Una explosión 10 veces mayor que la de Hiroshima sobre el mar de Bering

Un sistema de detección de infrasonidos desplegado durante la Guerra Fría para vigilar ensayos nucleares descubre el estallido de un meteoro que había pasado inadvertido

Todos los días, entre 1.000 y 10.000 toneladas de material llegan a la Tierra desde el espacio. La cantidad es grande, pero cae muy repartida y la Tierra está prácticamente deshabitada. Solo el 1% del planeta está poblado, así que es normal que no percibamos que están lloviendo piedras. En nuestra experiencia, de toda esta materia solo quedan los destellos que producen cuando se desintegran contra la atmósfera en forma de estrellas fugaces.


Pero de vez en cuando llega una roca mayor con potencial catastrófico. En 2013, un meteoro explotó sobre la región rusa de Cheliabinsk liberando 30 veces más energía que la bomba atómica de Hiroshima. Aquel fue el mayor impacto registrado del siglo y dejó cristales rotos y algunos heridos leves. Hace unos días, según informaba Newscientist, Peter Brown, de la Universidad de Ontario Occidental (Canadá), anunció que el pasado mes de diciembre otro gran impacto, provocado por un objeto de 10 metros de diámetro, sacudió la Tierra, pero lo hizo en una región tan remota que nadie lo vio.


El estallido del meteoro en la atmósfera se produjo sobre el mar de Bering, cerca de la península de Kamchatka, y liberó 10 veces más energía que la bomba de Hiroshima. El descubrimiento de aquel estallido ha sido posible meses después gracias a un sistema de monitorización global de infrasonidos, indetectables para el oído humano, desplegado por todo el mundo durante la Guerra Fría para vigilar pruebas nucleares secretas.


El descubrimiento de este gran impacto vuelve a llamar la atención sobre la dificultad para detectar objetos de pocos metros de diámetro que, si caen o estallan sobre una población, pueden tener consecuencias catastróficas. La NASA tiene un mandato del Congreso para identificar el 90% de los asteroides con órbitas cercanas a la Tierra de 140 metros de diámetro o más. Hace 15 años se estimaba que sería posible tener listo ese catálogo para 2020, pero con la tecnología actual es probable que sean necesarias tres décadas más.


Josep María Trigo, investigador del Instituto de Ciencias del Espacio (CSIC) y del Institut d'Estudis Espacials de Catalunya (IEEC), explica que pese a que la mayoría de objetos de ese tamaño son todavía desconocidos, para esas dimensiones de 10 metros ya existen diversos proyectos de seguimiento que pueden localizarlos con unos pocos días de antelación”. El telescopio Joan Oró del Observatori Astronòmic del Montsec, que contribuye a diversos programas internacionales de monitorización de asteroides, colabora en este tipo de búsquedas internacionales. Trigo recuerda cómo en 2008 “el asteroide 2008TC3 fue, con 4 metros de diámetro, el primer asteroide de ese tamaño en ruta de colisión directa con la Tierra detectado con una margen de unas veinte horas”.


Salvador Sánchez, director del Observatorio Astronómico de Mallorca y miembro de uno de los equipos que más objetos con órbitas cercanas a la Tierra ha descubierto en el mundo, plantea que este tipo de impactos son relativamente frecuentes. “Son metralla ligera que la Tierra recibe cada mes. En EE UU registran gran cantidad de estos objetos en el momento, pero no dicen nada porque caen en el mar o en los polos y los rusos, aunque igual no con tanta precisión, también los detectan, pero no dicen nada”, señala. “La Tierra es un planeta hostil y los asteroides que llegan se desintegran al entrar en la atmósfera o rebotan”, continúa. Después de muchos años detectando objetos de mayor tamaño, Sánchez explica que ahora cuentan con un sistema de telescopios que observa de forma continua un sector del cielo 24 horas al día (sistema ojo de dios) para captar la llegada de objetos de menor tamaño y poder calcular sus órbitas en el momento.


Además de este tipo de proyectos terrestres, en EE UU ya se está analizando la posibilidad de construir un telescopio bautizado como NeoCam que sería lanzado al espacio para completar con precisión el catálogo de los asteroides de más de 140 metros. Entre los más pequeños ya ha sido posible detectar con solo ocho horas de margen el impacto de un asteroide de poco más de tres metros de diámetro. La proeza fue posible gracias al observatorio Catalina Sky Survey situado en Arizona el 7 de octubre de 2008. Poco después, el centro para el estudio de NEO (objetos cercanos a la Tierra, de sus siglas en inglés) del Jet Propulsion Laboratory de la NASA calculó su órbita y el lugar probable donde caería. Con esos datos, fue posible encontrar fragmentos del objeto en Botsuana, justo donde los científicos habían predicho.


Infrasonidos para cazar asteroides


D. M.


Nadie presenció el estallido del último gran meteoro en el extremo oriental ruso, pero meses después ha sido posible reconstruir cómo ocurrió gracias a una red de vigilancia instalada por la Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (CTBTO, por sus siglas en inglés) para hacer cumplir los acuerdos de no proliferación nuclear durante la Guerra Fría. Se trata de 45 estaciones distribuidas por el mundo capaces de detectar ondas sonoras demasiado débiles para que el oído humano las capte y que viajan mucho más lejos y mucho más rápido que las frecuencias habituales.


En ocasiones, estas ondas pueden dar varias vueltas al mundo y eso hace que sean tan interesantes para saber si se ha producido un suceso de gran intensidad energética en algún lugar del mundo por escondido que esté. A partir de los sonidos registrados, los científicos son capaces de saber si es una explosión en un lugar fijo, como un test nuclear, o una en movimiento, como la que produce un meteoro. También se puede calcular la energía liberada, el tamaño del asteroide o su velocidad.

Por Daniel Mediavilla
19 MAR 2019 - 04:08 COT

Trump firma una orden para crear la Fuerza Espacial de EEUU

El presidente de EEUU ha firmado este martes la Directiva de Política Espacial 4, que sienta las bases de una iniciativa legislativa para crear una nueva rama de las Fuerzas Armadas dedicada a abordar las amenazas en el espacio exterior.


El presidente de EEUU, Donald Trump, ha firmado este martes una orden para crear la Fuerza Espacial de Estados Unidos, una nueva rama de las Fuerzas Armadas dedicada a abordar las amenazas en el espacio exterior.


"Nuestro destino, más allá de la Tierra, no es sólo un asunto de identidad nacional, sino de seguridad nacional", ha dicho el mandatario tras la firma de la Directiva de Política Espacial 4, que sienta las bases de una iniciativa legislativa para crear la Fuerza Espacial.


La Casa Blanca ha recalcado que, de esta forma, se da "un paso estratégico" para "garantizar la dominación espacial estadounidense". La medida reclama al Departamento de Defensa que desarrolle una propuesta legislativa para crear así una sexta rama de las Fuerzas Armadas, que en un principio quedaría bajo mando de la Fuerza Aérea.


Asimismo, ha señalado que la propuesta legislativa "recogerá la visión" del presidente y permitirá a esta Fuerza Espacial "fortalecer la capacidad de EEUU para competir, disuadir y ganar en un campo cada vez más contestado".


Además, permitirá "organizar, entrenar y equipar a los combatientes del espacio con capacidades de siguiente generación" y "maximizará la capacidad de guerra y lucha por el espacio mientras se minimiza la burocracia".
En este sentido, ha reiterado que el espacio es "un interés nacional vital" dado que "el uso del espacio es necesario para garantizar la seguridad del país, proteger vidas y apoyar el estilo de vida", antes de agregar que Trump "sabe que la guerra está cambiando y que el espacio es ahora un campo de batalla como el aire, la tierra y el mar".
La creación de esta Fuerza Espacial requiere de la aprobación del Congreso. Trump afirmó en mayo de 2018 que EEUU "tiene cada vez más presencia en el espacio, tanto militar como de otro tipo", por lo que estaba sopesando "seriamente" crear esta nueva rama de las Fuerzas Armadas.
Como argumento, los defensores de la Fuerza Espacial recuerdan que China y Rusia tienen ya su rama especializada en el espacio.

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Trump intensifica la carrera armamentista con la revisión de defensa misilística

Trump suspendió en forma unilateral el tratado INF (https://bit.ly/2I0XUPG) con Moscú sobre armas intermedias de un rango de 500 a 5 mil 500 kilómetros (https://bit.ly/2TBrYmi).

Días antes, Trump había expuesto la Revisión de defensa misilística(RDM), que se agrega a la Revisión de la postura nuclear (https://bit.ly/2BtlU8u) y a la Estrategia de defensa nacional (https://bit.ly/2Dd93JR) que convergen integralmente contra Rusia y China.

El centro texano-israelí Stratfor, auto-nombrado "la CIA de las trasnacionales" (con sólo cien empleados, mientras la CIA tiene más de 50 mil espías), juzga que la serie de documentos del Pentágono, en la fase de Trump, "subraya la dirección geoestratégica de Estados Unidos en medio de la intensa competencia con Rusia y China", lo cual presagia la “intensificación de una carrera armamentista (https://bit.ly/2BtmaEe)”.

A mi juicio, la carrera armamentista fue desatada por Baby Bush al romper en forma unilateral el tratado Anti-balístico misilístico (ABM, por sus siglas en inglés) en 2002 (https://bit.ly/2TGt9AV).

La RDM comporta el financiamiento de proyectos clave: "instalar una red de sensores de avanzada en el espacio; desarrollar tecnología láser madura; equipar los cazas furtivos F-35 con un arma que pueda destruir un misil balístico intercontinental (ICBM,por sus siglas en inglés), y desplegar interceptores en el espacio".

Parece una repetición de la Guerra de las Galaxias, conocida técnicamente como "Iniciativa de defensa estratégica", que fue un engaño para paralizar a la ex-URSS.

A mi juicio, Trump intenta desplegar toda su panoplia multidimensional para jalar a Rusia a una alianza "Occidental" de la raza blanca contra la raza amarilla de China: el nuevo G-2 de Kissinger (https://bit.ly/2Bt0jNo).

El bélico ensueño galáctico del Pentágono, en la fase de Trump, contempla "desarrollar drones con láser" que tendrían la habilidad de planear cerca del potencial sitio de lanzamiento enemigo y de destruir el saliente ICBM durante su fase de impulso”, que Stratfor reconoce "presenta masivos (sic) obstáculos tecnológicos", pero que no deja de "engendrar serias preocupaciones a Rusia y a China" ya que la RDM "pone en riesgo la misma supervivencia del poder disuasivo nuclear de Moscú y Pekín" que "temen que las capacidades de ataque de Estados Unidos le daría la capacidad de destruir ampliamente sus arsenales nucleares mediante su golpe inicial".

Stratfor rumia de nuevo toda la teoría del "Primer Golpe (First Strike)" –acoplada a la teoría MAD ( Mutual assured destruction : Destrucción mutua asegurada o "Teoría del Loco" por su acrónimo sugestivo; http://bit.ly/2THwQWX)– que dejaría asolados a sus rivales "sin capacidad de respuesta inmediata".

Stratfor arguye que Estados Unidos podría usar la teoría del "Primer golpe" en "combinación con las significativas defensas misilísticas" para "interceptar cualquier misil superviviente lanzado en represalias".

¿No sería mejor para la salud del planeta no probar tales teorías alucinantes de sistemas misilísticos de defensa que pudieran ser horadados como la "línea Maginot"?

Stratfor aduce que "los países, cuando consideran su supervivencia misma, tienden a prepararse para los peores escenarios", a fortiori, "cuando se erosiona el legado de los regímenes del control de armas".

El centro texano-israelí concluye que "el prospecto de una red de defensa balística-misilística integral de Estados Unidos solamente estimulará a Rusia y China a redoblar sus esfuerzos".

Según Space News, la RDM estimulará la "militarización del espacio" y beneficiará a las trasnacionales bélicas Boeing, Lockheed Martin, Northrop Grumman Innovation Systems, Raytheon y Aerojet Rocketdyne cuando su mayor aporte es el “aval para la construcción de una nueva red de alerta temprana y de rastreo de satélites (https://bit.ly/2TC0VaE)” que el Pentágono denomina Capa de Sensor Espacial ( Space Sensor Layer).

Trump propuso al Pentágono organizar una nueva rama militar en el espacio:la Fuerza Espacial. El espacio es el nuevo teatro de batalla de la rivalidad de EU contra Rusia y China.

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El presidente ruso Vladimir Putin y el primer ministro japonés, Shinzo Abe, se dirigen a su reunión en el Kremlin, en Moscú.Foto Afp

Estados Unidos se rezagó tanto frente al avance militar de Rusia y su panoplia supersónica de ensueño –donde destaca Avangard que le daría un avance de 20 años (http://bit.ly/2AwEb4b)– como al prodigioso alunizaje de China en la parte oscura de la luna (http://bit.ly/2SR6CB8).

Como ex casinero y jugador de póker, Trump ha operado un revire con su “Revisión Misilística de Defensa 2019 (MDR, por sus siglas en inglés; http://bit.ly/2Tcsmrq)”.

Trump abogó en el Pentágono –a cargo de su secretario interino, Patrick Shanahan, un civil vinculado a los intereses logísticos de Boeing y cabildero de Lockheed Martin– por una nueva rama militar: una "fuerza espacial" que "constituirá una gran parte de la defensa y ofensiva de EU".

Patrick Shanahan comentó en el Pentágono que por primera vez EU reconoce la amenaza de "nuevos y sofisticados misiles", en referencia a los avances de Rusia y China que, a su juicio, han desarrollado una panoplia de misiles hipersónicos como herramientas de intimidación política con el fin de disuadir a los militares de EU de intervenir en futuros conflictos militares donde sean desplegadas estas nuevas armas.

A juicio de Tom Karako, del think tank CSIS, el MDR avala un programa para edificar una nueva red de alarma temprana y de rastreo de satélites con su "Capa de Sensores en el Espacio (Space Sensor Layer)".

Según MDR, el mayor número de sensores en el espacio "puede incrementar la probabilidad total de interceptar exitosamente los misiles ofensivos".

Sputnik cita al Ministerio del Exterior de China que fustiga severamente la "carrera armamentista en el espacio por EU", susceptible de "alterar el equilibrio estratégico en el mundo".

El Ministerio chino asevera que el MDR “abunda en conceptos obsoletos de la guerra fría (…) exagera la confrontación geopolítica y la rivalidad de los grandes países y habla infundadamente de la amenaza china” (http://bit.ly/2T8BAVg).

El mismo Sputnik (d)enuncia(ba) en 2017 que "EU se prepara(ba) para guerras en el espacio" cuando "El mando estratégico de EU USSTRATCOM considera iniciar la preparación de los militares del país para el combate en el espacio abierto" (http://bit.ly/2Tar7c4).

El Kremlin ha promovido la "desmilitarización del espacio", pero EU, con o sin Trump, obstruye una resolución al respecto en la Asamblea General de la ONU.

La postura china ha sido de rechazo vigoroso a la militarización del espacio por EU, con o sin Trump.

Un editorial del Global Times titula que "El Plan Misilístico de Defensa de EU Revela una Ilusión Disfrazada de Red de Seguridad" y coloca en relieve una frase ominosa de Trump de que su país hará lo necesario "para asegurar que podemos detectar y destruir cualquier misil lanzado contra EU en cualquier tiempo y cualquier lugar" (http://bit.ly/2T8wM2v).

Global Times alude que "hoy, los sistemas misilísticos de defensa de EU tienen una mayor presencia en varios países y regiones" desde donde "los objetivos chinos y rusos se encuentran a su alcance": uno de sus "componentes vitales es el sistema Terminal de Área de Defensa de Gran Altitud (THAAD, por sus siglas en inglés)" construido por la contratista militar Lockheed Martin y que "se encuentra en países vecinos (sic)" a Rusia y China cuando el sistema de defensa misilístico balístico AEGIS esta conectado al THAAD, lo cual lo hace más eficiente.

Según The Economic Times, de India, el THAAD representa "el temor de China y la angustia de Rusia" (http://bit.ly/2TdB5tr).

John Rood, subsecretario del Pentágono, calificó al MDR como "el inicio de una nueva era, la próxima era en defensa misilística" que antes estaba diseñada contra los misiles de Norcorea e Irán.

¿A poco los misiles de Norcorea e Irán alcanzan Europa, ya no se diga a EU, cuando ahora el viejo continente ni la OTAN le importan tanto a Trump?

Quedan en el aire financiamiento y tiempo de concreción del MDR. Grave problema: la militarización del espacio con la nueva versión de "guerra de las galaxias” de Trump no cuenta con la aprobación de un reticente Congreso (http://bit.ly/2T7WnZn).

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Tras un experimento de la sonda Chang’e-4, una semilla de algodón fue la primera en brotar en la Luna

En un contenedor enviamos diversas especies, huevos de la mosca de la fruta y levaduras para formar una minibiosfera simple, explicó científico



Chongqing. Una semilla de algodón, llevada a la Luna por la sonda china Chang’e-4, es la primera en brotar en el satélite natural de la Tierra, de acuerdo con científicos que realizaron un experimento de minibiosfera.


Después de llevar a cabo un descenso suave en la cara oculta de la Luna, la misión Chang’e-4 concretó el primer experimento de minibiosfera sobre su superficie.


La sonda llevó, en un contenedor instalado en el módulo de aterrizaje, semillas de algodón, colza, papa y arabidopsis, así como huevos de la mosca de la fruta y algunas levaduras, para formar una minibiosfera simple, según Xie Gengxin, director de diseño del experimento, que depende de la Universidad de Chong-qing, en el suroeste de China.


Las imágenes enviadas por la sonda mostraron que un brote de algodón ha evolucionado bien, aunque no revelaron el crecimiento de otras plantas.


El contenedor tiene forma cilíndrica y mide 198 milímetros de alto, 173 de diámetro y tiene una masa de 2.6 kilos. Está hecho de una aleación de aluminio. Contiene agua, tierra, aire, dos pequeñas cámaras y un sistema de control térmico, detalló Xie.


Las cámaras sacaron más de 170 fotografías y las enviaron a la Tierra, señaló el equipo.


A la pregunta de por qué se eligieron estas especies, Xie respondió que las patatas pueden ser un muy importante alimento para los viajeros espaciales del futuro. El periodo de crecimiento de la arabidopsis, una pequeña planta floral de la familia del repollo y la mostaza, es corto y fácil de observar. Las levaduras podrían permitir regular el dióxido de carbono y el oxígeno de la minibiosfera, y la mosca de la fruta, como consumidor, aportaría al proceso de fotosíntesis.


Los investigadores usaron técnicas biológicas para mantener en estado latente las semillas y los huevos durante los dos meses durante los que la sonda pasó por las revisiones finales en el centro de lanzamiento y los 20 días de viaje por el espacio.


Tras el aterrizaje, el 3 de enero, el centro de control de Tierra ordenó a la sonda que regara las plantas para empezar el proceso de cultivo. Un tubo dirige la luz natural de la superficie de la Luna al contenedor para permitir el crecimiento.


Modo de reposo


La sonda entró en “modo de reposo” el domingo con la llegada de la noche lunar, durante la cual la temperatura puede caer hasta 170 grados bajo cero. La vida en el contenedor no sobreviviría a la noche lunar, explicó Xie.


El experimento ya ha finalizado. Los organismos se descompondrán de forma gradual en el contenedor, perfectamente aislado, y no afectarán al entorno lunar, indicó la Administración Nacional del Espacio de China (CNSA, por sus siglas en inglés).


Aunque los astronautas de la Estación Espacial Internacional ya habían cultivado plantas y en el laboratorio espacial Tiangong-2 se plantó arroz y arabidopsis, esos experimentos se realizaron en órbitas terrestres bajas, a una altitud de unos 400 kilómetros. El entorno lunar, a 380 mil kilómetros de la Tierra, es más complejo.


“No teníamos experiencias similares y no podíamos simular elementos del entorno lunar como la microgravedad y la radiación cósmica”, apuntó Xie.


Los investigadores confían en que el experimento les aporte conocimientos para construir una base lunar y una residencia en la Luna en el largo plazo.


Xie dijo que el experimento quiso inspirar el entusiasmo de los jóvenes por la exploración espacial y popularizar conocimientos científicos, como el de la fotosíntesis.


El público, en especial la juventud, ha sido animado a participar en la misión Chang’e-4. La CNSA, el Ministerio de Educación, la Academia de Ciencias de China, la Asociación para la Ciencia y la Tecnología de China y otras agrupaciones organizaron un concurso entre estudiantes de toda China en 2015, en el que pidieron ideas sobre qué introducir en el contenedor. La minibiosfera lunar fue el experimento elegido entre los más de 250 propuestos.

El alunizaje de Chang’e-4, el 3 de enero, fue captado en el Centro de Control Aeroespacial de Pekín.

El robot Conejo de Jade despertó ayer tras cinco días de hibernación; deberá tomar una foto a la nave



Pekín. La sonda lunar Chang’e-4 realiza tareas de investigación científica para varios países y organizaciones desde que aterrizó en el lado oscuro de la Luna, el pasado 3 de enero, reveló este jueves la Administración Nacional del Espacio de China (CNSA).


En un comunicado, la dependencia destacó que entre otros análisis, la sonda china comenzó experimentos para Alemania, Suecia, Países Bajos y Arabia Saudita, además de intercambiar información con expertos de Rusia, Estados Unidos y la Agencia Espacial Europea (ESA).


Según la CNSA, un detector de radiación de neutrones a bordo del módulo de aterrizaje, desarrollado por Alemania, y un detector de átomos neutros en el vehículo explorador, desarrollado por Suecia, ya han sido encendidos para sus operaciones de prueba.


“Sus datos serán transmitidos a la Tierra por medio del satélite de renvío Queqiao (Magpie Bridge), lanzado en mayo pasado para entablar comunicación entre la Tierra y el otro lado de la Luna, y fue estudiado conjuntamente por científicos chinos y extranjeros”, indicó.


La misión de la Chang’e-4,incluida la sonda Queqiao, y un microsatélite en órbita alrededor de la Luna, está equipada con cuatro cargas útiles desarrolladas por medio de la cooperación internacional, lo que brinda más oportunidades a los científicos para combinar la experiencia humana en exploración espacial.


Instrumento radioastronómico


La agencia china señaló que la Queqiao lleva un instrumento radioastronómico de baja frecuencia desarrollado por los Países Bajos, y la fuente de calor del radioisótopo, producto de un trabajo de colaboración entre científicos chinos y rusos, según la agencia de noticias Xinhua.


La Queqiao, agregó la declaración de la CNSA, apoyará la sonda durante la noche lunar, la cual es equivalente a unos 14 días en la Tierra, cuando la temperatura pueda descender a menos 180 grados centígrados.


Además, la estación terrestre que China construyó en Argentina ha desempeñado un papel importante en la vigilancia y control de la misión, y las estaciones terrestres administradas por la ESA también ofrecerán apoyo.


“Una cámara de microimágenes de Arabia Saudita a bordo del microsatélite, que se lanzó junto con la Queqiao, orbita la Luna y envió una foto en junio pasado, en la que capta a la Tierra y la Luna juntas”, agregó.


La Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA) de Estados Unidos también ha discutido la cooperación en exploraciones del espacio lunar y en el espacio profundo con CNSA. “Las dos partes han colaborado en el estudio del aterrizaje de la sonda”, precisó.


“La NASA ha ofrecido los datos orbitales de su Sonda de Reconocimiento Lunar y la parte china ha proporcionado datos del momento y la ubicación del aterrizaje”, concluyó.


“La siesta de la tarde terminó”


Por otra parte, el robot chino Yutu-2(Conejo de Jade) reanudó su actividad este jueves en la cara oculta Luna, tras despertarse de una hibernación de cinco días, anunció su web oficial en las redes sociales.


“La siesta de la tarde terminó, desperté y me puse en movimiento”, publicó el Conejo de Jade-2 en la red Weibo, la Twitter china.


El sábado, el todoterreno entró en modo standby para protegerse de las bajas temperaturas, que llegan a -200 grados centígrados, señaló el programa de exploración lunar chino de la agencia nacional CNSA.


El vehículo robot teleguiado, de unos 140 kilogramos de peso, reanudó sus actividades, lo que incluirá tomar una fotografía del frente del módulo de descenso Chang’e-4 (llamado así por la diosa de la Luna en la mitología china; Conejo de Jade era su mascota preferida).


Luego del alunizaje del Chang’e-4, Conejo de Jade se puso en marcha y se alejó. La nave está equipada con varios instrumentos, algunos alemanes y suecos. En particular realizará prospecciones del suelo lunar y estudiará las radiaciones cósmicas, así como la interacción entre el viento solar y la superficie del satélite, según Xinhua.


Pekín está invirtiendo sumas millonarias en su programa espacial dirigido por el ejército, con la esperanza de contar con una estación tripulada para 2022 y, eventualmente, enviar luego seres humanos a la Luna.


Ésta es la segunda sonda china que aterriza en la Luna, tras el Yutu-1 en 2013, que estuvo activo durante 31 meses.

 

El enigma de las señales cósmicas que llegan cada 131 segundos

Dos estudios aclaran el comportamiento de los agujeros negros, los objetos más violentos del universo

 

Durante 500 días, unas potentes señales de rayos X llegaron a la Tierra desde una remota galaxia. Lo más sorprendente es que eran periódicas. Se repetían exactamente cada 131 segundos. Para alcanzar esa galaxia y conocer el origen de esas señales habría que viajar durante casi tres siglos a 300.000 kilómetros por segundo —la velocidad de la luz— algo totalmente imposible con la tecnología actual. Ahora, gracias a varios telescopios espaciales, un equipo de astrónomos ha conseguido explicar el fenómeno y, de paso, aclarar cómo se alimentan los agujeros negros.


La teoría de la relatividad de Einstein predice la existencia de estos cuerpos, cadáveres de grandes estrellas cuya enorme masa se concentra en una superficie esférica reducida de forma que nada que cruce su umbral puede escapar a la fuerza de gravedad, ni siquiera la luz. Son invisibles a los telescopios, pero gracias a la observación de su entorno puede conocerse mejor las diferentes clases de agujeros y su comportamiento.


En noviembre de 2014, varios telescopios captaron un estallido de rayos X llegado desde un agujero negro con una masa un millón de veces superior a la del Sol que está en el centro de la galaxia en cuestión. Es un cuerpo similar al que hay en el centro de nuestra propia galaxia, la Vía Láctea. El destello se produjo cuando el agujero engulló una estrella que cruzó el horizonte de sucesos, el límite más allá del cual nada puede escapar a su atracción.


“Un evento como este sucede solo una vez cada 50.000 años en una galaxia”, resalta Dheeraj Pasham, físico del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en EE UU. Su equipo ha analizado las observaciones de este agujero negro hechas por los telescopios espaciales XMM Newton de la Agencia Espacial Europea y Chandra y Swift de la NASA. Todos captaron la misma señal pautada de rayos X que llegaba justo desde el horizonte de sucesos.


Gracias a estas señales el equipo ha podido estimar por primera vez la velocidad de rotación de un agujero negro: 150.000 kilómetros por segundo, es decir, la mitad de la velocidad de la luz, según explican en un estudio publicado hoy en Science y presentado en el congreso de la Sociedad Astronómica de EE UU, que se celebra en Seattle.


La hipótesis del equipo es que parte de la estrella no fue devorada, sino que se desintegró en una nube de gas y polvo que quedó orbitando justo en el horizonte del agujero. Los pulsos periódicos se deben a que hay otra estrella en la misma órbita, una enana blanca, que arrastró consigo la nube de polvo y produce las emisiones periódicas de rayos X. Se trata de un fenómeno extremadamente raro que durará solo unos cientos de años antes de que el agujero se trague a este otro astro, explican los responsables del estudio.


El trabajo de Pasham permitirá explorar regiones del cosmos imposibles de visitar y aclarar la evolución de este tipo de agujeros negros, fundamentales para la evolución de las galaxias que se forman a su alrededor. “Usando estos mismos principios”, explica Pasham, se podría inferir la rotación de otros agujeros negros supermasivos e incluso crear “una función de distribución para explicar cómo han evolucionado los agujeros negros supermasivos desde el principio del tiempo hasta ahora”, explica. Sobre los pulsos periódicos, tal vez no se vuelva a saber más. “La señal estuvo activa durante 500 días. Después el brillo disminuyó radicalmente y ya no es detectable con ningún telescopio”, explica el astrofísico. Solo se conoce otro caso de este tipo de señales, añade.


El año pasado se captó otro potente estallido de rayos X llegado de un lugar a apenas 10.000 años luz de la Tierra. Era un agujero negro de 10 masas solares que acababa de engullir una gran cantidad de polvo y gas que provenían de una estrella cercana. Un equipo de astrónomos de EE UU y Europa recurrieron al experimento Nicer, que comenzó a funcionar el año pasado a bordo de la Estación Espacial Internacional, para cartografiar el agujero negro en base a sus emanaciones de luz. Alrededor de estos cuerpos se forma un disco de gas y polvo a cientos de miles de grados sometido a la gran velocidad de rotación, lo que acaba descomponiendo los átomos. Los protones y los neutrones quedan en este disco de acreción mientras que los electrones forman una nube justo encima del agujero que recibe el nombre de corona. El estudio, publicado en la portada de la revista Nature, ha captado cómo esta corona se contrae decenas de kilómetros cuando el agujero se pega un atracón de materia estelar y escupe los potentes estallidos de rayos X.


Es la primera vez que se observa algo así en un agujero negro cercano y de pequeño tamaño, los más violentos. Los científicos creen que pueden utilizar estos cuerpos como análogos de los agujeros supermasivos para estudiar sus efectos en la evolución de galaxias distantes. El equipo ha captado ya otros cuatro eventos similares con el instrumento a bordo de la ISS, según Phil Uttley, coautor del estudio. “Estamos a punto de conseguir descubrimientos rompedores”, asegura.



¿QUÉ HAY DENTRO DE UN AGUJERO NEGRO?


En el universo hay dos grandes clases de agujeros negros. “Los de masa estelar tienen el tamaño de una ciudad y masas de hasta 10 soles y nacen de explosiones de estrellas enormes”, escribe Daryl Haggard, del Instituto del Espacio de la Universidad McGill, en Canadá, en un comentario publicado por Nature. “Los agujeros supermasivos tienen el tamaño del sistema solar, concentran millones o miles de millones de veces la masa del Sol y residen en el centro de las galaxias”. Lo que aún es imposible de saber es qué sucede con lo que cae en un agujero. “Según la teoría de la relatividad de Einstein ninguna información puede escapar del interior de un agujero negro, porque para ello tendría que viajar más rápido que la luz [y la relatividad deja claro que nada puede ser más rápido que la luz]”, explica Teo Muñoz Darias, del Instituto de Astrofísica de Canarias. Solo gracias a nuevas teorías aún por demostrar como la gravedad cuántica se podría comenzar a responder esta pregunta.

Por NUÑO DOMÍNGUEZ
10 ENE 2019 - 03:11 COT

Recreación de la nave 'Chang'e 4' en la Luna. En vídeo, animación de cómo fue el alunizaje. ADMINISTRACIÓN NACIONAL ESPACIAL; VÍDEO: ATLAS

El éxito de la misión supone un paso más en el ambicioso programa espacial del país asiático

China ha logrado por primera vez en la historia alunizar una nave en la cara oculta de la Luna. La sonda Chang'e 4, que fue lanzada el 8 de diciembre, tocó el suelo del satélite este jueves a las 10.26 hora local, según informó la Administración Nacional del Espacio de China. El éxito del alunizaje, que no se anunció de forma oficial hasta aproximadamente dos horas después de haberse producido, supone un hito más para el ambicioso programa espacial del país asiático, aún lejos del de Estados Unidos en financiación pero convertido en una prioridad absoluta para las autoridades chinas.

La nave no tripulada ya había entrado en órbita lunar elíptica durante el pasado domingo, con el punto más cercano al astro a unos 15 kilómetros de su superficie y el más lejano a unos 100 kilómetros, según informó la Administración Nacional del Espacio de China. Desde entonces se buscó el momento idóneo para posar la sonda en la superficie lunar, porque la parte no visible del astro tiene periodos de día y noche que duran unos 14 días terrestres y se necesitaba la luz solar para que tanto el módulo de aterrizaje como el vehículo móvil de exploración funcionaran como estaba previsto.

Entretanto, los ingenieros verificaron el buen funcionamiento de la sonda y del satélite Queqiao, que sirve de enlace para comunicar este vehículo explorador con la Tierra. El hecho de que la comunicación con la sonda no pueda ser directa —la propia masa de la Luna lo impide— es uno de los principales obstáculos técnicos de la misión. Finalmente la sonda tocó superficie sin problemas en el cráter Von Kárman, de 186 kilómetros de diámetro, situado en la cuenca Aitken (en el Polo Sur), que a su vez es uno de los mayores cráteres de impacto conocidos en el sistema solar y uno de los más antiguos de la Luna. "Se ha abierto un nuevo capítulo en la exploración lunar por parte del hombre", dijo la agencia espacial china en un comunicado.

El objetivo de la sonda Chang'e 4 es principalmente analizar la composición del terreno y el relieve de la zona, lo que podría dar pistas sobre los orígenes y evolución del satélite. Esa cara lunar, invisible desde la Tierra, es muy distinta de la que sí conocemos. Si la cara vista muestra "mares" llanos de basalto y relativamente pocos cráteres, el otro lado está lleno de éstos y su composición parece diferente. La misión china podría recabar datos sobre la evolución y la geología de este área desconocida del satélite.


La nave china ha completado así un nuevo hito de la exploración espacial, que esta semana ha asistido a otros dos logros. La sonda Osiris-Rex de la NASA descendió hasta el asteroide Bennu y lo orbitó a apenas un kilómetro y medio de la superficie. Esta complicada maniobra depende de la fuerza de microgravedad que ejerce la roca, de apenas 500 metros de diámetro.

El año arrancó con el paso de otra sonda estadounidense —New Horizons— junto a Ultima Thule, el cuerpo más lejano del Sistema Solar que se haya visitado.

En la nueva carrera por la exploración lunar participan las seis agencias espaciales de todo el mundo (China, Europa, India, Japón, Estados Unidos y Rusia). Hace casi medio siglo que las misiones Apolo pusieron a Neil Armstrong en la superficie de nuestro satélite. Las muestras que se obtienen son un tesoro científico para entender el origen del sistema solar y los principios generales de la formación de los planetas.

Chang'e 4 toma el nombre en honor a una diosa que, según la mitología china, habita en la Luna. Tras el alunizaje, está planeado que se despliegue un vehículo de exploración que empezará a recorrer este desconocido paisaje lunar y a transmitir datos que permitan esclarecer algunos de los principales interrogantes sobre la cara oculta del satélite.


La nave es hermana de la Chang'e 3, que en 2013 aterrizó en la cara visible de la Luna con el explorador lunar Yutu a bordo. La misión se consideró un éxito, aunque Yutu (que significa liebre de jade en mandarín) apenas logró recorrer 110 metros antes de que sus sistemas fallaran sin reparación posible.

En este caso, ha precisado el responsable del programa de exploración lunar chino, Wu Weiren, en una rueda de prensa en agosto, el vehículo espacial se ha diseñado con una "mayor adaptabilidad" a los terrenos abruptos. El artefacto, según Wu, es "el más ligero del mundo de su tipo", con 140 kilos de peso. Aunque se había anunciado que su nombre se decidiría por votación popular en octubre, hasta el momento no se ha hecho público el apodo con el que se conocerá a este vehículo. Sí se ha dado a conocer que tiene seis ruedas y está dotado de una cámara panorámica, radar y un espectrómetro de imágenes infrarrojas, entre otros equipos.

La nave espacial, a su vez, cuenta también con cámaras para grabar el alunizaje y las imágenes del terreno, y un espectrómetro de baja frecuencia. La Administración del Espacio de China ya ha publicado las primeras fotografías enviadas por la sonda durante el alunizaje.

La misión, además de analizar los datos de la superficie lunar, también incluirá otros experimentos científicos. Chang'e 4 lleva a bordo huevos de gusano de seda, semillas de patata y de flores para observar la germinación, crecimiento y respiración en las condiciones de baja gravedad en la superficie lunar.

El año próximo China tiene previsto enviar una nueva sonda a la Luna, Chang'e 5, que tendrá como misión recoger muestras del suelo y traerlas de regreso a la Tierra.

El programa espacial chino ha logrado enormes progresos en la última década. Aún está muy por detrás en cuanto a tecnología y presupuesto respecto al de Estados Unidos: se calcula que está dotado con 6.000 millones de dólares, frente a los 40.000 de la agencia espacial estadounidense. Pero cuenta con la ventaja de recibir el respaldo inequívoco del Gobierno chino. Encaja perfectamente en la estrategia de crecimiento económico que se ha fijado Pekín, que quiere primar la innovación y el desarrollo tecnológico; contribuye a su seguridad nacional y, por añadidura, sirve como herramienta diplomática y de soft power.

Si ya ha dado los primeros pasos para construir una estación espacial, la Tiangong-3, que se espera que pueda estar lista para 2022, para 2030 China se plantea enviar una misión tripulada a la Luna, un objetivo al que EE UU renunció con el fin del programa Apolo.

Viernes, 21 Diciembre 2018 08:35

David Harvey: el espacio como una clave

David Harvey: el espacio como una clave

I) ¿El mensaje central de la obra de David Harvey (davidharvey.org)? “En el principio era –y sigue siendo– el espacio” (véase: Space as a keyword, en: Spaces of global capitalism, 2006, p. 117-148). Después de contribuir al desarrollo de su disciplina madre reconceptualizando el espacio como algo relativo (Explanation in geography, 1969), Harvey –un geógrafo y economista político inglés desde hace décadas afincado en EU– inauguró toda una disciplina aparte: la geografía marxista. Redescubriendo la problemática espacial contenida en Marx cuyo análisis de la dinámica capitalista se asentaba en la producción del espacio –algo que pocos, como por ejemplo, Henri Lefebrve, notaron (véase: D. Harvey: a critical reader, 2006, p. 121-142)– y rellenando sus lagunas ( Limits to Capital, 1982), llevó el espacio al seno del materialismo histórico, aunque –en sus propias palabras– parecía más fácil llevar el marxismo a la geografía, que la geografía al marxismo (bit.ly/2QnA9VP).

 

II) Para él, desde sus orígenes, el neoliberalismo fue un proyecto político a fin de restaurar el poder de la clase alta (bit.ly/2aclki6). Anclado en el espacio y dedicado a su producción –urbanización, privatización de tierra, neoextractivismo, nuevo cercamiento de bienes comunes– siempre ha sido malo en crear la riqueza, pero bueno en redistribuirla hacia arriba mediante la acumulación por desposesión, abriendo nuevos mercados y despojando a la gente (A brief history of neoliberalism, 2005). Todos estos rasgos resaltan hoy en el afán de su relegitimación –como señala Harvey apuntando a una conexión incómoda neoliberalismo-extrema derecha (bit.ly/2EpyEzZ)–, emprendido por Trump o Bolsonaro (“cuyo principal asesor económico es un ‘ Chicago Boy’ que quiere hacer lo mismo en Brasil que se hizo en Chile durante la ‘primera ola neoliberal’”: bit.ly/2zUWL5P) quienes para asegurar las óptimas condiciones para la acumulación empoderan a las élites, suprimen las conquistas sociales y abren nuevos espacios para el capital: tierras federales estadunidenses y/o Amazonia brasileña (bit.ly/2CabsUc).

 

III) Haciendo de la ciudad uno de sus principales objetos de interés (Social justice and the city, 1973) y siendo fiel a la premisa marxiana que “el capitalismo anihila el espacio a fin de asegurar su sobrevivencia”, Harvey apunta a la urbanización como la clásica salida de la crisis de sobreacumulación, señalando a la vez sus limitaciones (temporales): el aumento de la deuda y la generación de más crisis. Así fue la historia de la producción del espacio urbano en Francia decimonónica (Paris, the capital of modernity, 2003) y en EU –¡los suburbios!– después de la Segunda Guerra. Tratando a las urbes como el principal espacio del conflicto social –y siguiendo otra vez a Lefebrve– ve en la ciudad (¡”a la que todos tenemos un derecho”!) también un importante espacio de resistencia (Rebel cities: from the right to the city, to the urban revolution, 2012) y concientización de clase, el papel que antes cumplía la –no tan extinta– fábrica (bit.ly/2SeMLM1).

 

IV) Centrada en los modos en que el capital estructura los turbulentos paisajes que nos rodean, la mirada harveyana es necesariamente selectiva. Si bien Harvey logró ampliar el campo de la teoría y práctica marxista, en su obra hay también varios espacios faltantes. El alcance de su geografía –como él mismo lo admite (New Left Review, 8/2000, p. 75-97)– se limita al Norte y a las zonas urbanas, algo que se observa también en sus teorizaciones del imperialismo (The new imperialism, 2003) donde el Sur permanece oscurecido. Lo mismo se puede decir de las cuestiones de raza o género –cuya irrupción en las pasadas décadas aumentó el campo de la crítica– aunque Harvey no está completamente ciego a ellas apuntando por ejemplo al componente racial en la crisis de vivienda en EU (Socialist Register, Vol. 48, 2012) o subrayando que no era una casualidad que la segunda ola del feminismo viniera de los suburbios.

 

V) La principal premisa de la teoría del desarrollo geográfico desigual de Harvey: el capital se reproduce cambiándose de un lugar del mundo al otro (Spaces of hope, 2000; Spaces of capital, 2001), se condensa mejor en su concepto de solución espacial mediante la cual el sistema busca expandirse: China –para él– es hoy en día “la ‘solución espacial’ global por excelencia”. Empujado por la crisis de sobreacumulación no sólo se perpetúa, sino también reconstruye: destruye espacios en una parte del planeta (la ciudad como Detroit), sólo para volverlos a producir en otra (decenas de nuevas ciudades chinas). También la crisis económica tiene para él –siendo esto una fascinante historia para contar– su distribución geográfica desigual: en su pleno desarrollo unos lugares florecen (Turquía), mientras otros, apenas al lado (Grecia), agonizan (bit.ly/2BhJpk6). “No obstante –enfatiza en otro lugar– ya se nos está acabando tanto el espacio como el tiempo. Y esto es uno de los grandes problemas del capitalismo contemporáneo” (bit.ly/2UYulR5).

 

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Japón logra posar dos naves en un asteroide por primera vez

Los artefactos, gemelos, Hayabusa 2 y Minerva 2, no necesitan paracaídas ni sistema de frenado

 

Discretamente, casi de tapadillo, la agencia espacial japonesa (JAXA) acaba de apuntarse otro avance. El pasado fin de semana, su sonda Hayabusa 2 depositó dos pequeños vehículos móviles en la superficie de un asteroide. Es la primera vez que se consigue algo así.


La Hayabusa 2 lleva varios meses aparcada en órbita alrededor de su objetivo, un pedrusco de alrededor de un kilómetro de diámetro llamado Ryugu. Para los japoneses, este nombre tiene resonancias mitológicas: Es el nombre del mítico palacio submarino del dios del mar, cuyas paredes están hechas de coral. Atentos hasta el último detalle, los técnicos han cambiado el color de fondo del escudo de la misión: del azul original al rojo coral.


La sonda orbita a unos 20 kilómetros del asteroide, una distancia perfecta para ofrecer detalladas vistas. El viernes los técnicos le ordenaron descender hasta solo cincuenta metros del suelo, soltar sus dos rovers en caída libre y volver a elevarse.


Ambos artefactos, gemelos, reciben el nombre de Minerva 2. El primero que llevaba ese nombre iba a bordo de la sonda anterior y debía aterrizar en el asteroide Itokawa, hace de eso 13 años. Por desgracia, falló la puntería y el aparatito erró el blanco y se perdió en el espacio.


Las nuevas sondas Minerva tienen el aspecto y tamaño de unas latas de conserva cilíndricas cubiertas de células fotoeléctricas para alimentar a sus equipos (principalmente, cámaras de televisión y medidores de temperatura). No necesitan paracaídas ni sistema de frenado. ¿Para qué? La gravedad de Ryugu es tan débil que les llevó un cuarto de hora recorrer los cincuenta metros. Durante su caída aún tuvieron tiempo de fotografiar la nave nodriza, que remontaba el vuelo. La imagen aparece movida, no por el movimiento del Hayabusa 2, sino porque los rovers iban girando sobre sí mismos.


Al llegar al suelo, ambos artefactos rebotaron y acabaron descansando a pocos metros de distancia uno de otro. No tienen ruedas ni patas, pero pueden desplazarse; por eso se califican de rovers. En su interior llevan un contrapeso accionado por un motor eléctrico. Cuando este gira, se desequilibran y dan una pequeña voltereta. Así, golpe a golpe, pueden ir de un lugar a otro. Eso sí, sin prisa.


La sonda todavía dispone de tres rovers más, de los que se desprenderá en las próximas semanas. El mayor, de construcción alemana, va provisto de equipos que analizan la composición química del suelo.


Para poder acceder a capas más profundas, que jamás han sido alteradas por la radiación solar, el Hayabusa 2 lleva a bordo una bala de cobre de un par de kilos de peso. Llegado el momento, la disparará contra el suelo, donde impactará a más de 2 kilómetros por segundo. El choque deberá poner al descubierto rocas prístinas… y también proyectar al espacio una gran nube de fragmentos. De hecho, se ha programado una maniobra para que la sonda, una vez eyectado el proyectil, busque refugio rápidamente al otro lado del asteroide para evitar el impacto de esa metralla cósmica.


Por último, la sonda descenderá una vez más hasta rozar el suelo con uno de sus sensores. Otro proyectil —esta vez mucho más pequeño— hará saltar esquirlas que serán recogidas por el propio dispositivo e introducidas en una pequeña cápsula. Luego, el Hayabusa 2 emprenderá regreso a la Tierra adonde, si todo va bien, deberá llegar el año 2020. La cápsula caerá con paracaídas en los desiertos de Australia, donde los técnicos japoneses estarán esperando su llegada.
Rafael Clemente es ingeniero industrial y fue el fundador y primer director del Museu de la Ciència de Barcelona (actual CosmoCaixa).

24 SEP 2018 - 18:35 CEST

 

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