¿Qué supone para el EI la muerte de su ministro de Guerra, alumno estrella del espionaje de EE.UU.?

El Estado Islámico ha confirmado la muerte de Abu Omar al-Shishani, uno de sus mayores estrategas, que recibió formación militar de las fuerzas especiales de EE.UU.

 

 

La cúpula del Estado Islámico ha confirmado la muerte de su ministro de Guerra, Abu Omar al Shishani, cuyas tácticas y estrategias de combate les reportaron a los terroristas una importante cantidad de triunfos. Su muerte representa, pues, una gran pérdida para los yihadistas.


¿Qué problemas afrontará el EI sin Al Shishani?

 


Principalmente, le restará capacidad de maniobra en combate y en el reclutamiento de combatientes extranjeros, frentes en los que Shishani era fundamental. "Su eliminación afectará negativamente a la capacidad del EI para reclutar combatientes extranjeros, especialmente aquellos que proceden de Chechenia o las regiones del Cáucaso y disminuirá su habilidad para coordinar ataques y defender feudos como Raqqa y Mosul", considera Peter Cook, portavoz del departamento de Defensa de EE.UU.


Su capacidad y destreza en combate se deriva de su formación con las fuerzas especiales de EE.UU, publica el sitio 'Business Insider'. "Fue un soldado perfecto desde el primer día y todos sabíamos que era una estrella. Todos fuimos entrenados por las unidades especiales de EE.UU. y él era el alumno estrella", comentó uno de sus excompañeros en el ejército georgiano, en el que sirvió entre 2006 y 2010. En 2008, Shishani combatió contra las fuerzas rusas en el conflicto de Osetia del Sur.


Su llegada al Estado Islámico

 


Alejado del ejército, 'Omar el Checheno', como era conocido, se sumó a las filas del EI, en el que destacó por su entrenamiento y especialización en la guerra insurgente, lo que lo convirtió en un miembro fundamental del grupo terrorista. "Shishani es único entre los comandantes del EI", según lo definió Daveed Gartenstein-Ross, de la Fundación para la Defensa de las Democracias.


Tanta fue la importancia que alcanzó en el EI, que se convirtió en la cara visible de muchos de sus éxitos, como cuando pasó con los vehículos militares Humvees que robaron en Mosul a Siria, donde Shishani encabezó las campañas militares, además de los bombardeos en Irak que permitieron al grupo terrorista acercarse a sólo 150 kilómetros de Bagdad.

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La batalla por Alepo marcará un punto de inflexión en la guerra siria
Después de que el ejército sirio se haya hecho con el control de la única carretera que comunicaba el sector rebelde de Alepo con Turquía, por donde los yihadistas recibían las armas, la pregunta que todos se hacen es si Damasco va a asestar el golpe definitivo en la segunda ciudad del país.

 

 

En la última semana se han intensificado los combates en el área de Alepo, que está dividida entre el sector ocupado por los yihadistas y el sector ocupado por el Gobierno de Damasco. Se trata de una batalla que puede tener notables consecuencias para el futuro de Siria puesto que si Alepo Este cae, la situación del presidente Bashar al Assad será mucho más sólida y dominante.

La última batalla se inició el miércoles pasado, cuando las tropas de Damasco avanzaron hasta una posición situada a solo 400 metros de la carretera Castilo, que era la única vía de salida y entrada en el Alepo Este, es decir, por donde los rebeldes recibían suministros y armas saudíes y de la CIA que les llegaban a través de Turquía.

Los rebeldes llevan días tratando denodadamente de expulsar al ejército de esa posición pero hasta ahora no lo han conseguido a pesar de que el Frente al Nusra (Al Qaeda), que lidera a los rebeldes de la zona, ha lanzado una desesperada contraofensiva de diez horas que ha fracasado a causa de la respuesta de la artillería siria y de los bombardeos de la aviación rusa.

Un hecho diplomático significativo que ha tenido lugar este fin de semana ha sido la visita de dos días que ha realizado a Damasco una delegación del Parlamento Europeo encabezada por Javier Couso, eurodiputado de Izquierda Unida y vicepresidente del comité de Exteriores de la cámara, que ha sido recibida por Assad.

“Es lamentable que la UE no abra canales de comunicación con el Gobierno sirio y sí con la oposición”, ha comentado Couso a Público en una conversación telefónica este lunes. “Hemos ido a Damasco a escuchar a las autoridades al máximo nivel, porque la paz no se negocia con los amigos sino con los enemigos y el Gobierno sirio tiene que ser parte de la solución”.


Couso ha observado en los últimos tiempos un “cambio de actitud” en numerosos colegas, “incluidos eurodiputados de la derecha”, que ahora son más “receptivos” a reanudar los contactos con Damasco. Couso ve que ahora el Gobierno de Assad “es más fuerte porque ha recuperado terreno y población” y la gente es consciente de que “prefiere la vida normalizada del régimen al horror del otro lado”.

Precisamente, la semana pasada, citando a medios políticos de Damasco, la prensa árabe reveló que representantes de distintos servicios de inteligencia occidentales, principalmente de Italia pero también de España y de otros países, han iniciado un diálogo con sus homólogos sirios.

El objetivo principal de estos contactos es reanudar la colaboración antiterrorista que tanto preocupa en Europa, pero según los medios citados también se ha hablado de asuntos políticos, habida cuenta que Bruselas ha interrumpido oficialmente todo tipo de contactos y comercio con Siria.


El principal obstáculo para un acercamiento entre Europa y Damasco es Francia, el país que bloquea sistemáticamente cualquier iniciativa en ese sentido.

No hay que olvidar que París está haciendo su agosto con la venta de armas a la región, particularmente a Arabia Saudí, y por lo tanto su posición en el conflicto refleja fielmente la posición de Riad.

Volviendo al conflicto armado, este fin de semana han muerto dos pilotos de helicóptero rusos abatidos por los rebeldes, con lo que ya son doce los militares de ese país fallecidos desde el inicio de las operaciones militares rusas en Siria en septiembre pasado.

En el frente de Alepo, los yihadistas están desesperados hasta el punto de que en la noche del sábado al domingo, cuando iniciaron la contraofensiva para recuperar el control de la carretera Castilo, utilizaron seis coches bomba contra el ejército.

Además, el Frente al Nusra y sus aliados han intensificado los bombardeos sobre el sector de Alepo bajo control del ejército causando decenas de muertos civiles. En ese sector residen alrededor de dos millones de personas que realizan una vida relativamente normal, donde los colegios y los comercios están abiertos. En Alepo Este, en cambio, que sigue en poder de los yihadistas, viven entre varias decenas de miles y unas doscientas mil personas.

Si se mantiene el cierre de la carretera Castilo, no está claro cuánto tiempo los rebeldes podrán continuar en Alepo Este, de ahí que lo más lógico es que sigan intentando por todos los medios abrir la carretera y restablecer el suministro de armas.

Distintas informaciones señalan que algunos líderes yihadistas han tratado de abandonar Alepo Este por la carretera Castilo en los últimos días y han muerto en el intento. Estados Unidos no ha hecho por ahora ninguna declaración significativa acerca de la nueva situación que se ha creado en esta ciudad del norte de Siria.

Otra cuestión que está en el aire es qué hará el ejército a partir de ahora. Se sabe que Damasco está amasando tropas en la región de Alepo pero no se sabe si piensa dar el paso de tomar Alepo Este, lo que sin duda significaría un cambio importante en la situación estratégica de este conflicto que se inició en 2011. Hace unos meses el presidente Assad manifestó que esa era su intención.

El alto el fuego que el ejército anunció con motivo del fin del ramadán la semana pasada se sigue observando en distintas zonas del país aunque no afecta al Frente al Nusra ni al Estado Islámico, de ahí que la guerra en Alepo no se haya detenido.

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Dilma resiste y anuncia medidas populares

 

Rousseff anunció un aumento del nueve por ciento de la Bolsa Familia, el plan social más exitoso de los gobiernos petistas, y un cinco por ciento del mínimo no imponible del impuesto a la renta. Y prorrogó el programa Más Médicos.

 


Brasilia

 

Primer día de la “resistencia democrática”. Ante miles de trabajadores reunidos ayer en San Pablo, Dilma Rousseff inició la agenda de actos con sindicatos y organizaciones sociales con la que enfrentará un eventual gobierno de excepción del vicepresidente Michel Temer, quien se apresta a asumir a mediados de este mes.

 

Evitó nombrar a Temer al que responsabilizó de ser, junto al jefe de diputados Eduardo Cunha y otros dirigentes conservadores, los artífices de un “golpe que quiere acabar con las conquistas sociales”.

 

“Quiero decirles que voy a resistir hasta el fin, estoy aquí en este primero de mayo porque es una fecha de lucha y de resistencia contra (el despojo) de derechos. Luché toda mi vida, luché contra la dictadura y ahora lucharé por todo lo que se ganó en los últimos años durante los gobiernos de Lula y el mío... cuando el salario mínimo tuvo un aumento real del 76 por ciento... por eso digo no pasarán.”

 

Dilma mencionó al pasar la violación de la Constitución por parte del campo golpista pero prefirió hacer centro en las consecuencias sociales y políticas de la inminente administración de Temer, un político tan hábil para negociar y confabular como carente de legitimidad electoral y respaldo social.

 

La encuestadora Vox Populi publicó este fin de semana que el 62 por ciento de los brasileños tiene una imagen negativa de Temer, quien en un consulta divulgada la semana pasada por Ibope obtuvo un rechazo del 58 por ciento.

 

Según Vox Populi el 61 por ciento de los encuestados reclama elecciones directas, las que tienen el apoyo del 62 por ciento de acuerdo con Ibope.

 

Puesto en otras palabras: Temer es considerado un intruso en el Planalto por los encuestados, incluso aquellos que exigen la salida de Dilma que sufre de una baja popularidad.

 

Indiferente a su alto rechazo y casi nulo apoyo, ya que menos del 2 por ciento quiere que sea presidente, el vicepresidente Temer mantiene reuniones permanentes con políticos y empresarios para formar su gabinete y definir un programa de gobierno que se anuncia draconiano.

 

Como ya lo anticipó uno de sus consejeros de cabecera Paulo Skaf, el presidente de la Federación de Industrias de San Pablo, la entidad que asumió una posición militante en la campaña y el posible financiamiento de los grupos que impulsaron la remoción de la presidenta.

 

Para Dilma Temer, Skaf y el ex presidente del Banco de Bosto Henrique Meirelles, están diseñando un modelo de país socialmente regresivo y privatista, que tiene entre sus prioridades la revisión de la ley petrolera estatista para la explotación de recursos en la zona geológica conocida como “pre sal” en aguas ultraprofundas.

 

“Ya prometieron privatizar todo ... ¿Y cuál será la primera víctima? La primera víctima será el presal” vaticinó.

 

“El proyecto que ellos quieren imponer es el que fue derrotado en las urnas en 2014, si quieren ese proyecto que vayan a las urnas en 2018 (fin mandato Dilma) y lo sometan al escrutinio del pueblo. Pero ellos quieren llegar al poder sin votos, a través de una elección indirecta disfrazadas de impeachment”.

 

Aseguró que hay una campaña para diseminar la idea de que “el gobierno se terminó”, motivada en el propósito de desemoralizar a las fuerzas democráticas.

 

Y anunció un conjunto de medidas populares como el aumento del 9 por ciento de la Bolsa Familia, el plan social más exitoso de los 13 años de gobiernos petistas, el incremento del 5 por ciento del mínimo no imponible del impuesto de renta y prorrogó hasta 2019 el programa Más Médicos que atiende a 63 millones de pacientes pobres y ha sido cuestionado, además de saboteado, por las clínicas privadas y sus congresistas.

 

 

No habrá paz

 

Fue la primera vez que la presidenta participó en un acto con organizaciones gremiales fuera del Palacio del Planalto desde 2014.

 

Dilma y los sindicatos se reencontraron luego del distanciamiento causado por sus medidas de austeridad fiscal aplicadas por el gobierno, cuando el ministerio de Hacienda quedó en manos del neoliberal Joaquim Levy, despedido a fines del año pasado tras una intensa presión de la Central Unica de los Trabajadores (CUT) y los Campesinos Sin Tierra (MST).

 

El 16 de diciembre la CUT, el MST y el los trabajadores urbanos sin techo organizaron movilizaciones masivas en respaldo de la democracia las que, por primera vez en casi un año, fueron más concurridas que las realizadas por los adictos al impeachment.

 

Los actos de diciembre demostraron que pese a la relación de fuerzas adversa en el Congreso, dominado por el jefe de Diputados y aliado de Temer, Eduardo Cunha, el gobierno podía confiar en la convocatoria de las organizaciones sociales y, especialmente, del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien en marzo pasado fue el principal orador de otro acto importante en San Pablo. El jefe del PT y dirigente que encabeza las encuestas presidenciales estuvo ausente ayer en San Pablo debido a una afonía que lo afecta desde hace semanas. Fue precisamente Lula quien esbozó lo que él llamó como “resistencia democrática” que se implementará tan pronto Dilma deba dejar el Planalto.

 

Wagner Freitas, el presidente de la CUT, anunció una “paralización” nacional de carreteras, fábricas y movilizaciones para la semana que viene en vísperas de la votación final en el Plenario del Senado, de 81 miembros, que probablemente el 11 de mayo aprobará la apertura de un juicio contra Dilma y su automático licenciamiento por seis meses, en los cuales gobernará interinamente Temer.

 

Seguramente el próximo viernes la oposición obtendrá una holgada victoria en la Comisión Especial de Impeachment, de 21 miembros, que elaborará un parecer recomendando al Plenario enjuiciar a la mandataria.

 

“Si ese golpe se lleva a cabo no habrá más paz en Brasil, no reconoceremos a un gobierno ilegítimo de Michel Temer que no es más que un golpista de tercera categoría”, tronó el líder de la CUT Freitas en el palco montado en el Valle de Anhagabaú, en el centro de San Pablo con “un sol de 40 grados”, según informó el locutor que lo presentó.

 

 

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Reflexiones al hilo de la crisis brasileña

Las clases dominantes del mundo decidieron, hace relativamente poco tiempo, desatar una guerra contra los pueblos para mantenerse en el poder en un periodo de cambios agudos. Decidieron que para desatar esa guerra las democracias son un obstáculo, y necesitan, del modo que sea, neutralizarlas, ponerlas a su servicio, así como a los gobernantes electos. En este punto no admiten la menor fisura.

Para deducir el pensamiento estratégico de los de arriba hay que ponerse en su lugar, ya que no lo suelen formular de forma abierta. Debemos preguntarnos qué haríamos si formáramos parte del uno por ciento que tiene asegurada la dominación.


La primera respuesta es que hay demasiada gente en el mundo y que el planeta no admite tanta población, si es que todos quisieran vivir, no ya como vive ese 1%, sino, por ejemplo, a nivel del 20-30% de mayores ingresos. El mundo diseñado para el dominio del 1% apenas tolera la mitad de la población actual del planeta. El resto sobra y ya no cuentan siquiera como productores de plusvalor, porque el sistema acumula robando. La cuestión es qué políticas se derivan de esta constatación.


La segunda es que el 1% abandonó el Estado de bienestar (o sucedáneos similares como los que tuvimos en América Latina) y no entra en sus planes revivirlo. Por lo tanto, las democracias que conocimos ya no son necesarias ni útiles para el tipo de sistemas políticos funcionales a la acumulación por desposesión/despojo/robo que estamos padeciendo. Su lugar lo ocupa la creciente militarización de las zonas pobres, como las periferias urbanas y todos aquellos espacios que las grandes multinacionales colonizan, desplazando pueblos enteros.


Por supuesto, el 1% jura fidelidad a la democracia y a sus valores, porque necesita ilusionar a buena parte de los de abajo sobre la importancia del voto y del sistema de partidos. Pero, por encima de esto, requiere una camada de personas que se desempeñen como representantes y que actúen como intermediarios entre ellos y el resto de la población. Como señala Immanuel Wallerstein, la dominación es estable cuando se asienta en tres partes y es inestable cuando hay sólo dos. Los sectores intermedios son claves para el sistema: desde las clases medias hasta las academias, pasando por los políticos y los grandes medios de comunicación.


En consecuencia, ocupar los escalones superiores del aparato estatal supone gestionar el modelo actual de acumulación/guerra contra los pueblos. De paso, conviene recordar que esta es una de las principales enseñanzas que nos dejan los gobiernos progresistas: dada la relación de fuerzas actual a escala mundial, desde los gobiernos se limitaron a gestionar el extractivismo desviando (en el mejor de los casos) recursos hacia los sectores populares sin tocar las bases del modelo.


El tercer gran objetivo del 1% es neutralizar todo movimiento de resistencia en su contra, desde los partidos de izquierda y progresistas hasta los movimientos antisistémicos. Aunque en periodos anteriores predominaba la negociación con los sindicatos y se toleraba que las izquierdas socialdemócratas ocuparan los gobiernos, en la nueva etapa que vivimos les parece necesario cerrar filas y evitar desviaciones en sus planes y proyectos de mantener a raya a los de abajo.


Cuando llegan al gobierno partidos o personas que –por su trayectoria o por los objetivos declarados– pueden salirse del libreto extractivista, crean las condiciones para neutralizarlos. Esto pasa por dos lugares. Uno es la domesticación, mediante la inserción de los nuevos gobernantes en las élites, algo que no es muy difícil de conseguir, ya que el sistema posee numerosas formas de cooptar/comprar a quienes se le resisten. La otra es la destitución de los gobernantes, en lo posible sin apelar a los clásicos golpes de Estado, sino a modos legales, aunque ilegítimos.


Estos días en Brasil podemos ver una combinación de ambas estrategias. Primero se domesticó, luego se destituye. El PT gobernó doce años aliado a multinacionales brasileñas súper explotadoras (como las grandes constructoras), que financiaron sus campañas electorales, viajes de sus dirigentes y numerosas prebendas.


Hacia los movimientos se aplican políticas sociales que buscan amansar a los de abajo con pequeñas transferencias monetarias que impactan en la pobreza, pero no en la desigualdad, y evitan la realización de reformas estructurales. El PT entregó menos tierras a los campesinos que el gobierno neoliberal de Fernando Henrique Cardoso porque priorizó una alianza con el agronegocio que ocupa ahora el Ministerio de Agricultura.


¿Cuáles deberían ser las estrategias de los movimientos antisistémicos en vista de este panorama y a la luz de las experiencias de los últimos 15 años?


En primer lugar, pensar a largo plazo. Las pocas fuerzas que tenemos deben ser utilizadas con sentido estratégico, no para ganancias momentáneas y puntuales. Si concluimos que sufrimos una guerra contra los abajos, debemos pensar en cómo desgastar al sistema y evitar que éste nos desgaste. Es evidente que el ciclo progresista no los desgastó a ellos, pero debilitó a los movimientos.


Lo segundo es la convicción de que el peor camino que podemos tomar es gestionar las dificultades del sistema. No tengo dudas de que en algún momento habrá que apuntar hacia el Estado (para tomarlo o destruirlo, según las diversas posiciones existentes entre nosotros), pero, mientras el sistema sea fuerte, el gobierno es sinónimo de gestionar la acumulación por desposesión o la guerra contra los pueblos.


Creo que la mayor urgencia estratégica estriba en comprender el modelo extractivo de despojo. En ello hemos cometido gruesos errores (empezando por quien escribe), ya que hemos destacado apenas sus problemas ambientales y lo hemos abordado desde la economía y no desde la política. Si de verdad estamos ante una guerra, gestionar algunos aspectos del campo de concentración no es el mejor camino, porque debe ser destruido, ya que no es reformable.

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La mandataria estudia una agenda de izquierda para estar cerca de los movimientos que la defienden en las calles
Reunida con sus asesores más fieles y dirigentes sociales en el Palacio del Planalto, la mandataria quiere evitar que Temer se atribuya trabajos de licitaciones en aeropuertos. La presidenta convocará al consejo de política indígena.

 

La presidenta brasileña Dilma Rousseff prepara una agenda de izquierda para resistir fuera del poder, si llega a ser apartada del cargo con el juicio político que se realiza en el Senado. Mientras, el vicepresidente, Michel Temer, en caso de asumir la jefatura de Estado, formará un equipo especial para reinaugurar la era de las privatizaciones en Brasil.

 

En el marco de la votación que se realizará en el Senado el 11 de mayo y que podría dejar a Rousseff suspendida por seis meses, la mandataria estudia una agenda de izquierda para establecer una marca cercana a los movimientos que la defienden en las calles. La organización del gobierno y del Partido de los Trabajadores (PT) pasa por cómo encarar una resistencia sin reconocer al gobierno de Temer durante los seis meses en los cuales ella estaría apartada de la presidencia hasta un veredicto final del Senado. El alejamiento de la presidenta del poder debe ser aprobado por mayoría simple de los 81 senadores. Si en 180 días el Senado no resuelve la cuestión, Rousseff volverá al cargo, pero el país, tras seis meses de Temer, se encontrará en otras condiciones. “Un gobierno de Temer, golpista, no tendrá paz en las calles”, dijo el presidente de la Central Unica de Trabajadores (CUT), que prepara un acto para del 1° de mayo en San Pablo, para denunciar el golpe, ocasión que podría contar con la presencia de Dilma. “El objetivo del golpe es darle al empresariado la posibilidad de derogar las leyes laborales que rigen desde 1943”, concluyó Freitas.

 

Reunida con sus asesores más fieles y dirigentes sociales en el Palacio del Planalto, la mandataria quiere evitar que Temer se atribuya por ejemplo los trabajos de licitaciones en cuatro aeropuertos (Puerto Alegre, Fortaleza, Florianópolis y Salvador). “Es muy probable que Dilma convoque al consejo de política indígena y que haga anuncios sociales en materia de salud en las periferias, la entrega de viviendas populares, además de participar en un acto de recibimiento de la antorcha olímpica de los Juegos de Río 2016”, afirmó un allegado al ex presidente Lula.

 

En torno de Rousseff está planteada la hipótesis de nuevas elecciones, alentada por el presidente del Senado, Renan Calheiro, y calificadas como “el verdadero golpe” por Temer, ya que el calendario electoral las fecha para octubre del 2018. Calheiro, que pertenece al Partido del Movimiento de la Democracia Brasileña (PMDB) que integra Temer, que ayer se reunió con el vicepresidente, es un hombre clave porque el Senado cumplió su segunda sesión de la comisión de juicio político y de él depende gran parte de los trabajos y la llamada “pacificación” en caso de que Rousseff sea apartada del cargo.

 

Con la posibilidad de llegar a ser presidente interino y tal vez definitivo, Temer armó una agenda económica vinculada a nombres del liberalismo y al mundo financiero, que la presentó a los grupos de poder nacionales e internacionales para cerrar filas en torno de la recuperación económica del país. Un estrecho colaborador de Temer informó que el vicepresidente prepara la creación de un consejo especial de cinco personas, liderado por el ex gobernador de Rio de Janeiro Wellington Moreira Franco, para reflotar un plan de privatizaciones y administrar la política de concesiones vigentes. “La novedad sería la participación privada (llamada PPP) para gerenciar en el sistema público de salud, una agenda que siempre fue obstruida por el PT”, afirmó la fuente cercana a Temer.

 

El plan de concesiones de puertos, aeropuertos y carreteras forma parte del actual gobierno de Rousseff, pero Temer busca apoyos en el Partido Social de Democracia Brasileña (PSDB) del ex presidente Fernando Henrique Cardoso (1995-2002) para avivar la confianza de los inversores. Las únicas resistencias a la participación del PSDB en una gestión de Temer, fueron impuestas por el senador, ex candidato presidencial y ex gobernador de Miras Gerais, Aécio Nieves, presidente del partido, quien anunció ayer que el próximo martes lanzará una agenda de emergencia para Brasil para condicionar al vicepresidente.

 

Temer está conformando a cielo abierto su gabinete y ya obtuvo el sí del que sería su ministro de Economía, Henrique Meirelles, ex presidente del Banco Central en la era de Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010) y ex presidente del Banco de Boston. Como condición pidió participar de la elección de un jefe de un Banco Central Autónomo. Para ese cargo, hoy ocupado por un funcionario de carrera elegido por Rousseff, Alexandre Tombini, están considerando a Ilan Goldfajn, economista jefe del Itaú, el banco privado más poderoso de Brasil.

 

Mientras tanto en el Senado, la comisión de juicio político discutió ayer sobre las “pedaleadas fiscales”, el delito por el cual se enjuicia a Rousseff, el mismo que se le adjudica al senador instructor del caso, el opositor Antonio Anastasia, cuando fue gobernador de Minas Gerais hasta 2014. Hoy está previsto que los abogados denunciantes, vinculados al PSDB, ofrezcan testimonio en la comisión de impeachment y el viernes lo harán los defensores de la presidenta, el abogado general de la Unión, José Eduardo Cardozo, y los ministros de Economía, Nelson Barbosa, y de Agricultura, Katia Abreu. Cardozo sostiene que no existe delito de responsabilidad para juzgar a Rousseff y que el proceso de trata de una “venganza” del presidente de Diputados, Cunha.

 

 

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Sábado, 23 Abril 2016 08:05

Telepredicación

Cámara de diputados./ NilsoN BastiaN
Una quinta parte de los parlamentarios brasileños están adscritos a la bancada evangélica (BE). Fue fundamental en el voto a favor del impeachment.

 

El actual parlamento brasileño demuestra ser uno de los más conservadores de la historia de ese país. Eduardo Cunha, quien actualmente lo preside y es el referente de la BE, propone dirigir y legislar los diversos ámbitos de la vida social y política desde una convicción moralista y conservadora. El año pasado se conformó la alianza “biblia, buey y bala”, compuesta por la bancada evangélica, la bancada de los terratenientes y del agronegocio y la bancada de militares y simpatizantes. Esta alianza, no formal pero sí estratégica, buscó promover el impeachment.

 

La bancada evangélica responde a una alianza interpartidaria de políticos conservadores. Actualmente tiene 83 diputados, provenientes de una veintena de partidos que habían acordado días atrás votar en bloque el impeachment. La BE tiene casi el 20 por ciento de los votos parlamentarios y viene jugando un papel creciente en la política brasileña. Ejemplo de esta presencia es que Marina Silva, candidata por la Red de Sustentabilidad y líder evangélica, es una de las favoritas a la presidencia en este contexto de crisis, según sondeos de Datafolha.

 

Para comprender este fenómeno político-religioso han de considerarse algunos factores. Por una parte, la dimensión de la pertenencia religiosa en Brasil juega un papel identitario fundamental; la población es muy practicante de su fe y los referentes religiosos juegan un rol importante en las decisiones cotidianas de las personas. Por otra parte, el crecimiento de los grupos conservadores se ha desarrollado utilizando técnicas de mercadeo, manipulación psicológica y trabajo social en sectores vulnerables. Viene apadrinado por una política estadounidense que incluye el combate ideológico y religioso al comunismo y a la teología de la liberación, instrumentalizado desde los años sesenta apoyando a grupos que sostienen discursos anticomunistas o contrarrevolucionarios.

 

Esto puede explicar por qué las comunidades eclesiales de base de sectores católicos y protestantes progresistas en Brasil y el resto de Latinoamérica hoy tengan un peso específico tan bajo en la política partidaria.

 

La comprensión teológica que da sustento a estas prácticas políticas se resume en dos corrientes contemporáneas: teología de la prosperidad y teología del dominio. Ambas provienen de Estados Unidos pero se han ido adaptando a diversos contextos en toda la región. Las convicciones político-religiosas de estos grupos se fundamentan en una lectura bíblica fundamentalista, conservadora, moralista, nacionalista y totalitaria/totalitarista/totalizante que comprende el texto bíblico de manera completamente descontextualizada, se ubica en un esquema de premios y castigos y considera la dignidad humana sólo si trabaja sobre la culpa en la conducta y la pertenencia a determinado grupo predilecto por elección divina. La teología de la prosperidad tiene como presupuesto el libre mercado donde todos compiten como iguales, y dependiendo de los esfuerzos propios reflejados en la deidad se podrá ganar más o perder más. La prosperidad es directamente proporcional a los esfuerzos propios, pero si algo falla ha de ser asumido como voluntad misteriosa del ser superior patriarcalizante. La teología del dominio se sustenta en la lógica de la “mayoría moral”, es decir, una mayoría unida por valores conservadores –que no necesariamente provienen de una misma creencia religiosa– a los que la mayoría de la población adhiere. También adscribe a la “guerra cultural” –o lo que, en términos religiosos, grupos neopentecostales llaman “guerra espiritual”–, que se traduce en una lucha en la que “los cristianos” en el Parlamento y en la sociedad deben “combatir las agendas propuestas por Satanás”.

 

La contrapropuesta a la agenda de Satanás consta entonces de acciones como bajar la edad de imputabilidad penal, dificultar el acceso a la justicia de mujeres víctimas de abuso sexual, salvar a “la familia” y promocionar el agronegocio que se deglute a la selva amazónica.

 

Por tanto se organizan y apoyan a grupos pro-vida y pro-familia, que cristalizan en “valores universales” la sumisión a un orden establecido por un ser superior, que es el único que tiene el poder para combatir a Satanás y volver a ganar el dominio sobre este mundo que está entregado a la miseria diabólica. Esa miseria se representa en las diversas minorías que se manifiestan en defensa de los derechos humanos. Es la banalización de la democracia y de la política como preocupación por el bien común. Y también es la banalización de quien ha sido llamado Dios según esta cultura.

 

Un impeachment no surge de la noche a la mañana, se viene gestando desde hace tiempo en alianzas explícitas e implícitas entre estos grupos religiosos, políticos y económicos que cuentan con un gran poderío en los medios de comunicación y entre el empresariado.

 

 

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China decide intensificar sus medidas de estímulo fiscal a costa de su déficit público

China intensificará sus medidas de estímulo fiscal para apoyar la actividad, a costa de una neta agravación de su déficit público, anunció el primer ministro Li Keqiang, quien prometió importantes inversiones públicas en transporte y energía.
Al revelar el borrador de su nuevo plan de desarrollo quinquenal, dijo que buscaría un crecimiento económico de entre 6.5 y 7 por ciento en 2016, con una tasa de crecimiento anual promedio de al menos 6.5 por ciento hasta 2020.


Una expansión de 6.5 por ciento sería un ritmo alentador para la mayoría de los países, pero implica la mayor desaceleración para China en un cuarto de siglo, en un momento en que la segunda economía del mundo lucha por contener la turbulencia en los mercados financieros, capea la debilidad del comercio global y busca reducir el deterioro ambiental, señaló la agencia Reuters.


La expansión de la economía de China se desaceleró a 6.9 por ciento en 2015, su peor desempeño en 25 años, lastrada por una débil demanda doméstica e internacional, exceso de capacidad industrial y menor inversión.


El desarrollo de nuestro país enfrenta más y mayores dificultades, por lo que debemos estar preparados para una dura batalla, dijo Li. La economía mundial padece una reactivación blanda que no acaba de despegar, mientras en la propia China se acentúan las presiones a la baja sobre la economía, subrayó el premier al presentar el plan económico en la sesión anual de la Asamblea Popular Nacional.


Desde hace meses, los indicadores están en rojo: demanda discreta y caídas repetidas del comercio exterior, contracción de la actividad manufacturera, estancamiento de las inversiones en el setor inmobiliario (pilar de la economía) y severos excesos de producción que lastran el sector industrial. La desaceleración de la economía de China ha ocasionado fuertes turbulencias en las bolsas chinas y es señalada como una de las principales causas de la baja en la actividad económica global. Incluso el deterioro de las economías de Brasil, la mayor en América Latina, que se encuentra en recesión, y de Argentina (la tercera de la región, después de la de México) es relacionado directamente con el comportamiento de China, su mayor comprador de materias primas.


Li anunció que el déficit presupuestario ascenderá este año a 3 por ciento, que supondrá 560 mil millones de yuanes (86 mil millones de dólares). El objetivo, si bien supera la meta de 2.3 por ciento del año anterior, decepcionó a muchos que esperaban una cifra cercana a 4 por ciento. Según un cálculo de la agencia Bloomberg, la deuda total china (entre endeudamiento público y privado) se acerca a 250 por ciento del producto interno bruto (PIB).


Li dijo que el país creará 10 millones de empleos, solucionará el problema de las empresas ineficientes mediante fusiones, bancarrotas y acuerdos de deuda, y mantendrá la tasa de desempleo urbana debajo de 4.5 por ciento este año. China tiene una fuerza laboral de 900 millones de personas, y cada año tiene más de 7 millones de graduados universitarios.
China, el país más contaminante del mundo, hará importantes esfuerzos en favor del ambiente para reducir drásticamente el esmog y la contaminación del agua, aseguró Li.


Todas las centrales térmicas deberán emprender cambios técnicos, con normas más estrictas o serán cerradas; también se creará una bolsa de emisiones de carbono y se plantea reducir el consumo de energía y de emisiones de dióxido de carbono por unidad de producto interno bruto en 15 y 18 por ciento de aquí a cinco años respecto a los niveles de 2015, como parte de la meta para reducir las emisiones de efecto invernadero.

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El máximo error de Rusia en la posguerra fría, según Putin

En su reciente entrevista con Bild –el tabloide conservador, nacionalista de mayor tiraje en Alemania–, el zar Vlady Putin comenta que la caída del muro de Berlín y la URSS no unificaron Europa, sino que sólo movieron las líneas divisorias al Este, en referencia al irredentismo de la OTAN, que pasó de 16 a 28 miembros en un cuarto de siglo.


Putin sostiene que Occidente todavía declara a Rusia como enemigo cada vez que Moscú adopta una postura independiente y afirma sus intereses nacionales, cuando "el mundo sería un mejor lugar si Rusia se hubiera afirmado en la década de los noventa (http://goo.gl/oxJMst)".


¿Que significa hoy Occidente en un planeta fracturado?


Vlady es muy severo con los hacedores de la política exterior de Rusia después de la caída del muro de Berlín y fustiga la ingenuidad de Gorbachov, sin citarlo, con el entreguismo alocado de su fantasioso binomio perestroika/glasnost (restructuración/transparencia): Hicimos todo (sic) equivocado desde el comienzo. No superamos la división de Europa: hace 25 años cayó el muro de Berlín, pero la división de Europa no fue superada, ya que muros invisibles (¡supersic!) sólo se movieron al Este. Esto creó los fundamentos para reproches mutuos, malos entendidos y crisis en el futuro. ¿Padeció Moscú síndrome del estrés postraumático que obnubiló su sindéresis?


Los presidentes de EU se burlaron de los cándidos y pusilánimes Gorbachov y Yeltsin, quienes estuvieron a punto de pulverizar a Rusia, después de haber balcanizado a la ex URSS.


El texano James Baker III, secretario de Estado de dady Bush, otorgó garantías verbales a Gorbachov de que EU respetaría la esfera de influencia de Moscú en Alemania y no expandiría el dominio de la OTAN a las fronteras de Rusia. ¡Cómo no!


Clinton nunca se cansó en mofarse de la diplomacia vodka de Yeltsin. Las crudas geoestratégicas se pagan muy caro.


El zar Vlady sentencia que el error más crucial de Rusia durante esos años fue el fracaso de expresar claramente y proteger activamente sus intereses nacionales desde el primer día, lo cual habría evitado al mundo el surgimiento de una nueva guerra fría entre Moscú y Wa-shington: Fracasamos en afirmar nuestros intereses nacionales, lo cual debimos haber hecho desde el inicio. Entonces el mundo entero hubiera estado más equilibrado (sic).


Resuena el diagnóstico del influyente George Shultz, secretario de Estado con Ronald Reagan, quien formuló que "el mundo es hoy un lugar muy peligroso para vivir desde el finiquito de la guerra fría: tenemos un mundo sumergido por el cambio. No existe un lugar desde donde se pueda ver y se diga que es un mundo de prosperidad estable. Es un caos terrible (http://goo.gl/1YOA26)".


El caos global de hoy es producto de la falta del escrito formal entre el texano James Baker III y Gorbachov, lo cual dejó rescoldos que se han reincendiado con el milagroso resurgimiento de Rusia en la fase del zar Putin y del ascenso irresistible de China.


Putin basa sus asertos en los registros archivados de las charlas que se desarrollaron entre los diplomáticos de Alemania y la URSS, entre los que destaca una frase seminal del visonario alemán Egon Karl-Heinz Bahr, patriarca de la política europea, el 26 de julio de 1990, un año después de la caída del muro de Berlín y un año antes de la balcanización de la URSS: si durante la unificación de Alemania no tomamos pasos decisivos para superar la división de Europa en bloques hostiles, el desarrollo puede tomar un giro tan desfavorable que la URSS será condenada al aislamiento internacional.


¡Qué lejos está Alemania hoy de tener un diplomático de la altura de Egon Bahr!


¡Qué lejos se encuentra hoy EU de la sabiduría de su máximo geoestratega, George Kennan!


Para Putin, la reunificación de Rusia con Crimea fue totalmente consistente con las leyes internacionales y los acuerdos de Minsk –el acuerdo de Rusia con Alemania y Francia del contencioso ucranio (http://goo.gl/4HDAPo)– no se han implementado debido a la falta de Kiev (http://goo.gl/SfVz4B ).


Vlady juzga que las sanciones de EU/OTAN/Unión Europea no estaban dirigidas a apoyar a Ucrania, sino a limitar el potencial de crecimiento de Rusia, y da a entender que los graves errores de la ex URSS no deben ser repetidos por Rusia.


¿Regresamos al statu quo ante de 1989/1991?


El notable diplomático alemán Egon Bahr –confidente de Wi¬lly Brandt y proponente de la juiciosa ostpolitik: acercamiento de Europa con Moscú (http://goo.gl/osrqyc)– propuso en forma concreta que Europa central, con o sin Alemania del Este, debió haber formado una alianza separada con la participación tanto de la URSS como de EU, lo cual, por cierto, no dista mucho de mi propuesta, dicho sea con humildad de rigor, sobre el intermarium, ampliamente difundido por Sputnik (http://goo.gl/s8Wvim). La idea nodal de Egon Bahr: "La Alemania unificada no debería moverse en dirección de la OTAN y había que dejar atrás la era de la guerra fría".


El problema fue que, en palabras de Putin, los británicos insistieron en que Alemania debería permanecer en la OTAN y en todas las organizaciones económicas de Europa occidental, mientras EU defendió sus intereses: nos importa un comino si Alemania se reunifica o no. Pero deseamos que Alemania permanezca en la OTAN.


Putin se lamenta en forma inocente de que si hubiera existido voluntad política, si lo hubieran deseado, pudieron haber hecho algo.


Putin no entiende el maximalismo darwiniano israelí-anglosajón. Al contrario, la OTAN, encabezada por EU, rompió todas sus promesas verbales: se expandió al Este y colocó su escudo misilístico en las fronteras rusas para defenderse... de Irán, los esquimales del Ártico y los pingüinos de la Antártida... en la cercanía de Moscú.
¡Ni la burla perdona EU a una superpotencia del tamaño de Rusia!


Hasta Brzezinski se mofa de los graves errores de la política exterior de la ex URSS.


Putin lo explaya, en referencia tácita a la unipolaridad de EU: cuando la URSS, segundo centro de gravedad en el mundo desapareció, existió un deseo de gozar plenamente la sola presencia en el pináculo de la fama, poder y prosperidad mundial, cuando no existió deseo alguno de mirar a las leyes internacionales o a la Carta de la ONU que se volvió un obstáculo y era inmediatamente declarada como anacrónica (sic).


Putin no es Gorbachov ni Yeltsin, y tiende la mano a EU y a Europa para colaborar frente a los desafíos comunes, pero marca nítidamente sus líneas rojas, con énfasis en la protección de sus intereses inalienables: Rusia no repetirá el máximo error de la ex URSS.


EU se obstina en aplicar políticas caducas de hace 25 años cuando hoy carece de sabios geoestrategas, como George Ke¬nnan, que no suplen Susan Rice ni Samantha Power.


En medio del declive de EU y su inviable unipolaridad, Obama pretende controlar al mundo mediante la "hegemonía del dólar (http://goo.gl/xIK45g)" y la toxicidad financierista global de la Reserva Federal que cobija a los 13 megabancos caníbales y necrófilos de Wall Street.


El nuevo orden geoestratégico es ya tripolar: EU/Rusia/China.


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América Latina en el nuevo orden mundial

Nación o región que no tenga proyecto estratégico, y mantenga el timón con firmeza en las peores tormentas geopolíticas, está destinada a ser arrastrada por los vientos dominantes. América Latina está dejando pasar la oportunidad de romper con su papel de subordinación como patio trasero del imperio, precisamente por carecer de ambas condiciones: proyecto y firmeza política.


América del Sur, la región que está en mejores condiciones para romper con el molde impuesto por Estados Unidos, se encuentra dividida y los países que podrían enfocarse hacia nuevos rumbos están paralizados. En su conjunto, ha perdido peso en la arena internacional y en los principales foros.


El documento Estrategia militar nacional de Estados Unidos 2015, difundido recientemente y enfocado a la contención de China y Rusia, menciona en varios pasajes todas las regiones del planeta, pero hace alusiones apenas laterales hacia América Latina y el Caribe. Lo que no quiere decir que el Pentágono no tenga una política hacia la región, sino que no vislumbra problemas mayores en su patio trasero, donde sólo se preocupa por las organizaciones criminales trasnacionales.


Estos días se suceden dos reuniones en Ufá, en los Urales del sur: la cumbre de los países BRICS y de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS). Para el periódico chino Global Times, la doble reunión –en realidad se trata de convergencia de intereses– refleja un cambio profundo en la situación euroasiática con capacidad para influir en todo el mundo, a través de mecanismos potentes como el Banco de Desarrollo BRICS, el Cinturón Económico de la Ruta de la Seda y el Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura ( Global Times, 8 de julio de 2015). En ambas cumbres el papel de la región latinoamericana es también marginal.


Ni América Latina está presente en la coyuntura internacional, ni los grandes poderes globales, los tradicionales o los emergentes, la toman en cuenta como actor global. Es cierto que la región nunca tuvo presencia global, aunque Brasil jugó años atrás cierto papel en varios escenarios y en instituciones como los BRICS, pero lo destacable es el retroceso, en particular de Sudamérica, como actor independiente. Hay siete razones que explican este paso atrás.


La primera, y la más importante, es la parálisis de Brasil, fruto de la combinación de crisis económica y crisis política. La potente ofensiva del sector financiero, la derecha y las clases medias contra el PT y el gobierno de Dilma Rousseff, sumada a la corrupción en la estatal Petrobras, los colocaron a la defensiva y no es fácil que puedan retomar la iniciativa.


Brasil era el país que había conseguido diseñar una estrategia nacional y regional, que incluye el desarrollo de un complejo industrial-militar autónomo y una política exterior independiente. La prisión de algunos destacados directivos de las grandes constructoras, como Marcelo Odebrecht, presidente de la empresa clave en la construcción de submarinos convencionales y nucleares, pone en peligro toda la estrategia brasileña. El papel que tuvo Brasil como líder regional, con fuertes inversiones en infraestructura, tiende a ser sustituido por la creciente presencia de China.


La segunda es la crisis de Venezuela, en particular la económica, seguida de la crisis de liderazgo, que le impide seguir siendo un referente en la región. Las elecciones parlamentarias de diciembre pueden agravar las crisis que atraviesa el país.
La tercera es el fin del ciclo kirch¬nerista en Argentina, cuya sucesión puede ser resuelta favorablemente en las próximas elecciones presidenciales, el 25 de octubre, pero aun así será difícil que recupere la pujanza que mostró hasta ahora, en particular en las relaciones internacionales.


La alianza estratégica Brasil-Argentina-Venezuela conforma la masa crítica capaz de conducir al conjunto de la región en una dirección más independiente de Washington, trascendiendo Sudamérica con proyectos como la Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños).


En cuarto lugar está la parálisis del Mercosur, donde la crisisbrasileña abre grietas en los acuerdos comerciales con Argentina y Venezuela. El cambio del ciclo económico con la baja de precios de las commodities coloca al Mercosur ante la necesidad de transitar hacia otro modelo productivo, que hasta ahora no se está registrando en ninguno de ellos.


En quinto lugar, el acercamiento de Paraguay y Uruguay hacia las políticas promovidas por Washington. El primero está reviviendo una vieja alianza con fuerte impronta militar, mientras el segundo quiere integrarse en la Alianza del Pacífico. En ambos casos se registra un viraje negativo respecto al Mercosur y la integración regional.


La sexta cuestión se relaciona con las dificultades que atraviesa la Unasur, que le impiden jugar un papel activo en la resolución de los conflictos, así como en el desarrollo de algunos procesos de integración que lucen paralizados. El Banco del Sur, las obras de infraestructura y los proyectos del Consejo de Defensa Suramericano están estancados o avanzan con demasiada lentitud en relación con la aceleración geopolítica que vive el mundo.


Por último, cabe destacar la falta de debates estratégicos en la región, que afecta a los institutos especializados, las academias, los partidos de izquierda y progresistas, y también a los movimientos sociales. Las urgencias del momento han relegado los temas de fondo, que incluyen desde la inserción de cada país y la región en un mundo que cambia, hasta los diversos proyectos nacionales. Se ha perdido una década, en gran medida por el facilismo de seguir detrás de los altos precios de las materias primas, que actuaron como narcóticos paralizando la voluntad de transformaciones estructurales.


Los movimientos son parte del problema. Desaparecidos los foros sociales como espacios de encuentro y debate, el vacío está siendo llenado por el Vaticano. Nada bueno puede salir de la carencia de proyectos estratégicos.

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Venezuela: para que haya paz, poder al pueblo

Desde hace un año, diferentes acciones impulsadas por amplios sectores del pueblo de a pie y acompañadas por Maduro vienen a confirmar el rumbo estratégico asumido por la Revolución Bolivariana. En el marco de una coyuntura compleja -marcada por el intento golpista de la ultraderecha-, millones de personas se proponen continuar el legado de Chávez, en un momento clave para América Latina y el Caribe. Es Comuna o nada.


No sólo Venezuela está pendiente de las circunstancias que enfrentan abiertamente a los dos proyectos en disputa: el de construcción del socialismo bolivariano, basado en la democracia participativa y protagónica; o el de restauración de un capitalismo completamente subordinado a las trasnacionales, que implica al mismo tiempo la vuelta al poder de los sectores dominantes durante el Pacto de Punto Fijo. Es que el resultado de este partido tendrá impacto en todo el continente.


Un triunfo del chavismo empujará con más fuerza la integración entre los pueblos. Estados Unidos, por el contrario, intenta garantizarse las mayores reservas de petróleo del mundo, pero además terminar con el mal ejemplo que supone un pueblo que se organiza y percibe que tiene crecientes cuotas de poder político en la sociedad. Paradójicamente, este es uno de los elementos más desconocidos fuera del país, aunque le aporta la mayor radicalidad al proceso venezolano.


Un oído en el pueblo, para entender el proceso


Acostumbrados a mirar exclusivamente hacia arriba, a derecha o izquierda se hacen análisis de la situación de Venezuela donde el gran ausente es el protagonista principal, aquel que "se acrece en las dificultades", como lo muestra la historia reciente del país, al menos desde el contragolpe popular de abril de 2002.


A pesar de este ninguneo internacional, es allí donde se encuentra la causa de la resistencia prolongada, ante una ofensiva que incluye ataques de todo tipo, desde la utilización de francotiradores como "apoyo" de manifestantes identificados con la etiqueta de estudiantes pacíficos –que sin embargo asesinan personas con alambres e incendian autobuses y universidades- hasta la agresiva diplomacia del Departamento de Estado. Todo suficientemente cubierto por las matrices de los medios hegemónicos, capaces de penetrar a escala planetaria en la mayoría de las conciencias, incluso de las gentes que creen estar informadas por leer las tapas de los grandes periódicos. No es casual, en este contexto, que la construcción de las Comunas no ingrese en "la agenda", que condiciona lo decible sobre la Revolución Bolivariana.
Por eso el tema tampoco es asumido por medios progresistas o de izquierda, que en la mayoría de los casos reducen el proceso revolucionario a lo que sucede a nivel de gobierno, sin observar la profundidad de algunas propuestas que involucran al Estado -desde ya- pero en interacción dialéctica con las organizaciones de base.


Este proceso hunde sus raíces en el programa de gobierno vigente (el Plan de la Patria 2013-2019) y en el Golpe de Timón de Chávez, que plantea la necesidad de avanzar hacia el Estado comunal, con el objetivo de superar el Estado liberal burgués.


En los últimos doce meses, más de 630 comunas han sido registradas por el Estado en transición. Muchas otras se encuentran en construcción, con el horizonte de consolidar 3 mil en los próximos seis años. Esta novedosa forma jurídico política de nuevo tipo recoge la tozuda aspiración del pueblo de avanzar en el autogobierno, en vínculo con organismos del gobierno central y no pocas veces con indiferencia -o con la sorda oposición- de los niveles intermedios, gobernaciones o alcaldías, incluso las chavistas.


Así es que en medio de las guarimbas, que tanta prensa han recogido a nivel mundial, distintos acontecimientos indican que por abajo crece el poder popular. Por lo dicho, este es un dato insoslayable para comprender qué está pasando. Y también para proyectar de qué le sirve al resto de los pueblos que la heterodoxa experiencia bolivariana continúe resistiendo

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Organizarse para ser libres


En marzo, mientras el gobierno impulsaba Conferencias de Paz con distintos sectores, unos 300 delegadas y delegados comuneros se reunieron en Las Casitas, Estado Zulia, a debatir un plan de acción para profundizar la organización popular.


Dos meses después, el 17 de mayo, cerca de 20 mil personas colmaron el Poliedro de Caracas para encontrarse con el ministro de Comunas, Reinaldo Iturriza y con el presidente Nicolás Maduro. Allí presentaron los acuerdos de Las Casitas, que incluyeron propuestas en temas políticos, económicos y comunicacionales hacia la paz y la convivencia.


La jornada llevó el nombre de "Comunas productivas hacia la ofensiva económica por la paz y por la vida" e hizo hincapié en el aporte que la organización comunal puede hacer a la superación del modelo rentista petrolero. Un modelo caracterizado por importar la mayoría de los bienes básicos -entre ellos, los alimentos- y por lo tanto débil ante la guerra económica, el arma más importante de los sectores interesados en derrocar al gobierno.


Los comuneros y las comuneras destacaron el trabajo realizado por el ministro Iturriza y propusieron "avanzar en el encadenamiento productivo, mediante la construcción de redes socioproductivas a partir de la unidad nacional de las comunas".


También pidieron a Maduro que continúe "resteado" con las comunas y celebraron la resistencia ante las protestas violentas, inexistentes en los barrios populares. "Este pueblo comunero se hace respetar con organización, ética y alegría", dijeron, para señalar la ofensiva mediática contra la Revolución Bolivariana. "Las empresas privadas de comunicación se han encargado de potenciar una matriz alejada de nuestra realidad. (...) Medios de comunicación: vengan a nuestras comunidades y digan la verdad".


Siguiendo a Chávez, recordaron que "para que haya paz, debe darse poder al pueblo. Ni en esta Patria ni en ninguna otra habrá paz si se mantiene el sistema capitalista".

.Potenciar la unidad comunal


Además de anunciar la transferencia de recursos para la economía comunitaria, Maduro levantó la apuesta y propuso crear un Consejo de Gobierno Comunal, que agrupe a los organismos de autogobierno a nivel nacional y tenga interlocución directa con Presidencia.


"Ustedes me hacen las propuestas, yo las articulo con las políticas y me hacen llegar las críticas de las fallas que tiene el Gobierno Bolivariano. ¡Que viva la crítica popular! Aprendamos a alimentarnos de la crítica. No le tengamos miedo a la verdad, ese es el método de Hugo Chávez", dijo el presidente entre muchos aplausos.


En este mes que comienza -y que se anuncia como de suma importancia, ante otros escenarios de desestabilización-, se realizarán nuevos encuentros. Uno de ellos será "La fiesta de los saberes comunales", que se está desarrollando estos días en Caracas, para intercambiar y mostrar el conocimiento presente en la organización social. De acuerdo a lo expresado por el ministro Iturriza, el desafío es "crear las condiciones para que no dependamos en ninguno de los momentos del ciclo productivo del capitalismo". Tamaño desafío. Por ahí andan los debates del pueblo venezolano, bajo acecho, pero insistiendo en la construcción del socialismo.

Por Fernando Vicente Prieto, desde Caracas – @FVicentePrieto
Artículo publicado en Notas.org.ar el 6 de junio de 2014 (http://notas.org.ar/venezuela-para-que-haya-paz-poder-al-pueblo/)

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