¿Qué diría Einstein sobre las ondas gravitacionales?

Hace más de 100 años, la Teoría de la Relatividad General de Albert Einstein predijo la existencia de las ondas gravitacionales que surgen cuando dos objetos masivos del espacio sideral chocan entre sí y producen una serie de temblores y olas en el espacio tiempo. Hoy, la ciencia logró comprobarlas pero, ¿qué nos diría el famoso físico sobre la detección de este fenómeno?

 

“Es una situación muy curiosa porque Einstein no las buscaba, sino que la ciencia las identificó como una consecuencia de su ecuación, pero creo que finalmente estaría muy contento”, dijo en entrevista para UNAM Global William Lee Alardín, investigador del Instituto de Astronomía.

 

De hecho, varios científicos y hasta él mismo dudaron sobre su existencia o sólo un artefacto de las matemáticas, porque en aquella época todos pensaban que este fenómeno era imposible de comprobar, detalló el también coordinador de la Investigación Científica de la Máxima Casa de Estudios.

 

Al respecto, Einstein escribió un artículo que negaba su existencia, sin embargo, nunca fue aceptado. Resultó que en este caso se equivocó, las ondas son reales, además tienen energía y una consecuencia sobre los objetos que los producen, añadió el académico.

 

Finalmente, creo que el físico estaría satisfecho porque se trata de una consecuencia de su teoría que embona muy bien con varios planteamientos que han sido comprobados a lo largo de la historia, algunas antes de que él muriera. Sin duda, estaría proponiendo nuevas formas de usarlas para aprender más, añadió Lee Alardín.

 

La detección de ondas gravitacionales y luz

 

A 130 millones de años luz de la Tierra, dos estrellas de neutrones (cenizas estelares que típicamente concentran 1.4 veces la masa del Sol en un radio de 10 kilómetros) se fusionaron violentamente y produjeron una señal intensa en ondas gravitacionales, y de manera simultánea, un destello de rayos gamma.

 

Este fenómeno interestelar fue detectado desde la Tierra a través de los observatorios The Laser Interferometer Gravitational-Wave Observatory (LIGO) y VIRGO, el pasado 17 de agosto. Además, el satélite espacial FERMI identificó de forma simultánea un destello de rayos gamma.

 

Tras esta observación, una cascada de detecciones desde distintos observatorios en la Tierra identificaron horas más tarde la contraparte en luz visible en la galaxia NGC 4993.

 

Sobre este descubrimiento (ondas gravitacionales y luz al mismo tiempo) William Lee apuntó que se obtendrá información sin precedentes.

 

La detección se publicó en múltiples artículos, entre ellos, uno en la revista Nature por un equipo de astrónomos de nueve países, encabezado por Eleonora Troja del Centro Goddard de Vuelos Espaciales de la NASA en Greenbelt, Maryland, Estados Unidos, donde participaron Alan Watson y William Lee, investigadores del Instituto de Astronomía.

 

Una ventana al Universo

 

En los últimos dos años ya se habían detectado ondas gravitacionales provenientes de la fusión de dos agujeros negros, pero ninguno de esos casos produjo luz al mismo tiempo, explicó Lee Alardín.

 

En esta última detección, los astrónomos concluyeron que al colapsar las dos estrellas de neutrones emitieron una serie de rayos moviéndose a la velocidad de la luz, desde los gamma hasta los infrarrojos.

 

Esta observación les permitió a los astrónomos detectar el fenómeno llamado kilonova, que da lugar a la formación de elementos químicos complejos de la tabla periódica, entre ellos el oro y el platino. Así, confirmaron que estas estrellas son uno de los principales productores de materiales pesados en el Universo.

 

“Si pudiera felicitar a Einstein lo haría, porque el concepto de haber planteado la Teoría de la Relatividad General fue un brinco intelectual impresionante de lo que había en su época, donde teníamos inconsistencias en diversas cuestiones. Nos tomó 100 años poder realizar los avances tecnológicos y construir los observatorios para obtener los datos y confirmarlos”, concluyó.

 

Este material se comparte con autorización de UNAM Global

Alerta la ONU del desarrollo de "superbacterias feroces"

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) advirtió el martes de un aumento de la resistencia a los antimicrobianos, favorecido por la diseminación de medicamentos y algunos productos químicos en el medio ambiente, que constituye una importante amenaza sanitaria.

 

Si esta tendencia continúa, crecerá el riesgo de contraer enfermedades incurables por los antibióticos actuales en actividades tan banales como nadar en el mar, advirtieron los expertos reunidos en Nairobi, en el contexto de la Asamblea de Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

 

En un informe publicado el martes y titulado Frontiers 2017, los expertos advierten que "el vertido al medio ambiente de componentes antimicrobianos proveniente de los hogares, hospitales y establecimientos farmacéuticos, así como la actividad agrícola (...) favorece la evolución bacteriana y la emergencia de cepas más resistentes".

 

"La advertencia lanzada por este informe es verdaderamente alarmante: los humanos podrían participar en el desarrollo de superbacterias feroces debido a nuestra ignorancia y nuestra negligencia", estimó Erik Solheim, director del Programa de la ONU para el Medio Ambiente.

 

"Los estudios ya vincularon el uso inadecuado de los antibióticos en el hombre y en la agricultura en los pasados 10 años a la aparición de una resistencia creciente a las bacterias, pero el papel del medio ambiente y la contaminación recibieron poca atención", observó.

 

La resistencia antimicrobiana es un rompecabezas creciente para las agencias sanitarias internacionales. A escala mundial, unas 700 mil personas mueren de infecciones resistentes cada año.

 

Un informe publicado en 2014 había advertido que las patologías resistentes a los antibióticos podrían matar a 10 millones de personas de aquí a 2050, lo que sería la principal causa de fallecimientos, antes que las enfermedades cardiacas o el cáncer. Se estimaba su costo en 100 billones de dólares.

 

Retrocesos

 

"Podríamos entrar en lo que la gente llama era posantibióticos, o regresaremos a los años de antes de 1940, pues una simple infección (...) será muy difícil o imposible" de curar, explicó Will Gaze, de la Universidad de Exeter, en Inglaterra, coautor del informe.

 

Las bacterias son capaces de transferir entre ellas genes que garantizan resistencia a los medicamentos, de pasarlos a las futuras generaciones, de recuperarlos directamente del medio ambiente o de modificar su propio ADN.

 

Actualmente, entre 70 y 80 por ciento de todos los antibióticos consumidos por los humanos o los animales de granja vuelve al medio ambiente a través de los excrementos.

 

"La mayoría de estos cientos de miles de toneladas de antibióticos que se producen cada año termina así en el medio ambiente", en parte por el derroche de agua y de la agricultura, según Gaze.

Sábado, 02 Diciembre 2017 07:41

El gran árbol de la vida

“La selección natural”, de Charles Darwin.

 

Una flamante edición ilustrada es la excusa para volver a Charles Darwin, ante cuyas ideas no sólo la ciencia, sino el avance de la humanidad toda –en sus millones de contingencias– no son ajenos en el inefable discurrir de los años. Más de un siglo y medio después de haber sido expuestas, argumentadas y fijadas en papel, las bases de la selección natural de las especies tienen mucho para seguir aportando.

La clave está en entender el secreto orden que aletea a través del caos del mundo. Pero para comprender ese orden preciso, casi divino, hay que tener en cuenta los millones de mecanismos de destrucción, lucha y supervivencia que ocurren segundo tras segundo, a nuestro alrededor. La clave la fijó Darwin en el primer párrafo de su tratado: “Contemplamos la imagen radiante de la Naturaleza y, a menudo, vemos abundancia de alimento. No vemos, u olvidamos, que los pájaros que cantan ociosos a nuestro alrededor se alimentan en su mayoría de insectos y semillas, y que de esta forma destruyen vida continuamente. Olvidamos que buena parte de estos cantores, o sus huevos y nidos, son destruidos por aves de presa y otros depredadores. No siempre consideramos que, aunque en un momento dado haya abundancia de alimento, no ocurre así en todas las épocas del año que pasa”.

El naturalista. Sabemos que nada en el mundo le era ajeno. Y aunque hemos fijado en nuestra percepción la imagen de ese hombre viejo, calvo y de copiosa barba blanca, que con gravedad nos devuelve la mirada desde daguerrotipos reproducidos en enciclopedias y solapas, Charles Robert Darwin también fue un joven inquieto alguna vez. Nacido en la ciudad inglesa de Shrewsbury, en el condado de Shropshire, ubicado en las Midlands del Oeste, en el año 1809, rápidamente dejó atrás sus estudios de Medicina para dedicarse a analizar, con enfermiza precisión para algunos de sus condiscípulos, la composición, estructura y ciclo vital de los invertebrados marinos.

Geología, botánica, zoología. Todo se potencia y se redimensiona ante la mirada de Darwin, ante la visión analítica de un mundo complejo, en permanente cambio, y ante la postura crítica de los férreos postulados heredados. Podemos verlo, así, a bordo del imponente buque HMS Beagle, en una travesía de cinco años (1831-1836): joven, temerario e inquieto, con la potestad de moverse en tierra firme mientras espera el regreso de la nave al puerto. De aquel largo periplo, Darwin sólo estuvo en alta mar dieciocho meses, mientras que durante tres años y tres meses metió talón por sitios tan diversos como las costas chilenas y la profunda Patagonia, viajando desde el puerto de Valparaíso hasta Mendoza a través de la cordillera de los Andes, entre otros maratónicos recorridos.

El 24 de setiembre de 1832, en las cercanías de Bahía Blanca, por los barrancos costeros de Monte Hermoso, Charles Darwin localizó una colina de fósiles de mamíferos gigantescos esparcidos junto a los restos modernos de bivalvos (que se habían extinguido en épocas más recientes y de forma natural). Un diente encontrado en las excavaciones le permitió identificar al megaterio, constituyéndose en la primera muestra fósil que le permitiría cavilar sobre la mutabilidad de las especies, piedra angular de su archiconocida teoría.

Es curioso ver cómo este joven investigador –entonces tenía 23 años– no obnubiló su visión ante el mero hallazgo científico en sí, ya que sus diversas recorridas no son ajenas a la observación de diversos problemas políticos y sociales. En ese sentido, la lectura de su famoso diario El viaje del Beagle (1839), originalmente llamado Diario y observaciones, constituye un muestrario de intereses diversos, articulados por la visión privilegiada de una mente única, que no deja pasar nada: desde Rio de Janeiro a Bahía Blanca, desde Maldonado a la isla de Chiloé, desde Cabo Verde a Tahití, todo en Darwin se vuelve materia de estudio y de reflexión, infatigable magma de conocimiento discurriendo en el tamiz de una mente ávida por saber.

La guerra del mundo. La editorial madrileña Nórdica Libros ha publicado una versión bastante tijereteada de El origen de las especies bajo el título La selección natural, con impecable traducción de Íñigo Jáuregui e ilustraciones de Ester García. El libro, un cuidado objeto que engalana por su porte cualquier biblioteca, impreso con una letra grande y con profusión de dibujos, constituye una versión reducida del clásico texto de Charles Darwin. Los mencionados dibujos, de impecable factura en blanco y negro, humanizan a algunos de los animales mencionados en el texto (un gato y un ratón jugando en subibaja, unos ciervos practicando esgrima, etcétera), sin mayores aportes en cuanto al conjunto que conforma con el texto en sí, donde se encuentra, imperturbable, el auténtico valor de esta edición.

En una prosa precisa, exenta de galimatías científicos y sin notas al pie, en La selección natural Charles Darwin le da vueltas a una teoría que se conforma en convencimiento, partiendo del análisis de una gran cantidad de ejemplos, contraponiéndolos y enumerando, sobre el final del texto, los eventuales problemas que acarrea el planteo realizado. Para abordar la noción de selección natural, dice, “es bueno tratar de plantearnos cómo podríamos dar alguna ventaja a una especie sobre otra. Probablemente en ningún caso sabríamos qué hacer para conseguirlo. Eso nos convencerá de nuestra ignorancia sobre las relaciones entre los seres vivos, una convicción tan necesaria como aparentemente difícil de adquirir. Todo lo que podemos hacer es tener bien presente que todos los seres vivos luchan por aumentar su número en proporción geométrica; que todos, en algún período de su vida, en alguna época del año, en cada generación o a intervalos, deben luchar por su vida y sufrir una gran destrucción. Cuando reflexionamos sobre esa lucha, podemos consolarnos con la convicción de que la guerra en la Naturaleza no es incesante, que no se siente ningún miedo, que la muerte suele ser rápida y que los fuertes, sanos y felices sobreviven y se multiplican”.

Desterrada, pues, la idea de una guerra violenta entre especies, en el interior de cada una y entre ellas con el entorno en que se mueven, es posible comenzar la comprensión de la gran variedad de mecanismos (término tan poco natural pero preciso aquí) con que la Naturaleza, en su magnífica sabiduría pragmática, contribuye a la vida y no a la extinción. Los ejemplos analizados por Darwin, en ese sentido, son notables, y de todos ellos quiero detenerme unas líneas en los que tienen que ver con el color de ciertos animales: “Cuando vemos que los insectos que comen hojas son verdes y los que se alimentan de corteza tienen motas grises, que la perdiz alpina es blanca en invierno, el lagópodo escocés tiene el color del brezo y el gallo lira es pardo como la tierra pantanosa, podemos pensar que esos tonos sirven a estas aves e insectos para escapar del peligro. Los lagópodos, de no ser destruidos en algún periodo de su vida, aumentarían hasta resultar incontables. (...) Así pues, no veo ninguna razón para dudar que la selección natural pudo ser muy eficaz dando el color adecuado a cada tipo de lagópodo y manteniendo ese color neto y constante una vez adquirido”.

Dentro del ámbito abierto por el análisis de la selección natural, Darwin introduce el estudio de la selección sexual, para comprender cómo los machos de determinadas especies fueron dotados para perpetuar la descendencia y contribuir, así, a la continuidad de la especie. Y si bien es cierto que la selección natural dotó de medios especiales de defensa a ciertos animales, como la melena del león, la paletilla almohadillada del jabalí y la mandíbula ganchuda del salmón macho, en muchos casos el mecanismo defensivo es la conclusión de un largo proceso ocurrido durante la evolución. Un ejemplo claro de este punto es la cola de la jirafa, que semeja un funcional espantamoscas de fabricación artificial anexado a las extremidades del animal, pero que es, en realidad, fruto de un larguísimo devenir que se pierde en la noche de los tiempos: “Viendo la importancia de la cola como órgano locomotor en la mayoría de los animales acuáticos, su presencia general y su utilidad para muchos fines en tantos animales terrestres, cuyos pulmones y vejigas natatorias revelan su origen acuático, quizás puedan explicarse de este modo. Una cola bien desarrollada que se hubiera formado en un animal acuático, podría moldearse posteriormente para todo tipo de fines, como espantamoscas, órgano prensil, o para ayudar a darse la vuelta, como ocurre con el perro, aunque esta ayuda debe ser pequeña, porque la liebre, que apenas tiene cola, puede girarse muy rápidamente”.

Es interesante observar, como refleja el fragmento anteriormente citado, la forma en que Darwin avanza en la exposición de su teoría, evadiendo a la generalidad sin desatender la anomalía o aquello que escapa de lo común, sabedor de que la Naturaleza en sí y que cada especie animal, cada tipo de planta, cada roca incrustada en las capas geológicas proceden de un misterio superior, un misterio que es posible cercar para proyectar sobre él un rayo de luz, pero que nunca puede ser revelado en su totalidad. Y saltando del reino animal al vegetal podemos tomar, por ejemplo, el caso de un bambú rastrero que el naturalista encontró en el archipiélago malayo. Dicho bambú trepa por los troncos de los árboles más altos auxiliado por una serie de ganchos delicadamente construidos y agrupados alrededor de los extremos de las ramas, convirtiéndose en un mecanismo de suma utilidad para la planta. Pero como los mismos tipos de ganchos, apunta Darwin, se encuentran en otras plantas que no son trepadoras, los ganchos del bambú pudieron haber surgido por leyes de crecimiento desconocidas y después haber sido aprovechadas por la planta que experimentó una nueva transformación, convirtiéndose en trepadora.

De la observación de cientos de ejemplos que Darwin encontró a lo largo de sus viajes e investigaciones, arribó a la conclusión de que la selección natural nunca produce en un ser nada que le sea perjudicial, porque actúa únicamente por y para el bien de todos ellos. De lo anterior se establece que si se alcanza un equilibrio entre el bien y el mal causado por cada parte, se ve que en conjunto todas son ventajosas y que, pasado el tiempo, en condiciones de vida diferentes, si una parte se vuelve perjudicial será modificada, y si no, el ser se extinguirá como se han extinguido miles de criaturas. Tan increíble y sencillo como eso.

Libro abierto. Una de las imágenes más poderosas para comprender el verdadero alcance de la selección natural es aportada por Charles Darwin sobre el final de su tratado, y consiste en ver las afinidades entre los seres vivos de la misma clase mediante la imagen de un gran árbol. El gran árbol de la vida. Escribe Darwin: “Las ramitas verdes e incipientes pueden representar las especies existentes, y las engendradas durante cada año anterior representarán la larga sucesión de especies extinguidas. En cada etapa del crecimiento, los vástagos intentan ramificarse por doquier, y dominar y matar a los vástagos y ramas circundantes, igual que las especies y grupos de especies tratan de doblegar a otras especies en la gran batalla por la vida. Las ramas principales, que se dividen en ramas grandes, las cuales se dividen en otras cada vez menores, fueron anteriormente, cuando el árbol era pequeño, vástagos incipientes, y esta conexión entre los brotes anteriores y los actuales por la ramificación puede representar bien la clasificación de todas las especies extintas y vivas en grupos subordinados a otros grupos. De los muchos vástagos que florecieron cuando el árbol era un simple arbusto, sólo dos o tres, convertidos ahora en grandes ramas, sobreviven todavía y soportan a todos los demás. Del mismo modo, muy pocas de las especies que vivían en periodos geológicos remotos tienen actualmente descendientes vivos y modificados. Desde el primer crecimiento del árbol, muchas ramas se han podrido y caído, y esas ramas desaparecidas de diferente tamaño representan todos esos órdenes, familias y géneros que actualmente no tienen descendientes vivos y que sólo conocemos por haberlos encontrado en estado fósil”.

La lectura de La selección natural nunca pierde vigencia. El libro parece estar llamado a reconvertir el alcance de sus postulados con cada generación de lectores, picaneando a la comunidad científica –la misma que demoró casi cien años en considerar a la selección natural como sustento inicial de la evolución de las especies– a no desatender cada uno de los fenómenos apuntados y expuestos en el tratado. Finalmente, la lectura de este libro para cualquier lector de a pie aporta novedosos elementos para comprender mejor el mundo en el que vivimos, especialmente en una época en la que la industrialización exacerbada, al servicio de los grandes capitales y con el hiperconsumismo como máxima guía, se encarga de fagocitar y destruir los recursos naturales del planeta con una impunidad pasmosa. Desde la cubierta del HMS Beagle, imperturbable ante las mareas del tiempo y de los hombres, el joven naturalista británico, con los cabellos revueltos bajo los aires del Atlántico, otea la costa cercana, ávido de poner pie en tierra firme y avanzar hacia lo desconocido, donde lo espera el rastro de una ignota especie, una huella reciente sobre el limo de un río, un árbol repleto de frutos creciendo entre las espinas, un mundo misterioso para ser explorado.

 

 

Publicado enCultura
Un par de asistentes observan un robot industrial en una feria de robótica en Tokio.

 

Un informe destaca que Japón, EE UU y Alemania serán los más golpeados por la automatización. El impacto en México será menor por los bajos sueldos

 

Entre 400 y 800 millones de personas en todo el mundo se verán afectadas por la automatización y tendrán que encontrar una nueva ocupación desde hoy hasta el 2030, según un informe realizado por la consultoría McKinsey Global Institute.

El impacto de las nuevas tecnologías en la vida de los trabajadores será sentido sobre todo en las economías más desarrolladas. De acuerdo con el informe, hasta un tercio de la fuerza laboral en Estados Unidos y Alemania tendrá que aprender nuevas habilidades y encontrar otra ocupación. En Japón, el porcentaje de afectados podrá llegar casi a la mitad de los trabajadores.

Los efectos del fenómeno calculados por la consultoría varían de acuerdo con la proyección que se tome en cuenta: si la automatización de las economías avanza a un ritmo intenso o gradual.

Los responsables del documento de McKinsey señalan que los bajos sueldos en México conllevarán a un impacto menos intenso de la automatización en el país latinoamericano: del total de 68 millones de personas que formarán la fuerza laboral mexicana en el 2030, unos 9 millones se verán desplazadas.

“México tiene una población joven y una fuerza laboral que está creciendo. El nivel de los sueldos puede disminuir la implementación de la automatización en el país”, destaca la consultoría.

McKinsey analizó el efecto de la robotización en 46 economías que representan casi el 90% del PIB mundial. Además, hizo proyecciones detalladas del impacto de la automatización en seis países: Estados Unidos, China, Alemania, Japón, México e India. La consultoría destaca que los países tienen que encontrar maneras de reubicar a los trabajadores desplazados por la automatización. “En los escenarios en que algunos de los desplazados llevan años para encontrar un nuevo trabajo, el desempleo crece en el corto y medio plazo. A largo plazo se reduce el desempleo y el mercado laboral se ajusta, pero con un menor crecimiento de los sueldos”, afirman.

Además, los cambios tecnológicos golpearán con más fuerza a los trabajadores con menos estudios. Por otro lado, las personas con formación universitaria o posgrado serán los que menos se verán afectados. Entre las actividades más afectadas señaladas por la consultoría, están los operadores de maquinas y los empleados en cadenas de fast food, además de trabajadores que hacen la colecta y procesamiento de datos.

“Las profesiones altamente dependientes de las actividades que identificamos como más susceptible a la automatización —trabajos físicos o procesamiento de datos— serán probablemente las más afectadas”, afirman los responsables del informe. “Ocupaciones que requieren alto nivel de especialización o una alta exigencia de interacción social y emocional serán menos susceptibles a la automatización hasta el 2030”, dicen.

Pese a los efectos esperados en el mercado laboral, los investigadores destacan que la innovación, el crecimiento económico adecuado y las inversiones pueden generar una creación de empleos suficiente para compensar los puestos que serán perdidos por la automatización.

 

El profesor italiano Sergio Canavero. Foto: Jeff J Mitchell/ Getty Images.

 

 

Un grupo de científicos de la Universidad de Medicina Harbin (China) ha “realizado el primer trasplante de cabeza humana”, ha anunciado este viernes en una rueda de prensa el profesor italiano Sergio Canavero, director del Grupo de Neuromodulación avanzada de Turín.

El investigador ha agregado que “inminentemente” habrá una operación en un humano vivo, recoge el diario The Telegraph.

La operación, que fue llevada a cabo en un cadáver en China, de 18 horas demostró que es posible reconectar con éxito la columna vertebral, los nervios y los vasos sanguíneos. El trasplante fue dirigido por el doctor Xiaoping Ren, quien el año pasado insertó con éxito una cabeza en el cuerpo de un mono.

“Se ha realizado el primer trasplante en cadáveres humanos. La próxima etapa es un intercambio completo entre los donantes de órganos con muerte cerebral. Ese es el paso final para el trasplante formal de cabeza, que es inminente”, ha señalado el cirujano italiano.

Según el diario, Canavero no proporcionó ninguna prueba concreta de su reclamo, pero dijo que el estudio “será publicado en unos días”. “Todos dijeron que era imposible. Pero la cirugía ha sido exitosa”, ha recalcado.

Valeri Spiridónov, programador ruso diagnosticado con una pérdida muscular rara debido a la enfermedad de Werdnig-Hoffman, ha sido el primer candidato para someterse a una operación única de trasplante de cabeza.

Sin embargo, el primero en pasar por el trasplante será un chino ya que las autoridades del país asiático han concedido permiso a los expertos y proporcionado fondos para llevar a cabo el experimento.

 

 

Viernes, 17 Noviembre 2017 07:02

Supercomputadoras: golpe chino a EEUU

CC BY 2.0 / kosheahan / NCSA Supercomputers

 

El último informe de TOP500 significa un golpe al mentón a la ex superpotencia, sobre todo un golpe anímico. En la lista de las 500 computadoras más veloces del mundo, China tiene 203 y EEUU sólo 143, la cifra más baja en los 25 años que se lleva contabilizando el ranking.

 

"Hace apenas seis meses, los EEUU lideraron con 169 sistemas, mientras China llegaba a 160", señala la página que difunde el ranking. El vuelco resulta notable ya que China alcanza una ventaja difícil de descontar. A mucha distancia se encuentra Japón, en el tercer lugar con 35, seguido por Alemania con 20, Francia con 18 y el Reino Unido con 15.

China también supera a EEUU en el desempeño de sus computadores, medido en flops, con el 35,4% frente al 29,6% en la lista de TOP500. En cuanto a las diez más veloces, Sunway TaihuLight, un sistema desarrollado por el Centro Nacional de Investigación de Ingeniería y Tecnología Informática Paralela (NRCPC) de China, e instalado en el Centro Nacional de Supercomputación en Wuxi, mantiene su clasificación número uno por cuarta vez, con una marca de 93.01 petaflops.

La segunda máquina más veloz es también china, la tercera de Suiza, la cuarta de Japón y recién la quinta pertenece a EEUU.

De esta realidad se pueden extraer por lo menos tres conclusiones.

La primera es la extraordinaria velocidad del ascenso de China en materia de supercomputación. En noviembre de 2007 tenía un lugar testimonial en la lista de las 500 más veloces, con sólo 10 supercomputadoras frente a 284 de EEUU. Hace sólo cinco años, en 2012, China había crecido hasta 72 máquinas, mientras EEUU tenía 250, justo la mitad del total mundial.

Este extraordinario ascenso sólo puede entenderse desde dos puntos de vista. La inevitable decadencia de EEUU, más allá de las políticas voluntaristas de su actual gobierno para reposicionarse como 'America first', y en paralelo el tremendo ascenso chino que ya resulta imparable. El país asiático se propone sobrepasar a EEUU en todos los terrenos, desde la economía hasta la inteligencia artificial y las tecnologías más avanzadas en todos los campos.

Para ello no ahorra en recursos. Una muestra de ese avance se puede observar en que China detenta desde hace varios años las dos supercomputadoras más veloces. Un hecho significativo es que la número 1, Sunway TaihuLight, fue construida totalmente con componentes propios.

La segunda cuestión puede parecer contradictoria con la primera. El avance de China es real pero relativo, ya que EEUU conserva ventaja en muchos campos.

Sin salir del terreno de la supercomputación, en la lista Green500, donde figuran las máquinas más eficientes desde el punto de vista del consumo de energía, la ventaja la tienen Japón y EEUU, que sobrepasan a China sobradamente.

En cuanto a las ventas de supercomputadoras, Hewlett Packard (EEUU) tiene amplia ventaja sobre la china Lenovo, con el 24,4 y 16,2% del mercado respectivamente. En cuanto a los procesadores y otros componentes, la ventaja occidental es abrumadora.

No se trata de negar los avances de China, sino de ponerlos en contexto. Un buen ejemplo es que entre las cinco principales empresas de ese país hay dos petroleras, una de electricidad, una constructora y un banco. Lo que indica que no puede competir aún con grandes empresas innovadoras como Google, Amazon, Facebook y Tesla, entre otras.

Cuando se toman en cuenta nueve tecnologías de vanguardia, China sólo aventaja a EEUU en una de ellas, las tecnologías financieras. Las mayores diferencias están en 'big data', donde EEUU tiene inversiones seis veces mayores que China; inteligencia artificial, donde la ventaja es de cuatro a uno; en impresiones 3D donde la ventaja de EEUU es de tres a uno y en robótica y drones también tres a uno.

Estas son las tecnologías de la cuarta revolución industrial, que ya está delineando el nuevo mundo y otorgan gran poder a quienes vayan al frente. En todos los rubros de tecnologías de vanguardia los estadounidenses empezaron mucho antes, sobre todo en algunas decisivas como los 'big data', o datos masivos o inteligencia de datos que están revolucionando el mundo.

En cuanto a la utilización de robots, China crece pero aún está fuera de los diez países que les dan un uso más intensivo. Corea del Sur es la primera con 562 robots cada 10.000 trabajadores, seguida de Singapur (398), Japón (305) y Alemania (305). EEUU con 176 robots cada 10.000 empleados está octavo. China se propone convertirse en el centro de la innovación en inteligencia artificial recién para 2030.

En relación a estas tecnologías se registra un doble proceso: EEUU mantiene ventajas que están siendo acortadas muy de prisa por China. Esto no significa que China ya derrotó a EEUU en materia de producción y de tecnologías, campo este donde habrá una ardua batalla en las dos próximas décadas.

Por último, las supercomputadoras muestran una tendencia global que indica que China desplazará a EEUU. Sin embargo, también deben observarse contra-tendencias que serán cada vez más evidentes en los próximos años. Quizá la más notable es que EEUU parece haber abandonado la pretensión de mantenerse al tope en la producción industrial y se concentra en un puñado de tecnologías muy avanzadas (sobre todo los macrodatos) en las que lleva muchos años de ventaja sobre el resto.

Las tecnologías de la información serán el principal campo de batalla del futuro entre las grandes naciones. China seguirá creciendo, sin embargo un desarrollo tan acelerado puede tener consecuencias imprevistas. Mientras Occidente lleva años sustituyendo trabajadores por máquinas, Pekín recién comienza ese acelerado proceso, lo que puede provocar rechazos significativos de la enorme masa de obreros del país.

 

Descubren método para rejuvenecer células humanas

Una nueva investigación descubrió un método para reavivar las células viejas del organismo, un avance que podría cambiar de manera radical la forma de envejecer de los humanos, informó la Universidad británica de Exeter.

La fórmula rejuvenece las células senescentes humanas y consegue que estas vuelvan a dividir, explicaron los investigadores de Exeter y la Universidad de Brighton.

El experimento mostró que las células rejuvenecidas no solamente parecen jóvenes, sino también se comportan de la misma forma que éstas.

La investigación se basa en los hallazgos preliminares que mostraron que los genes conocidos como factor de empalme, cruciales para el pleno funcionamiento del organismo, se desactivan a medida que envejecemos. Al respecto, los científicos hallaron la manera de reiniciar esta función mediante una intervención química.

Conforme a los investigadores, su método podría cambiar la manera en que nos hacemos mayores, dándonos la oportunidad a los humanos de experimentar menos degeneración durante el proceso de envejecimiento.

Igualmente, las personas de avanzada edad son más propensos a sufrir apoplejías, enfermedades cardíacas y otras dolencias, pero de conseguirse un rejuvenecimiento celular, se podría reducir muchos de estos riesgos.

(Información de PL)

Especialistas trabajan en la generación de piel en el laboratorio del hospital Saint Josef, en la ciudad alemana Bochum

 

El pequeño padecía la llamada enfermedad de mariposa, que consiste en que al menor contacto físico se deprende parte del órgano, causando heridas y ampollas

Un niño con la enfermedad conocida como piel de mariposa fue tratado con una terapia genética en la que se tomaron células de su piel para posteriormente en un laboratorio introducir una variante sana del gen erróneo, multiplicar las células y generar nuevo tejido cutáneo.

La piel sana generada se trasplantó a casi toda la superficie corporal de niño, quien entonces tenía siete años. Hoy, casi dos años después de la intervención, el pequeño no sufre prácticamente molestias.

Los investigadores publican ahora su terapia, seguida bajo la dirección de científicos de Bochum, en la revista Nature.

El joven tratado padecía unmal genético de epidermólisis ampollar, también llamada enfermedad de la piel de mariposa, ya que se caracteriza por ser frágil y extremadamente vulnerable, tan delicada como el cristal: al menor contacto físico se desprende la piel de quienes la sufren, causándoles heridas o ampollas con el aspecto de una gran quemadura. Esto limita la calidad de vida del paciente y con frecuencia genera cáncer de piel. Hasta ahora no hay cura.

Cuando el niño llegó en 2015 a la clínica pediátrica de Bochum tenía ya 60 por ciento de su cuerpo dañado. Las graves heridas crónicas e infecciones se habían cernido sobre él. Los tratamientos habituales no surtían efecto por lo que sólo se podía aplicar un paliativo.

Por deseo de los padres los médicos buscaron posibilidades de tratamientos experimentales y llegaron hasta la apenas probada terapia genética. El tejido cutáneo ya sin ese error generado en Italia se trasplantó en Alemania. En total se remplazó 80 por ciento de la piel del pequeño paciente.

Para empezar el tratamiento se colocó al niño en su cama vendado de cabeza a pies, explicó Tobias Rothoeft, de la clínica infantil en Bochum, que se encargó de la estancia de cerca de ocho meses del niño en el hospital.

Hoy su piel es estable. Va a la escuela, juega futbol y puede llevar una vida prácticamente normal, señaló. Las heridas que pueda tener en la nueva piel se tratan como las de cualquier otro niño, agregó.

Es la primera persona que se trata de esta manera. Debemos esperar para ver si todo sigue tan bien. Eso lo dirá el tiempo, precisó Tobias Hirsch, del hospital de Bergmannsheil, quien se encargó de operar al niño.

 

Cerca de 35 mil casos en Europa

 

Para él, como cirujano plástico, es un milagro y una bendición que el niño esté tan bien. Según datos de Hirsch, en Europa hay cerca de 35 mil niños con ese padecimiento.

La dermatóloga Leena Bruckner-Tuderman, quien no participó en el estudio, lo calificó de muy buen trabajo. Espera que se pueda ayudar a otros afectados con otras variantes de la enfermedad a través de una serie de correcciones de la metodología.

Sin embargo, esto es una utopía, no hemos llegado aún tan lejos, declaró la directora del departamento de dermatología del Hospital Universitario de Friburgo. En principio, las terapias genéticas conllevan el riesgo de que el nuevo gen se integre en un lugar desfavorable. Esto podría destruir procesos de regulación en las células y provocar cáncer. En el caso del niño hasta ahora no han encontrado tumor alguno u otra alteración perjudicial.

Hirotugu Akaike durante una entrevista en 2006

 

Desde la experiencia propia y la creatividad, el investigador japonés formuló una ecuación para poder identificar el mejor modelo estadístico a aplicar en cada caso

Pocos científicos tienen el honor de que utilicen sus descubrimientos continuamente y en todo el mundo sin que se les conozca por algo más que por llevar el apellido en el hallazgo. Hirotugu Akaike es uno de esos extraños casos en el que su gran descubrimiento no viene acompañado de su recorrido académico y vital, más allá de unas pinceladas. Esa circunstancia revela dos aspectos de su personalidad: su discreción y que vivió entregado a la investigación.

Hirotsugu Akaike nació un 5 de noviembre, de 1927 en la provincia japonesa de Shizuoka, muy cerca del monte Fuji. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial estudió matemáticas en la Universidad de Tokio y durante esos años también se casó y tuvo tres hijas. Su mujer falleció prematuramente y esa circunstancia lo marcó para siempre, aunque animado por sus hijas volvió a casarse de nuevo.

La carrera profesional de Akaike se desarrolló entre 1952 y 1994 en el Instituto de Estadística Matemática de Japón, donde terminó siendo director general antes de ser nombrado profesor emérito.

A principios de la década de 1950, el joven científico Hirotugu Akaike se hizo la crucial pregunta de cómo podría variar el resultado de una estadística según las variables que introduzcamos. Después de más de dos décadas de investigación, logró dar respuesta a su inquietud con una simple ecuación conocida como el Criterio de Información de Akaike.

Con el Criterio de Información de Akaike (AIC) los analistas seleccionan un modelo entre un conjunto de opciones que les permite conocer lo cerca que estarán los resultados de la verdad. AIC se basa en la teoría de la información de los datos de que disponemos.

Para el matemático japonés era tan importante la experiencia como la creatividad, y para encontrar una solución al problema de la calidad de las estadísticas, tener una experiencia propia y una sensación directa de lo que se conoce como vibraciones aleatorias, compró un ‘scooter’ y lo utilizó en las inmediaciones del monte Fuji. Esta experiencia de primera mano lo ayudó a diferenciar entre las vibraciones de conducir en carreteras normales y con mucho tráfico y hacerlo en un camino de montaña, algo que aplicó después a su descubrimiento.

Con más de un centenar de publicaciones científicas en prestigiosas revistas matemáticas y decenas de charlas y seminarios, en el año 2006 Hirotugu Akaike fue galardonado con el Premio Kyoto por el desarrollo del Criterio de información de Akaike (AIC), entre otros logros. El descubridor de cómo controlar las variables y los datos a la hora de plantearse una estadística para asegurar sus resultados como los más cercanos a la realidad murió en el año 2009, a los 81 años.

El buscador Google realiza hoy un homenaje a Akaike con un retratro del matemático en el día en que habría cumplido 90 años. El doodle presenta su cara en medio de una aproximación de funciones, parámetros y sus respectivas curvas para destacar el resultado de su trabajo más conocido en todo el mundo: el Criterio de Información de Akaike.

 

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Homenaje de Google al Dr. Hirotugu Akaike

 

Gracias a él, los resultados de las estadísticas nos gustarán más o menos, pero Akaike fue capaz de realizar una sistematización sobre como se afronta la elaboración de esta disciplina matemática y, además, garantizar su cercanía a lo más exacto posible a la realidad.

 

Cómo los rayos cósmicos permitieron descubrir un gran hueco en la pirámide de Keops

 

No se trata del primer caso en el que la física de partículas se aplica a la arqueología pero si el más espectacular. Sorprendentemente, el Gobierno egipcio resta importancia al hallazgo y la toma con los investigadores.

 

El hallazgo de una estructura interna de al menos 30 metros de longitud en la gran pirámide de Keops, en Guiza, se presta a hablar de los misterios y posibles tesoros que siempre acompañan en la imaginación al desarrollo de la arqueología en Egipto. Sin embargo, en este caso, por ahora el principal interés de la detección de esta posible galería en la pirámide más famosa reside en la tecnología utilizada, que aprovecha el continuo bombardeo de rayos cósmicos sobre la Tierra y demuestra que la física de partículas más moderna sirve para estudiar las estructuras más antiguas. No es el primer ejemplo de su aplicación a la arqueología, pero sí el más espectacular hasta la fecha, ya que la gran pirámide –una de las siete grandes maravillas del mundo- sigue siendo un misterio arquitectónico y cualquier nueva información es bienvenida.

Los métodos para obtener imágenes con el concurso de los rayos cósmicos –partículas de alta energía procedentes del espacio exterior, en su mayoría protones- se han ido perfeccionando en los últimos 50 años, y han encontrado numerosas aplicaciones, como la detección de material nuclear de contrabando. Recientemente se han utilizado para “ver” el interior de volcanes activos en Japón y también el Vesubio en Italia. Es una tecnología a la que ha recurrido el gobierno japonés para conocer cómo quedaron los reactores afectados por el tsunami en la central nuclear de Fukushima.

Los muones son partículas elementales que se originan cuando los rayos cósmicos chocan con los átomos de la parte superior de la atmósfera terrestre, explican los investigadores en la prestigiosa revista Nature, en la que han publicado el resultado de su estudio sobre la pirámide de Keops. Aunque no los notemos, los muones llegan a la superficie terrestre a casi la velocidad de la luz y con un flujo de unos 10.000 por metro cuadrado por minuto. Lo mismo que los rayos X penetran en el cuerpo humano y permiten “ver” los huesos en radiografías, los muones pueden viajar sin desviare a través de centenares de metros de estructuras sólidas, como la piedra, antes de desaparecer. Si encuentran huecos en su camino, se comportan de forma diferente, se puede decir que duran más.

Basta entonces con detectar las direcciones de la que proceden los mayores flujos de muones para saber que por allí hay un hueco. Esto se dice fácilmente pero la realización de una muografía de una pirámide es muy complicada, como señalan los científicos japoneses, franceses y egipcios que han hecho el estudio. En su caso han utilizado tres técnicas distintas para confirmar la existencia del gran hueco y han tenido que tomar datos durante varios meses. Primero instalaron en la Cámara de la Reina (uno de los tres grandes huecos conocidos) película de emulsión nuclear, similares a la película fotográfica, para detectar las trayectorias de los muones en tres dimensiones. Esto les permitió detectar dos de las estructuras ya conocidas (la Cámara del Rey y la Gran Galería) pero además obtuvieron indicios de otro gran hueco por encima de la Gran Galería, que confirmaron primero con la instalación en la misma cámara de otros detectores y luego con dos telescopios de muones en el exterior de la pirámide.

 

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Investigadores del estudio sobre la pirámide de Keops

 

Que en la pirámide había más huecos de los conocidos desde el siglo XIX se suponía y se llevan buscando desde hace décadas. La nueva información no aporta novedades que puedan interesar a la mayoría de los egiptólogos, pero es una prueba de concepto, la primera de importancia, del gran proyecto de investigación ScanPyramids, que se propone escanear las pirámides de Egipto con las últimas técnicas no invasivas de imagen. El proyecto lo lideran el Instituto HIP, con sede en París, y la Facultad de Ingeniería de la Universidad de El Cairo, bajo el control del Ministerio de Antigüedades de Egipto.

Sin embargo, no todo es de color de rosa. El Gobierno egipcio, empeñado en controlar los anuncios sobre los descubrimientos arqueológicos, se ha tomado muy mal el camino seguido por el equipo de investigación de publicar el hallazgo en una revista científica sin pasar antes, afirma, por el comité científico-político del proyecto, y le ha quitado importancia, además de insinuar que puede no renovar el permiso de investigación. Lo ahora descubierto puede ser una nueva galería o simplemente un recurso de los constructores para quitar peso a la pirámide.

La mayor pirámide de Guiza (139 metros de altura por 230 metros de lado) se construyó durante el reinado del faraón Keops, hace unos 4.500 años. Se conocen y se puede acceder a tres cámaras (una subterránea) conectadas por pasadizos y conductos de ventilación. El más notable de los corredores es la Gran Galería, que mide 8,6 metros de alto, 46,7 de largo y entre 2 y 1 metros de anchura. “Sabemos que este gran hueco que hemos detectado tiene las mismas características que la Gran Galería,” explica Mehdi Tayoubi, el director y fundador del Instituto HIP, que pretende estudiar y conservar el patrimonio cultural mediante técnicas avanzadas. “Es verdaderamente impresionante”.