Monsanto y su seudociencia contra el pensamiento autónomo

Una de las tesis más equivocadas acerca del quehacer científico y, sin embargo, más legitimadas, es la que afirma que cualquier investigación será auténticamente científica en la medida en que el sujeto cognoscente esté menos prejuiciado y aborde su objeto o sistema de estudio de la manera más fría y desapasionada. A ello se le ha dado en llamar objetividad”. Es uno de los ideales más sólidos del pensamiento positivista.

 

Sin embargo, el desarrollo mismo de la ciencia y su práctica cotidiana han mostrado la imposibilidad de alcanzar tal estado de frialdad o de “pureza mental” del investigador. Éste (o ésta) siempre se encontrará bajo la influencia de teorías previas, prejuicios, pasiones y preferencias e intereses personales o colectivos, muchas veces no racionales, que desempeñan en conjunto un papel preponderante en el quehacer científico. Ello no lleva a concluir que esos elementos tengan siempre un papel obstaculizante de desarrollo de la ciencia; de hecho pueden llegar a ser fuente de inspiración y creatividad.

 

Ahora bien, para que la ciencia desarrolle al máximo sus capacidades teórico prácticas debe garantizarse la autonomía del pensamiento de los sujetos o comunidades que la elaboran. Con esto quiero decir no la eliminación de pasiones, preferencias o incluso prejuicios, sino un ambiente propicio para la reflexión, la creatividad, el libre diseño de las investigaciones y el reporte de los resultados: un ambiente adecuado para el establecimiento de los debates.

 

Una ciencia sujeta de entrada a los poderes económico-políticos opresivos y/o a grupos minoritarios que se valgan de la ciencia y la tecnología para perpetuarse en el poder, como fin en sí, no sólo no podrá desarrollar sus potencialidades, sino que inevitablemente se convertirá en ideología e imposición autoritaria.

 

Esto último es lo que encontramos en la biotecnología, que nace y se desarrolla como un campo de conocimiento ligado a los intereses del capital transnacional, cuando no preso de, e inmerso en ellos. Cuando la investigación científica y sus resultados se encuentran cooptados por los intereses particulares de empresas privadas, tales como las biotecnológicas (Monsanto, Syngenta, Du Pont, etcétera), la investigación científica no puede desarrollarse libremente, su margen de duda no puede expresarse, no puede haber espacio para el ejercicio de la crítica ni de la autocrítica. La objetividad está perdida.

 


¿Por qué? Para responder esta pregunta es necesario comprender que el único vínculo que el capitalismo tiene con la sociedad es el mercado. Éste se constituye en la única realidad comprensible para este sistema y para sus empresas. La biotecnología muestra fehacientemente esto en vista de su subordinación y aun su integración a los fabricantes y comercializadoras de organismos genéticamente modificados. Su único margen de acción es el vinculado a la contabilidad de tales compañías, referido sólo a sus ganancias y pérdidas, una forma de pensamiento en la que las investigaciones y sus resultados están de antemano forzados a corresponder a los intereses monetarios de las empresas, no al mejoramiento de la condición humana; un quehacer cotidiano que exhibe un desprecio profundo por las consecuencias de la comercialización de alimentos transgénicos sobre la salud y el ambiente.

 

Por ello, cuando algún grupo de investigadores, independiente

 

s de las empresas biotecnológicas (como el encabezado por Gilles-Eric Seralini, en Francia), reporta un hallazgo que muestra que en ciertas condiciones los alimentos transgénicos pueden dañar la salud y la vida de los que los consumen, se pone en marcha toda una campaña irracional de oposición a tales resultados; campaña caracterizada por la arrogancia, por la ausencia de espíritu analítico y crítico, sin lugar para la duda ni para la precaución, que incluye hasta el hostigamiento y la amenaza a los autores de esos hallazgos. Por ello, porque prioriza los intereses de las empresas fabricantes de alimentos transgénicos por encima de todo principio ético y por no dejar margen para la duda y la confrontación de puntos de vista, la ciencia de la Monsanto, la Syngenta, la Du Pont, deviene seudociencia y dogma.

 

Frente al creciente peso que en la ciencia mundial tienen las empresas privadas y para evitar que la ciencia (y la humanidad) siga siendo rehén de éstas, es imprescindible el desarrollo de una ciencia independiente, crítica, que excluya compromisos con el capital privado, para orientarse a los intereses del 99 por ciento de la sociedad. Esto incluye el rescate de los principios éticos y la aplicación del principio precautorio en la comercialización de los alimentos transgénicos.

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Miércoles, 07 Noviembre 2012 06:12

Cuando la ciencia no cuenta o cuenta para mal

Cuando la ciencia no cuenta o cuenta para mal

La devastación causada por el huracán Sandy en la costa este de Estados Unidos ha dominado las primeras páginas de la prensa internacional, pero no se ha puesto el acento en el problema del cambio climático mundial. Aunque hace unos años pudo haber algunas dudas sobre el fenómeno, hoy existe un consenso científico al respecto si se excluyen a los investigadores con un claro conflicto de interés. Con el Informe Brundtland en 1987 y con la Conferencia de Río de Janeiro de 1992 se generó conciencia de la necesidad de lograr un desarrollo sostenible en cuyo centro debería estar el ser humano. En Río se hicieron algunos compromisos en esta dirección, pero durante Río más 20 no se avanzó, incluso hubo algunos retrocesos en el contexto de la crisis económica actual. Los jefes de estado de los países del Norte no asumieron que están poniendo a la humanidad al borde de una catástrofe global con su afanosa búsqueda del crecimiento económico a toda costa.

 

El interés de lucro no sólo se expresa en el consumismo desenfrenado y su impacto sobre el ambiente. También han surgido formas de producción depredadoras en la minería y la agricultura, que forman parte del comercio y la especulación con los llamados commodities, promovidos por los grandes consorcios transnacionales financieros.

 

El incremento del precio del oro y la plata ha desatado la minería a tajo abierto con nuevas tecnologías altamente tóxicas y el uso de enormes cantidades de agua. Desplazan pueblos enteros, destruyen el ambiente hoy y tienen efectos irreparables para el futuro. Simultáneamente, se intensifican los monocultivos empleando como nunca los agrotóxicos e introduciendo las semillas genéticamente modificados. En ambos casos el desarrollo tecnológico desempeña un papel central, que se combina con las “innovaciones” especulativas.

 

Parte de los países de América Latina han vuelto a ser primo-exportadores, pero también han surgido movimientos de resistencia muy importantes para contrarrestar la dinámica devastadora. Incluso han llegado a llevar al gobierno –destacadamente en Bolivia– defensores de la Madre Tierra, los cuales están formulando una nueva concepción del bien vivir alejado del consumismo.


Aunque la salud pública tiene una larga tradición en el estudio de la relación entre el hombre y el ambiente, está surgiendo un nuevo enfoque denominado ecosalud, que se propone abordar la salud humana en el contexto del ecosistema, pero introduciendo también la determinación socio-económica y política tanto del ambiente como de la salud. Por su carácter, la manera de plantear los problemas a estudiar es interdisciplinaria y aspira a ser transdisciplinaria. Destaca también que frecuentemente trabaja con una metodología de investigación-acción, o sea, con la participación de aquellos directamente involucrados en el problema.

 

Han producido estudios tan diversos como, por ejemplo, sobre los agrotóxicos en las grandes plantaciones bananeras costarricenses y su efecto en la salud de los niños trabajadores; sobre los problemas de salud de los colonizadores de la selva amazónica y de los pepenadores limeños de basura. En todos los casos sus estudios han ofrecido evidencias que han sido utilizados por la población para plantear soluciones a los problemas que enfrenta. Resulta interesante que tienden a encontrar más visión sobre los problemas en los gobiernos locales que en los nacionales que están más sujetos a los grandes intereses económicos.

 

El enfoque de ecosalud tiene un largo camino por adelante, tanto para afinar su metodología como para abrir mayor espacio de comprensión en la opinión pública. Sin embargo, este tipo de estudios tienen una importancia grande porque contrarrestan el abandono de la problemática ambiental a raíz de la crisis económica iniciada en 2008. Es notable que el huracán Sandy no actualizara la amenaza que representa el cambio climático para el planeta y que la campaña presidencial siguiera enfrentando las propuestas de cada candidato para retomar el crecimiento económico.

 

El mundo está inmerso en una crisis ambiental, alimenticia y económica, pero mientras los intereses de una minúscula minoría prevalecen sobre los de la inmensa mayoría no se va a resolver. Una crisis civilizatoria requiere de la construcción de una nueva civilización que tenga el ser humano en el centro.

 

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"El bosón no lo explica todo, pero me ha cambiado la vida"

El físico británico Peter Higgs ha afirmado hoy que el bosón que lleva su nombre, que formuló en 1964 y fue hallado el pasado 4 de julio, "no lo explica todo", aunque abre camino a nuevas investigaciones sobre el cosmos, pero ha reconocido que le ha cambiado la vida y ha desatado una higgsteria. Higgs (Newcastle, 1929) ha viajado por primera vez a Barcelona para explicar la denominada "partícula de Dios" en una conferencia organizada por la Obra Social de La Caixa y el Instituto de Física de Altas Energías (IFAE), en la que es su segunda estancia en España tras un viaje que realizó en 1989 a Madrid.

 

En rueda de prensa, Higgs ha confesado que es imposible explicar qué es el bosón de Higgs -una partícula subatómica que da masa a otras partículas- a una niña de 6 años y ha propuesto como analogía "una refracción de la luz en un medio transparente".

 

Higgs, que nunca ha usado el correo electrónico, ha vuelto a rechazar la denominación de "partícula de Dios" a su formulación y ha confesado que recibir el Premio Nobel era "una posibilidad que podría ocurrir", aunque también ha dicho que posiblemente el comité del Premio Nobel tiene algunos "físicos conservadores" que no son partidarios de concedérselo aún. Con una enorme humildad, el físico ha recordado que cuando en 1964 formuló su teoría de la existencia de esta partícula lo hizo en un escueto escrito que apenas ocupaba un folio que le fue rechazado por su editor científico, aunque su segunda versión más ampliada sí fue recogida, aceptada y publicada.

 

Higgs, que se ha fotografiado en el Museo de la Ciencia-CosmoCaixa junto a la figura de Albert Einstein, ha negado que el hallazgo del bosón sea comparable a lo que supuso el descubrimiento del ADN para la biología. "El bosón es ciertamente importante para la comprensión de la estructura de la materia, pero existe mucha física que no depende de esto", ha explicado el científico.

 

Aunque ha dicho que no puede predecir una aplicación práctica del descubrimiento, tanto él como su colega de la Universidad de Edimburgo, Alan Walker, y el director del IFAE (Instituto Físico de Altas Energías), Matteo Cavalli, han señalado que muchos descubrimientos, como la electricidad, el electromagnetismo o las ondas radiales no tuvieron aplicaciones sociales prácticas hasta muchos años después. Según Higgs, el hallazgo del bosón es "el final de un camino en la verificación del modelo estándar, pero es el comienzo de un nuevo camino que va más allá de este modelo físico, que no lo explica todo, y se tendrá que hacer un análisis más profundo del bosón de Higgs y probablemente se revelarán estructuras más amplias que se conectan con la cosmología y la energía oscura del universo, que son fundamentales para la astrofísica y la cosmología".

 

"Ese es el siguiente paso", ha dicho Higgs, que ha sido puntualizado por Matteo Cavalli: "Las consecuencias filosóficas del hallazgo son impredecibles". "El hallazgo -ha confesado- ha cambiado mi vida porque hace un año no era reclamado para dar ninguna rueda de prensa". "La publicidad de este hecho ha sido increíble por lo que me veo incapaz de satisfacer todas las peticiones que me hacen", ha explicado. Su colega y miembro de su equipo Alan Walker ha confesado que a Higgs le han propuesto de todo "excepto inaugurar un supermercado" y ha confesado que Higgs "nunca ha utilizado un correo electrónico", pese a que la comunidad científica ya habla de "higgsteria, por la locura que ha generado en el mundo de la física".

 

Higgs ha recordado que formuló su teoría en 1964 porque hasta entonces la teoría era "incoherente" y no ha descartado que pueda haber más partículas con masa y que éstas sean descubiertas en nuevas investigaciones en el LHC (Gran Acelerador de Hadrones, en sus siglas en inglés) del CERN (Centro Europeo de Física de Partículas).

 

Por Paco Niebla / EFEBarcelona06/11/2012 14:24 Actualizado: 07/11/2012 00:06

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“Hoy la intelectualidad no es contemporánea de lo que vivimos”

Mañana empezará a sesionar en México la Conferencia Latinoamericana y Caribeña de Ciencias Sociales que organizan Clacso y la Unesco. Emir Sader, secretario ejecutivo de Clacso, cuenta su visión de las ciencias sociales en el continente.

 


Secretario ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, filósofo, sociólogo e investigador, el brasileño Emir Sader se despedirá del cargo en medio de una conferencia continental que reunirá en México a 300 representantes institucionales de centros de investigación, 400 panelistas y 15 conferencistas magistrales, entre ellos Eduardo Galeano y Pablo González Casanova.

 

–¿Las ciencias sociales están por delante de la política o por atrás de ella?

 

–El pensamiento social latinoamericano tuvo a lo largo de muchas décadas un papel de vanguardia. Fue el gran analista de lo que pasaba, un pionero de la reflexión sobre la realidad y una fuente de pensamiento sobre los problemas y las expectativas del futuro. Sin embargo, en este nuevo período la intelectualidad no está siendo contemporánea de lo que se está viviendo. De los dilemas que está experimentando el continente. Pasa en la Argentina, Brasil y México. Son claramente procesos progresistas los que tienen lugar en la mayoría de América del Sur. Pero se enfrentan a problemas no tematizados.

 

–¿Tan poco?

 

–Estoy llamando la atención sobre un problema pero no quiero ser absoluto. Basta entrar en www.biblioteca.clacso.edu.ar para comprobar que hay trabajos importantes. Tomemos el caso del equilibro macroambiental y el desarrollo económico. Tomemos la relación entre movimientos sociales, ecológicos e indígenas. No es un tema que esté siendo enfocado con la suficiente profundidad. Sí tenemos un grupo de trabajo, pero es uno entre tantos. No hay una gran solución teórica sobre los tipos de desarrollo en debate ni sobre las tensiones entre el preservacionismo y el desarrollo.

 

–¿Qué otro tema de la agenda pública sería bueno que tuviese más atención académica?

 

–Por ejemplo el tipo de Estado que debe corresponder a un nuevo ciclo histórico existente. Heredamos un Estado que no está hecho para el cambio. Algunos países tomaron la cuestión: Ecuador y Bolivia. Otro tema es el de la cultura y los valores. Somos víctimas del modo de vida norteamericano como única forma visible de sociabilidad. ¿Cuáles son los valores que corresponden a un nuevo tipo de desarrollo volcado a las necesidades de la gente? No es un asunto sólo ideológico. Los intelectuales ayudan a buscar fundamentaciones, ramificaciones, análisis desde perspectivas nuevas. El tercer tema que puedo citar es el tipo de integración sudamericana, sobre todo ahora que ingresó al Mercosur Venezuela y probablemente lo hagan después Bolivia y Ecuador.

 

–En las redes sociales (http://bit.ly/LmjElH) sigue circulando el discurso de Pepe Mujica, el presidente uruguayo, sobre los patrones de consumo y la felicidad deseable en este mundo, que pronunció en junio en la conferencia ambiental de Río + 20.

 

–Lo tengo presente y es una muestra de la discusión sobre las relaciones entre la gente y sobre los ideales. Hubo ideales destruidos por la ideología mercantil. Hay un enorme proceso de democratización económica y social. Pero a los medios, por ejemplo, ese proceso llega con dificultades. Cuando llega. Y si llega.

 

–¿Qué responsabilidad específica tiene Clacso?

 

–Clacso tiene una red de 340 centros. Cuando empezamos este mandato que se aproxima a su fin, eran 160. Los próximos días una asamblea elegirá a las nuevas autoridades. Y haremos una conferencia con grandes temas de análisis. Algunos, como Pablo González Casanova, hablarán de lo que piensan. Al mismo tiempo programamos docenas de grupos de trabajo que abordarán temas específicos. Estarán los tres que mencioné: el del papel del Estado, del desarrollo económico y del equilibro ecológico.

 

–La Conferencia Latinoamericana y Caribeña de Ciencias Sociales se realizará en México, que antes era un centro académico importante en la reflexión sobre América latina y parece haber dejado de serlo.

 

–México tenía un rol histórico progresista hacia América latina. De solidaridad con las luchas latinoamericanas incluso en períodos de dictaduras militares. Luego muchos intelectuales se reunieron en México por los exilios y esa mezcla, que no fue todavía analizada en todas sus dimensiones, generó un espacio único en América latina. Se fortalecieron corrientes teóricas, se publicaron colecciones de libros, se fundaron editoriales... Tuvo su auge del ’73 al fin de las dictaduras. Luego México adhirió a políticas neoliberales y terminó con su esquizofrenia. Sesionaremos en México en medio de un cierto clima de desaliento político de los propios mexicanos. Después de seis años que comenzaron con un presidente electo de manera dudosa, tendremos allí un presidente que no asume con legitimidad fuerte. Una sola vuelta y seis años de mandato. Eso forma parte de otros condicionamientos a la reflexión teórica en México. Las derrotas también se relacionan con el ánimo, ¿no?

 

–¿Y en el resto del continente?

 

–América latina sufrió retrocesos graves. Dictaduras militares en países importantes, la crisis de la deuda que cerró el ciclo de crecimiento más importante hasta ese momento y luego gobiernos neoliberales radicales. Los gobiernos actuales reaccionan a ese retroceso, pero a veces necesitan movilizar a la juventud, por ejemplo, y plantearse metas audaces. Si no, el consenso es pasivo. Consultada, la gente se manifiesta a favor. Pero no mucho más. Bueno, esa pasividad se está recomponiendo.

 

–¿Los últimos resultados electorales tienen que ver con esa recomposición?

 

–La elección más importante fue la de Venezuela, que confirma una segunda década de gobiernos progresistas en América latina. Llevará seguramente a la victoria de Rafael Correa en Ecuador y después a la de Evo Morales en Bolivia. Confirmó la mayoría política. A la vez, el proceso demostró que hay dificultades. El propio Hugo Chávez habla de mejorar la administración pública. Las elecciones de Chile fueron importantes para consolidar en lo político el desgaste social de Sebastián Piñera y de la derecha, que hasta perdió alcaldías importantes. Michelle Bachelet aparece con gran popularidad para las próximas elecciones presidenciales de 2013. El movimiento estudiantil catalizó otras quejas y quebró la imagen de Piñera como empresario de éxito. En Brasil, con las municipales de octubre, el gran ganador fue el gobierno y la gran derrotada fue la oposición, que siguió bajando en su nivel de apoyo electoral.

 

–Y la victoria de un candidato del Partido de los Trabajadores en San Pablo, una de las ciudades más grandes del mundo.

 

–Fue muy importante la victoria en sí misma, y más importante todavía si tenemos en cuenta que en San Pablo se concentra la sede de los principales medios, la riqueza de la soja y el poder económico del centro-oeste. El triunfo de Fernando Haddad también prueba otra vez la capacidad de Lula de proponer nuevas figuras políticas y llevarlas a la victoria.

 

–Volviendo al tema inicial de las ciencias sociales, ¿hay una relación directa entre pensamiento de izquierda e investigación?

 

–Históricamente casi siempre la hubo. El cambio general del mundo, con el fin del planeta bipolar, revela que aun gente que no estaba de acuerdo con el modelo soviético sintió la derrota. Unos quedaron con un pensamiento crítico pero de manera un poco utópica, sin comprender cómo el socialismo puede volver a plantearse como una alternativa real. Más aún cuando Europa se fue a la derecha, y a una derecha muy conservadora. Hubo un desconcierto general. América latina está tratando de rescatar al pensamiento de ese desconcierto, pero cuesta. La hegemonía norteamericana se debilita pero no aparece una nueva hegemonía. Un segundo grupo se convirtió en una suerte de ultraizquierda pesimista y precozmente escéptica ante los cambios. Otros no reconocen lo que hay de progresista en la realidad. Hay una discusión sobre el espacio del pensamiento crítico. Se trata de ubicarse en el único polo progresista a escala mundial, que está en Sudamérica, y en ese marco pelear una alternativa que sea antineoliberal y a la vez anticapitalista.

 

–¿Cómo se relacionan esos dos anti?

 

–La mercantilización de la economía y la centralidad de la economía de mercado es antisocial. La anarquía del mercado capitalista está destrozando la capacidad del hombre. La conciencia anticapitalista es fundamental hasta para ser antineoliberal. Incluso los procesos progresistas están limitados por el eje de la economía mundial, que es fuertemente capitalista y está dirigida por grandes empresas transnacionales y la especulación financiera. Por un lado, los medios de producción. Por otro, la capacidad de trabajo del hombre. La vieja historia.

 

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Miércoles, 24 Octubre 2012 06:59

Más petróleo de lo que se suponía

–Cuénteme qué hace. –Yo hago paleobotánica y palinología.


–Empecemos por el principio.


–Paleobotánica es el estudio de las plantas fósiles, que se pueden conservar tanto petrificadas (en general troncos o partes de plantas que se reemplazan por sílice) en las que se preserva la estructura de la planta, de modo tal que podemos estudiarlo desde el punto de vista anatómico, o también las plantas se pueden preservar como impresiones sobre las rocas sedimentarias, o también se pueden preservar como moldes. Eso es un poco lo que hace la paleobotánica.


–¿Y la palinología?


–Es, literalmente, el estudio del polen. Lo que nosotros hacemos es, en realidad, estudiar el polen fósil. Lo que hacemos es extraer la materia orgánica que está preservada como fósil en las rocas sedimentarias, la extraemos por métodos físico-químicos y estudiamos esa materia orgánica, que incluye partes amorfas, restos de tejidos vegetales y después incluye restos generalmente microscópicos que son los palinomorfos. Estos incluyen granos de polen, esporas (esas células reproductoras de las plantas). También incluyen restos de procariotas o protistas, o sea, pequeños elementos del fitoplancton que se preservan en los fondos de los lagos o de los océanos.


–¿Y con eso qué hacen?


–Todo eso nosotros lo podemos estudiar y caracterizar, y la información que sacamos es de muchos tipos. Por un lado nos da información bioestratigráfica, que es la información que da la mayoría de los fósiles. Nos ayuda a determinar la edad de los estratos. Por otro lado, nos da información paleoambiental, porque estos microorganismos se pueden relacionar con ambientes determinados o con paleoambientes determinados. Por otro lado, nos da información acerca de la génesis de hidrocarburos. Estudiando el tipo de materia orgánica que está incluida en las rocas sedimentarias, uno puede saber si esa roca puede ser o no eventual roca madre de petróleo o de gas.


–Estamos hablando de fósiles de rocas sedimentarias enterradas...


–Sí, son rocas sedimentarias antiguas.


–¿Y en qué rango de tiempo están trabajando?


–Bueno, yo específicamente trabajo alrededor de entre 250 y 60 millones de años, en lo que sería el mesozoico. Pero hay restos palinológicos desde mucho antes.


–¿Desde cuándo?

–Desde el precámbrico, o sea, 1800 millones de años. En ese momento hay restos de materia orgánica fósil: de las rocas ésas se puede extraer materia orgánica fósil, aunque no de la misma calidad o cantidad que se puede extraer de las que yo trabajo.


–¿Y qué nos dice esa materia fósil?


–Nos dice muchas cosas. Con respecto a la génesis de los carburos, por ejemplo... A ver: para que se generen hidrocarburos, la materia orgánica lo que tiene que tener es hidrógeno y carbono. Entonces uno observando el tipo de materia orgánica puede saber si esa materia orgánica es rica o no en hidrógeno y carbono. Y otra cosa que vemos en la materia orgánica es su alteración térmica. Justamente a causa del soterramiento de la pila sedimentaria a lo largo de los años, se van formando grandes espesores sedimentarios, y eso lo que hace es justamente lograr que esa materia orgánica madure térmicamente, de modo tal que los compuestos (originalmente vegetales o derivados de procariotas y protistas) se van transformando en hidrocarburos.


–¿Cómo es esa transformación? ¿Es la presión la que la genera?


–La presión y la temperatura básicamente. Para que haya hidrocarburos obviamente tiene que haber compuestos químicos originales que puedan derivar por presión y temperatura en hidrocarburos. No se pueden hacer hidrocarburos de rocas que no son ricas en carbono, hidrógeno y oxígeno.


–¿Cómo funciona esa presión?


–Imagínese que la materia orgánica es una estructura tridimensional, en la cual hay partes de carbono, partes de oxígeno y partes de hidrógeno. Cuando uno presiona esa estructura tridimensional, lo que va pasando es que se van rompiendo y reacomodando esas cadenas, y en principio lo que se va perdiendo son los puentes de hidrógeno, o sea, las partes más livianas de esa estructura. Eso va de algún modo formando o derivando en los hidrocarburos. Es una explicación muy esquemática, pero es más o menos así: una estructura tridimensional que va perdiendo su tridimensionalidad por presión y va derivando en la formación de elementos más livianos como pueden ser hidrocarburos líquidos o gaseosos.


–Es interesante, porque en realidad lo que se está transformando es energía gravitatoria en energía química.


–Sí.


–O sea que cuando uno pone la nafta en el coche y prende el motor, está usando la energía gravitatoria.


–Sí. Especialmente el peso. Porque todo esto se produce naturalmente en la corteza terrestre. Hoy en día hay técnicas para lograr extraer esa materia orgánica, esos hidrocarburos, por técnicas físico-químicas. Las nuevas tecnologías pueden exprimir las rocas sedimentarias y sacar hidrocarburos, que es lo que se está haciendo ahora.


–¿Se están fabricando hidrocarburos?


–Sí. Se está extrayendo la materia orgánica entrampada en las rocas sedimentarias. Ese es el gran potencial que tiene Argentina.


–Pero lo que se extrae no es el hidrocarburo sino la materia orgánica.


–Cuando el proceso se da naturalmente, el hidrocarburo se forma, migra, y una vez que migra queda entrampado en una roca porosa, una roca-trampa, que es de donde se extrae. Las nuevas tecnologías lo que permiten es agarrar la roca que tiene la materia orgánica original, que todavía no migró, y extraerla directamente de ahí. Hay distintas técnicas que permiten hacer esto. Eso es lo que se está haciendo ahora y es el potencial que tiene Argentina. Hay mucha de esa roca madre: nosotros tenemos por ejemplo en Neuquén y el sur de Mendoza una unidad, la formación Vaca Muerta, una unidad litoestratigráfica.


–¿Litoestratigráfica?


–Son paquetes de rocas con características físicas determinadas. Un techo, una base y determinadas características. Estas son rocas de tamaño de grano fino, oscuras, con mucha materia orgánica. Mucha de esa materia orgánica ha dado origen a la formación de petróleo y gases a lo largo del tiempo, pero mucha sigue ahí. Y hay mucho hidrocarburo entrampado en esa roca.


–¿De qué profundidades estamos hablando?


–Son rocas que están aflorando. Hay técnicas para explorar en profundidad, pero también hay técnicas para hacerlo a cielo abierto.



–¿Y de qué tiempos estamos hablando?


–Estas rocas tienen alrededor de 100 millones de años.


–Recientes.


–Sí. Los hidrocarburos son de 300 millones de años en adelante. Si los comparamos con el tiempo geológico en su conjunto, son más bien recientes, porque cuanto más antiguas son las rocas, más posibilidad tuvieron de ser sometidas a procesos de presión, de temperatura, procesos tectónicos, etcétera.


–¿No se pueden fabricar hidrocarburos artificialmente con grandes presiones a la materia orgánica?


–No son técnicas que yo conozca, pero es relativamente lo que se hace. Ante la falta de hidrocarburos, se está tomando esa materia orgánica directamente y se la procesa, extrayendo hidrocarburos mediante calentamiento y presión. Lo que pasa es que antes era más barato ir directamente y pinchar el pozo. Ahora, que hay menos, se están desarrollando estas tecnologías alternativas que en algún momento serán de uso corriente.


–O sea que las reservas de petróleo son mucho más grandes de lo que se suponía.


–Con este nuevo paradigma de producción, sí. Y Argentina es un país que tiene, en este sentido, una perspectiva muy interesante.

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El mundo de los Premios Nobel… y otros premios
De premio y otros reconocimientos, entre ellos el Nobel tiene especial realce, difusión y reconocimiento. ¿Cómo surgió? ¿Qué se pretende con él? ¿Lo circundan intereses geopolíticos y de otro orden? Estos y otros interrogantes se dilucidan en la presente nota, la que también se pregunta por la ciencia en nuestro país.

Cada año, en la segunda semana de octubre, se hacen los anuncios de los más importantes o famosos de todos los premios: los premios Nobel, establecidos por Alfred Nobel, el inventor de la dinamita, a partir de 1901. De acuerdo con el testamento de A. Nobel, los premios se entregarían en seis áreas, así: física, química, fisiología o medicina, literatura, paz y economía. Los dos primeros los decide un comité de la Real Academia Sueca de Ciencias, el de medicina el Instituto Karolinska, el de literatura la Academia Sueca, y los dos últimos el Comité Nobel del Parlamento Noruego y el Banco de Suecia, respectivamente.

En general, los premios y los reconocimientos (en inglés existe la diferencia entre Prize y Award, cuyo rasgo distintivo es que un premio implica, además de un diploma o equivalente, un reconocimiento económico, mientras que el segundo es un reconocimiento puramente moral o intelectual sin un apoyo económico) corresponden a un mundo claramente definido, a saber: el mundo moderno y nuestra época contemporánea. En la historia anterior a la Modernidad, difícilmente había premios o reconocimientos para la investigación científica o las artes. Hay una historia detrás de esto.

Las obras científicas, filosóficas y literarias son, en el sentido específico de la palabra, una invención con autoría propia, gracias de manera definitiva al final de la Edad Media y la llegada del Renacimiento. Antes, los autores difícilmente firmaban sus obras y en numerosas ocasiones se trata de realizaciones anónimas. Con la notable excepción, claro, del mundo antiguo, en especial en Grecia y Roma. Pues durante el Medievo el peso de la Iglesia implicó la disminución, si no la anulación, de la individualidad. Tuvo que morir la Edad Media para que el individuo fuera (re)descubierto, en toda la acepción de la palabra.

En verdad, gracias al Renacimiento suceden varias cosas: el yo como individualidad es descubierto, el cuerpo mismo es inventado, por así decirlo, y con ello, ulteriormente, habrá de nacer la biografía. En el lenguaje filosófico, esta circunstancia es conocida en general como la revolución copernicana, de acuerdo con la cual, análogamente a como ya no es la Tierra lo que ocupa el centro del Universo, sino el sol, asimismo deja de haber un peso excesivo de la autoridad (¡de la Iglesia!) para reivindicar principios como la autonomía y la individualidad. A la postre, la Modernidad conducirá estos principios hasta la idea misma de libertad.

El mundo en el que se otorgan premios y reconocimientos corresponde estrictamente a la época en la cual la ciencia y la investigación dejaron de pertenecer a la Iglesia, en la que la nobleza no fue el principal referente de la investigación –notablemente en la figura del mecenazgo–, y en la que el Estado ya no fue la única fuente de apoyo y validación del conocimiento en general.

El otorgamiento de premios y reconocimientos a la ciencia y la investigación significan que la sociedad en general puede beneficiarse de los descubrimientos, teóricos o prácticos, que los científicos y académicos, incluidos los escritores y los luchadores por la paz, han alcanzado, como un bien de tipo colectivo (¿acaso parte de los derechos humanos de tercera generación?) o genérico para la humanidad como un todo. En otras palabras, los logros de la ciencia, el conocimiento, la investigación y la literatura ya no podrán ser adjudicados únicamente a una fuente o un destino singular.

De acuerdo una fuente de internet (http://en.wikipedia.org/wiki/List_of_Nobel_laureates_by_country), se han entregado hasta la fecha 853 premios, y alrededor de 690 han recaído sobre 10 países. Sin embargo, varios organismos internacionales han sido merecedores del Premio Nobel (habitualmente en temas de paz), contándose un total 18 a tales corporaciones.

La tabla I suministra, en orden descendente, los países más destacados en obtener los premios Nobel. La lista omite deliberadamente a algunos países que han recibido uno o dos premios, dentro de los cuales se encuentra Colombia con el otorgado a Gabriel García Márquez en 1982.

Los premios implican varias cosas: un enorme prestigio nacional, un reconocimiento expreso a las universidades, institutos y centros donde trabajan los galardonados, en fin, incluso, una enorme influencia social, política y cultural en sus países y en el mundo. Estrictamente, todo premio, distinción o reconocimiento opera como un bucle de retroalimentación positiva en el sentido de que implica la posibilidad –muy real– de que se sigan otros premios y reconocimientos. Todo dependerá, por lo demás, de una escala perfectamente establecida, pero nunca tematizada ni enseñada de jerarquías y cadenas de unos premios con otros, o de unas distinciones con otras.

Debido precisamente al prestigio que entrañan estos premios, existen –velados– numerosos intereses, grupos y fuerzas de presión que en unos casos favorecen a los ganadores o trabajan para que otros candidatos no logren ser premiados. Esta es la historia de una serie de procesos que suceden en la trasescena y que acaso, en muchas ocasiones, no llegan a hacerse públicos jamás.

Ahora bien, de la lectura de los países con más premios Nobel se deduce sin dificultad la potencia de cada uno, poderío educativo y social, tanto como académico y económico. En efecto, al prestigio que implica poseer un premio semejante se aúna la potencia científica y tecnológica, y no en última instancia militar, de cada país. Sería interesante cruzar, por ejemplo, esta lista de países con los países productores de tecnología militar y venta de armas: los rankings no variarían mucho.

Ello no implica que la investigación científica esté orientada sin más ni más al poderío militar. En manera alguna. Pero sí es verdad que un aspecto no se encuentra (muy) separado del otro. La mayor cantidad de investigaciones de punta implican manifiestamente necesidades de tipo militar, lo cual no puede decirse en forma automática en sentido contrario: es decir, que la investigación de punta conducente a la obtención de estos premios esté nutrida directamente por intereses de la industria militar.

Por lo demás, por regla general, los premios Nobel –y otros– se otorgan a académicos e investigadores que pertenecen a una universidad –con la excepción notable de los Nobel de Literatura y los de Paz, pues sus ganadores han sido generalmente independientes, afiliados o trabajadores de otras instancias.

En este orden de ideas, por universidades, veamos las 25 más destacadas y que han formado más premios Nobel. La tabla II suministra la lista de las más importantes universidades ganadoras de estos premios hasta la fecha (Sería interesante cruzar esta lista con la que elabora cada año el ranking de Shanghai de las principales 500 universidades, pero el espacio aquí es limitado).

Quienes hayan sido merecedores del Premio Nobel tienen, puede decirse, una puerta abierta para entrar en la historia. Y sin embargo no existe una relación uno-a-uno que permita sostener sin dilaciones que este sea siempre el caso. Es más, por regla general los ganadores de premios Nobel, en su mayoría, no han logrado entrar automática o necesariamente a la historia –por ejemplo, de la ciencia o la literatura. Es más todavía, con mucha frecuencia hay científicos y literatos, o luchadores por la paz y líderes sociales y políticos que nunca han sido ganadores del premio en mención pero que han logrado un espacio propio al interior de la historia.

Como quiera que sea, dos cosas son evidentes inmediatamente a la mirada reflexiva. De un lado, es el hecho de que hay una serie bastante amplia de ciencias, disciplinas, artes y actividades que no están incluidas en la exclusiva y cerrada lista de los premios establecidos desde A. Nobel. Y, de otra parte, al mismo tiempo, hay varios premios que, mucho más recientes y menos publicitados por los grandes medios, son considerados como equivalentes de los premios Nobel.

Entre estos, equivalentes al Premio Nobel, algunos de los más destacados son los siguientes:

Medalla Fields, en matemáticas.
Premio Millenium, de tecnología.
Polar Music Prize, en música.
Premio Ernst von Siemens, en música clásica.
Premio Abel (es llamado el) Nobel de matemáticas.
Premio Turing, en ciencias de la computación.
Premio Draper, en ingeniería.
Medalla Alvar Aalto, en arquitectura (se otorga cada cinco años).

Comparativamente con muchos de los países más desarrollados, es de señalar que en Colombia son muy pocos los premios (Prize) y distinciones (Awards). El sector privado no termina de comprender la importancia de crear estos incentivos como formas o bien de impulsar la ciencia y las artes, o bien de expresar reconocimientos abiertos a académicos, investigadores y artistas. Y el Estado mismo tampoco hace lo mejor en esa dirección. Hay aquí, manifiestamente, una oportunidad importante de la cual la principal beneficiada puede ser la sociedad, al lado de las universidades y centros de creación de pensamiento y estética.

Así, cada año, en el mes de octubre asistiremos a la mención de los galardonados, quienes reciben los premios efectivamente a mediados de diciembre. Lo significativo es que, en el caso de la ciencia en general, los reconocimientos aportan buenas luces sobre algunos de los avances y las tendencias más importantes, hacia futuro, de alcances de los cuales la base de la sociedad se beneficiará en el corto plazo. En el caso de la literatura, se trata en muchas ocasiones para la sociedad en general del descubrimiento de autores y de una obra que hasta la fecha era conocida sólo por los especialistas. Y en el caso de la paz, habitualmente se ha tratado de premios de buena intención que no han pasado sin producir ruido entre diversos círculos y escenarios. Pero el tema de base permanece, a saber: la confluencia entre ciencia e investigación, con artes y letras aunadas a la paz y la convivencia humana.

Nota. En la próxima edición se comentarán los premios de este año, pues al cierre de esta edición no todos habían sido anunciados.




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Martes, 23 Octubre 2012 06:08

La ciencia tiene su condena

La ciencia tiene su condena
Un juez de la localidad italiana de L’Aquila condenó a seis destacados sismólogos a seis años de prisión y a pagar indemnizaciones por “homicidio involuntario” a raíz de haber dado información “inexacta, incompleta y contradictoria” a la población acerca del terremoto que devastó a esa ciudad en 2009. Los científicos integraban la Comisión Nacional para la Previsión y Prevención de Grandes Riesgos y el fallo sostiene que sus informaciones crearon en el público una errónea sensación de tranquilidad que llevó a no tomar medidas para protegerse. El veredicto será sin duda apelado, pero los condenados deberán pagar en el acto parte de la indemnización, además de quedar inhabilitados para ejercer cargos públicos. Cinco mil científicos del mundo suscribieron una fuerte crítica a la condena, “que puede desalentar a los investigadores a participar en cuestiones de importancia pública”.


En la década de 1990, y en el marco de la alta frecuencia de eventos sísmicos en Italia, se creó la Comisión Nacional para la Previsión y Prevención de Grandes Riesgos, constituida por destacados profesionales universitarios; se reunía para emitir opinión cada vez que se presentaban situaciones de alarma. A principios de 2009, en la localidad de L’Aquila –en el centro de la península itálica–, comenzaron a reiterarse movimientos telúricos que inquietaban a los habitantes. La comisión fue convocada y, el 31 de marzo, emitió un dictamen que, según el fallo judicial, resultó “tranquilizador para la población, que en caso contrario hubiera podido tomar medidas para protegerse”. Seis días después se produjo el terremoto, que causó 309 muertos y destruyó gran parte de la ciudad.


La fiscalía presentó testimonios como el de un hombre cuyos padres murieron en el siniestro: “En otras ocasiones hubieran huido, pero esa noche repetían lo que la comisión había dicho y se quedaron”. El juez, Marco Billi, elevó a seis años la pena de cuatro requerida por el fiscal. Entre los condenados se encuentra el profesor Enzo Boschi, ex presidente del Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología, y Bernardo De Bernardinis, subdirector de la Agencia de Protección Civil de Italia.


Más de 5000 científicos adhirieron a una carta al presidente de Italia, Giorgio Napolitano, firmada por Alan Leshner, director de la revista Science, que expresó “preocupación” por el proceso a los sismólogos y sostuvo que los cargos fueron “injustos a la vez que ingenuos”, además de afirmar que “exponer a cargos criminales a los científicos por adherir a prácticas aceptadas puede tener un efecto perjudicial sobre los investigadores, impidiendo el libre intercambio de ideas y desalentándolos en la participación en cuestiones de gran importancia pública”.


“Este fallo es tremendo”, dijo a este diario Raúl Madariaga, profesor de geofísica en la Ecole Normale Supérieure de París y a su vez miembro de la Comisión de Estudio de la Previsión Sísmica en Italia, la cual había advertido oficialmente la condición “imprevisible” de los terremotos. “Es clarísimo que hay una enorme diferencia entre un informe leído por un científico y el mismo informe leído por un juez. La comisión había dicho que los aceleramientos de la sismicidad se producen frecuentemente en esa región y no se puede saber si desembocarán en un terremoto: el juez interpretó esa frase como una desestimación del peligro”. Madariaga observó que “aunque pueda haber apelación, parte de la indemnización que se les reclama la tienen que pagar en forma inmediata, y la mayoría de ellos son profesores universitarios, no son ricos”.


Madariaga agregó que “el fallo puede tener consecuencias sobre otros juicios en marcha. En Chile hay un proceso donde un sismólogo, junto con otros funcionarios, está acusado por supuestas demoras en dar la alerta de tsunami por el terremoto que se produjo en 2010. En Japón, hasta el momento se ha impedido un juicio parecido por el tsunami de 2011”.

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Miércoles, 17 Octubre 2012 18:55

La experiencia de la infinitud

Pablo Dávalos escribió una amplia reseña crítica al libro de Carlos Eduardo Maldonado “Termodinámica y complejidad”. En su respuesta, el autor del libro le propone un diálogo. Quiero celebrar ese llamado. Se trata de hacer realidad el propósito que orienta la colección que inaugura ediciones desde abajo con el libro comentado.

En la presentación de la colección se parte del reconocimiento de la existencia de un proceso revolucionario en la ciencia. Se lo declara así: “Asistimos a una auténtica revolución científica”. Luego se agrega: “La ciencia se lleva a cabo en la forma de debates, críticas, refutaciones y la construcción de rigor cada vez mayor. Si ello es así, la ciencia funda una forma de vida fundada en la combinación entre mentes abiertas y críticas y el debate como nutriente de una investigación cada vez más cualificada que nos ayude a entender mejor el mundo en el que vivimos a la vez que incide en el mismo conservando lo mejor del acerbo de la humanidad y transformando el presente en la construcción de mayores y mejores horizontes de posibilidades”.

El diálogo conceptual propuesto hay que mantenerlo para que pueda germinar como forma de vida y, así mismo tiempo, para que enriquezca el sentido y el significado político de la tarea de transformación de nuestra contemporánea realidad planetaria.

Ahora ocupémonos del diálogo y el debate. C.E. Maldonado se plantea su libro como una introducción para las ciencias sociales y humanas de las teorías de la complejidad. Pablo Dávalos tiene reservas sobre la idea de asumir las teorías de la complejidad en las ciencias sociales y humanas y considera que se trata de un nuevo intento de imponer el positivismo, advirtiendo que hay una estrategia política que es necesario develar. Señala que ese intento se da “…en un contexto de un profundo desgaste de la ciencia moderna”. Agrega, además, “…la cuestión es que si la ciencia social incorpora la propuesta epistemológica de las ciencias de la complejidad, se harán más débiles y vulnerables con respecto a las relaciones de poder del sistema, porque todo fortalecimiento de la physis implica mayor opresión para la sociedad”, A modo de conclusión, sostiene: “Mientras más avanza la episteme de la physis, mayor peligro para la sociedad”. Estos juicios están sustentados con amplitud en su texto.

Carlos Eduardo Maldonado, de otro lado, hace una presentación también amplia de sus argumentos y remite a los lectores al estudio de su libro. No quiero abundar en lo escrito por ellos pero considero que el asunto abordado acerca de la “episteme de la physis” abre un tema para la investigación, de amplias implicaciones, en la historia del pensamiento de Marx y Engels respecto a los intercambios entre naturaleza y sociedad capitalista. Especialmente pertinente en relación con las tesis de Pablo Dávalos, es la valoración negativa que en ese momento algunos hicieron del libro de Engels “Introducción a la dialéctica de la naturaleza”. El libro de Engels fue considerado como un retroceso positivista. Habría que retomar ese debate hoy. A ese respecto Michel Serres en su libro “El nacimiento de la Fisica” (1977) presenta un valioso aporte epistemológico.
Pero hay un problema en el libro de C.E. Maldonado que he querido llamar la experiencia de la infinitud y sobre el cual llamo la atención. Se trata de la realidad del tiempo infinito y creador y de la experiencia humana que da cuenta de esa realidad. En esa emergente experiencia, el destino de la naturaleza y la humanidad no es la muerte, tampoco el abandono en un valle de lágrimas, ni la culpa por un pecado que nos privó sin esperanza del paraíso.

C.E. Maldonado trata el tema a lo largo del libro y especialmente en tres capítulos: el tercero, el once y el doce cuyos títulos son: La identificación de lo real, El reencanto del Mundo o la tercera cultura y La inquietud del tiempo. En ellos se plantea como la termodinámica de los sistemas alejados del equilibrio o física del devenir tiene en el tiempo un organizador intrínseco.
El diálogo de la humanidad con la naturaleza adquiere por ello un sentido y un significado radicalmente diferente al que se dio a partir de la física newtoniana, ahora calificada de clásica. En el emergente diálogo hoy posible, la naturaleza no es un enemigo a vencer y esclavizar. La ciencia que hace posible esta nueva experiencia, dice C. E. Maldonado es “…una ciencia de sueños despiertos y de pasiones bien vivas gracias precisamente al doble reconocimiento de que el tiempo no es una ilusión, sino realidad creadora, y que la naturaleza admite diversos puntos de vista, que son complementarios. Tal es, en una palabra, la pasión de la complejidad”.

Ahora bien, estamos apenas en los inicios de este nuevo modo de organizar el diálogo humanidad-naturaleza, lo dominante hoy son las inercias de la ciencia clásica; cuando Pablo Dávalos plantea sus reparos y advierte sobre los peligros de “reducir el acontecimiento social a los límites del positivismo” tiene razón. Es cierto que la mayoría de los científicos de las fatuamente llamadas ciencias duras y blandas, se orientan en sus empeños por el cálculo egoísta y el frio interés y son esclavos asalariados de la élite corporativo cuando no ellos mismo dirigentes de esas élites. Ellos, con su autoridad, dice, Pablo Dávalos son “…en realidad una garantía del poder”.

Esa valoración resulta inadecuada, aplicada al libro de C.E. Maldonado o al informe de la comisión Gulbenkian dirigida por Immanuel Wallerstein. Aquí es necesario recordar que ese informe titulado “Abrir las Ciencias Sociales” (1995) respondía a preocupaciones sobre el modo como los administradores de las universidades estaban reorganizando la investigación y la formación de postgrado. El informe a ese respecto era contundente al plantear el tema de la responsabilidad de los investigadores en ese debate. Leamos: “Si los científicos sociales activos no lo hacen, sin duda los administradores de las instituciones de conocimiento lo harán por ellos”. Y frente a la situación existente decía que no era posible “…seguir ciegamente adelante como se pueda, en la esperanza de que de alguna manera las cosas mejorarán y se arreglarán solas, porque la confusión, la superposición y la escasez de recursos están aumentando simultáneamente y en conjunto pueden llegar a constituir un bloqueo considerable a la creación de nuevo conocimiento”. Esta caracterización dramática (1995) hoy es más grave. La actual crisis planetaria de la universidad, ya no sólo gravita sobre la investigación y la formación de postgrado sino que incluye la formación de pregrado y plantea interrogantes sobre el nexo entre universidad y formación básica.

En el caso colombiano una misión llamada de “sabios”, produjo el informe “Al Filo de la Oportunidad” (1995). El diagnóstico sobre la cultura científica en el país era sombrío. En el informe se planteó lo siguiente: “La idea de que la ciencia es una actividad que interesa sólo a unos pocos la convierte en un factor extraño a la sociedad y a la cultura colombiana. La poca comprensión pública del impacto de la ciencia en la vida cotidiana de todo ser humano, y del papel que ella puede cumplir en el mayor bienestar de la población, es un serio obstáculo para lograr que la investigación científica y la generación y uso del conocimiento se conviertan en factor de desarrollo”.

Pero ahora, a diferencia de hace casi veinte años, existe un vigoroso proceso de crítica a la universidad como hoy existe, aunque todavía es incipiente la idea de una nueva universidad acorde con los desarrollos de las ciencias de la complejidad. El propósito de la colección Ciencia y Sociedad de ediciones Desde Abajo es ayudar a transformar “…el presente en la construcción de mayores y mejores horizontes de posibilidades”. Es, pues, necesario poner estos diálogos en función de los procesos políticos en curso. Hagamos el esfuerzo para que así sea.
Martes, 16 Octubre 2012 06:12

Un booteo para romper con la inercia

Un booteo para romper con la inercia
 Desde el anuncio del programa Conectar Igualdad (que ya lleva 2.045.254 netbooks entregadas a colegios secundarios), el terreno del sistema operativo ha sido campo de batalla. El Gobierno parece haber intentado solucionarlo con una división salomónica aunque un tanto polémica: el doble booteo. Elegir entre Windows y GNU/Linux pareciera ser la forma en la que la administración apostó a la “libre elección” del sistema operativo por parte de los alumnos y las escuelas. Empero, la desidia social pareciera favorecer al gigante de Microsoft Corporation, ya que para que los estudiantes usen software libre también tienen que aprender a usarlo sus profesores y directivos y es necesario que éstos tengan ganas de usarlo. Y que alguien les enseñe.


Mientras que la política con respecto al sistema de licencias cerradas de Windows ha sido coherente en el tiempo (siempre ha sido el mismo sistema, las mismas ventanitas, los mismos errores), la distribución de GNU/Linux en Conectar ha ido variando: se inició con una versión propia de Pixart, luego se usó Ubuntu, y ahora, finalmente, el programa anunció la llegada de una nueva distribución llamada Huayra GNU/Linux para 2013. Esta última será administrada por un equipo de profesionales del Cenital, un centro de desarrollo que apuesta a “contribuir a la soberanía nacional”. El anuncio fue oficializado ayer por Silvina Gvirtz, directora ejecutiva de Conectar Igualdad en la Conferencia Internacional de Software Libre que se desarrolla en la Biblioteca Nacional también hoy y mañana y que contará con la presencia de Jon Maddog Hall, de la Linux Foundation, entre otros.


Silvina Gvirtz asumió en el cargo el 25 de septiembre pasado, luego de su paso por el gobierno de la provincia de Buenos Aires, y encauzó un proyecto que ya venía desde antes. “Estamos cambiando la apertura, la opción por defecto del sistema operativo va a cambiar por Huayra. En general los chicos se quedan en la apertura por defecto. El trabajo con sistemas operativos de software libre da mayores oportunidades para el aprendizaje. Sin embargo, en los dos sistemas las mayorías de las aplicaciones son de software libre”, dice Gvirtz.


La flamante distribución Huayra tendrá un gran desafío y una gran oportunidad: primero, mantenerse sólida y estable en el tiempo más allá de los contratiempos, actualizar los repositorios y a su vez adecuar el sistema a las necesidades del portal Educ.ar y del programa educativo financiado por la Anses. “La iniciativa consiste en crear una distribución de sistema operativo libre que favorezca la autonomía tecnológica y establezca estándares de seguridad y desarrollo propios”, dice Silvina Gvirtz.


El equipo encargado de la nueva distribución tendrá un área de desarrollo, un área de documentación (que incluye la sistematización del proceso de desarrollo), y un área de arte, enfocada al diseño y a la “investigación de referencias visuales y culturales a escala nacional”. Según los coordinadores del proyecto, la iniciativa consiste en la “creación de un sistema operativo libre con identidad nacional, que favorezca la autonomía tecnológica y establezca estándares de seguridad y desarrollo propios”. Entre ellos está el director general ejecutivo de Conectar Igualdad, Pablo Fontdevila, y el director del Centro Nacional de Investigación y Desarrollo en Tecnologías Libres (Cenital), Javier Castrillo, ambos viejos militantes del mundo del software libre. El proyecto sustituirá en 2013 a la actual versión GNU/Linux de Ubuntu que traen instalada las netbooks.


Para esto, el grupo de desarrolladores trabajó sobre una versión de la distribución Debian, que es libre, soporta múltiples arquitecturas de códigos y cuenta con una gran comunidad de usuarios. Las nuevas netbooks que se distribuirán el año que viene tendrán un aumento en la velocidad de procesamiento y contarán con un dispositivo interior de decodificación que permitirá el acceso directo al sistema de Televisión Digital Abierta. O sea, ¡se podrán ver 35 canales de televisión en la compu!


La decisión de instalar el receptor digital en momento de pelea por el estándar de la nueva televisión abierta le da también un espaldarazo a Ginja, el software libre de desarrollo argentino-brasileño que lucha por convertirse en estándar en América latina para administrar la televisión digital. Por el momento, la versión alpha del sistema operativo Huayra GNU/Linux se puede descargar desde la web y se puede probar en su versión en vivo, desde un CD sin tener que instalar.


Pero las 25 mil aplicaciones, el contenido especialmente diseñado por Educ.ar, el tándem Pakapaka, Encuentro y Conectate no servirán de mucho si la distribución no se mantiene amigable y mucho menos si no se trabaja duramente entre los directivos secundarios para romper con la costumbre de abrir la ventanita. La inercia, cuando viene muy pesada, no es sencilla de modificar. Y si no pregúntenle a Felix Baumgartner.


@blejman

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Miércoles, 10 Octubre 2012 07:25

Un premio por mirar donde no se debe

Un premio por mirar donde no se debe
Una cualidad asombrosa de las partículas cuánticas es su especial reacción cuando se las intenta medir. Digamos que las partículas, como por ejemplo los fotones, son un poco vergonzosas frente al ojo medidor. Una partícula cuántica es una “mezcla de estados”... mientras no se la observa, pero apenas uno mira, chau, colapsa a un estado determinado. Lo que hicieron los físicos que recibieron esta vez el Premio Nobel –el francés Serge Haroche y el estadounidense David Jeffrey Wineland– es abrir una puerta hacia la observación de dos estados simultáneos. El solo hecho de medir implica, en la física cuántica, un cambio en lo que sucede en ese mundo de lo terriblemente diminuto. Ese cambio abre la perspectiva futura de la supercomputadora, una computadora cuántica, mucho más veloz que las actuales.


Una manera de entender esto (llevándolo al mundo macroscópico), de cajas y gatos, que, para el avisado lector serán más familiares que los fotones y los átomos, es recurriendo a la famosa paradoja del gato de Schroedinger.


La mecánica cuántica (MC), iniciada por Planck, Einstein y completada hacia el final de los años ’20 por obra y gracia de Heisenberg, Schroedinger, Bohr y Born, entre otros, se convirtió en una formidable herramienta para el estudio del universo atómico y nuclear, y desde entonces funcionó a la perfección. Desde entonces, también, tuvo sus costados inquietantes, por lo menos filosóficamente, tanto o más que la teoría de la relatividad.


El principio de incertidumbre, por ejemplo, afirma que es imposible conocer determinadas magnitudes con precisión en forma simultánea (por ejemplo, la posición y velocidad de un partícula). Un electrón está representado por una onda que indica la probabilidad de que el electrón esté en tal o cual lugar. Al principio, por lo menos, muchos físicos tomaron estas descripciones como tales, es decir, como meras descripciones, pero alrededor de los años ’30 cristalizó una teoría, “la interpretación de Copenhague”, piloteada principalmente por Niels Bohr, que adoptó una visión radicalizada del asunto, que ponía (y sigue poniendo) en tela de juicio todos los conceptos sobre la realidad, por lo menos, tal como se la conoce en la vida cotidiana.


Para los físicos de Copenhague, las imprecisiones, probabilidades e incertidumbres de la MC no son una limitación de la física o la señal de que la MC es una teoría incompleta. No. Para ellos, la naturaleza es así: un electrón es una superposición de probabilidades de estar aquí o allá, tal y como la MC lo describe. Pensar en un electrón en tal lugar no tiene sentido.


A menos que lo observemos. En ese caso, la función de onda “colapsa” hacia una posición fija; todos los estados se condensan y el electrón aparece campante ocupando una determinada posición. Esta postura despertó, como es natural, no pocas resistencias. Los teóricos de Copenhague sostienen que lo observado y el observador interactúan entre sí: de alguna manera el electrón “sabe” que está siendo observado y por eso su función de onda colapsa. Y si el electrón no está siendo observado, no tiene sentido preguntarse dónde está: es una superposición de estados diferentes.


No se trata, por cierto, de un interpretación tranquilizadora –desde el punto de vista clásico el observador y lo observado son dos entidades totalmente diferentes– y, como es natural, despertó serias resistencias.


Erwin Schroedinger (notablemente, uno de los héroes de la MC) publicó también una crítica de la concepción de Copenhague, proponiendo un experimento mental, que quedó en el folklore como “la paradoja del gato de Schroedinger” que, sin entrar a discutirlo, nos puede servir para ver qué es lo que hicieron estos dos señores.


Y es así. Imaginemos –decía Schroedinger– una caja completamente cerrada que contiene un gato vivo y una pequeña cantidad de material radiactivo. Imaginemos también que dentro de la caja hay un dispositivo diabólico (pero perfectamente posible), por el cual cuando una partícula es emitida por alguno de los átomos radiactivos, pone en funcionamiento un detector que a su vez suelta un martillo que rompe una ampolla de vidrio llena de un gas venenoso, efectivo e instantáneo. O sea, apenas un átomo se desintegra, el gato muere. Para la MC, no hay manera de saber en qué momento un átomo se va a desintegrar: todo se reduce a probabilidades. Solamente mirando, podemos saber si el átomo se ha desintegrado o no, y mientras la caja esté cerrada, el átomo (o los átomos en cuestión) son una mezcla de dos estados (se desintegró-no se desintegró). Entonces, razonaba Schroedinger, puesto que no tiene sentido preguntarse si el material radiactivo se desintegró o no hasta que abramos la caja y miremos, tampoco tiene sentido preguntarse si el gato está vivo o no hasta ese mismo momento. Simplemente –siguiendo la interpretación de Copenhague– el gato está en una mezcla de dos estados: “vivo” y “no vivo”, y pensar que está vivo o que está muerto no tiene sentido.


Pues bien, Serge Haroche y David J. Wineland recibieron en el día de ayer el Premio Nobel de Física por su trabajo en un método de medición y manipulación que les permitió mirar adentro de la caja y contemplar al gato en los dos estados simultáneos: vivo-muerto, o dicho un poco más técnicamente, atisbar partículas individuales (gatos) sin destruir el sistema cuántico que se intenta observar de manera directa. Los dos laureados vienen trabajando en el área de óptica cuántica, un campo que obsesiona a los físicos desde mediados de los ’80, y que trabaja precisamente estudiando la interacción entre luz y materia para desarrollar sistemas de medición específicamente cuánticos. Los métodos de Haroche y Wineland, que trabajan por separado y cada uno con su grupo, tienen sin embargo varias cosas en común.


Para Wineland y su equipo, el gato (o los gatos) fueron iones: armaron una trampa rodeándolos con campos eléctricos y manteniéndolos aislados del calor y la radiación del ambiente con experimentos en vacío a muy bajas temperaturas. Mediante láseres, el equipo de Wineland se encargó de suprimir el movimiento térmico en la trampa para llevar al ion a su estado más bajo de energía. Esa utilización de los rayos y pulsos láseres es la que habilita un estudio del sistema cuántico alrededor del ion. El pulso láser es usado para llevar al ion a una superposición de estados. Eso que vuelve tan incomprensible a veces la mecánica cuántica es la posibilidad de plantear varios estados al mismo tiempo para una partícula, situación imposible desde la física clásica a la que estamos acostumbrados por experiencia. Como en el experimento de la doble ranura, en el diminuto mundo de la mecánica cuántica, invisible para nuestro ojo, las partículas pueden estar en diferentes estados simultáneamente. Con un pulso láser, Wineland y su equipo del laboratorio de Boulder, Colorado, prepararon el ion para ocupar dos niveles diferentes de energía, llevándolo desde el menor nivel de energía hasta mitad de camino hacia el mayor, y abandonándolo a la mitad entre los dos niveles, con igualdad de probabilidades de terminar en cualquiera de ellos. Todo esto para estudiar el fenómeno cuántico de la superposición de estados de la manera más controlada y estable.


En el laboratorio de París, Serge Haroche y su equipo de investigación emplearon otro método para poder mirar dentro del mundo de lo cuántico: sus gatos fueron fotones que hicieron rebotar ida y vuelta entre dos espejos con tres centímetros de diferencia. Aquellos espejos, hechos de un material superconductor y enfriados por debajo del cero absoluto, son tan brillantes y reflejan de tal forma que pueden mantener a un fotón, solito, rebotando de ida y de vuelta en esos tres centímetros por casi una décima de segundo, antes de que el fotón sea absorbido o se pierda. Parece poco, pero una décima de segundo es mucho tiempo, ya que se mueve a 300 mil kilómetros por segundo, con lo cual en ese lapso recorre un tiempo record de vida para un fotón. Y mantenerlo rebotando durante ese tiempo implica que el fotón recorre 30 mil kilómetros, es decir, poco menos que un viaje alrededor de la Tierra. Con el fotón rebotando, Haroche introdujo grandes átomos (átomos Rydberg), preparados especialmente, que son enviados de a uno, cruzando el recorrido del fotón a una determinada velocidad que permita una interacción controlada con el fotón. Esta interacción altera las propiedades cuánticas del átomo y los cambios en la onda cuántica del átomo pueden ser medidos para comprobar la presencia o ausencia del fotón entre los dos espejos, comprobando que está ahí sin destruirlo. La interacción de los átomos Rydberg permite ir haciendo un mapa de la vida y muerte del fotón, paso a paso, con cada átomo que cruza su recorrido e interacciona con el fotón. Una derivación de este método le permitió a Haroche contar fotones en el interior de la cavidad.


Los laureados ayer con el Premio Nobel se enfrentaron con éxito al colapso y pérdida de la superposición de estados que genera el acto de medición de un estado cuántico, atrapando partículas elementales y sosteniendo la superposición de estados.


A partir del manejo de iones, el equipo de David Wineland construyó en base a su trampa de iones un reloj cien veces más preciso que el reloj atómico basado en caesium, estándar actual de la medición del tiempo. Como siempre, la ciencia promete y es importante que siga prometiendo avances deslumbrantes que pueden acontecer o volverse literatura de las próximas décadas. Un desarrollo de la trampa de iones permitiría la fabricación de una supercomputadora, una computadora cuántica, mucho más veloz que las actuales que no tenga que depender de la elección entre 0 y 1 por cada bit sino que pueda ser 0 y 1 al mismo tiempo. Por ahora, los bits cuánticos son sólo una promesa de alta tecnología.

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