El perverso mensaje de EEUU al apropiarse del remdesivir

Días atrás del gobierno de Donald Trump decidió comprar grandes cantidades del fármaco remdesivir, casi todo lo que el fabricante será capaz de ofrecer al mundo durante los próximos tres meses.

 

Se trata del primer medicamento aprobado contra el COVID-19, patentado por la empresa Gilead, lo que hace que ninguna otra empresa esté autorizada para producirlo. Según la información, se trata de 500.000 dosis compradas por EEUU, que equivale a toda la producción del mes de julio y el 90% de lo que se prevé para agosto y septiembre.

Es cierto que cada país tiene el deber de proteger la vida de sus ciudadanos. Sobre todo EEUU, donde la pandemia ha contagiado ya a casi tres millones de personas y se ha cobrado la vida de 130.000, con elevadas tasas de contagios en la actual oleada de rebrotes, que superan los 50.000 diarios.

Sin embargo, el mensaje que envía la Administración Trump al mundo es algo muy parecido a una declaración de guerra. La Unión Europea no ocultó su malestar que viene de mucho antes y se remonta a las "escaramuzas por las mascarillas y el supuesto intento estadounidense de hacerse con la empresa alemana CureVac, puntera en la investigación de una vacuna", destacaEl País.

En realidad, el remdesivir no es la solución a la pandemia de coronavirus, aunque "acorta las hospitalizaciones, pero no reduce la mortalidad ni disminuye los ingresos en la UCI", según el jefe de servicio de enfermedades infecciosas del hospital Ramón y Cajal en Madrid.

En suma, no cura pero resuelve el problema que desvela a los gobiernos: el colapso del sistema sanitario.

La cuestión es más grave aún, ya que el laboratorio estadounidense Gilead, que produce el fármaco, vende cada dosis a razón de casi 400 dólares, llevando el costo total del tratamiento a 2.200 dólares.

El periódico español desnuda el inmenso negocio que supone la compra masiva de la Casa Blanca. La ONG Salud por Derecho, defensora del acceso universal a los medicamentos sostiene: "Cálculos hechos por la Universidad de Liverpool estiman que el coste de producción más un beneficio razonable sería de un dólar [90 céntimos de euro] por dosis".

La industria farmacéutica occidental se beneficia de las gigantescas inversiones que realizan los Estados para el desarrollo de nuevos fármacos, que luego rinden beneficios millonarios a las empresas privadas.

La directora de Salud por Derecho concluye que "estos elevados precios y los acuerdos como el de Estados Unidos ponen en riesgo el acceso al fármaco de toda la población que lo necesite".

Las razones por las cuales la Casa Blanca decidió hacer una compra tan masiva pueden oscilar entre dar un mensaje de "preocupación" por la salud de la población en plena campaña electoral, hasta un probable recado dirigido a la Unión Europea, que estos días decidió abrir sus fronteras a pasajeros de 15 países extra comunitarios pero no a los provenientes e EEUU.

Lo grave del asunto es que muestra la existencia de una guerra no armada entre aliados tan cercanos como EEUU y la UE. En abril, Francia denunció intentos de Estados Unidos de llevarse sus pedidos de China, pagando precios superiores y en efectivo en la misma pista donde se embarcan las mascarillas.

Se dirá que no es nuevo y que ha sido la tónica durante la pandemia, incluyendo peleas entre países de la misma Unión Europea. A principios de marzo, "Francia se apropió 4 millones de mascarillas que iban rumbo a España e Italia", provenientes de China, aprovechando una escala en la ciudad de Lyon para requisarlas.

La situación es más grave de lo que se piensa, ya que no se trata de un simple intento de tomar la delantera frente a otros países.

En primer lugar, la política de América primero, con la cual EEUU busca reposicionarse en el mundo y revertir su decadencia industrial, no sólo está destinada a provocar enfrentamientos con quienes ha declarado como enemigos (China, Rusia, Irán y Venezuela), sino que provoca tensiones y enemistades incluso con sus propios aliados.

En el estado actual del sistema mundial, nadie puede permitirse jugar solo y en contra de los demás. Esta política contrasta con la declarada por el gobierno de China, en el sentido de tejer alianzas de larga duración, como la Ruta de la Seda, que beneficien tanto al país que realiza inversiones como a los anfitriones.

En segundo lugar, esta puede ser apenas la primera escaramuza de una batalla mayor, cuando se consiga la primera vacuna contra el coronavirus. Como apuntó el investigador Andrew Hill, de la Universidad de Liverpool: "Imagina que esto fuera una vacuna. Eso sería una tormenta de fuego. Pero tal vez esto es una muestra de lo que vendrá".

Al parecer, tanto las escaramuzas por las mascarillas y los respiradores al comienzo de la pandemia, como la actual disputa por el remdesivir, es algo así como un "ensayo general" de un enfrentamiento en ciernes a gran escala. La guerra comercial contra China y las tasas a las importaciones de productos de sus aliados que viene promoviendo Trump, van en la misma dirección: América primero es una declaración del guerra al resto del mundo.

La tercera es el agudo contraste entre esta política y la de Pekín, que donó millones de mascarillas a los más diversos países del mundo en todos los continentes. Se dirá, con razón, que son donaciones interesadas para mejorar su posición comercial y diplomática, lo cual resulta evidente. Aún así, el contraste con la política de Washington no puede ser mayor.

Finalmente, la cuestión de fondo es que China ha contenido la pandemia, mientras EEUU lucha con un rebrote inesperado y letal que retrasa aún más la ansiada reapertura de la economía. La crisis global generada por la pandemia encuentra al Dragón en plena expansión, pese a los tropiezos inevitables, mientras el Águila sigue su lenta decadencia, alienándose cada vez más aliados que resultan imprescindibles en la batalla por la hegemonía global.

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Nueva gripe porcina: otra pandemia en ciernes

Un estudio publicado esta semana alerta que una nueva cepa de gripe porcina (G4 EA H1N1) ha mutado para infectar a humanos y se está expandiendo en varias provincias de China. Más de 300 trabajadores de instalaciones de cría industrial de cerdos dieron positivo a esa cepa. Los autores advierten que podría aumentar su capacidad de trasmisión para convertirse en epidemia o pandemia, tal como sucedió con la gripe porcina en México en 2009.

El 29 de junio un grupo de investigadores liderados por el científico Liu Jinhua, de la Universidad de Agricultura de China, publicó los resultados de sus estudios sobre patógenos en cerdos en ese país en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences, de Estados Unidos. (https://tinyurl.com/ycjqqv59). Se basan en 30 mil muestras tomadas entre 2011 y 2018 en cerdos de 10 provincias chinas. Identificaron 179 virus diferentes de gripe porcina. Uno les preocupó especialmente, el denominado G4. Es una combinación de tres linajes, entre ellos la cepa H1N1 que mutó de cerdos a humanos y originó la pandemia de 2009. En pruebas con hurones, que muestran síntomas de gripe similares a los de los humanos, concluyeron que esa cepa es "altamente infecciosa" y "causa síntomas graves" en animales, por lo que la consideran de alto riesgo.

En los últimos tres años del estudio tomaron también muestras de trabajadores de 15 granjas industriales y poblaciones vecinas: 10.4 por ciento de los trabajadores y 4.4 por ciento de otras personas mostraron tener anticuerpos contra G4 EA H1N1, indicador de que habían sido infectados. La incidencia entre personas de 18 a 35 años fue de 20.5 por ciento.

Aunque variantes de H1N1 han circulado por años en varios continentes, la presencia de enfermedad causada por el virus G4 en cerdos en China aumentó notablemente desde 2014. Se estima que la cepa ya está en la mayoría de las grandes instalaciones de cría de cerdos, lo cual acelera la posibilidad de nuevas mutaciones para infectar a humanos.

Ian H. Brown, jefe del Departamento de Virología de la Agencia de Salud Animal y Vegetal de Gran Bretaña, uno de los científicos que revisó el artículo, afirmó: "Puede ser que con un mayor cambio en el virus éste se vuelva más agresivo en las personas, tal como ha hecho el SARS-Cov-2", causante del Covid-19. Los científicos saben que esta cepa se replica con facilidad en las vías respiratorias humanas, y aunque aparentemente aún no causa enfermedad grave en humanos esto podría cambiar "sin previo aviso", ya que los virus G4 "tienen todas las características esenciales para convertirse en candidato a virus pandémico" (https://tinyurl.com/y7mbjxw5).

Como expliqué en artículos anteriores, el sistema agropecuario industrial tiene un rol fundamental en las pandemias, incluso la que estamos sufriendo actualmente, por las condiciones de cría industrial de ganado. Son millones de animales hacinados, genéticamente uniformes, con sistemas inmunológicos muy debilitados (https://tinyurl.com/ycfcksva).

Ahora sale a la luz el escenario de pesadilla: una nueva pandemia de gripe porcina se podría traslapar con la actual de Covid 19, porque no se ha hecho nada para cambiar el sistema de cría animal y el sistema agrícola industrial que lo sostiene, con extensos monocultivos, principalmente de transgénicos, cuya expansión es la principal causa de deforestación y destrucción de hábitats naturales. Al contrario, las empresas de agronegocios y cría animal han tenido abultadas ganancias y hasta subsidios gubernamentales en varios países en este periodo.

Al mismo tiempo, está en curso otra grave enfermedad en cerdos: la peste porcina africana (PPA), que ha diezmado la población de cerdos en China y Europa. Aunque este virus aún no ha mutado para contagiar humanos, muestra las enfermizas condiciones de la cría industrial. China es el mayor criador industrial de cerdos del mundo, y debido a la PPA ha perdido cerca de la mitad de su plantel de cerdos.

Paradójicamente, esto, aunque afectó al principio a WH Group, empresa china que es la mayor porcícola del mundo (dueña de la empresa Smithfield), la "escasez" aumentó significativamente los precios y WH terminó haciendo más ganancias, con la venta de sus cerdos y la importación de éstos desde Brasil, en un acuerdo con la principal criadora de ganado a escala global, la empresa JBS, de origen brasileño. (Grain, https://tinyurl.com/y9f98atd)

Las ganancias de estas empresas carnívoras son tan grandes, debido a que externalizan todos los costos de las enfermedades que provocan en humanos, animales y ambiente, que aún en medio de la peste y la pandemia actual siguen haciendo grandes negocios. En vista de lo que pasa con la PPA, WH Group hizo este año varios acuerdos para trasladar gran parte de la cría de cerdos a Argentina, con una inversión de 27 mil millones de dólares hasta 2028. Argentina pasaría de criar anualmente 6 millones a 100 millones de cerdos, en 5-8 años. WH eligió Argentina por sus condiciones climáticas y por la cercanía de millones de hectáreas de soya y maíz transgénico, base de la alimentación de ganado industrial (https://tinyurl.com/yaefy3mv).

En lugar de aumentarlo, urge desmantelar todo el sistema agrícola y pecuario industrial, máquina letal de producción de enfermedades para la gente, animales y ambiente.

* Investigadora del Grupo ETC

Sábado, 04 Julio 2020 06:12

Que la crisis la paguen los ricos

Que la crisis la paguen los ricos

Después de la crisis económica de 2008, hubo un sector que no sólo se recuperó rápido, sino que siguió creciendo exponencialmente, el de los artículos de lujo. Mientras una buena parte de la población veía recortados sus derechos sociales y laborales, la ocupación de hoteles de 5 estrellas, la venta de inmuebles de firmas de lujo como Engel & Völkers, o la compra de productos como relojes caros, joyería o arte, aumentó por encima de 10 por ciento anual.

Este obsceno indicador sintetiza muy bien lo que significó la crisis de 2008 para la humanidad. La salida a la crisis la pagaron las mayorías sociales en beneficio de una élite. Se socializaron las pérdidas, mediante la compra de la deuda de los bancos privados con el objetivo de que no colapsara el sistema financiero internacional, y se privatizaron las ganancias. Se rescataron otras grandes empresas como General Electric o General Motors, sin que el Estado después de salvar a estas empresas, impusiera ninguna cláusula de recuperación de empleos. Y cuando una parte de esos trabajos se recuperaron, fue con unas condiciones salariales infinitamente peores que antes de la crisis.

Hoy día, cuando parece que ya ha pasado lo peor de la pandemia y la crisis de salud, nos encontramos a las puertas de una crisis económica mundial, probablemente más fuerte y profunda que la de 2008.

La Organización Mundial del Comercio ha estimado que la economía mundial podría contraerse hasta en 18.5 por ciento, y el informe de abril del Fondo Monetario Internacional calcula que el PIB regional podría descender 5.2 por ciento, porcentaje mayor a 5 por ciento de los años 30 posteriores al crack de la bolsa de Nueva York de 1929 y desde luego más grande que el 2 por ciento posterior a 2008.

En América Latina y el Caribe, una región exportadora de materias primas y productos manufacturados, la OIT calcula que más de 10 millones de personas perderán sus empleos por la pandemia, y la Cepal en su informe "El desafío social en tiempos del Covid-19" calcula un aumento de la pobreza de 4.4 puntos porcentuales que se traducen en 28.7 millones adicionales de personas pobres (para alcanzar 214.7 millones de personas) y un aumento de la extrema pobreza de 2.6 puntos porcentuales, que eleva el total a 83.4 millones de personas en la región.

A todo lo anterior hay que sumarle la crisis petrolera, con una rebaja de la producción de 10 millones de barriles y el desplome de los precios que aunque ya en recuperación, no volverán a alcanzar a finales de 2020 los de 2019, según la Agencia Internacional de la Energía.

Si a todo lo anterior le sumamos la crisis estructural en forma de cambio climático que vivimos, con un aumento de las emisiones anuales de dióxido de carbono por encima de los 50 gigatones (cada gigatón equivale a mil millones de toneladas), el resultado es devastador: deshielo acelerado de los polos al mismo tiempo que se eleva el nivel del mar, y aumento de la temperatura media global de entre 1.2 y 1.3 °C en los próximos cinco años, que nos acerca al temido límite de más 2 °C de temperatura media del planeta por encima del periodo preindustrial.

Por todo lo anterior se hace cada vez más urgente el debate sobre el modo de producción capitalista, pero sin posiciones maniqueas como las que estamos acostumbrados a leer en todo lo que tiene que ver con el modelo de desarrollo. Los países del sur no sólo tienen el derecho, sino la obligación de sacar a centenares de millones de personas de la pobreza, haciéndolo eso sí, en un equilibrio entre ese crecimiento al que tuvieron acceso los países del norte, y los derechos de la naturaleza en un planeta finito que no da mucho más de sí.

La pandemia global de coronavirus ha venido a acelerar una crisis que ya se atisbaba en el horizonte, el de un modo de producción insostenible, sobre todo de los países del norte, que además no quieren hacer una transferencia de tecnología, como pago parcial de la deuda ecológica que tienen con el sur por la explotación de sus pueblos, personas, y recursos naturales durante siglos. Si además le agregamos a la ecuación la variable de la financiarización de la economía, con cada vez menos producción de bienes tangibles, y mayor especulación económica, la combinación es explosiva, y sobre todo, insostenible.

Pero si algo bueno deja esta pandemia es el retorno del Estado, la ruptura entre amplias capas de la clase media del consenso cultural instalado por el neoliberalismo de que el Estado no era necesario, y de que a menos Estado, más eficiencia. Va a ser muy difícil para los defensores de la globalización neoliberal en crisis defender que los bienes comunes, especialmente la salud, no deben estar en manos del Estado para garantizar el acceso universal y en las mejores condiciones posibles a su población.

Ahí está la grieta para romper el consenso neoliberal, todavía hegemónico desde el punto de vista cultural. La necesidad del retorno del Estado. Y después de instalar ese nuevo consenso, es necesario dar un nuevo paso: que la crisis no la paguen las y los de siempre, los de abajo, los más humildes. Que la crisis económica que está llegando la paguen los de arriba. Que la crisis la paguen los ricos.

Por  Katu Arkonada. politólogo vasco-boliviano, especialista en América Latina

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Ciudadanos con cubrebocas en Caracas frente a un mural del fallecido presidente Hugo Chávez. El gobierno venezolano busca desesperadamente recursos para enfrentar la pandemia de Covid-19.Foto Ap

Caracas. Once colaboradores del líder opositor Juan Guaidó fueron imputados en Venezuela por "traición a la patria", acusados de "despojar" a Venezuela de las reservas de oro almacenadas en el Banco de Inglaterra, informó este viernes la Fiscalía. "A todos estos criminales que han actuado para favorecer los intereses de potencias extranjeras (...) se les imputan los delitos de traición a la patria, usurpación de funciones y asociación para delinquir", anunció el fiscal general, Tarek William Saab, en declaraciones a la televisión estatal.

El gobierno de Maduro requiere los fondos para atender la pandemia de Covid-19 en Venezuela.

Figuran en la lista Vanessa Neumann y Carlos Vecchio, delegados de Guaidó en Reino Unido y Estados Unidos; así como el diputado Julio Borges, exiliado en Colombia, encargado de las relaciones exteriores del dirigente parlamentario, quien reclamó la presidencia encargada de Venezuela en enero de 2019 con reconocimiento de medio centenar de países. También están entre los acusados los cinco miembros de la directiva ad-hoc del Banco Central de Venezuela, Ricardo Villasmil, Guaicoima Cuius, Manuel Rodríguez, Nelson Lugo y Carlos Suárez; el ex procurador especial José Hernández y dos miembros de su equipo, Irene Loreto y Geraldine Afiuni.

El jueves, el gobierno de Nicolás Maduro pidió una investigación penal para determinar "responsabilidades por el robo" de más de mil millones de dólares en oro venezolano depositado en el Banco de Inglaterra, tras un fallo de la justicia británica que se derivó de que el gobierno británico es uno de los que reconoce a Guaidó como presidente interino de Venezuela.

El Ministerio Público solicitó "órdenes de aprehensión y congelamiento de bienes" contra los acusados, afirmó Saab. No habló, sin embargo, de procesos de solicitud de extradición.

El fiscal, quien se refirió a Guaidó como "payaso", calificó a los acusados de "falsos representantes de Venezuela que han intervenido en la apropiación del oro de la República".

Contra Guaidó cursan varias investigaciones penales en la justicia venezolana, sin que haya sido ordenada su detención.

El gobierno de Maduro lleva año y medio intentando sin éxito recuperar más de 30 toneladas de oro que Venezuela tiene guardadas en las cámaras del Banco de Inglaterra.

La oficina de prensa de Guaidó dijo en un comunicado que mientras el "proceso judicial continúa", los recursos se mantendrán en el Reino Unido y no serán usados a corto plazo.

El Banco Central de Venezuela, controlado por Maduro, anunció el jueves que apelará de la sentencia del juez británico.

En tanto, el presidente estadunidense, Donald Trump, utilizó el dinero robado a Venezuela para construir parte del muro en la frontera con México, según un informe del sitio digital thegrayzone.com.

Se estima que 24 mil millones de dólares del dinero público venezolano fueron saqueados y la administración Trump uso al menos 601 millones de dólares para construir un muro militarizado en la frontera entre Estados Unidos y México, precisa el sitio.

La denuncia suscrita por Ben Norton, periodista, escritor y cineasta, señala que desde que la Casa Blanca comenzó con un intento de golpe de estado contra el gobierno electo de Venezuela en enero de 2019, hasta 24 mil millones de dólares de bienes públicos venezolanos fueron confiscados por países extranjeros, principalmente por Washington y los estados miembros de la Unión Europea.

Durante su campaña presidencial de 2016, Trump insistió en innumerables ocasiones en que "haría pagar a México" para construir un gigantesco muro que cubriera los aproximadamente 3 mil 145 kilómetros de su frontera común.

Al calificar de cuestionables las fuentes de financiación usadas por el mandatario estadunidense, Norton señala que Trump recurrió a ellas incapaz de obligar al país vecino a financiar su proyecto favorito de 18 mil millones de dólares, que ya costó unos 30 millones de dólares por milla en el sur de Texas.

Norton cita como fuente de la información a la cadena Univisión, la cual revisó los registros del Congreso estadunidense y documentos judiciales, en los cuales encontró que la administración Trump aprovechó 601 millones de dólares del "fondo de confiscación" del Departamento del Tesoro para la construcción del muro.

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https://oleada.com.ar/la-globalizacion-ha-muerto/neoliberalismo-estado-y-pandemia/

Este artículo se ocupa de algunos de los aprendizajes de cara a otra normalidad; es decir, a otra democracia. Podemos pensar, desde ya, un nuevo gobierno.

 

Los organismos vivos aprenden, y con rapidez, como pueden, o de lo contrario corren el riesgo de convertirse en endémicos y desaparecer. Así, el aprendizaje es condición de posibilidad de la adaptación. En otras palabras, la adaptación es el resultado de aprendizajes. La crisis del covid-19 puso de manifiesto: a) que la vieja normalidad era inviable; b) que esa normalidad no pudo prever ni tratar convenientemente la crisis; c) que las sociedades aprenden y se rebelan. Justo antes de la epidemia había un fantástico proceso de acción colectiva en el mundo, alimentado por causas y banderas regionales y locales en muchos casos, pero con coincidencias a escala internacional. Estas coincidencias son el resultado de la globalización.

Una mirada rápida al pasado

La pandemia del covid-19 no generó una crisis. La crisis ya venía desde mucho antes. Los diagnósticos son amplios, sólidos y conocidos –particularmente por especialistas–. Una demostración de esta crisis es que había un amplio movimiento de protesta social y político en numerosos países, a pesar de que no siempre aparecen en los titulares de los principales medios de comunicación. Pero los movimientos sociales, políticos y ambientalistas sí los conocen, los tienen referenciados y se nutren unos a otros. Internet ayuda mucho; a través de su superficie, o bien por medio de la web profunda. Muchos de los viajes antes de la pandemia eran procesos de participación y nutrición de experiencia distintas.
Una mirada rápida al pasado nos permite afirmar que la crisis del covid-19 llegó como maná del cielo para los estados, los gobiernos y las corporaciones, y permitieron llamar, no sin buenas justificaciones, al confinamiento. Ciertamente que el aislamiento personal era y sigue siendo necesario. Pero ello no impide, en absoluto el aislamiento social. De consuno, los gobiernos impusieron, unas veces abiertamente, y otras de manera fáctica sin previo aviso, amplios controles digitales: reconocimiento facial, cuestionarios y formularios de todo tipo, aplicaciones en los teléfonos y otras medidas. Todo, control social con fines políticos, cobijados por presuntas políticas sanitarias. No hay que olvidar jamás que la penalización de la protesta social siempre ha ido de la mano desde el siglo XIX con la medicalización de la sociedad. Se trata de dos caras de una misma moneda.

Un mirada al futuro inmediato hacia una política de vida

El capitalismo, como de hecho toda la racionalidad de Occidente, es cortoplacista. Eficiencia, eficacia, resultados (¡inmediatos!): este es el núcleo de lo que significa el capitalismo a nivel de racionalidad y por tanto como forma de vida. Ciertamente que existe la planeación y la planificación, pero ambas, con las distintas formas y expresiones que tienen (estrategia, prospectiva, liderazgo, etc.), están en función de resultados tangibles y concretos; y cuanto a más corto plazo, tanto mejor. No en vano la teoría de juegos puso de manifiesto que en el capitalismo la gente prefiere una ganancia segura y breve a corto plazo que una ganancia incierta a largo plazo. Los estudios al respecto son numerosos.


Durante el confinamiento mucha gente se dio cuenta que no hay valor más determinante que la vida y la salud: en toda la extensión de la palabra. La conclusión es que todas las políticas se derivan del cuidado de la vida y la salud o bien conducen a su afirmación, exaltación y posibilitamiento. El consumo y el endeudamiento no admiten ninguna justificación. De esta suerte, la publicidad, el diseño, el sistema de crédito y el marketing en todas sus expresiones constituyen formas de socavamiento de la vida humana; es decir, del bien vivir, del convivio, y de la tranquilidad, la alegría y las esperanzas de vida. En una palabra, vivir para pagar deudas no es vida. La gente puede redimensionar drásticamente el estilo de vida que llevaba antes. No en vano, los mecanismos de los bancos son siempre de miedo: y como en toda la mejor tradición literaria, religiosa y teológica, el mal se alimenta siempre del miedo de las gentes. En esos consisten los demonios. Y a los demonios se los puede derrotar.

Nuevas formas de vida, estilos de vida y estándares de vida son posibles, deseables y necesarios.

No hay que olvidar que antes que los mecanismos policivos –en todos los países los sistemas policivos son violentos y arbitrarios por regla general– y militares y de seguridad (espionaje y demás), el principal factor de control político en el capitalismo financiero son los bancos y el sistema financiero. Ellos, con sus bases de datos y políticas de amedrantamiento son los verdaderos guardianes del sistema de poder que es el capitalismo. Por ello mismo, antes las crisis financieros, los gobiernos y estados nunca han dudado en salvarlos. No por el bien de la economía, sino por la función de control político panóptico que cumplen. Los almacenes, con sus sistemas puntos y fidelización y demás, sólo coadyuvan al control de las gentes por parte de los bancos y las financieras.

Por ello mismo no hay nada más peligroso para el sistema que la no bancarización de las personas o la baja bancarización. De aquí el temor a que las personas devuelvan las tarjetas de crédito, a que no usen tarjetas de débito y demás. Y precisamente por ello el sistema financiero insiste cada rato en actualización de datos de los usuarios.

Una mirada al futuro a mediano plazo hacia una política de vida

No tiene absolutamente ninguna justificación que el primer renglón en el gasto de los gobiernos –locales, municipales, departamentales, a nivel nacional y mundial– sea el de defensa y seguridad. La crisis del covid-19 no fue por el virus, sino justamente por la muy baja inversión en políticas sociales por parte de todos los niveles de gobierno. Es decir, en políticas de salud, educación, vivienda, y con ello, en investigación, ciencia y tecnología.

La sociedad civil debe poder organizarse, por ejemplo, a través de las universidades, Ongs y medios de comunicación alternativos –redes universitarias, campesinas y otras– para que haya una entrega de informes sobre el manejo de los presupuestos públicos. Al fin y al cabo, el dinero es de la gente, procede de la gente y el manejo del mismo le debe ser devuelto con total transparencia a las personas. En el futuro inmediato y a mediano plazo el principal renglón de inversión debe ser social en toda la acepción de la palabra, incluyendo protección al medio ambiente, inversión en wimax o acceso gratuito a internet por parte de la población, y demás aspectos relacionados.

De la misma manera, debe haber, absolutamente, una política de datos abiertos en toda la extensión de la palabra. Nuevamente: los datos proceden de las gentes, les pertenecen y les deben ser devueltos. En este sentido, la sociedad civil debe poder organizarse ampliamente para formarse más fuertemente en sistemas informacionales en toda la línea de la palabra. Así, los movimientos sociales –indígenas, comunitarios, barriales, de estudiantes, los sindicatos, asociaciones de diversa índole, y demás–, deben poder un manejo de los datos de forma abierta y horizontal. En el pasado esto no sucedió. Y esta fue una de las razones de la violencia, la inequidad y la injusticia. Sin ambages, la calidad de vida es directamente proporcional, hoy por hoy, al tipo de información que una sociedad dispone, que se produce, que se consume, que se acumule y que se acumula. Diversas aristas emergen de este reconocimiento.

La acción colectiva renacerá en el futuro inmediato y a mediano plazo. El confinamiento sirvió para numerosos aprendizajes, y para mucha reflexión, así como para una ponderación de las urgencias y las necesidades. De entrada no son las ideas las que mueven a los seres humanos; son las necesidades y las experiencias. Las ideas vienen después –o antes– pero no acompañadas.

En este sentido, es muy importante observar un aspecto: de forma clásica siempre la acción se ha anticipado a la organización. Nunca han sido las organizaciones las que han generado acciones en la historia. Viene siempre primero la acción, y luego las formas de organización. Convertir a las organizaciones en ejes de la acción es afán de control. Y la vida no puede ser controlada. Esto quedó en claro con la pandemia. La vida se rebela siempre, y siempre lo hará contra el control, en cualquier expresión, más temprano o más tarde. Si las organizaciones sociales y políticas no aprenden esto serán sobrepasadas por el presente y por la historia. Esta es la principal enseñanza de la complejidad.

Mucho más que el apoyo de los gobiernos y las empresas, que en algunos casos fue evidente, lo que sostuvo a la gente, contra viento y marea, fueron las redes de apoyo social: la solidaridad, los amigos, la familia, el vecindazgo, y de más. Es la verdadera reserva de la sociedad. La ayuda mutua no admite dilaciones y es eminentemente gratuita. Contra la idea capitalista de costo-beneficio. Al estado y al gobierno hay que aprovecharlos, pero sin entregarles enteramente la confianza. Este es el ABC de lo que en teoría jurídica se llama el garantismo (planteado, por ejemplo, por L. Ferrajoli).

No es el Estado el que es el fin último de la sociedad; y ciertamente no en condiciones de injusticia, inequidad, violencia, impunidad y corrupción. Es, por el contrario, la vida; sana y saludable, con garantías de bienestar, con alegría y optimismo. Con tranquilidad y sin desasosiego y zozobra.

Esta idea conlleva el reconocimiento de formas alternativas de educación, economías alternativas, medios alternativos de comunicación, en fin, mucha acción colectiva de ayuda mutua, cooperación y solidaridad.

Una mirada al futuro a largo plazo, hacia una política de vida

Es evidente que los grandes medios de comunicación le han estado mintiendo al país. La crisis de la pandemia sirvió también para el fortalecimiento y el surgimiento de formas de comunicación e información alternativas. Hacer documentales en formato Whatsapp, es una novedad mundial. Además de su contenido, inmensamente valioso, la serie Matarife, escrita por Daniel Mendoza manda un mensaje de aprendizaje para los movimientos sociales y políticos alternativos. La inteligencia de Mendoza estuvo, además, en las redes de producción internacional para proteger la serie y los contenidos de denuncia. A mediano y largo plazo, este aprendizaje se reproducirá, y verosímilmente se mejorará, en este y en otros países.

La vida es un juego que se juega a largo plazo, jamás a corto plazo.

Sólo una política de vida, en toda la extensión de la palabra podrá tener sentido en el futuro: a corto, a mediano y largo plazo. Esta es una política de le da prioridad a las políticas sociales, a las políticas ambientales, a las políticas culturales, en primer lugar y todas en el sentido más amplio e incluyente de la palabra. Vivienda, educación, salud, recreación y deporte, esparcimiento, cultura, protección y promoción de las artes, investigación, ciencia y tecnología, son algunos de los ejes principales y componentes de estas políticas de vida. La seguridad social no puede ser más un bien privado. El Estado debe asumir las garantías de la protección social en toda la línea de la palabra. La renta básica universal debe poder ser un hecho, porque las ganancias del Estado y del sector privado ponen suficientemente de manifiesto que la renta básica universal es efectivamente posible. Riqueza hay mucha: el problema es su distribución social.

Particularmente en el caso colombiano, de una vez por todas, con dos siglos de retraso con respecto a muchos países, debe ser posible la reforma agraria. Una Colombia sin tal reforma es simplemente inviable. Eso se traduce, como hoy, en un Estado fallido y muy posiblemente en un Estado fracasado.

Colombia jamás ha formado parte de América Latina, políticamente hablando. Ya es hora de que participe activamente en temas, problemas y políticas latinoamericanas; por ejemplo, el rechazo abierto a planes, políticas y acciones de invasión o ataques a otros países del subcontinente. Las élites criollas jamás han participado de las gestas sociales y políticas de América Latina. Contra este hecho, la nación colombiana sí podrá hacerla. Jamás se podrá desconocer las diferencias fundamentales que existen entre la nación y la república. La nación hace referencia a las gentes. La república a las instituciones.

Una política de vida es política de las gentes y para las gentes. Lo que siempre se ha llamado el pueblo (un concepto del siglo XIX). No para las instituciones, las normas y las leyes. No en última instancia, ya es hora de cambiar por completo los llamados símbolos nacionales: la bandera, el himno nacional, el escudo y demás símbolos. Ya en la tercera década del siglo XXI los símbolos nacionales son arcaicos, vacíos, peligrosos incluso. Nadie cambia si no cambia también los sistemas simbólicos existentes. No hay, a la fecha, ningún movimiento social o político en el país que haya planteado el tema abiertamente. Quizás porque hay otras prioridades. Esta es una tarea en el futuro.

De manera radical, ningún gobierno futuro podrá ser verdaderamente democrático y garante de vida si no toca la función de producción. Es decir, un cambio de gobierno no debe ser posible dejando intacta la función de la producción que, en palabras elementales, se traduce en la permisibilidad al extractivismo, minero, urbanístico y otros; la explotación de los seres humanos, la generación de plusvalía, en fin, el crecimiento económico, el desarrollo y el consumo como principales mediciones de la economía.

El confinamiento no va a impedir la capacidad de soñar

El confinamiento producido por la crisis política, económica y sanitaria potenciada por el covid-19 no podrá frenar la capacidad humana de soñar. Que es lo que quieren los principales poderes –políticos, económicos, y militares con ayuda de las tecnologías–.

El principal problema de salud pública en el mundo es la salud mental. Un gobierno que no alivie y soluciones efectivamente la salud mental es violento y carece de cualquier legitimidad. Es decir, se trata de devolverle –o conseguirle, según el caso–, la alegría a la gente, el optimismo, las ganas de vivir, la capacidad de soñar, la ausencia de estrés de todo tipo. Vivir no debe ser un fardo, y si las instituciones tienen algún sentido no es otro que el de hacer de la vida un asunto de alegría. No de sentidos de pertenencia, lealtad, trabajo, entrega, colaboración y otros eufemismos que implican atadura y esclavitud disfrazada.

Simple y llanamente, no debe haber problemas de salud mental: en el ámbito de las políticas de salud esto es un gobierno bueno y legítimo. Es decir, agotamiento, fardo, desasosiego, estrés, cansancio mental y físico, accidentes laborales, depresión, ansiedad, angustia, ideaciones suicidas e intentos de suicidio, crímenes, delincuencia de todo tipo, incluyendo de “cuello blanco”, la sensación de impunidad,, inequidad e injusticia, violencia simbólica, y otros aspectos próximos y relacionados.

El tema es simple y sencillamente el de saber vivir y vivir bien. Que no es un asunto ideológico en absoluto, sino de experiencias de vida, en la misma cotidianeidad.

Una conclusión sumaria

Hablar de un nuevo gobierno es la expresión genérico para decir: un nuevo Estado, un nuevo régimen político, y más radicalmente una nueva civilización. Esta es la apuesta final, este es el tema último de todas las consideraciones.

 

 

 

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Publicado enColombia
La industria del fracking de EU podría enfrentar pérdidas por 300 mil mdd.Foto Ap

Hace dos años expuse el “Fracaso financiero de la Reserva Federal con el Espejismo del fracking” (https://bit.ly/3gbCBqU), lo cual aceleró el C-19 y el insólito desplome a -40 dólares el barril, cuya explicación anticipé en mi libro Los cinco precios del petróleo (https://bit.ly/2VsDzqT).

La quiebra de la industria del caníbal fracking era la crónica de una muerte anunciada mucho antes del C-19 (https://bit.ly/2Vwu9L5).

La excesiva y abusiva financiarización del gas lutita (shale gas) y su fracking caníbal, al unísono de las 190 quiebras que iniciaron en 2010, ahora alcanzaron a la icónica empresa pionera del fracking Chesapeake, con sede en la ciudad de Oklahoma, la cual, según el portal Sputnik, solicitó el amparo del capítulo 11 para lidiar con su quiebra en la Corte del Distrito Sur de Texas, que le permitirá seguir operando a cambio de la restructuración de su balance de pagos (https://bit.ly/31vdefy).

Su excéntrico fundador, Aubrey McClendon, que hizo de Chesapeake el segundo mayor productor de gas natural en EU, fue defenestrado en 2013 y luego de haber sido perseguido judicialmente por licitaciones fraudulentas, murió en un extraño accidente al día siguiente (https://cnb.cx/3igK9dN).

Según la firma contable global Deloitte, la industria del fracking de EU entró a un periodo de "gran compresión (sic) que puede enfrentar pérdidas por 300 mil millones de dólares" y una "ola de quiebras" (https://bit.ly/2NFQIsn).

De acuerdo con Deloitte existen cuatro factores que empujan a la "gran compresión": 1. La Nueva Norma de Tele-Conmutación (sic): "el movimiento a labores remotas con 37 por ciento de los trabajos en EU realizados en el hogar que puede impactar la demanda del transporte asociado"; 2. El Nuevo Orden de los Combustibles: "la convergencia del petróleo con el precio del gas y la fuerza relativa de los precios del gas natural"; 3. La Transición Acelerada de Energía: “los retornos de los proyectos de nueva energía ahora se encuentran al mismo nivel ( at par) con los retornos actuales de las empresas petroleras (del 5 al 10 por ciento), propulsando la transición energética”; y 4. La Evolución del Comercio y las Cadenas de Valor: "la nueva ola potencial de proteccionismo y la reducción de las cadenas de abasto como amenaza al transporte global y a la demanda de combustibles marinos".

Conforme a Deloitte, "la tercera parte de los operadores de gas lutita en EU se encuentran prácticamente insolventes (sic) al precio de 35 dólares el barril, y alrededor de 50 por ciento a 20 dólares el barril".

Se colapsa así toda la industria del caníbal fracking en EU, pese a que la cotización del barril en la variedad WTI rasguña 40 dólares.

A mi juicio, el colapso del caníbal fracking se debe a su enorme endeudamiento, propiciado por la Reserva Federal con el fin geopolítico del sacar del mercado a Rusia y Arabia Saudita.

La Agencia Internacional de Energía anunció que la producción de petróleo de EU se encamina a caer casi un millón de barriles al día este año,con un mayor decaimiento de 280 mil barriles al día para el año entrante debido a "bajos precios del petróleo, una demanda débil y una asequibilidad limitada de almacenamiento".

The Financial Times (28/06/20) revela que Chesapeake, "pionera de la revolución (sic) del gas lutita en EU", no pudo pagar los intereses este mes y que sus bonos que vencen este año fueron comercializados a sólo 5 centavos (sic) de un dólar.

Los "consejeros" para la quiebra de Chesapeake son la firma legal Kirkland & Ellis, Alvarez & Marsal y los bancos de inversiones Rothschild (¡mega-sic!) e Intrepid Financial Partners: extraño banco mercante de reciente creación en 2015.

Desde la derrota de Napoleón en Waterloo hace 205 años, la esclavista banca Rothschild representa la clásica banca carroñera que se beneficia de las tragedias ajenas.

¿Cómo afectará la quiebra de la industria del fracking caníbal de EU a las 10 principales reservas de gas lutita (shale gas) del mundo (https://bit.ly/31w6aiF), entre ellos México: con la Cuenca de Burgos, bajo el dominio catastral del cártel de Los Zetas, y la Cuenca Sabina en Coahuila?

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Maduro echa a la embajadora de la UE y el bloque analiza represalias

Aumenta la tensión entre Venezuela y la Unión Europea

Luego de que la UE anunciara sanciones a funcionarios venezolanos, Maduro le dio 72 horas a la embajadora Isabel Brilhante para dejar el país. 

 

El presidente Nicolás Maduro dio 72 horas a la embajadora de la Unión Europea (UE) en Venezuela, Isabel Brilhante, para dejar el país. La decisión fue expresada el lunes por la noche, luego de que la UE anunciara nuevas sanciones a funcionarios venezolanos. La UE, por su parte, anunció este martes que convocará a la embajadora de Venezuela ante la UE, Claudia Salerna Caldera, ante las instituciones europeas. Josep Borrell, representante para Asuntos Exteriores, quien condenó la decisión del gobierno venezolano, anticipó que habrá “medidas necesarias habituales de reciprocidad”.

 “¿Qué poder se abrogan ellos? ¿Quiénes son para sancionar? ¿Quiénes son para tratar de imponerse con la amenaza?”, afirmó Maduro al anunciar la decisión. Las nuevas sanciones europeas afectaron a 11 personas, entre ellas, a miembros de la dirección de la Asamblea Nacional Constituyente, del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), y de la Asamblea Nacional (AN) reconocida por el TSJ, en particular a su presidente Luis Parra.

Las sanciones habían sido anticipadas por la UE el pasado 9 de enero, cuando, en un comunicado, la diplomacia europea respaldó nuevamente a Juan Guaidó como presidente de la AN, luego de que el 5 de enero el órgano legislativo quedara dividido en dos directivas: una encabezada por Guaidó y otra por Parra.

El total de sancionados por la UE asciende así a 36 personas. Las medidas implican la prohibición de viajar a territorio europeo, el congelamiento de activos y se suman al embargo de armas decretado en noviembre del 2017.

La decisión europea tuvo lugar luego de que el pasado 12 de junio el TSJ nombrara la nueva directiva del Consejo Nacional Electoral (CNE). La Unión Europea no reconoció la validez de ese acto, por lo tanto, al nuevo poder electoral, institución medular de las elecciones legislativas previstas para este año.

Jorge Arreaza, canciller venezolano, rechazó entonces la “pretensión europea de imponer una suerte de supervisión al funcionamiento de las instituciones democráticas en Venezuela”.

La decisión tomada por el gobierno venezolano respecto a la embajadora europea es así una respuesta a las declaraciones y medidas europeas. “Vamos a ordenar nuestras cosas con la UE, vamos a ir paso a paso, ya basta, si no nos quieren que se vayan, si no respetan a Venezuela que se vayan”, indicó Maduro.

El presidente también se refirió al caso específico del embajador de España en Venezuela, Jesús Silva, sobre quien, afirmó, “Venezuela se reserva las acciones diplomáticas”, debido a su rol en la denominada Operación Gedeón, el intento de un desembarco armado en las costas del país a finales de mayo, del cual participaron dos mercenarios estadounidenses.

Maduro señaló la “complicidad” de Silva “con los actos criminales denunciados en el Wall Street Journal. El periódico estadounidense publicó un reportaje pocos días atrás donde indicó que López consideró “al menos seis propuestas de contratistas de seguridad privada para llevar a cabo incursiones militares para provocar una rebelión en las fuerzas armadas de Venezuela y derrocar al presidente”.

Leopoldo López se encuentra en la embajada de España desde el 30 de abril del 2019, luego de su intento fallido de encabezar un golpe de Estado junto a Guaidó y un grupo de militares. Así, según denuncias del gobierno y ahora de la investigación del Wall Street Journal, el dirigente del partido Voluntad Popular fue parte central del plan de la Operación Gedeón desde la embajada.

Esta nueva sucesión de hechos entre Venezuela y la UE sucede antes de las próximas elecciones legislativas que deberán ser anunciadas por el CNE. Todo indica que los comicios no serán reconocidos por quienes actualmente no reconocen al gobierno de Maduro, es decir centralmente Estados Unidos, Canadá, la UE, los gobiernos de derecha de América Latina.

El cuadro internacional respecto a Venezuela seguirá así similar al actual, donde, ese conjunto de gobiernos desconocerá los comicios, sus resultados y la nueva AN electa. ¿Qué sucederá luego? Seguramente una situación también similar a la que ahora acontece, con mayores sanciones y un intento de institucionalidad paralela, cada vez más reducida, bajo la figura de Guaidó.

El cambio estará a lo interno del país, donde participarán diferentes partidos de la oposición. Ese crecimiento de factores dispuestos a participar de las elecciones es el principal cambio que se ha venido construyendo en los últimos meses a través de diferentes mecanismos de diálogo. Parra, sancionado por la UE el lunes, es uno de los dirigentes que respaldan la próxima contienda electoral.

Aún faltan varios meses para las elecciones. Mientras tanto Venezuela enfrenta otro conflicto: la demanda interpuesta ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) por parte de la República Cooperativa de Guyana para tratar acerca del territorio en reclamación de Guayana Esequiba, territorio venezolano apropiado ilegalmente por Gran Bretaña a inicios del siglo XIX.

El gobierno venezolano ya anunció su desconocimiento de la audiencia de la CIJ iniciada este martes, debido a que la Corte “carece de jurisdicción para tratar la controversia territorial sobre la Guayana Esequiba”, uno de los reclamos históricos de Venezuela.

Publicado enInternacional
América Latina pierde el equivalente a 47 millones de empleos por el coronavirus

La OIT empeora en solo un mes las previsiones sobre el efecto de la pandemia en el mundo del trabajo

 

Los efectos de la pandemia sobre el mundo del trabajo son devastadores. La Organización Mundial del Trabajo (OIT), dependiente de la ONU, ha actualizado este martes a la baja sus previsiones más pesimistas. El coronavirus ha destruido durante el segundo trimestre del año el equivalente a 400 millones de puestos laborales en todo el mundo, 95 millones más que en la anterior estimación, publicada el 27 de mayo. América Latina ha sido la región más golpeada, con 47 millones de puestos de tiempo completo perdidos. “Las nuevas cifras reflejan el agravamiento de la situación en numerosas regiones durante las últimas semanas, sobre todo en las economías en desarrollo”, advierte la OIT.

El informe, titulado Observatorio de la OIT: COVID-19 y el mundo del trabajo, calcula los estragos de la pandemia en horas laborales perdidas: entre mayo y julio, disminuyeron 14% en todo el mundo. Para obtener el equivalente en puestos, la OIT divide el total de horas por las 48 horas de una jornada semanal estándar. América Latina perdió 20,5% de sus horas, seis puntos más que el promedio mundial. Si se suman Estados Unidos y Canadá, el porcentaje disminuye a 18,3%, pero aún así la bajada en América supera a la de Europa y Asia Central (13,9 por ciento, equivalentes a 45 millones de empleos), Asia y el Pacífico (13,5 por ciento), Estados Árabes (13,2 por ciento) y África (12,1 por ciento). “Se trata de la mayor pérdida de horas de trabajo en las principales regiones geográficas y de la mayor revisión al alza al respecto desde que se publicó la cuarta edición del Observatorio de la OIT”, dice el informe sobre el total americano.

La OIT advierte que el 93% de los trabajadores vive en países con restricciones a la actividad económica y laboral muy altos. Y dice que las medidas que se tomen para remediar el problema moldearán el futuro del mundo del trabajo “más allá de 2030”. “Si bien los países se encuentran en fases diversas de la pandemia y es mucho lo que se ha hecho, debemos redoblar nuestros esfuerzos si queremos salir de esta crisis mejor que cuando comenzó”, dijo Guy Ryder, director general de la OIT. El informe servirá de punto de partida para las discusiones que la OIT espera para la semana próxima, en su Cumbre Mundial. “Espero que los gobiernos, los trabajadores y los empleadores aprovechen esta oportunidad para presentar y escuchar ideas innovadoras”, dijo Ryder.

Escenarios para el segundo semestre

La OIT calcula tres escenarios posibles para lo que resta del año, según sus previsiones sean de base, pesimistas u optimistas. Todo dependerá del desarrollo de la pandemia y las decisiones de los gobiernos para enfrentarla.

En un escenario de base, donde se levanten las restricciones laborales y la actividad se recupere lentamente, las horas trabajadas caerán 4,9% con respecto al último trimestre de 2019, o el equivalente a 140 millones de empleos de tiempo completo.

El escenario pesimista supone una segunda ola de la pandemia y la vuelta de las restricciones. En ese caso, las horas perdidas supondrían el 11,9%, o 340 millones de empleos. La visión optimista prevé una rápida recuperación económica, con 1,2% menos de horas trabajadas (34 millones de empleos).

Golpe a las mujeres

El informe tiene un destacado sobre el mundo laboral de las mujeres, a las que considera más expuestas a los efectos negativos de la pandemia. Tanto, que la OIT teme que por efecto del coronavirus “algunos de los modestos progresos en materia de igualdad de género alcanzados en las últimas décadas se pierdan y que las desigualdades de género relacionadas con el trabajo se agudicen”.

“El grave impacto de la covid-19 sobre las mujeres está relacionado con su sobre representación en algunos de los sectores económicos más afectados por la crisis, tales como la hostelería, la restauración, el comercio y la industria manufacturera”, dice el informe. Según los cálculos de la OIT, 510 millones de mujeres empleadas en el mundo (el 40% del total) “trabajan en los cuatro sectores más afectados, frente al 36,6% de los hombres”.

Las mujeres predominan, además, en el frente de batalla contra la pandemia, porque son mayoría en los puestos de asistencia sanitaria y los servicios sociales. “Es allí donde corren mayores riesgos de perder su ingreso, de infección y de transmisión, y es menos probable que tengan protección social”, concluye el informe.

Por Federico Rivas Molina

Buenos Aires - 30 jun 2020 - 23:04 COT

Publicado enEconomía
https://oleada.com.ar/la-globalizacion-ha-muerto/neoliberalismo-estado-y-pandemia/

Este artículo se ocupa de algunos de los aprendizajes de cara a otra normalidad; es decir, a otra democracia. Podemos pensar, desde ya, un nuevo gobierno.

 

Los organismos vivos aprenden, y con rapidez, como pueden, o de lo contrario corren el riesgo de convertirse en endémicos y desaparecer. Así, el aprendizaje es condición de posibilidad de la adaptación. En otras palabras, la adaptación es el resultado de aprendizajes. La crisis del covid-19 puso de manifiesto: a) que la vieja normalidad era inviable; b) que esa normalidad no pudo prever ni tratar convenientemente la crisis; c) que las sociedades aprenden y se rebelan. Justo antes de la epidemia había un fantástico proceso de acción colectiva en el mundo, alimentado por causas y banderas regionales y locales en muchos casos, pero con coincidencias a escala internacional. Estas coincidencias son el resultado de la globalización.

Una mirada rápida al pasado

La pandemia del covid-19 no generó una crisis. La crisis ya venía desde mucho antes. Los diagnósticos son amplios, sólidos y conocidos –particularmente por especialistas–. Una demostración de esta crisis es que había un amplio movimiento de protesta social y político en numerosos países, a pesar de que no siempre aparecen en los titulares de los principales medios de comunicación. Pero los movimientos sociales, políticos y ambientalistas sí los conocen, los tienen referenciados y se nutren unos a otros. Internet ayuda mucho; a través de su superficie, o bien por medio de la web profunda. Muchos de los viajes antes de la pandemia eran procesos de participación y nutrición de experiencia distintas.
Una mirada rápida al pasado nos permite afirmar que la crisis del covid-19 llegó como maná del cielo para los estados, los gobiernos y las corporaciones, y permitieron llamar, no sin buenas justificaciones, al confinamiento. Ciertamente que el aislamiento personal era y sigue siendo necesario. Pero ello no impide, en absoluto el aislamiento social. De consuno, los gobiernos impusieron, unas veces abiertamente, y otras de manera fáctica sin previo aviso, amplios controles digitales: reconocimiento facial, cuestionarios y formularios de todo tipo, aplicaciones en los teléfonos y otras medidas. Todo, control social con fines políticos, cobijados por presuntas políticas sanitarias. No hay que olvidar jamás que la penalización de la protesta social siempre ha ido de la mano desde el siglo XIX con la medicalización de la sociedad. Se trata de dos caras de una misma moneda.

Un mirada al futuro inmediato hacia una política de vida

El capitalismo, como de hecho toda la racionalidad de Occidente, es cortoplacista. Eficiencia, eficacia, resultados (¡inmediatos!): este es el núcleo de lo que significa el capitalismo a nivel de racionalidad y por tanto como forma de vida. Ciertamente que existe la planeación y la planificación, pero ambas, con las distintas formas y expresiones que tienen (estrategia, prospectiva, liderazgo, etc.), están en función de resultados tangibles y concretos; y cuanto a más corto plazo, tanto mejor. No en vano la teoría de juegos puso de manifiesto que en el capitalismo la gente prefiere una ganancia segura y breve a corto plazo que una ganancia incierta a largo plazo. Los estudios al respecto son numerosos.


Durante el confinamiento mucha gente se dio cuenta que no hay valor más determinante que la vida y la salud: en toda la extensión de la palabra. La conclusión es que todas las políticas se derivan del cuidado de la vida y la salud o bien conducen a su afirmación, exaltación y posibilitamiento. El consumo y el endeudamiento no admiten ninguna justificación. De esta suerte, la publicidad, el diseño, el sistema de crédito y el marketing en todas sus expresiones constituyen formas de socavamiento de la vida humana; es decir, del bien vivir, del convivio, y de la tranquilidad, la alegría y las esperanzas de vida. En una palabra, vivir para pagar deudas no es vida. La gente puede redimensionar drásticamente el estilo de vida que llevaba antes. No en vano, los mecanismos de los bancos son siempre de miedo: y como en toda la mejor tradición literaria, religiosa y teológica, el mal se alimenta siempre del miedo de las gentes. En esos consisten los demonios. Y a los demonios se los puede derrotar.

Nuevas formas de vida, estilos de vida y estándares de vida son posibles, deseables y necesarios.

No hay que olvidar que antes que los mecanismos policivos –en todos los países los sistemas policivos son violentos y arbitrarios por regla general– y militares y de seguridad (espionaje y demás), el principal factor de control político en el capitalismo financiero son los bancos y el sistema financiero. Ellos, con sus bases de datos y políticas de amedrantamiento son los verdaderos guardianes del sistema de poder que es el capitalismo. Por ello mismo, antes las crisis financieros, los gobiernos y estados nunca han dudado en salvarlos. No por el bien de la economía, sino por la función de control político panóptico que cumplen. Los almacenes, con sus sistemas puntos y fidelización y demás, sólo coadyuvan al control de las gentes por parte de los bancos y las financieras.

Por ello mismo no hay nada más peligroso para el sistema que la no bancarización de las personas o la baja bancarización. De aquí el temor a que las personas devuelvan las tarjetas de crédito, a que no usen tarjetas de débito y demás. Y precisamente por ello el sistema financiero insiste cada rato en actualización de datos de los usuarios.

Una mirada al futuro a mediano plazo hacia una política de vida

No tiene absolutamente ninguna justificación que el primer renglón en el gasto de los gobiernos –locales, municipales, departamentales, a nivel nacional y mundial– sea el de defensa y seguridad. La crisis del covid-19 no fue por el virus, sino justamente por la muy baja inversión en políticas sociales por parte de todos los niveles de gobierno. Es decir, en políticas de salud, educación, vivienda, y con ello, en investigación, ciencia y tecnología.

La sociedad civil debe poder organizarse, por ejemplo, a través de las universidades, Ongs y medios de comunicación alternativos –redes universitarias, campesinas y otras– para que haya una entrega de informes sobre el manejo de los presupuestos públicos. Al fin y al cabo, el dinero es de la gente, procede de la gente y el manejo del mismo le debe ser devuelto con total transparencia a las personas. En el futuro inmediato y a mediano plazo el principal renglón de inversión debe ser social en toda la acepción de la palabra, incluyendo protección al medio ambiente, inversión en wimax o acceso gratuito a internet por parte de la población, y demás aspectos relacionados.

De la misma manera, debe haber, absolutamente, una política de datos abiertos en toda la extensión de la palabra. Nuevamente: los datos proceden de las gentes, les pertenecen y les deben ser devueltos. En este sentido, la sociedad civil debe poder organizarse ampliamente para formarse más fuertemente en sistemas informacionales en toda la línea de la palabra. Así, los movimientos sociales –indígenas, comunitarios, barriales, de estudiantes, los sindicatos, asociaciones de diversa índole, y demás–, deben poder un manejo de los datos de forma abierta y horizontal. En el pasado esto no sucedió. Y esta fue una de las razones de la violencia, la inequidad y la injusticia. Sin ambages, la calidad de vida es directamente proporcional, hoy por hoy, al tipo de información que una sociedad dispone, que se produce, que se consume, que se acumule y que se acumula. Diversas aristas emergen de este reconocimiento.

La acción colectiva renacerá en el futuro inmediato y a mediano plazo. El confinamiento sirvió para numerosos aprendizajes, y para mucha reflexión, así como para una ponderación de las urgencias y las necesidades. De entrada no son las ideas las que mueven a los seres humanos; son las necesidades y las experiencias. Las ideas vienen después –o antes– pero no acompañadas.

En este sentido, es muy importante observar un aspecto: de forma clásica siempre la acción se ha anticipado a la organización. Nunca han sido las organizaciones las que han generado acciones en la historia. Viene siempre primero la acción, y luego las formas de organización. Convertir a las organizaciones en ejes de la acción es afán de control. Y la vida no puede ser controlada. Esto quedó en claro con la pandemia. La vida se rebela siempre, y siempre lo hará contra el control, en cualquier expresión, más temprano o más tarde. Si las organizaciones sociales y políticas no aprenden esto serán sobrepasadas por el presente y por la historia. Esta es la principal enseñanza de la complejidad.

Mucho más que el apoyo de los gobiernos y las empresas, que en algunos casos fue evidente, lo que sostuvo a la gente, contra viento y marea, fueron las redes de apoyo social: la solidaridad, los amigos, la familia, el vecindazgo, y de más. Es la verdadera reserva de la sociedad. La ayuda mutua no admite dilaciones y es eminentemente gratuita. Contra la idea capitalista de costo-beneficio. Al estado y al gobierno hay que aprovecharlos, pero sin entregarles enteramente la confianza. Este es el ABC de lo que en teoría jurídica se llama el garantismo (planteado, por ejemplo, por L. Ferrajoli).

No es el Estado el que es el fin último de la sociedad; y ciertamente no en condiciones de injusticia, inequidad, violencia, impunidad y corrupción. Es, por el contrario, la vida; sana y saludable, con garantías de bienestar, con alegría y optimismo. Con tranquilidad y sin desasosiego y zozobra.

Esta idea conlleva el reconocimiento de formas alternativas de educación, economías alternativas, medios alternativos de comunicación, en fin, mucha acción colectiva de ayuda mutua, cooperación y solidaridad.

Una mirada al futuro a largo plazo, hacia una política de vida

Es evidente que los grandes medios de comunicación le han estado mintiendo al país. La crisis de la pandemia sirvió también para el fortalecimiento y el surgimiento de formas de comunicación e información alternativas. Hacer documentales en formato Whatsapp, es una novedad mundial. Además de su contenido, inmensamente valioso, la serie Matarife, escrita por Daniel Mendoza manda un mensaje de aprendizaje para los movimientos sociales y políticos alternativos. La inteligencia de Mendoza estuvo, además, en las redes de producción internacional para proteger la serie y los contenidos de denuncia. A mediano y largo plazo, este aprendizaje se reproducirá, y verosímilmente se mejorará, en este y en otros países.

La vida es un juego que se juega a largo plazo, jamás a corto plazo.

Sólo una política de vida, en toda la extensión de la palabra podrá tener sentido en el futuro: a corto, a mediano y largo plazo. Esta es una política de le da prioridad a las políticas sociales, a las políticas ambientales, a las políticas culturales, en primer lugar y todas en el sentido más amplio e incluyente de la palabra. Vivienda, educación, salud, recreación y deporte, esparcimiento, cultura, protección y promoción de las artes, investigación, ciencia y tecnología, son algunos de los ejes principales y componentes de estas políticas de vida. La seguridad social no puede ser más un bien privado. El Estado debe asumir las garantías de la protección social en toda la línea de la palabra. La renta básica universal debe poder ser un hecho, porque las ganancias del Estado y del sector privado ponen suficientemente de manifiesto que la renta básica universal es efectivamente posible. Riqueza hay mucha: el problema es su distribución social.

Particularmente en el caso colombiano, de una vez por todas, con dos siglos de retraso con respecto a muchos países, debe ser posible la reforma agraria. Una Colombia sin tal reforma es simplemente inviable. Eso se traduce, como hoy, en un Estado fallido y muy posiblemente en un Estado fracasado.

Colombia jamás ha formado parte de América Latina, políticamente hablando. Ya es hora de que participe activamente en temas, problemas y políticas latinoamericanas; por ejemplo, el rechazo abierto a planes, políticas y acciones de invasión o ataques a otros países del subcontinente. Las élites criollas jamás han participado de las gestas sociales y políticas de América Latina. Contra este hecho, la nación colombiana sí podrá hacerla. Jamás se podrá desconocer las diferencias fundamentales que existen entre la nación y la república. La nación hace referencia a las gentes. La república a las instituciones.

Una política de vida es política de las gentes y para las gentes. Lo que siempre se ha llamado el pueblo (un concepto del siglo XIX). No para las instituciones, las normas y las leyes. No en última instancia, ya es hora de cambiar por completo los llamados símbolos nacionales: la bandera, el himno nacional, el escudo y demás símbolos. Ya en la tercera década del siglo XXI los símbolos nacionales son arcaicos, vacíos, peligrosos incluso. Nadie cambia si no cambia también los sistemas simbólicos existentes. No hay, a la fecha, ningún movimiento social o político en el país que haya planteado el tema abiertamente. Quizás porque hay otras prioridades. Esta es una tarea en el futuro.

De manera radical, ningún gobierno futuro podrá ser verdaderamente democrático y garante de vida si no toca la función de producción. Es decir, un cambio de gobierno no debe ser posible dejando intacta la función de la producción que, en palabras elementales, se traduce en la permisibilidad al extractivismo, minero, urbanístico y otros; la explotación de los seres humanos, la generación de plusvalía, en fin, el crecimiento económico, el desarrollo y el consumo como principales mediciones de la economía.

El confinamiento no va a impedir la capacidad de soñar

El confinamiento producido por la crisis política, económica y sanitaria potenciada por el covid-19 no podrá frenar la capacidad humana de soñar. Que es lo que quieren los principales poderes –políticos, económicos, y militares con ayuda de las tecnologías–.

El principal problema de salud pública en el mundo es la salud mental. Un gobierno que no alivie y soluciones efectivamente la salud mental es violento y carece de cualquier legitimidad. Es decir, se trata de devolverle –o conseguirle, según el caso–, la alegría a la gente, el optimismo, las ganas de vivir, la capacidad de soñar, la ausencia de estrés de todo tipo. Vivir no debe ser un fardo, y si las instituciones tienen algún sentido no es otro que el de hacer de la vida un asunto de alegría. No de sentidos de pertenencia, lealtad, trabajo, entrega, colaboración y otros eufemismos que implican atadura y esclavitud disfrazada.

Simple y llanamente, no debe haber problemas de salud mental: en el ámbito de las políticas de salud esto es un gobierno bueno y legítimo. Es decir, agotamiento, fardo, desasosiego, estrés, cansancio mental y físico, accidentes laborales, depresión, ansiedad, angustia, ideaciones suicidas e intentos de suicidio, crímenes, delincuencia de todo tipo, incluyendo de “cuello blanco”, la sensación de impunidad,, inequidad e injusticia, violencia simbólica, y otros aspectos próximos y relacionados.

El tema es simple y sencillamente el de saber vivir y vivir bien. Que no es un asunto ideológico en absoluto, sino de experiencias de vida, en la misma cotidianeidad.

Una conclusión sumaria

Hablar de un nuevo gobierno es la expresión genérico para decir: un nuevo Estado, un nuevo régimen político, y más radicalmente una nueva civilización. Esta es la apuesta final, este es el tema último de todas las consideraciones.

 

 

 

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Publicado enEdición Nº269
https://www.criptonoticias.com/aplicaciones/dao-intentara-nuevo-plataforma-caridad/

En tiempos donde el discurso oficial es mantener el distanciamiento social, y su llamado es a la caridad disfrazada de solidaridad, el genuino ejercicio solidario permite explorar otras formas de relacionarnos y encontrarnos. No solo en la carencia sino, y sobre todo, en las posibilidades.

¿Solidaridad o caridad? El interrogante tiene toda vigencia y viene al caso a propósito de la intensa campaña de ayudas con mercados y otros aportes que desde diversas instancias de la institucionalidad fueron emprendiendo para afrontar las consecuencias del confinamiento que como método encontraron los gobiernos municipales, así como el nacional, para afrontar el avance de la pandemia desprendida por el covid-19.

Como en otras ocasiones, estas campañas contaron con todo el concurso de los medios de comunicación oficiales, y lo recaudado no fue menor. Los millones y otros aportes recogidos, hablan de empresas del sector privado que aprovechan la ocasión para difundir su marca tras la supuesta benevolencia que anima a su ser social, pero también de miles de personas que están siempre dispuestas a contribuir con unos pesos para que los pobres no sufran tanto.

Es sorprendente, ni unos –las empresas– ni otros –las personas– se disponen a pagar impuestos en proporción real a la riqueza que han acumulado, simplemente, unos y otros, alardean que son muy caritativos, así en la vida cotidiana no le paguen a sus trabajadores lo que en realidad les corresponde, como tampoco están dispuestos a renunciar a sus privilegios para avanzar tras una sociedad en justicia.

El momento

Apenas declarada la crisis sanitaria e iniciado el confinamiento, salieron a relucir aquellas verdades que todos conocemos, pero pocos enuncian: Colombia es un país que se sostiene en gran medida por el trabajo informal de millones de personas, quienes viven al día y por tanto, si no les permiten rebuscarse el pan diario lo que deben afrontar es hambre, la cual deja de ser retórica vacía para transformarse en banderas rojas, desnudando la desigualdad reinante en nuestro país. Banderas que denuncian que el progreso es una vana ilusión para la mayoría de personas, que la realidad es otra muy distinta al cuento de hadas que venden en televisión, puesto que efectivamente la desigualdad es tangible, así no se evidencie en las estadisticas, que las periferias se encuentran habitadas por quienes padecen la negación de sus derechos fundamentales, entre ellos a trabajo, vida digna, alimento, salud.

Pero no solo a ellos los afecta tal realidad, sucede igual con la llamada clase media, que en Colombia debiera llamarse la “clase cuarto” pues según el Dane lo que la diferencia de las mayorías de más abajo son unos pocos pesos de más, clase también arrastrada al pozo del hambre por la crisis en curso. Por vergüenza no sacan banderas rojas, pero la necesidad los tienta; mientras lo piensan, miran las tarjetas de crédito y optan por seguirse endeudando. Arrastrados a la pobreza, igual que los vecinos del barrio de periferia, pasada esta coyuntura sufrirán el cobro afanado de los bancos, y no pocos padecerán el desalojo de sus apartamentos.

Precisamente, la visibilización de los invisibles generó cargo de conciencia en las personas “de bien” o, simplemente despertó la vocación altruista y cristiana de ayudar al prójimo que se encuentra en desgracia. Las banderas de la ayuda, de la caridad cristiana, ganó espacio en todas las esferas sociales, incluso se aludió a la solidaridad, es el caso del gobierno que la asumió como imperativo para salir de la crisis; la elite económica también apeló a dicha palabra para promocionar sus donaciones y las gentes “de bien”, que no podían ser ajenas, empezaron a hablar de solidaridad.

Lo que creen que es pero no es

La “solidaridad” empezó a brotar en el desierto y con cierto asombro asistímos a la emergencia de un oasis, en el cual se anunciaba la salvación del pueblo, pero resultó ser otro de los tantos espejismos de estas tierras, que ocultaba las tradicionales formas corruptas y clientelares de resolver los problemas de este país, no siendo extraño que parte de los auxilios entregados desde el gobierno central y los municipales fueran a dar a personas ficticias o muertas, las mismas que mantienen con vigor el sistema electoral1. El discurso de la solidaridad le sirvió al gobierno, como bandera por agitar mientras beneficiaba a sus amigos con esos dineros destinados para las ayudas2.

Ante esa ineficacia del gobierno por atender las necesidades de millones de personas, surgieron múltiples respuestas, una de ellas fue la del sector privado sacando a relucir su filantropía con cuantiosas donaciones para los más necesitados. Su sensibilidad social ante el hambre captó toda la atención de las cámaras, con venias hacia quienes hicieron su riqueza a costa de esos empobrecidos que dicen ayudar, donaciones realizadas con la convicción de que en poco tiempo se traducirán en auxilios por parte del gobierno para rescatar sus empresas, o en el preámbulo de una campaña presidencial, como sucede con los Char3 quienes ya andan preparando su candidato.

Por otro lado se encuentran las personas “de bien”, aquellas que siguen el mandato de amor por el prójimo dictaminado por Dios, para quienes la caridad es un imperativo bajo el cual se edifica su fe y por medio de la cual pueden tener un vínculo con aquella deidad que veneran, al igual que ir abonando para la compra del terreno en el cielo donde, al morir, podrán pasar la eternidad. El problema de estos actos de caridad cristiana, al igual que los actos de los ricos filántropos con sensibilidad social, es que apelan al discurso de la solidaridad para encubrir las relaciones de dominación que ejercen sobre el otro.

Para ese otro que es empobrecido, desahuciado o, citando la “sabiduría” de Marta Lucía Ramírez, un mantenido, esa “ayuda” lo convierte en un sujeto pasivo que solo espera que estas almas caritativas y filántropas acudan en su ayuda a socorrerlo. Ese acto de “solidaridad” desde arriba le niega cualquier capacidad de acción e incluso su misma humanidad, y convierte al empobrecido en el problema, más no a la pobreza; es una “ayuda”, una acción puntual o pasajera que busca reconocimiento público, para después poder dormir en su hogar con la satisfacción del buen ciudadano.

¿Acaso la solidaridad es lo mismo que la caridad y la filantropía? ¿A eso quedó reducido uno de los principios transversales de los movimientos sociales y populares? Los conceptos también son escenarios de disputa. Algunos buscan vaciar de contenido la solidaridad para quitarle cualquier potencial subversivo, pero aún quedan propuestas organizativas que siguen apostando por una solidaridad que se la juegue por el vínculo entre el individuo y el colectivo, que permita la asociación para que de manera común se logre satisfacer las necesidades de todo orden de manera conjunta.

Esa acción en colectivo no busca negar la individualidad o poner en un plano pasivo a las personas, sino que la acción solidaria implica el reconocimiento del otro como par, así los contextos y vivencias sean distintas, dado que aquello que cobra relevancia es la capacidad de actuar y transformar la cotidianidad tanto individual como colectiva.

Es en este marco que se enrutan las campañas de solidaridad iniciadas por algunos procesos sociales en el Valle de Aburrá, como las emprendidas por Ciudad en Movimiento en las ciudades donde ha logrado cimentar su propuesta, las experiencias sociales que llevan a cabo acción comunitaria en El Faro –comuna 8 de Medellín–, destacándose la acción realizada por Elemento Ilegal, colectivo artístico que propende por la resignificación y resistencia de quienes habitan ese territorio, al igual que la campaña “Unidos somos más”, realizada por la Casa Cultural Botones y organizaciones cristianas para ayudar a familias en el barrio Altos de Niquia –Bello–, en la cual no solo realizaron colecta de mercados sino que también efecturon diversas acciones en pro de fortalecer el tejido social en el sector.

Este tipo de acciinbes marcan una diferencia con las ayudas distribuidas por el gobierno o el sector privado, en la medida que no se agotan allí, sino que son realizadas por personas que adelantan una acción social en el territorio, conocen las necesidades de quienes lo habitan o se dieron a la tarea de conocerlas en este periodo de crisis para que su acción fuera más contundente, al igual que se emprendieron otras diversas acciones para fortalecer el tejido social. En tiempos donde el discurso oficial es mantener el distanciamiento social, el ejercicio solidario permitió explorar otras formas de relacionamientos y de encuentros. no solo en la carencia sino, y no en rango menor, en las posibilidades.

Para que tal accionar se prolongue en el tiempo, es necesario que quienes tienen otras apuestas de sociedad doten de contenido y sentido aquello que hacen, para que la acción de la entrega del mercado no se agote allí, para que permita generar vínculos más estrechos con todas aquellas personas con las cuales cotidianamente no solemos tener contacto.

 

1 “DNP responde a supuesta irregularidad con Ingreso Solidario” https://www.eltiempo.com/economia/finanzas-personales/que-esta-pasando-con-pagina-del-ingreso-solidario-director-del-dnp-responde-482726; “Denuncian irregularidades en contratos de Alcaldía de Medellín en cuarentena” https://www.bluradio.com/nacion/denuncian-irregularidades-en-contratos-de-alcaldia-de-medellin-en-cuarentena-antq-247591-ie4370686/
2 Los contratos emprendidos en plena contingencia permitió beneficiar aquellos que ayudaron a los alcaldes a comprar su cargo, siendo los funcionarios públicos de derecha, en especial aquellos que pertenecen al Centro Democrático. quiénes más irregularidades han presentado en las contrataciones que llevan a cabo. “10 alcaldes a responder penalmente por irregularidades en contratos”
https://www.eltiempo.com/justicia/investigacion/coronavirus-balance-de-la-contraloria-con-sobrecostos-en-contratos-por-pandemia-498060
3 Las ayudas aportadas por Alejandro Char permiten ir posicionando su imagen en la costa caribe, para afianzar la base electoral de la familia Char de cara las elecciones presidenciales del 2022. “Char repartirá 56 mil mercados a familias pobres de Barranquilla” https://www.eltiempo.com/colombia/barranquilla/alejandro-char-entregara-56-mil-mercados-a-familias-pobres-de-barranquilla-475178

 

 

 

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Publicado enEdición Nº269
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