Hao Huang, en una imagen del autor en la página mathcs.emory.edu (Hao Huang@emory). mathcs.emory.edu

Hao Huang demuestra después de 30 años la llamada conjetura de la sensibilidad, que se engloba en la teoría de la complejidad computacional

 

Cuando un problema matemático importante, que lleva 30 años propuesto, acaba por resolverse en dos escasas páginas de razonamiento, no cabe más que darse la enhorabuena. Como aquel sacrificio de dama en una partida de ajedrez que fascina por la creatividad de su estratega, esas dos páginas de inventiva matemática son un regalo para cualquier admirador de la disciplina. Su autor, Hao Huang, matemático e informático teórico de la Universidad de Emory (EE UU), probó la llamada conjetura de la sensibilidad en un artículo deseis páginas (dos de demostración y el resto para centrar el contexto y para enunciar consecuencias y derivadas del resultado), que publicó a principios de julio en ArXiV, un repositorio abierto de artículos científicos. Unas horas después las redes sociales ya se felicitaban. El influyente blog de Gil Kalai, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, anunciaba: "Increíble: ¡Hao Huang demuestra la conjetura de la sensibilidad!". Al rato, Ryan O'Donnell, investigador de Carnegie Mellon, comprimía las dos milagrosas páginas en los 282 caracteres de un tuit.

La conjetura de la sensibilidad fue enunciada por Noam Nisan y Mario Szegedy en 1989, y se engloba en la informática teórica, en concreto la teoría de la complejidad computacional, con aplicaciones a la teoría de la elección social. Tomar decisiones no es tarea fácil. Para hacerlo, tanto máquinas como humanos nos apoyamos en reglas de decisión o algoritmos, es decir, métodos sistemáticos previamente diseñados. Supongamos que debemos tomar una decisión binaria, sí o no, basados en el resultado de un número (N) de datos, también binarios. Por ejemplo, podría tratarse de aprobar o no un texto legal, basándonos en los votos de un cuerpo electoral (cada voto sería uno de los datos).

Algunas de estas reglas de decisión serán más sensibles a los cambios en los datos que otras. En el ejemplo anterior, si la elección se basa en la opinión mayoritaria de la totalidad de los electores, entonces el resultado es sensible a exactamente la mitad más una de las opiniones: si exactamente N/2+1 de los votantes aprobaron el texto, un cambio de opinión de cualquiera de esos electores haría cambiar el resultado. De forma general, se dice que una regla de decisión es sensible para ciertos datos, si cambiando uno de ellos se cambia la decisión final. El grado de sensibilidad de la regla de decisión es el máximo número de datos a los que la regla puede ser sensible en el peor de los casos (es decir, en los casos frontera extremos).

Siguiendo con el ejemplo anterior, si dividimos a los electores en K distritos electorales iguales y basamos el resultado de la elección en que al menos uno de los distritos apruebe el texto por consenso, entonces la sensibilidad de la regla de decisión se reduce a N/K, o a K, según cuál sea mayor. Efectivamente, los casos frontera extremos se dan cuando exactamente un distrito alcanza el consenso, o cuando todos se quedan a un voto del consenso. En el primer caso solo N/K cambios de opinión podrían afectar al resultado, mientras que en el segundo solo K.

Así es como el grado de sensibilidad de una regla de decisión se puede tomar como baremo para determinar su adecuación en ciertos procesos electorales. Sin embargo, mientras que en algunos contextos está bien motivado y es fácil de determinar, en otros casos no. Por ejemplo, para valorar si una regla de decisión es adecuada para activar o no un nivel de emergencia, pongamos, de riesgo de incendio de una máquina. Para ello, se emplean como datos las mediciones de ciertos parámetros. Se empieza por la temperatura ambiente; si esta excede un cierto nivel, se mide el nivel de humedad; en caso contrario, se mide el nivel de agua del radiador. Cuantas menos mediciones se requieran, mejor. En este caso, valoramos la adecuación de la regla de decisión en base a la complejidad de preguntas, y este es otro de los muchos baremos para reglas de decisión.

Pero ¿se puede establecer alguna relación entre estos baremos? Sabemos que la complejidad de preguntas de una regla de decisión no puede ser menor que su grado de sensibilidad, puesto que si alguna de las mediciones sensibles queda sin respuesta, la decisión no puede estar determinada. ¿Podría ser que, a su vez, hubiera una relación inversa? Precisamente eso postula la conjetura de la sensibilidad: que, sea cual sea la regla de decisión, su complejidad de preguntas es menor que una potencia de su grado de sensibilidad. Combinada con la observación anterior, la conjetura, ahora teorema gracias a Huang, establece que el grado de sensibilidad y la complejidad de preguntas son, a escala logarítmica, baremos equivalentes.

En sus escasas dos páginas de argumentación, Huang demuestra la conjetura apoyándose en resultados previos que redujeron el problema a uno sobre subgrafos inducidos del hipercubo N-dimensional. Huang, que es un especialista de la teoría espectral de grafos, redujo a su vez el problema a uno sobre valores propios de matrices de signos. El célebre Teorema de Entrelazados de Cauchy hizo el resto.

Se da la circunstancia que Huang estaba en Madrid cuando dio con la solución (su mujer estaba visitando el ICMAT). Según cuenta, se refugiaba en la habitación de su hotel durante la espectacular ola de calor que asedió Europa a finales de junio. Al parecer el calor duró lo justo y necesario para que Huang pudiese completar, en aquellos pocos días, 30 años de búsqueda.

Por Albert Atserias, catedrático de Informática Teórica de la Universitat Politècnica de Catalunya

Café y Teoremas es una sección dedicada a las matemáticas y al entorno en el que se crean, coordinada por el Instituto de Ciencias Matemáticas (ICMAT), en la que los investigadores y miembros del centro describen los últimos avances de esta disciplina, comparten puntos de encuentro entre las matemáticas y otras expresiones sociales y culturales y recuerdan a quienes marcaron su desarrollo y supieron transformar café en teoremas. El nombre evoca la definición del matemático húngaro Alfred Rényi: "Un matemático es una máquina que transforma café en teoremas".

Edición y coordinación: Ágata Timón (ICMAT).

Los científicos que quieren crear animales con células humanas se van a China o Japón para sortear barreras legales y éticas

Durante los últimos años varios equipos de científicos han experimentado con embriones animales a los que se les introducen células humanas. Este miércoles se ha sabido que un equipo de científicos españoles ha conseguido hacerlo con monos en China, según una información publicada por El País, y que lo han hecho para evitar las barreras legales que hay en Europa o EEUU. Además, la semana pasada, la revista Nature adelantaba que Japón dará permiso para implantar los embriones obtenidos en este tipo de experimentos y llevar a término la gestación, algo que, hasta ahora, estaba prohibido. Los dos países asiáticos se convierten así en la punta de lanza de un área de la ciencia encaminada a desarrollar órganos humanos en animales con el objetivo de ser utilizados en transplantes, pero también abren el debate sobre los límites éticos y legales de este tipo de experimentos.

La creación de quimeras con células humanas no está prohibida ni en España, ni en la UE, pero existen ciertos límites, dado que el embrión nunca puede llegar a implantarse, ni llevarse a término. En EEUU la investigación también se permite, pero los Institutos Nacionales de Salud, principal entidad financiadora de estudios de biomedicina, establecieron en 2015 una moratoria sobre el uso de fondos públicos para estos experimentos.

El equipo del investigador Juan Carlos Izpisúa, que está repartido entre el Instituto Salk (EEUU) y la Universidad Católica de Murcia (UCAM), ha conseguido introducir con éxito células humanas en embriones de mono. Aunque se desconocen los detalles de este experimento, se sabe que los embriones no se han llevado a término. Sin embargo, la investigación se ha desarrollado en China, debido a que ni EEUU, ni la UE permiten llevar a cabo este tipo de experimentos con primates.

¿Cualidades humanas en los animales?

El objetivo de la creación de estas hibridaciones es ver cómo se comportan las células de una especie en otra y, en el caso de células humanas, "lo que interesa es estudiar aspectos del desarrollo humano al que no podemos tener acceso durante el desarrollo de un embrión en el útero materno", explica a eldiario.es Ángel Raya, director del Centro de Medicina Regenerativa de Barcelona (CMRB).

La controversia a la hora de crear quimeras con células humanas se basa en la posibilidad de que los animales puedan adquirir accidentalmente cualidades humanas, por ejemplo, si las células llegaran al cerebro del animal. Este problema es especialmente relevante en caso de que el experimento se lleve a cabo con primates, dado que su cercanía evolutiva hace que sea más probable que sus cerebros se vean alterados por células humanas.

Además, algunos investigadores también plantean el riesgo de que las células humanas puedan llegar a los tejidos reproductivos del animal. "Como las quimeras se están haciendo con células madre pluripotentes, aunque dirijas de alguna forma estas células hacia un órgano concreto, la posibilidad de que alguna de ellas de lugar a células germinales existe", afirma Raya.

A pesar de ello, los investigadores involucrados en estos experimentos aseguran que gracias a las nuevas técnicas de edición genética, como CRISPR-Cas9, se podría conseguir que las células humanas se dirijan de forma más controlada a órganos específicos, evitando zonas polémicas como el cerebro o los tejidos reproductivos.

"Efectivamente, hay formas de impedir que surjan estos problemas, pero lo más sencillo es impedir que el animal llegue a nacer", asegura Raya, en referencia a las limitaciones legales que solo permiten experimentar con los embriones durante un periodo limitado y sin que la gestación llegue a término.

Viajar para evitar restricciones

Para evitar estas limitaciones, los investigadores podrán viajar ahora a Japón, que el pasado mes de marzo modificó la normativa que regula este tipo de experimentos. La nueva legislación, publicada por el Ministerio de Educación y Ciencia del país nipón, permite que las quimeras puedan ser llevadas a término, algo que no se había hecho hasta ahora, ya que todos los experimentos desarrollados a nivel internacional se interrumpían a los pocos días de desarrollo del embrión.

Uno de los grandes beneficiados del cambio de normativa es el biólogo japonés Hiromitsu Nakauchi, que lleva años investigando con quimeras no humanas, desarrolladas con ratas y ratones. En 2014, Nakauchi trasladó su laboratorio a Stanford desde la Universidad de Tokio, porque la legislación japonesa no le permitía experimentar con células humanas, pero al llegar se encontró con la moratoria norteamericana. Ahora, tras la nueva regulación de Japón, Nakauchi se convertirá en el primer investigador en obtener permiso para realizar estos experimentos en suelo japonés.

"Como científico, esa barrera nos impedía hacer algunos experimentos y levantarla va a suponer un beneficio para todos", afirma el director del CMRB, "pero también soy consciente de que si existía esa barrera es porque la sociedad no está cómoda levantándola". Raya considera que la decisión de Japón es razonable y defiende este tipo decisiones, "siempre y cuando se expliquen a la sociedad para que tengan aceptación".

Aunque Nakauchi podrá finalmente hacer experimentos con embriones animales y células humanas, estos no serán los primeros en llevarse a cabo, ya que, en enero de 2017, el equipo de Izpisúa logró cultivar, por primera vez, células madre humanas en embriones de cerdo.

El experimento, que se realizó con cerdos de una granja de Murcia, fue aprobado tanto por las autoridades españolas, como por las de California y las quimeras se eliminaron después de unas pocas semanas de desarrollo, tal y como indicaba la ley. Sin embargo, en esta ocasión el investigador español ha decidido realizar su nueva investigación en China, porque, "en principio, aquí no se pueden hacer", según reconoció a El País la vicerrectora de investigación de la UCAM, Estrella Núñez.

China, objetivo de las críticas

"Da la sensación es que los científicos que se marchan a China quieren eludir cualquier tipo de debate ético", cuenta a eldiario.es Carlos María Romeo, director de la Cátedra de Derecho y Genoma Humano de la Universidad del País Vasco. Según este catedrático, "los científicos no son seres puros, sino que son como el resto de los mortales, que a veces se mueven por la notoriedad o por ser los primeros en algo y algunos son bien conocidos por seguir este camino".

Además, Romeo acusa al gigante asiático de no tomarse las regulaciones bioéticas demasiado en serio. "Hablar de bioética en China es como hablar de marcianos en Marte, utilizan el nombre pero no la respetan en absoluto, al menos no como está concebida en occidente". Romeo recuerda que durante los últimos años "no solo ha saltado la polémica de los bebés editados genéticamente, sino que también se sabe que China obtiene órganos para transplantes de los presos que fallecen en prisión".

Sin embargo, no toda la comunidad científica comparte esta visión del país asiático. "Nunca he tenido la sensación de que en China se puedan saltar las restricciones éticas más de lo que lo podamos hacer nosotros", cuenta Raya, quien recuerda que "cuando saltó la polémica de los bebés editados genéticamente, algunos investigadores pidieron una moratoria sobre la edición de la línea germinal, algo que varios laboratorios de EEUU ya estaban haciendo". Al final concluye este investigador, "hay que reconocer la hipocresía de quien está viendo mermada su hegemonía".

Dos décadas de células madre

Las células madre se obtuvieron por primera vez de embriones humanos en 1998 y de células ordinarias en 2007. Desde el principio, uno de los objetivos ha sido desarrollar tejidos in vitro a partir de estas células, pero el escaso éxito obtenido ha llevado a algunos biólogos, como Izpisúa o Nakauchi, a considerar que una mejor opción es cultivar estos tejidos u órganos en embriones en desarrollo. Sin embargo, no todos tienen tan claro que esta posibilidad sea realista. "Es una herramienta muy poderosa para estudiar cómo se desarrollan los órganos humanos, pero tengo mis dudas de que pueda ser una solución práctica para transplantes", afirma Raya. "Si un día pudiéramos desarrollar órganos funcionales en un animal, algo que técnicamente aún no es posible, veo complicado que se pueda transplantar a una persona, porque siempre tendrás células del animal”, concluye el director del CMRB.

31/07/2019 - 21:23h

El trabajo de Katherine Johnson fue esencial para el logro que llevaría a Estados Unidos a la victoria en la carrera espacial con la Unión Soviética. Foto: Archivo histórico de la NASA.

 

En los primeros años de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés) los encargados de descifrar ecuaciones numéricas complejas eran las llamadas “computadoras humanas”, Katherine Johnson era una de las personas que realizaban este trabajo, y una de sus principales contribuciones a la exploración espacial fue la serie de cálculos que realizó para el Proyecto Mercury y el vuelo del Apolo 11 a la Luna en 1969.

La exploración de la Luna a través de sondas automáticas o naves tripuladas con el objetivo de sobrevolar, orbitar la Luna o alunizar en ella se inició a finales de la década de 1950. La antigua Unión Soviética fue la pionera al realizar misiones lunares no tripuladas, pero el Proyecto Apolo de los Estados Unidos fue el único que realizó misiones lunares con tripulación.

La misión Apolo 11 se envió al espacio el 16 de julio de 1969, llegó a la superficie de la Luna el 20 de julio de ese mismo año y al día siguiente Neil Armstrong y Edwin Aldrin caminaron sobre la superficie lunar, mientras su compañero Michael Collins se quedó en el módulo de mando, el Columbia, orbitando alrededor del satélite.

Es así que el trabajo de Katherine Johnson fue esencial para el logro que llevaría a Estados Unidos a la victoria en la carrera espacial con la Unión Soviética.

La pionera en ciencia espacial y computación se graduó de West Virginia State College en 1937. Después de asistir a la escuela de posgrado y trabajar como maestra en una escuela pública, en 1953 empezó a trabajar en el Centro de Investigación Langley de la NASA en Hampton, Virginia, como una de las “calculistas del Área Oeste”, sus primeros cuatro años ahí analizó datos de pruebas de vuelo y trabajó en la investigación de un accidente aéreo causado por turbulencia de estela.

En 1957, Katherine proporcionó algunas de las matemáticas para el documento Notas sobre tecnología espacial, un compendio de una serie de conferencias de 1958 impartidas por ingenieros de la División de Investigación de Vuelo y la División de Investigación de Aeronaves sin Piloto.

Katherine Johnson se encargó de calcular el momento en el que el módulo lunar Eagle del Apolo 11, del que descenderían los astronautas, debía abandonar el satélite para que su trayectoria coincidiese con la órbita que describía el módulo de mando nombrado Columbia y pudiera así acoplarse a él para regresar a la Tierra.

En 1960, ella y el ingeniero Ted Skopinski fueron los autores de Determinación del ángulo de azimut en el quemado para colocar un satélite sobre una posición terrestre seleccionada, un informe que presenta las ecuaciones que describen un vuelo espacial orbital en el que se especifica la posición de aterrizaje de la nave espacial.

Más tarde hizo el análisis de trayectoria para la misión Freedom 7 de Alan Shepard en mayo de 1961, el primer vuelo espacial humano de Estados Unidos, ella verificó las ecuaciones orbitales para el control de la trayectoria de la cápsula de esta misión, desde el despegue hasta la descarga.

En 1962, mientras la NASA se preparaba para la misión orbital de John Glenn, Katherine Johnson fue llamada para hacer el trabajo por el que sería más conocida. La complejidad del vuelo orbital había requerido la construcción de una red mundial de comunicaciones que conectaba estaciones de rastreo por todo el mundo con ordenadores IBM en Washington, DC, Cabo Cañaveral y las Bermudas.

Los ordenadores habían sido programados con las ecuaciones orbitales que controlarían la trayectoria de la cápsula en la misión de Glenn, desde el despegue hasta el amerizaje, pero a los astronautas no les entusiasmaba la idea de poner sus vidas en manos de las máquinas electrónicas de cálculo, pues eran propensas a los problemas y a los apagones. Como parte de la lista de verificación previa al vuelo, Glenn pidió a los ingenieros que «trajeran a la chica» -Katherine Johnson- para que hiciera los mismos cálculos con las mismas ecuaciones que habían sido programadas en el ordenador, pero a mano, en su calculadora mecánica de escritorio. «Si ella dice que están bien», recuerda Katherine Johnson que dijo el astronauta, «entonces estoy listo para partir». El vuelo de Glenn fue un éxito y marcó un punto de inflexión en la carrera espacial entre Estados Unidos y la Unión Soviética.

La matemática estadounidense trabajó más de catorce horas diarias en el programa conocido como Lunar Orbit Rendezvous, procedimiento para enviar una nave tripulada en vuelo a la Luna. Este método, que se empleó en las misiones Apolo utilizaba dos vehículos que despegaban en el mismo cohete y viajaban unidos, uno para ir y volver de la Luna, y otro más pequeño para alunizar.

Johnson se encargó de calcular el momento en el que el módulo lunar Eagle del Apolo 11, del que descenderían los astronautas, debía abandonar el satélite para que su trayectoria coincidiese con la órbita que describía el módulo de mando nombrado Columbia y pudiera así acoplarse a él para regresar a la Tierra.

De acuerdo con la biografía de Katherine G. Johnson según la NASA, ser escogida para ser uno de los tres estudiantes negros que comenzaron el proceso de integración las escuelas de postgrado de Virginia Occidental es algo que mucha gente consideraría uno de los momentos más notables de su vida, pero es sólo uno de los muchos avances que han marcado la larga y notable vida de Katherine Johnson.

Nacida en White Sulphur Springs, Virginia Occidental, en 1918, la gran curiosidad y brillantez de Katherine Johnson con los números hicieron que adelantara varios cursos en la escuela. A los trece años ya iba al instituto el campus del histórico West Virginia State College. A los dieciocho años, se matriculó en la universidad propiamente dicha, donde no tuvo ningún problema en completar el currículo de matemáticas y encontró un mentor en el profesor de matemáticas W. W. Schieffelin Claytor, el tercer afroamericano en obtener un doctorado en matemáticas. Katherine se graduó con los más altos honores en 1937.

Katherine Johnson también trabajó en el transbordador espacial y el Landsat 1, y fue autora o coautora de 26 trabajos de investigación. Trabajó en el Centro de Investigación Langley de la NASA desde 1953 hasta que se jubiló en 1986, después de treinta y tres años. «Disfruté yendo a trabajar todos y cada uno de los días», dice. En 2015, a la edad de 97 años, Katherine Johnson agregó otro logro extraordinario a su larga lista: el presidente Obama le otorgó la Medalla Presidencial de la Libertad, el más alto honor civil de Estados Unidos y hasta la fecha es la única mujer de la NASA que ha recibido este reconocimiento.

En 2017, la NASA le puso el nombre de Katherine G. Johnson a uno de sus más potentes centros de cálculo el “Centro de Investigación Computacional Katherine G. Johnson”.

 

19 julio 2019 

Ilustración del enriquecimiento de uranio elaborada por Nuclear Threat Initiative

El uranio se compone de dos elementos y solo el más minoritario es válido para la fabricación de una bomba nuclear. Potenciar ese elemento es lo que se conoce como "enriquecer" el uranio

Irán está enriqueciendo uranio al 4,5% después de que Trump haya roto el acuerdo que mantenía un límite del 3,67% a cambio de suspender las sanciones de EEUU

Todo uranio altamente enriquecido (por encima del 20%) se puede utilizar para crear la bomba

 

 

Tras la salida unilateral de EEUU del acuerdo nuclear con Irán y el restablecimiento de las sanciones, Teherán ha decidido violar el acuerdo y ha anunciado que está enriqueciendo uranio al 4,5%. El mundo se echa las manos a la cabeza, pero ¿qué es enriquecer uranio y qué significan esos porcentajes para alguien que la última vez que vio una tabla periódica fue en Breaking Bad?

El elemento más utilizado para fabricar una bomba nuclear es el uranio. Extraído directamente de la naturaleza, el uranio se compone principalmente de dos elementos (isótopos): el U238 y el U235. Respecto a la composición de este mineral, el 99% es U238 y solo el 0,7% es U235. El problema es que el único isótopo que vale para hacer la bomba es el uranio 235 y por eso hay que enriquecerlo modificando su composición y aumentando el porcentaje de este elemento.

"La cantidad óptima para fabricar la bomba es tener una composición isotópica del 90% de enriquecimiento, lo que pasa es que no se puede esperar a que un país tenga el 90% porque eso significa que ya tiene la bomba", señala Vicente Garrido, profesor de la Universidad Rey Juan Carlos y asesor en materia de desarme del secretario general de la ONU entre 2014 y 2017.

Irán llegó a la mesa de negociaciones para el acuerdo nuclear con capacidad y pretensiones del 20% y aceptó limitar el proceso de enriquecimiento al 3,67% –siempre a cambio del levantamiento de las sanciones–. "El 3,67% fue una sorpresa. Incluso durante las negociaciones se hablaba de que iban a permitir un 5%. El 5% sería aceptable", añade.

En este sentido, Garrido recuerda que el 4,5% anunciado esta semana por Teherán sigue siendo un porcentaje inferior a la cantidad con la que se presentó en la mesa de negociaciones. "Es una medida de presión a la UE, a la que piden alguna contraprestación a las sanciones de EEUU, como por ejemplo un compromiso de comprar más petróleo iraní", explica. El problema para Europa es que EEUU aplica sanciones extraterritoriales, es decir, no solo prohíbe a las empresas estadounidenses hacer negocios con Irán, sino que su objetivo es que nadie haga negocios con la república islámica. Donald Trump lo resume muy bien: "Cualquiera que haga negocios con Irán no hará negocios con EEUU". Por tanto, las empresas europeas se han visto en la tesitura de elegir con quién hacer negocios: Irán o EEUU.

"Si no pasa nada en los próximos 60 días, tendremos que pasar a la siguiente fase", ha advertido el embajador de Irán ante la ONU. "Los elementos de la tercera fase no se conocen todavía, pero cuando llegue, anunciaremos lo que vamos a hacer", ha añadido.

Garrido asegura que "lo que realmente preocuparía es que recuperen el 20%" y advierte que "tienen capacidad para ello". "Depende solo de voluntad y de encender las centrifugadoras", señala. "La linea roja de todo esto sería volver a activar el reactor de Arak porque es de plutonio y el plutonio no tiene ningún uso civil, solo vale para fabricar la bomba. Esto ya sería un paso muy grave", añade.

Si el 20% dista tanto del 90% necesario para la bomba ¿por qué preocupa tanto este porcentaje? Pasar del 20 al 90 requiere una mínima parte del esfuerzo y recursos necesarios para lograr el 20% inicial. Cuanto más enriquecido está el uranio, más fácil es seguir enriqueciéndolo. Aproximadamente el 83,5% de los esfuerzos se invierten en llegar al 4% de enriquecimiento. Un 8,5% de los esfuerzos en llegar al 20% y un 8% en alcanzar el 90% final.

¿Cómo se enriquece uranio y cuántos kilos hacen falta?

Como el U235 y el U238 son idénticos en su composición química, no se pueden utilizar técnicas químicas utilizadas habitualmente para purificar sustancias. Sin embargo, el U235 y el U238 tienen una ligera diferencia en peso y masa de en torno el 1%. Es esta pequeña diferencia la que se explota para separar ambos elementos, ya que los dos isótopos se mueven a velocidades diferentes cuando se someten a una misma fuerza. El material se introduce en una centrifugadora y el U238, ligeramente más pesado, se queda en la parte exterior, mientras que el U235 permanece en el centro. El uranio, convertido en gas, pasa de una centrifugadora a otra hasta que se completa el proceso de separación.

El uranio enriquecido entre el 0,7% y el 20% se considera uranio poco enriquecido. La mayoría de los reactores nucleares utilizan como combustible uranio poco enriquecido de entre el 3% y el 5%. Todo el uranio enriquecido por encima del 20% se considera uranio altamente enriquecido y se puede utilizar para crear un explosivo, pero cuanto menor sea el enriquecimiento más material se necesitará para construir el explosivo. Según Nuclear Threat Initiative, con un enriquecimiento del 20% se necesitaría una masa crítica de 143 kilos para la bomba, mientras que con un enriquecimiento del 93% solo harían falta 12 kilos.

Para Estados Unidos, la reciente decisión de Irán de pasar al 4,5% de enriquecimiento es una extorsión ilegítima. Para Irán, un acto legal bajo el texto del acuerdo, en el cual se explica que "Irán considerará el restablecimiento de las sanciones como motivo para dejar de cumplir total o parcialmente sus compromisos bajo el acuerdo".

Por Javier Biosca Azcoiti

13/07/2019 - 20:54h

 

 Nicholas Negroponte, durante la entrevista este miércoles en Madrid. ULY MARTIN

El fundador del Media Lab del MIT vaticina un salto para la humanidad gracias a la bioingeniería, la producción de alimentos artificiales y la irrupción de una energía limpia

 

Tiene motivos para presumir de dones proféticos, porque estuvo en primera fila del despertar digital y vio con claridad lo que vendría después. En los años ochenta y noventa, cuando la mayoría de la población desconocía o empezaba a acercarse a Internet, Nicholas Negroponte (Nueva York, 1943), informático y arquitecto, fundador y director del Media Lab del Massachusetts Institute of Technology (MIT), vaticinó que íbamos a tener ordenadores en los bolsillos, pantallas táctiles, televisión a la carta como la de Netflix, altavoces inteligentes y hogares conectados. Y entendió que vendrían profundos cambios sociales. Sus artículos en la última página de Wired o su libro El mundo digital (1995) eran seguidos como un oráculo.

El tiempo le ha dado la razón en casi todo. Negroponte conversa en Madrid, donde participa este jueves en la jornada Cruce de Caminos, organizada por Banco Caminos y Bancofar. Sigue confiado en sus visiones del futuro, que hoy suenan muy atrevidas. Claro que también era atrevido lo que decía hace 30 años.

Pregunta. ¿Cuál es el próximo hito para la humanidad?

Respuesta. El mundo digital se ha integrado en nuestras vidas. Lo que vendrá ahora ya no serán extrapolaciones de la informática, como las que hemos visto.

Pregunta. ¿Es la bioingeniería la próxima revolución?

Respuesta. Esa será una de las grandes cosas que vengan, sí. Tendremos humanos genéticamente modificados y corregiremos los errores de la naturaleza. Será un futuro muy distinto.

P. ¿De verdad podremos vivir 150 o 200 años? ¿Lo haremos nosotros o nuestros descendientes?

R. Eso ocurrirá con seguridad en la próxima generación. Es un poco tarde para nosotros, porque revertir el envejecimiento es más difícil. Pero no hay duda de que sus hijos y mis nietos vivirán hasta los 150 años. Y haremos que los discapacitados puedan andar, luego podremos eliminar las enfermedades raras...

P. Y se alimentará al mundo con comida artificial.

R. Crear carne que no proceda de las vacas es un proyecto maravilloso. Podremos replicar las células de las vacas sin hacer daño a animales, sin el CO2 que emiten, ahorrando agua, cuidando el medio ambiente, y logrando que la gente tenga carne.

P. ¿Nos salvará la tecnología también del cambio climático?

R. La tecnología es la única solución al cambio climático. No hay otra. Tenemos que encontrar la forma de producir energía, no necesariamente de fuentes renovables, como el viento o el sol, sino haciendo que la fusión nuclear funcione. En 50 años tendremos una economía distinta y un mundo mejor gracias a ella.

P. Usted pronostica avances enormes para la humanidad. ¿No teme que las miserias humanas, o los intereses políticos y económicos, impidan que lleguen a beneficiar a la mayoría?

R. Los intereses corporativos suelen frenar algunos avances, pero no por mucho tiempo. Es bien conocido que quienes tienen intereses en el petróleo pueden forzar un retraso en las tecnologías alternativas. Por eso es tan difícil hacer pronósticos sobre cuándo llegarán algunas cosas, porque a menudo los retrasos vienen de fuerzas externas que no tienen que ver con la tecnología.

P. El 5G, el sistema que dominará las comunicaciones móviles, está siendo el centro de esta Segunda Guerra Fría, un campo de batalla entre EE UU y China por esa tecnología. ¿Quién ganará?

R. Hace 15 años que EE UU se ha rendido en las tecnologías de la telecomunicación. Los principales actores ya no son empresas americanas. El repentino interés por el 5G, y en particular por Huawei, me parece increíble. Porque el 5G no es tan importante como están vendiendo. Es solo un cambio incremental sobre el 4G. El hito fue el 3G. Esto no es la fusión nuclear. Si alguien domina la fusión nuclear, cambiará las reglas del juego. El 5G no va a ser rompedor. Y si miramos lo que hace China en áreas como el 5G, está muy por delante de EE UU.

P. Usted representa el optimismo ante los cambios tecnológicos. Pero todo indica que la opinión pública ha ido pasando del entusiasmo al pesimismo.

R. Sigo siendo optimista, pero eso es verdad. Hay un creciente sentimiento en todo el mundo de escepticismo, de que la tecnología ha creado muchos de los problemas que tenemos que arreglar. Si lo miras objetivamente y con perspectiva, la tecnología ha traído muchas soluciones, como en la medicina, y los problemas son sobre todo por cómo usamos la tecnología.

P. Los gigantes de Internet son vistos ahora como un gran oligopolio que hace negocio sin control con nuestros datos. Una especie de Gran Hermano.

R. Pondré otro ejemplo. Cuando las revelaciones de Snowden, muchos americanos como yo nos sorprendimos de que el Gobierno nos estaba vigilando. Si vas a China, y acabo de estar allí, ves cientos de cámaras en la calle haciendo reconocimiento facial y creando una casi perfecta seguridad. Y la gente está satisfecha. Dicen: de acuerdo, quizás se viole lo que vosotros los occidentales consideráis intimidad, pero no tenemos delincuencia. Son cosas que se ven distintas desde cada cultura.

P. ¿Juega China con ventaja en la carrera tecnológica por la falta de garantías para la intimidad? Allí se puede crear una gigantesca base de datos genéticos que en Occidente no sería viable.

R. Europa es quizás el líder mundial en protección de la intimidad. Por otro lado, hay mucha gente que muere en Alemania porque es ilegal compartir datos que permitirían salvarlos. Es un difícil equilibrio. Si me atropella un coche, no quiero que mis datos médicos estén protegidos, quiero que cuando llegue la ambulancia lo sepan todo.

P. ¿Cree que los gigantes de Silicon Valley deben ser divididos como otros monopolios en el pasado, lo que ha propuesto la senadora Elizabeth Warren?

R. No estoy seguro de que dividir a estas compañías garantice asuntos como la privacidad. A nadie le gusta que una empresa crezca tanto y sea dominante, pero lo que tenemos que mirar es qué sacamos de ellos, quién está contribuyendo más al conocimiento y la ciencia. Es sorprendente qué poco aportan muchas de esas grandes compañías. La gente joven quiere ser Mark Zuckerberg, no quieren ser Alan Turing. Es decepcionante. Necesitamos gente que invente y sea imaginativa como Turing.

P. ¿Están afectando las redes sociales a la calidad de la democracia? Allí se expanden ideas extremistas, mensajes de odio…

R. No uso mucho las redes sociales. Soy más un observador. Está claro que están teniendo un impacto. En unas partes, están creando democracia, en otras partes la están debilitando. El balance es probablemente a favor de la democracia.

P. Diversos estudios alertan de la destrucción de millones de empleos por la robotización, incluso en las actividades más intelectuales. Esto está generando ansiedad en la población y abriendo debates como el de la renta universal. ¿Cuál es el futuro del empleo?

R. Es más fácil automatizar la mayoría de actividades intelectuales que la mayoría de empleos en servicios, como preparar comida rápida. Es más fácil tener un robot abogado, o contable. El desplazamiento del empleo no dependerá de las capacidades intelectuales. En algún momento tendremos que repensar el concepto del trabajo. Una parte del concepto tiene que ver con tener un sentido, un propósito. La gente siempre tendrá un propósito, pero puede no ser llevar un salario a casa, que es lo que define el empleo hoy.

P. ¿Vamos a tener algún día una verdadera inteligencia artificial, que tenga conciencia?

R. Esa es la pregunta, la conciencia, y la mayoría de la gente no se la hace. No estoy seguro de que lo vaya a ver en mi vida. Pero antes de eso veremos máquinas que tendrán sentido del humor, y será asombroso. Otra pregunta que no parece interesante es: ¿por qué los hombres apreciamos la música?

P. ¿Hay que reivindicar las humanidades, o la filosofía, en una sociedad hipertecnológica?

R. Las humanidades son la cosa más importante que puedes estudiar

Madrid 20 JUN 2019 - 04:39 COT

La ruptura de Google con Huawei muestra el peligro de la dependencia tecnológica... y las ventajas del 'software' libre

Una decisión político-comercial puede suponer un duro golpe a determinadas compañías, pero a determinada escala siempre es un perjuicio para los ciudadanos. No obstante, en el caso de Google y Huawei, puede que esta decisión —forzada desde la Casa Blanca— suponga a la larga una buena noticia para todos.



La guerra comercial entre EEUU y China se está convirtiendo en una auténtica escalada. Una de las últimas consecuencias es la suspensión por parte de Google de una importante porción de su negocio con Huawei tras la inclusión de esta compañía en la 'lista negra' estadounidense de empresas que suponen una "amenaza para la seguridad nacional". Se demuestra una vez más el riesgo que supone dejar en manos de empresas de otros países elementos esenciales de un producto, como el 'software', de tal forma que una decisión de la Casa Blanca puede terminar perjudicando a ciudadanos de todo el mundo.


Esta decisión de la Administración Trump, que ataca directamente a la próspera división de teléfonos móviles del fabricante chino, supone que Huawei pierde el acceso a la mayoría de las transferencias del gigante estadounidense: sus móviles, a partir de ahora, dejarán de tener acceso a Google Mobile Services, la plataforma que aglutina los servicios del gigante estadounidense como Google Play Store (la 'tienda' de aplicaciones), el cliente de correo electrónico Gmail, la aplicación de YouTube y el navegador Chrome para móvil: los nuevos teléfonos no podrán llevar esas 'apps'.


La empresa asiática, eso sí, aún tendrá acceso a la versión libre de Android a través de licencias de código abierto, disponibles para cualquiera que quiera usarlas. De hecho, Huawei tiene desarrollado un sistema operativo derivado basado en Android; la instalación de este sistema, que ya no dependería de Google para nada, podría generar todo un mercado alternativo mundial: no olvidemos que la compañía china logró colocar el pasado año en todo el mundo nada menos que 200 millones de dispositivos móviles.


"Si dependes de un proveedor que está en un país y se somete a sus reglas, y mañana ese país se enfada con el tuyo por la razón que sea, pues tienes un problema", comenta a Público, en conversación telefónica, el abogado especializado en tecnología David Maeztu.


Este caso es el ejemplo perfecto que muestra cómo la dependencia de terceros radicados en otros países puede convertirse en una vulnerabilidad para el negocio de gigantes tecnológicos (entre otros muchos problemas), pero también cómo el 'software' libre puede suponer una garantía frente a determinadas decisiones políticas.


"Lo bueno del 'software' libre es que compañías desarrollen productos propios basándose en lo que otros ya han hecho, es decir, uno no tiene por qué empezar de cero, y además todo ese trabajo nuevo se aporta a la comunidad", recuerda el citado experto.


Efectivamente, el punto fuerte de Android es que su base es 'software' libre, lo que va a permitir a Huawei reaccionar mejor que si tuviese que crear un sistema operativo desde cero. "Lo que es bueno para ti se convierte en algo bueno para la comunidad, lo que además extiende la estandarización, los sistemas se vuelven más interoperables, y si mañana un gobierno toma una decisión como la que ha tomado EEUU, el impacto puede ser menor".


La capa básica de Android cuenta con licencias Apache y GPL, comenta Maeztu, que apunta que el principal problema que va a tener Huawei va a ser el quedarse sin acceso a las aplicaciones de Google. "Pero es que los teléfonos ya funcionan sin ellas", afirma, y aventura: "Imaginemos que un fabricante como Huawei se mete a saco con la distribución".


"Que la decisión de un país pueda afectar a consumidores y ciudadanos de otros países, pues que parece que redefine un poco las reglas de la gobernanza global: EEUU puede obligar a Google a hacer determinadas acciones por el hecho de estar radicada allí", razona Maeztu, que apunta: "Igual deberíamos ir pensando en ir avanzando hacia sistemas más abiertos, y que internet sea lo que era: gente que volcaba conocimiento y libertad para usarlo".


Todo este movimiento puede suponer, en un futuro no muy lejano, la ruptura del monopolio 'de facto' que ejerce Google en los sistemas operativos móviles. Y esto puede ser una buena noticia.


Soberanía tecnológica


Para el abogado especializado en internet y doctor en filosofía Javier de la Cueva, un histórico defensor del 'software' libre, en el caso de Google y Huawei "existe una cuestión de soberanía tecnológica que está íntimamente ligada a la libertad de competencia: en el momento en el que viene desde fuera una disposición estadounidense en la que se establece es una prohibición de competencia precisamente a través de un código, lo que se está haciendo es beneficiar a una serie de productos frente a otros".


"Como siempre, la pregunta que hay que hacerse es: ¿a quién beneficia todo esto? o bien, ¿quién se lleva el dinero?", se pregunta De la Cueva, para quien estamos ante "una acción teledirigida económicamente, eso es evidente, aquí lo que realmente importa es el dinero". "La Unión Europea, por cierto, tendría que verificar si esa decisión atenta contra el libre mercado, para empezar", añade: "Y yo creo que sí".


Este letrado denuncia, además, que la acción "demuestra cómo, precisamente a través del código, lo que se está haciendo es montar una normativa en sí; es decir, cuando impido realizar una serie de actualizaciones lo que hago es que, mediante el propio acceso a ese código, expulso a un actor del mercado".


De la Cueva realiza una interesante reflexión sobre el código abierto. "La base de internet mismo, lo que realmente hizo que estallase la revolución de la Red, fueron los Request for Comments (RFC), que son de licencia libre. Internet es la obra de propiedad intelectual libre más grande y relevante de la historia, como ninguna otra obra propietaria".


"En un momento dado", añade, "Google se hizo con el kernel de Linux, y usó ese núcleo para montar un sistema operativo —Android—que atrapa a los consumidores; lo que vemos aquí es que hasta qué punto cualquier sistema libre puede ser utilizarse para el mal". "Todo esto muestra cómo Google ya estaba usando ese sistema libre para cooperar en la sociedad de control en la que vivimos —nos prometieron la sociedad del conocimiento, nos han devuelto la sociedad del control—, y muestra también que esa sociedad del control existe realmente, no sólo sobre los individuos sino también sobre las empresas".


"Es interesante lo que está pasando porque, de alguna manera, obliga a Huawei —no olvidemos que también es un gigante— a hacer un fork o bifurcación (un proyecto derivado de otro que usa el código fuente del proyecto ya existente).", comenta este experto, que añade: "A largo plazo, EEUU podría estar dándose un tiro en el pie: está forzando a los chinos a hacer una versión alternativa a la dominante bajo la batuta de Google, de modo que se genere un importante mercado con móviles sin Google". Un ejemplo de un sistema derivado que es libre es LineageOS.


"Y oye", ironiza De la Cueva, "nos vendría muy bien a muchos, en concreto a los parlamentarios españoles que llevan en sus bolsillos móviles con aplicaciones que envían su geolocalización a servidores de compañías estadounidenses: ¿Cómo es posible los representantes de la soberanía popular están cediendo sus datos a Google? ¿Estamos locos?".
Para este jurista, "hay una oportunidad para poner en valor no la tecnología china o la estadounidense, sino la 'tecnología ciudadana': a lo mejor esto produce un impulso en los grupos de desarrollo de 'software' libre, ya que bajo el paraguas del código libre puede entrar cualquier tipo de agente".


"No sabemos las consecuencias que puede tener todo este movimiento, pero sí sabemos que lo que pasaba hasta ahora no era asumible: la situación de monopolio 'de facto' a la que estábamos entregados tanto con Google (Android) como con Apple (iOS)", afirma, y concluye: "A lo mejor, todo esto que está pasando es hasta bueno".


El origen de todo esto


La guerra comercial entre las dos primeras superpotencias del mundo tiene varias patas, y esta última medida en forma de sanciones es sólo una ramificación de una de ellas: la batalla por el despliegue de la tecnología 5G en Europa.


La periodista especializada Marta Peirano explica a la perfección y muy claro, en un hilo en Twitter, cómo las acusaciones de espionaje por parte de la Casa Blanca contra compañías tecnológicas chinas ha derivado en un pulso político y judicial que tensiona las ya difíciles relaciones entre ambos países.


Por tanto, esta lista negra que ha obligado a Google y otras tecnológicas de EEUU a romper con Huawei es una decisión política que es necesario analizar desde una perspectiva más amplia. No se trata sólo de espionaje o seguridad.


"De momento, no se han aportado pruebas de que el gobierno de China hace lo mismo que el gobierno de EEUU", comenta irónicamente David Maeztu, que añade: "No sabemos si EEUU acusa a las empresas chinas de espiar, o de que no les da la información que obtienen al espiar".


Visto con un poco más de distancia, lo que está en juego es el dominio de la tecnología móvil durante las próximas décadas. Y si por el camino se rompen uno o dos monopolios, o se consigue concienciar a uno o dos políticos, quizá deberíamos aprovecharnos de ello.

20/05/2019 23:50 Actualizado: 20/05/2019 23:50
Por Pablo Romero
@pabloromero

Lisa Randall: "Vivimos en la época más inteligente y en la más estúpida"

Esta científica y escritora neoyorquina, además de experta en física de partículas y cosmología, es una celebridad. También, una pionera. Fue la primera mujer en ocupar la cátedra de Física Teórica de las universidades de Harvard y Princeton y la primera profesora titular en esta materia en el MIT. Ahora, vive con emoción grandes descubrimientos como la detección de las ondas gravitacionales. "Estamos justo al principio, es apasionante", dice.


Lisa Randall (Nueva York, 1962) fue investida el 25 de marzo doctora honoris causa por la Universidad Autónoma de Barcelona. "Fue muy bonito, una mañana muy agradable", dice. El día anterior, la investigadora dio una charla de divulgación en el festival de literatura Kosmopolis del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona. "¿Estuviste? ¡Qué bien, gracias!", exclama sorprendida. A pesar de ser domingo a primera hora de la tarde, la sala estaba llena a reventar.
Nos encontramos en la entrada del hotel donde se hospeda, a doscientos metros de La Pedrera, muy cerca del Paseo de Gracia de Barcelona. Baja de su habitación en ascensor mascando chicle. Nos sentamos en la terraza interior del hotel y charlamos sobre física, la relación entre ciencia y arte, el futuro en la Tierra y el papel de las mujeres. A pesar de ser esquiva a hablar sobre cuestiones de género, Randall es una pionera en su campo. Fue la primera mujer en ocupar la cátedra de Física Teórica de las universidades de Harvard y Princeton y la primera profesora titular de Física en el MIT.

La física pasa por un buen momento. En los últimos años ha habido grandes descubrimientos, como el bosón de Higgs y las ondas gravitacionales. ¿Se siente afortunada de vivir en esta época?

Resulta gracioso, porque a pesar de todos estos descubrimientos siempre estamos interesados en lo que vendrá, en lo siguiente. El bosón de Higgs fue predicho hace 50 años. Nos interesa conocer qué hay más allá del modelo estándar de partículas. Esto no significa que los experimentos actuales no sean buenos, pero parece que necesitaremos energías mucho más altas para conocer aún más. No sabemos qué aprenderemos de los futuros experimentos. Pasarán muchos años hasta que se construya un colisionador de partículas de altas energías, si es que llega a existir. Por otro lado, las ondas gravitacionales pasan por un momento emocionante. Estamos justo al principio, es apasionante.

¿Qué significaría un colisionador de altas energías como el que quiere construir China?


Tendremos mucha suerte si se llega a construir. Hay propuestas de China y del CERN, que ha planteado la construcción de un futuro acelerador circular (FCC). Esto no significa que el actual LHC caduque, ya que pasarán muchos años antes de que el CERN lleve a cabo ese proyecto. El próximo paso no serán las altas energías, sino la etapa de alta luminosidad del LHC. Esto permitirá hacer muy buena física, pero no creo que haya nada que reemplace a las altas energías.

A pesar del conocimiento actual del universo, siguen existiendo terraplanistas. ¿Cómo se lo explica?

Sí, resulta gracioso. Además, estamos lidiando con la actual situación política en Estados Unidos… De algún modo, vivimos en la época más inteligente y en la más estúpida. No sé a qué se debe, si están asustados o no confían en la ciencia. Una de las cuestiones que me planteo al escribir libros de divulgación es por qué hay gente tan reticente a ciertas ideas. Claro que la mayoría de los que leen mis libros no son terraplanistas, pero mi intención es hacer que mis ideas se comprendan bien. Si no te dedicas a la ciencia, no tienes porque tener ciertos conocimientos. Debe haber algo más que explique por qué la gente desconfía de la ciencia, no sé qué es. Es algo que debemos abordar.

Otra de las cuestiones que la humanidad debería abordar es el cambio climático. ¿Le preocupa el futuro de la Tierra?

No me preocupa la Tierra, me preocupa la vida en la Tierra [ríe]. Nuestro planeta sobrevivirá. Creo que estamos provocando cambios muy rápidos, más de lo que podemos controlar. Es muy difícil mantener el estilo de vida actual, aunque encontremos otras fuentes de energía. Hay mucha gente que no ve naturaleza en su día a día. Yo me crié en Queens y no salía al campo, es algo que no hacía y que ahora me hace muy feliz. Creo que estamos desconectados de la naturaleza. No pensamos en las consecuencias masivas de todo esto. Hay especies que quizás ya no tengan donde ir. Si destruimos sus hábitats no van a sobrevivir.

Usted es física teórica, no experimental. Sus herramientas de trabajo son la pizarra y la tiza. ¿Cómo es su rutina?

Desearía tener una rutina. Trabajamos sobre ideas. Paso una gran parte de mi tiempo con gente y hablando con mis estudiantes de postdoctorado. Leo artículos científicos, pienso si lo que dicen tiene sentido, si son interesantes, si me ha escapado algo… Cuando tenemos una idea, hay que trabajar sobre ella. Aquí mis alumnos son muy útiles. Quiero decir que son útiles en todas las etapas del proceso, pero tienen un papel principal resolviendo los detalles o haciendo números. A veces, trabajo en cuestiones más de cosmología y otras más en física de partículas. Realmente es una combinación de leer, tener ideas, resolver e ir al detalle.

El trabajo de un físico teórico consiste en pensar mucho. Pero, ¿también procrastina?

Me gusta escaparme y hacer escalada, por ejemplo. A veces, me ayuda a aclarar la mente. Si estoy preocupada por algo o distraída, escalar me ayuda a no pensar en ello. De hecho, el sábado pasado fui a escalar a Montserrat, fue fantástico. Tuve mucha suerte, porque no entraba en mis planes. Pero alguien me contactó, al ver que estaba por aquí, y me lo propuso. Fue maravilloso. No es que hiciéramos nada excepcional, pero fue un día realmente agradable. Montserrat tiene distintos niveles, puedes escoger cuál de ellos escalar. Pero la mayor ventaja es que está cerca [de Barcelona].

En el festival de literatura Kosmopolis habló sobre las colaboraciones entre arte y ciencia. ¿Es esta mezcla una buena idea?

No siempre. Se han hecho mal muchas cosas. En ocasiones, los científicos piensan que todas las fotos bonitas que sacan son arte y normalmente no lo son. Por su parte, los artistas piensan que están haciendo algo científico, cuando realmente no lo es. Se cometen muchos errores. Lo que hace el arte es traducir cosas sobre las que podemos pensar y aborda cuestiones y preocupaciones de cómo el ser humano se sitúa en estos avances. En otros momentos, simplemente te hace ser consciente de todo ello, el arte es una manera distinta de tomar consciencia. La ciencia protagoniza gran parte de los cambios del mundo actual y los esfuerzos artísticos por contarlos funcionan bastante bien.

Parece una persona muy sensible al arte. En Barcelona ya estuvo involucrada en la creación de una opera con el compositor catalán Hèctor Parra.

Es gracioso, porque no me había dado cuenta de lo que aprecio el arte. Vuelvo a los museos que había visitado de pequeña, como el Museo de Arte Moderno de Nueva York, y recuerdo muchos de sus cuadros. Creo que esto es algo que te afecta. Recuerdo que una vez vi un Guernica en Madrid y me dije, espera, yo he visto esto antes [ríe], como si lo hubiese registrado. Era realmente joven cuando lo vi por primera vez. No te das cuenta de la influencia que ejerce el arte sobre ti, pero la tiene.

Uno de sus libros se titula como una canción de Guns’N’Roses (Knocking on Heaven’s door), ayer citó otra de Suzanne Vega… ¿También le gusta la música?

La música es muy pegajosa. A veces se me engancha una canción, me guste o no. Habitualmente me gusta. Yo diría que hay gente mucho más fan de la música que yo. Pero me gustan mucho las letras de las canciones, creo que es una forma de poesía, es divertido. Me encanta jugar con las palabras y la música es una buena manera de jugar con ellas. Especialmente en un contexto que le resulta familiar a la gente, más que una cita de un filósofo griego antiguo.

Una vez hizo un cameo en la serie Big Bang Theory. Le dijeron que pasara desapercibida, sentada en una mesa, detrás de Sheldon. Realmente muy pocos la vieron.

Lo gracioso fue que a pesar de que estaba sentada en segundo plano y se me veía bastante, muy poca gente se dio cuenta. Muchos de los que veían la serie y me conocían no me vieron. Eso es porque no esperaban que estuviese allí. Pensamos que somos muy observadores y que tenemos muchas herramientas, pero hay tanta información en todas partes que realmente ayuda saber qué estás buscando, como en la física de partículas.


¿Se siente cómoda con la imagen que da la serie de los físicos?


Es una mezcla. ¿Queremos que los físicos sean normales o que no lo sean? La razón por la que la serie es popular no es solo porque los físicos sean raros, creo que trata algunos temas que son universales y nos afectan a todos, pero se cachondea de los físicos. ¿Cómo actúas en un mundo donde siempre te sientes algo distinto? Creo que fue genial que incluyeran también a una mujer física, que fuese tan rara como el chico. ¿Es esta la única imagen que queremos que la gente tenga de nosotros? No necesariamente, pero es muy loco que una serie sobre físicos haya sido la más popular de la televisión. ¡Es estupendo!

Sé que es reacia a hablar sobre cuestiones de género, pero tengo que sacarle el tema.

Soy reacia cuando en una entrevista de cinco minutos la mitad de la conversación es solo sobre esta cuestión.

Por poner un ejemplo, solo hay tres mujeres que han ganado un premio Nobel de Física.

Sí, hay un problema.

¿Cuál es su opinión? Usted es un referente para mucha gente.

Muchas gracias, me gusta pensar eso. La verdad es que para mí también es difícil. La gente no se lo cree porque tengo éxito, pero a veces es duro. Solo tienes que preocuparte realmente por lo que haces y enfocarte en ello. No creo que exista una única respuesta al problema ni considero que se limite únicamente a la presencia de las mujeres en ciencia. Se trata de una cuestión mucho más amplia. Fíjate en la situación política o acuérdate de las últimas elecciones estadounidenses. Si Hillary [Clinton] hubiese dicho la mitad de las cosas, o cualquiera de las cosas, que dijo Trump, se habrían reído de ella a carcajadas. A una mujer nunca se le permitiría. Hemos sido educadas así. Luego se preguntan por qué somos tan prudentes. No se nos permite descuidarnos [ríe]. Resulta muy frustrante, la verdad.

Por núria jar (sinc)

Ciencia y docencia en la trinchera: reflexiones en torno al 15 de mayo

En la época anterior al desarrollo de tecnologías tales como los teléfonos celulares y las tablets, la dinámica dentro de las aulas escolares poseía un ambiente de secrecía; una sesión de clase podría ser brillante o sombría y únicamente la memoria de docentes y estudiantes podía dar fe de lo acontecido.

Actualmente, el acontecer en el aula puede ser visto en cuestión de segundos de un lado a otro del planeta, pudiendo generar consecuencias prácticamente incontrolables. Este entorno también ha facilitado la fiscalización de las actividades dentro de las aulas y ha limitado la creatividad en los procesos de enseñanza y de aprendizaje.


Existe una idea arraigada de que los problemas de la educación actual pueden resolverse por medio de formulación de nuevos planes y mayores controles de exigencia elaborados por diversas autoridades escolares. Desafortunadamente, muchas de estas iniciativas resultan ajenas a la realidad cotidiana de las escuelas y eventualmente resultan inaplicables.
En la práctica las experiencias exitosas de transformación educativa surgen ‘sin guión rígido’ y a partir de actividades asociadas con el conocimiento científico sustentadas y catalizadas con base al entusiasmo de docentes y estudiantes1.


La vida cotidiana se caracteriza por la presencia de sucesos de alto impacto tales como los desastres naturales relacionados con el cambio climático, la inseguridad, la pobreza y la inequidad. Cada una de estas situaciones puede enfocarse desde una perspectiva formal utilizando el razonamiento matemático y los métodos formales que permiten llegar a conclusiones objetivas de interés para los estudiantes.


En este mismo contexto, los avances recientes de la ciencia (como la detección de un agujero negro) pueden motivar actividades prácticas en los salones y laboratorios para poner al alcance de la juventud conceptos que aparentemente estarían reservados para mentes privilegiadas.


Ninguna planeación burocrática puede anticipar el desarrollo de acontecimientos de alto impacto científico y/o tecnológico que deba ser abordado coyunturalmente en un ámbito escolar. Las revoluciones educativas se gestan en las trincheras académicas, a partir de las competencias que posee el profesorado y de la existencia de ambientes libres2.


En este tenor, el uso de las nuevas tecnologías resulta un aliado ambivalente. Dado que nos encontramos en la llamada ‘era de las redes sociales’ nos hemos acostumbrado a asociar el concepto de éxito con el reconocimiento de terceros; a pesar de ello, las experiencias educativas exitosas acontecidas en varios países del mundo poseen un carácter fundamentalmente anónimo. En éstas se reflejan avances colectivos que se traducen en el dominio de competencias de razonamiento matemático, metodología científica práctica y escenarios laborales decorosos que favorecen la equidad e inhiben la delincuencia.


Este paradigma es perfectamente reproducible en nuestro país, aunque los resultados sean palpables dentro de varios años. Las condiciones para que prospere este tipo de movimiento educativo están presentes en México y en todo el planeta.


Referencias:


1R.P. Feynman “Cargo cult Science” Engineering and Science Vol 37, pp 7 (1974).http://calteches.library.caltech.edu/51/2/CargoCult.pdf
2A. Sandoval Villalbazo “Catástrofes naturales sugieren nuevos escenarios de enseñanza en primarias”, Prensa Ibero 3 Oct 2017https://ibero.mx/prensa/analisis-catastrofes-sugieren-nuevos-escenarios-de-ensenanza-en-primarias
*Dr. Alfredo Sandoval Villalbazo, académico del Departamento de Física y Matemáticas de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México e Investigador Nacional Nivel II (SNI). Twitter: @Fred_FisMat

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María Inés Baragatti nació y vivió toda su vida en Bernal.

Barre con el brazo todo lo que hay en la mesa, todo, mi agenda inclusive. Está eléctrica, poseída, rebalsa de vida al grito sostenido de “si no entienden voy de nuevo, si no entienden que conste, voy de nuevo, de nuevo”. Dibuja una circunferencia imaginaria y está dispuesta a enseñarme cómo es que se miden los radianes en los ángulos. No puedo colar ni una sola pregunta porque apenas se me aparecen en la cabeza ella se anticipa y las va contestando una a una, como si supiera todos los eslabones de la docencia, como si tuviera una cámara en mi cabeza. María Inés Baragatti tiene 70 años, es jubilada, nació y vivió toda su vida en Bernal. Hace poco se hizo famosa porque uno de sus exalumnos subió una de sus clases a YouTube y el video ya cosecha un millón de visitas. Fue bautizada como la “Adrián Paenza del conurbano” y aunque el apodo le sienta bien no tiene tiempo para nimiedades: solo pretende enseñar.

Desde 2014 brinda clases de apoyo gratuitas en su casa a estudiantes del colegio secundario y también a universitarios. “Todavía doy clases porque me gusta enseñar, es algo que me apasiona y creo que puedo ser muy útil. Vos podés odiar las matemáticas pero si yo te explico seguro te enganchás”, dice mientras suaviza la voz y se encorva, como si explorase un nuevo territorio con su cuerpo. Ahí va de nuevo a la carga: “los números esconden secretos, todo tiene un por qué: las matemáticas son lo más fácil que existe. Conozco gente que ha estudiado Letras, eso es verdaderamente difícil, nunca pude entender demasiado”.


Las matemáticas tienen mala fama, constituyen la materia complicada de los secundarios y “el filtro” en los ingresos universitarios. A veces, pareciera que solo los cerebros iluminados comprenden los números y sus disposiciones. Esta es una hipótesis superficial, nada seria, pero forma parte del sentido común. ¿Qué sucede en realidad? “Lo que ocurre es que ya no se enseña matemáticas, ya no existen”, suelta encendida. Y prosigue: “son todas recetas y fórmulas que se olvidan al otro día de aprenderlas. Si pregunto por los conceptos nadie sabe muy bien cómo se hace nada. Todos piensan que para medir hacen falta reglas y para calcular necesitamos calculadoras cuando durante la mayor parte de la historia fue diferente. Así nunca vamos a interesar a ningún pibe”, plantea. Comenta que la respuesta “ah, pero las profesoras me lo enseñaron así” está a la orden del día. Asunto anticipado por el propio “Chavo del 8” que décadas atrás eludía las situaciones problemáticas del profesor Jirafales con la misma excusa: “Lo que pasa es que a mí me lo enseñaron con manzanas y usted siempre habla de naranjas”.


Como si fuera poco, afirma, los manuales que emplean los estudiantes están colmados de errores. Se ofusca y manda correos a las editoriales, ninguna responde. Desconfía de las fórmulas pero confía en el florecimiento de la reflexión propia. “Tengo tan claro lo que enseño que lo explico de la manera más sencilla posible y los pibes me entienden más fácil; sucede de una manera natural”, señala. María Inés emplea metáforas y analogías, recurre a ejemplos de la vida cotidiana. Se entrega por completo y eso se nota, sus ganas la desbordan.
En 2017 se comunicó con ella Daniel Pedraza, un exalumno que la invitó a dar una clase abierta en la Facultad de Ingeniería de la UNLP. “Me dijeron que era la mejor docente que habían tenido durante toda la carrera, eso me emocionó mucho y no pude resistirme”, admite. En esa ocasión explicó números complejos y el aula explotaba: “Pedraza hizo una publicidad muy fuerte por La Plata, había gente con carteles, profesionales de diversas disciplinas que habían sido alumnos míos desde 1970 y venían de todas partes a visitarme y agradecerme”.


Todo fue emoción, aunque hubo un momento que la movilizó especialmente: “Cuando terminé la clase se acercó un joven y me dijo que había venido desde la Ciudad de Buenos Aires, para mí fue una sorpresa. Sobre todo, porque no había sido mi alumno, cursaba el secundario en el Nacional Buenos Aires y me admiraba”. Luego supe que unas horas antes había estado internado en terapia intensiva y le había solicitado a su madre que lo trajera a escucharme. “Ese cariño no sé cómo retribuirlo, ni siquiera me conocía personalmente”, dice emocionada. Y, claro, las redes sociales hacen lo suyo, así que como tuvo tanto éxito el primer video, ya están en camino los próximos.


De alma pitagórica, dedicó su vida entera a la enseñanza en colegios secundarios y universidades. En 1955 comenzó todo. Inició las clases en la Escuela N° 6 de Bernal y luego siguió en el Normal de Quilmes, sitio en el que tuvo docentes de primer nivel. De chica, le interesaba tanto mostrar lo que sabía que le daba clases a las paredes. Sin advertirlo, su futuro estaba signado: enseñaría matemáticas. Una profesión que, desde su perspectiva, debe cultivar la sana costumbre de persuadir, gustar... enamorar. “Siempre tuve facilidad con los numeritos y, además, también tuve la suerte de ser alumna de Raúl Cortizas, un ingeniero que tenía una claridad enorme para explicar y contagiar el amor por el conocimiento”, comenta.


El paso siguiente fue licenciarse en Matemáticas (UNLP), una carrera de grado poco corriente para aquella época. En 1972 comenzó a dar clases teóricas en la universidad; tenía 24 años pero ya evidenciaba sus dotes para hablar el mismo lenguaje que los estudiantes. “Tenía llegada, era muy querida, siempre dejé el alma en cada clase, siempre la clase que estaba dando era la más importante, no pensaba en nada más”, apunta mientras se le dibuja una sonrisa en su cara.


En 1991 fue la primera Coordinadora del Curso de Ingreso a la Universidad Nacional de Quilmes (Eje Lógico Matemático) y luego de manera ininterrumpida desempeñó el mismo cargo desde 1993 hasta 2005. Fue Profesora desde 2000 hasta su jubilación en Análisis Matemático I, III y IV con dedicación exclusiva. En la actualidad, dice que le gusta ir de frente, que no se calla nada aunque la frontalidad le ha traído más sinsabores que alegrías. “Discuto con las autoridades, siempre fui así. Desde chiquita me gustaba decir lo que pensaba, pero jamás me peleé con ningún alumno. En el aula quiero que entiendan, que se lleven algo. Doy clases de tres, cuatro o cinco horas seguidas. Puedo estar una semana entera hablando de números, no me canso”, narra.


Mujer de hierro, su potencia arrasadora y sus ganas de enseñar son a prueba de balas. Setenta años y una vida como docente que recién comienza: “Estoy dispuesta a ir a cualquier institución a explicar matemáticas totalmente gratis. No cobro un peso, pero la cosa tiene que cambiar. Lo quiero hacer por los chicos y por los docentes que no se preguntan lo elemental. Parece como si se enseñara por decreto, nadie se pregunta nada. Se aplica la norma y listo, nos olvidamos de preguntar, de cuestionar, de conocer el porqué del por qué. Las cosas pueden cambiar, esperemos que así sea”, concluye.


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La imagen muestra el escudo térmico en forma de cúpula del módulo de aterrizaje InSight que cubre un sismómetro.Foto Ap

París y California. Un sismógrafo desplegado en Marte, parte de la misión estadunidense InSight, registró el 6 de abril el primer temblor en el planeta rojo, anunció este martes la agencia espacial francesa CNES.

"Es formidable tener finalmente una señal de que todavía hay una actividad sísmica en Marte", afirmó en un comunicado Philippe Lognonné, investigador del Instituto de Física de la Tierra de París.

"Estuvimos meses en espera del primer sismo marciano", añadió el llamado "padre" de este sismógrafo francés SEIS (Seismic Experiment for Interior Structure), depositado el 19 de diciembre pasado en suelo marciano gracias a un brazo automático de la sonda InSight, que llegó al planeta rojo el 26 de noviembre.

Su objetivo es, mediante el registro de sismos, arrojar luz sobre la historia de la formación de planeta acontecida hace miles de millones de años.

Pero si bien el primer temblor "marca el nacimiento oficial de una nueva disciplina: la sismología marciana", este fue demasiado débil para proveer datos útiles sobre el interior del planeta, según Bruce Banerdt, responsable científico de la misión en el seno de la NASA.

Según los científicos todavía hay que confirmar que el sismo se registró en el interior del planeta y que no fue efecto del viento o de otras fuentes de ruido.

Otras tres señales, pero todavía más débiles que la del 6 de abril, fueron detectadas en los dos meses pasados.

Por su parte, el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL, por su sigla en inglés) de la NASA informó que fue un martemoto.

InSight es la primera nave espacial diseñada para estudiar específicamente el interior profundo de un planeta distante, y en la superficie de Marte comenzó su misión de dos años.

Débil estruendo

Los científicos del JPL describieron el sismo como un débil estruendo registrado en el día marciano 128 de la sonda.

"Hemos recolectado ruido de fondo hasta ahora, pero este primer evento inicia oficialmente un nuevo campo de estudio: la sismología de Marte", aseguró Bruce Banerdt en un comunicado.

El temblor fue tan débil que un sismo de la misma magnitud en el sur de California se perdería virtualmente entre las decenas de diminutos crepitantes sismológicos que ocurren todos los días, dijo JPL.

El ruido del 6 de abril destacó porque la superficie de Marte es extremadamente silenciosa en comparación con la Tierra.

El tamaño y la duración del “martemoto también se ajustan al perfil de algunos de los miles de terremotos detectados en la superficie lunar entre 1969 y 1977 por sismómetros instalados allí por las misiones Apolo de la NASA, dijo Lori Glaze, director de la división de ciencia planetaria en la sede de la NASA en Washington.

No se dio de inmediato una magnitud equivalente en la Tierra para el aparente martemoto.

InSight detectó otras tres señales aparentemente sísmicas el 14 de marzo, el 10 de abril y el 11 de abril, pero fueron aún más pequeñas y de origen más ambiguo, lo que dejó a los científicos menos seguros de que fueran martemotos

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