Expertos de EU descubren por casualidad otras 12 lunas de Júpiter

Para confirmar su existencia se utilizaron telescopios en Chile, Hawái y Arizona.

  

Cuatrocientos años después de que Galileo utilizó su primitivo telescopio para hallar las primeras lunas en Júpiter, los astrónomos siguen descubriendo más. El reciente descubrimiento de otros 12 cuerpos satelitales alrededor del gigantesco planeta deja el total en 79, la mayor cantidad de lunas de cualquier planeta en nuestro sistema solar.

Los expertos buscaban objetos fuera de nuestro sistema solar el año pasado cuando orientaron sus telescopios a la cercanía de Júpiter, dijo Scott Sheppard, del Instituto Científico Carnegie en Washington. Detectaron una hilera de objetos merodeando cerca del enorme planeta gaseoso, pero no sabían si eran lunas o asteroides.

“No fue un descubrimiento repentino, sino que tardó un año determinar qué eran esos objetos”, explicó Sheppard, quien dirigió el equipo que hizo el descubrimiento. Resultó que eran lunas de Júpiter. El año pasado se confirmó la identidad de dos de ellas y ayer la de las otras 10.

Para confirmar su existencia se usaron telescopios en Chile, Hawái y Arizona.


Las lunas pasaron tanto tiempo inadvertidas porque son sumamente pequeñas, con un diámetro de uno o dos kilómetros, dijo Gareth Williams, del Centro de Planetas Menores del Instituto Astronómico, quien cree que Júpiter tiene incluso más de esas lunas diminutas que no han sido descubiertas.

“Simplemente no hemos observado esa área lo suficiente”, añadió Williams, quien contribuyó a confirmar las órbitas de las lunas.

Galileo detectó las cuatro lunas más grandes de Júpiter –Io, Europa, Ganímedes y Calisto– en 1610. El total actual incluye ocho que no han sido vistas en años recientes. Entre los otros planetas que más lunas tienen están Saturno con 61, Urano con 27 y Neptuno con 14. Marte tiene dos, la Tierra tiene una, Mercurio y Venus no tienen ninguna.

 

Cuerpo celeste extravagante

 

Una de esas diminutas lunas, de apenas un kilómetro de diámetro, fue descrita como una “verdadera extravagancia” por Sheppard. Es "probablemente la luna más pequeña conocida de Júpiter", agregó.

Los expertos la apodaron “la rara”, por su órbita inusual. Pero fue a la novia de Sheppard a quien se le ocurrió el nombre oficial: Valetudo, la bisnieta del dios romano Júpiter, diosa de la salud y la higiene.

Valetudo está en el anillo más distante de Júpiter, girando en dirección contraria a la rotación del planeta y en contra de las demás lunas. “Es como si estuviera yendo por una calle en sentido contrario”, señaló Sheppard.

“Esta es una situación inestable”, aseveró Sheppard. “Las colisiones frontales podrían desintegrar los objetos rápidamente y reducirlos a polvo”.

A esta rareza le lleva alrededor de un año y medio dar la vuelta a Júpiter. Las lunas internas tardan alrededor de un año en dar la vuelta a Júpiter, mientras que las externas el doble.

La hipótesis es que Valetudo y las lunas parecidas surgieron poco después de la formación del planeta. Probablemente al inicio Júpiter actuó como imán y atrajo toda la materia a su alrededor. Alguna de esa materia se coaguló y quedó dando vueltas, convirtiéndose en sus lunas.

Las ciencias como asunto de la revolución

En 1917, toda Rusia era un marasmo social, económico y político. Pero en el campo de la ciencia la cosa era distinta. Catalina II la Grande (1729-1796) había dejado unos pilares bien cimentados que trascendieron su muerte y sembraron sólidas bases, en las artes y en la ciencia. De un lado, crea el museo del Hermitage en San Petersburgo, funda la Academia de la Lengua Rusa, e instaura la Academia Real de las Artes. De otra parte, apoya de manera decidida el fortalecimiento de la Academia de Ciencias de San Petersburgo, fundada en 1724 por Pedro I.

Con el paso de las décadas tales pilares habían ganado cuerpo. De ahí que para el año 1917, las artes y la ciencia eran boyantes en la Rusia zarista; sí: en medio de la pobreza, la violencia, la guerra y el hambre. No solamente Rusia tenía poco que envidiarle al mundo, sino que, en muchas ocasiones, el mundo mismo miraba a Rusia como motivo de reflexión por la investigación y la creatividad allí existentes.

Los retos abiertos por los cambios políticos acontecidos en 1917 no fueron inferiores a los abiertos por el saber científico. La idea central de la revolución era que la ciencia debía practicarse como nunca antes había sucedido. Nuevas metodologías, nuevos lenguajes, nuevas ideas podrían tener lugar. De manera singular, la revolución de 1917 hizo un llamado a romper la disciplinariedad de las ciencias, y a adoptar enfoques cruzados, interdisciplinares. Y este nuevo enfoque logró resultados prontos y legó enseñanzas. En este texto nos acercamos a parte de los unos y de las otras.

China: Robot vence a 15 prestigiosos médicos en el diagnóstico de tumores cerebrales

Un sistema de inteligencia artificial chino ganó 2-0 a un equipo de quince prestigiosos médicos del país en una competición a dos rondas en las que tenían que diagnosticar tumores cerebrales y hematomas a pacientes enfermos, en un concurso organizado en el Tiantan Hospital de Pekín.

El sistema BioMind AI, desarrollado por el centro de investigación en inteligencia artificial para desórdenes neurológicos de ese hospital y por un equipo de la universidad Capital Medical University, hizo en quince minutos un 87 % de diagnósticos correctos (de un total de 225 casos), frente al 66 % que consiguió el equipo de doctores.

En cuanto a la predicción de hematoma cerebral, su precisión fue del 83 %, mientras que los médicos -procedentes de prestigiosos hospitales del país- acertaron en un 63 % de los casos.

En ambas pruebas el nivel de precisión de los humanos fue “bastante normal e inclusión mejor que la media de precisión que se consigue en hospitales ordinarios”, defendió Gao Peiyi, responsable del departamento de radiología del Tiantan Hospital, puntero en neurología y neurocirugía.

El robot ha sido entrenado durante los últimos diez años mediante el almacenamiento de decenas de miles de imágenes de enfermedades relacionadas con el sistema nervioso, lo que le hace capaz de diagnosticar enfermedades neurológicas comunes como meningioma y glioma con una tasa de precisión de más del 90 %.

El vicepresidente del hospital, Wang Yongjun, señaló que lo importante no es quién saliera ganador, porque “el concurso no pretende enfrentar a humanos con la tecnología sino ayudar a los médicos a aprender y mejorar mediante la interacción” con ella, especialmente a aquellos más “escépticos”.

Una de las doctoras participantes y que fue eliminada en la segunda ronda, Lin Yi, dijo que da la bienvenida al uso de la inteligencia artificial, a la que no considera un amenaza sino “una amiga”.

El jurado por su parte señaló que la inteligencia artificial nunca reemplazará a los profesionales, sino que funcionará de forma similar al uso que un conductor le da a un GPS.

(Con información de EFE)

Quizá los extraterrestres no existan pero eso es una buena noticia para nuestra supervivencia

Es muy posible que la biología sea el producto de una casualidad química tan improbable que no ha ocurrido en ningún otro lugar del universo observable

 

En 1950, Enrico Fermi, un físico estadounidense nacido en Italia y ganador del premio Nobel, planteó una pregunta aparentemente muy simple pero con profundas implicaciones para uno de los rompecabezas científicos más importantes: si existe o no vida más allá de la Tierra.

Durante un almuerzo con colegas en el Laboratorio Nacional de Los Álamos en Nuevo México, surgió el tema de los platillos voladores. Se trataba de una conversación informal y nada parece indicar que los científicos que participaron creyeran en la existencia de extraterrestres. Sin embargo Fermi quería saber: ¿dónde están los demás?

Su argumento era el siguiente: partiendo de la base de que el universo existe desde hace miles de millones de años y tiene un tamaño tan vasto, con cientos de miles de millones de estrellas solo en la Vía Láctea, a menos que la Tierra sea asombrosamente especial, el universo debería estar lleno de vida. Podrían existir especies inteligentes lo suficientemente avanzadas como para tener el conocimiento y la tecnología necesarios para los viajes espaciales. Ya deberían haber colonizado toda la galaxia. Entonces, ¿dónde están todos?

Más recientemente, el físico Stephen Hawking, que falleció en marzo de este año, lo argumentó de forma parecida. "Para mi cerebro matemático, desde un punto de vista numérico pensar que existen extraterrestres es perfectamente racional". Hawking estaba articulando el mismo argumento popular de Fermi, que la inmensidad absoluta del universo prácticamente garantiza que tengamos compañía.

En los últimos años, los científicos se han tomado esta cuestión más en serio. Una de las áreas más emocionantes de investigación en astronomía ha sido el descubrimiento de planetas que se encuentran fuera del sistema solar; mundos que orbitan estrellas que no son nuestro Sol. Muchos de ellos incluso podrían parecerse a la Tierra en tamaño y clima. Los astrónomos creen que hay miles de millones de otros mundos, muchos de los cuales tienen condiciones que posibilitarían la existencia de vida. La probabilidad de que exista vida en otros planetas, incluso que se trate de vida inteligente, en al menos uno de ellos debe ser, por lo tanto, abrumadoramente alta.
¿Las probabilidades de vidas en otros planetas?

Los científicos de una institución que tiene el maravilloso nombre de Instituto del Futuro de la Humanidad en Oxford han echado agua fría sobre el optimismo de Hawking y de otros. Han llevado a cabo un análisis estadístico reflexivo diseccionando una relación matemática conocida como la ecuación de Drake, que nos permite calcular la probabilidad de vida extraterrestre basada en las probabilidades combinadas de que se den todas las condiciones para que exista vida en otro planeta.

Permítanme dejar claro desde el principio que la ecuación de Drake no es muy científica, por la única razón de que algunos de los factores que hay que incluir en ella son, hoy por hoy, puras conjeturas. La pregunta del millón no es la menor de ellas: habida cuenta de todos los elementos que creemos que son necesarios para la existencia de vida (una fuente de energía, agua líquida y moléculas orgánicas), ¿cuán probable es que la vida emerja?

Los autores del nuevo estudio ofrecen dos puntos de vista, uno pesimista y el otro más alegre. El primero es que la paradoja de Fermi es fácil de resolver. La razón por la que no hemos recibido ningún mensaje extraterrestre es porque, bueno, los extraterrestres no están ahí. Calculan que la probabilidad de que estemos solos en el universo está en el rango de 39%-85% y la probabilidad de que estemos solos en nuestra propia galaxia está entre 53% y 99,6%.

Los biólogos odian este tipo de especulaciones absurdas. Señalan con razón que todavía no entendemos bien cómo se originó la vida aquí en la Tierra, así que ¿cómo podemos creer tener las respuestas en torno a su existencia o su inexistencia en otros lugares? Hay algunos que argumentan que la vida en la Tierra apareció poco después de que las condiciones correctas emergieran hace casi 4.000 millones de años, que fue cuando nuestro planeta se había enfriado lo suficiente como para que existiera agua líquida.

¿Esto no significa que podría emerger fácilmente en otra parte? En realidad, no. Una muestra estadística de un solo caso no nos dice nada. Es muy posible que la biología sea una aberración local, el producto de una casualidad química tan improbable que no ha ocurrido en ningún otro lugar del universo observable.

¿Qué debemos creer? Hay razones para creer que podemos tener una respuesta en una década o dos, y que confirme la existencia o no de vida en otros planetas. Los astrobiólogos están a punto de buscar en los exoplanetas los gases producidos por la vida microbiana utilizando sofisticados telescopios espaciales de última generación. También existe la posibilidad de encontrar vida microbiana más cerca de casa, bajo el hielo de varias de las lunas de Júpiter y Saturno.

Ya avancé que el estudio nos proporciona buenas noticias. Algunos argumentan que todavía no hemos encontrado vida extraterrestre porque la vida inteligente (incluidos nosotros) siempre se autodestruye antes de que pueda desarrollar la tecnología que le permitiría comunicarse o hacer viajes interestelares. Sin embargo, podría ser que esta civilización extraterrestre simplemente no exista. Así que, como señalan los autores del estudio, el pesimismo sobre nuestro propio futuro carece de fundamento. Tal vez estamos solos pero tal vez consigamos sobrevivir.

 

Traducido por Emma Reverter

theguardian

Putin ordena la creación del 'Silicon Valley' militar ruso

El presidente ruso, Vladímir Putin, firmó un decreto para el establecimiento del centro tecnológico para las innovaciones en el ámbito de la defensa, Era, en la ciudad de Anapa.

"Para crear una infraestructura innovadora y formar un modelo eficaz para organizar la investigación con el fin de fortalecer la capacidad de defensa del país, decreto crear la tecnópolis de innovación militar Era bajo el control del Ministerio de Defensa de la Federación de Rusia", dice el documento.
Como anunció previamente el ministro de Defensa, Serguéi Shoigú, la apertura de Era se realizará en septiembre de 2018. Se espera que en 2020 empiece a funcionar a plena capacidad.


Era ocupará 17 hectáreas en la costa del mar Negro. El sector científico y educativo de la tecnópolis incluirá unidades de diseño, un centro de procesamiento de datos equipado con ordenadores superpotentes y sitios abiertos para la investigación experimental.


Asimismo, permitirá llevar a cabo diversos tipos de investigación aplicadas a las áreas de interés del Ministerio de Defensa, tales como los sistemas de control, tecnología informática, bioingeniería, tecnologías de biosíntesis, tecnologías de suministro de energía, nanotecnología y robótica.


Era hará uso también de las 'capitanías científicas', así como de los institutos de investigación del Ministerio de Defensa, las universidades civiles y los institutos académicos de la Academia Rusa de Ciencias, representantes del complejo industrial militar y sectores civiles.


La gestión científica de los proyectos de investigación de la tecnópolis correrá a cargo del presidente del Instituto Kurchátov, Mijaíl Kovalchuk.

EE UU anuncia una sexta división del Ejército: la Fuerza Espacial

Trump considera la exploración del cosmos una cuestión de seguridad nacional: "No queremos que China, Rusia y otros países nos lideren"


Tras un largo coqueteo con la idea, Donald Trump finalmente ha ordenado la creación de la Fuerza Espacial. El presidente estadounidense ha anunciado este lunes el dictamen al Departamento de Defensa para para el nacimiento de la sexta rama de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, que se suma así al Ejército de Tierra, Armada, Fuerza Aérea, Cuerpo de Marines y a la Guardia Costera. La decisión, dada a conocer tras una reunión con el Consejo Nacional del Espacio, es una cuestión de seguridad nacional para el mandatario, quien en el pasado definió el espacio como "un dominio de guerra".


La creación de esta nueva división es la primera en 71 años. Hasta ahora la más joven era la Fuerza Aérea, que se sumó a la estructura militar justo después de la Segunda Guerra Mundial. La creación de las ramas se ha hecho en función de los avances tecnológicos.


La orden al Pentágono es comenzar de inmediato el proceso de creación de la rama para contrarrestar los avances de las grandes potencias. "No queremos que China, Rusia, y otros países nos lideren. Siempre hemos liderado", defendió Trump. Los objetivos, de los que no se han revelado muchos detalles, son ambiciosos. "No es suficiente tener simplemente una presencia estadounidense en el espacio. Debemos tener el dominio", adelantó el mandatario. Estados Unidos forma parte del Tratado sobre el Espacio Exterior que impide establecer armas de destrucción masiva en el espacio y las visitas a la Luna pueden ser solo con fines pacíficos.


La idea de crear este nuevo cuerpo militar espacial llevaba meses dando vueltas en la cabeza del mandatario. El pasado 1 de mayo, el republicano reconoció que lo estaban pensando. "Cada vez tenemos más presencia en el espacio, tanto militar como de otro tipo, y estamos pensando seriamente en una Fuerza Espacial", adelantó en la Casa Blanca. En marzo, dejó entrever el motor de la decisión: "El espacio es un dominio de guerra, como la tierra, el aire y el mar", por lo que, dijo, "podríamos tener una Fuerza Espacial".


El anuncio forma parte de una estrategia espacial. Llega seis meses después de que Trump firmara una directiva en la que prometía una “exploración y utilización a largo plazo” en la Luna. La Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio está planificando una serie de misiones lunares, según Cheryl Warner, una portavoz de la Dirección de Exploración Humana de la NASA. Aún no se establecen más detalles sobre estas misiones. Lo único que se sabe es que "no solo podremos nuestra bandera y nos iremos", reiteró este lunes Trump. La intención del presidente es establecer una base para una eventual exploración humana a Marte.

Washington 19 JUN 2018 - 03:24 COT


Desde que en 1969 se cumplió el objetivo puesto por el gobierno de John F. Kennedy de enviar a los primeros hombres a la Luna, han sido varios los mandatarios que lo han sucedido que también han querido hacer lo suyo. En 2004, George W. Bush sostuvo que los astronautas volverían a la Luna en 2020 y Barack Obama prometió en 2016 que Estados Unidos enviaría humanos a Marte en 2030. "Durante demasiados años los sueños de exploración y descubrimiento fueron realmente desperdiciados por la política y la burocracia, y no logramos", lamentó Trump. Que en consecuencia con su hiperbólico lenguaje y bajo lo que esconde el lema Make America great again (Hagamos América grande otra vez), afirmó que la creación de esta sexta rama del Ejército iba "a ser algo. Algo muy importante".

 

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Un aficionado hace el primer avance de los últimos 60 años en un famoso problema de combinatoria

El llamado problema de Hadwinger-Nelson es de esas cuestiones matemáticas muy fáciles de formular y entender, incluso para los no expertos, como el problema del mapa de los cuatro colores o el último teorema de Fermat. Sin embargo, pese a esta aparente sencillez a menudo la solución resulta extraordinariamente sofisticada y requiere unas matemáticas que solo están al alcance de muy pocos expertos. Pese a ello, el autor del primer avance en el problema de Hadwinger-Nelson de los últimos 60 años ha sido un no especialista: Aubrey de Grey, un gerontólogo bastante conocido y mediático, que sostiene que es posible detener el proceso de envejecimiento.


El problema de Hadwiger-Nelson estudia coloraciones del plano. Se trata de dar un color a cada punto del plano de manera que todos los puntos que estén a distancia uno tengan asignado un color diferente. Si se quiere pintar de esta manera un plano, todo lo grande que queramos, ¿cuál es el menor número de colores necesarios? El problema fue planteado en 1950 por Edward Nelson, aunque algunos resultados relacionados ya aparecieron en un artículo de Hugo Hadwiger de 1945. Hasta hace poco, se sabía que la respuesta podía ser cuatro, cinco, seis o siete.


Efectivamente, no puede ser más de siete. Con solo siete colores se puede colorear el plano a partir de una teselación de hexágonos de diagonal ligeramente inferior a uno, en la que todos los polígonos adyacentes tengan un color diferente. Partimos de uno de los hexágonos y lo pintamos de un color, y los seis adyacentes de otros seis colores diferentes (y así sucesivamente). Si dos puntos están a distancia uno, como los hexágonos tienen diámetro menor que uno caerán en hexágonos diferentes y adyacentes, por lo que tendrán distinto color.


Las circunferencias que aparecen en el dibujo tienen radio 1.


Está claro entonces que siete es la cota máxima para el problema, pero, ¿hay una mínima? Para ver que ha de ser al menos cuatro, bastaría con encontrar una configuración de cuatro puntos que estén todos a distancia uno del resto (que, por tanto, no podrían colorearse con solo tres colores). Pero el caso es que no existe: cuatro puntos que disten todos uno entre sí forman los vértices de un tetraedro regular, cuyos vértices no están sobre el mismo plano. Sin embargo, son conocidas algunas configuraciones de puntos que necesitan cuatro colores (es imposible hacerlo con tres). Así sucede como los siete puntos del llamado “huso de Moser” que son los señalados en la siguiente imagen:


En 1961 los hermanos William y Leo Moser dieron esa configuración, y desde entonces no se había avanzado nada en el problema. Ahora Aubrey de Grey ha dado una configuración de puntos tales que necesitan al menos cinco colores para ser coloreados, es imposible hacerlo con cuatro. Aunque el ejemplo dado por Grey contiene 1581 puntos, el método para construirlo es descriptivo y no es excesivamente complicado. En los últimos días se ha conseguido rebajar la configuración hasta los 633 vértices, a través de un proyecto de Polymath(proyectos colaborativos en los que trabajan cientos de matemáticos a través de una página web), creado por el propio de Grey.


Con este avance, ya sabemos que para poder colorear cualquier grafo harán falta cinco, seis o siete colores diferentes. Para zanjar el problema existen dos posibilidades: que usando ideas parecidas a las de De Grey se encuentren estructuras con gran cantidad de puntos que requieran muchos colores para ser coloreadas (él ha encontrado una que necesita cinco, se trataría de encontrar otra con seis y, para solucionar el problema, necesitaríamos otra con siete). Así sabríamos que el número necesario para colorear el plano de forma que cualquier par de puntos a distancia uno tengan diferente color es siete. Si, por el contrario, la solución no es siete, es posible que sean necesarias nuevas técnicas totalmente desconocidas hasta el momento, porque no bastaría con ir descartando opciones con contraejemplos, sino dar un razonamiento general.


Alberto Márquez es Catedrático de Matemática Aplicada de la Universidad de Sevilla y Ágata Timón es responsable de Comunicación y Divulgación en el ICMAT

Nano...¿qué? Nano-(R)Evolución. Una imagen pedagógico-reflexiva para toda la sociedad

Se habla de la nanotecnología, pero esa tecnología es solo la punta de un iceberg. Deben examinarse en conjunto las tecnologías convergentes. Otros mejor enterados saben que también hay nanociencia. Pocos se preguntan de dónde viene todo esto y para dónde va el planeta con los avances científicos y tecnológicos recientes en ciencias de materiales de todo tipo y en las ciencias básicas, desde la física hasta las neurociencias, pasando por la química y la biología, incluso la astrofísica. No todo es color de rosa: hay muchas inquietudes que surgen sobre quiénes y a qué costo son los mayores beneficiarios de los avances de esta nueva revolución tecno-científica y si no se trata de nuevas formas de dominación,saqueo y deterioro ambiental.

Stephen Hawking, el científico más conocido el mundo, murió ayer en su casa, en Cambridge
  • Los robots tomarán el control y acabarán con la raza humana
  • Las personas están limitadas por la evolución biológica, no podrían competir y quedarían suprimidas, afirmaba
  • Férreo defensor de la vida, desafió una muerte temprana
  • No importa cuán difícil sea vivir; pierdes toda esperanza si no puedes reírte de ti mismo, aseguraba

 


He tenido la suerte de trabajar en física teórica en un momento fascinante, y es una de las pocas áreas en las que mi incapacidad no es una desventaja grave, expresó algún día Stephen Hawking. Foto Afp


En una imagen del 29 de abril de 2010 durante el estreno de un programa de televisión. Foto Dpa

 



Hawking acompañado de su entonces esposa Jane, el 3 de marzo de 1989, en París. Foto Ap


La única conexión que Stephen Hawking tenía con el mundo era un nervio de unos pocos centímetros en su mejilla.

Cada palabra le tomaba un minuto, pero aprovechó un pequeño movimiento del nervio debajo de su ojo derecho para trasladar sus pensamientos a una computadora especial y registrar su visión del tiempo, del universo y del sitio del ser humano en todo esto.

Produjo una obra maestra que guió a generaciones de entusiastas a través del esotérico mundo de las antipartículas, los cuarks y la teoría cuántica. Llegó a ser un físico de inusitada popularidad por su desafío a las expectativas de una muerte temprana para convertirse en el científico más conocido del mundo.

Falleció este miércoles a los 76 años en la ciudad universitaria inglesa de Cambridge.

Nació el 8 de enero de 1942, justo 300 años después de la muerte de Galileo Galilei, y murió un 14 de marzo, día del nacimiento de Albert Einstein. Tuvo la cátedra de profesor de matemáticas en Cambridge que ocupó Isaac Newton.

 

Alertó sobre los peligros de la inteligencia artificial

 

El físico británico Stephen Hawking alertó sobre los peligros de la inteligencia artificial. Consideraba que los esfuerzos en crear esta tecnología avanzada puede poner en riegos la supervivencia humana.

Para él, el desarrollo de la inteligencia artificial podría significar el fin de la raza humana, si los sistemas artificiales llegaran a superar en inteligencia a las personas.

Los robots podrían llegar a tomar el control y se podrían rediseñar a sí mismos para desbancar a los humanos, señaló el físico cuando presentó un nuevo software que le permitiría comunicarse con mayor velocidad.

Los humanos, que están limitados por la evolución biológica, no podrían competir y quedarían suprimidos por los robots, expresó Hawking.

El físico habló además de los peligros que a sus ojos puede acarrear Internet y resaltó que las compañías de telecomunicaciones deben hacer más para contrarrestar las amenazas que pueden propagarse a través de la red. La dificultad está en cómo hacerlo sin sacrificar la libertad y la privacidad, señaló.

En el tema de la religión, el astrofísico consideraba al Dios de la Iglesia católica como innecesario. Pese a ello, siempre reflexionó sobre el Creador.

Afirmó de manera rotunda que se consideraba ateo, porque no hay ningún Dios y “el milagro no es compatible con la ciencia.

Hay una diferencia fundamental entre la religión, que se basa en la autoridad, y la ciencia, que se basa en la observación y la razón. La ciencia vencerá, porque funciona, dijo en entrevista con la televisión estadunidense ABC, en junio de 2010.

“Las leyes de la ciencia que explican el funcionamiento del universo no dejan mucho espacio para milagros o para Dios (...) la ciencia está contestando cada vez más preguntas que solían ser dominio de la religión (...) habrá pronto una respuesta definitiva a cómo empezó el universo, señaló en septiembre de 2008 en Santiago de Compostela.

El físico teórico fue ampliamente considerado el ser humano más inteligente del mundo por su extenso conocimiento de la mecánica cuántica y los agujeros negros, además de ser la primera persona en establecer una teoría moderna de la cosmología.

Su fama se debió en parte a su triunfo sobre la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad degenerativa de la neurona motora, que gradualmente lo fue paralizando, la cual le diagnosticaron a los 21 años.

Sin embargo, defensor férreo de la vida, en una entrevista de radio, dijo que lo único que le inspiraba a seguir adelante era su trabajo y su sentido del humor.

“Cuando cumplí los 21, mis expectativas se redujeron a cero. Probablemente ya lo sabes porque hay una película al respecto. Era importante que yo apreciara lo que tenía. Aunque tuve la mala suerte de padecer la enfermedad de la neurona motora, he sido muy afortunado en casi todo lo demás.

He tenido la suerte de trabajar en física teórica en un momento fascinante, y es una de las pocas áreas en las que mi incapacidad no es una desventaja grave. También es importante no enojarse, no importa cuán difícil sea la vida, porque puedes perder toda esperanza si no puedes reírte de ti mismo y de la vida en general.

Hawking le ganó la batalla a un mal normalmente fatal y vivió más de 50 años, desarrollando una brillante carrera que asombró a los médicos y enloqueció a sus admiradores. Un severo ataque de neumonía lo dejó respirando a través de un tubo, pero tampoco entonces se dio por vencido y hablaba usando un sintetizador electrónico que le dio un tono robótico que pasó a ser uno de sus sellos.

Trabajó hasta pasados los años 70, lanzando teorías, enseñando y escribiendo Una breve historia del tiempo, una exploración accesible de la mecánica del universo que vendió millones de copias.

Era uno de los rostros de científicos más reconocidos, a la par del de Albert Einstein.

Como uno de los sucesores de Isaac Newton como profesor lucasiano de matemáticas en la Universidad de Cambridge, Hawking se involucró en la búsqueda del gran objetivo de la física, una teoría unificada, que resolvería las contradicciones entre la teoría general de la relatividad, de Einstein, y la teoría de la mecánica cuántica.

 

 

Para Hawking, esa era una misión casi religiosa. Dijo que encontrar la teoría de todo permitiría al ser humano conocer la mente de Dios.

Una teoría unificada completa y coherente es apenas el primer paso: Nuestra meta es una comprensión total de los eventos a nuestro alrededor y de nuestra propia existencia, escribió en Una breve historia del tiempo.

En sus últimos años, no obstante, planteó la posibilidad de que tal vez no haya una teoría unificada que lo explique todo.

Después escribió El universo en una cáscara de nuez, en el que que actualizó conceptos como la supergravedad, singularidades desnudas y la posibilidad de un universo de 11 dimensiones.

Uno no puede dejar de hacerse la pregunta, ¿por qué existe el universo?, expresó en 1991. No conozco una forma operativa de hacerla o dar una respuesta, si es que hay una, un significado; eso me molesta.

 

Alentó con su entusiasmo

 

Algunos científicos dicen que su celebridad ayudó a fomentar el entusiasmo por la ciencia.

Sus logros, y su longevidad, por otro lado, demostraron que los pacientes no deben doblegarse ni ante la más severa de las enfermedades.

Richard Green, de la Asociación de la Enfermedad de la Neurona Motora, entidad británica enfocada en la ELA, sostuvo que Hawking representaba la mente perfecta atrapada en un cuerpo imperfecto. Y que había sido un ejemplo para las personas con ese mal.

Con el paso del tiempo fue perdiendo la movilidad de músculos de la cara que le permitían comunicarse y le tomaba varios minutos responder preguntas sencillas. Pero ni eso lo frenó.

Hawking ganó notoriedad con su trabajo teórico acerca de los agujeros negros. Convencido de que era erróneo decir que son tan densos que nada puede escapar a su atracción gravitacional, Demostró que tienen filtraciones de luz y de otras radiaciones, lo que ahora se conoce como la radiación de Hawking.

Fue algo totalmente inesperado, señaló Gary Horowitz, físico teórico de la Universidad de California con sede en Santa Bárbara. Algo revolucionario.

Agregó que el descubrimiento hizo que se estuviera más cerca de elaborar una teoría unificada.

La otra gran contribución científica de Hawking fue la cosmología, el estudio del origen y la evolución del universo.

Conjuntamente con Jim Hartle, de la Universidad de California, en Santa Bárbara, planteó en 1983 que el espacio y el tiempo pueden no tener un comienzo y un final.

En 2004 reveló que había revisado su teoría de que los objetos que son absorbidos por agujeros negros simplemente desaparecen, tal vez ingresando a un universo alternativo. Señaló, en cambio, que creía que los objetos podían ser despedidos por los agujeros negros.

Cuando se le diagnosticó ELA, Hawking se deprimió. Pero al ver que sobrevivía, recuperó el ímpetu y se abocó al trabajo.

Se casó en 1965 con Jane Wilde y tuvieron tres hijos, Robert, Lucy y Timothy.

Enseñó en Cambridge, viajó y dio conferencias. Parecía disfrutar de la fama.

Dejó de impartir clases en 2009 y aceptó una plaza como investigador del Instituto Perimeter de Física Teórica en Waterloo, Ontario.

Se divorció en 1991 y su relación con sus hijos se deterioró. Su ex esposa Jane escribió una autobiografía, "Música para mover las estrellas", en la que dice que cuidar a Hawking tres años la dejó totalmente agotada y vacía.

Hawking se casó cuatro años después con una enfermera que lo cuidó, Elaine Mason, y circularon rumores de que ella abusaba de él. En 2004 se dijo que Hawking había sufrido varias heridas, incluida una fractura en la muñeca, y que lo había abandonado en un jardín. El físico lo negó y la policía no pudo comprobar abuso alguno.

Lucy Hawking afirmó que su padre tenía una exasperante incapacidad de aceptar que hay cosas que no podía hacer.

 

Sin el Nobel

 

Stephen Hawking tuvo innumerables reconocimientos de sus pares, pero nunca le dieron el premio Nobel porque sus ideas no pudieron ser demostradas.

Era un teórico, un pensador profundo y sus meditaciones acerca de los agujeros negros, el origen y naturaleza del universo no han obtenido las pruebas contundentes necesarias para ganar los premios, según sus colegas.

El premio Nobel no se otorga a la persona más inteligente, ni siquiera al que hace el mayor aporte a la ciencia. Se otorga a los descubrimientos, explicó el físico Sean Carroll, del Instituto de Tecnología de California. Las mejores teorías de Hawking no han sido sometidas a la prueba experimental.

El mayor aporte de Hawking podría ser demostrado si los astrónomos encontraran los agujeros negros del tamaño adecuado. Los agujeros negros más pequeños, los que poseen la masa de un asteroide, probablemente producirían más radiación de Hawking que los más grandes, afirmó Avi Loeb, de la Universidad de Harvard.

Se han buscado miniagujeros negros con esta masa, pero hasta ahora no los han encontrado, afirmó Hawking en una conferencia en 2016. Es una pena, porque en ese caso yo hubiera ganado el Premio Nobel.

El astrónomo John Mather, de la Nasa y galardonado con el Nobel, piensa que difícilmente el premio habría cambiado la vida de Hawking. En todo caso, todos aman el trabajo de Stephen.

Hawking se volvió el rostro público del genio científico. Apareció en Star Trek: The Next Generation, se dobló a sí mismo en la serie de caricaturas Los Simpsons y escribió Una breve historia del tiempo.

 

Una mente más allá de los mortales

 

En algunos aspectos, Hawking era el heredero del aura de genio-como-celebridad de Einstein.

Su contribución es interaccionar con el público de una manera que quizá no ha ocurrido desde Einstein, afirmó la destacada astrónoma Wendy Freedman, directora de Carnegie Observatories. Se ha vuelto ícono de una mente que está más allá de los mortales corrientes (...) La gente no comprende exactamente lo que está diciendo, pero sabe que es brillante. Hay quizás un elemento humano en sus problemas que hace que las personas se detengan y presten atención.

Michael Turner, cosmólogo de la Universidad de Chicago, afirmó: “Creo que llamó la atención de la gente de una forma traviesa, mostrando su lado humano.

Lo primero que te llama la atención es la agotadora enfermedad y su silla de ruedas, afirmó Turner. Pero después, señaló, su mente y la alegría que obtenía de la ciencia dominaban el escenario. Aunque puede que el público no comprendiera lo que decía, sí comprendía su búsqueda de grandes ideas, señaló el cosmólogo.

El título de Hawking no es relevante aquí, lo que importa es lo que hacía su cerebro, señaló Neil deGrasse Tyson, director del Planetario Hayden, de Nueva York. Le consideramos un astrofísico, porque su laboratorio era el universo.

 

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14 de marzo de 2018

 

Publicado enInternacional
Colombia, un país sin políticas de ciencia y tecnología

Con una escasa inversión del 0,5 por ciento/año del Presupuesto General de la Nación para ciencia y tecnología para el año fiscal 2018, las clases que dominan en Colombia reflejan su estrechez de miras. Tener a Colciencias como otro botín burocrático resume la política al mando en el país, y la esencia de sus gobiernos: negocio, nada más.

 

En Colciencias, un organismo que tendría que ser de los consentidos de cualquier gobierno serio, desarrollado o inteligente de sus gobiernos, la improvisación es la norma, como puede concluirse del constante cambio de sus directores, el último de ello el científico César Ocampo, declarado insubsistente el 21 de diciembre del 2017 (ver recuadro)

Destitución, cambio, inconstancia, falta de política de largo plazo, claramente reflejada en los nueve responsables con que ha contado este organismo en los 8 años del gobierno Santos. Un director por cada 8 meses tres semanas, esa es la constante. Claramente pesa la burocracia por sobre el saber científico y necesidad de precisar con toda claridad una ruta por abordar por el país en ciencia y tecnología.

Prima la improvisación. En un país donde lo invertido en ciencia y tecnología en cada uno de los últimos gobiernos es claramente inferior al 0,5 por ciento del Presupuesto General de la Nación, por año, no puede ser otro el resultado. Todo un exabrupto en medio de un mundo donde las clases al mando de las distintas potencias globales, como de aquellos países que quieren jugar un rol más destacado en la geopolítica global, han comprendido que si desean continuar ocupando sitiales de honor o llegar algún día a ellos, deben invertir cada día más en sectores de punta, como lo es la propia ciencia y tecnología en su conjunto.

 

Por los pasillos

 

César Ocampo fue declarado insubsistente, una decisión autónoma de las instancias públicas, pero las razones para su insubsistencia jamás se hicieron públicas. Diversos diarios nacionales publicaron versiones según las cuales Ocampo era como una piedra en el zapato de la Casa de Gobierno porque habría tratado de darle algunas preferencias a sus propias líneas de investigación, o que habría chocado con la burocracia de Colciencias. Esas versiones son anónimas, y es llamativo que en una instancia de ciencia y tecnología los argumentos públicos no sean sostenidos de manera abierta y directa. Eso deja mucho que desear del director subsiguiente –Olaya– y de algunas otras personas al interior de órgano rector de la ciencia y la tecnología en el país.

Colciencias se habría convertido en el botín de intereses clientelistas, algo reconocido por la Asociación de Trabajadores de Colciencias (Asocolciencias). Pero el miedo a los despidos predomina, y nadie, empezando por Presidencia de la República aporta pruebas serias o contundentes en cualquier dirección o sentido. Así sucede cuando la administración pública termina predominando sobre la discusión científica, basada en argumentos y contraargumentos, pruebas y refutaciones. Que algo semejante suceda del lado de la Presidencia de la República es normal: al fin y al cabo Santos poco y nada sabe de ciencia, tecnología y academia.

 

Colombia nunca ha sabido de políticas de ciencia  y tecnología

 

En 1991 crean el Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología, toma forma asimismo la llamada Misión de los Sabios, se catapulta a Colciencias, y el gobierno de turno promete que Colombia tendrá políticas de ciencia y tecnología serias, responsables y de largo alcance.

Pues bien, desde 1991 hasta la fecha, sistemáticamente, todos los gobiernos habidos han incumplido las promesas: nunca el presupuesto en ciencia y tecnología fue superior al 0,5 por ciento, y ni siquiera se alcanzó el prometido 1 por ciento del PIB. Asimismo, Colciencias jamás dejó de ser un (simple) Departamento Administrativo. En notable diferenciación con otros países de la región, Colombia jamás tuvo hasta el momento un Ministerio de Ciencia (independiente del nombre que pudiera adoptar).

Los presupuestos para CyT han sido los siguientes:

Antes de 1990: 0.1%
1991: 0.3%, César Gaviria,
1996: 0.4%, Ernesto Samper
2001: 0.37%, Álvaro Uribe
2006: 0.39%, Álvaro Uribe
2011: 0.19%, Juan Manuel Santos
2016: 0.5%. Juan Manuel Santos

De consuno, en abril del año 2016, el Sistemas Nacional de Ciencia y Tecnología queda eliminado de Colciencias y pasa a formar parte del Departamento Nacional de Planeación con el nombre de Sistema Nacional de Competitividad, Ciencia, Tecnología e Innovación, algo que la gran prensa ha callado hasta la fecha*.

Como se aprecia sin dificultad, las élites nacionales han sido tradicionalmente indolentes e insensibles hacia el conocimiento, la educación y la investigación, y su ignorancia sobre políticas de ciencia y tecnología es amplia y profunda. Ha primado el afán por la guerra, las políticas de corto plazo, la entrega del país a los capitales internacionales, en fin, la corrupción, pública y privada.

Estamos ante una visión miope, que tiene consecuencias de distinto orden. Por ejemplo, si Colombia llega a ser acogida en la Ocde sería el único país miembro de ese organismo multilateral sin una política clara, sostenida a mediano y largo plazo de ciencia y tecnología y, asimismo, sería el país de la Ocde con el más bajo presupuesto en la materia. Para compararlo con los países semejantes de la región, Colombia está muy por debajo de México, Brasil, Argentina, Chile, Cuba y Venezuela en materia de inversión en conocimiento. Los pares de Colombia son países como Paraguay, Panamá o Guatemala, notablemente.

Es lamentable la ausencia de políticas de ciencia y tecnología, es decir, de políticas a largo plazo de conocimiento e innovación. Lo que se traduce, inmediatamente, en la disminución de la calidad de vida de los ciudadanos, en atraso y dependencia. Es un hecho ya suficientemente reconocido que a mayores políticas de ciencia y tecnología, mayor desarrollo de la industria nacional, más y mejores condiciones de vida con calidad y dignidad para los ciudadanos.

Lo hecho en materia de ciencias y tecnología en el país es simple y llanamente el trabajo específico de las universidades, públicas y privadas, de los grupos de investigación mismos y de los propios investigadores. Pero nunca ha sido el resultado de políticas nacionales de ciencia y tecnología. Verosímilmente, este panorama continuará en el futuro.

Sin embargo, cabría pensar que las universidades lo hacen, en buena medida para figurar bien en los rankings y escalafones internacionales, pues ello se traduce en mayores matrículas, más incorporación de fuentes financiadoras externas, en fin, más consultorías.

Pero el tema presupuestal de este sector es aún más grave, pues lo poco que recibe al año apenas alcanza para cubrir el funcionamiento administrativo, de ahí que los programas de becas (de maestría y doctorado) se hayan visto seriamente afectados. De consuno, el gobierno nacional desplazó los presupuestos de investigación y tecnología al Fondo de Ciencia, Tecnología e Innovación hacia las regiones con la famosa ley de regalías. El resultado ha sido el uso de esos fondos para asuntos distintos a la investigación, y la distribución arbitraria de los capitales disponibles.

Por diversas razones, jamás se volvieron a crear Centros de Excelencia, y el presupuesto jamás fue el suficiente para el pleno apoyo al conocimiento.

Que diversos gobiernos hayan sido indolentes hacia la ciencia y la tecnología no es sino la expresión eufemística para decir que el Estado colombiano jamás ha sabido ni se ha interesado por la ciencia, la tecnología y la investigación. Aparentemente, para el Poder Ejecutivo, para el Congreso e incluso para el Sector Judicial, la ciencia es algo que carece de importancia. Cuando lo han intentado, los científicos jamás han sido plenamente escuchados.

Un silencio peligroso separa a la comunidad académica y de investigación del poder político y económico. El poder no quiere escuchar a los pensadores e investigadores. Les teme, según parece.

* Cfr. https://www.desdeabajo.info/ediciones/item/26293-muere-el-sistema-nacional-de-ciencia-tecnologia-e-innovacion-sncti.html

 


Recuadro


El reino de la improvisación


Primero los datos, empezando del presente hacia el pasado. El científico César Ocampo fue declarado insubsistente como Director de Colciencias el 21 de diciembre del 2017. Antes el organismo rector de la ciencia y la tecnología había tenido siete directores. A la cesación del cargo de Ocampo le sigue el nombre de Alejandro Olaya, hasta entonces el segundo a bordo de Colciencias.

Los directores de Colciencias durante el gobierno de Juan Manuel Santos (ocho años), han sido nueve (hasta la fecha). Estos han sido:

Jaime Restrepo Cuartas, ex-rector de la Universidad de Antioquia y miembro de la comunidad científica.
Jorge Cano, director encargado a raíz de la renuncia de Restrepo. Cano tiene título de Maestría y está vinculado a la Universidad de Cartagena.
Carlos Fonseca Zárate, profesor de la UPTC, con doctorado en Geografía.
Paula Marcela Arias, con doctorado en ciencias geológicas, Investigadora Junior de Colciencias, quien salió de su cargo porque tuvo el valor de acusar al gobierno y a Colciencias de politiquería.
Alicia Ríos, quien trabajó como directora encargada después de Arias, con un doctorado en ciencia y tecnología de alimentos, quien desafortunadamente falleció de una enfermedad penosa.
Yaneth Giha Tovar, quien venía del Ministerio de Defensa, quien no tiene CvLac, y es egresada de la Universidad de los Andes.
Alejandro Olaya, director encargado luego del nombramiento de Giha como ministra de Educación, con un doctorado en ciencias económicas y empresariales, vinculado a la UPB.
César Augusto Ocampo Rodríguez, científico prestigioso, Investigador Senior de Colciencias, con un doctorado en ciencias geoespaciales, y quien fue declarado insubsistente.
Alejandro Olaya, vuelve a ser director encargado.

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