Con inversión multinacional Cuba inició la búsqueda de petróleo en el Golfo de México
La Habana, 29 de enero. Con una inversión multinacional que puede sumar cientos de millones de dólares, Cuba inició la búsqueda de petróleo en aguas profundas del Golfo de México, con un potencial para impactar como nunca el bloqueo económico de Estados Unidos contra la isla.

La plataforma semisumergible Scarabeo-9, armada en China y Singapur para la empresa italiana Eni SpA’s, culminó su travesía de más de cuatro meses y tomó su primera posición la semana pasada. Desde el oeste de la capital es visible en el horizonte, incluso por la noche, cuando está inundada de luces.

El arrendamiento de la estructura es de 511 mil dólares diarios, más que el promedio comercial de una de su tipo, debido a que se "fabricó a la medida", con menos de 10 por ciento de piezas de Estados Unidos, "para evitar las limitaciones del embargo", dijo a La Jornada Jorge Piñón, ex ejecutivo de la petrolera Amoco y ahora investigador de la Universidad de Texas.

La Scarabeo-9 está contratada para dos pozos exploratorios de la española Repsol-YPF y sus aliados (la noruega Statoil y la india ONGC Videsh) y para uno de Petronas (en sociedad con la rusa Gazprom), con opción de otros dos, por lo que podría estar en Cuba entre nueve y 13 meses, agregó el experto.

Si se suma el pozo que Repsol-YPF exploró y consideró sin valor comercial en 2004, más los estudios sísmicos, viajes, administración y personal, "no me sorprendería si el total de los gastos hasta la fecha de todos los concesionarios sobrepasa los 500 millones de dólares", calculó Piñón.

Cuba trabaja en este caso con contratos de "producción compartida", que se negocian por periodos, a medida que progresa el proyecto, y dejan el riesgo financiero en manos del concesionario extranjero.

Pero de ese movimiento, y del eventual escenario de un hallazgo promisorio, Estados Unidos está al margen. Más aún: para evitar represalias, las petroleras llegaron al extremo de asegurarse de que nada a bordo de la Scarabeo-9, ni siquiera bolígrafos o laptops, sea de origen estadunidense, según relató a este diario una fuente informada de la operación.

Hace un año Repsol-YPF dejó de cotizar en Wall Street porque, según explicó la compañía, los beneficios no le compensaban los excesivos gastos en reportes financieros, aunque en la práctica eso fue un obstáculo menos en su inversión en Cuba.

Sin embargo, desde el año pasado Cuba y Estados Unidos mantienen un insólito diálogo indirecto, con extremo cuidado de las formas.

En mayo de 2011 la isla expuso su plan de seguridad petrolera a empresarios estadunidenses autorizados por Washington. En junio, el secretario del Interior de Barack Obama, Ken Salazar, habló en Madrid con directivos de Repsol-YPF, tras lo cual se anunció que la empresa cumpliría "voluntariamente" con el embargo.

En diciembre de 2011, técnicos cubanos y estadunidenses, con colegas de Bahamas, México y Jamaica, discutieron en Nassau la seguridad petrolera en el área. Este mes, tras inspeccionar la Scarabeo-9 en Trinidad y Tobago, por "invitación" de Repsol-YPF, especialistas de Estados Unidos se manifestaron conformes con la seguridad de la plataforma.

Más tarde, el segundo senador estadunidense en rango, Dick Durbin, habló del proyecto petrolero con el gobierno cubano en La Habana, sin que trascendieran detalles.

Piñón manifestó su "alto respeto" por el trabajo de la Oficina de Seguridad y Legalidad Ambiental del Departamento del Interior y de la Guardia Costera, que inspeccionaron la plataforma, pero opinó que ése fue "un acto político" del gobierno de Obama "para satisfacer" a los congresistas anticastristas.

Y es que, sin materia para rebatir la campaña cubana bajo los candados económicos, algunos legisladores apuntaron sus baterías sobre la seguridad, bajo la sombra del desastre de British Petroleum en 2010, en el sureste de Estados Unidos.

Ileana Ros-Lehtinen, presidenta del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes y radical adversaria de La Habana, anunció una iniciativa para sancionar a las empresas extranjeras que exploran en Cuba. Los senadores Bill Nelson y Bob Menéndez propusieron una enmienda que obligaría a pagar daños por un eventual derrame, incluso si se produce fuera de las aguas de Estados Unidos.

Por el contrario, la Asociación Internacional de Contratistas de Perforación (IADC, por sus siglas en inglés) pidió que Washington declare una excepción al bloqueo para garantizar que, en caso de una emergencia, Cuba pueda recibir con rapidez equipo para control de derrames.

Lee Hunt, presidente del gremio, ha dicho que el bloqueo "inhibe una óptima seguridad en el Golfo de México". Piñón fue más adelante: "Más importante que obtener licencias para importar equipos, si no tienen un plan mutuo de cooperación todo equipo será inútil. Es necesario un acuerdo operacional".

Publicado enInternacional
El control es mínimo con la transnacional Fenosa. Encarece tarifas sin descontar el aumento de productividad
Más del 70 por ciento de la región caribe sufre un apagón diario. A partir de las 8 de la mañana y hasta las 6 de la tarde, en horarios que van desde media, dos, cuatro, cinco, siete y hasta ocho horas –con perjuicio de la población rural y la pobre de “vulnerabilidad manifiesta” de las ciudades capitales de la región– Gas Natural Fenosa y sus filiales Electricaribe y Energía social de la costa suspenden el fluido eléctrico de manera masiva, continua y deliberada. Aduce un pretexto: labores de mantenimiento. Por eso, los alcaldes de varias ciudades de la costa Atlántica hicieron una denuncia que tuvo magros resultados. Electricaribe debía presentar y detallar a más tardar el 15 de julio un plan de choque para mejorar el servicio.

Todas las semanas, Gas Natural Fenosa gasta una millonaria suma para publicar las zonas que no tendrán, sin discriminar si las reparaciones son preventivas o correctivas. Allá, a diario, explotan transformadores, caen redes, baja la potencia suministrada, se queman electrodomésticos por el apagón y las oscilaciones continuas de voltaje, se presentan eventos no programados de mantenimiento y, en ocasiones, se electrocutan personas. Todo, frente a la mirada indiferente de los gobernantes, los organismos de fiscalización de la inversión pública y el Ministerio Público encargado de defender los derechos de las comunidades.

Aun cuando el régimen tarifario colombiano se debe orientar con los criterios de eficiencia económica, neutralidad, solidaridad, redistribución, suficiencia financiera, simplicidad y transparencia; y sin control, por vía de las tarifas, Fenosa les traslada a los usuarios los costos ineficientes del servicio de energía eléctrica. Hoy, cuando hace crisis la operación de la prestación del servicio, ante la pésima calidad de la potencia suministrada y la calidad del servicio en gran parte de la región, Electricaribe abusa de su posición dominante. Determina la tarifa por el régimen de “libertad regulada”, con un alto costo de $330.oo KWH promedio en lo que va del año.

Las fórmulas tarifarias deben contener los costos y los aumentos de productividad esperados que se deben distribuir entre la empresa y los usuarios. Estas fórmulas no pueden trasladar a los usuarios los costos de una gestión ineficiente*. Al trasladarles, mediante la tarifa, los costos de una gestión ineficiente a sus usuarios(as) discrimina dándoles el mismo tratamiento tarifario a los usuarios de las zonas rurales, con características de prestación del servicio peores que las de los centros urbanos: mayores suspensiones por racionamientos, por mantenimiento y eventos no programados, y por racionamientos deliberados que hace la empresa por no ser un sector rentable. Además, aprovecha su negligencia no instalando medidores en estas zonas, para sobrefacturar el servicio a través de la figura del consumo estimado, con el mismo costo aplicado a usuarios de las ciudades capitales (ver cuadro Comportamiento del costo).

Igual situación se padece con la Empresa Energía Social de la Costa. Sin una adecuada infraestructura, como señala la norma, al crear “zonas subnormales” de prestación del servicio, viola los criterios mencionados. Más grave todavía: duplica el valor del componente de comercialización de la fórmula tarifaria respecto al valor del mismo que factura Electricaribe. El hecho es evidente en el cuadro comparativo de 2009, año en que mayores fueron los aumentos de este costo por parte de Energisocial. ¡¿Premio?!... que le otorgó la CREG al admitir un Factor de Riesgo de Cartera (FRC) que solicitó para su mercado de comercialización, en 2006.

Es evidente que los componentes afectados con mayor valor en el costo unitario de ambas empresas son los de generación, distribución y comercialización, coincidencia en que son las actividades realizadas por empresas filiales de Unión Fenosa/Gas Natural Fenosa en el país.

A partir de conocer el “costo unitario” de prestación del servicio de energía eléctrica, en los distintos componentes de la fórmula tarifaria nos damos cuenta del alto costo que se cubre en la región caribe, con la complacencia de los gobiernos de este país, que con su famosa estrategia de confianza inversionista y seguridad jurídica sirven todo en bandeja al capital privado, sin exigir la inversión en la expansión y ampliación de cobertura –en detrimento del patrimonio público económico de la nación. Además, les reconoce grandes sumas de dinero en subsidios, para su provecho les construye redes y subestaciones, y les permite el saqueo de los bolsillos de los trabajadores con la complacencia de los entes de control en general.

*    Siempre, las tarifas deben reflejar el nivel y la estructura de los costos económicos por el servicio, así como su demanda. Un criterio de neutralidad define que cada consumidor tendrá el derecho a tener el mismo tratamiento tarifario que cualquiera otro si las características de los costos que ocasiona a las empresas de servicios públicos son iguales. No obstante, en la región caribe tales criterios se desatienden.

Cuadro 1
Comportamiento del costo unitario por el servicio de energía eléctrica
(Cálculo y facturación por Electricaribe. Diciembre 2005/2010 y junio 2011)
Valores expresados en $kwh
Período facturaciónGTPR%DRCCU
Diciembre 200581,0317,0814,751024,2120,20242,24
Diciembre 200680,8917,1314,75107,824,7423,33250,87
Diciembre 200786,1217,6214,75119,532,9228,60272,74
Diciembre 200896,5221,8619,82119,6311,6137,27306,72
Diciembre 2009116,0420,2023,24112,046,6240,97319,79
Diciembre 2010118,7121,1823,64103,5810,1633,67310,94
Junio 2011129,3522,3425,65108,3411,3033,75330,70
G: Generación. T: Transmisión. PR%: Pérdidas. D: Distribución. R: Restricción.
C: Comercialización. CU: Costo Unitario de prestación del servicio de energía eléctrica.

Fuente: Facturación de Electricaribe.

Cuadro 2
Comparativo de costos unitarios facturado por Energía Social de la Costa
y Electricaribe en 2009. Valores expresados en $/kwh


Período de facturación 2009EmpresaGTPR%DRCCU
NoviembreEnergisocial87,6221,9215,8114,599,1988,62337,68
 Electricaribe95,2821,9219,62114,5911,9737,19300,50
EneroEnergisocial93,2522,9116,8119,598,4689,15350,18
 Electricaribe97,6222,9120,24119,5410,8737,44308,66
AbrilEnergisocial122,823,9721,3120,523,8299,09391,58
 Electricaribe119,1923,9724,11120,524,5441,06333,39
AgostoEnergisocial130,6722,1722,3116,673,7399,87395,48
 Electricaribe114,1422,1723,00116,695,1041,35322,46
DiciembreEnergisocial142,9120,2023,98112,985,5699,21403,90
 Electricaribe116,7220,2023,24112,046,6240,97319,99
G: Generación. T: Transmisión. PR%: Pérdidas. D: Distribución. R: Restricción.
C: Comercialización. CU: Costo Unitario de prestación del servicio de energía eléctrica.

Fuente: Facturación de las empresas.


Recuadro 1

Cuando el poder de los alcaldes no alcanza


El tardío pronunciamiento de los alcaldes de Montería, Barranquilla, Santa Marta y la Alcaldesa de Cartagena, sobre la ineficiente prestación del servicio domiciliario de energía, sólo produjo una reunión con el Ministerio del ramo, la Superservicios y la empresa Electricaribe, a manera de distractor propio de una coyuntura electoral, con soluciones cosméticas bajo el escudo de un ‘respeto’ supersticioso por la ley.

De la mano con los Alcaldes, tanto el Ministerio como la Superintendencia harán una interventoría permanente. Apenas llegaron a la flaca creación de una función interventora en los planes de choque exigidos a la transnacional. ¡Sólo una ‘interventoría’! Como si su función no fuera vigilar el cumplimiento de los indicadores y estándares de calidad y la potencia suministrada, e imponer a la empresa plazos concretos para corregir las deficiencias que haya.

Hasta ahora, las instancias de gobierno actúan con un alto grado de permisividad y favorecimiento con esta multinacional. Este proceder reafirma las denuncias que desde hace tiempo hacen los suscriptores y los usuarios. Asimismo, refleja la falta de control frente a esta transnacional con respecto al irrestricto cumplimiento de las normas reglamentarias y reguladoras de la prestación del servicio de energía eléctrica, como es el desconocimiento de las funciones de la Superintendencia para investigar a estas empresas, y sancionarlas o intervenirlas por incumplir con los sistemas de transmisión regional y distribución local.
Publicado enEdición 171
Miércoles, 25 Mayo 2011 10:26

Experimentos con humanos IV y último

Cuando en 1993, con base en expedientes secretos desclasificados, la periodista Eileen Welsome documentó la historia de casos de radiación en niños huérfanos y mujeres pobres indefensas durante la llamada guerra fría, la secretaria de Energía Hazle O’Leary quedó vivamente impresionada.

Entonces, el gobierno de William Clinton formó una comisión para investigar los casos denunciados por Welsome: 18 adultos irradiados con plutonio, 73 niños de una escuela de Massachusetts que ingirieron radioisótopos radiactivos en la avena del desayuno, una mujer inyectada con plutonio por los médicos del Proyecto Manhattan (el de la bomba atómica, 1945), 829 mujeres negras embarazadas de una clínica de Tenesi que bebieron cocteles vitamínicos con hierro radiactivo, etcétera ("The plutonium files", Dialy Press, 1999).

Simultáneamente, la profesora Susan Reverby (Wellesley Collage, Massachusetts) descubría los archivos del cirujano John Charles Cutler (1915-2003), responsable de los experimentos médicos en más de mil 500 personas entre soldados, reos, pacientes siquiátricos, prostitutas y niños de Tuskegee, localidad de Alabama (1932-72). Y de los archivos de Tuskegee saltaron los experimentos sobre sífilis y gonorrea en mil 500 guatemaltecos (1946-48), en el marco de un programa patrocinado y ejecutado por el Departamento de Defensa durante el gobierno de Harry Truman.

Álvaro Colom, presidente de Guatemala, calificó de "espeluznantes" y de "crímenes de lesa humanidad" los experimentos realizados por médicos del servicio de salud pública estadunidense, y en octubre pasado la secretaria de Estado, Hillary Clinton, pidió perdón en nombre de su gobierno. El presidente Barak Obama incluso se puso en contacto telefónico con Colom, expresando su "profundo pesar" por lo sucedido.

Sin embargo, los casos de Tuskgee y Guatemala gozaban de viejos antecedentes en el empleo de ciudadanos estadunidenses y extranjeros para investigaciones similares con el virus de la malaria, el VIH, el ébola, radiaciones nucleares y drogas alucinógenas, como el LSD y otras. Un caso famoso y muy comentado tuvo lugar en 1919, en la prisión de San Quintín, donde el médico residente Ll. Stanley experimentaba con los presos más ancianos.

En pleno apogeo del llamado "movimiento eugenésico", Stanley quería demostrar que se les podía devolver a los viejos el vigor sexual, y para ello realizaba trasplantes de testículos provenientes de ganado o de presos más jóvenes recientemente ejecutados. En noviembre de aquel año, The Washington Post publicó un informe alabando los progresos alcanzados por Stanley para “…restaurar la juventud primaveral, el rejuvenecimiento del cerebro, el vigor de los músculos y la ambición del espíritu”.

En 1935, el servicio de salud pública decidió actuar contra el pelagra (una deficiencia de niacina) después de observar durante 20 años los estragos mortales del mal en la población negra azotada por la pobreza. En 1940, 400 presos de Chicago fueron infectados con malaria para probar los efectos de nuevas drogas contra esa enfermedad.

A finales del decenio de 1940, el gobierno estadunidense prohibió los experimentos radiactivos con humanos, y a mediados de los años 70 excluyó a los presos y enfermos mentales de cualquier experimento médico… oficial. Pero la cosa queda en mera denuncia si los experimentos son impulsados por fundaciones y laboratorios privados. Así se explica la inusual petición de perdón a los afroamericanos y guatemaltecos, víctimas del servicio público de salud y la Oficina Sanitaria Panamericana, hoy conocida como Oficina Panamericana de la Salud.

El comunicado oficial de Washington dice así: "A medida que avanzamos para comprender mejor este atroz suceso, reiteramos la importancia de nuestra relación con Guatemala y nuestro respeto por su pueblo, así como nuestro compromiso con las normas éticas más exigentes en la investigación médica".

Sin embargo, a las mujeres de Uganda y Nigeria embarazadas que fueron infectadas por el laboratorio estadunidense Pfizer con el virus del VIH, se les negó el fármaco AZT contra el sida, y a 11 niños de Uganda con meningitis se les hizo probar el antibiótico llamado Trovan cuando no se tenía conocimiento de su eficacia. Fallecieron 11 niños y Pfizer se limitó a indemnizar a Nigeria con 75 millones de dólares. Pero en ningún momento reconoció haber cometido irregularidad alguna.

A los puertorriqueños les va peor. Según la investigadora Marta Villaizán Montalvo, el primer experimento humano se realizó en la colonia yanqui en 1904, con un total de mil 158 casos que aparecen citados en la página oficial del Instituto Nacional de la Salud.

Los experimentos médicos y no médicos con humanos continúan realizándose día tras día en el mundo, a pesar de los cuatro delitos capitales imputados por el tribunal de Nüremberg a los nazis (1945-46).

Tales delitos son: 1) crímenes de guerra (asesinatos, torturas y violaciones); 2) crímenes de lesa humanidad (exterminio y muerte en masa); 3) genocidio (contra grupos étnicos determinados), y 4) de agresión premeditada para alterar la paz y la seguridad de los estados soberanos.

José Steinsleger

Artículos relacionados
Publicado enInternacional
El gobierno japonés ha afirmado hoy que es necesario que Tepco, operadora de la central nuclear de Fukushima, revise su plan para enfriar los reactores de la planta tras conocerse que parte de las barras de combustible están fundidas. Reconociendo el retraso en el plan para controlar la central, el operador de la planta dijo ayer que el reactor 1 había sufrido un daño mucho mayor de lo que se pensaba y que tenía una fuga de agua. La compañía había sospechado que las vasijas de contención en los otros dos reactores estuvieran dañadas y tuvieran una filtración, pero esperaba que el reactor 1 estuviera intacto y, por tanto, más fácil de controlar.

Ahora Tepco cree que una fusión parcial perforó el fondo del reactor 1 haciendo que el agua contaminada se filtre a la vasija de contención, y de ahí al edificio que aloja la unidad, informa la cadena NHK. "Creo que es un factor importante que requiere cambios enel plande Tepco para solucionar el problema", ha explicado hoy el ministro de Industria, Banri Kaieda.

Kaieda espera que la eléctrica revise su plan presentado hace casi un mes, mediante el cual espera restablecer en verano la refrigeración de los cuatro reactores afectados por el tsunami del 11 de marzo y llevarlos a parada fría en un plazo de seis a nueve meses. El plan actual prevé llenar con 7.400 toneladas de agua la vasija de contención del reactor 1 e instalar un sistema que refrigere el líquido. Sin embargo, esto último sólo funcionará si el agua en la vasija de contención alcanza un nivel por encima de cinco metros, algo que la empresa de momento no ha conseguido pese a inyectar diariamente toneladas de líquido.

Los trabajos para instalar conducciones de agua en la unidad 1 también pueden verse retrasados debido a los altos niveles de radiación que se detectan en puntos del interior del edificio que la alberga, ha explicado hoy Junichi Matsumoto, portavoz de la compañía. El potente terremoto de 9 grados de la escala Richter y el tsunami del 11 de marzo provocaron en la central de Fukushima una crisis nuclear, la peor desde Chernóbil en 1986, que aún sigue abierta y cuyas emisiones de material radiactivo han desplazado a más de 80.000 personas y afectado a la pesca, la agricultura y la ganadería local.

AGENCIAS - Tokio - 13/05/2011
Publicado enInternacional
Si el pasado de la energía ha estado en el subsuelo o en lo más escondido de la materia, su futuro bien puede depender de fuentes que siempre estuvieron ahí pero que no había forma de aprovechar. Algunas habrá que buscarlas muy arriba. La obtención de energía solar en el espacio o el aprovechamiento de los vientos de gran altitud son dos de ellas. Pero también las mareas se perfilan como una alternativa energética para las próximas décadas. Incluso los organismos más pequeños, como virus o bacterias, podrían solucionar el futuro energético del planeta. Japón, EEUU o Europa están estudiando nuevas fórmulas para aprovecharse de fuentes que siempre han estado ahí pero que sólo con la más avanzada tecnología podrán ser utilizadas.

Hoy, todo el mundo identifica energía solar con los paneles que ve por la carretera, o la eólica, con molinos de viento que pueblan el paisaje. Pero el sol y el viento pueden ser aprovechados de muchas y diferentes maneras. Los científicos empiezan ahora a descubrir cómo aprovechar los rayos solares para reproducir de forma artificial la fotosíntesis de las plantas. También (ver abajo) empresas de EEUU y de Japón planean construir centrales solares en el espacio.

En cuanto a la eólica, las instalaciones en el mar superarán a los parques eólicos terrestres en el futuro. Mar adentro, el viento es más constante y fuerte. En el golfo de Bizkaia se planea ensayar el proyecto HiPRwind (algo así como "hiperviento"). Con un presupuesto de 19,8 millones de euros y coordinado por el Instituto Fraunhoffer alemán, 19 empresas y organismos probarán una red de grandes molinos flotantes capaces de generar 10 MW. El proyecto ya se ha puesto en marcha y, si los test son satisfactorios, entrará en funcionamiento en 2016. El reto no es sólo conseguir molinos eficientes sino conectarlos entre sí y a la red de suministro eléctrico.

Otra opción, más a largo plazo, es capturar el viento en las capas más altas de la atmósfera, donde sopla con más fuerza y de forma continua.

Pero no todo es sol y viento. Hay muchas más fuentes que cumplen con los requisitos (como provenir de un origen natural e inagotable) para ser definidas como renovables. La más avanzada en su desarrollo es la energía del mar. En este campo, Reino Unido es el país que más está apostando por aprovechar sus mareas. Más cerca de la ficción que de la ciencia es la posibilidad de aprovechar la gran energía que portan los rayos de las tormentas o la pequeña que consiguen las bacterias. Sin embargo ya hay investigadores que lo han conseguido en el laboratorio.

"Todo eso suena a ciencia ficción", sostiene el profesor del Departamento de Física Atómica, Molecular y Nuclear de la Universidad de Sevilla, Manuel Lozano Leyva. "Para hacer ciencia de verdad habría que invertir mucho, traer a los mejores del mundo, pero eso es algo que da sus frutos a largo y medio plazo y no luce", añade. Para el profesor, las subvenciones a la eólica y la solar "han evitado la investigación en las renovables, pero la investigación en serio", explica. Para él, sin esta apuesta por la investigación básica e inmediata, los ejemplos de este artículo se quedarán en simples historias dignas de Julio Verne. 

Por MIGUEL ÁNGEL CRIADO ALMERÍA 29/03/2011 08:20
Publicado enInternacional
"Nos señalarán de que vamos a hacer bombas atómicas. No, nosotros no vamos a hacer bombas atómicas", ha afirmado rotundo para matizar poco después: "Pero sí vamos a desarrollar en Venezuela la energía nuclear con apoyo ruso".
El presidente venezolano ha afirmado durante el discurso de apertura de la conferencia Dos siglos de la independencia de América Latina en la Biblioteca de Lenguas Extranjeras de Moscú que "Venezuela entra en el camino de la energía nuclear. Está de más decirlo, pero lo voy a decir, con fines pacíficos por supuesto".

"Eso tiene que saberlo el mundo y nada nos va a detener, somos libres, soberanos e independientes", ha recalcado Chávez, que siempre ha defendido el derecho de cada país, incluido Irán, a desarrollar un programa nuclear con fines civiles.
Chávez adelantó antes de viajar a Rusia que firmará en Moscú un acuerdo estratégico que allanará el camino para que Caracas adquiera tecnología nuclear y para la construcción por ingenieros rusos de la primera central atómica en territorio venezolano.
Cooperación con Rusia
Durante su anterior visita a Rusia en septiembre de 2009 el primer ministro ruso, Vladímir Putin, prometió a Chávez que estudiaría la posibilidad de cooperar en el uso de la energía nuclear, eso sí, con fines pacíficos.
"Estamos dispuestos a estudiar la posibilidad de cooperar en la utilización conjunta de la energía nuclear con fines pacíficos", dijo Putin.
Chávez aboga por promover la energía nuclear para la generación de electricidad, como alternativa a otras fuentes de energía más contaminantes, siguiendo el ejemplo de países como Brasil y Argentina.
El líder bolivariano ha señalado a la energía nuclear como una alternativa ante el aumento especulativo de los precios del petróleo y la reducción de las reservas de hidrocarburos en todo el mundo.
Pese a las presiones de Estados Unidos, el consorcio estatal ruso Atomstroyexport puso recientemente en marcha la primera central nuclear iraní en Bushehr, a orillas del golfo Pérsico.
Publicado enInternacional
Si quieren saber en que dirección está soplando el viento global (o brillando el sol, o quemándose el carbón) miren a China. Las novedades en torno a nuestro futuro energético o al futuro de las grandes potencias del planeta vienen de allí. Washington ya está mirando. Y lo está haciendo con una alta dosis de ansiedad.

Pocas veces una entrevista de prensa ha dicho más acerca del cambio de poder global que está teniendo lugar en nuestro mundo. El 20 de julio, el economista en jefe de la Agencia de Energía Internacional (AEI), Faith Birol, declaró al Wall Street Journal que China había sobrepasado a Estados Unidos al convertirse en el primer consumidor mundial de energía. Uno podría leer esta noticia de diversas maneras: como una prueba de la superioridad industrial china, como una evidencia de la persistente recesión en los Estados Unidos, como prueba de la creciente popularidad de los automóviles en el país oriental e incluso como prueba de una mayor eficiencia energética comparativa estadounidense. Todas estas observaciones serían válidas. Pero obviarían la cuestión principal: al convertirse en el principal consumidor de energía planetario, China afianzará su papel dominante en la escena internacional y marcará el rumbo de nuestro futuro global.

Si se tienen en cuenta el estrecho ligamen entre energía y economía global, así como las crecientes dudas sobre la futura disponibilidad de petróleo y otros combustibles, las decisiones chinas en materia energética pasaran a tener un impacto de largo alcance. Como actor principal en el mercado energético global, China determinará de forma decisiva no sólo los precios que se pagarán por combustibles clave sino también los sistemas energéticos que predominarán de aquí en adelante. Es más: las decisiones chinas en materia energética determinarán si China y Estados Unidos pueden evitar verse arrastrados a una batalla global por la importación de petróleo y si el mundo escapará a un cambio climático de dimensiones catastróficas.

Cómo aumentar la propia primacía en el escenario mundial
Es difícil advertir el significado del nuevo predominio chino en materia energética si no se toma conciencia de lo que éste significó en su momento para la hegemonía de los Estados Unidos. Que la región noreste de los jóvenes Estados Unidos fuera rica en reservas acuíferas y de carbón fue decisivo para la industrialización temprana del país, así como para la eventual victoria del Norte en la Guerra Civil. Con todo, lo que convirtió a los Estados Unidos en un actor decisivo en el escenario global fue el descubrimiento de petróleo en Pennsylvania, en 1859. La extracción y exportación de petróleo alimentó la prosperidad estadounidense a comienzos del siglo XX -convirtiendo al país en principal productor mundial- así como el ascenso de sus gigantescas empresas. No debe olvidarse, en este sentido, que la primera empresa transnacional -la Standard Oil Company, de John D. Rockefeller- se fundó a partir de la explotación y exportación de petróleo estadounidense. La legislación anti-trust partiría a Standard Oil en 1911, pero dos de sus principales descendientes, la Standard Oil de Nueva York y la Standard Oil de Nueva Jersey, acabaron por fusionarse en lo que actualmente es la empresa que cotiza en bolsa más rica del mundo, Exxon Mobil. Otra de sus descendientes, la Standard Oil de California, se convertiría en Chevron, hoy la tercera empresa más rica de los Estados Unidos.

El petróleo también desempeñó un papel clave en el ascendente poder militar de los Estados Unidos a escala planetaria. Ello le permitió, por ejemplo, proporcionar a las fuerzas aliadas tanto en la I como en la II Guerra Mundial la mayor parte del petróleo que necesitaban. Entre las grandes potencias de la época, de hecho, sólo los Estados Unidos eran auto-suficientes en materia de petróleo. Ello significaba que podían mantener ejércitos numerosos en Europa y Asia, superando así a las bien equipadas (pero muy pobres en petróleo) fuerzas alemanas y japonesas. Pocos toman hoy conciencia de estos hechos. Los arquitectos de la victoria norteamericana en la Segunda Guerra Mundial, incluido el presidente Roosevelt, tenían claro en cambio que eran las reservas petroleras de la nación, más que la bomba atómica, lo que acabaría siendo decisivo.

Al haber creado una estructura económica y militar basada en el petróleo, los dirigentes estadounidenses se vieron forzados a adoptar medidas cada vez más costosas y desesperadas para asegurar que ésta contara siempre con una provisión adecuada de energía. Tras la Segunda Guerra Mundial, a medida que las reservas domésticas comenzaron a menguar, los sucesivos presidentes norteamericanos se vieron obligados a pergeñar una estrategia mundial que asegurara de su país al petróleo trasnoceánico. En un comienzo, los escogidos para actuar como "gasolineras" de las refinerías y de las fuerzas militares norteamericanas fueron los reinos de Arabia Saudita y del Golfo Pérsico. Las empresas petroleras estadounidenses, especialmente las descendientes de la Standard Oil, recibieron innumerables estímulos y ayudas para asegurarse una mayor presencia en estos países. En buena medida, de hecho, la mayoría de los pronunciamientos estratégicos de posguerra -la Doctrina Truman, la Doctrina Eisenhower, la Doctrina Nixon, y muy especialmente la Doctrina Carter- tuvieron como objetivo proteger estas "gasolineras".

También hoy, evidentemente, el petróleo desempeña un papel central en los planes y acciones mundiales de Washington. El Departamento de Estado, por ejemplo, mantiene aún una costosa y firmemente arraigada fuerza militar en el Golfo Pérsico con el objetivo de garantizar la "seguridad" de las exportaciones de petróleo de la región. Y ha extendido también su brazo armado a algunas zonas clave de producción de petróleo del Mar Caspio y del África occidental. La necesidad de mantener lazos amistosos y relaciones militares con proveedores importantes como Kuwait, Nigeria y Arabia Saudita, continúa dominando la política exterior estadounidense. Igualmente, a medida que el calentamiento global avanza, el interés norteamericano sobre el Ártico y sus reservas de hidrocarburos también se ha disparado.

¿Un planeta de carbón?

Al igual que ocurrió en el pasado, es muy probable que el hecho de que China haya desplazado a los Estados Unidos como consumidor global de energía altere también su política exterior. No hay duda, como mínimo, de que afectará las relaciones chino-estadounidenses, por no hablar de la agenda política mundial. Teniendo en cuenta la experiencia estadounidense ¿puede esperarse otra cosa de China?

Cualquiera que lea las páginas de negocios de la prensa puede advertir que la cuestión energética es una de las más importantes para los dirigentes chinos. Prueba de ello son los cuantiosos recursos dedicados a la materia, así como la procura planificada de nuevas fuentes de provisión. Los dirigentes chinos, de hecho, deben afrontar ahora dos desafíos: asegurarse suficiente energía para afrontar una demanda creciente y decidir qué combustibles les permitirán satisfacer estas exigencias. La manera en que China responda a estos desafíos tendrá un impacto decisivo en el escenario global.

De acuerdo a las proyecciones más recientes del Departamento de Energía de los Estados Unidos, el consumo de energía en China crecerá alrededor de un 133% entre 2007 y 2035, esto es, de 78 a 132 cuatrillones de unidades térmicas británicas (BTU, en inglés). Para entender lo que esto significa piénsese en lo siguiente: los 104 cuatrillones de BTU que China necesita incorporar a sus insumos energéticos en el próximo cuarto de siglo equivalen al total del consumo energético de Europa y Oriente Medio en 2007. Encontrar e inyectar en China todo este petróleo, todo este gas natural y muchos otros combustibles será sin dudas el principal desafío económico e industrial de Pekín, un desafío que encierra posibilidades reales de fricción y conflicto.

Si bien la mayoría de las fuentes energéticas chinas son de origen doméstico, los crecientes gastos de importación de combustibles (petróleo, gas natural y uranio) y de maquinaria específica (refinerías de petróleo, plantas generadoras de energía, reactores nucleares) acabarán por determinar de manera significativa el precio mundial de estos ítems, un papel que hasta ahora había sido desempeñado básicamente por los Estados Unidos. Más importante aún serán, con todo, las decisiones de Pekín acerca del tipo de energía en la cual invertir.

Si los dirigentes chinos siguieran sus intuiciones naturales, sin duda evitarían toda dependencia fuerte de combustibles importados. Como es sabido, la dependencia energética extranjera vuelve a un país muy vulnerable respecto de posibles interrupciones en el suministro o, en el caso chino, de un eventual bloqueo estadounidense (en el supuesto, pongamos por caso, de un conflicto prolongado con Taiwan). Se atribuyen a Li Junfeng, un alto funcionario de energía chino, unas declaraciones en las que habría afirmado que "la provisión de energía debería venir de sitios en los que puedas pisar", es decir, de fuentes domésticas.

Hay una clase de combustible que China posee en abundancia: carbón. Según cálculos recientes del Departamento de Energía, el carbón representará alrededor de un 62% de la provisión neta de energía china en 2035, apenas un poco menos que en el presente. Una dependencia tan alta del carbón, sin embargo, también exacerbaría los problemas ambientales del país, lo cual aumentaría los costos en materia sanitaria y acabaría por afectar al resto de la economía. Sumado a esto, China es hoy el principal emisor de dióxido de carbono. Según el Departamento de Energía, la cuota china de emisiones de dióxido de carbono pasaría del 19,6% de 2005 -cuando todavía estaba por debajo del 21,1% de los Estados Unidos- a un 31.4% en 2035, por encima ya de cualquier otro país.

Mientras Pekín se niegue a reducir de manera significativa su dependencia del carbón, sus declaraciones y compromisos sobre el calentamiento global serán pura retórica. Será sencillamente imposible que adopte cualquier medida para afrontar el cambio climático. Y también en este ámbito, su actuación alterará claramente la faz del planeta.

Últimamente, en todo caso, los dirigentes del país parecen haberse vuelto más sensibles a los riegos de una dependencia excesiva del carbón. Son numerosas las voces que insisten en la necesidad de desarrollar energías renovables, especialmente eólica y solar. En poco tiempo, de hecho, China se ha convertido en el principal productor mundial de turbinas de viento y paneles solares, y ha comenzado a exportar su tecnología a los Estados Unidos (algunos economistas y sindicatos han denunciado que China está subsidiando de manera ilegítima sus exportaciones vinculadas a energías renovables, en clara violación de las normas de la Organización Mundial del Comercio).

El apoyo de China a las energías renovables sería una buena noticia, siempre que comportase una reducción significativa en el uso de carbón. Al mismo tiempo, las mejoras técnicas en este ámbito podría colocar al país oriental en la vanguardia de una auténtica revolución tecnológica, del mismo modo que la primacía de los Estados Unidos en tecnología petrolífera los catapultó al frente de las potencias mundiales en el siglo XX. Es más, si los Estados Unidos no consiguen mantener el ritmo de China, podríamos asistir a una aceleración en su declive como potencia mundial. 

¿De quién es Arabia Saudita?

La sed china de energía complementaria también podría conducir rápidamente a una situación de fricción y conflicto con los Estados Unidos, sobre todo si se piensa en un escenario de creciente competencia mundial por fuentes de petróleo cada vez más escasas. A medida que su consumo energético se dispara, China necesita utilizar más petróleo. Esto necesariamente la forzará a una mayor presencia económica, política, y quizás algún día incluso militar en las grandes regiones productoras, unas zonas que Washington siempre ha considerado como reservas energéticas exclusivas suyas.

En 1995, China sólo consumía unos 3,4 millones de barriles de petróleo por día. Esto suponía una quinta parte de la cantidad utilizada por los Estados Unidos, por entonces el principal consumidor mundial, y unas dos terceras partes del consumo japonés, segundo a escala mundial. Como China extraía 2,9 millones de esos barriles de sus propios pozos, sus importaciones no pasaban de los 500.000 barriles por día. Mientras, los Estados Unidos importaban 9,4 millones de barriles y Japón unos 5,3 millones.

Hacia 2009, China había pasado a ocupar el segundo puesto con 8,6 millones de barriles diarios, una cantidad todavía inferior a los 18,7 millones de los Estados Unidos. Sin embargo, el porcentaje de producción doméstica había decaído a unos 3,8 millones de barriles diarios, lo mismo que le había ocurrido a los Estados Unidos en tiempos de la Guerra Fría. A esas alturas, en efecto, China importaba ya 4,8 millones de barriles diarios, mucho más que Japón -que en realidad había conseguido disminuir su dependencia del petróleo- y casi la mitad que los Estados Unidos. En las décadas que vienen, todo indica que estas cifras no harán sino empeorar.

De acuerdo a las proyecciones del Departamento de Energía, China desplazará a los Estados Unidos como principal importador de petróleo, con unos 10,6 millones de barriles diarios, hacia el año 2030 aproximadamente (algunos expertos creen incluso que podría ocurrir antes). Con independencia de la fecha exacta, lo cierto es que los dirigentes chinos están ya inmersos en el mismo "dilema" de poder que su contraparte estadounidense tuvo que afrontar durante años, al depender de un recurso vital que sólo pueden proporcionar un puñado de productores poco confiables pertenecientes a áreas de crisis y conflictos crónicos.

Actualmente, en efecto, China obtiene la mayor parte del petróleo que importa de Arabia Saudita, Irán, Angola, Omán, Sudán, Kuwait, Rusia, Kazajistán, Libia y Venezuela. Ansioso por asegurar la confiabilidad de los flujos de petróleo provenientes de estos países, Pekín ha establecido estrechos lazos con sus líderes, y en algunos casos les ha proporcionado considerable ayuda militar y económica. Este es exactamente el mismo camino que siguió en su momento Washington con algunos de estos mismos países.

Las empresas públicas de energía chinas también han establecido "partenariados estratégicos" con empresas de estos países e incluso se han reservado el derecho a explorar otros depósitos petrolíferos. Es especialmente llamativo cómo Pekín ha intentado socavar la influencia de los Estados Unidos en Arabia Saudita y entre otros productores cruciales del Golfo Pérsico. En 2009, por vez primera, China importó más petróleo de Arabia Saudita que de Estados Unidos, un cambio geopolítico de notable importancia, dada la historia de las relaciones estadounidenses-saudíes. Aunque no compite con Washington en materia de ayuda militar, Pekín no ha dejado de desplazar a sus dirigentes más importantes a Riad con un mensaje claro: apoyar las demandas saudíes sin recurrir a la retórica pro democracia y pro derechos humanas a menudo asociada a la política exterior estadounidense.

Estas prácticas deberían sonar bastante familiares. Después de todo, los Estados Unidos también intentaron halagar a los saudíes cuando vieron que el reino podía operar como su "gasolinera" transoceánica si lo convertían en un protectorado militar. En 1945, hacia el fin de la Segunda Guerra Mundial, el presidente Roosevelt realizó un viaje especial para encontrarse con el Rey Absul Aziz de Arabia Saudita y firmar un acuerdo de protección a cambio de petróleo que perdura hasta hoy. No sorprende, en este contexto, que los dirigentes estadounidenses no vean (o se cuiden de reconocer) la analogía y prefieran presentar la intrusión de China en Oriente Medio como una política antagónica a la suya.

A medida que la dependencia china de los productores transoceánicos crezca, sus lazos con sus líderes probablemente crecerán también, lo que producirá roces mayores en el escenario internacional. Las reticencias de Pekín, por ejemplo, a romper sus vitales vínculos energéticos con Irán, han frustrado ya los intentos de Estados Unidos de imponer nuevas sanciones económicas a dicho país con el objeto de que abandone sus operaciones con uranio enriquecido. De manera similar, el reciente préstamo chino de 20.000 millones de dólares a la industria petrolera venezolana ha insuflado aires al presidente Hugo Chávez, en un momento en que su popularidad interna, así como su capacidad para contrarrestar las políticas estadounidenses, estaban deteriorándose. Los chinos también han mantenido sus lazos de amistad con el presidente Omar Hassan Ahmad al Bashir, de Sudán, a pesar de los esfuerzos de Washington para presentarlo como un paria internacional por su supuesto papel en las masacres de Darfur. 

La diplomacia de armas por petróleo en un planeta peligroso.

La pretensión china de estrechar vínculos con sus proveedores de petróleo ya ha producido algunas fricciones con los Estados Unidos. A medida que entremos en la era del "petróleo degradado" y que la oferta mundial de petróleo accesible disminuya rápidamente, los riesgos de un conflicto más serio también aumentarán.

Según los cálculos del Departamento de Energía, la provisión mundial de petróleo y de otros líquidos derivados de éste será en 2035 de unos 110,6 millones de barriles por día, suficiente como para poder anticipar la demanda global llegado el momento. Sin embargo, algunos geólogos piensan que la producción global de petróleo alcanzara un umbral bastante inferior a los 100 millones de barriles por día hacia 2015, y que comenzará a caer a partir de entonces. Sumado a ello, el petróleo sobrante sólo podrá encontrarse en zonas de difícil acceso o en regiones altamente inestables. Si estas previsiones son correctas, los Estados Unidos y China -los dos principales importadores de petróleo- podrían verse atrapados en un juego de suma cero para acceder a unas fuentes de petróleo exportable claramente decrecientes.

Evidentemente, es imposible predecir lo que podría ocurrir en un supuesto semejante. Si ambos países continúan con su política actual de armar a los proveedores aliados en un intento desesperado de obtener ventajas a largo plazo, estos proveedores también pueden dirigir sus sospechas o temores a sus (igualmente bien armados) vecinos. El incremento de asesores militares e instructores chinos y estadounidenses en dichos países podría incluso arrastrar a ambas potencias a guerras locales y conflictos fronterizos. Ni Pekín ni Washington buscarán dicho escenario, pero la lógica de la diplomacia de armas por petróleo vuelve inevitable este riesgo.

No es complicado, en definitiva, dibujar un futuro en el que los Estados Unidos y China se vean atrapados en una lucha global por las reservas restantes de petróleo. No son pocos en Washington. de hecho, los que consideran la colisión casi inevitable. "La concentración china de cara a posibles contingencias en el estrecho de Taiwan [...] es un impulso importante a su modernización [militar]", constataba el Departamento de Defensa en la edición de 2008 de su informe anual, El Poder Militar de la República Popular China. "Sin embargo -continuaba- un análisis de sus adquisiciones militares y de su pensamiento estratégico sugiere que Pekín también está desarrollando capacidades para afrontar otras contingencias, como podrían ser los conflictos por recursos".

Los conflictos por reservas planetarias de petróleo no son, con todo, el único camino que el nuevo estatus de China como potencia energética podría abrir. También es posible, en efecto, imaginar un futuro de mutua cooperación entre China y Estados Unidos con el objetivo de buscar alternativas energéticas que evitarían la necesidad de inyectar sumas ingentes en la carrera armamentística naval y militar. El presidente Obama y su homólogo chino, Hu Jintao, parecieron entrever dicha posibilidad cuando, en una cumbre celebrada en Pekín el pasado noviembre, acordaron colaborar en el desarrollo de combustibles y sistemas de transporte alternativos.

Llegados a este punto, sólo hay un par de cosas claras. La primera: mientras mayor sea la dependencia china de la importación de petróleo, mayor será el riesgo de fricción y de conflicto con los Estados Unidos, cuya dependencia de fuentes problemáticas de energía también es creciente. La segunda: mientras mayor sea su dependencia del carbón, menos cómoda será nuestra vida en el planeta. Finalmente, mientras mayor sea su énfasis en combustibles alternativos, más posibilidades tendrá de convertirse en la gran potencia del siglo XXI. La respuesta, entre todas las posibles, que China pueda dar a sus necesidades energéticas, es aún incierta. Cualquiera sea su decisión, sacudirá al mundo.

Por Michael T. Klare,  profesor de estudios de Paz y Seguridad Mundial en el Hampshire College. Su último libro es Rising Powers, Shrinking Planet: The New Geopolitics of Energy (Metropolitan Books).

Traducción para www.sinpermiso.info: Xavier Layret
Publicado enInternacional
Continuar como vamos en cuanto a política de los energéticos, sin hacer ningún cambio sustantivo, significaría continuar aumentando la dependencia, en todo el mundo de los energéticos fósiles, aclarando que estamos hablando de políticas gubernamentales con consecuencias alarmantes, para el cambio climático y para la seguridad energética, –encabeza así uno de los párrafos más importantes del libro The world energy outlook, o sea, el panorama mundial de la energía, que imprime anualmente la Agencia Internacional de Energía–, y como coincidimos en las tesis que maneja a este respecto, usaremos las partes más importantes para dar al lector algunos puntos de vista diferentes, por lo menos en el enfoque general.

En este caso, la estructura de este artículo es una síntesis del que se presenta hoy mismo en el Colegio de Ingenieros, en la función que nos corresponde de coordinador de la Comisión de Energía. El escenario de referencia, un aumento constante y rápido de las emisiones de CO2 que es el más peligroso de los gases que sostienen las emisiones que se producen en la combustión de los energéticos fósiles y en la generación de energía eléctrica, y con una evaluación sobre lo que estas emanaciones serían hacia los años 2030 y 2050. El aumento que estas emanaciones tóxicas, que ha tenido hasta hoy de 20.9 gigatones en 1990, a 28.8 en 2007; emisiones que se proyectan para alcanzar 34.5 gigatones en 2020, y 40.2 MT en 2030, sobre todo el periodo considerado para estudio de las emanaciones, lo cual equivale a una tasa de crecimiento de 1.5 por ciento por año en todo el periodo, siendo un poco menores durante 2020, en el que las emisiones globales serán de 1.9 por ciento, o 50 por ciento más bajas que las calculadas por el libro citado para el escenario de referencia de 2008. Datos preliminares dejan ver que las emisiones globales de CO2 pueden haber declinado en 2009, posiblemente 3 por ciento, aunque se puede asumir que irán incrementándose a partir de 2010.

El aumento en las emanaciones tóxicas no es, pues, un juguete científico ni alguna situación de dimensiones planetarias que pudiera ignorarse, y es de esperarse que en la próxima reunión de Cancún se produzca un documento que comprometa, sobre todo a las grandes potencias, que son las más industrializadas y que producen una mayor cantidad de emanaciones tóxicas que las que tenemos un desarrollo industrial que pudiera considerarse incipiente, en términos relativos.

Pero luego habría que preguntarse también sobre el efecto que tuvo en el planeta debido a las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial, y todas las que se mantienen durante años y también generaciones en las que padres e hijos se encontraban en los campos de batalla, como fue el caso de la guerra de Vietnam y como parece que será el del conflicto en Medio Oriente y los que pudieran considerarse sus orígenes, como fue el caso de la invasión de Irak y la de Afganistán, así como el alto grado de peligro de la situación con Irán, países que tienen en su subsuelo las mayores cantidades de petróleo y gas. Solamente en Irak hay 100 mil millones de reservas probadas de petróleo. No se puede soslayar tampoco la peligrosa situación que hay entre la Federación Rusa y Chechenia, como hay que observar lo que sucede entre las dos Coreas. En el fondo de estos conflictos siempre hay presente la disputa por un combustible nuclear, o por otros tipos de combustibles generadores de potencia, para la industria, la que produce vehículos o maquinaria para usos pacíficos y también la industria que se mantiene fabricando armas de todas clases, incluyendo la investigación científica destinada a la hegemonía para la guerra y la superioridad en el espacio interestelar, que no sabemos todavía con certeza con qué finalidades se lleva adelante tan afanosamente.

Por otra parte, no se sabe en el orden público, aunque debiera haber información disponible, entre lo que puede considerarse un nivel sustentable de CO2, a largo plazo, procedente de las emisiones industriales, sobre todo las del sector energético y no hay por ello un consenso universal sobre las necesidades elementales que se derivan de una política, seriamente planeada para establecer un límite aceptable para el calentamiento de la Tierra que no debería aumentarse más allá de 2 por ciento y que está surgiendo ya en la conciencia de todos.

Para limitar a 50 por ciento la probabilidad de un aumento en el calentamiento de la Tierra por los gases de efecto invernadero se requiere de un consenso universal que esté consciente de que esto es absolutamente necesario a corto plazo. Estamos hablando de que se debe evitar la concentración de los gases de efecto invernadero en la atmósfera, que deberían ser estabilizados en un nivel de 450 partes por millón (ppm). Lo cual solamente podría lograrse mediante una política radical y efectiva, en todos los países. En el escenario 450 ppm, relacionado con la energía, este escenario de emisiones llegarán a su máximo en 2020, con 30.9 gigatones. Todo ello justamente un poco antes de 2020 y declinaría hasta 26.4 en 2030.

Estas reducciones en el calor de la atmósfera, y en el peligro potencial que encierra serían posibles solamente, según el panorama mundial de la energía, de que se establecieran mercados de carbón racional, en todo el mundo, de acuerdos sectoriales y de políticas nacionales, así como medidas precisamente para las circunstancias que reunieran a sectores específicos, empresariales y si no se lograra que participaran todas las naciones, por lo menos que lo hicieran algunas que se agruparan para conseguir este objetivo tan difícil de lograr, pero tan necesario para todos. Se afirma entre los científicos que es el único camino para mitigar los efectos tan nocivos, que haría posible que lograran hacer una realidad estas reducciones complejas y difíciles este grave problema universal, pero hay que tratar de comprenderlo. Nos va en ello la supervivencia de la humanidad.

Por Gonzalo Martínez Corbalá

 
Publicado enInternacional
Martes, 13 Julio 2010 06:48

La carrera del gas

“La mala es que no hallamos petróleo –decía un viejo chiste de los exploradores petroleros–. La buena es que tampoco hallamos gas.” Potencialmente peligroso y más difícil de manejar que el líquido, el gas natural solía ser un quebradero de cabeza para las compañías petroleras. Ahora el gas domina el pensamiento de los jerarcas del petróleo en Occidente y, cada vez más, la cartera de sus firmas. Siete de los ocho proyectos que Exxon Mobil completó el año pasado eran sobre yacimientos de gas natural. Dos de los tres que tiene programados para este año también se relacionan con gas. Royal Dutch Shell dice que hacia 2012 la mitad de su producción será de gas. El alto precio actual del petróleo aún hace que sea el producto más importante de cualquier gran empresa del ramo, pero las grandes compañías occidentales se inclinan cada vez más hacia el gas.

Eso se debe en parte a que el petróleo es cada vez más difícil de encontrar, por razones geológicas y políticas. La producción mundial de crudo llegará a su máximo en unas décadas, o antes. Y el petróleo fácil restante –el que puede extraerse sin demasiado trabajo o gasto– está cada vez más lejos del alcance de las firmas occidentales. Casi 90% está en manos de petroleras nacionales que, con pocas excepciones, han marginado de sus riquezas a las gigantes de Occidente. Esto ha obligado a éstas a aventurarse en zonas más arriesgadas y costosas, sobre todo en aguas profundas, como las del Golfo de México y las ubicadas frente a la costa occidental de África, y en reservas no convencionales, como las arenas bituminosas de Canadá. De ahí el atractivo del gas, y la cadena de convenios de exploración que se ha dado en Australia y América.

En marzo Shell se unió a PetroChina para comprar las posesiones en Australia de un especialista en gas, Arrow Energy, por 3 mil 200 mdd. ConocoPhillips pagó 5 mil mdd en 2008 por otra empresa australiana de gas, Origin Energy. Chevron gasta casi 40 mil mdd en construir una planta de gas natural licuado frente a la costa de Australia, que es sólo uno de más de una docena de proyectos en ese país. Casi en todos hay una gran empresa occidental como accionista mayoritario.

Entre tanto, en EU las gigantes se ven atraídas por la apertura de vastas reservas nuevas no convencionales. En mayo Shell dijo que pagaría 4 mil 700 mdd por East Resources, compañía que tiene acceso al esquisto de Marcellus, gran depósito de gas cercano a los mercados de la costa este del país. Total y BP tienen proyectos conjuntos iniciados por Chesapeake Energy, productora de gas de esquisto y en diciembre Exxon Mobil ofreció 41 mil mdd por XTO Energy, otra especialista en gas de esquisto. El convenio, aprobado el 25 de junio, dará impulso a una nueva ola de compra de activos en el sector, afirma la firma contable Ernst & Young.

El gas es también más fácil de desarrollar. El costo de los desarrollos de gas ha bajado: por ejemplo, el de una terminal flotante de GNL se ha reducido a la mitad en los dos años pasados, en tanto la creciente inaccesibilidad del petróleo fácil ha encarecido los proyectos petroleros. Algunos de los mayores proyectos petroleros parecen tener una complejidad amedrentadora. El campo Kashagan, en el mar Caspio, uno de los mayores descubrimientos de las décadas recientes, debía entrar en operación en 2005. Ahora la fecha es 2012, y los costos sobrepasarán 100 mil mdd. El desastre del pozo de BP en el Golfo de México podría aumentar los costos si lleva a reglamentaciones más severas.

Y si bien las petroleras nacionales han excluido en su mayor parte a las gigantes de sus planes, se necesita experiencia y capital extranjero para los complejos proyectos de gas natural. Qatar es ahora el principal exportador global de GNL, pero llegó a ello mediante asociaciones con las grandes firmas. En contraste, Irán no ha logrado construir un negocio viable de exportación con sus reservas, las segundas del mundo en volumen. La firma Gazprom de Rusia se asoció con Shell para lanzar su negocio de GNL en la isla de Sakhalin, y eligió a Total, también experta en GNL, para desarrollar el enorme campo Shtokman, en el Mar de Barents.

Ya no estamos en Texas

Los costos de proyectos de gas natural tienen enormes variaciones. Una planta exportadora de GNL puede costar decenas de miles de mdd, lo que rivaliza con proyectos petroleros en gasto y complejidad. Eni, gigante petrolera italiana, se ha asociado con Gazprom en un proyecto para llevar gas de Rusia a Europa central. La inversión podría exceder de 20 mil mdd. En el otro extremo del espectro, los nuevos campos de gas de esquisto se expanden cada vez más, con la adición de pequeños pozos que cuestan apenas 5 mdd cada uno. Pero los dos tipos de inversión están mucho menos expuestos a las veleidades de los mercados de materias primas que los grandes proyectos petroleros. Las plantas de GNL sólo se echan andar una vez que la firma ha asegurado suficientes contratos a largo plazo, algunos a 20 años o más, para apuntalar el proyecto. El mercado del gas sigue dominado por tales convenios: la forma más líquida de comercio es en GNL, pero representa apenas 8% del mercado global. Una petrolera, en contraste, no puede saber si el crudo se venderá en 150 dólares el barril de aquí a cinco años, o en una fracción de ese precio.

Pero la transición hacia el gas, en particular el gas de esquisto, requiere un cambio en los modelos de negocios de las gigantes petroleras. Para que el gas siga fluyendo del esquisto se requiere la perforación rápida y repetida de muchos pozos pequeños, lo cual es un gran cambio para empresas acostumbradas a tomar decisiones binarias, como las llama un ejecutivo, de si gastar mil mdd en una década para desarrollar un campo. Según las condiciones del mercado, los perforadores de esquisto deben acelerar la producción o reducirla, tal como un proveedor de electricidad debe encarar los cambios en la demanda. De hecho, el negocio del gas es un negocio de infraestructura: perforar pozos, construir plantas e instalar ductos. Mientras más se dediquen al gas, las firmas petroleras se verán más como compañías de servicios públicos.

Podría no ser algo malo. En el pánico posterior al derrumbe de los precios petroleros de 2008, las empresas se dieron prisa en cerrar proyectos de crudo en todo el mundo. Tan sólo en Canadá se archivaron proyectos de arenas bituminosas por 90 mil mdd. Los proyectos petroleros parecen cada vez más riesgosos y caros, y siempre dependerán de un mercado volátil. El gas natural ofrece reservas a largo plazo, ganancias relativamente estables y menor riesgo (aunque existen preocupaciones ambientales sobre la posible contaminación de mantos acuíferos a causa de la extracción de gas de esquisto).

Sin embargo, en su mayor parte la carrera por el gas es una apuesta sobre la demanda y sobre la política relativa al cambio climático. La Agencia Internacional de Energía informa que el consumo de petróleo ha llegado al clímax en Occidente y podría elevarse globalmente en apenas 0.5% anual de aquí a 2030. En cambio Exxon Mobil espera que el uso de gas sea 55% más alto en 2030 respecto de 2005. Aun eso sería conservador. Philippe Boisseau, director de la división de gas y energía de Total, afirma que el potencial para el consumo de gas en China, por ejemplo, es mucho mayor de lo previsto. Sólo la falta de infraestructura de importación detiene la demanda en ese país, asegura.

La industrialización y la electrificación en el mundo en desarrollo requerirán de muchas estaciones de energía. Si los gobiernos comienzan a castigar a los combustibles que emiten más dióxido de carbono, una buena porción de esa electricidad provendrá del gas. Un impuesto de 30 dólares a la tonelada de carbón haría que el gas –que contamina la mitad que el carbón al quemarse– fuese el combustible preferido para las nuevas estaciones de energía. Si se duplica ese impuesto, el gas sería competitivo también con la energía nuclear y eólica, dice Exxon Mobil. Los esfuerzos de los gobiernos del mundo por reducir las emisiones de carbón se han estancado, pero las grandes petroleras votan con sus perforadoras. Creen que el futuro será menos aceitoso y más gaseoso.

Fuente: EIU

Traducción de texto: Jorge Anaya
Publicado enInternacional
Los combustibles fósiles permanecen como las fuentes dominantes de energía primaria, en todo el mundo, en el escenario de referencia empleado en el aumento total de la energía, entre 2007 y 2030. En términos absolutos, el carbón se ve, por mucho, como el más grande incremento de proyección de demanda seguido por el gas y el petróleo. De cualquier manera el petróleo permanecerá como el más grande porcentaje en la mezcla de combustibles primarios hasta 2030. Ésta es una especie de introducción en el Panorama Mundial de la Energía, de la Agencia Internacional de Energía, la cual es el brazo técnico de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Este estudio se hizo por acuerdo del G-20, se elaboró en diciembre de 2009 y suponemos que no tardará en salir a la opinión pública en este 2010.

En términos absolutos, el petróleo permanecerá como el más grande combustible en las mezclas primarias hasta 2030, aunque caerá hasta 30 por ciento del actual 34 por ciento. La demanda de petróleo (excluyendo los biocombustibles) se proyecta que crecerá más o menos uno por ciento en promedio anual, que se estima en 85 millones diarios, o en 105 millones de barriles por día en 2030. Todo el crecimiento viene de los países no pertenecientes a la OCDE; por el contrario, esa organización se cae en cuanto a demanda. Otro hecho que hay que tomar en cuenta es que el aumento en la demanda de petróleo se deberá 97 por ciento a la del sector transportes.

La demanda eléctrica mundial se proyecta que crecerá a una tasa anual de 2.5 por ciento hasta 2030. Se han realizado, según estadísticas disponibles, adicionalmente 4 mil 800 gigavatios para 2030, que son casi cinco veces la capacidad en Estados Unidos.

Los aumentos o adiciones (de 2.8 por ciento del total actual) se estarán dando principalmente en China.

El carbón pertenece a la columna vertebral del sector potencia y su parte de la generación actual aumenta hasta 44 por ciento en 2030. La generación actual nuclear de potencia se da principalmente en una mezcla por tres puntos. La producción anual nuclear crece en las regiones mayores, bloqueando a Europa, la región que se carateriza en su caída en la generación.

El uso del modelo moderno de tecnologías de generación de energía renovable no hidráulica (incluyendo en estas consideraciones la energía solar, la del viento, geotérmica y de las mareas, así como de bionenergía) parece ser la tasa de crecimiento más alta en la generación de potencia, en el escenario de referencia.

La parte de la energía renovable no hidráulica en términos de generación global aumentará de 2.5 por ciento en 2007 a 8.6 por ciento en 2030, con el poder de la generación del viento con el más absoluto crecimiento. El consumo de biocombustibles por transporte también aumentará fuertemente. La parte de la potencia proveniente del agua, por contraste, cae de 16 a 14 por ciento.

La inversión en energía en todo el mundo ha sufrido una notable disminución y la demanda cae, de tal manera que debilita semanalmente tanto a los productos por venta de energía como una notable alteración negativa en el flujo de caja correspondiente. Todos estos factores son consecuencia directa de la crisis económica y financiera que se presentó a finales del año pasado, y que si bien en algunos países importantes se considera controlada o en vías de serlo, no se puede decir lo mismo, por ejemplo, de Grecia, en cuyo rescate han acudido tanto Reino Unido como Estados Unidos. Dicha crisis ha afectado seriamente a varios países del mundo, sobre todo en Europa, por supuesto.

La inversión en energía en todos los grandes consumidores del mundo se ha visto afectada, es decir, disminuida en relación con las inversiones del año anterior, y la proyección del flujo de caja corriente se prevé y se esperan todavía efectos negativos, tanto para finales del presente año como hasta 2011. Mientras ahora es cuando más sería necesario reforzar la inversión financiera, sobre todas las cosas en alguna fase de un proceso que se espera que produzca un aumento general a la creciente demanda de energía. Es ahora mismo cuando se requiere redoblar los esfuerzos en la investigación y en el uso de nuevas tecnologías, pues es bien sabido que los aceites delgados están escaseando en todo el mundo y se hace necesario enfilar las perforaciones a aguas profundas, que si bien puede finalmente dar resultados positivos, tambien es cierto que el cambio de los aceites a refinar hacia los más pesados, exigirá también nuevas tecnologías en el proceso de refinación en el uso de los combustibles así obtenidos.

En Estados Unidos se dio el caso, considerado prometedor, de que el Congreso autorizó iniciar nuevas perforaciones en la vertiente norte de Alaska, en Bahía de Hudson, lo cual se negó sistemáticamente al presidente Bush, argumentando razonamientos de orden ecológico, lo cual es algo tomado con mucha seriedad en Alaska. También se aprobaron nuevas zonas de perforaciones en la costa este estadunidense, con claras definiciones hacia el norte, ya cerca del estado de Nueva Jersey, si no me equivoco.

Tratando de ser más breve, podemos afirmar que no está resuelta, ni financiera ni tecnológicamente, en todos sus aspectos, la extracción de petróleo y su refinación, así como tampoco, hacia los años de 2030 y 2050, el difícil caso de la disminución de las emisiones de CO2.
Publicado enInternacional