Domingo, 02 Diciembre 2018 10:04

Cinco leyendas urbanas sobre la química

Cinco leyendas urbanas sobre la química

La globalización del chismorreo La municipalización de Europa, un proyecto en crecimiento El Gobierno de Colombia y la CIA engendraron a los narcoparamilitares que ahora inundan España de cocaína La municipalización de Europa, un proyecto en crecimiento La desigualdad de género produce una mayor mortalidad infantil.

Cuando me presento como química, suelo ver miedo e incomprensión en los ojos de la gente. A menudo se cree que los químicos son científicos locos, como la Dra. Maru en Wonder Woman, que practican magia negra y provocan explosiones. La mayoría de estas suposiciones están basadas en el desconocimiento de esta ciencia.

Por ello, me gustaría tratar las cinco ideas equivocadas más extendidas sobre la química y, con un poco de suerte, explicar qué aporta a nuestro día a día.

El término ‘química’ puede considerarse un sinónimo de materia, ya que una sustancia química es cualquier cosa que tenga masa. Por ejemplo, sustancias cotidianas como el agua, la cafeína y el azúcar. Los elementos de la tabla periódica también son sustancias químicas, al igual que sucede con las moléculas pequeñas, como la cafeína, y las grandes moléculas, como el ácido desoxirribonucleico (ADN) y esas cadenas casi infinitas llamadas polímeros, como los plásticos.

Ilustración de algunas de las sustancias químicas más frecuentes: 1,3,7-trimetilxantina (cafeína), ácido desoxirribonucleico (ADN) y poliestireno (poliestireno extruido) Alexandra Gellé, Author provided.

 


Primer malentendido: Los productos sin sustancias químicas son más seguros

 

Los elementos químicos son los ladrillos que construyen el mundo que nos rodea. Ya sea porque hayan surgido de forma natural o porque hayan sido creados por el hombre, están por todas partes. No existen productos carentes de sustancias químicas, ya que cualquier cosa que toquemos es materia y, por lo tanto, una sustancia química. Los que anuncian productos “libres de químicos” en realidad quieren decir que dichos productos no contienen sustancias químicas peligrosas. Pese a ello, las empresas sacan provecho del miedo que las personas sienten hacia la química en sus anuncios, lo que hace incrementar el recelo de los consumidores.

Alexandra Gellé@AlexGelle

 

Fachada de la tienda The Nue Co. en Nueva York

 

Segundo malentendido: Si no puedes pronunciarlo, es perjudicial

 

Los nombres de las sustancias químicas suelen ser terroríficos y suscitan inseguridad. Sin embargo, sus nombres no tienen relación alguna con el peligro que suponen ni con su origen. ¿Alguna vez ha consumido ácido acetilsalicílico o hidrogenocarbonato sódico? Si alguna vez se ha tomado una aspirina o ha comido algo que tuviera bicarbonato, la respuesta es sí.

 

A veces se utilizan nombres comunes para designar sustancias químicas. El monóxido de dihidrógeno (H₂O) se abrevia en “agua” y la 1,3,7-trimetilxantina suena complicada, pero se conoce de forma coloquial como “cafeína”. Los químicos a veces muestran un agudo sentido del humor al nombrar ciertos elementos y moléculas…

 


Californio (Cf), Quebecol (molécula presente en el sirope de arce), SEX (siglas en inglés para etil xantato de sodio y que también significa ‘sexo’) Alexandra Gellé.

 


Tercer malentendido: Productos orgánicos mejor que sintéticos

 

¿Sabía que los químicos pueden fabricar sintéticamente productos naturales en sus laboratorios? ¿Sabía que la gasolina, desde un punto de vista meramente químico, es una sustancia orgánica?

En 1789, el químico francés Antoine Laurent Lavoisier escribió en Traité élémentaire de chimie:

“Nada se crea ni se destruye, solo se transforma”.

Para inventar nuevas sustancias químicas, los químicos tienen que trasformar las que ya existen. Siempre utilizan materiales de origen natural como punto de partida para crear nuevas moléculas. Las sustancias químicas fabricadas en los laboratorios tienen su origen en la naturaleza (petróleo, madera, etc.) y con frecuencia son orgánicos, ya que contienen sobre todo átomos de hidrógeno, carbono y oxígeno.

El peligro es intrínseco a toda sustancia química, pero es la dosis lo que las hace venenosas. Es decir, no debemos temer la pequeña cantidad de cianuro que las manzanas presentan de forma natural y una barbacoa chamuscada no va a hacer que desarrollemos un cáncer. Sin embargo, beber unos seis litros de agua o 175 tazas de expreso puede ser letal.

Los productos sintéticos creados en laboratorios no son necesariamente más o menos peligrosos que otras sustancias químicas presentes en la naturaleza. Ya sea una molécula artificial innovadora o un producto natural creado por el hombre, el peligro depende de su estructura y no de su origen. También hay muchos venenos naturales secretados por plantas y animales. Sin embargo, los químicos dedican la mayor parte del tiempo a diseñar nuevas moléculas de las que la sociedad y el medio ambiente pueden beneficiarse, ya sean nuevas moléculas para medicamentos o nuevas baterías para automóviles eléctricos.


Cuarto malentendido: Las nanopartículas son inofensivas

 

Las nanopartículas son pequeños grupos de átomos de entre 1 y 100 nm (el equivalente a 1/10.000 la anchura de un pelo humano), que se encuentran en muchos productos de uso cotidiano. Son tan pequeñas que resultan invisibles al ojo humano, pero no para los ecosistemas. De hecho, ya se sabe que las nanopartículas son tóxicas para la vida acuática.

Dado que no podemos advertir su presencia en el medioambiente, a menudo no nos damos cuenta de la gran cantidad de nanopartículas que tenemos a nuestro alrededor y descuidamos el impacto que generan.

Las nanopartículas, ya sean plásticas o metálicas, están presentes en muchos productos del cuidado personal como pastas dentífricas, exfoliantes para la piel y cremas solares. Se utilizan principalmente para la protección solar, como agentes antimicrobianos, aditivos y colorantes.

Desafortunadamente, las plantas de tratamiento de aguas no pueden filtrarlas por lo que acaban en arroyos, lagos y océanos. En consecuencia, se convierten en el alimento de la vida marina para, finalmente, alcanzar la cadena trófica y formar parte de nuestra cena.

La industria química ha comenzado a reducir el número de productos que contienen nanopartículas, pero muchas pinturas y protectores solares aún son fuentes potenciales de contaminación. Pese a ello, las nanopartículas parecen ser prometedoras para la medicina y el tratamiento del cáncer, por ejemplo.

 

Usos habituales de la nanotecnología. Infografía: Andy Brunning, CC BY-NC-ND

 


Quinto malentendido: Los químicos son malvados

 

Los químicos son responsables ante la sociedad en lo que se refiere al desarrollo de productos nocivos para el medioambiente y la salud humana. Han realizado grandes progresos en el desarrollo de productos más limpios y ecológicos. A pesar de ello, la industria y los consumidores han tardado en adoptar este tipo de alternativas, a no ser que fuesen más baratas y, al menos, igual de eficientes.

Algunos días, los químicos desearíamos ser magos, capaces de crear soluciones de la nada. Sin embargo, continuaremos avanzando gracias a la investigación, creando nuevos productos e incentivando alternativas ecológicas que reemplacen las viejas costumbres. La química es una herramienta poderosa e innovadora, pero debemos usarla de manera inteligente.

Para los químicos, el vaso siempre está lleno. Una parte está llena de líquido y la otra de aire: nitrógeno (N₂), oxígeno (0₂), argón (Ar), dióxido de carbono (CO₂), etc. Gracias a la química se logran increíbles descubrimientos que mejoran nuestra calidad de vida… y aún queda mucho por descubrir.

 

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation

Descubren un agujero negro que hace que el espacio de su alrededor gire

El agujero gira a una velocidad que está próxima al límite de lo establecido por la teoría de la relatividad de Albert Einstein.

La NASA y la Agencia Espacial India (ISRO) han identificado un agujero negro que gira a una velocidad que está próxima al límite de lo establecido por la teoría de la relatividad de Albert Einstein. De ser así,  el agujero sería capaz de hacer que el espacio que se encuentra a su alrededor también girase.

 

Las velocidades registradas, según publica Astrophysical Journal, no se habían visto nunca antes y sólo se han encontrado otros cinco casos con características similares.

 

El agujero fue descubierto por el satelite AstroSat de la ISRO y después, la NASA confirmó la velocidad del giro desde el observatorio de rayos X Chandra. 

Las nuevas guerras frías de Internet: EU vs. China

Antecedentes: Ya había analizado la balcanización a la que propende Internet. Hace más de cinco años abordé la tendencia “hacia la balcanización de la cárcel global del Internet estadunidense (http://bit.ly/2P7pehF)” debido al “superescándalo orwelliano del Prisma de National Security Agency (Agencia de Seguridad de Estados Unidos, NSA por sus siglas en inglés), del ciberespionaje de la dupla Estados Unidos/Israel (ver Bajo la Lupa, 12 y 16/6/13)”.

Cuatro días más tarde alerté sobre “la muerte de la privacidad ciudadana por el orwelliano Estado Google (http://bit.ly/2PcZxMD)”.

Cuatro meses después, abordé que los Brics alentaban la “balcanización del Internet para contrarrestar el espionaje global de la NSA, brazo del cibercomando del Pentágono (http://bit.ly/2EzxCSN)”.

Hechos: Cinco años más tarde, el consejo editorial del The New York Times (NYT) avizora la ruptura de la web debido a los conflictos geopolíticos y a la censura del Internet, por lo que la próxima década puede constituir “otro frente de la nueva guerra fría (https://nyti.ms/2PaN8bP)”, cuando una terrorífica (sic) relación con Europa y las incrementadas hostilidades con China estimulan la tendencia hacia la balcanización.

La tesis de NYT es que pronto habría tres Internet: los de Estados Unidos, China y Europa, y no necesariamente el de Estados Unidos será el mejor.

NYT coloca a Europa como tercero en discordia, mientras en septiembre Eric Schmidt (ES), anterior ejecutivo en jefe de Google, afirmó que el Internet sería más probablemente dividido en dos: uno encabezado por China y otro por Estados Unidos.

Él adujo que se trata de una bifurcación entre China y EU: si uno ve a China, la escala de las empresas que son construidas, sus servicios, la riqueza creada, es fenomenal (sic). El internet chino es el mayor porcentaje de su PIB, que es un gran número, el mismo porcentaje de EU –en el momento en que despega su Ruta de la Seda que involucra a 60 países.

CNBC expone con detalle el evento privado auspiciado por Village Global VC –que se publicita como una empresa de asociación de capitales apuntalada por los más exitosos empresarios del mundo como ES, Jeff Bezos y Bill Gates (http://bit.ly/2PavrJC).

NYT pone en relieve la “controversia ( sic)” generada por Sundar Pichai, sucesor de ES, cuando Google desarrolla el Proyecto Dragón Volante (https://cnb.cx/2PaPvLL )”, mediante el cual contempla penetrar en el mercado chino, que no es tan sencillo en momentos de la alta tensión multidimensional de Donald Trump contra China.

El mercado chino no es nada despreciable: 772 millones de usuarios de Internet y más de 500 millones en Mobile.

Según NYT, ES desechó la probabilidad de que “Internet permanezca global ( sic)”.

¿Cómo puede ser global el Internet, en la fase de la desglobalización, del desorden global geopolítico, de las guerras comerciales transcontinentales y de la competencia por el alma de la inteligencia artificial entre EU y China?

ES, degradado en Alphabet a simple técnico, comentó que “Silicon Valley necesitará los principios de la inteligencia artificial antes de colaborar con el Pentágono (http://bit.ly/2P9Wnt0)”.

NYT critica –quizá con justa razón, y en espera del devenir tecnológico de Europa en medio de su balcanización geopolítica– que ES haya descartado demasiado rápido el Internet europeo, cuando a juicio del polémico rotativo neoyorquino todas las señales apuntan a un futuro con tres Internet: Estados Unidos/China/Europa, con sus respectivas idiosincrasias digitálicas, regulaciones e interpretaciones de vigilancia ciudadana y de cocciones artificiales de falsificados derechos humanos.

NYT agrega que si el futuro de Internet es una guerra fría tripartita, Silicon Valley desea hacer dinero en tales tres mundos –como si fuera fácil para el inconsciente colectivo global olvidarse de las demoledoras revelaciones de Edward Snowden hace cinco años, que pusieron a EU en la picota del totalitarismo digitálico.

CONCLUSIÓN: Ben Gomes, prominente investigador de Google, confesó a su equipo de trabajo que este es un mundo en el que ninguno de nosotros ha vivido antes.

¿Es el umbral de la nueva era de la distopía cibernética?

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Publicado enInternacional
Martes, 09 Octubre 2018 08:45

Robots saltarines sobre un asteroide

Robots saltarines sobre un asteroide

Una proeza tecnocientífica japonesa a 300 millones de kilómetros de la Tierra entra en una nueva fase.


“He terminado mi trabajo… exploré Ryugu durante más de 17 horas. Eso es más de lo que mi equipo esperaba. ¿Me pagarán las horas extra?” Adaptándose a las modas infantiloides de las redes sociales, así se expresaba supuestamente en Twitter el módulo robótico Mascot, convertido en personaje en aras de la comunicación popular, después de aterrizar con éxito la pasada semana sobre el asteroide Ryugu y cumplir su misión de observar, adquirir datos y transmitirlos a la Tierra hasta que su batería se acabó.


A pesar de estas presentaciones simplistas que tanto chirrían a muchos científicos, la misión espacial japonesa Hayabusa 2 es cualquier cosa menos simple y hasta ahora ha tenido éxito en todas sus fases. Antes de que la nave nodriza japonesa soltara a Mascot, un vehículo francoalemán que tiene el tamaño de una caja de zapatos, habían llegado a la muy oscura superficie de Ryugu dos pequeños robots saltarines japoneses, llamados Minerva. Alimentados por energía solar, el dúo ha mandado espectaculares imágenes e incluso un vídeo mientras sigue tomando datos que también envía a la Tierra. Son los primeros robots móviles que se posan sobre la superficie de un asteroide en la historia de la exploración espacial, recalcan los responsables del proyecto en la agencia espacial japonesa JAXA, que califican el logro como el sueño de muchos años hecho realidad por fin. Mascot también dispone de un brazo oscilante externo para saltar.


Ryugu (El Palacio del Dragón en japonés) es uno de los muchos asteroides que circulan entre las órbitas de la Tierra y de Marte. Ahora está a casi 300 millones de kilómetros de la Tierra. Tiene forma de diamante y mide casi un kilómetro de diámetro, pero su gravedad es tan baja que solo se puede explorar su superficie si los vehículos que descienden pegan saltos sobre ella. Los Minerva lo hacen sobre unas finas patas que también sirven de termómetros, evitando así salir despedidos. Una misión muy arriesgada por la irregular y pedregosa superficie del asteroide, que fracasó en el primer intento (la misión Hayabusa 1) en 2005.


La nave nodriza, que tiene una masa de 600 kilogramos, despegó de la Tierra en 2014 y está en órbita del asteroide desde el pasado mes de junio. Se propulsa con un motor iónico alimentado por el gas xenón, del tipo que ya han utilizado otras naves espaciales. El estudio de este tipo de asteroides ricos en carbono y moléculas orgánicas interesa no solo por lo que pueden revelar sobre los primeros tiempos del Sistema Solar sino también por las incógnitas existentes sobre cómo llegó el agua a la Tierra y el origen de la vida en el planeta.


Una vez cumplida esta difícil fase de la misión, a Hayabusa 2 le queda todavía liberar un tercer robot saltarín, el año que viene, así como descender varias veces sobre el asteroide para tomar muestras que volverán a la Tierra en una cápsula autónoma dentro de dos años.
A últimos de octubre la nave se posará por primera vez sobre Ryugu y recogerá muestras. Luego tiene previsto lanzar una pequeña carga explosiva sobre la superficie para provocar un cráter del que se extraería material en un segundo contacto. Esta fase es muy complicada, porque mientras Hayabusa se esconde detrás del asteroide para evitar daños, una pequeña cámara que habrá liberado antes se encargará de confirmar la explosión y tomar imágenes del cráter, explica Makoto Yoshikawa, investigador principal de la misión.


El plan de la misión está lleno de peligrosas maniobras, ya que la nave se ha acercado muchísimo en varias ocasiones a la superficie, llegando a estar a solo 50 metros de esta antes de soltar a Mascot, por ejemplo, que va equipada con cuatro instrumentos: un microscopio, un magnetómetro, una cámara y un radiómetro.


En los próximos meses habrá que estudiar todos los datos obtenidos en esta fase de la misión Hayabusa, además de seguir con el plan previsto, pero la exploración de pequeños cuerpos celestes también se ampliará en este periodo, ya que la nave Osiris-Rex de la NASA se está acercando al asteroide Bennu, de apenas 500 metros de diámetro. El 3 de diciembre se aproximará a solo 20 metros de su superficie e iniciará una larga serie de sobrevuelos, tomando imágenes y analizando la superficie para elegir la zona donde intentará tomar muestras en 2020.
Todavía más lejos, la nave automática New Horizons que sobrevoló Plutón en 2015 por primera vez en la historia se acerca ahora a un objeto celeste del cinturón de Kuiper llamado Ultima Thule, que pretende sobrevolar el 1 de enero de 2019. Está situado a 6.600 millones de kilómetros de la Tierra, una cifra mareante que convierte esta misión en la exploración del cuerpo más distante hasta la fecha. Las imágenes, también las que se han tomado a más distancia en la historia, ya han empezado a llegar.


La NASA no ha entrado en la moda de convertir sus misiones en personajes de las redes sociales. Si no, seguro que escribiría algo así como: “Me acerco a Ultima Thule a 52.000 kilómetros por hora. ¡Espero no estrellarme!”. Esperemos, porque emoción seguro que no falta.

 

Estamos ante un tiempo para soñar y tomar alientos de construir en conjunto

Palabras de apertura a la presentación de libros a dos voces, en Intercambio de saberes, entre Arturo Escobar y Carlos Eduardo Maldonado; evento llevado a cabo el pasado 30 de agosto en las instalaciones de la Institución Educativa Distrital Camilo Torres de Bogotá.

 

Una civilización está muriendo ante nuestros ojos. En medio de su profunda crisis, el capitalismo se torna más violento y agresivo con la humanidad y con la naturaleza toda; no es casual por tanto que cada día que pasa aumente la xenofobia, el racismo, los feminicidios, las desapariciones, las muertes violentas, las guerras locales como expresión de confrontación de las potencias en cuerpos ajenos, las angustias y los malestares de la sociedad; cada día que pasa, con la extracción de agua de bolsones acumulados por la naturaleza por milenios, con el extractivismo y otros métodos y mecanismos que pretenden hacer rendir más a la madre tierra, la llevan hasta el límite.

 

De igual manera, los depredadores de la vida levantan muros y todo tipo de obstáculos para impedir el ingreso a sus territorios de los indeseables procedentes de los países periféricos, militarizan los campos y las ciudades, estimulan el fortalecimiento de los nacionalismos y de las derechas, haciendo de la democracia un simple formalismo electoral. Recursos todos estos con los cuales el desahuciado hace hasta lo imposible por seguir con vida en el planeta, controlándolo.

 

Mientras tanto, en la vida diaria que muchas veces se siente vacía, sin sentido y caótica, donde se impone el individualismo y la dispersión social, muchos y muchas empiezan a sentir que esta realidad no es la que desean vivir, que la vida debe tomar otro sentido, y que ese nuevo horizonte debe empezarse a construir aquí y ahora. Un nuevo mundo ya está naciendo.

 

Todo esto ocurre a pesar de vivir un tiempo que hace un siglo era difícil de imaginar. Contamos –como especie– con la mayor revolución científica de toda la historia, a la par de la cuarta revolución industrial. Avances posibles, únicamente, por el trabajo realizado por el conjunto de quienes habitamos el planeta, pero que, privatizados, terminan favoreciendo a unos pocos. Como es lógico, estos bienes no deben ser privados sino, por el contrario, deben pertenecerle a toda la humanidad.

 

Con los avances que tenemos en estos momentos, si estuvieran al servicio del conjunto humano, nuestra especie podría dejar de padecer angustias y alcanzar la vida digna y plena, pues con la tecnología actual, que entre otras maravillas ha permitido la socialización del conocimiento, podríamos eliminar el analfabetismo del mundo, así como visibilizar todas las culturas y saberes no occidentales como bases fundamentales para crear y construir ese otro mundo que ya está naciendo.

 

Con estos avances, el trabajo podría dejar de ser una carga para convertirse en un espacio para la realización de cada uno, pues con el nivel actual de producción es posible llegar en poco tiempo a una distribución equitativa de alimentos y riquezas, así como a una drástica reducción de los horarios de trabajo, por ejemplo a dos o tres horas diarias, dejando así tiempo para la imaginación, el goce, el trabajo libre y experimentar con ello la vida digna, y así reconstruir el planeta.

 

Para así avanzar, es cuestión de poder y democracia. Para esta, es la primera vez que la humanidad cuenta con las bases materiales y culturales para consolidar la democracia real, radical, plebiscitaria, donde la política deje de ser una actividad de políticos profesionales y pasemos a un momento donde las decisiones de la economía, educación, ciencia, cultura, salud, ordenamiento territorial, y toda la complejidad de la vida misma, sean decididas en colectivo.

 

Es un sueño y un reto, ante una realidad compleja. Es claro que para llegar a esta victoria de la especie humana es necesario dejar a un lado al capitalismo. Es tiempo, por tanto, de imaginar y trabajar por construir otras relaciones humanas –horizontales, antipatriarcales, anticoloniales– que permitan llegar al postcapitalismo.

 

Esta es una tarea para la sociedad en su conjunto y un reto especial para los movimientos sociales, que debemos empezar a construir alternativas políticas más allá del Estado-nación, pues la historia demanda una ruta y un método nuevo para por fin hacer real el propósito universal de vida digna.

 

Los aportes que sobre este particular nos hacen los profesores Arturo Escobar y Carlos Eduardo Maldonado, son referentes, argumentos, tesis, proposiciones, que debemos empezar a problematizar, cuestionar, debatir. Pues son aportes para seguir en la tarea de esos otros mundos posibles, que ya están naciendo.

Sean bienvenidos a este encuentro que nos permitirá imaginar otros mundos posibles, mundos que no deben quedar únicamente en teorías y literatura, sino que, por el contrario, debemos empezar a construir y materializar aquí y ahora.

Publicado enEdición Nº250
Rosenell Baud, detalle (Cortesía de la autora)

La inexistencia de una política de ciencia y tecnología en Colombia ha resaltado desde siempre, no obstante la creación de Colciencias. Lo dominante por décadas no es más que una instancia de trámite de becas, gestión de grupos de investigación e investigadores y dineros de apoyo. Con una observación: toda la investigación que ha recibido algún apoyo por parte de Colciencias es fundamentalmente investigación experimental y aplicada. Colombia no ha sabido de apoyo público a la investigación básica.

 

A lo que lleva el realismo político. Unos días antes de su posesión, el presidente electo Iván Duque solicitó una cita ante la Academia de Ciencias –que en Colombia, por imitación de la de España, se llama: Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales–. La reunión tuvo lugar efectivamente, y a ella asistió, en la sede de la Academia, el presidente electo en compañía de varios asesores. Por parte de los investigadores y académicos colombianos asistió el Colegio Conjunto de las Academias, y varios destacados investigadores, incluyendo el presidente de la Academia, profesor Enrique Forero.


La reunión fue un hecho inaudito en toda la historia de la República. Durante más de 150 años ningún presidente había visitado la sede de la Academia, y el último registro al respecto fue el general Francisco de Paula Santander, quien también en una ocasión visitó la Academia y tuvo varias entrevistas y encuentros. Jamás, ningún gobernante nacional tuvo sensibilidad alguna ante las Academias colombianas; con la excepción, en muchas ocasiones, de la Academia Colombiana de Medicina, que cumple un papel consultivo, simplemente, ante diversas decisiones y acciones en materia de salud pública.


En la reunión entre Duque y los académicos presentes se mencionaron varios puntos sensibles, como la creación del Ministerio de la Ciencia; incrementar el apoyo económico a la ciencia y la tecnología, con el 1 por ciento del PIB, una promesa incumplida desde siempre; revivir la Misión de Ciencia Tecnología e Innovación (la llamada “Misión de los Sabios”).


El ambiente de la reunión fue cordial, de entendimiento, distendido.


El carácter inaudito de esta cita tiene que ver con el hecho de que históricamente los gobiernos nacionales han desatendido a la ciencia y la tecnología, y si ahora la educación es una preocupación auténtica, se debe principalmente a las presiones por parte de la Ocde para que el país invierta más en educación como una condición de desarrollos social y económico. Tradicionalmente el presupuesto en gasto militar ha sido siempre muy superior al gasto social: educación, vivienda, salud. A título conjetural podría decirse que la jugada del expresidente Santos de solicitar la admisión de Colombia en la Otan puede deberse a camuflar el gasto militar, que ha sido históricamente la principal preocupación económica, financiera y política en el país.


Interpretaciones. Versión 1


Una primera interpretación de este hecho inaudito afirma que o bien la iniciativa del encuentro fue de Duque mismo o bien de alguno de sus asesores, pero que, en cualquier caso, se debe a presiones por parte de la Ocde para que nuestro país asuma a la ciencia y la tecnología como un motivo serio de políticas públicas.


Al respecto, cabe mencionar que ni Duque, ni Petro ni Fajardo, los principales candidatos en las pasadas elecciones, hicieron absolutamente ninguna mención en sus programas, propuestas e iniciativas a la ciencia y la tecnología. Petro fue quien más se acercó, pero indirectamente dado que en una sola ocasión hizo alguna referencia a Colciencias. De suerte que si antes de las elecciones no hubo una declaración explícita del hoy jefe de Estado a la ciencia y la tecnología, por inferencia indirecta cabe concluir que la iniciativa salió de alguno de sus asesores. La inteligencia de Duque estriba en haberlo escuchado y haber seguido sus sugerencias.


Una preocupación pertinente, toda vez que el país está resagado de manera notable en este campo, ocupando, por demás el quinto lugar entre los paises que más invierten en ciencia y tecnologia en nuestra región, antecedidos con olgura por Brasil, Argentina, México y Chile. De hecho, Chile, es el segundo país con mayor impacto y citaciones en sus trabajos en Latinoamérica. Ahora bien, basta una mirada a las políticas de inversión chilenas para reconocer que la distancia entre este país y Colombia tiende a crecer. De esta suerte, si Colombia se desprende del pelotón de punta, sin ofender, quedaría al nivel de Perú, Costa Rica o Venezuela, y con ellos, del pelotón trasero de persecución, como se dice en ciclismo. En los cuadros comparativos es una costumbre omitir siempre el nombre de Cuba, que tiene la mejor educación de América Latina y algunos de cuyos desarrollos científicos estratégicos se acercan a los mejores en el mundo (como biotecnología, investigación clínica, software, por ejemplo).


De esta manera y ante el interés del nuevo Presidente, es indudable que muchas de las decisiones y acciones en política nacional son el resultado de demandas o exigencias de la Ocde. La sujeción o supeditación a esta organización es el precio de haber sido admitidos al “club de los mejores países y las mejores prácticas”. Hay que decir que muchas de las exigencias son mucho más avanzadas y desarrolladas de lo que las élites colombianas jamás llegaron a pensar; tal es el caso, por ejemplo, de las políticas sindicales.


Pues bien, en una primera interpretación, Duque estaría pensando en ciencia y tecnología más por invitación de la Ocde que por iniciativa propia; lo cual no es por sí mismo nada negativo.


Interpretaciones. Versión 2


La ciencia y la tecnología no han desempeñado, ni mucho menos, un papel importante en la historia de la nación colombiana. Ciertamente que existen nombres destacables: a nivel nacional, continental e incluso internacional. Pero todos y cada uno de ellos ha sido, hasta la fecha, el resultado de sus propios esfuerzos y capacidades antes que el producto de políticas de estado y de gobierno. Pues bien, una segunda interpretación apuntaría en la dirección de una auténtica preocupación conjunta por la ciencia y la tecnología, por el conocimiento y la investigación en general. Los académicos e investigadores necesitan fuentes de financiamiento, y a los indicadores macroeconómicos también les interesa tener y mostrar centros, institutos, grupos e investigadores de primer orden. Todo ello implica una radical transformación del aparato global de gestión del conocimiento. Va siendo un imperativo no escrito que cada vez más los rectores de las universidades tengan doctorado; va siendo una exigencia no reclamada que los doctorados deben poder incorporarse al sector público tanto como al sector privado. En diversas instancias esto ya está comenzando a suceder. Y siempre, es indudable a todas luces, que la existencia de doctores se corresponde directamente con el crecimiento económico, y el desarrollo humano y social de un país. Los diagnósticos son conocidos, con suficiencia, por unos y por otros.


Es más, existe cada vez más la conciencia de que tener doctorados no es suficiente, y ya diversas universidades han comenzado a abrir y a crear postdoctorados –la verdad, en ocasiones, más como un tema económico antes que como desarrollo del propio conocimiento. No importa. Son bienvenidos y necesarios los postdoctorados. Este es/sería tema de otro artículo.


Por demás, la eventual recreación de la Misión de Ciencia, Tecnología e Innovación es un fenómeno que conviene a todos, siempre y cuando los compromisos sean sinceros, y siempre y cuando suceda lo que jamás ha tenido lugar en materia de políticas públicas: un respeto sincero y abierto al conocimiento (la idea de competencias en la educación apunta, como ha sido ya dicho reiteradas veces, hacia el mercado laboral antes que hacia el desarrollo humano y social).


Digamos entonces, que hay una constelación propicia que beneficia tanto a académicos y científicos como a gobernantes y tomadores de decisión, para decirlo de manera clásica. Es lo que los gringos llaman: “The right man at the right place”. Los años acumulados de desencuentros y sospechas de lado y lado permiten, en un nuevo contexto nacional e internacional superar distancias y acercar intereses que benefician a todos.


La idea de base entonces, aquí, es que “se debe confiar en la gente, hasta que demuestren lo contrario”, para usar la expresión manida.


Interpretaciones: Versión 3


Una tercera interpretación puede ir en la dirección que indica que de parte del Estado pareciera haber una preocupación sincera por la ciencia y la tecnología en el contexto del postconflicto y la construcción de la paz. La dificultad de este argumento estriba en que en Colombia el Estado ha sido inexistente o imperfecto, particularmente de cara a políticas sociales y de conocimiento. Como es sabido, la primera vez que el presupuesto de educación ha llegado a ser superior al de defensa fue con el gobierno de Juan Manuel Santos, advirtiendo que no es que la diferencia sea verdaderamente grande. Existe un vínculo directo y necesario entre educación y producción de conocimiento e investigación. Aquella sienta las condiciones de posibilidad para estos. Duque sería, así, simplemente la expresión de un interés cuya epidermis es la cienciometría en toda la acepción de la palabra.


La cienciometría es la medición cuantitativa de la ciencia y el conocimiento, desde los propios académicos e investigadores (índice h) hasta las universidades que entran a participar en los más importantes rankings (el de Shanghai, el más prestigioso, y luego también The Times Higher Education, The Web of World Universities, el Center for Higher Education Development, Scimago, y varias más), pasando por la acreditación (nacional e internacional) de programas, y los escalafones de grupos de investigación, por ejemplo.


Las políticas sociales son hoy por hoy una sola y misma cosa con las políticas de educación y las políticas de ciencia y tecnología. Este constituye un conjunto de políticas públicas, si cabe la expresión. Este conjunto define las apuestas de un país y un gobierno en el marco de la sociedad de la información, la sociedad del conocimiento, la sociedad de redes, tres maneras diferentes de señalar a una misma dimensión.


En este campo, la mejor expresión, o el producto más acabado del desarrollo de una sociedad está definido, hoy por hoy, por la cuarta revolución industrial. La llamada genéricamente revolución 4.0. Pues bien, la cienciometría es una realidad inescapable. Existen rankings y escalafones de muchas cosas: hospitales, compañías de aviación, los mejores lugares para trabajar, tanques de pensamiento, y muchos más, y no solamente de universidades. Sin embargo, en cualquier caso, el elemento transversal a todos ellos es el conocimiento, la investigación. Y esto se expresa de muchas maneras: artículos científicos, libros en editoriales reconocidas, registros, patentes.


Amanecerá y veremos


No hay que olvidar nunca que en un mundo diferente de suma cero, esto es, un mundo alta y crecientemente interdependiente, la política es geopolítica. El sistema capitalista se encuentra en un cuello de botella, y no está seguro de cómo salir de allí. Diversas propuestas, diversos pronósticos han sido elaborados, pero ninguna parece ser suficiente o necesario. Sin embargo, un denominador común a las propuestas de salida es el reconocimiento explícito de la ciencia y la tecnología. Sin embargo, este mismo argumento es el que alimenta varias de las propuestas de tipo alternativo a esta civilización, al sistema de libre mercado. La ciencia y la tecnología adquieren su valoración en función de los horizontes de vida que avizoran, que constituyen, a los que apuestan y arriesgan. Es la afirmación y el posibilitamiento de la vida lo que confiere a la ciencia su validez y sentido. No simplemente el crecimiento del mercado, el consumo y el hiperconsumo, que es lo que esclaviza a los seres humanos.


Naturalmente que caben otras interpretaciones. Pretender lo contrario es ingenuo. En cualquier caso es indudable que de ser auténticas las intenciones de Iván Duque, deberán implementarse en los primeros cuatro o seis meses de su gobierno, a más tardar. De lo contrario la sospecha puede aumentar, la desesperanza puede nacer, los recelos y las distancias pueden aumentar. Una parte de la comunidad académica ya ha empezado diversas reuniones en la dirección mencionada. Seguramente lo mismo estará sucediendo del lago del Gobierno. En los próximos cuatro a seis meses “amanecerá y veremos”.


¿Aumentará el presidente Duque la inversión al 1 por ciento del PIB, como fue siempre la aspiración de la comunidad científica? No hay que olvidar que la deuda pública de Colombia asciende ya al 57 por ciento del PIB. ¿Creará el Ministerio de Ciencia y Tecnología? Sería deseable, sin olvidar los problemas de corrupción que entrañó e implican la famosa ley de regalías. ¿Escuchará el gobierno nacional a la comunidad científica, y la tratará de par a par con respeto como en los mejores países de la Ocde? La policía y el ejército, por su parte y tal vez como una luz respecto a lo que viene, andan en una labor de seducción y atracción abierta de profesores e investigadores nacionales para llevarlos a sus escuelas, centros e institutos. Han comenzado, decididamente por la atracción o “captura” de profesores de universidades. Al interior de las propias Fuerzas Armadas y de la Policía hay personas que se están formando en los niveles más altos del conocimiento, con doctorados. Por inferencia, cabe entonces pensar que desde el gobierno de Iván Duque hay una lectura adecuada de las dinámicas en curso, las posibilidades y los horizontes.


Las cartas están echadas. ¿Se trata de una nueva partida, o de la continuación de una partida anterior, algo ya vieja?


Una nota final: la presunta buena actitud del hoy presidente Duque dista mucho de la tradición de su partido, el Centro Democrático. O bien, es quizás una muestra de preocupación. En efecto, como es sabido, Álvaro Uribe logró dividir al país en dos, y ciertamente tiene amplias bases populares entre la sociedad. Sin embargo, nunca, ni en sus ocho años de gobierno ni antes, ni después, hasta la fecha, ningún gran intelectual, académico, o personas de la cultura ha acompañado a Uribe y su equipo. Los dos únicos “intelectuales” que siempre lo acompañaron fueron Luis Carlos Restrepo, hoy prófugo de la justicia, y José Obdulio Gaviria, un personaje oscuro e intelectual de poca monta. ¿Será que el Centro Democrático, hoy en voz de Duque, desea atraer hacia sí a una parte de la comunidad científica y académica? ¿Y a través suyo a académicos y artistas? Mucha agua ha pasado bajo el puente… n

 

*Investigador. Profesor universitario.

 


 

Líneas generales para implementar una política de punta en ciencia y tecnología en Colombia

 

Una política de ciencia y tecnología en Colombia debería incluir los siguientes elementos:

• Creación y fortalecimiento de doctorados y fuerte apoyo a los mismos
• Vinculación de doctores (Ph.D.) al aparato productivo
• Investigación para el desarrollo de tecnologías vernáculas en el país
• Fuerte internacionalización de los doctores e investigadores en el país con apoyo a participación de eventos de primer orden internacional e invitación de destacados investigadores al país
• Reducción significativa de los impuestos a la importación de libros y a su misma edición
• Dedicar no menos del 1 por ciento del PIB a la ciencia y tecnología, con aumento gradual por gobierno de por lo menos medio punto porcentual
• Creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología
• Elaboración de un plan decenal de polìticas de ciencia y tecnología a nivel nacional, departamental y municipal
• Creación estratégica de Centros e Institutos de investigación con vistas a un plan nacioanl, latinoamericano e internacional
• Apoyo decidido a las Academias colombianas (de Ciencias, de Historia, de Medicina, de la Lengua, de Pedagogía) para que haya puentes reales con las universidades, con el sector productivo y con la sociedad civil
• Como base y condición para todo esto: diseño de un plan nacional de desarrollo, con enfoque y prioridad sobre la vida, que garantice autonomía y soberanía nacional, como prenda sustancial para poder implementar un proyecto autónomo y de largo plazo en estos campos.

 

Publicado enColombia
Rosenell Baud, detalle (Cortesía de la autora)

La inexistencia de una política de ciencia y tecnología en Colombia ha resaltado desde siempre, no obstante la creación de Colciencias. Lo dominante por décadas no es más que una instancia de trámite de becas, gestión de grupos de investigación e investigadores y dineros de apoyo. Con una observación: toda la investigación que ha recibido algún apoyo por parte de Colciencias es fundamentalmente investigación experimental y aplicada. Colombia no ha sabido de apoyo público a la investigación básica.

 

A lo que lleva el realismo político. Unos días antes de su posesión, el presidente electo Iván Duque solicitó una cita ante la Academia de Ciencias –que en Colombia, por imitación de la de España, se llama: Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales–. La reunión tuvo lugar efectivamente, y a ella asistió, en la sede de la Academia, el presidente electo en compañía de varios asesores. Por parte de los investigadores y académicos colombianos asistió el Colegio Conjunto de las Academias, y varios destacados investigadores, incluyendo el presidente de la Academia, profesor Enrique Forero.
La reunión fue un hecho inaudito en toda la historia de la República. Durante más de 150 años ningún presidente había visitado la sede de la Academia, y el último registro al respecto fue el general Francisco de Paula Santander, quien también en una ocasión visitó la Academia y tuvo varias entrevistas y encuentros. Jamás, ningún gobernante nacional tuvo sensibilidad alguna ante las Academias colombianas; con la excepción, en muchas ocasiones, de la Academia Colombiana de Medicina, que cumple un papel consultivo, simplemente, ante diversas decisiones y acciones en materia de salud pública.
En la reunión entre Duque y los académicos presentes se mencionaron varios puntos sensibles, como la creación del Ministerio de la Ciencia; incrementar el apoyo económico a la ciencia y la tecnología, con el 1 por ciento del PIB, una promesa incumplida desde siempre; revivir la Misión de Ciencia Tecnología e Innovación (la llamada “Misión de los Sabios”).


El ambiente de la reunión fue cordial, de entendimiento, distendido.


El carácter inaudito de esta cita tiene que ver con el hecho de que históricamente los gobiernos nacionales han desatendido a la ciencia y la tecnología, y si ahora la educación es una preocupación auténtica, se debe principalmente a las presiones por parte de la Ocde para que el país invierta más en educación como una condición de desarrollos social y económico. Tradicionalmente el presupuesto en gasto militar ha sido siempre muy superior al gasto social: educación, vivienda, salud. A título conjetural podría decirse que la jugada del expresidente Santos de solicitar la admisión de Colombia en la Otan puede deberse a camuflar el gasto militar, que ha sido históricamente la principal preocupación económica, financiera y política en el país.


Interpretaciones. Versión 1


Una primera interpretación de este hecho inaudito afirma que o bien la iniciativa del encuentro fue de Duque mismo o bien de alguno de sus asesores, pero que, en cualquier caso, se debe a presiones por parte de la Ocde para que nuestro país asuma a la ciencia y la tecnología como un motivo serio de políticas públicas.


Al respecto, cabe mencionar que ni Duque, ni Petro ni Fajardo, los principales candidatos en las pasadas elecciones, hicieron absolutamente ninguna mención en sus programas, propuestas e iniciativas a la ciencia y la tecnología. Petro fue quien más se acercó, pero indirectamente dado que en una sola ocasión hizo alguna referencia a Colciencias. De suerte que si antes de las elecciones no hubo una declaración explícita del hoy jefe de Estado a la ciencia y la tecnología, por inferencia indirecta cabe concluir que la iniciativa salió de alguno de sus asesores. La inteligencia de Duque estriba en haberlo escuchado y haber seguido sus sugerencias.


Una preocupación pertinente, toda vez que el país está resagado de manera notable en este campo, ocupando, por demás el quinto lugar entre los paises que más invierten en ciencia y tecnologia en nuestra región, antecedidos con olgura por Brasil, Argentina, México y Chile. De hecho, Chile, es el segundo país con mayor impacto y citaciones en sus trabajos en Latinoamérica. Ahora bien, basta una mirada a las políticas de inversión chilenas para reconocer que la distancia entre este país y Colombia tiende a crecer. De esta suerte, si Colombia se desprende del pelotón de punta, sin ofender, quedaría al nivel de Perú, Costa Rica o Venezuela, y con ellos, del pelotón trasero de persecución, como se dice en ciclismo. En los cuadros comparativos es una costumbre omitir siempre el nombre de Cuba, que tiene la mejor educación de América Latina y algunos de cuyos desarrollos científicos estratégicos se acercan a los mejores en el mundo (como biotecnología, investigación clínica, software, por ejemplo).


De esta manera y ante el interés del nuevo Presidente, es indudable que muchas de las decisiones y acciones en política nacional son el resultado de demandas o exigencias de la Ocde. La sujeción o supeditación a esta organización es el precio de haber sido admitidos al “club de los mejores países y las mejores prácticas”. Hay que decir que muchas de las exigencias son mucho más avanzadas y desarrolladas de lo que las élites colombianas jamás llegaron a pensar; tal es el caso, por ejemplo, de las políticas sindicales.


Pues bien, en una primera interpretación, Duque estaría pensando en ciencia y tecnología más por invitación de la Ocde que por iniciativa propia; lo cual no es por sí mismo nada negativo.


Interpretaciones. Versión 2


La ciencia y la tecnología no han desempeñado, ni mucho menos, un papel importante en la historia de la nación colombiana. Ciertamente que existen nombres destacables: a nivel nacional, continental e incluso internacional. Pero todos y cada uno de ellos ha sido, hasta la fecha, el resultado de sus propios esfuerzos y capacidades antes que el producto de políticas de estado y de gobierno. Pues bien, una segunda interpretación apuntaría en la dirección de una auténtica preocupación conjunta por la ciencia y la tecnología, por el conocimiento y la investigación en general. Los académicos e investigadores necesitan fuentes de financiamiento, y a los indicadores macroeconómicos también les interesa tener y mostrar centros, institutos, grupos e investigadores de primer orden. Todo ello implica una radical transformación del aparato global de gestión del conocimiento. Va siendo un imperativo no escrito que cada vez más los rectores de las universidades tengan doctorado; va siendo una exigencia no reclamada que los doctorados deben poder incorporarse al sector público tanto como al sector privado. En diversas instancias esto ya está comenzando a suceder. Y siempre, es indudable a todas luces, que la existencia de doctores se corresponde directamente con el crecimiento económico, y el desarrollo humano y social de un país. Los diagnósticos son conocidos, con suficiencia, por unos y por otros.


Es más, existe cada vez más la conciencia de que tener doctorados no es suficiente, y ya diversas universidades han comenzado a abrir y a crear postdoctorados –la verdad, en ocasiones, más como un tema económico antes que como desarrollo del propio conocimiento. No importa. Son bienvenidos y necesarios los postdoctorados. Este es/sería tema de otro artículo.


Por demás, la eventual recreación de la Misión de Ciencia, Tecnología e Innovación es un fenómeno que conviene a todos, siempre y cuando los compromisos sean sinceros, y siempre y cuando suceda lo que jamás ha tenido lugar en materia de políticas públicas: un respeto sincero y abierto al conocimiento (la idea de competencias en la educación apunta, como ha sido ya dicho reiteradas veces, hacia el mercado laboral antes que hacia el desarrollo humano y social).


Digamos entonces, que hay una constelación propicia que beneficia tanto a académicos y científicos como a gobernantes y tomadores de decisión, para decirlo de manera clásica. Es lo que los gringos llaman: “The right man at the right place”. Los años acumulados de desencuentros y sospechas de lado y lado permiten, en un nuevo contexto nacional e internacional superar distancias y acercar intereses que benefician a todos.


La idea de base entonces, aquí, es que “se debe confiar en la gente, hasta que demuestren lo contrario”, para usar la expresión manida.


Interpretaciones: Versión 3


Una tercera interpretación puede ir en la dirección que indica que de parte del Estado pareciera haber una preocupación sincera por la ciencia y la tecnología en el contexto del postconflicto y la construcción de la paz. La dificultad de este argumento estriba en que en Colombia el Estado ha sido inexistente o imperfecto, particularmente de cara a políticas sociales y de conocimiento. Como es sabido, la primera vez que el presupuesto de educación ha llegado a ser superior al de defensa fue con el gobierno de Juan Manuel Santos, advirtiendo que no es que la diferencia sea verdaderamente grande. Existe un vínculo directo y necesario entre educación y producción de conocimiento e investigación. Aquella sienta las condiciones de posibilidad para estos. Duque sería, así, simplemente la expresión de un interés cuya epidermis es la cienciometría en toda la acepción de la palabra.


La cienciometría es la medición cuantitativa de la ciencia y el conocimiento, desde los propios académicos e investigadores (índice h) hasta las universidades que entran a participar en los más importantes rankings (el de Shanghai, el más prestigioso, y luego también The Times Higher Education, The Web of World Universities, el Center for Higher Education Development, Scimago, y varias más), pasando por la acreditación (nacional e internacional) de programas, y los escalafones de grupos de investigación, por ejemplo.


Las políticas sociales son hoy por hoy una sola y misma cosa con las políticas de educación y las políticas de ciencia y tecnología. Este constituye un conjunto de políticas públicas, si cabe la expresión. Este conjunto define las apuestas de un país y un gobierno en el marco de la sociedad de la información, la sociedad del conocimiento, la sociedad de redes, tres maneras diferentes de señalar a una misma dimensión.


En este campo, la mejor expresión, o el producto más acabado del desarrollo de una sociedad está definido, hoy por hoy, por la cuarta revolución industrial. La llamada genéricamente revolución 4.0. Pues bien, la cienciometría es una realidad inescapable. Existen rankings y escalafones de muchas cosas: hospitales, compañías de aviación, los mejores lugares para trabajar, tanques de pensamiento, y muchos más, y no solamente de universidades. Sin embargo, en cualquier caso, el elemento transversal a todos ellos es el conocimiento, la investigación. Y esto se expresa de muchas maneras: artículos científicos, libros en editoriales reconocidas, registros, patentes.


Amanecerá y veremos


No hay que olvidar nunca que en un mundo diferente de suma cero, esto es, un mundo alta y crecientemente interdependiente, la política es geopolítica. El sistema capitalista se encuentra en un cuello de botella, y no está seguro de cómo salir de allí. Diversas propuestas, diversos pronósticos han sido elaborados, pero ninguna parece ser suficiente o necesario. Sin embargo, un denominador común a las propuestas de salida es el reconocimiento explícito de la ciencia y la tecnología. Sin embargo, este mismo argumento es el que alimenta varias de las propuestas de tipo alternativo a esta civilización, al sistema de libre mercado. La ciencia y la tecnología adquieren su valoración en función de los horizontes de vida que avizoran, que constituyen, a los que apuestan y arriesgan. Es la afirmación y el posibilitamiento de la vida lo que confiere a la ciencia su validez y sentido. No simplemente el crecimiento del mercado, el consumo y el hiperconsumo, que es lo que esclaviza a los seres humanos.


Naturalmente que caben otras interpretaciones. Pretender lo contrario es ingenuo. En cualquier caso es indudable que de ser auténticas las intenciones de Iván Duque, deberán implementarse en los primeros cuatro o seis meses de su gobierno, a más tardar. De lo contrario la sospecha puede aumentar, la desesperanza puede nacer, los recelos y las distancias pueden aumentar. Una parte de la comunidad académica ya ha empezado diversas reuniones en la dirección mencionada. Seguramente lo mismo estará sucediendo del lago del Gobierno. En los próximos cuatro a seis meses “amanecerá y veremos”.


¿Aumentará el presidente Duque la inversión al 1 por ciento del PIB, como fue siempre la aspiración de la comunidad científica? No hay que olvidar que la deuda pública de Colombia asciende ya al 57 por ciento del PIB. ¿Creará el Ministerio de Ciencia y Tecnología? Sería deseable, sin olvidar los problemas de corrupción que entrañó e implican la famosa ley de regalías. ¿Escuchará el gobierno nacional a la comunidad científica, y la tratará de par a par con respeto como en los mejores países de la Ocde? La policía y el ejército, por su parte y tal vez como una luz respecto a lo que viene, andan en una labor de seducción y atracción abierta de profesores e investigadores nacionales para llevarlos a sus escuelas, centros e institutos. Han comenzado, decididamente por la atracción o “captura” de profesores de universidades. Al interior de las propias Fuerzas Armadas y de la Policía hay personas que se están formando en los niveles más altos del conocimiento, con doctorados. Por inferencia, cabe entonces pensar que desde el gobierno de Iván Duque hay una lectura adecuada de las dinámicas en curso, las posibilidades y los horizontes.


Las cartas están echadas. ¿Se trata de una nueva partida, o de la continuación de una partida anterior, algo ya vieja?


Una nota final: la presunta buena actitud del hoy presidente Duque dista mucho de la tradición de su partido, el Centro Democrático. O bien, es quizás una muestra de preocupación. En efecto, como es sabido, Álvaro Uribe logró dividir al país en dos, y ciertamente tiene amplias bases populares entre la sociedad. Sin embargo, nunca, ni en sus ocho años de gobierno ni antes, ni después, hasta la fecha, ningún gran intelectual, académico, o personas de la cultura ha acompañado a Uribe y su equipo. Los dos únicos “intelectuales” que siempre lo acompañaron fueron Luis Carlos Restrepo, hoy prófugo de la justicia, y José Obdulio Gaviria, un personaje oscuro e intelectual de poca monta. ¿Será que el Centro Democrático, hoy en voz de Duque, desea atraer hacia sí a una parte de la comunidad científica y académica? ¿Y a través suyo a académicos y artistas? Mucha agua ha pasado bajo el puente… n

 

*Investigador. Profesor universitario.

 


 

Líneas generales para implementar una política de punta en ciencia y tecnología en Colombia

 

Una política de ciencia y tecnología en Colombia debería incluir los siguientes elementos:

• Creación y fortalecimiento de doctorados y fuerte apoyo a los mismos
• Vinculación de doctores (Ph.D.) al aparato productivo
• Investigación para el desarrollo de tecnologías vernáculas en el país
• Fuerte internacionalización de los doctores e investigadores en el país con apoyo a participación de eventos de primer orden internacional e invitación de destacados investigadores al país
• Reducción significativa de los impuestos a la importación de libros y a su misma edición
• Dedicar no menos del 1 por ciento del PIB a la ciencia y tecnología, con aumento gradual por gobierno de por lo menos medio punto porcentual
• Creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología
• Elaboración de un plan decenal de polìticas de ciencia y tecnología a nivel nacional, departamental y municipal
• Creación estratégica de Centros e Institutos de investigación con vistas a un plan nacioanl, latinoamericano e internacional
• Apoyo decidido a las Academias colombianas (de Ciencias, de Historia, de Medicina, de la Lengua, de Pedagogía) para que haya puentes reales con las universidades, con el sector productivo y con la sociedad civil
• Como base y condición para todo esto: diseño de un plan nacional de desarrollo, con enfoque y prioridad sobre la vida, que garantice autonomía y soberanía nacional, como prenda sustancial para poder implementar un proyecto autónomo y de largo plazo en estos campos.

 

¿Fue antes el huevo o la gallina?, la física cuántica nos da la respuesta

Un equipo de físicos de la Universidad de Queensland y el Instituto NÉEL acaban de publicar un estudio donde resuelven esta incógnita

 La paradoja del ‘huevo o la gallina’ fue propuesta por primera vez por los filósofos en la antigua Grecia para describir el problema de determinar la causa y el efecto.

Ahora, un equipo de físicos de la Universidad de Queensland y el Instituto NÉEL ha demostrado que, en lo que se refiere a la física cuántica, tanto el huevo como la gallina son los primeros.


Jacqui Romero, del Centro de Excelencia de ARC para Sistemas de Ingeniería Cuántica explica que en la física cuántica, causa y efecto no siempre es tan sencillo como un evento que causa otro. “La rareza de la mecánica cuántica significa que los eventos pueden suceder sin un orden establecido”, dijo.


‘Orden causal indefinido’


“Tome el ejemplo de su viaje diario al trabajo, donde viaja en parte en autobús y en tren. Normalmente, tomarías el autobús y luego el tren, o al revés. En nuestro experimento, ambos eventos pueden ocurrir primero”, dijo Romero en un comunicado. “Esto se llama ‘orden causal indefinido’ y no es algo que podamos observar en nuestra vida cotidiana”.


Para observar este efecto en el laboratorio, los investigadores usaron una configuración llamada interruptor cuántico fotónico.


Fabio Costa, de la Universidad de Queensland, dijo que con este dispositivo el orden de los eventos -transformaciones en la forma de la luz- depende de la polarización.


“Al medir la polarización de los fotones a la salida del interruptor cuántico, pudimos mostrar que el orden de las transformaciones en la forma de la luz no estaba establecido”.


“Esta es solo una primera prueba de principio, pero a una escala mayor, el orden causal indefinido puede tener aplicaciones prácticas reales, como hacer las computadoras más eficientes o mejorar la comunicación”.


La investigación fue publicada en Physical Reviews Letters por la American Physical Society.

Gabriel Beltrán

Este escrito es una continuación del artículo “¿Qué es Anonymous?”, publicado en Le Monde diplomatique, edición Colombia Nº 174, febrero 2018. Se trata de un estudio sobre la sociedad del conocimiento y las políticas en torno al derecho a la información, que pasa por el conocimiento de redes y lenguajes informáticos.

 

Vivimos una auténtica revolución en varios órdenes en el mundo. Actualmente, como manifestación de un proceso acelerado y dinámico, en donde un cuerpo aún no termina de desplegar todo su potencial y sobre él emana otro, vivimos la tercera revolución industrial, la cuarta revolución industrial, la segunda revolución científica, la tercera revolución científica. La información, el procesamiento de la misma, y la computación se encuentran entre las tres más radicales revoluciones en la historia de la humanidad, después de la invención de la agricultura y de la imprenta. Sólo que la revolución de la información es demasiado reciente y apenas se están llevando a cabo las primeras reflexiones sobre el fenómeno.


Por primera vez la información y el conocimiento dejan de ser un bien privado, para convertirse en un bien común para toda la humanidad. Aunque aún quedan los rezagos de quienes pretenden controlar la educación, la información, el conocimiento. Por ejemplo, la producción de patentes, el registro del conocimiento, los debates en torno a la propiedad intelectual. Todo se gatilla a partir de internet.


Más allá de los rastros primeros de internet hasta Arpanet, como un proyecto militar, Internet fue originariamente la obra del Cern (Centro Europeo de Investigación Nuclear), y puede decirse que nace en los años 1980, específicamente con la creación de la WWW (World Wide Web), la que para 1991 es una realidad social y cultural. Razonablemente, allí comienza la sociedad de la información, y con ella, una inflexión fundamental en la historia de la humanidad.


El mundo de Internet


Primero nace el computador, y luego la computación, la que en general es el trabajo con bases de datos y procesamiento de información. Es lo que comienza a suceder en los años 1980/1990 con el tránsito de los computadores (desktop) hacia la World Wide Web.
Internet es simple y llanamente el televisor, si cabe, en el cual pueden verse canales, programas, series, documentales, noticias, por ejemplo. Lo importante, lo inteligente de internet es la web, y hasta la fecha se han desarrollado tres niveles de la misma, así:

 

• La web 1.0: Es básicamente un sistema de emisión de información, con información estática que está lista sólo para ser leída. Se crean las primeras, y posteriormente numerosas páginas personales (Home pages), generalmente privadas, y aparecen los primeros directorios como motores de búsqueda. La tecnología usada es básicamente Html (Hypertext Markpup Language), que es el lenguaje estándar para crear páginas web y aplicaciones, y FTP (File Transfer Protocol), que es el protocolo estándar de red para la transferencia de archivos. Grosso modo, cubre los años 1990 al 2000.
• La web 2.0: Es una red interactiva, con información dinámica, cuyo foco ya no es una organización determinada sino toda la comunidad (la sociedad), caracterizada por dinámicas en las que se comparten noticias, opiniones, gustos, y demás. Es en este momento que nace Wikipedia y todas las wikis; aparecen Java, Flash y XML (Extensible Markup Language), que es un lenguaje que crea códigos para documentos que permiten que tanto los humanos como las máquinas las puedan leer, y muchos otros lenguajes y protocolos. Todas las redes sociales habituales son hijas de la web 2.0, y proliferan por doquier los blogs de toda índole. Puede decirse que abarca los años 2000 a 2010, en términos generales.


• La web 3.0: Técnicamente, es el momento en el se imponen las tablets y los teléfonos inteligentes, así como los portátiles sobre los computadores de escritorio. Se transmite en vivo toda clase de eventos, surgen las aplicaciones inteligentes y, de manera significativa, nace la web semántica, para designar el uso natural de búsqueda por los usuarios de la web, en la que humanos y máquinas trabajan en colaboración mutua. En términos generales, abarca el período 2010 al 2020, y aparecen las primeras bases de datos semánticas. Las tecnologías de base son RF, Rdfs y OWL, que son básicamente modelos de datos de metadatos, y el trabajo con ontologías, que son la forma como se elaboran y se trabajan con taxonomías y redes de clasificación definiendo estructuras de conocimiento en varios dominios.

 

En los días que cursan nos encontramos en la discusión acerca de la futura web 4.0, que está prevista para ser una realidad a partir de los años 2020, aproximadamente. Consistirá, en lo fundamental, de una web que muestra información (que se le solicita) a una web que ofrece soluciones (como pedir cita al médico, buscar el mejor colegio, reservar un tiquete para un evento, y demás).

Asimismo, desde ya se trabaja en la web 5.0, que ha sido llamada como la web emocional, consistente en la interacción entre humanos y computadoras.

De manera puntual, las anteriores webs han sido llamadas de la siguiente manera: internet (web) de contenidos, internet de comunicaciones, internet de contextos, internet de las cosas (IoT) e internet de pensamientos. Los ritmos son verdaderamente acelerados. Esta es, sin la menor duda, una de las más agudas fronteras del conocimiento.

 

La web profunda

 

Como muchas otras realizaciones de los seres humanos, la web profunda nace sin ninguna conciencia de lo que sucedería posteriormente. La idea surge a partir de un artículo publicado por tres científicos del Laboratorio de Investigación Naval de los E.U., en el que proponían esconder las rutas de información, de tal suerte que sencillamente los usuarios de internet pueden acceder a información sin revelar su identidad, ya sea en ningún servidor de las web o en los routers con los que navegan.
Como resultado, la web profunda (deep web, en inglés) nace en Octubre del 2003. La motivación inicial era poner en marcha un mecanismo de seguridad en el sentido de que la policía podía obtener información de delatores sin que estos corrieran peligro, o explorar sitios de la web sin que se supiera que estaban siendo espiados, por ejemplo.


¿Qué es la web profunda?


Llamada en ocasiones como la web oscura, la web oculta, la web invisible, el nombre genérico es el de “web profunda”. Se trata de una frontera, ampliamente inexplorada, de información. La web profunda es una capa de internet mediante la cual es posible buscar información manteniendo el anonimato, algo que no es posible en la superficie de la web. La inmensa mayoría de la información existente en internet se encuentra en la capa profunda (a veces llamada igualmente como internet escondido); se ha calculado que internet (superficial) constituye alrededor del 5 por ciento de la web. Cerca del 95 restante es web profunda.


Existen dos mitos acerca de internet, pero ambos coinciden en una misma afirmación. Al nivel superficial (WWW), existe la creencia de que la mayoría de la información es superficial, si no, equívoca. Es notablemente la afirmación en la comunidad de médicos o de profesores, acerca del “doctor Google”. Aún prevalece la idea que Wikipedia es espuria, y la mayoría de la información allí contenida carece de validación técnica, por no decir científica.


En el mismo sentido, existe el mito según el cual la mayoría de información en la web profunda es acerca del crimen organizado, mucho vejamen y cosas semejantes.


Pues bien, lo cierto es que en la web hay una amplia corriente de verdades falsas (“post-verdades”), mucha opinión (“opinionitis”), y también que una buena parte de gente mayor de edad es escéptica, crítica y negativa acerca de las redes sociales, internet y toda la sociedad de la información digital (U. Eco con sus críticas a las redes sociales e internet era un buen ejemplo de ello). Es verdad que hay mucha pornografía (páginas xxx), y mucha banalidad. Pero los estudios demuestran que esta es la amplia minoría de la información en la web.


Asimismo, es verdad que en la web profunda hay mucha información propia del mundo del crimen y la oscuridad, y que pueden encontrarse allí prácticamente lo que se desee en el mundo, incluyendo lo más escabroso posible. Sin embargo, sorpresivamente, los estudios evidencian que la mayoría de la información en la profunda puede clasificarse, en escala descendente, de la siguiente manera: empresas y economía (business and economy), computadores e internet (ci), educación (ed), sociedad y cultura (sc), referencias (re), noticias y medios (nm), ciencia (si), salud (he), regional (rg) (estos tres en el mismo nivel), gobierno (go), recreación y deportes (rs), artes y humanidades (ah), y finalmente entretenimiento (en). Al final, en una categoría, otros (ot).


La superficie de la web está vinculada por miles de millones de páginas estáticas Html, pero una cantidad significativamente mayor de información con bases de datos que no son accesibles desde los motores habituales de búsqueda. Para la web profunda hay que acceder a través de otros motores de búsqueda, tales como Tor, The WWW Virtual Library, Surfwax, IceRocket, Stumpedia, Freebase, TechDeepWeb, Onion.City, Onion.to, Not Evil, SilkRoad, Memex Deep Web Search Engine, Disconnect, y varios otros. Sin embargo, hay que advertir que algunos de estos motores no garantizan totalmente el anonimato. Se requiere una experticia y un cierto conocimiento para saber cuáles son enteramente confiables.


Bajar e instalar alguno de estos motores de búsqueda es una operación que toma menos de tres minutos.


¿Qué hay en la web profunda?


Contra todas las apariencias y mitos, en ella encontramos una fuente maravillosa de información. Esto es, una fuente para crear, buscar y procesar información. En este nivel, principalmente por razones de seguridad, se encuentran la mayoría de repositorios, los informes científicos (no simplemente los artículos y revistas), los historiales médicos, la información sobre suscripciones, los recursos gubernamentales y de estado en general, en fin, los documentos legales.


Naturalmente, también se encuentran allí el tráfico de drogas, información ilegal en toda la línea de la palabra, el registro y memoria de todas las comunicaciones privadas por cualquier canal, en fin, incluso las protestas políticas.


Prácticamente cualquier operación es posible en la web profunda, desde conseguir pasaporte de cualquier país, asesinos a sueldo, libros prohibidos, informes clasificados, intercambiar mercancías, y comprar cualquier mercancía que se desee, por ejemplo.


Pero hay que saber navegar por la web profunda. Si en el nivel superficial un link conduce a otro, y este a otro más, de suerte que alguien que busca X termina finalmente encontrándose con Y, por ejemplo, en la navegación por la web profunda es indispensable saber qué se busca, pues de lo contrario resulta terriblemente aburrida, particularmente para quienes esperan links e hiperlinks como sucede con Google, Amazon, Yahoo, Bing o Safari, por ejemplo. La defensa del anonimato es indispensable, con todo y los riesgos y juegos que implica. Es aconsejable que quien se introduzca por esta ruta por primera vez haya idealmente adquirido antes una mentalidad de hacker. La mentalidad que, hoy por hoy, es la mentalidad específica de la sociedad del conocimiento. Mentalidad de hacker con valores morales (¡y políticos!) firmes.


De manera específica, una mentalidad tal hace referencia a cualquier cualidad menos a la pereza mental; en consecuencia, el espíritu crítico y la constancia son elementos propios que caracterizan a quienes no solamente son pasivos ante internet, sino, mejor aún, quienes son activos frente a la información. De manera filosófica, el hacker forma parte del hacktivismo, esto es, ese movimiento que se define por no dejarse bloquear por información secreta, clasificada, cerrada, y que cree que la información es un bien para la humanidad y que las sociedades tienen derecho a estar informadas, a saber y a tomar decisiones consecuentemente.


Son muchas las acciones posibles y reales de los hackers, y ese sería el objeto de un texto aparte.


El hecho es que, análogo a lo que sucede en la web superficial, en la web profunda la información crece a ritmos muy acelerados, y las fuentes de datos se multiplican igualmente. En consecuencia, son numerosos los estudios destinados a mejorar la cualidad de la información en la web oculta.


Tipos de información, tipos de procesamiento de datos


Los motores de búsqueda de internet (Google, Bing, etc.) sólo pueden identificar páginas estáticas (Html) y no páginas dinámicas de la web, que son justamente las bases de datos de la web profunda. Existen dos tipos de datos en esta web: estructurados y no estructurados. Aquellos se encuentran en bases de datos que han sido elaboradas por diversas organizaciones alrededor del mundo. Los datos no-estructurados sólo se puede acceder a ellos a través del link *.onion, por ejemplo.


En el acceso a la web profunda, los usuarios deben someter búsquedas de información a través de interfaces de búsqueda, a fin de acceder a la información existente o disponible. A la solicitud de una información o datos, el usuario recibe en respuesta un gran número de páginas. La minería de datos no funciona en los niveles de la web oculta. En la actualidad, la investigación sobre internet tiene como uno de sus vértices la construcción de mecanismos interactivos o verticales en la web profunda.


Los E.U. han desarrollado un proyecto llamado Memex, desarrollado por Darpa (Defense Advanced Research Projects Agency), que busca quebrar el anonimato de los usuarios de la web profunda, específicamente la de quienes usan el motor TOR.


Mientras que en la internet superficial los datos de búsqueda están disponibles mediante URLs (Uniform Resource Locator; sencillamente, una dirección en internet), en la web profunda los datos están guardados en interfaces de búsqueda. Cada vez que se busca alguna información hay que empezar desde cero, dado el sistema de organización de la web profunda.


De manera puntal, la información en la web superficial se busca (crawling); en la web profunda esa información se le solicita a las bases de datos (query). Dos formas de procesamiento perfectamente distintas. Así, las solicitudes en la web profunda son estructuradas y no-estructuradas.


La web profunda, acción social y acción política


El uso de internet está perfectamente asociado a que la personalidad privada y la personalidad pública estén totalmente asociadas. No existe ninguna distinción entre privacidad e imagen pública, o entre intimidad e información pública. Una manera ingenua de acercarse al tema es a través del habeas data, pero la verdad es que las legislaciones al respecto presentan muchos vacíos. Los escándalos recientes de Google Analytics en Inglaterra con Facebook ponen en evidencia un muy serio problema.


Pues bien, la web profunda existe para que sea posible una separación entre la personalidad privada y la búsqueda y exploración de información. Nada de lo que se haga en la web profunda puede estar asociado con la identidad de cada quien en el mundo real, a menos que la persona desee lo contrario. La defensa de la privacidad no es un asunto menor, y la verdad es que mediante el Machine Learning, el Deep Learning, y numerosos algoritmos sofisticados, las grandes empresas de la información –Amazon, YouTube, Google, Facebook y Apple– (a los que recientemente hay que sumar, entre otros, a Samsung, Huawei, Microsoft, IBM; Sony y Panasonic), acumulan información de los ciudadanos cuyo destino jamás es conocido. No hay que olvidar que el Departamento de Estado de los E.U. declaró a Facebook y a Google como empresas de interés estratégico nacional. Sin ambages, la pretensión de las corporaciones y los estados es la de acumular, procesar y usar a su antojo la información que los ciudadanos libremente ponen al descubierto.


Hay un problema de lado y lado, como se aprecia.


La lucha civil, política y ética es hoy en día la lucha por la libertad de la información, por el respeto a la intimidad y la individualidad, pero como un asunto común, público, y no solamente pertinente para cada quien.


La web profunda es el canal a través del cual se ponen de manifiesto documentos sobre la injusticia en determinados países o prácticas nefastas por parte de algunas compañías. Siempre puede suceder que el trabajo con información llegue a afectar aquello que se denomina “seguridad nacional”. La historia de Anonymous, Wiileaks y muchos otros movimientos es ilustrativa al respecto.


Hay gobiernos que prohíben el uso de Facebook o de Twitter, por ejemplo, para divulgar protestas sociales. El uso entonces de la web profunda resulta vital para acciones de denuncia, información, educación y organización.


Existe una enorme cantidad de datos y de información en internet. Vivimos, literalmente, una era de luz. Pero debe ser posible acceder y procesar dicha información. Mayor información se traduce en mayores grados de libertad, y menos información da lugar a injusticias, inequidades, asimetrías peligrosas en la sociedad. La libertad y las garantías de vida son directamente proporcionales a la información en general que se dispone.


En condiciones de una sociedad, un Estado y una economía y sistemas militares y de policía panópticos, el anonimato garantiza el derecho a la libre opinión, la libertad de acción (digital), la libertad de decisiones y organización. Las consecuencias de la web profunda no son pocas.
Los movimientos sociales y políticos deben poder conocer lo que es la web profunda, y saber usarla. Deben poder establecer conexiones entre sí, cuidando la seguridad de las organizaciones y de sus miembros. La acción colectiva es hoy por hoy acción colectiva con información, conocimiento y mucha educación y ciencia. La dialéctica entre la web superficial y la web profunda debe ser de tal modo que se haga un uso óptimo de la información. Sin más, las organizaciones sociales y políticas, si se ponen al día en materia de conocimiento, deben poder conocer y trabajar con la web profunda. Es un asunto básico de inteligencia organizacional.


En dos palabras, a mayor y mejor información, más libertad, autonomía y vida. En eso exactamente consiste todo el debate en torno al deseo, de unos, de controlar internet; y de otros, por hacer común la información existente. Acaso la expresión puntual del problema, se denomina: democracia digital.

 

Bibliografía (selecta)

Ehney, R., Shorter, J. D., (2016). “Deep web, dark, web, invisible web and the post isis world”, en: Issues in Information Systems, Volume 17, Issue IV, pp. 36 – 41
Grossman, L., Newton-Small, J. Roy, J., Stampler, L. (2013). “The Deep Web”, en: Time International (South Pacific Edition), Noviembre 11, 08180628, Vol. 182, Fascículo 20
He, B., Patel, M., Zhang, Z., y Chang, K Ch.-Ch., (2007). “Accessing the Deep Web. Attempting to locate and quantify material on the Web that is hidden from typical search engines”, en: Communications of the ACM, Mayo, vol. 50, No. 5, pp. 95-101
Huang Q., Li, Q., Li, H., Yan, Z., (2012). “An Approach to Incremental Deep Web Crawling Based on Incremental Harvest Model”, en: Procedia Engineering 29, pp. 1081 – 1087
Tapia, M. G., Shorter, J., (2015). “Into the depths of the internet: the deep web”, en: Issues in Information Systems, Volume 16, Issue III, pp. 230 - 237

 

*Investigador. Profesor universitario.

Virtual adicción. ¿Es un mito la adicción a los teléfonos móviles?

La psicología trata de investigar los comportamientos potencialmente adictivos en el uso de aplicaciones y juegos. No es fácil establecer patrones a la hora de hablar de ‘adicción’.

Un millón de personas hacen o han hecho terapia a través de Talkspace, una de las apps de moda entre pacientes que buscan ayuda, psicoterpeutas que buscan clientes e inversores que buscan una startup en la que poner su dinero: el año pasado levantó 31 millones de dólares entre fondos de capital riesgo, quienes estiman el valor de esta compañía neoyorquina en unos 130 millones de dólares. Talkspace funciona como un servicio de mensajería instantánea que reúne a pacientes y terapeutas; quienes la usan pueden enviar mensajes todos los días y a cualquier hora a su terapeuta, que suele responder una o dos veces al día. En caso de necesidad, se puede agendar una videollamada entre especialista y paciente. Todo desde 49 dólares por semana.

 

Aparte de la terapia genérica, Talkspace tiene solo dos especialidades diferenciadas. Una es la terapia de pareja porque los fundadores de la compañía montaron el negocio después de salvar su matrimonio haciendo terapia —si no tienes una historia, no tienes una startup—. La otra única especialidad de terapia online es para retomar el control de tu vida online; Social Media Dependency Therapy: “El primer programa de su clase diseñado para ayudarte a controlar tu uso y tus reacciones a Facebook, Instagram, Twitter y más”.


Se calcula que miramos el móvil unas 150 veces al día y que, a diario, la población adolescente pasa unas seis horas y cuarenta minutos delante de una pantalla. Sí, seis horas y cuarenta minutos. Las redes sociales se tragan buena parte del pastel. Según el Estudio Anual de Redes Sociales IAB 2018, podemos entregar una hora y media al día a Whatsapp, y más de una hora a YouTube o a Facebook. Otras apps menos extendidas son igual de absorbentes: Musically, la app de coreografías caseras, puede retenernos durante una hora y doce minutos; Twitch, que retransmite partidas de videojuegos, ocupa una hora y nueve minutos diarios entre su afición; otra red social en ascenso, Vero, se acerca a los sesenta minutos diarios de dedicación entre su creciente comunidad; y la española 21 Buttons, consagrada a influencers de la moda, requiere 53 minutos diarios a sus fans . ¿Estamos ante verdaderas adicciones o, tal vez, usamos este término a la ligera?

Daria Kuss y Olatz López-Fernández, del departamento de Psicología de la Universidad de Nottingham Trent, investigan comportamientos potencialmente adictivos vinculados al uso de las nuevas tecnologías. “La adicción parece ser la relación entre una persona y un objeto —sustancia— o actividad —comportamiento— que progresivamente resulta ser más importante, a la vez que otros objetos o actividades lo son menos; hasta que llega un momento en que es lo prioritario y causa serios problemas a la persona que la sufre, pues se entra en un conflicto entre el consumo impulsivo y el intento de no consumir. Ello causa gran sufrimiento relacionado con la salud, la familia, los amigos, el trabajo, los estudios, etc.”, explica López-Fernández. Además, recalca, debe darse durante un periodo prolongado de tiempo, que se ha descrito como de seis a doce meses.

Tal como recuerda esta investigadora, “a mediados de los años noventa se empezó a utilizar el término 'adicción a internet' en el entorno clínico y académico, con la finalidad de referirse al comportamiento de carácter adictivo que presentaban algunas personas que utilizaban internet de forma excesiva, durante mucho tiempo, y de forma problemática, con sintomatología adictiva”. Más tarde, “el espectro de posibles comportamientos adictivos se extendió a las tecnologías en sí mismas —ordenadores, consolas, teléfonos móviles, etc.—, a internet y a otros comportamientos más concretos en internet —jugar con videojuegos, comunicarse por redes sociales, consumir contenidos pornográficos, comprar en tiendas en línea, apuestas en línea...—”, añade.

 

¿EXISTE LA ADICCIÓN A FORTNITE?

Desde hace meses millones de pantallas alternan despiadadas masacres multitudinarias y bailoteos burlones bajo un mismo título, Fortnite, el juego en red que domina el mercado desde hace meses, especialmente en su versión Battle Royale. La compañía creadora de este videojuego, Epic Games, mantiene una vertiginosa política de actualizaciones y parches que no dejan de ampliar y modificar este videojuego, esencialmente gratis. El resultado es que unos 40 millones de personas lo han probado y en algunos momentos ha llegado a congregar a dos millones de personas jugando al mismo tiempo durante horas y horas. A medida que el juego ganaba popularidad, los testimonios de familias preocupadas por las largas partidas de algunas criaturas se multiplicaban.
El alarmismo se encendió en los medios cuando se conoció el caso de una niña británica de nueve años que se había orinado encima para no interrumpir una de sus sesiones de hasta 10 horas seguidas de Fortnite. La pequeña está acudiendo a terapia para desengancharse del videojuego. ¿Es esto una adicción?

Durante años, la comunidad científica ha seguido alternando la investigación con la prudencia a la hora de considerar el abuso de nuevas tecnologías como una verdadera adicción. Solo hace apenas unas semanas, el 18 de junio, la OMS publicaba la última actualización de su clasificación de enfermedades, el ICD-11, que no se tocaba desde 1990. En esta nueva versión se recoge finalmente el trastorno por videojuegos como un posible diagnóstico dentro del apartado de comportamientos adictivos: “El trastorno de juego, predominantemente online, se caracteriza por un patrón de comportamiento de juego —"juego digital" o "videojuego"— persistente o recurrente, que se realiza principalmente a través de internet”, según la OMS.

 

No obstante, han de darse más características, como un control alterado sobre la frecuencia o el tiempo de juego, un aumento de la prioridad que se da al juego en detrimento de otras actividades diarias, una continuación del hábito a pesar de que desencadene consecuencias negativas, un deterioro del funcionamiento familiar, social, académico o laboral y, además, una perpetuación del problema durante al menos 12 meses.


72 MILLONES DE PERFILES ADICTOS A FACEBOOK


Hacen falta años de literatura académica sólida para que la OMS o la Asociación Americana de Psiquiatría —autora del venerado, y también discutido, CDI, el otro gran catálogo de enfermedades mentales— den el paso de añadir un nuevo diagnóstico a sus clasificaciones, pero antes, la investigación y la práctica clínica suelen detectar indicios problemáticos. Eso es lo que parece estar pasando con las redes sociales.


Hace cuatro años, un equipo chino sugirió las bases para definir usos potencialmente problemáticos de apps de microblogging como Twitter: según sus cálculos, entre un 4 y un 15 por ciento del alumnado universitario en China estaría haciendo un uso excesivo de Twitter y, especialmente, Weibo, su masivo equivalente chino. Facebook también levanta sus propias sospechas: en 2012 un equipo liderado por la noruega Cecilie Schou Andreassen sentó las bases de la Escala de Adicción a Facebook de Bergen —llamada así por la Universidad donde nació—, que hoy es un referente.

Uno de los más recientes estudios que ha usado esta escala, publicado en mayo, ha detectado un 3,3 por ciento de personas con rasgos de adicción a Facebook: es un porcentaje pequeño, pero si se confirma y se extrapola a la comunidad global de 2.200 millones de perfiles en Facebook, estaríamos hablando de más de 72 millones de personas virtualmente adictas a la red de Mark Zuckerberg en el mundo. Para el caso de Instagram, otro estudio recién publicado estima que puede haber un seis por ciento de instagramers con adicción moderada y un uno por ciento con adicción severa.

¿Por qué nos enganchan las redes sociales? Todavía no han entrado en el paquete de trastornos adictivos reconocidos, a diferencia del juego online, pero ¿es posible que la progresiva gamificación de estas webs y apps compartan rasgos comunes con el juego problemático online? ¿Pueden los likes y los retuits funcionar como recompensas cada vez más deseables, generar tolerancia como otras sustancias o comportamientos adictivos? Daria Kuss explica que “cada vez que recibimos un retuit, un like o tenemos un nuevo seguidor, una pequeña cantidad de dopamina está siendo liberada en el centro del placer del cerebro y ese tipo de placer, a lo largo del tiempo, es aprendido por el propio cerebro y si se vincula con el uso de redes sociales, cada vez requerirá más y más de ese vínculo, y esta es la razón por la que se desarrollan comportamientos potencialmente problemáticos”.


WHATSAPP, ALUCINACIONES Y PROZAC

 

Mientras pulimos nuestra relación con las redes sociales o los videojuegos, la comunidad sanitaria busca sus propios diagnósticos y experimenta con posibles tratamientos para los casos más extremos. ¿Alguna vez has jurado que tu móvil había vibrado en el bolsillo sin que nadie te hubiera mandado nada? Si pasamos, literalmente, una hora y media al día pendientes de las notificaciones de WhatsApp, nuestra mente espera su dosis de notificaciones cada cierto tiempo. Varios estudios llevan años analizando el 'síndrome de la vibración fantasma' y el 'síndrome de la llamada fantasma'. O si prefieres un refrito de anglicismo y neologismo, vibranxiety o ringxiety.


Se trata de dos tipos de alucinación bastante comunes: diferentes estudios han detectado una prevalencia del síndrome de la vibración fantasma, que afectaría a entre el 68 y el 89 por ciento de la población con teléfono móvil. La segunda alucinación afectaría menos: entre el 27 y el 54 por ciento de las personas creen oír tonos y notificaciones que no han sonado realmente. ¿Hasta qué punto podemos engancharnos a WhatsApp?

En 2016 el Indian Journal of Psychiatry publicaba el caso de una mujer de 26 años, diagnosticada con un trastorno límite de la personalidad, que se había vuelto adicta a WhatsApp: la consecuencia fue que acabó sometida a un tratamiento con fluoxetina (Prozac), ácido valproico (antiepiléptico y estabilizador del estado de ánimo) y lorazepam para dormir. Un cóctel de fármacos con un claro efecto secundario: la controversia. ¿Podremos identificar claramente los casos realmente problemáticos de malos usos de apps, juegos o redes sociales? ¿O corremos el riesgo de patologizar y psiquiatrizar conductas no alarmantes?