Sábado, 03 Marzo 2018 17:49

La política como autoayuda colectiva

La política como autoayuda colectiva

La experiencia formativa con trabajadores afiliados a la Federeación Únete, un intercambio de ideas con renovación de ideas y proyección al país.

 

En el mundo del trabajo, la necesidad de articular y de sumar fuerzas es cada vez más apremiante. En tal perspectiva, la Federación de trabajadores del Estado Únete, continúa con sus talleres de reflexión socio-política, de los cuales presenta aquí la segunda edición de su boletín de debates, el que resume las últimas dos sesiones realizadas en noviembre del 2017. Con esta entrega, de nuevo, esperamos aportar herramientas de análisis que abran la discusión y alimenten cada uno de los procesos populares dentro y fuera de la Federación.

 

En primera medida, según la agenda clásica de las teorías de los movimientos sociales, distinguimos tres componentes que a rasgos generales caracterizan todo movimiento social. 1) Un marco de referencia para la acción colectiva, 2) una estructura organizativa y 3) la lectura de una determinada estructura de oportunidad política. Según esta agenda, una combinación acertada entre los tres componentes puede materializarse en un efectivo avance de cualquier propósito colectivo, por lo cual cada uno de los talleres lo que pretende hasta ahora es profundizar en estos componentes. En esta medida, los espacios de reflexión que resumimos a continuación delimitan la cuestión del marco de referencia para la acción colectiva, trazando algunas reflexiones en torno a la configuración del marco de referencia hegemónico, y sobre el cómo analizar los discursos y las prácticas contemporáneas que generan una subjetividad política particular.

 

Sentido común y subjetividad

 

En el taller comenzamos por cuestionar algunas nociones básicas: ¿cómo es que las clases trabajadoras no solo soportamos, sino que también aceptamos –de buena gana–, la desigualdad en la distribución de la riqueza social? ¿Qué tipo de dispositivos de control interiorizamos de manera que terminamos por no oponernos a esta asimetría?

 

Para dar respuesta a estas preguntas, comentábamos que entre el sujeto (sea individual o colectivo) y las estructuras sociales, existe algo conocido como el marco de referencia, el cual está compuesto por el conjunto de conceptos, imaginaros y categorías con las cuales el sujeto interpreta su lugar y el de los demás en el mundo social, con el que construye sus sueños y orienta su conducta diaria; por esto entendemos que las estructuras y las instituciones sociales no son retazos de la realidad, que podamos ver desde afuera, sino fuerzas psicológicas, sociales e históricas que nos atraviesan y nos direccionan para un lugar o para otro.

 

Poníamos el ejemplo de que dado el avance del capitalismo hasta nuestros días, pareciera que el escenario privilegiado que configura dicho ámbito de referencia, por encima de todos los demás, es el mercado, base sobre la que la mayoría de la población sobrevive en su cotidianidad. Es mediante el éxito o el fracaso en el mercado como las personas se ‘salvan’ o se ‘condenan’.

 

El hecho de que el mercado sea la institución de socialización fundamental de nuestra época tiene profundas implicaciones psicológicas, sociológicas, políticas. El mercado, expandido más allá de sus límites, mercantiliza lo no mercantilizable: el agua, la salud, los valores más sublimes de libertad, nuestros más profundos deseos de realización personal y hasta la fuente de todo valor mercantil: el trabajo. La fuerza de trabajo convertida en mercancía conlleva que el trabajador se convierta en empresario, el cual debe gestionar, administrar y saber vender su mercancía “fuerza de trabajo” como un producto más en el mercado, con lo cual, si el trabajador no triunfa, el castigo que sufrirá (el desempleo, la falta de ingresos fijos) es culpa de su propia deficiencia, de su falta de cualificación técnica o de algún atavismo cultural.

 

Comentábamos, asimismo, que esta representación que el trabajador hace de sí mismo es un dispositivo de control que le impide ver la relación objetiva con sus demás compañeros de clase, dispositivo que alcanza a comprometerlo con los intereses de su contraparte, el patrón, subsumiendo todo a la lógica de la ganancia, elementos con los que juegan discursos como la autoayuda, y/o del empresario de si (1).

 

Estos y muchos otros elementos o prácticas discursivas, atraviesan otras instituciones como la iglesia, la escuela, la familia, los medios de comunicación, configurando miedos y esperanzas susceptibles de desplegarse en la arena política; elementos que hacen parte del sentido común dominante entre la mayoría de la población, y que pueden ser estudiados con rigurosidad, enfatizando en que es necesario trascender y conocer mejor la relación intrínseca de los problemas sociales entre sí, de manera que puedan darse otras interpretaciones, e influir en el marco de referencia con el cual asumimos el mundo social. Por eso, entre otras razones, debemos de estudiar y comprenderlo mejor, entendiendo que los problemas sociales se asumen socialmente y que no hay mejor autoayuda que la autoayuda colectiva.

 

Para así proceder, propusimos tres dimensiones a través de las cuales analizar las representaciones que en disputa en el sentido común, de las personas o de grupos sociales, con las cuales queremos tejer y ganar apoyo.

 

Identificar las tipificaciones dominantes: ¿cuáles son los adjetivos, los conceptos y las categorías con que las personas interpretan los hechos sociales? Por ejemplo, ¿quiénes son los buenos y los malos en un hecho político? (valga el caso, ¿es Venezuela una dictadura o una democracia?).

 

Conocer la estructura del sistema de relevancias: ¿qué temas son más prioritarios, más urgentes, más trascendentales, para la vida de las personas? Por ejemplo, ¿es más prioritario para ellas hablar del salario o hablar del proceso de paz?


Delimitar la distribución social del conocimiento: ¿cuáles individuos o grupos tienen una interpretación más desarrollada de los acontecimientos, con argumentos más sólidos y categorías de análisis más elaboradas, en un lugar y en un momento particular?

 

Estrategias políticas contemporáneas

 

A partir de lo enunciado, empezamos a cuestionar nociones básicas de las estrategias políticas tradicionales, por ejemplo la noción de “la toma del poder”. Decíamos que dada la complejización cada vez más acentuada de la sociedad contemporánea, el asalto a un cuartel, un palacio o un castillo, como lugar que guarda “el poder”, es insuficiente para realizar cambios duraderos.

“El poder” en una sociedad tan compleja como la actual, con instituciones de corte liberal asentadas entre el conjunto social a través de un mayor consenso y legitimidad en la sociedad civil, implica que el camino hacia el castillo esté rodeado de trincheras que dificultan acceder a él. Estas trincheras son las instituciones y entidades que, como nodos de articulación, le dan un armazón a la estructura social de manera que permanezca estable; así mismo, son las que fragmentan y debilitan, económica, jurídica, política e ideológicamente a los proyectos del campo popular, fortaleciendo a los actores hegemónicos.

Avanzamos en esta reflexión retomando las diferentes protestas efectuadas durante los últimos años en contra de las políticas del gobierno Santos. Cada uno de los sujetos que levantaron su voz (estudiantes, campesinos, indígenas, docentes, etc.), con sus acciones y reivindicaciones particulares, fueron fácilmente desarticulados al concederles el poder prerrogativas parciales de sus demandas específicas. Estos mecanismos, además de la evidente represión, quedan materializados mediante la canalización de las demandas de los sujetos popular a través de alguna institución que es reconocida como contraparte, pero también a través de algún paliativo, como entregar dinero o subsidios a actores estratégicos de lo popular, y/o mediante el delegacionismo a través de acuerdos incumplidos que administran las mismas clases dirigentes o algunos notables, cooptados de las clases subalternas.

Todas estas estrategias del poder tienen una explicación común, y es que cada sujeto político, al movilizarse, tiene en sus características dos aspectos que son cruciales y deben ser analizados: 1-. Sus demandas muy particulares (por mejor salario, por la no privatización de las universidades, por más tierra, por rebajar los precios de transporte, etcétera), y 2-. Otro tipo de demandas, más generales, mucho más comunes al resto de la sociedad, que lo articulan con otros actores y que lo proyectan a la disputa por un orden social alternativo, ej. por mayor democracia, por trascender el régimen de propiedad, etcétera. De ese tránsito, y del nivel de elaboración entre un aspecto y el otro, del especifico al general, es que se deriva su capacidad de articular otros actores, de constituirse en alternativa política o, por el contrario, ser desarticulado por los poderes hegemónicos una vez sea solucionada su demanda particular.

Por lo regular, lo que hacen los poderosos cuando la represión no funciona, es tomar la demanda particular y solucionarla mediante algún mecanismo como los ya anotados, de manera que no ponga en peligro el resto del orden social; es un dispositivo de control bajo el cual el mensaje suele ser: “soluciono lo que me estas pidiendo, en tanto sea yo el que siga mandando”.

Para afrontar este panorama, compartíamos el discurso de que la construcción de las demandas y el análisis político consta de 3 materias primas para su elaboración2, para lo cual avanzábamos en un ejemplo:

Una situación problemática: la falta de acceso a la propiedad de la tierra.
Un responsable de esa situación: los gamonales del partido X y sus ejércitos particulares.
Una solución alternativa: recuperación de tierras organizada por la asociación campesina.

Con estos tres elementos es susceptible de ser politizable una situación, pero la estrategia a tener en cuenta dentro de los sectores subalternos radica en saber proyectar, influir y aumentar el alcance de las demandas, a través de ciclos escalados de conquistas y de articulación, con temas cada vez más generales a las reivindicaciones particulares de cada actor en concreto. Para ello, finalizamos el taller diciendo que los responsables de abordar este tránsito y esta elaboración son los intelectuales, término acuñado por Gramsci con el cual se refería no a los más inteligentes, sino a quienes, con un sentido y un compromiso colectivo, tienen más claro el horizonte por transitar y la forma de realizarlo en la actual sociedad. Estos intelectuales, así entendidos, son los organizadores y los tejedores del campo popular, por lo cual es fundamental que cada sector social tenga los suyos, formarlos y proyectarlos para dar siempre las disputas de una mejor manera.

Con estas reflexiones y discusiones, terminamos el modulo sobre los marcos de referencia para la acción colectiva. Próximamente adelantaremos los temas de estructura de oportunidad política: repertorios de lucha y análisis de coyuntura y, por último, estructura organizativa: índices y análisis de las capacidades de la organización.

Esperamos de todos y todas comentarios, críticas y sugerencias.

Para profundizar en estos temas, recomendamos las lecturas abordadas en el taller:

- Bolívar Echeverría “Discurso crítico y modernidad”.
- Juan Carlos Monedero “Curso urgente de política para gente decente”.
- Iñigo Errejon: “Hegemonía y discurso” https://www.youtube.com/results?search_query=discurso+y+hegemonia

Publicado enEdición Nº243
"Asistimos a la degradación de la escuela pública: subvencionan la privada para satisfacer a padres de clase alta"

El pedagogo francés Philippe Meirieu ha estado esta semana en España, invitado por el Colectivo Infancia, para dar varias conferencias sobre democracia y educación. Este docente ha pasado por diferentes instituciones francesas, dio clase en un instituto en los suburbios de Lyon, ha dirigido el Instituto Nacional de Investigación Pedagógica y durante el gobierno de François Mitterrand fue asesor educativo. En una entrevista con eldiario.es reflexiona sobre políticas educativas y docencia.


¿Considera que la educación es una prioridad para las democracias occidentales?


Es una prioridad publicitada, anunciada y que cuenta con un presupuesto muy importante en casi todas las democracias occidentales. Desde el punto presupuestario, sí que es una prioridad. ¿Es también una prioridad para la sociedad? ahí no estoy tan seguro. En este caso, cuando hablo de sociedad me refiero a los padres, a la sociedad civil, al tejido industrial y comercial. Los gobiernos destinan mucho dinero a la enseñanza pero la sociedad no está muy sensibilizada con todos los temas educativos, está más atenta al bienestar de los adultos que a los intereses de los niños.


Está claro que en las democracias occidentales el Estado le dedica un presupuesto muy importante a la educación. Al mismo tiempo, el acceso y el derecho a la educación de forma igualitaria no es realmente una prioridad. Actualmente estamos viendo un aumento de las diferencias entre los colegios que forman a la élite y los que acogen a los alumnos con dificultades. Las democracias actuales se enfrentan a ese problema, aumentan las diferencias entre las clases sociales que siguen el recorrido educativo de forma eficaz y las clases populares en las que el éxito escolar se da rara vez. Es un desafío para las democracias occidentales. Y ese desafío consiste en la introducción de la justicia en el sistema educativo.


¿Cómo se puede introducir esa justicia en el sistema educativo?


No hay muchas posibilidades de hacerlo. Los gobiernos no terminan de demostrar tener el coraje o valor suficiente para poner en marcha aquello que sería necesario, un sistema proporcional en los presupuestos. Aquellos colegios en los que los alumnos están en dificultades y les cuesta más alcanzar el éxito escolar tendrían que tener más medios. En cambio, los colegios prestigiosos, a los que llevan las clases burguesas a sus hijos, recibirían menos dinero.


Los gobiernos están empezando de una forma insuficiente a gestionar esta diferencia creciente entre distintos colegios. De hecho, estamos asistiendo a un movimiento en la mayoría de los países occidentales, que fue anticipado en Estados Unidos, que es la degradación de la escuela pública. Los estados están subvencionando de forma progresiva la educación en las escuelas privadas para favorecer el desarrollo de instituciones que se crean de forma paralela a la enseñanza pública y satisfacer a los padres más exigentes o de clase alta. Estos progenitores quieren que sus hijos estén en escuelas que pueden parecer progres, de izquierdas o alternativas, pero que se terminan convirtiendo también en guetos sociológicos porque no permiten la democratización del colegio.


La democratización requiere una mezcla social, eso también lo determina la arquitectura de la ciudad porque dependiendo de cómo esté creada la sociedad se hará un reparto de alumnos por colegios. También está ligado a otro fenómeno, el entre-soi. Una especie de comunitarismo sociológico, como si solo quisiéramos estar con gente que es como nosotros. Solo se puede conseguir esa democratización cuando hay una mezcla de clases sociales, cuando niños de distintos medios están sentados en los mismos bancos del colegio, trabajando juntos y ayudándose. Para alcanzarla falta que se vea esa voluntad en las políticas educativas de los países de occidente. La OCDE dice en su último informe que la mezcla social de los alumnos en las clases será la bomba de relojería que hará explotar el sistema educativo occidental.


Usted habla sobre la degradación de la escuela pública, ¿por qué lo permiten los estados? ¿hay interés en democratizar la educación?


Creo que sí que existe el interés por parte de muchos gobiernos. El problema es que tendríamos que ir en contra de aspiraciones sociológicas que están muy enraizadas, que no se dan solamente en el sistema escolar. Se da también en la vivienda, la salud o la justicia. Aspiramos a buscar la protección en la comunidad, buscar la proximidad en un mundo que nos resulta individualista. Es como si en lugar de interesarnos por el bien común, queremos una comunidad sociológica e ideológica, una seguridad afectiva y personal en gente que es como nosotros. Haría falta mucho valor político para que los gobierno dijeran de forma clara que la mezcla social es una prioridad.


Se ha acusado a la LOMCE, la ley de enseñanza que está en vigor en nuestro país, de introducir carga ideológica en el currículum. Durante el conflicto político catalán, también los docentes y la escuela han sido criticados y acusados de adoctrinamiento. ¿Cómo se consigue que el sistema educativo no sea un instrumento político y se garantice su independencia?


Creo que todos los gobiernos tienen la tentación de utilizar en su beneficio la influencia que supone el sistema educativo. Es una preocupación constante de los sociólogos desde el sigo XIX. La cuestión no pasa tanto por pedir a los estados que no lo hagan, más bien por conseguir que en la escuela el trabajo pedagógico permita a los alumnos tomar distancia frente al fenómeno de la propaganda. Tenemos que enseñarles a emanciparse, hay que ayudarles a que las cosas conciten su curiosidad y que tengan un espíritu crítico. Se debe trabajar para que se puedan resistir ante las influencias, no solo del gobierno, también de la publicidad, de las teorías del complot o de los radicalismos religiosos.


En definitiva, consiste en formar a los ciudadanos y al final no son los estados los que les forman, son los maestros. Es un tema central de la pedagogía. Obviamente los políticos quieren utilizar los colegios para sus fines, pero los maestros deben ser lúcidos. Es cierto que los gobiernos les pagan su sueldo pero los maestros se deben a la exigencia de formar para la libertad y no dejar que caigan en el adoctrinamiento. Es un desafío en el mundo entero. No solo hablamos de colegios públicos, la formación a la ciudadanía se tendría que dar en las escuelas coránicas, religiosas o en colegios en los que se difunden doctrinas políticas. Por ejemplo, en centros del sudeste asiático donde a los niños se les mete una ideología muy fuerte y a la que no se pueden resistir.


La tasa española de abandono escolar temprano duplica la de la UE y el porcentaje de alumnos repetidores triplica la media de la OCDE. ¿Contribuye la repetición de curso a combatir el fracaso escolar?


El hecho de repetir no garantiza la eficacia escolar, ni tiene un impacto positivo. Solo en algunos casos permite recuperar el retraso. Según los estudios es más beneficioso para las niñas que para los niños. También es más fructuoso para jóvenes que han pasado por situaciones muy particulares, como problemas de salud, familiares o estudiantes que no estaban pasando por un conflicto de gran fracaso escolar y que tenían una base suficiente para continuar. Estadísticamente es complicado que para los alumnos sea beneficioso, en ocho de cada diez casos penaliza al alumno porque aumenta su retraso escolar.


La repetición es un problema que hemos generado para enfrentarnos a dos adversidades. En primer lugar, los países de Occidente no han explorado otros métodos de enseñanza. Solo tenemos las clases de nivel y hay otras propuestas. Por ejemplo, las fórmulas por ciclos de dos o tres años, los alumnos no estarían en una sola clase, estarían en un circuito de tres niveles y habría clases de tres niveles diferentes. Se contaría con distintos métodos de trabajo que nos permitirían que los alumnos fuesen más rápido en algunas disciplinas y más lento en otras. Para este modelo podemos usar como ayuda la figura de estudiantes más mayores. Esto es algo que subestimamos en los países occidentales, no se potencia una ayuda mutua entre los alumnos.


Otro problema por el que existe la posibilidad de repetir no tiene nada que ver con el nivel escolar de los alumnos. Tiene que ver con la autoridad de los maestros. Hay muchas escuelas y muchos profesores que no tienen autoridad frente a sus alumnos y el único poder que tienen es el de la sanción o la amenaza. Amenazando con esta exclusión, diciéndoles que van a repetir si no les hacen caso, es la única forma que tienen de ejercer su autoridad.


Usted estuvo dando clase en un colegio de un suburbio de Lyon, ¿cómo se consigue en entornos difíciles ganarse el respeto de los estudiantes?


Es un problema con estructura de matrioshka rusa. La primera etapa es la relación entre el colegio y la sociedad. Si los progenitores no respetan al colegio, ni al maestro, si el estatus del profesor no es respetado, no facilita las cosas. Actualmente creo que es así, el estatus del docente está degradado.


En segundo lugar está el centro educativo. Dentro de la institución tiene que quedar claro quién ejerce la autoridad sobre los estudiantes. Cuando entran en el espacio de la enseñanza tienen que sentir que están en un entorno dedicado al trabajo colectivo, que hay comportamientos que no son aceptables. Pero en los colegios solo hay una o dos personas encargadas de la disciplina, tendríamos que crear una comunidad de adultos en la que todos tengan competencias sobre este tema. Los adultos no tienen una responsabilidad solidaria del comportamiento de los menores. Por ejemplo, si un profesor ve una pelea en el patio o en el pasillo, aunque no sean sus alumnos ni sea en su clase, el adulto debe intervenir porque pertenece a esa comunidad educativa.


Llegamos al tercer paso, la clase. A muchos profesores no les han han sabido formar para gestionar grupos de adolescentes que pueden llegar a ser difíciles, piensan que gritando a los alumnos van a conseguir calmarles. Al contrario, gritando van a aumentar el estado de excitación del grupo. No se dan cuenta que igual que hablar con los alumnos es importante, hay otros factores como organizar el espacio de la clase, de dar consignas precisas, de saber lo que se dice y ser coherente con el mensaje lanzado.


En España la asignatura de religión cuenta para la nota media de sus estudiantes. ¿Qué papel cree que tendría que tener esta materia en la educación pública?


La religión pertenece al ámbito privado y no al público. Cada uno es libre de creer lo que quiera, pero pertenece a la intimidad. El principio de laicidad que defiende la educación francesa quiere dejar claro que debe existir una separación entre el saber y la creencia. Los conocimientos se transmiten, las creencias, no. Hay unas diferencias entre unos y otros. Las creencias tienden a dividir a los hombres y son las que les han empujado hacia guerras y violencias. En cambio, el saber nos une a todos en la escuela pública. Ese es el principio, la escuela pública no debe de tratar de abolir las creencias, pero deben quedarse en el ámbito privado.


Esto no implica que los colegios deban desconectarse de la educación cívica y moral, porque estas enseñanzas no son ámbitos en los que deban caer solo las religiones. Esa es una trampa en la que hemos caído. La filosofía es muy importante, hay que trabajar en ella como pensamiento, reflexión y plantearse preguntas sencillas. Por ejemplo, ¿cuál es la diferencia entre una prueba y un ejemplo? Así entenderemos por qué el agua de Lourdes no es igual de eficiente que los antibióticos. Comprender esto sirve para iniciarse en el pensamiento filosófico. La escuela no debería meterse en la religión pero sí en la historia de las religiones, que no es para nada lo mismo.

Por Laura Galaup
11/02/2018 - 20:24h

 

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“La escuela es un engranaje del capitalismo: educa para que cada uno busque el éxito a costa del otro”

Christian Felber (Salzburgo, Austria, 1972) tiene claro que el sistema educativo actual se ha convertido en un engranaje más de la máquina capitalista porque "educa para que cauno busque el éxito por encima del otro". Felber, profesor universitario, activista y cofundador del movimiento ATTAC en Austria, desarma en su último libro 'Por un comercio mundial ético' el paradigma del libre comercio y propone otro: el del comercio ético. Ferviente defensor de la democracia soberana directa, el profesor reflexiona sobre los valores que deberíamos anteponer a la "obsesión por el crecimiento de la actividad económica". Felber defiende un cambio radical en el modelo económico y en lo que se conoce como la economía del bien común aboga por sustituir el Producto Interior Bruto (PIB) como unidad de medida de la riqueza por otro indicador, el Balance del Bien Común, que prima valores como la justicia social, la dignidad humana o la sostenibilidad medioambiental.


La ciencia económica se ha deslizado hacia el capitalismo. ¿Está equivocada?


Está equivocada de contenido y de nombre. El enfoque predominante actual es el de los objetivos financieros, el beneficio…De hecho, no es ciencia económica, sino ciencia crematística. La economía debe tratar, en primer lugar, de la felicidad y el bienestar de las personas, del bien común. Y el dinero solo debe ser un medio para ello. Pero si el medio se convierte en el fin, por definición ya no es economía, sino capitalismo. La economía de verdad pondría todos sus activos en el bien común.
En la actualidad, el éxito de la sociedad se mide de acuerdo al éxito de la empresa, pero teniendo en cuenta valores como la competitividad y no la ética.
Es el dominio del capitalismo. Es algo anticonstitucional. Repasando las constituciones de los países democráticos hay unanimidad en que lo importante es el bien común, el bien general y explican que el capitalismo es un medio para conseguir ese fin. Y yo me pregunto entonces: ¿Dónde está el balance del bien común que es obligatorio para las empresas?


Lleva predicando por el bien común desde hace años. Cuando echa la vista atrás. ¿qué sensación le queda?


Es una cuestión de tiempo regular el capitalimo y encaminarlo hacia el bien común. Pero es algo que no sé si lo podremos conseguir en los próximos tres o 30 años. Hago lo que hago porque me parece justo, correcto y me da libertad para comprometerme por los valores que considero apropiados. No es el éxito a corto plazo lo que me guía ni me motiva.


¿Se trata de ganar menos dinero?


Los ricos son los que tienen que ganar menos, pero los pobres sí deben consumir más. Hay que repartir los recursos de la tierra de una forma equilibrada entre todos sus habitantes. Es un derecho humano ecológico. Cada vez que realizamos una compra habría que abonar un precio ecológico al igual que un precio financiero. Al igual que nos damos cuenta cuando la cuenta financiera está vacía, si también hay una cuenta ecológica vacía nos preocuparíamos. La idea es que aquellos que hoy se están pasando ya no tendrían capacidad de compra ecológica. Pero los que consumen menos de lo que es posible pueden consumir más.


¿Qué lecciones se han extraído de la crisis?


Desde China a Estados Unidos, la desigualdad es excesiva, pero no veo ningún parlamento del mundo que la limite. En cambio, sí que hay parlamentos regionales que caminan en esa dirección. Por eso hemos propuesto que sean los ciudadanos soberanos los que tomen la decisión de terminar con la desigualdad. Su deseo es que como mucho haya una diferencia de 10 a 1 entre el que más cobra y el que menos. En las cuestiones de limitación de poder, la democracia indirecta fracasa. Para eso hace falta la democracia directa.


La democracia directa no reemplaza a la indirecta. Solo añade un elemento más, dando a los ciudadanos el derecho de cambiar o, incluso, vigilar la Constitución
Los políticos tienen miedo a esa fórmula.


No todos. Es una cuestión de tiempo. La democracia directa no reemplaza a la indirecta. Solo añade un elemento más, dando a los ciudadanos el derecho de cambiar o, incluso, vigilar la Constitución.


Parece que la educación también se ha contagiado de los valores del sistema capitalista, promocionando solo a los mejores.


El problema empieza con la ciencia económica, que no enseña las alternativas. Hay un pensamiento único, por eso es una ideología. El problema es que en la escuela primaria y secundaria en lugar de educar a seres humanos autónomos, con voz propia, con competencias democráticas, emocionales y de comunicación la tendencia es producir engranajes para la máquina capitalista.


¿Cómo se puede cambiar?


Los afectados son los que tienen que intervenir directamente en el sistema educativo. El único que no está afectado es el Ministerio de Educación y es el que precisamente se encarga de diseñarlo todo. En la democracia soberana serían los padres, los estudiantes, los profesores y algunos agentes más los que diseñarían las pautas del sistema educativo. Seguro que no se planteaban producir engranajes para el sistema educativo, sin empoderar seres humanos autónomos.


La escuela fomenta la competitividad en la peor acepción del término.


En latín la palabra competencia significa buscar juntos, pero la escuela está educando para que cada uno busque el éxito a costa del otro. Justo al contario de los valores constitucionales, que son la solidaridad y la cooperación.


En su último libro ‘Por un comercio mundial ético’, se pregunta cómo ha podido el libre comercio convertirse en la religión de nuestra era


Trato de demostrar que el libre comercio extremo está destrozando todos nuestros valores. Lo podríamos llamar comercio neurótico, pero no libre. El comercio ético es una alternativa porque considera al comercio como un medio para servir al bien común. Las empresas cuando quieren acceder al mercado mundial ético tienen que presentar un balance del bien común, en qué medida sirven a los derechos humanos, al distribución justa, al medio ambiente….Cuanto peor son estos parámetros menos libre resulta el comercio. Los productos tendrían que mostrar toda su trayectoria, desde dónde se fabrican hasta los impuestos que la empresa paga. Todo eso se evalúa y la puntuación que se obtiene del bien común lleva a aranceles e impuestos diferenciados a las empresas o la prioridad en la contratación pública.
Algunos países propugnan el libre comercio, pero defienden con firmeza el proteccionismo.


Proteccionismo es un término equivocado. Podría significar protección de industrias jóvenes, tecnologías delicadas encaminadas al bien común, pero no es así. Pero el proteccionismo se ha convertido en un fin en sí mismo. Es un extremo que no tiene sentido. Tanto el libre comercio como el proteccionismo adolecen de los mismos excesos. El comercio puede ser beneficioso y la protección también, pero el comercio en sí mismo no es una finalidad, como tampoco lo es el cierre de las fronteras.
Nadie parece dispuesto a regular el poder de las empresas transnacionales.


La fuerza de esas empresas radica en que ni los gobiernos ni los parlamentos están dispuestos a limitar su poder. Seguro que los ciudadanos soberanos lo harían sin vacilar, pero no tienen esa capacidad porque carecen de derechos. Y eso de la democracia representativa a menudo no funciona.


¿La globalización es buena o mala?


Es un medio. A veces, mercados globalizados pueden aportar ventajas, pero lo más importante es tener una economía local o regional estable, resistente y democráticamente controlable. Después podremos ampliar relaciones internacionales. Abrir las fronteras al máximo puede tener efectos nefastos, que pueden ir desde la erradicación de industrias regionales hasta la corrupción total y el acaparamiento regulador de los parlamentos.


¿La figura del arancel es mala por sí misma?


Puede ser neutral, lo mismo que el interés o el impuesto. Ningún economista dirá que el impuesto es malo de por sí. Son herramientas de la política económica. El arancel es un instrumento para encauzar y dosificar las relaciones comerciales. A veces queremos más comercio porque ayuda al bienestar de las personas, pero en otras ocasiones un exceso de comercio puede perjudicar. Para que un país no se cierre a las importaciones y promueva sus exportaciones obteniendo un superávit, un comercio ético se obligaría a balances equilibrados y no se aumentarían los aranceles. El límite es no obtener un superávit comercial a costa del otro.

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Hacia un gasto público eficiente y equitativo

A finales del 2017 el Ministro de Hacienda recibió las conclusiones del estudio realizado por la Comisión del Gasto. El propósito de la Comisión era analizar la dinámica del gasto público y proponer alternativas que mejoren su eficiencia y equidad. El gasto público debe cumplir ambos propósitos de la mejor manera posible. Se trata de administrar bien los recursos del Estado (eficiencia) y de buscar que las personas menos favorecidas sean las más beneficiadas (equidad).

 

En Colombia el gasto público es relativamente bajo

 

En Colombia el gasto público es relativamente bajo. La gráfica compara algunos países de América Latina. En el 2016, Colombia y Perú tenían la menor participación del gasto público en el PIB. Los valores respectivos fueron 18,9 por ciento y 17,2. El promedio para América Latina fue de 22,5 por ciento, y en Brasil fue de 30,3. En los países desarrollados los porcentajes son más altos. En Europa el gasto público oscila alrededor del 40 por ciento del PIB. En Estados Unidos el porcentaje es similar. Frecuentemente se olvida que la modernización de los países ha ido a la par con un mayor gasto público. No es cierto, entonces, que en las economías avanzadas se haya reducido el tamaño del Estado. Todo lo contrario. Son economías donde el Estado interviene de manera significativa.

 

Desde finales del siglo XIX, el economista Wagner afirmó que el gasto público, como porcentaje del PIB, crecería de manera permanente. Para el autor es inevitable que el gasto aumente, entre otras razones, porque la sociedad requiere que los bienes y los servicios públicos tengan una mayor cobertura y sean de mejor calidad. En las economías contemporáneas es claro que bienes tan importantes como la educación, la ciencia y la tecnología, y la salud, tienen costos marginales crecientes.

 

El ejemplo de la salud es relativamente claro. A principios del siglo XX, la ampliación de la esperanza de vida se logró mediante la ampliación de la cobertura de agua potable, la construcción de alcantarillados, el mejoramiento en las políticas de salud pública. Cuando la esperanza de vida alcanza los niveles actuales, la prolongación de cada año adicional tiene costos marginalmente crecientes, que son considerablemente mayores que los observados hace un siglo.

 

El gasto en educación también tiene costos marginales crecientes. El país puede ir mejorando su participación en pruebas internacionales como Pisa, pero para que la calidad mejore de manera significativa es indispensable superar un cierto nivel de gasto. En los colegios oficiales, en primaria, Colombia gasta al año 2 millones de pesos por niño. Este valor es de 8 millones en Chile, de 20 millones en Francia, de 45 millones en Luxemburgo. Frente a estos resultados, es evidente que el gasto en educación tiene que aumentar.

 

Consideraciones similares se podrían hacer sobre otros gastos como ciencia y tecnología, medio ambiente, infraestructura, asesoría técnica, etcétera. En todas estas áreas el gasto público tendría que aumentar de manera considerable.

 

Con el paso del tiempo la intuición de Wagner se ha cumplido en todos los países, y parece que la tendencia al aumento del gasto público como porcentaje del PIB es inexorable. Por esta razón algunos teóricos hablan de la “ley de Wagner”.

 

Frente a esta realidad tan contundente, la Comisión no podía proponer una disminución del gasto. La Comisión llama la atención sobre la posible agudización del desequilibrio fiscal. Este desbalance de las finanzas públicas se presenta por dos razones. Por un lado, es evidente que la última reforma tributaria se quedó corta, y que los ingresos esperados no se van a conseguir. Entre otras razones, porque al disminuir la tarifa de los impuestos a la renta y al patrimonio, la reforma terminó favoreciendo a los ricos. Y, por otro lado, porque el gasto público no va a bajar sino que continuará subiendo. El aumento del gasto junto con una reducción de los impuestos lleva a una agudización del desequilibrio fiscal.

 

Una forma de financiar los mayores gastos es una reforma tributaria que vuelva a subir, con criterios de progresividad, los impuestos a la renta y al patrimonio. Otra manera de financiarlo es potenciando las posibilidades fiscales de los gobiernos locales, especialmente de las ciudades grandes e intermedias, que tienen un margen de maniobra muy importante, y pueden mejorar de manera sustantiva la cobertura y la calidad de los servicios y bienes públicos locales. El nivel de tributación en las ciudades es relativamente bajo y podría subir. Sobre todo, es importante aumentar los prediales, pero de tal forma que los avalúos catastrales bajos tengan una tarifa reducida, y los inmuebles caros, una tarifa elevada.

 

Desde el punto de vista de los ingresos de los gobiernos locales, la ley 388 de 1997 dio un paso fundamental hacia la descentralización porque le brindó a los municipios (sobre todo grandes y medianos) la posibilidad de obtener recursos provenientes de las dinámicas del suelo y del urbanismo. Los municipios apenas están comenzando a ser conscientes de las potencialidades que tienen estas fuentes de ingresos.

 

Tal y como lo mostró la Comisión de Expertos de la Reforma Tributaria, los prediales son una fuente de recursos subutilizada en el país. Se debe avanzar en dos direcciones. Por un lado, en la modernización y actualización de los catastros. Y, por el otro, en el desarrollo de mejores sistemas de cobro. En los municipios pequeños la instancia de cobro podría ser del orden nacional.

 

La eficiencia y la equidad

 

La Comisión recomienda que para mejorar la eficiencia del gasto, el país debe ir dando los pasos necesarios para que el presupuesto se ordene por programas. De esta manera la distribución de los recursos es más ordenada y, además, facilita el control al proceso de ejecución y a los resultados. La experiencia del presupuesto por programa ha sido bastante exitosa en Perú.

 

El presupuesto por programa tiene tres ventajas: i) Contribuye a ordenar la contabilidad. ii) Elimina la diferencia artificial hoy existente entre gastos de funcionamiento e inversión. iii) Permite articular bajo la sombrilla de cada programa a los gobiernos nacional y local (departamental y municipal). iv) No tiene las limitaciones que se derivan de las vigencias fiscales de un año.

 

Y en cuanto a la equidad, para la Comisión es claro que actualmente el gasto público está mal distribuido, y los pobres no están siendo los principales beneficiarios. Es inaceptable, como sucedió con Agro Ingreso Seguro, que los principales beneficiaros de los recursos públicos sean las personas de mayores ingresos.

 

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Hacia un gasto público eficiente y equitativo

A finales del 2017 el Ministro de Hacienda recibió las conclusiones del estudio realizado por la Comisión del Gasto. El propósito de la Comisión era analizar la dinámica del gasto público y proponer alternativas que mejoren su eficiencia y equidad. El gasto público debe cumplir ambos propósitos de la mejor manera posible. Se trata de administrar bien los recursos del Estado (eficiencia) y de buscar que las personas menos favorecidas sean las más beneficiadas (equidad).

 

En Colombia el gasto público es relativamente bajo

 

En Colombia el gasto público es relativamente bajo. La gráfica compara algunos países de América Latina. En el 2016, Colombia y Perú tenían la menor participación del gasto público en el PIB. Los valores respectivos fueron 18,9 por ciento y 17,2. El promedio para América Latina fue de 22,5 por ciento, y en Brasil fue de 30,3. En los países desarrollados los porcentajes son más altos. En Europa el gasto público oscila alrededor del 40 por ciento del PIB. En Estados Unidos el porcentaje es similar. Frecuentemente se olvida que la modernización de los países ha ido a la par con un mayor gasto público. No es cierto, entonces, que en las economías avanzadas se haya reducido el tamaño del Estado. Todo lo contrario. Son economías donde el Estado interviene de manera significativa.

 

Desde finales del siglo XIX, el economista Wagner afirmó que el gasto público, como porcentaje del PIB, crecería de manera permanente. Para el autor es inevitable que el gasto aumente, entre otras razones, porque la sociedad requiere que los bienes y los servicios públicos tengan una mayor cobertura y sean de mejor calidad. En las economías contemporáneas es claro que bienes tan importantes como la educación, la ciencia y la tecnología, y la salud, tienen costos marginales crecientes.

 

El ejemplo de la salud es relativamente claro. A principios del siglo XX, la ampliación de la esperanza de vida se logró mediante la ampliación de la cobertura de agua potable, la construcción de alcantarillados, el mejoramiento en las políticas de salud pública. Cuando la esperanza de vida alcanza los niveles actuales, la prolongación de cada año adicional tiene costos marginalmente crecientes, que son considerablemente mayores que los observados hace un siglo.

 

El gasto en educación también tiene costos marginales crecientes. El país puede ir mejorando su participación en pruebas internacionales como Pisa, pero para que la calidad mejore de manera significativa es indispensable superar un cierto nivel de gasto. En los colegios oficiales, en primaria, Colombia gasta al año 2 millones de pesos por niño. Este valor es de 8 millones en Chile, de 20 millones en Francia, de 45 millones en Luxemburgo. Frente a estos resultados, es evidente que el gasto en educación tiene que aumentar.

 

Consideraciones similares se podrían hacer sobre otros gastos como ciencia y tecnología, medio ambiente, infraestructura, asesoría técnica, etcétera. En todas estas áreas el gasto público tendría que aumentar de manera considerable.

 

Con el paso del tiempo la intuición de Wagner se ha cumplido en todos los países, y parece que la tendencia al aumento del gasto público como porcentaje del PIB es inexorable. Por esta razón algunos teóricos hablan de la “ley de Wagner”.

 

Frente a esta realidad tan contundente, la Comisión no podía proponer una disminución del gasto. La Comisión llama la atención sobre la posible agudización del desequilibrio fiscal. Este desbalance de las finanzas públicas se presenta por dos razones. Por un lado, es evidente que la última reforma tributaria se quedó corta, y que los ingresos esperados no se van a conseguir. Entre otras razones, porque al disminuir la tarifa de los impuestos a la renta y al patrimonio, la reforma terminó favoreciendo a los ricos. Y, por otro lado, porque el gasto público no va a bajar sino que continuará subiendo. El aumento del gasto junto con una reducción de los impuestos lleva a una agudización del desequilibrio fiscal.

 

Una forma de financiar los mayores gastos es una reforma tributaria que vuelva a subir, con criterios de progresividad, los impuestos a la renta y al patrimonio. Otra manera de financiarlo es potenciando las posibilidades fiscales de los gobiernos locales, especialmente de las ciudades grandes e intermedias, que tienen un margen de maniobra muy importante, y pueden mejorar de manera sustantiva la cobertura y la calidad de los servicios y bienes públicos locales. El nivel de tributación en las ciudades es relativamente bajo y podría subir. Sobre todo, es importante aumentar los prediales, pero de tal forma que los avalúos catastrales bajos tengan una tarifa reducida, y los inmuebles caros, una tarifa elevada.

 

Desde el punto de vista de los ingresos de los gobiernos locales, la ley 388 de 1997 dio un paso fundamental hacia la descentralización porque le brindó a los municipios (sobre todo grandes y medianos) la posibilidad de obtener recursos provenientes de las dinámicas del suelo y del urbanismo. Los municipios apenas están comenzando a ser conscientes de las potencialidades que tienen estas fuentes de ingresos.

 

Tal y como lo mostró la Comisión de Expertos de la Reforma Tributaria, los prediales son una fuente de recursos subutilizada en el país. Se debe avanzar en dos direcciones. Por un lado, en la modernización y actualización de los catastros. Y, por el otro, en el desarrollo de mejores sistemas de cobro. En los municipios pequeños la instancia de cobro podría ser del orden nacional.

 

La eficiencia y la equidad

 

La Comisión recomienda que para mejorar la eficiencia del gasto, el país debe ir dando los pasos necesarios para que el presupuesto se ordene por programas. De esta manera la distribución de los recursos es más ordenada y, además, facilita el control al proceso de ejecución y a los resultados. La experiencia del presupuesto por programa ha sido bastante exitosa en Perú.

 

El presupuesto por programa tiene tres ventajas: i) Contribuye a ordenar la contabilidad. ii) Elimina la diferencia artificial hoy existente entre gastos de funcionamiento e inversión. iii) Permite articular bajo la sombrilla de cada programa a los gobiernos nacional y local (departamental y municipal). iv) No tiene las limitaciones que se derivan de las vigencias fiscales de un año.

 

Y en cuanto a la equidad, para la Comisión es claro que actualmente el gasto público está mal distribuido, y los pobres no están siendo los principales beneficiarios. Es inaceptable, como sucedió con Agro Ingreso Seguro, que los principales beneficiaros de los recursos públicos sean las personas de mayores ingresos.

 

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Publicado enEdición Nº242
Domingo, 03 Diciembre 2017 14:53

No se puede disciplinar la investigación

No se puede disciplinar la investigación

Están pretendiendo controlar el pensamiento mismo de los investigadores. Ya no solamente el de los educadores y profesores. Con ello, de consuno, se trata de controlar a posibles futuros lectores, a los estudiantes y a una parte de la sociedad. Una empresa de control total.


Una tendencia peligrosa tiende a hacer carrera en muchas universidades hoy en día, con paso cada vez más apretado y voz cada vez más elevada. Se trata de los intentos por disciplinar la investigación. Esto es, que los economistas deben publicar en revistas de economía, los administradores en revistas de administración, los politólogos en revistas de su disciplina y los médicos, por ejemplo, en las revistas de su área.


Se les quieren cortar las alas a los investigadores para que publiquen en revistas diferentes a su propia disciplina, y es creciente la tendencia a que, por ejemplo, para efectos de reconocimiento por producción intelectual, se valore poco y nada publicar artículos de alta calidad en revistas de otras áreas, incluso aunque esas revistas puedan ser 1A.


Esta es una tendencia evidente en Colombia y en otros países. Por tanto, cabe pensar que se trata de una estrategia velada que sólo se podría ver como anomalías locales. Falso.


Se trata, manifiestamente, de un esfuerzo cuyas finalidades son evidentes: adoctrinar a los investigadores y ejercer un control teórico —ideológico, digamos—, sobre su producción y su pensamiento. Y claro, de pasada, cerrarle las puertas a enfoques cruzados, a aproximaciones transversales, en fin, a la interdisciplinariedad.


Esta es una política a todas luces hipócrita: en efecto, mientras que de un lado cada vez más los gestores del conocimiento hablan de la importancia de la interdisciplinariedad, de otra parte se cierran; de un lado, en los programas de enseñanza y de otra parte, en los procesos mismos de investigación; libertades básicas que corresponden a lo mejor del avance del conocimiento en nuestros días.
Ciertamente que el conocimiento en general puede tener un avance al interior de cada disciplina. Pero ese progreso es limitado, técnico y minimalista. Dicho con palabras grandes: ese avance beneficia a la disciplina, pero deja intacto el mundo. No cambia para nada la realidad, ni la de la naturaleza ni la de la sociedad.


En realidad, disciplinar la investigación corresponde a la emergencia y consolidación del capitalismo académico. Bien vale la pena volver a leer, incluso entre líneas, el libro fundamental de Slaughter, S., and Rhoades, G., (2009). Academic Capitalism and the New Economy. Johns Hopkins University Press. Un texto invaluable sobre el cual los gestores del conocimiento en países como Colombia han arrojado un manto de silencio. Mientras que en los contextos académicos y de investigación de algunos países desarrollados sí es un motivo de reflexión y crítica.


Están pretendiendo controlar el pensamiento mismo de los investigadores. Ya no solamente el de los educadores y profesores. Con ello, de consuno, se trata de controlar a posibles futuros lectores, a los estudiantes y a una parte de la sociedad. Una empresa de control total.


En muchos colegios, los mecanismos de control ya están establecidos, notablemente a partir de las fuentes que trabajan; los libros, por ejemplo, muchos de ellos, concentrados en dos o tres fondos editoriales. El control ya viene desde las editoriales elegidas por numerosos colegios para la formación del pensamiento de los niños.


En las universidades se ha establecido ya la elaboración de los syllabus y de los programas. La libertad de enseñanza, la libertad de cátedra, como se decía, quiere ser más cercenada y manipulada. Incluso hay numerosos lugares donde se discuten colectivamente los programas, todo con la finalidad de ajustarlos finalmente a los syllabus.


Y a nivel de la investigación, el más reciente, el control ha venido a introducirse justamente con el llamado a la publicación de artículos en revistas de la disciplina. La libertad de pensamiento (= investigación) queda así limitada, si no eliminada.


En un evento internacional hace poco conocí a un profesor que había estudiado un pregrado determinado, había hecho su doctorado en otra área en un país europeo, y como resultado investiga en otros temas diferentes; pero, como pude comprobarlo, en investigación de punta (spearhead science). Pues bien, este profesor anda por medio país, y ahora por medio continente, buscando trabajo, pues las convocatorias en muchas ocasiones exigen disciplinariedad. Así, por ejemplo, haber estudiado economía y tener un doctorado en economía. De manera “generosa” (ironía), se escribe con frecuencia: “o en áreas afines”. Economía es aquí tan sólo un ejemplo.


El subdesarrollo —eso ha quedado en claro hace ya tiempo— no es un asunto de ingresos, dinero o crecimiento económico. Es ante todo una estructura mental. Pues bien, con fenómenos como los que estamos señalando, las universidades están reproduciendo las condiciones del atraso, la violencia, el subdesarrollo y la inequidad. Por más edificios que compren o reestructuren, por más aparatos y dispositivos que introduzcan en las clases y en los campus.


Como se aprecia, parece haber toda una estrategia política. Y sí, la política se ha convertido en un asunto de control y manipulación, no de libertad y emancipación.


Disciplinar la investigación es, en muchas ocasiones, un asunto de improvisación, en otras, una cuestión de mala fe (en el sentido Sartreano de la palabra), y en muchas ocasiones también un asunto de ignorancia.
Muchos profesores, simplemente por cuestiones básicas de supervivencia, terminan ajustándose a elaborar programas en concordancia con los syllabus, y a investigar y publicar en acuerdo con las nuevas tendencias y políticas. Por miedo, por pasividad. Pero siempre hay otros que conservan su sentido de independencia y autonomía.


Como sea, en el futuro inmediato, parece que el problema no se resolverá a corto plazo. Debemos poder elevar alertas tempranas contra la disciplinarización de la investigación. Y hacer de eso un asunto de discusión, estudio y cuestionamiento. Son numerosos los amigos y colegas que conozco que enfrentan este marasmo.
Diciembre 3 de 2017

En junio, cientos de maestros y alumnos participan en una marcha para reclamar mejores condiciones laborales en Bogotá (Colombia).

 

El Consejo Privado de Competitividad afirma que persisten las dificultades en cobertura y formación escolar, aunque el país ha mejorado

 

No basta con distribuir computadores en las instituciones educativas de Colombia si no se piensa en educación digital para estudiantes y maestros. Tampoco sirve llevar tecnología a las aulas si no se reducen los costos de acceso a la educación para acabar con la deserción escolar. Las conclusiones del Consejo Privado de Competitividad (CPC), que desde el año 2006 le mide el pulso al país, son claras. Colombia ha mejorado, pero no lo suficiente para alcanzar lo que hace 11 años se propuso cuando se dibujó en el mapa como una nación distinta, como una de las mejores de América Latina.

El CPC es una organización que ha servido como articulador entre el sector público, el privado y la academia con el fin de promover la competitividad en el país y en su informe presentado este jueves pone en rojo las deficiencias que persisten en el gobierno de Juan Manuel Santos. Mientras la cobertura en educación en los países de la OCDE es del 76%, la de Colombia es de 49,4%. Apenas el 14,9% de los programas de pregrado de educación superior y el 14,5% de las instituciones tienen acreditación de alta calidad. Esto implica, según el informe, que tan solo el 25,7% de los más de dos millones de estudiantes matriculados estudia en instituciones acreditadas.

Colombia tiene el peor puntaje en la región en competencias digitales y no supera el promedio de desempeño de América Latina en las pruebas PISA en matemáticas, lectura y ciencias. A final de 2016, el Gobierno colombiano había construido o ampliado 3.243 aulas. La meta para el cuatrienio son 30.000. A Santos no le queda mucho tiempo para conseguirlo, su presidencia termina en apenas unos meses.

Si Colombia no consigue avanzar en estos aspectos, será difícil cumplir el objetivo planteado a 2025 y transformar la estructura productiva del país para 2032. Eso es especialmente relevante en el marco del posconflicto porque la educación es un pilar esencial para lograr una paz estable y duradera en aquellas zonas que han sido asediadas por la violencia y la criminalidad durante décadas”, señala el informe. “La educación recibe el presupuesto más alto porque sabemos que es la clave para lograr un país competente en el futuro”, ha respondido el presidente ante el panorama poco alentador que revela el CPC. Sin embargo, cerca del 92% de ese dinero corresponde a gastos de funcionamiento y tan solo el 8% a inversión, señala la investigación. “Esto limita los fondos que podrían invertirse en mejorar la calidad, la infraestructura educativa y el desarrollo profesional de los docentes”, explican.

La cobertura en educación preescolar también está en rojo. En los últimos años ha caído, de 61,8% en 2010 pasó a 53,6% en 2016. En el contexto internacional es baja respecto al promedio de Latinoamérica, en donde países como Perú y Brasil superan el 80 %. El Gobierno nacional atendió en 2016 a un millón 160.000 niños entre los 0 y 5 años, lo que representa un cumplimiento del 40,4% de la meta de educación inicial, que es de dos millones 875.000 niños de bajos recursos.

La deserción sigue siendo otro pendiente. Apenas 64 de cada 100 estudiantes matriculados en quinto de primaria alcanzan el grado undécimo. Es decir, no terminan el colegio. “Esta cifra evidencia que aún hay mucho por hacer para evitar la deserción, sobre todo en el tránsito de primaria a secundaria, donde desertan cerca del 10% de los jóvenes”.

Para el Consejo de competitividad, los retos que faltan por cumplir le impiden a Colombia estar a la vanguardia de la educación cuando se compara con otras naciones similares. En los últimos resultados del Índice Global de Competitividad del Foro Económico Mundial, Colombia está en el lugar 66 entre 137 países, un retroceso de cinco puestos frente al año anterior y en América Latina ocupa el quinto lugar, detrás de Chile, Costa Rica, Panamá y México.

 

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Conrad Wolfram.

 

Conrad Wolfram, físico que está cambiando la forma de enseñar matemáticas en Estonia, apuesta por eliminar el cálculo a mano

 

Conrad Wolfram (Oxford, 1970) piensa que tenemos un problema con las matemáticas. Nadie está contento: los estudiantes creen que es una asignatura difícil y sin interés, los maestros están frustrados con los resultados de sus alumnos y los gobiernos se dan cuenta de que son determinantes para la economía pero no saben cómo actualizar los programas académicos. "Cada vez vivimos en un mundo más matemático y sin embargo la educación está estancada", opina Wolfram, físico y matemático por la Universidad de Cambridge y fundador de Computer Based Math, una compañía centrada en rediseñar la asignatura de matemáticas que hace dos años lanzó su programa piloto en colaboración con el Gobierno de Estonia.

En 2010 Wolfram atrajo la atención de educadores y expertos en educación de diferentes partes del mundo con su charla TED Cómo enseñar a los niños matemáticas del mundo real, con más de 1,5 millones de reproducciones, en la que analiza los motivos por los que los estudiantes han perdido el interés en la asignatura que está detrás de las "creaciones más emocionantes de la humanidad", desde los cohetes hasta los mercados de valores.

Demasiadas horas de clase invertidas en aprender a calcular grandes divisiones y ecuaciones a mano. Ese es el gran fallo, según Wolfram, que apuesta por introducir la computación en las clases y dejar que sean las máquinas las que se encarguen del cálculo.

 

Pregunta. Si los niños no aprenden a calcular a mano y hacen las operaciones con el ordenador, ¿cómo van a entender lo que están haciendo?

Respuesta. Los matemáticos me odiarán por decir esto, pero antes de los ordenadores las matemáticas no eran muy útiles para el día a día, para la vida en general. Para cualquier campo en el que se usen muchos datos, como la física, la biología o la salud, la computación ha elevado las matemáticas a un estadio nuevo. Los problemas reales del siglo XXI solo se pueden resolver usando los ordenadores y por eso deben entrar en el sistema educativo como parte fundamental de la asignatura de matemáticas. Tener a los niños en las aulas calculando a mano ecuaciones de segundo grado ya no tiene sentido; hay que enseñarles a interpretar los datos y a sacar utilidad de las matemáticas. Enseñarles el funcionamiento básico está bien, pero complicarlo hasta la extenuación es una estrategia errónea que les aleja para toda la vida. Suelo poner el ejemplo de la conducción; no hace falta entender el funcionamiento de los motores para manejar un vehículo.

 

P. Algunos expertos sostienen que el cálculo ayuda a aprender el sentido de los números y es una buena herramienta para entrenarse en la toma de decisiones.

R. ¿Cuándo fue la última vez que multiplicaste 3/17 por 2/15? Probablemente lo aprendieras en la escuela pero nunca lo has vuelto a ejecutar. Muchos expertos dirán que multiplicando fracciones estás aprendiendo, pero solo estás recordando un proceso. Realmente no estás entendiendo para qué lo haces ni para qué sirve. Un ejemplo muy simple: en la ecuación x+2=4 te enseñaron que si pasas el dos a la derecha cambia de signo y se convierte en menos 2. Ahí tampoco entiendes qué estás haciendo. Las matemáticas tradicionales ya no tienen sentido y probablemente el 80% del contenido de la asignatura no es útil y nunca lo usarás fuera del aula.

 

P. Podrían decirle que dejarle el cálculo al ordenador en edad de aprender es de vagos.

R. Intentar saber cómo usar la computación no supone menos trabajo para el cerebro. Todo lo contrario. Los problemas a resolver son mucho más complejos y ahí es donde hay que entrenar a los niños. La programación es lo que equivaldría hoy al cálculo a mano, saber decirle al ordenador con códigos y números lo que tiene que hacer de forma muy precisa. Matemáticas, programación y pensamiento computacional deben ser la misma asignatura.

 

P. ¿Podría poner un ejemplo de esas situaciones de la vida real de las que habla?

R. Si te muestro los datos de dos webs y te pregunto cuál está funcionando mejor la primera pregunta que debes hacerte es qué significa mejor. Puede ser el tiempo que los usuarios pasan en cada una de ellas o las veces que hacen clic en alguna de las pestañas... En el mundo real puedes usar el machine learning o el análisis estadístico para medir y analizar resultados. Elegir qué opción funciona mejor en cada caso es complicado y ese tipo de conocimientos no se enseñan en la escuela. Las matemáticas son mucho más que el cálculo, aunque es comprensible que durante cientos de años se le haya dado tanta importancia, pues solo había una forma de hacerlo; a mano. Las matemáticas se han liberado del cálculo, pero esa liberación todavía no ha llegado a la educación.

 

P. Su empresa ha reinventado la asignatura de matemáticas para introducir la computación y ha introducido nuevas habilidades a evaluar como la comunicación matemática. ¿Cómo consiguió convencer al Gobierno de Estonia para implantarla en los colegios públicos?

R. Con 1,3 millones de habitantes, Estonia se considera el país más digital de Europa. Sus ciudadanos pueden votar, pagar impuestos, comprobar archivos médicos o registrar una empresa desde su ordenador de casa en pocos minutos. En el último informe PISA superó a los finlandeses en ciencias y matemáticas y es el nuevo referente en Europa en innovación educativa. Hace tres años conocí en unas jornadas a su Ministro de Educación, que es físico, y dos años después lanzamos el primer proyecto piloto, que se está usando en el 10% de los colegios públicos del país. Hemos centrado la asignatura, para estudiantes de Secundaria, en probabilidad y estadística y hemos cambiado el sistema de evaluación. Los alumnos aprenden a resolver cuestiones reales como por ejemplo ¿son las chicas mejores en matemáticas? o ¿mi estatura está en la media?. Ahora estamos en conversaciones con Irlanda y Australia.

 

P. ¿Han intentando ofrecer su programa a colegios innovadores de Reino Unido?

R. El colegio al que asiste mi hija, que tiene 13 años, ha modernizado la asignatura de historia. En nuestra época solíamos memorizar fechas y hechos históricos, y ahora va sobre cómo investigar. Su primer proyecto fue analizar la historia del colegio. En cambio, el programa de matemáticas sigue intacto, estancado. El impedimento fundamental para los colegios es la certificación, llegar a los estándares de conocimiento prefijados para después poder acceder a la universidad. Hay un hecho llamativo y es que hemos detectado que los países que ocupan mejores posiciones en PISA son los que están más abiertos al cambio y otros, como España, que lleva 15 años estancada con la misma puntuación, son más reacios.

 

P. La charla TED de 2010, ¿marcó un antes y un después en su carrera?

R. He trabajado durante más de 30 años con mi hermano en nuestra empresa de software Wolfram Research, que tiene la sede en Illinois, Estados Unidos, y suma unos 500 empleados. El mismo año de la charla TED monté un pequeño departamento en Oxford, con unas 30 personas, dedicado exclusivamente a repensar la asignatura de matemáticas. Nuestro lema es rediseñar las matemáticas reconociendo que existen los ordenadores. La idea se me ocurrió a partir del servicio que ofrecíamos para Apple, concretamente para Siri, su sistema de búsqueda por reconocimiento de voz. Si le preguntas por cualquier operación matemática compleja, en segundos te remite a nosotros. Ahí me planteé por qué obligamos a los estudiantes a dedicar tantos años de su vida a aprender lo que un teléfono resuelve en segundos.

 

P. ¿Cree que los gobiernos escucharían más la reforma que propone si fuese de la mano de una gran universidad como Cambridge?

R. En este momento Cambridge, Oxford, Harvard o el MIT son organizaciones comerciales y buscan el beneficio tanto como las empresas. Los gobiernos necesitan reflexionar sobre ello o no restar credibilidad a una iniciativa porque no ha surgido de una universidad. Lo que les frena es la falta de evidencias y creen que no hacer nada es menos arriesgado que probar nuevos métodos. El sistema educativo está fallando cada año más a los estudiantes y eso explica porqué no hay suficientes perfiles STEM (siglas en inglés de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). Los jóvenes tienen que encontrarles una utilidad: tener las habilidades para diferenciar una buena hipoteca o el suficiente escepticismo para cuestionar las estadísticas que ofrece el Gobierno. La desmotivación es uno de los grandes desastres de las matemáticas.

 

“No más pilo paga ni ‘pilos’ públicos ni ‘pilos’ privados

Do


Advertir que no sólo requerimos desmontar el programa “Ser pilo paga”. El problema es más estructural, es que no podemos seguir hipotecados de pensamiento, decisión y acción –como universidades públicas– a las estrategias de turno del Ministerio de Educación Nacional (MEN), a lo que se le suma nuestras condiciones de subalternidad y precarización.

¿Seguiremos aceptando la desconfianza del MEN y de Colciencias sobre nuestros ejes misionales como universidades públicas? (expresadas en el anclaje de las mediciones, los estándares, las competencias, las evaluaciones, las prescripciones sobre la calidad y sigue un largo etcétera, que para las Licenciaturas es todavía más humillante, perverso y tiránico).

Re


Es necesario afirmar que la educación es un derecho fundamental, sostenido en la dignidad misma del ser humano, que no puede estar condicionada a ninguna medición privada, ni fundada en las desigualdades y exclusiones.

Mi


Es urgente pensar críticamente las actuales políticas educativas que tienden a plantear la agenda educativa más en términos de eficacia que de justicia, y que, por lo mismo, tienden a borrar a la universidad pública. Ni que decir a la Universidad formadora de maestros, a la Universidad Pedagógica Nacional (UPN).

Fa


¿Política, estrategia, programa, modelo?

Ahhh... lo de ser pilo paga. Bueno es recordar que este programa desde su inicio fue muy bien recibido por las universidades públicas, toditas. Así que éstas, todas acreditadas (condición innegociable para recibir pilos versión 1, 2, 3) abrieron sus inscripciones.

“Ser pilo paga” entregó sonrisas, bendiciones, medallas, sellos de calidad, promesas y aplausos publicitarios por parte de la exministra Gina Parody. Los rectores del Sistema Universitario Estatal (SUE), La Asociación Colombiana de Universidades (Ascun) y el mismo Consejo Nacional de Educación Superior (Cesu) fueron ambiguos algunos, pusilánimes otros, tantos se vistieron de mutismo y muchos se acomodaron. En todo caso, el Programa pilo contó con la aprobación de los rectores que celebraban la acreditación de sus universidades para “hacer fila” en las convocatorias de inscripciones. La coquetería de la exministra Gina logró convencer a los rectores. A la fecha se cuenta con tressss versiones (2014, 2015 y 2016). La Universidad Pedagógica Nacional participó (2016) en la versión tres “Ser pilo paga profe”1.

Sol


¿Cuántos pilos finalmente se inscribieron en las universidades públicas y particularmente en la UPN ? ¿Cuál fue el resultado?

Los estudiantes beneficiados y sisbenizados prefirieron las universidades privadas: según los estudiantes pilos, eligieron las más exitosas, las más costosas, las más de las más... Bueno, estas son las paradojas de este país. Hoy tenemos una sonrisa de hamster pegada a los labios por nuestras propias contradicciones.

En estos días que nos hemos bañado con el champú de la conciencia crítica”, le estamos haciendo resistencia al programa “Ser pilo paga” porque se ha constituido en un cheque generoso y gustoso para las universidades privadas, terminando por desfinanciar a las universidades públicas ,con la aclaración que muchas de éstas (las públicas) tienen hoy en una de sus fuentes de financiación a estudiantes pilos. Por ello las encontramos hoy tan calladitas.

Las políticas públicas no son neutrales.

La


Así que nuestra agenda es anular este programa. Hay que desactivarlo. No podemos permitir que se constituya en una política de Estado. Lo primero es lo primero: los recursos del Estado tienen que ir a la educación pública. No más pilo paga ni “pilos” públicos ni “pilos” privados. Justicia y equidad para todos.



Tenemos responsabilidades por el mutismo y el silencio que hemos dejado acumular con respecto a la autonomía universitaria. Por ello estas preguntas:

¿Puede hacerse autonomía en universidades subalternizadas? Puede construirse autonomía con decálogos de participación conductista administrada por contadas palabras: Hasta aquí, hasta allá... por aquí, por allá. Entre aquí, entre allá. Cuidado: no piense así ni sueñe hasta donde ir. Quédese así. La autonomía recibe migajas de aplausos en la academia. La autonomía arrastra el grillete de los fracasados y frustrados. ¿Es lo mismo? La autonomía ya solo sirve para escribir retóricas sobre el buen gobierno, la democracia y la calidad y otro poquito de palabras para la paz y los derechos humanos. La autonomía despojada de libertad.Destila olor a impotencia entre pomposos directivos, académicos y sindicalistas. Se compra autonomía en el mercado de las miserias.

Nos pintamos una sonrisa para recibir migajas de presupuesto público y ahora que nos miramos al espejo ¿con que nos encontramos?

Doremifasollasi ¿sí? Sí mi sol Sí

El Ministerio de Educación nacional sigue entregando lineamientos y acciones sobre: i) la Evaluación diagnóstica formativa, ii) el índice sintético de calidad, iii) exigencias en procura de contar con manuales y recetarios para atender sus retóricas de calidad. Por ello ha dispuesto la creación de un currículo único para Colombia con Derechos Básicos de Aprendizaje, programa “todos a aprender”, competencias y estándares y súmele la reglamentación de las Licenciaturas y la nueva formulación del Plan Nacional Decenal de Educación (2016-2026)

Aún falta identificar la demagogia del MEN con proyectos también mal llamados “Cierre de brechas” para atender la inclusión social y educativa (supuestamente). Estamos inscritos en una caja de Pándora con rutas de calidad de obligatorio cumplimiento.

Necesitamos seguir sosteniendo la Agenda de movlización de pensamiento y acción política porque:

1. Asumimos la educación como un derecho en el horizonte de la política pública.
2. Reclamamos la financiación plena para la base presupuestal de las universidades públicas y a largo plazo.
3. Exigimos políticas de Estado para garantizar los ejes misionales de investigación, docencia y proyección social. De igual modo, la formalización laboral de los “mal llamados profesores ocasionales” contratados así por estos centros de educación superior.
4. Requerimos un análisis sobre los efectos de la geopolítica educativa internacional en Colombia y sus efectos en la educación desde los siguientes asuntos: las declaraciones Metas 2021, las disposiciones de la Ocde y los lineamientos del Banco Mundial.
5. Demandamos la construcción de un nuevo sistema nacional de formación de maestros. Decimos No a un sistema nacional de educación terciaria.

Y ¿tenemos presupuesto para financiar proyectos para la paz en tiempos de posacuerdo?, proyectos tales como educación rural, etnoeducación, educación propia, procesos de alfabetización y educación para jóvenes y adultos, formación para el trabajo?

Movilización en la calle, pero también de pensamiento y posicionamiento político. Construir los escenarios, repertorios, prácticas instituyentes con los procesos de la movilización social por la educación, la paz y los derechos humanos que posibiliten la formulación de una agenda de lucha política por la autonomía y financiación plena. Coherencia y consistencia en nuestras actuaciones. Un nuevo horizonte vinculante en torno a la democracia y a la justicia en todos sus planos.

Respiremos un poco, pero no para quedarnos en liturgias o en la nueva era sino para abrir la sombrilla de la resistencia.

Que se sumen los escépticos, los de risa loca, los amorosos, los ambiguos, los leales, los decorosos, los desahuciados, los de tierra firme, los soñadores, los que escriben en el jardín o en el balcón de sus apartamentos. Los que viven en autopistas. Los intelectuales, los activistas, los artistas. Los que llevan medallas puestas, Los que usan corbatas, bufandas y pañoletas. Los de la generación del 50, del 60, del 70, 80, 90 y los de ahora.

 

Que se sumen a este lado de palmeras cantoras, por la defensa de la educación pública para
Caminar juntos con los cronopios y los famas de Cortázar.
Encontrar con Juan Rulfo el camino que nos lleve a Comala.
Soñar con García Márquez y Delirar con Porfirio Barba Jacob.
Para contar con una cantera de poesías en nuestras consignas y proclamas.
Esto es pa largo.

*Profesora Universidad Pedagógica Nacional.

** http://www.mineducacion.gov.co/1759/w3-article-358414.html

Publicado enEdición Nº240
Matar a un ruiseñor, de Harper Lee, censurada en los Estados Unidos

Todo un clásico de la literatura norteamericana y uno de sus textos más explícitamente antirracistas, la novela fue retirada del programa de lectura de una escuela de Misisipi por el uso reiterado de la palabra “nigger”, considerada ofensiva.

La corrección política, plantea Paul Berman, “es la niebla que se levanta cuando el liberalismo estadounidense se encuentra con el iceberg del cinismo francés”. Los cruzados del neopuritarismo, la tolerancia y el diálogo, tan preocupados por las formas y no por embarrarse en los debates de fondo, son tan peligrosos que se terminan pareciendo a los macartistas de los años 50. O peor aún: se ponen el lúgubre uniforme de policías de la lengua. La palabra “nigger”, con una irrebatible connotación peyorativa y rastros ominosos de la esclavitud, es demasiado ofensiva para los adolescentes y niños estadounidenses. Como perturba las buenas conciencias, el supuesto remedio es peor que la enfermedad: censurar y prohibir. La novela Matar a un ruiseñor, de Harper Lee (1926-2016), fue retirada de la lista de lecturas de una escuela de Biloxi, en el estado de Misisipi, al sur de los Estados Unidos, porque en sus páginas aparece reiteradamente el término “nigger”. Por idénticos motivos, en diciembre del año pasado fue excluida de los planes de estudio del condado de Accomac, en el estado de Virginia.


La mayor paradoja es que la novela de Lee, publicada en 1960, está considerada una de las ficciones más antirracistas de la literatura estadounidense, una historia que aboga por la igualdad de las razas. La narradora de Matar a un ruiseñor es la niña Scout Finch, que vive junto a su hermano mayor Jem y su padre Atticus, un abogado viudo, en el pueblo ficticio de Maycomb, en Alabama. Los pobladores se ensañan con Atticus, a quien con extremo recelo llaman “amante de los negros”, porque decide defender a un hombre negro llamado Tom Robinson, acusado de violar a una joven mujer blanca. La memorable versión cinematográfica de Matar a un ruiseñor se estrenó en 1962, dirigida por Robert Mulligan y protagonizada por Gregory Peck. El diario The Sun Herald informó que la novela de Lee fue retirada porque la Junta Escolar de Biloxi recibió quejas de los padres, que objetaron que “el lenguaje incomodaba a los estudiantes de octavo grado (entre 13 y 14 años)”, explicó Kenny Holloway, vicepresidente de la Junta. Hay algo más que supera por varias cabezas lo absurdo. En los correos electrónicos enviados por los padres a la Junta Escolar se reconocía que el problema estaba en la palabra “N”... ni siquiera se animaban a escribir la palabra completa, como si al hacerlo se convirtieran en la reencarnación del Ku Klux Klan del siglo XXI. La metodología “policial” fue muy similar en las escuelas de Virginia. Marie Rothstein-Williams, madre de un adolescente, pidió expresamente que la novela de Lee junto a Las aventuras de Huckleberry Finn, de Mark Twain, fueran excluidas porque habían perturbado a su hijo. “No discuto que sea una literatura excelente”, aseguró Rothstein-Williams, “pero hay tantos insultos racistas y palabras ofensivas que es imposible ignorarlas y ahora mismo ya vivimos en una nación dividida”.


La Coalición Nacional Contra la Censura (NCAC, en sus siglas en inglés) advirtió en diciembre pasado que la prohibición hacía “un flaco favor a los estudiantes” porque soslaya la discusión sobre el racismo, un asunto pendiente en la sociedad norteamericana, como lo demuestran los disturbios de Charlottesville (Virginia) en agosto de este año, donde grupúsculos supremacistas blancos y neonazis, armados hasta los dientes y envalentonados más que nunca desde que Donald Trump es presidente de los Estados Unidos, se enfrentaron con manifestantes antirracistas, entre los que estaban la agrupación Black Lives Matter (Las vidas negras importan). ¿Qué novelas o libros de cuentos sortearían esta inspección policial, si se pusieran a contabilizar cuántas veces aparece la palabra “nigger” en cuestión? ¿Sacarían de las escuelas las obras de Mark Twain, William Faulkner, Erskine Caldwell, Francis Scott Fitzgerald, John Steinbeck y Carson McCullers, entre tantos otros narradores estadounidenses imprescindibles? El filósofo esloveno Slavoj Zizek plantea que la corrección política es “una forma de autodisciplinamiento que no permite verdaderamente superar el racismo. No es más que racismo oprimido y controlado”.

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