Domingo, 08 Noviembre 2015 06:03

¿Cómo crecen las derechas?

¿Cómo crecen las derechas?

Immanuel Wallerstein ve una reanimación de la izquierda a escala mundial, basándose en el triunfo de Justin Trudeau en Canadá; en la victoria de Jeremy Corbyn en el Partido Laborista británico, o en la existencia de un nuevo gobierno australiano. Estos cambios en el Commonwealth son saludables, pero Trudeau es liberal –en el mejor sentido de la palabra–, no anticapitalista; Corbyn expresa solamente una tendencia radical en un partido burgués de origen obrero que trata de recurrir a sus orígenes para no ser barrido completamente del panorama político y Australia depende demasiado de su comercio con China, lo que explica sus reticencias en las relaciones con Londres y Washington.


A mi juicio, no se puede hablar de una reanimación de la izquierda anticapitalista cuando no hay grandes movimientos antisistémicos ni en Europa ni en América y cuando aquélla prácticamente no existe en Rusia, donde Putin lleva a cabo una política que mezcla los restos del zarismo con los del estalinismo, ni existe sino en pequeños núcleos en China, cuyo gobierno se dedica con ahínco a construir un capitalismo moderno.

 

¿Cuál reanimación puede haber cuando en Alemania se refuerza Angela Merkel; en Francia el primer partido es el Frente Nacional lepenista (con el cual, dicho sea de paso, Putin tiene relaciones privilegiadas); en Europa central y en Escandinavia predominan las fuerzas ultraderechistas y crecen los nazis; en España sigue siendo mayoritario el franquista Partido Popular de Rajoy, y en Italia no hay izquierda, pero sí derecha fascista o fascistizante, por no hablar de lo que sucede en Argentina, en Brasil, en Venezuela misma, y de los problemas gravísimos que enfrentan todos los gobiernos llamados progresistas de América Latina?


Ni siquiera en los años treinta, entre las dos guerras, los movimientos que se declaran anticapitalistas estuvieron tan débiles y tan aislados. Hoy la derecha avanza por doquier, mientras en 1934 los obreros socialistas y comunistas impusieron su unidad clasista y aplastaron en la calle a los clerical-fascistas. En los años 34-39, con la insurrección de Asturias y el gobierno de izquierda de 1936, el pueblo español combatió a la monarquía fascista, en Chile y en Brasil los obreros aplastaron al fascismo en la calle, en Argentina crecieron enormemente las huelgas y los sindicatos, en Cuba los estudiantes y el pueblo derribaron la dictadura de Machado.


Elemento fundamental de esas resistencias fue la esperanza en la posibilidad de una salida anticapitalista a la crisis y la existencia de un movimiento obrero de masas anarquista, socialista, comunista que hoy no existe, pues fue primero castrado y finalmente destruido por las políticas de los partidos socialdemócratas y comunistas que culminaron con las transformaciones de las burocracias estalinistas rusa y china en millonarios capitalistas, mafiosos y corruptos.


La derecha crece cuando logra ganar terreno ideológico en los desocupados desesperados y los sectores más atrasados de los trabajadores y las clases medias pobres, que se unen en torno de la minoría de grandes capitalistas o de un grupo de advenedizos y aventureros al servicio de éstos.


La izquierda crece –en cambio– cuan¬do se mide y se ve a sí misma pesando en las luchas antisistémicas, no cuando se institucionaliza y se adapta al juego electoral tras someterse al Estado capitalista siguiendo a una dirección plebeya progresista que no quiere ni puede salir de los marcos del sistema.


Evo Morales no fue el creador de la izquierda social boliviana: fueron las luchas masivas por el agua y por el gas y las movilizaciones campesinas e indígenas las que expulsaron a Sánchez de Lozada e impusieron elecciones en las que ganó Evo sobre la base de la nueva relación de fuerzas sociales que después permitió derrotar el separatismo y las maniobras de la derecha. Hugo Chávez no creó el chavismo. Simplemente canalizó, con su voluntad revolucionaria y su negativa a rendirse, la exigencia informe de un cambio social que había originado el Caracazo y que después se organizó para liberar al presidente Chávez derrotado y detenido. Incluso el triunfo electoral de Kirchner fue posible sólo por la sangrienta movilización de diciembre del 2001 que obligó a huir en helicóptero a un presidente de la Unión Cívica Radical.


Los gobiernos progresistas –al subordinar los movimientos sociales al Estado y al aceptar las reglas del establishment queriendo aparecer sensatos y ganar el apoyo electoral de sectores conservadores– destruyen no sólo su base social sino también la conciencia política de la misma, como la griega Syriza y el español Podemos. Ellos difunden una ideología que castra a los trabajadores. El kirchnerismo lo hizo al sostener que no existen las clases (¡en un país donde las clases dominantes tienen una clara y brutal conciencia de clase!) y Lula y la dirección del PT porque creían que, con tal de gobernar, era lícito prescindir de la ética, tener políticas conservadoras y entrar en cualquier componenda para comprar una mayoría.


Sin la lucha contrahegemónica de las izquierdas anticapitalistas en el campo político y cultural, la derecha dominará ideológicamente sin trabas. Son las carencias de las izquierdas las que hacen crecer las derechas, es la falta de independencia frente al Estado capitalista y a sus gobiernos progresistas lo que desarma y desmoviliza a los trabajadores, lo que les impide barrer a las burocracias sindicales agentes del capitalismo, autorganizarse, crear poder cotidianamente desde abajo, desarrollar sus capacidades e iniciativas. Los gobiernos que, como el venezolano, creen poder llevar una lucha contra el imperialismo y la derecha sólo con el aparato estatal y sobre todo las fuerzas armadas y mucha retórica nacionalista, preparan su pérdida. Los instrumentos del capitalismo –y el Estado actual es uno de ellos– son débiles e insuficientes para la lucha contra el gran capital. Si quieres democracia, lucha por la revolución social.

Publicado enPolítica
¿Los "convivir" del gobierno de Juan Manuel Santos?

¿Cómo empezar un escrito que no tenga esa medida reiterada de explicar, denunciar y repetir hasta el cansancio lo que se palpa día a día en Colombia? -Existe una vigencia multiescalar de grupos de paramilitares en los territorios actuales, dónde según Santos se va a gestar la paz con los movimientos insurgentes- ¿El pueblo colombiano estará dando pasos de ciego con el tema de la paz? O será más bien, ¿cómo identificar la sorpresita, en esta fiesta de guerra de Santos? ¿Con varita para reventar el globo a ver que sale...? ¿O estamos ante lo que a un pueblo forzadamente, se le ha impuesto como convivir como parte de la naturaleza de un Estado? Un Estado que no quiere aflojar nada, solo le interesa en términos de una hegemonía económica y política. Es la continuación de una clase parapolítica corrupta, una oligarquía que no cede un ápice de tierra y si la cede es de manera irregular con la manito dudosa, afianzada con sus grupos políticos y su organización bien armada. ¿Todos reafirmándose en el transcurso del diálogo con la insurgencia una vez se firme la paz?


Se sabe que lo que no hacen con sus manos, buscan quien lo haga: grupos armados para asesinar a dirigentes sindicales, para hacer desaparecer a jóvenes, para asesinar líderes del movimiento social, líderes de tierras, defensores de los derechos humanos. Se dan las órdenes para quedar incólumes a los ojos y a la luz del día, es decir, una cantata en el gran concierto para delinquir.


En Colombia hay más de 55.000 desaparecidos, más de 100 líderes asesinados del movimiento social, miles de fosas comunes, más de 10.000 prisioneros políticos, asesinatos realizados tiempo atrás en hornos crematorios por grupos de paramilitares, así reposan investigaciones y estadísticas inconmensurables realizadas por las organizaciones de derechos humanos, sociales, populares, periodistas críticos, investigadores sociales, asociaciones, universidades que son comprometidas con el tema, profesores críticos, estos, que no son bufones, que no hacen parte de la larva estomacal del tiempo para asegurar la pensión ruinosa que les dará el Gobierno. No hay peor cosa en la vida que un bufón guardando silencio o haciéndose que eso no lo toca, como si viviera en Marte o en Júpiter. Son innumerables tartufos que se hacen los indiferentes, porque según ellos, ese tema no es, ni será de su inframundo. Es el silencio impuesto y aceptado de una clasecita barata, emergente al servicio del statu quo, No renuncian y permanecen en su estado larvario de clase, con la legitimidad que nunca saldrán de allí... El Estado los domesticó.


Vamos del timbo al tambo...


...será que este gobierno de Santos cree que hombres y mujeres esperaremos sentados otra vez a que maten a nuestros amigos, vecinos, y familiares" ¡No está ni tibio, si cree eso!


Líder campesina.


¿Cuánto se lleva en este país, analizado, evaluando, diagnosticando y denunciando el tema del paramilitarismo? Se llevan décadas de asesinatos y paralelamente de análisis y aún no se termina ni hay una luz para acabar con esta historia, este tiempo.


Unos cuantos se metieron en el cuento de la cronología bajo el cronos de: recontar, contar, espaciar ¡como si el universo de esta guerra versara en el pasado, presente y futuro! La gran mentira de la posmodernidad con sus fracciones espacio-temporales, líquidas y abstractas para tratar los crímenes de Estado.


El paramilitarismo está vigente y se avizora multiescalar.


Análisis de violentos -logos, memoro-logos, conflicto-logos, periodistas, articulistas, polito-logos, académicos que se han prestado para tratar el tema de la guerra a nivel nacional e internacional como un continuum de fasticización, en relación con el Estado-paracriminalizador. En contravía yace todo un proceso gestado desde abajo, en muchos casos por las víctimas, académicos, organizaciones de izquierda de orden popular y social. Hace más de 20 años y aún no se ha dicho, cuántos defensores de todo este trabajo de investigación que, dicho sea de paso, por ellos se conocen muchas verdades de los acontecimientos, en defensa de las víctimas y el esclarecimiento de la verdad sobre los crímenes de Estado. Fueron avocados al exilio, otros asesinados por narcotraficantes y paramilitares cuando investigaban las masacres y el desplazamiento sobre los territorios. Estas organizaciones populares, académicos, periodistas y demás contribuyeron con un universo crítico ante la esclavitud económica, la injustica y la imposición de toda una fascitización de estado.


Paramilitarismo multiescalar, no hay desparamilitarización de los territorios.


La reafirmación de grupos paramilitares en esto tiempos de paz es multiescalar, existe una autonomía relativa del paramilitarismo dentro de los aparatos represivos a disposición del Estado [1]. La fuente que nutre el paramilitarismo del Estado son los gremios económicos, los políticos, los narcos, no es un secreto, son quienes emplazan todo un ejército organizado, mercenario y delincuente.


En el valle del Cauca se han reafirmado el grupo paramilitar de las Bacrim y los Urabeños, tienen repartido el territorio en zonas urbanas. En Buenaventura la presencia de los grupos paramilitares de los Urabeños, la empresa y las Bacrim se delinean espacialmente en los barrios de las comunas 12, 10 y 8. Hacen presencia multiescalar, territorialmente bajo esquemas de órdenes, intimidación e imposición hacia hechos delictivos [2]. Actualmente existen zonas rurales en Cauca, Córdoba, Chocó, Antioquia, Tolima, Nariño, Valle, Meta, Guaviare, Caquetá, Putumayo donde la fuerzas militares amenazan a la población con la presencia y llegada de paramilitares [3]. Esta presencia militar multiescalar como aparto represivo está avanzando donde históricamente han estado los movimientos insurgentes. Los territorios de resistencia insurgente están siendo paramilitarizados, es decir, a un escalonamiento territorial, mientras Santos habla de paz y aún no concreta lo acordado con la mesa de diálogo con el movimiento insurgente FARC-EP su Gobierno transcurre en un espacio multiescalar de paramilitarización como enclave de aparatos represivos territorial y politicamente.


El Gobierno de Juan Manuel Santos no es claro en la vía a desparamilitarizar estos territorios. Cabría preguntarse, ¿qué pretende el Gobierno del presidente Santos, una paz comercial, gerencial que la insurgencia acepte este tipo de paz al servicio de la clase dominante y los consorcios capitalistas?


Los movimientos insurgentes, cada uno en sus dinámicas, proponen un diálogo de paz, de inclusión sobre los sectores populares, los grandes movimientos sociales, las universidades, los sindicatos, campesinos, indígenas, afros quienes le apuestan, creyendo en el filo de esta historia. Añoran un trazo distinto, pero si esto no se da resueltamente con hechos y acciones del Estado, como una política de Estado, al pueblo no le queda más remedio que armarse y luchar contra esa medida estatal represiva. El pueblo debe preparase a su tiempo, campesinos, afros, indígenas, mestizos, hombres y mujeres no serán un rebaño de ovejas para el matadero.


El pueblo colombiano no quiere un sabor a engaño con el tema de la paz por parte del Estado. Aquí donde se rompa el dialogo territorial y se reafirmen los aparatos paramilitares una vez se firme la paz. Perderán muchos y la guerra será más cruenta que lo que se delinea hoy día.


El pueblo no esperará bajo un árbol a que caiga el fruto maduro. El rayo de luz histórico, está aún en su punto embrionario...

Notas
[1] Esto último en reflexión con el analista y politólogo José Antonio Gutiérrez sobre el enclave del paramilitarismo.
[2] Versión de un líder en Buenaventura, octubre 2015 a Sara Leukos.
[3] Ver sobre este punto pronunciamiento de las FARC-EP, el 1 de noviembre de 2015, Prensa rural, REMA-ACPP

Publicado enColombia
Sábado, 31 Octubre 2015 05:06

Lo que está en juego

Lo que está en juego

El fenómeno no es sólo portugués. Es global, aunque en cada país asuma una manifestación específica. Consiste en la agresividad inusitada con la que la derecha enfrenta cualquier desafío a su dominación, una agresividad expresada en un lenguaje abusivo y el recurso a tácticas que rozan los límites del juego democrático: manipulación del miedo para eliminar la esperanza, falsedades proclamadas como verdades sociológicas, destemplanza emocional en la confrontación de ideas, etc. Por derecha entiendo el conjunto de las fuerzas sociales, económicas y políticas que se identifican con los designios globales del capitalismo neoliberal y con lo que esto implica en términos de políticas nacionales, de aumento de las desigualdades sociales, de destrucción del Estado de bienestar, de control de los medios de comunicación y de estrechamiento de la pluralidad del espectro político. ¿De dónde viene este radicalismo ejercido por los políticos y comentaristas que hasta hace poco parecían moderados, pragmáticos, realistas con ideas o idealistas sin ilusiones?


En Portugal estamos entrando en la segunda fase de implementación global del neoliberalismo. A escala mundial, este modelo económico, social y político presenta las siguientes características: prioridad de la lógica del mercado en la regulación no sólo de la economía sino de la sociedad en su conjunto; privatización de la economía y liberalización del comercio internacional; demonización del Estado como regulador de la economía y promotor de políticas sociales; concentración de la regulación económica global en dos instituciones multilaterales, ambas dominadas por el capitalismo euro-norteamericano (el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional) en detrimento de las agencias de la ONU que anteriormente supervisaban la situación global; desregulación de los mercados financieros; sustitución de la regulación económica estatal (hard law) por la autorregulación controlada por las empresas multinacionales (soft law).


A partir de la caída del Muro de Berlín, este modelo fue asumido como la única alternativa posible de regulación social y económica. Desde entonces, el objetivo fue transformar la dominación en hegemonía, es decir, hacer que incluso los grupos sociales perjudicados por este modelo fueran inducidos a pensar que era el mejor para ellos. Y, de hecho, en los últimos treinta años este modelo ha conseguido grandes éxitos, uno de los cuales fue haber sido adoptado en Europa por dos importantes partidos socialdemócratas (el Partido Laborista británico de Tony Blair y el Partido Socialdemócrata alemán de Gerhard Schröder) y haber logrado dominar la lógica de las instituciones europeas (Comisión y BCE).


Pero como cualquier modelo social, este también está sujeto a contradicciones y resistencias, y su consolidación ha tenido algunos reveses. El modelo no está plenamente consolidado. Por ejemplo, aún no se ha concretado la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (TTIP), y el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP) puede que no llegue a concretarse. Frente a la constatación de que el modelo no está todavía plenamente consolidado, sus protagonistas (detrás de todos, el capital financiero) tienden a reaccionar brutalmente o no en función de su evaluación del peligro inminente. Algunos ejemplos. Surgieron los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) con la intención de introducir algunos matices en el modelo de globalización económica. La reacción está siendo violenta y sobre todo Brasil y Rusia están sujetos a una intensa política de neutralización. La crisis de Grecia, que antes de que este modelo dominara Europa habría sido una crisis menor, fue considerada una amenaza por la posibilidad de propagación a otros países. La humillación de Grecia fue el principio del fin de la Unión Europea tal y como la conocemos. La posibilidad de un candidato presidencial en Estados Unidos que se autodeclara socialista (es decir, un socialdemócrata europeo), Bernie Sanders, no representa, por ahora, ningún peligro serio y lo mismo ocurre con la elección de Jeremy Corbyn como Secretario general del Partido Laborista. Mientras no constituyan un peligro, no serán objeto de reacción violenta.


¿Y Portugal? La destemplada reacción del Presidente de la República a la propuesta de un gobierno de izquierda hecha por el líder del Partido Socialista, en coalición con el Bloco de Esquerda y el Partido Comunista, parece indicar que el modelo neoliberal, que intensificó su implantación en Portugal en los últimos cuatro años, ve en tal alternativa política un peligro serio, y por eso reacciona con violencia. Es necesario tener en mente que solo en apariencia estamos ante una polarización ideológica. El Partido Socialista es uno de los más moderados partidos socialdemócratas de Europa. De lo que se trata es de una defensa por todos los medios de intereses instalados o en proceso de instalación. El modelo neoliberal solo es antiestatal en cuanto captura el Estado, pues requiere decisivamente de éste para garantizar la concentración de la riqueza y captar las oportunidades de negocios altamente rentables que el Estado le proporciona. Debemos considerar que en este modelo los políticos son agentes económicos y que su paso por la política es decisivo para cuidar sus propios intereses económicos.


Pero el afán de capturar el Estado va mucho más allá del sistema político. Tiene que abarcar al conjunto de las instituciones. Por ejemplo, hay instituciones como el Tribunal de Cuentas que asumen una importancia decisiva, ya que tienen a su cargo la supervisión de negocios multimillonarios. Tal como es decisivo capturar el sistema de justicia y hacer que actúe con dos pesos y doble medida: dureza en la investigación y castigo de los crímenes supuestamente cometidos por políticos de izquierda, y negligencia benévola respecto a los crímenes cometidos por los políticos de derecha. Esta captura tiene precedentes históricos. Escribí al respecto hace cerca de veinte años: "A lo largo de nuestro siglo, los tribunales siempre fueron, de vez en cuando, polémicos y objeto de escrutinio público. Basta recordar los tribunales de la República de Weimar tras la revolución alemana (1918) y sus criterios dobles en el castigo de la violencia política de la extrema derecha y de la extrema izquierda" (Santos et al., Os Tribunais nas Sociedades Contemporâneas- O caso português. Porto. Edições Afrontamento, 1996, página 19). En aquel momento estaban en cuestión crímenes políticos, en tanto que hoy están en juego crímenes económicos.


Sucede que, en el contexto europeo, esta reacción violenta a un revés puede ella misma enfrentar algunos reveses. La inestabilidad conscientemente provocada en Portugal por el Presidente de la República (incitando a los diputados socialistas a la desobediencia) se asienta en el presupuesto de que la Unión Europea está preparada para una defenestración final de toda su tradición socialdemócrata, teniendo en mente que lo que pasa hoy en un país pequeño puede suceder mañana en España o Italia. Es una suposición arriesgada, pues la Unión Europea puede estar cambiando en el centro más de lo que la periferia imagina. Sobre todo porque se trata por ahora de un cambio subterráneo que solo se puede vislumbrar en los informes cifrados de los consejeros de Ángela Merkel. La presión que la crisis de los refugiados está teniendo sobre el tejido europeo y el crecimiento de la extrema derecha, ¿no recomendarán alguna flexibilidad que legitime el sistema europeo ante mayorías más amplias, como la que en las últimas elecciones en Portugal votó por los partidos de izquierda? ¿No será preferible viabilizar un gobierno dirigido por un partido inequívocamente europeísta y moderado a correr riesgos de ingobernabilidad que pueden extenderse a otros países? ¿No será de darles crédito a los portugueses por el hecho de estar buscando una solución distante de la crispación y la evolución errática de la "solución griega"? Y los jóvenes, que llenaron hace unos años las calles y las plazas con su indignación, ¿cómo reaccionarán ante la posición ofensivamente parcial del Presidente y el impulso anti-institucional que la anima? ¿Será que la derecha piensa que este impulso es un monopolio suyo?


En las respuestas a estas preguntas está el futuro próximo de Portugal. Desde ya, una cosa es cierta. El desvarío del Presidente de la República estableció el test decisivo con el que los portugueses van a someter a los candidatos en las próximas elecciones presidenciales. Si fuese electo(a), ¿considera o no que todos los partidos democráticos forman parte del sistema democrático en pie de igualdad? Si en las próximas elecciones legislativas se formase en la arena parlamentaria una coalición de partidos de izquierda con mayoría y presentase una propuesta de gobierno, ¿le daría o no posesión?

Traducción de Antoni Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez

Publicado enInternacional
Sábado, 31 Octubre 2015 05:01

El calendario de una crisis

El calendario de una crisis

A eso de las diez de la noche del domingo 26 de octubre de 2014, Brasil confirmó lo esperado: Dilma Rousseff había sido elegida para un segundo mandato presidencial. Sin embargo, hubo una sorpresa: la distancia que la separó de su adversario en la segunda vuelta, el neoliberal Aécio Neves, fue de poco menos de cuatro puntos. Mucho menor, por lo tanto, de las tres anteriores victorias del PT sobre candidatos derechistas abrigados bajo la sigla de un partido –el PSDB– que se dice socialdemócrata.


Pasado ese año, mucho cambió en Brasil, y no exactamente para mejor. Al contrario: el país vive en medio de una crisis de graves proporciones, navega sin rumbo, y no hay salida a la vista.


En octubre del año pasado, cuando Dilma se reeligió, un dólar valía 2,46 reales. Ahora vale 3,90. La inflación anualizada era de 6,75 por ciento, lo que alarmaba a mucha gente. Ahora es de 9,77 por ciento. La deuda bruta del sector público equivalía a 61,7 por ciento del PIB. Ahora, a 65,3 por ciento. Y en ese período, la economía brasileña retrocedió 1,9 por ciento, y ya se espera, para 2015, una recesión cercana a 3 por ciento del PIB.


En estos doce meses, el desempleo alcanzó la marca de 8,7 por ciento. En algunas regiones metropolitanas, roza el 10 por ciento. El poder adquisitivo de los trabajadores brasileños disminuyó 1,1 por ciento. A esa caída se debe sumar la inflación, para tener una idea del estrago en la economía familiar.


Luego de su reelección, Dilma empezó a dar muestras de que algo no andaba bien. Para empezar, armó su nuevo gobierno sin consultar a los aliados y menos al PT. Principalmente, no consultó a su antecesor y mentor, Luiz Inácio Lula da Silva. En noviembre de 2014 sorprendió a todos al anunciar que su nuevo ministro de Hacienda sería Joaquim Levy, un neoliberal durísimo, que lo primero que hizo fue anunciar un plan de ajuste que incluía drásticos cortes de beneficios laborales y sociales.
En enero de 2015, luego de las ceremonias de posesión, Dilma suspendió los subsidios al sector eléctricos y admitió que las cuentas de luz experimentarían alzas "significativas". Bueno, hubo aumentos de hasta el 58 por ciento en algunas regiones del país. La media fue de 51,2 por ciento.


En febrero, gracias a los consejos de su jefe de Gabinete, Aloizio Mercadante, la mandataria lanzó la que quizá haya sido su más malograda maniobra: quiso disminuir el poder y el espacio de su más poderoso aliado, el PMDB, y en lugar de negociar presentó un candidato para disputar la presidencia de la Cámara de Diputados con su actual ocupante, Eduardo Cunha, cuyo arsenal de maldades no tiene límites. En abril, maniatada e inerte, Dilma entregó la articulación política de su desarticulado gobierno al vicepresidente, Miguel Temer, del mismo PMDB. Acto continuo, Mercadante empezó a boicotearlo en las sombras. Parcas sombras. Temer desistió de sus funciones pasados poco más de cuatro meses, al darse cuenta de que lo que él pactaba con aliados y negociaba con la oposición era sistemáticamente saboteado por los asesores más directos de Dilma.
En junio, Lula empezó a criticar, de manera cada vez más clara y contundente, el gobierno que él ayudó a elegir. Interlocutores de Dilma admitían que, tan pronto logró la reelección, la mandataria dijo que si en su primer gobierno estuvo "anclada en Lula", en el segundo actuaría según sus propias determinaciones y decisiones.
El cuadro nacional, sin embargo, ya estaba definido y el desastre, anunciado. El clarísimo deterioro político no hizo más que alimentar el cuadro económico, que pasó de serio a grave. La relación gobierno-Congreso se hizo insostenible. Desde el retorno de la democracia, hace 30 años, no se vio un Congreso más retrógrado y mediocre. La hostilidad del presidente de la Cámara de Diputados se hizo irrespetuosa. Las denuncias contra Cunha elevaron a niveles inéditos su agresividad no solo contra la presidenta, sino contra cualquier iniciativa del gobierno.


Desde septiembre Lula retomó un rol de protagonismo muy poco usual entre ex presidentes brasileños. Pasa al menos dos días de la semana en Brasilia articulando de manera frenética. Logró instalar dos hombres de su confianza en puestos claves del gobierno –la Jefatura de Gabinete y la Secretaría General de la Presidencia–, pese a toda la resistencia de Dilma. Pasó a participar de actos públicos en diferentes capitales provinciales, tratando de darle ánimo a la militancia social y del PT, en defensa del gobierno. A más de un interlocutor, y que muchas veces siquiera son tan cercanos a sus círculos más íntimos, Lula declara su profunda preocupación ante la posibilidad de que Dilma sea destituida. Y, al mismo tiempo, se queja duramente de la inhabilidad de su sucesora.


Las operaciones judiciales y policiales a raíz de denuncias de corrupción también causaron desastres en la imagen del PT y de Lula.


Hay, aquí, una curiosidad: la mayor parte de los imputados, denunciados y condenados pertenecen a partidos de la base aliada, pero es el PT de Lula da Silva quien se queda con la peor fama.


A propósito, el mismo Lula –contra quien no hay ninguna denuncia mínimamente concreta– es objeto de maniobras de fiscales y agentes de la Policía Federal. Se trata claramente de una fuerte campaña, amparada y amplificada por los medios de comunicación, para corroer su popularidad y debilitarlo para las elecciones presidenciales de 2018.


La oposición, mientras tanto, sigue sin presentar propuestas alternativas y se limita a insuflar, por todos los medios a su alcance, un golpe en el Congreso, para destituir a Dilma Rousseff. El principal partido opositor, el PSDB, se divide en tres corrientes. Una, del gobernador de San Pablo, Geraldo Alckmin, hombre vinculado al Opus Dei, prefiere ver a la mandataria desangrándose hasta el último día de su mandato para presentarse como favorito frente a un PT debilitado y a un Lula desmoralizado. Otra, del senador José Serra, sigue la misma línea, pero al mismo tiempo defiende que exista algún acercamiento con el PMDB, partido de vasta tradición de venderse al mejor postor.


La tercera línea, más evidente y ruidosa, es la encabezada por Aécio Neves, derrotado por Dilma hace un año. Sin ninguna preocupación en ser discreto, el actual senador defiende, un día sí y el otro también, que Dilma sea destituida junto con su vice, para que nuevas elecciones sean convocadas y él salga vencedor.


Frente a semejante cuadro, poco más de 200 millones de brasileños viven la amarga sensación de que 2015 es un año perdido. Y, con él, muchas de las conquistas sociales alcanzadas desde la llegada de Lula al poder, en el ahora lejano 2003, corren el grave riesgo de perderse.

Publicado enInternacional
Viernes, 30 Octubre 2015 06:23

Se acelera el fin del ciclo progresista

Se acelera el fin del ciclo progresista

Cada quien elige el lugar desde el cual mira el mundo, pero esa elección tiene consecuencias y determina lo que puede ver y lo que irremediablemente se le escapa. El punto de observación no es nunca un lugar neutro, como no lo puede ser el que observa. Más aún, el observador es modelado por el lugar que elige para realizar su tarea, al punto que deja de ser mero espectador para convertirse en participante –aunque se diga objetivo– de la escena que cree sólo observar.


Ante nosotros se despliegan las más diversas miradas: desde aquellas localizadas en los estados (partidos, fuerzas armadas, academias), las que se emiten desde los países poderosos y el capital financiero, hasta las miradas ancladas en las comunidades indígenas y negras, y en los movimientos antisistémicos. Un amplio abanico que podemos sintetizar, con cierta arbitrariedad, como miradas de arriba y miradas de abajo.


Las opiniones vertidas en meses recientes sobre la situación que atraviesan los gobiernos progresistas sudamericanos dicen más del observador que de la realidad política que pretenden analizar. Desde los movimientos y las organizaciones populares que resisten el modelo extractivo, las cosas se ven bien distintas que desde las instituciones estatales. Ninguna novedad, aunque esto suele alarmar a quienes creen ver la mano de la derecha en las críticas al progresismo y en los movimientos de resistencia.


Para el que escribe, es la actividad o la inactividad, la organización para el combate, la dispersión o la cooptación de los movimientos, el aspecto central a tener en cuenta a la hora de analizar los gobiernos progresistas. Sólo en segundo lugar aparecen otras consideraciones, como los ciclos económicos, las disputas entre los partidos, los resultados electorales, la actitud del capital financiero y del imperio, entre muchas otras variables.


Hace más de dos años hablamos del fin del consenso lulista a raíz de las masivas movilizaciones de millones de jóvenes brasileños en junio de 2013 (http://goo.gl/lS9K9R). Varios analistas brasileños explicaron las movilizaciones de aquel año en un sentido similar, destacando que se trataba de un parteaguas en el país más importante de la región.


Hace un año dije que el ciclo progresista en Sudamérica ha terminado, en relación con el balance de fuerzas que surgía de las elecciones brasileñas, consecuencia directa de las protestas de junio de 2013 ( http://goo.gl/z92152 ). El Parlamento que emergió de la primera vuelta era considerablemente más derechista que el anterior: los defensores del agronegocio consiguieron una mayoría aplastante; la bancada de la bala, compuesta por policías y militares que proponen armarse contra la delincuencia, y la bancada antiaborto, escalaron posiciones como nunca. El PT pasó de 88 diputados a 70.


Muchos desestimaron la importancia de junio de 2013 y de la nueva relación de fuerzas en el país, confiando en el carisma de dirigentes como Lula, en su capacidad casi mágica para contrarrestar un escenario que se les había vuelto en contra. Los resultados están a la vista.


El fin del ciclo progresista podemos verlo con mayor claridad a la luz de los nuevos datos que arrojan los hechos recientes.


Primero. Estamos ante una nueva fase de los movimientos que se están expandiendo, consolidando, modificando sus propias realidades. Aún no estamos ante un nuevo ciclo de luchas (como los que vivieron Bolivia de 2000 a 2005 y Argentina de 1997 a 2002), pero se registran grandes acciones de los abajos que pueden estar anunciando un ciclo. La movilización de más de 60 mil mujeres en Mar del Plata y la enorme manifestación Ni una menos (300 mil sólo en Buenos Aires contra la violencia machista) hablan tanto de la expansión como de la reconfiguración.


La resistencia a la minería está paralizando o enlenteciendo proyectos de las trasnacionales, sobre todo en la región andina. Perú, que concentra un elevado porcentaje de conflictos ambientales, registró varios levantamientos populares y comunitarios contra las mineras. Por primera vez en años, la inversión minera en América Latina está retrocediendo. En 2014 cayó 16 por ciento y en el primer semestre de 2015 cayó otro 21 por ciento según la Cepal. Las razones que aducen son la caída de los precios internacionales y la porfiada resistencia popular.


Segundo. La caída de los precios de las commodities es un golpe duro a la gobernabilidad progresista, que se había asentado en políticas sociales que fueron posibles, en gran medida, por los excedentes que dejaban los altos precios de las exportaciones. De ese modo se pudo mejorar la situación de los pobres sin tocar la riqueza. Ahora que cambió el ciclo económico sólo se pueden sostener las políticas sociales combatiendo los privilegios, algo que pasa por la movilización popular. Pero la movilización es uno de los mayores temores del progresismo.


Tercero. Si el fin del ciclo progresista es capitalizado por las derechas, no es responsabilidad de los movimientos ni de las luchas populares, sino de un modelo que promovió la inclusión a través del consumo. Un excelente trabajo de la economista brasileña Lena Lavinas sobre la financierización de la política social asegura que la novedad del modelo socialdesarrollista es haber instituido la lógica de la financierización en todo el sistema de protección social ( http://goo.gl/XyrcPF ).


Por medio de la inclusión financiera los gobiernos de Lula y Dilma pudieron potenciar el consuno de masas, vencer la barrera de la heterogeniedad social que frenaba en América Latina la expansión de la sociedad de mercado. Para los sectores populares, supuestos beneficiarios de las políticas sociales, se trata de un retroceso: En lugar de promover la protección contra riesgos e incertidumbres, aumenta la vulnerabilidad.


El consumismo, decía Pasolini hace casi medio siglo, despolitiza, potencia el individualismo y genera conformismo. Es el caldo de cultivo de las derechas. Están consechando lo que sembraron.

 

Publicado enSociedad
Arrasa el comediante Jimmy Morales en Guatemala

El comediante y derechista Jimmy Morales, recién iniciado en la política, se proclamó ganador de las elecciones celebradas este domingo en Guatemala, marcadas por un elevado abstencionismo, y se comprometió a luchar contra la corrupción, poco después de que cifras preliminares oficiales le daban 72.39 por ciento de votos, con 69.56 por ciento de las mesas escrutadas.


Con este voto que me dieron recibo el mandato de luchar contra la corrupción que nos ha carcomido, declaró Morales, de 46 años, en un mensaje por televisión, mientras su contrincante Sandra Torres, socialdemócrata de 60 años, que obtuvo 27.61 por ciento de votos, de acuerdo con el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), reconoció su derrota.


Gracias por este voto de confianza. Mi compromiso sigue siendo con Dios y con el pueblo de Guatemala; me esforzaré con todo mi corazón para no defraudarlos, agregó el popular cómico de cine y televisión.


A Morales se le critica por haber sido postulado por el partido derechista Frente de Convergencia Nacional (FCN), fundado por militares retirados. No obstante, analistas estiman que su éxito responde al rechazo a los políticos, exacerbado por el escándalo de corrupción que salió a la luz pública en abril pasado en torno a una red de desfraudación en aduanas, que llevó en septiembre a la renuncia y encarcelamiento del presidente Otto Pérez.


La participación del padrón de 7.5 millones de electores se redujo a 37.42 por ciento, la mitad de los que votaron en la primera vuelta de los comicios generales del 6 de septiembre, cuando también se eligieron 158 diputados al Congreso Nacional, 338 alcaldes y 20 diputados al Parlamento Centroamericano.


Torres, abanderada de Unidad Nacional de la Esperanza, tuvo a su cargo los programas sociales del gobierno de su ex esposo Álvaro Colom (2008-2012).

Publicado enInternacional
Gustavo Petro: "La guerra en Colombia ha adormecido a la izquierda"

Gustavo Petro tendrá el próximo domingo un sucesor en la Alcaldía de Bogotá. Este exguerrillero del M-19 de 55 años, exmiembro del Polo Democrático, partido de izquierda que abandonó para formar parte del movimiento Progresistas, fue uno de los senadores mejor valorados de la historia reciente de Colombia, especialmente por sus investigaciones sobre el paramilitarismo y su relación con el expresidente Uribe. Sin embargo, su trayectoria política en el Congreso no ha impedido que su gestión al frente del consistorio haya sido muy criticada. Hasta tal punto que fue destituido e inhabilitado después de que el Ministerio Público encontrase fallos en el sistema de limpieza que planteó para la capital.


Durante casi hora y media el regidor defiende en su despacho sus medidas con una solemne convicción que se transmite en su tono pausado. En su discurso casi no aparece la autocrítica. Cada uno de los objetivos que no ha logrado es, en su opinión, porque ha habido un obstáculo, ya sea la oposición, la élite o un juez, que lo ha impedido. Y para remachar estos ataques acompaña sus argumentos con un golpe con el pie. Ante la proximidad de las elecciones, cree que las encuestas, que dan como ganador a Enrique Peñalosa del partido Cambio Radical, al que derrotó hace cuatro años, no son del todo reales y recalca que esta semana se decidirá el voto de los indecisos.


El alcalde considera que defender el empoderamiento de las clases populares y su enfrentamiento con una parte de la derecha y de la élite bogotana (que no esconde), han dañado su imagen. No obstante, las críticas contra su gestión –que no provienen exclusivamente de esa clase alta que señala- y la de sus dos predecesores, Lucho Garzón y Samuel Moreno, marcadas por escándalos de corrupción, ponen en duda si la izquierda, cuya nueva candidata es Clara López, seguirá al frente de la capital colombiana después de 12 años.


Pregunta. ¿Qué balance hace de su gestión?


Respuesta. Nos propusimos tres metas: superar la segregación social, adaptar la ciudad al cambio climático y fortalecer el poder público después de dos décadas de política económica neoliberal. No se puede superar la segregación social sin un equilibrio entre la ciudad y la naturaleza. Justicia social y justicia ambiental van de la mano.


P. ¿Cuál cree que es su mayor legado?


R. Bogotá es una ciudad que está a punto de acabar con la pobreza extrema: tiene una tasa del 0,9% (según indicadores de la ONU). Han salido de la pobreza 450.000 personas. Mucho más crítico ha sido el tema del cambio climático. Implica un cambio político y social, de cultura, que aunque está asociado a cada individuo, en realidad provoca una transformación en las relaciones de poder de una ciudad.


P. Su papel como senador fue muy valorado. Como alcalde su gestión ha sido muy criticada. ¿Cómo ha sido ese tránsito?


R. Nunca tuve reconocimiento, a mí lo que querían eran matarme. Yo estaba luchando contra Uribe, y la mayor parte de la población estaba con él por su imagen de pacificador. La gente no conocía la situación de derechos humanos que sufrían millones de personas porque los medios de comunicación lo ocultaban. Por esta razón, el senador que realizó la tarea de mostrarle a la opinión pública qué pasaba, qué era el paramilitarismo y cuál era el papel del presidente de la República en su formación, se volvió muy impopular. Mi labor se reconoce hoy. La experiencia como alcalde será similar.


P. ¿Se siente frustrado?


R. Es un proceso. Ahora llegan unas elecciones que van a ser una forma de medir mi gestión. El domingo se sabrá si la población quiere que continúen o no estas medidas. Cuando pase el tiempo los esfuerzos serán valorados.


P. Usted sabía que se deberían enfrentar a una élite, ¿por qué decidió confrontarse y no negociar con ella?


R. Cuando se vive en una sociedad con gobiernos que han contemplado el asesinato de 200.000 personas, cuyos autores se sientan a hacer leyes, se puede plantear la palabra concertación y una pose de socialdemócrata. Yo quise una ruptura. Mostrarle a la gente otra opción. No me interesa que me inviten a los clubes privados, un puesto en una gran empresa,... Me interesa construir una sociedad más igualitaria y más democrática.


P. ¿Incluso si esa postura es a costa de no conseguir sacar adelante medidas que podrían haber favorecido a las clases populares?


R. Una política pública como la de otorgar vivienda para víctimas de la violencia se ha detenido por un juez. ¿Fui derrotado o esta discusión seguirá y llegará el día que se acaben los estratos en la ciudad? La forma de superar la pobreza es incluir a las capas más humildes en las transacciones económicas que genera una ciudad.


P. ¿No siente que debería haber negociado más?


R. Creo que es sobre la base de la ruptura que se puede negociar. No solo en Bogotá, en Colombia. Concertamos con Santos, dejamos de pensar lo que pensamos para acabar la guerra.


P. ¿Quién cree que puede ser su mejor sucesor?


R. No puedo decirles. Aquí hay una norma que prohíbe hacerlo y el procurador está esperando para procesarme como por quinta vez y destituirme. Él está buscando sacarme de la contienda del 18 [las elecciones presidenciales].


P. Pacho Santos, el candidato del partido de Uribe, el Centro Democrático, parte en último lugar en las encuestas. ¿Cree realmente que es su candidato?


R. No, hay un plan B.


P. ¿Ese plan B implicaría al candidato que va primero en las encuestas, Enrique Peñalosa (Cambio Radical)?


R. Quien va adelante depende del gusto de cada encuesta.


P. Usted le ha dado su apoyo a Clara López...


R. El movimiento político al que pertenezco ha dado el apoyo a Clara López.


P. ¿Si después de tres gobiernos de izquierda no gana Clara López será culpa suya o se tratará de un voto de castigo?


R. El primer Gobierno de izquierda concertó y no hizo rupturas. El segundo no fue de izquierda, fue de corrupción. Y este ha sido un Gobierno de izquierda que ha querido hacer ruptura, y por eso recibe este embate. Veremos el resultado el domingo.


P. Clara López dio su apoyo a Santos para lograr la reelección. ¿Cree que al presidente o el candidato de su partido, Rafael Pardo, debería haber tenido un gesto con ella?


R. No he visto la misma generosidad que tuvimos nosotros. Y no lo digo tanto en términos de candidatos, como con el metro. Santos pudo dar un mensaje muy claro de: "Vamos a hacer el metro" ¿Por qué no lo hizo? Por un problema de sectarismo político. Era darle a la Administración de Bogotá Humana [el programa de Gobierno de Petro] la marca histórica de que fue la que logró, por fin, destrabar el metro para una ciudad de ocho millones de habitantes.


P. ¿Espera algún gesto de aquí al domingo?


R. El domingo puede ocurrir cualquier cosa. Esta semana es cuando empieza a decantarse la toma de decisiones del 25% del electorado. Ahí empieza a valer Bogotá Humana, no hace un mes o dos meses.


P. ¿Cómo ha sido su relación con el Gobierno de Santos?


R. El Gobierno de Santos no es homogéneo. Una cosa es el presidente, otra el vicepresidente. En términos de paz, por ejemplo, no se escucha al vicepresidente hablando de este tema. Tiene aspiraciones presidenciales y ve en la alcaldía a su rival. Hemos tenido secciones del Ejecutivo con las que hemos trabajado bien y otras adversas.


P. ¿Cómo valora la figura del presidente y su apuesta por la paz?


R. Veo al presidente Santos como al clásico político bogotano de la élite, que olfatea y cambia. Unos lo llaman oportunismo, otros lo pueden considerar buena política. Ese pragmatismo hoy puede ser positivo porque el mundo va a sufrir un cambio de paradigma. Una parte de la oligarquía colombiana, y ahí entra Santos, sabe que tiene que haber una ruptura con Uribe si quiere seguir articulado con el mundo. Y Santos entiende que lo que le haría pasar a la historia es acabar la guerra. Ahí se encuentra con nosotros. Si la guerra acaba, la derecha pierde su popularidad.


P. Desde su experiencia como exguerrillero, ¿qué condicionantes se tienen que dar para que los miembros de las FARC puedan aspirar a participar en política?


R. El contexto histórico marca diferencias. El origen de las FARC está en un campesinado rural que del liberalismo transita al estalinismo, ¿dónde está el criterio democrático ahí? El tema de discusión no es la democracia, al 99,9% de los combatientes les importa un comino participar en las elecciones. Puede haber un núcleo, sobre todo en la dirigencia, a la que sí le importe, lo cual podría provocar un riesgo: la separación con sus bases, el mayor temor del proceso de paz. El interés de la mayoría de los combatientes es la tierra, el núcleo de donde salieron, y el poder que hay ahí. Si ven que van a perder las relaciones de poder en el entorno rural donde nacieron, se arman de nuevo.


P. ¿Qué futuro tiene la izquierda en Colombia?


R. Si la guerra acaba, ese conservadurismo de la sociedad colombiana cede. La sociedad empieza a mirarse a sí misma, a sus problemas. La guerra ha sido un adormecedor de la conflictividad social.


P. ¿Un adormecedor de la izquierda?


R. Sí, claro. Desde todo punto de vista, incluso el ideológico. Los fusiles no generan inteligencia.

Publicado enColombia
Lunes, 19 Octubre 2015 17:58

El "gran salto" de Clara

El "gran salto" de Clara

La poderosa oligarquía bogotana conformada alrededor de los negociosinmobiliarios facilitados por el primer Plan de Ordenamiento Territorial del alcalde Enrique Peñalosa en el 2001, al igual que las mafias de la contratación en la administración distrital, se trazaron hace algunos meses

el objetivo de sepultar a Clara López como candidata de una gran coalición de izquierda y progresista al primer cargo de la capital de la nación.

No han ahorrado artimaña, ni procedimiento torticero para socavar el prestigio social, el reconocimiento político y la prestancia intelectual de ella.

La etapa preliminar consistió en la más sucia campaña de difamación y señalamientos cargados de mentiras y afirmaciones absurdas para afectar su honra y su buen desempeño como alta funcionaria del Estado y el gobierno de la Capital.

Se pasaron por encima, no les importó, que bajo su gestión como alcaldesa encargada de la ciudad, sus habitantes le reconocieran un alto nivel de aceptación y confianza merced a las excelentes labores como gestora de los asuntos públicos de una urbe con más de 9 millones de habitantes, afectada por escándalos de corrupción en la construcción de una de las rutas de Transmilenio, en el que se encontraron involucrados prominentes figuras del establecimiento colombiano.

Para no ir muy lejos, la reciente captura por corrupción del gobernador de Cundinamarca, Álvaro Cruz, y la muy segura privación de la libertad de su esposa, Zoraida Cruz, permanente Secretaria de Enrique Peñalosa, es una evidencia palpable del alto grado de involucramiento de reconocidos nombres de la dirigencia política en los desfalcos y atracos protagonizados por los integrantes del Clan Nule, traídos a Bogota por intermediarios cercanos a los partidos políticos mayoritarios como la U, el Centro Democrático, el Conservador, el liberal y Cambio Radical. Muchos de cuyos concejales purgan largas penas en centros penitenciarios.

El caballito de batalla de la propaganda negra ha sido su articulación al gobierno de Moreno Rojas, en el que brillo por su rectitud y seriedad. A ella se le exige con sevicia funciones de fiscalización que los verdaderos encargados de tal menester no realizaron, incluyendo los poderosos medios de comunicación, que hoy se rasgan las vestiduras, después de haber mantenido un silencio cómplice con las irregularidades detectadas, como resultado de las abundantes prebendas y prestaciones de que disfrutaban en el gobierno y presupuesto distrital.

Igual sucedió con otros altos funcionarios de la época, que encargados de administrar la hacienda pública y autorizar los desembolsos, jamás emitieron las alarmas que les correspondía y hoy falsamente quieren lavarse las manos, como Ortega, el ex secretario de Hacienda del momento.

Ya en plena campaña el recurso ha sido la más descarada manipulación de las encuestas. Conocidas consultaras de opinión, ligadas a obscuros intereses corporativos y transnacionales, saltándose las normas y regulaciones electorales, han desplegado una brutal y ventajista campaña
para afectar el prestigio de Clara López, mediante encuestas amañadas que han tenido como fin manipular el "voto útil" para inflar el candidato de las simpatías de la gran oligarquía, el señor Enrique Peñalosa, asociado
con diversas irregularidades en la ciudad cuando fue su Alcalde, como las detectadas en la línea de Transmilenio por la Avenida Caracas y la Autopista Norte, en las que se realizó un fraude con costos cercanos al billón de pesos; igualmente las relacionadas con la instalación de los bolardos, y los procesos de privatización neoliberal de las más importantes empresas públicas para favorecer el enriquecimiento de conocidas roscas del contratismo.

Conociendo el ascendiente de Clara entre amplios sectores de la sociedad bogotana, dichos estudios y encuestas han pretendido descalificar y minimizar, con argucias de diverso orden, el amplio peso de su liderazgo, construido con tesón y transparencia. Es que nada de lo que acompaña a la candidata ha sido fruto de los favoritismos conocidos y de las prácticas del clientelismo predominante en las relaciones políticas y partidistas.

Todo indica que el artífice de esta descomunal campaña contra Clara López es el mismísimo Vicepresidente de la Republica, Germán Vargas Lleras, socio de Peñalosa, quien dispone de los más abundantes recursos presupuestales para apalancar sus pretensiones políticas.

Pero fallaron en sus planes. La campaña de Clara, que reúne a todos los sectores democráticos y de la izquierda progresista, ganó espacio y audiencia como resultado de sus propuestas en favor de los sectores más afectados por la crisis, la pobreza y la exclusión.

Clara lanzó un compromiso con las conquistas sociales alcanzadas en los años recientes por los gobiernos progresistas.

Sus iniciativas más audaces plantean la organización de un sistema universitario nocturno gratuito utilizando la infraestructura de los megacolegios para establecer una facultad de ciencias de la salud y una amplia red de ingenierías y profesiones avanzadas, acordes con la revolución científica y tecnológica de nuestros días.

Proponen la generación inmediata de 380 mil empleos para los jóvenes bogotanos.

Incluyen el buen vivir, los derechos plenos de la mujer, una ciudad de oportunidades, un desarrollo consistente de la industria y la garantía de los derechos políticos democráticos.

Lo más importante. Clara como abanderada de la paz con justicia social ha planteado convertir a Bogotá en la capital de la convivencia y la reconciliación, para hacer realidad los acuerdos avanzados en la Mesa de conversaciones de La Habana.

Todo lo anterior, junto a un formidable trabajo de organización y movilización electoral en los meses recientes, ha derivado en un alto y creciente reconocimiento popular y ciudadano de su liderazgo.

Pese a las zancadillas y trampas, hoy Clara ha dado un "gran salto", convirtiéndose en la más segura alternativa para conducir los asuntos de Bogotá en el periodo 2016-2019, como la primera mujer alcaldesa de la capital de los colombianos.

Es el avance que se consolidara en las elecciones del próximo 25 de octubre.

Publicado enColombia
Daniel Scioli, del FpV, favorito para ganar la elección presidencial en Argentina: sondeos

A una semana de las elecciones presidenciales y en el último tramo, la fórmula del gobernante Frente para la Victoria (FpV) con Daniel Scioli y Carlos Zanini continúa en el primer lugar e incluso con tendencia a aumentar el 41 por ciento, mientras que el segundo competidor de la coalición Cambiemos, que encabeza la derechista propuesta Republicana (PRO) de Mauricio Macri-Gabriela Micheti, se estanca en un 28 por ciento.


Varios encuestadores admiten que la fórmula oficial tiene posibilidades reales de imponerse en la primera vuelta, superando el 40 por ciento y diez puntos de diferencia con el segundo. Scioli suma 37.9 por ciento de intención del voto y alcanzaría 40.7 puntos, según una encuesta del Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP) divulgada este domingo.


El tercer aspirante Sergio Massa, continúa en el tercer lugar con 22 puntos y es difícil que pueda aspirar a ser protagonista de una eventual segunda vuelta.


En el cuarto lugar aparece la alianza Progresistas con la única mujer que compite por la presidencia, Margarita Stolbizer, con alrededor de 4.4 puntos y se mantiene firme en un quinto lugar el aspirante por el Frente de Izquierda, Nicolás Del Caño.
El CEOP que conduce el sociólogo Roberto Bacman, señala que el candidato presidencial Daniel Scioli ha reafirmado su posicionamiento y es el único que tiene una probabilidad cierta de ganar sin necesidad de recurrir a segunda vuelta.


En el segundo lugar, cita, se mantiene Cambiemos. Es cierto que Sergio Massa ha logrado un crecimiento importante en estas últimas tres semanas; sin embargo tal crecimiento, que lo ubica en el orden del 22 por ciento, no le alcanza hasta el momento para obtener el deseado lugar que le daría un hipotético pasaje para la segunda vuelta. Su proyección lo coloca superando el valor obtenido en las primarias, pero faltan muy pocos días y la cuesta a trepar es cada vez más empinada.


De acuerdo a Raúl Kollman , analista de Página 12, sostiene que Bacman, como la mayoría de los consultores se sorprenden con el fenómeno que se está viendo en esta elección: no aparece por ahora el voto útil, no hay polarización e incluso se puede hablar de lo contrario. Quienes registran crecimiento son los que van terceros, cuartos o quintos, es decir Massa, pero no hay que descartar la hipótesis de un posible una segunda vuelta.


Esto es lo que intenta evitar movilizándose activamente el candidato oficialista, que tiene el apoyo firme de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, la mandataria que se retira con el más alto porcentaje de voto positivo, en lo que va del proceso democrático, que comenzó en 1983, y el más largo sin golpes militares que recuerde el país.


A una semana de los comicios, y cuando aún queda casi un cinco por ciento de indecisos ?redondea Bacman? se hace menester pensar en encontrar las claves que definan esta elección. La primera de dichas claves es demográfica y no por repetida deja de ser importante: la provincia de Buenos Aires, la llamada madre de todas las batallas, sustancialmente porque posee más del 37 por ciento del padrón nacional, y es donde Scioli centra su esperanza de superar la barrera de la segunda vuelta.


Especialmente en el territorio del Gran Buenos Aires (primera y tercera sección electoral), donde cumplen un papel fundamental los gobernadores (que ya sin internas jugarán todos para el mismo lado), sobre todo en lo que se refiere al desafío de superar el resultado obtenido en las primarias de agosto pasado.


En los últimos días el aspirante del FpV en la provincia de Buenos Aires, Aníbal Fernández, se posicionó como el aspirante con mayor intención de voto. En este caso no hay segunda vuelta, por lo cual todo parece indicar que el próximo domingo él será elegido como nuevo gobernador de la provincia, sostiene el encuestador.


En otro orden, la Comisión Provincial de la Memoria acaba de entregar un informe que surge de los archivos de la Dirección de la Policía de la Provincia Buenos Aires (DIPPBA) donde se demuestra la persecución que existió contra el peronismo desde 1965.


Aunque se sabe que existen documentos en otros lugares sobre el fuerte espionaje desde que los militares y civiles de la derecha dieron el golpe en 1955 derrocando al entonces presidente Juan Domingo Perón e instalando la dictadura de la llama de la Revolución Libertadora, a la que el pueblo mayoritariamente peronista llamó la fusiladora.


Pese a la ley número 16910, que dispone la erradicación de toda actividad política, el peronismo recalcitrante prosigue activamente su acción dentro y fuera del país, decía un informe de inteligencia número 3 de la DIPPBA. También se hablaba de todo tipo de actividades de espionajes, a lo largo no sólo de los años en que estuvo prohibidio sino mucho después, especialmente entre 1965 y 1995.

Publicado enInternacional
Sábado, 17 Octubre 2015 08:10

¿Un resurgimiento de la izquierda mundial?

¿Un resurgimiento de la izquierda mundial?

El triunfo arrasador de Jeremy Corbyn el 24 de septiembre en su camino a ser el líder del Partido Laborista de Gran Bretaña fue pasmoso y totalmente inesperado. Entró a la carrera apenas con el suficiente respaldo para ser considerado en la votación. Contendió con una plataforma de izquierda sin compromisos. Y luego, enfrentado a tres candidatos más convencionales, ganó 59.5 por ciento de votos en una elección que tuvo una participación inusualmente alta de 76 por ciento.

De inmediato los expertos y la prensa opinaron que este liderazgo y la plataforma garantizaban que el Partido Conservador ganarían la siguiente elección. ¿Es eso seguro? ¿No será que el desempeño de Corbyn indica un resurgimiento de la izquierda? Y si eso es así, ¿es esto cierto sólo en Gran Bretaña?


Determinar si el escenario político mundial se mueve a la derecha o a la izquierda es un tema favorito de las discusiones políticas. Uno de los problemas con esta discusión ha sido siempre que la dirección de las tendencias políticas siempre se mide por la fuerza de la posición extrema de la izquierda o la derecha en cualquier elección dada. Sin embargo, esto es errar el punto más esencial acerca de la política electoral en los países con sistemas parlamentarios construidos en torno a los vaivenes entre los partidos de centroizquierda y centroderecha.


Lo primero que hay que recordar es que existe una enorme gama de posibles posiciones en cualquier momento en un lugar determinado. Simbólicamente, digamos que varían del uno al 10 en un eje izquierda-derecha. Si los partidos o los líderes políticos se mueven entre 2-3, 5-6 u 8-9, ello mide un vaivén hacia la derecha. Y los números de reversa (9-8, 6-5, 3-2) miden un vaivén a la izquierda.


Utilizando esta clase de medición, el año pasado el mundo vio un contundente viraje global a la izquierda. Hay una serie de claros signos de este viraje. Uno de ellos es la fuerza en constante ascenso de Bernie Sanders en su carrera hacia la nominación presidencial por el Partido Demócrata. Eso no significa que derrotará a Hillary Clinton. Significa que, para contrarrestar los índices de las encuestas de Sanders, Clinton ha tenido que plantear posiciones más hacia la izquierda.


En Australia ocurrió un evento semejante. El partido de derecha, ahora en el poder, el Partido Liberal, corrió el 15 de septiembre a su líder Tony Abbott. Abbott era conocido por su agudo escepticismo hacia el cambio climático y su línea muy ruda hacia la inmigración. Abbott fue reemplazado por Malcolm Turnbull, al que se considera algo más abierto en estas cuestiones. De manera semejante, el Partido Conservador británico ha suavizado sus propuestas de austeridad para ganarse a los potenciales votantes en favor de Corbyn. Éstos son virajes de 9-8.


En España, el primer ministro, Mariano Rajoy, del Partido Nueva Democracia, está enfrentando cifras crecientes en las encuestas para Pablo Iglesias, de Podemos, que compite con una plataforma contraria a la austeridad, similar a lo que por mucho tiempo promovió el Partido Syriza de Grecia. Nueva Democracia lo hizo bastante mal en las elecciones regionales y locales del 24 de mayo. Rajoy está resistiendo el viraje "a la izquierda" de su partido y el resultado es que le va peor en las encuestas relacionadas con las futuras elecciones nacionales. Tras su derrota reciente en las elecciones "independentistas" de Cataluña, Rajoy tuvo que frenarse todavía más. Pregunta: ¿Puede Rajoy sobrevivir como líder de su partido o será reemplazado como lo fue Tony Abbott en Australia en aras de un líder un poquito menos rígido?


Grecia resulta ser el ejemplo más interesante de este viraje. Ha habido tres elecciones este año. La primera el 25 de enero, cuando Syriza llegó al poder, de nuevo para sorpresa de muchos analistas, con una plataforma contraria a la austeridad, utilizando la tradicional retórica izquierdista.


Cuando Syriza se topó con que los países europeos no estaban dispuestos a acceder a las demandas griegas de ser aliviados de muchos de los compromisos de su deuda, el primer ministro Alexis Tsipras llamó a un referéndum de si rechazar o no los términos exigidos por Europa. El llamado voto del Oxi (del no) ganó ampliamente en el referéndum del 5 de julio. Sabemos qué fue lo que ocurrió subsecuentemente. Los acreedores europeos no sólo no hicieron concesiones, sino que ofrecieron términos peores a Grecia, que Tsipras sintió que tenía que aceptar en gran medida.


Una vez más los analistas se concentraron en la "traición" de Tsipras a su promesa. La camarilla de izquierda al interior de Syriza se escindió y formó un nuevo partido. En la confusión, pocos comentaron sobre lo que había pasado en el Partido Nueva Democracia. Ahí su líder Antonis Samaras fue reemplazado por Vangilis Meimaraki, viraje de 9-8 o quizá de 8-7, en un intento por arrancar votos centristas a Syriza.


El viraje conservador hacia la izquierda no resultó. Syriza ganó de nuevo. El grupo de izquierda que se escindió fue barrido en las elecciones del 18 de septiembre ¿Por qué ganó Syriza? Parece que los votantes seguían sintiendo que estarían mejor, aunque sea un poco mejor, con Syriza minimizando los recortes en las pensiones y otras protecciones propias del "estado de bienestar". En resumen, en la peor situación posible para la izquierda en Grecia, Syriza por lo menos no perdió terreno.


Qué, pueden preguntarse, significa todo esto. Es claro que, en un mundo que está viviendo en medio de una gran incertidumbre económica y en condiciones peores para grandes segmentos de las poblaciones del mundo, los partidos en el poder tienden a ser culpados y pierden fuerza electoral. Así que tras el vaivén hacia la derecha de la última década o así, el péndulo va ahora en la otra dirección.


¿Qué tanta diferencia hace esto? Una vez más, insisto que depende de si observamos en el corto o en el mediano plazos. En el corto hace mucha diferencia, dado que la gente vive (y sufre) en el corto plazo. Cualquier cosa que "minimice las penurias" es una mejora. Por tanto, esta clase de vaivén hacia la "izquierda" es una mejora. Pero en el mediano plazo, no hace diferencia en lo absoluto. De hecho, tiende a oscurecer la batalla real, aquella que concierne la dirección en que va la transformación del sistema-mundo capitalista en el nuevo sistema-mundo (o sistemas). La batalla es entre quienes quieren un nuevo sistema que puede ser todavía peor que el actual y quienes quieren algo sustancialmente mejor.


Traducción: Ramón Vera Herrera

Publicado enPolítica