Quizá los extraterrestres no existan pero eso es una buena noticia para nuestra supervivencia

Es muy posible que la biología sea el producto de una casualidad química tan improbable que no ha ocurrido en ningún otro lugar del universo observable

 

En 1950, Enrico Fermi, un físico estadounidense nacido en Italia y ganador del premio Nobel, planteó una pregunta aparentemente muy simple pero con profundas implicaciones para uno de los rompecabezas científicos más importantes: si existe o no vida más allá de la Tierra.

Durante un almuerzo con colegas en el Laboratorio Nacional de Los Álamos en Nuevo México, surgió el tema de los platillos voladores. Se trataba de una conversación informal y nada parece indicar que los científicos que participaron creyeran en la existencia de extraterrestres. Sin embargo Fermi quería saber: ¿dónde están los demás?

Su argumento era el siguiente: partiendo de la base de que el universo existe desde hace miles de millones de años y tiene un tamaño tan vasto, con cientos de miles de millones de estrellas solo en la Vía Láctea, a menos que la Tierra sea asombrosamente especial, el universo debería estar lleno de vida. Podrían existir especies inteligentes lo suficientemente avanzadas como para tener el conocimiento y la tecnología necesarios para los viajes espaciales. Ya deberían haber colonizado toda la galaxia. Entonces, ¿dónde están todos?

Más recientemente, el físico Stephen Hawking, que falleció en marzo de este año, lo argumentó de forma parecida. "Para mi cerebro matemático, desde un punto de vista numérico pensar que existen extraterrestres es perfectamente racional". Hawking estaba articulando el mismo argumento popular de Fermi, que la inmensidad absoluta del universo prácticamente garantiza que tengamos compañía.

En los últimos años, los científicos se han tomado esta cuestión más en serio. Una de las áreas más emocionantes de investigación en astronomía ha sido el descubrimiento de planetas que se encuentran fuera del sistema solar; mundos que orbitan estrellas que no son nuestro Sol. Muchos de ellos incluso podrían parecerse a la Tierra en tamaño y clima. Los astrónomos creen que hay miles de millones de otros mundos, muchos de los cuales tienen condiciones que posibilitarían la existencia de vida. La probabilidad de que exista vida en otros planetas, incluso que se trate de vida inteligente, en al menos uno de ellos debe ser, por lo tanto, abrumadoramente alta.
¿Las probabilidades de vidas en otros planetas?

Los científicos de una institución que tiene el maravilloso nombre de Instituto del Futuro de la Humanidad en Oxford han echado agua fría sobre el optimismo de Hawking y de otros. Han llevado a cabo un análisis estadístico reflexivo diseccionando una relación matemática conocida como la ecuación de Drake, que nos permite calcular la probabilidad de vida extraterrestre basada en las probabilidades combinadas de que se den todas las condiciones para que exista vida en otro planeta.

Permítanme dejar claro desde el principio que la ecuación de Drake no es muy científica, por la única razón de que algunos de los factores que hay que incluir en ella son, hoy por hoy, puras conjeturas. La pregunta del millón no es la menor de ellas: habida cuenta de todos los elementos que creemos que son necesarios para la existencia de vida (una fuente de energía, agua líquida y moléculas orgánicas), ¿cuán probable es que la vida emerja?

Los autores del nuevo estudio ofrecen dos puntos de vista, uno pesimista y el otro más alegre. El primero es que la paradoja de Fermi es fácil de resolver. La razón por la que no hemos recibido ningún mensaje extraterrestre es porque, bueno, los extraterrestres no están ahí. Calculan que la probabilidad de que estemos solos en el universo está en el rango de 39%-85% y la probabilidad de que estemos solos en nuestra propia galaxia está entre 53% y 99,6%.

Los biólogos odian este tipo de especulaciones absurdas. Señalan con razón que todavía no entendemos bien cómo se originó la vida aquí en la Tierra, así que ¿cómo podemos creer tener las respuestas en torno a su existencia o su inexistencia en otros lugares? Hay algunos que argumentan que la vida en la Tierra apareció poco después de que las condiciones correctas emergieran hace casi 4.000 millones de años, que fue cuando nuestro planeta se había enfriado lo suficiente como para que existiera agua líquida.

¿Esto no significa que podría emerger fácilmente en otra parte? En realidad, no. Una muestra estadística de un solo caso no nos dice nada. Es muy posible que la biología sea una aberración local, el producto de una casualidad química tan improbable que no ha ocurrido en ningún otro lugar del universo observable.

¿Qué debemos creer? Hay razones para creer que podemos tener una respuesta en una década o dos, y que confirme la existencia o no de vida en otros planetas. Los astrobiólogos están a punto de buscar en los exoplanetas los gases producidos por la vida microbiana utilizando sofisticados telescopios espaciales de última generación. También existe la posibilidad de encontrar vida microbiana más cerca de casa, bajo el hielo de varias de las lunas de Júpiter y Saturno.

Ya avancé que el estudio nos proporciona buenas noticias. Algunos argumentan que todavía no hemos encontrado vida extraterrestre porque la vida inteligente (incluidos nosotros) siempre se autodestruye antes de que pueda desarrollar la tecnología que le permitiría comunicarse o hacer viajes interestelares. Sin embargo, podría ser que esta civilización extraterrestre simplemente no exista. Así que, como señalan los autores del estudio, el pesimismo sobre nuestro propio futuro carece de fundamento. Tal vez estamos solos pero tal vez consigamos sobrevivir.

 

Traducido por Emma Reverter

theguardian

Putin ordena la creación del 'Silicon Valley' militar ruso

El presidente ruso, Vladímir Putin, firmó un decreto para el establecimiento del centro tecnológico para las innovaciones en el ámbito de la defensa, Era, en la ciudad de Anapa.

"Para crear una infraestructura innovadora y formar un modelo eficaz para organizar la investigación con el fin de fortalecer la capacidad de defensa del país, decreto crear la tecnópolis de innovación militar Era bajo el control del Ministerio de Defensa de la Federación de Rusia", dice el documento.
Como anunció previamente el ministro de Defensa, Serguéi Shoigú, la apertura de Era se realizará en septiembre de 2018. Se espera que en 2020 empiece a funcionar a plena capacidad.


Era ocupará 17 hectáreas en la costa del mar Negro. El sector científico y educativo de la tecnópolis incluirá unidades de diseño, un centro de procesamiento de datos equipado con ordenadores superpotentes y sitios abiertos para la investigación experimental.


Asimismo, permitirá llevar a cabo diversos tipos de investigación aplicadas a las áreas de interés del Ministerio de Defensa, tales como los sistemas de control, tecnología informática, bioingeniería, tecnologías de biosíntesis, tecnologías de suministro de energía, nanotecnología y robótica.


Era hará uso también de las 'capitanías científicas', así como de los institutos de investigación del Ministerio de Defensa, las universidades civiles y los institutos académicos de la Academia Rusa de Ciencias, representantes del complejo industrial militar y sectores civiles.


La gestión científica de los proyectos de investigación de la tecnópolis correrá a cargo del presidente del Instituto Kurchátov, Mijaíl Kovalchuk.

EE UU anuncia una sexta división del Ejército: la Fuerza Espacial

Trump considera la exploración del cosmos una cuestión de seguridad nacional: "No queremos que China, Rusia y otros países nos lideren"


Tras un largo coqueteo con la idea, Donald Trump finalmente ha ordenado la creación de la Fuerza Espacial. El presidente estadounidense ha anunciado este lunes el dictamen al Departamento de Defensa para para el nacimiento de la sexta rama de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, que se suma así al Ejército de Tierra, Armada, Fuerza Aérea, Cuerpo de Marines y a la Guardia Costera. La decisión, dada a conocer tras una reunión con el Consejo Nacional del Espacio, es una cuestión de seguridad nacional para el mandatario, quien en el pasado definió el espacio como "un dominio de guerra".


La creación de esta nueva división es la primera en 71 años. Hasta ahora la más joven era la Fuerza Aérea, que se sumó a la estructura militar justo después de la Segunda Guerra Mundial. La creación de las ramas se ha hecho en función de los avances tecnológicos.


La orden al Pentágono es comenzar de inmediato el proceso de creación de la rama para contrarrestar los avances de las grandes potencias. "No queremos que China, Rusia, y otros países nos lideren. Siempre hemos liderado", defendió Trump. Los objetivos, de los que no se han revelado muchos detalles, son ambiciosos. "No es suficiente tener simplemente una presencia estadounidense en el espacio. Debemos tener el dominio", adelantó el mandatario. Estados Unidos forma parte del Tratado sobre el Espacio Exterior que impide establecer armas de destrucción masiva en el espacio y las visitas a la Luna pueden ser solo con fines pacíficos.


La idea de crear este nuevo cuerpo militar espacial llevaba meses dando vueltas en la cabeza del mandatario. El pasado 1 de mayo, el republicano reconoció que lo estaban pensando. "Cada vez tenemos más presencia en el espacio, tanto militar como de otro tipo, y estamos pensando seriamente en una Fuerza Espacial", adelantó en la Casa Blanca. En marzo, dejó entrever el motor de la decisión: "El espacio es un dominio de guerra, como la tierra, el aire y el mar", por lo que, dijo, "podríamos tener una Fuerza Espacial".


El anuncio forma parte de una estrategia espacial. Llega seis meses después de que Trump firmara una directiva en la que prometía una “exploración y utilización a largo plazo” en la Luna. La Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio está planificando una serie de misiones lunares, según Cheryl Warner, una portavoz de la Dirección de Exploración Humana de la NASA. Aún no se establecen más detalles sobre estas misiones. Lo único que se sabe es que "no solo podremos nuestra bandera y nos iremos", reiteró este lunes Trump. La intención del presidente es establecer una base para una eventual exploración humana a Marte.

Washington 19 JUN 2018 - 03:24 COT


Desde que en 1969 se cumplió el objetivo puesto por el gobierno de John F. Kennedy de enviar a los primeros hombres a la Luna, han sido varios los mandatarios que lo han sucedido que también han querido hacer lo suyo. En 2004, George W. Bush sostuvo que los astronautas volverían a la Luna en 2020 y Barack Obama prometió en 2016 que Estados Unidos enviaría humanos a Marte en 2030. "Durante demasiados años los sueños de exploración y descubrimiento fueron realmente desperdiciados por la política y la burocracia, y no logramos", lamentó Trump. Que en consecuencia con su hiperbólico lenguaje y bajo lo que esconde el lema Make America great again (Hagamos América grande otra vez), afirmó que la creación de esta sexta rama del Ejército iba "a ser algo. Algo muy importante".

 

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Un aficionado hace el primer avance de los últimos 60 años en un famoso problema de combinatoria

El llamado problema de Hadwinger-Nelson es de esas cuestiones matemáticas muy fáciles de formular y entender, incluso para los no expertos, como el problema del mapa de los cuatro colores o el último teorema de Fermat. Sin embargo, pese a esta aparente sencillez a menudo la solución resulta extraordinariamente sofisticada y requiere unas matemáticas que solo están al alcance de muy pocos expertos. Pese a ello, el autor del primer avance en el problema de Hadwinger-Nelson de los últimos 60 años ha sido un no especialista: Aubrey de Grey, un gerontólogo bastante conocido y mediático, que sostiene que es posible detener el proceso de envejecimiento.


El problema de Hadwiger-Nelson estudia coloraciones del plano. Se trata de dar un color a cada punto del plano de manera que todos los puntos que estén a distancia uno tengan asignado un color diferente. Si se quiere pintar de esta manera un plano, todo lo grande que queramos, ¿cuál es el menor número de colores necesarios? El problema fue planteado en 1950 por Edward Nelson, aunque algunos resultados relacionados ya aparecieron en un artículo de Hugo Hadwiger de 1945. Hasta hace poco, se sabía que la respuesta podía ser cuatro, cinco, seis o siete.


Efectivamente, no puede ser más de siete. Con solo siete colores se puede colorear el plano a partir de una teselación de hexágonos de diagonal ligeramente inferior a uno, en la que todos los polígonos adyacentes tengan un color diferente. Partimos de uno de los hexágonos y lo pintamos de un color, y los seis adyacentes de otros seis colores diferentes (y así sucesivamente). Si dos puntos están a distancia uno, como los hexágonos tienen diámetro menor que uno caerán en hexágonos diferentes y adyacentes, por lo que tendrán distinto color.


Las circunferencias que aparecen en el dibujo tienen radio 1.


Está claro entonces que siete es la cota máxima para el problema, pero, ¿hay una mínima? Para ver que ha de ser al menos cuatro, bastaría con encontrar una configuración de cuatro puntos que estén todos a distancia uno del resto (que, por tanto, no podrían colorearse con solo tres colores). Pero el caso es que no existe: cuatro puntos que disten todos uno entre sí forman los vértices de un tetraedro regular, cuyos vértices no están sobre el mismo plano. Sin embargo, son conocidas algunas configuraciones de puntos que necesitan cuatro colores (es imposible hacerlo con tres). Así sucede como los siete puntos del llamado “huso de Moser” que son los señalados en la siguiente imagen:


En 1961 los hermanos William y Leo Moser dieron esa configuración, y desde entonces no se había avanzado nada en el problema. Ahora Aubrey de Grey ha dado una configuración de puntos tales que necesitan al menos cinco colores para ser coloreados, es imposible hacerlo con cuatro. Aunque el ejemplo dado por Grey contiene 1581 puntos, el método para construirlo es descriptivo y no es excesivamente complicado. En los últimos días se ha conseguido rebajar la configuración hasta los 633 vértices, a través de un proyecto de Polymath(proyectos colaborativos en los que trabajan cientos de matemáticos a través de una página web), creado por el propio de Grey.


Con este avance, ya sabemos que para poder colorear cualquier grafo harán falta cinco, seis o siete colores diferentes. Para zanjar el problema existen dos posibilidades: que usando ideas parecidas a las de De Grey se encuentren estructuras con gran cantidad de puntos que requieran muchos colores para ser coloreadas (él ha encontrado una que necesita cinco, se trataría de encontrar otra con seis y, para solucionar el problema, necesitaríamos otra con siete). Así sabríamos que el número necesario para colorear el plano de forma que cualquier par de puntos a distancia uno tengan diferente color es siete. Si, por el contrario, la solución no es siete, es posible que sean necesarias nuevas técnicas totalmente desconocidas hasta el momento, porque no bastaría con ir descartando opciones con contraejemplos, sino dar un razonamiento general.


Alberto Márquez es Catedrático de Matemática Aplicada de la Universidad de Sevilla y Ágata Timón es responsable de Comunicación y Divulgación en el ICMAT

Nano...¿qué? Nano-(R)Evolución. Una imagen pedagógico-reflexiva para toda la sociedad

Se habla de la nanotecnología, pero esa tecnología es solo la punta de un iceberg. Deben examinarse en conjunto las tecnologías convergentes. Otros mejor enterados saben que también hay nanociencia. Pocos se preguntan de dónde viene todo esto y para dónde va el planeta con los avances científicos y tecnológicos recientes en ciencias de materiales de todo tipo y en las ciencias básicas, desde la física hasta las neurociencias, pasando por la química y la biología, incluso la astrofísica. No todo es color de rosa: hay muchas inquietudes que surgen sobre quiénes y a qué costo son los mayores beneficiarios de los avances de esta nueva revolución tecno-científica y si no se trata de nuevas formas de dominación,saqueo y deterioro ambiental.

Stephen Hawking, el científico más conocido el mundo, murió ayer en su casa, en Cambridge
  • Los robots tomarán el control y acabarán con la raza humana
  • Las personas están limitadas por la evolución biológica, no podrían competir y quedarían suprimidas, afirmaba
  • Férreo defensor de la vida, desafió una muerte temprana
  • No importa cuán difícil sea vivir; pierdes toda esperanza si no puedes reírte de ti mismo, aseguraba

 


He tenido la suerte de trabajar en física teórica en un momento fascinante, y es una de las pocas áreas en las que mi incapacidad no es una desventaja grave, expresó algún día Stephen Hawking. Foto Afp


En una imagen del 29 de abril de 2010 durante el estreno de un programa de televisión. Foto Dpa

 



Hawking acompañado de su entonces esposa Jane, el 3 de marzo de 1989, en París. Foto Ap


La única conexión que Stephen Hawking tenía con el mundo era un nervio de unos pocos centímetros en su mejilla.

Cada palabra le tomaba un minuto, pero aprovechó un pequeño movimiento del nervio debajo de su ojo derecho para trasladar sus pensamientos a una computadora especial y registrar su visión del tiempo, del universo y del sitio del ser humano en todo esto.

Produjo una obra maestra que guió a generaciones de entusiastas a través del esotérico mundo de las antipartículas, los cuarks y la teoría cuántica. Llegó a ser un físico de inusitada popularidad por su desafío a las expectativas de una muerte temprana para convertirse en el científico más conocido del mundo.

Falleció este miércoles a los 76 años en la ciudad universitaria inglesa de Cambridge.

Nació el 8 de enero de 1942, justo 300 años después de la muerte de Galileo Galilei, y murió un 14 de marzo, día del nacimiento de Albert Einstein. Tuvo la cátedra de profesor de matemáticas en Cambridge que ocupó Isaac Newton.

 

Alertó sobre los peligros de la inteligencia artificial

 

El físico británico Stephen Hawking alertó sobre los peligros de la inteligencia artificial. Consideraba que los esfuerzos en crear esta tecnología avanzada puede poner en riegos la supervivencia humana.

Para él, el desarrollo de la inteligencia artificial podría significar el fin de la raza humana, si los sistemas artificiales llegaran a superar en inteligencia a las personas.

Los robots podrían llegar a tomar el control y se podrían rediseñar a sí mismos para desbancar a los humanos, señaló el físico cuando presentó un nuevo software que le permitiría comunicarse con mayor velocidad.

Los humanos, que están limitados por la evolución biológica, no podrían competir y quedarían suprimidos por los robots, expresó Hawking.

El físico habló además de los peligros que a sus ojos puede acarrear Internet y resaltó que las compañías de telecomunicaciones deben hacer más para contrarrestar las amenazas que pueden propagarse a través de la red. La dificultad está en cómo hacerlo sin sacrificar la libertad y la privacidad, señaló.

En el tema de la religión, el astrofísico consideraba al Dios de la Iglesia católica como innecesario. Pese a ello, siempre reflexionó sobre el Creador.

Afirmó de manera rotunda que se consideraba ateo, porque no hay ningún Dios y “el milagro no es compatible con la ciencia.

Hay una diferencia fundamental entre la religión, que se basa en la autoridad, y la ciencia, que se basa en la observación y la razón. La ciencia vencerá, porque funciona, dijo en entrevista con la televisión estadunidense ABC, en junio de 2010.

“Las leyes de la ciencia que explican el funcionamiento del universo no dejan mucho espacio para milagros o para Dios (...) la ciencia está contestando cada vez más preguntas que solían ser dominio de la religión (...) habrá pronto una respuesta definitiva a cómo empezó el universo, señaló en septiembre de 2008 en Santiago de Compostela.

El físico teórico fue ampliamente considerado el ser humano más inteligente del mundo por su extenso conocimiento de la mecánica cuántica y los agujeros negros, además de ser la primera persona en establecer una teoría moderna de la cosmología.

Su fama se debió en parte a su triunfo sobre la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad degenerativa de la neurona motora, que gradualmente lo fue paralizando, la cual le diagnosticaron a los 21 años.

Sin embargo, defensor férreo de la vida, en una entrevista de radio, dijo que lo único que le inspiraba a seguir adelante era su trabajo y su sentido del humor.

“Cuando cumplí los 21, mis expectativas se redujeron a cero. Probablemente ya lo sabes porque hay una película al respecto. Era importante que yo apreciara lo que tenía. Aunque tuve la mala suerte de padecer la enfermedad de la neurona motora, he sido muy afortunado en casi todo lo demás.

He tenido la suerte de trabajar en física teórica en un momento fascinante, y es una de las pocas áreas en las que mi incapacidad no es una desventaja grave. También es importante no enojarse, no importa cuán difícil sea la vida, porque puedes perder toda esperanza si no puedes reírte de ti mismo y de la vida en general.

Hawking le ganó la batalla a un mal normalmente fatal y vivió más de 50 años, desarrollando una brillante carrera que asombró a los médicos y enloqueció a sus admiradores. Un severo ataque de neumonía lo dejó respirando a través de un tubo, pero tampoco entonces se dio por vencido y hablaba usando un sintetizador electrónico que le dio un tono robótico que pasó a ser uno de sus sellos.

Trabajó hasta pasados los años 70, lanzando teorías, enseñando y escribiendo Una breve historia del tiempo, una exploración accesible de la mecánica del universo que vendió millones de copias.

Era uno de los rostros de científicos más reconocidos, a la par del de Albert Einstein.

Como uno de los sucesores de Isaac Newton como profesor lucasiano de matemáticas en la Universidad de Cambridge, Hawking se involucró en la búsqueda del gran objetivo de la física, una teoría unificada, que resolvería las contradicciones entre la teoría general de la relatividad, de Einstein, y la teoría de la mecánica cuántica.

 

 

Para Hawking, esa era una misión casi religiosa. Dijo que encontrar la teoría de todo permitiría al ser humano conocer la mente de Dios.

Una teoría unificada completa y coherente es apenas el primer paso: Nuestra meta es una comprensión total de los eventos a nuestro alrededor y de nuestra propia existencia, escribió en Una breve historia del tiempo.

En sus últimos años, no obstante, planteó la posibilidad de que tal vez no haya una teoría unificada que lo explique todo.

Después escribió El universo en una cáscara de nuez, en el que que actualizó conceptos como la supergravedad, singularidades desnudas y la posibilidad de un universo de 11 dimensiones.

Uno no puede dejar de hacerse la pregunta, ¿por qué existe el universo?, expresó en 1991. No conozco una forma operativa de hacerla o dar una respuesta, si es que hay una, un significado; eso me molesta.

 

Alentó con su entusiasmo

 

Algunos científicos dicen que su celebridad ayudó a fomentar el entusiasmo por la ciencia.

Sus logros, y su longevidad, por otro lado, demostraron que los pacientes no deben doblegarse ni ante la más severa de las enfermedades.

Richard Green, de la Asociación de la Enfermedad de la Neurona Motora, entidad británica enfocada en la ELA, sostuvo que Hawking representaba la mente perfecta atrapada en un cuerpo imperfecto. Y que había sido un ejemplo para las personas con ese mal.

Con el paso del tiempo fue perdiendo la movilidad de músculos de la cara que le permitían comunicarse y le tomaba varios minutos responder preguntas sencillas. Pero ni eso lo frenó.

Hawking ganó notoriedad con su trabajo teórico acerca de los agujeros negros. Convencido de que era erróneo decir que son tan densos que nada puede escapar a su atracción gravitacional, Demostró que tienen filtraciones de luz y de otras radiaciones, lo que ahora se conoce como la radiación de Hawking.

Fue algo totalmente inesperado, señaló Gary Horowitz, físico teórico de la Universidad de California con sede en Santa Bárbara. Algo revolucionario.

Agregó que el descubrimiento hizo que se estuviera más cerca de elaborar una teoría unificada.

La otra gran contribución científica de Hawking fue la cosmología, el estudio del origen y la evolución del universo.

Conjuntamente con Jim Hartle, de la Universidad de California, en Santa Bárbara, planteó en 1983 que el espacio y el tiempo pueden no tener un comienzo y un final.

En 2004 reveló que había revisado su teoría de que los objetos que son absorbidos por agujeros negros simplemente desaparecen, tal vez ingresando a un universo alternativo. Señaló, en cambio, que creía que los objetos podían ser despedidos por los agujeros negros.

Cuando se le diagnosticó ELA, Hawking se deprimió. Pero al ver que sobrevivía, recuperó el ímpetu y se abocó al trabajo.

Se casó en 1965 con Jane Wilde y tuvieron tres hijos, Robert, Lucy y Timothy.

Enseñó en Cambridge, viajó y dio conferencias. Parecía disfrutar de la fama.

Dejó de impartir clases en 2009 y aceptó una plaza como investigador del Instituto Perimeter de Física Teórica en Waterloo, Ontario.

Se divorció en 1991 y su relación con sus hijos se deterioró. Su ex esposa Jane escribió una autobiografía, "Música para mover las estrellas", en la que dice que cuidar a Hawking tres años la dejó totalmente agotada y vacía.

Hawking se casó cuatro años después con una enfermera que lo cuidó, Elaine Mason, y circularon rumores de que ella abusaba de él. En 2004 se dijo que Hawking había sufrido varias heridas, incluida una fractura en la muñeca, y que lo había abandonado en un jardín. El físico lo negó y la policía no pudo comprobar abuso alguno.

Lucy Hawking afirmó que su padre tenía una exasperante incapacidad de aceptar que hay cosas que no podía hacer.

 

Sin el Nobel

 

Stephen Hawking tuvo innumerables reconocimientos de sus pares, pero nunca le dieron el premio Nobel porque sus ideas no pudieron ser demostradas.

Era un teórico, un pensador profundo y sus meditaciones acerca de los agujeros negros, el origen y naturaleza del universo no han obtenido las pruebas contundentes necesarias para ganar los premios, según sus colegas.

El premio Nobel no se otorga a la persona más inteligente, ni siquiera al que hace el mayor aporte a la ciencia. Se otorga a los descubrimientos, explicó el físico Sean Carroll, del Instituto de Tecnología de California. Las mejores teorías de Hawking no han sido sometidas a la prueba experimental.

El mayor aporte de Hawking podría ser demostrado si los astrónomos encontraran los agujeros negros del tamaño adecuado. Los agujeros negros más pequeños, los que poseen la masa de un asteroide, probablemente producirían más radiación de Hawking que los más grandes, afirmó Avi Loeb, de la Universidad de Harvard.

Se han buscado miniagujeros negros con esta masa, pero hasta ahora no los han encontrado, afirmó Hawking en una conferencia en 2016. Es una pena, porque en ese caso yo hubiera ganado el Premio Nobel.

El astrónomo John Mather, de la Nasa y galardonado con el Nobel, piensa que difícilmente el premio habría cambiado la vida de Hawking. En todo caso, todos aman el trabajo de Stephen.

Hawking se volvió el rostro público del genio científico. Apareció en Star Trek: The Next Generation, se dobló a sí mismo en la serie de caricaturas Los Simpsons y escribió Una breve historia del tiempo.

 

Una mente más allá de los mortales

 

En algunos aspectos, Hawking era el heredero del aura de genio-como-celebridad de Einstein.

Su contribución es interaccionar con el público de una manera que quizá no ha ocurrido desde Einstein, afirmó la destacada astrónoma Wendy Freedman, directora de Carnegie Observatories. Se ha vuelto ícono de una mente que está más allá de los mortales corrientes (...) La gente no comprende exactamente lo que está diciendo, pero sabe que es brillante. Hay quizás un elemento humano en sus problemas que hace que las personas se detengan y presten atención.

Michael Turner, cosmólogo de la Universidad de Chicago, afirmó: “Creo que llamó la atención de la gente de una forma traviesa, mostrando su lado humano.

Lo primero que te llama la atención es la agotadora enfermedad y su silla de ruedas, afirmó Turner. Pero después, señaló, su mente y la alegría que obtenía de la ciencia dominaban el escenario. Aunque puede que el público no comprendiera lo que decía, sí comprendía su búsqueda de grandes ideas, señaló el cosmólogo.

El título de Hawking no es relevante aquí, lo que importa es lo que hacía su cerebro, señaló Neil deGrasse Tyson, director del Planetario Hayden, de Nueva York. Le consideramos un astrofísico, porque su laboratorio era el universo.

 

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La mente de Stephen Hawking

14 de marzo de 2018

 

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Colombia, un país sin políticas de ciencia y tecnología

Con una escasa inversión del 0,5 por ciento/año del Presupuesto General de la Nación para ciencia y tecnología para el año fiscal 2018, las clases que dominan en Colombia reflejan su estrechez de miras. Tener a Colciencias como otro botín burocrático resume la política al mando en el país, y la esencia de sus gobiernos: negocio, nada más.

 

En Colciencias, un organismo que tendría que ser de los consentidos de cualquier gobierno serio, desarrollado o inteligente de sus gobiernos, la improvisación es la norma, como puede concluirse del constante cambio de sus directores, el último de ello el científico César Ocampo, declarado insubsistente el 21 de diciembre del 2017 (ver recuadro)

Destitución, cambio, inconstancia, falta de política de largo plazo, claramente reflejada en los nueve responsables con que ha contado este organismo en los 8 años del gobierno Santos. Un director por cada 8 meses tres semanas, esa es la constante. Claramente pesa la burocracia por sobre el saber científico y necesidad de precisar con toda claridad una ruta por abordar por el país en ciencia y tecnología.

Prima la improvisación. En un país donde lo invertido en ciencia y tecnología en cada uno de los últimos gobiernos es claramente inferior al 0,5 por ciento del Presupuesto General de la Nación, por año, no puede ser otro el resultado. Todo un exabrupto en medio de un mundo donde las clases al mando de las distintas potencias globales, como de aquellos países que quieren jugar un rol más destacado en la geopolítica global, han comprendido que si desean continuar ocupando sitiales de honor o llegar algún día a ellos, deben invertir cada día más en sectores de punta, como lo es la propia ciencia y tecnología en su conjunto.

 

Por los pasillos

 

César Ocampo fue declarado insubsistente, una decisión autónoma de las instancias públicas, pero las razones para su insubsistencia jamás se hicieron públicas. Diversos diarios nacionales publicaron versiones según las cuales Ocampo era como una piedra en el zapato de la Casa de Gobierno porque habría tratado de darle algunas preferencias a sus propias líneas de investigación, o que habría chocado con la burocracia de Colciencias. Esas versiones son anónimas, y es llamativo que en una instancia de ciencia y tecnología los argumentos públicos no sean sostenidos de manera abierta y directa. Eso deja mucho que desear del director subsiguiente –Olaya– y de algunas otras personas al interior de órgano rector de la ciencia y la tecnología en el país.

Colciencias se habría convertido en el botín de intereses clientelistas, algo reconocido por la Asociación de Trabajadores de Colciencias (Asocolciencias). Pero el miedo a los despidos predomina, y nadie, empezando por Presidencia de la República aporta pruebas serias o contundentes en cualquier dirección o sentido. Así sucede cuando la administración pública termina predominando sobre la discusión científica, basada en argumentos y contraargumentos, pruebas y refutaciones. Que algo semejante suceda del lado de la Presidencia de la República es normal: al fin y al cabo Santos poco y nada sabe de ciencia, tecnología y academia.

 

Colombia nunca ha sabido de políticas de ciencia  y tecnología

 

En 1991 crean el Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología, toma forma asimismo la llamada Misión de los Sabios, se catapulta a Colciencias, y el gobierno de turno promete que Colombia tendrá políticas de ciencia y tecnología serias, responsables y de largo alcance.

Pues bien, desde 1991 hasta la fecha, sistemáticamente, todos los gobiernos habidos han incumplido las promesas: nunca el presupuesto en ciencia y tecnología fue superior al 0,5 por ciento, y ni siquiera se alcanzó el prometido 1 por ciento del PIB. Asimismo, Colciencias jamás dejó de ser un (simple) Departamento Administrativo. En notable diferenciación con otros países de la región, Colombia jamás tuvo hasta el momento un Ministerio de Ciencia (independiente del nombre que pudiera adoptar).

Los presupuestos para CyT han sido los siguientes:

Antes de 1990: 0.1%
1991: 0.3%, César Gaviria,
1996: 0.4%, Ernesto Samper
2001: 0.37%, Álvaro Uribe
2006: 0.39%, Álvaro Uribe
2011: 0.19%, Juan Manuel Santos
2016: 0.5%. Juan Manuel Santos

De consuno, en abril del año 2016, el Sistemas Nacional de Ciencia y Tecnología queda eliminado de Colciencias y pasa a formar parte del Departamento Nacional de Planeación con el nombre de Sistema Nacional de Competitividad, Ciencia, Tecnología e Innovación, algo que la gran prensa ha callado hasta la fecha*.

Como se aprecia sin dificultad, las élites nacionales han sido tradicionalmente indolentes e insensibles hacia el conocimiento, la educación y la investigación, y su ignorancia sobre políticas de ciencia y tecnología es amplia y profunda. Ha primado el afán por la guerra, las políticas de corto plazo, la entrega del país a los capitales internacionales, en fin, la corrupción, pública y privada.

Estamos ante una visión miope, que tiene consecuencias de distinto orden. Por ejemplo, si Colombia llega a ser acogida en la Ocde sería el único país miembro de ese organismo multilateral sin una política clara, sostenida a mediano y largo plazo de ciencia y tecnología y, asimismo, sería el país de la Ocde con el más bajo presupuesto en la materia. Para compararlo con los países semejantes de la región, Colombia está muy por debajo de México, Brasil, Argentina, Chile, Cuba y Venezuela en materia de inversión en conocimiento. Los pares de Colombia son países como Paraguay, Panamá o Guatemala, notablemente.

Es lamentable la ausencia de políticas de ciencia y tecnología, es decir, de políticas a largo plazo de conocimiento e innovación. Lo que se traduce, inmediatamente, en la disminución de la calidad de vida de los ciudadanos, en atraso y dependencia. Es un hecho ya suficientemente reconocido que a mayores políticas de ciencia y tecnología, mayor desarrollo de la industria nacional, más y mejores condiciones de vida con calidad y dignidad para los ciudadanos.

Lo hecho en materia de ciencias y tecnología en el país es simple y llanamente el trabajo específico de las universidades, públicas y privadas, de los grupos de investigación mismos y de los propios investigadores. Pero nunca ha sido el resultado de políticas nacionales de ciencia y tecnología. Verosímilmente, este panorama continuará en el futuro.

Sin embargo, cabría pensar que las universidades lo hacen, en buena medida para figurar bien en los rankings y escalafones internacionales, pues ello se traduce en mayores matrículas, más incorporación de fuentes financiadoras externas, en fin, más consultorías.

Pero el tema presupuestal de este sector es aún más grave, pues lo poco que recibe al año apenas alcanza para cubrir el funcionamiento administrativo, de ahí que los programas de becas (de maestría y doctorado) se hayan visto seriamente afectados. De consuno, el gobierno nacional desplazó los presupuestos de investigación y tecnología al Fondo de Ciencia, Tecnología e Innovación hacia las regiones con la famosa ley de regalías. El resultado ha sido el uso de esos fondos para asuntos distintos a la investigación, y la distribución arbitraria de los capitales disponibles.

Por diversas razones, jamás se volvieron a crear Centros de Excelencia, y el presupuesto jamás fue el suficiente para el pleno apoyo al conocimiento.

Que diversos gobiernos hayan sido indolentes hacia la ciencia y la tecnología no es sino la expresión eufemística para decir que el Estado colombiano jamás ha sabido ni se ha interesado por la ciencia, la tecnología y la investigación. Aparentemente, para el Poder Ejecutivo, para el Congreso e incluso para el Sector Judicial, la ciencia es algo que carece de importancia. Cuando lo han intentado, los científicos jamás han sido plenamente escuchados.

Un silencio peligroso separa a la comunidad académica y de investigación del poder político y económico. El poder no quiere escuchar a los pensadores e investigadores. Les teme, según parece.

* Cfr. https://www.desdeabajo.info/ediciones/item/26293-muere-el-sistema-nacional-de-ciencia-tecnologia-e-innovacion-sncti.html

 


Recuadro


El reino de la improvisación


Primero los datos, empezando del presente hacia el pasado. El científico César Ocampo fue declarado insubsistente como Director de Colciencias el 21 de diciembre del 2017. Antes el organismo rector de la ciencia y la tecnología había tenido siete directores. A la cesación del cargo de Ocampo le sigue el nombre de Alejandro Olaya, hasta entonces el segundo a bordo de Colciencias.

Los directores de Colciencias durante el gobierno de Juan Manuel Santos (ocho años), han sido nueve (hasta la fecha). Estos han sido:

Jaime Restrepo Cuartas, ex-rector de la Universidad de Antioquia y miembro de la comunidad científica.
Jorge Cano, director encargado a raíz de la renuncia de Restrepo. Cano tiene título de Maestría y está vinculado a la Universidad de Cartagena.
Carlos Fonseca Zárate, profesor de la UPTC, con doctorado en Geografía.
Paula Marcela Arias, con doctorado en ciencias geológicas, Investigadora Junior de Colciencias, quien salió de su cargo porque tuvo el valor de acusar al gobierno y a Colciencias de politiquería.
Alicia Ríos, quien trabajó como directora encargada después de Arias, con un doctorado en ciencia y tecnología de alimentos, quien desafortunadamente falleció de una enfermedad penosa.
Yaneth Giha Tovar, quien venía del Ministerio de Defensa, quien no tiene CvLac, y es egresada de la Universidad de los Andes.
Alejandro Olaya, director encargado luego del nombramiento de Giha como ministra de Educación, con un doctorado en ciencias económicas y empresariales, vinculado a la UPB.
César Augusto Ocampo Rodríguez, científico prestigioso, Investigador Senior de Colciencias, con un doctorado en ciencias geoespaciales, y quien fue declarado insubsistente.
Alejandro Olaya, vuelve a ser director encargado.

Publicado enColombia
Miércoles, 14 Marzo 2018 08:51

La mente de Stephen Hawking

La mente de Stephen Hawking

La dualidad cuerpo-mente es consustancial al ser humano; a veces hay personas que ilustran el conflicto entre lo que el cuerpo puede y lo que la mente quiere. A Stephen Hawking una traición del cuerpo le condenó en teoría a una vida corta y llena de sufrimiento, pero su mente no se conformó y se empeñó en volar. Y así a pesar de los límites impuestos por su enfermedad tuvo una vida mucho más plena, intensa y rica que la de muchas personas de robusta salud e impoluto cuerpo; una vida que incluyó algunos de los más importantes desarrollos teóricos de la física y la cosmología contemporáneas pero también convertirse en icono pop, autor de éxito y uno de los más conocidos divulgadores científicos de su época. Con muchas luces y algunas sombras Stephen Hawking es sin duda una importante figura de la física y la sociedad del siglo XXI.

Ya desde la infancia mostró disponer de una mente privilegiada y de abundancia de ego. En sus tiempos de estudiante universitario, antes del diagnóstico de su enfermedad, cuando capitaneaba el equipo de remo de Oxford y tenía fama de osado y de averiar barcos, presumió de que se había sacado la licenciatura estudiando tan sólo 1.000 horas; de hecho, las tareas académicas le aburrían. Tan sobrado iba que obtuvo una nota baja y tuvo que hacer un examen oral para conseguir la máxima puntuación, que necesitaba para poder acceder al doctorado; en el examen se atrevió a animal al tribunal a aprobarle amenazando con que si no se quedaría en Oxford en lugar de mudarse a Cambridge. El tribunal, fuese por librarse de él o por su brillantez, le concedió la nota superior. Esto le permitió iniciar sus estudios de doctorado en la nueva universidad.

Una mente privilegiada y, como a menudo ocurre con este tipo de mentes, traviesa. Su familia ya era excéntrica en ese particular estilo típicamente británico de comportamientos asociales como acudir a la cena con un libro, y él heredó esa tradición. En sus apariciones públicas podía ser ingenioso e hiriente como  en su entrevista con John Oliver (‘incluso un universo donde eres gracioso’), pero también en su vida profesional con épicas peleas con otros físicos sobre temas científicos que culminaban a menudo en apuestas que solía perder. En una época fue conocido por usar su silla de ruedas como arma haciéndola pasar sobre los pies de quien no le caía bien, a menudo alumnos y en cierta ocasión en 1976 al mismísimo príncipe Carlos; dejó dicho que uno de los pesares de su vida fue no tener la oportunidad de pisarle los juanetes a Margaret Thatcher. Otras de sus bromas tenía un contenido teórico: el 28 de junio de 2009 Hawking organizó una fiesta abierta a todo el mundo con decoraciones, canapés y champán, pero sólo lo hizo público el día después: se trataba de una invitación a posibles viajeros en el tiempo que, naturalmente, no acudieron.


Ese carácter jocoso se extendía a sus relaciones personales; le gustaban las fiestas y salir de noche, incluso a altas horas de la madrugada, y era dado a las bromas e incluso al baile con su silla de ruedas eléctrica. El diagnóstico de su enfermedad se produjo mientras cursaba sus estudios de doctorado, y le provocó una depresión de la que salió con ayuda de su director y de su esposa; inicialmente avisado de que sólo viviría dos años resultó que padecía una versión lenta de la Esclerosis Lateral Amiotrófica que le fue robando movilidad poco a poco, aunque le permitió vivir 50 años más. Su deterioro físico no le impidió hacer el doctorado e incluso casarse y tener tres hijos; llegó a tener tres nietos. Pero a partir de 1985 una traqueotomía que salvó su vida le dejó a cambio sin voz forzándole a utilizar su famoso sintetizador de voz que manejaba con un músculo de la cara aún bajo su control; podía escribir a un ritmo de 1 palabra por minuto.


Su conversión en una superestrella pop vino de la mano de su libro Breve Historia del Tiempo, que publicó en 1988 con ánimo de ganar dinero para mantener a su familia; a pesar de su posición universitaria y científica los ingresos eran limitados dados los gastos que implicaba su enfermedad. Escrito para una editorial de best sellers con numerosas exhortaciones de los editores para hacerlo más comprensible (que irritaban sobremanera al físico) se convirtió en un superventas que estuvo 237 semanas en la lista de los más vendidos del Sunday Times, vendió más de 10 millones de ejemplares y se tradujo a más de 40 idiomas. Apodado ‘el libro más importante que nunca leyó nadie’ su Breve Historia del Tiempo fue un fenómeno cultural y convirtió a su autor, reputado científico a pesar de su minusvalía, en una estrella. Pronto apareció jugando al póker con Newton, Einstein y Data en un capítulo de Star Trek, la Nueva Generación, y poco después su imagen estaba en Los Simpson o Futurama para más tarde convertirse en un personaje recurrente en series como The Big Bang Theory. A todo esto siguieron invitaciones, viajes y premios que complicaron su agenda y lo alejaron del trabajo académico.


El lado oscuro

Como muchas personas de elevada inteligencia y gran éxito el ego de Hawking podía convertirse en un problema para quienes le rodeaban. Su primera esposa acabó por divorciarse tras lo que describió como un proceso de conversión de la relación esposo/esposa en una relación amo/esclava; según explicó en una autobiografía el físico exigía que únicamente ella cuidase físicamente de él y se ocupase de sus crecientes demandas al mismo tiempo que se ocupaba de sus hijos. Simultáneamente su trato se hizo cada vez más imperioso y su ego más intratable en paralelo con el aumento de su fama. Tras el divorcio Hawking conoció, intimó y acabó casándose con una de sus enfermeras, lo que dio lugar a uno de los episodios más turbios de su vida, cuando algunos de sus amigos e incluso sus hijos la acusaron de maltrato. El físico sufrió durante aquellos años una serie de accidentes (fracturas de huesos, marcas en la cara, hematomas y similares) que llegó a investigar la policía. Hawking testificó a favor de su esposa con contundencia, lo que desactivó el caso; la pareja acabó por divorciarse en 2006 y el físico recuperó el contacto con sus hijos y ex-esposa.


Incluso en el ámbito científico no todo fueron aciertos: en su carrera profesional Hawking cometió algunos serios errores, a menudo con apuestas con otros físicos de por medio. Ya en 1975 hizo una apuesta pública con Kip Thorne jugándose una suscripción anual a Penthouse a que Cignus X-1 no era un agujero negro; apuesta que perdió y pagó en 1990. También se jugó (esta vez junto a Thorne) una enciclopedia con John Preskill a que su conjetura sobre la pérdida de información en la evaporación de agujeros negros por radiación Hawking era correcta. Esta idea causó un gran revuelo en la comunidad física ya que contradecía postulados fundamentales de la física cuántica; Hawking reconoció su error (que llamó ‘el mayor de mi carrera’) y aceptó la derrota en 2004. De forma típica anunció su conversión en un pub con sus alumnos poniendo el volumen de su sintetizador de voz al máximo. Más tarde se enzarzó en una agria disputa pública con Peter Higgs y otros defensores de la existencia del bosón de Higgs apostando con Gordon Kane 100 dólares a que jamás se descubriría. En 2012 su detección en el CERN hizo que Hawking aceptara de nuevo la derrota, pagara la apuesta y recomendara a Peter Higgs para el Nobel.


En las diferencias de opinión profesionales podía ser terco y pertinaz, desarrollando por ejemplo complejos marcos teóricos para justificar su conjetura sobre la pérdida de información en la evaporación de agujeros negros. A menudo podía irritarse cuando le llevaban la contraria; con su editor, con sus cuidadores o alumnos o con colegas que no compartían sus ideas. En el colmo de la ironía cósmica en algunas disputas científicas hubo quien le acusó de beneficiarse de la simpatía pública por su minusvalía y su estatus de estrella pop, que le daba una credibilidad que otros físicos no tenían. Para algunos colegas su fama y su abrumadora presencia mediática restaban peso a sus aportaciones científicas.


Y sin embargo nadie discute que, sin ser quizá el físico más importante de su tiempo, sí es una figura clave en el desarrollo de la cosmología moderna y uno de los grandes divulgadores del momento. Sus aportaciones tanto a la ciencia como a su proyección en la esfera pública serían sobresalientes en una persona sana, pero se convierten en algo más cuando tenemos en cuenta que las llevó a cabo mientras luchaba con una terrible enfermedad que le iba robando el control de su cuerpo poco a poco. Sin duda la huella que deja se agranda cuando consideramos que su mente tuvo que salvar el obstáculo de un cuerpo casi inerte para conseguir todo lo que consiguió. Stephen Hawking estaba en contra de cualquier idea de una vida después de la muerte; consideraba que los cerebros son análogos a los ordenadores y que la mente deja de existir cuando sus piezas físicas se deterioran y desaparecen. ‘No hay un cielo o un mas allá para los ordenadores rotos; eso es un cuento de hadas para gente que teme a la oscuridad’. Puede que su gran mente y su deteriorado cuerpo hayan dejado de existir, pero la huella que deja en este mundo perdurará sin duda más allá de su muerte.


Para conocer más a Stephen Hawking

Una lectura imprescindible es su "Breve Historia del Tiempo", uno de los libros de divulgación de física y cosmología más vendidos de todos los tiempos. Escrito casi sin fórmulas matemáticas a instancias de su editor, el volumen resume buena parte de las ideas del momento sobre el origen y composición del universo. También son de interés "Brevísima Historia del Tiempo", versión más reducida de su obra más conocida, y "Agujeros Negros", una recopilación de charlas y ensayos sobre diversos aspectos de la cosmología y la física para no profesionales. Hawking publicó varios libros con su hija Lucy dirigidos a niños en los que se explican cuestiones físicas con la ayuda de esquemas de aventuras. Para conocer más sobre su vida personal puede ser de interés Music Move the Stars, el primer libro autobiográfico de su primera esposa Jane Wilde. En vídeo es especialmente interesante la versión cinematográfica de Breve Historia del Tiempo, dirigida en 1992 por Errol Morris y producida por Steven Spielberg y bastante autobiográfica, aunque la más conocida es la película "La Teoría del Todo" de 2014, dirigida por James Marsh, aunque se trata de un drama romántico bastante hagiográfico. Sobre su trabajo destaca  la serie "El Universo" de Stephen Hawking producida por PBS en 1997 sobre guiones del físico.

 

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 Muere el físico británico Stephen Hawking a los 76 años

  • El físico teórico, astrofísico, cosmólogo y divulgador, autor de la teoría del big bang, ha fallecido en Cambridge en la madrugada de este miércoles
  • Hawking ha vivido con esclerosis lateral amiotrófica (ELA) durante varias décadas, pese a la muerte prematura que a menudo provoca esta enfermedad

 

El famoso físico británico Stephen Hawking, una de las mejores mentes científicas del mundo, ha muerto este miércoles a la edad de 76 años, ha confirmado su familia en un comunicado al que ha tenido acceso Efe. En la declaración, sus hijos Lucy, Robert y Tim informan de que ha fallecido en paz en su casa de Cambridge, en el Reino Unido, en las primeras horas de este miércoles.


"Estamos profundamente tristes de que nuestro amado padre haya fallecido hoy", afirman los familiares, que recuerdan que fue "un gran científico y un hombre extraordinario cuyo trabajo y legado perdurarán por muchos años". Los hijos remarcan que "su coraje y persistencia con su brillantez y su humor inspiraron a la gente en todo el mundo". "Una vez dijo que este no sería un gran universo si no fuera el hogar de la personas que amas", comentan, para resaltar que lo extrañarán "para siempre".


Hawking era un físico teórico, astrofísico, cosmólogo y divulgador. Sufría una dolencia motoneuronal vinculada con la esclerosis lateral amiotrófica (ELA). La enfermedad se fue agravando con el paso del tiempo hasta que quedó prácticamente paralizado y esto le forzó a comunicarse a través de un aparato que reproducía su voz, lo que no le impidió seguir indagando en los secretos del universo.


Recientemente, el científico británico divulgó un informe en profundidad sobre los agujeros negros, el tema que más investigó a lo largo de su vida. Fue en una entrevista con Neil deGrasse Tyson para el programa de televisión Star Talk en National Geographic Channel, donde subrayó que antes del "Big Bang" no se produjo nada.


Hawking escribió Breve historia del tiempo, que arrasó en ventas a nivel internacional y le convirtió en una de las mayores celebridades del mundo científico desde Albert Einstein. A pesar de sus problemas de salud, que comenzaron a agravarse cuando tenía 21 años, Hawking ha vivido durante más de medio siglo con una patología que muchas veces precipita una muerte prematura.


Nació el 8 de enero de 1942 en Oxford y se convirtió en una de las figuras más influyentes en el mundo de la ciencia, no solo como teórico y astrofísico, sino también como divulgador científico.

 

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Domingo, 04 Marzo 2018 06:02

Así quiere China dominar el mundo

Así quiere China dominar el mundo

El presidente chino, Xi Jinping, quiere que Pekín ocupe el vacío geopolítico que deja EE UU. Sus inversiones en diplomacia, armamento e inteligencia artificial lo prueban


“Esconder la fuerza y aguardar el momento”. Deng Xiaoping, el gran protagonista del aperturismo económico chino, recomendaba mantener a China en un segundo plano en el escenario global, mientras el país luchaba por salir de la pobreza y dejar atrás el marasmo de 10 años de Revolución Cultural. Ya no; esa etapa ha quedado atrás. En la “nueva era” que ha proclamado el presidente Xi Jinping, China está decidida a ocupar el papel protagonista en el escenario mundial que, a sus ojos, le debe la historia. De la mano de Xi, el líder más poderoso del país en décadas y que continuará en el poder más allá de los 10 años inicialmente previstos, quiere moldear el orden mundial para colocarse como referente, crear oportunidades estratégicas para sí y para sus empresas y legitimar su sistema de gobierno. Y ya no se recata en anunciarlo.


“Nunca el mundo ha tenido tanto interés en China ni la ha necesitado tanto”, declaraba solemnemente el mes pasado el Diario del Pueblo, la más oficial de las tribunas oficiales de Pekín. El momento actual —con un Estados Unidos que bajo la presidencia de Donald Trump ha abdicado de su papel de líder mundial, una Europa presa de sus divisiones, un mundo que aún arrastra las consecuencias de la crisis financiera de 2008— presenta una “oportunidad histórica” que, sostenía el comentario, “nos abre un enorme espacio estratégico para mantener la paz y el desarrollo y ganar ventaja” . La firma como “Manifiesto” indicaba que representaba la opinión de los más altos dirigentes del Partido.


Esa ambición no es nueva: la catástrofe que fue el Gran Salto Adelante (1958-1962) vino provocada, al fin y al cabo, por la voluntad de Mao Zedong de convertir China en una potencia industrial en tiempo récord. Lo que sí es nuevo es que ahora se proclame a viva voz, y cada vez más alto. En su discurso ante el XIX Congreso Nacional del Partido Comunista en octubre, cuando renovó su mandato para otros cinco años, Xi anunció la meta de convertir su país en “un líder global en cuanto a fortaleza nacional e influencia internacional” para 2050. La fecha no es casualidad: para entonces, China ya habrá agotado su dividendo demográfico (ahora, la estructura de edad de su mano de obra, todavía relativamente joven, resulta beneficiosa para el crecimiento económico del país).


A ojos de Pekín, China nunca ha tenido tan al alcance de la mano ese objetivo. La diferencia no solo la marcan las circunstancias geopolíticas o su auge económico. También su situación interna: nunca, desde los tiempos de Mao, un líder chino había contado con tanto poder, ni se había sentido tan seguro en el cargo.
Xi no deja de acumular puestos y títulos, oficiales y extraoficiales. Secretario general del Partido: presidente de la Comisión Militar Central, jefe de Estado, “núcleo” del Partido y ahora ¬lingxiu, o líder, un tratamiento que solo se había concedido a Mao Zedong y a su sucesor inmediato, Hua Guofeng. Por las universidades de todo el país se abren centros de estudio dedicados a su pensamiento; las calles de cualquier centro urbano están llenas de carteles que exhortan a la población a aplicar sus ideas. Del modo más marcado en décadas, la lealtad al Partido, y por ende a Xi, es la condición sine qua non para tener éxito en cualquier actividad que tenga que ver con el omnipotente Estado.


La consolidación de su poder se verá completada durante la sesión anual de la Asamblea Nacional Popular, el Legislativo chino, que se inaugura la semana próxima en el Gran Palacio del Pueblo de Pekín. Los diputados aprobarán, entre otras cosas, eliminar el límite temporal de dos mandatos que la Constitución impone al presidente, allanando el camino para que Xi pueda continuar al frente del país por tiempo indefinido.


Ya durante el primer mandato de Xi, China ha multiplicado su expansión internacional. Su Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras va a cumplir tres años y ha concedido préstamos por más de 4.200 millones de dólares. Su Nueva Ruta de la Seda —un plan para construir una red de infraestructuras a lo largo de todo el mundo— acaba de incorporar oficialmente a América Latina, tiene en el punto de mira el Ártico y se dispone a celebrar su segunda cumbre internacional en 2019. Su inversión en diplomacia ha sido vasta. En 2017 destinó a este fin 7.800 millones de dólares, un aumento del 60% con respecto a 2013. Por contra, EE UU ha propuesto recortar un 30% el gasto de su servicio exterior.


Si Washington ha ido abandonando sus compromisos internacionales, China está dispuesta a llenar ese vacío. Xi Jinping se ha presentado como el gran defensor de la globalización, de la lucha contra el cambio climático, de los tratados de comercio internacionales. Pekín ya mantiene acuerdos de libre comercio con 21 países —uno más que Washington— y, según sus autoridades, negocia o se plantea incluir a una docena más.


Su inversión en el extranjero y la de sus empresas son uno de los principales pilares de esta estrategia. En América Latina ya ha concedido más créditos que el Banco Interamericano de Desarrollo; el año pasado invirtió 120.000 millones de dólares en 6.236 compañías de 174 países, según su Ministerio de Comercio. Como parte de su plan para convertirse en un país puntero en tecnología y hacer que este sector sea una de las principales fuentes de su PIB, ha adquirido firmas claves en áreas estratégicas, como la líder alemana en robótica Kuka o la diseñadora de chips británica Imagination. Ya es un referente en inteligencia artificial.


Pero su presencia en el exterior no se limita al terreno diplomático o comercial. Ser una potencia global requiere no solo tener acceso a los recursos y conexiones con el resto del mundo. También defenderlos y defenderse. Y China, con 151.000 millones de dólares, es el segundo mayor inversor en poderío militar, solo por detrás de EE UU, y moderniza su Ejército a marchas forzadas. Ya cuenta con su primera base militar en el exterior, en Yibuti, y según Afganistán se plantea construir una segunda en una remota esquina de ese país.


Pero si China hoy genera más simpatías que EE UU en numerosos países —incluidos aliados tradicionales de Washington como México u Holanda, según apuntaba el Pew Research Center en 2017—, su auge también suscita desconfianzas. Eurasia Group ha descrito la influencia de China en medio de un vacío de liderazgo global como el primer riesgo geopolítico para este año. “Está fijando estándares internacionales con la menor resistencia jamás vista”, sostiene la consultora. “El único valor político que China exporta es el principio de no injerencia en los asuntos internos de otros países. Es atractivo para los Gobiernos, acostumbrados a las exigencias occidentales de reformas políticas y económicas a cambio de ayuda financiera”. Mención especial, entre otras cosas, merece la inversión china en inteligencia artificial: “Procede del Estado, que se alinea con las instituciones y compañías más poderosas del país y trabaja para garantizar que la población se comporte más como el Estado quiere. Es una fuerza estabilizadora para el Gobierno autoritario y capitalista del Estado chino. Otros Gobiernos encontrarán seductor ese modelo”.


Otras voces también suenan alarmadas. El primer ministro australiano, Malcolm Turnbull, denunció en diciembre la influencia de China en los asuntos políticos de su país, mediante lobbies y donaciones, y ha presentado un proyecto de ley que busca frenarlo. El director del FBI en EE UU, Christopher Wray, también ha advertido que Pekín puede haber infiltrado operativos incluso en las universidades. Un informe del think tank alemán MERICS y el Global Public Policy Institute alerta de la creciente penetración de la influencia política de China en Europa, especialmente en los países del Este. Y un grupo de académicos logró, gracias a sus protestas el año pasado, que la editorial Cambridge University Press recuperara artículos censurados por no coincidir con la visión de Pekín en asuntos como Tiananmen o Tíbet.


La creciente asertividad de Pekín puede rozar la arrogancia o el desdén por las normas internacionales. En el mar del sur de China, donde sus reclamaciones de soberanía le enfrentan a otras cinco naciones, ha ido construyendo islas artificiales en áreas en dispu¬ta pese a las protestas de los países vecinos y de EE UU. Recientemente, la prensa ha recriminado a Suecia sus presiones para la liberación de Gui Minhai, el librero sueco detenido el mes pasado cuando viajaba a Pekín escoltado por dos diplomáticos.


Además de las alarmas, empiezan a sonar también —de modo aún muy incipiente— propuestas para contrarrestar esa pujanza o los aspectos menos benevolentes de ella. El presidente francés, Emmanuel Macron, ha llamado a los 27 socios de la UE a la unidad para no perder terreno frente a China. La Casa Blanca ha comenzado a imponer aranceles a algunos productos para frenar lo que considera competencia desleal de China en el intercambio comercial. Japón, India, Australia y EE UU se plantean ofrecer un plan internacional alternativo al de la Ruta de la Seda.


Claro que ni siquiera el todopoderoso Xi puede darlo todo por seguro, y la China de la nueva era adolece de debilidades importantes. Por el momento, el apoyo popular al presidente y su gestión parece sólido. Pero mantenerlo, en una sociedad de fuertes desigualdades sociales, puede ser una tarea complicada.
Las jóvenes clases medias, nacidas y criadas después de la Revolución Cultural y de Mao, no han conocido el sufrimiento de sus progenitores y demandan un bienestar económico que dan por garantizado, así como estándares de vida similares a los de Occidente.


Esto incluye la contaminación, uno de los grandes males de China. Tras medidas como un plan invernal de urgencia, estándares de emisiones para vehículos o cierres de fábricas con altos niveles de polución, este año la calidad del aire en Pekín ha mejorado notablemente. Pero organizaciones como Greenpeace remarcan que esta mejora, en parte, se ha producido a costa de trasladar la contaminación a regiones más pobres y menos visibles.


Garantizar unos estándares de vida cada vez mejores —China se ha comprometido a acabar para 2020 con la pobreza rural, que en 2015 afectaba a 55 millones de personas— obliga también a la reforma económica. Al llegar al poder hace cinco años, Xi prometió dejar que el mercado marcara el paso. Es una aspiración que ha demostrado ser complicada. En 2015, la revista Caixin apuntaba que, de entre las 113 áreas susceptibles de reforma, tan solo en 23 se avanzaba a buen ritmo, los progresos eran lentos en 84 y en 16 no se había conseguido nada.


Lo que queda pendiente es lo más difícil: las empresas de propiedad estatal, gigantescas e ineficientes, pero básicas en el sistema socioeconómico chino actual; el exceso de crédito y de capacidad de producción; la completa liberalización del yuan. Reformas necesarias, pero que requerirán enorme habilidad para que no afecten al índice de desempleo o la estabilidad social, la gran prioridad del Gobierno.


En aras de esa estabilidad social, la China de Xi Jinping ha implantado ambiciosos programas de control y vigilancia ciudadana, ayudada por la inteligencia artificial. El flujo de la información y las redes sociales están férreamente supervisados. Cada empresa, incluidas las multinacionales extranjeras, debe contar con una unidad del Partido Comunista en su estructura. Los medios de comunicación estatales —los principales— han recibido instrucciones de boca del propio presidente: “Ustedes deben apellidarse Partido”.


La tendencia es a reducir la tolerancia a cualquier manifestación cultural que no subraye el papel dominante del Partido Comunista o se ponga al servicio de sus objetivos. Y esto incluye el trato a las minorías y la práctica de la religión, sobre la que recientemente se han impuesto nuevos reglamentos. Los sujetos molestos —sean disidentes políticos, abogados de derechos humanos o activistas de causas sociales— son detenidos y, en ocasiones, condenados a largas penas de cárcel. El año pasado, el premio Nobel de la Paz Liu Xiaobo murió de cáncer de hígado mientras cumplía una pena de 11 años.


Pero el tiempo corre, para Xi, para Pekín y para implementar las reformas. Uno de los grandes obstáculos que afronta el país es, precisamente, su rápido envejecimiento. La desastrosa política del hijo único hace que el dividendo demográfico se esté agotando. Pese al fin de la prohibición en 2015, la natalidad no tiene visos de repuntar. En 2020, 42 millones de ancianos no podrán cuidar de sí mismos y 29 millones superarán los 80 años. Todo un desafío para unos sistemas de seguridad social y de sanidad aún muy débiles.


Para 2050, cuando aspira a haberse convertido en una gran potencia, contará con 400 millones de jubilados. Para entonces, deberá haber completado sus ambiciosos planes de reforma militar y económica; la prioridad será atender a ese gran segmento de población envejecida. El plazo de “oportunidad estratégica” habrá expirado.
La nueva era de Xi tiene, por tanto, prisa. Hoy puede movilizar a la población en busca del sueño chino; mañana podría ser tarde. En unos años, esta nueva era puede haberse quedado demasiado vieja.

 

Por Macarena Vidal Liy
Pekín 3 MAR 2018 - 18:10 COT

Publicado enInternacional

Con una escasa inversión del 0,5 por ciento/año del Presupuesto General de la Nación para ciencia y tecnología para el año fiscal 2018, las clases que dominan en Colombia reflejan su estrechez de miras. Tener a Colciencias como otro botín burocrático resume la política al mando en el país, y la esencia de sus gobiernos: negocio, nada más.

 

En Colciencias, un organismo que tendría que ser de los consentidos de cualquier gobierno serio, desarrollado o inteligente de sus gobiernos, la improvisación es la norma, como puede concluirse del constante cambio de sus directores, el último de ello el científico César Ocampo, declarado insubsistente el 21 de diciembre del 2017 (ver recuadro)

Destitución, cambio, inconstancia, falta de política de largo plazo, claramente reflejada en los nueve responsables con que ha contado este organismo en los 8 años del gobierno Santos. Un director por cada 8 meses tres semanas, esa es la constante. Claramente pesa la burocracia por sobre el saber científico y necesidad de precisar con toda claridad una ruta por abordar por el país en ciencia y tecnología.

Prima la improvisación. En un país donde lo invertido en ciencia y tecnología en cada uno de los últimos gobiernos es claramente inferior al 0,5 por ciento del Presupuesto General de la Nación, por año, no puede ser otro el resultado. Todo un exabrupto en medio de un mundo donde las clases al mando de las distintas potencias globales, como de aquellos países que quieren jugar un rol más destacado en la geopolítica global, han comprendido que si desean continuar ocupando sitiales de honor o llegar algún día a ellos, deben invertir cada día más en sectores de punta, como lo es la propia ciencia y tecnología en su conjunto.

 

Por los pasillos

 

César Ocampo fue declarado insubsistente, una decisión autónoma de las instancias públicas, pero las razones para su insubsistencia jamás se hicieron públicas. Diversos diarios nacionales publicaron versiones según las cuales Ocampo era como una piedra en el zapato de la Casa de Gobierno porque habría tratado de darle algunas preferencias a sus propias líneas de investigación, o que habría chocado con la burocracia de Colciencias. Esas versiones son anónimas, y es llamativo que en una instancia de ciencia y tecnología los argumentos públicos no sean sostenidos de manera abierta y directa. Eso deja mucho que desear del director subsiguiente –Olaya– y de algunas otras personas al interior de órgano rector de la ciencia y la tecnología en el país.

Colciencias se habría convertido en el botín de intereses clientelistas, algo reconocido por la Asociación de Trabajadores de Colciencias (Asocolciencias). Pero el miedo a los despidos predomina, y nadie, empezando por Presidencia de la República aporta pruebas serias o contundentes en cualquier dirección o sentido. Así sucede cuando la administración pública termina predominando sobre la discusión científica, basada en argumentos y contraargumentos, pruebas y refutaciones. Que algo semejante suceda del lado de la Presidencia de la República es normal: al fin y al cabo Santos poco y nada sabe de ciencia, tecnología y academia.

 

Colombia nunca ha sabido de políticas de ciencia  y tecnología

 

En 1991 crean el Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología, toma forma asimismo la llamada Misión de los Sabios, se catapulta a Colciencias, y el gobierno de turno promete que Colombia tendrá políticas de ciencia y tecnología serias, responsables y de largo alcance.

Pues bien, desde 1991 hasta la fecha, sistemáticamente, todos los gobiernos habidos han incumplido las promesas: nunca el presupuesto en ciencia y tecnología fue superior al 0,5 por ciento, y ni siquiera se alcanzó el prometido 1 por ciento del PIB. Asimismo, Colciencias jamás dejó de ser un (simple) Departamento Administrativo. En notable diferenciación con otros países de la región, Colombia jamás tuvo hasta el momento un Ministerio de Ciencia (independiente del nombre que pudiera adoptar).

Los presupuestos para CyT han sido los siguientes:

Antes de 1990: 0.1%
1991: 0.3%, César Gaviria,
1996: 0.4%, Ernesto Samper
2001: 0.37%, Álvaro Uribe
2006: 0.39%, Álvaro Uribe
2011: 0.19%, Juan Manuel Santos
2016: 0.5%. Juan Manuel Santos

De consuno, en abril del año 2016, el Sistemas Nacional de Ciencia y Tecnología queda eliminado de Colciencias y pasa a formar parte del Departamento Nacional de Planeación con el nombre de Sistema Nacional de Competitividad, Ciencia, Tecnología e Innovación, algo que la gran prensa ha callado hasta la fecha*.

Como se aprecia sin dificultad, las élites nacionales han sido tradicionalmente indolentes e insensibles hacia el conocimiento, la educación y la investigación, y su ignorancia sobre políticas de ciencia y tecnología es amplia y profunda. Ha primado el afán por la guerra, las políticas de corto plazo, la entrega del país a los capitales internacionales, en fin, la corrupción, pública y privada.

Estamos ante una visión miope, que tiene consecuencias de distinto orden. Por ejemplo, si Colombia llega a ser acogida en la Ocde sería el único país miembro de ese organismo multilateral sin una política clara, sostenida a mediano y largo plazo de ciencia y tecnología y, asimismo, sería el país de la Ocde con el más bajo presupuesto en la materia. Para compararlo con los países semejantes de la región, Colombia está muy por debajo de México, Brasil, Argentina, Chile, Cuba y Venezuela en materia de inversión en conocimiento. Los pares de Colombia son países como Paraguay, Panamá o Guatemala, notablemente.

Es lamentable la ausencia de políticas de ciencia y tecnología, es decir, de políticas a largo plazo de conocimiento e innovación. Lo que se traduce, inmediatamente, en la disminución de la calidad de vida de los ciudadanos, en atraso y dependencia. Es un hecho ya suficientemente reconocido que a mayores políticas de ciencia y tecnología, mayor desarrollo de la industria nacional, más y mejores condiciones de vida con calidad y dignidad para los ciudadanos.

Lo hecho en materia de ciencias y tecnología en el país es simple y llanamente el trabajo específico de las universidades, públicas y privadas, de los grupos de investigación mismos y de los propios investigadores. Pero nunca ha sido el resultado de políticas nacionales de ciencia y tecnología. Verosímilmente, este panorama continuará en el futuro.

Sin embargo, cabría pensar que las universidades lo hacen, en buena medida para figurar bien en los rankings y escalafones internacionales, pues ello se traduce en mayores matrículas, más incorporación de fuentes financiadoras externas, en fin, más consultorías.

Pero el tema presupuestal de este sector es aún más grave, pues lo poco que recibe al año apenas alcanza para cubrir el funcionamiento administrativo, de ahí que los programas de becas (de maestría y doctorado) se hayan visto seriamente afectados. De consuno, el gobierno nacional desplazó los presupuestos de investigación y tecnología al Fondo de Ciencia, Tecnología e Innovación hacia las regiones con la famosa ley de regalías. El resultado ha sido el uso de esos fondos para asuntos distintos a la investigación, y la distribución arbitraria de los capitales disponibles.

Por diversas razones, jamás se volvieron a crear Centros de Excelencia, y el presupuesto jamás fue el suficiente para el pleno apoyo al conocimiento.

Que diversos gobiernos hayan sido indolentes hacia la ciencia y la tecnología no es sino la expresión eufemística para decir que el Estado colombiano jamás ha sabido ni se ha interesado por la ciencia, la tecnología y la investigación. Aparentemente, para el Poder Ejecutivo, para el Congreso e incluso para el Sector Judicial, la ciencia es algo que carece de importancia. Cuando lo han intentado, los científicos jamás han sido plenamente escuchados.

Un silencio peligroso separa a la comunidad académica y de investigación del poder político y económico. El poder no quiere escuchar a los pensadores e investigadores. Les teme, según parece.

* Cfr. https://www.desdeabajo.info/ediciones/item/26293-muere-el-sistema-nacional-de-ciencia-tecnologia-e-innovacion-sncti.html

 


Recuadro


El reino de la improvisación


Primero los datos, empezando del presente hacia el pasado. El científico César Ocampo fue declarado insubsistente como Director de Colciencias el 21 de diciembre del 2017. Antes el organismo rector de la ciencia y la tecnología había tenido siete directores. A la cesación del cargo de Ocampo le sigue el nombre de Alejandro Olaya, hasta entonces el segundo a bordo de Colciencias.

Los directores de Colciencias durante el gobierno de Juan Manuel Santos (ocho años), han sido nueve (hasta la fecha). Estos han sido:

Jaime Restrepo Cuartas, ex-rector de la Universidad de Antioquia y miembro de la comunidad científica.
Jorge Cano, director encargado a raíz de la renuncia de Restrepo. Cano tiene título de Maestría y está vinculado a la Universidad de Cartagena.
Carlos Fonseca Zárate, profesor de la UPTC, con doctorado en Geografía.
Paula Marcela Arias, con doctorado en ciencias geológicas, Investigadora Junior de Colciencias, quien salió de su cargo porque tuvo el valor de acusar al gobierno y a Colciencias de politiquería.
Alicia Ríos, quien trabajó como directora encargada después de Arias, con un doctorado en ciencia y tecnología de alimentos, quien desafortunadamente falleció de una enfermedad penosa.
Yaneth Giha Tovar, quien venía del Ministerio de Defensa, quien no tiene CvLac, y es egresada de la Universidad de los Andes.
Alejandro Olaya, director encargado luego del nombramiento de Giha como ministra de Educación, con un doctorado en ciencias económicas y empresariales, vinculado a la UPB.
César Augusto Ocampo Rodríguez, científico prestigioso, Investigador Senior de Colciencias, con un doctorado en ciencias geoespaciales, y quien fue declarado insubsistente.
Alejandro Olaya, vuelve a ser director encargado.

Publicado enEdición Nº243