Chatham House, de Gran Bretaña, amenaza con inminente desplome del precio del petróleo

Tiempos de incertidumbre planean en el mundo del petróleo: desde las brutales exigencias perentorias de Estados Unidos y Gran Bretaña para privatizar Pemex (ver Bajo la Lupa, 31/7/13) hasta la sectaria descomposición del gran Medio Oriente”, donde pesa enormemente el factor Arabia Saudita, en que llamó la atención la sorprendente declaración del multimillonario príncipe saudita Alwaleed bin Talal, sobrino del rey Abdalá, quien adopta la teoría de la tecnología fracking del shale gas ( Financial Times, 29/7/13).

 

Al unísono, el analista Philip Verleger anuncia “El fin de la crisis del petróleo” debido al auge del shale gas (gas esquisto/lutitas) en 2020 (invierno 2013, The International Economy).

 

Después de que el petróleo alcanzó un superpico de 150 dólares el barril y durante el mes de julio elevó su cotización 10 por ciento ( MarketWatch, 31/7/13), para situarse arriba de 100 dólares, sonaría descabellado que alguien se atreva a imaginar siquiera un “choque petrolero”, como esboza Paul Stevens, becario del think tank británico Chatham House ( Financial Times, 25/7/13).

 

Chatham House, donde despacharon tres primeros ministros de Gran Bretaña, es considerado el segundo think tank más influyente del mundo, detrás de Brookings Institution (EU), según el ranking de la Universidad de Pennsylvania (2012).

 

Su director, Robin Niblett, fue antes director ejecutivo del omnipotente think tank CSIS, donde despachan Kissinger y Brzezinski. El famoso historiador británico Arnold J. Toynbee fue también director de Chatham House.

 

Se han intensificado las advertencias catastrofistas sobre un desplome del precio del petróleo para colocarse entre 35 y 60 dólares el barril (Steve Levine, Foreign Policy, 20/6/12) y a las que se ha sumado Alexie Kudrin, anterior ministro de Finanzas de Rusia ( Ria Novosti, 4/3/13).

 

Un ex ministro ecuatoriano, a su paso por México el año pasado, confesó los mismos temores sobre un deliberado desplome del “oro negro”.

 

Ante el yunque de la “reforma energética Peña/Videgaray/Aspe” y el martillo del “choque petrolero”, resulta de actualidad que la tesis de Luis Videgarary en el MIT, bajo el padrinazgo del latinófobo Rudiger Dornbusch (aliado de Pedro Aspe), haya sido La respuesta fiscal a los choques petroleros (junio 1998).

 

Paul Stevens amenaza que “el mundo se podría estar dirigiendo a un choque del precio del petróleo”.

 

Considera que existen “dos nuevas dimensiones en los mercados internacionales del petróleo” y que “están sembrando las semillas de un choque del precio”: 1) las consecuencias del levantamiento árabe de 2011, y 2) “el desarrollo y aplicación de la tecnología fracking del shale gas”.

 

Llama la atención su segunda “semilla”, ya que hace tres años el mismo Paul Stevens alertó sobre la escasez de la producción del petróleo (Chatham House, septiembre 2010). De su anterior pesimismo –con sendos ar­tículos sobre la carestía del abasto (Chatham House, agosto 2008) y las turbulencias de los oleoductos como “fuente de conflicto” (Chatham House, marzo 2009)–, resulta que ahora ha dado un giro acrobáticamente espectacular.

 

Hoy Paul Stevens aduce que los países productores de la OPEP del Medio Oriente “necesitan mayores ingresos para pagar las políticas sociales (¡supersic!) que calmarán el levantamiento popular”, lo cual requiere mayores precios del oro negro, como es el caso de Arabia Saudita, que necesita una cifra de 95 dólares para equilibrar su presupuesto.

 

Juzga que los altos precios “producirán respuestas del mercado y aquí es donde aparece la tecnología shale de costo relativamente alto que ha llevado a un aumento dramático en la producción del petróleo, mayormente en Estados Unidos”. Se basa en la multicitada Revisión de las Estadísticas del Mundo Energético de la depredadora BP, que exhibe cómo en “2012 Estados Unidos tuvo el mayor aumento en su producción de petróleo”.

 


Alega que los “altos precios llevarán a la destrucción de la demanda del petróleo” cuyo impacto será “resentido en el Medio Oriente, India y China” (a quienes les aplica el acrónimo de “MIC”). Se equivoca: India y China, importadores netos de petróleo, se beneficiarían con un precio bajo que afectaría a Rusia y a la OPEP (y a México).

 

Cita a la muy mendaz Agencia Internacional de Energía (IEA, por sus siglas en inglés), según la cual los “MIC” tendrán 68 por ciento de incremento en la demanda del crudo fuera de la OCDE entre 2011 y 2035.

 

Arguye que la presente situación es “muy reminiscente del periodo 1981-1986, que culminó en el dramático colapso del precio del petróleo de 1986”.

 

Aquí Paul Stevens se salta la histórica connivencia entre Arabia Saudita y Estados Unidos para desplomar el precio y perjudicar a la URSS, lo cual tuvo como consecuencia tres años más tarde, en su retirada de Afganistán y la caída del Muro de Berlín y, dos años después, en la disolución soviética (Thomas Friedman, The New York Times, 5/11/04).

 

El abordaje unifactorial mercantilista de Paul Stevens es muy endeble: elude el gran juego y las estratagemas que operan tras bambalinas en el mundo geoestratégico de los hidrocarburos en los siglos XX y XXI.

 

Paul Stevens comenta que desde 2002 los precios del oro negro se han incrementado desde 20 dólares a más de 100 dólares el barril. De nuevo el defecto geopolítico de Paul Stevens, quien esquiva que fue en la primavera de 2004, cuando se supo que ni Estados Unidos ni Gran Bretaña podrían controlar los hidrocarburos de Irak, que el precio inició su ascenso irresistible, a la par del oro.

 

Equipara la presente situación con 1986 y concede el mayor peso específico a la decisión de Arabia Saudita, quien “ha sido capaz de acumular su colchón financiero”.

 

Admite que en el seno de la OPEP, que “enfrenta divisiones extrasectarias”, el papel de Arabia Saudita será determinante, aunque “existen diferencias notables que complican la historia”, ya que en aquel entonces no existía la bursatilización con el “papel petróleo” para comerciar a futuro. Asimismo, “el nuevo abasto de hoy tiene una diferente estructura de costos” y “responde más rápido a los precios bajos”.

 

Cuenta también la retroalimentación negativa: una caída abrupta del precio “puede llevar a mayores revueltas en los países productores de crudo, lo cual estimularía los mercados” y cuyo resultado sería una enorme volatilidad, lo cual presionaría a “regular el mercado del papel del petróleo” (nota: existen 500 barriles de “papel financiero” por cada barril tangible).

 

Al final, Paul Stevens se pronuncia por la brusca volatilidad en los mercados.

 

A mi juicio, hay que tener la mira bien puesta en todo lo que suceda en Arabia Saudita, donde se encuentra la clave geopolítica: reflejo de la nueva correlación de fuerzas en el Golfo Pérsico, donde tampoco hay que soslayar las jugadas estratégicas de Irán ni perder de vista a Rusia, la máxima productora de gas natural del mundo y una de las tres potencias geoestratégicas con Estados Unidos y China. Estados Unidos ya no juega solo en el nuevo orden multipolar.

 

Peor aún: a Paul Stevens, de proclividad unipolar, se le pasa por alto que hoy “90 por ciento de las reservas mundiales están bajo control de las empresas petroleras nacionales” (¡supersic!) –“El crepúsculo de las trasnacionales petroleras”, The Economist, 3/8/13)–, lo cual advertí hace cinco años en el Senado mexicano.

 

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El mítico shale gas de “Norteamérica” (EU/México/Canadá): ¿burbuja a punto de estallar?

La xeno-privatización” anglosajona (ver Bajo la Lupa, 24/7/13) propalada por el Centro Woodrow Wilson (WWC)/ITAM/Imco, bajo la batuta del estadunidense Duncan Wood, finca todos sus endebles argumentos tanto en la etérea “competencia” como en la burbuja del shale gas (gas esquisto/lutitas) a punto de estallar, si hacemos caso al connotado geopolitólogo alemán-estadunidense F. William Engdahl (Global Research, 13/3/13).

 

¿Cuál “competencia”? Más bien “incompetencia”: Pemex, sin bancos de apoyo y castrado fiscal y financieramente, claudicaría ipso facto frente a sus “competidores” foráneos asociados a la banca de Wall Street/la City, cuando el “México neoliberal” desmanteló deliberadamente 92 por ciento de su banca nacional, en términos de “capitalización de mercado”: la máxima, insensata, entrega global.

 

Ya había expuesto en forma dialéctica tanto la tesis de los turiferarios a ultranza de la revolución energética del siglo XXI, así como la antítesis de sus feroces detractores (ver Bajo la Lupa, 29/4/12, y colaboraciones posteriores).

 

En su libro Mitos, mentiras y guerras del petróleo, F. William Engdahl maneja al petróleo como una joya estratégica del máximo nivel jerárquico, lo cual reconoció el mismo Henry Kissinger, a quien cita: “Si controlas el petróleo, controlas a países enteros”.

 

Pero también lo contrario es cierto, según Engdahl: “Si el petróleo no puede ser controlado, los poderes controladores pierden su dominio sobre los otros países y entonces organizan las guerras”. ¡Irrefutable!

 

La tesis nodal de Engdahl radica en que las cuatro grandes trasnacionales anglosajonas (ExxonMobil/Chevron/BP/Shell) con un puñado de bancos de Wall Street controlan “la mayor materia prima esencial global”: el petróleo.

 

Este relevante aspecto no es abordado por el núcleo que encabeza Duncan Wood y que constituye la quintaesencia de la “reforma Peña/Videgaray/Aspe” (ver Bajo la Lupa, 10/7/13) y su excrecencia panista.

 

En su clásico libro Un siglo de guerra: la política petrolera anglosajona y el nuevo orden mundial, Engdahl se ha consagrado de lleno a la manipulación geopolítica de los hidrocarburos por Estados Unidos y Gran Bretaña.

 

Engdahl desmonta el espejismo de la “nueva Arabia Saudita” que sería Estados Unidos gracias a su próxima “autosuficiencia energética” y pone en tela de juicio el aserto de Obama de que Estados Unidos detenta “un abasto de gas natural que puede durar casi 100 años”.

 

Una cosa es que la producción petrolera de Estados Unidos se haya incrementado dramáticamente 38 por ciento desde 2008 (el equivalente a toda la producción de Nigeria, la séptima productora de la OPEP) y otra es que perdure su bonanza artificial más de 12 años.

 

La crítica del geopolitólogo es feroz: la revolución del shale gas “se basa en una burbuja (¡supersic!)”. Se trata de “una exageración de los brujos de Wall Street” y “cada vez es más claro que es un flash (sic) de corto plazo en la criba energética, un nuevo fraude (¡supersic!) Ponzi, construido cuidadosamente con la ayuda de los mismos bancos de Wall Street y sus amigos analistas del mercado, muchos de los cuales aportaron la burbuja dot.com de 2000 y, más espectacularmente, la burbuja inmobiliaria del 2000 al 2007 en Estados Unidos”. ¡Uf!

 

Atribuye el silencio sobre “las fortunas declinantes del shale gas y el petróleo” a las “rendijas legales de Halliburton” (“Halliburton loopholes”), que con los intereses trasnacionales de Wall Street y de la industria petrolera tratan de mantener vivo “el mito de la revolución del shale gas”.

 

Lo alarmante es que son “los profesionales de la industria petrolera” quienes están desmontando el mito.

 

Un asunto muy grave es que el contenido del líquido que se inyecta para el fracking constituya “un secreto (¡supersic!) de las empresas”, más allá de que un pozo promedio requiera hasta 13 millones de litros de agua, que se triplican con la “re-fracturación”.

 


Lo peor es que gracias a las influencias del entonces vicepresidente Dick Cheney, el gran patrón de Halliburton tras bambalinas (como lo es Condoleezza Rice con Chevron; ver su foto con el consejo consultivo “mexicano” del WWC http://es.scribd.com/doc/156213455/Rice-y-WWC), contó con la complicidad del Congreso en 2005 que exentó a la industria del fracking de la supervisión regulatoria de la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) bajo la “Enmienda del Agua Potable Segura”, lo cual representa una amenaza a la salud pública (http://www.alternet.org/fracking/us-sues-exxon-fracker-pennsylvania-over-polluted-drinking-water).

 

No se puede ser muy estricto con Duncan Wood ni con el presidente del Imco, Valentín Diez Morodo, quienes cumplen misiones asignadas de desinformación para “xeno-privatizar” Pemex con el fin de favorecer unilateralmente a las trasnacionales anglosajonas en detrimento de la independencia/libertad/seguridad energética de México.

 

El empleado de Diez Morodo, el castastrofista Juan Pardinas Carpizo, es muy dado a eyectar demenciales cifras alegres y acaba de salir con que se necesitan 800 mil millones de dólares (¡supersic!): 16 veces más de las de por sí exageradas cifras de su aliado filopanista Héctor Moreira, “consejero profesional de Pemex” colocado por Calderón (ver Bajo la Lupa, 24/7/13).

 

Las cotizaciones de los hidrocarburos son controladas por la omnipotente banca de Wall Street/LaCity, como demostró Philip Verleger (ver The International Economy, invierno de 2007).

 

La burbuja financierista del shale gas ya empezó a estallar y sus efectos reverberantes pronto se notarán en los mercados.

 

¿La segunda productora de gas de Estados Unidos, Chesapeake Energy, tendrá la misma suerte que la quebrada gasera texana Enron (muy cercana a los Bush)?

 

Chesapeake Energy, amén de los desfalcos de su polémico director Aubrey McClendon –defenestrado por los furiosos accionistas defraudados–, ostenta una deuda de 20 mil 500 millones de dólares con sus acreedores, tasada como “deuda chatarra”.

 

F. William Engdahl cita a Bill Powers, analista financiero de Powers Energy Investors, quien anuncia que lo sucedido con Chesapeake Energy “es una gran indicación de que la burbuja del precio del gas natural se encuentra a punto de estallar”.

 

Extraña empresa, Chesapeake Energy, que no hace dinero perforando los pozos de shale gas.

 

Los críticos, citados por Engdahl, apuntan que “los métodos complejos (¡supersic!) de contabilidad de Chesapeake Energy hacen casi imposible para los analistas y los accionistas determinar cuáles son los riesgos”.

 

Engdahl es inmisericorde: “La muy cantada revolución del shale gas en Estados Unidos se está colapsando junto a las acciones de Chesapeake Energy”.

 

Duncan Wood representa la quintaesencia de la “reforma Peña/Videgaray/Aspe”, ¿apostaron insensatamente a la burbuja del shale gas a punto de estallar?

 

Lo trágico consistiría en que la burbuja del shale gas en México estalle y que la polémica “reforma Peña/Videgaray/Aspe” sirva, por la vía del artilugio financierista, para propalar el espejismo de la “revolución energética del siglo XXI”.

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Los hidrocarburos no convencionales. Un crudo panorama

Las recientes protestas de campesinos y campesinas paramunos contra la exploración y explotación petrolera en Boyacá (Región del Sugamuxi) y el Huila (páramos de Miraflores) evidencian el vertiginoso avance de la frontera petrolera sobre el territorio nacional. Este avance no se da sólo geográficamente, también se consolida hacia otras fronteras tecnológicas, con el auge de los hidrocarburos no convencionales1.


En este contexto, el desarrollo petrolero avanza hacia zonas sin ninguna tradición petrolera, reconfigurando territorios campesinos e indígenas que nunca creyeron tener en sus entrañas el crudo, el combustible de la civilización de Occidente.

 

Como lo dice Michael Klare2, transitamos de una era de combustibles baratos y fáciles hacia una era de energía extrema (cara y contaminante). Estamos a las puertas de una "revolución energética", que podría transformar radicalmente el panorama energético mundial, con graves y profundas implicaciones sociales y ambientales, y con el riesgo de incrementar el conflicto en la disputa por el acceso a estas fuentes energéticas dentro del avance de una nueva frontera.

 

¿Cómo se manifiesta este fenómeno en Colombia? ¿Cómo avanza en el país la frontera petrolera? ¿Cuáles podrían ser sus repercusiones ambientales y sociales? ¿Qué respuestas está provocando esta situación en la sociedad colombiana?.

 

El contexto internacional de los crudos no convencionales

 

De acuerdo a un informe producido en 2012 por la Agencia Internacional de Energía (EIA por las siglas de su nombre en inglés), se prevé que hacia el 2020 los Estados Unidos podrían convertirse en el mayor productor mundial de petróleo, incluso superando, hacia mediados de esa década, a Arabia Saudí. El incremento de las reservas y la producción de petróleo y gas en la potencia del norte tiene que ver con la incorporación de tecnologías de exploración-producción, ya usadas para la explotación de petróleo ligero, controladas por las empresas de servicios petroleros estadounidenses, que aplicadas en la actualidad en simultáneo permiten la explotación de formaciones de gas en arenas compactas y lutitas3. Por otro lado, su poderío ahora también se cimenta en la venta de las tecnologías para la extracción de los crudos no convencionales. "Esta 'revolución energética' de los no convencionales (...) ha sido exportada al resto del mundo por las autoridades de la potencia del Norte a partir de la Iniciativa Global de Gas de Esquisto (Global Shale Gas Iniciative)4". (OPSur, 2012, 3).

 

Si estos pronósticos son ciertos, el país norteamericano podría reducir sus importaciones de petróleo en las próximas décadas e incluso llegar a convertirse en exportador neto de petróleo hacia 2030 (EIA, 2012), lo que le ha permitido a este país, luego de la profunda crisis del 2008, reforzar su poderío a partir de la producción de gas y petróleo (Klare, 2013).

 

Además, con el incremento de los precios del petróleo y las nuevas tecnologías para extraer crudos, varias de las fuentes energéticas se han hecho rentables para esta industria, permitiendo el avance sin precedentes de la frontera petrolera. Es así como, durante los últimos años, los Estados Unidos ha emprendido un intensa búsqueda y desarrollo de tecnologías para la extracción de crudos no convencionales, enfatizando en las formaciones de petróleo y gas de esquisto (shale oil y shale gas respectivamente).

 

Ahora bien, este camino para la exploración y el desarrollo de los crudos no convencionales no es exclusivo de los norteamericanos, también ha sido emprendido por otros países de la región y del mundo, y podría reconfigurar el futuro energético en los próximos años.

 

De acuerdo a un último informe de la Agencia Internacional de Energía (2012), el 10% de las reservas recuperables de petróleo en el planeta y alrededor de una tercera parte de las de gas natural podrían encontrarse en formaciones de esquisto de una decena de países, entre ellos Estados Unidos, Argentina, Rusia y China, que ya avanzan en la exploración y cuantificación de las reservas no convencionales5 (EIA, 2013). Más aún, en un escenario de precios altos, el aporte de estos crudos podría subir al 20%.

 

En Latinoamérica la carrera por los crudos no convencionales ya tiene trecho: Brasil ha encontrado un enorme yacimiento de petróleo mar adentro, El Pre-Sal; el yacimiento de gas de lutitas de Vaca Muerta en Neuquen, Argentina, ha multiplicado las reservas gasíferas del país austral; Venezuela cuenta con enormes reservas de crudos ultrapesados en la franja del Orinoco, y México podría volver a ser un importante productor con la incorporación de sus nuevas reservas de no convencionales.

 

Esta forma de explotación, propia del actual modelo neo-extractivista, se impone arrasando las economías locales, destruyendo la naturaleza, despojando a las comunidades de sus territorios mientras se profundizan los procesos de privatización y acaparamiento de tierras y territorios. De ahí que en la medida que avanza el modelo neo-extractivista se profundizan los conflictos y emerjan las resistencias. En Argentina, la resistencia de las comunidades locales ha llevado a que más de cinco municipios6 hayan prohibido la utilización del fracturamiento hidraúlico (fracking) para la explotación del gas de lutitas. En junio de 2013 la justicia argentina suspendió un proyecto de fracking en Chubut en la Patagonia, admitiendo un amparo interpuesto por un ciudadano.

 

En Francia, la fuerte oposición de los ambientalistas llevó a que el gobierno prohibiera esta actividad utilizando el principio de precaución; media decena de otros países han prohibido la utilización de esta agresiva técnica, ese mismo camino ha sido seguido por Bulgaria, Rumania y República Checa, mientras el estado de Nuevo Gales de Australia decidió en 2011 hacer una moratoria a esta práctica mientras se evaluan las necesidades en agricultura y minería (Contraloría General de la República, 2012). Ese mismo camino fue seguido por el Estado de Quebec (Canadá) e Irlanda del Norte que declararon una moratoria para la aplicación del fracturamiento. También Sudáfrica suspendió "la explotación de yacimientos no convencionales de gas en el desierto de Karoo, hasta que se realicen las consultas pertinentes y se garantice la no afectación de los escasos recursos hídricos existentes en la región." (OPSur, 2012, 3).

 

No es para menos, los costos ambientales de los hidrocarburos no convencionales son enormes. No sólo requieren para su extracción inmensas cantidades de agua y energía, utilizando multitud de químicos, sino que la lógica de ocupación del territorio será profundamente más destructiva. La mirada productivista y eficientista del desarrollo descalifica otras lógicas de ocupación del territorio, como la campesina, indígena y negra, al punto de ser considerados éstos lugares como vaciables, más aún cuando algunos de estos territorios se entienden como "zonas de sacrificio" para alentar el progreso (Svampa, M. 2013, 32).


Los crudos no convencionales en Colombia

 

Según un informe de la empresa consultora Arthur Little (Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), 2009), el potencial de reservas hidrocarburíferas no convencionales de Colombia es significativo. La empresa consultora asegura que las reservas más importantes7 son de metano en vetas de carbón8, arena asfáltica, lutita gasífera y gas compacto, y de manera más limitada son las de esquisto bituminoso9 e hidratos de gas. Los cálculos son los siguientes:

 

"7,5 Tcf (billones de pies cúbicos) de reservas recuperables;

• Arenas asfálticas10: 40 a 60 Gbbl (mil millones de barriles) de petróleo recuperable;

• Lutitas gasíferas11: 30 Tcf de reservas recuperables;

• Gas compacto: Desconocido". (Arthur Little, 2008).

 

El interés por los crudos no convencionales en el país tiene ya más de una década. "De acuerdo con el Ministerio de Minas y Energía, hoy hay 19 bloques con potencial no convencional, de los cuales 6 corresponden a la Ronda 201212 y el resto a rondas anteriores". (El Espectador, 2013).

 

Algunos de los primeros desarrollos de crudos no convencionales los realizó Nexen, compañía de origen canadiense, recientemente adquirida por la China Cnooc, que desde 1999 busca gas no convencional en dos de los cuatros bloques que tiene en Boyacá. De hecho, en agosto de 2012 la Autoridad de Licencias Ambientales, ANLA, aprobó la licencia ambiental para el proyecto de fracturamiento hidráulico en el bloque exploratorio de Chiquinquirá, con influencia en los municipios de Simijaca, Ubate, Susa y Buenavista (Acolgen, 2012). Esta licencia ambiental fue aprobada a pesar de la función de advertencia de la Contraloría General de la República en donde destaca los perjuicios de avanzar con este desarrollo industrial, sin considerar los riesgos que este tipo de actividad podría provocar en las regiones productoras13.

 

También a finales del año 2000, Ecope-trol y Drummond iniciaron los estudios del Contrato Río Ranchería (Guajira)14. Se estima que este yacimiento contiene entre 3 y 5 terapies cúbicos (tpc) de gas metano asociado a depósitos de carbón, para lo cual ya se han perforado varios pozos exploratorios. (Semana, 2007). Este contrato tiene enfrentadas a las transnacionales mineras Drummond y El Cerrejón, pues aunque la primera tiene los derechos para explotar el gas, la segunda tiene derecho para explotar el carbón15. (Portafolio, 2013).

 

Desde 2004, la minera Drummond tiene el Contrato de E&P La Loma, ubicado en la mina de La Loma (Cesar), de su propiedad, en el cual se estiman reservas de alrededor de tres terapies cúbicos de gas (tpg) asociados a yacimientos carboníferos en un campo de exploración en su mina, lo que podría significar alrededor del 30% de las reservas de gas del país.

 

La Cuenca del Magdalena Medio, donde se encuentra el mayor potencial de reservas de crudos no convencionales en lutitas (shale), ya cuenta con diversas empresas avanzando en su exploración. Canacol Energy y Conoco-Phillips iniciaron perforación en el pozo Oso Pardo 1, en la cuenca del Magdalena Medio en la formación La Luna. Canacol Energy también tiene un acuerdo privado con Exxon Mobil para la participación de intereses (farm-out-agreement "FOA") en el contrato de E&P VMM2, equivalente a 506 km2, para la búsqueda de petróleo no convencional, mientras que tiene parti-cipación en un contrato con Exxon Mo-bil en VMM2 y con Shell en el VMM3. La estatal petrolera Ecopetrol avanza sus actividades con tres pozos exploratorios. Otras empresas como Shell, Lewis Energy, Vetra, y Sintana Energy adelantan trabajos exploratorios en la cuenca más prospectiva del país.

 

Con las reservas de crudos no convencionales, particularmente de los gases de esquito (shale gas), la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) espera incrementar entre 11% y 26% las reservas de crudo del país y en gas alcanzaría entre 33% y 66%, extendiendo la reservas petroleras que hoy tiene para cubrir las necesidades del país durante unos siete años.

 

Más energía, más agua y muchos contaminantes


Pero los costos de explotar crudo no convencionales no son solamente mayores en términos económicos, también lo son culturales y ambientales. El desarrollo de los crudos no convencionales profundizará los conflictos sociales y ambientales alrededor del mundo. Son tan altos los requerimientos de agua y energía, que de acuerdo a algunos estudiosos del tema energético, podría poner en entredicho el desarrollo de esta nueva fase de la industria petrolera y el optimismo con el que se celebra en Norteamérica su posible logro para alcanzar la autonomía energética en el mediano plazo.

 

En el desarrollo de campos de arenas bituminosas de Alberta (Canadá) se requiere extraer dos toneladas de arena para obtener un barril de petróleo, mientras se calcula que es necesario gastar el equivalente a dos de cada tres barriles producidos para pagar la energía y demás costes asociados a la extracción de petróleo de las arenas bituminosas de Alberta. Se requieren 1.000 millones de pies cúbicos (28,5 millones de m3 aproximadamente) de gas natural para generar un millón de barriles de petróleo sintético16 a partir de arenas petrolíferas. Además, este proceso minero, también requiere enormes cantidades de agua, y se producen casi 10 litros (2,5 galones) de residuos tóxicos líquidos por cada barril de petróleo que se extrae, porque su procesamiento implica la preparación de un coctel altamente contaminante de bitumen, diluyentes y, otros productos químicos.

 

De acuerdo a la Contraloría General de la República (2012, 3-4), el fracking amenazaría la riqueza hídrica del país, y aumentaría los riesgos geológicos y en la salud pública por la inmensa cantidad de químicos que esta actividad requiere:

 

"Se sabe que los aditivos incluyen ácido, bactericida/biocida, estabilizador de arcilla, inhibidor de corrosión, reticulante, reductor de fricción, gelificante, controlador de metales, inhibidor de sarro y surfactantes. El centro Tyndall de la Universidad de Manchester, en el Reino Unido, (...) analizó 260 productos químicos usado en el "fracking". De ese total 17 fueron considerados tóxicos para organismos acuáticos, 38 tóxicos agudos, 8 cancerígenos probados y otros 6 sospechados de serlo, 7 elementos mutagénicos y 5 producen efectos en la reproducción". (Contraloría General de la República, 2012, 4).

 

La revista "Proceedings of the National Academy of Sciences" (PNAS) (citado por OPS, 2013) publicó un artículo científico en el que advierte que una de las mayores amenazas para la salud pública es la contaminación de las aguas subterráneas para consumo humano. El trabajo de los investigadores de la Universidad de Duke17, encontró que "la concentración de gas metano en el agua de consumo humano era seis veces mayor de lo normal y la de etanol llegaba a ser hasta 23 veces superior en los pozos situados a un kilómetro de la prospección". (OPSur, 2013).

 

El consumo de agua para el fracturamiento es intensivo, se requieren entre 1.100 m3 y 2.200 m3 de agua para cada fase del fracturamiento, que puede tener entre 8 y 13 fases. Por ejemplo, en un pozo con una perforación horizontal de 1.2 km, "se utilizan entre 9.000 y 29.000 m3 de agua, y entre 180 y 580 m3 de aditivos químicos. Para todas las operaciones de fractura realizadas en una plataforma de seis pozos, se utilizan entre 54.000 y 174.000 m3 de agua, y entre 1.000 y 3.500 m3 de químicos." (OPSur, 2012, 19). De esta manera, el conflicto por los usos del agua se agravará porque entrarán en disputa los usos agrícolas locales con los de esta nueva industria.

 

Entre el riesgo y las resistencias


La nueva 'revolución energética' de los recursos energéticos no convencionales profundizará la dependencia a los combustibles fósiles y retardará aún más el tránsito de una sociedad energívora hacia una sociedad del buen vivir, que reclaman los pueblos y las culturas andinas. La urgencia de romper la dependencia hacia los fósiles será pospuesta y sus consecuencias serán nefastas para la humanidad.

 

Esta nueva frontera petrolera, que se abre con la implementación de tecnologías bajo el control de las empresas de servicios petroleros de los EEUU., profundizará la dependencia tecnológica y el endeudamiento en los países productores, restringiendo la posibilidad de alcanzar la soberanía energética que no es sólo garantizar el abastecimiento y acceso a la energía, sino el control sobre las fuentes y la autonomía en la gestión y la utilización de la energía.

 

El modelo de ocupación territorial que requieren los combustibles no convencionales y el uso intensivo de agua y energía provocará una reconfiguración territorial que no sólo profundizará los conflictos ambientales por la disputa por el agua y la tierra, agudizando ya las tensiones territoriales actuales, sino que incrementarán los procesos de despojo sobre los territorios campesinos e indígenas, ahondando en la privatización, concentración y acaparamiento de agua y energía.

 

Sin embargo, no todo es gris, de otro lado emergen las resistencias campesinas y locales en defensa de su territorio, que alertan sobre las implicaciones que tiene el avance de la frontera hidrocarburífera. Importantes ejemplos evidencian el surgimiento de nuevas narrativas en defensa de los territorios, las luchas campesinas por frenar el avance de la industria petrolera en los alrededores de la Laguna de Tota (Boyacá), de la Laguna de los Ortices (Provincia de García Rovira, Santander), de la defensa del páramo de Miraflores (Huila), que advierten los riesgos que trae consigo la explotación petrolera en zonas de páramo y bosque alto andino, que se suma a la ya latente amenaza de la minería sobre los páramos colombianos, el rechazo rotundo de los habitantes del Archipiélago de San Andrés y Providencia que lograron archivar el proyecto de aguas profundas en el precioso Mar Caribe y de los pobladores de la vereda Humadea, en Guamal (Meta), que durante más de 120 días paralizaron la iniciación de un proyecto petrolero sobre el Humadea, su río sagrado, para mencionar solo algunas de las mas importantes.

 

Una reciente jornada antifracking fue convocada por diversas organizaciones locales, regionales y nacionales18 para advertir sobre los riesgos que implica la introducción de esta nueva técnica en nuestros territorios. Son muchas las resistencias sociales que están frenando el avance desenfrenado de la industria petrolera en diversas partes del mundo, en su desespero por conseguir petróleo y gas. Esta en nosotros defender nuestra territorio y acompañar a quienes ya iniciaron este andar.

 

Referencias

- Acolgen, "Autorizada Nexen para la explotación de crudos no convencionales en Chiquinquira" (Agosto de 2012). En http://www.acolgen.org.co/article.php?sid=3382.

- Agencia Internacional de Energía, Energy Outlook 2012, Resumen ejecutivo, Paris, Francia, 2012.

- Agencia Internacional de Energía, AEO2013 Early Release Overview, Paris, Francia, 2013.

- Agencia Nacional Hidrocarburos, Colombia: Petróleo y futuro, Bogotá, febrero de 2009.

- Arthur Little (2008), "Evaluación del potencial de los recursos de energía no convencional en Colombia", En Agencia Nacional Hidrocarburos, Colombia: Petróleo y futuro, Bogotá, febrero de 2009.

- Contraloría General de la República, "Carta a Ministro de Ambiente, Ministro de Minas y Energía, Directora del ANLA,y Director Agencia Nacional de Hidrocarburos", Función de advertencia, principio de precaución y desarrollo sostenible. Posibles riesgos hidrocarburos no convencionales, Bogotá, 7 de septiembre de 2012.

- Di Rissio, D., Gavaldi, M., Pérez Roig, D. Y Scandizzo, H., Zonas de Sacrificio. Impactos de la industria Hidrocarburífera en Salta y Norpatagonia, 1ra. Edición, Buenos Aires; América Libre, 2012.

- Jiménez, Diana María, Presentación Gas Shale en Colombia, El inicio de una nueva época, Agencia Nacional de Hidrocarburos, sf.

- Observatorio Petrolero del Sur, Fractura Expuesta, Buenos Aires, Diseño & Impresión Pamela Castaldi. marzo de 2012.

- Observatorio Petrolero del Sur, Encuentran gases en el agua potable cerca de explotaciones de 'fracking', Buenos Aires, 25 de junio de 2013. En http://www.opsur.org.ar/blog/2013/06/25/encuentran-gases-en-el-agua-potable-cerca-de-explotaciones-de-fracking/

- Portafolio, "Gas enfrenta a Drummond y Cerrejón", junio 17 de 2013. En http://www.portafolio.co/negocios/gas-enfrenta-drummond-y-cerrejon

- Semana, "Terreno minado", 01 diciembre 2007, http://www.semana.com/economia/articulo/terreno-minado/89826-3

- Svampa, Maristella, "«Consenso de los Commodities» y lenguajes de valoración en América Latina", Revista Nueva Sociedad, Nº. 244, marzo-abril de 2013, pp. 30-46.

 


 

* Ambientalista colombiana, coordinadora general de Censat Agua Viva – Amigos de la Tierra Colombia.

1 La referencia a "crudos no convencionales" tiene que ver con las reservas de hidrocarburos atrapados en estructuras geológicas especiales de baja permeabilidad y presiones anormales, los crudos suelen ser más pesados, sulfurados y/o difíciles de extraer con las técnicas convencionales. Algunos de los hidrocarburos no convencionales son: Metano en vetas o capas de carbón (CBM, según la sigla de su nombre en inglés), arenas asfálticas, esquisto bituminoso, lutitas gasíferas, gas compacto, e hidratos de gas.

2 Michael Klare es un reconocido analista de temas energéticos, autor de: Rising Powers, Shrinking Planet, Resource Wars, Blood and Oil.

3 La utilización simultánea de técnicas como la fracturación hidráulica o la perforación horizontal, más conocido como fracking ha permitido la extracción de grandes depósitos de crudo y gas atrapados en formaciones rocosas de lutitas.

4 En América Latina, "la Iniciativa Global de Gas de Esquisto –en la que participan Argentina, Chile, Colombia, Perú y Uruguay–, se potencia con el programa Alianza de Energía y Clima de las Américas (Energy and Climate Partnetship of the Américas), comandado por el Departamento de Estado norteamericano, y secundado por la Organización de Estados Americanos, el Banco Interamericano de Desarrollo, la Organización Latinoamericana de Energía, el Banco Mundial, entre otros". (Observatorio Petrolero del Sur (OPS), 2013).

5 De acuerdo al informe de la AIE (2013), las mayores reservas de crudo no convencional están en Estados Unidos, Rusia, China, Argentina y Libia. Mientras que las mayores reservas de gas de esquisto están en EE.UU, China, Argentina, Argelia, Canadá y México.

6 Los seis municipios argentinos que aprobaron ordenanzas de prohibición son: Cinco Saltos, en Río Negro; Concepción del Uruguay y Colón, en Entre Ríos; y San Carlos, General Alvear y Tupungato, en Mendoza.

7 Las áreas potencialmente ricas en los crudos no convencionales varían de acuerdo a la fuente energética. Las zonas históricamente carboníferas son ricas en gas de metano asociado a vetas de carbón: La Guajira, Cesar, Norte de Santander, Valle del Cauca, Cordoba, Boyacá, Antioquia y Santander. Las arenas asfálticas están en Caqueta (Florencia y Caguan) y el Magdalena Medio (Cuenca del Sogamoso y del Nare), las lutitas gasíferas se encuentran principalmente en el Magdalena Medio, Cesar - Ranchería y la Coordillera Oriental, los crudos ultrapesados en la cuenca de los Llanos, y las reservas de hidratos de gas estarían en el mar Caribe.

8 "Las vetas de carbón impregnadas de metano (en inglés, coalbed methane). Son mucho más ricas en gas que las arenas y lutitas gasíferas. Son de explotación generalizada en Canadá, EEUU y Australia (donde al gas extraído se lo denomina coal seam gas o CSG)". (Contraloría, 2012:11).

9 Los esquitos bituminosos también denominados pizarras bituminosas o lutitas bituminosas (oil shales en inglés) son "rocas sedimentarias constituidas por partículas de composición variada y del tamaño de las que se encuentran en arcillas y limos. El petróleo obtenido de esas rocas impregnadas de betún se denomina petróleo de lutitas o petróleo de pizarras (en inglés, shale oil), siendo el primer termino el más correcto. Nótese que hay muchos tipos de lutitas, por lo que es recomendabe el uso plural." (Contraloría, 2012: 11).

10 "Las arenas bituminosas o arenas de alquitran o arenas aceitera o arenas petrolíferas o petróleo crudo ultrapesado, son mezclas de arena o arcillas con agua y betún. Sus yacimientos son generalmente superficiales" (Contraloría, 2012: 11).

11 Lutitas impregnadas de gas natural de petróleo.

12 Durante la Ronda 2012, la ANH ofertó 30 bloques para crudos no convencionales garantizando más incentivos a los inversionistas, entre ellos la reducción del 40% en el pago de las regalías.

13 La Contraloría conmina a las autoridades y entidades implicadas en el asunto para que adopten las medidas necesarias y suficientes con el fin de que la explotación.

14 El área adjudicada en el contrato es de 31.497 hectáreas y 3.031 metros cuadrados.

15 El conflicto surge porque el área en la que se autorizaba la búsqueda de gas coincide casi en un ciento por ciento con una de las áreas ya asignadas a Cerrejón para la explotación carbonera.

16 El petróleo sintético es obtenido mediante la aplicación de tecnologías de alto consumo energético y cuyos subproductos, principalmente coque y azufre, son cuestionados ambientalmente por su difícil disposición y utilización.

17 El estudio consistió en analizar 81 nuevos pozos de agua cercanos a puntos de extracción de gas con la técnica de 'fracking', ya previamente el equipo de investigadores había estudiado otros 60 pozos.

18 Las organizaciones que convocaron y organizaron la primera jornada antifracking fueron: Censat Agua Viva- AdT Colombia, CREO- Centro Regional de Estudios Socio Ambientales de la Orinoquía, Colectivo por la Protección de la Provincia de Sugamuxi (Boyacá), Mesa Minero Energética del Meta, Observatorio Petrolero Sur (Argentina), Oilwatch, Observatorio de Territorios Étnicos y Proyecto Gramalote (Meta).

 

Publicado enEdición N°193
Entrega de aguas profundas/shale gas a la anglosfera; “ANP” e irrelevancia de Pemex

Las interpretaciones tanto de Juan Montes (JM), de The Wall Street Journal ( WSJ, 18/6/13) –quien curiosamente maneja dos versiones, una en inglés y otra muy amputada en español–, como de Bloomberg, (18/6/13) se concilian con los asertos de Peña al Financial Times (ver Bajo la Lupa, 30/6/13): ambos son más explícitos en cuanto se refiere a los alcances del control de las aguas profundas del Golfo de México y el shale gas por las trasnacionales “extranjeras” (léase: anglosajonas).

 

Según JM/ WSJ, la propuesta del Pacto por México modifica varios artículos de la Constitución y las negociaciones formales se iniciarán después de las elecciones del 7 de julio.

 

El plan prevé “la apertura (sic) a la exploración (sic) y producción (sic) de aguas profundas (sic), donde se cree que está mas de la mitad (¡extrasupersic!) de los posibles recursos petroleros” y en “gas esquisto”. But of course!

 

La jugada maestra está en las aguas profundas y en el shale gas, mientras le dejan a Pemex –con su sindicato pantagruélico, su abultada carga de fondos de pensiones y su desmantelamiento tecnológico– el cascarón del petróleo/gas natural que todavía queda en las sobrexplotadas tierra firme/aguas someras que han disminuido su producción, pero que han elevado exorbitantemente su precio (esto lo oculta tramposamente JM/ WSJ).

 

Paradojas de la geopolítica y la geología: hoy Pemex gana mucho más produciendo menos.

 

A mi juicio, se fractura la exploración y la producción de los energéticos: aguas profundas/transfronterizos/ shale gas para las trasnacionales anglosajonas, mientras el restante –desarmado, a la baja y sin futuro– para Pemex, en alianza fagocitaria con las empresas privadas locales. Pemex se moriría de inanición a fuego lento.

 

Muy condescendiente con lo ajeno, JM/ WSJ sentencia que el petróleo de fácil acceso (con menor costo de producción) en tierra firme/aguas someras “seguirá en dominio exclusivo de Pemex”. ¡Gracias!

 

Juan Montes cita a un clandestino “alto funcionario de Sener”: “Queremos una reforma profunda (sic) que otorgue certeza jurídica (sic) a las compañías, no otro parche más. Queremos dejar absolutamente (sic) claro en la Constitución bajo qué condiciones pueden participar” las trasnacionales extranjeras.

 

Viene la amenaza obscena de JM/ WSJ: “La reforma podría ser la última (sic) oportunidad para México de atraer miles de millones de dólares necesarios para desarrollar las reservas de aguas profundas (¡supersic!) y para evitar convertirse en un importador neto de crudo (algo que Pemex advierte que podría ocurrir en 2020)”. ¡Qué exageración!

 

A mi juicio, tal “privatización” significa el control de las mayores reservas de hidrocarburos por las trasnacionales anglosajonas, relegando a Pemex a la irrelevancia.

 

Pemex ha contratado empresas privadas extranjeras como Schlumberger (donde es accionista privilegiado un anterior director de Pemex) y Halliburton (vinculada a Dick Cheney) para la “perforación de pozos a cambio de comisiones fijas”. Traducción: ambas trasnacionales se han posicionado ( reforma Calderón de 2008) para lanzarse ya a las codiciadas “aguas profundas”.

 

El “plan maestro”, según JM/ WSJ: concesión de contratos de 25 años para las áreas designadas; permitir a empresas privadas (sic) apartar (sic) las reservas de petróleo, lo que les da acceso más fácil a la financiación (¡extrasupersic!); y creación de la agencia nacional del petróleo (ANP) –fondo soberano de riqueza (FSR)– para administrar los ingresos petroleros de “México”.

 

Se infiere que los FSR de la ANP se acomodarían unidireccionalmente en las plazas financieras de la anglosfera mediante su bidireccionalidad “extractiva” multiplicada: ¡negocio redondo!

 

Comenta JM/ WSJ que la ANP tendría que “pagar costos (sic) de producción (sic) en caso del petróleo y el gas producidos privadamente” (¡supersic!) por las trasnacionales y “el beneficio sería compartido (sic) entre el Estado y las trasnacionales”. ¡Qué cómodos!
Cita a un iluso “alto funcionario” clandestino, quien conjetura que el beneficio sería de “alrededor (¡supersic!) de 70 por ciento” para el gobierno. ¡Cómo no!

 

Se desprende, de lo asentado por JM/ WSJ, que existen dos tipos de “privatizaciones” con sus respectivas privaciones: una versión en inglés, para los inversionistas anglosajones, y otra en español, para el despreciable público doméstico. De nuevo emerge el deliberado doble discurso esquizofrénico.

 

Lo que no queda claro del Financial Times y del Wall Street Journal lo elucida generosamente Bloomberg, que chantajea subliminalmente con la devaluación del peso y la fuga de capitales: Peña “contempla acabar monopolio de 75 años de Pemex del crudo”, que sólo “desarrollaría algunos (¡supersic!) campos y/o pozos mientras los otros (sic) son explotados por trasnacionales foráneas” (¡supersic!).

 

Se delinean así “dos Méxicos energéticos”: uno nacional en decadencia para Pemex, a quien se dejaría morir a fuego lento con su chatarra, mientras es capturado paulatinamente por las empresas privadas locales, y otro trasnacional, en auge, en las aguas profundas/transfronteras/ shale gas para la anglosfera, que se llevaría las joyas de la corona.

 

Bloomberg exulta el “regreso de las trasnacionales anglosajonas” despedidas hace 75 años y destaca una controvertida frase de Peña: “Es obvio (¡supersic!) que Pemex no tiene la capacidad financiera (¡supersic!) para estar en cada uno de los frentes (sic) para la generación de energía”.

 

Pues ni tan “obvio”, porque ulteriormente demostraré que si algo le sobra a Pemex y a México –visto como un todo holístico, válgase la tautología– es dinero (ver video).

 

Muy obsequioso de lo ajeno, Peña considera que el “ shale gas es una de las áreas para las empresas privadas (¡supersic!), pero no es la única”. “Obvio” que no es “la única” entrega: le faltó agregar aguas profundas/transfronteras.

 

A propósito, el ex embajador de Estados Unidos en México James Jones compara la “sensibilidad (sic) política de Peña con Salinas”. Sin comentarios.

 

Bloomberg concluye con una pregunta de Duncan Wood, socio prominente del CSIS y uno de los artífices de la privatización en la “versión en idioma inglés” para la anglosfera: “Si se muere el Pacto por México, ¿entonces cuál es el plan?”

 

¿Existe un plan B para la anglosfera que sólo impone su plan A?

 

Duncan Wood es el director del Instituto México (sic) del Woodrow Wilson International Center, con sede en Washington, y ha sido profesor numerario de relaciones internacionales del ITAM, cuyo papel entreguista vuelve a surgir a la palestra después de su firma con el CSIS del documento entreguista Nuevos horizontes de 2001.

 

La ignominiosa “conexión ITAM/Woodrow Wilson” queda sellada en otro nuevo documento más imperativo, que merece un escrutinio riguroso: Un nuevo comienzo para el petróleo mexicano: principios y recomendaciones para una reforma a favor del interés nacional (¡supersic!).

 

Se deduce en su exégesis que el “interés nacional” (sic) que prima es el de la anglosfera, no el de México: desmantelado tecnológicamente y castrado financieramente.

 

AlfredoJalife.com

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PetroCaribe aprueba plan para crear zona económica especial

La VIII Cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de Petrocaribe aprobó este sábado en Nicaragua un plan de trabajo para la creación de una zona económica especial, que incluirá evaluar aspectos comerciales, económicos, financieros, científicos, tecnológicos y jurídicos en cinco programas estructurales.

 

El presidente anfitrión, Daniel Ortega, quien leyó el documento, explicó que un grupo de trabajo realizará un estudio sobre el desarrollo de la zona económica de Petrocaribe, referidos a transporte y comunicaciones, encadenamiento productivo, turismo, comercio e integración, y social y cultural.

 

Los gobernantes, entre ellos el jefe de Estado venezolano, Nicolás Maduro, señalaron que la "creación de la zona económica de Petrocaribe representa una oportunidad para generar espacios innovadores que dinamicen el comercio y los procesos de integración entre nuestros pueblos".

 

Además, es "una iniciativa para ampliar las capacidades productivas de los países miembros, tomando en cuenta las potencialidades existentes en nuestros países".

 

La cita reunió en Managua a gobernantes y otros representantes de 21 países, las 18 naciones de Petrocaribe, más El Salvador y también Bolivia y Ecuador, miembros de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA).

 

Los gobernantes acordaron designar funcionarios de alto nivel con capacidad de tomar decisiones en cuanto al diseño y la discusión de la estrategia necesaria sobre los cinco programas.

 

Sobre el tema de transporte y comunicaciones, respaldaron una propuesta de Venezuela de fortalecer "la cooperación del transporte aéreo entre los países miembros".

 

Caracas propuso suscribir un convenio con la aerolínea estatal venezolana Conviasa para conectar el Caribe por Venezuela.

 

Asimismo, los gobernantes instruyeron suscribir memorandos de entendimiento bilaterales para el suministro de fertilizantes con una empresa venezolana, destinado a fortalecer la producción agrícola y la seguridad alimentaria.

 

Además, ordenaron al Consejo de Ministros de Economía y Comercio de Petrocaribe a reunirse "lo antes posible para realizar las coordinaciones necesarias con el objetivo de evaluar formas innovadoras de asociaciones conjuntas en sectores productivos con el fin de consolidar la independencia económica regional".

 

La Cumbre, que fue dedicada al fallecido gobernante venezolano, Hugo Chávez, que fundó en 2005 ese mecanismo de integración petrolera, "se ha convertido en un espacio geopolítico innovador", destacó, por su lado, Nicolás Maduro.

 

El mandatario venezolano dijo que los cinco objetivos propuestos permitirán "construir una zona económica poderosa" dentro de Petrocaribe.

 

Mencionó que en el campo de lo social la idea es crear una zona "libre de pobreza", para lo cual abogó por implementar un plan especial financiado por el propio mecanismo para que todos los países logren "el milagro de ser una zona libre de analfabetismo" a través del método cubano "Yo sí puedo".

 

Además, ejecutar el programa de salud cubano "Misión Milagro" y "un plan alimentario para vencer el hambre".

 

Maduro sugirió, además, que a esos objetivos se debe sumar los países que integran el Mercosur, formado por Argentina, Brasil, Uruguay, Venezuela y Paraguay, aunque este último está suspendido del bloque.

 

Anunció que el próximo 12 de julio, cuando Venezuela asume la presidencia temporal por seis meses en la Cumbre del Mercosur, presentará una propuesta en ese sentido.

 

Maduro, que entregó un crucifijo sobre un afiche con la imagen de Chávez a los demás mandatarios, destacó que "Petrocaribe ha sido una gran fuerza estabilizadora económica" de la región y que permitió a muchos países enfrentar las crisis económicas, financieras y alimentarias de finales de la década pasada.

 

Petrocaribe fue creado en junio de 2005 por iniciativa de Venezuela con el objetivo de suministrar combustibles a los países miembros en condiciones ventajosas de pago como créditos blandos y bajas tasas de interés.

 

Esa entidad regional está integrada por Antigua y Barbuda, Bahamas, Belice, Cuba, Dominica, Granada, Guatemala, Guyana, Haití, Honduras, Jamaica, Nicaragua, República Dominicana, San Cristóbal y Nieves, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía, Surinam y Venezuela.

 

(Con información de EFE) 

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Martes, 04 Junio 2013 06:32

Un nuevo mundo multipolar

Un nuevo mundo multipolar

A partir de hoy estará en México dos días el presidente de la República Popular China, Xi Jinping. El interés de China por México (quizá pronto lo sabremos) parce provenir de un giro en la política internacional del gigante asiático.

 

La semana pasada tuvo lugar en la Universidad Veracruzana el tercer seminario internacional China y América Latina: cooperación y sustentabilidad. Más específicamente a la delegación china le interesaba hablar sobre la “emergencia de las potencias latinoamericanas”, y sobre la necesidad de acelerar el paso a un mundo sustentable, mediante drásticos cambios tecnológicos hacia energías “limpias”.

 

No deja de ser significativo que la delegación la encabezara el doctor Fu Mengzi, por cuanto es el vicepresidente de un poderoso consorcio de institutos de investigación (Cicir) cuya función es analizar, estudiar, producir informes y formular las líneas de la política exterior de China.

 

Por Fu nos enteramos del que quiere ser el giro de su política exterior, aunque ignoro si hablará de ello ahora el presidente Xi. Después de dibujar en unos cuantos trazos el mundo convulsionado en el que estamos inmersos, de ver a Japón paralizado, a la Unión Europea en un estupor que no halla a ver puerta alguna para su suerte futura, a Estados Unidos incapacitado como imperio para movilizar su enorme poderío; de ver que la incipiente e insegura recuperación de la economía estadunidense está gravemente amenazada con una UE que está instalada nuevamente en la recesión, China parece haber decidido dar un paso más allá de su pasado inmediato, para dar un cambio de rumbo a su política exterior.

 

El discurso chino anuncia que el objetivo es crear un mundo multipolar, que pueda dar al planeta una estabilidad de la que hoy carece, que se mantenga, que predominen las tendencias hacia la paz mundial, y que se opere un cambio energético, para el que ya estarían preparados.

 

Por supuesto, China continuará buscando que sus operaciones comerciales con el resto del mundo y sus inversiones en el exterior sigan creciendo, como lo hacen en África, pero al mismo tiempo buscaría que cinco o seis potencias, sean lo suficientemente fuertes y coordinadas para mantener el objetivo de un mundo en paz, estable, que se mueva con energías “limpias”.

 

No se trata, por supuesto, de la firma de un acuerdo de caballeros, sino de que tejan profundas relaciones de interés económico tal que al conjunto le interese mantener ese objetivo a toda costa. La política interna de cada “potencia” sería asunto de los estados de cada una de ellas.

 

China apostaría a que ese enjambre de potencias se conforme a partir de cuatro criterios: que sean países 1) que tengan un territorio de al menos un millón de kilómetros cuadrados; 2) que tengan una población superior a los 100 millones de habitantes; 3) que su PIB per cápita a valor de su poder adquisitivo (PPA) alcance al menos 10 mil dólares estadunidenses, y 4) que su PIB (PPA) total sea al menos equivalente a uno por ciento del PIB mundial. En una rápida revisión de la estadística mundial encuentro que, por ahora, los países que alcanzan esas cuatro condiciones son Brasil, México, India, Indonesia, China, Rusia y Estados Unidos.

 


México tiene un territorio de casi 2 millones de kilómetros cuadrados; según el FMI, un PIB (PPA) que en 2012 es de 2.2 del PIB mundial; según la misma fuente, un PIB (PPA) per cápita que en 2013 sería del orden de 15 mil 931 dólares y una población de 117 millones a noviembre de 2012. Todos los países de altos o muy altos ingresos no cubren los requisitos o de territorio o de población, o de ambos.

 

Ciertamente China no cumple el criterio del PIB per cápita que ellos mismos están estableciendo, pero según el FMI, su PIB (PPA) per cápita para 2013 será del orden de 9 mil 143 dólares. Y además de ser la segunda economía del mundo en pocos años será la primera. En el planteamiento chino, Estados Unidos sería el centro de este nuevo mundo multipolar. Aún pasando a ser la segunda economía del mundo, su poderío tecnológico y militar es incontrastable.

 

Desde hace casi 40 años que restablecieron relaciones México y China, han visitado México tres presidentes de China, dos vicepresidentes, un presidente del Comité Nacional de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino, tres primeros ministros, y varios viceprimeros ministros y vicepresidentes del Comité Permanente de la Asamblea Popular Nacional. En el año 2005, el vicepresidente de China, el presidente del Comité Nacional de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino, y el presidente de China, Hu Jintao, visitaron México en enero, mayo y septiembre, respectivamente. En un año, tres de los principales dirigentes de China realizaron una visita a México. Simultáneamente, todos los presidentes de México han hecho visitas oficiales a China, incluido el presidente Peña.

 

El pasado 28 de mayo La Jornada informó que China proyecta invertir en México más de 81 mil millones de dólares, principalmente en infraestructura. Agua fluye por el río, porque el río suena.

 

China hace a un lado la ideología, y pragmáticamente elabora una propuesta para una nueva convivencia mundial. ¿Cuál será la posición de Estados Unidos? ¿Cuál la de México?

 

Querida Lilia, un abrazo muy cariñoso para ti, uno muy afligido, muy sentido para Chema, uno más muy conmovido para sus hijos.

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¿Lo qué le interesa a la mayoría de la Humanidad es lo que finalmente se ejecuta? Muchos pueden pensar que en la historia siempre ha sido así porque eso explicaría el enorme salto tecnológico que nuestra especie ha logrado a lo largo de su existencia. El fuego, la rueda, las herramientas de metales, los acueductos, la construcción de caminos, el telescopio, las máquinas, la utilización de la electricidad, el coche, la televisión, internet, etcétera, son los grandes inventos que nos han servido para mejorar nuestra vida.

 

Sin embargo, no todos los inventos, no toda la capacidad tecnológica de la que somos capaces se pone a disposición de las necesidades más prioritarias para la mayoría de la sociedad.

 

Ejemplifiquemos esta afirmación con la energía. La revolución energética que vivimos, obligados por dos hechos: la desaparición futura, pero próxima del petróleo y el cambio climático producido por un exceso de generación de CO2 tiene una meta de llegada lógica: las renovables. Sin embargo, la transición hacía el modelo 100 por ciento renovable en la que nos encontramos actualmente no se producirá con la celeridad que la Humanidad necesita y tampoco de la forma que sería necesaria.

 

El estúpido argumento de que las renovables no son tecnologías maduras es el “cuento” que los poderosos nos repiten a través de sus medios de comunicación, que reiteran sus “expertos” y ratifican sus gobiernos y partidos políticos. El único impedimento para que las renovables no ocupen con más celeridad todas las fuentes energéticas no es la incapacidad tecnológica de la ciencia como implícitamente se nos hace creer, más bien es el interés de las empresas petroleras y de la inmensa mayoría de los emporios eléctricos y energéticos del mundo de seguir recibiendo beneficios de las instalaciones ya realizadas para amortizar sus costes o disponer de más inversión y dividendos.

 

En contra de ellos y en pro del conjunto de la humanidad y de la naturaleza, es necesario operativizarlas. La colocación de las actuales tecnologías renovables en la cadena de producción industrial masiva posibilitaría la reducción constante de sus costes y la fabricación de máquinas más eficientes. El modelo energético 100 por ciento renovable se podría alcanzar en menos de 20 años si la apuesta política y empresarial fuera decidida. Sólo manteniendo el actual nivel de crecimiento en algunos países más innovadores en esta materia se podría conseguir ese objetivo… sin embargo, ¿se desea conseguirlo?

 

Las empresas directamente implicadas en el abastecimiento energético de nuestra sociedad planetaria han decidido que ese modelo se implante más allá del 2050 y eso después de grandes resistencias a que así sea. La Agencia Internacional de la Energía, aunque no sea su función, actúa en la práctica como el portavoz de esas empresas y han constatado el cambio descrito: hace unos años decían que las renovables eran fuentes que solo ocuparían un lugar marginal en el pool de producción, hoy reconocen que es inevitable el modelo 100 por ciento renovables. Al fin y al cabo los ricos viven en el mismo planeta que el resto de la Humanidad.

 

Pero no es solo un problema la lentitud de la implantación del modelo 100 por ciento renovables, también lo es la forma en la que se implementan las renovables. Las todopoderosas empresas energéticas pretenden que las “peligrosas” renovables sean monopolio exclusivo de ellas. Quieren salvaguardar el negocio para sus descendientes. ¡Qué se joda la Humanidad! Escucho cada vez que actúan.

 

La explotación del gas, el petróleo o la instalación de una central nuclear está al alcance solo de grandes corporaciones. El viento, las olas, el sol, el agua son fuentes “peligrosas” al alcance de cualquiera con instalaciones y máquinas capaces de aprovechar a pequeña escala la energía que generan esas fuentes a un precio asequible para cualquiera.

 

Cada local, cada edificio o cada vivienda puede ser la base de la instalación de equipos de producción energética: la fotovoltaica en techo, la minieólica, la minihidraulica o el aprovechamiento de la energía sobrante de las baterías de los coches eléctricos son elementos que la tecnología pone al alcance de cualquier familia o pequeña empresa para su explotación como pequeña central energética. Es la generación distribuida. Con ella la revolución de las renovables sería mucho mas inminente que es la velocidad que requieren las necesidades de nuestro vapuleado ecosistema.

 

Pero con la generación distribuida también se habrá descubierto una poderosa herramienta de distribución de la riqueza, porque la energía es riqueza. No solo para que en las sociedades desarrolladas, las familias y pequeñas empresas se distribuyan las enormes plusvalías que hoy se reparten los pocos dueños de las compañías energéticas, sino también para que en todos los rincones del Planeta en los que la pobreza castiga a sus habitantes, se establezcan estas instalaciones que traerían la prosperidad y los recursos. Y que con bajos costes posibilitarían una mejora de su nivel de vida.


La generación distribuida podría suponer una revolución social, un cambio en algunos de los pilares que hoy sostienen el sistema económico, pero mucho nos tememos que los guardianes de este sistema no permitirán que se implante esta revolución.

 

Ángel Rivera, Creativa

Publicado enEdición 191
Es hora de que los Grandes Verdes se vuelvan libres de fósiles

El movimiento que demanda que las instituciones de interés público desinviertan en combustibles fósiles está en plena actividad. La última vez que las contaron había campañas activas de desinversión en 305 campus en más de 100 ciudades estadunidenses. La demanda también llegó a Canadá, Australia, Holanda y Gran Bretaña.

 

Y a pesar de que oficialmente se lanzó hace seis meses, el movimiento ya cuenta con algunas victorias: cuatro colegios estadunidenses anunciaron su intención de desinvertir lo que poseen en acciones y bonos en combustibles fósiles, y a finales de abril 10 ciudades estadunidenses hicieron promesas parecidas, incluyendo a San Francisco (Seattle se unió hace meses).

 

Aún hay muchos detalles que tienen que ser trabajados para afianzar estos compromisos, pero la velocidad con la cual esta idea se ha esparcido deja claro que había mucha demanda contenida. Cito la declaración de la misión del movimiento Libre de Fósiles: "Si está mal arruinar el clima, entonces está mal lucrar con esos destrozos. Creemos que las instituciones religiosas y educativas, los gobiernos locales y estatales, y otras instituciones que sirven al interés público, deberían desinvertir de los combustibles fósiles". Estoy orgullosa de haber sido parte del grupo 350.org (http://350.org/) que trabajó con estudiantes y otros compañeros para desarrollar la campaña Libre de Fósiles. Pero ahora me doy cuenta de que falta una meta importante en la lista: las propias organizaciones defensoras del medio ambiente.

 

La omisión es comprensible. Los grupos verdes recaudan montones de dinero cada año, bajo el compromiso de que los fondos se destinarán a intentar prevenir un calentamiento global catastrófico. En cambio, las compañías de combustibles fósiles hacen todo lo posible para que sea inevitable la catástrofe. Uno pensaría que los grupos verdes querrían estar seguros de que el dinero que recaudan para salvar el planeta no es invertido en las compañías cuyo modelo de negocios requiere cocinar dicho planeta y que han saboteado todos los intentos por realizar una seria acción climática durante más de dos décadas.

 

Pero al menos en algunos casos esa es una suposición falsa. Quizá no debería ser una completa sorpresa, ya que algunas de las más poderosas y ricas organizaciones ambientalistas se han comportado durante mucho tiempo como si tuvieran intereses en la industria petrolera y del gas. Llevaron al movimiento climático a varios callejones sin salida: mercado del carbono, mecanismos de compensación de carbono, el gas natural como "combustible que sirva de puente". Lo que todas estas políticas tenían en común es que creaban la ilusión de progreso mientras permitían que las compañías de combustibles fósiles siguieran minando, taladrando y fracking sin control. Siempre supimos que los grupos que más promovían estas soluciones falsas recibían donaciones de y formaban sociedades empresariales con los grandes emisores. Pero argumentaban que era un intento, un compromiso constructivo, por usar el poder del mercado para corregir las fallas del mercado.

 

Ahora resulta que algunos de estos grupos hacen más que sólo tomar dinero de los combustibles fósiles. Son, literalmente, dueños parciales de la industria que provoca la crisis que supuestamente intentan resolver. Y el dinero que los grupos verdes tienen es cosa seria. The Nature Conservancy, por ejemplo, tiene 1.4 mil millones de dólares en títulos que cotizan en la bolsa y presume que su cochinito contiene "uno de los 100 mayores fondos de donaciones en el país". The Wildlife Conservation Society tiene un fondo por 377 millones de dólares, y el del World Wildlife Fund-US (WWF-US) vale 195 millones de dólares.

 

Permítanme dejar algo claro: muchos de los grupos verdes han logrado evitar este desastre. Greenpeace, 350.org, Friends of the Earth, Rainforest Action Network y muchas otras organizaciones más pequeñas, como Oil Change International y Climate Reality Project, no invierten en el mercado bursátil. Además, no reciben donaciones de empresas o imponen tantas restricciones que las industrias de la extracción fácilmente quedan fuera. Algunos de estos grupos tienen unas cuantas acciones en combustibles fósiles, pero sólo para poder causar problemas en las reuniones de los accionistas.

 

El National Resources Defense Council está a la mitad del camino. Tiene un fondo por 118 millones de dólares y, según su equipo de contabilidad, para inversiones directas "sacamos a las industrias de la extracción, los combustibles fósiles y otras áreas del sector energético". Sin embargo, el NRDC continúa teniendo acciones en fondos de inversión que no revisan que no haya combustibles fósiles.

 

Los puristas dirán que ningún grupo verde está limpio, debido a que prácticamente todos aceptan dinero de fundaciones construidas sobre imperios de combustibles fósiles. Buen punto. Piensen en la mayor fundación de todas: la de Bill y Melinda Gates. En diciembre de 2012 tenía al menos 958.6 millones de dólares –casi mil millones de dólares– invertidos en sólo dos petroleras gigantes: ExxonMobil y BP. La hipocresía es impresionante: una importante prioridad de la Fundación Gates ha sido apoyar la investigación sobre la malaria, enfermedad íntimamente ligada al clima. Los mosquitos y los parásitos de la malaria pueden prosperar en un clima más cálido, y cada vez hay más. ¿Tiene sentido luchar contra la malaria mientras alimentas una de las razones por las cuales puede estarse propagando con mayor ferocidad en algunas zonas?

 

Por supuesto que no. Y tiene aún menos sentido recaudar dinero en nombre de la lucha contra el cambio climático sólo para luego invertirlo en, digamos, acciones de ExxonMobil. Sin embargo, eso es lo que parece que algunos grupos están haciendo.

 

Conservation International, tristemente célebre por sus sociedades con compañías petroleras y otros malos actores, tiene cerca de 22 millones de dólares invertidos en títulos que cotizan en la bolsa y, según un portavoz, "no tenemos una política explícita que prohíba invertir en compañías energéticas". Lo mismo sucede con Ocean Conservancy, que tiene 14.4 millones de dólares invertidos en títulos que cotizan en la bolsa, incluyendo cientos de miles en holdings de "energía", "materiales" y "empresas de servicios públicos". Un portavoz confirmó por escrito que la organización "no tiene una política de inversión que pase por un filtro ambiental o social".

 

Ninguna de las organizaciones quiso informar cuánto de lo que poseen está en compañías de combustibles fósiles. Tampoco quisieron dar a conocer una lista de sus inversiones. Pero según Dan Apfel, director ejecutivo de Responsible Endowments Coalition, a menos de que una institución diga a sus directores de inversión que no inviertan en combustibles fósiles, es casi seguro que tendrán algunas acciones, simplemente porque éstas representan cerca de 13 por ciento del mercado estadunidense, según un índice estándar. "Todos los inversionistas invierten fundamentalmente en combustibles fósiles", afirma Apfel.

 

Otro grupo que parece estar lejos de desinvertir es el Wildlife Conservation Society. Su declaración financiera para el año fiscal 2012 describe una subcategoría de inversiones que incluye "energía, minería, perforación petrolera y negocios agrícolas". ¿Cuánto del fondo por 377 millones de dólares del WCS está en las compañías energéticas y de perforación? No dio esa información, a pesar de que se le pidió en reiteradas ocasiones.

 

El WWF-US me dijo que no invierte directamente en corporaciones, pero se rehusó a responder preguntas acerca de si aplica filtros ambientales a sus cuantiosos fondos. El National Wildlife Federation Endowment antes aplicaba filtros ambientales a sus 25.7 millones de dólares invertidos en títulos que cotizan en la bolsa, pero ahora, según una vocera, le dice a sus directores de inversiones que "busque las compañías mejores en su-clase que lleven a cabo prácticas ambientalistas, de conservación y sustentables". En otras palabras, no hay una política de desinversión de combustibles fósiles.

 

Mientras tanto, The Nature Conservancy –el más rico de todos los grupos verdes– tiene al menos 22.8 millones de dólares invertidos en el sector energético, según sus declaraciones financieras de 2012. Al igual que WCS, TNC también rehusó responder mis preguntas u ofrecer más detalles sobre lo que posee o sus políticas.

 

Será un poco sorprendente que TNC no invirtiera en combustibles fósiles, dados sus otros enredos en el sector. Un pequeño ejemplo: en 2010, The Washington Post reportó que TNC "aceptó casi 10 millones de dólares en efectivo y en contribuciones de terrenos de BP y empresas afiliadas"; tiene a BP, Chevron, ExxonMobil y Shell entre los miembros de su consejo de negocios.

 

El asunto sobre la desinversión toma por sorpresa a estos grupos, porque durante décadas pudieron hacer este tipo de negocios con empresas contaminantes sin bronca alguna. Pero ahora, al parecer, las personas se hartaron de que les digan que la mejor manera de luchar contra el cambio climático es cambiando sus focos y participando en el mercado de carbono, mientras nadie molesta a los grandes contaminantes. Y están ansiosos por llevar la batalla directamente contra la industria más responsable de la crisis climática.

 

No parece que sea demasiado pedir. Si la ciudad de Seattle desinvierte, ¿no lo debería de hacer también WWF? ¿Las organizaciones ambientales no deberían estar más preocupadas acerca de los riesgos humanos y ecológicos que plantean las compañías de combustibles fósiles en vez de por algún imaginario riesgo en su portafolio de inversiones? Lo cual lleva a otra pregunta: estos grupos, ¿para qué están acumulando tanto dinero en primer lugar? Si le creen a sus propios científicos, ésta es la década crucial para revertir la tendencia, en lo que respecta al clima. ¿Acaso TNC planea construir un arca de mil millones de dólares?

 

Algunos grupos, afortunadamente, están tomando el reto. Un pequeño pero creciente movimiento dentro del mundo de los fondos empuja a las grandes fundaciones liberales a que sus inversiones sean congruentes con sus misiones, lo cual implica no más combustibles fósiles. Es hora de que las fundaciones "se responsabilicen de lo que son dueñas", dice Ellen Dorsey, directora ejecutiva de Wallace Global Fund. Según ella, su fundación, ahora está "99 por ciento libre de fósiles y habrá desinvertido por completo en 2014".

 

Pero convencer a las más grandes fundaciones de desinvertir es un proceso lento y los grupos verdes –que al menos en teoría rinden cuentas a sus integrantes– deberían ser los primeros. Algunos ya comenzaron. Sierra Club, por ejemplo, tiene ahora una clara política contra invertir en o tomar dinero de las empresas de combustibles fósiles (antes no, lo cual causó mucha controversia). Esta es una buena noticia para los 15 millones de dólares en inversión en títulos que cotizan en la bolsa, de Sierra Club. Sin embargo, su organización afiliada, la Fundación Sierra Club, tiene un portafolio mucho mayor –61.7 millones de dólares invertidos– y aún está en el proceso de redactar una política de desinversión completa, según el director ejecutivo de Sierra Club, Michael Brune.

 

Durante mucho tiempo, formar sociedades con contaminadores fue como los grupos verdes demostraban que la cosa iba en serio. Pero los jóvenes que demandan desinversión –así como los grupos de base que luchan contra los combustibles fósiles en el lugar donde se minan, taladran, sacan mediante fracturación hidráulica, queman, entuban o embarcan– tienen una diferente definición de lo serio. Para ellos, va en serio ganar. El mensaje para los Grandes Verdes está claro: corta tus vínculos con los fósiles o conviértete en uno de ellos.

 

Traducción: Tania Molina Ramírez

Naomi Klein, es autora de La doctrina del shock y No logo.

www.naomiklein.org

Copyright Naomi Klein 2013. Fue publicado en The Nation.

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Lunes, 29 Abril 2013 06:52

Siria y el gas sarín

Siria y el gas sarín

¿Hay forma de escapar del teatro de las armas químicas? Primero, la “inteligencia militar” israelí dice que las fuerzas de Bashar Assad han usado/probablemente han usado/pudieran haber usado/podrían usar armas químicas. Luego Chuck Hagel, secretario estadunidense de Defensa, se aparece en Israel para prometer aún más poder de fuego para el excesivamente armado ejército de Israel –sin mencionar en absoluto las más de 200 cabezas nucleares israelíes– y luego se imbuye de toda la “inteligencia israelí” sobre el uso probable/posible de armas químicas por Siria.


Y luego el buenazo de Chuck regresa a Washington para decir al mundo que esto es “asunto serio. Necesitamos todos los hechos”. La Casa Blanca dice al Congreso que las agencias de inteligencia estadunidenses, probablemente las mismas de la inteligencia israelí porque por regla general dicen disparates en tándem, tienen “grados variantes de confianza” en esa evaluación. Pero la senadora Dianne Feinstein, presidenta del comité de inteligencia del Senado –la misma que defendió las acciones de Israel en 1996, cuando masacró a 105 civiles, la mayoría niños, en Qana, Líbano–, anuncia que “está claro que en Siria se han cruzado líneas rojas y deben tomarse medidas para prevenir su uso en mayor escala”. Y a continuación sale a relucir el más antiguo de los lugares comunes vigentes en la Casa Blanca, hasta ahora usado exclusivamente con respecto al probable/posible desarrollo de armas nucleares iraníes: “Todas las opciones están sobre la mesa”.


En cualquier sociedad normal se encenderían las luces rojas, en especial en las salas de noticias del mundo. Pero no: nosotros los escribas recordamos al mundo que Obama dijo que el uso de armas químicas en Siria sería un “cambio en el juego” –al menos los estadunidenses admiten que es un juego– y nuestros informes confirman que en realidad nadie ha confirmado.


“Se usaron armas químicas”. En dos estudios canadienses de televisión se me acercan productores mostrando ese mismo encabezado. Yo les digo al aire que haré pedazos la “evidencia” y de pronto la nota es retirada de los dos programas. No porque no quieran usarla –lo harán más tarde–, sino porque no quieren que nadie dé a entender que son pamplinas.


CNN no tiene esas inhibiciones. Cuando a su reportero en Ammán le preguntan por el uso de armas químicas, responde: “No tanto como el mundo quisiera saber… la sique del régimen de Assad…” Pero, ¿alguien lo ha intentado? ¿O simplemente ha hecho una pregunta obvia que un agente de inteligencia sirio me planteó la semana pasada: si Siria puede causar un daño infinitamente más grave con sus bombarderos MiG (cosa que sí hace), para qué querría usar armas químicas? Y ya que tanto el régimen como sus enemigos se han acusado mutuamente de usarlas, ¿por qué Chuck no tiene tanto miedo de los rebeldes como de la dictadura de Assad?


Todo vuelve al más infantil de todos los lugares comunes: que Estados Unidos e Israel temen que las armas químicas “caigan en manos peligrosas”. Tienen miedo, en otras palabras, de que esas armas vayan a dar al arsenal de esos mismos rebeldes, en especial islámicos, a los que Washington, Londres, París, Qatar y Arabia Saudita dan respaldo. Y si esas son las “manos peligrosas”, es de suponerse que las armas del arsenal de Assad están en “buenas manos”. Así ocurrió con las armas químicas de Saddam Hussein… hasta que se le ocurrió usarlas contra los kurdos.


Ahora sabemos que ha habido tres incidentes específicos en los que supuestamente se ha usado gas sarín en Siria: en Alepo, cuando ambos bandos se acusaron (de hecho los videos provenían de la televisión estatal siria); en Homs, al parecer en muy pequeña escala, y en las afueras de Damasco. Y, si bien la Casa Blanca parece haberlo pasado por alto, tres niños refugiados sirios fueron llevados a un hospital en la ciudad de Trípoli, en el norte de Líbano, con quemaduras profundas y dolorosas.


Pero hay algunos problemas. Los proyectiles de fósforo pueden infligir quemaduras profundas, y tal vez causar defectos de nacimiento. Pero los estadunidenses no sugieren que el ejército sirio haya usado fósforo (que de hecho es un químico); después de todo, soldados estadunidenses usaron esa misma arma en la ciudad iraquí de Faluya, donde de hecho hay ahora una explosión de defectos congénitos.


Supongo que nuestro odio al régimen de Assad se vería mejor reflejado por el horror a los informes de torturas cometidas por la policía secreta siria contra los detenidos. Pero también en eso hay un problema: hace apenas 10 años, Estados Unidos “sometía” hombres inocentes, incluso un ciudadano de Canadá, a Damasco para ser interrogado o torturado por esos mismos policías secretos. Y si mencionamos las armas químicas de Saddam, hay otro inconveniente: los componentes de esas viles armas fueron producidos por una fábrica de Nueva Jersey y enviados a Bagdad por Estados Unidos.


Desde luego, no es esa la nota en nuestras salas de prensa. Entremos a un estudio de televisión y todos están leyendo periódicos. Entremos en la redacción de un periódico y todos están viendo la televisión. Es ósmosis. Y los encabezados son todos los mismos: “Siria usa armas químicas”.


Así funciona el teatro.


Traducción: Jorge Anaya

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“Vamos a militarizar el sistema eléctrico”

El gobierno venezolano concretó ayer la anunciada militarización del sistema eléctrico y declaró en emergencia al sector durante 90 días, con el fin de estabilizar la red de energía del país. El decreto estableció que las instalaciones pasan a ser zonas de seguridad con el objetivo de garantizar que el servicio no tenga interrupciones. “Vamos a militarizar, es la palabra, todas estas instalaciones eléctricas que, además, ahora pasan a ser zonas de seguridad para allí resguardar y evitar cualquier tipo de acción de sabotaje”, indicó el vicepresidente venezolano, Jorge Arreaza, en una conferencia de prensa.

 

Arreaza sostuvo una reunión con el llamado Estado Mayor Eléctrico, a cargo de las máximas autoridades, y dijo que se tomaron medidas para resolver el problema de los apagones y el racionamiento, que es una queja permanente de los usuarios en distintas localidades. Señaló también que ayer fue publicado el decreto que pone en vigor el estado de emergencia del sistema y servicio eléctrico durante 90 días. “Esto es de gran importancia porque éste es el marco que nos permite tomar las medidas indispensables para estabilizar el sistema eléctrico en Venezuela”, aseguró. Arreaza indicó también que en los últimos días hubo detenidos: trabajadores, algunos gerentes que fueron sustituidos y otros que fueron investigados por actos de sabotaje a la red eléctrica.

 

De hecho, el presidente Nicolás Maduro había denunciado durante la campaña para las elecciones del pasado 14 de abril que había sabotajes del sistema eléctrico, de los que responsabilizó a la oposición, y anunció la militarización que ayer entró en vigor. Tras las investigaciones habían sido detenidos bajo sospecha unos 50 trabajadores.

 

“El gobierno evitará todo tipo de sabotaje y se dedicará a resolver el problema eléctrico estructuralmente. Tenemos que ver en pocos meses los efectos positivos de lo que hoy el presidente Maduro está cumpliendo”, señaló Arreaza, al asegurar que serán implacables contra los saboteadores, pero también en el cumplimiento minucioso de los protocolos de mantenimiento y de inversiones en la red eléctrica.

 

Por su parte, el nuevo ministro de Energía Eléctrica, Jesse Chacón, adelantó que en los próximos días arrancará un nueva Gran Misión Eléctrica que contempla siete vértices con el fin de fortalecer la red. Entre ellos, citó el fortalecimiento del sistema, que implica la adopción de las acciones necesarias para estabilizar la generación, transmisión y distribución de la empresa pública Corpoelec.

Asimismo, Chacón llamó a los consumidores a hacer uso de la energía de una manera racional. Agregó que el gobierno rechaza importar de Colombia transformadores para la distribución de la energía si pueden ser fabricados en el país. “Me niego a importar un transformador de Colombia cuando lo podemos hacer en Venezuela”, dijo.

 

También mencionó el aspecto del ahorro, la generación de fuentes de energía alternativa, la sustitución de importaciones para nutrir al sistema con productos venezolanos y un plan de inversiones que permita proyectar el crecimiento para los próximos 10 o 20 años. “Todas las áreas que van a entrar en la zona de seguridad serán definidas y se acometerá una transformación del sistema eléctrico” indicó.

 

Chacón también mencionó que buena parte de las pérdidas vienen de los grandes consumidores, afirmando que hay contratos leoninos con algunos centros comerciales que son grandes consumidores y tienen acuerdos como clientes residenciales. Por eso explicó que se reunirá con los grandes consumidores de energía para discutir las tarifas que deben pagar según la legislación. “No queremos perseguir a nadie. Sólo les queremos pedir que nos sentamos, que actualicemos la realidad de su consumo y que paguen lo que de acuerdo a la ley deben pagar, porque los transformadores cuestan plata, los cables cuestan plata y no hay forma de mantener el sistema si los usuarios no pagan lo que están consumiendo” añadió.

 

En tanto, el jefe del Comando Estratégico de la Fuerza Armada (CEO), Wilmer Barrientos, indicó que los militares participarán activamente en el control y funcionamiento del sistema y servicio eléctrico. “Pero no nos vean como si vamos a militarizar para ir a hacer una fuerza arbitraria, no. Somos y estaremos cumpliendo lo que establece la Constitución, allí estaremos cumpliendo nuestra misión de colaborar y contribuir como una fuerza nacional”, dijo. El problema de la electricidad es uno de los temas de constante controversia en Venezuela, que en febrero de 2010 sufrió una fuerte crisis eléctrica que el gobierno atribuyó a una sequía calificada como la peor en 45 años.

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