Dieron los nombres de los políticos implicados

La Corte Suprema de Brasil dio vía libre al fiscal general para que investigue a más de 50 políticos sospechados de estar vinculados con la red de corrupción en la estatal Petrobras. La lista de personas a investigar incluye a los presidentes de la Cámara de Diputados y el Senado, por un presunto desvío millonario de fondos del gigante petrolero. En la lista figuran también la ex jefa de Gabinete de la presidenta Dilma Rousseff, Gleisi Hoffmann; su ex ministro de Energía Edison Lobao; Antonio Palocci, ex ministro de Finanzas en la presidencia de Luiz Inácio Lula da Silva, y el ex presidente Fernando Collor de Mello.


La nómina fue divulgada en la noche del viernes por el magistrado del Supremo Tribunal Federal (STF), Teori Zavascki, relator del caso que sacude al gobierno Rousseff. La lista incluye, en total, a 54 políticos –22 diputados federales, de un total de 513, y 12 senadores sobre 81– que serán investigados a pedido del procurados general de la República, Rodrigo Janot, quien pretende determinar si tuvieron participación en los millonarios desvíos de fondos llevados a cabo en la principal empresa pública de Brasil. A la par de la decisión del STF de habilitar la investigación, se conoció la decisión de la fiscalía brasileña de solicitar a la Justicia que se investiguen las actividades que Palocci realizó en 2010, cuando recaudaba recursos para financiar la campaña electoral de Rousseff. Janot pidió la apertura de esa investigación, y el juez federal Sergio Moro deberá decidir ahora si se abre o no un proceso. La presidenta llegó a ser mencionada en declaraciones realizadas a la policía en el marco de las investigaciones sobre la red ilegal de Petrobras, pero no será investigada a instancias del cargo que ocupa.


El oficialista Partido de los Trabajadores (PT) divulgó ayer un comunicado en el que defendió la continuidad de las investigaciones y aseguró que, en caso de que se comprueben los delitos que se adjudican a sus militantes, éstos recibirán las sanciones previstas en el estatuto del partido. "Reafirmamos apoyo integral al proseguimiento de las investigaciones que se realizan en el ámbito de la operación policial de forma completa y rigurosa, sin favoritismos o parcialidad, en los marcos del Estado Democrático de Derecho", expresó la agrupación izquierdista, que tiene siete integrantes investigados. Una de ellas, la ex ministra Hoffmann, expresó estar triste y tranquila tras conocer el contenido de la lista. "La investigación es una oportunidad para aclarar los hechos y una forma de acabar con los juicios anticipados", dijo. Su correligionario Humberto Costa aseguró desconocer qué denuncias lo vincularon con Petrobras. "Estoy sorprendido e indignado por la noticia y de que mi nombre figurara en el listado", afirmó.


Cunha y Calheiros rechazaron los cargos y aseguraron que la imputación forma parte de un acuerdo entre la fiscalía y el gobierno federal para poder inculpar al opositor Antonio Anastasia. Cunha publicó ayer un comunicado titulado "Quien no debe, no teme", en el que plantea que el gobierno de Rousseff interfirió ante la Procuraduría General de la República (PGR) para que figuraran en la nómina él y Anastasia, ex gobernador del estado de Minas Gerais y único integrante del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) que será investigado por el caso. Por su parte, Calheiros afirmó que dará todas las explicaciones y prestará todas las informaciones que la Justicia desee. "Mis relaciones con el poder público nunca sobrepasarán los límites institucionales", dijo Renan mediante un comunicado.


Los denunciados pertenecen a seis partidos políticos, entre ellos el PT y su principal aliado, el centrista Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), al cual pertenecen Calheiros, Cunha y la ex gobernadora del estado de Maranhao Roseana Sarney –hija del ex presidente brasileño José Sarney,– quien ayer calificó como injusta la acusación en su contra. Entre los políticos del PT que integran la nómina están Hoffmann, Palocci –quien dejó el cargo por otro escándalo de corrupción–, los senadores Costa y Lindbergh Farias, los diputados José Mentor y Vander Loubet y el ex diputado Cándido Vaccarezza.
El pedido de investigación se basa en denuncias hechas por el ex director de Abastecimiento de Petrobras Paulo Roberto Costa –quien accedió al cargo a instancias del PP– y del cambista Alberto Yousseff, arrestados hace un año en el marco de una investigación de la Policía Federal sobre evasión de impuestos y lavado de dinero. Costa y Yousseff firmaron acuerdos de delación premiados como forma de conseguir reducción en sus respectivas penas, a cambio de suministrar detalles sobre la red de corrupción que desvió entre 2004 y 2012 unos 3700 millones de dólares de la estatal. El dinero, según las denuncias, fue usado para pagar sobornos a funcionarios y financiar partidos políticos. Los fraudes se realizaron en complicidad con los directores y altos ejecutivos de las principales constructoras del país, que actuaron como un cartel para ganar las licitaciones y firmar contratos sobrefacturados.


El líder de la oposición socialdemócrata, Aécio Neves, derrotado por Rousseff en las presidenciales de pasado octubre, amenazó con pedir un juicio político contra la presidenta si la investigación pone de manifiesto su directa responsabilidad. En tanto, para el domingo 15 de este mes fue convocada en las principales ciudades de Brasil una marcha nacional para pedir el juicio político a Dilma. Lula criticó duramente la iniciativa y anunció otra manifestación para el viernes 13, que contará con el apoyo de numerosos movimientos sociales. En este sentido, la presidenta reiteró que la Justicia hará todo lo posible para llegar a los culpables y que pagarán por eso.

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La encrucijada de los movimientos ante el Gobierno de Syriza

Es ya un lugar común afirmar que la victoria electoral de Syriza se basa en gran medida en las movilizaciones de los movimientos sociales de los últimos cinco años en Grecia. No obstante, esta afirmación puede ocultar la diversidad de idearios y demandas en la sociedad griega, como también puede reforzar una imagen simplista de lucha entre las fuerzas pro y antiausteridad. Si bien Syriza ha estado presente en las grandes movilizaciones de los últimos años, el factor determinante en la consolidación de su hegemonía fue su capacidad de movilizar el voto de la clase media, convenciéndola de que podía revertir las injusticias producidas por los recortes indiscriminados, parar la movilidad hacia abajo y retomar el camino hacia la prosperidad material de los años anteriores a la crisis.


Sin embargo, en el interior de los movimientos sociales hay dos imaginarios distintos, complementarios y a la vez antagónicos. Por un lado están los movimientos de ciudadanos afectados por el ataque antisocial de la troika, que exigen la restitución del Estado de bienestar como instrumento de redistribución, el fortalecimiento del Estado como mediador de los antagonismos sociales y la vuelta al crecimiento económico con el fin de paliar la pobreza y desesperación que el desempleo masivo ha provocado. Por el otro, está una multitud de movimientos que pretenden ir más allá del Estado y de la economía capitalista como principios organizativos de la vida social y empiezan a construir ya alternativas radicales basadas en la proximidad, la solidaridad y la participación.


Por supuesto, los dos imaginarios coexisten en el seno de muchos movimientos y están en fricción permanente. Debates interminables se han producido, por ejemplo, en las asambleas de las docenas de Clínicas Solidarias Autogestio¬nadas de Grecia: ¿Es su objetivo tapar los agujeros que produce el rápido desmantelamiento del sistema público de salud o, por el contrario, producir un modelo alternativo de gestión de la salud que vaya más allá de lo estatal?


Los movimientos dominados por el primer imaginario celebraron la llegada de Syriza al poder como una victoria propia. Sin embargo, un mes después, se están dejando claras las limitaciones de este ideario en la coyuntura actual. El poder del Gobierno nacional se demuestra insuficiente para plantar cara al poder establecido a nivel nacional y supranacional. A pesar de la dura negociación, el nuevo gobierno ha vuelto de Bruselas con un nuevo plan de austeridad que complicará muchísimo la puesta en marcha de su "plan de salvación social" anunciado durante la campaña electoral. Aunque este desenlace represente una mejora comparado con los planes de rescate anteriores, y aunque sea sólo un primer paso en la larga negociación, queda patente que en una Europa dominada por un núcleo duro neoliberal que exige sacrificios humanos para aplacar el mercado, hay muy poco margen de maniobra para un gobierno progresista. Además, con las arcas públicas vacías y el chantaje permanente del servicio de la deuda soberana, una recapacitación económica basada en políticas de inspiración keynesiana parece también irrealizable.


Desmovilización


Del otro lado, los movimientos inspirados en el segundo ideario, después de la efervescencia social de los años 2011-2012, vivieron una progresiva desmovilización, debido en parte a la estrategia de desgaste y represión del gobierno anterior, pero también a la dinámica electoral de Syriza, que ha canalizado de nuevo el deseo de cambio social hacia la vía parlamentaria. No obstante, pervive todavía su legado de empresas autogestionadas, iniciativas de gestión de los bienes comunes, ecoaldeas, cooperativas productivas o de consumo, centros sociales, asambleas vecinales, y una larga serie de iniciativas de base que prefiguran una institución alternativa de la sociedad en clave de democracia radical y una economía construida sobre las necesidades humanas.


En este marco se celebró en Atenas a finales de febrero un fórum de pensadores y activistas de los movimientos de base, con cientos de participantes, bajo el rubro 'Prosperidad sin crecimiento', con el fin explícito de traducir su actividad en propuestas concretas, tanto hacia el poder político como hacia la sociedad. Partiendo de la premisa de que el crecimiento económico es ya incompatible con el bienestar social y la sostenibilidad medioambiental, los movimientos de base buscan complementar la resistencia creativa a las políticas neoliberales y la construcción de alternativas viables desde abajo con la exigencia de reformas radicales: desde la implantación de la renta básica universal o la institución de nuevos regímenes de gestión de los bienes comunes hasta la creación de un marco legal que permita el funcionamiento de empresas recuperadas, como la Vio.Me de Tesalónica. Se intenta así hacer uso de las oportunidades que ofrece un gobierno que explícitamente reconoce la economía social y solidaria como parte importante de su programa político.


No obstante, la relación entre el poder estatal y los movimientos de base nunca está libre de fricción y contradicciones. Históricamente, los gobiernos de izquierda presentan la amenaza de cooptación y desmovilización de los movimientos. En la presente coyuntura es importante que las iniciativas de base mantengan su autonomía de pensamiento y acción, para evitar diluirse dentro del proyecto hegemónico de Syriza. Es por esto que una de las iniciativas más relevantes que surgieron del fórum fue el intento de conectar e integrar los proyectos antagónicos en torno a los bienes comunes en un actor político que pueda adquirir protagonismo en una sociedad postconsumista, ayudando a superar el dilema artificial entre austeridad y crecimiento.

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Viernes, 06 Marzo 2015 18:21

Bogotá en la revolución urbana.

Bogotá en la revolución urbana.

Expertos urbanistas coinciden en caracterizar el actual momento de muchas ciudades a nivel global como el de una revolución urbana. Fue Gordon Childe (http://bit.ly/1wMIHWY) quien utilizó por primera vez en su obra maestra sobre la Antigüedad dicha categoría para identificar el punto inicial de conformación de las primeras ciudades de la civilización humana.

Las últimas décadas han registrado una considerable expansión de las ciudades por todo el planeta. Lo que se ha conformado es un nuevo entorno urbano que se ha denominado Metapolis, una ciudad de ciudades.

Se trata de un sistema de redes urbanas creado por la conexión de las ciudades, el territorio y los pueblos a partir del desarrollo de los medios de transporte, el avance en el almacenamiento de bienes, información y personas, y la evolución científica continua de las tecnologías para mejorar el rendimiento de este sistema. El resultado son grandes conurbaciones extensas y discontinuas, heterogéneas y multipolarizadas, en las que la incertidumbre y el azar juegan importantes papeles que desmontan el absolutismo y los principios categóricos del urbanismo moderno. El prefijo meta- ya nos sugiere sobre un "ver más allá" de la forma de la "polis", de su realidad, de su significado según la concepción tradicional de la ciudad.

Bogotá hace parte del sistema de grandes ciudades del mundo en la que se concentran millones de personas. Es ya una Metapolis. Es el resultado del proceso de metapolizacion de la ciudad y el territorio de la Gran Sabana.

Así, en su condición de gran urbe, la capital de Colombia también es escenario de la denominada revolución urbana a la que se refiere Francoise Ascher (http://bit.ly/1wMIXFm), el conocido investigador francés cuya reflexión se especializó en el tema de las ciudades del siglo XXI (http://bit.ly/1ExjvV7).

Varias son las cuestiones que resulta obligado plantearse a propósito de dicho tema. ¿En qué consiste dicha revolución urbana? ¿Qué contradicciones surgen con dicho fenómeno? ¿Cómo actuar para sobreponerse a las deformaciones urbanas que aparecen con dichas transformaciones?

Utilizamos los términos de revolución y contrarrevolución no solamente por la historia que conlleva el concepto de revolución urbana y su renovación a lo largo del tiempo, como se comprueba en la literatura sobre el auge de las ciudades metropolitanas a lo largo del siglo 20 y más recientemente sobre la "explosión de la ciudad" o el ya clásico concepto de Metapolis acuñado por François Ascher.

La revolución urbana está asociada a un grupo de aspectos tecnológicos, económicos, políticos, sociales y culturales que igualmente se vinculan a la globalización neoliberal.

Esos procesos son los siguientes:

a) La informatización (por ejemplo la difusión de los ordenadores y las redes) ha modificado las relaciones espacio-tiempo y permite desarrollar actividades diversas (profesionales, de ocio o cultura, de educación, de consumo) sin depender de una localización rígida. Si a ello se une la generalización de las formas modernas de comunicación como el vehículo privado y las redes regionales de transporte y la telefonía móvil, es fácil deducir que la ciudad hoy ya no es lo que era.

b) Los nuevos territorios urbanos ya no se reducen a la ciudad central y su entorno más o menos aglomerado, lo que se llamó el "área metropolitana", es decir el modelo de ciudad de la sociedad industrial. El territorio urbano-regional es discontinuo, mezcla de zonas compactas con otras difusas, de centralidades diversas y áreas marginales, de espacios urbanizados y otros preservados o expectantes. Una ciudad de ciudades en su versión optimista o una combinación perversa entre enclaves globalizados de excelencia y fragmentos urbanos de baja calidad ciudadana.

c) El capital dominante es hoy especulativo más que productivo, nómada más que sedentario. Las decisiones se han "externalizado" del territorio, el cual se ha debilitado al tiempo que ha entrado en la carrera competitiva para atraer inversiones, actividades emblemáticas, turistas, etc. El capital fijo, dependiente del entramado económico local, se resquebraja y las infraestructuras que soportan la nueva economía corren el riesgo de ser de uso efímero.

d) El ámbito local-regional ha sido históricamente el de la reproducción social (educación, sanidad, vivienda, etc.), hoy afectado por la crisis del Estado de bienestar (o por su carácter limitado) al mismo tiempo que las demandas se multiplican (formación continuada, envejecimiento, reducción del tamaño del núcleo familiar, colectivos pobres o marginales, etc.). Los poderes locales, distritales y regionales deben reorientar sus funciones hacia la "producción social" puesto que la "competitividad" del territorio corresponde a esta escala más que a la del "Estado-nación". Pero no disponen de las competencias y recursos para ello.

e) La sociedad urbana se ha hecho más compleja, más individualizada y más multicultural. Las grandes clases sociales de la época industrial se han fragmentado, los grupos sociales se definen en función de criterios múltiples (territoriales, culturales, etc. además de su relación con la producción), la autonomía del individuo se ha multiplicado. Los comportamientos urbanos se han diversificado (en los tiempos, movilidades, relaciones sociales, etc.) y por lo tanto también las demandas. Las políticas urbanas hoy no pueden ser simplemente de "oferta" masiva dirigida a grandes colectivos supuestamente homogéneos.

f) Pero, paradoja: al mismo tiempo que individuos y ciudades apuestan por la distinción y la diferencia, las pautas culturales se globalizan y se homogeneizan. Arquitecturas y formas de consumo, informaciones y comportamientos de ocio, lenguas y vestimentas se banalizan y pierden sus elementos distintivos cualificantes. La carrera hacia la competitividad mediante la distinción lleva a la no-competividad por la homogeneización.

g) La gobernabilidad de los territorios urbano-regionales se convierte en un difícil desafío. Especialmente difícil debido a los siguientes factores:

• La multidimensionalidad del territorio urbano-regional (centros, periferias, red incompleta de geometría variable de ciudades medias y pequeñas, urbanización difusa, enclaves y hábitat marginal, etc.)

• Las potentes dinámicas privadas de ocupación de suelo.

• La nueva complejidad de la sociedad urbana y la diversidad de sus demandas y de sus comportamientos (movilidad, doble residencia, etc.)

• La fragmentación de los poderes locales que cooperan y se solapan, compiten, se estorban.

• La fuerza económica y a veces legal de las iniciativas privadas o de entes públicos sectoriales a la hora de definir o modificar grandes proyectos sectoriales sobre el territorio.

Importa señalar, como lo plantea Borja (http://bit.ly/1ExjvV7), que las revoluciones, sean políticas, sociales, económicas, científicas, culturales o tecnológicas generan procesos (o por lo menos expectativas) que para simplificar podemos calificar de "democráticos" o socializadores del progreso.

En el caso de la revolución urbana a la que nos estamos refiriendo, se enfatiza la mayor autonomía de los individuos, la diversidad de ofertas (de empleo, formación, ocio, cultura, etc.) que se encuentran en los extensos espacios urbano-regionales, las nuevas posibilidades de participación en las políticas públicas de las instituciones de proximidad y a partir de la socialización de las nuevas tecnologías, las mayores posibilidades de elegir residencia, actividad o tipo de movilidad, etc.

Sin embargo, observa, nunca la segregación social en el espacio había sido tan grande: crecen las desigualdades de ingresos y de acceso real a las ofertas urbanas entre la población; colectivos vulnerables o más débiles pueden vivir en la marginación de ghettos o periferias (ancianos, niños, inmigrantes, etc.)

Los tiempos sumados de trabajo y transporte aumentan; la autonomía individual puede derivar en soledad e insolidaridad; la incertidumbre sobre el futuro genera ansiedad; se pierden o debilitan identidades y referencias; hay crisis de representación política y opacidad de las instituciones que actúan en el territorio, etc. Así, las esperanzas generadas por la revolución urbana se frustran y el malestar urbano es una dimensión contradictoria de la vida urbana actual.

Estos efectos perversos de la revolución urbana no son una fatalidad si no que resultan de un conjunto de mecanismos económicos, de comportamientos sociales y de políticas públicas como son: el carácter sobre determinante de la renta urbana en la definición de usos del territorio; el consiguiente carácter de "inversión" que han adquirido las compras en suelo o en vivienda; las alianzas sucias entre constructores y autoridades locales; el afán de distinción y de separación de importantes sectores medios y altos; los miedos múltiples y acumulativos que actúan sobre una población de cohesión débil; la fragmentación de los territorios urbanos extensos y difusos; la homogeneización de pautas culturales en los que la "imitación global" se convierte en obstáculo a la integración local, etc. Todo lo cual configura que vivimos no solo tiempos de revolución, de igual manera son tiempos de contrarrevolución, urbana obviamente.

Es una contra revolución, que en el caso de Bogotá, se refleja en la tendencia a la acentuación de la homogeneidad social de los barrios ricos, producto de la preferencia de sus habitantes por vivir tan alejados como sea posible de los diferentes (esto es, de las "clases peligrosas") y en la proximidad de sus iguales. De donde, "la homogeneidad social de los barrios ricos permite tomar conciencia de la ambivalencia de la segregación: ella no es nunca solamente separación, sino también siempre agregación y búsqueda de sus similares". Sin embargo, esta búsqueda de los iguales, no significa una búsqueda de convivencia en comunidad, no obstante que el "producto comunidad" se haya transformado en uno de los más promovidos por la nueva oferta inmobiliaria. Como señala Bauman, "la 'comunidad' que buscan equivale a un 'entorno seguro', libre de ladrones y a prueba de extraños. Comunidad' equivale a aislamiento, separación, muros protectores y verjas con vigilantes" ( http://bit.ly/1qG8vdA). En lo fundamental, se trata de una tendencia de lo que este mismo autor caracteriza como "la secesión de los triunfadores", que tiene como manifestación culminante la tendencia a la auto guetización, la guetización voluntaria, materializada en la explosión de los condominios y barrios cerrados. Son justamente estas islas urbanas, una de las principales expresiones de la estructuración social de la ciudad de nuestro tiempo: la fragmentación social urbana como expresión de una discontinuidad del tejido urbano derivado de un crecimiento marcado por un estallido y una dispersión de nuevas implantaciones, con vacíos no urbanizados y aún no urbanizables entre ellas. Donde la ausencia de articulaciones entre los pedazos en los que estalla el aglomerado urbano y la disimilitud extrema de las formas de los paisajes, tanto al nivel del tejido como al del Habitat, así como una gran heterogeneidad de los tipos de niveles de equipamiento (de infra-estructura y colectivos) y de servicios urbanos, aparecen como rasgos distintivos de esta evolución. A ello habría que agregar las peculiaridades de las áreas ocupadas por los sectores medios, donde la periurbanización y la gentrifcación (aburguesamiento) aparecen como dos modalidades residenciales que influyen de manera importante en la nueva morfología urbana; de un lado, una parte importante de los nuevos grupos medios en ascenso promueven la recuperación y reconversión de una parte de las antiguas áreas centrales. Y, de otro lado, una parte muy significativa de los sectores medios más tradicionales, motivados por su preferencia por la vivienda individual y, también, por su aspiración a condiciones de vida diferentes a las que pueden tener en las partes más inseguras, congestionadas y contaminadas de la ciudad, se desplazan hacia un periurbano semi-rural (Chía), que por esta misma razón tiende a crecer de manera incontrolable. Estas dos tendencias, gentrifcación y periurbanización, marcan dos de las velocidades que caracterizan la transformación de la ciudad actual.

Por otra parte, en contraposición a estos mundos de la riqueza, el panorama se completa con la ciudad de los tugurios y los ranchos, que se constituye en un componente ineludible de la ciudad de la revolución urbana y caracteriza la tercera velocidad, la de la relegación social. Al respecto, algunos números de los informes recientes de UN-Habitat son muy elocuentes: "el número total de habitantes en tugurios en el mundo alcanzó a alrededor de 1200 millones en el 2009. Esto representa cerca del 32% del total de la población urbana mundial. En ese momento, el 43% del conjunto de la población urbana de todas las regiones en desarrollo vivían en tugurios, mientras el 78,2% de la población urbana en los países menos desarrollados habitaban en tugurios y ranchos viejos. En algunas ciudades de países en desarrollo, los tugurios y ranchos son tan invasivos que los ricos han tenido que segregarse en pequeños enclaves amurallados. La conclusión lógica que se deriva inexorablemente de estas cifras es que "en lugar de ser un foco de crecimiento y prosperidad, las ciudades se han transformado en una tierra inundada por un excedente de población trabajando en servicios industriales y comerciales no calificados, desprotegidos y de bajos salarios.

Esta nueva realidad obliga al pensamiento crítico a plantearse nuevos parámetros en la lucha por la democracia urbana.
En plena campaña por elegir la nueva alcaldesa o alcalde de Bogotá, resulta obligado profundizar el tema del derecho a la ciudad y la democracia urbana en una ciudad convertida hoy en una Metapolis.

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Viernes, 06 Marzo 2015 06:41

¿Uruguay en la Alianza del Pacífico?

¿Uruguay en la Alianza del Pacífico?

Si el gobierno de Dilma Rousseff empezó mal, como señala Joao Pedro Stedile, coordinador del Movimiento Sin Tierra, el de Tabaré Vázquez parece encaminado en una dirección peor aún. La presidenta de Brasil nombró a un Chicago boy al frente del Ministerio de Economía y su gabinete tiene tintes claramente conservadores, incluyendo una destacada representante del agronegocio en el Ministerio de Agricultura.


A la ceremonia de posesión de Vázquez asistieron la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff; la de Chile, Michelle Bachelet; el presidente de Ecuador, Rafael Correa; el de Cuba, Raúl Castro; el de Paraguay, Horacio Cartes, y el de Perú, Ollanta Humala. Evo Morales llegó un par de días antes, mantuvo una reunión con el presidente saliente, José Mujica, y se fue sin asistir a la toma de posesión. Las relaciones con Vázquez nunca fueron buenas, siendo el uruguayo uno de los pocos presidentes latinoamericanos que faltaron a su primera toma de posesión, en 2006.


También faltó la presidenta Cristina Fernández, quien sabe que las relaciones entre Argentina y Uruguay no volverán a ser tan buenas como lo fueron en el quinquenio de Mujica, cuya primera medida de gobierno fue solucionar el conflicto por el corte del puente binacional San Martín sobre el río Uruguay. Mientras Mujica tiene una clara orientación latinoamericana y regional, a favor del Mercosur y la Unasur, el gobierno de Vázquez parece inclinado a repetir el acercamiento a Estados Unidos que ensayó en su primer gobierno (2005-2010), frustrado por una potente movilización social.


El viraje central de la política de Vázquez girará en torno a las relaciones internacionales, propiciando un nuevo alineamiento de Uruguay en la región. El vicepresidente Raúl Sendic, hijo del principal dirigente guerrillero, desconcertó cuando hizo referencia a la situación en Venezuela: Ellos están hablando de injerencias externas. Nosotros no tenemos elementos para poder acompañar esa afirmación ( El Observador, 3/3/15).


Tomando clara distancia del proceso bolivariano, dijo que Nicolás Maduro debe abrir un espacio de diálogo permanente con todos los sectores políticos. Esta posición parece más cercana a la de los gobiernos conservadores, como los de Perú y Colombia, que a los demás gobiernos de la región.


El nuevo canciller, Rodolfo Nin Novoa, que fue vicepresidente en el primer gobierno de Vázquez, exigió un sinceramiento del Mercosur y dijo que el derecho comercial debe estar por encima de la política, en alusión crítica a Mujica. El canciller desdeña la integración regional. Los procesos de integración en América Latina no han alcanzado el desarrollo esperado y se necesitan sinceramientos impostergables para poder estar a la altura de los desafíos del contexto internacional actual ( El País, 2/3/15).


El sinceramiento y el pragmatismo que postula tienen nombres y apellidos. Malas relaciones con Argentina, desconfianza con Brasil y Venezuela, distancias crecientes con el Mercosur y mano tendida a los gobiernos que conforman la Alianza del Pacífico (Perú, Colombia, México y Chile). El primero en alertar sobre el asunto fue el propio Mujica, quien en una de sus últimas entrevistas como presidente adelantó que el nuevo canciller no tendrá el perfil latinoamericanista y puede ser una de las contradicciones que tenemos dentro del frente ( Brecha, 27/2/15).


El papel de Uruguay en la región puede ser uno de los cambios más notables en los próximos años. Si se alineara nuevamente con Estados Unidos, en esta ocasión con la Alianza del Pacífico, estaría dando un golpe mortal al Mercosur y a la integración regional. La situación geopolítica actual es mucho más compleja que la de cinco años atrás. Estados Unidos está jugando pesado en todo el mundo y también en la región.


El lugar que la potencia asigna a Uruguay está en consonancia con su papel histórico, un Estado tapón entre Argentina y Brasil para abrir espacios a las políticas imperiales.


En 1828 la Convención Preliminar de Paz selló el nacimiento de Uruguay, ante el estancamiento de la guerra entre el Imperio de Brasil y las Provincias Unidas del Río de la Plata (hoy Argentina). El diplomático británico lord John Ponsonby fue el encargado de gestionar el nacimiento del nuevo Estado, que no sólo buscaba restablecer la paz sino, sobre todo, consolidar el libre comercio e impedir que Brasil y Argentina dominaran el estuario del Plata.


Para el ascendente imperio británico se trataba de perpetuar una división geográfica de estados que beneficie a Inglaterra, como mencionó Ponsonby en una carta a Londres. El nacimiento de Uruguay como Estado independiente traicionaba el legado de José Artigas, quien pretendió crear una provincia confederada a las Provincias Unidas, inicialmente a través de la alianza de la Banda Oriental (hoy Uruguay) con las actuales provincias argentinas Entre Ríos, Misiones, Corrientes, Santa Fe y Córdoba. Exiliado en Paraguay, se negó a volver a un país que ya no consideraba suyo.


En la actual encrucijada histórica, en la cual Suramérica aspira a dejar de ser el patio trasero del imperio, no hay lugar para cálculos mezquinos. Menos aún, como postula el nuevo canciller uruguayo, para poner el comercio por delante de la política. La alianza estratégica de Brasil con Argentina y Venezuela es uno de los motores de la soberanía de la región. La Alianza del Pacífico, por el contrario, remacha la dependencia.


Ciertamente la competencia entre estados tiene lógicas distintas a las luchas de clases y de los diversos abajos por su emancipación. Siendo esto lo central, aquello no nos puede resultar indiferente. La lucha contra el dominio imperial es hoy un dato central, lo que no significa alinearnos con dirigentes como Putin, Xi Jinping, Rousseff o Narendra Modi. El más elemental antimperialismo, que dejó de ser seña de identidad de muchas izquierdas, implica oponernos a cualquier alineamiento con la política de Washington.

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Viernes, 06 Marzo 2015 06:23

La democracia es un problema

La democracia es un problema

En 1975, el informe elaborado por la Comisión Trilateral titulado La crisis de la democracia, llegaba a la conclusión de que la gobernabilidad de las sociedades se había complicado, debido a la excesiva implicación de los gobernados en los negocios públicos. La democracia de esta manera, se presenta como un obstáculo ante la necesidad que tiene el capital de valorizarse. Frente a este empacho de implicación del pueblo, en la cosa del pueblo, los autores del informe reivindicaban la introducción de un mayor grado de apatía y desmotivación política por parte de la sociedad.


Ese protagonismo popular sobre sus propias vidas, tenía como consecuencia, un abanico de derechos y condiciones que entorpecían la acumulación de capital. Despolitizar la economía, significa darle una nueva orientación al intervencionismo estatal bajo otra racionalidad, la neoliberal. Había que articular la economía como una modalidad ajena a la discusión, hacer de ella algo que queda fuera de todo debate, lo que implicaba minar las posiciones que sostenían a la fuerza del trabajo en el reparto de la riqueza. Si se desvincula la relación entre economía y democracia, la noción de libertad se separa de la capacidad real de ponerla en práctica. Cuando todo parece poder elegirse hay un tipo de elección que no puede hacerse, la razón del resto de razones, el qué del cómo.


El vicesecretario general del Fondo Monetario Internacional, Min Zhu, alertaba en el último Foro de Davos, que es urgente avanzar en las reformas estructurales en Europa, pero es difícil por los procesos electorales. Zhu, está poniendo en cuestión el último bastión de la democracia europea; el voto de la ciudadanía. Para que funcione aquello que es independiente del resto de cosas, la economía, todo lo demás, la vida y la democracia, debe quedar sometido a esa necesidad trascendental que determina al resto.


En el decurso de los acontecimientos europeos más actuales, presenciamos una vez más, que la economía no es esa pretendida reducción ideológica explicada como un conjunto de gestos técnicos, o como simple aritmética. Desde que la economía cubre el mundo de la vida al completo, hablar de economía significa hablar directamente de las condiciones de vida y hablar de las condiciones de vida, es hablar de cómo se ejerce el poder político y ejercer ese poder, se traduce en cómo se distribuyen los elementos y recursos que comparte una misma comunidad.


La economía recupera su definición nítidamente política, desde el momento que el conflicto vuelve a poner de relieve la discusión en torno al estado de la democracia. Decía Foucault, que gobernar tiene que ver con delimitar el campo de acción de los demás. En gran parte, eso pasa por ordenar el campo de lo pensable dentro de un determinado discurso. Cuando uno construye un relato también construye realidad, la corta y confecciona, no se reduce a expresarla. El poder constituido cuenta con todo armazón de saber y una red de instituciones que dan sentido y legitimidad a la palabra, dentro de una precisa forma de articular la relación entre saber y el poder. Un discurso excluye unas cosas e incluye a otras, pone el acento en algunos aspectos y omite otros. El discurso no es aquello que traduce algo, es aquello a través del cual se consigue ese algo.


La economía entonces, también ordena la realidad con un discurso que separa la dominación de la explotación y la democracia de la libertad. ¿Qué tendrá que ver la democracia con los parados o los precarios? ¿Qué tendrá que ver la corrupción con la desigualdad? Todo. Corrupción por definición etimológica, significa romper el lazo compartido de una comunidad. La política tiene que ver con todo lo que se relaciona con cualquier forma de ejercer poder, y cuando las políticas económicas de la austeridad que se imponen no se pueden cambiar, es la democracia la que borra su rastro. Democracia no es una foto fija, ni un conjunto de lugares comunes vacío de contenido, democracia es siempre una tensión, es democratizar la decisión sobre la cosa pública y ampliar el campo de quién gobierna sobre los asuntos públicos.


Lo cual supone, poder contar con las posibilidades reales para ejercer la decisión y la libertad, o lo que es lo mismo, incluir a la economía en el campo de la decisión democrática como forma de hacer efectiva el ejercicio de la igualdad y la libertad. La libertad debe estar en manos de quienes no tienen intención de hurtarla, esto es, el pueblo, dado que son quienes tienen como única ambición no ser dominados. Si como decía Maquiavelo, son "la pobreza y las riquezas las que nos hacen desiguales", ahí donde existe menos desigualdad hay menos corrupción y por lo tanto, menos posibilidad de actuar a espaldas del interés común y más democracia

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"Estaremos acá hasta que se apague el sol"

El 2 de marzo finalizó la tregua acordada por los indígenas del departamento del Cauca y la fuerza pública, con el fin de permitir la atención de heridos al tiempo que evitar los enfrentamientos que durante los últimos días dejaron por lo menos 75 heridos.

 

Desde el pasado 24 de febrero los enfrentamientos entre los indígenas Nasa del norte del Cauca y las fuerza pública fueron la constante en las cercanías al municipio de Corinto. El desigual enfrentamiento tomó forma en las haciendas Granadita, García arriba, Miraflores y Quebradaseca, ocupadas por comuneros Nasa como mecanismo de denuncia y presión para que el gobierno de Juan Manuel Santos cumpla con los acuerdos firmados durante los últimos años por el Estado colombiano y los Nasa.

 

Las haciendas en cuestión suman alrededor de 4.000 hectáreas cultivadas de caña de azúcar y abarcan una zona extensa que va desde el río la Paila en el municipio de Corinto al río Wenwe en el municipio de Miranda. Los cultivos son propiedad del ingenio azucarero Manuelita, parte del emporio del multimillonario Carlos Ardila Lulle, propietario de RCN radio y televisión, así como decenas de otras empresas de importancia nacional e internacional.

 

Memoria, justicia y resistencia

 

La ocupación de las haciendas son el resultado de la oposición del Gobierno Nacional a la jornada de la liberación de la madre tierra iniciada por el cabildo de Corinto desde diciembre de 2014..

 

El proceso, bajo la consigna "Liberación de la Madre Tierra", inició con una ocupación pacífica el día 15 de del último mes del 2014. En ésta se impuso como premisa por parte de los Nasa, el diálogo y la negociación con los hacendados y con el Gobierno, lo que posibilitó la continuación de la cosecha cañera, el ingreso de sus trabajadores y de la maquinaria para el trabajo.

 

Pese a las continúas rondas que por los riachuelos y tumultos de guadua realizaba el ejército, y a la intimidación de la que fueron objeto los corteros de caña para distanciarse y evitar el contacto con las comunidades indígenas –impuesta por los hacendados y directivos del Ingenio–, se garantizó la inversión económica y el trabajo para quienes allí laboraban.

 

Sin embargo, la tranquilidad se rompió el pasado 24 de febrero cuando se ordenó el desalojo de los indígenas y el Esmad arremetió, como es habitual en todo escenario de protesta social, con gran violencia contra los ocupantes de tales tierras. Como resultado, según medios de comunicación, hasta el momento los heridos suman no menos de 75. Lo más preocupante es que muchos de estos han sido blanco de bala.

 

Estos enfrentamientos tomaron forma en el marco de una serie de amenazas telefónicas y de panfletos firmados por las Águilas Negras y por los Rastrojos, que desde hace varias semanas se tornaron pan de cada día en la región. La Asociación indígena del Norte del Cauca, Acin, concretamente la coordinación de la emisora regional "Radio Pa'yumat" –expresión de su proyecto y tejido de comunicación comunitaria–, están en el ojo de intimidación.

 

Calma temporal

 

El 28 de febrero, sin declinar la resistencia indígena, con sus heridos atentidos en muchas ocasiones por ellos mismos, y con la denuncia de parte de la fuerza pública que varios de sus miembros habían sido heridos por armas contundentes por parte de los indígenas, se acordó una tregua de tres días para que los indígenas atendieran y evacuaran los heridos, y para tratar de llegar a un acuerdo que ponga fin a la ocupación de las haciendas.

 

Tras el paso de estos tres días, y sin acuerdo alguno que permita que la vida en la región regrese a la normalidad, la tensa calma, en medio de esporádicas confrontaciones, es la nota predominante. Todo indica que los enfrentamientos abiertos regresarán, y que solo la solidaridad de la comunidad caucana en particualar y colombiana en general obligará al Gobierno Nacional a reconcoer los derechos de los históricos habitantes de estas tierras y dejar de proteger y favorecer a los cacaos que cada vez concentran en sus manos más tierra y riqueza en general.

 

Por Mauricio Pérez, colectivo estudiantil Les Comunes.

 

 

 

 

 Contexto

Las tierras en disputa hacen parte de una de las extensiones más grandes de caña arrendadas al ingenio Manuelita y Mayagüez. Monocultivo que se extiende por todo el ancho del valle de la región caucana y que se asienta a partir del despojo del cual fue objeto el pueblo Nasa a través de la violencia y el engaño.

 

El conflicto entre la comunidad Nasa y los hacendados se rastrea desde el periodo colonial y ha sido perpetuado a través de títulos de propiedad indebidamente legalizados. Estos, sirven de pretexto para esquivar y ocultar el conflicto social de fondo, que supera y enfrenta los intereses de dominio económico, social y político de los grandes hacendados de la región, así como los de las empresas azucareras, quienes ejercen fuerte influencia política en las alcaldías y gobernaciones. Situación que se evidencia en la orden de incursión de la Policía, la cual fue aprobada por el alcalde de Corinto, Oscar Quintero Adarve, justificando la defensa de la propiedad privada y desconociendo las demandas del pueblo Nasa.

 

La liberación territorial que realizan los indígenas debe entenderse en dos dimensiones: la primera, en el marco de disputa política nacional entre el Estado y el pueblo Nasa; la segunda, el proyecto de vida de este pueblo en el Cauca indígena.

 

Sobre la primera dimensión, vale recordar que el diez de diciembre de 1991 se llevó a cabo la masacre del Nilo. El Estado a través de sus fuerzas policiales incursiona con armas de fuego y con lista en mano para asesinar a diez miembros de la comunidad indígena. Acción que ocasionó un fuerte dolor e indignación que se expresó en manifestaciones y denuncias.

 

Sobre este hecho, el Estado fue responsabilizado y fue condenado a pagar una serie de multas, así como de reparar al pueblo con la entrega de 15.663 hectáreas de tierras. Reparación que hasta el día de hoy -24 años después-, no ha sido concretada en su totalidad y que se convierte en una de las principales exigencias que amparan los procesos de toma y liberación de tierras.

 

Además se comprometió a no repetir los hechos. Promesa, que según James Larrea, miembro del área de Derechos Humanos de la Cut en el Valle del Cauca, no se ha cumplido pues "(...) se han presentado otras cuatro masacres y muertes selectivas".

 

La segunda dimensión contextual -proyecto de vida del pueblo Nasa- aborda dos puntos: la justa reclamación en torno al carácter ancestral de la tierra en disputa, invadida y ocupada por grandes cultivos de caña de las principales empresas azucareras del país y por empresas multinacionales mineras, desplazando a las comunidades del valle fértil hacia lo alto de la montaña. Zona, en donde se siente la escasez por la tierra para trabajar y vivir colectivamente.

 

El segundo punto se refiere a la recuperación y colectivización. Este es la Liberación de la Madre Tierra". Es una apuesta por construir una vida colectiva humana en equidad, democratización y armonía en tanto conservación y potenciación de la naturaleza y de todas sus formas de vida.

 

Por lo anterior, lo que reclaman los indígenas no es solo la restitución de unas porciones de tierra, sino un proyecto de vida basado en la colectivización, el trabajo común y la armonización con la naturaleza. Ideas muy concretas que van desde la propiedad y dominio colectivo de la tierra hasta la destinación de lugares para la preservación y el cultivo del bosque para redinamizar la vida.

 

Son peticiones que no están en negociación y que sobrepasan el modelo de país que se viene imponiendo, el cual se basado en el despojo en favor de los grandes capitales y gobernantes, en el asistencialismo frente a las reivindicaciones sociales, y la pacificación militarizada ante los conflictos propios de un país que se funda en la exclusión y la explotación.

 

En definitiva la Liberación de la Madre Tierra denuncia y exige a través de la acción, el fin de la esclavización de la cual está siendo objeto la tierra como expresión concreta de la vida, y a su vez, todos los seres que en ella habitan: "Mientras la Tierra siga siendo esclavizada nosotros seguiremos siendo esclavizados; la esclavitud solo trae consigo la enfermedad de la Tierra y la enfermedad de quienes la habitan."

 

 

 

 

 

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Publicado enColombia
Medellín, los antidemocráticos súper poderes de Aníbal.

El concejo municipal de la ciudad de Medellín aprobó recientemente el Acuerdo 300 mediante el cual le dan al alcalde Aníbal Gaviria facultades administrativas excepcionales con las que puede ejecutar las acciones que desarrollen el POT 2014. Son competencias muy amplias para: "Crear establecimientos públicos y empresas industriales o comerciales del Estado, y modificar las existentes, para garantizar el POT" y también "Realizar las modificaciones presupuestales necesarias con el fin de darle cumplimiento al presente acuerdo".

 

El argumento principal de tal decisión se refiere a la necesidad de permitir al burgomaestre local construir, con la figura del conglomerado (holding) público, un nuevo aparato administrativo que permita la implementación del Plan de Ordenamiento Territorial/POT de segunda generación, aprobado en el mes de octubre del 2014.

 

El concejo municipal, integrado por 21 concejales, representan una población cercana a los 2 millones 500 mil habitantes, y fueron escogidos por votación democrática para representar los intereses colectivos y comunitarios. Se trata de una corporación democrática en la que debe primar la deliberación y controversia alrededor de los principales asuntos del Estado municipal y su sociedad civil.

 

Llama la atención que un Acuerdo como el POT de Medellín, con 614 artículos y varios capítulos, se hubiese tramitado y aprobado por el concejo con amplios debates y foros ciudadanos a lo largo de varios meses del año 2014, y aún así se impuso un modelo urbano neoliberal que agrava la fragmentación y la exclusión social, y ahora dicha entidad renuncia a sus competencias democráticas girando un "cheque en blanco" con súper poderes al alcalde local para que adelante una masiva reestructuración administrativa de la alcaldía municipal y sus cerca de 50 entidades, con decretos que acumularan centenares de artículos y capítulos, frente a los cuales la ciudadanía verá restringida su capacidad de control y observación.

 

Nos preguntamos, ¿por qué no se siguió el mismo trámite del proyecto del POT? ¿Por qué se bloqueó la posibilidad del debate entre todos los actores involucrados en una decisión de tanta trascendencia?

 

Es evidente que con la reforma administrativa en curso, el alcalde Gaviria impondrá un nuevo esquema en la administración local de Medellín que reproducirá los parámetros de la denominada Nueva Gestión Pública que no es más que la aplicación de las reglas de las empresas privadas en la administración pública, ignorando que esta no es una mercancía sino un bien colectivo y comunal que trasciende las lógicas de la ganancia y la acumulación capitalista.

 

La presentación dada a esta determinación se disfraza con la palabra "conglomerado púbico" o holding empresarial. Esto no es más que el mismo neoliberalismo causante de la pobreza y desgracias de millones de seres humanos por todo el planeta. Lo que demuestra que si bien ese modelo ya ha muerto aun sigue vigente por cuenta de funcionarios ajenos a los derechos democráticos de las mayorías.

 

Como quiera que se trata de una medida de grandes implicaciones y consecuencias, varios actores involucrados han denunciado las irregularidades de todo este proceso y preparan demandas sustentadas en muy sólidos argumentos.

 

Para los demandantes, la iniciativa tuvo vicios legales en la medida en que no existió claridad en la motivación de las facultades solicitadas, es decir, en el Acuerdo no se determinó por qué eran necesarios esos poderes conferidos al Alcalde.

 

Además, se habría evidenciado una falta de "unidad de materia" para conformar el conglomerado público, pues en el texto se argumentaba que las facultades eran para "una restructuración".

 

Y, finalmente, el tercer motivo que llevará a demandar la iniciativa es que tampoco hubo una delimitación de las facultades especiales, al no precisar los cambios o la restructuración que se realizará.

 

En tales circunstancias habrá un amplio debate público sobre dicho Acuerdo y las reformas por adoptar.

 

En ese sentido sería conveniente una intervención de la Procuraduría General de la Nación, para que dicha entidad sea garante de los derechos colectivos en este proceso de reforma de la alcaldía de Medellín. Intervención aún más urgente si se tiene en cuenta que todo ocurrirá a 4 meses de entrar en vigencia la Ley de garantías electorales.

Publicado enColombia
"La prensa usa la corrupción para desgastar a Dilma"

Golpismo precoz. La avanzada desestabilizadora contra Dilma Rousseff iniciada hace dos meses, cuando tomó posesión del cargo por segunda vez, se redobló en las últimas semanas a través del pedido de impeachment respaldado disimuladamente por el ex presidente Fernando Henrique Cardoso y la "hostilidad permanente de Globo y los demás grandes grupos de comunicación con un tratamiento dudoso de los casos de corrupción en Petrobras", resume el investigador Venício Lima, de la Universidad de Brasilia.


Ante el asedio mediático la presidenta resolvió, aconsejada por Luiz Inácio Lula da Silva, romper el silencio y desde el Carnaval realizó más declaraciones a la prensa que en los primeros cincuenta días de su gestión, la cuarta consecutiva del Partido de los Trabajadores (PT). Dilma salió del mutismo acusando al socialdemócrata neoliberalizado Fernando Henrique Cardoso (presidente entre 1995 y 2003) de haber sido omiso ante presuntos sobornos millonarios en Petrobras en los noventa, de acuerdo con la confesión de un ex gerente de la empresa estatal.


En el entorno presidencial opinan que fue un acierto asumir la iniciativa para revertir la agenda catastrofista que puso al gobierno entre las cuerdas, según publicó Folha de San Pablo el domingo, cuando varios diarios escribieron sobre los planes opositores de corto plazo.


Junto a la amplificación del caso Petrobras en el Parlamento, donde prevalecen las fuerzas conservadoras, fue convocada una marcha para el 15 de marzo bajo la consigna "Fuera Dilma" (lema coreado este fin de semana durante el paro de camioneros en el que murió un manifestante), en la que participarán grupos de la sociedad civil antipetista, y posiblemente políticos que reivindican, con mayor o menor desfachatez, el procesamiento de la mandataria y la privatización de Petrobras a caballo del escándalo narrado de forma "maniquea por la prensa".


"Es un hecho que hubo desvíos de dinero, sobornos e irregularidades, nadie negaría una cosa tan evidente" plantea Venício Lima. Y agrega, "también es evidente que en ese esquema oscuro hubo muchos políticos que no pertenecen al PT, pero curiosamente esos políticos no son citados en los titulares sensacionalistas sobre el así llamado 'Petrolao'".


"Esto nos está demostrando que la intención de la prensa, más que denunciar la corrupción, es utilizarla como excusa para desgastar un mandato presidencial que tiene fecha de conclusión el 31 de diciembre de 2018", sostiene Lima durante la entrevista con Página/12 en su departamento del barrio brasiliense Asa Sul, a pocas cuadras de la Presidencia y el Parlamento.
"Los editoriales de O Globo contra la política petrolera de corte nacionalista seguida por Dilma son tomados casi como una guía de acción por el Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB) y su ex candidato presidencial Aécio Neves (apadrinado por Fernando Henrique Cardoso), que en el Senado fundamentó el impeachment, sin mencionarlo, diciendo que detrás de la reelección de Rousseff había una asociación ilícita."


Derrotado por estrecho margen en los comicios del 26 de octubre, Neves parece haber adoptado el estilo de su amiga venezolana María Corina Machado (le rindió homenaje el año pasado en Brasilia), contra quien pesan varios cargos por participar en conspiraciones contra Hugo Chávez y Nicolás Maduro.


El ex candidato del PSDB es uno de los fogoneros de la marcha contra Dilma dentro de dos semanas, aunque todavía no confirmó su presencia ante el riesgo de chamuscarse junto a activistas habituados a reivindicar el retorno de los militares.
"El país está mal y la situación empeora con el aumento de la gasolina, el descrédito internacional (del gobierno), la inflación, la precariedad de la seguridad, todo lo cual genera una fuerte indignación", escribió ayer Neves, siempre sintonizado con la línea que baja desde Globo.


El diario de ese multimedios publicó este lunes un artículo no menos sedicioso, donde se lee que Luiz Inácio Lula da Silva "se está volviendo una fuerte amenaza a la democracia".


Lula 2018


Para Venício Lima, los adversarios de Dilma y el PT no se limitan a sabotear la actual administración levantando la bandera de un, todavía incierto, golpe blanco que requiera de una mayoría especial en el Legislativo.


También "están deconstruyendo la imagen de Lula para neutralizar su alta influencia en la opinión pública y, tal vez, para ponerle piedras en el camino a una eventual candidatura en 2018, donde se perfila como un postulante con serias chances".
"Desde la prensa nunca dejaron de golpear a Lula, pero en las últimas semanas ha salido todo tipo de noticias inconsistentes contra él, hasta publicaron que padece cáncer de páncreas, esto fue en el portal UOL de la misma empresa que edita Folha. Lo del cáncer es el summum, es una mentira fácilmente comprobable, ya que si alguien sufre de esa dolencia en el páncreas no sobrevive por mucho tiempo."


"Después de esa noticia extraña de UOL, el diario Valor Económico especuló sobre las relaciones de Lula con el Juego del Bicho (una suerte de quiniela clandestina) sin aportar ninguna prueba seria", recopila el profesor Lima, autor de ensayos y libros sobre poder, medios y democracia.


El cuadro de aislamiento político y comunicacional que hoy afecta a la presidenta presenta algunas semejanzas a lo ocurrido en 2006, luego del escándalo del Mensalao, causante de la mayor crisis del primer gobierno de Lula.


Sitiado por las falsedades de la cadena Globo, el entonces presidente resolvió dejar su despacho en Brasilia y recorrer el país para comunicarse directamente con el público. Fue acusado de chavista, por su estilo directo y la capacidad de cautivar a los vecinos de la Favela Rocinha en Río o los trabajadores de la Mercedes Benz en San Pablo, pero las críticas no revirtieron su decisión de hablar cara a cara con los electores, que finalmente lo reeligieron con cerca del 60 por ciento de los sufragios.
Aquella proeza política de Lula, a la vez que comunicacional (hasta rechazó participar en un debate organizado por Globo), fue desmontada teóricamente por Venício Lima en el libro Los medios y las elecciones de 2006. "Lula ya demostró con su reelección que los medios no son imbatibles a pesar del gran poder que detentan. Creo que si ahora él decide entrar de lleno en escena será un actor temible para la oposición y un respaldo inestimable para Dilma."


"Por otra parte, la sociedad brasileña ya no es tan manipulable como antes, el país cambió gracias a las políticas sociales y millones de personas que antes eran excluidas ahora frecuentan Internet, donde pueden acceder a discursos alternativos."
La semana pasada, Lula, pieza clave en las dos victorias de Rousseff en 2010 y 2014, fue el principal orador durante un acto de respaldo a Petrobras organizado por la Central Unica de Trabajadores en Río de Janeiro. "Defender a Petrobras es defender a Brasil, es defender a los trabajadores, es defender a la democracia", argumentó el ex jefe de los metalúrgicos de San Pablo durante la dictadura militar. Lula cerró su intervención denostando a la prensa por "criminalizar" al gobierno, a Petrobras y al PT, tras lo cual avisó: "Lo que yo quiero es paz y democracia, pero si ellos quieren guerra, yo también sé luchar". Sindicalistas, campesinos sin tierra e intelectuales lo ovacionaron de pie.

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Lunes, 02 Marzo 2015 13:58

Pepe Mujica: "Gobernar es convencer"

Pepe Mujica: "Gobernar es convencer"

Mujica recibió a los entrevistadores de Brecha con una serenidad propia de quien está por culminar un ciclo. En el balance hay un puñado de concreciones que identifica, pero deja en claro que gobernar no es como gestionar una "fábrica", sino "convencer hasta donde se pueda".

 

Cuando a Mujica sólo le quedaban cinco días para descolgarse la banda presidencial, la chacra del Rincón del Cerro lucía algo más ajetreada. Ese miércoles una romería de periodistas, funcionarios, además de los obreros que construyen su escuela agraria, desfilaba por las inmediaciones. El presidente se mostraba de buen humor, y con visos de la serenidad propia de quien está por culminar un ciclo. En el balance hay un puñado de concreciones que identifica, pero deja en claro que gobernar no es como gestionar una "fábrica", sino "convencer hasta donde se pueda". No esconde cuáles son esos temas casi innegociables para lo que se viene: el Fondo de Desarrollo, la "patria grande" y la política de tierras. Acepta que el futuro canciller podría no continuar con su sello mercosuriano (y que podría ser uno de los "matices" que existirán en el Frente Amplio). Se muestra disgustado con algunos reparos al Plan Juntos esbozados por Raúl Sendic. Pero uno de los asuntos que claramente alteran su tono mesurado es la cuestión de los derechos humanos. En esta entrevista con Brecha, Mujica opina que el conocimiento de "la verdad" también es un castigo y que la nueva comisión de Vázquez se va a encontrar con "los mismos obstáculos que hemos encontrado siempre". Pero además, en clave de tupamaro, termina de asumir la importancia que les asigna "a quienes tienen los fierros" y su intención de ganarlos "para este lado". En el estribo, el giro a la izquierda de su gobierno lo delimita en su ética y en la generación de una corriente cultural: "un tipo convencido de izquierda debe tener una actitud permanente de ayuda social", y además, "lo que se llama izquierda está en un momento de crisis teórica en el mundo entero".


—¿La tarea de presidente fue mejor o peor de lo que se imaginaba antes de asumir?


—Las cosas no son tan difíciles, los difíciles son los cosos. Como siempre los inconvenientes más graves son de carácter humano por las limitaciones o las naturales diferencias que los hombres pueden tener. Hay gente que cree que la política de gobernar es una gestión, ven al país como una fábrica, como un comercio o como una estancia que se gestiona. Pero la gente no se gestiona. Cada cual tiene su proyecto. La cuestión es cómo armonizarlos para que no se transformen en algo contradictorio. Si tenemos ese concepto de gerenciar, nos creemos que los gobiernos son los que generan la riqueza y las soluciones, cuando en realidad apenas son instrumentos. La que genera recursos es la gente. Entonces, es como pensar que un director de orquesta es un buen instrumentista. Lo más probable es que sea un pésimo instrumentista o uno del montón porque toca varios. El asunto es que no desafinen. Esa es la cuestión.


—Hay quienes, tanto dentro del Frente Amplio, como fuera de él, le achacan pocas concreciones. Sostienen que su gobierno ha tenido un estilo excesivamente asambleario y no lo ven a usted precisamente como un ejecutor. ¿Qué responde a eso?


—Y bueno, porque hay una idea de ordeno y mando en la sociedad con la que yo discrepo. Yo creo que la gente tiene que participar, y gobernar es convencer hasta donde se pueda y tratar de imponer lo menos que se pueda. Hay momentos que sí hay que hacerlo, pero filosóficamente pienso distinto. Hay gente que no puede trabajar si no tiene patrón. Yo peleo para que sean patrones de sí mismos. Es difícil.


—¿Qué es lo más importante que cree que dejó su gobierno?


—De las cosas realmente importantes es que hay menos pobres y menos indigentes. Eso es lo más importante. Después hay mucha cosa que hace ruido. Hay más cables enterrados, hay más molinos, está la cuestión de la energía, falta infraestructura, seguramente. Mejoró bastante la Utu pero no lo suficiente. Tenemos una universidad nueva, vamos a ver lo que da.


—¿Y en qué pudo girar a la izquierda?


—En la ética mía. Yo no creo en la izquierda si no tiene una ética y una conducta. Estoy podrido de los izquierdistas a los que no se le cae un moco para darle una mano a gente que está jodida. La vida es un compromiso de carácter permanente. No hay que esperar a llegar un día al desfile del Arco de Triunfo y que esté todo arreglado. Un tipo convencido de izquierda debe tener una actitud permanente de ayuda social, de compromiso con los problemas aunque esos problemas no ayuden al mundo entero. Revoluciones en el Sportman se pueden hacer en pila, pero no pasa nada. Yo sé que no he vivido como un presidente como los demás porque soy un presidente de izquierda. No voy a arreglar el mundo pero voy a poner una escuela ahí que le va a dar una mano a la Utu. No voy a cambiar el mundo pero le voy a dar una mano a mi barrio.


—Ahora, ¿no considera que esa ética debería trascender a su persona, para que la gente se apropie a conciencia de ese discurso de izquierda, lo incorpore culturalmente?


—Desde luego. No es fácil porque en las sociedades modernas está influyendo una superestructura que nos envuelve a todos. Me doy cuenta de que un hombre puede ser muy de izquierda pero el chico le pide los championes que están usando sus contemporáneos, porque no es sencillo pelear con la imposición del mercado. Es complejo pero creo que en la medida de lo posible contribuimos a crear una corriente cultural. Si no cambiás vos, no cambia nada. Tiene razón la murga, el principal cambio está acá en la cabeza. En la forma de vivir, en los valores que a uno lo mueven. El conocimiento y la cultura son importantes, pero lo importante son los valores que lo guían a uno.


—Pero, para ponerle un ejemplo, ¿la masa de votantes que viene consolidando el Mpp se define de izquierda, o lo votó a usted por sus valores personales, por su carisma?


—Lo que se llama izquierda está en un momento de crisis teórica en el mundo entero. Y hay gente que se cree de izquierda porque está repartiendo el mismo verso que teníamos en el 60 sin sacar cuentas de lo que pasó. Yo no sé si eso es de izquierda, no sé, porque uno tiene que ser sensible a los cambios de la historia. Lo que pasó en la Urss no fue un accidente, se nos vino abajo la estantería. Yo podía pensar que la dictadura del proletariado era una salida hace cuarenta años, hoy pienso que es un buen tobogán para construir burocracia. ¿Pero por maldad de Lenin? No, por experimento histórico. Hay que valorar los resultados. Ahora eso no equivale a que me pase para el capitalismo. El cerebro de izquierda no puede ser conservador; no se puede quedar quieto con una verdad que pudo haber sido válida hace cuarenta años y después los hechos demuestran que no es válida.


—En el exterior ha insistido con los problemas del consumismo, pero acá los indicadores de consumo se destacan como un logro de la economía e incluso se promueven dentro del Frente Amplio...


—No, no, el consumismo es una etapa del capitalismo. El consumismo es funcional a la acumulación capitalista. Yo no combato el consumismo sólo por eso. Y justamente es uno de los hechos más fundamentales que necesitan una contracultura de carácter personal. Te defendés contra el consumismo si vos lo tenés claro en la cabeza. Y si no lo tenés claro te llevaron del hocico. Hoy el grueso de la gente está sometida a la presión que la rodea, y marcha. Te apuesto que si cierra Ecolat pagan los despidos y de los 400 trabajadores te juego que 200 compran coches. Y no lo hacen de maldad, lo hacen por la influencia cultural que tienen. Hay que predicar y laburar mucho en eso porque hay que enfrentarse con una cultura del capitalismo que es más fuerte que los ejércitos de Estados Unidos.


—Pero se produce una paradoja porque uno de los indicadores utilizados por los economistas para calibrar la salud de una economía es el aumento del consumo.


—Sí, y a los economistas del mundo entero se les trancan las estadísticas si se les tranca el consumo. Es penoso. El problema del consumo es que nos distrae con cosas que podemos considerar secundarias y nos priva de tener más recursos para atender las cosas que son realmente determinantes. En el fondo no es un problema de consumir o no consumir cosas. El problema es qué cosas consumimos y que a raíz de ese consumo dejamos de construir. Resolvemos el problema del auto pero no el problema del techo. Ahí se enreda la prioridad, y eso es masivo. Y en el mundo no tenemos recursos para incorporar una parte de África al consumo mundial dándole seguridad de agua y vivienda. En Uruguay nos gastamos un montón de plata en el auto y todavía tenemos una cantidad de gente viviendo debajo de las latas.


—¿Cómo evalúa el escenario económico que le deja al próximo gobierno? Hay un déficit fiscal de más de tres puntos del Pbi que se justificó por las inversiones de las empresas públicas, pero al mismo tiempo el gobierno reconoció que había que tener cautela.


—Nunca pensé que la gente de izquierda se preocupara por el déficit fiscal. Están agarrando el cantito de la derecha.


—Pero usted mismo se preocupó. Hubo un aumento de tarifas que, reconoció, fue para equilibrar cuentas para el próximo gobierno.


—Pero cómo no va a haber preocupación, desde luego. Se vienen años de prudencia. Pero el déficit no creo que sea una cosa dramática. Hay que analizarlo en el contexto global de la economía. Sería doblemente dramático si tuviéramos urgencias importantes en el corto plazo en el área internacional, si el grueso de nuestra deuda fuera sólo en dólares, porque está subiendo, y si no tuviéramos reservas o estuviesen muy menguadas. Pero se da un panorama opuesto. El conjunto está bastante equilibrado. No significa que tiremos manteca al techo, pero no es conveniente tener un déficit de cuatro, cinco puntos. No creo que el déficit pueda reducirse más que al 2,5 por ciento, pero ojalá que me equivoque. Seguramente la economía no va a crecer al 5 o 6 por ciento, entonces hay que gastar mucho en infraestructura interna como elemento reactivador de la economía.

Mover el mercado interno con obra pública es más viejo que el agujero del mate. Pericles ya lo hacía.


—El futuro ministro de Transporte, Víctor Rossi, sugirió que el puerto de aguas profundas no sería una prioridad, e incluso fue muy escéptico en cuanto a las posibilidades de que Argentina y Brasil colaboren en el proyecto. ¿Es un tema innegociable para usted?


—No, para mí la condición fundamental es no morirme. Lo demás es todo gestionable. Es muy importante lo que hagan Brasil y Argentina, y por supuesto que pueden no hacer nada. Y por supuesto que somos tontos si no nos movemos para tratar de involucrarnos en esta salsa. Si hablamos de Mercosur y no tratamos de desarrollar infraestructura en conjunto, nos disminuimos a nosotros mismos. Yo espero que la gestualidad de la diplomacia no considere que los intereses de la república terminan donde termina el territorio uruguayo. Precisamos de la región y la región precisa de nosotros. Y tenemos que lucharla en ese sentido. Yo no sé si el próximo gobierno lo va a continuar, lo que lo va a continuar es la historia por encima de los gobiernos. Estamos en una esquina importante. Nosotros estamos en la esquina del Río de la Plata, si no tratamos de sacar partido del lugar donde estamos, seríamos bobos. Ahora, tenemos que darnos cuenta de la estatura que tenemos y que conviene hacerlo con la barra en todo lo posible. Paraguay y Bolivia están interesados, son países mediterráneos y lo precisan como el pan. Pero la barra puede no verlo porque también tienen otros intereses.


—Usted tuvo una impronta latinoamericanista y una actitud de "paciencia estratégica" especialmente con Argentina. El futuro canciller Nin Novoa fue bastante crítico con Argentina y ha hecho énfasis en el pragmatismo de las relaciones exteriores. ¿Avizora un revisionismo en la política exterior?


—No sé lo que van a hacer, pero confío... Nin Novoa es un hombre con mucho sentido común. En cuanto se dé una vuelta por el barrio vamos a ver lo que dice y lo que piensa. Sería bueno recordar que somos tres millones y pico, no llegamos a un barrio de San Pablo. Y bueno, no tendrá el perfil latinoamericanista y puede ser una de las contradicciones que tenemos dentro del Frente. Yo creo que voy a seguir peleando por eso. Y el gobierno lo entenderá o no lo entenderá. Será de los matices que tengamos en el Frente.


—Nin mostró desde el vamos su postura respecto a Argentina. Incluso sugirió que había que pedir algo a cambio por no dejar atracar en puertos uruguayos a los barcos ingleses que van rumbo a Malvinas. "Hay una doble mano, seamos amistosos y si querés que te dé, dame." Lo dijo con todas las letras.


—Y lo tuvimos. Es bueno recordar cuando tragamos y cuando comemos. Hemos tenido algunas concesiones. Si bien es cierto que tuvimos problemas con Argentina, tuvimos problemas negociados. ¿Dónde quedó el reclamo que iban a hacer en la Corte de la Haya cuando autorizamos el aumento de la producción de Upm? No pasó nada. Y avanzó el dragado a expensas de las propias contradicciones argentinas, que necesitan puertos en el litoral tanto como nosotros. No es sencillo. Yo sé que tiene dificultades pero yo no acompaño la imagen de guapo de barrio. Porque ya la ensayamos con Perón.


—Pero pasando raya, ¿cómo evalúa esa política de negociar hasta morir con el gobierno argentino?


—Pero yo agarré un puente tapado. Después se destapó y los negocios caminaron mucho más que antes. Los argentinos siguieron viniendo acá a pesar de la diferencia cambiaria. La política negociada es la que deja más y la de confrontación la que deja menos.


—Sus últimas declaraciones en Perfil cuando dijo que Argentina "no acompaña un carajo" la integración, sin embargo, parecieron abandonar ese talante...


—Estoy hablando del Mercosur y la creación de industria e infraestructura complementaria. Pero eso no significa que yo me haga hincha de Alemania cuando juega con Argentina. Tener una discrepancia, marcar la independencia, sí. Pero no cultivo el antiargentino.


—Tabaré Vázquez no ha brindado ninguna certeza de que se continúe con programas como los que usted impulsó con los refugiados sirios o los ex presos de Guantánamo. ¿Cómo lo ve?


—Y... no sé. Son cosas opinables. Yo pienso que en una sociedad no todo tiene que ser ganancia. Hay una palabrita que se llama solidaridad. Es bueno que cultivemos ciertas actitudes que nos diferencien frente al egoísmo que hay en el mundo en que vivimos. Creemos que eso nos hace bien y le hace bien al prestigio del Uruguay. Comprendo que hay mucha gente que no puede entender estas cosas, porque quiere que todo pase por la contabilidad de los haberes que me deja. Yo pienso que en la vida hay que tener ciertas actitudes éticas y morales en materia de solidaridad y no podemos cruzarnos de brazos frente a un pueblo que se está desangrando. No podemos decir que revienten, que se jodan, como están tan lejos. Yo pienso que alguna gestualidad... el derecho de decirle a los que mandan en este mundo que sean menos sinvergüenzas y que pongan la carne en la parrilla.


—¿Hay algún compromiso jurídico asumido por Uruguay?


—No, ninguno. La prueba está que el otro día uno (de los ex presos de Guantánamo) se fue a Buenos Aires y vino. Decían que íbamos a ser carceleros de los americanos, ¡no! Ahora lo que nosotros estamos peleando hoy es asegurarnos una financiación de carácter internacional para bancar a los de Guantánamo, que son gente muy destruida. Y después que cumplan un tiempo... A uno que es palestino, y tiene un pasaporte palestino, le estamos gestionando un país que lo reciba. Los otros no tienen pasaporte.


—¿Y con el segundo contingente de personas sirias qué pasará? Se dice que había gente ya seleccionada...


—No, no sé lo que va a ser... no depende de mí. Yo entendí que es una decisión que tiene que tomar el nuevo gobierno.


—En cuanto a los ex detenidos en Guantánamo, ¿la filtración de la noticia en Búsqueda ayudó al proceso de venida o lo complicó más, desde el punto de vista de la opinión pública?


—No...


—¿Hubiera sido mejor mantenerlo en reserva hasta que llegaran y se reasentaran?


—Es muy difícil tapar eso, porque ya lo había publicado creo que un diario en Miami. Y en el mundo en el que estamos una vez que sale, chau, no lo parás más. Pero hay una barrera grande del idioma, y sobre todo que era gente joven de clase media cuando cayó presa; está muy, muy destruida. ¿En qué sentido? Esa falta de primitivismo como para moverse en la aventura de la vida, aquello que tenían los inmigrantes que bajaban del puerto y se iban a levantar un galpón...


—El Fondo Nacional de Desarrollo (Fondes) es un proyecto innegociable para usted. Se ha escrito que incluso le trasmitió a gente del entorno de Vázquez que tenía la fuerza de "30 legisladores"...


—No, al Fondes creo que el presidente lo va a meter en el discurso que va a hacer. Va a ser un fondo que va a financiar como preveía la ley, pero con más precisión, y va a quedar una parte para las cuestiones autogestionarias.


—Pero la intención del gobierno entrante es que también las pymes no autogestionarias estuvieran incluidas.


—No, pero si ustedes ven en el proyecto que nosotros habíamos mandado se incluían a las pymes, porque nosotros valorábamos que hay una masa de dinero que no la puede manejar la autogestión sola. Es difícil conseguir proyectos que absorban 15, 20 millones de dólares anuales, que sean viables, porque incluso tienen problemas de instrumentación. Porque es muy lindo hablar de autogestión, pero conseguir una barra que se ponga no es changa...


—Entonces considera que el espíritu del programa va a ser preservado...


—Sí, en lo principal se va a mantener.


—¿Habló con Vázquez sobre esto?


—Sí, por supuesto.


—¿Y el Plan Juntos?


—Parece que lo quieren poner en el Ministerio de Vivienda. Sería bueno que... puesto en cualquier casilla, tenga la posibilidad que tiene hoy de operar con una fundación que lo apoya. El Estado no puede construir un par de piezas cuya propiedad no está clara a quién pertenece. El Plan Juntos ha ido a mejorar viviendas a lugares donde la propiedad vaya a saber cómo es. Y le hizo una cocina y le hizo un baño. Habría que ver de conservar eso, porque si no hay mucha gente a la que no le podés dar solución.


—Sendic dijo recientemente que un plan de vivienda no se puede financiar con donaciones privadas...


—Pero Sendic no tiene información ninguna... Claro que no se puede financiar, y no está financiado sólo con eso. Decir que el Juntos no tiene presupuesto es no haber estudiado nada, es ignorar. El Juntos tiene financiación privada, lo que se puede, y tiene financiación del Estado, si no no hubiera podido hacer todo lo que ha hecho. No podría haber hecho el edificio que tiene. Lo que pasa es que tratamos de utilizar desperdicios del Estado. Si tú vas al edificio donde funciona el Juntos, ahí frente a la Aduana, eso estaba abandonado hace 20 años. Si te fijás en los vehículos, te vas a encontrar con un vehículo que desechaba Antel. Tratamos de aprovechar todo, pero le pusimos plata para las casas. Pero yo creo que tiene una estructura que la pueden absorber. Es un error conceptual de información decir que no tiene presupuesto. No están enterados, tiene como 300 funcionarios. Ahora, requecheás todo lo que puedas...


—¿Pero son funcionarios presupuestados?


—No, son contratados.


—¿Hay algún proyecto en el que ya está pensando presentar desde la bancada del Mpp?


—No... hay algunos proyectos interesantes que habría que respaldar, que mover. Hay uno que es de (Alfredo) Asti, y que tiene que ver con la vivienda desocupada. Proyectos hay en pila, el problema es que a veces duermen la siesta...


—¿Y con el tema de la tierra?


—En la tierra yo he peleado mucho por Colonización. La gente no se da cuenta, pero nosotros agarramos un instituto que estaba condenado a morir. Hubo un intento de reforma constitucional que lo condenaba. El Instituto de Colonización es el propietario de tierra más grande que hay en este país. Y yo sé que le tienen ganas, porque es una masa de capital muy fuerte, con el valor que tiene la tierra. Hemos logrado transferirle recursos para que siga con su política de tierras.


—¿Ganas en qué sentido?


—Porque quieren vender esas tierras. Fijate las cosas que podrían financiar con el valor de esas tierras. Hay muchos cuentos bonitos: vamos a venderles las tierras a los colonos, ¡oh, qué lindo! Entonces los hijos de los colonos, que no quieren trabajar la tierra porque estudiaron para abogados, por ejemplo, terminan vendiendo y ¿quién compra?


—Las multinacionales


—O el estanciero del pago. Y otra vuelta volvemos a concentrar. Entonces yo creo que Colonización se debe mantener. En Uruguay hay 42 mil productores, los que mueven la aguja serán 4 o 5 mil. Y Colonización tiene una faja de pequeños productores importante. Yo creo que el Estado no debe trabajar un metro de tierra, pero la tierra no se debe colocar en el mercado, entonces, toda la tierra que pueda ir comprando el Instituto asegura que haya gente común que pueda tener un pedazo de tierra para trabajar, pagar una renta y vivir con decencia.
Venezuela


Aislamientos y riesgos


—¿Y cómo ve la situación en Venezuela, con esta última detención de un alcalde de la oposición?


—Es muy embromado. Perjudica a Venezuela, el prestigio internacional. La está perjudicando, se lo van a cobrar y van a buscar aislarla. Y creo que es una veta, la de fomentar todas las tensiones, todo lo posible, para que se autoacorrale. Porque tampoco Venezuela se puede cruzar de brazos con gente que le está pregonando abiertamente el golpismo. Es muy embromado. Es una de las maneras que tiene la derecha contemporánea de pelear. Es evidente que hay dos posiciones. Está lo que es Capriles y su entorno, que me parece es más racional y busca una salida de carácter institucional. Pero hay otra corriente que quiere un golpe, que se vayan ahora, ya. Y eso le crea una contradicción al gobierno.


—Pero ahí es donde también se corre el riesgo de que exista represión de los aparatos estatales contra alguna protesta legítima. De hecho hay policías procesados por la muerte de un joven...


—Ajá... sí, sí. Porque cuando se sale a la calle es muy fácil planificar y poner intenciones, pero después... Eso es como cuando nos piden que llevemos policías a las tribunas, sabés la que se arma...


—¿Cómo ve los fenómenos de Syriza y Podemos en Grecia y España?


—Los muchachos (de Podemos) estuvieron aquí y hablamos con ellos. Son unos muchachos simpáticos. Pero yo creo que tonifican y le dan un aire de esperanza a una sociedad muy castigada, y seguramente tendrán que encontrar claves que puedan superar. Simpatizo con que surjan esas propuestas, pero está la interrogante de qué va a pasar para adelante. Hay síntomas feos de derechización muy fuertes en Europa. En Francia la derecha cada vez pesa más.


—Con una socialdemocracia en crisis...


—Con cosas como éstas. En Suecia prácticamente había de-saparecido la figura de la sirvienta, porque la pareja hacía las cosas que tenía que hacer. Y con una serie de reformas, si no llegaron al socialismo, llegaron a un tono de sociedad muy equitativa, pero resulta que los trabajadores calificados y de buenos ingresos están votando por los partidos que les prometen menos impuestos, y por lo tanto van a distribuir menos. Parece que hay una reacción de la gente cuando llega a cierto nivel de vida, que quiere más.


Derechos humanos y Fuerzas Armadas


"Tengo que tratar de tener milicos de mi lado"


—¿Cómo ve la nueva comisión de derechos humanos que va a instalar Tabaré?


—Me parece que está bien intencionada. Va a encontrar los mismos obstáculos que hemos encontrado siempre. Hay un momento en que la justicia se vuelve contra la verdad, y es intransferible que la gente tenga sed de justicia. Eso hay que entenderlo, pero también hay que entender que los seres comunes que conocemos nunca te van a decir la verdad si además le decís "mirá que te voy a meter preso". Porque así somos la gente. No conozco a la gente que se hace culpable porque sí, alguno podrá haber, pero... entonces ese hecho que Sudáfrica enfrentó de determinada manera, expurgando al que decía la verdad, porque yo creo que la verdad es un castigo. El conocimiento de la verdad es un castigo.


—Pero las organizaciones de familiares reclaman una política de archivos. Sostienen que todavía existe documentación, que incluso puede estar en poder de militares.


—No, están equivocados... ustedes se creen que los milicos nuestros son los alemanes.


—La gran mayoría de los procesamientos en Uruguay se basaron en documentos. El procesamiento de Juan Carlos Blanco se basó en documentos diplomáticos que probaban que se le había invalidado el pasaporte a Michelini, por ejemplo, y las colaboraciones del Plan Cóndor. Se han encontrado historias clínicas firmadas por militares donde se admiten interrogatorios...


—Sí, pero no archivos organizados que estén en el seno de las Fuerzas Armadas. Que se puedan encontrar ramificaciones ahí no lo discuto, pero yo los vi en Libertad prender fuego a los archivos cuando nos iban a largar.


—Hay una interpretación que la debió escuchar más de una vez, que los dirigentes políticos más importantes del Mln no se sienten cómodos con estos temas, que son partidarios de dar vuelta la página porque combatieron...


—No, no, ustedes no entienden al Mln. Nosotros estamos preocupados por el poder, siempre. Y si nos pusimos una vez la pistola al cinto es porque le damos valor a los fierros y a los que tienen los fierros. Y si lucho por el poder en la sociedad, tengo que tratar de tener milicos de mi lado, ¿ta? Porque si los dejo en banda para el otro lado, se los llevan ellos. Y si le escupo un ojo, no voy a ganar a ninguno. Y así como tuve a Seregni, quiero tener de este lado a la mayor cantidad que pueda. Y trato de ganarlos políticamente, porque lucho por el poder. Las Fuerzas Armadas son un elemento que construye poder. Entonces se me establece una contradicción, porque yo entiendo perfectamente la sed de justicia, el sentimiento que tiene la gente, y la gente no comprende que yo peleo por el poder. Pero así como yo respeto los sentimientos que tiene la gente, yo pido que respeten mi manera de pensar. Ese es el problema, nos plantamos distinto. A mí me preocupa pasar militares para mi manera de pensar, y nunca voy a ganar a quien estoy despreciando, porque sé el peso que tienen en una coyuntura difícil. Y la garantía para el nunca más es que haya una barra por lo menos que les quiebre la unidad, si no le estamos regalando los fierros a la derecha.


—¿Cree que en Argentina por tener una política de derechos humanos tan profunda y agresiva ha habido alguna desestabilización de las Fuerzas Armadas?


—¡Que va a ser profunda y agresiva! No hay nadie preso para la salvajada que fue en Argentina. Yo no dije que se desestabilicen... Yo lo que digo es que una democracia que se haga cada vez más popular y que tensiona la lucha de clases tiende a encender la caldera del diablo. ¿Qué nos creemos, que la izquierda es una fiestecita donde le metés la mano en el bolsillo y hacés lo que querés? Yo quisiera que en el futuro en las Fuerzas Armadas haya gente que por lo menos sea un freno para que no la puedan usar. Y hay una cosa: es hipócrita decir que los militares no tienen posición política. Tienen todos posición. Es un terreno de disputa política.


—Pero ¿cree que logró que haya más militares afines a la izquierda, generar cierta hegemonía?


—No, no. No tengo a nadie. Y si lo tuviera no te lo voy a decir. Si es pura logia el Ejército. Las Fuerzas Armadas están divorciadas de la izquierda, por lo que pasó. Yo estoy hablando desde el punto de vista teórico, pero ahora me van a decir inmediatamente que los militares no pueden tener posición política. Entonces son ascetas, son neutros, sólo votan; no jodan...


—¿Pero hasta dónde ir para tener a los militares como aliados?


—Como cuerpo jamás los vas a tener. Y no me vengan a decir que no tuvimos un presidente como Seregni y tuvimos varios milicos. Yo lo que reivindico es el derecho a hacer trabajo político en los cuerpos armados. Y esto enciende la caldera del diablo, porque los blancos tienen su gente, los colorados tienen su gente, pero los frentistas no pueden tener... Los frentistas no tienen nada hoy, que quede bien claro, pero yo aspiro a que dentro de 20 años tengan... eso es lo que digo... que de las oficialidades salga una corriente de frentistas.


Apostilla


Frente al predio de la chacra de Mujica, un grupo de obreros trabajaba en un galpón y en un terreno aledaño. El local es de una dimensión interesante y el pedazo de tierra parece considerable. El movimiento de vehículos y de materiales es intenso. Allí mismo es donde funcionará la escuela de oficios agrarios que el presidente anunció que instalaría una vez que deje la Presidencia. "Va a empezar con 60 alumnos. Pero eso sólo es el comienzo", apunta. No cuesta imaginar al propio Mujica dándose una vuelta por el lugar para pasarles algún pique a los estudiantes. Por lo pronto, la tierra de su chacra estaba perfectamente labrada, pronta para alojar a las acelgas, que últimamente es lo que más cultiva.

 

 

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Publicado enInternacional
Brasil enfrenta un cuadro especialmente grave

Brasil vive tiempos de tensión creciente e igualmente creciente es la polarización entre gobierno y la verdadera oposición, instalada en los grandes conglomerados de comunicación que obedecen a los intereses de siempre, o sea, de los beneficiados de siempre. Ocurre que esa oposición dispone de un arma efectiva, al contrario de lo que le ocurre al gobierno: la capacidad de manipular y convencer a la opinión pública. La capacidad de los medios brasileños para distorsionar y deformar la información, transformándose en medios de desinformación, es formidable.


Todavía no se llegó al nivel de enfrentamiento existente en Argentina, otro país que padece del mismo mal, para quedarnos en un solo ejemplo de tensión en Sudamérica. Pero de seguir tal como están las cosas (no hay que olvidar que Dilma Rousseff recién cumple dos meses de su segundo mandato presidencial) en poco tiempo las presiones sobre Cristina Fernández podrán ser comparadas a la quietud de un lago austriaco (dicen que son más serenos que los suizos) frente a las que se desplomarán por aquí.


Hay una muy rara huelga de camioneros imponiendo cortes en carreteras, principalmente en el sur del país. Sus exigencias son tan concretas como inviables: quieren rebajas en el precio del gasoil, en los precios de los peajes y aumento en las tarifas que cobran.


Es fácil entender el impacto de una huelga como esa. En Brasil, más de 60 por ciento de las cargas son transportadas por carreteras. En Minas Gerais, por ejemplo, la Fiat tuvo que suspender la producción de unos seis mil automóviles, porque las autopartes no llegaron.


Hay ciudades amenazadas con quedarse sin combustible, porque los caminos están cerrados. Y en otras, como Río de Janeiro, el precio de algunos alimentos experimentó aumentos siderales, porque no llegan a las centrales de distribución. Esta semana, algunos llegaron a costar el doble que hace 15 días.


Hay filas infinitas de camiones impedidos por sus colegas camioneros para llegar a algunos puertos cruciales, tanto para llevar como para buscar productos y luego distribuirlos por regiones del país.


El gobierno, que en este inicio de segundo mandato presidencial dio generosas pruebas de no ser hábil a la hora de dialogar y negociar, ahora al menos tiene una espléndida excusa: es que no hay con quien negociar. Sindicatos y dirigentes de los transportistas parecen atónitos. Nadie sabe de dónde partió la orden de cerrar carreteras, ni de dónde vienen los recursos para mantenerla y para que sea ágil y extensa. Se cierran carreteras en cuatro estados hoy, en otros cinco mañana, en los nueve a la vez pasado mañana. Todo eso, claro está, exige logística y estructura que los sindicatos de clase ignoran de dónde surgieron.
Los grandes medios de comunicación, que a la hora de las manifestaciones callejeras de hace año y medio tanto exigían que las protestas no impidiesen el derecho constitucional de ir y venir en las ciudades, ahora defienden el pleno derecho de camioneros de ir y venir por doquier cerrando carreteras y aislando ciudades. Para el domingo 15 de marzo se convocan marchas de protesta en las ciudades brasileñas. En teoría se trata de protestar contra la corrupción y exigir respeto a la Constitución. Los partidos de oposición se suman a la convocatoria, pidiendo que todo se haga en paz y en orden y respetando los principios del Estado de derecho.


La verdad es realmente otra: se convocan marchas para destituir a Dilma Rousseff. La opinión pública, al menos en los grandes centros urbanos del sureste y del sur brasileño, las regiones más ricas y desarrolladas del país, es bombardeada de manera incesante por la idea de que o se expulsa al PT del gobierno o Brasil explotará. En una sociedad tan poco politizada, más bien ignorante y fácilmente manipulable, esa palabra de orden funciona.


Este es, en verdad, un resumen muy sucinto del tenso clima que se vive en mi país. Muchos medios de comunicación –que funcionan como verdadero monopolio– dicen, con todas las letras, que el gobierno del PT y de Dilma no puede seguir: hay que impedir que eso ocurra.


La oposición, carente de propuestas y huérfana de líderes con arraigo popular, navega al sabor de los vientos soplados por quienes defienden los intereses de las clases dominantes.


La agresividad de los sectores conservadores es muy bien administrada. Para empezar, sus voceros más actuantes dicen que defienden el Estado de derecho y se oponen a la corrupción generalizada. Se quejan de la agresividad del PT. Admiten que la corrupción siempre existió, pero que nunca antes había alcanzado los niveles escandalosos de ahora. O sea, antes se robaba, pero de manera civilizada. Con el PT llegó una gentuza que no tiene idea de lo que sean los buenos modales a la hora de robar. Antes, se robaba poquito. Ahora se roba muchito. Si a todo eso se suma la poca –para ser delicado– habilidad de Dilma Rousseff en las lides de la negociación y del diálogo, resulta claro que el cuadro es grave.


Queda poco tiempo para que la presidenta reaccione de manera clara y concreta contra la imagen que se construye, con velocidad vertiginosa, de una mandataria aislada, debilitada y sin interlocución con el Congreso.


Resta tiempo para que empiece a gobernar.

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