Chicago, 13 de enero. La terapia de remplazo hormonal provocaría el achicamiento del cerebro en las mujeres de 65 años o más, lo que explica por qué esos medicamentos incrementan los problemas de memoria y pensamiento en estas pacientes, informaron el lunes investigadores estadunidenses.
Los expertos creían que la terapia de remplazo hormonal (TRH), que se sabe aumenta el riesgo de accidentes cerebrovasculares (ACV), podría estar causando lesiones cerebrales sin detectar o “ACV silentes”, que explicarían el mayor riesgo de problemas de memoria.
Pero no fue así, según Laura Coker, del Centro Médico Bautista de la Universidad de Wake Forest, en Carolina del Norte, quien trabajó en uno de dos estudios relacionados, publicados en la revista Neurology.

Por muchos años, los médicos creyeron que la TRH podía proteger a las mujeres de las dolencias crónicas, especialmente la enfermedad cardiaca.

Pero el uso de estas terapias se desplomó en 2002, luego de que un estudio reveló que las TRH podían aumentar el riesgo de cáncer de mama y ovario, ACV y otras enfermedades graves.
Dos estudios cerebrales realizados en la investigación de 2002, que observaron los efectos de la TRH sobre el funcionamiento del cerebro de las mujeres de más de 65 años, mostraron que el estrógeno, con o sin progestina, aumentaba el riesgo de demencia. Coker y sus colegas querían saber por qué.

Los investigadores dieron seguimiento a mil 400 mujeres de 71 a 89 años que habían tomado terapia hormonal por un promedio de cuatro a seis años, usando controles con IRM para ver qué causaba el problema de memoria.

“Observamos muy poca diferencia en el volumen de las lesiones cerebrales en las mujeres que habían tomado estrógeno, comparadas con las que consumían placebo”, dijo Coker en entrevista telefónica.

“No es lo que esperábamos encontrar”, añadió la autora.

Respuesta

La respuesta llegó en un estudio dirigido por Susan Resnick, del Instituto Nacional del Envejecimiento, que halló que las mujeres que recibían terapia hormonal tenían volúmenes cerebrales levemente menores en dos zonas críticas: el lóbulo frontal y el hipocampo.
Ambas regiones cerebrales están involucradas en la memoria y el pensamiento.

“Nuestros hallazgos sugieren que la terapia hormonal en las mujeres posmenopáusicas tiene un efecto negativo sobre estructuras cerebrales importantes que apuntan al funcionamiento normal de la memoria”, declaró Resnick en un comunicado.

El resultado fue más pronunciado en las mujeres que ya tenían algunas señales de deterioro mental antes de comenzar con la TRH.

Coker manifestó que el próximo paso es realizar un estudio de seguimiento con IRM para ver si los cambios en el volumen cerebral son duraderos.

Actualmente, la mayoría de médicos aconsejan que las mujeres que acuden a la TRH para manejar los síntomas de la menopausia usen la menor dosis y durante el menor tiempo posible.
Publicado enInternacional
Dentro de la célula se producen fenómenos que paralizarían de asombro aun a un espectador del funcionamiento de las estrellas, y el jinete-búho hipotético sigue con asombro el camino de los electrones a través de las cadenas proteicas.
 

–Según tengo anotado acá, usted es vicedirector del Inquimae, Instituto de Química, física de los materiales, Medio Ambiente y Energía del Conicet y se dedica a la espectroscopía raman de proteínas y procesos de transferencia de carga. Yo no tengo idea de lo que es eso. Cuénteme.


–Bueno, nuestro interés es analizar cómo funcionan determinadas proteínas que en el organismo tienen funciones de transferencia de electrones. Un ejemplo de eso es la respiración celular, que implica una cadena de reacciones de transferencia electrónica en la cual la última molécula que interviene es el oxígeno.

–Y esa transferencia se produce.

–A través de una cadena muy compleja, en la cual participa una serie de proteínas ancladas a una membrana biológica. Lo que nosotros hacemos es estudiar cada una de esas proteínas y tratar de determinar cómo va cambiando la estructura de esa proteína a medida que va funcionando, cómo va transfiriendo sus electrones, qué cambios tienen que ocurrir para que una proteína reconozca a la otra y ocurra la reacción.

–Bueno, y esa transferencia de electrones ¿qué objeto tiene?

–El truco que utiliza la naturaleza es el siguiente: esa cadena se utiliza para proveer a la célula de la energía necesaria para llevar adelante otros procesos. Es una transducción de energía. Estas moléculas aprovechan la energía que trae en exceso una especie química que dona electrones y van transfiriéndosela. Generalmente hay una especie transportadora entre una y otra.

–¿Y dónde ocurre eso?

–En la pared celular interna de la mitocondria, que es una organela interior de las células. El hecho de que exista una transferencia secuencial de electrones significa que ese electrón se viene cayendo en una cadena de energía, y esa energía en exceso se utiliza en otros procesos, por ejemplo, para enviar protones de un lado a otro de la membrana. Y eso ocurre en contra de lo que sería el gradiente de energía.

–¿Para qué sirve esto?

–Una vez que se transfirieron los protones, queda una diferencia: un exceso de carga positiva que genera una diferencia de potencial. Eso es utilizado por la última de las proteínas de la cadena para crear una molécula que funciona como combustible para el organismo. Es decir que transforma una energía (la electrónica) en otra (química). Son pasos muy complejos.

–Una carrera de obstáculos.

–Sí, y uno de los obstáculos es, por ejemplo, la distancia entre las proteínas: a los electrones no les gusta mucho viajar, entonces hay que optimizar lo que se llama “camino de transferencia de electrones”. Eso requiere toda una modulación de la estructura de la proteína misma. Por otra parte, la cosa es muy compleja. Imagínese la siguiente situación: una proteína le tiene que pasar el electrón que recibió de la anterior a la siguiente, pero tiene que saber que una vez que se lo dio se tiene que ir.

–¿Y cómo lo sabe?

–Nuestra teoría es que una buena parte de la modulación depende del campo eléctrico, que es variable. Gran parte de nuestra investigación se orienta a estudiar la influencia del campo eléctrico en la estructura y el comportamiento de estas proteínas. Lo hacemos con una técnica que se llama espectroscopía raman intensificada por superficie.

–Ahora tiene que explicarme qué es eso...

–Es una técnica vibracional. Todas las moléculas vibran, y cuantos más átomos tenga una molécula, más complejas serán esas vibraciones. Para observarlas, es posible inducir esas vibraciones haciendo que la molécula absorba un fotón (una partícula de luz) infrarrojo y medir cuánta luz se absorbió de determinada longitud de onda y sacar un espectro vibracional. Eso es lo que se llama espectroscopía infrarroja.

–¿Y la raman?

–La raman provee el mismo tipo de información pero en base a un fenómeno físico diferente, que es la reacción inelástica de los fotones con las moléculas, un choque que no es completamente elástico sino que se produce con transferencia de energía. Del fotón a la molécula o de la molécula al fotón. Mi fuente de fotones va a ser un láser, que es monocromático. La luz que salga va a tener la componente de mi láser (si el láser es verde, será verde) pero va a haber una mínima fracción que no será verde, porque si esos fotones perdieron energía o ganaron energía estarán corridos al rojo o al azul. Es energía que la molécula ganó o perdió.

–Los fotones se mezclaron en todas las charlas que tuve hoy y me generaron siempre la misma pregunta... ¿Existen los fotones?

–Bueno, es una teoría... Uno puede describir a la luz en base a la teoría corpuscular...

–¿Pero qué piensa usted?

–Yo pienso que no se puede describir de una forma ni de la otra sino que uno utiliza uno u otro modelo de acuerdo con el problema que quiera solucionar.

–Pero en la realidad, en el mundo, ¿existen esas bolitas sin masa?

–No, existe un modelo que nos permite avanzar en el camino del conocimiento. Pero son problemas que exceden nuestra capacidad de comprensión.

–¿Y los electrones? ¿Existen como existe una mesa?

–También tienen esa dualidad onda-partícula.

–Pero pensando macro...

–Creo que sí existen.

–Bueno. Usted, con este sistema espectroscópico, estudia el comportamiento de una molécula...

–Claro. Ese sistema me permite, por ejemplo, inmovilizar una proteína sobre un electrodo metálico que está nanoestructurado, y a esa superficie, a su vez, le hago una modificación química que me permite crear un sistema biomimético (es decir, que se aproxima a un sistema biológico). Sobre esa superficie puedo inmovilizar mi proteína, con el electrodo controlo el campo eléctrico y con el sistema espectroscópico puedo mirar a tiempo real qué es lo que pasa con los electrones...

–Quisiera volver al tema de los electrones que se van transfiriendo, porque me parece que los procesos que ocurren al interior de las células son verdaderamente apabullantes. Yo tengo proteínas embebidas en la membrana interna de una mitocondria, viene algo de afuera que le transfiere un electrón a la primera. ¿Cómo lo hace?

–El grueso de la transferencia electrónica en sistemas biológicos es de larga distancia... se forman como autopistas para estos electrones que viajan por ellas de molécula en molécula y en general van perdiendo energía, que se disipó como calor o se utilizó para hacer algún trabajo, que puede ser, como le había dicho antes, la traslocación de protones, y después, debe volver al estado original, para estar lista para realizar un nuevo proceso. Ese electrón en exceso, entonces, se lo pasa a la siguiente. Que a su vez traslocará protones y se la pasará a la otra. Así hasta llegar a la última, la enzima terminal, que será la que finalmente reducirá el oxígeno. El oxígeno que nosotros respiramos se reduce a agua en la última instancia de esa cadena. Ese oxígeno se une a un centro metálico de la última proteína y los electrones irán viajando hasta llegar al centro metálico, entran de a uno, toman protones y se transforma en agua.

–O sea que la función del oxígeno que respiramos es transformarse en agua y proveer de agua a la célula.

–No. En realidad la reducción del oxígeno al agua no es un objetivo en sí mismo sino un efecto colateral de esta transducción energética electroprotónica.

–Pero sin el oxígeno no podríamos hacerlo.

–Nosotros no. Pero otros organismos sí, los que utilizan otro agente químico como último aceptor. No todos los organismos respiran oxígeno.

–Todo esto es bastante impresionante. ¿En cuánto tiempo ocurre todo ese proceso?

–Milisegundos.

–Y eso está ocurriendo en todas las células del cuerpo, miles de veces por segundo...

–Además, por supuesto, todas las proteínas se van degradando y deben ser repuestas. Nuestro interés, entonces, es ver cómo funciona esto desde el punto de vista fisicoquímico para hacer que esas proteínas hagan lo que nosotros queremos que hagan y no lo que la naturaleza les impone.

–¿Por ejemplo?

–Construir sensores basados en las mismas proteínas. Si nosotros somos capaces de determinar cómo interactúa una proteína con una superficie y de descubrir qué condiciones deben darse para que la transferencia sea óptima, entonces podemos construir un dispositivo donde esa proteína se ocupe de medir peróxido de hidrógeno en algunas soluciones.

–Le diré que esto es muy interesante, pero frente al espectáculo que me acaba de describir...

–Bueno, ahí apenas si tenemos mérito. Eso lo hizo todo la naturaleza.

 Por Leonardo Moledo
Publicado enInternacional



Chicago. Científicos de Estados Unidos encontraron la forma de levitar objetos muy pequeños utilizando extrañas fuerzas de mecánica cuántica y dijeron este miércoles que podrían utilizarla para ayudar a construir pequeñas máquinas de nanotecnología.

Afirmaron que habían detectado y medido una fuerza que entra en acción a nivel molecular utilizando ciertas combinaciones de moléculas que se repelen unas a otras.

La repulsión puede ser utilizada para mantener a las moléculas en el aire, en esencia hacerlas levitar, creando virtualmente partes libres de fricción para pequeños artefactos, explicaron los investigadores.

Federico Capasso, físico aplicado de la universidad de Harvard en Massachusetts, cuyos estudios aparecen en la revista Nature, dijo que cree que la detección de esta fuerza abre la posibilidad para una nueva generación de artefactos diminutos.

El equipo, que incluye a investigadores del Instituto Nacional de Salud, aún no ha levitado un objeto, pero Capasso dijo que ahora saben cómo hacerlo. "Este es un experimento que estamos seguros que funcionará", señaló. El grupo ya comenzó los trámites para conseguir una patente.

"Al reducir la fricción que dificulta el movimiento y contribuye al desgaste y erosión, la nueva técnica otorga bases teóricas para mejorar la maquinaria a nivel microscópico e incluso molecular", explicó el médico Duan Alexander del Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano, NIH.

"La emergente tecnología de nanomecánica tiene el potencial de mejorar la medicina y otros campos", expuso Alexander en un comunicado.

El descubrimiento involucra mecánica cuántica, cuyos principios determinan la naturaleza de las partículas más pequeñas.

Al alterar y combinar las moléculas, se podrían inventar diminutas máquinas para utilizarlas en cirugías, fabricación de alimentos, combustibles y en mejorar la velocidad de los computadores.

El descubrimiento surgió del trabajo previo de Capasso como vicepresidente de investigación física de los laboratorios Bell, brazo del fabricante de equipos de telecomunicación Lucent Technologies, ahora Alcatel-Lucent.

"Comencé a pensar cómo puedo usar estas exóticas fuerzas de la mecánica cuántica en la tecnología", dijo en una entrevista telefónica.

Bell había estado trabajando en nuevos aparatos conocidos como Micro Sistemas Electromecánicos (MEMS, por sus siglas en inglés), la tecnología que se usa en los sensores de las bolsas de aire para medir la desaceleración de los vehículos.

"Comenzamos a jugar con la nanomecánica o micromecánica", subrayó Capasso.

El sabía que a medida que los aparatos se vuelven cada vez más pequeños, se convierten en víctimas de lo que se conoce como el efecto Casimir, una fuerza de atracción que aparece cuando dos superficies metálicas muy pequeñas se aproximan a distancias muy cortas.

En objetos muy pequeños, esta fuerza puede provocar que las partes móviles se adhieran, un efecto conocido como fricción estática.

Un equipo ruso había predicho que esta fuerza podría ser revertida utilizando la combinación correcta de materiales.

Para el experimento de Capasso, el equipo sumergió una esfera bañada en oro en un líquido y midió la fuerza mientras la esfera era atraída hacia una placa metálica y luego era repelida desde una placa hecha de sílice.

Capasso dijo que la levitación es lo próximo. "Sólo tenemos que hacerlo", afirmó.

Publicado enInternacional
Viernes, 02 Enero 2009 16:02

Faltan normas éticas para robots

Los robots no están por llegar: ya están aquí, pero, en vez de dominar a la humanidad con su lógica y su fuerza superiores, amenazan con crear una subclase de personas aisladas del contacto humano.
 
Es necesario supervisar y controlar mediante normas éticas el creciente número de robots en casa, para restringir su uso en escenarios delicados, como el cuidado de bebés, la atención a ancianos y la guerra, advierte un destacado científico.
Se estima que las ventas de robots para servicio profesional y personal en todo el planeta han llegado a 5.5 millones de unidades este año, y se prevé que alcancen más del doble –11.5 millones– hacia 2011. Algunos ayudan a profesionistas ocupados a entretener a los niños; otros alimentan y bañan a ancianos y discapacitados. Sin embargo, hay poco o ningún control sobre su uso.
 
El profesor Noel Sharkey, experto en inteligencia artificial de la Universidad de Sheffield, Inglaterra, advierte que los robots actúan en situaciones potencialmente delicadas que podrían conducir al aislamiento y la falta de contacto humano, debido a la tendencia a dejarlos solos con las personas a su cargo durante periodos prolongados.
 
“Necesitamos trazar normas para poner límite al contacto con robots –afirma. Algunos robots diseñados para cuidar niños son ahora tan seguros que los padres pueden dejar a sus hijos con ellos durante horas, o incluso días.”
 
Más de una docena de compañías con sede en Japón y Sudcorea fabrican robots de “compañía” y cuidado de niños. Por ejemplo, NEC ha probado en infantes su bonito robot personal PaPeRo, que vive en la casa con la familia, reconoce los rostros, puede imitar la conducta humana y ser programado para contar chistes mientras explora la casa. Muchos robots están diseñados como juguetes, pero pueden asumir papeles de cuidado de los menores vigilando sus movimientos y comunicándose con un adulto ubicado en otra habitación, o incluso en otro edificio, mediante una conexión inalámbrica de computadora o teléfono móvil.
 
“La investigación sobre robots de servicio ha mostrado que los niños se relacionan estrechamente con ellos y les cobran apego; en la mayoría de los casos prefieren un robot a un osito de peluche –comentó el profesor Sharkey. La exposición por periodos breves puede brindar una experiencia amena y entretenida, que despierta interés y curiosidad. Sin embargo, por la seguridad física que proporcionan los robots cuidadores, se puede dejar a los niños sin contacto humano durante muchas horas al día o tal vez durante varios días, y no se conoce el posible impacto sicológico de los diversos grados de aislamiento social sobre el desarrollo.”
 
Para cuidar de los ancianos se desarrollan robots menos juguetones. Secom fabrica una computadora llamada My spoon (Mi cuchara), que ayuda a discapacitados a tomar alimentos de una mesa. Sanyo ha construido una bañera robot eléctrica que lava y talla automáticamente a una persona que padece discapacidad motriz.
“En el otro extremo del espectro de edades, el incremento de los ancianos en muchos países ha disparado el desarrollo de robots para cuidarlos”, apunta Sharkey. “Estos robots ayudan a los ancianos a ser independientes en sus casas, pero su presencia conlleva el riesgo de dejarlos bajo el cuidado exclusivo de las máquinas, sin contacto humano suficiente. Los ancianos necesitan este contacto, que sólo pueden ofrecerles los cuidadores humanos y las personas que realizan tareas cotidianas para ellos.”
 
En la revista Science, Sharkey hace un llamado a adoptar normas éticas para cubrir todos los aspectos de la tecnología robótica, no sólo en el hogar y en el lugar de trabajo, sino también en el campo de batalla, donde se despliegan robots letales como los aviones no tripulados Predator, armados de misiles, que se usaron en Irak y Afganistán. El proyecto estadunidense Sistemas Futuros de Combate apunta a utilizar robots como “multiplicadores de fuerza”, con los cuales un solo soldado podría lanzar ataques terrestres y aéreos en gran escala con un ejército de androides. “Los robots de cuidado y de guerra representan sólo dos de muchas áreas problemáticas desde el punto de vista ético que pronto surgirán por el rápido incremento y la creciente diversidad de las aplicaciones robóticas”, advierte el profesor Sharkey. “Científicos e ingenieros que trabajan en robótica deben tener en cuenta los peligros potenciales de su trabajo, y se requiere un debate público internacional para adoptar políticas y normas destinadas a la aplicación ética y segura.”
 
El llamado a controlar los robots se remonta a la década de 1940, cuando el escritor de ciencia ficción Isaac Asimov trazó sus famosas tres leyes de la robótica. La primera ordenaba que los robots no debían dañar a las personas; la segunda, que debían obedecer el mando humano, siempre y cuando no quebrantaran la primera ley, y la tercera, que debían evitar dañarse a sí mismos en tanto ello no entrara en conflicto con las otras dos leyes.
 
Asimov escribió una colección de cuentos llamada Yo, Robot, que abordaba el tema de las máquinas y la moral. Quería contrarrestar la larga historia de recuentos ficticios sobre autómatas peligrosos –desde el Golem judío hasta el Frankenstein de Mary Shelley– y creó sus tres leyes como recurso literario para explotar las cuestiones éticas que surgen de la interacción humana con seres inteligentes no humanos. Sin embargo, las predicciones de finales del siglo XX relativas al ascenso de máquinas investidas de una inteligencia artificial superior no se han cumplido, si bien los científicos de la robótica han dotado a sus protegidos mecánicos de rasgos casi inteligentes, como el reconocimiento del habla simple, la expresión emocional y el reconocimiento de rostros.
 
El profesor Sharkey cree que es necesario controlar incluso a los robots tontos. “No sugiero, como Asimov, poner reglas éticas a los robots, sino sólo tener lineamientos sobre la forma de utilizarlos. Los actuales ni siquiera alcanzan el adjetivo de tontos. Si creyera que son superiores en inteligencia, no tendría estas preocupaciones. Son máquinas bobas, no mucho más brillantes que la lavadora promedio, y ése es el problema.”

Steve Connor (The Independent)
Traducción: Jorge Anaya
Publicado enInternacional

Río de Janeiro, 23 de diciembre. Los presidentes de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, y de Francia, Nicolas Sarkozy, firmaron hoy aquí un tratado de asociación estratégica que incluye la construcción de cuatro submarinos convencionales y uno a propulsión nuclear, que definieron como “histórico”.

Brasil adquirirá cuatro submarinos convencionales modelo Scorpenes, a diesel, y Francia cooperará en el desarrollo de submarino con armamento convencional, que recibirá en Brasil un motor de propulsión nuclear y, según el gobierno local, estará operando en 2024.

El valor del negocio no fue revelado, pero medios de prensa se remiten a fuentes militares para afirmar que llegaría a 6 mil 500 millones de euros (unos 9 mil millones de dólares).

El acuerdo sobre los submarinos forma parte del plan de acción del tratado de asociación estratégica Brasil-Francia firmado hoy por Lula y Sarkozy, que prevé además la compra de 50 helicópteros por mil 899 millones de euros (unos 2 mil 640 millones de dólares) a ser montados en Brasil por la empresa Helibras, e incluye la transferencia de tecnología francesa.

Según Lula, la ayuda de Francia en la transferencia de tecnología de punta constituye un paso importante para ampliar la capacidad militar de Brasil y permitirle al país proteger en forma más eficiente sus riquezas naturales, como la foresta amazónica, las reservas de agua potable y los gigantescos yacimientos de petróleo en aguas profundas, a 300 kilómetros de la costa.

“La cooperación en defensa le permitirá a Brasil dar el salto tecnológico necesario para restructurar sus fuerzas armadas y poner en vigencia su nueva estrategia de defensa. Brasil siempre agradecerá al gobierno francés su comprensión y por querer construir una asociación y no sólo una relación de mercado”, afirmó.

A su vez, Sarkozy aseguró a Lula que Francia también se dispone a colaborar con Brasil en el área espacial y en la reanudación del proyecto de construcción de centrales atómicas para generar electricidad, paralizado desde hace varios años, pero que el actual gobierno planea reactivar.

El presidente francés afirmó que los acuerdos firmados hoy “son consecuencia de la voluntad de Brasil y Francia de aliarse para favorecer la paz y la seguridad en el mundo”.

Sarkozy afirmó que la ayuda de su país para que Brasil construya su primer submarino nuclear es “una decisión histórica” que ayudará a convertir el país sudamericano en “una potencia militar”, pero enfatizó que “un Brasil poderoso es un elemento de estabilidad para el mundo”.

Los acuerdos anunciados hoy confirman la creciente importancia de Francia como suministrador de equipos bélicos a Brasil. En los últimos cinco años, las compras brasileñas de armamentos franceses aumentaron 175 por ciento, mientras que las de equipos estadunidenses se incrementaron solamente 38 por ciento.

La participación francesa podría aumentar aún más, si Dassault sale ganadora de la licitación abierta por la Fuerza Aérea Brasileña (FAB) para adquirir 36 nuevos aviones caza. Los Rafale fabricados por Dassault están entre los tres finalistas de la licitación, conjuntamente con los F-18 E/F, de la estadunidense Boeing, y el Gripen, de la sueca Saab.

Además de los acuerdos en el sector de defensa, Lula y Sarkozy firmaron nuevos convenios de cooperación económica y comercial y en las áreas de educación y ambiente que incluye la creación de un Centro Francobrasileño de Biodiversidad Amazónica.

En otro orden, Carla Bruni, esposa del presidente Sarkozy, aprovechó la visita a Brasil para visitar una favela en las colinas de Copacabana, en Río de Janeiro. La ex modelo se reunió previamente con los responsables de un desfile organizado por una asociación que trabaja con las mujeres de las favelas. La víspera visitó un hospital.
 

Publicado enInternacional
Viernes, 19 Diciembre 2008 08:47

Problemas, fascinaciones y oportunidades

Hace 30 años la humanidad tenía un problema, la ciencia tenía una fascinación y la industria tenía una oportunidad. Nuestro problema era la injusticia. Las masas de hambrientos crecían y al mismo tiempo la cantidad de campesinos y agricultores menguaba. La ciencia, mientras tanto, estaba fascinada por la biotecnología, la idea de que podríamos manipular genéticamente los cultivos y el ganado (y la gente) para insertarle características que supuestamente superarían todos nuestros  problemas.

La industria de los agronegocios vio la oportunidad de extraer las enormes ganancias latentes en toda la cadena alimentaria. Pero el sistema alimentario tremendamente descentralizado les impedía llenarse los bolsillos. Para remediar esta enojosa situación había que centralizarlo.

Todo lo que la industria tuvo que hacer fue convencer a los gobiernos de que la revolución biotecnológica podía poner fin al hambre sin hacer daño al ambiente. Pero, dijeron, la biotecnología era una actividad con demasiado riesgo para pequeñas empresas y demasiado cara para investigadores públicos. Para llevar esta tecnología al mundo, los fitomejoradores públicos tendrían que dejar de competir con los fitomejoradores privados. Los reguladores y controles antimonopolios tendrían que mirar para otro lado cuando las empresas de agroquímicos se apoderaran de las empresas de semillas, que a su vez compraron otras empresas de semillas. Los gobiernos tendrían que proteger las inversiones de las industrias otorgándoles patentes, primero sobre las plantas y luego sobre los genes. Las reglamentaciones de inocuidad para proteger a los consumidores, ganadas arduamente en el transcurso de un siglo, tendrían que rendirse ante los alimentos y medicamentos modificados genéticamente.

La industria obtuvo lo que quiso. De las miles de compañías de semillas e instituciones públicas de mejoramiento de cultivos que existían 30 años atrás, ahora sólo quedan 10 trasnacionales que controlan más de dos tercios de las ventas mundiales de semillas, que están bajo propiedad intelectual. De las docenas de compañías de plaguicidas que existían hace tres décadas, 10 controlan ahora casi 90 por ciento de las ventas de agroquímicos en todo el mundo. De casi mil empresas biotecnológicas emergentes hace 15 años, 10 tienen ahora los tres cuartos de los ingresos de esa industria. Y seis de las empresas líderes en semillas son también seis de las líderes en agroquímicos y biotecnología.
En los pasados 30 años, un puñado de compañías ganaron el control sobre una cuarta parte de la biomasa anual del planeta (cultivos, ganado, pesca, etcétera), que fue integrada a la economía de mercado mundial.

Actualmente, la humanidad tiene un problema, la ciencia tiene una fascinación y la industria tiene una oportunidad. Nuestro problema es el hambre y la injusticia en un mundo de caos climático. La ciencia tiene una fascinación con la convergencia tecnológica a escala nanométrica, que incluye la posibilidad de diseñar nuevas formas de vida desde cero. La oportunidad de la industria radica en las tres cuartas partes de la biomasa del mundo que, aunque se usa, permanece fuera de la economía de mercado global.

Con la ayuda de nuevas tecnologías, la industria cree que cualquier producto químico que hoy es fabricado a partir del carbono de combustibles fósiles puede hacerse a partir del carbono encontrado en las plantas. Además de cultivos, las algas de los océanos, los árboles de la Amazonia y el pasto de las sabanas pueden ofrecer materias primas (supuestamente) renovables para alimentar a la gente, hacer combustibles, fabricar aparatos y curar enfermedades, a la vez que eludir el calentamiento global. Para que la industria haga realidad esta visión, los gobiernos deben aceptar que esta tecnología es demasiado cara. Convencer a los competidores de que corren demasiado riesgo. Hay que desmantelar más reglamentos y aprobar más patentes monopólicas.

Y tal como ocurrió con la biotecnología, las nuevas tecnologías no tienen por qué ser socialmente útiles o técnicamente superiores (es decir, no tienen por qué funcionar) para ser rentables. Todo lo que tienen que hacer es eludir la competencia y las alternativas y coaccionar a los gobiernos para que se abandonen a su control. Una vez que el mercado está monopolizado, poco importa cuáles son los resultados de la tecnología.

Por, Pat Mooney. Premio Nobel Alternativo y director del Grupo ETC
El texto prologa el informe ¿De quién es la naturaleza?: el poder corporativo y la frontera final en la mercantilización de la vida, disponible en www.etcgroup.org
Publicado enInternacional
Claude Lévi-Strauss, uno de los intelectuales más relevantes del siglo XX, destacado antropólogo y padre del enfoque estructuralista de las ciencias sociales, que ha influido de manera decisiva en la filosofía, la sociología, la historia y la teoría de la literatura, cumple mañana 100 años de vida. A pesar de su longevidad e intensa actividad intelectual desde antes de la Segunda Guerra Mundial, Lévi-Strauss, miembro de la Academia de Francia desde 1973, goza de buena salud y se mantiene lúcido, como relató a la prensa el director del museo Quai Branly de París, Stéphane Martin, institución que alberga un teatro con el nombre del célebre antropólogo.

Francés nacido en Bruselas el 28 de noviembre de 1908, este centenario humanista es hijo de un judío agnóstico de origen alsaciano que le educó en un ambiente artístico, aunque terminó cursando estudios de Derecho y Filosofía en la Sorbona de París. El autor de Mythologiques ejerció como profesor de esta última disciplina hasta que recibió una invitación de Marcel Mauss, padre de la etnología francesa, para ingresar en el recién creado departamento de etnografía.

Fue así como despertó en Lévi-Strauss la curiosidad por una materia en la que desarrollaría una brillante carrera y que le ha concedido un "lugar preeminente entre los investigadores del siglo XX", explicó el profesor de Antropología Social de la Universidad Complutense de Madrid Rafael Díaz Maderuelo.

Entre los Bororo y los nambikwara

Su nueva vocación le llevó a aceptar un puesto como profesor visitante en la universidad brasileña de Sao Paulo, de 1935 a 1939, estancia que le posibilitó llevar a cabo trabajos de campo en el estado amazónico de Mato Grosso y en la Amazonía. Allí realizó estancias esporádicas entre los bororo, los nambikwara y los tupi-kawahib, experiencias que le orientaron definitivamente como profesional de la antropología, campo en el que su trabajo aún hoy "sigue siendo válido para la mayoría de los antropólogos", señaló Díaz Maderuelo sobre el autor de El pensamiento salvaje.

Tras regresar a Francia, en 1942 se trasladó a Estados Unidos como profesor visitante en la New School for Social Research de Nueva York, antes de un breve paso por la embajada francesa en Washington como agregado cultural. De vuelta a París, fue nombrado director asociado del Museo del Hombre y se convirtió después en director de estudios en la École Pratique des Hautes Études, entre 1950 y 1974, trabajo que combinó con su enseñanza de antropología social en el Collège de France, hasta su jubilación en 1982, al tiempo que dirigía el Laboratorio de Antropología Social.

La teoría de la alianza

Hijo intelectual de Émile Durkheim y de Mauss, e interesado por la obra de Karl Marx, por el psicoanálisis de Sigmund Freud, la lingüística de Ferdinand Saussure y Roman Jakobson, el formalismo de Vladimir Propp y un largo etcétera, es además un apasionado de la música, la geología, la botánica y la astronomía. Las aportaciones más decisivas del trabajo de Lévi-Strauss se pueden resumir en tres grandes temas: la teoría de la alianza, los procesos mentales del conocimiento humano y la estructura de los mitos.

La teoría de la alianza defiende que el parentesco tiene más que ver con la alianza entre dos familias por matrimonio respectivo entre sus miembros que, como sostenían algunos antropólogos británicos, con la ascendencia de un antepasado común. Para Lévi-Strauss, no existe una "diferencia significativa entre el pensamiento primitivo y el civilizado", señaló Díaz Maderuelo, pues la mente humana "organiza el conocimiento en parejas binarias y opuestas que se organizan de acuerdo con la lógica" y "tanto el mito como la ciencia están estructurados por pares de opuestos relacionados lógicamente".

Comparten, por tanto, la misma estructura, sólo que aplicada a diferentes cosas. Respecto a los mitos, el intelectual sostiene desde la reflexión sobre el tabú del incesto, que el impulso sexual puede ser regulado gracias a la cultura. "El hombre no mantiene relaciones indiscriminadas, sino que las piensa previamente para distinguirlas. Desde ese momento ha perdido su naturaleza animal y se ha convertido en un ser cultural", comentó Díaz Maderuelo.

Para Lévi-Strauss, las estructuras no son realidades concretas, sino más bien modelos cognitivos de la realidad que sirven al hombre en su vida cotidiana. Las reglas por las que las unidades de la cultura se combinan no son producto de la invención humana y el paso del animal natural al animal cultural -a través de la adquisición del lenguaje, la preparación de los alimentos, la formación de relaciones sociales, etc.- sigue unas leyes ya determinadas por su estructura biológica.

EFE - París - 27/11/2008
Publicado enInternacional
 "Por la ciencia, como por el arte, se va al mismo sitio: a la verdad". Un enorme azulejo con esta cita de Gregorio Marañón preside la estación madrileña de metro que lleva su nombre. A unos metros de allí, en la Residencia de Estudiantes, un hombre, más irónico y menos optimista, piensa algo parecido. Es el filósofo francés Edgar Morin, que el jueves pasó por Madrid para cerrar la Semana Marañón con una conferencia sobre la ética y los valores en el siglo XXI.

Nacido en 1921, este parisiense de origen sefardí llamado realmente Edgar Nahum, ha estado en las suficientes batallas -la liberación de París, su expulsión del Partido Comunista, mayo del 68- como para saber si esos valores han cambiado con el milenio. "Lo que cambia es la propia idea del bien y del mal. El siglo XX ha dado todo el sentido a la frase de que el infierno está empedrado de buenas intenciones". Morin ha acuñado el concepto "ecología de la acción" para subrayar la distancia entre teoría y práctica. La política es, dice, uno de los grandes caladeros de esa contradicción: "La invasión de Irak pretendía combatir el terrorismo y ha provocado una escalada terrorista. Y el comunismo: millones de militantes convencidos de trabajar por la emancipación de la humanidad sin saber que lo hacían por una nueva forma de esclavitud", apunta el autor de títulos como Introducción al pensamiento complejo (Gedisa) y de los cuatro volúmenes de El método (Cátedra).

Morin propone introducir en la moral la idea de contradicción: "Puede haber dos imperativos morales con la misma fuerza pero antagónicos. En algunos pueblos árabes conviven la moral de la hospitalidad y la de la venganza. Ambas son sagradas. Uno de mis maestros contaba la historia de un hombre asesinado por un rival. Al anochecer, el asesino pidió hospitalidad en casa de la viuda. Ésta lo acogió, pero por la mañana lo mató". Respecto a la superioridad de los valores occidentales, el pensador advierte contra el eurocentrismo y pone el ejemplo de la medicina tradicional china. Para Morin, la aportación de Occidente es incontestable por dos vías: la ciencia y la crítica, es decir, las vacunas y los disidentes. "El rechazo a Europa", explica, "se entiende porque colonizó el mundo. Pero Occidente no sólo generó la colonización, también generó sus antídotos. Produjo a Hernán Cortés, pero también a Bartolomé de las Casas. Los derechos de la mujer son buenos para las musulmanas. Eso sí, no podemos imponerlos".

El problema es legislar sobre cuestiones morales. La idea de contradicción que él propone casa mal con una ley igual para todos: "No podemos deducir un bien colectivo a partir de uno individual". Temas como el aborto encarnan esos dilemas: "Ahí entran en juego tres derechos: el de la mujer a su autonomía, el de la sociedad a controlar su demografía y el del embrión. ¿A partir de qué momento somos humanos? No hay respuesta clara. ¿Qué hacer? En Francia se privilegió, y estoy de acuerdo, el derecho de la mujer. En China, el de la sociedad, y de forma negativa. Finalmente, el embrión tiene ya existencia. No estoy de acuerdo con la Iglesia, pero lo que eliminamos no es un objeto, es un ser vivo. Es una elección que apoyo, pero hay que ser consciente de lo que supone".

En la Semana Marañón, dedicada al humanismo en la medicina, se impone una pregunta: ¿debe la ciencia hacer todo lo que puede hacer? Para Morin, hay que distinguir entre curar y "perfeccionar". No es lo mismo querer un hijo para salvar a su hermano que quererlo con ojos azules. Con todo, matiza, "estamos en un periodo muy primitivo de la genética". ¿La filosofía está a la altura de esa revolución? ¿Es la ciencia la filosofía de hoy? "Rotundamente, no. Nos preguntamos por qué el progreso ha producido las armas de destrucción masiva. Pues porque la ciencia moderna se desarrolló a partir de la separación entre los hechos objetivos, de los que se ocupa ella, y los valores, que quedan para la religión y la filosofía. Fue el precio que hubo que pagar para que la ciencia sea autónoma. Pero los científicos no tienen ningún medio para controlar su propia obra". Hasta ahora, esa laguna la ha llenado la vieja moral: con seres humanos no se experimenta. "Son derechos que habría incluso que ampliar a los animales torturados en laboratorios y granjas".

¿Y qué hay de la filosofía? "Es víctima de la separación entre la cultura científica y la humanista. Son escasos los filósofos al día en cuestiones científicas. Prefieren comentar a Platón. Cuando se interesan por la vida no tienen conocimientos para juzgar. Ahí está Sartre, que se equivocó sobre el estalinismo. O Foucault, que dijo que la revolución de Jomeini era progresista".

A los 40 años de una revolución más efímera, la de mayo del 68, Edgard Morin, uno de sus grandes cronistas, defiende las dos primeras semanas de revuelta: "Expresaron una aspiración que recorre la historia de la humanidad desde el anarquismo (libertad), el socialismo (justicia) y el comunismo (igualdad). Además de una explosión adolescente, hubo algo especial: la gente se hablaba en las calles de París, cosa que nunca hace, y las consultas de los psiquiatras se vaciaron. Todos curados. Luego la revuelta degeneró y la gente volvió al psiquiatra. Pero la aspiración sigue. Viviremos otros mayos del 68". Lo dice con una sonrisa, sorprendido casi por el optimismo de un hombre que, a sus 87 años, todavía hace planes de futuro.

JAVIER RODRÍGUEZ MARCOS - Madrid - 15/11/2008
Publicado enInternacional
La Historiografía en el siglo XX. Historia e historiadores entre 1848 y ¿2025?

 

Edición 2010. Formato: 17 x 24 cm, 220 páginas
P.V.P:$25.000  ISBN:978-958-8454-17-7

 

Reseña:

La historiografía en el siglo XX. Historia e historiadores entre 1848 y ¿2025?, es una punzante obra que nos invita al abordaje del complejo tema de la historia de la historiografía del siglo XX, vista como unidad global, analizada desde un punto de vista genuinamente crítico.

Es ésta una renovada historia de la historiografía, ni positivista ni puramente enunciativa y monográfica, apta para elaborar los diversos modelos explicativos que requiere abordar el complejo campo de investigación de lo que ha sido la historiografía en el mundo, en los diferentes períodos por considerar.

Su autor, situado en la perspectiva del largo siglo XX historiográfico aún en curso, ubicado en el horizonte braudeliano de la extensa duración histórica y sostenido en los aportes de la Filosofía, la Sociología, la Lingüística, la historia de las ciencias de los últimos 150 años, propone un diagnóstico en verdad crítico de la contribución generada en las últimas 15 décadas por aquellos que, en un esfuerzo por entender el presente para poder participar en la construcción de un futuro diferente y mejor, acuden al estudio del pasado, autobautizándose precisamente con el noble término de historiadores.

 

Carlos Antonio Aguirre Rojas. es Doctor en Economía por la UNAM y ha realizado investigaciones posdoctorales en Historia en la École des Hautes Études en Sciences Sociales de París. Nació en la Ciudad de México en 1955. Organizador de las Primera Jornadas Braudelianas Internacionales (México, 1991). Sus artículos han sido traducidos al portugués, inglés, francés, italiano, alemán, ruso y chino. Desde hace más de veinte años contribuye a la difusión didáctica de metodologías de historia crítica, de Marx a Edward Thompson, pasando por Bloch, Benjamin, Elias y Ginzburg. Fue nombrado Directeur d’Etudes en la Maison des Sciences de l’Homme en seis ocasiones y profesor invitado en universidades de Francia, Estados Unidos, Cuba, Perú, Guatemala, Colombia, entre otros países

 

Tienda Virtual:http://www.desdeabajo.info/libreria-virtual/8/404.html

 

 

Informes-Pedidos:



Transv 22 N 53D-42. Int 102 (Bogotá)

Carrera 48 N 59-52 Of. 105 (Medellín)

E-mail: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. (todas las ciudades)

Teléfonos: 345 18 08 / 217 89 92 (Bogotà y otras ciudades) / 291 09 69 ( Medellìn)

Whatsapp: 3204835609

Facebook : http://bit.ly/2bwXbER

 

 

Página 56 de 56