Lunes, 21 Diciembre 2015 07:13

"El mercado no resuelve los problemas"

"El mercado no resuelve los problemas"

El premio Nobel de Economía analizó el protagonismo de la innovación en el proceso de creación de riqueza. Defendió la necesidad de que los países cuenten con un Estado activo para impulsar el salto cualitativo de la industria.

 

La apertura comercial indiscriminada, la desregulación financiera y de los flujos de capital fueron algunos puntos que el premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, destacó entre los elementos nocivos para promocionar el crecimiento de la economía con mayor nivel de igualdad. Las recomendaciones del investigador van a contramano de las medidas anunciadas por Mauricio Macri en los últimos días, en donde se abrieron los controles cambiarios y se adelantó que en enero finalizará el sistema de Declaraciones Juradas de Importación que se utilizó en los últimos años para administrar las importaciones. El economista expuso el viernes en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, en donde presentó las conclusiones de su último libro La creación de una sociedad del aprendizaje, en el cual discute el protagonismo de la innovación en el proceso de creación de riqueza de las economías. Defendió la necesidad de que los países, en particular los no desarrollados, cuenten con un Estado activo para impulsar el salto cualitativo de la industria y la generación de puestos de trabajo a partir del gasto público, el uso de subsidios y la inversión en investigación científica.


"Los mercados por sí solos no resuelven los problemas de falta de innovación que tienen algunas economías y que implican una brecha tecnológica relevante entre países avanzados y en vías de desarrollo", aseguró Stiglitz. Indicó que es necesario entender el conocimiento como un bien público, que es patrimonio de toda la sociedad y no de un grupo de empresas, y que el Estado es el que debe encarar las inversiones necesarias para impulsar el desarrollo de nuevas tecnologías. "No existe la mano invisible de Smith y las personas de manera individual no conducen a una situación de asignación eficiente de los recursos ni promocionan la creación de una sociedad de aprendizaje. El sector público tiene que intervenir para apuntalar la innovación. El ejemplo es que el telégrafo pero también Internet o los desarrollos en el ámbito de la agricultura fueron liderados por los gobiernos y no por los privados".


Las políticas de educación, industriales, de comercio y los instrumentos que apunten a la estabilidad macroeconómica fueron los elementos centrales que, según Stiglitz, deben concentrar la atención de un Estado promotor del desarrollo. Explicó que muchas veces no se tiene en cuenta los efectos de la incertidumbre e inestabilidad de las economías en materia de destrucción de capacidades productivas. "Cuando una empresa quiebra, sus trabajadores pierden incontables horas de aprendizaje. Es una pérdida enorme que lleva también un enorme esfuerzo de reconstrucción. Con la recesión pasa lo mismo, debido a que hace disminuir la formación de los trabajadores con empresas que no piensan en preparar mejor al personal sino en sobrevivir", señaló. El premio Nobel puso como uno de los ejemplos el caso del Viejo Continente. "Europa crecía hasta 2008 y desde ese momento se estancó y no existen evidencias de que haya vuelto a recuperarse. La magnitud de las pérdidas es realmente difícil de calcular. Generó un efecto negativo en el aprendizaje y, por tanto, un retroceso en sus capacidades para crecer en el futuro. Esto es una disminución del crecimiento potencial."


Stiglitz explicó que la desregulación de la economía, en particular del sector financiero, generó consecuencias nocivas en materia de expansión y bienestar social a nivel global. Remarcó el caso de los Estados Unidos, en donde los negocios de la banca pasaron de representar de 2,5 a 8 puntos del Producto Interno Bruto. E indicó que esa expansión no trajo aumento de productividad pero sí provocó una mayor volatilidad de la economía. "En Norteamérica se permitió que los bancos decidan la política industrial. Porque la desregulación de las finanzas es una forma de hacer política industrial. El resultado fue una menor eficiencia con incremento de la desigualdad", aseguró. Planteó que es clave recuperar el protagonismo de un Estado activo en la economía, en donde se apunte a un nuevo paradigma de innovación. Aseguró que el desarrollo ya no debe concentrarse en inventos que permitan ahorrar mano de obra, sino que la nueva tecnología se deberá enfocar en resolver problemas centrales para la población global como ocurre con los desafíos que plantean las tensiones medioambientales.

Publicado enEconomía
Miércoles, 16 Diciembre 2015 07:53

El poder invisible

El poder invisible

El análisis del caso Samarco le permite a Esteban Magnani afirmar que ningún algoritmo es ni puede ser neutral y que los mismos constituyen un poder invisible en el mundo digital.


Para la mayoría de los argentinos la palabra "Samarco" no contiene demasiada información. En Brasil, en cambio, es el nombre con que se sintetiza el desastre ambiental que ocurrió en Bento Rodrigues, un pueblo del estado de Minas Gerais de cerca de 600 habitantes. En las montañas cercanas, la transnacional Samarco había construido un dique para contener los desechos que producía una mina de hierro. El 5 de noviembre último las paredes cedieron y se produjo un deslave de 55 millones de metros cúbicos de barro y deshechos que cubrieron el pueblo totalmente. Hay más de veinte víctimas entre muertos y desaparecidos. El desastre no terminó allí: el barro, alimentado por las lluvias, llegó al río Doce afectando la vida y el abastecimiento de agua de casi 300.000 personas. Por esa vía los desechos están llegando al océano para agregar otro eslabón al desastre ecológico.


El relato medio ambiental podría continuar e incluir, por ejemplo, que no es infrecuente en el mundo este tipo de roturas de diques de desechos mineros. Pero para esta columna "Samarco" es el punto de partida de un debate sobre el poder de los algoritmos en Internet. En estos últimos días circuló por las redes sociales una comparación entre los resultados que arrojaban dos buscadores al ingresar el nombre de la minera. En Google imágenes daba como resultado una serie de fotos y logos de la empresa sin ninguna referencia al desastre ecológico. El resultado se comparó con el de DuckDuckGo (DDG), un buscador similar a Google pero que no acumula información sobre sus usuarios y que viene creciendo aunque es muchísimo menos utilizado que su competidor. Al buscar "Samarco" en DDG las imágenes eran todas del desastre ecológico y el barro acumulado.


¿Por qué tanta diferencia? La discusión entre expertos, informáticos, ecologistas y demás se multiplicó en el ciberespacio. Desde un extremo se suponía que, al ser Google una corporación, lo que hacía era defender los intereses de otra ocultando el desastre ecológico. Desde el otro rincón se explicaba que el algoritmo simplemente daba ese resultado y que quien quisiera información sobre el "desastre medioambiental" no tenía más que agregar esas dos palabras para obtener el mismo resultado que en DDG. Entre ambas posiciones florecieron las explicaciones intermedias y los detalles técnicos.


Los buscadores utilizan un algoritmo, es decir, una fórmula matemática para jerarquizar las respuestas. El algoritmo de Google, de millones de líneas de código, es constantemente probado por los especialistas y empresarios para entender su lógica; comprenderla es fundamental para poder posicionarse mejor en esa puerta de entrada a Internet que es el buscador. Distintos analistas indican que son cerca de doscientas las variables analizadas, entre las que priman búsquedas anteriores, información sobre el usuario y sus intereses, links desde otras páginas, palabras exactas, localización, etc.. Ese entramado de variables entretejidas hace muy difícil saber qué primó finalmente. ¿Es posible una manipulación puntual para silenciar o amplificar determinados contenidos? Sin duda: la empresa ha quitado resultados por una orden judicial o pedidos específicos.


Resulta muy difícil concluir definitivamente que Samarco es un ejemplo de manipulación intencionada de información. En cambio queda claro que ningún algoritmo es ni puede ser neutral. El problema es que en la práctica, el de Google determina el flujo de la información en Internet a nivel mundial. La experiencia indica que resulta difícil resistirse a la tentación de usar el poder cuando es muy grande, más aún si no está contrabalanceado por fuerzas equivalentes, una diversidad de opciones de peso similar o controles externos. Más preocupante aún resulta si tenemos en cuenta, como dicen especialistas como Julian Assange o Edward Snowden, que esta corporación del mundo digital, al igual que otras, trabaja tan cerca de los aparatos del Estado norteamericano que resulta muy difusa la frontera entre ambos.


Más allá de las dificultades para sacar conclusiones definitivas para este caso, van saliendo a la luz discusiones acerca de un poder hasta ahora invisible: el de los algoritmos.

 


Por Esteban Magnani. periodista y docente. Autor de Tensión la red.

Publicado enSociedad
Marcado, el desequilibrio en la distribución mundial de científicos

A pesar que el crecimiento en el número de científicos e ingenieros que laboran en actividades de investigación ha sido constante desde 2000, su distribución a escala mundial aún mantiene un marcado desequilibro.


En el Informe de la Unesco sobre la Ciencia. Hacia 2030 destaca que actualmente se cuenta con 7.8 millones de científicos e ingenieros. De ellos, 22.2 por ciento reside en la Unión Europea, 19.1 en China, 16.7 en Estados Unidos, 8.5 en Japón y 5.7 por ciento en Rusia. Esto significa que estos cinco países concentran 72 por ciento de todos los científicos.


En contraste, en América Latina se estima que 3.6 por ciento de los investigadores del mundo radica en esta región, cifra similar a la alcanzada en 2009, por lo que suman 280 mil hasta 2013.


En el caso de México, las cifras de 2011 indicaban que 0.6 por ciento de los investigadores dedicados a tareas científicas laboraban en este país.
En el reporte, quinquenal para conocer los principales factores que influyen el desarrollo y financiamiento de la ciencia, destaca que los nuevos paradigmas mundiales han impactando el quehacer científico.


Los acontecimientos geopolíticos, las crisis medioambientales, el aumento de la inversión pública destinada a investigación y desarrollo en los países con economías de ingresos medios frente a un estancamiento en las naciones más desarrolladas, son sólo algunos de los factores que han incidido en el pasado lustro en la ciencia y la innovación.


Producción y exportación, marginales, pese a esfuerzos


El informe, presentado el pasado 2 de diciembre, también revela que, pese a los esfuerzos de la región, la producción y exportaciones de alta tecnología siguen siendo marginales en la mayor parte de los países latinoamericanos. Los gobiernos de América Latina y el Caribe incluyen, cada vez más, políticas públicas para el área.


Esto incluye apoyo a sectores estratégicos, como energía, tecnologías de la comunicación y la información, biotecnología, nanotecnología y agricultura. La Unesco destaca que pese a los esfuerzos para dotar a sus instituciones científicas de mayor peso político y generar planes estratégicos, ningún país latinoamericano, con excepción de Brasil, posee una intensidad en investigación y desarrollo comparable a las de economías dinámicas de mercados emergentes.


En cuanto a la generación de patentes, el informe destaca que las economías de altos ingresos aún concentran 94.6 por ciento de su distribución mundial, mientras los países de nuestra región se ubican con 0.3 por ciento de la asignación de patentes, según el registro de la Oficina Estatal de Patentes y Marcas de Estados Unidos.


El informe agrega que el modesto nivel de patentes registradas en América Latina pone de manifiesto una falta de vocación por la competitividad basada en la tecnología. Pese a ello, destaca que se aprecia una tendencia al incremento de patentes en sectores relacionados con recursos naturales, como minería y agricultura.


Para atender los rezagos que enfrenta la región, la Unesco destaca que se debe mejorar la estabilidad política y la gobernanza, dibujar estrategias de largo plazo, aumentar el número de investigadores y reformar el sistema educativo para fomentar carreras de ciencias, tecnologías, ingenierías y matemáticas, así como aumentar las inversiones privadas en investigación y desarrollo, así como promover la integración regional para el sector.

El doble carácter de la naturalización del conocimiento

La naturalización del conocimiento significa, literalmente, un proceso de acercamiento a la naturaleza y de estudio y comprensión de cómo los sistemas naturales piensan y viven.

La tendencia a la naturalización del conocimiento en general, y de la epistemología en particular, comporta un dúplice carácter apasionante desde cualquier punto de vista. De una parte, se trata del esfuerzo de aproximación entre la filosofía y la ciencia, y la idea, por tanto, que las teorías filosóficas son compatibles con la ciencia. Al mismo tiempo, de otra parte, implica una auténtica revolución al interior de la filosofía y la epistemología, cuyas consecuencias son de gran alcance y de inmensa envergadura.


En efecto, hubo una época en la que filósofos primero, teólogos luego y finalmente psicólogos sostuvieron: i) que sólo los seres humanos pensaban y eran susceptibles de conocimiento; ii) que, consiguientemente, el tema del conocimiento se fundaba o explicaba en términos de ideas, conceptos, juicios, argumentos, todos los cuales conducían, o bien emanaban de la razón, el entendimiento, la conciencia, el alma, o cualquier otro nombre próximo y parecido. Ideas todas ellas chistosas, a decir verdad.


De un tiempo para acá, distintos científicos y filósofos han comenzado a formular preguntas perfectamente anodinas, si se las mira con los ojos del pasado. Así, por ejemplo, H. Maturana y F. Varela se preguntan: ¿Cómo es pensar como un río? (El árbol del conocimiento). Desde la filosofía de la mente, Th. Nagel se cuestiona: ¿Cómo es ser un murciélago? (What is like to be a bat?). Por su parte, desde la antropología, E. Kohn se interroga, y responde: ¿Cómo piensan las selvas? (How forests think?). También desde la antropología M. Douglas se preguntaba: ¿Cómo piensan las instituciones? (How institutions think?). Por su parte, desde la botánica, S. Mancuso pone recientemente al descubierto que existe una neurobiología de las plantas, mientras que D. Chamovitz se ocupa de lo que conoce una planta (What a plant knows). A todas luces, el tema es apasionante, vital y en desarrollo, y desafiante para los ojos de la tradición. Los ejemplos y los casos pueden multiplicarse casi a voluntad, supuesto que nos situamos en la punta o en las fronteras del conocimiento.


La idea del conocimiento en general ha dejado un asunto clara y distintamente humano y, por el contrario, se ha ampliado magníficamente a otros escenarios, planos, contextos y dimensiones. La conclusión no deja de ser menos brutal: no es evidente que los seres humanos piensen y, por tanto, conozcan y actúen de la mejor forma en la naturaleza. Desde múltiples puntos de vista, ha resultado revelador que numerosas otras especies, formas de vida y sistemas piensan y, por tanto, viven mejor que los propios seres humanos.


Como resultado de la cultura, los seres humanos han pensado siempre en términos lineales, secuenciales, jerárquicos, de maximización y optimización. Computacionalmente dicho, esto significa que los seres humanos han pensado en términos centralizados y verticales. Exactamente como una CPU, esto es, como una unidad central de procesamiento.


En contraste, gracias a numerosas investigaciones en otros planos hemos hecho el reconocimiento explícito de que la naturaleza no procesa, en absoluto, en términos rígidos, centralizados y verticales, sino, por el contrario, en paralelo, de forma distribuida, en modos multinivel y de forma no‒local (esto es, notablemente, en acuerdo con la física cuántica).


Pues bien, la naturalización del conocimiento significa, literalmente, un proceso de acercamiento a la naturaleza y de estudio y comprensión de cómo los sistemas naturales piensan y viven. Dicho en términos francos y directos, lo mejor de la ciencia actual se está acercando a la antropología y a la etnobiología, a la etnoecología y a los saberes locales y tradicionales y descubriendo fenómenos, comportamientos y sistemas que ya eran conocidos por culturas ancestrales, por indígenas, negros raizales y poblaciones campesinas. Que, según parece, es donde yacen los mejores cimientos del conocimiento ―humano y no‒humano.


La historia de la naturalización del conocimiento posee una larga historia llena de colinas, valles, montañas y abismos. Nombres como Quine, Kripke o Fodor constituyen algunos conspicuos antecedentes, y lo cierto es que se trata de un encuentro o un cruce entre tradiciones disciplinarias disímiles en un esfuerzo por comprender la naturaleza y la realidad de forma diferente a lo que la tradición metafísica enseña(ba).


Desde los mamíferos, en escala descendiente, hasta los cordados y los mandibulados, hasta las plantas y las bacterias, la ciencia en general nos ha permitido comprender que hay otras formas de vida que piensan, saben y conocen al mismo tiempo más, mejor y diferente que los seres humanos. Un descubrimiento a todas luces sorprendente y aleccionador.


Dicho de forma directa, la naturalización del conocimiento consiste exactamente en la desantropomorfización del conocimiento mismo. No en vano, por ejemplo, a raíz de la negociaciones de París COP21 y la crisis medioambiental en el planeta, ha llegado a ser cada vez más generalizada la idea de que esta crisis producirá sus primeros y más grandes impactos sobre la forma de vida misma de los seres humanos; con el costo secundario de numerosas otras especies en vías de desaparición.


En este mismo sentido, un periodista científico ha hecho el experimento mental de comprender al mundo sin los seres humanos con una conclusión molesta: la naturaleza se recuperaría en muy poco tiempo de la desaparición de los seres humanos de la faz del planeta (A. Weisman, El mundo sin nosotros). Según parece, desde varios puntos de vista no somos el epítome de la evolución, tan sólo un momento, triunfante hasta la fecha, pero jamás ontológica o evolutivamente necesario.


En la tradición científica y filosófica el naturalismo epistemológico es una línea de trabajo muy reciente y cuya historia no abarca, a la fecha, más de 50‒60 años; a lo sumo. Alternativo o marginal aún en la corriente principal de pensamiento (mainstream science), el doble carácter de esta naturalización interpela a un entendimiento abierto y a una sensibilidad desprevenida. Pero como dice el viejo adagio: para quien quiera ver y para quien quiera escuchar. Pensar como la naturaleza y vivir como ella: una idea difícil de aceptar en los tiempos del neoliberalismo. Digámoslo en una palabra: el mérito de esta reciente tradición de 50 años aproximadamente consiste en el reconocimiento explícito de que mientras que los sistemas humanos, todos, piensan en presente y en futuros inmediatos, pensar la naturaleza comporta pensar en escalas amplias. Al fin y al cabo, en geología, por ejemplo, la unidad mínima de tiempo es el millón de años.

Cinco problemas de las ciencias de la complejidad y la globalización neoliberal

ALAI AMLATINA, 20/11/2015.- Primero pensé presentarles un brevísimo resumen del estado del arte sobre las ciencias de la complejidad y la globalización neoliberal, después quise referirme a los principales descubrimientos y tendencias que se advierten en los últimos diez años. Pero como me di cuenta que cualquiera de esos propósitos me llevaría demasiado tiempo de exposición, me incliné a formular cinco de los principales y múltiples problemas sociales a que se articula o se enfrenta la investigación de las ciencias de la complejidad y de los sistemas auto-regulados, adaptables y creadores... Conste que son la mitad de los propuestos por Gilbert en el Congreso Mundial de Matemáticas de 1900... Los enuncio a continuación:

1º. El primer problema corresponde a la limitación ideológica predominante que consiste en analizar UN sistema y su contexto, que Von Foerster pareció superar con su teoría de los sistemas de 2º orden, pero que en realidad no superó porque el sistema de 2º orden sólo vigilaba y en caso necesario corregía el comportamiento del primer sistema con lo que en realidad era parte del mismo.

Superar el problema teológico y metafísico de LO UNO fue y es tarea de las ciencias o artes militares. En éstas sí hay un desarrollo notable en el uso de las ciencias de la complejidad con "dos o más estrategias", "formaciones", "organizaciones", actores reales y virtuales. Todo ocurre entre amalgamas de guerras militares convencionales y no convencionales, con formaciones y escenarios reales y "a modo", así como entre guerras financieras, monetarias y económicas en general, y con muchas otras políticas, psicológicas, culturales y sociales.

2º. En el segundo problema advierto que, de las varias amenazas a la vida en la Tierra, tiende a destacarse solamente el calentamiento global con múltiples encuentros mundiales de científicos y personeros gubernamentales, y con políticas que sólo se comprometen resolver sólo parte del problema en futuros remotos... y sin que muchos de los acuerdos tengan un carácter "vinculante", etcétera. Mucho menor atención se da en "los medios", gobiernos y corporaciones al creciente Hoyo de Ozono, a la devastación del suelo y el subsuelo, de los mares, los ríos, los lagos, las nieves, las selvas, el aire de las ciudades...etcétera. Y en este etcétera incluyo a los transterrados niñas y niños, mujeres y hombres, ancianas y ancianos... que se han quedado sin ciudades y sin país

Es cierto que las denuncias no faltan, tampoco los vídeos sobre ciudades enteras desechas por los bombardeos. Menos frecuentes son los informes sobre la crueldad de los juegos de guerra y sus víctimas con las siembras de una cultura del odio, y explicaciones de la situación que no nos llevan a comprender que son algo más que luchas entre islamistas y judíos, o islamistas y africanos o contra terroristas y estados hechizos bien aprovisionados, armados y entrenados, y en buena parte guerras entre potencias nucleares y corporaciones voraces para acrecentar sus zonas de influencia y dominio, hechos todos confirmados por sus propios informes desclasificados o publicados en las redes sociales del mundo entero por sus antiguos colaboradores.

3º. Todo esto es muy objetivo como lo es que el sistema dominante mundial tiene como "atractores" principales el aumento de poder y de utilidades, de recursos naturales de abastecimiento y de fuerzas de trabajo baratas, todo logrado con medidas de desposesión o despojo, así como de macro-corrupción y macro-represión combinadas.

El proceso de luchas terroristas se presenta por "los medios" como ajeno a la mera competencia comercial por los mercados, la cual se explica como resultado de la eficiencia y eficacia de las corporaciones y complejos, unidos para lograr el máximo desarrollo nacional y mundial, y que por sus obras son "naturalmente" beneficiarios de inmensas utilidades y riquezas, que unos ostentan en su calidad de"propietarios" o "gerentes" y otros, también como "soberanos"... que no dejan de ser propietarios.

Analizado con las teorías y técnicas de los sistemas inteligentes, adaptables y creadores el sistema global dominante muestra haber escogido en el dilema del prisionero un camino que a lo eficaz, eficiente, inteligente y adaptable añade lo autodestructivo.

4o. Como es bien sabido los sistemas inteligentes pertenecen al más amplio campo de los sistemas de comunicación, de información, de organización, de flujos y de mensajes.

En el actual caso de organización de la vida y el trabajo, de la política, la cultura, la sociedad y la economía, el mensaje neoliberal ha mostrado una inmensa eficiencia y eficacia para hacer efectivos los atractores del sistema. Von Hayeck por un lado y Friedman con los Chicago Boys, por otro, diseñaron un "complejo" mensaje neoliberal con efectos de primer, segundo, y n grados.

El ingenioso y riguroso mensaje de los economistas neoliberales –apoyados por el grupo Bildenberg y por otros grupos del poder de las corporaciones—produjo una serie de derivaciones encadenadas con respuestas esperadas y con crecientes efectos de dominación, y acumulación conforme se pasaba de un eslabón a otro, mientras el "racional choice" se orientaba eficientemente a lograr los valores e intereses del sistema autorregulado.

Los "daños laterales" que el mensaje neoliberal causaría se explicaron como propios de los fenómenos de la Naturaleza, tan caros a Hobbes y a Darwin. El eficaz funcionamiento del mensaje para pasar de una reestructuración a otra, --con progresivas y hasta exponenciales ventajas para las corporaciones y complejos--hicieron que los resultados se destacaran como efecto de "la libertad humana" que genera grandes rendimientos, y en cuanto a los efectos adversos de la misma se explicaron como inevitables y hasta como propios del mejor de los mundos posibles. También dieron lugar a acciones humanitarias y caritativas cuyo monto fue devuelto por el fisco.

En tales circunstancias, la implosión de los países socialistas vino a confirmar la grandeza de la libertad de mercado y a debilitar o anular a los movimientos y partidos comunistas, socialistas y de liberación nacional, que no tenían nada que ofrecer ni como ideal ni como programa de verdaderos avances sociales y democráticos. La restauración del capitalismo a nivel mundial reforzó el entusiasmo de las organizaciones globalizadoras, sus políticas y sus tecnologías. El triunfo fue tal que proponer como proyecto atractivo el socialismo o el estado de bienestar, políticamente innecesarios tras la destrucción del campo socialista, y tecnológicamente desechables tras el extraordinario desarrollo de la robótica, la nano-tecnología y los sistemas inteligentes, así como de las estructuras en red que hacen sustituibles a los trabajadores organizados, no sólo resultan poco o nada atractivos para la mayoría de los trabajadores, sino que en caso de llamar su atención muestran su debilidad frente a las corporaciones y los complejos, por lo demás dispuestos a cooptar y reprimir a quienes los encabecen o pretendan organizarlos.

Como trasfondo de esa debilidad alternativa están la robótica, la nanotecnología y la inteligencia artificial o las numerosas "aplicaciones", con muchos recursos más que ahorran inmensos costos de producción y servicios...aunque planteen el problema de que los robots no tienen capacidad de compra, problema que por ahora se soslaya, como el de la inmensa mayoría de la humanidad que sufre en cuerpo propio y de sus seres más queridos los triunfos innegables de "los ricos y los poderosos".

5º. Llego así al 5º problema, que no es menos importante, y en que este tipo de conocimientos sobre los sistemas complejos e inteligentes, aplicado a la organización de la vida y el trabajo en la Tierra, corresponde a lo que en inglés se llama "uncomfortable knowledge" o "forbiden knowledge.", expresiones que uso en inglés para ser más preciso y no pensar en términos de la Inquisición española de los siglos pasados, ni en términos de la Gestapo, o de la KGB, sino en los hilos invisibles de una democracia de élites sin proyectos humanistas ni moral, eso sí "cada vez más eficientes y eficaces" y cada vez más autodestructivos.

Ojalá y este congreso sea parte de un movimiento en las ciencias de la complejidad y de los sistemas autoregulados, que contribuya a organizar en el mundo la libertad, la justicia, la democracia y, con ellos, el trabajo y la vida.

* Ponencia presentada en "La Semana de Ciencias de la Complejidad del C3 (Centro de Ciencias de la Complejidad)" de la UNAM.

- Pablo González Casanova es Ex rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)

Martes, 17 Noviembre 2015 08:48

Del Renacimiento a nuestros días

Del Renacimiento a nuestros días

Durante el Quattrocento, el humanista era alguien entrado en edad, con alguna madurez, pues al fin y al cabo el renacer implicaba un trabajo de estudio y cultura. Por el contrario, el modelo del innovador en el mundo actual es el joven, o al adulto joven.

 

Un enorme contraste se produce en la clase de seres humanos que existían en el Quattrocento y los que encontramos alrededor nuestro, como resultado de la cultura, de la educación, de las principales instituciones y organizaciones, en fin, del aire mismo de los tiempos.


A los intelectuales, comerciantes, académicos, científicos, matemáticos, hombres de empresa y demás, durante el Renacimiento se les exigía una cosa: un saber retornar a la antigüedad como motivo de inspiración y alimento para retomar energías y aire para poder avanzar hacia delante en el tiempo. En eso, grosso modo, consistía el humanismo.


El humanismo renacentista es culto y consiste exactamente en el retorno a la Grecia antigua y a Roma, y muy especialmente, a sus letras, como un motivo de nutrición, sentido y aliento para encontrar el sentido de los nuevos tiempos, entonces. Independientemente del trabajo o la "disciplina" de la época, los humanistas eran hombres letrados, y no en última instancia ello implicaba el conocimiento de varios idiomas y encontrar en la literatura, la poesía y las artes el basamento de los saberes, los discursos y las acciones que permitían comprender el mundo de entonces y avanzar a través suyo.


Luego de la muerte de la Edad Media —una Edad que, al decir de U. Eco, quiere reencarnarse con muchos argumentos en nuestros días (Cfr. Eco: "La Edad Media ya ha comenzado", en La Nueva Edad Media, 1997)—, una vez que los teólogos han matado a Dios y que los seres humanos se encuentran, por tanto, como el punto cero en un eje cartesiano de referencias, renacer es posible con base en las letras que la antigüedad proyecta hasta nuestros días. Ser humanistas no es, simple y llanamente dicho, otra cosa que una actitud de interdisciplinariedad y mucho sentido de las letras. La consecuencia antropocéntrica, antropomórfica y antropológica del humanismo renacentista es sólo eso: una derivación, pero no necesariamente el rasgo más importante.


En nuestros días, en los comienzos del siglo XXI, otra cosa perfectamente distinta sucede en la cultura y en las atmósferas que respiran los seres humanos. No hay prácticamente ningún ámbito de la existencia o la praxis humana en la que a los individuos —independientemente de si forman parte del mundo de la empresa, de las artes, de la ciencia, la academia o la esfera pública, por ejemplo—, en el que no se les haga una exigencia expresa.
Una exigencia que tiene numerosos matices, pero que se condensa en un motto, a saber: ser contemporáneo implica innovar. La innovación —así, por ejemplo, el emprendimiento, o el corrimiento de la frontera de las ciencias, saberes y disciplinas, la producción de patentes, el rompimiento de marcas y puntajes a nivel deportivo—, es el carácter de nuestros tiempos.


A unos se les impone romper records, publicar en revistas 1A, ser creativos, imaginativos y emprendedores —incluso se distingue entre emprendimiento empresarial y el social, pongamos por caso—, quebrar marcas y alcanzar topes cada vez más elevados. Siempre hay un Everest nuevo y distinto que alcanzar, y el valor de nuestra vida se define por los esfuerzos por alcanzarlo y superarlo. Así sucede en los deportes y en la academia, en las ciencias y en las artes, en la empresa y en el sector oficial.


Un nuevo libro, una nueva exposición, un precio más elevado por una obra, y múltiples otras expresiones que conducen, todas, al valor supremo de los tiempos que corren y de la atmósfera que respiramos: ser innovadores y creativos.


Ahora bien, para serlo, no necesariamente hay que ser cultos y educados: basta con arrojo y decisión. No en vano la teoría de juegos y la teoría de la decisión racional —componentes nucleares de la economía— se erigen como pilares imposibles de desconocer en las mediciones de valor, coraje, esfuerzo y productividad del mundo actual. Un innovador no es, contrario a lo que acontecía en el Renacimiento, una persona culta o educada; basta con que tenga "emprendimiento" y que cultive el arrojo y el coraje en los actos.


Durante el Quattrocento, guardadas determinadas características demográficas, el humanista era alguien entrado en edad, con alguna madurez, pues al fin y al cabo el renacer implicaba un trabajo de estudio y cultura. Por el contrario, el modelo del innovador en el mundo actual es el joven, o al adulto joven, quien es capaz de alcanzar rápidamente, se dice, metas, records y niveles de productividad vertiginosos que pueden convertirse en referentes y parangones. Difícilmente en los trabajos y estudios sobre emprendimiento se resalta al adulto mayor. Es como si la evolución jalonara desde la juventud las responsabilidades selectivas de la sociedad y la humanidad. Una idea que no tiene necesariamente nada negativo per se.


No puede haber, en nuestros días, un escritor, un académico, un intelectual, un científico, un deportista o un hombre o mujer de empresa, por ejemplo, cuyos valores más excelsos no sean los de la innovación y la creatividad —en el sentido amplio, pero fuerte de la palabra—. Quienes no entren en este esquema serían sencillamente "gente normal".


Los finales del siglo XX y comienzos del siglo XXI han hecho una apuesta fuerte: innovación y creatividad, arrojo y decisión, índices, indicadores y productividad. ¿Qué resultará de esta apuesta? A priori nadie podía anticipar, durante el Quattrocento, lo que habría de resultar de la actitud humanista. Análogamente, podemos pensar lo que pueda acontecer de la atmósfera de los tiempos que respiramos; pero a ciencia cierta nadie puede conocerlo aún. Hay individuos, grupos y sociedades que hacen apuestas de alguna forma. Ninguna otra época en la historia de la humanidad había apostado tan fuerte por la innovación y demás. Así nos nutrimos y de ello estamos viviendo.

Publicado enCultura
Miércoles, 11 Noviembre 2015 18:25

Miles de jóvenes con sed de saber y de hacer

Miles de jóvenes con sed de saber y de hacer

Con una multitudinaria afluencia de nacionales y extranjeros se desarrolla en Medellín la VII Conferencia Latinoamericana y Caribeña de Ciencias Sociales desarrollada en el marco de la XXV Asamblea General de Clacso. Fueron poco más de 23000 personas las que se han volcado al centro de Convenciones Plaza Mayor de Medellín para asistir a este importante evento al que dio la espalda Colciencias y que pretende ser invisibilizado por los medios de comunicación serviles al gran capital y al Estado.

 A las ocho de la mañana del 9 de noviembre el Centro de Convenciones Plaza Mayor de la ciudad de Medellín se encontraba abarrotado de personas provenientes de todas las regiones de Colombia, de Latinoamérica y de algunos países europeos, africanos y asiáticos. De esta manera empezaba el proceso de acreditación durante el cual quedaron registrados cerca de 23.000 participantes a la VII Conferencia Latinoamericana y Caribeña de Ciencias Sociales que por espacio de cinco días (9-13 de noviembre) sesiona en la capital de Antioquía. Académicos, investigadores, políticos, funcionarios estatales y público en general se dieron cita en torno al evento convocado por el Consejo Latinoamericnao de Ciencias Sociales (Clacso) para discutir temas relacionados con el Estado de las Ciencias Sociales en Latinoamérica y los desafíos impuestos por las realidades dominantes en el mundo realmente existente.

Hacia el mediodía del martes 10 de noviembre, segundo día de actividades, las acreditaciones fueron cerradas pues el enorme flujo de inscritos y aspirantes a serlo ponían en riesgo el buen desarrollo del evento. Los concurrentes llenan todos los espacios y si llegan más el evento puede colapsar poe exceso de éxito. No se recuerda en Medellín ningún evento de tipo académico en la que el público, cuyo promedio de edades es inferior a los 25 años, haya registrado semejante afluencia de público. El mensaje es contundente: aunque en países de la región como Colombia haya una clara intención por parte de las autoridades educativas y gubernamentales por abandonar financieramente a los centros de investigación, facultades y programas de ciencias sociales, estas se encuentran vivas, pensantes, preparadas para nuevas luchas y desafíos impuestos por el neoliberalismo económico y el capitalismo transnacional. Al menos en Latinoamérica, no será tan fácil relegarlas a los anaqueles del recuerdo.

No hay nada más allá de la política según el líder, la política es la manera de concretar las modificaciones por las que luchan numerosos actores y movimientos de la sociedad. 

Entre el Gobierno nacional, algunos sectores académicos y de opinión, medios de comunicación hegemónicos, el evento no ha gozado de igual simpatía. En el mismo documento de presentación de los eventos el Clacso escribe: "La Conferencia CLACSO 2015 no es neutral ni imparcial en su posicionamiento ideológico y político. Hemos elegido Colombia como sede y hemos definido como tema central del encuentro, la construcción, el fortalecimiento y la radicalización de la democracia, la justicia social y la defensa de los necesarios procesos de paz, que aún tardan en construirse y avanzar de forma decidida en nuestra América Latina. Hemos elegido Colombia porque queremos expresar nuestro apoyo a la construcción de una paz duradera en el país. Hemos elegido Colombia porque queremos manifestar con decisión y sin eufemismos que es inadmisible, en términos democráticos, que una nación latinoamericana permanezca en guerra durante más de medio siglo; una guerra que ha cobrado miles de vidas, millones de desplazados, derechos negados y postergados, injusticias, dolor y una inmensa tragedia ética frente a la cual no podemos mantenernos indiferentes, seamos o no colombianos". Opiniones bastante urticantes para muchos de los guardianes de la capacidad de "autodeterminación" política del país, del ordenamiento imperante y del infame estado social impuesto.

 De estas reticencias ya había hablado el Secretario Ejecutivo del Clacso, Pablo Gentili, quien en una carta enviada a Colciencias se refiere en los siguientes términos: "Hace ya dos años, intentamos que COLCIENCIAS se uniera a este evento, no sólo para ayudar a financiarlo, sino también para hacer, como en las otras 6 Conferencias, de él un espacio de divulgación de la política científica colombiana. En todos los países donde se realizó anteriormente esta Conferencia, durante las últimas dos décadas, fue así. Nunca, ninguna agencia nacional dejó de apoyar el mayor evento mundial de las ciencias sociales. Pero a COLCIENCIAS nada le interesó. Por primera vez en la historia de CLACSO, una agencia nacional de desarrollo científico no apoyará financieramente nuestra Conferencia. Por primera vez en la historia de CLACSO, que ya tiene 50 años desde que fuera creada por la UNESCO, una agencia nacional de promoción científica, expresó tanto desprecio por un evento de esta magnitud [...]. No sé si este tipo de trato es el que refiere el eslogan "Todos por un Nuevo País", pero imaginábamos que era otro su significado". Vergüenza. Este fue el tamaño del desprecio hacía el evento por parte del Gobierno y de los medios de comunicación hegemónicos que se ausentaron de su cubrimiento, sin hacer mucha falta. Sigue resultando increíble como para los medios decomunicación oficiosos este evento no existe, o por mucho es algo de poca monta, marginal; pretenden invisibilizarlo.

 

Instalación

 

En la primera jornada, el día lunes 9 de noviembre, tuvo lugar la instalación de la XXV Asamblea General del Clacso, máximo órgano de gobierno del Consejo. Este espacio se Constituye como la instancia suprema de decisión de todos los asuntos que competen a su red institucional. No estuvo abierta al público, solo participaron en ella los representantes oficiales de las instituciones integrantes. La Asamblea culminó sus actividades el día martes 10 de noviembre, evaluándose en ella el plan de trabajo trianual llevado a cabo durante el período 2013-2015. También aprobó el nuevo plan trianual 2016-2018; consideró y resolvió los balances financieros del período y aprobó el presupuesto del período siguiente. Asimismo, la Asamblea eligió algunos/as integrantes del Comité Directivo y finalmente reeligió para un nuevo período trianual al señor. Pablo Gentili como Secretario Ejecutivo del Consejo.

 

En el marco de las actividades académicas debe destacarse la exposición Inaugural "El programa Most en América Latina 2000-2015 y más allá. Trayectoria, avances y desafíos", a cargo de los académicos Luis Carrizo (Oficina regional de ciencias para América Latina y El Caribe) y Marcia Rivera Hernández (Instituto Latinoamericano de Educación para el Desarrollo), desarrollada el lunes 9 de noviembre.

En esta conferencia fue presentado el programa Most (1) de la Unesco en cada una de sus fases de desarrollo durante sus 20 años de desarrollo. La creación de este programa respondió a la necesidad de la Unesco de pensar las transformaciones sociales, robustecer los vínculos entre el conocimiento y la acción, entre la investigación académica en las ciencias sociales y el desarrollo de políticas orientadas a las transformaciones sociales, a encarar los desafíos que el neoliberalismo económico imponía a los países a través de un dialogo multidisciplinar de las ciencias y los creadores de políticas públicas. Fueron presentados sus alcances y actuales desafíos. 

En horas de la tarde el equipo delegado por desdeabajo para cubrir el evento asistió al taller (3): "Un balance de la política social frente al reto de la superación de la pobreza", recibiendo una grata sorpresa por la elocuencia, manejo del público y de la temática por parte de la profesora Laura Tavares Soares. Adscrita a la Universidad Federal do Rio de Janeiro, integrante de la Flacso Brasil. En el desarrollo del taller fue presentada una crítica estructural a los procesos económicos y políticos que permitieron la difusión del sistema neoliberal entre los países de América Latina, así como las deficiencias de los gobiernos progresistas para impulsar el desarrollo económico e intervenir de manera radical sobre la cuestión social. La invitación de la profesora Tavares fue a la acción política, a la presión social para cambiar al Estado.

 

 

Entre las 2:30 y las 4:00 pm del lunes tuvo lugar la presentación "Los derechos humanos en el presente y futuro de América Latina: conocimiento y acción", que contó con la presencia de Eugenio Raúl Zaffaroni, Juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y exJuez de la Suprema Corte de Justicia de Argentina. En entrevista para desdeabajo comentó, frente a la pregunta por las ventajas de los sistemas penales dispuestos para la reparación a las víctimas, frente a los esquemas punitivos, comentó: "Siempre que interviene la víctima, siempre que se haca intervenir al damnificado en un conflicto, se reconstruyen vínculos horizontales, se resuelve de una manera más satisfactoria. Cuando lo que se hace es lo punitivo, desde arriba, la victima queda afuera y ese no es un modelo de solución de conflictos, sino un modelo de decisión de conflictos, es un modelo de verticalización".

 

 

El martes 10 de noviembre, ante una concurrida audiencia, tuvo su primera presentación el profesor Boaventura de Sousa Santos en el taller Nª 25, "Aprendizajes globales desde las epistemologías del sur." En él Boaventura pudo exponer sus ideas sobre la necesidad de fundamentar sistemas de pensamiento académico desde el sur en (epistemologías), las necesarias relaciones entre estas y los movimientos sociales, el contenido metodológico de las epistemologías del sur, las luchas que las complementan. El taller contó con la participación de aproximadamente 1.000 personas que llegaron al auditorio con grandes expectativas y fueron satisfechas por el académico portugués gracias a su amplio bagaje intelectual, un diálogo fluido y su permanente disposición para interactuar con el público. En dialógo con nuestro periódico, comentó al ser cuestionado sobre el pluralismo jurídico (3) en un eventual escenario de posconflicto: "La pluralidad de ordenes jurídicos sería un valioso instrumento para la paz en Colombia, porque esa diversidad permitiría la existencia de más diversidad regional: lo mismo en términos de gestión del espacio, del territorio, de administración pública de diferentes modelos. Debo decir que en Colombia después de la Constitución del 91, tuvimos un interesante constitucionalismo intercultural del continente, el cual hoy es modelo para otros, con Ciro Angarita, Con Carlos Gaviria, que produjeron sentencias en la Corte Constitucional que eran totalmente novedosas para traer los conceptos de la justicia indígena con los conceptos de la sociedad mayor. Esta diversidad, a mi juicio, es muy incluyente y lamentablemente está en crisis hoy. Entonces, ese es el problema, pero es una potencialidad que este país tiene y espero que no vaya a desperdiciarla".

 El plato fuerte de la jornada fue dispuesto por la intervención del expresidente Luis Ignacio Lula Da Silva quien poco antes de iniciar su presentación, en el Gran Salón de Plaza Mayor, entregó –junto al expresidente Pepe Mujica– el premio Nuestra América de Clacso a Casa de Las Américas (Cuba), el Premio Latinoamericano y Caribeño de Ciencias Sociales de Clacso a Suzy Castor (Haití), Aníbal Quijano (Perú), Theothonio Dos Santos (Brasil), Aldo Ferrer (Argentina) y Norma Giarracca (in memoriam).

 

 

El expresidente brasilero empezó exaltando la labor de Floristan Fernández, Paulo Freire y Darcy Rivero como intelectuales al servicio de la sociedad brasilera, cuyos trabajos constituyen tres de las más grandes influencias de las políticas públicas en los últimos años en Brasil. Su discurso reivindicó los logros de su administración en torno al acceso a la educación superior y de reducción de la pobreza, el cierre de la brecha de la desigualdad. También se refirió a la necesidad de seguir avanzando en la posibilidad de construir gobiernos que opten por la redistribución de los recursos, por políticas educativas ambiciosas, por derribar el colonialismo interno y externo. Exhortó de la misma manera a la concreción de los acuerdos de paz entre el Gobierno y Las Farc, para que se alcance la paz en nuestro país.

 Con la usual potencia de su discurso, el expresidente Lula insistió en que no debe seguir dándose que unos pocos países sigan sometiendo a muchos otros a sus voluntades políticas, económicas, militares. Sus palabras ilustran la posibilidad latente de un mundo multipolar en el que los jóvenes son los principales arquitectos de las modificaciones para construir sociedades más justas, equitativas y democráticas. No hay nada más allá de la política según el líder, la política es la manera de concretar las modificaciones por las que luchan numerosos actores y movimientos de la sociedad.

 Los anteriores son algunas de las actividades desarrolladas durante los dos primeros días de desarrollo de la VII Conferencia Latinoamericana y Caribeña de Ciencias Sociales en la ciudad de Medellín, conferencia en la que los discursos han asumido posiciones contestatarias ante los sistemas de producción económica (producción de la desigualdad) y producción del conocimiento en los niveles nacionales, regionales y continentales.

 El gigante evento de la Clacso, por fortuna, sigue teniendo bastante méritos para encontrarse por fuera de los intereses del Estado en Colombia, donde, a pesar de todo, es deseable su particiapción para alimentar el debate y la disertación en conferencias magistrales, coloquios, talleres y seminarios.

 

Notas:

El Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso) es una institución internacional no gubernamental creada en 1967 y con status asociativo en la Unesco. Actualmente, reúne 432 centros de investigación y posgrado en el campo de las ciencias sociales y las humanidades de 26 países de América Latina, Estados Unidos, Canadá, Alemania, España, Francia y Portugal. 

 

1 Management of Social Tranformations.

2 Los talleres, de acuerdo a los organizadores, son espacios que promueven el intercambio de puntos de vista y la circulación de la palabra, en torno a los temas más sensibles de la agenda de las ciencias sociales en el continente.

3 Se refiere a la existencias de varios sistemas jurídicos que se superponen en un mismo territorio.

Publicado enColombia
Jueves, 05 Noviembre 2015 05:59

Universidades

Universidades

Nunca fue tan claro como en este siglo XXI que saber es poder, algo que las elites siempre supieron. En la Argentina nunca tuvimos aristocracia y hoy ni siquiera tenemos oligarquía, sino sólo una aspiración elitista de alguna riqueza concentrada que sintetiza su pensamiento bajo el lema de no avivar giles.


La polarización del siglo XX está sepultada en el pasado y lo que se discute hoy en el mundo es inclusión o exclusión o, en otras palabras, progreso o regresión en la realización de los derechos humanos. Por obvia que sea la fórmula todo ser humano es persona, lo que se discute mundialmente es si avanzamos o retrocedemos en su realización.


Como en nuestro país y en los últimos doce años se están avivando demasiados giles, es verdad que eso es peligroso para el proyecto transnacional de sociedad excluyente.


Cuantos más habitantes sepan y aprendan algo, más instrumentos tendrán para obtener sus derechos, cuando ya no hay zares ni palacios de invierno para tomar, porque el único palacio de invierno de nuestro tiempo es el saber.


Las distancias entre las naciones como entre las capas sociales internas, no las determina sólo la riqueza, sino que se marcan con discriminación en el saber, en la tecnología y en el know how.


Para nuestros propulsores locales del modelo de sociedad excluyente (30 por ciento incluidos, 70 por ciento excluidos), las universidades del conurbano bonaerense y las creadas en las provincias, son peligrosas fuentes de conciencia ciudadana y de reparto del know how.


Al modelo de sociedad excluyente se le impone contener la expansión del saber, para frenar la reproducción de potenciales propulsores de la inclusión social.


Es comprensible que desde el modelo excluyente se quejen de la existencia de demasiadas universidades públicas y gratuitas y las consideren un gasto inútil, aunque si fuesen más sinceros, tendrían que considerarlas un gasto perjudicial, porque son eso para su proyecto de exclusión.


Los argentinos disfrazados de aristócratas siempre resistieron la ampliación del acceso a la universidad, que desde la Reforma Universitaria de 1918 hasta el presente avanza enfrentando sus aspiraciones elitistas.


Es natural que se pongan muy nerviosos al constatar que el 90 por ciento del estudiantado del conurbano es una primera generación de universitarios, que gran parte proviene de hogares humildes, que recorren calles de tierra, que trabajan.
Siempre les molestó la gratuidad de la enseñanza universitaria. Cabe recordar la fugaz gestión de López Murphy en 2001, aunque hoy ese discurso se oculte por poco táctico.


Pero el acceso a la universidad no se garantiza sólo con que la universidad no cobre aranceles, porque es igualmente inaccesible si el estudiante debe pagar transporte, libros y materiales, viajar dos, tres o más horas y también trabajar. Menos aún es accesible para quien en alguna provincia, directamente deba mudarse a otra ciudad.


El no pago de aranceles es necesario para el acceso a la universidad, pero en modo alguno suficiente. Las universidades del conurbano y las nuevas nacionales en provincias, están llevando la enseñanza universitaria hasta donde nunca había llegado: el barrio, la propia ciudad, el municipio.


¡Demasiadas facilidades! ¡Lo gratuito no se valora! ¡Sólo se valora lo que se obtiene con sacrificio! No lo dicen en voz alta nuestros aspirantes a elitistas, pero lo piensan y susurran en la intimidad confidencial favorecida por algunos rubios champanes.


Herbert Spencer, el ideólogo racista del liberalismo económico del imperialismo británico del siglo XIX, decía lo mismo: la enseñanza no debe ser gratuita, porque no se valora y aprenden a leer libros socialistas. Su discurso fue acogido en su tiempo por todas las oligarquías de nuestra región.


¿Sacrificio? Estudiar requiere un esfuerzo que debe exigirse, pero el sacrificio jamás puede exigirse. Los que se sacrifican son meritorios, se los considera héroes y hasta se los eleva a los altares, pero ninguna sociedad puede exigir sacrificios, y menos para capacitarse. ¿O es que los pobres deben ser héroes para aprender y los ricos no?


Lo que alarma a nuestros procónsules del modelo transnacional de sociedad excluyente es, justamente, que estudiar vaya dejando de ser un sacrificio para los sectores subordinados, y tengan el mismo acceso a la formación universitaria que los segmentos acomodados. Con las nuevas universidades sólo se tiende a exigir paridad de esfuerzo, y por eso tienen miedo, no sea que los otros se esfuercen más.


Si nuestras aspirantes a elitistas realmente quisiesen el desarrollo y la afluencia de capital productivo, si en serio pensasen en la industrialización, no considerarían inútil el gasto en universidades, porque el capital productivo requiere elemento humano técnico, bien preparado. Las universidades son una inversión para el desarrollo industrial, pero ellos prefieren abrir la importación.


Aducen nuestros vernáculos imitadores de elites lejanas que hay un despilfarro, porque hay deserción universitaria. Mienten mucho al respecto, pero además, si la hubiera, tampoco sería un gasto inútil. Quienes deserten, de alguna manera llegaron a la universidad y, aunque no egresen como profesionales, serán mañana trabajadores, o también dirigentes, sindicalistas, políticos o empresarios. ¿Será acaso un gasto inútil que hayan pasado por alguna universidad? ¿No será útil que en la actividad que emprendan sepan algo más?


Otra cosa que les preocupa es el nivel, aunque nunca hayan manifestado la misma preocupación por el de las universidades privadas.


Pero al margen de eso surgen otras dudas. ¿Acaso no saben que no hay país en el mundo, por poderoso que sea, que no tenga más que un escasísimo número de excelencias creativas en cada rama del saber, y que los otros docentes universitarios son repetidores más o menos informados? ¿No saben que las pocas cúspides científicas que cada país tiene se reparten y las universidades se especializan?


¿No será que en vez de discutir una cuestión de nivel académico, están discutiendo un modelo de universidad? Si lo que pretenden es una universidad de altísimo nivel, que concentre las excelencias, para que en ella se forme el think tank de una minoría hegemónica, tienen razón, porque ese no es el modelo de universidad pública y gratuita que requiere una democracia.
Por otra parte, parece que también ignoran que buena parte de los científicos y pensadores del mundo que revolucionaron su saber, trabajaron en universidades pequeñas y provincianas, mientras no pocas veces los catedráticos de las grandes universidades les ofrecieron resistencia, en defensa retrógrada del saber oficializado.


Pero además de todo lo dicho, es menester advertir que no estamos solos en este mundo polarizado entre modelos de sociedad incluyente y excluyente y, por ende, los modelos de universidad deben enmarcarse en esa contraposición.


En la carrera de derecho, por ejemplo, la reducción de los estudios del primer ciclo universitario a cuatro años, acordada en el famoso Plan Bolonia europeo, elimina todas las asignaturas que hacen a la formación histórica, sociológica, filosófica y cultural, para producir solamente abogados tramitadores.


Si bien los dos ciclos siguientes habrán de producir a los juristas, éstos serán los menos y, al fin, su trabajo consistirá en reproducir tramitadores. Centrados en esta tarea, es lógico pensar que sus elaboraciones serán cada vez más pobres y mucho menos críticas, limitadas a visiones parciales, tecnocráticas y funcionales a las corporaciones oligopólicas que se disputarán los servicios de los mejores tramitadores. Por ende, la subestimación de nuestras universidades públicas y gratuitas no es una creación intelectual de nuestros aspirantes a elitistas, cuya inventiva sólo les alcanza para copiar discursos ajenos, sino ecos de peligrosas tendencias transnacionales.


La Argentina debe optar en pocas semanas entre dos proyectos: progresión o regresión, inclusión o exclusión social.

¿Preferimos la aspiración elitista fomentada por nuestros medios monopólicos entramados con el capital financiero transnacional, o aspiramos a una sociedad con base total de ciudadanía real?


La crítica a la ampliación de la universidad pública y gratuita proviene de la aspiración excluyente.


Estemos atentos a los cambios: si muchas veces la consigna fue la defensa de la universidad pública y gratuita, en esta opción no basta con eso, sino que se trata de defender también la igualdad real en el derecho de acceso al saber, como reafirmación de la democracia. La universidad de una sociedad incluyente debe ser pública, realmente gratuita y, por ende, democrática.

Seamos conscientes de que en nuestro tiempo la revolución se hace mediante la toma del saber.

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"En ocasiones, la búsqueda de la verdad no es nada romántica"

Imaginar la vida de un ancestro basado en evidencias fósiles podría parecer una búsqueda romántica de algo, pero la investigación científica es una ardua labor y no tiene nada de romántica, dijo el arqueólogo Cai Yanjun.


Cai es uno de los más destacados paleontólogos de China y forma parte de un equipo que acaba de realizar algunos asombrosos avances en el estudio de los orígenes de los humanos modernos y de su dispersión primitiva.


En ocasiones, la ciencia es aburrida y frustrante, indicó, pero la búsqueda de la verdad y la simple fe en el hecho de que será encontrada es lo que motiva a todos los mejores científicos.


El equipo de Cai encontró unos dientes en una cueva de la provincia china central de Hunan, que apuntan a una forma temprana del Homo sapiens moderno que vivía en la región hace más de 80 mil años. De hecho, los 47 dientes podrían datar de hace 120 mil años y podrían ser los restos más antiguos de un humano totalmente moderno en el este de Asia. El equipo de la Academia de Ciencias de China publicó sus hallazgos en la edición de este mes de la revista Nature.


Los dientes encontrados en Daoxian son significativamente más pequeños que los de los humanos del pleistoceno medio y tardío, lo que indica que pertenecen a una época anterior. Sin embargo, la superficie de mordedura sencilla, las raíces cortas y delgadas y la forma de la corona son típicas de los humanos modernos.


Un gran aficionado


Yang Xiongxin alguna vez fue un simple obrero. Se describe como una persona sin una buena educación, sin conocimiento previo de la arqueología. Pero lo que es seguro es que ahora soy un aficionado a ella.


Yang solía realizar una labor manual sencilla como empleado de un banco y almacenista. Empezó a trabajar en el centro de gestión de reliquias culturales de Daoxian en 2006. Fue transferido al equipo de investigación en 2011 y, aunque no es científico, fue quien encontró el primer fósil. Al principio del proyecto nada fue encontrado tras días de excavación. Los científicos estaban hablando de cambiar de área de búsqueda cuando Yang habló: Hemos pasado mucho tiempo estableciendo el equipo en la cueva, por lo que digo que no podemos rendirnos y ya. Podría ser nada fácil encontrar una cueva similar en poco tiempo.


Yang propuso entrar en la cueva, donde había menos erosión por las decenas de miles de años de lluvia: Aunque era difícil excavar en el lugar que propuse, recuerdo muchos ejemplos en libros de descubrimientos en circunstancias similares.
El equipo actuó conforme al consejo de Yang y el primer fósil de diente humano apareció dos días después.


En octubre de 2011, Cai Yanjun tomó un vuelo de la ciudad de Xi'an, hogar del ejército de Terracota, una de las maravillas arqueológicas más espectaculares del mundo, para unirse al equipo de investigación.


Mientras otros miembros del equipo cavaban en la cueva, el papel de Cai fue básicamente llevar las pequeñas rocas al laboratorio para analizarlas. El laboratorio al que Cai llevó sus pequeñas rocas fue un destacado centro de datación por radioisótopos a escala mundial de la Universidad de Minnesota, pero las pruebas no fueron concluyentes.


Los fósiles que encontramos en la cueva ya eran importantes en el estudio de los primeros humanos, pero sería una gran lástima si no podíamos determinar su edad, dijo. Pero todo el arduo trabajo no resultó en vano cuando, en su tercer viaje a Estados Unidos, Cai finalmente descubrió algo valioso.


Nunca puedes saber demasiado


Los estudios anteriores, incluyendo la clásica hipótesis fuera de África, habían colocado a los humanos con características modernas en el este de Asia y Europa no antes de hace 50 mil años. Sin embargo, la datación con series de uranio, pruebas de carbono 14 y análisis de los animales de los alrededores determinaron que los fósiles de Cai tenían entre 80 y 120 mil años de antigüedad.


Este es un nuevo enfoque sobre la evolución de los humanos modernos, "pero no es lo suficiente para rechazar la hipótesis 'fuera de África'", añadió Cai.


Al ver en retrospectiva los últimos cinco años, el arqueólogo considera que un trabajo básicamente arduo y una actitud de nunca darse por vencido fueron las claves de su éxito.


Otro proyecto ya está en marcha en la provincia de Anhui. En el mundo científico, nunca puedes saber demasiado, finalizó.

Los matemáticos jubilan al cilindro que define el kilogramo

El avance llega a tiempo para que el kilogramo se incluya en una redefinición más amplia de unidades –con el amperio, el mol y el kelvin– prevista para 2018.

 

Durante décadas, los metrólogos se han esforzado por jubilar a Le Grand K, el cilindro de platino e iridio que durante 126 años ha definido al kilogramo, que está colocado en una bóveda de alta seguridad a las afueras de París. Ahora, por fin tienen los datos necesarios para reemplazarlo con una definición basada en constantes matemáticas.

El avance llega a tiempo para que el kilogramo se incluya en una redefinición más amplia de unidades –con el amperio, el mol y el kelvin– prevista para 2018. Esta semana, el Comité Internacional de Pesas y Medidas se reunirá en París para discutir los pasos a seguir.

"Es un momento emocionante", ha señalado David Newell, físico del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (Gaithersburg, EE UU). "Es la culminación de intensos esfuerzos realizados por investigadores de todo el mundo".

El kilogramo es la única unidad del Sistema Internacional todavía basada en un objeto físico. Los experimentos que lo definieron en términos de constantes fundamentales se describieron en la década de 1970.

Sin embargo, hasta el pasado año no se logró un acuerdo sobre si los resultados eran lo bastante precisos como para derrocar a la definición física.

La redefinición no hará que el kilogramo sea más preciso, pero sí más estable. Un objeto físico puede perder o ganar átomos con el tiempo o ser destruido, pero las constantes no cambian.