.”.


La práctica de la verdad y la práctica de la moral serían los valores y los medios de una lucha revolucionaria, que además organizaría su legítima defensa, frente a las tradicionales ofensivas de “la zanahoria y el garrote”, de la corrupción y la represión permanentemente renovadas y armadas por la oligarquía y el imperio. Tanto la verdad como la moral practicadas serían constitutivas de un proceso que necesariamente tendría que armarse para defenderse.


En aquel discurso en la Plaza de la Revolución en que Fidel empezó a definir cómo sería la democracia en Cuba, y en aquella plaza donde había un inmenso “lleno” de guajiros y de trabajadores de la caña, de las fábricas y de los servicios, Fidel le preguntó al pueblo: “En caso de tener que escoger, ¿qué preferirían? ¿Un voto o un rifle?” Y se oyó un grito gigantesco: “¡Un rifle!” El clamor vehemente y el gozo inmenso de la multitud, determinó la meta y la organización de un ejército y un estado del pueblo y de los trabajadores. De paso expresó la temible dificultad que para los imperialistas presentaría invadir a Cuba...Fue esa una de las primeras clases para aprender a tomar decisiones. Planteó, además, uno de los más difíciles problemas a resolver: el de la lucha política y armada de todo el pueblo, y el de la construcción de un estado de todo el pueblo, con mediaciones que de por sí eran distintas a las mediaciones de los estados de corporaciones y complejos, pero que requerían combinar a la vez los conocimientos especializados que se trasmiten en institutos y universidades con el saber de los pueblos. Lograr una decisión acorde con el proyecto del estado del pueblo, y lograrla con el saber del pueblo y con el uso óptimo de los conocimientos técnicos y científicos más avanzados sería a lo largo de toda la historia cubana, una de las principales tareas de toda la población militante y trabajadora con sus distintas especialidades y conocimientos. En ella el aprender a aprender fue y es una experiencia muy rica para cada uno y todos los participantes.

En ella también destaca la organización de un estado y un sistema político que para ser de todo el pueblo y para ser a la vez eficaz en la defensa, en la producción, en la distribución, en el intercambio, en los servicios tiene que plantearse constantemente el problema de la libertad y la disciplina sin que una avasalle a la otra ni disminuya su respectivo peso en las argumentaciones y las decisiones. A ese objetivo –que necesariamente debe vencer muchas contradicciones-- se añaden combinaciones de estructuras y comportamientos que tradicionalmente se plantearon como opuestos. Para funcionar en el interior de la Isla y en sus relaciones internacionales, el estado del pueblo revela una necesidad ineludible el combinar las organizaciones coordinadas con las jerárquicas centralizadas y descentralizadas; el combinar la democracia directa con la democracia representativa, de donde deriva el problema del Estado de todo el pueblo y del Partido Comunista de la Revolución Nueva, Martiana y Marxista, con militantes cuyos méritos comprobados puedan ser confirmados una y otra vez y cuya misión consiste en lograr el mejor funcionamiento y coordinación de las fuerzas y empresas estatales, y en la defensa e impulso de una revolución democrática y socialista, de veras nueva por sus prácticas y principios, por su moral comprobada en la conducta, y por “su hablar a la conciencia del hombre, al honor del hombre, a la vergüenza del hombre...”


Las contradicciones que en el proceso necesariamente aparecen corresponden por un lado a las de una “clase subordinada” –como diría Gramsci-; pero subordinada al Poder del Pueblo y no al de las corporaciones, y en que al motor moral e ideológico de exigencias ejemplares en sus miembros, se añaden los oídos y los ojos del propio pueblo, organizado desde las asambleas locales hasta la Asamblea Nacional del Poder Popular.


Si en todo este proceso, la moral de lucha y cooperación es fundamental, precisamente lo es porque se trata de hacer una “revolución nueva” como dijo el Manifiesto del Moncada, cuyo propósito vital consiste en “realizar el sueño irrealizado de Martí”, y en la que “...lo decente y lo moral es raíz fuerte y poderosa de lo revolucionario recordando que la base de la moral está en la verdad” como también señaló Fidel en su lección sobre la vanguardia. “La vanguardia – sostuvo—trasmite con su acción y su pensamiento, la teoría, la ideología revolucionaria que viene de un marxismo no sólo aprendido de los libros sino de las experiencias propias en la vida”. Y en relación al conocimiento, desde los inicios de la Revolución, Fidel precisó que como parte esencial, el método del saber y el hacer se apoya en el saber anterior del pueblo y en el que adquiere en el curso de la lucha, como había dicho el “Ché”.


Es cierto que al destacar palabras y actos a los que ninguna revolución había dado semejante peso ni en sus teorías, ni en sus ideologías, ni en su práctica, es necesario añadir dos comentarios más que de ellas derivan: uno es que representan no sólo a la nueva revolución que se inicia en Cuba, sino a la que debe plantearse en el mundo entero –con el pensar y el hacer de la inmensa variedad de pueblos, naciones y condiciones en la lucha de clases.


Dominar totalmente la actual desesperanza que deriva del fracaso de reformas y revoluciones que dieron al traste con la moral como filosofía vital y como práctica colectiva e individual, es sin duda el camino que habrá de seguir la Humanidad para salir de esa terrible desesperanza que señaló recientemente Noam Chomsky en palabras precisas.


Superar la desesperanza es la nueva batalla y en ella Fidel con Cuba tienen otra gran experiencia que ofrecer a la Humanidad. A partir de movimientos como el de Cuba, y tomando en cuenta el estado actual de las luchas, de las organizaciones y de la conciencia rebelde, como en el llamado del Moncada, se ha vuelto necesario plantear en el mundo entero una Revolución realmente nueva. Y si en Cuba encontramos logros increíbles alcanzados en la lucha por una independencia, un socialismo, una democracia y una libertad de veras, y vemos que en ella hay aún serias limitaciones a superar, en ella encontramos también lo más avanzado que en la organización del trabajo y la vida ha alcanzado la Humanidad. Cualquier intento por salir de la desesperanza necesitará más pronto de lo que nos imaginamos tomar en cuenta las aportaciones de Cuba para la organización de otro mundo posible Y al hacerlo encontrará confirmada la aportación de Cuba a una nueva revolución democrática y socialista, leyendo la sentencia que se dictó contra los intentos conspirativos de un grupo que bajo los auspicios de la URSS pretendió organizar un Estado y un Partido como los que –en su largo ocaso—la URSS implantó en los países satélites y en su propia tierra.


Abordar el problema en relación al debate que se da sobre la democracia directa y la representativa, y de la Revolución social en que los pueblos se organicen en formas puramente horizontales, es fundamental para advertir el sentido que Fidel ha dado a una y otra posición en el curso de sus palabras y sus juicios.


Entre los problemas que plantea la alternativa uno es el que se refiere a las limitaciones y contradicciones internas de los propios partidos y organizaciones comunistas, socialistas, populares y de liberación nacional o regional. Es cierto que el control de los gobiernos por los pueblos es la solución fundamental pero que su organización debe hacerse, a sabiendas –entre otras fuentes—de lo que le dijo Fidel en Chile a una inmensa multitud, cada vez más presionada por los agentes provocadores de la CIA, por los “maoístas”, ya infiltrados de arriba abajo, y por organizaciones supuestamente más radicales que la Unidad Popular encabezada por el Presidente Allende. Cuando Fidel, tras un emocionante discurso en la Plaza Municipal de Santiago, ya tenía ganada a la multitud y levantando la mano y la voz le preguntó animoso: “¿Ustedes creen que el pueblo se equivoca?” y el pueblo le contestó con un clamoroso ¡NOOOOOO! Fidel le contestó a toda voz, como si estuviera conversando: “Pues fíjense que sí”. A lo que sucedió una inmensa risa solidaria contra los provocadores del golpe, y en apoyo a Fidel y la Unidad Popular.


Tiene razón Marta Harnecker cuando en su América Latina y el socialismo del siglo XXI a diferencia de lo ocurrido en el XX afirma que “debe ser la propia gente la que defina y fije las prioridades”, la que controle eficiencia y honestidad de un trabajo “no alienado” y de cualquier vicio burocrático, administrativista, centralista y autoritario. Ella misma hace ver que no estamos contra la democracia representativa sino contra la que no es representativa de los trabajadores y las comunidades. Marta Harnecker recuerda que Marx plantea que hay que descentralizar todo lo que se pueda descentralizar, y sostiene con razón que el estado que tiene fines sociales lejos de debilitarse se fortalece con la descentralización. Hoy, en México, el zapatismo por su lado ha realizado el máximo empeño para que los pueblos y comunidades aprendan a gobernar y para que el estado del pueblo se integre de tal modo al pueblo que ya no se pueda hablar del estado sin referirse al pueblo, y a las comunidades, no sólo organizadas en formas coordinadas y jerárquicas, sino en redes de resistencia, cooperación y “compartición”, que dominen las artes y las ciencias así como el saber popular, y que a la cultura general del aprender a aprender y a informarse añadan conocimientos especializados, que puedan cambiar si lo quieren a lo largo de la vida. Por su parte ese gran pensador que fue el comandante bolivariano Hugo Chávez hizo particular énfasis en que “sin la participación de fuerzas locales, sin una organización de las fuerzas desde abajo, de los campesinos y los trabajadores por ellos mismos, es imposible el construir una nueva vida”. La Venezuela del Presidente Nicolás Maduro hizo realidad ese objetivo, al organizar sus fuerzas desde abajo, dispuestas a dar la vida para defender su independencia, su libertad y su proyecto socialista...Por eso precisamente la oligarquía y el Pentágono, no pudieron realizar el “golpe blando” que tanto prepararon en todos los terrenos contra el pequeño pueblo del Caribe, rico en petróleo..

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En el párrafo citado, Chávez recuerda que el proyecto del control del poder por las comunidades, fue el de los soviets con que Lenin quiso estructurar el estado de los trabajadores y las comunidades de la Unión Soviética, y añadió con razón que con el tiempo, la URSS “se convirtió en una república soviética sólo de nombre” y, ahora, hasta el nombre se ha quitado.
Si tras esta exploración del cuerpo político y revolucionario del siglo XXI volvemos a las lecciones de Fidel, recordamos aquélla, entre muchas, más con que queremos dar término a este breve recuento. En el juicio a Escalante y a propósito de las intromisiones de la Unión Soviética -que en tantos otros casos apoyó a Cuba, pero que no por su solidaridad tenía derecho alguno de patrono-, el pensamiento de Fidel, del Fiscal, del Partido, y de Cuba Revolucionaria precisó claramente lo que la Revolución en esa Isla es dentro de la historia universal y por lo que puede contribuir tanto --con sus experiencias—a la historia universal.


Con el juicio a Escalante y su grupo se derrotó deliberadamente la intención de hacer de Cuba un satélite de la URSS. La sentencia del Fiscal expresó todas las lecciones de Fidel al rechazar las falsas acusaciones de Escalante y su “grupo de conspiradores” que se habían vuelto agentes de la Gran Potencia. El Fiscal, en su sentencia, negó terminantemente la falsa acusación de los conjurados contra el gobierno cubano de que estaba persiguiendo a los miembros del antiguo Partido Comunista, antes llamado Partido Socialista Popular, y afirmó que no sólo gozaban éstos de todo respeto sino que se les consideraba como miembros activos de la Revolución. El Fiscal denunció calumnias miserables, como que había un frente antisoviético y tachó de serviles a quienes lanzaban tales infundios. Y lo más importante, se expresó en un párrafo en que se advierte que las lecciones de Fidel ya se habían vuelto lecciones de colectividades, Ese párrafo decía “Lo que no nos perdonan estos enanos es ser capaces de pensar y actuar independientemente, al apartarnos de los clisés de los manuales, lo que no nos perdonan es la fe en la capacidad de nuestro pueblo para seguir su camino, la decisión de dar nuestro aporte a la causa revolucionaria.” Y añadía: “Nadie puede endilgarnos el calificativo de satélites y por eso se nos respeta en el mundo. Y ésta nuestra práctica revolucionaria, es una actuación conforme al marxismo—leninismo, a la esencia del marxismo-leninismo”, una esencia que concretamente deriva de la acción y la reflexión del pensar y el hacer revolucionario en el acá y el ahora y no en el antes y el allá.


Si la situación crítica del mundo y de sus alternativas ha sembrado la desesperanza, hay grandes experiencias para la organización de la libertad, de la vida y el trabajo en otro mundo posible y necesario. Entre ellas destaca la Cuba marxista y martiana.


Podríamos detenernos en muchas otras lecciones fundacionales, precisarlas y ampliarlas, pero en la imposibilidad de incluir su inmenso número y de analizar con detalle las formas de actuar a que las lecciones conducen, voy a destacar algunas más, relacionadas con las motivaciones y acciones conducentes al logro de las metas revolucionarias.


Fidel –en sus reflexiones y acciones- plantea una lucha, una construcción y, una guerra integral que incluye los problemas empresariales, militares, políticos, ideológicos y culturales, así como los de la comunicación y la información. Aquí las lecciones adquieren un carácter de tal modo colectivo que sólo se pueden expresar como obra de la Revolución y de las crecientes avanzadas de un pueblo que venía del “Estado del Mercado Colonial” y del “Complejo empresarial-militar-político y mediático” y que así como lo dejaron, con la cultura que lo dejaron, con la moral que en a muchos de sus miembros enajenados dejaron --a muchos de sus miembros enajenados--, con el analfabetismo integral que a tantos de ellos la opresión les impuso, y, eso sí y también con numerosísimos contingentes de admirable resistencia moral, intelectual y colectiva, que entre todas esas desigualdades, frenos y también virtudes innegables, inició la marcha de la emancipación y aprendió, con las juventudes revolucionarias, a aprender mucho de lo que su memoria y saber ignoraban, y que él y las juventudes fueron haciendo suyo.


La construcción del nuevo poder se inició al mismo tiempo en el estado, en el sistema político, en la sociedad, en la defensa integral, en la cultura y la economía, en la información y la comunicación, el arte y la fiesta. Adentrarse en ella puede empezar por la construcción y la transición a un estado del poder del pueblo. En ese terreno Ricardo Alarcón de Quesada ha escrito –con toda experiencia- un libro sobre Cuba y su lucha por la democracia. En ese y muchos otros escritos puede verse que al objetivo de la democracia como poder (Kratia) del pueblo (Demos) en un Estado-Nación corresponde necesariamente a una variante historia de la lucha de clases y por la independencia. Entre las variaciones más profundas de esa historia se encuentra el “Período Especial” tras la disolución del bloque socialista, y el que hoy vive Cuba con el paulatino cese del Bloqueo a que la sometió Estados Unidos.


Hoy, más que nunca, la principal defensa del proceso revolucionario cubano consistirá en la atención creciente a la democracia integral, y en ella a la organización permanente del diálogo y la interacción entre sus miembros, como tarea prioritaria. Nuevamente, la democracia de todo el pueblo será el arma más poderosa con que cuente Cuba. ¡Vencerá! ¡Venceremos!


Por Pablo González Casanova es Ex rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Alainet

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Pepe Mujica: "Ahora tengo que cumplir mi papel de viejo"

El expresidente de Uruguay Pepe Mujica es un hombre solicitado, admirado, que se dedica a replantar unas tomateras antes de atender a la prensa.


Para hablar con Pepe Mujica hay que hacer cola. Una larga cola. El expresidente de Uruguay es aún hoy un ídolo, un icono para muchos, y un hombre solicitado.


Compartimos nuestra espera con dos ecuatorianos –un padre y el hijo– que bajaron del avión en Montevideo para conocer a 'El Pepe', darle un abrazo, sacarse una foto, oír su voz en directo y volver al avión rumbo a su país. También con una periodista local, un joven de Canelones, dos voluntarios españoles y 'El Turco', el guardia de seguridad de Pepe Mujica, que nos contó anécdotas de los visitantes que acuden diariamente mientras nos pasaba y cebaba el mate.


Mujica llegó a la garita con la ropa de trabajo y excusándose por demorar tanto: se había empeñado en replantar unas tomateras que no quedaron bien, según decía. Tomó asiento arrastrando los pies, cansado, y contó.


En su humildad reside su cercanía, y quizás sea ése el motivo por el que es tan admirado. Agarró una cajita de la mesa, se armó un cigarrillo y lo encendió inquieto. "Dale, preguntadme", dijo tras la primera calada, mirando hacia la ventana.

 

 

¿Te cansa atender a toda esta gente? ¿A los periodistas?


Sí.


¿Te crees merecedor de tantas visitas?


No. Vivimos en una época muy crítica en la que hay debilidad. La gente admira la sencillez y el compromiso. Y, entonces, lo que debería ser normal les llama la atención. Yo no tengo la culpa de que a las instituciones contemporáneas se les hayan pegado una serie de usos y costumbres que son propios de la monarquía y no de la república.


Los presidentes y los ministros tienen una aureola, una alfombra roja... un protocolo complicado, y cuando andan en público quieren parecer estatuas. Y la gente siente que no hay autenticidad. Están un poco hastiados, por eso cuando ven a un viejo raro que es distinto les llama la atención y les parece un mérito bárbaro. No es ningún mérito. Más bien hay demérito del otro lado.

 


¿Cuál crees que es la función del político?


Hay que separar dos cosas: las deformaciones de la politiquería y luego la función de la política. La política no es una profesión. Es una pasión. Es una necesidad humana, porque el ser humano es gregario y no puede vivir en soledad, no es un felino, necesita de la sociedad. La función de la política es amortiguar las contradicciones inevitables que existen en una sociedad y la diferencia para que exista esta sociedad. Alguien tiene que administrar eso.


Pero cuando la política se transforma en una profesión, en una forma de vivir, y también de acumular plata, entonces pierde credibilidad para con la gente y pierde el sentido de la función que tiene. El político tendría que vivir como vive la inmensa mayoría de la gente del país, no como vive la minoría privilegiada. No se está en política por una compensación económica, y al que esté buscando plata habría que colgarlo.

 


Su mandato

 


¿Creías que podrías hacer más cosas antes de llegar a la presidencia?


Al ser humano le gusta imaginar lo que puede lograr, pero reconozco que siempre estás limitado y hay una parte de la limitación que está bien. Imagínate... ¿y si te sale un tirano? Hay que tener garantías frente a eso. Yo creo mucho más en el juego de las fuerzas colectivas, con todos los defectos que puedan tener. Estoy a favor de los partidos.


El francotirador sólo puede ser heroico, no más. Cualquier mejora en la historia necesita que tenga fuerza colectiva, llámalo partido, organización, como quieras. La única manera de avanzar es con construcciones humanas que tengan peso y que obliguen a la construcción colectiva.


¿Volverías a ser presidente?


No. Tengo 81 años y hay que trabajar para que venga otra gente y se vaya renovando. No, no, yo ahora tengo que cumplir mi papel de viejo. Dar consejo y orientaciones que nadie le va a dar pelota. Hay que cumplir el papel que uno tiene que cumplir. Hay que lograr que surja nueva gente, que se preste. Imagínate tú que con suerte voy a tener 84 años para la campaña electoral. ¿Qué? ¿Voy a asumir con 85 años, hasta los 90 años? Es medio grosero. Ha habido algunos, sí. Yo qué sé. Aquellos primeros ministros de la Reina Victoria eran unos viejos peligrosos. Es peligroso un viejo, sobre todo uno que esté lúcido. No te olvides que el primero que le dio una paliza a Napoleón era un anciano.


¿Crees que la sociedad uruguaya es conservadora?


Es una sociedad de viejos. Hay una tendencia mundial a jóvenes envejecidos. No es que estén envejecidos, es que están ganados por la influencia del consumo. Sobre todo, hay una especie de nihilismo, de tender a no creer en nada. No todos, hay excepciones. Espero que sea coyuntural, si no iría en contra de la especie. El Uruguay tiene una sociedad conservadora, pero no reaccionaria. Acá las versiones de extrema derecha no están. Es una sociedad centrista.

 

Guerrillero

 


¿Cómo un presidente puede llegar a cambiar algo?


No se puede pretender cambiar la realidad si no se tiene la comprensión y el apoyo de mucha gente. Por convencido de que uno esté intelectualmente, y para que la gente pueda acompañar y dar un paso más, hay que estar al lado de ella y hay que estar al lado de los problemas que tiene. Eso cuando somos muy jóvenes nos cuesta mucho entenderlo. Razonamos en términos absolutos, que son más propios de las matemáticas y no de la realidad humana. La gente no puede entendernos.


Yo no puedo decirle a alguien: "Mira, el socialismo te va a traer esto y lo otro", porque él está preocupado con pagar la luz a fin de mes. Yo tengo que luchar para que él pueda pagar la luz y subvertir sus necesidades inmediatas, y eso para que lentamente pueda ir aprendiendo y sintiendo un poco más. Si no estoy con él cuando tiene necesidades básicas, no va a tener orejas para escuchar lo que le voy a decir para pasado mañana. Quiero decir que el proceso de construcción en una fuerza colectiva es bastante difícil.


¿Qué punto de inflexión fue decisivo para entender esto?


Es una evolución que se produce mirando la realidad. Por ejemplo, si tras pasar catorce o quince años de dictadura salíamos planteando progreso con armas en la mano, ese pueblo al cual nos debemos lo iba a sentir como una provocación. "Éstos nos van a empujar a la dictadura de vuelta".


Y una democracia liberal no es el fin de la civilización, ni el fin del mundo, ni el mundo es mejor, pero es mejor que una dictadura. Y la gente tiene un sentido muy concreto. Entonces nosotros decidimos la militancia en el plano legal, en función de esa realidad.


¿Cuándo deja de tener sentido una guerrilla?


La guerra no puede ser el objetivo en una sociedad. Una de las definiciones clásicas de la guerra es que se hace por una paz mejor. Pero si no tienes en el horizonte la posibilidad de una paz mejor, no te metas a hacer guerra, porque lo único que tienes es sacrificio. Tenemos el caso de Colombia: ¿por qué las FARC se plantean? Porque el Gobierno no puede terminar con la guerrilla. Pero la guerrilla tampoco llega al gobierno. No puedes estar toda la vida guerreando, no es lógico.

 


El futuro

 


¿Podría surgir un nuevo Che Guevara?


No veo por qué no. Pero seguramente sería distinto, irrepetible, en otras circunstancias. Ahí estuvo Mandela. Todo el mundo convulsionado. Pienso que la especie humana en su afán de superación va a generar portavoces porque lo determinante no son las figuras, son las causas, son el motor de la historia que va proyectándose a través de los seres humanos. Se van a generar luchadores. Yo no tengo duda.


Pero parece que la figura de ídolo hoy se asocia a la de la persona que triunfa, sobre todo económicamente.


La sociedad contemporánea es terriblemente desigual, con una minoría de gente que acumula mucha riqueza. Y no puedo creer que la gente vaya indefinidamente a soportar eso. Creo que va a haber lucha y la próxima revolución de carácter tecnológico no es la informática. Son las máquinas que piensan sustituyendo masivamente al humano que van a obligar a recortar los horarios de trabajo en el mundo entero y eso va a producir convulsiones.


Puede pensarse en una democracia mucho más descentralizada con una capacidad de decisión trasladada a la propia sociedad. Hoy es posible consultar por un montón de cosas y que responda. Eso no existía. La democracia representativa tiene una limitación muy fuerte. Nadie representa a nadie. No existe la representación. El ser humano es irrepresentable. Es único. Apenas somos semejantes.


¿Se puede frenar al capitalismo, cambiar el sistema?


No. No puedes pretender que la gente piense distinto porque estás en una cultura funcional capitalista y eso tiene más fuerza que un ejército. Esto de "me voy a comprar un auto mejor, una casa mejor"... Eso lo hace el capitalismo, que quiere que seamos consumidores y trabajadores, que generemos plusvalía y que ésta contribuya a multiplicar la riqueza.


Cambiar el sistema no es sólo cambiar las relaciones de producción y distribución, es más un cambio cultural y esto cuesta mucho más que un cambio material. Si no cambia la cultura, no cambia nada. Y eso significa cambiar el sistema de valores con los que vos te manejas en el común corriente de tu vida. Y nosotros tenemos lo que nos da esa pantalla, la tecnología. Es la lógica de la acumulación, que es la característica del capitalismo.


¿Cuál?


Cuando tú compras, no compras con plata. Compras con tiempo de tu vida que tuviste que gastar para tener esa plata. Pero resulta que lo que más te importa, que es el tiempo de tu vida, no puedes comprarlo porque no puedes comprar más vida. Aunque no hay que olvidar que el capitalismo también nos dio más vida y más progreso.


Es, por un lado, cruel, injusto y egoísta. Y, por otro lado, es terriblemente transformador y creador. El problema es la finalidad ética y moral. El capitalismo piensa en el mercado, en la acumulación y se olvida de las necesidades del hombre. Ése es el problema y eso es lo que hay que cambiar.

 


Entrevista del cuaderno de viajes Planos Americanos con Pepe Mujica.

 

 

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Viernes, 25 Noviembre 2016 06:50

Sí se puede: los de abajo como sujetos

Sí se puede: los de abajo como sujetos

Cuando los de más abajo, los jóvenes (varones y mujeres) pobres de las periferias, los ninguneados de siempre, toman las riendas de sus vidas y además lo hacen en colectivo, es porque algo muy profundo está cambiando. Un mundo nuevo comienza a despuntar cuando el intelectual, el dirigente, el estratega (en masculino), se disuelve por la potencia de lo colectivo que anuncia un vendaval político, social y cultural de largo aliento.

El viernes 19 de noviembre una multitud de más de 20 mil personas caminó la décima Marcha de la Gorra, en Córdoba (Argentina). Había que ver y sobre todo sentir a esos chicos danzando, cantando, gritando en la cabecera de la marcha, esos que día a día son golpeados, asesinados y desaparecidos por la policía provincial, una de las más letales del país. Una marcha que comenzó en 2007 exigiendo la derogación del Código de Faltas, hoy travestido en Código de Convivencia, que equipara las faltas con los delitos penales, una trampa jurídica del poder provincial para perseguir jóvenes "peligrosos". O sea, pobres que viven en las periferias.

En Córdoba existe un Estado policial funcional a un capitalismo militarizado, que tiene en el extractivismo soyero y en la especulación inmobiliaria urbana sus núcleos de acumulación de capital. Los que no consumen sobran; no existen ni para el poder ni para los medios, son los culpables de la "inseguridad" y, como señala Giorgio Agamben, pueden ser asesinados sin que eso se considere delito. El Código de Faltas aprobado en 1994 es la pieza legal de este engranaje.

El año pasado fueron detenidas 73 mil personas, en su mayoría por "portación de rostro", o sea, por su aspecto, por ser jóvenes de piel más oscura, llevar gorras y ropas "sospechosas" para los uniformados. Unos 200 chicos son detenidos cada día. Desde 2011, más de 150 fueron asesinados y varios miles golpeados y heridos. La figura legal que utiliza la policía es el merodeo, que puede ser confundido con pasear, caminar o circular. El 80 por ciento de los jóvenes de 18 a 25 años fueron detenidos alguna vez.

Lo peor es que el código otorga a la policía la potestad para detener, instruir y juzgar en cualquier punto de la tramitación del hecho. Impunidad es la palabra más adecuada. No les permiten salir de las periferias. La policía los detiene sistemáticamente en los puentes y en las salidas de los barrios y los persigue cada vez que retornan a sus casas.

La definición de Estado policial la sintetiza Huayna, militante de la Federación de Organizaciones de Base, en Barranca de Yaco, un barrio periférico de casas precarias levantadas sobre un basural. "Llamamos a la ambulancia y viene la policía. Llamamos a los bomberos y viene la policía. Es el único servicio que tiene el Estado para nosotros".

Esos chicos que encabezan la marcha con los retratos de sus amigos asesinados, como Güere Pellico, de 18 años, fusilado por la espalda cuando volvía a su casa en moto, han recorrido un largo camino. Ahora son capaces de redactar un texto memorable, como la Carta abierta al Estado policial, la proclama que se leyó al finalizar la caminata.

No pretendo echar luz sobre la acción pública que, finalmente, es similar a las que protagonizan los abajos a lo largo y ancho del mundo. El punto central fue cómo los jóvenes pobres se convirtieron en sujetos.

Desde el ciclo de protestas 1997-2002, cuyo pico fue el levantamiento del 19 y 20 de diciembre de 2001, decenas de estudiantes universitarias y licenciadas (mayoría mujeres) trabajan en barrios pobres creando talleres de teatro, murga, revistas y radios comunitarias con base en la educación popular. Hacia 2007, relata la sicóloga comunitaria Lucrecia Cuello, los jóvenes de los barrios comenzaron a reunirse en grandes asambleas hasta de 300 integrantes. Ahí se produjo un hecho formidable.

"Nos dijeron que las decisiones las querían tomar ellos, que querían salir a la calle y no sólo hacer talleres. Nos dijeron que los técnicos nos apartáramos a un lado y que luego nos volverían a llamar", explica Cuello. Se apartaron y esperaron. Pero, sobre todo, comprendieron que su lógica académica de trabajo reproducía "el tutelaje colonial sobre los pobres, que siguen siendo subalternos en relación a las ONG y los partidos de izquierda". De esos encuentros nació el Colectivo de Jóvenes por Nuestros Derechos que convoca las Marchas de la Gorra.

Con el tiempo y la permanencia en los territorios, un puñado de licenciadas acompañaron a los jóvenes que "desbordaron la educación popular gracias al encuentro que tuvieron entre ellos, que fue determinante para romper con el técnico y con el militante que va al territorio". Se trata de una explicación similar a la que ofrecen Huayna y otros militantes de la decena larga de organizaciones sociales que trabajan en las periferias. "Nosotros por nosotros", sería la síntesis, aunque cada vez más se debería usar el femenino, ya que ellas empezaron a tallar fuerte en los años recientes.

Hasta ahí, en apretada síntesis, el relato de ese ponerse de pie que hizo posible la Marcha de Gorra, desde la doble mirada de las periferias y de los "técnicos". Se agolpan las preguntas. ¿Estamos en condiciones de pensar, y de sentir, que los más pobres pueden ser sujetos? Los que nos decimos militantes, ¿aceptamos colocarnos a un lado para "simplemente" acompañar a los sujetos de abajo? ¿Sentimos realmente que pueden cambiar el mundo sin vanguardia política o intelectual?

Llegados a este punto, ¿cuál es el papel de los militantes, o como le llamemos a esa actitud de vida? Lo primero, comprender con la piel, hacer nuestros los dolores colectivos. Lo segundo, acompañar un proceso sin dirigirlo. Lo tercero, regocijarnos por ser aceptados como uno/una más. Lo cuarto, decir lo que pensamos cuando nos lo pidan y guardar silencio el resto del tiempo. Políticas de la ética y la humildad. De lo contrario, nuestra revolución se limitará a reproducir el colonialismo y el racismo.

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Por una polarización democrática: cómo segar la hierba bajo el populismo de derechas. Entrevista

Después de 1989, solo se hablaba del "fin de la historia" gracias a la democracia y la economía de mercado y en la actualidad estamos experimentando la aparición de un fenómeno nuevo en la forma de un liderazgo autoritario / populista - de Putin a Donald Trump, pasando por Erdogan. Claramente, una nueva "internacional autoritaria" está logrando cada vez más definir los discursos políticos. ¿Acertó su contemporáneo Ralf Dahrendorf cuando previó un siglo XXI autoritario? ¿Se puede, de hecho se debe, hablar de un cambio de época?


Después de la transformación de 1989-90 cuando Fukuyama aprovechó la consigna de la "post-historia", acuñada originalmente por una especie de conservadurismo feroz, su reinterpretación expresó el triunfalismo miope de las élites occidentales que se adhirieron a la creencia liberal de la pre- armonía establecida de la economía de mercado y la democracia. Ambos elementos informan la dinámica de la modernización social, pero están vinculados a imperativos funcionales que chocan repetidamente. El equilibrio entre el crecimiento capitalista y la participación de la población - solamente a medias aceptada como socialmente justa - en el crecimiento de las economías altamente productivas sólo puede tener lugar en un estado democrático digno de este nombre. Tal equilibrio, que justifica el nombre de "democracia capitalista", era, sin embargo, dentro de una perspectiva histórica, una excepción y no la regla. Solo eso ya hacía de la idea de una consolidación global del "sueño americano" una ilusión.


El nuevo desorden mundial, la impotencia de los EE.UU. y Europa con respecto al crecimiento de los conflictos internacionales, es profundamente inquietante y las catástrofes humanitarias en Siria o Sudán del Sur nos conmocionan, así como los actos de terrorismo islamista. Sin embargo, no puedo reconocer en la constelación que usted indica una tendencia uniforme hacia un nuevo autoritarismo, sino, más bien, una variedad de causas estructurales y muchas coincidencias. Lo que les une es el teclado del nacionalismo, que ha comenzado también a ser utilizado en Occidente. Incluso antes de Putin y Erdogan, Rusia y Turquía no eran "democracias impolutas". Si Occidente hubiera aplicado una política un poco más inteligente, se hubiera podido fijar el curso de las relaciones con ambos países de manera diferente - y las fuerzas liberales en sus poblaciones podrían haber sido reforzadas.


¿No estamos sobre-estimando las capacidades de Occidente de manera retrospectiva?


Por supuesto, dada la gran variedad de sus intereses divergentes, no habría sido fácil para "Occidente" elegir el momento adecuado para tratar racionalmente con las aspiraciones geopolíticas de una superpotencia rusa relegada o con las expectativas europeas de un descontento gobierno turco. El caso del ególatra Trump, altamente significativo para todos en Occidente, es de un orden diferente. Con su desastrosa campaña electoral, está llevando a un punto crítico un proceso de polarización que los republicanos han estado alimentando con cálculo frío desde la década de 1990 y que están incrementado sin escrúpulos, hasta el punto de que el "Grand Old Party", el partido de Abraham Lincoln, no lo olvidemos, ha perdido por completo el control de este proceso. Esta movilización de resentimiento está dando rienda suelta a las dislocaciones sociales de una superpotencia en declive político y económico.


Lo que sí veo, por lo tanto, como algo problemático, no es el modelo de una Internacional autoritaria que se plantea como hipótesis, sino la ruptura de la estabilidad política en nuestros países occidentales en su conjunto. Cualquier valoración de la retirada de los EE.UU. de su papel como potencia mundial siempre dispuesto a intervenir para restablecer el orden, tiene que tener en cuenta el fondo estructural, que afecta a Europa de una manera similar.


La globalización económica que Washington introdujo en la década de 1970 con su agenda neoliberal ha traído consigo, medido a nivel mundial en relación con China y los demás países emergentes BRIC, una disminución relativa de Occidente. Nuestras sociedades deben trabajar en cada país la conciencia de esta decadencia global junto con el crecimiento explosivo inducido por la tecnología de la complejidad de la vida cotidiana. Las reacciones nacionalistas están ganando terreno en los ambientes sociales que nunca o inadecuadamente se han beneficiado de las ganancias de la prosperidad de las grandes economías, porque el prometido siempre "efecto goteo" no se materializó durante décadas.


Incluso si no hay una tendencia inequívoca hacia un nuevo autoritarismo, obviamente estamos pasando por un enorme giro a la derecha, de hecho, una revuelta de la derecha. Y la campaña pro-Brexit fue sólo el ejemplo más destacado de esta tendencia en Europa. Usted mismo, como se ha dicho recientemente, "no contó con una victoria del populismo sobre el capitalismo en su país de origen". Todo observador sensato no ha podido sino sorprenderse de la naturaleza obvia irracional no sólo del resultado de esta votación, sino de la propia campaña. Una cosa es evidente: Europa también es cada vez más presa de un populismo seductor, de Orban y Kaczynski a Le Pen y la AFD. ¿Quiere esto decir que estamos atravesando un período en el que la norma en Occidente son las políticas irracionales? Algunos sectores de la izquierda ya están defendiendo reaccionar frente al populismo de derechas con una versión de izquierdas.


Antes de reaccionar de forma puramente táctica, hay que resolver el rompecabezas de cómo el populismo de derechas se apropió de los temas de la izquierda. La última cumbre del G-20 fue una pieza de teatro instructiva en este sentido. Una lectura de las preocupaciones de los jefes de gobierno sobre el "peligro de derechas" es que podría llevar a los estados nación a cerrar sus puertas, a levantar el puente levadizo y a acabar con los mercados globalizados. Este estado de ánimo abraza el asombroso cambio de política social y económica que una de las participantes, Theresa May, anunció en la última conferencia del Partido Conservador y que causó olas de ira, como esperaba, en los medios de comunicación pro-empresarial. Obviamente, la primera ministra británica había estudiado a fondo las razones sociales para el Brexit; en cualquier caso, está tratando de robarle el viento a las velas de populismo de derecha cambiando la anterior línea del partido y vendiendo un "Estado fuerte" intervencionista con el fin de combatir la marginación de los sectores "abandonados" de la población y el aumento de las divisiones en la sociedad. Teniendo en cuenta este irónico cambio de la agenda política, la izquierda en Europa tiene que preguntarse por qué el populismo de derechas está teniendo éxito a la hora de ganarse a los oprimidos y desfavorecidos para el falso camino del aislamiento nacional.


¿Cuál debe ser la respuesta de izquierdas al desafío de la derecha?


La cuestión es por qué los partidos de izquierda no se lanzan a la ofensiva contra la desigualdad social domesticando de manera coordinada y transfronteriza los mercados no regulados. Como una alternativa razonable - tanto frente al status quo del capitalismo financiero salvaje como a la agenda de un "völkisch" o retroceso nacionalista de izquierda a la supuesta soberanía de las que se ha desprovisto hace mucho a las naciones - yo sugeriría que sólo hay una forma supranacional de cooperación que persigue el objetivo de dar forma a una reconfiguración política socialmente aceptable de la globalización económica. Los regímenes internacionales de tratados son insuficientes para ello; por que, dejando a un lado por completo su dudosa legitimidad democrática, las decisiones políticas en torno a cuestiones de redistribución sólo pueden llevarse a cabo dentro de un estricto marco institucional. Eso deja sólo el camino pedregoso de una profundización institucional y la incrustación de una cooperación democráticamente legitimada a través de las fronteras nacionales. La Unión Europea fue una vez un proyecto de este tipo - y la unión política de la zona euro aún podría serlo. Pero los obstáculos en el proceso de toma de decisiones interno son muchos para eso.


Desde Clinton, Blair y Schröder, los socialdemócratas han derivado hacia la línea neoliberal imperante en las políticas económicas, ya que era o parecía ser prometedora en el sentido político: en la "batalla por el centro" estos partidos políticos pensaban que sólo podían ganar mayorías adoptando un curso neoliberal de acción. Esto significaba aceptar una vieja tolerancia de las crecientes desigualdades sociales. Mientras tanto, este precio - la “sangría” económica y socio-cultural de sectores cada vez mayores de la población - ha aumentado claramente tanto que la reacción contra ello se ha ido a la derecha. Y ¿a dónde podía ir? Si no hay una perspectiva creíble y proactiva, la protesta simplemente se refugia en formas gestuales e irracionales.


Incluso peor que la derecha populista parecen ser los "riesgos de contagio" en los partidos establecidos - y, de hecho, en toda Europa. Bajo la presión de la derecha, la nueva primera ministra de Gran Bretaña ha aplicado una política de línea dura para disuadir o incluso expulsar a los trabajadores extranjeros y migrantes; en Austria el jefe socialdemócrata del gobierno quiere restringir el derecho de asilo por decreto de emergencia - y en Francia, François Hollande, ha estado gobernando ya durante casi un año en un estado de emergencia, para gran satisfacción del Frente Nacional. ¿Está Europa alerta de esta revuelta de derechas o los logros republicanos están siendo erosionados de forma irreversible?


Mi balance es que los políticos han manejado mal el populismo de derechas desde el principio. El error de los partidos establecidos ha sido aceptar el terreno de enfrentamiento definido por el populismo de derechas: "Nosotros" contra el sistema. Aquí casi no importa un ápice si este error toma la forma de una asimilación o de una confrontación con la "derecha". Basta mirar al estridente aspirante a presidente francés, Nicolas Sarkozy, que está superando la oferta de Marine Le Pen con sus propuestas, o el ejemplo de la sobria ministra de Justicia alemana Heiko Maas que ataca con fuerza a Alexander Gauland en el debate: ambos refuerzan a su oponente. Ambos los toman en serio y elevan su perfil. Hace un año que, aquí en Alemania, todos conocemos la estudiada sonrisa irónica de Frauke Petry ( líderesa de AfD ) y el comportamiento del resto de la dirección de su fantasmal banda. Solo haciendo caso omiso de sus intervenciones se puede segar la hierba bajo los pies de los populistas de derechas.


Pero esto requiere estar dispuesto a abrir un frente completamente diferente en la política interna y al hacerlo, convertir el problema antes mencionado en la cuestión clave: ¿Cómo podemos recuperar la iniciativa política vis-à-vis las fuerzas destructivas de la desenfrenada globalización capitalista? En su lugar, la escena política es predominantemente gris sobre gris. Por ejemplo, la agenda pro-globalización de izquierda de dar forma política a una sociedad global que crece junta económica y digitalmente ya no puede distinguirse de la agenda neoliberal de abdicación política al chantaje de los bancos y de los mercados no regulados.


Por lo tanto, habría que hacer de nuevo que fueran reconocibles los programas políticos enfrentados, incluyendo el contraste entre la mentalidad abierta “liberal” - en un sentido político y cultural - de la izquierda, y el aire viciado nativista de las críticas de la derecha a una globalización económica sin restricciones. En una palabra: la polarización política debe re-cristalizar entre los partidos establecidos en los conflictos sustantivos. Los partidos que prestan atención a los populistas de derechas en lugar de despreciarlos no deben esperar para hacerlo a que la sociedad civil desdeñe su discurso y su violencia. Por lo tanto, considero que el mayor peligro es una polarización muy diferente hacia la que se dirige la oposición dura dentro de la CDU cuando mira recelosa al período post- Merkel. En Alexander Gauland reconoce de nuevo la figura central del ala Dregger de la antigua CDU de Hesse, carne de su propia carne, y juega con la idea de recuperar votantes perdidos por medio de una coalición con el AfD.


Incluso verbalmente, muchas cosas están al revés: Los políticos cada vez más son denunciado como "enemigos del pueblo" y abiertamente insultados. Alexander Gauland llama a Angela Merkel, una "canciller dictatorial". En la misma línea se inscribe la rehabilitación gradual de la "Wörterbuch des Unmenschen (diccionario de la jerga nazi)": Frauke Petry quiere llevar el concepto de "völkisch" de nuevo al lenguaje cotidiano, Björn HOCKE habla de "entartete Politik " ( "política degenerada") y, acto seguido, una diputada de la CDU sajona cae en el clásico discurso nazi de la "Umvolkung" (desgermanización) - y todo esto sin mayores consecuencias.


La única lección que partidos democráticos deben sacar en lo tocante al tratamiento de estas personas interesadas en tales términos es: deben dejar de bailar alrededor de estos "ciudadanos preocupados" y denunciarlos tajantemente por lo que son: el caldo de cultivo de un nuevo fascismo. En lugar de eso, somos testigos una y otra vez del ritual cómico, bien practicado en la antigua República Federal, de los equilibrios obligatorios: cada vez que se habla de "extremismo de derechas" los políticos se sienten obligados inevitablemente a señalar a toda prisa el correspondiente peligro de "la extrema izquierda", como si tuvieran que justificarse.


¿Cómo se explica la susceptibilidad ante el populismo de derecha de la AfD en Alemania del Este y la magnitud de los delitos de la extrema derecha allí?


No se debe, por supuesto, caer bajo ninguna ilusión en relación al fuerte éxito electoral de la AFD en los estados occidentales de Alemania, como lo demuestran los resultados de las últimas elecciones de Baden-Württemberg - incluso si las agresivas declaraciones del Sr. Meuthen (de la AFD) contra el legado liberal-izquierdista de la generación del 68 hacen suponer no tanto una mentalidad de un extremista de derechas, como una disposición relativamente antigua en la República Federal. En el oeste, los prejuicios de extrema derecha de los votantes de la AFD parecen florecer a través de un medio social conservador, que no tuvo la oportunidad de desarrollarse en la antigua RDA. En el oeste también se encuentran aquellos activistas de derecha que, inmediatamente después de la reunificación de 1990 se desplazaron en masas desde la vieja República Federal hacia el este, llevando con ellos las capacidades organizativas necesarias. Sin embargo, a juzgar por los datos estadísticos conocidos, la vulnerabilidad "sin filtrar” a los viejos prejuicios autoritarios y las "viejas" continuidades es definitivamente mayor en el este de Alemania. En la medida en que este potencial aparece en antiguos no votantes, se ha podido mantener de forma más o menos discreta hasta que ha aparecido el catalizador de nuestra reciente política de refugiados. Hasta ahora, estos votantes habían sido atraídos por la sesgada percepción política y la buena voluntad nacional de la CDU del Este o por el partido de la "Izquierda". Hasta cierto punto no hay mal que por bien no venga. Pero es mejor para un cuerpo político democrático cuando esos modos de pensar políticos cuestionables no son barridos bajo la alfombra a largo plazo.


Por otro lado, el oeste, es decir, el anterior gobierno de Alemania Occidental, que definió como se ha llevado a cabo la reunificación y la reconstrucción y que ahora tiene la responsabilidad política de las consecuencias, bien podría acabar quedándose con el bebé en vista de cómo la historia juzga estos hechos. Mientras que la población de la antigua Alemania Occidental ha tenido la oportunidad en buenas condiciones económicas de liberarse gradualmente de la herencia de la época nazi debatiendo públicamente durante décadas, librándose de los prejuicios y de unas élites continuistas, la población de la antigua RDA no ha tenido la oportunidad después de 1990 de poder cometer sus propios errores y de aprender con respecto a ese pasado nazi.


Cuando se trata de la política federal la AfD ha empujado a la Unión (CDU / CSU), al caos estratégico. Recientemente, los políticos de la CDU y la CSU redactaron un "Aufruf " (mandato) para un " Leitkultur ", una consigna política para preservar el marco cultural heredado, con la intención de detener "que el patriotismo sea abandonado a la personas equivocadas”. Se puede leer en él: "Alemania tiene derecho a estipular lo que debería ser evidente por sí mismo". "El arraigo en una patria amada y la experiencia diaria del patriotismo" deben ser promovidos.. En la (antigua) República Federal, como consecuencia de una creciente aceptación de la democracia, la Ley Fundamental actuaba como la cultura de la base y su reconocimiento se convirtió en la medida de una integración con éxito. Hoy en día, ¿estamos experimentando la transición de esta cultura de base constitucional-patriótica en una nueva cultura alemana formada por hábito y la costumbre, como el deber de dar la mano cuando se saluda a alguien?


Obviamente hemos supuesto demasiado rapidamente que la CDU de Merkel había dejado detrás de si los debates de la década de 1990. La política de refugiados ha hecho emerger una oposición interna que combina los descendientes de la derecha nacional-conservadora de la vieja CDU / CSU con los conversos de la CDU del este. Su "Aufruf " marca el punto a partir del cual la CDU se vendría abajo como partido si se la obliga a decidir entre dos opciones de como organizar la integración de los refugiados: de acuerdo a las normas constitucionales o de acuerdo con las ideas de la cultura nacional mayoritaria. La constitución democrática de una sociedad plural otorga derechos culturales a las minorías para que éstas tengan la posibilidad de continuar su propia forma de vida cultural dentro de los límites de la constitución. Por lo tanto, una política de integración constitucional es incompatible con la obligación legal de que los inmigrantes de un origen diferente sometan su estilo de vida a la cultura de la mayoría. Por el contrario, exige la diferenciación entre una cultura mayoritaria arraigada en el país y una cultura política que abarca todos los ciudadanos por igual.


Esta cultura política está, sin embargo, determinada todavía por la manera en que los ciudadanos interpretan los principios constitucionales a partir del contexto histórico del país. La sociedad civil debe esperar de los ciudadanos inmigrantes - sin poder imponerlo legalmente - que crezcan en esta cultura política. El informe que Navid Kermani, un ciudadano alemán de origen iraní, publicó en Der Spiegel sobre su visita al antiguo campo de concentración de Auschwitz es conmovedor e ilustrativo: en el babel de los visitantes de muchos países optó por unirse a un grupo silencioso de alemanes, los descendientes de la generación responsable de lo que ocurrió allí. Pero no fue en todo caso la lengua alemana del grupo lo que le movió a hacerlo.


Teniendo en cuenta que la cultura política no dejará de evolucionar dentro de una cultura democrática que vive del debate, los ciudadanos recién llegados tienen tanto derecho como los más antiguos a su propia voz en el proceso de desarrollo y cambio de esa cultura política común. El poder definitorio de estas voces esta ejemplarizado por los escritores de éxito, cineastas, actores, periodistas y científicos de las familias de antiguos "trabajadores invitados" turcos. Los intentos de conservar legalmente una cultura nacional no sólo son inconstitucionales, sino poco realistas.


En su última entrevista, en Die Zeit el 7 de julio, criticaba como "viejo lector de periódicos" una "cierta complicidad de la prensa" sin la cual la "política de embotamiento general de Merkel" no se habría extendido por todo el país. Es evidente que con la política de refugiados de Merkel estamos experimentando una nueva polarización. ¿Ve alguna posibilidad de pensar en alternativas políticas?


Dada la fijación de la AfD, me temo más bien una desaparición de las diferencias entre los demás partidos. Al referirme a una política de embotamiento general estaba hablando de Europa. En cuanto al futuro de la Unión Europea, por su parte, nada ha cambiado desde el Brexit. No se lee, por ejemplo, prácticamente nada sobre la nueva escalada del conflicto entre el ministro de Finanzas Schäuble y el FMI tras el abandono de este último del programa de ayuda a Grecia. Sin una iniciativa para cambiar la política de recortes, la falta de disposición interior en Europa para la cooperación se desarrollará en otros ámbitos políticos.


Wolfgang Schäuble, tras el Brexit, en una entrevista con Die Welt , se ha retractado públicamente de su propuesta de futuro de un núcleo proactivo europeo que él y Karl Lamers diseñaron en la década de 1990. Angela Merkel, que es una política racional que favorece un pragmatismo tecnocrático, pero que puede ser también una tacticista movida por la ambición de poder, me sorprendió con su política de refugiados constructiva. Su último viaje a África muestra que tiene la capacidad y la disposición de actuar de una manera estratégica y de largo alcance. Pero, ¿qué significa cuando, por otro lado, ya desde el año 2010, lleva a cabo una política hacia Europa desde la perspectiva estrecha del egoísmo económico nacional?. De hecho, parece pensar sólo en términos de los intereses nacionales en esa área política donde es responsabilidad de nuestro gobierno proporcionar el impulso necesario para la creación y posterior desarrollo de la UE. La política de austeridad miope de Merkel, que rígidamente mantiene el status quo, ha impedido dar los pasos necesarios y ha profundizado las divisiones dentro de Europa.


Ha exigido durante mucho tiempo una transnacionalización de la democracia, el fortalecimiento de la UE, para compensar la pérdida de control dentro de los Estados-nación en una sociedad global altamente interdependiente. Sin embargo, el anhelo de un repliegue en el Estado-nación está creciendo. Dado el estado actual de la UE y sus instituciones ¿cree que hay la más remota posibilidad realista de luchar contra esta renacionalización?


Las negociaciones sobre el Brexit traerán este tema nuevamente a la agenda. De hecho, todavía apoyo la diferenciación interna entre una Unión política más estrecha (lema: Core Europe) y una periferia de estados miembros que pueda unirse al núcleo en cualquier momento. Tantas razones políticas y económicas hablan a favor de este diseño que creo que los políticos harían mejor en creer en la capacidad de la gente de aprender, que en justificar su abandono de una alternativa político para el futuro alegando su impotencia ante fuerzas sistémicas fatalmente inalterables. La carrera de Angela Merkel ofrece, con la retirada de la energía nuclear y su política de refugiados pionera, dos notables ejemplos contrarios a la tesis de que no existe margen de maniobra política.

 

20/11/2016

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"Mi gran deseo es consolidar la igualdad y dignidad boliviana"

Mi gran sueño, que está dentro de la Agenda 2020-2025, es que Bolivia tenga cero por ciento de pobreza y ciento por ciento de cobertura de los servicios básicos en áreas urbanas y rurales, afirmó el presidente Evo Morales.

El gran deseo que tengo es consolidar la igualdad, la dignidad y la estabilidad del pueblo boliviano, declaró en entrevista exclusiva con Prensa Latina el primer mandatario indígena en este país, a bordo del avión presidencial de regreso a La Paz desde Riberalta.

Luego de una jornada de 19 horas, dar una conferencia de prensa a las cinco de la madrugada, recorrer 680 kilómetros al frente de una caravana en el departamento amazónico de Beni -parte de ellos conduciendo-, y hablar en seis poblados en la ruta, Morales dialogó una hora con Prensa Latina.

Pese al ruido de los reactores y el cansancio de recorrer un terraplén lluvioso desde Trinidad hasta Guayaramerín, cerca de la frontera con Brasil, como inicio de un proyecto para asfaltar este importante eje integrador al costo de mil 280 millones de dólares, finalmente hablamos sin prisa.

La primera pregunta lo pone a pensar sobre qué conserva el primer presidente indígena boliviano de dirigente sindical campesino y las largas marchas de protesta con un morral al hombro, y cuáles experiencias en 11 años de mandatario atesora más y cuáles preferiría no recordar.

Lo primero, comienza Evo, es una lección familiar que viene de una vivencia cultural: los principios andinos del Ama Sua, Ama Llulla y Ama Quella, que significan no robar, no mentir, no ser flojo, y esta enseñanza viene fundamentalmente de mis padres desde que era niño.

Hoy me siento seguro de mí mismo y mantengo esa herencia familiar, cultural, que es parte de mi identidad, afirma inclinándose para contrarrestar el ronroneo del avión, cuido bastante estos principios éticos y morales, primero como persona, luego como dirigente y ahora como Presidente.

Segundo, continúa, aprendí desde que era dirigente sindical que cuanto más grande es una persona debe ser más humilde; cuantas más responsabilidades tiene más compromiso, esfuerzo y sacrificio debe hacer; y lo importante de siempre estar con el pueblo, en las buenas y las malas.

Este accionar es parte de una ética, recalcó, y por eso digo que personalmente nunca llegué al Chapare (región en la que fue presidente de las seis Federaciones Sindicales del Trópico de Cochabamba) en el año 1980 con la pretensión de ser dirigente y mucho menos Presidente.

Cuando uno se organiza, reflexionó, cuando identifica los enemigos internos y externos y toma conciencia sobre la injusticia y la desigualdad, es posible enfrentar un proceso de liberación de carácter social, sindical, cultural, y también una lucha electoral.

Ahora, subrayó Morales, hay muchos más compromisos, muchas más responsabilidades, y lo que no quisiera que vuelva en mi país es esa política de separatismo que impulsaron algunos grupos de la derecha en los años 2006, 2007 y 2008 cuando intentaron dividir Bolivia.

En esta retrospectiva autobiográfica, la pregunta que se impone es cuáles son los sueños que aún le faltan por lograr, ante lo que el dirigente que acaba de recibir un verdadero baño de masas en todos los poblados y ciudades donde entregó obras sociales, esboza una sonrisa.

Sobre todo, precisó, el gran deseo que tengo es consolidar la igualdad, la dignidad y la estabilidad del pueblo boliviano.

Yo mismo no puedo creer todavía que tenga ya casi 11 años de Presidente, confesó. Antes, los gobiernos nunca garantizaron estabilidad política y por tanto nunca garantizaron el crecimiento económico, aclaró.

En crecimiento económico también hemos batido marcas, dijo, con la integración de nuestro país en comunicaciones gracias al satélite Túpac Katari, la construcción de caminos, aeropuertos, la reducción de la pobreza, y casi se termina la deserción escolar con el bono Juancito Pinto.

Es decir, precisó, con las políticas sociales implementadas por nuestro gobierno bajo el pedido clamoroso de los pueblos, movimientos sociales y especialmente el movimiento indígena campesino originario, hemos respondido y hay resultados. Esa es la enorme alegría que tengo, enfatizó.

En lo político y económico este gobierno batió récords

En lo político, comentó, es un récord histórico. Participamos en siete elecciones, entre consultas y referendos, y ganamos tres con más del 60 por ciento, igual cantidad con más del 50 por ciento, aunque 'perdimos una', en el referendo del 21 de febrero pasado.

Cuando llegamos al Gobierno en 2006 el Producto Interno Bruto (PIB) era de nueve mil millones de dólares, y en 1985 cuando comenzó aquí el modelo neoliberal ascendía a cinco mil millones de dólares, ilustró el mandatario en alusión a los logros económicos.

Dijo que en 20 años el PIB sólo había crecido en cuatro mil millones de dólares, y lo contrastó con el período de 2006 a 2015, durante la gestión del Movimiento al Socialismo, cuando llegó a 34 mil millones de dólares.

Ese es un salto histórico sorprendente, destacó Morales, de 25 mil millones de dólares de incremento del PIB en nueve años, gracias a la política de nacionalización, de recuperación de nuestras empresas públicas.

Imagínese, explicó en tono coloquial, cuánto perdió el país durante la época neoliberal, con empresas que entregaban el patrimonio del pueblo boliviano a transnacionales o con contratos inconstitucionales que privatizaban nuestros recursos naturales.

Esta situación económica, acotó, nos ha permitido dos cosas: una liberación política y otra liberación económica. Ahora no decide en Bolivia el embajador de Estados Unidos sobre su situación política, y en lo económico tampoco decide el Fondo Monetario Internacional, subrayó.

Ahora somos los bolivianos quienes decidimos sobre nuestro país, antes decidían en Bolivia los 'Chicago Boys', pero ahora lo hacemos los 'Chuquiago Boys' (nombre indígena del valle donde está asentada la ciudad de La Paz), antes decidían los gringos ahora lo hacemos los indios, recalcó el gobernante.

En mi experiencia, puntualizó, antes se importaban políticas, programas y hasta proyectos, ahora se exportan proyectos, programas y hasta políticas económicas. Hemos volteado la tortilla, como se dice popularmente, y eso nos satisface.

Se refirió a las reivindicaciones que plantea el pueblo, sin precedente alguno. 'Imagínese que el 20 por ciento de la población que ha pasado en estos 10 años de ser pobres a ser clase media tienen hoy otras reivindicaciones, otras necesidades, ya no piensan en dejar la pobreza', reflexionó.

Ello hay que entenderlo políticamente para atender sus demandas, afirmó.

En estabilidad también hemos batido récords, dijo. El presidente democráticamente electo Andrés de Santa Cruz y Calahumana, gobernó el país de 1829 a 1839, le faltaron unos meses para 10 años, y, agregó, ya nosotros lo hemos pasado.

Otro de los gobernantes que más duró en el cargo fue Víctor Paz Estenssoro, quien gobernó en cuatro ocasiones (1952-1956; 1960-1964; 6 de agosto al 4 de noviembre de 1964 y 1985-1989) por un total de unos 13 años, y el 2018 vamos a batir ese récord después de casi 190 años, resaltó como elemento inédito e histórico.

Recordó que procedía del sector más vilipendiado de la historia de Bolivia, 'el más humillado, despreciado, como es el movimiento campesino indígena originario. Nos organizamos y ahora batimos récord en estabilidad política', exaltó el mandatario.

No sé si en el futuro se repetirá, pero hay grandes perspectivas para continuar este camino de liberación mediante una revolución democrática cultural, con transformaciones sociales y la participación del pueblo.

Al pedir una reflexión sobre las causas de la derrota del referendo del 21 de febrero, y el uso por la derecha de la guerra mediática nacional e internacional con las nuevas tecnologías de comunicación social en una campaña orientada a desprestigiar los dirigentes, Morales no demoró en responder.

Reconoció la pérdida sufrida el 21 de febrero con la diferencia de un uno por ciento frente a lo que consideró semejante estructura de comunicación imperial acompañada por la derecha neoliberal, en una lucha en la cual 'han jugado un papel importante algunos medios de comunicación nacionales', observó.

El imperio con su orientación constante a la derecha, los programas conservadores, junto a los medios de comunicación del sector privado, se dedicaron a posicionar en la opinión pública mentiras tras mentiras, señaló.

La derecha en Bolivia no tiene ninguna propuesta, afirmó, 'si algo tiene la derecha son las mentiras que saben usar en sus medios para alentar el rechazo al gobierno con calumnias, e intentar desgastar al pueblo organizado y movilizado en defensa de su revolución democrática y cultural'.

Frente a esta realidad, es nuestra obligación mejorar nuestro sistema de comunicación, aseguró el jefe de Estado, al aclarar que 'si con semejante campaña no pudieron derrotarnos ampliamente el 21 de febrero es porque hay conciencia' y, recalcó, 'ahora muchos están arrepentidos porque saben que fueron engañados'.

Alertó a renglón seguido que 'ese engaño no perjudica a Evo sino al pueblo boliviano', tras agregar que los movimientos sociales constituyen un movimiento político, que tienen un programa, principios y su Agenda del Bicentenario, con objetivos enormes para el bien de todas y todos los bolivianos.

Llegó la hora de profundizar la Revolución e integración

Para el presidente boliviano, Evo Morales, lo que está pasando en algunos países suramericanos al retornar la derecha al poder es motivo de una profunda reflexión de nuestros movimientos sociales y llegó la hora de profundizar la revolución.

Quienes apostamos por la dignidad y soberanía de nuestros pueblos, enfatizó Morales, estamos convencidos de que en cualquier momento los movimientos sociales recuperarán los procesos de revolución democrática en Suramérica y en América Latina.

Lo que pasa con los servicios básicos, inclusive en los países vecinos con Bolivia, precisó, llama la atención sobre que si bien alguna gente se equivocó a la hora de votar, ahora están arrepentidos al ver los resultados de sus errores en la participación democrática.

Quienes no perdemos nuestro horizonte y tenemos principios y valores, acompañados por programas y proyectos de desarrollo pero también de liberación, confiamos triunfar en esta dura batalla, recalcó el mandatario.

Yo confío mucho en los movimientos sociales, afirmó. En Bolivia, explicó, los movimientos sociales hicimos mucha historia con resultados positivos para el pueblo, compartimos experiencias de luchas y tenemos muchos eventos de carácter social, político, económico y, sobretodo, ideológicos, que es lo más importante.

En ese cambio en un sector que pasó de ser pobres a clase media con el Proceso de Cambio, indicó, al considerar que fue 'tal vez el error del gobierno no ideologizarlo, porque la ideología acompaña al programa de liberación y los proyectos que defienden la libertad y la soberanía de los pueblos, por eso es tan importante'.

No estamos en tiempo de oligarquías y monarquías, menos de anarquías, y hay que enfrentar también las anarquías financieras y, recalcó, 'tenemos un conjunto de políticas a adoptar para garantizar esta liberación definitiva, la segunda liberación de los pueblos de Bolivia después de la fundación de la República'.

Pasamos momentos difíciles, golpes de Estado, dictaduras militares, ahora estamos en el tiempo de profundizar nuestra Revolución, enfatizó el jefe de Estado.

Interrogado sobre el tema de la integración regional y los intentos de Estados Unidos por boicotear la unidad de América Latina y El Caribe, Morales aclaró que hay muchos rubros en el tema de la integración, pero insistió en que fundamentalmente necesitamos la integración política.

Recordó a grandes líderes que han impulsado la integración regional en los últimos tiempos como Hugo Chávez, Lula (Luiz Inácio Lula da Silva), Néstor Kirchner, entre otros, y destacó el logro de incorporar temas de Estado a este proceso.

Hemos consolidado la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) después de 200 años de la fundación de las Repúblicas, y gracias a Fidel (Castro) consolidamos la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), afirmó.

Recuerdo siempre, comentó, cuando Fidel me dijo después de constituir Celac: Evo, lo que soñé se ha cumplido.

Además, agregó, hoy la OEA (Organización de Estados Americanos) es otra, pero sigue estando Estados Unidos en ella y enfatizó en que una OEA sin Cuba para América Latina y El Caribe es un tema pendiente dentro del proceso de liberación de toda la región.

Pero, ¿cuál es la arremetida del imperio norteamericano?, preguntó, y respondió que 'Estados Unidos trata de dividirnos en Unasur con la Alianza del Pacífico, y volver a las políticas del Consenso de Washington o al ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas').

No puedo entender que algunos presidentes en Suramérica mantengan esa misma política de dividir Unasur, precisó, tras lamentar que no todos los movimientos sociales en la región estén organizados para garantizar este proceso de integración por la liberación de nuestros pueblos frente a las políticas de dominación.

Estados Unidos intenta utilizar a algunos presidentes para debilitarnos, denunció Morales, al tiempo de que aclaró, 'es un debate interno el cómo Estados Unidos está usando a algunos países pro imperialistas o pro capitalistas de la región con la pretensión de que dejemos de usar la Celac'.

Ahí nuevamente reitero mi confianza en los movimientos sociales, destacó, para referirse luego a otras formas de integración territorial, e invitar a los otros países suramericanos a hablar de carreteras y líneas aéreas. A veces es más rápido llegar a Europa desde Bolivia que llegar a Paraguay o a Colombia, ejemplificó.

Esa es otra forma de integración y estamos avanzando en algunos temas importantes, anunció, para recordar luego un gran sueño compartido con Hugo Chávez y Fidel Castro de crear una línea aérea del ALBA (Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América), que salga de Bolivia, pase por Ecuador, Venezuela, Nicaragua y llegue a Cuba.

En otras esferas de integración, puntualizó Morales, hacen falta carreteras, ferrocarriles, y hay un gran proyecto para Suramérica que es el corredor ferroviario del océano Atlántico hasta el Pacífico, con el cual las exportaciones e importaciones de nuestros países van a ganar tiempo y reducir sus costos, significó el presidente boliviano.

 

Por Pedro Rioseco
Prensa Latina

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