Una nueva vía de entrada en el cerebro y una neurona enigmática

El cerebro se ha visto siempre como un órgano aislado, difícil de penetrar, un muro biológico muy selectivo, con sus ventajas y sus inconvenientes desde el punto de vista médico. Por eso resulta sorprendente el hallazgo de canales microscópicos en el cráneo que conectan la médula ósea que existe en el interior de los huesos craneales con las meninges cerebrales, una vía hasta ahora desconocida de entrada en el cerebro que podría llegar a utilizarse en medicina y que también podría explicar el origen de algunas enfermedades como el alzhéimer. Además, otra investigación ha encontrado un nuevo tipo de neurona, en forma de rosal y por ahora enigmática, que sería una característica única del cerebro humano.


El descubrimiento de los canales tiene importancia para comprender cómo actúa el sistema inmune ante un daño o una infección cerebral, como en el caso de un infarto cerebral, y la inflamación subsiguiente. “Hasta ahora, creíamos que la médula ósea de todos los huesos del cuerpo reacciona de forma uniforme a un daño o una infección en cualquier lugar a través del torrente sanguíneo, pero ahora sabemos que la médula ósea del cráneo juega un papel especial por su proximidad al cerebro y su conexión directa con las meninges a través de canales microscópicos”, explica Mathias Nahrendorf, del Hospital General de Massachusetts (EE UU). Este científico, con su equipo, ha presentado el hallazgo de los canales craneales en la revista Nature Neuroscience. Las meninges son las membranas que recubren el cerebro y la médula ósea es lo que se conoce popularmente como tuétano.


Este papel de la médula ósea craneal ante una inflamación cerebral puede resultar dañino porque exporta unos glóbulos blancos que pueden llegar a atacar tejidos sanos. De ahí el interés actual en estudiar las funciones de la médula ósea, en general, en las enfermedades en las que la inflamación parece jugar un papel importante, que son muchas. Un ejemplo es la esclerosis múltiple.


Al mirar con las técnicas más avanzadas en microscopía la parte del cráneo que separa la médula de las meninges, los investigadores descubrieron canales vasculares microscópicos en esta densa capa ósea por los que circulaban neutrófilos (un tipo de glóbulos blancos), incluso contra la corriente normal de la sangre hacia la médula ósea.
Aunque los experimentos se han hecho en ratones, la existencia de los canales se ha comprobado en cráneos humanos, pero todavía está por confirmar que el tráfico celular es similar. “Dado que muchos trastornos cerebrales tienen componentes inflamatorios”, añade Nahrendorf, sería interesante comprender cómo contribuyen estos canales al infarto cerebral, la hipertensión o incluso la enfermedad de Alzheimer y otras demencias. Otra idea que se plantea es utilizar los canales para el suministro de medicamentos a las meninges, lo que abre una vía nueva y posiblemente importante, de acceso al cerebro.


No es esta la única novedad respecto al cerebro, un órgano todavía poco conocido en el que conviven muchos tipos de células, siendo las neuronas las más importantes. Se ha descubierto un nuevo tipo de neurona, que han bautizado con el nombre de las rosas silvestres (rosehip) por su forma de arbusto con botones en los extremos, pero cuya función es por ahora un enigma.


El hallazgo es el fruto de un nuevo inventario de las células del cerebro humano que combina el estudio microscópico con el análisis genético. Este último indica que estas células no existen en los roedores, el modelo animal más utilizado, lo que puede indicar que son únicamente humanas, aunque todavía no se han buscado en los primates. Lo poco que han conseguido saber hasta ahora sus descubridores, de Hungría y de Estados Unidos, es que son escasas en la primera capa de la corteza cerebral y probablemente todavía más escasas en el resto del cerebro, pero que por su situación pueden desempeñar un papel importante en el tráfico de señales, en la excitación de circuitos neuronales complejos. Los resultados se publican igualmente en la revista Nature Neuroscience.
madrid
02/10/2018 07:38 Actualizado: 02/10/2018 07:38

El Nobel de Medicina, para la primera inmunoterapia contra el cáncer

El premio ha sido para los investigadores James P. Allison y Tasuku Honjo, por el desarrollo de una técnica que permite al sistema inmune atacar el cáncer

"Los Premios Nobel de este año han establecido un principio completamente nuevo para la terapia del cáncer". Así se anunciaba hace apenas unos minutos la entrega del premio Nobel de Medicina a James P. Allison y Tasuku Honjo, los principales artífices de la inmunoterapia, un tratamiento basado en estimular la capacidad inherente de nuestro sistema inmunológico para atacar las células tumorales. Por tercera vez en la historia de los Nobel, la academia sueca ha decidido premiar a un avance an la lucha contra el cáncer.

A finales de los noventa, James Allison demostró que presionando las teclas celulares adecuadas podía desencadenar una respuesta inmunológica que destruiría las células tumorales. Allison estudió una proteína que funciona como un freno para el sistema inmune y se dio cuenta del potencial de liberar el freno para que nuestras células inmunes puedan atacar los tumores.


Paralelamente, Tasuku Honjo descubrió una proteína en las células inmunitarias y, tras una cuidadosa exploración de su función, finalmente reveló que también funciona como un freno, pero con un mecanismo de acción diferente. Las terapias basadas en su descubrimiento demostraron ser sorprendentemente efectivas en la lucha contra el cáncer.
Ambos investigadores demostraron que las estrategias para inhibir los frenos en el sistema inmunológico podían ser utilizadas en el tratamiento del cáncer, algo que ha sido calificado por la academia sueca como "un hito en nuestra lucha contra el cáncer".


Los premiados


James P. Allison nació en 1948 en Alice, Texas. Obtuvo su doctorado en 1973 en la Universidad de Texas, donde actualmente dirige el departamento de Inmunología del centro Anderson para investigación contra el cáncer. Es miembro de la Academia Nacional de Ciencias y del Instituto de Medicina, y es miembro de la Academia Americana de Microbiología y de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia. Es director del consejo asesor científico del Instituto de Investigación del Cáncer. Anteriormente, fue presidente de la Asociación Americana de Inmunólogos


Tasuku Honjo nació en 1942 en la ciudad de Kyoto. Se doctoró en 1975 en la Universidad de Kyoto donde actualmente es Director General Adjunto y Profesor Distinguido del Instituto de Estudios Avanzados. Es miembro de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, de la Academia Alemana de Ciencias Naturales Leopoldina y de la Academia de Japón.

eldiario.es
01/10/2018 - 12:34h

 

Un hombre, un móvil: ¿la democracia del futuro o un mundo orwelliano?

Los informes financieros de diferentes marcas de móviles alertan del riesgo para la salud del uso de la telefonía móvil.

Las compañías de telefonía móvil saben que su producto implica riesgos para la salud. Los usuarios no son informados pero los accionistas sí reciben información sobre los riesgos financieros asociados a este riesgo para la salud. Las tecnologías de la información ofrecen posibilidades para el desarrollo, pero, de hecho, su influencia está más en el mercado de consumo que en el interés social de los usuarios.


Que el móvil mata, no cabe ninguna duda; lo decía el consejero delegado de la compañía Telefónica Móviles en 2002 para TVE en el no emitido documental Contracorriente . “Mire usted, no me voy a morir de esto; esto contribuye a que me muera. Pero, como todas las cosas”, expresaba Javier Aguilera para el programa Documentos TV de la televisión española. El reportaje, tras las presiones de la industria, finalmente no vio la luz, aunque se filtró y está disponible en todo el mundo. Y añadía con gracejo el ejecutivo de la multinacional: “Coño, que uno se muere por 38.000 cosas. ¿Que esta es una más? Indiscutible. ¿Que esta es una más incluso para los que no usan la telefonía móvil? Indiscutible. ¿Y que los que usan la telefonía móvil no deberían tener este factor? Sin duda. Pero joder, el mundo es como es. A mi me gustaría no respirar el humo que echan los autobuses, pero ¿no vamos a tener autobuses?”.


Cabe suponer que Javier Aguilera recibiese algún tirón de orejas por su ejercicio de sinceridad en un reportaje que acabó siendo censurado. Valga el ejemplo para ilustrar el hecho de que las compañías de telefonía móvil son conscientes de que el móvil es perjudicial para la salud, aunque su política no ha sido la de informar de que se trata de un riesgo que hay que asumir como parte del progreso, sino la de ocultar a la opinión pública e, inclusive, mentir sobre los efectos de la radiación electromagnética utilizada en las telecomunicaciones.

Ya en 1995, por medio de una circular interna filtrada, tenemos noticia de que la compañía Motorola ponía en marcha una campaña de desprestigio contra el científico Henry Lai. ¿Su pecado? Haber desarrollado una investigación, al amparo del WTR —Wireless Technology Research—, en la que se demostraba que una radiación semejante a la de telefonía móvil producía daños en el ADN. Desde la asociación de la industria de telecomunicaciones —CTIA— primero se decía que las frecuencias no eran las mismas y que, por lo tanto, no afectaba a la telefonía móvil, y luego se afirmaba que esa investigación nunca había podido ser replicada. Las compañías financiaron estudios en los que no se encontraron efectos en el ADN, aunque a lo largo de los años diversas investigaciones han ido confirmando los trabajos de Henry Lai. En el año 2000, financiado por la compañía T-Mobile, el estudio Ecolog, que revisó 220 artículos científicos, encontró efectos inductores del cáncer, efectos genotóxicos, así como alteraciones en el sistema nervioso, inmunitario y hormonal.


Informes financieros


Aunque los usuarios no son informados, las compañías sí recogen en sus informes financieros las implicaciones de los riesgos para la salud de la telefonía móvil. Telefónica en su informe anual para la Comisión de Valores de los EE UU dice: “La industria de las telecomunicaciones puede verse afectada por los posibles efectos que los campos electromagnéticos, emitidos por dispositivos móviles y estaciones base, puedan tener en la salud humana. [...] Las preocupaciones sobre las emisiones de radiofrecuencia pueden desalentar el uso de dispositivos móviles, lo que podría provocar que las autoridades públicas implementen medidas que restrinjan dónde se pueden ubicar los transmisores y sitios celulares, cómo funcionan, el uso de teléfonos móviles y el despliegue masivo de dispositivos móviles, medidores inteligentes y otros productos que usan tecnología móvil. Esto podría llevar a que Telefónica no pueda expandir o mejorar su red móvil”. Vodafone, que en su informe anual 2017 incluye los riesgos para la salud entre sus principales riesgos financieros, dice: “Las señales electromagnéticas emitidas por los dispositivos móviles y las estaciones base pueden presentar riesgos para la salud, con un potencial impacto que incluye: cambios en la legislación nacional, reducción del uso del móvil o litigación”.


Las legislaciones para proteger a los ciudadanos frente a los riesgos de los campos electromagnéticos de las telecomunicaciones existen; el problema es que su base teórica es de tiempos de la guerra fría y que numerosos grupos científicos independientes están diciendo que los límites de exposición son insuficientes y están hechos a medida de la industria. Inclusive estas poco estrictas normas de seguridad no son cumplidas por las compañías de teléfonos, como el límite según la SAR —tasa de absorción específica— que la mayoría de móviles que hay en el mercado superan, algo sabido a través del caso 'phonegate', que, a pesar de su gravedad, ha recibido muy poca atención por parte de la opinión pública.
Se cantan las bondades de la tecnología móvil; la sociedad civil podrá organizarse con facilidad para reivindicar sus derechos y propiciar las transformaciones sociales. Las aplicaciones podrán gestionar un mejor uso de servicios y recursos, poniendo directamente en contacto a profesionales y usuarios en una nueva economía más participativa. Podrás acceder a la información en todo momento y los alumnos aprenderán a su ritmo interactuando directamente con los contenidos online. Las aplicaciones móvil monitorizarán tu salud y te avisarán antes de que los problemas aparezcan... Sin embargo el uso dado a la tecnología ha resultado menos transformador y ha formado parte del planteamiento del mercado capitalista. Algunos consideran inclusive que la actuación digital es un falso activismo al crear la sensación de que se está haciendo algo al dar un like o firmar una petición, cuando la participación implicaría un grado de organización en la vida real. La economía colaborativa se ha convertido en una nueva forma de explotación de los trabajadores por parte de grandes empresas, que camuflan la relación laboral mediante resquicios legales. Las tecnologías de la información aplicadas en la enseñanza no han conseguido frenar la pérdida de nivel académico de los últimos años y problemas como el déficit de atención están en expansión. Inclusive estamos asistiendo a un descenso del Cociente Intelectual detectado en algunos países. En cuanto a la salud, los datos no favorecen el optimismo: el cáncer —vinculado a la exposición electromagnética— crece a un ritmo casi de epidemia; a pesar de los avances en la medicina, la esperanza de vida está prácticamente estancada en los países occidentales y en EE UU está en retroceso, y la llamada esperanza de vida saludable está en descenso.


Al respecto de la influencia de las tecnologías en el funcionamiento político, propuestas para la democracia digital, con participación directa a través de internet de la ciudadanía en los Parlamentos, no se han puesto en marcha; y mecanismos de transparencia en la gestión por medio de la apertura y monitorización en tiempo real de la gestión pública apenas se están desarrollando. Por contra, hemos tenido noticias como la del caso Cambridge analytica por las que hemos sabido que información personal robada de las redes sociales ha sido utilizada para diseñar campañas de manipulación dirigidas específicamente a cada usuario y que han ayudado a ganar las elecciones a gobernantes como Donald Trump.
No podemos decir que las tecnologías en el pasado garantizasen el mejor funcionamiento democrático y calidad de la información, pero, antes de continuar por un camino sin sentido cautivados por los avances de la electrónica, deberíamos sopesar las implicaciones sociales, de salud y psicológicas que los usos de las distintas posibilidades tecnológicas están poniendo en nuestras manos.

 

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“Las corporaciones hacen lo que quieren con la salud de la población”

“Esto es una guerra en tiempos de paz; producto de esta tremenda pandemia la gente se enferma y fallece. Lo que ocurre es que el proceso es tan lento que no se percibe en toda su complejidad. Es un combo explosivo pero en cámara lenta, por eso, nadie lo ve”, describe Marcelo Rubinstein, doctor en Ciencias Químicas e investigador superior del Conicet. Según cifras de la OMS, actualmente, existen más de 2 mil millones de personas con sobrepeso, de las cuales 700 millones son obesas. En 2017, la FAO –agencia de la ONU que se ocupa de los problemas vinculados a Alimentación y la Agricultura– y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) publicaron un informe con resultados alarmantes. El documento reveló que Argentina se ubicaba como el país de Latinoamérica y el Caribe con más hombres adultos obesos (con una prevalencia de 26,7 por ciento) y la tercera tasa de mujeres adultas obesas (con un 30.1 por ciento) detrás de Uruguay y Chile.

El sobrepeso y la obesidad constituyen el principal conflicto de salud a nivel internacional. ¿Por qué? Porque estimulan la emergencia de un rosario de trastornos y enfermedades que, tarde o temprano, emergen y suceden en catarata. Problemas cardiovasculares, hipertensión, insuficiencia renal, diabetes, várices y úlceras venosas, cáncer de colon, dificultades respiratorias, cálculos, arterosclerosis y osteoartritis encabezan la lista. Además, el aumento del tejido adiposo genera un estado crónico inflamatorio que, como si fuera poco, acelera el deterioro del sistema nervioso y adelanta el advenimiento de enfermedades neurodegenerativas.


Hoy en día sucede algo paradójico: existen más personas con sobrepeso que con desnutrición. ¿Se trata de adictos que abrazan conductas autodestructivas, o bien de víctimas de un sistema hiperconsumista? ¿De qué manera las publicidades promueven la construcción y posterior naturalización de un ambiente “obesogénico”? El especialista hilvana una respuesta: “La desnutrición siempre estuvo asociada a las capas más vulnerables de la sociedad, pero la obesidad, en sus comienzos, empezó a afectar a los estratos con mayor poder adquisitivo. No obstante, se revirtió gracias a una estrategia de marketing y publicidad muy perversa de los grupos de la industria de agroalimentos”.


Se refiere a la promoción de comestibles ultraprocesados vendidos a precios bajos que crean una falsa sensación por partida doble: que las personas se alimentan y, al mismo tiempo, que acceden a bienes a los cuales antes no tenían acceso. Desde aquí, las modificaciones en los hábitos de consumo constituyeron un fenómeno propuesto y constantemente reactualizado por el propio mercado y, como resultado, los humanos comen muchísimo peor que en décadas precedentes. En este sentido, ¿cómo limitar la actividad de las corporaciones?


En Argentina, la principal resistencia se llama Copal (Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios). Por ello es que, como recomienda la ONU, la obesidad y el sobrepeso implican un conflicto de salud pública que no puede ser resuelto por personas ni por familias particulares sino por la intervención directa y comprometida de los estados. Tanto Adolfo Rubinstein –titular de la Secretaría de Salud– como el propio Mauricio Macri, durante la apertura de sesiones legislativas de este año, indicaron que la prevención de la obesidad infantil conformaba el tópico a combatir más importante del área.


Como se puede prever, entonces, resulta fundamental ajustar los controles en el mundo de los alimentos y las bebidas. “Si bien el Estado regula el nivel bromatológico de los alimentos –esto es: que no contengan tóxicos o contaminantes– no hay una supervisión respecto del azúcar agregada y los ultraprocesados. Las empresas son capaces de recrear líquidos con sabor y olor a naranja, envueltos en sobres con imágenes de naranjas pero que, por supuesto, no son naranjas”, indica Rubinstein. Se refiere, por caso, a los típicos jugos en polvo y a los helados de palito, cuyos envoltorios incluyen las imágenes de frutas espectaculares pero que en realidad son mezclas de agua, azúcar y sustancias que recuerdan el sabor original, aunque distan bastante de aportar los valores nutricionales que aparentan. Bajo esta premisa, es posible advertir de qué manera los avances tecnológicos no siempre equivalen a progreso: en 2018, el ser humano dispone de las mejores tecnologías pero, desafortunadamente, utiliza sus conocimientos para perjudicar a la sociedad.


Hace apenas dos años, en Inglaterra, detectaron que el aumento de los índices de obesidad tenía estrecha relación con el consumo sostenido de las famosas papas fritas de paquete. Como resultado, el Estado incrementó los impuestos a los productores de snacks. Algo similar ocurrió en México con las bebidas azucaradas. En noviembre pasado, Argentina intentó hacer lo propio con un impuesto para regular el consumo de gaseosas pero se chocó de frente con dos lobbies. Uno en Tucumán que, a través del gobernador Juan Manzur –paradójicamente, ex ministro de Salud– amenazó con que de continuar con la propuesta, los legisladores tucumanos no votarían la ley de reforma previsional. Por supuesto que al mandatario provincial lo que le preocupaba era defender la industria azucarera tucumana en detrimento de la salud de la población. El otro, como era de esperar, vino del lado de los empresarios: la división argentina de Coca Cola presionó lisa y llanamente con abandonar su programa de inversiones en el país. En efecto, la iniciativa se cajoneó.


Nuevas etiquetas


El Gobierno anticipó que el mes próximo lanzará un plan nacional de etiquetado frontal para robustecer la prevención del sobrepeso y la obesidad infantil, ya que afecta al 40 por ciento de los niños. “El mejor ejemplo de todos lo constituye Chile, con una especie de semáforo voluntario cuyo objetivo es la advertencia. Se realizó un excelente trabajo de psicología: como los humanos toman sus decisiones en cuestión de segundos emplearon símbolos susceptibles de ser rápidamente interpretados con información contundente. Se trata de un octógono negro que con letras blancas notifica a los consumidores que el comestible que está a punto de llevar al changuito es ‘alto en azúcar’, ‘alto en sal’, o bien, ‘alto en grasas trans”, narra Rubinstein. De esta manera, si el producto reúne dos octógonos negros ya no puede ser publicitado por medios de comunicación o en la vía pública. Se trata de una estrategia imitada por Uruguay, Perú y Canadá que, aunque no prohíbe la venta apunta a la reconversión de la industria. No es casual que la propia Coca-Cola haya incluido la leyenda “sin azúcar” en su etiquetado, en reemplazo paulatino de sus variantes “light” y “Zero”, ambigüedad intencional –artimaña marketinera– para confundir al consumidor.


No obstante –a pesar de que ya están demasiado grandes y pueden defenderse solas– las corporaciones no luchan en soledad. Por el contrario, sostiene el químico, “cuentan con el auxilio de médicos y políticos comprados por estos lobbies. De la misma manera ocurre con el complejo de la industria farmacéutica que trabaja codo a codo con los visitadores médicos cooptando especialistas para asegurarse la venta de los productos”. Y completa: “¿Qué mejor para las farmacéuticas que tener a millones y millones de personas enfermas con diabetes, afecciones cardiovasculares y cáncer como resultado de la obesidad?”.


Los Estados gastan un dineral considerable en remedios para curar enfermedades que son absolutamente prevenibles. Sin embargo, ante la falta de planificación sus pretextos eluden el abordaje directo de la problemática. De todos, el preferido es el de la “multicausalidad”. ¿En qué consiste? Según Rubinstein, “a veces se vuelve tan ‘multi’ el problema que se torna inabordable. Se culpa al sedentarismo provocado por el delivery y los medios de transporte, cuando el problema fundamental es la libertad que tienen las corporaciones para hacer lo que quieren con la salud de nuestras poblaciones”. El Ejecutivo, mientras tanto, insta a los ministerios de Salud, Producción y Agroindustria a ponerse de acuerdo, aun a sabiendas de la imposibilidad manifiesta.


Para quienes gustan de emplear la memoria, esta es una situación muy similar a la que sucedía cuando el mundo advirtió que fumar causaba cáncer de pulmón y EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica). En muchos países, el lobby industrial cedió frente a un concepto de salud pública que priorizaba la defensa de la población. Hoy, “aunque no está prohibido fumar, se ganó la batalla cultural: no hay una persona que ignore todos los males que conlleva el consumo de cigarrillos. No obstante, durante mucho tiempo creímos que si fumábamos éramos más piolas y teníamos más chances en el amor”, dice.


En un mundo poco entrenado para respetar las diferencias, el estigma social que deben revertir las personas obesas tornan la situación aún más compleja. Como todo problema de salud pública implica librar una batalla económica, política y cultural y, desde aquí, la sociedad requiere de representantes comprometidos y capaces de ponerse en puntitas de pie y observar más allá de la medianera del presente. “Las nuevas generaciones de jóvenes vivirán menos que sus padres, ya que la malnutrición afecta la calidad de vida de manera notoria y perjudica, a largo plazo, la expectativa de vida. Los políticos no advierten que si no modifican la legislación del país, sus hijos vivirán menos que ellos”, concluye Rubinstein.


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Hacer dos cosas a la vez es bueno para el cerebro

En nuestra actividad diaria, de forma casi constante, exigimos a nuestro cerebro que trabaje al mismo tiempo en dos tareas. Por ejemplo, andar y hablar por teléfono.

La activación combinada del cerebro para dos tareas independientes y no relacionadas se conoce como dual task. Estas conllevan una mayor activación del cerebro y pueden combinarse de forma que la tarea dual sea movimiento-movimiento (como andar y hablar) o movimiento-cognitiva (como andar y resolver cálculos matemáticos).
Pero, ¿cómo responde el cerebro ante una de estas tareas duales? Pongamos dos ejemplos:


Al caminar en el gimnasio, una persona tiene que activar en el cerebro las áreas encargadas de la marcha. Sobre todo, las áreas motoras y de coordinación (Figura 1. A).
Al caminar para cruzar la calle, una persona también tiene que activar las áreas mencionadas en el ejemplo anterior. Pero, además, las áreas visuales (para ver los coches), las áreas de memoria (que le hacen recordar la velocidad de los vehículos y calcular si le da tiempo a pasar) y las áreas de toma de decisiones (para decidir si, al final, cruza o no cruza). Al mismo tiempo, debe coordinar todas esas áreas (Figura 1. B).


Se ha demostrado que en el segundo ejemplo se activan más áreas cerebrales que tienen que coordinarse entre sí. Pero si nos fijáramos solo en el área cerebral encargada de la marcha, la activación sería mayor en la primera situación, pues el cerebro sólo se centra en esa tarea.


Al implicar nuevas áreas cerebrales, pierde fuerza la activación de la parte del cerebro que se encarga de caminar. Por eso pacientes en rehabilitación que caminan bien en el gimnasio pueden tener problemas fuera de él.


Podemos ver otro ejemplo cuando conducimos y hablamos por teléfono al mismo tiempo (algo que nunca deberíamos hacer). Es evidente que existe un mayor riesgo de accidente, pues el cerebro deja de estar concentrado solo en la conducción para centrarse, al mismo tiempo, en la conducción y en el teléfono.


Un entrenamiento muy saludable


Nuestro cerebro es capaz de aprender. La base de ese aprendizaje está en la repetición y, en última instancia, en la experiencia vivida. El entrenamiento de las tareas duales permite a nuestro cerebro estar más preparado para afrontar las que se encuentre en el día a día.


Esto puede resultar poco atractivo a primera vista. Aun así, cobra vital importancia si añadimos que, conforme nuestro cerebro envejece, pierde capacidad para enfrentarse a las tareas duales. Gran parte de las caídas en personas mayores ocurren mientras estaban realizando una de ellas. Del mismo modo, los cerebros que tienen alguna enfermedad neurológica son peores a la hora de enfrentarse a esta activación combinada.


En la literatura médica las tareas duales suman 241 artículos publicados en sujetos jóvenes y 429 en personas mayores. También 146 en pacientes con párkinson, 128 en ictus, 96 en traumatismo craneoencefálico, 40 en esclerosis múltiple y más de 250 en pacientes con deterioro cognitivo.


Como norma, se aprecia una mejoría tras el entrenamiento de las tareas duales en las diferentes poblaciones y situaciones. Sin embargo hay que tener cuidado, pues tendemos de forma generalizada a independizar las funciones motoras y cognitivas en los procesos de entrenamiento.


La importancia de entrenar las tareas duales es doble. Por un lado mantiene el cerebro activo, lo que de por sí ralentiza el envejecimiento cerebral. Por otro, y esto es lo más significativo, mantiene el cerebro activo tal y como trabaja a diario. Esto lo prepara para afrontar situaciones tan normales como cruzar la calle al mismo tiempo que repasamos la lista de la compra, o utilizar los cubiertos mientras cuento lo que me pasó ayer.


Así, el entrenamiento puede prevenir las caídas, la retracción social (socializar nos exige, por ejemplo, conversar al mismo tiempo que caminamos). También reduce el sentimiento de pérdida de capacidades. ¡Cuántas veces escuchamos eso de “yo antes hacia un montón de cosas a la vez”!


Cómo practicar las tareas duales


Una persona no tiene por qué tener una enfermedad neurológica para beneficiarse del aprendizaje de las tareas duales. Con el afán de mejorar este entrenamiento, en el equipo de Dualebike ( >> ver cláusula de divulgación) nos planteamos la posibilidad de mejorar estos procesos y nos decantamos por una una tarea motor-cognitiva.


Éramos conscientes de que la marcha es la tarea motora más trabajada, así que nos decidimos por el pedaleo. Como tarea cognitiva escogimos algo lúdico y social al mismo tiempo: los solitarios de cartas.


Así surgió el concepto Dualebike (Figura 1.C), una tarea dual que combina el pedaleo con los solitarios de cartas. El paciente pedalea y, al mismo tiempo, tiene que completar el juego. Pero, ¡ojo! si deja de pedalear no podrá seleccionar y mover las cartas. Además, la velocidad del ratón del ordenador se adapta a la velocidad del pedaleo.


El resultado es que conseguimos una activación cerebral muy importante, con muchas áreas cerebrales distintas y que requieren la coordinación de todas ellas.


Aunque Dualebike es una herramienta diseñada para el entrenamiento de tareas duales, estas pueden practicarse de muchas formas. Por ejemplo, ir a nadar y, al mismo tiempo, contar hacia atrás desde 100, restando 3 cada vez. O caminar mientras decimos los meses del año en sentido inverso. En definitiva, realizar una tarea motora y otra cognitiva a la vez.
Por este motivo animo a todos los lectores a potenciar su cerebro mediante el entrenamiento de las tareas duales, estén o no diagnosticados de una enfermedad neurológica. En cualquier caso, todos perderemos capacidad para llevar a cabo esta activación combinada con la edad. Estoy seguro de que esta estrategia merece la pena a largo plazo: debemos entenderla como una prevención activa.

 

Por Manuel Murie Fernández
Doctor en Medicina, especialista en Neurología, Universidad Pública de Navarra

22/09/2018

Miércoles, 29 Agosto 2018 07:46

"Si hay pelito no hay delito"

"Si hay pelito no hay delito"

La sabiduría de los dichos no contrarresta otras presiones sociales. Sexólogos identifican que desde los años 80 se ha ido configurando una visión de la feminidad que supone depilación parcial o total de las zonas genitales, tendencia que se ha ido extendiendo a los hombres.

No falta quienes argumentan que es un asunto de higiene, sin embargo, nada menos higiénico que quitar las barreras naturales que nos protegen. El contacto genital piel a piel de dos personas depiladas aumenta, significativamente, los riesgos de enfermedades transmisibles sexualmente. Los dermatólogos señalan riesgos de hongos, bacterias y otras afecciones de la piel. El vello púbico, como los otros en el cuerpo, cumple una importante función de protección.

La rasurada, provoca micro fisuras, aumenta el riesgo de pelos encarnados, que conlleva a la formación de quistes, sin hablar de las bacterias que pueden entrar más fácilmente al organismo. Si las consecuencias son evidentes en el caso del vello púbico, lo son en el caso de cualquier depilación, ya que siempre es traumático para la piel.

En las axilas solemos usar desodorante o peor antitranspirantes que contienen materiales cancerígenos, en estos casos las personas que se las depilan favorecen el ingreso del aluminio y otros componentes, poco amigables, a una parte muy sensible del cuerpo.

Habría mucho que decir sobre la construcción de los imaginarios sociales y sexuales y el vello. Muchas personas no pueden soportar la idea de una mujer peluda, porque se ve como un hombre. Otros no disfrutan el sexo oral porque les da asco. Sin embargo, ese asco está basado en una concepción errónea de la higiene. Es más higiénico tener pelito que andar pelado, abierto a cualquier tipo de infección y regándolos por ahí.

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Investigadores españoles hallan el primer 'atlas' de proteínas para pronosticar el cáncer de mama más agresivo

Consiguen establecer una relación entre un patrón de proteínas determinado y un pronóstico o respuesta a fármacos, e identificar nuevas dianas farmacológicas, para las que en algunos casos ya existen medicamentos en la práctica clínica.


Bajo la denominación de cáncer de mama se engloban tres tipos que presentan diferente pronóstico y respuesta al tratamiento, y el más agresivo y desconocido es el llamado triple negativo. Ahora, científicos españoles han logrado crear el primer 'atlas' que incluye seis proteínas dominantes vinculadas al tumor.

Así, gracias a que "se ha puesto orden" en este cáncer de mama, los investigadores han conseguido establecer una relación entre un patrón de proteínas determinado y un pronóstico o respuesta a fármacos, e identificar nuevas dianas farmacológicas, para las que en algunos casos ya existen medicamentos en la práctica clínica.


Hasta ahora se sabía que el cáncer de mama triple negativo se debe a numerosas mutaciones que actúan conjuntamente y en combinaciones únicas para cada caso, pero no se habían descrito señales bioquímicas predominantes y repetidas en las pacientes.


Por contra, en los otros dos subtipos de cáncer de mama, los que expresan receptores —proteínas— de hormonas femeninas (hormono-dependientes) y los que contienen niveles exacerbados del receptor HER2, sí se había logrado y ya existen tratamientos específicos que eliminan en gran medida las células tumorales.


La heterogenidad por tanto del triple negativo ha impedido definir factores pronósticos y predictivos, lo que ha provocado que la quimioterapia convencional siga siendo la principal opción.


Poner orden


"El triple negativo es como un cajón desastre y para poder tratarlo racionalmente primero hay que poner orden, y eso es lo que hemos hecho", señala Miguel Ángel Quintela, director de la Unidad de Investigación Clínica de Cáncer de Mama del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) y autor principal de este estudio que se publica en la revista Nature Communications.

Para conseguir este "atlas" bioquímico, los investigadores no se detuvieron en analizar los genes implicados en este tipo de cáncer, sino que escudriñaron las proteínas que éstos generan. Así, lograron identificar seis quinasas —un tipo de proteína— cuyo estado funcional —si están activadas o no— predice la evolución del cáncer.

La búsqueda se hizo en muestras de tumores de 34 pacientes y los resultados se validaron con 170 pacientes: aquellas pacientes en que ninguna de estas quinasas estaban activas habían tenido un 95% de probabilidad de curarse, o al menos, de no haber recaído doce años después del tratamiento, detalla el CNIO en una nota de prensa.

En cambio, basta con que solo una de las seis quinasas estuviera activa para que el riesgo de recaída se multiplicara por diez.


Papel clave


Algunas de esta proteínas habían sido estudiadas antes, pero "hasta ahora no había ninguna razón para fijarse en ellas": ahora se sabe que estas seis quinasas juegan un papel clave en este cáncer.


Estas seis proteínas se pueden inhibir farmacológicamente y contra tres de ellas, según Quintela, ya hay fármacos en uso, utilizados por ejemplo para otros tumores como el melanoma.


Para comprobarlo, los investigadores hicieron experimentos en ratones y modelos celulares y probaron, en concreto, la actividad antitumoral de 15 combinaciones de dos medicamentos cada una, en diez modelos diferentes (en total 150 situaciones distintas): lograron un efecto terapéutico superior al de la suma de los efectos terapéuticos de cada fármaco por separado en el 99,3% de los casos.

El siguiente paso, por tanto, será llevar estos experimentos a ensayo clínico para lo que, según Quintela, ya están en conversaciones con las distintas farmacéuticas.
Pero no solo esto: los científicos también quieren, y ya trabajan en ello, que el análisis de estas proteínas pueda hacerse en los hospitales de forma que en el futuro sea una prueba clínica tan habitual como lo es hoy el análisis del perfil genético de cualquier tumor.

"Mirando las quinasas y no los genes conseguimos hacer una asociación entre tumor y pronóstico, por lo que por primera vez hemos puesto orden en este tumor y, en un futuro, podremos orientar a las pacientes hacia uno o varios fármacos específicos y no que todas sean tratadas de la misma forma, como en la actualidad", concluye Quintela.

Martes, 28 Agosto 2018 06:49

Con un psicólogo alcanza

Con un psicólogo alcanza

Luego de que Francisco dijera que los padres deberían recurrir a psiquiatras cuando constataran tendencias homosexuales en sus hijos y que, en caso contrario, caerían en “un defecto de paternidad o maternidad”, el Vaticano borró del registro oficial la polémica frase que pronunció el jefe de Estado durante el vuelo de regreso de Irlanda a Roma, y le ordenó a un portavoz aclarar que aquella desafortunada afirmación no era lo que el Papa había querido decir. 

"Cuando eso se manifiesta desde la infancia, hay muchas cosas por hacer por medio de la psiquiatría, para ver cómo son las cosas. Otra cosa es cuando eso se manifiesta después de los 20 años", señaló Jorge Bergoglio el domingo pasado al ser consultado sobre los consejos que le daría a los padres que detecten orientaciones homosexuales en sus hijos. En la misma ocasión había destacado también que lo primero que debían hacer era recurrir a la fe. "Les diría, en primer lugar, que recen, que no condenen, que dialoguen, entiendan, que den espacio al hijo o a la hija", agregó.


Luego fue más allá y afirmó que quienes no actúen a tiempo serían malos padres. "Nunca diré que el silencio es un remedio. Ignorar a su hijo o hija con tendencias homosexuales es un defecto de paternidad o de maternidad", insistió.


Un día después, mientras se multiplicaban las críticas, el Vaticano retiró de la versión oficial de la conferencia de prensa la palabra “psiquiatría”, "para no alterar el pensamiento del Papa", según aclaró su portavoz. "Cuando el Papa se refiere a 'psiquiatría' está claro que quería dar un ejemplo sobre las diferentes opciones de lo que hay que hacer", explicó la española Paloma García Ovejero, quien precisó que Francisco “no quería decir que se tratara de una enfermedad psiquiátrica”.


Según la oficina de prensa del Vaticano, "con esa palabra no quiso decir que fuera una enfermedad psiquiátrica, sino algo psicológico". Esta no es la primera vez que el Vaticano modifica sus propias declaraciones a pedido del mismo Bergoglio. Según la agencia I.Media, el servicio de prensa de la Santa Sede retiró en 2013 una frase completa pronunciada por el Papa argentino, quien había declarado que el arzobispo salvadoreño Oscar Arnulfo Romero, asesinado en 1980 mientras oficiaba una misa, merecía "ser beatificado", aunque se debía "considerar el contexto" en el que se había producido su asesinato.

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“Puede haber un modo de locura que a alguien le ayude a vivir”

El autor comparte la lección de Jacques Lacan de que se puede ser psicótico sin ser loco y la amplía para formular por qué se puede ser loco sin estar loco. La esencia de su investigación se resume en una frase propia: “Sólo el psicoanálisis contempla la extraordinaria alternativa de una locura sin locura”.

 

“Qué es la locura no es muy difícil decirlo, lo difícil es pensar cómo es que no estamos locos”. Este argumento tan polémico como certero pertenece al médico psiquiatra y psicoanalista Emilio Vaschetto. Autor del libro Ser loco sin estar loco (Grama Ediciones), Vaschetto presenta en el comienzo de su trabajo un riguroso estudio histórico sobre cómo la psiquiatría entendió la locura a través del tiempo para llegar a compartir la lección de Jacques Lacan de que se puede ser psicótico sin ser loco y ampliarla para formular por qué se puede ser loco sin estar loco. “En un primer momento, Lacan toma el tema del lenguaje interior como parte de lo que llamará endofasia. Siempre nos pensamos, nos hablamos bajo una forma más o menos audible que en la alucinación, incluso también en el delirio eso toma otra forma”, cuenta Vaschetto en la entrevista con PáginaI12. Eso puede observarse desde el punto de vista de la psicopatología. “Luego, Lacan va a tener un giro trascendental en su enseñanza donde va a generalizar un poco la idea de la locura, sacándose de encima todo ese edificio rígido demasiado encorsetado de los psiquiatras clásicos con los que se formó”, agrega.


–¿Podría haber psicosis que no sean patológicas?


–El título provocativo de mi trabajo tiene varias vueltas. Por eso, la ilustración de tapa es circular; es decir, uno puede leer: “Estar loco sin ser”, “Ser loco sin estar”, etcétera. Bajo esa forma laxa y provocativa del título se introducen varias cuestiones. Por un lado, si alguien puede ser psicótico sin estar loco. Es el caso de lo que se han llamado a lo largo de la historia locuras lúcidas, psicosis con conciencia, locuras morales, siempre bajo la forma de la figura retórica del oxímoron. Es sumamente interesante porque eso tiene otra visión de la clínica. Es una clínica sin manifestaciones, sin síntomas ostensibles. Es una clínica cotidiana. Tiene que ver con todo aquello que se ha desarrollado en estos últimos años fundamentalmente en el psicoanálisis de la orientación lacaniana, de la mano de Jacques-Alain Miller, como psicosis ordinaria. No es una idea que no haya estado nunca en la clínica. Siempre ha habido personajes raros, extraños, pero que uno no veía que estuvieran completamente locos sino que eran formas de locura sutil. Entonces, esa es una primera idea. Luego, también se puede estar loco sin ser psicótico. Hay formas de locura, formas llamativas, manifestaciones delirantes, alucinatorias, que no necesariamente son psicosis. La clínica ha dado cuenta de ello: las locuras histéricas, muchas formas de locuras puerperales. Por ejemplo, en la Argentina en un determinado período de la historia, cuando se institucionalizó el acto de parir, muchas mujeres fueron sacadas de sus casas. De parir en el hogar a parir en un ámbito institucional enloquecían al calor de la fiebre. El hospital era un espacio anómico. Pero no todas eran psicóticas. Eran estados pasajeros, oniroides, de ensueño, pero pasaban y se iban.


–¿En qué consiste el núcleo psicótico de la neurosis?


–La idea de un núcleo psicótico en la neurosis la han tenido los posfreudianos y algunas formulaciones de personas que han recibido cierta influencia de Jacques Lacan, pero que no podríamos mencionar como específicamente lacanianas. Lo que he tomado de relevo del núcleo psicótico dentro de las neurosis fue para tratar de encontrar algunas referencias a lo largo de la historia de la clínica psicoanalítica de colegas que se han ocupado de formas como la locura sutil, la psicosis sin locura o formas subclínicas de la psicosis. No necesariamente quiere decir que yo adhiera a ese concepto, pero he tratado de leer de una manera desprejuiciada todas las referencias que se han dado al respecto. Intenté resumir eso en un trabajo sumario.


–En las primeras páginas, donde desarrolla una pequeña historia de la psiquiatría, se mencionan los casos de los excéntricos, descarriados, maníacos y abúlicos, entre otros. Si se lee de corrido todo el compendio parece que la psiquiatría funcionó en el pasado como una especie de policía del pensamiento. ¿Es muy exagerado?


–(Risas). Bueno, la psiquiatría a lo largo de su historia, en un aspecto, no en todos, ha tenido una vocación policial. En nuestro país la tuvo. Pero no fue sólo eso. Lacan era psiquiatra, un gran clínico formado en las luces de la psiquiatría francesa, pero leyó la locura desde sus inicios como un problema de estilo. Es decir, él va a leer en su tesis de psiquiatría los escritos de una loca –y esto lo digo sin ningún estigma porque para mí la locura no es estigmatizante– desde el punto de vista del estilo. Por supuesto que él está influenciado por toda la forma de la psiquiatría que, como usted dice, clasifica, trata de tipificar, de ordenar en clases y, a la vez, tener un prejuicio sobre las personas, en un sentido. Pero en otro, Lacan le da una vuelta a todo eso. Termina vaciando semánticamente las categorías psiquiátricas para transformar –y esto es muy importante– a la paranoia en el lazo social mismo. La paranoia es el lazo social, es la configuración del yo. Cuando vemos mucho “yo” dando vueltas nos preguntamos si ese sujeto no es un paranoico. Pero, a la vez, todos nos constituimos de manera paranoica con nuestro yo. Luego piensa que, por ejemplo, la histeria puede ser un discurso; es decir, ya le quita ese aspecto de tipo clínico para volverla un discurso, un discurso histérico. La forma de la ironía esquizofrénica es el ideal de la función del analista. El analista sería una especie de esquizofrénico irónico que interviene así con su paciente. Es decir que Lacan empieza a vaciar semánticamente todas esas categorías. La parafrenia como una enfermedad del semblante, por ejemplo. Esta es la enseñanza más importante que deja Lacan, de una forma que yo llamo pospsicopatológica; no desatendiendo la psicopatología, pero saliendo de ese molde rígido, superándolo para apostar a las formas de respuesta singulares de cada sujeto y no a las grandes categorías.


–¿Por qué aclara que no es un libro acerca de las psicosis y su ontología?


–Tiene que ver con esa rueda del título. Comienzo hablando en ese rastreo histórico de cómo es la lectura de estas formas de psicosis sin locura dentro de la historia clínica para terminar hablando de cómo la psicosis misma lee al psicoanálisis; es decir, exonerar cualquier posibilidad de pensar que psicosis podría ser alguna esencia. Más bien me gusta la frase de Lacan de que la locura sería una seducción del ser. Esa frase me encanta porque me parece que nos corre de cualquier visión esencialista para pensar a la locura desde un punto de vista más bien corriente.


–¿La personalidad “como si” es propia de la esquizofrenia o abarca un conjunto más amplio?


–Cuando Heléne Deutsch aborda las personalidades “como si”, ella, psicoanalista, la plantea como una forma dentro de una esquizofrenia. Para Lacan, las personalidades “como si” serían cómo funciona un tapón o una suplencia para que alguien evite precipitarse en la forma clínica de la locura. Esa forma “como si” que haría a alguien ajustarse a modos de ser, a modos de identificación que le hacen a una existencia posible, son más bien formas de solución y no tanto síntomas o signos que nos podrían hacer pensar de alguien que estaría clínicamente loco. Tomando la filosofía de las ficciones muy de moda en esa época (Vaihinger habla de esto) Heléne Deutsch utiliza ese concepto para tipificar modos de identificación de los esquizofrénicos. Jacques Lacan lo ubicaría –o nos gustaría leerlo– desde este otro costado, como formas de respuesta, como alguien que encuentra una invención, un aparato de suplencia (para utilizar un término de Ramos Mejía) que le ayuda a vivir. Yo pondría el espíritu de lo que he investigado en que son formas de locura que, lejos de hacerle imposible la vida a alguien, le ayudan a vivir. Puede haber un modo de locura que a alguien le ayude a vivir. Pensemos si no en cada uno de nosotros.


–En el libro señala que Otto Kernberg definió a los “borderline” con aspectos psicológicos vinculados con la falta de profundidad emocional. Es bueno llamar la atención sobre este punto porque generalmente en el imaginario colectivo tiende a pensarse en un desborde emocional.


–Sí, hay una visión de la locura que es popular: piensa que un loco está desbordado, excitado o que produce una alteración del orden público. Más bien hay muchas personas psicóticas que sufren un vacío de ser, que les cuesta mucho anclarse en la vida, que les cuesta mucho encontrar un fundamento a partir del cual vivir. He tomado la referencia de Otto Kernberg, primero porque es un psiquiatra americano y uno tiene que leer a los americanos porque eso tiene alcance global, pero sabiendo que también hay cierta ingenuidad en esas formas de la clínica americana. Los desórdenes fronterizos que ve Otto Kernberg nos hacen pensar en un continuum, en una forma donde se instalarían tanto la neurosis como la psicosis, que para el psicoanálisis son dos estructuras clínicas absolutamente diferentes. En ese continuum, él ubicaría los desórdenes fronterizos. He podido entender de las lecturas de Otto Kernberg que muchos de los casos que él cita, que muchas de las descripciones que él hace dentro de los desórdenes fronterizos, se tratan efectivamente de psicosis sin locura, que es a lo que vamos con esta falta de profundidad, con esta sensación crónica de vacío, como suele utilizarse, donde lo que más bien vemos es un vacío del ser, de alguien que no encuentra cuál es el fundamento de su existencia. No encuentra, por ejemplo, las pasiones, no encuentra el amor, no encuentra desde dónde sentir lo que otros sienten. Y eso es un dolor de existir fenomenal.


–En esa vivencia subjetiva de vacío, ¿el individuo siente que no siente nada?


–Es así. Es un término de un psiquiatra alemán que hablaba de la melancolía y que uno podría tomarlo para la psicosis a partir de su observación: del sentimiento de la falta de sentimiento. Ese es quizás el dolor de existir más grande que puede haber. Alguien que quizás dice: “Yo siento que no siento el amor”, “Siento que no siento a las pasiones”, “Siento que estoy vacío, realmente vacío”.


–¿Cómo juega la razón en la locura moral?


–Ahí tenemos el oxímoron del que hablábamos al principio: loco-moral. Es un oxímoron en tanto que era inadmisible pensar que el loco podía tener moral en una época. Lo que descubre la clínica clásica es que hay personas que están afectadas en sus sentimientos pero que la razón les funciona perfectamente, que hay una perversión de algunos instintos pero que no por ello dejan de circular en un ambiente compartido. Es decir que la razón en muchos de ellos no está afectada, funciona perfectamente. Está el caso emblemático de Jean-Jacques Rousseau, autor de El contrato social: era un paranoico. Es decir que las bases de la sociedad moderna con la que nos configuramos en Occidente están armadas en función de un paranoico. Y esto lo capta muy bien Mariano Moreno, que dice: “Jean-Jacques Rousseau, el maravilloso pensador ginebrino...” etcétera, pero aclara que él debió censurar la última parte de El contrato social, que tradujo porque el hombre deliró. Uno podría decir que Mariano Moreno sostuvo todo el delirio de Rousseau menos la última parte que tenía que ver con la religión, porque Moreno evidentemente no quería meterse de lleno con el clero en nuestras pampas, cuestión que no le fue muy bien tampoco porque no duró mucho la edición de El contrato social: esa traducción se quemó a los pocos meses. Pero ahí tenemos un cabal ejemplo de qué sucede cuando hay un loco que razona. Lacan dice: “Al fin y al cabo, la paranoia, como una forma de locura, lejos de ser algo disparatado, algo fantástico, es un ensayo de rigor lógico”. Ubica una forma de la psicosis del lado del rigor lógico. Es decir que tiene una visión muy desestigmatizante.


–En el polo normalidad-enfermedad como visión cultural, ¿cuál cree que es la que prevalece en el paradigma de esta época?


–Evidentemente la visión de la enfermedad, lo clasificatorio. Los manuales de clasificación, como el DSM norteamericano, han ido incrementándose en el número de páginas y de clasificaciones. El DSM-1 era un folletín y hoy en día el DSM-5 tiene numerosas páginas. Han aumentado muchísimo las categorías. ¿Esto qué quiere decir? Que cada vez se ha vuelto más laxa la semiología, la observación minuciosa de los síntomas y, paradójicamente, se han incrementado las clasificaciones. Esto por lo menos en la psicopatología, mientras que en la medicina clínica se ha producido un efecto inverso. Esto genera mucha mayor estigmatización, mucha mayor tipificación de los seres humanos a punto tal que es imposible pensar que haya alguien en el mundo que no esté enfermo de algo: el buen humor es un tipo de manía, es un tipo de trastorno bipolar. O arrancarse los pelos, comerse las uñas también ya son formas clasificadas. Entonces, todos estaríamos enfermos.


–¿Por qué Lacan decía que el psicoanálisis es “un autismo de a dos”?


–Es una provocación más de Jacques Lacan. Me gustó porque me parece que le da ese tono distinto a la categoría. Utiliza la categoría de autismo para pensar la figura del psicoanalista. ¿Pensar qué cosa del psicoanalista o del psicoanálisis? El malentendido fundamental: entre analista y analizante no hay acuerdo, no hay una lengua compartida, no hay comprensión posible. No se puede analizar a alguien si se comprende. Esa es la tesis de Jacques Lacan. Si yo comprendo lo que me está diciendo, si me pongo en sus zapatos, no puedo analizarlo. Más bien lo que trataré de escuchar es cuál es la relación que tiene la persona a eso mismo que está hablando. Leer ese discurso y ver cómo surge un decir propio, que no se parece a ninguno, que es incomparable. Eso me parece la astucia de pensar ese “autismo de a dos”.

Sábado, 04 Agosto 2018 07:29

Nuevos transgénicos: cáncer y toxicidad

Nuevos transgénicos: cáncer y toxicidad

Crispr-Cas9 es un nuevo método de ingeniería genética al que se atribuye ser más preciso que los transgénicos anteriores. Varios estudios científicos recientes muestran lo contrario: dos señalaron que puede provocar cáncer y otro más mostró efectos no deseados, entre ellos la eliminación o reordenamiento accidental de largas secuencias de ADN y el silenciamiento o activación de genes que no se pretendía modificar, todo ello con potencial patógeno.

El artículo más reciente, del equipo de Allan Bradley en el Wellcome Sanger Institute de Reino Unido, fue publicado en la revista científica Nature Biotechnology el 16 de julio de 2018 (https://tinyurl.com/ycdqhara).
Crispr-Cas9 es un constructo enzimático artificial que actúa como “tijeras moleculares con GPS”: encuentra el lugar donde se quiere manipular el ADN y corta las dos hebras de la hélice, inhibiendo la expresión del gen intervenido y/o insertando nuevo material genético, creando un organismo transgénico.


El estudio de Bradley y otros, realizado con células humanas y de ratones, mostró que Crispr-Cas9 frecuentemente produce efectos adicionales no deseados, como eliminar largas secuencias de ADN (de cientos a miles de bases) o su reordenamiento, pero lejos del sitio de corte. Concluyen que estos cambios pueden generar alguna enfermedad.


Bradley expresó que este tipo de efectos secundarios han sido subestimados en estudios anteriores, aunque había indicaciones sobre ellos probablemente porque no aparecían en los análisis, ya que en general se revisan secuencias de ADN cercanas al lugar de intervención con Crispr-Cas9, pero los cambios se muestran en secuencias distantes. En cuanto a la eliminación o el reordenamiento, dado que no se busca este fenómeno, puede pasar inadvertido en el laboratorio, pero tiene efectos potenciales dañinos en seres humanos y otros organismos.


Aunque los estudios se refieren sobre todo al uso de Crispr-Cas9 en medicina, el problema se manifiesta también en la manipulación de cultivos: los mismos efectos se producen en plantas, lo que lleva a impactos imprevistos en los plantíos y también en su consumo, porque la activación o desactivación de genes y la eliminación o reacomodo de secuencias puede causar alergias y otras formas de toxicidad.


El estudio del equipo de Bradley aumentó la alarma que crearon dos artículos anteriores: uno del reconocido Instituto Karolinska de Suecia, el cual señaló que Crispr-Cas9 incrementa el riesgo de cáncer en pacientes a quienes se insertan células modificadas con este método (https://tinyurl.com/y9jpyh84). Esto se debe a que la acción de Crispr-Cas9 no es eficaz ante la reacción del gen p53, que es una especie de “botiquín de primeros auxilios” de las células, asociado a la prevención de muchas formas de cáncer. Este gen trata de reparar el corte que produce Crispr-Cas9, y si no consigue hacerlo, instruye a la célula a morir para no reproducir la anomalía. Cuando el p53 no actúa, Crispr-Cas9 es mucho más efectivo, por lo que los científicos seleccionan las células en las que no actúa este gen, pero podrían estar insertando en los organismos células que serán cancerosas, como una bomba de tiempo.


Consultado por la organización GMWatch, el doctor Michael Antoniu, del King’s College de Londres, explicó que la reacción de los organismos de reparación ante el “corte” de Crispr-Cas9 es un mecanismo natural de defensa y, por tanto, no se trata de “ajustar” las nuevas biotecnologías, ya que el mecanismo seguirá actuando. Seleccionar las células donde éste no actúa implica efectos secundarios graves, como cáncer o, en el caso de plantas, problemas serios de inocuidad alimentaria. Antoniu plantea además que otras nuevas biotecnologías, como Talen o mutagénesis de un solo nucleótido, posiblemente generen los mismos efectos y por tanto deberían hacerse estudios sobre éstas también. Cuestiona que otros métodos de mutagénesis, como la radiación, podrían estar causando toxicidad que no se ha asociado a ellas, con impactos en la inocuidad y seguridad de los alimentos (https://tinyurl.com/y8rowl3w).


Oportunamente, a días de la publicación de los estudios referidos, el tribunal de justicia de la Unión Europea dictaminó –luego de un proceso iniciado por una demanda legal de La Vía Campesina, Amigos de la Tierra y otras organizaciones de Francia– que los productos de las nuevas biotecnologías (que incluyen mutagénesis y Crispr) son organismos genéticamente modificados, es decir, transgénicos, y deben pasar por los análisis de riesgos de las leyes de bioseguridad y su consideración debe basarse en el principio de precaución. Esto fue una victoria de las organizaciones campesinas, ambientalistas y de consumidores frente a la insistencia malintencionada de la industria biotecnológica de que las nuevas biotecnologías no necesitan pasar por evaluación de bioseguridad (https://tinyurl.com/y7vgznrp).


Esta misma absurda posición de la industria es la que defiende Víctor Villalobos, anunciado secretario de agricultura de Andrés Manuel López Obrador, para quien las organizaciones campesinas piden “destitución anticipada”(https://tinyurl.com/y7jwbnsr). Los nuevos estudios desmienten contundentemente que estos nuevos transgénicos no tengan riesgos.

 

Por Silvia Ribeiro, investigadora del Grupo ETC