Represión en Bolivia: "Como animales, como perdices nos cazan"

La CIDH investiga la masacre de Senkata en El Alto

En El Alto siguen los bloqueos porque las muertes son demasiadas. Página/12 fue testigo de los desgarradores testimonios de las víctimas de la represión ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

 

“Como a animales, como a perros, como a perdices; así nos cazan”, dice Ixalta Aliva golpeando sus manos contra el delantal que protege el plateado de su pollera. De uno de sus bolsillos saca una fotocopia, el documento de identidad de un niño de 15, Jesús Aruhiza, hospitalizado con la mandíbula destruida por una bala. “¿Somos animales?”, insiste en preguntar como si clamara al mismo cielo desde donde, dicen innumerables testimonios, llovieron balas el 19 de noviembre en Senkata, en El Alto, ahí donde los pies se enredan en los residuos de alambre y hollín que dejan las gomas quemadas, ahí donde, contra toda propaganda que insiste en que ya no quedan bloqueos en el cordón urbano de La Paz, hay bloqueo porque las muertes son demasiadas, porque a menos de 20 metros de donde las cholas se reúnen, hay un joven que esta siendo velado en su cajón blanco. Falleció el sábado a la noche, acaba de sumarse a una lista que no termina de cerrarse.

A esa misma hora en que terminaba la vida de Milton David Centeno Geronda, 24 años; en el centro de La Paz, el pleno de la Asamblea Legislativa pasaba a un cuarto intermedio después de aprobar la ley que fija las próximas elecciones para el 22 de enero y de no llegar a ningún acuerdo en torno a la ley de garantías propuesta por la bancada mayoritaria del MAS para que cesen las persecuciones, se repare a las víctimas de la represión y se derogue el decreto firmado por la presidenta autoproclama Jeanine Áñez que otorga inmunidad a las fuerzas armadas y de seguridad para reprimir y hasta comprar armamentos. En la televisión, sobre todo en el canal oficial, no dejaba de repetirse la canción de Víctor Jara que en Chile le grita en la cara a la crueldad neoliberal “el derecho de vivir en paz” y que aquí en esta zona, a 3600 metros sobre el nivel del mar, parece una orden de silencio y obedencia. “Esa ley nunca la voy a promulgar”, amenazó por twiter Áñez para dejar clara la proscripción .

Un mar de casas sin revocar que se ven desde los teleféricos que cruzan el cielo de La Paz separan al centro del Alto. Las cumbres nevadas del Illi Mani y el Chacaltaia son centinelas de esa profusión de edificios que trepan las laderas de la olla paceña. Una vez arriba, el tránsito se encastra como si autos, camiones y minibuses fueran piezas de un juego imposible. Hay colas inmensas frente a la destilería de Senkata, van en busca de combustible para abastecer a las otras enormes filas que desde el sábado a la noche recorren cuadras y cuadras hasta las estaciones de servicio; también de garrafas domésticas. Varias vías de la avenida de seis carriles que lleva al corazón de Senkata están cubiertas de escombros y restos de barricadas. El último tramo hasta donde vecinos y vecinas están movilizándose hay que hacerlo a pie. De las pasarelas que cruzan de un lado al otro de la avenida cuelgan muñecos como espantapájaros descabezados, están ahí para denunciar la masacre que cuenta diez muertes oficiales, una cantidad indeterminada de personas desaparecidas y 540 heridas, algunas graves. En total, en todo Bolivia, desde que Jeanine Añez usurpó el poder ejecutivo, se cuentan, según la Defensoría del Pueblo, 870 personas heridas. Están ahí para que las vea la delegación de la CIDH, que por la tarde llegará a Senkata.

Una sola muerte numerosa

Milton David Centeno, sus restos, está dentro de un cajón blanco cubierto de flores. Sólo su mamá custodiaba el féretro el domingo en la mañana, se la ve pequeña en un rincón, con su pollera desplegada sobre una silla y un mantón negro cubriendo el gorro de lana que la abriga. Mira directo a los ojos cuando se le habla, no llora, al menos no va a llorar mientras la rabia la anime. “Un solo hijito tenía, otra hija; iba a la universidad, toda la vida para que él fuera”, dice Claudina Geronda Huanca. “Le sacaron una bala de bronce de la cabeza, iba a ser profesional” y en la repetición de ese futuro que no será, aparecen las lágrimas.

Desde la sala contigua, los olores de la cocina se mezclan con los crisantemos, la cebolla morada, el maíz que hierve, el cilantro, el arroz. Para quienes vengan a despedir a este muchacho que estaba en tercer año de Derecho, el primer universitario de su familia, el primero entre sus ancestros que se remontan por siglos en estas tierras, habrá comida. Así es la tradición y se va a cumplir cuando la sala se llene de sombreros negros, de prendedores floridos, de las galas que cholas y cholos le ofrecen a los muertos. Sobre aguayos abiertos, en el piso, también hay comida como ofrenda para compartir: maíz inflado en uno y Aptapi -quesillo- con tunta -esos papines que se congelan, se entierran y después se cuecen- en el otro.

Desde la calle, llegan las voces del “cabildo” donde se aprueba temprano, entre unas trescientas personas, sostener el bloqueo; sobre todo para que no se borren las huellas de las balas de las defensas de cemento que dividen la autopista, para el que el Banco de Comercio no vuelva a pintar las paredes donde quedó la sangre derramada de David Posto Cuzzi, que el 19 de noviembre había ido a renegociar dos deudas que tenía en ese banco junto a su compañera, Wendy Colqui. O la de Calixto Guanaco Aguilar, que todavía está internado pero ya se declaró su muerte cerebral producto de una bala que se le incrustó en la cabeza cuando intentó ayudar a alguien más. Los rastros de esas historias que por la tarde, una por una, iban a doler otra vez cuando fueran relatadas frente a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos no pueden borrarse. Y por eso el camino para el presidente de la comisión, Pablo Abrao, tampoco fue fácil.

La decisión de moverse a El Alto de la CIDH fue como recoger el guante de la provocación que habían sufrido quienes habían ido a testimoniar el sábado a un hotel del sur de La Paz, un hotel 5 estrellas cercado por manifestantes de los Comités Cívicos que insultaron a los organismos de Derechos Humanos -como la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos y la Asociación de familiares de detenidos y detenidas desaparecidas en América Latina, entre otros- y a familiares y personas heridas en la masacre de Senkata. “Estamos tan cansadas, yo soy de las más jóvenes y tengo más de 70; nunca me imaginé que iba a ver otro golpe”, dice Ruth Llanos, de Asofam y se deja abrazar por David Inca, de la Apdh que dejará frente a Pablo Abrao los testimonios que hablan de torturas, implantación de pruebas y hasta difamación de las personas fallecidas por “ebrias o terroristas”. “Áñez se bañó con sangre de los pobres”, dice el vocero de la Apdh, y concluye: “Peor que a animales, así nos tratan”.

Ni las imágenes del sábado frente al hotel Casagrande, tampoco las del medio millar de personas que se reunieron en la capilla San Francisco de Asís para aportar testimonios y pruebas salieron en la televisión. En los carteles escritos a mano que levantaban las personas se pedía “prensa internacional”; se pedía en verdad, la urgente necesidad de dejar de ser invisibles. En la televisión boliviana, en cambio, se veía la marcha que, a la misma hora, protagonizaron seguidores y seguidoras de Waldo Albarracín, rector de la Universidad de San Andrés, que convocó a través de redes sociales a marchar para que no se vayan los militares de las calles y que no haya ley de garantías.

¿Cómo evitar que no vuelva al cuerpo la llegada de la CIDH a la Argentina cuando desde las radios se instigaba a maltratar a quienes querían denunciar las violaciones a los Derechos Humanos por parte del Terrorismo de Estado en 1979? ¿Cómo no pensar, cada vez que se habla de disparos desde helicópteros --porque el relato es desesperado y se insiste con vehemencia—en la masacre de Napalpí, cuando 200 indígenas fueron asesinados en el Chaco Argentino, acribillades desde aviones a mitad del siglo pasado? Lo que se vive en Bolivia, en algunas regiones de Bolivia que se pretende invisibilizar, no es de ahora, son heridas antiguas que siguen supurando. “Somos indígenas el 80 por ciento de la población ¿quién tiene que gobernar? Nosotros. Hay que demandar a España para que se lleve los restos que nos dejó”, gritó Henry Contreras Roca, y avivó ya no la bronca sino un odio que las balas, que todavía se ven sobre ese territorio desértico y lastimado por los escombros, no hacen más que avivar.

La muerta viva

 “La Áñez disque transitoria pero vino a matarnos: a mi marido una bala le destrozó el corazón”, dijo María Cristina Quispe, compañera de Juan José Tenorio Mamani, 23, mecánico cerrajero. “Le entró por la espalda cuando estaba arrastrando a un herido”, soltó frente a Abrao, ubicado bajo el altar de la capilla y se puso a llorar. Su cabeza cubierta de negro, sus demandas firmes: que se vaya Áñez, que se vaya el ministro de gobierno, Arturo Trujillo, que haya “Justicia Internacional porque acá no va a haber”. Pablo Quispe Mamani, 24; Antonio Rolan Quispe Ticona, tenía 25, tres minutos antes de morir por herida de bala estaba almorzando con la mamá. Cristian Condori, 23; Clemente Mamani Santander, 23; Edwin Jamachi Paniagua, 20. Cada uno tuvo sus minutos de duelo colectivo en la memoria de quienes los nombraban y relataban lo que sabían de sus muertes. Todos heridos de bala.

Y sin embargo, no alcanzó. Cuando le tocó el turno a Betina Gutierrez el silencio fue creciendo como una marea que busca la luna. “Yo soy una muerta viva, soy la testigo que sobrevivió. Yo estaba ahí en el bloqueo, no éramos ni 50. Me quedé cuando vi venir los tanques porque pensé que nos iban a hablar. Pero no, empezaron a disparar, sin una advertencia. Yo ví caer heridos a la mitad y luchamos para que no se lleven los cuerpos adentro de estación de Senkata. Ví a una niña con un disparo en la cara, no sé donde está esa niña. Ví a una señora de pollera herida y la quise arrastrar pero no pude porque era gordita. Me la sacaron de la mano y la metieron adentro. Pero me llevé un montón de cascos, para que no mientan. Y acá los tengo”, dijo y los puso sobre el aguayo que cubría las mesas de madera donde les integrantes de la CIDH tomaban notas. Betina tiene un niño autista, pidió protección para él y para ella; pero no de la policía. Pablo Abrao fue informado de la extrema debilidad que tiene esta mujer en momentos de persecución como el que se describió durante toda la sesión.

Las noticias que se relevan en la televisión hablan del levantamiento de los bloqueos en todo el territorio boliviano. En Senkata eso se desmiente. En el centro de La Paz, les seguidores de Albarracín denuncian el levantamiento de los bloqueos del MAS como una estrategia para fortalecerse. El cuarto intermedio para seguir discutiendo la ley de garantías se termina hoy lunes. Mientras, la televisión habla de paz y usurpa la voz de les cantantes que en Chile tomaron la letra de Victor Jara para defender la vida digna que reclaman.

Publicado enInternacional
Los partidos prodemocráticos arrasan en las elecciones de Hong Kong

La jornada electoral contó con una histórica participación: un 70% de la población acudió a las urnas. Supone un duro batacazo para los candidatos favorables a Pekín.

 

Los candidatos prodemocracia a los comicios locales celebrados este domingo en Hong Kong se han hecho con cerca del 90% de los escaños de los consejos de distritos en una jornada electoral que se ha visto caracterizada por una histórica participación.

Más de 2,9 millones de personas, un 70% de la población, han acudido a las urnas en un momento clave para la región administrativa especial china, una antigua colonia británica que se encuentra sumida en una de las mayores revueltas de su historia desde que fue devolución a China en 1997.

La oposición al Gobierno chino ha obtenido 390 de los 452 escaños, lo que supone un claro rechazo a los candidatos pro-establishment y, por ende, a la Administración de la líder de Hong Kong, Carrie Lam, según ha informado la cadena de televisión local RTHK tras conocer los resultados preliminares.

El recuento supone ya un duro batacazo para los candidatos favorables a Pekín, que han perdido más de 240 escaños en comparación con los resultados de las elecciones celebradas en 2015.

Los resultados tienen implicaciones de largo alcance: los candidatos prodemocracia ha arrebatado por el momento el control de 117 escaños en el Comité Electoral (formado por 1.200 miembros) de cara a las elecciones previstas para 2022, en las que se elegirá al nuevo jefe de Gobierno de Hong Kong. Además, controlan 17 de los 18 distritos de la región.

 El recuento supone  un duro batacazo para los candidatos favorables a PekínEl diputado oficialista Junius Ho, candidato en Tuen Mun, ha publicado un mensaje en Facebook reconociendo su derrota tras recibir poco más de 2.600 votos, 1.200 menos que su rival, Lo Chun Yu, del Partido Demócrata. Hu ha alertado de un resultado "anormal" y "lamentable" que pone todo "patas arriba". También el diputado oficialista Ho Kai Ming ha perdido por un estrecho margen frente a Chan Man Kin, del Partido Democrático, mientras que el diputado Michael Tien ha sido derrotado por el candidato opositor Lau Cheuk Yu. También en Sham Shui Po se habría impuesto el candidato de la oposición, Lao Ka Hang, tras derrotar a Vincent Cheng, de la Alianza Democrática para la Mejora y el Progreso de Hong Kong (DAB), afín a Pekín.

Sin embargo, la presidenta de la DAB, Starry Lee, habría derrotado al candidato de la oposición, Leung Kwuok Hung, en Kowloon, uno de los municipios más importantes de la región autónoma hongkonesa. Leung ha comparecido ante la prensa para reconocer su derrota, aunque ha señalado que Lee podría ser la única candidata oficialista que se imponga en los 18 consejos de distrito. Por ello ha emplazado a Carrie Lam a preparar su "discurso de dimisión".

En South Horizons el opositor Kelvin Lam habría derrotado a Judy Chan, del Nuevo Partido del Pueblo, por 4.164 votos a 3.236, según recoge el diario 'South China Morning Post', mientras que Eddie Chan -dirigente estudiantil- se habría impuesto a Chui Kwan Siu, del DAB, en Yuen Long y Lester Shum -también líder estudiantil- ha sido elegido en Tsuen Wan tras derrotar a Chow Ping Tim.

Otro líder estudiantil, Tommy Cheung, condenado tras participar en la Revolución de los Paraguas, ha derrotado a Wilson Wong, de la oficialista Alianza de Empresarios y Profesionales, en Yen Long, cerca de la frontera con China, mientras que Ted Hui, del Partido Democrático, ha conservado su puesto en el distrito Centro y Occidente tras derrotar al candidato independiente Wong Chung Wai.

Cheung, que ha descrito lo sucedido como un "tsunami", ha expresado que "este es el poder de la democracia". Hui, por su parte, ha afirmado que la "alta participación se debe al enfado de la gente, que necesitaba expresarse con un voto y el resultado significa que la gente quiere democracia". "La gente está con el movimiento antiextradición y la gente sigue con los manifestantes. Yo me considero un manifestante y ahora la gente me ha votado. Han votado por los manifestantes. Ese es el mensaje", ha añadido.

Estallido de la crisis

Las protestas en Hong Kong estallaron el pasado mes de junio contra un polémico proyecto de ley de extradición a la China continental. Carrie Lam acabó retirando definitivamente el proyecto de ley pero las manifestaciones han continuado con demandas mayores, incluido el sufragio universal.

La violencia en Hong Kong se ha convertido así en el mayor desafío para el presidente chino, Xi Jinping, que llegó al poder en 2012 e insiste en que el Gobierno local podrá resolver la crisis.

Los manifestantes, enfadados por lo que consideran una injerencia del Gobierno chino en la antigua colonia británica, han defendido que están respondiendo al excesivo uso de la fuerza por parte de las fuerzas de seguridad. Pekín, por su parte, ha rechazado cualquier tipo de intervención en los asuntos de Hong Kong y ha culpado de la situación a la influencia de terceros países.

Publicado enInternacional
Ruido de sables por el neoliberalismo en Chile

El fantasma de un golpe de Estado es la excusa para firmar un acuerdo bajo el pomposo enunciado: "Por la paz y una nueva constitución". Desbordados por la explosión social, la firma garantiza la continuidad del orden neoliberal, con nuevo etiquetado. Chile Vamos, nicho del pinochetismo, junto a socialistas, democristianos, Revolución Democrática y Convergencia Social; 14 partidos se coaligan. Su objetivo, romper el espinazo de las movilizaciones que han creado estructuras, débiles pero capaces de cuestionar el orden. De ellas han surgido cabildos abiertos y una organización en ciernes para enfrentar el poder constituido. Estudiantes, jubilados, profesionales, trabajadores, sectores medios, feministas, el pueblo mapuche participan propuestas para llamar a una asamblea constituyente. Un hartazgo a tanta injusticia social, corrupción y sordera de una élite política que por décadas ha levantado un modelo concentrador y excluyente, justificando la desigualdad con el argumento de responder a una distribución equitativa acorde a las leyes del mercado.

Las manifestaciones han continuado pese al pacto y la represión. Los movimientos sociales han decidido resistir y mantener las reivindicaciones por una asamblea constituyente que ponga fin al ciclo neoliberal. Así, lo atestigua la encuesta de la Universidad de Chile, donde 55.3 por ciento dice participar de alguna forma de protesta; 87.8 por ciento cree que los cambios de gabinete no solucionan los problemas actuales; otro 80.3 por ciento considera necesario redactar otra constitución, y más de 90 por ciento pide una reforma al sistema de pensiones, salud, educación y mercado laboral. El sondeo desnuda el descrédito de los partidos y la desconfianza hacia las instituciones políticas. Así, el presidente recibe sólo 2.8 de confianza entre un máximo de 10 y un mínimo de uno. Los ministros, 2.6; parlamentarios 2.5 y partidos 2.4.

El miedo sacude al poder. El gobierno, con aval de gran parte de la oposición, salvo el Partido Comunista y Humanista, opta por la violencia como arma política, recordando los peores días de la dictadura. Gobierno y oposición presentan las movilizaciones como parte de un engranaje en manos de delincuentes que asaltan supermercados, rechazan el diálogo, siembran caos y violan la propiedad privada. El presidente de Renovación Nacional, Mario Desbordes, declara el 13 de noviembre: "Sólo quedan uno o dos días" para encontrar un acuerdo que ponga fin al levantamiento popular, y el gobierno amenaza con decretar el estado de sitio, agitando la bandera de un ruido de sables. Manuel Cabieses, director de Punto Final, señala: “El rumor del peligro golpista –real o supuesto– surgió cuando el presidente de Renovación Nacional sentenció que sólo quedaban uno o dos días para pacificar el país. Se estima que este ex teniente de carabineros y ex funcionario de la Gendarmería mantiene una relación privilegiada con las instituciones armadas. La maniobra, en todo caso, permitió a los desprestigiados partidos recuperar protagonismo. Lo hizo mediante la suplantación de identidades. Las masas populares y las organizaciones sociales –que tuvieron fugaz aparición con la mesa de Unidad Social– fueron suplantadas por partidos situados en el peldaño más bajo de la estima ciudadana. Horas después del pacto gobierno-oposición, el pueblo salió otra vez a las calles reiterando sus demandas democráticas y fue reprimido con extrema dureza”. Gobierno y oposición, al borde de un ataque de nervios, firman el documento "Por la paz y una nueva constitución". Sus promotores dicen recoger las reivindicaciones ciudadanas, llaman a la desmovilización, esgrimiendo la paz como escenario para convocar a un plebiscito sobre la reforma constitucional en abril de 2020. La traición se ha consumado.

Jorge Sharp, alcalde de Valparaíso militante de Convergencia Social y otros 72 correligionarios, presentan su renuncia: “El acuerdo de paz social, y una nueva constitución, firmado por partidos políticos, es contrario, en esencia a las demandas que las diferentes y diversas manifestaciones han enunciado en la calle. Su construcción se realizó por un conjunto de directivas partidarias y parlamentarios que no representan la voluntad mayoritaria de la movilización, excluyendo, en definitiva a ese Chile que despertó. […] Las decisiones tomadas por las instancias superiores del partido nos indican que éste no constituye el espacio que permite impulsar de forma adecuada la política de transformaciones democráticas que requiere el momento actual. Es por ello que a través de esta carta comunicamos nuestra renuncia a Convergencia Social”.

El rechazo a las demandas de una asamblea constituyente con delegados electos desde abajo y las propuestas de los cabildos abiertos, serán desestimados. Primero por la imposibilidad de ser elegidos bajo la actual ley electoral y en segundo lugar, esgrimiendo el ruido de sables que acompañará todo el proceso. Así, la espada de Damocles de las fuerzas armadas pende sobre la cabeza de los chilenos, verdaderos cancerberos del orden neoliberal. Sin embargo, los grandes cambios sociales no se detienen ni con la ignominia ni con la traición. Así lo hizo ver el presidente Allende en su último discurso: “El proceso social no va a desaparecer porque desaparece un dirigente. Podrá demorarse, podrá prolongarse, pero a la postre no podrá detenerse […]. La historia no se detiene ni con la represión ni con el crimen. […] Pero el mañana será del pueblo, será de los trabajadores. La humanidad avanza para la conquista de una vida mejor”.

Publicado enInternacional
Domingo, 24 Noviembre 2019 06:32

“Renuncio a mi candidatura”  

“Renuncio a mi candidatura”  

Reportaje exclusivo a Evo Morales en medio de las tratativas para la convocatoria rápida a nuevas elecciones

 

Evo Morales trajo al diálogo con Página/12 héroes históricos como Tupac Katari, el aymara rebelde que antes de ser ejecutado, en 1781, dijo aquella frase de “volveré y seré millones”. O como otro aymara, Zárate Willka, que lideró un levantamiento contra los conservadores en 1899. Pero sobre todo hizo un anuncio: para contribuir a la pacificación de Bolivia no será candidato en las próximas elecciones.

Ese diario entrevistó por Skype al “primer presidente del Estado plurinacional de Bolivia”, como dice ahora su cuenta de Twitter. Evo respondió desde México, tras los arreglos de su colaboradora y ex ministra de Salud Gabriela Montaño, asilada en la capital mexicana junto al presidente derrocado y al vice Álvaro García Linera. Mientras se desarrollaba el reportaje, en la tarde del sábado 23 de noviembre, las bancadas parlamentarias del Movimiento al Socialismo terminaban de negociar el proyecto de convocatoria rápida a nuevas elecciones y los movimientos sociales firmaban un acuerdo para que cesara la represión. A esa altura los hijos de Evo, Evaliz y Álvaro, ya habían llegado a la Argentina como asilados después de una gestión de Alberto Fernández.

--Agradezco al pueblo argentino y a quienes garantizaron su presencia --dijo Evo--. Hasta las 4 de la mañana hora boliviana me quedé despierto haciendo el seguimiento y felizmente no hubo ningún problema.

--Si los hijos de Evo Morales ya llegaron a la Argentina, seguramente estarán presentes el 10 de diciembre cuando Alberto Fernández asuma la Presidencia. ¿El padre vendrá?

--He recibido una invitación pública. Qué lindo sería... Sería un orgullo y un honor acompañar la posesión del mando. Vamos a consultar a los compañeros. Además, la Argentina está más cerca de Bolivia y podría agradecerle otra vez la gran solidaridad al hermano Alberto Fernández. Fue uno de los que me salvó la vida, y salvó la vida de Álvaro y del equipo que me acompañaba el domingo 10 de noviembre y el lunes 11. Tengo cariño, respeto y admiración por él. Alguna vez podremos comentar en detalle lo que vivimos ese lunes 11 de noviembre en las sendas de la selva del Departamento de Cochabamba.

--El Senado ya consensuó un proyecto de ley para un pronto llamado a elecciones.

--Sí, hubo una reunión bajo la garantía de las Naciones Unidas, la Iglesia católica y la Unión Europea. Al día siguiente de mi llegada a México pedí en una conferencia de prensa facilitadores internacionales y personalidades de todo el mundo para ayudar a la pacificación de Bolivia. Por suerte acaba de darse esa reunión, de la que participó el gobierno de facto de (Jeanine) Añez. El Movimiento al Socialismo representa los dos tercios de los senadores y de los diputados. Vamos a hacer todo lo posible por la unidad. Y por la pacificación renuncio a mi candidatura.

--¿A pesar del resultado de las elecciones del 20 de octubre, cuando el MAS salió primero?

--Sí. Y quiero decir que nos robaron ese triunfo. Mi gran delito es ser indio y sobre todo haber nacionalizado los recursos naturales, como los hidrocarburos. Me acuerdo perfectamente de que el hermano Néstor Kirchner, cuando nacionalicé y las empresas me dijeron que no invertirían más, me llamó por teléfono y me dijo: “Si las transnacionales petroleras no invierten, la Argentina sí va a invertir en Bolivia”. Tengo grandes recuerdos de la lucha por la dignidad y la independencia de los Estados, por la dignidad y la identidad de nuestros pueblos.

--Usted habló de la pacificación.

--Voy a hacer todo lo posible por pacificar Bolivia. Renuncio a la candidatura aunque yo estaba habilitado para presentarme como candidato a Presidente. No estoy haciendo un reclamo. Digo que renuncio para que no haya más muertos, ni más agresiones. Hermano periodista, ¿sabe por qué renunciamos el domingo 10 a la tarde con el hermano García Linera? Porque agarraron a mis hermanos dirigentes, militantes, gobernadores de los departamentos, alcaldes y les dijeron que quemarían sus casas si yo no renunciaba a mi cargo. Al hermano del presidente de la Cámara de Diputados le dijeron: “Si tu hermano no renuncia, te vamos a quemar en la plaza”. Incendiaron la casa de mi hermana en Oruro. Del racismo al fascismo y del fascismo al golpismo. Eso es lo que pasó en Bolivia. Por este motivo busco la unidad y la pacificación. Así se lo dije a nuestras bancadas. Les anuncié que por esta vez renunciaríamos Álvaro y yo a las candidaturas a la presidencia y la vicepresidencia.

--¿Dejará México y regresará a Bolivia?

--Mucho desearía volver a Bolivia. Pero quiero que sepan que desde el Norte nos informaron que Estados Unidos no quiere que yo vuelva a Bolivia. El gobierno golpista tampoco lo quiere. Pero por más que sea un gobierno de facto, debe garantizar la vida no solo de Evo sino de todos. Ahora en Bolivia están debatiendo una ley de garantías. Hay gente en la cárcel. Uno en la cárcel porque conducía sin licencia. Otro, en Cochabamba, por gritar “Patria o muerte, venceremos”, en la cárcel también. Es una cacería. A los ministros que están en la embajada de la Argentina y a los que están en la embajada de México no les dan salvoconducto. ¿Esa es forma de aplicar el derecho? Repito: con tanta baleadura, con tanta represión, momentáneamente ostentan el poder político. Pero eso termina.

--¿Proyecta cambiar el asilo mexicano por un asilo argentino?

--No lo descarto. Quiero estar más cerca de Bolivia. El hermano y la hermana Fernández siempre me cooperaron. Nunca me abandonaron. Tengo muchos buenos recuerdos de cuando la hermana Cristina era Presidenta. Una vez faltó harina para el pan. Importábamos el 70 u 80 por ciento de harina de los Estados Unidos y de Canadá. Nunca se fomentó la producción de harina. Como un día faltó harina y todos iban a decir que yo sería responsable de la falta de pan, llamé y dije: “Hermana Cristina, usted tiene que venderme trigo”. Me contestó: “Evo, está todo comprometido”. No sé qué habrá hecho la hermana Cristina, pero un día recibimos en Bolivia trigo y harina. Solidariamente hemos trabajado. Si nunca me abandonaron, tampoco me van a abandonar en este momento tan difícil que está viviendo Bolivia, con tantos muertos, con tantos heridos, con tantas detenciones injustas. De los problemas se sale mediante la cooperación. Recuerdo el intento de golpe de Estado de 2008. Gracias a la ayuda de Unasur derrotamos al golpismo.

--¿Cuál fue la causa de este último golpe?

--Que no aceptaban nuestra política económica y nuestros programas sociales. No aceptaban que los indígenas y los movimientos sociales cambiáramos Bolivia como empezamos a hacerlo. Después de nacionalizar comenzamos con la industrialización. Nuestro gran proyecto era industrializar el litio. Entonces las transnacionales y algunos grupos de Chile no quisieron que continuáramos. Lamentablemente, además, actuaron con violencia. Pagaban 300 bolivianos por agredir, por cortar calles. Me sigue asombrando que los grupos que ostentan el poder económico hagan política de esa manera. Pero no importa. Quiero decir a través de este medio de comunicación tan conocido en todo el mundo, en toda América Latina, que pronto vamos a volver. Hay gente que todavía no puede creer que el comandante de la Policía Nacional o el comandante de las Fuerzas Armadas sean parte de un golpe de Estado. Un golpe de Estado que lleva 32 muertos en días. ¡Muertos a bala! Y también hay como 700 heridos a bala. Más de mil detenidos. Imagínese cuántos muertos, cuántas viudas, cuántos viudos, cuántos huérfanos. Niños baleados... Un golpe de Estado al estilo de las dictaduras. Quiero decirles a los hermanos de la Argentina que con Evo o sin Evo vamos a recuperar nuestra revolución democrática y cultural.

--El domingo 10 de noviembre el general Williams Kaliman, que después renunció y se instaló en los Estados Unidos, formuló en público la famosa “sugerencia” de que usted renunciara. ¿Fue una sorpresa?

--El 7 de agosto, en el aniversario de las Fuerzas Armadas, él se declaró a favor del proceso de cambio y antiimperialista. No sé si su cambio se debe a la plata o a la lucha de clases. Tarde o temprano las mismas Fuerzas Armadas y el pueblo identificarán a los enemigos de nuestra querida Bolivia. Yo equipé a las Fuerzas Armadas. Cuando llegué a la Presidencia, en 2006, tenían un solo helicóptero. Hoy tienen 24. Y algunos de esos aparatos, comprados con la plata del pueblo, están disparando y matando a mis hermanos. Duele mucho.

--Antes y después del golpe acusaron a su gobierno de haber cometido fraude en las elecciones del 20 de octubre.

--Quiero que el mundo sepa que el domingo 10 de noviembre a la madrugada la OEA se sumó al golpe de Estado. Lo hizo con un supuesto informe preliminar, cuando antes había acordado con nuestro canciller que presentaría su dictamen final el miércoles 13. Yo dispongo de informes extranjeros. Demuestran que no hubo fraude. Uno de la Universidad de Michigan. Otro del Centro de Investigación Económica y Política de Washington. Ayer tuve una larga reunión con el Centro Carter. Hablé con hermanos muy allegados al Papa Francisco y con funcionarios de Naciones Unidas y les pedí que hicieran una Comisión de la Verdad para realizar una profunda investigación. Vamos a demostrar que no hubo fraude.

--¿Este pedido suyo es para invalidar el llamado a nuevas elecciones?

--No. Soy sincero: ese llamado ya está en camino. Pero quiero demostrar al mundo entero que la OEA se parcializó junto con grupos de poder conservadores que nunca quisieron al indio, a su patria, que estaban en contra de los programas sociales. Hemos reducido la pobreza. Vamos a decir nuestra verdad en Bolivia y en todo el mundo. La OEA no puede ser un instrumento de la gente pudiente.

--Usted habló de racismo y fascismo. ¿Aumentaron?

--Yo pensaba que la opresión y la humillación habían terminado. Bolivia tenía una nueva Constitución. Pero veo con sorpresa las expresiones de los cívicos de Luis Fernando Camacho en Santa Cruz. La Biblia no puede ser usada para el odio. No son todos los habitantes de Santa Cruz, por supuesto, los que llamaron a identificar enemigos y matarlos usando el sicariato. Pero sé que en reuniones de los cívicos, con 20 o 30 mil personas, orando empiezan y al final gritan: “Evo, cabrón”. Es racismo. Humillan a la gente humilde. A las hermanas de pollera. Patean en la calle a la gente pobre y le dicen “kolla”. Así se llega al fascismo. Identifican la casa de un diputado o un gobernador del MAS y la queman. Y la policía no da ninguna seguridad. La excusa es que hay cubanos. Pero los cubanos, de manera gratuita e incondicional, al revés de los Estados Unidos que siempre condicionó la asistencia a las políticas del Fondo Monetario Internacional, dieron ayuda. Nosotros construimos hospitales y recibimos la colaboración de médicos cubanos. Recuerdo un diálogo entre Hugo Chávez y Fidel. Fidel decía: “Hugo, vamos a hacer un programa para operar gratuitamente a 100 mil latinoamericanos de la vista”. Fidel parecía loco. Eran operaciones que podían costar tres mil o cuatro mil dólares. Pero en Bolivia los médicos llegaron y operaron. El Estado lo hizo gratis. Ahora los grupos racistas no solo buscaron la excusa de la presencia cubana. Quemaron instituciones educativas creadas con la plata del pueblo. ¿Cómo se puede entender eso? ¿Cómo se puede entender que en la zona del Trópico hayan perseguido a diputadas y diputados? Es una dictadura. A nuestra senadora Adriana Salvatierra le rompieron la ropa cuando estaba entrando a la Asamblea. Una joven de 30 años... ¡La Plaza Murillo cercada por tanques! Recordé cuando hice la conscripción en las Fuerzas Armadas en 1978 y mi comandante Daniel Padilla Arancibia se hizo presidente. Yo no entendía qué pasada. Golpes y golpes...

--¿Cuál será la forma de reparar las agresiones?

--Nunca hemos sido revanchistas. Tupac Katari durante la lucha por la independencia decía que los blancos de las ciudades también debían organizarse en ayllus, que eran la estructura orgánica de aquellos tiempos como hoy sería el sindicato agrario. Todos juntos pelearon por nuestra independencia, por nuestra vida en comunidad, en solidaridad. Armonía entre los seres humanos y armonía con la madre tierra. Ya durante la República otro hermano indígena, Zárate Wilka, llamó a hacer una alianza con los blancos de las ciudades para defender los derechos y los recursos naturales. El movimiento indígena nunca ha sido racista, y menos fascista. Y cuando hay pobreza todos nos juntamos y nos unimos. Hemos sido muy tolerantes siempre. Ellos no. Así es la derecha. Me llamó una compañera y me contó que quieren eliminar el programa de vivienda para madres solteras. Me he informado de que quieren privatizar Boa, Boliviana de Aviación. Cuando estatizamos, el compañero Kirchner me mandó técnicos de la Argentina para ayudarnos. Ni sabíamos cómo constituir una empresa pública. Boa llegó a tener utilidades y ahora se les ocurrió privatizarla. No es solo una confrontación de carácter ideológico. También programático: éste no es un gobierno de transición sino un gobierno de facto que ni siquiera respetó la sucesión constitucional.

--¿Cuál será el eje de campaña electoral del MAS?

--Revisará el pasado, hablará sobre el presente y proyectará la esperanza para futuras generaciones. De mis casi 14 años de gobierno, Bolivia estuvo seis años primera en tasa de crecimiento en Sudamérica. Hermano periodista, me duelen dos cosas de este golpe de Estado. Me duelen los muertos y me duele cómo en corto tiempo ya empezaron a destrozar la economía. Ya me informaron que hubo una devaluación. El dólar pasó los siete bolivianos. Nosotros cuidamos bastante la economía gracias a los técnicos y a los compañeros economistas. Profesionales y patriotas. Una vez a Lucho Arce, el ministro de Economía, un organismo internacional le ofreció trabajo. Le iban a pagar 18 mil dólares por mes. Como ministro ganaba un poquito más de dos mil dólares. “Yo estoy por la patria, me quedo aquí”, dijo. Y se quedó trabajando. Hemos llegado por la patria y no por la plata. Muchos miembros del gabinete podrían estar en el exterior ganando mucho. Alguna vez le dije a Arce: “Vete y danos la mitad para la campaña y la mitad para vos”. Y cuando el hermano Arce estuvo enfermo lo ayudamos. Lo necesitaba. No hemos hecho riqueza en el gobierno. Estoy seguro de que mis hermanos se organizarán. Hay mucha conciencia política para enfrentar esta situación.

--Mencionó el litio. ¿También el uranio de Bolivia es apetecible?

--Sobre todo el litio. Y el zinc. Ya estábamos terminando el ciclo industrial del hierro para terminar con la importación. Lo mismo hicimos con los fertilizantes. Antes importábamos el ciento por ciento. Ahora exportamos 350 mil toneladas a Brasil, a Paraguay y a regiones vecinas. Estamos terminando la gran planta de carbonato de litio. Producimos ya 400 toneladas. Los grupos opositores internos no entienden cómo el indio es capaz de industrializar Bolivia. ¿Cómo pueden hacerlo los movimientos sociales y los profesionales patriotas?

--¿Habló con familiares de los muertos?

--Conversé con algunos. Escuchar llorar te hace llorar. Estoy lejos pero intenté ayudar acudiendo a amigas y amigos muy solidarios. Algunos no han tenido ni para pagar el ataúd. Otros están hospitalizados. Siempre ayudaremos a la gente humilde.

–¿Y las nuevas elecciones?

--El tema de la Ley de Garantías todavía no se terminó de consensuar pero nuestra bancada espera que la Asamblea la apruebe y que la autonombrada Añez la promulgue. Esa ley garantiza las nuevas elecciones y sería un instrumento muy importante para pacificar Bolivia. Después habrá que buscar programas para reconciliar al pueblo boliviano.

--¿Esperan un compromiso de Añez de no ordenar otra vez la represión?

--Esperamos que los muertos a bala generen la conciencia de las autoridades del gobierno de facto. Que tantos detenidos suavicen las conciencias. Que no haya más muertos ni heridos. Que los compañeros salgan, porque están detenidos por pruebas sembradas. Hay un fiscal a quien conozco. Tenía doble sueldo, uno del Ministerio Público y otro de la embajada de los Estados Unidos. La embajada le pagaba más plata. La DEA tenía un abogado. Ahora es viceministro de Defensa Social. Quizás sea un mensaje y quieren que vuelva la base militar de los Estados Unidos. Por eso le decía que quiero refrescar la memoria y ver que está pasando. Y quiero aprovechar para saludar a todos los hermanos y hermanas de Bolivia que están en la Argentina. Allí hemos ganado por el 70 u 80 por ciento. Hemos trabajado mucho los temas de residencia cuando el hermano Alberto Fernández era jefe de Gabinete de Kirchner y de Cristina. Todos apoyamos a los más humildes de nuestra querida tierra.

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Publicado enInternacional
Uruguay: cuarto mandato de la izquierda o giro a la derecha

"No perder lo bueno, hacerlo mejor" dice la pintada en una pared por la avenida 18 de julio camino a la Plaza Cagancha. Y, la respuesta debajo: "nosotros podemos". Así conviven las consignas de la coalición de centro-izquierda Frente Amplio (FA), que gobierna Uruguay desde hace quince años, con la del Partido Nacional (Blanco) en alianza con otras formaciones de derecha y ultraderecha, horas antes del ballottage del domingo 24 de noviembre.

En la Plaza Cagancha, militantes frenteamplistas entregan volantes de la fórmula Daniel Martínez-Graciela Villar sin inmutarse por la presencia a unos pocos metros de un puestito opositor de la fórmula Luis Lacalle Pou-Beatriz Argimón. Del parlante de los blancos se escucha cumbia: primero Gilda, después Lia Crucet. 

 A esta segunda vuelta el ex senador Lacalle Pou, de 46 años, llega con ventaja frente al ex intendente de Montevideo, Martínez, de 62 años. Según los últimos sondeos, el candidato opositor obtiene entre 49 y 51,5 por ciento de intención de voto y su rival socialista cuenta con un apoyo de 43, 44, 5 por ciento. 

La frase de José "Pepe" Mujica "las izquierdas en el mundo se dividen por las ideas y las derechas se juntan por intereses" sirve para entender el dato novedoso de esta contienda: el neoliberal Partido Colorado junto al ultraderechista Cabildo Abierto y dos formaciones minoritarias (Partido Independiente y Partido de la gente) se aliaron con los blancos en un "compromiso por el país" en el que prometen "hacer más con menos", reducir el déficit fiscal ( 4,9 por ciento del PIB) sin subir impuestos ni tarifas y combatir la inseguridad.

Si Lacalle Pou se impone este domingo, pondrá fin a un proyecto de país de los últimos 15 años que mejoró, aunque con algunas limitaciones, los indicadores económicos. Así lo destacó el candidato oficialista Daniel Martínez en diálogo con Página12. " Somos el país más igualitario de Latinoamérica; el salario real creció un 60 por ciento; la pobreza bajó del 34 por ciento al 8 por ciento; la indigencia del 4,5 al 0,1 por ciento, universalizamos el sistema de salud". 

En un banco de Plaza Cagancha, que es como un retiro del movimiento de la calle central, Maicol Pereira dice que "la promesa de cambio de la oposición es un retroceso". Mate en mano, este trabajador en una empresa de limpieza, de 34 años, explica por qué vota al Frente Amplio. "En 15 años el salario creció siempre por encima de la inflación. La derecha quiere vender que estamos en crisis cuando es record la venta de autos 0km. No ves un ´cachilo´ (como llaman a los autos viejos)".

En este período de tres gobiernos del FA a partir del 2005 se crearon 300 mil puestos de trabajo, pero en los últimos años se perdieron 50 mil y hoy la tasa de desocupación es del 9 por ciento. 

María José Vieitez, de 35 años, está desempleada desde hace más de un año. "Estoy enojada con el Frente Amplio pero le voy a dar el voto igual", dice, y agrega. "Lacalle Pou es un cheto, no sabe lo que cuesta un kilo de arroz". 

Pasa haciendo propaganda con una bandera amarilla (de un sector de los blancos) un señor que se define "de centro". Eduardo Rodríguez, economista jubilado, dice que vota por "la unión de la oposición". "Voto por que el Estado no sea magnánimo, que dé libertad, que no obligue a la bancarización. Que no controle lo que comprás", concluye y entrega un volante.

Una mujer pasa y al rechazarle el papel le dice: "no voto en contra de los trabajadores".  

"No queremos que se venga Venezuela", le retruca Miriam Silva, madre y abuela de 6 niestos. "No quiero que mis nietos se vayan del país, dice esta militante del Partido Nacional y terapeuta con medicina natural. 

El "fantasma del populismo" circula entre los que proclaman un cambio. "¿Sabes lo que acordaron Lula, Chávez y Fidel en el Foro de San Pablo?, se indigna Susana que teme decir el apellido. Y agrega esta jubilada, de 75 años. "Quiero vivir en democracia, sin comunismo". 

El peligro Manini Ríos

De camino al hotel, un taxista y ex jugador de Racing de apellido Falero incomoda cuando dice "se va a terminar el recreo", retomando la frase de Guido Manini Ríos de que "hay que terminar el recreo de todo malandraje".

De las derechas aliadas, la que más preocupa es Cabildo Abierto, liderada por el excomandante en jefe del Ejército.  Manini Ríos fue destituido en marzo por Tabaré Vázquez por no haber denunciado la confesión del represor Nino Gavazzo de que arrojó al Río Negro el cuerpo del tupamaro Roberto Gomensoro, en 1973. 

"Ya lo conocemos" dice el titulo del editorial de La Diaria repudiando que el electo senador rompiera la veda pidiendo a los militares que no voten al Frente Amplio. "Llama la atención que Manini Ríos decidiera avalar una idea que intentó refutar durante la campaña: la de que Cabildo Abierto es un partido militar", sostiene el diario sobre el video de Manini Ríos que circuló por estas horas en las redes sociales . 

En esa grabación dijo: "Vemos que aquellos que desde el gobierno han atacado sistemáticamente la institucion armada hoy les piden su voto. Son los mismos que hace tan solo un año aprobaron una ley de retiros que afectó principalmente a las jerarquías más bajas... Son los mismos que despectivamente llegaron a llamarlos ´carne con ojos".... Manini Ríos se refería unas declaraciones por las que Mujica en su momento pidió disculpas. 

Cabildo abierto consiguió once bancas en Diputados  y tres en el Senado: Lacalle Pou necesita de los legisladores de los partidos aliados para contar con mayoría parlamentaria. Guido Manini Ríos pone en cuestión la agenda de derechos que aprobó el Frente Amplio en estos 15 años como las leyes de legalización del aborto, marimonio igualitario y regulación del cannabis, entre otras.

 Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Publicado enInternacional
Elecciones entre cacerías, el plan del golpe en Bolivia  

Me escribe una compañera que tuvo que irse de Bolivia. Es perseguida junto a su compañero a quien, le dijeron, lo buscan para “liquidarlo”. Desde antes que Evo Morales fuera forzado a renunciar comenzó a circular una lista de nombres; su aplicación se aceleró una a partir de ese momento. Fue Arturo Murillo, ministro del gobierno de facto, quien se encargó de ponerlo negro sobre blanco: habló de “cazar” a tres dirigentes, luego de perseguir parlamentarios acusados de “sedición” y “subversión”. La ministra de comunicación Roxana Lizárraga señaló a “periodistas y pseudoperiodistas”, y el jueves el canal Telesur fue sacado de los televisores bolivianos.

La estrategia de descabezamiento y persecución es parte de la arquitectura del golpe de Estado que se mueve según una serie de pasos previstos. El primero, fue forzar la renuncia de Evo y Álvaro García Linera. El segundo, construir un gobierno de facto, materializado a partir de la autoproclamación de Jeanine Añez. El tercero, iniciado desde antes y profundizado en estos días, es el de la persecución de dirigentes, junto con el inicio de las represiones militarizadas. Esto último fue anunciado con el decreto para eximir de responsabilidad penal a las Fuerzas Armadas y una partida adicional de cuatro mil ochocientos millones de dólares.

El cuarto paso es el que está en desarrollo sin haberse concretado aún, la convocatoria a elecciones generales, para lo cual se deben nombrar nuevas autoridades del Tribunal Supremo Electoral y de los Tribunales Electorales Departamentales. Este es el punto de mayor complejidad para quienes están al frente del golpe de Estado. El nombramiento de autoridades del TSE debe pasar por el poder legislativo, donde el Movimiento Al Socialismo (MAS) tiene los dos tercios. El gobierno de facto y los poderes reales tras el golpe buscan forzar el acuerdo con el MAS para que acepten la convocatoria electoral según sus condiciones. Eso significa lograr que el MAS reconozca a Añez como presidenta, imponer las autoridades electorales, y, en simultáneo proscribir a Evo. Esto último ya comenzó con el “inicio del proceso de investigación” que anunció el Fiscal General Juan Lanchipa.

El quinto y último paso será la elección como tal. No existe aún acuerdo dentro del bloque golpista acerca de la fecha. Fernando Camacho afirmó que el plazo para la contienda es hasta el 19 de enero -el 20 culminaría el mandato de Evo- mientras que otras voces ya han planteado que no existen condiciones para lograr la elección en enero. Este punto es central en la estructura del golpe de Estado que desde el inicio se presentó como democrático y así fue respaldado por el presidente Donald Trump y su administración, por el secretario de la Organización de Estados Americanos Luis Almagro y por la Unión Europea.

Pero la ficción democrática que encubre el golpe requiere la convocatoria a elecciones. Añez se presentó desde el primer momento como presidenta interina y la misma OEA, que niega que haya existido un “quebrantamiento institucional” -como sí pidió, por ejemplo, Uruguay que sea incorporado en la última resolución- urge al gobierno de facto y a los actores políticos que logren esa convocatoria. Lo que debaten los golpistas, sin acuerdo interno hasta el momento, es sobre los tiempos y condiciones para esas elecciones. Buscan garantizar la proscripción de Evo Morales, algunos sostienen realizar lo mismo con el MAS, y, a su vez, tener un TSE bajo control.

Mientras eso sucede, la persecución se profundiza, las represiones policiales y militares han asesinado a más de treinta personas, el dolor y la rabia crecen. Ante eso existen resistencias en las calles y en el poder legislativo que avanzan de conjunto, aunque no necesariamente de forma coordinada. El MAS, ya lo ha anunciado, trabaja para lograr la salida electoral en las condiciones menos desfavorables. ¿Podrá? Varios parlamentarios están bajo amenaza en un contexto de impunidad golpista absoluta que ha llegado, como se vio, a autoproclamar sin quorum y perseguir hasta a los muertos.  

Publicado enInternacional
Kathleen Day

"Desafortunadamente, nuestra economía está basada en que la gente compre cosas. En nuestro sistema se piensa que podemos comprar nuestra salida ante los problemas. Esta idea está muy arraigada en los mercados internacionales"

"Lo facilitadores de crédito ofrecen a los consumidores lo que algunos han llamando "crack financiero"; "crack" como la droga. Te dicen que te lo puedes permitír, que lo puedes refinanciar, cayendo en una trampa insostenibles de deudas" 

"¿Quién va a comprar si los que trabajan son robots y no personas que puedan consumir? Aquí hay potencial para una crisis, porque puede ser que los consumidores no tengan nivel adquisitivo"

Kathleen Day pasó cuatro décadas cubriendo finanzas y asuntos económicos de primer orden en Estados Unidos para el diario The Washington Post. Esa experiencia le ha llevado a ser ahora profesora de crisis económicas para la Universidad Johns Hopkins, no lejos de la capital estadounidense.

Day ha presentado este año el libro que a ella le hubiera gustado leer cuando llegó a la redacción para cubrir la mayor economía del mundo. Se titula Broken Bargain (Ed. Yale University Press, 2019), algo así como "El trato roto", un volumen sobre "banqueros, rescates y los esfuerzos para domesticar a Wall Street".

Según Day, en Estados Unidos ya se han puesto las bases para que haya nuevas turbulencias económicas y financieras. En esta entrevista con eldiario.es, Day habla de "señales de alarma" en su país como son los elevados niveles de deuda de los hogares y una desigualdad en el reparto de la riqueza que recuerda a los momentos previos al crac del 29.

En este contexto, la administración del presidente de Donald Trump también es un problema. "La administración Trump le ha dicho básicamente a Wall Street: 'podéis hacer lo que queráis'", dice Day.

¿Qué opina de la gestión económica del presidente Donald Trump?

La administración Trump está preparando las bases para la siguiente crisis, deshaciendo todos los dispositivos de seguridad, no sólo para los consumidores, sino para todo el mundo. Esta administración está propiciando el trabajo básico para que haya una nueva crisis.

¿Se refiere a una nueva crisis financiera?

Dos tipos de crisis económicas son posibles. Una puede deberse a las fuerzas del mercado, algo que no se puede atribuir realmente a nadie en concreto. Puede ser que los consumidores dejen, por lo que sea, de comprar, por ejemplo. Esto puede deberse a preocupaciones diversas, por motivos que pueden estar relacionados, por ejemplo, con la inestabilidad internacional. Pero hay otro tipo de crisis que son evitables, que se pueden evitar frenando a la gente que hace lo que causa esas crisis. 

¿Cómo cree usted que será la siguiente crisis económica?

Hay un límite en la capacidad de la gente para comprar cosas. Y esto es importante. Desafortunadamente, nuestra economía está basada en que la gente compre cosas. En nuestro sistema se piensa que podemos comprar nuestra salida ante los problemas. Esta idea está muy arraigada en los mercados internacionales. Es una idea que viene de Estados Unidos y que se ha exportado a todo el mundo. Consiste en pensar que el consumo puede levantar la economía en todo momento.

Sin embargo, ahora más que nunca, se plantea un problema con las aplicaciones de la inteligencia artificial y la robótica. Las empresas están incrementando ahora su productividad a través del uso de robots. Estados Unidos es un gigante de las manufacturas, pero ahora lo somos, cada vez más, gracias al uso de robots. Esta es una realidad que plantea la siguiente cuestión: ¿Quién va a comprar si los que trabajan son robots y no personas que puedan consumir? Aquí hay potencial para una crisis, porque puede ser que los consumidores no tengan nivel adquisitivo.

También se habla de las posibles consecuencias de una desigualdad creciente.

Sí, el contexto general es que los ricos están haciéndose cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. Y, en un momento dado, ocurrirá que no habrá más gente que pueda comprar cosas. Ésta es una crisis económica estructural a la que tendremos que enfrentarnos.

Usted hablaba al inicio de esta entrevista del trabajo de la administración Trump y de cómo se está poniendo las bases para la siguiente crisis. ¿Podría desarrollar este punto?

Nadie sabe dónde está el origen de la siguiente crisis financiera y, además, no se suele tener razón cuando se hacen previsiones al respecto. Ahora bien, puede haber una recesión o una desaceleración económica por motivos relacionados con la guerra comercial que Donald Trump le ha declarado ha China o por inestabilidades políticas internacionales. Pero también podría darse otra crisis debido a un escándalo financiero.

La última crisis financiera fue una crisis de este tipo, cuando las instituciones bancarias estadounidenses, muchas de ellas internacionales, se dedicaron a animar la concesión de créditos sin evaluaciones de riesgos. De una situación así se puede decir: 'es culpa de los consumidores, que fueron estúpidos pidiendo esos créditos'. Pero eso no es así. Porque en muchos casos los consumidores fueron animados a firmar esas hipotecas [subprime]. Esto es algo que yo documento en mi libro.

¿Tiene usted pistas de qué prácticas en el mundo de las finanzas pueden llevar a otra crisis?

Ahora mismo hay mucha inversión en bonos corporativos de alto riesgo. Demasiada inversión en estos instrumentos y un mal uso de los bonos colaterales, que en principio pueden ser una buena idea, pero también pueden amplificar los problemas. Este mecanismo es el mismo que, usándose mal, dio lugar a la última crisis financiera.

¿De qué otros modos está contribuyendo la administración Trump a que se corran riesgos para la economía?

Se está facilitando a las entidades de crédito dar créditos a los consumidores de forma irresponsable. En el sector del crédito al consumo, se está facilitando el acceso a créditos a gente que no puede pagar esos créditos o que, directamente, no los necesita. Por ejemplo, entre los colectivos más afectados de estas prácticas se encuentran nuestros veteranos de guerra. En muchos aspectos, en Estados Unidos tratamos a nuestros veteranos de manera deplorable. Son el objetivo de entidades que dan dinero y se comportan como carroñeros, carroñeros que van a por hogares que están sufriendo económicamente.

Lo que estos facilitadores de crédito están ofreciendo a los consumidores es lo que algunos han llamando "crack financiero"; "crack" como la droga. Te lo ofrecen diciéndote que puedes permitírtelo, que luego lo puedes refinanciar, cayendo en muchos casos en una trampa insostenibles de deudas, mientras que los que ofrecen el crédito obtienen muchos beneficios a corto plazo. Cuando el consumidor se declara en bancarrota, los que ofrecían el crédito han cobrado varias veces lo que prestaron porque los intereses en este sector varían, entre un 300% y un 500%. A este tipo de créditos al consumo es más fácil acceder con la actual administración de la Casa Blanca.

¿Qué otras realidades económicas le preocupan?

La administración Trump le ha dicho básicamente a Wall Street: 'podéis hacer lo que queráis'. Por ejemplo, Betsy DeVos, la Secretaria de Estado para la Educación, está dificultando que los estados en Estados Unidos puedan proteger a los consumidores frente a las entidades que ofrecen créditos a los estudiantes para pagar sus estudios. Esto es lo mismo que pasó en la crisis de las hipotecas. Se dijo, como hace DeVos ahora, que sólo las autoridades federales pueden proteger a los consumidores. Pero con las hipotecas, las autoridades federales no hicieron nada.

Luego, hay otras realidades preocupantes. La administración Trump está haciendo más difícil que los ciudadanos vayan a los tribunales frente a entidades de crédito. El sector agrícola del país presenta una deuda de 409.000 millones de dólares (unos 369.600 millones de euros), lo que pone al sector cerca de los niveles de la crisis que vivió en los 80. Podría seguir dando datos, pero pienso, de todos modos, que llegará el día en que haya que hacer cuentas y habrá gente que no pueda pagar deudas. Entonces habrá otra crisis.

¿Cómo de malas serían esas noticias para la economía en Europa?

Una crisis en Estados Unidos se haría notar internacionalmente. Se dice, con una economía como la de Estados Unidos, que cuando Estados Unidos tose, el resto cogen neumonía. Nuestras economías están todas vinculadas, del mismo modo que lo estamos con China. Pero si hay una crisis financiera por mal uso de productos financieros en Estados Unidos como los que he mencionado, entonces Europa se puede ver afectada o no en función de cómo las instituciones europeas se comporten respecto a este tipo de actividades económicas, y también en función del tamaño de los desmanes cometidos en Estados Unidos.

Su análisis confiere mucha importancia a los consumidores. ¿Por qué?

Los consumidores son el motor de la economía. En Estados Unidos se identifican con los consumidores 6,5 céntimos por cada 10 céntimos que se consume en la economía. Cualquier cosa que dañe a los consumidores está dañando a la economía. Si uno se aprovecha de los consumidores como ocurrió con la última crisis, todo el mundo lo va a notar.

En 2018 la deuda de los hogares estadounidenses ya superó el nivel máximo de deuda en 2008. Además, en Estados Unidos, y pienso también que en el mundo, está creciendo la diferencia entre ricos y pobres. La desigual distribución de la riqueza comienza a parecerse a la de los años 20, antes de la gran recesión que supuso el crac del 29. Esto son señales de alarma.

¿Qué vínculo hay entre esta situación económica y la realidad política que se observa en Estados Unidos y Europa, donde se está produciendo un auge de la extrema derecha?

Yo puedo hablarle de que, económicamente, los efectos de las políticas de Trump van a ser un desastre. En los años 30, Estados Unidos flirteó con la dictadura, o al menos alguna gente. Y ahora también. Piense en que el Tea Party [movimiento ultraconservador del Partido Republicano] surgió de la última crisis, una crisis que el Tea Party nunca entendió. Ellos crearon el mantra: 'no creemos en la regulación, ni en la ciencia...'. Es ridículo.

El problema es que los dictadores saben que, cuando la gente tiene hambre o no pueden pagar la luz ni las cosas más básicas, lo que quieren es poder acceder a esas cosas y apoyarán al que se lo dé. Dará igual si es un dictador o alguien con tendencias dictatoriales. El problema con las crisis económicas es que ponen la atención de mucha gente en la próxima paga y en la próxima comida. Ahí es cuando se es capaz de apoyar a cualquiera, incluida una mala persona que promete que arreglará la situación.

¿Hay otras soluciones?

Sí, sabemos, por ejemplo, que la solución a la crisis del sector del carbón está en crear puestos de trabajo en energía solar, por ejemplo. También hay ideas a considerar como la de establecer una renta mínima anual de subsistencia para así lidiar con el creciente desempleo que crea el uso de robots.

Por Aldo Mas

22/11/2019 - 21:37h

Publicado enInternacional
Viernes, 22 Noviembre 2019 06:31

La globalización del hartazgo 

La globalización del hartazgo 

Recién acabamos de entrar plenamente en el Siglo XXI. Las compuertas se fracturan. Estamos ante la globalización del hartazgo, ante la desconstrucción colectiva de un abuso colosal que funcionó como un espejismo que atrasó el ingreso al nuevo milenio. La introducción se hizo a empujones. La primera fisura social la inauguró Bolivia en 2003 con la revuelta por los hidrocarburos (78 muertos) que desembocó en la renuncia del presidente Sánchez de Lozada y se prolongó hasta la elección del presidente Evo Morales en 2005 (54% de los votos). La primavera árabe que estalló en 2010 en Sidi Bouzid (Túnez) inició el segundo movimiento de emancipación del Siglo XXI. Aunque fue derrotada por una contrarrevolución sangrienta, Egipto le siguió los pasos con el derrocamiento del dictador Hosni Mubarak posterior a la extensa ocupación de la Plaza Tahrir (2011). La consigna “Erhal” (Afuera) fue la respuesta masiva a la pobreza, la corrupción y el nepotismo. Se la llamó “la revolución Facebook” o “Twitter” por el papel que desempeñaron las nuevas tecnologías de la información en aquellos alzamientos sociales. La ilusión resultó pasajera. Las redes sociales no han sido aliadas de la emancipación sino del engaño (Donald Trump, Brexit, Bolsonaro, etc, etc). El anhelo de un cambio se extendió a Occidente entre principios y finales de 2011. La revuelta del Norte venía precedida por las manifestaciones que estallaron en Gracia en 2010 como refutación de la “purga” de austeridad impuesta por los organismos multilaterales de crédito. Las sublevaciones civiles habían sido teorizadas a finales de 2010 por el ensayista francés Stéphane Hessel. Su libro “Indígnense” planteó una insurrección pacífica y así nació en España la plataforma Estado del Malestar que conduciría al movimiento de los indignados y las concentraciones en la Puerta del Sol. Este oleaje se prolongó en grupos como Occupy Wall Street y muchos similares. Luego, todo volvió al cauce sistémico: consenso, tecno consumo y obediencia. Se entendía que aquellos apenas fue un susurro pasajero de rebelión. Algunos años después, la Argentina irrumpió en 2017 en el escenario con varias manifestaciones de oposición frontal a la expiación social desplegada por el macrismo. Al año siguiente, el giro radical lo protagonizó Francia cuando empujó hacia el Siglo XXI con el movimiento de los chalecos amarillos. Esa insurgencia de “los invisibles” de Occidente ubicados en las zonas periféricas reinstaló en el centro la idea de una soberanía popular en contra de la inoperancia y la corruptibilidad de la política. Fue y sigue siendo un fragoso grito, una demanda de recuperación del destino que estaba en manos de las castas políticas, mediáticas, industriales y financieras. No se podía seguir teniendo confianza en esas oligarquías. El destino debía volver al tejido del pueblo. Ahora, Chile acaba de dar la envión final con una masiva revuelta ciudadana y el entierro de una Constitución ilegitima diseñada por un dictador. Los últimos gemidos de los años 70 de América del Sur fueron sepultados por la valiente y admirable revuelta de los chilenos. El coletazo de Bolivia es un tirón hacia atrás ejecutado por una casta que desecha aceptar que su mundo ya no resuena más en este y que se ha respaldado en el separatismo y el soberanismo blanco trumpista para dar un golpe de Estado. Su destino será breve. El Siglo XXI se los llevará por delante.

Ya no será más lo mismo, casi en ningún lado. En un arco temporal coincidente (2018-2019), el montaje tramposo confeccionado por el tecno liberalismo se desarmó bajo la coacción de una sublevación que abarca hoy buena parte de la geografía del planeta. Argentina, Francia, Ecuador, Argelia, Hong Kong, Chile, el Líbano, Irak, Irán, Republica Checa, Colombia y Haití. En las calles o en las urnas, estos países esgrimieron la dignidad de los pueblos para restaurar la legitimidad de un sujeto social renacido y sin miedo. Cuando la primera potencia mundial elige como presidente a un analfabeto, agresor de mujeres, evasor de impuestos, racista y tramposo hasta en la forma en que llegó al poder no caben más ni la confianza ni el miedo. En los cuatro puntos cardinales, en diferentes idiomas, los grafitis y las banderolas retoman ese término que tantas veces se escuchó en la Plaza Tahrir durante la revuelta egipcia: ”Karama”, dignidad, es decir, me apropio colectivamente de mi destino porque ya no creo más en esa alucinación que, entre los años 90 y el nuevo milenio, el liberalismo confeccionó como una de las mentiras más planetarias de la historia humana: la tecnología, las finanzas y las desregulaciones como objeto de progreso y garantía de libertad. En los primeros 20 años del Siglo XXI se llevó a cabo la instalación de esta representación con el concepto de “globalización” como llave maestra. El llamado capitalismo de innovación engendró un monstruo de tres cabezas: el capitalismo de vigilancia, el capitalismo de predicción, el capitalismo de captación. Los tres se volvieron la catedral del consumo, del espionaje y de la explotación digital. Vendieron estas trilogías como un nuevo estado del progreso de la condición humana cuando no fue, en realidad, más que un grosero capítulo de la explotación ampliada por las políticas neoliberales que jamás condujeron a un rápido crecimiento económico, y menos aún al reparto equitativo de la riqueza acumulada. Al engaño le sigue el despertar. El mapa mundial es, en este momento, el territorio de la reinserción de un sujeto social unido no ya por la ideología sino por la insurgencia ante lo absurdo de la desigualdad, la acumulación de riquezas y prerrogativas y la incapacidad de la clase política. De Buenos Aires a Teherán, pasando por Argel, Beirut, Hong Kong, Quito, Santiago de Chile, Puerto Príncipe, Praga, Bagdad o Bogotá, estas revueltas están atravesadas por un factor común: no son los “olvidados de la globalización” sino la acción de grupos humanos socialmente lúcidos y fusionados que rehúsan participar en su propia depredación.

En 1989, la caída del muro de Berlín no fue “el fin de la historia” sino una oportunidad histórica para introducir una democracia renovada. En su lugar se instaló una tiranía soft regulada por los deslumbramientos de las nuevas tecnologías. Comunicación, consumo tecnológico y prosperidad para todos. Las usaron para vendernos basura, para controlar y manipular nuestras conciencias. Los tiranos desaparecen, la tiranía renueva sus perfiles y protocolos. Facebook, entre otros, es el rostro del tirano con sonrisa de sommelier. Pero es un veneno que ha contaminado el comportamiento electoral de grandes países y llevado al poder a los herederos del fascismo blanco. La socialdemocracia liberal estaba tan saturada por su victoria que ni siquiera vio que su otro enemigo mortal, el fascismo, trepaba por su columna vertebral.

En esta serpentina global de sublevaciones la Argentina ha sido quizá el último territorio del chantaje donde se buscó sofocar la independencia colectiva. Se trató de modificar las preferencias electorales de la sociedad mediante la alternativa escatológica: si no nos votan a nosotros Wall Street nos sacará definitivamente del mundo: seremos los paganos del sistema. No funcionó. La Argentina se liberó de su tirano financiero al decidir que su destino sería otro. El perfil de las rebeliones globales difiere, pero dibuja un mismo repudio a lo político: aumentos de los combustibles, Francia e Irán, democracia y soberanía, Argelia y Hong Kong, medidas de austeridad, Ecuador y Colombia, impuesto al uso de WhatsApps y corrupción, Líbano, corrupción, Republica Checa, corrupción y desigualdad, Irak, pobreza, Haití, tarifas de los transportes y desigualdad, Chile. Ha habido cientos de muertos y miles de heridos que llevan en su carne los estigmas de la nueva represión: el sujeto social de hoy es un ser humano mutilado, con los miembros atrofiados por los proyectiles de la policía, que ha perdido ojos, manos, dedos. Podemos retratar cada época con las huellas que deja la represión. La nuestra es la era de la mutilación policial. El teatro global prosigue, pero hemos cambiado de acto. En este, los pueblos retoman su destino y demuestran la sabiduría intrínseca de los combates: no hay pelea ultima ni derrota definitiva, sino que “todas las luchas continúan” (Mario Wainfeld) en una danza de intensidad y adormecimiento. El 14 de julio de 1789, cuando la Revolución francesa estaba en la raíz del reino, el duque de La Rochefoucauld-Liancourt despertó al Rey Luis XVI para avisarle que los insurrectos parisinos habían tomado La Bastilla. El Rey pregunto: “ ¿ Pero es una revuelta ?”. La Rochefoucauld le dijo: ”No Sir, es una revolución”. En este Siglo XXI no le diría lo mismo, sino, tal vez, algo peor: No Sir: es una resurrección globalizada.

//Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo./">Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Publicado enInternacional
Gobierno de facto frena a punta de gases marcha pacífica en La Paz

La Paz. Firmó un decreto que exonera a los militares de responsabilidades penales –una licencia para matar que contraviene todas las reglas internacionales–, dio 5 millones de dólares extras al ejército y hoy su policía la emprendió contra una marcha pacífica que llegó a unos pasos del lugar donde ¿despacha? Digamos que donde actúa, al cabo ex presentadora de televisión, como rostro del gobierno de facto.

Pues bien, al filo de las 21:30, hora de La Paz, Jeanine Áñez soltó un mensaje a los bolivianos: “Lamentamos desde el corazón las muertes de nuestros hermanos en El Alto. Nos duele porque somos un gobierno de paz. Y por eso les pido que nos unamos para reconciliarnos…”

Sin referir objetivos ni hacer una oferta concreta ofreció poner a disposición a su gabinete para comenzar a dialogar inmediatamente. También dijo haber pedido participar a los organismos internacionales y también a la Iglesia (recuérdese que, para ella, Iglesia sólo hay una).

Resulta inevitable recordar el golpe de Honduras hace una década. Durante largos meses, mientras se cumplía el plazo del mandato de Manuel Zelaya, los golpistas se llenaban las bocas con la palabra diálogo, le jugaron el dedo a la OEA (la del chileno Insulza, no la del uruguayo Almagro), embarcaron en su teatro al Nobel Óscar Arias, desafiaron a Lula, que entonces estaba en el esplendor de su poder (metió a Zelaya a la embajada de Brasil en Tegucigalpa), se burlaron de todos los cancilleres latinoamericanos en sus caras y, al final, si algo cedieron fue por lo único que les importaba: que Estados Unidos les cancelara las visas. Para la élite hondureña, caray, perderse Nueva Orleans es morir en vida.

Diálogo es el nombre del juego que ahora cuenta con la patética complicidad de la OEA y el abierto apoyo del gobierno de Donald Trump que, ni de chiste, cancelará una visa de la élite boliviana. Es más, probablemente muy pronto el articulador del golpe, Jorge Tuto Quiroga, dueño de credenciales democráticas tan incuestionables como haber sido vicepresidente del dictador Hugo Banzer, sea recibido con fanfarrias y confeti en Washington.

La birlocha tirana

Las señoras lloraban por partida triple, por sus muertos, por el coraje y por los gases que les habían tirado.

El Mercado Lanza es una construcción extraña: pasillos que suben y bajan, que van y vienen en distintos niveles, para dar espacio a puestitos de dos por dos que venden comida. Ahora casi todos están cerrados porque faltan la carne, los huevos, el pollo. Igual, si tuvieran todos esos productos, valdría de poco porque no hay gas.

Las zonas acomodadas de La Paz cuentan con gas por tubería. Los pobres dependen de los tanquecitos de 10 litros. La propaganda del gobierno justificó los ocho muertos de El Alto por la necesidad abastecer a la capital de ese preciado bien de las cocinas y de gasolina para los autos.

Pero ni el gas llega ni la gasolina alcanza. Las bases del MAS en esta capital tienen la convicción de que la gasolina está a resguardo en el Colegio Militar porque, prioridades son prioridades, en caso de que no funcione el diálogo será necesario abastecer los vehículos de transporte de tropas para atender, Biblia en mano naturalmente, los 71 bloqueos carreteros que según fuente oficial existen en el país.

Y no se crea que las señoras que lloran por los gases en el Mercado Lanza ignoran estas cosas.

En aras de resumir, abajo se inscriben las frases anotadas mientras los locatarios del mercado se decidían a abrir los candados. En tres círculos de lágrimas se escuchó lo que sigue:

Fue una emboscada. Nos estaban esperando. ¿Por qué nos tratan como perros? ¿Y dónde quedaron los muertos?

Estaban lanzando gases desde arriba de los edificios, hasta de arriba del templo, ¿por qué la iglesia se presta a eso?

Otro de los grupos de señoras refugiadas en el mercado compartía pañuelos, cigarros, bicarbonato, lágrimas y palabras:

“Malditos, y hasta han hecho montajes. ¡Esa no es la voz del Evo! (en referencia a la presentación de un audio que, según los golpistas, les permitirá acusar a Morales de terrorismo).”

De qué democracia hablan. Es dictadura.

“La birlocha es tirana. Esto es tiranía.”

(Birlocha, necesaria ida al diccionario con sombrero de bombín que lo explica a este reportero, es una chola que se viste como sifrina, que con su ropa y maquillaje niega su origen).

Barbijos, cigarros, llévelo, llévelo

Esta es una de las policías más corruptas de Latinoamérica, dice en corto un líder masista. Cualquiera se pregunta, claro, por qué 14 años de gobierno de Evo Morales no fueron suficientes para sanear ese cuerpo de seguridad del Estado.

Esto va por el siguiente detalle. Los policías que se plantan en el lugar donde van metiendo a los detenidos ocultan, ilegalmente, sus nombres bordados en sus uniformes. ¿No están seguros de que este gobierno es el bueno y duradero?

Algunos ciudadanos bolivianos se los reprochan y eso acaba, naturalmente, no en el diálogo que ofrece la señora Áñez, sino en otra gasificación que, por lo demás, abre oportunidades.

Detrás de los policías que viajan en parejas en motocicletas, y que literalmente cazan a los manifestantes y a cualquiera que se les cruce, van vendedores ambulantes que con un sonsonete que hace recordar el clásico fierro viejo que venda, ofrecen los remedios contra los gases en pequeñas cajitas colgadas de sus pechos: “Bicarbonato, barbijos (tapabocas), cigarros…”

Cierre de pinzas

El gobierno de facto cierra pinzas: llama al diálogo al mismo tiempo que, sin que lo diga la ex senadora, excluye todo lo que huela a Evo Morales y su entorno –los que se fueron, dicen, y en esa expresión coinciden medios, funcionarios del gobierno de facto y, ojo, algunos diputados del MAS.

Mientras gasificaban a los marchistas, los canales de televisión transmitían hasta el paroxismo las aburridas hojas de los expedientes penales abiertos contra Morales, la protesta formal del gobierno boliviano de facto ante México por las declaraciones del aymara que, a su juicio, contravienen su condición de asilado político, paja mediática, fuegos artificiales para lo que importaba fijar y que resumía un analista en la radio: Evo es historia y los masistas deben salvar a su partido. Siempre y cuando, claro, no se les ocurra volver a ganar una elección presidencial.

Publicado enInternacional
El Partido Laborista lanza el programa electoral más radical de las últimas décadas

Jeremy Corbyn cree firmemente que los votantes británicos están hartos de que el Brexit haya secuestrado el debate político en el Reino Unido en los últimos tres años. Su apuesta electoral es un revulsivo que él mismo definió como el plan laborista más “ambicioso y radical” en décadas y que ha puesto nerviosos a las grandes empresas y al sector financiero. El Partido Laborista ha presentado este jueves su programa para las elecciones generales que se celebrarán el próximo 12 de diciembre. "En las próximas tres semanas escucharéis que todo lo que contiene este programa es imposible. ¿Por qué? Porque el sistema funciona perfectamente para todos los poderosos, aunque no funcione para el resto de la gente. Se trata de un programa lleno de medidas populares que el establishment político ha bloqueado durante toda una generación", ha afirmado Corbyn entre los aplausos de los estudiantes y activistas que han acudido al acto en la Universidad de Birmingham.

Cree el laborismo que los votantes británicos están preparados, después de una década de austeridad, para acoger con agrado medidas que hace 10 años habrían resultado desorbitadas. Por ejemplo, la nacionalización parcial de la empresa British Telecom para ofrecer banda ancha gratuita de Internet a todos los hogares británicos; o la renacionalización de los servicios de ferrocarril y de transporte en autobús; o el aumento hasta el 26% del impuesto de sociedades (actualmente en el 19%); o una subida de las cargas fiscales a aquellos que cobran más de 90.000 euros al año.

Pero la medida estrella tiene que ver con una de las principales banderas de la formación: la lucha contra la emergencia climática. De una sola vez, el laborismo pretende recaudar casi 13.000 millones de euros de las grandes compañías petrolíferas y gasísticas. "Ya no podemos negar la emergencia climática. La podemos ver a nuestro alrededor. La hemos visto en las inundaciones de Yorkshire o de las Midlands. No podemos perder más tiempo. Esta crisis exige una actuación urgente. Pero no es justo que los costes de la respuesta recaigan sobre las enfermeras y enfermeros, sobre los trabajadores de la construcción o sobre los operarios de las compañías energéticas", ha justificado el líder laborista.

La cifra total que la formación ha calculado que puede recaudar gracias a los nuevos impuestos supondría casi 100.000 millones de euros anuales, y promete destinar la mayoría de esos ingresos a nuevas carreteras, mejores escuelas y hospitales. El plan también incluye hasta 150.000 nuevas viviendas de protección social. Así como rescatar de este modo, entre los británicos nostálgicos de pasadas eras brillantes, una idea más solidaria y eficaz de su país. "Todavía recuerdo los Ferrocarriles Británicos. Recuerdo que el Gobierno central no invertía en ellos lo suficiente. Y ahora observo cómo gastamos mucho más en subsidiar a compañías privadas de transporte de lo que gastábamos cuando eran compañías públicas", ha dicho.

Corbyn resucita las viejas batallas del laborismo de las décadas de los setenta y los ochenta, pero es capaz de darles un nuevo tono capaz de resonar en el electorado. "Boris Johnson representa un nuevo tipo de thatcherismo atiborrado de esteroides", dice en sus discursos. "Y pretende vender nuestro preciado Sistema Nacional de Salud (NHS) a los estadounidenses a cambio de un nuevo acuerdo comercial", añade.

"Not for sale, not for sale!" (No está a la venta, no está a la venta), han gritado entusiasmados los asistentes al acto.

Corbyn no deja de repetir la idea de que los conservadores tienen un plan oculto para privatizar el NHS, a pesar de que Johnson se desespere por negarlo en cada oportunidad que se le presenta.

Dos eslóganes decoran los actos electorales del laborismo: "It's time for Real Change" (Es el momento de un cambio de verdad) y "Hope" (Esperanza). Este último, un claro intento de transmitir al electorado británico de izquierdas el entusiasmo que el expresidente estadounidense Barack Obama logró infundir en su primera campaña.

La popularidad de Corbyn, según las encuestas, está por los suelos. Pero no así la de la opción laborista. Si en 2017 el veterano líder de izquierdas logró pisarle los talones a su rival, Theresa May, y conseguir prácticamente un empate técnico, las cifras de la formación comienzan a moverse de nuevo en estas elecciones y se achica la distancia con los conservadores, aunque siga siendo de más de 10 puntos.

"Presentamos el programa más radical que se conoce para transformar nuestro país, para resolver de una vez el Brexit y reescribir las reglas de nuestra economía. Como escribió Pablo Neruda: 'Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera'", ha gritado Corbyn a todos sus seguidores.

Llegado el tiempo de las preguntas de los periodistas —Corbyn ha cortado de raíz los abucheos: "En el Partido Laborista escuchamos con respeto las preguntas de la prensa"—, el líder laborista ha vuelto a hacer equilibrios para intentar explicar su posición respecto al Brexit, y de nuevo ha esquivado establecer qué defendería (salir o permanecer en la UE) si se celebrara el referéndum que promete en su programa electoral. Pero daba igual. Los asistentes al acto estaban más interesados en aplaudir las promesas de cambios radicales que ha anunciado el candidato laborista. "Cuando recorres el país, como yo he hecho, y hablas con la gente, entiendes perfectamente que las respuestas radicales son necesarias", ha defendido. 

LOS SINDICATOS APLAUDEN EL PLAN MIENTRAS LOS CRÍTICOS LO CONSIDERAN POCO REALISTA

Los planes laboristas plantean un incremento del gasto público equivalente a casi medio billón de euros a lo largo de la próxima legislatura. Y solo una cuarta parte de esa inyección, según sus propios cálculos, procederá de la subida de impuestos. “Proponen un incremento descomunal en la carga fiscal de las empresas. Si sus planteamientos alcanzan las cantidades que indican, estaremos aplicando el impuesto de sociedades más alto de todos los países del G7, y prácticamente por encima de todos los miembros de la OCDE [Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos]. Todo esto supondrá un riesgo muy considerable”, advertía el Instituto de Estudios Fiscales, un centro de pensamiento y análisis de sesgo neoliberal pero bastante respetado tanto por conservadores como por laboristas. “Simplemente, no resulta creíble”, dijo este jueves su director, Paul Johnson.

“Si los banqueros, los multimillonarios y todo el establishment pensaran que no son más que las promesas de siempre, y que al final podrán comprarnos y nada va a cambiar realmente, no estarían atacándonos de un modo tan fiero. Saben que vamos en serio y que sacaremos adelante nuestros planes, y por eso quieren evitar a toda costa nuestra victoria”, afirmó este jueves el líder laborista, Jeremy Corbyn. “Se trata de una fantástica oferta del laborismo a su electorado”, aseguró Len McCluskey, el secretario general de UNITE, la principal confederación sindical.

El programa incluye una subida del salario mínimo hasta los 12 euros por hora, sin distinción de edad (a partir de los 16 años). En la actualidad, la cifra está en los 9,50 euros por hora para los mayores de 25 años, pero puede bajar hasta los cinco euros por hora para los menores de 18 años. Propone reducir la jornada laboral semanal a 32 horas (cuatro días) en un plazo de diez años, y reforzar el poder negociador de los sindicatos con una defensa por todo el país de los convenios sectoriales. Eso supondrá homologar unos mínimos legales en cuanto a salarios y jornada laboral, que serán además vigilados por un nuevo Ministerio de Derechos Laborales que hasta hoy no existe.

Corbyn promete, asimismo, acabar con toda la gestión del Servicio Nacional de Salud trasladada a manos privadas.

El laborismo asegura que negociará un nuevo acuerdo del Brexit más beneficioso para los trabajadores. Por eso su programa evita dar detalles sobre la política migratoria y sobre posibles cambios en la libertad de movimiento de las personas garantizado por la UE; todo ello “será objeto de negociaciones futuras

PorRAFA DE MIGUEL

Londres 22 NOV 2019 - 02:44 COT

Publicado enInternacional