Cultivan por primera vez vasos sanguíneos humanos y los implantan en organismos vivos

El descubrimiento abre nuevos caminos para el tratamiento de enfermedades como el alzhéimer y la diabetes, afirman sus autores.

El futuro de tratamiento de enfermedades vasculares ya está aquí. Un equipo de científicos han logrado cultivar vasos sanguíneos humanos a partir de células madre en la placa de Petri y luego implantarlos en ratones, donde estos "organoides vasculares" se convirtieron en vasos sanguíneos perfectamente funcionales, incluyendo arterias y capilares.

La nueva tecnología ha sido descrita en un estudio publicado en la revista Nature el miércoles. El descubrimiento representa un notable avance en la investigación de enfermedades vasculares como la diabetes y abre un camino para prevenir cambios en la estructura de los vasos sanguíneos, una de las principales causas de muerte entre personas con esta dolencia.

"Ser capaz de construir vasos sanguíneos humanos como organoides a partir de células madre es un cambio revolucionario", afirmó en un comunicado el autor principal de la investigación, Josef Penninger, director del Instituto de Ciencias Biológicas de la Universidad de Columbia Británica (Canadá).

Estos "organoides se parecen a los capilares humanos en gran medida, incluso a nivel molecular, y ahora podemos usarlos para estudiar enfermedades de los vasos sanguíneos directamente en el tejido humano", añadió.

"Cada órgano en nuestro cuerpo está vinculado con el sistema circulatorio. Esto podría potencialmente permitir a los investigadores desentrañar las causas y los tratamientos para una serie de enfermedades vasculares, como el alzhéimer, dolencias cardiovasculares, problemas de curación de heridas, accidentes cerebrovasculares, cáncer y, por supuesto, diabetes", señaló.

Los científicos centran especialmente sus esfuerzos en la lucha contra esta última dolencia, que afecta a unos 420 millones de personas en todo el mundo.

Muchos síntomas de la diabetes son el resultado de cambios en los vasos sanguíneos que resultan en un deterioro de la circulación de la sangre y del suministro de oxígeno a los tejidos. Esto puede causar numerosos problemas de salud, como insuficiencia renal, ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares, ceguera y enfermedad de las arterias periféricas, lo que puede incluso llevar a sufrir amputaciones.

Publicado: 17 ene 2019 09:59 GMT

 

Emisiones de gases de efecto invernadero: producción versus consumo

La concentración de dióxido de carbono en la atmósfera ya rebasa las 405 partes por millón (Ppm), según las más recientes mediciones del observatorio del volcán Mauna Loa en Hawai. Antes de la revolución industrial esa concentración no rebasaba 280 ppm. Es decir, en un lapso relativamente corto hemos provocado un fuerte aumento de CO2 en la composición de gases en la atmósfera.


Ese incremento en la concentración de CO2 está asociado con el aumento en la temperatura media global de un grado centígrado a lo largo del siglo XX. Ese cambio ya se acompaña de enormes consecuencias negativas en términos de huracanes, ondas de calor, aumento en el nivel del mar, sequías y la aceleración de la extinción de todo tipo de especies.


En la conferencia de la Convención Marco sobre Cambio Climático (Unfccc) celebrada en París en 2015 se aceptó el compromiso de mantener el aumento de la temperatura global por debajo de los dos grados centígrados (respecto de los niveles anteriores a la revolución industrial). Adicionalmente, las partes adquirieron el compromiso de buscar mantener ese aumento por debajo de 1.5 grados centígrados, porque ese es el umbral que los científicos consideran más realista para evitar mayores daños. Hoy sabemos que este objetivo es ya inalcanzable.


En el Acuerdo de París, cada nación determina de manera independiente sus metas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Pero no existe un mecanismo coercitivo para garantizar el cumplimiento de esos objetivos. El único medio es el escarnio que un país sufre al incumplir sus propias metas. Y desde esa perspectiva, el tema de la medición de las emisiones de gases de efecto invernadero adquiere gran relevancia.


Desde que se negoció el Protocolo de Kioto, en los años 1990, la medición de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) se ha basado en aquéllas producidas por cada país. Las naciones más desarrolladas han sido las que han emitido más GEI a lo largo de los pasados 150 años y por eso se buscó inicialmente reconocer el principio de responsabilidad histórica y diferenciada. Pero ese principio se fue desdibujando y en el Acuerdo de París sólo queda un débil compromiso de apoyo financiero para los países menos desarrollados (aún esa promesa no se ha cumplido).


Hoy surgen nuevas dudas sobre la asimetría en las emisiones de GEI. Varios estudios cuestionan la validez de medir las emisiones producidas directamente por cada nación y proponen una medición de las emisiones consumidas (o generadas indirectamente en la producción de bienes y servicios que importa cada país). En otras palabras, para contar con una medida más rigurosa y equitativa sobre las emisiones de GEI es importante hacer un balance entre aquellas que directamente producen una economía en su territorio y las que vienen incorporadas en los productos que importan.


La metodología estándar a la que nos hemos acostumbrado se basa en medir las emisiones producidas directamente. Pero esta métrica ignora que las economías más ricas han sido capaces de reducir sus emisiones directas al mismo tiempo que han podido importar bienes intensivos en emisiones (de GEI) que han sido producidos en otros países. Por ese motivo, las emisiones producidas directamente y aquellas que son consumidas (o producidas indirectamente) difieren de manera significativa.


El trabajo más reciente sobre los resultados generados por estas distintas metodologías es de Mir Goher y Servaas Storm (disponible en www.ineteconomics.org). Aunque la metodología puede ser algo discutible al descansar en la obsoleta noción de la curva ambiental de Kusnetz, lo cierto es que el uso de matrices de insumo producto a escala global permite a los autores observar que el nivel de emisiones está correlacionado con el ingreso per cápita. Esto es grave por dos razones. Primero, porque las emisiones muy difícilmente se irán reduciendo en el tiempo. Al contrario, se incrementarán al aumentar el ingreso per cápita en los países más ricos o de ingreso intermedio. Segundo, porque esto revela que es posible que hayamos estado subestimando el volumen de emisiones producidas cada año. En cambio, al utilizar las matrices insumo producto a escala internacional es posible tomar en cuenta el peso del comercio internacional y de las complejas cadenas de valor que hoy dominan la economía global. La diferencia en el volumen de emisiones no es despreciable.


El escenario para el futuro del cambio climático no pinta nada bien. Hoy, las proyecciones más rigurosas indican que estamos en una trayectoria que podría hacer inevitable un aumento de temperatura promedio global en el rango de los tres grados centígrados hacia finales del presente siglo. Las consecuencias de este tipo de perturbación son verdaderamente catastróficas por los efectos acumulativos o en cascada que se pueden generar. La única manera de evitar este desastre es mediante reducciones realmente significativas en los niveles de emisiones de GEI. Para ello es indispensable terminar con el poderío del lobby de combustibles fósiles que aún domina la economía global.


Twitter: @anadaloficial

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Vita de Madrid, con nubes de contaminación que la ahogan

Expertos medioambientales achacan el crecimiento a las condiciones meteorológicas de ese año, el cuarto más cálido

La exposición prolongada a la contaminación atmosférica provocó la muerte prematura de 518.700 personas en 41 países de Europa en 2015, una cifra ligeramente inferior a la del año anterior (1.770 muertes menos), según el informe anual de calidad del aire realizado por la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA). De este total, 483.400 se han producido en los 28 países de la Unión Europea (UE); en España ascienden a 38.600, un 23% más que el año anterior.


El científico Xavier Querol, profesor de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) que ha participado en el control del informe, señala que las muertes prematuras se calculan aplicando fórmulas matemáticas. “Un incremento de cualquiera de los contaminantes, implica que se relacione con un ascenso de los fallecimientos, pero yo lo tomaría con prevención”, aclara. Las muertes prematuras ocurren antes de que una persona alcance la edad esperada, la que marca la esperanza de vida para un país. Se consideran prevenibles si su causa puede ser eliminada. Es decir, el ciudadano puede no fumar, pero no puede evitar la contaminación ambiente.


La razón de la importante subida en España se debe a las condiciones climatológicas de 2015, que batió récords: fue el “cuarto año más cálido de la serie histórica”. Hasta el 30 de noviembre, la temperatura media se situó en 16,5 grados, 0,8 más que el promedio del periodo 1981-2010, según datos de la Agencia Estatal de Meteorología. Y el verano fue el segundo más caluroso desde 1961, con la ola de calor más larga jamás registrada. En esas circunstancias, los contaminantes se disparan. En el mundo ocurrió un fenómeno similar.


El mayor problema de Europa sigue centrándose en las partículas en suspensión (PM de 10 y 2,5 micras), que han provocado 422.000 de estos fallecimientos, el 81% del total. El resto se debe a las altas concentraciones de dióxido de nitrógeno (NO2) y de ozono (O3), que provocaron 79.000 y 17.700 muertes prematuras, respectivamente. El informe incluye datos de más de 2.500 estaciones de medición.


Aunque las variaciones de año a año son pequeñas, se ha producido una disminución media del 60% en las muertes prematuras en Europa atribuibles a las partículas de 2,5 micras de diámetro entre 1990 y 2015, las más pequeñas y, por lo tanto, las más peligrosas. La polución del aire continúa excediendo en muchos lugares los límites marcados tanto por la UE como por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que son más estrictos. El informe advierte de los "significativos impactos" que provoca en la salud estar expuesto a estos niveles de contaminantes, "sobre todo en las áreas urbanas".


El transporte rodado es una de las mayores fuentes de contaminación atmosférica, a la que también contribuyen las emisiones de la agricultura, producción energética, industria y hogares. Cerca del 74% de la población urbana en la UE estuvo expuesta a concentraciones de PM2,5, que exceden los niveles recomendados por la OMS, según datos de 2016, indica el informe.


Los niños, los más afectados, asegura la OMS

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que en 2016 fallecieron 600.000 niños por infecciones agudas de las vías respiratorias bajas causadas por aire contaminado. El problema se agudiza en los países de ingresos bajos y medios y se produce tanto en el exterior como dentro de los hogares. Con estas cifras, Tedros Adhamon Ghebreyesus, director general de la OMS indica en un comunicado que "todos los niños deben poder respirar aire limpio para crecer y desarrollar todo su potencial". El informe revela también que las mujeres embarazadas expuestas a altos niveles de contaminación del aire, están más expuestas a partos prematuros, y a tener niños más pequeños y de menor peso. Estas sustancias "afectan al desarrollo neurológico y a la capacidad cognitiva, además de provocar asma y cáncer infantil". Se ven especialmente perjudicados los niños en los hogares que usan combustibles contaminantes para cocinar, calentar e iluminar.

Por Esther Sánchez
Madrid 29 OCT 2018 - 14:10 COT

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Una nueva vía de entrada en el cerebro y una neurona enigmática

El cerebro se ha visto siempre como un órgano aislado, difícil de penetrar, un muro biológico muy selectivo, con sus ventajas y sus inconvenientes desde el punto de vista médico. Por eso resulta sorprendente el hallazgo de canales microscópicos en el cráneo que conectan la médula ósea que existe en el interior de los huesos craneales con las meninges cerebrales, una vía hasta ahora desconocida de entrada en el cerebro que podría llegar a utilizarse en medicina y que también podría explicar el origen de algunas enfermedades como el alzhéimer. Además, otra investigación ha encontrado un nuevo tipo de neurona, en forma de rosal y por ahora enigmática, que sería una característica única del cerebro humano.


El descubrimiento de los canales tiene importancia para comprender cómo actúa el sistema inmune ante un daño o una infección cerebral, como en el caso de un infarto cerebral, y la inflamación subsiguiente. “Hasta ahora, creíamos que la médula ósea de todos los huesos del cuerpo reacciona de forma uniforme a un daño o una infección en cualquier lugar a través del torrente sanguíneo, pero ahora sabemos que la médula ósea del cráneo juega un papel especial por su proximidad al cerebro y su conexión directa con las meninges a través de canales microscópicos”, explica Mathias Nahrendorf, del Hospital General de Massachusetts (EE UU). Este científico, con su equipo, ha presentado el hallazgo de los canales craneales en la revista Nature Neuroscience. Las meninges son las membranas que recubren el cerebro y la médula ósea es lo que se conoce popularmente como tuétano.


Este papel de la médula ósea craneal ante una inflamación cerebral puede resultar dañino porque exporta unos glóbulos blancos que pueden llegar a atacar tejidos sanos. De ahí el interés actual en estudiar las funciones de la médula ósea, en general, en las enfermedades en las que la inflamación parece jugar un papel importante, que son muchas. Un ejemplo es la esclerosis múltiple.


Al mirar con las técnicas más avanzadas en microscopía la parte del cráneo que separa la médula de las meninges, los investigadores descubrieron canales vasculares microscópicos en esta densa capa ósea por los que circulaban neutrófilos (un tipo de glóbulos blancos), incluso contra la corriente normal de la sangre hacia la médula ósea.
Aunque los experimentos se han hecho en ratones, la existencia de los canales se ha comprobado en cráneos humanos, pero todavía está por confirmar que el tráfico celular es similar. “Dado que muchos trastornos cerebrales tienen componentes inflamatorios”, añade Nahrendorf, sería interesante comprender cómo contribuyen estos canales al infarto cerebral, la hipertensión o incluso la enfermedad de Alzheimer y otras demencias. Otra idea que se plantea es utilizar los canales para el suministro de medicamentos a las meninges, lo que abre una vía nueva y posiblemente importante, de acceso al cerebro.


No es esta la única novedad respecto al cerebro, un órgano todavía poco conocido en el que conviven muchos tipos de células, siendo las neuronas las más importantes. Se ha descubierto un nuevo tipo de neurona, que han bautizado con el nombre de las rosas silvestres (rosehip) por su forma de arbusto con botones en los extremos, pero cuya función es por ahora un enigma.


El hallazgo es el fruto de un nuevo inventario de las células del cerebro humano que combina el estudio microscópico con el análisis genético. Este último indica que estas células no existen en los roedores, el modelo animal más utilizado, lo que puede indicar que son únicamente humanas, aunque todavía no se han buscado en los primates. Lo poco que han conseguido saber hasta ahora sus descubridores, de Hungría y de Estados Unidos, es que son escasas en la primera capa de la corteza cerebral y probablemente todavía más escasas en el resto del cerebro, pero que por su situación pueden desempeñar un papel importante en el tráfico de señales, en la excitación de circuitos neuronales complejos. Los resultados se publican igualmente en la revista Nature Neuroscience.
madrid
02/10/2018 07:38 Actualizado: 02/10/2018 07:38

El Nobel de Medicina, para la primera inmunoterapia contra el cáncer

El premio ha sido para los investigadores James P. Allison y Tasuku Honjo, por el desarrollo de una técnica que permite al sistema inmune atacar el cáncer

"Los Premios Nobel de este año han establecido un principio completamente nuevo para la terapia del cáncer". Así se anunciaba hace apenas unos minutos la entrega del premio Nobel de Medicina a James P. Allison y Tasuku Honjo, los principales artífices de la inmunoterapia, un tratamiento basado en estimular la capacidad inherente de nuestro sistema inmunológico para atacar las células tumorales. Por tercera vez en la historia de los Nobel, la academia sueca ha decidido premiar a un avance an la lucha contra el cáncer.

A finales de los noventa, James Allison demostró que presionando las teclas celulares adecuadas podía desencadenar una respuesta inmunológica que destruiría las células tumorales. Allison estudió una proteína que funciona como un freno para el sistema inmune y se dio cuenta del potencial de liberar el freno para que nuestras células inmunes puedan atacar los tumores.


Paralelamente, Tasuku Honjo descubrió una proteína en las células inmunitarias y, tras una cuidadosa exploración de su función, finalmente reveló que también funciona como un freno, pero con un mecanismo de acción diferente. Las terapias basadas en su descubrimiento demostraron ser sorprendentemente efectivas en la lucha contra el cáncer.
Ambos investigadores demostraron que las estrategias para inhibir los frenos en el sistema inmunológico podían ser utilizadas en el tratamiento del cáncer, algo que ha sido calificado por la academia sueca como "un hito en nuestra lucha contra el cáncer".


Los premiados


James P. Allison nació en 1948 en Alice, Texas. Obtuvo su doctorado en 1973 en la Universidad de Texas, donde actualmente dirige el departamento de Inmunología del centro Anderson para investigación contra el cáncer. Es miembro de la Academia Nacional de Ciencias y del Instituto de Medicina, y es miembro de la Academia Americana de Microbiología y de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia. Es director del consejo asesor científico del Instituto de Investigación del Cáncer. Anteriormente, fue presidente de la Asociación Americana de Inmunólogos


Tasuku Honjo nació en 1942 en la ciudad de Kyoto. Se doctoró en 1975 en la Universidad de Kyoto donde actualmente es Director General Adjunto y Profesor Distinguido del Instituto de Estudios Avanzados. Es miembro de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, de la Academia Alemana de Ciencias Naturales Leopoldina y de la Academia de Japón.

eldiario.es
01/10/2018 - 12:34h

 

Un hombre, un móvil: ¿la democracia del futuro o un mundo orwelliano?

Los informes financieros de diferentes marcas de móviles alertan del riesgo para la salud del uso de la telefonía móvil.

Las compañías de telefonía móvil saben que su producto implica riesgos para la salud. Los usuarios no son informados pero los accionistas sí reciben información sobre los riesgos financieros asociados a este riesgo para la salud. Las tecnologías de la información ofrecen posibilidades para el desarrollo, pero, de hecho, su influencia está más en el mercado de consumo que en el interés social de los usuarios.


Que el móvil mata, no cabe ninguna duda; lo decía el consejero delegado de la compañía Telefónica Móviles en 2002 para TVE en el no emitido documental Contracorriente . “Mire usted, no me voy a morir de esto; esto contribuye a que me muera. Pero, como todas las cosas”, expresaba Javier Aguilera para el programa Documentos TV de la televisión española. El reportaje, tras las presiones de la industria, finalmente no vio la luz, aunque se filtró y está disponible en todo el mundo. Y añadía con gracejo el ejecutivo de la multinacional: “Coño, que uno se muere por 38.000 cosas. ¿Que esta es una más? Indiscutible. ¿Que esta es una más incluso para los que no usan la telefonía móvil? Indiscutible. ¿Y que los que usan la telefonía móvil no deberían tener este factor? Sin duda. Pero joder, el mundo es como es. A mi me gustaría no respirar el humo que echan los autobuses, pero ¿no vamos a tener autobuses?”.


Cabe suponer que Javier Aguilera recibiese algún tirón de orejas por su ejercicio de sinceridad en un reportaje que acabó siendo censurado. Valga el ejemplo para ilustrar el hecho de que las compañías de telefonía móvil son conscientes de que el móvil es perjudicial para la salud, aunque su política no ha sido la de informar de que se trata de un riesgo que hay que asumir como parte del progreso, sino la de ocultar a la opinión pública e, inclusive, mentir sobre los efectos de la radiación electromagnética utilizada en las telecomunicaciones.

Ya en 1995, por medio de una circular interna filtrada, tenemos noticia de que la compañía Motorola ponía en marcha una campaña de desprestigio contra el científico Henry Lai. ¿Su pecado? Haber desarrollado una investigación, al amparo del WTR —Wireless Technology Research—, en la que se demostraba que una radiación semejante a la de telefonía móvil producía daños en el ADN. Desde la asociación de la industria de telecomunicaciones —CTIA— primero se decía que las frecuencias no eran las mismas y que, por lo tanto, no afectaba a la telefonía móvil, y luego se afirmaba que esa investigación nunca había podido ser replicada. Las compañías financiaron estudios en los que no se encontraron efectos en el ADN, aunque a lo largo de los años diversas investigaciones han ido confirmando los trabajos de Henry Lai. En el año 2000, financiado por la compañía T-Mobile, el estudio Ecolog, que revisó 220 artículos científicos, encontró efectos inductores del cáncer, efectos genotóxicos, así como alteraciones en el sistema nervioso, inmunitario y hormonal.


Informes financieros


Aunque los usuarios no son informados, las compañías sí recogen en sus informes financieros las implicaciones de los riesgos para la salud de la telefonía móvil. Telefónica en su informe anual para la Comisión de Valores de los EE UU dice: “La industria de las telecomunicaciones puede verse afectada por los posibles efectos que los campos electromagnéticos, emitidos por dispositivos móviles y estaciones base, puedan tener en la salud humana. [...] Las preocupaciones sobre las emisiones de radiofrecuencia pueden desalentar el uso de dispositivos móviles, lo que podría provocar que las autoridades públicas implementen medidas que restrinjan dónde se pueden ubicar los transmisores y sitios celulares, cómo funcionan, el uso de teléfonos móviles y el despliegue masivo de dispositivos móviles, medidores inteligentes y otros productos que usan tecnología móvil. Esto podría llevar a que Telefónica no pueda expandir o mejorar su red móvil”. Vodafone, que en su informe anual 2017 incluye los riesgos para la salud entre sus principales riesgos financieros, dice: “Las señales electromagnéticas emitidas por los dispositivos móviles y las estaciones base pueden presentar riesgos para la salud, con un potencial impacto que incluye: cambios en la legislación nacional, reducción del uso del móvil o litigación”.


Las legislaciones para proteger a los ciudadanos frente a los riesgos de los campos electromagnéticos de las telecomunicaciones existen; el problema es que su base teórica es de tiempos de la guerra fría y que numerosos grupos científicos independientes están diciendo que los límites de exposición son insuficientes y están hechos a medida de la industria. Inclusive estas poco estrictas normas de seguridad no son cumplidas por las compañías de teléfonos, como el límite según la SAR —tasa de absorción específica— que la mayoría de móviles que hay en el mercado superan, algo sabido a través del caso 'phonegate', que, a pesar de su gravedad, ha recibido muy poca atención por parte de la opinión pública.
Se cantan las bondades de la tecnología móvil; la sociedad civil podrá organizarse con facilidad para reivindicar sus derechos y propiciar las transformaciones sociales. Las aplicaciones podrán gestionar un mejor uso de servicios y recursos, poniendo directamente en contacto a profesionales y usuarios en una nueva economía más participativa. Podrás acceder a la información en todo momento y los alumnos aprenderán a su ritmo interactuando directamente con los contenidos online. Las aplicaciones móvil monitorizarán tu salud y te avisarán antes de que los problemas aparezcan... Sin embargo el uso dado a la tecnología ha resultado menos transformador y ha formado parte del planteamiento del mercado capitalista. Algunos consideran inclusive que la actuación digital es un falso activismo al crear la sensación de que se está haciendo algo al dar un like o firmar una petición, cuando la participación implicaría un grado de organización en la vida real. La economía colaborativa se ha convertido en una nueva forma de explotación de los trabajadores por parte de grandes empresas, que camuflan la relación laboral mediante resquicios legales. Las tecnologías de la información aplicadas en la enseñanza no han conseguido frenar la pérdida de nivel académico de los últimos años y problemas como el déficit de atención están en expansión. Inclusive estamos asistiendo a un descenso del Cociente Intelectual detectado en algunos países. En cuanto a la salud, los datos no favorecen el optimismo: el cáncer —vinculado a la exposición electromagnética— crece a un ritmo casi de epidemia; a pesar de los avances en la medicina, la esperanza de vida está prácticamente estancada en los países occidentales y en EE UU está en retroceso, y la llamada esperanza de vida saludable está en descenso.


Al respecto de la influencia de las tecnologías en el funcionamiento político, propuestas para la democracia digital, con participación directa a través de internet de la ciudadanía en los Parlamentos, no se han puesto en marcha; y mecanismos de transparencia en la gestión por medio de la apertura y monitorización en tiempo real de la gestión pública apenas se están desarrollando. Por contra, hemos tenido noticias como la del caso Cambridge analytica por las que hemos sabido que información personal robada de las redes sociales ha sido utilizada para diseñar campañas de manipulación dirigidas específicamente a cada usuario y que han ayudado a ganar las elecciones a gobernantes como Donald Trump.
No podemos decir que las tecnologías en el pasado garantizasen el mejor funcionamiento democrático y calidad de la información, pero, antes de continuar por un camino sin sentido cautivados por los avances de la electrónica, deberíamos sopesar las implicaciones sociales, de salud y psicológicas que los usos de las distintas posibilidades tecnológicas están poniendo en nuestras manos.

 

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“Las corporaciones hacen lo que quieren con la salud de la población”

“Esto es una guerra en tiempos de paz; producto de esta tremenda pandemia la gente se enferma y fallece. Lo que ocurre es que el proceso es tan lento que no se percibe en toda su complejidad. Es un combo explosivo pero en cámara lenta, por eso, nadie lo ve”, describe Marcelo Rubinstein, doctor en Ciencias Químicas e investigador superior del Conicet. Según cifras de la OMS, actualmente, existen más de 2 mil millones de personas con sobrepeso, de las cuales 700 millones son obesas. En 2017, la FAO –agencia de la ONU que se ocupa de los problemas vinculados a Alimentación y la Agricultura– y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) publicaron un informe con resultados alarmantes. El documento reveló que Argentina se ubicaba como el país de Latinoamérica y el Caribe con más hombres adultos obesos (con una prevalencia de 26,7 por ciento) y la tercera tasa de mujeres adultas obesas (con un 30.1 por ciento) detrás de Uruguay y Chile.

El sobrepeso y la obesidad constituyen el principal conflicto de salud a nivel internacional. ¿Por qué? Porque estimulan la emergencia de un rosario de trastornos y enfermedades que, tarde o temprano, emergen y suceden en catarata. Problemas cardiovasculares, hipertensión, insuficiencia renal, diabetes, várices y úlceras venosas, cáncer de colon, dificultades respiratorias, cálculos, arterosclerosis y osteoartritis encabezan la lista. Además, el aumento del tejido adiposo genera un estado crónico inflamatorio que, como si fuera poco, acelera el deterioro del sistema nervioso y adelanta el advenimiento de enfermedades neurodegenerativas.


Hoy en día sucede algo paradójico: existen más personas con sobrepeso que con desnutrición. ¿Se trata de adictos que abrazan conductas autodestructivas, o bien de víctimas de un sistema hiperconsumista? ¿De qué manera las publicidades promueven la construcción y posterior naturalización de un ambiente “obesogénico”? El especialista hilvana una respuesta: “La desnutrición siempre estuvo asociada a las capas más vulnerables de la sociedad, pero la obesidad, en sus comienzos, empezó a afectar a los estratos con mayor poder adquisitivo. No obstante, se revirtió gracias a una estrategia de marketing y publicidad muy perversa de los grupos de la industria de agroalimentos”.


Se refiere a la promoción de comestibles ultraprocesados vendidos a precios bajos que crean una falsa sensación por partida doble: que las personas se alimentan y, al mismo tiempo, que acceden a bienes a los cuales antes no tenían acceso. Desde aquí, las modificaciones en los hábitos de consumo constituyeron un fenómeno propuesto y constantemente reactualizado por el propio mercado y, como resultado, los humanos comen muchísimo peor que en décadas precedentes. En este sentido, ¿cómo limitar la actividad de las corporaciones?


En Argentina, la principal resistencia se llama Copal (Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios). Por ello es que, como recomienda la ONU, la obesidad y el sobrepeso implican un conflicto de salud pública que no puede ser resuelto por personas ni por familias particulares sino por la intervención directa y comprometida de los estados. Tanto Adolfo Rubinstein –titular de la Secretaría de Salud– como el propio Mauricio Macri, durante la apertura de sesiones legislativas de este año, indicaron que la prevención de la obesidad infantil conformaba el tópico a combatir más importante del área.


Como se puede prever, entonces, resulta fundamental ajustar los controles en el mundo de los alimentos y las bebidas. “Si bien el Estado regula el nivel bromatológico de los alimentos –esto es: que no contengan tóxicos o contaminantes– no hay una supervisión respecto del azúcar agregada y los ultraprocesados. Las empresas son capaces de recrear líquidos con sabor y olor a naranja, envueltos en sobres con imágenes de naranjas pero que, por supuesto, no son naranjas”, indica Rubinstein. Se refiere, por caso, a los típicos jugos en polvo y a los helados de palito, cuyos envoltorios incluyen las imágenes de frutas espectaculares pero que en realidad son mezclas de agua, azúcar y sustancias que recuerdan el sabor original, aunque distan bastante de aportar los valores nutricionales que aparentan. Bajo esta premisa, es posible advertir de qué manera los avances tecnológicos no siempre equivalen a progreso: en 2018, el ser humano dispone de las mejores tecnologías pero, desafortunadamente, utiliza sus conocimientos para perjudicar a la sociedad.


Hace apenas dos años, en Inglaterra, detectaron que el aumento de los índices de obesidad tenía estrecha relación con el consumo sostenido de las famosas papas fritas de paquete. Como resultado, el Estado incrementó los impuestos a los productores de snacks. Algo similar ocurrió en México con las bebidas azucaradas. En noviembre pasado, Argentina intentó hacer lo propio con un impuesto para regular el consumo de gaseosas pero se chocó de frente con dos lobbies. Uno en Tucumán que, a través del gobernador Juan Manzur –paradójicamente, ex ministro de Salud– amenazó con que de continuar con la propuesta, los legisladores tucumanos no votarían la ley de reforma previsional. Por supuesto que al mandatario provincial lo que le preocupaba era defender la industria azucarera tucumana en detrimento de la salud de la población. El otro, como era de esperar, vino del lado de los empresarios: la división argentina de Coca Cola presionó lisa y llanamente con abandonar su programa de inversiones en el país. En efecto, la iniciativa se cajoneó.


Nuevas etiquetas


El Gobierno anticipó que el mes próximo lanzará un plan nacional de etiquetado frontal para robustecer la prevención del sobrepeso y la obesidad infantil, ya que afecta al 40 por ciento de los niños. “El mejor ejemplo de todos lo constituye Chile, con una especie de semáforo voluntario cuyo objetivo es la advertencia. Se realizó un excelente trabajo de psicología: como los humanos toman sus decisiones en cuestión de segundos emplearon símbolos susceptibles de ser rápidamente interpretados con información contundente. Se trata de un octógono negro que con letras blancas notifica a los consumidores que el comestible que está a punto de llevar al changuito es ‘alto en azúcar’, ‘alto en sal’, o bien, ‘alto en grasas trans”, narra Rubinstein. De esta manera, si el producto reúne dos octógonos negros ya no puede ser publicitado por medios de comunicación o en la vía pública. Se trata de una estrategia imitada por Uruguay, Perú y Canadá que, aunque no prohíbe la venta apunta a la reconversión de la industria. No es casual que la propia Coca-Cola haya incluido la leyenda “sin azúcar” en su etiquetado, en reemplazo paulatino de sus variantes “light” y “Zero”, ambigüedad intencional –artimaña marketinera– para confundir al consumidor.


No obstante –a pesar de que ya están demasiado grandes y pueden defenderse solas– las corporaciones no luchan en soledad. Por el contrario, sostiene el químico, “cuentan con el auxilio de médicos y políticos comprados por estos lobbies. De la misma manera ocurre con el complejo de la industria farmacéutica que trabaja codo a codo con los visitadores médicos cooptando especialistas para asegurarse la venta de los productos”. Y completa: “¿Qué mejor para las farmacéuticas que tener a millones y millones de personas enfermas con diabetes, afecciones cardiovasculares y cáncer como resultado de la obesidad?”.


Los Estados gastan un dineral considerable en remedios para curar enfermedades que son absolutamente prevenibles. Sin embargo, ante la falta de planificación sus pretextos eluden el abordaje directo de la problemática. De todos, el preferido es el de la “multicausalidad”. ¿En qué consiste? Según Rubinstein, “a veces se vuelve tan ‘multi’ el problema que se torna inabordable. Se culpa al sedentarismo provocado por el delivery y los medios de transporte, cuando el problema fundamental es la libertad que tienen las corporaciones para hacer lo que quieren con la salud de nuestras poblaciones”. El Ejecutivo, mientras tanto, insta a los ministerios de Salud, Producción y Agroindustria a ponerse de acuerdo, aun a sabiendas de la imposibilidad manifiesta.


Para quienes gustan de emplear la memoria, esta es una situación muy similar a la que sucedía cuando el mundo advirtió que fumar causaba cáncer de pulmón y EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica). En muchos países, el lobby industrial cedió frente a un concepto de salud pública que priorizaba la defensa de la población. Hoy, “aunque no está prohibido fumar, se ganó la batalla cultural: no hay una persona que ignore todos los males que conlleva el consumo de cigarrillos. No obstante, durante mucho tiempo creímos que si fumábamos éramos más piolas y teníamos más chances en el amor”, dice.


En un mundo poco entrenado para respetar las diferencias, el estigma social que deben revertir las personas obesas tornan la situación aún más compleja. Como todo problema de salud pública implica librar una batalla económica, política y cultural y, desde aquí, la sociedad requiere de representantes comprometidos y capaces de ponerse en puntitas de pie y observar más allá de la medianera del presente. “Las nuevas generaciones de jóvenes vivirán menos que sus padres, ya que la malnutrición afecta la calidad de vida de manera notoria y perjudica, a largo plazo, la expectativa de vida. Los políticos no advierten que si no modifican la legislación del país, sus hijos vivirán menos que ellos”, concluye Rubinstein.


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Hacer dos cosas a la vez es bueno para el cerebro

En nuestra actividad diaria, de forma casi constante, exigimos a nuestro cerebro que trabaje al mismo tiempo en dos tareas. Por ejemplo, andar y hablar por teléfono.

La activación combinada del cerebro para dos tareas independientes y no relacionadas se conoce como dual task. Estas conllevan una mayor activación del cerebro y pueden combinarse de forma que la tarea dual sea movimiento-movimiento (como andar y hablar) o movimiento-cognitiva (como andar y resolver cálculos matemáticos).
Pero, ¿cómo responde el cerebro ante una de estas tareas duales? Pongamos dos ejemplos:


Al caminar en el gimnasio, una persona tiene que activar en el cerebro las áreas encargadas de la marcha. Sobre todo, las áreas motoras y de coordinación (Figura 1. A).
Al caminar para cruzar la calle, una persona también tiene que activar las áreas mencionadas en el ejemplo anterior. Pero, además, las áreas visuales (para ver los coches), las áreas de memoria (que le hacen recordar la velocidad de los vehículos y calcular si le da tiempo a pasar) y las áreas de toma de decisiones (para decidir si, al final, cruza o no cruza). Al mismo tiempo, debe coordinar todas esas áreas (Figura 1. B).


Se ha demostrado que en el segundo ejemplo se activan más áreas cerebrales que tienen que coordinarse entre sí. Pero si nos fijáramos solo en el área cerebral encargada de la marcha, la activación sería mayor en la primera situación, pues el cerebro sólo se centra en esa tarea.


Al implicar nuevas áreas cerebrales, pierde fuerza la activación de la parte del cerebro que se encarga de caminar. Por eso pacientes en rehabilitación que caminan bien en el gimnasio pueden tener problemas fuera de él.


Podemos ver otro ejemplo cuando conducimos y hablamos por teléfono al mismo tiempo (algo que nunca deberíamos hacer). Es evidente que existe un mayor riesgo de accidente, pues el cerebro deja de estar concentrado solo en la conducción para centrarse, al mismo tiempo, en la conducción y en el teléfono.


Un entrenamiento muy saludable


Nuestro cerebro es capaz de aprender. La base de ese aprendizaje está en la repetición y, en última instancia, en la experiencia vivida. El entrenamiento de las tareas duales permite a nuestro cerebro estar más preparado para afrontar las que se encuentre en el día a día.


Esto puede resultar poco atractivo a primera vista. Aun así, cobra vital importancia si añadimos que, conforme nuestro cerebro envejece, pierde capacidad para enfrentarse a las tareas duales. Gran parte de las caídas en personas mayores ocurren mientras estaban realizando una de ellas. Del mismo modo, los cerebros que tienen alguna enfermedad neurológica son peores a la hora de enfrentarse a esta activación combinada.


En la literatura médica las tareas duales suman 241 artículos publicados en sujetos jóvenes y 429 en personas mayores. También 146 en pacientes con párkinson, 128 en ictus, 96 en traumatismo craneoencefálico, 40 en esclerosis múltiple y más de 250 en pacientes con deterioro cognitivo.


Como norma, se aprecia una mejoría tras el entrenamiento de las tareas duales en las diferentes poblaciones y situaciones. Sin embargo hay que tener cuidado, pues tendemos de forma generalizada a independizar las funciones motoras y cognitivas en los procesos de entrenamiento.


La importancia de entrenar las tareas duales es doble. Por un lado mantiene el cerebro activo, lo que de por sí ralentiza el envejecimiento cerebral. Por otro, y esto es lo más significativo, mantiene el cerebro activo tal y como trabaja a diario. Esto lo prepara para afrontar situaciones tan normales como cruzar la calle al mismo tiempo que repasamos la lista de la compra, o utilizar los cubiertos mientras cuento lo que me pasó ayer.


Así, el entrenamiento puede prevenir las caídas, la retracción social (socializar nos exige, por ejemplo, conversar al mismo tiempo que caminamos). También reduce el sentimiento de pérdida de capacidades. ¡Cuántas veces escuchamos eso de “yo antes hacia un montón de cosas a la vez”!


Cómo practicar las tareas duales


Una persona no tiene por qué tener una enfermedad neurológica para beneficiarse del aprendizaje de las tareas duales. Con el afán de mejorar este entrenamiento, en el equipo de Dualebike ( >> ver cláusula de divulgación) nos planteamos la posibilidad de mejorar estos procesos y nos decantamos por una una tarea motor-cognitiva.


Éramos conscientes de que la marcha es la tarea motora más trabajada, así que nos decidimos por el pedaleo. Como tarea cognitiva escogimos algo lúdico y social al mismo tiempo: los solitarios de cartas.


Así surgió el concepto Dualebike (Figura 1.C), una tarea dual que combina el pedaleo con los solitarios de cartas. El paciente pedalea y, al mismo tiempo, tiene que completar el juego. Pero, ¡ojo! si deja de pedalear no podrá seleccionar y mover las cartas. Además, la velocidad del ratón del ordenador se adapta a la velocidad del pedaleo.


El resultado es que conseguimos una activación cerebral muy importante, con muchas áreas cerebrales distintas y que requieren la coordinación de todas ellas.


Aunque Dualebike es una herramienta diseñada para el entrenamiento de tareas duales, estas pueden practicarse de muchas formas. Por ejemplo, ir a nadar y, al mismo tiempo, contar hacia atrás desde 100, restando 3 cada vez. O caminar mientras decimos los meses del año en sentido inverso. En definitiva, realizar una tarea motora y otra cognitiva a la vez.
Por este motivo animo a todos los lectores a potenciar su cerebro mediante el entrenamiento de las tareas duales, estén o no diagnosticados de una enfermedad neurológica. En cualquier caso, todos perderemos capacidad para llevar a cabo esta activación combinada con la edad. Estoy seguro de que esta estrategia merece la pena a largo plazo: debemos entenderla como una prevención activa.

 

Por Manuel Murie Fernández
Doctor en Medicina, especialista en Neurología, Universidad Pública de Navarra

22/09/2018

Miércoles, 29 Agosto 2018 07:46

"Si hay pelito no hay delito"

"Si hay pelito no hay delito"

La sabiduría de los dichos no contrarresta otras presiones sociales. Sexólogos identifican que desde los años 80 se ha ido configurando una visión de la feminidad que supone depilación parcial o total de las zonas genitales, tendencia que se ha ido extendiendo a los hombres.

No falta quienes argumentan que es un asunto de higiene, sin embargo, nada menos higiénico que quitar las barreras naturales que nos protegen. El contacto genital piel a piel de dos personas depiladas aumenta, significativamente, los riesgos de enfermedades transmisibles sexualmente. Los dermatólogos señalan riesgos de hongos, bacterias y otras afecciones de la piel. El vello púbico, como los otros en el cuerpo, cumple una importante función de protección.

La rasurada, provoca micro fisuras, aumenta el riesgo de pelos encarnados, que conlleva a la formación de quistes, sin hablar de las bacterias que pueden entrar más fácilmente al organismo. Si las consecuencias son evidentes en el caso del vello púbico, lo son en el caso de cualquier depilación, ya que siempre es traumático para la piel.

En las axilas solemos usar desodorante o peor antitranspirantes que contienen materiales cancerígenos, en estos casos las personas que se las depilan favorecen el ingreso del aluminio y otros componentes, poco amigables, a una parte muy sensible del cuerpo.

Habría mucho que decir sobre la construcción de los imaginarios sociales y sexuales y el vello. Muchas personas no pueden soportar la idea de una mujer peluda, porque se ve como un hombre. Otros no disfrutan el sexo oral porque les da asco. Sin embargo, ese asco está basado en una concepción errónea de la higiene. Es más higiénico tener pelito que andar pelado, abierto a cualquier tipo de infección y regándolos por ahí.

Publicado enSociedad
Investigadores españoles hallan el primer 'atlas' de proteínas para pronosticar el cáncer de mama más agresivo

Consiguen establecer una relación entre un patrón de proteínas determinado y un pronóstico o respuesta a fármacos, e identificar nuevas dianas farmacológicas, para las que en algunos casos ya existen medicamentos en la práctica clínica.


Bajo la denominación de cáncer de mama se engloban tres tipos que presentan diferente pronóstico y respuesta al tratamiento, y el más agresivo y desconocido es el llamado triple negativo. Ahora, científicos españoles han logrado crear el primer 'atlas' que incluye seis proteínas dominantes vinculadas al tumor.

Así, gracias a que "se ha puesto orden" en este cáncer de mama, los investigadores han conseguido establecer una relación entre un patrón de proteínas determinado y un pronóstico o respuesta a fármacos, e identificar nuevas dianas farmacológicas, para las que en algunos casos ya existen medicamentos en la práctica clínica.


Hasta ahora se sabía que el cáncer de mama triple negativo se debe a numerosas mutaciones que actúan conjuntamente y en combinaciones únicas para cada caso, pero no se habían descrito señales bioquímicas predominantes y repetidas en las pacientes.


Por contra, en los otros dos subtipos de cáncer de mama, los que expresan receptores —proteínas— de hormonas femeninas (hormono-dependientes) y los que contienen niveles exacerbados del receptor HER2, sí se había logrado y ya existen tratamientos específicos que eliminan en gran medida las células tumorales.


La heterogenidad por tanto del triple negativo ha impedido definir factores pronósticos y predictivos, lo que ha provocado que la quimioterapia convencional siga siendo la principal opción.


Poner orden


"El triple negativo es como un cajón desastre y para poder tratarlo racionalmente primero hay que poner orden, y eso es lo que hemos hecho", señala Miguel Ángel Quintela, director de la Unidad de Investigación Clínica de Cáncer de Mama del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) y autor principal de este estudio que se publica en la revista Nature Communications.

Para conseguir este "atlas" bioquímico, los investigadores no se detuvieron en analizar los genes implicados en este tipo de cáncer, sino que escudriñaron las proteínas que éstos generan. Así, lograron identificar seis quinasas —un tipo de proteína— cuyo estado funcional —si están activadas o no— predice la evolución del cáncer.

La búsqueda se hizo en muestras de tumores de 34 pacientes y los resultados se validaron con 170 pacientes: aquellas pacientes en que ninguna de estas quinasas estaban activas habían tenido un 95% de probabilidad de curarse, o al menos, de no haber recaído doce años después del tratamiento, detalla el CNIO en una nota de prensa.

En cambio, basta con que solo una de las seis quinasas estuviera activa para que el riesgo de recaída se multiplicara por diez.


Papel clave


Algunas de esta proteínas habían sido estudiadas antes, pero "hasta ahora no había ninguna razón para fijarse en ellas": ahora se sabe que estas seis quinasas juegan un papel clave en este cáncer.


Estas seis proteínas se pueden inhibir farmacológicamente y contra tres de ellas, según Quintela, ya hay fármacos en uso, utilizados por ejemplo para otros tumores como el melanoma.


Para comprobarlo, los investigadores hicieron experimentos en ratones y modelos celulares y probaron, en concreto, la actividad antitumoral de 15 combinaciones de dos medicamentos cada una, en diez modelos diferentes (en total 150 situaciones distintas): lograron un efecto terapéutico superior al de la suma de los efectos terapéuticos de cada fármaco por separado en el 99,3% de los casos.

El siguiente paso, por tanto, será llevar estos experimentos a ensayo clínico para lo que, según Quintela, ya están en conversaciones con las distintas farmacéuticas.
Pero no solo esto: los científicos también quieren, y ya trabajan en ello, que el análisis de estas proteínas pueda hacerse en los hospitales de forma que en el futuro sea una prueba clínica tan habitual como lo es hoy el análisis del perfil genético de cualquier tumor.

"Mirando las quinasas y no los genes conseguimos hacer una asociación entre tumor y pronóstico, por lo que por primera vez hemos puesto orden en este tumor y, en un futuro, podremos orientar a las pacientes hacia uno o varios fármacos específicos y no que todas sean tratadas de la misma forma, como en la actualidad", concluye Quintela.