‘Biohacking’, ¿el siguiente paso en la evolución del ser humano?

 

 

Este movimiento quiere crear humanos mejorados añadiendo tecnología al cuerpo para potenciar las capacidades físicas y mentales

 

Hace solo unas semanas un grupo de biohackers consiguió codificar un virus informático en hebras físicas de ADN. Así, cuando un secuenciador de genes analiza la cadena, los datos almacenados en ella se convierten en un programa que daña el software del aparato y se hace con el control del ordenador al que está conectado. Es una de las aplicaciones más asombrosas —y amenazantes— del biohacking, un movimiento que se sirve de las tecnologías más punteras con el objetivo de modificar y mejorar el cuerpo humano.

Aunque el término hackear suele tener una acepción negativa, en el caso del biohackeo las aplicaciones están destinadas a potenciar las capacidades humanas. Es cierto, como hemos visto, que ya se ha demostrado que es posible utilizarlo para fines dañinos. Pero por ahora su uso más extendido tiene como función mejorar la calidad de vida de las personas que hackean sus cuerpos. “Su objetivo final es la salud y la supervivencia del individuo”, asegura Andrés Quesada, de Technaid, una empresa especializada en exoesqueletos. Es decir, crear humanos mejorados que puedan, por ejemplo, tener una prótesis inteligente para su pierna o, incluso, ver en la oscuridad y almacenar cantidades ingentes de datos.

Para conseguir estas características que parecen propias de superhéroes, los biohackers añaden tecnología al cuerpo humano, ya sea una extremidad robótica, un chip, una antena o unos sensores. “La tecnología que se utiliza es muy variada: puede ser a nivel genético —utilizando la técnica CRISPR para modificar la cadena de ADN—, incorporando componentes físicos o químicos a nuestro organismo”, así lo explica Pedro Diezma, experto en biohacking. A esta explicación, Josep Bardallo, CEO de Sytcloud y experto en la materia, añade que también se trata de “hacer accesible la información a todos —un concepto clave de la cultura hacking— en todo lo relacionado con la biología”.

Uno de los distintivos que ha facilitado la difusión y el crecimiento del biohacking es que se trata de un movimiento do it yourself —hazlo tú mismo, en español—, aunque la práctica se está institucionalizando poco a poco. En sus orígenes, con los conocimientos necesarios, cada uno podía crear su propios dispositivos, aunque lo ideal era buscar a un profesional que los insertase de forma segura.

Implantar un chip en el cerebro requiere obviamente de la intervención de profesional médico. Pero en muchos casos los profesionales prefieren mantener su identidad en secreto, debido al debate ético y moral que ha abierto el biohacking. La regulación aún se está desarrollando y en algunos países la modificación del ADN no es legal. Otros aspectos están más extendidos, como por ejemplo los exoesqueletos. Ya son muy comunes las prótesis de extremidades impresas en 3D, manejadas con joysticks que sirven a los pacientes para ayudarles a recuperarse o, por ejemplo, para sustituir una mano.

Algunos de los hackeos que más llaman la atención de los expertos consultados son el caso de una persona que se hizo implantes en la piel para abrir puertas, un chip para pagar bitcoins y lentillas para ver en la oscuridad. Diezma destaca el planteamiento de agencias como DARPA —que trabaja para el gobierno de Estados Unidos— que están desarrollando chips para poder almacenar información en el cerebro. Las consecuencias en la vida de las personas parecen evidentes. “Si quisieras contratar a un abogado, a quién elegirías: ¿a alguien que tiene almacenada toda la legislación nacional e internacional en el cerebro o a quién no lo tiene?”, ejemplifica Diezma.

Todo esto puede sonar muy loco y todavía se tacha de excéntricas a las personas que apuestan por mejorar su cuerpo a través de la tecnología.Es el caso de Neil Harbisson, la primera persona cíborg reconocida por una institución internacional, que tiene una antena con la que puede percibir el sonido de los colores. Pero por increíbles que estos avances parezcan, se están realizando desde hace mucho tiempo en todo el mundo. Y funcionan.

Aunque a finales de los noventa ya hubo biohackers que se implantaron chips, lo cierto es que en los últimos años se ha desarrollado exponencialmente, de la mano de los avances tecnológicos. A día de hoy se continúa investigando y probando para ver hasta dónde pueden llegar los límites. Parece que en este caso el desarrollo de la tecnología amplía nuestro abanico de posibilidades para evolucionar como humanos. Y algunos dibujan escenarios que —todavía— parecen de ciencia ficción. “El límite más extremo es un cerebro humano en un cuerpo robótico”, asevera Andrés Quesada. “No puede haber mayor biohacking”.

 


 

El ADN que transporta virus informáticos

 

Que los científicos hayan conseguido esconder un virus informático en una cadena de ADN es una de las aplicaciones más espeluznantes que se conocen hasta ahora del biohacking.

Aunque, por ahora, podemos estar tranquilos. Este tipos de ataques están lejos de ser prácticos para cualquier espía real o criminal: supone invertir demasiados recursos y tiempo. Sin embargo, los investigadores que presentaron el estudio en la Universidad de Washington sostienen que podría ser más probable en el tiempo, "conforme la secuenciación del ADN se convierta en algo más común".

No hay que perder de vista este avance porque supone una nueva clase de amenaza. "Cuando se está comprobando la seguridad de los sistemas, no solo hay que mirar la conectividad de red y la unidad USB, sino también la información que está almacenada en el ADN que se está secuenciando", explica Tadayoshi Kohno, profesor de ciencias de la computación de la Universidad de Washington que lideró el proyecto.

Si esta práctica se popularizase y se asentase, los piratas informáticos podrían tener acceso a valiosa propiedad intelectual, o posiblemente contaminar un análisis genético, como las pruebas de ADN criminal. Las compañías podrían incluso colocar código malicioso en el ADN de los productos genéticamente modificados para proteger los secretos comerciales, según sugieren los investigadores.

 

 

Biólogos hallan en la glía fuente para el desarrollo de neuronas

Constituyen la mitad del volumen del cerebro, indican los expertos de la Universidad de NY

 

Un equipo de biólogos encontró una fuente inesperada para el desarrollo del cerebro, hallazgo que ofrece nuevas perspectivas sobre la construcción del sistema nervioso. La investigación, que se publica en la revista Science, reveló que la glía, una colección de células no nerviosas que habían sido consideradas pasivas de apoyo, son vitales para el desarrollo de neuronas.

Los resultados nos llevan a revisar la visión a menudo neurocéntrica del desarrollo cerebral para ahora apreciar las contribuciones de las células no neuronales como la glía, explicó el autor principal del estudio, Vilaiwan Fernandes, investigador posdoctoral en el Departamento de Biología de la Universidad de Nueva York, en Estados Unidos.


Respuesta a preguntas fundamentales

 

De hecho, nuestro estudio encontró que las preguntas fundamentales en el desarrollo del cerebro respecto de la sincronización, la identidad y la coordinación del nacimiento de la célula nerviosa pueden entenderse solamente cuando se explica la contribución glial, agregó.

El cerebro se compone de dos tipos de células: nerviosas o neuronas y glía, que son células no nerviosas que constituyen más de la mitad del volumen del cerebro. Los neurobiólogos han tendido a centrarse en las primeros porque son las células que forman las redes que procesan la información, pero, dada la preponderancia de la glía en la composición celular del cerebro, investigadores de la Universidad de Nueva York plantearon la hipótesis de que podrían desempeñar un papel fundamental en el desarrollo del cerebro.

Para explorar esto, examinaron el sistema visual de la mosca de la fruta, una especie que sirve de poderoso organismo modelo para esta línea de estudio porque su sistema visual, como el de los seres humanos, tiene repetidos minicircuitos que detectan y procesan la luz en todo el campo visual. Esta dinámica es de particular interés para los científicos porque, a medida que el cerebro se desarrolla, debe coordinar el aumento de las neuronas en la retina con otras en regiones distantes del cerebro.

En su estudio, los investigadores de la Universidad de Nueva York descubrieron que la coordinación del desarrollo de las neuronas se logra a través de una población de glía, que transmite las señales de la retina al cerebro para convertir las células de ese órgano en células nerviosas.

 

 

Martes, 05 Septiembre 2017 18:16

Fernand Braudel y la ciencias humanas

Fernand Braudel y la ciencias humanas

“¿Existe acaso una concepción global de la historia, específicamente braudeliana? Respondiendo afirmativamente a esta pregunta, este libro quiere ser a un mismo tiempo una suerte de ‘Introducción general’ al pensamiento y a los trabajos de Fernand Braudel, y una clara invitación a la lectura directa de sus obras, a través de la reconstrucción de las líneas centrales de su proyecto intelectual. Reconstrucción que evidencia, entonces, las articulaciones mayores de esa compleja cosmovisión histórica construida por Braudel, al tiempo que intenta mostrar las contribuciones fundamentales que, en los planos teórico, metodológico, problemático e historiográfico, fueron desarrolladas por quien se constituyó, sin duda alguna, en el más importante historiador de todo el Siglo XX a nivel mundial, Fernand Braudel”.

 

Edición 2017. Formato: 17 x 24 cm, 248 páginas

P.V.P.: $ 35.000, USD $ 12, ISBN: 978-958-8926-49-0

Sábado, 26 Agosto 2017 07:05

¿Qué es la economía?

¿Qué es la economía?

La economía es todo menos una ciencia racional. Y no es una ciencia porque tiene tantos misterios como la religión. Los sacerdotes de ayer son los expertos de hoy. Tanto los ancestros, como sus hijos hablan del “motor” que mueve el mundo. Los antiguos creían en Dios, los expertos de hoy creen en TINA; las iniciales del acrónimo thatcheriano «There is no alternative» (no hay alternativa) . Políticos y economistas reclaman hoy lo mismo que los curas medievales exigían a la feligresía cristiana y a los incrédulos de todo tipo; amar a Dios sin entenderle. Amar a TINA sin límite.


El misterio fue la clave de toda la larga Edad Media, y durante siglos la humanidad occidental amó a Dios bien porque no le entendía (tesis de los jesuitas; con su lema del fin que justifica los medios), o justo porque era imposible entenderlo (tesis de los cristianos fundamentalistas, con su metáfora del pastor que guía a sus ovejas leales)
Sin embargo en el siglo XXI la economía está en crisis porque al igual que sucedió con el cristianismo en el siglo XVIII, la crisis actual aflora la economía más como un misterio retórico (postular la incapacidad colectiva) que como una doctrina del misterio (postular el austericidio sin alternativa).


Los expertos explican siempre las crisis como efectos de la economía, y sus causas son siempre superficiales y jurídicas, con lo que toda crisis se salda con el establecimiento de la culpa en el chivo expiatorio. Nunca se diagnostica cáncer, sino una reacción alérgica. Nunca se cuestiona el núcleo de sus fundamentos. TINA es sagrada.


TINA y el ciudadano obsolescente que no suda


No obstante, la feligresía del mítico Estado del Bienestar concibe ya la economía como el imperio de una distinguida y colosal glosolaila donde todo el mundo converge sobre la inminencia de la gran crisis final del mundo civilizado; bien por explosión de la superburbuja global, bien por la revolución de las desigualdades, bien por la caída de las ganancias.
Es decir que la “economía” de hoy además de ser una criatura misteriosa y hostil que justifica guerras y robotiza los trabajos, amenaza ahora con implosionar de forma inminente porque su metabolismo no solo está devastando el planeta, sino que también está modificando al propio sujeto social mediante algoritmos y tecnologías que transforman la clásica figura del burgués autónomo y libertino en un sujeto obsolescente de actividad subsidiada con panes sin sudores de frente. Toda una herencia antropológica del viejo mundo que el nuevo parece querer conservar rindiéndole culto con el formol de un presente permanentemente indefinido.


La verdad de la curva del más acá bidimensional


Así pues, mientras que la religión hacía de la simbología eclesiástica y de la imaginería santoral el deleite de la feligresía beata medieval transmitiéndole eficazmente las eternas noticias doctrinales del mundo del más allá, la economía de hoy hace de la curva estocástica la verdad absoluta del nuevo mundo de los dos ejes XY del más acá bidimensional. Un mundo volátil, sin forma constante, compuesto sólo de categorías que se realizan cuando se cruzan al vuelo.


Permanentemente se publican tratados de expertos que afloran las curvas que recristalizan todas las percepciones ocultas de la realidad subyacente; el PIB contra deuda, las exportaciones contra las importaciones, la balanza de pagos, el índice de GINI, etc.


Se trata de realidades super objetivas que el político y el economista describen con un nutrido arte de preciosismo conceptual, hermetismo técnico y oblicuidad gráfica; “deuda”, “cinturón”, “austericidio” “expansión cuantitativa”, etc. son tan solo otros pocos ejemplos de esta doctrina retórica.


El misterio de “el valor”


Pero esto sólo son manifestaciones de la superficie. En cuanto a los misterios sobre los que se funda esta doctrina subsiste todavía con pleno vigor el enigma de “el valor” como sustancia objetiva de toda mercancía (1). Un misterio que alumbró la reforma marxista, pero que desarrolló en todo su esplendor quimérico la contrarreforma neoliberal del siglo XX.


Así Marx, buscando identificar esa sustancia mística la concibe como la cantidad de trabajo que encierra la producción de toda mercancía y los capitalistas contentos del hallazgo añaden a las mercancías sus propias plusvalías de costumbre.


La plusvalía no fue un proceso claro de mercaderes innovadores, sino que fue un secreto mantenido discretamente en el gremio mercantil hasta que los más ricos descubrieron en el siglo XVIII que para la captación de liquidez la mercancía era una rémora de costumbres primitivas.


Desde la más remota antigüedad, los mercados funcionaban adaptando los precios a la cantidad de dinero disponible en la plaza mediante un proceso de tanteo por regateo. Es decir la mercancía siempre ha sido un objeto de seducción manifiestamente neutral y no tenía más valor que aquel que el mercader podía obtener con sus trapicheos.


El valor del dinero como mercancía


Fue entonces cuando empezaron a experimentar con el dinero como mercancía desarrollando a escala el préstamo a interés. La alegría cundió entre los pobres amigos de los ricos que prestaron –en confianza–, expandiendo el comercio en cascada hasta los pueblos más recónditos de Occidente.


Hasta el siglo XVIII el dinero era algo oficialmente estéril y reclamar abiertamente una plusvalía por un dinero prestado era considerado como “usura”. Idea aberrante que la propia Iglesia condenaba con todas sus fuerzas hasta que los jesuitas adaptaron el cristianismo a la revolución burguesa que se estaba cociendo en Francia mediante su conocida doctrina del fin que justifica los medios. En este caso el fin es la riqueza y los medios son todos aquellos con los que se verifica el negocio en confianza. Es decir la desigualdad aceptada entre acreedor y deudor.


El mito del valor como sustancia de la economía


Luego los progresistas del siglo XIX y XX dedicaron sus mejores esfuerzos a pelear el mito del valor como sustancia de la mercancía. Los colectivistas antiburgueses abogaban por la socialización de los medios de producción del valor y los burgueses racionales abogaban por la redistribución fiscal de los excesos de ganancias en orden a conservar al principio de igualdad ciudadana del Estado del Bienestar.


Mientras tanto los capitalistas desarrollaron en paralelo la desigualdad como principio motor de la economía enfatizando la creación burguesa del individuo autónomo y libre de toda atadura, sea de origen divino o colectivo. La iniciativa individual no debe restringirse con normas, y el Estado ha de ser mínimo.


Las viejas desigualdades de hecho se lograron revestir de desigualdades de derecho mediante la doctrina del mérito individual y la retórica de la igualdad de oportunidades. Una igualdad quimérica que no sólo invisibilizaba los abolengos de cuna, sino que además culpabilizaba al desigual desgraciado como concreto individual –“producto defectuoso”–, de la naturaleza. ¡Se es pobre por naturaleza!


Consecuentemente el Darwinismo había saltado ya de la naturaleza a la metrópoli, y en el mundo secularizado del siglo XX los neoliberales sistematizaron la vieja frase de Hobbes del siglo XVII; “Homo homini lupus est” (el hombre es el lobo del hombre), y Wall Street se convirtió en el nuevo Vaticano del orden económico tras el derrumbe estrepitoso del Kremlin.


¿Qué es la economía?


Responder a esta pregunta desde la retórica ortodoxa es morir en el intento de desvelar sus cuantiosos misterios de naturaleza irracional toda vez que el fundamento del valor intrínseco de la mercancía es materia de fe incluso visto desde la perspectiva de la utilidad (2).


La ecuación básica de la transacción mercantil ya no es M–D–M (Mercancía–Dinero–Mercancía), sino esta otra; D–M–D (Dinero–Mercancía–Dinero) (3). Siempre lo fue, pero desde que el dinero es una mercancía, la primera ecuación es un atrapador de sueños emancipatorios.


Los progresistas ignoran lo obvio; que el productor busca liquidez comprando trabajo D–W–D (Dinero–Trabajo (W)–Dinero); que el comerciante busca liquidez mediante su propia liquidez D–M–D (Dinero–Mercancía–Dinero); que el consumidor busca liquidez mediante trabajo para comprar producto W–D–M (Trabajo–Dinero–Mercancía); que el financiero busca liquidez con deuda; D–X–D (Dinero–Deuda (X)–Dinero); y que el Estado busca liquidez mermando la liquidez de sus ciudadanos mediante impuestos.
De momento digamos que la liquidez (4) señala un concepto complejo toda vez que hay que apreciarlo fuera de la teoría del valor ya que carece de núcleo sustancial, lo que invalida su configuración a partir de una posible estructura interna de valías y plusvalías totalmente irrelevante. Aquí el concepto de liquidez define dinero como elemento de poder.


Consecuentemente el dinero es aquí un cuantificador de poder y actúa organizando la sociedad desde un modelo taxonómico que estructura a los individuos por tramos de liquidez. El hombre moderno ya no se puede definir como un ser social, ni siquiera como un miembro del cuerpo místico de Cristo. Por primera vez en la historia de la humanidad aparece la figura de un ser relativamente aislado del colectivo humano, relacionado tan sólo por nómina con su empresa, por fiscalidad con el Estado y por consumo con el resto.


La democracia es otro misterio más de la economía, lo mismo que el Estado de Derecho fundado en un ordenamiento jurídico que pone al Estado al servicio de TINA mediante el Estado de Conveniencia del poder dominante.


La falacia de la doctrina económica vigente se muestra en sus propios fundamentos psudocientíficos llenos de penumbras y paradojas dirigidas a establecer la economía como una ley objetiva de la naturaleza y no como una doctrina arbitraria de la oligarquía dominante.


En realidad la situación actual podría caracterizarse como la contrarreforma a la Revolución Francesa de lema oficial; «Liberté, Égalité, Fraternité», ya que la crisis actual ha puesto sobre la mesa al dios neoliberal conocido por el acrónimo thatcheriano «There is no alternative», (TINA) donde el «austericidio» ha dejado bien claro el nuevo lema del siglo XXI: “Sumisión, Desigualdad, Hostilidad.”


Si se acepta que el dinero es poder, entonces la economía no es otra cosa que “el derecho”, es decir; el ordenamiento jurídico. Y ahí si que hay alternativa. Sólo bastaría con cambiar el derecho mercantil, el derecho financiero, el código penal, la ley del IVA, el derecho laboral etc, etc.


NOTAS:


(1) La “hipótesis sustancialista” tiende a “naturalizar” las relaciones comerciales porque da prioridad a los objetos dotándolos de un valor intrínseco que reduce a un segundo plano las voluntades de los agentes que realizan la transacción. Bajo esta hipótesis los agentes no influyen en los precios pues se supone una racionalidad objetiva paramétrica, no estratégica, donde el regateo está mal visto, ya que la transacción comercial se describe como un ideal automático; sin trapicheos, ni negociación posible.
(2) En la versión neoclásica de la doctrina económica de León Walras, las mercancías tienen un valor objetivo e independiente de las interacciones del mercado, siendo que la voluntad del comprador se dirige por su “cálculo de la utilidad”, una característica intrínseca de los bienes y externa al consumidor. Por el contrario, en la teoría marxista el valor de la mercancía viene determinado por el trabajo de su producción, que es el núcleo determinante de la relación de intercambio. Bajo la óptica marxista la tensión entre la oferta y la demanda fija el precio final. Pero este precio señala la desviación con relación al valor (trabajo) de la mercancía. Valor que asimismo se define como el centro de gravedad en torno al cual han de girar los precios del mercado.
(3) Aglietta, M. y A. Orléan. La violencia de la moneda, México, D. F., Siglo XXI, 1990, pág. 77–78
(4) Un determinado concepto de liquidez es desarrollado por André Orléan, en L’empire de la valeur. Refonder l’économie, París, Éditions du Seuil, 2011. No obstante para Orléan el concepto de liquidez va asociado a la utilidad del dinero, ocupando el dinero un lugar central en su concepción de valor. La “hipótesis mimética” de Orléans otorga al dinero una naturaleza institucional de relación social basada en la confianza, la representación colectiva y las expectativas. Algo que difiere significativamente de la interpretación que se sugiere en este texto de “liquidez” como cuantificador de poder.

Publicado enEconomía
Líderes del ámbito tecnológico firman una carta para pedir la prohibición de los robots asesinos

116 nombres destacados del sector firman el texto redactado por el experto en inteligencia artificial Toby Walsh. Elon Musk, fundador de Tesla, y Mustafa Suleyman, creador del laboratorio de inteligencia artificial de Google, entre los signatarios.

Un centenar de nombres destacados del mundo de la tecnología, entre ellos Elon Musk, fundador de Tesla, y Mustafa Suleyman, creador del laboratorio de inteligencia artificial de Google, se han sumado a las decenas de organizaciones sociales, movimientos religiosos, comunidades científicas y activistas que desde hace varios años piden la prohibición de las armas autónomas letales, popularmente conocidas como robots asesinos: máquinas capaces de abatir objetivos humanos en el campo de batalla de forma totalmente independiente (sin supervisión humana), a pesar de su incapacidad para distinguir entre objetivos civiles y militares.


En total 116 líderes del ámbito tecnológico de 26 países firmaron la carta (puede leer una traducción al castellano al final de este artículo), redactada por el científico y experto en inteligencia artificial Toby Walsh, y dirigida a las Naciones Unidas, la organización en la que año tras año los gobiernos aplazan la prohibición de esta tecnología militar. Entre los signatarios hay tres directivos españoles: Toni Ferrate (RO-BOTICS), José Manuel del Río (Aisoy Robotics) y Victor Martín (Macco Robotics). “Sabes cómo aprenden [los robots asesinos], pero no qué van a hacer con el conocimiento adquirido”, explicó Toby Walsh a La Marea en diciembre, cuando tuvo lugar la última cita gubernamental para abordar el futuro de los robots asesinos.


Este lunes los Estados que integran la ONU tenían previsto reunirse en el marco de la Convención sobre ciertas armas convencionales, la misma que en el pasado impidió, por ejemplo, el desarrollo de las armas láser, y que ahora se encarga de dictaminar el futuro de las armas autónomas letales (LAWS por sus siglas en inglés). Los Estados que participan en esta convocatoria decidieron crear un nuevo grupo de expertos para determinar los pros y contras de esta tecnología, pero finalmente volvieron a posponer el encuentro de esta semana hasta noviembre. Desde que Naciones Unidas aborda el futuro de los robots asesinos, los gobiernos que participan en la revisión de esta convención han aplazado una y otra vez su decisión. La última vez fue en diciembre de 2016 (La Marea fue el único medio escrito que cubrió la cita).


Los expertos en inteligencia artificial, líderes políticos y religiosos, e incluso premios Nobel de la Paz como Jody Williams advierten sobre los dilemas éticos y legales de permitir que una máquina mate a seres humanos (no es posible determinar el responsable legal de los errores que cometa el aparato), así como el peligro de desplegar armas independientes que, por razones tecnológicas, están incapacitadas para distinguir objetivos civiles y militares. Entre sus razones para prohibir el desarrollo de estas armas también está la necesidad de impedir que prolifere una nueva carrera armamentística.


Carta abierta a la Convención de las Naciones Unidas sobre Ciertas Armas Convencionales:


Nosotros, compañías que construyen la tecnología en inteligencia artificial y robótica que podría ser reutilizada para desarrollar armas autónomas, nos sentimos particularmente responsables de alzar la voz en este sentido. Recibimos con los brazos abiertos la decisión de la Convención de las Naciones Unidas sobre Ciertas Armas Convencionales (CCAC) para establecer un Grupo de Expertos Gubernamentales (GEG) sobre Sistemas Armados Autónomos Letales. Muchos de nuestros investigadores e ingenieros están impacientes por ofrecer asesoramiento técnico a sus deliberaciones.


Aplaudimos el nombramiento del Embajador Amandeep Singh Gill de India al frente del GGE. Rogamos a las Altas Partes Contratantes del GEG a trabajar intensamente en la búsqueda de medios para prevenir una carrera armamentística de este tipo de armas, para proteger a los civiles de su uso indebido, y para evitar los efectos desestabilizadores de esta tecnología. Lamentamos que el primer encuentro del GEG, el cual debería haber empezado hoy (21 de agosto de 2017), haya sido cancelado debido al reducido número de estados dispuestos a pagar su contribución financiera a Naciones Unidas. Por tanto, exhortamos a las Altas Partes Contratantes a duplicar sus esfuerzos durante el primer encuentro del GEG previsto para noviembre.


Las armas autónomas letales amenazan con convertirse en la tercera revolución armamentística. Una vez desarrolladas, darán lugar a conflictos armados a una escala nunca antes vista, y a una velocidad superior a la que los humanos nunca podrán alcanzar. Estas pueden ser armas de terror, armas que los déspotas y terroristas usen contra poblaciones inocentes, y armas susceptibles de ser hackeadas para actuar de forma indeseable. No tenemos mucho tiempo para actuar. Una vez que la Caja de Pandora se haya abierto, será difícil cerrarla. Por tanto, rogamos a las Altas Partes Contratantes que encontren la forma de protegernos de estos peligros.

Fuente: La Marea

14 años de los Caracoles Zapatistas, nacimiento de otro mundo posible

Espoir Chiapas


Después de una larga temporada de silencio, los días 8, 9 y 10 de agosto del 2003, se realizó una fiesta en el agónico Aguascalientes y naciente Caracol de Oventik para celebrar la creación formal de la autonomía. En Chiapas, los aguascalientes iban a cambiarse por los Caracoles, y las autoridades por las Juntas de Buen Gobierno.


El Subcomandante Marcos, dio a conocer unos meses antes una serie de comunicados intitulados: “la treceava estela” en siete partes: 1/ Un caracol 2/ una muerte 3/ un nombre; la historia de del / sostenedor del cielo, 4/ un plan 5/ una historia 6/ Un buen gobierno 7/ una postdata


En esos textos el Sup aclara que “los Caracoles serán como puertas para entrarse a las comunidades y para que las comunidades salgan; como ventanas para vernos dentro y para que veamos fuera; como bocinas para sacar lejos nuestra palabra y para escuchar la del que lejos está. Pero, sobre todo, para recordarnos que debemos velar y estar pendientes de la cabalidad de los mundos que pueblan el mundo”.


Los nombres fueron elegidos por comités de cada zona durante “horas de propuestas, discusiones sobre traducciones, risas, enojos y votaciones”, comentó el Sup Marcos en la tercera parte de la treceava estela:


El Caracol I: Madre de los caracoles del mar de nuestros sueños, La Realidad, cubre la zona tojolabal, tzeltal, y mam, de la zona fronteriza y selva (desde Marqués de Comillas, la región de Montes Azules, y todos los municipios fronterizos con Guatemala hasta Tapachula). Su junta de buen gobierno se llama “hacia la esperanza”.


El Caracol II: resistencia y rebeldía por la humanidad, Oventik, cubre la zona altos de Chiapas, de los tzotziles y tseltales ( abarca parte de los territorios donde se encuentran los municipios gubernamentales de los Altos de Chiapas y se extiende hasta Chiapa de Corzo, Tuxtla Gutiérrez, Berriozábal Ocozocuautla y Cintalapa”), su Junta De Buen Gobierno se llama “Corazón Céntrico de los zapatistas delante del mundo”, se compone de 7 Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas (MAREZ).


El Caracol III: Resistencia hacia un nuevo amanecer, La Garrucha, cubre la zona tzeltal de la zona selva (abarca parte de los territorios donde se encuentra el municipio gubernamental de Ocosingo) como el caracol I esta compuesto de 4 Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas (MAREZ).


El Caracol IV: Torbellino de nuestras palabras, Morelia, cubre la zona tzeltal, tzotzil y tojolabal, (abarca parte de los territorios donde se encuentran los municipios gubernamentales de Ocosingo, Altamirano, Chanal, Oxchuc, Huixtán, Chilón, Teopisca, Amatenango del Valle) su junta de buen gobierno se llama “Corazón del Arcoíris de la Esperanza” . Tiene 3 MAREZ. Unos días antes de su nacimiento, el 3 de agosto del 2003, 30 elementos de la policía estatal estuvieron hostigando a los zapatistas que laboraban en su reconstrucción


El Caracol V: el caracol que habla para todos, Roberto Barrios, cubre la zona norte de Chiapas, (abarca parte de los territorios en donde se encuentran los municipios gubernamentales del norte de Chiapas, desde Palenque hasta Amatán) donde están los choles, zoques y tzeltales , su junta de buen gobierno se llama “Nueva Semilla que va a Producir”, esta compuesto de 9 MAREZ.

 


Una vez mas, los rebeldes zapatistas, frente a la traición del gobierno Mexicano al no cumplir los acuerdos de San Andrés, y después de una larga reflexión autocrítica, logran redefinir su proyecto rebelde en los hechos y también en los conceptos, manteniendo al mismo tiempo sus objetivos fundamentales de un mundo con democracia, libertad y justicia para todos.


El 19 de julio del 2003, en un comunicado firmado por el Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional y por los Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas de Chiapas, los zapatistas anuncian que “El EZLN decidió suspender totalmente cualquier contacto con el gobierno federal Mexicano y los partidos políticos, y los pueblos zapatistas ratificaron hacer de la resistencia su principal forma de lucha”. Ese comunicado anunciaba que “los pueblos indígenas zapatistas y rebeldes han preparado una serie de cambios que se refieren a su funcionamiento interno y a su relación con la sociedad civil nacional e internacional”.


Ese comunicado permite darse cuenta de la fuerza de los y las zapatistas quienes, al vez de re-tomar las armas 9 años después frente a un gobierno negando reconocer los derechos de los pueblos indígenas, y su incumplimiento de sus compromisos, se pusieron a construir la autonomía en los “territorios rebeldes”


Según Pablo González Casanova en su ensayo de interpretación sobre los caracoles: “El nuevo planteamiento de los caracoles no solo redefine con claridad conceptos (...)pero articula y propone un proyecto alternativo de organización (a la vez intelectual y social) que, arrancando de lo local y lo particular, pasa por lo nacional y llega a lo universal. En la salida y en la llegada deja a sus integrantes toda la responsabilidad de como hacer el recorrido: si de lo grande a lo chico o de lo chico a lo grande, o de las dos maneras, dividiéndose el trabajo con una ruta para unos y otra u otras para los demás”.


Es necesario entender que el nacimiento de los caracoles retoma lo que ya se había expresado desde los inicios del movimiento zapatista. Pero estaba tiempo de aclarar y redefinir lo que fue a veces olvidado o no priorizado. Así Don Andrés Aubry dividió en dos partes un articulo suyo, “lo que no cambia” y “las novedades”:


“Lo que no cambia. Los caracoles no suprimen los municipios autónomos; al contrario, los refuerzan dando nuevas oportunidades a la autonomía de las comunidades y municipios, que así dieron un paso más en el cumplimiento de los Acuerdos de San Andrés. En los caracoles se encuentran representados, mas no sustituidos. Desde sus sedes, sean antiguas o nuevas cabeceras, los concejos autónomos (no creados verticalmente sino construidos desde abajo, mediante procesos variables) siguen autogobernando sus municipios en sus territorios”.


Según el antropólogo, más que todo, los caracoles retoman los acuerdos de San Andrés, “nada aparece cambiado, solo hay una radicalización legítima”. Así los acuerdos decían “Proponemos el reconocimiento del derecho de las comunidades de asociarse libremente en municipios con población mayoritariamente indígena, así como el derecho de varios municipios para asociarse a fin de coordinar sus acciones como pueblos indígenas”, lo que está ahora formalizado por los caracoles y las juntas de buen Gobierno en lo de coordinar. La tarea es amplia frente a todas la áreas autónomas de los pueblos, así como las escuelas alternativas, la salud la producción agroecología, su comercialización alternativa, y todas las demás iniciativas creadas desde las primeras horas del movimiento zapatista.


En su segunda parte, Aubry precisa lo que ha cambiado, y rescata mas particularmente el esfuerzo de los y las compañ[email protected] para aclarecer el papel y la función de cada uno. Ahora la Comandancia General del EZLN no podrán interferir en lo de las autonomías, y vice-versa, las Juntas no podrán recurrir a las fuerzas milicianas.


“Las novedades. Esta maduración en el cumplimiento de los Acuerdos de San Andrés aconsejó definir con más rigor las competencias de las diferentes instancias. La municipal de las autonomías; la política del Comité Clandestino Revolucionario Indígena, Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (los comandantes y las comandantas), y la militar a cargo del subcomandante insurgente. En breve, el ezln trata de cumplir con el principio democrático de la separación de los poderes.


Los comandantes toman el compromiso de no interferir en la responsabilidad propia de las autonomías. Y se estipula que, si “deciden participar en los gobiernos autónomos, deben renunciar definitivamente a su cargo organizativo dentro del EZLN”.
Recíprocamente, los concejos autónomos no podrán recurrir a las fuerzas milicianas para las labores de gobierno porque el mando de milicianos e insurgentes es competencia exclusiva de la comandancia general del ezln. Pero, evidentemente, sigue siendo su trabajo y su deber “proteger a las comunidades de las agresiones del mal gobierno y de los paramilitares”, pues para eso “somos Ejército Zapatista”.


Hoy, a 14 años de caminar, los caracoles se integraron perfectamente a las necesidades de los pueblos. El mandar obedeciendo se agilizo y las autoridades como las Juntas de Buen Gobierno son reconocidas y solicitadas, tanto por los asuntos internos, que por las demandas de la sociedad civil o solidarias.


Los y las zapatistas se enorgullecieron de esos avances, y la escuelita zapatista en sus dos niveles pudo demostrar al mundo entero lo que significa el mandar obedeciendo, lo que es la autonomía zapatista que se construye paso a paso a través de los años.


El último comunicado contando los avances de las autonomías “Y en las comunidades Zapatistas?” fue publicado el 23 de marzo del 2016, un resumen de los informes de los y las compañ[email protected] responsables en los pueblos responsables de comisiones (por ejemplo de salud, educación, jó[email protected], etc), autoridades autónomas y responsables organizativos.


En ese comunicado firmado por el Subcomandante Moisés y Subcomandante Galeano, la comandancia reiteran que todo la presentación dada de los avances autonómicos  no viene de la comandancia zapatista, o sea que no salió de las cabezas de unos cuantos, sino que viene de las comparticiones entre los mismos pueblos, así 14 años después, se evidencia que la comandancia ya no interfiere en los procesos civiles.


El EZLN, sigue siendo abriéndose al mundo y a la sociedad civil mediante varias iniciativas, invitando a la comunidad artística y científica en los festival compARTE y conCIENCIA, al pueblo apoyando la lucha magisterial, a los migrantes enviando toneladas de café solidario, al mundo construyendo y reflexionando de como construir unas grietas en esos muros que construyen los de arriba, al pueblo de México y del Mundo, apoyando la candidatura de la vocera del Concejo Indígena de Gobierno, pero los y las zapatistas no olvidan de construir ese otro mundo que ya volvió posible.


Desde la creación de los caracoles y de las juntas de buen gobierno, las y los zapatistas han avanzado en todos los temas de su autonomía, fuera de cualquier apoyo gubernamental, luchando y resistiendo cada dia para trabajar de manera colectiva a la construcción de un mundo donde quepan muchos otros mundos.

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Chinos sientan bases para crear red a prueba de ataques cibernéticos

Científicos chinos realizaron la primera distribución de una clave cuántica desde un satélite a la Tierra, con lo que sentaron las bases para la construcción de una red global de comunicaciones cuánticas a prueba de ataques cibernéticos.

 

El logro, que se basa en las pruebas realizadas con el primer satélite cuántico del mundo, Experimentos Cuánticos a Escala Espacial (Quess), fue publicado este jueves en la revista Nature.

 

Los críticos de Nature elogiaron el experimento como un hito en este campo.

 

Llamado Micio (Mozi) por un filósofo y científico chino del siglo V a.C. que ha sido acreditado como la primera persona que hizo experimentos ópticos, el satélite de más de 600 kilogramos fue enviado el 16 de agosto de 2016 a una órbita sincrónica con el Sol a una altitud de 500 kilómetros.

 

Pan Jianwei, científico en jefe de Quess y miembro de la Academia de Ciencias de China, señaló que el satélite envió claves cuánticas a las estaciones terrestres de Xinglong, en la provincia china norteña de Hebei, y de Nanshan, cerca de Urumqi, capital de la región autónoma uygur de Xinjiang, en el noroeste de China.

 

La distancia de comunicación entre el satélite y la estación terrestre varía de 645 a mil 200 kilómetros y la tasa de transmisión de la clave cuántica del artefacto a la Tierra es hasta 20 órdenes de magnitud más eficiente que lo esperado con una fibra óptica de la misma longitud, explicó Pan.

 

Cuando el satélite sobrevuela China, ofrece una ventana de experimentación de unos 10 minutos. Durante ese tiempo, puede generar y enviar 300 kilobites de claves seguras, según Pan.

 

"Eso, por ejemplo, puede satisfacer la demanda de una conversación telefónica absolutamente segura o la transmisión de una gran cantidad de datos bancarios", puntualizó.

 

"Se puede conectar la distribución de claves cuánticas basada en un satélite a una red metropolitana de comunicaciones cuánticas en la que las fibras sean suficientes y convenientes para conectar a numerosos usuarios. Así podemos imaginar una red cuántica integrada espacio-Tierra, facilitando la criptografía cuántica, que será posiblemente la primera aplicación comercial de la información cuántica, útil a escala mundial", explicó el experto.

 

Fiable y eficiente

 

Establecer una conexión fiable y eficiente entre el espacio y la Tierra para una transmisión cuántica fiel abre el camino para una red a escala mundial, añadió.

 

El cifrado tradicional de clave pública se basa en la indescifrabilidad computacional percibida de ciertas funciones matemáticas.

 

Pero un potente ordenador cuántico, que los científicos de el mundo desarrollan, está considerado una amenaza, debido a que puede hacer que todos los contenidos en un ordenador convencional estén expuestos a ataques cibernéticos.

 

Con el entrelazamiento cuántico, se utiliza la tecnología de la clave cuántica en las comunicaciones de este tipo, eliminando la posibilidad de espionaje y asegurando la conexión.

 

Pan explicó que una clave cuántica está formada por una serie de números aleatorios generados en la comunicación entre dos usuarios para codificar la información. Si fuera interceptada o medida, el estado cuántico de la clave cambiaría, y la información interceptada se autodestruiría.

 

Un espía en el canal cuántico tratando de lograr información sobre la clave introducirá inevitablemente interferencias en el sistema y podrá ser detectado por los usuarios, concluyó.

El ADN, la llave maestra de la evolución humana

Los avances en genética incorporan matices fundamentales al clásico debate sobre si nacemos o nos hacemos. Las mutaciones esconden la clave de esta revolución en ciernes


Como objeto químico, el ADN puede reclamar una nutrida lista de padres: Mendel, Bateson, Luria, Delbrück, McClintock, Chargaff, Franklin, Watson, Crick, Venter. Como objeto de polémica, sin embargo, el ADN se puede rastrear hasta un solo nombre, y uno bien notable. El de Francis Galton, el primo listo de Darwin, como se le llama a veces con ingeniosa mala uva (contra Darwin, se entiende).


Fue Galton quien planteó la forma moderna del gran debate “naturaleza contra crianza” (tiene más sonoridad en inglés: nature vs nurture). ¿Nacemos o nos hacemos? El ADN se suele identificar con el “nacemos”, y el aprendizaje, con el “nos hacemos”. Pero esto no es más que un error generalizado y persistente. La realidad es mucho más interesante que todo eso.


El ADN es la forma en que la crianza se graba en nuestra naturaleza. El zoólogo y escritor británico Matt Ridley lo llama nature via nurture, a la naturaleza mediante la crianza, en una solvente paráfrasis del dilema galtoniano. Esta es la clave para entender el ADN como objeto de polémica.


Pese a la actual manía de las redes sociales, el mejor índice para evaluar la importancia de un problema sigue siendo la edición de los mejores libros. Y el ADN se ha llevado cuatro de estos óscar en los últimos meses. Mi gran familia europea, de Karin Bojs; El ADN dictador, de Miguel Pita; El gen, de Siddhartha Mukherjee, y Breve historia de todos los que han vivido, de Adam Rutherford.


Tomemos el cáncer. Pocos cánceres son hereditarios, pero todos son genéticos, porque se deben a una acumulación de mutaciones en el texto del ADN de nuestras células. Cada una de nuestras neuronas o de nuestras células del hígado lleva una copia del genoma humano entero y gracias a eso puede funcionar. El ADN no es solo el vehículo de la herencia de padres a hijos, sino también el manual de funcionamiento de cada una de nuestras células durante toda nuestra vida.


El tratamiento del cáncer ya se está beneficiando de la tecnología del ADN, pese a que la oncología genómica está solo en sus comienzos. Los líderes de esta disciplina, como Bert Vogelstein, calculan que los principales tumores se deben a la acumulación a lo largo de la vida de media docena de mutaciones clave de entre las miles que acumula cualquiera de nuestras células, y en particular las cancerígenas. Estas mutaciones son distintas en cada tipo de tumor. En las mujeres con cáncer de mama, por ejemplo, ya es una práctica común analizar sus genes clave, porque de ello depende el tratamiento óptimo, sea una modesta quimio o una radical extirpación preventiva de las mamas. Esta estrategia se está generalizando en otros tipos de cáncer.


Entonces, ¿el cáncer es naturaleza o crianza? Es las dos cosas. Todos hemos visto esas fotos de una familia en la que tres generaciones de mujeres han muerto de cáncer de mama. En este caso, la herencia es la que pesa: las mutaciones con las que esas mujeres nacieron fueron la causa de su destino fatal. Un caso más común es que alguna mutación u otra venga puesta de nacimiento y que el resto se haya adquirido durante la vida, a veces por factores cancerígenos como el humo del tabaco o la radiación ultravioleta de la luz solar. Y otras veces —muchas otras veces—, por mero azar. Este es un concepto importante al que dedicaremos un párrafo.


Los últimos resultados de los grandes proyectos de genómica del cáncer demuestran que, en efecto, un tercio de los cánceres que afligen al mundo se deben a hábitos de vida arriesgados, como fumar, abrasarse en la playa o comer más de lo estrictamente aconsejable. Pero los dos tercios restantes no son culpa del paciente, sino producto del azar. Desde que el óvulo y el espermatozoide se fecundan, nuestras células se dividen cientos, miles o decenas de miles de veces, según a qué tipo pertenezcan. En cada una de esas divisiones hay que replicar el genoma entero, hecho de 3.000 millones de letras (las bases del ADN, gatacca...), y por muy preciso que sea el sistema de replicación del ADN, ocurren errores que se propagan a las siguientes generaciones celulares. De ese azar provienen dos de cada tres cánceres.


Pero, sea cual sea el origen de una mutación clave —o sea de quien sea la culpa de que haya ocurrido—, pocos científicos y médicos dudan de que su detección sea esencial para decidir el tratamiento. El ADN es naturaleza y crianza o, como diría Ridley, naturaleza por vía de crianza. Durante nuestra vida, el entorno y el mero azar se hacen carne en la secuencia genética de cada una de nuestras células.


El cáncer es un buen ejemplo para ilustrar las complejas armonías internas de la cuestión “nace o se hace” que centra nuestro debate. Pero es solo un ejemplo. El desarrollo del cerebro y la enfermedad mental es un tópico muy relacionado con este tema, aunque no lo parezca. Fred Gage, del Instituto Salk de California, ha demostrado en los últimos años que nuestro cerebro es un mosaico de clones neuronales con genomas distintos. Como en el desarrollo del cáncer, las distintas zonas de nuestro cerebro han acumulado mutaciones durante la proliferación celular desde el desarrollo fetal hasta la vida adulta.


Hay varios tipos de mutaciones —la favorita de los teóricos es el cambio de una sola letra, como gatacca, gacacca—, pero la que más llama la atención en nuestro cerebro es de una naturaleza bien distinta. La mitad del genoma humano es un vertedero de residuos de transposones, o elementos móviles, segmentos de ADN que contienen la información (gatacca...) para sacar copias de sí mismos que se insertan en otros lugares del genoma.


Casi todos esos transposones son meros fósiles genómicos, pero Gage ha descubierto uno (su nombre es ¬LINE 1) que sigue activo en mi genoma y en el tuyo, desocupado lector. Salta de un lugar a otro mientras nos desarrollamos en el útero y vivimos fuera de él, y sobre todo en las células destinadas a formar nuestro cerebro. Cuando LINE 1 cambia de posición en una célula madre del cerebro, todas sus descendientes heredan la nueva posición, aunque algunas de ellas añaden otro salto al anterior, y así sucesivamente.


Un transposón como LINE 1 es un texto de ADN que significa “creced y multiplicaos”. La descubridora de estas líneas de código esenciales en la evolución fue la genetista más brillante del siglo XX, Barbara McClintock, a quien tardaron 40 años en darle el Premio Nobel por alguna razón que nadie ha sabido explicar de manera convincente.


McClintock no solo demostró que hay elementos de ADN que saltan por el genoma —la razón por la que le dieron el Nobel—, sino algo mucho más importante, aunque no para la Academia Sueca: que esos saltos de un lugar del genoma a otro eran una respuesta al entorno y, por tanto, importantes para el desarrollo y la evolución de un organismo. Esta es la clase de percepción que transforma una ciencia, pero solo después de un par de siglos. Roma tardó cuatro en perdonar a Galileo, así que la comunidad científica ya está tardando en rehabilitar las ideas fundamentales de McClintock. El miedo a los trols no es buen consejero en ciencia.


Otra cuestión esencial, y de rabiosa actualidad, es la epigenética. Los psicólogos baratos, los vendedores de cosméticos y los acólitos de las religiones modernas están convirtiendo la epigenética en un lema, un eslogan o una bandera de sus prejuicios. Para ellos, la epigenética viene a revelar que la genética se equivoca, que al final es el efecto del entorno el que cuenta. Dadme un bebé y os devolveré un genio, como decía Skinner, el titán de la psicología conductista que dominó en la primera mitad del siglo XX. Otro error. Si le das un bebé a Skinner, lo que devolverá no es un genio, sino otro psicólogo tan confundido como el propio Skinner.


Nacemos con docenas de talentos codificados en nuestro ADN. Por eso no se puede enseñar a hablar a un perro, pero sí a cualquier bebé humano. Y también hay diferencias entre unos bebés y otros en su capacidad para aprender un lenguaje. Es la lotería genética que te toca al nacer, igual que ser alto o bajo, guapo o feo. Ante estas evidencias, hay una actitud común entre los científicos sociales. Consiste en aceptar que los genes puedan afectar a nuestros rasgos físicos, pero no a nuestra psicología. Otro error.


El córtex (o corteza) cerebral, la sede de nuestra mente, no es más que un trozo del cuerpo. Se forma mediante los mismos procesos biológicos que el hígado, los riñones o las manos. Una jerarquía de genes activos o inactivos instruye a las células a adoptar un destino, una tarea, una forma. Tu mano y tu pie están hechos exactamente de los mismos tejidos y tipos celulares, pero tienen una forma distinta porque algunos genes clave perciben su posición en el todo y reaccionan en consecuencia. En las distintas regiones del cerebro ocurre lo mismo, y depende de las variantes genéticas particulares que uno lleve de nacimiento y también de las que haya desarrollado durante el crecimiento. Nuestra psicología básica está escrita en el genoma, a veces con claridad, las más de las veces a través de caminos inextricables. Unos caminos que solo la neurociencia podrá descifrar.


En realidad, epigenética significa “encima de los genes”. Son unos cambios genéticos que no se deben a verdaderas mutaciones (cambios en la secuencia, como gatacca gacacca), sino a otras cosas que se pegan encima de la secuencia y la hacen más o menos accesible a los sistemas que leen los genes. Las dos cosas esenciales que se pegan ahí son unas proteínas llamadas histonas y algunos de los radicales más simples de la química orgánica, como el metilo (–CH3). Pese a no afectar a la secuencia, estas cosas que se le pegan encima aguantan varias generaciones, ya sea de células en proliferación o de personas en reproducción.


La epigenética no es lo contrario de la genética. Es un nivel de regulación que permite al ADN responder al entorno. Y las proteínas que lo permiten están codificadas en el genoma, como todas las proteínas que constituyen nuestro cuerpo. Y nuestra mente.


Lo anterior es lo esencial sobre el ADN como objeto de polémica, pero ni mucho menos lo único. La evolución biológica es un producto del ADN. Esta vez no del ADN que está en nuestras neuronas ni en las células de nuestra piel, sino del que nos pasamos de una generación a otra. También está en nuestras células, pero solo en unas muy infrecuentes y especiales: la línea germinal, las células que generan nuestros óvulos y espermatozoides.


Allí ocurren unas mutaciones muy similares a las que causan el cáncer en las células de la piel o la esquizofrenia en el tejido cerebral en desarrollo. Pero ahí esos cambios no tienen efecto en la persona que los sufre, sino en sus hijos, sus nietos y toda su descendencia. Esta es la materia prima de la evolución, su sustrato genético y molecular. En el genoma de cada uno de nosotros está escrita la historia evolutiva de la especie. Mejor dicho, de la pequeña parte de la especie que ha logrado sobrevivir en los últimos millones de años, unos tiempos duros anegados de hambrunas, sequías, guerras y penalidad general. El ADN es una ventana de precisión que tenemos abierta para entender el pasado de la especie.


El ADN es también la gran esperanza que tenemos de luchar contra las enfermedades raras, esas 3.000 condiciones hereditarias que afectan cada una a muy poca gente y, por tanto, tienen muy difícil atraer inversiones de la industria farmacéutica, pero que en conjunto suponen una pesada carga para una fracción sustancial de la población. La esperanza de ir encontrando poco a poco tratamientos para cada una de ellas es poco realista. Más eficaz puede ser investigar remedios contra lo que esas 3.000 dolencias tienen en común: un error en el ADN.


Esta será, previsiblemente, una de las cuestiones más polémicas de la biomedicina del futuro próximo. Con técnicas de edición genómica como CRISPR, los científicos tienen al alcance de la mano un procedimiento capaz de erradicar las enfermedades raras: consiste en corregir las mutaciones responsables en el embrión humano, o incluso en el óvulo o el espermatozoide que lo generan. Eso no solo eliminará la enfermedad rara en los hijos, sino también en toda la progenie que generen por los siglos de los siglos.
El ADN ha puesto la futura evolución humana al alcance de nuestra técnica. Como todo método, sin embargo, se podrá usar bien o mal. Ojalá seamos inteligentes, aunque solo sea para variar.

Células de sangre al microscopio. UIG

 

Dos investigaciones logran generar las células precursoras de la sangre en la placa de cultivo

 

 

Crear sangre parece un ingenio arcano de los alquimistas, una quimera ilusoria, una novela de Dan Brown. Pero los científicos han dado un gran paso hacia la creación de células de la sangre a partir de células madre. Lo han hecho con células humanas, aunque el último paso implica trasplantar las células precursoras de la sangre (células madre hematopoyéticas) a la médula ósea de ratones. El trabajo tiene implicaciones para el tratamiento de la leucemia, y también para el cribado de nuevos fármacos.

Dos grupos de científicos, del Hospital Infantil de Boston y el Weill Cornell Medicine de Nueva York, han conseguido mediante estrategias distintas derivar de células madre un tipo especial de ellas especializado en generar las células sanguíneas, desde los glóbulos rojos que trasportan el oxígeno de los pulmones a los tejidos hasta el equipo diverso de linfocitos (o glóbulos blancos) que constituyen nuestro sistema inmune. Es un avance que muchos habían intentado antes sin éxito. Y pone a tiro de piedra la creación de sangre humana al servicio de la medicina.

Los biólogos del desarrollo sabían ya que una sola célula madre hematopoyética (generadora de sangre, literalmente) puede generar toda la notable variedad de linfocitos que discurren por nuestras venas y nos permiten sobrevivir a las infecciones por virus y bacterias, además de los glóbulos rojos. Esas células madre, o precursoras de la sangre, residen en la médula ósea. Es allí donde se origina todo el contenido celular y la sabiduría de nuestra sangre. Durante toda la vida. A esto se debe la capacidad curativa de los trasplantes de médula.

“La capacidad de manufacturar células madre hematopoyéticas en el laboratorio entraña una promesa enorme para la terapia celular”, dicen en Nature Carolina Guibentif y Berthold Göttgens, científicos de células madre del MRC (Medical Research Council británico) y la Universidad de Cambridge, no relacionados con el estudio. Estos dos investigadores subrayan también los obstáculos que aún separan la fabricación de sangre de la práctica clínica.

En primer lugar, solo uno de los dos trabajos presentados en Nature (1 y 2) aborda una evaluación del riesgo de que las células precursoras de la sangre (hematopoyéticas) creadas con estas técnicas puedan generar células cancerosas, y solo por un tiempo limitado. Los investigadores han comprobado que sus células no generan leucemia (el cáncer de las células de la sangre) durante las 20 semanas posteriores al trasplante en ratones. Los analistas creen que hay que ampliar ese estudio más tiempo.

En los poquísimos casos en que la terapia génica (infectar a un paciente con el gen correcto que le falta), como en el tratamiento de los niños burbuja, se ha dado algún caso de leucemia inducida por la propia terapia. Para insertar el gen correcto en las células del paciente, el vector más eficaz hasta la fecha ha sido un retrovirus, un familiar del VIH (el agente del sida) que, como parte de su ciclo vital, se inserta en el genoma de su huésped. Según dónde se inserten, estos retrovirus pueden causar la activación de algún gen del cáncer, y causar así una leucemia.

En cualquier caso, como recuerdan Guibentif y Göttgens, las nuevas técnicas de edición genómica, como la flamante CRISPR, pueden lograr insertar los genes correctos sin necesidad de retrovirus, ni de ningún otro virus. CRISPR hace su trabajo y desaparece después. Ello, junto a su gran eficacia y facilidad de uso, le ha convertido en la estrella de los laboratorios de genética de medio mundo.

Quedan, por tanto, problemas técnicos importantes que resolver. Pero ya son solo esos problemas técnicos los que nos separan de la creación de sangre en el laboratorio. La ciencia está clara como el agua de una garganta fría.

 

 

     
  

 

DARWIN EN LAS VENAS


J. S.


Puede parecer que la sangre es un problema biológico menor en comparación con, por ejemplo, hacer un corazón, con todas sus células musculares (miocitos) latiendo en ondas coordinadas, o un cerebro, con sus circuitos sofisticados y su complejidad organizada en un objeto tridimensional. Y es cierto que la sangre, y los trasplantes de médula que la renuevan en algunos pacientes de leucemia, han sido pioneros en la prehistoria de la terapia celular. Pero eso se debe más a su facilidad de uso clínico que a su simplicidad.

La sangre, en realidad, es mucho más compleja de lo que parece. Sus leucocitos, o células blancas, encarnan un microcosmos darwiniano del que casi nunca somos conscientes. Cuando se nos cuela en la sangre algún agente infeccioso, los escasísimos leucocitos que, por casualidad, le reconocen, se las apañan para activarse y proliferar más que los demás. Ello requiere un sistema de reconocimiento y respuesta genómica de complejidad mareante, y que seguramente ha evolucionado a partir de un antiguo virus. Eso está a un paso de la magia.

 

 

  
     

Desarrollan método sencillo que usa luz para atacar el cáncer

 

Se busca activar a las células T, llamadas asesinas, hacia las enfermas, señala Minsoo Kim, de la Universidad de Rochester

La técnica es muy flexible y no tóxica, asegura el experto

 

Madrid.

 

La ciencia que busca aprovechar el sistema inmunológico para combatir el cáncer es complicada, pero un laboratorio del Centro Médico de la Universidad de Rochester (UR), en esa ciudad estadunidense, descubrió una manera simple y práctica de utilizar la luz y la óptica para tratar de dirigir las células inmunes asesinas hacia los tumores.

En un estudio publicado en la edición digital de la revista Nature Communications, el autor principal, Minsoo Kim, profesor de microbiología e inmunología en la UR e investigador del Instituto de Cáncer de Wilmot, describe su método como similar a enviar luz a una misión de espionaje para rastrear las células cancerosas.

La inmunoterapia es distinta de la radiación o la quimioterapia. En lugar de matar directamente las células cancerosas, le dice al sistema inmunológico que actúe de cierta manera estimulando las células T para atacar la enfermedad.

Existen o están en desarrollo varios tipos de inmunoterapia, incluyendo píldoras llamadas inhibidores de punto de control y la terapia de células T con CAR, que implica la eliminación de las células inmunes del paciente y alterarlas genéticamente para que busquen y destruyan las cancerosas.

 

Posibles reacciones

 

Sin embargo, el problema es que la inmunoterapia puede provocar que el sistema inmunológico reaccione exageradamente o de manera insuficiente, lamenta Kim. Además, las células cancerosas son evasivas y pueden esconderse de las T asesinas. Los tumores agresivos suprimen las defensas del organismo en las áreas que rodean la malignidad (microambiente), manteniendo las T fuera.

Si el sistema inmunológico reacciona poco, la única manera de modificarlo es bombeando más células T en el cuerpo, pero esto a menudo desencadena una tormenta de toxicidades que pueden apagar los órganos de un paciente.

El laboratorio de Kim se centró en cómo superar el ambiente inmunosupresor que crea el cáncer, en dos proyectos separados.

Un estudio biológico se centró en entender y desarrollar moléculas sensibles a la luz que podrían guiar eficientemente a las células T hacia los tumores. Así, descubrió que una molécula llamada canalrhodopsinas (CatCh), activa en las algas y sensible a la luz, podría introducirse en el sistema inmunológico por medio de un virus y activarse para controlar la respuesta de las células T al cáncer.

Matan Rapoport, gerente de licencias de UR Ventures, oficina de transferencia de tecnología de la universidad, ha solicitado la protección de patentes sobre este tema.

El otro trabajo se centró en inventar un chip Led para probarlo en ratones y que eventualmente podría implantarse en seres humanos. Para este proyecto, el laboratorio de Kim colaboró con científicos de óptica y fotónica de la UR. El equipo evaluó sus métodos en roedores con melanoma en las orejas. Los animales llevaban una pequeña batería que enviaba una señal inalámbrica al chip, lo que permitía a los investigadores encender de forma remota la luz sobre el tumor y las áreas circundantes, dando a las células T un impulso para su función de matar el cáncer.

El control óptico fue suficiente para permitir que el sistema inmunológico casi borrara el melanoma sin efectos secundarios tóxicos, según las conclusiones del estudio. Kim señala que los trabajos futuros determinarán si la señal Led inalámbrica puede transmitir luz a un tumor profundo del cuerpo en lugar de en la superficie y todavía tener la capacidad de estimular las células T para que lo ataquen.

Actualmente, menos de 40 por ciento de los pacientes que reciben inmunoterapia obtienen buenos resultados, aunque los que sí responden a menudo son mucho mejores. Kim enfatiza que su descubrimiento está destinado a combinarse con la inmunoterapia para hacerla más segura, más eficaz y rastreable.

Con las mejoras, apunta Kim, el método óptico podría permitir a los médicos ver, en tiempo real, si la terapia contra el cáncer está alcanzando su objetivo. Actualmente, cuando un paciente recibe inmunoterapia, debe esperar varias semanas y luego someterse a escáneres de imágenes para averiguar si el tratamiento funcionó.

La belleza de nuestro enfoque es que es altamente flexible, no tóxico y se centra en la activación de las células T para que hagan su trabajo, concluye Kim.