Jueves, 07 Junio 2018 08:35

¿Qué son las Ilustraciones?

¿Qué son las Ilustraciones?

La conocida revista de arte norteamericana Artforum me pidió un texto breve sobre el tema "¿Qué es la Ilustración?". Este es el título del famoso opúsculo de Immanuel Kant publicado en 1784, glosado desde entonces por muchos autores, incluso por Michel Foucault. La editora de la revista quería específicamente que yo abordara el tema a partir de mi propuesta de las epistemologías del Sur [1]. He aquí mi respuesta.


En 1966, uno de los intelectuales occidentales más innovadores del siglo XX, Pier Paolo Pasolini, escribió que a menudo somos prisioneros de palabras enfermas. Se refería a palabras que parecen plenas de sentido, pero que, de hecho, están desprovistas de él o, quizá más precisamente, palabras que poseen connotaciones vagas y misteriosas, pero que nos dejan muy inquietos, dada su apariencia de estabilidad y coherencia. Pasolini refiere tres palabras enfermas —cine, hombre y diálogo—, insistiendo en el hecho de que hay muchas más. Pienso que una de ellas es Ilustración. Foucault ya mostró que somos prisioneros de esta palabra. Sin embargo, en su obsesión con la idea de poder, no reconoció que los prisioneros nunca están totalmente encarcelados y que la resistencia nunca está determinada únicamente por las condiciones impuestas por el opresor. Al final, las conquistas revolucionarias de los protagonistas de la Ilustración europea nos muestran precisamente eso. Debemos entonces comenzar desde el punto en el que Foucault nos dejó. ¿Podemos curar esa palabra enferma? Lo dudo. No obstante, si hay una cura, será, sin duda, contra la voluntad del enfermo.


Si preguntamos a un budista qué es la Ilustración, podemos obtener una respuesta como la de Matthieu Ricard, un monje que vive en Nepal. Para Ricard, Ilustración implica:
Un estado de conocimiento o sabiduría perfectos, combinado con una compasión infinita. El conocimiento, en este caso, no significa simplemente la acumulación de datos o una descripción del mundo de los fenómenos hasta en los más finos detalles. La Ilustración es un entendimiento tanto del modo relativo de la existencia (la manera en la que las cosas se nos aparecen) como del modo último de la existencia (la verdadera naturaleza de estas mismas apariencias). Esto incluye nuestras propias mentes, además del mundo externo. Ese conocimiento es el antídoto básico contra la ignorancia y el sufrimiento. [2]


¿Hasta qué punto la Ilustración de Ricard es diferente de la de Kant, Locke o Diderot? Ambas concepciones implican una ruptura con el mundo tal y como nos es dado. Ambas exigen una lucha continua por la verdad y el conocimiento, puesto que su objetivo último equivale a una revolución —una revolución interior, en el caso de la Ilustración budista, y una revolución social y cultural, en el caso de la Ilustración europea—. ¿Existen continuidades entre esas rupturas, tan distantes en términos de sus génesis y de sus resultados? ¿Debemos considerar como dato adquirido que nos conocemos a nosotros mismos al conocer el mundo, conforme nos promete la Ilustración europea, o debemos partir del presupuesto de que conocemos el mundo una vez que nos conocemos a nosotros mismos, conforme la promesa de la Ilustración budista? ¿Cuál de los dos presupone la tarea más imposible? ¿Cuál de los dos acarrea más riesgos para los que no creen en sus promesas? Y, finalmente, ¿por qué cuestionar la Ilustración europea es aún hoy, más de dos siglos después de su formulación, más relevante y controvertido que cuestionar la Ilustración budista? ¿Será solo porque la mayoría de nosotros es ontológica, cultural y socialmente eurocéntrica y no budocéntrica?


La fuerza de la Ilustración europea se basa en dos demandas incondicionales: la búsqueda del conocimiento científico, entendido como la única forma verdadera de conocimiento y como fuente única de racionalidad; y el empeño en el sentido de vencer la "oscuridad", o sea, de desterrar todo lo que se considera no científico o irracional. La incondicionalidad de esas demandas tiene como premisa la incondicionalidad de las causas que las orientan. Y causas incondicionales conducen lógicamente a consecuencias incondicionalmente positivas. Aquí reside la fatal debilidad de esa fuerza tan extrema, su talón de Aquiles. Tomar como base una concepción única del conocimiento y de la racionalidad social exige que se sacrifique todo aquello que no le es conforme.


La naturaleza sacrificial de esta confianza reside en que la tolerancia y la fraternidad resultantes de la celebración de la libertad y de la autonomía contienen en sí la fatal incapacidad de distinguir coerción y servidumbre ante modos alternativos de ser libre o autónomo. Ambos son concebidos como enemigos de la libertad y de la autonomía y, lógicamente, tratados con despiadada intolerancia y violencia. Es ese el impulso atávico que subyace a la construcción ilustrada de la humanidad “universal” y lo impulsa a sacrificar algunos humanos, suprimiéndolos de la categoría de humano, como el antiguo chivo expiatorio abandonado en el desierto. Ello explica la razón por la cual los derechos humanos pueden ser violados en nombre de los derechos humanos, la democracia puede ser destruida en nombre de la democracia y la muerte puede ser celebrada en nombre de la vida. Aquello que convierte la Ilustración europea en tan fatalmente relevante y tan necesitada de constante revaloración es el hecho de que, contrariamente a otros proyectos ilustrados (como el budista), el poder de imponer sus ideas a los otros no se rige, él mismo, por esas ideas y sí por el designio de prevalecer, si es necesario a través de una imposición violenta, sobre aquellos que no creen en tales ideas ilustradas o se ven fatalmente afectados por las consecuencias de su implementación en la vida económica, social, cultural y política.


La naturaleza sacrificial de la Ilustración europea se manifiesta en la forma como razona sin razonabilidad, en el modo en que presenta las opciones que rechaza o los caminos que no elige como prueba de la inexistencia de otras vías, en la forma como justifica resultados catastróficos como daños colaterales inevitables. Estas operaciones trazan una línea abisal entre, por un lado, la luz fuerte de las buenas causas y de las formas iluminadas de organización social y, por otro, la oscuridad profunda de las alternativas silenciadas y de las consecuencias destructivas. Históricamente, el capitalismo, el colonialismo y el patriarcado son las fuerzas principales que han sustentado la frontera abisal entre seres totalmente humanos, que merecen la vida plena, y criaturas subhumanas descartables.


Esa línea abisal es una línea epistémica. Por eso, la justicia social exige justicia cognitiva y la justicia cognitiva exige que se reconozca que la disputa entre la ciencia, por un lado, y la filosofía y la teología, por otro, es un conflicto que se encuadra de manera confortable en el ámbito de la epistemología ilustrada. Lo que necesitamos entender es el hecho de que estos modos de conocimiento se oponen colectivamente a formas de pensamiento y sabidurías ajenas al paradigma occidental. Lo colonial propiamente dicho podría definirse en términos de esa terra incognita epistemológica. Como observó Locke de forma muy reveladora: “en el principio, todo el mundo era América”. Lejos de representar la superación universal del “estado de la naturaleza” por la sociedad civil, lo que la Ilustración hizo fue crear el estado de naturaleza, consignándole amplias extensiones de humanidad y vastos conjuntos de conocimientos. La cartografía, en tanto disciplina, inscribió una demarcación precisa entre la metrópoli civilizada y las distantes tierras salvajes (americanas, africanas, oceánicas). Ese mundo “natural”, en la lógica geo-temporal lockiana, se convirtió también en una historia “natural”. La contemporaneidad y la simultaneidad de los mundos del Otro colonial se trasmutaron en una especie de pasado dentro del presente.


Para llegar al tipo de pensamiento posabisal capaz de trascender completamente la oposición binaria metropolitano/colonial, es necesario librar una batalla que excede parámetros epistémicos. El poder hegemónico solamente se puede confrontar a través de las luchas de aquellos grupos sociales que han sido sistemáticamente maltratados y privados de la posibilidad y del derecho de representar el mundo como suyo. Sus conocimientos, nacidos en luchas anticapitalistas, anticoloniales y antipatriarcales, constituyen aquello que denomino epistemologías del Sur. Tales luchas no se rigen por principios antiilustrados (la opción conservadora, de derecha), pero crean condiciones para que sea posible una conversación entre diferentes proyectos de Ilustración, una ecología de ideales ilustrados.


Los conocimientos nacidos en las luchas apuntan hacia la razonabilidad (intercambio de razones) y no hacia la racionalidad unilateralmente impuesta, y parten de las consecuencias en lugar de partir de las causas. La noción de causa en cuanto objeto privilegiado de conocimiento –la idea de que nuestra tarea consiste en ir cada vez más al fondo hasta llegar, finalmente, a los fundamentos epistemológicos u ontológicos, la causa sui o causa sin causa– es ella misma un artefacto de la modernidad occidental. Para los oprimidos, una epistemología a partir de las consecuencias vuelve legible la experiencia y posible la justicia. Solo así las ruinas pueden convertirse en semillas.

Notas
[1] Véase, Santos, B. S., Justicia entre saberes: epistemologías del Sur contra el epistemicidio, Morata, Madrid, 2017. Y también Santos, B. S., The End of the Cognitive Empire: The Coming of Age of the Epistemologies of the South, Durham, Duke University Press, 2018.
[2] Ricard, M., “¿Qué quiere decir "Iluminación" para el budismo?”, blog (entrada del 7/12//2010), disponible en http://www.matthieuricard.org/es/blog/posts/que-quiere-decir-iluminacion-para-el-budismo

 

Por Boaventura de Sousa Santos
Traducción de Antoni Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez

 

Publicado enSociedad
Miércoles, 30 Mayo 2018 05:36

Detectan seis galaxias sin estrellas

Detectan seis galaxias sin estrellas

Una investigación internacional liderada desde la Escuela Politécnica Federal de Zúrich captó la señal de seis galaxias sin estrellas.


Los astrónomos las conocen como galaxias oscuras y, según varias teorías, son el embrión de todas las galaxias del Universo. Según los modelos, todas ellas empiezan como una acumulación de gas hidrógeno, que se va condensando por la gravedad hasta llegar a un punto crítico en el que los átomos se unen para dar a luz a las estrellas. Sin embargo, la naturaleza de las galaxias oscuras hace que sea difícil confirmar esta teoría: al carecer de astros, no emiten luz en el espectro óptico, por lo que son prácticamente invisibles.


Para sortear este obstáculo, los astrónomos se han aprovechado de unas estructuras llamadas cuásares, agujeros negros supermasivos que habitan el centro de algunas galaxias y que están rodeados de gas. Cuando este se acerca al agujero negro atraído por la gravedad, emite enormes cantidades de radiación electromagnética que recorre grandes distancias. “Hemos utilizado estos cuásares como linternas” para iluminar las galaxias oscuras, explica Raffaella Anna Marino, investigadora de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich y primera autora de la investigación, que ha publicado en su último número The Astrophysical Journal.


Cuando la radiación emitida por los cuásares alcanza átomos de hidrógeno, estos se excitan y emiten luz; es el mismo principio por el que funciona la fluorescencia. El equipo liderado por Marino ha escrutado el espacio alrededor de seis cuásares con el instrumento MUSE del Observatorio Europeo Austral (ESO por sus siglas en inglés) y ha detectado seis leves fuentes de luz que, por sus características, “son candidatos muy robustos a ser galaxias oscuras”, declara Marino.


No son las primeras galaxias oscuras que se observan, pero sí están entre los candidatos más robustos, gracias a la cantidad de datos que ha reunido MUSE, afirman los investigadores. Son también las galaxias oscuras más antiguas y lejanas conocidas: emitieron la señal que han captado los astrónomos hace casi 12 mil millones de años, mil 700 millones de años después del big bang. Son como una fotografía al pasado, una época en la que el Universo estaba más agitado que en la actualidad. “Había muchos más fenómenos de fusión”, explica Raffaella Anna Marino.


“Hasta ahora no estaba claro cuál era el escenario de formación de las galaxias, cómo el gas se colapsa y empieza a formar estrellas. Eran todo teorías”, señala Marino. “Ahora tenemos una imagen justo antes de que empiece la formación estelar”. Los investigadores esperan que descubrir nuevas galaxias oscuras les ayude a arrojar luz sobre los misteriosos inicios de las estrellas.

La minga: aprender sin escuela, sin esperar aprender

Los saberes son bienes comunes que no desaparecen al compartirse. El que los transmite no se despoja de ellos al compartirlos. En este caso son saberes para vivir mejor. […] Estos espacios no se organizan con la lógica del capital. Se organizan desde abajo, con cooperación horizontal. Sin jefes, ni controladores. No circulan con las reglas del capital: tanto tiempo, tantos títulos, a tanto la hora, cada uno paga tanto. Y generan otros sentimientos: fraternizan, dan sentido a la existencia, el otro aparece como alguien que hace más grata la vida. No como un competidor que debes acabar antes que te acabe.

 

Llega el día miércoles y como todos los miércoles en el área rural de Cachipay y de Zipacón (Cundinamarca), nos alistamos para participar en la minga que comienza a las nueve a.m. Se trata de un colectivo diverso que se reúne cada semana en torno a la labor conjunta, bajo el signo de la fraternidad y la alegría en diferentes espacios. La minga es un bien común y cada minga es diferente. Por temporadas pueden concurrir unos y no otros, dependiendo de la vida de cada participante y sus exigencias; en ocasiones vienen seres que viajan, personas interesadas en conocer la experiencia, echar una mano y quizás compartir un saber.

 

Esta vez la minga es en Trinitaria, en la vereda Laguna Verde, en casa de Zarabanda Opalina, quien tiene un niño de seis años y una niña de casi tres. Después de tres años de labor están cerca de terminar su hogar en bioconstrucción con materiales de la región. Una forma de respetar la naturaleza, de disminuir de manera notoria los costos en dinero de la obra y de incursionar en una estética armónica con un entorno de belleza asombrosa por la diversidad de expresiones de la vida.

 

El clima primaveral y la abundancia de aves y de cantos, de especies frutales y de flores, han ejercido desde hace muchos años una fuerte atracción por esta geografía de naturaleza exuberante ubicada en la ladera occidental de la Cordillera Oriental. En apenas unos centenares de metros es posible elegir entre las tierras más cálidas o las zonas frescas de la partes altas de las montañas. En Trinitaria la atmósfera es fresca y húmeda en la temporada de lluvias. Pero en un día invernal no es improbable que el sol irrumpa entre la niebla con todo el esplendor de la Cordillera Andina.

 

El primero en llegar es Arnulfo, quien con su vitalidad, alegría y la lozanía de su piel, no revela en absoluto los sesenta y cinco años que ha cumplido. Atribuye su formidable salud a las caminatas que realiza por la región cada fin de semana, acompañado de personas que vienen desde la ciudad, visitantes que aprecian su extraordinario conocimiento de las plantas y el privilegio de visitar su jardín, el que alberga una asombrosa variedad de orquídeas, bromelias y plantas medicinales. Hace casi diez años renunció a la ciudad y a los negocios y se vino a las montañas. Minutos después llega Jorge, un joven nativo de la región que sabe de plantas y de cocina, ha apoyado diversos procesos; su vida no la guía por el dinero. Entre sus saberes cuenta, además, con el arte de hacer pequeñas esculturas con rocas superpuestas, que hace poco aprendió.

 

La tercera en llegar a Trinitaria es Manuela, llega acompaña con su padre Víctor que vino a visitarla, y con un grupo de tres artistas que también ha invitado. Manuela ha fungido como el espíritu de la minga. Su carácter dulce y su disposición permanente a echar una mano allí donde se precisa han generado una dinámica fraterna en el colectivo. Muy pocos podrían adivinar que detrás de su apariencia de joven rebelde, con su corte de cabello alejado de la estética normalizada, con su sonrisa blanca y transparente, su piel bronceada por el sol de Peña Negra, y con su overol de trabajo en escultura y dibujo, habitó hasta hace poco tiempo una abogada muy capaz y responsable que vestía de sastre y acudía puntual a su horario de trabajo en una entidad oficial. Manuela dejó trabajo y ciudad y se vino a la vereda hace cinco años.

 

Un tesoro del proceso de la minga radica en la comunicación, que permite conocernos y descubrir diferentes dimensiones que el ritmo trepidante de la vida cotidiana en la ciudad no facilita. Nos vamos conociendo en la labor y compartiendo los alimentos que cada uno prepara y trae. De este modo el espacio fraterniza y gesta complicidades en almas afines, o con proyectos o trayectos que reúnen.

 

Manuela, con la confianza labrada entre todos, me pide que me ocupe de los invitados que ha traído porque vienen a conocer y no se quedaran a trabajar en la minga, mientras ella acude a la casa de Trinitaria para unirse a la labor que ya han iniciado Zarabanda, Arnulfo y Jorge: limpiar el barro que recubre las guaduas de la estructura de la vivienda y su suelo de tablas.

 

Invito al pequeño grupo que llegó con Manuela a un café en Riohaché Payko, un espacio colindante con Trinitaria al cual pertenezco y cuyo acento está en investigar y promover prácticas de educación alternativa y, también, de alternativas a la educación. Primero les escucho: Víctor trabaja en Bogotá en la Fundación Pepazo y desde hace años apoyan procesos de emprendimientos comunitarios dirigidos a mejorar, entre todos, la vida de todos. Felipe es psicólogo egresado de la U. Nacional, además de fotógrafo, y forma parte de un colectivo ubicado en Anolaima: Accionart. César es historiador no académico y durante años ha adelantado una minuciosa investigación sobre la historia regional de esta geografía. Fausto es italiano y vive en el país Vasco donde tiene una tienda de pastas y salsas. A él le pregunto si viene como parte de un proyecto de una Ong, de una ecoaldea. y me responde: tengo sesenta y cinco años, mi salud está quebrantada, y mi único proyecto es vivir cada día que puedo de la mejor manera. Su franqueza ruda me agrada y les propongo narrarles de modo breve el trabajo de cuatro años en la zona, mientras caminamos por la zona de huertas, de restauración de bosque y biblioteca veredal, para concluir el recorrido en Trinitaria. Me han dicho que deben regresar en media hora a Anolaima.

 

Mientras caminamos entre las arracachas, el maizal, los frijoles y arvejas, los yacones, albacas, tomates, lechugas, rosales y anturios, ocobos y cauchos, les comento que hace una semana estuvimos en la minga con Manuela, Anna, Arnulfo y Leo en la escuelita veredal de Cartagena, ubicada a quince minutos de Trinitaria. Todos ellos, como la gran mayoría de integrantes de la Red de Permacultura del Tequendama, comparten el carácter de seres fugados de la urbe y del sistema imperante. Leo es, entre otras muchas cosas, un extraordinario maestro de música, con un muy valioso camino de evolución espiritual. Renunció a su trabajo en una universidad pública por diversas razones, una de ellas: no verse inmerso en las miasmas de la politiquería que ha capturado buena parte de las academias y afecta al delicado trabajo de enseñanza que no sólo tendría que estar libre de los juegos de poder, sino que tendría que contar con todo el reconocimiento, el cuidado y acompañamiento a su alquímica forja de seres libres y creadores. Con sus ahorros consiguió un pequeño terreno en Peña Negra y ahora inicia la construcción de su casa, al tiempo que enseña música a un grupo de cinco niños de la Red de Permacultura en el hogar fraterno que le ha acogido mientras termina su vivienda: Gaiacpa, Jardin del Alma, liderado por un ser decisivo para el tejido comunitario de la red y sus emprendimientos: Girasol.

 

A muchos puede no asombrar, pero a otros sí: los talleres de inmersión en la música funcionan los martes, y los miércoles Mimby, Aluna, Manu, Mauli, Tzie, Ainoa, están preguntando: ¿cuándo es que vuelve a haber taller de música?


El reconocimiento a la labor de Leo por parte de los entornos familiares de los niños se hace, una parte en dinero y otra en trueque o en Ibis: la moneda local que está funcionando para potenciar las diversas labores y posibilidades de los integrantes de la red. Los trueques y los ibis ayudan a no depender tanto del dinero. Así Leo recibe por su invaluable labor: quinua, cremas dentales artesanales, tortas con frutos orgánicos, mambe, cremas de caléndula, etcétera.

 

Anna, pedagoga de la Universidad de Barcelona, llegó hace un par de años interesada por conocer experiencias de educación alternativa. En Medellín, Daniela Cardona, una chica vinculada a la Centro de Estudios Estanislao Zuleta y vinculada a Confiar, le habló de la región. Anna vino por un par de días, sucumbió a la magia del bosque andino tropical y con sus últimos ahorros adquirió un predio en uno de los proyectos que existen en la zona: Samay. Ahora construye allí su casa en bioconstrucción, junto a su amiga, hermana, maestra y cómplice: Melissa.

 

Creo –le confieso al pequeño grupo al que narro el proceso de Riohaché–, que comulgamos a diario con ruedas de molino. Habitamos en el peor sistema para todos, como si fuera lo más normal del mundo. Pero muchas mujeres y hombres están desertando. Prefieren renunciar a los ingresos fijos y tener tiempo para sí. Prefieren reducir al máximo la necesidad de dinero y encontrar el alimento, el abrigo y la salud con formas de cooperación fraterna. Cada vez más gente comprende que habitamos un sistema que ha elevado el absurdo hasta umbrales delirantes, y no esperan ya que ningún poder estatal ayude a resolver sus necesidades. Prefieren buscar un mínimo de cordura en el trabajo con la tierra, en erosionar el poder en la vida cotidiana en casa, en el conocimiento de sí, en la creación de espacios de comunicación, cooperación y coordinación de iniciativas que sirven a la tierra, a la vida y su dignidad. En participar, en la revolución relacional que está teniendo lugar con base en la liberación del ser femenino. Hay una (re)evolución cultural antes que política, vinculada al volver a habitar la tierra de modo sostenible.

 

Hace ocho días llegamos a la escuela veredal y saludamos a Luz Marina y Francy, las profesoras de planta. Ellas nos indicaron las labores que estaban precisando: cortar las guaduas que amenazan con tumbar los cables de alta tensión de la energía, arreglar la huerta, limpiar el área aledaña a la quebrada que baja junto a la escuela.

 

Estas dos profesoras son una invaluable excepción a lo que sucede con buena parte del cuerpo profesoral en las áreas rurales de Cundinamarca: las dos viven cerca de la escuela en la que laboran. Muchas profesoras y profesores vienen desde muy lejos: desde Facatativa, Mosquera, Funza e incluso Bogotá. Las distancias afectan no solo sus economías, sino su energía para ejercer las artes exigentes y decisivas del maestro. Esta es una situación no resuelta por los encargados gubernamentales de la educación, realidad que incide en alto grado en la calidad del proceso formativo. Si no se habita en los lugares en los que viven niños y jóvenes, es muy difícil desarrollar dinámicas educativas que permitan a los estudiantes conocer sus entornos, cuidarlos, defenderlos, y aprender los oficios que les permitan habitar en ellos.

 

La profesora Luz Marina se ganó a pulso el reconocimiento profundo de sus estudiantes y sus familias. El año pasado se empeñó en demostrar que los viajes son una experiencia de aprendizaje de extraordinaria potencia formativa y decidió, alentada por el sueño entusiasta de de sus chicos, a realizar una tarea imposible: viajar con las niñas y niños a conocer el mar. Ni siquiera buena parte de las madres y padres de las niñas y niños lo conocen. Era una responsabilidad tremenda. Luz Marina desplegó una energía huracanada, no se arredró ante las negativas y las indiferencias, y obtuvo apoyos decisivos e inesperados de gente que no la conocía, como una fundación de mujeres en San Andrés que les facilitó el hospedaje en la isla y logró que no tuviesen que pagar el impuesto de entrada. Llevaron en sus equipajes, para preparar con sus propias manos, los mercados que allegaron las familias. Y por encima de la incredulidad de casi todos pudieron viajar, llorar de júbilo ante el espectáculo sobrecogedor del mar Caribe, y regresar sanos y salvos de la más audaz y hermosa aventura acometida en sus breves vidas.

 

Pedro, el rector de la Institución Educativa Cartagena, ha logrado abrir canales de comunicación y cooperación con diversos actores locales en beneficio de su estudiantado. Los niños y los jóvenes han podido viajar y conocer el modo de vida urbano en sectores socioeconómicos diferentes a los de sus veredas, y jóvenes de la capital han venido por temporadas a vivir en Laguna Verde. Para los dos grupos la experiencia ha sido transformadora. Dos mundos que se ignoran: el urbano y el rural, y dos universos distanciados por la economía, pudieron saludarse y conocerse. También la Universidad del Rosario se vinculó a la experimentación y los jóvenes de la vereda tuvieron la oportunidad de tomar un curso intensivo de emprendimiento, junto a jóvenes de primeros semestres de diversas universidades de Bogotá. Algunas de las jóvenes que viajaron desde la vereda regresaron con una determinación invencible: estudiar, estudiar, estudiar, como forma de traspasar los encierros que limitan de modo inexorable los porvenires posibles. No es un cambio de actitud banal, más cuando acontece en un medio en el que el conocimiento es contemplado como algo no práctico, ni útil, además de aburrido.

 

Hace dos meses Manuela, con Diana y Alejandro, padres de la niña Ainoa, e integrantes del proyecto Ecocirco, ubicado en la vereda Cayunda, realizaron un taller de pintura con los niños de la escuela y elaboraron un bello mural en la pared frontal de la escuela.

 

Las profesoras Luz Marina y Francy vienen periódicamente con sus estudiantes a Riohaché Payko, llevan libros de la biblioteca, realizan para ello una caminata que les permite, además, recuperar el bellísimo entorno natural como senda de aprendizajes no formales.

 

La Minga nos enseña a todas y a todos que cuando brota la cooperación es posible hacer mucho con poco. Cuando aprendemos a brindar sin esperar nada a cambio. Para decirlo con Martí: el deber ha de cumplirse sencilla y naturalmente. Está germinando, como ya está dicho, una (re)evolución cultural antes que política, se está dando desde abajo, como movimiento social antes que político. Es mejor conversar con el azadón en la mano que participar en las interminables discusiones urbanas en las que rivalizan los egos y las doctrinas y cada uno vuelve a casa sin llevar consigo, por lo menos, el goce de ayudar donde se precisa, sin el placer de producir de modo conjunto, sin al menos haber sembrado una lechuga o un arbolito.


Mientras comenzamos la labor con el corte de las guaduas, Manuela y Anna convocan, junto a las profes y los niños, al arreglo de la huerta. Acuden entusiastas, incluida la pequeña y brillante Ruth, hija de la profesora Luz Marina. Arnulfo y Leo se vinculan a la labor con los niños en la huerta.

 

Hay una evolución espiritual que es más decisiva en los escenarios formativos que todos los doctorados del mundo. Para nuestro infortunio, una parte no despreciable de la academia se precipitó en el juego de apariencias de los estudios y escritos para ascender en los escalafones y las tablas de ingresos. No se estudia porque se ama el oficio sino para ubicarse mejor en el escenario de los puntajes que miden los rangos salariales y la posibilidad de adquirir mejores autos. No se escribe sobre lo que se comprende y lo que se aporta al vivir mejor sino para sumar puntos, o incrementar ingresos en el marco de la feroz competencia en la que no se repara en medios, con tal de obtener fines. La lógica del capital ha permeado la vida académica y las consecuencias son pavorosas.

 

Junto a la huerta de la escuela hay una estructura de tanques y tubos que sirve para purificar el agua que baja de la montaña y toman los niños. Fue instalada en tiempos de la anterior gobernación. Cuando la instalaron, se fueron y nunca explicaron cómo funcionaba. Al mes volvieron a tomarse una foto junto a la planta de tratamiento, y volvieron a irse sin capacitar a los funcionarios del colegio en su manejo. Aún no ha sido posible poner en funcionamiento la planta y los niños toman el agua sin tratar.

 

Este tipo de actuaciones no son excepcionales en los asuntos públicos. Falta el amor. Están ausentes las moléculas de amor indispensables para desatar dinámica de perfeccionamiento en las comunidades. Contratan para girar presupuestos a las personas o entidades aliadas que antes o después remuneran a quien les contrató. Lo importante es figurar, lo importante es la foto que demuestra que se montó la estructura y que permite cobrar. No importa si quedó funcionando o no.

 

Nuestra caminata por Riohache conversando nos condujo hasta Trinitaria, y los visitantes se asombran ante la sencilla y hermosa estructura de guadua en la que ahora laboran los mingueros. Les proponemos compartir algo del alimento que cada uno de los participantes de la minga ha traído y expresan su malestar por no haber contemplado traer algo para compartir.

 

En ese momento Facundo nos dice que si le facilitamos unos huevos, un poco de sal y de harina él puede enseñar a hacer la pasta, los tallarines. El pequeño Tzie y Arnulfo se entusiasman con la propuesta y acomodamos una mesa para realizar el taller inesperado. Entre Fausto y Arnulfo se genera una empatía por la edad, el humor y el saber que comparten sobre especies vegetales alimenticias. Al taller se vincula como observadora la pequeña Jadeina. La prisa del regreso desaparece y el grupo se reúne en torno al aprendizaje. El ánimo de Fausto varía, le alegra la compañía y el reconocimiento que genera su enseñanza. Con la ayuda de Arnulfo deciden ir hasta la preparación de la pasta, revelando los secretos para que los tallarines queden al dente, finalizando su cocción con una salsa maravillosa elaborada con los frutos de la huerta que Arnulfo cosecha en unos instantes. Fausto ignoraba que actúa muy bien como maestro. Hoy la minga ha devenido en espacio de aprendizaje intergeneracional. Los saberes son bienes comunes que no desaparecen al compartirse. El que los transmite no se despoja de ellos al compartirlos. En este caso son saberes para vivir mejor. El Buen Vivir lo llaman en el sur los Aymaras. Los bienes comunes circulan recreando, sirviendo a otros saberes. Estos espacios no se organizan con la lógica del capital. Se organizan desde abajo, con cooperación horizontal. Sin jefes, ni controladores. No circulan con las reglas del capital: tanto tiempo, tantos títulos, a tanto la hora, cada uno paga tanto. Y generan otros sentimientos: fraternizan, dan sentido a la existencia, el otro aparece como alguien que hace más grata la vida. No como un competidor que debes acabar antes que te acabe.

 

Recuerdo, al terminar de escribir estas notas, las mingas en las que algunas de las mujeres nos han enseñado –a algunos de los hombres– la dureza que tiene y lo normalizado que permanece el patriarcalismo; o los niños y las niñas han enseñado a los adultos un poco de la sensibilidad, el juego creador, la ternura y el aprender a valorar lo que vale, y no valorar lo que no vale, que tanta falta nos hace. Recuerdo los aprendizajes, de la mano de Casilda Rodrigañez, que nos ha revelado el engaño de hacernos creer que el egoísmo y la competencia son parte de la esencia humana; que ha desnudado los efectos tremendos de la represión temprana de los deseos de amar y ser amados. El mismo patriarcalismo que ha condenado la libertad sexual de la mujer y que denunció y enfrentó, en la escritura y en su vida, Alexandra Kollontay. La confusión entre amar y poseer, entre amar y dominar, que tanto sufrimiento y violencia engendra. Son parte de una cultura y de una economía que se derrumba sin remedio por su incapacidad manifiesta de acompañar y preservar la vida, por su incapacidad absoluta de abrir cauce al caudal creador de la humanidad, que ya no cabe en los rígidos y estrechos marcos y represas establecidas por la lógica del capital, y su escasez artificial instaurada. 

 

Causas del atraso científico en América Latina

Llaman mucho la atención las similitudes que tienen las naciones de América Latina en su desarrollo científico y tecnológico. En 2016, el gasto en investigación y desarrollo (GIDE) estimado para la Región representó en promedio apenas 0.48 por ciento del producto interno bruto (PIB), mientras entre los países que integran la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) el porcentaje promedio fue de 2.38 por ciento en 2014. Algo semejante se observa cuando se examinan indicadores como el número de investigadores, las patentes, etcétera. Si bien no puede hablarse de uniformidad pues cada nación tiene su historia y particularidades, resulta inevitable preguntarse por qué se ha producido y permanece abierta esta enorme brecha.


Desde luego los factores políticos tienen su papel en cada nación. Por ejemplo, en 2014 Brasil destinaba 1.14 por ciento de su PIB a investigación y desarrollo (el más alto en América Latina), pero luego del golpe contra la presidenta Dilma Rousseff se han producido continuos recortes al presupuesto para la ciencia, que en 2017 llegaron a ser 44 por ciento menores respecto del año previo, por lo que el GIDE en 2018 podría caer debajo del uno por ciento. Aunque en otra dimensión, en México este gasto alcanzó 0.54 por ciento del PIB en 2014, pero también, por los continuos recortes realizados desde que llegó José Antonio Meade a la Secretaría de Hacienda, en 2018 este indicador se situará por debajo del medio punto porcentual.


Pero además de los efectos de la inestabilidad política que caracteriza a la región hay un denominador común que es la escasa presencia del sector privado en la estructura del gasto. En todos los países de América Latina, sin excepción, la mayor parte de los recursos provienen de fuentes gubernamentales. Así el gasto público es de 94 por ciento en Costa Rica y la aportación privada es de 2 por ciento (el restante 4 por ciento es de otras fuentes), Panamá (81/11), Argentina (76/17), México (67/20), Brasil (61/26) y Chile (43/33). Para tener algunos puntos de referencia, en Japón la relación porcentual entre el GIDE público y el privado es completamente al revés (15/78), China (21/75), Corea (24/75), Alemania (28/66) y Estados Unidos (24/64).


Aunque suene a lugar común, lo anterior muestra claramente que el desarrollo industrial en Latinoamérica tiene que ver muy poco con la ciencia y la tecnología... Lo que ya no es lugar común (creo) es romper el silencio y responder a la pregunta de ¿por qué? Es evidente que en pleno siglo XXI existe una distorsión en el desarrollo económico de la región. Es difícil pensar que nuestros países hayan decidido emprender una ruta de atraso científico-técnico de manera voluntaria y más o menos uniforme. La semejanza en los indicadores citados, obliga a pensar que hay una causa común.


Una explicación posible es que se ha impuesto un modelo de desarrollo económico para América Latina. La imposición proviene históricamente de las grandes potencias y en particular de la nación dominante en todo el continente: Estados Unidos de América.


Ya lo he dicho en otro momento, no estoy tratando de descubrir el hilo negro, pero no entiendo el silencio en torno a estos hechos, de los cuales es necesario hablar abiertamente, pues nos permiten una explicación racional de las causas del atraso económico y, por tanto, del rezago científico-técnico de México y el resto de los países latinoamericanos. Hemos sido diseñados por los grandes centros industriales primero como productores de materias primas (países bananeros) y luego como maquiladores. Para eso no se necesita mucha ciencia. Además, mantener este modelo nos convierte en mercado cautivo de los productos de alta tecnología y servicios de conocimiento intensivo... Un negocio redondo.


Lo anterior debe conducirnos a no olvidar que la tarea primordial para todos los países de América Latina debe ser la unidad para acabar con un modelo de desarrollo impuesto que perpetúa la dependencia, e impulsar la cooperación científica y tecnológica para enfrentar y resolver nuestros problemas más apremiantes y contribuir desde nuestra propia mirada al avance del conocimiento universal.


Nota: Algunos de los datos incluidos en este artículo fueron tomados del Informe General del Estado de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación 2016, elaborado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología.

Los telescopios se asoman al borde del agujero negro de la Vía Láctea

El monstruo cósmico en el centro de nuestra galaxia es asimétrico y puede estar rodeado de miles de pequeños objetos similares, indican las últimas observaciones

Obtener la primera imagen de un agujero negro es el ambicioso objetivo de una gran colaboración internacional de astrónomos a través de una treintena de telescopios combinados. El agujero negro elegido por este proyecto es lógicamente el supermasivo más cercano, que está en el centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea, llamado Sagitario A, cuya masa es millones de veces la del Sol. Mientras consiguen la imagen, los astrónomos se van acercando con las observaciones a su borde, lo que se llama el horizonte de sucesos, a partir del cual todo lo que se acerca es engullido por este potente sumidero, del que nada, ni siquiera la luz, puede escapar.


Por eso un agujero negro no se puede fotografiar, ya que de él no sale luz, pero sí se puede obtener una imagen de su sombra o silueta sobre el fondo del gas muy caliente, la materia atraída que termina atrapada y que hace que se detecte como una brillante fuente de radiación. La imagen sería la de un disco brillante que rodea una zona oscura, con otros elementos como un halo, dependiendo de la orientación del agujero negro visto desde la Tierra. Esta imagen supondría la prueba definitiva de la teoría de la relatividad general de Einstein, indican los responsables del proyecto.


Es verdad que haría falta un telescopio de un diámetro igual al de la Tierra para poder ver algo tan pequeño a tanta distancia (comparable con distinguir una rosquilla en la superficie de la Luna). Los astrónomos e ingenieros han conseguido algo parecido combinando las observaciones de telescopios muy alejados los unos de los otros pero el proceso sigue siendo difícil, complicado y lento.


En este caso, la resolución de las observaciones analizadas ahora permite apreciar detalles de solo 36 millones de kilómetros, que es solo tres veces aproximadamente el tamaño hipotético del agujero negro definido por su horizonte de sucesos, y menor seguramente que el diámetro del disco de materia que le rodea. Indican los datos que la estructura de Sagitario A no es la de un punto, sino que es más compleja y asimétrica, explica el Instituto Max Planck de Radioastronomía, que ha participado a través del telescopio APEX en Chile. De hecho, científicos de la Universidad de Columbia afirman en la revista Nature tener las primeras pruebas de que hay muchos agujeros negros pequeños (solos o combinados en sistemas binarios con estrellas) en las inmediaciones de Sagitario A. El halo de gas y polvo que lo rodea proporciona el medio ideal para el nacimiento de estrellas masivas que al morir pueden convertirse en agujeros negros, y otros externos son atraídos por la gravedad de Sagitario A.


Los últimos resultados sobre la aproximación al horizonte de sucesos se han publicado en The Astrophysical Journal y se refieren a observaciones realizadas en 2013 en la longitud de onda de 1,3 milímetros por cuatro telescopios, tres en Estados Unidos y el citado de Chile. Combinándolas con modelos, los astrónomos se inclinan por que la estructura del horizonte de sucesos, el borde del agujero negro, tiene forma de anillo pero asimétrico, según Ru-Sen Lu, del Max Planck. En la longitud de onda utilizada el denso medio insterestelar que rodea el agujero negro no produce grandes distorsiones en los datos obtenidos, señala por su parte Dimitrio Psaltis, director científico del Telescopio del Horizonte de Sucesos (ETH), por lo que están bastante seguros de que lo que están viendo es de verdad el borde de Sagitario A.


Los radiotelescopios combinados están realizando ahora campañas anuales de observación, con la red completa, durante los pocos días en que haga buen tiempo en los dos hemisferios al mismo tiempo. Se obtienen tantos datos que no se pueden transmitir electrónicamente y ahora se están analizando los de abril de 2017, explica Shep Doeleman, director del ETH. Con estas campañas anuales no se quiere solo resolver el tamaño y estructura de este agujero negro, sino también comprobar sus cambios con el tiempo. Cambios anuales que se produjeron en realidad hace más de 25.000 años, el tiempo que tarda la luz del Sagitario A en llegar a la Tierra.

Miércoles, 23 Mayo 2018 11:49

Aprobada la Ley Lleras 6.0 o Ley Naranja

Aprobada la Ley Lleras 6.0 o Ley Naranja

La presión de los Estados Unidos para que Colombia no sea aceptada en la Ocde hasta no cumplir con varias reformas que le otorgan más beneficios a diversas multinacionales, logró su propósito.

En efecto, este martes 22 de mayo el soberano Congreso de la República de Colombia, aprobó el proyecto de ley 206 de 2018 (Senado) o 222 del mismo año (Cámara) que reforma la Ley de autor y Derechos conexos con proposición sustitutiva. Esta reforma, varias veces presentada al Congreso, ahora es conocida como Ley Lleras 6.0, por ser el actual candidato a la presidencia Germán Vargas Lleras, quien la impulsó en el 2011 mientras desempeño funciones como Ministro del Interior.

El proyecto de ley, presentado el pasado 5 de abril al Congreso por parte de los ministerios de Comercio, Industria y Turismo y del Interior, gozó de un trámite acelerado: el 18 de abril el primer debate con senda aprobación, tanto en Cámara como en Senado; el 17 de mayo, segundo debate, con aprobación en Cámara (17 de mayo) y luego en el Senado (22 de mayo). En medio de la campaña electoral por la presidencia de la República, el debate no tuvo eco significativo en el conjunto social.

Hernán Andrade, senador ponente, sin aludir a las presiones ejercidas por el gobierno de los Estados Unidos, que recientemente exigió esta reforma, así como cumplir con la cuota de chatarrización, entre otros aspectos, sustentó, sin vergüenza alguna, que esta reforma beneficia a nuestra sociedad y que con ella –en eso sí acertó, aunque callando ante sus implicaciones– se actualiza toda la legislación que tenemos en el país, “…poniéndola a tono con la normatividad internacional…”, es decir (y en esto fue que sí acertó), sujetando, limitando y sometiendo al conjunto social en el intercambio de información, acceso a libros, fotocopias, software, música, etcétera, a normas que en todo momento benefician al capital internacional.

La reforma, para quedar para firma presidencial, debe surtir aún una conciliación de un artículo con lo tramitado en la Cámara de Representantes, la cual deberá llevarse a cabo el próximo martes 29.

El periódico desdeabajo, en su edición N° 246, denunció las implicaciones de esta Ley. Lea a continuación la totalidad del artículo.


 ¿A quién le conviene la Ley Lleras 6.0?

Felipe Arango P.*

 

Multinacionales de la cultura y de otros órdenes, atacan de nuevo, ahora con la pretendida Ley Lleras 6.0. Al filo de quedar todos como criminales, restringidos en nuestras necesidades de saber, conocer y compartir sin necesidad de estar mediados por patentes y semejantes, todo ello para que le abran la puerta a Colombia en la Ocde.

 

El ingreso a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, Ocde, es uno de los sueños del presidente Santos. Sin embargo, las normas que la Ocde establece para convertirse en socio del denominado “club de los ricos”, favorecen a las potencias económicas garantizándoles mercados y normatividad en los países débiles. Con este propósito y en primer lugar, Colombia debe cumplir una serie de recomendaciones incluidas en el Plan Nacional de Desarrollo. Ya se tomaron medidas como la Ley Zidres que garantiza la entrega de tierras a las multinacionales y al gran capital. Otra es la exigencia de sacar al gobierno de las juntas de las empresas del Estado; con este fin, el gobierno ha pedido plazo para retirarse del Banco de la República y de otras entidades. En materia de empleo y seguridad social se propone la eliminación del salario mínimo y la reforma pensional.

Continuando con las exigencias, y en un acto que solo puede ser clasificado como chantaje, el 14 de febrero el jefe comercial de E.U. le envió una carta a la Ministra del Comercio de Colombia, María Lorena Gutiérrez, poniendo como condición tres normas para que E.U. apruebe el ingreso del país a la Ocde: en primer lugar, eliminar el sistema de chatarrización de camiones, golpeando a los pequeños y medianos camioneros. Como segundo punto, se intenta impedir que Colombia reduzca los precios de algunos medicamentos. Y como tercera obligación, exigen la aprobación de la última versión de la denominada Ley Lleras, donde se revisan los conceptos sobre derechos de autor y libertad de acceso en las redes.

A pesar del hundimiento en el Congreso colombiano de la quinta versión, el pasado 21 de marzo, el gobierno insiste en su propósito de cumplir las exigencias americanas y reintroduce la última versión denominada Ley Lleras 6.0. El origen de este proyecto proviene de un compromiso de Colombia a partir de la entrada en vigencia del TLC con Estados Unidos y en un marco internacional en el que las grandes potencias, en razón del gigantesco desarrollo de sus “industrias culturales”, han multiplicado ganancias a costa de la privatización de la cultura y del control absoluto de los “mercados culturales”. La Ley Lleras inicial (así bautizada por el nombre de su proponente, Germán Vargas Lleras) y sus subsiguientes versiones, va mucho más allá que la Digital Millenium Copyright Act de E.U, norma que protege excesivamente a las multinacionales del entretenimiento y atenta contra el derecho a la información, a la cultura y a la búsqueda del conocimiento.

El TLC es una herramienta comercial, y por eso la actualización de las normas sobre el derecho de autor funciona más para los titulares de los derechos y para las empresas. En contraposición al derecho francés, donde el derecho de autor pertenece al creador, en los TLC lo enmarcan dentro del concepto anglosajón del copyright, donde los comercializadores son quienes se apropian de las obras. Dentro de este “novedoso” concepto de propiedad, donde los negociantes son quienes se benefician del conocimiento y del patrimonio intelectual de la humanidad, convirtiéndolos en el terreno de lucro de unos pocos, el proyecto de Ley Lleras 6.0 propone ampliar en veinte años el período de su dominio público para las personas jurídicas (de 50 a 70 años).

Marcela Palacio, abogada y autora del libro “Derecho de autor, tecnología y educación para el Siglo XXI”, dice que de entrada “Esta Ley es mucho más dura de lo que incluso requiere el TLC”. La 6.0 tiene implicaciones que van más allá de los compromisos del TLC con E.U. y está vinculada a los requisitos del posible ingreso en la Ocde. La 6.0 modifica substancialmente todo lo relacionado con las Medidas Tecnológicas de Protección, MTP, lo cual representa importantes riesgos para la sociedad, pues limita el uso justo el conocimiento.

Las MTP, para salvaguardar materiales u obras protegidas y derechos de autor, pueden dividirse en dos categorías: medidas de acceso y de uso. El TLC se refiere solo a aquellas de acceso (y plantea excepciones). En la nueva Ley se incluyen ambas, a diferencia de Estados Unidos, donde no se castiga la violación de medidas de uso pues se considera que el consumidor puede practicar el “fare use” (uso justo), lo cual permite utilizar el potencial que ofrece la tecnología. Tampoco contempla la posibilidad de implementar el “fair dealing” (transacción justa), o un sistema de flexibilización para la sociedad de la información.

No se consagra un sistema para las “Obras huérfanas” (obras protegidas por derechos de autor, cuyo responsable, el autor o titular, no se puede identificar o localizar) que cobije realmente las necesidades de los archivos, centros de documentación, bibliotecas, o de cualquier individuo. Adicionalmente, no se ocupa de las obras no publicadas y restringe ampliamente los usos que se permite de ellas.

La Ley aprueba su uso por parte de personas jurídicas y no incluye a las naturales, lo que conlleva a la pérdida del patrimonio y a su acceso. La Nación renuncia a su derecho de propiedad y el de los creadores sobre el conocimiento, adjudicándoselo en propiedad exclusiva a los comercializadores.

En la Ley no son respetados los derechos de los discapacitados. al no contemplar las necesidades particulares de este grupo poblacional que serán incluidas en el “Tratado de Marrakesh”.

Como parte de los compromisos adquiridos en el TLC, se reforma el marco legal del derecho de autor, y se contemplan penas que van desde multas y hasta la prisión entre 4 y 8 años, penalizando las conductas cotidianas del contexto digital y científico. Los estudiantes, profesores, investigadores, científicos y artistas, son tratados como criminales al usar para su trabajo el conocimiento, el cual queda convertido en propiedad de las grandes empresas. La piratería comercial no es paragonable al uso del patrimonio intelectual de la humanidad para fines investigativos, pedagógicos o para el trabajo individual.

De aprobarse esta Ley, será Estados Unidos, mediante la lista negra anual y pública de la Oficina de Comercio (Ustr) quien clasifique los niveles de incumplimiento de la propiedad intelectual de sus socios TLC. ¿Dónde queda, entonces, la soberanía si es solo E.U. quien tiene la autoridad para establecer las reglas, pasar al tablero y acusar? La Ustr actúa unilateralmente, desconociendo incluso los procedimientos para resolver conflictos comerciales en la Organización Mundial del Comercio, OMC.

Ante las pretensiones de Ley en cuestión, vale la pena recordar que el acceso a la información, al conocimiento y a la cultura es un derecho reconocido en los tratados internacionales de los cuales Colombia hace parte. El sistema internacional de derecho de autor reconoce la necesidad de establecer un marco legal balanceado que fomente la creatividad y permita la circulación del conocimiento y la cultura en beneficio del desarrollo y el bienestar de la sociedad.

La Ley Lleras 6.0 refleja la posición del Gobierno de acatar todas las órdenes que provienen del norte. Con la vana ilusión de pertenecer a la Ocde, se pretende que nuestro país implemente normas siempre más lesivas, las cuales se aplican para los miembros pobres mientras los socios ricos se benefician con múltiples cláusulas de excepción. Como en otras ocasiones, aquí vale el adagio popular de “el cura predica pero no aplica”.

 

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Ley de Economía Naranja, Ley Leras 6.0 recargada

 

 

Publicado enColombia
Hierven líquido a 100 mil grados en milbillonésima de segundo

Hamburgo.


Científicos alemanes consiguieron calentar agua a 100 mil grados centígrafos en un femtosegundo (la milbillonésima parte de un segundo), informó el Sincrotrón Alemán de Electrones (DESY) en Hamburgo, el mayor centro de investigación del país de física de partículas.


Con ayuda de este hervidor de agua más rápido del mundo, que funciona con un láser de rayos X, los investigadores quieren obtener nuevos conocimientos sobre las propiedades del agua. Sin duda, no es la forma habitual de hervir agua, señaló Carl Caleman, director del proyecto en el Center for Free-Electron Laser Science del DESY.


Junto con científicos de la Universidad de Uppsala, en Suecia, presentó el trabajo en la revista Proceedings, de la Academia Nacional de Ciencias estadunidense.
De forma nornal, las moléculas de agua se ponen en movimiento cada vez más rápido al calentarse, pero la forma utilizada por los investigadores es otra, explicó Caleman.


Los rayos X cargados de energía arrancan los electrones de las moléculas de agua y destruyen así el equilibrio de la carga eléctrica. Los átomos sienten de golpe una fuerza que los repele y empiezan a moverse intensamente, indica.

Mapa en 3D de 1,700 millones de estrellas de la Vía Láctea revolucionará la astronomía

El satélite Gaia ha permitido cartografiar en 3D cerca de mil 700 millones de estrellas de la Vía Láctea para determinar la distancia de mil 300 millones de ellas respecto de la Tierra , anunció este miércoles la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés).

“Estos datos son muy importantes y creemos que revolucionarán la astronomía y nuestra comprensión de la Vía Láctea”, señaló Uwe Lammers, responsable científico de Gaia para la ESA.

“Con Gaia podemos observar toda la historia de la Vía Láctea, es como si practicáramos arqueoastronomía (...) para reconstruir realmente la historia de nuestro universo”, precisó Günther Hasinger, director de ciencias de la ESA, en una presentación de estos datos durante un Salón aeronáutico en Berlín.

Escaneo de fuentes de luz

Lanzado a finales de 2013, el satélite, que escanea las fuentes de luz de nuestra galaxia, se encuentra a 1.5 millones de kilómetros de la Tierra. Realiza 500 millones de mediciones por día. Los datos son transmitidos a la Tierra y procesados por un consorcio de 450 científicos de 20 países.

Gaia, activo desde 2014, ya había arrojado una primera serie de resultados en septiembre de 2016, los cuales daban la posición de mil 100 millones de estrellas de la Vía Láctea, pero el satélite sólo logró determinar de forma imprecisa la distancia de 2 millones de estrellas.

“Fue sólo un aperitivo”, aseguró Frédéric Arenou, investigador del CNRS en el Observatorio de París-PSL.

“Ahora, es un verdadero espectáculo de fuegos artificiales”, estimó François Mignard, director de investigación emérito del CNRS, responsable del equipo francés en Gaia.

“Conociendo la distancia de estas estrellas, sabremos su brillo intrínseco, su edad, su evolución”, explicó Frédéric Arenou.

Los datos recopilados por Gaia entre julio de 2014 y mayo de 2016 fueron publicados en línea, por lo que todos pueden tener acceso a este catálogo en Internet.

"El capitalismo digital es una privatización por la puerta de atrás"

El investigador y escritor Evgeny Morozov denuncia que las políticas de austeridad de los gobiernos llevadas a cabo durante la crisis han hecho que las empresas tecnológicas hayan logrado penetrar allí donde antes no habían podido.

 

Evgeny Morozov, investigador y experto en las implicaciones sociales y políticas de las nuevas tecnologías y uno de los mayores críticos sobre Cambridge Analytica, advierte de la nueva ola privatizadora que está suponiendo el capitalismo digital.


Para Morozov, la tecnología no cambia en muchos casos las dinámicas básicas sobre las que se asienta el orden social, sino que las hace mucho más complejas. Lo que podemos hacer, según su punto de vista, es replantearnos el modo en el que usamos la tecnología para no ser usados por aquellos de quienes dependen las plataformas tecnológicas.


El investigador desecha la visión optimista del capitalismo digital que dice que el futuro depende de nosotros y que el uso de las nuevas tecnologías puede ayudar a defendernos un poco mejor. Y desgrana cuál ha sido el desarrollo de las compañías tecnológicas en las últimas dos décadas desde la aparición de servicios gratuitos financiados por la publicidad de las empresas. Esa práctica poco a poco ha ido generando una gran cantidad de datos de aquellas personas que utilizan estos servicios, sobre todo en las redes sociales, lo que ha ido creando una customización de la publicidad a la que estamos expuestos.


Pero este modelo, afirma, también ha tenido consecuencias negativas, como se ha visto recientemente con las manipulaciones políticas del escándalo de Cambridge Analytica. En su opinión, las plataformas tecnológicas se están convirtiendo en extractoras de nuestros datos, que es como funcionan compañías como Google. Lo que ha ocurrido, relata, es que las mismas compañías que han estado recopilando estos datos están comenzando a utilizarlos de una forma diferente para manipularnos.


Así, nos pone un ejemplo: las verificaciones de Google para descartarnos como robots. Antes tenías que leer y teclear unas letras, y ahora te pide que reconozcas imágenes. Esas respuestas de todos los usuarios son utilizadas por Google para desarrollar tecnología de reconocimiento de imágenes y objetos, logrando que la gente haga ese trabajo para ellos, pero gratis.


Introduciéndose en lo que queda del Estado del Bienestar


Poco a poco, estas empresas están adquiriendo la posibilidad de entrar en terrenos donde antes no tenían la posibilidad de acceder. Pone otro ejemplo, el del Sistema Nacional de Salud del Reino Unido, donde Google ha tenido acceso a todos los historiales de los pacientes, lo que le ha permitido analizarlos para desarrollar sistemas de predicción. Así, ahora tienen acceso a unos datos que aumentan su valor como empresa a la hora de ofrecer otros productos.


Este tipo de servicio es ofrecido tan solo por unas pocas compañías de EE.UU. y China, que te venden que incorporando todos tus datos a sus servicios puedes funcionar de una forma mucho más eficiente. Pero en realidad lo que están haciendo es recopilando toda la información sobre ti.


Lo que se ha producido durante la última década en la que han tenido lugar los recortes presupuestarios por la crisis económica internacional, es que las Administraciones Públicas para poder ofrecer un sistema básico de servicios han sido y son proclives a utilizar los servicios de estas empresas, que consideran más eficientes, aunque les hayan tenido que entregar nuestros datos.


Otro caso más expuesto por Morozov es la protección contra 'hackers' que Google y otras empresas proponen, creando y ofreciendo sus propios productos para vendernos que nos deben proteger de los fallos de sus otros productos. "La centralización del acceso a la inteligencia artificial en manos de estas compañías está creando una situación nada alentadora (...) Es una privatización por la puerta de atrás", concluye.


Así, una de las consecuencias del capitalismo digital es que en lo que quedaba del Estado del Bienestar también está penetrando el capitalismo. "Está entrando en áreas muy importantes", subraya.


Un sector de la economía que sigue creciendo


Morozov afirma que hay un sector de la economía que sigue creciendo, tanto en tamaño como en capitalización de mercado: el de la industria tecnológica, que es precisamente la que fomenta el uso de los datos.


Relata que Amazon, Google, Apple, Microsoft y Facebook han crecido en el último año cerca de 1,3 billones de dólares. Y podemos ver lo mismo en China.


Hay empresas que ni siquiera cotizan, como Uber, Airbnb o Volunteer. Pero cada una de ellas tiene un valor de entre 20.000 y 60.000 millones de dólares. El capital de estas empresas proviene de fondos de pensiones, entre otros de este tipo, que piensan que estas compañías pueden ser muy lucrativas. De esta manera, según explica el investigador, construyen un modelo y lo escalan a 200 países y, mientras, destruyen las empresas locales. Es precisamente lo que hace Uber con los taxis en países como España. El modelo es muy sencillo.


"Para que Uber consiga retorno para sus inversores (inversores como el Gobierno de Arabia Saudí o Goldman & Sachs) debe asegurarse de que pueda destruir a la competencia local", afirma. Y han tenido bastante éxito y tienen unas técnicas "bastante ruines", dice el investigador. Se pueden permitir perder dinero hasta que acaben con la competencia. Pueden hacerlo porque atraen capital de esos grandes inversores institucionales.


Otro ejemplo es el de la empresa japonesa SoftBank, un gran fondo que aumentó gracias al dinero barato durante la crisis económica, que involucra a otras empresas en la financiación de sus compras. SoftBank tiene una deuda enorme, según cuenta Morozov. Toma dinero, lo gasta y vuelve a tomar dinero prestado, debido al bajo interés del mercado, y así llega a dominar la industria, acaba con sus competidores y domina el mercado. Después puede recuperar lo perdido.


Con el alquiler ha sucedido lo mismo. Hemos asistido a cómo barrios enteros han subido de precio y cómo aumentan los alquileres de corta estancia. Se trata del fenómeno Airbnb. Esta compañía está financiada por fondos soberanos, como los de China y Singapur, descubre Morozov, que más o menos es cómo funcionan los fondos de pensiones.
Más allá de Silicon Valley


Por otro lado, explica que para entender esta financiarización tecnológica hay que seguir el dinero más allá de Silicon Valley. "Se está creando una burbuja que hasta que estalle va a seguir creciendo y creciendo", vaticina el escritor.


La ausencia de crítica a lo que está sucediendo lo asocia a la paradoja del desprecio europeo hacia Donald Trump, ya que la mayor parte de los políticos europeos creen que estas empresas, mayoritariamente estadounidenses, son aliadas y pueden resolver el problema del desempleo o de los cuidados. Hay muchos políticos que fomentan la idea de que la asociación con ellas es la elección natural en nuestras sociedades, como Macron o Renzi, que son "los mejores amigos de las empresas tecnológicas", opina.


Sin embargo, el hecho de que la ciudadanía no lo perciba así, como una crisis, le perturba muchísimo: "Tenemos que tomar esta crisis y utilizarla como una oportunidad de ofrecer los servicios del Estado del Bienestar de una forma mucho más descentralizada", aconseja. De esta manera, se trataría de aprovechar algunas de las estructuras que han aparecido con plataformas como Uber o Airbnb y darles la vuelta para que beneficie a los ciudadanos y no solo a los inversores.
Europa deberá elegir entre tecnología de EE.UU. o de China


El gigante asiático también está en la carrera de las empresas tecnológicas. Morozov pone el ejemplo de la empresa china Alibaba, que ha comprometido 10.000 millones de dólares en los próximos años para desarrollar inteligencia artificial. China tiene comprometidos 125.000 millones de dólares para el sector hasta 2030.


Además, el investigador afirma que tenemos dos grandes gigantes tecnológicos, que son EE.UU. y China. Esta última es casi autosuficiente en términos tecnológicos y tiene muchos más datos que los norteamericanos, mientras que Europa casi no aparece en este mapa. "En los próximos años Europa tendrá que elegir entre tecnología estadounidense o china", afirma.


Por otro lado, opina que este tema tiene que ser politizado por los partidos políticos. Deben trabajar sobre cómo se financia la infraestructura y sobre cómo tener una estrategia nacional sobre inteligencia artificial. "¿Qué tipo de régimen de propiedad de datos quieren?", se pregunta.


La alternativa: democratización del acceso a datos


Evgeny Morozov apuesta por que nuestros datos no solo puedan ser propiedad de empresas como Facebook, Google o Amazon. Una alternativa sería que pudieran ser de propiedad colectiva y que esas empresas tuvieran que pagar por ellos como hacemos los ciudadanos como individuos.


El experto piensa que una solución puede ser la democratización del acceso a los datos. "Si no lo hacemos, podemos dañar la confianza que las personas tienen en las Administraciones Públicas", explica. En caso contrario, ¿cómo sería la política en un mundo en que un pequeño número de empresas controlan todos los servicios?, se pregunta.
También cree que tenemos un "capitalismo superelevado", que hay cierto consumo, ciertas libertades... pero que si no realizamos ningún cambio drástico, en el sentido de descentralizar las estructuras clave, "vamos a tener problemas". Sin embargo, deja claro que no se refiere a la renacionalización de estos servicios, asegurando que ese concepto hoy en día no se puede barajar.


Según el escritor, se está delegando poder en las empresas y deberíamos ser capaces de conectar lo digital con lo político. En este sentido, considera que el espacio clave para la libertad política a partir de ahora debe reconsiderar la versión tecnocrática. "Estamos viendo una gestión puramente tecnocrática de las fuerzas políticas", explica Morozov, que insta a ir más allá de la pura crítica moralista humanitaria. ¿Quién las financia? ¿Para qué? ¿Desde dónde?, deberían ser, en su opinión, algunas de las preguntas imprescindibles.


El investigador no considera que el problema sea ahora la protección de nuestros datos personales, sino encontrar "dinero, ganas y esfuerzo" para hacer algo con toda esa información. "Deben ser útiles para construir un proyecto común, que se puedan aprovechar no solo por las empresas para su propio beneficio", sostiene. Así, el escritor plantea utilizar esos datos para que tengan un servicio público sin comprometer la privacidad de las personas.


¿Quién es Evgeny Morozov?


La aparición en la escena internacional del bielorruso Evgeny Morozov supuso un soplo de aire fresco en un campo que desde hace mucho tiempo se ha caracterizado por una falta de autocrítica y una autoconcepción un tanto 'naif'. Conocido por su punto de vista escéptico sobre la idea de que Internet está ayudando a democratizar regímenes autoritarios, afirma que igualmente se puede utilizar para aumentar la represión y la vigilancia de los disidentes.


Nacido en 1984, este investigador y escritor estudia las implicaciones políticas y sociales de la tecnología. Su primer libro 'Net desilusion. The dark side of the Internet freedom' ('El desengaño de Internet. Los mitos de la libertad en la red', en español), de 2011, supuso una revolución en la forma en que se percibía el fenómeno de Internet. En 2013 volvió a sorprender con su segundo libro: 'To save everything, click here' ('La locura del solucionismo tecnológico' en español), donde rompía con el mito de que había algo inherentemente liberador en las nuevas tecnologías.


***Las declaraciones recogidas en este artículo han sido realizadas en una conferencia llamada 'Capitalismo digital y sus descontentos' enmarcada en una serie de conferencias organizada por el Museo Nacional de Arte Contemporáneo Reina Sofía de Madrid que lleva el título de 'Seis contradicciones y el fin del presente'.

 

Publicado: 28 mar 2018 18:39 GMT | Última actualización: 29 mar 2018 08:27 GMT

La inteligencia artificial: el superyó del siglo 21

Sólo se habla de ella. Focaliza toda nuestra atención. Cada semana está en la tapa de las revistas. En pocos años se transformó en la nueva obsesión de la época. En realidad, esta criatura con atavios enloquecedores tiende a producir una suerte de mareo. Todos quieren apropiársela (las empresas, los responsables políticos, los centros de investigación...) puesto que permite vislumbrar perspectivas económicas ilimitadas así como también la emergencia de un mundo totalmente securizado, optimizado y fluido. Como ya lo habrán entendido los lectores, este nuevo ídolo de nuestro tiempo es la inteligencia artificial.


No dejamos de palabrear respecto a sus posibles consecuencias, pero sin intentar identificar su causa ni aprehenderla desde una visión de conjunto. Ahora bien, su origen puede ser identificado: es el de un cambio de estatus de las tecnologías digitales. Pues están cargadas de una función que, hasta hace poco, jamás hubiéramos pensado que las afectaría. De ahora en más, algunos sistemas informáticos tienen, mejor dicho nosotros les hemos otorgado, una vocación singular y perturbadora: enunciar la verdad.


Lo digital se erige como una potencia aleteica, destinada a revelar la alètheia, o sea la verdad, en el sentido definido por la filosofía griega antigua, vale decir como la manifestación de la realidad de los fenómenos, en oposición a sus apariencias. Se yergue como un órgano que permite evaluar lo real de manera más confiable que nosotros y revelarnos dimensiones hasta ahora ocultas a nuestra conciencia.


La inteligencia artificial está destinada a imponer su ley, orientando desde las alturas de su autoridad los asuntos humanos. No de manera homogénea, sino en grados diferentes desde el nivel de la incitación, en los asistentes digitales personales que, por ejemplo, aconsejan una dieta, pasando por un nivel prescriptivo en el caso del otorgamiento de un préstamo bancario hasta alcanzar niveles coercitivos, emblemáticos en el área laboral, cuando los sistemas dictan a las personas los gestos que deben ejecutar.


De ahora en adelante, una tecnología adquiere un “poder de conminación” que conlleva la erradicación progresiva de los principios jurídico-políticos que constituyen nuestra base, o sea el libre ejercicio de nuestra capacidad de juicio y de acción. Sustituidos estos últimos por protocolos destinados a modificar cada uno de nuestros actos, insuflando e incluso susurrándonos al oído la dirección correcta que hace falta seguir.


En cualquier situación incierta, tendemos a evaluar ventajas e inconvenientes. En este caso, se evocan habitualmente entre otros puntos, por un lado los supuestos progresos que experimentará el diagnóstico médico, y por otro la destrucción anunciada de muchas profesiones que exigen grandes conocimientos. Sin embargo, resulta extraño comprobar que se oculta sistemáticamente el fenómeno más notable, a saber, que la figura humana debe someterse a las ecuaciones de sus propios artefactos, y ello principalmente para responder a intereses privados e instaurar una administración supuestamente infalible de las cosas.


Pero mirando más de cerca lo que caracteriza a la inteligencia artificial, observamos que se trata de la extensión sin límites de un orden que hace de cada enunciación de la verdad, una oportunidad para iniciar acciones, el surgimiento de una “mano invisible automatizada”, de un mundo regido por el sistema del feedback, una “data driven society” en la que la menor ocurrencia de lo real se encuentra analizada con el fin de ser monetizada u orientada hacia fines utilitaristas.


La inteligencia artificial encarna de manera ejemplar las llamadas “tecnologías de lo exponencial”, diseñadas y colocadas en el mercado a velocidades que crecen en forma regular y que transforman sin cesar a sectores cada vez más numerosos de la sociedad. Esta cadencia frenética está validada, casi normalizada, mediante las nociones de “tecnologías de ruptura” y de “disrupción”, según el idioma (novlangue) iconoclasta de la industria de lo digital.


El ritmo cada vez más precipitado de los “ciclos de innovación” forma parte de una naturalización de la evolución técnico- económica llegando a asimilarla a un “tsunami”, vale decir a un fenómeno contra el cual es casi imposible oponerse dado que se trataría de una fuerza asimétrica que contribuye con esta analogía inapropiada, a imponer la doxa de lo ineludible. Pero lo propio de los artefactos es que no corresponden a ningún orden natural sino que son el producto de la acción humana e interfieren en los asuntos humanos.


Lo exponencial aniquila el tiempo humano de la comprensión y de la reflexión, firmando la sentencia de muerte de lo político, este último entendido como la elección de tomar decisiones en común a través de la contradicción, la deliberación y la concertación, de acuerdo a los principios que se ubican en la base de toda democracia.
Cuando se quiere mostrar vigilancia sobre estos desafíos, se convoca a la ética, como si enarbolar este estandarte pudiera representar la suprema defensa que nos protegería de los principales desvíos. Pero ¿cómo debemos entender esta noción? Probablemente, a través de algunos principios cardinales, como poder decidir libremente los propios actos, no reducir a la persona a un simple objeto mercantil y tampoco ser reducido a un cuerpo que actúa respondiendo a señales.


Generalmente, cuando se invoca la ética, ésta remite a un comodín que se usa de acuerdo a los tropismos de cada uno. Se impuso una forma muy particular, basada en una “libertad negativa” según los términos del filósofo Isaiah Berlin, entendida como protectora únicamente del derecho de los individuos frente a las pretensiones potencialmente abusivas del poder.


Se entiende mejor por qué, en cuanto se pretende ocuparse de la ética, se llega a preguntas infinitas con respecto a la protección de los datos personales y la “defensa de la vida privada”. Pero lo esencial de lo que está en juego escapa a este concepto, o sea, los modos de existencia y organización que emergen y que nunca se encuentran sometidos al prisma ético cuando deberían serlos, ya que representan una ofensa a la autonomía de nuestra capacidad de juicio.


Ya es hora de privilegiar la acción política, haciendo valer contradiscursos y contrapericias que testimonien de la realidad de las cosas así como del rechazo de algunos dispositivos cuando se estima que pisotean nuestra integridad y dignidad. Ello constituye la puesta en práctica de la acción humana que, como lo planteara Hannah Arendt, se hace posible por el uso obstinado de la razón: “La facultad de juicio, de la que se podría decir con justicia que es la más política de las aptitudes mentales del hombre. (...) Esto puede impedir catástrofes, en momentos cruciales”.


De suerte que, en este momento crucial, es urgente no dejar la palabra a los evangelistas de la automatización del mundo y darse cuenta de que del grado de ejercicio de nuestra capacidad de juicio en todas las esferas de la sociedad dependerá el surgimiento de una civilización, ya sea dirigida por sistemas normativos ya sea conducida por individuos libres de decidir el curso de sus destinos, en conciencia y en la pluralidad.


* Escritor y filósofo. Su última obra traducida al español: La Humanidad aumentada (Caja Negra Editora, 2017); en junio de 2018 se publicará, con el mismo sello editorial, La Siliconización del mundo. La irresistible expansión del liberalismo digital.
Traducción: Alicia Bermolen y Guillaume Boccara.