Investigadores españoles descubren cómo evitar la quimioterapia en pacientes con cáncer de mama

Mediante un test genético más de la mitad de los afectados con un subtipo de este cáncer se ahorrarían pasar por la quimioterapia. Es el primer estudio que demuestra la utilidad de un predictor genómico en esta enfermedad


MADRID.- Investigadores españoles han observado que un subgrupo de pacientes con cáncer de mama responde muy bien al tratamiento sin necesidad de usar quimioterapia y, por tanto, se les podría ahorrar el uso de este tratamiento gracias a un test genético que defina el perfil genómico de cada paciente.

Así se desprende de los resultados del estudio 'Pamela' del grupo colaborativo SOLTI que se presentan en el 39 Simposio de Cáncer de Mama que se celebra estos días en San Antonio (Estados Unidos), que ha revelado que hasta el 60 por ciento de las pacientes con cáncer de mama HER2+ podrían ahorrarse la quimioterapia, unas 3.000 de los 25.000 nuevos casos que se detectan cada año.

"Aunque será necesario seguir investigando, es un paso muy importante porque hasta ahora éramos conscientes de que estábamos sobretratando los tumores HER2+, pero no sabíamos ni cómo ni dónde", ha reconocido Aleix Prat, investigador principal del Grupo de Genómica Traslacional del Vall d'Hebron Instituto de Oncología (VHIO) y coordinador de este trabajo.

Utilizando datos genómicos se pueden identificar cuatro subgrupos dentro de la enfermedad HER2+ (luminal A, luminal B, basal-like y HER2-enriquecido), a partir de un test capaz de analizar 50 genes.

Y han visto que el fenotipo HER2-enriquecido, que representa un 60 por ciento de este subtipo, es un predictor de respuesta temprana a la terapia neoadyuvante de doble bloqueo con lapatinib y trastuzumab, con o sin terapia hormonal, porque presentan una mayor tasa de respuesta patológica completa en la cirugía que el resto de perfiles genómicos.

Esto les permitiría en un futuro, según los autores, ahorrarse la quimioterapia ya que incluso vieron que en el 40 por ciento de las pacientes con este perfil genómico "el tumor desapareció por completo", según Prat.

 


Apenas hay tumor tras dos semanas de tratamiento


De hecho, en este grupo de pacientes el tumor se redujo de forma muy significativa de forma muy temprana. "A las dos semanas de tratamiento ya vimos que en el 46 por ciento de las pacientes prácticamente no había tumor o sólo quedaban pocas células tumorales", ha explicado.

"Éste es un paso muy importante. Es el primer estudio que demuestra de forma prospectiva la utilidad de un predictor genómico en enfermedad HER2+. El siguiente paso es demostrar que la supervivencia de las pacientes con estos tumores HER2+ definidos genómicamente es excelente, aunque no reciban quimioterapia", concluye el autor principal del estudio. Además, SOLTI presenta en San Antonio otro ensayo en el que ha colaborado, el 'NEO-ALTTO', que muestra la primera evidencia de que el análisis de microRNA en una muestra de sangre puede prever la respuesta al tratamiento neoadyuvante en pacientes HER2+ de forma no invasiva.

Un porcentaje significativo de pacientes de cáncer de mama tratadas con terapia neoadyuvante no logran una respuesta patológica completa y presentan un mayor riesgo de recaída después de la cirugía. Con el objetivo de identificar biomarcadores predictivos de respuesta el estudio incluyó a 455 pacientes y una de las principales novedades es que "con el análisis retrospectivo que se ha hecho de las muestras se puede predecir la supervivencia".

 

 

Empieza carrera de ensayos clínicos con la "edición genética"

Mientras una parte del mundo se encuentra atenta a las disputas por el poder, sorprendida por la llegada de gobernantes que parecen anticipar un retorno a la Edad Media, los avances en el conocimiento no se detienen por ahora y, por el contrario, se convierten en esperanza para enfrentar algunas de las enfermedades más devastadoras. Por primera vez en la historia, un equipo científico de la Universidad de Sichuan, en China, encabezado por el doctor Lu You, ha iniciado los primeros ensayos clínicos para un nuevo tratamiento contra el cáncer pulmonar, introduciendo en pacientes voluntarios células modificadas con la técnica CRISPR-Cas9, conocida como "edición genética".

Desde el surgimiento de la poderosa técnica, la cual permite realizar cortes en regiones específicas del ácido desoxirribonucleico (ADN), era posible soñar con inactivar los genes participantes en el desarrollo de diversas enfermedades, entre las cuales el principal enemigo a vencer es el cáncer. Pero para llegar a este momento, tuvieron que ocurrir otros acontecimientos:

Una de las primeras señales esperanzadoras fue el trabajo de Pablo Tebas y sus colaboradores de la Universidad de Pensilvania, publicado en 2014 en el New England Journal of Medicine, en el que con una técnica de corte del ADN diferente al CRISPR-Cas9 (empleando en este caso una enzima que rompe el ADN, conocida como nucleasa de dedo de zinc) emprendieron un ensayo en 12 personas infectadas con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).

En este caso, se tomaban células de la propia persona (una variedad de glóbulos blancos o células T conocida como CD4), a las que se les inactivó un gen llamado CCR5, para ser posteriormente reinyectadas a los pacientes. Los resultados indicaban que la técnica era segura y encontraron la reducción de los niveles del virus en estos enfermos, por lo que anunciaron la realización de nuevas series clínicas en el futuro.

Otro antecedente importante surgió a finales de 2015, a partir del caso de una niña de un año, de nombre Layla, quien recibió células "editadas" para enfrentar la leucemia. La menor fue tratada por el equipo del inmunólogo Waseem Qasim, del Great Ormond Street Hospital, en Londres, Inglaterra. Se trataba de un caso especial, en el que todos los tratamientos anteriores habían fracasado..

Como lo explicó Sara Reardon en una nota publicada el 5 de noviembre del año pasado en Nature, en el caso de esta niña los especialistas extrajeron de un donante sano células T y realizaron un corte al ADN, aunque empleando una técnica también diferente con una enzima llamada TALEN, la cual desactiva genes que podrían evitar que las células donantes actuaran sobre el blanco, modificando además los genes para proteger a las células de los medicamentos anticancerígenos que el paciente estuviera tomando.

La terapia consiste en destruir el sistema inmune de la enferma, el cual se sustituye con las células inyectadas. La paciente mostró mejoría considerable, de acuerdo con el equipo médico que la atendía. Como puede entenderse, no se trata de una solución definitiva, pero permite alargar la vida hasta encontrar nuevos donadores de células T que sean compatibles. A pesar de estas limitaciones, el esfuerzo constituye un antecedente de gran importancia que ha estimulado el interés por el empleo médico de la edición genética.

La técnica CRISPR-Cas9, tiene grandes ventajas sobre las anteriormente utilizadas, pues es más simple y barata, y es con ella que se iniciaron ya por primera vez los ensayos clínicos en China contra el cáncer pulmonar. La idea consiste en inactivar al gen PD1 en las células T, que forman un anclaje con proteínas de las células cancerosas, lo que impide la acción de los linfocitos contra ellas. Las pruebas, cuya primera fase consiste en probar la seguridad evaluando los posibles efectos adversos, tuvo que ser pospuesta de agosto al pasado 28 de octubre, pues la amplificación de las células editadas (su crecimiento en cultivos de laboratorio) resultó un proceso más complejo que el esperado; los detalles de esta técnica de modificación genética se publicaron ya en este mismo espacio (La Jornada, 9/8/16).

Al fin, las pruebas clínicas en China están en marcha y han dado lugar a una muy interesante carrera en la cual distintas naciones en el mundo están involucradas. La edición genética marca lo que seguramente será uno de los desarrollos científicos distintivos del siglo XXI, a pesar de los empeños contra ella de las corrientes anticientíficas.

Insectos y gusanos portan la mayoría de los virus que afectan a vertebrados

Aunque se considera probable que sólo unos pocos causen enfermedades en humanos, la nueva tecnología permitirá conocer cuántos son realmente patógenos, señalan expertos

Un estudio innovador de la virosfera de animales que carecen de espina dorsal, como insectos, arañas y gusanos y que viven alrededor de nuestras casas, ha descubierto mil 445 virus.

La investigación revela que la ciencia sólo ha arañado la superficie del mundo de los virus, aunque es probable que sólo unos pocos causen realmente enfermedades.

La investigación metagenómica, colaboración entre la Universidad de Sydney y el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades, en Pekín, fue posible gracias a la nueva tecnología, que también proporciona una poderosa nueva forma de determinar qué patógenos ocasionan enfermedades en humanos.

El profesor Edward Holmes, del Instituto Marie Bashir de Enfermedades Infecciosas y Bioseguridad y de la Escuela de Vida y Ciencias Ambientales, quien dirigió el equipo de Sydney, explicó que aunque la investigación reveló que los humanos están rodeados de virus en su vida cotidiana, esos microorganismos no se transfieren fácilmente a las personas.

"Este estudio revolucionario rescribe el libro de virología al mostrar que los invertebrados llevan un número extraordinario de virus. Muchos más de lo que pensamos", aseguró Holmes.

“Hemos descubierto que la mayoría de los grupos de virus que infectan vertebrados –incluyendo humanos, como los que causan enfermedades conocidas como la gripe– se derivan de los que están en invertebrados”, señaló.

El estudio sugiere que estos virus se han asociado con invertebrados miles de millones de años, en lugar de millones, como se creía, y que esos animales son los verdaderos anfitriones de muchos tipos de virus.

El estudio, "Redefiniendo la virosfera del ARN invertebrado", se publica en Nature. "Los virus son la fuente más común de ADN y ARN en la Tierra. Todo está literalmente bajo nuestros pies", precisó Holmes.

Los hallazgos sugieren que los virus del ácido ribonucleico, conocido como ARN –cuyo papel principal es generalmente llevar instrucciones de ADN–, es probable que existan en todas las especies de la vida celular.

"Es notable que invertebrados como los insectos lleven tantos virus, nadie había pensado mirar antes porque la mayoría de ellos no habían sido asociados con enfermedades humanas."

Aunque insectos como los mosquitos son muy conocidos por su potencial para transmitir virus como el zika y el dengue, Holmes enfatizó que no deberían ser temidos generalmente, porque la mayoría de los virus no eran transferibles a los seres humanos y los invertebrados tienen un papel importante en el ecosistema.

Es importante destacar que las mismas técnicas utilizadas para descubrir estos virus invertebrados también podrían usarse para determinar la causa de nuevos males humanos, como la controvertida "enfermedad de Lyme", que se dice que ocurre después de las picaduras de garrapatas.

Crean método para borrar miedos del cerebro, útil contra las fobias

Es una combinación de tecnología de escaneo y de inteligencia artificial; esta última permite identificar aspectos del contenido de la información de ese órgano, explican los autores

Investigadores descubrieron una manera de eliminar miedos específicos del cerebro, utilizando una combinación de inteligencia artificial y tecnología de escaneo de ese órgano. Su técnica, difundida en la edición inaugural de Nature Human Behavior, podría llevar a una nueva forma de tratar a pacientes con trastornos de estrés postraumático (TEPT) y fobias.

Los trastornos relacionados con el miedo afectan a una de cada 14 personas y ejercen una presión considerable sobre los servicios de salud mental. En la actualidad, un enfoque común es que los pacientes se sometan a alguna forma de terapia de aversión, en la que se enfrentan a sus temores al estar expuestos a ellos con la esperanza de que aprenderán que temen a algo no dañino.

Sin embargo, esta terapia es inherentemente desagradable y muchos optan por no seguirla. Ahora un equipo de neurocientíficos de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido, Japón y Estados Unidos, encontraron una manera de eliminar inconscientemente del cerebro un recuerdo del miedo.

El equipo desarrolló un método para leer e identificar un recuerdo del miedo usando una nueva técnica llamada decoded neurofeedback, que emplea el escáner para vigilar la actividad cerebral e identificar pautas complejas de actividad que se parecen a un recuerdo específico del miedo.

En el experimento, se creó un recuerdo del miedo en 17 voluntarios sanos mediante la administración de una breve descarga eléctrica cuando veían una imagen concreta en la computadora. Cuando detectaron la pauta, los investigadores sobrescribieron el recuerdo del temor dando a sus sujetos experimentales una recompensa.

Ben Seymour, del Departamento de Ingeniería de la Universidad de Cambridge y uno de los autores del estudio, explicó: “La forma en que se representa la información en el cerebro es muy complicada, pero el uso de métodos de reconocimiento de inteligencia artificial (IA) permite identificar aspectos del contenido de esos datos.

"Cuando indujimos un leve recuerdo del miedo en el cerebro, fuimos capaces de desarrollar un método rápido y preciso de leerlo usando algoritmos de IA. El desafío entonces era encontrar una manera de reducir o eliminar el recuerdo del temor sin evocarlo conscientemente", añadió.

“Nos dimos cuenta de que incluso cuando los voluntarios simplemente descansaban, podíamos ver breves momentos en que el fluctuante patrón de la actividad cerebral tenía rasgos parciales del recuerdo específico del miedo, incluso aunque individuos del estudio no fueran conscientes de ello. Como podemos decodificar esas pautas cerebrales rápidamente, decidimos dar a los sujetos una recompensa –una pequeña cantidad de dinero– cada vez que recogimos estas características del recuerdo”, detalla.

El equipo repitió el procedimiento tres días. A los voluntarios se les dijo que la recompensa monetaria que ganaban dependía de su actividad cerebral, pero no sabían cómo hacerlo. Al conectar continuamente pautas sutiles de actividad del cerebro vinculadas a la descarga eléctrica con un pequeño premio, los científicos esperaban gradual e inconscientemente anular el recuerdo del miedo.

Reprogramación

El líder de la investigación, Ai Koizumi, del Instituto Internacional de Investigación de Telecomunicaciones Avanzadas, en Kyoto, y el Centro de Información y Redes Neuronales, en Osaka, señaló: "En efecto, las características del recuerdo que estaban anteriormente ajustadas para predecir el choque doloroso, ahora estaban siendo reprogramadas para predecir algo positivo".

El equipo entonces probó qué sucedió cuando mostraron a los voluntarios las imágenes antes asociadas con las descargas. "Sorprendentemente, ya no podíamos ver el típico temor de sudoración de la piel como respuesta. Y tampoco podíamos identificar una mejora en la actividad de la amígdala, el centro del miedo del cerebro. Esto significaba que habíamos sido capaces de reducir el recuerdo del miedo sin que los voluntarios conscientemente experimentaran el recuerdo del temor en el proceso", señaló.

Martes, 01 Noviembre 2016 06:09

Los genios locos del ajedrez

Los genios locos del ajedrez

Es fama que buena parte de los profanos en ajedrez suele considerar a los ajedrecistas como “gente rara”, cuando no directamente como “locos”. Los hay también quienes, muy por el contrario, estiman que ser jugador de ajedrez (del nivel que fuere) lo convierte a uno en una especie de “genio”, o en un ser de inteligencia “más allá de lo normal”. Nada de eso es necesariamente así, por supuesto. Nosotros, los ajedrecistas, sabemos que ninguna de estas generalizaciones es objetivamente correcta. Pero sí podemos decir, con sólidos argumentos en muchas ocasiones, que muchos hemos conocido casos de personas con características “especiales” (¿genios o locos? ¿O genios locos?), ya sea en nuestro club, en algún torneo o en alguna actividad relacionada con el juego... como seguramente ha de haberlas también en cualquier otro ámbito. Y en la historia grande del ajedrez hay también personajes que, habiendo sido reconocidos genios del juego, fueron acosados por algún tipo de psicosis. Veamos algo sobre ellos.


No es cosa comprobada que Paul Murphy, el genial jugador estadounidense nacido en 1837, haya sido un paranoico. No obstante, según la tradición oral, siendo aún muy joven sufría delirios de persecución. Por ejemplo, permanentemente sospechaba que su comida estaba envenenada o que personas cercanas a su entorno querían asesinarlo. Parece, sin embargo, que esto no afectó su manera de jugar ajedrez, pues luego de sus aclamados triunfos en su país, realizó –con poco más de veinte años– una gira triunfal por Europa en 1858, enfrentando y derrotando a los mejores maestros de la época. A su regreso, en 1859, sorpresivamente abandonó para siempre el juego, rehusando una y otra vez las invitaciones para volver a los tableros, en una actitud curiosamente similar a la adoptada por un compatriota suyo, más de ciento diez años después.


Wilhelm Steinitz, el primer Campeón del Mundo oficial, fue un genio que no solamente dominó la escena ajedrecística durante buena parte de la segunda mitad del siglo XIX, sino que legó a las generaciones posteriores enseñanzas insoslayables para la comprensión del ajedrez moderno. En sus últimos años dio muestras de que su estabilidad mental estaba seriamente afectada. Pretendía, por ejemplo, que se podía comunicar con otras personas con un audífono invisible, por medio del cual le hablaban. O que tenía el don de emitir corrientes eléctricas desde su cuerpo, lo cual le permitía mover las piezas de ajedrez a la distancia. Como remate, afirmaba jugar partidas ni más ni menos que con Dios, a quien le daba peón de ventaja y el turno de salida. Terminó sus días recluido en un instituto psiquiátrico de la ciudad de Nueva York.


El caso del polaco Akiba Rubinstein, el “campeón sin corona” de principios del siglo XX, es quizá el más dramático de esta breve síntesis. Considerado unánimemente como un genio del juego, fue sin duda uno de los llamados “campeones sin corona”: ajedrecista de primera fila desde 1907 en adelante, de estilo universal y “mago” de los finales de partida, Akiba no sólo era un hombre extraordinariamente tímido, sino que, en pleno apogeo de su carrera, comenzó a padecer una sintomatología psicótica que fue incrementándose con el correr del tiempo, sumada a una fobia social (miedo a las personas) que lo hacía retirarse de su mesa de torneo, una vez hecha su jugada, y esconderse por los rincones para no ver ni ser visto por nadie. Hacia los primeros años de la década del ‘30 debió retirarse de los certámenes, impedido de participar debido a que esa fobia era ya un obstáculo insalvable para continuar compitiendo. Confinado en instituciones psiquiátricas, se hicieron colectas públicas para solventar su paupérrima condición económica. Se sabe, asimismo, que su estado de alteración mental le salvó de ser enviado por los nazis al tristemente célebre campo de concentración de Auschwitz. Aun pese a sus males, Akiba vivió una larga vida, pero nunca volvió a estabilizarse psíquicamente.


Son bien conocidas por todos, incluso por muchos no ajedrecistas, las excentricidades del genial ex Campeón del Mundo norteamericano Robert James “Bobby” Fischer. Seguramente, la contemporaneidad de su actuación, tanto ajedrecística como mediática, sostiene este conocimiento que la opinión pública en general tiene aún sobre su figura. De sobra se conocen sus logros deportivos y sus partidas, su condición de “niño prodigio”, su meteórica carrera hacia el título mundial, su categórico triunfo ante Boris Spassky en el “match” de Reykjavik en 1972 y, en fin, su indiscutible estrellato entre la élite ajedrecística de su tiempo. En cuanto a sus actitudes extra ajedrecísticas, las mismas fueron también motivo para que su figura se convirtiera en referencia obligada en los medios de comunicación y hasta en la política. Por ellas, también comenzó a hablarse, durante los años ‘60, sobre posibles síntomas paranoides que lo estarían aquejando ya en esa época. En efecto, Bobby sospechaba de todo y de todos, denunció conspiraciones de los soviéticos contra él, cambiaba de residencia para que no lo pudieran ubicar y sentía que lo perseguían los servicios de Inteligencia de varios países. Después de haberse consagrado Campeón Mundial, y habiéndose retirado por completo de los torneos, se negó a defender su título (según algunos entendidos, por “terror” a perder) y fue despojado del mismo. A partir de allí, su vida comenzó a ser un misterio que muchos relacionaron con su afección psicológica. No obstante, apareció algunas veces como sorpresa en los medios, siempre agitando los fantasmas de las persecuciones contra él.


Una anécdota que este cronista ha recibido de primera mano, relatada por Andrés Alisievicz, uno de sus protagonistas, puede servir como un pequeño ejemplo de la personalidad paranoide de este extraordinario ajedrecista: en 1970, Fischer jugó (y ganó contundentemente) un magistral en Buenos Aires. Andrés y su amigo Daniel Green eran fiscales en el torneo y una noche Bobby los invitó a cenar. Fueron a un restaurante céntrico, relativamente cerca del hotel donde el jugador se hospedaba y, al finalizar la cena (donde solamente se habló de ajedrez, con el famoso tablerito de bolsillo de Bobby como protagonista casi excluyente), tomaron un taxi. Parece que el taxista se equivocó (¡o no!) y tomó para otro lado en lugar de enfilar para el hotel. Los muchachos se dieron cuenta y se lo advirtieron, pero de repente, para su sorpresa y sin mediar palabra, Fischer, aparentemente pensando que lo querían secuestrar, abrió la puerta del auto en movimiento ¡y se largó a correr por las calles de Buenos Aires!


Genios incomparables del ajedrez, Murphy, Steinitz, Rubinstein y Fischer, no obstante sus trastornos psíquicos, nos legaron enseñanzas insoslayables a través de sus partidas, imperecederas obras del arte ajedrecístico.

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Wolbachia, la bacteria que podría acabar con el virus del Zika

En algunas zonas de Brasil y Colombia se está utilizando una bacteria llamada Wolbachia, que impide que los mosquitos transmitan enfermedades

 

En dos grandes zonas de Brasil y Colombia están inoculando mosquitos con una bacteria que impide que transmitan distintos virus, como estrategia para detener la propagación del Zika, el virus responsable de causar daño cerebral en miles de bebés.


El ambicioso plan está financiado por dos fundaciones filantrópicas, el Wellcome Trust y la Fundación de Bill y Melinda Gates, junto con los gobiernos de Brasil, Reino Unido y Estados Unidos. El programa costará unos 16,5 millones de euros y tiene el apoyo de la Organización Mundial de la Salud (OMS).


La bacteria Wolbachia se encuentra en el 60% de las especies de insectos de todo el mundo, pero no en el mosquito Aedes aegypti, que es el que transmite los virus del Zika, del dengue, la fiebre amarilla y la fiebre chikungunya a los seres humanos.


Investigadores de la Universidad de Monash en Australia han trabajado desde hace diez años para lograr inocular mosquitos con Wolbachia como estrategia para combatir el dengue, pero la crisis del Zika en América Latina ha hecho que la investigación consiga una importante financiación.


Después de que las pruebas en Australia, Indonesia y Vietnam resultaran exitosas y se realizaran ensayos a pequeña escala en América Latina, los mosquitos inoculados con Wolbachia serán liberados a principios del año que viene en dos grandes áreas urbanas: Río de Janeiro en Brasil y Antioquia en Colombia. Los mosquitos inoculados contagiarán la bacteria a las crías que tengan con los mosquitos locales, de forma que el programa será autosustentable. En los lugares donde se han realizado las pruebas se ha logrado detener el contagio de los virus.


"La Wolbachia podría convertirse en una forma revolucionaria de combatir las enfermedades que transmiten los mosquitos. Es un método poco costoso, autosustentable y que provee protección contra el Zika y el dengue, entre otros virus. Estamos ansiosos por estudiar su impacto y ver cómo puede ayudar a más países", afirmó el Dr. Trevor Mundel, presidente del departamento de salud mundial de la Fundación de Bill y Melinda Gates.


A principios de este año, la OMS pidió que se realizaran ensayos a gran escala del método de control de los mosquitos a través de la bacteria Wolbachia, y la Organización Pan-Americana de la Salud ofreció apoyo técnico en los países afectados por el virus del Zika.


La idea surgió del Programa Grandes Desafíos de la Fundación Gates, que cada año recibe propuestas científicas innovadoras que necesiten financiación para resolver algunos de los problemas más importantes del mundo en materia de salud. En 2005, el equipo del profesor Scott O’Neill de la Universidad de Monash propuso el programa de inoculación de mosquitos con Wolbachia para combatir el dengue.


Jeremy Farrar, director del Wellcome Trust, ha asegurado a the Guardian que es esencial tener apoyo local para este programa, que todavía está en fase de prueba. "Necesitamos el compromiso de toda la comunidad", dijo. Estos últimos años se ha trabajado mucho para que la población de los sitios donde se ha probado el método entienda el proyecto. "Si la comunidad no entiende este tipo de intervenciones, no puede salir nada bien", señaló.


Aunque la Wolbachia genera grandes expectativas, es muy pronto para saber si será la solución a las epidemias del Zika y el dengue. Farrar afirmó que hay que esperar para ver si realmente funciona. "Estamos a la expectativa. Esperamos que funcione pero tenemos que estudiar la evidencia una vez se aplique".


Con él coincide Sue Desmond-Hellman, directora ejecutiva de la Fundación de Bill y Melinda Gates, que estuvo reunida con Farrar en Londres durante la última edición del Programa Grandes Desafíos donde se presentaron nuevos proyectos y se otorgaron los premios de financiación.


"Lo que me hace sentir más confiada es saber que es algo seguro", indicó. "Sabemos que la Wolbachia está presente en un 60% de los insectos del mundo. Probablemente todos los que estamos reunidos aquí alguna vez hemos sido mordidos o picados por un insecto con Wolbachia".


Los mosquitos Aedes aegypti habitan en gran parte del planeta, incluido el sur de Estados Unidos, parte de Asia y África. Se necesitan urgentemente formas de controlarlos o reducir el daño que pueden causar al contagiar enfermedades virales. El director de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos aseguró el pasado martes que todavía no hay forma de controlar el contagio de los virus en cuestión.


"Todavía no podemos controlar el contagio del Zika y otras enfermedades transmitidas por el mosquito Aedes aegypti con la tecnología con la que contamos", advirtió Thomas Frieden. "Se volverán endémicas en todo el hemisferio".


Más de 50 países han sufrido brotes del virus del Zika desde 2015, según datos de la OMS, y se han registrado casi 2.200 casos de microcefalia –bebés con daño cerebral– asociado al Zika, de los cuales 28 fueron detectados en Estados Unidos. La gran mayoría de los casos, unos 2.033, sucedieron en Brasil.

 

Fuente: theguardian
Traducido por Lucía Balducci

Vinculan analgésicos comunes con el aumento de falla cardiaca

Diclofenaco, ibuprofeno, indometacina, ketorolaco y naproxeno, parte de los fármacos


Analgésicos comunes usados por millones de personas se vinculan a un incremento del riesgo de falla cardiaca, según expertos. Fármacos antinflamatorios no selectivos no esteroideos (conocidos como AINE), como el ibuprofeno, podrían elevar el riesgo de ser hospitalizado con un problema cardiaco, se descubrió en un estudio.


Investigaciones previas habían ligado estos fármacos a un ritmo cardiaco anormal –que pueda causar falla cardiaca– y a un aumento del riesgo de ataque al corazón si se toman con regularidad. Junto con un subgrupo de antinflamatorios conocidos como inhibidores selectivos de la COX-2, estos fármacos se usan para controlar el dolor y la inflamación, y por lo regular los toman personas con artritis.


El nuevo estudio, publicado en el British Medical Journal (BMJ), se basó en datos de casi 10 millones de usuarios de AINE del Reino Unido, Holanda, Italia y Alemania, que emplearon tratamiento con estos medicamentos entre 2000 y 2010. En total se identificaron 92 mil 163 ingresos a hospital por fallas cardiacas entre el grupo.


La investigación descubrió que las personas que habían tomado algún AINE en los 14 días anteriores tenían un riesgo 19 por ciento mayor de ser hospitalizadas por falla cardiaca, en comparación con las que los habían usado en algún punto del pasado.


El riesgo de hospitalización se incrementó en siete AINE tradicionales (diclofenaco, ibuprofeno, indometacina, ketorolaco, naproxeno, nimesulida y piroxicam) y dos inhibidores del COX 2 (etoricoxib y rofecoxib). El aumento de riesgo varió de 16 por ciento en el caso del naproxeno a 83 por ciento en el ketorolaco.


Los investigadores también descubrieron que el riesgo de falla cardiaca se duplicó en el diclofenaco, etoricoxib, indometacina, piroxicam y rofecoxib usados en dosis muy altas, aunque subrayaron que esto debe interpretarse con cautela. Incluso dosis medias de indometacina y etoricoxib se asociaron con un aumento del riesgo, indicó el estudio, pero no había evidencia de que el celecoxib lo incrementara en dosis comunes.


Los expertos comentaron que su estudio ofrece mayor evidencia de que los AINE y los inhibidores selectivos de la COX 2 individuales tradicionales usados con más frecuencia se asocian con un riesgo mayor de hospitalización por falla cardiaca. Además, el peligro parece variar de un fármaco a otro y según la dosis.


En un artículo adjunto, dos investigadores daneses comentan que debido al extendido uso de los AINE, incluso un pequeño incremento en el riesgo cardiovascular es preocupante para la salud pública. Indicaron que el hecho de que puedan comprarse sin receta en supermercados alimenta el error común de que son fármacos inocuos y seguros para todos.


El profesor Peter Weissberg, director médico de la Fundación Británica del Corazón, expresó: “Este gran estudio de observación refuerza investigaciones previas que muestran que algunos AINE, grupo de fármacos que comúnmente toman pacientes con problemas de articulaciones, elevan el riesgo de desarrollar falla cardiaca. Durante algunos años se ha sabido que se necesita cautela al usar esos medicamentos en pacientes de enfermedades cardiacas o en riesgo de padecerlas. Esto se aplica sobre todo a quienes las toman a diario, no ocasionalmente.


Puesto que a menudo los problemas del corazón y de las articulaciones coexisten, en particular en los ancianos, este estudio sirve de recordatorio a los médicos de que consideren con cuidado cómo prescriben los AINE, y a los pacientes, que sólo deben tomar la dosis mínima efectiva por el tiempo más corto posible. Deben comentar su tratamiento con su médico si tienen dudas.


La investigación del BMJ fue dirigida por un equipo de la Universidad de Milán-Bicocca, en Italia.


Traducción: Jorge Anaya

Publicado enSociedad
Optogenética: encender y apagar neuronas para entender el cerebro

¿Qué haría usted con tres millones de dólares? La pregunta parece el reclamo publicitario de un anuncio de loterías. La respuesta, en ese caso, sería la habitual retahíla de objetos lujosos y prescindibles: yates, chalets, cruceros, cochazos... Cosas caras (incluso divertidas) que el dinero puede comprar. Cuando un periodista le hizo esa pregunta a Ed Boyden tiempo después de haber ganado el premio Breakthrough -el más cuantioso al que puede optar un científico, dotado con exactamente tres millones de dólares-, de sus planes no surgió una sola frivolidad. Reconoció, con cierto pudor, que había destinado una cantidad a asegurar la educación de sus hijos para el futuro. El resto, como todo en su vida, lo dedicó a la ciencia, concretamente a financiar experimentos “demasiado locos”, según sus palabras, para encontrar financiación. Esas investigaciones locas son las que han permitido encontrar soluciones terapéuticas inimaginables o resolver grandes enigmas científicos en el campo de la biología. Un terreno en el que, quizá, la gran incógnita continúa siendo cómo funciona el órgano que nos permite hacernos tantas preguntas: nuestro propio cerebro.


Gracias a Ed Boyden estamos un poco más cerca de comprender esa máquina tan compleja que hace única a nuestra especie. El cerebro humano tiene cientos de miles de millones de neuronas, miles o decenas de miles de células diferentes, de distintas formas, conectadas a través de un intrincado circuito que activa distintas regiones cerebrales. Pero a pesar de su dificultad, si queremos encontrar la solución a desórdenes neurológicos como el Alzheimer, por ejemplo, la única posibilidad es conseguir desentrañar el funcionamiento del cerebro. Hasta ahora estas enfermedades han sido enfrentadas con tratamientos químicos o estimulación eléctrica de las neuronas. Ambas técnicas comparten los mismos problemas, en opinión de Boyden. En primer lugar no curan la enfermedad, en el mejor de los casos consiguen paliar los síntomas. Y, en segundo, no es posible controlarlas de forma precisa, con lo que a veces el daño que se produce en las neuronas que rodean las células afectadas es muy importante. ¿Cómo entonces curar estas enfermedades? La única posibilidad es conocer exactamente cómo funciona el cerebro y qué células entran en juego en cada caso. Y eso es lo que Boyden está intentando descubrir a través de la optogenética, una nueva tecnología que ha diseñado junto a Gerhard Nagel y Karl Deisseroth.


La idea -sencilla como todas las ideas hermosas- consiste en conseguir que las neuronas se iluminen cuando entran en funcionamiento aprovechando las descargas eléctricas que producen. Para ello, hay que inocular en las células de nuestro cerebro una proteína que existe en determinadas algas capaces de convertir la luz en electricidad. Esto nos permitiría activar o desactivar células a distancia sin dañar a sus vecinas. La sencillez de la idea encierra, sin embargo, una gigantesca dificultad para ser llevada a cabo. Algo que no asusta a Boyden, creador del principio de pereza aplicada “a veces hacemos demasiadas cosas sólo para estar ocupados. Y eso no es necesariamente lo correcto, cuando podrías estar pensando en una idea mejor con un mayor poder de transformación”.


Aun en sus primeros pasos, la optogenética, cuenta con unas enormes posibilidades de desarrollo y ya ha sido probada con éxito en experimentos con animales para curar algunos tipos de ceguera, actuando sobre las células de la retina.

“Necesitamos practicar la medicina sin riesgos, asegura, y hacer que la resolución de enfermedades complejas sea tan sencillo como programar una aplicación para un teléfono. Podemos hacerlo verificando previamente el terreno; es decir, mapeando los bloques que constituyen la vida, entendiendo cómo funcionan y qué es lo que se estropea cuando están enfermos”. Suena casi como echarse una partida al Minecraft para comprender cómo se puede construir un puente antes de lanzarse a mezclar el hormigón y el acero. Con gente como Ed Boyden, en un futuro, será así...


Edición: Maruxa Ruiz del Árbol / Mikel Agirrezabalaga
Texto: José L. Álvarez Cedena

A 25 años de su hallazgo, la momia Otzi es fuente inagotable de datos

De ojos marrones, cabello negro y descendiente de europeos, sufría de una alergia a los productos lácteos, era propenso a enfermedades cardiovasculares y tenía la bacteria H. pylori

Bolzano, Italia.

A 25 años de que una pareja de montañistas hallara en los Alpes italianos el cuerpo momificado bautizado Otzi, el "hombre de las nieves" sigue siendo una fuente inagotable de información para los investigadores.

Cuando los montañistas alemanes Helmut y Erika Simon encontraron el cuerpo el 19 de septiembre de 1991 a 3 mil 210 metros de altitud, el cuerpo estaba tan bien conservado que la policía abrió una investigación para determinar la causa de la muerte.

Rápidamente descubrieron que la muerte no había sido la víspera: la momia, que quedó al descubierto en el glaciar de Val Senales, tenía más de 5 mil años.

El hallazgo terminó siendo un descubrimiento sensacional que planteó cantidad de preguntas que aún están sin respuesta, y sobre las cuales trabaja desde el lunes un grupo de científicos reunidos en Bolzano, en el norte de Italia.

Otzi, bautizado así ya que fue hallado en el valle de Otz, cerca de la frontera austriaca, terminó momificado naturalmente, un proceso rarísimo. Literalmente congelado, las células conservaron su humedad.

"Este hombre de los hielos representa sin duda una de las momias más extraordinarias de la historia de la humanidad", recordó Angelika Fleckinger, directora del museo de Bolzano, donde los restos de Otzi están cuidadosamente conservados y atraen cada año unas 260 mil visitas.

"Abrió una puerta única sobre la época prehistórica y ofrece una cantidad increíble de información", destacó la responsable.

La investigación del cuerpo avanza y los progresos tecnológicos sacan a la luz nuevos detalles.

 

Muerte por hemorragia

 

En 2001 se determinó formalmente la causa de la muerte: Otzi murió entre el año 3350 y 3100 antes de nuestra era por una hemorragia, tras ser alcanzado de espalda por una flecha en el hombro izquierdo.

Desde entonces, los investigadores descubrieron que había comido cabra poco antes de su muerte, que se produjo en la primavera, según el polen que también había ingerido.

La secuencia completa de su genoma lograda en 2012 permitió determinar que tenía los ojos marrones, el pelo negro y que descendía de poblaciones llegadas a Europa, con ancestros en las islas de Cerdeña y Córcega. Se sabe también que tenía unos 46 años cuando murió, edad avanzada para la época, que medía 1.60 metros y pesaba unos 50 kilos.

Los científicos también descubrieron que sufría de una alergia a los productos lácteos y que era propenso a enfermedades cardiovasculares, afección considerada hasta entonces como vinculada al modo de vida moderno.

Un análisis reciente de las bacterias presentes en el estómago parece confirmar que una de las grandes olas migratorias desde Medio Oriente hacia Europa fue más reciente de lo que se creía. El hallazgo en el intestino de la bacteria Helicobacter pylori, en la actualidad muy corriente e involucrada en el desarrollo de úlceras y cánceres, despierta un fuerte interés en los investigadores, subrayó el antropólogo Albert Zink, director de un instituto dedicado al estudio de la momia en Bolzano.

"Quizá se trata de una bacteria que entonces era benéfica, que facilitaba la digestión de la carne cruda, y que se convirtió luego en patógena", señaló.

 

El misterio en cuanto a la identidad real de Otzi sigue intacto.

 

Los estudios revelaron recientemente que su guardarropa, trabajado con cuidado, incluía cueros de cinco especies de animales diferentes, entre ellos de oso, ciervo y oveja.

Junto a Otzi también se halló un equipo completo que incluye, entre otros instrumentos, un hacha de cobre –sin duda uno de los objetos más codiciados de la época–, un puñal con hoja de piedra, un estuche para flechas, una piedra de afilar, yesca para encender el fuego y un botiquín médico.

¿Pero quién era? ¿Un chamán con sus 61 tatuajes? ¿Por qué estaba a tal altitud? ¿Un desterrado? ¿Por qué lo mataron, y por qué no fue desvalijado? Todas preguntas que estarán en la agenda de la reunión de científicos en Bolzano.

La polución incrusta partículas tóxicas de hierro en el cerebro

Las nanopartículas que se acumulan en las personas que viven en ciudades contaminadas pueden disparar enfermedades neurodegenerativas como el alzheimer



El aire contaminado que respiramos en muchas ciudades y áreas suburbanas del mundo causa problemas de salud muy diversos. Los daños más estudiados hasta ahora están relacionados con los pulmones y el corazón.
Los datos difundidos por la Organización Mundial de la Salud indican que la contaminación atmosférica en las ciudades y zonas rurales de todo el mundo provoca cada año 3,7 millones de defunciones prematuras.


La preocupación por la mala calidad del aire aumenta ahora como consecuencia de un estudio que demuestra la presencia de nanopartículas de óxidos de hierro procedentes de la contaminación en el cerebro de personas que han vivido en zonas contaminadas.


Los autores del estudio -que se publica esta semana en la revista PNAS (de la Academia de Ciencias de Estados Unidos)- indican que la entrada de estas nanopartículas tóxicas en el cerebro puede provocar estrés oxidativo e incrementar el riesgo de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.


La presencia en el cerebro humano de nanopartículas de magnetita (mineral de hierro constituido por óxido ferroso-diférrico) fue demostrada por primera vez en un estudio científico publicado 1992. Los datos conocidos hasta ahora indicaban que estos pequeños fragmentos de óxidos de hierro podrían tener un origen biológico (por ejemplo, la proteína conocida como ferritina).


Estudio en cerebros de México y Manchester


El estudio que publica esta semana en PNAS el equipo internacional encabezado por Barbara Maher, investigadora de la Universidad de Lancaster (Reino Unido), indica en cambio que las nanopartículas de magnetita que han localizado -de forma “abundante”- en el cerebro de personas que habían vivido en zonas altamente contaminadas -como las ciudades de México y Manchester- “coincidían con precisión” con la forma de las partículas de este óxido de hierro que se encuentran en el aire contaminado, producto de procesos de combustión (incluidas diversas industrias y los vehículos que queman hidrocarburos) y fricción de materiales (como el que produce el tránsito de vehículos).


Los nueve firmantes del estudio, adscritos a centros universitarios de Reino Unido, México y Estados Unidos, han analizado la presencia de nanopartículas magnéticas en muestras de corteza prefrontal de 37 cerebros de personas fallecidas en México y Reino Unido. El estudio ha detallado la mineralogía, morfología y composición de las nanopartículas magnéticas con ayuda de técnicas de espectroscopia electrónica de pérdidas de energía, microscopía electrónica de transmisión de alta resolución y espectrometría de dispersión de energía de rayos X.


Los responsables de esta investigación sugieren que después de entrar por la nariz o la boca, las pequeñas partículas de magnetita procedentes del aire contaminado puede llegar al cerebro a través del bulbo o lóbulo olfatorio.


“Este descubrimiento es importante porque las nanopartículas de magnetita puede responder a campos magnéticos externos, y son tóxicas para el cerebro”, donde pueden producir las moléculas dañinas conocidas como especies reactivas de oxígeno (ROS).


Los autores utilizan un lenguaje típicamente científico para sugerir una posible relación entre la presencia de estas partículas contaminantes y el riesgo de padecer enfermedades como el Alzheimer.


“Debido a que una mayor producción de ROS está causalmente vinculada a enfermedades neurodegenerativas como la enfermedad de Alzheimer, la exposición a este tipo de nanopartículas de magnetita derivado de pequeñas partículas presentes en el aire contaminado debería ser examinado como un posible peligro para la salud humana”, indican los autores en el resumen de su estudio.

06/09/2016 12:28 | Actualizado a 06/09/2016 12:40