Miércoles, 23 Mayo 2018 11:49

Aprobada la Ley Lleras 6.0 o Ley Naranja

Aprobada la Ley Lleras 6.0 o Ley Naranja

La presión de los Estados Unidos para que Colombia no sea aceptada en la Ocde hasta no cumplir con varias reformas que le otorgan más beneficios a diversas multinacionales, logró su propósito.

En efecto, este martes 22 de mayo el soberano Congreso de la República de Colombia, aprobó el proyecto de ley 206 de 2018 (Senado) o 222 del mismo año (Cámara) que reforma la Ley de autor y Derechos conexos con proposición sustitutiva. Esta reforma, varias veces presentada al Congreso, ahora es conocida como Ley Lleras 6.0, por ser el actual candidato a la presidencia Germán Vargas Lleras, quien la impulsó en el 2011 mientras desempeño funciones como Ministro del Interior.

El proyecto de ley, presentado el pasado 5 de abril al Congreso por parte de los ministerios de Comercio, Industria y Turismo y del Interior, gozó de un trámite acelerado: el 18 de abril el primer debate con senda aprobación, tanto en Cámara como en Senado; el 17 de mayo, segundo debate, con aprobación en Cámara (17 de mayo) y luego en el Senado (22 de mayo). En medio de la campaña electoral por la presidencia de la República, el debate no tuvo eco significativo en el conjunto social.

Hernán Andrade, senador ponente, sin aludir a las presiones ejercidas por el gobierno de los Estados Unidos, que recientemente exigió esta reforma, así como cumplir con la cuota de chatarrización, entre otros aspectos, sustentó, sin vergüenza alguna, que esta reforma beneficia a nuestra sociedad y que con ella –en eso sí acertó, aunque callando ante sus implicaciones– se actualiza toda la legislación que tenemos en el país, “…poniéndola a tono con la normatividad internacional…”, es decir (y en esto fue que sí acertó), sujetando, limitando y sometiendo al conjunto social en el intercambio de información, acceso a libros, fotocopias, software, música, etcétera, a normas que en todo momento benefician al capital internacional.

La reforma, para quedar para firma presidencial, debe surtir aún una conciliación de un artículo con lo tramitado en la Cámara de Representantes, la cual deberá llevarse a cabo el próximo martes 29.

El periódico desdeabajo, en su edición N° 246, denunció las implicaciones de esta Ley. Lea a continuación la totalidad del artículo.


 ¿A quién le conviene la Ley Lleras 6.0?

Felipe Arango P.*

 

Multinacionales de la cultura y de otros órdenes, atacan de nuevo, ahora con la pretendida Ley Lleras 6.0. Al filo de quedar todos como criminales, restringidos en nuestras necesidades de saber, conocer y compartir sin necesidad de estar mediados por patentes y semejantes, todo ello para que le abran la puerta a Colombia en la Ocde.

 

El ingreso a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, Ocde, es uno de los sueños del presidente Santos. Sin embargo, las normas que la Ocde establece para convertirse en socio del denominado “club de los ricos”, favorecen a las potencias económicas garantizándoles mercados y normatividad en los países débiles. Con este propósito y en primer lugar, Colombia debe cumplir una serie de recomendaciones incluidas en el Plan Nacional de Desarrollo. Ya se tomaron medidas como la Ley Zidres que garantiza la entrega de tierras a las multinacionales y al gran capital. Otra es la exigencia de sacar al gobierno de las juntas de las empresas del Estado; con este fin, el gobierno ha pedido plazo para retirarse del Banco de la República y de otras entidades. En materia de empleo y seguridad social se propone la eliminación del salario mínimo y la reforma pensional.

Continuando con las exigencias, y en un acto que solo puede ser clasificado como chantaje, el 14 de febrero el jefe comercial de E.U. le envió una carta a la Ministra del Comercio de Colombia, María Lorena Gutiérrez, poniendo como condición tres normas para que E.U. apruebe el ingreso del país a la Ocde: en primer lugar, eliminar el sistema de chatarrización de camiones, golpeando a los pequeños y medianos camioneros. Como segundo punto, se intenta impedir que Colombia reduzca los precios de algunos medicamentos. Y como tercera obligación, exigen la aprobación de la última versión de la denominada Ley Lleras, donde se revisan los conceptos sobre derechos de autor y libertad de acceso en las redes.

A pesar del hundimiento en el Congreso colombiano de la quinta versión, el pasado 21 de marzo, el gobierno insiste en su propósito de cumplir las exigencias americanas y reintroduce la última versión denominada Ley Lleras 6.0. El origen de este proyecto proviene de un compromiso de Colombia a partir de la entrada en vigencia del TLC con Estados Unidos y en un marco internacional en el que las grandes potencias, en razón del gigantesco desarrollo de sus “industrias culturales”, han multiplicado ganancias a costa de la privatización de la cultura y del control absoluto de los “mercados culturales”. La Ley Lleras inicial (así bautizada por el nombre de su proponente, Germán Vargas Lleras) y sus subsiguientes versiones, va mucho más allá que la Digital Millenium Copyright Act de E.U, norma que protege excesivamente a las multinacionales del entretenimiento y atenta contra el derecho a la información, a la cultura y a la búsqueda del conocimiento.

El TLC es una herramienta comercial, y por eso la actualización de las normas sobre el derecho de autor funciona más para los titulares de los derechos y para las empresas. En contraposición al derecho francés, donde el derecho de autor pertenece al creador, en los TLC lo enmarcan dentro del concepto anglosajón del copyright, donde los comercializadores son quienes se apropian de las obras. Dentro de este “novedoso” concepto de propiedad, donde los negociantes son quienes se benefician del conocimiento y del patrimonio intelectual de la humanidad, convirtiéndolos en el terreno de lucro de unos pocos, el proyecto de Ley Lleras 6.0 propone ampliar en veinte años el período de su dominio público para las personas jurídicas (de 50 a 70 años).

Marcela Palacio, abogada y autora del libro “Derecho de autor, tecnología y educación para el Siglo XXI”, dice que de entrada “Esta Ley es mucho más dura de lo que incluso requiere el TLC”. La 6.0 tiene implicaciones que van más allá de los compromisos del TLC con E.U. y está vinculada a los requisitos del posible ingreso en la Ocde. La 6.0 modifica substancialmente todo lo relacionado con las Medidas Tecnológicas de Protección, MTP, lo cual representa importantes riesgos para la sociedad, pues limita el uso justo el conocimiento.

Las MTP, para salvaguardar materiales u obras protegidas y derechos de autor, pueden dividirse en dos categorías: medidas de acceso y de uso. El TLC se refiere solo a aquellas de acceso (y plantea excepciones). En la nueva Ley se incluyen ambas, a diferencia de Estados Unidos, donde no se castiga la violación de medidas de uso pues se considera que el consumidor puede practicar el “fare use” (uso justo), lo cual permite utilizar el potencial que ofrece la tecnología. Tampoco contempla la posibilidad de implementar el “fair dealing” (transacción justa), o un sistema de flexibilización para la sociedad de la información.

No se consagra un sistema para las “Obras huérfanas” (obras protegidas por derechos de autor, cuyo responsable, el autor o titular, no se puede identificar o localizar) que cobije realmente las necesidades de los archivos, centros de documentación, bibliotecas, o de cualquier individuo. Adicionalmente, no se ocupa de las obras no publicadas y restringe ampliamente los usos que se permite de ellas.

La Ley aprueba su uso por parte de personas jurídicas y no incluye a las naturales, lo que conlleva a la pérdida del patrimonio y a su acceso. La Nación renuncia a su derecho de propiedad y el de los creadores sobre el conocimiento, adjudicándoselo en propiedad exclusiva a los comercializadores.

En la Ley no son respetados los derechos de los discapacitados. al no contemplar las necesidades particulares de este grupo poblacional que serán incluidas en el “Tratado de Marrakesh”.

Como parte de los compromisos adquiridos en el TLC, se reforma el marco legal del derecho de autor, y se contemplan penas que van desde multas y hasta la prisión entre 4 y 8 años, penalizando las conductas cotidianas del contexto digital y científico. Los estudiantes, profesores, investigadores, científicos y artistas, son tratados como criminales al usar para su trabajo el conocimiento, el cual queda convertido en propiedad de las grandes empresas. La piratería comercial no es paragonable al uso del patrimonio intelectual de la humanidad para fines investigativos, pedagógicos o para el trabajo individual.

De aprobarse esta Ley, será Estados Unidos, mediante la lista negra anual y pública de la Oficina de Comercio (Ustr) quien clasifique los niveles de incumplimiento de la propiedad intelectual de sus socios TLC. ¿Dónde queda, entonces, la soberanía si es solo E.U. quien tiene la autoridad para establecer las reglas, pasar al tablero y acusar? La Ustr actúa unilateralmente, desconociendo incluso los procedimientos para resolver conflictos comerciales en la Organización Mundial del Comercio, OMC.

Ante las pretensiones de Ley en cuestión, vale la pena recordar que el acceso a la información, al conocimiento y a la cultura es un derecho reconocido en los tratados internacionales de los cuales Colombia hace parte. El sistema internacional de derecho de autor reconoce la necesidad de establecer un marco legal balanceado que fomente la creatividad y permita la circulación del conocimiento y la cultura en beneficio del desarrollo y el bienestar de la sociedad.

La Ley Lleras 6.0 refleja la posición del Gobierno de acatar todas las órdenes que provienen del norte. Con la vana ilusión de pertenecer a la Ocde, se pretende que nuestro país implemente normas siempre más lesivas, las cuales se aplican para los miembros pobres mientras los socios ricos se benefician con múltiples cláusulas de excepción. Como en otras ocasiones, aquí vale el adagio popular de “el cura predica pero no aplica”.

 

 Video relacionado

Ley de Economía Naranja, Ley Leras 6.0 recargada

 

 

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Lunes, 14 Mayo 2018 05:43

Re-insurrección

Re-insurrección

Medio siglo después resucita la Campaña de los Pobres contra la pobreza sistémica, el racismo y el militarismo, que encabezó Martin Luther King en 1968, cuando fue asesinado, nutriendo lo que ha sido en la era Trump la mayor expresión social de oposición contra un gobierno en la historia de Estados Unidos.

A lo largo de los pasados 15 meses de este régimen, las expresiones masivas de disidencia brotan en todas partes del país, incluso en algunas donde no ha existido ni se esperaba, algo parecido –o sea, que estaban dormidos– durante décadas. Pocos pronosticaban que parte del movimiento de los trabajadores resucitaría con decenas de miles de maestros en algunos de los estados más conservadores del país: Virginia Occidental, Oklahoma, Kentucky, Arizona; tampoco que estallara un movimiento nacional detonado por estudiantes de preparatoria en Florida, o un nuevo capítulo del movimiento de los derechos de las mujeres con la Marcha de las Mujeres y después del “#MeToo y el #TimesUp, todos los cuales acompañan expresiones de organización social y disidencia masiva que se han formado en los años recientes, aun antes de Trump, como Black Lives Matter, los Dreamers y otras fuerzas de defensa de inmigrantes, aí como el movimiento encabezado por indígenas en Standing Rock, entre otros.

Nunca antes tantos han marchado, participado en manifestaciones y mítines y otras expresiones de repudio y protesta. Según la organizadora social y autora LA Kaufman, quien publicó en The Guardian que entre 10 y 15 millones han marchado y participado en mítines desde la toma de protesta de Trump (90 por ciento han sido antiTrump), "más gente en términos absolutos que jamás ha protestado antes en Estados Unidos", y tal vez hasta un porcentaje de la población más alto aun que las masivas movilizaciones contra la guerra en Vietnam a finales de los años 60.

Más aún, estas expresiones disidentes no sólo se limitan a unas cuantas marchas nacionales, sino en acciones en todas partes del país. Por ejemplo, en la Marcha de las Mujeres del 21 de enero de 2017, hubo movilizaciones en 650 comunidades, además de la nacional en Washington. En la Marcha por Nuestras Vidas, impulsada por los estudiantes de preparatoria contra las armas, se organizaron actos en más de 750 lugares.

Jane McAlevey, organizadora sindical y analista de movimientos laborales, señala que los maestros en los pasados tres meses "han convertido al país entero en su aula. No han presionado sólo por una mejor paga y mejores condiciones de trabajo, sino que también han montado un reto directo a décadas de recortes de impuestos para empresas, ayudándonos a entender qué significa la austeridad. Y al promover una serie de propuestas políticas para redistribuir la riqueza del 1 por ciento para regresarlo a la clase trabajadora y media, nos han enseñado cómo puede ser derrotada la austeridad".

La Campaña de los Pobres (Poor Peoples Campaign) busca reiniciar la iniciativa más radical de King, quien afirmó que “los males del racismo, explotación económica y militarismo están enlazados (…) no puedes deshacerte de uno sin deshacerte de los otros”. Hoy día, para enfrentar una realidad nacional con casi 41 millones de personas viviendo en la pobreza (la mayoría blancos), un total de 140 millones que están en la pobreza o apenas sobreviviendo con lo que ganan (incluidos maestros en varios estados), con un país que dedica más de tres veces en catidad de recusos al gasto militar que a programas sociales, y con un índice de desigualad económica extrema sin precedente en casi un siglo, con mayor racismo expresado en nuevas leyes, en el encarcelamiento masivo y en violencia policiaca, entre otras cosas, concluyen que se requiere de una coalición de "fusión moral" entre razas, generaciones, género y geografía para lanzar un nuevo “movimiento moral amplio y profundo a escala nacional –enraizado en el liderazgo de la gente pobre y reflejando las grandes enseñanzas morales– para unir al país desde abajo hacia arriba”.

El extraordinario reverendo William Barber y su colega, la reverenda Liz Theoharis, han promovido nuevas coaliciones por todo el país durante los dos años recientes para llevar a cabo la campaña que se inicia este lunes con actos simultáneos en unos 40 estados, seguido de acciones sobre diversos temas de una "agenda moral" durante los próximos 40 días. Barber afirma: "debemos tener disidencia moral, resistencia moral y visión moral en este momento".

"Nuestro movimiento es un llamado nacional por la recuperación moral", afirma Barber, señalando que "confrontaremos de manera no violenta a nuestro gobierno y sus políticas, y rehusaremos abandonar nuestro derecho constitucional a protestar". Varios sindicatos y organizaciones nacionales ya declararon su apoyo, pero Barber insiste que las bases locales serán las que encabecen este esfuerzo.

El reverendo Jesse Jackson, en 1968, un joven asistente de King, estuvo entre los que insistieron en continuar la Campaña de los Pobres después del asesinato de su líder, el 11 de mayo de 1968, cuatro semanas después de la tragedia en Memphis, llegaron miles de todo el país –afroestadunidenses y blancos pobres, indígenas, jornaleros mexicano-estadunidenses y más– donde establecieron un pueblo de tiendas de campaña que llamaron Ciudad de la Resurrección sobre el parque central, frente al Capitolio en Washington –una "coalición de la conciencia"– con la demanda de poner fin a la guerra en Vietnam y empezar a atender las necesidades sociales en casa. Jackson declara que ahora la nueva Campaña de los Pobres está llegando "justo a tiempo", ya que todo por lo que se ha luchado durante medio siglo está bajo ataque, desde derechos civiles hasta derechos laborales, salud, educación y medio ambiente; "y yo orgullosamente me sumaré (...) Nunca he guardado mis zapatos de marcha".

Esto no es, insisten, un intento de resurrección del pasado. Tal vez esta campaña, junto con los otros movimientos que han brotado en estos tiempos, podrán lograr algo más parecido a una re-insurrección contra las fuerzas oscuras, con sus largas raíces históricas, que han ocupado el poder en este país.

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La lucha por la educación pública: Continuidades, retos y perspectivas

Desde hacía varios años el movimiento estudiantil no encontraba un espacio y una dinámica para retomar una lucha nacional. En pasados días se dieron cita en Bogotá cientos de estudiantes provenientes de diversidad de ciudades y centros de estudio. Aquí sus discusiones, reflexiones y dilemas.

Los días 17, 18 y 19 de marzo se llevó a cabo en la Universidad Nacional sede Bogotá, el Encuentro nacional de estudiantes de la educación superior (Enees), en el que se dieron cita más de 1.500 estudiantes de todas las latitudes del país, para establecer acuerdos en torno a la educación superior que necesita nuestro país y cómo llegar a ella.

Esta iniciativa fue una de las conclusiones del Encuentro distrital ampliado realizó en noviembre del 2017 en la Universidad Pedagógica Nacional, al cual llegaron estudiantes de universidades tanto públicas como privadas de Bogotá, junto con estudiantes provenientes de regiones como Caldas, Antioquia, Valle y Atlántico.

En contra de las transformaciones que el Gobierno actual está implementando, con las cuales desdice del derecho a la educación, y profundiza una educación al servicio del mercado, surgió la necesidad de que el movimiento estudiantil pudiese confrontar y responder no solo a manera de denuncia, sino también a manera de propuesta alternativo al modelo de educación, fomentando una urgente articulación nacional de sus fuerzas, proyectando encuentros regionales, los que culminaron en el Encuentro acá comentado.

La dinámica

El Enees se desarrolló alrededor de dos grandes bloques: uno programático y otro táctico. En lo programático abordó, con un panel de expertos de siete profesoras y profesores, donde nos brindaron sus diagnósticos y análisis frente a la situación actual de la educación en diferentes temas como autonomía, calidad, financiación, la necesidad de transformar el sistema nacional de la educación y su esquema de financiación. A partir de ese panel, con los insumos que las regiones llevaron, se desarrollaron 5 mesas: 1) Autonomía y democracia, 2) Bienestar, 3) Financiación, 4) Calidad y 5) Relación instituciones de educación superior (IES)–Sociedad. El resultado que ello arrojó fue consolidado en la declaración final, donde se plantearon las banderas de lucha del movimiento estudiantil a corto, mediano y largo plazo.

El segundo gran bloque, referente a lo táctico, se desarrolló en cuatro mesas: dos que abordaron el tema de lo organizativo y dos mesas que asumieron el tema de la movilización. El Enees entrega entonces dos resultados: las banderas concretas del movimiento estudiantil y la hoja de ruta o el plan de acción del movimiento estudiantil que busca defender y confrontar, a partir de esas propuestas, el modelo de educación de mercado con ánimo de lucro que está impulsando el gobierno nacional.

 

 

Retos y perspectivas

Para conocer los retos que le quedan por delante al movimiento estudiantil, hablamos con Diego, estudiante de Ingeniería Mecánica de la Nacional:

desdeabajo (da): Después de haber construido estas banderas y esta hoja de ruta, ¿cuáles son los desafíos del movimiento estudiantil en esta etapa?
Diego: Bueno, para mí hay cuatro retos que son importantes tener en cuenta en este momento:

La relación entre las reivindicaciones más concretas, con los elementos de programa o de perspectiva para el movimiento estudiantil; es decir, la relación entre pliego y programa. Cómo relacionamos esas dos cosas, cómo relacionamos las disputas a corto plazo, con las disputas a mediano y largo plazo, es un primer reto que debemos desarrollar, evaluar, aclarar, por parte del movimiento estudiantil a nivel nacional.

La relación entre lo nacional, lo regional y lo local. Cómo se articulan esas 3 cosas, para que no sea una imposición de lo nacional a lo regional y lo local, o una falta de cohesión de lo regional con lo nacional, eso es algo importante que tenemos que mirar para que este movimiento estudiantil, o esta nueva generación del movimiento estudiantil que está naciendo, pueda proyectarse partiendo de las experiencias del pasado.

Superar la falta de continuidad entre épocas y luchas, asumir que cada movimiento estudiantil hereda algo de aquel que lo antecedió y, por lo tanto, que no tiene que inventar todo, que todo no es nuevo. Creo que tenemos que pasar a un enfoque que permita reconocer los balances históricos de los procesos de lucha que el movimiento estudiantil ha dado, esto que estamos haciendo hoy no es nada nuevo, no es novedoso, es algo que históricamente el movimiento estudiantil, por su característica, ha tenido, ha desarrollado y que de hecho ha generado muy valiosos aportes como, por ejemplo, los ejes programáticos de la Mane del 2011.

4. La construcción democrática del movimiento estudiantil, el reconocimiento de las formas organizativas de carácter local, regional o nacional, de las formas organizativas de carácter político, las formas organizativas de carácter gremial que convergemos en este movimiento, por lo cual podamos respetarnos, reconocernos en esa diversidad que tiene el movimiento estudiantil y, a partir de ello, construir colectivamente; no se trata de que las formas organizativas nacionales se impongan, sino de reconocer que el estudiantil es un movimiento compuesto de variadas y diversas maneras, que debemos es dialogar y relacionarnos para que nuestros propósitos –entre ellos un modelo de educación entendido como derecho fundamental y bien común– pueda desarrollarse aquí y ahora.

Opiniones de Acción Libertaria Estudiantil

También hablamos con estudiantes procedentes de Medellín, pertenecientes a la organización Acción Libertaria Estudiantil.

da. Cuéntenos, ¿Cómo ha sido desde la región la construcción del movimiento estudiantil frente a esta nueva coyuntura?
ALE. Los escenarios que empiezan a evidenciar la necesidad de reactivar el movimiento estudiantil son las recientes coyunturas especificas dentro de las IES y las políticas públicas que incluyen temas de educación superior y universidad pública; a raíz de eso, dentro de las universidades, muchos colectivos y personas con sentido de pertenencia y cierto nivel de politización empiezan a pensarse cómo reestructurar el movimiento estudiantil que ha estado tan caído. Dentro de las regiones partimos de mirar las políticas públicas que están afectando directamente a las instituciones, y también las políticas que salen dentro de cada universidad en particular –seguridad al interior del centro de estudios, políticas administrativas, de currículo, etcétera–, y desde allí pensamos una nueva forma de reestructurar el movimiento.

El Enees sirvió, al menos, para empezar a encontrarnos desde las diferentes expresiones organizativas de las diferentes IES. Además del hecho de volvernos a encontrar significaba empezar a reconocer esas instituciones en donde históricamente no hay un proceso de movilización, pues es el caso concreto del Colegio Mayor de Antioquia o el Tecnológico de Antioquia, que llegan al espacio con una intención y es que la situación allí no está bien y necesitamos organizarnos. Lo otro es que en la Universidad de Antioquia se adelantan procesos de articulación gremial –como los escenarios de los consejos–, donde hay que reconocer que el consejo de educación es el más fuerte en este momento, y es uno de los que marca un referente, a pesar de algunas particularidades adversas.

da. Bueno, y con respecto a eso, ¿qué dificultades encuentran?
ALE. Es fundamental y necesario empezar a descentralizar de las universidades que históricamente tienen un antecedente de lucha, como es el caso de la Universidad de Antioquia, hay que salir de allí e ir a todas esas IES que quieren adelantar procesos de movilización pero no saben cómo hacerlo; ellas deben sentir el respaldo, o que las compas vengan acá y se empiezan a articular con nosotros.

Esto va sumado a un componente importante: la creación de una identidad colectiva, de algo que nos identifique, que las problemáticas que nos articulan en las regiones logren relacionamiento con las problemáticas a nivel general, y viceversa, reconociéndonos todos dentro de una propuesta alternativa nacional.
da. ¿Qué expectativa les deja a ustedes este Primer Encuentro Nacional de Estudiantes de la Educación Superior?

ALE. Expectativas muchas, y también muchas satisfacciones al ver la acogida que tuvo el evento y la participación. Todavía nos falta llamar la atención del estudiante no organizado, nos falta ampliar la participación y trascender las urgencias particulares, las problemáticas específicas de las Instituciones de Educación superior (IES), y buscar alternativas que nos reconozcan a todos.

 

 

 


Recuadro


Píldora para la memoria

 

Retomando las palabras de Diego, es importante reconocer las continuidades y las rupturas del movimiento estudiantil pues el Enees re-actualiza aportes valiosos de lo que fue la Mesa Amplia Nacional Estudiantil (Mane) que, recordemos, fue creada como respuesta de emergencia ante la llamada “Nueva Ley de Educación Superior”, proyecto de ley 30 propuesto por el gobierno Santos en el 2011.

La Mane también fue motivada por la necesidad esencial de crear un espacio amplio de unificación y convergencia entre los estudiantes de la educación superior, fueran estos organizados o no, y en la que hicieron presencia tanto instituciones de educación universitaria, como de educación técnica y tecnológica, e incluso algunas de secundaria; esta Mesa nacional intentó representar los intereses de las clases populares por una educación pública y de calidad. Vale resaltar que uno de sus mayores aportes fue el de supeditar los criterios de delegación y representatividad al acuerdo consensual, como el sustento básico democrático de sus decisiones.

En el “Primer encuentro de la Mesa amplia nacional estudiantil” que sesionó entre el 20-21 de agosto del 2011 en Bogotá, se concluiría lo que fue el cronograma de acción del movimiento estudiantil para los meses venideros. Para el 12-13 octubre convocó la Gran jornada nacional de protesta en rechazo a la Nueva Ley de Educación, y para ese mismo día 12 estableció el plazo máximo para dar comienzo al Gran paro nacional universitario, exigiendo, primero, que el gobierno nacional retirara de inmediato el proyecto de Nueva Ley de Educación Superior, además de construir una propuesta alternativa elaborada democráticamente con la participación de la comunidad universitaria de todo el país, en relación directa con la sociedad.

Este movimiento levanto un programa de acción, con el cual pretendía que la financiación de la educación pública fuera estatal, garantizando, además, calidad y una relación armónica entre educación-sociedad; plena cobertura educativa para la juventud colombiana, autonomía y democracia al interior de los centros de estudio también hacían parte de sus propósitos, banderas que retoma el Enees. Lo que fue definido en ese mismo encuentro fue, nada más y nada menos que “el programa mínimo de los estudiantes” que proyectaba en su puntos cruciales: 1) Financiación estatal para la educación pública, 2) Democracia y autonomía universitaria, 3) Bienestar integral, 4) Mejoramiento de la calidad académica, y 5) mejores relaciones Universidad-sociedad, para el perfeccionamiento de las libertades democráticas.

Luego de que este movimiento logra derrotar la reforma, el movimiento estudiantil desgastó toda su fuerza organizativa en interminables discusiones sobre la elaboración de un proyecto de ley alternativo al pretendido por el Gobierno, con la intención de que lo discutieran en el Congreso de la República, lo cual no se dio pues ya no había fuerza para ello. Este desgaste de fuerzas terminó siendo un freno para el movimiento, motivo de su posterior decaimiento.

No obstante, es importante resaltar que las acciones llevadas a cabo por el movimiento estudiantil en ese año, coincidían con toda una ola de protestas vividas a escala internacional, con Ocuppy Wall Street, la Primavera árabe, el movimiento de indignados en Europa y, en especial, las protestas desatadas por el movimiento estudiantil chileno, en lucha por una educación plenamente pública y gratuita. Este caso, en particular, fue de gran inspiración para la Mane, que se integró a dinámicas de protesta global, como la citada para el 24 de noviembre de 2011 en diferentes ciudades Latinoamericanas con el fin de visibilizar las disputas en marcha frente al campo de la educación superior, y fortalecer lazos de solidaridad con los estudiantes de Chile.

Como una dosis importante para la memoria, no hay que olvidar las acusaciones y deslegitimación con que pretendieron desestimular al movimiento estudiantil tanto el gobierno nacional como los medios de comunicación oficiosos. Las calificaciones de “ignorantes”, “incapaces”, además de tratar de relacionarlo con los grupos insurgentes –que infiltraban la protesta– fue constante; el tratamiento violento a la movilización estudiantil también fue pan de cada día.

Este proceder del poder tradicional fue neutralizado por el estudiantado con imaginación: marchas carnavalescas, de antorchas, de «abrazatones» y «besatones», que ganaron para este movimiento el apoyo de amplias segmentos sociales, lo que facilitó la concreción de movilizaciones conjuntas con el movimiento indígena, afro y campesino.

Finalmente, puede observarse que la propuesta y reivindicaciones de la Mane conservan vigencia. Los estudiantes gozan de una posición estratégica entre los distintos actores sociales, en tanto sujeto policlasista, con relaciones urbano-rurales de carácter nodal para toda la sociedad. Por estas características, de su cuerpo podría emerger y proyectar una recomposición hacia lo que sería una nueva etapa de la lucha contra las políticas neoliberales y sus pretensiones de privatizar en su totalidad la educación superior, y los derechos de todas los sectores populares en nuestro país. Es por esto que el Enees abre una nueva oportunidad, si lo vemos en continuidad y en ejercicio de aprendizaje de lo ya vivido y de la política gubernamental en marcha.

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La lucha por la educación pública: Continuidades, retos y perspectivas

Desde hacía varios años el movimiento estudiantil no encontraba un espacio y una dinámica para retomar una lucha nacional. En pasados días se dieron cita en Bogotá cientos de estudiantes provenientes de diversidad de ciudades y centros de estudio. Aquí sus discusiones, reflexiones y dilemas.

Los días 17, 18 y 19 de marzo se llevó a cabo en la Universidad Nacional sede Bogotá, el Encuentro nacional de estudiantes de la educación superior (Enees), en el que se dieron cita más de 1.500 estudiantes de todas las latitudes del país, para establecer acuerdos en torno a la educación superior que necesita nuestro país y cómo llegar a ella.

Esta iniciativa fue una de las conclusiones del Encuentro distrital ampliado realizó en noviembre del 2017 en la Universidad Pedagógica Nacional, al cual llegaron estudiantes de universidades tanto públicas como privadas de Bogotá, junto con estudiantes provenientes de regiones como Caldas, Antioquia, Valle y Atlántico.

En contra de las transformaciones que el Gobierno actual está implementando, con las cuales desdice del derecho a la educación, y profundiza una educación al servicio del mercado, surgió la necesidad de que el movimiento estudiantil pudiese confrontar y responder no solo a manera de denuncia, sino también a manera de propuesta alternativo al modelo de educación, fomentando una urgente articulación nacional de sus fuerzas, proyectando encuentros regionales, los que culminaron en el Encuentro acá comentado.

La dinámica

El Enees se desarrolló alrededor de dos grandes bloques: uno programático y otro táctico. En lo programático abordó, con un panel de expertos de siete profesoras y profesores, donde nos brindaron sus diagnósticos y análisis frente a la situación actual de la educación en diferentes temas como autonomía, calidad, financiación, la necesidad de transformar el sistema nacional de la educación y su esquema de financiación. A partir de ese panel, con los insumos que las regiones llevaron, se desarrollaron 5 mesas: 1) Autonomía y democracia, 2) Bienestar, 3) Financiación, 4) Calidad y 5) Relación instituciones de educación superior (IES)–Sociedad. El resultado que ello arrojó fue consolidado en la declaración final, donde se plantearon las banderas de lucha del movimiento estudiantil a corto, mediano y largo plazo.

El segundo gran bloque, referente a lo táctico, se desarrolló en cuatro mesas: dos que abordaron el tema de lo organizativo y dos mesas que asumieron el tema de la movilización. El Enees entrega entonces dos resultados: las banderas concretas del movimiento estudiantil y la hoja de ruta o el plan de acción del movimiento estudiantil que busca defender y confrontar, a partir de esas propuestas, el modelo de educación de mercado con ánimo de lucro que está impulsando el gobierno nacional.

 

 

Retos y perspectivas

Para conocer los retos que le quedan por delante al movimiento estudiantil, hablamos con Diego, estudiante de Ingeniería Mecánica de la Nacional:

desdeabajo (da): Después de haber construido estas banderas y esta hoja de ruta, ¿cuáles son los desafíos del movimiento estudiantil en esta etapa?
Diego: Bueno, para mí hay cuatro retos que son importantes tener en cuenta en este momento:

La relación entre las reivindicaciones más concretas, con los elementos de programa o de perspectiva para el movimiento estudiantil; es decir, la relación entre pliego y programa. Cómo relacionamos esas dos cosas, cómo relacionamos las disputas a corto plazo, con las disputas a mediano y largo plazo, es un primer reto que debemos desarrollar, evaluar, aclarar, por parte del movimiento estudiantil a nivel nacional.

La relación entre lo nacional, lo regional y lo local. Cómo se articulan esas 3 cosas, para que no sea una imposición de lo nacional a lo regional y lo local, o una falta de cohesión de lo regional con lo nacional, eso es algo importante que tenemos que mirar para que este movimiento estudiantil, o esta nueva generación del movimiento estudiantil que está naciendo, pueda proyectarse partiendo de las experiencias del pasado.

Superar la falta de continuidad entre épocas y luchas, asumir que cada movimiento estudiantil hereda algo de aquel que lo antecedió y, por lo tanto, que no tiene que inventar todo, que todo no es nuevo. Creo que tenemos que pasar a un enfoque que permita reconocer los balances históricos de los procesos de lucha que el movimiento estudiantil ha dado, esto que estamos haciendo hoy no es nada nuevo, no es novedoso, es algo que históricamente el movimiento estudiantil, por su característica, ha tenido, ha desarrollado y que de hecho ha generado muy valiosos aportes como, por ejemplo, los ejes programáticos de la Mane del 2011.

4. La construcción democrática del movimiento estudiantil, el reconocimiento de las formas organizativas de carácter local, regional o nacional, de las formas organizativas de carácter político, las formas organizativas de carácter gremial que convergemos en este movimiento, por lo cual podamos respetarnos, reconocernos en esa diversidad que tiene el movimiento estudiantil y, a partir de ello, construir colectivamente; no se trata de que las formas organizativas nacionales se impongan, sino de reconocer que el estudiantil es un movimiento compuesto de variadas y diversas maneras, que debemos es dialogar y relacionarnos para que nuestros propósitos –entre ellos un modelo de educación entendido como derecho fundamental y bien común– pueda desarrollarse aquí y ahora.

Opiniones de Acción Libertaria Estudiantil

También hablamos con estudiantes procedentes de Medellín, pertenecientes a la organización Acción Libertaria Estudiantil.

da. Cuéntenos, ¿Cómo ha sido desde la región la construcción del movimiento estudiantil frente a esta nueva coyuntura?
ALE. Los escenarios que empiezan a evidenciar la necesidad de reactivar el movimiento estudiantil son las recientes coyunturas especificas dentro de las IES y las políticas públicas que incluyen temas de educación superior y universidad pública; a raíz de eso, dentro de las universidades, muchos colectivos y personas con sentido de pertenencia y cierto nivel de politización empiezan a pensarse cómo reestructurar el movimiento estudiantil que ha estado tan caído. Dentro de las regiones partimos de mirar las políticas públicas que están afectando directamente a las instituciones, y también las políticas que salen dentro de cada universidad en particular –seguridad al interior del centro de estudios, políticas administrativas, de currículo, etcétera–, y desde allí pensamos una nueva forma de reestructurar el movimiento.

El Enees sirvió, al menos, para empezar a encontrarnos desde las diferentes expresiones organizativas de las diferentes IES. Además del hecho de volvernos a encontrar significaba empezar a reconocer esas instituciones en donde históricamente no hay un proceso de movilización, pues es el caso concreto del Colegio Mayor de Antioquia o el Tecnológico de Antioquia, que llegan al espacio con una intención y es que la situación allí no está bien y necesitamos organizarnos. Lo otro es que en la Universidad de Antioquia se adelantan procesos de articulación gremial –como los escenarios de los consejos–, donde hay que reconocer que el consejo de educación es el más fuerte en este momento, y es uno de los que marca un referente, a pesar de algunas particularidades adversas.

da. Bueno, y con respecto a eso, ¿qué dificultades encuentran?
ALE. Es fundamental y necesario empezar a descentralizar de las universidades que históricamente tienen un antecedente de lucha, como es el caso de la Universidad de Antioquia, hay que salir de allí e ir a todas esas IES que quieren adelantar procesos de movilización pero no saben cómo hacerlo; ellas deben sentir el respaldo, o que las compas vengan acá y se empiezan a articular con nosotros.

Esto va sumado a un componente importante: la creación de una identidad colectiva, de algo que nos identifique, que las problemáticas que nos articulan en las regiones logren relacionamiento con las problemáticas a nivel general, y viceversa, reconociéndonos todos dentro de una propuesta alternativa nacional.
da. ¿Qué expectativa les deja a ustedes este Primer Encuentro Nacional de Estudiantes de la Educación Superior?

ALE. Expectativas muchas, y también muchas satisfacciones al ver la acogida que tuvo el evento y la participación. Todavía nos falta llamar la atención del estudiante no organizado, nos falta ampliar la participación y trascender las urgencias particulares, las problemáticas específicas de las Instituciones de Educación superior (IES), y buscar alternativas que nos reconozcan a todos.

 

 

 


Recuadro


Píldora para la memoria

 

Retomando las palabras de Diego, es importante reconocer las continuidades y las rupturas del movimiento estudiantil pues el Enees re-actualiza aportes valiosos de lo que fue la Mesa Amplia Nacional Estudiantil (Mane) que, recordemos, fue creada como respuesta de emergencia ante la llamada “Nueva Ley de Educación Superior”, proyecto de ley 30 propuesto por el gobierno Santos en el 2011.

La Mane también fue motivada por la necesidad esencial de crear un espacio amplio de unificación y convergencia entre los estudiantes de la educación superior, fueran estos organizados o no, y en la que hicieron presencia tanto instituciones de educación universitaria, como de educación técnica y tecnológica, e incluso algunas de secundaria; esta Mesa nacional intentó representar los intereses de las clases populares por una educación pública y de calidad. Vale resaltar que uno de sus mayores aportes fue el de supeditar los criterios de delegación y representatividad al acuerdo consensual, como el sustento básico democrático de sus decisiones.

En el “Primer encuentro de la Mesa amplia nacional estudiantil” que sesionó entre el 20-21 de agosto del 2011 en Bogotá, se concluiría lo que fue el cronograma de acción del movimiento estudiantil para los meses venideros. Para el 12-13 octubre convocó la Gran jornada nacional de protesta en rechazo a la Nueva Ley de Educación, y para ese mismo día 12 estableció el plazo máximo para dar comienzo al Gran paro nacional universitario, exigiendo, primero, que el gobierno nacional retirara de inmediato el proyecto de Nueva Ley de Educación Superior, además de construir una propuesta alternativa elaborada democráticamente con la participación de la comunidad universitaria de todo el país, en relación directa con la sociedad.

Este movimiento levanto un programa de acción, con el cual pretendía que la financiación de la educación pública fuera estatal, garantizando, además, calidad y una relación armónica entre educación-sociedad; plena cobertura educativa para la juventud colombiana, autonomía y democracia al interior de los centros de estudio también hacían parte de sus propósitos, banderas que retoma el Enees. Lo que fue definido en ese mismo encuentro fue, nada más y nada menos que “el programa mínimo de los estudiantes” que proyectaba en su puntos cruciales: 1) Financiación estatal para la educación pública, 2) Democracia y autonomía universitaria, 3) Bienestar integral, 4) Mejoramiento de la calidad académica, y 5) mejores relaciones Universidad-sociedad, para el perfeccionamiento de las libertades democráticas.

Luego de que este movimiento logra derrotar la reforma, el movimiento estudiantil desgastó toda su fuerza organizativa en interminables discusiones sobre la elaboración de un proyecto de ley alternativo al pretendido por el Gobierno, con la intención de que lo discutieran en el Congreso de la República, lo cual no se dio pues ya no había fuerza para ello. Este desgaste de fuerzas terminó siendo un freno para el movimiento, motivo de su posterior decaimiento.

No obstante, es importante resaltar que las acciones llevadas a cabo por el movimiento estudiantil en ese año, coincidían con toda una ola de protestas vividas a escala internacional, con Ocuppy Wall Street, la Primavera árabe, el movimiento de indignados en Europa y, en especial, las protestas desatadas por el movimiento estudiantil chileno, en lucha por una educación plenamente pública y gratuita. Este caso, en particular, fue de gran inspiración para la Mane, que se integró a dinámicas de protesta global, como la citada para el 24 de noviembre de 2011 en diferentes ciudades Latinoamericanas con el fin de visibilizar las disputas en marcha frente al campo de la educación superior, y fortalecer lazos de solidaridad con los estudiantes de Chile.

Como una dosis importante para la memoria, no hay que olvidar las acusaciones y deslegitimación con que pretendieron desestimular al movimiento estudiantil tanto el gobierno nacional como los medios de comunicación oficiosos. Las calificaciones de “ignorantes”, “incapaces”, además de tratar de relacionarlo con los grupos insurgentes –que infiltraban la protesta– fue constante; el tratamiento violento a la movilización estudiantil también fue pan de cada día.

Este proceder del poder tradicional fue neutralizado por el estudiantado con imaginación: marchas carnavalescas, de antorchas, de «abrazatones» y «besatones», que ganaron para este movimiento el apoyo de amplias segmentos sociales, lo que facilitó la concreción de movilizaciones conjuntas con el movimiento indígena, afro y campesino.

Finalmente, puede observarse que la propuesta y reivindicaciones de la Mane conservan vigencia. Los estudiantes gozan de una posición estratégica entre los distintos actores sociales, en tanto sujeto policlasista, con relaciones urbano-rurales de carácter nodal para toda la sociedad. Por estas características, de su cuerpo podría emerger y proyectar una recomposición hacia lo que sería una nueva etapa de la lucha contra las políticas neoliberales y sus pretensiones de privatizar en su totalidad la educación superior, y los derechos de todas los sectores populares en nuestro país. Es por esto que el Enees abre una nueva oportunidad, si lo vemos en continuidad y en ejercicio de aprendizaje de lo ya vivido y de la política gubernamental en marcha.

Publicado enEdición Nº245
Cinco años del centro de educación popular Chipacuy

Una respuesta comunitaria de jóvenes de diferentes barrios de la localidad de Suba, a la escases de escenarios culturales, a los altos índices de deserción escolar y a la falta de acceso a la educación superior en Bogotá.


La inteligencia colectiva es un concepto que toma relevancia en las sociedades del conocimiento contemporáneas, influenciadas por la internet y diversidad de tecnologías. La inteligencia construida colectivamente se refiere a la capacidad humana de generar reflexiones, contenidos y nuevos paradigmas del saber en comunidad, colaborativamente y por voluntad propia de los individuos.

 

Esta capacidad de sumar los saberes en función de un bien colectivo ha sido el motor principal del Centro de educación popular Chipacuy desde el año 2013 en el barrio Compartir de la localidad de Suba en Bogotá (Ver recuadro). Este lugar se ha consolidado como un escenario cultural que, en sus cinco años de trabajo que ahora conmemora, ha vinculado a cientos de personas en torno a talleres gratuitos, círculos de la palabra, seminarios, entre otros, creando así un espacio de pensamiento alternativo que articula áreas del conocimiento artístico, cultural y científico.


El Guardián-Curí rescatando el territorio

 

Un salón comunal abandonado era el foco de inseguridad, microtráfico y consumo de sustancias psicoactivas en el barrio Compartir de Suba; fue ese mismo espacio el que algunos jóvenes del sector decidieron revivir mediante la acción colectiva; lo pintaron, lo amoblaron con mesas, sillas de todos los tipos –sofás, de plástico, butacas de madera– y cualquier mueble que estuviera en buen estado; se abrió una biblioteca, empezaron a realizar talleres con niños y niñas, jóvenes y así, aquel salón comunal abandonado se volvió un centro cultural barrial, hoy en día el Centro de educación popular Chipacuy, referente de educación popular a nivel Distrital, por la continua participación de jóvenes de la localidad y por las estrategias pedagógicas que se emplean para compartir con la comunidad conocimientos tradicionalmente asociados a las universidades o colegios.

Chipacuy es una expresión muisca: “Guardián–Curí”, que hace referencia al protector del territorio representado en el Curí como animal sagrado. En la actualidad el Cavia Porcellus (nombre científico del Curí) habita algunos humedales como la Conejera, Tibabuyes, Guaymaral y Torca; sistema hídrico milenario conocido en la actualidad como la Reserva Thomas van der Hammen.

 

Chipacuy y la educación popular

 

En el año 2013 el Chipacuy inició un proyecto de educación popular gratuita de duración semestral, con clases de alemán, música, artes plásticas y fotografía, orientadas por profesores voluntarios. Con el trascurrir de los años, se sumaron diversos colectivos, individuos y redes que aportan nuevos profesores en áreas como pre-icfes, pre-universitario, teatro, comparsa, agricultura urbana, cineclub, literatura, educación política, yoga, entre otros.

Los compartires son diversos. Allí, de manera gratuita, han enseñado idiomas como inglés, portugués, francés, y también realizado ferias, bici-recorridos, trueques, mingas, círculos de la palabra y seminarios con universidades. Muchos de los profesores voluntarios son estudiantes de universidades públicas o privadas que enseñan de manera altruista lo aprendido en sus respectivos entornos académicos. La actividad cultural gira en torno a los jóvenes de la localidad y está basada en el conocimiento, lo que permite la generación de nuevos escenarios de gestión e intercambio como foros distritales, encuentros de sabidurías ancestrales, publicación de investigaciones con universidades, y prácticas de estudiantes de múltiples profesiones que desarrollan sus proyectos de tesis con el Chipacuy.

El centro de educación es un eje dinamizador del pensamiento cultural del barrio, y ha requerido muchos ajustes a la metodología de trabajo, que es básicamente colaborativo y voluntario; siendo del mayor interés común procurar el saber cómo patrimonio social, que construye ciudadanos en autonomía y que controvierte el modelo tradicional cultural hegemónico.

Con las nuevas miradas sobre el devenir del barrio, los jóvenes y profesores participantes ejercitan también la convivencia, la reflexión y complejizan sobre temas cotidianos de incidencia local. En la construcción de un saber colectivo de la localidad de Suba (1), Chipacuy enfatiza en el tema del patrimonio cultural muisca, planteando algunas estrategias alternativas de pedagogía como círculos de palabra y trabajo en red. El asunto del agua y la defensa de los ecosistemas presentes en la localidad, también son parte de debate y publicaciones de investigación.

El lugar de enunciación en la educación popular pone de protagonista al ser humano, y tiene una gran capacidad emancipatoria; hay miles de experiencias semejantes a lo largo de nuestro continente, en formas de casas de la cultura, bibliotecas comunitarias o semejantes. Los movimientos de educación popular latinoamericanos han estado influenciados por los legados de Paulo Freire, Orlando Fals Borda, Eduardo Galeano, Enrique Dussel, entre otros pensadores regionales, que han sembrado horizontes de sentido fundamentales para los debates vigentes en la actualidad.

En el caso de Chipacuy, el conocimiento es dinámico, la comunidad genera los relatos de pertenencia y tradición cultural que controvierten las ideas clásicas y prestablecidas. Chipacuy hace parte de los tiempos de la sociedad del conocimiento libre, de la globalización, de internet, redes sociales, Copyleft (en contrasentido del modelo tradicional de copyright), software libre, es decir, que nuestros tiempos influyen marcadamente los relatos, somos herederos de unas epistemologías desde el sur, desde el contexto periférico que habitamos, y que plantea también una controversia con el mundo de las clásicas ideas hegemónicas eurocéntricas.

 

Voluntad para otro mundo posible

 

La educación popular ha contribuido para el cambio vivido en los últimos 30 años en muchos territorios del continente, y son varias las generaciones que han tenido diferentes problemas que resolver por su conducto, según sus condiciones de vida. Antaño desvelaban a los grandes educadores como Freyre la alfabetización y la lectura crítica, en la actualidad nuevos asuntos como las artes, la sostenibilidad ambiental, el género, las semillas nativas, el animalismo, el acceso a la educación superior, entre otros, son temas que determinan el tipo de educación popular que la comunidad encuentra de interés y relevancia. El centro de educación popular Chipacuy es un ejemplo de colombianos/as trabajando en equipo por el bien del saber común, de un patrimonio cultural colectivo.

Para los cinco años del Chipacuy en 2018, habrán pasado más de 500 estudiantes por el proceso, en diversas áreas del conocimiento. Pueden participar gratuitamente en el centro de educación todas las personas de la ciudad que quieran asistir.

El trabajo voluntario de jóvenes bogotanos que han asumido un rol protagónico en la construcción de alternativas para los problemas sociales del día a día, es también la posibilidad de muchos individuos de empoderarse de sus propios proyectos de vida y sumar en colectivo. El mensaje final, tal vez el más contundente de esta experiencia, es que la inteligencia colectiva y la educación popular pueden replicarse como metodología en cualquier barrio de la ciudad, del continente, solo se requieren algunas voluntades.

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Viernes, 20 Abril 2018 08:46

Protesta estudiantil contra Piñera

Protesta estudiantil contra Piñera

Miles de estudiantes y profesores realizaron ayer una masiva manifestación en Chile, en la primera protesta desde que asumió el presidente conservador Sebastián Piñera y que concluyó con algunos incidentes y detenidos tras enfrentamientos con la policía.

La marcha fue convocada por la Confederación Nacional de Estudiantes de Chile (Confech) para exigir el fin del lucro en la educación, entre otras demandas. Los jóvenes consideran que la educación superior sigue convertida en un negocio y denuncian que miles de estudiantes y sus familias están endeudados con la banca, a la que se ven obligados a acudir para educarse. “Las exigencias del movimiento estudiantil siguen vigentes y siguen siendo las mismas”, dijo Sandra Beltrami, una de las voceras de la Confech. “Queremos estar en las aulas, queremos tener clases, queremos estudiar una carrera para así ser alguien en la vida y tener una profesión como muchas personas en este país, y no lo podemos hacer porque sigue existiendo el lucro en Chile”, agregó la dirigente.


Los organizadores estimaron en unos 120.000 los participantes en la manifestación que se realizó por las calles céntricas de la capital Santiago de Chile, mientras la Intendencia la fijó en unas 30.000 personas. Protestas similares tuvieron lugar en las principales ciudades del país.


En la Alameda, la principal avenida de Santiago, estudiantes universitarios y secundarios entonaron cánticos ofensivos hacia Piñera, el fallecido exdictador Augusto Pinochet y el actual ministro de Educación, Gerardo Varela. En una de las esquinas de la Alameda, donde los organizadores habían montado un escenario para los discursos de cierre de la marcha, un pequeño grupo de manifestantes lanzó piedras contra efectivos de Carabineros, que respondieron con el lanzamiento de agua y gases lacrimógenos. Entre los motivos de la protesta figuró la resolución del Tribunal Constitucional que semanas atrás declaró inconstitucional el artículo de la Ley de Educación Superior que prohibía a personas jurídicas con fines de lucro controlar una institución educativa.


También el reciente anuncio de Varela de que el gobierno retirará la iniciativa que la presidenta Michelle Bachelet envió al Congreso pocos días antes de ser sucedida por Piñera, con la intención de reformar un sistema de financiamiento de las carreras universitarias que permite que los alumnos se endeuden hasta por 20 años para cursarlas.


Piñera presentó el lunes pasado un proyecto de ley que busca extender a partir de 2019 la gratuidad en la educación a las familias más vulnerables..

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Viernes, 13 Abril 2018 06:44

Bajar y no subir

Bajar y no subir

En las décadas recientes la educación popular tomó el camino institucional. La inmensa mayoría de los educadores populares optaron por trabajar en cargos estatales o en ONG, integrándose como asesores o ejecutores de las políticas sociales de los gobiernos, ya sean progresistas o conservadores. La profesionalización provocó una honda mutación del papel subversivo que tiempo atrás tuvo la educación popular, cuando se jugaba su destino con los movimientos sociales.

Por eso entusiasma comprobar que todavía un buen puñado de educadores y educadoras siguen trabajando con los sectores populares, en toda la región. En Argentina existen varios colectivos de este tipo, como Pañuelos en Rebeldía y la Universidad Trashumante.

A fines de marzo tuve la oportunidad de participar en el encuentro nacional de la Escuelita Trashumante, en la cordobesa localidad de Cosquín, cuando se cumplían dos décadas de la organización y siete años de la escuelita de “educación popular autónoma”. Fueron tres días intensos, en los que se materializaron los modos y formas de esta corriente que no quiere trabajar “para” los sectores populares sino “con” los de abajo.

A diferencia de la educación popular institucionalizada, los impulsores de la escuelita no la consideran como meras técnicas o metodologías para fomentar la participación, sino “una forma de vida que implica una ética de vida”, como escriben en sus cuadernos. Por lo tanto, la escuelita es no sólo un espacio de formación de educadores populares sino un espacio donde se aprende organización popular.

Diez años atrás había participado en uno de los encuentros de la Universidad Trashumante, en la ciudad de Córdoba. Fue interesante por la mística y la energía colectiva que contenía. Casi todos pertenecían a las clases medias con formación universitaria. Luego de 12 encuentros desde el viraje de 2011, 70 por ciento de los miembros de la escuelita son mujeres, varones y jóvenes de los sectores populares, siendo los universitarios una minoría que no ocupan lugares de poder.

Esta transformación de clase, género y color (porque los militantes de abajo son en su mayoría mujeres, jóvenes y de piel oscura), marcha a contracorriente de los caminos emprendidos por la mayoría de los educadores populares y de las instituciones de la izquierda. Sólo en el encuentro de marzo había más de 160 personas entre adultos, jóvenes, niños y niñas, pero en todo el proceso la escuelita formó más de 500 activistas de los barrios más pobres de las ciudades argentinas.

Quisiera destacar algunos aspectos que pueden servir de referencia para quienes estamos empeñados en la emancipación con los de abajo en todo el continente.

La primera se relaciona con la autonomía material. La escuelita no tiene ningún apoyo material de ninguna institución. Los recursos los consiguen con base en el trabajo colectivo (las familias aportan alimentos a los encuentros y mucho trabajo), pero también de peñas semestrales multitudinarias convocadas por el músico Raly Barrionuevo que participa del proceso de formación. La autonomía es un principio central desde hace dos décadas.

La segunda es la autogestión. La escuelita no tiene un programa elaborado por especialistas sino que los temas que guían los debates salen de las rondas, que son tres: la de adultos, la de jóvenes que son la mayoría, y la de niños y niñas que trabajan con adultos de apoyo. Tato Iglesias, inspirador de la Trashumante, formuló una de las preguntas centrales del encuentro: ¿Qué tenemos nosotros como pueblo que ellos no tienen?

Apuntaba a trabajar no sobre las “carencias”, como hacen las instituciones, sino sobre nuestras potencias individuales y colectivas como sectores populares. Las mujeres de Sembrando Rebeldías (un colectivo de la periferia de Buenos Aires), que habían participado en el encuentro de mujeres en Morelia convocado por el EZLN, preguntaron: ¿Cómo nos atraviesa el patriarcado en nuestras organizaciones? Surgió que varios colectivos están en crisis por el acoso que sufren las mujeres de sus compañeros de organización.

La tercera se relaciona con el poder de la pregunta, que “moviliza, incomoda, busca ir a las raíces, motoriza la reflexión, permite pensar críticamente la realidad” y además “no tiene una respuesta dada de antemano”, sino que se construye en colectivo. Quienes hemos trabajado en la educación popular, sabemos que en la práctica institucional la última palabra siempre la tienen las que coordinan, que sintetizan (y excluyen) lo que emana del colectivo.

En cuarto lugar, debe destacarse el papel de las artes, en particular la música, las danzas y los rituales, porque no somos sólo cabezas, y tanto las opresiones como las liberaciones pasan por los cuerpos. Los cuerpos de abajo, con las huellas de las opresiones (cicatrices, enfermedades, mutilaciones, violencias y violaciones) son las potencias de la emancipación. En este punto, los cuerpos de abajo contrastan vivamente con los cuerpos de las clases medias académicas que suelen hegemonizar las organizaciones.

Por último, destacar la práctica de este tipo de organizaciones que no buscan engordar (acumular personas y recursos) sino potenciar. Que no son espacios de llegada sino de tránsito para multiplicar. “Nos interesa que las escuelitas trashumantes potencien otras luchas”, se dijo en los grupos de trabajo, “y que se llamen como ustedes quieran”. No se proponen crear un gran aparato sino formar personas para fortalecer el campo popular. En Argentina la Trashumante sigue, en este sentido, la huella de Madres de Plaza de Mayo, que fue un espacio por el que transitaron miles de personas que formaron otros espacios.

Dos décadas de trashumancia están dando nuevos frutos. Trashumar, dicen sus impulsores, es ir detrás de los mejores humus, de las mejores personas. “Una doble caminata”, hacia fuera buscando el encuentro con otros y otras. Hacia adentro, para conectarnos con las emociones y sueños de abajo. Bajar y no subir: una forma no institucional de abordar el movimiento.

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Miércoles, 04 Abril 2018 06:24

Bolas de cristal rotas

Bolas de cristal rotas

El 27/01/2017 salí de Colombia rumbo a Buenos Aires–Argentina, con el objetivo de estudiar en la U.B.A. (Universidad de Buenos Aires). El motivo de mi migración fue huir del sistema de educación actual de mi país donde no se garantiza una educación pública de calidad y, además, cuenta con un acceso restringido.


Salí con el propósito de obtener más herramientas para ayudar a lxs jóvenes entre estos un ejemplo es mi experiencia donde ciertas personas bellas me ayudaron a obtener conciencia crítica e identidad por mi territorio. Salí no para olvidar si no, al contrario, a despertar.


Llevo un año en CABA (Ciudad Autónoma de Buenos Aires), en este tiempo he roto muchas estructuras que me impuso la vida como sujeta de una sociedad, la que por cumplir estas estructuras dejaba su ser e intereses a un lado, sintiéndome mal e impotente por no poder hacer lo que me gusta, por miedo al juzgamiento, en particular el familiar.


Hace un tiempo había participado en Bogotá, en la localidad de San Cristóbal (barrio 20 de julio) en la huerta llamada Corandicol, donde empecé a reconstruir ese lazo con la Pachamama y donde en especial tuve un suceso con los prejuicios: un día me encontraba recolectando cilantro en gran cantidad, tanto que al finalizar mi tarea mi cuerpo estaba totalmente impregnado del perfume del cilantro. Al terminar la jornada salí a verme con una amiga, a la que abrace como siempre y se escandalizó por mi olor.


Desde ahí comprendí que cosas tan simples como el olor, la ropa, los zapatos, el barro, la tierra, no eran símbolo de desprecio sino, al contrario, un símbolo muy importante de apreciar por el motivo de trabajar la tierra , por amar el cultivo, por volver a arar…


Todo esto lo digo porque actualmente realizó voluntariado en la Eco Aldea Velatropa ubicada en CABA, dentro de los cimientos abandonados del pabellón 5 en Ciudad Universitaria – U.B.A. Para mi y para muchos es algo sorprendente como un proyecto de experimentación permacultural, de bioconstrucción, y sobre todo cultural, está dentro de una de las mejores universidades públicas latinoamericana. En este lugar participamos varixs personas en modo voluntariado, con las cuales llevamos a cabo una comunidad; este tema es muy interesante dado que toda decisión es tomada en asambleas, con la vos y voto de todxs, para un mayor respeto y participación.


Es así como aquí volví a construir ese puente con la Pachamama, actualmente no me importan ni los olores, ni los atuendos, me importa lo que cada unx puede hacer por contribuir al cambio y mejora del ambiente. En este espacio nos cuidamos y cuidamos a la madre tierra, que nos brinda espacios tan hermosos en cualquier lugar del mundo. Nuestra tarea es mostrar esos cambios, principalmente internos, y luego externos, porque se reflejan en la comunidad para mejoras.


Participo de un espacio donde se visibiliza un cambio cultural. Por ejemplo, en este lugar no aceptamos los actos violentos e intentamos solucionar las cosas en círculos por medio de diálogos; aquí nadie es más que nadie, todxs somos iguales. Todxs somos hermanxs sin importar el origen, el color o el pensamiento; como toda comunidad tenemos nuestros conflictos pero también aprendemos de estos para ser mejores a diario, todxs somos maestrxs de todxs. Es como el ciclo de la vida; va y viene.


Muchxs de lxs que estamos aquí y hemos pasado por alguno de estos espacios, valoran muy bien el sonido de la brisa, el trinar de los pájaros, de los grillos, el olor de la tierra húmeda, el olor de las plantas, las voces compartiendo con risas, llantos, alegrías y tristezas pero, sobre todo, el sentir de la vida conscientemente. Hay muchas maneras de valorar, a mi me encantan las noches con circulo y un fueguito en el medio compartiendo cantos, historias, risas, lo que sea, pero disfrutando. Esa es la tv más amada para nosotrxs aquí en Velatropa, es parte de nuestro día a día donde nada es cotidiano, porque la fauna y flora nos enseñan que todo cambia, siempre hay algo nuevo por aprender, por reaprender y por soñar…


Aquí entra una palabra clave en todo esto: desde que emprendí este rumbo no creía poder soñar –porque varias circunstancias nos intentan oprimir nuestros sueños–, pero a todxs lxs que se encuentran leyendo les digo, sino sabían o si tienen dudas, esto es totalmente mentira, todxs tenemos las capacidades para soñar y crear cosas, el tema es comenzar a afrontar el reto y empezar a desarrollar nuestras potencialidades. No las debemos dejar pasar, no las podemos negar más, hay que dejarlas salir y ser lo que en realidad amamos ser.


Arriésguense a soñar, a volar, a vivir sus propias vidas, experimentando día a día, rompiendo con las burbujas de cristal que nos impiden mirar la belleza de vida que podemos disfrutar, en particular los regalos de la Pachamama, que no están para admirar desde una imagen. Arriésguense a vivir en comunidad con respeto a lxs demás, con amor y reciprocidad.

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“¡Alto a la guerra contra la educación pública!”, claman decenas de miles de docentes

Decenas de miles de maestros y personal de apoyo escolar abandonaron las aulas en Oklahoma y Kentucky coreando “alto a la guerra contra la educación pública”, en una acción sin precedente en décadas recientes, mientras sus colegas en otros estados contemplan sumarse a lo que algunos bautizan como la “rebelión de los maestros”.

Grupos de docentes se congregaron frente a sus escuelas en Oklahoma esta mañana, pero en lugar de ingresar para iniciar el día de clases, marcharon de todas partes del estado para dirigirse al capitolio estatal; según algunos informes, más de 200 distritos escolares de un total de 500 fueron cerrados por la acción. Estudiantes y familias se sumaron en apoyo de sus maestros y sus exigencias que no se limitaban a su remuneración –entre las más bajas de todo el país–, sino en revertir las severas reducciones del gasto público en educación a lo largo de la década anterior.

Los recortes en Oklahoma y otros estados han dejado escuelas en el país más rico del mundo sin suficientes libros de texto y otros materiales, con instalaciones en deterioro peligroso, y estudiantes y maestros tiritando en los inviernos por falta de calefacción. Varios distritos escolares se han visto obligados a reducir la jornada a sólo cuatro días a la semana por falta de recursos, resultado de una reducción de casi 30 por ciento en el presupuesto de educación en los pasados 10 años.

En Oklahoma, el índice salarial de los maestros ocupa el penúltimo lugar de los 50 estados. Eso, para muchos, implica que han tenido que tomar un empleo secundario para sostener a sus familias, trabajando como meseros en restaurantes de cadena, en supermercados o como choferes de Uber, entre otros. Algunos han tenido que recurrir a programas de asistencia alimentaria o a caridades para atender necesidades básicas de sus familias y han llegado incluso a donar sangre por dinero.

El paro en Oklahoma fue acompañado de otro en Kentucky, con miles de maestros en el capitolio de ese estado coreando: ya basta y no cederemos, obligando al cierre de todas las escuelas públicas de la entidad. Esto, después de que decenas de planteles en 28 distritos escolares tuvieron que cerrar el vienes, cuando miles de maestros se declararon “enfermos” y se congregaron en el capitolio estatal para protestar por cambios en los planes de pensiones.

En Arizona se han repetido las manifestaciones de maestros en semanas recientes y se está evaluando estallar una huelga contra las reducciones en el presupuesto de educación estatal y en busca de un incremento de 20 por ciento al salario.

Maestros en Wisconsin, Pensylvania y Nueva Jersey también están considerando emprender acciones parecidas.

Los docentes señalan que la huelga triunfante de nueve días de sus colegas en West Virginia el mes pasado con exigencias parecidas ayudaron a su decisión de emprender acciones como la de ayer, detonadas por el hartazgo e ira ante las políticas estatales contra la educación pública (en Estados Unidos, la educación pública es financiada y regulada por el gobierno estatal).

Estos estados son gobernados por republicanos, y estas nuevas movilizaciones podrían tener implicaciones para las próximas elecciones intermedias en noviembre a nivel federal, al renacer parte del movimiento sindical en esta coyuntura política.

Más aún, estas acciones sindicales son en muchos casos ilegales según las leyes estatales, y aún más notable, no son autorizadas por el propio liderazgo sindical, sino resultado de organización y coordinación entre las bases que se comunican a través de las redes sociales. Algunos expertos dicen que si esto sigue creciendo, se convertirá en una ola de huelgas no autorizadas sin precedente desde tiempos de la Gran Depresión.

El fin de semana, el senador Bernie Sanders publicó un tuit: “empezó en West Virginia. Continuó en Oklahoma y ahora se está ampliando a Arizona. Maestros están exigiendo respeto por la educación y los educadores. Se están alzando, luchando y logran avances reales. Viene el cambio.

 

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Educación y comunicación popular y campesina

A 21 kilómetros de Bogotá, en uno de los 116 municipios de Cundinamarca, se encuentra Madrid en el occidente de una sabana que ahora todo tipo de construcciones la van cubriendo. Allí, en la zona rural, se ha instalado desde hace tres años la Asociación Herrera, un colectivo de mujeres integrada principalmente por extrabajadoras de las flores, sus hijos e hijas.

En sus inicios, hace ocho años ya, fueron las más jóvenes quienes empezaron a reunirse, alrededor de procesos organizativos que las conectaran con el arte, los derechos laborales, de género, la soberanía alimentaria. Con estas inquietudes iniciaron una labor que las fue vinculando, o más bien entrelazando, con otras organizaciones que comparten esa intencionalidad de buscar formas distintas de producir, crear y formar.

En la actualidad ya cuentan con varios proyectos, como el llamado “campo en economía solidaria y agroecológica”, pensado como proyecto auto-sostenible y hasta el momento, totalmente auto-gestionado, porque no cuentan con el patrocinio de ninguna otra organización o institución. Ellas siembran en su propia huerta flores orgánicas, y venden las cosechas: también cuentan con una modesta papelería, en respuesta a una necesidad de la zona, y un restaurante dominical llamado Amaranto y Canela, donde ofrecen comida orgánica, vegetaría y también tradicional.

Cuentan, asimismo, con el proyecto “campo en educación y comunicación popular”, en el que imparten la primaria y el bachillerato popular para la población campesina.

“En la vereda no hay otro lugar donde hacer el bachillerato –nos dice una de las madres estudiantes, que además puede asistir a clases con su pequeño niño de unos seis años, pues no tiene con quien dejarlo–, eso sí –enfatiza– las profes tienen métodos diferentes para enseñar, no hay la presión que se padece en los colegios, pero sí debemos ser muy responsables, agrega.
En la animada charla que va tomando forma a partir de las preguntas que les vamos presentando para comprender el cómo y el por qué de este espacio de vida colectiva, otras lenguas se van desentumeciendo: “Es buscar que la vida esté en la educación y la educación en la vida como una sola cosa”, así define la visión del proyecto la profesora que dicta español a los ocho estudiantes adultos que asisten animosamente al aula. Las clases son integrales y con un mismo proyecto, en este caso la realización de un plato típico de una región colombiana; cada grupo investiga, describe, realiza un plegable con la información de ingredientes, cantidades, cualidades alimenticias y exposición teórica ante los demás compañeros. Según explicaron, usan un mismo proyecto, incluso para matemáticas, donde trabajan cantidades y regla de tres para determinar las porciones.

El bachillerato está validado ya que trabajan en convenio con una organización ubicada en la localidad de Bosa, una organización llamada red de bachilleratos populares y campesinos. La Asociación Herrera también hace parte de la Red de mujeres de la Sabana y de la red de de Raíces de la Sabana; en ambos casos la labor fundamental es crear esperanza y resistir con alternativas a las falencias del presente.

En la sede actual funcionan dos bachilleratos y un proceso de alfabetización con los y las trabajadoras de las flores, proyecto que sueñan con abrirlo también en La Sabana de occidente, formar docentes en educación popular y comunitaria, para replicar esta forma de educar, de acuerdo a la realidad y necesidades de la comunidad.

La integralidad de los proyectos involucra a los estudiantes en el proceso de sembradío y elaboración de los alimentos: los días jueves realizan una minga, o reunión comunitaria, donde todos participan en la siembra y preparación de la comida. También han ofrecido cursos diversos como economía solidaria, en un convenio con la Universidad Javeriana, uno de tecnologías, de teatro, de artes y oficios, y todos los que involucren adquirir nuevas habilidades para los estudiantes.

Así, la Asociación Herrera busca integrar educación y expresión, escuchar los relatos de vida como, coherentemente expresa Gisela Lara –una de las gestoras de la sede– intentando consolidar acciones. En ese escuchar, después de muchas reflexiones sobre el territorio y la situación de la población rural, fue lo que las llevó a trasladarse más cerca de los trabajadores, para entender cómo está configurado el campesinado de La Sabana, que aunque muy cerca de Bogotá igualmente permanece muy invisible para los citadinos.

Entre educación, compartir de saberes, proyectos económicos, superación de necesidades, complementariedad entre jóvenes y adultos, entre mujeres y hombres, retomando tradiciones y costumbres, van protegiendo el territorio, comprendiéndolo, encontrando cada día que en el campo sí hay esperanza y posibilidades de vida, muchas más que las ofertadas por la deslumbrante urbe, que precisamente es eso: un centelleo de luces que enceguece, predispone para la colaboración, haciendo de unos y otros enemigos, cuando lo que debiéramos ser es todo lo contrario, entretejiendo con nuestra manos solidarias el soporte para una vida otra en donde la acumulación individual deja de ser el centro del constante y diario esfuerzo con el cual los negados de siempre intentamos superar la no vida que nos ha tocado como modelo de vida, como centro de aquello que nos dicen es el desarrollo. l