Miércoles, 11 Septiembre 2013 05:58

Putin salva a Bashar y a Obama

Putin salva a Bashar y a Obama

Antecedentes: resultó pre­monitoria la prospectiva de Bajo la Lupa (1º y 4/9/13) sobre la via­bilidad de una salida diplomática al ominoso bombardeo unilateral de Siria por Obama: “Peor que bombardear a locas, Obama tiene la oportunidad dorada de transcender como estadista metahistórico para liderar la abolición de las armas químicas, hayan sido usadas por el gobierno sirio y/o por los rebeldes. (…) Estados Unidos ha permitido un apartheid teológico sobre las armas de destrucción masiva (atómicas, biológicas, químicas y radiológicas). Un acuerdo diplomático que cuente con el apoyo de Rusia, que puede resultar el gran triunfador con Irán de los estropicios de EU e Israel en la región, tiene que escenificarse en el marco de Ginebra 2 y, mucho más allá, en la aplicación gradual de la abolición de todas las armas de destrucción masiva sin excepción que, en una primera etapa, debe obligar tanto a Siria como a Israel a firmar y ratificar la Convención de Prohibición de las Armas Químicas que entró en vigor en 1997 y, en una segunda etapa, a la desnuclearización de todo el ‘Gran Medio Oriente’ que incluya tanto el programa atómico de Irán (que se encuentra muy lejos del 90 por ciento del enriquecimiento de uranio para fabricar una bomba atómica) como del máximo de 400 bombas nucleares de Israel, que goza de las unilaterales canonjías celestiales de EU”.

 

Hechos: en efecto, antes del 12 aniversario del 11/9, según The New York Times (10/9/13), el canciller ruso, Sergey Lavrov, “dijo que había discutido la propuesta con los estadunidenses antes de anunciarla en una conferencia de prensa el lunes por la tarde. Obama y Putin discutieron la idea en forma privada al margen de la cumbre del G-20 la pasada semana y Lavrov la discutió con el secretario de Estado, John Kerry”. Así que el mito alrededor de las “pifias” del atribulado John Kerry es pura teatralidad para encubrir la graciosa huida de Obama, quien reconoce que ni su esposa Michelle, destacada abogada de Harvard, lo apoya en su aventura unilateral que rechaza prácticamente el mundo entero, incluyendo el Vaticano. El mismo Obama, en su gran cruzada multimediática del lunes (¡seis entrevistas por tv!), antes de su relevante discurso del martes por la noche, calificó de “gran avance” (breakthrough) la propuesta rusa que consiste en destruir las armas químicas de Siria bajo supervisión internacional (la ONU) y a que Bashar firme y ratifique la Convención de Prohibición de Armas Químicas (de 1993 que entró en vigor en 1997).

 

Mis fuentes en Beirut señalan que la sustancia de la propuesta rusa fue producto de un ofrecimiento de los parlamentarios chiítas de Líbano e Irán, quienes hace casi dos semanas habían planteado la original idea al agazapado régimen de Bashar.

 

El bombardeo quirúrgico uni­lateral de Obama hubiera, a escala local, derrocado de facto al régimen de Bashar –según David Ignatius, confidente de Obama ( The Washington Post, 4/9/13)– y hubiera dado una carta en blanco a Al Qaeda, que se deleita con la expulsión de los cristianos de Siria –como acaba de suceder en la ciudad simbólica de Maalula, donde aún se habla(ba) el arameo semítico (el idioma de Cristo)–, y ha tomado la batuta de la balcanizada oposición siria. El efecto secundario del castigo hubiera sido mucho peor que el statu quo: una iatrogenia de la homeopatía bélica de Obama.

 

Un “Qaedistán” levantino, co­mo reflejo del ISIS (Islamic State in Iraq and al-Sham: Estado Islámico de Irak y el Levante: Siria y Líbano, Bajo la Lupa, 28/8/13) estaría tocando las puertas del bajo vientre islámico ( soft belly) de Rusia en el Cáucaso en la contigüidad del estratégico mar Caspio (con pletóricas reservas de hidrocarburos) y con su espada de Damocles desenvainada para descarrilar los juegos olímpicos de invierno en Sochi (Rusia) a través de su brazo armado yihadista de los “Muyahidines del Cáucaso y Levante”.
Más allá de la especificidad energética siria (Bajo la Lupa, 8/9/13), están en juego los hidrocarburos del mar Caspio: frontera de Rusia e Irán.

 

Si por sus reacciones los conoceréis, la propuesta rusa –con­catenación de coincidencias favorables desde los parlamentarios chiítas de Líbano e Irán y la angustia de Bashar, pasando por el rechazo del parlamento británico y la reticencia de la canciller alemana Merkel, hasta la revuelta del Congreso de EU y de la opinión pública mundial/regional/local– ha sido ferozmente criticada por los superhalcones de Israel y los rebeldes sirios, quienes no aprendieron nada de la guerra civil ni en Líbano ni en Irak.

 

Zbigniew Brzezinski, íntimo geoestratega de Obama, comenta en su Twitter (10/9/13) que “los rusos están quizás inintencionalmente ofreciéndonos algún margen de salida a un potencial caos (¡supersic!) regional en Medio Oriente” (es.scribd.com/doc/167122065/zbig).

 

Rusia exhibió mayor musculatura que el propio Irán, cuyo presidente, el moderado Hassan Rouhani –recientemente elegido democráticamente–, y su carismático canciller, Mohammad Javad Zarif, manifestaron enorme mesura durante toda la crisis que quizá sea registrada como cercana a la de los misiles de 1962.

 

Irán, con el enorme peso de ser de los pocos países de la región con un régimen democrático muy sui generis dentro de su estructura teocrática, está dispuesto a negociar su contencioso nuclear con el P5+1 (los cinco permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU más Alemania), lo cual hubiera sido enterrado con el bombardeo unilateral de Obama al avispero sirio y hubiera desencadenado un efecto dominó hasta Indonesia, el mayor país islámico del mundo (250 millones de feligreses), que se pronunció asombrosamente durante el G-20 contra la aventura militar de Obama.

 

Conclusión: la propuesta rusa, que rescata simultáneamente a Bashar y a Obama, cuenta con el apoyo singular de los BRICS –en especial de China– y puede imprimir un efecto inverso al bombardeo unilateral de Obama, ya que pone en la mesa del debate integral la desnuclearización de todo el “Gran Medio Oriente” sin excepciones celestiales mediante un quid pro quo creativo: destrucción, firma y ratificación de la Convención de Prohibición de Armas Químicas por Bashar, que debe ser imitada por Israel, al unísono de un acuerdo entre Irán y el P5+1 sobre su contencioso nuclear que culmine en la inspección y vigilancia del reactor nuclear de Dimona concomitante a la desnuclearización de Israel. El “alfa” del alfabeto bélico fue la dotación de un máximo de 400 bombas atómicas de Israel, según el excelso Boletín de los Científicos Atómicos, lo cual orilló al “omega” de la carrera de todas las armas de destrucción masiva en Medio Oriente, como la dotación de armas químicas –“las armas nucleares de los pobres”– por Siria, así como el incrementalismo del enriquecimiento de uranio por Irán (hoy en un máximo de 20 por ciento, que sólo sirve para propósitos médicos). Tampoco se puede seguir ocultando la dotación de las clandestinas armas químicas de Israel, según un reporte de la CIA exhumado por Foreign Policy (9/9/13). La paz suele tener pocas oportunidades: ¡hay que correr el riesgo!

 

www.alfredojalife.com

Twitter: @AlfredoJalife

Facebook: AlfredoJalife

Publicado enInternacional
Obama en Siria: ¿petróleo y la crisis financiera de EU y su dólar?

Parece una fatalidad axiomática del poder crudo y rudo que cada presidente de Estados Unidos tenga su propia guerra ritual que (en)marque su legado.

 

No resultan muy persuasivos los argumentos del gobierno Obama sobre el presumido “rescate humanitario” sobre la execrable cuan controvertida gasificación de infantes sirios como justificación de su expedición militar en Siria.

 

Obama fue elegido por su agenda antibélica en Irak y Afganistán y luego obtuvo su premio Nobel de la Paz gracias a su noble objetivo teórico de desarme nuclear.

 

Pero, aberrantemente en última instancia, Obama está resultando “el tercer Bush”: a Daddy Bush le correspondió la primera guerra en Kuwait/Irak; a Baby Bush: Afganistán y la segunda guerra de Irak, y a Obama: la guerra en Libia y ahora, al parecer –si no es detenido por la fuerte oposición en la Cámara de Representantes–, en Siria.

 

La espectacular voltereta que ha operado el atribulado presidente Obama es probable que resguarde motivaciones inconfesas que forman parte de la estructura propia del poder de Estados Unidos y su dinámica consustancialmente militar.

 

Obama juega su presidencia y su carcomido liderazgo global en el discurso de su vida que dará un día antes del duodécimo aniversario del 11-S para convencer a un reticente Congreso.

 

De por sí, los celestiales objetivos “humanitarios” expuestos vigorosamente por el equipo Obama no consiguen convencer ni a tirios ni a troyanos cuando las opiniones públicas a escala global, regional y doméstica, justificadamente traumadas por las aventuras bélicas de Baby Bush en Irak y Afganistán, se oponen tajantemente a la inesperada metamorfosis del presidente No. 44 de Estados Unidos.

 

Si nos atenemos exclusivamente a la duración autorizada por el panel del Comité de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos, por un máximo de 90 días para la operación en Siria (¿cómo será bautizada?), pues es mucho mayor a las 10 semanas de destructiva guerra unilateral en Kosovo que emprendió Estados Unidos (en conjunción de la OTAN y sin anuencia de la ONU) con abundantes misiles “crucero” Tomahawk y que concluyó en la balcanización de Yugoslavia, el cambió de régimen y el enjuiciamiento del presidente Slobodan Milosevic (presuntamente envenenado en su celda) por el Tribunal Penal Internacional, con sede en La Haya, cada vez mas controvertido (porque sólo juzga selectivamente a los enemigos de Estados Unidos y a ninguno de sus ex presidentes guerreros ni a sus aliados homicidas globales”.

 

Por cierto, a la par del precio del petróleo, se ha disparado la cotización bursátil de la empresa Raytheon –que fabrica los misiles crucero Tomahawk– antes de iniciar las hostilidades.

 

Bruce Ackerman, constitucionalista de Yale de los más prestigiados de Estados Unidos, alerta en un artículo (“Anzuelo y cambio”, Foreign Policy, 3/9/13) que “los bombardeos limitados (sic) de Obama son justo el preludio de una intervención masiva en el Medio Oriente”, por lo que el Congreso no debe caer en su trampa.

 

Ackerman da a entender que la voltereta del unilateralismo de Obama en Siria se escenifica como un distractor después del “asunto Snowden” y en “respuesta a la captura de Egipto por los militares”, a quienes no podría seguir financiando.

 

Barry Grey y Tom Carter (WSWS, 7/9/13) sacan a colación el perturbador artículo de Bruce Ackerman y lo interpretan como la luz verde para una “guerra regional que redibuje la cartografía del Medio Oriente y asegure la hegemonía de Estados Unidos sobre la región y sus pletóricas riquezas de hidrocarburos”, lo cual “lleva inevitablemente a una confrontación directa con Rusia y China y a otra guerra mundial”.

 

La cumbre del G-20 en San Petersburgo, que no pudo conciliar las posturas antagónicas sobre el contencioso sirio entre el anfitrión ruso Vlady Putin y el visitante presidente Obama, exhibió la profunda fractura de la geoestrategia entre los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) –resueltamente opuestos a la aventura militar estadunidense en Siria– y el G-7, mermado con la inoperancia de Gran Bretaña y las dubitaciones bélicas de Alemania, Italia y Japón.

 


Durante la cumbre del G-20, los BRICS se dieron el lujode realizar su minicumbre privada, donde anunciaron el esperado Banco de Desarrollo (con un módico capital inicial de 50 mil millones de dólares) y un fondo de reserva de 100 mil millones de dólares (de los que China contribuiría con 41 por ciento) para contrarrestar la “guerra de divisas” en curso, que ha fortalecido al billete verde debido a la fuga de capitales de los “mercados emergentes” y a las devaluaciones abruptas de sus divisas a raíz de la disposición de la Reserva Federal de cesar su estímulo monetarista hiperinflacionario (el QE3: impresión masiva de dólares) de inyección de 85 mil millones de dólares al mes.

 

Justamente durante el G-20, el presidente chino Xi Jinping se pronunció por una salida política y contra la guerra en Siria que dispararía el precio del petróleo y afectaría a la economía global, que aún no sale de su fase delicada.

 

Alex Lantier (WSWS, 6/9/13) comenta que “la guerra en Siria y la amenaza de conflicto global dominó la cumbre del G-20” y coloca en relieve la advertencia de Zhu Guangyao, viceministro de Finanzas de China: “Una acción militar tendrá definitivamente un impacto negativo en la economía global, especialmente en el precio del petróleo”.

 

¿Que tanto estará en juego para que Obama se arriesgue a empujar al planeta a una nueva recesión? ¿Se trata del suicida “síndrome Sansón”?

 

Para conservar la hegemonía del dólar como indisputable divisa de reserva mundial, ¿la proyectada guerra en Siria lleva como corolario perjudicar los intereses petroleros y gaseros de Rusia, China e India?

 

Un artículo escalofriante del analista estadunidense Brandon Smtih (SHTFplan.com, 29/8/13), reproducido por Russia Today (6/9/13), sustenta que “los bancos buscan algo grande (sic) para cubrir el colapso del dólar” y eso se llama Siria: “El sistema financiero cree que la guerra en el Medio Oriente será su salvación”.

 

Michael Snyder pregunta si “Estados Unidos va a la guerra en Siria por un gasoducto ( Veterans Today, 7/9/13)”.

 

Snyder arguye que “si Estados Unidos es exitoso en derrocar al régimen de Assad, ello será bueno (sic) para los sauditas o Qatar (y posiblemente para ambos), y será realmente malo (sic) para Rusia. Este es un conflicto geopolítico estratégico sobre recursos naturales, religión y dinero (sic), y no tiene nada que ver con armas químicas”.

 

Las dos veces anteriores (Bajo la Lupa, 1 y 4/9/13) abordé el crucial factor energético de Siria, con pletóricas reservas de gas en su costa, así como en su calidad de encrucijada ( hub) de oleo-gasoductos competitivos: el chiíta proveniente de Irán-Irak-Siria y el sunita de Qatar y/o Consejo de Cooperación del Golfo de Países Árabes encabezado por Arabia Saudita.

 

Los oleo-gasoductos del “gran Medio Oriente”, que ahora incluye hasta el Cáucaso (el “bajo vientre” islámico de Rusia contiguo al Mar Caspio), son teológicamente sectarios como reflejo de la guerra civil que se desató en Siria y que ha incendiado todas sus fronteras.

 

El control del poder geoestratégico del petróleo y el dominio financiero del dólar son bidireccionales para Estados Unidos: desde el Medio Oriente hasta México.

 

www.alfredojalife.com

Twitter: @AlfredoJalife

Facebook: AlfredoJalife

Publicado enInternacional
Martes, 03 Septiembre 2013 06:26

Nadie en Medio Oriente toma en serio a EU

Nadie en Medio Oriente toma en serio a EU

Lo más sorprendente fue la transparente audacia con la que nuestros líderes pensaron que podían nuevamente confundir a sus legisladores. Bienvenido sea el fin de la relación especial”. Qué momento incómodo; no se le puede describir de otra forma. Alguna vez Líbano, Siria y Egipto temblaban cuando Washington hablaba. Ahora se ríen. No sólo tiene que ver con lo que pasó con los estadistas del pasado. Nadie se creyó que Cameron fuera Churchill ni que ese hombre tonto en la Casa Blanca fuera Roosevelt, si bien Putin es un Stalin aceptable. Se trata más de una cuestión de credibilidad; nadie en Medio Oriente toma ya en serio a Estados Unidos.

 

Basta con haber visto a Obama el sábado pasado para darnos cuenta por qué. Parloteó de la manera más racista sobre “antiguas diferencias sectarias” en Medio Oriente. ¿Desde cuándo un presidente de Estados Unidos es experto en esas supuestas “diferencias sectarias”? Constantemente nos muestran mapas del mundo árabe con zonas chiítas, sunitas y cristianas pintadas de colores diferentes para enseñarnos las naciones de la región a la que nosotros generosamente impusimos una demarcación. ¿Pero cuándo un periódico estadunidense publicará un mapa de colores de Washington o Chicago con las zonas de población blanca y negra por calle?

 

Pero lo más descarado fue que nuestros líderes pensaran que nuevamente podían manipular a sus órganos legislativos con mentiras, tambores de guerra y aseveraciones absurdas.

 

Esto no significa que Siria no haya usado gas “contra su propio pueblo”, frase que solíamos aplicarle a Saddam cuando queríamos ir a la guerra contra Irak, pero sí demuestra que los líderes están ahora pagando el precio de la deshonestidad de Bush y Blair.

 

Obama, quien cada vez se asemeja más a un predicador, quiere ser el Castigador en Jefe del Mundo Occidental; el Vengador en Jefe. Hay algo en él que recuerda al imperio romano, y los romanos eran buenos para dos cosas: creían en la ley y en la crucifixión. La constitución estadunidense, los “valores” estadunidenses y los misiles crucero tienen, más o menos, ese mismo enfoque. Las razas inferiores deben ser civilizadas y castigadas, aun cuando sus diminutos lanzamientos de misiles parecen más actos perniciosos que una verdadera guerra.

 

Todo aquel que estuviera fuera del imperio romano era llamado “bárbaro”; todo aquel que está fuera del imperio de Obama es llamado “terrorista”. Y como siempre, la “visión global” tiene la costumbre de borrar pequeños detalles de los que deberíamos estar al tanto.
Tomemos Afganistán, por ejemplo. Recibí una interesante llamada telefónica desde Kabul hace tres días; y parece que los estadunidenses le impiden al presidente Karzai adquirir nuevos helicópteros rusos Mi, porque Rusia vende esas mismas naves a Siria. ¿Qué les parece? Por lo visto Estados Unidos ahora trata de dañar las relaciones comerciales entre Rusia y Afganistán. El por qué los afganos quieren hacer negocios con una nación que los esclavizó durante ocho años es otra cuestión, pero Estados Unidos relaciona el asunto con Damasco.

 

Ahora, otra pequeña noticia. Hace poco más de una semana dos enormes coches bombas estallaron afuera de dos mezquitas salafistas en la ciudad de Trípoli, al norte de Líbano. Murieron 47 personas y quedaron heridas otras 500. Ahora se descubre que cinco personas fueron acusadas por los servicios de seguridad libaneses de los atentados y se dice que una de ellas es el capitán del servicio de inteligencia del gobierno sirio.

 

A este oficial se le achacaron los cargos “en ausencia”, y quisiéramos pensar que hombres y mujeres son inocentes hasta que se compruebe su culpabilidad, pero dos jeques también fueron acusados y uno de ellos, aparentemente, es el jefe de una organización islamita pro Damasco. Se dice que el otro jeque también es cercano a la inteligencia Siria. Obama está tan empeñado en bombardear Siria y tan indignado por los ataques con gas que pasó por alto esta información que ha enfurecido a millones de libaneses.

 

Supongo que esto es lo que pasa cuando se pierde de vista la pelota.

 

Todo esto me recuerda un libro publicado en 2005 por la editorial de la Universidad de Yale titulado El Nuevo León de Damasco escrito por el profesor de la Universidad de Trinity, Texas, David Lesch. En esos tiempos, aún se consideraba que Bashar Assad sería un líder reformista para Siria.

 

Lesch concluyó que “Bashar, en efecto, es la esperanza y la promesa de un futuro mejor”.

 

El año pasado, cuando Occidente finalmente dejó de lado sus sueños sobre Bashar, el buen profesor publicó otro libro, también en Yale, y esta vez lo tituló La Caída de la Dinastía Assad, y en él la conclusión de Lesch es que “Bashar resultó ser un miope y se engañó a sí mismo. Fracasó miserablemente”.

 

Como bien dice el señor que me vende libros en Beirut, tenemos que esperar el próximo libro de Lesch, que probablemente se titulará: Assad ha vuelto, y bien podría durar más que Obama.

 

Traducción: Gabriela Fonseca

Publicado enInternacional
Domingo, 01 Septiembre 2013 06:19

Siria: los fantasmas de Irak persiguen a Obama

Siria: los fantasmas de Irak persiguen a Obama

En vísperas de la cumbre del G-20 en San Petersburgo, Barack Obama juega con su legado histórico: diluye su vino bélico para dejar la decisión del punitivo bombardeo unilateral/moral” en Siria en manos del Congreso.

 

La evaluación del gobierno Obama sobre el presunto uso de armas químicas por el gobierno sirio (http://www.whitehouse.gov/the-press-office/2013/08/30/government-assessment-syrian-government-s-use-chemical-weapons-august-21) ha levantado muchas cejas locales, regionales y globales y empieza a ser demolida por lingüistas geopolíticos, como Virginia Tilley (Antiwar.com, 31/8/13).

 

Más allá de Siria, se desprende de la filípica de John Kerry y su acrobático juego de billar que el objetivo verdadero es Irán: “Este asunto va más allá de las fronteras de Siria. Es Irán, quien ha sido víctima de ataques de armas químicas y se sentirá envalentonado (sic), en ausencia de cualquier acción, a obtener armas nucleares”.

 

Un anónimo (sic) funcionario del equipo Obama comentó que su gobierno no desea romper el equilibrio en la guerra civil de dos años en Siria, “donde los militares de Assad combaten a rebeldes que incluyen a muchos (sic) extremistas islámicos”. No se trata de un “cambio de régimen”, sino del tema de las armas químicas ( Military Times, 30/8/13). ¿Así se resuelve un tema tan delicado?

 

¿Qué tanto pesó el “factor Putin”, que puede dar pie a una negociación con Obama sobre Siria, al margen de la cumbre del G-20?

 

El presidente ruso Vlady Putin llamó a Obama a “no dar una carta triunfadora (sic) a los rebeldes sirios antes de la presentación de las evidencias de la ONU”. Incluso, Putin acusa a los rebeldes sirios de haber perpetrado la gasificación infantil para catalizar la intervención de Estados Unidos ( The Washington Times, 31/8/13). ¡Súper-uf!

 

Pese a que Rusia colocó dos barcos de guerra en la costa oriental del mar Mediterráneo, su canciller Serguei Lavrov afirmó que no responderá al bombardeo.

 

La tormentosa relación de Estados Unidos y Rusia no es lineal ni se circunscribe a Siria, y llama la atención que “en medio de las tensiones en torno a Siria”, NORAD/NorthCom (conformado por Estados Unidos y Canadá) y una flotilla de aviones cazabombarderos modernos rusos SU-27 hayan conducido “pruebas militares” ( Russia Today, 30/8/13).

 

Los fantasmas de las mendacidades bushianas en Irak sobre las inexistentes “armas de destrucción masiva” reaparecen con vibrante intensidad reactiva 10 años después: las “opiniones públicas” de Estados Unidos y Gran Bretaña impugnan una nueva aventura en el Medio Oriente, mucho más después de su reciente caos en Libia, hoy en desintegración centrífuga.

 

Se tambalea el liderazgo regional y global de Obama. El gobierno de Canadá, tan expedito en acompañar a Estados Unidos en sus aventuras militares, imita la ruta del insólito rechazo del Parlamento de Gran Bretaña (cachetada mayúscula del aliado preferido), mientras el canciller del “México neoliberal itamita”, Antonio Meade, anterior secretario calderonista de Hacienda, se precipitó en forma grotesca en apoyar el castigo a Siria por Obama como “importante (sic) y urgente”. El TLCAN sufre la deserción bélica de uno de sus socios: Canadá.

 

Tampoco el Pentágono está muy convencido del juego de billar de Kerry, carente de claridad estratégica ( Politico, 30/8/13).

 

Siria, con pletóricos yacimientos de gas en sus costas, constituye una encrucijada ( hub) para los proyectados gasoductos y oleoductos provenientes de Irak –primera reserva del mundo de petróleo “ligero”– y del Golfo Pérsico –en especial, de Qatar, tercera reserva mundial de gas, detrás de Rusia e Irán–, tan relevantes para el dependiente mercado europeo, lo cual quizá explique la postura dubitativa de Alemania.

 


Paul Salem, director del Carnegie Middle East Center en Beirut, refiere que “no necesariamente intervendrán directamente los iraníes, quienes han permanecido pasivos y han recogido las piezas en Irak y en Afganistán”. Cierto: Irán se especializa en recoger los destrozos de Estados Unidos en el Medio Oriente.

 

Georgy Mirsky, profesor del Instituto de Economía Mundial y de Relaciones Internacionales de Moscú, aduce que “Rusia permanecerá tranquila”, ya que “la situación es ventajosa para Moscú”, cuando “estará más que feliz (sic) de ver a Estados Unidos iniciar una nueva guerra que no puede ganar ( Financial Times, 30/8/13)”.

 

Obama, en su inesperado ocaso prematuro, se ha encajonado y juega riesgosamente con su credibilidad.

 

Zbigniew Brzezinski –anterior consejero de Seguridad Nacional de Carter y cercano al presidente– comentó sarcásticamente a la televisión Deutsche Welle (27/8/13) que la estrategia de Obama en Siria “la tiene guardada en secreto” y aconseja ( Financial Times, 27/8/13) que “la acción de Estados Unidos debe ser parte de una estrategia que evite una explosión regional” cuya “violencia puede expandirse a la región del Cáucaso (¡supersic!) de Rusia (una víctima inevitable serían los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi, planeados por el presidente Vladimir Putin). El efecto dominó podría “engullir a Jordania, Líbano, Irak, Palestina e Israel, Turquía y Kurdistán, así como eventualmente atraer a Irán y a Estados Unidos”.

 

Brzezinski no elimina la posibilidad, en el “peor escenario”, de que “la crisis siria puede ser reminiscente de la inicialmente violencia trivial (sic) en los Balcanes hace un siglo” (nota: que desembocó en la Primera Guerra Mundial).

 

No existe claridad estratégica, al menos que se desee incendiar a todo el Medio Oriente con una “guerra de 30 años” mediante un “nuevo Afganistán” en Siria.

 

El bombardeo quirúrgico de Obama “hecho a la medida” está muy telegrafiado: 50 objetivos militares durante un máximo periodo de tres días. Todo esto es teoría pura y falta ver su aplicación en la práctica, que suele desmentir los grandes diseños.

 

El senador Rand Paul, del Tea Party, cita a Pat Buchanan –jefe de prensa del ex presidente Nixon–, quien afirma en forma perturbadora que los rebeldes sirios montaron el ataque químico (Infowars.com, 29/8/13).

 

Peor que bombardear a locas, Obama tiene la oportunidad dorada de transcender como estadista metahistórico para liderar la abolición de las armas químicas, hayan sido usadas por el gobierno sirio y/o por los rebeldes. Siria no firma la Convención de Prohibición de Armas Químicas (en vigor desde 1997) e Israel no la ratifica.

 

Estados Unidos ha permitido un apartheid teológico sobre las armas de destrucción masiva (atómicas, biológicas, químicas y radiológicas): consiente que Israel posea un máximo de 400 bombas nucleares ( Boletín de los Científicos Atómicos dixit) e impone a Irán la “línea roja” de un enriquecimiento de uranio hasta 20 por ciento (nota: para una bomba atómica es mayor a 90 por ciento).

 

El contradictorio cuan inconsistente Obama, premio Nobel de la Paz, se ha encajonado con su proyectada aventura militar, reminiscente del estropicio iraquí, sin la ONU. la OTAN, la arrepentida Liga Árabe ni la opinión pública local o global a su favor: acompañado distantemente en su soledad global por el “socialismo” francés y, en forma retóricamente cómica, por uno de sus dos socios del TLCAN.

 

Putin puede rescatar a Obama durante la cumbre del G-20 con un arreglo sobre Siria, extensivo a Irán, para que no repita el desastre bushiano en Irak.

 

www.alfredojalife.com

Twitter: @AlfredoJalife

Facebook: AlfredoJalife

Publicado enInternacional
Viernes, 30 Agosto 2013 06:45

El ataque a Siria es contra Irán

El ataque a Siria es contra Irán

Antes que comience la guerra occidental más estúpida en la historia del mundo moderno –desde luego me refiero al ataque a Siria que ahora todos tendremos que tragarnos–, bien se puede decir que los misiles crucero que con tanta confianza esperamos que barran una de las ciudades más antiguas de la humanidad no tienen nada que ver con Siria. La intención es dañar a Irán.

 

Se trata de golpear a la república islámica ahora que tiene un presidente nuevo y vibrante –en oposición al orate Mahmud Ajmadineyad–, y cuando tal vez comienza a ser un poco más estable.

 

Irán es enemigo de Israel. Por tanto, es enemigo de Estados Unidos. Así pues, lancen los misiles contra el único aliado árabe de Irán.

 

No hay nada placentero en el régimen de Damasco. Tampoco estos comentarios deslindan al régimen en lo referente al gaseo masivo. Pero tengo la edad suficiente para recordar que cuando Irak –entonces aliado de Washington– usó gas contra los kurdos de Halabja, en 1988, no tomamos Bagdad por asalto. De hecho, ese ataque tuvo que esperar hasta 2003, cuando Saddam Hussein ya no tenía gas ni ninguna otra de esas armas que alimentaban nuestras pesadillas.

 

También recuerdo que la CIA sostuvo en 1988 que Irán era culpable de los ataques con gas en Halabja, palpable mentira enfocada en el enemigo de Estados Unidos al que Saddam combatía por cuenta nuestra. Y en Halabja murieron miles, no cientos. Pero así son las cosas. Distintos días, distintos raseros.

 

Y supongo que vale la pena señalar que cuando Israel dio muerte a más de 17 mil hombres, mujeres y niños en Líbano, en 1982, en una invasión supuestamente provocada por el intento de asesinato del embajador israelí en Londres por la OLP –fue Abu Nidal, amigo de Saddam, quien arregló ese ataque, pero eso no importa ahora–, Washington se limitó a llamar a los dos bandos a ejercer “contención”. Y cuando, meses antes de esa invasión, Hafez Assad –padre de Bashar– envió a su hermano a Hama para exterminar miles de rebeldes de la Hermandad Musulmana, nadie musitó una palabra de condena. Las “reglas de Hama”, es como mi viejo amigo Tom Friedman tituló cínicamente a aquel baño de sangre.

 

Como sea, en estos días hay una Hermandad diferente, y Obama no se animó siquiera a decir “¡bu!” cuando un presidente electo democráticamente, miembro de esa organización, fue derrocado.

 

Pero aguarden. ¿Acaso Irak, cuando era “nuestro” aliado contra Irán, no usó también gas contra el ejército iraní? Claro que sí. Yo vi a las víctimas de ese perverso ataque de Saddam, con heridas como las de la batalla de Ypres, en la Primera Guerra Mundial –debo añadir que oficiales estadunidenses recorrieron más tarde el campo de batalla y rindieron un parte a Washington–, y no lanzamos ni siquiera una maldición al respecto. Miles de soldados iraníes en la guerra de 1980-88 murieron envenenados por esa arma vil.

 


Yo viajé aquella noche de regreso a Teherán en un tren de militares heridos y en verdad olí la sustancia; hubo que abrir las ventanillas de los corredores para liberar el tufo del gas. Esos jóvenes tenían heridas sobre heridas, literalmente. Tenían horribles llagas en las que flotaban otras aún más dolorosas, cercanas a lo indescriptible. Sin embargo, cuando se les envió a hospitales de Occidente para recibir tratamiento, los periodistas escribimos, luego de contemplar evidencias de la ONU más convincentes de las que probablemente llegaremos a obtener desde el exterior de Damasco, que eran “presuntas” víctimas del gas.

 

Entonces, ¿qué, en nombre del cielo, estamos haciendo? Después de que incontables miles han perecido en la atroz tragedia de Siria, de pronto –ahora, luego de meses y años de prevaricación– nos molestan unos cuantos cientos de muertos. Terrible. Inconcebible. Sí, es cierto. Pero el trauma de esta guerra debió impulsarnos a la acción en 2011. Y en 2012. Pero ¿ahora? ¿Por qué?

 

Sospecho que sé la razón. Creo que el despiadado ejército de Bashar Assad tal vez está ganando contra los rebeldes que armamos en secreto. Con ayuda del Hezbolá libanés, el aliado de Irán en Líbano, el régimen de Damasco destrozó a los rebeldes en Qusayr y quizá esté en el proceso de acabar con ellos en el norte de Homs. Irán está profundamente involucrado en proteger al gobierno sirio. Por tanto, una victoria de Bashar es una victoria para Irán. Y Occidente no puede tolerar victorias iraníes.

 

Y ya que estamos en el tema de la guerra, ¿qué pasó con esas magníficas negociaciones israelí-palestinas de las que tanto alardeaba John Kerry? Mientras expresamos angustia por los perversos ataques con gas en Siria, la tierra de Palestina sigue siendo engullida. La política del Likud israelí –seguir negociando la paz hasta que no quede nada de Palestina– continúa a toda marcha, razón por la cual la pesadilla del rey Abdalá de Jordania (mucho más potente que las “armas de destrucción masiva” con las que soñábamos en 2003) sigue creciendo: que “Palestina” acabará siendo en Jordania, no en Palestina.

 

Pero si hemos de creer a las tonterías que salen de Washington, Londres, París y el resto del mundo “civilizado”, es sólo cuestión de tiempo para que nuestra veloz y vengativa espada aniquile a los damasquinos. Observar a los líderes del resto del mundo aplaudir esta destrucción es tal vez la más dolorosa experiencia histórica que debe soportar esta región. Y la más vergonzosa. Excepto porque también estaremos atacando a musulmanes chiítas y sus aliados ante el aplauso de musulmanes sunitas. Y de eso están hechas las guerras civiles.

 

Traducción: Jorge Anaya

Publicado enInternacional
Detrás de los bombardeos “punitivos” a Siria, ¿petróleo de Irak e Irán?

Todo está preparado para los bombardeos punitivos desde mar y cielo de la triada atómica de la OTAN –la dupla anglosajona y Francia– contra instalaciones selectivas del régimen de Bashar Assad.

 

No importa que los inspectores de la ONU aún no hayan encontrado la evidencia ni el agente químico ni al responsable de la gasificación de infantes en Ghouta, en las afueras de Damasco. Todos estos trámites burocráticos de certeza inculpatoria pueden ser dejados para la fase ulterior de intoxicación propagandística.

 

Desde principios de año el polémico Paul Joseph Watson (infowars.com, 28/1/13) había alertado sobre un ataque de “falsa bandera” con armas químicas “aprobado por Estados Unidos” para echarle la culpa a Bashar, según correos hackeados de Britam (contratista militar británico). ¿Será?

 

Sea lo que fuere, la decisión de bombardear a Siria por la triada atómica de la OTAN, sin contar con la anuencia formal de la ONU, no está en duda, sino sólo su fecha ( The Washington Post, 26/8/13), según afirmó John Kerry, el secretario de Estado, en su diatriba inflamatoria de corte moralista.

 

El problema de escoger la fecha no es menor: se atraviesa la cumbre del G-20 el 5 y el 6 de septiembre en San Petersburgo, donde el anfitrión es el presidente ruso Vlady Putin, a quien Obama decidió cancelar después una visita oficial a Moscú debido a los estragos del “ affaire Snowden” asilado en Rusia. Por lo pronto, la reunión entre funcionarios de Estados Unidos y Rusia para organizar la reunión de “Ginebra 2” sobre Siria ha sido pospuesta. ¿Cancelará también Obama su participación en la deslucida de antemano cumbre del G-20?

 

Las reverberaciones del asilo a Snowden apenas empiezan a aflorar, en paralelo a las estrujantes filtraciones de espionaje global que han dañado la imagen de Estados Unidos como “Estado global orwelliano”.

 

Estados Unidos se ha tomado la molestia diplomática de avisar a los afectados aliados de Bashar –básicamente a Rusia e Irán– de que no habrá “cambio de régimen” al estilo del linchamiento salvaje de Khadafi en Trípoli. Se trata de un operativo punitivo y, más que nada, disuasivo/preventivo para los supuestos violadores del uso de armas químicas.

 

La Liga Árabe, en su aplastante mayoría de 22 países compuestos por mayorías sunitas, ha condenado al gobierno de Ba­shar (miembro de la minoría alawita: una excrecencia del chiísmo regional) por el infanticidio con gas, a lo cual se ha sumado Turquía, una potencia sunita regional de primer orden.

 

Con tanto apoyo “moral” en la región, la triada atómica de la OTAN posee la coartada perfecta para iniciar sus bombardeos de clásica “economía de guerra”, que ocurren en una fase financiera delicada: el doble retiro tanto de Ben Shalom Bernanke –de la gubernatura de la Reserva Federal en cinco meses– como de la política de impresión masiva de billetes verdes, cuyo anuncio precautorio ha provocado la fuga de capitales, concomitante a devaluaciones abruptas de las divisas en los “mercados emergentes” (que incluyen a México, con o sin la controvertida reforma energética).

 

El aviso de los bombardeos de la triada atómica contra Bashar dispararon los precios de petróleo, oro y plata. Algunos videntes banqueros de Wall Street y la City han de estar haciendo fortunas colosales.

 

Antes habrá que neutralizar a los opositores de los bombardeos punitivos, principalmente a Rusia e Irán.

 

Entre tanto, el presidente ruso Vlady se comunicó con el premier británico David Cameron –que no insólitamente con su homólogo Obama– para manifestar que no existen aún “evidencias” de la autoría de la gasificación de infantes sirios. Sólo abundan las videncias de los multimedia propagandísticos de la OTAN/Israel/G-7.

 

Han vuelto a resurgir los fantasmas de hace 10 años sobre las mendacidades del equipo bushiano para emprender su guerra contra el régimen de Saddam Hussein bajo la coartada, en ese entonces ya de por sí muy imperfecta, de las “armas de destrucción masiva” que nunca existieron. ¿Quién se atreve a castigar a Estados Unidos por tan onerosa equivocación?

 


La revista Foreign Policy (26/8/13) ha recordado coincidentemente que “archivos de la CIA prueban que Estados Unidos ayudó a Saddam a gasificar a Irán”. So what?

 

Todo lo anterior representa la coreografía teatral de los bombardeos “morales” de la triada atómica de la OTAN contra Bashar (hasta antier un “querido amigo” de John Kerry), que eclipsan las dos verdaderas motivaciones del equipo Obama: 1) la asombrosa visita del príncipe saudita Bandar bin Sultan a la residencia particular de Vlady Putin con una propuesta de arreglo energético compartamentalizado, a cambio de soltar a Bashar ( As-Safir, 21/8/13; Dedefensa, 24/8/13 y The Telegraph: 26/8/13); y 2) la cruda confesión de Anthony Cordesman sobre la geopolítica en juego del “oro negro” en el Medio Oriente.

 

Mientras la región medioriental en conjunto vive un gélido “invierno árabe”, donde destaca la “contrarrevolución” militar egipcia, arrojan mucha luz las operaciones sincronizadas de la resucitada Al Qaeda en Irak, Siria y Líbano bajo la denominación subregional específica “ISIS”: Islamic State of Iraq and Al-Sham –“Estado Islámico de Irak y Al-Sham (Siria y Líbano)”–, bautizado por los multimedia anglosajones como el grupo salafista/takfiri más radical de los sunitas de Al Qaeda ( Financial Times, 18/8/13), que busca derrocar a Bashar y desestabilizar a Irak y al Líbano para la creación de su califato levantino.

 

Alex Lantier (WWSS, 26/8/13) conjuga la presencia de Al Qaeda –en su específica denominación subregional “ISIS”– a la inescapable ecuación energética de su plataforma operativa, de acuerdo con Anthony Cordesman, uno de los principales geoestrategas del Centro de Estudios Internacionales Estratégicos (CSIS, por sus siglas en inglés), con sede en Washington, quien, dos días después de la develación de la gasificación de infantes sirios, sentenció: “Si Bashar Assad triunfa o sobrevive en forma tal que obtenga el mayor control de Siria, entonces Irán tendrá un nuevo grado de masiva influencia en Irak, Siria y Líbano en un Medio Oriente polarizado entre sunitas y chiítas, y gradualmente empujando a las minorías (nota: los cristianos) al exilio. Esto presentará nuevos serios riesgos a Israel, que nunca más podrá contar con un Assad pasivo (sic). Esto debilitará a Jordania y Turquía y, más que nada, dará a Irán mayor influencia en el Golfo. British Petroleum (BP) estima que Irak e Irán juntos tienen casi 20 por ciento (sic) de las reservas probadas (¡supersic!) de petróleo del mundo, y Medio Oriente tiene más de 48 por ciento”.

 

A juicio de Alex Lantier, “Estados Unidos es capaz de organizar gratamente (sic) las muertes de centenas de miles en Siria como hizo en Irak” con el fin de “conseguir el objetivo de controlar las vastas reservas de petróleo en el Medio Oriente”. ¿Será?

 

Moraleja: hay que tomar muy en serio los análisis geopolíticos de BP, la petrolera depredadora ambiental (válgase la tautología), presunta propiedad de los legendarios banqueros Rothschild, sobre las reservas probadas (sic) conjuntas de Irak e Irán: ¿objetivo primordial de los bombardeos “morales” de la triada atómica de la OTAN a Siria?

 

Falta ver las consecuencias del “día después”.

 

www.alfredojalife.com

Twitter: @AlfredoJalife

Facebook: AlfredoJalife

Publicado enInternacional
Jueves, 22 Agosto 2013 16:42

Megahidroeléctricas: luz incierta

Megahidroeléctricas: luz incierta

En "el mundo al revés" del poema de José Agustín Goytisolo, que se hiciera popular como canción en la voz del artista español Paco Ibáñez, los corderos maltratan a los lobos y los piratas son honrados. Pues bien, ese parece ser el mundo que en Colombia despertó el anuncio de la venta de la participación del gobierno nacional en la empresa de generación eléctrica Isagén (57% de las acciones). No se entiende de otra manera que Álvaro Uribe, presidente de uno de los períodos más oscuros del país, haya instaurado una acción popular en el Tribunal Administrativo de Cundinamarca con el fin de evitar la venta de las acciones, propiedad del Estado. Él, precisamente él que entre los múltiples atentados contra lo público privatizó, entre otras entidades a Telecom; Ecogas; las electrificadoras de Norte de Santander, Cundinamarca, Boyacá y Santander; los aeropuertos de Bogotá y San Andrés y la infraestructura del Instituto de los Seguros Sociales. Como tampoco se entiende, salvo que se trate del mundo al revés, que Simón Gaviria, quien funge como jefe del partido liberal y curiosamente es hijo de César Gaviria, iniciador de la etapa neoliberal en 1990, que dejó entre muchas otras consecuencias nefastas la entrega de las empresas más representativas del patrimonio nacional a las multinacionales, en declaraciones a la radiodifusora Caracol se declarara también opuesto a la venta de las acciones de Isagén.

 

Las razones que esgrimen esos extraños opositores al negocio que pretende realizar el gobierno nos reafirma que se trata de un verdadero mundo alrevesado, pues son copia de los argumentos que los auténticos defensores de lo público han mostrado como contundentes motivos para calificar como felonía las entregas sucesivas de nuestras empresas al capital internacional. Que Isagén, a 31 de diciembre del año pasado muestre activos por 7 billones (millones de millones) de pesos y el gobierno aspire a recaudar 4,5 billones por la venta es ya de por si sospechoso, como también lo es que la empresa no solo sea considerada en el mundo financiero como altamente rentable sino que se busque enajenarla poco antes que la ampliación de su capacidad generadora en 42% sea una realidad, en menos de un año, con la entrada en funcionamiento de Hidrosogamoso. Este último proyecto hidroeléctrico, cuya inversión total será de 4,1 billones de pesos, está calculado para producir el 10% de la energía del país y se estima que representará un ingreso adicional de 22,6 millones de dólares anuales a Isagén, cifras que por sí solas hablan del nuevo saqueo que se proyecta.

 

 

La revista Dinero (30-X-2009), hace poco más de tres años llamaba la atención sobre la llegada de nuevos jugadores al mercado de la energía eléctrica, entre los que resaltaba a los fondos privados de inversión internacional, los fondos de pensiones (estos fondos son dueños del 15% de Isagén) y los grandes grupos económicos locales como el Grupo Empresarial Antioqueño, con Colinversiones; el grupo Santo Domingo con participación en la Compañía Eléctrica de Sochagota y con presencia en Contour Global –un fondo internacional que invierte en energía– y Luis Carlos Sarmiento, con inversiones de portafolio a través de Corficolombiana ¿El afán del gobierno Santos y la reacción de Uribe tendrán que ver con ciertas preferencias acerca del posicionamiento que buscan estos grandes jugadores en un sector estratégico y cada vez más monopolizado? Sea como sea, lo cierto es que los caracteres anecdóticos de la disputa distraen de la importancia que el país debe darle a la estructura energética del mañana y a lo que significa que dentro de las visiones de nuestro "desarrollo" se encuentren las hidroeléctricas de gran escala, dejándose de lado su condición de depredadoras de gente y diversidad biológica y cultural.

 

Un mundo esquizofrénico

 

La generación de electricidad a nivel mundial está dominada por las termoeléctricas alimentadas por combustibles fósiles (67% de la producción), siendo el carbón el que predomina (ver gráfico). En América Latina, la importancia de los combustibles fósiles disminuye hasta 41%, pero aun así es muestra que la adicción del capital a este tipo de fuente energética es muy elevado, y que el freno al calentamiento global carece de una base cierta, pues el peso de las energías alternativas es muy pequeño. El Banco Mundial reactivó, después del 2003, las inversiones en grandes represas, con la tesis que las hidroeléctricas son una solución plausible a las demandas de electricidad. Se considera que dos tercios de la cartera de inversiones de ese Banco en energía corresponden a grandes represas y combustibles fósiles, ¿existe acaso un calificativo distinto al de esquizofrénico, para el actuar de esa manera y simultáneamente alarmarse por el cambio climático?

 

Colombia es en ese sentido una nación atípica, pues las hidroeléctricas proveen más del 63% de la electricidad del país. Y es allí donde reside tanto la atracción que despierta la nación en los capitales internacionales como el peligro de que los macroproyectos se enseñoreen del territorio en el futuro inmediato.

 

En los últimos 25 años la demanda de energía se ha duplicado a nivel mundial, y las proyecciones de la demanda del sector eléctrico calculan que a mediados del siglo XXI ésta se duplicará respecto a la actual, por lo que la búsqueda de nuevas fuentes se hace imperiosa para el capital. Colombia, según algunos estimativos, tiene un potencial de 90.000 megavatios de desarrollo hidroeléctrico de los que se encuentran instalados cerca de 9.000. Eso significa multiplicar por diez las áreas inundadas actualmente, con los consecuentes problemas de desplazamientos, pérdida de biodiversidad, alteración de ecosistemas, erosión de tierras y alteraciones del ciclo hidrológico.

 

 

 

La comunidad académica internacional ya muestra preocupación porque el foco para la construcción de represas se ha centrado en el Amazonas. En lo que corresponde tan sólo a Colombia y Perú se encuentran proyectados 151 embalses, de los cuales la mitad se piensan como megaproyectos. Dado que la cuenca amazónica comprende una red de más de 100.000 km de ríos y arroyos que conecta los ecosistemas amazónicos como un todo, según los expertos, si el flujo de los ríos se altera, el riesgo de afectaciones en cascada a la integridad de los biomas puede constituir un serio peligro para la reserva natural. Pero, lo más insólito del asunto, es que la energía que se piensa generar no apunta a satisfacer las necesidades locales sino que se dirige a la exportación. La presidenta de la Asociación Colombiana de Energía (Acolgen), Ángela Montoya Holguín, sostiene que con el desarrollo de los proyectos que deben entrar a funcionar de acá hasta el 2018 en Colombia, se generará un excedente de energía de por lo menos 3.900 megavatios, con lo que la venta a otros países se convierte en necesidad. Además de las exportaciones que se hacen a Ecuador y Venezuela, se piensa llevar una línea de transmisión hacía Centroamérica que se iniciaría en Panamá.

 

Las represas no son "Verdes"

 

Se estima que en el mundo existen cerca de 45.000 grandes presas, de las cuales 22.000 se encuentran en China, 6.390 en USA y 4.000 en India, es decir que tan sólo cuatro países concentran el 72% de este tipo de infraestructura. El total de agua embalsada se calcula en 5.500 km3, de los cuales dos tercios (3.660 km3) es agua útil, mientras que el tercio restante no se puede utilizar por su calidad. El 58% de la represas fue construido en los últimos veinte años, el 28% tiene entre 20 y 40 años y el 14% restante tiene más de 60 años y debe pensarse en su desmantelamiento.

 

Las represas no han sido ajenas a sufrir catástrofes, y entre algunas de las más devastadoras se pueden citar la de Vaiont en Italia, en 1963, que produjo un fuerte temblor cuando la comenzaron a llenar, causaron derrumbes que al caer en el embalse, provocaron un oleaje que superó la represa y en el deslave arrasó la población de Longarone, causando la muerte de casi todos sus 2.000 habitantes. También merece mencionarse la ruptura en cadena de 63 represas del río Huai, en China, en 1975, que comenzó con el colapso de la represa Banqiao, debilitada por un tifón, con un saldo de 85.000 muertos tan sólo por las inundaciones, pues se afirma que el hambre y las enfermedades mataron por lo menos otras 100 mil personas. Más recientemente, en 2001, en Nigeria, el súbito escape de agua de las represas Tiga y Challawa, dejó 200 muertos y 82.000 afectados. En nuestro continente, en Méjico, en 2002, en un mismo día se rompieron dos presas en san Luis Potosí y en Zacatecas, dejando como saldo 21 muertos y 3.000 desplazados; en Brasil, en junio del 2004, la represa Camará inundó las poblaciones de Alagoa Grande y Mulungu, donde perdieron la vida cinco personas y 800 familias quedaron sin hogar.

 

La Comisión Mundial de Represas (CMR), institución establecida en mayo de 1998 y que en 2000 publicó su Informe Final, fue concluyente en señalar los graves problemas asociados a la construcción de éste tipo de obras. Se deben señalar entre las cifras más importantes, que se calcula entre 40 y 80 millones de personas las que han sido desplazadas en todo el mundo por las represas. 472 millones de seres humanos que viven río abajo de los embalses han visto seriamente amenazados sus medios de subsistencia, y en algunos casos su salud se ha visto afectada. Además, no en pocas ocasiones las poblaciones se ven obligadas a dispersarse, perdiéndose prácticas culturales comunitarias ancestrales, no siendo raros los eventos en los se ha visto destruido el patrimonio arqueológico de estos pueblos.

 

En cuanto a los impactos ambientales de las grandes represas la CMR remarca la perdida de bosques, biodiversidad, riqueza ictiológica y calidad del agua. La Comisión desmitifica que la hidroelectricidad no es generadora de gases de efecto invernadero, por lo menos en los embalses estudiados en los trópicos, en los que el nivel de emisiones puede ser incluso mayor que el de una termoeléctrica que genere la misma cantidad de energía; en los climas templados, al parecer, existe una mejora sustancial en ese aspecto.

 

Las alteraciones sustantivas de los regímenes de lluvias, resultantes del calentamiento global, agregan otro problema a las mega-hidroeléctricas, pues si la pluviosidad se distribuye de forma más asimétrica, concentrándose en un período corto de tiempo, mientras que en un intervalo largo el clima permanece seco, la amenaza de ruptura o de saturación de la represa se hace fuerte para los primeros periodos, mientras que en los segundos se puede inutilizar por falta de caudal. Las recomendaciones de la CMR han tenido por lo menos un efecto parcial, obligando a la adopción de un protocolo de 23 puntos que elaboró en 2006 la Asociación Internacional de Energía Hidroeléctrica y que procura la evaluación de la sostenibilidad de los sistemas hidroeléctricos, con el fin de que los proyectos a emprender sean ambientalmente sostenibles. Sería bueno saber si en Colombia ha existido, por lo menos, el interés de formalizar dichos requerimientos.

 

Si bien es cierto que alrededor de 1.500 millones de personas aún no acceden en el mundo a la electricidad, esto no justifica de ninguna manera la construcción de macroproyectos, máxime cuando las energías alternativas como la solar y la eólica no sólo son viables técnicamente sino que permiten desconcentrar un sector estratégico del consumo humano y democratizar en alguna medida su gestión. Incluso personajes como Jeremy Rifkin, libre de toda sospecha "izquierdizante", construye su tesis de la tercera revolución industrial sobre la descentralización energética y su producción en escalas personales.

 

Quizá no está de más recordar que la generación y distribución de energía tuvo desde sus inicios dos visiones encontradas: la de Nicola Tesla, quien diseñó los mecanismos de distribución de la corriente alterna, y que propugnaba por un manejo descentralizado y autónomo de la energía y Tomás Alba Edison, quien terminó asociado con J.P. Morgan en la General Electric y veía el uso de la energía como negocio. Hoy parece que la generación centralizada de la energía empieza a mostrar sus debilidades, y que el uso de las fuentes alternativas debe tender hacía la producción en escalas locales e incluso particulares.

 

La resistencia de las comunidades a los macroproyectos muestra que estas ya no se dejan deslumbrar por el canto de sirena del "progreso". Las luchas de los Embera-katío contra Urrá, pese a las muertes y el desplazamiento sufridos; el conflicto en Ituango por el pago de las compensaciones y las protestas contra el desplazamiento forzado y la criminalización de la población, acusada de pertenecer a grupos armados y encarcelada con esa disculpa; o el levantamiento de la población de los municipios de Gigante, Garzón y Agrado en el Huila, para enfrentar los atropellos derivados de la construcción de la represa del Quimbo, son una pequeña muestra, en Colombia, de la fuerte oposición de las comunidades al desalojo y la violencia que acompaña la construcción de megahidroeléctricas. Esta resistencia es generalizada en todas partes del mundo y es constitutiva de los conflictos más agudos que hoy enfrentan los grupos subordinados.

 

De tal suerte que el rifirrafe caricaturesco Santos-Uribe no debe distraer ni permitir que la discusión se detenga en la propiedad de los activos. Lo que se debe concitar es una profunda reflexión sobre el modelo energético, que no sólo debe ser de gestión socializada, sino que debe romper con el gigantismo, la centralización y la concentración de la propiedad y de la producción, para dar lugar a uno descentralizado, democrático y de verdad amigable con la naturaleza. El desafío está servido y las organizaciones políticas y populares de todos los sectores deben asumir esa lucha como si de su campo de acción particular se tratara.

Publicado enEdición 194
Desplome de la producción de las “dinosáuricas” petroleras anglosajonas

Mientras se frotan las manos el Financial Times (12/8/13) y el angloestadunidense Duncan Wood, autor del reporte WWC/ITAM/Imco (ver Bajo la Lupa, 17/7/13) y prácticamente el padre putativo de la entreguista “reforma Peña/Videgaray/Aspe” –que consideran “el mayor alcance desde el TLCAN de 1994”–, las petroleras anglosajonas exhibieron su “marcha de la vergüenza” (¡supersic!) al haber contraído dramáticamente su producción,pese a una suculenta inversión, según el mismo rotativo británico ( Financial Times, 11/8/13): “Atrapadas en un ciclo de gastar más pero hallando menos petróleo”.

 

Mas allá del diagnóstico definitivo de NBER (conglomerado de los economistas de Estados Unidos que dictaminan la recesión) –“TLCAN: México, un desempeño menos que estelar ”, 2004 http://www.nber.org/papers/w10289)–, a mi juicio, el “modelo TLCAN” no es nada ejemplar; todo lo contrario: representa un cataclismo humano multidimensional de desmantelamiento agroindustrial y de socavamiento soberano al abrir la caja de Pandora del narcotráfico, expulsar a 30 millones de migrantes, profundizar la miseria, entregar la banca nacional, desindustrializar la planta productiva, frenar la investigación y desarrollo y colocar a México en la órbita geopolítica de Estados Unidos bajo el esquema de “Norteamérica”.

 

Según el mismo rotativo ( Financial Times, 7/8/13), el mediocre “retorno de la inversión” ha alejado el “interés de los inversionistas en las grandes compañías de petróleo”, de acuerdo con el ranking de Morgan Stanley.

 

Las grandes petroleras europeas –Shell, BP, ENI (Italia)y TOTAL (Francia) reportaron 10 por ciento menos de ganancias al segundo trimestre de este año–, al unísono de las dos mayúsculas petroleras de Estados Unidos –ExxonMobil (“menos de la mitad del nivel del año pasado”) y Chevron (con abrupto declive).

 

Las megapetroleras anglosajonas (Shell, BP, ExxonMobil y Chevron), sumadas a las dos europeas (ENI y TOTAL), son ineficientes debido a su “elevado dispendio de capitales y a sus retornos declinantes”, según un reciente estudio de City Research: del 20 por ciento de retorno sobre el capital, a mitad de la década pasada, ahora se confinan a un mediocre 9 por ciento y con tendencia a precipitarse más en 2015.

 

Guy Chazan, del Financial Times, cita que los inversionistas, pese a los elevados precios, “desechan a las petroleras anglosajonas” como “dinosáuricas” (¡supersic!), que se encuentran atrapadas en una “perrera” al “gastar cada vez más para encontrar menos y producir menos petróleo”, cuando los “inversionistas las entierran para favorecer a sus más ágiles rivales, especialmente aquellos que están a la vanguardia del shale gas (gas esquisto/lutitas) de Norteamérica” (¡supersic!).

 

Las “dinosáuricas” trasnacionales petroleras anglosajonas han dilapidado sus reservas, mientras que las empresas estatales de los países emergentes las han consolidado hasta controlar 90 por ciento (ver Bajo la Lupa, 11/8/13).

 

Las trasnacionales petroleras anglosajonas son muy mediocres frente al desempeño de sus competidoras estatales con el petróleo no convencional, donde la estatal Petrobras las ha dejado atrás en la explotación de las aguas profundas.

 

A mi juicio, el renaciente nacionalismo de los recursos primarios, cada vez más acentuado en “Rusia, Venezuela y Asia central”, ha desplazado a las otrora omnipotentes petroleras anglosajonas, cuando el control del oro negro, más allá de un vulgar enfoque mercantilista, constituye la suprema joya geoestratégica del siglo XXI –transcendente consideración que soslaya la entreguista “reforma Peña/Videgaray/Aspe”, notablemente antiambientalista.

 

De no ser por el controvertido auge del shale gas, Estados Unidos, después de haber perdido el control de los hidrocarburos en el Medio Oriente –a consecuencia de su derrota militar en Afganistán e Irak– se encontraría en un gravísimo problema existencial.

 


Como corolario del shale gas, que ha beneficiado a pequeñas empresas de Estados Unidos que no se encontraban en el radar, su auge ha perjudicado paradójicamente a las megatrasnacionales petroleras anglosajonas, hoy “dinosáuricas”, que han desplazado su producción hasta en 40 por ciento a nuevos productos de extracción no convencional como el shale gas, más allá del petróleo y su exploración convencional.

 

Las megapetroleras anglosajonas, al unísono de las europeas latinas (ENI y TOTAL) –donde nadie cita a Repsol, la pésima apuesta de dos ex presidentes panistas, que ocupa un mediocre lugar 112 en el ranking de las 500 empresas globales de Fortune/CNN (en contraste con Pemex, tan vilipendiado ingratamente por los entreguistas neoliberales itamitas, que se ubica en el lugar 36 con 125 mil 200 millones de dólares de ingresos en 2012)–, tienen que responder a las exigencias de los rendimientos de sus accionistas, quienes se encuentran preocupados por su “incapacidad para aumentar la producción”. Gracias a sus abultados dividendos, las petroleras anglosajonas han detenido la fuga de sus inversionistas.

 

Guy Chazan considera que son las “empresas energéticas de mediano tamaño” las que “se han montado en el éxito del auge del shale gas”.

 

Mientras ExxonMobil declina su producción, la mediana EOG Resources espera aumentar su producción de petróleo crudo en 35 por ciento (subió más de 44 por ciento su valor en bolsa en un año), cuando esta última tiene un valor de “capitalización del mercado” de 10 por ciento de la primera. Otras empresas medianas de gran desempeño son Cabot Oil & Gas, Pioneer Natural Resources, Apache, Hess y Whiting Petroleum.

 

El nuevo mantra de la industria petrolera: “ Small is beautiful!”

 

Guy Chazan cita a Eric Gordon, de Brown Advisory, quien aduce que las acciones de las petroleras anglosajonas “están condenadas al subdesempeño” (¡supersic!).

 

Ed Crooks, del Financial Times (7/7/13), aduce que “las pequeñas empresas se encuentran a la vanguardia de la revolución del petróleo shale”, como Devon Energy, la polémica Chesapeake Energy y Continental Resources.

 

Ed Crooks se entusiasma y considera a estas pequeñas empresas como “el equivalente de la revolución cibernética en Silicon Valley”.

 

Liam Denning, del Wall Street Journal (“Reservar un lugar en el cambiante mundo del petróleo”, 11/8/13), rememora en forma sarcástica que “cualquiera que vio la serie Dallas sabe que es muy difícil tener confianza (¡supersic!) en los barones del petróleo”, debido a la “naturaleza nebulosa” de las “reservas probadas” de las petroleras de Estados Unidos, ya que los “datos de los recursos son demasiado grandes para ignorar”, los cuales “acarrean señales vitales sobre su futuro”.

 

Liam Denning cita a la consultora de energía Rystad Energy, que calcula sus propias estimaciones de acuerdo con un muestreo de 11 de las mayores petroleras mundiales y coloca entre las cinco grandes, que tienen entre 50 mil y 60 mil millones barriles de petróleo equivalente (BOE, por sus siglas en inglés), a 1) Shell; 2) Rosneft; 3) Petrochina; 4) ExxonMobil, y 5) Petrobras. Resalta que los mayores recursos los detenten tres empresas estatales (¡supersic!) de los BRICS: Rosneft, Petrochina y Petrobras.

 

Perturba que la entreguista y antiambientalista “reforma Peña/Videgaray/Aspe” claudique ante las “dinosáuricas” petroleras anglosajonas con menor futuro que Pemex, que cuenta con mayores reservas y un mayor potencial de su producción.

 

www.alfredojalife.com

Twitter: @AlfredoJalife

Facebook: AlfredoJalife

Publicado enInternacional
90 por ciento de las reservas de crudo, bajo control de las petroleras nacionales: The Economist

La vez anterior apunté en Bajo la Lupa (7/8/13) que “la revista neoliberal británica The Economist (‘El crepúsculo de las trasnacionales anglosajonas’, 3/8/13) –que forma parte del Grupo Pearson/Penguin/Random House con The Financial Times, a cuyas oficinas acudieron Peña y Videgaray a dar el banderazo de la privatización de la renta petrolera de Pemex (ver Bajo la Lupa, 30/6/13)– se alineó finalmente a la innegable realidad: en los años 50 las siete hermanas controlaban alrededor de 85 por ciento de las reservas globales. Hoy, más de 90 por ciento (¡supersic!) de las reservas se encuentran bajo control de las empresas petroleras nacionales (¡supersic!), que son propiedad, por lo menos en parte, de los gobiernos (¡supersic!). En el pasado, las empresas petroleras nacionales dependían del conocimiento tecnológico, habilidades administrativas de proyectos y el alcance global de las trasnacionales anglosajonas petroleras para producir, refinar y vender su petróleo. En estos días, las empresas petroleras nacionales son capaces de actuar sin ayuda de las trasnacionales anglosajonas”, lo cual fue mi tesis ante el Senado en 2008 (http://www.youtube.com/watch?v=DRPfjaLmr9Q)”.

 

The Economist, polémica revista portavoz del neoliberalismo global, cuenta entre sus principales accionistas a los legendarios banqueros Rothschild y a sus asociados, quienes detentan 50 por ciento de sus acciones, al unísono de otro 50 por ciento propiedad de The Financial Times (Brook Stephen, The Guardian, 25/2/08).

 

Sir Evelyn Robert de Rothschild fue jerarca de The Economist de 1972 a 1989 (Andrew Cave, The Telegraph, 29/11/12).

 

En forma impactante resaltan los vínculos de los legendarios banqueros Rothschild con la petrolera BP (Garry Withe, The Telegraph, 1/10/12).

 

Stephen Kinzer, corresponsal veterano de The New York Times y hoy profesor de periodismo en la Universidad de Boston, en una entrevista con Amy Goodman (conductora estrella de DemocracyNow!) asevera que BP es la empresa petrolera de los Rothschild (http://careandwashingofthebrain. blogspot.mx/2010/06/rothschild-petroleum-corporation-aka.html).

 

No es un asunto menor que The Economist, portavoz de los Rothschild –considerados por los chinos como la familia más rica del mundo, aunque no aparezca nunca en la polémica revista Forbes (ver Bajo la Lupa, “La guerra de las divisas y los Rothschild”, 12/9/10)–, decrete el “crepúsculo de las trasnacionales petroleras anglosajonas”, donde destacan BP y la angloholandesa Shell (además de las estadunidenses Chevron, ExxonMobil y ConocoPhillips), lo cual, a mi juicio, le imprime una gran credibilidad a su epitafio petrolero, en el que resume que su próximo gran negocio se centrará más en el gas que en el petróleo, en donde han perdido la partida en beneficio de las “empresas petroleras estatales” (¡supersic!), que han pasado de detentar 15 por ciento (en los años 50 del siglo pasado) a 90 por ciento del control de sus reservas en la actualidad.

 

The Economist se empata seis años después con los hallazgos del artículo paradigmático de Carola Hoyos ( The Financial Times, 12/3/07) de su socio en el grupo Pearson/Penguin/Random House.

 

La célebre cuan controvertida revista considera que “el rápido crecimiento de los mercados emergentes también exacerbó la tendencia de una extensión de medio siglo de su dominio del petróleo, que se ha trasladado (sic) a los países (¡supersic!) donde es hallado”.

 

Interesante descubrimiento lo es que la futura demanda del petróleo provenga también de las “economías emergentes” donde se encuentra su “oro negro”.

 


No se espera el mismo crecimiento en el “mundo de los ricos (sic), donde tienen su base las supertrasnacionales anglosajonas”, debido a una “mayor eficiencia de los combustibles en sus nuevos vehículos”, cuya mayoría usará menos petróleo.

 

The Economist/BP/Los Rothschild apuestan al gas natural proveniente del polémico fracking del shale gas (gas esquisto/lutitas)y “otras nuevas técnicas de producción”.

 

El mundo se encamina así a una fractura de facto entre los países ricos, que usarán mayormente gas, y los “mercados emergentes supeditados al petróleo”.

 

Ahora “la mitad del gasto de capital a largo plazo de las trasnacionales anglosajonas se dirige a los campos petroleros costosos (sic) en aguas profundas o no convencionales”, cuando los “arreglos en la participación de la producción y en las licencias para perforar en los patios traseros de las empresas petroleras estatales (sic) son cada vez más difíciles de encontrar”.

 

Hoy “las grandes empresas estatales (sic) constituyen seis de los 10 principales productores de petróleo del mundo”, cuya posición en las “grandes ligas” de la producción –en millones de barriles de petrolero al día (MBD) en 2012– es: 1) Aramco (Arabia Saudita): 12.7; 2) Gazprom (Rusia): 8.4; 3) NIOC (Irán): 6.1; 4) ExxonMobil: 4.1; 5) PetroChina: 3.6; 6) Kuwait Petroleum: 3.3; 7) Shell: 3.3; 8) Pemex: 3.2; 9) BP: 3.0 y 10) Chevron: 2.9.

 

Resalta que Pemex sea considerada la octava productora de “grandes ligas”, así como la mediocridad de la producción cada vez más declinante de las trasnacionales anglosajonas, mientras que en “exploración de aguas profundas nadie se compara a Petrobras”.

 

Cita tanto la producción mundial del petróleo, que se encuentra cercana a los 90 MBD (cifras de 2012), como a la consultora Bain & Company, que refiere que “cinco de las mayores petroleras estatales invirtieron 5 mil 300 millones de dólares en investigación y desarrollo (I&D) frente a 4 mil 400 millones de dólares de las trasnacionales anglosajonas y 2 mil 300 millones de dólares de las pequeñas empresas petroleras de servicios” ( v. gr. las vilipendiadas depredadoras Halliburton y Schlumberger).

 

El panorama para las trasnacionales anglosajonas en el ámbito del petróleo no es nada halagüeño cuando se considera la “proporción de sustitución de reservas” (RRR, por sus siglas en inglés): medición que compara la cantidad de petróleo descubierto con la producción, pese a que invierten 100 mil millones de dólares al año en exploración y producción.

 

Todo lo contrario sucede en el rubro del gas, que constituye “más de 40 por ciento de su producción”; para Shell y ExxonMobil es mayor a 50 por ciento”.

 

A su juicio, “las penurias de BP como consecuencia del desastre en el Golfo de México pueden ser la guía para el futuro de las trasnacionales petroleras anglosajonas”.

 

Su consejo es que en lugar de aventurarse “a fronteras cada vez más esotéricas” (¡supersic!) deben disminuir su tamaño y “abandonar el negocio del petróleo que sobrestiman y que el mundo ya no desea tanto” –y que otros (¡supersic!) pueden explotar igualmente bien–, para adentrarse a su nuevo mundo del gas.

 

Sería recomendable que antes de tomar una decisión precipitada con la “reforma Peña/Videgaray/Aspe”, los poderes Ejecutivo y Legislativo de México lean detenidamente el epitafio de las trasnacionales anglosajonas en el tema del petróleo, como lo han sentenciado The Financial Times /The Economist, y sopesen que existen opciones mejores que entregarse a los muertos.

 

www.alfredojalife.com

Twitter: @AlfredoJalife

Facebook: AlfredoJalife

Publicado enInternacional
“Entregar el petróleo a extranjeros es de un país de quinta”: presidente español Rajoy, del Partido Popular

“Entregar el petróleo a extranjeros es de un país de quinta”: presidente español Rajoy, del Partido Popular

 

Los óptimos argumentos en contra de la xeno-privatización de la renta petrolera de Pemex provienen paradójicamente de sus autores y beneficiados anglosajones y españoles –estos últimos presuntos prestanombres de la banca inglesa, mediante su subrepticio control accionario de los dos principales bancos españoles (Ver Bajo la Lupa: Neoliberalismo Delincuencial Español: Partido Popular y Banco Santander”, 3/2/13).

 

La revista neoliberal británica The Economist (“El crepúsculo de las trasnacionales anglosajonas”. 3/8/13) –que forma parte del Grupo Pearson/Penguin Random House con The Financial Times, a cuyas oficinas acudieron Peña y Videgaray a dar el banderazo de la privatización de la renta petrolera de Pemex (Ver Bajo la Lupa. 30/6/13) –se alineó finalmente a la innegable realidad: “En los años 50 las siete hermanas controlaban alrededor de 85 por ciento de las reservas globales. Hoy más de 90 por ciento (¡súper sic!) de las reservas se encuentran bajo control de las empresas petroleras nacionales (¡súper sic!), que son propiedad, por lo menos en parte, de los gobiernos (¡super-sic!). En el pasado, las empresas petroleras nacionales (¡súper sic!)dependían del conocimiento tecnológico, habilidades administrativas de proyectos y el alcance global de las trasnacionales anglosajonas petroleras para producir, refinar y vender su petróleo. En estos días, las empresas petroleras nacionales son capaces de actuar sin ayuda (¡súper sic!) de las trasnacionales anglosajonas” –lo cual fue mi tesis ante el Senado en 2008 (http://www.youtube.com/watch?v=DRPfjaLmr9Q).

 

Destaca que la “reforma Peña/Videgaray/Aspe” (ver Bajo la Lupa, 24/7/13) va en contracorriente histórica a la verdadera “modernización” (su significado: que sigue las tendencias en boga) que prevalece en el mundo: restatización y desprivatización con control de los gobiernos.

 

Nada menos que el atribulado presidente español Mariano Rajoy (MR), líder del vilipendiado Partido Popular (PP), puesto en la picota por su cleptocracia endémica, cuando era cabeza de la oposición, se opuso tajantemente a la adquisición de Repsol por la trasnacional rusa Lukoil: “nuestro petróleo, nuestro gas y nuestra energía no se pueden poner en manos de una empresa rusa porque eso nos convertiría en un país de quinta división (¡súper sic!) y, por tanto, no lo vamos a aceptar, que lo tenga claro Rodríguez Zapatero. Haré lo imposible para que eso no se haga” (http://www.youtube.com/watch?v=NPSvKfl4v0s).

 

El mismo MR citó al polémico político del PSOE, Felipe González (FG), quien también se pronunció de que de “ninguna manera se puede poner el petróleo, el gas y la energía española en manos de los rusos”.

 

Pues en España no es lo mismo estar en la oposición que en el gobierno, ni ser colonizado por Rusia que ser el colonizador de México.

 

En 2008, Lukoil “quiso entrar en Repsol mediante la compra del paquete accionarial de Luis del Rivero, propietario de la inmobiliaria Sacyr-Vallehermoso y de La Caixa” ( ABC.es, 30/4/12). Aquí brota un aquelarre de alcobas en la que intervino la valiosa intermediación de cabecera de la princesa Corinna Zu Sayn-Wittgenstein, intima del rey Juan Carlos ( 20 minutos.es, 10/03/13). ¡Cero ideología; puro vil negocio de sedosas sábanas!

 

Wikileaks “pone en evidencia los chanchullos de la operación Repsol-Lukoil” ( El Confidencial, 10/12/10), que cita una frase sin desperdicio que puede ser aplicada desde España hasta México (con el PAN y/o el PRI): “que el Ejecutivo, sea del color que sea, mete mano en las operaciones empresariales es un secreto a voces”. La embajada de EU cita con lujo de detalles la participación relevante de Lukoil en Repsol con el fin de ayudar a Sacyr (socio de Repsol en 20 por ciento) “en serias dificultades financieras”. A EU se le erizaron los cabellos tener a los rusos accionistas de Repsol en el Golfo de México: ¡Geopolítica pura!

 


Dos ex presidentes “mexicanos” del PAN, aliados del protofascista PP, compraron descabelladamente casi 10 por ciento de las acciones de Repsol a nombre de Pemex.

 

La promiscuidad de Repsol, Sacyr, Gas Natural y Pemex ha sido escandalosa (http://lasindias.com/detalles-del-trio-pemex-sacyr-y-repsol/). Con justa razón el ministro de la industria de España propuso “mantener la españolidad (¡súper sic!) de Repsol”, ante la preocupación del gobierno de que “Repsol caiga en manos extranjeras (¡súper-sic!)”, al insistir de que “Pemex aseguró su voluntad de mantener la españolidad de Repsol”.

 

Llama la atención que tanto FG (de la “izquierda neoliberal española”), como MR (de la derecha protofascista española), sean los acérrimos cabilderos para la privatización de la renta petrolera de Pemex.Cabe señalar que el polémico FG despacha buena parte del año en un hotel de la Zona Rosa (como empleado de un empresario mexicano).

 

Más importante aún es que los aliados del PP en México, tanto el PAN como el grupo latinófobo adscrito al Foro FAES/Fundación Internacional para la Libertad del ex presidente español José María Aznar López (inmerso en escandalazos cleptocráticos), sean los turiferarios del entreguismo petrolero. (http://www.fundacionfil.org/english/patronato.html y http://www.fundacionfil.org/english/entidades.html ).

 

En un artículo (Ver Bajo la Lupa, 9/4/08) comenté: “el locuaz cuan mendaz Aznar López no se ha enterado de la muerte oficial del neoliberalismo global (ver Bajo la Lupa, 30/3/08), y pretende resucitar su cadáver en Latinoamérica mediante la Fundación para la Libertad (¡súper sic!) que preside el escritor peruano Mario Vargas Llosa, convertido en vulgar propagandista, como fue notorio en la cumbre neofascista neoliberal celebrada en Rosario, Argentina, la última semana de marzo y financiada por The Heritage Foundation, American Enteprise Institute (que maneja Lynne, la esposa del vicepresidente Dick Cheney) y FAES (la fundación del Partido Popular que preside Aznar López)”.

 

En contrapunto a las declaraciones “nacionalistas” de MR en España, BBVA “plantea abrir áreas estratégicas de Pemex para una reforma energética efectiva ( La Jornada; 6/6/13). El directivo del banco español, Carlos Serrano, reconoce que Pemex “perdería participación (¡súper sic!), pero sería más eficiente y rentable”. ¡Cómo no!

 

Incoherencia total: en España sus gobiernos temen a la mexicanizacion de Repsol mediante la participación accionaria de Pemex, mientras en México los neoliberales itamitas impulsan la desmexicanizacion/españolización/anglosajonización de Pemex.

 

Antonio Garza, anterior embajador de EU en México (Ambassadors Perspectives; Reforma Energética de México; 18/7/13), diluye el embriagante vino de la impositiva “reforma Peña/Videgaray/Aspe” con las “banderas rojas” del YoSoy132 y la “influencia y potencial desestabilizador de los movimientos sociales”, como ocurrieron en Brasil, por lo que instó al gobierno de Peña a usar los “instrumentos de la gobernación democrática: transparencia, comunicación, negociación, inclusión y rendición de cuentas”, los cuales, a mi juicio,no han sido desplegados hasta ahora. Disyuntiva: ¿Imposición cupular o democracia participativa?

 

www.alfredojalife.com

Twitter: @AlfredoJalife

Facebook: AlfredoJalife

Publicado enInternacional