Syriza revalida su victoria electoral en una Grecia que vota a los partidos prorrescate

Los resultados en Grecia arrojan un panorama político prácticamente idéntico al que salió de las elecciones de enero pero con un importante cambio: la asunción de Syriza de las políticas de austeridad. El partido de Tsipras sale reforzado tras la crisis política generada por la firma del acuerdo con las instituciones europeas. La izquierda antieuro no avanza posiciones en los comicios realizados el 20 de septiembre.

Una mayoría de griegos ha votado hoy 20 de septiembre a favor de los partidos que asumen las condiciones del tercer memorándum de rescate impuesto para el país por las instituciones europeas. Con una participación superior a la registrada en las elecciones de enero de este mismo año –en aquella ocasión fue del 37% y hoy ha estado por encima del 40%–, la Coalición de la Izquierda Radical ha revalidado su victoria en las urnas.


La web del Ministerio de Interior ha certificado la decisión que la población griega ha determinado hoy: que Syriza se quede al borde de la mayoría parlamentaria obteniendo más del 35% de los votos, y que tenga un ramillete de partidos pro-memoranda a los que recurrir para desarrollar la política de austeridad y de privatizaciones establecida desde las instituciones europeas. "Con trabajo duro y constancia saldremos adelante", ha tuiteado Alexis Tsipras a las diez de la noche, hora de Grecia, para celebrar su elección como futuro primer ministro griego.


Los prorrescate salen fortalecidos


Pese a perder apoyos, Syriza ha superado las estimaciones que le daban los sondeos y necesitará el apoyo de un solo partido pro-memoranda para alcanzar los 151 escaños que completan la mayoría parlamentaria. Syriza tendrá que buscar socios para formar gobierno y el principal candidato es el socialiberalismo del PASOK, que ha salido fortalecido en los comicios de hoy, al pasar de 13 a 17 escaños.


Los nacionalistas de Potami (-7) y los Griegos Independientes de ANEL (-2) han caído con respecto a comicios anteriores, y se sitúan con diez escaños por cabeza, que pueden ser suficientes para garantizar la gobernabilidad de Syriza. ANEL ya sustentó a Syriza durante sus primeros meses de Gobierno y con sus diez escaños puede reeditar esa alianza.


Por último, también permanece abierta la posibilidad de un Gobierno de concentración entre Syriza y la segunda fuerza, Nueva Democracia, algo que va en consonancia con los deseos de rigor por parte de la gobernanza europea tras el acuerdo aceptado el 13 de julio por el gobierno de Syriza.


Poco antes de las 20:00, Vangelis Meimarakis, líder de Nueva Democracia, ha felicitado a Tsipras por su victoria en las urnas. Nueva Democracia apenas ha aumentado sus apoyos en estos comicios, aunque sigue siendo primera fuerza en una docena de departamentos.


Con la victoria de los partidos pro-memoranda, el Gobierno entrante será el encargado de aplicar las nuevas medidas del programa de rescate, que deben ser ejecutadas antes de finalizar el próximo mes, así como la finalización del Memorando III, incluyendo el debate sobre la deuda y la integración del programa del FMI.


Sube Amanecer Dorado


Los resultados de hoy muestran asimismo, el aumento de los apoyos de la organización ultraderechista Amanecer Dorado, que se consolida como tercera fuerza con un discurso antimigración y por la salida del euro. El discurso de Amanecer Dorado ya ha prendido en una Grecia exhausta tras siete años de crisis y el partido neonazi se sitúa como primera fuerza entre los desempleados, según las encuestas realizadas a pie de urna en el día de hoy.


Durante la jornada electoral se han producido diversos incidentes protagonizados por partidarios de la organización neonazi. Entre ellas, las pintadas de esvásticas en un colegio electoral de Creta.


La izquierda contra el euro apenas crece


A la izquierda de una Syriza que ha asumido el papel dictado por el establishment europeo han quedado dos fuerzas políticas con una hoja de ruta similar: salida del euro y nacionalizaciones de activos estratégicos de la economía.


Los comunistas del KKE, dirigidos por Dimitris Kutsumbas y la escisión de Syriza Unidad Popular, encabezados por Panagiotis Lafazanis. Ninguno de los dos partidos ha conseguido amortizar la "domesticación" de Syriza por parte de la ortodoxia austeritaria europea.


El KKE mantiene su base electoral y apenas crece un 0,2% de voto respecto a enero. Dimitris Kutsumbas es el número uno de los comunistas griegos, que tendrán 14 diputados en el Parlamento, uno menos que hasta ahora [Actualizado a las 23:24 hora de Grecia].


El apoyo a Unidad Popular de Yanis Varoufakis, exministro de Finanzas y azote de la austeridad europea durante la negociación que tuvo lugar entre enero y julio, y de la expresidenta del Parlamento, Zoe Konstantopoulou, han sido insuficientes para conseguir que Unidad Popular capitalizase el descrédito de Syriza en la izquierda griega. Su 2,83% de los votos no le permite entrar siquiera en el Parlamento.


Alexis Tsipras: el transformismo como instrumento para derrotar al sujeto popular

Manuel Monereo
Rebelión

 

Ellos, los que mandan, nunca se equivocan. Aciertan casi siempre. Su especialidad es cooptar, integrar, domar a los rebeldes para asegurar que el poder de los que mandan de verdad y no se presentan a las elecciones se perpetúe y se reproduzca. El transformismo es eso: instrumento para ampliar la clase política dominante con los rebeldes, con los revolucionarios, asumiendo algunas de sus reivindicaciones a cambio de neutralizar y dividir a las clases subalternas. La clave es esta: para conseguir que el sujeto popular sea no sólo vencido sino derrotado, es necesario cooptar a sus jefes, a sus dirigentes. Con ello se bloquea la esperanza, se promueve el pesimismo y se demuestra que, al final, todos son iguales, todos tienen un precio y que no hay alternativa a lo existente. La organización planificada de la resignación. Con Alexis Tsipras no ha sido fácil. Era un reformista sincero y, además, un europeísta convencido, de los que pensaban que se podrían conseguir concesiones de los socios europeos; que a estos se les podría convencer de que las políticas de austeridad no solo eran injustas sino profundamente ineficaces y que para poder pagar la deuda se debería incentivar un conjunto de políticas diferentes que relanzaran la economía, que solucionaran la catástrofe humanitaria que vivía el país y que hicieran compatible la soberanía popular con la pertenencia a la UE. El ex ministro de Finanzas Yanis Varoufakis ha sido la cara y los ojos de esta estrategia negociadora que él, en algún momento, ha definido como kantiana, es decir, basada en la razón y en la búsqueda del interés común.


La historia es conocida. Hoy sabemos que esa estrategia ha sido un rotundo fracaso: no se consiguió nunca dividir a los estados europeos más poderosos y el dominio alemán fue claro y definitorio desde el comienzo. Todo esto lo sabemos por el propio Varoufakis, que ha ido relatando este auténtico "vía crucis" que nunca implicó realmente una negociación y que, desde el primer momento, fue un chantaje en toda regla del tipo "lo tomas o lo dejas" y, mientras, la presión sostenida y permanente del Banco Central Europeo agotando la liquidez y las instituciones europeas negando los créditos.


Dieciocho contra uno. Así ha sido este proceso, que tenía tres objetivos fundamentales. El primero, combatir el malísimo precedente griego en un sentido claro y rotundo: los países endeudados del sur no pueden tener otras políticas económicas que las dictadas por la troika. En segundo lugar, apoyar firmemente a los gobiernos de la derecha y de la socialdemocracia que, de una u otra manera, en uno u otro momento, se plegaron a las políticas impuestas por el Estado alemán; estos partidos siguen siendo absolutamente necesarios para garantizar las políticas neoliberales dominantes y bajo ningún concepto se les puede dejar caer, máxime cuando emergen fuerzas alternativas, de eso que la UE y los gobiernos de turno llaman populismo. El tercero, el mensaje real que se manda a las poblaciones, sobre todo del sur, es que esta UE, sus políticas y sus relaciones reales de poder, no tienen alternativa. Lo que queda es la estrategia del miedo: o se aceptan estas políticas o se producirá el caos y la catástrofe económica y social de la salida del euro.


En muchos sentidos, el caso griego es bastante excepcional. Grecia es un viejo-joven país con una honda tradición política cultural, con una fuerte identidad como pueblo y con un gran sentido patriótico. Se había ido produciendo en estos años una simbiosis, una nueva relación entre la defensa de los derechos sociales, la independencia nacional y la unidad de una gran parte del pueblo en torno al apoyo a las clases trabajadoras, a los pobres y a los jóvenes que estaban viviendo una grave regresión en sus condiciones de vida y de trabajo. Todo esto terminó identificándose con dos nombres: Syriza y Tsipras. El ejemplo más claro de esto fue la victoria en el referéndum en un país, no se debería olvidar, que estaba viviendo un "corralito", con amenazas constantes de las "autoridades europeas" y con unos medios de comunicación masivamente partidarios del Sí.


Que al final fuese Tsipras el eslabón más débil de la cadena obliga a pensar las cosas a fondo. Primero, la enorme capacidad de presión de la troika, en un sentido muy preciso y que se olvida con mucha frecuencia: lo que existe es una alianza estratégica entre las instituciones europeas y los poderes económicos dominantes de cada país que el Estado alemán garantiza. Para decirlo con mayor precisión: las clases económicamente dominantes están de acuerdo con esta Europa y con el papel que se asigna a sus países en la división del trabajo que se está definiendo en y desde la crisis. En segundo lugar, lo que Tsipras y la derecha de Syriza expresan es una posición ideológica que no siempre se consigue identificar y que, al final, se ha convertido en una enorme debilidad. Me refiero a eso que se ha llamado europeísmo.

Reformismo socialdemócrata y europeísmo han estado íntimamente relacionados. Se podría decir que la bandera del europeísmo sirvió para camuflar la crisis del proyecto socialdemócrata sobre tres ideas básicas: que la UE era la única construcción posible de Europa; que la UE es un bien en sí, independientemente del conflicto social y de la distribución del poder entre estados y clases; y que el Estado-nación se había convertido en una antigualla que necesariamente había que superar en el proceso de integración europea.


Para Tsipras era inimaginable una Grecia fuera del euro, fuera de las instituciones de la UE, aunque eso significase la ruina económica de su país, continuar con la degradación de las condiciones sociales de la mayoría de la población y la aceptación de que el Estado griego es, de hecho, un protectorado de los países acreedores.


La troika ha conseguido claramente sus objetivos. Las políticas que han venido realizando Tsipras y su Gobierno tras su capitulación (así lo ha definido Varoufakis) nos impiden ser optimistas. La hoja de ruta aprobada por las instituciones europeas la está cumpliendo Tsipras a rajatabla, y a veces da la sensación de que se realiza con el "furor del converso". Hay datos que nos llevan a pensar que el asunto irá a peor. Tsipras sabía mejor que nadie que no estaba garantizada su mayoría en el próximo congreso de Syriza. La convocatoria a nuevas elecciones que realizó no tiene nada de heroico.

Sabedor de que las cosas en su partido estaban difíciles para él, las convocó para conseguir tres cosas a la vez: garantizarse las siglas, propiciar la ruptura de Syriza huyendo del debate democrático y del posible cuestionamiento de su liderazgo y, por último, buscar el respaldo popular antes de que se empiecen a notar los efectos económicos y sociales de las políticas de austeridad impuestas por la troika y aceptadas por la mayoría del Parlamento griego.


Seguramente Tsipras ganará [el domingo], pero su partido habrá ya cambiado de naturaleza y el movimiento popular y democrático se dividirá por mucho tiempo. Nada será igual. Reconstruir desde abajo la alternativa después de la derrota requerirá tiempo, inteligencia y un compromiso moral especialmente fuerte. Tsipras ahora se muestra como valiente, responsable y realista, y a los otros, sus amigos y camaradas de ayer, los presenta como populistas, maximalistas y euroescépticos. Los que mandan ganan una vez más. ¿Aprenderemos en cabeza ajena? La vida dirá.


Monereo es militante de Izquierda Unida pero cercano al líder de Podemos, Pablo Iglesias. En las últimas semanas se ha distanciado de este último, por el apoyo que Iglesias ha dado en las elecciones griegas a Alexis Tsipras.

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Viernes, 18 Septiembre 2015 05:06

Un cierre de campaña sin favorito

Un cierre de campaña sin favorito

Dos nuevos sondeos ponen codo a codo a Syriza con el partido conservador Nueva Democracia, con menos de un punto porcentual entre ellos. En Syriza hubo una sangría de los políticos antiajuste, que crearon el partido Unidad Popular.


El partido que lideró al último gobierno afirma estar en carrera para formar el siguiente. Pero faltando tres días para votar en la quinta elección general de Grecia en tres años, el entusiasmo parece haber mermado en Syriza, cuya oposición radical al ajuste una vez lo llevó al poder. Dos nuevas encuestas lo ponen codo a codo con el partido conservador Nueva Democracia, con menos de un punto porcentual entre ellos.


Mientras tanto, una reunión soporífera en una apacible zona suburbana de Atenas sugirió que los partidarios de Syriza habían perdido gran parte de su antiguo fuego –quizá no es sorprendente, ya que el partido está obligado a apoyar la austeridad a la que anteriormente se opuso con fuerza–. Sólo 30 griegos de mediana edad aplaudieron suavemente al importante trabajador del partido que, sentado sobre una plataforma, había tratado de reunirlos.


El militante de Syriza, Nivis Alexandros, discutió la afirmación de la oposición de que su partido de izquierda –derrotado en el Parlamento después de firmar en la línea punteada con la troika y los funcionarios financieros internacionales– tendría problemas para recuperar el poder el domingo. Los opositores sostienen que la mitad de los miembros de Syriza han desertado de la formación. "¡Tonterías!", dijo Alexandros, aunque admitió que en la región de la capital se habían producido algunas deserciones. "En Attica, entre el 12 y el 14 por ciento de los miembros ha desertado."


Se fueron de Syriza después de que su líder, el ex primer ministro Alexis Tsipras, cedió a la presión internacional para firmar el acuerdo sobre un tercer rescate. Pero todos esos antiguos partidarios y más apoyarían al partido, afirmó Alexandros.
Tsipras y su facción dentro de Syriza ya fueron superados por una facción de izquierda dura que favorece al Grexit, o salida del euro, sobre la austeridad –y cuyos miembros se fueron de Syriza para formar su propio partido– desencadenando así la elección.


A sólo 10 minutos a pie, esa facción antieuro, ahora renacida como un partido por derecho propio, estaba llevando a cabo su propia manifestación. La Unidad Popular (UP) puede ser nueva, pero sus carteles, que llevan una enorme "OXI" (del griego "No") al ajuste, están en todas partes y su propaganda por televisión es efectiva. Alrededor de 100 partidarios, agitando banderas rojas, saludaron ruidosamente cuando María Bolari, una ex diputada de Syriza, canalizó a algunos de los enojados que no estaban en la reunión de Syriza en otra plaza.


Posteriormente Bolari dijo: "El memorandum del acuerdo que firmó Tsipras es totalmente opuesto a las ideas políticas de la izquierda. El ala izquierda de Syriza nunca creyó que las negociaciones tendrían éxito. Dentro de la zona euro, y sobre todo en Grecia, estamos viviendo con la barbarie del ajuste, con salarios un 40 por ciento más bajos y una tasa de desempleo oficial del 30 por ciento. Por cierto habrá dificultades cuando salgamos del euro, pero vamos a tener la oportunidad de imponer una manera diferente, suspendiendo el pago de la deuda, nacionalizando los bancos..."


"Para nosotros una nueva moneda será un instrumento para que la clase obrera proteja sus derechos. Nuestra visión no es el nacionalismo, sino un nuevo equilibrio entre las fuerzas sociales; a largo plazo, una revolución" sostuvo la dirigente. Es probable que el PU gane sólo un puñado de escaños pero los suficientes, tal vez, para privar a Syriza de cualquier liderazgo. Y otros desertores de Syriza, especialmente los votantes más jóvenes que alguna vez fueron su columna vertebral, han abandonado la política democrática por completo o se han unido a Amanecer Dorado, el partido neonazi que se encuentra en el tercer lugar en las encuestas a pesar de que algunos de sus líderes se enfrentan a juicio por asesinato y otros delitos. El líder del partido cerró su campaña anteayer (ver aparte). Ayer realizó el acto de cierre el candidato conservador, Vanguelis Meimarakis, quien se mostró seguro de la victoria de Nueva Democracia, prometió que "a partir del domingo se acabaron las mentiras" y anunció que formará un gobierno de amplio apoyo.


"Habrá inestabilidad después de las elecciones –anticipó Bolari–, porque hay una gran polarización en el país. Al igual que en los años del 2010 al 2013 habrá huelgas más grandes y el caos volverá a las calles. Cuando la gente votó por Syriza la última vez, fue capaz de poner en práctica sus propias políticas. Pero si gana nuevamente, simplemente impondrá los términos del Memorándum y la gente no lo va a aceptar."


Traducción: Celita Doyhambéhère.

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La ONU pide que se interrogue a los militares del 'caso Ayotzinapa'

Los ecos de la tragedia de Iguala han llegado a la ONU. El Comité de Desapariciones Forzadas de Naciones Unidas, en su último informe sobre México, lanza un varapalo a las investigaciones "tardías y deficientes" emprendidas por la desaparición de los 43 normalistas en septiembre de 2014. En una inesperada vuelta de tuerca, la ONU pide un "replanteamiento general" de las pesquisas en consonancia con el análisis de un grupo internacional de expertos que ha puesto en duda las tesis oficiales. Como remate, el informe solicita que se permita a dichos especialistas interrogar a los militares presentes esa noche en Iguala, un punto rechazado por el Ejecutivo de Enrique Peña Nieto y que es visto como una agresión por el intocable estamento militar mexicano.


México es una tierra poblada de espectros. Más de 23.000 desaparecidos desde 2006 han convertido al país en una enorme tumba sin nombre. Y los intentos de cerrarla no han funcionado. "La impunidad generalizada perdura como un patrón crónico y favorece la perpetración de desapariciones forzadas", sostiene Naciones Unidas.


A lo largo de 300 páginas, el comité revisa los trabajos iniciados y prometidos por el Estado mexicano desde que en 2011 giró visita al país. El resultado es desolador. Aunque advierten algunos avances, los expertos de Naciones Unidas sostienen que prevalece la misma "situación deteriorada" que hace cuatro años. No hay, a su juicio, un diagnóstico ni una admisión del problema al más alto nivel. "Esta falta de reconocimiento cabal se evidenció de manera cruda con la desaparición de forzada de 43 estudiantes normalistas de Iguala en septiembre de 2014 y las investigaciones tardías y deficientes que le siguieron", destaca la ONU, antes de entrar de lleno en la última y feroz polémica en torno a este caso y que tiene como protagonista al Grupo de Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), adscrito a la Comisión Internacional de Derechos Humanos.


Estos especialistas, tras una revisión de seis meses, no solo han solicitado la apertura de nuevas líneas de investigación, haciendo tambalear el cierre del caso, sino que han detonado una bomba de relojería al asumir el trabajo de un perito internacional, el peruano José Torero, que niega que en el basurero de Cocula se hubiese incinerado a los normalistas, tal y como sostiene la Procuraduría General de la República. Esta conclusión tiene efectos sísmicos. La hoguera de Cocula es el punto conclusivo de las confesiones de los sicarios detenidos. Pero si no hubo tal fuego, sus declaraciones tampoco serían ciertas, por lo que, como en un árbol contaminado, colapsaría el núcleo de la versión oficial.


Ante esta andanada, los investigadores de la Procuraduría se han mantenido firmes. Aunque sin hacerlo público por la orden presidencial de evitar cualquier crispación en un caso de alta volatilidad emocional, en privado sostienen que sus conclusiones vienen avaladas por 487 informes periciales, 386 declaraciones, 114 detenidos, 95 líneas telefónicas intervenidas y un sinfin de registros. Es más, consideran que el dictamen del perito internacional parte de un supuesto, la necesidad de 800 kilos de madera para quemar un solo cuerpo, rechazado por colegas de más prestigio y fácilmente refutable.


Ante la polémica, el grupo de trabajo de la ONU, sin dejar de aplaudir la política de mano tendida de Peña Nieto, se ha alineado con sus colegas del GIEI y pide un "replanteamiento general" de la investigación de Iguala. En este contexto, también respalda que se permita interrogar al personal militar presente aquella noche en la ciudad, un punto de extrema sensibilidad y cuya sola mención levanta ampollas en un generalato poco acostumbrado a rendir cuentas al poder civil.
Con esta doble petición, la pelota se sitúa en la pista de Peña Nieto en un momento altamente delicado. La semana próxima se cumplirá un año de la matanza y las heridas abiertas por aquella tragedia aún no se han cerrado. Los padres rechazan la investigación oficial y las encuestas muestran que una mayoría de la población sigue escéptica. En un entorno de fuerte erosión, el Gobierno se enfrenta a su mayor enemigo: la desconfianza. Y a la constatación de que en Iguala, para muchos mexicanos, aún es noche.

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Martes, 15 Septiembre 2015 06:40

¿Cómo es la vaina en Venezuela?

¿Cómo es la vaina en Venezuela?

Las noticias que hablan de Venezuela son un tanto desconcertantes. Los hechos de la frontera y los derechos humanos, el paramilitarismo y el narcotráfico, la especulación y el desabastecimiento, el contrabando y el bachaqueo son algunas aristas de un nudo mucho más grande que nunca terminamos de desentramar.


Para entender la situación actual del país es necesario partir de dos elementos: que los venezolanos y venezolanas están parados sobre las mayores reservas de petróleo del mundo; y que Venezuela se ha planteado la construcción del socialismo (y la riqueza de ese petróleo va a ser disfrutada por todo el pueblo). Estos dos elementos, petróleo y socialismo, son motivo suficiente para que esta tierra brava y generosa esté en la mira de los imperios y grandes poderes financieros y económicos globales.


Lo que aquí se denomina Guerra Económica es una serie de ajustes y presiones producidas desde afuera, principalmente desde Colombia pero orquestadas desde los EE UU, que buscan mediante la asfixia económica desestabilizar el gobierno democráticamente electo de Maduro.


En Venezuela, como parte de un paquete de medidas sociales, todos los productos de la canasta básica de alimentos están subvencionados y regulados para garantizar el acceso de toda la población a una alimentación sana y de calidad. En Colombia, en cambio, esos mismos productos cuestan hasta diez o quince veces más. Esa diferencia, y los desastrosos índices de desocupación que afectan a las poblaciones de frontera, producen el fenómeno conocido como "bachaqueo", que es el contrabando a pequeña escala.


Decenas de miles de personas cruzan diariamente las fronteras y los pasos ilegales llevando productos de contrabando. Los productos de primera necesidad y los precios regulados desaparecen de Venezuela y se consiguen sólo en Colombia a precios mucho mayores. El desabastecimiento en todo el país es un fenómeno creciente que golpea mayormente a los sectores populares. El arroz, la pasta, leche, azúcar, café, papel higiénico, champú son prácticamente inalcanzables.
Ante este panorama de desabastecimiento, los productos empiezan a valer cada vez más, las empresas aprovechan para acaparar su mercadería y especular con el precio y se acelera el espiral inflacionario. Existen numerosos almacenes y depósitos privados llenos de productos que escasean en las góndolas, esperando, especulando.


Una de las respuestas del gobierno es aumentar la producción, subvencionando a las empresas privadas, otorgando dólares para importar materias primas y producir los alimentos que aquí no se producen, pero prácticamente la totalidad de ese dinero se pierde en los pasillos de la corrupción estatal. Se calculan en miles de millones los dólares fugados entre los principales empresarios del país con la complicidad de funcionarios. Y la producción no crece.


Otra medida del gobierno bolivariano es atacar la distribución, se intenta asegurar con numerosos mercados populares el acceso a los bienes de primera necesidad. Pero es insuficiente, la demanda supera ampliamente las posibilidades y se forman infinitas colas para conseguir algunos kilos de arroz o jabón a un precio justo. La salida, para aquellos que pueden, es pagar lo que los especuladores quieren.


Pero la verdadera sangría venezolana es el petróleo. Se estima que más de 200.000 barriles diarios de petróleo se fugan de manera ilegal. ¿Cómo salen de un país tantos litros de petróleo? Existen altos mandos del Ejército, de la Guardia Nacional Bolivariana y funcionarios del gobierno que están implicados en esta red de corrupción. Y una estructura de cerca de 25 grupos mafiosos colombianos con logística, recursos, armamento, seguridad y amparo político para operar con tranquilidad.


Y como último ingrediente está el narcotráfico. Colombia es el principal productor de cocaína de América y Venezuela el principal exportador. La ruta del narcotráfico busca los puertos del Atlántico para llegar a Europa y EE UU. Otro negocio millonario con complicidad del poder político y policial.


Es tan grande el peso del contrabando en los pasos fronterizos, que la cotización del dólar paralelo en Venezuela se realiza del lado colombiano. Y está en relación directa con las casas de cambio colombianas que operan las divisas del contrabando de petróleo y narcotráfico. Es decir que el valor del dólar y del bolívar es establecido desde el otro lado de la frontera. Hoy el dólar oficial está en 190Bs y el dólar paralelo sube a 700Bs. Y viene disparándose a un ritmo estrepitoso. Lo que representa una pérdida de valor del bolívar y del salario real de las venezolanas y venezolanos.


Todo este entramado mafioso es apuntalado y fogoneado con las operaciones de desinformación de los grandes medios de comunicación de Colombia, España y los EE UU. Algunos autores hablan de una guerra de cuarta generación, con la población civil como rehén. Es notable la campaña de desprestigio que emprenden los grupos mediáticos, donde manipulan y tergiversan los hechos para desestabilizar y generar confusión en la comunidad internacional y dentro del país.


Por último, en la estrategia golpista y desestabilizadora, la violencia es una herramienta más. Organizaciones populares aseguran que hay en Venezuela cerca de veinte mil células paramilitares dispuestas a actuar, preparadas para generar escenarios de conflictos y caos. Todos recordamos las "guarimbas" de principios del 2014 (pequeños focos de insurrección urbana reaccionaria) o los hechos de sicariato que se vienen sucediendo. El caso más nombrado de los últimos tiempos es el diputado de la Asamblea Nacional Robert Serra asesinado hace menos de un año. En silencio, cientos de militantes, luchadores, campesinos y dirigentes son eliminados por las fuerzas paramilitares mediante asesinatos selectivos.


La última medida del gobierno fue cerrar la frontera y destitutir varios cargos de la guardia, deportar a colombianos indocumentados en masa y tratar de acomodar el problema interno. Declarar el Estado de Excepción, anular las garantías constitucionales (con todo lo que eso significa en nuestro continente) para hacer frente al contrabando y el paramilitarismo. En el corto plazo se medirá la capacidad política del gobierno de Maduro para enfrentar tantos flancos simultáneos de conflicto, la guerra económica, el contrabando, la corrupción, el narcotráfico, la presión mediática y el paramilitarismo.


Lo que podemos leer de trasfondo de estas maniobras son dos claros objetivos inmediatos: el fortalecimiento del engranaje capitalista de acumulación y al mismo tiempo desestabilizar el gobierno chavista. Hay una clase dominante de uno y otro país que se está aprovechando y viendo beneficiada directamente con estos negociados mafiosos.


Así y todo, pese a la asfixia económica y la pérdida de valor de los salarios, la humillación de las colas y los miles de dólares que se van con la corrupción y la violencia, la gente de a pie, los que más sufren esta situación, buscan con ingenio e iniciativa las alternativas para hacer frente a esta situación. Fuimos testigos de numerosos proyectos comunales para acelerar la producción y la distribución, o para resguardar su seguridad y autodefensa, o para hacer reales los procesos de control sobre los mecanismos estatales. Ellos, los venezolanos y venezolanas de abajo, heróicamente, siguen apostando y trabajando por el socialismo y el sueño de Chávez de construir una nueva democracia popular, participativa y protagónica.

 

Por Martín Villarroel Borgna, integrante de la Brigada Internacionalista Che Guevara

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Cuando el tiempo escurre como arena entre los dedos

A cada semana que pasa aumenta en Brasil la sensación de que el gobierno está a la deriva. A cada semana que pasa aparecen más ingredientes para la severa crisis política que sacude al país, con énfasis en las denuncias de corrupción que se multiplican.


A cada semana que pasa surgen nuevas noticias negativas. A cada semana que pasa se agudiza el desgaste del PT. A cada semana que pasa se detecta una nueva distancia en el ya creciente alejamiento entre el principal partido aliado, el PMDB, y el gobierno.


A cada semana que pasa se consolida la imagen de que Dilma Rousseff es una presidenta sin rumbo al frente de un gobierno sin norte. A cada semana que pasa se ofrecen nuevas muestras de torpeza política por parte de ese gobierno sin brújula. A cada semana que pasa se fortalece el malestar generalizado entre los brasileños.


A cada semana que pasa se sigue preguntando la misma pregunta: ¿hasta cuándo una desgastada Dilma Rousseff logrará mantenerse aferrada al sillón presidencial para el cual fue reconducida por las urnas hace menos de 10 meses? ¿Cuánto tiempo logra sobrevivir una mandataria que cuenta con ínfimo 7 por ciento de aprobación popular? Y si no sobrevive, ¿hasta cuándo se mantendrán las importantes conquistas sociales logradas por el PT?


La última semana ha sido pródiga en noticias negativas. En el Congreso aumentó el número de diputados dispuestos a dar inicio a un proceso de juicio político que, supuestamente, podrá resultar en la destitución de la presidenta. Supuestamente porque no hay ninguna razón jurídica y legal para tanto, y también porque uno se anima a suponer que todavía les queda, a la mayoría de los diputados y senadores, un mínimo de sentido de responsabilidad.


El gobierno, por su parte, siguió dando muestras estruendosas de su increíble capacidad de producir desastres. Quizá el mejor ejemplo de eso haya sido el decreto del Ministerio de Defensa quitando a los comandantes de las tres armas (ejército, marina y fuerza aérea) la autonomía para tomar decisiones de ámbito puramente burocrático. La repercusión entre los militares ha sido inmediata, y bastante negativa. Como si todo el resto no bastara, una decisión idiota, tomada por una subalterna a espaldas del ministro, que se encontraba en el exterior, logró algo hasta ahora inexistente: un fuerte malestar castrense con el gobierno encabezado por una ex guerrillera.


La noticia de que la agencia calificadora Standard & Poor's le quitó a Brasil el sello de buen pagador, situándolo como destino especulativo para inversionistas, explotó como una bomba. No por la sorpresa, ya que todos esperaban eso, sino por el momento. El equipo económico de Dilma creía que el rebajamiento ocurriría a principios de 2016 y trataba de correr contra reloj para lograr imponer algunas medidas que lograrían convencer a la S & P de no adoptar la decisión.


De plan, no hubo consecuencias mayores en el escenario económico. Es que ya había tantos nubarrones en el cielo –la estampida del dólar frente al real, que en lo que va del año ya se devaluó poco más de 40 por ciento, las estratosféricas tasas de interés, la recesión proyectada para 3 por ciento del PIB en 2015– que faltó espacio, al menos en ese primer momento, para más tormenta.


Las consecuencias políticas, eso sí, fueron más visibles. ¿La reacción del gobierno? En términos prácticos y concretos, ninguna. Anunció que estudia medidas de corrección. ¿Cuáles? No se sabe.


Por donde se mire, lo que se ve no es nada animador. Y si se mira hacia adelante, menos aún.


Es verdad que el gobierno enfrenta una durísima campaña llevada a cabo por grupos que van de las élites que jamás se conformaron con los cambios sociales surgidos de los gobiernos del PT a lo largo de los últimos 12 años a los cínicos dueños del capital, que se beneficiaron a lo bestia pero siguen criticando sin tregua y especulando con euforia.


Es verdad que los medios hegemónicos de comunicación, dando renovadas muestras de carecer de vestigios elementales de ética, siguen machacando noticias negativas o directamente inventándolas sin pudor alguno.


Es verdad que la oposición no hace más que dar muestras exuberantes de un oportunismo voraz: como no tiene ningún proyecto alternativo, trata de lograr destituir a quien no logró derrotar en las urnas.


Nadie parece, en la oposición oportunista y en los aliados traidores, realmente preocupado con lo que pasará si logran tumbar al gobierno por la vía de un golpe en el Congreso.


Pero lo más alarmante es que igualmente nadie parece, en el gobierno o en el PT, lograr encontrar un camino viable y firme para superar esa crisis que engorda sin parar. Se nota, y eso es un nuevo y explosivo ingrediente, un alejamiento paulatino del PT y, peor, del mismo Lula da Silva en relación con el gobierno. El ex presidente no oculta sus críticas a la política de ajuste neoliberal que Dilma pretende imponer al país, negando todo lo que defendió en la campaña electoral del año pasado y a lo largo de toda su vida.


Nadie lo admite públicamente, pero hasta las mismas relaciones personales entre Lula y Dilma Rousseff viven días de turbulencia.


Y el gobierno sigue inerme. Y el gobierno sigue sin rumbo. Y a cada semana que pasa uno se pregunta, atónito y asustado, qué pasará la semana que viene.

 

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Domingo, 13 Septiembre 2015 05:40

Estallidos, cambio social, revoluciones

Estallidos, cambio social, revoluciones

Dentro de pocos días (el 20 de septiembre) se realizarán en Grecia elecciones anticipadas. Syriza se presenta debilitado por la salida de la izquierda, que formó Unidad Popular a fines de agosto, y desprestigiado por haber abandonado sus posiciones anteriores y adoptado totalmente las condiciones leoninas impuestas por la Unión Europea y defendidas por la derecha griega tradicional. Dada la decepción y desmoralización de la mayoría de sus votantes, se puede prever un aumento de la abstención, un crecimiento de los nazis de Aurora Dorada y una cantidad de votos exigua para Unidad Popular, que no ha tenido tiempo para organizarse y difundir sus propuestas alternativas a las de Tsipras-Syriza y la derecha, y arrastra también los efectos de no haber roto antes con Tsipras. Su participación en el nuevo Parlamento que será elegido, pienso que será por eso bastante reducida, aunque espero fervientemente ser desmentido por las urnas.
La incógnita real es si Tsipras, apoyado por la Unión Europea, es elegido primer ministro con los votos de la derecha tradicional y con el programa de ésta y de los bancos alemanes, o si ni siquiera logra este objetivo, porque los votantes podrían preferir a la derecha tradicional para llevar a cabo una política de sumisión a la troika y opuesta frontalmente a los trabajadores y no a un advenedizo que prometía oponerse a la troika y terminó sometiéndose a ella sin resistencia ni condiciones. Pero eso afectará fundamentalmente el futuro personal de Alexis Tsipras, no el de los trabajadores griegos, que seguirán resistiéndose a la transformación de Grecia en una colonia del gran capital y luchando por preservar sus existencias mismas.


Lo importante es comprender la moraleja del caso Syriza: quien cree, incluso sinceramente, poder reformar al capitalismo desde adentro del sistema y de las instituciones estatales que lo defienden y refuerzan, termina desnaturalizando y destruyendo su propio partido y construyéndose una fama de tránsfuga, renegado, traidor, agente de los capitalistas. Eso sucedió con los socialdemócratas y los socialistas franceses, cuyo ejemplo es François Hollande, que manda tropas a África y bombardea Siria actuando como perro faldero de Washington sin siquiera la formalidad de pedir el visto bueno al Consejo de Seguridad de la ONU. También sucedió en el caso del modelo de Tsipras-Syriza, el Partido Comunista Italiano de Togliatti, que entró en la mayoría gubernamental creyendo orientarla hacia el centro y terminó disolviéndose, y hoy, transformado en Partido Demócrata, gobierna Italia en nombre de la derecha constitucional y al servicio del gran capital financiero internacional. Ni hablemos de los gobiernos capitalistas progresistas que creen ser realistas cuando persiguen la utopía de construir un capitalismo social, bueno –una fiera vegetariana–, aceptando todas las reglas y leyes del sistema de explotación y tratando de impedir toda movilización independiente de los trabajadores aunque éstos los hayan apoyado. Lo que está pasando en Brasil, con la corrupción de los dirigentes del Partido de los Trabajadores que abre el flanco a la posibilidad de un golpe de Estado blando, es un ejemplo claro.


La historia muestra que los intereses de los trabajadores se defienden fuera de las instituciones y con la fuerza de aquéllos. El trabajo infantil era antes legal, al igual que las 12, 14 o 15 horas, tal como es legal en algunos países la esclavitud. La fuerza organizada de sus víctimas y las luchas sociales impusieron al capital otra nueva legalidad, más civilizada y más humana, aunque siempre capitalista.


Sin conquistar la mente de los trabajadores, éstos serán sumisos esclavos resignados a su miseria y opresión. De ahí la necesidad de una minoría formada por quienes comprenden que el capitalismo domina culturalmente a sus víctimas y que, por lo tanto, libre cotidianamente una batalla cultural para rasgar los velos de la enseñanza, la religión, la propaganda, que esconden lo que es realmente el capitalismo. Pero ni los Flores Magón ni los Serdán, ni Voltaire o Rousseau, hicieron posibles la Revolución Francesa o la Mexicana. Su contribución fue enorme, porque sembraron semillas de libertad, pero se necesitó una tierra fértil para que millones de campesinos iletrados antes sumisos se fueran a la bola en México, o dejaran de esperar de la bondad del rey, para pasar a derrocarlo. Las revoluciones no las hacen los revolucionarios; son el resultado imprevisto de una grave crisis del régimen que impulsa a millones de personas que querrían cambios parciales que el régimen les niega y con su lucha esperan conservar su modo de vida que está en peligro. La acción y la represión los llevan a dar un salto en su conciencia, a modificar su subjetividad. La revolución hace a los revolucionarios pese a su ignorancia, a su egoísmo, a las tendencias brutales que le impone la parte reptiliana de su cerebro. La revolución saca a primer plano el heroísmo, el sentimiento colectivo de quienes entran en ella sólo como rebeldes, en un estallido social, y se construyen como mujeres y hombres libres y conscientes.


El capitalismo prepara una guerra mundial y está destruyendo el ambiente. La Humanidad está en peligro. Pero, salvo si una guerra global hiciera volver enteras regiones a la Edad de Piedra y destruyera las condiciones para la supervivencia de una vida civilizada, de esa guerra podría surgir una revolución contra el capitalismo que daría origen, no al socialismo, pues éste requiere cultura y abundancia, sino a un nuevo colectivismo con tendencias burocráticas y jefaturas locales campesinas por la escasez y la subsistencia de trabas culturales.


El papel de quienes saben que el capitalismo no es eterno y ven lo que éste nos prepara consiste en abreviar y reducir los posibles retrocesos futuros y en reforzar hoy los elementos de autoconfianza, autorganización y solidaridad presentes en las grandes luchas sociales.

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Agua de Bolivia: fracaso de su privatización y revuelta ciudadana

Bolivia, en la etapa de su notable presidente, Evo Morales, es un país fascinante por sus logros épicos, pero que carece de publicidad, ya que hoy es el país que ostenta el mayor crecimiento económico de toda Sudamérica, paso que ha sostenido en los recientes siete años con un promedio espectacular de 5.3 por ciento, pese al declive de la cotización de los hidrocarburos.


Poco se habla del milagro económico de Bolivia en la fase de la economía mixta con rectoría estatal de Evo Morales, lo cual tuvo como detonador a la revuelta ciudadana contra la perniciosa privatización del agua y encaminó al país a su presente ruta exitosa que culminó con la renacionalización de sus hidrocarburos y minería que le proveen hoy el grueso de sus ingresos que antes se esfumaban en las arcas trasnacionales.


Mientras el devaluado México neoliberal itamita mal crece a menos de 2 por ciento, Bolivia este año supera(rá) 6 por ciento de crecimiento gracias a sus triunfales nacionalizaciones, donde descuellan los hidrocarburos, en medio de una remarcable tolerancia a su banca privada, que, a mi juicio, es aldeana/regionalista y todavía no alcanza el anhelado impulso nacional.
Irish Times sintetizó cómo la guerra del agua derrocó al régimen neoliberal de Hugo Banzer en Bolivia, lo cual ejemplica la debacle a la que puede conducir el mal manejo del recurso en Irlanda.


A su juicio, el gobierno neoliberal de Banzer manejó pésimamente una disputa local sobre el líquido que escaló en la primera (sic) guerra del agua del siglo XXI y eventualmente ayudó a encabezar el derrocamiento del orden político entero.


Bolivia se había vuelto el laboratorio de experimentación del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) que exigían al gobierno neoliberal la privatización del recurso sin el menor miramiento a sus daños estructurales y colaterales.


Irish Times juzga que a cambio de la ayuda (¡supersic!) financiera para rescatar su economía quebrada (sic), el FMI y el BM exigieron reformas estructurales (sic), incluyendo la privatización de las empresas estatales del agua de Bolivia.
Ya todo había sido vendido: minas, campos de gas y petróleo, ferrocarriles y empresas de electricidad, mientras decenas de miles de trabajadores eran despedidos con un desempleo disparado y una pobreza intensificada.


En 1999, el gobierno de Banzer otorgó al consorcio trasnacional Aguas del Tinari –encabezado por Bechtel (cuarta empresa privada por ingresos en el ranking de Forbes de 2014), además de la estadunidense Edison, la española Abengoa y las bolivianas Petrovich y Doria Medina– una concesión de 40 años (¡supersic) para manejar el agua de Cochabamba, la tercera ciudad, a cambio del compromiso de modernizar (¡supersic!) su red acuífera.


Entonces, Semapa, la todavía agencia gubernamental hidráulica de Cochabamba, elevó en forma demencial hasta 300 por ciento (¡supersic!) las tarifas del consumo (http://goo.gl/ychou1) y eliminó los subsidios, haciendo oídos sordos a las realidades sociales de un país empobrecido, de acuerdo con el inflexible guión del BM, mientras el gobierno se encargaba de privatizar el líquido.


Ya a inicios de 2000, el alcalde privatizador de Cochabamba, Manfred Reyes –anterior capitán del ejército apuntalado por Banzer– enloqueció al intentar cobrar la captura de lluvia, lo cual desembocó en un levantamiento insurgente.


Bolivia se partió en dos, ya que Cochabamba se encuentra ubicada en la principal carretera que conecta al oriente con el occidente.


El gobierno del Banzer declaró el estado de si¬tio, que produjo seis muertos y centenas de heridos, mientras la ciudadanía se volcaba contra la receta de la privatización y la austeridad impuesta por Washington.


La revuelta histórica contra la privatización hídrica en Cochabamba constituyó el catalizador primordial del ascenso al poder cinco años más tarde de Evo Morales y su Movimiento al Socialismo (MAS), con una mayoría nunca vista, que consagraron la ley de la propiedad pública del agua.


En forma increíble, la plutocracia racista criolla había sido sustituida en la cúpula por un movimiento contestatario indígena: la mayoría de su población marginada durante siglos.


Para empeorar las cosas y blindar los intereses de las trasnacionales, el parlamento neoliberal de Bolivia había aprobado la ley 2029, que otorgaba patente de corso al cobro del uso particular de los acuíferos públicos con el fin de que los ciudadanos garantizaran sus adeudos con sus bienes inmuebles (¡supersic!).


El consorcio multinacional Aguas del Tunari podía desahuciar a los ciudadanos que no podían pagar su adeudo hidráulico y hasta embargar sus casas, como consecuencia del alza exagerada de las tarifas.


La guerra del agua de Cochabamba propulsó al entonces joven diputado indígena Evo Morales a alturas insospechadas junto a sus legendarios cocaleros.


Banzer no tuvo más remedio que negociar y expulsar a la empresa Aguas del Tunari, mientras remunicipalizaba a Semapa, la compañía de aguas de Cochabamba.


En el estrujante reporte de Der Spiegel (http://goo.gl/v5kbJs), que sinteticé (http://goo.gl/1rrWWq), no podía faltar la paradigmática guerra del agua en Bolivia, bajo la presión privatizadora del BM en la primavera de 2000, que carcomió la cuarta parte de los ingresos de la clase ordinaria fagocitados por un alza de 300 por ciento de las tarifas.


La revuelta ciudadana e indígena –el segmento más afectado debido a su pauperización por el neoliberalismo– obligó a revocar la privatización del líquido que catalizó la restitución estatal de los hidrocarburos que forman parte de la médula de su presente auge económico y entronizó el liderazgo de Evo Morales, quien creó el Ministerio del Agua y consagró el derecho al agua en la nueva Constitución.


Evo, quien vivió en su infancia la carencia del líquido vital, sentenció que el agua no puede ser un negocio. Debe ser un bien común.


En contraste al selectivo ostracismo acuífero del previo modelo neoliberal –con dedicatoria discriminatoria contra sus maravillosos indígenas: su mayoría–, el portal alemán señala que hoy 83 por ciento de los bolivianos tienen acceso a agua potable bebible, comparado con menos de la mitad de la población en 1990. ¡Vaya hazaña!


El modelo de la renacionalización hídrica en Bolivia ha sido imitado en varios países y regiones (sic), incluyendo Argentina, Indonesia, Ghana y Malí, que han colocado otra vez su agua bajo el control público.


Todo lo contrario del devaluado cuan inepto México neoliberal itamita, un vulgar "banzerismo après la lettre", que insiste en privatizar el líquido bajo la fétida ley Korenfeld (http://goo.gl/OC7rm7) de Conagua, cuya pésima gestión afecta a las zonas paupérrimas del DF (Iztapalapa, http://goo.gl/dhUOZz) y el estado de México ( Neza, Ixtapaluca, Chalco, Texcoco, etcétera): ¡una Bolivia mexicana!


Conagua –aún telecontrolada por el felón David Korenfeld Federman, dedicado a promover los intereses hidráulicos de Israel en detrimento de México– está provocando la imitación de la primavera ciudadana de Bolivia.
Pocos temas levantan tanta pasión como el agua.


¡Cuidado: con el agua no se juega!


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Jeremy Corbyn, el nuevo rostro del laborismo inglés

Vegetariano, abstemio, hispanoparlante, Corbyn consiguió sacar al partido del estupor mortis en que había quedado tras la derrota a manos de los conservadores de David Cameron el pasado 7 de mayo.


Partidario de nacionalizar ferrocarriles, gas y electricidad, del desarme nuclear unilateral, de un masivo financiamiento público de infraestructura y vivienda, director del Stop the War Coalition que encabezó la lucha contra la guerra de Irak, adalid de la extradición de Augusto Pinochet a España a fines de los 90, Jeremy Corbyn es el nuevo líder de la principal fuerza de oposición del Reino Unido, el histórico Partido Laborista.


Es el líder más a la izquierda de los más de 100 años de la historia partidaria, una apuesta tan impensable tras la derrota electoral de mayo que solo consiguió el respaldo del total de 34 diputados que necesitaba dos minutos antes de que se cerraran las nominaciones en junio. Con un 59,5 por ciento de los 422 mil votos emitidos, su victoria fue un contundente mensaje que trasciende el Reino Unido y se extiende a una Europa que celebra elecciones este mes en Grecia y en noviembre en España con el dividido Syriza y Podemos como fuerzas centrales.


Su inesperada irrupción en una contienda que en junio todos daban por saldada entre candidatos que eran diferentes versiones del Nuevo Laborismo de Tony Blair-Gordon Brown, dinamizó el Partido que triplicó su membresía en dos meses y dio un salto espectacular con decenas de miles de "adherentes" que, por tres libras (cinco dólares), podían inscribirse y votar. Corbyn recorrió el país, realizó casi 100 actos y eventos, congregó de la nada unos 16 mil voluntarios para llevar adelante su campaña y en cada mitin logró algo que este corresponsal de más de 20 años en el país jamás vio: colas interminables, lugares saturados de gente, un incontenible entusiasmo juvenil.


Vegetariano, abstemio, hispanoparlante, Corbyn consiguió sacar al partido del estupor mortis en que había quedado tras la derrota a manos de los conservadores de David Cameron el pasado 7 de mayo.


Entre sus seguidores no hay dudas. "La social democracia está en crisis porque aceptó los principios de la Austeridad y, por consiguiente, no tenía mucho que decir. Ese vacío lo llenó ahora Corbyn que ofreció una visión de esperanza que ha resonado en muchos lugares. Pero hay que tener en claro que lo más difícil viene ahora", señaló ayer en The Guardian Owen Jones, uno de los pocos periodistas que lo apoyaron abiertamente.


Corbyn enfrenta dos desafíos gigantescos. El primero es mantener unido la laborismo. Con la dupla Tony Blair-Gordon Brown, el laborismo se inclinó tanto a la derecha que añadió el calificativo de "Nuevo" que lo perfilaba en la práctica como un partido de centro que podía inclinarse según soplara el viento hacia la derecha o la izquierda. Esta franja partidaria, mayoritaria entre los 232 diputados, alertó durante la campaña que una victoria de Corbyn podría significar la relegación del laborismo a un partido de protesta. La figura más prominente fue el ex primer ministro Tony Blair quien pidió –en vano– que los votantes no le dieran el voto a Corbyn para evitar "cometer el acto más demente de la historia política de este país".


El tono cambió en estos últimos días ante la casi certeza de una victoria de Corbyn y el peligro de un cisma partidario. La mayoría de los parlamentarios vinculados con el Nuevo Laborismo han dejado en claro que no servirán en el gabinete en la sombra de Corbyn (que replica los puestos ministeriales desde la oposición), pero muchos han buscado un tono más conciliador sobre el futuro. "Siempre he trabajado con quien sea que lidera el partido. Como dije, no formaré parte del gabinete en la sombra, pero sí seré parte del laborismo, como lo he sido toda mi vida", señaló una de las candidatas derrotadas, Yvette Cooper, ex ministra del Tesoro y de Trabajo.


Imposible de prever si esta relativa paz será duradera. El primer reto es formar un gabinete en la sombra que incluya las tendencias más moderadas del partido. Las diferencias entre los "corbynistas" y los "nuevos laboristas" no son fáciles de resolver, pero en su discurso ayer Corbyn se mostró humilde y abierto. "Les agradezco a todos los otros candidatos por la manera en que llevamos adelante el debate político y, al final de fuertes discusiones, siempre nos abrazamos. Ahora avanzamos como partido y movimiento más fuertes que en mucho tiempo", indicó.


Si el reto de mantener la unidad partidaria es enorme, el de convertir al laborismo en el futuro gobierno es abismal. El consenso público es que el Reino Unido, sexta economía mundial, navega entre la moderación y el conservadurismo sin lugar para una alternativa de izquierda como Corbyn. Este fue el argumento de Blair-Brown para un giro a la derecha que tuvo eco en las urnas: por primera vez en la historia el laborismo ganó tres elecciones seguidas.


En los próximos días a Corbyn le espera algo que es el pan de cada día de Cristina Fernández de Kirchner o Dilma Rousseff: una campaña mediática incesante e implacable en su contra. En las últimas semanas ya empezaron a proliferar artículos que lo acusaban de todo: desde antisemita y racista (a alguien que hizo de la lucha contra el racismo una bandera en toda su vida) hasta traidor a la patria.


La ofensiva conservadora de los próximos días será virulenta y temáticamente previsible. El programa económico de Corbyn será un flanco de ataque, pero sus recetas han recibido el respaldo de muchos economistas y académicos, incluyendo a Paul Krugman y un ex miembro del Banco Central de Inglaterra. El punto más débil es su política exterior en un país que, debajo de su ironía y escepticismo, tiene una importante reserva de nacionalismo patriotero (ver recuadro).
¿Qué posibilidades de éxito tiene? No cabe duda que Corbyn ha renovado el debate en el partido y ha insuflado pasión a la polémica en un país que muchas veces parece apolítico o desencantado o escéptico o las tres cosas. En las últimas elecciones un 40% por ciento de los votantes se abstuvieron: si se hubieran inclinado por el laborismo podrían haber cambiado el resultado final. En Escocia los laboristas, que dominaron la escena política durante décadas, fueron arrasados por los nacionalistas escoceses que tenían una clara plataforma anti-austeridad.


Si a estos dos votos se le suman los votos perdidos en Gales y el Norte de Inglaterra, el laborismo de Corbyn tiene un sendero a seguir para volver a ser gobierno. El centro y sur de Inglaterra, con la excepción de Londres, tradicionalmente más conservadores, son el hueso más duro de roer. El primer gran test es en ocho meses con las elecciones simultáneas para alcalde de Londres, parlamento en Escocia y Gales y municipalidades en Inglaterra: allí se verá si la corbynmanía ha resistido el embate de los elementos.

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Silvio Rodríguez: "Habrá otra revolución en el futuro, pero mientras llega, lo que nos toca es evolucionar"

El cantautor cubano, que celebra el quinto aniversario de la gira de conciertos gratuitos por los barrios más humildes de Cuba, repasa la situación de su país y el proceso de acercamiento a Estados Unidos.


El cantautor cubano Silvio Rodríguez concede una entrevista a Público en la misma semana que celebra el quinto aniversario de la gira de conciertos gratuitos por los barrios más humildes de Cuba. Silvio hace un repaso de los retos que enfrenta Cuba en su acercamiento a Estados Unidos; analiza los desafíos de la cultura cubana ante las reformas económicas que se desarrollan en el país; hace una apasionada defensa de la poesía y expresa sus deseos de hacer una gira en España tras nueve años de ausencia de los escenarios españoles.

El acercamiento de Cuba y Estados Unidos abre muchas posibilidades pero también representa desafíos para la cultura cubana.


A nivel cultural siempre ha habido intercambio con Estados Unidos. Que haya condiciones para que se incremente ese intercambio, será como levantar barreras para que todo fluya con más naturalidad. Si hay algo frustrante no es porque sea negativo el contacto, sino porque pudiera aumentar la distorsión de los proclives a deslumbrarse acríticamente. Digamos que el mimetismo puede volverse aún más pedestre, si tal cosa fuera posible.


Cuba es también una potencia cultural pero sin el poder económico de la cultura estadounidense. ¿No teme que la cultura cubana se vea obligada a "pasar por el aro" para acceder al mercado de Estados Unidos?


Siempre ha habido artistas que piensan en mercados y en conveniencias, y artistas que anteponen el arte a todo lo demás. Nunca olvido aquello martiano de que nuestras ramas pueden ser del mundo, pero que el tronco se mantenga nuestro. Satyajit Ray empezó su célebre trilogía de Apú con un pensamiento muy lúcido: "Cuenta tu aldea y contarás el mundo". Sólo la banalidad es capaz de maquillarse de "mundo" y dar la espalda a lo propio, pensando en el éxito fácil.


¿Cuáles son las principales fortalezas de la cultura cubana para enfrentar el reto del nuevo acercamiento con Estados Unidos?


Creo en la identidad. Sin confundirla con lo característico a ultranza, que puede resultar caricaturesco, como esa pinturita de lo cubano que parece seducir a tantos. Y es que la identidad también evoluciona con la instrucción de un pueblo, como ha sido el caso. Incluso cuando no teníamos la consciencia que nos ha dado medio siglo de confrontación política, Cuba resistió y siguió siendo Cuba. ¿Por qué no habría de hacerlo ahora?


¿Cuáles serían sus principales debilidades?


Supongo que la superficialidad, que también pulula como la verdolaga. Y, ocasionalmente, algunos brotes de oportunismo.
En un momento en el que las reformas buscan la autofinanciación de todos los sectores, ¿como puede hacerlo la cultura?

¿Lo pueden hacer el ballet o el cine?

Actividades artísticas que requieren infraestructuras más o menos complejas, como el ballet y el cine, son impracticables en países en desarrollo. Pero mucho más si no existe la voluntad de construirlas y sostenerlas. En Cuba se han desarrollado por la vocación humanista de Fidel Castro y por el empuje de personalidades como Haydeé Santamaría, Alicia y Fernando Alonso, Alfredo Guevara, Julio García Espinosa y luego otros. Incluso países con desarrollo, como España, están en constante lucha por presupuestos para el cine, la música clásica y otras manifestaciones. Esto aún cuando en muchos lugares esas expresiones sobreviven gracias al mecenazgo. Pero se supone que un Estado socialista debe ser más responsable, más benévolo. Incluso tratándose de un Estado pobre, bloqueado, cada vez con menos ayudas y para colmo con una crisis económica mundial, como telón de fondo. Cabe preguntarse qué pude significar para Cuba salir del bloqueo y caer en manos del FMI. Sea como sea, hay que ser muy valiente para declarar que no renunciamos al socialismo.

Los cineastas cubanos se muestran conscientes de la realidad; también de ahí sus planteos de independencia y de una ley cinematográfica. No creo que el ballet vaya a desaparecer, pero las instituciones difícilmente sobrevivirán sin cambios. Es admirable que figuras como Liz Alfonso y ahora Carlos Acosta lleven adelante sus proyectos. Por otra parte también hay otras experiencias nuevas e interesantes, como la Fábrica de Arte, de X Alfonso.

Estructuras como las Fundaciones fueron tomadas en Cuba con reserva, acaso por temor a que se independizaran demasiado. Así hay proyectos que llevan años esperando por una anunciada revisión de la Ley de Fundaciones. Pues yo creo que una forma de salvar algunas buenas actividades que empezaron con la Revolución es transformándolas precisamente en fundaciones, o instituciones semejantes. Y que cada iniciativa pruebe en la práctica su capacidad y su vigencia.


El turismo en Cuba ha crecido mucho, dicen que muchos turistas quieren conocer el país "antes de que lleguen los americanos". ¿Cree que realmente Cuba corre el riesgo de americanizarse, de que los McDonald's suplanten al pan con lechón?


No se puede subestimar la chispa de los cubanos. No hay más ver el auge vertiginoso de los restaurantes y otros servicios. Si llega a Cuba, no dudo que McDonald's acabe vendiendo pan con lechón, aunque habrá que ver cómo los hacen. Yo quisiera que no cambiáramos en lo sano que todavía comemos: ese es un valor nuestro a defender. Algunos listillos presionan la naturaleza para que las frutas maduren más rápido, lo que les cambia el sabor, además del daño de los agentes químicos. Yo espero que esos malos hábitos no se generalicen y que nunca cambiemos salud por falso crecimiento. Puede que a cosas así se refieran con lo de "antes que lleguen los americanos".


Sus conciertos por los barrios han sonado mucho a nivel nacional e internacional.


Empezamos haciéndolos muy discretamente; rechazábamos que el trabajo que hacíamos en esos lugares se transformara en show. Pero con el tiempo ha sido inevitable que trascienda. Algunos documentales han ayudado. El primero lo hizo el español Nico García, y se llama Ojalá. También se hizo una exposición de pasteles de Tony Guerrero y fotos mías en el Centro Cultural Pablo de la Torriente. Fueron ocurriendo cosas que sacaron el proyecto a la luz.


¿Por qué decidió hacerlos?


El primer concierto me lo pidió José Alberto Álvarez, un policía que atendía al barriecito de La Corbata. Pero resulta que ir a los barrios es adictivo. Llegas allí y ves a las familias, a los niños, a los viejitos en portales y balcones, a jóvenes colgados de los techos, y te traspasa la belleza y ves que hace falta y que la gente lo agradece. No hay mejores razones.


¿Cuántos ha realizado?


Hoy haremos el concierto número 68, y ayer, 9 de septiembre,cumplimos cinco años de gira.


¿Cómo los financia?


Recibo un poco de ayuda estatal. Me prestan la tarima, la planta de electricidad y las luces, que son cosas que no tenemos. También nos ayuda algún personal del departamento de Giras del Ministerio de Cultura. Todo lo demás, el sonido, los micrófonos, los instrumentos y los sueldos de algunos trabajadores, lo pone el proyecto Ojalá. Estos gastos son un acápite fijo de nuestra economía. Las giras al exterior nos sirven para ir mejorando condiciones, sobre todo la calidad de las bocinas, las mesas de sonido, los cables, que poco a poco han llegado a ser muy profesionales. No está de más puntualizar que todos los músicos y artistas que se ofrecen para la gira lo hacen con absoluto desinterés material.

Sus opiniones sobre la situación social que ha encontrado en los barrios ha despertado todo tipo de comentarios. ¿Qué encontró realmente en esos lugares?


No es que yo ignorara que hubiera barrios así. El proyecto Ojalá lleva más de 20 años al lado de El Romerillo. Todo el que vive en Cuba y quiere ver que eso existe, lo ve. Es que el trabajo constante en esos lugares hace profundizar no sólo en las carencias y las condiciones de vida, sino en la lucha constante contra la indolencia y la burocracia. Por eso se hizo de esa forma Canción de Barrio, el documental de Alejandro Ramírez que resume los dos primeros años de la gira: descarnado, como es la realidad. Y por eso el día del estreno invitamos a los dirigentes de los lugares que iban a ser expuestos. Algunos fueron.


¿Qué le aportan, como artista y como persona, estos conciertos?


Lo empecé a experimentar desde niño, a principios de la Revolución. Yo vi ballet no por formación familiar o por posibilidades económicas, sino porque de pronto Alicia Alonso bailaba en una plaza. ¿Qué es lo que cuenta el primer documental de Octavio Cortazar, Por primera vez?: la visita de un camión proyector a las montañas, donde nunca había estado el cine. ¿Qué hacíamos en nuestra juventud nosotros mismos, constantemente, sino cantar en todas partes?... Yo nunca he dejado de cantar así, sobre todo en mi país.

Puede que no se sepa, pero jamás he cobrado un concierto en Cuba. Bueno: una vez Luis Eduardo Aute y yo cobramos uno, en el Karl Marx, y donamos el dinero a San Antonio de los Baños, para que la alcaldía tuviera un fondo (que decía no tener) y pudiera pagar a trabajadores que limpiaran el río Ariguanabo. Pero también afuera he cantado así. Lo he hecho muchísimo en México, a donde empecé a ir por aquellas Jornadas de Solidaridad con Uruguay. Lo hice en Colombia, en Venezuela, en Angola, en República Dominicana, en Ecuador, en Bolivia, en Paraguay. Lo hice en alta mar, durante meses, cuando la Flota Cubana de Pesca. Lo hice en las prisiones varias veces. Hace muy poco hicimos un concierto en el barrio de Lugano, en Buenos Aires. En Chile hablé con Michelle Bachelet para que hiciera una ley que obligara a los extranjeros a hacer un concierto gratuito. Parece que no se pudo.

Lograr la sistematización de la Gira por los Barrios en Cuba (también conocida como la Gira Interminable) me ha dado una satisfacción muy grande. Más que cualquier otra cosa.


¿Cómo ve las posibilidades de que se mantenga el proyecto social de la revolución?


Los proyectos sociales humanistas, revolucionarios, se van a mantener siempre que existan quienes los lleven a cabo.


Cuando en Segunda Cita leemos blog en evolución uno piensa si en algún otro momento no hubiera dicho blog en revolución. ¿Hay alguna contradicción entre esos conceptos?


No hay contradicción, lo que hay es consecuencia. La Revolución Cubana ha sido una realidad inmensa, reconocida en un legado incuestionable. Yo he sido partícula de ese torbellino todo el tiempo. No dudo que haya otra revolución en el futuro. Pero mientras llega ese momento extraordinario, lo que nos toca es evolucionar.


¿Cuál cree que debe ser el papel de los artistas en medio de esta transformación que vive Cuba?


Eso de los papeles me resulta angustioso. Llegamos a lo que llaman arte, o a lo que sea, de distintas maneras; por claves a veces colectivas pero también personales. Entonces no siempre hay fáciles respuestas generales; todo tiene aspectos que son asunto de cada cual, y eso es muy respetable.

Creo que a todos nos toca halar hacia donde creemos correcto. ¿Pensamos igual? Obviamente no. Pero hay matices. Yo podré tener sueños complicados, pero me identifico con cosas muy básicas. Estoy en contra del bloqueo, y a todo el que esté contra el bloqueo lo considero familia. Los que están por una sociedad responsable con el planeta y con los menos favorecidos, también son mi familia.


¿Qué es la poesía para ustede? ¿Cómo la concibe en estos tiempos? ¿Es necesaria dentro del proceso de cambio de Cuba?


La poesía es imprescindible donde quiera que existan seres humanos. Es alcanzable de muchas formas, sin duda también con el periodismo. Cuando era joven leí Arte poética, de José Zacarías Tallet, y me pareció un disparate fabuloso; pero hoy podría suscribir cada uno de esos versos. Por eso te garantizo que hay poesía "hasta en la catalina de una bicicleta" y que, en cualquier circunstancia, "el problema es dar con ella".


¿Quiere enviar algún mensaje a sus seguidores españoles?


Siempre he sentido que le debo mucho a España. Llegué allí en 1977, cuando muchos pueblos latinoamericanos tenían gobiernos militares. Algunos exiliados llevaron mi música a sus países porque en España se podían conseguir mis discos. Los camuflaban con otras portadas... En el 2016 hará nueve años que no hago conciertos allá. Lo he intentado en varias ocasiones, pero la crisis económica no lo ha permitido. Yo quisiera volver siquiera una vez más y hacer algunas presentaciones para, al final, darme el gusto de hacer un concierto bien lindo en un barrio de los más necesitados; acaso en uno donde también haya inmigrantes. Sueño con hacer ese regalo. Ojalá podamos vernos allí.

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Lunes, 07 Septiembre 2015 04:58

Guatemala, en la senda de la derecha

Guatemala, en la senda de la derecha

De acuerdo con los primeros resultados, Jimmy Morales ganaba los comicios presidenciales, pero no le alcanzaba para evitar la segunda vuelta. Las elecciones se realizaron tres días después de la renuncia y detención del presidente Otto Pérez.

 

Jimmy Morales, candidato del partido Frente de Convergencia Nacional, se ubicaba anoche, al cierre de esta edición, al frente de las elecciones de Guatemala. De acuerdo a los primeros resultados divulgados por el Tribunal Supremo Electoral (TSE), el comediante de derecha obtenía 27,8 por ciento de los votos, y se veía obligado a dirimir en segunda vuelta quién será el próximo mandatario con el empresario Manuel Baldizón, candidato de Libertad Democrática Renovada (Líder), quien cosechaba el 20.3 por ciento de los sufragios. En tercer lugar se ubicaba la socialdemócrata ex primera dama Sandra Torres, de Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), con el 16.9 por ciento.


Como telón de fondo de estos comicios estuvo la caída del presidente Otto Pérez Molina a raíz de un escándalo de corrupción. El militar retirado renunció el miércoles pasado y fue enviado a prisión en forma preventiva al día siguiente. "Quien resulte electo debe tener claro que tendrá fiscalización de toda la población guatemalteca y, por supuesto, del Ministerio Público, que investigará a quien corresponda, no importa si es el presidente, vicepresidente o cualquier funcionario", dijo luego de sufragar la fiscal general Thelma Aldana, miembro de la investigación que reveló el esquema de corrupción que provocó la dimisión de Pérez Molina y su vicepresidenta Roxana Baldetti en mayo, ambos detenidos a la espera de ser juzgados.


Los comicios se desarrollaron con tranquilidad pero en un ambiente de indignación contra la clase política debido al escándalo sobre una banda de defraudación aduanera destapado el 16 de abril por la Fiscalía y la Comisión de Naciones Unidas contra la Impunidad (Cicig). El ahora ex presidente Pérez Molina y la ex vice Baldetti fueron señalados como cabecillas de esa red, y su vinculación en el caso los obligó a dejar el gobierno cuatro meses antes de lo previsto, en medio de grandes movilizaciones para exigir su salida.


La Premio Nobel de la Paz y activista indígena, Rigoberta Menchú, dijo que "jamás habíamos pensado que algunos poderes serían tocables". Abogó por intensificar el trabajo con las juventudes para lograr el fortalecimiento de la justicia, la educación y la participación ciudadana. Por eso Menchú invitó a la sociedad guatemalteca a trabajar "incansablemente" por lograr la transformación del país en este momento crucial. Y llamó a "velar porque los futuros gobernantes estén exentos de comportamientos no aptos como la corrupción, el racismo y la represión".


No todos se mostraron optimistas. "El gobierno que surja de estas elecciones va a tener la más baja legitimidad de estos 30 últimos años. La elección no detiene la crisis, la va a agravar más bien", dijo el ex canciller guatemalteco y analista político Edgar Gutiérrez.


Hasta que asuma el próximo presidente, el ex magistrado Alejandro Maldonado, de 79 años, se encuentra al frente del Ejecutivo, que asumió un día después de la renuncia de Pérez Molina. "La gente debe castigar con el voto a los candidatos que engañan", expresó Maldonado y sostuvo que los comicios transcurrieron en calma. Más temprano, tras emitir su sufragio, Maldonado había exhortado a sus compatriotas a que asistieran a las urnas porque el voto es un deber y un derecho para poder exigir.


Medios locales reportaron un enfrentamiento armado entre simpatizantes de los partidos de Baldizón y Torres que dejó cinco heridos en la aldea Lampocoy del municipio La Unión, departamento Zacapa. Anteayer, en Santa Bárbara, departamento Suchitepéquez, otro tiroteo entre militantes de esos dos partidos dejó un muerto, tres heridos y 25 detenidos.


Por otra parte, en varias ciudades del interior, particularmente en los departamentos Chimaltenango, El Progreso y Zacapa, grupos de vecinos bloquearon con troncos, neumáticos y piedras los principales accesos para evitar que ingresaran ómnibus con personas que no viven en esas localidades. La fiscal general ofreció investigar las múltiples denuncias "de acarreo de votantes" y reconoció que esa práctica aumentó. En el área rural hubo distintos incidentes originados por estos hechos y fueron denunciados por observadores electorales.


El futuro gobernante, que se conocerá en el ballottage del 25 de octubre, deberá asumir el 14 de enero. El nuevo mandatario tendrá el desafío de devolver la esperanza a una Guatemala harta de los corruptos, agobiada por una pobreza que alcanza al 54 por ciento de los 15,8 millones de guatemaltecos, la violencia generada por el narcotráfico y las pandillas que deja una tasa de 39 homicidios por cada 100.000 habitantes.

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