Trump afirma que el cosmos es "un campo de batalla" y propone crear una "Fuerza Espacial"

El mandatario estadounidense se pronunció a favor de la militarización del espacio a pesar de que está prohibida por convenios internacionales.

 

El presidente de EE.UU., Donald Trump, propuso la creación en su país de una Fuerza Espacial, una nueva rama militar que utilizaría el espacio exterior como un "campo de batalla". Aparte de eso, prometió que los estadounidenses pronto llegarán a Marte.

"Mi nueva estrategia nacional para el espacio reconoce que el cosmos es un campo de batalla igual que lo son tierra, aire y mar. Incluso podríamos tener una Fuerza Espacial", afirmó el mandatario en un discurso desde la base aérea de Miramar, en California. "Tenemos la Fuerza Aérea, tendremos una Fuerza Espacial", aseguró.

A pesar de que Trump ha promocionado la idea de la militarización espacial en otras ocasiones, no está claro si sus palabras pueden tomarse al pie de la letra: el propio presidente reconoció que sus primera propuestas de la idea "en realidad no fueron en serio".

La reacción a estas palabras desde Rusia ha sido de consternación. Dmitri Rogozin, viceprimer ministro encargado de la industria de Defensa del país, considera que si esta declaración significa un despliegue de armas en el espacio, "EE.UU. ha abierto una caja de Pandora".

EE.UU. forma parte de acuerdos internacionales como el Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre de 1967, que prohíbe la militarización del espacio. Hasta el momento, ningún país tiene una rama militar fuera de la Tierra; por ejemplo, las recientemente creadas Fuerzas Aeroespaciales rusas se limitan a la gestión de satélites, ejecución de alertas y administración de cosmódromos.

 

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Lunes, 18 Diciembre 2017 07:51

Narrar en cien palabras

Narrar en cien palabras

Contar la ciudad en un breve relato.


La capacidad de síntesis para contar algo se ha llamado “Bogotá en cien palabras”. Un concurso de relatos cortos, un máximo de un centenar de vocablos, que tenían que versar alrededor de la vida en la capital colombiana. Organizado por las secretarías de Cultura, Recreación y Deporte y de Educación, el Instituto Distrital de las Artes (Idartes) y la Cámara Colombiana del Libro junto a la Fundación Plagio de Chile, es una propuesta de participación ciudadana para que la gente cuente su historia y su ciudad de manera breve.


Otras ciudades han promovido iniciativas como ésta. En 2001 fue Santiago de Chile la pionera, convocándose después en otras poblaciones como Valparaíso (Chile), Budapest (Hungría) y Puebla (México).


En esta primera edición de la versión bogotana participaron más de nueve mil relatos, de los que los cien mejores, a juicio de los jurados, serán editados en la colección de libros de bolsillo gratuitos “los libros al viento” de la Alcaldía Mayor de Bogotá. También serán ilustrados y difundidos en espacios públicos los diez más destacados de ese centenar.


En Bogotá, el jurado que ha determinado los premios ha estado compuesto por la escritora Irene Vasco, el poeta y ensayista Hugo Chaparro y el novelista Darío Jaramillo Agudelo. La convocatoria ofrecía un premio a la persona ganadora y tres menciones especiales, un talento y dos honrosas, en cada una de las tres categorías establecidas: infantil, juvenil y adultos.


La ceremonia de premiación tuvo lugar en la Biblioteca Pública Virgilio Barco el pasado 30 de noviembre. El cuento ganador fue el titulado “Gravedad” de J. P. Jiménez, de 27 años del barrio Teusaquillo. Pueden leerlo, junto a los otros nueve destacados, aquí. También pueden leer los otros noventa en este otro enlace. De entre ellos yo elijo uno titulado “La capital”, en el que una mujer de 27 años de la localidad de Chapinero describe su Bogotá, que puede ser la de mucha gente:


“Cansada e intoxicada. Con la frente en alto y el corazón en bajo, con más smog que oxígeno y más carros que personas. Bogotá es la lucha del que rebusca y la apatía del que no necesita. Indolente ciudad, eres la vida que pasa todos los días igual. Eres el calor del rolo y el frío del turista, no dejas mucho que desear cuando te vienen a visitar, sigues siendo el sueño de muchos y la realidad de pocos que han podido progresar. Necesitas que tu gente te haga un favor: que vuelvan a sentirte como una ciudad de amor.”

Yo tenía dos cuentos. En el primero, titulado “Dos mil seiscientos qué”, retrataba un poco la ciudad en noventa y tres palabras. En el segundo, de nombre “El Quijote en Bogotá”, me imaginaba al ingenioso hidalgo cabalgando por las calles bogotanas. Fue el que finalmente presenté, aunque no llego al puerto y se quedó en el camino con los otros cientos. Pero se lo quiero compartir porque así lo acordé con el caballero andante y su jamelgo galopante, protagonistas de esta breve historia acaecida en la capital:
Mira hacia los cerros sabiendo que en algún lugar están esos gigantes que no permiten la utopía. Cabalga la calle 26 y Rocinante gira en la carrera séptima como si supiera su destino. Más de doscientos años de historia le vigilan. Llega a la plaza de Bolívar y se da cuenta que los molinos se han transformado en edificios de los poderes que le niegan la locura y matan sus sueños. Compungido, descabalga y se apoya en la estatua de otro soñador que le tiende sus brazos y le susurra al oído “lucha y sueña, el mundo te necesita.”

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La NASA rescata la Voyager 1 encendiendo propulsores apagados desde hace 37 años

 

A 20.000 MILLONES DE KM DE LA TIERRA

Es la primera nave que ha salido del sistema solar y se adentra en el espacio interestelar

 

La nave Voyager 1 de la NASA, la única que ha salido del sistema solar y ha llegado al espacio interestelar, ha conseguido encender con éxito cuatro pequeños propulsores que habían estado más de 37 años apagados. La operación permitirá que la nave siga enviando datos de la región del espacio donde se encuentra, hasta ahora inexplorada, antes de perder definitivamente el contacto con la Tierra.

Lanzada en 1977, la Voyager 1 exploró Júpiter, Saturno y sus lunas antes de desviarse hacia el norte y alejarse del plano en el que orbitan los planetas. Actualmente está situada a unos 20.000 millones de kilómetros de la Tierra y es la nave que ha llegado más lejos, así como la que se está alejando más rápido. Sus observaciones son útiles para comprender cómo es y qué ocurre en la última frontera del sistema solar, allí donde la presión del viento solar se equilibra con la presión que viene del medio interestelar.

Los ingenieros del centro de control de la misión en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA en California han advertido que los propulsores utilizados para mantener la nave bien orientada en el espacio se han estado deteriorando desde el 2014. Si la Voyager 1 pierde la capacidad de orientarse, su antena dejará de apuntar hacia la Tierra y se perderá el contacto con ella. Según ha informado la NASA en un comunicado, los responsables de la misión reunieron a un grupo de expertos en propulsión para analizar qué opciones tenían. Consensuaron una solución poco convencional. Intentarían encender otros cuatro propulsores que la nave llevaba a bordo. Los llevaba sólo para ajustar su trayectoria al aproximarse a Júpiter y Saturno y no se habían encendido desde el 8 de noviembre de 1980. Nadie sabía si aún funcionarían.

“El equipo desenterró datos de hace décadas y examinó software que estaba codificado en un lenguaje antiguo”, declara en el comunicado Chris Jones, ingeniero jefe del JPL. Cuando estuvieron seguros de cómo hacerlo, enviaron instrucciones a la nave para que encendiera los propulsores el 28 de noviembre en pulsos de diez milisegundos. Tuvieron que esperar 19 horas y 35 minutos a que las señales llegaran desde la nave a la Tierra.

Cuando vieron que había funcionado, la reacción “fue de alivio, alegría e incredulidad”, explica Todd Barber, ingeniero del JPL. Tras el éxito de la prueba, está previsto enviar nuevas instrucciones a la Voyager 1 para que estos propulsores asuman el control de la orientación de la nave a partir de enero.

“Con estos propulsores que aún funcionan después de haber estado 37 años apagados, podremos alargar la vida de la Voyager 1 entre dos y tres años”, declara Suzanne Dodd, directora de la misión en el JPL.

 

NASA / JPL-CALTECH / MSSS

Científicos de la Nasa descubren evidencia de sedimentos en gran mar de hace millones de años

La actividad volcánica combinada con el líquido estancado propició condiciones que habrían sido similares a las que existieron en el orbe, señala experto del centro espacial en Houston

 

Científicos de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (Nasa, por sus siglas en inglés) encontraron evidencias de antiguos depósitos hidrotermales de fondo marino en Marte, lo cual podría ofrecer datos sobre el origen de la vida en la Tierra.

Los resultados se dieron luego de que los especialistas analizaran un reciente informe internacional que explora las observaciones del Orbitador de Reconocimiento de Marte (MRO, por sus siglas en inglés) de depósitos masivos en una cuenca en el sur del llamado planeta rojo.

Según la Nasa, los datos son evidencias de que los sedimentos marcianos se crearon por agua caliente de una parte volcánica activa de la corteza del planeta que emergió en el fondo de un gran mar hace miles de millones de años.

Si nunca encontramos evidencias de que ha habido vida en Marte, este sitio puede informarnos sobre el ambiente donde la vida pudo haber comenzado en la Tierra, destacó Paul Niles, miembro del Centro Espacial Johnson de la Nasa en Houston.

Explicó que la actividad volcánica combinada con el agua estancada proporcionó condiciones que eran de forma probable similares a las que existieron en la Tierra aproximadamente al mismo tiempo, cuando la vida temprana estaba evolucionando aquí.

Señaló que según los científicos, los depósitos marcianos atribuidos a la actividad hidrotermal del fondo marino tienen una edad aproximada de tres mil 700 millones de años.

La agencia espacial estadunidense indicó que las condiciones hidrotermales submarinas en la Tierra cercanas a ese mismo tiempo son un parámetro relevante para determinar el lugar y la fecha en que comenzó la vida en nuestro planeta.

A pesar de que el planeta todavía cuenta con dichas condiciones, donde las formas de vida prosperan en la energía química extraída de rocas, sin luz solar, debido a la corteza activa del planeta azul, se tiene poca evidencia geológica directa del momento que comenzó la vida, aclaró.

Sin embargo, apuntó, la posibilidad de actividad hidrotermal submarina dentro de lunas heladas como Europa en Júpiter y Encelado en Saturno, mantienen el interés de buscar vida en los satélites de los planteas.

Refiró que las observaciones realizadas a Marte con el MRO ofrecieron datos para identificar minerales en depósitos masivos dentro de la cuenca Eridania del planeta rojo.

Este sitio nos da una historia convincente de un mar profundo, de larga duración y un ambiente hidrotermal de aguas profundas. Es evocador de los ambientes hidrotermales de alta mar en la Tierra, detalló Niles.

El investigador señaló que similar a los ambientes donde la vida podría ser encontrada en otros mundos, la vida que no necesita una agradable atmósfera o superficie templada, sino sólo rocas, el calor y el agua.

De acuerdo con la Nasa, los científicos estiman que el antiguo mar Eridania tenía cerca de 210 mil kilómetros cúbicos de agua, es decir, casi nueve veces más que el volumen combinado de todos los grandes lagos de América del Norte.

Precisó que la mezcla de minerales identificados que incluyen la serpentina, talco y carbonato, así como, la forma y textura de las capas gruesas del lecho rocoso, condujeron a la identificación de posibles depósitos hidrotermales en el fondo marino.

Agregó que el área también presenta flujos de lava que datan la desaparición posterior del mar, lo que sería una evidencia de que es una zona de corteza de Marte con susceptibilidad volcánica que pudo producir efectos cuando el mar estaba presente.

 

 

LIGO de Louisiana, en la ciudad de LIvingstone.

 

Es un intento de divulgación. Nada nuevo para personas ya puestas en la materia. Me baso en artículos de diarios y de revistas. Algunos de ellos, llevan la firma de Nuño Domínguez. En mi opinión, uno de los mejores divulgadores científicos de nuestros país. También en una nota del físico de la UAM Juan García-Bellido.


Las ondas gravitacionales [OG]

 

Son vibraciones en el espacio-tiempo, el material del que está hecho el universo. En 1916, Albert Einstein predijo que, según su teoría general de la relatividad [TGR], los cuerpos más violentos del cosmos -las explosiones estelares en supernovas, las parejas de estrellas de neutrones, la fusión de dos agujeros negros supermasivos, la fuente más potente de estas ondas- liberan parte de su masa en forma de energía a través de estas ondas “que tienen más energía que billones y billones de bombas atómicas”. El físico con extenso expediente del FBI creyó también, creencia que ahora sabemos que es errónea, que no sería posible detectarlas debido a que se originan en lugares muy distantes. Serían imperceptibles al llegar a nuestro planeta.

Las OG, la metáfora ha sido muy usada, son comparables a las ondas que se mueven en la superficie de un estanque o al sonido en el aire. Deforman el tiempo y el espacio y, en teoría, viajan a la velocidad de la luz. Su paso puede modificar la distancia entre planetas de forma muy leve. Las frecuencias de algunas de estas ondas coinciden con las del sonido.

Las OG abren una nueva era en el conocimiento del universo. Toda la información que tenemos del cosmos -se cree que solo conocemos el 5%- es por la luz en sus diferentes longitudes de onda: visible, infrarroja, ondas de radio, rayos X, etc. Las OG nos dan, digamos, un sentido más y nos permiten saber qué está pasando allí donde hasta ahora no veíamos nada.

También permiten saber si la Teoría General de la Relatividad se mantiene vigente en los rangos de presión y gravedad más intensos que pueden concebirse... O no, por supuesto.

 

LIGO

 

El Observatorio de Interferometría Láser de Ondas Gravitacionales (LIGO), en EE UU, captó en 2015 las ondas producidas por la fusión de dos agujeros negros. La primera vez que se captan OG, un siglo después de que Einstein predijera su existencia.

Sólo existían pruebas indirectas de su existencia. En 1978, Rusell Hulse y Joseph Taylor demostraron que un púlsar binario -dos estrellas orbitando juntas, una de ellas un púlsar- estaban cambiando ligeramente su órbita debido a la liberación de energía en forma de OG en una cantidad idéntica a la que predecía la TGR. Ambos ganaron el Nobel de Física en 1993. Las teorías de Einstein dan para muchos premios como vemos.

Diez años después, en 2003, se confirmó que lo mismo sucede con otra pareja estelar, en este caso de dos púlsares.

El LIGO es un gran instrumento óptico de precisión desarrollado por los institutos tecnológicos de California (Caltech) y Massachusetts, (MIT) y la Colaboración Científica LIGO, en la que participan unos 1.000 investigadores de muchos países (España incluida). La instalación consta de dos detectores láser con forma de L. Cada brazo de esa L tiene 4 kilómetros y hay dos detectores idénticos, uno en Luisiana y otro a unos 3.000 kilómetros, en el estado de Washington. LIGO puede identificar variaciones equivalentes, no hay error en la medida, a una diezmilésima parte del diámetro de un átomo. Es la medición más precisa jamás lograda por un instrumento científico.

Se necesitan al menos dos detectores. ¿Para qué? Para evitar los falsos positivos causados por cualquier vibración local como terremotos, tráfico o fluctuaciones del propio láser. Al contrario que todos ellos, este es un punto importante, una OG causará una perturbación exactamente igual en Luisiana que en Washington.

Con la configuración actual, LIGO puede ver-detectar a una distancia de unos 1.000 millones de años luz de la Tierra (1.000 x 1.000.000 * 365* 84.600 * 300.000 kms = 9.263.700.000.000.000.000.000 de km). Se cree que LIGO alcanzará su máxima potencia en 2020.

 

El descubrimiento de la primera señal de OG.

 

Los responsables del LIGO anunciaron en 2016 que habían captado las ondas producidas por el choque de dos agujeros negros. El anuncio se hizo en una conferencia de prensa celebrada en Washington. Los resultados científicos fueron aceptados para su publicación en Physical Review Letters. "Señoras y señores, hemos detectado las ondas gravitacionales. Lo hemos conseguido", exclamó el director ejecutivo del LIGO, David Reitze. "Hemos tardado meses en ver que realmente eran las OG, pero lo que es verdaderamente emocionante es lo que viene después, abrimos una nueva ventana al Universo".

La primera señal se captó el 14 de septiembre de 2015 en los dos detectores idénticos de este experimento, situados como se dijo a unos 3.000 kilómetros de distancia. La señal venía de una fusión que sucedió hace 1.300 millones de años, fruto del violento abrazo de dos agujeros negros cuya masa era entre 29 y 36 veces mayor a la del Sol. Los dos agujeros “se fundieron en uno liberando una energía equivalente a tres masas solares, que salió despedida en forma de OG en una fracción de segundo”.

Este proceso de masa transformándose en energía en fracciones de segundo lo describe la ecuación más famosa de la historia de la ciencia E=mc2. El hallazgo abre un nuevo camino en astronomía. Estas ondas, como se dijo, son comparables al sonido y permiten estudiar objetos que eran totalmente invisibles hasta ahora.

Nuestros oídos empiezan a escuchar “la sinfonía del universo”.

Este tipo de señales mostrarán si estos violentísimos sucesos ocurren tal y como predice la teoría de la relatividad de Einstein o si debemos buscar otra nueva para entenderlos.

 

La detección de OG gana el Nobel de Física 2017.


Los científicos estadounidenses Rainer Weiss, Barry Barish y Kip Thorne han ganado el Premio Nobel de Física 2017 por su trabajo en LIGO. El jurado ha reconocido a los científicos por un "descubrimiento que sacudió al mundo", ha señalado Göran Hansson, el secretario general de la Real Academia de Ciencias Sueca, al anunciar el fallo del jurado.

Los tres físicos, junto al resto de la colaboración internacional del experimento, también recibieron este año el Premio Princesa de Asturias por su papel en el Observatorio de Interferometría Láser de Ondas Gravitacionales.

El jurado de la academia sueca ha reconocido a Rainer Weiss como uno de los pioneros “en el diseño de los primeros interferómetros láser cuyos haces de luz estaban especialmente concebidos para vibrar al paso de una leve onda gravitacional, un trabajo que inició a finales de los años 60 en el Instituto de Tecnología de Massachusetts”. Unos años después, el físico teórico Kip Thorne comenzó a trabajar en el diseño de dispositivos similares en el Instituto de Tecnología de California. “Ambos proyectos quedaron unidos en el actual LIGO, cuya construcción fue aprobada en 1990”. Barry Barish, el tercer premiado, lideró la etapa de edificación y puesta en marcha de los dos grandes interferómetros del proyecto, que están separados, como se comentó, por más de 3.000 kilómetros para maximizar las probabilidades de captar una señal. También fue quien dio al proyecto su actual proyección internacional. Más de 1.000 científicos de 20 países -incluida España a través del grupo de gravitación y relatividad de la Universidad de las Islas Baleares que lidera Alicia Sintes- han contribuido en esta gran hazaña científica.

El físico de la UAM, Juan García Bellido, ha explicado lo sucedido en los siguientes términos:

1. Dos enormes interferómetros en Washington y Luisiana ”detectaron el pasado 14 de septiembre de 2015, por primera vez en la historia, la emisión de ondas gravitacionales generadas en los últimos instantes de la fusión de dos agujeros negros de unas 30 masas solares cada uno, abriendo una nueva era de la astronomía y la cosmología”.

2. El 11 de febrero de 2016 se pudo seguir en directo la rueda de prensa que los fundadores del experimento, “Reiner Weiss, Ronald Drever y Kip Thorne, dieron en Washington, en la sede de la National Science Foundation estadounidense, describiendo la detección de la señal inequívoca, por lo que los investigadores de la colaboración LIGO sabían que estaban ante un hito de la historia de la ciencia”.

3. Si el siglo XX fue el siglo de la exploración del universo gracias a las ondas electromagnéticas de todas las frecuencias de radio a los rayos gamma, “este siglo XXI seremos capaces de explorar el universo con una nueva sonda, las ondas gravitacionales. Nos va a permitir explorar la naturaleza de la materia oscura y la energía oscura. En concreto, la emisión de ondas gravitacionales es tan precisa que podemos calibrar las fuentes con nuestros conocimientos de relatividad general y, por tanto, podemos usar estos eventos de fusión de agujeros negros como “sirenas estándar” para determinar con precisión las distancias a las galaxias lejanas, similar a lo que hacemos ahora de forma rutinaria con las supernovas”. De esta manera, prosigue García-Bellido, “es posible deducir el contenido de materia y energía que da lugar a la expansión acelerada del universo, y descubrir, por ejemplo, la naturaleza del campo responsable de dicha aceleración.

4. La precisión de las medidas hechas por estos detectores “es tan extraordinaria que podemos usar estas observaciones para testar la teoría de la relatividad general en régimen de campo fuerte y plantearnos la posibilidad de que en un futuro detectemos pequeñas desviaciones respecto a las predicciones de la relatividad general”. Si fuera así, se tendría la necesidad de buscar una teoría de la gravedad más allá de la actual, “posiblemente con nuevos efectos de gravedad cuántica”.

5. El avance tecnológico que ha sido necesario para llegar a construir el experimento LIGO “será el precursor de desarrollos aún más novedosos, con nuevos materiales y tecnologías, para explorar la detección de ondas gravitacionales a todas las frecuencias posibles, incluso aquellas que podrían darnos información de los primeros instantes del universo y de la naturaleza de la materia oscura”.

Acabamos de entrar en una nueva era científica, en opinión de Juan García-Bellido. Que así sea y que la paz la acompañe, que el armamento nuclear sea destruido y que el humanismo bien entendido sea su guía. ¡Ciencia para la emancipación humana, no para su destrucción!

 

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

 

 

Prototipo de la base en la órbita lunar.

 

La instalación pretende ser el puerto de partida para misiones tripuladas a Marte

 

Rusia y EE UU han firmado una declaración de cooperación para crear una estación espacial en la Luna que comenzará a construirse a mediados de la próxima década, según ha anunciado hoy la agencia espacial rusa en un comunicado.

El proyecto Deep Space Gateway —Puerta al Espacio Profundo, en inglés— está abanderado por la NASA y consiste en una estación espacial en la órbita del satélite de la Tierra. El proyecto sería el sucesor de la Estación Espacial Internacional (ISS), que llegó al espacio en 1998 con la colaboración de EE UU, Rusia, Europa, Canadá y Japón y que dejará de funcionar en 2024, según los planes actuales.

El acuerdo muestra una importante sintonía en el espacio entre dos países enfrentados por el espionaje, la guerra en Siria y la proliferación nuclear de Corea del Norte. Las agencias espaciales de Europa (ESA), Japón y Canadá también están embarcadas en el proyecto, que aún está en un punto temprano de desarrollo, según la ESA.

Antes del anuncio de hoy, Rusia había expresado su intención de construir una base propia en la superficie de la Luna para entrenar a sus cosmonautas de cara a futuros viajes a Marte. También China ha anunciado planes para llevar a la Luna su propia estación espacial.

Parte de la declaración, firmada en Adelaida (Australia) durante el Congreso Internacional de Astronáutica, se refiere a las normas internacionales que deben aplicarse en el futuro. "Al menos cinco países están trabajando en la creación de sus propias naves tripuladas", ha dicho Igor Komarov, director general de Roscosmos. "Con el fin de evitar problemas en el futuro en la cooperación técnica, se debería unificar una parte de las normas, por la posibilidad de que los diferentes países trabajen en sus productos y se unan a la estación internacional en la órbita de la Luna", ha añadido. El pacto entre Rusia y EE UU también incluye el uso de los actuales cohetes rusos Proton y Angara en la construcción de la nueva base, así como el futuro cohete de gran tamaño que está construyendo Roscosmos.

"Declaraciones como la firmada con Roscosmos muestran que el concepto de Deep Space Gateway es un buen ejemplo de exploración espacial asequible y sostenible", ha dicho por su parte Robert Lightfoot, director en funciones de la NASA, en un comunicado.

El objetivo final de la nueva estación es ser el puerto de partida para las misiones tripuladas a Marte y otros puntos del Sistema Solar. Estos viajes se realizarían en vehículos reutilizables con propulsión química y eléctrica para ir y volver al planeta rojo, según explica la NASA. La primera fase de construcción consistirá en llevar a la órbita lunar los tres módulos de la estación, uno para generar energía, otro para que vivan los astronautas y un tercero dedicado a laboratorios similares a los de la ISS.

La instalación será una colonia donde los astronautas podrán entrenarse para ir a Marte y donde se probarán todas las tecnologías necesarias para alcanzarlo. También será la nave nodriza de misiones de exploración lunar tripuladas y no tripuladas. El cohete SLS que está construyendo la NASA, el más potente del mundo, será el enlace entre la Tierra y la Luna junto a las cápsulas Orion, cuyos propulsores y sistema de soporte vital han sido construidos por la Agencia Espacial Europea (ESA).

La nueva estación tendrá tres módulos, uno para producir energía eléctrica, otro para que vivan los astronautas y un tercero con laboratorios similares a los de la ISS. Una vez acabada la base, a finales de la próxima década, se realizaría una misión tripulada de un año de duración en esta Puerta al Espacio Profundo para demostrar que todas las tecnologías necesarias para viajar a Marte están listas.

 

 

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La India potencia espacial desde hace 3 años

 

El 24 de septiembre de 2014, la India pone en órbita de Marte a la sonda espacial Mars Orbiter Mission (MOM), llamada popularmente Mangalayaan, esta sonda fue lanzada desde la isla Sriharikota, en el estado de Andhra Pradesh, a bordo de un cohete Polar Satellite Launch Vehicle (PSLV) PSLV C-25, el 5 de noviembre de 2013, después de 15 meses de diseño y fabricación por la Indian Space Research Organisation (ISRO).

De esta forma la India se sumó al selecto club de países exploradores de Marte junto a Estados Unidos, la antigua URSS y Europa. Con ese logro la ISRO también consigue convertirse en la primera agencia espacial en la historia que llega a Marte en su primer intento.

El objetivo principal de la Mars Orbiter Mission fue dar a conocer los sistemas de lanzamiento de cohetes de la India, su capacidad de construcción y operación de naves espaciales. El objetivo secundario, explorar algunas de las características de Marte: la superficie, la morfología, la mineralogía y la atmósfera, utilizando instrumentos científicos propios. Otro objetivo de esta primera misión india a Marte fue desarrollar las tecnologías necesarias para el diseño, la planificación, la gestión y operación de una misión interplanetaria, que comprende las siguientes tareas principales:

• Diseño y realización de un orbitador de Marte con capacidad para realizar maniobras, fase de crucero de 300 días, inserción en la órbita de Marte y la fase en órbita alrededor de Marte.

• Comunicación de espacio profundo, navegación, planificación y gestión de la misión.

• Incorporar funciones autónomas para manejar situaciones de emergencia.

La carga útil de 15 kilogramos estaba integrada por cinco instrumentos:

• Mars Exospheric Neutral Composition Analyzer (MENCA) – Instrumento para análisis de la atmósfera.

• Methane Sensor For Mars (MSM) – Instrumento para análisis de la atmósfera.

• Mars Color Camera (MCC) – Cámara en color.

• Probe For Infrared Spectroscopy for Mars (PRISM) – Cámara de infrarrojos.

• Lyman-alpha photometer – Instrumento para la medición del hidrógeno en la atmósfera marciana.

 

Referencias.

Mars Orbiter Mission. [En línea]. Disponible.https://es.wikipedia.org/wiki/Mars_Orbiter_Mission Página web. 21 de septiembre de 2017
Mars Orbiter Mission (MOM). [En línea]. Disponible.https://www.britannica.com/topic/Mars-Orbiter-Mission Página web. 21 de septiembre de 20

 

 

Desarrollan tecnología para viajar al espacio cada semana

SpaceX, la empresa que prometidó tnasportar seres humanos a la Luna el próximo año, se ha reinventado para estar en condiciones de cumplir con su promesa. La compañía ha tenido que darle la vuelta completamente a su forma de asegurarse de que los cohetes no se salgan de la pista y pongan en peligro las vidas de los pasajeros.


Trabajando con la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, Spacex desarrolló una tecnología autónoma de seguimiento de cohetes que permite hacer volar su lanzador de nueva generación. También reduce drásticamente el coste del lanzamiento de las aeronaves y permite hacerlo en mucho menos tiempo, lo cual podría ser una bendición no sólo para SpaceX sino para toda la industria espacial estadounidense.


Los llamativos planes a corto plazo de SpaceX se sitúan sobre su cohete Falcon Heavy, cuyo lanzamiento inaugural está programado para este mes de noviembre en Cabo Cañaveral (EEUU). La compañía también necesitará que tres cohetes independientes regresen a la superficie después de cada lanzamiento de Falcon Heavy.


SpaceX y Blue Origin de Jeff Bezos, que también tiene grandes ambiciones para el turismo espacial y han sido pioneros en el concepto de hacer volver a los cohetes de refuerzo para que puedan ser reutilizados, lo que tiene un potencial para hacer que los vuelos espaciales sean hasta 100 veces más baratos (Ver 10 Tecnologías Emergentes: cohetes reutilizables).


Pero el regreso de tres cohetes no sería posible con el sistema tradicional que los miembros de la tripulación de seguridad utilizan para rastrear un cohete después de su lanzamiento (y para hacerlo estallar si se desvía de su camino de una manera que plantee un riesgo para el público). Los oficiales del 45º Mando Espacial de la Fuerza Aérea están equipados para perseguir y destruir solamente dos objetos que vuelan simultáneamente. La nueva tecnología, que la Fuerza Aérea llama el sistema de seguridad de vuelo autónomo (AFSS, por sus siglas en inglés), no tiene esta limitación.


Y sus beneficios potenciales van incluso más allá. Los lanzamientos de cohetes tradicionalmente requieren una amplia infraestructura de comunicaciones terrestres, y los humanos que vigilan estos datos desde el suelo deben enviar un comando al cohete para destruirlo si es necesario. En cambio, el AFSS depende del GPS a bordo del cohete para determinar si se ha desviado de una trayectoria de vuelo segura programada; en caso de que el cohete deba ser detonado, el sistema lo hará por sí solo. El nuevo sistema requiere sólo 82 trabajadores en el terreno, en comparación con los 245 del antiguo, y gran parte de la infraestructura ya no es necesaria. Esto reduce significativamente el coste de un lanzamiento, y además la Fuerza Aérea necesita mucho menos tiempo para prepararse.


El AFSS ayudará a aumentar la capacidad de lanzamiento y a satisfacer la creciente demanda de lanzamientos espaciales comerciales en Estados Unidos, según el general de brigada Wayne Monteith, comandante del 45º Mando Espacial y director de la Eastern Range, una cadena de lanzamiento de cohetes y misiles operada por Patrick Air Force Base en Florida. Además de la inminente crecida del turismo espacial, varias empresas apuntan a lanzar grandes “constelaciones” de pequeños satélites para imágenes, telecomunicaciones y otras aplicaciones (ver Una gran apuesta por los pequeños satélites).


El sistema también puede rastrear un cohete situado más lejos que la distancia que puede medir el sistema convencional, que pierde el control cuando este se aleja de su la línea de visión. También puede destruir un vehículo errante varios segundos antes que un humano. Funcionaría de la misma manera que si el cohete llevara gente, pero habría tiempo de rescatar a los pasajeros antes de que el sistema explotara.


La AFSS ya ha pilotado ocho operaciones exitosas, todas ellas en cohetes SpaceX, según Monteith. SpaceX ha desarrollado una versión propia, pero la tecnología principal está disponible para que otras compañías puedan adaptarla a sus propios cohetes. SpaceX se ha negado a hacer comentarios.


Aunque esta tecnología es la culminación de décadas de trabajo entre los militares y la NASA, probablemente hoy en día no sería una realidad comercial si SpaceX no se hubiera involucrado, sostiene Monteith. La compañía, sencillamente, no quiere tener que programar el lanzamiento con meses de antelación. “Si están listos para hacer un lanzamiento la próxima semana, quieren que se pueda lanzar la próxima semana”, dice.


Eso no es posible todavía, pero el general cree que 30 días es una cifra factible. Su objetivo es hacer lanzamientos 48 veces al año para 2020 (una cantidad más de dos veces superior a la que el 45º Mando Espacial lanzó el año pasado). Si todo va según lo planeado para SpaceX, Blue Origin, y los demás, la demanda será suficiente para que los cohetes puedan lanzarse con esa frecuencia casi todas las semanas.


(Tomado de Technology Review)

Científicos chinos realizan una teleportación cuántica a una distancia de 1.200 kilómetros

Aunque el propio Einstein argumentó en contra de la existencia de este fenómeno, investigadores chinos han dado el primer paso hacia la construcción de una red global de comunicación cuántica.

 

El satélite chino Micius ha transmitido con éxito información a una distancia de 1.200 kilómetros utilizando fotones entrelazados, rompiendo así el récord de teleportación cuántica de 100 kilómetros establecido hace casi dos años, de acuerdo con un estudio publicado en la revista 'Science'.


"Una espantosa acción a distancia"


El entrelazamiento cuántico es un fenómeno tan extraño que incluso Einstein argumentó en contra de su existencia, calificándolo como "una espantosa acción a distancia": pares de partículas pueden estar inseparablemente vinculadas, de manera que el estado de una podría provenir de la otra, sin importar lo lejos que se encuentren.
En esencia, este proceso se puede utilizar para 'transportar' al instante información entre las partículas a distancias teóricamente infinitas. Exactamente por eso, Einstein no podía aceptar la idea: viola la ley de la relatividad, que estipula que nada puede viajar más rápido que la velocidad de la luz.


En experimentos anteriores se encerraron fotones en una fibra óptica para protegerlos, pasando el mensaje de partícula en partícula. Este método se utilizó para establecer el récord previo. Sin embargo, cuanto mayor sea la distancia, mayor es la probabilidad de que el mensaje se pierda o se distorsione.
El primer paso hacia la comunicación cuántica


Lanzado en agosto de 2016 por el proyecto internacional conocido como Experimentos Cuánticos de Escala Espacial (QUESS, por sus siglas en inglés), el satélite Micius fue el primer paso hacia la construcción de una red global de comunicación cuántica, recoge New Atlas. En lugar de fibras, el sistema envía fotones entrelazados a través de rayos láser, lo que puede ayudar a minimizar la interferencia.


El equipo liderado por Wang Jianyu ha logrado transmitir fotones cuánticos entrelazados sobre una distancia de 1.200 km. Para ello, el rayo láser en el satélite pasa a través de un divisor de haz, lo que crea dos estados polarizados diferentes: uno para recibir fotones y otro para enviarlos. De esta manera, Micius se comunica con tres satélites de recepción diferentes, algo mucho más eficiente que lo que las fibras ópticas pueden hacer.


Una red de comunicación cuántica podría llevar a cabo telecomunicaciones no solo mucho más rápidas, sino más seguras: la sensibilidad de los fotones entrelazados a la interferencia realmente funciona en su beneficio. Si una tercera parte no autorizada intenta acceder a una señal, los fotones la interrumpen, alertando a los usuarios.

Detectan por tercera vez las ondas gravitacionales que predijo Einstein

Revela una colisión que se produjo a cerca de 3 mil millones de años luz

Las observaciones se hicieron con el Ligo, en el que trabajan más de mil científicos de EU y de otros 14 países

Washington.

Un equipo científico internacional anunció ayer que detectó nuevamente las ondas gravitacionales, la tercera observación de estas vibraciones del universo que predijo la teoría de la relatividad general de Albert Einstein en 1915.

La primera detección directa de estas ondas producto de ligeras perturbaciones del tejido del espacio-tiempo por efecto del desplazamiento de un objeto enorme, un poco como un peso que deforma una red, fue anunciada el 11 de febrero de 2016.

Este histórico acontecimiento, tras 40 años de esfuerzos, abrió una nueva ventana en la astronomía para avanzar en la comprensión de los misterios del cosmos, subrayaron los astrofísicos.

A esta nueva detección se sumó una segunda, el 15 de junio de 2016. En ambos casos, las ondas gravitacionales detectadas se generaron por la colisión de dos agujeros negros que formaron uno mayor, de hasta 62 veces la masa de nuestro Sol.

En esta nueva observación, el agujero negro producto de la colisión cuyas ondas gravitacionales se observaron el 4 de enero de 2017 era de alrededor de 49 masas solares. Los resultados serán publicados en la revista estadunidense Physical Review Letters.

"Es destacable que el ser humano pueda teorizar y verificar este tipo de fenómenos extraños y extremos que se han producido allí hace miles de millones de años y a miles de millones de años luz de la Tierra", señala David Shoemaker, astrofísico del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) y portavoz de esta colaboración científica.

Las tres detecciones se realizaron mediante el instrumento Ligo (Laser Interferometer Gravitational-Wave Observatory), que consta de dos detectores idénticos de 4 kilómetros de largo, ubicados a 3 mil kilómetros el uno del otro, en Luisiana y en el estado de Washington.

"Esta última observación confirma la existencia de agujeros negros de una masa superior a 20 soles", agregó. Sin detección de las ondas gravitacionales, los agujeros negros son invisibles porque no emiten luz, subrayó el profesor Shoemaker.

La cara oscura del universo

"Con la confirmación de la tercera detección de ondas gravitacionales, el Ligo se reafirma como observatorio poderoso para revelar el lado oscuro del universo", celebró David Reitze, responsable del Ligo en Caltec, Instituto de Tecnología de California. "Dado que el Ligo fue específicamente concebido para observar las fusiones de los agujeros negros, esperamos poder captar pronto otros eventos de astrofísica como las colisiones violentas entre dos estrellas de neutrones", los objetos más enormes del cosmos, explicó.

El Ligo, en el que trabajan más de mil científicos de Estados Unidos y de otros 14 países, captó por primera vez las ondas gravitacionales en septiembre de 2015 durante su primera campaña de observación tras la modernización del instrumento.

La detección más reciente de estas ondas revela que la colisión entre los dos agujeros negros se produjo a cerca de 3 mil millones de años luz, mientras la primera y segunda detecciones mostraron fusiones de hace mil 300 millones y mil 400 millones de años luz, respectivamente.

Debido a que la fuente está mucho más lejos, este descubrimiento ha permitido probar la exactitud de uno de los corolarios de la teoría de la relatividad general según la cual las ondas gravitacionales no se dispersan al propagarse, dando una vez más la razón a Albert Einstein.

La localización de las fuentes de señales de ondas gravitacionales mejorará significativamente en el transcurso de los próximos meses, cuando el Virgo, el interferómetro europeo que está en Italia, haya incrementado su red de sensores, sostienen estos astrofísicos.

Una prueba indirecta de las ondas gravitacionales fue identificada cuando Russe Hulse y Joseph Tayloral descubrieron en 1974 un púlsar –estrella que emite radiación muy intensa a intervalos cortos y regulares– que gira alrededor de una estrella de neutrones a muy alta velocidad. Ese descubrimiento les valió el Premio Nobel de Física en 1993.