Código Ruiwen Chua / Flickr

La firma de ciberseguridad Check Point demuestra cómo China ya usaba las herramientas de la NSA incluso antes de que estas se filtraran en Internet en 2016

Los hackers chinos reescribieron el código de algunos malwares de la Agencia de Seguridad Nacional de EEUU (NSA) e incluso mejoraron algunas de las herramientas

 

Buckeye, APT3 o UPSTeam. Son distintas formas de llamar al mismo grupo de hackers chinos que copiaron y mejoraron las herramientas de la agencia de seguridad estadounidense (NSA) incluso antes de que se hicieran públicas en Internet en diciembre del 2016. No solo eso: una vez que mejoraron el código de los americanos, lo usaron para atacar las redes vulnerables de estos sin apenas esfuerzo y de forma mucho más barata. Son las principales conclusiones que se extraen de un informe de ciberseguridad de la firma Check Point y que apunta a que la guerra comercial entre ambos países también se libra en la Red.

El principio de la historia se remonta a finales de 2016. Entonces, los hackers de The Shadow Brokers publicaron en Internet un pack que supuestamente pertenecía a la NSA y en el que había de todo: desde herramientas de hackeo y recolección de datos, exploits, software de fuerza bruta y RATs (otro tipo de software de espionaje que permite controlar el dispositivo a distancia y encender la webcam o el micrófono del ordenador, entre otras cosas) hasta información sobre vulnerabilidades en páginas web y programas. Se las habían robado a Equation Group, otro grupo de hackers afín a la NSA según los expertos.

El año pasado, la compañía de ciberseguridad Symantec publicó cómo Buckeye (o APT3 o UPSTeam) llevaban utilizando esas mismas herramientas desde antes incluso de la filtración de The Shadow Brokers. También daban a entender que los chinos habían desarrollado sus propias herramientas e incorporado los ataques de día cero contra Windows (explotación de una vulnerabilidad conocida de antemano por los atacantes en una red o programa) a su repertorio. ¿Que cómo lo hicieron? Copiando el código con el que fueron atacados.

"Muy probablemente lo que han hecho ha sido utilizar los ataques que han visto en una red que tenían controlada", explica a eldiario.es Eusebio Nieva, director técnico de Check Point. Nieva ofrece dos posibles maneras por las que los chinos se hicieron con las herramientas: "Bien porque se trate de una red que ha atacado la NSA o quién sea o bien porque se ha utilizado ese ataque en un servidor que ellos [los chinos] previamente habían atacado y tenían control sobre él", continúa.

La ingeniería inversa del ¿gobierno chino?

Check Point ha conseguido demostrar la teoría de Symantec sobre la reutilización del código del malware por parte de los chinos. "APT3 recreó su propia versión de un exploit de Equation Group usando y capturando tráfico de red", explica la firma de ciberseguridad en su informe. "Creemos que este artefacto fue recolectado durante un ataque realizado por Equation Group contra una red monitoreada por APT3, lo que les permitió mejorar su arsenal de ataques con una fracción de los recursos necesarios para construir la herramienta original", explican.

Dos investigaciones independientes (una llevada a cabo por la compañía de ciberseguridad Recorded Future y otra por Intrusion Truth) señalan que detrás de APT3 podría estar el ministerio de Seguridad del Estado chino. En concreto, relacionan el nombre con el de un contratista chino, Boyusec, desmantelado tras la publicación de otro artículo en la web de Intrusion Truth.

El programa creado por los hackers chinos a partir de las herramientas de la NSA tiene nombre, Bemstour, y es bastante similar a EternalRomance, uno de los exploits originales dentro del paquete de Equation Group. Según Check Point, Bemstour sería una mezcla entre este y EternalSynergy, también creado por la NSA. La firma de ciberseguridad asegura que el código entre ambos es casi idéntico, con la particularidad de que mientras el de la NSA requiere de una librería específica para crear los paquetes que servirán para el ataque, en el de los chinos los paquetes están "hechos a mano por los desarrolladores".

"La conclusión es que China y EEUU se encuentran en una carrera ciberarmamentística que no hay que despreciar. Y al final, tanto los unos como los otros están utilizando todos los mecanismos a su alcance, incluyendo la copia: se están copiando los unos a los otros", concluye Nieva.

Por David Sarabia

10/09/2019 - 21:13h

Domingo, 08 Septiembre 2019 05:56

Hiper-conectados y ultra-vulnerables al 5G

Hiper-conectados y ultra-vulnerables al 5G

 El desembarco de las redes 5G viene acompañado de promesas de velocidades de descarga inusitadas, de entornos de máquinas que se comunican entre sí, de coches autónomos que, por fin, podrán circular, de intervenciones quirúrgicas a distancia. Las compañías tecnológicas anuncian el advenimiento de la enésima next big thing, el enésimo gran acontecimiento que lo cambiará todo (y gracias al cual, de paso, nos colocarán nuevos productos). Con su llegada, prometen, se abrirán por fin las puertas a nuevos mundos de realidad aumentada y virtual. Pero hay que tener presente la cara B del 5G: en un planeta hiperconectado, las posibilidades de que seamos hackeados, espiados y controlados por empresas y Gobiernos se multiplicarán.

Gloria, gloria, gloria al 5G, maná de la nueva era a punto de nacer. El entusiasmo por el advenimiento de las nuevas autopistas de la comunicación por las que circularán nuestros datos vuelve a retozarse en epítetos superlativos. Si atendemos a los cánticos de tecnológicas, operadoras y demás agentes del mercado, el 5G es the next big thing, el nuevo gran acontecimiento, el enésimo game changer, la clave que lo cambiará todo; conceptos periódicamente agitados para colocarnos nuevos productos.

El 5G desembarca envuelto en campañas de marketing y comunicación que anuncian un mundo hiperconectado de cirujanos que operarán, desde la distancia y en tiempo real, mediante un robot, a pacientes de otro continente; de granjas inteligentes en las que se siembre, riegue y coseche con eficiencia gracias al procesamiento de datos del suelo y el clima, y de coches autónomos compartiendo información al milisegundo que nos avisarán de que hay una placa de hielo tras la curva. No faltan voces que alertan de que nos encontramos ante un nuevo hype, un fenómeno hinchado que además esconde derivadas inquietantes.

Por lo pronto, el culebrón que rodea a este nuevo imán tecnológico no ha empezado mal: mandatarios con pinta de ogros enfrascados en una guerra comercial tras la que late la lucha por la supremacía mundial; promesas de velocidad, aromas de latencia y, por si faltaban ingredientes, perspectivas francamente favorables para todo el que quiera ser hacker en la nueva era. Bienvenidos a un mundo hiperconectado y ultravulnerable.

Nuestros móviles descargarán más rápido. Nos bajaremos películas en un segundo. El tiempo que transcurrirá entre que enviamos un mensaje y este llega —la latencia— será de un milisegundo —ahora oscila entre los 40 milisegundos y una décima de segundo—, por debajo del tiempo de respuesta de un ser humano. El 5G, quinta generación de telefonía móvil, permitirá desarrollar sistemas que harán que nuestro coche frene si el de delante lo hace. Y serán miles, pronto un millón, el número de dispositivos —móviles, aparatos, sensores— que puedan conectarse por metro cuadrado sin que ello afecte a la cobertura. Todo esto en el futuro: las redes comerciales desplegadas hoy en países como España son un 5G que aún se apoya en las redes 4G. La quinta generación de móvil, a pleno rendimiento, llegará, como pronto, a partir de 2021.

La información viajará por bandas de alta frecuencia, habrá antenas por doquier —farolas, mobiliario urbano— y por las nuevas autopistas de la información circularán ingentes cantidades de datos. Eso permitirá ver a gente jugando a videojuegos como Fortnite, League of Legends o Call of Duty, que hoy día solo ofrecen buen resultado con la conexión de casa, en el móvil; fábricas inteligentes con todas las máquinas de la producción conectadas y compartiendo información, y algún día no muy lejano, drones sustituyendo a los riders (mensajeros) en los repartos a domicilio.

Atender mejor y más rápidamente a los heridos en un accidente o cualquier otra emergencia también será más eficaz gracias al 5G. Pongamos por caso un accidente en el puerto de Valencia. Los servicios de emergencia podrán enviar un dron que emita imágenes en tiempo real que permitan calibrar la situación. Si es un atentado o si es un accidente. Los semáforos conectados se pondrán en verde para dar paso a las ambulancias. La furgoneta policial, al llegar al lugar de los hechos, podrá desplegar su propia red 5G si la zona ha perdido cobertura (el llamado network slicing, asignando comunicaciones de calidad en un lugar específico en cuestión de segundos). “El tiempo de reacción es un elemento crítico para salvar vidas”, enfatiza Jaime Ruiz Alonso, ingeniero de telecomunicaciones e investigador de Nokia Bell Labs.

Ruiz Alonso sabe de lo que habla. Hace dos años vivió en carne propia un incendio en la sierra de Gata, en Extremadura. Estaba en la localidad de Villamiel. Desde allí vio cómo se quemaban robles y pinares ante el empuje despiadado del fuego. Comprobó lo que es atender una emergencia con las comunicaciones caídas, sin drones que permitan obtener información sin exponer vidas de bomberos. Desde su equipo de innovación en Nokia, este palentino de 49 años se puso a trabajar en protocolos de telefonía para recuperar comunicaciones en casos de emergencia. Desarrolló un modelo con el 4G, pero explica que todo será más fácil con la siguiente generación de móvil. “Cuando esté desplegado el 5G, habrá protocolos para saber dónde están los usuarios y comprobar si se hallan atrapados en medio del bosque entre las llamas”, cuenta.

La combinación de 5G e inteligencia artificial, se supone, es la puerta de entrada al largamente cacareado Internet de las cosas (IoT, por sus siglas en inglés). Caminaremos por la calle de una ciudad inteligente con unas gafas o unos auriculares que nos dirán el nombre de esa persona con la que nos acabamos de encontrar y del cual preferimos acordarnos. La oportuna y valiosa información aparecerá sobreimpresionada sobre la realidad gracias a las gafas o nos será susurrada al oído. “Pasaremos a vivir en la realidad mixta” —también llamada realidad aumentada—, vaticina Xavier Alamán, catedrático de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial de la Universidad Autónoma de Madrid. Estaremos esperando al bus con nuestras gafas, pero podremos ver por dónde va y si se está aproximando a nuestra calle. “Predecir es muy difícil, sobre todo el futuro”, espeta con sorna Alamán, parafraseando esa cita atribuida al físico Niels Bohr, “pero yo creo que de aquí a 10 años desaparecerán los móviles”.

Alamán, cordobés de 57 años, demuestra ser un entusiasta de las Microsoft HoloLens, unas gafas-visera parecidas a las de esquí que nos permiten interactuar con proyecciones de gráficos en 3D. Aportarán información a, por ejemplo, un mecánico, que podrá ver gráficos del interior del motor flotando en el aire mientras repara un automóvil. En un futuro no muy lejano, las gafas nos permitirán desplegar sobre la realidad (el vagón del tren) una pantalla de cine virtual en la que veremos la película (a escala muy superior a la de las actuales tabletas) mientras en un lateral leeremos los whatsapps o equivalentes. “Si todos dan el salto a ese tipo de dispositivo, el mundo cambiará más de lo que lo ha hecho con el teléfono móvil”, augura Alamán. La gente vivirá en un entorno que mezcla la realidad con lo virtual. La fiebre que se despertó hace tres años en el parque del Retiro con la caza de figuras virtuales de Pokémon GO es un simple aperitivo de lo que viene. Las velocidades y latencias del 5G (y el 6G, sobre el que ya se trabaja) son clave para este tipo de desarrollos.
Tras las gafas llegarán las lentillas. Y los tiempos de ir por la calle con la cabeza gacha mirando la pantalla del móvil serán historia.

La prestigiosa revista tecnológica Wired se aventuraba a anticipar de manera enfática, en el número del pasado marzo, el mundo que viene. Lo bautizaba como mirrorworld, el mundo espejo. Una plataforma tecnológica que replicará cada cosa del mundo real para ofrecernos su derivada virtual. Con los dispositivos de realidad aumentada, el cirujano verá una réplica en 3D de nuestro hígado mientras lo opera y contemplaremos con las gafas cómo era en los años treinta del pasado siglo, cuando fue bombardeado, el monumento que tenemos delante de nuestras narices.

El futuro que se abre en el mundo de los wearables, las tecnologías ponibles, gafas, relojes, auriculares, es algo por lo que apuestan muchas marcas, entre ellas Samsung. El gigante tecnológico coreano presentó su estrategia 5G el pasado mes de junio en un viaje de prensa a Corea —al que invitó a El País Semanal, junto a un selecto grupo de medios nacionales e internacionales—. Seúl, de hecho, es una de esas ciudades en las que se está cocinando el futuro de las telecomunicaciones. Y Corea es uno de los cuatro países que lideran la carrera del 5G, por detrás de Estados Unidos y China y junto a Japón, según un estudio de la consultora Analysys Mason.

La capital coreana es una ciudad de rascacielos y atascos por la que la gente transita en coches con los cristales tintados. De día, sus habitantes huyen del bochorno y la mala calidad del aire refugiándose en centros comerciales climatizados en los que dan lustre a la tarjeta de crédito. En su libro Problemas en el paraíso, el filósofo esloveno Slavoj Zizek la describía como epítome de un capitalismo tecnológico llevado al absurdo: trabajar hasta la extenuación para consumir como si no hubiera un mañana.

El despliegue del 5G está allí muy avanzado y se nota: el móvil va rápido. Se registran velocidades de hasta 820 megabits por segundo, el triple que con una conexión estándar en Madrid, con caídas a 400 en algunas zonas, según las pruebas realizadas por varios periodistas europeos. En esta ciudad avanzada, la sexta más poderosa del mundo según la revista Forbes, recibía DJ Koh, presidente y consejero delegado de Samsung Electronics, a la prensa europea en un hotel de lujo. Allí aseguró que los dispositivos inteligentes serán pronto más importantes que los propios teléfonos.

“Las infraestructuras 5G serán el motor y la fuerza de la cuarta revolución industrial”, sostiene Koh, ejecutivo de 57 años que procede de una familia pobre y que hizo un largo camino hacia la cima formándose, durante unos años, en el Reino Unido. La combinación de 5G e inteligencia artificial, asegura, lo va a cambiar todo. “El Internet de las cosas es lo que conectará a individuos, casas, fábricas, oficinas, ciudades y naciones. Y el automóvil conectará todos estos elementos”. En su opinión, en los próximos tres o cuatro años veremos cambios de mayor impacto que en la última década.

Los cuarteles generales de Samsung están en Sewon, a 80 kilómetros de Seúl. A ese espacio de torres de vértigo y largas avenidas vacías —excepto a la hora (más bien la media hora) de la comida— se llega por una autopista con las mismas señalizaciones verdes de las highways norteamericanas. Aquí la gente, como no podía ser de otro modo, también se entrega a las visionarias doctrinas de Stajánov, artífice intelectual de las jornadas sin límites. Los empleados (30.000 en la base central, 320.000 en todo el mundo) tienen en Sewon todo lo que uno necesita para echar el día y no pasar por casa más que para dormir: las inevitables mesas de pimpón, el club de yudo, salas para desarrollar los más variados hobbies, la piscina para ir a hacer unos largos…

En uno de sus edificios cuentan con una réplica de la casa del Internet de las cosas, un hogar que se gobierna con el móvil. El aire acondicionado se acciona desde el coche, antes de llegar a casa, con una orden de voz. La puerta se abre cuando detecta nuestro teléfono. Al llegar a la nevera, tenemos en ella una pantalla desde la que pinchamos música, consultamos el pronóstico del tiempo o vemos las fotos del día (esto ya es una realidad). En el salón, en un televisor de 98 pulgadas, se proyectarán imágenes de quién llama a la puerta o de las cámaras de seguridad exteriores, además de las de canales y plataformas, claro.

Samsung afirma haber vendido un millón de teléfonos 5G en Corea en los primeros 87 días tras su lanzamiento. Ya ha desplegado redes de 5G en seis ciudades. En dos o tres años, aseguran, habrán cubierto todo el país.

España, por su parte, no está a esos niveles en el desarrollo del 5G, pero no va tan mal. Cuenta con un despliegue de fibra óptica [infraestructura sobre la que se extienden las redes 5G] superior al del Reino Unido, Francia y Alemania juntos, según explica en su blanca oficina el secretario de Estado de Agenda Digital, Francisco Polo. A escala europea, es uno de los tres Estados miembros de la UE que más ensayos de funcionamiento han llevado a cabo, según los informes del Observatorio 5G europeo. “Mi esperanza es que el 5G nos dé una nueva oportunidad”, declara Polo. “Si el despliegue de infraestructuras determinara el avance tecnológico de los países, España ya sería una potencia mundial”.

La quinta generación de telefonía móvil tendrá un impacto económico de 12 billones de dólares para 2035, según la consultora IHS Markit. Muchos actores del sector hablan de una nueva fase de reindustrialización, de una revolución industrial.

El desarrollo de esta nueva tecnología a escala planetaria sufrió un serio varapalo el pasado 16 mes de mayo cuando el presidente Trump firmaba una orden ejecutiva prohibiendo la venta de bienes y servicios a la compañía china Huawei, primer proveedor mundial de redes 5G.

Estamos en el momento del despliegue de infraestructuras, de firma de contratos, y en Estados Unidos preocupa que las vías por las que circularán ingentes cantidades de datos, y de las que dependerán infraestructuras críticas, estén en manos del enemigo. Tras el veto latía la acusación, sin pruebas, de que la tecnología china contiene “puertas traseras”, agujeros propicios para el espionaje. “Nunca han proporcionado evidencias ni hechos, ni ha habido un proceso judicial”, asegura en los cuarteles generales de la firma china en Madrid Tony Jin Yong, consejero delegado de Huawei. “Vetar a una empresa privada que tiene relaciones comerciales con compañías norteamericanas es realmente estúpido. Y muy cortoplacista”.

Huawei tiene presencia en 170 países y ha suscrito ya 50 contratos con operadores de todo el planeta, según los datos que facilita la compañía. Fueron los primeros, enfatizan, en poner a disposición de sus clientes una red 5G completa de extremo a extremo —solo tiene un puñado de rivales como proveedores de redes: Nokia (Finlandia), Ericsson (Suecia), Samsung (Corea), DoCoMo (Japón) y ZTE (China)—. Se están desplegando por el mundo ofreciendo precios muy competitivos. Y todo ello contribuye a que Jin Yong estime que Huawei está siendo usado en la guerra comercial entre EE UU y China. “Si no puedo competir contigo y superarte, te veto”, dice Yong, molesto. “Es una lógica ridícula. Y están utilizando su poder como nación contra Huawei, una compañía privada”.
La marca acusó una caída del 30% en las ventas de móviles en España en la primera semana tras la crisis desencadenada por Trump.

El analista e investigador bielorruso Evgeny Morozov, autor de la reciente e incisiva colección de ensayos Capitalismo Big Tech, va más allá en su análisis de la crisis: “Cualquier país razonable puede apreciar que EE UU está dispuesto a utilizar herramientas de extorsión para ganar alguna ventaja en las negociaciones comerciales”, dice en conversación telefónica desde el sur de Italia. Morozov no descarta la existencia de puertas traseras en equipamientos de Huawei, pero añade: “La probabilidad de que los dispositivos y accesorios que llegan de EE UU tengan agujeros y puertas traseras es aún más alta. Los estadounidenses han estado escuchando nuestros teléfonos durante años y este es un escándalo que Europa aún tiene que abordar. Técnicamente hablando, preocuparse de la vulnerabilidad de nuestras redes no tiene sentido porque ya son vulnerables: está claro que la NSA [agencia de inteligencia estadounidense] tiene una manera de monitorizarlas”.

El futuro, en cualquier caso, se presenta más vulnerable. Aunque los expertos aseguran que las redes 5G son a priori más seguras que sus predecesoras, la mera multiplicación de millones de antenas y el crecimiento exponencial de los dispositivos conectados en el IoT ofrecerán nuevas y suculentas oportunidades para el hackeo. “Cuanta más tecnología utilizamos, más vulnerables somos”, afirma el experto en seguridad informática David Barroso; “cuanto mayor es la exposición, peor”.

Barroso, fundador de CounterCraft, empresa de contrainteligencia digital que elabora un producto dirigido a Gobiernos y grandes compañías para poner trampas a los atacantes, asegura que el peligro vendrá por las brechas de seguridad de dispositivos que la industria pondrá en venta sin las medidas de seguridad necesarias. Algo que, dice, ya ocurre: cada nuevo dispositivo conectado (coches, frigoríficos, webcams instaladas en casa, asistentes personales) tiene una tarjeta SIM; a veces los fabricantes instalan contraseñas fáciles para que los administradores accedan a ellos sin complicaciones: estamos expuestos.

Si alguien consigue acceder a los mandos de un coche autónomo, hacer que parezca un accidente será más fácil. No hablemos de los mandos de un avión.

El coordinador europeo de lucha antiterrorista Gilles de Kerchove emitió el pasado mes de junio un informe en el que alertaba del riesgo de emergencia de nuevas formas de terrorismo mucho más letales a raíz del despliegue de las redes 5G y de los avances en inteligencia artificial. Las computadoras cuánticas podrán descifrar datos encriptados; los aparatos interconectados podrán ser manipulados a distancia y volverse contra nosotros, y la biología sintética permitirá recrear virus fuera de los laboratorios, según señala en su informe. Europa quiere una política de ciberseguridad común.

La polémica sobre todas las vulnerabilidades de las redes despierta además el debate de si poner infraestructuras críticas en manos privadas, sea cual sea su procedencia, es una buena idea.

Las prevenciones ante el desarrollo del 5G no se frenan ahí. Hay voces que se alzan contra algo que, dicen, ahondará la brecha digital, que conectará todavía más a los ya conectados. Peter Bloom, fundador de Rhizomatica, asociación civil que despliega redes alternativas para abastecer a lugares remotos o aislados, sostiene en una colección de ensayos que el problema del 5G es que no está centrado en los humanos, sino en las máquinas. Son ellas las que se comunican entre sí, no nosotros. “Cuando la gente ya no es el foco intrínseco del sistema de comunicación”, escribe, “entonces algo fundamental ha cambiado en la naturaleza de la Red”.

Cuanta más tecnología usamos, más problemas resolvemos, sí, y también más creamos. La hiperconectividad viene cargada de facilidad de acceso, rapidez, agilidad en las comunicaciones, nuevas comodidades. Pero cuantos más dispositivos haya y más información compartamos por el éter, más vulnerables seremos y más posibilidades habrá de que nos vigilen,  de que nos espíen y, por tanto, de ser manipulados.

Por Joseba Elola

8 SEP 2019 - 03:01 COT

Lunes, 02 Septiembre 2019 05:35

Entre el confesionario y el Big Data

Entre el confesionario y el Big Data

Entregar información en el confesionario cumple un rol estratégico en el ejercicio del control social. Es una historia que tuvo etapas primeras como “confesión pública de pecados” inspirada, incluso, en antecedentes egipcios. Se lo hace pasar por sistema de redención de pecadores que cometen faltas por des-manejo de las pasiones (quitando el pecado original). Se tipifican, entre otros “pecados”: la idolatría, el robo, el homicidio o el adulterio (véanse los 10 mandamientos) cuya única vía de corrección es la penitencia que, según el tamaño del mal, tomará tiempo y esfuerzo antes de alcanzar algún grado de perdón. El sistema examina los vicios o “pecados” contra los que uno debe estar prevenido. Y eso incluye al que “peca por la paga y al que paga por pecar”. (Sor Juana Inés de la Cruz) ¿Qué hace un confesor con la información que recolecta? ¿La silencia?

A San Juan Casiano (entre 360 y 365 Dobruja, Rumanía) se le ocurrió la “confesión privada” que, además de la declaración de pecados, incluyó la ejecución privada de la penitencia. El confesor pasó a ser una especie de compañero espiritual con quien, producto de miedos o arrepentimientos, los fieles “comparten” problemas o “pecados”. Pero siempre fue una “privacidad” relativa. Quien suponga que todo lugar o momento es “bueno” para arrepentirse y solicitar “perdón”, se encontrará con el formato burocratizado de la contrición que otorga al confesor y al confesionario lugar, horario y formato sacramentalizados para dar a la reconciliación un carácter oficial. Dicho literalmente. Nada de eso cancela la confesión, en otros lugares y momentos, por causa de “necesidad o urgencia”. Mayores detalles sobre la historia de la confesión y del confesionario exceden a éste espacio e intención.

En la praxis de la confesión ocurre un traslado de información y de emociones que, sépase o no, se usan para dictar criterios del “poder” sobre el territorio objetivo y subjetivo. Los recopiladores de la información saben todo lo que nadie sabe y todos ellos saben que, poseyendo semejante volumen de datos, tienen más poder. El secuestro de información “de primera mano” ha variado a lo largo de los siglos hasta consolidarse en sistemas tecnológicos también para el “control” político y mercantil. La actual catarata de denuncias a Facebook por la manipulación de información privada, provista por sus fieles, exhibe el alcance de un latrocinio económico, político y cultural de causas, de formas, de circunstancias y de ganancias. El usuario que deposita información en las “redes sociales” no busca perdón de “pecados” pero tampoco sabe que, lo que ocurre en el confesionario digital, será convertido en negocio de magnates. Ahora hemos aprendido sin estar a salvo.

Entre el “rito de la confesión” y el “me gusta” de Facebook, surge una penitencia disfrazada. Estando frente el ordenador, el penitente es un “confesante digital” en contacto directo con su confesor espía. Como en las figuras medievales. No hace falta que diga “Yo confieso…ante este altar…” basta y sobra con escribir saludos, comentarios, abrir páginas, guardar imágenes… aceptar contactos y desplegar lo que le gusta o le disgusta, frente al “teclado” y, así, una forma de la confesión ocurre ante un “altar cibernético”. La historia de tal entrega de información, de la confianza en los confesionarios, registra todas las traiciones en el camino hacia el “tribunal de la misericordia divina”… que es obra de la lógica de la represión para el “control” social, tarde o temprano. Sonría, lo estamos filmando.

Así que el “Big data” poco tiene de nuevo, al margen de la tecnología, por cuanto implica “recolección” de información para normar sistemas de control mercantilizadas sin el consentimiento de quien provee tal información. Trátese de lo que se trate, así sean preferencias musicales o gustos por tal o cual zapato, libro o destino turístico. Quien hace uso de las “redes sociales”, deposita imágenes, frases, rutinas de uso, tendencias o proclividades de todo género y no escapa el grado de amistad o enemistad que profesa por otros usuarios, sus disentimientos o sus debates. No importa si la “data” es política, moral o financiera. Su redención provine de otras “liturgias” tecnológicas. Lo sabe Cambridge Analytica.

En su estado actual, el uso de la información provista por “internautas” a la “web”, se norma bajo “contratos legales” generalmente desconocidos por los usuarios que, mayormente, no se detienen a revisar en profundidad, ni claridad, qué dicen las “letras chicas”… ni las letras grandes. Una especie de desidia y confianza “ciega”, hace que los usuarios acepten casi cualquier cosa escrita en los “contratos” digitales con las empresas que le proveen servicios basados en entregar información de todo tipo. Eso es un campo de impunidad legalizado internacionalmente donde las posibilidades de defensa son escasas, engorrosas e incomprensibles. Como el “misterio de la redención” en el confesionario y el perdón divino aterrizado en la consciencia del “pecador” por medición de confesores y penitencias.

Esa red empresarial que usa, y mercantiliza, a su antojo la información de los usuarios es, además de una emboscada comercial alevosa e injusta, un peligro social histórico del cuál no sabemos cómo podrán salir (en las condiciones actuales) los pueblos hacia su regulación y para sancionar lo que hubiere que someter a escrutinio racional y justo. Porque, como en el confesionario, jamás sabemos qué destino se le da a toda la información que se entrega, ingenua o inocentemente, a poderes que no se entienden, que no se conocen a fondo y que nadie sanciona cuando los usan empresarios probadamente desleales, corruptos y enemigos de los pueblos. Para eso no hay perdón ni debe haber olvido. Aunque confiesen sus “culpas”. Señor Mark Zuckerberg, por ejemplo.

Por Fernando Buen Abad Domínguez

Rebelión/ Instituto de Cultura y Comunicación UNLa

Publicado enCultura
Tranquilidad cínica en ejecuciones programadas

Como en muchas ocasiones durante estos 22 años, nuestra Comunidad de Paz nuevamente deja constancia ante el país y el mundo sobre los últimos hechos de los cueles hemos sido víctimas al querer seguir en resistencia civil, en la defensa de la vida y del territorio.

Nuestra región se encuentra de nuevo de luto, gracias a la permisividad de la Brigada 17 del Ejército, pues los paramilitares asesinaron a otro joven campesino de nuestro Corregimiento que se negó a someterse a sus imposiciones arbitrarias y absurdas. Una evidencia más de que el paramilitarismo tiene las manos libres para proclamarse dueño de la vida y de la muerte de la población civil. Mientras el Gobierno y su Brigada militar 17 de Carepa afirman que el paramilitarismo no existe y que nuestra Comunidad de Paz inventa crímenes para desacreditarlos, la sangre sigue corriendo en nuestro territorio; los victimarios siguen en libertad y con carta blanca para seguir matando y las listas de próximos ejecutados circulando y sembrando terror, al tiempo que las organizaciones civiles, como las juntas comunales, que debieran reaccionar con energía, guardan silencio y se paralizan.

Los hechos de los cuales dejamos hoy constancia son los siguientes: 

  • ·El domingo 18 de Agosto de 2019entre las cinco 5 y las 6 de la tarde, fue asesinado el joven WEVER ANDRÉS ARIAS GARZÓN o UBER como lo llamaba la familia entre las veredas La Linda y La Cristalina, del corregimiento de San José de Apartadó. El crimen fue perpetrado por paramilitares que controlan la zona, los cuales ingresaron a la vivienda donde Wever Andrés se encontraba solo en ese momento, pues su compañera se encontraba en San José haciendo mercado. Le hicieron 4 disparos de arma de fuego que acabaron con su vida. Ese mismo día domingo, al enterarse del hecho, nuestra Comunidad de Paz organizó una comisión humanitaria para ir hasta el lugar de los hechos y acompañar a la familia. Se logró salir a las 11:00 de la noche, llegando al lugar a la 1:30 de la madrugada del lunes 19 y acompañar a la familia y amigos que se encontraban allí. Al mismo tiempo se habló con la Defensoría del Pueblo para que realizara las diligencias respectivas para el levantamiento del cadáver. Sólo a las 12:30 del día lunes 19 de agostode 2019, 19 horas después del asesinato, llegaron hasta el sitio miembros de la SIJIN, la Policía y el Ejército supuestamente para hacer el levantamiento del cadáver. Sin embargo un Sargento le dijo a la madre de la víctima que era mejor que los civiles que se encontraban allí recogieran el cadáver y lo llevaran hasta San José donde los esperaría un grupo de la policía, pues ellos estaban muy cansados y no podían llamar un helicóptero.

 

Miembros de nuestra Comunidad le insistieron a la Defensoría del Pueblo de Apartadó que llamara a las autoridades competentes y de allí se comunicaron con el Coronel Pavón, comandante de operaciones, pero él respondió que era la policía la que debería levantar el cadáver y llevarlo a San José. Las dos órdenes contradictorias solo evidenciaban la irresponsabilidad rutinaria de la fuerza pública que busca siempre evadir y sacarle el cuerpo a sus obligaciones.

Ante tanta tardanza, la familia había pensado en un momento levantar el cadáver y llevarlo hasta San José, pero al ver llegar a la fuerza pública esperó a que ésta lo hiciera. No lo hicieron sino que le pidieron a la familia que lo hiciera. Nuestra Comunidad, que estaba un poco alejada para no permanecer junto a gente armada, según sus principios, se acercó a hacerles el reclamo cuando vio que los del GOES se iban a retirar dejando allí el cadáver. Los policías se enojaron, reiteraron que estaban cansados y dijeron que entonces habría que esperar otras 6 horas hasta conseguir un helicóptero y se fueron, anunciando que después recogerían el cadáver.

Mientras los integrantes de nuestra Comunidad regresaban, separados de la fuerza pública y acompañando a la madre de la víctima, fueron alcanzados por familiares y amigos de Wever Andrés, quienes, ante la irresponsabilidad de la fuerza pública, decidieron recoger el cadáver en una hamaca y llevarlo hasta San José.

  • ·Este mismo lunes 19 de Agosto de 2019, el paramilitar alias ARCADIO TAMAYO y su hermano menor se encontraban cerca del río, a 50 metros del casco urbano de San José, pendientes y tomándole fotos a la comisión de nuestra Comunidad que venía de regreso del lugar donde los paramilitares habían asesinado al joven Wever Andrés.
  • ·El martes 20 de Agosto de 2019,nuestra Comunidad se enteró de que los paramilitares amenazaron a la población civil para que no saliera a hacer el levantamiento del cadáver de Wever Andrés, lo que explicaba que ninguna de las Juntas de Acción Comunal se acercó incluyendo a La Asociación Campesina de San José de Apartadó (ACASA) al lugar de los hechos. Seguramente estaban paralizadas por el terror. Según las informaciones que fueron suministradas a nuestra Comunidad, los paramilitares alias ALFREDO o ALFREDITO, alias ARCADIO, alias SANTIAGO, y alias KALET ex combatiente de las Farc y beneficiado en el programa de desmovilizados del Gobierno Nacional, entre otros reclutados por los paramilitares alias RENE y los hermanos CARDONA, han sido los autores materiales acompañados de sus jefes inmediatos de éste y otros asesinatos y se la pasan con todos los demás comandantes paramilitares en medio de la Policía y el Ejército en San José, consumiendo alcohol  y coordinando nuevas acciones criminales.

 

Pero resulta que WEVER ANDRÉS ARIAS GARZÓN ya estaba condenado a muerte, como lo estuvieron otros que fueron ejecutados antes de él. Figuraba en la LISTA DE LA MUERTE DE LOS PARAMILITARES. El martes 18 de septiembre de 2018 fue amenazado de muerte en la vereda La Cristalina, cuando era parte de la familia Guisao, por no aceptar que los paramilitares lo empadronaran para que pudieran tener control sobre su vida y obligarlo a participar en actividades paramilitares (Ver Constancia del 14 de octubre de 2018). Y ya hace algunos meses que vivía independiente con su compañera, Fue incluido en una lista de ocho personas para asesinar el pasado 17 de enero de 2019 (Ver Constancia del 18 de enero de 2019). Luego, el 20 de abril de 2019, los paramilitares habilitaron la lista para volver a asesinar, luego de un receso en el crimen, según ellos, a causa del ruido causado por las constancias públicas, y el 25 de abril de 2019 los paramilitares alias SANTIAGO y alias ARCADIO le prohibieron al joven Wever Andrés tumbar un pequeño rastrojo para sembrar un lote de maíz en su finca, y si lo hacía, tendría que pagar una multa de 5.000.000 (cinco millones de pesos), órdenes que no quiso obedecer y sembró su cultivo de maíz (Ver Constancia del 9 de mayo de 2019). Hoy, 3 meses después, es asesinado por no someterse a sus proyectos de muerte.

Ya son muchas las ocasiones en que hemos dejado constancias de que existe un grupo de personas civiles que vienen siendo amenazadas por los paramilitares, pero las instituciones militares y policiales se hacen los sordos ante las agresiones que sufren los campesinos en la zona. El pasado 22 de diciembre de 2017 dejamos constancia de que había un plan para asesinar a nuestro representante legal German Graciano Posso y 7 días después, el 29 de diciembre, fue el atentado contra su vida, el cual gracias a Dios y a nuestra Comunidad de Paz se pudo resistir (Ver Constancia del 22 de diciembre de 2017). Con esa misma lista que los mismos paramilitares anuncian, están matando, a pesar de que lo hemos advertido al país y al mundo en diversas constancias. Ya van 3 personas asesinadas recientemente de esa lista: el 16 de enero DEIMER USUGA HOLGUÍN; el 7 de julio YEMINSON BORJA JARAMILLO; el 18 de agosto WEVER ANDRÉS ARIAS GARZÓN. Y las autoridades competentes se siguen haciendo las de la vista gorda ante los hechos. Hacemos responsable a la Brigada 17 del Ejército y a la Policía de Urabá por estos crímenes que los paramilitares han perpetrado, pues si se dieran a la verdadera tarea de garantizar la protección de la población civil y no a la complicidad con esos grupos que conviven con ellos desde hace 22 años, no hubieran centenares de personas asesinadas en nuestra región. Al mismo tiempo hacemos responsable al Gobierno Nacional por lo que le pueda pasar en adelante a cualquier miembro de nuestra Comunidad de Paz o a otro poblador de nuestro entorno, pues en las listas de los paramilitares se anuncia que hay miembros de nuestra Comunidad de Paz a la vez que campesinos de nuestros vecindarios. Desde hace 22 años, nuestras Constancias llegan al Palacio Presidencial con censura moral y exigencia de derechos, pero NADA PASA. TODO SIGUE IGUAL.

De nuevo agradecemos a las muchas voces de ánimo que recibimos a diario desde el país y del mundo que nos brindan fuerte apoyo moral y político para continuar en nuestra resistencia ética y nunca callarnos ante los crímenes de lesa humanidad. A todas y a todos nuestra profunda gratitud.

Comunidad de Paz de San José de Apartadó

Agosto 21 de 2019

Publicado enColombia
Crónicas rutinarias del paraíso paramilitar

Nuevamente nuestra Comunidad de Paz de San José de Apartadó se ve en la necesidad de acudir al país y al mundo para dejar constancia de los últimos hechos de los cuales hemos sido víctimas por seguir en nuestra resistencia civil en defensa de la vida y del territorio.

En las últimas semanas se ha notado otra vez una intensa presencia de paramilitares camuflados y con armas largas, los cuales han entrado por la vereda Playa Larga provenientes de Nuevo Antioquia, corregimiento de Turbo, y por la vereda La Resbalosa provenientes de Córdoba. Están llegando a las veredas e intimidando a los campesinos, anunciando que les van a quitar sus teléfonos celulares para que no informen de su presencia a nuestra Comunidad de Paz, insistiendo en que está prohibido informar de su presencia y menos a la Comunidad de Paz.

Los hechos de los cuales dejamos hoy constancia son los siguientes: 

  • El martes 30 de julio de 2019en horas del día, nuestra Comunidad de Paz se enteró de que estaban amenazando fuertemente a los integrantes de nuestra Comunidad que viven en la vereda La Resbalosa. Allí los paramilitares están anunciando que no van a permitir que los miembros de nuestra Comunidad sigan trabajando en una de las fincas comunitarias de nuestro proceso de vida en dicha vereda. Al parecer hay muchos intereses empresariales y de narcotráfico que los llevan a impedir que la gente siembre alimentos en huertas de pan coger, pues quieren que la tierra se dedique a objetivos ajenos a los de la subsistencia del campesinado y que éste se someta a planes e intereses de sectores poderosos que solo buscan dañar y destruir la naturaleza y explotar al campesino para su provecho.
  • El jueves 1º de Agosto de 2019, en horas del día, nos llegaron informaciones según las cuales los paramilitares que controlan las 32 veredas de San José de Apartadó les están   prohibiendo terminantemente a los pobladores, especialmente a quienes tienen tierras en las veredas de Mulatos, La Resbalosa y La Esperanza, entre otras, vender sus tierras sin permiso de ellos y menos a la Comunidad de Paz, advirtiendo que, si alguien lo hace, tendrá que atenerse a graves consecuencias. Fuera de la persecución que el paramilitarismo ha sostenido durante más de dos décadas contra nuestra Comunidad de Paz, buscando a toda costa su exterminio y desaparición, la población de la región percibe cada vez más claramente que el paramilitarismo, y los poderes que detrás de ellos se expresan, buscan un control cada vez más absoluto del territorio para someterlo a planes perversos, en beneficio de una élite pequeña y poderosa.
  • El viernes 2 de Agosto de 2019en horas del día, nos llegaron informaciones de que el comandante paramilitar alias “René” quien ha sido desde hace algún tiempo el encargado del control y expendio de drogas en el área de San José, se había retirado de la zona diciendo que se trasladaba a causa de las fuertes denuncias que hay en su contra, lo cual le impedía ejercer mayor control. Según informaciones, fue trasladado por sus mandos paramilitares al corregimiento de Piedras Blancas, del municipio de Carepa. Al despedirse lanzó fuertes amenazas contra nuestra Comunidad de Paz, manifestado que: “la única que denuncia es esa Comunidad de Paz, pero esto no se quedará así”.
  • El sábado 3 de Agosto de 2019, en horas de la noche, llegaron cerca de 15 paramilitares camuflados y portando armas largas de fuego a la vereda El Porvenir. Allí ingresaron a las viviendas de los campesinos anunciando que llegaron para solucionar algunos problemas de mala fama que tienen los paramilitares en la zona, manifestando: “estamos aquí porque la población civil dice -y hay muchas denuncias que así lo muestran- que nosotros los paramilitares somos unos asesinos y ladrones y eso lo vamos a solucionar, pues nosotros no somos malos”. Al mismo tiempo, en tono amenazante, preguntaron a los pobladores que si tenían celulares, a lo que los pobladores respondieron que no. Allí permanecieron toda la noche en los alrededores de las fincas.
  • El domingo 4 de agosto de 2019a las 12:00 del día, fueron vistos nuevamente estos mismos paramilitares que habían llegado el día anterior a la vereda El Porvenir y que se habían quedado acampando cerca de las viviendas de los campesinos.
  • El martes 6 de Agosto de 2019, nuestra Comunidad de Paz hizo presencia, con acompañamiento internacional y de la Defensoría del Pueblo de Apartadó, en las veredas Alto Joaquín y Puerto Nuevo y en el corregimiento de Frasquillo, del municipio de Tierralta Córdoba. Allí nuestra comunidad defiende unas propiedades colectivas en la cuales viven miembros de nuestro proceso de Comunidad de Paz. Se pudo evidenciar que los paramilitares siguen siendo los que controlan todo allí, desde el comercio de drogas de uso ilícito, las que transportan con el permiso de la Armada Nacional que tiene allí una base; el comercio de alimentos, el cual controlan para no vender sino a quienes ellos les quieren vender; el control sobre la represa, regulando toda la movilidad en embarcaciones tipo Johnson, y el despojo de tierras de las familias que viven cerca de la represa. Todo esto ligado al pago de impuestos obligatorio que le exigen a los campesinos.
  • El miércoles 7 de Agosto de 2019nuestra Comunidad realizó un recorrido con acompañamiento internacional hacia la vereda La Esperanza, pasando por la vereda El Porvenir ambas dentro del territorio del corregimiento de San José, pues ya habían muchas informaciones según las cuales los paramilitares habían estado en esos días anteriores recorriendo las viviendas de los campesinos. Estando allí, en el camino que conduce de la vereda El Porvenir hasta la vereda La Esperanza, se pudo comprobar que había presencia de paramilitares armados muy cerca del camino, lo cual confirmaba su presencia en la vereda El Porvenir. Según pobladores de la vereda La Esperanza, los militares habían estado esos mismos días patrullando en la vereda La Esperanza pero no en El Porvenir, distante unos 40 minutos de La Esperanza y que era el lugar donde los paramilitares estaban llegando a ingresar a las casas de los campesinos. Ya es suficientemente conocida la táctica militar y su articulación con los paramilitares, consistente en no coincidir en los mismos espacios para no dar la impresión de que se apoyan mutuamente.
  • El jueves 8 de Agosto de 2019a las 9:00 de la mañana, un contingente militar de la Brigada 17 del ejército llegó al pequeño caserío, antiguo asentamiento de nuestra Comunidad de Paz en la vereda La Unión, allí comenzaron a visitar las casas de los campesinos  haciendo un censo o empadronamiento. No sabemos qué objetivo tendría dicho censo, lo que es muy claro es que en años anteriores la Brigada 17 del ejército hacía estos censos o empadronamientos ilegales y todas esas informaciones terminaban en las manos de los paramilitares quienes luego iban asesinando a mucha gente que aparecía en esas listas.

El pasado 19 de junio se puso en conocimiento del Presidente Duque un compendio de agresiones contra nuestra Comunidad de Paz, sufridas entre agosto de 2018 y mayo de 2019 [Rad: EXT 19-00060721], con la reiterada petición de cumplir sus obligaciones constitucionales como garante de derechos, todo acompañado de un recordatorio de principios de derecho internacional que le impone a todo mandatario hacerse cargo de los hechos de sus predecesores cuando no se decide a condenar, corregir y reparar lo que viene del pasado destruyendo el Estado de Derecho. La respuesta fue idéntica a la de los ex Presidentes Samper, Pastrana, Uribe y Santos: remitirle los llamados al Ministerio de Defensa (responsable de primer orden de los hechos) y allí las peticiones comienzan un peregrinaje de años, de oficina en oficina, donde ningún oficial o sub-oficial quiere repudiar los hechos perpetrados por sus colegas, prefiriendo solidarizarse con ellos en el disimulo, la evasión, el encubrimiento y la opción de manos caídas y “vista gorda”. Nada cambia. Nada cambia. Nada cambia. Todo sigue igual. Son rutinas que han trillado su camino en 22 años.

Una vez más nuestra Comunidad de Paz agradece a la multitud de personas en el país y en el mundo que se solidarizan con nuestra resistencia y que condenan con plena convicción ética y moral la criminalidad del Estado colombiano. A todas ellas nuestra sincera gratitud.

Comunidad de Paz de San José de Apartadó

Agosto 16 de 2019

Publicado enColombia
Martes, 16 Julio 2019 07:29

La dictadura digital

La dictadura digital

La digitalización de nuestras vidas avanza a ritmo acelerado y “ataca” desde tantos ángulos que es difícil verla en toda su complejidad y más aún analizar críticamente la mega-infra-superestructura que conforma.

En 2018, la cantidad de suscripciones a teléfonos móviles superó la cantidad de habitantes en el planeta. Hay mucho más aparatos telefónicos que personas en el planeta. A nivel global, un 53% de la población mundial usa internet. Pero mientras que en Estados Unidos y Europa más del 95% de la población tiene acceso a internet y lo usa diariamente (en países escandinavos y Emiratos Árabes Unidos más del 99%), en los países de África Central es menos del 10 % de la población y entre los 47 países llamados menos desarrollados, sólo el 19 % de la población tiene acceso a internet.

Pero la era digital no se trata sólo de computadoras, teléfonos móviles e internet que están omnipresentes en casi todo el planeta, aunque el acceso a ellos mantiene desigualdades históricas. Se trata además de la acumulación masiva de datos sobre las personas y sus interacciones económicas, sociales, políticas por parte de unas cuantas empresas trasnacionales. Se trata del mapeo y digitalización de la información sobre toda la naturaleza y recursos materiales explotables o no. Se trata de los graves impactos ambientales y en la salud que conlleva tanto la producción de aparatos y la basura que generan, como la inmensa infraestructura para conexión y la capilaridad de sus radiaciones electromagnéticas. Se trata de cambios profundos en las formas de producir en todos los rubros industriales –sean urbanos o rurales–, se trata de rupturas en las formas de vender y comprar, tanto a nivel micro como en el comercio nacional e internacional. No cambia las relaciones de explotación y dominación que sostienen el capitalismo, pero sí muchas de sus manifestaciones.

Según Benjamin H. Bratton, estamos ante la mayor infraestructura accidental jamás creada, ya que nunca se planeó crear una mega estructura como la que actualmente existe para sostener la era digital. Que además, lejos de ser etérea, es altamente material: son enormes las demandas de materiales para dispositivos y almacenamiento, y abrumadora la cantidad de energía que requiere.

Internet funciona como la línea roja que une estas trasformaciones y está centralizada y controlada desde Estados Unidos, a través de ICANN, (Corporación de internet para la asignación de nombres y números), que asigna los dominios de internet en todo el mundo. Esta centralización del control de la administración de internet se debate y cuestiona tanto desde otras potencias mundiales como Europa y China, como desde los movimientos de activistas digitales críticos, que han llamado a esta realidad un nuevo “Colonialismo 2.0

Sobre ella se montan y crecen inmensas plataformas digitales, que no pagan impuestos ni son controladas por ninguna regulación ni supervisión, como Google, Amazon, Facebook, Apple, Microsoft, Airbnb, Uber, Alibaba, Baidu, Twitter, Whatsapp, Telegram y otras, cuya influencia en la vida, relaciones y opciones de la mayoría de la población mundial, tampoco tiene precedentes. Una gran parte de esa población les entrega sus datos de manera voluntaria, como ubicación, rutinas, gustos, opiniones, preferencias, relaciones. La digitalización de las funciones y servicios públicos y privados que usamos, sea por registros laborales o de estudio, asistencia a centros de salud, uso de tarjetas bancarias, tarjetas de fidelidad a comercios y servicios, hace que los datos de cada uno de nosotros sean conocidos, manejados, vendidos, sin que en nosotros realmente tengamos opción a opinar sobre ello. Aunque paulatinamente se han empezado a hacer tímidas e insuficientes regulaciones sobre el manejo de los datos personales, el alud de servicios digitales que los requieren hacen casi imposible tener control sobre ellos.

Facebook es uno de los ejemplos más evidentes. La semana pasada (julio 2019), la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos, sentenció a Facebook a pagar una multa de 5,000 millones de dólares por mal manejo de los datos que tiene sobre sus usuarios. El detonante fue haber cedido los datos de más de 80 millones de usuarios a la empresa Cambridge Analytica, que manipuló al electorado selectivamente en el caso de Brexit en Reino Unido, la elección de Trump, la de Macri en Argentina y otras. En mayo 2018, luego del escándalo al conocer sus métodos, Cambridge Analytica cerró, pero renació poco después como Emerdata Ltd. Steve Bannon, fundador de Cambridge Analytica y asesor de Trump, colaboró también directamente con Jair Bolsonaro para ganar la elección en Brasil.

Paradójicamente, junto al anuncio de la multa, las acciones de Facebook subieron, por lo que su fundador, Mark Zuckerberg, que es uno de los 8 hombres más ricos del mundo, se volvió un poco más rico. Se supone que este efecto fue debido a que los inversores consideraron que la sentencia fue manejable,ya que Facebook podrá recuperar la suma con sus ganancias de apenas 50 días.

Otro aspecto altamente preocupante es la proliferación de cámaras de vigilancia “inteligentes”. China es el líder mundial en este tipo de vigilancia, y ha desarrollado sistemas que integran reconocimiento facial en multitudes, además de cámaras portables de este tipo que llevan agentes policiales. Aunque el nivel de errores de estos sistemas es muy alto, se están extendiendo por todo el mundo. Empresas chinas están ajustando la tecnología para que sea sensible a las diferencias de rasgos raciales, con la intención de introducirlas en África y otros países del Sur. En América Latina, Ecuador fue quien primero contrató este tipo de tecnología, y actualmente lo están adoptando en varios otros países, entre ellos Argentina y Uruguay. En México, el estado de Cohauila, se vanagloria de ser el primero en instalarlo este año, que en un acuerdo con la empresa china Dahua, instalará 2000 cámaras con reconocimienton facial en 11 ciudades de la entidad. Le sigue los pasos la Ciudad de México, que las instalará en el Metro.

Esto son sólo algunos de los aspectos críticos de la era digital y en todos los casos, se basan en el aumento de la capacidad y extensión de la conexión de redes electrónica, cuyo puntal será la aplicación global de las redes 5G lo cual – a costa de convertir el planeta en un gigantesco horno de microondas– les permitiría dar acceso en lugares que actualmente parecen inaccesibles, como la Amazonía o África Central, además de regiones remotas otros países. Para ello, las empresas pretenden que los estados financien con dinero público estos empredimientos, lo cual es presentado en todas partes como “un derecho al acceso a internet” , en favor de la democracia.

Si bien hay aspectos positivos de la conectividad de la era digital, necesitamos un debate crítico del rol que está jugando para favorecer el aumento y/o la entrada del capitalismo en todos los rincones del planeta, basado en una red de vigilancia que deja al Gran Hermano de Orwell como una mera fantasía literaria.

Delincuencia política estatal con máscara de delincuencia común

De nuevo nuestra Comunidad de Paz de San José de Apartadó se ve en la necesidad de acudir al país y al mundo para dejar constancia de los últimos hechos de los cuales hemos sido víctimas por seguir en nuestra resistencia civil en defensa de la vida y del territorio.

La muerte lenta sigue siendo el mayor incentivo de terror para someter a la población, pues cada rincón de la zona está cubierto por paramilitares que controlan las salidas y las entradas. El caso del Corregimiento de San José es preocupante pues desde allí los paramilitares controlan todas sus veredas y lo hacen en presencia de un puesto de la policía y de una base del ejército que hacen presencia permanente en el caserío, allí mismo donde los jefes paramilitares se coordinan con sus tropas y organizan festejos sin ser molestados por nadie.

Los hechos de los cuales dejamos hoy constancia son los siguientes: 

  • El mes de mayo de 2019, en la  vereda La Unión del corregimiento de San José el reconocido paramilitar alias “Ramiro” quien llegó allí haces unos meses a controlar y someter a la población civil al paramilitarismo, amenazó de muerte a su padrastro el señor Emilio el cual tuvo que desplazarse a otros lugares por seguridad. 
  • El martes 25 de junio de 2019, en horas del día, nuestra Comunidad de Paz recibió información sobre la ocurrencia de un posible asesinato en el sitio conocido como Caño Seco, en límites con la vereda La Unión- Carepa. Según dichas informaciones, ninguna persona podía denunciar el hecho y mucho menos venir a informar sobre el caso a nuestra Comunidad de Paz. Ese mismo día el programa Familias en su Tierra se reunía en la vereda Mulatos-Cabecera con las juntas de acción comunal de las veredas Mulatos, Resbalosa, La Esperanza, La Hoz, entre otras, en un evento que ocultó el asesinato mencionado, del cual no se tuvo más información.  
  • El sábado 29 de junio de 2019 llegaron informaciones a nuestra Comunidad según las cuales en el caserío de San José de Apartadó el reconocido comandante paramilitar alias René, quien ha sido el encargado de controlar y someter a la población civil a sus proyectos de muerte, realizó una fiesta en la cual participaron muchos paramilitares; allí lanzó serias amenazas de muerte contra pobladores de la zona, algunos de los cuales se encontraban allí mismo. La policía y el ejército que hacen presencia permanente en ese centro urbano conocen muy bien el accionar de los paramilitares y son totalmente permisivos frente a este fenómeno, el cual sigue evidenciando  la complicidad de la fuerza pública con el paramilitarismo, innegable durante varias décadas. El mismo día 29 de junio de 2019, según algunos pobladores, los paramilitares habían planeado asesinar a una familia de la región, razón por la cual esa familia tuvo que desplazarse a otros lugares.
  • El martes  2 de julio de 2019,  en horas de la mañana, el señor Elkin Ortiz y su hijo Wilson Ortiz conocido como “Morochito” quien está integrado al paramilitarismo y quienes desde hace casi dos años viven en el centro urbano de San José, dañaron una de las plantaciones de cacao certificado y productos de  pan coger que se ha cultivado en grupos de trabajo de nuestra Comunidad de Paz en la finca la Roncona, allí cortaron y dañaron los alambrados y de esta manera lo han venido haciendo desde hace más de 6 meses. Nuestra comunidad se desplazó al lugar y tomó evidencias, las cuales el joven paramilitar Wilson Ortiz rechazó y trató de impedir. La finca la Roncona es una propiedad que nuestra Comunidad de Paz ocupa en posesión legal desde hace más de 22 años y donde tenemos nuestras plantaciones de cacao certificado y cultivos de pan coger. El 11 de septiembre del 2018 sufrimos una invasión allí en La Roncona por parte de más de 100 personas, entre las cuales se encontraban el señor Elkin Ortiz y sus hijos paramilitares; en esa ocasión dañaron muchas plantaciones de cacao y pan coger. Ahora el Señor Elkin Ortiz, quien ha buscado apropiarse de un espacio de La Roncona, supuestamente por órdenes de los antiguos dueños y además utiliza a sus hijos paramilitares para amenazar a nuestra Comunidad de Paz. Este caso lo ha puesto la Comunidad en conocimiento de la Defensoría del Pueblo desde hace 6 meses pero no se ha generado ninguna solución para que el señor Elkin Ortiz deje de perjudicar a nuestra Comunidad de Paz.
  • El sábado 6 de julio de 2019, en horas de la tarde, el paramilitar Wilson Ortiz, junto a su padre  Elkin Ortiz, interceptó en la salida de San José a Sirly Cerpa, integrante del Consejo Interno de  nuestra Comunidad y feligrés de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, para enviar amenazas a nuestra Comunidad, manifestando: “no me gustó ni poquito que me tomaran fotos y videos allá abajo en La Roncona y no voy a permitir que eso vuelva a pasar porque la próxima vez voy a reventarles esas cámaras”.
  • El domingo 7 de julio de 2019, en horas de la tarde, fue asesinado por varios impactos de arma de fuego, en la vereda La Balsa, del corregimiento de San José de Apartadó, el joven YEMINSON BORJA JARAMILLO, en hechos atribuidos a los paramilitares que controlan la zona, pues la carretera que conduce del corregimiento de San José hasta el área urbana de Apartadó está totalmente controlada por paramilitares que se movilizan permanentemente en motocicletas. Las razones o justificaciones que dan para matar es que “son ladrones o marihuaneros”. La verdadera razón de estas muertes es el sometimiento forzado de la población al paramilitarismo; quien no se someta, simplemente es asesinado y así el terror les sirve de instrumento de sumisión. Ya hemos dejado muchas constancias públicas sobre el avanzado reclutamiento de jóvenes que son entrenados por paramilitares para matar; sobre el expendio de drogas; sobre los hurtos y el cobro de vacunas a los campesinos. La nula respuesta del Estado y sus instituciones las hace responsables de que los paramilitares terminen con la vida de personas inocentes, pues los verdaderos ladrones son los integrantes de toda esta estructura paramilitar que recluta y roba los sueños a nuestros jóvenes y los somete al imperio de las drogas y demás formas de degradación de la vida. Nos solidarizamos con la familia de Yeminson y pedimos a Dios que lo tenga disfrutando de la vida en plenitud.
  • El lunes 8 de julio de 2019, nuestra Comunidad partió hacia la vereda La Unión donde se realizó la conmemoración de los 19 años de la masacre de 6 líderes de nuestra Comunidad de Paz, perpetrada por paramilitares y militares el 8 de julio de 2000. Al regresar de allí en horas de la tarde, al pasar por el caserío de San José, el paramilitar Wilson Ortiz alias “Morochito” amenazó de muerte a dos miembros de nuestra Comunidad, manifestando: “Ahí vienen  esos hp para llenarles la cabeza de plomo; me los quiero encontrar solitos”. El lugar donde este paramilitar profirió estas amenazas fue desde una casa de balcón propiedad del señor Darío Tuberquia, en la entrada al casco urbano de San José. Desde hace ya más de un año reconocidos paramilitares han tenido concentraciones allí junto a esta vivienda, a plena vista de la fuerza pública –ejército y policía- quienes patrullan día y noche el minúsculo caserío y donde muchas veces han amenazado a miembros de nuestra Comunidad de Paz.

El gobierno nacional sigue negando la existencia del paramilitarismo mientras su copamiento territorial sigue avanzando intensamente en todo el país. Nadie ignora que el partido político del Presidente actual tiene vínculos históricos y estrechos con las formas más atrevidas de paramilitarismo, incluyendo las “Convivir”, de las cuales ha sido intenso defensor y usuario el ex presidente Uribe, cerebro, ídolo y guía del partido y de la política gobernante. Las formas de relación entre el Estado y el ParaEstado se han ido remodelando y hoy predomina la combinación entre el anonimato progresivo de los pistoleros y la tolerancia pasiva de las instituciones, fórmula exitosa que le permite al país posar de “democracia” ante la comunidad internacional mientras el asesinato de líderes sociales y de excombatientes desmovilizados supera los estándares mundiales de criminalidad política. El Senador Petro acaba de destapar los vínculos entre las “Águilas Negras”, calificadas por muchos años por el establecimiento como “bandas criminales”, y la inteligencia militar. Al mismo tiempo el Presidente Duque, al regular el porte de armas mediante el decreto 2362 del 24 de diciembre de 2018, volvió a legalizar el boquete que siempre ha permitido el paso de las armas oficiales a los criminales privados (art. 1, parágrafo) y al mismo tiempo volvió a canonizar el principio eje del paramilitarismo, o sea la vinculación de los civiles a la guerra, al anunciar en Tolemaida, el 6 de febrero de 2019, que ya llegaba a un millón el número de civiles preparados para asumir tareas militares. Todo esto se camufla como “política de seguridad nacional” y se implementa a través de las estrategias de “vista gorda” y de “brazos caídos” de la fuerza pública y de las demás instituciones, gracias a las cuales nuestras veredas caen todas bajo el dominio paramilitar sin que nadie pueda defender a las víctimas y ni siquiera reconocer la invasión paramilitar.

Una vez más nuestra Comunidad de Paz agradece a la multitud de personas en el país y en el mundo que se solidarizan con nuestra resistencia y que condenan con plena convicción ética y moral la criminalidad del Estado colombiano. A todas ellas nuestra sincera gratitud.

Comunidad de Paz de San José de Apartadó

Julio 12 de 2019

Publicado enColombia
Vergonzoso silencio en torno al calvario de Julian Assange

Los mismos que nos entretuvieron con el gato, el patinete y la suciedad en los pasillos de la embajada han ignorado voluntariamente el informe del relator de la ONU sobre la tortura al disidente encarcelado número uno.

El relator especial del Alto Comisariado para Derechos Humanos de la ONU, el suizo Nils Melzer, logró en mayo obtener permiso para visitar a Julian Assange en la prisión británica de alta seguridad de Belmarsh. Melzer y dos reputados expertos médicos, uno de ellos psiquiatra y el otro forense, reconocieron a Assange. El 31 de mayo, hace más de un mes, el relator divulgó las conclusiones del peritaje médico realizado.

Melzer es profesor de Derecho Internacional en la Universidad de Glasgow y no era en absoluto un admirador del fundador de WikiLeaks. De hecho, solo aceptó la misión que le encomendó la ONU después de que los abogados de Assange y una doctora apelaran en dos ocasiones solicitando un peritaje al Alto Comisariado de Naciones Unidas. 

“Como la mayor parte del público, yo fui inconscientemente contaminado contra Assange por la incesante campaña de desprestigio orquestada durante años, pero una vez metido en los hechos de este caso, lo que encontré me llenó de repulsión e incredulidad”, explica. 

“Assange fue sistemáticamente calumniado (como “violador”, “agente ruso”, “hacker” y “narcisista”) para desviar la atención de los crímenes que expuso. Una vez deshumanizado por el aislamiento, el ridículo y la vergüenza, al igual que las brujas que solíamos quemar en la hoguera, era fácil privarlo de sus derechos más fundamentales sin provocar indignación pública en todo el mundo”. Llegamos así al dictamen del equipo de Melzer sobre el trato infligido a Assange. Es inequívoco.

“Durante un periodo de varios años, Assange ha sido expuesto a graves e incrementadas formas de castigo, a un trato inhumano o degradante, cuyos efectos acumulativos solo pueden ser descritos como tortura psicológica”, ha escrito Melzer. 

“En veinte años de trabajo con víctimas de guerra, violencia y persecución política, nunca me encontré con un grupo de Estados democráticos compinchados para aislar, demonizar y abusar deliberadamente a un individuo durante tanto tiempo y con tanta despreocupación por la dignidad humana y la legalidad”.

Nils Melzer envió sus conclusiones en forma de tribuna a los diarios australianos Sydney Morning HeraldCamberra Times y a los habituales anglosajones de Europa y América, Financial TimesThe GuardianThe TelegraphThe New York TimesThe Washington Post, al semanario Newsweek y otros. Ninguno de ellos publicó una línea. En su día todos ellos nos informaron con detalle de los excrementos de Assange en las paredes de la embajada ecuatoriana en Londres, de su patinete y de su gato. En España, los principales medios también ignoraron por completo el asunto. El informe Melzer llegó discretamente a las ediciones digitales de El Mundo La Vanguardia (solo el primero mencionaba la palabra “tortura” en el titular), con cero referencias en los demás. En los últimos treinta días, la prensa establecida española ha mencionado a Assange lo menos posible.

En todo el mundo occidental los medios de comunicación participan voluntariamente, vía el silencio y la denigración, en esa “persecución colectiva” denunciada por el relator de la ONU, y cuyo principal motor se encuentra en el Pentágono, según fuentes de la Administración Obama en declaraciones al abogado Geoffrey Robertson.  

En la última cumbre del G-20, el primer ministro australiano (Assange es australiano), el conservador Scott Morrison, no mencionó el caso Assange en su entrevista con Donald Trump, manteniendo así la línea de su predecesora laborista, Julia Guillard. El ministro de Exteriores británico, Jeremy Hunt, ha definido el silenciado informe de los expertos de la ONU en tortura como “acusaciones inflamatorias”. 

Julian Assange es el disidente encarcelado número uno de Occidente, como Edward Snowden es el exiliado número uno. Actualmente Assange está pendiente de ser extraditado por el Reino Unido a Estados Unidos, donde se arriesga a una sentencia por espionaje de hasta 175 años de cárcel en el tribunal del distrito Oeste de Virginia en el que nunca un acusado por asuntos de “seguridad nacional” ganó el caso y fue absuelto. 

La suerte de Assange es un retrato del mundo de hoy, del pésimo estado de las democracias, del poder de la propaganda del establishment y de la apatía de los movimientos sociales en Europa.

 

Autor: Rafael Poch

Rafael Poch-de-Feliu (Barcelona) fue corresponsal de La Vanguardia en Moscú, Pekín y Berlín. Autor de varios libros; sobre el fin de la URSS, sobre la Rusia de Putin, sobre China, y un ensayo colectivo sobre la Alemania  de la eurocrisis.

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 Juan José García Ripoll, investigador del Instituto de Física Fundamental del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. kike para

 

 

Gigantes tecnológicos como IBM, Microsoft, Intel o Google centran sus esfuerzos en liderar la batalla de la computación cuántica. Esta tecnología está llamada a revolucionar la informática en el futuro por su capacidad de cálculo extraordinaria. Pero también pone en riesgo los sistemas de cifrado actuales. “La mera existencia del ordenador cuántico, ya no como concepto sino como realidad experimental, supone que hay que abandonar las técnicas de criptografía convencional”, explica Juan José García Ripoll (Madrid, 1974), investigador del Instituto de Física Fundamental del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

Esta herramienta, “potencialmente, puede descifrar las claves que estamos transmitiendo por Internet”. Es decir, alguien podría almacenar toda esa información y en un futuro acceder a ella. Para García Ripoll, “que nuestras comunicaciones con el banco se intercepten ahora y se desencripten dentro de 10 años no es un problema”. Pero sí lo es desde el punto de vista de Estados, de organizaciones gubernamentales, de defensa o de grandes empresas.

Hay países como China o Estados Unidos que invierten mucho dinero en esta investigación. “Puede ser peligroso que un Estado tenga un ordenador cuántico, no lo sepamos y esté desencriptando las claves de todo el mundo”, afirma. Pese a que considera que esta situación es “improbable”, señala que “es un riesgo lo suficientemente importante como para que Europa y otros países decidan invertir en el campo”.

La amenaza que supone la computación cuántica para los sistemas de cifrado actuales obligará a crear nuevos algoritmos de cifrado capaces de resistir a estos ordenadores cuánticos. El investigador explica que hay dos rutas posibles. “Una es buscar problemas matemáticos más difíciles y demostrar que esos problemas no se pueden romper en un ordenador cuántico. Eso parece bastante difícil porque demostrar que algo no se puede hacer es aún más difícil que demostrar que se puede hacer”, explica García Ripoll, que forma parte del grupo de Información Cuántica del Instituto de Física Fundamental y ha sido uno de los ponentes en Mañana empieza hoy, un evento en el que expertos de diversas temáticas han reflexionado sobre los retos del futuro próximo.

La otra alternativa es apostar por lo ya han comenzado a hacer China y algunos países en Europa: “Implementar criptografía cuántica”. Es decir, “transmitir claves utilizando sistemas cuánticos que sabemos que nadie puede interceptar porque en el momento en el que se interceptan, estropean las superposiciones que hemos creado y se puede saber que alguien ha mediado esa comunicación que estamos intentando establecer”.

La criptografía cuántica “es una realidad tecnológica ahora mismo”. En España, Telefónica ha investigado en este ámbito: “Ha demostrado que en principio es una solución comercialmente viable. Es la primera empresa en comprobar que es posible hacer criptografía a través de la red comercial de fibra óptica”. Más recientemente, el pasado 13 de junio, Bélgica, Alemania, Italia, Luxemburgo, Malta, los Países Bajos y España firmaron una declaración en la que acordaron explorar juntos durante el próximo año cómo desarrollar y desplegar una infraestructura de comunicación cuántica en toda la Unión Europea en los próximos diez años.

García Ripoll sostiene que también es todo un reto conseguir un estándar de certificación para la criptografía cuántica: “Qué seguridad hay, cómo medirla, cómo comprobarla… En este proceso de estandarización y certificación también existe la pregunta de en qué países confiamos. Ahora mismo casi toda la criptografía cuántica comercial se desarrolla con componentes que vienen de China”, afirma. Con las recientes polémicas en las que se ha visto envuelto el país asiático, el investigador explica que Europa también se plantea si estas tecnologías tienen que ser desarrolladas solo en el continente o en colaboración con otros países como China, Estados Unidos o Canadá.

El ordenador cuántico todavía no es competitivo

La criptografía cuántica “es algo que en corto plazo puede tener un impacto mucho mayor que la computación cuántica”. Pero a largo plazo se espera que las posibilidades de este tipo de computación sean infinitas. García Ripoll afirma que normalmente se tiende a pensar “en el ordenador cuántico como si fuese una evolución del tradicional”: “No es cierto porque ni siquiera tiene la misma arquitectura. Un ordenador cuántico no tiene una memoria RAM, un disco duro y un procesador”.

Además, mientras que los ordenadores tradicionales usan bits, los cuánticos utilizan cubits. Los bits tradicionales guardan la información como 0 y 1. Los cubits, pueden ser 0 y 1 a la vez por un fenómeno conocido como superposición. De esta forma, la cantidad de información que se puede acumular crece de forma exponencial. Se espera que los ordenadores cuánticos resuelvan problemas diferentes a los que se enfrentaría uno tradicional.

“Son problemas muy fundamentales, no son los problemas que uno se encuentra en el día a día”, afirma García Ripoll. Por ejemplo, señala que los ordenadores cuánticos podrían servir para buscar rutas para coches, el diseño de moléculas en química o incluso para estudiar reacciones químicas. También para problemas específicos y muy complejos en sectores como la medicina, los riesgos financieros o la ciencia de los materiales.

Pero por el momento, la investigación se encuentra “en una etapa muy preliminar”: “El ordenador cuántico todavía no es competitivo en el sentido de que todavía no es extremadamente rápido y fiable”. Los investigadores se centran principalmente en “estudiar problemas modelo que se podrían resolver en un ordenador cuántico más grande”: “Únicamente estamos comprobando que se pueden resolver”. García Ripoll pone como ejemplo a Volkswagen, que está explorando con diversas empresas problemas de optimización de tráfico. También se están haciendo problemas de finanzas y análisis de riesgo como “simular cómo una pequeña cartera de activos evoluciona en el tiempo”.

Computación en la nube

No todo equipo de investigación puede tener su propio ordenador cuántico, sino que es habitual que utilicen los de grandes compañías a través de la nube. IBM permite acceder a sus sistemas cuánticos desde 2016 a investigadores de todo el mundo. Hace apenas unas semanas el Consejo General de Investigaciones Científicas (CSIC) e IBM anunciaron un acuerdo para impulsar la computación cuántica en España. Los científicos del CSIC, entre ellos García Ripoll, podrán hacer experimentos y probar sus algoritmos cuánticos sobre los sistemas IBM Q a través de la nube del gigante tecnológico estadounidense.

En el ámbito de la computación cuántica, García Ripoll sostiene que hay dos cuestiones clave de las que todavía no se tiene respuesta. “¿Cuándo un problema va a ser más rápido de resolver en un ordenador cuántico que en uno clásico?”, se pregunta. Es lo que se llama la ventaja cuántica. “El reto inmediato a corto plazo es encontrar un problema que se resuelva más rápido en un ordenador cuántico y que se demuestre en un laboratorio”, afirma el investigador, que asegura que también es importante conseguir fabricar ordenadores donde las superposiciones vivan más tiempo.

“Los ordenadores cuánticos que hay son demasiado ruidosos”, sostiene. Un cubit puede estar en dos estados a la vez, pero esa superposición con el tiempo se deteriora y el sistema colapsa sobre uno de los dos estados de manera aleatoria por influencia del entorno. Esto se debe a que “el ordenador cuántico no está aislado y está atravesado por campos electromagnéticos que miden de forma muy lenta, pero destruyen el estado cuántico que tenemos a través de esas medidas”: “Se pierde la superposición en tiempos de 10 o 100 microsegundos”.

Hay una segunda cuestión de la que todavía no se tiene respuesta: “¿Hay problemas que no se van a resolver en un ordenador cuántico?”. “Es muy probable que sí. Si todos los problemas se pudieran resolver de manera eficiente en un ordenador cuántico, eso sería un resultado brutal para la matemática y la ciencia de la computación. No se espera que eso ocurra”, responde acto seguido. Es posible, según señala, que un ordenador cuántico no pueda resolver un problema en el que tenga que encontrar en vez de una única solución, todas las soluciones óptimas del mismo.

Lo ejemplifica de la siguiente manera: “Tengo un camión o un conjunto de camiones que tienen que repartir todos estos paquetes por todas estas ciudades. Hay que encontrar las rutas óptimas en las que se tarde el mínimo tiempo, se gaste el mínimo combustible... A lo mejor te encuentro una, pero decir cuántas rutas óptimas o iguales hay es un problema mucho más exhaustivo. Esa diferencia en la práctica puede no ser útil porque con tener una solución útil me vale, pero sí define los límites desde el punto de vista de las matemáticas a cualquier computacion que el ser humano pueda hacer".

Por Isabel Rubio

25 JUN 2019 - 03:38 COT

Lunes, 17 Junio 2019 05:34

Perseguidos digitales

Perseguidos digitales

El capitalismo de vigilancia (Shoshana Zuboff, The Age of Capitalism Surveillance) no perdona a quienes en nombre de la verdad y las libertades individuales revelaron sus más truculentos secretos. Julian Assange (foto), Edward Snowden y Chelsea Manning son las más recientes figuras del triángulo de los perseguidos por los imperios coloniales. Uno de ellos, Assange, está en una cárcel londinense a la espera de ser extraditado hacia Estados Unidos porque, a través de WikiLeaks, protagonizó la filtración más grande de la historia sobre las inconfesables intimidades de Estados Unidos. Otro, Snowden, vive exiliado y oculto en Rusia luego de haber revelado la  forma en que la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos (NSA) espiaba a todo el planeta, incluidos jefes el Estado y empresas. La tercera, Manning, fue condenada a 35 años de cárcel (tribunal militar) por haber suministrado a Assange, entre ciento de miles de documentos, el famoso video Collateral Murder («asesinato colateral»), donde se ve cómo un helicóptero estadounidense mata a un grupo de civiles durante la ultima invasión de Irak (2003). Y no son los únicos. 

Hay decenas de perseguidos digitales. El ex presidente ecuatoriano Rafael Correa paga en su exilio belga el asilo que le proporcionó a Assange cuando este ingresó a la embajada de Ecuador en Londres, donde permaneció siete años antes de que la policía británica lo arrestara cuando el actual presidente de Ecuador, Lenín Moreno, lo entregó cobardemente. Vanessa Rodel y su hija Keana están exiliadas en Canadá. Ambas forman parte del grupo   de siete personas conocido como “los ángeles guardianes” que, en Hong Kong, protegieron a Snowden durante su estadía. Y el abogado canadiense defensor de los derechos humanos Robert Tibbo, abogado de Snowden y de los “ángeles guardianes”, vive exiliado y oculto en un país europeo.

Ahí está, en su crueldad seca, lo que hace Occidente cuando alguien corre la tapa de sus cloacas. Y nada lo detiene. El presidente boliviano Evo Morales podría contar en primera persona cómo Europa lo persiguió cuando, en junio de 2013, de regreso de un viaje a Rusia, Francia y Portugal le negaron el espacio aéreo a su avión. Los pseudo socialistas franceses y los portugueses sospechaban que Evo Morales traía escondido en su avión a Snowden. Por eso lo obligaron a aterrizar en Viena y le revisaron el aparato durante 14 horas. 

Assange, Snowden y Manning fueron respectivamente descalificados y desfigurados por la misma prensa que, antes, había hecho de ellos héroes modernos. Manning fue vendido como un traidor y una normal porque cambió de sexo. Snowden, como un renegado antipatria y sobre Assange se tejieron los relatos más obscenos que se puedan imaginar. Los medios que antes habían hecho de él el emperador del nuevo periodismo de datos expandieron la narrativa de pelotón de fusilamiento destilada por las agencias dedesinformación: estaba loco, era un drogado, un violador, un agente del Brexit, luego un aliado de Trump y de la Alt Right norteamericana y, encima de todo, un agente del presidente ruso Vladimir Putin. Ese diario golpista que es El País de España se lanzó en una disparatada desconstrucción del mito Assange que el mismo periódico había apuntalado. Se ofendieron porque Assange contribuyó a instalar la posición y las artimañas del independentismo catalán. Resulta  paradójico que hoy Assange cuente con sus mejores respaldos en los países emergentes y no en las naciones ricas, a  cuyos diarios (The New York Times, Le Monde, El País, Dar Spiegel), incomprensiblemente benefició cuando entregó los fondos de la diplomacia estadounidense para que estos diarios hurgaran a su antojo en nuestras realidades. Sólo mucho después suministró la información a los países concernidos que estaban geográficamente fuera de la esfera Occidental. Lo más cínico radica en que Estados Unidos y sus aliados imputan a Assange, a Manning y a Snowden por los mismos delitos que sus servicios secretos y sus empresas globalizadas cometen con toda impunidad: extraer datos. Habría así un hurto legal asumido por Google, Apple, Facebook o Amazon, y otro proscripto cuando son los ciudadanos quienes se metenen las entrañas de un sistema delincuencial para sacar a flote la basura de sus tripas. Lamentablemente, hay en torno a esos delitos de robo de datos y espionaje la misma tolerancia que con la delincuencia de cuello blanco. La sociedad civil no reacciona, no exige, no pugna, no patea, no milita. Porque los expertos de Cambridge Analítica que robaron datos y espiaron millones de cuentas de Facebook (también lo hicieron en la Argentina cuando trabajaron en la campaña del presidente Macri) no están presos. Son ladrones pero impunes. Assange, en cambio, tiene sobre él todo los látigos del castigo y le aguardan en Estados Unidos siglos de cárcel. 

Lamentablemente también, las corrientes progresistas del mundo tardaron y tardan mucho en darse cuenta de que la vida nuclear de nuestras democracias se juega precisamente en Internet y no únicamente en las calles. La izquierda no entendió ni a Assange ni a las redes sociales. La derecha, en cambio, sí que lo hizo y sacó con ello un tajo inmenso. Es profunda y cómicamente incongruente constatar que todos los algoritmos son de derecha. Parece que los algoritmos progresistas capaces de ir a buscar al enemigo y neutralizarlo en los territorios que controla y desde los cuales nos manipula, no existen. No hay un “Che algoritmo”, solo existen los otros y, a la par, un extendidísimo y manso rebaño de usuarios que, pese a saberlo, continúan pegados a sus torturadores digitales. 

Mientras las izquierdas mundiales celebrarban el fin de la hegemonía de la prensa del sistema y el advenimiento de blogs y diarios digitales, las derechas se ocuparon de los algoritmos. Los unos seguían cautivos de sus antagonismos de café, los otros organizaban la gobernabilidad del mundo a su antojo. 

Julian Assange es el enemigo número uno de los tecnoimperios (China y Estados Unidos) porque, al igual que Snowden y Manning, funcionó como el fantasma que contó la verdad del cuento. Hay que volver a leer sus ensayos para medir cuánto se adelantó al capitalismo espía y violador que nos gobierna. Nuestros rostros están fotografiados, nuestras calles cartografiadas, nuestros deseos compilados, nuestros mensajes y correos escaneados, nuestros consumos repertoriados y nuestras ideas manipuladas. Todo ello converge en Assange: es, en su tragedia personal, el violador del imperio. Por ello no lo perdonan ni lo perdonarán. Cuanto más lo castiguen y lo persigan, cuanto más sufrimientos le infrinjan, cuanto más lo hieran y lo desfiguren, más satisfechos estarán los delincuentes digitales, los privados y los estatales. Su sufrimiento es el mensaje que nos transmiten. Su suplicio es, como en la Edad Media, un espectáculo punitivo (Michel Foucault, Vigilar y castigar). Una enorme zona de nuestras democracias se esfumó con el destino de Assange o Snowden. Nuestro silencio ha sido demasiado prolongado. Pero han dejado una huella, las pruebas irrefutables de cómo se activan los mecanismos del mal y quiénes los manejan. Si seguimos dormidos con el juguete tecnológico como canción de cuna, el sueño se acercará cada día más a la pesadilla final. 

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