¿Cómo puede la ciencia contribuir a una cultura de paz?

La paz es diversidad floreciente que se nutre de puntos de vista distintos. Como lo sostenía el Subcomandante Marcos: "No queremos un mundo de zapatistas. Queremos un mundo donde quepan los zapatistas".


 
La búsqueda de la paz implica, negativamente, el final de la guerra y por derivación de toda forma de violencia, justificada o no, legítima o no. Esto es, como lo muestra la historia, relativamente fácil. Y positivamente, significa el desarrollo de una cultura de dignidad de la vida y de calidad de la misma. Esto otro, por el contrario, es más difícil pues la paz no consiste en el final de un conflicto armado, con todo y sus mecanismos jurídicos y políticos correspondientes.


 
Los procesos de construcción de paz son esencialmente políticos, en el más directo y preciso de los sentidos. Es decir, acuerdos políticos, negociaciones, cesión de parte y parte, intereses abiertos y otros encubiertos. La política en el sentido pragmático y práctico de la palabra.
 


Y frente a la misma, la ciencia se encuentra en una relación difícil; en la antípoda, prácticamente. Pues la ciencia no se hace, en absoluto, con base en negociaciones, procesos de maximización y optimización, elección de second best, acuerdo de voluntades y demás. En historia o en antropología, en sociología o en lingüística, tanto como en física, química, matemáticas o en ciencias de la computación, por ejemplo.


 
La relación entre ciencia —en el sentido más amplio pero fuerte de la palabra— y política ha sido tema de numerosos tratamientos, desde la antigüedad, tratando de lograr, por así decirlo, la cuadratura del circulo, en el marco de la geometría euclidiana. Con lucidez, ya en la edad madura, con mucha razón, Platón, hablando del rey filósofo, en la República (Politeia), lo decía así: la conjunción entre ciencia o filosofía y política, y la emergencia de un rey filósofo es algo que se logra sólo "por milagro" (epekeine).


 
En una expresión que se ha vuelto de uso corriente, heredera de Weber, en el mundo político se traza la distinción entre el político y el técnico, para designar con este último término, en general, a un científico, especialista, etc.


 
Con este texto quisiera proponer tres argumentos contundentes de acuerdo con los cuales es posible que la ciencia contribuya activamente al desarrollo de una cultura de paz. Estos son:


 •
Interdisciplinariedad. La experiencia de la interdisciplinariedad consiste en un diálogo y aprendizaje horizontal entre distintas tradiciones disciplinares, conducentes a un trabajo activo, mancomunado. Propiamente hablando, la interdisciplinariedad consiste en la participación de más de tres ciencias o disciplinas a partir de la identificación de problemas de frontera.


 
Exactamente en este sentido, la tendencia de la ciencia de punta es al trabajo en redes académicas y científicas y, con razón, el trabajo en medio de estas redes (que incluyen entre otros aspectos, la participación activa en diversos circuitos de conferencias internacionales y publicaciones cruzadas) es un fenómeno que se valora crecientemente. En una palabra, la cooperación, el entendimiento y el aprendizaje recíproco es una forma de pensamiento y de vida que rompe en mil pedazos la creencia en jerarquías de conocimientos. De hecho, cualquier ciencia o disciplina, concebida desde, por y para sí misma, se acerca vertiginosamente a la ideología y termina por volverse excluyente y en motivo de violencia (simbólica, por decir lo menos).


 
Tres traducciones distintas de la interdisciplinariedad son la interculturalidad, los diálogos de religiones, y los diálogos entre civilizaciones. Con la condición, naturalmente, de que no deben ni pueden haber hegemonismos.


 
La interdisciplinariedad consiste exactamente en procesos continuados en el tiempo en los que las barreras culturales, lingüísticas, nacionales y otras, se desplazan a lugares secundarios y se le da prioridad a los procesos de construcción colectiva. Para nadie que forme parte de estos procesos resulta evidente la especificidad del trabajo académico y científico de punta en el mundo. Con seguridad la ciencia puede, por tanto, contribuir como ningún otro campo, a la construcción de paz.
 

Argumentación y buen manejo de datos. Los datos, sin ser empiristas, constituyen un acervo propio en el trabajo en ciencia. Pero el trabajo verdadero se da a partir de los mismos. Más exactamente, en los procesos de interpretación de los mismos. Hacer ciencia consiste, de plano a plano, en un trabajo mancomunado de argumentación, de discusión en el que se llega a acuerdos fundamentales: que se traducen exactamente en publicaciones conjuntas, en la realización y continuación de eventos académicos y científicos, etc.


 
Si es verdad que la ciencia implica un proceso de formación sólido de argumentación y debate, ello no va en desmedro del hecho de que lo que alimenta la ciencia son los diversos puntos de vista, los desacuerdos, la ausencia de consensos. Pues la interdisciplinariedad no implica, en absoluto, la adopción de puntos de vista mayoritarios, y menos de unanimismo. Ya el trabajo solitario ("de genio" en el sentido del siglo XIX) es inviable en la investigación de punta. La ciencia es un sistema esencialmente abierto.


 
•La verdadera interdisciplinariedad no consiste en publicar conjuntamente en revistas, capítulos de libros y libros construidos de manera colectiva. Por el contrario, más radicalmente, la verdadera interdisciplinariedad consiste en el hecho de que un investigador o un grupo de investigadores con una formación determinada logren publicar, ser leídos, criticados y citados, en campos de formación perfectamente distintos a los de la formación de base. Sólo pocos ejemplos destacan en este sentido, hasta la fecha.


 
Pues bien, como quiera que sea, es su forma de actividad, su forma de vida lo que la ciencia puede aportar a los escenarios de construcción de paz. Pues ni se trata de una paz imperfecta, y mucho menos, de la paz de los sepulcros. Sino de esa forma de existencia que es la diversidad misma, que es constitutiva de la vida. La paz es algo que se encuentra lejos, muy lejos de las mayorías, punto; de los consensos y de los unanimismos. La paz es diversidad floreciente que se nutre de puntos de vista distintos. Como lo sostenía el Subcomandante Marcos: "No queremos un mundo de zapatistas. Queremos un mundo donde quepan los zapatistas". Los poderes imperantes son, hasta el momento, ciegos, sordos y mudos ante este reconocimiento. Y los grandes medios de comunicación... al servicio de mayorías planas, intereses preconcebidos, beneficios que no se quieren negociar ni ceder.


 
Es la complejidad de la paz. En fin, la complejidad misma de la ciencia. O la complejidad de la vida misma.

 

Publicado el Martes, 09 Julio 2013 20:39

 

http://www.palmiguia.com/opinion/turbulencias/694-como-puede-la-ciencia-contribuir-a-una-cultura-de-paz

Publicado enColombia
Martes, 16 Julio 2013 06:51

¿Al fin, educación por computadora?

¿Al fin, educación por computadora?

“Es posible enseñar cualquier rama del conocimiento humano con el cine”, observó Thomas Edison en 1913, al predecir que pronto los libros serían obsoletos en el salón de clases. En realidad, el cine tuvo poco efecto en la educación. Hasta hace poco ocurría lo mismo con las computadoras. Desde la década de 1970 los visionarios de Silicon Valley han afirmado que su industria cambiará el salón de clases de modo tan radical como la oficina, y han vendido mucha tecnología a las escuelas con esa idea. Los niños usan la computadora para investigar, escribir tareas y hacer trampa. Pero el núcleo de sistema ha cambiado poco desde la Edad Media: un “sabio en la cátedra” que declama “lecciones” a varias filas de estudiantes. Tom Brown y Huckleberry Finn lo reconocerían al instante... y se pondrían a temblar.

 

Hoy por fin hay una revolución en camino. En su centro está la idea de pasar de la educación de “un solo tamaño para todos” a un enfoque más personalizado, en el que la tecnología permite enseñar a cada niño a velocidad diferente, en algunos casos mediante programas de computadora adaptables, y en otros con conferenciantes “superestrellas”, en tanto la tarea del maestro cambia de orador a entrenador: dar atención individual a niños que según los dispositivos requieran ayuda. En teoría el salón de clases será “vuelto de revés”, de modo que se proporcione más información básica en el hogar, por medio de pantallas, y el tiempo en el salón se ocupe en imbuir, refinar y probar ese conocimiento (como hoy se hace con las tareas, pero con más efectividad). La promesa es una mejor enseñanza para millones de niños a menor costo... pero sólo si maestros y políticos la aceptan.

 

¿Por qué es diferente? En gran medida porque varios cambios importantes ocurren al mismo tiempo: redes móviles de alta velocidad, tablets baratas, capacidad de procesar a bajo costo enormes cantidades de datos, complicados juegos en línea y programas de aprendizaje adaptable. Por ejemplo, nuevos libros de texto digitales interactivos, con mecanismos integrados de evaluación continua, pueden hacer cambios en tiempo real, dependiendo de qué y cuánto aprende el alumno (a veces sin que esté consciente de que se le examina). Nuevos programas de extracción de datos pueden predecir la probabilidad de que un alumno falle en lectura o matemáticas sin atención especial, lo cual permite al maestro intervenir antes que sea tarde.

 


Ya se usa en enseñanza superior

 

La educación superior está a la vanguardia. Apenas un año después de su lanzamiento, Coursera, uno de los pioneros en ofrecer “cursos abiertos masivos en línea”, afirma tener 3.9 millones de estudiantes en el mundo, que toman cursos suministrados por 83 instituciones asociadas. Las universidades siempre han estado dispuestas a experimentar con la tecnología: la Universidad Abierta de Gran Bretaña, basada en la televisión, tiene ahora 44 años. Pero esta vez las escuelas de otros niveles las secundan: cuatro años después de que Salman Khan renunció a su empleo en un fondo de inversión para enfocarse en producir videos de matemáticas, la Academia Khan ha registrado 6 millones de usuarios, que resuelven (o tratan de resolver) 3 millones de problemas al día, y ha ampliado su currículum mucho más allá de las matemáticas. También trasciende las fronteras de EU: se dice que Carlos Slim, uno de los hombres más ricos del mundo, financia una versión del currículum de la Academia Khan que se usará para niños de México.


La educación tecnológica ha cosechado otros impresionantes partidarios. Bill Gates afirma que estamos en un “momento especial” para la educación. El sector privado amontona dinero para invertir en el rubro. Rupert Murdoch, que poco tiene de tecnófilo, permite que su empresa de educación digital Amplify acumule pérdidas de alrededor de 180 mdd este año con la esperanza de llegar a dominar un mercado que según estimaciones de News Corporation pronto valdrá 44 mil mdd sólo en EU. GEMS, proveedora de educación con sede en Dubai, quiere expandir el uso de tecnología educativa en India y Ghana para alcanzar a niños de áreas remotas.

 

Otros no están tan seguros. Muchos padres de familia afirman que el exceso de juegos, las computadoras encendidas todo el tiempo y los mensajes de texto con faltas de ortografía han creado la “generación más tonta”. Algunos maestros usan los portales de educación tecnológica, pero sus sindicatos recelan de cualquier cosa que sugiera que las escuelas puedan funcionar con menos profesores, y les desagrada la idea de que empresas privadas como New Corp de Murdoch ganen dinero con la educación. También hay preocupación por la privacidad: las empresas de educación tecnológica acabarán teniendo un vasto almacén de datos personales de los alumnos.

 

A corto plazo la tecnología educativa fomentará la desigualdad, porque será adoptada con mayor entusiasmo por las escuelas más ricas, en especial las privadas, en tanto las escuelas estatales de escaso presupuesto tendrán dificultades para adquirir la tecnología que permita a sus estudiantes ponerse al nivel. Pero el mayor reto para muchos políticos será enfrentar el enorme poder de los sindicatos de maestros.

 

Economist Intelligence Unit

Traducción: Jorge Anaya

En asociación con infoestratégica

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Viernes, 03 Mayo 2013 06:44

Los peligros de la lectura

Los peligros de la lectura

De los peligros de la lectura nos habla el canto V del Infierno de La Divina Comedia. Allí Dante se encuentra con Paolo y Francesca, los dos amantes condenados en la ciudad doliente por su pasión adúltera; y el poeta indaga compasivo por el origen de este «peligroso deseo» que los ha conducido a la muerte y a la aflicción eterna.

 


De los peligros de la lectura nos habla el canto V del Infierno de La Divina Comedia. Allí Dante se encuentra con Paolo y Francesca, los dos amantes condenados en la ciudad doliente por su pasión adúltera; y el poeta indaga compasivo por el origen de este «peligroso deseo» que los ha conducido a la muerte y a la aflicción eterna. Francesca, pálida y lacrimosa, rememora el día en que, por puro entretenimiento y sin «la menor sospecha», leía junto a Paolo los amores de Lanzarote y la reina Ginebra. Absortos en el libro, un poco ya sin color el rostro, aliento contra aliento, se sorprendieron a sí mismos al llegar al pasaje en el que «la deseada sonrisa fue besada por tal amante»; entonces Paolo, tembloroso, besó a su vez la boca de Francesca y «ya no leyeron más desde aquel día».

 

Francesca se justifica ante Dante acusando al libro y a su autor como testigos y alcahuetes de su abrazo («Galeotto fu’l libro e chi lo scrisse»). ¿Será tanto el poder de los relatos? Pongámoslo en duda. Resulta difícil creer que a Paolo y Francesca no se les hubiera pasado nunca por la cabeza la existencia de las bocas y los besos antes de leer juntos la frase; y que, más bien al contrario, no fueran llevados a esta lectura común precisamente por su deseo de besarse. Los libros determinan poco la realidad; más bien la secundan, la subrayan, la legalizan. Más allá de su potencia afrodisíaca, los amores adúlteros de Lanzarote y Ginebra estaban investidos de una incontestable autoridad literaria que convertía su emulación, entre las clases letradas, en un acto al mismo tiempo prestigioso y aceptable. El libro no era una orden; ni siquiera una tentación. Era algo así como un certificado de buena conducta mitológica o literaria. Lo que prohibía la Iglesia lo permitía la Literatura. Incluso en una cultura aherrojada por la represión moral, puede ser socialmente más prestigioso imitar a Lanzarote o a Ginebra que a Cristo o a la Virgen María. Paolo y Francesca se dejaron llevar por el deseo, no por la lectura, y el libro lo único que hizo –si algo hizo– fue intensificar literariamente el placer de su abrazo prohibido.

 

Nadie puede acusar tampoco a Goethe de provocar la epidemia de suicidios juveniles que siguieron a la publicación en Alemania, en 1774, de Las cuitas del joven Werther. Uno puede quitarse la vida por una tontería, incluso por un libro, pero es más sensato decir que el libro de Goethe recogía el «espíritu» de una época en la que el suicidio, reprobado por la moral y por la religión, era percibido, entre las clases letradas, como una prestigiosa protesta cósmica contra el Todo. Hoy, suprimida la «época», podemos leer las penas de Werther con interés, pero sin peligro alguno.

 

Digo todo esto porque me da un poco de vergüenza confesar que admiro locamente a Tintín, contra cuyo creador, el belga Hergé, se han escrito hace poco tantas y tan certeras críticas. Recientemente incluso se ha interpuesto en Bruselas una demanda para que los tribunales prohíban la reedición y difusión de Tintín en el Congo. No cabe la menor duda de que, incluso en sus mejores álbumes, el asexuado periodista de Hergé transporta esa visión colonial del blanco moralmente superior del que dependen los otros pueblos incluso para tomar conciencia de su igualdad, incluso para librarse del poder de los blancos. En los peores, Hergé es francamente racista y reaccionario; basta pensar, sobre todo, en los tres primeros: Tíntin en el país de los soviets, Tintín en América y el citado Tintín en el Congo. Pero como quiera que existe sin duda una relación kantiana y platónica entre la justicia y la belleza, hay que decir que la evolución artística de Hergé es siempre hacia un nivel mayor de justicia y que sus libros más bellos no se agotan en su ideología católico-scoutiana. Ya El loto azul –siempre un poco paternalista– es un álbum inquietante y provechosamente etno-descentrado; y a medida que aprende a dibujar, que complica sus historias, que enreda a sus personajes, Hergé va desprendiendo mundos que no sabe que lleva dentro y que se pueden mirar y explorar desde otros moldes humanos e ideológicos.

 

Confieso que toda mi formación ha girado en torno a Tintín y Marx. De niño leí todos los álbumes un mínimo de setenta veces cada uno y, cuando ya no era posible, soñaba –literalmente soñaba– que Hergé había dibujado un nuevo cómic después de muerto. Tintín no me impidió leer luego El Capital ni enredarme en una relación promiscua con el mundo árabe, donde vivo desde hace veinte años. Lo que importa de un libro es desde dónde se lee. Lo normal es que un libro se lea desde otro libro y lleve a su vez a un libro nuevo. Leído desde la Inglaterra victoriana, el Kim de Kipling es una de las más fraudulentas exaltaciones del imperio británico, pero leído al mismo tiempo desde la juventud y desde Polanyi o Chesterton, es una emocionante defensa de la antropología elemental y una experiencia fuerte de cosmopolitismo empírico. En el contexto de la Rusia pre-revolucionaria, dominada por la lucha entre eslavófilos y europeístas, Los demonios de Dostoievsky es un estridente panfleto reaccionario que incluso alerta, con fanatismo delirante, de la imparable colusión entre el comunismo y el Papa; pero su atmósfera, su estructura, su pulso psicológico, lo ponen en relación con Nieve de Pamuk o con Salto Mortal de Oé, dos autores claramente de izquierdas. Lo mismo puede decirse de Hergé. A la espera de que el racismo desaparezca del mundo y cuando Europa, en todo caso, se ha venido definitivamente abajo como «proyecto universal», queda el hecho de que Las joyas de la Castafiore, con sus falsos suspenses y su asfixiante atmósfera claustral, es el equivalente en cómic de Las reglas del juego de Renoir; y que Tintín en el Tíbet, con ese blanco impulso contra la felicidad y la lógica, podría utilizarlo el plan Bolonia para explicar a Kant en la Universidad.

 

Lo que importa de un libro es desde dónde se lee. Lo normal es que un libro se lea desde otro libro y lleve a su vez a un libro nuevo. Si Tintín en el Congo fuese el único libro del mundo, habría que prohibir sin duda su lectura. Pero eso sucede con todos los Únicos Libros, incluidos la Biblia, el Corán y El Capital de Marx, de los que aprendemos siempre algo porque no estamos encerrados en ellos. Lo que nos defiende de los libros son otros libros como lo que nos defiende de nuestro cuerpo son los otros cuerpos. No acusemos a la lectura de los besos que damos o de los que no hemos dado. No arrojemos al fuego ni a los enamorados ni las novelas. Contra las malas, están las buenas; y contra la legalización literaria del racismo o del imperialismo o del fanatismo, habrá que encontrar o construir esa combinación platónica de justicia y de belleza desde la cual podamos despreciar Tintín en el Congo y disfrutar de Las joyas de la Castafiore; y extraer de Kim y de Los demonios las armas imprescindibles para combatir la arrogancia de Kipling y el integrismo de Dostoievski.

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Hallan evidencia de interacción entre antimateria y gravedad

La antimateria, lo opuesto a la materia que conocemos, ¿está sometida a la gravedad clásica o a una forma desconocida de antigravedad? Científicos aseguran, en un estudio publicado el miércoles por la revista británica Nature, que pronto podrán responder a esa interrogante, que los intriga desde hace mucho tiempo.

 

En la investigación efectuada por un equipo de físicos del Laboratorio de Berkeley y sus colegas del equipo Alpha del CERN (centro europeo de investigación nuclear), los científicos advierten que aún no es posible responder a esa pregunta sobre el movimiento de la antimateria.

 

Pero la importancia del estudio publicado por Nature es que presenta la primera evidencia directa de cómo los átomos de la antimateria interaccionan con la gravedad.

 

“En el caso improbable de que la antimateria cayera hacia arriba, debemos revisar nuestra concepción de la física y repensar la manera cómo funciona el universo”, subrayó Joel Fajans, del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley, en California.

 

La antimateria está constituida de antipartículas, conformadas por una carga eléctrica opuesta a la de la materia clásica.

 

Materia y antimateria habrían sido creadas en cantidades iguales instantes después del Big Bang, pero por una razón desconocida el universo privilegió la materia, y sólo quedan ínfimas cantidades de antimateria, principalmente cerca de los hoyos negros o los rayos cósmicos.

 

Medir la acción de la gravedad en la antimateria es un sueño de los científicos desde hace más de 50 años, al punto que ese tema centra innumerables coloquios internacionales.

 

Según las observaciones indirectas, se supone que la gravedad se aplica de la misma manera a la materia y a la antimateria en “caída libre”.

 

Pero para estar seguros, es necesario medir directamente los átomos de la antimateria.

 

Pero la antimateria se destruye al menor contacto con la materia, por lo que es particularmente difícil de estudiar.
En 1995, el CERN, cuya sede está en Ginebra, logró producir sus primeros átomos de antihidrógeno, que se destruyeron casi instantáneamente.

 

Grandes avances

 

Desde entonces, el equipo Alpha del CERN logró inmensos avances: en 2011, átomos de antihidrógeno pudieron ser aislados durante más de 16 minutos en una “trampa magnética”, abriendo la vía a la observación de sus propiedades.

 

Luego, el equipo Alpha decidió utilizar los datos recogidos en 434 átomos de antihidrógeno que habían atrapado para intentar medir la influencia de la gravedad sobre ellos.

 

Para hacerlo, compararon la relación entre la “masa de inercia” (la resistencia a la aceleración) del átomo de antihidrógeno, equivalente a la de un átomo de hidrógeno ordinario, y su “masa gravitacional” (que se aplica a la fuerza de gravedad registrada por un cuerpo) desconocida.

 

Pero los primeros resultados no han permitido dar una respuesta a la interrogante sobre el movimiento de la antimateria, ni comprobar si ésta se mueve en sentido inverso a la materia común.

 

Para su último experimento, Alpha empezó creando átomos de antihidrógeno uniendo un antiprotón (un protón con carga negativa) a un antielectrón (un electrón con carga positiva), y procedió a diferentes experimentos, que arrojaron resultados que provocaron optimismo en los científicos.

 

“¿Existe la antigravedad? Basados en experimentos realizados hasta el momento, no podemos decir sí o no”, señaló Fajans. “Sin embargo, no está dicha la última palabra”, subrayó el investigador, sugiriendo que la luz está al final del túnel, en relación a esta cuestión que los intriga.

 

El experimento de Alpha va a prolongarse en el proyecto Alpha-2, y será posible proceder a pruebas de precisión en un lapso de uno a cinco años, anticipó el estudio publicado por Nature.

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“Los gobiernos y los Estados aprenden de las luchas populares”

Cuando habla de los movimientos antisistémicos que incluye a los Sin tierra en Brasil, a las organizaciones campesinas en Bolivia y de los pueblos originarios en Perú, Colombia ¿cómo encaran su problemática y con qué métodos de lucha en América latina?


–El término de movimientos antisistémicos lo inventó el sociólogo norteamericano Immanuel Wallerstein. Él lo utiliza para englobar tanto a los movimientos socialistas del centro del sistema como a los movimientos de liberación de la periferia, pero trató de darle otro sentido al término. Creo que hay movimientos anticapitalistas que luchan contra la explotación económica, el estado capitalista, las clases y la cultura capitalista, pero hay movimientos que se construyeron a partir de 1968 en adelante y que nos recuerdan una tesis de Marx que es muy valiosa pero muy poco recuperada, Marx nos dice en varios de sus textos que cuando el capitalismo termine se va a dar el fin de toda sociedad posible dividida en clases sociales y se va a dar el fin de la prehistoria humana y del reino de la necesidad se dará paso al reino de la libertad. El sentido del movimiento antisistema tiene justo este sentido, los movimientos actuales en la etapa de la crisis terminal del capitalismo no sólo luchan contra la explotación sino que luchan contra toda la herencia de la sociedades de clase y por eso emerge el movimiento feminista que lucha contra el machismo y el patriarcado o emerge el movimiento ecologista que lucha contra esta relación prepotente instrumental que el hombre estableció con la naturaleza desde hace cinco siglos o lucha contra la división entre el trabajo manual e intelectual. La lucha contra estas herencias de la sociedad clasista e incluso de la prehistoria humana forman el núcleo de la lucha antisistémica. En América latina los movimientos que están dando no sólo una lucha anticapitalista, sino también antisistémica serían, por ejemplo, de manera más desarrollada el zapatismo mexicano, el movimiento Sin Tierra en Brasil, más las bases del movimiento, ya que muchos de sus líderes poco a poco han adoptado una posición menos antisistémica y se han separado de las bases, por eso en diciembre pasado hubo una salida importante de 51 dirigentes del MST y pienso lo mismo de un sector de la Conaie (Confederación de Nacionalidades Indígenas) ecuatoriana, sobre todo el sector amazónico, y pienso en el movimiento de Felipe Quispe en Bolivia o las Juntas Vecinales del Alto o sectores del movimiento mapuche o del movimiento indígena del Perú.

 

–Estos movimientos cómo se enmarcan en la nueva realidad del continente pues hay nuevos aires con la revolución bolivariana, con Correa, Evo, Dilma, Pepe Mujica ¿Estos movimientos ayudan a construir una nueva realidad como sujeto social?


–Hay tres grandes fuerzas que se disputan el escenario político en América latina. Una la ligada al pasado, la más retardataria y la más regresiva que sería una derecha-ultraderecha que está representada en el gobierno de México de Felipe Calderón que acaba de salir pero también en el gobierno de Enrique Peña Nieto, que parece ser que está desarrollando más continuidades que diferencias respecto del gobierno anterior a pesar que uno sea del PAN y otro del PRI, pero también representado por el gobierno de Colombia de Juan Manuel Santos y el gobierno de Sebastián Piñera en Chile. Hay un sector de la derecha militante que se ha vuelto una derecha cínica, desvergonzada que ahora pelea por el poder político en las elecciones y lo gana a veces mediante el fraude como en México, pero es la fuerza que se está batiendo en retirada. En el otro extremo estos movimientos sociales antisistémicos que cada vez mas están ejerciendo una presión social fuerte y en todo el planeta aunque muchos de ellos se encuentran en América latina. Sólo ellos fueron capaces de derrotar con movilizaciones a gobiernos nacionales en Argentina, en Bolivia, en Ecuador y a gobiernos locales como sucedió en Chiapas por ejemplo. Sólo ellos tuvieron la iniciativa de organizar el Foro Social Mundial que es una iniciativa que fue muy importante y muy legítima en sus primeras cinco ediciones y después dejó de ser anti sistémica y se homogeneizó (nota de R: se refiere a parte de las ONG) y se volvió muchísimo más reformista, pero no debemos olvidar que nació en América latina, son movimientos que ya tienen 15 años, 20 años luchando y tienen una tradición de lucha consolidada que está sirviendo de modelo y de referente a nivel mundial. Y ubicaría a estos gobiernos que usted mencionaba: la revolución bolivariana, Rafael Correa, Evo Morales, Dilma Rousseff y otros, creo que son una expresión intermedia de esta presión popular que ha sido tan fuerte y ha provocado una crisis política tan grande que ha llevado al poder a grupos reformistas que representan hoy una opción social demócrata, es decir que mantiene el neoliberalismo pero ya no como neoliberalismo salvaje sino como neoliberalismo moderado y que lo tratan de emparchar con toda una serie de políticas sociales contra la pobreza, de becas familiares, o a través de formas que le dan más prioridad al gasto social pero manteniendo las estructuras capitalistas fundamentales, lo que hacen es representar a sus burguesías nacionales. Creo que sí son genuinamente antiimperialistas y están defendiendo los recursos naturales para el estado por lo cual se llevan a cabo renacionalizaciones del gas en Bolivia, YPF aquí, estimular el gasto social es para hacer crecer el mercado interno de sus respectivos países con lo cual se beneficia a sus burguesías nacionales porque produce para el mercado nacional. Dentro de una perspectiva temporal más larga creo que ellos son como una etapa de transición creada por esta fuerza creciente de los movimientos populares. Quiero ser optimista, creo que el día de mañana estos movimientos populares tendrán la fuerza y lograrán instaurar autogobiernos populares.


–¿Lo dice porque no tocan la estructura de dominación?


–No tocan la estructura de dominación capitalista, el estado capitalista se ha mantenido en lo fundamental, en cambio lo social tiene un poco más de margen, se trata de ayudar a los sectores más desprotegidos, a las madres solteras o becas a los estudiantes pero la naturaleza del Estado capitalista que domina y despoja a los ciudadanos de sus derechos políticos no se ha eliminado. Es curioso lo que decían representantes del gobierno venezolano cuando definen el socialismo del siglo XXI: “No vamos a expropiar más que aquellos latifundios que estén ociosos pero los productivos los respetaremos”. Dicen: “socialismo no es atacar la propiedad privada sino que redistribuyan mejor sus ganancias” y decía que el socialismo era lo mismo que el cristianismo a nivel cultural.


–¿Usted está planteando que el capitalismo tiene mucho maquillaje en la polvera pero cuál es la razón, entonces, de que la gran prensa esté tan en contra de estos gobiernos y actúe como un partido político de oposición variopinta?


–En México vivimos una situación similar. A nivel de la TV tenemos un monopolio, un grupo que se llama Televisa que incluso está presente en Estados Unidos y que muchos de sus programas se exportan a muchos países de América latina y Europa, Televisa ocupa el 80 por ciento del espectro de la televisión mexicana. Muchísimo. Los gobiernos han ido debilitando su capacidad de construcción de consenso, la gente cree cada vez menos en los Estados.


–Le preguntaba por el rol de la prensa que se ensaña con los gobiernos progresistas.


–Creo que estos grupos que están en los medios de comunicación adquirieron tal poder que se han propuesto fabricar presidentes y quitarlos. En México un candidato, Vicente Fox, fue fabricado por Televisa y ahora en la llegada al poder de Enrique Peña Nieto, del PRI, Televisa jugó un papel fundamental y ellos sienten que ese poder se ve amenazado por estos gobiernos progresistas. Lo mismo sucede con el grupo O Globo en Brasil. Ellos actúan cuando estos estados neo keynesianos y neo desarrollistas empiezan a avanzar con una política que toca un poco sus intereses porque, por ejemplo, casi todos estos gobiernos construyen sus canales estatales o proponen reformas para tener construcción de consenso y legitimarse. Esto agrede los intereses de estos grupos y es ahí donde ellos reaccionan con esta virulencia porque siempre quieren tener capacidad para manipular la información.


–Hay muchos que opinan que el capitalismo va a seguir ¿hay alguna posibilidad que estos movimientos antisistémicos triunfen en la perspectiva de una sociedad más solidaria?


–Aquí yo sigo los puntos de vista del propio Immanuel Wallerstein que hace 20 años analiza la crisis terminal del capitalismo. El señala que en los últimos 30 años vivimos fenómenos que nunca habíamos vivido en el capitalismo por ejemplo con la crisis ecológica actual se está llegando a un punto de no retorno donde el hombre arriesga mucho. Y grandes científicos dicen que si seguimos este esquema depredador y de visión instrumental de la naturaleza donde pensamos como amo y señor y así explotarla sin límites, estamos produciendo el calentamiento global y el achicamiento de los polos o los fenómenos del Niño. Si la humanidad no cambia su modo de relacionarse se puede acabar la especie humana. Fue el capitalismo el que llevó esta postura depredatoria sin límites respecto del propio entorno natural. En la crisis económica los economistas decían que si hay estancamiento no hay inflación y si había inflación era porque había crecimiento, las mercancías y riquezas producidas ya son excedentarias para los circuitos capitalistas. ¿Por qué crecen los mercados negros en todo el mundo? Porque la producción de riqueza se siente constreñida en los circuitos de distribución y de comercio capitalista y eso construye las economías paralelas.


–Y la barbarie y la guerra, muchos conflictos armados se dan por la puja por el excedente.


–Así es. Esa idea de que los jóvenes ya no creen en la política, ese dicho que los argentinos inventaron y exportaron con éxito: “Que se vayan todos que no quede ni uno solo”, esta deslegitimación no sólo de los Estados sino de las clases políticas es un fenómeno que no se vivió antes, los jóvenes son educados en el individualismo y egoísmo feroz que cuando se lleva a la práctica provoca autodestrucción. La política está en crisis, la situación ecológica y económica, las relaciones sociales y la cultura creo que nos autorizan a hablar de una crisis terminal del sistema capitalista como esquema civilizatorio. Ya dio todo lo que pudo dar en términos positivos y llegó a su fin y esto acrecienta las chances de los movimientos anti sistémicos, nunca tuvieron más oportunidades de vencer que hoy.


–¿Tampoco se ve una alternativa política?


–Hoy América latina es el frente de vanguardia mundial de la lucha antisistémica, aquí se está construyendo el germen, los nuevos mundos que podrían darnos el modelo de cómo será una sociedad distinta por ejemplo las Juntas de Buen Gobierno zapatistas, ahí se desarrollan otras relaciones económicas otro tipo de comercio otra relación con la naturaleza, la idea de la madre tierra que es una idea indígena, otra forma de hacer política, otro modo de cultura. En los barrios piqueteros acá, que empiezan a reestructurar su modelo pedagógico educativo o el proyecto de las fábricas recuperadas, son gérmenes de cómo puede funcionar una sociedad nueva sin relaciones de opresión ni discriminación. Estos movimientos vienen de un modelo que se remonta a la Comuna de París o los soviets y que fue recuperada por el movimiento de consejistas del movimiento socialista pero la tradición hegemónica era “tomen hagan el modelo stalinista, construyan desde arriba” y el pueblo vuelve a quedar marginado y eso nos da el socialismo fallido del siglo XX.


–¿Podrán los movimientos sociales como el zapatismo evitar las presiones cada vez más fuertes de los sectores dominantes de los Estados Unidos?


–En el Manifiesto del Partido Comunista Marx escribió que cuando la lucha llega a un punto crítico las clases se enfrascan en un conflicto abierto y sólo hay dos opciones. O se construye una nueva sociedad o puede venir una barbarie en la que todo se destruye. Estados Unidos es una potencia cada vez más en decadencia, está sufriendo una derrota en el plano tecnológico, financiero geo político, económico cultural pero sigue siendo la primera potencia militar y puede utilizar el poder militar para revertir la situación y ahí corremos un riesgo todos pero debemos ser optimistas, creo que la humanidad es inteligente y el pueblo norteamericano reaccionará y los pueblos de Europa se levantarán contra todo aquel que quisiera hundirlos en una tercera guerra mundial.


–¿En ese escenario usted ve que hay sectores de izquierda que terminan por coincidir de hecho con las acciones de la oposición conservadora y los intereses de las grandes corporaciones para acabar con el avance progresista en América latina?


–Los gobiernos y los Estados aprenden de las luchas populares y la burguesía trata de desactivar de reducir, de achicar y lo digo en el caso chiapaneco en México, donde el estado utilizó todas las estrategias y todas le han fracasado para enfrentarnos. Confrontar y el concepto de autonomía es un concepto de todos los movimientos de izquierda. En Bolivia la derecha pretende la autonomía de Santa Cruz. Si uno hace una crítica de estos gobiernos progresistas correría un riesgo de ser recapturado por la derecha pero creo que hay una manera muy sencilla de evitar eso y es precisamente reclamarles a estos gobiernos demandas anticapitalistas y antisistémicas que son irrecuperables por la propia derecha. Pongo un ejemplo claro: en México surgió el Movimiento 132 de los jóvenes y ellos decían al principio “democraticemos los medios de comunicación” y al no darle contenido, Carlos Slim, que es el hombre más rico del mundo, dijo “democraticemos porque yo quiero tener mi propia cadena de TV, que se abran otros 5 canales yo los compro todos”. Para darle un sentido anticapitalista y antisistémico a la idea de democratizar los medios de comunicación, no hay que plantearlo en abstracto sino devolverle a los medios de comunicación al pueblo, crear 200 radios comunitarias, 40 canales de TV de los movimientos sociales, en cada universidad que podamos hacer revistas, periódicos que se difundan ampliamente.


–Daría la impresión de que esos cambios se producen en forma gradual y no todo proceso es nacional del todo, siempre tiene algo que ver con lo internacional y lo que ocurre en Europa repercute aquí. ¿Cómo ve usted esta situación en el Viejo Continente?


–Son expresiones de la crisis terminal del capitalismo. Durante varias décadas Europa, Estados Unidos y Japón pudieron desplazar a la periferia sus crisis y ahora le llegó al corazón mismo. Francia y Alemania que son los pivotes que están imponiendo la peor de las recetas porque están creyendo que con más neoliberalismo, más austeridad y con más ajuste es como van a salvar la crisis y es como echarle gasolina al fuego. La crisis llegará a Francia y Alemania y provoca que la gente se comience a movilizar. En España la manifestación del 25 de septiembre de 2012 fue duramente reprimida porque la gente se citó alrededor del parlamento y planteó un nueva asamblea constituyente y en Grecia han estado a punto de tomar el parlamento todas las marchas alrededor de la Plaza Sintagma muy cerca del centro del poder político. Allí en las revueltas piden las mismas demandas de los zapatistas del primero de enero de 1994, luchan por libertad, luchan por democracia, luchan por educación, por alimentación, por vivienda. Son las once o doce demandas zapatistas tierra, techo trabajo y las mismas demandas zapatistas están reapareciendo en el primer mundo con sus modalidades y sus variantes, es una protesta que se está volviendo mundial. El lado triste de esta historia es que esa crisis nos va a pegar a nosotros. Estos gobiernos están haciendo medidas antiimperialistas, renacionalizan, incentivan el mercado interno propio y atemperan los efectos de la crisis, pero no pueden dar más y para que den más se necesitan gobiernos mucho más a la izquierda y que se tomen medidas radicales.


–¿Cómo se trabaja en la subjetividad dado que hubo marchas antigubernamentales fogoneadas por la derecha y los grandes medios de comunicación?


–Los medios de comunicación mienten de una manera tan descarada y absurda que llega un punto en que la gente que vive en el mundo real se da cuenta que no corresponde con lo que le están contando, creo que se está erosionando la credibilidad de los medios de comunicación. Los movimientos sociales tienen que activar una estrategia de contra información y los medios tecnológicos dan muchas posibilidades. Un muchacho puede comprar una cámara y la imagen la puede difundir para dar la información verdadera y desarrollar un trabajo de concientización. Los medios de comunicación son cada día más autistas, más falsos, mas monopolizados y del otro lado la gente está apostando a otras maneras de informarse. Cuando hacemos análisis políticos creo que vale lo que decía Fernand Braudel que nos dejamos llevar por el ritmo de la coyuntura política pero por debajo de lo que está aconteciendo hay que tratar de ver la tendencia. Todo este poder de los medios de comunicación está reñida con el protagonismo de las clases populares, están poniendo en la agenda diaria tema centrales, en los últimos 30 años el grado de maduración política de las clases populares en América latina, de su conciencia y claridad con los logros de derrocar gobiernos les enseña que pueden hacerlo de una manera pacífica para pasar de un repliegue a una ofensiva en cada país según particularidades, según su historia. Aquí en el 2001 vi un libro que me gustó mucho cuyo título era Cuando el país entero era una asamblea. La sociedad argentina está movilizada. Gramsci tenía razón, se va construyendo un bloque nuevo que va creando consensos diferentes, crea una nueva cultura y termina por imponerse por la fuerza de las cosas, las clases dominantes ya no tiene nada que ofrecer.

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Lunes, 29 Abril 2013 06:42

Biblioteca incompleta

Biblioteca incompleta

Hace unos días, un quinteto presidencial se reunió en Texas para celebrar la inauguración de una biblioteca con el nombre de uno de ellos, y con ello, rehabilitar a uno de los peores presidentes, según la opinión pública, de la era moderna.


La Biblioteca Presidencial George W. Bush fue inaugurada con la presencia de ex presidentes de este país, y el actual, Barack Obama: el de la biblioteca estrenada, Bill Clinton, George H.W. Bush (el padre del festejado) y Jimmy Carter. En el discurso de Obama (quien aseguró que Bush “es un buen hombre”) como en todos los demás de este exclusivo club, lo más notable fue la ausencia de referencias al tema de las guerras de Irak, la respuesta al desastre natural del huracán Katrina y la peor crisis económica desde la Gran Depresión; o sea, los principales “logros” de la gestión de Bush.


Y es que, como todos en el planeta saben, el gran logro de Bush fue llevar a su país a las dos guerras ahora más largas de su historia, con justificaciones falsas, inauguró el campo de concentración de Guantánamo, autorizó el uso de la tortura y la desaparición como instrumentos oficiales de la “guerra contra el terror”, e impulsó una de las mayores ampliaciones del gobierno para administrar esta nueva “guerra” infinita, que incluyo toda una serie de medidas sin precedente para espiar al mundo, incluyendo a su propio pueblo; todo esto denunciado por organizaciones de derechos humanos y de libertades civiles como violaciones a la Constitución y al derecho internacional.

 

Por si fuera poco, Bush y su gente llevaron al país al “precipicio” del caos económico. Eso con el costo de millones de desempleados y el incremento de la población con hambre, sin casa y sin acceso a servicios de salud. La lista de consecuencias es extensa. Pero también fue parte de una política económica que se ha extendido con Obama, quien, en los hechos, ha resultado en uno de los traslados de riqueza de las mayorías al 1 por ciento más rico y más dramático de la historia contemporánea. La desigualdad económica desde los años de Bush hasta ahora se ha vuelto la más aguda desde justo antes de que estalló la Gran Depresión.


Nada de esto se mencionó en el gran festejo, lo cual lleva a preguntar qué hay dentro de esa biblioteca, o más bien, qué no hay.
Por ejemplo, seguro no está la carta abierta que le envió un veterano de guerra de Irak llamado Tomas Young el mes pasado al celebrarse el décimo aniversario de esa guerra. “En todo los niveles –moral, estratégico, militar y económico– Irak fue un fracaso… Y fueron ustedes, Sr. Bush y Sr. Cheney, quienes iniciaron esta guerra. Son ustedes quienes deberían de pagar las consecuencias”, escribió en lo que llamó “La última carta”, porque Young ha tomado la decisión de suicidarse en las próximas semanas porque ya no aguanta el dolor y deterioro físico de su existencia después de quedar paralizado en esa guerra.

 


Young escribe que enviaba esta carta a Bush y Cheney “no porque pienso que entienden las terribles consecuencias humanas y morales de sus mentiras, manipulación y sed por riqueza y poder. Escribo esta carta porque, antes de mi propia muerte, quiero dejar claro que yo, y cientos de miles de mis compañeros veteranos, con millones de compañeros ciudadanos, y cientos de millones más en Irak y Medio Oriente, sabemos plenamente quiénes son ustedes y qué han hecho. Ustedes podrán evadir la justicia, pero a nuestros ojos cada uno es culpable de crímenes de guerra severos, de pillaje, y de asesinato, incluyendo el de miles de jóvenes estadunidenses, mis compañeros veteranos cuyo futuro usted robo”. (La carta completa se puede consultar en: truthdig).


Seguro tampoco están en esa biblioteca los detalles de uno de los mayores fraudes en la historia mundial, donde los principales bancos, aseguradoras y casas de inversión engañaron y manipularon a tal grado de avaricia que lograron detonar una crisis gigantesca que puso en riesgo la viabilidad económica del país. Fueron rescatados por el estado, con el tesoro del pueblo, para poco después regresar a una prosperidad récord hoy día.


Y ahora sigue la fiesta para los afortunados: durante los dos primeros años de la recuperación económica, el valor neto de los hogares del 7 por ciento más rico del país se incrementó aproximadamente 28 por ciento; para el restante 93 por ciento se desplomó 4 por ciento, según un análisis difundido la semana pasada por el Centro de Investigación Pew. Con ello se incrementó la desigualdad: el 7 por ciento más rico ahora concentra 63 por ciento de la riqueza de los hogares; dos años antes tenía 56 por ciento.


Bush afirmó en la celebración que las generaciones futuras “se enterarán de que nos mantuvimos fieles a nuestras convicciones”.
Tanto las guerras como la política financiera y económica han sido un gran negocio para unos cuantos. Todo esto producto de un consenso entre las cúpulas políticas y económicas a lo largo de esta última década.


John LeCarre, el gran escritor británico, ha sido un crítico de la creciente interrelación entre las cúpulas políticas y económicas, señalando con alarma hasta la cada vez mayor privatización de las operaciones bélicas y de inteligencia del Estado. Comentó recientemente al New York Times que “Mussolini dijo que la definición del fascismo era cuando uno no podía colocar un papel de cigarro entre el poder empresarial y el poder gubernamental”.


Pero nada de esto está en esa biblioteca, y menos que Bush continúa ocupando el segundo lugar de los presidentes más desaprobados por la opinión pública en la era moderna, a pesar de este tipo de ceremonias y otros esfuerzos para intentar rehabilitar a quien formaba parte de lo que Gore Vidal llamaba la “junta Cheney/Bush” (en ese orden).


Tal vez se debería de abrir una biblioteca sólo con lo que no está en esa.

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Sábado, 20 Abril 2013 07:07

Los años bellos de Badiou

Los años bellos de Badiou

–Me gustaría empezar por una suerte de relato de sus años de formación en la universidad, tratar de reconstruir el clima, los debates de esa época y la influencia de sus maestros Sartre y Althusser.

 

–Terminé mis estudios secundarios en Provence. Nací en Marruecos y luego mi infancia transcurrió en Toulouse, al sur de Francia. Cuando estaba terminando mis estudios hubo dos acontecimientos importantes en mi vida. El primero, efectivamente, fue leer a Sartre desde muy joven, y el segundo fue el comienzo de la guerra de Argelia. Creo que hay algo como el destino, pues desde el principio hubo una relación entre el problema político, muy grave, entre la lucha anticolonialista y la filosofía. Esta relación entre política y filosofía se constituyó en mi vida cuando todavía era un joven. Luego fui a París, a la Escuela Normal Superior, donde Althusser era profesor de filosofía. El reforzó esta relación natural entre la filosofía y la política, ya que se proponía, primero, transformar el marxismo de manera filosófica, para luego influir en la política del Partido Comunista Francés. Entonces, para las primeras influencias, están Sartre y luego Althusser, las dos se dirigieron hacia un compromiso, pero estrechamente vinculado con la filosofía.

 

–¿Cómo irrumpe el acontecimiento de 1968?

 

–Hay que considerar también el período de los años intermedios, pues durante todo el tiempo que estuve en la Escuela Normal Superior estaba la guerra de Argelia. Esta guerra fue algo terrible, lo hemos olvidado un poco. Fue de una violencia extrema, centenares de miles de jóvenes franceses participan. Hubo torturas y violencia en las mismas comisarías parisienses (...) Fue un período en el que asistí a la política en su forma violenta. Me comprometí contra todo eso, ocupó mucho mi tiempo. En esos años me volví una suerte de rebelde, de militante (...) Cuando termino de estudiar, me nombran profesor en una ciudad de Provence, y se produce Mayo del ’68. Y va a ser un cambio radical de mi vida, de mis concepciones y mi filosofía. Por dos razones: la primera es que participaba por primera vez en un acontecimiento positivo. Había un vínculo que se establecía entre los militantes populares y los militantes obreros; y había ideas de liberación, de emancipación, que se discutían en toda Francia. No era como la lucha contra la guerra de Argelia que era una resistencia difícil y negativa. En cambio, en este caso, era como un nacimiento, como algo que surgía, era un poco como una primavera de la vida y de la acción. La guerra de Argelia era como un invierno. Esta es entonces la primera razón, y me dio la convicción de que lo que realmente cambia la vida de la gente es cuando se produce algo que es afirmativo, aquello que propone realmente algo nuevo. Más tarde llamaré a eso un acontecimiento. En esa época lo vivía, aún no lo había nombrado. La segunda razón es que me di cuenta de que todo esto tenía también una resonancia mundial (...) Entonces intenté, filosóficamente, pensar la relación entre la acción local, Mayo del ’68, parisiense y francés, y los grandes procesos históricos, el escenario mundial. Me di cuenta de que la filosofía es también un medio para pensar al mismo tiempo lo que está a la vista, lo que se experimenta. Esto me dio una nueva idea de la relación entre filosofía y política.

 

–Entonces fue también una experiencia de internacionalismo.

 

–Fue una experiencia concreta de dos cosas fundamentales. La primera, como usted dice, la del internacionalismo, la necesidad de pensar las cosas en la mayor escala posible; y la segunda fue la relación muy estrecha entre personas de origen social muy diferente. Es decir, la barrera que existe entre los intelectuales y los trabajadores manuales, entre los obreros y los empleados, los funcionarios y el resto de la población. Todo eso se borró un poco, se demolió (...)

 

–¿En ese mismo período usted empieza también a discutir las ideas de Lacan?

 

–Sí. Todo eso empezó en el mismo momento. Lacan es muy importante por una razón que sigue siendo hoy fundamental. Filosóficamente todo eso sucede en el momento en que existe lo que se llama estructuralismo. El estructuralismo es una visión del pensamiento y de la filosofía muy vinculada con la ciencia. Es la afirmación de que es posible analizar objetivamente la situación, descubrir las estructuras; y también es la idea de que nosotros somos el resultado de estructuras; que la vida humana está estructurada, a menudo de manera inconsciente, pero son las estructuras las que le dan su sentido de estabilidad. Lacan interviene, en el ámbito del psicoanálisis, desde ese punto de vista, pero mantiene la categoría de sujeto. Y eso es decisivo. Intenta hacer una suerte de síntesis entre el pensamiento de las estructuras y la vida del sujeto. Va a decir: por supuesto, hay estructuras, pero el sujeto no se reduce a las estructuras, hay un margen de libertad, de deseo, que hace que todo no se pueda reducir a las estructuras. Y nos apasionó Lacan porque teníamos el mismo problema en política. ¿Acaso la economía, las relaciones sociales, de clase, son estructuras que determinan la acción o es posible ser un sujeto activo, práctico, que no se reduce a las estructuras sociales y económicas? Lacan nos daba herramientas para luchar contra el economicismo en política, es decir, a la idea de que la economía decide todo.

 

–Me imagino que esa discusión era especialmente dramática en los años ’80, en el período de la reacción y de la polémica con los nuevos filósofos.

 

–Por supuesto, eran los años bellos rojos, como los llamábamos. Después llegó la gran reacción de los ’80, y en esta reacción el problema fue organizar una suerte de resistencia, que era también intelectual, filosófica, en contra de las ideas reaccionarias que vuelven con fuerza. Y ése es un período de resistencia, un período difícil, de aislamiento también, porque muchos jóvenes intelectuales que se habían comprometido con el movimiento posterior a Mayo del ’68 se retiraron con posiciones totalmente reaccionarias (...) Fue necesario trabajar mucho para mostrar que una filosofía de la emancipación, de la creación de la libertad humana era posible, incluso en medio del brote reaccionario.

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De la universidad pública a la universidad común

Desde hace muchas décadas, “universidad pública” es la palabra de orden que organiza la militancia en torno de la necesidad de su “defensa” a la vez que la disputa por su contenido. Particularmente durante los años noventa, el espacio público universitario fue objeto de embates internos y externos para su conversión en una pura entidad prestadora de servicios y su sometimiento al paradigma de la empresa.

 

Sin embargo, herencia del trabajo intelectual y político de muchas generaciones, ha sabido “defenderse” de su malversación y ha logrado –al menos en buena medida– preservarse de su captura por el reino de la mercancía que establece la tasación de las vidas y las trayectorias académicas, de las ideas y de los conocimientos, como lo hace con cualquier otro objeto. La “defensa” que procura mantener a la universidad a distancia de la rentabilidad privada está destinada a ser continua y sostener renovadamente su condición “pública”, siempre pasible de pérdida. Noción organizadora de la universidad posreformista latinoamericana, “autonomía” designa a su vez la condición institucional que no sólo se afirma como autogobierno, sino también como potencia productiva de saberes dislocados del imperio de la mercancía y como reino de la crítica frente al “desmonte” de lenguajes, saberes y experiencias renuentes a ser reducidos a una simple ecuación costo/beneficio.

 

Sin detrimento de este resguardo de la universidad, frente a un progresismo reaccionario que no sólo vacía al conocimiento de su orientación social, sino que también aniquila memorias, historias, vacilaciones propias de la forma de vida dedicada al estudio, “improductividades”, el gusto por la especulación y por las aventuras inciertas del conocimiento que es el espíritu de lo que llamamos “investigación”, resulta necesario adjuntar a su “defensa” una apropiación plural que la convierta efectivamente en un bien común. La conquista de lo común se asienta necesariamente en la defensa de lo público, pero inscribe allí la construcción de la universidad como “incubadora” de nuevas relaciones sociales. Y resignifica, sin abjurar de ella, la noción de autonomía.

 

Conforme la acepción que se le busca adjudicar aquí, autonomía no es indiferencia ni autorreferencialidad ni autismo, sino más bien articulación, intervención, apertura a la no universidad, construcción heterogénea, convergencia política y cognitiva con movimientos sociales, hospitalidad hacia los saberes populares, común formación de redes contrahegemónicas. No clausura solitaria sino heterogeneidad solidaria; “extensión en sentido contrario” –según la expresión de Boaventura de Sousa Santos– que incorpora saberes concebidos en otra parte e ideas acuñadas fuera para componer una interpretación del mundo y una conversación sobre todas las cosas a la mayor distancia posible de la heteronomía del capital y del mercado.

 

La “universidad común” que resulta de esta “autonomía heterogénea” no se desentiende a su vez de la implementación de políticas públicas que tienen su origen en el Estado, en aquellos casos e iniciativas institucionales que pueden ser consideradas formas de contrapoder y creación de igualdad; en tanto que activa su potencia crítica, lo cual es otro modo de no desentenderse del Estado y no abandonarlo en sus fragilidades a las embestidas de poderes que lo exceden–, cuando la igualdad y el contrapoder no es lo que orienta la disputa por la ley y las decisiones estatales, sino más bien la tolerancia a –o la directa promoción de– formas de acumulación que conllevan depredaciones ambientales o sociales (agronegocios, megaminería, radicación de plantas de semillas transgénicas...) conforme un desarrollismo unilateral e inmediatista despojado de una sabiduría de las consecuencias.

 

¿Cómo pensar lo común entre la universidad y los movimientos sociales? Y también: ¿qué es lo común entre las distintas ciencias y los diferentes movimientos sociales? Este interrogante no propone el hallazgo de lo que cosas distintas tienen en común, sino una exploración de algo que los diferentes pueden en común. Así, lo común no es lo ya dado de lo que se dispone sino el efecto de una voluntad de encuentro –o de una apertura a la aleatoriedad de los encuentros–, de un trabajo, y una conquista conjunta de acciones y nociones que precipitan una convergencia política; en otros términos: lo común es la conquista de una autotransformación que conmueve las identidades involucradas por la elaboración conjunta de una diferencia y la creación de una novedad.

 

La universidad común y los movimientos sociales (que con un pequeño forzamiento en la expresión podríamos llamar también “movimientos comunes”) se proponen como laboratorios de nuevas libertades y nuevas igualdades; como experimentación de relaciones sociales alternativas que desmantelen la separación corriente del saber y el sentido del saber en favor de una generación de comunidades contrahegemónicas capaces de mancomunar la búsqueda del conocimiento y el anhelo de transformación; capaces de constituir una red de intercambios de ideas y circulación de significados, y una convergencia de potenciamiento conjunto que no ocurre sin un trabajo y sin la creación de nuevas instituciones orientadas a albergar una conversación entre diferentes maneras de hablar y de interpretar el libro del mundo.

 

Cuando se produce, esa novedad no es efecto de una sumatoria de entidades incólumes sino de una interpenetración: una hospitalidad de los movimientos sociales hacia la ciencia y el conocimiento producido en la universidad (la escuela de formación política Florestán Fernandes del Movimiento sin Tierra de Brasil es un ejemplo de ello) y al revés, la inclusión –en sentido fuerte de la palabra– de saberes no universitarios al interior de la universidad conforme una cultura institucional que considere y promueva la extensión en sentido contrario.

 

La conquista de lo común requiere una tarea de traducción –en el estricto sentido de trans-ducción: llevar de un lado hacia el otro– en la que siempre (como cuando se lleva de una lengua a la otra) algo se pierde para ganar mucho. En este sentido, traducción no equivale a una aplicación inmediata de saberes provenientes de otro lado ni a una recepción pasiva de experiencias, sino antes bien a una actividad de comprensión y transformación. Esa actividad, política en sentido estricto, está destinada a ser interminable debido a una constitutiva opacidad de lo común, que no es algo anterior a lo que se pertenece ni un lastre con el que se carga, sino una dimensión emancipatoria por venir que no sucumbe a las ilusiones de la transparencia.

 

Por Diego Tatián, Decano de la Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad Nacional de Córdoba.

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Kim Dotcom: “Estados Unidos quiere colonizar Internet”

“Kim va a llamarle ahora”. Tras cuatro meses persiguiendo al informático más conocido del planeta —en libertad condicional en Nueva Zelanda— un escueto correo electrónico certifica que la caza ha terminado. Y, en efecto, a los dos minutos suena el teléfono. “Perdón por tanto retraso. Ahora tengo tiempo”, suelta Kim Dotcom (Kiel, 1974), en un inglés marcado por un fuerte acento alemán. Una hora, en concreto, en la primera entrevista con un medio español del hombre que generó daños por 386 millones a la industria cultural, según el FBI.


 
Pregunta. Estados Unidos asegura que es un criminal. ¿Usted cómo se definiría?


 
Respuesta. Ciertamente no un criminal. Si lo soy, YouTube y Google también lo son, y cualquier página web que ofrezca la posibilidad de almacenar contenidos y compartirlos. Yo proporciono un espacio conectado a Internet, cuyos términos de servicio aclaran que no se puede violar el copyright. Lo que haces con ello es asunto tuyo. Nunca he subido un archivo que infringiera la ley a Megaupload. Quieren culparme por lo que hacen nuestros usuarios: el Gobierno de EE UU está llevando a cabo contra nosotros un caso inédito. Detrás de todo esto está el exsenador Chris Dodd, que es presidente de la MPAA [Asociación de los grandes estudios de Hollywood] y mejor amigo del vicepresidente de EE UU, Joe Biden. Era un contexto electoral, Obama quería ganar un nuevo mandato, y Hollywood presionó a la Casa Blanca.


 
P. Suele defender que no solo pelea por sus derechos sino por los de todos. ¿Qué quiere decir?


 
R. Peleo por mis derechos porque he sufrido un abuso. Pero si gano es una victoria para cualquiera que use la Red. Si se salen con la suya eso va a desalentar las páginas web a permitir que los usuarios compartan contenidos y sería muy negativo para Internet y la sociedad.


 
P. ¿Qué recuerda de la noche en la que la policía irrumpió en su casa para detenerle?


 
R. La irrupción fue la experiencia más traumática para mi familia. Mi mujer sigue teniendo pesadillas. 72 hombres llegaron con metralletas, perros y helicópteros a una casa residencial. No para matar a Bin Laden o detener a un narcotraficante mexicano sino para tumbar una página web de un tipo acusado de violar el copyright.

 


P. ¿Por qué ha vuelto con Mega?


 
R. EE UU tumbó una empresa, destruyó 220 empleos, embargó nuestros activos y mientras mantiene congelado nuestro dinero está prolongando el caso hasta que no tengamos recursos para pagar a los abogados. Ya que es injusto, y probablemente dure años, quisimos empezar algo nuevo y distinto.


 
P. No parece tan distinto. La diferencia principal respecto a Megaupload es una contraseña.


 
R. Hay varias mejoras. La primera es la contraseña, que solo controlan los usuarios. Hemos mejorado la conexión. Y legalmente mucho ha cambiado, tras las alegaciones insensatas que hizo EE UU. Nuestros abogados han estado implicados en toda la creación. Ni una línea de los códigos de Megaupload está en Mega. Naturalmente el principio de subir algo que puedes compartir es el mismo.


 
P. Si ha hecho cambios legales, le está dando la razón a Estados Unidos.


 
R. En absoluto. Cuando ganemos vamos a ajustar nuestro modelo de acuerdo con ello. Y vamos a ganar. Hay un tratado de extradición entre Nueva Zelanda y EE UU que no incluye infracciones del copyright. Si solo nos hubiesen acusado de ello, no habría ni juicio. Por eso añadieron lo de la organización criminal. Creamos una web para almacenar archivos en la nube y compartirlos con familiares o amigos. Nunca hubo intención de que fuera piratería a escondidas.


 
P. ¿Megaupload era un negocio?


 
R. Claro que era un negocio.


 
P. ¿Se enriqueció gracias a Megaupload?


 
R. Obviamente. Fue un producto muy popular y la gente pasaba mucho tiempo en nuestra página. Más de la mitad de los documentos subidos a Megaupload aún no han sido descargados ni una vez. Hay algo llamado doctrina Sony. Hollywood denunció a Sony por los reproductores de VHS y tenían los mismos argumentos que contra nosotros: que estaba favoreciendo piratería y que promovía las infracciones. Sony ganó en el Supremo y se asentó la doctrina Sony: mientras tengas una cantidad significativa de usos de tu tecnología que no infringen la ley nadie tiene derecho a tumbarla solo porque alguien está haciendo un uso equivocado. La gente nos pagaba por todos los usos legítimos que se podían hacer de Megaupload.

 

P. Según el FBI ganó 135 millones de euros gracias a Megaupload. ¿Robó dinero que pertenecía a los creadores de contenidos?


 
R. Absolutamente no. Google gana 40.000 millones de dólares al año. Y un amplio porcentaje de sus búsquedas tiene que ver con contenidos piratas. Todo proveedor de servicios que conecta a la gente a Internet cobra por ello. Da igual si el usuario baja una película pirata o no: se benefician. La mitad del tráfico mundial de Internet está probablemente relacionado con alguna violación. Y hay una economía masiva detrás de ello: creadores de routers y módems, servidores de alojamiento, fabricantes de discos duros.


 
P. ¿Se benefició de la piratería?


 
R. Nunca intentamos ofrecer un servicio que favoreciera la piratería. Habríamos funcionado muy bien sin ella. No lo veo en absoluto como un beneficio. Míreme ahora: ya da igual si gano, el daño está hecho. Este caso es una broma, es un asunto político, de un puñado de personas en la Casa Blanca. Van a pagar por ello, necesitan una lección. No importa lo poderoso que seas, no tienes derecho a violar tu propia ley.
 


De todos modos, la pregunta correcta es: ¿habría yo tenido éxito si Hollywood ofreciera sus contenidos en tiempo real y por un precio justo y los hiciera accesibles a todo el mundo que usa Megaupload y páginas similares? Estaría feliz de trabajar con los creadores y ofrecer la mejor experiencia posible a nuestros clientes pero desafortunadamente aún no han alcanzado la era de Internet.


 
P. ¿De verdad nunca sospechó que algo de su página web fuera ilegal?


 
R. En absoluto. Vas ahora mismo a cualquier otra web que ofrezca almacenamiento online y encontrarás contenidos que infringen la ley. A lo largo de los años tuvimos millones de documentos que tumbamos que violaban el copyright. Claramente éramos conscientes de que había piratería en nuestra web: lo podíamos ver por las notificaciones de contenidos tumbados. Pero la piratería no es un fenómeno de Megaupload, sino de Internet. No hay un sistema de precios y distribución de contenidos culturales justo, a nivel global y en tiempo real. Si una película o una canción es lanzada en algún lugar en el mundo, cualquiera debería poder tener acceso a ello al mismo tiempo. Si no, estás alentando la piratería.


 
P. ¿Por qué defiende que la oferta legal cultural en la Red aún no es tan relevante?


 
R. La manera en la que Hollywood gana dinero para sus filmes es que acuden a los socios de licencias y les dicen: “Estamos haciendo una nueva película. ¿Quieres asegurarte los derechos?”. Juntan el dinero antes de que se haya gastado un solo euro en la película. Y entonces la lanzan sin el menor riesgo financiero. Si empiezas a hacer los filmes accesibles desde todos los soportes en tiempo real este modelo muere. Por eso luchan. Y por eso tenemos piratería, por cómo tratan al consumidor. Es ridículo en la era de Internet poner tráilers de películas que se estrenan en EE UU y esperarse que los usuarios del resto del mundo no las busquen. En el momento en el que están disponibles online la gente que está obligada a esperar no lo va a aceptar. Encontrarán la manera de hallar ese contenido.


 
P. Dice que proporcionaba una caja al usuario y le avisaba de que no rompiera la ley. ¿No es lavarse las manos?


 
R. Cuando compras un coche y vas demasiado rápido, lo cual está en contra de la ley, no se culpa al fabricante del vehículo. Si vas a las oficinas de correo y pones 10 porros en un sobre que envías a un amigo no suspenden el Correo porque estás haciendo algo ilegal. Cualquier proveedor de servicios en Internet se enfrenta al mismo asunto: sabe que se está haciendo piratería gracias a su conexión, puede verlo y hasta medirlo. Y sigue cobrando a sus clientes cada mes por conectarlos y jamás será responsable por las acciones de los usuarios.


 
P. Tuvieron que retirar muchos contenidos de Megaupload. Entonces, ¿no se planteó hacer algo al respecto?

 

R. Mis abogados me explicaron que la ley requiere que los propietarios de los contenidos sean los que tienen que perseguir las violaciones y tumbarlas. No es mi trabajo controlar activamente Internet y lo que están haciendo nuestros usuarios. En EE UU el electronic comunication privacy act prohíbe a los proveedores de servicio mirar dentro de las cuentas de sus usuarios a menos que no haya alguna acción legal en marcha.


 
P. Es decir, que sabía que en su página web había actividad ilegal y no hizo nada para pararla.


 
R. Insisto: no es mi trabajo. No entramos en las cuentas de nuestros usuarios para saber qué han subido. No es nuestro derecho ni nuestra obligación. Cuando alguien nos envía una notificación para retirar un contenido lo hacemos. Encima, hemos ofrecido a las majors acceso directo a nuestros servidores para retirar los contenidos ilegales. De todos modos, seamos honestos: si eres Sony y quieres encontrar infracciones en Internet lo que tienes que hacer es gastarte 2 millones al año, un porcentaje minúsculo de tus costes, en un centro de retirada de contenidos en un país con mano de obra más barata como India o Filipinas. Contratas a 2.000 personas que no hacen más que buscar tus contenidos en Internet y tumbar las violaciones. Si lo hubiesen hecho no existiría tanta piratería.


 
P. Desde el nacimiento de Mega, España ha sido líder en tráfico prácticamente todas las semanas. ¿Qué representa España para usted?


 
R. España es un gran mercado para nosotros y siempre lo ha sido. Megaupload también era muy popular y mucha gente en España ha sido afectada por su cierre. Por eso han seguido la historia, y cuando ha aparecido Mega han vuelto con nosotros. Los españoles siempre han sido fans de nuestro servicio. Por cierto, quiero que se sepa que he contratado a un nuevo equipo de abogados que llevará un caso contra el Gobierno de EE UU ante la ONU. Para ello, la denuncia tiene que proceder de un país, de un Estado. Así que estamos buscando cualquier gobierno cuyos ciudadanos hayan sido afectados por el cierre de Megaupload. Estoy hablando con Brasil, Alemania y Finlandia. Y también miramos a España como uno de los posibles socios para este caso. Internet no pertenece a EE UU. Solo el 10% de los usuarios de Megaupload venía de ese país. Y el gobierno solo tenía jurisdicción sobre ellos. El 90% del daño que se ha hecho aquí no tiene nada que ver con los usuarios de EE UU.


 
P. ¿Qué ha pasado con los millones de contenidos legales almacenados en Megaupload?


 
R. Millones de usuarios han perdido su acceso a sus documentos legítimos. La fundación Electronic Frontier ha denunciado al Gobierno de EE UU en nombre de un usuario que ha sido privado de su propiedad por el cierre de Megaupload. Lamentablemente, el caso avanza despacio. Ha pasado un año pero la corte de EE UU no vio ninguna urgencia en devolver los archivos a sus usuarios. Los servidores están en un almacén y esperamos que la corte dé la orden de reconectarlos para dar a nuestros usuarios acceso a sus propiedades. El Gobierno de EE UU ha cometido la mayor masacre de datos de la historia digital.

 


P. Hace unos días decía en Twitter que Mega es el primer paso de su plan. ¿Cuáles son los otros?


 
R. Primero, mi objetivo es encriptar un porcentaje significativo del tráfico en Internet. Quiero que haya cada vez más gente que use claves en sus correos electrónicos, en las llamadas, en las transferencias de documentos. Porque lo que he aprendido es cuánto espionaje hay. Esta conversación esta siendo grabada ahora mismo por el Gobierno de EE UU. Hay mucha vigilancia en Internet que va en contra de los derechos humanos. Quiero crear una solución con la tecnología que te permita protegerte. El almacenamiento es el comienzo. Vamos a ampliarnos a un servicio de correos electrónicos y llamadas online que te permita una comunicación segura.


 
P. ¿Qué opina del copyright? ¿Considera justo que los autores reciban dinero por sus productos?


 
R. Totalmente. Creo que el copyright tiene derecho a existir. La gente que gasta dinero, tiempo y talento para crear una película o una canción debería ser pagada. Pero el copyright no debería afectar a otros derechos, como el de las personas a compartir documentos o el derecho básico a no ser tachado de criminal porque bajas algo que no hay manera de encontrar en ningún otro sitio. Hay muchos contenidos que no están disponibles para gente que podría y querría pagar por ello pero cuya única alternativa es la descarga ilegal.


 
P. ¿Cómo se conjuga este derecho a compartir contenidos online con la defensa del copyright?


 
R. Hace falta un equilibrio. Hasta que no haya una solución por parte de la industria no se puede criminalizar a la gente. Habrá una manera para ambas partes, proveedores de información y tecnología y proveedores de contenidos, de tener una situación en la que ganen todos. Yo lanzaré Megabox en un par de meses, que permitirá a los artistas vender directamente a sus aficionados. Pueden cortar el intermediario y ganar más ingresos que cuando las discográficas venden por ellos. Discográficas que, por cierto, tienen gastos masivos, miles de empleados, muchos de ellos abogados, que no benefician a los artistas. Con Megabox los creadores reales van a ingresar mucho más. En 10 años todas estas organizaciones de intermediarios desaparecerán. Los creadores de contenidos, los estudios cinematográficos, los cineastas independientes, los artistas musicales venderán directamente a sus clientes, lanzarán su producto al mismo tiempo en todo el mundo para todos los soportes y el precio bajará probablemente significativamente. ¿Por qué pagarías lo mismo por una película buena y otra producida con un 10% del presupuesto y con valoraciones pésimas? Los estudios te obligan a pagar por un hotel de 5 estrellas para estar en una tienda de campaña.

 


P. ¿Qué opina de EE UU?


 
R. Este caso fue una iluminación para mí. Siempre estuve a favor de EE UU, me creía el sueño americano y siempre he pensado que soy más estadounidense que alemán o finlandés, donde me crié, por cómo me porto, por mi estilo de vida. Me sorprendió cómo el gobierno de EE UU ha cambiado en la última década. Desde el 11-S se están pasando en invadir los derechos de la gente y ser los policías del planeta.  EE UU se ha convertido en el tipo de gobierno al que deberías tener miedo. No supieron prever el futuro: han impreso dinero como locos, endeudándose más que cualquier otro país y estaba claro que eso iba a colapsar. Y se están volviendo mas agresivos para proteger lo que aún tienen. Han identificado Internet como uno de los más importantes ejes del futuro y quieren colonizarlo. Todo el mundo debería estar preocupado con esto.


 
P. ¿Que espera del juicio sobre su extradición a EE UU?


 
R. Todo este caso es un fraude. Nunca seremos extraditados, se lo garantizo. Nos acusan de ser una organización criminal, pero si tuvieran algún caso concreto en el que nos portamos como tal, deberían mostrar las pruebas. Sin embargo no existen, están construidas. Todo este caso no era el objetivo principal: era tumbar Megaupload y destruirlo. Y ya lo consiguieron.

 

Por Tommaso Koch Madrid 11 MAR 2013 - 00:00 CET

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”Estamos llevando adelante el proyecto de consultas más ambicioso en la historia de la humanidad”, sostiene el noruego Olav Kjorven al referirse a la Conversación Global, auspiciada por Naciones Unidas, para definir una agenda de metas que, desde el 1º de enero de 2016, ocupe el lugar de los actuales Objetivos de Desarrollo del Milenio, que rigen hasta 2015. Kjorven es director del Departamento de Políticas para el Desarrollo del PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo). En febrero del año pasado, el funcionario dijo a este diario que la Conferencia Río+20 sobre Desarrollo Sustentable –que se efectuó en junio de 2012– podría “ser ocasión para establecer una agenda diferente” en cuestiones como la emisión de gases con efecto invernadero, causante del calentamiento global. Hoy admite que en Río+20 “no hubo compromisos muy concretos”, pero es entusiasta en la esperanza de que la Conversación Global “asegure que la voz de los ciudadanos sea parte integral en el proceso”. Porque “los líderes políticos de los países sólo aceptarán compromisos difíciles en la medida en que haya un nivel de presión desde la sociedad civil”. La vasta Conversación se propone en varios niveles: el de la participación mediante canales globales, como lo son las páginas web www.worldwewant2015.org y www.myworld2015.org; el de la participación en el orden nacional, mediante consultas que organizarán las delegaciones de Naciones Unidas en cada país; el nivel de la consulta a expertos sobre temas específicos; el nivel regional, donde continentes y subcontinentes como América latina examinarán los problemas compartidos; pero también se procurará dar cuenta de debates generados en las redes como Facebook y Twitter. El conjunto de estas actividades constituiría, según Kjorven, “una movilización sin precedentes en la historia del mundo”.

 

–Organizaciones dedicadas a los temas ambientales sostienen que la Conferencia Río+20 sobre Desarrollo Sostenible (efectuada en junio de 2012) fracasó fuertemente en cuestiones centrales como el control de los gases de efecto invernadero. ¿Cuál es su evaluación?

 

–No diría que la Conferencia haya fracasado. Su meta no era exactamente resolver los problemas, muy serios, que tenemos en campos como el del medio ambiente o la lucha contra la pobreza. La agenda de Río no se refería a resolver en el corto plazo, sino a establecer acuerdos para el largo plazo, crear una agenda para el desarrollo sostenible a largo plazo. El documento oficial establece principios muy importantes en cuanto a la necesidad de integrar las dimensiones social y económica en una política sostenible que pueda atacar la pobreza, la desigualdad, la destrucción ambiental. También en Río vimos una alianza que no se había registrado antes: la que involucra a la sociedad civil, con compromisos de aportar 50 mil millones de dólares desde el sector privado.

 

“Ahora –continuó Kjorven– se trata de ayudar a todos los países a poner en marcha políticas más poderosas y eficaces para construir un futuro diferente. Esto no es fácil, hay muchos intereses que se oponen a esto. Pero ahora, más que nunca antes, entre los ciudadanos de países del norte y del sur se ha difundido el conocimiento de que la integración es la única manera de resolver los problemas que tenemos. El 21 de enero, Barack Obama, en el discurso que inauguró su segundo período presidencial, otorgó a la cuestión del cambio climático más atención que a ningún otro tema, y afirmó que en los próximos cuatro años Estados Unidos intentará hacer mucho más que lo que se hizo en los últimos años; ahora es necesario actuar, no sólo hablar, sino hacer cosas diferentes, sostuvo en este discurso donde planteó un compromiso mucho más fuerte que el que hemos registrado últimamente en Estados Unidos y en otros países.”

 

“Actualmente, desde el PNUD llevamos adelante un proceso muy interesante: definir las metas de desarrollo para el futuro; la agenda para los años posteriores a 2015. Ese año finaliza el plazo para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. La determinación de la nueva agenda es una oportunidad global para definir compromisos, que, incluso, pueden dar más contenido a los que se lograron en Río+20. Llamamos a esto una conversación global, que debería desarrollarse en todos los países del mundo. Y ya hemos empezado. Desde el PNUD estamos dando apoyo a consultas que tendrán lugar en 60 a 100 países. Queremos asegurar que la gente, en todo el mundo, también las personas pobres y generalmente excluidas, pueda contribuir a definir las metas para el futuro.

 

–¿Esos objetivos se refieren también al orden ambiental?

 

–Todavía no estamos proponiendo objetivos o metas concretas. Primero queremos consultar, y escuchar, y aprender lo que dice la gente en todo el mundo: qué es lo importante para ellos. A partir del resultado de las consultas, se negociará con los distintos gobiernos, y creo que presenciaremos compromisos más concretos que los que se plantearon en las ocho Metas del Milenio, las que expiran en 2015. Veremos compromisos más fuertes sobre el tema del medio ambiente. Hay discusiones muy activas e interesantes sobre el agua, los mares, el cambio climático, los problemas específicos de las distintas regiones; también sobre el ambiente urbano, el desarrollo de ciudades sostenibles, la protección de las tierras y la productividad, los bosques. Creo que tenemos una buena oportunidad para asegurar que las metas que se definan configuren un marco de desarrollo sostenible.

 

–Entidades ambientalistas denuncian que cuestiones que usted acaba de mencionar, como la conservación de los océanos y la pesca, no fueron incluidas en el texto final de Río+20, como tampoco los objetivos en materia de energías renovables...

 

–En el documento final de Río+20 había referencias al tema de la energía y a la situación de la pesca, pero estoy de acuerdo con lo que usted dice en que no hay compromisos muy concretos. Había mucho texto, mucha descripción de los problemas y se hablaba también de soluciones, pero sin compromisos duros para hacer las cosas diferentes. Estoy de acuerdo en que en Río+20 hacía falta un nivel de concreción en cuanto a los compromisos. Pero, aun así, es importante que el documento final haya incluido esos temas, y ahora, con el trabajo alrededor de las metas para el futuro, también en materia de desarrollo sostenible, tenemos una oportunidad muy buena para incluir ese tipo de cuestiones de manera más fuerte.

 

–¿Por qué en 2015 sería posible lograr compromisos que hoy no se están logrando?

 

–Es cierto que éstas son cuestiones muy políticas, donde juegan intereses muy fuertes y divisiones entre países. Por eso siempre va a ser complicado lograr los acuerdos que hacen falta para resolver problemas mundiales. No va a ser fácil, pero precisamente por eso hemos empezado con este proceso, que es el proyecto de consultas más ambicioso en la historia del mundo. Se trata de asegurar que la gente, en todo el mundo, pueda participar en la conversación y contribuir a definir qué mundo queremos, qué futuro queremos tener. Yo creo que los líderes políticos de los países sólo aceptarán compromisos políticamente difíciles en la medida en que haya un cierto nivel de presión por parte de la población, de la sociedad civil. En relación con esto, planteamos una movilización sin precedentes en la historia del mundo, para asegurar que la voz de los ciudadanos sea parte integral en el proceso.

 

“Al mismo tiempo –continuó–, vemos en todo el mundo los cambios dramáticos causados por el calentamiento global; los cambios climáticos y ambientales se están acelerando a causa del fracaso en poner en marcha las políticas que hacen falta. En Estados Unidos, la magnitud del huracán Sandy, el año pasado, ha tenido impacto. Hasta entonces, casi no era posible aludir al concepto de cambio climático en el debate político. Después se abrió un espacio para hablar verdaderamente sobre el tema. Y en todo el mundo vemos cambios así en los debates. Desafortunadamente se producen como consecuencia de desastres o cambios muy fuertes en las condiciones de vida de la gente: inundaciones, huracanes, sequías, grandes calores. En los dos años que restan hasta 2015 hay que poner energía y urgencia en introducir estos temas en el diálogo político. Es cierto que no será fácil, no podemos dejar de lado la complejidad de las cuestiones, sobre todo en la agenda referida al ambiente.

 

–El proyecto de consultas que ustedes emprenden a nivel global, ¿no requiere la colaboración de los distintos gobiernos nacionales?

 

–Trabajamos en distintos niveles. Lo fundamental es utilizar nuestra presencia en países de todo el mundo para promover consultas nacionales: deben ser organizadas de modo que maximicen la inclusión, que ofrezcan a todos los actores la posibilidad de participar, abarcando a representantes de los más excluidos, los pobres, los pueblos indígenas, las personas con discapacidad. Todos los sectores deben tener voz para definir la agenda de metas en los diferentes países. Y, efectivamente, estamos dialogando y colaborando estrechamente con los gobiernos. Porque cada consulta requiere ser organizada y porque los gobiernos deben a su vez considerar estas consultas como algo útil para formar políticas nacionales desde las cuales participar en las discusiones en el nivel internacional.

 

“Se trata de que, cuando lleguemos al punto de concretar las negociaciones, sea sobre la base de reflejar lo que piensa y dice la población en cada país –continuó Kjorven–. Nuestra meta es apoyar el proceso de consultas nacionales en cien países. No sólo trabajamos en los países en desarrollo, sino que insistimos en que los países de la OCDE, los países ricos, organicen sus consultas nacionales del mismo modo, utilizando el mismo abordaje a fin de garantizar la inclusión. Efectuada la consulta, analizaremos los resultados y, comparando los datos de los distintos países, produciremos un informe que pueda contribuir a las negociaciones internacionales, al señalar qué dicen los distintos actores, en todo el mundo, sobre cada tema.”

 

“Y hay un segundo nivel –advirtió Kjorven–. Es el de las consultas temáticas globales: dar la oportunidad a que expertos con experiencia en diferentes campos discutan cuáles son las soluciones para los problemas, de modo de asegurar un mayor progreso en las metas para el futuro. Un tema de estas consultas a expertos es la sustentabilidad medioambiental. Otro tema es la desigualdad; otro la salud; otro la seguridad. También son temas la energía, el agua, el crecimiento, el empleo. Y todavía hay otro nivel. Actualmente, gracias a las tecnologías y las redes sociales, es posible desarrollar una conversación global, con ciudadanos en todo el mundo, mediante recursos como los teléfonos móviles, Facebook, Twitter y muchas otras modalidades. Queremos captar y analizar lo que dice la gente. Y hay aún otro nivel, el regional: en todas las regiones del mundo, incluida por supuesto América latina, se harán reuniones específicas para examinar las cuestiones regionales.

 

–Un ciudadano cualquiera que desee participar en la consulta, ¿de qué modo podría hacerlo? Tal vez este ciudadano no pueda o no quiera opinar sobre los grandes temas globales, pero tenga inquietudes referidas a su situación, a su comunidad...

 

–Tenemos mucho interés, no sólo en las perspectivas referidas a las comunidades nacionales o la comunidad mundial, sino en entender los problemas más importantes en las distintas comunidades. Cotejando lo que la gente diga en diferentes partes del mundo, podremos detectar tendencias. Es claro que esta consulta no puede resolver directamente problemas locales, pero para el proceso global es muy importante entender las tendencias que se dan en las distintas comunidades; ver cómo diferentes personas, en distintas comunidades de distintos lugares del mundo, definen los problemas que experimentan en sus vidas. En cuanto al nivel global de participación de la gente, es totalmente abierto, y cualquier persona puede participar por diferentes medios. Existe un sitio específico de Internet mediante el cual se puede intervenir en la Conversación Global. Estamos trabajando, utilizando los canales de comunicación de Naciones Unidas y nuestras oficinas en distintos países, para hacer llegar la información acerca de esta consulta. Pero, junto con el nivel de participación global, donde cualquiera en el mundo puede acceder a ese sitio web, también queremos que las consultas nacionales sean bien accesibles, y esto depende de cómo se organicen en cada país.

 

“Los sitios web habilitados son: http://www.worldwewant2015.org/, y también http://www.my world2015.org, donde se puede votar sobre distintas cuestiones; ambos tienen opciones para elegir idioma –precisó Kjorven–. Esto es a nivel global, pero, como decía, también es muy importante la consulta nacional que se efectúe en cada país. Este es en muchos sentidos el núcleo del proyecto. Queremos generar información sobre cada país, maximizar la participación y estar en condiciones de informar a los gobiernos de todo el mundo sobre lo que dice la gente acerca de la agenda para después de 2015. A veces me preguntan por qué hacemos todo esto; por qué todo este trabajo, tantas reuniones y procesos: ¿resultará en algo concreto para la gente? Mi respuesta es que los Objetivos de Desarrollo del Milenio, los que rigen hasta 2015, ya demostraron que una agenda con metas compartidas para todo el mundo es algo enormemente importante para el desarrollo humano; ha hecho una diferencia enorme, en muchos países de todo el mundo, y los efectos los apreciamos en muy distintos niveles. Por ejemplo, la infección por VIH/sida disminuyó muchísimo. También bajó mucho el nivel de mortalidad infantil y materna. Hicimos grandes progresos en el tema del agua potable. Hemos visto que la mayoría de los países integraron las Metas del Milenio en sus presupuestos y en sus estrategias para acelerar el desa-rrollo humano. Nada es perfecto, tenemos todavía muchísimos problemas. Y las Metas no enfocaron suficientemente las cuestiones del medio ambiente, de la de-sigualdad, de la vulnerabilidad. No todo es perfecto, pero hemos aprendido que tener una agenda común entre todos los países, con todos los actores unidos para trabajar hacia el cumplimiento de los objetivos, eso tiene un valor muy grande. Y sería una tragedia histórica si, en la mañana del 1º de enero de 2016, nos despertamos sin una agenda en común para la humanidad.

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