Los telescopios se asoman al borde del agujero negro de la Vía Láctea

El monstruo cósmico en el centro de nuestra galaxia es asimétrico y puede estar rodeado de miles de pequeños objetos similares, indican las últimas observaciones

Obtener la primera imagen de un agujero negro es el ambicioso objetivo de una gran colaboración internacional de astrónomos a través de una treintena de telescopios combinados. El agujero negro elegido por este proyecto es lógicamente el supermasivo más cercano, que está en el centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea, llamado Sagitario A, cuya masa es millones de veces la del Sol. Mientras consiguen la imagen, los astrónomos se van acercando con las observaciones a su borde, lo que se llama el horizonte de sucesos, a partir del cual todo lo que se acerca es engullido por este potente sumidero, del que nada, ni siquiera la luz, puede escapar.


Por eso un agujero negro no se puede fotografiar, ya que de él no sale luz, pero sí se puede obtener una imagen de su sombra o silueta sobre el fondo del gas muy caliente, la materia atraída que termina atrapada y que hace que se detecte como una brillante fuente de radiación. La imagen sería la de un disco brillante que rodea una zona oscura, con otros elementos como un halo, dependiendo de la orientación del agujero negro visto desde la Tierra. Esta imagen supondría la prueba definitiva de la teoría de la relatividad general de Einstein, indican los responsables del proyecto.


Es verdad que haría falta un telescopio de un diámetro igual al de la Tierra para poder ver algo tan pequeño a tanta distancia (comparable con distinguir una rosquilla en la superficie de la Luna). Los astrónomos e ingenieros han conseguido algo parecido combinando las observaciones de telescopios muy alejados los unos de los otros pero el proceso sigue siendo difícil, complicado y lento.


En este caso, la resolución de las observaciones analizadas ahora permite apreciar detalles de solo 36 millones de kilómetros, que es solo tres veces aproximadamente el tamaño hipotético del agujero negro definido por su horizonte de sucesos, y menor seguramente que el diámetro del disco de materia que le rodea. Indican los datos que la estructura de Sagitario A no es la de un punto, sino que es más compleja y asimétrica, explica el Instituto Max Planck de Radioastronomía, que ha participado a través del telescopio APEX en Chile. De hecho, científicos de la Universidad de Columbia afirman en la revista Nature tener las primeras pruebas de que hay muchos agujeros negros pequeños (solos o combinados en sistemas binarios con estrellas) en las inmediaciones de Sagitario A. El halo de gas y polvo que lo rodea proporciona el medio ideal para el nacimiento de estrellas masivas que al morir pueden convertirse en agujeros negros, y otros externos son atraídos por la gravedad de Sagitario A.


Los últimos resultados sobre la aproximación al horizonte de sucesos se han publicado en The Astrophysical Journal y se refieren a observaciones realizadas en 2013 en la longitud de onda de 1,3 milímetros por cuatro telescopios, tres en Estados Unidos y el citado de Chile. Combinándolas con modelos, los astrónomos se inclinan por que la estructura del horizonte de sucesos, el borde del agujero negro, tiene forma de anillo pero asimétrico, según Ru-Sen Lu, del Max Planck. En la longitud de onda utilizada el denso medio insterestelar que rodea el agujero negro no produce grandes distorsiones en los datos obtenidos, señala por su parte Dimitrio Psaltis, director científico del Telescopio del Horizonte de Sucesos (ETH), por lo que están bastante seguros de que lo que están viendo es de verdad el borde de Sagitario A.


Los radiotelescopios combinados están realizando ahora campañas anuales de observación, con la red completa, durante los pocos días en que haga buen tiempo en los dos hemisferios al mismo tiempo. Se obtienen tantos datos que no se pueden transmitir electrónicamente y ahora se están analizando los de abril de 2017, explica Shep Doeleman, director del ETH. Con estas campañas anuales no se quiere solo resolver el tamaño y estructura de este agujero negro, sino también comprobar sus cambios con el tiempo. Cambios anuales que se produjeron en realidad hace más de 25.000 años, el tiempo que tarda la luz del Sagitario A en llegar a la Tierra.

Miércoles, 23 Mayo 2018 11:49

Aprobada la Ley Lleras 6.0 o Ley Naranja

Aprobada la Ley Lleras 6.0 o Ley Naranja

La presión de los Estados Unidos para que Colombia no sea aceptada en la Ocde hasta no cumplir con varias reformas que le otorgan más beneficios a diversas multinacionales, logró su propósito.

En efecto, este martes 22 de mayo el soberano Congreso de la República de Colombia, aprobó el proyecto de ley 206 de 2018 (Senado) o 222 del mismo año (Cámara) que reforma la Ley de autor y Derechos conexos con proposición sustitutiva. Esta reforma, varias veces presentada al Congreso, ahora es conocida como Ley Lleras 6.0, por ser el actual candidato a la presidencia Germán Vargas Lleras, quien la impulsó en el 2011 mientras desempeño funciones como Ministro del Interior.

El proyecto de ley, presentado el pasado 5 de abril al Congreso por parte de los ministerios de Comercio, Industria y Turismo y del Interior, gozó de un trámite acelerado: el 18 de abril el primer debate con senda aprobación, tanto en Cámara como en Senado; el 17 de mayo, segundo debate, con aprobación en Cámara (17 de mayo) y luego en el Senado (22 de mayo). En medio de la campaña electoral por la presidencia de la República, el debate no tuvo eco significativo en el conjunto social.

Hernán Andrade, senador ponente, sin aludir a las presiones ejercidas por el gobierno de los Estados Unidos, que recientemente exigió esta reforma, así como cumplir con la cuota de chatarrización, entre otros aspectos, sustentó, sin vergüenza alguna, que esta reforma beneficia a nuestra sociedad y que con ella –en eso sí acertó, aunque callando ante sus implicaciones– se actualiza toda la legislación que tenemos en el país, “…poniéndola a tono con la normatividad internacional…”, es decir (y en esto fue que sí acertó), sujetando, limitando y sometiendo al conjunto social en el intercambio de información, acceso a libros, fotocopias, software, música, etcétera, a normas que en todo momento benefician al capital internacional.

La reforma, para quedar para firma presidencial, debe surtir aún una conciliación de un artículo con lo tramitado en la Cámara de Representantes, la cual deberá llevarse a cabo el próximo martes 29.

El periódico desdeabajo, en su edición N° 246, denunció las implicaciones de esta Ley. Lea a continuación la totalidad del artículo.


 ¿A quién le conviene la Ley Lleras 6.0?

Felipe Arango P.*

 

Multinacionales de la cultura y de otros órdenes, atacan de nuevo, ahora con la pretendida Ley Lleras 6.0. Al filo de quedar todos como criminales, restringidos en nuestras necesidades de saber, conocer y compartir sin necesidad de estar mediados por patentes y semejantes, todo ello para que le abran la puerta a Colombia en la Ocde.

 

El ingreso a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, Ocde, es uno de los sueños del presidente Santos. Sin embargo, las normas que la Ocde establece para convertirse en socio del denominado “club de los ricos”, favorecen a las potencias económicas garantizándoles mercados y normatividad en los países débiles. Con este propósito y en primer lugar, Colombia debe cumplir una serie de recomendaciones incluidas en el Plan Nacional de Desarrollo. Ya se tomaron medidas como la Ley Zidres que garantiza la entrega de tierras a las multinacionales y al gran capital. Otra es la exigencia de sacar al gobierno de las juntas de las empresas del Estado; con este fin, el gobierno ha pedido plazo para retirarse del Banco de la República y de otras entidades. En materia de empleo y seguridad social se propone la eliminación del salario mínimo y la reforma pensional.

Continuando con las exigencias, y en un acto que solo puede ser clasificado como chantaje, el 14 de febrero el jefe comercial de E.U. le envió una carta a la Ministra del Comercio de Colombia, María Lorena Gutiérrez, poniendo como condición tres normas para que E.U. apruebe el ingreso del país a la Ocde: en primer lugar, eliminar el sistema de chatarrización de camiones, golpeando a los pequeños y medianos camioneros. Como segundo punto, se intenta impedir que Colombia reduzca los precios de algunos medicamentos. Y como tercera obligación, exigen la aprobación de la última versión de la denominada Ley Lleras, donde se revisan los conceptos sobre derechos de autor y libertad de acceso en las redes.

A pesar del hundimiento en el Congreso colombiano de la quinta versión, el pasado 21 de marzo, el gobierno insiste en su propósito de cumplir las exigencias americanas y reintroduce la última versión denominada Ley Lleras 6.0. El origen de este proyecto proviene de un compromiso de Colombia a partir de la entrada en vigencia del TLC con Estados Unidos y en un marco internacional en el que las grandes potencias, en razón del gigantesco desarrollo de sus “industrias culturales”, han multiplicado ganancias a costa de la privatización de la cultura y del control absoluto de los “mercados culturales”. La Ley Lleras inicial (así bautizada por el nombre de su proponente, Germán Vargas Lleras) y sus subsiguientes versiones, va mucho más allá que la Digital Millenium Copyright Act de E.U, norma que protege excesivamente a las multinacionales del entretenimiento y atenta contra el derecho a la información, a la cultura y a la búsqueda del conocimiento.

El TLC es una herramienta comercial, y por eso la actualización de las normas sobre el derecho de autor funciona más para los titulares de los derechos y para las empresas. En contraposición al derecho francés, donde el derecho de autor pertenece al creador, en los TLC lo enmarcan dentro del concepto anglosajón del copyright, donde los comercializadores son quienes se apropian de las obras. Dentro de este “novedoso” concepto de propiedad, donde los negociantes son quienes se benefician del conocimiento y del patrimonio intelectual de la humanidad, convirtiéndolos en el terreno de lucro de unos pocos, el proyecto de Ley Lleras 6.0 propone ampliar en veinte años el período de su dominio público para las personas jurídicas (de 50 a 70 años).

Marcela Palacio, abogada y autora del libro “Derecho de autor, tecnología y educación para el Siglo XXI”, dice que de entrada “Esta Ley es mucho más dura de lo que incluso requiere el TLC”. La 6.0 tiene implicaciones que van más allá de los compromisos del TLC con E.U. y está vinculada a los requisitos del posible ingreso en la Ocde. La 6.0 modifica substancialmente todo lo relacionado con las Medidas Tecnológicas de Protección, MTP, lo cual representa importantes riesgos para la sociedad, pues limita el uso justo el conocimiento.

Las MTP, para salvaguardar materiales u obras protegidas y derechos de autor, pueden dividirse en dos categorías: medidas de acceso y de uso. El TLC se refiere solo a aquellas de acceso (y plantea excepciones). En la nueva Ley se incluyen ambas, a diferencia de Estados Unidos, donde no se castiga la violación de medidas de uso pues se considera que el consumidor puede practicar el “fare use” (uso justo), lo cual permite utilizar el potencial que ofrece la tecnología. Tampoco contempla la posibilidad de implementar el “fair dealing” (transacción justa), o un sistema de flexibilización para la sociedad de la información.

No se consagra un sistema para las “Obras huérfanas” (obras protegidas por derechos de autor, cuyo responsable, el autor o titular, no se puede identificar o localizar) que cobije realmente las necesidades de los archivos, centros de documentación, bibliotecas, o de cualquier individuo. Adicionalmente, no se ocupa de las obras no publicadas y restringe ampliamente los usos que se permite de ellas.

La Ley aprueba su uso por parte de personas jurídicas y no incluye a las naturales, lo que conlleva a la pérdida del patrimonio y a su acceso. La Nación renuncia a su derecho de propiedad y el de los creadores sobre el conocimiento, adjudicándoselo en propiedad exclusiva a los comercializadores.

En la Ley no son respetados los derechos de los discapacitados. al no contemplar las necesidades particulares de este grupo poblacional que serán incluidas en el “Tratado de Marrakesh”.

Como parte de los compromisos adquiridos en el TLC, se reforma el marco legal del derecho de autor, y se contemplan penas que van desde multas y hasta la prisión entre 4 y 8 años, penalizando las conductas cotidianas del contexto digital y científico. Los estudiantes, profesores, investigadores, científicos y artistas, son tratados como criminales al usar para su trabajo el conocimiento, el cual queda convertido en propiedad de las grandes empresas. La piratería comercial no es paragonable al uso del patrimonio intelectual de la humanidad para fines investigativos, pedagógicos o para el trabajo individual.

De aprobarse esta Ley, será Estados Unidos, mediante la lista negra anual y pública de la Oficina de Comercio (Ustr) quien clasifique los niveles de incumplimiento de la propiedad intelectual de sus socios TLC. ¿Dónde queda, entonces, la soberanía si es solo E.U. quien tiene la autoridad para establecer las reglas, pasar al tablero y acusar? La Ustr actúa unilateralmente, desconociendo incluso los procedimientos para resolver conflictos comerciales en la Organización Mundial del Comercio, OMC.

Ante las pretensiones de Ley en cuestión, vale la pena recordar que el acceso a la información, al conocimiento y a la cultura es un derecho reconocido en los tratados internacionales de los cuales Colombia hace parte. El sistema internacional de derecho de autor reconoce la necesidad de establecer un marco legal balanceado que fomente la creatividad y permita la circulación del conocimiento y la cultura en beneficio del desarrollo y el bienestar de la sociedad.

La Ley Lleras 6.0 refleja la posición del Gobierno de acatar todas las órdenes que provienen del norte. Con la vana ilusión de pertenecer a la Ocde, se pretende que nuestro país implemente normas siempre más lesivas, las cuales se aplican para los miembros pobres mientras los socios ricos se benefician con múltiples cláusulas de excepción. Como en otras ocasiones, aquí vale el adagio popular de “el cura predica pero no aplica”.

 

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Ley de Economía Naranja, Ley Leras 6.0 recargada

 

 

Publicado enColombia
Hierven líquido a 100 mil grados en milbillonésima de segundo

Hamburgo.


Científicos alemanes consiguieron calentar agua a 100 mil grados centígrafos en un femtosegundo (la milbillonésima parte de un segundo), informó el Sincrotrón Alemán de Electrones (DESY) en Hamburgo, el mayor centro de investigación del país de física de partículas.


Con ayuda de este hervidor de agua más rápido del mundo, que funciona con un láser de rayos X, los investigadores quieren obtener nuevos conocimientos sobre las propiedades del agua. Sin duda, no es la forma habitual de hervir agua, señaló Carl Caleman, director del proyecto en el Center for Free-Electron Laser Science del DESY.


Junto con científicos de la Universidad de Uppsala, en Suecia, presentó el trabajo en la revista Proceedings, de la Academia Nacional de Ciencias estadunidense.
De forma nornal, las moléculas de agua se ponen en movimiento cada vez más rápido al calentarse, pero la forma utilizada por los investigadores es otra, explicó Caleman.


Los rayos X cargados de energía arrancan los electrones de las moléculas de agua y destruyen así el equilibrio de la carga eléctrica. Los átomos sienten de golpe una fuerza que los repele y empiezan a moverse intensamente, indica.

Mapa en 3D de 1,700 millones de estrellas de la Vía Láctea revolucionará la astronomía

El satélite Gaia ha permitido cartografiar en 3D cerca de mil 700 millones de estrellas de la Vía Láctea para determinar la distancia de mil 300 millones de ellas respecto de la Tierra , anunció este miércoles la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés).

“Estos datos son muy importantes y creemos que revolucionarán la astronomía y nuestra comprensión de la Vía Láctea”, señaló Uwe Lammers, responsable científico de Gaia para la ESA.

“Con Gaia podemos observar toda la historia de la Vía Láctea, es como si practicáramos arqueoastronomía (...) para reconstruir realmente la historia de nuestro universo”, precisó Günther Hasinger, director de ciencias de la ESA, en una presentación de estos datos durante un Salón aeronáutico en Berlín.

Escaneo de fuentes de luz

Lanzado a finales de 2013, el satélite, que escanea las fuentes de luz de nuestra galaxia, se encuentra a 1.5 millones de kilómetros de la Tierra. Realiza 500 millones de mediciones por día. Los datos son transmitidos a la Tierra y procesados por un consorcio de 450 científicos de 20 países.

Gaia, activo desde 2014, ya había arrojado una primera serie de resultados en septiembre de 2016, los cuales daban la posición de mil 100 millones de estrellas de la Vía Láctea, pero el satélite sólo logró determinar de forma imprecisa la distancia de 2 millones de estrellas.

“Fue sólo un aperitivo”, aseguró Frédéric Arenou, investigador del CNRS en el Observatorio de París-PSL.

“Ahora, es un verdadero espectáculo de fuegos artificiales”, estimó François Mignard, director de investigación emérito del CNRS, responsable del equipo francés en Gaia.

“Conociendo la distancia de estas estrellas, sabremos su brillo intrínseco, su edad, su evolución”, explicó Frédéric Arenou.

Los datos recopilados por Gaia entre julio de 2014 y mayo de 2016 fueron publicados en línea, por lo que todos pueden tener acceso a este catálogo en Internet.

"El capitalismo digital es una privatización por la puerta de atrás"

El investigador y escritor Evgeny Morozov denuncia que las políticas de austeridad de los gobiernos llevadas a cabo durante la crisis han hecho que las empresas tecnológicas hayan logrado penetrar allí donde antes no habían podido.

 

Evgeny Morozov, investigador y experto en las implicaciones sociales y políticas de las nuevas tecnologías y uno de los mayores críticos sobre Cambridge Analytica, advierte de la nueva ola privatizadora que está suponiendo el capitalismo digital.


Para Morozov, la tecnología no cambia en muchos casos las dinámicas básicas sobre las que se asienta el orden social, sino que las hace mucho más complejas. Lo que podemos hacer, según su punto de vista, es replantearnos el modo en el que usamos la tecnología para no ser usados por aquellos de quienes dependen las plataformas tecnológicas.


El investigador desecha la visión optimista del capitalismo digital que dice que el futuro depende de nosotros y que el uso de las nuevas tecnologías puede ayudar a defendernos un poco mejor. Y desgrana cuál ha sido el desarrollo de las compañías tecnológicas en las últimas dos décadas desde la aparición de servicios gratuitos financiados por la publicidad de las empresas. Esa práctica poco a poco ha ido generando una gran cantidad de datos de aquellas personas que utilizan estos servicios, sobre todo en las redes sociales, lo que ha ido creando una customización de la publicidad a la que estamos expuestos.


Pero este modelo, afirma, también ha tenido consecuencias negativas, como se ha visto recientemente con las manipulaciones políticas del escándalo de Cambridge Analytica. En su opinión, las plataformas tecnológicas se están convirtiendo en extractoras de nuestros datos, que es como funcionan compañías como Google. Lo que ha ocurrido, relata, es que las mismas compañías que han estado recopilando estos datos están comenzando a utilizarlos de una forma diferente para manipularnos.


Así, nos pone un ejemplo: las verificaciones de Google para descartarnos como robots. Antes tenías que leer y teclear unas letras, y ahora te pide que reconozcas imágenes. Esas respuestas de todos los usuarios son utilizadas por Google para desarrollar tecnología de reconocimiento de imágenes y objetos, logrando que la gente haga ese trabajo para ellos, pero gratis.


Introduciéndose en lo que queda del Estado del Bienestar


Poco a poco, estas empresas están adquiriendo la posibilidad de entrar en terrenos donde antes no tenían la posibilidad de acceder. Pone otro ejemplo, el del Sistema Nacional de Salud del Reino Unido, donde Google ha tenido acceso a todos los historiales de los pacientes, lo que le ha permitido analizarlos para desarrollar sistemas de predicción. Así, ahora tienen acceso a unos datos que aumentan su valor como empresa a la hora de ofrecer otros productos.


Este tipo de servicio es ofrecido tan solo por unas pocas compañías de EE.UU. y China, que te venden que incorporando todos tus datos a sus servicios puedes funcionar de una forma mucho más eficiente. Pero en realidad lo que están haciendo es recopilando toda la información sobre ti.


Lo que se ha producido durante la última década en la que han tenido lugar los recortes presupuestarios por la crisis económica internacional, es que las Administraciones Públicas para poder ofrecer un sistema básico de servicios han sido y son proclives a utilizar los servicios de estas empresas, que consideran más eficientes, aunque les hayan tenido que entregar nuestros datos.


Otro caso más expuesto por Morozov es la protección contra 'hackers' que Google y otras empresas proponen, creando y ofreciendo sus propios productos para vendernos que nos deben proteger de los fallos de sus otros productos. "La centralización del acceso a la inteligencia artificial en manos de estas compañías está creando una situación nada alentadora (...) Es una privatización por la puerta de atrás", concluye.


Así, una de las consecuencias del capitalismo digital es que en lo que quedaba del Estado del Bienestar también está penetrando el capitalismo. "Está entrando en áreas muy importantes", subraya.


Un sector de la economía que sigue creciendo


Morozov afirma que hay un sector de la economía que sigue creciendo, tanto en tamaño como en capitalización de mercado: el de la industria tecnológica, que es precisamente la que fomenta el uso de los datos.


Relata que Amazon, Google, Apple, Microsoft y Facebook han crecido en el último año cerca de 1,3 billones de dólares. Y podemos ver lo mismo en China.


Hay empresas que ni siquiera cotizan, como Uber, Airbnb o Volunteer. Pero cada una de ellas tiene un valor de entre 20.000 y 60.000 millones de dólares. El capital de estas empresas proviene de fondos de pensiones, entre otros de este tipo, que piensan que estas compañías pueden ser muy lucrativas. De esta manera, según explica el investigador, construyen un modelo y lo escalan a 200 países y, mientras, destruyen las empresas locales. Es precisamente lo que hace Uber con los taxis en países como España. El modelo es muy sencillo.


"Para que Uber consiga retorno para sus inversores (inversores como el Gobierno de Arabia Saudí o Goldman & Sachs) debe asegurarse de que pueda destruir a la competencia local", afirma. Y han tenido bastante éxito y tienen unas técnicas "bastante ruines", dice el investigador. Se pueden permitir perder dinero hasta que acaben con la competencia. Pueden hacerlo porque atraen capital de esos grandes inversores institucionales.


Otro ejemplo es el de la empresa japonesa SoftBank, un gran fondo que aumentó gracias al dinero barato durante la crisis económica, que involucra a otras empresas en la financiación de sus compras. SoftBank tiene una deuda enorme, según cuenta Morozov. Toma dinero, lo gasta y vuelve a tomar dinero prestado, debido al bajo interés del mercado, y así llega a dominar la industria, acaba con sus competidores y domina el mercado. Después puede recuperar lo perdido.


Con el alquiler ha sucedido lo mismo. Hemos asistido a cómo barrios enteros han subido de precio y cómo aumentan los alquileres de corta estancia. Se trata del fenómeno Airbnb. Esta compañía está financiada por fondos soberanos, como los de China y Singapur, descubre Morozov, que más o menos es cómo funcionan los fondos de pensiones.
Más allá de Silicon Valley


Por otro lado, explica que para entender esta financiarización tecnológica hay que seguir el dinero más allá de Silicon Valley. "Se está creando una burbuja que hasta que estalle va a seguir creciendo y creciendo", vaticina el escritor.


La ausencia de crítica a lo que está sucediendo lo asocia a la paradoja del desprecio europeo hacia Donald Trump, ya que la mayor parte de los políticos europeos creen que estas empresas, mayoritariamente estadounidenses, son aliadas y pueden resolver el problema del desempleo o de los cuidados. Hay muchos políticos que fomentan la idea de que la asociación con ellas es la elección natural en nuestras sociedades, como Macron o Renzi, que son "los mejores amigos de las empresas tecnológicas", opina.


Sin embargo, el hecho de que la ciudadanía no lo perciba así, como una crisis, le perturba muchísimo: "Tenemos que tomar esta crisis y utilizarla como una oportunidad de ofrecer los servicios del Estado del Bienestar de una forma mucho más descentralizada", aconseja. De esta manera, se trataría de aprovechar algunas de las estructuras que han aparecido con plataformas como Uber o Airbnb y darles la vuelta para que beneficie a los ciudadanos y no solo a los inversores.
Europa deberá elegir entre tecnología de EE.UU. o de China


El gigante asiático también está en la carrera de las empresas tecnológicas. Morozov pone el ejemplo de la empresa china Alibaba, que ha comprometido 10.000 millones de dólares en los próximos años para desarrollar inteligencia artificial. China tiene comprometidos 125.000 millones de dólares para el sector hasta 2030.


Además, el investigador afirma que tenemos dos grandes gigantes tecnológicos, que son EE.UU. y China. Esta última es casi autosuficiente en términos tecnológicos y tiene muchos más datos que los norteamericanos, mientras que Europa casi no aparece en este mapa. "En los próximos años Europa tendrá que elegir entre tecnología estadounidense o china", afirma.


Por otro lado, opina que este tema tiene que ser politizado por los partidos políticos. Deben trabajar sobre cómo se financia la infraestructura y sobre cómo tener una estrategia nacional sobre inteligencia artificial. "¿Qué tipo de régimen de propiedad de datos quieren?", se pregunta.


La alternativa: democratización del acceso a datos


Evgeny Morozov apuesta por que nuestros datos no solo puedan ser propiedad de empresas como Facebook, Google o Amazon. Una alternativa sería que pudieran ser de propiedad colectiva y que esas empresas tuvieran que pagar por ellos como hacemos los ciudadanos como individuos.


El experto piensa que una solución puede ser la democratización del acceso a los datos. "Si no lo hacemos, podemos dañar la confianza que las personas tienen en las Administraciones Públicas", explica. En caso contrario, ¿cómo sería la política en un mundo en que un pequeño número de empresas controlan todos los servicios?, se pregunta.
También cree que tenemos un "capitalismo superelevado", que hay cierto consumo, ciertas libertades... pero que si no realizamos ningún cambio drástico, en el sentido de descentralizar las estructuras clave, "vamos a tener problemas". Sin embargo, deja claro que no se refiere a la renacionalización de estos servicios, asegurando que ese concepto hoy en día no se puede barajar.


Según el escritor, se está delegando poder en las empresas y deberíamos ser capaces de conectar lo digital con lo político. En este sentido, considera que el espacio clave para la libertad política a partir de ahora debe reconsiderar la versión tecnocrática. "Estamos viendo una gestión puramente tecnocrática de las fuerzas políticas", explica Morozov, que insta a ir más allá de la pura crítica moralista humanitaria. ¿Quién las financia? ¿Para qué? ¿Desde dónde?, deberían ser, en su opinión, algunas de las preguntas imprescindibles.


El investigador no considera que el problema sea ahora la protección de nuestros datos personales, sino encontrar "dinero, ganas y esfuerzo" para hacer algo con toda esa información. "Deben ser útiles para construir un proyecto común, que se puedan aprovechar no solo por las empresas para su propio beneficio", sostiene. Así, el escritor plantea utilizar esos datos para que tengan un servicio público sin comprometer la privacidad de las personas.


¿Quién es Evgeny Morozov?


La aparición en la escena internacional del bielorruso Evgeny Morozov supuso un soplo de aire fresco en un campo que desde hace mucho tiempo se ha caracterizado por una falta de autocrítica y una autoconcepción un tanto 'naif'. Conocido por su punto de vista escéptico sobre la idea de que Internet está ayudando a democratizar regímenes autoritarios, afirma que igualmente se puede utilizar para aumentar la represión y la vigilancia de los disidentes.


Nacido en 1984, este investigador y escritor estudia las implicaciones políticas y sociales de la tecnología. Su primer libro 'Net desilusion. The dark side of the Internet freedom' ('El desengaño de Internet. Los mitos de la libertad en la red', en español), de 2011, supuso una revolución en la forma en que se percibía el fenómeno de Internet. En 2013 volvió a sorprender con su segundo libro: 'To save everything, click here' ('La locura del solucionismo tecnológico' en español), donde rompía con el mito de que había algo inherentemente liberador en las nuevas tecnologías.


***Las declaraciones recogidas en este artículo han sido realizadas en una conferencia llamada 'Capitalismo digital y sus descontentos' enmarcada en una serie de conferencias organizada por el Museo Nacional de Arte Contemporáneo Reina Sofía de Madrid que lleva el título de 'Seis contradicciones y el fin del presente'.

 

Publicado: 28 mar 2018 18:39 GMT | Última actualización: 29 mar 2018 08:27 GMT

La inteligencia artificial: el superyó del siglo 21

Sólo se habla de ella. Focaliza toda nuestra atención. Cada semana está en la tapa de las revistas. En pocos años se transformó en la nueva obsesión de la época. En realidad, esta criatura con atavios enloquecedores tiende a producir una suerte de mareo. Todos quieren apropiársela (las empresas, los responsables políticos, los centros de investigación...) puesto que permite vislumbrar perspectivas económicas ilimitadas así como también la emergencia de un mundo totalmente securizado, optimizado y fluido. Como ya lo habrán entendido los lectores, este nuevo ídolo de nuestro tiempo es la inteligencia artificial.


No dejamos de palabrear respecto a sus posibles consecuencias, pero sin intentar identificar su causa ni aprehenderla desde una visión de conjunto. Ahora bien, su origen puede ser identificado: es el de un cambio de estatus de las tecnologías digitales. Pues están cargadas de una función que, hasta hace poco, jamás hubiéramos pensado que las afectaría. De ahora en más, algunos sistemas informáticos tienen, mejor dicho nosotros les hemos otorgado, una vocación singular y perturbadora: enunciar la verdad.


Lo digital se erige como una potencia aleteica, destinada a revelar la alètheia, o sea la verdad, en el sentido definido por la filosofía griega antigua, vale decir como la manifestación de la realidad de los fenómenos, en oposición a sus apariencias. Se yergue como un órgano que permite evaluar lo real de manera más confiable que nosotros y revelarnos dimensiones hasta ahora ocultas a nuestra conciencia.


La inteligencia artificial está destinada a imponer su ley, orientando desde las alturas de su autoridad los asuntos humanos. No de manera homogénea, sino en grados diferentes desde el nivel de la incitación, en los asistentes digitales personales que, por ejemplo, aconsejan una dieta, pasando por un nivel prescriptivo en el caso del otorgamiento de un préstamo bancario hasta alcanzar niveles coercitivos, emblemáticos en el área laboral, cuando los sistemas dictan a las personas los gestos que deben ejecutar.


De ahora en adelante, una tecnología adquiere un “poder de conminación” que conlleva la erradicación progresiva de los principios jurídico-políticos que constituyen nuestra base, o sea el libre ejercicio de nuestra capacidad de juicio y de acción. Sustituidos estos últimos por protocolos destinados a modificar cada uno de nuestros actos, insuflando e incluso susurrándonos al oído la dirección correcta que hace falta seguir.


En cualquier situación incierta, tendemos a evaluar ventajas e inconvenientes. En este caso, se evocan habitualmente entre otros puntos, por un lado los supuestos progresos que experimentará el diagnóstico médico, y por otro la destrucción anunciada de muchas profesiones que exigen grandes conocimientos. Sin embargo, resulta extraño comprobar que se oculta sistemáticamente el fenómeno más notable, a saber, que la figura humana debe someterse a las ecuaciones de sus propios artefactos, y ello principalmente para responder a intereses privados e instaurar una administración supuestamente infalible de las cosas.


Pero mirando más de cerca lo que caracteriza a la inteligencia artificial, observamos que se trata de la extensión sin límites de un orden que hace de cada enunciación de la verdad, una oportunidad para iniciar acciones, el surgimiento de una “mano invisible automatizada”, de un mundo regido por el sistema del feedback, una “data driven society” en la que la menor ocurrencia de lo real se encuentra analizada con el fin de ser monetizada u orientada hacia fines utilitaristas.


La inteligencia artificial encarna de manera ejemplar las llamadas “tecnologías de lo exponencial”, diseñadas y colocadas en el mercado a velocidades que crecen en forma regular y que transforman sin cesar a sectores cada vez más numerosos de la sociedad. Esta cadencia frenética está validada, casi normalizada, mediante las nociones de “tecnologías de ruptura” y de “disrupción”, según el idioma (novlangue) iconoclasta de la industria de lo digital.


El ritmo cada vez más precipitado de los “ciclos de innovación” forma parte de una naturalización de la evolución técnico- económica llegando a asimilarla a un “tsunami”, vale decir a un fenómeno contra el cual es casi imposible oponerse dado que se trataría de una fuerza asimétrica que contribuye con esta analogía inapropiada, a imponer la doxa de lo ineludible. Pero lo propio de los artefactos es que no corresponden a ningún orden natural sino que son el producto de la acción humana e interfieren en los asuntos humanos.


Lo exponencial aniquila el tiempo humano de la comprensión y de la reflexión, firmando la sentencia de muerte de lo político, este último entendido como la elección de tomar decisiones en común a través de la contradicción, la deliberación y la concertación, de acuerdo a los principios que se ubican en la base de toda democracia.
Cuando se quiere mostrar vigilancia sobre estos desafíos, se convoca a la ética, como si enarbolar este estandarte pudiera representar la suprema defensa que nos protegería de los principales desvíos. Pero ¿cómo debemos entender esta noción? Probablemente, a través de algunos principios cardinales, como poder decidir libremente los propios actos, no reducir a la persona a un simple objeto mercantil y tampoco ser reducido a un cuerpo que actúa respondiendo a señales.


Generalmente, cuando se invoca la ética, ésta remite a un comodín que se usa de acuerdo a los tropismos de cada uno. Se impuso una forma muy particular, basada en una “libertad negativa” según los términos del filósofo Isaiah Berlin, entendida como protectora únicamente del derecho de los individuos frente a las pretensiones potencialmente abusivas del poder.


Se entiende mejor por qué, en cuanto se pretende ocuparse de la ética, se llega a preguntas infinitas con respecto a la protección de los datos personales y la “defensa de la vida privada”. Pero lo esencial de lo que está en juego escapa a este concepto, o sea, los modos de existencia y organización que emergen y que nunca se encuentran sometidos al prisma ético cuando deberían serlos, ya que representan una ofensa a la autonomía de nuestra capacidad de juicio.


Ya es hora de privilegiar la acción política, haciendo valer contradiscursos y contrapericias que testimonien de la realidad de las cosas así como del rechazo de algunos dispositivos cuando se estima que pisotean nuestra integridad y dignidad. Ello constituye la puesta en práctica de la acción humana que, como lo planteara Hannah Arendt, se hace posible por el uso obstinado de la razón: “La facultad de juicio, de la que se podría decir con justicia que es la más política de las aptitudes mentales del hombre. (...) Esto puede impedir catástrofes, en momentos cruciales”.


De suerte que, en este momento crucial, es urgente no dejar la palabra a los evangelistas de la automatización del mundo y darse cuenta de que del grado de ejercicio de nuestra capacidad de juicio en todas las esferas de la sociedad dependerá el surgimiento de una civilización, ya sea dirigida por sistemas normativos ya sea conducida por individuos libres de decidir el curso de sus destinos, en conciencia y en la pluralidad.


* Escritor y filósofo. Su última obra traducida al español: La Humanidad aumentada (Caja Negra Editora, 2017); en junio de 2018 se publicará, con el mismo sello editorial, La Siliconización del mundo. La irresistible expansión del liberalismo digital.
Traducción: Alicia Bermolen y Guillaume Boccara.

Martes, 13 Febrero 2018 06:21

El supremo dilema: ¿pirámides o redes?

El supremo dilema: ¿pirámides o redes?

De su larga trayectoria, un observador extraterrestre, de mirada limpia por ajena, podría distinguir dos periodos bien distintos en la historia de la humanidad, que son incluso antitéticos o contradictorios. Uno va de sus orígenes como especie hace unos 200 mil años hasta hace unos 4 mil años. El otro va justo de esa época a la actualidad. El punto nodal que marca la diferencia es el paso de sociedades igualitarias a sociedades jerarquizadas. Durante largo tiempo el ser humano formó parte de comunidades autocomandadas regidas por la cooperación, la ayuda mutua, las reglas de parentesco y el disfrute colectivo de los bienes obtenidos de su entorno natural. Esas fueron lo que Marshal Sahlins denominó las primeras sociedades de la abundancia ( affluent societies) en su celebre artículo en Les Temps Modernes (octubre de 1968): bandas de cazadores, recolectores y pescadores y comunas aldeanas con agricultura y ganadería. Visualicemos. Hace 4 mil años el planeta era habitado por varias decenas de miles que representaban unas 12 mil culturas distinguidas por la lengua, y que una suerte de sustentabilidad primigenia para ponerlo en términos actuales, les permitió mantenerse y reproducirse en equilibrio con su entorno natural. Las primeras sociedades jerárquicas que aparecieron fueron los señoríos o jefaturas, y de ahí se pasó a los estados, con jerarcas apoyados por militares e iglesias. Del Estado despótico y esclavista se pasó al Estado feudal y luego al Estado controlado por el capital.


En su obra clásica La sociedad contra el Estado, Pierre Clastres echó abajo el mito, producido y reproducido por los mayores intelectuales de Occidente, de que la dimensión política sólo existe en función del poder y que éste supone ineludiblemente una relación de orden y obediencia, bajo un sistema de coerción basado en la violencia. Ello supuso borrar de un plumazo toda la historia de las sociedades humanas anteriores a la era civilizada, que por supuesto coloca a Europa en la cúspide de un presunto proceso evolutivo unilineal, donde el orden basado en la coerción queda justificado. Ese mito sigue vigente hasta nuestros días, oculto por la idea de modernidad, aunque cada vez más erosionado por el cúmulo de evidencias científicas.


Hoy somos nosotros, usted lector incluido, habitantes de una civilización moderna e industrial, tecnocrática y capitalista que es el pináculo, el punto máximo de esa tendencia histórica que se inició hace 4 mil años. Vivimos los tiempos de la máxima jerarquía, coerción y violencia apuntalados por innumerables mecanismos, visibles u ocultos, sutiles o descarnados. Este modelo vertical, fincado en la coerción y en la violencia, está representado por la pirámide. En la punta de la pirámide habitan los seres divinos o humanos que explotan o dominan al resto. La pirámide moderna que se busca imponer por todos los rincones del orbe tiene, sin embargo, fisuras, islas, grietas, contracorrientes. A la fascinación por la pirámide hoy se opone otra figura geométrica, la red, que es, para decirlo pronto, una estructura horizontal, diversa, descentralizada, heterogénea y basada en la equidad.


Ejemplos piramidales notables son los estados, las iglesias, las corporaciones o empresas privadas, los ejércitos y los partidos políticos, que son las instituciones que mantienen la coerción y el orden. Y en la civilización moderna todo aquello que no se estructure en torno a la pirámide, a los sistemas de dominación y jerarquía, tenderá a ser denunciado, asediado, soslayado, reducido y eliminado.


Debemos a G. Deleuze y F. Guattari el haber desarrollado una teoría filosófica de las redes, basada en el modelo vegetal del rizoma. Los rizomas son brotes que se extienden subterráneamente y de manera horizontal, que pueden ramificarse en cualquier punto, así como engrosarse transformándose en un bulbo o tubérculo que puede funcionar como raíz, tallo o rama sin importar su posición en la estructura de la planta. El rizoma es un modelo en el que la organización de los elementos no sigue líneas de subordinación jerárquica, sino que cualquier elemento puede afectar o incidir en cualquier otro. El rizoma carece, por tanto, de centro.


Hoy los avances tecnocientíficos y los sistemas de conocimiento, comunicación e información facilitan como nunca antes la construcción de redes. Ahí están ya la web, las cooperativas de todo tipo y en todas las ramas y dimensiones de la vida humana (de producción financieras, de consumo, de comunicación, de servicios, etcétera), las comunidades, aldeas, municipios y regiones que se autogobiernan, las pequeñas ciudades que se animan a vivir sin petróleo, las asociaciones ciudadanas para producir, circular y consumir energía, agua o alimentos, las nuevas modalidades de trueque pos-moderno, monedas comunitarias y electrónicas (el bitcoin y otras) y las empresas descentralizadas de mercadeo en red basadas en los multiniveles ( multilevel marketing).


El surgimiento, mantenimiento y la multiplicación de las redes hará que la actual civilización se desmorone irremediablemente. Caerán los monopolios políticos y económicos de la modernidad, como antes cayeron reinos e imperios, con sus faraones, reyes, señores, monarcas. Los poderosísimos corporativos, los bancos gigantescos y los estados irán perdiendo su capacidad de coerción y se vendrán abajo, de una manera que será tan espectacular como pacífica. Se caerán por su propio peso, de la misma manera en que los gigantescos dinosaurios desaparecieron porque su diseño ya no funcionaba. Ello depende de que la sociedad se organice y cree mil mecanismos para la multiplicación de las redes. Mientras los ciudadano no se organicen desde abajo, es decir subterráneamente, el poder político (el Estado) y el poder económico (el capital) seguirán manteniendo esta situación dramática de explotación, injusticia e inseguridad. Los grandes pensadores de la emancipación, como P. Kropotkin, Ivan Illich, E.F. Schumacher, M. Gandhi tienen razón: la humanidad sólo logrará salir de esta pesada noche cuando recupere su capacidad de transformar las pirámides en redes. Las redes se tejen y el tejido es una arma muy poderosa, quizás como nadie antes lo había imaginado. El futuro está en manos de los tejedores y será rizomático o no será.

 

Publicado enSociedad
Trump quiere privatizar la Estación Espacial Internacional

La administración de Donald Trump quiere convertir la Estación Espacial Internacional (EEI) en una especie de empresa inmobiliaria en órbita, no administrada por el gobierno, sino por la industria privada.

La Casa Blanca planea dejar de financiar la estación después de 2024, y poner fin al apoyo federal directo del laboratorio orbital. Pero no tiene la intención de abandonar por completo el laboratorio en órbita –que la Nasa comparte con otras agencias espaciales– y prepara un plan de transición que podría entregar la estación al sector privado, según un documento interno de la Nasa obtenido por The Washington Post.

"La decisión de terminar con el apoyo federal directo para la EEI en 2025 no implica que la plataforma en sí será desorbitada en ese momento; es posible que la industria continúe operando ciertos elementos o capacidades de la EEI como parte de una futura plataforma comercial", dice el documento.

Además, "la Nasa ampliará las alianzas internacionales y comerciales en los próximos siete años con el fin de garantizar el acceso humano continuo y la presencia en la órbita baja de la Tierra".

Para garantizar la transición, la Casa Blanca prevé solicitar un "análisis del mercado y planes de desarrollo" al sector privado.

Estados Unidos ha gastado casi 100 mil millones de dólares para construir y operar el complejo orbital, que le cuesta a la Nasa entre 3 mil y 4 mil millones de dólares anuales.

El propósito es privatizar la EEI, ubicada en la órbita baja terrestre, que es dirigida por la agencia espacial estadunidense y desarrollada de manera conjunta con la agencia espacial rusa.

Esta base es utilizada por una tripulación internacional –especialmente con la colaboración de las agencias espaciales europea, japonesa y canadiense– para desarrollar la investigación científica del universo espacial.

El gobierno estadunidense incluirá en su presupuesto de 2019 150 millones de dólares "para hacer posible el desarrollo y la maduración de entidades y de capacidades comerciales que garanticen que los que tomen el relevo de la EEI sean operacionales" en tiempo y hora.

Desde la presidencia de George W. Bush, la Nasa comenzó a subcontratar ciertas operaciones, como los vuelos de abastecimiento, ahora en manos de empresas privadas como SpaceX y Orbital ATK, cuya tendencia se acentuó en el gobierno de Barack Obama.

En riesgo, único puesto de EU

Expertos en la exploración espacial reaccionaron con inquietud ante la noticia. El senador Bill Nelson, demócrata por Florida y ex astronauta se manifestó en contra de "apagar las luces y abandonar el único puesto de avanzada que tenemos en el espacio".

El historiador de la Nasa retirado Roger Launius opinó que tal decisión afectará a todos los demás países involucrados en el proyecto. Rusia es uno de los principales involucrados, además de Japón y Canadá.

Pero, trasladarlo todo al sector comercial es un cambio drástico, expresó Mike Suffredini, ex especialista del programa espacial de la Nasa, actual gerente de Axiom Space en Houston.

Advirtió que el gobierno estadunidense necesita participar hasta cierto punto en la EEI hasta que sea desmantelada. Ninguna empresa aceptará el riesgo de ser responsable en caso de que el proyecto colapse, añadió.

El domingo, Rusia canceló el lanzamiento de una cápsula de carga no tripulada que debía llevar toneladas de suministros a la EEI. Los preparativos para el lanzamiento de la nave espacial Progress desde el complejo de Baikonur, en Kazajistán, parecían avanzar sin problemas hasta menos de un minuto antes de la hora prevista para el despegue.

Roscosmos, agencia espacial rusa, explicó que la operación se canceló por un comando automático que estaba siendo investigado; el lanzamiento fue reprogramado para hoy. Esta misión va a probar una ruta más rápida hasta la estación orbital, anclándose al laboratorio 3.5 horas después de su partida y tras dar apenas dos vueltas alrededor de la Tierra.

Inteligencia artificial: el futuro de la especulación financiera

El tema de la inteligencia artificial despierta grandes inquietudes. Algunas están relacionadas con complicaciones reales, como el de la pérdida de empleos. Otras se vinculan con el problema de si las máquinas podrían adquirir consciencia de sí mismas en la medida en que alcancen mayores niveles de inteligencia. Ese día no está tan próximo como algunos aficionados del tema creen. Pero eso no quiere decir que no existen razones para preocuparse.


¿Cómo definir la inteligencia artificial (IA)? En términos muy sencillos, se puede definir como una tecnología basada en la recopilación de grandes cantidades de datos para usarlos en un proceso de toma de decisiones con una finalidad determinada. Los datos deben estar relacionados con un tema específico y los parámetros que rodean las decisiones deben estar más o menos bien determinados para alcanzar el objetivo buscado.


Las aplicaciones de la IA ya se dejan sentir en todos los sectores de la economía. Pero su penetración en los mercados financieros es particularmente alarmante. En este terreno la inestabilidad y los incentivos perversos de los mercados han mostrado tener un espectacular poder destructivo en los decenios pasados. Y si los reguladores ya tienen dificultades para supervisar el mercado, con la IA sus problemas se están intensificando.


Hasta hace poco tiempo los métodos utilizados por los especuladores en el sector financiero se basaban en el análisis tradicional sobre rendimientos pasados de algún activo y las perspectivas sobre las empresas o agentes que lo habían puesto en circulación. A pesar de la experiencia de los corredores y los operadores financieros, los sentimientos del mercado nunca fueron fáciles de apreciar y cuando ocurría un tropezón las pérdidas de sus clientes se acumulaban.


Hoy se supone que los nuevos equipos y programas de IA ayudarán a evitar errores y reducirán pérdidas para los inversionistas. La gran diferencia con las herramientas del análisis tradicional estriba en la cantidad de datos que esta tecnología permite procesar y en la velocidad a la que se puede analizar esa montaña de información. Mientras el análisis convencional permitía tomar en cuenta un número limitado de mercados simultáneamente, las herramientas de la IA hacen posible considerar al mismo tiempo un gran número de mercados financieros de diferente naturaleza en todo el mundo.


Lo más importante es que la inteligencia artificial hace posible a los operadores identificar oportunidades de arbitraje que el análisis convencional simplemente era incapaz de reconocer. Con la ayuda de la IA hoy las operaciones de arbitraje se pueden llevar a cabo no sólo al interior de un solo mercado y con productos de la misma naturaleza, sino entre todo tipo de mercados y activos heterogéneos. Así, por ejemplo, el especulador puede hoy identificar oportunidades de arbitrajes entre productos complejos en los mercados de futuros de materias primas y en el mercado mundial de divisas en cuestión de segundos. Las recomendaciones sobre la composición de carteras de inversión están basadas en este tipo de estimaciones, pero la fortaleza de estas sugerencias depende de la inestabilidad general de los mercados financieros.


Es cierto que con la IA las comparaciones de precios probables de múltiples productos y la evolución de variables como tipos de cambio y riesgo cambiario, tasas de interés o inflación se llevan a cabo a una velocidad relámpago. Pero quizá en eso reside el enorme riesgo que esta tecnología conlleva para la estabilidad de los mercados financieros.
Algunos analistas piensan que el uso generalizado de la IA conducirá a una mayor eficiencia y reducirá la volatilidad en los mercados financieros, porque la intervención humana se reducirá a un mínimo. Pero esa creencia no tiene bases sólidas. Lo cierto es que la IA no cambiará la naturaleza de la instabilidad intrínseca de los mercados financieros. De hecho, debido a la velocidad con que se realizan los cálculos y estimaciones al usarse esta tecnología, las fluctuaciones en este tipo de mercados financieros pueden amplificarse. Y, por otra parte, los incentivos perversos que muchas investigaciones han identificado en la dinámica de formación de precios de activos financieros tampoco desaparecen con la IA.


Las computadoras ya están diseñando computadoras cada vez más inteligentes. El matemático John von Neumann vaticinó en 1958 que ese proceso recursivo podría desembocar en una inteligencia superior a la humana y en lo que denominó un punto de singularidad: un punto más allá del cual no sería posible la continuidad de los acontecimientos humanos tal y como los conocemos. Todo eso es posible, aunque probablemente faltan varios miles de años para que las máquinas evolucionen de ese modo. Pero si se hacen más inteligentes, ¿por qué habrían de seguir empecinadas en buscar ganancias económicas en la especulación ciega, en lugar de solucionar los problemas de la humanidad en este planeta?


Twitter: @anadaloficial

Software Libre contra software privativo: batalla global

Desde que en 1991 Linus Torvalds empezara a trabajar en lo que más tarde sería Linux, la lucha entre los softwares libres y los softwares de pago ha alcanzado proporciones nunca imaginadas.

Para muchos escuchar los nombres de Linus Torvalds o Richard Stallman no significa mucho, pero los que conocen un poco de la historia de Internet y la mayoría de los programas utilizados por los usuarios del mundo, saben que esos nombres están estrechamente ligados a Linux y el Proyecto GNU, estandartes del software libre y el código abierto.


Hoy todavía la Microsoft es el gran monopolio en cuanto a software, pero ya con la adopción del software libre por numerosas empresas fabricantes de PC, muchas computadoras se venden con distribuciones GNU/Linux pre-instaladas. Ahora se ve que el GNU/Linux ha comenzado a tomar su lugar en el vasto mercado de las computadoras de escritorio y amenaza con desplazar al rey Bill Gates y su reino.


Muchas son las iniciativas que toman los amantes y desarrolladores de software libres para difundir su uso; una de ellas es el Festival Latinoamericano de Instalación de Software Libre (FLISoL), que figura como el evento de difusión de Software Libre más grande en Latinoamérica. Esta iniciativa se realiza desde el año 2005 y su principal objetivo es promover el uso del software libre, dando a conocer al público en general su filosofía, alcances, avances y desarrollo y ya este año cuenta con presencia en más de 200 ciudades del subcontinente.


Para tal fin, las diversas comunidades locales de software libre (en cada país, en cada ciudad o localidad), organizan simultáneamente eventos en los que se instala, de manera gratuita y totalmente legal, software libre en las computadoras que llevan los asistentes. Además, en forma paralela, se ofrecen charlas, ponencias y talleres, sobre temáticas locales, nacionales y latinoamericanas en torno al Software Libre, en toda su gama de expresiones: artística, académica, empresarial y social.


Los softwares libres representan una ventaja enorme para los usuarios finales porque no tienen que pagar las licencias de los programas que usan. Existen muchísimas aplicaciones gratis, de código abierto y con gran calidad a disposición de los usuarios particulares y de empresas y para Cuba la implementación masiva de estos softwares aportaría muchos beneficios.


Algunos usuarios, quizás por desconocimiento, afirman que no existen softwares libres funcionales para todas las finalidades que pudiera desear el usuario. Pero la realidad es diferente. Hay muchos programas libres y de código abierto con excelentes prestaciones, similares a los que ofrece Microsft Office, pero simplemente son desconocidos para muchas personas. Tienen gran calidad y no precisan de grandes conocimiento técnicos ni prestaciones de las PC. No tienes que preocuparte por las licencias y puedes estar seguro de no estar usando programas pirateados.


En Cuba en estos momentos existen importantes iniciativas encaminadas a la implementación a gran escala de software libres, donde se destacan la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI) y su Facultad 10, el Ministerio de la Informática y las Comunicaciones (MIC) y los Joven Club, que actualmente instalan laboratorios con estas tecnologías e imparten curso a la población interesada.


Los softwares libres en Cuba tienen una buena perspectiva. Es muy importante el trabajo que se hace en los Joven Club y en el MIC en cuanto a la migración al software libre, pero donde más avances se ven es la UCI: allí se trabaja con estos programas y además se crean otros libres también. Ya podemos ver sus resultados con el lanzamiento del NOVA, que es un sistema operativo completamente creado en Cuba.
La gran batalla que se vive en el mundo entre los softwares libres y los de pago está teniendo ahora nuevas escaramuzas. Ya es noticia vieja la derrota de la Encarta frente a Wikipedia y asimismo se ve como muchos sistemas operativos y aplicaciones libre gana cada día terreno frente a los productos de la Microsoft, que ve ya las grietas en su resquebrajado imperio.
Artículo publicado originalmente en Perlavisión