Diab ingresa al palacio presidencia de Baabda, al este de Beirut.  Imagen: AFP

En medio de una crisis económica y de representatividad

El nuevo primer ministro dijo que "se esforzará por hacer todo lo necesario para cumplir con todas las demandas de los manifestantes". 

 

Líbano ha formado un nuevo gobierno luego de meses de punto muerto provocado por protestas masivas contra la élite gobernante del país y su peor crisis económica en décadas. Hassan Diab, el primer ministro, dijo que su nuevo gabinete "se esforzará por hacer todo lo necesario para cumplir con todas las demandas de los manifestantes" al anunciar su alineación el martes por la noche.

Diab, un ex profesor de ingeniería eléctrica de 61 años, describió a su gobierno como un "equipo de rescate" formado por expertos que ayudarían al país a superar sus dificultades actuales. El nuevo gobierno fue reunido por el grupo libanés Hezbolá y sus aliados, que constituyen el bloque más grande en el parlamento, casi tres meses después de que el ex primer ministro Saad Hariri renunciara ante las protestas nacionales.

Pero solo unas horas después de que se anunció el nuevo gobierno esta semana, los manifestantes estaban de vuelta en las calles fuera del parlamento en la capital Beirut. “Se están burlando de nosotros. Este nuevo gobierno está hecho de un color. Nada ha cambiado y nada cambiará ", dijo Nour, una maestra de Beirut que solo dio su nombre de pila, en una manifestación contra el nuevo gabinete el martes por la noche. “Solo quieren que estemos desesperados y que nos conformemos con este nuevo gobierno, pero no está bien. Estamos pidiendo un nuevo país”, agregó.

Cientos se reunieron para la protesta tras el anuncio de Diab. En la madrugada del miércoles estallaron pequeños enfrentamientos entre manifestantes y policías, que dispararon gases lacrimógenos y granadas de sonido para dispersar a la multitud. Se produjo después de grandes protestas durante el fin de semana que vieron a más de 500 personas heridas en ambos lados. Las protestas a nivel nacional estallaron hace tres meses en respuesta a un nuevo impuesto sobre el servicio de mensajería WhatsApp, una medida destinada a aliviar los problemas financieros del Líbano.

Las protestas se convirtieron en un movimiento más amplio que tenía como objetivo derrocar todo el sistema político del país y los partidos que han mantenido el poder desde el final de la guerra civil de 1975-1990. Una de las demandas clave de los manifestantes fue la formación de un gobierno tecnocrático y no político que pudiera ver al Líbano a través de su crisis actual. Diab afirmó que "cada ministro en este gobierno es un tecnócrata y funciona alejado de los partidos políticos".

Pero los observadores han notado que muchos de los expertos supuestamente independientes tienen vínculos con los partidos políticos, y el hecho de que todos fueron elegidos por un bloque político ha llevado a acusaciones de que es "un gobierno de un solo color". La composición del gabinete fue decidida por el Movimiento Patriótico Cristiano Libre (FPM), liderado por el actual presidente, Michel Aoun, y sus aliados parlamentarios, de los cuales el Hezbolá respaldado por Irán es uno.

El partido del ex primer ministro sunita, Hariri, junto con sus aliados, el Partido Socialista Progresista y las Fuerzas Libanesas, no formará parte del gobierno, una rareza en el Líbano, donde los gobiernos generalmente se forman por consenso entre los diferentes sectas del país.

"Desde que Diab fue nominado como primer ministro, la escritura estaba en la pared", dijo Sami Atallah, director ejecutivo del Centro Libanés de Estudios de Política en Beirut. “El proceso de selección de los candidatos, la forma en que se tomaban las decisiones, indicaron que volvimos a las mismas reglas de compromiso donde los escaños se dividían entre los partidos políticos. La esencia del juego no cambió. Es vino viejo en una botella nueva”.

Atallah agregó que "nada estaba cambiando fundamentalmente" en la forma en que Líbano ha sido gobernado durante décadas. El gabinete de 20 miembros de Diab está compuesto por expertos en su campo. Incluye un récord de seis mujeres, que ocupan los ministerios clave de defensa, justicia y trabajo.

En la primera reunión del gabinete ayer, el presidente de Líbano, Aoun, dijo a los ministros que tenían una misión "delicada" por delante. "Es necesario trabajar para abordar la situación económica, restaurar la confianza de la comunidad internacional en las instituciones libanesas y tranquilizar a los libaneses sobre su futuro", dijo el presidente.

El apoyo financiero de la comunidad internacional se considera crucial para ayudar al país a salir de su crisis económica. El Líbano es uno de los países más endeudados del mundo, con una relación deuda / PIB del 152 por ciento. En el presupuesto de 2016, los pagos de intereses representaron casi la mitad de todo el gasto público.

La crisis económica se profundizó en las últimas semanas a medida que los bancos impusieron controles informales de capital, que a su vez, han impuesto restricciones sobre cuánto dinero pueden retirar los clientes. A medida que el valor de la libra libanesa continúa bajando, muchas personas ven desaparecer sus ahorros. Pero muchos países que tradicionalmente brindaron ayuda financiera al Líbano, especialmente en el Golfo, están cada vez más preocupados por la creciente influencia de Hezbolá en el país.

Diab dijo el martes que su primer viaje al extranjero sería a la región del Golfo. Con un "gobierno de un solo color" que está fuertemente influenciado por el grupo militante chiíta, Líbano puede tener dificultades para asegurar el apoyo allí, y más lejos en Washington, donde la administración de Donald Trump adoptó un enfoque mucho más duro para Hezbolá.

Sin embargo, de manera más inmediata, es poco probable que el nuevo gobierno reprima las protestas que se apoderaron del país durante los últimos tres meses. “Ya vimos la reacción en la calle. Creo que podría ser aún más fuerte ", dijo Atallah. “Se remonta al mismo problema. El problema es mucho más estructural. Es por eso que las protestas ocurrieron en primer lugar: protestan contra todo el sistema de gobierno”.

De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Páginal12

Traducción: Celita Doyhambéhère

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Fernando Mayorga. Sociólogo y doctor en ciencias políticas. Catedrático en la Carrera de Sociología y Director general del Centro de Estudios Superiores Universitarios (CESU) de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS).

Con el politólogo boliviano Fernando Mayorga.

Sociólogo y doctor en ciencia política por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), Mayorga dialogó con Brecha sobre la situación boliviana y el escenario político de cara al próximo 3 de mayo, día de las elecciones presidenciales.

—¿Corre riesgo el Estado plurinacional, que acaba de cumplir 14 años?

—Para modificar el Estado plurinacional como entidad constitucional sería necesaria una asamblea constituyente y eso no parece posible hoy. Si bien es cierto que Carlos Mesa prefiere volver a la República y Fernando Camacho se inclina por hablar de un nuevo federalismo, las nuevas autoridades deberán seguir con el Estado plurinacional. Pero si bien no podrán modificar esa denominación, es cierto que hoy el país se encuentra en un retroceso en sus políticas públicas y que ha vuelto a estar en manos de una oligarquía histórica.

—¿Cuál es la situación del Mas para las próximas elecciones? ¿Hay críticas en Bolivia a la fórmula integrada por Luis Arce y David Choquehuanca?

—El Mas, pese a todas las críticas recibidas desde la oposición –que hoy es gobierno a partir del golpe de Estado– sobre la dictadura que habría impuesto Evo Morales, es la fuerza política más democrática del país. La candidatura del binomio Luis Arce-David Choquehuanca es cuestionada aquí por algunas fuerzas y organizaciones sociales del Pacto de Unidad [la alianza de las principales organizaciones sociales que apoyan al Mas],y eso hay que leerlo en dos claves complementarias. Por un lado, porque es parte de la lógica asambleísta y comunal de los bolivianos, y es también parte de los mecanismos históricos del sindicalismo boliviano. Y por otro lado, porque demuestra la expresión democrática en el interior del Mas.

—¿Cómo podría describirse al gobierno actual de Bolivia?

—En este momento el gobierno de Bolivia está en manos de lo que fuera la oposición al Mas, que está fragmentada. La propia presidenta Jeanine Áñez es parte del movimiento Bolivia Dice No, surgido para oponerse a la candidatura de Morales en la elección de octubre. Se trata de un partido que no alcanzó el 5 por ciento de los votos. Quienes hoy gobiernan fueron parte de una oposición que desde el triunfo del Mas en las presidenciales de 2005 no logró articular una fuerza que pudiera enfrentarlo. El único candidato que mantiene su partido y está listo para presentarse legalmente es Carlos Mesa, con Comunidad Ciudadana. Por eso se da la curiosa paradoja de que el liberal Jorge “Tuto” Quiroga será el candidato presidencial del Movimiento Nacionalista Revolucionario, cuando en 2014 fue candidato del Partido Demócrata Cristiano y viene originalmente del partido liderado por el general Hugo Banzer, Acción Democrática Nacionalista, un partido de derechas. Otro que espera presentarse, pero aún no está claro con qué sello lo hará, es el empresario Samuel Doria Medina, derrotado en las elecciones de 2005 y 2009.

—¿Hay garantías para la presentación electoral del Mas en los comicios?

—Hubo un pedido de proscripción que fue desechado por el Tribunal Supremo Electoral. La personería jurídica del Mas está intacta para presentar candidatos en todos los cargos, en todo el país. Es pronto para elaborar hipótesis sobre el curso que puedan tomar los hechos electorales. Todo está en permanente movimiento y cambio. Hay que esperar que las cosas decanten con el correr de los días y ver qué ocurre con las candidaturas. Pero a fines de diciembre, cuando las encuestadoras preguntaban la intención de voto de Andrónico Rodríguez a la cabeza del Mas, su candidatura alcanzaba el 40 por ciento. Luego cuando ya Evo Morales se estableció en Buenos Aires y los debates por los candidatos fueron mayores, algunas encuestadoras preguntaban por el voto al Mas independientemente de cuál fuera el candidato y la intención de voto se mantuvo en ese 40 por ciento.

—Las acusaciones de corrupción parecen ser un elemento común de las nuevas derechas de la región. ¿Qué pasa hoy en Bolivia con la acusación en este sentido contra Luis Arce?

—No sólo Arce es acusado de corrupción, también lo es Carlos Romero, exministro de Gobierno. Andrónico Rodríguez es acusado de “sedición y terrorismo”. Estas dos palabras son las más usadas para acusar a dirigentes sociales, dirigentes del Mas o exfuncionarios del gobierno depuesto. Tanto jueces como fiscales aceptan esas acusaciones para perseguirlos y minar la unidad del Mas o de algunas agrupaciones sociales con miras a las elecciones del 3 de mayo. Habrá que esperar que efecto surten. Por lo pronto el Mas denunció que detrás de algunas de esas acusaciones está la mano de la Usaid, una agencia de Estados Unidos que fue invitada por la presidenta Áñez a supervisar las elecciones del 3 de mayo.

 

Por Fabián Kovacic 

24 enero, 2020

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Sindicatos de trabajadores protestan este viernes en París contra las reformas del Gobierno de Macron. / Reuters

Un 70 % de los franceses está a favor de que el movimiento de protesta continúe. "Lo único que hemos entendido de este proyecto es que vamos a tener que trabajar más", asegura el líder del sindicato CGT, Philippe Martínez.

 

El Gobierno del presidente francés, Emmanuel Macron, aprobó este viernes su reforma de las pensiones con protestas en las calles de los sindicatos opuestos que, aunque no lograron movilizar tanto como al empezar el movimiento hace siete semanas, cuentan con un apoyo mayoritario de la opinión pública.

En esta séptima jornada de manifestaciones nacionales desde el 6 de diciembre, la Confederación General del Trabajo (CGT) que encabeza el movimiento contabilizó 1,3 millones en los desfiles de todo el país y de 350.000 a 400.000 personas solo en el principal en París, entre la plaza de la República y la de la Concordia.

En el transporte público, donde los paros se han mantenido de forma ininterrumpida durante 51 días pero con mucho menor impacto desde hace un par de semanas, se cancelaron el 30 % de los trenes regionales y el 40 % de los cercanías en París.

Además, en el metro de la capital dos de las 14 líneas (las automáticas) funcionaron con normalidad, mientras que el resto estuvieron en servicio pero con menos trenes de los habituales y en algunos casos únicamente durante las horas punta.

En otros sectores, el porcentaje de huelguistas fue del 4,42 % en las diferentes administraciones públicas, frente al 2,51 % el 16 de enero, el último día de manifestaciones, según el Ejecutivo, y del 13 % en el colectivo de los profesores.

Una población insatisfecha que quiere continuar las protestas

Macron, por boca de la portavoz del Ejecutivo, Sibeth Ndiaye, no se privó de lanzar dardos en dirección de los sindicatos que se le oponen al denunciar "los actos de violencia y de radicalidad de ciertos bloqueos" en los últimos días, conforme las huelgas perdían fuelle.

La semana próxima se abre el día 30 una conferencia de financiación en la que sindicatos y patronal buscarán una fórmula para reducir alrededor de 12.000 millones de euros de déficit que se calcula tendrá el sistema actualmente en vigor en 2027 cuando se ponga en marcha el sistema por puntos.

Pero la CGT y las otras centrales que piden la retirada del proyecto, que no es seguro que participen, ya han anunciado para la víspera otra jornada de movilización en las calles, a la que se podrían añadir dos más el 30 y el 31. "Lo único que hemos entendido de este proyecto es que vamos a tener que trabajar más", se quejó el líder de CGT, Philippe Martínez, que sabe que su principal activo, más allá de una capacidad de movilización que va a la baja, es la opinión pública.

Un 70 % de los franceses está a favor de que el movimiento de protesta continúe, según el instituto demoscópico BVA, y un 61 % opina que Macron debería escuchar esa oposición y retirar su proyecto, de acuerdo con otra encuesta de Elabe.

Dos proyectos de ley para antes de verano

El Consejo de Ministros aprobó dos proyectos de ley para la reforma que empezarán a tramitarse en el Parlamento el 3 de febrero (el 17 en el pleno de la Asamblea Nacional) para su aprobación antes del verano.

El punto central de ambos es la convergencia de los 42 regímenes de pensiones actuales en un sistema universal por puntos en el que cada euro cotizado dará los mismos derechos en el momento de la jubilación. Aunque la edad mínima de jubilación seguirá siendo de 62 años, se introduce la noción de "edad de equilibrio" que servirá para garantizar la regla del equilibrio financiero.

En la práctica, los que se jubilen antes de llegar a esa "edad de equilibrio" -que variará en función de la esperanza de vida- tendrán una penalización, y una bonificación los que se mantengan más tiempo en actividad.

PARÍS

24/01/2020 19:08

EFE

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Viernes, 24 Enero 2020 06:38

Israel y la represión en Chile

Israel y la represión en Chile

Para Sebastián Piñera los videos de la represión son “ fake news” y "montajes filmados en el extranjero". Una campaña de desinformación "originada en Rusia y otros países de la Europa oriental" (sic) para "crear sensación de desorden y crisis total" (bit.ly/2Ft9GhS). Igual que en Bolivia dónde protestas tras el golpe eran fruto de "una conspiración narco-venezolana" (reut.rs/2QFN2YC), también en Chile, según Piñera, "está la mano de Maduro" (bit.ly/37bmndq). No importa que los que trajeron "desorden" hayan sido las propias "fuerzas del orden": a tres meses del estallido en demanda de mejores bienes sociales ya hay tres mil heridos (bit.ly/2RgQSc9). No importa que lo que llevó a "una crisis total" han sido 30 años del modelo chileno neoliberal que creó un puñado de millonarios (¡Piñera!) y millones de pobres. Y sí hay un factor foráneo que resalta sobre todo a la luz de la desenfrenada violencia estatal –más allá de la fantasía del eje "eslavo-madurista"− es, como han subrayado varios observadores (bit.ly/2tYavg8), el apoyo táctico y material de Israel. En 2018 los dos países firmaron acuerdo de "cooperación militar en educación, entrenamiento y adoctrinamiento" y ya se ve que la táctica israelí de mutilación como método de "control público" –la Gran Marcha del Retorno en Gaza donde los francotiradores israelíes apuntan a las piernas viene en mente− fue llevada al otro nivel por el régimen de Piñera que rompió el récord mundial en heridas deliberadas en los ojos (bit.ly/2R3vNBM): ya hay 400 personas que han perdido un ojo o la vista.

El estado de emergencia, el ejército en las calles, allanamientos, detenciones ilegales, tortura y abuso sexual por parte de agentes del Estado no sólo evocaron los oscuros tiempos de Pinochet. Recordaron también que igual en aquel entonces el principal sostén de la dictadura ha sido Israel que entrenó a los agentes de la DINA que asesinaron y "desparecieron" a miles de opositores (bit.ly/2FTbQr2) y le vendió –a pesar de su histórica "huella alemana" ("prusianización") y su latente pro-nazismo− armas al ejército chileno (bit.ly/38dXGgt) y equipo para el control de masas: "guanacos", etcétera. (bit.ly/39CHFSI).

Si bien tras el 9/11 y el auge del "securocratismo" Israel se posicionó como el "experto en la lucha contra el terror" −y atractivo proveedor de tecnologías militares a gobiernos represivos ( bit.ly/2RJU53b ) que usan esta excusa para luchar con la disidencia como hoy los golpistas bolivianos ( bit.ly/2Ga5bcb )−, él mismo es el mejor ejemplo del "terrorismo de Estado" en acción –los territorios ocupados, Gaza, etcétera−, armó los escuadrones de la muerte en El Salvador y los contras en Nicaragua −tal cual organizaciones terroristas (bit.ly/369XIVg)−, e incluso orquestó sus propias campañas de terror (bit.ly/2Rc6NbS). Así la cooperación militar con Piñera que defiende el neoliberalismo pinochetista del mismo modo que fue instaurado –con terror y violencia− es un simple "intercambio de terrorismos del Estado". No extraña que Chile –con su propia Ley Antiterrorista heredada de la dictadura y usada sobre todo para criminalizar a su población indígena−, trata hoy a los manifestantes, igual que Israel a los palestinos que avientan piedras a las fuerzas de ocupación, como "peligrosos y violentos terroristas" y "enemigos internos" –una reactualización de la Doctrina de Seguridad Nacional− con quienes el Estado "está en guerra" (bit.ly/3azvbvx).

Incluso antes de la revuelta actual, el equipo israelí −"testeado" en contra de los palestinos− estaba siendo usado para reprimir a los mapuches y militarizar a su territorio (bit.ly/2ugocqH). Dada la "experiencia" de Israel en colonización, despojo y usurpación de tierras autóctonas, el gobierno chileno −que pretende suprimir la resistencia de los comuneros mapuches y su proceso de recuperación territorial "abriendo" la Araucanía a las forestales y otras trasnacionales−, no podía escoger mejor (bit.ly/2QJ3E1F).

Después de ayudarle a Pinochet, Israel apoyó también a la sangrienta junta militar en Argentina y su terrorismo del Estado que "desapareció" a unas 30 mil personas. Le vendió armas y tecnologías para espiar, reprimir y asesinar a sus "enemigos internos" (guerrilleros, activistas de izquierda, sindicalistas) sin que las simpatías fascistas, antisemitas y ataques a miembros de la comunidad judía por parte de los generales argentinos –junto con el hecho que el país era un histórico refugio de los criminales nazis− le causaran un problema (bit.ly/2QkTPYQ). La conflación de Israel con el régimen post-pinochetista de Piñera es sólo el siguiente capítulo de la histórica conflación del sionismo con las extremas derechas que hoy por su parte lo ven −entre otros− como modelo de dominación y control poblacional, sean manifestantes, indígenas, migrantes o refugiados (bit.ly/2Tyll7e). Si bien Chile −que tiene la mayor población palestina fuera del Medio Oriente− a diferencia de otros gobiernos derechistas de la región se abstiene a reconocer a Jerusalén (Al Quds) como la capital de Israel (bit.ly/30flvlj) –el precio que este últimamente cobra por sostener estos regímenes−, la cooperación militar entre los dos países avanza sin importar, nuevamente, por ejemplo que los Carabineros, la policía militarizada detrás de la brutal represión con una clara matriz israelí, fuesen en su tiempo, tal cual, el núcleo de simpatías a Hitler en Chile y formados con instructores y según las doctrinas nazis (bit.ly/2u2Whur).

Por Maciek Wisniewski, periodista polaco

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Un año de la ficción de gobierno de Juan Guaidó

El líder opositor se autoproclamó presidente de Venezuela el 23 de enero de 2019

El diputado opositor nunca tuvo territorio ni mando sobre un cuerpo armado del Estado. Su poder vino de afuera, es decir, del despliegue norteamericano.

 

Juan Guaidó cumplió un año de su autoproclamación como presidente encargado de Venezuela. Aquel 23 de enero del 2019 levantó la mano y juró desde una plaza alejada del Palacio de Miraflores, en una zona adinerada de Caracas. No fue una fecha casual: el 23 de enero de 1958 es el día en fue derrocada la dictadura de Marcos Pérez Giménez.

Su autoproclamación quedará como el punto de inicio de una de las operaciones más importantes montadas por el gobierno norteamericanos en América Latina. Se trató, y aún se trata, de crear una realidad ficcional, un gobierno paralelo que nunca existió y, sin embargo, ha sido, y es, real.

Ocurrió a una velocidad que debía ser imparable: el reconocimiento de Guaidó por parte del presidente de Estados Unidos (EEUU), la construcción de una diplomacia de asfixia con el Grupo de Lima y la Unión Europea, la presión a gran escala para lograr el quiebre de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) crucial en la estrategia golpista. El cálculo falló.

Siempre estuvo claro al interior del país que Guaidó no tenía capacidad de ejercer poder. Quien hasta principio de enero del 2019 era un diputado desconocido para la mayoría del país, nunca tuvo territorio ni mando sobre un cuerpo armado del Estado. Fue 2.0 desde su inicio y su poder vino de afuera, es decir del despliegue norteamericano.

La ficción del presidente encargado fue acompañada por una ingeniería comunicacional: tapa de redes de Reuters como líder épico, tapa de la revista GQ con pose de actor, análisis en La Nación hablando de dos presidentes en Venezuela, para citar tres casos entre centenares. Guaidó se hizo real sin gravitar nunca al interior del país, salvo en el plazo breve entre enero y el 30 de abril, cuando tomó las armas junto al jefe de su partido, Leopoldo López, y un grupo de militares.

Ese episodio armado fue rápidamente olvidado por los grandes medios. También borraron de su historia su aparición junto al grupo paramilitar Los Rastrojos que, de la mano con el gobierno de Colombia, le permitieron cruzar la frontera a Cúcuta desde donde intentó un ingreso por la fuerza a territorio venezolano el 23 de febrero.

De esa fecha quedan las imágenes de la maquinaria musical que puso sobre el escenario a cantantes como Maluma, Diego Torres, Carlos Vives, la presencia del vicepresidente norteamericano, Mike Pence, el presidente de Chile, Sebastián Piñera, y los miles de dólares para ayuda humanitaria que fueron malversados y generaron un escándalo de corrupción.

Ese despliegue construido desde EEUU decayó en la segunda mitad del 2019. Quedó un Guaidó sin peso, sin capacidad de movilizar a la base social de oposición, sin noticias nuevas, triste, solitario y final.

Su reaparición, luego casi ocho meses sin impacto dentro del país, ocurrió el domingo pasado, cuando el gobierno norteamericano volvió a montarlo sobre los escenarios internacionales. Primero en Colombia, con el presidente Iván Duque, luego en Gran Bretaña, con Boris Johnson, luego en Bruselas con el representante de asuntos exteriores de la Unión Europea, Josep Borrell, y en una serie de fotografías en el Foro de Davos junto a Angela Merkel, Ivanka Trump, Tony Blair, John Kerry, entre otros.

Guaidó recobró notoriedad internacional en una demostración de la capacidad diplomática, política y mediática de EEUU para crearle nuevamente una narrativa internacional sin correlato al interior de Venezuela. Guaidó es ficción, y, sin embargo, es real.

Tan real como que, a partir de su autoproclamación, el gobierno norteamericano profundizó los ataques sobre la economía venezolana y anunció congelamiento de fondos, el robo de la refinería Citgo, entre otras acciones unilaterales. Creó su justificación necesaria: un presidente 2.0 que le autoriza a bloquear y quedarse con activos del Estado venezolano.

Esa misma arquitectura es la que continúa su avance en un objetivo que el gobierno norteamericano presenta de manera suave: un gobierno de transición para lograr elecciones libres. La realidad, tras esas palabras, se asemeja al golpe de Estado ocurrido en Bolivia.

El regreso de Guaidó a los escenarios internacionales a un año de su autoproclamación es una oxigenación del gobierno paralelo 2.0. Se trata de una nueva operación de legitimación, el simulacro de realidad sustentada con la política de fotografiarse como la mayor cantidad de líderes europeos.

Esa nueva maniobra para instalarlo ocurre en simultáneo con la profundización de la demonización del gobierno de Nicolás Maduro. El gobierno norteamericano lo acusa nuevamente de albergar en Venezuela a fuerzas de Hezbollah, el ELN colombiano, y las FARC que retornaron a las armas. Sienta así las bases para legitimar acciones de fuerza.

Aún no se sabe cuándo ni cómo será el regreso de Guaidó a Venezuela. Buscarán hacer de eso un hecho político. Sin embargo, así como desde el 23 de enero del 2019, el asunto nunca fue Guaidó: seguir su actual gira por Europa es observar lo que la estrategia norteamericana quiere que sea observado. Guaidó es un distractivo, la cuestión está en otro lado. 

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El primer ministro checo, entre las dudosas y repentinas fortunas. REUTERS/Archivo.

Hace una generación no existían. Pero los milmillonarios ya son una realidad entre los socios europeos del Este. Especialmente, en el llamado Grupo de Visegrado y, dentro de este club de cuatro, en su triángulo más nacional-populista, el que conforman Polonia, República Checa y Hungría. Oligarcas y empresarios de emporios de múltiples sectores que se expanden hasta la ex repúblicas soviéticas revelan la transformación socioeconómica de los países del otro lado del Telón de Acero.

 

Poseen yates de última generación e, incluso, son propietarios de clubes de fútbol. Se mueven con estrellas de cine e interceden en el ámbito político. Asumen ingentes cantidades de riqueza, hasta el punto de que, en algunos casos, resultan imprescindibles en el futuro económico de sus países. A veces, resultan ser oligarcas, entendidos en no pocas ocasiones como los beneficiarios de los conglomerados industriales heredados de la época del Telón de Acero.

Muy habituales en la Rusia posterior a la desintegración de la URSS, próximos al núcleo duro político que habita en El Kremlin –en la época de Boris Yeltsin, primero y, sobre todo, durante la actual hegemonía de Vladimir Putin, donde el denominado Clan de San Petersburgo tomó las riendas del de Moscú– y que inspiraron el término capitalismo de amiguetes que el entonces director gerente del FMI, Michael Camdessus, utilizó para definir el habitual tráfico de influencias y de prebendas entre la tumultuoso élite política y la emergente clase empresarial que ocasionó tres crisis financieras y se llevó a cinco primeros ministros antes de que apareciera la figura de Putin. O que llevó al economista Jeffrey Sachs a decir, a finales de los noventa, que “lo mejor que podía suceder en la Rusia de Putin, era nacionalizar las recientes privatizaciones que se habían acometido, para volverlas a poner, paulatinamente, en manos privadas para su modernización, con transparencia y concursos realmente abiertos al capital”.

Pero también hay milmillonarios que han labrado sus ingentes cantidades patrimoniales al convertirse en grandes magnates. Industriales o empresariales. Adalides del sueño oriental que ha emergido al calor del boom económico de sus cada vez más poderosos mercados emergentes. Al margen o no de que hayan contribuido a lo que también el ex jefe del Fondo, Camdessus, calificó en su día como un foco de cleptocracia, al definir los oscuros negocios en la Rusia que transitaba desde la extinta Unión Soviética.

El primer ministro checho

Porque la moralidad –lo que los americanos llaman moral hazard, el riesgo ético que se inicia a través de inversiones que buscan altas rentabilidades, al alcance de grandes fortunas, propensas a desencadenar crisis financieras, como los activos tóxicos en 2008, y que suele desembocar en una socialización de los gastos, a modo de rescates bancarios, por ejemplo– es una frontera que, a menudo, resulta demasiado tenue entre estos poderosos patrimonios del Este europeo. Sin ir más lejos, uno de ellos, sobre el que penden dudas razonables de posibles conflictos de intereses, es el del primer ministro checo, Andrej Babis. De corte populista y acérrimo nacionalista, en 2018, tras asumir el cargo, desencadenó las mayores protestas ciudadanas en tres décadas de democracia en el país. La propia Comisión Europea le ha auditado. Y ha declarado que mantiene el control sobre su emporio químico, agrícola y mediático, por el que sigue recibiendo fondos del presupuesto comunitario desde 2017, cuando asumió la jefatura del Gobierno checo, tal y como informa la web Neovlivni.cz y recoge la agencia Bloomberg. En especial, sus empresas del sector agrícola. Babis alega que Agrofet, su compañía, se convirtió en un trusts antes de recalar en la jefatura del Gobierno de Praga.

En contra del criterio de la unidad de vigilancia de Bruselas encargada de supervisar el arsenal de ayudas de la PAC a las firmas destinatarias de los subsidios. Agrofet, que emplea a 34.000 trabajadores en 18 países y tuvo unas ventas de 7.000 millones de euros (unos 158.000 millones de coronas checas) asegura que no ha sido auditada, mientras el primer ministro y propietario apela a la “interpretación sin sentido de las leyes” de su país por parte del Ejecutivo comunitario. El de Babin es sólo un botón de muestra del modus operandi de muchos de estos milmillonarios de nuevo cuño en el Este europeo. Donde no existían grandes fortunas hace una generación en su vasta estepa. Hasta que la caída del comunismo abrió sus mercados y ensanchó las diferencias de renta entre sus ciudadanos. Así lo refleja un informe de Bloomberg a partir de su Billionaires Index 2019, en el que refleja que el pasado ejercicio, los grandes patrimonios globales elevaron sus riquezas en una cantidad similar al PIB de España. Su radiografía habla de la trayectoria que han tomado los nuevos ricos del Este. Desde la ciudad kazaja de Almatý a Praga, o desde Moscú a Zagreb.

“Muchos de ellos han adquirido la vitola de empresarios legendarios, exhiben modos de vida extravagantes y aplican sin tapujos sus influencias políticas”. Muchos de ellos, aún bajo un tinte soviético. “Una gran mayoría tuvieron poder en los regímenes comunistas y mantienen su capacidad económica y política con las estructuras democráticas de mercados abiertos”, dice Mark Mobius, un veterano inversor en economías emergentes que trabaja para su propia firma de inversión después de ejercer como analista en Franklin Templeton Investments. En un e-mail para este medio, Mobius pone el dedo en la llaga: “La selección de las fortunas no fue sencilla, porque algunos de los viejos apparatchiks no se adaptaron a los cambios políticos y económicos tras la Caída del Muro de Berlín y dieron un espacio determinante a jóvenes emprendedores y ambiciosos de poder para amasar riqueza”. La mitad de ellos se beneficiaron de los procesos de privatización. Mientras que los milmillonarios que se han hecho a sí mismos siguen siendo unas raras avis. Su ascenso en el escalafón financiero y social se ajusta al proceso de transformación de estos países en los últimos 30 años. En cada etapa de estas tres décadas, destaca un magnate emblemático.

Los tumultuosos ochenta

Finales de los ochenta. Los Early Birds. Una fase tumultuosa, llena de contracción económica e inestabilidad política en la mayoría de países del Este. En la que aparecen los inversores privados para dinamizar segmentos productivos casi al completo a través de procesos de privatización en los que primaba la desestructuración y la falta de planificación. Petr Kellner, República Checa. 12.800 millones de dólares de riqueza personal. Nacido en Checoslovaquia en 1964, adquirió la empresa de fotocopiadoras Ricoh poco después del triunfo de la Revolución de Terciopelo, en 1989. Su cuenta empezó a engordar con la venta de activos públicos y el intercambio de acciones entre las compañías resultantes. Tomó el 20% de Ceska Pojistovna, la mayor aseguradora del país, a la que hizo rentable durante años hasta que vendió sus participaciones a la italiana Generaly por 3.300 millones de euros. Los tentáculos de PPF, su emporio, se expanden por los sectores financiero, de telecomunicaciones, el de biotecnología, la ingeniería y el mercado inmobiliario en China, Vietnam, India, Indonesia, Filipinas y Kazajistán. En sus escasas apariciones en los medios admite que el postcomunismo “fue una oportunidad que quizás nunca se vuelva a repetir” en la que fue capaz de “encontrar la gente adecuada, de sortear los riesgos iniciales y de inculcar sacrificios a largo plazo” para obtener la sostenibilidad de sus proyectos. Mediados de los noventa. Atrapa los activos. Al calor de los programas económicos caóticos de los primeros gobiernos democráticos. Época en la que se idolatró al capital foráneo, a las divisas extranjeras y se demonizó el legado industrial cincelado con subsidios estatales. Yeltsin se aferró a los oligarcas, cedió la gestión financiera del país a un grupo de banqueros y vendió una ingente cantidad de activos de empresas soviéticas.

Vladimir Potanin. Rusia. 28.500 millones de dólares de patrimonio neto personal. De 58 años, es uno de los pocos oligarcas originales, de la época de Yeltsin. Trabajó en comercio exterior hasta que, en 1990, antes del colapso de la URSS, registró su primera empresa. Rápidamente se hizo con un grupo bancario por su influencia directa en el Kremlin. “La propiedad privada es la única medicina contra el estado fallido del comunismo; no hay alternativa. Por eso los activos se tuvieron que transferir a manos privadas”, explica. A finales de 1995, Potanin y su socio, Mikhail Prokhorov, se hicieron con el control de NorilskNickel, el mayor productor de níquel y paladio por la módica cantidad de 170 millones de dólares. La capitalización de esta compañía ha subido a más de 40.000 millones. Posee el 35% de sus acciones. Al año siguiente, apoyó financieramente la campaña de reelección de Yeltsin, que le nombró viceprimer ministro encargado de Economía y Propiedades Estatales. Renunció en menos de un año. Ha sobrevivido a dos crisis, la del rublo en 1998, y la financiera de 2008. Pero, sobre todo, se ha adaptado a la realpolitik de Putin, con el que juega al hockey, cuya liga promociona junto a famosos atletas, políticos y empresarios.

Los albores del milenio

1990-2000. El Salvaje Este. Apertura plena de puertas al capital extranjero. El libre capitalismo se hace con los resortes económico-financieros. La llegada de firmas occidentales, que obtienen de inmediato las pertinentes validaciones de los gobiernos orientales. Las rutas para hacerse con el amplio censo de industrias estatales se aceleran. Se crea una cultura propia del negocio. Algunos economistas hablaron de colonización y de que el interés empresarial se basaba en las bajas condiciones laborales, una ventaja competitiva asegurada, y en el potencial expansivo de sus consumidores.

Zygmunt Solorz, Polonia. Patrimonio neto personal: 2.700 millones de dólares. El hombre más rico de Polonia. Enigmático. Ha empleado numerosos nombres. Nació como Zygmunt Krok a 60 kilómetro de Varsovia. Siendo veinteañero, se fugó a Alemania, vía Austria, y fundó una firma de transporte. Utilizó el nombre de un amigo, Piotr Podgorski –de hecho, muchos conocidos le siguen llamando desde entonces Piotrek– para registrase como refugiado. En los ochenta adoptó otra personalidad. Respondía a Solorz, apellido que incorporó su primera mujer. En esa época, vendió coches y otros bienes desde el Oeste europeo a Polonia. Tras la caída del régimen polaco empezó a crear su imperio desde la adquisición del mayor canal privado de televisión, Telewizja Polsat. Su holding empresarial incluye Cyfrowy, una de las más amplias plataformas digitales de toda Europa, un banco minorista y el segundo operador de móviles del país, por el que pagó la cifra de fusión récord en Polonia. Ahora, planea construir un distrito residencial exclusivo en la capital polaca. También es propietario de plantas energéticas de lignito. Y, para sorpresa de sus conciudadanos, ahora habla de combatir la catástrofe climática. Cuando se había aproximado a las tesis negacionistas y usa el helicóptero como principal medio de transporte.

1990-2000. Las relaciones familiares. Época de surgimiento de entramados empresariales que se configuran a través de lazos sanguíneos y que representan a figuras de los negocios que están muy bien conectados con el poder.


Tímur Kulibayev y Dinara Kulibayeva. Kazajistán. Patrimonio neto: 5.000 millones de dólares. No hay un linaje más prestigioso en Asia Central que el de Dinara. La hija mediana de Nursultán Nazarbayev, presidente del país desde 1990 hasta marzo pasado. El líder espiritual vitalicio de esta ex república soviética y que acaba de rebautizar a Astaná, la capital kazaja, con su nombre: Nursultán. Dinara es la mayor riqueza de la nación. Ella, junto a su marido, Tímur, controlan las principales instituciones financieras, incluidas las mayores entidades crediticias de las empresas petrolíferas y agrícolas, además de las inmobiliarias que mueven el mercado de la vivienda y de la construcción en su país y en Dubái. Estudiante de artes escénicas en Moscú, hizo un MBA en Kazajistán. Mientras Tímur estudió Económicas a la capital rusa y trabajó en compañías de gas y petróleo. Presidió un fondo de inversión soberano en Rusia, hasta que en 2011 ocupó un sillón en el consejo de administración de un gigante gasístico ruso. Un diplomático estadounidense le definió como “un milmillonario de manicura”. Está al frente de la cámara de comercio del país y es un consumado y eficaz lobista financiero y energético en toda zona de influencia ex soviética.

  1. 1998. Devaluaciones, crash bursátil, contagio. La suspensión de pagos de Rusia fue el detonante de la crisis en la región. Pérdidas de cotización fulgurantes de sus divisas, montañas de deuda e incapacidad para gestionar la coyuntura económica. Los bancos colapsaron y provocaron que el ahorro de las familias se evaporara. Los daños colaterales se cebaron con sus plazas bursátiles. En todo el bloque oriental. Los resortes del nuevo sistema financiero se tambalearon. La crisis se expandió a los nacientes emporios empresariales. Pero no todos salieron damnificados.
    Andrei Melnichenko, Rusia. Fortuna personal: 15.200 millones de dólares. Uno de los diez más ricos de Rusia. Era demasiado joven para ser un beneficiario de la privatización. Pero hizo fortuna en la siguiente estación. En el negocio del tipo de cambio de las divisas, donde hizo un master acelerado, con pingües beneficios, que le llevó a crear MDM Bank. Surgido de la crisis de 1998 se ha convertido en la entidad prestamista con mayor número de clientes.

Practica una política conservadora, sin exposición al mercado de bonos soberano del país y controlando la liquidez de sus activos. Gestión que posibilitó la compra de acciones de oligarcas en dificultades. Así se hizo con la planta y el oleoducto petrolífero de Volzhsky, adquirido desde su rival, Menatep, un banco en manos de Mijail Khodorkovsky. Su emporio inauguró entonces su división energética. “Mi visión entonces era consolidar los activos fragmentados y arriesgarme a reestructurar sus entramados empresariales e industriales con la intención de generar blue chips internacionales en distintas áreas productivas”. En especial, en acero, fertilizantes y carbón. Segmentos a los que las autoridades rusas no les colgó el cartel de estratégicas y que, por tanto, eran más fáciles de controlar empresarialmente que otros como el petróleo, el gas, los diamantes o el oro. La crisis de 2008 dividió su grupo. Él se quedó con la división de minería y fertilizantes, con menor exposición a la turbulencia financiera global, y su socio, Sergei Popov, con el banco, que vendió a su principal rival en 2015.

Y llegó Putin

El ascenso de Putin. En el año nuevo de 1999, Yeltsin elige sucesor en el ex coronel de la KGB Vladimir Putin, que rápidamente monta su propio club de oligarcas. Con dos exponentes esenciales. Boris Berezovsky, procedente del mundo financiero, y el magnate de los medios Vladimir Gusinsky. En 2003, Mijail Khodorkovsky, fue arrestado acusado de evasión de impuestos y delitos de fraude. Era, entonces, el hombre más rico del país. Un año más tarde, el Kremlin empezó a vender su conglomerado petrolífero, la mayoría del cual ahora pertenece a la estatal Rosneft. Tras una década en prisión, fue perdonado por Putin en diciembre de 2013. Vive en Londres desde entonces, desde donde trata de liderar la oposición al presidente ruso, cuya irrupción en el poder, generó una nueva clase de jerarcas empresariales que han dominado la escena económica en sus dos décadas en el Kremlin.

Arkady Rotenberg, Rusia. Patrimonio neto de 2.100 millones de dólares. Nacido en la antigua Leningrado. La actual San Petersburgo, el centro del poder real en Rusia, que da nombre al clan de Putin. Amigo de la infancia del líder ruso, con el que practicó judo en su juventud. Instructor de artes marciales. Fundó un selecto club de millonarios, el Gennady Timchenko, del que Putin es el presidente de honor. Engendró su imperio a raíz de la llegada al Kremlin de su amigo. En 2001, adquirió SMP Bank, sancionado por EEUU tras la anexión rusa de Crimea y, en 2007, su firma de construcción de oleoductos y gaseoductos, que también ha hecho rico a su hermano pequeño, Boris. Ambos compraron cinco empresas un año después y, en 2014, se hicieron con el concurso de Gazprom para la construcción de su mayor oleoducto. Como Potanin, juega al hockey con Putin.
2004-2013. Europa y el mundo. Con Putin consolidando el poder en Rusia y los antiguos aliados de Europa del Este haciendo guiños para adherirse a la OTAN, en paralelo a sus ingresos en la UE y, por ende, armonizando sus mercados productivos con las directivas comunitarias, el eje generador de riqueza se movió hacia el centro del continente.

Ivan Chrenko, Eslovaquia. Patrimonio personal neto de 1.400 millones de dólares. Nacido en Sala, en la extinta Checoslovaquia, en 1967, llegó al negocio inmobiliario casi por accidente. Su primer negocio fue la venta de equipos de sonido en la recién independiente Eslovaquia, que le reportó beneficios y que vendió a los pocos años. Este colchón monetario le sirvió para gestar su firma constructora, que se hizo con un sinfín de contratos para la rehabilitación de la capital, Bratislava, y la instalación de grandes superficies en su primer extrarradio. Aupark es su seña de identidad comercial. En 2005, apenas un año después de la adhesión eslovaca al club europeo, vendió por casi 400 millones de euros su participación en HB Reavis a inversores holandeses, que incluían los dividendos de su inversión inicial, de 77 millones. En la actualidad, maneja más de 2.000 millones en activos dirigidos al sector de la construcción, con proyectos internacionales en Londres, Berlín, Varsovia y Budapest. Abandonó las labores ejecutivas en 2013. No concede entrevistas.

2008-2009. Credit-crunch. El mayor crash financiero y bursátil desde 1929 contagió a todas las economías globales. En mayor o menor medida. La tentación de adquirir préstamos en dólares o euros expandió la exposición a la contracción del crédito por toda la región oriental europea. Pero la pérdida de músculo de sus competidores occidentales hizo emerger una serie de nichos de negocio que fue aprovechado por empresarios del Este.

Ivica Todoric, Croacia. El hombre más rico del país, logró hacerse con una fortuna tras la Caída del Muro de Berlín, que luego perdió durante las guerras de los Balcanes. Junto a su padre vendía flores y la buena climatología del territorio croata le permitió expandir su negocio hacia el sector de alimentación. Accedió a las ventas por privatización de empresas del país a nacionales tras la desintegración de Yugoslavia en la segunda mitad de los noventa. Sorteó la crisis, pese a los seis años de crecimiento cero de la economía croata. Hasta que, en 2014, compró Mercator, la mayor cadena minorista de Eslovenia y, en 2017, tomó las riendas de Agrokor, entidad financiera a la que reestructuró con éxito. Acusado por la Justicia croata, se desplazó a Reino Unido, que le extraditó en diciembre de 2018. El litigio por administración desleal sigue abierto. Agrokor es ahora propiedad de sus grandes acreedores.

La década de los diez. La oleada de populismo. La crisis de 2008 no sólo destruyó riqueza, sino que llegó a poner en el disparadero al sistema capitalista. El descontento social encendió la mecha del nacional-populismo, que germinó especialmente, entre los países del bloque oriental, en Hungría, Polonia y la República Checa. Tres de los cuatro integrantes del club de Visegrado. El cuarto es Eslovaquia, que se ha desviado de la senda autoritaria de sus hermanos geográficos. Con Viktor Orban, el primer ministro húngaro, como auténtico maestro de ceremonias de una auténtica deriva autoritaria que preocupa, y mucho, en Bruselas.

Lorinc Meszaros, Hungría. Fortuna personal valorada en 1.500 millones de dólares. Compañero de pupitre de Orban. Empezó a gestar su riqueza con una pequeña compañía de gas en su ciudad natal, Felcsut, en los noventa. Su ascenso estratosférico vino de la mano de su amigo personal. Desde que Orban llegó al poder, en 2010, Meszaros ha subido constantemente en la lista de las grandes fortunas húngaras, hasta su cúspide. Hecho del que ha alardeado. Hasta el punto de decir que su ascenso fue más inteligente que el de Mark Zuckerberg, presidente de Facebook. Pese a atribuir su éxito a Dios, la suerte y Orban. Su emporio acapara empresas constructoras, de medio de comunicación, bodegas y firmas que acceder a concursos públicos. Es dueño de una academia de fútbol que fundó Orban.
2014-2019. La fase de sanciones a Rusia. Las tensiones geopolíticas de Rusia con Europa y, en mucha menor medida, con los EEUU de Donald Trump, a propósito de su intervención en suelo de Ucrania y, sobre todo, con la anexión de la Península de Crimea, sumergió al bloque del Este en una nueva dimensión. Occidente respondió con sanciones económicas a Moscú y señalaron con sus dedos acusadores a empresas de oligarcas.

Oleg Deripaska, Rusia. Patrimonio personal neto: 3.400 millones de dólares. El gran vencedor de la guerra del aluminio, se hizo rico en la década de los noventa. Más tarde, sus lazos familiares le ayudaron. Se casó con la hija del jefe de gabinete de Yeltsin. Empezó su expansión mundial en la post-crisis de 2008. A través de la adquisición de valores en gigantes de la construcción y en la industria auxiliar y manufacturera del automóvil. Compró también Norilsk Nickel. Los noventa -asegura- fueron años de locura, de caos, pero también de oportunidades, con las que logramos transformar el país”. La compra de Norilsk Nickel fue inicialmente un mal negocio. Sus primeros años de gestión se saldaron con caídas del precio del aluminio, que llevaron a Rusal, su emporio, al borde de la bancarrota. Pero la compañía salió a flote, a pesar de reestructurar más de 17.000 millones de dólares de deuda, la mayor corporativa en Rusia. Pero la guerra de Crimea lo cambió todo. Las embestidas financieras y las volatilidades bursátiles de los últimos ejercicios, sobre las que pendían los efectos de las guerras comerciales y de los riesgos geopolíticos alimentados por la Administración Trump, cercaron el valor de las divisas de los mercados emergentes. Incluido el rublo. Pero la moneda rusa se ha repuesto del susto y Rusal ha ganado contratos en el terreno militar ruso y en medio de las hostilidades arancelarias entre EEUU y China, con el aluminio y el acero, como hilos conductores del proteccionismo americano. Las sanciones a Rusia han venido de perlas a grupos como el de Deripaska, que ha llevado a cabo un intenso proceso de lobby en el Kremlin para que logre de la Casa Blanca la retirada de sanciones en el sector automovilístico, en el que también tiene intereses patrimoniales.

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El canciller británico Dominic Raab junto a al opositor venezolano Juan Guaidó.  Imagen: EFE

Las imágenes del dirigente opositor con Duque y Pompeo primero, y de visita en Europa después, se completan con el anuncio de EE.UU. y Colombia de ejercicios militares conjuntos al otro lado de la frontera venezolana.  

 

La gira internacional de Juan Guaidó volvió a encender las expectativas de los sectores golpistas dentro de Venezuela. La serie de fotografía, primero con el presidente de Colombia, Iván Duque, y luego con el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, y el encargado para el caso venezolano, Elliott Abrams, volvieron a mostrar a un Guaidó con fuerte respaldo internacional.

Su salida del país se dio en uno de sus peores momentos, marcado por la pérdida de la presidencia de la Asamblea Nacional (AN), la incapacidad para generar movilizaciones, y la poca credibilidad ante su base social debido a sus anuncios/promesas que no se hicieron realidad luego de casi un año de su autoproclamación.

La construcción de una escenografía de apoyo internacional fue entonces una bocanada de oxígeno político en una situación de dificultad sostenida. La gira fue montada para mostrar su reconocimiento como presidente encargado por parte de varios gobiernos, posicionarlo por unos días en un pedestal sobre el cual ya no estaba parado en los últimos meses.

La agenda, organizada por el gobierno norteamericano, tuvo dos objetivos: en primer lugar, mostrarlo desde Colombia, plataforma central de operaciones de desestabilización contra Venezuela, para, desde allí, acusar al gobierno de Maduro de ser cómplice con la organización Hezbollah que, afirmó Pompeo, estaría en Venezuela.

En segundo lugar, conducirlo a Europa, tanto a Gran Bretaña, donde ya se ha reunido con el ministro de relaciones exteriores, Dominic Raab, como al Foro de Davos y a un encuentro con Josep Borrell, alto representante de la Unión Europea para asuntos exteriores.

La gira en Europa obedece a las declaraciones realizadas en varias oportunidades por el gobierno norteamericano que ha sostenido que la Unión Europea no hacía todo lo que podría hacer para aislar al gobierno venezolano. Llevar a Guaidó a puntos determinantes del mapa europeo parece será así una estrategia para lograr mayores apoyos diplomático y medidas, por ejemplo, de bloqueo económico.

Las imágenes de Guaidó se complementaron a su vez con el anuncio de la realización de ejercicios conjuntos en Colombia entre el Comando Sur estadounidense y las Fuerzas Armadas colombianas entre el 23 y 29. El ejercicio contará con 75 paracaidistas y 40 miembros del ejército norteamericano que harán ejercicios aerotransportados.

La noticia del Comando Sur y la gira de Guaidó volvieron a alimentar la expectativa golpista e intervencionista de sectores de derecha venezolana en un contexto donde, en paralelo a la debilidad de Guaidó, se ha consolidado un sector de oposición venezolana representado en la AN presidida por Luis Parra y en la Mesa Nacional de Diálogo donde participa el gobierno y sectores opositores.

El avance de esa oposición tiene dentro de su agenda debatir y acordar, junto con el gobierno, la modificación de la actual conformación del Consejo Nacional Electoral (CNE) de cara a las elecciones legislativas previstas para el 2020.

La postura norteamericana respecto a esa hoja de ruta se ha mantenido en el mismo punto: no reconocerán a la AN presidida por Parra, tampoco al CNE que emerja producto de un acuerdo y, en consecuencia, desconocerán el llamado a las elecciones, su realización y resultado. EE.UU. sostiene que la solución pasa por la conformación de un gobierno de transición, es decir, la salida de Maduro del poder, para, desde allí convocar a elecciones.

La gira de Guaidó es así una respuesta al avance de la oposición que no responde directamente a EE.UU., es decir la posibilidad cada vez más cercana de que tenga lugar el escenario electoral trabajado por el gobierno desde el año pasado en vista de la contienda prevista para este año.

Se trata de una iniciativa para volver a darle rango presidencial a Guaidó en países aliados, consolidar la diplomacia del gobierno paralelo, mostrar que continúa siendo la apuesta norteamericana en Venezuela.

Los anuncios respecto a qué medidas serán tomadas por parte de Washington han sido, sin embargo, pocos. Pompeo no se refirió a nuevos pasos por fuera de los ya conocidos como los ataques económicos, y dejó libre curso a la especulación de la derecha venezolana que pide abiertamente una intervención acerca qué podría intentar el gobierno norteamericano.

Los próximos días darán mayores indicios de posibles resultados concretos del recorrido de Guaidó. Su regreso será un nuevo momento de intento de construcción de un hecho político por parte de la oposición. En la oportunidad anterior, cuando cruzó a Colombia en febrero de la mano con el grupo paramilitar Los Rastrojos, su regreso había ocurrido por el aeropuerto internacional sin incidente alguno. 

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 "No fue sencillo porque fue un debate de contenido ideológico, programático y económico", dijo Evo Morales.   ________________________________________ Imagen: Julio Martín Mancini

Evo Morales anunció a los candidatos para las elecciones del 3 de mayo en Bolivia

El depuesto presidente de Bolivia destacó que se trata de una "combinación entre compañeros de la ciudad y el campo". Arce fue ministro de Economía y Choquehuanca se desempeñó como canciller. 

 

Luego de un intenso debate, el Movimiento Al Socialismo (MAS) eligió a su fórmula presidencial. El exministro de Economía, Luis Arce, será candidato a presidente en las elecciones del próximo tres de mayo en Bolivia. Como candidato a vice lo acompañará el excanciller David Choquehuanca. El anuncio estuvo a cargo del presidente depuesto de Bolivia, Evo Morales, en una rueda de prensa desde el Hotel Bauen de la ciudad de Buenos Aires. Desde allí, el expresidente volvió a mostrarse confiado, anticipando un triunfo "en primera vuelta". Respecto a la fórmula presidencial, destacó que se trata de una "combinación entre compañeros de la ciudad y el campo".

Morales explicó que se trató de un día de mucho trabajo, que le consumió ocho horas de debate con los precandidatos presidenciales, la dirigencia del MAS y representantes sindicales y de organizaciones sociales de Bolivia. Y que en ese sentido, fue difícil acordar la fórmula presidencial. "No fue sencillo porque fue un debate de contenido ideológico, programático y económico", dijo.

A pesar de las dificultades, Morales mantiene la fe intacta de cara a los comicios del próximo tres de mayo. "Nuevamente vamos a ganar en la primera vuelta. El 20 de octubre ganamos en primera vuelta y lamentablemente nos robaron por los motivos que ya hemos explicado ante la prensa", remarcó.

En las últimas horas corrieron distintas versiones que daban cuenta de una supuesta interna en las filas del MAS. En ese sentido, el Pacto de Unidad, alianza de fuerzas políticas, indigenistas, movimientos sociales y sindicatos de Bolivia, había nominado a la presidencia al excanciller David Choquehuanca, y al joven dirigente cocalero Andrónico Rodríguez a la vicepresidencia. "Al Pacto de Unidad le pido que no me abandone", fueron las palabras que les dedicó Morales. Para calmar las aguas, miembros del colectivo llegaron a Buenos Aires para debatir la fórmula presidencial.

La nutrida agenda del expresidente había empezado el pasado viernes con la reunión con los que hasta ese momento eran tres de los cuatro precandidatos del MAS: Luis Arce Catacora, David Choquehuanca y el excanciller Diego Pary. El cuarto precandidato, el mencionado Andrónico Rodríguez, no pudo llegar a Buenos Aires. "No vino Andrónico porque tiene un proceso abierto. En Bolivia levantar la voz contra la dictadura es sedición, es ser terrorista", destacó al respecto el expresidente.

Aunque no pudo participar del encuentro en territorio argentino, Rodríguez envió una carta que fue leída durante la conferencia. En la misma expresó que "sea o no candidato, seguiremos firmes sin declinar nuestras posiciones ideológicas y políticas". En otro tramo de la carta, el joven dirigente remarcó los "estrechos lazos que me identifican como soldado del instrumento".

El expresidente se refirió a Rodríguez en más de una oportunidad. Le habló a la juventud que tenía mucha esperanza depositada en el dirigente cocalero. Recordó que en las encuestas iba primero, pero siempre lo que debe primar es el consenso entre todas las partes. "Yo estaría batallando por él, que es dirigente de las seis federaciones del Trópico de Cochabamba como lo fui yo. Pero en la vida hay que sacrificarse", destacó.

Morales contó que antes de llegar a la lista definitiva de cuatro precandidatos, otros nombres estuvieron en danza. Tal es el caso del expresidente Eduardo Rodríguez Veltzé, el exsenador José Gonzales, la expresidenta del Senado Adriana Salvatierra, o el exministro de Justicia, Héctor Arce. "Dirigentes sociales me hicieron preguntar por ellos y se decidió por consenso que ninguno fuera candidato", remarcó.

Acto seguido, el presidente depuesto de Bolivia se refirió brevemente al binomio presidencial. De Luis Arce Catacora destacó que garantiza el buen funcionamiento de la economía nacional. "Pese al precio del petróleo, Bolivia fue primero en crecimiento económico en la región. Arce es garantía de la diversificación del aparato productivo". Arce, de 56 años y oriundo de La Paz, fue ministro de Economía y Finanzas Públicas entre 2006 y 2017, y entre enero y noviembre de 2019.

Por el lado de David Choquehuanca, Morales destacó la importancia del componente indígena. Lo definió como "un hermano doctorado en temas de la madre tierra". Choquehuanca, de 58 años, fue canciller desde 2006 hasta 2017. A partir de ese año asumió la secretaría general de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA).

Para el expresidente, ambos candidatos logran una perfecta "combinación entre compañeros de la ciudad y el campo". Expresó que su movimiento "no es excluyente y no margina". En ese sentido, trajo a la memoria al mítico líder indígena, Túpac Katari. "Antes de la fundación de la república, pidió una alianza con los mestizos y criollos. Ahora la historia se repite. Tenemos que organizarnos para luchar como lo hicieron nuestros antepasados", dijo.

"Vamos a demostrar que otro mundo sin capitalismo y sin Fondo Monetario es posible. Pronto vamos a recuperar la democracia. Pronto vamos a volver a Bolivia", expresó Morales, que se encuentra en Argentina en condición de refugiado desde el pasado 12 de diciembre, y que el 22 de enero encabezará un acto con la colectividad boliviana en el estadio de Deportivo Español, en el porteño Bajo Flores.

Sobre el cierre de la presentación de la fórmula presidencial, Morales se levantó de su silla para gritar: "¡Que viva Bolivia! ¡Venceremos!". Y por primera vez, el canto de la colectividad boliviana presente en el Bauen cambió de destinatario: "Se siente, se siente, Arce presidente"


.El candidato presidencial del MAS en Bolivia

¿Quién es Luis Arce?

El exministro de Economía, Luis Arce Catacora, será candidato a la presidencia de Bolivia en las elecciones del próximo tres de mayo. Arce, de 56 años y oriundo de La Paz, es considerado el padre del llamado "milagro económico" boliviano, basado en un modelo de desarrollo social comunitario y productivo.

El flamante candidato presidencial se graduó como licenciado en Economía en la Universidad Mayor de San Andrés y obtuvo un Máster en Ciencias Económicas en la Universidad de Warwick (1996-1997), en Reino Unido. 

Arce acompañó a Morales desde su llegada al poder. Ocupó el Ministerio de Hacienda en 2006, durante el primer mandato de Morales, mientras que en 2009 fue designado a cargo de la cartera de Economía y Finanzas Públicas, hasta 2017. Ese año tuvo que dejar temporalmente el cargo para atender un padecimiento gastrointestinal. En 2019 volvió a estar al frente del Ministerio. 

A partir de la nacionalización de los hidrocarburos de 2006, que coincidió con un boom sin precedentes de los precios del petróleo, Bolivia comenzó a crecer a un ritmo anual del 4,9 por ciento, y la pobreza extrema se redujo de 38,2 por ciento en 2005 a 17,1 por ciento en 2018, según cifras oficiales.

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Lunes, 20 Enero 2020 06:28

Claves

Claves

En un país gobernado por un régimen incoherente y caótico, empapado de corrupción, dirigido por un presidente que afirma que es un “genio muy estable” y que ha mentido o engañado más de 15 mil 400 veces desde que llegó a la Casa Blanca, no es nada fácil entender qué onda con este país.

Al inicio de este año electoral en el cual se determinará si el “genio estable” ya impeached es relecto o no, y cuáles podrían ser las alternativas, entre algunas de las claves necesarias para entender esta coyuntura están las siguientes:

La concentración de riqueza y la desigualdad económica han llegado a su punto más extremo en un siglo. No sorprende que siete de cada 10 estadunidenses afirmen que el actual sistema favorece de manera injusta a los intereses más ricos y poderosos (https://www.pewresearch.org/ fact-tank/2020/01/09/70-of- americans-say-u-s-economic-system- unfairly-favors-the-powerful/).

Las consecuencias de esta desigualdad se manifiestan de varias maneras, tal vez la mas dramática es el nuevo fenómeno de “las muertes de la desesperación” (frase creada por el Nobel de Economía Angus Deaton y la economista Anne Case para describir el incremento de fallecimientos por drogas, alcohol y suicidios en el país), sobre todo entre la clase trabajadora blanca devastada por la agenda neoliberal durante las últimas décadas.

El columnista Nicholas Kristof, del New York Times, y Sheryl WuDunn señalan que la combinación del debilitamiento de sindicatos y mayor poder del sector empresarial, la globalización, la destrucción de sectores industriales y agrarios, las políticas fracasadas de la guerra contra las drogas, así como la falta de inversión en educación y salud, entre otros factores, colocó a millones en el abismo mientras los más ricos multiplicaron sus fortunas en gobiernos de ambos partidos (https://www.nytimes.com/2020/01/ 09/opinion/sunday/deaths-despair -poverty.html?smid=nytcore-ios-share).

Algunos dicen que ya murió el sueño americano con indicadores de que los millennials serán la primera generación en no obtener un mejor nivel de vida que sus padres.

Unos 53 millones de trabajadores –44 por ciento de la fuerza laboral– califican como empleados de sueldo bajo hoy día: el salario mínimo federal está por debajo de su valor real hace 30 años.

La tasa de suicidios está a su nivel más alto desde la Segunda Guerra Mundial, existe una epidemia (oficialmente declarada por autoridades de salud) de consumo de opiaceos y niveles crecientes de alcoholismo. De todos los países avanzados, sólo en Estados Unidos se ha reducido la expectativa de vida durante cada uno de los últimos tres años.

Una respuesta política ante todo esto es, como explica el profesor y ex secretario del Trabajo, Robert Reich, que “el apoyo de Trump proviene en gran medida de la clase trabajadora de Estados Unidos, cuyos sueldos no se han incrementado en décadas, cuyos empleos son menos seguros que nunca y cuya voz política ha sido silenciada por el gran capital”. Agregó que aunque Trump ha beneficiado sólo a las grandes empresas y Wall Street, ha logrado convencer a estas filas de que él es su campeón, “canalizando su ira contra extranjeros, inmigrantes, minorías y burócratas del ‘Estado profundo’”.

Pero a la vez, más votantes que nunca se oponen al capitalismo. Encuestas recientes han registrado que no sólo hay mayor rechazo al capitalismo, sino más apoyo a algo llamado “socialismo”, que incluye a la mayoría de los jóvenes. Una nueva encuesta de Harris encontró que cuatro de cada 10 estadundienses –y 55 por ciento de las mujeres entre 18 y 54 años– dicen que preferirían vivir en un país socialista que uno capitalista, reportó Axios (cuando hablan de socialismo, se refieren más al modelo europeo de acceso universal a salud, educación, salarios y beneficios laborales dignos).

Klaus Schwab, fundador y director del Foro Económico Mundial –el cual realizará su sesión anual en Davos esta semana–, escribió la semana pasada que “el capitalismo, en su forma actual, ha llegado a sus límites. A menos de que sea reformado desde adentro, no sobrevivirá”. (https://www.foreignaffairs.com/ articles/2020-01-16/capitalism-must- reform-survive).

Al parecer, el futuro del capitalismo estadunidense está en juego en las elecciones de 2020.

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Carlos Mesa y Luis Fernando Camacho competirán en las elecciones de mayo.

Si hay una palabra en que todas las fuerzas contrarias al Movimiento al Socialismo coinciden esta es Unidad. El problema es cómo se entiende esto. Porque todos los candidatos señalan Unidad pero detrás de mí.

Así es muy posible que la derecha vaya atomizada en cuando menos 5 fórmulas. Todas ellas buscando salir segundos con la esperanza de que haya ballottage y reciban el apoyo de los otros contra ese fantasma que recorre Bolivia y que se llama proceso de cambio.

El primero en anunciar su candidatura fue Luis Fernando Camacho, abogado cruceño hijo de cochabambino que fue formado en la ultraderechista Unión Juvenil Cruceñista y llegó a ser su vicepresidente. Entre 2008 y 2009 la Unión Juvenil fue acusada de organización paramilitar por la Federación Internacional de Derechos Humanos.

Meses antes de la caída de Gonzalo Sánchez de Lozada, Camacho juró al Movimiento Nacionalista Revolucionario cuyo mandato concluyó con la renuncia de Goni el 2003.

El 2019 fue elegido presidente del Comité Por Santa Cruz. Irá acompañado de otro cívico. El potosino Marco Pumari quien coqueteó con el troskismo y posteriormente fue jefe de juventudes del MAS en su región organización de la que fue expulsado por un manejo “irregular” de dineros.

Agrupaciones como las del alcalde cruceño Percy Fernández han manifestado su apoyo al grupo cívico.

Tutito busca carguito

El segundo en lanzarse al ruedo fue Jorge Tuto Quiroga, un cochabambino que fuera ministro de gobiernos neoliberales, vicepresidente de Banzer y que finalmente asumió cuando el exdictador ya estaba desahuciado por el cáncer.

Fue candidato perdedor en otras dos contiendas electorales.

Recientemente Quiroga renunció a ser vocero internacional de Jeanine Añez para convencer al mundo que en Bolivia no hubo golpe de Estado.

Él siempre proclamó su admiración por el partido Republicano en Estados Unidos y estudio en Texas. Dice que Bolivia es demasiado pobre para ser de derecha. Bueno …

Verde que te quiero verde

La otra derecha cruceña es la comandada por el también excívico Rubén Costa cuyo nombre es Demócratas pero son conocidos como los verdes (uno de los dos colores de la región junto al blanco)

Ellos son los que actualmente se encuentran en el poder ya que Jeanine Añez es su militante.

En las elecciones del 2019 obtuvieron el 4.5 % de los votos pero ahora corren el peligro de desaparecer.

Camacho y Quiroga les disputan el electorado de ultraderecha. Pero de todos los verdes, la mejor posesionada es la actual presidenta Añez a quien un importante sector de su militancia quiere llevarla a las elecciones.

Ya la mandataria de facto ha abierto las compuertas a la posibilidad. Hay sillas que tienen la maldición del que se sienta no quiere irse más. La presidencial en Bolivia parece ser una de ellas.

El problema en los Demócratas (sólo tienen algún peso electoral en Santa Cruz y el Beni) es que Rubén Costa quiere apoyar a Camacho (para salvarse él mismo de las acusaciones de traición al movimiento autonomista cruceño) pero eso significaría subsumirse en un grupo inestable y aceptar las imposiciones de excívico que ha dicho: con todo gusto pero sin que éste obligado a nada y sin varios de sus cuadros a los que no quiero ni ver. En esta lista estaría incluso Oscar Ortiz.

Y por si fuera poco un sector del Partido Demócrata Cristiano anuncia la candidatura de Jasmine Barrientos, nieta del ex dictador René Barrientos y furibunda crítica de Morales.

El expresidente Carlos Mesa pretende desprenderse de izquierda y derecha y por ello ha señalado que su propuesta será respetuosa de los Derechos Humanos. No tiene el arrastre del 2019 donde primó el voto útil pero sí de sectores sobre todo de clase media que temen la violencia de cualquiera de los dos extremos. Al miedo a los indios se suma que más de uno considera que el actual gobierno está cometiendo arbitrariedades y abusos peores a los que le endilgan al partido de Evo Morales.

Mesa es sobre todo un intelectual de centro y sueña con terciar en la segunda vuelta y retornar al voto útil que lo llevó al 35 %.

Junto a él podría presentarse Samuel Doria Medina, un empresario y político que aún desoja margaritas para ver con quién irá a las elecciones.

Los milagros de Evo

Morales logró nuclear alrededor suyo a militantes de todas las izquierdas. Trotskystas, guevaristas, maoístas, kataristas, militantes del viejo PC. Los mejores cuadros de 40 años de lucha de esa histórica izquierda que había combatido a las dictaduras y al neoliberalismo se sumaban al llamado de eses indígena dirigente de los muy combativos cocaleros.

La derecha parece no tener el hombre, o la mujer, que posea ese imán.

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