Viernes, 20 Julio 2012 15:49

La partícula divina

Dándole una denominación totalmente opuesta a la que se propusiera inicialmente (goddamn particle, partícula “maldita sea”), el norteamericano Leon Lederman tituló así un extenso ensayo suyo de 1993, escrito en colaboración con Dick Teresi. Agregó en el subtítulo: “Si el Universo es la respuesta, ¿cuál es la pregunta?”.

Lederman había recibido el Premio Nobel un lustro antes. Finalmente, después de 50 años de haber sido postulado, experimentos en el gran colisionador de hadrones (LHC) del CERN arrojan resultados muy optimistas que se pueden interpretar en la dirección del esperado descubrimiento, el de la elusiva partícula Dios. De confirmarse la existencia del “Bosón de Higos”, el personaje principal de tan atrevida hipótesis, el británico Peter Higgs, no tardará en recibir tan ansiada presea. Einstein había reflexionado muchas décadas antes: “Lo más maravilloso del Universo es que sea inteligible”. Ignoraba que fuera tan difícil descifrarlo. Por eso intentó en vano, durante el resto de su vida, dar con la teoría de la gran unificación. ¿Qué es ese vago objeto que aún permanece en el misterio? Se trata de un hipotético “bosón escalar”, nada menos que el responsable de dotar de masa a las partículas elementales que adquieren esa propiedad.

Todos suponemos saber qué es la masa; ignoramos que tal cualidad es una de las más difíciles de entender. Einstein creyó dar en el clavo con su famosa fórmula, pero eso fue sólo el comienzo del fin de la física clásica. Hay dos tipos de partículas, bosones y fermiones. Un típico bosón, es el fotón, la partícula luz, de hecho el primero acreedor a ese calificativo desde cuando el físico hindú Satyendranath Bose llamara la atención de Einstein sobre una característica especial de ese tipo de partículas. El prototipo de los fermiones, llamados así por otra característica exclusiva que exhiben al ocupar los niveles permitidos de energía, es el electrón. En cierta región, un orbital en un átomo, por ejemplo, no puede haber simultáneamente dos fermiones que tengan los mismos números cuánticos, entre otros la energía y la orientación del espín. Por el contrario, en un sistema bosónico todos ellos pudieran estar en el mismo estado cuántico; de ahí surgió la idea del condensado de Bose-Einstein, materializado a fines del siglo XX, más de 70 años después de ser postulado. Para entonces, Bose había muerto. Al respecto, el Nobel sólo se les otorga a científicos vivos, excusa no del todo válida para que se le hubiera dejado por fuera de la honrosa galería. El fermión lleva ese nombre en honor del físico italiano Enrico Fermi, otro Nobel, quien contribuyó a formular la estadística cuántica que lo caracteriza, la de Fermi-Dirac. La que obedecen los bosones se denomina “estadística de Bose-Einstein”. A diferencia de los fermiones, algunos bosones están desprovistos de masa en reposo. Es lo que ocurre con el fotón, condenado a vagar mientras ‘viva’ precisamente a la velocidad más alta, la de la luz. Rigurosamente hablando, es imposible observar una partícula en reposo.

Sería muy extenso entrar a precisar, así fuera apenas conceptualmente, el significado de cada uno de los términos que buen número de lectores habrá identificado como extraños en el párrafo anterior. Los conceptos fundamentales de la física cuántica son todos muy extraños. Para empezar, la dualidad onda-corpúsculo es uno de ellos: el fotón, un grano mínimo de luz de determinada frecuencia, se comporta para todos los efectos prácticos como onda, “mientras no se le observe”. Einstein recibió el premio mayor por suponer que era una partícula, 100 años después que Thomas Young convenciera a sus contemporáneos de que la luz es una onda. El electrón, la partícula elemental más familiar, la misma que al ser detectada se manifiesta como corpúsculo; entre tanto no se le observe, tiene propiedades de onda; de ahí el término onda de materia, utilizado por primera vez por el francés Luis de Broglie en su tesis de doctorado y cuya hipótesis le valió también la presea mayor.
El comportamiento ondulatorio en sentido cuántico permite diseñar y fabricar microscopios electrónicos, mientras que efectos cuánticos como el tunelamiento hacen posibles otros, miles de veces más potentes que los ópticos, todos indispensables en la ciencia y la tecnología de hoy. El espín, propiedad rigurosamente cuántica que tienen todas las partículas, hadrones, leptones y bosones mensajeros, responsables estos últimos de las interacciones entre las demás partículas, se observó por primera vez en el electrón. Para tener una idea vaga sobre el espín, básico concepto cuántico, se le puede comparar con lo que mantiene a un trompo girando sobre su eje principal. Recuérdese que esta es sólo una analogía: el espín cuántico no tiene análogo clásico. Para no entrar en detalles, contentémonos con saber que los fermiones tienen espín semientero o, en general, fraccionario, y los bosones entero: 0, 1, etcétera. El hipotético bosón de Higgs tiene espín cero.

Hay muchas maneras de decir todo lo anterior. El lenguaje de la teoría cuántica de campos es quizás el más elegante. El Campo de Higgs, como podemos denominar a esa nueva sustancia extraña, llena lo que creíamos vacío. El vacío no existe o, mejor, eso que denominamos universo está densamente poblado de materia o energía. Téngase presente que materia y energía, como lo afirmara Einstein, son una y la misma cosa. Su fórmula E = mc2, la que todo el mundo conoce pero que no fue ciertamente lo que lo convirtió en el científico más célebre y popular de la humanidad entera, es rigurosamente válida. Es necesario entender, para avanzar, que m no es sólo la masa en reposo del objeto que tiene cierta energía E, salvo por la posición que ocupe. Ahí está contenida también la energía de movimiento, denominada cinética, sumada a la energía en reposo. Se sigue intentando cuantificar el campo gravitatorio generalizado por Einstein. De ello depende la unificación definitiva de las interacciones.

Pues, bien, en el universo primitivo –y ese es el que se intenta recrear con los experimentos que se hacen en “la máquina más costosa del planeta”–, prácticamente todas las partículas que lo constituían se movían a la máxima velocidad posible, la velocidad de la luz, según Einstein. En otras palabras, la energía en reposo era o bien rigurosamente nula (partículas sin masa) o bien insignificante, como ocurría con los electrones, positrones, neutrinos y todo lo demás que hubiera en ese caldo primigenio. Las partículas que acabo de mencionar son de la familia de los leptones (partículas livianas). Y aquí viene lo esencial que revelaría el sonado experimento, realmente maravilloso, que consiste en hacer chocar de frente pares protón-antiprotón (hadrones o partículas pesadas) a energías descomunales, cercanas a los 7 TeV, tera-electrón-voltio o millones de millones de eV. La típica unidad de energía a que nos referimos, el eV, es la que adquiriría un electrón si fuera acelerado a través de una diferencia de potencial de 1 voltio. En unidades de energía, la masa de un electrón (en reposo) o de un positrón (su antipartícula) es cercana a medio MeV, mega-electrón-voltio.

Ahora sí vamos al grano. Un bosón de Higgs, un grano de energía del campo de Higgs, tendría una energía de unos 125 GeV: ¡verdaderamente descomunal! Y lo que hemos llamado vacío estaría lleno de esos granos de energía, invisibles para nosotros. Es el paso de una partícula por el campo de Higgs, similar en algunos aspectos a un campo magnético, lo que le da esa característica que en la famosa ecuación de Newton denominamos masa. ¡Así de simple! Nuestro prototipo de bosón, el fotón, un típico fotón ultravioleta, por ejemplo, tiene energías inferiores a 5 eV. ¡Y lo evitamos en lo posible, porque nos quema! Hay otra radiación que no podemos evitar porque lo llena todo; se denomina radiación cósmica de fondo y ha sido hasta hace poco el vestigio de la gran explosión. Ahora tendríamos otro remanente: el campo de Higgs.

Si se quisiera avanzar un poco hacia el meollo del asunto, dando por sentada la existencia de ese extraño campo cuántico que llena el vacío, también poblado del campo de radiación electromagnética o bosones sin masa denominados simplemente luz, la pregunta que se debe responder es: ¿Cómo se mueve una partícula en el campo de Higgs? Para entenderlo someramente, hay que recurrir de nuevo a la esencia de la física cuántica: el principio de indeterminación, o las trayectorias múltiples posibles, una formulación aún más extraña de la teoría cuántica hecha por Richard Feynman. Esto nos alejaría demasiado del propósito de esta nota periodística, y lo dejamos sólo como inquietud para el lector.

* Profesor titular de la Universidad Nacional.

Infografía Bosón de Higgs



Publicado enEdición 182
Martes, 10 Julio 2012 06:58

¿Qué es el bosón de Higgs?

¿Qué es el bosón de Higgs?

Toda la materia visible, de la que están hechas las estrellas y nosotros mismos, está formada por átomos cuya estructura básica es un núcleo rodeado por una nube de electrones. Dependiendo de sus características, forman todos los elementos conocidos, como el hidrógeno, el oxígeno, el sodio, el cloro, etcétera, los cuales al unirse forman moléculas como el agua, la sal y estructuras tan complejas como los planetas y las galaxias o las células del cerebro humano. Así, en el nivel atómico se encuentran las claves para entender cómo está formado el universo, cómo se originó y, por decirlo de algún modo, cuál es su destino.

Originalmente se pensó que los átomos eran indivisibles; sin embargo, actualmente se sabe que no es así. Los elementos constituyentes del núcleo atómico (protones y neutrones), por ejemplo, están formados a su vez por elementos más pequeños (los quarks). De este modo, la estructura del átomo es en realidad una constelación de corpúsculos microscópicos, algunos de los cuales, hasta donde sabemos, ya no pueden dividirse, y se les conoce como partículas elementales. Hay dos tipos básicos: los fermiones y los bosones.

Durante el siglo XX se demostró la existencia de gran variedad de partículas, entre ellas los quarks ya mencionados (de los que hay seis variedades), los neutrinos (con tres tipos diferentes) y los leptones (que incluyen, además de los ya conocidos electrones, a los muones y los tauones). A todos ellos se les denomina en conjunto fermiones, en honor al genial físico italiano Enrico Fermi (1901-1954), y son, por decirlo así, la materia que integra los átomos.

Un aspecto muy importante es cómo interactúan o, dicho de otra manera, cómo funcionan estos fermiones (en una especie de fisiología atómica, si se me permite el símil). Para ello se requiere de otras partículas que actúan de intermediarias y éstas son los bosones, llamados así para honrar al físico hindú Satyendra Nath Bose (1894-1974), de los cuales se han identificado con certeza seis (fotón, gluón, W, Z, pión y kaón). Los bosones serían los mediadores en las fuerzas que operan a nivel atómico y en el conjunto del universo.

Algunos ejemplos: los gluones (de glue, pegamento en inglés) son los bosones que mantienen fuertemente unidos a los quarks en el interior del núcleo atómico; sin ellos éstos se desintegrarían y no existiría nada de lo que conocemos, incluidos nosotros. Son los causantes de las llamadas interacciones nucleares fuertes, una de las cuatro fuerzas presentes en el universo.

Otro ejemplo son los fotones. Las partículas que tienen carga eléctrica interactúan mediante el intercambio de fotones, los cuales son los intermediarios de la fuerza electromagnética. Existen además las fuerzas nucleares débiles, mediadas por los bosones W y Z. Esta fuerza débil permite explicar, por ejemplo, el decaimiento beta, asociado a la radiactividad (hay además una cuarta fuerza, la gravitacional, que supondría la intermediación de un bosón, hasta ahora hipotético, llamado gravitón, que no forma parte del modelo estándar).

El modelo estándar es una formulación teórica que intenta describir cuáles son las partículas fundamentales y las interacciones que hay entre ellas. A partir del comportamiento de unos cuantos elementos conocidos, es posible deducir teóricamente (matemáticamente) cuáles son las partículas y mediadores faltantes en el modelo, lo que permitiría explicar cabalmente la estructura y comportamiento de los átomos… y del universo. De este modo, muchos de los fermiones y bosones que he mencionado han surgido primero como ideas en la mente de los físicos más brillantes, pero deben enfrentar una prueba muy difícil: la confirmación experimental de su existencia.

Una de las grandes lagunas en el modelo estándar ha sido cómo explicar que las partículas adquieran masa. Hay unas más masivas que otras, e incluso algunas, como los fotones, que carecen de ella. Mayor masa significa mayor inercia (la tendencia a preservar su estado de movimiento). Las de masa cero, como el fotón, se desplazan a la velocidad de la luz. En los años 60 del siglo XX diversos grupos de científicos propusieron de forma más o menos simultánea una solución a este enigma, entre ellos el físico británico Peter Ware Higgs.

La idea consiste en que la masa depende de la manera en que las partículas interaccionan con un campo (el campo de Higgs) que se extiende por todo el universo, y esta acción es mediada por una partícula (el bosón de Higgs). Todos los cálculos dentro del modelo estándar concordaban con esta teoría. Sin embargo, faltaba la máxima prueba: demostrarla de forma experimental.

La metodología para probar su existencia constituye uno de los proyectos más grandes y ambiciosos desarrollados por la especie humana para responder a preguntas sobre la estructura de la materia: el Gran Colisionador de Hadrones (LHC, por sus siglas en inglés), en el que han participado destacados científicos mexicanos. Sobre sus características no me puedo detener ahora por razones de espacio. El pasado 4 de julio, después del análisis de miles de millones de colisiones provocadas entre protones, los detectores de partículas instalados en el LHC registraron una señal compatible con el ansiadamente buscado bosón de Higgs. La noticia fue dada a conocer por los expertos con las precauciones del caso, pues se requiere de mayor análisis para estar completamente seguros del hallazgo.

A menudo surge la pregunta sobre la importancia de un descubrimiento tan relevante como puede ser éste. Además de la utilidad práctica que seguramente se derivará de la compleja instrumentación empleada en campos como la medicina, la energía y otros, a mi juicio se justifica con creces simplemente por satisfacer la necesidad de saber. Encontrar respuestas a preguntas que han ocupado por siglos la atención de la humanidad, entre ellas: ¿cómo empezó?
 

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 El bosón de Higgs: una casi nada que lo explica casi todo
El bosón de Higgs no solo era la pieza final que faltaba para rematar el Modelo Estándar de la física de partículas —la tabla periódica del mundo subatómico—, sino que también ha sido el centro neurálgico de casi todas las especulaciones sobre el Big Bang desarrolladas en las últimas décadas. El mote de “partícula de Dios” que le endosó el premio Nobel Leon Lederman se debe a este papel central en el origen de todas las cosas, o en el bang del Big Bang, en palabras del físico teórico Brian Greene.

 
Como cualquier otra cosa en la mecánica cuántica —la física de lo muy pequeño—, el bosón de Higgs tiene una naturaleza dual: es a la vez una partícula y un campo ondulatorio que permea todo el espacio. El lector no debe preocuparse si esto le resulta difícil de entender: también le pasó a Einstein en 1905, cuando propuso que la luz —hasta entonces un campo por el que se propagaban las ondas electromagnéticas— debía consistir también, de algún modo, en un chorro de partículas, los ahora familiares fotones.


Y la generalización de esta esquizofrenia cuántica a todas las partículas elementales, la teoría de la dualidad onda-corpúsculo, estuvo a punto de arruinar la tesis doctoral y hasta la carrera entera de su formulador, el príncipe Louis-Victor Pierre Raymond de Broglie, séptimo duque de Broglie y par de Francia, que pese a ello, y al igual que Einstein, acabó recibiendo el premio Nobel por su idea descabellada. Cuando una teoría contraria a la intuición humana explica todos los datos conocidos y predice los que aún no se conocen, la equivocada no suele ser la teoría, sino la intuición humana.

 
Así que el bosón de Higgs, la partícula que acaban de detectar en el CERN, es también un campo de Higgs que permea todo el espacio. Según la cosmología moderna, ese campo es un residuo directo del Big Bang. El campo de Higgs fue la primera cosa que existió una fracción de segundo después del origen de nuestro universo, y la que explica no solo las propiedades de este mundo —como la masa exacta de todas las demás partículas elementales—, sino también su mera existencia.
 

El campo de Higgs fue el hacedor del bang, o de la inflación formidable que convirtió un microcosmos primigenio de fluctuaciones cuánticas en el majestuoso cielo nocturno que vemos hoy. Cada galaxia, y cada supercúmulo de galaxias, nació como un grumo microscópico en la jungla cuántica que ocupó el lugar de la nada en el primer instante de la existencia, como una ínfima fluctuación en la Bolsa de valores del vacío, amplificada hasta el tamaño de Andrómeda o de la Vía Láctea por la vertiginosa expansión —o inflación— del universo impulsada por el campo de Higgs.


El superacelerador del CERN en Ginebra, la verdadera catedral de la ingeniería y el conocimiento de nuestro tiempo, es el último paso de un viaje hacia atrás en el tiempo que emprendieron los físicos en la primera mitad del siglo XX. El universo era en su origen muy pequeño y denso en energía, y luego empezó a expandirse, y por lo tanto a enfriarse, en un proceso que sigue en marcha hoy mismo, y que además está acelerando. Cada nuevo acelerador, con sus colisiones cada vez más energéticas —más calientes— emula al universo primigenio en una fase cada vez más primitiva en su evolución inicial.

 
El principal objetivo de la física teórica contemporánea es unificar las cuatro fuerzas fundamentales (nuclear fuerte, nuclear débil, electromagnética y gravitatoria) bajo un único y profundo marco teórico, la “teoría del todo” que Einstein persiguió sin éxito durante los últimos 30 años de su vida.

 
El acelerador de Ginebra nos acerca más que nunca a la época remota en que todas las partículas y todas las fuerzas eran iguales, en que los campos de fuerza estaban evaporados. El campo de Higgs fue el primero en condensarse, y ello eliminó en cascada la simplicidad del universo primitivo: las partículas elementales adquirieron distintas masas, y también los bosones (como el fotón) que transmiten las fuerzas elementales, con lo que la única fuerza primordial se separó como las lenguas en la Torre de Babel.
 
El bosón de Higgs: una casi nada que lo explica casi todo.


Por Javier Sampedro Madrid 4 JUL 2012 - 21:04 CET



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El bosón de Higgs será un gran problema para los teóricos
“El Modelo Estándar está a punto de completarse, las puertas se cierran. El descubrimiento del bosón de Higgs será un gran problema para los teóricos”, explicó el Nobel de Física, Martinus Veltman en vísperas de la conferencia de la Organización Europea de Investigación Nuclear (CERN, por sus siglas en francés), que anunciará este miércoles el resultado del hallazgo o no de la mítica partícula.

 
El bosón de Higgs es la última pieza que falta para completar la teoría del Modelo Estándar y con la que se intenta explicar el origen de la masa de otras partículas elementales. Teóricamente su masa es de 124 gigaelectronvoltios (los físicos miden la masa de las partículas en unidades de energía o electronvoltios, basándose en la fórmula de Einstein, E = mc2) lo que se busca comprobar en los experimentos del Gran Colisionador de Hadrones (LHC) en Europa.

 
En caso de ser positiva la respuesta, explica Veltman, la energía del campo de Higgs que penetra el Universo resultaría menor que la energía del vacío. El Universo quedaría ‘reducido’ al tamaño de una pelota de fútbol, por lo que a los teoréticos les tocaría explicar por qué esta ‘pelota’ en realidad es de un tamaño inmenso.

 
Hasta la fecha los científicos han podido comprobar los datos teóricos con un margen de error de un 0,13 %, considerado alto para tales afirmaciones. Los investigadores de la CERN esperan que con el anuncio oficial de este miércoles se alcance una exactitud de 0, 000028%, conocida en el mundo científico como el margen de error ‘Sigma 5′.

 
Limitada de momento a una existencia teórica, la supuesta partícula explicaría cómo se formaron los soles y los planetas después del ‘Big Bang’. Para reconstruir los bosón de Higgs, los especialistas del LHC están tratando de simular las condiciones que existían 13.000 millones de años después de la Gran Explosión, chocando las partículas elementales entre sí a velocidades cercanas a la velocidad de la luz


 3 Julio 2012

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Envenenaron a Yasser Arafat, revela investigación científica
Yasser Arafat, fallecido en 2004, fue envenenado con polonio, una sustancia radiactiva, de acuerdo con los resultados de las pruebas realizadas en un laboratorio en Suiza. Así lo asegura la cadena Al Jazeera, que este martes ha emitido un documental en el que revela este hecho.

 
Estos análisis se realizaron sobre muestras biológicas tomadas de las pertenencias personales del líder palestino, donadas por la viuda del difunto, Suha, al hospital militar Percy en el sur de París, donde Arafat murió, según François Bochud, director de el Insituto de Física de Radiación de Lausana.

 
“La conclusión es que hemos encontrado (un nivel) de polonio significativo en esas muestras”, ha explicado en el documental, realizado después de nueve meses de investigación, según Al Jazeera. El polonio es la sustancia con la que se envenenó el exespía ruso Alexander Livtenko, que murió en 2006 en Londres.
 

Yasser Arafat enfermó en su cuartel general de Ramallah, en Cisjordania, sitiado por el ejército israelí. Falleció el 11 de noviembre 2004. Su muerte sigue siendo un misterio. Los 50 médicos que se turnaron junto a su cama no especificaron la razón exacta para el rápido deterioro de su condición. Los palestinos han acusado a Israel de haberlo envenenado.
 

Para confirmar la tesis de una muerte por polonio se deberían exhumar los restos de Arafat y analizarlos, ha señalado el señor Bochud a Suha Arafat.

 
“Si realmente quiere saber qué pasó con su marido, hay que hallar una muestra (…) para determinar una alta concentración de polonio que fue envenenado”, ha explicado.


 3 Julio 2012

 
(Con información de AFP)

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Comienza en EU nueva etapa de transporte espacial
Washington, 25 de mayo. La cápsula Dragon, de la empresa estadunidense SpaceX se acopló el viernes a la Estación Espacial Internacional (EEI), en un hecho sin precedente para una nave espacial privada, lo cual podría revolucionar el transporte al espacio.


La compañía SpaceX, con sede en California, propiedad del multimillonario Elon Musk, llegó así al punto cumbre de su misión, al devolver a Estados Unidos la posibilidad de viajar al laboratorio orbital.


La cápsula reutilizable, no tripulada en esta oportunidad, transporta 521 kilos de suministros para la EEI, y tiene previsto regresar a la Tierra con otros 660 kilos de materiales científicos el 31 de mayo.


“Parece que agarramos a un dragón por la cola”, dijo el astronauta estadunidense Don Pettit, quien maniobraba el brazo robótico de la EEI, al enganchar la cápsula de SpaceX.


El laboratorio orbital y la nave espacial se encontraban en ese momento a unos 400 kilómetros sobre el noroeste de Australia, indicó la NASA desde el Centro Espacial Johnson en Houston, Texas.


“¡Dragón capturada por la EEI! Simplemente, increíble”, escribió Musk en Twitter.


El éxito de la maniobra provocó aplausos en los centros de control de la EEI en Houston, y de SpaceX en Hawthorne, California.


El atraque culminó a las 12H02, y logró el amarre de Dragon al módulo Harmony del laboratorio orbital, dijo la NASA.
“Todo estuvo muy bien”, dijo un comentarista de la NASA, y agregó que la tripulación de seis integrantes de la EEI pronto empezará a trabajar para compensar la presión entre las dos naves.


La apertura de la escotilla entre la estación y Dragon está prevista a las 10H00 GMT del sábado, y permitirá la descarga y recarga de los suministros en los próximos días. Dragón se desacoplará de la EEI el 31 de mayo, para regresar ese día a la Tierra. Su amerizaje está previsto en el Pacífico, frente a las costas de California.


La nave de SpaceX –propiedad de Musk, de 40 años, quien hizo fortuna cuando su empresa en Internet se fusionó con el servicio de pagos en línea PayPal– fue lanzada el martes desde Cabo Cañaveral, Florida, en un cohete Falcon 9.


Hasta ahora sólo Rusia, Japón y Europa podían transportar carga a la EEI. Estados Unidos perdió esa capacidad cuando retiró su flota de transbordadores espaciales el año pasado.


El vuelo de prueba fue casi perfecto, según la NASA y SpaceX, después de que el lanzamiento marcó, según la agencia, la Casa Blanca y funcionarios de SpaceX, el comienzo de una “nueva era” para el transporte espacial.


Afp

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“Queremos reinventar el concepto de revista social”
Chad Hurley (Reading, Pensilvania, 1977) era incapaz de dar dos pasos entre los asistentes a The Next Web en Amsterdam sin que algún emprendedor lo parase para contarle su última idea o pedirle consejo. Hubo incluso quien le regaló un ramo de flores con el que no terminaba de sentirse cómodo. Podría pasar por estrella del rock, tanto por estética como por la fama que lo precede, pero no, Hurley es una leyenda viviente del mundo 2.0, cuya invención marcó cambios sin paso atrás. Como cofundador de YouTube, revolucionó el panorama audiovisual, el cine y la televisión.


Su socio Steve Chen y él lo vendieron en octubre de 2006 por más de 1200 millones de euros a Google, pero sigue ejerciendo como consejero de YouTube. La única restricción que pone para la entrevista es precisamente no hablar de lo que inventó en el pasado, sino de lo que está por venir. Hurley ahora se centra en Avos, su nueva empresa, cuyo primer movimiento sonado consistió en comprar uno de los primeros servicios sociales, Delicious, hasta entonces en manos de Yahoo!


–¿Por qué compró Delicious?

–Porque nos parece que tiene sentido ayudar a ordenar la información interesante. Además, es una marca de reconocido prestigio. Cuando lo compró Yahoo! teníamos la sensación de que no tenía mucho cambio, de que se quedó estancado durante cinco años. Así que nos ayuda a empezar a trabajar con comunidades.


–¿Por qué cree que tiene vida todavía?

–Claro que sí. Hemos añadido más interacción. Inicialmente, Delicious funcionaba como una nube para albergar enlaces de manera personal. Queremos que se sigan guardando enlaces, pero introduciendo el concepto de selección social.


–Google se va de China y ustedes, al contrario, lanzan Mei.fm, un Delicious local, ¿por qué?

–Porque teníamos los contactos y la posibilidad. Si se puede entrar en China, hay que hacerlo, hay que dar el salto en lugar de ignorar su potencial; ser agresivos, destacar. Es una oportunidad demasiado grande como para dejarla pasar. Desde luego que es complicado asentarse allí, encontrar un equipo adecuado, comunicarse...


–De su próximo proyecto, Zeen, sólo se anunció el nombre. ¿En qué consistirá?

–Zeen va a funcionar en tabletas y va a ser limpio, fácil. Queremos reinventar el concepto de revista social. Delicious puede ser una parte, algo así como una base de datos, para este nuevo servicio.


–¿Podré hacer mi propia revista con Zeen?

–Dentro de unos meses lo verá, pero sí. Al igual que Delicious guarda los enlaces, Zeen mostrará el contenido de una forma novedosa y compartida, con gran riqueza interactiva.


–¿Podría decirse que van un paso más allá que Flipboard, la aplicación para iPad que convierte en revista los enlaces tomados de los contactos de Facebook y Twitter?

–Sí, puedo asegurar que dará la posibilidad de hacer revistas a todo el mundo, al margen de los proveedores profesionales de contenido. Queremos que cualquiera exprese sus pensamientos en su tableta y lo comparta. Algo diferente a un blog, a un video, a lo que encuentro en la red... Queremos hacer una revolución similar a YouTube en la creación de contenido.


–En los últimos tiempos la selección de contenido y los denominados curadores están cobrando mucha importancia. ¿Cuál es su visión al respecto?

–Considero que tenemos algoritmos maravillosos para escoger contenido, pero el aspecto humano marca la diferencia. Me temo que eso no lo supera ningún cálculo matemático.


–¿Cuál es su opinión de Pinterest, la tercera red social en Estados Unidos?

–Creo que proponen una experiencia visual interesante, que da una vuelta a lo que había hasta ahora sobre fotografía porque consiguieron un modelo de negocio que no existía, basado en un porcentaje de las ventas que consigan a partir de las visualizaciones. Por otro lado, está el aspecto demográfico, en el aplastante dominio del público femenino, algo envidiable para cualquier servicio.


–¿Y qué piensa de Storify? Si lo piensa detenidamente, ¿no cree que es algo que podrían haber creado a partir de Delicious? Al fin y al cabo, ustedes hospedan este selector de enlaces, sólo les faltó una nueva forma de mostrarlo.

–Es un producto muy interesante, lo reconozco, pero todavía muy de nicho. Con Zeen aspiramos a convertirlo en algún de uso común, en parte de la cultura popular. No queremos ser uno más, tampoco un complemento.


–¿A qué se dedica Avos, su nueva empresa?

–Podría definirse como el paraguas corporativo y técnico bajo el que construimos Delicious, Zeen e invertimos en proyectos que nos gustan. Google Ventures forma parte de los inversores principales, así que en algunas cuestiones nos portamos como su laboratorio de pruebas.


–¿Cómo ve la escena tecnológica en Europa?

–Creo que es uno de los pocos campos en los que hay cierto optimismo. Los servicios digitales son el futuro, crean valor por sí mismos.


–¿Qué debe tener una empresa para que Avos invierta en ella?

–No es necesario que tengan un gran conocimiento de su materia, pero sí me fijo en que sean un grupo de personas con una perspectiva diferente al resolver los problemas que todos tenemos delante. Me interesa lo diferente, la gente con pasión por lo que hace.


–¿Qué consejo le daría a un emprendedor?

–Que afronte la vida con confianza en sí mismo, que haga bien las cosas, pero que no es necesario estar todo el tiempo haciendo ruido y contándolo, que se dejen de conferencias, se sienten frente a la computadora y hagan lo mejor que sepan. Cuando un servicio es bueno, habla por sí mismo.


 Por Rosa Jiménez Cano, de El País, de Madrid. Especial para Página/12.
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Domingo, 20 Mayo 2012 06:15

El riesgo de manipular la inteligencia

El riesgo de manipular la inteligencia
La información de inteligencia es un bien estratégico por el cual los gobiernos del mundo pueden contar con los elementos necesarios a efecto de adoptar las decisiones que salvaguarden la seguridad de sus estados. En el actual contexto de la globalización y la convergencia tecnológica, se identifican nuevas amenazas, domésticas y trasnacionales –ambas de naturaleza multifactorial.


En la historia antigua, podemos encontrar antecedentes relevantes sobre el uso de la información de inteligencia. En el Antiguo Testamento, en el Libro de Números, capítulo 13, aparece la primera referencia documentada del uso de la información por parte del patriarca Moisés a fin de adoptar la decisión de establecer a las 12 tribus de Israel en la región de Canaán.


“Moisés los envió a explorar la tierra de Canaán. Les dijo: Suban por el Negueb, luego pasen a la montaña. Miren bien cómo es esa tierra y qué tipo de gente vive allí; si es fuerte o débil, escasa o numerosa. Observen cómo es ese país donde viven; si es bueno o malo. Cómo son las ciudades donde viven: ¿son campamentos o ciudades fortificadas? Fíjense en cómo es la tierra; si es rica o pobre, si hay o no árboles...” (núm. 13, 17-20)


No hay Estado en el mundo que no cuente con un aparato de inteligencia, ya que los gobiernos están en el entendido de la necesidad y pertinencia de éstos. Para Estados Unidos, país que cuenta con 14 agencias que producen información de inteligencia, ésta es definida como la “recolección, evaluación y difusión de información sobre los planes, intenciones y capacidades de los adversarios para ayudar al presidente y los altos funcionarios del gobierno en la toma de decisiones relativas a la seguridad nacional, para garantizar la protección y la promoción de sus intereses”.


En Israel, el Mossad interpreta la inteligencia como “el proceso total de la recolección, análisis y difusión de la información” mediante una metodología que prevé la descripción de los hechos; la evaluación y el análisis de los mismos con la finalidad de identificar las intenciones y objetivos del oponente; y finalmente una proyección a futuro de los mismos, que posibilite la toma de decisiones a efecto de generar una respuesta correcta”.


Por otra parte, en el Reino Unido, el Servicio Secreto de Inteligencia (MI6) la define como “información de todo tipo recogida por un gobierno u organización para guiar sus decisiones, la cual se obtiene de diversas fuentes: públicas o confidenciales, con especial énfasis en la defensa del gobierno y la política exterior, el bienestar económico y en apoyo a la prevención o detección de delitos graves”.
Mientras que la Dirección General de Seguridad Exterior de Francia (DGSE), señala que la inteligencia consiste en la “investigación y exploración de la información a través de funciones estratégicas: conocimiento, anticipación, prevención, disuasión, protección e intervención, con el objetivo de evitar un ataque potencial que constituya una amenaza a los intereses nacionales”.


En este esquema, agentes de inteligencia y analistas deben presentar información confiable y oportuna para la toma de decisiones; en caso contrario, se pueden ejecutar acciones fallidas. En semanas recientes hemos sido testigos de filtraciones de información imprecisa a medios de comunicación, cuya finalidad es incidir en el desarrollo de las campañas político electorales.


En este contexto, debemos considerar que existen una serie de actores nacionales y extranjeros que al sentirse amenazados en sus intereses, generan conflictos de diversa índole. Basta recordar cómo algunos gobiernos, potencias económicas y grupos particulares han sido capaces de desarrollar estrategias de desestabilización con el apoyo de sus servicios de inteligencia, las cuales van desde combatir a un adversario específico hasta derrocar a un gobierno.


Asimismo, debemos considerar que en el actual contexto de lucha contra el crimen organizado, y en particular, el narcotráfico, las propias organizaciones criminales, con el propósito de salvaguardar sus intereses y su capacidad para operar con mayor libertad e incrementar su influencia en zonas específicas, así como sus márgenes de ganancia, pueden ejecutar acciones con la intención de intimidar a cualquier instancia, actores políticos o a la sociedad en su conjunto, o llevar a cabo operaciones de distracción con la finalidad de generar miedo.


Involucrar al juego político a las áreas de inteligencia es un riesgo para la estabilidad y una perversión a las directrices de la seguridad nacional.


Por Simón Vargas Aguila, analista en temas de seguridad y justicia.

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Científicos desarrollan óvulos humanos aptos para fertilización
Los primeros óvulos humanos cultivados por completo en el laboratorio a partir de células troncales podrían ser fertilizados este mismo año. Este adelanto revolucionará el tratamiento de la fertilidad y podría conducir incluso a la desaparición de la menopausia en mujeres de edad avanzada.


Científicos se disponen a solicitar una licencia del órgano supervisor de fertilidad del Reino Unido para fecundar esos óvulos, como parte de las pruebas que se realizan para generar una reserva ilimitada de células reproductoras femeninas humanas. Este avance podría ayudar a mujeres infértiles a tener bebés y podría hacer a las mujeres en general tan fértiles en edad avanzada como los hombres.


Producir óvulos humanos a partir de células troncales abriría también la posibilidad de reacondicionar los ovarios de mujeres mayores para que no sufran problemas de salud relacionados con la edad y la menopausia, desde osteoporosis hasta enfermedades cardiacas.


Algunos científicos incluso sugieren la posibilidad de producir un “elíxir de la juventud” para mujeres, que erradique la menopausia y les permita mantener la salud que disfrutaron cuando eran más jóvenes.


Investigadores de la Universidad de Edimburgo, Escocia, trabajan con un equipo de la Escuela Médica de Harvard, en Boston (EU), para ser los primeros en el mundo que produzcan óvulos humanos maduros a partir de células troncales aisladas de tejido ovárico. Hasta ahora sólo ha sido posible aislar un número relativamente pequeño de estas células directamente de ovarios de mujeres estimuladas con hormonas. Esta limitación técnica ha conducido a una aguda escasez de estas células (llamadas ovocitos, u óvulos en desarrollo) para tratamientos de fertilización in vitro, así como para investigación científica.


Material experimental


Los especialistas quieren fertilizar con esperma humano los ovocitos cultivados en laboratorio, para demostrar que son viables. Cualquier embrión resultante sería estudiado hasta por 14 días –el límite legal– para ver si si es normal.


Estos embriones tempranos no serían trasplantados al útero de una mujer, porque se les consideraría material experimental, pero serían congelados o bien se les dejaría perecer.


Evelyn Telfer, bióloga de la Universidad de Edimburgo, ha tenido ya un acercamiento informal con la Autoridad de Fertilización Humana y Embriología de Gran Bretaña (HFEA, por sus siglas en inglés), en preparación a una solicitud oficial de licencia en las próximas semanas.


“Esperamos solicitar una licencia de investigación para fecundar los ovocitos cultivados in vitro dentro de la unidad de fertilización de la Enfermería Real de Edimburgo”, indicó la doctora Telfer. “¿La fertilización podría darse este mismo año? Sí, en definitiva”, agregó.
El profesor Richard Anderson, del Centro de Salud Reproductiva de Edimburgo, dependiente del Consejo de Investigación Médica de Gran Bretaña, quien se encargará de los aspectos clínicos del proyecto, señaló: “La meta será demostrar que los ovocitos que hemos generado in vitro son competentes para formar embriones, lo cual es la mejor prueba de que un óvulo en verdad es un óvulo”.


Generar una reserva ilimitada de óvulos humanos y la perspectiva de revertir la menopausia fueron posibles por una serie de descubrimientos importantes, dirigidos por el profesor Jonathan Tilly, de Harvard.


En 2004 Tilly asombró al mundo de la biología reproductiva al sugerir que existían células troncales activas en los ovarios de ratones que parecían capaces de reacondicionar óvulos a lo largo de su vida. Durante medio siglo reinó en la biología reproductiva el dogma de que las mujeres nacen con su provisión completa de óvulos, los cuales perdían gradualmente en el curso de su vida hasta que se agotaban, tras de lo cual sobrevenía la menopausia.


“Esta creencia de que las hembras de los mamíferos reciben una ‘cuenta de banco fija’ de óvulos al nacer es incorrecta”, expresó Tilly. “De hecho, los ovarios en la edad adulta están más bien emparentados con los testículos adultos en su capacidad de crear nuevas células germinales, que son las que dan lugar al esperma y los óvulos.


“En los 50 años pasados, toda la ciencia básica y todo el trabajo clínico se predicaba sobre una creencia simple: que la reserva temprana de óvulos en los ovarios era una entidad fija y una vez usados no podían renovarse, reacondicionarse o sustituirse.”


El mes pasado, el profesor Tilly publicó investigaciones precursoras en las que se muestra que esas células troncales existen en los ovarios humanos y que se les puede estimular en el laboratorio para desarrollar ovocitos, es decir, óvulos inmaduros.


Tilly colabora con la doctora Telfer porque ella es pionera en una técnica para cultivar ovocitos hasta la etapa de madurez, en la cual pueden ser fertilizados. “Ha sido divertido trabajar con ella porque hace años ella estaba entre los críticos más vehementes de este trabajo, y me parece grandioso que haya cambiado de opinión”, comentó Tilly.


“Si podemos mostrar que se pueden obtener ovocitos del ovario humano, tendremos el potencial para hacer más por la preservación de la fertilidad”, añadió. “Contamos con toda la aprobación ética requerida (en Gran Bretaña).”


Por Steve Connor
The Independent


Traducción: Jorge Anaya

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Charlatanes que llaman cuántica a lo que no lo es

Resulta difícil y a menudo ambiguo traducir las fórmulas de la mecánica cuántica a palabras e interpretaciones aceptables por nuestra intuición. Surgen así absurdos como las “terapias cuánticas”, el “misticismo cuántico” o la confusión entre el libre albedrío y el principio de incertidumbre. Algunas personas se enriquecen vendiéndonos que la consciencia humana determina el resultado de los experimentos. Con esto pretenden guiar a otras personas hacia el “éxito cuántico”. Una premisa interesante para la ciencia ficción, pero que, como veremos, no se sostiene experimentalmente, y en ciencia la última palabra la tiene el experimento. Por ejemplo: si de una muestra radioactiva nos fijamos en un único átomo y suponemos que sabemos de él todo lo que puede saberse, la intuición nos dice que podremos calcular el momento en el que se desintegrará. La mecánica cuántica –y los experimentos– nos dicen que esto no es posible. En otras palabras: una descripción completa de este átomo y su entorno no permite calcular el momento en que se desintegrará en partículas de menor tamaño.
 

En la mecánica cuántica o, en otras palabras, en la naturaleza, nos encontramos con frecuencia que el resultado de un experimento no está determinado aún con una definición perfecta del dispositivo y del procedimiento experimental, ni siquiera en condiciones idealizadas. Esto fue un golpe para los científicos, que tuvieron que reducir sus aspiraciones. Tras décadas de experimentación y estudios teóricos, que aún continúan, ése sigue siendo el consenso: la realidad es estadística.
 

Volviendo a nuestro átomo (pongamos que se trata de plutonio– 239) lo que sí nos dicen las ecuaciones de la mecánica cuántica es que en algún momento se fisionará, resultando un átomo de uranio–235 y un núcleo de helio–4. También podemos conocer con detalle la energía que llevarán esas partículas. Más aún, para cualquier intervalo de tiempo se conoce la probabilidad de que ocurra esa desintegración. Por ejemplo, entre el comienzo de la agricultura y el momento presente, cada átomo de plutonio–239 tuvo una probabilidad cercana a un 20% de fisionarse.
 

Por otro lado, en aquellos tiempos no había plutonio–239 sobre la Tierra, así que tiene más sentido pensar en el futuro. Nuestro átomo de plutonio–239 pudo haberse originado en Ascó, hijo de un átomo de neptunio–239, que a su vez surgió de la absorción de un neutrón por un átomo de uranio–238. De los residuos nucleares de una central típica, el plutonio–239 constituye alrededor de un 1%. Es posible, aunque bastante poco probable, que nuestro átomo se desintegre antes de cumplir su primer año de existencia; con casi la misma probabilidad perdurará durante más de un tercio de millón de años. Estadísticamente, la mitad de los átomos de plutonio– 239 que se generaron en el siglo XXI se habrán desintegrado en el siglo CCLXIII. Esto es lo que se quiere decir cuando se habla de un tiempo de vida de 24.200 años, y ésa es la factura que habrán de pagar nuestros descendientes. Un proceso muy similar es el que permite la datación con carbono–14.
 

La mecánica cuántica hace una descripción matemática de nuestro átomo de plutonio–239 que nos permite predicciones, pero frecuentemente nos encontramos con cierta indeterminación. Por ejemplo, sabremos que al medir una propiedad concreta vamos a hallar un valor de entre unos pocos posibles, y la probabilidad con que se encontrará cada valor si repetimos el experimento muchas veces. En ciertas condiciones, al trasladar torpemente a palabras estas ecuaciones podemos decir que, hasta que lo medimos, el átomo se halla en una “superposición de estados”, a la vez íntegro y desintegrado.
 

El gato vivo y muerto

Esta superposición es general en la mecánica cuántica. Esto motivó a Schrödinger a idear un experimento mental. Supusieron que, con ayuda de un contador Geiger que detecta radiación, se acopla la desintegración de nuestro átomo a la apertura de una botella de cianhídrico y por tanto a la muerte de un desafortunado gato que está en la misma caja. En esas condiciones, y según entendía Schrödinger, la cuántica, hasta que no abramos la caja para mirar, el átomo de plutonio, el contador Geiger, la botella con el veneno, y hasta el gato estarán en una “superposición de estados”: el gato estaría a la vez vivo y muerto. Ante este aparente absurdo surge toda una serie de posibles interpretaciones.
 

Lo más complicado es idear experimentos donde se predigan diferentes resultados experimentales, pues así es como la ciencia valida o refuta. Sin una predicción diferenciadora, estas interpretaciones sólo son palabras para que nuestra imaginación se sienta un poco menos incómoda, y nos dicen más sobre nuestra mentalidad que sobre elmundo en el que vivimos. Según la interpretación de Copenhague, muy extendida entre los especialistas, la superposición de estados ya no existe cuando se efectúa una medida, y hasta ese momento simplemente no tiene sentido preguntarse por el estado del sistema.
 

En la acción de medir, sin embargo, no tiene por qué participar un humano, sino que la medida, y por tanto, lo que determina que ya no existe la superposición de estados, se produce en cuanto el sistema cuántico interacciona con un objeto no microscópico: el contador Geiger, en nuestro caso. Así, la “superposición” se detiene mucho antes de llegar al gato. Como contraste, los defensores de las variables ocultas sostenían que para cada átomo sí está predeterminado el momento de su desintegración, aunque no sea posible predecirlo externamente. En ese caso, el átomo se desintegra cuando estaba predeterminado que iba a hacerlo, y la superposición de estados no llega a darse. Hubo científicos lo bastante ingeniosos como para diseñar y llevar a cabo experimentos en los que esas “variables ocultas” se manifestarían en resultados estadísticamente diferenciables, pero los experimentos no coinciden con esas predicciones, por lo que esta interpretación actualmente está casi descartada.
 

La teoría del multiverso

Según la interpretación del multiverso, por poner un último ejemplo bastante discutido, no existe tal superposición de estados: todos los resultados admitidos por la mecánica cuántica tienen lugar, sólo que en diferentes universos alternativos –en número abrumador– y nosotros solamente vemos el resultado de nuestro universo. Es importante notar que estos otros universos no pueden interaccionar con el nuestro, con lo que en la práctica no existen. Un poco como los efectos que venden los “charlatanes cuánticos”: si no se ha observado correlación entre un proceso cuántico como sería la fisión de nuestro núcleo de plutonio y el supuesto “poder de la mente”, mejor no hablemos de conseguir un ascenso (¡por efectos cuánticos!) a base de pensar en ello positivamente.

 

LA MECÁNICA CUÁNTICA SE MANIFIESTA EN FENÓMENOS COTIDIANOS QUE NOS RODEAN

La mecánica cuántica se resume en un conjunto de postulados físicos y un formalismo matemático. Estudia y describe el comportamiento de la materia y la energía a escala atómica. Surgió hace un siglo, al ser la mecánica clásica incapaz de predecir una serie de resultados experimentales. Ocurre que los experimentos que, por ser más simples, se usan para ilustrar los fenómenos de la mecánica cuántica, se alejan mucho de la vida cotidiana, y quizá esto contribuye a que lo cuántico se perciba como algo alejado y misterioso. Sin embargo, casi todos los fenómenos físicos cotidianos, cuando se estudian con suficiente detalle, revelan el comportamiento cuántico de la materia.

Los colores, por ejemplo, no se pueden explicar bien sin hablar de la absorción y emisión de fotones, un fenómeno puramente cuántico. Más aún: ni la química moderna ni la bioquímica se entienden sin usar conceptos de la mecánica cuántica. Esto es, la mejor descripción que tenemos de todas las sustancias y reacciones químicas, que es como decir toda la experiencia humana con la discutible excepción del mundo de las ideas, la basamos en la mecánica cuántica.

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