Colombia: Estado actual del debate sobre el desarrollo rural

 

Edición 2014. Formato: 11,5 x 17,5 cm, 122 páginas
P.V.P:$15.000 ISBN:978-958-8454-97-1

 

 
Reseña:

Este texto presenta un estado del arte de la actual discusión sobre el desarrollo rural. Como todo estado del arte, es parcial, en particular, porque los debates sobre este tema están hoy asociados a las múltiples ramificaciones generadas por las tendencias predominantes del capital, que tieneden a imponer una forma hegemónica de la globalización, que encuentra una oposición cada vez más férrea por parte de otras formas alternativas de la globalización, que estimulan nuevas coaliciones y relaciones en los espacios locales y globales.Para el caso colombiano, la recomposición de lo rural , puesta en el contexto de los conflictos, da lugar a un grupo amplio y complejo de propuestas y formas de control de los territorios-que tiende a generalizarse en todos los territorios y sobre todos los recursos-,que es precisamente la base de un debate estimulante.

 

Carlos Salgado Araméndez.Economista y Máster en Medio Ambiente y Desarrollo.Actualmente es Director del Proyecto Planeta Paz y ha realizado labores de consultoría sobre temas rurales para la Contraloría General de la República.

 


 

Índice.

 

Introducción.

La política agropecuaria del Gobierno.

¿Qué se entiende por desarrollo rural con enfoque territorial?

Otras visiones sobre el desarrollo rural.

Propuestas en debate sobre desarrollo rural.

-Proyecto de Ley de Tierras y Desarrollo rural.

-Proyecto de Ley general de tierras.

-Reforma Agraria y Desarrollo Rural Integral.

-Informe Nacional de Desarrollo Humano-INDH 211-

-Buen Vivir, Vivir bien.

-Programa Agrario de los Guerrilleros.

-Los avances del acuerdo entre el gobierno y la guerrilla.

-Otros enfoques sobre la agricultura y el desarrollo rural.

-Una referencia a las perspectivas populares sobre desarrollo rural.

 

Conclusiones.

Anexo.

Bibliografía.

 

 

 

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"Desde la estrella más cercana la Tierra sería invisible"

Scott Tremaine habla de insólitos experimentos en ordenador en los que se introducen los datos de los cuerpos del Sistema Solar y, siguiendo básicamente las leyes de la gravedad de Newton, se intenta averiguar el futuro a muy largo plazo de la Tierra y los demás planetas del Sistema Solar. "No podemos decir nada definitivo, pero la probabilidad de que pase algo como que Mercurio se desestabilice y choque contra nuestro planeta es muy pequeña, menos del 1%", dice. Y eso mirando tan lejos en el tiempo como 5.000 millones de años, el plazo que le queda al Sol de seguir funcionando como hasta ahora.


Canadiense, nacido en 1950, Tremaine es científico del Instituto de Estudios Avanzados de Princeton, la institución estadounidense en la que trabajó Albert Einstein desde 1933 hasta su muerte, en 1955. Tremaine es un gran experto internacional en dinámica celeste y sus investigaciones abarcan el Sistema Solar, los planetas extrasolares y las galaxias y sus agujeros negros. "Desde la estrella más cercana a nosotros, con las técnicas actuales, la Tierra sería invisible", afirma. Recientemente ha impartido una conferencia en Madrid, en la Fundación BBVA, sobre La estabilidad a largo plazo de los sistemas planetarios.

Pregunta. ¿Se conoce a fondo el Sistema Solar o aún guarda misterios?


Respuesta. Guarda muchos misterios, pero como sistema dinámico lo conocemos muy bien. Mandamos naves espaciales a otros planetas con extremada precisión, predecimos los eclipses... pero siempre a escalas de tiempo relativamente cortas respecto a la edad del Sistema Solar, es decir, a decenas de miles de años. Sin embargo, no conocemos bien su comportamiento en el plazo del tiempo que tardará el Sol en morir, unos 5.000 millones de años.


P. ¿Cuál es el problema a largo plazo, si se conocen los parámetros básicos como las masas del Sol y los planetas, las leyes físicas que rigen sus movimientos...?


R. El problema es que las técnicas matemáticas que tenemos funcionan para un planeta y el Sol, y puedes ir añadiendo otros planetas en tu estudio, pero cuando te vas a tiempos muy, muy largos, ya no funcionan tan bien. La única forma de abordar esto es con ordenadores y hasta hace poco no han sido suficientemente rápidos ni los recursos matemáticos suficientemente precisos para calcular el comportamiento de todas las órbitas a tiempos muy largos.


P. ¿Basta la vieja física de Newton para en estos estudios?


R. Sí y estoy seguro de que si Newton hubiera tenido buenos ordenadores habría intentado hacer estos experimentos que hacemos nosotros. Newton reconoció que no podía decir, con las técnicas matemáticas, si el Sistema Solar sobreviviría. Él creía que las orbitas se harían gradualmente menos regulares y, metiendo su teología, creía que Dios tendría que intervenir de vez en cuando para corregir las cosas... y a lo mejor es verdad [risas]. Ahora vemos, en nuestros experimentos, que, a muy largo plazo las órbitas de los planetas se hacen caóticas porque los efectos perturbadores pequeños tienen a crecer exponencialmente.


P. ¿Qué se sabe del pasado y del futuro del sistema solar?


R. Sobre el futuro no podemos decir nada definitivo, lo hacemos estadísticamente debido a esas incertidumbres. Si nos vamos al momento en que el Sol morirá, dentro de unos 5.000 millones de años, cuando se expandirá y se tragará a Mercurio, Venus y tal vez la Tierra, podemos decir que hasta entonces, con un 99% de probabilidad, las órbitas de los planetas seguirán siendo regulares y después, con la expansión del sol, ya no importa. Hay un 1% de probabilidad de que algo malo suceda con Mercurio: que choque con Venus o que caiga en el Sol. En cuanto al pasado, no sabemos si el Sistema Solar fue estable como ahora.

..
P. ¿Por qué Mercurio es tan problemático?


R. Porque esta tan cerca del Sol y va tan rápido que cumple muchas órbitas y eso hace que tenga más probabilidades de desestabilizarse. Además, su órbita está lejos de ser circular, tiene una excentricidad del 20%, lo que significa que se acerca a Venus, que está menos aislado que los demás... Hay alguna probabilidad de que en lugar de Venus, acabe chocando con la Tierra, pero es muy pequeña.


P. ¿Puede haber un noveno planeta desconocido más allá de Neptuno?


R. Se han descubierto ya algunos cuerpos más grandes que Plutón, pero si se refiere a planetas grandes, no hay pruebas de su existencia, aunque no hay ninguna razón para descartarlo. Pudo haber más planetas al principio del Sistema Solar y si era inestable, un planeta grande podría haber sido expulsado al espacio interestelar, o podría estar girando por fuera del grupo de planetas estándar y a una gran distancia. Si tuviera un tamaño como Urano Saturno, a distancias entre 30 o cien veces la del primero al Sol, no lo veríamos. Sabemos que hay planetas libres, no asociados a ninguna estrella, y me encantaría que se encontrase uno asociado al Sistema solar, pero no tenemos pruebas de ello.


P. Con todos los telescopios que hay explorando el cielo, ¿podría haber pasado inadvertido?


R. Es que a medida que un planeta esta más lejos del Sol, la luz que refleja es más tenue y gran distancia... sería muy difícil.


P. Con el descubrimiento de los planetas en torno a otras estrellas parece que el Sistema Solar, estable actualmente, regular... no es la norma.

R. Hasta que se descubrieron los planetas extrasolares, el único sistema planetario que conocíamos era el nuestro y no podíamos siquiera imaginar como podrían ser otro. Ahora, hemos aprendido es que hay una gran variedad de arquitecturas posibles de sistemas planetarios y cuestión es, ¿por qué el nuestro es diferente de otros? Por ejemplo, muchos tienen planetas grandes, como Júpiter, muy cerca de su estrella y creemos que no se pueden formar ahí, que se habrán formado más lejos y que han migrado hacia la estrella... Podemos explicar este mecanismo de migración, pero no cómo pararlo, como evitar que acaban en la estrella. Una posibilidad es que se hayan formado en esos sistemas muchos más planetas y que se hayan perdido. Pero, ¿por qué nuestro Sistema Solar es tan diferente de los otros que vamos encontrando? Tal vez la respuesta sea que la mayoría sean como el nuestro pero es difícil encontrarlos. Tenga en cuenta que si alguien observara nuestro Sistema Solar desde otra estrella, incluso la más cercana, Próxima Centauri, a cuatro años luz de distancia, con nuestra tecnología actual, con nuestros telescopios... vería Júpiter, tal vez Venus, pero no la Tierra.


P. ¿Ni siquiera con la técnica de observación de tránsito, cuando un planeta se cruza por delante de su estrella en nuestra línea de visión?

R. Es que, como la Tierra solo se cruza una vez por año por delante del Sol, con la técnica de tránsito, incluso con el mejor telescopio hasta ahora, el Kepler de la NASA... ha estado operando cuatro años, así que habría visto la tierra cruzarse muy pocas veces, demasiadas pocas. También la técnica de detección de planetas por velocidad radial es más sensible para los que están cerca de la estrella, así podemos estar perdiéndonos muchos porque no tenemos la técnica adecuada para descubrirlos.

P. ¿Entonces puede haber planetas en Próxima Centauri que no vemos?

R. Sabemos que hay uno, pero puede haber más.

P. Usted investiga también a escala de galaxias. ¿En qué está trabajando ahora?

R. Estamos estudiando la relación entre los agujeros negros y la formación de las galaxias.

P. ¿Qué se forma antes?

R. Nadie lo sabe. El agujero negro es una parte pequeña de la masa total de la galaxia, en torno al 0,1%, pero es posible que desencadenara la formación de la galaxia.

P. ¿Se ocupa de los dos temas candentes de la cosmología: la materia oscura y la energía oscura?

R. El problema con la materia oscura es que no sabemos qué es, aunque sabemos que está ahí. La esperanza es que se encuentre en laboratorios subterráneos una partícula que pueda ser la materia oscura, lo que revolucionaría la física de partículas y la cosmología. La energía oscura es más difícil porque no tiene que ser necesariamente una partícula que podamos detectar y, además, no hay una buena argumentación teórica de por qué esta ahí. Así que nos hace falta algún descubrimiento experimental, o algún joven científico teórico muy inteligente que dé con una teoría que la explique de modo natural. Yo presto atención a estos temas, pero no voy a ser el joven inteligente teórico ese.

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China gana prestigio militar gracias a su programa espacial

Diez años después de haber enviado al espacio a su primer astronauta, China continúa su ambicioso programa espacial, que le otorga prestigio militar y económico, mientras su rival estadunidense, la Nasa (Administración Nacional Aeronáutica y del Espacio), está paralizada a causa de la crisis presupuestaria.

 

El 15 de octubre de 2003, el astronauta Yang Liwei dio vuelta a la Tierra 14 veces en órbita a bordo del Shenzhou 5 en 21 horas, abriendo el camino de China hacia el cosmos.

 

Más de 40 años después del histórico vuelo del soviético Yuri Gagarin, esa hazaña puso a China como el tercer país, después de la URSS y Estados Unidos, capaz de realizar un vuelo tripulado.

 

Desde entonces, el país envió a 10 astronautas –ocho hombres y dos mujeres– al espacio en cinco misiones, así como un módulo espacial colocado en órbita, Tiangong-1.

 

Supervisión del ejército

 

El régimen, que financia este programa supervisado por el ejército, invirtiendo miles de millones de dólares, considera que se trata de una señal importante del nuevo estatuto internacional del país, de su dominio tecnológico, y también de la capacidad del Partido Comunista para modificar el destino de una nación, antes agobiada por la pobreza.

 

Sus ambiciones culminarán el día en que un chino pise la superficie de la Luna, precedido hacia fines de este año por el alunizaje de un vehículo automatizado de exploración. Una cuarta instalación de lanzamiento será inaugurada dentro de dos años, y hacia 2023 terminará la construcción de una estación espacial que será colocada en órbita alrededor de la Tierra, Tiangong-3.

 

En la misma época, la Estación Espacial Internacional será abandonada después de unos 20 años de servicios, coincidencia simbólica que podría reflejar también el desplazamiento de los centros de poder en la superficie de la Tierra durante la próxima década.

 

El rápido desarrollo del programa espacial chino contrasta con el de Estados Unidos, cuyo lanzamiento más reciente de un cohete espacial fue en 2011 y cuyos proyectos de futuro son vagos por ahora.

 

La semana pasada, los organizadores de una conferencia de la Nasa anunciaron que el personal ya no tenía acceso a sus mensajes electrónicos debido a la crisis presupuestaria.

 

Gran parte de la tecnología utilizada en la exploración espacial tiene repercusiones militares, según los expertos. Pero China también obtuvo otros beneficios, menos visibles.

 

Líder regional en Asia

 

"En Asia, China es considerada el líder regional en materia espacial, lo que le da un verdadero prestigio militar y económico", afirmó Joan Johnson-Freese, encargada de cuestiones de seguridad en el Colegio de Guerra de la Marina de Newport, y especialista en las actividades espaciales chinas.

 

"En el resto del mundo, la ventaja económica para China es no ser considerada capaz de sólo producir ropa barata", agregó.

 

China todavía está lejos de las conquistas de Estados Unidos y la ex Unión Soviética –aunque aprendió de los dos– y le faltan años para el lanzamiento de su estación espacial.

 

Mientras tanto, Yang Liwei, general y subdirector de la Agencia China encargada de los programas tripulados, recibe solicitudes de países en vías de desarrollo que quieren colocar astronautas en órbita.

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Sábado, 27 Julio 2013 07:02

La CIA y el control del clima

La CIA y el control del clima

La CIA estadunidense está financiando un estudio sobre geoingeniería (manipulación climática) que durará 21 meses, con un costo inicial de 630 mil dólares. Lo ejecuta la Academia Nacional de Ciencias, con participación de la NASA y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de ese país. (revista Mother Jones 17/7/2013).

 

El interés de la CIA por el clima no es nuevo, pero esta participación es significativa, debido a las implicaciones bélicas que tiene la posibilidad de manipular el clima y a la presión que están ejerciendo los proponentes de la geoingeniería en ese país para avanzar en experimentación de esas técnicas, pese a existir una moratoria en Naciones Unidas contra su aplicación.

 

El proyecto analizará diferentes propuestas de geoingeniería, como manejo de la radiación solar y remoción de dióxido de carbono de la atmósfera; también estudiarán los efectos de la “siembra de nubes” y otras formas de manipular el tiempo atmosférico para provocar lluvia, sequías o controlar huracanes. Según descripción oficial harán una evaluación técnica de los impactos de esas tecnologías, desde el punto de vista ambiental, económico y de seguridad nacional.

 

Estos últimos son los aspectos que preocupan a la CIA, que en documentos anteriores ha calificado el cambio climático y el control del clima como factores de importancia geopolítica estratégica y de seguridad nacional. Pese a ello, los republicanos votaron por desaparecer el departamento de cambio climático de la CIA, lo que según la agencia la motivó a financiar esta iniciativa. Las razones podrían ir mucho más allá, ya que el control del clima es un proyecto militar de larga data en ese país, que realizó experimentos ya durante la guerra de Vietnam, provocando lluvia por meses seguidos para anegar los cultivos y caminos de los vietnamitas. En el mismo sentido, la Fuerza Área estadunidense publicó en 1996 un documento titulado Weather as a Force Multiplier: Owning the Weather in 2025 (El tiempo como multiplicador de la Fuerza: poseyendo el tiempo en 2025), cuyo título refleja claramente sus intenciones.

 

Estos intereses convergen con los de un grupo pequeño pero influyente, de climatólogos y otros científicos de países del Norte, que alegan que la geoingeniería es necesaria porque no se puede reducir rápidamente las emisiones de gases de efecto invernadero (como si sus países no fueran quienes tienen que tomar las medidas principales para ello). O, como declaró David Keith, un conocido promotor de la geoingeniería, porque es un plan “barato y fácil”. (MIT Technology Review, 8/2/2013).

 

Sí, barato y fácil para los que han causado el cambio climático con su sobreconsumo de recursos e industrialización basada en petróleo, porque en lugar de reducir realmente sus emisiones, podrían seguir calentando el planeta y además hacer un jugoso negocio con nuevas tecnologías que manipulen el clima de todos, para bajar o subir la temperatura según convenga a los intereses económicos y bélicos de quienes las controlen.

 


Bajo el término “manejo de la radiación solar”, la meta es disminuir la cantidad de rayos solares que llegan a la Tierra. Por ejemplo, a través de construir enormes nubes volcánica artificiales, inyectándolas con partículas azufradas. Otras propuestas incluyen blanquear las nubes, colocar trillones de espejos en el espacio para reflejar la luz del sol o la más reciente, del mismo David Keith, dispersar ácido sulfúrico desde aviones en la línea ecuatorial para que se mezcle con las nubes. En “remoción de dióxido de carbono” se incluyen otras técnicas, como máquinas o árboles artificiales que absorban carbono de la atmósfera (que por cierto no saben dónde depositarán luego para que permanezca por siempre). La más conocida es la fertilización oceánica: verter nanopartículas de hierro o urea en el mar para provocar florecimientos de plancton, que absorban dióxido de carbono y lo lleven al fondo.

 

Las técnicas de geoingeniería son solamente teóricas salvo alguna, como la fertilización oceánica, de la cual se conocen experimentos legales e ilegales, que mostraron que además de no servir para su propósito –el carbono no permanece en el fondo de mar– los impactos pueden ser enormes, con disrupción de la cadena alimentaria marina, anoxia (falta de oxígeno) en capas marinas, crear algas tóxicas, etcétera.

 

La geoingeniería, para tener impacto en el clima global, tendría que aplicarse a mega escala, disrumpiendo un ecosistema global poco conocido, altamente dinámico y en interacción con toda la vida en el planeta. No existe por tanto una etapa experimental. Lo que se haga en pequeña escala no mostrará la acción sobre el clima global, aunque podría tener impactos negativos graves en la zona o en la región. Y si se hace a gran escala, no es experimental, es despliegue y es irreversible.

 

Por ejemplo, las nubes volcánicas artificiales no se pueden retirar, hasta que las partículas caigan a la tierra, lo cual es tóxico. Esta técnica empeoraría además el agujero en la capa de ozono y la acidificación de los mares, dos problemas globales muy graves. Si realmente lograran disminuir la cantidad de luz solar que llega al Norte, producirían sequía extrema en África y disrupción de los monzones en Asia, colocando en peligro las fuentes alimentarias de 2 mil millones de personas.

 

Imaginen si la CIA pudiera decidir sobre el termostato global. La geoingeniería es tan riesgosa, tanto por sus efectos climáticos como por su potencial uso hostil contra otros países, que lo único sensato es prohibir internacionalmente su uso.

 


Silvia Ribeiro, investigadora del Grupo ETC

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Hoy se pondrá en marcha el supertelescopio Alma, instalado en el desierto de Chile

Con la puesta en marcha este miércoles de supertelescopio Alma, el más grande y caro del mundo, instalado en medio del desierto de Atacama, en Chile, algunos esperan rescribir la historia del universo, al captar imágenes del nacimiento de estrellas o de la formación de galaxias.

 

“Podremos llegar a observar cosas que ni siquiera imaginamos. Estrellas que nunca hemos visto o fenómenos predichos”, dijo el investigador Manuel Aravena, del Observatorio Europeo Austral (ESO, por sus siglas en inglés).

 

El denbominado en inglés Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (Gran Dispositivo, Milimétrico/submilimétrico, Alma), construido a 5 mil metros de altura en la meseta Chajnantor, en el desierto de Atacama, es el proyecto más grande y más caro de la astronomía en tierra, valorado en más de mil millones de euros. Es una iniciativa conjunta de Europa, Norteamérica y Asia orienal en colaboración con Chile, que supondrá un auténtico salto cualitativo en la exploración del espacio.

 

“Es comparable al paso de la visión de un ojo a la del primer telescopio”, señaló el director europeo del proyecto, Wolfgang Wild, del ESO, en la ciudad alemana de Garching, cerca de Múnich.

 

Zona oscura

 

Alma, que posee 66 radiotelescopios situados uno junto al otro en una superficie similar a la de un estadio de futbol, permitirá observar la zona oscura del universo, adentrándose a unos 500 millones de años luz del nacimiento del cosmos.

 

Al momento de su inauguración este miércoles con la presencia del presidente chileno Sebastián Piñera, las 66 antenas móviles de Alma estarán ensambladas, y 50 funcionando. Ya en 2011, cuando se pusieron en marcha sólo 16 de esos telescopios, los resultados fueron mejores que todo lo conocido hasta ahora.

 

Esta capacidad permitirá entender cómo se conformaron las primeras galaxias y planetas, observó Aravena. “Hasta ahora todo lo que sabemos de la formación de galaxias y planetas es teórico. Con Alma podremos contrastar esas hipótesis con la realidad”, explicó.
El astrónomo, quien lleva adelante investigaciones sobre el área oscura del universo, añadió que el trabajo de Alma “pondrá en juego las modelaciones teóricas del universo”.

 

Alma, al observar ondas milimétricas y submilimétricas, permite a los científicos mirar más allá de las masas de polvo y gas. Los astrónomos podrán ahora observar la llamada materia fría, nubes de gas en las que surgen nuevas estrellas y que desempeñan un importante papel en la formación de galaxias enteras.

 

Esa capacidad, desarrollada inicialmente en el aledaño radiotelescopio Atacama Pathfinder Experiment (Apex), potencia en especial la detección de planetas, eventualmente habitables. Gracias a él, los astrónomos descubrieron decenas de estos cuerpos, sin que ninguno hasta ahora posea condiciones suficientes para albergar vida humana.

 

Sin embargo, sí descubrieron pequeñas moléculas de azúcar orgánico. “Ese azúcar es un principio de vida”, señaló Wild.

 

“Y entonces se puede especular si la vida está muy extendida en el espacio.”

 

Alma se ubicará a una altura de 5 mil metros. “Me han dicho que será el edificio situado a mayor altitud en el mundo (...) después de una estación de ferrocarril en algún lugar del Tíbet”, comentó Wild. El telescopio se ubicó en el desierto chileno porque necesitaba que el aire fuera especialmente seco y el proyecto requería una gran superficie.

 

Más de 500 personas de todo el mundo trabajaron en la construcción de Alma.

 

La iniciativa fue financiada por ESO, la Fundación Nacional de Ciencias de Estados Unidos, el Consejo Nacional de Investigación de Canadá, el Consejo Nacional de la Ciencia de Taiwán y el Instituto Nacional de Ciencias Naturales de Japón.

 

Sin embargo, Alma no es el último gran proyecto astronómico: el observatorio Europeo Austral tiene más planes. En 2013 se prevé que entre en funcionamiento el European Extremely Large Telescope (Telescopio Extremadamente Grande Europeo), también en el desierto de Atacama, que observará la “materia caliente” en el campo visible y de infrarrojos.

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Los agujeros negros giran y lo devoran todo a gran velocidad

Una esfera con una masa de dos millones de soles y un diámetro de más de tres millones de kilómetros (ocho veces la distancia de la Tierra a la Luna), cuya superficie gira casi a la velocidad de la luz, es lo que más se aproxima al agujero negro que han observado astrofísicos estadounidenses y europeos con dos telescopios espaciales. Lo que han conseguido confirmar por primera vez es que los agujeros negros situados en el centro de las galaxias giran a gran velocidad, lo que da pistas sobre cómo y cuándo se formaron y crecieron

 

“Es la primera vez que se ha podido medir con precisión la velocidad de rotación de un agujero negro supermasivo”, explicó ayer Guido Risaliti, de la Universidad de Harvard (EE UU) y del observatorio de Arcetri (Italia). Pero esa velocidad es prácticamente imposible darla en kilómetros por hora, reconocía Fiona Harrison, de Caltech (EE UU), porque “los agujeros negros son muy extraños”. Harrison está contenta porque han resuelto un problema de hace dos decenios, un plazo muy corto pero que indica la velocidad a la que avanza el conocimiento de estos enigmáticos fenómenos cósmicos.


 
La masa de los agujeros negros galácticos puede ser hasta miles de millones de veces superior a la del Sol. En la Vía Láctea existe uno de estos monstruos, pero los astrofísicos se han fijado esta vez en el que ocupa el centro de una galaxia espiral cercana, la NGC 1365, situada a 56 millones de años luz de la Tierra. Con el nuevo telescopio espacial Nustar de la NASA y el XMM-Newton de la ESA, han podido probar que el agujero negro rota rápidamente, aunque sin sobrepasar los límites que impone la teoría, basada en las ecuaciones de Einstein. Los resultados se publican en la revista Nature.

 

pesar de su nombre, los agujeros negros son uno de los espectáculos más luminosos del Universo, recuerda el experto estadounidense Christopher Reynolds en la misma revista. Al engullir el gas y posiblemente también las estrellas cercanas al centro galáctico, liberan cantidades enormes de energía, incluidos rayos X, que permiten detectarlos.


 
El Nustar en un telescopio lanzado en junio pasado que está diseñado especialmente para detectar los fotones de mayor energía dentro del rango de los rayos X, que a su vez son la banda más energética del espectro electromagnético, tras los rayos gamma.


 
Lo que más interesa a los astrofísicos es que la velocidad de giro de un agujero negro e (que se revela en la deformación del espacio-tiempo en la zona cercana al horizonte de sucesos, más allá del cual ni la materia ni la luz escapa) puede considerarse el remanente fósil de su proceso de formación.


 
La conclusión en este caso es que se formó muy rápidamente, tragándose enormes cantidades de gas y materia en poco tiempo, a partir de su origen muy poco después de la Gran Explosión (unos centenares de millones años de los más de 13.000 millones de antigüedad del Universo). Todavía no se sabe cómo pudo suceder esto, así que habrá que esperar a nuevos instrumentos para conocer los detalles de uno de los mayores misterios cósmicos.

 

Por Malen Ruiz de Elvira Madrid 27 FEB 2013 - 19:54 CET

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El Curiosity revitalizó la NASA, que estaba inmersa en descrédito

Washington, 21 de diciembre. “Aterrizaje confirmado”, gritó el ingeniero Allen Chen. “Estamos seguros en Marte”. El cambio llegó por una señal de muy alta frecuencia. A través de una sonda y varias antenas, el esperado sonido alcanzó el 6 de agosto de 2012 el centro de control de la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés) en la ciudad de Pasadena, California.

 

Tras seis años de trabajo de desarrollo y un vuelo de ocho meses por el espacio, el vehículo robot Curiosity aterrizó sobre el planeta rojo, y entre el júbilo que se vivía en el centro de control se mezcló ante todo un sentimiento: alivio.ity

 

La NASA no estaba viviendo sus mejores momentos: fuertes recortes presupuestarios y el final de la era de los prestigiosos transbordadores, que viajaron al espacio durante 30 años, minaron la confianza de la agencia. Las noticias de éxitos eran una rareza y se buscaba con urgencia una nueva misión que entusiasmara por igual a científicos y aficionados a la astronáutica.

 

“Muchos dijeron que la NASA perdió su camino, que ya no sabemos cómo se investiga y que no tenemos más valor”, dijo John Grunsfeld, administrador asociado de la NASA. Por este motivo, todas las esperanzas estaban puestas sobre un robot con seis ruedas y 900 kilogramos de peso: el Curiosity (curiosidad).

 

A raíz de los recortes presupuestarios, la misión de 2 mil 500 millones de dólares es “la última de las misiones planetarias de la NASA en el futuro cercano”, según el diario The New York Times, y era extremadamente arriesgada. Sólo con una falla el Curiosity se habría convertido en un montón de chatarra y la NASA habría sufrido un nuevo gran fracaso.

 

Pero el vehículo robot logró aterrizar en la superficie marciana y, de golpe, volvió a poner en la senda del éxito a la agencia espacial estadunidense. “Ahora podemos decir que la NASA sabe cómo se investiga. Hemos investigado y estamos en Marte”, reviró Grunsfeld.

 

Nuevos proyectos

 

Se había colocado la piedra fundamental para una misión tripulada a Marte en las próximas dos décadas. Y en el entusiasmo del éxito del Curiosity, la NASA anunció una serie de nuevos proyectos: en 2020 se lanzará el próximo vehículo robot a Marte y hasta 2018 deberán ponerse en marcha nuevas misiones, entre otras, para la exploración de la atmósfera alta de ese planeta. Algunos de estos planes se realizarán en colaboración con la Agencia Espacial Europea.

 


Pero el Curiosity no sólo se posó seguro sobre Marte, sino superó todas las expectativas: en los primeros segundos envió fotografías en blanco y negro, y poco después siguieron las fotos a color, panorámicas, videos y las primeras mediciones. Se ofreció una conferencia de prensa tras otra, en las que se anunciaban éxitos en cascada: el Curiosity se traslada, el Curiosity cava, el Curiosity emite rayos láser.

 

El vehículo descubrió un lecho de río seco, superó tormentas, mide viento, condiciones meteorológicas, aire y presión y envía miles de datos a los entusiasmados investigadores en Tierra. Pero no sólo científicos, sino también cientos de miles de aficionados a temas espaciales lo siguen mediante Twitter o Facebook.

 

Información accesible

 

Además, el vehículo robot también pule la imagen de la NASA. Ya no hay científicos vestidos con traje y gafas que dicen cosas ininteligibles, sino investigadores jóvenes con camisas polo sentados en el centro de control y en los estrados en las conferencia de prensa. Con términos simples, explican la misión, hacen bromas y envían fotografías por Twitter.

 

Uno hasta se hizo famoso gracias al Curiosity. Bobak Ferdowsi se convirtió en un astro en Internet al lucir un peinado mohicano en el centro de control, durante el aterrizaje de la nave en Marte.

 

Ferdowsi recibió incluso propuestas matrimoniales y tiene un programa de radio propio.

 

En 2013, si todo sigue como se espera, el Curiosity continuará conociendo el planeta rojo. Y es que pese al gran entusiasmo, el propósito de esta misión, prevista para dos años, está lejos de ser alcanzado. El vehículo robot aún no descubrió señales de vida, si bien una primera información abre grandes esperanzas: halló moléculas orgánicas.

 

Sin embargo, primero se debe determinar si éstas realmente proceden de Marte antes de que la NASA pueda volver a celebrar otro éxito.


Dpa

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Corea del Norte celebra su exitoso lanzamiento de un cohete de largo alcance

Corea del Norte organizó hoy un evento multitudinario en la plaza Kim Il-sung de Pyongyang para celebrar que el país ha logrado por primera vez en su historia poner en órbita un satélite, informó la agencia estatal KCNA.


 
Miles de ciudadanos y militares se concentraron en la principal plaza de la capital para aplaudir los discursos de altas autoridades del Partido de los Trabajadores, el Estado y el Ejército, y loar a sus líderes, en un país caracterizado por el extremo culto a la personalidad de sus dirigentes.


A pesar de las bajas temperaturas, la gigantesca plaza aparecía abarrotada, con carteles rojos de varios metros que exponían su apoyo a los líderes y celebraban el éxito del lanzamiento del Kwangmyongsong-3 (Estrella brillante-3).


 
La KCNA citó a representantes de diversos estamentos del país al afirmar que el logro espacial "es un regalo de la lealtad brindado por el partido, el Ejército y el pueblo de Corea del Norte al líder Kim Jong Il", de cuyo fallecimiento se cumplirá un año el próximo lunes.


 
El Ejército y el pueblo norcoreanos "avanzan de forma dinámica hacia la causa justa causa", indicó la agencia, que aseguró que "poseer disuasión nuclear, un cohete portador y un satélite en funcionamiento servirán para construir un país socialista próspero y poderoso" en una Corea reunificada.
 


"No hay fuerza en la tierra que pueda cuestionar la decisión independiente del Songun (política consistente en dar prioridad al Ejército) de Corea con base en una poderosa garantía militar", añadió.


 
No obstante, el régimen norcoreano insistió a través de su agencia estatal en que la puesta en órbita el miércoles del satélite Kwangmyongsong-3 tiene fines exclusivamente pacíficos, en contra de las críticas de la comunidad internacional.


 
Corea del Sur, EE UU, Japón y un amplio número de países consideran que el lanzamiento del cohete de largo alcance norcoreano Unha-3 que portaba el satélite encubre un ensayo de misiles balísticos que violaría dos resoluciones de la ONU.


 
A la espera de que se confirme el funcionamiento del satélite, el lanzamiento exitoso de Corea del Norte situaría al país como el undécimo en la historia capaz de poner en la órbita terrestre uno de estos dispositivos con un cohete propio desde su territorio.

 


EFE Seúl 14 DIC 2012 - 09:02 CET

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“Los espacios están llenos de poder, son un producto de las relaciones sociales”

En el mundo, con los vínculos financieros, o en la intimidad, con la diferencia entre la cocina y una oficina. La investigadora británica propone otra mirada sobre los espacios: la que tiene que ver con el poder. Así, analiza el neoliberalismo, la globalización y la multipolaridad. Reivindica los nuevos espacios de poder en América latina y cuenta cómo sus conceptos teóricos son aplicados en las reformas territoriales de Venezuela.


–Usted suele repetir un lema: “La geografía importa” (Geography matters!). ¿Por qué y para qué es importante hoy la geografía?

 

–Importa en principio porque la geografía de una sociedad hace una diferencia a la organización de la sociedad. El desarrollo desigual dentro de un país hace una diferencia en relación con cómo funciona esa sociedad. Por ejemplo, si hay personas jóvenes que no tienen acceso a la cultura, van a tener dificultades para entrar en determinados espacios, como los grandes museos o lugares por el estilo, espacios oficiales del arte; esta dificultad empeora la exclusión. La organización del espacio tiene efectos sobre la posición social de las personas. El espacio es un producto social y a su vez tiene efectos sobre lo social. Porque el espacio está lleno de poder. Cada día producimos el espacio. A nivel global, por ejemplo, están los vínculos financieros, y aun dentro del espacio íntimo, la diferencia entre la cocina y una oficina marcan estas relaciones de poder. En Europa, por ejemplo, en este momento un aspecto importante del problema es espacial, porque no pueden diseñar una arquitectura financiera que ataque al desarrollo desigual entre países, es el problema fundamental, es geográfico, pero no pueden manejarlo.

 

–¿Cómo se enmarca la crisis griega en esta situación geográfica que describe?

 

–Creo que el problema para los griegos es el resultado de que la arquitectura de la Unión Europea falla, porque no puede resolver el problema del desarrollo desigual entre países. Aparece como un problema del país, pero en realidad es un problema que está a nivel de la organización europea, no es individual de Grecia. Como en Grecia no pudieron devaluar su moneda, tuvieron que devaluar a su gente. Entonces, el problema de no poder manejar estas cuestiones geográficas produce efectos terribles. Mi argumento también es que en términos del poder de las elites de Europa, están fomentando políticas nacionalistas, y en lugar de acusar a los bancos y al FMI, la gente de Grecia está acusando a Alemania, y la gente de España también le echa la culpa a Alemania. Entonces, están convirtiendo lo que es una responsabilidad de los bancos en un problema donde la gente de diferentes países están luchando unos contra otros. De esta manera, la imaginación geográfica, mediante las identidades nacionales, está siendo usada para enfrentar a un pueblo contra otro.

 

–Desde una perspectiva geográfica, ¿cómo ve este fenómeno que hoy se nombra como “globalización”?

 

–En primer lugar, yo diría que el término “globalización” debería ser nombrado junto a un adjetivo, porque lo que hoy tenemos es una “globalización neoliberal”. Entonces, el problema no es el hecho de ser global, sino la forma de serlo. Es importante pensar en distinguir estas cuestiones. En segundo lugar, creo que necesitamos enfocar esta versión de la globalización con un mundo multipolar. Para mí es importante la idea de multipolaridad porque es un intento de decir: “Sí, queremos ser internacionalistas, globales, pero queremos ser globales de una manera diferente, no de una forma neoliberal”.

 

–¿A qué se refiere con multipolaridad?

 

–Es bueno aclarar esta idea, porque detecto en el debate actual diferentes interpretaciones. Creo que alguna gente, con multipolaridad sólo quiere decir que hay variaciones en el mundo, que algunos lugares son diferentes de otros. Pero para mí la cuestión de la multipolaridad es esencialmente política, es una cuestión que surge en una era unipolar, en la que Estados Unidos y el neoliberalismo eran completamente dominantes. Entonces, la pregunta para mí es “¿podemos establecer multipolaridad en el sentido de tener otras alternativas al neoliberalismo?” Así no hay un solo centro de poder en el mundo. Hay manifestaciones que muestran que otras maneras de organización en la sociedad son posibles. Por eso es que la cuestión de la multipolaridad está siendo encarada acá en Latinoamérica. Pero no todo el mundo piensa así. ¿Podemos realmente ser un desafío a la hegemonía del liberalismo en un nivel internacional? La multipolaridad para mí es más que un reconocimiento de las diferencias. Se necesita un desafío real a la dominancia de la unipolaridad. En este momento parece haber una sola forma de la economía, que es la del mercado libre, la del neoliberalismo. Desde ese lugar, cuando dicen que no hay alternativa, quieren decir que hay sólo una manera de organizar la economía y la sociedad. Es un tema casi filosófico, el espacio es la dimensión de la multiplicidad, el espacio es la dimensión en que muchas cosas existen al mismo tiempo. Lo que hace el liberalismo y algunas de las versiones de la modernidad es arreglar las diferencias geográficas en una sola dirección histórica, mostrando que sólo hay una posibilidad. Abrirse a la multiplicidad implica espacializarse, abrirse a la posibilidad de la multipolaridad.

 

–Pero ¿qué sería reconocer que hay más que diversidad?

 

–Creo que el desafío real es a los principios del neoliberalismo, particularmente la idea de que el mercado es algo natural, que está por fuera de lo social, algo que no se debe debatir, como una fuerza de la naturaleza. Y esto es lo que establece el neoliberalismo, es el mercado. Lo primero que hay que hacer es desafiar esto. Segundo, debemos desarrollar a un sentido multipolar, necesitamos desarrollar modos de organizar la sociedad, que tengan sus propias trayectorias, sus propias dinámicas, que no sean sólo una variación del neoliberalismo, algo centralmente diferente con una economía social que tenga una dinámica particular. Y tercero, tiene que ser sostenible. Porque nosotros en Europa acostumbrábamos pensar que la socialdemocracia era una alternativa al neoliberalismo. Pero la socialdemocracia falló completamente por diferentes razones, pero principalmente porque no fue lo suficientemente radical a nivel económico, no desafiaba al mercado, y además no estableció una base social lo suficientemente fuerte. Por eso fue insostenible económica y socialmente.

 

–De alguna manera, usted reconceptualizó la idea de lugar. ¿De qué manera los lugares pueden tener un sentido global?

 

–Como geógrafa, por un lado quiero reconocer las especificidades de los espacios, amo los lugares y las diferencias entre ellos. Pero por el otro lado quiero ser internacionalista, tengo intereses en las relaciones globales. Hay un montón de gente que le presta atención a la especificidad de los lugares, desde un lugar típicamente romántico, ese tipo de amor a los lugares se convierte en algo sentimental, esencialista. Yo creo que podemos amar la especificidad de los lugares, pero al mismo tiempo debemos hacer implosionar este tipo de visión romántica y esencialista. Por ejemplo, la “britanidad”. Inglaterra no sería Inglaterra sin las relaciones con el resto del mundo: imperio-colonia, lo bueno y lo malo. Entonces, la identidad de los lugares no es algo que surge del suelo, sino de la relaciones que se mantienen con el resto del mundo. Un lugar no es una cosa cerrada con una identidad esencial, es una articulación específica de relaciones globales y es esa articulación de relaciones más amplias lo que le da su particularidad. La especificidad de los lugares es siempre un producto de cosas más amplias. Y esa especificidad es algo que está en disputa.

 

–Usted introdujo un concepto nuevo en geografía, el de “geometría del poder”. ¿Puede explicar de qué se trata?

 

–Como decía, los espacios están llenos de poder y son un producto de las relaciones sociales, hacemos el espacio todo el tiempo. Pero el poder es siempre un producto relacional, no se trata de que yo tengo poder y usted no, se trata del ejercicio del poder entre personas, entre cosas, entre lugares. El concepto de geometría del poder intenta captar estas cuestiones. El espacio está siempre hecho de las relaciones sociales llenas de poder y, por otro lado, el poder siempre tiene una cartografía, se puede hacer mapas del poder social, político, económico.

 

–Este concepto de “geometría del poder” está siendo utilizado en las reformas territoriales que se llevan a cabo en Venezuela. ¿De qué manera el gobierno de Chávez incorpora sus ideas?

 

–Ellos están usando esta idea de tratar de hacer más igual la geografía del poder político en el país. Y hay muchas maneras de hacer eso. Primero tratan de igualar el poder entre las grandes ciudades de la costa y las más pequeñas que están más alejadas. La idea es darles voz a todos los lugares en el nivel local en la conversación política. Es un proyecto que puede llevar mucho tiempo, pero ellos establecieron las formas institucionales que pueden desarrollar este tipo de poder, ésta es una de las cuestiones. El otro tema central es el desarrollo de los consejos comunales. Cada cuatrocientos hogares puede formarse un consejo comunal. Son generados y operados a través de una democracia participativa. Esto es la autogestión local. La geografía del poder está basada en lo local, y va de abajo hacia arriba, lo que cambia la naturaleza del poder, desde el poder de votar hasta el poder de hacer, de lograr cosas prácticas. Están tratando de pensar acerca de la geografía del poder político en el país, tanto en término de regiones como de ciudades. Por ejemplo, en Caracas hay un sentimiento real, la gente de los barrios pobres por primera vez realmente siente que tiene una voz, y esto es un cambio en la geografía del poder político. Antes los barrios pobres estaban excluidos de la conversación política, no tenían una voz política, y creo que ellos ahora sí la tienen.

 

–¿Le parece que experiencias de América latina, como la formación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), es una forma de desarrollar la multipolaridad?

 

–Exactamente. Para mí el establecimiento de la Celac es muy significativo, es la primera organización que incluye a todos los países de América, con excepción de Estados Unidos y Canadá, marca una nueva identidad continental. En Europa, a diferencia de lo que está sucediendo aquí, no hay realmente un sentido de identidad europea. Por otra parte, la Unión Europea es sólo mercado libre y competencia entre países, no tiene que ver con un proyecto común, con relaciones sociales, simplemente neoliberalismo. Yo veo en Latinoamérica un mosaico de alianzas: está la Unasur, ALBA, Petrocaribe, son maneras diferentes de imaginar el espacio que en Europa. Las relaciones pueden significar mutualidad o cooperación, o cambio igualitario, eso no es neoliberal. Y esto también es construir una identidad en el continente, una solidaridad, lo que también permite las diferencias. Sabemos que Bolivia no es lo mismo que Argentina, pero hay una solidaridad. Puede haber diferencias y solidaridad también. Y esto es diferente de lo que sucede en Europa. Por un lado, hay un nuevo tipo de espacio, un nuevo tipo de identidad, pero también creo que esta identidad está comenzando a desafiar al neoliberalismo. Para mí, que lo veo desde Europa, esto es fantástico. Porque lo que está sucediendo es la construcción de una nueva voz, que está diciendo cosas diferentes, y de esta manera está desafiando al neoliberalismo. Por otra parte, hay experimentos de nuevas formas de democracia. Desde Europa, eso da esperanza también, porque el establecer un sentido para este nuevo proyecto, como en Venezuela, realmente depende de la gente. Y este tipo de proyectos son una forma de decir que hay alternativas al neoliberalismo. Lo que está pasando en América latina es diferente. Las preguntas son: ¿es lo suficientemente diferente? ¿Está desafiando las bases? ¿Es sostenible? Esto es realmente una batalla ideológica, una batalla acerca de la imaginación geográfica. La imaginación geográfica en Estados Unidos y Europa les dice que somos todavía el centro del mundo. Lo que me parece más interesante es que desde América latina están planteando algo diferente. Yo estuve en India hace unos años, y ellos hablaban de políticas tecnológicas y en sus discusiones se referían a sus relaciones de competencia con China, nadie mencionó a Estados Unidos o Europa. Esto es increíble y significa que hay realmente posibilidades de desarrollar un mundo multipolar, pero en el caso de India era una cuestión sólo económica. Lo que me gusta de Latinoamérica es que también es un asunto político, un desafío al neoliberalismo.

 

–Usted trabaja en la Open University, una universidad bastante particular en la escena académica de Gran Bretaña, ya que está abierta a la clase obrera. ¿Cómo es trabajar ahí?

 

–Es muy importante para mí estar en la Open University (OU). Yo provengo de una zona pobre del norte, de la clase obrera de Manchester, pero fui a la universidad de Oxford. Aunque realmente amo el trabajo académico, el elitismo de Oxford me hizo pensar en que no quería ser una académica. Entonces, durante varios años trabajé fuera de la universidad haciendo otras cosas, porque pensaba que ser una académica era algo muy elitista. En un momento se presentó la posibilidad de trabajar en la OU, y de esta manera se resolvió mi problema, personalmente porque era un universidad con proyecto político de educación popular y democrática. Es el único lugar en el que pienso que podría ser feliz como académica. Es un proyecto democrático, se puede ir a la OU sin títulos, pero ofrecen el apoyo necesario como para que cada persona pueda alcanzar el nivel universitario. Es una universidad explícitamente antielitista. Y es masiva, tiene miles de estudiantes, en la facultad de ciencias sociales debe haber más de diez mil estudiantes. Para mí es como debería ser la educación en diferentes aspectos, es para cualquiera. En un curso puedo tener una gran variedad de personas, puede haber un diplomático, un ama de casa, un trabajador del puerto, y a mí me encanta eso. Me han ofrecido trabajo en universidades de elite, pero yo siempre continué trabajando en la OU.

 

–Además de su labor académica, usted suele trabajar con artistas.

 

–Sí, trabajé con (el artista danés) Olafur Eliasson, que tiene un estudio en Berlín. Me involucré mucho en proyectos con artistas que están interesados en el espacio. Recién terminamos un film en el que participé (Robinson in Ruins), y también escribí un ensayo que se llama Landscape, Space, Politics (Paisaje, Espacio, Políticas). Lo que tratamos de hacer es pensar sobre cómo leer el paisaje políticamente, sin romantizar, cómo caminar a través de un paisaje y entenderlo, y poder aprender del paisaje qué está sucediendo en la sociedad. Es un proyecto con un sentido político, tiene mucho que ver con la globalización neoliberal, con la crisis financiera y con el reclamo de un cambio. Vanesa Redgrave hizo la locución en la película. Me siento muy afortunada, porque el tema en el que estoy interesada, el espacio y la política, está en todas partes, entonces puedo trabajar con una gran cantidad de personas. Puedo desplegar mis inquietudes en diferentes áreas, y de esta manera aprendo más. Por ejemplo, los artistas piensan muy distinto de mí, y por eso me gusta trabajar con ellos. Tenemos acercamientos muy distintos a los mismos problemas, y para mí eso es maravilloso. Es lo que me mantiene activa, es la manera de abrirse a otras maneras de pensar.

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Logra China su primer acoplamiento automático espacial
Pekín, 18 de junio. China logró este lunes su primer acoplamiento espacial en modo automático con astronautas a bordo, quienes además consiguieron entrar en un módulo, preludio de una futura estación espacial.


La nave Shenzhou (Nave divina) IX, que despegó el sábado de la base de Jiuquan, en el desierto de Gobi, con dos hombres y una mujer a bordo, se acopló al módulo Tiangong-1 (Palacio celestial) poco después de las 6 horas GMT del lunes, según las imágenes difundidas por CCTV.


Unas tres horas más tarde, el jefe de la tripulación, Jing Haipeng, abrió la puerta del módulo espacial e ingresó junto a Liu Wang, primera mujer enviada por China al espacio, quien los siguió un cuarto de hora después.


Los tres astronautas efectuaron operaciones sobre instrumentos a bordo del módulo espacial, interrumpieron su trabajo para posar ante las cámaras mientras en el centro de control en tierra les aplaudían.


El 3 de noviembre pasado, la nave no tripulada Shenzhou VIII se acopló por primera vez a Tiangong-1, lanzado el 29 de septiembre pasado, antes de separarse del módulo y renovar la operación 11 días después.


Tarea principal


La principal tarea de la tripulación de Shenzhou IX, durante esta misión de 13 días, será el acoplamiento manual, otra novedad para China.


Según informaciones de prensa, Shenzhou IX y Tiangong-1 deberían permanecer unidos durante seis días antes de separarse para preparar luego el acoplamiento, a cargo de la tripulación, técnica que podría ser necesaria en caso de fallas en los sistemas automáticos.


La tripulación ensayó la maniobra mil 500, delicada cuando las dos naves giran alrededor de la Tierra a unos 28 mil kilómetros por hora y que pueden destruirse en caso de colisión.


El dominio de la técnica de acoplamiento espacial en órbita alrededor de la Tierra es una etapa crucial en la conquista del espacio, dominada ya por los rusos y los estadunidenses en los años 1960.


Liu, piloto de caza de 33 años con mil 680 horas de vuelo, dirigirá experimentos científicos en el terreno médico y otras pruebas.


Afp

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