Domingo, 20 Mayo 2012 06:15

El riesgo de manipular la inteligencia

El riesgo de manipular la inteligencia
La información de inteligencia es un bien estratégico por el cual los gobiernos del mundo pueden contar con los elementos necesarios a efecto de adoptar las decisiones que salvaguarden la seguridad de sus estados. En el actual contexto de la globalización y la convergencia tecnológica, se identifican nuevas amenazas, domésticas y trasnacionales –ambas de naturaleza multifactorial.


En la historia antigua, podemos encontrar antecedentes relevantes sobre el uso de la información de inteligencia. En el Antiguo Testamento, en el Libro de Números, capítulo 13, aparece la primera referencia documentada del uso de la información por parte del patriarca Moisés a fin de adoptar la decisión de establecer a las 12 tribus de Israel en la región de Canaán.


“Moisés los envió a explorar la tierra de Canaán. Les dijo: Suban por el Negueb, luego pasen a la montaña. Miren bien cómo es esa tierra y qué tipo de gente vive allí; si es fuerte o débil, escasa o numerosa. Observen cómo es ese país donde viven; si es bueno o malo. Cómo son las ciudades donde viven: ¿son campamentos o ciudades fortificadas? Fíjense en cómo es la tierra; si es rica o pobre, si hay o no árboles...” (núm. 13, 17-20)


No hay Estado en el mundo que no cuente con un aparato de inteligencia, ya que los gobiernos están en el entendido de la necesidad y pertinencia de éstos. Para Estados Unidos, país que cuenta con 14 agencias que producen información de inteligencia, ésta es definida como la “recolección, evaluación y difusión de información sobre los planes, intenciones y capacidades de los adversarios para ayudar al presidente y los altos funcionarios del gobierno en la toma de decisiones relativas a la seguridad nacional, para garantizar la protección y la promoción de sus intereses”.


En Israel, el Mossad interpreta la inteligencia como “el proceso total de la recolección, análisis y difusión de la información” mediante una metodología que prevé la descripción de los hechos; la evaluación y el análisis de los mismos con la finalidad de identificar las intenciones y objetivos del oponente; y finalmente una proyección a futuro de los mismos, que posibilite la toma de decisiones a efecto de generar una respuesta correcta”.


Por otra parte, en el Reino Unido, el Servicio Secreto de Inteligencia (MI6) la define como “información de todo tipo recogida por un gobierno u organización para guiar sus decisiones, la cual se obtiene de diversas fuentes: públicas o confidenciales, con especial énfasis en la defensa del gobierno y la política exterior, el bienestar económico y en apoyo a la prevención o detección de delitos graves”.
Mientras que la Dirección General de Seguridad Exterior de Francia (DGSE), señala que la inteligencia consiste en la “investigación y exploración de la información a través de funciones estratégicas: conocimiento, anticipación, prevención, disuasión, protección e intervención, con el objetivo de evitar un ataque potencial que constituya una amenaza a los intereses nacionales”.


En este esquema, agentes de inteligencia y analistas deben presentar información confiable y oportuna para la toma de decisiones; en caso contrario, se pueden ejecutar acciones fallidas. En semanas recientes hemos sido testigos de filtraciones de información imprecisa a medios de comunicación, cuya finalidad es incidir en el desarrollo de las campañas político electorales.


En este contexto, debemos considerar que existen una serie de actores nacionales y extranjeros que al sentirse amenazados en sus intereses, generan conflictos de diversa índole. Basta recordar cómo algunos gobiernos, potencias económicas y grupos particulares han sido capaces de desarrollar estrategias de desestabilización con el apoyo de sus servicios de inteligencia, las cuales van desde combatir a un adversario específico hasta derrocar a un gobierno.


Asimismo, debemos considerar que en el actual contexto de lucha contra el crimen organizado, y en particular, el narcotráfico, las propias organizaciones criminales, con el propósito de salvaguardar sus intereses y su capacidad para operar con mayor libertad e incrementar su influencia en zonas específicas, así como sus márgenes de ganancia, pueden ejecutar acciones con la intención de intimidar a cualquier instancia, actores políticos o a la sociedad en su conjunto, o llevar a cabo operaciones de distracción con la finalidad de generar miedo.


Involucrar al juego político a las áreas de inteligencia es un riesgo para la estabilidad y una perversión a las directrices de la seguridad nacional.


Por Simón Vargas Aguila, analista en temas de seguridad y justicia.

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Científicos desarrollan óvulos humanos aptos para fertilización
Los primeros óvulos humanos cultivados por completo en el laboratorio a partir de células troncales podrían ser fertilizados este mismo año. Este adelanto revolucionará el tratamiento de la fertilidad y podría conducir incluso a la desaparición de la menopausia en mujeres de edad avanzada.


Científicos se disponen a solicitar una licencia del órgano supervisor de fertilidad del Reino Unido para fecundar esos óvulos, como parte de las pruebas que se realizan para generar una reserva ilimitada de células reproductoras femeninas humanas. Este avance podría ayudar a mujeres infértiles a tener bebés y podría hacer a las mujeres en general tan fértiles en edad avanzada como los hombres.


Producir óvulos humanos a partir de células troncales abriría también la posibilidad de reacondicionar los ovarios de mujeres mayores para que no sufran problemas de salud relacionados con la edad y la menopausia, desde osteoporosis hasta enfermedades cardiacas.


Algunos científicos incluso sugieren la posibilidad de producir un “elíxir de la juventud” para mujeres, que erradique la menopausia y les permita mantener la salud que disfrutaron cuando eran más jóvenes.


Investigadores de la Universidad de Edimburgo, Escocia, trabajan con un equipo de la Escuela Médica de Harvard, en Boston (EU), para ser los primeros en el mundo que produzcan óvulos humanos maduros a partir de células troncales aisladas de tejido ovárico. Hasta ahora sólo ha sido posible aislar un número relativamente pequeño de estas células directamente de ovarios de mujeres estimuladas con hormonas. Esta limitación técnica ha conducido a una aguda escasez de estas células (llamadas ovocitos, u óvulos en desarrollo) para tratamientos de fertilización in vitro, así como para investigación científica.


Material experimental


Los especialistas quieren fertilizar con esperma humano los ovocitos cultivados en laboratorio, para demostrar que son viables. Cualquier embrión resultante sería estudiado hasta por 14 días –el límite legal– para ver si si es normal.


Estos embriones tempranos no serían trasplantados al útero de una mujer, porque se les consideraría material experimental, pero serían congelados o bien se les dejaría perecer.


Evelyn Telfer, bióloga de la Universidad de Edimburgo, ha tenido ya un acercamiento informal con la Autoridad de Fertilización Humana y Embriología de Gran Bretaña (HFEA, por sus siglas en inglés), en preparación a una solicitud oficial de licencia en las próximas semanas.


“Esperamos solicitar una licencia de investigación para fecundar los ovocitos cultivados in vitro dentro de la unidad de fertilización de la Enfermería Real de Edimburgo”, indicó la doctora Telfer. “¿La fertilización podría darse este mismo año? Sí, en definitiva”, agregó.
El profesor Richard Anderson, del Centro de Salud Reproductiva de Edimburgo, dependiente del Consejo de Investigación Médica de Gran Bretaña, quien se encargará de los aspectos clínicos del proyecto, señaló: “La meta será demostrar que los ovocitos que hemos generado in vitro son competentes para formar embriones, lo cual es la mejor prueba de que un óvulo en verdad es un óvulo”.


Generar una reserva ilimitada de óvulos humanos y la perspectiva de revertir la menopausia fueron posibles por una serie de descubrimientos importantes, dirigidos por el profesor Jonathan Tilly, de Harvard.


En 2004 Tilly asombró al mundo de la biología reproductiva al sugerir que existían células troncales activas en los ovarios de ratones que parecían capaces de reacondicionar óvulos a lo largo de su vida. Durante medio siglo reinó en la biología reproductiva el dogma de que las mujeres nacen con su provisión completa de óvulos, los cuales perdían gradualmente en el curso de su vida hasta que se agotaban, tras de lo cual sobrevenía la menopausia.


“Esta creencia de que las hembras de los mamíferos reciben una ‘cuenta de banco fija’ de óvulos al nacer es incorrecta”, expresó Tilly. “De hecho, los ovarios en la edad adulta están más bien emparentados con los testículos adultos en su capacidad de crear nuevas células germinales, que son las que dan lugar al esperma y los óvulos.


“En los 50 años pasados, toda la ciencia básica y todo el trabajo clínico se predicaba sobre una creencia simple: que la reserva temprana de óvulos en los ovarios era una entidad fija y una vez usados no podían renovarse, reacondicionarse o sustituirse.”


El mes pasado, el profesor Tilly publicó investigaciones precursoras en las que se muestra que esas células troncales existen en los ovarios humanos y que se les puede estimular en el laboratorio para desarrollar ovocitos, es decir, óvulos inmaduros.


Tilly colabora con la doctora Telfer porque ella es pionera en una técnica para cultivar ovocitos hasta la etapa de madurez, en la cual pueden ser fertilizados. “Ha sido divertido trabajar con ella porque hace años ella estaba entre los críticos más vehementes de este trabajo, y me parece grandioso que haya cambiado de opinión”, comentó Tilly.


“Si podemos mostrar que se pueden obtener ovocitos del ovario humano, tendremos el potencial para hacer más por la preservación de la fertilidad”, añadió. “Contamos con toda la aprobación ética requerida (en Gran Bretaña).”


Por Steve Connor
The Independent


Traducción: Jorge Anaya

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Charlatanes que llaman cuántica a lo que no lo es

Resulta difícil y a menudo ambiguo traducir las fórmulas de la mecánica cuántica a palabras e interpretaciones aceptables por nuestra intuición. Surgen así absurdos como las “terapias cuánticas”, el “misticismo cuántico” o la confusión entre el libre albedrío y el principio de incertidumbre. Algunas personas se enriquecen vendiéndonos que la consciencia humana determina el resultado de los experimentos. Con esto pretenden guiar a otras personas hacia el “éxito cuántico”. Una premisa interesante para la ciencia ficción, pero que, como veremos, no se sostiene experimentalmente, y en ciencia la última palabra la tiene el experimento. Por ejemplo: si de una muestra radioactiva nos fijamos en un único átomo y suponemos que sabemos de él todo lo que puede saberse, la intuición nos dice que podremos calcular el momento en el que se desintegrará. La mecánica cuántica –y los experimentos– nos dicen que esto no es posible. En otras palabras: una descripción completa de este átomo y su entorno no permite calcular el momento en que se desintegrará en partículas de menor tamaño.
 

En la mecánica cuántica o, en otras palabras, en la naturaleza, nos encontramos con frecuencia que el resultado de un experimento no está determinado aún con una definición perfecta del dispositivo y del procedimiento experimental, ni siquiera en condiciones idealizadas. Esto fue un golpe para los científicos, que tuvieron que reducir sus aspiraciones. Tras décadas de experimentación y estudios teóricos, que aún continúan, ése sigue siendo el consenso: la realidad es estadística.
 

Volviendo a nuestro átomo (pongamos que se trata de plutonio– 239) lo que sí nos dicen las ecuaciones de la mecánica cuántica es que en algún momento se fisionará, resultando un átomo de uranio–235 y un núcleo de helio–4. También podemos conocer con detalle la energía que llevarán esas partículas. Más aún, para cualquier intervalo de tiempo se conoce la probabilidad de que ocurra esa desintegración. Por ejemplo, entre el comienzo de la agricultura y el momento presente, cada átomo de plutonio–239 tuvo una probabilidad cercana a un 20% de fisionarse.
 

Por otro lado, en aquellos tiempos no había plutonio–239 sobre la Tierra, así que tiene más sentido pensar en el futuro. Nuestro átomo de plutonio–239 pudo haberse originado en Ascó, hijo de un átomo de neptunio–239, que a su vez surgió de la absorción de un neutrón por un átomo de uranio–238. De los residuos nucleares de una central típica, el plutonio–239 constituye alrededor de un 1%. Es posible, aunque bastante poco probable, que nuestro átomo se desintegre antes de cumplir su primer año de existencia; con casi la misma probabilidad perdurará durante más de un tercio de millón de años. Estadísticamente, la mitad de los átomos de plutonio– 239 que se generaron en el siglo XXI se habrán desintegrado en el siglo CCLXIII. Esto es lo que se quiere decir cuando se habla de un tiempo de vida de 24.200 años, y ésa es la factura que habrán de pagar nuestros descendientes. Un proceso muy similar es el que permite la datación con carbono–14.
 

La mecánica cuántica hace una descripción matemática de nuestro átomo de plutonio–239 que nos permite predicciones, pero frecuentemente nos encontramos con cierta indeterminación. Por ejemplo, sabremos que al medir una propiedad concreta vamos a hallar un valor de entre unos pocos posibles, y la probabilidad con que se encontrará cada valor si repetimos el experimento muchas veces. En ciertas condiciones, al trasladar torpemente a palabras estas ecuaciones podemos decir que, hasta que lo medimos, el átomo se halla en una “superposición de estados”, a la vez íntegro y desintegrado.
 

El gato vivo y muerto

Esta superposición es general en la mecánica cuántica. Esto motivó a Schrödinger a idear un experimento mental. Supusieron que, con ayuda de un contador Geiger que detecta radiación, se acopla la desintegración de nuestro átomo a la apertura de una botella de cianhídrico y por tanto a la muerte de un desafortunado gato que está en la misma caja. En esas condiciones, y según entendía Schrödinger, la cuántica, hasta que no abramos la caja para mirar, el átomo de plutonio, el contador Geiger, la botella con el veneno, y hasta el gato estarán en una “superposición de estados”: el gato estaría a la vez vivo y muerto. Ante este aparente absurdo surge toda una serie de posibles interpretaciones.
 

Lo más complicado es idear experimentos donde se predigan diferentes resultados experimentales, pues así es como la ciencia valida o refuta. Sin una predicción diferenciadora, estas interpretaciones sólo son palabras para que nuestra imaginación se sienta un poco menos incómoda, y nos dicen más sobre nuestra mentalidad que sobre elmundo en el que vivimos. Según la interpretación de Copenhague, muy extendida entre los especialistas, la superposición de estados ya no existe cuando se efectúa una medida, y hasta ese momento simplemente no tiene sentido preguntarse por el estado del sistema.
 

En la acción de medir, sin embargo, no tiene por qué participar un humano, sino que la medida, y por tanto, lo que determina que ya no existe la superposición de estados, se produce en cuanto el sistema cuántico interacciona con un objeto no microscópico: el contador Geiger, en nuestro caso. Así, la “superposición” se detiene mucho antes de llegar al gato. Como contraste, los defensores de las variables ocultas sostenían que para cada átomo sí está predeterminado el momento de su desintegración, aunque no sea posible predecirlo externamente. En ese caso, el átomo se desintegra cuando estaba predeterminado que iba a hacerlo, y la superposición de estados no llega a darse. Hubo científicos lo bastante ingeniosos como para diseñar y llevar a cabo experimentos en los que esas “variables ocultas” se manifestarían en resultados estadísticamente diferenciables, pero los experimentos no coinciden con esas predicciones, por lo que esta interpretación actualmente está casi descartada.
 

La teoría del multiverso

Según la interpretación del multiverso, por poner un último ejemplo bastante discutido, no existe tal superposición de estados: todos los resultados admitidos por la mecánica cuántica tienen lugar, sólo que en diferentes universos alternativos –en número abrumador– y nosotros solamente vemos el resultado de nuestro universo. Es importante notar que estos otros universos no pueden interaccionar con el nuestro, con lo que en la práctica no existen. Un poco como los efectos que venden los “charlatanes cuánticos”: si no se ha observado correlación entre un proceso cuántico como sería la fisión de nuestro núcleo de plutonio y el supuesto “poder de la mente”, mejor no hablemos de conseguir un ascenso (¡por efectos cuánticos!) a base de pensar en ello positivamente.

 

LA MECÁNICA CUÁNTICA SE MANIFIESTA EN FENÓMENOS COTIDIANOS QUE NOS RODEAN

La mecánica cuántica se resume en un conjunto de postulados físicos y un formalismo matemático. Estudia y describe el comportamiento de la materia y la energía a escala atómica. Surgió hace un siglo, al ser la mecánica clásica incapaz de predecir una serie de resultados experimentales. Ocurre que los experimentos que, por ser más simples, se usan para ilustrar los fenómenos de la mecánica cuántica, se alejan mucho de la vida cotidiana, y quizá esto contribuye a que lo cuántico se perciba como algo alejado y misterioso. Sin embargo, casi todos los fenómenos físicos cotidianos, cuando se estudian con suficiente detalle, revelan el comportamiento cuántico de la materia.

Los colores, por ejemplo, no se pueden explicar bien sin hablar de la absorción y emisión de fotones, un fenómeno puramente cuántico. Más aún: ni la química moderna ni la bioquímica se entienden sin usar conceptos de la mecánica cuántica. Esto es, la mejor descripción que tenemos de todas las sustancias y reacciones químicas, que es como decir toda la experiencia humana con la discutible excepción del mundo de las ideas, la basamos en la mecánica cuántica.

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Crean nanopartículas que llevan la quimioterapia solo a células cancerosas

El uso de nanopartículas terapéuticas contra los tumores sin dañar las células sanas, han mostrado resultados prometedores en un ensayo clínico en curso, según un nuevo estudio del Instituto Técnico de Massachusetts (MIT), en Estados Unidos.
 

Las nanopartículas tienen una molécula mensajera que les permite atacar específicamente las células cancerosas, y son las primeras partículas de este tipo que se utilizan en estudios clínicos en humanos. Originalmente desarrollado por investigadores del MIT y del Hospital Brigham and Women de Boston, las partículas están diseñadas para llevar el medicamento de quimioterapia docetaxel, que se utiliza para el tratamiento del cáncer de pulmón, próstata y mama, entre otros.

 
En el estudio, que apareció descrito en la revista Science Translational Medicine, los investigadores demuestran la capacidad de las nanopartículas para llegar a un receptor que se encuentra en las células cancerosas y se acumulan en los sitios del tumor. El uso de estas partículas parece ser seguro y eficaz: muchos de los tumores de los pacientes se redujeron como resultado del tratamiento, incluso cuando recibieron dosis más bajas que las que generalmente se administran.

 
“Los primeros resultados clínicos de la regresión del tumor, incluso en dosis bajas del fármaco, valida nuestros hallazgos preclínicos”, dijo Robert Langer, del Instituto David H. Koch, profesor del Departamento de Ingeniería Química del MIT y autor principal de la investigación. “Los intentos anteriores para desarrollar nanopartículas específicas no habían tenido  éxito durante los estudios clínicos en humanos, debido a la dificultad inherente en el diseño y la ampliación de una partícula capaz de atacar los tumores, que además fuera capaz de evadir el sistema inmune y permitiera el uso de fármacos de forma controlada”, añadió.

 
La Fase I del ensayo clínico la realizaron investigadores de BIND Biosciences, una compañía cofundada por Langer y Omid Farokhzad en 2007.

 
“Este estudio demuestra por primera vez que es posible generar medicamentos con propiedades concretas y programables, que pueden concentrar el efecto terapéutico directamente en el sitio de la enfermedad, lo que podría revolucionar el tramiento para enfermedades complejas como el cáncer”, dije Farokhzad, director del Laboratorio de Biomateriales y Nanomedicina en el Hospital Brigham, quien es además profesor asociado de anestesia en la Escuela Médica de Harvard y también figura entre los autores principales de la investigación de Science Translational Medicine.


 5 Abril 2012 
 
(Traducido por Cubadebate)
 

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Hay millones de planetas en zonas habitables de la Vía Láctea
Santiago de Chile, 28 de marzo. Un equipo internacional de astronómos detectó que hay decenas de miles de millones de planetas en las zonas habitables de la Vía Láctea, reveló hoy en Chile el Observatorio Europeo Austral (OEA).

“Nuevas observaciones con el telescopio Harps señalan que 40 por ciento de las estrellas enanas rojas tienen una supertierra orbitando su zona de habitabilidad”, dijo el francés Xavier Bonfils, jefe del equipo científico.

En dichas áreas siderales es posible la existencia de agua en la superficie de los planetas, detalló Bonfils.

Las investigaciones, que duraron seis años, destacaron que sólo en la Vía Lactea existen 160 mil millones de estrellas rojas enanas y que al menos hay un centenar de mundos habitables cerca del sistema solar.

Estrella anfitriona


"Ahora que sabemos que hay muchas supertierras alrededor de enanas rojas cercanas (...) esperamos que alguno de esos planetas pase frente a su estrella anfitriona, lo que abrirá la excitante posibilidad de estudiar su atmósfera y buscar signos de vida", agregó Xavier Delfosse, otro de los miembros del equipo.

Los científicos descubrieron además que la frecuencia de la presencia de supertierras, planetas con masa de una a 10 veces la del nuestro, en la zona de habitabilidad es de 41 por ciento.

En cambio, planetas más grandes, como Júpiter y Saturno, no son comunes alrededor de estrellas enanas rojas.

En Londres, astrónomos que buscan planetas rocosos con la temperatura adecuada para poder albergar vida estiman que podría haber decenas de miles de millones de ellos sólo en nuestra galaxia.

Coincidieron en que si hay alrededor de 160 mil millones de enanas rojas en la Vía Láctea, el número de mundos que potencialmente son lo suficientemente cálidos y húmedos como para permitir la vida es enorme.

Dpa y Reuters

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El trabajo académico: patrimonio cultural de la humanidad
Apartir de una propuesta inicial del editor Fernando Valdés y la colega Ana Ornelas, miembros de la comunidad educativa, cultural, artística y literaria se han manifestado –en diversos foros, incluyendo el Congreso de la Unión– en favor de que el quehacer académico con sentido social y pacífico sea reconocido por la Unesco como Patrimonio cultural inmaterial de la humanidad. Esto en razón del visible deterioro que experimentan las sociedades humanas actuales y los entornos naturales del planeta por la aplicación del modelo neoliberal, y en virtud de su impacto cotidiano en las condiciones de vida que afectan directamente la labor intelectual.

Los promotores de esta propuesta están conscientes de que los criterios plasmados por la Unesco para el reconocimiento del patrimonio cultural inmaterial son muy recientes, y muy grandes las dificultades para su identificación, pues abarca amplias esferas de la actividad humana social, cultural, creativa. No obstante, quienes apoyan la iniciativa parten de constatar que “la importancia del patrimonio cultural inmaterial no estriba en la manifestación cultural en sí, sino en el acervo de conocimientos y técnicas que se transmiten de generación en generación”. Asimismo, la propuesta se fundamenta en los criterios emanados de las directrices de la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, así como en los señalamientos publicados en las distintas ligas electrónicas de la Unesco y el documento desprendido de dicha convención titulado Preparación de candidaturas para la lista del patrimonio cultural inmaterial que requiere medidas urgentes de salvaguardia (Proyecto 2.1, de 15 de marzo de 2011).
Se define el concepto de Trabajo académico con sentido social y pacífico (TASOP) como la actividad docente, humanística, cultural, artística e investigación científica en todos los campos del conocimiento, motivada por el bien común y dirigida al beneficio de las comunidades humanas, la paz y los entornos naturales donde habita nuestra especie.

Precisamente, no todo lo que tiene que ver con la investigación y docencia atraviesa por esta circunstancia de riesgo, sino únicamente aquel trabajo académico motivado y dirigido al bien común, el interés humanitario y pacífico, la concientización y formación de pensamiento crítico. En contraste, en el ambiente economicista-mercantilista e instrumental que domina la trasnacionalización capitalista, los recursos financieros y apoyos complementarios se destinan prioritariamente a proyectos atravesados por el beneficio económico y, en los países hegemónicos, el complejo militar-industrial que lo protege.

Se propone salvaguardar el TASOP por ser un bien útil al desarrollo humano. Éste es producto de distintas e históricas tradiciones, tanto teóricas como metodológicas y prácticas, transferidas en el contexto de la formación escolar y universitaria de los distintos colectivos intelectuales. Contiene en sí mismo una inagotable riqueza cultural, creativa y de conocimiento, en virtud de que refleja el nivel de desarrollo de los pueblos y sociedades en general. Por ello, posee un enorme valor su preservación, y fortalecimiento en las mejores condiciones materiales y sociales.

La propuesta responde a la toma de conciencia de que este importante recurso de desarrollo humano atraviesa por circunstancias que lo ponen en serio peligro y en circunstancias de grave detrimento. Esto es, en las recientes tres décadas y como consecuencia de los efectos del neoliberalismo globalizado, el TASOP ha sido emplazado y cuestionado sobre todo en su carácter público, laico y gratuito, merced a que la dinámica impuesta por la cultura del consumo, el pensamiento y la racionalidad regidos por el mercado, así como el conocimiento para fines bélicos, extendidas por el neoliberalismo planetario, hace que paulatinamente desaparezcan las condiciones materiales, subjetivas e institucionales para su realización plena. Particularmente, la calidad del TASOP ha ido a menos como consecuencia de la turbulenta y caótica automatización de la vida actual, que ha creado una suerte de fuerza centrífuga, en tanto que dispersa, desarticula, desorganiza y cada vez hace más difícil el quehacer académico que antaño giraba en torno a estructuras institucionales que ofrecían, si no las condiciones idóneas, sí las mínimas requeridas para su avance, habitualmente en sintonía con los nobles objetivos de producir conocimiento y brindar educación de calidad a las nuevas generaciones.

Al proponerlo como patrimonio cultural de la humanidad, se pretende recuperar al TASOP como un elemento visible y significativo por su importancia para preservar la dignidad de la vida en todas sus formas, en un marco de crecimiento, progreso y bienestar humano, así como reconquistar el respeto social del que antaño gozaba. Es indudable que el TASOP, como cualquier otra tradición cultural, local, regional o mundial, ha ido evolucionando y se transmite a las generaciones jóvenes, con lo cual contribuye “a infundirnos un sentimiento de identidad y continuidad, creando un vínculo entre el pasado y el futuro a través del presente. El patrimonio cultural inmaterial no se presta a preguntas sobre la pertenencia de un determinado uso a una cultura, sino que contribuye a la cohesión social fomentando un sentimiento de identidad y responsabilidad que ayuda a los individuos a sentirse miembros de una o varias comunidades y de la sociedad en general”. La propuesta cuenta con el apoyo del ámbito intelectual y cultural, grupos e individuos vinculados directa e indirectamente con la academia, en virtud de que son precisamente quienes experimentan, de modo más cercano, el demérito del que ha sido objeto su trabajo. La salvaguardia del patrimonio vivo se hace por tanto cada vez más necesaria para el desarrollo sostenible de nuestros pueblos.
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Miércoles, 21 Marzo 2012 06:10

Neuronas, alcohol, marihuana, embarazos

 Neuronas, alcohol, marihuana, embarazos

–Usted es la directora del Instituto de Biología Celular y Neurociencia de la Facultad de Medicina de la UBA.

–Así es.
 

–Y yo soy un Jinete Hipotético.

–Sí, se ve.
 

–Bueno, me alegro. Cuénteme lo que hace aquí.

–A ver... Le cuento en resumidas cuentas. Toda mi vida trabajé en el sistema nervioso, básicamente en la parte morfológica. Cuando me incorporé al instituto, la parte de morfología, estudio a nivel de microscopía óptica y electrónica, fue la base de todo, y estudié las relaciones neurogliales...
 

–¿Neurogliales?

–Son las relaciones que establecen las neuronas con células de la glía. La glía son los tipos celulares que están en el sistema nervioso, que junto con las neuronas componen el parénquima fundamental del sistema nervioso. En general, se habla de las neuronas y las sinapsis, pero la glía tiene mucho que ver. Entonces siempre estudié esas relaciones y dentro de las neuronas estudié el sistema serotoninérgico.
 

–¿Qué tipo de células son las células de la glía?

–Hay de varios tipos. Yo me dedico fundamentalmente al estudio de las relaciones entre las neuronas y la astroglía (o astrocitos). Son células que preservan el medio ambiente y dan la estructura para que las neuronas puedan funcionar e interconectarse unas con otras. Los sistemas neurotransmisores tienen que estar en un equilibrio determinado. Cuando hay algo externo que lo altera, no sólo se alteran las neuronas sino que también se alteran las células de la glía respondiendo a esa injuria. Desde hace diez años, entonces, estamos estudiando con mi grupo el alcoholismo materno-fetal. Nosotros lo que hacemos es desarrollar un modelo en ratas, que ya está ampliamente estandarizado en la bibliografía, pero hay cosas que todavía falta analizar. Entonces nosotros tenemos ratitas a las que exponemos a alcohol. A las madres las mantenemos en una alcoholemia baja y vemos qué le pasa a la cría. La cría tiene alteraciones que condicen, de alguna manera, con lo que uno ve en la clínica médica que les ocurre a los hijos de madres alcohólicas. La idea es tratar de desentrañar los mecanismos por los cuales el alcohol actúa sobre las neuronas y sobre la glía produciendo esas alteraciones, para ver si uno puede revertir ese daño.
 

–¿Cómo actúa el alcohol sobre las neuronas?

–Por ahora lo que encontramos son alteraciones muy importantes a nivel de la morfología neuronal. La neurona tiene un cuerpo determinado que, si se altera, modifica las funciones. Hay una importante alteración del citoesqueleto. En el mundo actual, la juventud está tomando alcohol con bastante asiduidad y no se tienen en cuenta las consecuencias. Nosotros tenemos un estudio que hicimos en ratas adolescentes. Les dimos alcohol durante seis semanas y después les dejamos un período de abstinencia. Las ratas con alcohol bajo se la bancan bien, no tienen alteraciones mayores del comportamiento. Uno ve que si la deja, después de las seis semanas con alcohol, diez semanas sin, la rata puede revertir muchas de las alteraciones morfológicas que nosotros señalamos. Salvo en corteza cerebral, donde las neuronas siguen alteradas. Eso debe tener que ver con algunas alteraciones cognitivas que tiene el alcohólico que se recuperó.
 

–¿Y cuando la alcoholemia es alta?

–Todo se complica más, porque hay una intoxicación. Nosotros no estamos intoxicando, estamos produciendo un efecto tóxico suave. Ahora estamos trabajando en el desarrollo embrionario para ver cómo migran... A ver, antes tengo que decirle esto. Nosotros tenemos una corteza cerebral que está estratificada, en la cual las neuronas tienen que estar en determinado lugar, con determinadas conexiones con el entorno. Durante el desarrollo prenatal esa estratificación cortical se ve alterada y, del mismo modo, se ve alterada la migración neuronal. Entonces estamos estudiando esos efectos que ocurren a nivel de sistema nervioso.
 

–¿Y es muy grave la situación de alcoholemia de las mujeres embarazadas?

–Yo creo que no hay todavía un gran estudio epidemiológico que nos provea esos datos. Pero de todas maneras, está muy documentado. El síndrome alcohólico fetal está bien estudiado desde hace más de un siglo. Y se ve de todo: si la alcoholemia es alta se puede producir incluso un aborto, o crías con problemas cráneofaciales importantes, desarrollo del sistema nervioso central muy disminuido (con lo cual se ven niños con retraso mental, epilepsia). Hay toda una gama de alteraciones que produce el alcoholismo materno, que van desde algo que puede pasar inadvertido (como, por ejemplo, problemas de conducta) hasta, como le decía, otras alteraciones graves.
 

–Cuando habla de alcoholismo, ¿a qué se refiere? ¿Una mujer embarazada no puede tomar un vaso de cerveza?

–La verdad es que no es aconsejable. Yo la parte clínica no la manejo en profundidad, pero habría que tratar de que, si toma, tome lo menos posible. Y hay determinados períodos críticos del desarrollo embrionario que son cruciales para el desarrollo. En la rata la gestación dura 21 días más una semana posnatal...
 

–¿Por qué?

–Cuando nace todavía no tiene el sistema nervioso maduro. La primera semana de vida en la rata es equivalente al tercer trimestre de gestación de los hombres. Todo esto iba a que depende del período de la gestación el daño que produzca el alcohol.
 

–Es alarmante lo que me cuenta.

–Sí, lo es. Lo más alarmante sin dudas son las chicas que no se cuidan, que pueden quedar embarazadas sin saberlo, que dos o tres veces por semana toman alcohol en muy grandes cantidades. Eso es lo más complicado. Concientizar a las chicas es una tarea fundamental.
 

–¿Qué más quiere contarme?

–Bueno, la otra línea en la que trabajo es con el sistema canabinoide. El sistema canabinoide es aquel en el sistema nervioso central sobre el que actúan los efectos trópicos de la marihuana. Lo que estamos analizando, justamente, es qué pasa si durante el desarrollo embrionario tratamos a la madre con una sustancia sintética agonista de los receptores canabinoides que hay en el sistema nervioso central.
 

–O sea, una sustancia que va a ir a parar a esos receptores canabinoides.

–Exacto. Que va a ir adonde va la marihuana. Ahí vemos que durante el desarrollo embrionario los efectos no son tan drásticos como con el alcohol, pero que hay alteraciones en la migración neuronal, en la ubicación de neuronas en corteza, y eso también tendría que ver con alteraciones que se observan en hijos de madres consumidoras de marihuana. Como la marihuana, por otro lado, según algunos postulan, podría tener algunos efectos neuroprotectores, estamos desarrollando con una becaria un modelo de “stroke” (producimos una hipoxia cerebral) y analizamos si agonistas o antagonistas de canabinoides podrían tener efectos sobre la reparación.
 

–¿Y tienen?

–Estamos en una etapa muy preliminar, pero estamos obteniendo resultados alentadores.
 

–¿Tiene efectos reparadores?

–Podría tenerlos, sí. Lo cual no quiere decir que uno tenga que fumarse diez porros por día. Además hay que tener cuidado, porque yo estoy trabajando con un agonista en particular, pero hay muchas sustancias diferentes. La marihuana, de hecho, tiene un montón de sustancias y algunas de ellas muy nocivas. Ojo, entonces, que la cosa no es tan llana y transparente. Lo que tratamos de hacer nosotros, entonces, es desarrollar modelos con sustancias que pudieran tener algún efecto neuroprotector frente a alguna injuria. En una colaboración, por ejemplo, producimos una falta de oxígeno en la célula. Y vemos que administrándole a la rata un agonista de receptor canabinoide se producen efectos reparadores en la conducta motora y en la estructura de la zona lesionada
 

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Caracoles espías, otra investigación financiada por la agencia de EEUU que inventó Internet
Hace unos meses hablamos de una serie de trabajos de investigación que combinaban electrónica y biología en las que se colocaban implantes electrónicos a insectos para aprovechar la energía generada en su aleteo o en el movimiento de sus patas para alimentar estos “sistemas empotrados”.

Los resultados eran bastante llamativos y en el caso de DARPA (Agencia de Desarrollo de Tecnologías Avanzadas del Pentágono, la misma que inventó la Internet), se trabajaba en la senda de la instalación de sensores para poder utilizar los insectos como sondas (algo muy real aunque pareciese cercano a la ciencia ficción). Parece que los insectos no son los únicos seres vivos que podrían ser utilizados como sondas y las últimas investigaciones han puesto el foco en moluscos como el caracol.

¿Caracoles espías? He de reconocer que suena bastante raro puesto que un caracol, precisamente, no es un ser vivo que se desplace una gran velocidad como para, por ejemplo, atravesar un campo de batalla o explorar una superficie contaminada, sin embargo, según un artículo publicado en la revista Journal of the American Chemical Society, el caracol podría generar electricidad suficiente como para alimentar sensores que sirviesen para utilizar a este molusco en tareas de recopilación de datos sobre condiciones ambientales o sobre inteligencia militar que, posteriormente, fuesen enviados a un centro de control para su procesamiento.

La base de estos caracoles-cyborg es la instalación de una celda de biocombustible instalada en la concha del caracol y en la que aprovechando un proceso metabólico en el que se produce una transferencia de electrones a partir de glucosa se produciría una corriente eléctrica que podría alimentar un sistema externo durante varios meses.

Según las pruebas realizadas en el laboratorio, la concha del caracol podría actuar como una batería recargable de la que extraer 7,45 microvatios de potencia que, tras un uso prolongado, bajan a 0,16 microvatios debido al agotamiento de la glucosa en la superficie de la concha del caracol. ¿Y entonces cómo es posible obtener una autonomía de varios meses? Según los investigadores, cuando el caracol se alimenta y descansa, el sistema se recarga y, por tanto, puede seguir produciendo energía.

La investigación ha sido llevada a cabo por un equipo de la Universidad de Clarkson, en el Estado de Nueva York, y como era de esperar por la temática de la misma (espionaje y sensores) está sufragada por el Departamento de Defensa de Estados Unidos a través de DARPA dentro del proyecto que tiene como objetivo el despliegue de sistemas sensores basados en seres biológicos y que también podría utilizarse como base para el desarrollo de marcapasos que no requieran el cambio de su batería.

Tras experimentar con los caracoles, el equipo de investigación pasará a trabajar con animales algo más grandes, con la idea de que su metabolismo sirva para generar mucha más energía y, con tal fin, trabajarán con langostas.


15 Marzo 2012 Haga un comentario

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(Tomado de ALT1040.com)
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El primer virus creado y censurado por el hombre

Hace unos meses, en un laboratorio científico de alta seguridad de Rotterdam (Holanda), sucedió algo tan temible como esperado. Un hurón al que le habían inyectado el virus de la gripe aviar H5N1 le pasó la enfermedad a un congénere por el aire, a través de una tos o un estornudo. La cadena de contagios continuó, y más hurones sufrieron fiebre, moqueo y estornudos característicos de la enfermedad.

Los investigadores que los observaban al otro lado del cristal supieron en ese momento que tenían algo grande entre manos. Por primera vez, una variante del H5N1 había evolucionado para transmitirse entre mamíferos.


Por el momento la gripe aviar H5N1, que según la OMS ha matado a 340 personas, no se transmite entre personas, sino sólo de aves a humanos. El valor del virus de Rotterdam era por ello incalculable. Su estructura genética permitía averiguar qué mutaciones son necesarias para que la gripe aviar salte la barrera entre especies y comience a transmitirse entre mamíferos.

Como si se tratase de la fotografía de un criminal, los investigadores del Erasmus Medical Center, con Ron Fouchier a la cabeza, detallaron las características del virus para difundirlas por laboratorios de todo el mundo a través de una revista científica. A su vez, los laboratorios de referencia que vigilan la expansión de la gripe aviar podrían haber usado ese retrato para dar la alerta temprana ante mutaciones "sospechosas" y desarrollar nuevas vacunas.

Pero nada de esto sucedió. El pasado diciembre, en un hecho sin precedentes, un panel científico de bioseguridad del Gobierno de EEUU, el NSABB, recomendó que aquel estudio no se publicase. Lo mismo dijo sobre otro trabajo realizado en EEUU por Yoshihiro Kawaoka y que también contenía detalles sobre variantes del H5N1 transmisibles entre mamíferos.


Los 22 investigadores que respaldaban la decisión advertían de que, si el virus escapaba del laboratorio o si supuestos terroristas lograban replicarlo, sucedería una "catástrofe inimaginable". En un artículo publicado en la revista Nature, una de las dos que debían publicar los estudios del H5N1, compararon la situación con la que existía en la década de 1940 con el desarrollo de las primeras bombas nucleares.

Poco después, Science y Nature acordaron no publicar los estudios. Los autores de los dos trabajos criticaron la censura y relativizaron el riesgo que la publicación supondría en términos de bioterrorismo. Pero, empujados por la creciente publicidad del caso y sus implicaciones, acordaron firmar una moratoria de 60 días en las que se comprometían a parar en seco sus estudios sobre el H5N1. Junto a ellos firmaron decenas de expertos en gripe de todo el mundo que apoyaban su decisión de cara a la galería.

El virus de Rotterdam ha desencadenado una de las mayores polémicas científicas de las últimas décadas. La censura ha dividido a la comunidad científica entre defensores en virtud de la seguridad y críticos que ven una zancadilla innecesaria a los esfuerzos de vigilancia contra la gripe aviar. Por el momento, el asunto no tiene solución.

"El escape de este virus presenta un peligro enorme", opina Juan Ortín, investigador del Centro Nacional de Biotecnología (CNB) y uno de los mayores expertos en gripe de España.

Como ejemplo del riesgo cita un rebrote del síndrome respiratorio agudo severo SARS que sucedió en China en 2004. Su origen fue una muestra del patógeno que escapó de un laboratorio gubernamental de alta seguridad en Pekín debido a una negligencia, y que mató a una persona e infectó a nueve. Ortín defiende que se retengan los estudios, ya que la información que contienen "no permitiría parar una pandemia ni es útil para el desarrollo de vacunas". Las mutaciones que hacen transmisible al virus de Rotterdam han sido provocadas y, por tanto, el virus salvaje podría adoptar otras diferentes, argumenta. "Hay que esperar", opina, y cree que el virus debería almacenarse en "un solo laboratorio de contención" o ser destruido. "Yo lo eliminaría, ya que con la información disponible se podría recuperar cuando se desee", opina. La clave, dice, es que en este caso los pros de publicar los estudios son mucho menores que los contras.

Justo lo contrario piensa Luis Enjuanes, compañero de edificio de Ortín y uno de los mayores especialistas del mundo en SARS. "Muchos laboratorios públicos y privados podrían empezar a desarrollar vacunas para variantes peligrosas gracias a estos estudios. No se debe prohibir su publicación", asegura.

Enjuanes estuvo en una situación similar a la de Fouchier. Ahora la usa como moraleja de los beneficios de no poner trabas a la investigación. El Gobierno de EEUU se planteó declarar el SARS como "patógeno clasificado". "Cuando un virus entra en esa lista, el trabajo se complica porque hace falta un laboratorio con vigilancia las 24 horas, cámaras de televisión, inspecciones del FBI, es decir, una inversión muy alta". Declarar el SARS patógeno clasificado hubiera sacado a Enjuanes de la investigación con ese virus. "La prohibición hubiera sido un desastre", reconoce. Finalmente EEUU reculó y Enjuanes ha logrado la primera vacuna efectiva contra el virus que, de momento, es capaz de proteger al 100% a modelos animales.

Muchas preguntas siguen sin respuesta. ¿Es la nueva variante contagiosa para humanos? ¿Podría un terrorista ensamblar el virus y usarlo para expandir la enfermedad? ¿Es lícito retener información científica financiada con fondos públicos por razones de seguridad?

Estas y otras preguntas han sido respondidas de forma vehemente por Peter Palese desde que comenzó la polémica. El jefe de Microbiología del Hospital Monte Sinaí de Nueva York ha tenido acceso al estudio de Fouchier. En un artículo publicado en PNAS, Palese dice que "muchos" otros colegas también han visto el trabajo. ¿Podrían los datos usarse para crear un arma biológica? "La respuesta es simplemente no". El experto argumenta que ya hay fármacos que han demostrado efectividad contra las gripes H5. Por otro lado, crear ese arma biológica requeriría complejos laboratorios, conocimientos muy avanzados en biología molecular y experiencia en recomponer genéticamente virus de la gripe. "No es realista pensar que estos virus de hurón se pudieran usar contra humanos", asegura.

Sin coordinación

Si en algo están de acuerdo la mayoría de investigadores es que esta polémica sólo la puede solucionar un pacto internacional. La idea es reproducir la Conferencia de Asilomar, que en 1975 desatascó el uso de la técnica conocida como ADN recombinante que permite unir fragmentos de ADN de distintos organismos. Unas 140 personas entre biólogos, médicos y abogados se reunieron en California para pactar un código ético sobre el uso de la técnica. El pacto se hizo realidad y permitió la difusión de una práctica sin la que no existirían la insulina que usan los diabéticos, algunas vacunas y la inmensa mayoría de estudios y empresas biotecnológicas actuales.

"Se ha actuado correctamente con la moratoria", explica Mariano Esteban, investigador del CNB que dirige la vacuna española contra el HIV. "La Organización Mundial de la Salud es la que debe decidir ahora qué hacer", añade.

Pero esta vez la comunidad internacional duda. Organismos claves como la Organización Mundial de la Salud (OMS) no se han pronunciado sobre el tema. La agencia sanitaria de la ONU ha organizado el jueves y el viernes una "pequeña" reunión de expertos que "establecerán los hechos e identificarán los asuntos más urgentes respecto a los estudios de Fouchier y Kawaoka", según explicó a este diario un portavoz de la OMS. El Centro Europeo para el Control de Enfermedades también sigue el asunto de cerca y se plantea "revisar la evaluación de riesgos para virus A (H5N1) y en especial los transmisibles", explican desde el organismo de la UE.

En EEUU, la Academia de Ciencias de Nueva York o la Asociación de Microbiología de EEUU han organizado encuentros con expertos y representantes de agencias federales de salud. ¿Se puede esperar de estos encuentros otro Asilomar? Tajantemente "no", según Mike Osterholm, uno de los miembros del NSABB que pidió la censura de los estudios. Por ahora, el pacto internacional no tiene ni fecha, ni texto, ni lugar.
 

Por NUÑO DOMÍNGUEZ MADRID06/02/2012 10:13 Actualizado: 06/02/2012 10:13

 

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Científicos hallan signos de daño cerebral en adictos a Internet
Por primera vez se ha vinculado la adicción a Internet con cambios en el cerebro similares a los observados en adictos al alcohol, la cocaína y la cannabis. Investigadores usaron resonancia magnética para revelar anormalidades en el cerebro de adolescentes que pasan varias horas en Internet, en detrimento de su vida social y personal. Los hallazgos podrían arrojar luz sobre otros problemas de conducta y llevar al desarrollo de nuevos métodos de tratamiento, comentaron los científicos.

Se calcula que de 5 a 10 por ciento de los usuarios de la red son adictos, es decir, incapaces de controlar su uso. La mayoría son jugadores tan absortos en su actividad que pasan largos periodos sin comer ni dormir, con efectos negativos para su educación, su trabajo y sus relaciones.

Henrietta Bowden Jones, consultora siquiátrica en el Colegio Imperial de Londres, quien dirige la única clínica del sistema de salud pública de Gran Bretaña para adictos a Internet y jugadores compulsivos, señaló: "La mayoría de las personas que observamos con adicción seria a Internet son jugadores: personas que pasan largas horas desempeñando papeles en diversos juegos y desatienden sus obligaciones. He visto personas que dejaron de ir a clases en la universidad, no completaron sus estudios o fracasaron en su matrimonio porque fueron incapaces de conectarse emocionalmente con cualquier cosa que no fuera el juego".

Si bien la mayor parte de la población pasa más tiempo hoy frente a la computadora, eso no significa adicción, añadió. “Es diferente. Lo hacemos porque la vida moderna requiere que nos conectemos en la red por motivos de trabajo, relaciones profesionales y sociales, pero no de modo obsesivo. Cuando alguien viene y dice que no durmió la noche anterior porque pasó 14 horas jugando en la red, y que lo mismo ocurrió una noche antes, y que trató de parar pero no pudo… sabemos que hay un problema. En particular son los juegos los que tienden a atrapar a las personas.”

Investigadores en China escanearon el cerebro de 17 adolescentes diagnosticados con "trastorno de adicción a Internet", referidos al Centro de Salud Mental de Shanghai, y compararon los resultados con los observados en 16 personas de la misma edad.

Los resultados mostraron atrofia severa en las fibras de materia blanca que conectan regiones vinculadas al procesamiento emocional, la atención, la toma de decisiones y el control cognitivo. Se han observado cambios similares en la materia blanca en otras formas de adicción, en el caso de sustancias como el alcohol o la cocaína.

"Los hallazgos sugieren que la integridad de la materia blanca podría ser un nuevo objetivo de tratamiento en el trastorno de adicción a Internet", escriben en el periódico en línea Public Library of Science One. Los autores reconocen que no pueden precisar si los cambios en el cerebro son la causa o la consecuencia de la adicción a Internet. Podría ocurrir que los jóvenes que presentan los cambios cerebrales observados sean más propensos a la adicción.

El profesor Michael Farrell, director del Centro de Investigación sobre Alcohol y Drogas de la Universidad de Nueva Gales del Sur, en Australia, comentó: “Las limitaciones del estudio son que no fue controlado, y es posible que las drogas ilícitas, el alcohol u otros estimulantes basados en la cafeína hayan causado las alteraciones. También es cuestionable la especificidad del ‘trastorno de adicción a Internet’”.


Jeremy Laurence
The Independent

Traducción: Jorge Anaya

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