Investigadores observan muestras cerebrales. Getty

Investigadores españoles observan una alta capacidad de regeneración en el hipocampo, epicentro de la memoria y el aprendizaje

Durante más de siete años, la bióloga María Llorens ha recopilado cuidadosamente trocitos de cerebro de personas fallecidas. Algunas no sufrían ninguna enfermedad neurodegenerativa y otras tenían indicios claros de alzhéimer. Un neuropatólogo extrajo de cada cerebro el hipocampo, el epicentro de la memoria, tomó muestras de un centímetro de lado, aplicó productos químicos para conservarlas sin dañarlas y se las envió a Llorens. Ella las cortó en finísimas láminas de cinco micras para poder observarlas al microscopio. En total, consiguió muestras de 58 personas que eran como oro puro, pues este tipo de material biológico es escaso debido al reducido número de cuerpos donados a la ciencia.

Gracias al estudio de esos cerebros el grupo de investigación de Llorens en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa ha confirmado que los humanos generamos neuronas nuevas a lo largo de toda la vida. Hasta personas cercanas a los 90 años producen decenas de miles de células nerviosas nuevas que son esenciales para la memoria y el aprendizaje.


El estudio, publicado hoy en Nature Medicine, es una nueva y contundente entrega en una polémica científica que se ha intensificado recientemente: ¿nacemos con un número determinado de neuronas y las vamos perdiendo a lo largo de la vida o hay regeneración? La respuesta tiene importantes implicaciones tanto para el funcionamiento básico de la mente como para abordar sus enfermedades, especialmente las degenerativas como el párkinson o el alzhéimer.


La regeneración neuronal —neurogénesis— en el hipocampo se ha observado en ratones y en primates. Desde 1998, varios estudios han demostrado con métodos diferentes que también los humanos producen neuronas nuevas en el hicocampo. Uno de los más originales fue Jonás Frisén, del Instituto Karolinska, que usó isótopos del carbono 14 liberado por bombas nucleares detonadas durante la Guerra Fría para calcular la edad de las neuronas en muestras cerebrales de 55 personas fallecidas. El equipo observó que el giro dentado, parte del hipocampo, contenía cientos de neuronas nacidas después de las explosiones cuando las personas ya eran adultas


La polémica llegó con Arturo Álvarez-Buylla, premio Príncipe de Asturias en 2011 por su estudio de la neurogénesis. Su equipo intentó demostrar la existencia de neuronas jóvenes en muestras cerebrales de 59 personas de diferentes edades, desde fetos a adultos. En contra de lo que esperaba, sus resultados, publicados el año pasado, mostraron que la producción de neuronas nuevas se desploma tras el primer año de vida y desaparece al final de la infancia.


“Desde entonces este campo se sumió en el desconcierto”, reconoce Llorens. Su estudio ha analizado el giro dentado de 13 personas fallecidas entre los 43 y los 87 años que no sufrían enfermedades neurológicas. Los científicos aplicaron a las muestras cuatro anticuerpos que se unen a la doblecortina, una proteína de neuronas en desarrollo. Así, se detectaron unas 30.000 neuronas jóvenes por milímetro cúbico de cerebro en una zona del giro dentado conocido como capa granular. Las neuronas jóvenes suponen un 4% del total de neuronas presentes en esta zona del hipocampo, una cantidad “sorprendentemente alta”, reconoce Llorens.


El trabajo detecta una ralentización de la producción de nuevas neuronas según avanza la edad, por lo que las personas más jóvenes tienden a tener más que las más mayores. “Las neuronas granulares son las primeras que reciben un estímulo nervioso llegado de otras zonas del cerebro y permiten que sea procesado y enviado a otras áreas, por lo que tiene sentido que sean las que se regeneran a lo largo de la vida”, explica Llorens.


También se ha analizado el encéfalo de 45 personas con alzhéimer. En las fases más tempranas de la enfermedad, cuando ni siquiera se detectan agregaciones de proteínas típicas de la dolencia, existen unas 20.000 neuronas jóvenes por milímetro cúbico, un 33% menos que en las personas sanas, según el estudio. Los enfermos más avanzados tienen apenas 11.000 (un 63% menos), y representan solo el 1,5% del área del hipocampo analizada.


Los investigadores especulan con que este tipo de neuronas podría funcionar como un método de diagnóstico temprano del alzhéimer—para lo que antes habría que desarrollar un método no invasivo para usarlo en personas vivas sin causar daños— o incluso ser la base de una intervención terapéutica para aumentar el número de neuronas regeneradas.
“La memoria y la capacidad de aprendizaje están disminuidas por la enfermedad de alzhéimer y los resultados que hemos obtenido lo apoyan y explican un posible mecanismo”, explica Jesús Ávila, investigador del Severo Ochoa y coautor del trabajo, en el que también han participado investigadores del CSIC, el Centro de Investigación Biomédica en Red en Enfermedades Neurodegenerativas, el banco de cerebros de la Fundación CIEN, y la Universidad Europea de Madrid.


Personas con alzheimer avanzado tienen un 60% menos neuronas jóvenes que las que no sufren la dolencia


El tratamiento químico que se aplica a las muestras cerebrales una vez fallecida la persona puede explicar por qué otros grupos no veían neurogénesis en adultos. Cuanto más tiempo se dejan las muestras en paraformaldehido para fijarlas, menos neuronas en estado de maduración se detectan. El estudio muestra que en el cerebro de una misma persona se pueden detectar miles de neuronas en maduración o no ver ninguna cuando la muestra se ha dejado fijando más de 12 horas. Esto puede explicar por qué Álvarez-Buylla no las encontraba en las muestras de adultos.


El neurobiólogo mexicano Álvarez-Buylla considera que la cuestión no está zanjada. "Nosotros estudiamos cerebros que habían estado fijados menos de 12 horas y no encontramos neuronas, aunque usamos un anticuerpo diferente". "Las neuronas inmaduras que ellos detectan son muy grandes, parecen de hecho totalmente maduras por el tamaño, y sorprende que bajo ellas no haya otra capa con células inmaduras más pequeñas. Este es un problema bien complicado que se remonta más de un siglo, a la época de Ramón y Cajal. Tal vez necesitemos métodos alternativos para poder zanjar la cuestión", resalta.


El año pasado, Maura Boldrini, psiquiatra de la Universidad de Columbia (EE UU), detectó regeneración neuronal en personas de 14 a 79 años. Aunque veían un declive con la edad, el estudio demostraba que personas mayores sin enfermedades neurológicas conservan esta capacidad regenerativa y especulaba que tal vez este sea un mecanismo que protege la mente de los achaques de la edad. “Este estudio aporta una confirmación muy importante”, opina la psiquiatra.


Boldrini estudia la conexión entre neurogénesis y depresión. “Hemos demostrado tanto en ratones como en humanos que los antidepresivos aumentan la producción de neuronas nuevas en el hipocampo”, explica. “Este tipo de neuronas están involucradas en la respuesta emocional al estrés y la memoria, dos capacidades que se ven mermadas con la depresión. A su vez estas neuronas conectan con la amígdala, que controla el miedo y la ansiedad, y a su vez esta conecta con otros puntos encargados de la toma de decisiones, capacidades que también se ven afectadas por la depresión”, resalta la psiquiatra.


Para Juan Carlos Portilla, vocal de la Sociedad Española de Neurología, "este trabajo despeja las dudas que habían planteado estudios anteriores, que no eran tan detallados metodológicamente". "Una de las cosas más interesantes es que desvela un nuevo mecanismo patogénico de la enfermedad de alzhéimer", destaca.

Por Nuño Domínguez
25 MAR 2019 - 11:02 COT

Estudian chinos el primer fósil de ave con un huevo preservado en el vientre

El primer ave fósil encontrada con un huevo preservado dentro de su cuerpo fue reportado por cíentíficos liderados por la Academia de Ciencias de China.

El espécimen, que representa una nueva especie, Avimaia schweitzerae, fue descubierto en depósitos de 110 millones de años en el noroeste de China. Pertenece a un grupo llamado Enantiornithes ("aves opuestas"), que abundaron en todo el mundo durante el Cretácico y coexistieron con los dinosaurios.

El fósil, descrito en Nature Communications, está increíblemente bien conservado, incluidos los restos de un huevo dentro de su abdomen. Debido a que el espécimen se aplastó, sólo después de que se extrajo un pequeño fragmento y se analizó bajo el microscopio, el equipo se dio cuenta de que el tejido inusual era un huevo.

El análisis detallado del fragmento de la cáscara del huevo reveló datos interesantes que indican que el sistema reproductor de esta ave hembra no se comportaba de forma normal: el caparazón consta de dos capas en lugar de una, como en los productos de ejemplares sanos, lo que indica que se retuvo demasiado tiempo en el abdomen.

Esta condición ocurre a menudo en aves vivas como resultado del estrés. Luego, el embrión se cubre con una segunda capa (o algunas veces más) de cáscara, anomalía que también se ha documentado en los dinosaurios saurópodos, así como en muchas tortugas fósiles y vivas.

Además, la cáscara de huevo conservada en Avimaia era extremadamente delgada, más que una hoja de papel, y no mostraba las proporciones correctas de embriones sanos, según un comunicado.

Las anomalías sugieren que el huevo conservado puede haber sido la causa de la muerte de esa ave. La unión al embrión, en la cual se atasca dentro del cuerpo causando la muerte, es una condición grave y mortal muy común en las aves pequeñas que sufren estrés.

A pesar de estar malformado, el huevo se conserva de manera excelente, incluidas partes de la cáscara que rara vez se ven en el registro fósil, como trazas de la membrana del embrión y la cutícula, que en su mayoría están hechas de proteínas y otros materiales orgánicos.

El análisis de un fragmento de hueso de la pierna del espécimen reveló la presencia de hueso medular. Avimaia es el único fósil mesozoico en el que la evidencia morfológica adicional de la actividad reproductiva (es decir, el huevo) apoya la identificación del hueso medular.

 

Sábado, 16 Marzo 2019 06:51

Vandalismo genómico

Vandalismo genómico

A contrapelo de la copiosa propaganda de empresas y científicos sobre los beneficios de las nuevas biotecnologías, particularmente Crispr-Cas9 y similares, se siguen publicando estudios sobre sus efectos secundarios imprevistos y nocivos. Al respecto, el investigador Georges Church, de la Universidad de Harvard, patriarca de la biotecnología, declaró en una conferencia en enero pasado que la tecnología Crispr es como un "hacha desafilada". Y por si a alguien le quedaban dudas, agregó: "Le llaman edición, pero en realidad es vandalismo genómico" (https://tinyurl.com/y5dypgsp).

La afirmación de Church fue motivada por varios estudios publicados recientemente, que muestran que Crispr, aunque promocionada como una tecnología "exacta, rápida y barata", no es tal. Al contrario, podría ser aún peor que los transgénicos anteriores por los desarreglos genómicos que provoca en plantas, animales y células humanas.

La industria biotecnológica, con Monsanto-Bayer, DuPont-Dow y otras, presiona para que los productos de este tipo de ingeniería genética no tengan que atenerse a las regulaciones de bioseguridad ni de etiquetado. Estados Unidos ya aprobó unos 20 cultivos manipulados genéticamente con esta tecnología (entre otros, papa, alfalfa, maíz, arroz, soya, tabaco, tomates, trigo y setas) que podrían ser procesados y vendidos sin que agricultores ni consumidores sepan que son productos de ingeniería genética. Argentina y Brasil cambiaron sus normativas de bioseguridad en el mismo sentido para permitir que las industrias puedan comercializar este tipo de nuevos transgénicos sin siquiera informar sobre ello.

Desde que se comenzó a experimentar, en 2012, se observó que Crispr (con alguno de sus sistemas asociados, como Cas9) actuaba no sólo sobre la parte del genoma que se quería modificar, sino también sobre otras secuencias, lo cual implicaba efectos imprevistos, por ejemplo, cortar genes que no eran el objetivo, silenciando o alterando funciones que pueden ser vitales en los organismos. En 2018, un estudio del Instituto Karolinska, de Suecia, mostró que el sistema Crispr seleccionaba células que no contienen ciertas defensas naturales contra el cáncer, porque ello impide su acción, por lo que su uso podría significar un aumento del riesgo de contraer cáncer. Investigadores del Wellcome Center, de Reino Unido, encontraron después que Crispr-Cas9 eliminaba largas secuencias en otras partes del genoma, lejos del sitio de corte intencional ( https://tinyurl.com/y5r5cza4).

Church sugirió por todo ello usar otras tecnologías de edición genómica, que según él serían (ahora sí) más exactas. Por ejemplo, no cortar las dos hebras de la doble hélice del ADN para insertar nuevo material genético (que es como actúa Crispr-Cas9,), sino cambiar solamente una de las bases de ADN por vez, o sea, una sola de las letras C, G,T, A.

Debido a las evidencias crecientes de los impactos nocivos de Crispr-Cas9, varios laboratorios están experimentando técnicas cuya meta es justamente cambiar una sola base. No obstante, la organización GM Watch reporta que dos nuevos estudios publicados en la revista Science, el 28 de febrero de 2019, muestran que también este tipo de modificación, que parece tan mínima, acarrea problemas imprevistos y dañinos (https://www.gmwatch.org/ en/news/latest-news/18811).

Esos estudios fueron hechos en colaboración entre diferentes universidades de China y Estados Unidos. Uno de ellos con células embrionarias de ratón, y otro con arroz. En ambos casos, al cambiar una sola base con un nuevo método asociado a Crispr, se comprobó un alto número de efectos secundarios graves. En el estudio con ratones, en las células a las que se le cambió la base A (adenina) por la T (timina) en un solo punto, no se detectaron otras alteraciones. Pero cuando se cambió la base C (citosina) por la G (guanina) se detectaron 20 veces más cambios que en las células de control, con un promedio de 283 alteraciones no deseadas por embrión. Son alteraciones inaceptables para cualquier uso de esta tecnología en la realidad.

También el experimento en arroz usando Crispr para alterar una sola base arrojó resultados similares. No detectaron alteraciones mayores al cambiar la base A, pero al cambiar la base C se produjeron numerosos cambios imprevistos.

David Liu, uno de los autores principales, dijo a la revista Science que alterar el genoma con este método "es como si un niño pequeño pone golosinas no permitidas en el carrito de compras de sus padres cuando no están mirando... es decir, (el constructo con Crispr) puede agarrar cualquier ADN de una sola hebra que esté a su alcance y hacer su propia edición" (https://tinyurl.com/yx9zjuw5)

Los estudios dejan claro que aun este tipo de ingeniería genética minimalista o edición genómica, incluso aunque no inserte nuevo material genético en los organismos, tiene efectos imprevistos, con consecuencias potencialmente muy graves. Por ejemplo, en el caso de alimentos o forrajes derivados de este tipo de ingeniería podrían causar alergias y otras formas de toxicidad.

En México, el secretario de Agricultura, Víctor Villalobos, ha declarado repetidamente que la edición genómica no son transgénicos, que "apenas se trata de cambiar una sola base" y que por ello podrán ser comercializados en México. Urge ajustar las leyes de bioseguridad para impedir que esto suceda.

Por, Silvia Ribeiro, investigadora del Grupo ETC

 

Logran activar células de 28 mil años de un mamut lanudo

Tokio. Un grupo de científicos logró activar células de un mamut de 28 mil años de antigüedad implantándolas en ovocitos de ratón, aunque es muy poco probable que consigan devolverles la vida.

El proyecto, llevado a cabo en Japón por un equipo internacional, tomó células de un mamut bien conservado descubierto en 2010 en el permafrost siberiano y las introdujo en decenas de células sexuales de ratones hembra.

Se trata de una cría de mamut lanudo llamada Yuka, hallada en la República de Sakha, en el Lejano Oriente ruso.

Cinco de los ratones tuvieron reacciones biológicas características del inicio de la división celular, explicó a Afp Kei Miyamoto, miembro del equipo de la Universidad de Kindai, en Japón.

Sin embargo, ninguna entró en la fase de división que habría sido necesaria para crear un mamut, indicó.

"Esto demuestra que a pesar de los años, una actividad celular puede producirse", explicó el científico.

"Hasta ahora, numerosos estudios se concentran en el ADN fósil y no en saber si todavía funciona", agregó.

Sin embargo, los resultados de esta investigación, publicados este lunes en la revista Scientific Reports, dan pocas esperanzas de ver algún día un nuevo ejemplar de esta especie extinta, advirtió.

"También nos dimos cuenta de que los daños sufridos por las células eran muy profundos (...) Ni siquiera vimos división celular y por eso tengo que decir que estamos muy lejos de la reproducción de un mamut", aseguró.

Explorarán otros métodos

La universidad trabajó junto con otras instituciones japonesas y rusas para estudiar la posible clonación de un mamut y espera explorar otros métodos para dar vida al animal prehistórico.

"Necesitamos nuevas tecnologías, queremos intentar varias aproximaciones", sostuvo Kei Miyamoto.

El equipo utilizó núcleos de células musculares que estaban en relativamente buenas condiciones para examinar si aún podían funcionar tras el trasplante. Las células contienen ADN, e inmediatamente antes de dividirse, se forman los cromosomas.

Los investigadores insertaron 24 núcleos celulares en los óvulos de ratones y encontraron que las proteínas que forman los cromosomas se reunían alrededor de los núcleos celulares en 21 casos. En cinco de estos óvulos, también se observó la recolección de proteínas que forman el huso muscular.

ADN, dañado

Sin embargo, ninguno de estos casos dio lugar a una división celular completa. Los investigadores dicen que existe la posibilidad de que se haya detenido debido a que el ADN se haya dañado de forma significativa.

El objetivo de la investigación es trasplantar el núcleo celular de un mamut en el óvulo de una elefanta para fertilizarlo con genes de la especie extinta.

Citado por The Mainichi, Satoshi Kurosaka, del Instituto de Tecnología Avanzada de la Universidad de Kindai, quien participó en la investigación, afirmó: "Esperamos encontrar un mamut que esté mejor conservado".

Hachimoji, un nuevo alfabeto genético para una forma de vida en otro lugar

Esta nueva estructura es un idioma de ocho letras que cumple todos los requerimientos que permiten a nuestro ADN almacenar, transmitir y cambiar (evolucionar) la información en los sistemas vivos, lo que es la base de la biología.

 

Si la base de la vida, el ADN que hay en cada célula de cada organismo, se caracteriza por cuatro compuestos químicos que se estructuran de determinada manera en una doble hélice, ¿es posible que estructuras similares puedan también albergar vida, distinta a la que conocemos en la Tierra? Es lo que se han preguntado unos biólogos estadounidenses, que han logrado sintetizar un nuevo ADN, un sistema molecular que es igualmente capaz de almacenar y transmitir información y que se compone de las cuatro bases conocidas más otras cuatro.

No es una nueva forma de vida, se apresura a aclarar la NASA, que ha financiado la investigación dentro de su programa de búsqueda de vida en otros mundos, pero es lo suficientemente interesante para que la investigación se haya publicado en la revista Science, donde se indica que el nuevo ADN sintético duplica la densidad de información del natural. Como el de verdad, es un sistema molecular de información pero la molécula, a la que llaman ADN hachimoji (ocho letras en japonés), añade cuatro nucleótidos a los cuatro presentes en la vida terrestre (adenina, citosina, guanina y timina).


Lo que han demostrado los investigadores es que esta nueva estructura es un idioma de ocho letras que cumple todos los requerimientos que permiten a nuestro ADN almacenar, transmitir y cambiar (evolucionar) la información en los sistemas vivos, lo que es la base de la biología. Pero le falta algo, no es autosostenido (hay que suministrarle elementos continuamente) mientras que conceptualmente la vida se puede definir como un sistema químico autosostenido que es capaz de evolucionar de forma darwiniana.


“Se trata de un verdadero hito”, asegura el experto Floy Romesberg en la revista Nature. El estudio implica que no hay nada especialmente mágico o especial en esos cuatro compuestos químicos que evolucionaron en la Tierra, mientras que en otros lugares del Universo pudieron evolucionar de forma distinta. Durante muchos años se ha intentado modificar la doble hélice del ADN para ver qué pasaba pero esta investigación es la primera que demuestra de forma sistemática que las bases añadidas no naturales se reconocen y enlazan de dos en dos, como lo hacen las cuatro del ADN natural, y que la doble hélice que forman las ocho mantiene su estructura, señala esta revista científica.


En realidad, las cuatro nuevas bases o nucleótidos son variantes de las naturales, buscando determinadas características que químicamente les hagan comportarse así. Una vez conseguida la doble hélice enriquecida, la sometieron a pruebas para demostrar que el orden de las bases no implicaba la ruptura de la estructura, como sí pasa en intentos anteriores. También consiguieron demostrar que la información contenida en el ADN sintético se puede transcribir en ARN, como sucede en la naturaleza, lo que lleva a la producción de las proteínas.


O sea, que casi todo es igual que en la vida real, pero no es vida. Sin embargo, además de servir quizás para detectar la firma de la vida en otros mundos, la nueva molécula sintética tiene otras posibles aplicaciones. En experimentos anteriores, Steven Benner, de Florida, el líder del amplio grupo de investigadores de varias instituciones que han colaborado en el nuevo trabajo, demostró que un ADN enriquecido reconoce mejor que el natural las células cancerosas, lo que implica un posible uso en diagnóstico médico e incluso en medicamentos. También se pueden crear nuevas proteínas y utilizarlo como sistema de almacenamiento de información alternativo al silicio de los chips.


Pero volvamos a la evolución y a una figura que normalmente se relaciona más con la mecánica cuántica, el físico Erwin Schrödinger. “En 1942 Schrödinger predijo que sea cual sea el polímero genético que utiliza la vida, sus componentes de información deben de tener todos la misma forma y tamaño”, señala Benner, o sea que la regularidad estructural es un requerimiento más de la evolución. El hachimoji cumple esta predicción, como se ha comprobado en sus estructuras cristalinas. “Esta investigación nos recuerda lo mucho que nos queda por saber sobre el ADN y el ARN”, dice Jack Szostak, premio Nobel de Medicina que se ha interesado en su carrera por el origen de la vida, algo que por ahora no parece que se vaya a descifrar, a pesar del nuevo avance.

Sábado, 22 Diciembre 2018 07:58

Lenguas largas y edición genética

Lenguas largas y edición genética

Conejos y ovejas modificados con edición genética en China sufrieron efectos secundarios totalmente inesperados, como tener lenguas más largas y vértebras demás. Terneros modificados con este tipo de técnicas en Brasil y Nueva Zelanda enfermaron y murieron prematuramente. Crece la lista de impactos imprevistos de esas tecnologías de ingeniería genética.

 

La industria biotecnológica y científicos afines nos quiere convencer de que la llamada edición genética es una forma de manipulación de los genomas mucho más precisa, barata y eficaz que los transgénicos anteriores, que permitiría resolver el hambre, las enfermedades y hasta hacer seres humanos que resistirán virus y mucho más.


Hasta ahora lo único cierto de todos esos dichos es que los transgénicos de primera generación –los que están en campo, como maíz y soya transgénicos– son producto de técnicas nada precisas, sobre las que no existe control de dónde intervienen en los genomas ni qué efectos secundarios generan en los organismos modificados o en su interacción con el medio u otros organismos, animales o humanos alimentados con esos granos.


Pero tampoco en las técnicas de la llamada edición genética –donde se incluyen tecnologías como Crispr, Talen y mutagénesis dirigida– existe control de sus efectos secundarios.


Un reciente artículo publicado en el Wall Street Journal, de Estados Unidos, lista varios ejemplos de efectos imprevistos de la edición genética de animales de cría ( WSJ, P. Rana y L. Craymer, 14/12/2018 https://tinyurl.com/y6u29a62)


Por ejemplo, el equipo de Kui Li, en la Academia de Ciencias Agrícolas de China, suprimió un gen para lograr cerdos con menos grasa. Se trata del MSTN, que participa en la regulación del crecimiento de los músculos en mamíferos. Hicieron la modificación en células de cerdo, las insertaron en embriones y éstos, a su vez, en úteros de cerdas. La carne de las crías que nacieron es 12 por ciento más magra que los animales de control. Pero una de cada cinco ¡tiene una vértebra extra en el tórax! Es un fenómeno que los científicos no pueden explicar. Aseguran, sin embargo, que la carne de esos cerdos manipulados tiene el mismo contenido nutricional.


Otro equipo de científicos chinos, de la Universidad Agrícola de Nanjing, modificó con Crispr el gen MSTN en conejos para que tuvieran más carne. Pero 14 de 34 crías que nacieron tenían la lengua anormalmente grande. Nuevamente, los científicos no saben qué sucedió. En el artículo que dan cuenta del experimento advirtieron que hay cuestiones de inocuidad que deben atenderse en futuros estudios antes de la tecnología se pueda usar en agricultura.


En otro experimento con corderos, suprimiendo el gen MSTN con Crispr, tuvieron que practicar cesárea a las ovejas, porque los fetos habían crecido demasiado para parir normalmente.
Se-Jin Lee, investigador de la Universidad John Hopkins, Estados Unidos, es uno de los científicos que descubrió el gen MSTN en 1997. Comentó sobre esos efectos que, aún sobre los genes que creemos conocer muy bien, hay mucho para aprender.


Odd-Gunnar Wikmark, biotecnólogo del instituto noruego GenØk, quien investiga impactos potenciales de la ingeniería genética, afirma que se ha extendido la creencia de que los científicos sabemos cómo funciona la edición genética todo el tiempo y en todas las condiciones. Por supuesto, esto no es así.


Tres estudios científicos publicados en 2018 mostraron que hay graves efectos secundarios de las modificaciones con Crispr-Cas9, incluyendo que pueden causar cáncer y alterar o borrar accidentalmente largas secciones del ADN (https://tinyurl.com/y9otz6pc).


No obstante, hay furor por el uso de estas nuevas biotecnologías, especialmente Crispr. Además del conocido experimento con bebés en China, se están realizando docenas en laboratorios con animales y plantas, para la producción agropecuaria industrial y la industria farmacéutica, incluso en varios países de América Latina, como Argentina, Brasil y México. La industria ha tratado agresivamente de que no se consideren los productos de estas tecnologías como transgénicos, porque en algunos casos el producto final no necesariamente contiene material genético foráneo, aunque su genoma haya sido manipulado. Este absurdo intento de la industria biotecnológica y de los agronegocios tuvo un revés significativo cuando el Tribunal de Justicia de la Unión Europea dictaminó este año que los productos de las nuevas biotecnologías son organismos genéticamente modificados y deben seguir las regulaciones de bioseguridad.


Paradójicamente, los gobiernos de Brasil y Argentina, comportándose como buenos lacayos de las trasnacionales del agronegocio, emitieron normativas de bioseguridad sobre edición genética que son más laxas aún que las regulaciones existentes sobre transgénicos.


Los muchos efectos imprevistos del uso de Crispr y otras biotecnologías con animales, así como los experimentos con células humanas que revelan toxicidad y potencial carcinogénico, muestran que se necesita lo contrario. Para empezar, no se debe liberar ningún producto derivado de éstas. Además, urge establecer un nuevo marco para la evaluación de los nuevos riesgos que presentan.

Reproducción en mamíferos del mismo sexo

Un artículo publicado el jueves en la versión en línea de la revista Cell Stem Cell ha alcanzado en muy pocos días amplia difusión y comentarios en las revistas científicas y en la prensa a escala mundial. No es para menos, pues con una técnica que combina el empleo de células troncales (o células madre) y la edición genética, el grupo encabezado por Zhi-Kun Li, del Instituto de Zoología de la Academia China de Ciencias, ha logrado el nacimiento de ratones con padres del mismo sexo.Z

Debemos reconocer que los resultados de esta investigación son espectaculares, pues en condiciones normales la reproducción en mamíferos requiere de la combinación del material genético del padre y de la madre, mientras en el trabajo citado se reporta el nacimiento de ratones con dos madres (bimaternos) y de dos padres (bipaternos). Los primeros se desarrollaron bien hasta alcanzar la edad adulta y lograron reproducirse dando lugar a una nueva generación de roedores. Por su parte, los ratoncitos creados a partir de dos padres, no lograron la edad adulta, pues murieron 48 horas después de su nacimiento. Significa que hay una diferencia por sexo y que la técnica empleada resultó por ahora más eficiente en la obtención de productos bimaternos.

Las células troncales se forman en las primeras etapas del desarrollo del embrión y tienen la capacidad de dar origen a todas las células de un organismo (son pluripotenciales); poseen la totalidad del material genético (ácido desoxirribonucléico o ADN) de la especie almacenado en los cromosomas, la mitad proveniente del padre y la otra mitad de la madre, por lo que se denominan "diploides".

En el trabajo de Li y sus colegas se utilizaron células troncales "haploides", es decir, sólo con la mitad de los cromosomas.

Las células troncales haploides no existen de manera natural y para crearlas hay varios procedimientos en los que no entraré en detalle por ahora. Existen dos tipos: las partenogenéticas (con material genético sólo de hembras) y las androgenéticas (solamente de los machos), las cuales pueden ser empleadas como si se tratara de células sexuales (óvulos o espermatozoides), pero al hacerlo los productos mueren antes de nacer o presentan múltiples defectos. Así, contar con estas células troncales haploides no es suficiente, por lo que se requirió de una modificación adicional.

Para el desarrollo normal de los mamíferos es necesario el material genético del padre y de la madre, pues existen "barreras" en el ADN para que pueda lograrse a partir de parejas del mismo sexo. Esta barrera se conoce como huella o impronta genética. La capacidad de un gen (parte funcional del ADN) para expresarse (es decir, para crear proteínas que participan en diversas funciones o la formación de órganos) depende del sexo de quien transmitió ese gen. En algunos casos, estos genes impresos se expresan cuando se heredan de la madre y el proveniente del padre permanece inactivo, y en otros casos se expresan cuando se heredan del padre y el de la madre está "apagado".

Para crear ratones bimaternos o bipaternos fue necesario eliminar estas barreras en las células troncales haploides. Para ello se empleó la técnica de edición genética, que permite "cortar" e inactivar regiones específicas del ADN. Al identificar y eliminar las "barreras" fue posible lograr el desarrollo de ratones a partir de dos madres o dos padres.

Y este es, en mi opinión, el principal logro del trabajo de Zhi-Kun Li y sus colegas: haber identificado tres regiones del ADN que impiden el desarrollo normal de ratones con dos madres, y siete regiones cuya edición permitió por primera vez el desarrollo hasta el nacimiento de ratones con dos padres.

En el caso de la descendencia bimaterna, los autores inyectaron las células troncales haploides partenogenéticas editadas, en el óvulo maduro de una hembra donante, obteniéndose, como ya se dijo, crías sanas y fértiles. En el caso de la descendencia bipaternal, inyectaron células troncales androgenéticas editadas junto con un espermatozoide dentro de un óvulo al que previamente se le eliminó el núcleo. Luego de nacer, los críos fallecieron con múltiples anomalías.

A pesar de que estos estudios se encuentran apenas en sus inicios, en mi opinión este trabajo representa un gran avance, pues revela algunos de los factores genéticos que se requieren para que los mamíferos se reproduzcan en la forma convencional con padres de distinto sexo.

Pero además, el artículo ha provocado en el mundo la expectativa de la reproducción a partir de parejas del mismo sexo.

En los humanos es una posibilidad lejana, pues los factores genéticos que permitieron este logro en ratones no son los mismos en todas las especies.

No obstante vale la pena quedarnos con la inquietante idea final de los autores: "Nuestros resultados ponen en evidencia los factores necesarios para cruzar las barreras de reproducción en mamíferos del mismo sexo".

Logran el primer trasplante de memoria entre caracoles: un paso clave para paliar los efectos del Alzheimer

Uno de los sueños de la ciencia: ser capaz de transferir los recuerdos de un ser vivo a otro puede dejar de ser ciencia ficción y convertirse en realidad después de que un equipo de científicos de la Universidad de California (UCLA) ha conseguido trasplantar con éxito los recuerdos de un caracol a otro al transferir una forma de información genética conocida como ácido ribonucleico (ARN).

Los resultados de este experimento han sido publicados en la revista especializada eNeuro y podrían ofrecer nuevas pistas sobre la base física de la memoria, según ha informado la cadena BBC.

Las células y los procesos moleculares de los caracoles marinos son similares a los humanos y el resultado supone un paso importante de cara a aliviar los efectos de enfermedades como el Alzheimer o el trastorno de estrés postraumático.

Con este experimento, los investigadores han concluido que los recuerdos a largo plazo se almacenan en el núcleo de las neuronas, y no en las sinapsis del cerebro (las uniones entre las células nerviosas). Al menos así se ha pronunciado David Glanzman, profesor de biología interactiva de la UCLA. "Si los recuerdos se almacenaran en las sinapsis, nuestro experimento no habría funcionado de ninguna manera", ha resaltado el investigador.

Glanzman ha confiado en que el hallazgo sea útil para explorar más aspectos de la memoria que hasta ahora eran desconocidos, aunque ha admitido desconocer si el proceso empleado con los caracoles serviría para trasferir recuerdos formados a través de experiencias de la vida.

CÓMO SE HIZO EL EXPERIMENTO

Un grupo de caracoles fue entrenado para desarrollar un mecanismo de defensa. Cuando el ARN se insertó en otros especímenes que no habían sido entrenados, se comportaron de la misma manera que los que sí lo hicieron. El resultado logrado respaldará otros efectuados hace décadas que sugerían que el ARN estaba involucrado en la memoria.

El ARN es una molécula grande que participa en varias funciones esenciales en organismos biológicos, incluida la unión de proteínas y la forma en que se manifiestan los genes.

Los científicos aplicaron descargas eléctricas ligeras a las colas de una especie de caracol de mar llamada Aplysia californica. Después de estos choques, el reflejo defensivo del caracol -cuando se contraen para protegerse del daño- se hizo más pronunciado.

Cuando los investigadores tocaron los caracoles, encontraron que aquellos a los que se les habían administrado los amortiguadores mostraban una contracción defensiva que duraba unos 50 segundos, mientras que los que no habían recibido los golpes se contraían por solo un segundo.

Del grupo que había sido instruido para defenderse, los investigadores extrajeron el ácido ribonucleico y lo inyectaron en los caracoles que no habían sido sometidos a esta terapia de choque.

Los caracoles sorprendidos habían sido "sensibilizados" al estímulo. Los científicos pudieron comprobar que este nuevo grupo al que se insertó ARN se contrajo durante mucho más tiempo que aquellos que no habían recibido el entrenamiento defensivo ni habían sido inyectados con la molécula.

Extrajeron el ARN del sistema nervioso de los caracoles que recibieron los impactos y lo inyectaron en un pequeño número de caracoles marinos que no habían sido sensibilizados de esta manera.

Los caracoles no sensibilizados inyectados con el ARN de los animales impactados se comportaron como si ellos mismos hubieran recibido los golpes de cola, mostrando una contracción defensiva de aproximadamente 40 segundos.

Vieron un efecto similar cuando hicieron lo mismo con las células nerviosas sensoriales estudiadas en placas de Petri.

David Glanzman, uno de los autores del estudio ha destacado que fue "como si transfiriéramos la memoria". También ha enfatizado que los caracoles no sintieron dolor: "Estos son caracoles marinos y cuando están alarmados liberan una hermosa tinta púrpura para esconderse de los depredadores. Por eso estos caracoles están alarmados y liberan tinta, pero no porque sea hayan dañado físicamente con golpes", ha dicho.

 

19 de Mayo de 2018

 

Tribunal Monsanto: ¿una luz al final del túnel?

Como se ha dicho en otros artículos, las consecuencias irreversibles de las decisiones implementadas por la compañía Monsanto. La multinacional estuvo involucrada, entre otras cosas, en la creación de la primera bomba nuclear, la invención del pesticida DDT, el cual causó daños irreversibles en los riñones e hígados de miles de campesinos (debido a ello fue prohibido por la Convención de Estocolmo de 2004), la utilización del Agente Naranja durante la guerra de Vietnam y el empleo de la hormona de crecimiento artificial Somatotropina bovina, ésta última ligada a problemas de salud como el cáncer. De igual manera, Monsanto monopolizó durante la década de 1980 los endulzantes sin calorías y diez años más tarde inició el negocio de las semillas genéticamente modificadas. Sin embargo, a pesar de todos los daños causados a la humanidad, Monsanto sigue siendo una de las multinacionales con más ingresos del mundo y su éxito reside en dos pilares: las decisiones publicitarias como su fusión con el gigante químico Bayern y el pago de miles de millones de dólares a bufetes de abogados que se encargan de ocultar los desastrosos efectos secundarios de sus productos. 

En efecto, una de las principales preocupaciones de diversos sectores sociales es que, debido a la actual circunstancia económica, las empresas multinacionales gozan de amplias ventajas y protección puesto que tienen el poder de manipular los mercados, comprar la justicia y pagar a costosos abogados.


Pero en este escenario dominado por los negocios y en el cual son asesinados líderes sociales que se oponen a la utilización de pesticidas y cultivos genéticamente modificados, existe una valiente iniciativa internacional surgida desde la sociedad civil que busca responsabilizar a Monsanto de los crímenes cometidos en contra de la humanidad. Esta organización que se conoce como el Tribunal Monsanto y está compuesta por reconocidos jueces internacionales, quienes se han encargado de recoger testimonios de víctimas y expertos para emitir opiniones legales. De hecho, el pasado 18 de abril de 2017, el Tribunal Monsanto, siguiendo los procedimientos de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, encontró culpable a Monsanto de ser un agente comercializador de productos altamente tóxicos que contaminan el medio ambiente de manera permanente e irreversible, causando enfermedades y muertes a miles de personas en todo el mundo.


Una de las grandes conclusiones del Tribunal es que el modelo agroindustrial promovido por Monsanto es el causante de al menos un tercio de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, al igual que el desgastamiento e infertilidad de la tierra, la escasez de agua y la creciente extinción de la biodiversidad. En pocas palabras, la acción de la multinacional norteamericana ha contribuido de manera definitiva al incremento de las consecuencias del cambio climático. Por esta razón, no es para nada extraño que el actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump niegue las evidentes secuelas del aumento de la temperatura del planeta y el deshielo de los polos. De igual forma, no es una sorpresa que el magnate haya negociado con la nueva empresa Bayern-Monsanto y que una orden ejecutiva promoviera la utilización de semillas genéticamente modificadas (conocidas por la sigla GMO). En este sentido la ecuación es clara: todo discurso a favor de la protección del medio ambiente resulta fatal para los intereses de Monsanto, por lo cual al respaldo político del imperio se suma el poderío económico de la multinacional. Si el presidente Trump logra convencer al mundo (o al menos imponer su estrecha visión) respecto a que el cambio climático es “un cuento chino”, las grandes multinacionales como Monsanto seguirán depredando los recursos. De ahí la importancia de iniciativas como el Tribunal Monsanto.

A pesar de la lucha sin cuartel impulsada por el Tribunal, no se pudo evitar la reautorización del uso del glifosato en la Unión Europea. No obstante, fue una victoria pírrica para Monsanto pues de los quince años que esperaba obtener el visto bueno para el uso de ese peligroso veneno, sólo le fue otorgado un permiso por cinco años. La presión ejercida por el Tribunal y la iniciativa ciudadana respaldada por casi dos millones de personas ha provocado que el gobierno de Estados Unidos difunda una serie de documentos en los cuales se demuestra la manipulación científica, política y económica que ha ejercido la multinacional.


En la primavera del 2018 se espera que las revelaciones continúen, hecho que causará más problemas a Monsanto pues los nuevos cultivos transgénicos en los cuales se empleó el nuevo herbicida de Monsanto llamado Dicamba, resultaron ser un desastre y más de 1.000 agricultores en los Estados Unidos han demandado a la empresa por los daños causados, pues “en algunas zonas de EEUU, las parcelas con semillas transgénicas tolerantes a dicamba están cerca de las parcelas convencionales, y, debido a la deriva, el herbicida aplicado sobre las plantas transgénicas ha viajado hasta otros campos, destruyendo el resto de cultivos. Este tipo de disputas entre vecinos suelen resolverse sin demasiados problemas, pero en este caso la magnitud de los daños ha sido tan grande –podría haber afectado a cerca de 100.000 hectáreas de soja y también a cultivos de tomate, melón, cacahuete…– que el conflicto no ha hecho más que escalar, traduciéndose incluso en un asesinato”. De igual forma, la generación de cultivos Bt en la India ha sido un fracaso rotundo de la multinacional.


Estos casos son poco difundidos en la gran prensa donde Monsanto tiene importantes inversiones, pero demuestran que el 2018 no será un buen año para el gigante de los alimentos y pesticidas.


Otro de los importantes logros conseguidos por el Tribunal de Monsanto fue la creación de la ONG Justicia Pesticidas en julio de 2017. El propósito de la organización es poner a disposición los datos legales sobre las afectaciones de los plaguicidas en todo el mundo. De esa manera se espera crear una amplia red de colaboradores para reunir casos, datos y evidencias que soporten las demandas en contra de Monsanto. Con la información jurídica y científica disponible, la ONG aspira a prohibir los plaguicidas que afectan la salud humana y el ambiente. Empero, es una lucha complicada pues como es costumbre, la multinacional tiene importantes influencias en todos los círculos poderosos del mundo por lo que no será fácil encontrar elementos contundentes para prohibir el uso de todos los productos que envenenan los campos y el medio ambiente. De hecho, Monsanto ya ha tenido importantes reveses financieros y judiciales, pero siempre encuentra la manera de recuperar sus inversiones. Esto desde luego no resta importancia a la actividad que el Tribunal lleva a cabo.


Aunque no ha sido lo suficientemente difundido, el Tribunal Monsanto ha recogido importantes testimonios que dan cuenta de los daños causados por los herbicidas y plaguicidas de la multinacional. De igual modo, los triunfos no han sido para nada despreciables. Por ejemplo, el campesino francés Paul François denunció haber sido envenenado en 2014 con el herbicida Lasso que posteriormente fue prohibido en Francia. En esta misma vía, las múltiples denuncias en contra del glifosato hicieron que la Corte Constitucional de Colombia prohibiera las aspersiones aéreas en 2015 y en abril del 2017 reafirmó su postura aduciendo que el herbicida tiene el potencial de generar daños en la salud y el medio ambiente. Estos casos revelan que la lucha en contra de las imposiciones de Monsanto rinde sus frutos y que es posible transformar el modelo de agricultura promovido por la revolución verde. De este modo, organizaciones como el Tribunal Monsanto demuestran ser efectivos en las denuncias y un puente entre campesinos y asociaciones de todo el mundo afectadas por los productos dañinos de la empresa norteamericana.

 

No obstante, debe considerarse que la reacción por parte del gigante financiero no se hizo esperar. Con el apoyo del magnate-presidente, Monsanto espera seguir siendo el principal proveedor de veneno en el mundo so pretexto de “combatir el flagelo de las drogas”. En efecto, en junio de 2017, el secretario de Estado de los Estados Unidos, Rex Tillerson instó al gobierno colombiano a retomar las aspersiones aéreas para combatir el crecimiento de los cultivos de coca. Y aunque el propósito aparente es reducir la producción de narcóticos, la realidad es que Trump busca darle un empujón financiero a la recién creada Bayern-Monsanto luego de los fracasos registrados con los cultivos Bt. Ahí radica la importancia de la presión ejercida por las ONG que combaten a Monsanto. A pesar de que es una batalla desproporcionada debido al entramado legal y económico con el que cuenta la multinacional, pequeñas acciones del Tribunal pueden significan una piedra en el zapato para el gigante que en cualquier momento lo pueden hacer tropezar.


De acuerdo con sus estatutos, el objetivo principal del Tribunal Monsanto es “lograr que se juzgue, siquiera de manera simbólica, a la Tribunal Monsanto […] así como contribuir al establecimiento de mecanismos internacionales que permitan a las víctimas de las multinacionales recurrir a la justicia”. Sin embargo, el Tribunal es consciente de que la historia de Monsanto constituye un paradigma de la impunidad y que la lucha en contra de una empresa respaldada firmemente por uno de los gobiernos más poderosos del mundo es un asunto serio y complicado. Es claro que mientras para los accionistas siga siendo más rentable la promoción de un modelo de negocios en detrimento de los derechos fundamentales de las personas, las circunstancias difícilmente cambiarán. Por ello resulta imperativo que el papel del Tribunal se reconozca y se promocione como una alternativa eficaz para salvar al mundo de las empresas depredadoras de recursos naturales.


Existen nuevas denuncias en contra de la multinacional por el uso de soya transgénica en plantaciones de comunidades mayas en México, lo cual ha desatado una nueva polémica que pudiera ser otro punto de partida para socavar el papel hegemónico de Monsanto en el mundo. Cada denuncia es una oportunidad para visibilizar las atrocidades que la multinacional comete y que en su mayoría quedan en la impunidad o que se resuelven simplemente con indemnizaciones económicas que jamás repararán los daños ocasionados. A pesar de que el juicio celebrado en abril del 2017 en el que se imputaron cargos a Monsanto por ecocidio y crímenes de lesa humanidad haya sido de forma simbólica, las repercusiones han comenzado a tener eco en diferentes medios de comunicación. Si bien la empresa sigue teniendo importantes activos económicos y goza de protección gubernamental, también ha tenido graves perdidas judiciales que sin duda continuarán en 2018 cuando se revelen nuevos casos de afectación al medio ambiente y la salud humana.


Por esa razón, lo que está en juego es muy grande. Sin el propósito de ser exagerados o alarmistas, el futuro de la humanidad dependerá de la presión que organizaciones como el Tribunal Monsanto logren para detener las acciones criminales de este tipo de empresas. Si logra reunirse el suficiente material probatorio y si existen un movimiento generalizado que demuestre las atrocidades cometidas por Monsanto y sus pares, se logrará revertir una lógica de producción de alimentos que está llevando a la humanidad a su paulatina extinción. Por eso el fallo de abril tuvo repercusiones más que simbólicas, es una oportunidad sin precedentes para que la sociedad civil sea consciente de que la protección de la biodiversidad es la única clave para tener un porvenir distinto al que un puñado de grupos económicos quiere imponernos desde sus lujosas oficinas.

Publicado enMedio Ambiente
Miércoles, 21 Marzo 2018 18:21

¿Qué es la eusocialidad?

¿Qué es la eusocialidad?

Desde la genética hasta la epigenética, la eusocialidad ha sido confirmada una y otra vez poniendo en claro, a plena de luz del día, que las especies se benefician enormemente más de procesos de ayuda mutua antes que de rivalidad.


El modelo básico más generalizado acerca del origen de la vida y la explicación acerca de la lógica de los sistemas vivos es la teoría de la evolución. El mérito de Darwin consistió en haber explicado un problema que llevaba cien años antes de él sin explicación, a saber: explicar la teoría de la evolución. Y la respuesta de Darwin fue el mecanismo de la selección natural. Los organismos y las especies que logran, como sea, superar las restricciones e imposiciones de la selección, logran adaptarse idóneamente y son, selectivamente, los mejores (fittest).


Es sabido que Darwin no emplea el término “evolución” en su obra cumbre, El origen de las especies por medio de la selección natural (1859), sino hasta la sexta edición, y ello debido al peso que ya había logrado el pensamiento de H. Spencer. Es debido a Spencer que a partir de la sexta edición del libro de Darwin que aparece el concepto de “evolución” expresamente en biología.


Ahora bien, al final de la introducción del libro mencionado, Darwin advierte expresamente que el mecanismo de la selección es la forma como él ha logrado explicar la dinámica de lo seres vivos, su origen, su lógica. Pero que no está para nada seguro que sea la única explicación posible de la evolución.


Numerosas otras alternativas aparecieron ulteriormente para explicar la evolución, acaso el concepto arquimédico de toda la cultura y la civilización contemporáneas. Pero la idea quedó en el ambiente: la competencia y la lucha, la exclusión e incluso la violencia fueron las claves para explicar lo que había sucedido desde las escalas más básicas hasta el surgimiento del Homo sapiens. La lucha por el mejor macho o la mejor hembra, por el cuidado de los críos, por el territorio, digamos.


Esta historia ha cambiado radicalmente en años recientes. El paradigma de la evolución, latu sensu, ya no es la selección en manera alguna. Antecedida por la obra de L. Margulis, específicamente la teoría de la endosimbiosis, la teoría más sólida a la fecha acerca de la vida y los sistemas vivos, se funda en la importancia de la cooperación: cooperación, comensalismo, mutualismo. Esta es la eusocialidad.


Desarrollada originariamente por E. O. Wilson, M. A. Nowak y C. Tarnita, la eusocialidad es el término usado que describe cómo, a partir de los insectos sociales y de otras especies animales, la vida consiste en una gran trama de cooperación centrada en los más jóvenes y en el cuidado del nido, el nicho, el hogar. La teoría es desarrollada entre 2004 y 2010, y constituye la mejor aplicación acerca de un hecho básico: la vida no es un sistema de lucha y competencia, sino de ayuda, de altruismo y de cooperación. Es lo que en términos algo más técnicos Margulis expresa como simbiosis y holobiontes.


De esta suerte, la teoría de la evolución cooperativa (= eusocial) pone de manifiesto una explicación multiniveles de la evolución, así: existe una imbricación entre selección individual y selección grupal, que favorece ampliamente, ya desde los invertebrados hasta los mamíferos superiores más complejos, la cooperación y el beneficio mutuo antes que la competencia y la lucha recíproca. Este modelo ha sido sustentado por nuevas matemáticas de sistemas dinámicos no lineales, que arrojan nuevas y refrescantes luces sobre la lógica de la vida.


Ciertamente, el origen de la eusocialidad ha sido raro en la historia de la vida, debido a que la selección de grupo ha sido excepcionalmente poderosa para relajar la fuerza de la selección individual. Desde la genética hasta la epigenética, la eusocialidad ha sido confirmada una y otra vez poniendo en claro, a plena de luz del día, que las especies se benefician enormemente más de procesos de ayuda mutua antes que de rivalidad.


Digámoslo de manera puntual: los sistemas más complejos son aquellos que poseen eusocialidad, esto es, una condición verdaderamente social. La complejidad se funda en la eusocialidad y a su vez la eusocialidad permite formas, dinámicas y estructuras auténticamente complejas.


Como se aprecia, la biología, la ecología y las propias matemáticas han tomado una ventaja selectiva en el panorama de las ciencias y las disciplinas en este plano. Sin la menor duda, las más rezagadas son las ciencias sociales, por ejemplo, la economía, la administración, la educación y la política, las cuales siguen haciéndose ampliamente posibles a la fecha con base en conceptos (erróneos), como “competencia” y “competitividad”. Competencias argumentativas, crecimiento competitivo de la economía, competitividad empresarial, lucha por el poder, por ejemplo.


¿Cabe mencionar aquí que el 97% de la biomasa son plantas? ¿O que la biomasa de las hormigas es esencialmente igual a la de los seres humanos a todo lo largo de la historia? ¿O que la vida se funda esencialmente en la importancia de las colonias bacteriales y que el microbioma es una instancia fundamental para comprender la salud humana? (Ello sin mencionar el significado del viroma).
Existe en el imaginario social y en la cultura en general una idea equivocada; se trata de la creencia de que la vida es un combate incesante y sólo los más fuertes sobreviven; no los mejores, no los más inteligentes, no lo más buenos. Esta creencia errónea tiene enormes consecuencias en numerosos planos. Frente a este imaginario, bien vale una actualización de lo mejor de la ciencia y la investigación. En este caso se trata de la idea de eusocialidad. El origen de la vida en el planeta fue exactamente el origen de procesos de ayuda mutua, de codependencia, de reciprocidad.
La cultura ha conducido a conceptos como “fuego amigo”, “bajas casuales”, “falsos positivos”, “posverdad” y los ya mencionados de “competencia” y “competitividad”, para no elaborar una lista larga. La ignorancia en ciencia se traduce en políticas peligrosas y en creencias falsas.


La eusocialidad, el hecho de que la vida es una gran red de cooperación y ayuda mutua, y en la que la naturaleza carece de jerarquías. Los sistema vivos generan constantemente las condiciones de posibilidad de su propia existencia, y se hacen posibles con base en aprendizaje mutuo y cooperación recíproca. No es difícil.

PUBLICADO: 19 MARZO 2018

Página 1 de 5