La OMS emite sus primeras recomedaciones sobre la edición del genoma humano: ¿qué dice el informe?

La necesidad de regular este campo surgió después de que He Jiankui, un científico chino, anunciara que había logrado modificar genéticamente a dos bebés gemelos para evitar que contrajeran el VIH.

El Comité Asesor de Expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó sus primeras recomendaciones sobre la edición genética en humanos, tras dos años de investigación en la que han participado científicos, pacientes y organizaciones religiosas.

En 2018, después de que se conociera el caso de He Jiankui, un científico chino, que afirmó ser capaz de modificar embriones humanos, lo que resultó en el nacimiento de gemelas con aparente inmunidad al VIH, la OMS encargó a un cómite de expertos en edición genética elaborar una serie de recomendaciones sobre mecanismos de gobernanza nacionales, regionales y mundiales para la edición del genoma humano.

El comité reconoce los beneficios potenciales de la edición del genoma humano "para mejorar la salud humana y la medicina", dando como ejemplos, el tratamiento y la prevención de trastornos genéticos, nuevas formas de promover la resistencia a las enfermedades, contribuir al desarrollo de vacunas, entre muchos otros, destacando que ya lograron notables avances en este sentido, por ejemplo para tratar el VIH.

No obstante, afirman que existen áreas de incertidumbre en cuanto a los posibles beneficios y riesgos, por ejemplo, los rasgos manipulados del genoma humano "podrían transmitirse a generaciones posteriores". También, mencionan la falta de diversidad en las colecciones de muestras humanas o los retos relacionados con las clínicas deshonestas, investigaciones ilegales, poco éticas o inseguras.

El comité recomienda que la OMS asuma un papel de coordinación en los casos de regulación de la edición del genoma, fomento de la cooperación internacional, apoyo de las revisiones éticas de la investigación genética y asesoraminto a los gobiernos de una manera que garantice la coordinación de los estándares internacionales.

Asimismo, se tocaron cuestiones relacionadas con los derechos de propiedad intelectual, destacando la importancia de garantizar el acceso equitativo a intervenciones de edición del genoma humano, como la de trabajar con los países de recursos limitados. El comité recalca la necesidad de crear un conjunto de valores y principios éticos, basados en los objetivos y prioridades de la salud pública. Entre las próximas tareas del organismo internacional, también está la creación de un registro global para la posibilidad de revisar experimentos con genoma humano.

En el documento de la OMS indicaron que tienen previsto crear un grupo de trabajo para poder evaluar el avance de las nuevas tecnologías y promover las actualizaciones de las regulaciones.

Publicado: 15 jul 2021 23:13 GMT

Esperma de ratones guardado seis años en la EEI generó "crías espaciales" saludables

Determinar el tiempo de exposición a la radiación del cosmos que podría dañar el ADN de las células reproductivas para una futura colonización, el objetivo

 

Washington. Investigadores japoneses descubrieron que esperma de ratones expuesto durante seis años a altos niveles de radiación generó "crías espaciales" saludables, según un estudio publicado el viernes en la revista Science Advances.

El esperma estuvo guardado liofilizado (deshidratado y congelado) en la Estación Espacial Internacional (EEI). Una vez en la Tierra fue rehidratado y se engendraron 168 crías libres de defectos genéticos.

Teruhiko Wakayama, biólogo y principal autor del estudio, explicó que hay pocas diferencias entre los ratones fertilizados con esperma que estuvo en el espacio y el confinado en la Tierra.

"Todas las crías tenían apariencia normal y cuando se examinaron los genes no se encontraron anormalidades", señaló.

En 2013, Wakayama y colegas de la universidad japonesa de Yamanashi enviaron a la EEI para su estudio tres cajas, cada una de las cuales contenía 48 ampolletas de esperma liofilizado.

El objetivo era determinar cuánto tiempo de exposición a la radiación del espacio podría dañar el ADN de células reproductivas o si se generaban mutaciones, lo cual podría ser un problema para nuestras especies en futuras misiones de exploración y colonización espacial.

Lo enviado a la central volvió a la Tierra para fertilización en los primeros nueve meses, luego tras dos años y finalmente tras seis, y se generaron cientos de nacimientos.

El esperma liofilizado para el experimento fue escogido porque puede preservarse a temperatura ambiente en vez de necesitar un congelador.

Las ampolletas eran también muy pequeñas y livianas, casi del tamaño de un pequeño lápiz, lo que reducía costos de envío.

Cuando los "ratones espaciales" llegaron a la adultez, se aparearon al azar y la siguiente generación también pareció normal.

Wakayama, quien dirige el Centro de Biotecnología Avanzada de la Universidad de Yamanashi, destacó: “En el futuro, cuando llegue el tiempo de migrar a otros planetas, necesitaremos mantener la diversidad de recursos genéticos no sólo para los humanos, sino también para mascotas y animales domésticos.

"Por razones de costo y seguridad, es probable que las células almacenadas sean transportadas en naves espaciales en vez de animales vivos", añadió.

Llegar a otros planetas significa dejar la seguridad de la atmósfera de la Tierra y su campo magnético, el cual también se extiende por unos 400 kilómetros encima de la estación.

El espacio profundo está lleno de fuerte radiación, tanto de partículas solares como de rayos cósmicos que llegan de fuera del sistema solar.

Las erupciones en la superficie solar generan partículas que pueden tener devastadores impactos en la salud humana y pueden llegar a penetrar a las naves espaciales de la generación actual.

Según Wakayama, el proceso de liofilización aumenta su tolerancia en comparación con el esperma fresco, por cuanto el primero no tiene agua dentro del núcleo celular y el citoplasma.

El esperma liofilizado puede ser guardado hasta 200 años en un aparato orbital, consideran los autores del estudio.

La humanidad podría querer esparcir sus recursos genéticos fuera del planeta en caso de un desastre en la Tierra, agrega artículo.

El estudio advierte que aún es necesario investigar los efectos de la radiación espacial en huevos femeninos y embriones fertilizados antes de dar un nuevo paso en la era espacial.

 Un científico observa la secuencia de un genoma en la pantalla de un ordenador.Andrew Brookes / GETTY

El libro de instrucciones de una persona tiene 3.055 millones de letras, según la nueva lectura, que incluye un 8% del ADN que permanecía oculto por falta de tecnología

 

El tamaño de la ignorancia humana solo se percibe con el paso del tiempo. La humanidad vivió sin saber que existían los microbios hasta que un comerciante de telas holandés, Antonie van Leeuwenhoek, los vio a finales del siglo XVII con un rudimentario microscopio de su invención. Otro gran avance tecnológico ha permitido ahora obtener por primera vez la secuencia completa de un genoma humano. Los Homo sapiens han tardado unos 300.000 años en ser capaces de leer entero su propio manual de instrucciones.

Un multitudinario consorcio internacional anunció hace 20 años el primer borrador de la secuencia del genoma humano, pero aquella versión todavía estaba llena de agujeros. El bioinformático estadounidense Adam Phillippy compara la tarea con un puzle de un paisaje, en el que faltaban las piezas azules del cielo, demasiado similares como para ser encajadas con la tecnología de entonces. Otro numeroso equipo científico, el denominado Consorcio T2T, ha publicado ahora “la primera secuencia verdaderamente completa” de un genoma humano. Son 3.055 millones de nucleótidos, las letras químicas con las que está escrito el libro de instrucciones de una persona. Los autores calculan que el 8% del genoma estaba todavía sin leer.

El manual de funcionamiento de las células, plegado en su interior, es básicamente una gigantesca molécula de ADN de unos dos metros de longitud. Ahí están las directrices para que, por ejemplo, una neurona del cerebro sepa transmitir un pensamiento. El libro de instrucciones de la célula está escrito con combinaciones de solo cuatro letras químicas (ATTGCTGAA…). Las actuales técnicas de secuenciación masiva —empleadas en los hospitales para estudiar las enfermedades con un componente genético— no son capaces de leer el larguísimo genoma humano del tirón, pero pueden reconocer fragmentos de unos cientos de letras, que luego se ordenan gracias a un genoma de referencia, que actúa como la foto del paisaje en la caja del puzle.

Los investigadores sostienen que se abre “una nueva era de la genómica, en la que ninguna región del genoma está fuera del alcance”

El problema llega al colocar los tramos de ADN muy repetitivos (ATATATATATAT...), como ocurre con las piezas del cielo azul. Para sortear este obstáculo, los investigadores han utilizado técnicas de vanguardia, como los secuenciadores de la empresa británica Oxford Nanopore, unos dispositivos capaces de leer cientos de miles de letras a la vez al pasarlas por un poro diminuto.

Los miembros del Consorcio T2T —liderados por la bióloga Karen Miga, de la Universidad de California en Santa Cruz, y por el propio Adam Phillippy, del Instituto Nacional de Investigación del Genoma Humano, ambos en EE UU— sostienen que ahora se abre “una nueva era de la genómica, en la que ninguna región del genoma está fuera del alcance”. Los autores publicaron un borrador con sus resultados el 27 de mayo. Con sus nuevos datos, el genoma humano tendría 19.969 genes asociados a la producción de proteínas, 140 de ellos descubiertos por el consorcio.

La médica holandesa Renée Beekman, del Centro de Regulación Genómica (CRG) de Barcelona, aplaude el nuevo trabajo, en el que no ha participado. “Estas piezas que faltaban son nuevos frentes en los que buscar errores en el ADN que puedan conducir a enfermedades, como el cáncer”, opina la investigadora. “Hasta ahora estábamos ciegos ante estas regiones, pero este estudio proporciona la información y las herramientas necesarias para estudiarlas”, destaca.

La médica Renée Beekman cree que la nueva técnica servirá para buscar errores en el ADN asociados con el cáncer

Beekman subraya que el consorcio ha obtenido el ADN de células de una única mujer, por lo que la secuencia no permite distinguir variaciones entre personas y además carece de la información del cromosoma sexual Y, presente solo en los hombres. “La técnica utilizada por los autores es una herramienta prometedora para obtener esta información en un futuro próximo”, apunta la científica holandesa.

El genetista Lluís Montoliu cree que el nuevo estudio confirma la complejidad de uno de los grandes problemas de la ciencia. “No existe el genoma humano, existen genomas humanos”, reflexiona el investigador, del Centro Nacional de Biotecnología, en Madrid. “Escoger un genoma de referencia es, probablemente, uno de los asuntos más complicados que tenemos en la genética humana en estos momentos”, subraya. Montoliu recuerda que hace unos años, cuando los genomas de referencia dominantes eran de personas anglosajonas de EE UU, se interpretaba que algunos cambios de letras observados en otras poblaciones eran mutaciones asociadas a enfermedades, cuando en realidad eran variaciones perfectamente normales.

Los miembros del Consorcio T2T proponen utilizar su nueva secuencia como modelo mundial: la foto de la caja del puzle. El actual genoma de referencia fue elaborado en 2013, con fragmentos de ADN de muchas personas, por un consorcio internacional en el que participa el Instituto Europeo de Bioinformática.

Montoliu, presidente de la Asociación para la Investigación Responsable e Innovación en Edición Genética (ARRIGE), muestra sus dudas ante el posible cambio del “molde” del genoma humano. “Los problemas del actual genoma de referencia eran conocidos y arbitrariamente aceptados por todos. Si cometíamos errores, todos cometíamos el mismo error, así que podíamos entendernos”, explica el investigador. Montoliu teme que se genere confusión si se añade otro genoma humano de referencia. “Solo funcionará si lo hacemos todos a la vez. Tiene que ser una decisión a nivel mundial”, advierte.

Por Manuel Ansede

03 jun 2021 - 9:42 CEST

Referencia a ‘la creación de Adán’, de Michelangelo. La imagen muestra una mano humana y una mano de mono que se acercan a un blastocisto humano-mono de quimera. — Ivan D. Gromicho (KAUST)

Juan Carlos Izpisúa ha vuelto a hacerlo. Como ya avanzó en 2019, su equipo ha inyectado células madre de personas en embriones de primates para desarrollar nuevos modelos de enfermedades humanas y generar órganos trasplantables. 

 

En biología, el término quimera se refiere a aquellos animales generados al mezclar células embrionarias de dos individuos distintos, de la misma o distinta especie. En los últimos años, la formación de quimeras interespecie ha supuesto una estrategia prometedora para diversas aplicaciones de medicina regenerativa, incluida la generación de órganos y tejidos para trasplantes.

Ahora, científicos de China y EE UU han inyectado células madre humanas en embriones de primates y han podido cultivar estos embriones quiméricos durante un periodo de tiempo considerable: hasta 20 días. El trabajo, publicado en la revista Cell, tiene implicaciones para el desarrollo de nuevos modelos de biología y enfermedades humanas.

"Este tipo de investigación es importante para desarrollar conocimientos sobre la comunicación celular y el desarrollo biológico durante la embriogénesis y la evolución, así como para una variedad de aplicaciones de investigación y medicina regenerativa", explica a SINC Juan Carlos Izpisúa Belmonte, investigador del Instituto Salk de Ciencias Biológicas y autor principal del estudio.

El especialista español enfatiza la importancia de este tipo de estudios: "Como no podemos realizar ciertos tipos de experimentos en humanos, es esencial que tengamos mejores modelos para estudiar y comprender con mayor precisión las enfermedades humanas en condiciones in vivo".

"Por ejemplo, algún día podría dar lugar a la posibilidad de cultivar tejidos humanos de sustitución, como los del corazón y los riñones. También ayudar a probar medicamentos candidatos para enfermedades humanas con más precisión que los modelos animales tradicionales, o entender procesos como el envejecimiento, el principal factor de riesgo en alzhéimer, enfermedades cardíacas o cáncer", añade.

Para Josep M. Canals, experto en células madre y medicina regenerativa de la Universidad de Barcelona (UBNeuro) que no ha participado en el estudio de Izpisúa, "el modelo utilizado de quimeras humano-mono muestra diferencias en las primeras fases del desarrollo entre estas dos especies. Este tipo de aproximaciones abre un fascinante campo de investigación que puede explicar las diferencias y especificidades del inicio del desarrollo humano".

Pero, a pesar de su relevancia, "estos modelos raramente llegarán a proveer de soluciones terapéuticas mediante el trasplante de órganos desarrollados por estas quimeras, aunque los autores apunten a esta posibilidad", puntualiza a SINC Canals.

El primer paso se dio en 2019

El avance que hizo posible el estudio actual se produjo en 2019, cuando el equipo de Izpisúa Belmonte —en colaboración con Weizhi Ji, de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Kunming, en Yunnan (China), también autor del nuevo trabajo— generó una tecnología que permitía a los embriones de macaco permanecer vivos y crecer fuera del cuerpo durante un periodo de tiempo prolongado, pero que "no incluyó quimeras, es decir, células de más de una especie", enfatiza el investigador español.

Sin embargo, en el estudio actual se inyectó a cada uno de los embriones de mono (que se encontraban en la fase de blastocisto, es decir, con seis días de desarrollo) 25 células humanas. Las células procedían de una línea celular pluripotente inducida conocida como células madre pluripotentes extendidas, que tienen el potencial de contribuir tanto a los tejidos embrionarios como a los extraembrionarios.

Al cabo de un día, se detectaron células humanas en 132 embriones. A los 10 días, 103 de los embriones quiméricos seguían desarrollándose. La supervivencia pronto empezó a disminuir y, en el día 19, solo tres quimeras seguían vivas. No obstante, los autores destacan que el porcentaje de células humanas en los embriones se mantuvo alto durante todo el tiempo que siguieron creciendo.

"Históricamente, la generación de quimeras entre humanos y animales ha soportado una baja eficiencia e integración de las células humanas en la especie huésped", afirma Izpisúa Belmonte.

"La creación de una quimera entre un humano y un primate no humano —una especie más estrechamente relacionada con nosotros que todas las especies utilizadas anteriormente, como el ratón o el cerdo— facilitará el mejor conocimiento sobre si existen barreras impuestas por la evolución para la generación de dichas quimeras y si hay algún medio para superarlas", continúa.

Con todo, hay que tener en cuenta que "todos los experimentos de este artículo se han ejecutado en el laboratorio y no se ha realizado ninguna implantación en animales para un desarrollo de tejidos u órganos más allá de las primeras fases embrionarias. Por tanto, no se sabe si esto sería científicamente posible y si estas quimeras podrían desarrollarse a estadios más complejos", aclara Canals.

Eso sí, insiste, "las diferencias que se muestran a escala celular entre las dos especies apuntan a que un desarrollo a estadios posteriores no sería viable. Y la implantación de estos preembriones en úteros que hoy en día la legislación no permite, tendría consideraciones ético-científicas muy relevantes".

Los dilemas éticos de esta técnica

Además de estos conceptos puramente técnicos, este trabajo no está exento de problemas éticos. En un artículo relacionado, publicado también en la revista Cell, se exponen las posibles consideraciones sobre la generación de quimeras de primates humanos y no humanos.

"La medicina necesita mejores modelos para comprender la biología y las enfermedades humanas y realizar en ellos experimentos que serían éticamente problemáticos en humanos", indican los autores. "Pero a medida que desarrollamos nuevos modelos vivos que se aproximan más a los humanos, nos acercamos a los mismos problemas éticos que intentamos evitar".

Según Canals, "como en todo trabajo realizado con células madre pluripotentes humanas, las consideraciones éticas vienen determinadas por su potencial de generar un ser humano cuando se desarrolla en el contexto de gestación dentro del útero de una mujer".

"En este artículo van un paso más allá, mezclando células humanas con preembriones de mono. Pero en ningún caso se implantan estos preembriones en el útero de monos gestantes para llevar el desarrollo más allá de la pura investigación en laboratorio: los estudios quedan circunscritos al ámbito de la investigación", especifica.

Eso sí, hay que tener en cuenta que este es el primer artículo que muestra la posibilidad de hacer quimeras humano-mono y, por tanto, abre la puerta a posibles estudios que vayan más allá en el desarrollo de las quimeras en países donde los controles éticos en la investigación no sean tan estrictos.

"De realizarse estudios de implantación de estas quimeras en úteros gestantes, las complicaciones éticas serían muy graves por la generación de posibles especies de primates nuevas que podría tener consecuencias inesperadas e incontrolables", vaticina Canals.

Izpisúa Belmonte defiende así su trabajo: "Antes de comenzar se realizaron consultas y revisiones éticas tanto a escala institucional como a través de la divulgación a bioeticistas no afiliados y con experiencia en políticas estatales y nacionales en esta área de investigación. Este proceso ayudó a guiar nuestros experimentos, que se centraron por completo en los embriones quiméricos ex vivo"

"La gente está preocupada por la investigación sobre quimeras, lo cual es comprensible. Es nuestra responsabilidad como científicos trabajar de forma reflexiva, siguiendo todas las normas éticas, legales y sociales vigentes. Todo nuestro trabajo se rige siempre por estas pautas y se someterá a la revisión y aprobación de todos los comités pertinentes", concluye.

madrid

15/04/2021 21:23

Por Verónica Fuentes (SINC)

Crean células inmunes que actúan contra el cáncer metastásico

Modificadas genéticamente, envían con precisión una señal anticancerígena a los órganos donde la enfermedad puede diseminarse

 

Los científicos crearon células inmunes modificadas genéticamente, llamadas mieloides, para enviar con precisión una señal anticancerígena a los órganos donde el cáncer puede diseminarse. En un estudio de ratones, el tratamiento redujo los tumores y evitó que el mal se propagara a otras partes del cuerpo.

La investigación, dirigida por especialistas de un centro de investigación del Instituto Nacional del Cáncer (NCI, por sus siglas en inglés), parte de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de Estados Unidos, se publica en la revista Cell. "Es un enfoque novedoso para la inmunoterapia que parece prometedor como tratamiento potencial contra el cáncer metastásico", adelantó Rosandra Kaplan, líder del trabajo e integrante del Centro de Investigación del Cáncer.

El cáncer metastásico es muy difícil de tratar. El equipo de Kaplan ha explorado otro enfoque para evitar que sea metastásico, previniendo su propagación en primer lugar.

Antes de que el cáncer se propague, envía señales que preparan los sitios distantes para su llegada. Esos puntos, descubiertos por Kaplan en 2005, se llaman nichos premetastásicos.

En el nuevo estudio se exploró el comportamiento de las células inmunes en ese nicho. Debido a que Kaplan es oncóloga pediátrica, el equipo estudió ratones implantados con rabdomiosarcoma, tipo de cáncer que se desarrolla en los músculos de los niños y que a menudo se disemina a los pulmones.

Para analizar ese nicho, los investigadores observaron los pulmones de los ratones después de que se formaran tumores en el músculo de la pata, pero antes de que se encontrara el mal en esos órganos. La capacidad natural del sistema inmunológico para atacar el mal estaba presente, pero activamente reprimida en los pulmones, según descubrieron. Había pocas células inmunitarias que mataban la enfermedad, pero muchas que inhibían el sistema inmunológico.

Las células mieloides, en particular, eran abundantes en el nicho premetastásico y continuaron reuniéndose allí a medida que avanzaba el cáncer. Dichas células son parte de la primera respuesta del cuerpo a las infecciones, las lesiones y el cáncer. Cuando detectan una amenaza, normalmente producen interleucina 12 (IL-12, una citocina proinflamatoria), señal que alerta y activa a otras células inmunes. Pero las mieloides en el nicho premetastásico del pulmón, en cambio, enviaron señales que dijeron a las células inmunes que se retiraran, hallaron los expertos.

Juntas, estas características del nicho premetastásico del pulmón permiten que las células cancerosas prosperen cuando se diseminan allí, explica Kaplan.

El equipo del NCI se preguntaba si podrían aprovechar las células mieloides para estimular al sistema inmunológico en el nicho premetastásico cambiando el mensaje que transmiten. Usaron ingeniería genética a fin de agregarles un gen adicional para interlucina 12.

"Elegimos las células mieloides para administrar IL-12 en función de su capacidad única de albergar tumores y sitios metastásicos. Con esa citocina subimos el volumen de un mensaje que se ha silenciado", explicó Kaplan.

En ratones con rabdomiosarcoma, las células mieloides modificadas genéticamente produjeron IL-12 en el tumor primario y en los sitios metastásicos. Como se esperaba, reclutaron y activaron células inmunes que matan el cáncer en el nicho premetastásico y redujeron las señales que inhiben el sistema inmunológico, se comprobó.

Combinación de imágenes microscópicas que muestra diferentes blastoides, estructuras parecidas a embriones humanos.Foto Ap

Ayudarán a desvelar la caja negra de las primeras etapas del desarrollo y a estudiar abortos espontáneos y malformaciones físicas en los fetos

 

Tokio y Washington. Por primera vez, científicos utilizaron células humanas para hacer estructuras que imitan las etapas iniciales del desarrollo, lo que, según ellos, allanará el camino para más investigación sin evitar restricciones al uso de embriones reales.

Esas estructuras en un fase temprana podrían ayudar a desvelar la caja negra de las primeras etapas del desarrollo humano y promover la investigación sobre abortos espontáneos y malformaciones físicas en fetos.

Dos equipos de investigadores, cuyos trabajos se publican el miércoles en la revista Nature, encontraron métodos diferentes para producir en laboratorio un blastocisto, la primera fase del embrión, unos cinco días después de la fecundación.

Esta esfera de alrededor de 200 células ya tiene una estructura compleja (una capa de células externas –la futura placenta– que rodea una cavidad llena de líquido que contiene una masa de células embrionarias).

Los blastoides obtenidos por ambos equipos difieren de los blastocistos naturales: contienen células de tipo indeterminado y no figuran ciertos elementos que provienen específicamente de la interacción entre el óvulo y el espermatozoide.

Los científicos subrayaron que su trabajo es sólo para la investigación, no para la reproducción, pero es probable que plantee nuevas preguntas éticas.

Estudiar el desarrollo humano temprano es realmente difícil. Es básicamente una caja negra, señaló Jun Wu, biólogo de células madres en la Universidad de Texas, Centro Médico del Suroeste.

Creemos que nuestro modelo puede abrir este campo, si se prueba la hipótesis sin usar embriones humanos, precisó.

Algunos científicos utilizan blastocistos donados por clínicas de fertilidad para investigar las causas de la infertilidad y las enfermedades congénitas. El nuevo trabajo debería permitirles hacer este análisis a escalas mucho mayores, indicó José Polo, profesor de la Universidad Monash, en Australia, y quien dirigió el segundo estudio.

Esta capacidad de trabajar a escala revolucionará nuestra comprensión de las primeras etapas del desarrollo humano, agregó.

No hay implantación, aclaró Amander Clark, de la Universidad de California en Los Ángeles que fue autor del artículo con Polo. No hay embarazo, destacó.

Estos trabajos se producen en momentos en que se elaboran nuevas recomendaciones éticas sobre la investigación con embriones.

Actualmente, la investigación sobre las primeras etapas del desarrollo depende de la donación de embriones concebidos en el marco de tratamientos con fecundación in vitro, pero son pocas y están sujetas a muchas restricciones.

Hasta ahora, la creación de blastocistos en el laboratorio sólo se había llevado a cabo en animales: en 2018, holandeses los produjeron a partir de células madres de ratón.

Los dos equipos usaron métodos diferentes: el de Jun Wu usó células madre derivadas de embriones humanos y células pluripotentes inducidas (células madres producidas en el laboratorio a partir de células adultas). El equipo de José Polo comenzó con células de piel adultas.

Ambos lograron el mismo resultado: las células se organizaron gradualmente para reproducir las tres estructuras que componen los blastocistos humanos.

Hallan la evidencia más sólida de la existencia de "gen de migración" en las aves

Expertos de la Academia de Ciencias de China y la Universidad de Cardiff anunciaron que encontraron la evidencia más sólida hasta ahora de la existencia de un "gen de migración" en las aves.

Según publican en la revista Nature, el equipo identificó un solo gen asociado con la migración en los halcones peregrinos rastreándolos a través de tecnología satelital y combinándolos con la secuenciación del genoma. Resaltó que sus hallazgos agregan más evidencia para sugerir que la genética tiene un papel importante en la distancia de las rutas de los viajes.

La investigación también analiza el efecto del cambio climático en la migración y cómo esto podría interactuar con los factores evolutivos.

Los especialistas marcaron 56 halcones peregrinos árticos y vía satélite rastrearon sus viajes, siguiendo en detalle sus distancias y direcciones de vuelo anuales.

Descubrieron que los peregrinos estudiados usaban cinco rutas a través de Eurasia, probablemente establecidas entre la última Edad de Hielo hace 22 mil años y el Holoceno medio hace 6 mil años.

El equipo utilizó la secuenciación del genoma completo y encontró un gen, el ADCY8, que se sabe que está involucrado en la memoria a largo plazo en otros animales, asociado con diferencias en la distancia migratoria.

Descubrieron que el ADCY8 tenía una variante de alta frecuencia en las poblaciones migratorias de peregrinos de larga distancia (este), lo que indica que esta variante se selecciona preferentemente porque puede aumentar los poderes de la memoria a largo plazo que se considera esencial en viajes largos.

Mike Bruford, uno de los autores del estudio y ecólogo molecular de la Escuela de Biociencias de la Universidad de Cardiff, recordó que "estudios anteriores han identificado varias regiones genómicas candidatas que pueden regular la migración, pero nuestro trabajo es la demostración más sólida de un gen específico asociado con comportamiento migratorio aún identificado".

Impacto del clima

Los investigadores también analizaron simulaciones del probable comportamiento migratorio futuro para predecir el impacto del calentamiento global.

Si el clima se calienta al mismo ritmo que lo ha hecho en las décadas pasadas, predicen que las poblaciones de peregrinos en Eurasia occidental tienen la mayor probabilidad de disminución de la población y pueden dejar de migrar por completo.

"En este estudio pudimos combinar el movimiento animal y los datos genómicos para identificar que el cambio climático tiene un papel importante en la formación y mantenimiento de las pautas de migración de los peregrinos", señaló Bruford, citado por Phys.org.

Por su parte, Xiangjiang Zhan, profesor invitado honorario de la Universidad de Cardiff, ahora con sede en la Academia de Ciencias de China, resaltó que este trabajo "es el primero en comenzar a comprender la forma en que los factores ecológicos y evolutivos pueden interactuar en las aves migratorias, y esperamos que sirva de piedra angular para ayudar a la conservación de estas especies en el mundo".

El trabajo fue realizado por un laboratorio conjunto para la investigación de la biocomplejidad establecido en 2015 entre la Universidad de Cardiff y el Instituto de Zoología de la Academia de Ciencias de China.

Los oscuros orígenes del virus (II y última)

Estados Unidos es el país que ha invertido más fondos y recursos en investigación de armas biológicas, siempre bajo el título de biodefensa. Incluye la manipulación genética –u otros medios– de virus y bacterias para hacerlos más infecciosos a seres humanos, supuestamente en busca de vacunas o antídotos contra ellos. El laboratorio de Ralph Baric, uno de los más activos investigadores en esta área, por lo que recibe fondos gubernamentales desde hace dos décadas, es llamado por sus pares "salvaje oeste". Varios de sus experimentos con virus de gripe aviar y coronavirus SARS han sido para aumentar infectividad en humanos a través de las vías respiratorias. Es una de las razones que motivaron protestas de cientos de científicos, lo que en 2014 llevó a una suspensión de fondos para este tipo de investigación (Ver artículo de N. Baker, enero 2021, https://tinyurl.com/yxkj2j35).

Baric se enfocó entonces en la colaboración con la doctora Shi Zhengli del Instituto de Virología de Wuhan, China, en proyectos cofinanciados por los Institutos Nacionales de Salud y la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid, por sus siglas en inglés), entre otros, para aumentar la infectividad de virus de murciélagos en vías respiratorias humanas. Incluso de un coronavirus (RaTG13 o BTCoV-4991) que se considera el ancestro conocido más próximo genéticamente al SARS-2 que causó la pandemia Covid-19.

Los fondos fueron canalizados a Wuhan a través de la ONG EcoHealth Alliance, con base en Estados Unidos y presidida por Peter Daszak, zoólogo que ha convertido lo que llama la "lucha contra los virus", en una guerra casi religiosa. Al igual que Baric, se sumó a la colaboración con la investigación del laboratorio de Wuhan para "optimizar" la infectividad de virus de SARS.

La doctora Shi Zhengli es una experta en virus de murciélago reconocida internacionalmente. Su laboratorio es el único en China que cuenta con la clasificación de bioseguridad nivel 4, el más alto. Por ello se hacen allí este tipo de experimentos de alto riesgo. Cuenta con esa clasificación desde 2018, pero la recolección del virus RaTG13, se hizo en 2012 y 2013, en una mina de la provincia de Yunnan y en un hospital donde mineros afectados sufrieron –y algunos murieron– por una enfermedad que podría ser hoy vista como Covid-19 (https://tinyurl.com/yx8znl8m).

Baker pregunta ¿cuántas chances hay de que el inicio de la pandemia se identificara en la ciudad que tiene el único laboratorio de bioseguridad 4 en China, donde Estados Unidos y China estaban realizando experimentos con el virus conocido más cercano al SARS-2 y que esto no esté relacionado? (https://tinyurl.com/yxkj2j35).

Cuando varios científicos y científicas empezaron a hacer preguntas sobre esta posibilidad, se encontraron con una muralla de silencio de varias capas. Una del gobierno de China, que detuvo y clasificó cualquier investigación al respecto. Otra de parte de una veintena de científicos que ya en febrero 2020 y antes de que se iniciara cualquier investigación, publicaron una declaración en la revista The Lancet, afirmando que el origen del virus era "natural" y que la posibilidad de una manipulación de laboratorio debía ser descartada.

Más tarde, la organización US Right To Know reveló (analizando correos electrónicos obtenidos por acceso a la información pública), que esa declaración fue escrita y orquestada por Peter Daszak, actor clave del proyecto de manipulación del SARS-2 (https://tinyurl.com/y5y9roh5). Cuando más tarde en 2020 los fondos para este proyecto en Wuhan fueron suspendidos por un breve lapso, Daszak presentó el hecho a los medios como "un ataque a la ciencia", lo cual era fácil de creer por ser la administración Trump. Daszak nunca aclaró que cientos de científicos serios y responsables en su país pedían desde mucho antes terminar este tipo de investigación.

A partir de muchas interrogantes sin respuesta, a finales de 2020, la OMS y The Lancet, –separadamente– formaron comisiones de investigación sobre el origen del virus, lo cual parece una iniciativa sensata. Lamentablemente, Peter Daszak logró integrar ambas comisiones, incluso presidir la de The Lancet, lo cual es una locura, ya que Daszak es uno de los actores principales que debe ser investigado.

Haya sido o no un escape de laboratorio, está claro que los riesgos de este tipo de investigación son inaceptables, no están justificados en ningún caso y deben ser prohibidos en todo el mundo. Los accidentes en laboratorios de alto nivel de bioseguridad suceden mucho a más a menudo de lo que imaginamos. Desde una mordida de ratón a un pinchazo de aguja accidental o la cantidad de investigadores que tienen acceso, pero no capacitación suficiente, los riesgos son múltiples (https://tinyurl.com/yyxcxjco).

Otras hipótesis que señalan el origen y difusión del SARS-2 –y otras enfermedades zoonóticas y pandémicas, como gripe aviar y porcina– a las interacciones del sistema alimentario y agropecuario industrial, la destrucción de la biodiversidad, aumento de transportes por tratados de libre comercio, deficientes sistemas de salud y falta de acceso a agua y alimentación sana, no son opuestas. Son complementarias y en cualquier caso amplifican los impactos. Pese a enormes inversiones públicas en riesgosas aventuras corporativas como vacunas génicas, las causas de la pandemia siguen intactas, gestando las próximas.

*Investigadora del Grupo ETC

Martes, 29 Diciembre 2020 06:58

Origen de Covid-19 y fondos del Pentágono

Origen de Covid-19 y fondos del Pentágono

Una poderosa ONG internacional llamada EcoHealth Alliance (Alianza por la EcoSalud) ha tenido un papel clave durante la pandemia para modelar la narrativa sobre los orígenes y el posible futuro de esta y otras pandemias, tanto a la prensa como en Naciones Unidas. En particular para denostar cualquier hipótesis que cuestione el origen totalmente “natural” del virus de Covid-19.  No obstante, en julio de este año, el centro de investigación independiente Bio Science Resource , mostró que esa ONG ha canalizado más de 10 millones de dólares de fondos públicos de Estados Unidos al Instituto de Virología de Wuhan (IVW), China, justamente para modificar genéticamente virus de murciélago, en especial el SARS-CoV.

Esto sucedió además en el período en que Estados Unidos prohibió este tipo de investigación en su territorio, por los riesgos que implica.  Pero en su típica doble moral, el gobierno de Estados Unidos aprobó fondos para continuar la misma línea de trabajo en otros países, como China. Estos son los fondos que canalizaba la EcoHealth Alliance para el IVW.

Ahora, un nuevo reporte de investigación del periodista Sam Husseini publicado el 16 de diciembre de 2020 en el  portal Independent Science News, revela que la EcoHealth Alliance recibió además cerca de 40 millones de dólares del Pentágono y otras fuentes militares y públicas de Estados Unidos, datos que ha intentado ocultar.

El tema es grave porque sugiere que se estarían usando estos fondos para desarrollar armas biológicas u otros instrumentos o estrategias de interés militar.  Los fondos militares serían para “biodefensa”, es decir supuestamente para prepararse ante un ataque biológico, por ejemplo con virus infecciosos. La diferencia entre “defensa” y “ataque” en esta área es cuestión de palabras. Bajo el título biodefensa, se hace manipulación genética de microorganismos, entre otras cosas para aumentar su capacidad patogénica, supuestamente para poder prever la defensa generando antídotos, si otros las usaran en un ataque terrorista. En la práctica, la investigación es la misma, solamente cambia el título que se le da al fin expreso de uso de esos organismos ¿son bioarmas o armas para biodefensa?

Hay varios científicos de sólida trayectoria, que proponen estudiar la hipótesis de que el virus causante de la actual pandemia haya sido un escape de laboratorio, justamente a partir del proyecto de investigación del laboratorio de la Dra. Shi Zhengli del Instituto de Virología de Wuhan, en el proyecto de colaboración y financiado por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (en particular el que preside Anthony Fauci), canalizado por la EcoHealth Alliance.  Expliqué los argumentos de esta hipótesis en ese sentido en un artículo anterior.

A más de un año del inicio de la pandemia de Covid-19, aún no están claros los orígenes del SARS-CoV2, ni como llegó a contagiar a humanos. Eso no es opinión, todos los científicos reconocen el hecho. 

No obstante, la EcoHealth Alliance, a través de su presidente Peter Daszak, defiende enfáticamente que el SARS-CoV-2 (el virus que causa Covid-19) tiene origen natural – e insiste que todas las otras hipótesis no merecen ser analizadas ni investigadas. Daszak insiste particularmente en que no se debe investigar si fue o no una construcción de laboratorio, como demanda, entre otros científicos, el Premio Nobel de Medicina francés Luc Montagnier.

Daszak tiene un fuerte conflicto de interés en el tema, ya que la institución que preside canalizó los fondos públicos –¿y militares?– al laboratorio chino en Wuhan, para la modificación genética del SARS-CoV-2, justamente para “aumentar su función” de contagio a humanos (gain-of-function), que era lo que estaba suspendido en Estados Unidos.

Por ello, Daszak ha buscado que otros científicos se pronunciaran en el mismo sentido, para no quedar tan evidente y desacreditar a quienes pedían mayor investigación sobre las actividades de manipulación de virus en Wuhan.

Así se pronunciaron 27 científicos y científicas en febrero de 2020, en un comunicado en la revista The Lancet.  Posteriormente, la organización US Right to Know reveló (luego de acceder a correos electrónicos de la EcoHealth Alliance liberados a través de solicitudes de libertad de acceso a información pública), que Daszak es quien orquestó este texto, afirmando que los que pedían más información sobre el posible origen no natural del Covid-19 no eran más que teorías de conspiración.

Pese a ello y ante la incertidumbre sobre los orígenes del virus, tanto la Organización Mundial de la Salud como The Lancet formaron comisiones de investigación sobre los orígenes de Covid-19, para solicitar a China y al Instituto de Virología de Wuhan acceso a sus expedientes sobre el origen del SARS-CoV-2.

Entre otras cosas, China confirmó en noviembre de 2020 que el virus del cual procedería el que provocó la pandemia actual, se encontró en una mina en Yunnan desde 2012 y que el Instituto de Virología de Wuhan recogió muestras de éste en 2012 y 2013. Eso ya lo habían expuesto los científicos Jonathan Latham y Alice Wilson, y es una de las líneas de investigación que Daszak pretendió desacreditar.

Las comisiones de investigación de OMS y The Lancet podrían ser un desarrollo interesante, ya que si no hay nada que ocultar o las hipótesis no son correctas, las comisiones independientes lo podrían comprobar. El grave problema, como reporta Sam Husseini,  es que Peter Daszak integra ambas comisiones, incluso preside la comisión de The Lancet, por lo que parece que más bien se trata de otra jugada para no permitir la transparencia de lo que realmente sucedió con el proyecto estadounidense de manipulación de virus de murciélago en Wuhan. Claramente, Daszak debe ser considerado parte de los actores principales a investigar, no integrar las comisiones.

Daszak  ha conseguido también ubicarse en roles claves en Naciones Unidas, como ser el presidente de un nuevo informe de IPBES (Panel internacional de biodiversidad que asesora a ONU, referente científico en el tema de biodiversidad) y ser el orador principal de una sesión plenaria (oficial, virtual) del Convenio de Diversidad Biológica, sobre biodiversidad y salud el 15 y 16 de diciembre de 2020, en la que se discutieron temas muy importantes, como la relación entre la destrucción de la biodiversidad natural, la expansión de la cría industrial de animales y la emergencia de nuevas enfermedades zoonóticas.

Además de su dudosa función en la colaboración con el laboratorio de Wuhan, Daszak tiene una agenda propia, que impulsó en esa sesión: el Proyecto Viroma Global, donde propone secuenciar todos los virus del planeta, para luego usar sistemas de Big Data e inteligencia artificial para desarrollar antídotos, supuestamente para prevenir nuevas pandemias. Coherente con los fondos militares que recibe la EcoHealth Alliance, para Daszak se trata de una guerra, donde los virus son el enemigo y por ello, hay que desarrollar armas para combatirlos.

En el marco de esta argumentación, aunque reconoce otros factores, desliza que el problema es el consumo de animales silvestres, culpabilizando de hecho a las comunidades indígenas y campesinas de todo el planeta, por comer esos animales “silvestres” (en lugar de puercos, pollos y vacas de criaderos industriales). Daszak siempre empieza señalando el problema del tráfico ilegal de especies silvestres, (lo cual obviamente es un problema) pero su insistencia en el tema del consumo de animales silvestres, al tiempo que minimiza el tema brutal de la expansión de la cría industrial de animales, muestra su absurda parcialidad.

Como planteé en artículos anteriores, hay muchas causas convergentes que llevaron a la pandemia, las cuáles siguen existiendo y están generando nuevas pandemias. Las maniobras de la EcoHealth Alliance, coinciden con las de las grandes farmacéuticas y los titanes tecnológicos (todos los que han obtenido grandes lucros con la pandemia), en cerrar lo más posible la óptica de análisis, para en lugar de analizar críticamente la realidad y lograr soluciones preventivas, colectivas, justas y sustentables, vayamos a sociedades hipertecnologizadas, de alto control y vigilancia, donde se “atacan” las pandemias con vacunas y otras propuestas de alta tecnología controladas por esas mismas empresas.

Además, por sus altísimos riesgos de uso en bioarmas -y de probables escapes de laboratorio con efectos devastadores- urge que se prohíba en todo el mundo la manipulación genética de virus infecciosos para optimizarlos para contagio (gain-of-function). Aquí una de las campañas en ese sentido.

28 diciembre 2020

Publicado enInternacional
Una neurona estrial de la vía directa.Foto CSIC

Investigadores de la Universidad de Nueva York han creado un atlas de desarrollo de expresión genética en neuronas, utilizando la secuenciación de su genoma y aprendizaje automático para clasificar más de 250 mil de esas células del cerebro de las moscas de la fruta.

Su estudio, publicado en Nature, muestra que las neuronas presentan la mayor diversidad molecular durante el desarrollo y revela un tipo de ellas desconocido que sólo está presente antes de que nazcan las moscas.

La diversidad de tipos de células que componen nuestro cerebro sólo puede entenderse a la luz de su historial de desarrollo, explicó Claude Desplan, profesor de biología de la Universidad de Nueva York y autor principal del estudio.

Los cerebros están compuestos por miles de diferentes neuronas. A pesar de compartir la misma información genética, ellas logran esa diversidad activando distintos conjuntos de genes en cada tipo y en cada punto de su desarrollo.

Para comprender la diversidad de las células cerebrales, los investigadores han estudiado durante mucho tiempo las moscas de la fruta, cuyos cerebros, aunque mucho más simples que los de los humanos, pueden usarse como un sistema modelo.

Neset Özel, asociado posdoctoral en la Universidad de Nueva York y uno de los autores principales del estudio, afirmó: “El ‘atlas’ constituye un recurso enorme para la investigación, pues ahora podemos buscar si un gen en particular está activo en cualquier tipo de célula de nuestra elección y en cualquier momento durante su desarrollo”.

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