–¿A qué se dedica hoy?

–Trabajo en el Centro Nacional de Investigación del Cáncer de la Universidad de Heidelberg, el más importante de Alemania, del que durante veinte años fui director; desde hace seis estoy felizmente jubilado, pero continúo trabajando allí.

–¿Cuál cree usted que es la relevancia social del descubrimiento por el cual le han dado el Nobel?

–Bueno, creo que el reconocimiento tiene que ver con el trabajo sobre el papilomavirus y los cánceres cervicales, y que resultó eventualmente en el desarrollo de una vacuna para prevenir estos tipos de cáncer. El cáncer de cuello de útero es el segundo más frecuente a nivel mundial entre las mujeres y por tales motivos estamos deseosos de poder prevenirlos en toda la población mundial.

–¿Qué se sabía sobre relaciones entre virus y cáncer cuando usted comenzó a investigar este tema?

–Cuando comencé en 1962 no era posible relacionar ningún agente infeccioso conocido con el cáncer humano. En 1985 se detecta por microscopía electrónica el primero de estos agentes en un tumor, el virus de Epstein-Barr. Tuve la oportunidad desde 1966 de trabajar yo mismo en este tema durante muchos años y pudimos demostrar presencia de material genómico de este virus en células de linfomas, en tumores de niños del Africa y en células de carcinoma nasofaríngeo.

–¿Se han podido desarrollar vacunas a partir de ese descubrimiento?

–Lamentablemente aún no existen vacunas disponibles para el control del Epstein-Barr, aunque algunas compañías están trabajando en el tema. El problema con este virus es que se ha diseminado por todo tipo de poblaciones, e incluso nosotros podríamos excretarlo en nuestra saliva, es ubicuo y fácilmente transmisible. Pero en la mayoría de los casos no produce síntomas, y esto impidió que muchas compañías pusieran el debido énfasis en el desarrollo de vacunas. Ocasionalmente causa mononucleosis infecciosas. La acción tumoral de este virus es poco común pero ocurre principalmente en pacientes inmunosuprimidos y en regiones específicas del mundo. Todavía no podemos comprender por qué los linfomas Burkitt por Epstein-Barr ocurren predominantemente en el Africa ecuatorial, y por qué el carcinoma nasofaríngeo se limita principalmente al sur de China y al área del Sudeste asiático.

–¿Y por qué son importantes las vacunas contra el HPV?

–Los papilomavirus están ampliamente diseminados alrededor del mundo, y calculamos que la mayoría de la población mundial está en alto riesgo de adquirir los papilomavirus que causan cánceres cervicales. De hecho, las mujeres tienen un 50, 70 u 80 por ciento de riesgo de ser infectadas durante su edad sexualmente activa. A pesar de eso sólo 1,1 por ciento van a desarrollar cáncer cervical con el tiempo, o al menos éstas son las cifras obtenidas en Alemania. Las lesiones menores serán detectadas por Papanicolaou y extirpadas por el ginecólogo, y si tempranamente se detecta cáncer, hay excelentes chances de curarlo. Pero a nivel mundial tenemos alrededor de 500.000 casos de cáncer cervical y por esto unas 250.000 personas mueren, la mayoría en el mundo en vías de desarrollo.

–También se habla de una relación entre HPV y cáncer bucal.

–Sí, existe una relación, y entre un tercio y un cuarto de los cánceres orofaríngeos están asociados a este tipo de virus. Existe evidencia de que estos virus causan estos tipos de cáncer, y de que están presentes en el cáncer de amígdalas y en cáncer anal, y en un 30 a 50 por ciento de los cánceres de pene y de vulva.

–¿Y eso es importante epidemiológicamente?

–Sí, claramente, porque se relaciona con la vacunación. Sería conveniente vacunar a los niños varones también, por varias razones: el cáncer orofaríngeo y el anal ocurren más frecuentemente en varones que en mujeres. Además las verrugas genitales –condilomas– aparecen en ambos sexos con relativa frecuencia, son extremadamente desagradables y recidivan bastante. Es totalmente posible erradicar estas infecciones con una vacunación a nivel mundial. Y debiera ser obligatorio vacunar a los niños varones también. Creo que es una cuestión de solidaridad de género, porque los hombres transmiten el virus a las mujeres y viceversa, pero sucede más comúnmente de hombre a mujer. O sea que para proteger al otro género la vacunación es muy importante.

–Se han leído algunas críticas suyas sobre el costo de las vacunas.

–Sí, porque la vacuna en la actualidad es demasiado cara. Desconozco su precio en la Argentina, pero en Alemania pagamos 465 euros por las tres inyecciones. En Estados Unidos, aproximadamente 365 dólares. Algunos gobiernos han sabido negociar un precio más bajo, pero los alemanes no somos hábiles para negociar (risas). Las compañías trataron de darme explicaciones por estos altos costos, pero no me han logrado convencer. Creo que los precios se van a reducir en el futuro porque habrá compañías en países como India y China que desarrollarán vacunas que contengan aún más variedad de tipos. India está produciendo una vacuna octovalente –contra ocho serotipos del virus– y otra compañía está trabajando en la producción de una vacuna nonavalente. Creo que la competencia va a aumentar en los próximos años y esto va a bajar costos considerablemente. Para el mundo en vías de desarrollo el cáncer de mama es más importante (que los causados por HPV).

–¿Es posible cubrir con una sola vacuna todos los tipos de virus que causan cáncer?

–En teoría sí, pero en la práctica no, hasta ahora. Varios grupos están trabajando en lo que se llama “vacunas de grupo específico”. Todos los virus que infectan el tracto genito-anal que pertenecen a los mismos subgrupos del HPV estarían cubiertos por este tipo de vacuna. El problema es que los niveles o títulos de anticuerpos que proveen son relativamente bajos y necesitamos más investigación para mejorar esta condición, pero creo que en el futuro sí será posible.

–¿Cuánto demorará?

–No podemos predecirlo. Depende de las pruebas clínicas, ojalá que un par de años. Veremos.

–¿Cómo piensa que influye la industria farmacéutica en la investigación científica?

–Quizá no tanto respecto de la dirección de la investigación, pero indudablemente sí en la aplicación de la información que resulta de la investigación. Por ejemplo, este tipo de vacunas no hubieran podido ser desarrolladas sin las compañías farmacéuticas. Es obligatorio que lo hagan, incluso con un respaldo financiero razonable. De modo que en ese sentido existe mucha influencia. Por supuesto que la industria farmacéutica puede influir en la investigación haciendo que ésta responda a las requisitorias relacionadas con su propia actividad. Sin embargo, debo decir que nunca he sido presionado por la industria farmacéutica.

–¿Y qué piensa de la importancia social de la ciencia?

–Es mi opinión, la ciencia es muy importante para la sociedad, es una de las fuerzas que movilizan su de-sarrollo. Es cierto que necesitamos que se conduzca una investigación básica, pero también que se vuelquen estos resultados de la investigación a la aplicación práctica. No creo que un país deba confiarse únicamente a que (sus científicos) interpreten la información, sino que debieran realizar ellos mismos por lo menos algún tipo de investigación básica.

–¿Cómo nivelar este problema entre países pobres y ricos?

–Es una pregunta difícil. Los países donde se hace investigación invierten mucha plata y pueden hacerlo fácilmente. Igualmente creo que se debe alentar a los países en desarrollo a realizar investigación básica. Algunos dicen que esto ya no va a ser posible, pero yo insisto en que hay que intentarlo, aunque sea en forma limitada, porque ésta sería una forma de lograr algún desarrollo y liderazgo en áreas específicas, y la correspondiente aplicación en esas áreas para el beneficio humano.

–¿Qué ha cambiado para usted después del Premio Nobel?

–Es una pregunta interesante, porque inicialmente cuando los periodistas me lo preguntaron yo decía que inmediatamente iba a volver a mi actividad normal. Pero no es verdad, porque en realidad recibo diariamente grandes pilas de correo, pedidos para colaborar en publicaciones y un montón de cosas que ya no puedo hacer más. De todos modos la vida sigue siendo todavía agradable y estoy trabajando duro en un nuevo proyecto de investigación que hemos desarrollado recientemente.

–¿Y de qué se trata?

–Trabajamos en otros cánceres porque creemos que existe evidencia epidemiológica de que pueden estar implicadas infecciones, en particular en el cáncer colorrectal, el de mama, el pancreático y el pulmonar en personas no fumadoras. Dado que son cánceres muy comunes, pensamos que si esta especulación resulta cierta tendrá mucha importancia en la prevención y el diagnóstico temprano. Ese es nuestro tema actual.

–Sólo faltaría el de próstata y estaríamos hablando de la mayoría de los cánceres comunes.

–En el cáncer prostático es difícil de diagnosticar, porque se trata de un retrovirus que no se ajusta a los mismos modelos epidemiológicos. Buscamos con criterio epidemiológico porque estos cánceres son interesantes para infectólogos, como yo mismo. El cáncer colorrectal, por ejemplo, ha aumentado su incidencia en países donde se consume mucha carne roja, como en Argentina. El riesgo de adquirirlo ha aumentado entre 20 y 40 por ciento tras el consumo de carne vacuna, porcina y de cordero.

–Pero se habla de la carne asada como factor de riesgo, ¿qué lógica tendría eso?

–Creemos que aparecen factores químicos cancerígenos en el proceso de cocción –asar y freír–. Estos factores también han inducido cáncer en roedores (de laboratorio). Como la carne de ave no produce este riesgo, necesitamos una explicación, y nuestra especulación es que en la infección existen algunos agentes resistentes que sobreviven a los procesos de cocción. Y de hecho así es, ya que existe un grupo de virus que resisten 80° C por un período prolongado. Nuestra sospecha es que la interacción entre el virus latente y estos factores químicos favorece el aumento de este riesgo en el desarrollo de este tipo de cánceres, y estamos trabajando en eso con vacas y ganado.

–¿Es el cáncer una sola enfermedad?

–Hay muchos tipos de etiologías en cáncer, y por lo tanto en mi opinión nunca habrá una única cura para el cáncer. Tendremos que ir allanando el camino con el estudio de los cánceres individuales.

Por Marcelo Rodríguez
Publicado enInternacional
Lunes, 07 Diciembre 2009 09:13

Un paseo por la mente

–Bueno, usted es rectora de la universidad de Córdoba, y sobre eso tendrá mucho que decir, pero también se dedica la filosofía de la mente. La verdad, preferiría que dejáramos las cosas burocráticas de lado y hablemos de esto último. ¿De acuerdo?
–De acuerdo.

–Me parece la mejor cualidad de un rector: que hable de lo que investiga...
–Sí, lo otro termina muchas veces en frases hechas...

–Bueno, vamos entonces: la relación del mundo con la mente es interesante porque abre la pregunta acerca de por qué es posible la ciencia.
–Claro, eso hace de la filosofía de la mente un capítulo esencial de la epistemología.

–Hablemos de aquello en lo que usted trabaja específicamente.
–En estos últimos años el trabajo con mis becarios y mi equipo de investigación ha girado en torno de las relaciones conceptuales y teóricas entre los modos vulgares o precientíficos de explicar el comportamiento de ciertas criaturas y los modos científicos, en plural, de conceptualizar y teorizar acerca de la explicación psicológica.

–Criaturas... ¿A qué se refiere?
–La ciencia psicológica o las ciencias de la mente han estado tradicionalmente centradas en la atribución de predicados mentales sólo a sujetos humanos. Esto tiene una larga tradición en la historia del pensamiento filosófico y científico, cada vez se le ha ido dando más vigor a una concepción de lo mental, como aquello que sólo se presenta en el caso de los sujetos humanos adultos hablantes.

–Cuando dice “lo mental”, ¿qué quiere decir?
–Mental es un adjetivo extremadamente genérico. Se incluye en un muy variado espectro de procesos, mecanismos, habilidades, facultades, que van desde aquellas que despertaron en la tradición clásica escaso interés por considerarse las más toscas, menos singularizadoras de la mente humana, aquellas a través de las cuales mantenemos una propiocepción –una percepción de nosotros mismos y de nuestro entorno inmediato– no necesariamente procesada a nivel consciente pero que constituye un flujo de información esencial para la realización de otros procesos cognitivos más complejos, ya de carácter consciente. Estos últimos procesos son aquellos a los que paradigmáticamente la tradición clásica ha prestado más atención por considerarlas competencias cognitivas singularizadoras, incluso con una visión de la superioridad que nos da con respecto a otras criaturas tener estas facultades.

–Usted habla de ese flujo en el medio del cual estamos. En ese flujo se define un “yo”, pero en la filosofía de la mente hay dos problemas. Uno es tratar de definir el estado consciente, y el otro es el asunto del pensamiento y el lenguaje, que parece que no está para nada definido. Así como hay algunos que piensan que el pensamiento es lenguaje o que el lenguaje es el pensamiento, tal vez el lenguaje sea una parte del pensamiento e incluso un obstáculo, en determinados momentos, para el pensamiento.
–Yo diría como primera parte de mi respuesta que hay un conjunto de conceptos en la reflexión filosófica contemporánea acerca de lo mental de una enorme densidad semántica y filosófica. El concepto de “yo” es uno de ellos. El de “conciencia” es otro de ellos, también “racionalidad”, “experiencia fenoménica”.

–Nada fáciles, por cierto.
–Y claro que no. Para todos ellos hay más de un significado, no en el sentido de que cada teórico aporta su propia concepción del problema, sino que detrás de cada concepto hay muchas nociones. Hay nociones de “yo” tales como la que dejó inscripta con una enorme fuerza en la tradición científico filosófica de la modernidad Descartes, que es la del yo como la de un gran escenario interno, autotransparente para el propio sujeto, porque lo que ocurre dentro de ese “yo” constituye la esfera interior de un reino, en “un ser en el mundo” esencialmente distinta del modo de ser de las cosas meramente físicas.

–Ahora, de Descartes hasta aquí ha corrido mucha agua horadando esa noción de “yo”, por ejemplo con Kant.
–Sin dudas la noción kantiana es desde ya es una noción compleja. No hay un “yo” en Kant, hay muchos. Por su parte, los filósofos empiristas han hecho enormes avances en lo que se denomina hoy naturalizar el “yo”, sacarlo de ese reino tan contrario al reino de la naturaleza. El “yo” de Jung es prácticamente una cadena de fenómenos que es explicable en un nivel bastante similar a como puede explicarse cualquier otro fenómeno en el orden natural del mundo.

–Pero Jung en cierta forma ya pasó...
–Puede ser. Pero luego hemos tenido otros aluviones sobre esta noción del “yo”. La idea freudiana, la concepción freudiana (obviamente no me refiero al psicoanálisis), pero me refiero a una importantísima matriz dentro de la psicología del pensamiento, también nos ha enseñado a distinguir entre el “yo” consciente y una importantísima dimensión de nuestra actividad mental que gobierna buena parte de nuestras acciones, que no es consciente y que es en principio inaccesible a la conciencia inclusive.

–Sería en cierta forma lo contrario del yo cartesiano. Y a ver... ¿puedo dar unos pasos hacia delante?
–Sí, claro.

–En otras ciencias de lo mental, como pueden ser las ciencias cognitivas, en aquellos capítulos dedicados a la cognición animal, es decir criaturas no humanas, también se ha identificado mediante una serie de tests, especialmente con grandes simios una cierta conciencia de la identidad personal. En el famoso test del espejo, la conducta que vivencian estas criaturas cuando se observan a sí mismas es una clara muestra de que se distinguen a sí mismos de los demás, es un comportamiento que no podría tener una adecuada explicación si no hubiera criterios bastante sólidos de identidad personal y de reconocimiento.
–La mente no es patrimonio exclusivo de los seres humanos...

–Los evolucionistas materialistas como yo hablamos de personas humanas y personas no humanas. Peter Singer dice que muchas más criaturas que los seres humanos constituyen comunidades morales, comunidades de derechos. Muchas de ellas requieren de nuestra protección, dada nuestras facultades para ejercer una protección sobre ellos, no menos quizás, que personas humanas con limitaciones o discapacidades. No sé si no estoy hablando demasiado, pero me cuesta controlarme.
–No importa, así yo descanso... y pienso.

–Además hay un argumento evolutivo acá que no se puede ignorar. Si el “yo” que es una característica del sujeto y el sujeto se constituyó evolutivamente, el “yo” tuvo que evolucionar, o sea que hay instancias intermedias del “yo”.
–Yo adhiero profundamente a la noción de gradualismo. Creo que es una de las más profundas lecciones que para las ciencias tanto humanas como naturales ha dejado el pensamiento darwiniano. Creo que tener una posición gradualista es una gran contribución a la conceptualización y teorización de los fenómenos mentales. No sólo pluralizar el concepto, de qué yo o conciencia estamos hablando, sino además admitir grados en los que se dan estos fenómenos conforme el tipo de criaturas o tipos de mentes de que se trate o incluso según el estadio del desarrollo cognitivo de cada criatura.

–¿Podemos llegar a conceptualizar un “yo” parcial o eso nos está vedado?
–Seguramente que podemos conceptualizar. El cada vez mayor conocimiento de los desórdenes, patologías y daños que en los distintos niveles de la función cognitiva ha hecho una gran contribución al conocimiento científico de lo mental y ha removido mucho la reflexión filosófica. Conocer qué se pierde cuando se pierde cierta facultad, cuánto del resto del comportamiento y de las capacidades cognitivas de un agente se desarregla por la pérdida o la afectación de alguna otra función contribuye a la comprensión global de la mente sana, de la mente normal.

–Y en cuanto a la relación del “yo” con la memoria, ¿puede haber un “yo” sin memoria? Por otro lado, ¿el “yo” puede conceptualizar el mundo de una manera no narrativa?
–Sobre la primera pregunta casi no tendría nada que decir, excepto que nuestra concepción humana del “yo” incluye esencialmente la facultad de un relato histórico. Yo diría hoy que en algún sentido dentro de esta idea de multiplicidad de capas que admiten estas nociones, en el sentido más social, más manejable no científicamente, el “yo” es un relato y como tal requiere de la memoria, porque todo relato tiene un transcurso del tiempo y ha sido construido en el tiempo.

–No sólo un relato. Yo digo “taza”, y sé que es la misma taza de hace un rato.
–Usted dice “taza” porque quiere un poco más de café.

–Efectivamente, pero bueno, en algún momento se produce ese reconocimiento de la “taza”, con café o sin él. Es un relato que se extiende en el tiempo. Hay un entorno del tiempo que uno reconoce como continuidad. Ahora, si ese relato que es memoria y que es relato sobre todo es constitutivo del yo y si una parte del yo esta en la posibilidad de hablar, y otra parte del yo está en la posibilidad de pensar o conceptualizar, ¿conceptualizamos según relatos aunque sean mínimos? ¿Es posible conceptualizar la puerta aquella que vemos simplemente como puerta o tenemos que integrarla en otra cosa, en algo que tiene una continuidad narrativa?
–Buena parte de nuestro pensamiento y aquel que en particular es pertinente para la construcción de ese relato del que está hecho nuestra identidad personal tiene carácter proposicional. No es una mera acumulación de conceptos atómicos separados unos de otros sin ninguna articulación, sino que tiene el carácter del pensamiento articulado. No es una especie de flujo de información preconceptual. Estaba hablando del relato aquel del que se constituye nuestra identidad personal. Pero creo que es fácil demostrar que hay una enorme e importantísima actividad mental, que por qué no llamarla pensamiento, que puede incluir desde sensaciones, percepciones hasta alguna forma de pensamiento más complejo que no necesariamente tiene carácter proposicional, aunque creo en el caso humano tiene generalmente carácter conceptual, que no es lo mismo que decir carácter lingüístico.

–¿Ese carácter conceptual tiene algún elemento narrativo? Narrativo en el sentido de que cuando miramos la puerta pensamos en la puerta permaneciendo en el tiempo o pensamos en la puerta que se abrió, o sea no podemos pensar la puerta sola como concepto aislado platónico.
–Es pensamiento proposicional, se piensa en algo y se piensa algo acerca de ese algo. Uno no piensa en lapiceras. Normalmente pienso en la lapicera que está ahí, en la lapicera que es mía o en que tengo una lapicera. A eso le llamamos pensamiento proposicional, una articulación de conceptos que incluye un concepto relativo a la entidad en la que pensamos y uno o más conceptos que nos dicen algo acerca de cómo pensamos sobre esa entidad.

–¿Cuando soñamos estamos pensando?
–La única manera de responderlo tiene por fuente de información el recuerdo del sueño. Normalmente ese recuerdo del sueño, que sin duda debe recoger apenas fragmentos de lo que ha sido un continuo de actividad cerebral ocurrida durante el sueño, tiene formato lingüístico, a veces sólo conceptual, a veces imaginístico de sensaciones.

–Uno se pregunta por qué uno sueña lo que sueña. Por ejemplo la teoría de Crick dice que es una manera de olvidar, una manera de transferir de memorias cortas a memorias largas. Ahora: ¿por qué eso tendría que ser narrativo? Si el pensamiento es básicamente narrativo, entonces se entiende que el sueño como pensamiento tiene que organizarse de una manera narrativa cualquiera.
–Yo no estoy tan segura, porque hay una enorme de actividad mental que no necesariamente tiene el formato de relato y de la que no somos normalmente conscientes porque estamos centrando el foco de atención en algún pensamiento consciente. Yo al mismo tiempo que estoy intentando responder la pregunta estoy sintiendo los límites de mi propia corporalidad respecto de las otras entidades físicas que me rodean, sin los cuales seguramente podría cometer algunas torpezas o algunos errores graves que no me permitirían seguir articulando conceptos. Y eso no necesariamente tiene el formato de un relato, pero es información sin la cual no podría yo intentar responder la pregunta. Solemos prestar más atención al pensamiento consciente de carácter discursivo, a los relatos, a través de los cuales construimos nuestra identidad personal, nuestros razonamientos más sofisticados. Y no solemos prestar atención a la actividad que tendemos a caracterizar como pre-mental, pre-lingüístico, pre-conceptual, que genera una especie de territorio más bien del lado del cuerpo que del lado de la mente y en realidad ahí hay una cantidad de información sin la cual no seríamos sujetos competentes.

–Usted dice que el pensamiento lingüístico es una parte. Si el pensamiento lingüístico fuera todo efectivamente –como dice Quine– no se podrían entender los sujetos, sin embargo no es así. Podemos aprender otro lenguaje. Para aprender otro lenguaje tenemos que tener un elemento no lingüístico que nos permita aprenderlo.
–El bueno de Quine estuvo cerca de admitir que estaba equivocado cuando él mismo, intentando explicar cómo hacemos para comprender una comunidad totalmente extraña a la nuestra, recurrió a ese gran poder que es la empatía, esa conexión con el otro, que nos permite ponernos en el lugar del otro, proyectar nuestros modos de comportamiento al otro...

–¿La empatía es exclusivamente humana?
–Absolutamente no. Hay interesantísimos estudios acerca del complejo concepto de empatía y que permiten distinguir muchos niveles de competencias cognitivas. Claro, la versión más sofisticada requiere de una clara conciencia del propio yo, de su distinción respecto de otro yo y del razonamiento de proyectar al otro las cosas que al propio sujeto le acontecen como una estrategia para entenderlo. Pero esa competencia cognitiva se asienta en habilidades bastante más primitivas. Todos ingredientes de nuestro concepto humano de empatía: los fenómenos de la simpatía, del contagio emocional, de la atención visual conjunta, los compartimos con los grandes simios. Gracias a la empatía, la madre y el niño, tanto humanos como simios, consiguen entenderse de una manera intransferible, no verbal. Ahí, aun sin tener lenguaje consiguen percibir dónde está el peligro, saber u oler o sentirse auxiliados o seguros frente a la madre.

–¿Es posible que los primates puedan experimentar empatía por otra especie?
–Hay un libro maravilloso y muchísimos artículos de un autor, Franz Bibal...

–No entendí bien ese nombre, pero bueno, lo dejo así.
–Franz Bibal, un investigador holandés, que incorpora en sus reflexiones sobre la empatía, la cognición animal y el comportamiento animal en general evidencia realmente difícil de creer, como la empatía por ejemplo entre un bonobo y un pajarito.

–A eso me refería, exactamente.
–Bibal relata el caso de un bonobo que ve un pájaro herido caído, lo levanta, lo tira a volar, lo intenta ayudar a que recupere el vuelo, el pajarito estaba bastante malherido y vuelve a caerse y el bonobo decide hacer un esfuerzo adicional totalmente altruista, desinteresado, no conectable con la satisfacción de ningún interés propio, trepa a una palmera altísima con lo cual se pone en riesgo y desde ahí arriba intenta lanzarlo.

–Pobre pajarito... ¿Qué diferencia a la mente humana de la de un primate evolucionado como un bonobo?
–Muy pocos y muy sustantivos rasgos. Nos parecemos muchísimo, compartimos cerca de un 98 por ciento del ADN. Sin embargo hay una enorme e importante cantidad de mecanismos, facultades, humanas que compartimos con otras criaturas, que consideramos menores y nos concentramos en aquellas diferencias que marcan una diferencia sustancial. Creo que una vez que adquirimos la capacidad de almacenar y transferir información mediante el lenguaje adquirimos una habilidad que introduce diferencias cualitativas entre nuestras vidas mentales y las vidas mentales de las otras criaturas.

–¿No tienen lenguaje?
–Tienen refinadísimos sistemas de comunicación, pero no tienen algunas de las facultades singulares del lenguaje articulado humano. Los sistemas de comunicación animal, que están siendo cada vez más conocidos, tienen una enorme sofisticación, para modificar la conducta del otro, para sobrevivir, para perseguir los propios fines. El sistema lingüístico humano permite acumular información con un alto grado de refinamiento, que ahorra a la mente un enorme esfuerzo y multiplica en la comunidad esa información y genera cultura.

–En Occidente hay toda una mitología en torno del cerebro como lugar sagrado de residencia de la mente, ¿no?
–Sí, es un gran prejuicio y un gran deseo. Responde al deseo de encontrar un lugar donde estén los fenómenos bajo estudio, pero es extremadamente simplificador. Cuando uno caracteriza el objeto de estudio de las ciencias cognitivas, tiene que decir que esa actividad está enormemente dispersa en una red de fenómenos; algunos están situados espacio-temporalmente, pero otros son fenómenos como las entidades inobservables de la ciencia en general. Por ejemplo, lo que se sitúa a nivel de la relación de una persona y otra. Tenemos que desontologizar nuestras preguntas científicas básicas. Muchas veces tenemos que reemplazar la pregunta ¿qué es? por ¿cómo funciona? La reflexión ontológica nos obliga a ver que hay más clases de cosas. Hay una incontable cantidad de objetos de estudio de la ciencia, que no son cosas, por ejemplo, los significados. No necesariamente lo que decimos que existe son solo entidades discretas, materiales, situadas en el espacio-tiempo.

–Hay teorías como la del yo distribuido de Crick, que dice que no existe el, yo es la red neuronal.
–Hay una gran discusión que en rigor es tan vieja como la filosofía misma acerca de cuán separados o cuán conectados o cuán diferentes son mente y cerebro. Esta es una discusión que ha adquirido más carnadura, un carácter más desafiante a medida que las ciencias del cerebro han aportado un caudal de conocimiento del que antes no se disponía. Todo lo que ha conseguido explicarse en estas últimas décadas respecto de ciertos fenómenos, para los cuales antes sólo contábamos con caracterizaciones fenomenológicas o con teorías altamente especulativas, ha vuelto a poner sobre la mesa cuántas ciencias no materialistas sobrevivirán a las ciencias del cerebro.

–...
–Ahí tenemos a las versiones “tipo Bunge” del mundo y después tenemos versiones más narrativistas, que sostienen que cualquiera sea el avance en las ciencias del cerebro y los modelos de facultades mentales entre las cuales están las del cerebro, siempre habrá algo que se escapa. Ahí distingo, para usar la expresión de un querido y admirado filósofo contemporáneo, Daniel Bennet. Yo diría que él tiene una visión en extremo pluralista acerca de a qué le llamamos mente y cuántas ciencias hacen falta para estudiar un fenómeno tan complejo. De algún modo desplazando la discusión de si vamos a ser materialistas o dualistas, por una discusión de si será imprescindible ser pluralista. Eso sí, ser pluralista serio y poner en conexión los niveles explicativos siempre que se pueda y no tener pruritos en mantener niveles explicativos no necesariamente reducibles a niveles de explicación neural.

–Tal vez la clave de ese asunto está en el gradualismo. Si nosotros pudiéramos saber lo que pensaba un pitecantropus... Las mentes animales son mentes ya completas de alguna manera que evolucionaron en otro sentido.
–Se están escribiendo libros muy importantes sobre arqueología de la mente. Es un esfuerzo que parece infranqueable porque no solo está la barrera temporal, también es mínima la evidencia disponible. Pero el objetivo es reconstruir cuál pudo haber sido el universo mental y los recursos cognitivos de los que disponía el hombre primitivo. Hay autores que intentan conectar el origen de la facultad lingüística con ciertas habilidades para el desarrollo de la música. Hay mucha información cognitiva detrás de las herramientas que usaba el hombre primitivo. Algo a lo que la antropología y la arqueología pocas décadas atrás no prestaban atención. Estos elementos no solo son indicativos del estilo de vida económico de los pueblos, sino también muestran qué podían pensar y cómo construían conceptos.

–Hay cosas que por ahora sabemos que están en el misterio. Algunos dirán que estarán siempre en el misterio. ¿Las facultades cognitivas que necesita una rectora de una universidad tan grande y antigua como ésta alcanzan o hay una zona de misterio que no se puede resolver?
–Lo que uno realmente sabe, piensa, cree, siente y puede no lo sabe más uno que los demás.
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Miércoles, 02 Diciembre 2009 08:46

Parásitos tremendamente filosóficos

–Usted se dedica a algo que suena raro, que es la filosofía y epistemología de la parasitología. ¿Por qué no me cuenta qué es eso?

–Mi campo de trabajo son las zoonosis parasitarias, que son aquellas enfermedades transmitidas del hombre a las mascotas y viceversa.

–No entiendo muy bien qué problemas filosóficos presenta este asunto.

–Fundamentalmente, la explicitación de teorías dentro del campo de la parasitología. Acá hay teorías (fundamentalmente teoría evolutiva, teoría ecológica) a veces implícitas y a veces explícitas, que tienen que ver con la estructuración de la parasitología desde un punto de vista teórico–metodológico. Mi pretensión fue saber cuáles eran las teorías implícitas dentro de la disciplina y saber si no había un campo teórico que me permitiera explicar y predecir el fenómeno.

–A ver, empecemos con las teorías implícitas.

–Yo me manejo con teoría histológica y cadenas tróficas. Lo que intenté hacer fue una reconstrucción de la parasitología a través de los ciclos biológicos, utilizando una metodología surgida del campo de la filosofía, que es la metodología de los programas de investigación científica de Lakatos. Lo que hice, entonces, fue determinar el núcleo duro...

–Bueno, aclaremos eso: según Lakatos, la unidad de investigación científica no es la teoría sino lo que él llama “programas de investigación”, un encadenamiento de teorías sucesivas que conservan un “núcleo duro”, que se transmite de teoría en teoría.

–Claro, pero la idea no fue buscar en la historia de la parasitología si había programas alternativos, sino elaborar algo que a mí me sirviera para mi investigación diaria.

–Pero eso no es Lakatos.

–Lo hice a pesar de Lakatos.

–El gran problema que tiene Lakatos es que no hay ningún criterio para distinguir entre programas alternativos...

–Bueno, en realidad él distingue entre programas progresivos y regresivos...

–Nuevamente aclaremos: cuando un programa produce nuevos hechos, o resultados empíricos, es progresivo; si no, es regresivo. Pero no hay un criterio claro.

–Hay una cosa que es interesante, de todos modos, que es la posibilidad de que un programa regresivo se transforme en progresivo.

–¿Por ejemplo?

–El programa lamarckiano. Con el aporte de la teoría sintética moderna, el programa que era regresivo en su momento se ha transformado en progresivo.

–Yo no diría tanto...

–En cierta manera se ha vuelto progresivo, no en todos sus aspectos.

–Lo que a mí me intriga es lo siguiente: cuando uno lee cuestiones de biología, puede muy bien imaginarse que la evolución plantea problemas filosóficos, que la clasificación plantea problemas filosóficos, que la distinción entre lo vivo y lo no vivo plantea problemas filosóficos. Pero nunca se me ocurrió que, por ejemplo, un hipopótamo pueda plantear problemas filosóficos. Acá usted está tratando de ver problemas filosóficos relacionados con los parásitos. Usted tiene un ciclo de parásitos y eso reposa sobre una teoría. Usted analiza esa teoría para ver cuál es el núcleo duro, cuáles son las hipótesis auxiliares, lo que Lakatos llama “el cinturón protector”. ¿Cuál es el núcleo duro aquí?

–La crítica que usted hace es una crítica muy común, que supone que la mayoría de las metodologías surgidas en el campo de la filosofía de la ciencia es aplicable sólo a los grandes núcleos de la ciencia. El problema es que nosotros nos pasamos haciendo cursos de filosofía de la ciencia, estudiando a Popper, a Kuhn, a Lakatos, pero sin aplicarlo nunca. Lo que yo me planteo, entonces, es cómo aplicar esos desarrollos a mis investigaciones. La idea fue que no había dentro de la parasitología una reconstrucción teórico-metodológica que me permitiera a mí explicar y predecir el fenómeno parasitario. ¿Yo puedo predecir con un grado de aproximación más o menos bueno qué parásitos se asociarán con qué hospedador? Para eso hice una reconstrucción del núcleo duro, y resulta que ese núcleo duro está restringido a los endoparásitos, a los parásitos internos.

–Aclaremos qué es un parásito.

–Es una relación entre dos organismos, uno de los cuales depende metabólicamente del hospedador. Otra aclaración importante es que la vida parasitaria representa el 60 por ciento de la vida en el planeta. El tema fue desarrollar un programa que a mí me permitiera tener un grado de aproximación al problema del parasitismo.

–¿Y cómo lo hace?

–Para explicar este ciclo biológico yo podría plantear la existencia de un segundo hospedador intermediario, a pesar de que no lo he podido verificar en la naturaleza. Esa es una hipótesis ad hoc. A partir de ahí, de resolver el problema teóricamente, lo pude resolver empíricamente, porque verifiqué que ese parásito tenía un solo hospedador intermediario. ¿Qué me permite esto? Yo, en función de lo que come el hospedador, puedo tener un grado de aproximación acerca de los parásitos que tiene y, sabiendo qué parásitos tiene, puedo predecir la cadena trófica o lo que come. A partir de ese núcleo tenaz, elaboro hipótesis de lo que sería el cinturón protector.

–A ver...

–Una es la hipótesis de los ciclos biológicos, que es una enunciación de lo que es el aporte empírico de la parasitología: “Estos son los parásitos y éstos son los ciclos biológicos”. La segunda hipótesis es la de los modelos de comunidades: cómo se desarrollan las comunidades, si hay nichos vacantes o no, su co-evolución.

–Cuente qué es la coevolución.

–Es un modelo en el cual el parásito evoluciona de manera paralela a su hospedador, con lo cual en función de la antigüedad del hospedador puedo predecir qué parásitos va a tener, y viceversa. El tema de la co-evolución lleva un término que es el de especificidad filogenética, que dice que determinados parásitos los vamos a encontrar en determinados hospedadores y no en otros. A partir de esta propuesta yo cuestiono seriamente el criterio de especificidad como criterio de clasificación y planteo lo que se conoce como “potencialidad del fenómeno parasitario”.

–¿Y eso qué quiere decir?

–La posibilidad de que un parásito pueda conquistar un nuevo hospedador o la posibilidad de que un organismo se pueda transformar en parásito. Eso es muy importante para el hombre. Un caso ejemplar es el del HIV: con la baja de defensas que se genera, ciertos parásitos que eran apatógenos y no se manifestaban clínicamente, se transforman en patógenos. La idea de que los parásitos pueden adaptarse y colonizar nuevos ambientes no era la posición tradicional. Esto nace a partir de la propuesta de que la cadena trófica es la estructuradora del fenómeno parasitario. Lo que yo propongo es una metodología, para lo cual la crítica de Lakatos me sirve. Yo soy un pragmático de Lakatos, lo uso mientras me sirve.

–Yo tengo la sensación de que, en realidad, Lakatos no dice mucho. Hace una especie de reconstrucción burocrática, una descripción de lo que sería una teoría.

–Yo no digo que no lo sea. Pero es algo que me sirve para mi disciplina, para mejorar mi trabajo experimental como parasitólogo.

–Y cuando aparece un caso refutatorio, ¿qué hace?

–Planteo la posibilidad de experimentos alternativos para ver si ese caso refutatorio me sigue refutando el núcleo tenaz o planteo hipótesis del cinturón protector que me permitan explicar eso.

–Lo que pasa es que da la sensación de que Lakatos da para todo. Uno saca una cosa del centro, la pone afuera y listo...

–Bueno, yo desde el punto de vista del investigador puedo explicar, a través de Lakatos, por qué determinados hospedadores no tienen parásitos en función de lo que predice mi núcleo. ¿Cómo explico los parásitos que entran vía piel, por ejemplo? Tengo que resolverlo siempre con las hipótesis del cinturón. Pero, a la vez, debo ser cauto con lo que agrego porque, si no, puedo terminar agregando cualquier cosa.

–Yo sigo pensando que la teoría lakatosiana es un programa en sí mismo regresivo.

–Está bien, puede ser. Pero no pierdo de vista que mi objetivo es mejorar la parasitología desde el punto de vista experimental y metodológico. Hay una crítica que me hacía Ramón Margalet, el famoso ecólogo español: me decía que no entendía por qué se utilizaba tanto aparato discursivo a la hora de hacer ciencia, y lo ilustraba diciendo que él perfectamente podía comerse un buen asado prescindiendo del cuchillo y del tenedor. A mí no me interesa Lakatos en sí mismo sino que me sirve para lo que investigo.

–¿A usted le interesa comerse el asado, o el cuchillo y el tenedor?

–Comer el asado, sin dudas.

 Por Leonardo Moledo

www.leonardomoledo.blogspot.com
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Sábado, 21 Noviembre 2009 10:59

Crean piel humana con células madre

Científicos de Francia y España encontraron la forma de crear piel  a partir de células madre embrionarias.

Mientras tanto, el Banco Andaluz de Células Madre, con sede en Granada, consiguió un nuevo avance en la lucha contra la leucemia infantil, que permitirá detectarla antes y tratarla mejor en los niños menores de un año.

En el primer descubrimiento, los científicos del Instituto Nacional de la Salud y la Investigación Médica (Inserm) en Francia, y el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas de España, lograron que las células embrionarias se transformaran en piel humana doce semanas después de haberlas injertado en ratones.

Las células  obtenidas de embriones humanos pueden emplearse como sustitutos provisionales de la piel en pacientes que aguardan injertos tras sufrir quemaduras graves.

Así lo indica un estudio dirigido por la directora Christine Baldeschi, del Instituto de Terapia Celular Troncal y Exploración de Enfermedades Monogénicas de Evry Cedex (Francia), y que se publica en la revista médica británica The Lancet.

Durante más de veinte años, los pacientes con quemaduras graves han podido recuperarse de sus heridas gracias a la terapia celular. Este tratamiento consiste en utilizar células de la propia piel del paciente y otras cultivadas en el laboratorio para sustituir la piel dañada.

En la nueva investigación los científicos duplicaron el proceso biológico que conduce a la formación de piel durante el desarrollo del embrión.

 El primer paso fue obtener, a partir de células embrionarias, células epiteliales de la piel -llamadas queratinocitos- que son las encargadas de generar y mantener a la epidermis durante toda nuestra vida. “Estas son los células que nos interesan porque son las únicas células capaces de recrear todas las capas de la epidermis humana”, expresó Chrstine Baldeschi.

En el segundo descubrimiento, tras más de dos años y medio de investigación, los investigadores del Banco Andaluz de Células Madre del Campus Tecnológico de la Salud han descubierto que la leucemia infantil, la linfoblástica aguda B que afecta  menores de un año,   proviene de células distintas a las sanguíneas. Esto permitirá abrir nuevas vías de diagnóstico y tratamiento para la enfermedad. El proyecto  tiene un presupuesto cercano a los 150.000 euros, según informó El País.

Los estudios apuntaban a que la mutación celular que daba lugar a los tumores se encontraba solo en las células de la sangre, diseñando tratamientos y métodos de diagnosis en función de ello,  explicó el director del Banco y miembro del equipo, Pablo Menéndez.

 Tras  analizar las muestras de células madre mesenquimales -que se encuentran en la médula ósea- de 38 niños con distintos tipos de leucemia, los investigadores han observado que dichas células no forman parte del tumor en las leucemias pediátricas, que afectan a niños mayores de un año, pero sí en la leucemia linfoblástica aguda B, que afecta a los que tienen menos de un año, publicó el diario   español El Mundo.

El hecho de que la mutación sí esté presente en estas células en esos casos condiciona tanto el origen del tipo de cáncer como la forma en la que se origina, argumentó Menéndez.

EFE/AFP
París /Granada

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Miércoles, 04 Noviembre 2009 07:59

El español pide un lugar en la ciencia

El español se ha convertido en la segunda lengua materna más hablada del mundo, sólo por debajo del chino, según reveló esta semana la revista Ethnology. El inglés ocupa ahora el tercer puesto; sin embargo, estas cifras no se reflejan en el campo de la ciencia y la tecnología. La mayor parte de la producción científica se escribe en inglés, donde esta lengua tiene la "hegemonía", según destacó ayer la directora del Instituto Cervantes, Carmen Caffarel, durante la presentación del informe publicado por este organismo, El español: lengua para la ciencia y la tecnología.

El texto pone de manifiesto que la mayoría de los artículos científicos se escriben en inglés, independientemente de su país de procedencia. Además, los investigadores tienden a citar más a los autores angloparlantes que a los de su propia lengua. "Debería estimularse el compañerismo entre los científicos españoles para que sus obras tengan más relevancia", declaró la coordinadora científica y coautora del libro, Verónica Vivanco.

Las revistas especializadas tampoco ayudan a promover el uso del español, ya que sólo el 4,4% de ellas utiliza esta lengua, según recoge el informe. Las revistas científicas más prestigiosas sólo publican artículos en inglés, lo que obliga a los científicos a adaptarse al idioma si quieren aspirar a que sus investigaciones aparezcan en ellas. Esto provoca que el inglés se haya convertido en "el esperanto de la ciencia", destacó Caffarel. Existen investigadores que no lo dominan y que no pueden costearse un traductor para que edite sus artículos, lo que limita su capacidad de publicación. Según Vivanco, una de las soluciones sería crear "más soportes en español".

Otro de los autores, Daniel Martín, afirmó que la cultura tiene una buena representación en nuestra lengua, pero si la ciencia, la tecnología y la economía se desarrollan en inglés, el español "se convertirá en un idioma de estar por casa".

Falta de interés

Los ponentes atribuyeron una parte del problema a la sociedad española. "La sociedad es refractaria de la ciencia y la tecnología, es un problema de absoluta indiferencia", afirmó Martín, que también acusó a la falta de inversión por parte del Gobierno en este campo. "Un país sin ciencia es un país sin influencia", manifestó el presidente de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, Miguel Ángel Alario. La falta de interés provoca que exista "un desequilibrio entre el conocimiento generado y el transferido", señaló Vivanco. "Se produce más ciencia en Europa que en EEUU, pero su impacto en la sociedad es mucho menor", añadió la autora.

Uno de los principales retos que señala el estudio es estimular las vocaciones científicas de los españoles. Entre las medidas posibles se menciona que los alumnos extranjeros del programa Erasmus en España realicen cursos de español aplicados a la ciencia y tecnología, organizar talleres periódicos de escritura técnica, intensificar las jornadas sobre divulgación de la ciencia española e hispana en el extranjero, y crear convocatorias de proyectos en español.

Por último, Vivanco señaló la necesidad de crear un índice que evalúe el impacto de las publicaciones desligado de países, idiomas y empresas: hoy el índice de impacto de artículos científicos más utilizado es el de ISI Web of Knowledge, una empresa perteneciente a Reuters, donde la gran mayoría de revistas incluidas y artículos publicados se escriben en inglés. Según otra coautora, Montaña Cámara, "la sociedad sólo lee en español y, para que el país avance, se debe producir en español, pero esto no se valora".

MARTA DEL AMO - MADRID
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Domingo, 01 Noviembre 2009 10:29

Leonard Kleinrock> "La intimidad ha muerto"

Sólo tres letras cambiaron su vida y la del resto del mundo. El 29 de octubre de 1969, Leonard Kleinrock consiguió enviar las letras "LOG" (de login) desde su ordenador en la universidad de UCLA a otra computadora, situada a 400 kilómetros de distancia, dando lugar a lo que hoy conocemos como Internet. Cuando se cumplen 40 años de la hazaña, este apasionado de la ciencia recibe a Público para recordar los primeros pasos de la Red y debatir sobre el futuro. A sus 75 años, Míster Internet está en plena forma y promete una nueva revolución antes de retirarse definitivamente.

¿Tuvo en algún momento conciencia de lo que su idea supondría para el futuro?

Antes de que Internet existiera, anticipé cómo sería y qué uso tendría. En un artículo predije las utilidades de la Red, que sería tan fácil de usar como la electricidad, que sería invisible y accesible desde cualquier aparato. De lo que no tenía ni idea es de que hasta mi madre, a sus 99 años, podría estar conectada. No predije su lado social.

Se podría decir que usted tuvo el honor de escribir el primer correo electrónico.

No fue un e-mail al uso, pero sí el primer mensaje a través de Internet. Pero no fuimos conscientes de su importancia. No había nadie con quien celebrarlo, ni siquiera teníamos un gran mensaje que enviar. Si piensa en gente como Samuel Morse, Graham Bell o Neil Armstrong, ellos sí sabían de relaciones públicas. Tenían cámaras, grabadoras y todo lo necesario para dejar constancia de su descubrimiento. Nosotros sólo fuimos capaces de escribir LOG [Ríe].

¿Es cierto que la compañía de telefonía AT&T rechazó su tecnología?

Fue peor aún: me contestaron que no funcionaría y que no había mercado para ella. El dinero les llegaba a través de la voz, así que su decisión fue correcta en aquel momento, pero demostraron tener muy poca visión de futuro.

Se le conoce como Míster Internet. ¿Le gusta el apodo?

Es gratificante. Siento que he contribuido a cambiar la forma en la que la gente se divierte, se educa o accede a la información. Internet es una red democrática. Cualquiera puede hablar y ser escuchado. Puede acabar con cualquier régimen, determinar unas elecciones o cambiar la opinión pública, con los peligros que ello implica.

¿Y cuál es su mayor preocupación?

La ciberdelincuencia, sin duda. Desde mediados de los 90 no ha parado de crecer. Lo peor de todo es que no hay forma de frenarla. Cualquiera que tenga una mente criminal puede llegar a millones de personas instantáneamente de manera anónima, y la gente que trata de protegernos siempre va un paso por detrás.

Incluso usted ha sido víctima de los ciberdelincuentes.

Una vez, sí. Me robaron el maletín y utilizaron unas claves que había en él para robarme a través de Internet.

En 1969 no pensaron en el lado oscuro de la Red

Si hay algo de lo que me arrepiento es de no haber incluido una arquitectura subyacente que permitiera la identificación apropiada de todos los ficheros y de los usuarios que los envían. En aquel entonces todos nos conocíamos y teníamos plena confianza.

¿Dónde está el límite de Internet?

Teniendo en cuenta el crecimiento en estos 40 años, no creo que haya límite. Hay quien dice que el número de direcciones es finito, pero no es una verdadera limitación. El ancho de banda crece cada día más rápido y las aplicaciones sociales continúan sorprendiéndonos. La mejor predicción es que es imposible hacer predicciones. Nadie fue capaz de anticipar el correo electrónico, la Web, YouTube, Facebook o Twitter.


¿Y el acceso a contenidos protegidos?

Por suerte, estamos viviendo una pequeña reacción y los usuarios comienzan a utilizar servicios como iTunes o Netflix porque consideran que su precio es razonable. Pero también es necesario cambiar la mentalidad de las grandes compañías de música y cine.

¿Cómo será la Red en el futuro?

En los próximos diez años habrá una nueva concepción de Internet como infraestructura, liberada de la pantalla del ordenador en la que aún se encuentra atrapada. En el momento que escape, se mezclará con nuestra vida diaria; la oficina, una mesa e incluso en nuestras propias uñas. Todo estará dominado por la nanotecnología y se podrá acceder a Internet en cualquier lugar.

Suena como una película de ciencia ficción.

Sí. La privacidad ha muerto. De hecho, John Perry Barlow, ex componente de The Grateful Dead y fundador de la Electronic Frontier Foundation, ha hecho pública su vida porque considera que no tener nada que esconder. Esta es la única forma de tener algo de privacidad.

¿Es usuario de redes sociales como Facebook o Twitter?

No. Considero que la mayor parte de lo que sucede en esos sitios sociales es frívolo. Además, mi trabajo y el mail bastan para consumir casi todo mi tiempo.

Recibirá toneladas de correos...

Cerca de 500 cada día, aunque muchos son spam Recuerdo la primera vez que apareció el correo basura, en 1994. Una firma de abogados envió un correo anunciando la lotería para los permisos de trabajo en EEUU. Lo vimos y nos dijimos: "Eh, no se pueden anunciar en Internet". Así que inundamos su servidor de mensajes para que dejasen de hacerlo y se nos fue la mano. Sin querer, provocamos el primer fallo de denegación de servicio.

Lleva muchos años trabajando en la Red. ¿Es uno de esos que desayuna con Internet cada mañana?

Sí, desde primerísima hora de la mañana. Además, me gusta jugar al Sudoku justo antes de irme a dormir, pero no se lo recuerde a mi mujer [Ríe].

Por ROBERTO ARNAZ - LOS ÁNGELES -





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El presidente de Ecuador, Rafael Correa, llegó ayer a Rusia en visita oficial, la primera de un gobernante ecuatoriano en los 64 años de historia de las relaciones bilaterales.

El Mandatario arribó a las 22:30 (14:30 hora de Ecuador) al aeropuerto moscovita de Vnúkovo procedente de Londres. Seguidamente, se dirigió a la residencia del Kremlin, donde pernoctó.

Fuentes de la Cancillería informaron que el objetivo de la visita es  impulsar las relaciones políticas, comerciales y militares, y atraer inversión estatal rusa en proyectos estratégicos, fundamentalmente energéticos y minerales, a  Ecuador.

Correa tiene previsto entrevistarse hoy, en el Kremlin con el presidente ruso, Dmitri Medvédev.

Medvédev aseguró recientemente que la visita de Correa permitirá impulsar la cooperación económica y militar con vistas a establecer unas relaciones "estratégicas", mientras éste ha asegurado que las relaciones con Rusia están "en el mejor momento".

Entre otros acuerdos, el Mandatario ecuatoriano espera firmar una declaración de asociación estratégica, que allanaría el camino para la transferencia de tecnología a Ecuador. También se suscribirán acuerdos para el uso pacífico de la energía nuclear y de telecomunicaciones.

Tras abandonar el Kremlin, Correa se desplazará a la Casa Blanca, sede del Gobierno ruso, para reunirse con el primer ministro, Vladímir Putin, con el que tratará asuntos bilaterales y de cooperación regional.

Voceros rusos han señalado que no se descarta un anuncio de Correa de reconocer las independencias de Osetia del Sur y Abjasia, como lo hicieron los presidentes de Nicaragua, Daniel Ortega, y Venezuela, Hugo Chávez.

"Esperamos que Ecuador nos reconozca. Sería una decisión justa", señaló ayer al respecto Serguéi Shamba, ministro de exteriores abjaso, que confirmó que representantes separatistas se reunieron en septiembre con diplomáticos ecuatorianos en Venezuela.

Horas antes de la llegada del presidente Correa, el ministro de Finanzas ruso, Alexéi Kudrin, confirmó la petición de un crédito por parte de Ecuador.

Ambos países firmaron un convenio de cooperación técnico-militar en noviembre de 2008 durante la visita a Quito del ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov.

Al respecto, el ministro de Defensa, Javier Ponce, anunció ayer en Quito que Ecuador ha concretado ya con Rusia la compra de dos helicópteros NI para el transporte de tropas militares.

"Existe también la oportunidad de auscultar un apoyo importante en el campo del transporte aéreo y terrestre con camiones, buses y otros vehículos" militares, añadió Ponce.

Las autoridades ecuatorianas informaron que se espera conseguir una financiación rusa (130 millones de dólares) para el proyecto hidroeléctrico Toachi-Pilatón, que "es fundamental para asegurar el abastecimiento de energía de Ecuador".

El Presidente de la República  también visitará la Plaza Roja y el mausoleo de Vladímir Lenin, el fundador del Estado soviético, y será recibido mañana en audiencia por el cabeza de la Iglesia Ortodoxa Rusa, el patriarca Kiril.

Rusia y Ecuador firmaron declaración de asociación estratégica


Los presidentes de Rusia, Dmitri Medvédev, y Ecuador, Rafael Correa, firmaron hoy una declaración de asociación estratégica, al término de sus negociaciones oficiales en el Kremlin.

El documento destaca que la asociación estratégica entre Rusia y Ecuador no apunta contra ningún Estado o grupo de Estados y no persigue la creación de una alianza político-militar.

Al mismo tiempo, Rusia y Ecuador declaran su disposición a fortalecer la "cooperación en el ámbito de la seguridad y la defensa, en particular mediante consultas activas entre las instituciones correspondientes".

En el apartado económico de la declaración, las partes se pronuncian a favor de la creación de empresas conjuntas en los territorios de ambos países y se comprometen a desarrollar los vínculos entre sus instituciones bancarias.

También fueron firmados varios convenios intergubernamentales, entre éstos un acuerdo de cooperación en el ámbito del uso pacífico de la energía nuclear y un memorándum de entendimiento sobre cooperación en el ámbito de la energía.

El consorcio ruso Rostekhnologii y el Ministerio de Telecomunicaciones de Ecuador suscribieron un memorándum de intenciones para el desarrollo de tecnologías de telefonía móvil de cuarta generación WiMAX en el país sudamericano.

Asimismo, Rusia y Ecuador firmaron un convenio intergubernamental de asistencia aduanera y el acuerdo de hermanamiento de la ciudad rusa de Vladivostok y la ecuatoriana de Manta.

El jefe del Kremlin resaltó que además se suscribió un contrato para la venta de dos helicópteros de transporte Mi-171E para las Fuerzas Armadas ecuatorianas.

Agregó que diez universidades rusas firmaron acuerdos de cooperación con el Secretariado Nacional para la Enseñanza y la Ciencia.

EFE
Moscú

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Un grupo de investigadores de EEUU y Australia desvela hoy en detalle el código biológico que se adhiere al genoma humano y lo regula. Se trata del epigenoma, un catálogo de cambios químicos heredables que llevan todas las personas desde su nacimiento. Se trata del mapa más completo hasta la fecha e incluye decenas de millones de piezas que pueden aportar nuevos detalles sobre cómo se transforma la información de los genes en los productos bioquímicos que sustentan la vida.

"Estudiar el epigenoma en su totalidad nos permitirá entender mejor cómo funciona el genoma en un entorno sano y otro enfermo", comenta Joseph Ecker, uno de los investigadores responsables del estudio, que publica hoy la edición digital de Nature. También podrá explicar un fenómeno que se sale de la genética clásica: cómo la dieta o el medio ambiente pueden modular los genes de un individuo, producir un cambio por ejemplo, una enfermedad y que este se transmita a sus hijos. Aunque muy criticada durante décadas, la epigenética es hoy un campo de investigación en pleno desarrollo y ya existen medicamentos contra el cáncer que corrigen estos cambios que suceden por encima (epi) de los genes.

"El epigenoma es como un programa de software que hace funcionar el genoma", explica Manel Esteller, que estudia cambios epigenéticos relacionados con el cáncer en el Instituto Catalán de Oncología. "Es un programa muy básico, pero esencial para la vida", añade.

Los investigadores han secuenciado gran parte del epigenoma de células madre embrionarias y de otras células adultas ya especializadas. Se han centrado en la metilación, el cambio epigenético por antonomasia. Consiste en un producto bioquímico llamado grupo metilo que se adhiere a una parte concreta del genoma para regular su actividad. En humanos, los grupos metilos siempre se adhieren a la citosina, una de las cuatro bases (letras) del ADN.
Conocimiento valioso

Los autores han encontrado importantes diferencias entre las células estudiadas. Mientras el epigenoma de las células adultas se pliega a los cánones descritos por estudios anteriores, el de las embrionarias es mucho más heterodoxo y contiene modificaciones en lugares atípicos del genoma. Esto podría indicar que la expresión de los genes relacionados con la generación de los diferentes tejidos del cuerpo la podrían determinar esos cambios epigenéticos. El hallazgo permitirá analizar por primera vez cómo cambia la epigenética de las células a medida que se desarrollan, señalan los autores. "Esto aportará un conocimiento muy valioso para entender el cáncer", apuntan.

También facilitará una segunda oleada de secuenciación epigenética, en paralelo a la lectura de genomas individuales que ya se practica a pequeña escala. Esto podría destapar cambios epigenéticos relacionados con el párkinson, el alzhéimer o las dolencias cardiovasculares, concluye Esteller.

El otro código genético


Epigenoma y genoma


El epigenoma incluye todas las modificaciones químicas del genoma que no consisten en modificar su secuencia de ADN. Cada una de las células del cuerpo contiene un genoma y un epigenoma.

Regulador

El epigenoma modifica el genoma a través de dos procesos: metilación y modificación de histonas. El estudio se centró en el primero y consiguió determinar el 94% de todos esos cambios bioquímicos en células diferenciadas y células madre embrionarias.
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Washington, 8 de octubre. Investigadores estadunidenses descifraron la estructura tridimensional del genoma humano, que abre la vía a nuevos descubrimientos en las funciones y estructuras genómicas, según trabajos publicados el jueves.

Al descomponer el genoma en millones de piezas, creamos un mapa en tres dimensiones que revela en detalle las relaciones entre todas ellas, explicó Nynke van Berkum, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Massachusetts y uno de los principales autores del estudio.

Hicimos un rompecabezas tridimensional fantástico y a continuación lo resolvimos con la ayuda de una computadora, agregó el experto.

Para ello, los científicos utilizaron una nueva tecnología bautizada Hi-C, que les permite responder a interrogantes hasta ahora no resueltas. Consiste en explicar cómo cada una de las células del cuerpo puede contener unos 3 mil millones de pares de base de ADN funcionando perfectamente.

Doble hélice

Sabemos desde hace tiempo que a pequeña escala el ADN es una doble hélice, dijo Erez Lieberman-Aiden, investigador de la Escuela de Ingeniería de Harvard (Massachusetts) y coautor del estudio, publicado en la revista Science del 8 de octubre.

Si se despliega completamente esa doble hélice, el genoma contenido en cada célula mediría dos metros de largo. Los científicos no comprendían cómo era posible que esta estructura estuviera inserta en el núcleo de una célula humana con un diámetro de un centésimo de milímetro, añadió.

Esta nueva tecnología permite solucionar el misterio, aseguraron los investigadores.

Los científicos descubrieron que el genoma humano está organizado en dos compartimentos distintos: los genes activos accesibles a las proteínas están separados del ADN inutilizado, que queda almacenado.

Los cromosomas pasan de un comportamiento al otro continuamente, y su ADN se activa y desactiva.

Esa investigación puso de manifiesto también que el genoma adopta una forma de organización descrita en matemáticas como fractal, que permite a las células aglomerar el ADN de una manera extremadamente apretada.

Por eso, la densidad de la información contenida en el núcleo de la célula es miles de millones de veces mayor que la de un chip de computadora, y a la vez se evitan estrangulamientos que podrían interferir con la capacidad de la célula para leer la información del propio genoma que alberga.

Además, el ADN puede fácilmente desplegarse y replegarse durante las diferentes actividades del gen.

La naturaleza encontró una solución asombrosamente elegante para almacenar información, en forma de una estructura superdensa y sin nudos, observó Eric Lander, director del Instituto Broad, profesor de biología en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y principal autor de la investigación.

Afp

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Jueves, 01 Octubre 2009 06:24

La fuente de la eterna juventud

En el cuadro La fuente de la juventud, de Lucas Cranach, que se conserva en el Museo Estatal de Berlín, ancianas decrépitas son llevadas en carromatos hasta el borde de un estanque de aguas milagrosas, y tras entrar en ellas salen del otro lado, jóvenes y bellas otra vez, para ser conducidas por pajes a unas tiendas donde reciben ricos ropajes, y ya vestidas se entregan de nuevo a la fiesta del mundo en un verde prado donde hay mesas ricamente servidas, y caminos floridos por los que se pierden con amantes tan jóvenes como ellas.

El sueño de la eterna juventud se parece al sueño de la inmortalidad. Las aguas providenciales no sólo devuelven a los viejos las carnes lozanas, sino que el milagro obrará cuantas veces sea necesario, hasta la eternidad. Es lo que pretendía Juan Ponce de León cuando siendo gobernador de Puerto Rico escuchó decir que a leguas de allí se hallaba esa fuente de la juventud urdida en las historias más antiguas: el agua de la vida a la que se llegaba tras atravesar la tierra de la oscuridad, que ya estaba en el Libro de las maravillas del mundo de Juan de Mandeville y en los escritos acerca del Preste Juan.

Soplaron en el oído ambicioso de Ponce de León la noticia de que un cacique anciano había recuperado de tal manera sus fuerzas gracias a aquellas aguas, que pudo emprender de nuevo “todos los ejercicios del hombre, tomar nueva esposa y engendrar más hijos”. Armó entonces una expedición para ir en busca de la fuente maravillosa que le daría juventud eterna, y al mismo tiempo en busca de la riqueza infinita que le depararía la industria de vender juventud embotellada.

No la halló, dice el cronista Fernández de Oviedo, y “fue muy gran burla decirlo los indios y mayor desvarío creerlo los cristianos”; y aunque anduvieron perdidos más de seis meses por pantanos desconocidos, descubrieron en cambio la península de la Florida.

Hoy en día, el mito recurrente del remedio para nunca envejecer parece tomar cuerpo de nuevo. En los centros de investigación y en los laboratorios se trabaja de manera incansable en hallar la nueva piedra filosofal que dará vida sana y robusta por un término de mil años, según los alquimistas modernos más entusiastas.

Ésta es la tarea de la fundación Strategies for Engineered Negligible Senescence (SENS), que busca articular una ingeniería genética que vuelva insignificante el envejecimiento y sea capaz de prolongar radicalmente la longevidad. Fundada por el doctor Aubrey de Grey, genetista británico que antes había presidido la fundación Matusalén, la SENS acaba de concluir en el Queen’s College de la Universidad de Cambridge una conferencia en la que participaron 200 especialistas de todo el mundo en ingeniería de los tejidos, regeneración celular, biomedicina y biogeriatría.
No se trata de buscar en algún paraje lejano una fuente de aguas providenciales, sino de un problema de ingeniería, afirma el doctor de Grey: las claves de la juventud están en identificar y catalogar los cambios moleculares y celulares que traen como consecuencias la degeneración del cuerpo y por tanto la muerte y, una vez debidamente identificados esos cambios, revertirlos. ¿Cuánto tomará llegar a alcanzar una cota de longevidad de mil años? Para algunos de los científicos ésta es una meta exagerada, y hasta fantasiosa.

Pero que en unas cuantas décadas más se pueda detener el envejecimiento lo dan por cierto. Pronto se podrán controlar las enfermedades de los viejos, que son aquellas de carácter neurodegenerativo y las cardiovasculares, así como las que tienen que ver con el debilitamiento muscular y la indefensión frente a las infecciones.

Y el camino para avances futuros ha sido encontrado. Se descubren drogas que ayudan a detener el proceso degenerativo de los tejidos, y se comienza desde ahora a penetrar en el misterio de los códigos genéticos que tienen que ver con la duración de la vida de las células. Ya se ha identificado un gen bautizado como Sirt1, que puede reparar los daños causados por la decadencia de las células y es capaz también de provocar la sustitución de aquellas destinadas a morir a consecuencia del abuso en el consumo de alimentos saturados de grasa, y que causan los males de nuestro tiempo: diabetes, infartos cardiacos, cáncer en el hígado.

Hay, además, otras noticias alentadoras. Está demostrado que al menos en los países desarrollados el promedio de la expectativa de vida ha crecido espectacularmente: hoy se vive dos años más por cada década, cuando apenas hace un siglo el promedio de la existencia de un individuo no pasaba de los 50 años, y en el siglo XIX apenas a los 30 empezaba la etapa de la vejez. Dentro de tres décadas, según cálculo de los científicos reunidos en Cambridge, habrá en el mundo 2 mil millones de personas que habrán alcanzado los 60 años de edad.

Pero no se trata de concebir un mundo poblado por seres decrépitos y achacosos, entregados al sino de padecer enfermedades de viejos. Se tratará de una tercera edad dorada, con atributos de juventud; con viejos, si es que así deberá llamárseles, sanos y vigorosos, capaces de seguir reproduciendo a la especie, como el cacique de la historia que soplaron en el oído calenturiento de Ponce de León.

Por Sergio Ramírez

Cambridge, septiembre 2009.

http://sergioramirez.com
 

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