Sábado, 12 Diciembre 2015 06:32

Maduro redobla la apuesta

Maduro redobla la apuesta

La Asamblea Nacional, de mayoría oficialista, aprobó ceder la concesión de sus medios de comunicación ANRadio y ANTV a sus trabajadores para evitar que el nuevo Parlamento controle a partir del año próximo estos canales de información públicos.

 

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, denunció que tras la victoria opositora en las legislativas del domingo pasado, esa fuerza busca dar un golpe contra el país. Es por esto que la actual Asamblea Nacional, de mayoría oficialista, aprobó ceder la concesión de sus medios de comunicación ANRadio y ANTV a sus trabajadores para evitar que el nuevo Parlamento controle a partir del año próximo estos canales de información públicos.


El mandatario habló en la sesión permanente del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). "Ahora van a tratar de usar el poder que obtuvieron para desmontar la revolución y dar el golpe definitivo contra la patria", señaló. "No voy a permitir que castiguen al pueblo desde la Asamblea Nacional, no permitamos un solo abuso de la derecha", dijo el líder venezolano. "Nos jodieron con la guerra económica y por los errores nuestros, de falta de método político para abordar con el pueblo situaciones, por la elitización que ha sufrido nuestro liderazgo". El jefe de Estado venezolano comentó además el plan de "contraofensiva popular" para el próximo trimestre, basado en poder superar las causas que llevaron al oficialismo a no lograr la victoria en los comicios legislativos. "Debe ser una contraofensiva humana, popular, espiritual, territorial, económica, política, militar, de patria integral, porque sin lugar a dudas estamos en presencia de una crisis contrarrevolucionaria", aseveró.

"Hay que hacer una vanguardia asentada en la moral, en su conocimiento donde está parada para poder abrazar, orientar y dirigir a nuestro pueblo en las acciones que vendrán en las próximas semanas y que marcará la contraofensiva democrática y chavista para cambiar el curso de esta situación".


Maduro discutió con el PSUV sobre la derrota en las legislativas, en las que la oposición ganó 112 de los 167 escaños, con lo que tomará el control de la Asamblea Nacional que asume el próximo 5 de enero. El presidente venezolano dijo que si bien les encomendó tareas a algunos de sus candidatos durante la campaña, éstas no se materializaron y eso contribuyó a la derrota. Al respecto, anunció que la directiva regional del PSUV renunció a sus cargos, dentro de la crítica por la derrota.


Por otro lado, el presidente saliente del Legislativo, Diosdado Cabello, anunció que fue aprobada la concesión de dos medios de comunicación públicos a sus trabajadores. "Hemos solicitado formalmente al director de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones, Willam Castillo, que la concesión de ANRadio y ANTV sea entregada directamente a los trabajadores y trabajadoras de esas dos instituciones", dijo.


El canal, fundado en 2005, hasta ahora propiedad del Ministerio de Comunicación, es el único con acceso a las sesiones parlamentarias, que otros medios cubren desde un salón con transmisión en vivo de las discusiones. La decisión, según Cabello, se produce después de que los empleados de la planta televisiva y su emisora radial emitieran un comunicado en rechazo a las declaraciones del diputado opositor reelegido y secretario general de Acción Democrática (AD), Henry Ramos Allup, sobre el nuevo curso que, a su juicio, debía tomar ANTV. El legislador afirmó que el periodismo que hacen esos medios es "una vergüenza por su parcialización política", y afirmó que la nueva AN, abrirá las puertas a todos los profesionales de la comunicación. "ANTV no será más de un grupo de diputados ni de un partido. Comenzará a respetarse el principio constitucional y la información veraz y oportuna", publicó el dirigente político en su cuenta de Twitter.


Tras esas declaraciones del diputado, los trabajadores de ANTV y ANRadio emitieron un comunicado en el que aseguraron que la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) quería emprender una "cacería de brujas", además de denunciar que recibieron amenazas. Ramos Allup precisó que su intención no era despedir a los trabajadores sino a los cargos directivos de los medios parlamentarios. "ANTV va a cambiar, ojalá que la persona que lo dirige actualmente se ocupara más de su trabajo en vez de estar emitiendo proclamas chillonas, destempladas, diciendo que vamos a botar a los trabajadores", dijo. "Lo que vamos a cambiar es a ella (la emisora) y no va a seguir ahí porque hay que cambiar al director de personal, al director de administración, a todos los directores", comentó el diputado.


Tras el acuerdo de cesión de la concesión de los medios a los trabajadores, rechazado por la minoría opositora, Cabello dijo que no le sorprendía que la MUD se haya opuesto. "Vamos a ver si Ramos Allup va a despedir un trabajador de ANTV", advirtió. "Llamo a los empleados de ANTV y ANRadio a ser mejores cada día, que es ser más revolucionarios, socialistas y chavistas".

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Frente al voto-rebelión: cinco propuestas a la multitud revolucionaria

Hemos pasado por unos de los grandes ejemplos que nos ha dado el pueblo como tal. Muchos años han pasado mientras las vanguardias y pequeñas direcciones que se mueven dentro los laberintos de la vida cotidiana, en su casi totalidad se convirtieron en lugar de extensión de las lógicas burocráticas del Estado. Poco a poco, distanciándose de las luchas reales que por una razón u otra ha de acometer el pueblo desde su contexto de vida, dejo de existir esa imbricación tan bella que existió hace diez o veinte años entre organización politizada de base y contextos comunitarios y clasistas. Años han pasado, y ninguna advertencia fue escuchada. Conclusión: esa masa contentiva de la clase trabajadora dejó de sentirse representada o expresada a través de los núcleos de organización en su inmensa mayoría chavistas. De alguna forma u otra estos se convirtieron en los canales de una opresión clarísima, que millones de seres de esta tierra la hemos percibido a través de la corrupción y el sostenimiento de la misma a través de los grupos que por mucho tiempo han monopolizado la condición de poder popular.

Once años después, me refiero al momento en que toda el impulso revolucionario de base fue paulatinamente absorbido por un jerga gobernante totalmente corrompida (luego del referéndum revocatorio del 2004, momento en que se destruyen las unidades de batalla electoral que autónomamente se formaron por millones), la masa popular no encontró otro mecanismo de aborrecimiento que el voto por una oposición reaccionaria y sin ninguna presencia dentro de las comunidades empobrecidas. Cualquier persona en la calle o el metro de Caracas, le explicará esto mucho mejor que yo.


El voto a favor de la MUD, no es un voto a favor de una alternativa neoliberal y de derecha, es el aborrecimiento generalizado que cualquiera de este pueblo sentimos ante una de las burocracias mas corruptas y mentirosas que han pasado por el poder de Estado. Bien estúpido puede ser aquel que todavía esta creyendo que este pueblo se dejó envilecer por el imperialismo y su manipulación chantajeado por la "guerra económica". Mas bien orgullosos debemos estar de ser el pueblo que somos que por mas sifrinos y modelajes sentimentales con la figura de Chávez, además del realero que soltaron a la calle en este último mes, ese mismo pueblo que una vez le dio todo el apoyo a Hugo Chávez para transformar este país, ya harto reventó a esa burocracia a través del único mecanismo que tenía en mano y es el derecho al voto. Votó por los enemigos de quienes han terminado siendo sus enemigos directos: esta desgraciada burocracia y ni siquiera burocracia, esa mal parida boliburguesía que junto a los viejos amos de este país que están intactos han desfalcado por entero este tierra. Votó por alguien que ni siquiera conocía porque nadie conocía dentro de esas comunidades pobres a los candidatos de oposición, ya que ni campaña hicieron, simplemente les dieron el voto, por lo asqueados que están de este gobierno que se llama "chavista".


Por supuesto después de este acto electoral se torna mas que complejo ya que los elegidos no son precisamente los amantes de las causas justas e igualitarias, la oposición desde el año 2002 es hegemonizada por los segmentos más reaccionarios del ser político nuestro. El "Adios al Chavismo", -siguiendo los argumentos de un texto muy leído- por parte de esa inmensa masa popular, ahora nos pone al filo de perder por completo la causa revolucionaria, que nada tiene que ver con el Estado ni adulancias míticas, sino con la esperada consecución de una vida libre y digna... La reacción "representando al pueblo" buscará enjuiciar y sacar del poder a quienes a estas alturas son aborrecidos, y de allí imponer sus estrategias imperiales y conservadoras, propias de un puñado muy reducido de seres mediáticos que han recibido el favor de los amos del mundo, y de allí su hegemonía política nacional.


La ecuación política por tanto se vuelve nítida: la única forma de salvar la causa revolucionaria es que quienes son sus actores verídicos, en la vida concreta en pueblos; comunidades, fábricas y campos, asuman para sí la inmensa rebelión del voto. Tiren a la basura lo que muchos grupos querrán aún reproducir en un apoyo desesperado a un gobierno que les favorece solo a ellos, y permitan el nacimiento por primera vez en todos estos años de un auténtico poder popular.


Se trata de una visión de momento, que como cualquier otro en condiciones semejantes, son claves al destino de un pueblo, y que afortunadamente ya hemos podido percibir que se multiplica, pero aún sin horizontes claros. Proponemos para acortar este escrito simplemente cinco propuestas a discutir en próximas asambleas en todo el territorio nacional:


1. Disolución de todo los gabinetes nacionales y regionales: configuración de nuevos gobiernos de ancha base progresisista sobre la aprobación de políticas y personajes por parte de los sectores populares organizados.


2. Enjuiciamiento de todos los principales personajes responsables de las políticas de finanzas, tierras, industrias, Cadivi, Banco Central. PDVSA, familiares de mandatarios, y en general de todos y todas los grandes responsables del desfalco nacional, públicos y privados.


3. Constitución del Consejo Nacional de Gobierno Popular que prepare un programa de gobierno para el ejercicio directo del autogobierno de pueblo, produciendo las condiciones políticas necesarias para la existencia de una dualidad equivalente de poderes, cuales sean los nuevos gobernantes de Estado.


4. Mantener el impulso a favor de una auditoría pública cuidadana de todas las instituciones de Estado.


5. Asumir de lleno de ser necesario, la línea por la revocatoria del mandato presidencial, exigiendo la desaparición de la dirección nacional del PSUV del escenario político nacional, sustituido por una nueva plataforma de unidad revolucionaria que proponga un candidado (a) a la presidencia de la república.


¡Que se vayan todos!

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Ignacio Ramonet: América Latina vive los estragos de la política económica internacional

El analista político Ignacio Ramonet aseguró este jueves en La Habana que las fuerzas progresistas de este continente viven un momento de preocupación por lo sucedido en Argentina con el triunfo presidencial de Mauricio Macri, en las elecciones parlamentarias de Venezuela y por la situación en Brasil, y también, los estragos de la política económica internacional.


"Hay mucha reflexión sobre si se estaría agotando el ciclo progresista que comenzó el 6 de diciembre de 1998, con la victoria en las elecciones del Presidente Chávez... Estamos a 17 años de esa victoria, es necesario reflexionar. En algunos países no se ha agotado nada, no hay ninguna fatalidad. Pero sí hay problemas en la economía de América Latina, que sigue basada en la exportación de los productos primarios", dijo en la Mesa Redonda de la Televisión Cubana, en diálogo con el director de este espacio televisivo, Randy Alonso.


Ante el actual escenario mundial de baja brutal de los precios del petróleo, la contracción de las economías del continente ha afectado a los gobiernos de izquierda, que se ven obligados a reducir su inversión social, reconoció.


Ignacio Ramonet (Pontevedra, 1943) dirigió durante 18 años Le Monde Diplomatique, uno de los medios más prestigiosos del mundo y principal tribuna del movimiento contra la globalización neoliberal. Afincado en Francia, este periodista español que actualmente dirige LeMondeDiplo, la versión española del citado mensual, aseguró que otro elemento a tomar en consideración en la geopolítica mundial es China, que durante años mantuvo una expansión productiva con vistas a la exportación.


"Recientemente, ese modelo dejó de ser sostenible y en estos momentos potencia la producción hacia su mercado interno y exporta menos. Por otro lado, hay sobreabundancia del petróleo y los precios se derriten", añadió el autor de Cien horas con Fidel y Hugo Chávez, mi primera vida.


No es que la derecha haya reencantado a las sociedades. Puso como ejemplo que en Venezuela el movimiento de los votos no se corresponde con los escaños. La diferencia entre el campo chavista y la MUD, en termino de votos, es del 14 por ciento, y sin embargo los escaños es el doble para la derecha, dijo.


La pregunta es por qué se votó a la oposición, en Venezuela, y también ocurre en Argentina. El problema es que los parámetros de agradecimiento y desagradecimiento no son pertinentes en política electoral, aseguró Ramonet. "No, porque la gente ya lo recibió. La elección se gana con una promesa de mejoría". Es muy interesante lo que dijo Maduro cuando se dieron los resultados de las elecciones del domingo, y lo dijo con mucha nobleza: nosotros debemos plantearnos la calidad de la Revolución.


A continuación, en Cubadebate, una amplia versión de las palabras de Ramonet esta noche en la Mesa Redonda.


Una reflexión sobre el supuesto agotamiento de la izquierda


Efectivamente, una cuestión que se expresa en los debates y reflexiones en estos momentos, es sobre si se estaría agotando el ciclo progresista que comenzó el 6 de diciembre de 1998, con la primera elección a la presidencia del Presidente Chávez.


En estos últimos meses, el campo progresista ha conocido una serie de reveses, primero municipales -en las elecciones en Ecuador, Colombia... Luego disturbios, protestas populares contra gobiernos progresistas, en Brasil, donde sigue una situación complicada. La derrota la selección presidencial en Argentina, y ahora la derrota en la elección legislativa parlamentaria en Venezuela.


Por consiguiente, aparece ahora este tipo de opinión. Estamos a 17 años de la victoria (de Chávez) y yo pienso que en todo caso es necesario reflexionar. En algunos países, este ciclo no se ha terminado para nada. Es el caso de Uruguay, Bolivia, Nicaragua, Ecuador, donde hay muchas perspectivas para el progreso. Entonces, evidentemente es un tema para la reflexión, pero no hay ninguna fatalidad.


¿Cuáles son los elementos que impactan en esta situación?


Primero: La economía en América Latina sigue siendo una economía de exportación de los productos del sector primario -productos mineros o productos de la agricultura. Hay pocos productos elaborados. El contexto económico internacional tiene una enorme importancia para lo que está ocurriendo en América Latina. Hablemos por ejemplo, del petróleo. El petróleo es decisivo para muchos países de América Latina: México, Venezuela, Ecuador, Argentina y Brasil.


El petróleo desde hace unos años ha entrado en un período de baja brutal, no desde hace unos años, sino de apenas 12 ó 14 meses. Hemos pasado de un petróleo que estaba a 100-110 de dólares el barril, ahora está a 31 y va, según los observadores hacia los 20-25.


¿Cómo es posible? Son parámetros muy diferentes que tienen que ver con la geopolítica y con la actitud de Arabia Saudita, quien es uno de los principales exportadores del mundo. El costo de producción de un barril de Petróleo en Arabia Saudita es de 8 dólares; o sea que puede permitirse que el precio del petróleo internacional esté a 20-30 dólares, sin que eso afecte fundamentalmente a su economía. Además posee una población relativamente pequeña. Entonces Arabia Saudita, por razones geopolíticas, porque no quiere que Estados Unidos se retire del Oriente próximo, como tienen intención de hacerlo, ni quieren que Estados Unidos firmen el acuerdo de paz con Irán, que ya se estableció, de todas maneras, intentan que EEUU mantenga su dependencia del petróleo del Oriente próximo.


La nueva lucha por el petróleo


Los sauditas se han lanzado a una hiperproducción de petróleo, inundando el mercado para romper el petróleo proveniente del fracking de los EEUU.


EEUU desde hace 4 ó 5 años está produciendo este tipo de petróleo que se obtiene presionando unas rocas mediante un sistema hidráulico, y este petróleo hace que EE.UU. sea prácticamente autosuficiente en petróleo. De aquí a cinco años será exportador de petróleo, cosa que no sucede desde 1948, cuando el petróleo de Texas comenzó a ser insuficientemente para transformarlos en exportadores.


EEUU intentó instalarse en el Oriente próximo, lanzando toda una serie de políticas de golpes de Estado, tanto en América Latina y como en Oriente próximo, para controlar el petróleo, que es una materia prima para ellos fundamental. Hoy es menos estratégica que se posicionen en el Oriente, por eso se han retirado de Iraq y Afganistán, lo cual plantea otros problemas, porque se han retirado demasiado rápido y ha traído como consecuencia el surgimiento del Estado Islámico, que se ha aprovechado de la debilidad tras esta retirada y ha lanzado estas operaciones de terrorismo a escala internacional.


Arabia Saudita -lo hemos visto en el fracaso de la reunión de Viena de la semana pasada-, inunda el mercado y busca nuevos productores como Irán, que estaba fuera del juego por razones políticas. Entonces hay sobreabundancia de petróleo.
Por otro lado, el crecimiento de China ha bajado, por lo que importa menos. Además, el cambio climático ha traído como consecuencia que no haya un frío tan fuerte en Europa, y por consiguiente hay sobreabundancia del petróleo. Es decir, y el precio del petróleo se derrite.


El fracking


EEUU ha reducido su importación de petróleo obtenido mediante fracking. La producción de un barril de petróleo de fracking costaba hace dos años 40 dólares. El objetivo de los sauditas era reducirle el precio del petróleo por debajo de los 40 dólares para que no fuese rentable el petróleo de fracking. Lo que ocurre es que con esta amenaza y rivalidad la tecnología en EEUU ha hecho progresos y hoy día la producción de un barril de fracking cuesta ente 20 y 25 dólares.


Por eso pensamos que el petróleo va a bajar a 20 dólares. Esta política produce estragos a escala internacional. Muchísimos países que dependen del petróleo para equilibrar sus economías, porque a veces el petróleo es la fuente de divisa, se encuentran prácticamente ahora sin este recurso. Evidentemente es el caso para muchos países como Angola, Argelia o Venezuela.


En Venezuela el petróleo es el 96 por ciento de los recursos en divisa. Para ellos ya es demasiado costoso con métodos tradicionales explotar el petróleo. Y también, se está abandonando la explotación de petróleo en alta profundidad. Por ejemplo, los grandes yacimientos brasileros en altamar ya se han abandonado; también los yacimientos en el Ártico, donde impacta el cambio climático. No olvidemos que aún sigue la conferencia del Cambio Climático. Por ejemplo los americanos acaban de anunciar que no van a hacer el oleoducto en Alaska. Lo dicen como si fuese una victoria de su reflexión ecológica. Pero no, es porque actualmente no es rentable. Y tienen que abandonarlo. Y eso es importante para detener el cambio climático.


En todo caso aquí tienes un parámetro que no tiene que ver con la política latinoamericana; sino con la política energética en general, pero que tiene repercusiones muy importantes en América Latina. Y de la misma manera que el petróleo es un parámetro fundamental para algunos países, hay otros parámetros de la economía internacional que están teniendo repercusiones, y que, claro está, modifican la situación en estos países. Las políticas de redistribución de los ingresos en las clases desfavorecidas, se ven afectadas en estos países, Venezuela entre ellos.


El caso de China


Hay que valorar la situación de China, por ejemplo. La actividad económica de China en el mundo es considerable. Cualquier movimiento o progreso o reducción del crecimiento, tiene importancia para el mundo entero, porque China es la fábrica del mundo. Ahí se produce entre el 60 y 80 por ciento de lo que se fabrica en el mundo. China ha decidido cambiar su modelo crecimiento. Ha pasado de un crecimiento basado en la exportación de producción masiva en condicione a veces extremadamente difíciles para los trabajadores, de productos de baja calidad a bajo precio. Esto ha creado una situación social muy difícil -hay una explotación de los trabajadores muy alta- y por otra parte también esto produce una contaminación enorme. Estamos viendo en estos días en la informaciones, que Beijing está asfixiada por la contaminación. China ha decidido reducir su crecimiento, al 6-7 por ciento.


Por otra parte cambiar de modelo significa que ahora que se le va a dar más importancia al mercado interior, que es enorme, de 1 500 millones de habitantes, y por otra parte, habitantes, que gracias a los progresos excepcionales de China en los últimos 40 años, es una población con capacidad adquisitiva relativamente importante. Es una sociedad que está buscando calidad de vida.


Esto significa que va a producir menos para la importación, y al hacer eso afecta a los países exportadores. Hemos dicho que todos los países de América Latina tienen economías de exportaciones, una estructura que no ha cambiado desde la época colonial. Si China consume menos e importa menos, tiene repercusión en estos países: el crecimiento en Brasil y Argentina ha bajado, entre otras cosas por estos parámetros. Lo anterior provoca que el balance comercial se ha reducido, de manera que esto afecta a todos los países latinoamericanos, en particular a los países progresistas que son los que más redistribuyen. Maduro ha dicho varias veces que aunque el precio del petróleo ha disminuido, la misión del Estado bolivariano de redistribución no ha disminuido. Es una prueba de esta voluntad de los gobiernos progresistas de mantener esta promesa hecho al pueblo.


De alguna parte tiene que salir dinero, probablemente del endeudamiento o la obtención de crédito. Esto inevitablemente tiene repercusiones. Por otra parte, ¿cuánto tiempo se puede vivir a crédito? No lo sabemos.


El dólar


El tercer parámetro es el dólar, que siempre es un elemento fundamental en la economía mundial, porque es esencialmente capitalista, en un momento neoliberal, dominada por la economía financiera. Aquí el dólar tiene una función muy importante, porque es la moneda principal de reserva del mundo.


La crisis del 2008 fue de créditos que afectó a decenas de millones de personas que no podían devolver el crédito. Entramos en la crisis que caracteriza al mundo. ¿Cómo EEUU combatió los efectos de esa crisis? Los bancos se declararon en quiebra y lo que hizo el gobierno de EEUU fue inundar de liquidez y darle mucho dinero a los bancos, sin tasas de interés, casi gratuitamente, en el sentido de que no tienen que pagar interés.


Esa cantidad de dinero sin interés fue utilizada por muchos especuladores, por muchos inversores, para sacarlo de EEUU. y se fueron a invertirla a otros país, a lo que llamamos en aquel momento, entre el 2010 y el 2012, países emergentes. Ya casi no se habla de eso, como tampoco de los BRICs, países que han tenido muchas dificultades, particularmente monetarias. ¿Qué pasó?: los dólares que no eran rentables en EEUU y eran muy abundantes, se colocaron en los países emergentes. Ahí podían generar hasta un 15 por ciento de rentabilidad. Y así se colocaron decenas de miles de millones de dólares, que reforzaron el real brasileño, el peso argentino y chileno... Se creó la ilusión de bonanza, de que todos los países latinoamericanos tenían una materias al más alto nivel e inversiones en dólares que venían masivamente a colarse y a reforzar sus monedas.


Todo parecía magnífico y en particular los países progresistas con sus políticas de redistribución pudieron llevar a cabo unas políticas muy generosas. ¿Qué ha ocurrido últimamente? La Reserva Federal de EEUU ha empezado a decir que la crisis estaba resuelta y que iba a remunerar el dinero, es decir, que iba a vender el dólar por unos intereses de 1 y 1,5 por ciento. Aunque parezca que no es mucho, muchos inversores prefieren tener el dinero en EEUU porque ahí está muy seguro, que en un país en emergencia, donde puede que no esté seguro. Lo que está ocurriendo en los últimos dos o tres años, es que los miles de millones de dólares que se fueron, están regresando masivamente a EEUU y están retirándose de estos mercados. Esto participa del ciclo económico en el que estamos y repercute en los países de América Latina.


La derecha no propone nada


En Argentina la derecha no propone nada, la MUD tampoco ha propuesto ningún programa en estas legislativas, más bien se ha concentrado en el descontentos de la población. Se ha enfrascado en hacer una guerra contra los gobiernos como la guerra económica: los desabastecimientos forzados, en Venezuela; en Argentina, la guerra de los fondos buitres.


Estos países se han desendeudado. La derecha tiene muy poco argumentos, no es que la derecha haya reencantado a las masas populares. En Venezuela el núcleo duro del chavismo ha votado por su partido, pero el movimiento de una pequeña franja del electorado amplifica los escaños en el Parlamento. Los 14 puntos obtenidos por delante del chavismo, se transforman en más de un 50 por ciento de los escaños.


Quizás haya que reflexionar sobre si en estos 17 años, en todo este tiempo quizás haya que reflexionar sobre el desgaste de estos gobiernos progresistas. Yo recuerdo en las elecciones en Ecuador, cuando la oposición ganó las municipales, había muy poco que reprocharle al partido de Correa. Las infraestructuras y las condiciones, eran mucho mejores.


Por qué se votó a la derecha


Entonces habría que preguntarse por qué se votó por la MUD o contra el kichnerismo en Argentina.


Qué no ha hecho la revolución bolivariana por su pueblo, te lo digo yo que conozco esa sociedad desde antes de la Revolución, yo creo que los parámetros de agradecimiento o desagradecimiento no son medibles. No es nada excepcional. No hay nada que agradecer realmente, la elección se gana con una promesa de mejoría. ¿Cuál fue la primera reflexión de Maduro cuando aceptó la derrota electoral? Ahora debemos hacernos muchas preguntas en términos de calidad de la Revolución.


Es decir, no se trata de cantidad, no se trata de hacer 100 mil escuelas, sino de qué pasa dentro de ellas. Eso fue lo que ocurrió en Brasil cuando la gente comenzó a protestar. Se estima que Lula da Silva y Dilma Rousseff han sacado de la pobreza a 15 millones de pobres. Tú no puedes luego de sacar de la pobreza, no puedes pensar que te lo agradezcan, sino que ahora quieren calidad de los servicios.


Esto plantea muchas preguntas teóricas a la izquierda, porque es una experiencia para todos los movimientos de izquierda en la región. Los menores de 30 años en Venezuela, ya no saben lo que es el neoliberalismo, lo que es la pobreza, porque Chávez sacó a miles de personas de la pobreza. Si se sigue hablando únicamente con los pobres y los más humildes, te equivocas porque hay un grupo importante que ya salió de esa pobreza y no puedes entregarle ese sector la derecha.


Si una vez que terminas la pobreza no tienes discurso la gente se va para los partidos de centro derecha o pasa como en Brasil, que protestan por la calidad. Los electores son inteligentes, son adultos y saben por quién votan.


Poca iniciativa derechista para ganar el electorado


Pero esta indica también que esa derecha tiene muy poca iniciativa para ganarse ese electorado. Mauricio Macri, que gana por muy pequeña diferencia, controla el poder ejecutivo, pero no tiene el poder legislativo. Y otro elemento importante es que los movimientos de trabajadores son kischneristas y peronistas y estos podrán movilizarse en la calle. Otro tema es que mediáticamente ha sido una batalla fundamental en los últimos 12 años. El Ejecutivo hereda la gestión de los canales públicos, pero va a tener batalla.


Para un no peronista siempre ha tenido históricamente muchas dificultades y Macri va atener que negociar si tiene cordura política. En el caso de Venezuela, la oposición tiene una sola carta, que es la Asamblea, donde domina dos tercios de los escaños. Y esto significa que puede tener múltiples poderes. En Venezuela, una mayoría de 3/5 te permite realizar leyes habilitantes y con las 2/3 partes se puede modificar hasta la Constitución.


Maduro tiene la capacidad de movilizar a los movimientos chavistas. Incluso el PSUV es el que mas escaño tiene, porque la MUD es una coalición de partidos por lo que la fuerza mas importante es el chavismo. Recordemos que el chavismo sociológico es superior al 50 % de la población, si la derecha se pone a legislar en contra de los progresos, el chavismo sociológico se volverá a movilizar y esto es lo que tiene que aprovechar Maduro.


El año que viene tendremos un gran debate entre el legislativo y el ejecutivo.


No sabemos si habrá un debate digno de una Asamblea. No sabemos si la Asamblea también va a reclamar un debate contra Maduro. Lo que sí sabemos es que el debate se va intensificar. Habrá que ver si el desabastecimiento, la inflación y la inseguridad se pueden corregir.


El imperio de la vigilancia


Es un libro que salió hace un mes en Francia, pero que saldrá en español en febrero próximo. Se titula El imperio de la vigilancia e incluye dos entrevistas, una con Julian Assange y otra con Noam Chomsky, donde conversamos sobre la vigilancia y las sociedades de control.


Aborda las consecuencias que debemos sacar de las revelaciones de Snowden, que reveló que la NSA tiene un programa de vigilancia total llamado PRISM, que devela todas las comunicaciones a nivel global. El libro también habla de Internet, que cuando surge parecía una herramienta de liberación, una guerrilla comunicacional, porque con un teléfono puedes tener las mismas herramientas que la CNN -subir mensajes, poner videos-. Parecía que nos estaba dando la posibilidad de la democratización de la comunicación.


Hoy la internet se ha recentralizado. Está en manos de cuatro o cinco empresas, como Google, Amazon, Facebook, que son las que controlan Internet. En el caso de Google, es una de las grandes empresas mundiales, básicamente un gran motor de búsqueda, que llega a conocer mejor que tú. Conoce tus relaciones. Toda tu vida intima la tiene Google, la tuya y la de 1500 millones de personas, y le vende nuestros datos a los anunciantes. Evidentemente te indica que, más que libertad, hay mayor control.


Nuestro amigo Julian Assange asegura que Google lo sabe todo de usted y se lo da al Departamento de Estado. Esto no quiere decir que tengamos que prescindir de internet. No se puede hoy concebir el desarrollo sin Internet, que es un mundo aparte, como un mundo cuántico. Necesitamos internet, pero no deberíamos ser controlados y tendremos que lograr que una Carta para proteger los derechos de los usuarios de Internet, como de la ONU, para que no conserven y usen esos datos sin nuestro consentimiento.

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Viernes, 11 Diciembre 2015 06:42

Lo que le espera a Venezuela

Lo que le espera a Venezuela

La oposición venezolana obtuvo una gran mayoría en la Asamblea Nacional del país por primera vez en los últimos 16 años. Muchos observadores estadounidenses consideran esto como un punto de inflexión, no sólo para Venezuela sino para toda la región, donde casi la mitad de los habitantes viven actualmente bajo gobiernos de izquierda.


¿Qué conclusiones debemos nosotros sacar de este hecho? Lo primero que debería reconocerse es que la infinita cantidad de artículos periodísticos, editoriales de opinión, declaraciones, etc., por ejemplo del Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), que denunciaban el proceso electoral venezolano e insistían en la necesidad de monitores electorales "creíbles" –es decir, monitores de la OEA que respondieran a Estados Unidos– estaban equivocados. Al citar comentarios fuera de contexto del presidente venezolano Maduro y agregar otras declaraciones engañosas e imprecisiones sobre la "manipulación" y más, sembraron el temor de que el gobierno no aceptaría los resultados si perdía.


Pero menos de siete horas después de que cerraran las urnas se anunciaron los resultados y el presidente los aceptó sin reservas ni vacilación, más bien con cierto orgullo –que comparten muchos venezolanos– de que su sistema de votación muy seguro y múltiplemente salvaguardado funcionó bien. El presidente Maduro también había firmado antes de las elecciones un compromiso de respetar los resultados y solicitó, sin éxito, tal como sucedió a menudo en el pasado, que la oposición hiciera lo mismo.


La concurrencia a las urnas fue muy alta para cualquier país, aproximadamente del 75 por ciento, especialmente tratándose de una elección no presidencial y teniendo en cuenta que el voto no es obligatorio en Venezuela, a diferencia de muchos otros países latinoamericanos. Un análisis preliminar de los resultados parece indicar que la concurrencia de la oposición a las urnas fue masiva, prácticamente al mismo nivel que en las elecciones presidenciales de 2013, mientras que muchos chavistas que respaldan al gobierno se quedaron en sus casas, restándole así casi dos millones de votos respecto de las elecciones de 2013.

Por eso resulta difícil creer, como alegaron la mayoría de los críticos antes de las elecciones, que el gobierno contaba con algún tipo injusto de ventaja enorme sobre la oposición. Los votos que obtuvo el gobierno fueron más que nada los de sus bases de apoyo, gente a la que –a pesar de las dificultades de los últimos dos años– le cambió la vida sustancialmente para mejor y no quiere volver a la era pre Chávez. Realmente no hay cómo convencer a esta gente de que vote en contra del gobierno.


De modo que la oposición consiguió que su mensaje llegara a destino y logró que sus votantes concurrieran a las urnas, lo cual no debe sorprender, dada la situación de la economía y los recursos de la oposición. Aún poseen la mayor parte de la riqueza e ingresos del país, reciben millones de dólares del gobierno estadounidense y cuentan además con mucha cobertura de prensa.

Según información del Centro Carter sobre las elecciones presidenciales de 2013, por ejemplo, el candidato de la oposición tuvo más presencia en la TV que el candidato del gobierno, y un porcentaje mayor de esa cobertura fue favorable a la oposición. También aventajan con creces al gobierno en los medios sociales. Es difícil sostener los dos discursos: que Venezuela no tiene elecciones libres o justas, que los votantes son intimidados, etc., y explicar al mismo tiempo un triunfo aplastante como éste de la oposición.


De modo que el sistema político venezolano, con todas sus fallas, es mucho más democrático que lo que suele darse por sentado. Ahora bien, ¿cuáles son las perspectivas de futuro? Dado que la oposición consiguió una mayoría de dos tercios de los escaños, obtendrá importantes poderes, como la potestad de destituir jueces de la Suprema Corte, censurar al Vicepresidente y convocar a una asamblea constituyente para reformar la Constitución.


Sin embargo, la oposición consta de más de 20 partidos políticos y tiene muchas divisiones. Es probable que el gobierno pueda conseguir votos de respaldo de algunos legisladores de la oposición en la Asamblea, para así poder continuar gobernando hasta las próximas elecciones presidenciales en 2018.


Si eso ocurre, las elecciones no habrán modificado demasiado la situación, desde el punto de vista del gobierno. El tema clave para su supervivencia política seguirá siendo la economía. Hay una inflación de tres dígitos, escasez generalizada de productos de consumo, recesión, precios bajos del petróleo, controles de precios impracticables y un sistema cambiario disfuncional, que es uno de los factores centrales del caos económico en que está sumido el país. Evidentemente es por esto que perdieron la Asamblea. De modo que, como ya sucedía antes de las elecciones, si el gobierno no arregla este caos, los chavistas perderán poder; si lo arreglan, probablemente les vaya bien.


Los líderes de la oposición tendrán de todas maneras que enfrentar la misma disyuntiva que han enfrentado los últimos 16 años: ¿Quieren participar en el sistema político o simplemente derrotar a sus enemigos (los chavistas)? De 1999 a 2003 exhibieron lo que el líder de la oposición Teodoro Petkoff denominaba "una estrategia de derrocamiento militar", que incluyó el golpe de Estado de 2002 apoyado por Estados Unidos y la huelga del petróleo de 20-2-2003. Pero en la última década han ido de aquí para allá entre estrategias insurreccionales y electorales. En 2004 recurrieron a la vía electoral con un referendo revocatorio presidencial, pero se negaron a aceptar los resultados del referéndum de 2004 (que ganó el presidente por un margen arrollador y fue monitoreado y aprobado por la OEA y el Centro Carter) reclamando que había existido "fraude". En 2005 boicotearon las elecciones de la Asamblea Nacional con ese argumento, pero luego participaron en las elecciones presidenciales de 2006. En 2013 perdieron las elecciones presidenciales y se negaron a aceptar los resultados, manifestándose violentamente en las calles; y el año pasado, un sector de la oposición comandado por Leopoldo López y María Corina Machado volvió a optar por la vía de las manifestaciones callejeras violentas para lograr "la salida" del gobierno.


La victoria electoral podría darles a los elementos más moderados de la oposición ventaja frente a sus colegas extremistas para mover y orientar al país en pos de un proceso político más normal y menos polarizado. El gobierno ahora tiene claramente un nuevo incentivo para actuar en esa misma dirección. Eso sería definitivamente lo mejor para el país, que enfrentará grandes desafíos para mejorar la economía.


El autor es Codirector del Centro para la Investigación Económica y Política en Washington, DC.

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Cunha puso en marcha un golpe blando en contra de Dilma

En una misma jornada, el Congreso nacional ha sido escenario de una victoria esencial para Dilma Rousseff y de una noticia que, aunque esperada, puso al país patas arriba. Con la serenidad cuidadosamente ensayada para la circunstancia, el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, del PMDB, que se supone sería el principal aliado en la base de apoyo al gobierno, convocó una rueda de prensa para anunciar que había decidido aceptar un pedido de apertura de juicio político –el impeachment– contra la presidenta.


No por coincidencia, el anuncio de Cunha fue hecho exactamente cuando el presidente del Senado, Renan Calheiros, del mismo PMDB, confirmaba que un proyecto de ley enviado por el Ejecutivo había sido aprobado por amplia mayoría. Ha sido quizá la mayor victoria de Dilma en el Congreso desde que se inició su segundo mandato, hace once meses. Gracias a esa aprobación, su gobierno fue autorizado a cerrar las cuentas de 2015 con un hueco descomunal, un déficit de 120 mil millones de reales, lo que significa un agujero de estruendosos 31.500 millones de dólares (al cambio de ayer). De no haber sido aprobada la modificación en el Presupuesto Nacional, Dilma Rousseff estaría incumpliendo la Ley de Responsabilidad Fiscal, lo que pondría su mandato en altísimo riesgo.


No hubo tiempo, sin embargo, para celebraciones. Renan Calheiros anunciaba el resultado de la votación cuando, en otra parte del Congreso, Eduardo Cunha comunicaba su decisión de acatar un pedido de impeachment acusando a Dilma precisamente de haber cometido crimen de responsabilidad fiscal por haber gastado, en lo que va del año, más de lo que había sido autorizado por diputados y senadores.


Cunha, quien enfrenta un juicio en el Consejo de Etica de la Cámara de Diputados, habló de manera serena e insistió, en tres ocasiones, en que la suya había sido una decisión "estrictamente técnica". También repitió dos veces que no sentía "ninguna felicidad" por haberla adoptado. Minutos después, en su cuenta de Twitter, el mismo Cunha divulgaba alegres mensajes, asegurando que había escuchado "los pedidos de la calle". De decisión estrictamente técnica, ninguna palabra.


Tan pronto supo de la medida adoptada por Cunha, Dilma se reunió con su núcleo duro y decidió hacer un rápido comunicado a la Nación, a través de una cadena nacional de radio y televisión. En escasos tres minutos, la presidenta manifestó que recibió "con indignación" la medida "contra el mandato que me fue concedido democráticamente por el pueblo brasileño", aseguró que su gobierno "no practicó actos ilícitos" y rechazó cualquier fundamento en el pedido de impeachment aprobado por Cunha.


En un clarísimo mensaje al presidente de la Cámara de Diputados, que enfrenta procesos en la Corte Suprema por haber practicado evasión fiscal, lavado de dinero, fraude contra el fisco y recibido coimas millonarias, Dilma Rousseff dijo, con semblante claramente contrariado, que "no existe sobre mí ninguna sospecha de desvío de recursos públicos, no mantengo cuentas en el exterior y jamás oculté del conocimiento público la existencia de mis bienes personales".


Luego de las palabras de Dilma, algunos de sus asesores más cercanos admitieron, en conversaciones reservadas (o casi), que "ha sido mejor así". Se explica: el gobierno estaba virtualmente paralizado en manos de una Cámara de Diputados presidida por Cunha, que desde hace al menos siete meses actuaba de manera pendular, como forma de chantajear tanto al gobierno como a la oposición. Al gobierno lo amenazaba con aceptar un pedido de impeachment si no era atendido en sus insistentes pedidos de apoyo para mantenerse en su puesto, principalmente después de que sobre él se desató una tormenta de denuncias acompañadas de pruebas contundentes. A la oposición la amenazaba con no aceptar ninguno de los pedidos de impeachment, a menos que le asegurasen la tan requerida protección. Será más fácil, dicen los asesores, derrumbar en el Congreso la iniciativa de Cunha.


Controlando al menos cien diputados en una Legislatura de 513 que es la de peor nivel –político, intelectual, ético y moral– de los últimos treinta años en Brasil, Cunha se movió como pez en el agua hasta hace poco menos de tres meses, cuando creció de manera consistente el volumen de acusaciones contra él. Dueño de una larga carrera de escándalos, Cunha llegó a la presidencia de la Cámara gracias al apoyo de las bancadas más retrógradas, y por haber sido siempre un excelente captador de recursos –casi nunca lícitos– para ayudar a financiar campañas ajenas, además, claro, de las suyas. Con eso logró contar con la lealtad absoluta de muchos diputados inexpresivos, que lo siguen y obedecen con la fidelidad de los perros bien entrenados y alimentados.


A partir de ahora, el trámite seguirá lo que determinan las leyes, y será largo. Primero, se arma una Comisión Especial para analizar la eventual admisibilidad del pedido de impeachment. Esa comisión es formada obedeciendo a la proporcionalidad de los partidos en la Cámara. Si la comisión mantiene el pedido, el tema será llevado al Pleno, donde necesitará la aprobación de dos tercios, o sea, 342 diputados. Para impedir que eso ocurra, el gobierno tendrá de alcanzar 171 votos. Si no los consigue, Dilma Rousseff será alejada del puesto mientras se analiza el tema en el Senado, que tiene la palabra final. En tal caso, asume el vicepresidente Michel Temer. El gobierno necesitará igualmente del voto de dos tercios de los senadores.


Es muy poco probable que el gobierno, ya en la primera etapa, es decir, en la Cámara, no logre los 171 votos necesarios. Algunos analistas dicen que eso es casi imposible. De todas formas, mientras tramita el proceso –cuyo plazo es difícil de calcular, una vez que la ley establece un determinado número de sesiones para cada paso, y las sesiones no tienen fecha rígida para ocurrir–, la tensión será permanente. Con el país atravesando un cuadro económico especialmente grave, ese nuevo ingrediente en una crisis política que ya era bastante seria no hace más que dejar entrever un 2016 muy duro.

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Martes, 01 Diciembre 2015 06:35

La oposición venezolana llega con ventaja

La oposición venezolana llega con ventaja

Luis Vicente León, de Datanálisis, señaló que la Mesa de la Unidad es favorita a obtener una mayoría de votos con una diferencia de dos dígitos. "Lo que reduce notablemente, aunque no elimina, la posibilidad de sorpresas y reversiones."

 

El gobierno de Venezuela aseguró que no habrá golpe de estado ni autogolpe en los comicios parlamentarios del domingo y anunció que 188.000 efectivos militares serán destinados a resguardar la cita electoral. "Se ha pretendido mitificar el 6 de diciembre; ese día será una fiesta electoral, no va a haber ni junta cívico-militar ni mucho menos militares, pero tampoco habrá violencia", afirmó el ministro de Defensa, general Vladimir Padrino. Consultado sobre el favorito a ganar las elecciones parlamentarias, Luis Vicente León, director de Datanálisis, señaló en una entrevista publicada el domingo en el blog Prodavinci que la oposición comenzó y termina la campaña como favorita clara a obtener la mayoría de los votos, con una diferencia de dos dígitos, "lo que reduce notablemente, aunque no elimina, la posibilidad de sorpresas y reversiones". El domingo se renovarán las 167 bancas de la Asamblea Nacional (parlamento unicameral).


Versiones sobre supuestas intenciones de sectores tanto oficialistas como opositores de dar un golpe de estado, si el resultado oficial de las elecciones no les resultara satisfactorio, que circularon en los últimos días, fueron descartadas tanto por el gobierno como por sus adversarios. En el marco del Plan República, Padrino señaló que a partir de hoy se desplegarán 163.000 militares para cuidar los centros de votación y el material electoral y otros 25.000 quedarán acuartelados para actuar inmediatamente, "en cualquier parte del país, en función de una necesidad específica".


El militar informó que el sábado mantuvo un encuentro con la comisión de acompañamiento electoral de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), encabezada por el ex presidente dominicano, Leonel Fernández. Padrino dijo que en ese encuentro aclaró que la Fuerza Armada no tiene facultades para abrir o cerrar centros de votación y tampoco para manipular la maquinaria electoral. Y sostuvo que es completamente falso que el estado de excepción vigente en 23 municipios de los estados de Táchira, Zulia y Apure –fronterizos con Colombia– sea un instrumento para perturbar el ejercicio del sufragio e informó que su aplicación ayudó a reducir el delito en esa región en un 47 por ciento.


En tanto, el secretario ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), que reúne a 28 partidos opositores, Jesús Torrealba, dijo por televisión que "hasta para dar un golpe de estado hace falta tener un capital político, y eso (el presidente, Nicolás) Maduro ya no lo tiene". No obstante, en un documento divulgado ayer, la MUD advirtió que la Fuerza Armada Nacional (fuerzas armadas) tiene la obligación de velar para que la norma constitucional y la voluntad popular se respeten incondicionalmente, tanto en el acto de votación como en los escrutinios.


Por primera vez desde que el chavismo llegó al poder, hace 16 años, todas las encuestas de intención de voto asignan una ventaja a la oposición. Según una encuesta de la empresa Keller y Asociados, difundida el jueves pasado, correspondiente al cuarto trimestre de 2015, 59 por ciento de los consultados votaría a la oposición, mientras que un 25 por ciento lo haría por las candidaturas chavistas. Un 11 por ciento elegiría a otras candidaturas independientes y el 6 por ciento no contestó. El sondeo se realizó con cobertura nacional (urbana-rural), por medio de 1200 entrevistas en hogares, entre mayores de 18 años, de ambos sexos y de todos los estratos socioeconómicos, del 5 al 15 de noviembre de 2015.


Por su parte, Oscar Schémel, presidente de la encuestadora Hinterlaces, señaló que en septiembre la brecha entre el chavismo y la oposición se ubicaba en 30 puntos a favor de la oposición, pero se vino reduciendo. Schémel pronosticó que en algunos estados del país la diferencia será mínima (entre el 3 y el 6 por ciento) el día de las elecciones, aunque estimó que difícilmente el chavismo logre mayoría parlamentaria. El analista señaló que el escenario más probable es que la oposición alcance la mayoría simple, no más de 100 diputados de los 167 de la Asamblea Nacional.


Por su parte, Luis Vicente León señaló en el artículo "Quién ganará y otras preguntas sobre el #6Dm", publicado por Prodavinci, que durante el último mes el presidente Maduro repuntó en términos de popularidad, en alrededor de 10 puntos al final de la campaña, aumento "nada despreciable para un período tan corto", y consideró que eso influyó también en la reducción de la brecha entre el voto por la oposición y el gobierno, en más de seis puntos porcentuales. "Esta reducción de la diferencia proviene, fundamentalmente, de la polarización provocada –consideró León–, pues un grupo importante de independientes pro chavistas, escépticos frente a Maduro, se han terminado plegando al voto chavista por contraste a la oposición que rechazan aún más."


Consultado sobre la incentidumbre más relevante de cara al domingo, el presidente de Datanálisis sostuvo que no se trata de saber si ganará el chavismo o la oposición, sino de "cuál tipo de mayoría obtendrá la oposición en esa elección, pues difícilmente ganará el chavismo. El tema es que el tipo de mayoría que la oposición logre definirá los escenarios futuros después del 6D", sentenció.

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Neoliberalismo, experiencias populares e izquierdas

En la actualidad, nos encontramos con la "izquierda clásica" que defiende los "intereses de la clase obrera", a la que todavía considera –contra toda realidad histórica del Capital– la fuerza material que cumplirá con la desconexión definitiva del modo de producción vigente y con la "izquierda posmoderna", advertida ya del "posfordismo" y de que no se dispone a priori de ningún sujeto histórico que sea identificable y necesario sin que medie la contingencia de la construcción política. Estas vertientes de la izquierda, a pesar de sus notables diferencias, coinciden en un punto crucial: en la crítica permanente a las experiencias populares latinoamericanas y las que despuntan en Europa, por no haber sido capaces de llegar a tocar, alterar o transformar lo "real" del capitalismo.


Por ello una y otra vez, con distintas variaciones, repiten el mantra de que no se pudo salir del "modelo extractivista" y de la excesiva dependencia del valor de las materias primas en el mercado mundial, de que no se superó una lógica distributiva que sólo consiguió finalmente producir el efecto indeseado de una nueva "clase media consumista", etc. Estos argumentos solo serían veraces, si se admite que el partido se juega en un terreno distinto al que la agenda neoliberal propone, y ya sabemos que casi nunca es así. Lo que suele ocurrir es que la experiencia popular o el intento de una "hegemonía populista" funciona de un modo siempre frágil e inestable en los pliegos del poder neoliberal y está expuesta a su arma más directa: la producción de subjetividades. Esto provoca en la propia vida íntima una relación bloqueada casi en su totalidad con todo intento de transformación, que no coincida con una mera "gestión" y rendimiento de la relación consigo mismo y con los otros.


En este aspecto, conviene señalar también la emergencia de una nueva "derecha progresista", que en los últimos años ha sabido conjugar una suerte de sincretismo entre los manuales de autoayuda, la desafección por la política, una demagogia del amor, la felicidad y la proclamación de un mundo sin conflictos, donde todo intento de transformación estructural es rápidamente anatemizado como "autoritario" y "antidemocrático". El derechista "progre", que habla desde una supuesta democracia, utilizándola como un valor incondicionado y universal, absolutamente descontextualizada de las relaciones de poder del Capital, se ha convertido en una de las figuras privilegiadas –incluso con más posibilidades de seducción que las derechas reaccionarias– del ordenamiento neoliberal tanto público como privado. En este sentido, conviene recordar que la apropiación neoliberal de las distintas esferas de la realidad ya han desestabilizado definitivamente la oposición público-privado.


Por otra parte, la izquierda, ya sea en su versión clásica o posmoderna, no habla de cómo sería de verdad "tocar" al capitalismo, ni de cuantas miles de vidas habría que sacrificar, ni de que modo el Capitalismo volvería a reproducirse en la lógica de Estado propuesta. Es cierto que la izquierda posmoderna, al estar plenamente advertida de todo esto, emplea lógicas más esquivas con respecto al Poder, como "nomadismo", "sustracción" o "reinvención de lo Común", todas posibilidades muy interesantes, pero que sólo alcanzan su verdadera inteligibilidad si se describe como corresponde el antagonismo, condición inherente a toda estructuración de la sociedad. También la izquierda posmoderna debería dar cuenta de como actuaría en el caso de afrontar los antagonismos que surgen en cualquier experiencia que sea capaz de afectar al poder neoliberal y su apropiación de todas las esferas de la realidad.


Por último, si estas experiencias populares están tan sobredeterminadas por el reformismo inoperante que nunca afecta a la estructura misma de las cosas propias de la dominación neoliberal, ¿por qué tanto empeño en las oligarquías financieras nacionales e internacionales en pagar cualquier precio por arruinar a esos proyectos y contratar a todo tipo de mercenarios mediáticos para destruirlos? En la época del capitalismo, en su versión neoliberal, las políticas transformadoras de signo popular tienen la ventaja histórica de haber roto con el círculo del terror sacrificial propio del modo de ser revolucionario, pero a su vez, sus transformaciones se inscriben en un orden donde no existe una totalidad abarcable cómo estructura. Se trata sólo de superficies de nuevas practicas de lo común, de experiencias subjetivas de invención de nuevos lazos sociales, de distintas formas de anudamiento entre el Estado y los actos instituyentes surgidos de los movimientos sociales surcados por la heterogeneidad y en donde nunca se encuentra la respuesta definitiva sobre el verdadero alcance de la transformación.


La nueva izquierda tal vez deba encontrar en la insistencia y en la reformulación teórica y práctica permanente su nuevo estilo de mantener a lo político como un deseo y una apuesta y no como un Ideal que sólo sirva para restituirle al narcisismo su estatua de bronce inerte.


Por Jorge Alemán, psicoanalista y ensayista. Consejero cultural de la embajada argentina en España.

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Ante incumplimientos oficiales, Cumbre agraria, campesina, étnica y popular dirige carta abierta a Santos

Bogotá, D.C., 30 de noviembre de 2015

 

Señor:
Juan Manuel Santos Calderón
Presidente de la República
Colombia

 

Cordial saludo,

 

Dirigimos a usted esta carta abierta para expresar nuestras consideraciones y preocupaciones ante el proceso de negociación que adelanta su gobierno con las comunidades rurales representadas en la Cumbre Agraria, Campesina, Étnica y Popular.

Dos años después que las comunidades rurales movilizadas denunciamos ante el país durante todo 2013 la precaria situación que vive el campo colombiano; y a 19 meses que la Cumbre Agraria fuera reconocida como interlocutora legítima en la Mesa Única de Negociación, su Gobierno no cumple satisfactoriamente los compromisos entorno a la concertación de política pública rural, el funcionamiento de la subcomisión de derechos humanos y garantías, el financiamiento de proyectos productivos del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural y apoyo de proyectos de infraestructura con el Departamento Nacional de Planeación.

Tres meses después de la semana de la indignación en la que comunidades indígenas, negras y campesinas nos movilizamos nuevamente para llamar la atención sobre los incumplimientos y trabas en la implementación de los acuerdos; no han habido avances significativos; por el contrario, vemos con preocupación el rumbo que está adoptando la política rural de su gobierno.

Mientras las comunidades agrarias demandamos una reforma agraria integral que supere la desigualdad histórica en la propiedad de la tierra, y como elemento fundamental para superar el conflicto social y armado, el gobierno sigue empeñado en sacar adelante la iniciativa legislativa que pretende crear las "Zonas de Interés de Desarrollo Rural y Económico (Zidres)", figura que permite que los baldíos de la nación pasen a manos no sólo de campesinos desposeídos, como lo contempla la Ley 160 de 1994, sino también y principalmente a grandes inversionistas agroindustriales. Mientras las comunidades agrarias no logramos luego de dos años de negociación acceder a nuestros derechos territoriales, los grandes inversionistas en menos de un año han logrado la atención prioritaria con todas las prerrogativas de su gobierno.

Además, no es de buen recibo por nosotros que los funcionarios del alto gobierno dilaten el encuentro con la Cumbre Agraria, como es el caso del ministro de Agricultura y Desarrollo Rural, Dr. Aurelio Iragorri y que se incumpla con la entrega de respuestas formales a nuestras solicitudes y propuestas entregadas a su despacho.

También, nos preocupa sobremanera que mientras el gobierno anuncia nuevos planes agrarios de gran impacto como "Colombia Siembra" en la que pretenden ampliar la producción con un millón de hectáreas sembradas; llevamos un año tratando de concretar el acuerdo de apoyo a la economía propia (Economía campesina, indígena y negra) y no hemos podido sembrar una sola hectárea de tierra con apoyo del gobierno. Por el contrario, lo que si se ha ampliado es el cultivo de coca, marihuana y amapola que hoy sigue constituyendo una opción para muchas comunidades que a pesar de saber de la ilicitud y recibir la persecución de la ley, sigue siendo su única opción ante la pobre atención del gobierno para fomentar la producción de alimentos para la soberanía alimentaria. Lo único que han recibido las comunidades rurales es una política de erradicación forzada acompañada de la militarización de los territorios, rompiendo la confianza de las comunidades en las instituciones del Estado y poniendo en peligro la voluntad de diálogo que se ha manifestado, abriendo la posibilidad a nuevos ciclos de violencia.

Usted señor Presidente, manifestó de manera pública que la Cumbre Agraria era un sujeto importante para el postconflicto, para superar la desigualdad histórica del campo colombiano, y la conflictividad social fruto de la exclusión y desatención del estado y la guerra. Confiando en su palabra, reconociendo su disposición de diálogo, las organizaciones agrarias nos hemos comprometido a seguir sentados en la mesa, buscando salidas negociadas a la crisis, pero es un hecho que nos enfrentamos al hambre, la persecución y el maltrato recibido por el Estado, y a una institucionalidad sorda, ciega y muda ante nuestra realidad.

Por estas razones exigimos de usted Señor Presidente, honre su palabra y cumpla sus compromisos en materia de desjudialización y garantías de derechos humanos a líderes y liderezas, se cumplan los acuerdos para la discusión, elaboración e implementación de una nueva política pública de desarrollo rural, además de la aprobación y desarrollo de los proyectos productivos del Fondo de Fomento Agropecuario.

Demandamos del gobierno nacional voluntad política, manifiesta a través de la presencia de su equipo de alto nivel ministerial, para que con su carácter decisorio examinen y resuelvan las actuales dificultades, y asuman compromisos claros sobre rutas de agenda de negociación que honren los compromisos gubernamentales en la próxima reunión de Mesa Única Nacional que sesionará el próximo 1 y 2 de diciembre de 2015.

Cordialmente,

Comisión Política
Cumbre Agraria: Campesina, Étnica y Popular
"Sembrando dignidad, labrando esperanza y cosechando país"

Organización Nacional Indígena de Colombia, ONIC - Congreso de los Pueblos - Movimiento Político y Social Marcha Patriótica - Coordinador Nacional Agrario, CNA - Mesa Nacional de Interlocución y Acuerdo, MIA - Coalición de Movimientos y Organizaciones Sociales de Colombia, COMOSOC - Proceso de Comunidades Negras, PCN - Federación Nacional Sindical Unitaria Agropecuaria, FENSUAGRO - Mesa de Unidad Agraria, MUA - Asociación Nacional de Zonas de Reserva Campesina, ANZORC - Movimiento por la Constituyente Popular, MCP - Asociación Campesina y Popular, ASOCAMPO - Asociación Nacional Agraria Campesina, ASONALCAM.

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Viernes, 27 Noviembre 2015 06:08

Las tormentas que vienen

Las tormentas que vienen

El fin del ciclo progresista implica la disolución de las hegemonías y el comienzo de un periodo de dominaciones, de mayor represión contra los sectores populares organizados. Hasta ahora hemos venido comentando las causas del fin del ciclo; ahora habrá que empezar a comprender las consecuencias, tremendas, nada halagüeñas, demoledoras en muchos casos.


La reciente elección de Mauricio Macri como presidente argentino es un giro derechista que está llamado a encender la llama del conflicto social. La respuesta de la redacción del diario conservador La Nación a un editorial que defiende abiertamente el terrorismo de Estado es una muestra de lo que se viene, pero también de las resistencias que deberá afrontar el proyecto de la derecha tradicional.


No estamos ante un retorno a la década de 1990, neoliberal y privatizadora, porque los de abajo están en otra situación, más organizados, con mayor autoestima y conocimiento del modelo que sufren y, sobre todo, con mayor capacidad de enfrentar a los poderosos. Las experiencias colectivas no suceden en vano, dejan huellas profundas, saberes y modos de hacer que en esta nueva etapa jugarán un papel decisivo en la necesaria resistencia a las nuevas derechas.


El periodo que se abre en toda la región sudamericana, donde el presidente Rafael Correa ya anunció que no aspira a su relección, será de mayor inestabilidad económica, social y política; de injerencia creciente del militarismo del Pentágono; de nuevas dificultades para la integración regional, que ya atravesaba serias dificultades; de deterioro de las condiciones de vida de los sectores populares, cuyos ingresos comenzaron a erosionarse en los dos últimos años.


En este nuevo clima, encuentro algunas cuestiones centrales:


La primera es que no habrá fuerzas políticas capaces de gobernar con un mínimo consenso, como el que habían conseguido los gobiernos progresistas en su primera etapa. No habrá consenso en gobiernos como los de Macri; pero conviene recordar que la hegemonía lulista se quebró bajo el segundo mandato de Dilma Rousseff, así como bajo los gobiernos de Tabaré Vázquez, Correa y Maduro, aunque las causas son distintas.


Cuando se desvanece la hegemonía, se imponen las lógicas de la dominación, lo que nos lleva directamente a la exacerbación de los conflictos de clase, género, generación y raza-etnia. La triada dominación-conflictos-represión afectará (ya está afectando) a las mujeres y los jóvenes de los sectores populares, principales víctimas del viraje sistémico a la derecha.


La segunda cuestión a tener en cuenta es que el modelo económico-político es más importante y decisivo que las personas que lo conducen y administran. En las izquierdas aún tenemos una cultura política muy centrada en caudillos y dirigentes, que sin duda son importantes, pero no pueden ir más allá de los límites estructurales que les impone el modelo. El extractivismo es el gran responsable de la crisis que atraviesa la región, de la erosión que sufren los gobiernos y, en resumidas cuentas, es la razón de fondo que explica el viraje a la derecha de las sociedades.


A diferencia del modelo de industrialización por sustitución de importaciones, que generaba inclusión y promovía el ascenso social, el actual modelo extractivo genera polarización social y económica, genera conflictos por los bienes comunes y destruye el medio ambiente. Por lo tanto, es un modelo que genera violencia, criminalización de la pobreza y militarización de las sociedades y los territorios en resistencia.


La incapacidad de los progresismos para salir del modelo extractivo y la expresa voluntad de las nuevas derechas de profundizarlo auguran tiempos de dolor para los pueblos. La reciente tragedia en Mariana (Minas Gerais) por la rotura de dos represas de la minera Vale, que provocó un gigantesco tsunami de lodo que está arrasando sembrados y pueblos enteros, es una pequeña muestra de lo que nos aguarda si no se pone coto al modelo minero-soyero-especulador.


En tercer lugar, el fin del ciclo progresista supone el retorno de los movimientos antisistémicos al centro del escenario político, del que habían estado apartados por la centralidad de la disputa entre los gobiernos y la oposición conservadora. Pero los movimientos que se están activando no son los mismos, ni tienen los mismos modos de organizarse y de hacer, que los que protagonizaron las luchas de los 90.


El movimiento piquetero ya no existe, aunque dejó profundas huellas y enseñanzas, y un sector organizado que trabaja en las villas en las grandes ciudades, con iniciativas de nuevo tipo como los bachilleratos populares y las casas de las mujeres. Los movimientos campesinos, como los Sin Tierra, han sido transformados por la expansión geométrica de la soya, pero surgen nuevos sujetos, más complejos y diversos, donde participan vecinos de pueblos afectados por la minería o los agrotóxicos, y una amplia gana de profesionales de la salud, la educación y los medios.


La impresión es que estamos asistiendo a nuevas articulaciones, sobre todo en las grandes ciudades, donde las demandas de más democracia e igualdad desbordan los cauces de los partidos y sindicatos, pero también de los movimientos de la década neoliberal privatizadora.


Por último, el ciclo progresista debe saldarse con un análisis sereno de los errores cometidos por los movimientos. Sería desmoralizante que en el próximo ciclo de luchas se repitieran los mismos deslices que han afectado la autonomía en estos años. Es probable que la dificultad mayor a enfrentar consista en saber adecuar la doble actividad de los movimientos: la lucha contra el modelo (la defensa de los espacios propios, la movilización y la formación) y la creación en cada nivel posible de lo nuevo (salud, producción, techo, tierra, educación).


Mientras la acción de calle nos permite detener las ofensivas del arriba, las creaciones nuevas son pasos en la autonomía. Son los modos que aprendimos para continuar navegando en las tormentas.

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Viernes, 27 Noviembre 2015 06:02

Un difícil escenario para Rousseff

Un difícil escenario para Rousseff

El gobierno entró en una nueva etapa de preocupación, luego de la detención del senador Delcidio Amaral, líder petista en el Senado. Ocurre cuando Dilma lograba abrir espacio para reagrupar las dispersas fuerzas aliadas.


Brasilia entró en una nueva etapa de tensión y preocupación, luego de la prisión del senador Delcidio Amaral, líder del gobierno en el Senado. Se considera que son altísimas las posibilidades que el ya inestable cuadro político enfrentado por Dilma Rousseff desde enero, cuando empezó su segundo mandato presidencial, entre en una nueva etapa de turbulencias, amenazando con más fuerza la frágil gobernabilidad de que disfruta la mandataria. Además de ampliar el desgaste político del gobierno, se da por seguro que habrá nuevas dificultades para lograr aprobar, en el Congreso, medidas necesarias al tan postergado ajuste fiscal anunciado hace ahora casi un año. Todo eso ocurre cuando la crisis política aguda que acosa a la presidenta había empezado a dar tenues señales de una ligera tregua.


La prisión del senador Delcidio Amaral significa, entre otras cosas, que surge un vacío de liderazgo de parte del gobierno en el Senado, precisamente donde su situación era bastante más positiva que en la muy hostil Cámara de Diputados. Al fin y al cabo, el senador que ahora se encuentra tras las barras de una celda era uno de los principales articuladores del gobierno para aprobar el paquete fiscal pretendido.


Todo eso ocurre exactamente cuando Dilma lograba, por fin, abrir espacio para reagrupar las dispersas fuerzas aliadas. Y, en este esfuerzo, Delcidio Amaral era un operador hábil y eficaz.


Era, también, un interlocutor frecuente de la presidenta, con quien solía mantener conversaciones reservadas, en presencia solamente de sus asesores de confianza extrema. Por eso su prisión significó también que la crisis entró, sin mayor ceremonia, en el mismo despacho presidencial. Además, el senador ahora preso también tenía buena llegada con el ex presidente Lula da Silva, y solía reunirse con él en San Pablo de manera periódica.


La primera reacción en el Congreso, luego del primer susto, fue suspender las votaciones importantes. Si se tiene en cuenta que todas las previsiones sobre la economía en 2016 son más bien sombrías, queda claro que se requiere una acción firme de un gobierno que cuente con fuerte respaldo político, lo que dista millas marítimas de la situación en que se encuentra la presidenta Dilma.


En términos exclusivamente políticos, Dilma se ve otra vez acosada y amenazada por la parálisis que puede sufrir el Congreso. Si eso ocurre, el gobierno se verá con nuevas e inmensas dificultades para hacer aprobar las cuentas de 2015 y establecer un presupuesto realista y viable para el año que viene. Es primordial para Dilma que el Congreso acepte alterar la meta de superávit primario para 2015, oficialmente establecida en 1,2 por ciento del PIB, para un déficit de 0,85 por ciento. De no ocurrir esa alteración por el Congreso, la presidenta correrá el serio riesgo de ser acusada de "crimen de responsabilidad", por no respetar lo establecido.


Existe, además, otro malestar incrementando la tensión que ya era palpable en el Congreso. Es que se creía, hasta la prisión de Delcidio Amaral, que la Corte Suprema se resguardaría para dar la palabra final sobre lo que produce la Justicia en primera instancia, a través del juez Sergio Moro, de la provincia de Paraná. Ahora se considera que los ministros del Supremo también acepten pasar en limpio las acusaciones sobre hechos ocurridos tanto en los dos gobiernos de Lula da Silva como en lo que va de los mandatos de Dilma Rousseff.


Sin respaldo siquiera entre sus pares –cumpliendo con lo que determina la Constitución, el Senado examinó y aprobó, por sofocante mayoría de 59 votos a 13, que Delcidio Amaral siga preso–, se teme que el senador acepte, muy rápidamente, prestar la 'delación premiada', o sea, contar todo lo que sabe a cambio de substancial disminución en las penas que seguramente le serán imputadas.


Y más: al estar su prisión determinada por la Corte Suprema y ratificada por el Senado, el caso deja en evidencia que ninguno de los presos ya condenados en primera instancia tendrá mejor suerte con los magistrados máximos de la Justicia. Los pedidos de hábeas corpus a la espera de decisión de la Corte tampoco tendrán buen destino.


Ese nuevo fantasma no asombra solamente las noches de las celdas donde están empresarios de las mayores constructoras del país, compartiendo espacio e incomodidades con políticos y ex funcionarios de alto rango de la Petrobras. Asombra también las noches de cada uno de los parlamentarios y dirigentes políticos del país.

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