Un famoso matemático octogenario propone una solución a un problema valorado en un millón de dólares

Los expertos son escépticos ante la demostración de la hipótesis de Riemann ofrecida por Michael Atiyah

El reconocido matemático británico Michael Atiyah, de 89 años, presentó este lunes durante una conferencia en un congreso en Heidelberg (Alemania) la supuesta solución a uno de los problemas más famosos de la disciplina, la demostración de la hipótesis de Riemann, mediante la que el matemático alemán buscó en 1859 una solución a la distribución de los números primos. El reto que dice haber resuelto es uno de los siete problemas del milenio: enigmas matemáticos cuya solución premia el Clay Mathematics Institute (EE UU) con un millón de dólares. Desde que los problemas se fijaron en el año 2000, solo uno —la conjetura de Poincaré— ha sido desentrañado.

Atiyah ha recibido por trabajos previos la medalla Fields y el premio Abel, galardones que a menudo se consideran equivalentes a los premios Nobel en el campo de las matemáticas. Su charla de este lunes provocó gran expectación porque ya en el programa del congreso se advertía de que presentaría una “demostración simple” de la hipótesis de Riemann a través de una nueva aproximación radical. Sin embargo, los expertos contactados por Materia, tras consultar un documento filtrado de cinco páginas con la firma de Atiyah en el cual expone su demostración, dudan o rechazan que el matemático haya alcanzado una solución.


Ricardo Pérez Marco, uno de los mayores expertos en la hipótesis de Reimann, asegura que es muy fácil pasar por alto errores en este problema y que el manuscrito de Atiyah “no es preciso y no está completo”. “A mi me envían [supuestas] demostraciones de la hipótesis de Riemann todos los meses, pero esta hace más ruido porque Atiyah es conocido. Sinceramente, no creo que tengamos una demostración aquí”, zanja el matemático. Atiyah todavía no ha publicado su demostración en una revista científica ni en el repositorio de manuscritos matemáticos Arxiv.


Antonio Córdoba, director del Instituto de Ciencias Matemáticas (ICMAT), se muestra cauto: “Por lo que he podido observar en el vídeo de la presentación de Atiyah, su conferencia estaba dirigida a un público general. No me ha sido posible sacar en claro el nudo de su demostración, quizás porque no era la intención de Atiyah ofrecer los detalles necesarios dada la naturaleza de su audiencia. Espero, por tanto, a que la presentación se haga ante el foro adecuado de expertos que no necesiten tanto de los preámbulos y sí de los argumentos precisos”, dice. Y añade: “En cuanto al escrito de cinco páginas atribuido a Atiyah, tampoco me parece que tenga el nivel que se exige habitualmente en una publicación matemática”.


La hipótesis debe su nombre al alemán Bernhard Riemann (1826-1866) y tiene implicaciones para la comprensión de la distribución de los números primos, lo que, a su vez, puede tener repercusiones para las técnicas de seguridad informática. Para muchos expertos, este problema centenario es el más importante de todos. “Existe un gran número de teoremas que serían ciertos si es que la hipótesis de Riemann lo es”, señala Córdoba. “Es uno de los más importantes objetos del deseo matemático”.


Cuenta la leyenda que a principios del siglo XX, el matemático británico Godfrey Hardy escribió una postal a su amigo Harald Bohr en la que aseguraba haber encontrado la solución. Se embarcaba en un viaje tormentoso por el mar del Norte y Hardy, aunque era ateo, razonó que un dios no permitiría que se ahogase para dejar al mundo dudando si había sido el genio que demostró la hipótesis. Llegó a buen puerto, sin haber solucionado el problema, por supuesto. También el famoso matemático alemán David Hilbert afirmó, en respuesta a una pregunta, que si reviviese en 500 años, lo primero que haría sería preguntar si alguien había demostrado la hipótesis de Riemann.


“Si resuelves la hipótesis de Riemann te vuelves famoso. Si ya eres famoso, te vuelves infame”, dijo Atiyah durante su charla. “Nadie se cree ninguna prueba de la hipótesis de Riemann por su gran dificultad. Nadie la ha demostrado. ¿Por qué iban a demostrarla ahora? A menos que tengas una nueva idea, claro”, añadió. Atiyah propone su demostración de la hipótesis de Riemann haciendo alusión a un concepto sacado de la física, la función de Todd. Esgrime por reducción al absurdo que si hubiera un contraejemplo que refutase la hipótesis de Riemann, entonces habría una contradicción en la función de Todd y a partir de ello concluye que Riemann tenía razón.


En la charla, el matemático dedicó poco tiempo a su demostración. Hizo primero un repaso de la historia de la confrontación de los matemáticos con los números primos y señaló que la hipótesis de Riemann ofrecía la mejor posibilidad de encontrar una estructura en la distribución de los mismos. Al final, alguien del público le preguntó a Atiyah si estaba seguro de que ganaría el millón de dólares. Atiyah afirmó que lo estaba.


“Solo cabe esperar que nos provea con un manuscrito legible que supere la revisión de los expertos. Solo cuando ese proceso se haya completado podremos saber si tenemos, o no tenemos, humo blanco en este asunto”, concluye Córdoba.


¿Qué es la hipótesis de Riemann?

Antonio Córdoba, director ICMAT


A mediados del siglo XIX y en tan solo ocho páginas, el célebre matemático alemán Bernard Riemann trazó la hoja de ruta para entender la distribución de los números primos. En concreto, Riemann quería responder a la pregunta: ¿cuántos primos hay menores que un número entero dado n? Cincuenta años después, y siguiendo el plan de Riemann, los matemáticos franceses Hadamard y De la Valleé-Poussin lograron demostrar que ese número está bien aproximado por el cociente n/(log(n)), ¿pero cuál es el error relativo que estamos cometiendo con esta aproximación? ¿Cuál es su estimación óptima? La hipótesis de Riemann (RH), formulada también en ese maravilloso artículo de ocho páginas, es la respuesta precisa: según (RH) el tamaño del error relativo decrece casi como el inverso de la “raíz cuadrada de n” y esa es su mejor estimación.


Una formulación equivalente se refiere a la llamada función zeta de Riemann, definida sobre los números complejos. Recordemos que un número complejo lo escribimos en la forma z = x+yi (i=raiz cuadrada de -1), donde los números reales x e y son respectivamente su parte real y su parte imaginaria. Según la HR, dentro de la llamada banda crítica, 0<real(z) <="" 1,="" los="" ceros="" de="" la="" función="" zeta="" riemann="" están="" ubicados="" en="" recta="" vertical="" real(z)="½.

 

Japón logra posar dos naves en un asteroide por primera vez

Los artefactos, gemelos, Hayabusa 2 y Minerva 2, no necesitan paracaídas ni sistema de frenado

 

Discretamente, casi de tapadillo, la agencia espacial japonesa (JAXA) acaba de apuntarse otro avance. El pasado fin de semana, su sonda Hayabusa 2 depositó dos pequeños vehículos móviles en la superficie de un asteroide. Es la primera vez que se consigue algo así.


La Hayabusa 2 lleva varios meses aparcada en órbita alrededor de su objetivo, un pedrusco de alrededor de un kilómetro de diámetro llamado Ryugu. Para los japoneses, este nombre tiene resonancias mitológicas: Es el nombre del mítico palacio submarino del dios del mar, cuyas paredes están hechas de coral. Atentos hasta el último detalle, los técnicos han cambiado el color de fondo del escudo de la misión: del azul original al rojo coral.


La sonda orbita a unos 20 kilómetros del asteroide, una distancia perfecta para ofrecer detalladas vistas. El viernes los técnicos le ordenaron descender hasta solo cincuenta metros del suelo, soltar sus dos rovers en caída libre y volver a elevarse.


Ambos artefactos, gemelos, reciben el nombre de Minerva 2. El primero que llevaba ese nombre iba a bordo de la sonda anterior y debía aterrizar en el asteroide Itokawa, hace de eso 13 años. Por desgracia, falló la puntería y el aparatito erró el blanco y se perdió en el espacio.


Las nuevas sondas Minerva tienen el aspecto y tamaño de unas latas de conserva cilíndricas cubiertas de células fotoeléctricas para alimentar a sus equipos (principalmente, cámaras de televisión y medidores de temperatura). No necesitan paracaídas ni sistema de frenado. ¿Para qué? La gravedad de Ryugu es tan débil que les llevó un cuarto de hora recorrer los cincuenta metros. Durante su caída aún tuvieron tiempo de fotografiar la nave nodriza, que remontaba el vuelo. La imagen aparece movida, no por el movimiento del Hayabusa 2, sino porque los rovers iban girando sobre sí mismos.


Al llegar al suelo, ambos artefactos rebotaron y acabaron descansando a pocos metros de distancia uno de otro. No tienen ruedas ni patas, pero pueden desplazarse; por eso se califican de rovers. En su interior llevan un contrapeso accionado por un motor eléctrico. Cuando este gira, se desequilibran y dan una pequeña voltereta. Así, golpe a golpe, pueden ir de un lugar a otro. Eso sí, sin prisa.


La sonda todavía dispone de tres rovers más, de los que se desprenderá en las próximas semanas. El mayor, de construcción alemana, va provisto de equipos que analizan la composición química del suelo.


Para poder acceder a capas más profundas, que jamás han sido alteradas por la radiación solar, el Hayabusa 2 lleva a bordo una bala de cobre de un par de kilos de peso. Llegado el momento, la disparará contra el suelo, donde impactará a más de 2 kilómetros por segundo. El choque deberá poner al descubierto rocas prístinas… y también proyectar al espacio una gran nube de fragmentos. De hecho, se ha programado una maniobra para que la sonda, una vez eyectado el proyectil, busque refugio rápidamente al otro lado del asteroide para evitar el impacto de esa metralla cósmica.


Por último, la sonda descenderá una vez más hasta rozar el suelo con uno de sus sensores. Otro proyectil —esta vez mucho más pequeño— hará saltar esquirlas que serán recogidas por el propio dispositivo e introducidas en una pequeña cápsula. Luego, el Hayabusa 2 emprenderá regreso a la Tierra adonde, si todo va bien, deberá llegar el año 2020. La cápsula caerá con paracaídas en los desiertos de Australia, donde los técnicos japoneses estarán esperando su llegada.
Rafael Clemente es ingeniero industrial y fue el fundador y primer director del Museu de la Ciència de Barcelona (actual CosmoCaixa).

24 SEP 2018 - 18:35 CEST

 

Satélite equipado con láser medirá espesor de capas de hielo polar vulnerables al cambio climático


La misión ayudará a mejorar las previsiones sobre el aumento del nivel del mar, explican científicos

 

La misión Ice, Cloud and Land Elevation Satellite-2 (IceSat-2), de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (Nasa), se prepara desde el sábado para medir la altura cambiante del hielo de la Tierra.

El satélite con el láser espacial más avanzado de la Nasa fue lanzado el sábado en una misión para medir la pérdida de hielo en la Tierra y mejorar las previsiones sobre el aumento del nivel del mar por el calentamiento global.


La nave, lanzada el pasado sábado, llevó un único instrumento, el sistema de altímetro láser topográfico avanzado (Atlas), que medirá el volumen de las capas de hielo, glaciares, masa helada marina y vegetación.


Atlas se activará aproximadamente dos semanas después de que el equipo de operaciones de la misión complete las pruebas iniciales de la nave espacial.


Para nosotros la parte más anticipada de la misión comienza cuando activamos el láser y obtenemos nuestros primeros datos, señaló Thorsten Markus, científico del proyecto IceSat-2.
En opinión de Thomas Wagner, investigador del programa de criosfera de la Nasa, las nuevas tecnologías de observación de IceSat-2 mejorarán nuestro conocimiento de cómo las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida contribuyen al aumento del nivel del mar.


De igual manera, añadió, nos ayudarán a entender la conexión de la pérdida de hielo marino con el sistema global.


Envuelto en la oscuridad antes del amanecer, el IceSat-2, de media tonelada y un valor de mil millones de dólares, fue lanzado a bordo de un cohete Delta II desde la base de la Fuerza Aérea Vandenberg en California a las 6:02 horas locales (13H02 GMT).


“El IceSat-2 explorará las capas de hielo polar de nuestro planeta en constante cambio”, agregó.


El lanzamiento marca el final de casi una década sin que la Nasa tuviera un instrumento en órbita para medir la superficie de la capa de hielo en todo el mundo.


La anterior misión, el IceSat, se lanzó en 2003 y finalizó su trabajo en 2009.


Considerada excepcionalmente importante para la ciencia, la nueva misión ayudará a mejorar las previsiones del aumento del nivel del mar, según Richard Slonaker, ejecutivo del programa IceSat-2.


Revelación de detalles sin precedente


El satélite debería revelar detalles sin precedente sobre el actual espesor del hielo en las regiones polares, vulnerables al calentamiento global.


La mediciones serán extremadamente precisas, con un margen de error inferior al grosor de un lápiz, precisó Kelly Brunt, del equipo.


La misión anterior permitió a los científicos saber que la capa helada estaba adelgazando y que el hielo desaparecía de las zonas costeras de la Antártida y Groenlandia.


En ese periodo, la misión de un avión, llamada Operation IceBridge, valoró sobre el Ártico y la Antártida tomando medidas de altura y documentando el cambio en el hielo, afirmó la Nasa. Pero se necesita urgentemente una actualización.


La dependencia de la humanidad en combustibles fósiles como fuente de energía significa que la acumulación de gases que producen el calentamiento global continuará.


La temperatura global promedio está creciendo: cuatro de los años más calurosos en los tiempos modernos se han registrado entre 2014 y 2017.


Este calentamiento provoca que la capa de hielo se reduzca en el Ártico y Groenlandia, y a su vez eleva el nivel del mar, una amenaza para cientos de millones de personas residentes en las costas.


El IceSat-2 debería ayudar a los científicos a entender en qué medida el hielo que se derrite está elevando el nivel del mar.
Vamos a ser capaces de ver específicamente cómo el hielo cambia en el curso de un año, afirmó Wagne.

La relatividad también funciona cerca de un agujero negro

26 años de observaciones de una estrella que orbita el centro de la Vía Láctea culminan con la confirmación de la teoría de Einstein en condiciones extremas.

 

En el Universo las distancias son tan grandes y hay tanto que ver y medir que observarlo requiere mucha paciencia, la que han tenido los astrofísicos del Observatorio Europeo Austral (ESO) con su campaña de observación de una estrella durante 26 años. El premio era atractivo, sin embargo, porque se trataba de confirmar que se cumple la teoría de la relatividad general en condiciones extremas, las que imperan en las cercanías de un agujero negro.

Con los telescopios de ESO en Chile el astrónomo alemán Reinhard Genzel y su equipo han seguido el camino de la estrella S2 en su órbita, muy elíptica y con un periodo de 16 años, alrededor del agujero negro supermasivo situado en el centro de la Vía Láctea, que tiene una masa de casi cuatro millones de veces la del Sol. La estrella, como muchas otras, está siendo atraída por el gigantesco sumidero y llega a alcanzar velocidades superiores a los 25 millones de kilómetros por hora, casi un 3% de la velocidad de la luz, y a acercarse a solo cuatro veces la distancia que separa a Neptuno del Sol.

Este año, los astrónomos disponían de un nuevo y avanzado instrumento, llamado Gravity, con el que observaron el pasado mes de mayo la estrella durante su máxima aproximación al agujero negro, atravesando el fortísimo campo gravitatorio que lo rodea. Lo que no habían conseguido hace 16 años lo han conseguido ahora, gracias a la tecnología que combina los cuatro grandes telescopios VLT para hacerlos funcionar como uno solo mucho mayor. Han detectado el efecto relativista que se conoce como corrimiento al rojo gravitatorio en el espectro de la luz de la estrella captada desde la Tierra durante la máxima aproximación y han comprobado que no se adapta al modelo de Newton ni a ningún otro modelo, explica el numeroso equipo científico en los resultados publicados en la revisa Astronomy and Astrophysics. Es la curvatura del espacio-tiempo que predijo Einstein y la primera vez que se confirma la relatividad general en las cercanías de un agujero negro.

“Es la segunda vez que observamos el acercamiento de S2 al agujero negro del centro galáctico”, explica Genzel, “pero esta vez pudimos observarla con mucho más detalle. Nos hemos preparado intensamente durante años para este acontecimiento porque queríamos aprovechar lo más posible esta oportunidad única para observar los efectos relativistas”.

El agujero negro galáctico, el más cercano a nosotros, es ahora un laboratorio para los científicos, que permite probar las ecuaciones de la relatividad general en circunstancias extremas que Einstein probablemente nunca imaginó. “En el Sistema Solar solo podemos probar las leyes de la física ahora y bajo ciertas circunstancias. Es muy importante para la astronomía comprobar que las leyes de la física siguen siendo válidas donde los campos gravitatorios son mucho mayores” dice Françoise Delplancke, directora de ingeniería en ESO.

Por su parte, el astrofísico español Xavier Barcons, director de ESO, recuerda que la organización ha trabajado con Genzel durante más de 25 años y señala que ha representado todo un desafío desarrollar los instrumentos necesarios para tomar estas sutiles medidas e instalarlos en el VLT en Paranal.

La estrella S2 terminará su vida engullida por un agujero negro como otra cuya destrucción ha conseguido captar otro numeroso equipo de astrofísicos, codirigido por el español Miguel Pérez Torres, del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA).

Un segundo agujero negro supermasivo es el causante de esta destrucción, que dio lugar a un chorro de materia que viajaba a un cuarto de la velocidad de la luz y cuyas emisiones fueron captadas por varios telescopios, algunos en las Islas Canarias. En este caso casi todo (las galaxias y el agujero negro) es más grande y está más lejos que en el anterior trabajo pero también es una primicia. Como dice Pérez Torres, “nunca antes hemos podido observar directamente la formación y evolución de un chorro debido a una muerte estelar de este tipo”, aunque sí se habían detectado unos pocos de estos fenómenos. La detección se publica en la revista Science y es el producto de casi 10 años de observaciones. Lo dicho, hace falta mucha paciencia para conocer el Universo.

MADRID
07/08/2018 08:39 Actualizado: 07/08/2018 08:39
Por MALEN RUIZ DE ELVIRA

Jueves, 05 Julio 2018 07:53

Un diálogo con Freud

Un diálogo con Freud

A través de una confrontación imaginaria que editó en forma de libro, el prestigioso psiquiatra y psicoanalista traza de manera original los fundamentos de la teoría freudiana. En una entrevista a PáginaI12, explica sus acuerdos y desacuerdos con aquellos postulados.

El prestigioso psiquiatra y psicoanalista Ricardo Avenburg ha logrado conversar con Sigmund Freud. No es que haya pasado el centenario de vida sino que, obviamente, lo hizo de manera imaginaria en Conversaciones con Freud (Ediciones Biebel), donde dialoga, relata y confronta su manera de entender el psicoanálisis con el creador de la teoría que revolucionó las formas tradicionales de la psicoterapia en plena era victoriana. En algunos casos hay acuerdo, en otros, diferencias, pero por sobre todo Avenburg establece un recorrido que le permite trazar los fundamentos de la teoría freudiana de una manera original, donde se notan las influencias que Melanie Klein tuvo en su estudio del psicoanálisis. Avenburg recopila en su libro un análisis de la muerte en el Yo y el Ello, comenta sobre el humor y cómo lo conceptualizó Freud, “dialoga” con Freud acerca del tema del progreso en la espiritualidad en “Moisés y el monoteísmo”, evalúa los textos “Dinámica de la transferencia” y “Un teoría sexual” cien años después, vuelve a dialogar con Freud tomando como eje “Más allá del principio del placer” y también conversa con el padre del psicoanálisis tomando como base “El problema económico del Masoquismo”.

Claro que ese no es el único libro sobre Freud que escribió Avenburg. En Conversando con los maestros y en Nuevos diálogos y reflexiones sobre psicoanálisis (ambos también de Ediciones Biebel) le dedica unos capítulos a Freud. En el primero de ellos, utiliza el mismo método de simulación de una conversación en torno a “Análisis terminable e interminable” y “El malestar en la cultura”. En Nuevos diálogos..., Avenburg pone el foco en en las definiciones del término “libido” en la obra de Freud, y recupera una ponencia en un congreso titulada “El legado de Freud a 150 años de su nacimiento”, además de explicar cómo entiende él mismo el tratamiento psicoanalítico. Avenburg es miembro titular de la Asociación Psicoanalítica Internacional, fue miembro fundador de la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires y de la Sociedad Psicoanalítica del Sur. En el ámbito de la docencia ejerció como profesor titular interino de la cátedra Teoría Psicoanalítica: Freud, en la Facultad de Filosofía de la UBA y fue profesor de Psicoterapia del Instituto de Psicoterapia de Gotemburgo (Suecia). ¿Es difícil definir a Freud? “Yo creo que es difícil definir a todo ese tipo de creadores que no bajan línea sino que escriben mientras piensan. Eso pasa con Freud, Kant, Hegel, Aristóteles. Son creadores vivos”, reconoce Avenburg en la entrevista con PáginaI12. “Yo lo sigo leyendo. Lo leí primero en castellano, después vino la edición inglesa, después aprendí alemán y lo leí en ese idioma. O sea, lo leí muchas veces. Y me siguen sorprendiendo las cosas que dice. Un término alemán lo dice en varios sentidos. Entonces, hay que ver el sentido que uno va a tomar para entenderlo”, agrega el psiquiatra y psicoanalista.


–¿Escribir y dialogar con Freud de manera imaginaria es una forma de hacer autoanálisis?


–Yo hago autoanálisis. En general, los sueños hoy no se trabajan como los trabajaba Freud. Hoy se tiende a tomar el contenido manifiesto e interpretar directamente. Freud decía que eso no se hacía: hay que repartir parte por parte, deshacer el argumento, tomar cada detalle, pedir las sucesiones. Esto se podía hacer más cuando se trabajaba todos los días. Eran cinco o seis sesiones semanales. Igual, no se pierde mucho tampoco porque si el inconsciente surge lo va a hacer de ahí o de otro lado. Pero yo, en mi autoanálisis, todos los días pongo algún detalle: “Este me contestó tal cosa”, “¿Y este qué cara tenía?”, “¿Y esta cara qué me recuerda?”. Empieza así el autoanálisis.


–¿Mantener sus diferencias con los escritos de Freud le permitió, de algún modo, desacralizar su teoría para que no se convierta en un dogma?


–Cuando uno conoce a una persona nueva, le gusta y se enamora. Pero eso no es un dogma. Es amor. Pero el objeto de amor no tiene por qué ser sagrado. Sagrado es el Superyó. El objeto de amor es un objeto directo y se puede jugar con él. Cuando ya era un analista formado y había supervisado con todos los kleinianos, en un momento dado sentí que era un poco cerrado para mí. Sin embargo, traté de meterme a ver qué decía y se me abrió un mundo. Se me conectó con el mundo de la cultura musical y con toda mi historia adolescente y fue un gran descubrimiento.


–¿Cree que en los tiempos actuales se puede hablar de crisis del psicoanálisis o sigue teniendo el predominio por sobre otros métodos clínicos?


–Es muy difícil definir hoy al psicoanálisis. Si uno ve, por ejemplo, escritos actuales, palabras como “represión” y “censura” casi no existen. Y son palabras esenciales en Freud. ¿Es o no es psicoanálisis? No sé. Como me gusta Platón, soy partidario del diálogo y no de la guerra. Entonces, alguien me dice algo y lo discutimos. Platón decía que toda disputa es una guerra y que toda discusión es un intercambio de ideas. Entonces, prefiero la discusión y no la disputa.


–¿Cuál es el objetivo que usted se plantea en relación al analizando cuando termina una sesión?


–Básicamente, el objetivo es que el paciente no sufra, que se sienta mejor. Hay mucha gente que viene, sobre todo de mi edad (yo tengo 85 años), que no lo hace por un síntoma determinado sino para tener un lugar de interlocución. Podemos hablar, pero hay cosas que uno no puede hablar con otra gente, necesita tener un lugar donde poder hacerlo. Y creo que esa es la función.


–¿No hay un concepto absoluto para definir el fin de análisis?


–Para mí, no. Es el paciente el que lo decide, a menos que sea un paciente que esté por suicidarse, pero eso ya no sería fin de análisis y en ese caso hay que internarlo. Pero, en general, si un paciente está bien, lo hablamos. Si quiere terminar sin hablar también puede. Charlamos sobre por qué piensa así, qué le gustaría lograr en la vida sin análisis. Y sabe que tiene las puertas abiertas para cuando quiera volver.


–Esto usted lo dice en términos de logros porque también puede estar operando la reacción terapéutica negativa.


–Sí. En ese caso, puedo ejemplificar con el suicidio: muchos suicidios aparecen cuando el paciente está mejorando de la depresión.


–Usted menciona el suicidio y en un pasaje señala que aun el suicidio se acompaña o se realiza en función de una fantasía realizadora de deseos.


–Lo que más yo veo es intolerancia a la vida. Por lo tanto, el deseo sería la búsqueda de la muerte como una vida mejor.


–¿En ese caso el paciente sabe que se mata pero no sabe que se va a morir?


–Inconscientemente, sí.


–A veces, se tiende a pensar erróneamente que el analista sabe cosas del paciente que el propio paciente no sabe de sí mismo. ¿Esto se debe a una mala interpretación de lo que significa el inconsciente?


–Uno tiene hipótesis acerca del paciente. Lo contestaría con la filosofía de Sócrates: sólo sé que nada sé. Por lo tanto, tengo que averiguar. Tengo una hipótesis de que el paciente apunta para determinada cosa, pero tenemos que ir descubriéndolo juntos. Por ejemplo, tomo un caso extremo: un paciente grande que ya venía con su adicción a la cocaína desde hace cuarenta años. Uno tiene cierta idea de qué pudo haber pasado al principio, pero recién empiezo a hablar de la droga cuando el paciente lo trae como conflicto. El paciente venía a mi consultorio a tomar cocaína. Un problema. No le decía nada porque cuanto más uno habla, parece una acusación y peor es. Tuve varios pacientes adolescentes y esta persona grande. Y el tema es cuando entra en conflicto consigo mismo. Es ahí donde se empieza a trabajar. En la primera clasificación de la OMS se señaló: “Tenemos que poner un diagnóstico para que los psiquiatras nos entendamos de qué estamos hablando. Cada grupo puede tener su propio dialecto, pero tenemos que tener una idea más común, pero no confundamos los nombres que ponemos con los pacientes”. Y eso es lo que pasa muchas veces: “Este es un paciente de tal cosa”. En general, yo cuando empiezo no sé nada, no hago un diagnóstico, trato de ubicarme, cómo está funcionando el yo, si no está funcionando el yo, si tiene un delirio o si no lo tiene. Surge solo, espontáneamente.


–¿Cómo definiría desde el psicoanálisis la relación entre la angustia y la muerte que señala Freud?


–La muerte es un concepto abstracto de contenido negativo. Hay una doble negación: es abstracto (no es concreto), pero de contenido negativo. Por lo tanto, para cada uno la muerte tiene un contenido determinado: “Para mí, la muerte es ir al cielo”, “Para mí, la muerte es estar enterrado”. La angustia básicamente tiene distintos niveles: primero cuando el bebé nace tiene la tensión de necesidad y angustia hasta que se satisface. Está la angustia de nacimiento, después está la angustia de pérdida del objeto, cuando recién el chico empieza de diferencia yo de No yo. Se puede notar. Cuando hay un bebé de tres días, uno puede caminar. Si está durmiendo, está durmiendo. Si el bebé tiene un año, uno ya tiene que cuidarse porque el bebé lo va a escuchar (pérdida de objeto). Después, viene la angustia de castración que termina con la censura. Eso queda reprimido, el totemismo. Y después viene el miedo al Superyó. Y la muerte está metida ahí. Yo creo que es importante analizar cómo cada uno vive la muerte.


–¿Por qué considera que el Ideal del Yo “nos impone una deuda eterna”? ¿Y cómo se puede trabajar en análisis el hecho de no poder alcanzar el ideal?


–El Ideal del Yo es la expresión del Superyó. Son casi sinónimos. Superyó es lo que no se puede. Y el Ideal es que “tenés que llegar ahí”. El “tengo que” tengo que sacármelo de encima. Hoy no sé si existen pensadores como Freud, Kant, Marx, Hegel. Porque hoy todo hay que hacerlo más rápido. El tema de la velocidad y la tecnología está jugando y dominando mucho al mundo. Yo creo que la creatividad es atemporal. Uno tiene que empezar a ser como si fuera infinito y reencontrarse con su propia temporalidad, que es lo que tuvo Freud y esos pensadores. Y también Aristóteles.

–Usted disiente con Freud en la definición de “cultura”. Dice: “Si cultura es la modificación de la naturaleza necesaria para la supervivencia del individuo y de la especie, no hay ser vivo, ni siquiera vegetal que no construye su propia cultura”. ¿Cómo es eso?


–Cultura viene de cultivo. Entonces, ¿qué es lo que cultiva el hombre? Su cultura es lo que construye. Por supuesto que en el hombre la construcción es infinita. En ese sentido, la riqueza del ser humano es la complejidad del lenguaje. Ahora, yo creo que somos el animal más rico del mundo en un sentido y el más estúpido en otro. Somos las dos cosas. Sándor Ferenczi habla que al principio la vida surge en el agua, pero después hubo sequías y muchas especies murieron, pero otras se fueron acomodando y creando condiciones para poder seguir viviendo. Y esa es la cultura. Y son millones de años. Por lo tanto, no es cualquier cosa.

Wikipedia cierra en protesta por la reforma de la ley de derechos de autor en la Unión Europea

La enciclopedia digital mantendrá bloqueados sus contenidos hasta mañana a las doce del mediodía, cuando el texto se votará en el Parlamento Europeo

Estrasburgo / Madrid 4 JUL 2018 - 08:20 COT

La propuesta de reforma de la directiva europea sobre derechos de autor, que se votará mañana, 5 de julio, a las doce del mediodía en el Parlamento Europeo, ha sido recibida con hostilidad por la Fundación Wikimedia, organización sin ánimo de lucro que promueve la enciclopedia digital Wikipedia. Como protesta ante ella, de hecho, ha anunciado en un comunicado que su portal de contenidos permanecerá cerrado a lo largo de todo el miércoles y hasta la hora de la votación. La propuesta, más en general, ha desatado polémicas feroces que trascienden el Parlamento Europeo: asociaciones de creadores, discográficas, colosos digitales como Google o Facebook, activistas de la libertad en Internet, académicos o gurús llevan meses defendiendo sus argumentos a favor o en contra de la reforma, y atacando sin piedad el bando contrario. Todo, con tal de condicionar el incierto voto de mañana jueves en Estrasburgo. 

La comunidad española de Wikipedia afirma en su comunicado que esta propuesta, de aprobarse, "dañaría significativamente la Internet abierta que hoy conocemos", al "amenazar la libertad en línea e imponer nuevos filtros, barreras y restricciones para acceder a la web". Aseguran que, de aprobarse en su versión actual, esta iniciativa provocaría que "acciones como compartir una noticia en redes sociales o acceder a ella a través de un motor de búsqueda se harían más complicadas en Internet", y que incluso "la propia Wikipedia estaría en riesgo".


Dicha reforma ha generado grandes controversias en torno a dos artículos de la directiva, el 11 y el 13, los cuales gestionan cuestiones como el derecho de los editores de medios a ser pagados cuando se emplean fragmentos de sus publicaciones y la creación de un filtro frente a la agregación de contenidos que violen los derechos de autor. Más consenso parece reinar sobre los artículos 14, 15 y 16, que refuerzan a los autores frente a los intermediarios que gestionan sus obras (como productores audiovisuales, discográficas o editores): la UE pide más transparencia, una retribución más justa para los creadores y proporciona a estos más facilidad para llegar a un arbitraje o retirar los derechos de explotación en el caso de no estar conforme con la gestión del intermediario.


Los principales eurodiputados responsables de la iniciativa han asegurado hoy en una rueda de prensa que "Wikipedia se equivoca, pues esta propuesta tan solo afectaría a páginas web con propósito comercial". De todos modos, la edición francesa y la italiana de la enciclopedia digital también han cerrado temporalmente a modo de protesta.


Pero la iniciativa tiene también detractores en la Cámara europea. "Esta normativa no comprende en absoluto internet. Si hasta la Wikipedia decide cerrar, algo que no hace a menudo, por no decir nunca, significa que algo importante está en riesgo", ha comentado Julia Reda, eurodiputada del Partido Pirata. Además, ha añadido, esto es un incordio para los eurodiputados: "Todos la usamos mucho".


 Se salvan los memes: el Parlamento Europeo vota contra la directiva de Copyright

El Parlamento Europeo rechaza la Directiva con la que se pretendía limitar el uso de materiales con copyright en internet.

 

 Por: REDACCIÓN EL SALTO

2018-07-05 12:13:00


Han movilizado a figuras como Tim Berners-Lee, uno de los creadores de internet, al equipo de Wikipedia o al autor Neil Gaiman. Y han ganado. Pasadas las 12 del mediodía, el pleno del Parlamento Europeo ha rechazado el mandato sobre la Directiva del Copyright propuesta por el comité de Asuntos Jurídicos y su polémico artículo 13. Un artículo que, según el comité 

“obliga a los proveedores de servicios de la sociedad de información que almacenan y dan acceso a grandes cantidades de obras y otras prestaciones cargadas por sus usuarios a tomar medidas adecuadas y proporcionadas para garantizar el funcionamiento de los acuerdos celebrados con titulares de los derechos y para impedir la disponibilidad en sus servicios de contenidos identificados por los titulares de derechos en colaboración con los proveedores de servicios”.


Tras una campaña digital basada en la defensa de la libertad de expresión, la directiva, que suponía el principio del fin de uso de fotos, audios y vídeos con copyright para la mezcla, remezcla y tuneado, queda rechazada con 318 votos en contra y 278 a favor.


Además del citado artículo 13, también se ha rechazado el 11, la llamada "link tax", cuya intención era “proteger a las publicaciones de prensa en lo relativo a los usos digitales”, pero que, según sus detractores, puede suponer una serie cortapisa a enlaces a prensa en páginas como Wikipedia. Esta enciclopedia ha llevado a cabo una campaña contra la directiva y a favor de un "debate más amplio" entre la ciudadanía.

En concreto, se votaba el llamado uploadfilter —filtro para los materiales subidos a la web—, un “embudo” digital por el que los creadores de contenidos tendrían la potestad de eliminar contenidos que utilizasen otros contenidos con licencias restrictivas. El mecanismo sería automático, lo que, denuncian los grupos que han votado que no a la directiva, daría luggar a una censura previa de contenidos digitales.

La votación de hoy supone que el Parlamento reenvía la propuesta a los ponentes iniciales, que tendrán que redactar un nuevo texto que volverá a a ser estudiado y votado por el Parlamento en el mes de septiembre. Los colectivos de defensa de Internet han celebrado la noticia pero instan a mantenerse alerta ante las votaciones del próximo otoño. Más de 850.000 personas han instado a los diputados del Europarlamento ha votar en contra durante la sesión de hoy.

 

Publicado enSociedad
Renovarán la casa del Gran Colisionador de Hadrones para mayor eficiencia

En el CERN trabajan en cables e imanes potentes para generar campos magnéticos más intensos

Ginebra

Pronto habrá excavadoras en la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN). El objetivo es aumentar el rendimiento del Gran Colisionador de Hadrones (GCH), en el que los científicos hacen chocar protones a gran velocidad para descubrir secretos del universo.

Este enorme acelerador de partículas se encuentra en un túnel circular de 27 kilómetros, localizado a 100 metros bajo tierra entre Suiza y Francia, a las afueras de Ginebra.

Mañana comienza el proyecto de Alta Luminosidad del GCH, con el que se aumentará el número de colisiones de protones por segundo.

Se tendrán que hacer reformas en el túnel –entre otras cosas– con una inversión de casi mil millones de euros. Por el GCH circulan haces de protones en dos direcciones a una enorme velocidad: cada uno da unas 11 mil vueltas por segundo.

Los investigadores hacen que colisionen en unos puntos determinados, en los que hay instaladas grandes máquinas que detectan esos choques. Así simulan los primeros instantes del big bang para intentar detectar partículas elementales desconocidas que aclaren los misterios como la materia oscura.

Actualmente se producen mil millones de colisiones por segundo, pero los científicos quieren llegar a 5 mil millones. Para lograrlo, por un lado hay que hacer circular más protones. Por otro, los choques deben enfocarse en un espacio mucho menor: ocho micrómetros en lugar de los 16 actuales.

Así aumentan las posibilidades de colisión. En 2025 el acelerador tendrá imanes mucho más potentes y se pondrán a circular más partículas, pero antes hay que excavar y ampliar el túnel.

"Es como renovar una casa. Se pone una nueva calefacción, que es más eficiente, pero para calentar más se necesita más madera y mayores almacenes", explicó el vicedirector del proyecto, Oliver Brüning. Pero en el caso del CERN los retos son inmensos: los físicos tienen planes tan ambiciosos que gran parte del material que se necesita no existe todavía, hay que inventarlo. Muchos de esos trabajos preparatorios se llevan a cabo en una nave en Prévesin, en la frontera franco-suiza.

El pabellón se parece mucho a cualquier taller industrial, con bobinas de cable, tubos, cilindros metálicos, bancos de trabajo, prensas, tornillos y llaves inglesas de todos los tamaños. En las paredes cuelgan planos y los empleados taladran, miden, prueban y ajustan.

Los nuevos cables e imanes tendrán que ser más potentes que los actuales; deben generar campos magnéticos mucho más intensos, así que los ingenieros del CERN tienen que crear cables que puedan soportarlos. Para llevar la electricidad están creando unos de ellos con nuevos materiales, como boruro de magnesio, que es superconductor incluso a elevadas temperaturas.

De esa forma se puede reducir el consumo energético de los imanes, algo que "también es interesante para la industria", explicó Brüning.

Muchos descubrimientos del CERN están presentes en la vida cotidiana, como componentes de teléfonos celulares o procesos de diagnóstico médico, como la tomografía computarizada y, por supuesto, la Internet.

Los trabajos en el túnel sólo pueden hacerse mientras el GCH está parado, ya que las vibraciones de los taladros perjudicarían el trabajo de los sensibles instrumentos. Por lo que comenzarán en la superficie, ya que será desconectado en diciembre para una pausa de dos años.

En 2021 se reiniciará y en 2025 se instalarán cables, imanes e instrumentos que lo convertirán en un equipo de nueva generación.

Viernes, 08 Junio 2018 06:22

Las abejas saben contar desde cero

Las abejas saben contar desde cero

Por primera vez un insecto demuestra entender el valor numérico de ‘nada’


Muchos animales saben contar. Mejor dicho, muchos animales saben ordenar mentalmente cantidades diferentes, por ejemplo de comida o de otros animales con los que compiten. Su supervivencia depende de ello. Los chimpancés, en algunos casos, hacen estos cálculos más rápido que las personas. Pero son pocos los animales que empiezan a contar desde cero, o sea, los que entienden que nada tiene un valor numérico por debajo de la unidad. Al menos eso piensan los científicos, que hasta ahora solo habían identificado esta habilidad en delfines, loros, simios y en humanos mayores de cuatro años. Un estudio publicado hoy en Science demuestra que las abejas se suman a este selecto grupo.


Para poner a prueba a los insectos, varios investigadores de Australia y Francia entrenaron a dos grupos de abejas. Sobre una pantalla rotatoria, los científicos colocaron parejas de cartas blancas estampadas con dos, tres, cuatro o cinco figuras geométricas negras —como naipes—. En un grupo, las abejas recibieron una recompensa dulce al posarse sobre las cartas con el mayor número de figuras. En el otro, la recompensa estaba asociada al valor menor. Cuando los animales aprendieron las reglas del juego, los científicos introdujeron dos elementos nuevos: el naipe en blanco (cero) y el naipe de una sola figura geométrica (uno). Las abejas entrenadas para buscar los valores más pequeños fueron capaces de extrapolar la regla y volar hacia el naipe vacío en lugar del naipe con la figura.

“Demuestran comprensión de que el conjunto vacío es más pequeño que el uno, lo cual es difícil para otros animales”, escriben los autores en Science, aludiendo a estudios previos con loros y chimpancés. En una ampliación del experimento, los insectos también escogieron el cero en lugar de los naipes con los que ya habían entrenado u otros con figuras geométricas nuevas.


La ejecución no fue perfecta; unas pocas abejas se equivocaron. Pero también a algunas personas se les dan mejor las matemáticas que a otras. Además, en algunos casos pueden entrar en conflicto distintas experiencias del entrenamiento. Por ejemplo, una abeja entrenada con naipes del dos al cinco está acostumbrada a ganar la recompensa siempre que salga el dos. Sin embargo, ante la nueva posibilidad de elegir entre el dos y el cero, la abeja tiene un dilema: está condicionada para buscar el valor más pequeño, pero su experiencia es que el dos siempre ha llevado recompensa. Los investigadores realmente pueden afirmar que estas abejas entienden el concepto del cero porque en su último experimento demostraron el llamado efecto distancia: los animales tenían menos problemas para identificar el cero como el valor más bajo cuanto más alto fuese el valor del segundo naipe.

“Me parece un estudio muy bien hecho y me ha fascinado leerlo”, afirma la psicóloga Rosa Rugani de la Universidad de Padua (Italia), que no participó en esta investigación. En 2015, Rugani y sus compañeros demostraron en la misma revista científica que los pollitos de gallina asocian valores numéricos pequeños con el lado izquierdo y grandes con el derecho. “Las abejas mostraron el efecto distancia, que es crucial para demostrar y poder hablar de competencia aritmética en los animales. Su ejecución es más precisa y más rápida cuando la distancia entre los valores es mayor”, explica: “Por ejemplo, es más fácil diferenciar un conjunto de nueve junto a uno de 100 que diferenciar un conjunto de nueve frente a uno de diez”.


El descubrimiento es particularmente emocionante porque, hasta la fecha, la comprensión del valor cero solo se había observado en animales vertebrados, separados de las abejas en el árbol de la vida hace 600 millones de años, observa el biólogo Andreas Nieder, de la Universidad de Tübingen (Alemania). Nieder, que no participó en el estudio pero firma un artículo de análisis adjunto en Science, también señala que el cerebro de la abeja apenas reúne un millón de neuronas, mientras que las personas tenemos unas 86.000 millones.


“Que un cerebro tan pequeño como el de las abejas pueda aprender el concepto de cero abre la posibilidad para que podamos entender cómo cerebros más grandes y complejos desarrollaron esta capacidad”, explica uno de los autores del estudio, Jair García, de la universidad RMIT en Melbourne (Australia). Según Caroline Strang, una experta en cognición de abejorros de Western University (Canadá) que no participó en esta investigación, los resultados demuestran la simplicidad del procesamiento aritmético, más que la inteligencia elevada de los insectos.


Rugani añade que este estudio apunta a la evolución convergente de la competencia aritmética, es decir, la aparición independiente de la misma cualidad en dos linajes muy distintos (como la evolución de las alas en las aves y en los insectos). De hecho, tanto ella como Strang creen probable que estas complejas habilidades matemáticas descubiertas en las abejas sean mucho más comunes de lo que pensamos, y tan solo haga falta que la ciencia ponga a prueba a más animales para descubrirlas en otros grupos. “Computamos cantidades para elegir las mejores fuentes de alimento, para evitar depredadores, para encontrar compañeros sociales… Los animales silvestres tienen que hacer esto constantemente, por eso creo que la competencia aritmética es tan común en el reino animal”, explica Rugani.

7 JUN 2018 - 13:08 COT

Jueves, 07 Junio 2018 08:35

¿Qué son las Ilustraciones?

¿Qué son las Ilustraciones?

La conocida revista de arte norteamericana Artforum me pidió un texto breve sobre el tema "¿Qué es la Ilustración?". Este es el título del famoso opúsculo de Immanuel Kant publicado en 1784, glosado desde entonces por muchos autores, incluso por Michel Foucault. La editora de la revista quería específicamente que yo abordara el tema a partir de mi propuesta de las epistemologías del Sur [1]. He aquí mi respuesta.


En 1966, uno de los intelectuales occidentales más innovadores del siglo XX, Pier Paolo Pasolini, escribió que a menudo somos prisioneros de palabras enfermas. Se refería a palabras que parecen plenas de sentido, pero que, de hecho, están desprovistas de él o, quizá más precisamente, palabras que poseen connotaciones vagas y misteriosas, pero que nos dejan muy inquietos, dada su apariencia de estabilidad y coherencia. Pasolini refiere tres palabras enfermas —cine, hombre y diálogo—, insistiendo en el hecho de que hay muchas más. Pienso que una de ellas es Ilustración. Foucault ya mostró que somos prisioneros de esta palabra. Sin embargo, en su obsesión con la idea de poder, no reconoció que los prisioneros nunca están totalmente encarcelados y que la resistencia nunca está determinada únicamente por las condiciones impuestas por el opresor. Al final, las conquistas revolucionarias de los protagonistas de la Ilustración europea nos muestran precisamente eso. Debemos entonces comenzar desde el punto en el que Foucault nos dejó. ¿Podemos curar esa palabra enferma? Lo dudo. No obstante, si hay una cura, será, sin duda, contra la voluntad del enfermo.


Si preguntamos a un budista qué es la Ilustración, podemos obtener una respuesta como la de Matthieu Ricard, un monje que vive en Nepal. Para Ricard, Ilustración implica:
Un estado de conocimiento o sabiduría perfectos, combinado con una compasión infinita. El conocimiento, en este caso, no significa simplemente la acumulación de datos o una descripción del mundo de los fenómenos hasta en los más finos detalles. La Ilustración es un entendimiento tanto del modo relativo de la existencia (la manera en la que las cosas se nos aparecen) como del modo último de la existencia (la verdadera naturaleza de estas mismas apariencias). Esto incluye nuestras propias mentes, además del mundo externo. Ese conocimiento es el antídoto básico contra la ignorancia y el sufrimiento. [2]


¿Hasta qué punto la Ilustración de Ricard es diferente de la de Kant, Locke o Diderot? Ambas concepciones implican una ruptura con el mundo tal y como nos es dado. Ambas exigen una lucha continua por la verdad y el conocimiento, puesto que su objetivo último equivale a una revolución —una revolución interior, en el caso de la Ilustración budista, y una revolución social y cultural, en el caso de la Ilustración europea—. ¿Existen continuidades entre esas rupturas, tan distantes en términos de sus génesis y de sus resultados? ¿Debemos considerar como dato adquirido que nos conocemos a nosotros mismos al conocer el mundo, conforme nos promete la Ilustración europea, o debemos partir del presupuesto de que conocemos el mundo una vez que nos conocemos a nosotros mismos, conforme la promesa de la Ilustración budista? ¿Cuál de los dos presupone la tarea más imposible? ¿Cuál de los dos acarrea más riesgos para los que no creen en sus promesas? Y, finalmente, ¿por qué cuestionar la Ilustración europea es aún hoy, más de dos siglos después de su formulación, más relevante y controvertido que cuestionar la Ilustración budista? ¿Será solo porque la mayoría de nosotros es ontológica, cultural y socialmente eurocéntrica y no budocéntrica?


La fuerza de la Ilustración europea se basa en dos demandas incondicionales: la búsqueda del conocimiento científico, entendido como la única forma verdadera de conocimiento y como fuente única de racionalidad; y el empeño en el sentido de vencer la "oscuridad", o sea, de desterrar todo lo que se considera no científico o irracional. La incondicionalidad de esas demandas tiene como premisa la incondicionalidad de las causas que las orientan. Y causas incondicionales conducen lógicamente a consecuencias incondicionalmente positivas. Aquí reside la fatal debilidad de esa fuerza tan extrema, su talón de Aquiles. Tomar como base una concepción única del conocimiento y de la racionalidad social exige que se sacrifique todo aquello que no le es conforme.


La naturaleza sacrificial de esta confianza reside en que la tolerancia y la fraternidad resultantes de la celebración de la libertad y de la autonomía contienen en sí la fatal incapacidad de distinguir coerción y servidumbre ante modos alternativos de ser libre o autónomo. Ambos son concebidos como enemigos de la libertad y de la autonomía y, lógicamente, tratados con despiadada intolerancia y violencia. Es ese el impulso atávico que subyace a la construcción ilustrada de la humanidad “universal” y lo impulsa a sacrificar algunos humanos, suprimiéndolos de la categoría de humano, como el antiguo chivo expiatorio abandonado en el desierto. Ello explica la razón por la cual los derechos humanos pueden ser violados en nombre de los derechos humanos, la democracia puede ser destruida en nombre de la democracia y la muerte puede ser celebrada en nombre de la vida. Aquello que convierte la Ilustración europea en tan fatalmente relevante y tan necesitada de constante revaloración es el hecho de que, contrariamente a otros proyectos ilustrados (como el budista), el poder de imponer sus ideas a los otros no se rige, él mismo, por esas ideas y sí por el designio de prevalecer, si es necesario a través de una imposición violenta, sobre aquellos que no creen en tales ideas ilustradas o se ven fatalmente afectados por las consecuencias de su implementación en la vida económica, social, cultural y política.


La naturaleza sacrificial de la Ilustración europea se manifiesta en la forma como razona sin razonabilidad, en el modo en que presenta las opciones que rechaza o los caminos que no elige como prueba de la inexistencia de otras vías, en la forma como justifica resultados catastróficos como daños colaterales inevitables. Estas operaciones trazan una línea abisal entre, por un lado, la luz fuerte de las buenas causas y de las formas iluminadas de organización social y, por otro, la oscuridad profunda de las alternativas silenciadas y de las consecuencias destructivas. Históricamente, el capitalismo, el colonialismo y el patriarcado son las fuerzas principales que han sustentado la frontera abisal entre seres totalmente humanos, que merecen la vida plena, y criaturas subhumanas descartables.


Esa línea abisal es una línea epistémica. Por eso, la justicia social exige justicia cognitiva y la justicia cognitiva exige que se reconozca que la disputa entre la ciencia, por un lado, y la filosofía y la teología, por otro, es un conflicto que se encuadra de manera confortable en el ámbito de la epistemología ilustrada. Lo que necesitamos entender es el hecho de que estos modos de conocimiento se oponen colectivamente a formas de pensamiento y sabidurías ajenas al paradigma occidental. Lo colonial propiamente dicho podría definirse en términos de esa terra incognita epistemológica. Como observó Locke de forma muy reveladora: “en el principio, todo el mundo era América”. Lejos de representar la superación universal del “estado de la naturaleza” por la sociedad civil, lo que la Ilustración hizo fue crear el estado de naturaleza, consignándole amplias extensiones de humanidad y vastos conjuntos de conocimientos. La cartografía, en tanto disciplina, inscribió una demarcación precisa entre la metrópoli civilizada y las distantes tierras salvajes (americanas, africanas, oceánicas). Ese mundo “natural”, en la lógica geo-temporal lockiana, se convirtió también en una historia “natural”. La contemporaneidad y la simultaneidad de los mundos del Otro colonial se trasmutaron en una especie de pasado dentro del presente.


Para llegar al tipo de pensamiento posabisal capaz de trascender completamente la oposición binaria metropolitano/colonial, es necesario librar una batalla que excede parámetros epistémicos. El poder hegemónico solamente se puede confrontar a través de las luchas de aquellos grupos sociales que han sido sistemáticamente maltratados y privados de la posibilidad y del derecho de representar el mundo como suyo. Sus conocimientos, nacidos en luchas anticapitalistas, anticoloniales y antipatriarcales, constituyen aquello que denomino epistemologías del Sur. Tales luchas no se rigen por principios antiilustrados (la opción conservadora, de derecha), pero crean condiciones para que sea posible una conversación entre diferentes proyectos de Ilustración, una ecología de ideales ilustrados.


Los conocimientos nacidos en las luchas apuntan hacia la razonabilidad (intercambio de razones) y no hacia la racionalidad unilateralmente impuesta, y parten de las consecuencias en lugar de partir de las causas. La noción de causa en cuanto objeto privilegiado de conocimiento –la idea de que nuestra tarea consiste en ir cada vez más al fondo hasta llegar, finalmente, a los fundamentos epistemológicos u ontológicos, la causa sui o causa sin causa– es ella misma un artefacto de la modernidad occidental. Para los oprimidos, una epistemología a partir de las consecuencias vuelve legible la experiencia y posible la justicia. Solo así las ruinas pueden convertirse en semillas.

Notas
[1] Véase, Santos, B. S., Justicia entre saberes: epistemologías del Sur contra el epistemicidio, Morata, Madrid, 2017. Y también Santos, B. S., The End of the Cognitive Empire: The Coming of Age of the Epistemologies of the South, Durham, Duke University Press, 2018.
[2] Ricard, M., “¿Qué quiere decir "Iluminación" para el budismo?”, blog (entrada del 7/12//2010), disponible en http://www.matthieuricard.org/es/blog/posts/que-quiere-decir-iluminacion-para-el-budismo

 

Por Boaventura de Sousa Santos
Traducción de Antoni Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez

 

Publicado enSociedad
Miércoles, 30 Mayo 2018 05:36

Detectan seis galaxias sin estrellas

Detectan seis galaxias sin estrellas

Una investigación internacional liderada desde la Escuela Politécnica Federal de Zúrich captó la señal de seis galaxias sin estrellas.


Los astrónomos las conocen como galaxias oscuras y, según varias teorías, son el embrión de todas las galaxias del Universo. Según los modelos, todas ellas empiezan como una acumulación de gas hidrógeno, que se va condensando por la gravedad hasta llegar a un punto crítico en el que los átomos se unen para dar a luz a las estrellas. Sin embargo, la naturaleza de las galaxias oscuras hace que sea difícil confirmar esta teoría: al carecer de astros, no emiten luz en el espectro óptico, por lo que son prácticamente invisibles.


Para sortear este obstáculo, los astrónomos se han aprovechado de unas estructuras llamadas cuásares, agujeros negros supermasivos que habitan el centro de algunas galaxias y que están rodeados de gas. Cuando este se acerca al agujero negro atraído por la gravedad, emite enormes cantidades de radiación electromagnética que recorre grandes distancias. “Hemos utilizado estos cuásares como linternas” para iluminar las galaxias oscuras, explica Raffaella Anna Marino, investigadora de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich y primera autora de la investigación, que ha publicado en su último número The Astrophysical Journal.


Cuando la radiación emitida por los cuásares alcanza átomos de hidrógeno, estos se excitan y emiten luz; es el mismo principio por el que funciona la fluorescencia. El equipo liderado por Marino ha escrutado el espacio alrededor de seis cuásares con el instrumento MUSE del Observatorio Europeo Austral (ESO por sus siglas en inglés) y ha detectado seis leves fuentes de luz que, por sus características, “son candidatos muy robustos a ser galaxias oscuras”, declara Marino.


No son las primeras galaxias oscuras que se observan, pero sí están entre los candidatos más robustos, gracias a la cantidad de datos que ha reunido MUSE, afirman los investigadores. Son también las galaxias oscuras más antiguas y lejanas conocidas: emitieron la señal que han captado los astrónomos hace casi 12 mil millones de años, mil 700 millones de años después del big bang. Son como una fotografía al pasado, una época en la que el Universo estaba más agitado que en la actualidad. “Había muchos más fenómenos de fusión”, explica Raffaella Anna Marino.


“Hasta ahora no estaba claro cuál era el escenario de formación de las galaxias, cómo el gas se colapsa y empieza a formar estrellas. Eran todo teorías”, señala Marino. “Ahora tenemos una imagen justo antes de que empiece la formación estelar”. Los investigadores esperan que descubrir nuevas galaxias oscuras les ayude a arrojar luz sobre los misteriosos inicios de las estrellas.