“Los datos que entregas acabarán por estrangularte en el sistema”

Ranga Yogeshwar, conocido divulgador en Alemania, alerta de la falta de control político y moral sobre muchas innovaciones de la era digital

Ranga Yogeshwar (Luxemburgo, 1959) es una especie de canario en la mina, capaz de analizar y alertar de los desafíos que nos deparan las innovaciones. Él piensa que en el campo de la inteligencia artificial, innovamos sin ser capaces de comprender los sistemas que creamos y las consecuencias que pueden tener.


Yogeshwar recibe a El PAÍS en su casa de Lanzenbach, una aldea cerca de Colonia, en pleno campo. El habitáculo vital de este conocido físico divulgador en Alemania es, sin embargo, el mundo. Lo recorre impartiendo conferencias y conociendo de primera mano las innovaciones que regirán el futuro y nos cambiarán como sociedad. Políticos y empresarios alemanes y de medio mundo le llaman para que les cuente a dónde vamos. Él lo explica en su libro Próxima estación: futuro (Arpa), en el que alerta del mal uso de los datos y de que podemos acabar siendo esclavos de la digitalización de nuestro comportamiento. Pero Yogeshwar no pertenece al club de los agoreros, ni propone ninguna vuelta atrás. Él lo que cree es que la política puede y debe moldear una innovación que no debe dejarse en manos solo de ingenieros e inversores. “Al final será bueno, porque nos haremos las preguntas fundamentales y encontraremos respuestas mejores de las que habíamos encontrado hasta ahora”.


Pregunta. ¿Cómo nos está cambiando la innovación?


Respuesta. Hay cosas esenciales que permanecerán. No queremos vivir en un estado de miedo permanente, ni morir de hambre, pero hay que ver cómo nos ha cambiado por ejemplo la comunicación, qué pasa ahora en las familias. Cuando yo era joven y me iba de viaje era un tiempo de separación de mis padres, de crecer, pero ahora cuando los chicos se van, están conectados todo el tiempo con su familia. ¿Cómo va a influir esto en su personalidad? O las ecochambers, si te rodeas todo el tiempo de gente que piensa como tú, te encierras en una burbuja y eso también modela la personalidad. Me pregunto si acabaremos en una sociedad muy diferente, que no se parece nada a la idea de sociedad cohesionada que teníamos hasta ahora, sino una en la que sean islas con unas reglas elementales para relacionarnos.

P. La filosofía ha dedicado mucho tiempo a analizar la diferencia entre los humanos y los animales. ¿De las máquinas inteligentes, en qué nos diferenciaremos?

R. El desarrollo de la inteligencia artificial nos fuerza a repensar qué somos y qué nos hace humanos. Podemos perdonar, nos encantan las excepciones. Es decir, aspiramos a tratar a todo el mundo por igual, pero si es tu amigo, haces algo especial por él. A veces eres irracional. Fumas aunque no tenga sentido, las máquinas no hacen eso. Puede que gracias a la innovación acabemos replanteándonos cosas esenciales, como el estar enfocados hacia la productividad y el rendimiento económico; puede que haya transformaciones de las que ahora ni siquiera somos conscientes. Puede, por ejemplo, que vayamos hacia una era postextual en la que contemos y escuchemos historias en lugar de leer y escribir, que es un proceso muy complejo. Ahora ya no lees las instrucciones de un aparato, ves un tutorial. Tal vez, nuestra inteligencia puede disminuir porque la de las máquinas crezca.

P. No parece un futuro muy prometedor.

R. Yo soy optimista. Vemos, por ejemplo, que empezamos a querer pasar tiempo desconectados, lo que los británicos llaman digital detox [desintoxicación digital]. Al final, aprenderemos cómo utilizar bien la innovación. Nuestra relación con el progreso, para mí, es como los niños en Navidad: abren los paquetes y tratan de hacer funcionar el juguete. Cuando no lo consiguen, es cuando miran las instrucciones. Tratamos de ir muy rápido, pero ahora poco a poco estamos empezando a estudiar las instrucciones de la revolución digital. Los conquistadores llegaron a América, se hicieron con el lugar y mataron a los indígenas y esa es la misma mentalidad cowboy que vemos en la era digital. Google y Facebook son los conquistadores que se apoderan de los contenidos, pero estamos entrando en una fase en la que empezamos a civilizar estos contenidos y creo firmemente que seremos capaces de hacerlo. Estableceremos reglas, entenderemos tendencias y, tal vez, en los próximos años nos demos cuenta de que hay que partir los googles y los amazons porque sean demasiado grandes. Estableceremos reglas por las que no utilizaremos tecnologías que no entendamos completamente, porque habrá reacciones en contra. La historia nos demuestra que siempre hay un proceso de civilización. Al final será bueno, porque nos haremos las preguntas fundamentales y encontraremos respuestas mejores de las que habíamos encontrado hasta ahora.

P. Usted explica que nuestro futuro no es lineal, que no hay una continuidad desde el pasado, que hay disrupciones. ¿Qué consecuencias tiene este tipo de progreso?

R. La velocidad es una nueva cualidad. La electricidad, por ejemplo, se introdujo poco a poco o el teléfono, que tardó 75 años en llegar a 100 millones de usuarios. Antes había tiempo para adaptarse; era un proceso orgánico. A veces se tardaba incluso una o dos generaciones, lo que significaba que no era una intrusión en tu vida personal, porque era la siguiente generación la que lo tenía que gestionar. Ahora, si miramos a Facebook u otras redes sociales, o los teléfonos inteligentes, en apenas 11 años, todo el mundo tiene uno. Es decir, las cosas suceden de manera tan rápida que no hay tiempo para adaptarse de una manera civilizada. Las innovaciones se implantan y, de repente, nos damos cuenta de que necesitamos leyes. Empezamos a regular la privacidad, pero es un proceso muy lento comparado con la velocidad de la innovación. En la inteligencia artificial surgen multitud de dilemas éticos.

P. ¿Cómo pueden convivir los algoritmos y la ética?

R. Es un tema que va a estar muy presente, pero no se puede tratar de una forma tradicional porque la ética es cambiable. Hace 50 años, por ejemplo, se aceptaba que se pegara los hijos, pero cambiamos. Necesitamos trabajar con una ética que tenga en cuenta cómo nos va a cambiar la tecnología. Por ejemplo, nuestro concepto de privacidad no va a ser el mismo en unos años. Es una situación muy dinámica y como no podemos anticipar los cambios, tal vez haya que diseñar un proceso ético que continuamente cuestione y adapte las cosas.

P. ¿Es posible impedir que la moral y la ley vayan siempre por detrás?


R. Necesitamos una cultura en la que el progreso sea el resultado de un proceso de reflexión de la sociedad y no el resultado exclusivo de la ingeniería y los inversores. ¿Queremos tener máquinas que tomen decisiones cruciales? Y si las tenemos, ¿cómo de transparentes deben ser las decisiones? Me refiero, por ejemplo, al sesgo de los datos que proporcionas a los sistemas, porque el problema es que nadie comprende realmente cómo funcionan. No sabemos qué pasa en las capas más profundas y, por lo tanto, desconocemos si se adoptan las decisiones adecuadas. Por ejemplo, Google empezó a etiquetar fotos, pero de repente, las personas negras aparecían etiquetadas como gorilas, porque los datos que habían introducido en el sistema estaban sesgados, porque probablemente no habían suministrado suficientes imágenes de personas negras. En algunas aplicaciones no pasa nada por que haya errores, pero en las que están íntimamente ligadas con nuestra democracia, no es una opción. No se puede detener a alguien sin decirle exactamente por qué, no quiero que me detengan porque un algoritmo lo ordene. Al final, se reduce a la cuestión de si optamos por la correlación o por la causalidad, que es la base de nuestra democracia.


P. ¿A qué se refiere?


R. Establecemos y comercializamos sistemas a pesar de que no los comprendemos. No sabemos si son estables o sesgados. Todo va muy rápido. Estuve en una conferencia con jefes de recursos humanos y me explicaron que utilizaban inteligencia artificial para las entrevistas de trabajo. Tienen un sistema que analiza qué palabras utilizan los aspirantes para definir un perfil. Si utiliza ciertas palabras, concluyen que es un tipo optimista y proactivo o al revés. En Estados Unidos, por ejemplo, el sistema Compas predice si un detenido va a cometer un nuevo crimen a través de algoritmos. Lo que pasó fue que encontraron un sesgo importante hacia los detenidos negros, porque habían metido los datos sesgados. No me cansaré de decirlo: los datos son un problema.


Robots fuera del armario


Yogeshwar deja de hablar y muestra en el ordenador de su estudio una invención que da una idea de lo avanzado que está el procesamiento de voz. Una máquina pide una cita para ir a la peluquería haciéndose pasar por una persona y es capaz de mantener una conversación, respondiendo a las preguntas de la recepcionista. “Es inmoral. No puedes tener máquinas que se hacen pasar por humanos. Falta una reflexión ética. Los robots del futuro tienen que salir del armario y decir: 'Hola, soy un asistente de inteligencia artificial”.

P. Usted habla de velocidad y de complejidad. Mucha gente se siente alienada y rechaza un progreso que no comprende. Hay un movimiento reaccionario.

R. Hay que preguntarse cuál es nuestro objetivo. ¿Tener una sociedad digitalizada que nos haga la vida más fácil? o ¿ser más felices? Porque si queremos eso, puede que no haya mucha relación, porque poco a poco el ser humano se adentra en la categoría de las máquinas. Podemos acabar sometidos a la dictadura del comportamiento. Es decir, tu móvil, por ejemplo, controla el ejercicio que haces. Ya hay aseguradoras que te piden tus datos para calcular tu póliza. Dentro de cinco años veremos a un tipo corriendo por un parque y le preguntaremos si le gusta salir a correr y responderá que no, pero que tiene que hacerlo para que quede reflejado en sus datos. La libertad que se prometió puede terminar en justo lo contrario, en una dictadura de tu comportamiento. La libertad de comportarte como te de la gana, de beberte un vaso de vino por la noche, de fumarte un cigarro va a desaparecer porque todos los datos que entregas, acabarán estrangulándote en un sistema. Empieza con los seguros médicos y rápidamente se extiende a muchas otras áreas. Y eso genera un cierto sentimiento de desconfianza hacia el futuro, es la segunda fase de la era digital.


P. A usted también le preocupa la evolución de los medios de comunicación.


R. Los pilares de la democracia son los medios, el lugar donde se pone en ejecución y los medios se han vuelto populistas porque se rigen por los clics, por la audiencia medida con algoritmos que amplifican resultados. Ahora la pelea está por la atención no por las ideas. En un periodo de tiempo muy corto hemos visto un cambio en la prensa que desconcierta a mucha gente. Vemos muchos cambios en muy poco tiempo y nos hace plantearnos hacia dónde nos dirigimos, quién está controlando el cambio o si alguien lo está controlando. Para muchas personas, la respuesta es que el cambio se gestiona a sí mismo y sienten que ellos no tienen nada que aportar. Las élites no son capaces de comunicar la esencia de los cambios y la gente siente que vive en una democracia en la que no puede participar. Por eso, aunque a la gente le vaya bien, sienten cierto desasosiego y miedo fruto de la transformación, que afecta también a sus negocios. Porque igual han trabajado un montón de años para llegar a una posición y de repente eso no vale nada. Desconfían de la innovación y se entregan al populismo. Y culpan a los extranjeros, piensan que la solución es encerrarse como si viniera un huracán, que en realidad es la innovación. Es puro miedo

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P. ¿Puede hacer algo la política?


R. La política puede hacer mucho pero desafortunadamente la europea y alemana han hecho muy poco. La mayoría de los políticos no entienden lo que está pasando, son literalmente ignorantes. Yo les explico por ejemplo que la fisonomía de las ciudades va a cambiar por el monopolio de Amazon y que van a desaparecer las librerías y es algo en lo que ni han pensado. Hay una enorme ignorancia sobre el cambio más crucial que está sucediendo.


P. ¿Y la industria?


R. Viven enamorados de su pasado y no piensan en el futuro. En Estados Unidos, el 70% de las empresas tienen un jefe de transformación digital, que estudia cómo va a cambiar la empresa con la digitalización o si va a seguir existiendo. En Alemania, no llega al 20%. Aquí vienen las empresas extranjeras y se llevan a los jóvenes con más talento. Si miramos a EE UU y a China, nos damos cuenta de que Europa va a morir en el proceso de la innovación de inteligencia artificial. ¿Por qué nada nace en Europa con contadas excepciones? Le cedemos nuestros datos a EEUU y desde Snowden sabemos que nos tratan de manera diferente. Internet, la carta Magna de la era digital se creó para ser utilizado por todo el mundo y ahora lo único que vemos es negocio.


P. ¿Qué cambios geopolíticos va a traer la innovación?


R. Si analizamos de dónde van a venir los científicos en 2030, vemos que el 37% vendrá de China y el 1,4% de Alemania. Dejemos de creer que los chinos son estúpidos. Son muy innovadores y tienen ambición.

 

Por Ana Carbajosa 

Colonia 17 OCT 2018 - 11:22 COT

 

Lanzarán sondas con la misión de develar los misterios de Mercurio

Destino: Mercurio. Un cohete Ariane 5, que se lanzará el sábado desde la Guayana francesa, pondrá en órbita dos sondas espaciales con la misión de tratar de desentrañar el misterio de este "eslabón perdido" entre los planetas rocosos.

Las dos sondas de la misión BepiColombo, que partirán de la base de Kourou a bordo del transbordador europeo, "regresarán como un caballero blanco, con mejores datos y más precisos", aseguró Alain Doressoundiram, astrónomo del Observatorio de París.

Pero antes de alcanzar Mercurio, viajarán durante siete años y recorrerán 9 mil millones de kilómetros.

"Para entender la formación de la Tierra, hay que aclarar primero la de los otros planetas rocosos (Mercurio, Venus y Marte) en su conjunto. Sin embargo, el planeta mas cercano al Sol se desmarca de sus similares sin que sepamos por qué", explicó.

Para escudriñar esos misterios, 16 instrumentos serán transportados entre ambas sondas, una de la Agencia Espacial Europea (ESA) y la otra de la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (Jaxa).

Con un diámetro de 4 mil 879 kilómetros (frente a 12 mil 756 para la Tierra), Mercurio es el planeta rocoso más pequeño del sistema solar. Para Pierre Bousquet, de la contribución francesa en BepiColombo, es "extrañamente" pequeño.

Cicatriz de un cataclismo

Esta particularidad sugiere que, en su juventud, Mercurio sufrió el impacto de un gran objeto. "Hay un cráter enorme visible en su superficie que podría ser la cicatriz de ese cataclismo", según este ingeniero. BepiColombo tratará de verificarlo.

Esta hipótesis permitiría explicar igualmente el tamaño inusualmente grande del núcleo de Mercurio (55 por ciento de la masa total del planeta frente a 30 por ciento en el caso de la Tierra).

A excepción de la Tierra, Mercurio es el único planeta telúrico que dispone de un campo magnético, generado por un núcleo líquido. que tendría que haberse enfriado y solidificado, debido al tamaño del planeta, como en el caso de Marte.

Los expertos sopesan varias teorías para entender esta posible anomalía, como la presencia de un elemento en el núcleo que le impediría enfriarse. Estudiando su campo de gravedad, ambas sondas podrán definir la composición y la estructura del planeta.

Quedará por dilucidar por qué el núcleo es diferente al del resto de planetas rocosos, pese a que se formaron prácticamente en el mismo lugar.

En Mercurio, el calor es extremo durante el día (430 grados Celsius) y en la noche hace mucho frío (-180 grados Celsius). Se pasa del día a la noche en el equivalente de tres meses terrestres.

Pero varias misiones anteriores revelaron la presencia de hielo en el fondo de cráteres polares. Los científicos presumen que se habría acumulado a lo largo de bombardeos de cometas y habría escapado a los rayos ultravioletas del Sol.

Otorgan a tres expertos el Nobel de Física por desarrollo de los láser ópticos

Una canadiense, la primera mujer galardonada en 55 años

 

Tres científicos que desarrollaron los láser ópticos que allanaron el camino para los instrumentos de precisión que se utilizan en la cirugía correctiva de ojos, ganaron este martes el premio Nobel de Física, entre ellos la primera mujer en 55 años: una canadiense, un estadunidense y un francés.

El estadunidense Arthur Ashkin, de 96 años, se llevó la mitad del premio, mientras el francés Gérard Mourou, de 74 años, y la canadiense Donna Strickland, nacida en 1959, compartirán la otra mitad, precisó en Estocolmo el jurado del prestigioso galardón.

Sus hallazgos "revolucionaron la física del láser y los instrumentos de precisión avanzada que abren campos inexplorados de investigación y una multitud de aplicaciones industriales y médicas", indicó la Real Academia de Ciencias de Estocolmo.

Ashkin, el laureado de mayor edad de los Nobel en todas las categorías, fue premiado por desarrollar la "pinza óptica", instrumento que permite manipular organismos extremadamente pequeños, como células o bacterias.

En 1987 logró atrapar bacterias vivas sin dañarlas y conservándolas en un ambiente estéril. Las pinzas se utilizan desde entonces en los laboratorios para estudiar los microorganismos, pero también en las nanotecnologías para el control de micromotores e incluso en los inhaladores de asma.

Técnica que genera impulsos de gran potencia

Mourou, egresado de Ecole Polytechnique, prestigiosa facultad de ingeniería francesa, y su alumna Donna Strickland, fueron galardonados juntos por desarrollar la técnica de la amplificación de los láser, llamada Chirped Pulse Amplification, que genera impulsos ultracortos y de gran potencia.

Además de su contribución para el estudio del vacío o los agujeros negros, los trabajos de los dos científicos permitieron operar a millones de personas que sufrían miopía o cataratas.

Strickland, profesora de la Universidad de Waterloo, en Canadá, expresó sentirse honrada con el premio, que sólo han recibido dos mujeres en esta categoría desde que se creó en 1901.

"Pensé que sería más fácil premiar a las físicas (...), espero que con el tiempo las cosas vayan más rápido", sostuvo.

Marie Curie, quien en 1911 recibió el premio de química, fue galardonada junto a su marido Pierre en 1903 con el Nobel de Física. Maria Goeppert-Mayer lo obtuvo en 1963.

La Academia Real de Ciencias estima que el reducido número de mujeres galardonadas con premios científicos se explica por el hecho de que los laboratorios durante mucho tiempo mantuvieron las puertas cerradas para ellas.

Gérard Mourou, director del Laboratorio de Óptica Aplicada y profesor de la Ecole Polytechnique, dedicó 40 años a incrementar las capacidades de los láser y a hallarles usos técnicos o médicos, en particuñar en la cirugía ocular, pero también en la arqueología.

Desarrolló el concepto de luz extrema y fue uno de los impulsores de la creación del Instituto de Luz Extrema y del láser civil Apollon de Paris-Saclay, que debería alcanzar una potencia de cinco petavatios, esto es 1/35 de la potencia solar recibida por la Tierra.

El láser que desarrolló puede dar esa potencia durante un tiempo minúsculo, solamente algunos femtosegundos, es decir, menos de una mil billonésima de segundo, por lo cual la energía total equivale a la de una bombilla eléctrica en un par de días.

Mourou dijo que se estaba preparando para ir a nadar, como lo hace a diario, cuando recibió la llamada de la Academia. "Uno no se lo espera. Tú te lo puedes imaginar, pero cuando pasa, es diferente", admitió.

La Infraestructura Europea ELI desarrolla la construcción de otros láser en Hungría, Rumania y República Checa, que deberían superar la capacidad de Apollon.

Los científicos esperan hallar en el futuro múltiples aplicaciones, en particular en el procesamiento de desechos nucleares (reduciendo el tiempo de radiactividad), en las técnicas de imágenes médicas, en el tratamiento de tumores o en la limpieza de los millones de minúsculos desechos en órbita de la Tierra.

“¿Es Silicon Valley producto del libre mercado o de la mano activa y visible del Estado?”

El Estado emprendedor y el relato neoliberal

 

Mariana Mazzucato es catedrática de Economía de innovación y valor público en la University College London. Es asesora en el Council of Economic Advisers de la primera ministra escocesa y asesora de Carlos Moedas, comisario de investigación en la UE. Fue miembro del equipo asesor de Jeremy Corbin, del que dimitió a causa del Brexit. En la actualidad participa en el equipo asesor de la OCDE, para la elaboración de un nuevo relato económico, en Gotcha y en Sitra´s Advisory Panel en Finlandia, entre otros. Es autora de varios libros, entre ellos El Estado emprendedor y El valor de todo.


Mazzucato afirma que llegó a la economía a través de la lectura de algunos economistas entre los que sin duda se encontraba Karl Marx.


Todos conocemos el relato típico: nuestras economías serían más dinámicas si el Estado se quitara de en medio. La economista Mariana Mazzucato sostiene lo contrario: la financiación pública de la investigación en las etapas iniciales ha permitido en gran parte el desarrollo de los sectores tecnológico, energético y farmacéutico. Sin embargo, el Estado se muestra muy poco eficaz a la hora de llevarse los laureles y, lo que es más grave, a la hora de rentabilizar su inversión. Sin embargo, ¿qué habría sido de Uber sin la financiación pública para el desarrollo del GPS? ¿Qué sería de Google si no se hubiera producido la financiación pública para el desarrollo de internet?


¿Qué diría ante afirmaciones como que el libre mercado es casi siempre bueno y el Estado casi siempre malo?


Lo primero que preguntaría es qué entendemos por libre mercado. Es curioso que Adam Smith, uno de los primeros economistas de finales del siglo XVIII, definiera el “libre mercado” no como algo libre de la intervención del Estado, sino libre de prácticas rentistas y de las actividades centradas en la extracción de valor. A aquellas personas que afirman que necesitamos menos intervención del Estado para generar más innovación y dinamismo les diría que se fijaran en Silicon Valley. ¿Es producto del libre mercado o de la mano activa y visible del Estado? Lo que yo defiendo es que el Estado ha intervenido en prácticamente todos los aspectos relacionados con Silicon Valley. Eso no significa, por supuesto, que no haya tenido algo que ver en todo ello el sector privado, de hecho, todos conocemos las importantes empresas asentadas allí. Pero los actores públicos intervinieron a lo largo de toda la cadena de innovación.


Se refiere a agencias como DARPA, NASA y los National Institutes of Health por ejemplo, ¿verdad?


Sí, me refiero a organismos encargados de desarrollar investigación puntera como la National Science Foundation, pero también a otros dedicados a la investigación aplicada, como DARPA y su organización hermana en los últimos tiempos, ARPA-E. Estas instituciones públicas son cocreadoras de valor. Es bastante curioso que nos hayamos acostumbrado a términos mucho más pasivos para describir al sector público. Hay que empezar a cambiar el vocabulario que empleamos. En lugar de decir que el sector público elimina el riesgo del sector privado, hay que decir que se trata de compartir los riesgos. En lugar de hablar de facilitar y permitir la actividad empresarial, hay que hablar de liderar la inversión como inversor preferente.


Uno de los argumentos centrales que defiende es que las instituciones públicas y cuasi públicas invierten, asumen riesgos y, sin embargo, apenas participan de los beneficios. ¿Hasta qué punto es esto problemático?


Es muy problemático y tiene que ver, de nuevo, con cómo hablamos de las cosas. A menudo recuerdo que ya Platón advirtió de que los contadores de historias dominan el mundo. De hecho, estos relatos sobre quién crea valor son los que han creado los relatos que justifican la extracción de valor. Déjeme que ponga un ejemplo que creo que ilustra la idea: después de la crisis, el Gobierno de Estados Unidos decidió desarrollar una serie de medidas de estímulo fiscal de casi 800.000 millones de dólares. Y parte de esas medidas iban encaminadas realmente a potenciar la economía verde. Quizá recuerde que Obama financió a algunas compañías como Solyndra a través del Departamento de Energía, mediante un préstamo garantizado de unos 500 millones. La compañía quebró.


La gente dijo “¡Dios mío, el Gobierno es un caso perdido! Una panda de burócratas que no saben lo que tienen entre manos. No deberían apostar a los caballos sino ejercer de mediadores, hacer carreteras, invertir en educación e infraestructuras y quitarse de en medio”. Para empezar, este enfoque obvia el hecho de que el Gobierno de Estados Unidos ha sido el principal financiador en materia de energía solar y eólica –junto con otros Gobiernos– pero también de la energía nuclear. El propio fracking recibió financiación pública con anterioridad. De hecho, a la par que financiaba a Solyndra estaba financiando a Tesla con una cantidad similar de dinero. De modo que el coche Tesla S obtuvo un préstamo garantizado de 465 millones de dólares. Y cuando digo garantizado, me refiero garantizado por los contribuyentes. Contribuyentes a los que no les gustaba en absoluto tener que pagar la factura de la quiebra de Solyndra. Sin embargo, ¿por qué no sabían que habían financiado también a Tesla? ¿Acaso eso no habría cambiado el relato y la percepción de las acciones de aquellos burócratas de Washington? Lo cierto es que contaban con una cartera, como cualquier otro inversionista de riesgo. Cualquier inversor de riesgo te dirá que consigue un éxito entre muchos fracasos. Sin embargo, si realmente quieres dedicarte a esto tienes que elaborar una cartera que te permita obtener alguna ventaja de tus triunfos, precisamente para poder cubrir los reveses. El Gobierno de EE.UU. no lo hizo. No solo fracasaron en materia de marketing, no habían sido capaces de comunicar a la ciudadanía el éxito de algunas de sus inversiones, como en los componentes de tu iPhone o smartphone, internet, GPS, las pantallas táctiles, Siri: todos han recibido financiación pública. Pero en este caso concreto, la gente no sabía que el propio Elon Musk había recibido financiación para Tesla. Y Elon Musk, por cierto, ha recibido un total de 5.000 millones, con sus nueve ceros.


Por lo tanto, defiende que, por un lado, no se le atribuye lo suficiente el éxito al Estado por sus anteriores inversiones en organismos como DARPA y la NASA, o en el sector farmaceútico, etc. Y, por otra parte, defiende también que no está rentabilizando sus inversiones lo suficiente, todo ello bastante verosímil. Sin embargo, tampoco ayuda nada que el sector empresarial obtenga altos rendimientos y pague pocos impuestos. Me gustaría que ilustrara esto con algunos ejemplos. Me estoy refiriendo, como sabe, a EE.UU., porque ¿dónde están los Googles europeos? ¿Qué distingue a Estados Unidos de Europa, por qué no se dan allí compañías como Facebook y Google?


En primer lugar, EE.UU. contaba con un sistema de innovación que no tienen muchos países europeos, con un sector financiero paciente, y organismos muy activos orientados a cumplir una misión y preocupados por los grandes problemas. Para ir a la luna es necesaria la innovación en distintos sectores, incluido el de la ropa, no es solo una cuestión de aeronáutica. También se requieren otro tipo de instrumentos como los premios y las políticas de compra que permiten crecer a las startups. Y lo importante es contar con un sistema, con un ecosistema emprendedor, yo no creo en los emprendedores, creo en los ecosistemas de emprendimiento, que son los que permiten escalar a las startups. Es curioso que Europa haya aprendido lo peor de la experiencia de Silicon Valley. Y eso se debe en parte al discurso imperante en Estados Unidos, un país que habla como Jefferson pero actúa como Hamilton. Jefferson hablaba de cómo librarse del Estado y Hamilton, antes de su duelo con Burr, hablaba más bien de una estrategia industrial activa. Sin embargo, China sí ha aprendido la lección correcta. China está haciendo por la economía verde lo que Estados Unidos hizo por la revolución IT. Al mismo tiempo que sucede esto, Donald Trump desmantela lo que yo llamo el Estado emprendedor.


Pero la pregunta es: ¿a dónde van a parar los beneficios dado que todo se construye sobre las espaldas de infraestructuras financiadas con dinero público?


¿A dónde le gustaría que fueran a parar? Si pudiera diseñar y poner en marcha un marco de colaboración público-privada para los próximos 50 años, ¿qué mecanismos elegiría para que el Estado obtuviera rendimientos, que a su vez revertieran sobre los contribuyentes, en lugar de ver cómo el beneficio sigue fluyendo a manos privadas y de los accionistas?


Hay distintos mecanismos, no uno sólo. Sería absurdo pensar que sirve el mismo mecanismo para todos los sectores o las distintas fases del ciclo innovador. En el caso de las farmacéuticas, lo lógico es recurrir a los precios. Los precios que se fijan para los medicinas, los fármacos que las personas tienen que comprar para poder sobrevivir cuando contraen esas terribles enfermedades, ya sean diabetes, hepatitis C o cáncer, deberían reflejar esa aportación pública y así evitar que los contribuyentes paguen dos veces, por un lado por el gasto en investigación puntera, y por otro pagando los altísimos precios que fija la industria farmacéutica. Pero volvemos al tema de los contadores de historias de Platón. Si el relato que circula es contrario a ti y te convierte en un impedimento intervencionista, regulador y no te define como un inversor preferente, carecerás de la confianza, la seguridad y el mandato para poder influir sobre los precios.


¿Y teme un retroceso?


Exactamente. Los precios son un ejemplo. Otro sería generar las condiciones adecuadas para que los beneficios se reinviertan en las áreas que han recibido gran cantidad de ayudas y fondos públicos. Si las empresas quieren un libre mercado total, estupendo, que lo tengan, pero que no reciban un solo céntimo del Estado. Pero si vas a recibir esas enormes cantidades de dinero del Estado, entonces habría que imponer algunas condiciones para la obtención de valor público, porque de lo contrario, solo se trata de valor privado.


Por muy convincente que resulte su enfoque desde un punto de vista tanto económico como político, ¿no tiene la sensación de estar perdiendo la batalla? Porque, hasta dónde yo sé, la mayor parte de los gobiernos de los grandes países y las mayores industrias están precisamente empujando en el sentido contrario, ¿no es cierto?


Yo creo más bien que estas ideas están ganando terreno. Creo que resultaba mucho más difícil hace unos años. Volvamos al ejemplo de las farmacéuticas. Ya no pueden fingir que los precios elevados se deben al gasto en I + D porque ya hemos demostrado que eso no es así y que gastan mucho más en marketing y que su I + D es mucho más downstream que la del sector público.


Bien, para terminar, una pregunta un tanto odiosa. Pide que se valore más el gasto público, y que haya una mayor inversión en gasto público y mayores beneficios, pero a la vez es asesora de muchos Gobiernos y organismos, incluyendo el Gobierno escocés y la Comisión Europea. Cuando acusa a la empresa privada de estar plagada de rentistas, convénzame de que ni usted ni sus aliados gubernamentales lo son.


En primer lugar, y no quiero que parezca que estoy a la defensiva, no obtengo un solo céntimo como asesora. Quisiera matizar mi punto de vista para que se entienda bien. Yo no digo que el Estado tenga que invertir más. Lo que digo es que el Estado tiene que entender cuál es su papel. No está solo para arreglar los problemas marginales ni para limitarse a esperar a que las cosas vayan a peor para poner un parche. Tiene que ser un cocreador y coartífice activo. Mi papel ha consistido en mediar cuando se sientan a hablar el sector privado y el sector público, y que mantengan una conversación interesante. Y mi papel en el proceso político es ser la piedra en el zapato, que por desgracia no siempre se consigue sacar, y la piedra en el zapato de las empresas, para que nos les resulte tan fácil decir cosas como: “Ah, claro, es que el cortoplacismo se debe a las presiones del mercado”. A lo que yo respondo, “¿Qué quieres decir? ¿Qué el mercado es un resultado, el resultado de tus acciones? ¿Qué es el mercado?”. Y recibo palos por todas partes. En mi función de asesora, intento evitar la complacencia en torno a una mesa, la petulancia de los colectivos tanto públicos como privados. Y creo que se avecinan tiempos difíciles a los que solo nos podremos enfrentar juntos, y eso significa que hay que cambiar las palabras que empleamos, el relato y la historia hacia la necesidad de compartir los riesgos y las recompensas, y no de eliminar el riesgo.


Resumen de la entrevista radiofónica realizada por Stephen J. Dubner a Mariana Mazzucato el 5 de septiembre en Freakonomics y producida por Zack Lapinski. El programa llevaba por título ‘¿Es el Estado más emprendedor de lo que pensamos?’.

Por Stepeh J. Dubner
CTXT


Edición y traducción: Olga Abasolo.

Publicado enSociedad
Un famoso matemático octogenario propone una solución a un problema valorado en un millón de dólares

Los expertos son escépticos ante la demostración de la hipótesis de Riemann ofrecida por Michael Atiyah

El reconocido matemático británico Michael Atiyah, de 89 años, presentó este lunes durante una conferencia en un congreso en Heidelberg (Alemania) la supuesta solución a uno de los problemas más famosos de la disciplina, la demostración de la hipótesis de Riemann, mediante la que el matemático alemán buscó en 1859 una solución a la distribución de los números primos. El reto que dice haber resuelto es uno de los siete problemas del milenio: enigmas matemáticos cuya solución premia el Clay Mathematics Institute (EE UU) con un millón de dólares. Desde que los problemas se fijaron en el año 2000, solo uno —la conjetura de Poincaré— ha sido desentrañado.

Atiyah ha recibido por trabajos previos la medalla Fields y el premio Abel, galardones que a menudo se consideran equivalentes a los premios Nobel en el campo de las matemáticas. Su charla de este lunes provocó gran expectación porque ya en el programa del congreso se advertía de que presentaría una “demostración simple” de la hipótesis de Riemann a través de una nueva aproximación radical. Sin embargo, los expertos contactados por Materia, tras consultar un documento filtrado de cinco páginas con la firma de Atiyah en el cual expone su demostración, dudan o rechazan que el matemático haya alcanzado una solución.


Ricardo Pérez Marco, uno de los mayores expertos en la hipótesis de Reimann, asegura que es muy fácil pasar por alto errores en este problema y que el manuscrito de Atiyah “no es preciso y no está completo”. “A mi me envían [supuestas] demostraciones de la hipótesis de Riemann todos los meses, pero esta hace más ruido porque Atiyah es conocido. Sinceramente, no creo que tengamos una demostración aquí”, zanja el matemático. Atiyah todavía no ha publicado su demostración en una revista científica ni en el repositorio de manuscritos matemáticos Arxiv.


Antonio Córdoba, director del Instituto de Ciencias Matemáticas (ICMAT), se muestra cauto: “Por lo que he podido observar en el vídeo de la presentación de Atiyah, su conferencia estaba dirigida a un público general. No me ha sido posible sacar en claro el nudo de su demostración, quizás porque no era la intención de Atiyah ofrecer los detalles necesarios dada la naturaleza de su audiencia. Espero, por tanto, a que la presentación se haga ante el foro adecuado de expertos que no necesiten tanto de los preámbulos y sí de los argumentos precisos”, dice. Y añade: “En cuanto al escrito de cinco páginas atribuido a Atiyah, tampoco me parece que tenga el nivel que se exige habitualmente en una publicación matemática”.


La hipótesis debe su nombre al alemán Bernhard Riemann (1826-1866) y tiene implicaciones para la comprensión de la distribución de los números primos, lo que, a su vez, puede tener repercusiones para las técnicas de seguridad informática. Para muchos expertos, este problema centenario es el más importante de todos. “Existe un gran número de teoremas que serían ciertos si es que la hipótesis de Riemann lo es”, señala Córdoba. “Es uno de los más importantes objetos del deseo matemático”.


Cuenta la leyenda que a principios del siglo XX, el matemático británico Godfrey Hardy escribió una postal a su amigo Harald Bohr en la que aseguraba haber encontrado la solución. Se embarcaba en un viaje tormentoso por el mar del Norte y Hardy, aunque era ateo, razonó que un dios no permitiría que se ahogase para dejar al mundo dudando si había sido el genio que demostró la hipótesis. Llegó a buen puerto, sin haber solucionado el problema, por supuesto. También el famoso matemático alemán David Hilbert afirmó, en respuesta a una pregunta, que si reviviese en 500 años, lo primero que haría sería preguntar si alguien había demostrado la hipótesis de Riemann.


“Si resuelves la hipótesis de Riemann te vuelves famoso. Si ya eres famoso, te vuelves infame”, dijo Atiyah durante su charla. “Nadie se cree ninguna prueba de la hipótesis de Riemann por su gran dificultad. Nadie la ha demostrado. ¿Por qué iban a demostrarla ahora? A menos que tengas una nueva idea, claro”, añadió. Atiyah propone su demostración de la hipótesis de Riemann haciendo alusión a un concepto sacado de la física, la función de Todd. Esgrime por reducción al absurdo que si hubiera un contraejemplo que refutase la hipótesis de Riemann, entonces habría una contradicción en la función de Todd y a partir de ello concluye que Riemann tenía razón.


En la charla, el matemático dedicó poco tiempo a su demostración. Hizo primero un repaso de la historia de la confrontación de los matemáticos con los números primos y señaló que la hipótesis de Riemann ofrecía la mejor posibilidad de encontrar una estructura en la distribución de los mismos. Al final, alguien del público le preguntó a Atiyah si estaba seguro de que ganaría el millón de dólares. Atiyah afirmó que lo estaba.


“Solo cabe esperar que nos provea con un manuscrito legible que supere la revisión de los expertos. Solo cuando ese proceso se haya completado podremos saber si tenemos, o no tenemos, humo blanco en este asunto”, concluye Córdoba.


¿Qué es la hipótesis de Riemann?

Antonio Córdoba, director ICMAT


A mediados del siglo XIX y en tan solo ocho páginas, el célebre matemático alemán Bernard Riemann trazó la hoja de ruta para entender la distribución de los números primos. En concreto, Riemann quería responder a la pregunta: ¿cuántos primos hay menores que un número entero dado n? Cincuenta años después, y siguiendo el plan de Riemann, los matemáticos franceses Hadamard y De la Valleé-Poussin lograron demostrar que ese número está bien aproximado por el cociente n/(log(n)), ¿pero cuál es el error relativo que estamos cometiendo con esta aproximación? ¿Cuál es su estimación óptima? La hipótesis de Riemann (RH), formulada también en ese maravilloso artículo de ocho páginas, es la respuesta precisa: según (RH) el tamaño del error relativo decrece casi como el inverso de la “raíz cuadrada de n” y esa es su mejor estimación.


Una formulación equivalente se refiere a la llamada función zeta de Riemann, definida sobre los números complejos. Recordemos que un número complejo lo escribimos en la forma z = x+yi (i=raiz cuadrada de -1), donde los números reales x e y son respectivamente su parte real y su parte imaginaria. Según la HR, dentro de la llamada banda crítica, 0<real(z) <="" 1,="" los="" ceros="" de="" la="" función="" zeta="" riemann="" están="" ubicados="" en="" recta="" vertical="" real(z)="½.

 

Japón logra posar dos naves en un asteroide por primera vez

Los artefactos, gemelos, Hayabusa 2 y Minerva 2, no necesitan paracaídas ni sistema de frenado

 

Discretamente, casi de tapadillo, la agencia espacial japonesa (JAXA) acaba de apuntarse otro avance. El pasado fin de semana, su sonda Hayabusa 2 depositó dos pequeños vehículos móviles en la superficie de un asteroide. Es la primera vez que se consigue algo así.


La Hayabusa 2 lleva varios meses aparcada en órbita alrededor de su objetivo, un pedrusco de alrededor de un kilómetro de diámetro llamado Ryugu. Para los japoneses, este nombre tiene resonancias mitológicas: Es el nombre del mítico palacio submarino del dios del mar, cuyas paredes están hechas de coral. Atentos hasta el último detalle, los técnicos han cambiado el color de fondo del escudo de la misión: del azul original al rojo coral.


La sonda orbita a unos 20 kilómetros del asteroide, una distancia perfecta para ofrecer detalladas vistas. El viernes los técnicos le ordenaron descender hasta solo cincuenta metros del suelo, soltar sus dos rovers en caída libre y volver a elevarse.


Ambos artefactos, gemelos, reciben el nombre de Minerva 2. El primero que llevaba ese nombre iba a bordo de la sonda anterior y debía aterrizar en el asteroide Itokawa, hace de eso 13 años. Por desgracia, falló la puntería y el aparatito erró el blanco y se perdió en el espacio.


Las nuevas sondas Minerva tienen el aspecto y tamaño de unas latas de conserva cilíndricas cubiertas de células fotoeléctricas para alimentar a sus equipos (principalmente, cámaras de televisión y medidores de temperatura). No necesitan paracaídas ni sistema de frenado. ¿Para qué? La gravedad de Ryugu es tan débil que les llevó un cuarto de hora recorrer los cincuenta metros. Durante su caída aún tuvieron tiempo de fotografiar la nave nodriza, que remontaba el vuelo. La imagen aparece movida, no por el movimiento del Hayabusa 2, sino porque los rovers iban girando sobre sí mismos.


Al llegar al suelo, ambos artefactos rebotaron y acabaron descansando a pocos metros de distancia uno de otro. No tienen ruedas ni patas, pero pueden desplazarse; por eso se califican de rovers. En su interior llevan un contrapeso accionado por un motor eléctrico. Cuando este gira, se desequilibran y dan una pequeña voltereta. Así, golpe a golpe, pueden ir de un lugar a otro. Eso sí, sin prisa.


La sonda todavía dispone de tres rovers más, de los que se desprenderá en las próximas semanas. El mayor, de construcción alemana, va provisto de equipos que analizan la composición química del suelo.


Para poder acceder a capas más profundas, que jamás han sido alteradas por la radiación solar, el Hayabusa 2 lleva a bordo una bala de cobre de un par de kilos de peso. Llegado el momento, la disparará contra el suelo, donde impactará a más de 2 kilómetros por segundo. El choque deberá poner al descubierto rocas prístinas… y también proyectar al espacio una gran nube de fragmentos. De hecho, se ha programado una maniobra para que la sonda, una vez eyectado el proyectil, busque refugio rápidamente al otro lado del asteroide para evitar el impacto de esa metralla cósmica.


Por último, la sonda descenderá una vez más hasta rozar el suelo con uno de sus sensores. Otro proyectil —esta vez mucho más pequeño— hará saltar esquirlas que serán recogidas por el propio dispositivo e introducidas en una pequeña cápsula. Luego, el Hayabusa 2 emprenderá regreso a la Tierra adonde, si todo va bien, deberá llegar el año 2020. La cápsula caerá con paracaídas en los desiertos de Australia, donde los técnicos japoneses estarán esperando su llegada.
Rafael Clemente es ingeniero industrial y fue el fundador y primer director del Museu de la Ciència de Barcelona (actual CosmoCaixa).

24 SEP 2018 - 18:35 CEST

 

Satélite equipado con láser medirá espesor de capas de hielo polar vulnerables al cambio climático


La misión ayudará a mejorar las previsiones sobre el aumento del nivel del mar, explican científicos

 

La misión Ice, Cloud and Land Elevation Satellite-2 (IceSat-2), de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (Nasa), se prepara desde el sábado para medir la altura cambiante del hielo de la Tierra.

El satélite con el láser espacial más avanzado de la Nasa fue lanzado el sábado en una misión para medir la pérdida de hielo en la Tierra y mejorar las previsiones sobre el aumento del nivel del mar por el calentamiento global.


La nave, lanzada el pasado sábado, llevó un único instrumento, el sistema de altímetro láser topográfico avanzado (Atlas), que medirá el volumen de las capas de hielo, glaciares, masa helada marina y vegetación.


Atlas se activará aproximadamente dos semanas después de que el equipo de operaciones de la misión complete las pruebas iniciales de la nave espacial.


Para nosotros la parte más anticipada de la misión comienza cuando activamos el láser y obtenemos nuestros primeros datos, señaló Thorsten Markus, científico del proyecto IceSat-2.
En opinión de Thomas Wagner, investigador del programa de criosfera de la Nasa, las nuevas tecnologías de observación de IceSat-2 mejorarán nuestro conocimiento de cómo las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida contribuyen al aumento del nivel del mar.


De igual manera, añadió, nos ayudarán a entender la conexión de la pérdida de hielo marino con el sistema global.


Envuelto en la oscuridad antes del amanecer, el IceSat-2, de media tonelada y un valor de mil millones de dólares, fue lanzado a bordo de un cohete Delta II desde la base de la Fuerza Aérea Vandenberg en California a las 6:02 horas locales (13H02 GMT).


“El IceSat-2 explorará las capas de hielo polar de nuestro planeta en constante cambio”, agregó.


El lanzamiento marca el final de casi una década sin que la Nasa tuviera un instrumento en órbita para medir la superficie de la capa de hielo en todo el mundo.


La anterior misión, el IceSat, se lanzó en 2003 y finalizó su trabajo en 2009.


Considerada excepcionalmente importante para la ciencia, la nueva misión ayudará a mejorar las previsiones del aumento del nivel del mar, según Richard Slonaker, ejecutivo del programa IceSat-2.


Revelación de detalles sin precedente


El satélite debería revelar detalles sin precedente sobre el actual espesor del hielo en las regiones polares, vulnerables al calentamiento global.


La mediciones serán extremadamente precisas, con un margen de error inferior al grosor de un lápiz, precisó Kelly Brunt, del equipo.


La misión anterior permitió a los científicos saber que la capa helada estaba adelgazando y que el hielo desaparecía de las zonas costeras de la Antártida y Groenlandia.


En ese periodo, la misión de un avión, llamada Operation IceBridge, valoró sobre el Ártico y la Antártida tomando medidas de altura y documentando el cambio en el hielo, afirmó la Nasa. Pero se necesita urgentemente una actualización.


La dependencia de la humanidad en combustibles fósiles como fuente de energía significa que la acumulación de gases que producen el calentamiento global continuará.


La temperatura global promedio está creciendo: cuatro de los años más calurosos en los tiempos modernos se han registrado entre 2014 y 2017.


Este calentamiento provoca que la capa de hielo se reduzca en el Ártico y Groenlandia, y a su vez eleva el nivel del mar, una amenaza para cientos de millones de personas residentes en las costas.


El IceSat-2 debería ayudar a los científicos a entender en qué medida el hielo que se derrite está elevando el nivel del mar.
Vamos a ser capaces de ver específicamente cómo el hielo cambia en el curso de un año, afirmó Wagne.

La relatividad también funciona cerca de un agujero negro

26 años de observaciones de una estrella que orbita el centro de la Vía Láctea culminan con la confirmación de la teoría de Einstein en condiciones extremas.

 

En el Universo las distancias son tan grandes y hay tanto que ver y medir que observarlo requiere mucha paciencia, la que han tenido los astrofísicos del Observatorio Europeo Austral (ESO) con su campaña de observación de una estrella durante 26 años. El premio era atractivo, sin embargo, porque se trataba de confirmar que se cumple la teoría de la relatividad general en condiciones extremas, las que imperan en las cercanías de un agujero negro.

Con los telescopios de ESO en Chile el astrónomo alemán Reinhard Genzel y su equipo han seguido el camino de la estrella S2 en su órbita, muy elíptica y con un periodo de 16 años, alrededor del agujero negro supermasivo situado en el centro de la Vía Láctea, que tiene una masa de casi cuatro millones de veces la del Sol. La estrella, como muchas otras, está siendo atraída por el gigantesco sumidero y llega a alcanzar velocidades superiores a los 25 millones de kilómetros por hora, casi un 3% de la velocidad de la luz, y a acercarse a solo cuatro veces la distancia que separa a Neptuno del Sol.

Este año, los astrónomos disponían de un nuevo y avanzado instrumento, llamado Gravity, con el que observaron el pasado mes de mayo la estrella durante su máxima aproximación al agujero negro, atravesando el fortísimo campo gravitatorio que lo rodea. Lo que no habían conseguido hace 16 años lo han conseguido ahora, gracias a la tecnología que combina los cuatro grandes telescopios VLT para hacerlos funcionar como uno solo mucho mayor. Han detectado el efecto relativista que se conoce como corrimiento al rojo gravitatorio en el espectro de la luz de la estrella captada desde la Tierra durante la máxima aproximación y han comprobado que no se adapta al modelo de Newton ni a ningún otro modelo, explica el numeroso equipo científico en los resultados publicados en la revisa Astronomy and Astrophysics. Es la curvatura del espacio-tiempo que predijo Einstein y la primera vez que se confirma la relatividad general en las cercanías de un agujero negro.

“Es la segunda vez que observamos el acercamiento de S2 al agujero negro del centro galáctico”, explica Genzel, “pero esta vez pudimos observarla con mucho más detalle. Nos hemos preparado intensamente durante años para este acontecimiento porque queríamos aprovechar lo más posible esta oportunidad única para observar los efectos relativistas”.

El agujero negro galáctico, el más cercano a nosotros, es ahora un laboratorio para los científicos, que permite probar las ecuaciones de la relatividad general en circunstancias extremas que Einstein probablemente nunca imaginó. “En el Sistema Solar solo podemos probar las leyes de la física ahora y bajo ciertas circunstancias. Es muy importante para la astronomía comprobar que las leyes de la física siguen siendo válidas donde los campos gravitatorios son mucho mayores” dice Françoise Delplancke, directora de ingeniería en ESO.

Por su parte, el astrofísico español Xavier Barcons, director de ESO, recuerda que la organización ha trabajado con Genzel durante más de 25 años y señala que ha representado todo un desafío desarrollar los instrumentos necesarios para tomar estas sutiles medidas e instalarlos en el VLT en Paranal.

La estrella S2 terminará su vida engullida por un agujero negro como otra cuya destrucción ha conseguido captar otro numeroso equipo de astrofísicos, codirigido por el español Miguel Pérez Torres, del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA).

Un segundo agujero negro supermasivo es el causante de esta destrucción, que dio lugar a un chorro de materia que viajaba a un cuarto de la velocidad de la luz y cuyas emisiones fueron captadas por varios telescopios, algunos en las Islas Canarias. En este caso casi todo (las galaxias y el agujero negro) es más grande y está más lejos que en el anterior trabajo pero también es una primicia. Como dice Pérez Torres, “nunca antes hemos podido observar directamente la formación y evolución de un chorro debido a una muerte estelar de este tipo”, aunque sí se habían detectado unos pocos de estos fenómenos. La detección se publica en la revista Science y es el producto de casi 10 años de observaciones. Lo dicho, hace falta mucha paciencia para conocer el Universo.

MADRID
07/08/2018 08:39 Actualizado: 07/08/2018 08:39
Por MALEN RUIZ DE ELVIRA

Jueves, 05 Julio 2018 07:53

Un diálogo con Freud

Un diálogo con Freud

A través de una confrontación imaginaria que editó en forma de libro, el prestigioso psiquiatra y psicoanalista traza de manera original los fundamentos de la teoría freudiana. En una entrevista a PáginaI12, explica sus acuerdos y desacuerdos con aquellos postulados.

El prestigioso psiquiatra y psicoanalista Ricardo Avenburg ha logrado conversar con Sigmund Freud. No es que haya pasado el centenario de vida sino que, obviamente, lo hizo de manera imaginaria en Conversaciones con Freud (Ediciones Biebel), donde dialoga, relata y confronta su manera de entender el psicoanálisis con el creador de la teoría que revolucionó las formas tradicionales de la psicoterapia en plena era victoriana. En algunos casos hay acuerdo, en otros, diferencias, pero por sobre todo Avenburg establece un recorrido que le permite trazar los fundamentos de la teoría freudiana de una manera original, donde se notan las influencias que Melanie Klein tuvo en su estudio del psicoanálisis. Avenburg recopila en su libro un análisis de la muerte en el Yo y el Ello, comenta sobre el humor y cómo lo conceptualizó Freud, “dialoga” con Freud acerca del tema del progreso en la espiritualidad en “Moisés y el monoteísmo”, evalúa los textos “Dinámica de la transferencia” y “Un teoría sexual” cien años después, vuelve a dialogar con Freud tomando como eje “Más allá del principio del placer” y también conversa con el padre del psicoanálisis tomando como base “El problema económico del Masoquismo”.

Claro que ese no es el único libro sobre Freud que escribió Avenburg. En Conversando con los maestros y en Nuevos diálogos y reflexiones sobre psicoanálisis (ambos también de Ediciones Biebel) le dedica unos capítulos a Freud. En el primero de ellos, utiliza el mismo método de simulación de una conversación en torno a “Análisis terminable e interminable” y “El malestar en la cultura”. En Nuevos diálogos..., Avenburg pone el foco en en las definiciones del término “libido” en la obra de Freud, y recupera una ponencia en un congreso titulada “El legado de Freud a 150 años de su nacimiento”, además de explicar cómo entiende él mismo el tratamiento psicoanalítico. Avenburg es miembro titular de la Asociación Psicoanalítica Internacional, fue miembro fundador de la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires y de la Sociedad Psicoanalítica del Sur. En el ámbito de la docencia ejerció como profesor titular interino de la cátedra Teoría Psicoanalítica: Freud, en la Facultad de Filosofía de la UBA y fue profesor de Psicoterapia del Instituto de Psicoterapia de Gotemburgo (Suecia). ¿Es difícil definir a Freud? “Yo creo que es difícil definir a todo ese tipo de creadores que no bajan línea sino que escriben mientras piensan. Eso pasa con Freud, Kant, Hegel, Aristóteles. Son creadores vivos”, reconoce Avenburg en la entrevista con PáginaI12. “Yo lo sigo leyendo. Lo leí primero en castellano, después vino la edición inglesa, después aprendí alemán y lo leí en ese idioma. O sea, lo leí muchas veces. Y me siguen sorprendiendo las cosas que dice. Un término alemán lo dice en varios sentidos. Entonces, hay que ver el sentido que uno va a tomar para entenderlo”, agrega el psiquiatra y psicoanalista.


–¿Escribir y dialogar con Freud de manera imaginaria es una forma de hacer autoanálisis?


–Yo hago autoanálisis. En general, los sueños hoy no se trabajan como los trabajaba Freud. Hoy se tiende a tomar el contenido manifiesto e interpretar directamente. Freud decía que eso no se hacía: hay que repartir parte por parte, deshacer el argumento, tomar cada detalle, pedir las sucesiones. Esto se podía hacer más cuando se trabajaba todos los días. Eran cinco o seis sesiones semanales. Igual, no se pierde mucho tampoco porque si el inconsciente surge lo va a hacer de ahí o de otro lado. Pero yo, en mi autoanálisis, todos los días pongo algún detalle: “Este me contestó tal cosa”, “¿Y este qué cara tenía?”, “¿Y esta cara qué me recuerda?”. Empieza así el autoanálisis.


–¿Mantener sus diferencias con los escritos de Freud le permitió, de algún modo, desacralizar su teoría para que no se convierta en un dogma?


–Cuando uno conoce a una persona nueva, le gusta y se enamora. Pero eso no es un dogma. Es amor. Pero el objeto de amor no tiene por qué ser sagrado. Sagrado es el Superyó. El objeto de amor es un objeto directo y se puede jugar con él. Cuando ya era un analista formado y había supervisado con todos los kleinianos, en un momento dado sentí que era un poco cerrado para mí. Sin embargo, traté de meterme a ver qué decía y se me abrió un mundo. Se me conectó con el mundo de la cultura musical y con toda mi historia adolescente y fue un gran descubrimiento.


–¿Cree que en los tiempos actuales se puede hablar de crisis del psicoanálisis o sigue teniendo el predominio por sobre otros métodos clínicos?


–Es muy difícil definir hoy al psicoanálisis. Si uno ve, por ejemplo, escritos actuales, palabras como “represión” y “censura” casi no existen. Y son palabras esenciales en Freud. ¿Es o no es psicoanálisis? No sé. Como me gusta Platón, soy partidario del diálogo y no de la guerra. Entonces, alguien me dice algo y lo discutimos. Platón decía que toda disputa es una guerra y que toda discusión es un intercambio de ideas. Entonces, prefiero la discusión y no la disputa.


–¿Cuál es el objetivo que usted se plantea en relación al analizando cuando termina una sesión?


–Básicamente, el objetivo es que el paciente no sufra, que se sienta mejor. Hay mucha gente que viene, sobre todo de mi edad (yo tengo 85 años), que no lo hace por un síntoma determinado sino para tener un lugar de interlocución. Podemos hablar, pero hay cosas que uno no puede hablar con otra gente, necesita tener un lugar donde poder hacerlo. Y creo que esa es la función.


–¿No hay un concepto absoluto para definir el fin de análisis?


–Para mí, no. Es el paciente el que lo decide, a menos que sea un paciente que esté por suicidarse, pero eso ya no sería fin de análisis y en ese caso hay que internarlo. Pero, en general, si un paciente está bien, lo hablamos. Si quiere terminar sin hablar también puede. Charlamos sobre por qué piensa así, qué le gustaría lograr en la vida sin análisis. Y sabe que tiene las puertas abiertas para cuando quiera volver.


–Esto usted lo dice en términos de logros porque también puede estar operando la reacción terapéutica negativa.


–Sí. En ese caso, puedo ejemplificar con el suicidio: muchos suicidios aparecen cuando el paciente está mejorando de la depresión.


–Usted menciona el suicidio y en un pasaje señala que aun el suicidio se acompaña o se realiza en función de una fantasía realizadora de deseos.


–Lo que más yo veo es intolerancia a la vida. Por lo tanto, el deseo sería la búsqueda de la muerte como una vida mejor.


–¿En ese caso el paciente sabe que se mata pero no sabe que se va a morir?


–Inconscientemente, sí.


–A veces, se tiende a pensar erróneamente que el analista sabe cosas del paciente que el propio paciente no sabe de sí mismo. ¿Esto se debe a una mala interpretación de lo que significa el inconsciente?


–Uno tiene hipótesis acerca del paciente. Lo contestaría con la filosofía de Sócrates: sólo sé que nada sé. Por lo tanto, tengo que averiguar. Tengo una hipótesis de que el paciente apunta para determinada cosa, pero tenemos que ir descubriéndolo juntos. Por ejemplo, tomo un caso extremo: un paciente grande que ya venía con su adicción a la cocaína desde hace cuarenta años. Uno tiene cierta idea de qué pudo haber pasado al principio, pero recién empiezo a hablar de la droga cuando el paciente lo trae como conflicto. El paciente venía a mi consultorio a tomar cocaína. Un problema. No le decía nada porque cuanto más uno habla, parece una acusación y peor es. Tuve varios pacientes adolescentes y esta persona grande. Y el tema es cuando entra en conflicto consigo mismo. Es ahí donde se empieza a trabajar. En la primera clasificación de la OMS se señaló: “Tenemos que poner un diagnóstico para que los psiquiatras nos entendamos de qué estamos hablando. Cada grupo puede tener su propio dialecto, pero tenemos que tener una idea más común, pero no confundamos los nombres que ponemos con los pacientes”. Y eso es lo que pasa muchas veces: “Este es un paciente de tal cosa”. En general, yo cuando empiezo no sé nada, no hago un diagnóstico, trato de ubicarme, cómo está funcionando el yo, si no está funcionando el yo, si tiene un delirio o si no lo tiene. Surge solo, espontáneamente.


–¿Cómo definiría desde el psicoanálisis la relación entre la angustia y la muerte que señala Freud?


–La muerte es un concepto abstracto de contenido negativo. Hay una doble negación: es abstracto (no es concreto), pero de contenido negativo. Por lo tanto, para cada uno la muerte tiene un contenido determinado: “Para mí, la muerte es ir al cielo”, “Para mí, la muerte es estar enterrado”. La angustia básicamente tiene distintos niveles: primero cuando el bebé nace tiene la tensión de necesidad y angustia hasta que se satisface. Está la angustia de nacimiento, después está la angustia de pérdida del objeto, cuando recién el chico empieza de diferencia yo de No yo. Se puede notar. Cuando hay un bebé de tres días, uno puede caminar. Si está durmiendo, está durmiendo. Si el bebé tiene un año, uno ya tiene que cuidarse porque el bebé lo va a escuchar (pérdida de objeto). Después, viene la angustia de castración que termina con la censura. Eso queda reprimido, el totemismo. Y después viene el miedo al Superyó. Y la muerte está metida ahí. Yo creo que es importante analizar cómo cada uno vive la muerte.


–¿Por qué considera que el Ideal del Yo “nos impone una deuda eterna”? ¿Y cómo se puede trabajar en análisis el hecho de no poder alcanzar el ideal?


–El Ideal del Yo es la expresión del Superyó. Son casi sinónimos. Superyó es lo que no se puede. Y el Ideal es que “tenés que llegar ahí”. El “tengo que” tengo que sacármelo de encima. Hoy no sé si existen pensadores como Freud, Kant, Marx, Hegel. Porque hoy todo hay que hacerlo más rápido. El tema de la velocidad y la tecnología está jugando y dominando mucho al mundo. Yo creo que la creatividad es atemporal. Uno tiene que empezar a ser como si fuera infinito y reencontrarse con su propia temporalidad, que es lo que tuvo Freud y esos pensadores. Y también Aristóteles.

–Usted disiente con Freud en la definición de “cultura”. Dice: “Si cultura es la modificación de la naturaleza necesaria para la supervivencia del individuo y de la especie, no hay ser vivo, ni siquiera vegetal que no construye su propia cultura”. ¿Cómo es eso?


–Cultura viene de cultivo. Entonces, ¿qué es lo que cultiva el hombre? Su cultura es lo que construye. Por supuesto que en el hombre la construcción es infinita. En ese sentido, la riqueza del ser humano es la complejidad del lenguaje. Ahora, yo creo que somos el animal más rico del mundo en un sentido y el más estúpido en otro. Somos las dos cosas. Sándor Ferenczi habla que al principio la vida surge en el agua, pero después hubo sequías y muchas especies murieron, pero otras se fueron acomodando y creando condiciones para poder seguir viviendo. Y esa es la cultura. Y son millones de años. Por lo tanto, no es cualquier cosa.

Wikipedia cierra en protesta por la reforma de la ley de derechos de autor en la Unión Europea

La enciclopedia digital mantendrá bloqueados sus contenidos hasta mañana a las doce del mediodía, cuando el texto se votará en el Parlamento Europeo

Estrasburgo / Madrid 4 JUL 2018 - 08:20 COT

La propuesta de reforma de la directiva europea sobre derechos de autor, que se votará mañana, 5 de julio, a las doce del mediodía en el Parlamento Europeo, ha sido recibida con hostilidad por la Fundación Wikimedia, organización sin ánimo de lucro que promueve la enciclopedia digital Wikipedia. Como protesta ante ella, de hecho, ha anunciado en un comunicado que su portal de contenidos permanecerá cerrado a lo largo de todo el miércoles y hasta la hora de la votación. La propuesta, más en general, ha desatado polémicas feroces que trascienden el Parlamento Europeo: asociaciones de creadores, discográficas, colosos digitales como Google o Facebook, activistas de la libertad en Internet, académicos o gurús llevan meses defendiendo sus argumentos a favor o en contra de la reforma, y atacando sin piedad el bando contrario. Todo, con tal de condicionar el incierto voto de mañana jueves en Estrasburgo. 

La comunidad española de Wikipedia afirma en su comunicado que esta propuesta, de aprobarse, "dañaría significativamente la Internet abierta que hoy conocemos", al "amenazar la libertad en línea e imponer nuevos filtros, barreras y restricciones para acceder a la web". Aseguran que, de aprobarse en su versión actual, esta iniciativa provocaría que "acciones como compartir una noticia en redes sociales o acceder a ella a través de un motor de búsqueda se harían más complicadas en Internet", y que incluso "la propia Wikipedia estaría en riesgo".


Dicha reforma ha generado grandes controversias en torno a dos artículos de la directiva, el 11 y el 13, los cuales gestionan cuestiones como el derecho de los editores de medios a ser pagados cuando se emplean fragmentos de sus publicaciones y la creación de un filtro frente a la agregación de contenidos que violen los derechos de autor. Más consenso parece reinar sobre los artículos 14, 15 y 16, que refuerzan a los autores frente a los intermediarios que gestionan sus obras (como productores audiovisuales, discográficas o editores): la UE pide más transparencia, una retribución más justa para los creadores y proporciona a estos más facilidad para llegar a un arbitraje o retirar los derechos de explotación en el caso de no estar conforme con la gestión del intermediario.


Los principales eurodiputados responsables de la iniciativa han asegurado hoy en una rueda de prensa que "Wikipedia se equivoca, pues esta propuesta tan solo afectaría a páginas web con propósito comercial". De todos modos, la edición francesa y la italiana de la enciclopedia digital también han cerrado temporalmente a modo de protesta.


Pero la iniciativa tiene también detractores en la Cámara europea. "Esta normativa no comprende en absoluto internet. Si hasta la Wikipedia decide cerrar, algo que no hace a menudo, por no decir nunca, significa que algo importante está en riesgo", ha comentado Julia Reda, eurodiputada del Partido Pirata. Además, ha añadido, esto es un incordio para los eurodiputados: "Todos la usamos mucho".


 Se salvan los memes: el Parlamento Europeo vota contra la directiva de Copyright

El Parlamento Europeo rechaza la Directiva con la que se pretendía limitar el uso de materiales con copyright en internet.

 

 Por: REDACCIÓN EL SALTO

2018-07-05 12:13:00


Han movilizado a figuras como Tim Berners-Lee, uno de los creadores de internet, al equipo de Wikipedia o al autor Neil Gaiman. Y han ganado. Pasadas las 12 del mediodía, el pleno del Parlamento Europeo ha rechazado el mandato sobre la Directiva del Copyright propuesta por el comité de Asuntos Jurídicos y su polémico artículo 13. Un artículo que, según el comité 

“obliga a los proveedores de servicios de la sociedad de información que almacenan y dan acceso a grandes cantidades de obras y otras prestaciones cargadas por sus usuarios a tomar medidas adecuadas y proporcionadas para garantizar el funcionamiento de los acuerdos celebrados con titulares de los derechos y para impedir la disponibilidad en sus servicios de contenidos identificados por los titulares de derechos en colaboración con los proveedores de servicios”.


Tras una campaña digital basada en la defensa de la libertad de expresión, la directiva, que suponía el principio del fin de uso de fotos, audios y vídeos con copyright para la mezcla, remezcla y tuneado, queda rechazada con 318 votos en contra y 278 a favor.


Además del citado artículo 13, también se ha rechazado el 11, la llamada "link tax", cuya intención era “proteger a las publicaciones de prensa en lo relativo a los usos digitales”, pero que, según sus detractores, puede suponer una serie cortapisa a enlaces a prensa en páginas como Wikipedia. Esta enciclopedia ha llevado a cabo una campaña contra la directiva y a favor de un "debate más amplio" entre la ciudadanía.

En concreto, se votaba el llamado uploadfilter —filtro para los materiales subidos a la web—, un “embudo” digital por el que los creadores de contenidos tendrían la potestad de eliminar contenidos que utilizasen otros contenidos con licencias restrictivas. El mecanismo sería automático, lo que, denuncian los grupos que han votado que no a la directiva, daría luggar a una censura previa de contenidos digitales.

La votación de hoy supone que el Parlamento reenvía la propuesta a los ponentes iniciales, que tendrán que redactar un nuevo texto que volverá a a ser estudiado y votado por el Parlamento en el mes de septiembre. Los colectivos de defensa de Internet han celebrado la noticia pero instan a mantenerse alerta ante las votaciones del próximo otoño. Más de 850.000 personas han instado a los diputados del Europarlamento ha votar en contra durante la sesión de hoy.

 

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