La agencia europea lanzará en 2025 su primera misión para retirar basura espacial

La Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) ha encargado para 2025 la construcción y lanzamiento de ClearSpace-1, primera misión dedicada a eliminar escombros espaciales de la órbita terrestre.

En Space19 +, el consejo ministerial de la ESA, que se efectuó en Sevilla a fines de noviembre, los ministros acordaron firmar un contrato de servicio con un proveedor comercial para eliminar de la órbita terrestre baja de forma segura un objeto inactivo propiedad de esta agencia.

Después de un proceso competitivo, un consorcio liderado por la empresa suiza ClearSpace, compañía derivada establecida por un equipo experimentado de investigadores de desechos espaciales con sede en el instituto de investigación Ecole Polytechnique Fédérale de Lausanne (EPFL), será invitado a presentar su propuesta final antes de comenzar el proyecto en marzo, informa la ESA.

“Éste es el momento adecuado para tal misión”, señaló Luc Piguet, fundador y director ejecutivo de ClearSpace. “El problema de los desechos espaciales es más urgente que nunca. Hoy tenemos casi 2 mil satélites en vivo en el espacio y más de 3 mil fallidos”.

La misión ClearSpace-1 se destinará a retirar de la órbita la etapa superior Vespa (adaptador de carga secundaria del cohete Vega) que quedó en una órbita de aproximadamente 800 kilómetros por 660 kilómetros de altitud después del segundo vuelo del lanzador Vega de la ESA en 2013.

Con una masa de 100 kilos, la Vespa es cercana en tamaño a un satélite pequeño, mientras su forma relativamente simple y su construcción robusta lo convierten en un primer objetivo adecuado.

El nuevo cazador de escombros espaciales y Vespa se desorbitarán finalmente para arder en la atmósfera.

La NASA instalará taller robotizado de reparaciones afuera de la Estación Espacial Internacional

La NASA diseñó un garaje acondicionado para robots, denominado RiTS (siglas en inglés de Robotic Tool Stowage), que será instalado en el exterior de la Estación Espacial Internacional (EEI).

Es una unidad de almacenamiento de protección para herramientas robóticas críticas, cuyo envío estaba previsto en la misión de reabastecimiento de Space X, fijada para ayer.

Sus primeros residentes serán dos robots diseñados para buscar fugas de la estación, que son capaces de detectar la presencia de gases como el amoníaco. Las herramientas robóticas están a bordo de la estación en este momento, informa la NASA.

“Para cada una de sus herramientas almacenadas, RiTS proporcionará protección térmica y física contra la radiación y los micrometeroides o pequeños objetos de alta velocidad que se precipitan por el espacio”, dijo Mark Neuman, gerente de hardware de RiTS.

El sistema térmico de la unidad de alojamiento mantiene temperaturas ideales para los instrumentos, ayudándolos a mantenerse funcionales, según Neuman. Además, ayudará al brazo robótico de la estación espacial Dextre a localizar, tomar y volver a colocar fácilmente esas herramientas.

La implementación de robots de detección suele llevar mucho más tiempo cuando la herramienta no está almacenada externamente. Una vez fuera de la estación, esos detectores necesitan esperar 12 horas para limpiarse del vapor de agua y otros gases del interior de la terminal.

“Este hardware reducirá significativamente el tiempo y el costo para que la tripulación de la estación implemente capacidades de detección de fugas utilizando Dextre”, dijo Chris Craw, líder de Integración de Sistemas de la NASA.

Después de más de 40 años de viaje y casi 18 mil millones de kilómetros, la nave abandonó la burbuja protectora del Sol para ingresar a la región entre las estrellas, haciendo observaciones valiosas sobre el límite entre estos dos mundos.Foto Afp

Es el segundo aparato humano en hacerlo desde el espacio interestelar

 

Nueva York. La Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés) recibió el primer mensaje enviado por la sonda Voyager 2 desde el exterior del sistema solar; es el segundo aparato humano que consigue hacerlo desde el espacio interestelar, aunque con datos mucho más detallados que los de su predecesora y nave gemela, la Voyager 1. La señal tardó más de 16 horas en llegar a la Tierra.

"¡Dos señales del espacio interestelar! Un nuevo estudio revela lo que los instrumentos de la nave han hallado tras cruzar la frontera cósmica donde termina el entorno creado por nuestro Sol y comienza el vasto océano del espacio", explicó la NASA a través de su cuenta en Twitter.

Paradas en Urano y Neptuno

La frontera de la heliosfera se encuentra a unos 20 mil millones de kilómetros de la Tierra y el Voyager 2 la alcanzó más de 40 años después de su lanzamiento. La nave partió un mes antes que su gemela, pero salió de la "burbuja solar" seis años después debido a que su ruta tenía paradas en Urano y Neptuno.

"No sabíamos cómo era de grande la burbuja y evidentemente ni si la nave podría sobrevivir lo suficiente para alcanzar la frontera de la burbuja y penetrar en el espacio interestelar", señaló Ed Stone, profesor del Instituto de Tecnología de California (CalTech), quien trabaja en la misión desde antes de su lanzamiento, en 1977.

Tras salir de la heliosfera se dejan atrás las partículas cargadas procedentes del Sol para quedar en un vacío en el que sólo se nota el frío viento interestelar procedente de una supernova que explosionó hace millones de años. Antes se creía que este viento solar se disiparía gradualmente con la distancia, pero la Voyager 1 confirmó que había una frontera definida por una súbita reducción de la temperatura y un incremento de la densidad en las partículas cargadas, el plasma.

La Voyager 2 dará muchos más datos que su gemela, porque un instrumento clave diseñado para indagar las cualidades del plasma que se rompió en 1980 en la sonda pionera. Los resultados se publican en cinco artículos distintos en la revista Nature Astronomy y revelan una frontera de la heliosfera mucho más definida de lo que se pensaba.

Además, apuntan a que "la heliosfera es simétrica, al menos en los dos puntos de cruce de las sondas", según Bill Kurth, coautor de uno de los cinco artículos, lo que alimentaría la hipótesis de una forma esférica frente a los que creen que es más como la estela de un cometa. "Es como observar a un elefante con un microscopio", relató.

El plutonio que alimenta las sondas Voyager se agotará previsiblemente a mediados de la década de 2020, pero seguirán con sus trayectorias. "Las dos naves sobrevivirán a la Tierra. Están en órbita en torno a la galaxia y durarán 5 mil millones de años, o más. La probabilidad de que se estrellen contra algo es prácticamente cero", concluyó Kurth.

 Estudiantes siguen en directo el trayecto de la sonda 'Chandrayaan 2' a la Luna, este viernes es un instituto de Bombay (India). Reuters

El módulo 'Vikram' de la misión Chandrayaan 2 se estrelló contra el satélite, igual que le sucedió a la sonda israelí 'Beresheet' cuando este país intentó ser el cuarto en llegar a la Luna

Aunque el podio de la carrera lunar ya está copado, aún se sigue compitiendo por el cuarto puesto. Y 2019 ha sido un año especialmente interesante en esta reactivación de la carrera espacial. En enero de este año, China hizo aterrizar Chang’e4 en la cara oculta de la Luna, convirtiéndose en el primer país del mundo en lograrlo. En abril, Israel, con la sonda Beresheet, la primera misión de este tipo impulsada por inversores privados, intentó convertirse en el cuarto país en aterrizar una máquina sobre el satélite, por detrás de Estados Unidos, Rusia y China, pero un fallo en el motor principal del artefacto hizo que la misión acabase estrellándose. La India, alrededor de las 22.30 de este viernes, hora peninsular española, también fracasó en su intento. El resultado de la misión parecía claro cuando el presidente del país, Narendra Modi, abandonó la sala de control con cara de decepción. Acabó rezando y firmando autógrafos a estudiantes.

Después de superar la fase de frenado y acercamiento al lugar de llegada, el módulo de aterrizaje Vikram tenía que afinar su velocidad para posarse con suavidad sobre la superficie del satélite. A dos kilómetros de altitud, se perdió la comunicación con la sonda. Las hipótesis ahora son muchas, pero deberán pasar horas o días hasta que se pueda realizar una evaluación sobre qué sucedió en esos minutos críticos.

El módulo de alunizaje, bautizado como Vikram en honor al padre del programa espacial indio Vikram Sarabhai, fallecido en 1971, se separó del módulo orbital de la misión Chandrayaan 2 el pasado lunes. El éxito en esa delicada maniobra ya muestra los avances del programa espacial indio, pero el siguiente paso no confirmó la capacidad del país asiático como potencia espacial.

Originalmente, esta misión se planificó de forma conjunta con Rusia, que aportaría su experiencia y su tecnología en varios aspectos clave. Sin embargo, tras el fracaso en 2011 de la misión Phobos-Grunt, que debía explorar el satélite marciano Fobos y acabó atrapado en órbita terrestre a poco más de 300 kilómetros de altitud, los rusos se retiraron del proyecto. El contratiempo supuso un retraso en el calendario inicial, pero la agencia espacial india (ISRO) siguió con su propia tecnología.

La misión Chandrayaan 2 es la continuación de la Chandrayaan 1, que llegó a la órbita lunar en 2008. Aquella sonda recogió imágenes infrarrojas, de rayos X y del espectro visible durante 312 días y realizó un mapa de la topografía lunar y de sus características químicas. En esta ocasión, Vikram debía aterrizar en una llanura cercana al polo sur de la luna, de interés científico, entre otras cosas, porque es probable que allí se pueda encontrar agua en forma de hielo. Para analizar la zona, además del módulo de aterrizaje, la misión contaba con un pequeño rover que habría debido recorrer hasta medio kilómetro por la superficie lunar. El vehículo, destrozado ahora sobre la superficie lunar, se llamaba Pragyan (sabiduría en sánscrito).

Aunque Chandrayaan 2 incorporaba diversos instrumentos científicos para estudiar la Luna, el principal objetivo consistía en probar que la agencia espacial india tenía la capacidad para completar una misión en la que una nave se pose suavemente sobre otro mundo y podía hacer funcionar un rover cargado de instrumentos científicos. Deberán probar de nuevo.

Por Daniel Mediavilla

7 SEP 2019 - 04:43 COT

En marcha desde este jueves Fuerza Espacial de Estados Unidos

Estados Unidos contará desde este jueves con un Comando Espacial, cuyo lanzamiento se realizará en la Casa Blanca ante la presencia del presidente Donald Trump, responsable de ordenar su creación a finales del año pasado.

Según explicó en agosto el jefe del Estado Mayor Conjunto, general Joseph Dunford, el nuevo cuerpo será responsable de planificar y ejecutar las operaciones espaciales y tendrá en total 87 unidades.

Las capacidades del comando, que encabezará el general John Raymond tras ser confirmado por el Senado en junio, incluirán advertencias sobre misiles, operaciones satelitales, y control y apoyo espacial, manifestó Dunford en una reunión del Consejo Nacional del Espacio.

A juicio del vicepresidente, Mike Pence, esa estructura asegurará que Estados Unidos esté preparado para resguardar a su gente, intereses y valores en la vasta extensión del espacio y en la Tierra con las tecnologías que respaldarán la defensa común.

El surgimiento de dicho ente es considerado el primer paso hacia la creación de una Fuerza Espacial completa que se incorporaría como la sexta rama de las Fuerzas Armadas norteamericanas, una idea impulsada por el jefe de la Casa Blanca que requiere el visto bueno del Congreso.

Trump dio la orden para desarrollar la referida iniciativa al entonces secretario de Defensa, James Mattis, el 18 de diciembre de 2018. Ordeno el establecimiento, de acuerdo con la ley de Estados Unidos, de un Comando Espacial como un funcional Comando Combatiente Unificado (el onceno del país), dispuso el gobernante.

Además, exigió la recomendación de oficiales para nominarlos como comandante y comandante adjunto de la estructura, y su posterior confirmación en la Cámara Alta.

El Pentágono anunció el 19 de marzo de 2018 que estaba estudiando la posible creación de una nueva entidad de las fuerzas armadas, con el espacio como su campo de operaciones.

29 agosto 2019 

(Con información de Prensa Latina)

Publicado enInternacional
Ingenieros ponen el telescopio Webb en posición momentos antes del ensamblaje. Foto: NASA.

Ingenieros han ensamblado por primera vez el telescopio espacial más potente hasta ahora construido, lo que podría ser un hito para la ciencia espacial, informa la NASA.

Una vez en el espacio, se espera que el James Webb (JWST por sus siglas en inglés) explore el universo utilizando luz infrarroja. Su objetivo es estudiar desde planetas y lunas que se encuentran en nuestro sistema solar hasta las más antiguas y distantes galaxias.

Para ensamblar las dos mitades del JWST, los ingenieros utilizaron una grúa para posicionar el telescopio sobre una nave espacial que cuenta con un escudo solar, asegurándose de que todos los componentes y puntos de contacto estuvieran perfectamente alineados.

En palabras de Bill Ochs, director del proyecto JWST, el ensamblaje del telescopio y sus instrumentos científicos, el escudo solar y la nave espacial en un solo observatorio, representa un logro increíble para el equipo del Webb y simboliza el esfuerzo de miles de personas dedicadas durante más de 20 años.

Para las siguientes pruebas, los ingenieros desplegarán el intrincado escudo solar de cinco capas, mismo que mantendrá a salvo los espejos y el equipo científico de la radiación infrarroja producida por la Tierra, la Luna y el Sol. El éxito de la misión depende en gran medida de que el escudo se despliegue correctamente.

Los componentes principales del JWST han sido probados individualmente en los posibles escenarios a los cuales se enfrentará durante el viaje en cohete y la misión en órbita a casi 1.610.000 kilómetros de distancia de la Tierra.

El telescopio Webb es producto de un esfuerzo conjunto de la NASA, la ESA (Agencia Espacial Europea) y la Agencia Espacial Canadiense. Se espera que sea el principal observatorio de ciencias espaciales a nivel mundial y ayude a desentrañar las misteriosas estructuras y orígenes de nuestro universo, así como nuestro lugar en él.

29 agosto 2019 

Estudios anteriores de otro sistema estelar, el más cercano a la Tierra a unos 4,2 años luz, demostraron que sus planetas no podrían albergar vida debido a la volatilidad de la estrella. Foto: RT.

Investigadores de diversos países de Europa y uno de Chile han presentado evidencias de la existencia de tres exoplanetas posiblemente habitables. Estos planetas se encuentran orbitando a la estrella GJ1061, que es considerado el vigésimo sistema estelar más próximo a la Tierra, informa el portal Phys.org.

Durante su investigación los científicos estudiaron la estrella GJ1061 para determinar si tiene planetas y si estos podrían albergar vida. Estudios anteriores de otro sistema estelar, el más cercano a la Tierra a unos 4,2 años luz y denominado Próxima Centauri, demostraron que sus planetas no podrían albergar vida debido a la volatilidad de la estrella.

El sistema estelar GJ1061, que se encuentra aproximadamente a unos 17,5 años luz de distancia, es considerado como una estrella pequeña, de menor masa y de baja volatilidad, lo que podría apuntar a la existencia de planetas habitables en su órbita.

Haciendo uso de datos obtenidos por el Observatorio Europeo Austral (ESO) ubicado en Chile, el equipo de científicos halló evidencia de la existencia de tres planetas y posiblemente de un cuarto. Para esto utilizaron el método de velocidad radial, que consiste en observar pequeñas oscilaciones en la órbita de una estrella, lo que significa que la gravedad de un planeta tira de ella.

Los estudios demostraron que los tres planetas son un poco más grandes que la Tierra y que orbitan cerca de su estrella. Los científicos se interesaron especialmente en uno de ellos denominado planeta d, y descubrieron que este tardó tan solo 13 días en completar una vuelta alrededor de su estrella, lo que lo coloca en la zona que podría ser habitable.

Sin embargo, explicaron que desafortunadamente este tipo de estrellas tienden a tener una historia volátil. Eso significaría que el planeta d recibió una gran cantidad de radiación por millones de años y probablemente no albergue vida en este momento.

25 agosto 2019 

(Con información de RT)

Fedor fue lanzado al espacio en una nave Soyuz // Pondrá a prueba sus capacidades en condiciones de gravedad muy baja

Rusia envió este jueves al espacio a Fedor, su primer robot humanoide, que efectuará una estadía experimental de 10 días en la Estación Espacial Internacional (EEI) con el objetivo de usar estas máquinas en la exploración.

"¡Vamos! ¡Vamos!", afirmó el robot en ruso en el momento del despegue, evocando una famosa expresión de Yuri Gagarin durante el primer viaje espacial del hombre, en 1961.

Fedor, que lleva el número de identificación Skybot F850, partió este jueves, a las 6:38 horas de Moscú (3:38 GMT), a bordo de un cohete Soyouz, lanzado desde el cosmódromo ruso de Baikonur, en Kazajistán.

En otro video difundido por la agencia espacial Roscosmos se veía al robot a bordo de la nave espacial con una pequeña bandera rusa en la mano.

Fedor debe en principio llegar a la EEI el sábado y permanecer 10 días, hasta el 7 de septiembre.

El cohete utilizado en el lanzamiento está equipado con un nuevo sistema de control digital y motores de nueva generación.

El robot, con cuerpo antropomórfico plateado, mide 1.80 metros y pesa 160 kilos. Fedor es un nombre ruso y también una sigla en inglés que significa Final Experimental Demonstration Object Research.

Fedor dispone de cuentas en las redes sociales Instagram y Twitter, en las que se narra su vida diaria y sus proezas, como aprender a abrir una botella de agua.

A bordo de la EEI, el robot llevará a cabo diferentes labores bajo supervisión del cosmonauta ruso Alexander Skvortsov, quien se unió al equipo de la central el mes pasado, según la agencia de noticias RIA Novosti.

Fedor pondrá a prueba sus capacidades en condiciones de gravedad muy baja. Una de sus principales habilidades es imitar los movimientos humanos, por lo que podrá ayudar a los astronautas a llevar a cabo sus tareas, sobre todo las que tengan que ser realizadas en condiciones muy difíciles.

Tareas secretas

"Deberá llevar a cabo cinco o seis tareas secretas", explicó el miércoles Evgueni Dudorov, responsable de la empresa que creó a Fedor, según la misma fuente.

Sus operaciones lo obligarán a manejar un destornillador y llaves, precisó Alexander Bloshenko, director de programas prometedores en Roscosmos, en una entrevista con el diario Rossiyskaya Gazeta.

En abril de 2017, un video difundido por medios rusos mostraba un prototipo de Fedor que disparaba a una diana con una pistola en cada mano.

Moscú se defendió entonces de querer “crear un Terminator”, aunque reconoció que la "robótica de combate resulta clave para la creación de máquinas inteligentes".

Fedor no es el primer robot que visita el espacio exterior.

En 2011, la NASA envió al espacio a un robot humanoide llamado Robonaut 2, desarrollado en cooperación con General Motors, con el mismo objetivo de ponerlo a trabajar en un entorno de alto riesgo.

Regresó a la Tierra en 2018 debido a problemas técnicos.

En 2013, Japón lanzó un pequeño robot, Kirobo, coincidiendo con la llegada del primer comandante japonés de la EEI, Koichi Wakata.

Kirobo era capaz de hablar, pero sólo en japonés.

Más allá de esta misión específica, las autoridades rusas, para quienes la conquista del espacio es una cuestión estratégica, no esconden sus ambiciones para Fedor y sus futuros hermanos.

Estas máquinas podrían llevar a cabo peligrosas operaciones, como las salidas al espacio, explicó Bloshenko a RIA Novosti.

El patriótico director de Roscosmos, Dmitri Rogozin, mostró en agosto fotos de Fedor al presidente Vladimir Putin, presentando al robot como un "asistente de la tripulación" de la EEI.

 Los tardígrados pueden sobrevivir sin agua, en estado de hibernación, durante una década SHUTTERSTOCK / EPV

El director científico de la misión israelí Beresheet, que se estrelló contra el satélite con animales microscópicos a bordo, no sabía que habían volado en su sonda

Hace una semana, el inversor estadounidense Nova Spivack sorprendió al mundo anunciando en la revista Wired que había enviado animales a la Luna a bordo de la sonda israelí Beresheet. Los viajeros en cuestión son unos seres microscópicos conocidos como osos de agua o tardígrados, capaces de sobrevivir a temperaturas de 200 grados bajo cero o 150 sobre cero, de resucitar después de diez años sin agua o de resistir las condiciones extremas del viaje espacial sin escafandra. El pasado abril, Beresheet aspiraba a convertirse en la primera sonda impulsada por inversores privados en posarse sobre la Luna, pero acabó estrellada. Sobrevivir a ese impacto era improbable, pero si alguien lo podía hacer eran los osos de agua.

Según reconocía Spivack en la entrevista, la idea de lanzar tardígrados con la sonda israelí fue algo que surgió poco antes de enviar hacia Oriente Medio el paquete que su organización, The Arch Mission Foundation, quería colocar en el espacio. En principio, el contenido consistía en una “biblioteca lunar” con 60.000 imágenes de alta resolución de páginas de libros clásicos, la Wikipedia en inglés casi al completo y los secretos de los trucos de magia de David Copperfield.

Esta información es parte del plan de Spivack para difundir conocimiento por todo el sistema solar con el objetivo de que, dentro de miles o incluso millones de años, las ideas o la información necesaria para reconstruir la civilización humana se encuentren en tantos sitios del universo como sea posible. “Cuantas más [bibliotecas] sean enviadas, más probabilidades habrá de que alguna pueda sobrevivir y sea descubierta en un futuro lejano”, explica. The Arch Mission Foundation ya envió la trilogía de novelas Fundación de Isaac Asimov a bordo del Tesla Roadster que Elon Musk puso en 2018 en órbita alrededor del Sol.

El emprendedor estadounidense decidió incluir a última hora muestras del ADN de 24 personas, incluidas las suyas, pegadas a las capas de níquel que conservan las imágenes con la librería que contiene el conocimiento para restaurar la civilización. Además, incluyeron muestras de lugares sagrados del mundo y algunos tardígrados deshidratados. Después, esparcieron unos miles más de estos ositos de agua pegados a la cinta adhesiva que cubrió la biblioteca lunar para protegerla.

Después del choque de Beresheet contra la Luna, es difícil asegurar que los animales microscópicos sobreviviesen —aunque Spivack mantiene la esperanza— y no existe ningún plan para acercarse a recuperarlos y traerlos a la Tierra para rehidratarlos y comprobar si pueden sobrevivir a esta experiencia extrema. El fundador de The Arch Mission Foundation explica a Materia que, además de los tardígrados, enviaron 100 millones de células de diversos organismos incrustados en una resina epoxi con el fin de poner a prueba sus métodos para preservar material biológico en el espacio.

Además de la improvisación en el envío de material biológico a la Luna, el proyecto de Spivack ha tenido otras características poco ortodoxas. Preguntado por este periódico sobre los detalles del envío de tardígrados a la Luna, Oded Aharonson, director científico de la misión, reconoce: “No he tomado parte en esta decisión”. También sugiere que no sabía que se iban a enviar estos animales a bordo de Beresheet y que prefiere "no hablar de este tema”. Spivack, por su parte, asegura que no trataron el envío de material biológico a la Luna con el equipo SpaceIL, la compañía responsable de la misión. “Somos una organización aparte que compró espacio para llevar una carga”, señala. Preguntado por si entre los responsables de la misión alguien conocía con detalle el contenido de esa carga, Spivack se niega a ampliar información. “Eso es todo lo que podemos decir”, afirma.

El miedo a que esos animales superresistentes contaminen la Luna sería infundado. Bernard Foing, científico de la Agencia Espacial Europea (ESA) y director del Grupo Lunar Internacional, considera “probable que estos organismos en la Beresheet no hayan sobrevivido al impacto y la exposición posterior a la radiación ultravioleta”. Foing señala que la propia ESA, que ya ha enviado tardígrados al espacio, ha planeado llevar estos animales a la Luna.

Gerhard Kminek, responsable de protección planetaria de la Agencia Espacial Europea, aclara que, a diferencia de Marte, protegido para no malograr con contaminación terrestre la posibilidad de encontrar indicios de actividad biológica, “no existen requerimientos técnicos de protección planetaria para la Luna y no hay limitaciones desde el punto de vista de la contaminación biológica u orgánica”. La única recomendación del Comité de Investigaciones Espaciales (COSPAR) —el organismo internacional encargado de la protección del espacio exterior— consistiría en informar sobre los elementos orgánicos enviados antes de que pasen seis meses desde el lanzamiento. “El choque de esta misión con material biológico no violó ningún requerimiento técnico de protección planetaria”, aclara Kminek

Por Daniel Mediavilla

14 AGO 2019 - 02:35 COT

La crisis de la expansión del Universo se agudiza

Nuevas medidas ahondan las discrepancias sobre la constante de Hubble y sugieren un nuevo modelo cosmológico

 

 

El Universo se expande desde hace miles de millones de años, tras su origen en la Gran Explosión, pero ¿a qué velocidad lo está haciendo ahora? Ese es el problema importante que tienen los astrónomos y los cosmólogos e ignorarlo no sirve de nada si los datos disponibles, como sucede en este caso, son tozudos pero diferentes según el método de medida. Hay algo que se escapa a los científicos y podría ser algo crucial, que indicara que el modelo de evolución del Universo no es correcto en su totalidad.

Hace unos días se hicieron públicos los resultados de uno de los últimos estudios sobre el valor de la constante de Hubble, que representa el ritmo al que la velocidad de expansión del Universo varía con la distancia, un estudio liderado por la prestigiosa Wendy Freedman que había creado expectación en el sector. Sin embargo, el hecho es que este trabajo y otros recientes no han resuelto nada. El valor que ha obtenido el de Freedman para la constante está entre los dos más aceptados obtenidos antes, lo que complica todavía más las cosas.

El tema ha sido el principal que se ha debatido, y acaloradamente, en una reunión de alto nivel a finales de julio en California, organizada por el Instituto Kavli de Física Teórica. La constante de Hubble lleva el nombre de Edwin Hubble, el astrónomo que en los años 20 del siglo pasado descubrió que cuanto más lejos se observa en el espacio a más velocidad se alejan las galaxias del observador por el aumento del espacio entre ellas.

A poco que cualquiera piense, medir la velocidad a la que se expande el Universo en cada punto no es fácil, pero durante los últimos 100 años los expertos se han dedicado a intentar identificar unidades de distancia. Primero lo hicieron con las estrellas cefeidas y llegaron a un valor de 74 para la constante (el Universo se expande ahora unos 74 kilómetros por segundo más deprisa por cada megapársec o 3,26 millones de años luz de distancia). Ese valor se mantiene muy aproximadamente en estudios mucho más finos y actuales, basados en las tradicionales supernovas algunos pero en cuerpos celestes distintos, como máseres y cuásares, otros. Varios de ellos se acaban de presentar.

El estudio de Freedman, por su parte, se basa en estrellas gigantes rojas y el valor obtenido se acerca mucho a 70. "La constante de Hubble es el parámetro cosmológico que establece la escala, el tamaño y la edad absolutos del Universo. Es una de las formas más directas que tenemos de cuantificar cómo evoluciona", recuerda la astrofísica.

Pero hay que recordar que hace muy pocos años, en 2014, estalló una bomba en este tema, figuradamente. Con los avances tecnológicos en los que la cosmología y la astrofísica siempre están en vanguardia, se pudo obtener un mapa preciso del fondo cósmico de microondas, el eco del Big Bang. Es la radiación emitida muy poco tiempo después de esta gran explosión, que persiste modificada y puede ser medida en cada punto que se observe. El satélite Planck, diseñado para observar esta radiación, dio unos datos supuestamente incontestables que fijaron la constante de Hubble en 67 y la edad del Universo en 13.800 millones de años.

La diferencia (de 74 a 67) era tan grande que la guerra de cifras entre los astrónomos y los cosmólogos estaba servida. Desde entonces, el problema no ha hecho más que agudizarse porque ha aumentado la precisión de las medidas astronómicas y por tanto ha bajado el margen de error. En California, los asistentes hablaron ya de crisis y algunos se lanzaron a especular sobre las posibles razones de esta discrepancia. "La comunidad ha empezado a tomarse este problema muy en serio", declaró Daniel Scolnic a Science News. Scolnic forma parte del equipo de SHOES, liderado por el premio Nobel Adam Riess, que ha presentado uno de los últimos estudios astronómicos sobre la constante de Hubble (les da 74).

Dado que las estimaciones de la expansión del Universo que se basan en sus primeros tiempos, (como es la radiación de microondas) suelen ser más bajas que las que se basan en el Universo cercano y más moderno (como las estrellas), una de las especulaciones es que algo misterioso pasó en los primeros tiempos, como que actuó una energía oscura primitiva, que alteró el ritmo de expansión. Es decir, que los datos cosmológicos no valdrían para estimar la constante de Hubble. A los cosmólogos esto no les gusta mucho porque creen que el modelo estándar del Universo, basado en la teoría de la relatividad de Einstein, es sólido. Y algunos astrofísicos piensan que a partir del año que viene las frecuentes observaciones de ondas gravitacionales con los observatorios LIGO permitirán resolver el problema de una vez por todas.

Otros recuerdan simplemente que esto forma parte de una larga historia de resultados incongruentes en el intento de revelar los secretos del Universo. Hace muy poco (1998) se tuvo que recurrir a la introducción en la ecuación cósmica de una importantísima nueva y misteriosa variable, la energía oscura, para explicar que se había observado que se está acelerando la expansión del Universo. Para los que intentan comprender el lugar en que vivimos la energía oscura representa una incógnita todavía más problemática que la constante de Hubble. Lo seguro es que no se van a quedar sin trabajo pronto.

 

06/08/2019 08:51 Actualizado: 06/08/2019 08:51

Por MALEN RUIZ DE ELVIRA

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