Software Libre contra software privativo: batalla global

Desde que en 1991 Linus Torvalds empezara a trabajar en lo que más tarde sería Linux, la lucha entre los softwares libres y los softwares de pago ha alcanzado proporciones nunca imaginadas.

Para muchos escuchar los nombres de Linus Torvalds o Richard Stallman no significa mucho, pero los que conocen un poco de la historia de Internet y la mayoría de los programas utilizados por los usuarios del mundo, saben que esos nombres están estrechamente ligados a Linux y el Proyecto GNU, estandartes del software libre y el código abierto.


Hoy todavía la Microsoft es el gran monopolio en cuanto a software, pero ya con la adopción del software libre por numerosas empresas fabricantes de PC, muchas computadoras se venden con distribuciones GNU/Linux pre-instaladas. Ahora se ve que el GNU/Linux ha comenzado a tomar su lugar en el vasto mercado de las computadoras de escritorio y amenaza con desplazar al rey Bill Gates y su reino.


Muchas son las iniciativas que toman los amantes y desarrolladores de software libres para difundir su uso; una de ellas es el Festival Latinoamericano de Instalación de Software Libre (FLISoL), que figura como el evento de difusión de Software Libre más grande en Latinoamérica. Esta iniciativa se realiza desde el año 2005 y su principal objetivo es promover el uso del software libre, dando a conocer al público en general su filosofía, alcances, avances y desarrollo y ya este año cuenta con presencia en más de 200 ciudades del subcontinente.


Para tal fin, las diversas comunidades locales de software libre (en cada país, en cada ciudad o localidad), organizan simultáneamente eventos en los que se instala, de manera gratuita y totalmente legal, software libre en las computadoras que llevan los asistentes. Además, en forma paralela, se ofrecen charlas, ponencias y talleres, sobre temáticas locales, nacionales y latinoamericanas en torno al Software Libre, en toda su gama de expresiones: artística, académica, empresarial y social.


Los softwares libres representan una ventaja enorme para los usuarios finales porque no tienen que pagar las licencias de los programas que usan. Existen muchísimas aplicaciones gratis, de código abierto y con gran calidad a disposición de los usuarios particulares y de empresas y para Cuba la implementación masiva de estos softwares aportaría muchos beneficios.


Algunos usuarios, quizás por desconocimiento, afirman que no existen softwares libres funcionales para todas las finalidades que pudiera desear el usuario. Pero la realidad es diferente. Hay muchos programas libres y de código abierto con excelentes prestaciones, similares a los que ofrece Microsft Office, pero simplemente son desconocidos para muchas personas. Tienen gran calidad y no precisan de grandes conocimiento técnicos ni prestaciones de las PC. No tienes que preocuparte por las licencias y puedes estar seguro de no estar usando programas pirateados.


En Cuba en estos momentos existen importantes iniciativas encaminadas a la implementación a gran escala de software libres, donde se destacan la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI) y su Facultad 10, el Ministerio de la Informática y las Comunicaciones (MIC) y los Joven Club, que actualmente instalan laboratorios con estas tecnologías e imparten curso a la población interesada.


Los softwares libres en Cuba tienen una buena perspectiva. Es muy importante el trabajo que se hace en los Joven Club y en el MIC en cuanto a la migración al software libre, pero donde más avances se ven es la UCI: allí se trabaja con estos programas y además se crean otros libres también. Ya podemos ver sus resultados con el lanzamiento del NOVA, que es un sistema operativo completamente creado en Cuba.
La gran batalla que se vive en el mundo entre los softwares libres y los de pago está teniendo ahora nuevas escaramuzas. Ya es noticia vieja la derrota de la Encarta frente a Wikipedia y asimismo se ve como muchos sistemas operativos y aplicaciones libre gana cada día terreno frente a los productos de la Microsoft, que ve ya las grietas en su resquebrajado imperio.
Artículo publicado originalmente en Perlavisión

Domingo, 03 Diciembre 2017 14:53

No se puede disciplinar la investigación

No se puede disciplinar la investigación

Están pretendiendo controlar el pensamiento mismo de los investigadores. Ya no solamente el de los educadores y profesores. Con ello, de consuno, se trata de controlar a posibles futuros lectores, a los estudiantes y a una parte de la sociedad. Una empresa de control total.


Una tendencia peligrosa tiende a hacer carrera en muchas universidades hoy en día, con paso cada vez más apretado y voz cada vez más elevada. Se trata de los intentos por disciplinar la investigación. Esto es, que los economistas deben publicar en revistas de economía, los administradores en revistas de administración, los politólogos en revistas de su disciplina y los médicos, por ejemplo, en las revistas de su área.


Se les quieren cortar las alas a los investigadores para que publiquen en revistas diferentes a su propia disciplina, y es creciente la tendencia a que, por ejemplo, para efectos de reconocimiento por producción intelectual, se valore poco y nada publicar artículos de alta calidad en revistas de otras áreas, incluso aunque esas revistas puedan ser 1A.


Esta es una tendencia evidente en Colombia y en otros países. Por tanto, cabe pensar que se trata de una estrategia velada que sólo se podría ver como anomalías locales. Falso.


Se trata, manifiestamente, de un esfuerzo cuyas finalidades son evidentes: adoctrinar a los investigadores y ejercer un control teórico —ideológico, digamos—, sobre su producción y su pensamiento. Y claro, de pasada, cerrarle las puertas a enfoques cruzados, a aproximaciones transversales, en fin, a la interdisciplinariedad.


Esta es una política a todas luces hipócrita: en efecto, mientras que de un lado cada vez más los gestores del conocimiento hablan de la importancia de la interdisciplinariedad, de otra parte se cierran; de un lado, en los programas de enseñanza y de otra parte, en los procesos mismos de investigación; libertades básicas que corresponden a lo mejor del avance del conocimiento en nuestros días.
Ciertamente que el conocimiento en general puede tener un avance al interior de cada disciplina. Pero ese progreso es limitado, técnico y minimalista. Dicho con palabras grandes: ese avance beneficia a la disciplina, pero deja intacto el mundo. No cambia para nada la realidad, ni la de la naturaleza ni la de la sociedad.


En realidad, disciplinar la investigación corresponde a la emergencia y consolidación del capitalismo académico. Bien vale la pena volver a leer, incluso entre líneas, el libro fundamental de Slaughter, S., and Rhoades, G., (2009). Academic Capitalism and the New Economy. Johns Hopkins University Press. Un texto invaluable sobre el cual los gestores del conocimiento en países como Colombia han arrojado un manto de silencio. Mientras que en los contextos académicos y de investigación de algunos países desarrollados sí es un motivo de reflexión y crítica.


Están pretendiendo controlar el pensamiento mismo de los investigadores. Ya no solamente el de los educadores y profesores. Con ello, de consuno, se trata de controlar a posibles futuros lectores, a los estudiantes y a una parte de la sociedad. Una empresa de control total.


En muchos colegios, los mecanismos de control ya están establecidos, notablemente a partir de las fuentes que trabajan; los libros, por ejemplo, muchos de ellos, concentrados en dos o tres fondos editoriales. El control ya viene desde las editoriales elegidas por numerosos colegios para la formación del pensamiento de los niños.


En las universidades se ha establecido ya la elaboración de los syllabus y de los programas. La libertad de enseñanza, la libertad de cátedra, como se decía, quiere ser más cercenada y manipulada. Incluso hay numerosos lugares donde se discuten colectivamente los programas, todo con la finalidad de ajustarlos finalmente a los syllabus.


Y a nivel de la investigación, el más reciente, el control ha venido a introducirse justamente con el llamado a la publicación de artículos en revistas de la disciplina. La libertad de pensamiento (= investigación) queda así limitada, si no eliminada.


En un evento internacional hace poco conocí a un profesor que había estudiado un pregrado determinado, había hecho su doctorado en otra área en un país europeo, y como resultado investiga en otros temas diferentes; pero, como pude comprobarlo, en investigación de punta (spearhead science). Pues bien, este profesor anda por medio país, y ahora por medio continente, buscando trabajo, pues las convocatorias en muchas ocasiones exigen disciplinariedad. Así, por ejemplo, haber estudiado economía y tener un doctorado en economía. De manera “generosa” (ironía), se escribe con frecuencia: “o en áreas afines”. Economía es aquí tan sólo un ejemplo.


El subdesarrollo —eso ha quedado en claro hace ya tiempo— no es un asunto de ingresos, dinero o crecimiento económico. Es ante todo una estructura mental. Pues bien, con fenómenos como los que estamos señalando, las universidades están reproduciendo las condiciones del atraso, la violencia, el subdesarrollo y la inequidad. Por más edificios que compren o reestructuren, por más aparatos y dispositivos que introduzcan en las clases y en los campus.


Como se aprecia, parece haber toda una estrategia política. Y sí, la política se ha convertido en un asunto de control y manipulación, no de libertad y emancipación.


Disciplinar la investigación es, en muchas ocasiones, un asunto de improvisación, en otras, una cuestión de mala fe (en el sentido Sartreano de la palabra), y en muchas ocasiones también un asunto de ignorancia.
Muchos profesores, simplemente por cuestiones básicas de supervivencia, terminan ajustándose a elaborar programas en concordancia con los syllabus, y a investigar y publicar en acuerdo con las nuevas tendencias y políticas. Por miedo, por pasividad. Pero siempre hay otros que conservan su sentido de independencia y autonomía.


Como sea, en el futuro inmediato, parece que el problema no se resolverá a corto plazo. Debemos poder elevar alertas tempranas contra la disciplinarización de la investigación. Y hacer de eso un asunto de discusión, estudio y cuestionamiento. Son numerosos los amigos y colegas que conozco que enfrentan este marasmo.
Diciembre 3 de 2017

La científica Marie Curie, modelo para la emancipación femenina

Un viejo teléfono, una lámpara verde y un pesado escritorio de madera: el tiempo parece haberse detenido en el despacho de Marie Curie, de cuyo nacimiento se cumplieron 150 años ayer. El cuarto de altos ventanales en el que trabajó la famosa científica es parte del Museo Curie, ubicado en el distrito V de París. Al lado está su laboratorio químico privado, con vistas a un pequeño jardín. El museo, algo escondido, es sobre todo para amantes de la ciencia.

Pero a tan sólo cinco minutos se encuentra el Panteón, que con motivo de este aniversario dedicó una exposición a la premio Nobel de Física y Química. Por allí pasan cada año unos 600 mil visitantes, pues es el lugar en el que Francia rinde homenaje a los héroes de la nación. Son sobre todo hombres, como los filósofos Voltaire y Jean-Jacques Rousseau o los escritores Víctor Hugo y Émile Zola. Pero desde 1995 también reposan allí los restos de Marie Curie (1867-1934) y de su esposo, Pierre Curie (1859-1906).

"Es la científica más famosa del mundo", apunta Nathalie Huchette, responsable de la exposición. "Es la única mujer que consiguió dos premios Nobel".

En 1903 le fue concedido el Nobel de Física junto a su marido y al francés Antoine-Henri Becquerel por el descubrimiento e investigación de la radiactividad. En realidad el comité iba a otorgárselo sólo a Becquerel y Pierre Curie, pero este último peleó para que también Marie fuera reconocida.

En 1911, ya en solitario, la científica de origen polaco recibió el Nobel de Química por haber descubierto el radio. Fue la primera mujer en ser reconocida en el Panteón por sus logros y tuvieron que pasar dos décadas hasta que se concedió ese honor a Geneviève de Gaulle-Anthonioz y Germaine Tillion, luchadoras de la resistencia. “Destacó en un mundo de hombres. Abrió un camino para las mujeres.

"Fue un modelo para la emancipación femenina", explica Huchette. Tras la prematura muerte de Pierre en un accidente, en 1906, tuvo que luchar sola contra muchos prejuicios.

Campañas de difamación

"Era mujer y extranjera, por lo que no fue muy bien recibida en Francia en 1910 y 1911. Fue objeto de campañas de difamación en la prensa conservadora y de extrema derecha. Y no fue aceptada en la Academia de las Ciencias".

Maria Sklodowska nació en Varsovia en el seno de una familia de maestros. Fue la pequeña de cinco hermanos y su madre murió cuando todavía era una niña. Durante años trabajó para ayudar a una de sus hermanas a estudiar en París, a cambio de que después ella hiciera lo mismo por Marie.

La futura premio Nobel llegó a la capital francesa con 24 años y allí estudio física, química y matemáticas.

Conoció a Pierre en 1894 y la ciencia los unió en el laboratorio y en la vida. Trabajaron juntos y tuvieron dos hijas: Irène y Ève. La primera también se dedicó a la ciencia, se casó con un asistente de Marie, Frédéric Joliot, y juntos ganaron el Nobel de Química en 1935. Durante la Primera Guerra Mundial, Madame Curie y su hija Irène pusieron en marcha un servicio de unidades móviles de radiografía que pasaron a llamarse las "pequeñas Curie". La radiactividad que descubrió fue posiblemente la que provocó su muerte, en 1934, debido a las prolongadas exposiciones a materiales radiactivos, sobre cuyos efectos adversos no se sabía entonces tanto.

Tampoco su Polonia natal la olvidó en este aniversario. Allí se celebraron exposiciones y actos culturales en varias ciudades, mientras la Universidad de Varsovia organizó una conferencia científica.

La Universidad Curie de Lublin también le rindió homenaje y en la capital se colocó una corona de flores ayer ante el monumento que recuerda al matrimonio.

"Solucionar problemas complejos requiere equipos multidisciplinarios"

En las décadas pasadas la sociedad ha sufrido cambios importantes gracias a la evolución del conocimiento en comunicación y transporte, por ejemplo; actualmente el papel de la ciencia y sus aplicaciones ha pasado de ser un asunto solo relevante para los especialistas a un tema que atañe a todos, afirmó José Luis Morán López, doctor en física y presidente de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC).

Al dictar la conferencia magistral El papel de la investigación científica, aplicaciones y la innovación en la sociedad moderna, en el auditorio Maestro Carlos Pérez del Toro, en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) una de las sedes del 12 Congreso Internacional de Contaduría, Administración e Información, Morán señaló que los términos "sociedad y economía del conocimiento" son parte del lenguaje cotidiano y hacen referencia a la capacidad de la primera para incorporar el saber generado por sus científicos a sus actividades productivas y de servicios.

"Aplicar el conocimiento para solucionar los problemas que afectan a la sociedad ha dado visibilidad a las instituciones de educación superior e investigación científica", precisó.

Proyecto Manhattan

Este proceso, sin embargo, agregó, no siempre ha sido así, ya que se han registrado sucesos en la historia que han contribuido a esta nueva forma de concebir a la ciencia. Uno de ellos es el proyecto Manhattan (para la fabricación de la bomba atómica), creado en la Segunda Guerra Mundial; se le dedicaron recursos económicos sin precedente y reunió a miles de investigadores y técnicos que demostraron contundentemente la importancia de la investigación científica y sus empleos tecnológicos, que posteriormente sirvieron para la generación de energía nuclear.

"A partir de esa experiencia, la inversión del Estado y de la iniciativa privada en ciencia, por medio de las universidades y de la consolidación de laboratorios de la industria privada, creció notablemente en los países desarrollados, con grandes dividendos", destacó Morán.

Sin embargo, también hubo otros descubrimientos que han abonado en favor de la sociedad, como el del transistor, en 1947, en la posguerra, que produjo la revolución de la electrónica.

Desde esa fecha el tamaño de los transistores ha ido disminuyendo y su densidad en circuitos electrónicos tiene valores insospechados. Sus inventores Bardeen, Brattain y Shockley, de los laboratorios Bell, compartieron en 1956 el Premio Nobel de Física por este logro.

Gordon Moore predijo en 1965 que con el avance de la tecnología, la cantidad de esos dispositivos en un circuito electrónico se duplicaría cada dos años. En 2010 el número de ellos en un microprocesador era de miles de millones; sus dimensiones ahora se miden en nanómetros (una milésima de micra).

Otro ejemplo que planteó el físico es el de los imanes, que tienen un uso cotidiano en audífonos, computadoras, teléfonos fijos y celulares, hornos de microondas, sistemas de grabación, audio y video, así como en motores de puertas eléctricas, extractores de cocina, bombas de agua, de autos, sin olvidar los dispositivos de almacenamiento.

“Sin duda –precisó Morán–, otro de los inventos que ha revolucionado a la sociedad es la Internet, inventado por los físicos de altas energías en el Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN, por sus siglas en francés), la cual ha modificado completamente las comunicaciones y ofrece una nueva forma de hacer negocios.”

Dos ejemplos recientes de estos negocios es la firma Uber, que utiliza una herramienta de software y sin poseer un solo auto es la mayor empresa de taxis del mundo, o Airbnb, el más grande corporativo hotelero a escala mundial y no cuenta con un solo hotel.

José Luis Morán señaló que estos ejemplos muestran el valor de la ciencia en la vida cotidiana; por tanto, los investigadores tienen un papel social importantísimo, ya que generan nuevo conocimiento, lo aplican a la solución de problemas y forman los recursos humanos especializados que requiere el país.

En este contexto, resaltó que las academias de ciencias del mundo han incluido estos elementos en sus líneas de acción y fungen como promotores de la incorporación del conocimiento a las diversas actividades en la sociedad. "Hoy día sabemos que para enfrentar los problemas complejos es necesario conformar grupos multidisciplinarios, porque una sola disciplina no lo puede hacer", admitió.

El presidente de la AMC agregó que las academias, además, son un puente entre las instituciones que realizan investigación científica y los poderes públicos para asesorar y desarrollar programas.

Morán López destacó la importancia de invertir en ciencia, tecnología e innovación, aun cuando el país vive y resiente una crisis económica global. "Si queremos una sociedad más justa, con un desarrollo más equilibrado, se debe invertir más en educación y ciencia, (porque) un pueblo sin educación es un pueblo pobre y eso no es lo que queremos".

Ante un público en su mayoría joven, informó que la comunidad científica se ha manifestado en contra del recorte federal a este sector, porque “disminuir el presupuesto a la educación y la ciencia no es el camino (...), necesitamos apoyar el desarrollo en esta área y sus aplicaciones para solucionar problemas; creemos que se debe invertir en la ciencia y sus aplicaciones para ser partícipes, no solo usuarios”.

Sergio Javier Jasso, investigador en la División de Investigación de la Facultad de Contaduría y Administración de la UNAM, quien fungió como presentador y moderador en la conferencia, apuntó que en otros países los esfuerzos en inversión en ciencia tecnología e innovación son mayores, mientras en México han sido muy pequeños.

"En qué medida países como el nuestro, que muestran cierto rezago, tienen la probabilidad real de acercarse a esa dinámica de sociedad del conocimiento, es una discusión abierta", concluyó Jasso.

Lunes, 18 Septiembre 2017 06:22

¿Qué es la lógica epistémica?

¿Qué es la lógica epistémica?

La lógica epistémica forma parte de las lógicas no clásicas, se encuentra estrechamente relacionada con la lógica modal y multimodal, y la suya es una semántica de mundos posibles.



¿Qué significa que el conocimiento sea susceptible de un estudio formal? Esta puede ser considerada como la puerta de acceso a la lógica epistémica. Pues bien, una respuesta plausible es que “conocimiento” e incluso “creencia” pueden ser explicados en términos inmensamente mejores que simplemente decir: el conocimiento consiste en el trabajo y las relaciones entre ideas, conceptos, categorías, juicios, argumentos, nociones y palabras acerca del mundo y de la realidad; más o menos. Que es lo que de manera tradicional afirmaron filósofos y psicólogos, principalmente.


El conocimiento es susceptible de ser explicado en términos de una lógica. Y la lógica no forma ya parte de la filosofía; particularmente después del surgimiento de la lógica formal clásica (también conocida como lógica simbólica, lógica matemática, lógica proposicional o lógica de predicados). La lógica, uno de los capítulos excelsos del pensar abstracto, conjuntamente con las matemáticas, la filosofía, la física pura o la química teórica. Hoy, en un mundo eminentemente práctico y pragmático.


La lógica epistémica forma parte de las lógicas no clásicas, se encuentra estrechamente relacionada con la lógica modal y multimodal, y la suya es una semántica de mundos posibles. Es posible comprenderla de manera negativa de la siguiente manera: tiene como finalidad una crítica de la lógica omnisciente; que es la lógica de la humanidad occidental, desde siempre, hasta la ciencia normal predominante. Sencillamente, los seres humanos no conocen todas las consecuencias lógicas de sus conocimientos o creencias.


En pocas palabras, cuando las situaciones pueden ser consideradas como originándose a partir de la presencia o ausencia de conocimiento, hablamos entonces de alternativas epistémicas.


En este plano, dos ejes principales son la elucidación del conocimiento individual y, mucho más significativo, la comprensión del conocimiento social o colectivo. Un asunto de la mayor complejidad para la inmensa mayoría de ciencias y disciplinas. Para lo cual la lógica epistémica distingue entre el conocimiento implícito, el distribuido y el común.
Desde luego que la lógica epistémica tiene una prehistoria y una historia. De aquella forman parte figuras como Aristóteles, Buridano, Duns Scoto y G. De Ockham. Sin embargo, en cualquier caso, la lógica epistémica puede decirse que nace en 1962 a raíz de un libro ya clásico y fundamental de J. Hintikka: Knowledge and Belief: An Introduction to the Logic of Two Notions (otro de esos libros esenciales que nunca fueron traducidos al español).


Si hay un área destacada de trabajo en lógica epistémica actualmente es el de las ciencias de la computación. Para lo cual basta con remontarse al trabajo pionero de A. Turing: ¿es posible distinguir claramente la inteligencia humana de la inteligencia artificial? La respuesta es cada vez menos evidente. El más radical de los estudiosos al respecto es R. Kurzweil, alguien que pone nerviosos a los conservadores y humanistas de la vieja guardia. (Kurzweil llega tan lejos que ya le puso una fecha a la respuesta: 2019, la fecha cuando será imposible distinguir entre inteligencia humana e inteligencia artificial).


Subrayemos esto: la asunción básica de la lógica epistémica es la de que en materia de conocimientos o de creencias es posible dividir el conjunto de mundos en dos, así: aquellos mundos que son compatibles con el asunto en cuestión, y aquellos que no lo son. Al respecto baste con un reconocimiento explícito: en ciencia conocer es conocer acerca del futuro.


(Digamos entre paréntesis que existe una fuerte implicación recíproca entre la lógica de las opiniones y creencias —técnicamente llamada como lógica doxástica—, y la lógica epistémica: la lógica del conocimiento. Sencillamente, la lógica doxástica es más débil —o está incluida— dentro de las lógica del conocimiento. Las creencias son más frágiles que los conocimientos).


La epistemología clásica se define a partir de un reto: resolver los ataques del escepticismo. (No existe una lógica del escepticismo, así como tampoco existe una cultura de la muerte; hablar así es lo que sucede cuando el lenguaje está de vacaciones). Acorde a los desarrollos más recientes de la investigación, de otra parte, el interés se centra cada vez más en el modelamiento de las dinámicas que implican conocimientos y creencias. Este plano desborda el ámbito estrictamente humano y se extiende en general a todos aquellos agentes —animales, bacterias, sistemas artificiales, robots, etc.—, que exhiben claramente rasgos y estados cognitivos. El tema se torna magníficamente más complejo en este segundo plano.


Pues bien, es posible sostener que la lógica epistémica inaugura un camino novedoso —o bien, para los escépticos, se integra en las vías que hacen de lo siguiente un asunto mayor—, a saber: comprender la racionalidad de los procesos de investigación. Así, por ejemplo, la resolución de problemas; el trabajo con escenarios múltiples, muchas veces muchos de ellos disyuntos; la importancia de la intuición, la creatividad, la imaginación o la espontaneidad; en fin, la importancia del juego y el azar, por ejemplo. Todos los cuales implican y están atravesados por estados de creencias o de conocimiento.


Dicho de manera breve, hoy por hoy es imposible un estudio de la epistemología al margen de la lógica epistémica. Supuesto que se trabaja en las fronteras del conocimiento.
Para los sistemas vivos el mundo está configurado en correspondencia con los estados mentales —imágenes, mapas, asociaciones, y demás— de que son capaces los sistemas vivos. Dicho brevemente, mientras que la lógica formal clásica es una lógica eminentemente antropocéntrica y antropomórfica, la lógica epistémica admite que el problema no se agota ni se reduce a los seres humanos. Sólo que constituyen un ejemplo conspicuo de creencias y conocimientos.

El papel de las mujeres en la historia de la ciencia

En una época donde la igualdad en el laboratorio está más cerca que lejos, la cultura revisa el arrinconado papel de las mujeres en la historia de la ciencia


En el otoño de 1940, mientras el antisemitismo daba dentelladas, Rita Levi-Montalcini (Turín, 1909-Roma, 2012) fabricaba instrumentos artesanales para rehacer en su habitación un laboratorio donde continuar con la investigación que las leyes raciales de Mussolini habían truncado. Ante cada bombardeo británico, protegía su vida tanto como la del microscopio binocu¬lar Zeiss que se llevaba al refugio. En la montaña, donde se ocultó con su familia, peregrinó por granjas para conseguir huevos que le proporcionasen embriones para el experimento y tortillas para sus estómagos, por este orden. Y ni siquiera fueron las horas más angustiosas que vivió durante la guerra, cuando ejerció la medicina con tal impotencia ante la avalancha de muertos que renunció de por vida a la práctica clínica.


Años después, al revivir aquellas horas para sus memorias Elogio de la imperfección (Tusquets), afirmaría que siguió adelante con sus trabajos mientras el mundo se derrumbaba gracias a “la desesperada y en parte inconsciente voluntad de ignorar lo que ocurre, porque la plena consciencia nos habría impedido seguir viviendo”. Aquellos estudios desarrollados a contrapelo acabarían en un descubrimiento, el factor de crecimiento nervioso (NGF), que le daría en 1986 el Nobel de Medicina.


Un asunto, el del Nobel, al que ella dedica dos escuetas alusiones en sus memorias. Lo importante estaba en otra parte. En el consejo que un colega le dio en uno de aquellos días apocalípticos: “No se dé por vencida. Monte un laboratorio y siga trabajando. Recuerde a Cajal, y cómo en la ciudad soñolienta que debía ser Valencia a mediados del XIX sentó las bases de lo que conocemos del sistema nervioso de los vertebrados”.


No darse por vencidas pese a que todo, el contexto también, invitaba a hacerlo. La clave que convierte en historias épicas las trayectorias de las mujeres que dieron a la ciencia más de lo que la ciencia les reconoce reside en un heroico afán de superación. En una inteligencia portentosa protegida por una coraza de galápago para sobreponerse a los abucheos, las burlas, la explotación salarial o la apropiación indebida de sus ideas. Contra la visión de que la ciencia era un reducto de hombres, emergen cada vez más biografías y películas de esas aventureras del conocimiento (desde 2009:Ágora, El viaje de Jane, Temple Grandin, Figuras ocultas o Marie Curie).


Pocas, sí. Pero tan silenciadas que no existían hasta que en las últimas décadas, acompañando a la irrupción masiva de mujeres en el laboratorio y al impulso de los estudios de género, aflora una relectura que pone algunas cosas (y personas) en su sitio: desde la paleontóloga Mary Anning (1799-1847), que renovó el conocimiento de la prehistoria con sus descubrimientos de fósiles de dinosaurios (y silenciada por ser mujer, pobre y no anglicana, en el orden que quieran), hasta la matemática Ada Lovelace (1815-1852), considerada precursora de la programación informática.


Claro que si el Nobel es la cúspide para medir la excelencia, solo 48 mujeres han tocado el cielo. Un raquítico 5% de los 881 premiados (excluidos organismos) desde que se entregan en 1901. Tampoco las estadísticas domésticas invitan al jolgorio: los principales premios científicos concedidos hasta 2015 en España (Princesa de Asturias, Nacionales, Jaime I y Frontera-¬BBVA) han ido a manos de hombres en el 89% de las ocasiones, según datos de la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (AMIT).


Los honores no resisten una revisión crítica de su historia. La trastienda del Nobel está repleta de pelusa sexista. Tres ejemplos. La austriaca Lise Meitner, pese a su papel en el descubrimiento de la fisión nuclear, es excluida en 1944 del Nobel de Física, entregado a su colaborador ¬Otto Hahn (otra alegría que sumaba la judía Meitner después de haber tenido que huir del Berlín nazi). Rosalind Franklin y su famosa Fotografía 51, donde se aprecia la doble hélice del ADN por la que pasarían a la historia James Watson, Francis Crick y Maurice Wilkins, que se valieron de la imagen sin reconocer a su autora. O la irlandesa Jocelyn Bell, que descubrió los púlsares con 24 años, mientras realizaba su doctorado. Tanta precocidad perturbó a la Academia, que distinguió con el Nobel a sus superiores.


A este rescate histórico se suma ahora la exposición Mujeres Nobel, dedicada a algunas de las ganadoras. Una lista que inauguró Marie Curie en 1903 y de momento cerraron en 2015 la periodista bielorrusa Svetlana Alexiévich (Literatura) y la científica china Youyou Tu (Medicina). Detrás de cada una coinciden a menudo la voluntad, la modestia y el humanismo. Si Levi-Montalcini ejerció la medicina clandestinamente durante la Segunda Guerra Mundial, Marie Curie (Nobel de Física y Nobel de Química) creó un servicio móvil de atención radiológica, los petit curie, para facilitar la extracción de metralla a los heridos en la Primera, ayudada por su hija Irène, futura Nobel de Química en 1935.

“Preocupada por la posibilidad de que alguna vez el conductor no estuviese disponible, aprendió a conducir y también la mecánica imprescindible”, cuentan en la biografía Ella misma (Palabra) Belén Yuste y Sonnia L. Rivas-Caballero, también comisarias de la exposición, que han organizado el CSIC y el Museo Nacional de Ciencias Naturales.
Marie Curie es probablemente la científica más admirada. Fue también una de las más atacadas por su vida personal (su supuesta relación, ya viuda, con Paul Langevin, ya casado), utilizada por la prensa sensacionalista con la saña de las redes sociales de hoy. El mito Curie, sin embargo, pudo con todo, incluida la apertura de las puertas del Panteón de Hombres Ilustres de Francia en 1995. Un modelo que llevó a la niña Joaquina Álvarez a saber de qué iría el futuro: “Me regalaron un libro sobre ella y me dije: ‘Yo quiero hacer esto, saber cómo funciona el mundo, y más o menos lo he conseguido, pero siempre he sido minoría. Y cuando eres minoría, no te escuchan, te ignoran y casi siempre estás sola”. La geóloga Álvarez, que investiga en Taiwán los procesos que influyen en la formación de cordilleras, preside la AMIT, la organización que desde 2002 lucha por una ciencia libre de discriminación. Y aunque hay señales optimistas —tantas mujeres como hombres leyendo tesis—, se mantiene el predominio masculino en la cima de la carrera científica española.


En Europa se cita el 2000 como punto y aparte. Se presenta ese año el informe ETAN sobre Mujeres y Ciencia, un alarmante compendio de desigualdades en los países comunitarios. “La brecha de género afecta al PIB. Una sociedad no puede permitírselo, como tampoco se puede permitir la esclavitud, porque significa perder talento”, sostiene Pilar López Sancho, presidenta de la Comisión Mujeres y Ciencia del CSIC. En 2015 promovió la entrega de la medalla de oro del organismo a Jocelyn Bell, la descubridora de los púlsares. Pensó que era la primera mujer en recibirlo. Su estupor fue mayúsculo al descubrir que había un precedente que ignoraba. “La primera en recibir la medalla fue Rita Levi-Montalcini, pero en vez de en el salón de actos, se le dio en una salita pequeña y no se hicieron fotos. Pasó desapercibido. El colmo es que le den la medalla y no se sepa”.


La periodista Dava Sobel reconstruyó en El universo de cristal (Capitán Swing) la insólita experiencia del Observatorio de Harvard, que en 1893 alcanzaba la paridad: el 42,5% de los ayudantes eran mujeres. Hasta ahí lo bueno. “A veces me siento tentada de abandonar y dejar que pruebe poniendo a otra o a algún hombre a hacer mi trabajo, para que así se dé cuenta de lo que está obteniendo conmigo por 1.500 dólares al año, comparado con los 2.500 que recibe cualquier otro ayudante (hombre). ¿Piensa alguna vez que tengo un hogar que mantener y una familia que cuidar al igual que los hombres?”, se quejaba Williamina Fleming, una escocesa que entró como sirvienta en la casa del director del Observatorio, Edward Pickering, y acabó como conservadora oficial de fotografías astronómicas de Harvard.


Además de la complicidad de Picke¬ring, las investigadoras se beneficiaron de otra circunstancia: la financiación del Observatorio dependía de la filántropa Anna Palmer Draper, viuda del astrónomo Henry Draper. Para la historia también quedó constancia de la incomodidad que suscitaban las astrónomas en el presidente de Harvard: “Siempre pensé que el cargo de la señora Fleming era un tanto anómalo y sería mejor no convertirlo en una práctica regular otorgando a sus sucesoras el mismo cargo”.

Lunes, 04 Septiembre 2017 07:43

Las teorías coherentes

Las teorías coherentes

El reconocimiento de que existen y son posibles teorías inconsistentes, paraconsistentes y subdeterminadas permite ganar enormemente en grados de libertad y en comprensión y explicación de los fenómenos del mundo.

Th. Kuhn establece la distinción —jamás la jerarquía— entre la comunidad académica y la comunidad científica. Cabe aquí detenernos un instante en la segunda.

Un investigador destacado no simple y llanamente se concentra en autores, líneas y/o escuelas de pensamiento y determinadas técnicas y herramientas. Además y fundamentalmente debe poder ser capaz de discutir y elaborar modelos. Así, por ejemplo, modelos educativos, modelos físicos, modelos políticos, modelos matemáticos, modelos económicos. La más apasionante y difícil de las discusiones en este plano consiste en considerar: (a) cómo surge un modelo teórico; (b) cómo se mantiene o se sostiene; (c) cómo se hecha abajo o se tumba un determinado modelo del mundo o la sociedad.

Pues bien, correspondientemente, un investigador de primera fila debe poder elaborar una teoría (decir “teorías” suena en realidad muy presuntuoso). Son numerosos que estudian, conocen y debaten teorías; constituyen un puñado selecto aquellos que desarrollan una teoría, en acuerdo con sus fortalezas y/o campos de trabajo.

El concepto de “teoría”, tal y como se lo conoce actualmente —esto es, por ejemplo, en el sentido de la teoría de la evolución o la teoría de la relatividad—, es perfectamente reciente. La primera vez que aparece el término como tal es en 1600 con el libro Tellluris Theoria Sacra (conocido en ocasiones también como Theoria Terra Sacra) de Th. Burnetti. Teoría de la Tierra Sagrada.

Ocasionalmente alguien con formación filosófica podrá argumentar que el concepto de teoría se remonta al griego theorein, que significa contemplar, observar. Esto es cierto. Y, sin embargo, nada tiene que ver con el término de “teoría científica” tal y como se conoce y se emplea habitualmente.

Pues bien, prácticamente todas las teorías habidas en la historia de la humanidad occidental son y han sido teorías coherentes. Esto es, tienen la pretensión de ser conclusivas y/o concluyentes. En verdad, una teoría que no es concluyente y/o conclusiva no es, en el sentido normal de la palabra, una teoría; es, tan sólo, una hipótesis, o una conjetura.

La primera y más radical reflexión acerca del significado de las teorías habidas en la historia se debe a K. Gödel, quien demuestra (= teorema) que se ha tratado y se trata, en verdad, de teorías triviales, por tautológicas.

Dicho de manera sintética, las forma como se han explicado los fenómenos hasta la fecha es atendiendo al sistema en consideración por sí mismo, o bien, a los componentes y a las relaciones del sistema en consideración. Debemos, sostuvo Gödel, poder pensar en términos no tautológicos, esto es, no autorreferenciales. La lógica paraconsistente pone de manifiesto que una teoría tautológica es trivial. Sorpresivamente, la mayoría de explicaciones sobre el mundo han sido... triviales; y, sin embargo, sostiene un argumento pragmático, “han funcionado”.

Otra manera de entender lo anterior es gracias a una aproximación importante en el marco de la filosofía de la ciencia: el coherentismo. El coherentismo (Ramsey, Bradley, Quine, Sellars, o Recher, entre otros) es sencillamente la tesis que sostiene que todas las explicaciones de un fenómeno deben cuadrar como un rompecabezas, unas con otras. Eso, coherencia.

Pensar en términos tautológicos o coherentistas, sin embargo, significa en realidad pensar en términos de incompletud. Gödel: si una teoría es coherente, entonces es incompleta. Una forma de entender esto es diciendo que las teorías estándar o normales son inconsistentes. La historia de la lógica, la matemática y la epistemología no ha podido recobrarse de la crítica de Gödel. Y de consuno, de las reflexiones por parte de la lógica paraconsistente.

Pues bien, un buen investigador puede reconocer que no es necesario ni inevitable que una teoría científica, del mundo o de una parte del mundo deba ser coherente o completa. Son posibles —e incluso, a fortiori, necesarias— otras teorías. Este es el tema, dicho ampliamente, de la metateoría que emerge de las lógicas no clásicas.

En verdad, son posibles teorías inconsistentes, teorías paraconsistentes y teorías subdeterminadas. Algo perfectamente inopinado e inaudito cuando se lo ve con los ojos de la tradición y/o de la ciencia normal, predominante todavía allá afuera. Este tipo de teorías son alternativas a las teorías completas (una vez más: concluyentes y/o conclusivas, o por lo menos con pretensiones de ser tal). Este nuevo panorama complejiza enormemente el conocimiento, y al mismo tiempo el mundo y la naturaleza.

La verdad es que el reconocimiento de que existen y son posibles teorías inconsistentes, paraconsistentes y subdeterminadas permite ganar enormemente en grados de libertad y en comprensión y explicación de los fenómenos del mundo. Y uno de ellos, quizás el más sensible de todos: la vida y los sistemas vivos. La vida–tal–y–como–la–conocemos, tanto como la vida–tal–y–como–podría–ser–posible.

Un investigador de primera fila, por así decirlo, no se encuentra ya abocado(a) a tener que trabajar con, ni a formular y desarrollar, teorías coherentes. Que por ello mismo son cerradas y percluyentes. Ello conduce a comprender el mundo en términos de ámbitos, áreas, campos o compartimentos —más o menos consistentes.

Sorpresivamente, pensar el mundo y la naturaleza consiste en indeterminarlos, algo perfectamente desconocido a la luz de toda la heurística conocida, la metodología y la lógica de la ciencia habida y normal. Indeterminar el mundo, la sociedad y la vida es perfectamente posible con la ayuda de tres formas de teoría perfectamente desconocidas hasta la fecha. Teorías inconsistentes, teorías paraconsistentes y teorías subdeterminadas.

Cuando los científicos, académicos e investigadores se dan a la tarea de desarrollar teorías científicas. Del mundo, o de una sección del mundo y la realidad. Que es lo que sucede la mayoría de las veces.

Superláser de rayos X permitirá analizar la materia en el nanomundo

European XFEL, fruto de la colaboración de 11 países, será inaugurado en Alemania

Se extiende a lo largo de 3.4 kilómetros en los alrededores de Hamburgo


El mayor láser en el dominio de los rayos X del mundo, el European XFEL, será inaugurado mañana en Alemania con la misión de analizar la materia a escala atómica y permitir avances sobre todo en medicina y biología.

Este equipamiento puntero, fruto de una colaboración entre 11 países, en especial Alemania y Rusia, pero también Francia y España, se extiende a lo largo de 3.4 kilómetros en los alrededores de Hamburgo.

"Es la mayor y más potente fuente de rayos X fabricada por el hombre en el mundo", declaró Olivier Napoly, del Comisionado de la Energía Atómica francés, que participó en su construcción.

El Láser Europeo de Electrones Libres y Rayos X (XFEL, por sus siglas en inglés) comprende varios túneles subterráneos, de los cuales uno, con una profundidad de 38 metros, alberga un acelerador lineal de electrones que mide 1.7 kilómetros, y que permitirá que éstos generen una energía de entre 10 mil millones y 17 mil 500 millones de electronvoltios (V).

Este láser X podrá producir hasta 27 mil flashes de rayos X por segundo, un enorme salto comparado con los 120 emitidos por el láser estadunidense LCLS, de Stanford, y los 60 generados por el SACLA de Japón.

Tendrá además "el mayor promedio de brillo en el mundo", declaró Robert Feidenhans’l, presidente del consejo de administración del European XFEL.

Se trata del número de fotones (partícula de luz) generados a una determinada longitud de onda. "En su punto más álgido, el brillo del XFEL será mil millones de veces mayor que el de los sincrotrones, las mejores fuentes de rayos X convencionales", aseguran sus responsables.

"Permitirá ver los detalles más pequeños y procesos jamás observados en el nanomundo", agregó Feidenhans’l.

Sus aplicaciones abarcarán desde la medicina y la biología hasta la química y la ciencia de los materiales.

Por ejemplo, los científicos podrán "observar en detalle los virus a escala atómica, descifrar la composición molecular de las células, tomar imágenes en tres dimensiones del nanomundo y estudiar los procedimientos similares a los que se producen en el interior de los planetas", subrayaron los responsables.

Como la duración de los flashes es extremadamente corta, los investigadores podrán también realizar "filmes" de procesos ultrarrápidos, como las reacciones químicas y los cambios en las biomoléculas de los seres vivos.

El European XFEL es el resultado de un acuerdo alcanzado en 2009 entre 11 países y fue promovido por el centro de investigación alemán DESY, de Hamburgo. La construcción tuvo un costo de unos mil 800 millones de dólares, financiados en 57 por ciento por Alemania, 26 por Rusia, mientras los otros países (Francia, España, Italia, Suiza, Dinamarca, Hungría, Polonia, Eslovaquia, Suecia) participaron entre uno y 3 por ciento, cada uno. Reino Unido prometió sumarse próximamente al proyecto.

Los científicos compiten para ser los primeros en experimentar con este equipamiento, cuya potencia aumentará de forma progresiva tras su inauguración. "Hay una gran competencia entre los investigadores para obtener tiempo de haces", indicó Feidenhans’l.

¿(Por qué) es el mundo contradictorio?

Las contradicciones surgen, de manera básica, a partir de la negación de una proposición o de un fenómeno. De hecho, son numerosas las razones por las que emergen las contradicciones.

Es una vieja disputa que, para recordar a Thomas Mann, procede “desde la noche de los tiempos”: el mundo, ¿es consistente, o bien es contradictorio? Como ninguna la lógica paraconsistente hace de este problema un asunto propio, y como ninguna, esta lógica contribuye a elucidar el problema.

En el marco de la lógica paraconsistente existen numerosas posturas al respecto. Sin embargo, es posible reunir las diversas tesis en torno a dos grupos principales, así: de un lado, un grupo muy destacado de autores sostiene que el mundo es consistente, y que las contradicciones se dan, inevitablemente, al nivel del conocimiento, o de la episteme sobre el mundo. De otra parte, sin embargo, otro grupo de autores, no menos importantes, afirma que el mundo es esencialmente contradictorio, y que, en consecuencia, la lógica paraconsistente tiene la tarea, por así decirlo, de entender los grados y modos de contradictoriedad de la realidad y la naturaleza.

Dos tesis radicalmente opuestas. Alrededor de ambas, numerosas escuelas de pensamiento, en ciencia como en filosofía, así como numerosos autores, pueden situarse, de lado y lado, sin dificultad alguna. Sólo que el primer bando, reconociendo las contradicciones, busca diversas estrategias frente a las mismas. Contradicciones semióticas, o reales.

La lógica paraconsistente —una de las contribuciones de América Latina a la historia de la ciencia, sin la menor duda— se ocupa de contradicciones con una condición: de que no sean triviales. De esta forma, en realidad, la principal contribución de esta, una de las lógicas no clásicas, consiste, no en identificar y trabajar con contradicciones, esto es, inconsistencias, sin, mucho mejor, en establecer qué es, cómo y por qué trivial. En este sentido, cabe distinguir la “trivizalición”, y lo “trivializable”, señalando expresamente que existen muchas formas de trivialización.

Dicho brevemente, la lógica paraconsistente sirve para entender el fenómeno general de la trivialización. En otras palabras, la lógica paraconsistente emerge a fin de evitar el fenómeno de la trivialización, a partir de una contradicción dada. Toda la lógica formal clásica, desde Aristóteles, pasando por la lógica medieval, R. Lulio, la Escuela de Port–Royal y el surgimiento de la lógica simbólica o lógica matemática es el ámbito de lo trivial, o de la trivialización.

Un reconocimiento determinante.

Aunque algo técnico, cabe, por tanto, distinguir tres cosas así: de un lado, es trivial cualquier sistema deductivo en el que es deducible cualquier fórmula; en otras palabras, se trata de un sistema que formaliza una determinada teoría, y tiene como base una lógica que es trivializable; de otra parte, es inconsistente un sistema deductivo en el que se deduce una contradicción articulada con un determinado operador de negación. Finalmente, es trivializable cualquier sistema lógico–formal.

Occidente le ha tenido, desde siempre, pavor a las contradicciones. Una historia que se funda absolutamente en el Proemio del poema de Parménides, y que es acogido sin más por Platón y por Aristóteles. Incluso el marxismo o los marxistas rehúyen las contradicciones, puesto que, afirman, hay que resolver las mismas.

Pues bien, las contradicciones surgen, de manera básica, a partir de la negación de una proposición o de un fenómeno. De hecho, son numerosas las razones por las que emergen las contradicciones. La lógica paraconsistente considera las inconsistencias con tal de que sean no triviales.

Algunos ejemplos conspicuos en la historia de la ciencia de fenómenos contradictorios no triviales —por tanto, teorías paraconsistentes— son la física cuántica y la dualidad onda–partícula; o bien, sobre la base de la paradoja sobre el espacio de Zenón de Elea, si el espacio es discreto, entonces no puede ser finito; o bien, igualmente, en el cálculo, el reconocimiento de que si una serie es infinita, puede tener una suma finita.

Sin embargo, de lejos, la mejor comprensión cultural de lo que puede ser una teoría paraconsistente, es decir, inconsistente pero no trivial, es todo el pensamiento de Heráclito, el Oscuro de Éfeso. Una figura ampliamente desconocida por toda la tradición occidental.

Existen dos posibilidades básicas, en consecuencia. O bien el mundo es consistente y no admite contradicciones; esto es, las contradicciones son anomalías (Th. Kuhn) que a toda costa hay que resolver; o bien, existen contradicciones y supercontradicciones, y entonces hemos de vivir con ellas, desbrozando las que son triviales y las que no lo son. Ahora bien, aquellas contradicciones que no son triviales nos presentan el mundo, en el mejor de los casos, tan sólo como grados o modos de verdad (o de falsedad).

En cualquier caso, lo grandioso consiste, como lo afirma N. da Costa, el padre de la lógica paraconsistente, en que el conocimiento es posible, incluso aunque el universo fuera, o es, inconsistente.

Asistimos así a un verdadero optimismo del conocimiento. Antes que una claudicación, cualquiera que sea la respuesta a la pregunta original, arriba, en el título, el conocimiento es posible, y con él sostenemos la vida. La lógica paraconsistente se traduce, de esta suerte, en un optimismo epistemológico sin parangón en la historia del conocimiento humano. Ya sea que el mundo es, por sí mismo, absolutamente contradictorio, o bien que admita, episódicamente, contradicciones, antes que rechazo e ira, se trata de desbrozar en ellas la trivialidad de lo que no es trivial. Una tarea colosal, en verdad.

La lógica paraconsistente es una de las lógicas no clásicas, y éstas emergen como un auténtico tanque de oxígeno civilizatorio frente a las creencias y supuestos de Occidente. Siendo el más angustioso y acucioso el de las contradicciones. Creer que A no es posible con no–A, o que si p → q. Una pesadilla de la cual despertamos con la ayuda de la lógica paraconsistente.

 

PUBLICADO: 27 AGOSTO 2017

Científicos en pie de lucha en las naciones emergentes

Hace algunos años fue muy celebrado un grupo de potencias emergentes conocido como BRIC (acrónimo de Brasil, Rusia, India y China). Un elemento común a todas ellas, y que en mi opinión explicaba su éxito, era la inversión que realizaban en ciencia y tecnología, la cual era superior al uno por ciento de su producto interno bruto (PIB). Pero en el siglo XXI la situación ha cambiado mucho en algunas de estas naciones, como ocurre hoy en India y Brasil, donde las comunidades científicas tienen que movilizarse en busca de retomar el camino de crecimiento científico que sus gobiernos han decidido sacrificar.

India ha sido la cuna de grandes científicos, como Chandrashekhara Venkata Raman, quien obtuvo el Premio Nobel de Física en 1930 por sus trabajos sobre la dispersión molecular de la luz; en 1995, el físico y matemático Subrahmanyan Chandrasekhar obtuvo también ese galardón por sus estudios teóricos de los procesos físicos en la formación y evolución de las estrellas, y en 1968, Har Gobind Khorana obtuvo el Nobel en fisiología y medicina por sus estudios sobre la interpretación del código genético y la síntesis de proteínas. Pero hoy esa nación, que ha dado lugar a esas y otras glorias científicas, pasa por una crisis que ha llevado a la comunidad científica de esa nación a lanzarse a las calles en protesta por la escasa atención que sus gobernantes brindan a las tareas científicas y tecnológicas.

En una nota publicada en Nature el pasado 9 de agosto, TV Padma describe cómo miles de científicos, estudiantes universitarios y entusiastas de la ciencia salieron a las calles ese día en decenas de ciudades para marchar en apoyo de la ciencia, protestando por los bajos niveles de financiamiento para la investigación y quejándose por la promoción gubernamental de "ideas no científicas". En las manifestaciones algunos prestigiados investigadores no pudieron participar por una prohibición gubernamental directa a que lo hicieran.

La manifestación, que llega cuatro meses después de la Marcha Mundial por la Ciencia, pone el énfasis en que a pesar de las promesas de los diferentes gobiernos de incrementar la inversión a 2 por ciento del PIB, esto no ha ocurrido, pues el financiamiento no ha variado significativamente de 0.9 por ciento en la década pasada.

Por otra parte, y aunque el contexto es muy diferente, en Brasil, las posturas de la comunidad científica se han radicalizado. En marzo de este año, el gobierno encabezado por Michel Temer anunció un nuevo recorte de 44 por ciento en el presupuesto propuesto para la ciencia, llevándolo al nivel más bajo en 12 años. Aunque los ajustes afectaron a casi todos los ministerios federales, la reducción del gasto en ciencia fue particularmente fuerte, porque ya había sido recortado cada año desde 2013, escribe Anna Petherick en una nota publicada el jueves pasado en la sección de noticias de la revista Nature. La autora añade que esto ya ha comenzado a provocar el éxodo de investigadores y estudiantes de ciencia hacia otras naciones en busca de mejores oportunidades.

Los medios brasileños han dado cuenta recientemente de cómo la Sociedad Brasileña para el Progreso de la Ciencia (SBPC), que es la mayor organización de la comunidad científica en ese país, con más de 6 mil miembros y 100 sociedades científicas asociadas, emitió una resolución que fue enviada hace pocos días a los presidentes de las cámaras de diputados y senadores, así como a representantes de todos los partidos políticos brasileños, en la que se pronuncian abiertamente por la realización de elecciones anticipadas.

"Brasil está inmerso en una grave crisis política y económica. El gobierno actual ha implementado un programa para retirar derechos del pueblo brasileño y ha conducido a la ciencia nacional al peor presupuesto de las décadas recientes", dice la misiva dirigida también a todos los parlamentarios del Congreso Nacional.

Los científicos brasileños recuerdan al gobierno de Temer que su llegada a la presidencia y las políticas que ha impuesto no corresponden con un procedimiento democrático: "Las medidas adoptadas van en la dirección contraria a la opinión expresada en las urnas por la población brasileña y no pasaron por el tamiz popular, además de que son fuertemente rechazadas por la sociedad", dicen en su carta, en la que subrayan el alto índice de rechazo a propuestas como la Enmienda Constitucional 95, que congela las inversiones en las áreas sociales, incluidas ciencia y tecnología, para los próximos 20 años.

"Las recientes denuncias de la Procuraduría General de la República sobre actos de corrupción que involucran al presidente y algunos miembros de su equipo dejan evidente que el actual gobierno no tiene condiciones de conducir reformas y medidas tan impactantes para la vida de la población", dicen los académicos que concluyen su misiva diciendo: "En función de esto y de la histórica participación de la SBPC en momentos cruciales para la democracia brasileña, nos posicionamos en defensa de las elecciones directas".

Lo que ocurre en India y Brasil es un mensaje para todo el mundo en desarrollo sobre la fragilidad del progreso económico en ausencia de un proyecto que incluya el desarrollo científico y tecnológico de largo plazo, así como sobre el creciente papel de los científicos en la lucha contra los gobiernos con políticas regresivas en este sector.