Miércoles, 26 Mayo 2010 06:18

Animalito, compórtate, así te estudio

–Usted es el director del Instituto de Ingeniería Biomédica de la Facultad de Ingeniería de la UBA. Cuénteme qué es lo que hace allí.

–Este instituto surgió por iniciativa de Bernardo Houssay, con la idea de estudiar biología desde la ingeniería. Tenemos varios grupos. Hay uno que hace procesamiento de voz, otro que hace bioprótesis, otro hace procesamiento de señales biológicas... Mi subgrupo lo que hace es neuroingeniería.

–¿Y eso qué es?

–Nosotros hacemos modelos matemáticos para explicar conductas desde bases neurofisiológicas y eso se aplica a máquinas inteligentes. Para nosotros, entender conductas implica entender circuitos neuronales, así como en una computadora uno habla de circuitos de transistores... Antes de seguir con la oración, quisiera hacer una salvedad: el cerebro no tiene nada que ver con una computadora.

–Sin embargo, hay una tendencia que es modelar el cerebro según la computadora...

–Yo creo que esa tendencia está errada. Hay muchas diferencias. Yo puedo simular una teoría en la computadora, pero eso no tiene nada que ver con pensar que nuestro cerebro funciona como una computadora. Eso claramente no ocurre. Básicamente una computadora funciona de manera secuencial, mientras que el cerebro no. Si yo le digo a usted que reconozca la imagen de un ser querido, usted la reconoce en un tiempo cortísimo, en milisegundos. La razón es que nuestro cerebro procesa en paralelo: nosotros hacemos muy pocos pasos antes de reconocer una imagen. Nuestra memoria funciona de modo muy diferente; por ejemplo, la estimación de tiempo en una computadora se hace contando pulsos de un reloj (pulsos muy rápidos, del orden de los gigahertz). Nuestro cerebro no estima así...

–¿Cómo estima nuestro cerebro?

–Nadie lo sabe bien. Nosotros tenemos un grupo que estudia esto. Se parecería, en principio, a una integración en el tiempo.

–¿Y su grupo qué hace?

–Nosotros arrancamos por hacer un modelo matemático para explicar el condicionamiento operante. Esta es una conducta muy básica de los humanos: diría que gran parte de nuestro comportamiento diario está basado en encadenamientos de este tipo. El condicionamiento clásico es típico, como el ensayo de Pavlov con el perro: se le daba carne después de hacer sonar una campana durante varias veces y luego se verificaba que alcanzaba con hacer sonar la campana sin darle la carne para que el perro comenzara a salivar. El condicionamiento operante consiste en lo siguiente: si suena la campana, y yo respondo a eso entonces recibo el estímulo. El individuo debe operar sobre el entorno para recibir el refuerzo. A pesar de que esto es muy simple, sirve, por ejemplo, para hacer propagandas, o para que un chico que no controla esfínteres los empiece a controlar, o para cosas menos políticamente correctas, como saber cuándo pagarle a un obrero para que rinda más.

–Déme un ejemplo de conducta operante?

–Un ejemplo es, como le decía, el de los chicos que no controlan esfínteres de noche. Se les pone un aparatito tremendamente sencillo: es una chicharra, normalmente agarrada al piyama, con cables que van a la ropa interior del chiquito. Esto funciona como sensor: cuando el chico se hace pis, suena una chicharra que lo despierta. El chico, de día, no se hace pis: registra que la vejiga está llena y decide ir al baño. De noche no registra bien el estímulo. Lo que el chico debe hacer, entonces, es aprender a registrar el estímulo. Lo que debería ocurrir es que el chico, a la larga, aprenda cuál es el estímulo necesario para no relajar esfínteres y evitar el sonido de la chicharra. Lo que hicimos hace años fue un modelo para explicar condicionamiento operante válido para estímulos tanto apetitivos como aversivos. Queda claro en esto que los estímulos incondicionados no sólo son los primarios (como ser comida, sexo); para nosotros puede ser apetecible, por ejemplo, sacar una buena nota. En primera instancia hicimos esto y lo aplicamos a máquinas inteligentes, concretamente en lo que se llama “altruismo recíproco”. Esta es una conducta donde un individuo A hace algo que beneficia a un individuo B sin recibir ningún beneficio a cambio. A la larga el individuo B realiza algo que beneficia al individuo A sin recibir, tampoco, ningún beneficio. Un buen ejemplo es el de los vampiros: ellos consumen sangre y son individuos con un metabolismo muy alto. ¿Cómo funciona la cosa? Ellos necesitan comer todas las noches, pero no todas las noches que salen consiguen sangre. Los que cazan, cuando vuelven, comparten con los otros individuos. Ellos memorizan quién compartió con ellos y quién no, por lo tanto los individuos que aprenden a cooperar tienen más chances de sobrevivir que los que no. Esto lo usamos en algo muy sencillo: dos brazos robóticos debían aprender a cooperar para hacer una determinada tarea. Nosotros usamos modelos matemáticos que salen de la neurobiología y de la neurofisiología, y tratamos de reproducir en tiempo real conductas que los animales hacen a diario. O sea: comparamos segundo a segundo nuestro modelo con lo que hace un animal de laboratorio.

–¿Y eso cómo lo hacen?

–Tenemos las curvas de comportamiento de los animales y las comparamos con las de nuestros modelos. Estos modelos los hacemos con redes neuronales.

–Pero hay que controlar la red neuronal del animal segundo a segundo.

–En realidad, lo que yo mido es la salida. En este caso, tengo entradas que son estímulos condicionados (luces, sonidos) o estímulos incondicionados (aversivos o apetecibles) y tengo salidas: la conducta puede ser comer, saltar, rascarse, pararse en dos patas. Hecho de esta manera yo puedo reproducir exactamente lo que ocurre. Por ejemplo: yo en tiempo cero pongo un sonido. Espero a ver si en los siguientes diez segundos el animal responde de alguna manera, por ejemplo, saltando. Si salta, le doy comida. Yo puedo trazar, entonces, las curvas de aprendizaje para mi animal y para mi modelo.

–¿Y qué animales usan?

–Nosotros estamos asociados al IByME, y trabajamos con ratas. Ahora estamos estudiando conductas más complejas...

–¿Como por ejemplo?

–Una conducta más compleja es aprender categorizaciones. Por ejemplo, si yo digo que me compré un auto, usted me entiende, de la misma manera que usted me entiende si le digo “me compré un...” y saco una foto de un auto, o si digo que me compré un car. Es raro que uno entienda lo mismo de las tres maneras, pero eso ocurre para nosotros porque esos tres elementos forman una categoría. Nosotros definimos categoría como la aprendimos en el colegio: los elementos de una categoría son entre sí reflexivos, simétricos y transitivos. Lo que hicimos fue un modelo que aprende estas categorías desde bases neurofisiológicas.

–¿Cómo las aprende?

–Si bien nos interesa explicar el lenguaje, los experimentos que hacemos con ratas son más sencillos, sobre todo porque no tienen un lenguaje tan desarrollado como el nuestro. Lo que hacemos es lo siguiente: uno puede enseñarles categorías a los animales. Los humanos lo hacen, los monos pareciera ser que también y en las ratas hay controversias de los especialistas. Es muy simple. El protocolo tiene tres teclas: una central y dos al costado. Cada tecla se puede prender de color rojo o de color verde. Supongamos que en algún momento las tres teclas están prendidas. El animal lo que debe aprender es a tocar la tecla del costado que tiene el mismo color que la tecla del centro. Queda claro que el rojo a veces puede aparecer a la derecha y a veces a la izquierda. Este protocolo, que parece bastante simple, implica un cambio importantísimo en el aprendizaje. Aprender matching to semble implica aprender una función como la ex or. Es algo mucho más complejo, que un perceptrón no podría aprender...

–¿Un perceptrón? ¿Qué es un perceptrón?

–Una red neuronal muy simple, que se hizo a fines de los años ’50 y principios del ’60. Después se vio que si se ponen capas, aumenta muchísimo la capacidad de aprendizaje.

–Ahora, un animal pareciera tener categorías de entrada. Sabe lo que es comida y lo que no es comida. Sabe lo que es predador y lo que no es predador.

–Es que algunas cosas el animal las aprende y otras le vienen genéticamente, son instintivas. Los sapos, por ejemplo, escapan ante determinados tipos de sombra y ante otras no. El punto es que por estos condicionamientos el animal aprende qué es aversivo y qué no, y nosotros logramos explicar lo que es imitación, que es otro mecanismo de aprendizaje muy importante. Una gacela, por ejemplo, podría aprender que el león no es su mejor amigo porque se está comiendo a su hermanita. Lo que sale de estos modelos es realmente interesante. Los animales siempre tienden a una conducta egoísta, cosa que es esperable si el mecanismo más importante de aprendizaje es el condicionamiento operante: a mí lo que me conviene como individuo es tener siempre una conducta egoísta (porque es cuando recibo refuerzo). Supongamos esto: alguien nos pone presos a los dos; a mí me conviene decir que usted es el culpable y a usted, que yo soy el culpable.

–Pero la teoría de juegos demuestra que lo que conviene es cooperar.

–Claro, pero los animales no tienden a cooperar naturalmente. Los animales no tienden a cooperar, salvo en un caso específico. Se ponen dos pájaros. Cada uno opta por ser egoísta. Supongamos, por el contrario, que yo aumento la cantidad de comida que le voy a dar. No la puede comer, pero él ve que va a comer más. Cuando se hace esto, hay más chances de que los animales aprendan a cooperar. Esto tiene implicancias sociológicas importantes. Los individuos normalmente tendemos a actitudes egoístas. ¿Qué sucede si nosotros los educamos, si hacemos que desde chiquititos aprendan la ventaja de cooperar? Habrá más posibilidades de que, de adultos, tiendan a conductas cooperativas, que son las que le convienen a toda la sociedad.

Informe: Nicolás Olszevicki
leonardomoledo.blogspot.com 
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El premio Nobel de Medicina de 2002, el británico John Sulston, cargó hoy contra los intentos de patentar la primera forma de vida casi artificial, una célula con genes sintéticos creada por el biólogo y empresario estadounidense Craig Venter.

Sulston, que lideró hace diez años un proyecto público para secuenciar el genoma humano al mismo tiempo que Venter lo intentaba con dinero privado, afirmó que patentar la vida artificial sería "extremadamente perjudicial".

El científico británico arremetió contra su antiguo rival en la presentación en la Royal Society de Londres de un informe elaborado por su equipo de la Universidad de Manchester y titulado, precisamente, ¿Quién es el dueño de la ciencia?. "He leído el contenido de algunas de estas patentes y sus reclamaciones son muy, muy amplias", explicó Sulston a la BBC en referencia a los intentos de Venter de hacerse con los derechos exclusivos de sus descubrimientos. "Espero de verdad que estas patentes no sean aceptadas, porque pondrían la ingeniería genética bajo el control del Instituto J. Craig Venter. Tendrían el monopolio sobre una gran cantidad de técnicas", añadió.

El dinero que hay en juego es inimaginable. Si Venter logra patentar su organismo pseudoartificial, presentado la semana pasada en la revista Science, podrá obstruir y monopolizar la investigación de las futuras formas de vida artificiales. En la actualidad, múltiples equipos científicos trabajan para obtener células sintéticas capaces de fabricar vacunas, generar energía sin emitir CO2 o devorar vertidos de petróleo en el océano.

En el ADN del nuevo organismo, una bacteria normal con sus genes naturales sustituidos por otros creados en laboratorio, Venter introdujo, en clave, su nombre y el de las personas de su equipo, para poder cazar futuros plagios.
Genes patentados

"Se ha extendido la creencia de que es importante reforzar la propiedad intelectual para promover la innovación, pero no hay pruebas de que se esté consiguiendo este objetivo", afirmó Sulston, que matizó que la visión está cambiando. Un juez de EEUU anuló en marzo dos patentes sobre dos genes humanos relacionados con el cáncer de mama y de ovarios, que estaban en propiedad de la empresa Myriad Genetics.

Un portavoz de la compañía de Venter defendió hoy sus ambiciones. "Hay muchas empresas y organismos públicos que trabajan en el campo de la biología y la genómica sintéticas. La mayoría, si no todos, ha solicitado algún grado de protección por medio de patentes para varios aspectos de su trabajo, así que parece improbable que un solo equipo sea capaz de obtener un monopolio de ningún tipo", declaró el portavoz a la BBC.

PÚBLICO MADRID 25/05/2010 22:51 Actualizado: 25/05/2010 23:20

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Lunes, 24 Mayo 2010 06:37

Bacterias

La noticia científica de la semana pasada fue la creación de una bacteria por medio de procedimientos de la biología sintética. Según los reportajes del caso, se trata de una bacteria con un genoma artificial y, por ello, un organismo sin ancestros.

Las cuestiones técnicas son entreveradas para los no especialistas: se trata de describir la síntesis del genoma de una bacteria e insertarla en otra del mismo género. Así se crea una célula sintética, aunque lo sintético es el genoma insertado en una célula que ya existía.

Las técnicas y procedimientos utilizados por Venter y Smith, así como los objetivos de este tipo de trabajo científico han desatado toda una serie de comentarios sobre sus consecuencias y, por supuesto, habrá muchos más de aquí en adelante.

En fin, que ya los científicos tendrán materia suficiente para debatir y fijar sus posiciones. Pero estos no son asuntos que deban quedarse en el terreno propio de los científicos. Provocan, necesariamente, una serie de reflexiones acerca del conocimiento, las innovaciones y sus usos, que siempre repercuten en el ámbito social. No podría ser de otra manera.

Se especula que los avances de la biología sintética como el que aquí se comenta, tienen que ver con las aplicaciones de ese tipo de tecnología en áreas como la agricultura o la energía, o bien, en la producción de medicamentos y vacunas. Y quién sabe ahora en qué otras más. Para ello falta tiempo.

No obstante, no hay por qué posponer la reflexión y discutir sobre las implicaciones presentes y futuras de estos avances científicos. Aquí, presente y futuro se vinculan de un modo complejo con particularidades propias.

Trato sólo de formular algunas cuestiones que se enfrentan en el modo de pensar complejamente ciertos dilemas a los que nos enfrentamos.

Una forma de aproximarse a esta cuestión puede ser contrastar los hechos en los que se desenvuelve nuestra existencia, no de una manera que se consideren únicos en términos históricos, sino sólo como aquellos que nos corresponde enfrentar en nuestra época.

El avance del conocimiento, en este caso de tipo científico, es muy desigual y sus efectos en el orden social son, cuando menos, heterogéneos.

Pienso, por ejemplo, en las donaciones multimillonarias de la Fundación Gates para combatir la malaria en África y otros lugares. Lo mismo pasa con otras enfermedades difíciles de erradicar o con otras sobre las cuáles aún se sabe poco y son la causa de la mayor parte de las muertes.

Esa misma limitación del saber se advierte en el número reciente de National Geographic. Ofrece un reportaje sobre el sueño, su función, cómo lo regula nuestro organismo y las consecuencias del trastorno que provoca no dormir. Las lagunas del conocimiento al respecto son muy grandes sobre esta tarea básica del cuerpo. Lo mismo ocurre con un conjunto extenso de operaciones del organismo humano.

No se trata de hacer una lista, por demás interminable y sujeta a las prioridades de cada uno que la intentase. Y hay consideraciones éticas que, igualmente, muestran la diversidad de los dilemas actuales. Mientras ya se tiene la secuencia completa del genoma humano, un filósofo como Peter Singer trata el asunto de si los animales sienten y cuáles son sus derechos.

Por supuesto que manipular el genoma humano o aproximarse a la creación de células y de formas de vida, provoca fuertes cuestionamientos en el terreno de la ética. Una consideración básica, sobre la cual se discute poco tiene que ver con la investigación general acerca de lo que es bueno, como planteara G. E. Moore en Principia Ethica, de 1903.

Hay quienes piensan que las innovaciones son siempre un paso adelante, no sólo en el conocimiento, sino en la forma de ordenar una sociedad y enfrentar sus dilemas. En el campo de la sostenibilidad ambiental es común tal idea, que pospondría actuar hoy pues habrá un método para contrarrestar el deterioro que se genera.

El riesgo de una desmedida confianza en las ventajas de las innovaciones, sean de carácter científico o de la estructura social, es grande. Hay una especie de arrogante certidumbre que resulta chocante en términos intelectuales.

Problematizar el asunto de las innovaciones es cosa difícil en una sociedad en la que se promueven de modo tan rápido y se alteran velozmente las formas de comportamiento individual y las relaciones colectivas. Pero, aceptemos al menos que no es un tema que deba dejarse al margen. La bacteria de Venter y Smith es parte del debate, pero no es el único.

Las páginas de los diarios están repletas ahora de noticias sobre las consecuencias institucionales de la crisis financiera de 2008 y sus efectos políticos y sociales.

Los economistas creyeron que habían llevado su disciplina a un estado de conocimiento científico similar al del laboratorio de Venter. Ahí podían aplicar hipótesis (frágiles) sobre el comportamiento de los individuos y métodos complicados de análisis de riesgo y de valuación del precios de los activos financieros en los mercados. No fue así, la crisis se dio del modo más convencional por un exceso de especulación.

Hoy, luego de tres décadas de innovaciones sociales se han puesto en entredicho los acuerdos que parecían firmemente establecidos. Rehacerlos será arduo y costoso. Requerirá imaginación, trabajo e inversión en una escala muy grande.

Por León Bendesky
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La comunidad médica celebró el avance logrado esta semana en medicina personalizada, con el primer caso en el que la secuenciación del genoma completo de un paciente reveló la causa genética de su enfermedad.

El avance demuestra por primera vez que la tecnología de la secuenciación genética, proclamada durante una década como el futuro de la medicina, es lo bastante sólida para producir resultados clínicamente significativos. No llegan a 10 las personas en el mundo cuyo genoma se ha completado hasta ahora, y la mayoría de los casos constituyeron ejercicios intelectuales.

Sin embargo, la tecnología puede anunciar una nueva era de neurosis médica, más que de mejor salud. Enterarse por anticipado del riesgo de sufrir enfermedades puede ayudar a prevenirlas, pero también podría conducir a una vida de preocupación por ellas.

El adelanto más reciente resuelve un enigma de 20 años para el paciente James Lupski, quien como vicepresidente de genética molecular y humana en el Colegio Baylor de Medicina, en Houston, Texas, también encabezó la investigación.

Entre 5 y 10% de 25 mil genes

Lupski heredó de sus padres un raro trastorno que afecta los nervios de manos y pies, llamado síndrome de Charcot-Marie-Tooth. En 1991 él y su equipo identificaron la primera mutación genética que dio origen a la enfermedad, y de entonces a la fecha otros investigadores han implicado otros 40 genes en ella. Pero ninguno explicaba por sí mismo el padecimiento, que afecta al doctor y a algunos de sus consanguíneos.

Para ayudarlo en su búsqueda, Richard Gibbs, director del Centro de Secuenciación del Genoma Humano, ofreció decodificar su genoma. Los investigadores encontraron dos mutaciones convincentes en el gen SH3TC2, uno de los que se sabía que estaban relacionados con el síndrome. Los resultados se publican en la revista New England Journal of Medicine (NEJM).

Lupski comentó que durante 40 años había sabido que tenía una enfermedad genética, pero ahora sabía qué gen la había originado. Es la primera vez que hemos intentado identificar en esta forma un gen vinculado a un padecimiento. Por ahora sólo sabemos la función de entre 5 y 10 por ciento de los aproximadamente 25 mil genes de nuestro genoma que se requieren para formar un ser humano. Lo que este estudio nos dice es que los datos son lo bastante sólidos para que comencemos a utilizarlos con el propósito de interpretar información clínica en el contexto de la secuencia del genoma, explicó.

Desentrañar los secretos del código secreto de los individuos para revelar su riesgo de desarrollar enfermedades específicas se ha visto limitado por el alto costo, pero éste cae a pasos agigantados. Descifrar el genoma completo del premio Nobel James Watson, codescubridor de la estructura de doble hélice del ADN, costó un millón de dólares; el genoma del doctor Lupski fue secuenciado por 50 mil. Un editorial del NEJM prevé que continuarán las espectaculares reducciones del costo, a consecuencia de la competencia y la innovación, y que el curso de dos años estarán a la décima parte del costo actual.

Incluso hoy, utilizando una técnica diferente que reduce el objetivo de la secuenciación (cubre uno por ciento del genoma pero aun así abarca 90 por ciento de todas las mutaciones productoras de efectos importantes), descifrar el genoma del doctor Lupski se habría logrado por 4 mil dólares. Cada vez es más claro que el costo se acerca a un parteaguas en el que la secuenciación del ADN se vuelva un procedimiento de rutina en el arsenal del diagnóstico, vaticinó la revista.

Sin embargo, los nuevos adelantos plantean un conjunto de cuestiones éticas. Entre ellas está la forma en que se debe presentar a los individuos la información sobre los riesgos genéticos de tener una enfermedad, y cuáles serán las implicaciones para los seguros y el empleo.

Por ejemplo, las mujeres afectadas por los genes BRCA1 y 2, de los cuales se sabe que incrementan hasta 80 por ciento el riesgo de cáncer de seno, pueden protegerse sometiéndose a mamografías regulares u optando por una cirugía profiláctica de extirpación de senos.

Vivir a la sombra del padecimiento

En cambio, no hay cura para la enfermedad de Huntington, trastorno neurodegenerativo progresivo hereditario. Alertar a personas afectadas por el gen que causa este padecimiento significa que vivirán más tiempo bajo la sombra de él. Si bien algunas tal vez quisieran saberlo, otras quizá preferirían vivir en la ignorancia hasta que se desarrollaran los síntomas. Parejas que quieran tener hijos podrían desear saber si el feto se vería afectado, de modo que pudieran optar por la adopción.

En Gran Bretaña, la asociación de compañías aseguradoras acordó en 2001 una moratoria en el uso de pruebas genéticas, la cual se ha prorrogado en dos ocasiones y ahora tiene fecha de expiración en 2014. La moratoria permite a los consumidores obtener seguros para ellos y sus familias sin tener que revelar resultados adversos de pruebas genéticas predictivas que pudieran indicar un riesgo de enfermedad grave.

Hasta ahora se han identificado mutaciones en genes únicos que causan más de 2 mil enfermedades, la mayoría raras. También se descubren mutaciones en genes múltiples que elevan el riesgo de enfermedades comunes.

Por Jeremy Laurence
The Independent
Traducción: Jorge Anaya
 
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"Queda por indagar si los inventos mecánicos han aligerado el trabajo humano", preguntaba John Stuart Mill en sus Principios de economía política. Marx le responde: ese no era su objetivo. Las máquinas, como cualquier invento capitalista, son un método particular para incrementar la tasa de ganancia.

Los cultivos transgénicos son un instrumento del capital para transformar un proceso de producción. Su objetivo no es combatir el hambre, ni terminar con la pobreza. Tienen otra finalidad: imponer la racionalidad del capital y transformar el campo en espacio de rentabilidad. Son el último eslabón de una larga cadena de esfuerzos por dominar un ámbito que le ha resistido tenazmente.

En la agricultura el capital simplemente no ha podido apropiarse del proceso productivo para moldearlo a sus necesidades. Y es que en el campo el capitalismo no puede someter al clima o sujetar la visita inoportuna de plagas y otras calamidades. Vaya, no controla ni el tiempo de producción, ni la porosidad del proceso de valorización del capital. Tampoco controla los humores, tiempos y tradiciones de los campesinos. Y eso sí que le duele: no controlar al trabajador.

Cierto, la agricultura fue sojuzgada desde afuera, imponiéndole términos de intercambio desfavorables (precios bajos al productor, costo elevado de insumos). A escala macroeconómica, la agricultura fue convertida en fuente inacabable de mano de obra y alimentos baratos para mantener una norma salarial adecuada a la acumulación capitalista.

Pero el campo no es una fábrica y el proceso directo de producción no es fácil de intervenir. El capital quiso controlarlo por la mecanización, la difusión de insumos agro-químicos y semillas modificadas para aumentar rendimientos (toneladas por hectárea). Por cierto, entre 1950-1970 los fitomejoradores lograron dichos incrementos pero con costos sociales y ambientales considerables. Lo más importante es que desde el punto de vista del capital, el control del proceso de producción en el campo siempre fue incompleto.

No importa que algún mentecato o un funcionario prevaricador afirme que los cultivos transgénicos son la respuesta al hambre, porque en realidad no están diseñados para aumentar los rendimientos de manera significativa. Por ejemplo, muchos estudios concluyen que los rendimientos de los cultivos transgénicos han permanecido estables o incluso han sido inferiores a los de cultivos tradicionales. Otros indican que en algunos casos pueden aumentar, pero se trata de incrementos marginales, nada comparable a los aumentos en rendimientos que produjo la revolución verde.

Para que un cultivo transgénico permita aumentos en rendimientos comparables a los de la revolución verde se necesitaría modificar la arquitectura de una planta. Para lograr ese resultado habría que manipular una mayor cantidad de genes. Esa proeza exigiría una capacidad tecnológica que hoy no está disponible y probablemente nunca lo estará. Si la biotecnología pudiera manejar el mismo número de genes que el de patentes que controlan los abogados de las empresas trasnacionales, quizás las cosas serían distintas. Se ha dicho que los biotecnólogos quieren jugar a dios. Sería más certero decir que sólo juegan al aprendiz de brujo con unas cuantas piezas extraviadas de un lego que no conocen.

Si los cultivos transgénicos son el mejor ejemplo de una trayectoria tecnológica fallida, ¿por qué se interesa el capital en ellos para acometer con nuevos bríos esta lucha por dominar el campo? Porque las empresas trasnacionales no han recuperado las inversiones que hicieron en su apuesta con esta tecnología fracasada y hoy la crisis les aprieta por todos los frentes.

Desde Guadalajara, el director de la FAO miente. Dice que la meta de reducir el hambre en 50 por ciento se podría cumplir con la aplicación de la biotecnología. Nada más alejado de la verdad. Habría que recordarle que aun los aumentos en rendimientos de los años sesenta no pudieron acabar con el hambre: ¿por qué será?

Su retórica enseña a qué grado se ha envilecido la FAO frente a las trasnacionales de la biotecnología. El hambre en el mundo es producto de un modelo económico cimentado en la explotación y la concentración de riqueza. La desnutrición es fruto de un sistema excluyente que impone el monocultivo comercial y el sometimiento al poder de unas cuantas corporaciones gigantes. Por si no se han enterado, la crisis global es engendro del sistema neoliberal que hizo todo esto posible. En lugar de proponer reformas, el director de la FAO (y sus comparsas en el gobierno mexicano) recomiendan todo aquello que signifique continuar con el modelo neoliberal. Es claro: la bestia neoliberal está herida, pero eso no la hace inofensiva.

En los cultivos transgénicos tenemos el mejor ejemplo de una forma de ciencia que es poderosa en la medida en que es ignorante. "La ciencia como dominación sacrifica a la ciencia como conocimiento", escribía Paul Valéry en sus Historias quebradas.

Por Alejandro Nadal

http://nadal.com.mx

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Jueves, 18 Febrero 2010 06:32

Descubren método para tratar leucemia

La leucemia linfocítica crónica B (LLC-B), la de mayor  incidencia en Occidente,  tiene un nuevo método terapéutico.

Un equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España (CSIC) descubrió un mecanismo por el que la MMP-9, una enzima que permite la expansión de la enfermedad, afecta la supervivencia de las células de la leucemia linfocítica.

Según un estudio publicado en la revista Cancer Cell, el hallazgo, que explica por qué han fallado los ensayos clínicos que se han realizado atacando esta enzima, define una potencial estrategia para el diseño de futuros tratamientos contra la enfermedad  que  es incurable.

La directora de la investigación, Ángeles García Pardo, explicó que la LLC-B se caracteriza por la acumulación de linfocitos B anómalos en la sangre periférica, la que circula por todo el cuerpo.

A medida que la patología progresa, estas células se distribuyen por el cuerpo a través de la sangre y alcanzan los órganos linfáticos, como la médula ósea y los ganglios.

Todo ello impide el normal funcionamiento de los linfocitos B normales, componentes vitales de la línea defensiva del ser humano, y la acción de la enfermedad acaba produciendo la muerte.

Los  investigadores estudiaron  los mecanismos que intervienen en la migración y supervivencia de las células LLC-B, es decir, en los procesos que permiten a la patología expandirse.

Se han centrado en la metaloproteinasa de matriz-9 (MMP-9), una enzima que degrada la matriz extracelular, el medio en el que están inmersas las células, lo que facilita el avance de las  LLC-B. 

Junto a esta capacidad para degradar sustratos y allanar el camino a la enfermedad, el grupo del CSIC descubrió una nueva función de la MMP-9: la de garantizar la supervivencia de las células LLC-B, a través de la unión a receptores específicos de su membrana y la inducción de señales intracelulares, publicó el diario español La Rioja en su portal de Internet.

Esta nueva función no requiere la actividad enzimática de la MMP-9, sino que está localizada en otra región de la molécula, llamada dominio hemopexina.

Según  García Pardo, el hallazgo resulta relevante, puesto que, hasta el momento, se han desarrollado ensayos clínicos para aplacar la acción de MMP-9 como enzima que degrada sustratos y no han tenido el éxito esperado. 

“Nuestro trabajo proporciona una explicación para estos fallos y define la región celular donde se produce la conexión entre MMP-9 y las células malignas como un nuevo objetivo para el diseño de tratamientos contra esta leucemia”, concluye.

García Pardo contó con la colaboración de hematólogos de otros hospitales de Madrid y de científicos de la Universidad de Lovaina (Bélgica) y de la Universidad Justus Liebig (Alemania).

EFE
Madrid, España
 
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Martes, 16 Febrero 2010 07:24

El libro de Jobs

Por lo regular Apple es elegida en votaciones como la empresa más innovadora del mundo, pero su inventiva adopta una forma en particular. Más que desarrollar categorías de producto enteramente nuevas, destaca en tomar ideas existentes y a medio cocer y enseñar al mundo cómo hacerlas correctamente. De la mano de su jefe mercurial y visionario, Steve Jobs, ya lo ha hecho tres veces. En 1984 presentó la Macintosh. No era la primera computadora gráfica operada mediante un mouse, pero empleaba esos conceptos en un producto útil. Luego, en 2001, llegó el iPod. No era el primer reproductor musical digital, pero era sencillo y elegante, y llevó la música digital al gran mercado. En 2007 Apple lanzó el iPhone. No era el primer teléfono inteligente, pero la firma tuvo éxito donde otras habían fallado, convirtiendo en fenómeno de masas el acceso móvil a Internet y las descargas de software.

Conforme las empresas rivales se apresuraron a copiar el enfoque Apple, las industrias de computación, música y telecomunicaciones se transformaron. Ahora Jobs espera hacer el mismo truco por cuarta ocasión. El 27 de enero develó el más reciente producto de la empresa, el iPad: un dispositivo delgado en forma de tablilla con una pantalla táctil de 25 centímetros que saldrá a la venta en marzo, a un precio entre 499 y 829 dólares. Su desarrollo llevó años, y fue tema de histérica especulación en línea en los meses recientes, rayana en lo religioso: los escépticos de la blogosfera la llaman en broma la Tablilla Jesús.

Es posible que el entusiasmo de los fieles de Apple haya sido exagerado, pero el historial de Jobs sugiere que, cuando bendice un mercado, éste despega. Y la computación mediante tablillas promete transformar no una sola industria, sino tres: computación, telecomunicación y medios masivos.

Las compañías de las dos primeras ramas ven con temor el arribo del iPad, porque la historia de Apple la convierte en un competidor temible. En contraste, la industria de los medios lo recibe con júbilo. La piratería, el contenido gratuito y la dispersión de la publicidad en la red han hecho de la Internet un entorno difícil para las empresas de medios. No las ha complacido mucho el Kindle, el artilugio lector de Amazon que ha hecho descender el precio de los libros y no puede llevar publicidad. Esperan que este dispositivo de Apple les dé nuevo aliento, al animar a las personas a leer versiones digitales de libros, periódicos y revistas mientras se desplazan. Cierto, existen temores de que Apple termine concentrando mucho poder en esos nuevos mercados, como ya lo hace en la música digital. Pero un nuevo mercado abierto y dominado por Apple es mejor que un mercado contraído, o que ningún mercado.

Tablillas en el mercado

Las computadoras de tablilla destinadas al mundo de los negocios no han funcionado. Microsoft lleva años promoviéndolas, con poco éxito. La misma Apple lanzó una computadora de tablilla movida por una pluma, la Newton, en 1993, pero fue un fracaso. El Kindle ha tenido un desempeño razonable y ha provocado el nacimiento de un puñado de dispositivos de nombre similar, como el Nook, el Skiff y el Que. Entre tanto, los dispositivos de bolsillo y de pantalla móvil de Apple, el iPhone y el iPod Touch, han despegado como reproductores de música y video y consolas portátiles de juegos.

El iPad es, en esencia, un iPhone gigante con esteroides. Su gran pantalla lo hace un atractivo lector de libros electrónicos y reproductor de video, pero también heredará una amplia variedad de juegos y otros programas del iPhone. Apple espera que muchas personas lo usen también en vez de una laptop. Si así resulta, podría abrir un nuevo mercado para dispositivos mayores que teléfonos, más pequeños que laptops, que también funcionen como lectores electrónicos, reproductores de música y video y consolas de juegos. Diferentes industrias convergen ya en este mercado: los fabricantes de teléfonos móviles fabrican pequeñas laptops, conocidas como netbooks, y los fabricantes de computadoras se abren a la producción de teléfonos inteligentes. Recién llegados como Google, que se desplaza hacia los teléfonos móviles y laptops, y Amazon, con el Kindle, también saltan a la palestra: Amazon acaba de anunciar planes de una tienda de aplicaciones para el Kindle, semejante a la del iPhone, lo cual le permitirá ser algo más que un lector de libros electrónicos.

Si el pasado sirve de guía, la entrada de Apple en el campo no sólo desencadenará una fiera competencia entre fabricantes de dispositivos, sino también impulsará a consumidores y editores hasta ahora recelosos de los libros electrónicos a sumarse a la ola, lo cual acelerará la adopción de la naciente tecnología. Se espera que las ventas de lectores electrónicos lleguen a 12 millones este año, cuando en 2009 fueron 5 millones y en 2008 un millón, según la firma de investigación de mercados iSuppli.

Milagros no

¿Salvará la propagación de tablillas a las empresas de medios que desfallecen? Por desgracia no. Algunas, como los periódicos metropolitanos, están probablemente condenadas porque dependen de los anuncios clasificados, los cuales emigran a sitios web especializados. Otras ya están prácticamente muertas. Las tablillas son caras y tal vez pasen años antes de que se difundan lo suficiente para cumplir su promesa. En teoría, un periódico puede ofrecer a sus lectores una suscripción electrónica por dos años y, digamos, subsidiar el costo de una tablilla. Pero tal subsidio sería sumamente caro, y se tendrían que mantener rodando las costosas rotativas para los lectores que sigan apegados a la versión en papel.

Pero si bien las tabillas no salvarán a medios débiles, es probable que den impulso a los fuertes. Cobrar por el contenido, lo cual ha resultado difícil en la red, podría volverse más fácil. De hecho, ya las personas están dispuestas a pagar por recibir periódicos y revistas (como The Economist) en el Kindle. El iPad, con su pantalla de colores y su integración con las tiendas Apple en línea, podría hacer que descargar libros, periódicos y revistas se vuelva tan fácil y popular como bajar música. Y lo más importante, permitirá insertar publicidad, de la cual dependen en particular las revistas estadunidenses. Las tablillas podrían conducir con el tiempo a una transición del mercado mayorista hacia la entrega digital, lo cual permitiría a los periódicos y editores de libros reducir costos cerrando las prensas.

Si Jobs logra hacer un nuevo truco asombroso con otro dispositivo brillante, entonces los beneficios de la revolución digital para las empresas de medios que tengan productos genuinamente populares podrían empezar pronto a sobrepasar los costos. Pero algunas compañías de medios agonizan, y un nuevo artilugio no las resucitará. Ni siquiera la Tablilla Jesús puede hacer milagros.

Fuente: EIU
Traducción de texto: Jorge Anaya


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Parece demasiado bueno para ser verdad: un aerosol no tóxico, invisible al ojo humano, que protege casi cualquier superficie contra el polvo y las bacterias, ya sea equipo hospitalario y vendajes, o antiguos monumentos de piedra y telas caras.

Pero es cierto. Se trata de una especie de cristal líquido, inocuo para los seres vivos y el ambiente. Se le presenta como uno de los productos más importantes surgidos del campo de la nanotecnología, referente a objetos de tamaño molecular.

Se ha revelado en exámenes una asombrosa variedad de usos potenciales para el cristal líquido, desde proteger viñedos contra ataques de hongos hasta recubrir implantes médicos con superficies antibacterianas no pegajosas. También se le ha usado para rociar telas con una película invisible, resistente al polvo.

El secreto del cristal líquido es que forma una película ultradelgada: entre 15 y 30 moléculas de espesor, unas 500 veces más delgada que un cabello humano. A esta nanoescala –unos millonésimos de milímetro– el cristal líquido se convierte en una barrera invisible de alta flexibilidad que repele el agua, el polvo y las bacterias, pero es resistente al calor, a los ácidos y a la radiación ultravioleta sin dejar de ser "respirable".

Una compañía alemana llamada Nanopool, de propiedad familiar, tiene la patente sobre la tecnología del cristal líquido, el cual surgió de investigaciones realizadas en el Instituto de Nuevos Materiales, en Saarbrücken. Nanopool está en pláticas con firmas británicas y con el Servicio Nacional de Salud del Reino Unido sobre el uso del producto en una amplia gama de aplicaciones, desde recubrir bolsos de diseñador hasta rociar la punta coniforme de los trenes de alta velocidad.

Protección duradera

Un hospital de Southport, Lancashire, Inglaterra, acaba de completar un examen de un año en el que diversas superficies se cubrieron con cristal líquido para probar su resistencia al polvo y el crecimiento de microbios. Se espera que los resultados se publiquen el mes próximo.

Pruebas similares efectuadas por empresas procesadoras de alimentos en Alemania han mostrado que las superficies estériles tratadas con cristal líquido quedan tan limpias y libres de microbios luego de ser lavadas con agua caliente como las superficies no tratadas y lavadas en la forma acostumbrada, con lejía potente, y que el efecto antimicrobiano dura muchos meses.

El cristal líquido está compuesto de dióxido de silicio casi puro, constituyente químico del cuarzo y el sílice, el mineral más abundante en la corteza terrestre. Es bastante inerte y no se le conocen impactos dañinos en el ambiente, a diferencia de muchos productos de limpieza doméstica e industrial.

Las propiedades de "fácil limpieza" del cristal líquido podrían conducir a drásticos cortes en la cantidad de agentes limpiadores potencialmente tóxicos empleados en fábricas, oficinas, escuelas, hospitales y en el hogar, así como reducir los costos laborales y la cantidad de tiempo gastada en tallar superficies.

Funciona formando una capa altamente repelente al agua, o "hidrofóbica", que resiste el polvo y las bacterias, de modo que las superficies tratadas pueden limpiarse con rapidez con agua simple, señala Neil McClelland, director del proyecto de Nanopool en Gran Bretaña.

"Muchos supermercados británicos se resisten a presentar esta tecnología porque haría innecesarios muchos de los productos de limpieza que venden. Lo mismo ocurre con algunas importantes compañías de limpieza, pues temen que la limpieza se vuelva menos frecuente y se cambie del uso de químicos al de agua simple en muchos casos", declaró McClelland a The Independent.

Sin embargo, varias organizaciones realizan pruebas de limpieza con el producto, entre ellas una compañía ferroviaria británica que lo usa para proteger el frente de los trenes y el interior de los vagones; una cadena internacional de hoteles de lujo; una prestigiada firmas de telas y vestido, y la filial francesa de una cadena de hamburguesas.

El secreto de las propiedades únicas del cristal reside en la forma en que se le manufactura para ser vendido en una solución de agua o alcohol, según la superficie que ha de recubrirse. Al rociarse, la solución forma una película flexible y ultradelgada que genera potentes fuerzas electrostáticas, las cuales la adhieren al material en cuestión, a la vez que repelen el agua en la superficie expuesta.

"En esencia, extraemos moléculas de dióxido de silicio de la arena de cuarzo y añadimos moléculas de agua y etanol, dependiendo de qué superficie se recubrirá. La parte en verdad inteligente es que no hay nanopartículas, resinas o aditivos adicionales: los recubrimientos se forman y enlazan debido a fuerzas cuánticas", explicó McClelland.

Las bacterias y otros microbios que llegan a la superficie de vidrio no mueren, pero no pueden dividirse y reproducirse con facilidad, añadió. Esto confiere una propiedad antibacteriana natural a la capa de cristal líquido, similar a las superficies de iones de plata que se usan para proteger ciertos equipos de cocina, pero con un efecto más duradero, aseguró.

“Muy pronto casi todos los productos que compremos estarán protegidos con un recubrimiento altamente durable y fácil de limpiar… el concepto de vidrio rociado es en verdad pasmoso”, expresó.

The Independent
Traducción: Jorge Anaya

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Viernes, 05 Febrero 2010 06:39

Las 12 caras de Plutón

Plutón es un mundo ocre cuya superficie cambia muy rápido a medida que enormes masas de hielo se desplazan de un polo a otro. Así lo indican las fotos más detalladas que se han conseguido hasta ahora de este cuerpo celeste en los confines del Sistema Solar.

Las imágenes fueron tomadas por el telescopio espacial Hubble entre 2000 y 2002 y las presentó ayer la NASA, justo el día en el que el descubridor de Plutón cumpliría 104 años. Se llamaba Clyde Tombaugh, era estadounidense e incluyó a Plutón en el elenco de planetas del Sistema Solar en 1930. Más de cien años después, Plutón dejó el olimpo para convertirse en un planeta enano por decisión de la Unión Astronómica Internacional (UAI). Fue una de las decisiones que más polémica han causado dentro y fuera de los círculos astronómicos, y sus ecos siguen resonando, ya que muchos se niegan a reconocer esa autoridad.

"Las nuevas imágenes no servirán para restituir a Plutón", explica en un correo electrónico Mike Brown, uno de los astrónomos que presentaron las fotografías. "Las imágenes nos dicen que no tiene que ser un planeta para ser interesante", añadió el astrónomo, que se jacta de ser el hombre que "mató" a Plutón.

Color real

Las imágenes muestran el color real del planeta enano. "Si estuvieses en una nave espacial cerca de Plutón, este es el color que verías", explicó el astrónomo Marc Buie durante la presentación. Las partes más brillantes son monóxido de carbono que están a unos -230ºC. Las más oscuras son concentraciones de nitrógeno y metano en las que el termómetro sube hasta -213ºC.

Las 12 caras de Plutón son el resultado de más de 300 fotografías. Han sido reprocesadas con 20 ordenadores durante cuatro años, señalaron los expertos de la NASA. Son lo más detallado que se verá en la Tierra hasta 2015. Ese año la sonda de la NASA New Horizons sobrevolará la superficie plutoniana y tomará fotografías con una resolución nunca vista. Muchos de los que aún se resisten a llamar enano a Plutón confían en que ese día cambien las cosas para siempre.

"Creo que 2015 va a ser un año problemático para la postura de la UAI", señala Mark Sykes, director del Instituto de Ciencia Planetaria de Tucson (EEUU) y acérrimo defensor de Plutón. Señala que no sólo la sonda New Horizons traerá sorpresas, sino también la sonda Dawn que explorará Ceres. Según Sykes, este planeta enano también debería ser considerado un planeta.

Tras degradar a Plutón, la UAI creó la nueva categoría de planeta enano para englobarlo a él, a Ceres y Eris. Según algunos expertos, los tres deberían tener el rango de planeta. Para otros, aceptar a Plutón abría la veda para que el olimpo de los ocho planetas del Sistema Solar se llenase hasta perder toda entidad.

Decisión política

"Fue una decisión más política que científica", recuerda José Juan López Moreno, astrónomo del CSIC. "Yo no lo hubiera quitado porque tampoco pasa nada por incluir más planetas en la lista".

La decisión de enanizar a Plutón fue tomada por mayoría y a mano alzada durante el congreso de la UAI de 2006 en Praga. Allí se redefinió lo que significa ser un planeta. Plutón quedó fuera porque, a pesar de tener forma esférica y girar alrededor del Sol, hay otros cuerpos en su órbita, es decir, que no es lo suficientemente dominante como para "barrer su vecindario", como lo describen algunos expertos.

La decisión fue denostada por astrónomos, geofísicos y ciudadanos de a pie, que montaron manifestaciones espontáneas para que se limpiase el nombre de Plutón. Las alegaciones aseguraron que sólo una minoría de los miembros de la unión estaba allí para votar y que muchos otros expertos ni siquiera pertenecen a ella.

"Lo que tenga que decir la UAI sobre esto es irrelevante", explica a Público Alan Stern, investigador principal de la misión New Horizons de la NASA. En enero de 2006, Stern y sus compañeros eran los orgullosos responsables de la primera sonda que llegaría a Plutón. En agosto, tras la decisión de la UAI, la sonda se había quedado sin planeta de destino. En los días de la reclasificación, Stern advirtió de que Plutón no era el único que tenía escombros en su órbita. La Tierra, Marte, Júpiter y Neptuno también tienen cuerpos en sus recorridos, señalaba.

Desde entonces, el debate tiende frecuentemente a lo emocional. "La UAI no es como la Santa Madre Iglesia y sus pronunciamientos no deben ser aceptados por todo el mundo", advierte Sykes. Explica que algunos expertos están intentando que la UAI revise su definición por miedo a que dañe su credibilidad como referencia mundial en astronomía. "A pesar de ello, a la mayoría de los que disentimos no nos importa lo que hagan", añade. "La UAI no va admitir su error, pero eso es irrelevante", confiesa Stern. "Plutón es considerado un planeta por gente real, científicos reales y educadores reales, sin importar lo que digan", apostilla.

"Siempre habrá gente a la que disgusten algunas decisiones y esos serán los que más alto se quejen", contesta Brown. Desde 2006, el astrónomo de Caltech imparte una charla titulada Por qué maté a Plutón y por qué se lo merecía. Poco antes de la presentación de ayer, y según confesó, recibió un correo electrónico que le preguntaba: "¿Por qué mataste a Plutón?".

"Muchos estadounidenses no aceptan que Plutón sea un planeta enano porque fue un americano el que lo descubrió", advierte José Luis Ortiz, investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía. Asegura que "fuera de EEUU, entre el 70% y el 80% de los expertos está de acuerdo en que Plutón es un planeta enano". Aunque Ortiz apoya la decisión de la UAI, señala que se tomó de forma precipitada: "Debería haberse dejado más tiempo para mejorarla porque aún hay cosas por madurar".

Con la mejora constante de los telescopios terrestres y espaciales, el número de planetas fuera del Sistema Solar no hará más que crecer, lo que puede reavivar el debate, comenta el experto. "Puede que, al final, Plutón vuelva a ser un planeta", concede, aunque piensa que, con la llegada de más candidatos, las definiciones tenderán a hacerse más restrictivas. "Deberían reconsiderarlo, pero sin prisa", concluye.


R2, el robot que pasó de astronauta a ensamblador

El Robonauta 2 (R2) es una máquina con forma humanoide desarrollada por la NASA y la compañía automovilística General Motors, que fue presentada ayer. La versión original fue diseñada hace diez años con el propósito de enviar el artefacto a misiones de investigación espacial. Sin embargo, su tarea original ha sido sustituida por la fabricación de coches. El nuevo modelo es más fuerte, más hábil y con una tecnología más avanzada. Cada uno de sus brazos es capaz de soportar más de nueve kilos de peso y sus pulgares son oponibles. Estas características hacen que sus creadores consideren al R2 como una herramienta idónea para trabajar en plantas de cadenas de montaje, como las automovilísticas. “Se trata de conseguir coches más seguros y plantas más eficaces”, afirmó ayer el videpresidente de Investigación y Desarrollo de General Motors, Alan Taub. “Nuestro desafío es construir máquinas que puedan ayudar a los humanos en su trabajo”, explicó el director del Centro Espacial Johnson de la NASA, Mike Coats.No obstante, la agencia no ha olvidado su propósito inicial y también espera poder utilizar a R2 en futuras misiones espaciales. “La tecnología punta en robótica representa una gran promesa, no sólo para la NASA, sino para toda la nación”, manifestó el administrador de Sistemas, Misiones y Exploración de la agencia, Doug Cooke. “Estoy muy emocionado con las nuevas oportunidades para humanos y para la exploración espacial que estos robots tan versátiles nos pueden proporcionar”, concluyó Cooke.

Una pelota gélida en los confines del Sistema Solar

-225ºC temperatura media
Los científicos estiman que la temperatura sobre la superficie de Plutón es de unos -225ºC, lo que lo convierte en uno de los lugares más fríos del Sistema Solar.

39 veces la distancia Tierra-Sol
Plutón está tan lejos de la Tierra como la distancia que hay entre nuestro planeta y el Sol multiplicada por 39, un total de 5.869.660.000 kilómetros.

2.300 km diámetro
Su diámetro es de 2.300 km, la quinta parte del de la Tierra.

Por NUÑO DOMÍNGUEZ - MADRID - 
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Nueva York, 29 de enero. Howard Zinn, historiador desobediente, obrero, veterano de guerra, intelectual disidente y participante en las luchas sociales estadunidenses e internacionales por la paz y la justicia social, además de colaborador de La Jornada, escribió al menos 20 libros y también incontables artículos, panfletos, ensayos y hasta obras de teatro, en donde abordó la historia desde abajo sobre los temas contemporáneos, pasando por asuntos como los artistas en tiempos de guerra hasta el anarquismo.

El intelectual, quien falleció esta semana a los 87 años, creó esta vasta obra con el propósito de invitar a sus alumnos y lectores a hacer historia, de participar en los cambios tan urgentes y necesarios para liberar al ser humano.

“Yo le decía a mis estudiantes, al inicio de mis clases: no puedes ser neutral en un tren en movimiento. Eso es el mundo y ya se está moviendo en ciertas direcciones, muchas de ellas aterradoras. Los niños están hambrientos, la gente se está muriendo en las guerras. Ser neutral ante tal situación es colaborar con todo este drama. La palabra ‘colaborador’ tenía un sentido mortal en la era nazi. Debería todavía tener ese significado”, escribió Zinn.

Aunque algunas de las luchas sociales se registran en la historia estadunidense "aceptada" con solamente los grandes eventos y líderes, Zinn decía que su objetivo como historiador era rescatar "las incontables pequeñas acciones de gente desconocida que llevan a esos grandes momentos. Cuando entendemos esto, podemos ver que hasta las más pequeñas acciones de protesta en que participamos podrían convertirse en las raíces invisibles del cambio social".

Selección de su vasta obra

“Parto de la suposición de que el mundo está patas arriba, que las cosas están completamente mal, que las personas erróneas están en la cárcel y las personas erróneas están fuera de la cárcel, que las personas erróneas están en el poder y que las personas erróneas esta fuera del poder, de que la riqueza está distribuida en este país y en el mundo de tal manera que no se requiere alguna pequeña reforma sino una drástica redistribución de la riqueza… Y nuestro tema está patas arriba: la desobediencia civil. Tan pronto uno dice que el tema es la desobediencia civil, están diciendo que nuestro problema es la desobediencia civil. Ése no es nuestro problema… Nuestro problema es la obediencia civil… Nuestro problema es que la gente es obediente en todo el mundo ante la pobreza, la hambruna y la estupidez, y la guerra y la crueldad. Nuestro problema es que la gente es obediente cuando las cárceles están llenas de rateros pequeños mientras que los grandes rateros están a cargo del país. Ése es nuestro problema. (Discurso en un foro en Baltimore en 1970, al cual fue en lugar de presentarse ante un juez para ser sentenciado por un acto de desobediencia civil contra la guerra, y fue arrestado al regresar a Boston a dar su clase en la universidad)

"Tener esperanza en tiempos difíciles no es sólo tontamente romántico. Está basado sobre el hecho de que la historia humana es una historia no sólo de crueldad, sino también de compasión, sacrificio, valentía, bondad. Lo que optemos por enfatizar en esta compleja historia determinará nuestras vidas. Si vemos sólo lo peor, eso destruye nuestra capacidad para actuar. Si recordamos esos tiempos y lugares, y hay muchos, donde la gente se ha comportado de manera magnífica, eso nos da la energía para actuar, y por lo menos la posibilidad de enviar este trompo de mundo a que gire en otra dirección. Y si actuamos, por más pequeña que sea la acción, no tenemos que esperar un gran futuro utópico. El futuro es una sucesión infinita de presentes, y vivir ahora tal como pensamos que deberían de vivir los seres humanos, en desafío de todo lo malo que nos rodea, es en sí un triunfo maravilloso." (You Can’t Be Neutral on a Moving Train, autobiografía del historiador y dramaturgo estadunidense)

"El cambio revolucionario no llega como un momento cataclísmico (¡cuidado con tales momentos!), sino como una sucesión interminable de sorpresas, caminando de manera zigzagueante hacia una sociedad mas decente. No tenemos que participar en grandes acciones heroicas para participar en el proceso del cambio. Acciones pequeñas, multiplicadas por millones de personas, pueden transformar el mundo." (Autobiografía)

“La verdad es que el establishment depende mucho de la amnesia histórica, del hecho de que en este país la gente generalmente no conoce esta historia. No sólo no conoce lo que ocurrió a finales del siglo XIX o principios del XX; desconoce la historia de los últimos 15 o 20 años. Eso facilita que el gobierno diga al pueblo cosas que son inmediatamente aceptadas… Creo que es cierto que en América Latina y Europa los pueblos son más conscientes de la historia que el estadunidense.” (Entrevista con La Jornada).

“La palabra ‘anarquía’ perturba a la mayoría de la gente en el mundo occidental; sugiere desorden, violencia, incertidumbre. Tenemos buenas razones para tenerle miedo a estas condiciones, porque hemos estado viviendo en ellas por largo rato, no en sociedades anarquistas (nunca han existido), pero precisamente en esas sociedades más temerosas de la anarquía, los poderosos estados-nación de los tiempos modernos. En ningún momento en la historia humana ha existido tal caos social… Son estas condiciones las que los anarquistas desean anular, para traer un tipo de orden al mundo por primera vez.” ("El arte de revolución", 1971, introducción al libro de Herbert Read Anarchy and Order)

"El anarquista ve el cambio revolucionario como algo inmediato, algo que tenemos que hacer ahora mismo, donde estamos, donde vivimos, donde trabajamos. Implica empezar desde ahora mismo a deshacerse de las relaciones autoritarias y crueles, entre hombres y mujeres, entre padre e hijos, entre un tipo de trabajador y otro tipo. Tal acción revolucionaria no puede ser aplastada como una insurgencia armada. Ocurre en la vida cotidiana, en las esquinitas donde las manos poderosas pero torpes del poder estatal no pueden fácilmente alcanzar. No está centralizada o aislada, y por lo tanto no puede ser destruida por los ricos, la policía, los militares. Ocurre en 100 mil lugares al mismo tiempo, en familias, en las calles, en los barrios, en los lugares de trabajo. Suprimida en un lugar, reaparece en otro hasta que está en todas partes. Tal revolución es un arte. Eso es, requiere la valentía no sólo de la resistencia, sino de la imaginación." ("El arte de revolución")

"Hay un poder que se puede crear de la indignación acumulada, de la valentía, y la inspiración de una causa común, y si suficientes personas ponen sus mentes y sus cuerpos con esa causa, pueden ganar. Es un fenómeno registrado una y otra vez en la historia de los movimientos populares contra la injusticia por todo el mundo." (Autobiografía)

"Si la izquierda va a tener fuerza, no creo que se dé en el campo electoral, sino que surgirá en las calles, básicamente como siempre ha sucedido en Estados Unidos. La izquierda estadunidense nunca ha logrado hacer mucho en la arena electoral, solamente ha logrado algo cuando genera conmoción nacional que ejerce presión contra quien esté en el poder, demócrata o republicano." (Entrevista con La Jornada)

"Pero no creer en la posibilidad del cambio dramático es olvidar que las cosas han cambiado, no lo suficiente por supuesto, pero lo suficiente para demostrar lo que es posible. Nos hemos sorprendido antes en la historia. Podemos ser sorprendidos de nuevo. De hecho, podemos hacer la sorpresa." (Autobiografía).

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