Miércoles, 27 Mayo 2020 06:36

Miguel Ceballos Arévalo, no lo olviden

Miguel Ceballos Arévalo, no lo olviden

Mirate
así
qué cangrejo monstruoso atenazó tu infancia
qué paliza paterna te generó cobarde
qué tristes sumisiones te hicieron despiadado
no escapes a tus ojos
mirate
así

(Torturador y espejo. Mario Benedetti. A once años de su muerte)

Cuesta escribir esta opinión personal, pero debo hacerlo para tomar partido ante tanta degradación moral. Me obliga el corazón y la memoria en razón de conocer a algunos líderes amenazados y asesinados en meses recientes en mi departamento, el Cauca, en el suroccidente colombiano, a donde regresé unos meses para terminar mi trabajo final de doctorado en Comunicación de la Universidad de Sofía. Justo cuando por allí paseaba un funcionario que refleja claramente la vileza de una clase política adicta a la guerra y a las órdenes de Estados Unidos. Así que es aparentemente desde la distancia que juzgo. Pero no es así. Lo hago habiendo estado por muchos años muy cerca de la guerra.

Queriendo no desprenderme del todo de lo que pasa en mi continente, en medio de las evidencias por la acción de mercenarios contra Venezuela el 3 de mayo pasado, me encuentro un titular: el Departamento de Estado de Estados Unidos afirmó el 13 de mayo que Cuba alberga y apoya “terroristas”. Se basa en la siguiente prueba: no ha sido entregada al gobierno de Iván Duque la comisión negociadora del ELN (Ejército de Liberación Nacional: única y última guerrilla revolucionaria de Colombia), comisión que hace dos años está en la isla caribeña a petición tanto del Estado colombiano como de esa insurgencia, para el desarrollo de diálogos de paz que el actual gobierno de extrema derecha decidió no continuar.

Entre Washington y Bogotá se ha tejido una estrategia de presión a Cuba, a Venezuela y contra las posibilidades de conversaciones de paz, valiéndose del hecho de que Cuba nunca extraditará a luchadores políticos rebeldes que están allí por un acuerdo internacional como Noam Chomsky, Federico Mayor Zaragoza, ex Director General de la UNESCO y muchos otros eruditos han dictaminado (https://rebelion.org/docs/258251.pdf; https://www.elespectador.com/noticias/politica/academicos-la-onu-hay-que-salvaguardar-cuba-de-los-ataques-desde-bogota-articulo-893278).

Consultando hace unos días Telesur para seguir algunas noticias, hallo una opinión, la de Piedad Córdoba (https://www.youtube.com/watch?v=tsTWwRe1hC0). No comentaré el muy buen análisis político que ella hace, sino un detalle que me motivó a pensar sobre esa miseria moral de mi país, o, mejor dicho, de su estamento político, y en particular de quienes encarnan esa despreciable condición de lacayos, cuando felicitan tal decisión de USA, a todas luces una decisión inmoral e ilegal. Sólo hay que consultar por Internet: Ceballos / Colombia celebra la inclusión de Cuba en la lista de países que no apoyan la lucha antiterrorista…

Lo que como periodista y profesora me llamó la atención, fue lo dicho por la ex senadora Córdoba sobre cómo posa Miguel Ceballos, Alto Comisionado de Paz, encargado de escenificar el beneplácito oficial. Piedad Córdoba se refiere a la “gestual-corporal” de Ceballos. Sugerida esa clave, la del lenguaje o el código de la “gestualidad-corporal”, voy a las declaraciones de ese funcionario. No a uno, sino a muchos vídeos suyos en los últimos meses (http://www.altocomisionadoparalapaz.gov.co/). Me produjo más inquietud el hecho de haberle visto a Ceballos durante una visita suya a la ciudad de Popayán. Sinceramente me pareció un funcionario cualquiera, de ningún modo sobresaliente. Un burócrata.

He pasado días enteros analizando muchas muestras. Para ello escucho decenas de entrevistas de radio y televisión. Incluso me he puesto a indagar sobre su trayectoria. Efectivamente, el perfil es fácil de establecer. Y me lo corroboran hechos que se han producido en los últimos días.

Ceballos no sólo es alguien sumiso, sujeto a las decisiones de otros, o sea alguien dispuesto a ser “empleado”, a estar subordinado, sino alguien que simula ahora, y lo ha hecho siempre, una preparación que no tiene. Ha fingido para trepar donde le permitan seguir actuando de forma ladina. Como cuando fue viceministro de justicia de Álvaro Uribe Vélez, quien le concedió el puesto por una suerte de deuda familiar a una ex senadora suya, hermana de Ceballos, quien lamentablemente falleció por enfermedad.

Así que esta costumbre parece se asentó en Miguel Ceballos, probando el mismo método en su estancia en Estados Unidos con funcionarios de ese país y con adeptos en la derecha para reforzar campañas contra una perspectiva de paz negociada. Basta repasar sus columnas de opinión adversando los acuerdos suscritos con las FARC. Hasta el cargo de hoy, concedido por Iván Duque con la adicional circunstancia de haber tenido una plaza en una universidad conservadora en Bogotá, la Sergio Arboleda, donde el presidente estudió.

Sin ningún mérito intelectual y ético, encaramó entonces como Alto Comisionado de Paz en un país donde la guerra no la vive él ni su clase social, sino los pobres. Su visión y su ocupación no son otras que la del propagandista y el tramposo. De eso ahora doy fe, tardíamente sí, y en la distancia, por la circunstancia de hallarme fuera del país. Intento recordar bien lo que aquella vez le escuché en Popayán sobre los acuerdos de paz y cómo respetarían lo firmado. Vagamente recuerdo su folclórico discurso, rodeado de sus escoltas militares.

Leo que en mi ciudad recientemente pasó otra vez en abril. Participando en un nuevo acto de propaganda contrainsurgente: presentar como “desmovilizados por voluntad propia” a guerrilleros del ELN, no desertores sino capturados en una operación militar en el Cauca. Precisamente cuando la guerrilla del ELN estaba en cese al fuego unilateral como gesto al pueblo colombiano por la pandemia del COVID-19.

Retomo lo que Pablo Beltrán, jefe guerrillero de la Delegación de Diálogos en Cuba, ha manifestado en varias entrevistas fácilmente accesibles por Internet: Ceballos ha engañado sistemáticamente. Mintió una y otra vez de forma descarada prometiendo cosas que nunca ha cumplido. Hay una operación de perfidia desde hace tiempo puesta en marcha. Desde cuando arribó Iván Duque al poder, financiado por dineros del narcotráfico y el paramilitarismo (ver por ejemplo el caso de la “Neñepolítica”). Ceballos usó a un coronel de inteligencia, Sarmiento, funcionario de su Oficina, para que hablara con el gestor de paz del ELN, Juan Carlos Cuéllar, a quien capturaron luego de conversar con Uribe Vélez. Hoy ese portavoz insurgente está preso.

Es fácil descalificar o sospechar de lo anterior. Pues está dicho por Pablo Beltrán, un contradictor político alzado en armas.

Forzada a hallar más argumentos objetivos, entre decenas de opiniones, subrayo apenas tres. De personas por completo ajenas a la guerrilla, que hacen parte del estamento político, y que tienen posiciones comprometidas con la paz. Una la del ex negociador de los acuerdos de paz de Estado, ex ministro, ex vicepresidente y ex magistrado Humberto de La Calle Lombana.

De La Calle escribió en El Espectador el 17 de mayo pasado: “Los protocolos suscritos para los miembros del ELN obedecen a una práctica milenaria sin la cual se harían imposibles las conversaciones entre antagonistas armados… la actitud de Cuba de honrar el compromiso adquirido con el Estado colombiano ni significa apoyo a la barbarie ni fomento del terrorismo. Uno mi voz a quienes lamentan esta actitud de Estados Unidos, pero con más fuerza critican la intervención del doctor Ceballos aplaudiendo y cobrando un apoyo que no engrandece nuestra política exterior y que puede tener efectos funestos no solo para cualquier salida con el ELN, sino frente a las propias FARC”. Y cita instrumentos convencionales absolutamente sólidos en la tradición diplomática, como los que a efectos similares firmó Noruega para el proceso con las FARC. Remata De La Calle: “Es inaudito que se acuse a Cuba simplemente por honrar la palabra empeñada con el gobierno de Colombia. La afirmación de que eso fue suscrito “con otro gobierno” carece de toda validez internacional” (https://www.elespectador.com/opinion/cuba-ha-apoyado-la-paz-columna-919882).

Humberto de La Calle había opinado ya en el diario El Tiempo, cuando el ELN declaró el cese unilateral al fuego: “Creo que el gobierno debería aprovechar esta circunstancia para reabrir una Mesa aunque su agenda se limite solo a aspectos humanitarios por ahora” (https://www.eltiempo.com/politica/proceso-de-paz/el-coronavirus-mueve-la-agenda-de-la-paz-y-la-guerra-con-el-eln-478680).

Ceballos no sólo no hizo nada positivo para corresponder a esa manifestación constructiva de la guerrilla del ELN. Hizo lo contrario. Sacó de un foso de desprestigio a dos desertores del ELN, Francisco Galán y Carlos Arturo Velandia, que habían sido hace muchos años comandantes medios de esa insurgencia, y los nombró para fingir unas conversaciones inexistentes, interpretado con razón ese hecho por el ELN como “inamistoso”, según expresó el comandante Beltrán. Es lo menos que se puede esperar de Ceballos, señor Beltrán, teniendo claro su papel como agente de la guerra. A ese rol se refiere otro político muy conocido por su defensa de la paz negociada, el senador Iván Cepeda.

Cepeda, quien condena la lucha armada y no puede ser tildado de subversivo, acaba de pedir públicamente la renuncia del Alto Comisionado Ceballos. Las palabras de Cepeda son cristalinas (https://www.elespectador.com/noticias/politica/ivan-cepeda-pide-renuncia-del-alto-comisionado-para-la-paz-miguel-ceballos-articulo-920187). Primero, señala cómo Ceballos ha “desdeñado el hecho grave de que están ocurriendo de manera sistemática asesinatos contra los excombatientes”. Y enfatiza indignado por el agravio de Ceballos a Cuba: “Tiene el descaro de decirle al mundo que Colombia, como Estado, se siente orgulloso de que el país que contribuyó a lograr este acuerdo de paz hoy esté considerado como un país que tolera el terrorismo”.

Cepeda incursiona con fundamento en un terreno que no es extraño al derecho penal internacional, como dicen los expertos: “El señor alto comisionado lideró la traición de un protocolo internacional, en el cual el Estado colombiano se comprometió a respetar el carácter de país garante de Cuba”. Y agregó: “Eso nos lleva a pedirle que renuncie al cargo, porque usted no es un comisionado para la paz. O pedirle al Gobierno que le ponga otro nombre al cargo, porque usted ha sido un alto promotor del conflicto armado en Colombia”.

A todo esto se suma la voz del ex presidente Ernesto Samper, quien tampoco puede señalarse como afín a la guerrilla. Samper directamente en diferentes ocasiones ha calificado a Ceballos como un agente de corte militar, un Comisionado de Guerra. Dice en su cuenta de Twitter (@ernestosamperp ) el 14 de mayo: “Si el alto comisionado para la Guerra Ceballos representa la voluntad de paz del presidente, bien podrían nombrar, para ser coherentes, a un descendiente de Herodes en el ICBF para que cuide a los niños y a una cuota de Trump para que maneje Migración Colombia”. Y el 18 de mayo insistió: “¿Dónde estaba la canciller cuando Ceballos celebró el desconocimiento de los acuerdos de Colombia con Cuba y Noruega sobre la terminación de los diálogos con el ELN que, según Pepe Mujica, tendrá consecuencias muy graves para el derecho de la humanidad a entenderse a las buenas?”. Agrega Samper: “Se tiene que expedir el certificado de defunción de la política internacional de Colombia”. (https://www.elespectador.com/noticias/politica/se-tiene-que-expedir-el-certificado-de-defuncion-de-la-politica-internacional-de-colombia-ernesto-articulo-919607).

Entonces, Ceballos ahí es verdugo y sepulturero. Un Estado puede conducir una política de exitoso desarme de las guerrillas, como el gobierno Santos lo hizo nombrando gente inteligente o preparada para ello, que destapa las cartas en la mesa, siendo entonces la contraparte, como fueron las FARC, la que con sus luces escoge el camino: negociación o más guerra; o puede ese mismo Estado, pero ahora en manos de mediocres, pretender esa desmovilización jugando en el tablero de su casa con soldaditos de plomo, como Ceballos lo hace en su confinamiento mental.

Hay momentos en que a un ser racional es ya imposible pedirle sea razonable. Como igualmente es inútil pedirle a alguien que perdió toda decencia y compostura, que no se arrastre más y levante la cerviz. Resulta infructuoso también pedirle no se sumerja más en la pequeñez. De ahí que decir “Alto” comisionado le quede grande. Samper y Cepeda tienen razón. Debe cambiarse el nombre.

Pudiéndolo en todo caso hacer, rectificando de algún modo, al menos recordando sus estudios de Derecho, dado que ha pasado por alguna universidad y ostenta que sabe algo de la materia, Ceballos debería haber estudiado experiencias donde cumple una función el derecho internacional, como nos lo dice De La Calle. Ya no lo hará. Pero lo que sí le queda pendiente a Ceballos es asumir la responsabilidad penal futura que implica hacer parte de una maquinaria de guerra sucia, como en su momento en distintos regímenes genocidas cumplieron esa tarea de distracción y ocultamiento funcionarios que le homologan. Goebbels, entre los nazis, con producciones como Theresienstadt, para presentar a ojos de visitantes “la bondad del matadero”.

Sin disimulo Ceballos actúa no sólo como el propagandista que es sino como transmisor de amenazas, según afirmaciones suyas en vídeo y por escrito hace escasos días, el 15 de mayo, en las que advierte solapadamente a los guerrilleros y “a sus familias”, para enseñar la bondad de una paga y la conveniencia de más cosas, a cambio de la rendición. Lean ustedes mismas: “Es muy importante también, hacer un llamado de nuevo, a todos aquellos que hacen parte del ELN, -para ellos ya existe una ruta establecida-, para que den ese paso a la desmovilización, y opten por preservar su vida y opten por preservar la vida de sus familias” (http://www.altocomisionadoparalapaz.gov.co/prensa/Paginas/integrantes-grupos-armados-busquen-transito-legalidad-tendran-beneficios.aspx).

Amenazar y matar a familiares de gente del ELN no es nuevo. El propio Carlos Velandia, hoy al servicio de Ceballos, cuando era militante tuvo que afrontar cómo fue salvajemente asesinado su hermano. Ceballos sabe de qué habla. Lo que ignora, o de lo que no se da cuenta al mencionar a las “familias”, es que sus hijos crecen en un país donde él como padre en lugar de sembrar esperanzas de paz, está cultivando procesos de guerra que tarde o temprano devuelve tempestades.

Una esperaría que tanto oscurantismo y entreguismo de este funcionario, fuera un poco vergonzante para él. Pues dejará una mancha imborrable agrediendo a Cuba, ovacionando que ese país sea injustamente considerado cómplice del “terrorismo”, cuando el régimen para el que trabaja Ceballos promueve acciones armadas totalmente ilegales con mercenarios amparados en bases militares, paramilitares y de narcotraficantes en suelo colombiano. Hechos prohibidos en las normas de los derechos humanos y del derecho internacional. Hay que ver la diferencia entre el anterior Alto Comisionado, Sergio Jaramillo, y el actual comisionado de guerra(https://www.eltiempo.com/politica/proceso-de-paz/ivan-mora-el-embajador-cubano-que-se-la-jugo-por-la-paz-491076).

Nadie por sí sólo corregirá el rumbo, nadie. Ni el asalariado Ceballos, ni su padrino Uribe, ni su jefe Duque, ni si dios Trump. Sólo la política, de vez en cuando guiada como producción de hechos de coerción o de arrinconamiento y sanción ética que no da escape al violador, obligará a que Ceballos o su sucesor tomen otro camino. Por ahora no renunciará, senador Cepeda. Nada lo obligará. Ni a Duque a cambiarlo. Salvo para promocionarlo.

Ceballos tampoco devolverá su diploma de abogado y otras credenciales que le abultan. Definitivamente el cargo público de comisionado “para la paz” en un país en guerra, le quedó muy grande, mientras juega con fuego y riega pólvora. Por eso, a la hora de juzgar el atentado del ELN en el que mató a 22 policías en enero de 2019 en Bogotá, ¿no cabría hacer un juicio ético a quien había podido evitarlo?

En el país donde vivo una célebre película me recuerda a Ceballos. Se llama en español “Un minuto de Gloria”, de Petar Valchanov y Kristina Grozeva (2016). Ceballos es Julia Staikova. La funcionaria desalmada. La expresión de la perversión que se encadena en una burocracia a espaldas de la humanidad, de la dignidad y de la paz. Debería Ceballos verla y tomar nota de lo que al final recibirá su nombre. Miguel Ceballos Arévalo, no lo olviden.

Por María Celeste Pérez Almada | 27/05/2020

Publicado enColombia
EU corre hacia el abismo sin plan federal contra el Covid: Chomsky

La pandemia pasará, pero no es el peor problema; el calentamiento climático avanza y los esfuerzos aislados no son suficientes, advierte

 

Nueva York., Estados Unidos corre hacia el abismo sin un plan federal para enfrentar la pandemia del nuevo coronavirus, retirando financiación a la salud pública mientras ignora el inexorable avance del calentamiento climático, aseguró el filósofo estadunidense Noam Chomsky, considerado el fundador de la lingüística moderna.

Estos son extractos de una entrevista con el influyente intelectual de izquierda de 91 años, autor de más de 100 libros y actualmente profesor de la Universidad de Arizona, confinado hace dos meses en Tucson junto con su esposa, la brasileña Valeria, su perro y un loro que repite sin cesar "soberanía" en portugués.

–¿Cómo interpreta lo que sucede en Estados Unidos, que se ha convertido en el país más golpeado por el virus en el mundo?

 

–No hay un liderazgo coherente. Es caótico. La Casa Blanca está en manos de un sociópata megalómano que sólo está interesado en su propio poder, en sus perspectivas electorales, y al cual no le importa lo que pasa en el país, ni en el mundo.

 

“Debe mantener el apoyo de su base electoral, que es la gran riqueza y el poder corporativo.

 

"Hay 90 mil muertes e inevitablemente habrá más, porque no hay un plan coordinado."

 

–¿Cómo emergerá el paisaje político estadunidense y mundial tras la pandemia? ¿Nos inclinaremos hacia un mundo más cooperativo, democrático, o veremos un alza del extremismo, del nacionalismo?

 

–En cuanto (Donald) Trump llegó al gobierno lo primero que hizo fue desmantelar toda la maquinaria de prevención de pandemias, eliminar financiamiento a los Centros para el Control de Enfermedades (CDC, la mayor institución gubernamental de salud pública del país), cancelar programas que trabajaban con científicos chinos para identificar potenciales virus. Estados Unidos estaba particularmente mal preparado.

 

“Esta es una sociedad privatizada, muy rica, con enormes ventajas (...) pero dominada por el control privado. No hay un sistema de salud universal (...) absolutamente crucial ahora. Es el máximo sistema neoliberal.

 

“Europa en muchos sentidos es peor, porque los programas de austeridad amplifican el peligro, por el severo ataque a la democracia y la transferencia de decisiones a Bruselas y la burocracia de la troika no electa (la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional). Pero al menos tiene el residuo de cierta estructura socialdemócrata que otorga algún apoyo, que es lo que pienso que falta en Estados Unidos.

 

“Con todo lo grave que es esta pandemia, no es el peor problema. Habrá una recuperación de la pandemia, a un gran costo. Pero no habrá ninguna recuperación del derretimiento de los casquetes polares y el alza del nivel del mar y los otros efectos letales del calentamiento climático.

 

“¿Qué estamos haciendo sobre esto? Cada país está haciendo algo, no lo suficiente. Estados Unidos está haciendo mucho. Concretamente está corriendo hacia el precipicio, eliminando todos los programas, todas las regulaciones que pueden mitigar la catástrofe.

 

"Esta es la situación pero no tiene que ser así. Hay fuerzas contrarias globales. La pregunta es cómo estas fuerzas opuestas emergerán. Eso determinará el destino del mundo."

 

–Varios países están utilizando tecnología para rastrear a los ciudadanos o archivando su ADN para luchar contra el virus. ¿Entramos con la pandemia a una nueva era de vigilancia digital?

–Hay compañías desarrollando tecnología para que los empleadores puedan ver qué hay en tu pantalla y vigilar lo que haces, qué tecla aprietas, si te levantas. Y será complementado con video.

 

“La llamada ‘Internet de las cosas’ está llegando. Es práctico. Implica que puedes prender la hornilla cuando estás conduciendo a casa. Pero también que la información está yendo a Google, Facebook y al gobierno. Una enorme cantidad de vigilancia, de control e invasión potencial.

 

“Si dejamos que las inmensas compañías tecnológicas controlen nuestra vida, eso es lo que sucederá. Será como en China, donde algunas ciudades tienen un sistema de créditos sociales, hay tecnología de reconocimiento facial en todos lados y todo lo que haces es vigilado. Si cruzas la calle en el lugar equivocado, pierdes créditos.

 

"No es inevitable, así como el calentamiento climático no es inevitable. Sucederá a menos que la gente lo detenga."

 

–¿Pero está justificado para contener el avance del virus?

 

–Puede ser, en tiempos de amenaza. Pero nada es permanente. Se puede decir, "sí, puedes tener esta autoridad ahora, pero puede ser revocada en cualquier momento".

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Byung-Chul Han y el coronavirus: "La muerte no es democrática"

El filósofo coreano asegura que "viviremos como en un estado de guerra permanente"

 

Supervivencia, sacrificio del placer y pérdida del sentido de la buena vida. Así es el mundo que vaticina el filósofo coreano Byung-Chul Han después de la pandemia: “Sobrevivir se convertirá en algo absoluto, como si estuviéramos en un estado de guerra permanente”.

Nacido en Seúl en 1959, Han estudió Filosofía, Literatura y Teología en Alemania, donde reside, y ahora es una de las mentes más innovadoras en la crítica de la sociedad actual. Según describe en una entrevista a EFE, nuestra vida está impregnada de hipertransparencia e hiperconsumismo, de un exceso de información y de una positividad que conduce de forma inevitable a la sociedad del cansancio.

El pensador coreano, global y viral en su fondo y forma, expresa su preocupación porque el coronavirus imponga regímenes de vigilancia y cuarentenas biopolíticas, pérdida de libertad, fin del buen vivir o una falta de humanidad generada por la histeria y el miedo colectivo.

"La muerte no es democrática", advierte este pensador. La Covid-19 ha dejado latentes las diferencias sociales, así como que “el principio de la globalización es maximizar las ganancias” y que “el capital es enemigo del ser humano”. A su juicio, “eso ha costado muchas vidas en Europa y en Estados Unidos” en plena pandemia.

Byung-Chul Han, que publicará en las próximas semanas en español su último libro, "La desaparición de los rituales" (Herder), está convencido de que la pandemia “hará que el poder mundial se desplace hacia Asia” frente a lo que se ha llamado históricamente el Occidente. Comienza una nueva era.

 

--¿La Covid-19 ha democratizado la vulnerabilidad humana?¿Ahora somos más frágiles?

 

--Está mostrando que la vulnerabilidad o mortalidad humanas no son democráticas, sino que dependen del estatus social. La muerte no es democrática. La Covid-19 no ha cambiado nada al respecto. La muerte nunca ha sido democrática. La pandemia, en particular, pone de relieve los problemas sociales, los fallos y las diferencias de cada sociedad. Piense por ejemplo en Estados Unidos. Por la Covid-19 están muriendo sobre todo afroamericanos. La situación es similar en Francia. Como consecuencia del confinamiento, los trenes suburbanos que conectan París con los suburbios están abarrotados. Con la Covid-19 enferman y mueren los trabajadores pobres de origen inmigrante en las zonas periféricas de las grandes ciudades. Tienen que trabajar. El teletrabajo no se lo pueden permitir los cuidadores, los trabajadores de las fábricas, los que limpian, las vendedoras o los que recogen la basura. Los ricos, por su parte, se mudan a sus casas en el campo.

La pandemia no es solo un problema médico, sino social. Una razón por la que no han muerto tantas personas en Alemania es porque no hay problemas sociales tan graves como en otros países europeos y Estados Unidos. Además el sistema sanitario es mucho mejor en Alemania que en los Estados Unidos, Francia, Inglaterra o Italia.

Aún así, en Alemania, la Covid-19 resalta las diferencias sociales. También mueren antes aquellos socialmente débiles. En los autobuses y metros abarrotados viajan las personas con menos recursos que no se pueden permitir un vehículo propio. La Covid-19 muestra que vivimos en una sociedad de dos clases.

 

--¿Vamos a caer más fácilmente en manos de autoritarismos y populismos, somos más manipulables?

 

--El segundo problema es que la Covid-19 no sustenta a la democracia. Como es bien sabido, del miedo se alimentan los autócratas. En la crisis, las personas vuelven a buscar líderes. El húngaro Viktor Orban se beneficia enormemente de ello, declara el estado de emergencia y lo convierte en una situación normal. Ese es el final de la democracia.

 

--Libertad versus Seguridad. ¿Cuál va a ser el precio que vamos a pagar por el control de la pandemia?

 

--Con la pandemia nos dirigimos hacia un régimen de vigilancia biopolítica. No solo nuestras comunicaciones, sino incluso nuestro cuerpo, nuestro estado de salud se convierten en objetos de vigilancia digital. Según Naomi Klein, el shock es un momento favorable para la instalación de un nuevo sistema de reglas. El choque pandémico hará que la biopolítica digital se consolide a nivel mundial, que con su control y su sistema de vigilancia se apodere de nuestro cuerpo, dará lugar a una sociedad disciplinaria biopolítica en la que también se monitorizará constantemente nuestro estado de salud. Occidente se verá obligado a abandonar sus principios liberales; y luego está la amenaza de una sociedad en cuarentena biopolítica en Occidente en la que quedaría limitada permanentemente nuestra libertad.

 

--¿Qué consecuencias van a tener el miedo y la incertidumbre en la vida de las personas?

 

--El virus es un espejo, muestra en qué sociedad vivimos. Y vivimos en una sociedad de supervivencia que se basa en última instancia en el miedo a la muerte. Ahora sobrevivir se convertirá en algo absoluto, como si estuviéramos en un estado de guerra permanente. Todas las fuerzas vitales se emplearán para prolongar la vida. En una sociedad de la supervivencia se pierde todo sentido de la buena vida. El placer también se sacrificará al propósito más elevado de la propia salud.

El rigor de la prohibición de fumar es un ejemplo de la histeria de la supervivencia. Cuanto la vida sea más una supervivencia, más miedo se tendrá a la muerte. La pandemia vuelve a hacer visible la muerte, que habíamos suprimido y subcontratado cuidadosamente. La presencia de la muerte en los medios de comunicación está poniendo nerviosa a la gente. La histeria de la supervivencia hace que la sociedad sea tan inhumana.

A quien tenemos al lado es un potencial portador del virus y hay que mantenerse a distancia. Los mayores mueren solos en los asilos porque nadie puede visitarles por el riesgo de infección. ¿Esa vida prolongada unos meses es mejor que morir solo? En nuestra histeria por la supervivencia olvidamos por completo lo que es la buena vida.

Por sobrevivir, sacrificamos voluntariamente todo lo que hace que valga la pena vivir, la sociabilidad, el sentimiento de comunidad y la cercanía. Con la pandemia además se acepta sin cuestionamiento la limitación de los derechos fundamentales, incluso se prohíben los servicios religiosos.

Los sacerdotes también practican el distanciamiento social y usan máscaras protectoras. Sacrifican la creencia a la supervivencia. La caridad se manifiesta mediante el distanciamiento. La virología desempodera a la teología. Todos escuchan a los virólogos, que tienen soberanía absoluta de interpretación.

La narrativa de la resurrección da paso a la ideología de la salud y de supervivencia. Ante el virus, la creencia se convierte en una farsa. ¿Y nuestro papa? San Francisco abrazó a los leprosos...

El pánico ante el virus es exagerado. La edad promedio de quienes mueren en Alemania por Covid-19 es 80 u 81 años y la esperanza media de vida es de 80,5 años. Lo que muestra nuestra reacción de pánico ante el virus es que algo anda mal en nuestra sociedad.

 

--¿En la era postcoronavirus, nuestra sociedad será más respetuosa con la naturaleza, más justa; o nos hará más egoístas e individualistas?

 

Hay un cuento,“Simbad el Marino”. En un viaje, Simbad y su compañero llegan a una pequeña isla que parece un jardín paradisíaco, se dan un festín y disfrutan caminando. Encienden un fuego y celebran. Y de repente la isla se tambalea, los árboles se caen. La isla era en realidad el lomo de un pez gigante que había estado inmóvil durante tanto tiempo que se había acumulado arena encima y habían crecido árboles sobre él. El calor del fuego en su lomo es lo que saca al pez gigante de su sueño. Se zambulle en las profundidades y Simbad es arrojado al mar.

Este cuento es una parábola, enseña que el hombre tiene una ceguera fundamental, ni siquiera es capaz de reconocer sobre qué está de pie, así contribuye a su propia caída.

A la vista de su impulso destructivo, el escritor alemán Arthur Schnitzler compara la Humanidad con una enfermedad. Nos comportamos con la Tierra como bacterias o virus que se multiplican sin piedad y finalmente destruyen al propio huésped. Crecimiento y destrucción se unen.

Schnitzler cree que los humanos son solo capaces de reconocer rangos inferiores. Frente a rangos superiores es tan ciego como las bacterias.

La historia de la Humanidad es una lucha eterna contra lo divino, que resulta destruido necesariamente por lo humano. La pandemia es el resultado de la crueldad humana. Intervenimos sin piedad en el ecosistema sensible.

El paleontólogo Andrew Knoll nos enseña que el hombre es solo la guinda del pastel de la evolución. El pastel real está formado por bacterias y virus, que siempre están amenazando con romper esa superficie frágil y amenazan así con reconquistarlo.

Simbad el Marino es la metáfora de la ignorancia humana. El hombre cree que está a salvo, mientras que en cuestión de tiempo sucumbe al abismo por acción de las fuerzas elementales. La violencia que practica contra la naturaleza se la devuelve ésta con mayor fuerza. Esta es la dialéctica del Antropoceno. En esta era, el hombre está más amenazado que nunca.

 

--¿La Covid-19 es una herida a la globalización?

 

--El principio de la globalización es maximizar las ganancias. Por eso la producción de dispositivos médicos como máscaras protectoras o medicamentos se ha trasladado a Asia, y eso ha costado muchas vidas en Europa y en Estados Unidos.

El capital es enemigo del ser humano, no podemos dejar todo al capital. Ya no producimos para las personas, sino para el capital. Ya dijo Marx que el capital reduce al hombre a su órgano sexual, por medio del cual pare a críos vivos.

También la libertad individual, que hoy adquiere una importancia excesiva, no es más en último término que un exceso del mismo capital.

Nos explotamos a nosotros mismos en la creencia de que así nos realizamos, pero en realidad somos unos siervos. Kafka ya apuntó la lógica de la autoexplotación: el animal arranca el látigo al Señor y se azota a sí mismo para convertirse en el amo. En esta situación tan absurda están las personas en el régimen neoliberal. El ser humano tiene que recuperar su libertad.

 

--¿El coronavirus va a cambiar el orden mundial? ¿Quién va a ganar la batalla por el control y la hegemonía del poder global?

 

--La Covid-19 probablemente no sea un buen presagio para Europa y Estados Unidos. El virus es una prueba para el sistema.

Los países asiáticos, que creen poco en el liberalismo, han asumido con bastante rapidez el control de la pandemia, especialmente en el aspecto de la vigilancia digital y biopolítica, inimaginables para Occidente.

Europa y Estados Unidos están tropezando. Ante la pandemia están perdiendo su brillo. Zizek ha afirmado que el virus derribará al régimen de China. Zizek está equivocado. Eso no va a pasar. El virus no detiene el avance de China. China venderá su estado de vigilancia autocrática como modelo de éxito contra la epidemia. Exhibirá por todo el mundo aún con más orgullo la superioridad de su sistema. La Covid-19 hará que el poder mundial se desplace un poco más hacia Asia. Visto así, el virus marca un cambio de era. 

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Alex Betancourt y Luis Guillermo Londoño en un chequeo médico en India antes de tomar el vuelo hacia Colombia.

2.850 dólares por boleto de regreso tuvieron que pagar 60 colombianos atrapados en India, de un grupo total de 160. “Un manto triste y excluyente el tener que pagar por regresar” contó Alex Betancourt, un colombiano que viene en el vuelo de regreso. “Solo una tercera parte del grupo logró recolectar el dinero, otro grupo optó por quedarse y un tercer grupo no alcanzó a reunir los cerca de 11 millones de pesos colombianos por cada tiquete”, contó el viajero que estaba realizando una travesía en bicicleta al Himalaya y la cuarentena lo sorprendió en la ciudad de Chandigarth.

El vuelo despega en Nueva Delhi el sábado 16 de mayo a las 4:30 pm y aterriza en Bogotá a las 3:00 pm del domingo 17.

desdeabajo estuvo acompañando la historia de los viajeros Alex Betancourt y su compañero de aventura Luis Guillermo Londoño desde que la pandemia del coronavirus los sorprendió mientras dormían en un establo a las afueras de la ciudad de Chandigarth, al norte de la India. Lo irónico fue que duraron 55 días en cuarentena en un sitio que no conocieron. Después de haber sido conducidos a un hospital y verificar que no tenían el virus covid-19, estuvieron encerrados en un hostal todos esos días. Les suministraron comida día y noche por medio de unas ollas que les dejaron afuera de la habitación para así evitar el mínimo contacto con sus anfitriones.

Los colombianos durante ese tiempo vivieron en un ambiente de tensión y de alto riesgo, con militarización en todas las ciudades, una explosiva xenofobia y una peligrosa crisis religiosa que vive el país desde hace años entre los musulmanes y las religiones dhármicas. Los dos paisanos oriundos de San Antonio de Prado, Antioquia, junto con otros 53 connacionales interpusieron una tutela exigiendo su repatriación, la que fue rechazada al declararse “la improcedencia de la acción constitucional por inexistencia de vulneración a los derechos fundamentales invocados”.

La solidaridad no estuvo en cuarentena

El fallo de la tutela bajó la moral del grupo y ayudó a hundirla más cuando la Cancillería de Colombia, a cargo de Claudia Blum, les envío un comunicado avisándoles de eso que ellos llaman un “vuelo humanitario”. El ente administrativo dejó en las manos de las aerolíneas comerciales la decisión de cobrar el monto de dinero que se les antojara, como ha sucedido con otros miles de colombianos confinados en diversidad de países, quienes han pagado por su derecho de regresar al país.

Alex Betancourt y Luis Guillermo Londoño no perdieron la fe y lograron reunir el dinero de los pasajes por medio de una recolecta realizada vía internet. La donación fue tanta que alcanzaron a ayudar para pagarle el pasaje a Yennifer Guarin una colombiana que se encontraba sola en la ciudad de Bombay, y contó en vídeo que circuló por redes sociales que había pasado días sin comer y sufriendo intentos de violación, relato que refuta el fallo de la tutela.

“La solidaridad no estuvo en cuarentena en Colombia, desde allí nos aportaron energías, gestiones, oraciones y dinero para poder pagar el vuelo. Y tampoco en India, las personas con las que no nos entendíamos a través del lenguaje, nos dieron la posibilidad de estar a salvo allá, gracias a su nobleza. Por eso la solidaridad se queda allá en India”, narró Alex desde Nueva Delhi, antes de despegar en el avión que lo traerá de vuelta a casa.

Los cerca de 60 colombianos localizados en distintos puntos de India comenzaron a llegar a Nueva Delhi por buses gestionados por la Embajada de Colombia. Uno de esos buses salió desde Bombay y se demoró cuatros días en llegar a su destino. En aquel bus venía Jennifer Guarín, que junto con los demás colombianos y los conductores del bus pararon varias veces a preparar la comida puesto que los restaurantes están cerrados por la cuarentena. En medio de esas pequeñas cosas, la camaradería se afinó y la felicidad aumentaba por estar más cerca al vuelo de regreso a casa. Y ahí está la “colombianada” cuenta Alex Betancourt, porque alguien en un momento, no se sabe de dónde, sacó un paquete del conocido “bon bon bum” y empezó a compartirlos. (Foto 2)

 

Jennifer Guarín junto con demás colombianos y los conductores del bus compartiendo la comida mientras iban para Nueva Delhi.

 

Le preguntamos a Alex, entonces, ¿qué enseñanza le dejó esta travesía que no resultó ser la de encumbrarse en bicicleta por el Himalaya, sino vivir una pandemia durante 55 días en India?

“Nos tenemos que reinventar como seres humanos y como sociedad. No vale de nada vivir adelante y solo, sin servir, porque, más tarde que temprano, se necesitará de las otras personas. En estos momentos donde el asunto es vital, solo es posible sobrevivir si la misma raza se conecta para cuidarnos entre sí. La pandemia nos ha enseñado que la rutina en nuestro diario vivir debe ser un tesoro y no un castigo”, dijo el viajero y además con nostalgia agregó que de las remembranzas que no olvidará de esta aventura será la nobleza de las personas de India que le brindaron ayuda.

Es una alegría para el equipo desdeabajo la noticia que Alex Betancourt y su compañero de viaje Luis Guillermo Londoño, así como demás connacionales que llenan una parte del avión regresen a Colombia, razón que alienta más a nuestro equipo periodístico a seguir con la campaña por el retorno de todos los connacionales confinados allende las fronteras nacionales, así como de lucha por los derechos vulnerados a miles de colombianos alrededor del mundo.

Ingrese en el siguiente enlace para conocer vídeos, audios, testimonios y artículos relacionados al cubrimiento especial de colombianos atrapados alrededor del mundo Repatriación Ya. 

https://www.desdeabajo.info/component/k2/item/39323-repatriacion-ya.html

 

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Las Uris y estaciones de Policía en Bogotá colonizadas por el covid-19

La expansión el virus no se detiene, como tampoco la incapacidad del gobierno de Iván Duque para frenar el contagio entre la población carcelaria del país. Las cárceles de Colombia ya reportan, a la fecha, alrededor de 866 casos positivos por covid-19 entre presos, funcionarios y guardias de seguridad. Ahora, 14 de mayo, el virus se expandió y contagió a 19 personas detenidas en la Unidad de Reacción Inmediata (Uri) de la localidad de Kennedy en Bogotá. Pero no solo esto. sin parar, el virus salto entre garrotes, varillas y llaves contaminando a 7 uniformados de la estación de policía de Kennedy y otros 6 más reportaron positivo al virus en la estación de policía de Fontibón.

Medidas urgentes para salvar vidas

A raíz de esto, el Secretario de Seguridad, Convivencia y Justicia de Bogotá, Hugo Acero Velásquez, le solicitó nuevamente al Inpec, y a los Ministerios de Justicia, Defensa y Salud medidas urgentes para enfrentar la grave crisis que se presenta hoy en esos centros de detención. Anota el comunicado del Secretario que estos centros tienen un hacinamiento cercano al 200 por ciento, lo que multiplica el riesgo de propagación del coronavirus.

El Espectador, en cifras al 18 de marzo, reportó 1.053 detenidos en veinte Estaciones de Policía de Bogotá, las que tienen capacidad para 462 reclusos, es decir, tienen un hacinamiento del 127 por ciento. Por ejemplo, la estación de Kennedy para esa fecha, reportó un 100 por ciento de hacinamiento y la Uri de Kennedy, con capacidad para 70 personas concentraba 142 personas. Estos centro de encierro y castigo ahora son un foco de alto contagio, es una realidad que el Gobierno conoce y desconoce a la vez. ¿Qué tipo de intereses lo determinan?

Los hechos demuestran que días después del reporte hecho por el diario mencionado, el 6 de abril, el director general del Inpec, general Norberto Mujica, autorizó que personas con “alto perfil delincuencial” que estaba en Uris y estaciones de policía fueran enviadas a las cárceles. Y ahora en la carta que el secretario Acero le envía a Norberto Mujica, le solicitó información sobre los protocolos que va a utilizar esa institución en el traslado y custodia de las 19 personas privadas de la libertad que están en la Uri de Kennedy y que resultaron positivas en la prueba de covid-19. ¿El general aprovechará de nuevo, como lo hizo con los presos de la Cárcel de Villavicencio, para trasladar a estos detenidos y/o sindicados contagiados a otros penales del país?

Inpec realice “el traslado y la custodia de los detenidos contagiados con Covid- 19”

También solicita el funcionario Acero a la Unidad de Servicios Penitenciarios y Carcelarios (Uspec), que con cargo al Fondo de Atención en Salud a las Personas Privadas de la Libertad, que “asuma la prestación de los servicios de salud que se deben proveer a los contagiados con Covid-19”. Agregó que las solicitudes están encaminadas a que la Ministra de Justicia y el Derecho, Margarita Cabello Blanco, dé la orden para que el Inpec realice “el traslado y la custodia de los detenidos contagiados con Covid- 19”.

 

El Secretario ahora se suma a las peticiones de académicos, profesores, juristas, familiares y población carcelaria que exige el derecho a la vida y salud de la población detenida en los distintos centros de reclusión.

Pero lo único rápido que existe en medio de la pandemia es el virus, porque el decreto 546 de 2020 que supuestamente pretendía “agilizar” las excarcelaciones de presos a nivel nacional solo ha otorgado libertad transitoria, a un mes de su promulgación, a cerca de 408 personas. Ahora se le suma, dado al contagio reportado desde las estaciones de policía y Uris de Bogotá, estas necesarias solicitudes de excarcelación, además de todas aquellas para deshacinar y hacer justicia con quienes concentran sus cuerpos en las decenas de estaciones de policía existentes a lo largo y ancho del territorio nacional.

Multiplicación del contagio o deshacinamiento, ¿quién mostrará mayor agilidad y eficacia, el virus en su crecimiento exponencial o el gobierno en su proceder administrativo y judicial? Parece ser que la suerte está echada.

Vea en el siguiente enlace el especial de desdeabajo sobre lo sucedido en torno a la población carcelaria desde que empezó la pandemia del coronavirus:


https://www.desdeabajo.info/component/k2/item/39331-para-toda-la-poblacion-carcelaria-prision-domiciliaria-transitoria-ya.html

 

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Vuelo humanitario de repatriación y sin costos ya para colombianos en Brasil

Desde hace 10 días, un número de aproximadamente veinte (20) colombianxs llegaron al aeropuerto de Guarulhos (São Paulo) para pedir que los embarcaran en un vuelo humanitario para regresar a Colombia y es posible que lleguen más colombianxs en busca de una forma de volver a su país. Vienen de Pernambuco, Fortaleza, Campo Grande, Sorocaba, Goiânia, Araracuara y Barretos. Llegaron por todos los medios de transporte, incluso caminando, para evitar las consecuencias de salud que ha generado la pandemia del COVID-19 en Brasil. Pese a que el comunicado oficial de la Cancillería que lo cataloga como un “vuelo humanitario”, se están exigiendo costos elevados para embarcar.

Estos colombianxs están en una situación crítica, ya que no tienen los recursos económicos para pagar dichos vuelos “humanitarios”. Ellos y ellas han podido resguardarse en el aeropuerto de Guarulhos, donde los guardias les han colaborado dándoles comida. Cuando reciben ayudas en alimentos, cocinan a la intemperie a las afueras del aeropuerto. Es importante tener en cuenta que São Paulo es el nuevo epicentro de la pandemia en el país, por lo tanto, estar en el aeropuerto de esta ciudad significa mayores riesgos de contagio.

Ver aquí

 

Ellxs pidieron ayuda al Consulado General de Colombia en São Paulo, a la Embajada de Colombia en Brasilia y no les han dado respuesta. Incluso, la aerolínea Latam hace algunos días se ofreció a llevarlos gratis hasta Colombia en un vuelo empresarial, para lo cual era necesaria la autorización consular para realizar ese traslado, que fue denegada. Al llamar a la Embajada de Colombia en Brasilia, les dijeron que les iban a dar respuesta el 9 de mayo pero no la recibieron.


Es necesario que viajen pronto en un vuelo humanitario y afirman que se van a presentar con sus maletas en los vuelos futuros para presionar el embarque y para ello están pidiendo ayuda a la prensa.

El vuelo que salió el 9 de mayo ha sido presentado como “vuelo humanitario” por La Cancillería, el Ministerio de Transporte, Migración Colombia y los medios de comunicación, sin embargo, es un vuelo comercial en el cual los costos son asumidos por las personas en estado de calamidad: exigen que la persona cubra todos los gastos de desplazamiento, alimentación y que cumpla protocolos de bioseguridad (que nadie les asegura que puedan cumplir). Piden, además, que cuando lleguen a Colombia hagan cuarentena en Bogotá antes de ir a cualquier otro destino, si la persona no tiene familia o un lugar donde quedarse en la ciudad son dirigidos a un hotel cuyo valor deberá ser asumido por la persona.

Frente a esta situación, desde el Colectivo Roda a Palavra Paz, el Colectivo Equipe de Base Warmis-Convergência das Culturas y MILBI, a Rede de Mulheres Imigrantes Lésbicas e homosexuais nos solidarizamos con este grupo de colombianxs y exigimos el acceso sin cobros y con todas las garantías a los dos vuelos programados para las personas que se encuentran en esta situación de emergencia.

El audio al final del artículo realizado por los mismos colectivos que escribieron el artículo, podrán informarse de la crítica situación en que viven los colombianos atrapados en el aeropuerto de Sao Paulo, Brasil. 

 

9 mayo 2020

 

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230 colombianos atrapados en Ecuador piden corredor humanitario

En medio del desespero, ante la falta de medicamentos y de alimentos, y ante la angustia diaria por no saber dónde pasarán la noche, viven 230 colombianos repartidos por todo el territorio ecuatoriano.  El país andino es uno de los mayores afectados en Latinoamérica por la pandemia del virus covid-19. Adultos mayores, jóvenes, familias y niños conforman el grupo y no tienen el dinero para pagar los pasajes terrestres o aéreos para volver a su país, es por eso que piden un corredor humanitario para lograr regresar..

Para regresar a Colombia las aerolíneas están cobrando por un boleto, de acuerdo del punto de despegue, hasta 2.700, 3.000 y más dólares. Además, los colombianos repatriados tienen que pagar en Bogotá su estadía y alimentación por 14 días de cuarentena obligatoria, antes de poder viajar a su ciudad o destino final, tiquete que también deben pagar. La Cancillería colombiana solo ayuda con la gestión de permisos para que los aviones puedan ingresar al país.

Un corredor humanitario

desdeabajo entrevistó a Jhon Jairo Ramos, colombiano que vive en Quito hace 2 meses, es un empresario en el sector del marketing digital y al ver por las redes sociales tantos vídeos de colombianos pidiendo ayuda, decidió crear un grupo en whatsapp y realizar acciones de solidaridad. Jhon hizo un censo en el grupo y dio con la suma total de 230 colombianos en Ecuador. “Yo estoy tratando de generar un corredor humanitario, no estoy en la capacidad de ayudar a más personas. Todos los del grupo tienen una  crisis con la vivienda y la alimentación. Había una persona con un niño de 3 años y los sacaron a la calle, el señor me dijo: Jhon, no tengo de otra, me voy caminando con mi mujer y mi hijo hasta la frontera Ecuador - Ipiales”, narró con  preocupación nuestro entrevistado

¿Por qué no fueron a la policía por ayuda?, le preguntamos a Jhon, a lo que contestó: “no, la policía acá no ayuda, además la frontera está muy caliente. Los coyotes están cobrando 30 dólares por pasar a las personas. Eso se volvió un negocio. Están estafando a la gente. A un grupo de colombianos les pidieron unos buses y les dieron unos supuestos permisos para transitar, eran falsos los documentos”.

¿Han recibido ayuda por parte de algún consulado colombiano en Ecuador?

“Un funcionario que me ha ayudado y brindado información me dice que no han recibido recursos por parte del gobierno colombiano, que dieron un aporte económico para ayudar a las personas con bebés. El consulado de Guayaquil estaba dando unos mercados en una de esas bolsas negras pequeñas donde a uno le entregan el pollo en las carnicerías. Que le ponen un papel higiénico y eso ya ocupa la mitad de la bolsa”, narró Jhon quien agregó que un señor colombiano en Guayaquil los ayudó con 20 mercados. ¿Dónde están entonces los COP 7.000 millones, equivalentes a USD 1,8 millones que según la canciller Claudia Blum giraron a 94 consulados localizados en países donde existen colombianos atrapados y con insolvencia económica? En la siguiente captura de pantalla podrá leer la respuesta del consulado de Colombia en Ecuador donde le manifiesta a dos colombianos que no tienen recursos para ayudarlos.

 

 

En estas circunstancia, le preguntamos a Jhon, ¿Qué piensan hacer ustedes, se irán en una marcha hasta la frontera con Colombia - Ecuador?

“No puedo promover eso en el grupo. De salir a caminar desde distintos puntos hacia la frontera Ecuador – Colombia. Necesitamos urgentemente alimentos mientras el corredor humanitario se da. En el censo y encuesta que hice, el 98 por ciento de las personas aceptaba las condiciones de irse por vía terrestre o aérea para llegar a Colombia. Todos y todas dispuestas a hacer el aislamiento necesario al arribar al país. Si es por vía terrestre, ya hice los cálculos, necesitaríamos alrededor de 15 buses que irían a media capacidad y saldrían desde Guayaquil, Salinas, Manta, Quito y Santo Domingo. No podríamos pagar los buses, por eso buscamos un corredor humanitario” concluyó el líder.

En el audio al final de la nota podrá escuchar a Jhon Jairo Ramos dirigiéndose al presidente de la república de Colombia, Iván Duque, donde le describe la situación en qué se encuentran estos 230 colombianos y solicita el corredor humanitario urgente.

Ingrese en el siguiente enlace para conocer vídeos, audios, testimonios y artículos relacionados al cubrimiento especial de colombianos atrapados alrededor del mundo Repatriación Ya. 

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Martes, 12 Mayo 2020 06:42

El capitalismo del miedo

El capitalismo del miedo

Pandemia y disciplinamiento social

Nelson Cardoso advierte sobre la manera como los medios de comunicación y las redes sociales digitales se convierten, en tiempos de crisis como el que atravesamos, en herramientas de control y persuasión social. 

 

Que el miedo es un gran disciplinador social, no es nuevo, esto ya lo descubrió siglos atrás Hobbes, quien en Leviatán, asegura que el orden social se afirma en ese sentimiento.

Hoy más que nunca en momentos en que una nueva amenaza invisible recorre nuestro país y el mundo entero, somos testigos de cómo los medios de comunicación y las redes sociales, son estratégicas herramientas de utilización del miedo como forma de control y persuasión social.

El miedo es un sentimiento primario de la psiquis de los humanos. Está relacionado con el temor a tres pérdidas: protección, seguridad y certeza. Es una emoción que la moviliza el instinto de supervivencia.

Autores como Castells o Byung Chul Han, afirman que el miedo es una emoción política fundamental. Han dice que el capitalismo de las emociones explota precisamente estas cualidades a través de múltiples estrategias; entre ellas las redes sociales. Hoy más que cosas concretas consumimos emociones, así se abre un nuevo campo de consumo de carácter infinito. El autor norcoreano afirma que la psicopolítica neoliberal se apodera de la emoción para influir en las acciones. Por medio de la emoción llega a lo profundo del individuo. Así, la emoción representa un medio muy eficiente para el control psicopolítico del individuo.

En Argentina sobran ejemplos de cómo, a través de los medios masivos de comunicación tradicionales, se ha utilizado el miedo como mecanismo de persuasión y control social en diferentes etapas históricas: última dictadura militar, la hiperinflación, el riesgo país, los saqueos. En estos últimos años los grupos de poder a través de sus medios de comunicación, utilizaron el miedo a la inseguridad como forma de control social. Tanto es así que durante muchos años la inseguridad era lo que más preocupaba a los argentinos según las principales encuestadoras. La inseguridad representa simbólicamente la amenaza a la pérdida a las cosas materiales o a lo más preciado como es la vida propia o de un ser querido.

Hoy el enemigo a temer es invisible. Naomi Klein, en La doctrina del shock, a propósito del auge del capitalismo del desastre, demuestra cómo el capitalismo contemporáneo se sostiene sobre el miedo y el desorden como catalizadores de un nuevo salto hacia adelante. Según la autora “la doctrina del shock necesita algún tipo de trauma colectivo adicional, que suspenda temporalmente o permanentemente las reglas del juego democrático. Así funciona la doctrina del shock: el desastre original –llámese golpe, ataque terrorista, colapso del mercado, guerra, tsunami o huracán- lleva a la población de un país a un estado de shock colectivo”.

Mientras una nueva amenaza invisible recorre el mundo dejando cada vez más muertos e infectados como un nuevo “desastre original”; está llevando al mundo y particularmente a nuestro país, a un shock colectivo, provocando: incertidumbre, tristeza, miedo, depresión.

Ayer fue la guerra, la inseguridad, los saqueos, hoy es una pandemia. Lo cierto es que los grupos de poder, que trascienden los gobiernos, se aprovechan de los momentos de crisis. Viven de las crisis; como los animales de rapiña, esperan para alimentarse de la carroña.

Una de sus principales consecuencias del mecanismo psicológico del temor es eliminar el espíritu crítico y aferrarse a lo que le dé a uno seguridad y protección. Por lo que habrá que estar muy atentos y leer entrelineas. Como dice Saúl Feldman “quienes planifican y ejecutan ese trabajo al que es sometida el alma, tienen por objetivo domesticar ese mar de emociones, para allanarla en pos de sus propios intereses”. No sea que usen este escenario de trauma o shock colectivo para sembrar el temor que dé lugar a medidas que, como dice Klein, suspenda el sentido común y la garantía de derechos individuales y colectivos que tanto nos costó lograr.

La clave es no caer en sus operaciones o mensajes tramposos, para acompañarlos en las decisiones que solo los favorecen a ellos. El enemigo invisible es el capitalismo del miedo que trabaja cuando el río está revuelto.

Por Nelson Cardoso, docente-investigador UBA-UNLaM

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La muerte silenciosa de los presos en Estados Unidos

100 mil personas podrían perder la vida por la covid-19 en las cárceles

Sólo en el país habita el 21 por ciento de la población carcelaria del mundo: 2.3 millones de personas. De los diez brotes más grandes en el país,

siete se dan en cárceles.

 

En Estados Unidos, las muertes por coronavirus continúan acumulándose en cantidades industriales. Pero hay víctimas que son más silenciosas que otras. Si bien, como reflejara la semana pasada Raúl Kollmann , el país ya liberó a decenas de miles de presos que cumplían su condena en cárceles, el esfuerzo para aplanar la curva de contagio en esos establecimientos sigue siendo insuficiente. Al cierre de esta nota, The New York Timescontabilizaba 35.800 contagios y 345 muertos intramuros, entre presos y personal penitenciario. Pero la cifra oficial de casos positivos dice poco si se considera la escasa cantidad de detenidos que son sometidos a testeos: en el puñado de centros con tasas de prueba más altas, la mayoría de las personas dieron positivo de covid-19. La cárcel de Marion, en el estado de Ohio, es la más infectada del país, con más del 85 por ciento de sus 2.623 reclusos y 175 empleados contagiados.

Algunas cifras alcanzan para entender la magnitud de la situación. Sólo en Estados Unidos habita el 21 por ciento de la población carcelaria del mundo: 2.3 millones de personas. Y alrededor del 40 por ciento de las personas encarceladas en el país sufren al menos una afección crónica, como asma o diabetes, lo cual constituye un caldo de cultivo para la dispersión del virus en contextos habitacionales que no respetan el tan mentado distanciamiento social. La situación se vuelve aún más caótica si se considera que de los diez brotes más grandes en el país, siete se dan en cárceles.

"El encarcelamiento masivo constituyó una crisis en la salud pública mucho antes de la pandemia, pero ahora la situación llegó a un punto límite", advierte Udi Ofer, director de la División de Justicia de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU), en diálogo con Página/12. Una de las organizaciones de defensa de los derechos humanos más importantes del país estima que si no se descongestiona el sistema penitenciario de forma urgente, hasta 100 mil personas podrían morir por la covid-19. Al margen de esfuerzos individuales, ninguna agencia gubernamental compila o hace públicos los datos de coronavirus en cárceles. Sucede que no existe un sistema unificado: los presos deambulan por una maraña de jurisdicciones federales, estatales y locales.

El informe de ACLU , que toma como base el análisis de una cárcel típica, la del condado de Allegheny, estado de Pensilvania, detalla que del total de 100 mil muertes que la pandemia podría generar en las cárceles del país si no se toman las medidas adecuadas, apenas 23 mil ocurrirán tras las rejas. El resto de los presos moriría en comunidades aledañas como resultado de que los reclusos propaguen el virus al ser liberados. Lo cual es un indicador de que la única solución ni siquiera viene por el lado de agilizar las prisiones domiciliarias.

"Las personas encarceladas, los oficiales correccionales y el personal que trabaja en esas instalaciones no pueden distanciarse socialmente de manera efectiva. Combina eso con el hacinamiento, la atención médica deficiente y las condiciones antihigiénicas y tendrás la receta perfecta para la rápida propagación del coronavirus", explica a este diario Ed Chung, vicepresidente de reforma a la Justicia Penal del Centro para el Progreso Americano . "Los presos no están necesariamente confinados en celdas individuales; a menudo se encuentran en áreas abiertas más grandes donde se alojan varias personas juntas", agrega el especialista en derechos civiles.

A mediados de marzo fue diagnosticado el primer caso de coronavirus en Rikers Island, el principal complejo carcelario de la ciudad de Nueva York. En apenas dos semanas, se diagnosticaron más de 200 casos dentro de esa instalación. Pero la prisión de Marion en Ohio es la más castigada por la pandemia. Marion cuenta con una capacidad máxima de 2.623 reclusos y ya tiene 2.439 casos registrados entre presos y personal carcelario, lo que lo convierte en el punto de mayor concentración del virus en todo el país. El 95 por ciento de los reclusos que dieron positivo en ese establecimiento son asintomáticos, lo cual implica una nueva dificultad en la lucha contra la pandemia. Marion es una de las pocas cárceles del país que implementa pruebas masivas. Muchos estados han ordenado pocos testeos hasta el momento, y cinco sobre un total de 50 ni siquiera ofrecen datos.

"Las instalaciones que han testeado a su población carcelaria y al personal penitenciario han encontrado una tasa de infección mayor al 70 por ciento. Pero las cárceles no están haciendo las suficientes pruebas, una lógica que lamentablemente se expande a Estados Unidos en su conjunto", asegura Chung. Por eso, en este momento no se sabe cuántas personas están o estarán infectadas en el país, y sólo existen estimaciones.

"Las prisiones que no están haciendo pruebas básicamente están permitiendo que el virus se propague, abriendo la puerta a muertes masivas. Y los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) son parcialmente responsables de la falta de testeos, ya que solo los han recomendado en personas sintomáticas", advierte por su parte Ofer. Según datos proporcionados por ACLU, alrededor del 40 por ciento de los reclusos tienen al menos una condición de salud crónica, y hay casi 200 mil personas de 55 años o más que encarceladas en Estados Unidos, lo cual aumenta de forma exponencial el riesgo de contagio.

Liberación, ¿y después?

Numerosos colectivos que defienden los derechos civiles de los presos denuncian que, pese a algunos esfuerzos aislados, se ha hecho poco a nivel estatal y federal para liberar a los reclusos que no son violentos o están a punto de cumplir su condena. Por eso, piden ayuda a distintos actores del país: "Los gobernadores deben proporcionar liderazgo en todo el estado y emitir órdenes ejecutivas que ordenen a las muchas agencias en sus estados a reducir las poblaciones carcelarias. Los fiscales deberían negarse a procesar la mayoría de los arrestos y recomendar la libertad preventiva sin condiciones en todos los casos en que no exista riesgo de daño físico grave inminente hacia otra persona. Y la policía y los sheriffs no deberían realizar arrestos de custodia a menos que sea necesario para evitar un riesgo inminente y grave de daño corporal a otra persona", en palabras de Udi Ofer de ACLU. La organización también acaba de llamar al Congreso a presentar proyectos en ese sentido.

Para Chung, en tanto, la reducción de la población carcelaria es esencial, "especialmente cuando se considera para qué están diseñadas específicamente las cárceles: dos tercios de los presidiarios han sido acusados de delito y están a la espera de un juicio, y las reformas en los Estados Unidos han demostrado que con los servicios adecuados, la mayoría de las personas pueden permanecer en sus comunidades mientras se presenten en la corte cada vez que sean requeridos y no cometan nuevos delitos".

La amplia mayoría de esos dos tercios que cumplen prisión preventiva volverán a sus comunidades en algún momento. Y muchos de ellos, una vez liberados, se verán arrojados a una vida bajo condiciones extremas, tal como señalan las principales organizaciones civiles estadounidenses: desempleo crónico, falta de vivienda y de acceso a una atención médica de calidad a menudo son factores que alimentan la reincidencia en conductas criminales. Estos datos son apenas una llamada de atención sobre el verdadero costo de una política de 50 años de encarcelamiento masivo, y exigen una respuesta inmediata y colectiva para evitar una catástrofe mayor de la prevista en tiempos de pandemia.

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Capitalismo y crimen contra el trabajo mundial

Según estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo, (OIT), 305 millones de personas perderán en todo el mundo sus empleos a tiempo completo, a causa de las medidas de confinamiento que aplican los gobiernos para hacer frente a la pandemia del Covid-19 [1]. Además 1.600 millones de trabajadores de la “economía informal” perderán completamente sus fuentes de sustento y pasarán del subempleo al desempleo total, en el que ya están más de 470 millones de personas. La misma organización sostenía, antes de la catástrofe laboral desatada, que los 3.300 millones de trabajadores, que tienen empleo y remuneración, no disponen de “garantías sobre condiciones de trabajo decentes ni ingresos adecuados”[2].

El Director general de la OIT, Guy Ryder, sostienen que “Para millones de trabajadores la ausencia de ingresos equivale a falta de alimentos, de seguridad y de futuro. Millones de empresas en el mundo están al borde del colapso. Carecen de ahorros y de acceso al crédito. Estos son los verdaderos rostros del mundo del trabajo. Si no se les ayuda ahora, sencillamente perecerán».

La organización no gubernamental Oxfam, en enero de 2020, en su informe: Tiempo para el cuidado, publicó que los 2.153 milmillonarios que hay en el mundo poseen más riqueza que 4.600 millones de personas (el 60% de la población mundial). “En América Latina y el Caribe el 20% de la población concentra el 83% de la riqueza. El número de milmillonarios en la región ha pasado de 27 a 104 desde el año 2000. En grave contraste, la pobreza extrema está aumentando. En 2019, 66 millones de personas, es decir, un 10,7% de la población vivía en extrema pobreza, de acuerdo a datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)”.[3]

La pandemia como las medidas de arresto domiciliario agudizan el desempleo y agravan una situación preexistente de explotación, marginalidad, desigualdad y contradicción social, que en el Ecuador ya alcanza los 400 mil despidos y un riesgo potencial que afectará a más de 743 mil trabajadores del sector público y privado, según un informe de la Cámara de Industrias y Producción.

Hasta diciembre de 2019 la Encuesta Nacional de Empleo, Desmpleo y Subempleo, (Enemdu), del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), informó que alrededor de 5 millones de ecuatorianos “están entre el desempleo y la informalidad”. [4]

En medio de esta trágica situación y en flagrante contradicción con lo manifestado por la OIT respecto a la enfermedad del Covid-19, como una enfermedad profesional que afecta principalmente a los trabajadores y trabajadoras de la salud, entre los que habrían 1.500 contagiados y más de una decena de víctimas mortales en el país, el gobierno de Moreno, enemigo de los trabajadores, confirma su ausencia de humanidad y neuronas, y emite el 28 de abril de 2020 la resolución 022 del Ministerio de Trabajo, determinando que la enfermedad del nuevo coronavirus (Covid-19) no constituye un accidente de trabajo ni una enfermedad profesional.

Moreno y el estultísimo grupo de sus asesores y secretarios desoyen lo dicho por la OIT en el sentido de que el coronavirus provoca “un trastorno de estrés postraumático” que es contraído por exposición en el trabajo, y que «en la medida en que los trabajadores sufran de estas afecciones y estén incapacitados para trabajar como resultado de actividades relacionadas con el trabajo, deberían tener derecho a una indemnización monetaria, a asistencia médica y a los servicios conexos, según lo establecido en el Convenio sobre las prestaciones en caso de accidentes del trabajo y enfermedades profesionales, 1964». Igualmente que en el caso de los familiares a cargo (cónyuge e hijos) de la persona que muere por la enfermedad del Covid-19 contraída en el marco de actividades relacionadas con el trabajo, la OIT indica que ellos, también, tienen derecho a recibir prestaciones monetarias o una indemnización, así como una asignación o prestación funeraria[5]. Esto es precisamente lo que intenta negar el gobierno a los trabajadores de la salud, considerados en la propaganda oficial como los “héroes de la patria” que enfrentan a la pandemia pero que en los hechos son las primeras víctimas y no las únicas, no solo de la enfermedad sino de un régimen torpe como cruel, que a las puertas del primero de mayo: día de los trabajadores, se permite tal humillación.

Que se recuerde hoy más que nunca que son las clases trabajadoras del mundo las que con su fuerza de trabajo colaborativa: física e intelectual crean y producen la riqueza del mundo y no el capital, que se limita a explotar y acumular injusta y egoístamente el plusvalor creado con el sudor, las lágrimas y la sangre de una vasta red social de proletarios precarizados, negados ahora incluso de los mínimos medios de subsistencia y cobertura de sus necesidades, como queda demostrado en la historia y en estas semanas de encierro forzado de millones de trabajadores en todo el mundo con la excusa de la pandemia del Covid-19.

Como lo descubrió con profundidad Marx: El capital considera al trabajador y su fuerza de trabajo una “mercancía especial” (una cosa y no un ser humano) que al ser consumida en el proceso de producción, produce más valor que lo que ella misma vale, produce plus valor que se apropia el capitalista. El trabajador que no tiene otra cosa que vender, vende su fuerza de trabajo en el mercado, a cambio de un precio que es el salario, que el capitalista paga para que la mercancía especial pueda reproducirse, paga como a toda mercancía, por el tiempo de trabajo socialmente necesario que se necesita para producirla, según las condiciones técnicas de cada época y lugar. Es decir, que el capitalista fija a su gusto y sazón los bienes de subsistencia como comida, ropa y vivienda que supone son necesarias para el trabajador y su familia. El capitalista calcula cuánto necesita el obrero para vivir, con el objetivo de que cada día ese obrero vuelva a trabajar y producir con un salario que es aparentemente “igual” al trabajo realizado.

En esto consiste la explotación del hombre por el hombre, del trabajador por el capitalista, la lucha de clases está viva y lo impregna todo, incluso la pandemia y el encierro, que no es igual para todos, es desesperación para quienes sienten hambre y siempre tienen necesidades insatisfechas.

La relación de dominación Amo-Esclavo desarrollada por Hegel define que “hay amos y hay siervos porque en unos el espíritu de dominación es más fuerte que su miedo a morir en la lucha por el reconocimiento. Si el siervo se constituye en tanto siervo por su miedo a morir es porque el amo se constituye en tanto amo por su decisión de matar. La pulsión de muerte le es esencial al espíritu de dominación”.[6]

Ahora que el miedo a la pandemia está demasiado inflado por los medios masivos, los gobiernos y sus fuerzas represivas normativas, policiales y militares, ahora que “hay un gran desorden bajo el cielo, la situación es excelente” habría repetido Mao Zedong.

La reclusión obligatoria del toque de queda no debería ser suficiente no solo para protestar y denunciar el crimen masivo del desempleo y el subempleo, sino debería ser el detonante de una gigantesca rebelión global en contra de las condiciones opresivas. Es la hora del “espíritu emancipatorio radical” como diría Slavoj Zizek, que sueñe e imagine “un mundo posible y mejor al igual que realizable”, como decía Lenin. Lo mismo que en términos de Lacan, deberíamos reconocer la situación presente como el momento de la “inconsistencia del gran otro [que] abre el espacio para el acto”.[7]

 

Por José Luis Bedón | 11/05/2020

 

Notas

1) https://actualidad.rt.com/actualidad/351587-alertan-300-millones-perderan-trabajo-covid

2) ttps://www.americaeconomia.com/economia-mercados/finanzas/la-oit-preve-que-el-numero-de-desempleados-aumente-en-25m-en-el-mundo.

3) https://www.oxfam.org/es/notas-prensa/los-milmillonarios-del-mundo-poseen-mas-riqueza-que-4600-millones-de-personas

4) https://www.elcomercio.com/actualidad/emergencia-covid19-riesgo-ecuador.html

5) https://www.vistazo.com/seccion/pais/politica-nacional/ministerio-de-trabajo-resuelve-que-el-covid-19-no-es-un-accidente-de

6) Feinmann, José Pablo, Filosofía Política del poder mediático, Ed. Planeta, 2013, p.20.

7) Zizek Slavoj, Viviendo el final de los tiempos, Ed. Akal, 2012, p.26.

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