El petróleo renace de sus cenizas con un claro vencedor: Arabia Saudí

Riad emergerá con mayor poder económico y geopolítico de la crisis del petróleo generada por el desplome de la demanda durante la Gran Pandemia, gracias al histórico recorte de la producción de crudo al que se han sumado con entusiasmo Rusia y EEUU.

 

Aseguran los analistas del mercado energético que en el negocio del petróleo juegan todos los grandes productores, pero siempre gana Arabia Saudí, parafraseando la máxima de los bancos en el terreno financiero.

Y, como suele suceder, el arma que ha vuelto a utilizar Riad para elevar el precio del crudo ha sido su efectiva política de recortes de cuotas desde el seno de la OPEP, ahora reconvertida en un club aún más numeroso, con la entrada de Rusia y nuevos productores más en la mesa de negociación del cártel.

La reconvertida, desde 2016, en OPEP + se ha labrado, para más inri, el beneplácito de EEUU, desde hace un par de ejercicios, el primer suministrador neto de barriles en el mercado. Por obra y gracia de una Administración Trump que sucumbe a los cantos de sirena del poderoso lobby petrolífero, instalado en la Casa Blanca desde su llegada al poder ante la ausencia de cualquier estrategia de combate contra el cambio climático por las nutridas voces de su Ejecutivo que enarbolan la bandera del negacionismo ecológico, y que han dado al traste durante su mandato con el más mínimo vestigio de crear un New Green Deal.

Las dificultades financieras en la industria del petróleo americano, muy instalada en Texas, ha visto cómo la hibernación económico propiciada por la Gran Pandemia y la paralización de los trabajos de extracción del fracking, junto a la histórica caída de la demanda de crudo, que ha dirigido las cotizaciones del West Texas Intermediate (WTI) a escenarios negativos -en varias jornadas del mes de abril se llegó a pagar por retirar barriles ante la saturación de los inventarios- ha dejado a las firmas del sector en la antesala de la quiebra. Fitch Rating identificaba hace unas fechas a 25 compañías petrolíferas de EEUU en las proximidades de calificaciones de bonos basura por la alta tensión financiera de sus balances. El 20 de abril el WTI, de referencia en EEUU, registró un precio de -37,63 dólares, la jornada más negra de su historia.

El acuerdo del doble cártel petrolífero, la OPEP +, después de semanas de fricción entre ambos bloques -con Riad y Moscú como maestros de ceremonias y Washington entre bambalinas- en las que arreció el retroceso de la demanda de crudo en los mercados, se forjó finalmente con la decisión de rebajar la producción global en un 23%. En nada menos que 10 millones de barriles diarios. Como en tantos otros antecedentes de la historia reciente, el crudo ha resurgido como un Ave Fénix. En mayo ha recuperado un 85% de su valor, afirma Market Insider. Un salto nunca visto. Ni siquiera en septiembre de 1990, tras el inicio de la intervención militar estadounidenses -Tormenta del Desierto- de la Primera Guerra del Golfo, cuando se incrementó un 44,6%, guarda parangón con el rally alcista actual.

Dejando atrás su peor comportamiento en los mercados energéticos desde la Segunda Guerra Mundial, con una caída de la demanda del 6% para este año, como prevé la Agencia Internacional de la Energía (IEA). Un hecho también sin precedentes en época de paz, cuando la petición de compras de contratos a futuros se elevaba año tras año. Bien es cierto que el régimen saudí tratará ahora de que sus socios cumplan las nuevas cuotas. Un objetivo nada sencillo.

Tampoco para el príncipe heredero, Mohamed bin Salman (MbS) y su fiel equipo de ministros vinculado al petróleo. Porque países como México, unido al club dirigido desde Rusia, se han excluido del mismo. Mientras desde el bloque de la OPEP clásica, otros como Irak, Nigeria o Angola tienen un largo historial de incumplimientos a sus espaldas.

A los que se debería unir Kazajistán desde el espacio bajo la órbita rusa. Sin embargo, ahora, todos ellos, han dado compromisos específicos a Riad y Moscú de cumplimiento de sus cuotas este mes de junio y para abordar los contratos de futuros de julio y agosto, con recortes más drásticos que dejarán sus cuotas en los parámetros previstos por el cártel. Listos para operar en el tercer trimestre del año, justo cuando el consenso del mercado apunta al despegue inicial de la economía global. El resultado ya es visible. El barril de Brent para entrega en agosto ha superado los 40 dólares tras perder un 36% de su valor en los cuatro primeros meses del año.

A mitad de camino del objetivo -80 dólares- marcado por Riad como estratégico para sostener sus exigencias de ingresos con los que empezar a corregir el déficit presupuestario que le ocasiona, esencialmente, los altos gastos de la contienda militar en Yemen, que sufraga en su mayor parte junto a sus aliados del Golfo Pérsico. Además de la creciente repercusión de la pandemia sanitaria. Un esquema similar al que rige en la Rusia de Vladimir Putin.

Las presiones saudíes y rusas a sus aliados

Arabia Saudí regó el mercado con más de 12 millones de barriles diarios a principios del mes de abril. Preludio del descenso de la demanda, pero el gran detonante del inicio del pacto con Rusia. Riad lleva varias décadas de ventaja en el uso de la energía como herramienta de política exterior por mucho que Moscú haya aprendido a marchas forzadas desde la llegada de Putin al Kremlin.

Con la escalada de las últimas semanas, la coalición Riad-Moscú ha emprendido las presiones para que el resto de productores se ajusten rigurosamente a los recortes estimados. Hasta tal punto, que Irak ha dado su consentimiento a una reducción de más de 1,3 millones de barriles al día para ajustarse en las próximas fechas a los excedentes de mayo de su cuota asignada.

De igual manera que Nigeria, según Bloomberg, contraerá sus salidas al mercado en un 50%. Hasta dejar el suelo en los 40 dólares por barril, a la espera de que la recuperación impulse de nuevo la demanda. Sólo entonces, la OPEP + barajará una banda flexible, aunque tenue, de las cuotas productivas. A los ojos de Riad, la primera parte de la estrategia está alcanzada con la escalada de precios de mayo y el abandono del territorio negativo de cotización del mes precedente.

Y con Aramco, la supermajor entre las grandes, la mayor empresa del mundo, con contratos asegurados en Asia con abastecimiento a ritmos crecientes. Con alzas entre 5.60 y 7.30 dólares por barril suscritas por las economías asiáticas, que llevan varios meses de ventaja respecto a Europa y EEUU en la carrera por la desescalada hacia una cierta normalidad en la actividad. A expensas de posibles rebrotes de la pandemia. Pero, sobre todo, en esta maniobra, se ha apreciado la capacidad de influencia de Arabia Saudí.

Su uso de las herramientas políticas, energéticas y geoestratégicas para hacer renacer al barril de crudo de sus cenizas. Porque la reanimación del mercado lleva al mismo tiempo asociada la recuperación del resto de naciones productoras de petróleo y, muy presumiblemente, de las de gran parte de exportadoras de materias primas. Con el consiguiente acuse de recibo sobre ellas en poder de Riad. Y, de paso, una losa sobre las firmas propietarias de refinerías en Europa y Asia, que temen reducciones en sus márgenes de beneficio en tiempos de paralización económica o, a lo sumo, de despegue incierto de la actividad, con un repunte de las cotizaciones del crudo.

No hay mejor pinza estratégica para las autoridades saudíes que ostentar el apoyo de los países productores, compartir con ellos una táctica de precios y recortes y, a la vez, poner en jaque a las multinacionales occidentales. Por si fuera poco, además, cuenta con el beneplácito de EEUU, que ve en esta reacción una tabla de salvación para su industria petrolífera. En palabras del propio Donald Trump: "Hace sólo un mes, teníamos un escenario desastroso en materia energética, con los precios por debajo de cero. Hemos salvado el sector en un corto periodo de tiempo y, ¿quiénes nos han salvado? Rusia y Arabia Saudí".

El mensaje de Trump no esconde siquiera la cita electoral de noviembre, ni las críticas vertidas desde el bando demócrata sobre la docilidad diplomática de su gobierno hacia estos dos países. Pero también encierran el éxito de la política exterior energética de Riad. Más aliada que nunca de la Casa Blanca en Oriente Próximo por su rivalidad geoestratégica con Irán.

La resurgida fortaleza del gran productor global

Así lo atestigua Jason Bordoff en Foreign Policy. Con 4.000 millones de personas confinadas y el coronavirus en propagación aún por numerosas latitudes del planeta, la capacidad extractora de EEUU se ha reducido a la mitad en sólo dos meses, cuatro de cada diez firmas de este sector podrían acabar el año en estado de insolvencia y proyecciones de pérdidas de empleo para unos 220.000 trabajadores.

Estos datos son los que subyacen detrás de la versión de Trump. Pero en este contexto -dice Bordoff en su artículo-, Arabia Saudí emergerá este año como la triunfadora económica y geopolítica. A pesar de que el barril sigue lejos de los 80 dólares, de que su déficit fiscal haya superado los 9.000 millones de dólares en el primer trimestre del año, con la amenaza de recorte de su rating por parte de Moody’s y de la caída de recaudación derivada del descenso del crudo y de la agresiva expansión de la covid-19 por el reino wahabí.

Hasta el punto de que la Visión 2030, el megaproyecto de modernización económica y diversificación de la estructura productiva del país que dirige personalmente MbS ha retrasado su hoja de ruta. Porque Riad se erigirá en la referencia para abastecer de nuevo el mercado del crudo cuando la actividad global tire al alza de la demanda energética por habilidad para reactivar su capacidad de extracción. En contraste con países como Nigeria, Irak o Kazajistán, asolados por las batallas monetarias sobre sus divisas en los mercados cambiarios o Venezuela, en pleno avisto económico y social.

El recorte productivo auspiciado y tutelado por Arabia Saudí es, al mismo tiempo, el baluarte de su estrategia de llevar el barril a los 80 dólares a medio plazo. Riad tiene una deuda del 24% del PIB y su banco central, reservas por valor de 474.000 millones de dólares, cota que evoluciona muy por encima de los 300.000 millones en los que las agencias de rating sitúan un posible riesgo para defender su moneda de embestidas exteriores. El riyal tiene un currency board con el dólar.Un segundo factor que juega a favor de Riad son las previsiones de la EIA americana -la Agencia de Información Energética- de que la demanda de crudo retornará a los niveles previos a la covid ya a finales de este ejercicio.

Aunque su versión mundial, la Agencia Internacional de la Energía es algo más pesimista y calcula que se concluirá 2020 con entre un 2% y un 3% por debajo de los registros anteriores a la pandemia. En paralelo, también emerge el interés de la industria americana, dice el ex analista de Goldman Sachs, Arjun Murti, de que las firmas petrolíferas estadounidenses alcancen un punto de cierto equilibrio en sus ingresos con un barril a 50 dólares.

En el orden geopolítico, Arabia Saudí ha estrechado los lazos tanto con el Kremlin, que ha visto la conveniencia de tener como aliado a Riad en el manejo del precio del barril, como de la Casa Blanca. Después de meses en los que las bancadas demócratas del Congreso -en la Cámara de Representantes y en el Senado- y algunos versos sueltos republicanos clamaran contra el MbS por el affaire Khashoggi, el asesinato del periodista crítico con el régimen sobre el que aparece la figura del príncipe heredero, y que han estado detrás del intento legislativo de impulsar una iniciativa legal anti-OPEP por prácticas monopolísticas. Un asunto que emergen puntualmente en Capitol Hill.

Las relaciones Riad-Moscú, además, serán determinantes para inclinar la balanza de los conflictos geopolíticos en Oriente Próximo; en particular en Siria y respecto a Irán. Las de EEUU, por otro lado, serán claves para conocer si Riad extenderá o no el recorte productivo en la OPEP + en la reunión de finales de julio, en la que no se descarta, incluso, nuevas rebajas de cuotas. El estatus de Arabia Saudí como nación sobre la que gira la mano invisible del mercado del crudo volverá a brillar en los próximos meses.

 

madrid

22/06/2020 07:44

Por diego herranz

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Foto: Combatientes leales al gobierno reconocido internacionalmente de Libia celebran la recuperación de la ciudad de Tarhuna (Foto: IsmailZitouny/Reuters)

La contraofensiva del Gobierno de Acuerdo Nacional (GAN) de Libia ha hecho que las fuerzas rivales de Jalifa Haftar se retiren a las líneas anteriores a abril de 2019.

Después de 14 meses y de la pérdida de cientos de vidas, se ha puesto fin al intento del comandante militar renegado Jalifa Haftar de apoderarse de Trípoli y convertirse en el gobernante de Libia.

El viernes, fuerzas leales al GAN, reconocido por las Naciones Unidas, barrieron la ciudad de Tarhuna, el último bastión de Haftar en el oeste de Libia, un día después de que el GAN anunciara la recuperación total del área del Gran Trípoli.

Al Jazeera echa un rápido vistazo a la fracasada ofensiva  y examina qué puede esperar al país rico en petróleo del norte de África.

¿Cuándo se inició la batalla por Trípoli?

En abril de 2019, pocos días antes de las conversaciones de paz patrocinadas por la ONU, Haftar anunció una campaña militar para arrebatar el control de Trípoli, la sede del GAN desde principios de 2016.

Al lanzar la ofensiva, el nativo de Ajdabiya y antiguo operativo de la CIA dijo que buscaba “limpiar” la capital de un gobierno comprometido con las milicias y los “terroristas”.

Pero el impulso tuvo que frenarse ante la fuerte resistencia, y las líneas de batalla se mantuvieron en gran medida fijas hasta una serie de victorias militares en las últimas semanas de las fuerzas del GAN, que contaron con el apoyo de Turquía.

¿Quiénes son los actores extranjeros involucrados?

Haftar cuenta con los apoyos de los Emiratos Árabes Unidos, Egipto y Rusia, mientras que el gobierno con sede en Trípoli del primer ministro Fayez al-Sarraj dispone del apoyo de Turquía.

Francia apoya oficialmente al GAN, aunque en el pasado bloqueó una declaración de la Unión Europea en la que se pedía al militar de 76 años que detuviera su ofensiva.

Estados Unidos ha enviado señales contradictorias y el presidente Donald Trump elogió inicialmente a Haftar por su papel en la lucha contra el “terrorismo”.

Sin embargo, Washington parece haber retrocedido en su posición inicial de ambigüedad, y el Mando de EE. UU. para África ha acusado recientemente a Rusia de desplegar una docena de aviones de combate rusos en Libia para expandir “su huella militar” en África.

¿Qué objetivos persiguen los actores extranjeros en Libia?

Con 46.400 millones de barriles, Libia ocupa la cima de las mayores reservas probadas de petróleo de África.

Turquía intensificó su intervención después de firmar un acuerdo de demarcación marítima con el GAN a fines del año pasado para comenzar la exploración de petróleo y gas en el Mediterráneo oriental, en una zona rica en recursos.

Pero los intereses energéticos no están solos en la configuración de la participación de los países extranjeros en Libia, que ha estado sumida en el caos desde el derrocamiento del gobernante Muammar Gaddafi en 2011.

Los Emiratos Árabes Unidos y Egipto ven en Haftar un hombre fuerte capaz de restablecer el orden y obstaculizar la propagación del Islam político, en particular de la Hermandad Musulmana, que consideran una amenaza para su gobierno a nivel interno.

Rusia ve en Libia una oportunidad para afianzarse en una parte del mundo que ha estado tradicionalmente bajo el dominio de Occidente.

“La presencia de Rusia en la costa sur del Mediterráneo amenaza los intereses de Estados Unidos y la OTAN. Es un sueño que la URSS siempre tuvo”, dijo Mohammed Ali Abdallah, asesor del GAN para asuntos estadounidenses.

¿Qué puede pasar ahora?

Los analistas dicen que los avances militares del GAN no marcan el final de la guerra de Libia sino un retorno al statu quo anterior al lanzamiento de la ofensiva de Trípoli.

Rusia y Turquía se han involucrado en una oleada de actividades diplomáticas para asegurar el alto el fuego y cosechar dividendos de su inversión militar.

Funcionarios libios de ambas partes viajaron a Ankara y Moscú para discutir los detalles de un futuro acuerdo de alto el fuego.

Para Emadeddin Badi, miembro destacado no residente del Consejo Atlántico, esto es una prueba del éxito de los dos países al imponerse como interlocutores indispensables en cualquier acuerdo de paz futuro.

“Resulta revelador que las facciones libias no hayan visitado ninguna capital europea estos días”, dijo Badi.

“Estados Unidos y los europeos se han esforzado especialmente en mantenerse al margena lo largo del pasado año. Francia ha socavado a Europa al respaldar a Haftar y no tiene ahora nada que demostrar”.

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or Ramy Allahoum | 09/06/2020

Ramy Allahoum es un periodista argelino licenciado en Ciencias Políticas

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

Fuente: https://www.aljazeera.com/news/2020/06/libya-battle-tripoli-explained-600-words-200605150707243.html?utm_source=scroll3

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EEUU no dispara a los petroleros iraníes en las aguas de Venezuela

Después de descargar 1,5 millones de barriles de gasolina en los puertos de Venezuela, que aliviarán durante un par de meses los problemas de su abastecimiento en este país, los cinco buques cisterna iraníes regresan sanos y salvos a las aguas del Golfo Pérsico. El viaje empezó el 25 de mayo, y ante una gran expectación la flota iraní atravesó el Canal de Suez, el Mar Mediterráneo, el océano Atlántico para entrar en el Caribe. EEUU había amenazado con duros castigos, tanto al vendedor como al comprador ambos bajo aplastantes sanciones ilegales impuestas por Trump sobre su industria petrolífera, y envió a cuatro buques de guerra al Caribe, bajo el pretexto de lucha "contra el narcotráfico", confundiendo Venezuela con su aliada Colombia.

Afortunadamente, no hubo sangre. En este regreso a la era de la piratería, el año pasado, la Armada británica paralizó en Gibraltar al petrolero iraní Grace 1 que se dirigía a Siria y no lo liberó hasta que Irán capturó el buque petrolero de bandera británica Stena Impero en el Estrecho de Ormuz. ¿Qué ley internacional consensuada prohíbe que dos países realicen la transacción de un producto imprescindible para la vida de sus ciudadanos?

¿Por qué EEUU no les atacó?

Es una extraña pregunta que revela hasta qué punto se han normalizado las acciones bélicas de esta superpotencia a otras naciones. Las razones podrían ser:

  1. Haber sopesado los pros y los contras de una acción contra ambos países, y los contras ganaban.
  2. Pactar, posiblemente, la contención con el propio Teherán, a través de la diplomacia de la segunda vía (track two diplomacy), o sea, mediante canales no oficiales. De hecho, ambos países han llegado así a varios acuerdos sobre Siria, Iraq, Afganistán y el Líbano. Por lo que las advertencias y las amenazas de sus mandatarios podrán estar dirigidas al consumo interno.
  3. La advertencia de Teherán al embajador suizo, que representa los intereses de Washington en Irán, de que cualquier amenaza a sus barcos por parte de EEUU se encontraría con una "respuesta rápida y contundente". Miles de soldados de EEUU instalados en Oriente Próximo no solo dan miedo sino también lo reciben, siendo rehenes en los países que han ocupado.
  4. Esta transacción carecía de importancia ya que no cambiará la grave situación económica por la que están atravesando Irán y Venezuela.
  5. Hundir los buques iraníes no provocaría el "cambio de régimen" en Venezuela, que es el objetivo de EEUU, señala Heather Heldman, ex funcionaria del Departamento de Estado, ni modificaría el "comportamiento de la República Islámica" en la región, que es asunto de la "máxima presión a Irán" (que no derrocar a su régimen). Por lo que Trump ignora las presiones de los lobbies proisraelíes y prosaudíes para acabar con la supuesta influencia de la República Islámica en América Latina y su búsqueda de una "ventaja posicional" en el patio traserode EEUU, en cumplimiento de la Doctrina Monroe. Pero, si a Trump no le preocupan las vastas relaciones comerciales de rivales como China y Rusia con América Latina, ¿Por qué debe preocuparse por Irán en América Latina? Para Juan Cruz, el ex miembro del Consejo de Seguridad Nacional del gobierno de Trump, se está exagerando la amenaza de Irán, país convertido en "un hombre del saco" para asustar a la gente cuando conviene.
  6. Un ataque a los buques iraníes en el Caribe supondría una guerra tanto con Irán como con Venezuela, por lo que tendría que involucrar a la OTAN, que está dividida: los europeos mientras respaldan las conspiraciones de EEUU contra Venezuela se desmarcan de su política respecto a la República Islámica.
  7. Discrepancias en el gobierno de EEUU: unos reservan la acción militar si Irán vuelve a romper el bloqueo, tanto el suyo como el de Venezuela, y otros se conforma con la vigilancia del contenido de los envíos para que no sean armas, por ejemplo, pero todos se oponen a un conflicto antes de las elecciones de noviembre. En estos momentos Trump no busca guerra, por lo que no le hace falta un pretexto.
  8. Una acción anti-iraní en el Caribe, lejos de hacer daño a Irán, le ofrecería al gobierno islámico una victoria propagandística a nivel mundial, y pondría en serio riego la poca autoridad, prestigio y credibilidad que el quedaba a un Trump que recetaba la inyección de desinfectante y tomar una copa de lejía para curare del coronavirus.
  9. No conviene para la imagen de EEUU apretar aun más a los venezolanos provocando una "crisis humanitaria" en medio de la pandemia. Quizás, más adelante, vuelva a emplear a USAIDla mega agencia "humanitaria" de la CIA

 

¿Por qué Irán se arriesgó?

 

Teniendo en cuenta que los costos del viaje de los cinco pequeños barcos (los grandes, actualmente, están destinados a almacenar el petróleo que no es absorbido por un mercado apático), recorriendo durante 45 días una distancia de 12.000 km, además de los riesgos que corrían, superan posiblemente los beneficios de la venta de estos barriles, Teherán pretendía quizás tomar el pulso a EEUU para ver su reacción y saber si podía volver a romper las sanciones, y con otros posibles clientes. Por ello, en vez de enviar "barcos fantasmas" a Venezuela, no activar su sistema de transmisión de señales de seguimiento (AIS) y escaparse de los ojos de los satélites de vigilancia, hizo lo contrario: gritar a los cuatro vientos esta venta.

Irán necesita vender sus productos bloqueados, y aliviar la presión de las sanciones sobre su economía, que junto con una monumental corrupción y medidas neoliberales, han llevado a la miseria absoluta a la mitad de la población. De hecho, justamente cunado el gobierno decidió, en noviembre pasado, eliminar el subsidio sobre la gasolina, cientos de miles de la gente más humilde, que utilizan sus coches para "hacer de taxista" y ganar una extra para llegar al fin de mes en un pobreza extrema, se echaron a las calles en la  llamada "rebelión de gasolina" a pesar de la prohibición de cualquier "protesta contra el gobierno de Alá". Durante cinco días de protestas en más de un centenar de ciudades del país, cientos de personas -incluidos 12 menores de 11 a 16 años-, fueron asesinadas por las fuerzas de orden y hubo 8000 detenidos, según la policía. Tras negar meses de reconocer la magnitud de la masacre, el uno de junio, por fin el gobierno, en un país donde no existe la posibilidad de una investigación independiente, ofreció la cifra de 230 personas muertas entre ellas 6 policías. Que ayatolá Jamenei criticase la actitud de la policía estadounidense contra un ciudadano desarmado negro, provocó la sorpresa de hasta la ex diputada islamista, Faezeh Hashemí, la hija del expresidente Rafsenyani, por usar dos varas de medir.

En este contexto, si Teherán ha pensado que en el periodo preelectoral a Trump no le interesa un conflicto de envergadura con Irán, puede estar equivocado. Un presidente-candidato criticado duramente por la suma de la desastrosa gestión del COVID19, su impactante indiferencia ante la muerte de alrededor de 100.000 compatriotas infectados, la crisis económicas que ha enviado a cerca de 40 millones de personas al paro, y como guinda tener en la calle a millones de manifestantes ("terroristas" para él) que protestan contra el racismo, puede encontrar justamente en una guerra la cortina de humo perfecta para dar otra "sorpresa de octubre".  

Además de Irán, también Turquía, otro miembro del "Club de los sancionados por EEUU", tiene muy buenas relaciones con Caracas e ignora las sanciones a los venezolanos. Tayyab Erdogan al igual que Nicolás Maduro sufrió un intento de golpe de estado y asesinato por EEUU.

La cooperación y el intercambio de recursos, habilidades y tecnología entre los estados es un derecho internacional y cualquier intento de impedirlos es como poner puertas al campo.

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Buques iraníes desafían el acoso de Trump a Venezuela

El desabasteciento de gasolina golpea al país 

El bloqueo económico estadounidense y la corrupción en Pdvsa, factores clave del declive de la producción y refinación petrolera

 

El tercer barco petrolero iraní, el Petunia, ingresó a aguas venezolanas este martes por la tarde escoltado por la Marina Bolivariana. Se sumó así a los dos primeros, el Forest, que fue acompañado a su vez por la Aviación Militar Bolivariana que desplegó dos Sukhoi Su-30MK2 y dos F-16 A/B Block 15, y el Fortune, que ya se encuentra en la refinería El Palito.

Quedan dos barcos por ingresar, todos bajo sanción del Departamento del Tesoro estadounidense. En cada caso está previsto que se repita el despliegue de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, que en el caso del Fortune y el Petunia ingresó hasta aguas internacionales para recibirlos.

El gobierno informó que en los barcos no solamente viene gasolina –estimada en casi 1,5 millones de barriles petroleros- sino también aditivos, repuestos y otros equipamientos para aumentar la capacidad de refinación y producción petrolera.

Tanto la producción como la refinación se encuentran en declive desde los últimos años. Las razones son varias. Por un lado, el bloqueo económico estadounidense centrado sobre PDVSA que, desde el año 2017, hasta la fecha, ha multiplicado las sanciones sobre la industria petrolera.

El objetivo ha sido cortar a PDVSA de financiamiento, cerrarle canales de exportación -con sanciones a buques propios y empresas que comercien petróleo venezolano- y de importación, tanto de insumos para el refinamiento como de gasolina.

Por otro lado, las investigaciones de la Fiscalía que indicaron que desde el 2009 hasta el 2017 los presidentes de PDVSA, así como numerosos gerentes, estuvieron involucrados en corrupción, generando un desfalco. En el 2017 se cruzó el comienzo de las sanciones directas a la empresa y el cambio en su dirección.

La llegada de los buques petroleros permitió romper -de manera gráfica- el bloqueo que conforma un cerco sobre el país. Se espera que con eso se logre enfrentar parte del desabastecimiento de gasolina que golpea el país y ha generado sus consecuentes reventas dolarizadas. La escasez se siente menos por la cuarentena, no solo en las ciudades sino en las carreteras donde circulan muy pocos vehículos.

La alianza con Irán, otra economía bloqueada por Estados Unidos, representa la consolidación de una política internacional del gobierno venezolano que, en los últimos años, estrechó relaciones centralmente con Rusia y China. Estas alianzas permitieron a Nicolás Maduro construir una arquitectura de resistencia ante una escalada ininterrumpida desde Washington.

El envío de buques petroleros profundiza esa geopolítica y expone también las limitaciones actuales de América Latina ante este escenario que es más que un bloqueo económico. La reciente Operación Gedeón, con el envío de mercenarios, dos de los cuales estadounidenses, es una muestra de la naturaleza del conflicto.

Esa Operación forma parte de un continuum de acciones golpistas. Un actor central de esa trama ha sido el partido Voluntad Popular (VP), de donde proviene Juan Guaidó, fundado y liderado por Leopoldo López, quien se encuentra en la embajada de España en Caracas luego del intento fallido de golpe el 30 de abril del año pasado.

El Fiscal General, Tarek William Saab, anunció el lunes que introdujo en el Tribunal Supremo de Justicia un recurso de interpretación de los artículos 31 y 32 de la Ley contra la delincuencia organizada y financiamiento al terrorismo, para determinar si VP es una “organización criminal con fines terroristas”. La efectiva denominación del partido bajo esa denominación implicaría su disolución.

Esa situación tendría un fuerte impacto para el partido ya disminuido. Guaidó, por su parte, había anunciado a principios de enero que se separaba de VP para “enfocarse completamente en la libertad de Venezuela”.

Una parte de la oposición condenó la solicitud de la Fiscalía. La disolución de VP dejaría con menos fuerza al sector golpista de la oposición que ha retrocedido en su fuerza, unidad, y capacidad de interlocución con la sociedad. Esto último se acrecentó con el debate acerca del bloqueo económico, donde una parte mayoritaria de la oposición lo rechaza, mientras que otra, con Guaidó a la cabeza, sostiene que hay que profundizarlo.

La mayoría de la sociedad ve en el bloqueo un agravamiento de las condiciones materiales. El debate en relación a los buques petroleros dejó en evidencia que el consenso era que se permitiera su ingreso para poder acceder a gasolina, en un contexto de dificultades no solo por combustible, sino también por los precios dolarizados y la falta de agua debido a la sequía. 

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Juez de EEUU autoriza liquidación de CITGO valorada en 8.000 mdd

Los activos de CITGO en Estados Unidos están valorados en unos 8.000 millones de dólares.

23.05.20 - Un juez estadounidense autorizó el viernes avanzar con la liquidación de las refinerías venezolanas CITGO en Estados Unidos (EE.UU.), que fueron confiscadas por el Gobierno del presidente Donald Trump en 2019, para entregar ilegalmente su administración a una junta designada por el opositor derechista Juan Guaidó.

El juez Leonard P. Stark, del Tribunal de Distrito de EE.UU. en Delaware, emitió su fallo luego que la Corte Suprema de ese país avalara una decisión anterior suya en la cual ordenó la venta de CITGO para favorecer a la compañía minera canadiense Crystallex.

Crystallex fue nacionalizada en 2011 por el Gobierno venezolano tras el incumplimiento de una serie de medidas ambientales. La empresa minera canadiense inició una demanda contra el Estado venezolano en cortes de EE.UU.

Tras conocerse la decisión del magistrado estadounidense, el corresponsal de teleSUR en Caracas, Rolando Segura, tuiteó que Guaidó, quien en 2019 se autoproclamó presidente del país suramericano, “sirve, en bandeja de plata al mejor postor, activos de #Venezuela en #EEUU”.

“Juez autoriza liquidación de #CITGO para favorecer a minera de #Canadá, nacionalizada por Chávez. Junta designada por oposición había tomado control de la petrolera valorada (en) 8 mil millones usd”, escribió Segura en el tuit.

Gustavo Borges, director del grupo de investigación Misión Verdad, comentó por su parte en Twitter que “la operación Guaidó se diseñó exactamente para esto: saquear y piratear los preciados activos venezolanos en beneficio de los grandes capitales”.

Por: TeleSUR | Sábado, 23/05/2020 08:06 AM |

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Disco alrededor de la joven estrella donde se detectaron los signos del fenómeno.Foto Afp

Hasta ahora se han identificado miles de exoplanetas, pero poco se sabe acerca de cómo se forman, explican

 

Observaciones realizadas con el Telescopio Muy Grande (VLT, por sus siglas en inglés), del Observatorio Europeo Austral (ESO), captaron reveladoras señales del nacimiento de un sistema estelar. Alrededor de la joven estrella AB Aurigae hay un denso disco de polvo y gas en el que los astrónomos detectaron una estructura espiral prominente con un "giro" que marca el sitio donde se puede estar formando un planeta.

La característica observada podría ser la primera evidencia directa de un planeta recién nacido.

"Hasta ahora se han identificado miles de exoplanetas, pero poco se sabe sobre cómo se forman", afirmó Anthony Boccaletti, quien dirigió este estudio desde el Observatorio de París, Universidad PSL.

Los astrónomos saben que los planetas nacen en discos polvorientos que rodean a las estrellas jóvenes, como AB Aurigae, a medida que el polvo y el gas frío se amontonan. Las nuevas observaciones realizadas con el VLT, publicadas en la revista Astronomy & Astrophysics, proporcionan pistas cruciales para ayudar a los científicos a entender mejor este proceso.

"Necesitamos observar sistemas muy jóvenes para captar el momento en que se forman los planetas", señaló Boccaletti en un comunicado. Pero, hasta ahora, los astrónomos habían sido incapaces de obtener imágenes lo suficientemente nítidas y profundas de estos discos jóvenes para encontrar el punto exacto que marca el lugar donde puede estar naciendo un planeta.

Las nuevas imágenes presentan una impresionante espiral de polvo y gas alrededor de AB Aurigae, situada a 520 años luz de la Tierra, en la constelación de Auriga (el cochero). Este tipo de espirales indican la presencia de planetas recién nacidos, que "patean" el gas, creando "perturbaciones en el disco en forma de onda, algo así como la estela de un barco en un lago", explicó Emmanuel Di Folco, del Laboratorio de Astrofísica de Burdeos (LAB), en Francia, que también participó en el estudio.

Puntos de perturbación

A medida que el planeta gira alrededor de la estrella central, esta onda toma forma de brazo espiral. En la nueva imagen de AB Aurigae, la región amarilla espiral que se ve cerca del centro, intensamente brillante (que, respecto de su estrella, se encuentra a la misma distancia que Neptuno del Sol), es uno de estos puntos de perturbación en el que el equipo cree que se está formando un planeta.

Las observaciones del sistema AB Aurigae realizadas hace unos años con el Atacama ALMA, del que ESO es socio, proporcionaron los primeros indicios de que se estaban formando planetas alrededor de la estrella. En las imágenes de este instrumento, los científicos vieron dos brazos espirales de gas cerca de la estrella, que se encuentran dentro de la región interior del disco.

Luego, en 2019 y principios de 2020, Boccaletti y un equipo de astrónomos de Francia, Taiwán, Estados Unidos y Bélgica, se propusieron captar una imagen más clara dirigiendo hacia la estrella el instrumento Sphere del VLT de ESO, en Chile. Las imágenes son las más profundas del sistema AB Aurigae obtenidas hasta la fecha.

Con el potente sistema de captación de imágenes de Sphere, los astrónomos pudieron ver la luz más débil proveniente de los pequeños granos de polvo y las emisiones del disco interior. Así, confirmaron la presencia de los brazos espirales detectados por primera vez por ALMA y también vieron otra característica destacada: un "giro", que indica la presencia de un planeta formándose en el disco.

Ilustración del sistema triple HR 6819, donde se encuentra el agujero negro más cercano a la Tierra (Observatorio Europeo Austral (ESO).

Un equipo de astrónomos ha descubierto el agujero negro más cercano a nuestro Sistema Solar jamás detectado hasta la fecha, a “solo” 1 000 años luz de la Tierra. La región forma parte de un sistema estelar triple observable a simple vista.

 

El grupo, integrado por científicos del Observatorio Europeo Austral (ESO), la Universidad Estatal de Georgia (EE. UU.) y la Academia de Ciencias de la República Checa (Praga), encontró evidencias de la presencia de este objeto invisible rastreando a sus dos estrellas compañeras. Los investigadores afirman que este sistema podría ser sólo la punta del iceberg, ya que, en el futuro, podrían descubrirse muchos más agujeros negros similares. El estudio se publica en la revista Astronomy & Astrophysics.

“Nos sorprendimos mucho cuando nos dimos cuenta de que se trata del primer sistema estelar con un agujero negro que se puede ver a simple vista”, afirma Petr Hadrava, investigador emérito en la academia checa y coautor de la investigación. Situado en la constelación de Telescopium, el sistema —agrupación de estrellas que orbitan en torno a un punto común— está tan cerca de la Tierra que sus estrellas se pueden ver desde el hemisferio sur sin prismáticos ni telescopio en una noche oscura y despejada.

El equipo estudiaba la agrupación de ambos astros, llamado HR 6819, como parte de una investigación de sistemas de doble estrella. Las observaciones tomadas durante varios meses mostraban que una de las dos estrellas visibles orbitaba alrededor de un objeto invisible cada 40 días y la segunda estrella quedaba a una gran distancia de este par interior. Al analizar los datos quedaron sorprendidos al descubrir un tercer cuerpo previamente desconocido: un agujero negro.

El agujero negro oculto en HR 6819 es uno de los primeros de masa estelar —al menos tres veces la masa del Sol— descubierto que no interactúan violentamente con su entorno y, por lo tanto, parecen verdaderamente negros. Pese a ello, el equipo pudo detectar su presencia y calcular su masa, unas cuatro veces la de nuestra estrella, al estudiar la órbita de la estrella situada en el par interior.

Los astrónomos han detectado tan solo un par de docenas de agujeros negros en nuestra galaxia hasta la fecha. Casi todos ellos interactúan con su entorno y dan a conocer su presencia mediante la liberación de rayos X. El descubrimiento de uno silencioso e invisible proporciona pistas sobre dónde podrían estar los numerosos agujeros negros ocultos en la Vía Láctea.

De hecho, los astrónomos creen que su descubrimiento podría arrojar algo de luz sobre un segundo sistema. “Nos dimos cuenta de que otro sistema, llamado LB-1, también puede ser triple, aunque necesitaríamos más observaciones para afirmarlo con seguridad”, afirma Marianne Heida, investigadora del ESO en Garching (Alemania) y coautora del artículo.

“LB-1 está un poco más lejos de la Tierra, pero todavía lo bastante cerca en términos astronómicos, lo cual significa que probablemente existen muchos más sistemas como este. Al encontrarlos y estudiarlos podemos aprender mucho sobre la formación y evolución de esas estrellas”

6 mayo 2020

(Tomado de La Vanguardia)

Cushing (Oklahoma): encrucijada de la muerte del petróleo en EU

En mi libro Los cinco precios del petróleo (https://bit.ly/2YlrqpI) de 2006, expuse que el "precio especulativo" era uno de sus principales componentes que beneficia el financierismo del petrodólar controlado por Wall Street y sus megabancos, como demostró el economista en energéticos Philip Verleger (https://bit.ly/2KDFkM6).

Los cinco precios del petróleo exhiben el dominio geoestratégico casi absoluto de las "cuatro hermanas" petroleras anglosajonas que mediante su "creatividad especulativa" controlan, todavía, el máximo ingreso "económico" del planeta.

Hace 14 años asombró la forma en que, frente a la extracción real de un solo barril de petróleo, existiesen 500 (¡mega-sic!) barriles "derivados" en papel especulativo.

Hoy, debido a la baja de 30 por ciento de la producción global del "oro negro", concomitante al desplome anunciado (https://bit.ly/3f2EYfK) del petróleo/gas lutita (shale oil/gas), se han puesto de manifiesto tanto la frenética especulación financierista –ahora con los "futuros" ETF’s ( Exchange Trade Funds: Fondos de Intercambio Comercial)– como el desacoplamiento en el precio de las variedades anglosajonas del WTI (West Texas Intermediate) y el Brent del Mar del Norte.

La conjunción de la expiración de los "futuros" de los ETF’s y el embotellamiento del "oro negro" en los almacenes de la encrucijada de oleoductos en Cushing (Oklahoma) resultaron en un insólito desplome de menos (¡sic!) 40 dólares el barril (https://bit.ly/35d3Ddb).

Más que los pletóricos tankers flotantes en los océanos, de la variedad Brent, el problema radica en la trampa de la muerte que se conjugó en Cushing debido a la casi saturación de su almacenamiento y a la expiración de los "futuros" de los ETF’s (https://bit.ly/2WavfeX).

USO (United States Oil Fund) –con un valor de 3 mil millones de dólares (https://bit.ly/3aF4nZK)–, principal mercader de los "futuros" oleosos de ETF’s en EU que ostenta el 30 por ciento doméstico, fue el causante de la espiral negativa del precio (https://bit.ly/2VLol0P).

A la par del contagio viral, hoy las especulativas intoxicaciones financieristas son de carácter exponencial.

Un año antes de la grave crisis financierista de 2008, los ETF’s representaban 807 mil millones de dólares que en 2019 se dispararon a 6.18 millones de millones de dólares ( trillions en anglosajón) de los cuales EU detenta 4 millones de millones de dólares (https://bit.ly/2KILJ8U).

El holandés Cyrill Widdershoven, muy cercano a los sauditas, comenta que "EU creó una trampa de la muerte para su propia industria petrolera en Cushing" y juzga que la carnicería energética "reconfigurará los mercados petroleros globales, pero también el futuro (sic) de la industria petrolera de Estados Unidos en los años por venir" (https://bit.ly/2SiLJjV).

Cyrill Widdershoven critica que los productores de petróleo/gas lutita en EU "no recortaron voluntariamente (sic) su producción", y avizora que "en los próximos años la OPEP (sic), Arabia Saudita y Rusia (sic) regresarán al pináculo del petróleo global, exhibiendo su liderazgo en el mercado".

A Cyrill Widdershoven le falta vislumbrar el determinante factor geopolítico que diagnosticar la identidad de los productores de petróleo que sobrevivirán al Covid-19.

A mi juicio, Estados Unidos cavó su propia tumba del petróleo/gas lutita que lo colocó en forma efímera como el "primer productor global" arriba de su aliado Arabia Saudita y Rusia”.

Trump llegó a jactarse del "dominio energético de Estados Unidos": alucinación cruelmente desmentida por la cruda realidad del crudo.

La quiebra muy anunciada del petróleo/gas lutita puede generar un efecto dominó y afectar a los megabancos de Wall Street cuando Trump navega contra las corrientes turbulentas al intentar rescatar a la industria petrolera de Texas –que ostenta 38 votos electorales imprescindibles para su relección– mediante la compra de millones de barriles (para colmar las "reservas estratégicas" de Estados Unidos), una mayor baja en la producción global –que tendría que ser de 30 millones de barriles al día (MBD) y no los 20 MBD que propone en total– y un muy polémico rescate financiero que no le causa gracia al antidemocrático Partido Demócrata.

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Treinta años del Hubble, el espía del universo

El telescopio fue desplegado en el espacio hace hoy 30 años. Desde entonces ha dado más de 170.000 vueltas a la Tierra y ha generado 150 terabytes de información que han permitido la publicación de 18.000 artículos científicos con hallazgos que van desde la formación de estrellas y galaxias hasta la edad del universo pasando por los agujeros negros.

 

Ocurrió hace 30 años. El miércoles 25 de abril de 1990, el transbordador Discovery flotaba en medio del espacio a 590 kilómetros de altura. En ese momento, los astronautas Shriver, Bolden, Hawley, McCandless II y Sullivan culminaron la gesta: dejar allí, desplegado y orbitando, el aparato que llevaban en la nave, el primer observatorio espacial de la historia, un armatoste de 13 metros de longitud, cuatro de diámetro y 11.000 kilos. El ojo con que el ser humano vería el universo como jamás lo había visto. El Hubble.

Desde que fuera desplegado, el Hubble, que viaja a 28.000 kilómetros por hora, ha dado más de 170.000 vueltas alrededor de la Tierra. "El telescopio ha transformado la visión que la humanidad tenía sobre el universo y sobre nuestro lugar en él", asegura a Público la directora científica de este proyecto de la NASA, Jennifer Wiseman. La revolución que ha provocado el Hubble es de la misma magnitud que cuando Galileo alzó su telescopio al cielo en 1610.

Estar ubicado allá arriba, libre de las distorsiones de la atmósfera terrestre, hace del Hubble un poderoso e incansable espía del cosmos: "El telescopio", prosigue la astrofísica de la NASA en Washington, "genera alrededor de 10 terabytes de nuevos datos cada año. El archivo total es actualmente de más de 150 terabytes, que proceden de las más de 1,3 millones de observaciones realizadas".

Con todo ese arsenal, los astrónomos que utilizan los datos del Hubble han publicado más de 18.000 artículos científicos, una cifra que lo convierte "en uno de los instrumentos científicos más productivos que jamás hayan sido construidos", celebra Wiseman.

El Discovery había despegado un día antes, a las 8.33 de la mañana del 24 de abril, de la base de la NASA en Merritt Island, Florida. Ese vuelo espacial no era un reto más de la agencia norteamericana, sino que materializaba un sueño casi de ciencia ficción que los científicos habían albergado durante varias décadas.

Cuando el Hubble fue puesto en órbita, Wiseman era una estudiante de astronomía en la Universidad de Harvard. "Mis investigaciones de entonces estaban relacionadas con radiotelescopios terrestres pero todos los estudiantes estábamos muy entusiasmados por tener ese nuevo observatorio, que nos daría una visión del espacio mucho más nítida", recuerda.

"Yo estaba muy intrigada", continúa Wiseman, "no sólo por qué hallazgos y resultados obtendría el Hubble sino también por cómo la NASA había podido usar las habilidades de los astrónomos, físicos, ingenieros, informáticos y astronautas para sacar adelante este telescopio, ponerlo en el espacio y hacer ciencia. Nunca había pensado que una cosa así pudiera siquiera llegar a ser posible".

 

1946, el punto de partida

 

Pero hicieron falta muchos años y muchos tropiezos para que el Hubble fuera un éxito. El inicio negro sobre blanco de esta historia fue un artículo publicado en 1946 por el astrofísico Lyman Spitzer, de la Universidad de Yale. En su trabajo, Spitzer introdujo la idea de un gran telescopio espacial en un momento en el que ni siquiera se había puesto ningún satélite en órbita. En 1958, un año después de que los rusos lanzaran su Sputnik, Estados Unidos decidió meterse de lleno en la carrera especial y creó la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio, la NASA.

No fue hasta 1974 cuando la agencia creó el primer grupo de trabajo dedicado a un gran telescopio espacial. A partir de ahí todo fue más rápido: en 1977 el Congreso norteamericano aprobó la primera dotación presupuestaria para el proyecto y en 1979 comenzaron los programas de entrenamiento de astronautas para esas misiones espaciales.

Fue en 1983 cuando se bautizó a este gran telescopio espacial como Hubble en honor al astrónomo Edwin Hubble (1889-1953). En un artículo de 1929 que ya es historia de la ciencia, había descrito que existía una relación entre la distancia entre unas galaxias de otras y la velocidad a la que se alejaban entre ellas. Dicha relación se denomina desde entonces la constante de Hubble y fue la primera manifestación fehaciente de la expansión del universo que habría nacido, por lo tanto, de una gran explosión: el Big Bang.

Pero los años 80 avanzaban y los retrasos se amontonaban. A pesar de esto, el proyecto seguía barajando como fecha de lanzamiento marzo de 1986 hasta que el 28 de enero de ese año la lanzadera especial Challenger explotó poco después de despegar. Murieron todos sus tripulantes. El lanzamiento del Hubble se suspendió. Finalmente, y tras una pausa de cuatro años, en abril de 1990 el Discovery puso al Hubble en órbita. Al fin una buena noticia. Menos de un mes después, el 20 de mayo, se obtuvo su primera imagen. Según la NASA, se demostraba que éstas "eran aproximadamente un 50% más nítidas que las tomadas desde observatorios terrestres". Otra buena noticia...

...Y no hubo una tercera seguida. El 27 de junio, la NASA anunció con bochorno que el espejo primario del Hubble adolecía de una imperfección que emborronaba las imágenes que tomaba del cosmos. En concreto, la curvatura del espejo se desviaba 2 micrones, es decir, la cincuenteava parte del grosor de un cabello humano. La distancia que separaba el éxito del fracaso. La prensa se cebó con la NASA. Un medio llegó a titular: La desgracia de los mil millones de dólares.

Aun así, el 1 de octubre de 1990 se publicó el primer artículo científico a partir de una imagen del Hubble. El artículo de Tod Lauer, investigador del Observatorio Nacional de Astronomía Óptica en Tucson, Arizona, describió observaciones "en el entorno de un supuesto agujero negro en el núcleo de la galaxia NGC 7457", según recoge la página web de la NASA.

Pero había que arreglar el defecto óptico y sólo había una manera de hacerlo: montándose en una nave y subiendo hasta allí arriba. La NASA organizó la primera de las cinco misiones de reparaciones realizadas en estos 30 años, y el 3 de diciembre de 1993 la lanzadera Endeavour despegó hacia el Hubble. La misión duró once días. Un mes después, el 13 de enero de 1994, la agencia americana anunció que la nueva óptica instalada había corregido el problema. El niño tenía gafas nuevas. Se acabaron las malas notas.

 

Una imagen: la Hubble Ultra Deep Field

 

A partir de ahí los hallazgos se amontonaron. El primero de gran relevancia quizás fue el realizado el 25 de mayo de 1994, cuando el Hubble confirmó la existencia de agujeros negros supermasivos. Otro de ellos ocurrió el 15 de enero de 1996, cuando la NASA publicó la imagen del Campo Profundo del Hubble, la más profunda y detallada vista del universo hasta ese momento. La imagen contiene al menos 1.500 galaxias en varias etapas de desarrollo.

Una imagen que recuerda a ésta fue la generada por el Hubble con exposiciones tomadas entre 2002 y 2012. La NASA tituló la fotografía Hubble Ultra Deep Field. Es la preferida de Wiseman. "Se tomó apuntando a una zona donde no se recibía luz de las estrellas cercanas y así estuvo, registrando el espacio durante días y días. La imagen resultante mostró miles de puntos luminosos, cada uno de los cuales es una galaxia con miles de millones de estrellas. Miro esa imagen y me siento fascinada", confiesa. "Ahora entendemos cuán rico es el universo; el Hubble nos ha mostrado imágenes con miles de galaxias distantes y hay indicios de que hay cientos de miles de millones de galaxias. Y nos ha mostrado también que el universo ha estado activo y cambiante durante el curso del tiempo", dice Wiseman.

La astrofísica de la NASA recuerda cómo "las imágenes de esos fenómenos lejanísimos son viajes en el tiempo porque la luz de una galaxia captada por el Hubble ha tenido que recorrer el espacio hasta llegar al telescopio. Con el Hubble estamos viendo galaxias de hace miles de millones de años luz, es decir, que están mucho más cerca en el tiempo del inicio del universo que nosotros".

Wiseman dice que el Hubble se está usando "para cosas para las que ni siquiera fue soñado, como estudiar la naturaleza de galaxias muy lejanas o para investigar planetas de nuestra galaxia que giran alrededor de otras estrellas, los llamados exoplanetas, que ni siquiera se conocían cuando se lanzó el Hubble". "También hemos usado el telescopio para analizar el efecto de fenómenos muy misteriosos como la materia oscura y la energía oscura, un fenómeno misterioso relacionado con la expansión del universo cuya existencia ayudó a confirmar Hubble", explica.

Estos 30 años de observaciones y descubrimientos han sido posibles por las cinco misiones espaciales al telescopio, en las que la NASA envió a astronautas a bordo de lanzaderas hasta el Hubble para colocar nuevos instrumentos de medición o reparar equipos in situ. Las imágenes de los astronautas colgados del Hubble en medio de la oscura inmensidad del cosmos parecen sacadas del cine de ciencia ficción.

"Estas misiones han sido absolutamente decisivas para el éxito del Hubble. La primera reparó la óptica del telescopio y el resto ha servido para arreglar o reemplazar baterías, la electrónica e incluso para colocar nuevos instrumentos de medición más avanzados que los que había originalmente en el observatorio", recuerda Wiseman."La última misión fue en 2009 y fue un éxito maravilloso. El Hubble está en muy buena forma y ahora recibimos de él incluso más información y de más calidad que nunca antes en sus 30 años de vida".

 

En compañía del James Webb en esta década

 

El Hubble aún tiene cuerda para rato. "El telescopio está en un estado excelente", dice Wiseman, que calcula que si no hubiera ninguna misión más en el futuro, podría aún estar operando durante toda esta década. Esto supondrá que el Hubble observe el cosmos junto a su media naranja espacial: el telescopio James Webb que prepara la NASA y cuyo lanzamiento está previsto (si la pandemia de la covid-19 lo permite) para 2021.

El James Webb, al contrario que el Hubble, no estará en un lugar donde los astronautas puedan ir para repararlo. Será enviado a 1,5 millones de kilómetros, en uno de los llamados puntos de Lagrange. Se trata de zonas en las que debido al peso ejercido por cuerpos cercanos la gravedad se anula, de manera que todo lo que llega hasta allí, allí se queda atrapado, como sucede con las corrientes del mar cuando la basura se acumula.

"El James Webb es otro tipo de observatorio espacial y complementará al Hubble. El Webb está pensado sobre todo para captar luz infrarroja, mientras que el Hubble trabaja con la luz visible y la ultravioleta. Los dos se complementarán y, con ellos operando al mismo tiempo, podremos aprender más que nunca", se entusiasma Wiseman.

Así que se avecinan de nuevo años de descubrimientos y de hallazgos de fenómenos que puede que ni siquiera los científicos intuyan hoy. La magnitud y complejidad de lo descubierto en estos treinta años de vida del Hubble son tan inmensas que desafían el sentido común de la mente humana. Pero, cuando un astrofísico contempla las imágenes del espacio captadas por el Hubble, ¿ve orden o caos ahí fuera? "Veo un hermoso orden y mucho dinamismo", dice Wiseman, "porque la actividad que se ve, ya sea la formación de galaxias o de estrellas o la visión de los misteriosos agujeros negros, está gobernada por las leyes de la física". "La actividad del universo puede ser vista como caótica", concluye, "pero sigue sus propias leyes. Y es hermosa. Hay armonía".

EE UU sella un acuerdo millonario con Groenlandia que provoca indignación en Dinamarca

El plan de ayuda financiera, por 11 millones, llega ocho meses después de que la oferta de Trump de comprar el territorio molestara a Copenhague

Groenlandia no está en venta, pero sí en alquiler. Eso es lo que sugerían los medios daneses hace casi un año, cuando la primera ministra danesa, la socialdemócrata Mette Frederiksen, tachó de “absurda” la oferta de compra del territorio ártico por parte del presidente de EE UU, Donald Trump. Tan solo ocho meses después del choque entre ambos socios de la OTAN, los titulares se han mostrado acertados. Washington y Nuuk, la capital del territorio danés semiautónomo, han anunciado un acuerdo de inversión en proyectos en el territorio helado por un total de 83 millones de coronas danesas (11 millones de euros) abriendo un intenso debate en la capital del reino.

“Con esta buena noticia se confirma que nuestro trabajo de consolidar una relación constructiva con Estados Unidos da sus frutos”, ha dicho el primer ministro groenlandés, Kim Kielsen. El Gobierno socialdemócrata de Dinamarca, en minoría, ha aplaudido también la inversión de Washington en su territorio del Ártico, en cuyas negociaciones ha estado involucrado desde el pasado otoño. Y es que Groenlandia, pese a gozar de una amplia autonomía —de hecho pertenece a Dinamarca, pero no a la Unión Europea (UE)—, sigue siendo Copenhague el único interlocutor válido en cuestiones de Exterior y Defensa. “No es un secreto que hemos trabajado con Groenlandia para asegurar que se beneficie de la presencia de Estados Unidos”, ha explicado a los medios locales el ministro de Exteriores danés, Jeppe Kofod, quién intentó rebajar la crispación en Copenhague calificando el acuerdo económico de “completamente natural”.

Los fondos estadounidenses, según el acuerdo, irán destinados a proyectos relacionados con la extracción de materias primas, turismo y educación y serán los groenlandeses, junto con los estadounidenses, los que decidan exactamente cómo y cuándo gastar el dinero. Pero las voces que señalan una doble intención de Trump en un territorio en el que China y Rusia reclaman su parte del pastel no dejan de crecer.

Nada más hacerse público el acuerdo entre Washington, Nuuk y Copenhague, la oposición danesa, a derecha e izquierda, estalló en tropel. Los ultraderechistas del Partido del Pueblo Danés (DPP) creen que el pacto es “insultante”, según declaró el diputado Soren Espersen al diario Altinget. Los socialistas, también en la oposición, creen que el acuerdo es “extremadamente provocativo” y que lo único que persigue es generar crispación en las relaciones entre Copenhague y Nuuk por las que, si bien hay una gran autonomía política, económicamente hay cierta dependencia.

Groenlandia, cuya economía se basa casi exclusivamente en la pesca, recibe anualmente 576 millones de euros de Copenhague, lo que representa dos tercios de sus finanzas. Con el pacto con EE UU, algunos diputados en el Folketing (Parlamento nacional) han lanzado la voz de alarma y vaticinan que Groenlandia poco a poco se irá alejando de Copenhague para alinearse con sus nuevos socios estadounidenses. “Tenemos que aclarar si ellos [EE UU] pagan ahora y nosotros [daneses] estamos en deuda mañana”, dijo la diputada groenlandesa en Copenhague Aaja Chemnitz Larsen. Muchos en el Folketing opinan que nadie da un cheque en blanco y que Washington acabará imponiendo sus condiciones. Un alto funcionario de la Casa Blanca citado por el Financial Times aseguró, sin embargo, que EE UU ya no planea comprar Groenlandia.

Poco después de aquella crisis diplomática desatada el pasado verano entre ambos socios de la OTAN en la que Trump llegó a cancelar de la noche a la mañana una visita oficial a Copenhague, Washington inició una serie de discretos movimientos para seducir a Groenlandia. Mandó a una delegación al territorio helado —el 80% de su superficie está cubierta de hielo— para proponer ciertas inversiones en infraestructuras como carreteras y aeropuertos.

En noviembre, Copenhague dio luz verde la reapertura en Nuuk por primera vez desde los años 50 del consulado estadounidense, un movimiento que se acaba de hacer oficial. La oficina diplomática se alojará en una base militar en la capital groenlandesa —EE UU cuenta ya con otra base aérea en Thule, al noroeste del territorio— y el nuevo cónsul se trasladará desde Copenhague una vez que las medidas para evitar la propagación del coronavirus lo permitan. Groenlandia tiene una representación diplomática en Washington desde 2014.

Rusia y China

El interés por la influencia en el Ártico crece entre las principales potencias mundiales. La embajadora estadounidense en Dinamarca, Carla Sands, ha alertado en un comunicado esta semana que, pese a la política de “baja tensión” que ha mantenido desde los años 90 el Consejo Ártico (la asamblea con presencia de los países del Norte) en el territorio, ahora surgen “nuevos desafíos”. Y pone a China y Rusia como ejemplo.

Moscú está dando mucho peso a su estrategia militar en el Ártico reabriendo bases de la Guerra Fría y estableciendo un nuevo comando Ártico, revela la diplomática. Y Pekín, continúa, se llama a sí mismo “un Estado cercano al Ártico”, pese a la distancia que les separa. “China busca establecer la Ruta de la seda polar” a través del desarrollo de rutas marítimas que emergen en el polo Norte como consecuencia del calentamiento global.

Madrid / Copenhague - 24 abr 2020 - 8:31 COT

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