Esta Luna te puede parecer un poco rara, y eso es porque es una escena imposible. Foto: Infobae.

El astrofotógrafo estadounidense Andrew McCarthy ha conseguido tomar la imagen más clara y detallada de los cráteres de la Luna al combinar minuciosamente numerosas tomas de la línea que divide el lado claro del lado oscuro del satélite natural, el llamado “terminador lunar” o “zona crepuscular” .

En esa línea el Sol está más cerca del horizonte, algo que crea sombras más largas que le dan a la superficie lunar un aspecto tridimensional y de esta manera hacen que los cráteres sean más perceptibles.

McCarthy pasó dos semanas tomando fotografías durante la luna creciente a medida que aumentaba la cantidad de superficie lunar iluminada, y después combinó las imágenes en una foto compuesta con espectacular detalle con todos los cráteres e imperfecciones visibles de la Luna.

“Esta Luna te puede parecer un poco rara, y eso es porque es una escena imposible. De las dos semanas de imágenes de la luna creciente, tomé la sección de la imagen que tiene el mayor contraste (justo antes del terminador lunar donde las sombras son más largas), las alineé y mezclé para mostrar la rica textura en toda la superficie”, escribió en su página de Instagram, donde publicó el resultado de su minucioso trabajo.

A principios del año, el mismo astrofotógrafo obtuvo otra imagen asombrosa de la Luna al combinar 50 000 fotos de nuestro satélite, logrando una nitidez espectacular.

4 mayo 2020

(Con información de RT)

Una grúa espacial recupera un satélite a 36.000 kilómetros de altura

El primer servicio en órbita que reduce la basura espacial culmina con éxito tras el acoplamiento con una nave sin apenas combustible.

 

Un gran satélite de comunicaciones, de la empresa Intelsat, estaba quedándose sin el combustible imprescindible para seguir funcionando en la órbita geoestacionaria de la Tierra, a casi 36.000 kilómetros de altura. Hacia allí se dirigió en octubre pasado un satélite grúa, el primero de la historia, con la misión de prolongar su vida.

En febrero, consiguió acoplarse con el Intelsat-901, en lo que fue la primera operación de este tipo en la historia espacial comercial. Lo impulsó con sus propulsores hasta una nueva posición sobre el Atlántico, corrigió la leve inclinación de su órbita y, a primeros de abril, el Intelsat-901 volvió a funcionar como repetidor de banda ancha para los clientes de la empresa, que lo ha confirmado ahora.

Por delante le quedan cinco años más de vida, gracias al combustible y las actividades de control de su "salvador" robótico, al que permanecerá acoplado durante ese tiempo.

Con esta primera operación de rescate de un satélite comercial se inicia una nueva era en la que, además de proporcionar combustible, las grúas espaciales robóticas podrán también arreglar averías y montar extensiones en las naves en órbita, además de reposicionarlas, entre otras posibilidades. Es algo que no se pudo hacer con el telescopio espacial Hubble, que acaba de cumplir 30 años en órbita y que tuvo que ser reparado y actualizado en cinco misiones tripuladas que supusieron verdaderas hazañas.

La pionera ahora es la empresa Northrop Grumann, conocida contratista militar de Estados Unidos, con su MEV-1 (Vehículo de Extensión de la Misión, según sus siglas en inglés), de su filial SpaceLogistics. "Este acontecimiento histórico, subrayado por el primer acoplamiento de dos satélites comerciales en órbita y el posterior reposicionamiento del conjunto, demuestra el valor de negocio que MEV ofrece a sus clientes", ha dicho Tom Wilson, vicepresidente de la división espacial de la empresa.

"Ahora que MEV-1 ha cumplido con éxito la misión de recuperar el satélite Intelsat-901, continuaremos liderando el futuro del servicio en órbita mediante nuestra hoja de ruta tecnológica plurianual para ampliarlo a labores de inspección, montaje y reparación", ha dicho.

Existen otros proyectos parecidos pero todavía no se han plasmado, mientras las empresas espaciales meditan sobre la viabilidad de negocio real de estas actividades, a pesar de que también contribuyen a no aumentar la basura espacial que suponen los satélites grandes, varias decenas de los cuales dejan de funcionar todos los años.

La Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa de Estados Unidos (DARPA), tiene un programa en esta área y acaba de escoger a Northrop Grumann como socio comercial para aumentar la capacidad de estos vehículos en los próximos años tanto para clientes comerciales como para los Gobiernos.

Intelsat, que es el mayor operador de satélites del mundo, va a pagar unos 13 millones de dólares al año por la labor del satélite auxiliar, pero desarrollarlo y concretarlo ha sido, sin duda, mucho más caro y solo ahora se puede empezar a recuperar lo invertido.

El Intelsat-901 fue lanzado en 2001 con una masa de 4,7 toneladas y una vida útil de 13 años, largamente superada. Como sus compañeros de serie, es muy grande y muy caro y su recuperación merece la pena a la empresa. Por eso Intelsat ya ha encargado un segundo MEV para otro de sus satélites, lanzado en 2004, que saldrá hacia la órbita este año a bordo de un cohete europeo Ariane V desde la Guyana Francesa.

Por ser la primera vez que se hacía, la operación de recuperación del Intelsat- 901 se planeó con mucha prudencia. El vehículo recién lanzado a bordo de un cohete ruso Protón utilizó su propulsión eléctrica para trasladarse lentamente a la órbita cementerio de los satélites geoestacionarios, situada unos centenares de kilómetros por encima de la normal.

Allí se dirigió también el Intelsat al que le quedaba poco combustible. De esta forma, si se producía algún roce o choque durante la aproximación y el acoplamiento de ambos, a una velocidad de 11.000 kilómetros por hora, el resto de los ingenios operativos en órbita geoestacionaria no sufrirían las consecuencias de la basura espacial consiguiente.

El acoplamiento fue puramente mecánico, como un enchufe, en la tobera del motor principal del Intelsat, motor que solo había utilizado para llegar a su órbita. A partir de ahora las citas serán directamente en la órbita normal geoestacionaria.

Los MEV llevan combustible para operar durante unos 15 años. Cuando la grúa espacial termine su misión actual, elevará el satélite viejo a la órbita cementerio, lo dejará allí y se dirigirá a recoger a un nuevo cliente a casi 36.000 kilómetros de altura.

28/04/2020 07:20

La cámara de luz visible de la sonda espacial Juno logró captar con detalle las nubes turbulentas y los poderosos vientos que se arremolinan en el planeta gaseoso.

La cámara de luz visible de la sonda espacial Juno logró captar con detalle las nubes turbulentas y los poderosos vientos que se arremolinan en el planeta gaseoso.

A miles de millones de kilómetros de la Tierra la sonda espacial Juno de la NASA recientemente hizo su sobrevuelo cercano número 26 a Júpiter, logrando capturar sorprendentes imágenes que muestran el caos y la maravilla del planeta más grande de nuestro sistema solar.

La sonda equipada con una potente cámara de luz visible consiguió hacer fotografías que revelan detalles de sus nubes turbulentas y los poderosos vientos que se arremolinan en el planeta gaseoso.

A partir de estas imágenes en bruto, el ingeniero de 'software' del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, Kevin Gill, y el entusiasta del espacio Michael Galanin procesaron el material para obtener una alucinante fotografía, recoge el portal Science Alert.

La instantánea muestra la intensa actividad en una zona llamada región filamentaria plegada, al norte del planeta.

Varias de estas caóticas regiones ya habían sido estudiadas por los dispositivos Voyager, Cassini y Hubble, pero la sonda Juno ha conseguido capturar las mejores imágenes hasta la fecha, lo que permite estudiarlas con mayor detalle.

La misión espacial Juno de la NASA, que orbita Júpiter desde 2016, tiene programado hacer su último acercamiento al planeta a mediados del año próximo, antes de sumergirse por completo en las nubes del gigante gaseoso recopilando la mayor cantidad de datos posible.

19 abril 2020

(Con información de RT en Español)

El científico chileno espera que grandes incógnitas de la astronomía se resuelvan en el siglo XXI.

 

José Maza sostiene, en entrevista, que 5% del universo es materia común, 25 materia oscura y 70 energía oscura, "que no sabemos qué es"

 Un humano de sapiencia académica dice a miles de kilómetros de distancia: "estamos viviendo días extraños".

Desde su natal Chile, en una llamada telefónica, comparte: "tengo siete décadas en el planeta y nunca había vivido algo así". Se refiere a la pandemia, por lo que propone reflexionar sobre lo importante: "el amor, la amistad y la solidaridad", ya que siempre estamos "corriendo, buscando quimeras que no sirven para nada".

Confía en la ciencia para evitar más muertes. Recuerda que la historia ha revelado su importancia en la vida porque, cuando él era niño, en su natal Valparaíso, el promedio de vida no era de más de 50 años. Pero hoy día, la cifra casi se duplica. Él lo confirma con su mamá, española republicana que llegó al Cono Sur como exiliada del franquismo. Tiene 91 años y eso es "gracias a la ciencia".

José María Maza Sancho, uno de los más reconocidos astrónomos de Latinoamérica, dice que la investigación sirve "para que estemos vivos".

Además de su reconocimiento académico, José Maza está investido honoris causa por la universidad más importante: la de la vida. Valga la metáfora para el Premio Nacional de Ciencias Exactas 1999, punta de lanza de una generación de brillantes astrónomos, y quien ha destacado como un gran divulgador, que ha "tenido la paciencia de escribir libros", como Somos polvo de estrellas, que se ha editado unas 22 veces y que la temporada de contingencia detuvo su promoción. Se edita bajo el sello Planeta.

Uno de los grandes asuntos de la ciencia, asegura el astrónomo, es que el ser humano no se reconoce como parte del universo, pero "somos fabricados de átomos, igual que las estrellas".

A través de las evidencias

El doctor explica: "lo lindo es que la ciencia a través de evidencias nos ha hecho ver que los átomos de nuestro cuerpo, de la Tierra, de todo lo que nos rodea, fueron hechos en el interior de una estrella. Venimos de ellas", sostiene el experto, autor de unos 120 artículos y libros como Astronomía contemporánea y Supernovas.

Lo que publica Maza en su libro es lo que han dicho varios: que no sólo estamos unidos con el universo, sino que estamos conectados con las estrellas, que son las primeras que nacen y que no tienen otros elementos que el hidrógeno y el helio, y en su interior es donde se fragua lentamente, primero más helio, luego carbón, nitrógeno, oxígeno... y todos los elementos químicos que constituyen lo que nos rodea”.

Hay que recordar que "siete mil millones de personas en el planeta estamos unidos, pero también somos parte de un todo más grande: el universo".

Carl Sagan decía que somos "material estelar" y María Teresa Ruiz planteaba en un libro que somos "hijos de las estrellas".

Ahora, en su cita editorial, Maza asevera: "la historia cambia de nombre, pero el contenido es el mismo: todos los átomos que componen nuestro cuerpo, salvo el hidrógeno, han sido fabricados al interior de una estrella".

Origen del tiempo y el espacio

El tiempo, el espacio y la materia se originaron con una explosión inicial: el Big Bang, hace 13 mil 800 millones de años.

“Todo lo que podemos ver con los telescopios más grandes del mundo está reducido a un punto que una vez explotó. No hay antes del Big Bang, en el estricto rigor; pero yo debería decir: no lo sabemos. Si hubo algo antes de que todo lo que vemos fuera un punto, no podemos indagarlo. De alguna manera es parecido como la historia de cada uno de nosotros.”

Simplifica: “les digo a los jóvenes en mis conferencias: ¿qué hacían, por ejemplo, en 1970? Muchos me ven con asombro y aseguran que aún no nacían. Pues le respondo que yo no estaba en la Primera Guerra Mundial, porque mi historia comienza después. La historia de cada uno de nosotros empieza en el momento de nuestro alumbramiento. Entonces, no puedo indagar de mi vida hasta el minuto en qué nací, no puedo ir más atrás. Lo mismo pasa con el universo: no puedes ir atrás del Big Bang porque no hay ninguna manera de indagar”.

De acuerdo con José Maza, preguntarse qué había antes no es un tema para la ciencia, que “no es meditación trascendental. Son datos. El antes del Big Bang creo que es una manera entretenida de conversación entre filósofos o teólogos”.

La ciencia, asegura el divulgador, es como "una investigación de detectives tipo Sherlock Holmes, quien iba al lugar, entrevistaba y juntaba evidencias. No meditaba sobre el crimen. La ciencia es una investigación permanente. Primero, se hace una hipótesis, que diga: creo que esto debe ser así y asá, y otros colegas, en otro lado, comienzan a probar si es verosímil o no, y en la medida en que todo mundo va acumulando datos, se va estableciendo una verdad".

José Maza destaca algunas de las grandes incógnitas de la astronomía, como las de la materia y la energía oscuras, que "espero se resuelvan en el siglo XXI".

Argumenta: "la materia común y corriente es alrededor de 5 por ciento de todo lo que hay (lo que han captado todo tipo de instrumentos astronómicos); 25 por ciento es materia oscura, y el 70 por ciento restante es la energía oscura. Los astrónomos lo único que vemos es la materia común y a partir de lo que vemos en ella, tenemos que deducir qué hace la materia oscura (que no la vemos), y también tenemos que inferir qué es y cuál es la cuantía de la energía oscura. Confío en que en los 10 años próximos deberíamos saber en qué consiste la materia oscura".

Recalca: "70 por ciento de la energía total del universo proviene del espacio vacío, a lo que llamamos energía oscura, que, a decir verdad, no tenemos la menor idea de qué es, pero posiblemente esté acelerando la expansión del universo".

Respecto de la materia oscura, se hacen investigaciones, como las del Consejo Europeo para la Investigación Nuclear (CERN, por su siglas en francés) con su Gran Colisionador de Hadrones, la máquina más grande construida por el ser humano, con la que se descubrió en 2012 la partícula llamada bosón de Higgs.

"El bosón de Higgs es sólo una más de entre un zoológico de partículas, las cuales tienen características que las hacen únicas. Entonces, puede que en el CERN encuentren partículas que correspondan a la materia oscura", comenta.

Tema más difícil

Ahora, dice Maza "la energía oscura es un tema más difícil y no sé si en 20 años vamos a tener una respuesta a su enigma".

Otra interrogante "es saber si podemos reconocer algún planeta que esté girando en torno a otra estrella. Todos los telescopios grandes quieren responder si hay vida en los exoplanetas, como los han llamado".

Le han preguntado comúnmente al doctor qué se necesita para ser un científico. A lo que siempre responde: "tienes que ser una persona inquieta, que no se conforma con las respuestas que le dan, pero sobre todo ser alguien que le guste aprender toda la vida. Eso es curiosidad intelectual. Y algo esencial: no se trata de motivar a los ya motivados, sino de motivar a los niños, que son libros en blanco que están por ser escritos".

'Parlamento de las plantas', de la paisajista francesa Céline Baumann.

Niños que se organizan contra la explotación infantil o aplicaciones que convierten viviendas en espacio público comercializando el uso temporal del baño. Creadores y arquitectos re-imaginan la metrópolis en la exposición 'Doce fábulas urbanas'

Los artistas son los primeros en ver el futuro. En la exposición Doce fábulas urbanas –Matadero de Madrid hasta el 19 de julio–12 arquitectos, paisajistas y artistas exponen cómo el mundo digital moldea los espacios urbanos o cómo la alimentación modifica a un tiempo nuestros cuerpos y nuestras ciudades.

La comisaria de este rosario de proyectos – que son observaciones más que propuestas concretas– es la salvadoreña afincada en Barcelona Ethel Baraona, que toma prestada una iniciativa que el grupo de arquitectos Superstudio publicó en 1971. Entonces, los italianos idearon 12 cuentos para reparar los desastres urbanos con tanta utopía como pragmatismo. Y hoy, en un momento que tan estrechamente reproduce reivindicaciones de aquellos años como la defensa del medioambiente o el anticonsumismo, Baraona demuestra que la antigua contracultura se ha convertido en la cultura institucionalizada: la que se muestra en los museos.

La protesta es ahora contra el adormecimiento de la población. Por eso esta muestra intenta conectar disciplinas dejando claro que la ciudad contemporánea escapa a la arquitectura y al urbanismo y, por lo tanto, no la pueden pensar solo arquitectos o especuladores. El mundo de la libertad digital –que también es control–, o la urgencia de romper la oposición entre naturaleza y urbe son claves para rescatar a la vez ciudades y ciudadanos.

Democracia verde

Desde esa amplitud mental, la comisaria solicitó recetas urgentes para la ciudad del futuro. Por eso la búsqueda puede antojarse formalmente utópica pero es radicalmente posibilista. Los que observan y proponen son colectivos con una mirada poco frecuente. Y el resultado es un viaje imaginativo pero no imaginario. Tiene que ver con la realidad pero se antoja como ciencia ficción. Y contiene tanto estudios sociológicos como estudios de mercado. El recorrido constata cuestiones que pueden resultar increíbles –como que el territorio doméstico es cada vez menos privado– y que proponen vías de solución inesperadas –como aprender de la capacidad de adaptación de las plantas–.

Son las aplicaciones móviles –que alquilan baños para un solo uso en el interior de los pisos– las que amenazan la privacidad del hogar o amplían su economía de subsistencia. Así, la Casa difusa de MAIO Architects -pensada para la Royal Academy de Londres- investiga cómo las tecnologías digitales –los servicios de intercambio de bienes o la economía colaborativa–transforman nuestro entorno cotidiano. Y la paisajista Céline Baumann habla del principio de cuidado y asistencia mutua que regula las relaciones en el mundo vegetal, donde entre las plantas abundan especies capaces de cambiar de género para subsistir. La francesa denuncia el uso de la vegetación para lavar la cara de errores urbanísticos e injusticias económicas y propone un Parlamento de las plantas capaz de encontrar consensos. Sería, bromea, "la primera democracia verde del mundo".

Así, ¿es esto una muestra de arte o de arquitectura? Lo primero que uno debe plantearse es si esa distinción importa. Si es necesario delimitar las disciplinas cuando las ciudades propuestas no se traducen aquí en una forma concreta sino en soluciones plurales para problemas reales provenientes del mundo biológico, económico, social o tecnológico. Marcuse escribió que era imposible que el hombre transformase la naturaleza sin que esa transformación lo afectase.

Los arquitectos, historiadores y diseñadores del colectivo Assamble ayudaron a los vecinos del barrio de Granvy, en Liverpool, a recuperar sus jardines traseros o a reparar sus tuberías. Para ellos la arquitectura tiene más que ver con lidiar con los problemas feos que con construir lo bonito. El premio Turner de 2015, un galardón concedido a las obras más inesperadas del arte contemporáneo, les dio la razón. En Madrid, La voz de los niños –una colección de vídeos de chavales jugando solos– protesta contra la sobre-regulación de los espacios para juego infantil –vallados y diseñados a partir del miedo a las denuncias–. También investiga la apropiación que hacen los jóvenes del espacio público partiendo de los juegos y culminando en acciones de protesta como las movilizaciones estudiantiles contra la posesión de armas en Estados Unidos Fridays for Future o el Movimiento nacional de niños, niñas y adolescentes trabajadores de Perú, en el que los menores reivindican sus derechos como niños y como trabajadores.

La muestra concluye con la intervención del Canadian Centre for Architecture Nuestra vida feliz en la que su director, Francesco Garutti, advierte de que nuestros sentimientos y deseos se han convertido en datos estadísticos y de cómo la venta de esos datos a los gobiernos genera los índices que terminan por diseñar las ciudades. Ese mercado de afectos y deseos alimenta un aparato político que vela más por nuestro conformismo y pasividad que por nuestro bienestar. Desde la periferia y lo invisible se están definiendo nuestras metróplois. Doce artistas nos ayudan a verlo.

Por Anatxu Zabalbeascoa

Madrid 24 FEB 2020 - 15:36 COT

Publicado enSociedad
Satélites privados y redes 5G: invasión corporativa del espacio

El capitalismo, sea de mercado o de estado, no sólo ha contaminado la Tierra y todos sus ecosistemas, también ha producido una cantidad considerable de basura espacial que orbita el planeta. Ahora, con la ambición de crear redes de internet super-rápidas para crear nuevos mercados, la invasión del espacio y de nuestros cielos avanza en forma vertiginosa. No existe regulación de estos usos, mucho menos evaluación de los impactos que tendrá sobre los habitantes del globo. No se trata sólo de lo que sucede en el espacio (no tan exterior, ya que son órbitas bajas), también de las radiaciones electromagnéticas que pueden interferir con telescopios y otros instrumentos de medición científica, y las que llegarán a todas y todos cuando se masifique, ya que la idea es pasar de los actuales 2000 satélites en actividad, a decenas de miles, controlados por unas cuantas trasnacionales.

Impactos que sumarán al aluvión de impactos económicos, sociales, políticos, de vigilancia y en salud y ambiente que conlleva el desplegar a escala el llamado Internet de las Cosas, para lo cual la expansión de redes 5G y satelitales es esencial.

Desde mediados de 2019, la compañía SpaceX, del multimillonario Elon Musk, ha lanzado 240 satélites de baja órbita, en paquetes de a 60 por cada lanzamiento, para formar lo que llama “una mega-constelación” de satélites para internet. El proyecto, que la empresa llama Starlink, pretende colocar en un plazo de 4 años pretende miles de satélites, principalmente para internet, pero también para uso militar y de exploración. El gobierno de Trump ya autorizó a SpaceX a poner en órbita 12,000 satélites, SpaceX planea solicitar para 30,000 más. Musk fue el único de los grandes empresarios de informática y plataformas digitales que cuando Trump asumió no participó en las acciones “hostiles” que otras empresas de tecnología le plantearon al inicio porque sus restricciones afectaban sus negocios. Este proyecto fue sin duda la motivación principal de que Musk diera su apoyo entusiasta a Trump.

Los satélites lanzados por SpaceX se colocaron en órbitas bajas de la Tierra. El plan es que haya varias capas de satélites que rodeen todo el planeta, la mayoría en un rango de altura de 330 a 550 kilómetros. Su meta explícita es multiplicar la capacidad, velocidad y latencia de internet complementando a las redes 5G que se están instalando en tierra.

SpaceX es la primera en poner este tipo de satélites en órbita, pero existen proyectos similares de una decena de trasnacionales, entre ella Amazon, OneWeb, Samsung, Boeing, Commsat, todas pensando en colocar miles de satélites cada una, para sus propias redes y en competencia con las otras. Es el espejo de las guerras comerciales entre las telefónicas e informáticas por el control de las tecnologías 5G (De la que las agresiones de EUA contra la china Huawei son parte)

Actualmente, hay aproximadamente mas de 5000 satélites en órbita, con propósitos de exploración, científicos y de comunicación, pero hay menos de 2000 funcionales, por lo que si SpaceX realmente logra colocar los más de 4000 que pretende hasta 2024, será por lejos quien domine las frecuencias desde el espacio. Con la cantidad actual de satélites, ya hay un volumen muy importante de basura, que provoca colisiones todo el tiempo, un tema que sin duda aumentará, con consecuencias imprevistas.

Si bien ya se usa comunicación satelital, este tipo de satélites pequeños y a baja altura pretende masificar su uso, llegar a sitios aislados o actualmente inaccesibles, donde no llegan las torres de comunicación, aumentar la velocidad, el volumen de datos trasmitidos y reducir la latencia, que es la velocidad desde que se emite un mensaje hasta que el paquete de datos llega al destinatario desde el servidor. Actualmente, la latencia de comunicación satelital es mucho mayor que la banda ancha de internet.

Para avanzar en el Internet de las Cosas, la velocidad, volumen de datos, latencia y continuidad son temas fundamentales. La idea es multiplicar exponencialmente los aparatos digitalizados y conectados, desde la producción industrial a los servicios y hogares. Por ejemplo, el refrigerador detectará que no hay leche, y basado en los patrones de consumo, podría ordenarla por sí mismo al supermercado, que la entregará en un dron u otro vehículo no tripulado, pagando con una tarjeta integrada. Es el sueño del capitalismo: adelantarse a la decisión de comprar, adivinando lo que supuestamente necesitamos, y haciéndolo por nosotros. El Internet de las Cosas, pretende además integrar los procesos industriales y conectarse con el Internet de los Cuerpos (estado de salud, humor, consumos, relaciones), con los sistemas de educación y demanda de mercado adaptados entre sí, los sistemas políticos, represivos, institucionales, etc. Es una visión extrema de un capitalismo de mercado auto-regulado, donde los actores son empresas y consumidores y entre ellos una capa de robots y trabajadores, servicios financieros y bancarios digitalizados, etc. Los vehículos no tripulados y fábricas automatizadas son un componente fundamental del modelo, y por eso la continuidad permanente y latencia son claves.

Por supuesto hay mucho más que discutir sobre esta distopía. No obstante, el despliegue de los satélites de SpaceX y de las redes 5G en Tierra, aunque seguramente tendrán muchos problemas técnicos y sufren de un exagerado optimismo tecnológico, ya están en marcha y muestran que el desarrollo capitalista va por ese camino.

En el caso de los satélites de SpaceX, me tocó ver desde Sudámerica el efecto del cuarto lanzamiento de 60 satélites Starlink que se desplazaban en la noche como un tren de estrellas. Esta visión que es bastante fascinante cuando se ve por primera vez, reveló para los astrónomos que la contaminación lumínica del cielo, con la instalación de miles de satélites, obstruirá la observación del cosmos y en muchos casos la impedirá, ya que los telescopios científicos más potentes basan la observación en el registro durante horas, para comparar los movimientos estelares. No suponían que los satélites tendrían tal grado de luminosidad que serian visibles a simple vista. Musk contestó que esto solo sucederá en la instalación, ya que luego estarán a una altura mayor, y serán ocultos por la sombra de la Tierra. No obstante, esto es especulativo. Los astrónomos estiman que la multiplicación exponencial de satélites y la necesidad de que estén conectados en todos los puntos de la Tierra y en todos los momentos, podría llevar a que hubieran cientos de puntos visibles hasta altas horas de la noche y antes del amanecer.

Sin duda, hay muchos componentes especulativos. Lo que parece claro es que tanto en la noche como en el día, la intención de estas redes corporativas, contrariamente a lo que anuncian, no es que estemos mejor comunicados, sino que todas las comunicaciones pasen por ellas.

18 febrero 2020 

Imagen del cometa Churyumov–Gerasimenko tomada de cerca por la sonda Rosetta en 2014./ESA/ROSETTA/NAVCAM

Nuevas observaciones apoyan la llegada de material espacial precursor de vida a la Tierra.

El fósforo es mucho más que aquel nombre común de la cerilla, ya pasado de moda. Es un elemento químico indispensable para la vida, una parte crucial del ADN y el ARN así como de otras estructuras básicas de la biología molecular. En el ser humano es el segundo mineral más abundante y constituye el 1% del peso corporal. Por eso no es de extrañar que los investigadores se pregunten de dónde viene y cómo llegó a la Tierra tanta cantidad de fósforo, porque en el Universo su abundancia es mucho menor que en los seres vivos. Ahora, los astrónomos han hallado una posible ruta que va de la síntesis del fósforo en estrellas masivas en tiempos antiguos a su presencia en la Tierra y sobre todo en la vida que alberga.

El trabajo se basa en un estudio a distancia a través del conjunto de telescopios ALMA en una región de formación estelar en la constelación de Auriga así como en las medidas in situ de un cometa por los instrumentos de la sonda Rosetta. Se cree que el fósforo se formó en las estrellas y luego se extendió por el Universo cuando algunas de éstas explotaron en forma de supernova.

El equipo de investigadores, liderado por Víctor Rivilla, encontró que algunas estrellas jóvenes y masivas crean cavidades en la nube interestelar en la que se encuentran y allí se forman moléculas que contienen fósforo, especialmente de monóxido de fósforo. El mecanismo de formación combinaría la radiación con pulsos de energía emanados de la joven estrella.

De allí, las moléculas pueden anclarse en gránulos de polvo helado que lleguen a formar parte de cometas. Según su hipótesis, los elementos básicos de la vida habrían llegado a la Tierra en el bombardeo del naciente planeta por cometas. Cuando Rosetta, de la Agencia Europea del Espacio (ESA) se acercó y acompañó al cometa Churyumov–Gerasimenko a partir de 2014 a lo largo de su máxima aproximación al Sol, se hicieron muchas medidas y se encontraron indicios de fósforo. Ahora, el análisis en profundidad de los datos ha permitido confirmar la presencia de monóxido de fósforo en el cometa.

“La combinación de los datos de ALMA y de Rosetta ha revelado una especie de hilo químico durante todo el proceso de formación estelar, en el que el papel protagonista corresponde al monóxido de fósforo”, explica el italiano Victor Rivilla, que ha dirigido el estudio, publicado en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society. Rivilla recuerda que la vida apareció en la Tierra hace unos 4.000 millones de años, pero que todavía no comprendemos los procesos que la hicieron posible.
“El fósforo es esencial para la vida que conocemos”, señala Kathrin Altwegg, investigadora principal del instrumento Rosina de Rosetta, que hizo las medidas. “Dado que los cometas probablemente trajeron grandes cantidades de compuestos orgánicos a la Tierra, el monóxido de fósforo encontrado en el cometa puede fortalecer el vínculo entre los cometas y la vida en la Tierra”.

El cometa estudiado es de la familia de cometas de Júpiter y tiene un periodo de 6,5 años. Se cree que se acercó mucho al planeta gigante en 1959, lo que cambió su órbita. Tiene un núcleo de dos lóbulos y una dimensión máxima de 4,3 kilómetros. Rosetta mostró que bajo su superficie polvorienta hay material helado que apenas ha sufrido cambios desde que se formó antes que el Sol a partir del disco protoplanetario que dio lugar al Sistema Solar actual, lo que lo convierte en un sujeto ideal para trazar la ruta de los elementos químicos.

Para la observación con ALMA, se utilizaron 40 de sus antenas (situadas en Chile). Los espectros obtenidos mostraron la presencia de fósforo en las paredes de las cavidades citadas, en forma de óxido y de nitruro, lo que confirma que se puede sintetizar en el medio interestelar. Las estrellas no se suelen formar de una en una y el Sol probablemente no fue una excepción, explican los astrónomos del Observatorio Europeo Austral(ESO) y otras instituciones.

El cometa probablemente heredó la composición de la nebulosa en la que se formó, y en ella predomina también el óxido de fósforo, que estaría presente desde entonces dentro del cometa, y además en mayor proporción debido a su falta de reacción con otros elementos, en especial el hidrógeno. En cuanto a cómo llegó a la Tierra en cantidad suficiente para la vida, la concentración de fósforo en la corteza terrestre se estima en 930 partes por millón, aunque en gran parte no se puede utilizar en procesos biológicos porque está encerrado en minerales insolubles. Una fuente adicional serían los meteoritos y los cometas como el que estudió Rosetta de cerca.

El prototipo de la nave espacial Starship de SpaceX en Boca Chica, Texas, EE.UU., el 28 de septiembre de 2019Callaghan O'Hare / Reuters

El multimillonario está planeando enviar a Marte 1.000 naves Starship cada 26 meses con "cualquiera" que desee migrar al planeta rojo.

 

 El fundador y director general de la compañía aeroespacial SpaceX, Elon Musk, en una serie de tuits ha compartido este 17 de enero los detalles de su visión de cómo el ser humano se convertiría en una especie multiplanetaria, construyendo una ciudad de 1 millón de habitantes en Marte para el año 2050.

Estas personas llegarían al planeta rojo en las naves Starship, vehículo interplanetario reutilizable, que SpaceX está desarrollando en Texas (EE.UU.). De acuerdo con Musk, para alcanzar la meta hay que fabricar 1.000 en un plazo de 10 años: esto equivaldría a la construcción de 100 naves espaciales anualmente.

Musk planea lanzar diariamente un promedio de 3 naves a la órbita terrestre con el uso del cohete reutilizable Super Heavy.

"Se necesita llevar a la órbita megatones [1 millón de toneladas] por año para que la vida se convierta en multiplanetaria", ha aseverado el líder de SpaceX, precisando que se trata de "100 megatones anualmente".

Además, el multimillonario ha señalado que "alrededor de 100.000 personas" volarían al planeta rojo "cada sincronización orbital Tierra-Marte". Aquí Musk se refiere a la alineación de las órbitas de la Tierra y Marte, que ocurre cada 25 meses y dura 30 días.

Estas condiciones permitirían a las Starship salir de la órbita terrestre e iniciar la ruta hacia Marte con un bajo consumo de combustible. Musk ha planeado usar esta oportunidad para "cargar la flota de Marte en la órbita terrestre" y posteriormente mandar las 1.000 naves hacia el planeta rojo cada 26 meses.

Cada Starship sería capaz de transportar a la órbita una carga de más de 100 toneladas y a 100 pasajeros a la vez. Aunque el fundador de SpaceX no ha especificado esta vez qué llevarían las naves espaciales a Marte, se puede imaginar que sería agua, comida, herramientas y materiales para construcción, entre otras cosas.

Además, Musk opina que este viaje a Marte debería ser accesible para cualquiera que lo desee emprender.

"Tiene que ser para que cualquiera pueda ir si quiere, con préstamos disponibles para aquellos que carecen de recursos", ha escrito Musk. Estos préstamos se pagarían, ya que el multimillonario asegura que "habrá muchos trabajos en Marte".

 

  • El pasado 28 de septiembre, Elon Musk presentólas últimas actualizaciones del diseño y de la construcción de su sistema de transporte Starship
  • El 20 de noviembre de 2019, el primer prototipo a tamaño real de la nave espacial Starship explotódurante una prueba de hermeticidad
  • Un mes después de que explotara el primer prototipo, Elon Musk presentóla cúpula gigante de esta nave espacial 

Publicado:19 ene 2020 04:11 GMT

La NASA publica el primer mapa tridimensional de la Luna

Según la NASA, cada día reciben "miles" de solicitudes de instituciones, universidades, creadores, diseñadores, estudios cinematográficos y hasta desarrolladores de videojuegos, quienes piden documentos con los detalles geográficos y topográficos de la Luna. Cansados de esto, sobre todo porque es una tarea titánica resolver cada petición, la NASA decidió hacer un mapa 3D público y gratuito de la Luna, el cual está disponible para todo el mundo.

El documento se llama 'CGI Moon Kit', y está compuesto principalmente de los datos que ha recogido el Orbitador de Reconocimiento Lunar (LRO) de la NASA, que ha estado orbitando la Luna captando datos topográficos del satélite desde hace poco más de 10 años.

Ernie Wright, un científico especialista en imagen en la NASA, fue el responsable de este proyecto tras interpretar todas las imágenes, combinar los datos en bruto del LRO y las imágenes para construir un mapa 3D preciso de la Luna.

"El 'CGI Moon Kit' pondrá los datos del LRO al alcance de muchos otros artistas que quieran hacer el tipo de cosas que yo hago."

Wright explica que para crear el mapa tuvo que utilizar un programa de animación en 3D y todas las imágenes recogidas por el LRO a día de hoy. La idea original era que fuera un recurso de visualización científica y estudio para la NASA, pero después de recibir varias solicitudes, decidió ponerlo a disposición del público, permitiendo que cualquiera pueda tener acceso a la misión LRO.

El LRO está equipado con una cámara que sirve como escáner, la cual construye una imagen línea por línea de la superficie lunar. También cuenta con un altímetro láser (conocido como "lunar orbiter laser altimeter" o LOLA), que utiliza pulsos de láser para detectar las dimensiones de la Luna. Estos pulsos son dirigidos a la superficie de la Luna y rebotan de nuevo hacia el LRO, con lo que LOLA mide los nanosegundos que tarda el rayo en regresar como un método para leer la topografía de la Luna.

Como comentaba, el 'CGI Moon Kit' se puede descargar de forma gratuita y contiene varios tipos de datos e imágenes, como un 'mapa de desplazamiento', que visualiza la topografía a través del color, así como un 'mapa de la elevación', los cuales están diseñados para su uso en software de renderizado 3D. Cualquiera podrá utilizar estos datos para recrear una superficie precisa de la Luna, con sus cráteres, mesetas y picos reales.

(Con información de Xakata)

La agencia europea lanzará en 2025 su primera misión para retirar basura espacial

La Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) ha encargado para 2025 la construcción y lanzamiento de ClearSpace-1, primera misión dedicada a eliminar escombros espaciales de la órbita terrestre.

En Space19 +, el consejo ministerial de la ESA, que se efectuó en Sevilla a fines de noviembre, los ministros acordaron firmar un contrato de servicio con un proveedor comercial para eliminar de la órbita terrestre baja de forma segura un objeto inactivo propiedad de esta agencia.

Después de un proceso competitivo, un consorcio liderado por la empresa suiza ClearSpace, compañía derivada establecida por un equipo experimentado de investigadores de desechos espaciales con sede en el instituto de investigación Ecole Polytechnique Fédérale de Lausanne (EPFL), será invitado a presentar su propuesta final antes de comenzar el proyecto en marzo, informa la ESA.

“Éste es el momento adecuado para tal misión”, señaló Luc Piguet, fundador y director ejecutivo de ClearSpace. “El problema de los desechos espaciales es más urgente que nunca. Hoy tenemos casi 2 mil satélites en vivo en el espacio y más de 3 mil fallidos”.

La misión ClearSpace-1 se destinará a retirar de la órbita la etapa superior Vespa (adaptador de carga secundaria del cohete Vega) que quedó en una órbita de aproximadamente 800 kilómetros por 660 kilómetros de altitud después del segundo vuelo del lanzador Vega de la ESA en 2013.

Con una masa de 100 kilos, la Vespa es cercana en tamaño a un satélite pequeño, mientras su forma relativamente simple y su construcción robusta lo convierten en un primer objetivo adecuado.

El nuevo cazador de escombros espaciales y Vespa se desorbitarán finalmente para arder en la atmósfera.

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