Obama proclama que EEUU dará el "salto gigante" hacia Marte en 2030

A unos meses de despedirse de la Casa Blanca, el presidente de EEUU asegura que estas misiones enseñarán cómo los seres humanos pueden vivir lejos de la Tierra.


A unos meses de despedirse de la Casa Blanca, el presidente Barack Obama ha proclamado la intención firme de Estados Unidos de dar "el salto gigante hacia Marte".

Hemos establecido un objetivo vital para el siguiente capítulo de la historia de Estados Unidos en el espacio: enviar humanos a Marte para la década de 2030 y hacerles regresar a salvo a la Tierra, añadió Obama en un artículo de opìnión publicado en el sitio web de la CNN.

El presidente estadounidense aseguró que los planes de su país "tienen la máxima ambición de que algún día se pueda permanecer allí durante un tiempo prolongado". Llegar a Marte exigirá cooperación entre el gobierno y los innovadores privados, y ya estamos en el camino correcto, explica.
El siguiente paso --argumenta Obama-- es llegar más allá de los límites de la órbita de la Tierra. "Estoy emocionado de anunciar --señaló-- que estamos trabajando con nuestros socios comerciales para construir nuevos hábitats que puedan sustentar y transportar astronautas en misiones de larga duración en el espacio profundo".

Para Obama, estas misiones enseñarán cómo los seres humanos pueden vivir lejos de la Tierra, algo que se necesitará para el largo viaje a Marte.

Obama pronostica que si Estados Unidos refuerza su liderazgo en el espacio en este siglo, los avances no se limitarán a beneficios relacionados con la energía, la medicina, la agricultura y la inteligencia artificial, "sino a una mejor comprensión de nuestro medio ambiente y de nosotros mismos".

Un SpaceShipTwo de Virgin Galactic durante un vuelo de prueba en 2013. Mars Scientific/Clay Center Observatory

 

La compañía todavía no ha puesto fecha para el comienzo de los vuelos con pasajeros, pero ya vende billetes a razón de 250.000 dólares por asiento. El lanzamiento del servicio comercial no se espera antes de 2017.

 


CABO CAÑAVERAL.- Virgin Galactic, la empresa espacial del empresario británico Richard Branson, ha conseguido la licencia para llevar a bordo de su cohete espacial a los primeros turistas de pago una vez que concluyan todas las pruebas de seguridad, dijo el lunes el regulador federal estadounidense.


Esta licencia sin precedentes de la Administración Federal de Aviación (FAA por sus siglas inglesas) cubre todas las operaciones del SpaceShipTwo, un vehículo de seis pasajeros y dos pilotos, entre ellos el servicio comercial de pasaje que, según el portavoz de la FAA, Hank Price, está supeditado a que se cumplan primero "ciertos términos y condiciones".

 

Estos requisitos incluyen la verificación del hardware y software del vehículo "en un entorno operativo de vuelo", dijo la FAA en un correo electrónico.


La FAA, que supervisa los servicios de las aerolíneas estadounidenses y la aviación en general, es también el principal órgano regulador para los vuelos comerciales al espacio en Estados Unidos. La nueva licencia será modificada cuando Virgin Galactic facilite a la FAA datos adicionales sobre el programa de pruebas de vuelo de la SpaceShipTwo, dijo por correo electrónico la portavoz de la compañía, Christine Choi.

 

La compañía todavía no ha puesto fecha para el comienzo de los vuelos con pasajeros, pero ya vende billetes a razón de 250.000 dólares por asiento. El lanzamiento del servicio comercial no se espera antes de 2017.

 

Alrededor de 700 personas han realizado depósitos para paseos espaciales que les llevarán alrededor de 100 kilómetros por encima de la Tierra, una altura suficiente como para experimentar unos minutos de ingravidez y ver la curvatura de la Tierra en contraste con la oscuridad del espacio.

 

 

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¿Por qué el espacio es tridimensional?
Los científicos proponen que el espacio es tridimensional a causa de una magnitud termodinámica llamada la densidad de energía libre de Helmholtz.

 

 

MADRID.- La cuestión de por qué el espacio es tridimensional (3D) y no de algún otro número de dimensiones ha desconcertado a los filósofos y científicos desde la antigua Grecia.

 

El espacio-tiempo total es de cuatro dimensiones, o dimensión 3+1, donde el tiempo es la cuarta dimensión. Es bien sabido que la dimensión del tiempo se relaciona con la segunda ley de la termodinámica: el tiempo tiene una dirección (hacia adelante), ya que la entropía (una medida del desorden) nunca disminuye en un sistema cerrado como el universo.

 

En un nuevo artículo publicado en Europhysics Letters (EPL), los investigadores han propuesto que la segunda ley de la termodinámica también puede explicar por qué el espacio es 3D.

 

"Diferentes investigadores en los campos de la ciencia y la filosofía han abordado el problema de la naturaleza del espacio-tiempo en la dimensión 3+1, al justificar la elección adecuada de su dimensionalidad con el fin de mantener la vida, la estabilidad y la complejidad", dijo a Phys.org el coautor Julián González-Ayala, del Instituto Politécnico Nacional de México y la Universidad de Salamanca.

 

"La mayor importancia de nuestro trabajo es que se presenta una deducción basada en un modelo físico de la dimensionalidad del universo con un escenario adecuado y razonable de espacio-tiempo. Esta es la primera vez que el número 'tres' de las dimensiones del espacio surge como la optimización de una magnitud física ".

 

Los científicos proponen que el espacio es 3D a causa de una magnitud termodinámica llamada la densidad de energía libre de Helmholtz. En un universo lleno de radiación, esta densidad se puede considerar como una especie de presión en todo el espacio, que depende de la temperatura del universo y su número de dimensiones espaciales.

 

Aquí, los investigadores demostraron que, mientras el universo comenzó el enfriamiento desde el momento después del big bang, la densidad de Helmholtz alcanzó su primer valor máximo a una muy alta temperatura que corresponde a cuando el universo tenía sólo una fracción de segundo de edad, y cuando el número de dimensiones espaciales fue de aproximadamente tres.

 

La idea clave es que el espacio 3D fue "congelado" en este punto cuando la densidad de Helmholtz alcanzó su valor máximo en primer lugar, que prohíbe el espacio 3D a partir de la transición a otras dimensiones.

 

Esto es porque la segunda ley permite transiciones a dimensiones más altas sólo cuando la temperatura está por encima de este valor crítico, no por debajo. Puesto que el universo se está enfriando continuamente hacia abajo, la temperatura actual está muy por debajo de la temperatura crítica necesaria para la transición desde el espacio 3D con un espacio de más dimensiones. De esta manera, explican los investigadores, las dimensiones espaciales son vagamente análogas a fases de la materia, donde la transición a una dimensión diferente se asemeja a una transición de fase tal como la fusión del hielo, algo que sólo es posible a temperaturas suficientemente altas.

 

"En el proceso de enfriamiento del universo temprano y después de la primera temperatura crítica, el principio de incremento de entropía para sistemas cerrados podría haber prohibido ciertos cambios de dimensionalidad", explicaron los investigadores.

 

La propuesta aún deja espacio para que dimensiones superiores se hayan producido en la primera fracción de segundo después del Big Bang, cuando el universo era aún más caliente de lo que era a la temperatura crítica. Dimensiones adicionales están presentes en muchos modelos cosmológicos, sobre todo la teoría de cuerdas. El nuevo estudio podría ayudar a explicar por qué, en algunos de estos modelos, las dimensiones adicionales parecen haber colapsado, mientras que el espacio 3D siguió creciendo en todo el universo observable.

 

En el futuro, los investigadores planean mejorar su modelo para incluir los efectos cuánticos adicionales que puedan haber ocurrido durante la primera fracción de segundo después del Big Bang, la llamada "época de Planck." Además, los resultados de un modelo más completo pueden proporcionar una guía para los investigadores que trabajan en otros modelos cosmológicos, como la gravedad cuántica.

 

 

La EEI festejó ayer 15 años de estar habitada por humanos

La Estación Espacial Internacional (EEI), un laboratorio orbital único para la investigación en microgravedad y esencial para preparar misiones habitadas a Marte, celebró este lunes 15 años de presencia humana ininterrumpida a bordo.


En órbita a 370 kilómetros de altitud, la construcción de esta estación de 450 toneladas comenzó en 1998 y fue concluida en 2011.


La EEI está ocupada de manera permanente al menos por seis personas desde el 2 de noviembre de 2000.


El aspecto más importante de la EEI son sus objetivos de exploración espacial habitada de larga duración, destacó el astronauta estadunidense Scott Kelly, comandante de la tripulación actual, en una conferencia de prensa en directo con todos sus colegas: el estadunidense Kjell Lindgren, los rusos Mijail Kornienko, Oleg Kononenko y Serguei Volkov y el japonés Kimiya Yui.


Kelly comenzó en marzo pasado una estadía de un año con su colega ruso Kornienko, un récord en la estación, para, entre otras cosas, estudiar los efectos fisiológicos de la microgravedad en un largo periodo y así preparar misiones habitadas a Marte para 2030.


Según el astronauta estadunidense Kjell Lindgren, la EEI es un banco de pruebas de las tecnologías que es necesario desarrollar y comprender para lograr una expedición exitosa a Marte.


Destacó que gran número de los más de cien experimentos científicos realizados en la estadía de Kelly y de Kornienko en la estación son esenciales para comprender cómo se adapta la fisiología humana a la microgravedad y qué es lo que hay que hacer para proteger la salud durante un largo viaje a Marte.


Lindgren explicó que un viaje al planeta rojo, que podría durar tres años, tendría efectos nefastos en los músculos, los huesos y el sistema inmunológico, además de que aumentaría el riesgo de cáncer debido a la exposición a la radiación cósmica.


El cosmonauta ruso Oleg Kononenko contó que no hay diferencias ni enfrentamientos a bordo de la EEI, en una aparente alusión a las tensiones entre Moscú y Washington, cuyas relaciones están en su nivel más bajo desde la guerra fría.


La gente en la Tierra a veces es incapaz de escucharse, de hablarse, mientras en el espacio esa situación es inimaginable, dijo el cosmonauta.


Aquí todo el mundo es importante y el éxito de este programa, incluso a veces la supervivencia de todos, depende de cada uno de nosotros, añadió.


El espacio sigue siendo uno de los pocos terrenos de entendimiento entre Estados Unidos y Rusia. Washington depende exclusivamente de las naves rusas Soyuz para transportar a sus astronautas a la EEI desde que la Nasa jubiló sus vetustos transbordadores espaciales, en julio de 2011.


La agencia espacial ahora cuenta con el sector privado, específicamente las empresas SpaceX y Boeing, para transportar astronautas desde suelo estadunidense a partir de 2017.


Cena de aniversario e intercambio de ideas


Para celebrar el 15 aniversario, la tripulación se reunió para cenar e intercambiar reflexiones, contó el astronauta japonés Kimiya Yui.


Los primeros tres ocupantes de la EEI, formada entonces por dos módulos, fueron el estadunidense Bill Shepherd y los rusos Serguei Krikalev y Yuri Gidzenko.


Desde entonces, más de 220 astronautas de diferentes nacionalidades, entre ellos franceses, italianos y alemanes, estuvieron luego en la estación orbital, consorcio de 16 países.


Actualmente vive allí una tripulación de seis astronautas, que se releva cada seis meses.


La EEI gira en torno a la Tierra 16 veces por día a cerca de 28 mil km/h.


Implicó una inversión de 100 mil millones de dólares, en gran parte financiados por Estados Unidos.


La estación tiene un espacio habitable entre los diferentes módulos (estadunidense, ruso, europeo y japonés) equivalente al de un Boeing 747 o de una casa de seis habitaciones.


La vida útil de la central espacial se prolongó el año pasado hasta 2024.

Las diez mayores sorpresas (hasta ahora) de Plutón

Mientras la nave no tripulada New Horizons se aleja de Plutón en busca de su próximo objetivo, un objeto celeste del cinturón de Kuiper situado casi 1.600 millones de kilómetros más lejos del Sol que el planeta enano, sigue mandando los datos que acumuló cuando lo "rozó" en julio pasado. Esto explica que Alan Stern, director científico de esta misión de la NASA, se guarde las espaldas cuando enumera las diez cosas más sorprendentes que se han descubierto hasta ahora en Plutón, ya que la nave continuará suministrando datos e imágenes durante 10 meses más y puede haber muchas sorpresas todavía.

Una de las cosas que más le sorprenden a Stern es que no se hayan descubierto más lunas de Plutón que las ya conocidas, lo que, por otra parte, deja en muy buen lugar a los que encontraron cuatro pequeñas nuevas lunas mediante el telescopio espacial Hubble antes del paso de New Horizons. Estas se añadieron a la luna Caronte, mucho mayor y ya conocida.


Otra cosa sorprendente, explica Stern en la revista Sky&Telescope, es que Plutón haya resultado tener un diámetro mayor que Eris, el otro planeta enano, aunque por muy poco. Plutón mide 2.374 kilómetros, con un error de 6 kilómetros, mientras que Eris, aunque es mucho más masivo que Plutón, mide 2.326 kilómetros, con un error de 12 kilómetros. El descubrimiento de Eris en 2005 fue la razón principal de que Plutón dejase de ser planeta en 2006, y no se pudo medir con exactitud hasta 2010, cuando pasó por delante de una estrella. "Plutón es el claro rey del cinturón de Kuiper", comenta Stern.

La orografía de Plutón ha brindado otras dos sorpresas. Por un lado, la gran cantidad y altitud de las montañas encontradas, de hasta 4 kilómetros de altura, y por otro, los indicios de que existen dunas en la superficie, algo inesperado porque la atmósfera de Plutón es muy poco densa en la actualidad, aunque pudo serlo mucho más en el pasado.

La atmósfera es el escenario de otro de los grandes descubrimientos. Existen neblinas atmosféricas producidas por partículas similares al hollín que son capaces de producir un cielo azul al salir y al ponerse el Sol, debido al mismo proceso que tiene lugar en la Tierra y que los propios científicos de New Horizons habían descartado para Plutón.

La gran variedad y complejidad del planeta enano en su conjunto ha sorprendido también a los científicos, que ya sabían que se producen cambios, pero no creían que fueran tantos. Para Stern, en vez de ver otro Tritón (el satélite de Neptuno que observó en 1989 la Voyager 2) está emergiendo otro Marte. En cuanto a la actividad, por un lado no se han encontrado géiseres, que sí se dan en Tritón, pero se ha fotografiado una planicie de hielo de 1.000 kilómetros de anchura en la que no se ven cráteres de impacto, lo que indica que se formó hace poco tiempo en la escala geológica y, por tanto, que Plutón sigue teniendo actividad geológica. Finalmente, están los inesperados glaciares, el flujo de hielo de nitrógeno desde un terreno escarpado a una planicie que se ve en algunas áreas en las imágenes.


Una sorpresa muy bienvenida fue la enorme formación geológica en forma de corazón que se pudo discernir cuando la nave estaba todavía a más de 100 millones de kilómetros de distancia. La imagen se convirtió en la mejor embajadora de la misión y la hizo mucho más popular de lo que nadie esperaba.

En cuanto a Caronte, la luna de Plutón que es casi tan grande como este, se ha descubierto en ella una gran e inesperada variedad de rasgos geológicos que indican una compleja historia. Algunos de estos rasgos, como la gran mancha de color marrón en el polo norte, no tienen todavía explicación.

Cuando efectuó el 29 de octubre la última maniobra, hasta ahora, para dirigirse hacia el nuevo objetivo New Horizons navegaba a más de 51.000 kilómetros por hora, estaba a 127 millones de kilómetros de Plutón y a 5.100 millones de kilómetros de la Tierra. Le quedaban 1.450 millones de kilómetros que recorrer hasta alcanzar en 2016 el objeto MU69, que fue descubierto hace solo un año, y todo funcionaba perfectamente. Quizás este perfecto funcionamiento de una nave fabricada en la Tierra y que lleva casi 10 años surcando el espacio en condiciones tan duras pueda considerarse la mayor sorpresa de todas, y se debe a los ingenieros y técnicos que la diseñaron y construyeron.

Propone la Agencia Espacial Europea construir una aldea lunar

La Agencia Espacial Europea (ESA) propuso construir una audaz aldea lunar internacional, que podría ser edificada por robots y permitiría el regreso del hombre al satélite tras décadas de ausencia.


El nuevo director general de la ESA, Johann-Dietrich Woerner, defendió su idea de Moon Village (aldea lunar) ante la comunidad espacial reunida en el 66 Congreso Internacional de Astronáutica, organizado en Jerusalén la semana pasada. El proyecto ya había sido mencionado por Woerner en una entrevista con la BBC, poco después de asumir funciones, en julio.
La idea está sobre la mesa, declaró Franco Bonacina, portavoz del director general de la ESA. Pero todavía no existe un documento que describa el programa.


La expresión aldea lunar no quiere decir que se vaya a construir en la Luna un pueblo con escuelas, iglesias y casas, aclaró. Es un concepto que prevé una participación internacional para realizar misiones diversas y variadas en la Luna, tal vez en el lado oscuro. Las instalaciones no tienen por qué estar concentradas en un solo lugar.


Woerner, ex jefe de la Agencia Espacial Alemana, parte de que la aventura de la Estación Espacial Internacional (EEI), lanzada en 1988, debería normalmente concluir hacia 2024.


Hay que pensar en lo que queremos hacer después. De allí la idea de incitar a la comunidad internacional a realizar algo juntos sobre la Luna, explicó Bonacina. Se trata de reunir y federar ideas en torno al satélite de la Tierra, que todavía tiene mucho que enseñarnos.


El director general de la ESA, para quien el espacio carece de fronteras, quiere que todos participen en esta aldea lunar, señaló Bonacina. China, que no participa en la Estación Espacial Internacional pero conduce un ambicioso programa lunar, podría ser bienvenida.


El programa estadunidense Apolo permitió al hombre dar su primer paso en la Luna el 21 de julio de 1969. Sin embargo, desde diciembre de 1972 ningún ser humano volvió a pisar el satélite.


Por el contrario, desde los años 90, varias sondas fueron enviadas alrededor de la Luna, entre ellas la europea SMART1 en 2003.


Bernard Foing, investigador principal de la misión SMART1 y director del grupo internacional para la exploración lunar, describe lo que podría ser la aldea.


Habrá una etapa de aldea robótica. Luego una de estación habitada. Y ello también nos permitirá preparar expediciones aún más lejanas, explicó.


Es un plan progresivo que comienza con misiones orbitales. Un jalón importante será la misión estadunidense Orión, en la que colabora la ESA, agregó.


Para el horizonte 2021/2023, la cápsula transportará a cuatro astronautas en órbita alrededor de la Luna.
Con Orión, la NASA aspira sobre todo a una misión habitada a Marte.


La ESA colabora además con la misión rusa Luna 27, prevista para 2020. La misma prevé el envío de un alunizador que exploraría las regiones polares del satélite, donde hay depósitos de hielo.


En el polo sur hemos localizado lugares que contienen hielo en el subsuelo cercano, que están bastante bien iluminados y ofrecen una buena posibilidad de comunicación, precisó Foing. Todos elementos necesarios para instalar una base habitada.

La NASA presenta su taxi espacial para transportar científicos a la ISS

El gigante aeroespacial estadounidense Boeing ha presentado el Starliner, una nueva nave espacial de transporte comercial de tripulaciones a la Estación Espacial Internacional.

Asimismo, el CST-100 ha sido diseñado con un enfoque en el vuelo automatizado, un funcionamiento fiable que permitirá vuelos privados a la órbita terrestre baja para experimentar la sensación única de la ingravidez, explicó la NASA en un comunicado.

NASA otorgó en 2014 contratos a Boeing y SpaceX para desarrollar sistemas seguros y eficientes para transportar astronautas a la Estación Espacial Internacional desde los Estados Unidos. El primer vuelo se espera para 2017.

"Hace cien años estábamos en los albores de la era de la aviación comercial y hoy en día, con la ayuda de la NASA, estamos en el amanecer de una nueva era espacial comercial", dijo John Elbon, vicepresidente y gerente general de Espacio Exploración de Boeing, en el acto de apertura de las instalaciones de preparación de la nave.

Se espera que el montaje del primer Starliner sea completado en diciembre en las instalaciones de la NASA en Cabo Kennedy, los ingenieros están construyendo el artículo de prueba estructural para el Starliner en el taller de motores remodelado. Aunque no está previsto que la versión de prueba de la nave llegue al espacio, sí será sometido a un proceso continuo de pruebas hasta 2017 para probar que el diseño es sólido y puede cumplir sus misiones.

Para la NASA, la misión principal del Starliner de Boeing y la nave SpaceX Dragón Crew es restablecer una capacidad de lanzamiento en Estados Unidos para los astronautas que viajan a la estación espacial. Podrán transportar cuatro tripulantes y elevar la tripulación habitual de la estación hasta siete miembros, elevando así en 80 horas a la semana el tiempo dedicable a investigación en el complejo orbital.

El Starliner se lanzará desde el Complejo-41 de Estación de la Fuerza Aérea de Cabo Cañaveral en un cohete Atlas V de United Launch Alliance.

La NASA pone a punto el motor que llevará al hombre a Marte

Ha completado la primera serie de pruebas en el desarrollo de los motores RS-25 del nuevo cohete SLS. El primer vuelo sin tripulación está previsto para 2018.

 

La NASA ha completado la primera serie de pruebas en el desarrollo de los motores RS-25. Cuatro serán emplazados en el nuevo cohete SLS, destinado a llevar al hombre por el espacio profundo hasta Marte.

"La finalización de esta serie de ensayos es un paso importante para conseguir que el SLS esté listo para el viaje a Marte", dijo Steve Wofford, gerente de motores en el Centro Marshall de Vuelos Espaciales de la NASA. "El motor RS-25 da al SLS un sistema de propulsión principal asequible, probado y de alto rendimiento. Es uno de los grandes motores de cohetes con más experiencia en el mundo, con más de un millón de segundos de pruebas en tierra más el tiempo de operaciones de vuelo".


La serie de pruebas concluyó este jueves con una séptima prueba de de un RS-25 en el Centro Espacial Stennis de la NASA, que consistió en un encendio durante un total de 535 segundos.

La serie de pruebas fue diseñada para recoger datos valiosos sobre el desempeño del motor RS-25, un motor principal del antiguo transbordador espacial, operando a niveles de empuje superiores a fin de proporcionar la energía necesaria para el vehículo SLS.

"Estos son motores muy fiables. Los estamos probando de nuevo porque queremos asegurarnos de que el motor funciona como se requiere con un nuevo controlador de motor, presiones de entrada propulsor más altas y temperaturas más bajas, que son parte del diseño del SLS. También queremos mitigar los riesgos sobre el terreno antes del vuelo ", dijo Wofford en un comunicado de la NASA. La primera prueba de vuelo sin tripulación del SLS está prevista para 2018.

Cuatro RS-25 motores propulsarán la etapa central del cohete SLS durante el lanzamiento. Disparados simultáneamente al 109% de su nivel de funcionamiento, los motores proporcionarán aproximadamente dos millones de libras de empuje.

Los motores funcionarán en conjunto con un par de segmentos de cinco cohetes de combustible sólido para un total de 8,4 millones de libras de empuje para levantar 70 toneladas métricas iniciales del SLS de la plataforma de lanzamiento. El SLS eventualmente evolucionará a 130 toneladas métricas de configuración, que permitirá a las misiones a esos destinos del espacio profundo como un asteroide y Marte.

Rosetta ya aporta fascinantes pistas sobre el origen de la vida

La sonda europea Rosetta, que acompañó este jueves al cometa 67P en el punto más cercano al Sol de su trayectoria, comienza a dar pistas fascinantes que ayudan a comprender el origen de la vida en la Tierra, según los astrofísicos.
A las 2:03 horas el cometa alcanzó su perihelio, es decir el punto más cercano al Sol de su órbita elíptica de seis años y medio. El cometa 67P/Churiumov-Guerasimenko se encuentra a 186 millones de kilómetros del Sol y 265 millones de la Tierra.


Este paso por el perihelio tiene especial importancia porque es la primera vez que una sonda espacial observa de cerca a un cometa durante ese agitado periodo.


Al aproximarse al Sol, el cometa, de unos cuatro kilómetros de diámetro y forma irregular, formado por hielo, minerales y partículas con carbono, conoce una actividad creciente.


De su núcleo escapan chorros de gas y polvo cada vez más intensos, según pudo observar la sonda, que hace un año escolta al 67P tras una década de viaje interplanetario desde la Tierra, con la que se comunica mediante ondas de radio.
Según la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés), el cometa estuvo muy activo ayer, con importantes proyecciones de gases y polvo. La sonda está en perfecto estado de funcionamiento y sigue su periplo junto al cuerpo celeste que comienza ahora a alejarse del Sol, dijo Sylvain Lodiot, responsable de las operaciones en el Centro Europeo de Operaciones Espaciales, situado en Alemania.


Jean-Yves Le Gall, presidente de la agencia espacial francesa CNES, acotó que Rosetta permanece al acecho. Estamos recibiendo datos extraordinarios y la cosecha continúa, precisó.


Sembrando vida


El propósito de la misión, proyectada hace más de 20 años, es comprender mejor el sistema solar desde su nacimiento, ya que se considera que los cometas son vestigios de su materia primitiva.


Antes de las observaciones de Rosetta y su robot Philae, posado en el 67P, los astrónomos pensaban que los cometas estaban compuestos fundamentalmente de hielo y un poco de polvo. Eran como bolas de nieve sucia, explicaban.
Para nada, aclara Jean-Pierre Bibring, del Instituto de Astrofísica Espacial de Francia. "Ahora sabemos que el cometa está compuesto principalmente de gránulos de materia orgánica –moléculas inertes con carbono y nitrógeno– formadas antes incluso de la formación del propio cometa.


Estamos convencidos de que fueron gránulos de ese tipo los que posteriormente tuvieron la posibilidad de viajar y sembrar nuestros océanos, asegura Bibring. "Eso es lo fascinante, gracias a Rosetta y su robot Philae, estamos convencidos de que se trata de la materia primordial que una vez sembrada en nuestros océanos hizo posible la emergencia de la vida. Obviamente, la gran pregunta es cómo se pasó de allí a la vida.


La visión que teníamos del sistema solar era equivocada. Todo proviene de la misma materia original, que tiene la misma edad, unos 6 mil millones de años. Pero cuando observamos a Marte, Venus, Mercurio y la Tierra, ninguno se parece. Y cuando comparamos nuestro sistema solar con otros más lejanos, no hay dos que se asemejen.


Ante tal diversidad queda planteada la pregunta que todos se hacen: ¿qué hizo que la Tierra sea como es, cuál fue el proceso? En esa reflexión, asegura Bibrin, la observación del cometa es un paso muy importante.
Amor con final feliz


La misión Rosetta se planeó hace 20 años y, por tanto, lleva tecnología del siglo pasado. Eso plantea desafíos, aunque muchos de los instrumentos son bastante parecidos a los de hoy. En cambio, las computadoras que lleva a bordo son obsoletas. "La suma total de memoria de que disponen para enviar o recibir instrucciones y almacenar datos es 10 mil veces menor a la que tenemos, por ejemplo, en nuestro teléfono inteligente.


El robot-laboratorio Philae, posado desde hace nueve meses sobre el cometa, no da señales de vida desde el 9 de julio.
Sus baterías se cargan con dificultad porque se encuentra en una zona de relieve accidentado con escasa exposición a la luz solar.


No hay mal que por bien no venga: se quedó a la sombra en un entorno relativamente fresco y eso podría ayudar a que sobreviva a la calurosa aventura del perihelio. "No creemos que Philae se haya quedado definitivamente silencioso", dijo Bibring.


Con sus 11 instrumentos, Rosetta se mantiene por ahora a unos 330 kilómetros del cometa. Una distancia prudente decidida por los responsables de la sonda para no hacerlo correr riesgos con las proyecciones de gas.


Las aventuras de la sonda no han terminado. Europa prolongó su misión hasta septiembre de 2016 y considera incluso la posibilidad de posarla lo más suavemente posible en el cuerpo celeste para cerrar su aventura científica con ese encuentro en el espacio, una historia de amor entre Rosetta y 67P con final feliz.

Jueves, 13 Agosto 2015 06:11

Encuentro cercano

Encuentro cercano

El 67P, con el Philae en su superficie y acompañado por la sonda Rosetta, llegó al punto más cercano al Sol de su órbita. Nunca antes objeto humano estuvo tan cerca del astro rey.

 

El cometa 67P tuvo anoche su cita con el Sol. Y por primera vez llegó acompañado por la sonda europea Rosetta, mientras su robot Philae posado en el cuerpo celeste ignora el solazo, dormido a la sombra. A las 2.03 GMT (22.03 hora argentina) el cometa llegó a su perihelio, es decir el punto más cercano al Sol de su órbita elíptica de seis años y medio. El cometa 67P/Churiumov-Guerasimenko estuvo a 186 millones de kilómetros del Sol y 265 millones de la Tierra. Este paso por el perihelio reviste una gran importancia simbólica, porque es la primera vez que una sonda espacial acompaña a un cometa hasta el punto más cercano al Sol.


Al aproximarse al astro rey, el cometa, formado por hielo, minerales y partículas con carbono, conoce una actividad creciente. De su núcleo escapan chorros de gas y polvo cada vez más intensos, según pudo observar la sonda que hace un año escolta al 67P, tras un viaje interplanetario de una década desde la Tierra, con la que se comunica a través de ondas de radio.


"Actualmente, el cometa eyecta unos 300 kilos de gas por segundo –fundamentalmente vapor de agua–, pudiendo alcanzar hasta una tonelada de polvo por segundo", explicó Nicolas Altobelli, planetólogo de la Agencia Espacial Europea (ESA).


La cámara Osiris que lleva consigo Rosetta pudo de esta forma captar el 29 de julio un chorro particularmente brillante y poderoso que logró contrarrestar el viento solar, indicó la ESA. "Fue un fuego artificial, justo antes del perihelio", según la agencia.


Nada garantiza que hoy ocurra algo particularmente interesante. "No necesariamente alcanzaremos el máximo de actividad. Hay cierta inercia en la propagación de las ondas de calor y podría ocurrir que el cometa proyectase un máximo unas semanas después", advierte Altobelli. En las zonas más expuestas al Sol, las temperaturas en la superficie del cometa podrán alcanzar 80 grados Celsius. Sin embargo, el robot-laboratorio Philae, posado desde hace nueve meses sobre el cometa, permanecerá a la sombra en un entorno relativamente fresco, explicó la agencia espacial alemana.
Philae, que tiene el tamaño aproximado de un lavarropas, puede soportar temperaturas de 50º o tal vez más. "Y se encuentra en una zona en que las temperaturas no superarían ese nivel", asegura Koen Geurts, ingeniero del DLR.
Philae no dio novedades desde el 9 de julio, lo cual preocupa a los responsables del robot de observación científica. De todas formas, le enviaron instrucciones "a ciegas" para que eventualmente pueda trabajar, aunque no sea de momento capaz de comunicarse.


Con sus 11 instrumentos, Rose- tta se mantendrá a unos 330 kilómetros del cometa. Una distancia prudente decidida por los responsables de la sonda para no hacerle correr riesgos con las proyecciones de gas. En el supuesto caso de que Philae tenga la posibilidad de comunicarse hoy, probablemente la sonda esté demasiado lejos como para oírlo. "Nuestra prioridad es la sonda", explicó Sylvain Lodiot, responsable de las operaciones Rosetta del Centro Europeo de Operaciones Espaciales, en Alemania.


La actividad de la sonda se define, semana tras semana, en función de los datos que recibe de los instrumentos de orientación, basados en la posición de las estrellas. Cuando la sonda se encontraba a 200 kilómetros del cometa, estas últimas semanas, los instrumentos de orientación quedaron obstruidos por chorros de polvo cada vez más fuertes. El centro espacial decidió entonces mantener a Rosetta a 300 kilómetros de distancia.


El objetivo de la misión, proyectada hace más de 20 años, es comprender mejor el Sistema Solar desde su nacimiento, ya que se considera que los cometas son vestigios de la materia primitiva. "Todas las moléculas orgánicas –es decir, con átomos de carbono– necesarias para la aparición de la vida, están presentes en el 67P", señala Altobelli.


Las aventuras de Rosetta van a continuar. Europa prolongó la misión hasta septiembre de 2016 y considera incluso la posibilidad de posar lo más suavemente posible la sonda en el cuerpo celeste para cerrar con ese encuentro en el espacio esta aventura científica.