Kim Dotcom: “Estados Unidos quiere colonizar Internet”

“Kim va a llamarle ahora”. Tras cuatro meses persiguiendo al informático más conocido del planeta —en libertad condicional en Nueva Zelanda— un escueto correo electrónico certifica que la caza ha terminado. Y, en efecto, a los dos minutos suena el teléfono. “Perdón por tanto retraso. Ahora tengo tiempo”, suelta Kim Dotcom (Kiel, 1974), en un inglés marcado por un fuerte acento alemán. Una hora, en concreto, en la primera entrevista con un medio español del hombre que generó daños por 386 millones a la industria cultural, según el FBI.


 
Pregunta. Estados Unidos asegura que es un criminal. ¿Usted cómo se definiría?


 
Respuesta. Ciertamente no un criminal. Si lo soy, YouTube y Google también lo son, y cualquier página web que ofrezca la posibilidad de almacenar contenidos y compartirlos. Yo proporciono un espacio conectado a Internet, cuyos términos de servicio aclaran que no se puede violar el copyright. Lo que haces con ello es asunto tuyo. Nunca he subido un archivo que infringiera la ley a Megaupload. Quieren culparme por lo que hacen nuestros usuarios: el Gobierno de EE UU está llevando a cabo contra nosotros un caso inédito. Detrás de todo esto está el exsenador Chris Dodd, que es presidente de la MPAA [Asociación de los grandes estudios de Hollywood] y mejor amigo del vicepresidente de EE UU, Joe Biden. Era un contexto electoral, Obama quería ganar un nuevo mandato, y Hollywood presionó a la Casa Blanca.


 
P. Suele defender que no solo pelea por sus derechos sino por los de todos. ¿Qué quiere decir?


 
R. Peleo por mis derechos porque he sufrido un abuso. Pero si gano es una victoria para cualquiera que use la Red. Si se salen con la suya eso va a desalentar las páginas web a permitir que los usuarios compartan contenidos y sería muy negativo para Internet y la sociedad.


 
P. ¿Qué recuerda de la noche en la que la policía irrumpió en su casa para detenerle?


 
R. La irrupción fue la experiencia más traumática para mi familia. Mi mujer sigue teniendo pesadillas. 72 hombres llegaron con metralletas, perros y helicópteros a una casa residencial. No para matar a Bin Laden o detener a un narcotraficante mexicano sino para tumbar una página web de un tipo acusado de violar el copyright.

 


P. ¿Por qué ha vuelto con Mega?


 
R. EE UU tumbó una empresa, destruyó 220 empleos, embargó nuestros activos y mientras mantiene congelado nuestro dinero está prolongando el caso hasta que no tengamos recursos para pagar a los abogados. Ya que es injusto, y probablemente dure años, quisimos empezar algo nuevo y distinto.


 
P. No parece tan distinto. La diferencia principal respecto a Megaupload es una contraseña.


 
R. Hay varias mejoras. La primera es la contraseña, que solo controlan los usuarios. Hemos mejorado la conexión. Y legalmente mucho ha cambiado, tras las alegaciones insensatas que hizo EE UU. Nuestros abogados han estado implicados en toda la creación. Ni una línea de los códigos de Megaupload está en Mega. Naturalmente el principio de subir algo que puedes compartir es el mismo.


 
P. Si ha hecho cambios legales, le está dando la razón a Estados Unidos.


 
R. En absoluto. Cuando ganemos vamos a ajustar nuestro modelo de acuerdo con ello. Y vamos a ganar. Hay un tratado de extradición entre Nueva Zelanda y EE UU que no incluye infracciones del copyright. Si solo nos hubiesen acusado de ello, no habría ni juicio. Por eso añadieron lo de la organización criminal. Creamos una web para almacenar archivos en la nube y compartirlos con familiares o amigos. Nunca hubo intención de que fuera piratería a escondidas.


 
P. ¿Megaupload era un negocio?


 
R. Claro que era un negocio.


 
P. ¿Se enriqueció gracias a Megaupload?


 
R. Obviamente. Fue un producto muy popular y la gente pasaba mucho tiempo en nuestra página. Más de la mitad de los documentos subidos a Megaupload aún no han sido descargados ni una vez. Hay algo llamado doctrina Sony. Hollywood denunció a Sony por los reproductores de VHS y tenían los mismos argumentos que contra nosotros: que estaba favoreciendo piratería y que promovía las infracciones. Sony ganó en el Supremo y se asentó la doctrina Sony: mientras tengas una cantidad significativa de usos de tu tecnología que no infringen la ley nadie tiene derecho a tumbarla solo porque alguien está haciendo un uso equivocado. La gente nos pagaba por todos los usos legítimos que se podían hacer de Megaupload.

 

P. Según el FBI ganó 135 millones de euros gracias a Megaupload. ¿Robó dinero que pertenecía a los creadores de contenidos?


 
R. Absolutamente no. Google gana 40.000 millones de dólares al año. Y un amplio porcentaje de sus búsquedas tiene que ver con contenidos piratas. Todo proveedor de servicios que conecta a la gente a Internet cobra por ello. Da igual si el usuario baja una película pirata o no: se benefician. La mitad del tráfico mundial de Internet está probablemente relacionado con alguna violación. Y hay una economía masiva detrás de ello: creadores de routers y módems, servidores de alojamiento, fabricantes de discos duros.


 
P. ¿Se benefició de la piratería?


 
R. Nunca intentamos ofrecer un servicio que favoreciera la piratería. Habríamos funcionado muy bien sin ella. No lo veo en absoluto como un beneficio. Míreme ahora: ya da igual si gano, el daño está hecho. Este caso es una broma, es un asunto político, de un puñado de personas en la Casa Blanca. Van a pagar por ello, necesitan una lección. No importa lo poderoso que seas, no tienes derecho a violar tu propia ley.
 


De todos modos, la pregunta correcta es: ¿habría yo tenido éxito si Hollywood ofreciera sus contenidos en tiempo real y por un precio justo y los hiciera accesibles a todo el mundo que usa Megaupload y páginas similares? Estaría feliz de trabajar con los creadores y ofrecer la mejor experiencia posible a nuestros clientes pero desafortunadamente aún no han alcanzado la era de Internet.


 
P. ¿De verdad nunca sospechó que algo de su página web fuera ilegal?


 
R. En absoluto. Vas ahora mismo a cualquier otra web que ofrezca almacenamiento online y encontrarás contenidos que infringen la ley. A lo largo de los años tuvimos millones de documentos que tumbamos que violaban el copyright. Claramente éramos conscientes de que había piratería en nuestra web: lo podíamos ver por las notificaciones de contenidos tumbados. Pero la piratería no es un fenómeno de Megaupload, sino de Internet. No hay un sistema de precios y distribución de contenidos culturales justo, a nivel global y en tiempo real. Si una película o una canción es lanzada en algún lugar en el mundo, cualquiera debería poder tener acceso a ello al mismo tiempo. Si no, estás alentando la piratería.


 
P. ¿Por qué defiende que la oferta legal cultural en la Red aún no es tan relevante?


 
R. La manera en la que Hollywood gana dinero para sus filmes es que acuden a los socios de licencias y les dicen: “Estamos haciendo una nueva película. ¿Quieres asegurarte los derechos?”. Juntan el dinero antes de que se haya gastado un solo euro en la película. Y entonces la lanzan sin el menor riesgo financiero. Si empiezas a hacer los filmes accesibles desde todos los soportes en tiempo real este modelo muere. Por eso luchan. Y por eso tenemos piratería, por cómo tratan al consumidor. Es ridículo en la era de Internet poner tráilers de películas que se estrenan en EE UU y esperarse que los usuarios del resto del mundo no las busquen. En el momento en el que están disponibles online la gente que está obligada a esperar no lo va a aceptar. Encontrarán la manera de hallar ese contenido.


 
P. Dice que proporcionaba una caja al usuario y le avisaba de que no rompiera la ley. ¿No es lavarse las manos?


 
R. Cuando compras un coche y vas demasiado rápido, lo cual está en contra de la ley, no se culpa al fabricante del vehículo. Si vas a las oficinas de correo y pones 10 porros en un sobre que envías a un amigo no suspenden el Correo porque estás haciendo algo ilegal. Cualquier proveedor de servicios en Internet se enfrenta al mismo asunto: sabe que se está haciendo piratería gracias a su conexión, puede verlo y hasta medirlo. Y sigue cobrando a sus clientes cada mes por conectarlos y jamás será responsable por las acciones de los usuarios.


 
P. Tuvieron que retirar muchos contenidos de Megaupload. Entonces, ¿no se planteó hacer algo al respecto?

 

R. Mis abogados me explicaron que la ley requiere que los propietarios de los contenidos sean los que tienen que perseguir las violaciones y tumbarlas. No es mi trabajo controlar activamente Internet y lo que están haciendo nuestros usuarios. En EE UU el electronic comunication privacy act prohíbe a los proveedores de servicio mirar dentro de las cuentas de sus usuarios a menos que no haya alguna acción legal en marcha.


 
P. Es decir, que sabía que en su página web había actividad ilegal y no hizo nada para pararla.


 
R. Insisto: no es mi trabajo. No entramos en las cuentas de nuestros usuarios para saber qué han subido. No es nuestro derecho ni nuestra obligación. Cuando alguien nos envía una notificación para retirar un contenido lo hacemos. Encima, hemos ofrecido a las majors acceso directo a nuestros servidores para retirar los contenidos ilegales. De todos modos, seamos honestos: si eres Sony y quieres encontrar infracciones en Internet lo que tienes que hacer es gastarte 2 millones al año, un porcentaje minúsculo de tus costes, en un centro de retirada de contenidos en un país con mano de obra más barata como India o Filipinas. Contratas a 2.000 personas que no hacen más que buscar tus contenidos en Internet y tumbar las violaciones. Si lo hubiesen hecho no existiría tanta piratería.


 
P. Desde el nacimiento de Mega, España ha sido líder en tráfico prácticamente todas las semanas. ¿Qué representa España para usted?


 
R. España es un gran mercado para nosotros y siempre lo ha sido. Megaupload también era muy popular y mucha gente en España ha sido afectada por su cierre. Por eso han seguido la historia, y cuando ha aparecido Mega han vuelto con nosotros. Los españoles siempre han sido fans de nuestro servicio. Por cierto, quiero que se sepa que he contratado a un nuevo equipo de abogados que llevará un caso contra el Gobierno de EE UU ante la ONU. Para ello, la denuncia tiene que proceder de un país, de un Estado. Así que estamos buscando cualquier gobierno cuyos ciudadanos hayan sido afectados por el cierre de Megaupload. Estoy hablando con Brasil, Alemania y Finlandia. Y también miramos a España como uno de los posibles socios para este caso. Internet no pertenece a EE UU. Solo el 10% de los usuarios de Megaupload venía de ese país. Y el gobierno solo tenía jurisdicción sobre ellos. El 90% del daño que se ha hecho aquí no tiene nada que ver con los usuarios de EE UU.


 
P. ¿Qué ha pasado con los millones de contenidos legales almacenados en Megaupload?


 
R. Millones de usuarios han perdido su acceso a sus documentos legítimos. La fundación Electronic Frontier ha denunciado al Gobierno de EE UU en nombre de un usuario que ha sido privado de su propiedad por el cierre de Megaupload. Lamentablemente, el caso avanza despacio. Ha pasado un año pero la corte de EE UU no vio ninguna urgencia en devolver los archivos a sus usuarios. Los servidores están en un almacén y esperamos que la corte dé la orden de reconectarlos para dar a nuestros usuarios acceso a sus propiedades. El Gobierno de EE UU ha cometido la mayor masacre de datos de la historia digital.

 


P. Hace unos días decía en Twitter que Mega es el primer paso de su plan. ¿Cuáles son los otros?


 
R. Primero, mi objetivo es encriptar un porcentaje significativo del tráfico en Internet. Quiero que haya cada vez más gente que use claves en sus correos electrónicos, en las llamadas, en las transferencias de documentos. Porque lo que he aprendido es cuánto espionaje hay. Esta conversación esta siendo grabada ahora mismo por el Gobierno de EE UU. Hay mucha vigilancia en Internet que va en contra de los derechos humanos. Quiero crear una solución con la tecnología que te permita protegerte. El almacenamiento es el comienzo. Vamos a ampliarnos a un servicio de correos electrónicos y llamadas online que te permita una comunicación segura.


 
P. ¿Qué opina del copyright? ¿Considera justo que los autores reciban dinero por sus productos?


 
R. Totalmente. Creo que el copyright tiene derecho a existir. La gente que gasta dinero, tiempo y talento para crear una película o una canción debería ser pagada. Pero el copyright no debería afectar a otros derechos, como el de las personas a compartir documentos o el derecho básico a no ser tachado de criminal porque bajas algo que no hay manera de encontrar en ningún otro sitio. Hay muchos contenidos que no están disponibles para gente que podría y querría pagar por ello pero cuya única alternativa es la descarga ilegal.


 
P. ¿Cómo se conjuga este derecho a compartir contenidos online con la defensa del copyright?


 
R. Hace falta un equilibrio. Hasta que no haya una solución por parte de la industria no se puede criminalizar a la gente. Habrá una manera para ambas partes, proveedores de información y tecnología y proveedores de contenidos, de tener una situación en la que ganen todos. Yo lanzaré Megabox en un par de meses, que permitirá a los artistas vender directamente a sus aficionados. Pueden cortar el intermediario y ganar más ingresos que cuando las discográficas venden por ellos. Discográficas que, por cierto, tienen gastos masivos, miles de empleados, muchos de ellos abogados, que no benefician a los artistas. Con Megabox los creadores reales van a ingresar mucho más. En 10 años todas estas organizaciones de intermediarios desaparecerán. Los creadores de contenidos, los estudios cinematográficos, los cineastas independientes, los artistas musicales venderán directamente a sus clientes, lanzarán su producto al mismo tiempo en todo el mundo para todos los soportes y el precio bajará probablemente significativamente. ¿Por qué pagarías lo mismo por una película buena y otra producida con un 10% del presupuesto y con valoraciones pésimas? Los estudios te obligan a pagar por un hotel de 5 estrellas para estar en una tienda de campaña.

 


P. ¿Qué opina de EE UU?


 
R. Este caso fue una iluminación para mí. Siempre estuve a favor de EE UU, me creía el sueño americano y siempre he pensado que soy más estadounidense que alemán o finlandés, donde me crié, por cómo me porto, por mi estilo de vida. Me sorprendió cómo el gobierno de EE UU ha cambiado en la última década. Desde el 11-S se están pasando en invadir los derechos de la gente y ser los policías del planeta.  EE UU se ha convertido en el tipo de gobierno al que deberías tener miedo. No supieron prever el futuro: han impreso dinero como locos, endeudándose más que cualquier otro país y estaba claro que eso iba a colapsar. Y se están volviendo mas agresivos para proteger lo que aún tienen. Han identificado Internet como uno de los más importantes ejes del futuro y quieren colonizarlo. Todo el mundo debería estar preocupado con esto.


 
P. ¿Que espera del juicio sobre su extradición a EE UU?


 
R. Todo este caso es un fraude. Nunca seremos extraditados, se lo garantizo. Nos acusan de ser una organización criminal, pero si tuvieran algún caso concreto en el que nos portamos como tal, deberían mostrar las pruebas. Sin embargo no existen, están construidas. Todo este caso no era el objetivo principal: era tumbar Megaupload y destruirlo. Y ya lo consiguieron.

 

Por Tommaso Koch Madrid 11 MAR 2013 - 00:00 CET

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”Estamos llevando adelante el proyecto de consultas más ambicioso en la historia de la humanidad”, sostiene el noruego Olav Kjorven al referirse a la Conversación Global, auspiciada por Naciones Unidas, para definir una agenda de metas que, desde el 1º de enero de 2016, ocupe el lugar de los actuales Objetivos de Desarrollo del Milenio, que rigen hasta 2015. Kjorven es director del Departamento de Políticas para el Desarrollo del PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo). En febrero del año pasado, el funcionario dijo a este diario que la Conferencia Río+20 sobre Desarrollo Sustentable –que se efectuó en junio de 2012– podría “ser ocasión para establecer una agenda diferente” en cuestiones como la emisión de gases con efecto invernadero, causante del calentamiento global. Hoy admite que en Río+20 “no hubo compromisos muy concretos”, pero es entusiasta en la esperanza de que la Conversación Global “asegure que la voz de los ciudadanos sea parte integral en el proceso”. Porque “los líderes políticos de los países sólo aceptarán compromisos difíciles en la medida en que haya un nivel de presión desde la sociedad civil”. La vasta Conversación se propone en varios niveles: el de la participación mediante canales globales, como lo son las páginas web www.worldwewant2015.org y www.myworld2015.org; el de la participación en el orden nacional, mediante consultas que organizarán las delegaciones de Naciones Unidas en cada país; el nivel de la consulta a expertos sobre temas específicos; el nivel regional, donde continentes y subcontinentes como América latina examinarán los problemas compartidos; pero también se procurará dar cuenta de debates generados en las redes como Facebook y Twitter. El conjunto de estas actividades constituiría, según Kjorven, “una movilización sin precedentes en la historia del mundo”.

 

–Organizaciones dedicadas a los temas ambientales sostienen que la Conferencia Río+20 sobre Desarrollo Sostenible (efectuada en junio de 2012) fracasó fuertemente en cuestiones centrales como el control de los gases de efecto invernadero. ¿Cuál es su evaluación?

 

–No diría que la Conferencia haya fracasado. Su meta no era exactamente resolver los problemas, muy serios, que tenemos en campos como el del medio ambiente o la lucha contra la pobreza. La agenda de Río no se refería a resolver en el corto plazo, sino a establecer acuerdos para el largo plazo, crear una agenda para el desarrollo sostenible a largo plazo. El documento oficial establece principios muy importantes en cuanto a la necesidad de integrar las dimensiones social y económica en una política sostenible que pueda atacar la pobreza, la desigualdad, la destrucción ambiental. También en Río vimos una alianza que no se había registrado antes: la que involucra a la sociedad civil, con compromisos de aportar 50 mil millones de dólares desde el sector privado.

 

“Ahora –continuó Kjorven– se trata de ayudar a todos los países a poner en marcha políticas más poderosas y eficaces para construir un futuro diferente. Esto no es fácil, hay muchos intereses que se oponen a esto. Pero ahora, más que nunca antes, entre los ciudadanos de países del norte y del sur se ha difundido el conocimiento de que la integración es la única manera de resolver los problemas que tenemos. El 21 de enero, Barack Obama, en el discurso que inauguró su segundo período presidencial, otorgó a la cuestión del cambio climático más atención que a ningún otro tema, y afirmó que en los próximos cuatro años Estados Unidos intentará hacer mucho más que lo que se hizo en los últimos años; ahora es necesario actuar, no sólo hablar, sino hacer cosas diferentes, sostuvo en este discurso donde planteó un compromiso mucho más fuerte que el que hemos registrado últimamente en Estados Unidos y en otros países.”

 

“Actualmente, desde el PNUD llevamos adelante un proceso muy interesante: definir las metas de desarrollo para el futuro; la agenda para los años posteriores a 2015. Ese año finaliza el plazo para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. La determinación de la nueva agenda es una oportunidad global para definir compromisos, que, incluso, pueden dar más contenido a los que se lograron en Río+20. Llamamos a esto una conversación global, que debería desarrollarse en todos los países del mundo. Y ya hemos empezado. Desde el PNUD estamos dando apoyo a consultas que tendrán lugar en 60 a 100 países. Queremos asegurar que la gente, en todo el mundo, también las personas pobres y generalmente excluidas, pueda contribuir a definir las metas para el futuro.

 

–¿Esos objetivos se refieren también al orden ambiental?

 

–Todavía no estamos proponiendo objetivos o metas concretas. Primero queremos consultar, y escuchar, y aprender lo que dice la gente en todo el mundo: qué es lo importante para ellos. A partir del resultado de las consultas, se negociará con los distintos gobiernos, y creo que presenciaremos compromisos más concretos que los que se plantearon en las ocho Metas del Milenio, las que expiran en 2015. Veremos compromisos más fuertes sobre el tema del medio ambiente. Hay discusiones muy activas e interesantes sobre el agua, los mares, el cambio climático, los problemas específicos de las distintas regiones; también sobre el ambiente urbano, el desarrollo de ciudades sostenibles, la protección de las tierras y la productividad, los bosques. Creo que tenemos una buena oportunidad para asegurar que las metas que se definan configuren un marco de desarrollo sostenible.

 

–Entidades ambientalistas denuncian que cuestiones que usted acaba de mencionar, como la conservación de los océanos y la pesca, no fueron incluidas en el texto final de Río+20, como tampoco los objetivos en materia de energías renovables...

 

–En el documento final de Río+20 había referencias al tema de la energía y a la situación de la pesca, pero estoy de acuerdo con lo que usted dice en que no hay compromisos muy concretos. Había mucho texto, mucha descripción de los problemas y se hablaba también de soluciones, pero sin compromisos duros para hacer las cosas diferentes. Estoy de acuerdo en que en Río+20 hacía falta un nivel de concreción en cuanto a los compromisos. Pero, aun así, es importante que el documento final haya incluido esos temas, y ahora, con el trabajo alrededor de las metas para el futuro, también en materia de desarrollo sostenible, tenemos una oportunidad muy buena para incluir ese tipo de cuestiones de manera más fuerte.

 

–¿Por qué en 2015 sería posible lograr compromisos que hoy no se están logrando?

 

–Es cierto que éstas son cuestiones muy políticas, donde juegan intereses muy fuertes y divisiones entre países. Por eso siempre va a ser complicado lograr los acuerdos que hacen falta para resolver problemas mundiales. No va a ser fácil, pero precisamente por eso hemos empezado con este proceso, que es el proyecto de consultas más ambicioso en la historia del mundo. Se trata de asegurar que la gente, en todo el mundo, pueda participar en la conversación y contribuir a definir qué mundo queremos, qué futuro queremos tener. Yo creo que los líderes políticos de los países sólo aceptarán compromisos políticamente difíciles en la medida en que haya un cierto nivel de presión por parte de la población, de la sociedad civil. En relación con esto, planteamos una movilización sin precedentes en la historia del mundo, para asegurar que la voz de los ciudadanos sea parte integral en el proceso.

 

“Al mismo tiempo –continuó–, vemos en todo el mundo los cambios dramáticos causados por el calentamiento global; los cambios climáticos y ambientales se están acelerando a causa del fracaso en poner en marcha las políticas que hacen falta. En Estados Unidos, la magnitud del huracán Sandy, el año pasado, ha tenido impacto. Hasta entonces, casi no era posible aludir al concepto de cambio climático en el debate político. Después se abrió un espacio para hablar verdaderamente sobre el tema. Y en todo el mundo vemos cambios así en los debates. Desafortunadamente se producen como consecuencia de desastres o cambios muy fuertes en las condiciones de vida de la gente: inundaciones, huracanes, sequías, grandes calores. En los dos años que restan hasta 2015 hay que poner energía y urgencia en introducir estos temas en el diálogo político. Es cierto que no será fácil, no podemos dejar de lado la complejidad de las cuestiones, sobre todo en la agenda referida al ambiente.

 

–El proyecto de consultas que ustedes emprenden a nivel global, ¿no requiere la colaboración de los distintos gobiernos nacionales?

 

–Trabajamos en distintos niveles. Lo fundamental es utilizar nuestra presencia en países de todo el mundo para promover consultas nacionales: deben ser organizadas de modo que maximicen la inclusión, que ofrezcan a todos los actores la posibilidad de participar, abarcando a representantes de los más excluidos, los pobres, los pueblos indígenas, las personas con discapacidad. Todos los sectores deben tener voz para definir la agenda de metas en los diferentes países. Y, efectivamente, estamos dialogando y colaborando estrechamente con los gobiernos. Porque cada consulta requiere ser organizada y porque los gobiernos deben a su vez considerar estas consultas como algo útil para formar políticas nacionales desde las cuales participar en las discusiones en el nivel internacional.

 

“Se trata de que, cuando lleguemos al punto de concretar las negociaciones, sea sobre la base de reflejar lo que piensa y dice la población en cada país –continuó Kjorven–. Nuestra meta es apoyar el proceso de consultas nacionales en cien países. No sólo trabajamos en los países en desarrollo, sino que insistimos en que los países de la OCDE, los países ricos, organicen sus consultas nacionales del mismo modo, utilizando el mismo abordaje a fin de garantizar la inclusión. Efectuada la consulta, analizaremos los resultados y, comparando los datos de los distintos países, produciremos un informe que pueda contribuir a las negociaciones internacionales, al señalar qué dicen los distintos actores, en todo el mundo, sobre cada tema.”

 

“Y hay un segundo nivel –advirtió Kjorven–. Es el de las consultas temáticas globales: dar la oportunidad a que expertos con experiencia en diferentes campos discutan cuáles son las soluciones para los problemas, de modo de asegurar un mayor progreso en las metas para el futuro. Un tema de estas consultas a expertos es la sustentabilidad medioambiental. Otro tema es la desigualdad; otro la salud; otro la seguridad. También son temas la energía, el agua, el crecimiento, el empleo. Y todavía hay otro nivel. Actualmente, gracias a las tecnologías y las redes sociales, es posible desarrollar una conversación global, con ciudadanos en todo el mundo, mediante recursos como los teléfonos móviles, Facebook, Twitter y muchas otras modalidades. Queremos captar y analizar lo que dice la gente. Y hay aún otro nivel, el regional: en todas las regiones del mundo, incluida por supuesto América latina, se harán reuniones específicas para examinar las cuestiones regionales.

 

–Un ciudadano cualquiera que desee participar en la consulta, ¿de qué modo podría hacerlo? Tal vez este ciudadano no pueda o no quiera opinar sobre los grandes temas globales, pero tenga inquietudes referidas a su situación, a su comunidad...

 

–Tenemos mucho interés, no sólo en las perspectivas referidas a las comunidades nacionales o la comunidad mundial, sino en entender los problemas más importantes en las distintas comunidades. Cotejando lo que la gente diga en diferentes partes del mundo, podremos detectar tendencias. Es claro que esta consulta no puede resolver directamente problemas locales, pero para el proceso global es muy importante entender las tendencias que se dan en las distintas comunidades; ver cómo diferentes personas, en distintas comunidades de distintos lugares del mundo, definen los problemas que experimentan en sus vidas. En cuanto al nivel global de participación de la gente, es totalmente abierto, y cualquier persona puede participar por diferentes medios. Existe un sitio específico de Internet mediante el cual se puede intervenir en la Conversación Global. Estamos trabajando, utilizando los canales de comunicación de Naciones Unidas y nuestras oficinas en distintos países, para hacer llegar la información acerca de esta consulta. Pero, junto con el nivel de participación global, donde cualquiera en el mundo puede acceder a ese sitio web, también queremos que las consultas nacionales sean bien accesibles, y esto depende de cómo se organicen en cada país.

 

“Los sitios web habilitados son: http://www.worldwewant2015.org/, y también http://www.my world2015.org, donde se puede votar sobre distintas cuestiones; ambos tienen opciones para elegir idioma –precisó Kjorven–. Esto es a nivel global, pero, como decía, también es muy importante la consulta nacional que se efectúe en cada país. Este es en muchos sentidos el núcleo del proyecto. Queremos generar información sobre cada país, maximizar la participación y estar en condiciones de informar a los gobiernos de todo el mundo sobre lo que dice la gente acerca de la agenda para después de 2015. A veces me preguntan por qué hacemos todo esto; por qué todo este trabajo, tantas reuniones y procesos: ¿resultará en algo concreto para la gente? Mi respuesta es que los Objetivos de Desarrollo del Milenio, los que rigen hasta 2015, ya demostraron que una agenda con metas compartidas para todo el mundo es algo enormemente importante para el desarrollo humano; ha hecho una diferencia enorme, en muchos países de todo el mundo, y los efectos los apreciamos en muy distintos niveles. Por ejemplo, la infección por VIH/sida disminuyó muchísimo. También bajó mucho el nivel de mortalidad infantil y materna. Hicimos grandes progresos en el tema del agua potable. Hemos visto que la mayoría de los países integraron las Metas del Milenio en sus presupuestos y en sus estrategias para acelerar el desa-rrollo humano. Nada es perfecto, tenemos todavía muchísimos problemas. Y las Metas no enfocaron suficientemente las cuestiones del medio ambiente, de la de-sigualdad, de la vulnerabilidad. No todo es perfecto, pero hemos aprendido que tener una agenda común entre todos los países, con todos los actores unidos para trabajar hacia el cumplimiento de los objetivos, eso tiene un valor muy grande. Y sería una tragedia histórica si, en la mañana del 1º de enero de 2016, nos despertamos sin una agenda en común para la humanidad.

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