Filosofía, historia y emancipación humana. 200 años de Friedrich Engels

Friedrich Engels (1820-1895), filósofo, historiador, sociólogo y politólogo, colaborador conspicuo de Karl Marx, es sin duda una de las mentes más brillantes en la historia de Occidente, cuya obra tuvo, y tiene, una enorme trascendencia en la comprensión de la civilización humana. “El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre” (1876), prefacio a "Tres formas fundamentales de esclavización", es motivo de análisis en este ensayo que bien sirve para conmemorar los doscientos años de su nacimiento.

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“El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre” (1876) era parte de la Introducción a un escrito llamado Tres formas fundamentales de esclavización. Estas serían las experimentadas en la historia humana: 1) las imposiciones de la naturaleza sobre el ser humano; 2) las de seres humanos sobre otros seres humanos, y 3) las del ser humano sobre la naturaleza. En las tres, el metabolismo dialéctico naturaleza-humano-naturaleza no ha sido armonizado por las sociedades humanas, sino que se ha desenvuelto con antagonismos, pero se vislumbra la posibilidad de superarlas debido a las condiciones objetivas y subjetivas desarrolladas dentro de la sociedad capitalista: 1) con el desarrollo de la ciencia-técnica humana manifestada en el trabajo automatizado, y 2) con el desarrollo de la organización y la conciencia de los trabajadores. Ambos son producto histórico de la praxis humana, corazón del proceso de trabajo, por lo que, en dicho régimen capitalista, se posibilita un proceso de verdadera emancipación, si y sólo sí el metabolismo se encamina a su armonización, poniendo bajo control colectivo humano, y no del capital que conjunta y exacerba las esclavizaciones, su propio proceso de trabajo desplegado como ciencia-técnica y como organización-conciencia ecológica social, o bien como órganos sociales de la producción de la vida y de la voluntad humanas (K. Marx).

En su texto de 1876, a Engels le interesa esbozar los pasos que va dando el ser humano en la dialéctica del trabajo, que va abriendo necesidades y capacidades nuevas y relativamente progresivas, desde la hominización (transformación del simio en homo, pasando por los homínidos), sapientización (transformación del homo en homo sapiens) y en la humanización, que potencialmente culminaría en la revolución y la sociedad comunista (hacia lo plenamente humano u homo plenus).

Cabe aclarar que su concepto de proceso de trabajo implica un proceso multidimensional, no sólo meramente instrumental y laborante (homo faber, homo laborans), sino incluyendo lo productivo, reproductivo, social, medioambiental, político, lúdico, simbólico y cultural (homo politicus, homo ecologicus, homo ludens, homo demens, homo loquax).

Para Engels, de lo que se trata con ello es de aprender las lecciones y comprender los errores antiecológicos-antisociales de las praxis humanas poco conscientes o no planeadas suficientemente. Su finalidad será ejercer el trabajo, la técnica, la producción, las relaciones sociales y, en general, todos los actos humanos, conforme a su naturaleza no animalesca, es decir conforme a las cualidades humanas formadas, desplegadas en el surgimiento del género homo y propiamente en la especie sapiens, con el propósito de no seguir cayendo en efectos contraproducentes sino superarlos en la emancipación y realización de la vida humana futura.

Los pasos decisivos del despliegue histórico práxico

 Veamos la argumentación de Engels; primero las premisas y luego, de manera secuencial, los ocho pasos decisivos de la precesualidad histórica:

  1. Para Engels, la naturaleza es la proveedora de los materiales que el trabajo humano convierte en riqueza y el trabajo humano es “la condición básica y fundamental de toda la vida humana” a tal grado que, dice, “hasta cierto punto, debemos decir que el trabajo ha creado al propio humano”. Aquí señala que Charles Darwin (The Descent of Man, 1871) dio una descripción aproximada de una raza de monos antropomorfos extraordinariamente desarrollada, que residió en algún lugar de la zona tropical, vivía en los árboles y formaba manadas.
  2. Este mono, al caminar por el suelo, “se fue acostumbrando a prescindir de las manos” y entonces empezaron a adoptar más y más una posición erecta. Primero fue una norma y luego una necesidad, por lo que en aquel entonces las manos tenían que ejecutar funciones cada vez más variadas, desarrollándose la división de funciones entre pies y manos. Así, Engels describe las tareas más numerosas de las manos: recoger y sostener alimentos, construir nidos y tejadillos en los árboles, asir garrotes, aventar frutos y piedras y realizar operaciones sencillas, semejantes a las que realizan los monos. Sin embargo, dice Engels, la mano de cualquier mono es incapaz de ejecutar los cientos de operaciones que realiza la mano humana como tal, “perfeccionada por el trabajo durante centenares de miles de años”. Y ejemplifica: “Ni una sola mano simiesca ha construido jamás un cuchillo de piedra por tosco que fuese.” Traduciéndolo a los conocimientos actuales, los primates superiores antropomorfos no desarrollaron jamás ninguna industria lítica o modo técnico. La explicación que proporciona Engels es que hubo un proceso evolutivo de operaciones sencillas a operaciones complejas y consistió en que “nuestros antepasados fueron adaptando poco a poco sus manos durante muchos miles de años de transición”.
  3. La mano se hizo libre ya que pudo adquirir cada vez más habilidad, destreza y flexibilidad, que se “transmitía por herencia y se acrecía de generación en generación”. La mano liberada y perfeccionada (anatómica y fisiológicamente) se convirtió en “el [primer] órgano del trabajo” y fue producto o resultado de éste mediante cada vez más aplicaciones a funciones nuevas y cada vez más complejas. Con ello, lo que beneficiaba a la mano beneficiaba correlaciones de formas (Darwin dixit) a todo el cuerpo y organismo, en dos aspectos: el interno, digamos en la columna vertebral-cráneo-cerebro (foramen magnum), visión, pelvis-húmero, termorregulación, ajuste de órganos, posición del pie y modo de caminar, etcétera, y el externo, repercusiones sociales de unos sujetos sobre otros, así como sobre el conjunto: ayuda/actividad mutua y reforzamiento de lazos; progreso sobre el dominio sobre la naturaleza, ya que el trabajo iba ampliando horizontes, haciéndole descubrir en los objetos nuevas propiedades desconocidas.
  4. La necesidad de mayor comunicación verbal, transmitiéndose información psicoafectiva, relacional, ecológica y técnica significativa y cada vez más precisa de los unos a los otros. Modulaciones y articulaciones del sonido, teniendo un papel central la laringe y demás órganos anatómicos del aparato fonador. Respecto a esto, nos señala la máxima de J.B. Lamarck: “la necesidad hizo al órgano”. La laringe y los órganos vocales formados dialécticamente resultaron ser apropiados para el lenguaje articulado; así, la explicación de su origen sólo es posible “a partir del proceso de trabajo y con el proceso de trabajo” (en las inter-acciones que provoca, retroalimenta y va enriqueciendo).

De esta forma, la conexión del trabajo con el lenguaje estimuló el desarrollo del cerebro humano (y todo el sistema nervioso) e igualmente “los instrumentos más inmediatos” de éste: los órganos de los sentidos (vista, olfato, gusto, oído y tacto). Con del desarrollo interactivo y mutuo de ambos se fue generando a) mayor claridad de conciencia, b) mayor capacidad de abstracción y c) mayor grado de discernimiento, formando con ello una doble recursividad dialéctica de mutuas influencias entre, por una parte 1) el trabajo y el lenguaje y, por otra, 2) entre el cerebro y los sentidos.

  1. Este circuito dialéctico conforma el primer avance de lo que Engels denomina la sociedad humana, que desde esta base (trabajo-socialidad-lenguaje-conciencia-sentidos) se expresa en su desarrollo multidireccional y diverso en distintos pueblos, con adelantos y retrocesos en esta procesualidad que hoy llamaríamos desarrollo sociocultural en general (destacando el logro del desarrollo civilizacional).
  2. A partir de aquí, haciendo uso de a) su mayor inteligencia y b) su mayor capacidad de adaptación (o, mejor, de adaptabilidad), en las diversas zonas de alimentación, los sapiens ampliaron el rango de plantas comestibles, con lo que lograron una alimentación con mayor variedad de nuevas sustancias nutricionales, con lo cual “creaban las condiciones químicas”, fisiológicas y corporales para constituir una “dieta propiamente humana”, cuyas bases serían 1) despliegue en la elaboración de instrumentos de trabajo (que a la vez fueron utilizados como armas) para hacerse de nuevos alimentos, 2) creación de herramientas para la pesca y la caza, con lo que se posibilitó 3) el tránsito de la alimentación propiamente vegetal a la alimentación mixta (vegetal-animal), 4) el consumo de carne, que ofreció ingredientes esenciales para el mejor desempeño de las funciones de su organismo, especialmente en la potenciación funcional y el crecimiento de su cerebro; y también 5) trajo dos nuevos avances decisivos: el uso del fuego, que redujo el proceso de digestión, y la domesticación de animales, que multiplicó la reserva de carne y de leche para obtenerlas de manera más regular, así como 6) el combinar la carne con la dieta vegetal (bases del omnivorismo) contribuyó poderosamente –dice Engels– a dar fuerza física y mental al humano al brindarle –en vías de consolidación– su (relativa) “independencia” respecto de la naturaleza.

La voluntad de dominio y sus repercusiones

  1. El sexto paso decisivo fue su extensión geoclimático-ecológica, pues por su propia iniciativa se fue expandiendo y adaptando-transformando a los diferentes climas de los continentes y ecosistemas (latitudes, alturas, temperaturas, etcétera). Ello obligó a los seres humanos a realizar nuevas actividades y a generar nuevas necesidades de abrigo, vivienda, vestimenta…, creándose nuevas esferas cada vez más complejas, diversificadas y perfeccionadas (civilizacionales) de trabajo material, cultural, semiótico, político y espiritual: ganadería, pesca, agricultura, alfarería, hilado, tejido, metales, navegación, comercio, artes y ciencias, posteriormente también el desarrollo de las naciones, el Estado y, con ello, el derecho, la política y la religión.

Estas últimas, así como el origen de la explotación del propio trabajo y en general el progreso de la civilización, son producto de la dinámica de las necesidades materiales “reflejadas en la cabeza del ser humano que así cobra conciencia de ellas”, y no se deben –como cree la concepción idealista del mundo– exclusivamente al desarrollo y a la actividad cerebral.

Se trata de la concepción materialista dialéctico-histórica de los orígenes y de desarrollo/progreso del sapiens y de sus productos sociales, políticos y culturales materiales e institucionales, con base en la complejización de proceso de trabajo y el crecimiento/diversificación de las necesidades, que fue llevando a los humanos a “plantearse y a alcanzar objetivos cada vez más elevados”. Dicha concepción, dice Engels, es diferente y crítica respecto del materialismo naturalista de la escuela darwiniana, cuyos representantes no son capaces de ver “el papel [histórico-genético] desempeñado por el proceso de trabajo”.

El signo esencialmente diferente de los humanos respecto de los animales reside en que: “Ni un solo acto planificado de ningún animal ha podido imprimir en la naturaleza ‘el sello de su voluntad’. Sólo el humano ha podido hacerlo”. Las acciones de los humanos sobre la naturaleza imprimen, material y espiritualmente, sus diversas y crecientes necesidades y fines, y sus efectos son escalares: ecológicos, geológicos, energéticos y mentales. Los animales utilizan la naturaleza exterior y la modifican por el mero hecho de su presencia en ella. El humano, en cambio, transforma la naturaleza y la obliga así a servirle (servicio no forzosamente utilitario), la domina (no necesariamente utilitariamente) por efecto del proceso de trabajo.

Sin embargo, Engels plantea que, si dicho dominio se toma como si se tratara de “victorias” sobre la naturaleza, en las repercusiones imprevistas o negativas que se manifiestan –no necesariamente de manera inmediata sino en segunda o tercera instancia, después de lo que se obtuvo con previsión o en primera instancia– “la naturaleza toma venganza”. Por lo tanto, esos hechos nos recuerdan que “nuestro dominio sobre la naturaleza no se parece en nada al dominio de un conquistador sobre el pueblo conquistado”, pues “nosotros como humanos estamos en su seno y pertenecemos a la naturaleza”. Por consiguiente, “todo nuestro dominio sobre ella consiste en que, a diferencia de los demás seres, somos capaces de conocer sus leyes y aplicarlas adecuadamente”.

  1. Para F. Engels existe un gran avance científico, principalmente de las Ciencias Naturales de la segunda mitad del siglo XIX, del conocimiento y comprensión de las leyes de la naturaleza. Por eso se ha dado un importante paso para conocer tanto los efectos inmediatos como los no inmediatos de “nuestra intromisión en el curso natural de desarrollo”. El meollo para Engels es que dichos avances científicos (y técnicos) posibilitan la prevención y el control cada vez mejor de las repercusiones no inmediatas a prever y, por lo tanto, permiten controlar cada vez mejor las “remotas consecuencias naturales de nuestros actos en la producción”. De esta manera, cuanto más sea esto una realidad, los hombres no sólo sentirán de nuevo y en creciente grado su unidad con la naturaleza, sino que la comprenderán más (y lo mismo su propia naturaleza, construida también en el trabajo y con su trabajo); por ende, “más inconcebible será esa idea absurda y antinatural de la antítesis entre el espíritu y la materia, el hombre y la naturaleza y el alma y el cuerpo”.

Para dejar clara su perspectiva unitaria de superación de las antítesis, Engels plantea que igualmente se trata de prever no sólo las indirectas y remotas consecuencias del dominio y de la producción humana sobre la naturaleza exterior, sino las repercusiones sociales de esas mismas acciones. Para lograr cabalmente todo ello es fundamental: a) el conocimiento, control y dominio de las consecuencias directas e inmediatas a nivel natural y social de la producción, y b) el conocimiento, control y dominio de las consecuencias indirectas y remotas a nivel natural y social de la producción humana.

  1. Se trataría, entonces de construir un octavo paso decisivo plenamente emancipador pues, enfatiza Engels: “hace falta una revolución que transforme por completo el modo de producción existente hasta hoy día” (el capitalismo) y, con él, el orden social productivista, inmediatista, antiecológico y antisocial vigente. Se trata, dice, de realizar una revolución que cree un nuevo orden natural-social productivo, en donde el proceso de trabajo tendrá un nuevo papel en la transformación del humano en verdadera y plenamente humano, un orden diferente a los anteriores que tenga integrado realmente en su actuar social la planificación, prevención y control de la producción (siendo una gran palanca de ayuda una ciencia-técnica crítica, liberada y emancipadora), que siga las leyes de la naturaleza y sea capaz de superar realmente sus utilitarismos y limitaciones de toda índole.
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El titanosaurio hallado en Argentina podría ser "el más grande de la historia"

Un equipo estadounidense-argentino de científicos descubrió en el noroeste de la Patagonia los restos fósiles de un dinosaurio que vivió hace 77 millones de años en el extremo meridional de América del Sur y que podría ser el animal terrestre más grande en la historia de la Tierra. El hallazgo ha sido publicado en la revista Scientific Reports.

El gigante dinosaurio fue bautizado como Dreadnoughtus schrani -que significa textualmente "el que no teme a nada"- y es el esqueleto más completo descubierto hasta ahora. "Es considerado uno de los saurópodos más grandes jamás encontrados, probablemente superando el tamaño de Patagotitan", expone el artículo.

Según los paleontólogos, pertenece a la familia de los titanosaurios, dinosaurios herbívoros gigantes, que eran muy abundantes en la zona durante la época del Cretácico Superior. Medía unos 26 metros de largo (con un cuello de 11 metros y una cola de 9 metros de longitud) y pesaba unos 60.000 kilos, es decir, 60 toneladas.

Para mantener este descomunal tamaño, se estima que este dinosaurio tenía que ingerir cada día cantidades enormes de plantas: “Imagine tener como obsesión solo comer. Cada día trataba de consumir suficientes calorías como para nutrir su cuerpo del tamaño de una casa. Me imagino que su día a día consistía en gran medida en estar de pie en un solo lugar”, afirmó Kenneth Lacovara, coautor del estudio.

La especie más cercana al nuevo dinosaurio encontrado es el Andesaurus, que posee una longitud de 18 metros. De acuerdo a los reportes, el titanosaurio encontrado era mucho más grande, aunque todavía no hay precisiones exactas.

Gracias a que el esqueleto está muy completo (se han encontrado entre 2005 y 2009 el 70 por ciento de sus huesos), los científicos podrán entender mejor la anatomía y la biomecánica de los grandes saurópodos como el de este gigante cuyo fémur y húmero encontrados, de 1,80 metros, permiten hacerse una idea bastante fidedigna de las colosas proporciones de este animal.

Reino Unido alerta sobre otra cepa de coronavirus proveniente de Sudáfrica

Las autoridades señalan que es "altamente preocupante" por ser "más contagiosa" que la hallada en el propio territorio

Las autoridades británicas identificaron dos casos de otra nueva cepa de coronavirus, procedentes de Sudáfrica, "altamente preocupante" por ser "más contagiosa" que la hallada en su territorio días atrás.

"Esta nueva variante es altamente preocupante, porque es más contagiosa y parece haber mutado más que la nueva variante que fue identificada en Reino Unido", declaró el ministro de Salud, Matt Hancock.

El funcionario pidió que cualquier persona que haya estado en Sudáfrica o en "contacto estrecho" con alguien que estuvo allí estas dos últimas semanas tiene que ponerse "inmediatamente en cuarentena" y anunció restricciones de viajes al país africano.

Por otro lado, las mercaderías y pasajeros procedentes de territorio británico comenzaron a arribar este miércoles a las costas francesas luego de que Francia abriera su frontera tras un cierre de dos días por otra mutación de coronavirus que mantuvo aislado al Reino Unido y varados a miles de camioneros, generando temores de desabastecimiento.

Autoridades advirtieron que la normalización del tránsito de mercaderías y personas podría llevar varios días, y la compañía aérea alemana Lufthansa envió un vuelo especial de carga con 80 toneladas de frutas, vegetales y otros alimentos perecederos al Reino Unido para evitar la temida escasez de alimentos hasta que se termine de resolver la situación.

Un acuerdo alcanzado en la noche del martes que permite que camioneros y pasajeros que tengan un test negativo de coronavirus crucen a Francia por el Canal de la Mancha trajo algo de alivio, luego de que el país cerrara sus fronteras a los camiones procedentes del Reino Unido el domingo pasado para impedir la llegada de la nueva cepa del coronavirus.

El Brexit

Pero muchos advertían que el caos vivido estos días era un anticipo del que podría experimentar el Reino Unido si no llega a un acuerdo de libre comercio de última hora con la Unión Europea (UE) antes del 31 de enero, cuando termina el plazo que ambos se dieron para lograrlo luego de que el país abandonara el bloque, en enero pasado.

Un primer ferry con camiones y autos atracó en el puerto francés de Calais este miércoles antes del amanecer luego de haber salido del puerto inglés de Dover, y trenes de carga y con autos particulares también fueron autorizados a cruzar al continente por el túnel que pasa por debajo del Canal de la Mancha.

Medio centenar de países suspendieron las conexiones con Reino Unido a partir del domingo pasado, un día después de que el primer ministro británico, Boris Johnson, anunciara que la nueva variante era responsable de un aumento de los casos de coronavirus en Londres y el sureste de Inglaterra. Holanda, Bélgica y Bulgaria relajaron en las últimas horas las restricciones de viaje impuestas al Reino Unido, pero la mayoría de los demás países aún las mantenían.

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Dibujo sobre la población aborigen en la Isla. Imágen: Referencial.

La historia de los isleños originales del Caribe se enfoca más claramente en un nuevo estudio de Nature que combina décadas de trabajo arqueológico con avances en tecnología genética.

 

Un equipo internacional dirigido por David Reich de la Facultad de Medicina de Harvard— y en el que  participaron el Centro Nacional de Genética Médica de Cuba, junto a la Universidad de La Habana y la Universidad Médica de Matanzas entre otras instituciones internacionales de la región— analizó los genomas de 263 individuos en el estudio más grande de ADN humano antiguo en las Américas hasta la fecha. La genética rastrea dos grandes olas migratorias en el Caribe por dos grupos distintos, con miles de años de diferencia, revelando un archipiélago poblado por personas muy móviles, con parientes lejanos que a menudo viven en islas diferentes.

El laboratorio de Reich también desarrolló una nueva técnica genética para estimar el tamaño de la población en el pasado, que muestra que la cantidad de personas que vivían en el Caribe cuando llegaron los europeos era mucho menor de lo que se pensaba anteriormente, probablemente en decenas de miles, en lugar del millón o más informado por Columbus y sus sucesores.

Para el arqueólogo William Keegan, cuyo trabajo en el Caribe abarca más de 40 años, el ADN antiguo ofrece una nueva herramienta poderosa para ayudar a resolver debates de larga data, confirmar hipótesis y destacar los misterios restantes.

Esto “hace avanzar dramáticamente nuestra comprensión del Caribe de una sola vez”, dijo Keegan, curador del Museo de Historia Natural de Florida y coautor principal del estudio. “Los métodos que desarrolló el equipo de David ayudaron a abordar preguntas que ni siquiera sabía que podíamos abordar”.

Los arqueólogos a menudo confían en los restos de la vida doméstica (cerámica, herramientas, restos de huesos y conchas) para reconstruir el pasado. Ahora, los avances tecnológicos en el estudio del ADN antiguo están arrojando nueva luz sobre el movimiento de animales y humanos, particularmente en el Caribe, donde cada isla puede ser un microcosmos de vida único.

Si bien el calor y la humedad de los trópicos pueden descomponer rápidamente la materia orgánica, el cuerpo humano contiene una caja fuerte de material genético: una parte pequeña e inusualmente densa del hueso que protege el oído interno. Utilizando principalmente esta estructura, los investigadores extrajeron y analizaron el ADN de 174 personas que vivieron en el Caribe y Venezuela hace entre 400 y 3100 años, combinando los datos con 89 individuos previamente secuenciados.

El equipo, que incluye a académicos caribeños, recibió permiso para realizar el análisis genético de gobiernos locales e instituciones culturales que actuaron como cuidadores de los restos humanos. Los autores también involucraron a representantes de las comunidades indígenas del Caribe en una discusión sobre sus hallazgos.

La evidencia genética ofrece nuevos conocimientos sobre la población del Caribe. Los primeros habitantes de las islas, un grupo de usuarios de herramientas de piedra, navegaron a Cuba hace unos 6.000 años, expandiéndose gradualmente hacia el este a otras islas durante la Edad Arcaica de la región. No está claro de dónde provienen: aunque están más estrechamente relacionados con los centroamericanos y sudamericanos que con los norteamericanos, su genética no coincide con ningún grupo indígena en particular. Sin embargo, artefactos similares encontrados en Belice y Cuba pueden sugerir un origen centroamericano, dijo Keegan.

Hace unos 2.500-3.000 años, los agricultores y alfareros relacionados con los hablantes de arawak del noreste de América del Sur establecieron un segundo camino hacia el Caribe. Usando los dedos de la cuenca del río Orinoco de América del Sur como carreteras, viajaron desde el interior hasta la costa de Venezuela y avanzaron hacia el norte hacia el Mar Caribe, estableciendo Puerto Rico y finalmente moviéndose hacia el oeste. Su llegada marcó el comienzo de la Edad de la Cerámica de la región, marcada por la agricultura y la producción y uso generalizados de la cerámica.

Con el tiempo, casi todos los rastros genéticos de las personas de la Edad Arcaica desaparecieron, excepto una comunidad de resistencia en el oeste de Cuba que persistió hasta la llegada de los europeos. Los matrimonios mixtos entre los dos grupos fueron poco frecuentes, y solo tres individuos en el estudio mostraron ascendencia mixta.

Muchos cubanos, dominicanos y puertorriqueños actuales son descendientes de personas de la Edad de la Cerámica, así como inmigrantes europeos y africanos esclavizados. Pero los investigadores notaron solo evidencia marginal de ascendencia de la Edad Arcaica en individuos modernos.

“Eso es un gran misterio”, dijo Keegan. “Para Cuba, es especialmente curioso que no veamos más ascendencia arcaica”.

Durante la Era de la Cerámica, la cerámica caribeña experimentó al menos cinco cambios marcados en el estilo durante 2000 años. La cerámica roja ornamentada decorada con diseños pintados de blanco dio paso a vasijas simples de color beige, mientras que otras ollas estaban salpicadas de pequeños puntos e incisiones o tenían caras de animales esculpidas que probablemente se doblaban como asas.

Algunos arqueólogos señalaron estas transiciones como evidencia de nuevas migraciones a las islas. Pero el ADN cuenta una historia diferente, lo que sugiere que todos los estilos fueron desarrollados por descendientes de personas que llegaron al Caribe hace 2.500-3.000 años, aunque pueden haber interactuado e inspirado en extraños.

“Esa era una pregunta que quizás no hubiéramos sabido hacer si no hubiéramos tenido un experto en arqueología en nuestro equipo”, dijo la coautora principal Kendra Sirak , becaria postdoctoral en el Reich Lab. “Documentamos esta notable continuidad genética a través de cambios en el estilo de la cerámica. Hablamos de 'ollas contra personas' y, hasta donde sabemos, son solo ollas”.

La genética revela conexiones familiares entre islas

Destacando la interconectividad de la región, un estudio de los cromosomas X masculinos descubrió 19 pares de “primos genéticos” que viven en islas diferentes, personas que comparten la misma cantidad de ADN que los primos biológicos pero que pueden estar separados por generaciones. En el ejemplo más sorprendente, un hombre fue enterrado en las Bahamas mientras su pariente fue enterrado a unas 600 millas de distancia en la República Dominicana.

“Mostrar relaciones entre diferentes islas es realmente un paso adelante asombroso”, dijo Keegan, quien agregó que los vientos y corrientes cambiantes pueden dificultar el paso entre islas. “Me sorprendió mucho ver estos emparejamientos de primos entre islas”.

Descubrir una proporción tan alta de primos genéticos en una muestra de menos de 100 hombres es otro indicador de que el tamaño de la población total de la región era pequeño, dijo Reich, profesor de genética en el Instituto Blavatnik del HMS y profesor de biología evolutiva humana en Harvard.

“Cuando se toman muestras de dos individuos modernos, no es frecuente encontrar que sean parientes cercanos”, dijo. “Aquí, estamos encontrando parientes por todas partes”.

Revisión de estimaciones del tamaño de la población caribeña

Una técnica desarrollada por el coautor del estudio Harald Ringbauer , un becario postdoctoral en el laboratorio del Reich, utilizó segmentos compartidos de ADN para estimar el tamaño de la población pasada, un método que también podría aplicarse a estudios futuros de personas antiguas. La técnica de Ringbauer mostró que entre 10.000 y 50.000 personas vivían en dos de las islas más grandes del Caribe, Hispaniola y Puerto Rico, poco antes de la llegada de los europeos. Esto está muy por debajo del millón de habitantes que Columbus describió a sus clientes, lo que probablemente los impresionará, dijo Keegan.

Más tarde, el historiador del siglo XVI Bartolomé de las Casas afirmó que la región había albergado a 3 millones de personas antes de ser diezmada por la esclavitud y las enfermedades europeas. Si bien esto también fue una exageración, la cantidad de personas que murieron como resultado de la colonización sigue siendo una atrocidad, dijo Reich.

“Este fue un programa sistemático de borrado cultural. El hecho de que el número no fuera de un millón o millones de personas, sino de decenas de miles, no hace que esa eliminación sea menos significativa”, dijo.

Para Keegan, colaborar con genetistas le dio la capacidad de probar algunas hipótesis que ha argumentado durante años, mientras que trastoca otras.

“En este punto, no me importa si estoy bien o mal”, dijo. “Es emocionante tener una base más firme para reevaluar cómo vemos el pasado en el Caribe. Uno de los resultados más importantes de este estudio es que demuestra cuán importante es la cultura para comprender las sociedades humanas. Los genes pueden ser unidades discretas y medibles, pero el genoma humano se crea culturalmente”.

Principales preguntas y hallazgos

En la citada investigación se responden las siguientes preguntas: ¿De dónde  vienen estas poblaciones que usaron herramientas de piedra y que elaboraron arcilla? ¿Estaban emparentados entre sí? ¿Cuántas personas  vivían en el Caribe a la llegada de los españoles? ¿Cuánta ascendencia  de esos primeros habitantes del Caribe, si es que hay alguna, se puede  rastrear en el ADN de las poblaciones caribeñas actuales, como huella  genética de estos grupos indígenas que proceden del período anterior al contacto?

En el curso de este estudio fueron estudiados los genomas de  aborígenes que vivían en lo que ahora son las Bahamas, Cuba, República Dominicana, Haití, Puerto Rico, Guadalupe, Santa Lucía, Curazao y Venezuela, a partir de ADN extraído de sus restos óseos.

Los resultados hallados son consistentes con que las poblaciones del  Caribe de la Edad Arcaica descienden de una sola fuente de población  en América Central o del Sur, sin un antepasado notable de América del  Norte.

Los aborígenes de la Era Cerámica tenían un perfil genético diferente,
muy similar a los grupos de habla arawaka procedentes del noreste de  América del Sur, según descubrió el equipo. El hallazgo está en  correspondencia con la evidencia arqueológica y lingüística  previamente reportada.

Los ceramistas parecen haber emigrado al Caribe desde América del Sur,  probablemente de isla en isla a través de las Antillas Menores, hace  al menos 1.700 años, encontraron los investigadores. A medida que los alfareros de la Era Cerámica fueron ocupando, en una  nueva oleada migratoria, las islas del Caribe, reemplazaron casi por  completo a las personas residentes que usaban herramientas de piedra,  descubrió el equipo.

Solo quedó un pequeño porcentaje de población  arcaica, que persistió en el occidente de Cuba hasta aproximadamente  el momento de la llegada de los europeos.

El trabajo confirma que era “extremadamente raro” que las personas asociadas con las culturas arcaicas se mezclaran y tuvieran hijos con  personas asociadas con las culturas cerámicas.

Gracias en parte a la gran cantidad de muestras de ADN disponibles,  los investigadores pudieron estimar el tamaño de la población caribeña  antigua antes de la llegada de los europeos. Se sugiere que en la  región combinada de La Española (Haití y República Dominicana) y  Puerto Rico en los siglos antes de la llegada de los europeos vivían entre 10,000 y 50,000 personas. Un número mucho más bajo que las  estimaciones anteriores y que lo se conoce hasta ahora.

La investigación del ADN antiguo cambia significativamente la forma en que pensamos sobre los pueblos indígenas en el Caribe anterior al contacto. Otro hallazgo sorprendente, por ejemplo, es que el legado genético de los caribeños antes del contacto no desapareció: contribuyeron con aproximadamente el 14 por ciento del ADN de las personas vivas de Puerto Rico, el 6 por ciento de ese en la República Dominicana y el 4 por ciento de que en Cuba. Además, al iluminar el estilo de vida altamente móvil de los caribeños antes del contacto con muchos primos de ADN en diferentes islas, la investigación subraya el grado en que estaban conectados, una unidad relativa que luego se fracturó por siglos de división en esferas coloniales por parte de las potencias europeas.

Los resultados de esta investigación convierten al Caribe en el primer lugar de las Américas donde los científicos han obtenido datos sobre el ADN antiguo de ultra alta resolución a nivel genómico, algo que hasta ahora solo había estado disponible en el oeste de Eurasia.

24 diciembre 2020

 (Con información del Centro Nacional de Genética Médica, New York Times, Nature y el Museo de Ciencias de la Florida

Aterriza una cápsula espacial con pistas sobre el origen del Sistema Solar. — EFE/EPA

 

La sonda Hayabusa2 fue lanzada al espacio en 2014 con el objetivo de alcanzar un asteroide de más de 4.600 millones de años. Éste tiene unas características muy ventajosas para poder conocer más detalles sobre la formación de nuestro planeta.

 

Tras recorrer unos 5.200 millones de kilómetros, la sonda nipona Hayabusa2 trajo este domingo a la Tierra una cantidad minúscula de muestras de un remoto asteroide que puede guardar muchos secretos del Sistema Solar, en una operación en la que, según dijeron sus responsables, "todo fue perfecto".

Hayabusa2 fue lanzada al espacio el 3 de diciembre de 2014 con un primer objetivo: alcanzar el asteroide Ryugu, que se formó hace unos 4.600 millones de años y que tiene unas características ventajosas para conocer la formación de nuestro Planeta.

Ryugu –nombre de un palacio mágico submarino del folclore nipón– tiene unos 900 metros de diámetro y una forma ligeramente cúbica y, como otros planetas menores, está considerado entre los cuerpos más antiguos del Sistema Solar.

Con un peso de unos 600 kilos y un tamaño de 1,6 metros en su lado mayor, Hayabusa2, al acercarse a la Tierra, se desprendió el sábado de una cápsula con muestras tomadas en Ryugu, y el aparato aterrizó este domingo en una zona desértica del sur de Australia.

"En el espacio todo fue perfecto. Y con el trabajo del equipo que recogió la cápsula todo fue perfecto", afirmó en una rueda de prensa catorce horas después del aterrizaje de la cápsula el director del proyecto Hayabusa2 de la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA), Yuichi Tsuda.

Hayabusa2 se ha pasado seis años navegando alrededor del Sol y su primer momento clave fue el 22 de febrero de 2019, cuando aterrizó por primera vez en Ryugu para tomar las primeras muestras de la superficie del asteroide.

Volvió a hacerlo el 11 de julio de 2019, después de que desde su órbita lanzara un proyectil para abrir un pequeño cráter en la superficie de Ryugu y, gracias a ello, poder tomar muestras subterráneas.

Aunque el peso total de las muestras no llega a un gramo, el hecho de que sean restos de la superficie y subterráneos puede permitir a los científicos tener mejores pistas sobre su composición, al no haber estado expuestas a los elementos las pruebas subterráneas.

De acuerdo con los científicos, en la formación de la Tierra el planeta estuvo demasiado próximo al Sol para que el agua pudiera condensarse, pero una vez se enfrió tanto agua como materiales orgánicos llegaron a la Tierra procedentes de asteroides como Ryugu.

El tercer paso clave de la misión se completó en las últimas horas al aterrizar en el sur de Australia la cápsula de la que se desprendió Hayabusa2 el sábado, y que entró a la atmósfera este domingo por la madrugada resistiendo temperaturas próximas a los 3.000 grados centígrados.

Gracias a una radiobaliza que portaba, la cápsula generó señales para su localización al aterrizar cayendo asistida por un paracaídas, y, al amanecer, un helicóptero la encontró al lado de un arbusto, esperando a ser recogida.

El aparato, de unos 30 centímetros de distancia, fue trasladado a instalaciones de la localidad australiana de Woomera, antes de que emprenda el viaje de regreso a Japón para que las muestras de Ryugu sean investigadas minuciosamente.

Tsuda dijo que durante la misión estaba confiado de su éxito, aunque no con exceso de confianza, revisando "cuidadosamente cada paso".

No contaban los responsables de la misión con la lluvia y los vientos fuertes que había en la zona del aterrizaje el sábado, un día antes de que llegara la cápsula, pero el tiempo mejoró y pudo completarse la misión con éxito.

En la misión han cooperado distintas instituciones internacionales, entre ellas la Agencia Espacial de Australia, cuya directora, Megan Clark, en declaraciones a los periodistas desde Woomera expresó su esperanza de que las muestras que llegaron del espacio permitan saber "cómo llegó el agua a nuestra Tierra".

Hayabusa2 llegó a acercarse a la Tierra hasta unos 7.000 kilómetros de distancia, pero después de desprenderse de la cápsula siguió con otra misión y un nuevo rumbo, esta vez hacia otro asteroide, este con el nombre de 1998KY26

Por Agustín de Gracia (EFE)

Investigadores analizaron restos óseos de dedos de esos antiguos parientes del hombre.Foto Bardo et al/ Scientific Reports

El hallazgo sugiere que desarrollaron agarres de precisión, más complejos que los de fuerza

 

Los pulgares de los neandertales se adaptaron para sostener mejor herramientas con mango, de la misma manera que ahora lo hacemos con un martillo, según un artículo publicado en la revista Scientific Reports.

Además, los hallazgos sugieren que los neandertales desarrollaron agarres de precisión, donde los objetos se sostienen entre la punta del dedo y el pulgar, más complejos que los agarres de fuerza, en los que los objetos se sostienen como un martillo, entre los dedos y la palma con la fuerza que dirige ese dedo.

Mediante análisis 3D, Ameline Bardo, investigadora de la Universidad de Kent, en Reino Unido, y sus colegas mapearon las articulaciones entre los huesos que producen el movimiento del pulgar, denominado colectivamente complejo trapeciometacarpiano, de cinco individuos neandertales y compararon los resultados con las mediciones tomadas de los restos de cinco humanos modernos tempranos y 50 adultos modernos recientes.

Los autores encontraron covariación en la forma y la orientación relativa de las articulaciones del complejo trapeciometacarpiano que sugieren diferentes movimientos repetitivos del pulgar en los neandertales en comparación con los humanos modernos.

La articulación en la base del pulgar de los restos de neandertal es más plana con una superficie de contacto más pequeña y se adapta mejor a ese dedo extendido colocado al lado del costado de la mano.

Esta postura sugiere el uso regular de empuñaduras eléctricas de ”apretar”, como las que usamos ahora para sostener herramientas con mangos. En comparación, estas superficies articulares son generalmente más grandes y más curvas en los pulgares humanos modernos recientes, una ventaja al agarrar objetos entre las yemas del dedo y esos dedos, lo que se conoce como agarre de precisión.

Aunque la morfología de los neandertales estudiados es más adecuada para los agarres de fuerza, aún habrían sido capaces de realizar posturas de mano de precisión, pero esto habría sido más desafiante que para los humanos modernos, según los autores.

La comparación de la morfología fósil entre las manos de los neandertales y los humanos modernos puede proporcionar más información acerca de los comportamientos de nuestros parientes antiguos y el uso temprano de herramientas, señalan los investigadores.

Una neurona estrial de la vía directa.Foto CSIC

Investigadores de la Universidad de Nueva York han creado un atlas de desarrollo de expresión genética en neuronas, utilizando la secuenciación de su genoma y aprendizaje automático para clasificar más de 250 mil de esas células del cerebro de las moscas de la fruta.

Su estudio, publicado en Nature, muestra que las neuronas presentan la mayor diversidad molecular durante el desarrollo y revela un tipo de ellas desconocido que sólo está presente antes de que nazcan las moscas.

La diversidad de tipos de células que componen nuestro cerebro sólo puede entenderse a la luz de su historial de desarrollo, explicó Claude Desplan, profesor de biología de la Universidad de Nueva York y autor principal del estudio.

Los cerebros están compuestos por miles de diferentes neuronas. A pesar de compartir la misma información genética, ellas logran esa diversidad activando distintos conjuntos de genes en cada tipo y en cada punto de su desarrollo.

Para comprender la diversidad de las células cerebrales, los investigadores han estudiado durante mucho tiempo las moscas de la fruta, cuyos cerebros, aunque mucho más simples que los de los humanos, pueden usarse como un sistema modelo.

Neset Özel, asociado posdoctoral en la Universidad de Nueva York y uno de los autores principales del estudio, afirmó: “El ‘atlas’ constituye un recurso enorme para la investigación, pues ahora podemos buscar si un gen en particular está activo en cualquier tipo de célula de nuestra elección y en cualquier momento durante su desarrollo”.

Esquema de un brazo sin la arteria mediana del famoso libro de anatomía de Henry Gray, publicado por primera vez en 1858. / Archivo

El porcentaje de personas con arteria mediana en el antebrazo está aumentando significativamente desde hace 125 años, halla un análisis de alcance mundial.

La evolución sigue cambiando al ser humano, de formas insospechadas y mínimas, difíciles de detectar. Una vía sanguínea que está presente en el embrión humano pero suele desaparecer antes del nacimiento se encuentra cada vez más en niños y en personas adultas, indica un nuevo estudio, que achaca estos cambios a un mecanismo de microevolución que afecta a la anatomía interna del cuerpo humano. 

La arteria mediana, que se encuentra en el antebrazo entre las arterias cubital y radial, se ha considerado normalmente una estructura embrionaria, que tiende a desaparecer a partir de la octava semana de gestación, recuerdan los autores del estudio, que pertenecen a dos universidades australianas. Desde el siglo XVIII, sin embargo, existen datos sobre su presencia en un porcentaje pequeño de la población y lo curioso es que este porcentaje ha ido aumentado significativamente desde entonces.

Los últimos datos, que confirman esta tendencia, se refieren a disecciones de 78 personas muertas en 2015 o 2016, todos australianos de ascendencia europea, de los cuales un 33% resultó tener la arteria mediana. Hace 25 años, cuando ya se sugirió este fenómeno, la prevalencia era de alrededor de un 30%, mientras que en las personas nacidas en la década de 1880 solo se encontró en un 10% de los miembros diseccionados.

Al recopilar todos los datos disponibles en el mundo sobre la presencia de la arteria mediana, incluidos los de su propio estudio, y aplicar métodos matemáticos, los científicos australianos, dirigidos por Teghan Lucas, concluyen que la prevalencia actual es de un 35% y que, si se mantiene la tendencia exactamente igual (algo poco probable) todas las personas que nazcan dentro de 80 años la tendrán. Cuando la tenga la mitad de la población dejará de ser una variante y pasará a ser una estructura anatómica normal del brazo y la mano, afirman. Los resultados del análisis se han publicado en la revista Journal of Anatomy.

Hasta aquí los datos, pero la gran pregunta es por qué la evolución favorece algo que no parece un rasgo favorable, aunque tampoco se plantea que sea perjudicial. Sobre esto, los científicos recuerdan que la regresión de la arteria mediana antes del nacimiento está gobernada por unos genes. Cuando no se produce es porque esos genes no se expresan debido a que han sufrido cambios (mutaciones), algo que se enmarca en el continuo proceso evolutivo debido a la presión de la selección natural. O sea, que es algo normal.

Existe un factor que seguramente ha contrarrestando históricamente la tendencia evolutiva al aumento de la arteria mediana en la población y es la espectacular mejora en muchas zonas del mundo de la salud de las embarazadas a lo largo de los últimos 150 años. Si algunos problemas de salud fueran la causa de que no se iniciara el proceso natural de desaparición de la arteria antes del nacimiento debería haber disminuido en vez de aumentado la persistencia de la arteria mediana.

La arteria mediana no es el único rasgo anatómico cuyo aumento de incidencia se ha observado en los dos últimos siglos. También han aumentado la espina bífida oculta, el fabela (pequeño hueso de la rodilla) y las coaliciones tarsales (en el pie).

Los autores del estudio se lamentan de la escasez de cadáveres disponibles para la disección con fines científicos, un fenómeno de alcance mundial que hace que casi todos los estudios, incluido el suyo, pequen de hacerse sobre muestras más pequeñas que las ideales. La reducción en el número de autopsias es igualmente notable y alarma a los expertos por ser una fuente imprescindible para el conocimiento de las causas de los fallecimientos y de los efectos de patógenos como el nuevo coronavirus. Se estima que una gran mayoría de los certificados de defunción señalan una causa errónea o incompleta para el fallecimiento, lo que deriva en graves consecuencias para el conocimiento médico y en las políticas de salud pública.

madrid

12/10/2020 13:16 Actualizado: 13/10/2020 07:24

MALEN RUIZ DE ELVIRA

El Nobel de Química, a las creadoras de método para modificar genes humanos

La investigación de la francesa Emmanuelle Charpentier y la estadunidense Jennifer Doudna contribuye al desarrollo de terapias contra el cáncer y a hacer realidad el sueño de curar enfermedades hereditarias, destaca el jurado

 

Estocolmo. El Premio Nobel de Química fue asignado este miércoles a dos mujeres genetistas, la francesa Emmanuelle Charpentier y la estadunidense Jennifer Doudna, por sus investigaciones sobre las "tijeras moleculares", capaces de modificar los genes humanos, un descubrimiento "revolucionario".

Se distingue "un método de edición de genes que contribuye a desarrollar nuevas terapias contra el cáncer y puede hacer realidad el sueño de curar enfermedades hereditarias", subrayó el jurado de la Real Academia de Ciencias sueca, en Estocolmo.

La francesa, de 51 años, y la estadunidense, de 56, son la sexta y séptima mujer que ganan un Nobel de Química desde 1901.

En junio de 2012, las dos genetistas y su equipo describieron en la revista Science una nueva herramienta con la que se podía simplificar el genoma. El mecanismo se llama Crispr/Cas9 y es conocido como tijeras moleculares.

Cambia el existente

Si la terapia genética consiste en introducir un gen normal en las células que tienen uno con problemas, como si fuera un caballo de Troya, para que haga el trabajo del gen que no funciona, Crispr va más lejos: en lugar de añadir un gen, modifica el existente.

Su uso es fácil, barato y permite a los científicos "cortar" el ADN exactamente donde quieren, para, por ejemplo, corregir una mutación genética y curar una enfermedad rara.

El descubrimiento es reciente, pero ha sido citado desde hace algunos años como candidato al Nobel. Este logro se ve envuelto, sin embargo, en disputas de patentes, concretamente con el investigador estadunidense de origen chino Feng Zhang, lo que hizo pensar a algunos que el galardón no llegaría por ahora.

Las dos genetistas han recibido varios galardones por este descubrimento: el Breakthrough Prize (2015), el Princesa de Asturias en España (2015) y el premio Kavli de las nanociencias en Noruega (2018).

Para William Kaelin, que ganó el Nobel de Medicina el año pasado, este descubrimiento genético es uno de los más grandes de la década.

Cultivos innovadores

"Hay un enorme poder en esta herramienta genética, que nos afecta a todos", señaló Claes Gustafsson, presidente del comité del Nobel de Química. "Esto no sólo ha revolucionado la ciencia básica, sino también ha dado lugar a cultivos innovadores y dará lugar a nuevos tratamientos médicos revolucionarios".

Según Gustafsson, como resultado cualquier genoma puede editarse ahora "para reparar el daño genético".

Sin embargo, advirtió que el "enorme poder de esta tecnología significa que tenemos que usarla con mucho cuidado" pero que "está igual de claro que esta es una tecnología, un método, que brindará grandes oportunidades a la humanidad".

"Yo estaba muy emocionada, tengo que decirlo", expresó Charpentier a reporteros por teléfono desde Berlín tras enterarse del premio.

Espera que este primer galardón a un dúo femenino sirva de inspiración para las jóvenes.

En el pasado, dos mujeres investigadoras habían conseguido el Nobel de forma individual, la francesa de origen polaco Marie Curie en 1911 y la británica Dorothy Crowfoot Hodgkin en 1964. Sin embargo, es la primera vez que el premio recae en un equipo científico ciento por ciento femenino.

La superficie del segundo planeta del sistema solar está a 864º F (462º C), ¡tan caliente como para derretir plomo! Foto: dottedhippo/iStock.

Este lunes se dio a conocer que en lo alto de la atmósfera de Venus se halló fosfina (PH3), uno de los potenciales marcadores biológicos y sustancias químicas que pueden evidenciar la presencia de organismos microbianos. Los científicos no afirman que su descubrimiento signifique que en las capas altas de la atmósfera de Venus hay vida y solo indican que la presencia de la fosfina muestra que en el planeta puede haber procesos químicos desconocidos para la ciencia.

La fosfina es un gas tóxico que no tiene color ni olor en estado puro, y en la Tierra está asociado con entes orgánicos. La inhalación de este gas, y sobre todo la exposición prolongada al mismo, puede causar náuseas, vómitos, bronquitis, falta de aliento, convulsiones, edema pulmonar, daño del hígado, problemas de la vista y del habla e incluso la muerte.

Se conocen solo dos formas de obtener la fosfina: en el proceso industrial —el gas se produjo para su uso como agente de guerra química en la Primera Guerra Mundial—, y como parte de algún tipo de función poco conocida en animales y microbios. Algunos científicos lo consideran un producto de desecho, mientras que otros no.

Los productos de fosfina, utilizada hoy en día en las industrias de los plásticos y semiconductores y también como insecticida en granos almacenados y para fabricar retardantes de llamas, huelen a ajo o a pescado podrido.

La Agencia para Sustancias Tóxicas y el Registro de Enfermedades de EE.UU. (ATSDR, por sus siglas en inglés) indica que la fosfina puede inflamarse y explotar a temperatura ambiente, y en pequeñas cantidades puede surgir de forma natural a partir de la degradación de materia orgánica.

¿Qué tiene que ver con la vida extraterrestre?

Como en la Tierra la fosfina puede ser producto de microorganismos anaerobios, en 2019 la propusieron para considerar como una biofirma para buscar la vida en exoplanetas. El gas cumple con la mayoría de los criterios para ser catalogado de esta manera, pero su detección es bastante difícil.

La atmósfera de Venus contiene muchos compuestos de azufre y prácticamente carece de vapor de agua y oxígeno, lo que la convierte en un lugar extremadamente inadecuado para la aparición de formas de vida proteínicas, pero existen teorías que aceptan la posibilidad de que algunos microorganismos podrían adaptarse a las condiciones tan extremas y vivir en las capas altas de la atmósfera del planeta gracias a complejas reacciones químicas.

Las biofirmas —y la presencia de la fosfina sigue siendo un potencial marcador biológico— pueden ayudar a confirmar o refutar esta hipótesis. En el caso de Venus, los propios investigadores que formaron parte del estudio subrayaron que la detección de este gas no puede considerarse como una evidencia sólida de la presencia de vida microbiana, y únicamente apunta a procesos geológicos o químicos potencialmente desconocidos para la comunidad científica.

No obstante, el administrador de la NASA, Jim Bridenstine, ha calificado el hallazgo de un "avance más significativo hasta ahora en sustanciar el caso de la vida fuera de la Tierra". "Hace unos diez años la NASA descubrió vida microbiana a 120.000 pies en la atmósfera superior de la Tierra. Es hora de dar prioridad a Venus", escribió en su cuenta de Twitter.

15 septiembre 2020

(Con información de AP y RT)

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