Lunes, 11 Enero 2010 08:09

“Avatar”, cine y ciencia

El cine devela el lapsus de la sociedad, se adelanta a la narración derivada de los hechos que permiten a los cientistas sociales “armar” los procesos a posteriori. La literatura y el cine han dado buenos ejemplos de ello y, en los últimos tiempos, los films de ciencia ficción vuelven a corroborarlo imaginando mundos que nos conmueven por las altas probabilidades de que lleguen a convertirse en reales en un futuro no lejano. Las violencias y las muertes de un mundo desquiciado en un 2028 donde prima la infertilidad humana de Children of men, de Alfonso Cuarón, nos sorprendió en 2006 y ahora llega Avatar.

Se trata de una película de ciencia ficción de James Cameron que se desarrolla en 2154 en Pandora, una luna del planeta Polythemis con una atmósfera tóxica para los humanos y habitado por el pueblo Na’vi con una asombrosa conexión con la biodiversidad que los rodea. Pero llega el hombre, que dejó atrás un planeta devastado, portando la voracidad de una corporación minera acompañada por las bases militares para doblegar a la población, y por un grupo de científicos dispuestos a generar el conocimiento sobre el lugar para facilitar las necesidades de la empresa.

Los humanos estiman que los nativos radicados en las cercanías de un árbol sagrado asentado sobre una inmensa veta de un valioso mineral –en términos del capitalismo de los hombres de la Tierra—, el “unobtainium”, deben ser doblegados para lograr las extracciones. Los científicos han creado genéticamente a los avatares, una especie nueva que combina la memoria y capacidades de los humanos (aprendizaje, por ejemplo) con los cuerpos de los nativos Na’vi. Los planes operativos son varios: hacerse amigos y persuadirlos de la entrega, hacer participar científicos (¿convenios mediante?) y al protagonista, un ex marine lisiado, confundiéndolos entre ellos o simplemente devastarlos crudamente, terminar con ellos, con la biodiversidad y obtener los minerales. Por supuesto, algo sucede que cambia estos planes y no es lo que contaré aquí. Lo interesante es la situación que construye el millonario film: una corporación económica haciendo uso de las fuerzas militares y de una tecnociencia para lograr sus finalidades lucrativas. Cualquier parecido con la realidad actual de nuestros mundos es pura coincidencia.

No somos Na’vi, formamos parte de diversos pueblos latinoamericanos, poblaciones con fuertes conexiones con sus territorios defendiéndolos de este avance del poder económico amparado por los poderes políticos, las bases militares del poder mundial y la complicidad de las tecnociencias locales. Es Andalgalá, que está amenazada como pueblo porque tienen minerales debajo de sus casas, es Bagua del Perú amazónico, que resistió en niveles impensables en 2009, es Centroamérica hoy, es esta nueva prepotencia devastadora pero también las resistencias que circulan por doquier.

Una reflexión sobre el papel de la ciencia en el film de James Cameron que interesa para nuestros propios debates: la ciencia es una actividad producida por hombres/mujeres que el director ubica con alguna saludable distancia del poder militar; si bien estaban allí en función del poder económico y militar, uno de ellos, una mujer (no es un detalle menor pues en el plano militar ocurre algo semejante) que logró establecer lazos con la población nativa pues también es avatar, comprende los nuevos sentidos, códigos sociales y culturales de una población más densa, rica y respetuosa de la que ella proviene y termina con el protagonista en las territorialidades marcadas por la resistencia.

Podríamos criticar a Cameron porque cae en la tentación de convertir en héroe al avatar masculino –por repetir esa necesidad de terminar siendo ombligo del planeta propio y de los otros aunque sea un personaje apenas con pasado humano—, pero también podemos leerlo en clave de formación de identidades: las identidades no son fijas, se forman en las acciones colectivas, en esos momentos en que se decide si el sitio que corresponde es el de la devastación, saqueo y violencia o es el de la posibilidad de formar parte de un mundo otro, respetuoso de la biodiversidad y de las poblaciones. Es la aporía que atraviesa actualmente al sistema científico pero básicamente es el drama que cruza este presente y que muchos rechazan comprender por complicidad, negación o ignorancia.

Por Norma Giarracca, socióloga, investigadora del Instituto Gino Germani (UBA).
Publicado enInternacional
Lunes, 11 Enero 2010 08:05

Así será la ciencia en 2020

En 2020, las búsquedas por Internet se harán hablando al ordenador. El hombre creará bacterias capaces de curar enfermedades o generar energía, y los médicos podrán saber qué enfermedades sufrirá un niño que aún no ha nacido, además de fabricar medicamentos específicos para su mapa genético. Este es el mundo que pinta un grupo de prestigiosos expertos del mundo de la tecnología, la biología o la astronomía en el último número de la revista Nature, cuyos editores les preguntaron qué sucederá en sus laboratorios dentro de diez años.

01. Internet: De viva voz


En 2020, las búsquedas por Internet se harán con la voz y no con el teclado. Unos cuantos privilegiados sólo tendrán que pensar lo que quieren para que su ordenador entienda sus señales cerebrales y busque en la Web. Así lo ve Peter Norvig, director de investigación de Google. "La interacción con los motores de búsqueda tendrá el formato de una conversación que estará integrada en el resto de tareas de nuestra vida", señala. Los buscadores del futuro ofrecerán una síntesis de contenidos con documentos traducidos al idioma del usuario y ajustados a su nivel de conocimiento en varias áreas, asegura Norvig. Si se buscan detalles sobre matemática de la fusión fría, la máquina preparará un pequeño cursillo de formación que variará según la destreza del usuario o le pondrá en contacto con un tutor.

02. Microbioma: La próxima frontera


A pesar del avance vertiginoso de la investigación biomédica, el cuerpo humano es aún un abismo lleno de secretos. Uno de ellos es el microbioma, una comunidad con billones de microbios y bacterias que viven en el cuerpo y le ayudan a extraer la energía de los alimentos o fortalecer el sistema inmune frente al ataque de otros microbios y virus que se cuelan sin invitación. La interacción de esta comunidad con las células, a quienes superan diez veces en número, pueden ser claves para explicar las causas de la salud y la enfermedad, señala David Relman, responsable de enfermedades infecciosas del Sistema de Salud de Veteranos de Palo Alto, California. Muchas enfermedades como la diabetes o la obesidad están relacionadas con problemas de la flora bacteriana en el sistema digestivo, recuerda Robert Holt, biólogo de la Universidad de Florida. Especula que en 2020 los médicos podría analizar el metabolismo de las bacterias de un paciente y modificarla para mejorar su estado, un ejemplo de medicina personalizada. Antes habrá que identificar y estudiar a muchos microbios apenas conocidos. Grandes centros de investigación de Europa, EEUU, Canadá, Australia y China han creado un consorcio internacional para secuenciar el microbioma humano y determinar sus funciones.

03. Espacio: Voluntad y dinero


La astronomía en 2020 será un problema de prioridades. Así lo advierte Adam Burrows desde el Consejo Nacional de Investigación de EEUU. La comunidad científica podría resolver en diez años grandes preguntas que llevan décadas atormentando a los científicos, como encontrar la escurridiza materia oscura. "Sería muy embarazoso si el paradigma de la materia oscura, formulado hace 40 años, no se confirma con observaciones reales", comenta. Otra gran pregunta es cómo se forman los muchos planetas parecidos a la Tierra que pueblan la galaxia. "Priorizar no será fácil", confiesa Burrows, que recuerda los importantes de-sembolsos para crear grandes telescopios como el James Webb, que se lanzará en 2014 y podrá ver más allá que ningún otro aparato, recortan los recursos disponibles para otros proyectos. "Esta es la era de oro de la astronomía", comenta el experto. Concluye que el alcance de esa era depende de decisiones políticas sobre presupuestos que se tomarán en los dos próximos años.

04. Biología: Reinventar la vida


El gurú de la genómica George Church vaticina un futuro con bacterias "programables" cuyas funciones serán diseñadas tal y como se hace hoy con las miles de piezas de un motor o un edificio. Esto permitirá crear no sólo células individuales sino comunidades enteras que funcionen al unísono. La primera aplicación será la medicina, ya que se podrá enseñar a estas nuevas formas de vida a detectar un cáncer, penetrar en él y destruirlo segregando toxinas, especula el investigador. Las mismas células podrían programarse para digerir desechos y producir energía a partir de ellos.

El experto también predice que los chips electrónicos de los ordenadores serán sustituidos por otros biológicos. "El campo de la biología sintética está teniendo ya un impacto en otros campos y en 2020 este será mucho mayor", comenta Church. "El gran reto será anticipar las muchas consecuencias imprevistas que tendrá está revolución de la biología sintética y protegernos de ellas", concluye.

05. Origen humano: Asia es el camino


África y Europa son el pasado y el presente de la antropología y Asia es su futuro, sugiere Leslie Aiello, presidenta de la Fundación Werner-Gren de Investigación Antropológica. Señala que el descubrimiento del hobbit de flores en Indonesia en 2004 puede desbaratar muchas teorías vigentes sobre la evolución del hombre. Dice que este fósil, de corta estatura y ligero, podría cuestionar, por ejemplo, la idea de que el hombre abandonó su origen africano para extenderse por el mundo debido en parte a las proporciones de su cuerpo.

Aiello también opina que, dado el gran número de homininos encontrados en Europa y África, una búsqueda similar en Asia puede ser igual de fructífera. "Sin Asia no podemos responder las preguntas clave sobre la evolución humana", dice.

06. Medio ambiente: Una ONU del clima


En la pasada Cumbre del Clima de Copenhague, los delegados de los 192 países representados pasaron más tiempo discutiendo qué y cómo debían discutir que decidiendo, realmente, la manera de salvar al planeta del cambio climático. Jeffrey Sachs, director del Earth Institute, reclama mejoras en los sistemas de gobierno que impidan que esto vuelve a suceder. El experto reclama, en concreto, la creación de "una nueva organización medioambiental global", que supervise y ofrezca apoyo técnico a los grandes acuerdos climáticos. El experto, que asesoró al PSOE en temas medioambientales durante la última campaña electoral, sugiere también la restricción de los lobbies corporativos, porque suponen "uno de los mayores peligros para el crecimiento sostenible". Sachs asegura que la falta de vigilancia de los lobbies financieros es una de las razones de la actual crisis, y cree que las presiones de la industria energética han frenado ya muchas medidas contra el cambio climático.

07. Medicina: A la carta


En 2020, millones de personas tendrán ya su genoma completo secuenciado, y a muchos les informarán de su predisposición a sufrir enfermedades, señala David Goldstein, investigador de la Universidad Duke (EEUU). Los esfuerzos de secuenciación emprendidos hasta ahora han demostrado que muy a menudo las diferencias genéticas entre individuos no son un buen indicador de su posibilidad de sufrir una enfermedad. Sin embargo se ha logrado identificar variantes muy poco comunes que pueden aumentar hasta 20 veces el riesgo de sufrir epilepsia, autismo o esquizofrenia.

Con estas bases, predice un 2020 en el que cada vez más gente analizará los embriones de sus hijos en busca de probabilidades de enfermedades, y los médicos podrán usar esos análisis para diseñar medicamentos específicos que actúen para cada futuro bebé.

08.Física: Revolución láser


En 2020 los nuevos rayos láser serán capaces de emitir chorros intermitentes de fotones con una rapidez nunca vista. Esto facilitará, entre otras cosas, la creación de aceleradores de partículas "de sobremesa" que serán capaces de competir con los grandes mastodontes de hoy, como el Gran Acelerador de Hadrones (LHC) de Ginebra, concluyen Thomas Baer, de la Universidad de Stanford, y Nicholas Bigelow, de la Universidad de Roschester.

Por NUÑO DOMÍNGUEZ - MADRID 
Publicado enInternacional
Miércoles, 30 Diciembre 2009 09:13

Volar en avión, tranquilamente

–Usted se dedica a las relaciones entre lo aéreo y lo terrestre, ¿no?
–Sí, entre el mercado aerocomercial y el desarrollo territorial, básicamente.

–Viene bien el tema para el comienzo de las vacaciones, cuando tanta gente viaja. A ver, cuénteme un poquito cómo es eso...

–Bueno. Toda la evolución del transporte aéreo, las características que va tomando en el mercado, los cambios en derecho aeronáutico, todas las decisiones que se van tomando tienen consecuencias territoriales.

–Deme un ejemplo...
–Se habilita un nuevo vuelo internacional. La habilitación de ese nuevo vuelo genera puestos de empleo en las ciudades que comunica, al mismo tiempo que fortalece la dinámica comercial de una provincia o fortalece los intercambios. Otro efecto es el ambiental, que, por ejemplo, contribuye al calentamiento global al mismo tiempo que genera ruidos molestos para quienes viven cerca de los aeropuertos. A la hora de hacer política de transporte aéreo, muchas veces no se tiene en cuenta que las decisiones tienen efectos en diferentes escalas y que pueden perjudicar o beneficiar a actores diferentes. Se generan conflictos en varias escalas.

–A ver...
–Todos sabemos que el tránsito aéreo está muy concentrado en Buenos Aires y hay quejas, por eso, de ciudades del interior. Las provincias, por ejemplo, se quejan de la falta de frecuencias o de destinos. Puede generarse ahí un problema entre el gobierno nacional (que otorga un subsidio en general) y un gobierno provincial que otorga subsidios a una determinada línea para que vuele a su provincia. Pueden superponerse. Por ejemplo: una provincia, Tucumán, otorga subsidios a una línea aérea que, además, cobra subsidios para el mismo vuelo de parte del gobierno nacional, con el objetivo de fomentar la conectividad nacional. Hoy está pasando que hay subsidios que benefician los vuelos a Santa Cruz, pero no a otras provincias, con lo cual se producen quejas desde las provincias para que se cambie la política. Podemos ir incluso a una escala superior: los vuelos internacionales.

–¿Y ahí qué pasa?

–Se firman acuerdos entre Argentina y otros países, lo cual puede llevar a poner en ventaja o en desventaja a determinadas ciudades frente a la posibilidad de contar con una conexión nueva. En el caso del Mercosur, por ejemplo, Brasil está intentando imponer una política regional hacia Argentina, que es vista por determinados gobiernos locales como positiva y por otros como negativa.

–¿En qué consiste la política de Brasil?
–En liberalizar los vuelos en América del Sur: que no haya tarifas prepactadas, que no haya máximos en frecuencias... La liberalización es conveniente para las ciudades más pequeñas, que van a obtener seguramente más conectividad con otras ciudades de América del Sur. Las ciudades más grandes, que conservan mercados tradicionales (como Buenos Aires), pueden empezar a quedar marginalizadas con la liberalización. Hay un conflicto...

–El ferrocarril creaba ciudades... El avión, ¿hace algo por el estilo?
–Algo por el estilo. Cuando uno mide los impactos de la aviación comercial, una de las primeras cosas que detecta es la generación de empleo directo. Pero hay otro efecto, que se llama “efecto catalítico”. Le pongo un ejemplo: a pesar de que el aeropuerto está localizado en Ezeiza, puede afianzarse el centro de la ciudad de Buenos Aires como lugar de localización de empresas de alta tecnología que usan transporte aéreo de forma común. Al mismo tiempo que se genera empleo de modo directo, se genera empleo de modo indirecto. El impacto del tránsito aéreo no es tan visible en ciudades grandes, pero en ciudades pequeñas se nota mucho.

–Pero la generación de empleo no puede ser tanta.
–Depende. Una empresa extranjera operando en Buenos Aires, por ejemplo, genera muy poco empleo en relación con lo que sucedería si el mismo vuelo hacia el extranjero lo operara una empresa nacional (porque todos los grupos de abogados, consejeros, etc., están radicados en Buenos Aires). De ahí la importancia de que empresas argentinas operen vuelos internacionales: la diferencia de generación de empleo es de casi 10 veces. Pero al mismo tiempo hay que atraer empresas internacionales para favorecer la conectividad dentro de Argentina, lo cual genera otro tipo de ingresos (por turismo, por ejemplo). Este doble juego es constante. La idea de mi estudio es ayudar a concebir políticas públicas aerocomerciales que, en primer lugar, diagnostiquen quiénes son los actores favorecidos y desfavorecidos, para hacer políticas más apropiadas a los distintos grupos. El análisis territorial se vuelve importante al identificar los actores y sus intereses.

–Esas investigaciones, ¿se usan verdaderamente para formular políticas o quedan en el circuito académico?
–Creo que ése es un punto clave. Hay, sin duda, un cortocircuito que es permanente, y creo que parte de la culpa la tiene la misma universidad. En el caso de las investigaciones que yo hago, se divulgan por medios académicos (y a veces más masivos) y se intenta que lleguen directamente a los actores políticos con poder de decisión. Aunque generalmente la respuesta es que nos cierran la puerta en la cara. Eso no pasa sólo en Argentina sino en todo el mundo. Muchos académicos que trabajan en transporte aéreo desde esta visión tienen grandes dificultades para que su investigación tenga aplicación práctica.

–Pero se supone que tendría que interesar...
–Sí, claro, le debería interesar tanto al político como al empresario. Y también es fundamental para la universidad, que necesita del contacto constante con la realidad. Yo he ido a tocar puertas de muchas empresas vinculadas con el transporte aéreo o con lugares donde se toman las decisiones políticas y no fui muy bien recibido.

–¿Y por qué cree que pasa eso?
–Porque se tocan intereses... Un determinado grupo de interés, por ejemplo, que está a favor de la liberalización total de los vuelos, no puede ver con buenos ojos que un académico venga a decir las desventajas que puede traer esa política para otros grupos. Los intereses son hipermillonarios, de más está decirlo. El transporte aéreo genera una cantidad de dinero increíble...

–¿Dan ganancia las compañías aéreas?
–Algunas sí y otras no. Si hacemos una cuenta general, después de la última crisis económica, el promedio es casi cero por ciento de ganancia por sobre la inversión. Es paradójico, porque en la cadena productiva aerocomercial las empresas son fundamentales. Los aeropuertos, mientras tanto, están cerca del seis por ciento de ganancia. Los grandes ganadores del negocio son los fabricantes de aviones y los sistemas de reserva que usan las agencias de viajes y las empresas de alquiler de aviones. Los actores que parecen más fundamentales son los que menos tasa de ganancia tienen. Un ejemplo de cómo funcionan estos intereses es la idea que está instalada de que los vuelos baratos favorecen a todo el mundo. En realidad, está claro a quién favorecen.

–¿A quién?
–Bueno, el uso masivo de aviones requiere más aviones circulando, aeropuertos más grandes. Y lo que termina pasando es que la gente que ya viajaba en avión viaja más, pero no hay demasiados que viajen por primera vez en avión: la gente de más bajos recursos no empieza a volar más porque hayan bajado los precios, porque en realidad tiene otras limitaciones (no pueden tomarse vacaciones o no pueden pagarse el hotel...). El usuario frecuente es el actor que saca mayor ventaja. Pero la aplicación de este tipo de precios lleva a una competencia diferente entre las empresas. Lo que ocurre es que para que uno consiga un vuelo a 3 euros (que, en Europa, pasa) es necesario que haya en el mismo avión otra persona dispuesta a pagar 300 euros. Y para que se dé eso, los vuelos tienen que ser entre ciudades entre las que haya mucha demanda de tránsito aéreo. Lo que ocurre, por lo tanto, es que, al revés de lo que se dice, no se produce una dispersión de los vuelos a lugares que antes no estaban conectados sino que, por el contrario, hay una concentración de los vuelos.

 Por Leonardo Moledo
www.leonardomoledo.blogspot.com
Publicado enInternacional
Jueves, 24 Diciembre 2009 08:49

El chip que vale un ojo de la cara



A principios de este mes se conoció el caso de Karla, una adolescente que quedó ciega tras un ataque con ácido en 2003 y que ahora ha recuperado parcialmente la vista del ojo derecho después de seis años a oscuras. El Instituto de Microcirugía Ocular de Barcelona obró el milagro, reconstruyendo la superficie ocular y trasplantando córnea y cristalino. Unos meses antes, la estadounidense Sharron Kay Thornton recuperó la vista gracias a una técnica llamada osteo-odonto-queratoprótesis modificada, que consiste en esculpir un diente e implantarlo en el ojo a modo de lente cuando los trasplantes de córnea son rechazados por el organismo.

Ambas se beneficiaron de las últimas tecnologías relacionadas con la cirugía ocular, que en los últimos tiempos están experimentando un espectacular avance. Una de las técnicas más recientes que se han dado a conocer es la del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), desarrollada a lo largo de veinte años e inspirada en los implantes cocleares del oído. Según Shawn Kelly, que pertenece al equipo del Laboratorio de Investigación Electrónica del MIT y es miembro del Boston Retinal Implant Project, se trata de una prótesis que estimularía eléctricamente las células ópticas encargadas de llevar la información desde la retina hasta el cerebro.

Todavía en fase de estudio, esta técnica está destinada a personas con degeneración macular debida a la edad o con retinitis pigmentosa, una enfermedad genética que provoca pérdida progresiva de visión. Los pacientes deberían llevar gafas especiales con una cámara que enviaría imágenes al microchip implantado en el globo ocular, además de mandar energía sin cables a las microbaterías del chip. Así, cuando éste recibiera la información visual, activaría los electrodos estimuladores de los nervios ópticos, que enviarían las imágenes al cerebro, evitando las capas dañadas de la retina.

Esta técnica no haría recuperar por completo la vista a los enfermos, aunque "cualquier cosa que les permita ver un poco mejor, identificar objetos y moverse en una habitación ya es una enorme ayuda", comenta Kelly. De momento, el equipo liderado por John Wyatt, profesor de Ingeniería Eléctrica y Ciencias de la Computación del MIT, ya tiene listo un prototipo que comenzará a probarse dentro de tres años, cuando se mejoren ciertas capacidades de la tecnología. Una vez se obtengan datos de los primeros enfermos, el chip se afinará aún más y podrá mejorar en gran medida la visión de los invidentes.

En el campo de los chips también está trabajando un equipo del Instituto de Tecnología de California (Caltech). Gracias a fondos del Departamento de Energía de Estados Unidos, ha desarrollado una retina artificial diseñada para hacer recuperar la visión a los invidentes. La novedad es que se trata de una membrana bioelectrónica que, al igual que en el caso del MIT, se conecta a unas gafas que envían información visual al receptor implantado. Esto permitiría a los pacientes reconocer objetos y moverse en entornos conocidos.

Aprender a ver

Haciendo que quienes tienen problemas de visión vuelvan a ver, investigadores del MIT también han descubierto cómo el cerebro aprende a ver. Según los primeros resultados, los objetos en movimiento son fundamentales para que el cerebro aprenda a separarlos respecto a su entorno. Este descubrimiento echa por tierra el dogma que dice que el cerebro es incapaz de aprender a ver después de los seis años de edad. Según Pawan Sinha, uno de los investigadores del equipo multidisciplinar del MIT, los pacientes apenas distinguían objetos estáticos, pero cuando las formas se ponían en movimiento, el éxito en el reconocimiento de las mismas formas aumentaba en un 75%. Según Pawan, estos resultados no sólo dan pistas sobre nuestro sistema visual, sino que permiten desarrollar terapias de rehabilitación, así como ordenadores que pueden ver.

Estos desarrollos en el campo de la electrónica tienen como objetivo romper la dependencia de las donaciones de córneas a los Bancos de Ojos, que hoy continúan siendo la principal esperanza de una cura para los invidentes.

"Cada año llegan unas 600 córneas, y en los grandes centros especializados en trasplante de córnea se pueden realizar alrededor de 400 intervenciones al año", dice Nausica Otero, investigadora del Hospital Clínico de Barcelona, cuyo banco de córneas es miembro de la Asociación Europea de Bancos de Ojos (EEBA), una organización científico-técnica que se compone de 83 bancos de ojos en 22 países.

Según informes de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), en 2008, último año del que se tienen datos, hubo 2.843 donantes de los que se obtuvieron más de 5.500 córneas, casi un 25% más que en 2007. De ellas se beneficiaron 2.822 pacientes, 22 más que en 2007. Catalunya es la comunidad autónoma que más dona y también la que más pacientes trata, mientras que La Rioja se encuentra a la cola de la lista.

Medicina regenerativa para la vista
El implante de chips en los ojos es sólo una de las líneas de investigación que se están desarrollando en todo el mundo en relación con la vista. Esta semana se dio a conocer que el Instituto de Células Madre North East England de Newcastle (Reino Unido) ha aplicado con éxito una técnica pionera basada en células madre que devolvió la vista al británico Russell Turnbull. 

El paciente, de 38 años, llevaba 15 años ciego de un ojo a consecuencia de un vertido accidental de amoniaco que le dañó la córnea.
Las células se extrajeron de su ojo sano y se cultivaron en una membrana de tejido amniótico. Una vez que las células se han multiplicado y han llenado la membrana, ésta se trasplanta. Pasados dos meses, la membrana desaparece y el ojo disfruta de nuevas células reparadoras.

Se trata sólo de un primer paso. La compañía biotecnológica estadounidense Advanced Cell Technology (ACT) va a comenzar a realizar pruebas con células madre embrionarias –extraídas de un embrión de pocos días– para poder tratar la distrofia macular de Stargardt, un tipo de ceguera poco común. Este ensayo supondría la segunda vez que se investigara con este tipo de células en humanos para curar la vista.

ACT ya tiene experiencia en estas lides, ya que anteriormente ha utilizado células embrionarias humanas para crear células de retina que curaron la ceguera en ratas. La compañía ha sido pionera en la aplicación de las células madre a las terapias regenerativas, la gran esperanza de la medicina del futuro para tratar numerosas enfermedades causadas por daño o degeneración de algún órgano o tejido. 

Por JUAN MANUEL DAGANZO 







Publicado enInternacional
–¿A qué se dedica hoy?

–Trabajo en el Centro Nacional de Investigación del Cáncer de la Universidad de Heidelberg, el más importante de Alemania, del que durante veinte años fui director; desde hace seis estoy felizmente jubilado, pero continúo trabajando allí.

–¿Cuál cree usted que es la relevancia social del descubrimiento por el cual le han dado el Nobel?

–Bueno, creo que el reconocimiento tiene que ver con el trabajo sobre el papilomavirus y los cánceres cervicales, y que resultó eventualmente en el desarrollo de una vacuna para prevenir estos tipos de cáncer. El cáncer de cuello de útero es el segundo más frecuente a nivel mundial entre las mujeres y por tales motivos estamos deseosos de poder prevenirlos en toda la población mundial.

–¿Qué se sabía sobre relaciones entre virus y cáncer cuando usted comenzó a investigar este tema?

–Cuando comencé en 1962 no era posible relacionar ningún agente infeccioso conocido con el cáncer humano. En 1985 se detecta por microscopía electrónica el primero de estos agentes en un tumor, el virus de Epstein-Barr. Tuve la oportunidad desde 1966 de trabajar yo mismo en este tema durante muchos años y pudimos demostrar presencia de material genómico de este virus en células de linfomas, en tumores de niños del Africa y en células de carcinoma nasofaríngeo.

–¿Se han podido desarrollar vacunas a partir de ese descubrimiento?

–Lamentablemente aún no existen vacunas disponibles para el control del Epstein-Barr, aunque algunas compañías están trabajando en el tema. El problema con este virus es que se ha diseminado por todo tipo de poblaciones, e incluso nosotros podríamos excretarlo en nuestra saliva, es ubicuo y fácilmente transmisible. Pero en la mayoría de los casos no produce síntomas, y esto impidió que muchas compañías pusieran el debido énfasis en el desarrollo de vacunas. Ocasionalmente causa mononucleosis infecciosas. La acción tumoral de este virus es poco común pero ocurre principalmente en pacientes inmunosuprimidos y en regiones específicas del mundo. Todavía no podemos comprender por qué los linfomas Burkitt por Epstein-Barr ocurren predominantemente en el Africa ecuatorial, y por qué el carcinoma nasofaríngeo se limita principalmente al sur de China y al área del Sudeste asiático.

–¿Y por qué son importantes las vacunas contra el HPV?

–Los papilomavirus están ampliamente diseminados alrededor del mundo, y calculamos que la mayoría de la población mundial está en alto riesgo de adquirir los papilomavirus que causan cánceres cervicales. De hecho, las mujeres tienen un 50, 70 u 80 por ciento de riesgo de ser infectadas durante su edad sexualmente activa. A pesar de eso sólo 1,1 por ciento van a desarrollar cáncer cervical con el tiempo, o al menos éstas son las cifras obtenidas en Alemania. Las lesiones menores serán detectadas por Papanicolaou y extirpadas por el ginecólogo, y si tempranamente se detecta cáncer, hay excelentes chances de curarlo. Pero a nivel mundial tenemos alrededor de 500.000 casos de cáncer cervical y por esto unas 250.000 personas mueren, la mayoría en el mundo en vías de desarrollo.

–También se habla de una relación entre HPV y cáncer bucal.

–Sí, existe una relación, y entre un tercio y un cuarto de los cánceres orofaríngeos están asociados a este tipo de virus. Existe evidencia de que estos virus causan estos tipos de cáncer, y de que están presentes en el cáncer de amígdalas y en cáncer anal, y en un 30 a 50 por ciento de los cánceres de pene y de vulva.

–¿Y eso es importante epidemiológicamente?

–Sí, claramente, porque se relaciona con la vacunación. Sería conveniente vacunar a los niños varones también, por varias razones: el cáncer orofaríngeo y el anal ocurren más frecuentemente en varones que en mujeres. Además las verrugas genitales –condilomas– aparecen en ambos sexos con relativa frecuencia, son extremadamente desagradables y recidivan bastante. Es totalmente posible erradicar estas infecciones con una vacunación a nivel mundial. Y debiera ser obligatorio vacunar a los niños varones también. Creo que es una cuestión de solidaridad de género, porque los hombres transmiten el virus a las mujeres y viceversa, pero sucede más comúnmente de hombre a mujer. O sea que para proteger al otro género la vacunación es muy importante.

–Se han leído algunas críticas suyas sobre el costo de las vacunas.

–Sí, porque la vacuna en la actualidad es demasiado cara. Desconozco su precio en la Argentina, pero en Alemania pagamos 465 euros por las tres inyecciones. En Estados Unidos, aproximadamente 365 dólares. Algunos gobiernos han sabido negociar un precio más bajo, pero los alemanes no somos hábiles para negociar (risas). Las compañías trataron de darme explicaciones por estos altos costos, pero no me han logrado convencer. Creo que los precios se van a reducir en el futuro porque habrá compañías en países como India y China que desarrollarán vacunas que contengan aún más variedad de tipos. India está produciendo una vacuna octovalente –contra ocho serotipos del virus– y otra compañía está trabajando en la producción de una vacuna nonavalente. Creo que la competencia va a aumentar en los próximos años y esto va a bajar costos considerablemente. Para el mundo en vías de desarrollo el cáncer de mama es más importante (que los causados por HPV).

–¿Es posible cubrir con una sola vacuna todos los tipos de virus que causan cáncer?

–En teoría sí, pero en la práctica no, hasta ahora. Varios grupos están trabajando en lo que se llama “vacunas de grupo específico”. Todos los virus que infectan el tracto genito-anal que pertenecen a los mismos subgrupos del HPV estarían cubiertos por este tipo de vacuna. El problema es que los niveles o títulos de anticuerpos que proveen son relativamente bajos y necesitamos más investigación para mejorar esta condición, pero creo que en el futuro sí será posible.

–¿Cuánto demorará?

–No podemos predecirlo. Depende de las pruebas clínicas, ojalá que un par de años. Veremos.

–¿Cómo piensa que influye la industria farmacéutica en la investigación científica?

–Quizá no tanto respecto de la dirección de la investigación, pero indudablemente sí en la aplicación de la información que resulta de la investigación. Por ejemplo, este tipo de vacunas no hubieran podido ser desarrolladas sin las compañías farmacéuticas. Es obligatorio que lo hagan, incluso con un respaldo financiero razonable. De modo que en ese sentido existe mucha influencia. Por supuesto que la industria farmacéutica puede influir en la investigación haciendo que ésta responda a las requisitorias relacionadas con su propia actividad. Sin embargo, debo decir que nunca he sido presionado por la industria farmacéutica.

–¿Y qué piensa de la importancia social de la ciencia?

–Es mi opinión, la ciencia es muy importante para la sociedad, es una de las fuerzas que movilizan su de-sarrollo. Es cierto que necesitamos que se conduzca una investigación básica, pero también que se vuelquen estos resultados de la investigación a la aplicación práctica. No creo que un país deba confiarse únicamente a que (sus científicos) interpreten la información, sino que debieran realizar ellos mismos por lo menos algún tipo de investigación básica.

–¿Cómo nivelar este problema entre países pobres y ricos?

–Es una pregunta difícil. Los países donde se hace investigación invierten mucha plata y pueden hacerlo fácilmente. Igualmente creo que se debe alentar a los países en desarrollo a realizar investigación básica. Algunos dicen que esto ya no va a ser posible, pero yo insisto en que hay que intentarlo, aunque sea en forma limitada, porque ésta sería una forma de lograr algún desarrollo y liderazgo en áreas específicas, y la correspondiente aplicación en esas áreas para el beneficio humano.

–¿Qué ha cambiado para usted después del Premio Nobel?

–Es una pregunta interesante, porque inicialmente cuando los periodistas me lo preguntaron yo decía que inmediatamente iba a volver a mi actividad normal. Pero no es verdad, porque en realidad recibo diariamente grandes pilas de correo, pedidos para colaborar en publicaciones y un montón de cosas que ya no puedo hacer más. De todos modos la vida sigue siendo todavía agradable y estoy trabajando duro en un nuevo proyecto de investigación que hemos desarrollado recientemente.

–¿Y de qué se trata?

–Trabajamos en otros cánceres porque creemos que existe evidencia epidemiológica de que pueden estar implicadas infecciones, en particular en el cáncer colorrectal, el de mama, el pancreático y el pulmonar en personas no fumadoras. Dado que son cánceres muy comunes, pensamos que si esta especulación resulta cierta tendrá mucha importancia en la prevención y el diagnóstico temprano. Ese es nuestro tema actual.

–Sólo faltaría el de próstata y estaríamos hablando de la mayoría de los cánceres comunes.

–En el cáncer prostático es difícil de diagnosticar, porque se trata de un retrovirus que no se ajusta a los mismos modelos epidemiológicos. Buscamos con criterio epidemiológico porque estos cánceres son interesantes para infectólogos, como yo mismo. El cáncer colorrectal, por ejemplo, ha aumentado su incidencia en países donde se consume mucha carne roja, como en Argentina. El riesgo de adquirirlo ha aumentado entre 20 y 40 por ciento tras el consumo de carne vacuna, porcina y de cordero.

–Pero se habla de la carne asada como factor de riesgo, ¿qué lógica tendría eso?

–Creemos que aparecen factores químicos cancerígenos en el proceso de cocción –asar y freír–. Estos factores también han inducido cáncer en roedores (de laboratorio). Como la carne de ave no produce este riesgo, necesitamos una explicación, y nuestra especulación es que en la infección existen algunos agentes resistentes que sobreviven a los procesos de cocción. Y de hecho así es, ya que existe un grupo de virus que resisten 80° C por un período prolongado. Nuestra sospecha es que la interacción entre el virus latente y estos factores químicos favorece el aumento de este riesgo en el desarrollo de este tipo de cánceres, y estamos trabajando en eso con vacas y ganado.

–¿Es el cáncer una sola enfermedad?

–Hay muchos tipos de etiologías en cáncer, y por lo tanto en mi opinión nunca habrá una única cura para el cáncer. Tendremos que ir allanando el camino con el estudio de los cánceres individuales.

Por Marcelo Rodríguez
Publicado enInternacional
Lunes, 07 Diciembre 2009 09:13

Un paseo por la mente

–Bueno, usted es rectora de la universidad de Córdoba, y sobre eso tendrá mucho que decir, pero también se dedica la filosofía de la mente. La verdad, preferiría que dejáramos las cosas burocráticas de lado y hablemos de esto último. ¿De acuerdo?
–De acuerdo.

–Me parece la mejor cualidad de un rector: que hable de lo que investiga...
–Sí, lo otro termina muchas veces en frases hechas...

–Bueno, vamos entonces: la relación del mundo con la mente es interesante porque abre la pregunta acerca de por qué es posible la ciencia.
–Claro, eso hace de la filosofía de la mente un capítulo esencial de la epistemología.

–Hablemos de aquello en lo que usted trabaja específicamente.
–En estos últimos años el trabajo con mis becarios y mi equipo de investigación ha girado en torno de las relaciones conceptuales y teóricas entre los modos vulgares o precientíficos de explicar el comportamiento de ciertas criaturas y los modos científicos, en plural, de conceptualizar y teorizar acerca de la explicación psicológica.

–Criaturas... ¿A qué se refiere?
–La ciencia psicológica o las ciencias de la mente han estado tradicionalmente centradas en la atribución de predicados mentales sólo a sujetos humanos. Esto tiene una larga tradición en la historia del pensamiento filosófico y científico, cada vez se le ha ido dando más vigor a una concepción de lo mental, como aquello que sólo se presenta en el caso de los sujetos humanos adultos hablantes.

–Cuando dice “lo mental”, ¿qué quiere decir?
–Mental es un adjetivo extremadamente genérico. Se incluye en un muy variado espectro de procesos, mecanismos, habilidades, facultades, que van desde aquellas que despertaron en la tradición clásica escaso interés por considerarse las más toscas, menos singularizadoras de la mente humana, aquellas a través de las cuales mantenemos una propiocepción –una percepción de nosotros mismos y de nuestro entorno inmediato– no necesariamente procesada a nivel consciente pero que constituye un flujo de información esencial para la realización de otros procesos cognitivos más complejos, ya de carácter consciente. Estos últimos procesos son aquellos a los que paradigmáticamente la tradición clásica ha prestado más atención por considerarlas competencias cognitivas singularizadoras, incluso con una visión de la superioridad que nos da con respecto a otras criaturas tener estas facultades.

–Usted habla de ese flujo en el medio del cual estamos. En ese flujo se define un “yo”, pero en la filosofía de la mente hay dos problemas. Uno es tratar de definir el estado consciente, y el otro es el asunto del pensamiento y el lenguaje, que parece que no está para nada definido. Así como hay algunos que piensan que el pensamiento es lenguaje o que el lenguaje es el pensamiento, tal vez el lenguaje sea una parte del pensamiento e incluso un obstáculo, en determinados momentos, para el pensamiento.
–Yo diría como primera parte de mi respuesta que hay un conjunto de conceptos en la reflexión filosófica contemporánea acerca de lo mental de una enorme densidad semántica y filosófica. El concepto de “yo” es uno de ellos. El de “conciencia” es otro de ellos, también “racionalidad”, “experiencia fenoménica”.

–Nada fáciles, por cierto.
–Y claro que no. Para todos ellos hay más de un significado, no en el sentido de que cada teórico aporta su propia concepción del problema, sino que detrás de cada concepto hay muchas nociones. Hay nociones de “yo” tales como la que dejó inscripta con una enorme fuerza en la tradición científico filosófica de la modernidad Descartes, que es la del yo como la de un gran escenario interno, autotransparente para el propio sujeto, porque lo que ocurre dentro de ese “yo” constituye la esfera interior de un reino, en “un ser en el mundo” esencialmente distinta del modo de ser de las cosas meramente físicas.

–Ahora, de Descartes hasta aquí ha corrido mucha agua horadando esa noción de “yo”, por ejemplo con Kant.
–Sin dudas la noción kantiana es desde ya es una noción compleja. No hay un “yo” en Kant, hay muchos. Por su parte, los filósofos empiristas han hecho enormes avances en lo que se denomina hoy naturalizar el “yo”, sacarlo de ese reino tan contrario al reino de la naturaleza. El “yo” de Jung es prácticamente una cadena de fenómenos que es explicable en un nivel bastante similar a como puede explicarse cualquier otro fenómeno en el orden natural del mundo.

–Pero Jung en cierta forma ya pasó...
–Puede ser. Pero luego hemos tenido otros aluviones sobre esta noción del “yo”. La idea freudiana, la concepción freudiana (obviamente no me refiero al psicoanálisis), pero me refiero a una importantísima matriz dentro de la psicología del pensamiento, también nos ha enseñado a distinguir entre el “yo” consciente y una importantísima dimensión de nuestra actividad mental que gobierna buena parte de nuestras acciones, que no es consciente y que es en principio inaccesible a la conciencia inclusive.

–Sería en cierta forma lo contrario del yo cartesiano. Y a ver... ¿puedo dar unos pasos hacia delante?
–Sí, claro.

–En otras ciencias de lo mental, como pueden ser las ciencias cognitivas, en aquellos capítulos dedicados a la cognición animal, es decir criaturas no humanas, también se ha identificado mediante una serie de tests, especialmente con grandes simios una cierta conciencia de la identidad personal. En el famoso test del espejo, la conducta que vivencian estas criaturas cuando se observan a sí mismas es una clara muestra de que se distinguen a sí mismos de los demás, es un comportamiento que no podría tener una adecuada explicación si no hubiera criterios bastante sólidos de identidad personal y de reconocimiento.
–La mente no es patrimonio exclusivo de los seres humanos...

–Los evolucionistas materialistas como yo hablamos de personas humanas y personas no humanas. Peter Singer dice que muchas más criaturas que los seres humanos constituyen comunidades morales, comunidades de derechos. Muchas de ellas requieren de nuestra protección, dada nuestras facultades para ejercer una protección sobre ellos, no menos quizás, que personas humanas con limitaciones o discapacidades. No sé si no estoy hablando demasiado, pero me cuesta controlarme.
–No importa, así yo descanso... y pienso.

–Además hay un argumento evolutivo acá que no se puede ignorar. Si el “yo” que es una característica del sujeto y el sujeto se constituyó evolutivamente, el “yo” tuvo que evolucionar, o sea que hay instancias intermedias del “yo”.
–Yo adhiero profundamente a la noción de gradualismo. Creo que es una de las más profundas lecciones que para las ciencias tanto humanas como naturales ha dejado el pensamiento darwiniano. Creo que tener una posición gradualista es una gran contribución a la conceptualización y teorización de los fenómenos mentales. No sólo pluralizar el concepto, de qué yo o conciencia estamos hablando, sino además admitir grados en los que se dan estos fenómenos conforme el tipo de criaturas o tipos de mentes de que se trate o incluso según el estadio del desarrollo cognitivo de cada criatura.

–¿Podemos llegar a conceptualizar un “yo” parcial o eso nos está vedado?
–Seguramente que podemos conceptualizar. El cada vez mayor conocimiento de los desórdenes, patologías y daños que en los distintos niveles de la función cognitiva ha hecho una gran contribución al conocimiento científico de lo mental y ha removido mucho la reflexión filosófica. Conocer qué se pierde cuando se pierde cierta facultad, cuánto del resto del comportamiento y de las capacidades cognitivas de un agente se desarregla por la pérdida o la afectación de alguna otra función contribuye a la comprensión global de la mente sana, de la mente normal.

–Y en cuanto a la relación del “yo” con la memoria, ¿puede haber un “yo” sin memoria? Por otro lado, ¿el “yo” puede conceptualizar el mundo de una manera no narrativa?
–Sobre la primera pregunta casi no tendría nada que decir, excepto que nuestra concepción humana del “yo” incluye esencialmente la facultad de un relato histórico. Yo diría hoy que en algún sentido dentro de esta idea de multiplicidad de capas que admiten estas nociones, en el sentido más social, más manejable no científicamente, el “yo” es un relato y como tal requiere de la memoria, porque todo relato tiene un transcurso del tiempo y ha sido construido en el tiempo.

–No sólo un relato. Yo digo “taza”, y sé que es la misma taza de hace un rato.
–Usted dice “taza” porque quiere un poco más de café.

–Efectivamente, pero bueno, en algún momento se produce ese reconocimiento de la “taza”, con café o sin él. Es un relato que se extiende en el tiempo. Hay un entorno del tiempo que uno reconoce como continuidad. Ahora, si ese relato que es memoria y que es relato sobre todo es constitutivo del yo y si una parte del yo esta en la posibilidad de hablar, y otra parte del yo está en la posibilidad de pensar o conceptualizar, ¿conceptualizamos según relatos aunque sean mínimos? ¿Es posible conceptualizar la puerta aquella que vemos simplemente como puerta o tenemos que integrarla en otra cosa, en algo que tiene una continuidad narrativa?
–Buena parte de nuestro pensamiento y aquel que en particular es pertinente para la construcción de ese relato del que está hecho nuestra identidad personal tiene carácter proposicional. No es una mera acumulación de conceptos atómicos separados unos de otros sin ninguna articulación, sino que tiene el carácter del pensamiento articulado. No es una especie de flujo de información preconceptual. Estaba hablando del relato aquel del que se constituye nuestra identidad personal. Pero creo que es fácil demostrar que hay una enorme e importantísima actividad mental, que por qué no llamarla pensamiento, que puede incluir desde sensaciones, percepciones hasta alguna forma de pensamiento más complejo que no necesariamente tiene carácter proposicional, aunque creo en el caso humano tiene generalmente carácter conceptual, que no es lo mismo que decir carácter lingüístico.

–¿Ese carácter conceptual tiene algún elemento narrativo? Narrativo en el sentido de que cuando miramos la puerta pensamos en la puerta permaneciendo en el tiempo o pensamos en la puerta que se abrió, o sea no podemos pensar la puerta sola como concepto aislado platónico.
–Es pensamiento proposicional, se piensa en algo y se piensa algo acerca de ese algo. Uno no piensa en lapiceras. Normalmente pienso en la lapicera que está ahí, en la lapicera que es mía o en que tengo una lapicera. A eso le llamamos pensamiento proposicional, una articulación de conceptos que incluye un concepto relativo a la entidad en la que pensamos y uno o más conceptos que nos dicen algo acerca de cómo pensamos sobre esa entidad.

–¿Cuando soñamos estamos pensando?
–La única manera de responderlo tiene por fuente de información el recuerdo del sueño. Normalmente ese recuerdo del sueño, que sin duda debe recoger apenas fragmentos de lo que ha sido un continuo de actividad cerebral ocurrida durante el sueño, tiene formato lingüístico, a veces sólo conceptual, a veces imaginístico de sensaciones.

–Uno se pregunta por qué uno sueña lo que sueña. Por ejemplo la teoría de Crick dice que es una manera de olvidar, una manera de transferir de memorias cortas a memorias largas. Ahora: ¿por qué eso tendría que ser narrativo? Si el pensamiento es básicamente narrativo, entonces se entiende que el sueño como pensamiento tiene que organizarse de una manera narrativa cualquiera.
–Yo no estoy tan segura, porque hay una enorme de actividad mental que no necesariamente tiene el formato de relato y de la que no somos normalmente conscientes porque estamos centrando el foco de atención en algún pensamiento consciente. Yo al mismo tiempo que estoy intentando responder la pregunta estoy sintiendo los límites de mi propia corporalidad respecto de las otras entidades físicas que me rodean, sin los cuales seguramente podría cometer algunas torpezas o algunos errores graves que no me permitirían seguir articulando conceptos. Y eso no necesariamente tiene el formato de un relato, pero es información sin la cual no podría yo intentar responder la pregunta. Solemos prestar más atención al pensamiento consciente de carácter discursivo, a los relatos, a través de los cuales construimos nuestra identidad personal, nuestros razonamientos más sofisticados. Y no solemos prestar atención a la actividad que tendemos a caracterizar como pre-mental, pre-lingüístico, pre-conceptual, que genera una especie de territorio más bien del lado del cuerpo que del lado de la mente y en realidad ahí hay una cantidad de información sin la cual no seríamos sujetos competentes.

–Usted dice que el pensamiento lingüístico es una parte. Si el pensamiento lingüístico fuera todo efectivamente –como dice Quine– no se podrían entender los sujetos, sin embargo no es así. Podemos aprender otro lenguaje. Para aprender otro lenguaje tenemos que tener un elemento no lingüístico que nos permita aprenderlo.
–El bueno de Quine estuvo cerca de admitir que estaba equivocado cuando él mismo, intentando explicar cómo hacemos para comprender una comunidad totalmente extraña a la nuestra, recurrió a ese gran poder que es la empatía, esa conexión con el otro, que nos permite ponernos en el lugar del otro, proyectar nuestros modos de comportamiento al otro...

–¿La empatía es exclusivamente humana?
–Absolutamente no. Hay interesantísimos estudios acerca del complejo concepto de empatía y que permiten distinguir muchos niveles de competencias cognitivas. Claro, la versión más sofisticada requiere de una clara conciencia del propio yo, de su distinción respecto de otro yo y del razonamiento de proyectar al otro las cosas que al propio sujeto le acontecen como una estrategia para entenderlo. Pero esa competencia cognitiva se asienta en habilidades bastante más primitivas. Todos ingredientes de nuestro concepto humano de empatía: los fenómenos de la simpatía, del contagio emocional, de la atención visual conjunta, los compartimos con los grandes simios. Gracias a la empatía, la madre y el niño, tanto humanos como simios, consiguen entenderse de una manera intransferible, no verbal. Ahí, aun sin tener lenguaje consiguen percibir dónde está el peligro, saber u oler o sentirse auxiliados o seguros frente a la madre.

–¿Es posible que los primates puedan experimentar empatía por otra especie?
–Hay un libro maravilloso y muchísimos artículos de un autor, Franz Bibal...

–No entendí bien ese nombre, pero bueno, lo dejo así.
–Franz Bibal, un investigador holandés, que incorpora en sus reflexiones sobre la empatía, la cognición animal y el comportamiento animal en general evidencia realmente difícil de creer, como la empatía por ejemplo entre un bonobo y un pajarito.

–A eso me refería, exactamente.
–Bibal relata el caso de un bonobo que ve un pájaro herido caído, lo levanta, lo tira a volar, lo intenta ayudar a que recupere el vuelo, el pajarito estaba bastante malherido y vuelve a caerse y el bonobo decide hacer un esfuerzo adicional totalmente altruista, desinteresado, no conectable con la satisfacción de ningún interés propio, trepa a una palmera altísima con lo cual se pone en riesgo y desde ahí arriba intenta lanzarlo.

–Pobre pajarito... ¿Qué diferencia a la mente humana de la de un primate evolucionado como un bonobo?
–Muy pocos y muy sustantivos rasgos. Nos parecemos muchísimo, compartimos cerca de un 98 por ciento del ADN. Sin embargo hay una enorme e importante cantidad de mecanismos, facultades, humanas que compartimos con otras criaturas, que consideramos menores y nos concentramos en aquellas diferencias que marcan una diferencia sustancial. Creo que una vez que adquirimos la capacidad de almacenar y transferir información mediante el lenguaje adquirimos una habilidad que introduce diferencias cualitativas entre nuestras vidas mentales y las vidas mentales de las otras criaturas.

–¿No tienen lenguaje?
–Tienen refinadísimos sistemas de comunicación, pero no tienen algunas de las facultades singulares del lenguaje articulado humano. Los sistemas de comunicación animal, que están siendo cada vez más conocidos, tienen una enorme sofisticación, para modificar la conducta del otro, para sobrevivir, para perseguir los propios fines. El sistema lingüístico humano permite acumular información con un alto grado de refinamiento, que ahorra a la mente un enorme esfuerzo y multiplica en la comunidad esa información y genera cultura.

–En Occidente hay toda una mitología en torno del cerebro como lugar sagrado de residencia de la mente, ¿no?
–Sí, es un gran prejuicio y un gran deseo. Responde al deseo de encontrar un lugar donde estén los fenómenos bajo estudio, pero es extremadamente simplificador. Cuando uno caracteriza el objeto de estudio de las ciencias cognitivas, tiene que decir que esa actividad está enormemente dispersa en una red de fenómenos; algunos están situados espacio-temporalmente, pero otros son fenómenos como las entidades inobservables de la ciencia en general. Por ejemplo, lo que se sitúa a nivel de la relación de una persona y otra. Tenemos que desontologizar nuestras preguntas científicas básicas. Muchas veces tenemos que reemplazar la pregunta ¿qué es? por ¿cómo funciona? La reflexión ontológica nos obliga a ver que hay más clases de cosas. Hay una incontable cantidad de objetos de estudio de la ciencia, que no son cosas, por ejemplo, los significados. No necesariamente lo que decimos que existe son solo entidades discretas, materiales, situadas en el espacio-tiempo.

–Hay teorías como la del yo distribuido de Crick, que dice que no existe el, yo es la red neuronal.
–Hay una gran discusión que en rigor es tan vieja como la filosofía misma acerca de cuán separados o cuán conectados o cuán diferentes son mente y cerebro. Esta es una discusión que ha adquirido más carnadura, un carácter más desafiante a medida que las ciencias del cerebro han aportado un caudal de conocimiento del que antes no se disponía. Todo lo que ha conseguido explicarse en estas últimas décadas respecto de ciertos fenómenos, para los cuales antes sólo contábamos con caracterizaciones fenomenológicas o con teorías altamente especulativas, ha vuelto a poner sobre la mesa cuántas ciencias no materialistas sobrevivirán a las ciencias del cerebro.

–...
–Ahí tenemos a las versiones “tipo Bunge” del mundo y después tenemos versiones más narrativistas, que sostienen que cualquiera sea el avance en las ciencias del cerebro y los modelos de facultades mentales entre las cuales están las del cerebro, siempre habrá algo que se escapa. Ahí distingo, para usar la expresión de un querido y admirado filósofo contemporáneo, Daniel Bennet. Yo diría que él tiene una visión en extremo pluralista acerca de a qué le llamamos mente y cuántas ciencias hacen falta para estudiar un fenómeno tan complejo. De algún modo desplazando la discusión de si vamos a ser materialistas o dualistas, por una discusión de si será imprescindible ser pluralista. Eso sí, ser pluralista serio y poner en conexión los niveles explicativos siempre que se pueda y no tener pruritos en mantener niveles explicativos no necesariamente reducibles a niveles de explicación neural.

–Tal vez la clave de ese asunto está en el gradualismo. Si nosotros pudiéramos saber lo que pensaba un pitecantropus... Las mentes animales son mentes ya completas de alguna manera que evolucionaron en otro sentido.
–Se están escribiendo libros muy importantes sobre arqueología de la mente. Es un esfuerzo que parece infranqueable porque no solo está la barrera temporal, también es mínima la evidencia disponible. Pero el objetivo es reconstruir cuál pudo haber sido el universo mental y los recursos cognitivos de los que disponía el hombre primitivo. Hay autores que intentan conectar el origen de la facultad lingüística con ciertas habilidades para el desarrollo de la música. Hay mucha información cognitiva detrás de las herramientas que usaba el hombre primitivo. Algo a lo que la antropología y la arqueología pocas décadas atrás no prestaban atención. Estos elementos no solo son indicativos del estilo de vida económico de los pueblos, sino también muestran qué podían pensar y cómo construían conceptos.

–Hay cosas que por ahora sabemos que están en el misterio. Algunos dirán que estarán siempre en el misterio. ¿Las facultades cognitivas que necesita una rectora de una universidad tan grande y antigua como ésta alcanzan o hay una zona de misterio que no se puede resolver?
–Lo que uno realmente sabe, piensa, cree, siente y puede no lo sabe más uno que los demás.
Publicado enInternacional
Miércoles, 02 Diciembre 2009 08:46

Parásitos tremendamente filosóficos

–Usted se dedica a algo que suena raro, que es la filosofía y epistemología de la parasitología. ¿Por qué no me cuenta qué es eso?

–Mi campo de trabajo son las zoonosis parasitarias, que son aquellas enfermedades transmitidas del hombre a las mascotas y viceversa.

–No entiendo muy bien qué problemas filosóficos presenta este asunto.

–Fundamentalmente, la explicitación de teorías dentro del campo de la parasitología. Acá hay teorías (fundamentalmente teoría evolutiva, teoría ecológica) a veces implícitas y a veces explícitas, que tienen que ver con la estructuración de la parasitología desde un punto de vista teórico–metodológico. Mi pretensión fue saber cuáles eran las teorías implícitas dentro de la disciplina y saber si no había un campo teórico que me permitiera explicar y predecir el fenómeno.

–A ver, empecemos con las teorías implícitas.

–Yo me manejo con teoría histológica y cadenas tróficas. Lo que intenté hacer fue una reconstrucción de la parasitología a través de los ciclos biológicos, utilizando una metodología surgida del campo de la filosofía, que es la metodología de los programas de investigación científica de Lakatos. Lo que hice, entonces, fue determinar el núcleo duro...

–Bueno, aclaremos eso: según Lakatos, la unidad de investigación científica no es la teoría sino lo que él llama “programas de investigación”, un encadenamiento de teorías sucesivas que conservan un “núcleo duro”, que se transmite de teoría en teoría.

–Claro, pero la idea no fue buscar en la historia de la parasitología si había programas alternativos, sino elaborar algo que a mí me sirviera para mi investigación diaria.

–Pero eso no es Lakatos.

–Lo hice a pesar de Lakatos.

–El gran problema que tiene Lakatos es que no hay ningún criterio para distinguir entre programas alternativos...

–Bueno, en realidad él distingue entre programas progresivos y regresivos...

–Nuevamente aclaremos: cuando un programa produce nuevos hechos, o resultados empíricos, es progresivo; si no, es regresivo. Pero no hay un criterio claro.

–Hay una cosa que es interesante, de todos modos, que es la posibilidad de que un programa regresivo se transforme en progresivo.

–¿Por ejemplo?

–El programa lamarckiano. Con el aporte de la teoría sintética moderna, el programa que era regresivo en su momento se ha transformado en progresivo.

–Yo no diría tanto...

–En cierta manera se ha vuelto progresivo, no en todos sus aspectos.

–Lo que a mí me intriga es lo siguiente: cuando uno lee cuestiones de biología, puede muy bien imaginarse que la evolución plantea problemas filosóficos, que la clasificación plantea problemas filosóficos, que la distinción entre lo vivo y lo no vivo plantea problemas filosóficos. Pero nunca se me ocurrió que, por ejemplo, un hipopótamo pueda plantear problemas filosóficos. Acá usted está tratando de ver problemas filosóficos relacionados con los parásitos. Usted tiene un ciclo de parásitos y eso reposa sobre una teoría. Usted analiza esa teoría para ver cuál es el núcleo duro, cuáles son las hipótesis auxiliares, lo que Lakatos llama “el cinturón protector”. ¿Cuál es el núcleo duro aquí?

–La crítica que usted hace es una crítica muy común, que supone que la mayoría de las metodologías surgidas en el campo de la filosofía de la ciencia es aplicable sólo a los grandes núcleos de la ciencia. El problema es que nosotros nos pasamos haciendo cursos de filosofía de la ciencia, estudiando a Popper, a Kuhn, a Lakatos, pero sin aplicarlo nunca. Lo que yo me planteo, entonces, es cómo aplicar esos desarrollos a mis investigaciones. La idea fue que no había dentro de la parasitología una reconstrucción teórico-metodológica que me permitiera a mí explicar y predecir el fenómeno parasitario. ¿Yo puedo predecir con un grado de aproximación más o menos bueno qué parásitos se asociarán con qué hospedador? Para eso hice una reconstrucción del núcleo duro, y resulta que ese núcleo duro está restringido a los endoparásitos, a los parásitos internos.

–Aclaremos qué es un parásito.

–Es una relación entre dos organismos, uno de los cuales depende metabólicamente del hospedador. Otra aclaración importante es que la vida parasitaria representa el 60 por ciento de la vida en el planeta. El tema fue desarrollar un programa que a mí me permitiera tener un grado de aproximación al problema del parasitismo.

–¿Y cómo lo hace?

–Para explicar este ciclo biológico yo podría plantear la existencia de un segundo hospedador intermediario, a pesar de que no lo he podido verificar en la naturaleza. Esa es una hipótesis ad hoc. A partir de ahí, de resolver el problema teóricamente, lo pude resolver empíricamente, porque verifiqué que ese parásito tenía un solo hospedador intermediario. ¿Qué me permite esto? Yo, en función de lo que come el hospedador, puedo tener un grado de aproximación acerca de los parásitos que tiene y, sabiendo qué parásitos tiene, puedo predecir la cadena trófica o lo que come. A partir de ese núcleo tenaz, elaboro hipótesis de lo que sería el cinturón protector.

–A ver...

–Una es la hipótesis de los ciclos biológicos, que es una enunciación de lo que es el aporte empírico de la parasitología: “Estos son los parásitos y éstos son los ciclos biológicos”. La segunda hipótesis es la de los modelos de comunidades: cómo se desarrollan las comunidades, si hay nichos vacantes o no, su co-evolución.

–Cuente qué es la coevolución.

–Es un modelo en el cual el parásito evoluciona de manera paralela a su hospedador, con lo cual en función de la antigüedad del hospedador puedo predecir qué parásitos va a tener, y viceversa. El tema de la co-evolución lleva un término que es el de especificidad filogenética, que dice que determinados parásitos los vamos a encontrar en determinados hospedadores y no en otros. A partir de esta propuesta yo cuestiono seriamente el criterio de especificidad como criterio de clasificación y planteo lo que se conoce como “potencialidad del fenómeno parasitario”.

–¿Y eso qué quiere decir?

–La posibilidad de que un parásito pueda conquistar un nuevo hospedador o la posibilidad de que un organismo se pueda transformar en parásito. Eso es muy importante para el hombre. Un caso ejemplar es el del HIV: con la baja de defensas que se genera, ciertos parásitos que eran apatógenos y no se manifestaban clínicamente, se transforman en patógenos. La idea de que los parásitos pueden adaptarse y colonizar nuevos ambientes no era la posición tradicional. Esto nace a partir de la propuesta de que la cadena trófica es la estructuradora del fenómeno parasitario. Lo que yo propongo es una metodología, para lo cual la crítica de Lakatos me sirve. Yo soy un pragmático de Lakatos, lo uso mientras me sirve.

–Yo tengo la sensación de que, en realidad, Lakatos no dice mucho. Hace una especie de reconstrucción burocrática, una descripción de lo que sería una teoría.

–Yo no digo que no lo sea. Pero es algo que me sirve para mi disciplina, para mejorar mi trabajo experimental como parasitólogo.

–Y cuando aparece un caso refutatorio, ¿qué hace?

–Planteo la posibilidad de experimentos alternativos para ver si ese caso refutatorio me sigue refutando el núcleo tenaz o planteo hipótesis del cinturón protector que me permitan explicar eso.

–Lo que pasa es que da la sensación de que Lakatos da para todo. Uno saca una cosa del centro, la pone afuera y listo...

–Bueno, yo desde el punto de vista del investigador puedo explicar, a través de Lakatos, por qué determinados hospedadores no tienen parásitos en función de lo que predice mi núcleo. ¿Cómo explico los parásitos que entran vía piel, por ejemplo? Tengo que resolverlo siempre con las hipótesis del cinturón. Pero, a la vez, debo ser cauto con lo que agrego porque, si no, puedo terminar agregando cualquier cosa.

–Yo sigo pensando que la teoría lakatosiana es un programa en sí mismo regresivo.

–Está bien, puede ser. Pero no pierdo de vista que mi objetivo es mejorar la parasitología desde el punto de vista experimental y metodológico. Hay una crítica que me hacía Ramón Margalet, el famoso ecólogo español: me decía que no entendía por qué se utilizaba tanto aparato discursivo a la hora de hacer ciencia, y lo ilustraba diciendo que él perfectamente podía comerse un buen asado prescindiendo del cuchillo y del tenedor. A mí no me interesa Lakatos en sí mismo sino que me sirve para lo que investigo.

–¿A usted le interesa comerse el asado, o el cuchillo y el tenedor?

–Comer el asado, sin dudas.

 Por Leonardo Moledo

www.leonardomoledo.blogspot.com
Publicado enInternacional
Sábado, 21 Noviembre 2009 10:59

Crean piel humana con células madre

Científicos de Francia y España encontraron la forma de crear piel  a partir de células madre embrionarias.

Mientras tanto, el Banco Andaluz de Células Madre, con sede en Granada, consiguió un nuevo avance en la lucha contra la leucemia infantil, que permitirá detectarla antes y tratarla mejor en los niños menores de un año.

En el primer descubrimiento, los científicos del Instituto Nacional de la Salud y la Investigación Médica (Inserm) en Francia, y el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas de España, lograron que las células embrionarias se transformaran en piel humana doce semanas después de haberlas injertado en ratones.

Las células  obtenidas de embriones humanos pueden emplearse como sustitutos provisionales de la piel en pacientes que aguardan injertos tras sufrir quemaduras graves.

Así lo indica un estudio dirigido por la directora Christine Baldeschi, del Instituto de Terapia Celular Troncal y Exploración de Enfermedades Monogénicas de Evry Cedex (Francia), y que se publica en la revista médica británica The Lancet.

Durante más de veinte años, los pacientes con quemaduras graves han podido recuperarse de sus heridas gracias a la terapia celular. Este tratamiento consiste en utilizar células de la propia piel del paciente y otras cultivadas en el laboratorio para sustituir la piel dañada.

En la nueva investigación los científicos duplicaron el proceso biológico que conduce a la formación de piel durante el desarrollo del embrión.

 El primer paso fue obtener, a partir de células embrionarias, células epiteliales de la piel -llamadas queratinocitos- que son las encargadas de generar y mantener a la epidermis durante toda nuestra vida. “Estas son los células que nos interesan porque son las únicas células capaces de recrear todas las capas de la epidermis humana”, expresó Chrstine Baldeschi.

En el segundo descubrimiento, tras más de dos años y medio de investigación, los investigadores del Banco Andaluz de Células Madre del Campus Tecnológico de la Salud han descubierto que la leucemia infantil, la linfoblástica aguda B que afecta  menores de un año,   proviene de células distintas a las sanguíneas. Esto permitirá abrir nuevas vías de diagnóstico y tratamiento para la enfermedad. El proyecto  tiene un presupuesto cercano a los 150.000 euros, según informó El País.

Los estudios apuntaban a que la mutación celular que daba lugar a los tumores se encontraba solo en las células de la sangre, diseñando tratamientos y métodos de diagnosis en función de ello,  explicó el director del Banco y miembro del equipo, Pablo Menéndez.

 Tras  analizar las muestras de células madre mesenquimales -que se encuentran en la médula ósea- de 38 niños con distintos tipos de leucemia, los investigadores han observado que dichas células no forman parte del tumor en las leucemias pediátricas, que afectan a niños mayores de un año, pero sí en la leucemia linfoblástica aguda B, que afecta a los que tienen menos de un año, publicó el diario   español El Mundo.

El hecho de que la mutación sí esté presente en estas células en esos casos condiciona tanto el origen del tipo de cáncer como la forma en la que se origina, argumentó Menéndez.

EFE/AFP
París /Granada

Publicado enInternacional
Miércoles, 04 Noviembre 2009 07:59

El español pide un lugar en la ciencia

El español se ha convertido en la segunda lengua materna más hablada del mundo, sólo por debajo del chino, según reveló esta semana la revista Ethnology. El inglés ocupa ahora el tercer puesto; sin embargo, estas cifras no se reflejan en el campo de la ciencia y la tecnología. La mayor parte de la producción científica se escribe en inglés, donde esta lengua tiene la "hegemonía", según destacó ayer la directora del Instituto Cervantes, Carmen Caffarel, durante la presentación del informe publicado por este organismo, El español: lengua para la ciencia y la tecnología.

El texto pone de manifiesto que la mayoría de los artículos científicos se escriben en inglés, independientemente de su país de procedencia. Además, los investigadores tienden a citar más a los autores angloparlantes que a los de su propia lengua. "Debería estimularse el compañerismo entre los científicos españoles para que sus obras tengan más relevancia", declaró la coordinadora científica y coautora del libro, Verónica Vivanco.

Las revistas especializadas tampoco ayudan a promover el uso del español, ya que sólo el 4,4% de ellas utiliza esta lengua, según recoge el informe. Las revistas científicas más prestigiosas sólo publican artículos en inglés, lo que obliga a los científicos a adaptarse al idioma si quieren aspirar a que sus investigaciones aparezcan en ellas. Esto provoca que el inglés se haya convertido en "el esperanto de la ciencia", destacó Caffarel. Existen investigadores que no lo dominan y que no pueden costearse un traductor para que edite sus artículos, lo que limita su capacidad de publicación. Según Vivanco, una de las soluciones sería crear "más soportes en español".

Otro de los autores, Daniel Martín, afirmó que la cultura tiene una buena representación en nuestra lengua, pero si la ciencia, la tecnología y la economía se desarrollan en inglés, el español "se convertirá en un idioma de estar por casa".

Falta de interés

Los ponentes atribuyeron una parte del problema a la sociedad española. "La sociedad es refractaria de la ciencia y la tecnología, es un problema de absoluta indiferencia", afirmó Martín, que también acusó a la falta de inversión por parte del Gobierno en este campo. "Un país sin ciencia es un país sin influencia", manifestó el presidente de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, Miguel Ángel Alario. La falta de interés provoca que exista "un desequilibrio entre el conocimiento generado y el transferido", señaló Vivanco. "Se produce más ciencia en Europa que en EEUU, pero su impacto en la sociedad es mucho menor", añadió la autora.

Uno de los principales retos que señala el estudio es estimular las vocaciones científicas de los españoles. Entre las medidas posibles se menciona que los alumnos extranjeros del programa Erasmus en España realicen cursos de español aplicados a la ciencia y tecnología, organizar talleres periódicos de escritura técnica, intensificar las jornadas sobre divulgación de la ciencia española e hispana en el extranjero, y crear convocatorias de proyectos en español.

Por último, Vivanco señaló la necesidad de crear un índice que evalúe el impacto de las publicaciones desligado de países, idiomas y empresas: hoy el índice de impacto de artículos científicos más utilizado es el de ISI Web of Knowledge, una empresa perteneciente a Reuters, donde la gran mayoría de revistas incluidas y artículos publicados se escriben en inglés. Según otra coautora, Montaña Cámara, "la sociedad sólo lee en español y, para que el país avance, se debe producir en español, pero esto no se valora".

MARTA DEL AMO - MADRID
Publicado enInternacional
Domingo, 01 Noviembre 2009 10:29

Leonard Kleinrock> "La intimidad ha muerto"

Sólo tres letras cambiaron su vida y la del resto del mundo. El 29 de octubre de 1969, Leonard Kleinrock consiguió enviar las letras "LOG" (de login) desde su ordenador en la universidad de UCLA a otra computadora, situada a 400 kilómetros de distancia, dando lugar a lo que hoy conocemos como Internet. Cuando se cumplen 40 años de la hazaña, este apasionado de la ciencia recibe a Público para recordar los primeros pasos de la Red y debatir sobre el futuro. A sus 75 años, Míster Internet está en plena forma y promete una nueva revolución antes de retirarse definitivamente.

¿Tuvo en algún momento conciencia de lo que su idea supondría para el futuro?

Antes de que Internet existiera, anticipé cómo sería y qué uso tendría. En un artículo predije las utilidades de la Red, que sería tan fácil de usar como la electricidad, que sería invisible y accesible desde cualquier aparato. De lo que no tenía ni idea es de que hasta mi madre, a sus 99 años, podría estar conectada. No predije su lado social.

Se podría decir que usted tuvo el honor de escribir el primer correo electrónico.

No fue un e-mail al uso, pero sí el primer mensaje a través de Internet. Pero no fuimos conscientes de su importancia. No había nadie con quien celebrarlo, ni siquiera teníamos un gran mensaje que enviar. Si piensa en gente como Samuel Morse, Graham Bell o Neil Armstrong, ellos sí sabían de relaciones públicas. Tenían cámaras, grabadoras y todo lo necesario para dejar constancia de su descubrimiento. Nosotros sólo fuimos capaces de escribir LOG [Ríe].

¿Es cierto que la compañía de telefonía AT&T rechazó su tecnología?

Fue peor aún: me contestaron que no funcionaría y que no había mercado para ella. El dinero les llegaba a través de la voz, así que su decisión fue correcta en aquel momento, pero demostraron tener muy poca visión de futuro.

Se le conoce como Míster Internet. ¿Le gusta el apodo?

Es gratificante. Siento que he contribuido a cambiar la forma en la que la gente se divierte, se educa o accede a la información. Internet es una red democrática. Cualquiera puede hablar y ser escuchado. Puede acabar con cualquier régimen, determinar unas elecciones o cambiar la opinión pública, con los peligros que ello implica.

¿Y cuál es su mayor preocupación?

La ciberdelincuencia, sin duda. Desde mediados de los 90 no ha parado de crecer. Lo peor de todo es que no hay forma de frenarla. Cualquiera que tenga una mente criminal puede llegar a millones de personas instantáneamente de manera anónima, y la gente que trata de protegernos siempre va un paso por detrás.

Incluso usted ha sido víctima de los ciberdelincuentes.

Una vez, sí. Me robaron el maletín y utilizaron unas claves que había en él para robarme a través de Internet.

En 1969 no pensaron en el lado oscuro de la Red

Si hay algo de lo que me arrepiento es de no haber incluido una arquitectura subyacente que permitiera la identificación apropiada de todos los ficheros y de los usuarios que los envían. En aquel entonces todos nos conocíamos y teníamos plena confianza.

¿Dónde está el límite de Internet?

Teniendo en cuenta el crecimiento en estos 40 años, no creo que haya límite. Hay quien dice que el número de direcciones es finito, pero no es una verdadera limitación. El ancho de banda crece cada día más rápido y las aplicaciones sociales continúan sorprendiéndonos. La mejor predicción es que es imposible hacer predicciones. Nadie fue capaz de anticipar el correo electrónico, la Web, YouTube, Facebook o Twitter.


¿Y el acceso a contenidos protegidos?

Por suerte, estamos viviendo una pequeña reacción y los usuarios comienzan a utilizar servicios como iTunes o Netflix porque consideran que su precio es razonable. Pero también es necesario cambiar la mentalidad de las grandes compañías de música y cine.

¿Cómo será la Red en el futuro?

En los próximos diez años habrá una nueva concepción de Internet como infraestructura, liberada de la pantalla del ordenador en la que aún se encuentra atrapada. En el momento que escape, se mezclará con nuestra vida diaria; la oficina, una mesa e incluso en nuestras propias uñas. Todo estará dominado por la nanotecnología y se podrá acceder a Internet en cualquier lugar.

Suena como una película de ciencia ficción.

Sí. La privacidad ha muerto. De hecho, John Perry Barlow, ex componente de The Grateful Dead y fundador de la Electronic Frontier Foundation, ha hecho pública su vida porque considera que no tener nada que esconder. Esta es la única forma de tener algo de privacidad.

¿Es usuario de redes sociales como Facebook o Twitter?

No. Considero que la mayor parte de lo que sucede en esos sitios sociales es frívolo. Además, mi trabajo y el mail bastan para consumir casi todo mi tiempo.

Recibirá toneladas de correos...

Cerca de 500 cada día, aunque muchos son spam Recuerdo la primera vez que apareció el correo basura, en 1994. Una firma de abogados envió un correo anunciando la lotería para los permisos de trabajo en EEUU. Lo vimos y nos dijimos: "Eh, no se pueden anunciar en Internet". Así que inundamos su servidor de mensajes para que dejasen de hacerlo y se nos fue la mano. Sin querer, provocamos el primer fallo de denegación de servicio.

Lleva muchos años trabajando en la Red. ¿Es uno de esos que desayuna con Internet cada mañana?

Sí, desde primerísima hora de la mañana. Además, me gusta jugar al Sudoku justo antes de irme a dormir, pero no se lo recuerde a mi mujer [Ríe].

Por ROBERTO ARNAZ - LOS ÁNGELES -





Publicado enInternacional