Las enormes limitaciones del modelo neoliberal: el caso de la sanidad estadounidense

Una de las características del pensamiento económico y social neoliberal es creer en la superioridad del sector privado sobre el público, favoreciendo la privatización y mercantilización de los bienes y servicios, atribuyendo a tal mercantilización una mayor eficiencia de la distribución de recursos que la que existe en la esfera pública. Como bien dijo el gran referente del pensamiento neoliberal, el Presidente Reagan de EEUU, “el Estado no es nunca la solución. En realidad, es siempre el problema”.


Esta visión y creencia se extiende en dicho pensamiento a todos los sectores de la sociedad, incluyendo los servicios e instituciones sanitarios, mostrando la sanidad estadounidense (donde la propiedad, financiación y gestión de las instituciones sanitarias es primordialmente privada) como modelo de eficiencia y de eficacia. En aquel país la mercantilización de la medicina ha alcanzado su máximo desarrollo, considerándose tal mercantilización como la responsable de su gran supuesta eficiencia, y presentándose como ejemplo de ello las grandes instituciones hospitalarias estadounidenses, la mayoría privadas, reconocidas por su gran renombre y prestigio (como Hopkins, la Mayo Clinic, el Mount Sinai Hospital en Nueva York y un largo etcétera).


Esta visión, muy generalizada en España, es, sin embargo, profundamente errónea. Y los datos están ahí para demostrarlo. Basta comparar indicadores de eficiencia y eficacia de la sanidad estadounidense con la de otros países, incluido España, de semejante desarrollo económico, con financiación pública de su sistema sanitario, para ver que el pensamiento neoliberal está idealizando el modelo neoliberal. Veamos primero cuánto se gasta EEUU en sanidad para ver más tarde qué es lo que consigue con este gasto.


Una característica de la sanidad estadounidense es lo enormemente cara que es la atención médica. La sociedad estadounidense se gasta muchísimo más per cápita en sanidad, 8.713 dólares, que cualquier otro país capitalista desarrollado. Canadá se gasta 4.351 $, Francia 4.123 $, Alemania 4.818 $, Japón 3.713 $, Suecia 4.904 $, Reino Unido 3.234 $ y España (la que se gasta menos) 2.898 $. En todos estos países la financiación de la atención médica es predominantemente pública (la mayoría de datos proveídos en este artículo proceden de la base de datos de la OCDE: Health Expenditure and Financing; Health Care Utilisation, Consultations; Health Care Resources, Nurses; Health Care Utilisation, Hospital average length of stay by diagnostic categories; and Demography and Population. También proceden de los informes anuales de Physicians for a National Health Program).


¿Por qué el gasto sanitario es tan elevado?


Los pensadores liberales han intentado argumentar que el hecho de que el gasto sanitario en EEUU sea mucho más alto que en el resto de países a los dos lados del Atlántico Norte se debe a que los estadounidenses utilizan el sector sanitario mucho más frecuentemente que la población de los otros países. Los datos, sin embargo, muestran lo contrario. El número de visitas al médico por habitante durante el año 2012 fue en EEUU de solo 4 visitas, el número más bajo de visitas entre países comparables por su nivel de desarrollo económico. En Australia fue de 6,9 visitas; en Canadá 7,7 visitas; en Dinamarca 4,7 visitas; en Francia 6,7 visitas; en Japón 12,9 visitas; en Reino Unido 5 visitas; y en España 7,4 visitas. España es uno de los países con mayor número de visitas por habitante (fuente: OCDE, Health Care Utilisations and Consultations).


Una situación semejante ocurre en cuanto a la utilización hospitalaria. El promedio de días que los enfermos pasan en el hospital en EEUU es uno de los más bajos en los países de semejante nivel de desarrollo, 4,8 días en el hospital por enfermo, más bajo que en Australia con 5,7 días, que en Francia con 5,6 días, que en Suecia con 8,6 días, y que en España con 6,7 días. No es cierto, por lo tanto, que EEUU gaste mucho más que cualquier otro país debido a que la población utilice más los servicios que en otros países. En realidad, los datos muestran que los utilizan menos, y no más, que aquellos países que tienen financiación pública.


Otro argumento que se utiliza para justificar y/o explicar el elevado gasto sanitario por habitante es el supuesto elevado número de profesionales trabajando en el sector. De nuevo, los datos muestran lo contrario. EEUU es uno de los países con menos profesionales sanitarios, un número que en algunas profesiones, como enfermería, es especialmente bajo. Tiene, por ejemplo, 11,1 enfermeros por cada 1.000 habitantes, un número por debajo del existente en Dinamarca con 16,3, en Alemania con 12,61 y en Noruega con 16,53. En España, por cierto, es incluso más bajo que EEUU. Solo 5,24 enfermeros por 1.000 habitantes, dato que debería considerarse preocupante debido a la enorme importancia que la enfermería tiene para garantizar la atención continuada a la población.


Por último, otra explicación (incorrecta) que se ha dado de este elevado gasto sanitario es el gran porcentaje de la población que tiene más de 65 años, el sector de la población que consume más recursos sanitarios. Pero de nuevo, los datos muestran que EEUU es el país con un porcentaje de personas por encima de los 65 años más bajo. Concretamente, solo el 13,7% de la población son personas de más de 65 años, comparado con Canadá 14,9%, Francia 17,5%, Alemania 20,7%, Italia 20,6%, Japón 24,1%, Suecia 19% y España 17,5%.


Las causas reales del elevado gasto sanitario


La mayor causa de este elevado gasto sanitario en EEUU es la financiación, provisión y gestión privada de la sanidad y la mercantilización de la medicina. La financiación de los servicios médicos y su gestión es primordialmente privada, realizándose a través de las compañías de seguros médicos, que controlan la financiación y gestión del sistema. Y estas compañías son enormemente rentables, habiendo creado una estructura administrativa enorme como resultado del pago por diagnóstico, que conlleva una enorme carga administrativa. Son estas estructuras administrativas (la burocracia privada) las que consumen gran cantidad de recursos, estando los dirigentes de estos conglomerados del aseguramiento privado entre los empresarios mejor pagados del país. El director de una de las compañías de seguros médicos más grandes de EEUU, United Health Group, es un tal Stephen Hemsley, que recibe una compensación de 66 millones de dólares al año (o 254.328 dólares al día). El número de administradores ha crecido desde el año 1990 exponencialmente, mucho más rápidamente que el crecimiento de profesionales en el sector.


Otro sector enormemente rentable –además de las compañías de seguros médicos- es el de la industria farmacéutica, que es la industria que genera mayores beneficios en EEUU.


Características del modelo sanitario liberal: limitadísima eficiencia y eficacia


Además de su enorme carestía, el sistema sanitario estadounidense es sumamente impopular. En realidad, EEUU es uno de los países donde la población está más insatisfecha con el sistema de financiación y organización de las instituciones sanitarias. Al paciente le gusta el médico y el hospital, pero no le gusta nada cómo se financian y cómo se gestionan. El porcentaje de la población estadounidense que está harta de la privatización de la medicina es el más elevado entre los países a ambos lados del Atlántico Norte. Nada menos que el 40% de dicha población desearía un cambio profundo y radical del sistema sanitario, comparado con solo un 12% en Canadá y en el Reino Unido.


Además, a pesar del enorme gasto, la cobertura sanitaria es muy ineficaz. La mercantilización de la medicina determina una sobreutilización de los servicios sanitarios por parte de los profesionales y de las instituciones médicas. EEUU es el sistema sanitario que tiene mayor número de intervenciones quirúrgicas que son inapropiadas y/o innecesarias. Y un indicador que resume dramáticamente el nivel de inhumanidad a la cual llega dicha mercantilización es que el 38% de pacientes con enfermedades terminales (es decir, que se están muriendo) expresan gran preocupación sobre cómo ellos o sus familiares podrán pagar las facturas médicas.


Ante este hecho, ¿cómo es que el sistema sanitario no cambia?


A primera vista, parece una paradoja que la gente no esté satisfecha con el sistema de financiación y gestión privada de la sanidad, y en cambio la clase política no cambie el sistema. En un sistema que se define como democrático tendría que suponerse que la clase política decide e implementa lo que la mayoría de la ciudadanía desea. Pues bien, esto no ocurre en EEUU, donde el proceso electoral también se financia con fondos privados. El Congreso de EEUU está financiado principalmente por aquellos intereses económicos (tales como las compañías de seguros médicos y las industrias farmacéuticas) que consiguen grandes beneficios de financiación de la sanidad. De ahí que el Congreso, que está controlado por tales intereses financieros y económicos, se oponga a esos cambios. La financiación tanto de los servicios sanitarios como del proceso electoral es la nueva expresión, no del famoso mercado, sino de los grupos de poder financiero y económico que controlan el país.


De ahí que sus consecuencias hayan sido y continúen siendo sumamente negativas para la salud y bienestar de las poblaciones expuestas a tales privatizaciones y la calidad de sus instituciones democráticas. La extensión de las privatizaciones que han realizado los partidos conservadores y liberales en España (incluyendo en Catalunya), el PP y Convergència, a los que hay que añadir ahora Ciudadanos, dañará la sanidad española, cuyo mayor problema es su enorme subfinanciación pública. Las voces, próximas al capital financiero –la banca y las compañías de seguro- que constantemente promueven (con la ayuda de las cajas de resonancia que les proveen los medios) la percepción de que el gasto público sanitario es excesivo o satisfactorio, están contribuyendo a mantener una situación que debería considerarse como inaceptable.

Publicado enInternacional
Terapia con nanopartículas produce asombrosos resultados contra cáncer

Un nuevo tratamiento del cáncer que emplea nanotecnología ha mostrado asombrosos resultados en ratones.


Científicos creen que la técnica podría ofrecer un tratamiento para el cáncer metastásico de pulmones e hígado, dos de las causas principales de muerte de pacientes con una amplia gama de cánceres incurables que se han extendido por el organismo.


Los investigadores desarrollaron un método para aplicar fármacos anticancerígenos a estos órganos usando un nanogenerador de partículas que puede sortear la capacidad de las células cancerosas de desarrollar resistencia a los fármacos.


Pruebas en ratones con cáncer incurable de seno que se ha extendido a los pulmones muestran que la mitad de ellos se curaron realmente de la enfermedad luego de ocho meses de seguimiento, equivalentes a 24 años de supervivencia de largo plazo en humanos.


Si el hallazgo es repetido por otros investigadores, representaría un hito en la terapia del cáncer, que ocurre apenas semanas después de avances en la inmunología de esta enfermedad, en los que se mostró que las defensas inmunes del organismo eran capaces de lanzar un ataque contra tumores que se extienden.


El proceso básico del tratamiento más reciente implica inyectar al paciente con material poroso de silicio que ha absorbido un fármaco contra el cáncer. La corriente sanguínea lleva el material al tumor, donde el silicio se descompone para producir nanopartículas que matan el cáncer.


Mauro Ferrari, el científico que encabezó el trabajo en el Instituto Metodista de Investigación en Houston, Texas, señaló que los resultados en ratones no tienen precedente y que las pruebas clínicas en los primeros pacientes humanos podrían empezar ya desde el año próximo, usando un generador de nanopartículas para mejorar la potencia de los fármacos existentes contra el cáncer.
Hasta donde yo entiendo, este es el primer caso que hemos visto de una terapia con un mecanismo bien entendido que puede proporcionar una supervivencia a largo plazo y libre de enfermedades a nuestras poblaciones animales preclínicas, observó el doctor Ferrari.


El estudio, publicado en la revista Nature Biotechnology, utilizó un fármaco estándar de quimioterapia llamado doxorrubicina. Sin embargo, fue el mecanismo de aplicación del medicamento lo que produjo los asombrosos resultados, añadió. La nanotecnología es la ciencia de las cosas extremadamente pequeñas, y el enfoque ha conducido en fecha reciente a avances en diversos campos científicos.


Las metástasis de pulmón e hígado son dos de las razones principales por las que perdemos pacientes de cáncer. Los resultados que hemos probado con este documento son que podemos brindar una cura funcional: en esencia, podemos curar a largo plazo, [otorgando] una supervivencia libre de enfermedad a 50 por ciento de los animales a los que hemos aplicado esta terapia, indicó el doctor Ferrari.


Al entender el mecanismo podemos empezar a pensar en estrategias que funcionen también para el otro 50 por ciento, añadió.


Si esta investigación se sostiene en humanos y vemos incluso una fracción de este tiempo de supervivencia, aún estaremos hablando de extender en forma dramática la vida durante muchos años. Eso en esencia es ofrecer una cura a una población de pacientes a los que ahora se les dice que no hay ninguna.


Deja intactas las sanas


El generador de nanopartículas concentra el fármaco anticáncer dentro de las células del tumor y deja intactas las sanas, lo que también debe evitar muchos de los efectos laterales tóxicos que se observan en pacientes tratados en forma convencional. El polímero de nanopartículas se descompone en fibras simples que al arrollarse forman las partículas. Estas son absorbidas con rapidez en las células cancerosas y llevadas al núcleo celular, donde el fármaco es liberado y la célula muere.


¡Esto puede parecer ciencia ficción, como si hubiésemos penetrado y destruido la Estrella de la Muerte, pero lo que descubrimos produce transformación”, apuntó el doctor Ferrari.


“No me gustaría prometer de más a los miles de pacientes de cáncer que buscan una cura, pero los datos son asombrosos. Estamos hablando de cambiar el panorama de la curación de enfermedades metastásicas, de modo que ya no sean una sentencia de muerte”.


Traducción: Jorge Anaya

Un caballo de Troya programado para salvar a miles

El virus UIO-512 fue desarrollado por científicos del Instituto Leloir como punta de lanza de una novedosa inmunoterapia que busca combatir el cáncer. De ser eficaz, se estima que estará listo para ser suministrado a los pacientes en aproximadamente seis años.


El mes pasado, la Fundación Instituto Leloir, el Conicet y la compañía UnleashImmunoOncolytics (EE.UU.) firmaron un convenio en el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva con el objetivo de promover un tratamiento contra el cáncer. Es la primera vez que se licencia una patente a una empresa creada con fondos de inversión de riesgo en el exterior, que protege los derechos de una inmunoterapia de etiqueta local. Se trata de UIO-512, un virus oncolítico que fue diseñado para detectar tumores, atacar células malignas y destruirlas sin comprometer tejidos sanos. Una tecnología tan inteligente que, incluso, activa la respuesta del sistema inmune para la ejecución de una respuesta específicamente antitumoral.


En los próximos años, la empresa biotecnológica con sede en Saint Louis (Missouri) deberá obtener inversiones para el desarrollo del virus, completar los estudios preclínicos obligatorios de toxicidad, obtener los permisos de entes reguladores y establecer conexiones con otras compañías farmacéuticas. El acuerdo, además, establece que la terapia tendrá precios diferenciales de ser requerido por el sistema público argentino.


Figuras estelares de la ingeniería genética, los virus oncolíticos exhiben su potencial –adquirido a lo largo de miles y miles de años– cuando ponen en marcha el motor que los impulsa a actuar como auténticos “caballos de Troya”. Desde el laboratorio, son modificados con aptitudes que los tornan capaces de reconocer a las proteínas ubicadas en las superficies de las células malignas. Esa identificación les permite el ingreso encubierto, pues una vez en el interior de la célula utilizan su maquinaria para poder multiplicarse y, en última instancia, hacerla explotar.


Osvaldo Podhajcer es doctor en Biología recibido en la Universidad de Buenos Aires e investigador superior del Conicet. Además realizó un posdoctorado en Estrasburgo (Francia) y desde 1997 dirige el Laboratorio de Terapia Molecular y Celular del Instituto Leloir. Aquí, describe qué es la terapia oncolítica, explica el modo en que UIO-512 ataca el tejido tumoral y enumera las instancias que separa este novedoso virus de desarrollo autóctono de los pacientes argentinos.


–Usted es el jefe del Laboratorio de Terapia Molecular y Celular. ¿Qué es eso?


–Se trata de una denominación general que abarca, por un lado, todo lo vinculado a ADN como herramienta terapéutica, así como también contempla el conjunto de procesos referidos a las células. Como usualmente utilizamos virus colocados en células busqué un nombre de carácter global para el laboratorio.


–Desde esta perspectiva, ¿qué es la terapia oncolítica?


–Tiene que ver con la modificación de virus de la naturaleza (que habitualmente provocan enfermedades como resfríos, conjuntivitis y bronquitis). Allí radica nuestro trabajo: en el diseño de un virus que sea capaz de atacar y destruir de forma exclusiva las células del tumor, y que logre restringir cualquier efecto sobre células u órganos normales. Además, lo que es muy importante y lo torna más complejo, activa el sistema inmune para que ejecute una respuesta antitumoral. Sin embargo, la biomedicina no es matemática. No podemos brindar soluciones taxativas y contamos con grises permanentes.


–¿Qué quiere decir que utilizan virus de la naturaleza?


–Los virus se mantienen, en general, a partir de la infección de células. Entonces, es posible aislar el virus y congelarlo, y segmentar su genoma para constituir secuencias. De este modo, podemos analizar las secuencias que codifican para los genes importantes del virus y rearmar el paisaje a partir de procedimientos de cortado y pegado. Por ejemplo, si lo que necesitamos es que el virus no infecte todo tipo de célula sino que sólo se ocupe de las malignas, en su superficie introducimos proteínas específicas que reconocen receptores de células malignas.


–Mediante este proceso ustedes redireccionan de modo particular el sitio al que debe ir el virus...


–Exactamente.


–Cuando usted señala que “aíslan” el virus, ¿qué actividad concreta realizan en el laboratorio?


–Infectamos células y el virus comienza a multiplicarse hasta acabar con ellas. En este procedimiento, se produce una explosión en la que se liberan partículas virales que infectan células alojadas en ese mismo entorno y uno puede observar cómo se van hinchando. Luego, continúa la rutina.


–¿Qué rutina?


–Tras cinco o seis días, congelamos y descongelamos las células para que exploten y liberen absolutamente todo el material residual. Ese producto se centrifuga y se lava. Sólo se conserva la superficie, que es donde el virus está presente. Se coloca en un gradiente de densidad y aparece una banda concentrada en un tubo de cincuenta centímetros cúbicos. Por último, con una jeringa se absorbe y se traspasa a otro recipiente para ser congelado en alícuotas (a menos 80C y sin dióxido de carbono).


–Imagino que, como todo trabajo científico, se trata de un proceso de prueba y error...


–Por supuesto, son muy pocos los experimentos de los que obtenemos resultados enseguida. En general, realizamos modificaciones en base a los errores que evidenciamos cada vez que algo no sale según lo esperado. De eso se trata la ciencia, al fin y al cabo. Además, las investigaciones de ingeniería genética requieren de muchos pasos previos para comenzar con los trabajos de laboratorio. Utilizamos sistemas computarizados para armar modelos del virus que vamos a modificar.


–Cuénteme acerca de UIO-512. ¿De qué manera el virus elimina tumores de forma selectiva sin dañar el tejido sano?

–Es un virus cuyo diseño promueve su multiplicación en células del tumor. Sin embargo, no sólo se ocupa de las células malignas sino también de aquellas pertenecientes al estroma que rodea al tumor y que colabora en su diseminación (aquellas que conforman los vasos sanguíneos, por ejemplo). De modo que constituimos un promotor cuya actividad permite que el virus sea activo en todas las células que componen el tumor y que actúe en el tejido maligno en su totalidad.


–¿Qué criterios evalúan para que el virus diseñado desde el laboratorio llegue a los pacientes?


–Se analiza una multiplicidad de variables y efectos. No obstante, la elaboración de cualquier medicamento contempla tres ejes centrales: eficacia terapéutica, toxicidad y farmacoeconomía. De modo que, primero, evaluamos cómo hacer que el virus no afecte a las células normales, al tiempo que buscamos la introducción de un gen que exacerbe la respuesta inmunológica estimulando la producción de linfocitos (glóbulos blancos) para destruir el tumor. Por último, pensamos en el costo-efectividad que tendrá ese producto y se realizan las mediciones pertinentes. Se trata de predecir cómo impactará en el mercado.


–¿Cómo seleccionar el mejor virus para cada paciente y su tipo de cáncer?


–Lo que hacemos es analizar cuáles son los genes que mejor se expresan en ciertos tipos de tumores. Evaluamos, por ejemplo, la actividad diferencial de genes entre tejidos malignos y normales. De antemano, conocemos la mayoría de los genes y sabemos cuál de ellos se expresan en situaciones patológicas no malignas y, en efecto, procedemos a seleccionar los promotores de los genes que activan la maquinaria viral y atacan las células malignas de modo específico en cada caso.

–Ahora sí, cuénteme cómo fue el proceso para licenciar la patente.


–Por las características específicas de nuestro trabajo me encuentro de modo permanente a la búsqueda de inversores que se muestren interesados en llevar el virus a la clínica. Nuestro objetivo, cada vez que investigamos, es que los avances logrados lleguen a los pacientes. En la actualidad, contamos con el Mincyt y el Conicet como dos instituciones clave que promueven este tipo de iniciativas. La idea medular es que el conocimiento se transforme en aplicación. Todo este proceso demoró un año y nueve meses e implicó, como es imaginable, múltiples conversaciones.


–¿En cuánto tiempo estima que este producto puede estar disponible en el mercado?


–En unos seis años aproximadamente. Si esto es tan importante como creo habrá muchos pacientes que se curarán. Sin embargo, hace falta que el virus sea probado en tres instancias: Fase I (en que se realizan exámenes de toxicidad y se analizan las dosis máximas capaces de suministrar a pacientes), Fase II (aquí el número de pacientes analizados se extiende de 50 a 80) y la Fase III (consta de, aproximadamente, 300 ensayos). Es posible que el proceso se acelere si se consigue una droga huérfana.


–¿A qué se refiere?


–Es cuando la enfermedad no tiene tratamiento. En general ocurre con las enfermedades avanzadas y en ese caso, los organismos reguladores aceleran la llegada ciertas drogas al mercado.


–Su equipo ya desarrolló el virus, ¿ahora en qué consiste su trabajo?


–El virus ha cosechado resultados prometedores en modelos preclínicos en animales y en biopsias humanas de tumores ginecológicos y melanoma en estadios avanzados, con ausencia total de toxicidad. Los resultados son tan alentadores que el siguiente paso es la fase de ensayos clínicos para probar si esta novedosa estrategia puede convertirse en un nuevo tipo de tratamiento para miles de pacientes. Por otra parte, nosotros sabemos que esto no va a funcionar en todos las personas. De modo que lo que hacemos es intentar predecir en qué tipo de individuos podría llegar a ser efectivo y en cuáles no. Como comenté, cada ser humano tiene sus particularidades.


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Viernes, 11 Marzo 2016 05:52

Más peligros que trae el zika

Más peligros que trae el zika

Un estudio francés dio cuenta de que el virus que transmite el Aedes aegypti puede provocar meningoencefalitis, una peligrosa inflamación del cerebro y las meninges. La investigación muestra una multiplicación de casos en los que el zika puede afectar el sistema nervioso.

 

El virus del zika, considerado el causante de afecciones en el cerebro de bebés, de la médula espinal y del síndrome de Guillain-Barré, podría provocar también una grave infección cerebral en el adulto, con riesgo de coma, advierte un estudio de médicos franceses.


Los investigadores constataron la presencia del virus del zika en el líquido encéfalo raquídeo de un hombre de 81 años afectado por una meningoencefalitis, una peligrosa inflamación del cerebro y las meninges, según un estudio publicado en la revista médica estadounidense New England Journal of Medicine (NEJM). Este nuevo estudio muestra una multiplicación de los casos en los que el zika, durante largo tiempo considerado anodino, puede afectar seriamente el sistema nervioso.
El hombre, hospitalizado el 10 de enero pasado, fue transferido al día siguiente a cuidados intensivos a raíz de un rápido agravamiento de su estado y llegó a un coma que hizo necesaria la asistencia respiratoria artificial, explicaron médicos del hospital Henri-Mondor en Créteil, en las afueras de París, donde fue atendido.


“Es el primer caso de ese tipo descripto, que sepamos”, dijo Guillaume Carteaux, coautor de la publicación en el NEJM. “Las otras causas infecciosas, virales y bacterianas, fueron descartadas”, agregó, en particular los virus herpes, varicela, herpes zóster y otros arbovirus (los transmitidos por artrópodos).


El hombre, “en perfecto estado de salud” antes de caer enfermo, había regresado diez días antes de un crucero por el Pacífico sur (Nueva Caledonia, Vanuatu, islas Salomon, Nueva Zelanda). Afiebrado (39,1 grados Celsius) y en coma, presentaba una hemiplejia del lado izquierdo así como una motricidad reducida del brazo derecho, señalaron los médicos. Los exámenes mostraron una posible meningoencefalitis, una inflamación importante del cerebro y de las meninges, compatible con una infección.


Los médicos buscaron una serie de bacterias y de virus susceptibles de estar implicados, como por ejemplo los del dengue o chikungunya. Un test llamado de amplificación genética (PCR) detectó el material genético del virus en el líquido extraído por punción lumbar, lo que puso en evidencia un “virus vivo”, según un análisis llevado a cabo en el centro nacional de arbovirus en Marsella (sur), precisó Carteaux.


El virus del zika está presente en América latina. Provocó al menos cientos de casos de microcefalias en los bebés de madres infectadas. Esta malformación grave e irreversible se caracteriza por una talla anormalmente pequeña del cráneo en los recién nacidos.


El brote del zika y su potencial vinculación con malformaciones congénitas llevó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a declarar una emergencia global. Brasil detectó a fines de 2015 un aumento inusitado de esta malformación congénita –que daña irreversiblemente el cerebro y limita el desarrollo motor e intelectual de las personas– en el empobrecido noreste del país, donde se registró el mayor número de casos sospechosos y donde el virus del zika tuvo una amplia circulación el año pasado. Las autoridades estiman que un millón y medio de personas fueron contagiadas por zika en Brasil. Un 80 por ciento de los casos son asintomáticos.

¿Está realmente la cura contra el cáncer a la vuelta de la esquina?

En los últimos tiempos no han dejado de sucederse las declaraciones grandilocuentes sobre los supuestos nuevos métodos para curar el cáncer. En este texto analizamos en detalle su eficacia.

 

Los informes sobre los "sensacionales" resultados de las investigaciones contra el cáncer se suceden en los últimos tiempos. Sin embargo, no han traído avances evidentes en la lucha contra la enfermedad mortal. El portal digital ruso Lenta.ru ha analizado algunos de los nuevos métodos contra el cáncer para entender si de verdad pueden ayudar a los pacientes.


Terapia con linfocitos T modificados


En el marco del encuentro anual de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS), un miembro del Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson presentó un importante estudio. Un grupo de pacientes con tumores linfocíticos terminales recibieron una dosis de sus propias células del sistema inmunitario modificadas. Como resultado, el 90 por ciento de los tumores desapareció.


El medio precisa que los científicos introdujeron en los linfocitos T de los pacientes (los principales 'cazadores' a los objetos extraños en el organismo) los receptores de antígenos quiméricos o CAR (por sus siglas en inglés). Estos receptores están compuestos de varias proteínas, cada una de las cuales está implicada en la respuesta inmune antitumoral.


Sorprendentemente, varias semanas después de la introducción de los linfocitos T con CAR en los organismos, los tumores en la mayoría de pacientes con leucemia linfoblástica aguda y linfoma no hodgkiniano dejaron de crecer y desaparecieron parcialmente o completamente. Sin embrago, en algunos casos se observó una fuerte reacción inmune que causó la muerte a dos personas.


"De todos modos, el tiempo y más estudios clínicos mostrarán hasta qué punto la terapia con las células T modificadas prolonga la vida de los pacientes", resume el rotativo.


Frenar el crecimiento de los tumores en lugar de destruirlos

Una de las razones por las que es tan difícil combatir el cáncer es que sus células no tienen una estructura uniforme. Las células tumorales están constantemente mutando y, en consecuencia, hay diferentes poblaciones. Cada una de las cuales tiene su propio grado de resistencia a la quimioterapia y sistema inmune.


De ahí que haya surgido la idea de que es mejor no tratar de eliminar el tumor, sino frenar su crecimiento. Científicos de Florida (EE.UU.) probaron en ratones dos medicamentos para el tratamiento con quimioterapia del cáncer de mama. El primero fue introducido según el esquema estándar, o sea destinado a la destrucción del tumor. El segundo esquema preveía que el fármaco fuera proporcionado a los ratones primero en una cantidad grande y que luego su dosis fuera disminuyendo.


Los resultados del experimento mostraron que la segunda estrategia fue más eficaz: el 60 por ciento de los animales vieron disminuir sus tumores incluso recibiendo pequeñas dosis del medicamento. Asimismo, en la mayoría de los animales los tumores no volvieron a crecer después de terminada la terapia. "Funcionó este principio: cuanto menos fármaco hay en el cuerpo, más débil es su efecto tóxico y mejor se siente el organismo en general", subraya la publicación.
Una vacuna contra el cáncer


Mientras tanto, investigadores estadounidenses y británicos proponen una vacuna contra el cáncer en vez de los tratamientos médicos y quirúrgicos.


La manera más eficaz sería tomar una muestra del tumor del paciente, identificar la variedad de antígenos del mismo y crear una vacuna contra un tipo de cáncer determinado para un paciente en concreto. Otro método sería encontrar en el organismo las células que están luchando eficazmente con el tumor, multiplicarlas fuera del organismo y devolverlas al cuerpo. En este caso se trataría de la activación del sistema inmune.


Este método es caro ya que supone una estrategia individualizada, pero, destaca Lenta.ru, promete ser realmente eficaz. Aún no hay ensayos clínicos de las vacunas contra el cáncer, pero se espera que se inicien las investigadores en los próximos años.


¿Qué resultado tenemos?


"Es difícil esperar que el número de pacientes con cáncer disminuya en un futuro previsible", resume el artículo. La esperanza de vida y las posibilidades de tener cáncer crecen, al tiempo que muchas investigaciones aparentemente prometedoras resultan irrealizables. Los resultados varían según cada equipo de científicos.


Sin embargo, la cantidad de investigaciones que se realizan sugieren que "al menos por casualidad se encontrará un método eficaz de tratamiento". "Es esperanzador: las investigaciones en este campo ya no se parezcen a la búsqueda de un gato negro en una habitación oscura", concluye el medio.

Martes, 01 Marzo 2016 06:11

Un virus que suma peligros

Un virus que suma peligros

Una investigación del Instituto Pasteur de París determinó que puede causar el síndrome de Guillain-Barre, una enfermedad en la que el sistema inmunitario ataca parte del sistema nervioso que controla la fuerza muscular. Brasil ya suma 1,5 millón de casos de zika.

 

Según un estudio publicado en la revista científica The Lancet, el virus del zika, presente en América latina y sospechoso de causar malformaciones cerebrales congénitas, puede además favorecer un trastorno neurológico mortal, en particular el conocido como el síndrome de Guillain-Barre (GBS). Con 1,5 millón de casos de infecciones de zika ya registrados en Brasil y decenas de miles en los países vecinos, los científicos advierten de que un brote de GBS podría poner a prueba los dispositivos sanitarios, especialmente en la periferia de las grandes ciudades.


Un grupo de investigadores identificó el virus transmitido por un mosquito como responsable de un brote en los años 2013 y 2014 del síndrome de Guillain-Barre (GBS), enfermedad poco frecuente en la que el sistema inmunitario ataca a parte del sistema nervioso que controla la fuerza muscular. “Esta es la primera prueba de que el virus del zika puede causar el síndrome de Guillain-Barre”, concluye el estudio.


En los países ricos, el GBS es letal en un 5 por ciento de los casos. Una de cada 20 personas afectadas presenta trastornos duraderos. El síndrome –que también puede ser provocado por infecciones bacterianas, o por el virus del dengue o el de la chikungunya– provoca debilidad muscular en piernas y brazos. Más de la cuarta parte de los pacientes requiere de cuidados intensivos.


“En las áreas afectadas por la epidemia de zika tenemos que reflexionar sobre un refuerzo de las capacidades de cuidados intensivos”, dijo Arnaud Fontanet, coautor del estudio y profesor de la Unidad de Epidemiología de Enfermedades Emergentes del Instituto Pasteur de París. “Sabemos que cierto número de esos pacientes va a desarrollar GBS, y que un 30 por ciento de ellos necesitará tratamiento intensivo, especialmente para la respiración artificial”, aseguró el epidemiólogo y añadió que, por sí solo, el zika “no resulta más peligroso que un resfrío o un cuadro gripal moderado”.


Sin embargo, se sospecha que la rápida expansión del virus –presente en cuatro decenas de países, según la Organización Mundial de la Salud– es la causa de un repentino incremento de casos de microcefalia congénita en recién nacidos. Si bien el zika se difunde entre los humanos principalmente a través del Aedes aegypti, estudios recientes sugieren que también puede transmitirse sexualmente entre seres humanos portadores del virus, en algunos casos asintomáticos. Y parece que el daño causado por el vector es incluso más importante.


En el estudio, un equipo investigadores trabajó sobre el vínculo entre zika y GBS en la Polinesia Francesa e identificó 42 casos del síndrome. Se estima que unas 200 mil personas fueron infectadas con el virus durante la epidemia. Según Fontanet, no hay duda de que el zika causó el brote de casos de GBS. “Los vínculos son tan fuertes como los que existen entre el tabaco y el cáncer”, aseguró.


Hay tres tipos de pruebas que demuestran el vínculo, sostiene el especialista. La primera es un incremento a un número veinte veces superior de la cantidad de casos de GBS durante la epidemia de zika. La segunda es que el 90 por ciento de los pacientes que padecen el síndrome debilitante fue infectado una semana antes por el virus que transmite el mosquito. Ambos hallazgos fueron corroborados por exámenes de sangre, que suministraron las pruebas finales. “Hallamos rastros de la reciente presencia de zika en un 100 por ciento de pacientes con GBS”, incluyendo los anticuerpos desarrollados para combatir el virus, explicó Fontanet.


El experto admitió sin embargo que los investigadores aún deben determinar el mecanismo biológico por el cual el zika desencadena el mal degenerativo neuromuscular. Los investigadores excluyeron infecciones previas de dengue, una enfermedad también frecuente en la Polinesia Francesa.


Por último, expertos no vinculados al estudio coincidieron en que si bien se trata de un hallazgo importante, aún resta por determinar el vínculo causal con absoluta certeza.

Mosquitos transgénicos: remedio peor que la enfermedad

En el contexto de temor construido por la expansión del virus zika y su supuesta relación con microcefalia, uno de las propuestas más riesgosas que se promueven es liberar billones de mosquitos transgénicos. No hay pruebas de que esto sirva para disminuir las enfermedades –incluso podría aumentar los casos o hacerlos más graves– e implica liberar al ambiente insectos transgénicos, con impactos impredecibles en ecosistemas y potencial mutación de virus y otros mosquitos. El costo de producirlos es alto y el negocio de quienes promueven los frankenmosquitos es que se destinen recursos públicos a estas riesgosas tecnologías, drenando fondos que deberían usarse en enfoques realmente útiles de prevención y atención colectiva de los diversos factores que influyen en el desarrollo de las enfermedades.


Existen varias iniciativas para manipular al mosquito Aedes aegypti, el trasmisor de los virus del dengue, chikungunya y zika, intentando disminuir las poblaciones de éstos. Todas comparten el enfoque estrecho de dirigirse solamente a un vector de la enfermedad y por métodos tecnológicos.


Hay muchas evidencias de que este enfoque aislado en el vector no es eficaz, porque aun si se logra eliminar una población de mosquitos en un lugar y por un periodo, pueden volver después de un tiempo –como ha sucedido en Brasil, ahora epicentro de la supuesta emergencia del zika– o pueden ser remplazados por otras especies de mosquitos o acelerar mutaciones en los virus. Además, en regiones donde el dengue es endémico, la supresión de los mosquitos por un periodo, debilita la resistencia adquirida por la mayoría de la población, potencialmente causando que las enfermedades vuelvan con más virulencia o que las personas se vuelvan más vulnerables a serotipos más agresivos del virus, como el dengue hemorrágico. Con los mosquitos manipulados todos esos impactos están presentes y se agregan otros riesgos.


Oxitec, una empresa que ha hecho experimentos con mosquitos transgénicos supuestamente para controlar el dengue en Islas Caymán, Malasia, Brasil y Panamá, presenta ahora su tecnología como solución al zika, sobre todo en Brasil, donde ha encontrado regulaciones laxas de bioseguridad y subsidios públicos para sus experimentos. Fue fundada por técnicos de la Universidad de Oxford y ex empleados de Syngenta. En 2015, Oxitec fue comprada por Intrexon, compañía de biología sintética de Estados Unidos que se dedica, entre otros rubros, a producir animales transgénicos, como salmón y ganado. Entre los directores de Intrexon, están hoy Bob Schapiro, antes director global de Monsanto, y Jeffrey B. Kindler, ex director global de la farmacéutica Pfizer. La historia de sus directores no implica que esas empresas estén involucradas en Intrexon/Oxitec, pero sí es significativa en cuanto a los principios que rigen a la empresa, como la actitud de que las ganancias corporativas están por encima del interés público, la salud de las personas y los ecosistemas.
La organización GeneWatch, que ha seguido a Oxitec desde sus inicios, aporta una serie de datos sobre los resultados reales de sus experimentos, de los cuales señalo aquí algunos. (http://goo.gl/mTBVUD)


Oxitec usa una técnica para hacer mosquitos transgénicos dependientes del antibiótico tetraciclina. Crían y separan mosquitos machos de las hembras, que son las que pican. En teoría, al liberar los mosquitos transgénicos, éstos se cruzarán con silvestres y producirán crías que no pueden desarrollarse si no encuentran el antibiótico tetraciclina en el ambiente. De todos modos, hasta 3 por ciento de las larvas sobrevive hasta la adultez. Además, cuando Oxitec para alimentar los mosquitos usó alimento de gato, que contiene pollo de cría industrial donde se utiliza tetraciclina, la tasa de sobrevivencia aumentó a 18 por ciento. Brasil, uno de los principales productores mundiales de cría industrial de animales, es también uno de los mayores usuarios de tetraciclina. La mayor parte de la que se usa en cría industrial de animales termina en residuos que van a depósitos de agua y basureros, donde también se cría el Aedes aegypti.


Adicionalmente, la separación de mosquitos machos y hembras es rudimentaria y siempre hay un porcentaje de hembras que son liberadas, admite Oxitec. Todo esto se convierte en problemas importantes, porque para que los mosquitos transgénicos se reproduzcan, se liberan en cantidades enormemente mayores a los silvestres. En Islas Caymán, para combatir una población de 20 mil mosquitos, liberaron 2.8 millones de mosquitos por semana. Según Oxitec, el experimento fue un éxito, porque redujo la población de mosquitos en el área experimental en más de 80 por ciento. Sin embargo, mediciones en zonas vecinas mostraron un aumento de mosquitos silvestres. Se estima que entre los millones de machos liberados por semana, se liberaron también unas 5 mil hembras picadoras. Todo esto aumenta el riesgo de picaduras a la población.


En un experimento realizado en 2013, en Jacobina, Bahía, Brasil, Moscamed, una empresa socia, liberó mosquitos de Oxitec y se adjudicó una disminución de 81 a 100 por ciento de dengue en dos barrios. Pero en 2014, el municipio de Jacobina tuvo que decretar una emergencia por aumento de dengue. (ASPTA, http://goo.gl/XPCU6w).
El 16 de febrero, a partir de una denuncia promovida por organizaciones locales e investigadores, el Ministerio Público de Brasil comenzó una averiguación sobre la eficacia y aspectos de bioseguridad de los experimentos de Oxitec en Piracicaba, estado de São Paulo, donde la empresa ha hecho experimentos desde 2015.


Pese a los riesgos y pésimos resultados, los promotores de los transgénicos quieren aprovechar la emergencia para hacer nuevos negocios a costa de la salud de todos. No hay que permitirlo.

 

Silvia Ribeiro, investigadora del grupo ETC

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Martes, 12 Enero 2016 06:50

Un mapa de señales del cuerpo

Un mapa de señales del cuerpo

La especialista subraya la necesidad de "habitar el propio cuerpo de manera consciente", algo que requiere un entrenamiento, en una época signada por la cultura de la belleza y la juventud, que comporta la negación de la vejez y la muerte.


El verano propone un tiempo distinto, con otras rutinas o sin ellas. Hay quienes descubren su cuerpo en esta época, cuando hay que mostrarlo. Otros, encuentran una oportunidad para mirarlo de otra manera. Mi cuerpo mi maestro. Guía holística de los síntomas corporales (Editorial Albatros) es un libro de la psicóloga Alicia López Blanco, que propone prestar atención a las señales del cuerpo, que a través de síntomas, dolores, enfermedades, pide un cambio. En este libro, López Blanco comparte el método de interpretación de los síntomas corporales, que desarrolló y puso a prueba a lo largo de más de 30 años de experiencia clínica como terapeuta corporal y psicóloga.


"En mi familia de origen, la enfermedad era moneda corriente. Se relacionaba amor con padecimiento y se valoraba la enfermedad como un medio de comunicación. Creo que este estilo primario de relacionarme con los síntomas me fue conformando como persona al tiempo que generó en mí algunas conductas reactivas: mi pasión por la danza y mi interés por investigar y aprender sobre la salud del organismo y la persona entera", cuenta.


–¿Se aprende a observar el propio cuerpo?


–Una cosa es observar la imagen reflejada en un espejo y otra habitar el propio cuerpo de manera consciente. El entrenamiento para lograr esto último implica el registro de lo que nuestro cuerpo nos comunica a través de sensaciones y sentimientos. Para entender el lenguaje de los síntomas necesitamos estar en el "aquí y ahora" de sus murmullos y tratar de decodificar con qué podrían estar relacionados. Muchas técnicas corporales promueven la conciencia corporal: la gimnasia consciente, la eutonía, el método Feldenkrais y la expresión corporal, entre otras.

–¿Qué podemos aprender de nuestros síntomas corporales?

–Todo síntoma corporal expresa, por un lado, una necesidad, y por otro, nos reclama que realicemos un cambio. Es evidente que no le estamos prestando atención a alguna cosa que nos provoca malestar, o si somos conscientes de eso, no estemos haciendo nada para que cambie. Puede relacionarse con nuestro estilo de vida o con cualquier cosa que necesitemos modificar: una relación disfuncional, una situación laboral, una falta de sentido de la vida, un problema de hábitat, una sensación de agobio, o lo que sea. El síntoma desnuda esa realidad y nos convoca a accionar en la dirección de nuestro bienestar.


–En sus años de experiencia como terapeuta, ¿encontró enfermedades de mujeres y enfermedades de hombres? Es decir, ¿enfermedades que se repiten en unos y otras?


–He observado que las mujeres somos mucho más sintomáticas que los hombres. Puede que sea porque estamos más atentas a nuestras sensaciones o porque somos más sensibles y proclives a "poner el cuerpo", algo que ve su máximo exponente en la maternidad. Sin que esto sea absoluto, y solo como tendencia, solemos tener más síntomas relacionados con el sistema endocrino, desajustes hormonales varios, o con el sistema inmune, enfermedades autoinmunes o cáncer, entre otras. Los hombres suelen padecer más trastornos del sistema cardiovascular o respiratorio.


–El cuerpo suele ser visto como un objeto a admirar o a consumir, rara vez se lo considera como un vehículo de malestares más profundos, ¿por qué es así?


–Pareciera haberse generado la creencia de que un "cuerpo perfecto" es sinónimo de una "vida perfecta", o su contrapartida, que sin un cuerpo considerado bueno es imposible tener una buena vida. Esta imagen ideal desafía valores sociales deseables como la aceptación de lo diferente, el respeto por las características personales y la apropiación de lo que cada etapa de la vida tiene para brindar. Estamos en una cultura que valora la juventud, la belleza, el "está todo bien" o el "no me vengas con pálidas", y suele dejar afuera realidades como el padecimiento y la muerte. Luego la vida misma se encarga de hacer contrastar a las personas con estos temas que lamentablemente no tienen la visibilidad necesaria. En mi libro trato de que los síntomas, las enfermedades, y los traumas en el cuerpo, derivados del maltrato y abuso de todo tipo, aumenten su presencia en el imaginario popular. De nada sirve negar o excluir lo que de todas maneras va a aparecer por la puerta menos esperada.


–Usted dice que cuando el cuerpo se enferma, nos está dando una señal de que algo no anda bien y reclama un cambio.¿Cómo incorporar esta mirada a la vida cotidiana, que exige estar siempre bien y medicarnos apenas aparece un síntoma?


–Si nos lo proponemos, todos podemos cambiar. Esa exigencia de estar siempre bien podemos desobedecerla y aceptar que estamos como podemos. Si no escuchamos lo que nuestro cuerpo nos pide, tarde o temprano empezará a hablar cada vez más fuerte y, cuando grite, puede que sea demasiado tarde. El poder está en nosotros, no en pastillas mágicas. Y con esto no quiero decir que no se tomen medicamentos si son necesarios, sino que además de eso algo tenemos que hacer nosotros para estar mejor.


El desequilibrio y la mesa


"Todos los estados patológicos pueden mejorarse a través de la alimentación", dice Susana Zurschmitten, licenciada en Nutrición, en el libro Alimentación para sanar. Nutrición del cuerpo, nutrición del alma (Editoral Albatros). "Siempre que se produzcan síntomas físicos de desequilibrio, hay herramientas dentro de nuestra alimentación cotidiana para ayudar a resolverlos o aliviarlos", plantea.


En el libro propone conocer los valores de los alimentos que ingerimos, pero no solo los nutritivos o energéticos sino aquellos que apelan a nuestros afectos que muchas veces quedaron registrados en ciertos rituales en torno a la comida o en ciertos platos.


"El cuerpo es noble. Cada cuidado que le demos nos lo devolverá en salud, energía, buena disposición, belleza", resume Zurschmitten. Porque la salud no está vista como ausencia de enfermedad sino como un estado que se traduce en energía, buena disposición y estado de ánimo, deseos de hacer, entre muchos otros aspectos que hacen a una vida mejor.

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Última teoría sobre causas del cáncer apunta a estilo de vida

El medio ambiente y el estilo de vida del paciente podrían ser las causas de las tres cuartas partes de los casos de cáncer. Por tanto, solamente entre el 10 y el 30 por ciento de los casos, la enfermedad surge debido a factores aleatorios.


Los científicos internacionales recuerdan que la caótica división de las células madre, que es la consecuencia del cáncer, es provocada tanto por fallas internas del organismo como por causas externas: el tabaquismo, el alcohol o la radiación ultravioleta.


"Los factores externos juegan un papel muy importante, y la gente no debe escudarse en la mala suerte. No pueden seguir fumando y creer que el cáncer es solo mala suerte", explica el doctor Yusuf Hannun. "Si comparamos las causas de la enfermedad con una ruleta rusa, entonces las razones internas son solamente una bala de seis. Los fumadores añaden en el cargador dos o tres balas más y aprietan el gatillo".


Los investigadores señalan que no es terminante que si alguien está expuesto a factores de riesgo externos padecerá de cáncer.
Sin embargo, siempre existe esa posibilidad, así que no se debe confiar en la buena suerte. "A pesar de que hábitos saludables como no fumar, mantener una dieta sana y reducir la cantidad de alcohol no garantizan la protección contra el cáncer, reducen seriamente el riesgo de desarrollar esta enfermedad", asegura la investigadora Emma Smith.


Investigaciones anteriores habían dicho demostrar todo lo contrario, o sea que el cáncer surgía de manera aleatoria, por tanto la "mala suerte" era la principal causa de la enfermedad, en tanto el estilo de vida sólo influía en un pequeño por ciento.


(Con información de Russia Today)

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Lunes, 14 Diciembre 2015 05:31

Grasas sí, grasas no

Grasas sí, grasas no

La autora cuestiona la idea de que una dieta sana es la que contiene un nivel de grasas bajo y tira abajo la pirámide alimentaria tal y como la hemos estudiado.


Las recomendaciones de investigadores, nutricionistas, etc., han variado cada cierto tiempo. Lo que hoy es "malo" mañana es "bueno", y viceversa. Pensemos en ejemplos como el pescado azul, los huevos, los frutos secos, etc.


El último cambio se acaba de publicar en la prensa: una información de la Federación Española de Nutrición, Alimentación y Die¬té¬tica (Fesnad) en un trabajo de revisión de la literatura científica de los últimos diez años de los efectos de las grasas sobre la salud, ha puesto en evidencia que un consumo moderado de quesos y demás productos lácteos, no desnatados, no afecta a las temidas cifras de colesterol de nuestro organismo. Esto sí que es una sorpresa, cuando llevan demonizando las grasas saturadas desde hace años.


Tal vez las costumbres de la sociedad norteamericana ya nos estaban dando pistas de que algo fallaba en las recomendaciones y las pirámides alimentarias al uso. Después de los consejos del Gobierno hacia la población de que eliminara todo lo posible de su dieta las grasas saturadas, la epidemia de obesidad, diabetes, resistencia a la insulina y enfermedades cardiovasculares no ha hecho más que aumentar.


¿De verdad eran las grasas saturadas la causa de todo esto? Tal vez deberíamos fijar nuestra atención en otro macronutriente masivamente consumido por la población estadounidense: los cereales refinados, en sus muchas variantes, que son recomendados como la parte más importante de nuestra ingesta de alimentos diaria en la pirámide alimentaria.


Ya en el año 2001, el doctor Walter C. Willett, de la Harvard Medical School y uno de los más reputados especialistas en nutrición mundiales, recomendaba un cambio en la pirámide alimentaria, dando la misma importancia en proporción a la ingesta de lípidos y a la de hidratos de carbono. No olvidemos que cuando consumimos grasas estamos ingiriendo vitaminas liposolubles como la A y la D, y moléculas esenciales para nuestro cuerpo, como el colesterol, la lecitina, etc.


Cómo distinguir las grasas


En los alimentos que consumimos encontramos tres tipos de ácidos grasos, dependiendo de la estructura química que tengan: grasas saturadas, monoinsaturadas y poliinsaturadas. La diferente estructura química lleva a una gran diferencia en sus propiedades físicas y su comportamiento en nuestro organismo.


Las grasas saturadas son sólidas a temperatura ambiente. Las encontramos en los productos animales como carnes de ternera, cordero, cerdo, etc. La manteca de cerdo o la mantequilla extraída de la leche son ejemplos de grasas saturadas. También algunos vegetales tienen grasas saturadas, como el cacahuete o el coco.


Con el aceite de coco también se han cambiado las recomendaciones. Como es una grasa saturada se desaconsejaba su uso, pero en culturas como la hindú, en la que se utiliza para cocinar, no se observan niveles más altos de colesterol que en la cultura occidental.


Así que todas estas grasas no son tan perjudiciales según las últimas afirmaciones científicas. Por descontado, estamos hablando siempre de consumos moderados. Se han demonizado estos alimentos, ahora eximidos de culpabilidad, mientras se nos ha estado recomendando el consumo de sustancias químicas con probados efectos secundarios (las llamadas estatinas) para bajar unos niveles de colesterol cuyo límite máximo cada vez se pone más bajo, a pesar de no haberse demostrado que causen enfermedades cardiovasculares en la población sana. Lo que sí está sobradamente demostrado son los efectos dañinos sobre la salud de los niveles demasiado bajos de colesterol.


Las grasas monoinsaturadas, por su parte, son sensibles a las temperaturas altas. Esto quiere decir que se convierten en productos tóxicos cuando se calientan demasiado. Un conocido ejemplo es el ácido oleico, que, por su fórmula química, es un omega 9, y lo encontramos en el aceite de oliva, en las nueces de macadamia y en los aguacates. Sobre el efecto beneficioso para la salud de estas grasas ya hace tiempo que hay consenso.


Las grasas poliinsaturadas son los componentes principales de las membranas celulares de nuestro organismo, así como las vainas de mielina de los axones nerviosos. Son grasas muy sensibles a las condiciones externas, líquidas a temperatura ambiente. Es el caso del aceite de girasol, soja, sésamo, lino, etc. Estos aceites se deterioran con más facilidad aún que el de oliva al calentarse. También los frutos secos y el pescado tienen abundantes ácidos grasos de este tipo. Y también a este grupo pertenecen los ahora famosos omega 3 y omega 6, ambos necesarios para el organismo. Sin embargo, actualmente la dieta occidental está claramente desequilibrada hacia un consumo demasiado alto de omega 6, que es proinflamatorio. Contienen más omega 6 (o derivados) que omega 3, que es antiinflamatorio, las carnes de animales alimentados con piensos, algunos frutos secos, los aceites de sésamo, maíz, girasol, soja, etc.


La panacea del omega 3


Los pescados en general, y el pescado azul en particular, son ricos en omega 3. Recordemos que no hace muchos años se desaconsejaba el consumo de pescado azul por ser muy graso. Desgraciadamente, en este momento, tenemos que ser prudentes con el consumo de pescado azul, pero no por su grasa, sino por su alto contenido en mercurio.


La carne de animales criados en libertad que se alimentan con hierba tiene una cantidad de omega 3 mucho más alta, ya que la hierba de los pastos es rica en esta grasa y los animales hacen este cambio metabólico de forma mucho más eficaz, mientras que los animales criados en granjas con pienso toman harinas de maíz y soja, ricas en omega 6. Es decir, un mismo alimento, la carne, puede contener porcentajes y tipos de grasas distintos en función de cómo se ha alimentado.


Las grasas modificadas o trans


Las llamadas grasas trans son grasas modificadas para ser más estables a las condiciones ambientales y así ser más duraderas cuando se utilizan en productos de bollería, alimentos precocinados, etc. Un ejemplo es la margarina, derivada del aceite de girasol, y transformada químicamente para ser sólida y estable, que nos han vendido durante años como la alternativa sana a la mantequilla.


Son productos extraños a nuestro metabolismo. Nuestro organismo no tiene las enzimas para desembarazarse de ellos, con lo cual se convierten en toxinas y se acumulan en nuestros tejidos grasos. En este caso, sí se ha encontrado la relación de estas grasas con los niveles más altos de colesterol.

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